lunes, 9 de mayo de 2022

LA CULTURA VASCA (X)

. Antropólogos vascos 9.1. José Miguel de Barandiaran Sacerdote, antropólogo y etnólogo vasco, José Miguel de Barandiarán nació en el caserío Perune-Zarre de Ataun (Gipuzkoa) el 31 de diciembre de 1889. Se crió dentro de una familia humilde. Su niñez transcurrió en un ambiente cristiano, pero rodeado de mitos y tradiciones muy antiguos. José Miguel de Barandiarán estudió en la escuela del pueblo, y a los 14 años decidió ser sacerdote e ingresó en la Preceptora de Baliarrain. Después pasó al Seminario Conciliar de Vitoria-Gasteiz, donde estudió filosofía y teología. Mientras, por su cuenta, cursó la carrera de Magisterio. En el ecuador de sus estudios teológicos le surgieron dudas en su fe. Éste fue el motivo por el que posteriormente estudiase la Historia de las Religiones. Pero no quiso centrarse solo en esto y decidió estudiar su propio pueblo, donde todavía pervivían cristianizados elementos de religiones anteriores. Entonces comenzó su dedicación a la investigación de la arqueología y la etnografía del Pueblo Vasco. En 1914 fue ordenado sacerdote y al año siguiente obtuvo la licenciatura de Teología en la Universidad de Burgos. En 1916 Barandiarán comenzó definitivamente sus investigaciones sobre la prehistoria y la etnografía vasca. En verano de ese mismo año descubrió en Aralar, en el lugar llamado Argarbi, nueve dólmenes prehistóricos. Así se formó el equipo de investigación prehistórica Aranzadi-Barandiarán-Eguren. Juntos trabajaron los próximos 20 años, hasta que la guerra de 1936 los dispersó. Poco a poco las investigaciones realizadas anteriormente ascendieron a un plano científico. Fruto de este ascenso fueron las excavaciones sistemáticas emprendidas en cuevas y en monumentos megalíticos a lo largo y ancho de Euskal Herria: Santimamiñe, Lumentxa, Venta Laperra, y las cuevas artificiales de Treviño, entre otros, y los dólmenes de Aralar, Elosua-Placencia, Ataun-Burunda, Altzania, Urbia, Belabieta, Kalamua, Auritz, Aurizperri, Gomti, Aralar, Urbasa y Entzia. Además, para estudiar los materiales excavados, visitó museos en Francia, Suiza, Alemania o Austria, a veces en solitario, otras acompañado de Aranzadi. Creó la Sociedad de Eusko Folklore con sede en el Seminario de Vitoria-Gasteiz. Fundó, asimismo, la revista Anuario de Eusko-Folklore y también la publicación Eusko-Folklore. Materiales y Cuestionarios. En 1924 fundaron la nueva sede de la Sociedad de Eusko-Folklore en la Escuela de Artes y Oficios de Vitoria-Gasteiz. En la misma escuela y el mismo año bajo la presidencia de José Miguel de Barandirán. De esta forma sus investigaciones fueron ganando prestigio en los centros europeos de investigación etnográfica. En 1930 fue nombrado Patronato Regional del Museo del Pueblo Español de Madrid, y en 1934, en Londres, miembro del Consejo Permanente de los Congresos Internacionales de Antropología y Etnología. Durante estos años la vida del Seminario sufrió un profundo cambio. En 1930 se inauguró el nuevo edificio, y a ello se unió también una renovación del profesorado, que implantó una vida académica más adecuada a los tiempos. Al año siguiente se estableció la República, y tras ello se hizo expreso el anticlericalismo hasta entonces larvado. Los años de la Guerra Civil los pasó con en el departamento de los Bajos Pirineos y en el pueblo de Sara. Durante estos años realizó el inventario de los monumentos Megalíticos de los Bajos Pirineos, y colaboró en la revista de la Universidad de Frankfurt. En el plano de la investigación, en el año 1916 funda Ikuska, Instituto Vasco de Investigación. Durante estos años es también intensa la participación de José Miguel de Barandiarán en Congresos y Conferencias internacionales. Entre 1946 y 1951 participó en diversas Conferencias Internacionales en Londres, Oxford, tres veces en París, dos en Bruselas¿ En 1917 se creó otra revista, Eusko-Jakintza. Pasó 17 años en el exilio, y en 1953 regresó a su pueblo natal. En 1956 inició las excavaciones del importante yacimiento de Lezetxiki en Mondragón, y en 1960 las de Aitzbitarte IV en Errenteria. José Miguel de Barandiarán realizó durante esta última fase de su vida, hasta 1975, otro gran conjunto de campañas tanto en Gipuzkoa, como en Álava y Bizkaia, y emprendió de nuevo las investigaciones etnográficas dentro de la Sociedad de Ciencias Aranzadi además de reanudar la publicación del Anuario de Eusko-Folklore. Creó el Atlas Etnográfico del País Vasco, y con el objetivo de llevar a cabo las investigaciones de campo, formó el Grupo Etniker de Navarra. Todos estos trabajos son coronados en el plano académico por tres Doctorados Honoris causa concedidos a José Miguel por las Universidades del País Vasco, Deusto (191986), y Complutense de Madrid (1987). En 1988, Eusko Ikaskuntza-Sociedad de Estudios Vascos y José Miguel de Barandirán crearon una fundación cultural privada en reconocimiento a la ingente labor científica que había realizado éste: la Fundación José Migurel de Barandiarán Un año más tarde publicó la obra Mitos del Pueblo Vasco. Cumplidos 100 años, trabajó preparando una serie de investigaciones etnográficos llevadas a cabo años atrás en el pueblo navarro Ezcurra. José Miguel falleció el 21 de diciembre de 1991, cuando quedaban 10 días para que cumpliera los 102 años de edad. 9.2. Teófilo Aranzadi Nació en Vergara, en el año 1860 y murió en Barcelona, en 1945. Fue un antropólogo, etnólogo y naturalista español. Se trasladó a Madrid en 1877 para cursar la carrera de Farmacia y en 1882 se doctoró con la tesis "Estudios de los insectos con sus aplicaciones a la Farmacia". Alcanzó además la licenciatura en ciencias naturales en 1885. Desde ese momento inició su asistencia regular a los cursos de antropología que dictaba Manuel Antón, y allí conoció a Luis de Hoyos y a Federico Olóriz, con los que colaboró en varios trabajos. Trabajó también con Antón en la organización del Museo Antropológico, y fue ayudante suyo en los cursos de doctorado, donde conoció a Pío Baroja. En 1899 publicó El pueblo euskalduna, que fue su tesis doctoral en ciencias naturales, premiada con la Medalla de Paul Broca por la Sociedad Antropológica de París. También ese año pronunció una conferencia sobre la fauna americana en el Ateneo de Madrid en ocasión del IV Centenario del Descubrimiento de América, y fue nombrado dibujante científico del Museo de Ciencias Naturales. Con su primo Miguel de Unamuno preparó oposiciones de cátedra, y consiguió ganar, en 1895, las de mineralogía y zoología de la Facultad de Farmacia de Granada; y, en 1899, las de botánica de la Facultad de Farmacia de Barcelona. Fue además decano de esta última entre 1905 y 1907. En 1920 ocupó la cátedra de antropología de la Universidad de Barcelona, que conservó hasta 1931, año de su jubilación. Complementó su trabajo docente con viajes por Europa, en los que asistió a congresos (como el Primer Congreso Internacional de Ciencia Antropológicas) y visitó museos y exposiciones de antropología y etnología. El propio Aranzadi realizó muchos esfuerzos en la creación de museos de esa clase. Sus trabajos de campo en el País Vasco con Miguel de Barandiarán, Enrique de Eguren y otros, fueron las bases de la antropología vasca, algunos de los cuales, junto con investigaciones etnográficas, fueron publicados por la Sociedad de Estudios Vascos. En Barcelona colaboró también en diversos proyectos antropológicos con algunos profesores, entre los que estaban Carrera i Artau, Pericot y Alcobé. Formado como naturalista clásico, emprendió el estudio de la antropología sin limitarse a los caracteres morfológicos, sino analizando las diversas facetas de su cultura, es decir, la antropología cultural. Realizó los primeros intentos de investigación sobre craneología llevados a cabo en España, comparando las distintas regiones entre sí, fundamentales para el conocimiento de las características morfológicas de los distintos grupos humanos peninsulares. Sus investigaciones en el País Vasco se enfocaron hacia la investigación del hombre vasco contemporáneo y de los estudios craneométricos obtenidos de sus expediciones, indagando en la antropología prehistórica a fin de explicar el origen del pueblo vasco. Sus investigaciones en ese sentido siguen siendo primordiales en el conocimiento de las características de este grupo étnico y de los distintos pueblos hispanos. Asimismo, inventó un método para el estudio de craneometría, el triángulo facial, y llamó la atención sobre el estudio de la cultura material (aperos de labranza, etc.) como un elemento de importancia en los estudios etnográficos. Como naturalista trató temas de botánica, dando especial importancia al estudio de los hongos. También escribió un libro de texto sobre botánica descriptiva para los estudiantes. Entre sus obras en esta materia destacan Setas y Hongos del País Vasco: Euskalerriko perrechikuak y Memorandum de botánica descriptiva. Redactó numerosas trabajos científicos, entre los que destacan Un Avance de la Antropología de España (1892), Unidades y Constantes de la Crania Hispánica (1913), De Antropología de España (1915), Síntesis simétrica de cráneos vascos (1922) y algunos de los volúmenes de las Lecciones de Antropología, obra realizada en colaboración con Luis de Hoyos. Aranzadi efectuó también una importante labor como traductor de obras de etnología y antropología, como las de Frizzi y Haddon. 9.3. Jesús Altuna Etxabe Jesús Altuna Etxabe (Berastegi, 1932). Estudió Filosofía y Teología en los Seminarios de Vitoria-Gasteiz y Donostia-San Sebastián, y Ciencias Biológicas en la Universidad de Madrid. Ha participado en numerosos excavaciones arqueológicas dirigidas por diversos arqueólogos, especialmente con D. Jose Miguel de Barandiaran y otros nacionales y extranjeros, desde 1960 hasta 1972. Ha participado en la excavación de la Nubia Sudanesa por encargo de la UNESCO. Director de excavaciones arqueológicas desde 1973 hasta la actualidad, algunas de ellas: Cueva Morín, La Riera, Ekain, Dufaure, Erralla, Amalda, Vidigal (Portugal), Megalitos y Mirón (Cantabria). Sus principales temas de investigación son arqueozoología de yacimientos prehistóricos, arte paleolítico y protección del patrimonio arqueológico. Docencia como catedrático del Instituto J. M. Usandizaga. Desde 1980 hasta su jubilación en 2002 fue catedrático de Didáctica de las Ciencias Experimentales en la Universidad del País Vasco UPV/EHU. Ha sido director del Departamento de Prehistoria de la Sociedad de Ciencias Aranzadi, director de la revista MUNIBE, miembro del comité de redacción de varias revistas científicas: Revista Internacional de Estudios Vascos, Doñana, Acta Vertebrata, Archaeofauna, Archaeozoologia, Anthropozoologica, Férvedes. Es miembro de honor del Centre de Recherches d'Ecologie Souterraine y del ICAZ. Ha publicado más de 210 títulos (12 son libros), siendo la mayoría investigaciones, pero también publicaciones didácticas y de divulgación. Ha recibido entre otros, el Premio Nacional a la Investigación Ibáñez Martín; Premio Xabier María de Munibe; Premio Eusko Ikaskuntza y Caja Laboral de Humanidades y Ciencias Sociales; Distinción Lan Onari del Gobierno Vasco; Premio Euskadi de Investigación (2004). 9.4. José María Satrustegi Etnógrafo, antropólogo y especialista en lengua vasca, nació en Arruazu (Navarra) el 15 de noviembre de 1930 en una familia de diez hermanos. Desde joven se interesó por la religión, y con doce años entró en el Seminario de Pamplona. Allí realizó los estudios para ser sacerdote, y en 1955 dio la misa por primera vez. Ese mismo año se trasladó a Madoz, donde permaneció dos meses y medio, y de allí, le mandaron a Luzaide como vicario. Después de permanecer en ese lugar unos años, fue trasladado a Burunda, a Urdiain. Continuó en aquel lugar durante 31 años como rector, hasta que, en 1995, tomó el retiro. En el seminario tuvo grandes maestros: el famoso investigador Goñi Gaztanbide, Caro Baroja, Tovar y el miembro académico de la Academia de la Lengua Vasca , Koldo Mitxelena. Además recorrió muchos rincones del mundo: Argentina, Armenia, Bélgica, Rusia, Estados Unidos y Japón, entre otros. Fue nombrado, en 1957, miembro correspondiente de la Academia de la Lengua Vasca , y en 1963 miembro de número. Además, durante dieciocho años estuvo trabajando como representante en la Academia de Navarra, y tomó parte en los quehaceres habituales de la academia, como en la preparación del Hiztegi Batua , o de los diferentes informes y artículos relacionados con el euskera. Asimismo ayudó en la creación del Euskara Batua. Desde muy joven Satrustegi mostró su afecto por la antropología y la etnografía. Como bien se ha mencionado anteriormente, en la revista Cuadernos de Etnología y Etnografía de Navarra escribió artículos e incluso publicó algunos libros en este campo: solsticio de invierno (1974), Comportamiento social de los vascos (1981) o Sakanerri barrena (1999). La afición por la literatura le venía desde antes. En sus años en el Seminario, se apasionó por la lectura, y recogió los cuentos y relatos del pueblo llano con el que puso en marcha otros muchos libros adaptados, los cuales más tarde se han utilizado en la enseñanza del euskera: Lapur Zuriak (1981), ipuin miresgarriak (1982) o Axelko eta Otsoko (1983). Además de todos los trabajos mencionados, también publicó textos en diversas revistas. Al fin y al cavo, durante toda su vida, Satrustegi se esforzó por extender la lengua y la cultura vasca. Falleció el 23 de marzo de 2003. 9.5. Enrique Eguren Arqueólogo nacido en Vitoria (Álava) el 13 de enero 1888 en la calle Florida. Murió en Oviedo el 14 de julio de 1944 siendo enterrado en Vitoria, en el panteón familiar del cementerio de Santa Isabel. Hijo de industriales, estudió en Vitoria en el Colegio de los PP. Marianistas y en el Instituto de Enseñanza Media , donde conoció al eminente arqueólogo Federico de Baraibar y otros. Estudió Ciencias Naturales en la Universidad de Madrid . Desde que en 1833 fuera descubierto el primer dolmen -el de Egilaz, Aizkomendi- en tierra vasca, se conocen ya la cueva de Balzola, los yacimientos de Muliña e Istourits por obra de personalidades como Passemard, Ansoleaga, Apraiz, Détroyat, Baraibar, Iturralde, Daguin, conde de Lersundi y Darricarrère. Al calor de estos conocimientos, su tesis doctoral, elaborada en 1913, la publicó al año siguiente con el titulo Estado actual de la Antropología y Prehistoria Vasca. Estudio antropológico del Pueblo Vasco. La prehistoria en Álava. También incursionó por esas fechas en la arqueología lejana: De la Época Eneolítica en Asturias (1917), Cabezas Humanas reducidas del Perú (1918). Intervino en los primeros Congresos de Estudios Vascos de 1918 y 1920. Presidió, junto con Aranzadi, la sección "Raza" (Antropología física, prehistoria, etnología) del primer congreso, y en el segundo, como Presidente de la sección "Universidad", disertó sobre el tema: Régimen autónomo económico-administrativo de la Universidad Vasca (publicado en San Sebastián, 1921), a cuya consecución dedicó cariño y esfuerzos. Se halló en el núcleo de la implantación de Eusko Ikaskuntza en Álava y de la apertura de la delegación de este territorio. Fue desde muy joven nacionalista vasco. Casó con Rosa Zubiagaray y fue profesor del Instituto de Vitoria-Gasteiz y después catedrático de la Universidad de Oviedo (cátedra de Botánica y Minerología). Desde 1929 hasta su muerte fue rector de la citada Universidad. Pero donde destaca Enrique de Eguren es como investigador en compañía de J. M. de Barandiarán y Telesforo de Aranzadi, entre 1917 y 1936. En 1918 exploran Santimamiñe, en 1919 el trío explora la montaña de Izkiz y el camino de Lasarte en Vitoria; con Barandiarán prospecciona Albaina y además con Aranzadi la zona dolménica de Urbasa; entre 1922-1923 rastrean Salbatierrabide y las grutas artificiales del Sur de Álava. En 1925 dirige las actividades en torno al dolmen de Egilaz y de Eskalmendi, y de los de Legaire de la sierra de Enzia y Berjalaran. Ello se traduce en publicaciones tales como Exploración de ocho dólmenes de Altzania (1921), Exploración de diez y seis dólmenes en la sierra de Elosua-Plazentzia (1922), Exploración de seis dólmenes en la sierra de Urbasa (1923), Grutas artificiales de Álava (1923), Exploración de cuatro dólmenes de Belabieta (1923), Nuevos datos acerca de la Prehistoria en Álava-El túmulo de Oquina (1923), Exploraciones de la caverna de Santimamiñe (Basondo: Cortézubi) (1925 y 1931); Los dólmenes clásicos alaveses. Nuevos dólmenes en la Sierra de Entzia (Encia), RIEV, 1927, XVIII, 1-54 y tirada aparte con 54 pp., hoja plegable y 8 pp. de láminas. A partir de 1923, su trabajo de campo fue más parsimonioso debido a la afección cardiaca que le aquejó y que le impedía subir cuestas como la de Santimamiñe. En 1927 excavó el dolmen de Arrobigaña (Altzania). Sus escrupulosos y concienzudos trabajos los efectuaba en sus vacaciones académicas, casi siempre en Álava. Deben citarse: Los dólmenes clásicos alaveses (1927), El dolmen de Larrasoil y otros datos para la Prehistoria Alavesa (1931)... En 1930 formó parte del "Comité de los veinte", sección Álava, destinado a reorganizar el nacionalismo vasco tras la Dictadura de Primo de Rivera, comité cuyas ideas fueron cercanas al ideario de Acción Nacionalista Vasca (A.N.V.). La guerra civil lo sorprendió en la cueva de Urteaga (Itziar, Gipuzkoa), junto con sus compañeros, el maestro Aranzadi y J. Miguel de Barandiarán a los que no volvió a encontrar nunca más. Tanto él como su esposa, mal vistos por el Franquismo, tuvieron que resignarse a la nueva situación. Fue vicepresidente de la Diputación de Asturias desde 1942. Miembro Fundador de la Sociedad Española de Antropología, Etnografía y Prehistoria. Publicó La reconstrucción nacional por la tierra y su trabajo, 1938, Reflexiones y comentarios (1941), Consideraciones acerca del factor hombre y sus destinos (1942) y Asturias, tierra privilegiada (1943). 9.6. Bernardo Estornés Promotor cultural, escritor y fundador y director de la Enciclopedia General Ilustrada del País Vasco (Editorial Auñamendi). Nacido en Isaba-Izaba (Navarra) el 11 de mayo de 1907, hijo de Bernardo Estornés Anaut y Eleuteria Lasa Anaut. muere el 10 de agosto de 1999 en San Sebastián. Un pariente lejano había dejado a la familia un pellizco de su fortuna, origen de "la tienda" de la madre y tías de Bernardo, universo gnoseológico primario de este niño: noticias tangibles de un mundo exterior, etiquetas e instrucciones dan cuenta de su procedencia en lenguas diversas. Su niñez transcurre entre la "tienda" y la escuela local, el larguísimo invierno pirenaico y los últimos jirones del euskera local (variedad roncalesa). Pero el aislamiento es relativo. En casa se lee prensa progresista -El Pueblo Navarro, El Sol- y revistas como El Blanco y Negro, La Esfera y el satírico España. En el año 1922 se traslada a Zaragoza; Estornés será un estudiante navarro más en el distrito universitario aragonés que acoge, a falta de Universidad propia, a tantos de ellos. Como aún era costumbre en la sociedad tradicional, los hermanos Mariano y Bernardo, van con un familiar, tía en este caso, y a la pensión que regenta una roncalesa. La Escuela Superior de Comercio de Zaragoza representa un cambio total: estudios reglados, amistades, alumnado mixto. La avanzadilla engrosa con la llegada del resto de la familia tras la venta de la tienda de Isaba en 1924 y la compra de otra, céntrica, en la capital aragonesa. Picado de curiosidad por el "vascuenz" natal del que ha comenzado a coger apuntes en vivo, caen en sus manos los primeros vocabularios y gramáticas de euskera en los que, con gran desconcierto, se enfrasca. Aprende el idioma. También comienza a conocer a los clásicos navarros - Moret, Campión, Iturralde, Olóriz, Navarro Villoslada, Sagaseta, Yanguas- y a rebuscar documentos en archivos. Inicia, tanto en sus vacaciones isabarras como en la capital, sus primeros escarceos historiográficos nucleados en torno al valle de Roncal. Fruto de sus pesquisas es la publicación en 1927, con 20 años, de su primer libro, Erronkari, autofinanciado, primera monografía al uso sobre el valle natal llamada a encontrar un gran éxito de compradores. Tiene en cartera la siguiente publicación, Euskal-Idazlasterra, aplicación al euskera del método taquigráfico de Enrique Guzmán. Ese mismo año se inscribe como socio-alumno de Eusko Ikaskuntza cuyo conocimiento había hecho en el Centro Vasco-Navarro de Zaragoza. Por esos años comienza a tratar a elementos nacionalistas vascos de Navarra y a visitar "Eusko-Etxea" de Pamplona, creada en 1910, donde anuda buenas amistades con personalidades como Ramón Goñi, secretario del centro, los Aranzadi, los Urmeneta, Cunchillos, Esparza. Una de estas amistades, Angel Irigaray, le permite conocer y visitar al ya anciano Campión, en su casa de Pamplona. Sus ideas son, sin embargo, puramente fueristas, afincadas en la veneración del "hecho navarro" removido por la Gamazada. Se licencia de Profesor mercantil en 1929, año en que acude a los Cursos de Verano de Eusko Ikaskuntza cuyo secretario, Ángel Apraiz, le ofrece un puesto vacante en la misma. En diciembre de ese año es nombrado Jefe de Oficina de esta asociación en San Sebastián. Y unos meses después abría en ella una céntrica Academia de Comercio, cuya dirección simultaneó con el trabajo aludido y en la que dio cabida, de forma entonces inusual, al euskera. De todos los contactos efectuados por el joven Estornés hasta entonces, ninguno fue tan decisivo como el establecido con los socios y la Biblioteca de Eusko Ikaskuntza. Dicha Biblioteca, abierta hacía sólo dos años, comenzaba a reunir obras modernas de tipo general y libros clásicos de la vascología, tan de moda en la Europa de entonces. Recibía, además, prácticamente todos los periódicos y revistas vascos. En ella, Estornés, entre otras cosas, establecía el criterio de compras y auxiliaba a D. Julio de Urquijo en la tarea de analizar y preparar los originales de la Revista Internacional de Estudios Vascos (RIEV) fundada por este erudito en 1907. Allí trabó amistad con Gregorio Mújica, promotor de Euskal-Erria'ren Alde y Euskal Esnalea, y con José de Ariztimuño"Aitzol", impulsor de variadas actividades paranacionalistas, entre las cuales "Euskaltzaleak" en pro de la lengua vasca. También con muchas otras personalidades de la cultura vasca como los poetas Lizardi, Orixe y Lauaxeta, los euskerólogos Azkue, Eguskitza, Altube, Olabide, los antropólogos Aranzadi, Eguren y Barandiarán, el exquisito músico y musicólogo P. Donostia, el jurista Bonifacio de Echegaray, el escritor Ramón de Berraondo "Martín de Anguiozar", el erudito médico Justo Gárate, el euskerólogo Georges Lacombe, el inquieto promotor Pierre Lafitte, el insustituible secretario de la Sociedad Ángel de Apraiz, etc. En setiembre de 1930 toma parte en el V Congreso de Estudios Vascos celebrado en Bergara que, al margen de su temática básica (Arte Popular, sobre el que presenta una comunicación), acuerda la elaboración de un Anteproyecto de Estatuto, el pronto controvertido Estatuto General de Estado Vasco (EGEV) de 1931. Estornés asistirá a las arduas reuniones preparatorias de este texto, como secretario de la Comisión, siendo ya miembro afiliado al Partido Nacionalista Vasco de San Sebastián y establecida ya la II República el 14 de abril de 1931. En esta ocasión trabará conocimiento con José Antonio de Aguirre y el Movimiento de Alcaldes. Los hermanos Estornés Lasa no se habían olvidado, ni mucho menos, de Isaba. En esta localidad de 1.157 almas, tras la dimisión de los 9 concejales elegidos en abril de 1931 por el artículo 29, las elecciones extraordinarias de mayo habían colocado en el Ayuntamiento a 6 "derechas" y 3 republicanos. Su participación en las Asambleas estatutistas de 1931 y 1932 había sido casi nulo; sólo se sabe que votaron por "ningún Estatuto" y que de existir alguno, lo preferían, como hijos de un valle tradicionalmente liberal, laico, es decir, sin la venenosa enmienda concordataria. Aún así, se constituyó una célula del PNV con dos maestras y un hermano Estornés, Mariano. Esta célula, en estrecho contacto con Bernardo Estornés y el Napar Buru Batza, organizó, el 2 de octubre de 1932, el primer mitin nacionalista conocido en el valle, con la participación de Manuel Irujo, Mercedes Kareaga, José Antonio Aguirre y Ariztimuño "Aitzol". Por lo demás, la participación de nuestro biografiado en los actos del Partido fue más bien discreta, dedicado a actividades culturales mucho más afines a su modo de ser que las directamente políticas. Una de estas actividades fue el libro escolar. Uno de los principales problemas con los que tropezaba el renaciente movimiento de escuelas vascas (ikastolak) en 1931 fue el de la escasez de textos escolares en euskera. El Xabiertxo de López Mendizabal, editado hacía más de un lustro, se había agotado. Estornés, que desde adolescente había manifestado una marcada vena pedagógica y publicitaria, redacta un texto, Sabin euskalduna, que, vertido al euskera por Agustín Zumalabe e ilustrado por "Txiki" y Santos Echeberría, tuvo un gran éxito. Otro era la carencia de un texto sintético, de un Manual de Historia Vasca adecuado a las necesidades escolares. Dos navarros, habían, sin embargo, optado por emprender la tarea. Uno fue Bernardino de Estella que, a fines de 1931 publica en Bilbao su Historia Vasca. Otro, Bernardo Estornés, que a comienzos de 1933, da a la luz en Zarautz su Historia del País Basco, con ilustraciones y mapa. Ambas obras, de marcado carácter nacionalista, era lo que el nacionalismo vasco estaba esperando. Llegados a este punto, los directivos de Eusko Ikaskuntza encargan a Estornés una versión infantil en euskera de su historia, que éste realiza. El éxito de venta abre a Estornés al campo de la edición. Su actividad redobla. Entre 1933-1934 crea la editora Beñat Idaztiak y la Colección Zabalkundea para la que consigue más de 2.000 suscripciones, un auténtico récord en su época. El Consejo Asesor de Zabalkundea lo constituyeron Ángel Irigaray, José de Ariztimuño, P. Alzo y José Miguel de Barandiarán. Su hermano Mariano, licenciado en Filosofía y Letras, participa también en la tarea. En 1935 decide dedicarse de lleno a las tareas editoras y publicistas. Aparecen artículos suyos en diarios y revistas. También libros: dentro de la Colección Zabalkundea publica en 1935 sus Historia Vasca. Euskal Edestia e Indumentaria Vasca con gran número de ilustraciones. Los restantes títulos editados en ella fueron: Blancos y Negros (1934) de Campión, El hombre primitivo en el País Vasco (1934) de Barandiarán, Narraciones Vascas (2 vols., 1934) de Campión, Castillos medievales de Navarra (2 vols., 1934) de Altadill, Historia de la Monja Alférez Catalina de Erauso (1934), Garoa (1935) de Domingo Aguirre, Narraciones Vascas (III, 1935), Aspectos de la vida profesional vasca(1935) de Thalamas Labandibar, Elerti (1935), La Democracia en Euzkadi (1935) de J. de Urkina (Ariztimuño), Literatura Oral euskerica (1936) de Manuel Lecuona, El genio de Navarra (1936) de Campión, Don García Almoravid (1936) de Campión y el vol. III de Castillos... de Altadill (1936). Una edición del Fuero de Zuberoa, con su correspondiente traducción al castellano, se hallaba ya compuesta, aunque sin tirar definitivamente, cuando estalla la guerra de 1936-1939. Pero el proyecto más ambicioso de Estornés rebasa el de una mera colección literaria. Un prospecto de esos meses da cuenta de la preparación de lo que luego, muchos años después, sería la Enciclopedia General Ilustrada del País Vasco. Estornés traza entre 1935-1936 las líneas maestras de la misma. Recluta colaboradores entre lo más formado del movimiento vasquista del momento: Aranzadi, Ariztimuño, Azkue, Barandiarán, P. Donostia, Echegaray, Gárate, Irigaray, Campión, Lafitte, Lecuona, Orixe, Veyrin, etc. La guerra civil sorprende a Estornés afincado, junto con varios hermanos, en San Sebastián. Son los primeros momentos de la lucha en las calles y la formación de una columna para auxiliar Vitoria,la salida de los militares de Loiola para tomar la ciudad, su retirada y asedio. Mientras, en su localidad natal, Isaba, elementos falangistas lo buscan a él y sus hermanos. Días antes de la caída de la ciudad en manos de los sublevados contra la República, visita al ciego y casi centenario Campión que le manifiesta su horror, su condena de la rebelión. Entretanto, la familia Estornés Lasa espera en Zarautz a que amaine "la militarada". Muchos piensan que se trata de un pronunciamiento más, algo semejante, como mucho, al golpe de Primo de Rivera. El 8 de setiembre pasa Bernardo en un vaporcito a San Juan de Luz, junto con Ramón Laborda, el promotor del espectáculo de Pospoliñas, Ignacio Barriola, Pío Montoya y otros. En Donibane pululan ya los refugiados. A los días de la caída de Donostia, aparecen Mariano y Alfonso Estornés. El otro hermano varón, José, protagonizaría directamente la guerra hasta 1939. Una prima bearnesa lleva a los huidos a su casa de Billére, cerca de Pau. Pero también en Europa el panorama se ensombrece. En el invierno de 1937 los tres hermanos, Alfonso, Mariano y Bernardo, son confinados en el Norte de Francia, en Lille. En esta ciudad, una excelente Biblioteca Universitaria proporciona abundante material que Estornés, sobrado de tiempo y vacíos los bolsillos, no va a desaprovechar: Compte, Bergson, Kant, los geógrafos Brunhes y Martonne, las grandes Enciclopedias, H. Délacroix, etc. A comienzos de 1938 la idea de volver se perfila como algo inalcanzable. Marchan a L'Havre con el disignio de partir hacia América y, desorientados, nuevamente a Pau. El Anschluss y la Conferencia de Munich dejan pocos resquicios a la duda. A la caída de Barcelona, en enero de 1939, se les sumó José Estornés, comandante de gudaris rendido en Santoña, condenado a muerte, canjeado, combatiente en Cataluña, procedente de un campo de concentración. En marzo las tropas alemanas ocupan Checoeslovaquia, en setiembre Polonia. El grupo fraternal se disuelve a tenor de las cada vez más difíciles posibilidades de obtener visados y dinero para los pasajes. Estornés y su mujer, Ignacia Zubizarreta, con la que acaba de casarse en Pau el 8 de noviembre de 1939 al conseguir ésta salir de Gipuzkoa, logran, tras inverosímiles peripecias y merced a diversos comités de apoyo al refugiado, embarcar en Marsella rumbo a Chile en diciembre, llegando a Santiago el 4 de enero de 1940. Les acompaña un escueto equipaje, parte del cual, los dos volúmenes del Diccionario de Azkue... Viven los primeros meses de la ayuda chilena al refugiado; la Presidencia de la República la desempeña D. Pedro Aguirre Cerda, abogado y profesor universitario defensor de la causa republicana, hombre cordial y oriundo vasco. Mientras tratan de orientarse, montan un laboratorio doméstico en el que preparar productos de perfumería.. Llega Mariano, el inseparable hermano, procedente de Santo Domingo, en febrero. Nace en noviembre su primera hija. En 1941 comienza a publicar Estornés la revista Batasuna, como órgano de los vascos de Chile, que es sustituida, en 1943 por una más política, Euzkadi, en la que también colabora. Con la salida del mundo de los perentorios aprietos económicos, vuelve, poco a poco, la posibilidad de estudiar e investigar. La Biblioteca Nacional de Santiago abre sus generosas puertas. Pero, hay que vivir; en 1946 organiza una industria de reciclaje de cristal que será la empresa básica de la familia hasta la vuelta a la añorada Euskal Herria. Ha ido reconstruyendo Estornés una biblioteca vasca para sustituir a la perdida en 1936. En 1952 publica en la editorial vasco-argentina Ekin dirigida por Andrés Mª de Irujo e Isaac López Mendizabal su Estética vasca. Son también años de extensas lecturas y estudios. En 1956 envía una ponencia al I Congreso Mundial Vasco celebrado en París. En 1958 la familia Estornés-Zubizarreta, con Mariano Estornés, embarca por fin en Valparaíso rumbo a Europa. En Buenos Aires quedan los originales de una segunda obra de Estornés publicada en 1959 por Ekin: Eneko Arista, fundador del Reino de Pamplona, y su época. Reinstalado en Donostia, Estornés se hace reexpedir su Biblioteca desde Chile a fin de que su vuelta pase más desapercibida. La idea, largamente acariciada en el exilio, es la de volver a montar una Editorial. El capital es pequeño, los gastos han de ser los esenciales, el clima político resbaladizo; todo lo relacionado con la letra impresa suscita sospechas. Comienzan a volver algunos exiliados -Segundo Olaeta, Barandiarán-, el euskera repunta, temeroso, en alguna emisora y publicación (Egan, Kulixka Sorta, Zeruko Argia, Jakin), en la ikastola clandestina de Elvira Zipitria, en la música (Enarak, Soroak, canciones de N. Etxaniz), Euskaltzaindia revive penosamente, Tovar intenta sacar a los estudios vascos del ostracismo, Caro Baroja publica dos importantes títulos. Pero el "libro vasco" es aún tabú. Estornés reanuda la relación con los amigos que quedan -Francisco Unzurrunzaga, de la imprenta y editora Itxaropena, José de Arteche y Fausto Arocena, bibliotecarios de la Diputación, Jesús Elósegui, el librero Jiménez de Aberásturi, el ex empleado de Eusko Ikaskuntza Eustasio Arrue, el ex director de El Día José Lecároz, el que fuera socio-alumno de Eusko Ikaskuntza Julio Caro Baroja-; anuda nuevas amistades - Nemesio Etxaniz, el librero Arbelaiz, el lingüista Koldo Mitxelena, el publicista navarro José María Iribarren, el P. Berriochoa, Juanito San Martín, Isidoro de Fagoaga, Miguel Pelay, el P. Antonio Zavala, Gaizka Barandiarán, Juan Garmendia Larrañaga, Federico de Zavala, Luis Peña Basurto y su hijo Peña Santiago, el escultor Nestor Basterrechea, que le presentará al también escultor Oteiza. Uno de estos amigos pone en relación a ambos hermanos con Angel Cruz Jaca y la "Academia Errante", suerte de tertulia clandestina que agrupó, a fines de los 50 y comienzos de la siguiente década, a opositores al Régimen de muy diferentes procedencias y talantes como Martín Santos, Busca Isusi, Valle Lersundi, Mitxelena, Uría, Ayestarán o Reyes Corcóstegui. En un entresuelo de Donostia, ciudad veraniega del Caudillo, clausurado e intervenido por Falange, desentierra Estornés, no sin precauciones y tras 22 años, parte importante de los fondos de la vieja Editorial de la preguerra. Amigos y familia -también el portero del inmueble- habían escondido convenientemente el depósito. La Colección Auñamendi comienza a publicar sus libros ese 1958 bajo la cobertura legal, hasta 1962, de Itxaropena. La elaboración de las primeras suscripciones se organiza en el domicilio con la ayuda de Itxaropena, grupo Aranzadi, Amigos del País y listas recuperadas de la preguerra. La llegada, en un solo día de 70 suscripciones, pese a las circunstancias, indica que existe un rescoldo. La censura gubernativa de los libros la esquiva con ingenio Estornés mediante dos procedimientos: 1º Autocensura y composición de unos pocos ejemplares susceptibles de ser eliminados en caso de tachaduras y comentarios de los censores. 2º El envío de originales y/o libros directamente a Madrid, eludiendo, mediante la agencia ad hoc del vasco Luis Madariaga, el paso por la quisquillosa Delegación de Gipuzkoa, mucho menos indulgente que la central Dirección General de Información dependiente del Ministerio de Información y Turismo. Las autorizaciones todavía se expiden a tenor de la orden del Ministerio de Gobernación del 15 de julio de 1939. El nº 1 corresponde a la novela de ambiente roncalés Oro del Ezka, escrita por su hermano Mariano, pronto reeditada. El siguiente título de la encubierta Editorial es el primer volumen de una de las obras más paradigmáticas de Bernardo Estornés, Orígenes de los Vascos (1959), cuyas siguientes entregas marcarían jalones hasta 1966 erigiéndose en un auténtico éxito editorial en el reducido ámbito de los estudios vascos. Ese mismo año 1959 da a la luz también El ducado de Vasconia. La Editorial recoge la producción de autores de la preguerra (Urquijo, Arocena, Barandiarán, Labayen) a los que vienen a sumarse otros nuevos como Mitxelena, Arbeloa, Juan Garmandia, etc. También publican los hermanos Estornés, cuando nadie se atrevía a hacerlo, casi toda la interesante e inconformista producción de la Academia Errante. El año 1963 marca un jalón en la Editorial; Estornés y Jorge de Oteiza"conectan" y aparece en la "Colección Azkue" de Auñamendi un librodestinado a causar enorme impacto en un sector importante de la juventud y gran escándalo en muchas personas de orden: Quosque tamdem...! Oteiza será el apóstol de la mutación estética e intelectual vasca de esos años a través de una muy peculiar reflexión sobre las raícesculturales arquetípicas en relación con la vanguadia: "Escribo hacia atrás. Miro adelante, pero voy retrocediendo". Ese apasionado (y contradictorio) "avanzar retrocediendo" es lo que la nueva generación nacionalista (o afín) de la postguerra está esperando. Son tiempos de urbanización descontrolada, segunda industrialización, inmigración, anomia, bien retratados por Guerra Garrido. Suenan Celaya, Otero, Figuera, Martín Santos y también la primera ETA, Labéguerie, el contubernio de Munich, Krutwig, Ricardo Arregui, caso Grimau, Aresti. Otro jalón fue la I Feria del Libro y del Disco vascos celebrada en Durango entre octubre y noviembre de 1965 y a la que Auñamendi acudió como principal Editorial del País. En 1966 Euskaltzaindia nombra a Estornés, pese a la enemiga de éste al traído y llevado uso de la H en el euskera unificado en gestación, Académico correspondiente de la misma. El Instituto Americano de Estudios Vascos de Buenos Aires hace otro tanto. La Enciclopededia Auñamendi (Enciclopedia General Ilustrada del País Vasco), idea largamente rumiada desde la preguerra, va siendo preparada con mimo y cuidado por esos años. Sistemáticamente todo el tiempo libre lo emplean Mariano y Bernardo Estornés en recorrer el país, tanto en su vertiente francesa como española, reviviendo recuerdos y contactos, asimilando los cambios y aprovechando para fotografiar hasta el último rincón del mismo. La obra la concibe Estornés dividida en tres grandes cuerpos: Diccionario Enciclopédico Vasco, Enciclopedia Sistemática, Bibliografía General Vasca. Este último cuerpo está ya elaborado por Jon Bilbao, profesor de la Universidad de Nevada (Reno), que ha vuelto de su exilio en los EEUU. Pero los últimos 60 van a estar repletos de sobresaltos. El 2 de agosto es asesinado Melitón Manzanas en Irun; comienzan los Estados de Excepción que, en enero de 1969, alcanzan a todo el territorio del Estado. En los ejemplares del primer volumen de la Enciclopedia, dedicado a la Literatura, obra del mismo Estornés, la censura corrige y tacha varios extremos. Esta Literatura que alcanzaría 5 tomos (1969, 1970, 1973, 1974 y 1981), sucede a las de Mitxelena (1960) y Villasante (1961), pero subsanando un gran problema apuntado por Oteiza a Estornés ("sigo sin saber cómo escriben los vascos"): la traducción al castellano de múltiples textos antológicos de cada autor reseñado. También a finales de los 60, Estornés, muy aficionado a la poesía y propietario de una cuidada biblioteca poética, hace sus primeros escarceos en este género literario, con el que gana el primer premio en los Juegos Florales de Sangüesa de 1967 y 1968. En 1978 publicará en castellano, con traducción al euskera, su Cantar de Roncesvalles, en 1980 Cuentos roncaleses, poemas y otras cosas navarras y, en 1981, el Cantar de Kixmi. En el segundo de estos títulos recoge hechos acaecidos en su infancia roncalesa tal como llegaron a sus oídos siendo niño. 19.7. Julio Caro Baroja (Madrid, 1914 - Vera de Bidasoa, 1995) Antropólogo, etnólogo e historiador español. Hijo del editor Rafael Caro Raggio y de la artista plástica y escritora Carmen Baroja, y sobrino del novelista Pío Baroja, creció envuelto en un ambiente de aprecio a la cultura y a las letras. Estudió en el Instituto Escuela de Madrid, y se licenció en Historia Antigua en la Universidad de Madrid. Entre los años 1944 y 1954 fue director del Museo del Pueblo Español de Madrid. En 1941 publicó su primer libro, Algunos mitos españoles y otros ensayos, al que seguiría una producción muy prolífica, basada en investigaciones rigurosas y documentada con datos extraídos de detenidos trabajos de campo. Cabe destacar Los pueblos del norte de la Península Ibérica; Análisis de cultura, etnología, historia y folklore (1949); Las brujas y su mundo; el monumental estudio en tres tomos, fruto de diez años de investigación, Los judíos de la España moderna y contemporánea; La hora navarra en el siglo XVIII Inquisición, brujería y criptojudaísmo (1970); Teatro popular y magia (1974), y Ritos y mitos equívocos (1974). Los estudios de Julio Caro Baroja, caracterizados por una notoria complejidad y perspicacia y por un enfoque interdisciplinario, le aportaron renombre tanto en España como fuera de sus fronteras. En 1962 el autor ingresó en la Real Academia de la Historia, ocasión en que leyó el importante discurso La sociedad criptojudía en la corte de Felipe IV. En su amplia producción también deben citarse La brujería vasca (1975); Sondeos históricos (1978); Las formas complejas de la vida religiosa: religión, sociedad y carácter en la España de los siglos XVI y XVII; Cuadernos de campo (1979); el trabajo sobre arquitectura popular en cuatro volúmenes La casa en Navarra (1982-1983); el ensayo sobre la población vasca El laberinto vasco (1984); De los arquetipos y leyendas (1989); el álbum de dibujos Los mundos soñados (1990) y Las falsificaciones de la historia, de 1993, entre otras muchas. La obra de Caro Baroja puede situarse en la corriente de la antropología social de línea anglosajona, y su metodología está influenciada por la de B. Malinowski. Mención aparte merece el libro Los Baroja. Memorias familiares (1972), donde el autor realiza un estudio antropológico de su propio entorno. En 1983 recibió el Premio Príncipe de Asturias de Ciencias Sociales y Comunicación, y en 1985 el Premio Nacional de las Letras Españolas, al que siguió su ingreso en la Real Academia de la Lengua Española. 11. La Euskaltzaindia Euskaltzaindia goza del reconocimiento oficial, con carácter de Real Academia en España (1976), y como entidad de utilidad pública en el ámbito de la República Francesa (1995). Al mismo tiempo, cuenta también con un reconocimiento social generalizado entre la población del país. Todo ello ha propiciado una intensa actividad normativa que se refleja en la estandarización y modernización de la lengua vasca, en especial desde 1968. Los Estatutos de la Academia establecen los objetivos propios de la Institución (1920). Dichos Estatutos han sido repetidamente reformados (y completados, por los Reglamentos sucesivos) con el fin de adaptar la Institución a las cambiantes circunstancias lingüístico-culturales de cada momento (1954, 1972, 1976, 2005, 2009, 2011). Sin embargo, los artículos en los que se definieron los fines de Euskaltzaindia no han hecho sino ratificarse, con nuevas precisiones, a lo largo del tiempo (por ej., el art. 1º de 1976). Los fines propios de la Academia se expresaron del siguiente modo en los primeros Estatutos: Izkeraketz eta gizarteketz, euskera ayolaz landu ta yagoten zain egotea, Bazkun aunen elburua da: andik ere bere izena. (El fin de esta institución es velar por la lengua vasca, atendiendo intensamente a su cultivo, tanto en el orden filológico como en el social). Zainbide bioi dagokienez, Sail bitan ere bereizturik euskaltzaiñak beren arloan diardukete; euskal-ikerleen sailean, ta yagoleenean, lagun bakoitza bietan dagokelarik. (En coherencia con ambos cometidos, la Academia comprende dos secciones, Filológica y Tutelar, y a ambas pueden pertenecer sus miembros). (Estatutos de Euskaltzaindia, 1920) En efecto, Euskaltzaindia se ocupa del corpus del idioma, pero también vela por el estatus social de éste. Es así que la Academia tiene, desde su inicio, dos grandes secciones: Iker y Jagon (Investigación y Tutelar). --------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------- San Sebastián, a 9 de mayo de 2022, lunes A los redactores del Diario Vasco: ¡Bien! Con estas palabras, recogidas en los puntos 10 y 11, ponemos el punto y final al desarrollo del tema titulado El Pensamiento Vasco. Queremos recordar, por si se nos ha olvidado, que la dirección de nuestro blog es: http://ignacioecheburua.blogspot.com/ Aquí, se encontrarán otros ensayos que hemos publicado acerca del País Vasco, alrededor de Euskadi. Dice el refrán que “En la pluralidad está la riqueza”, pues la pluralidad permite establecer comparaciones y oradar los términos de dichas comparaciones. Si soy sincero, yo no he visitado archivo alguno, pero sí he consultado la bibliografía de muchas fuentes escritas. Pero lo que sí queremos decir es que esta obra se encuentra publicada en nuestro blog, y lo hemos hecho un tanto adrede, pues queremos que nuestros lectores rompan con su timidez y dejen constancia de sus opiniones y de sus puntos de vista, pues la historia no es algo fijo y cronométrico como, por ejemplo, las matemáticas. Opinamos que cada historiador escribe su parcela de la historia desde una óptica particular, que constiutuye su visión del pasado. Paro, aunque la historia es estudiada dentro de las Ciencias Sociales, no por eso deja de tener un sentido literario, que es obvio a todas luces. Por ello, repetiremos una vez más que nosotros hemos escrito un ensayo literario del tipo histórico. En este tipo de ensayo el autor expresa su opinión sobre algún suceso histórico de interés. Por lo general, el texto contiene una comparación entre dos o más fuentes históricas. Con base en ellas, el ensayista explica cuál le parece más acertada. Yo os animo a todos a que defendáis vuestros puntos de vista, como en el caso presente por ejemplo, en que se toca un tema polémico hasta la saciedad. Pero aquí ¡corto!, ya que de principio no quiero volver loco a alguno de mis lectores. Nuevamente, como he hecho en todas las veces anteriores, no me queda más que mostrar mi agradecimiento hacia los redactores de este periódico. Ellos, mejor que nadie, valorarán la calidad de esta obra por entregas y sabrán darle el destino que se merece. Sin más, por el momento, se despide atentamente: IGNACIO RAMÓN ECHEBURÚA ESTÉVEZ.

LA CULTURA VASCA (IX)

. EL DEPORTE RURAL VASCO 5.1. INTRODUCCIÓN Parece ser que muchos de los juegos y deportes populares del País Vasco nacieron en el paleolítico, aunque no como se conocen en la actualidad. Fueron los habitantes prehistóricos los que iniciaron algunas de estas prácticas que, a través del tiempo y de la palabra, se fueron desarrollando hasta nuestros días, y conformaron una de las riquezas de la cultura popular vasca. La fuerza y la competición son valores apreciados en la historia de este pueblo, de modo que los juegos y deportes vascos son actividades de fuerza derivadas de quehaceres cotidianos como la agricultura y la pesca. Los aizkolaris o cortadores de troncos , los segalaris o segadores de hierba con guadaña y los harrijasotzailes o levantadores de piedras , muestran la evolución de estas actividades propias del mundo agrícola y rural convertidas en deporte, igual que el arpana o corte de troncos con tronzadoras manuales. Del mundo del mar surge un deporte tan arraigado como el de las regatas de traineras –embarcaciones de siete o catorce remeros, según la modalidad- que, con el de la pelota, son los que suscitan mayor expectación y participación popular. Los deportes rurales encuentran su espacio en las fiestas campestres, de las que forman parte también algunos juegos populares. Además de los deportes de origen agrícola ya mencionados, en estas fiestas pueden verse muestras de txingas (transporte de pesas), carreras de sacos o zakua, los bolos y la soka-tira, en la que dos equipos cogidos de los extremos de una gruesa cuerda tiran de ella para llevar al equipo adversario a su terreno. La sociedad rural vasca, basada casi hasta fechas actuales en una economía de subsistencia, ha delimitado un mundo donde la fuerza física (indarra en euskera) era seña de identidad, además de cualidad necesaria, dadas las malas condiciones orográficas del país, para sacar beneficio y algún fruto a la tierra dura e ingrata. Que esa fuerza primaria y limpia fuese aplicada a otras actividades, responde al sesgo agonista de los vascos. El propio oficio creó, además, las características de la competición. El deporte rural vasco ha perdido el carácter agonista que antiguamente tuvo. Han cambiado las formas de trabajo campesinas, debido a la mecanización y a la urbanización del campo, y las competiciones se celebran como un acontecimiento más de las fiestas locales. Con ello se ha ido, también, una forma de entender la vida. Porque para el pueblo vasco, trabajo y necesidad son sinónimos; y juego quiere decir lucha. El deporte rural vasco (en euskera herri kirolak) es el término bajo el que se engloban diferentes modalidades deportivas que se practican por tradición en el medio rural del País Vasco, Navarra y el País Vasco Francés. Algunos de estos deportes han surgido y son específicos del País Vasco; aunque otros se practican de una u otra forma también en otras partes del mundo. Rasgos comunes de estos deportes son la importancia que se concede a las apuestas y desafíos entre participantes y espectadores. También es destacable que en general todos los deportes rurales vascos requieren una gran fuerza física y una gran resistencia. Todos estos deportes tienen su origen en actividades laborales del medio rural que se han transformado en actividades deportivas a partir de la competencia entre diferentes personas por ver quién tiene mayor destreza en una actividad determinada. Así por ejemplo, a partir de la actividad de cortar troncos para aprovisionarse de leña surge el deporte de los aizkolaris o cortadores de troncos; a partir de la actividad de mover grandes rocas para la construcción surge el levantamiento de piedras, etc. Algunos de estos deportes han surgido y son específicos del País Vasco; aunque otros se practican de una u otra forma también en otras partes del mundo. Rasgos comunes de estos deportes son la importancia que se concede a las apuestas y desafíos entre participantes y espectadores. También es destacable que en general todos los deportes rurales vascos requieren una gran fuerza física y una gran resistencia. Todos estos deportes tienen su origen en actividades laborales del medio rural que se han transformado en actividades deportivas a partir de la competencia entre diferentes personas por ver quién tiene mayor destreza en una actividad determinada. Así por ejemplo, a partir de la actividad de cortar troncos para aprovisionarse de leña surge el deporte de los aizkolaris o cortadores de troncos; a partir de la actividad de mover grandes rocas para la construcción surge el levantamiento de piedras, etc 5.2. AIZKOLARIS Las competiciones de cortadores de troncos (aizkolaris): he aquí el más popular entre los llamados deportes rurales vascos. Habrá otras modalidades más prodigadas, con mayor número de atletas prácticantes, pero no cabe duda de que los grandes héroes de la vida deportiva vasca han sido y son hoy aun aizkolaris, como “Santa Agueda”, “Keixeta”, “Arria” o “Luxia”. Ninguna prueba rural congregó tantos espectadores como aquellas épicas luchas entre “Keixeta” e “Igartza”, entre “Korta” y “Arria”, o entre “Arria” y Mindeguia. El corte de troncos es el deporte-rey entre los autóctonos del País, junto con las regatas de traineras en el litoral. El Hacha de oro (en euskera Urrezko aizkora) es una de las competición más importantes en el corte vasco. Se trata de una liguilla en la que participan los mejores aizkolaris del País Vasco y Navarra en pareja. En cada jornada desarrollan varias pruebas, con troncos de distintos tamaños. En algunas de estas pruebas los aizkolaris pueden turnarse en el corte, y en otras cada uno debe hacer una serie de troncos seguidos. La edición 2005-2006 se inició el 6 de diciembre en Estella, Navarra, y concluyó el 26 de febrero de 2006 en Azpeitia, Guipúzcoa. 5.3. PELOTA A MANO La pelota ha sido practicada desde antiguo en el territorio vasco. A lo largo de los siglos, por supuesto, han ido evolucionando las reglas y modalidades del juego generalmente en beneficio de la espectacularidad. Se adaptaron cestas más adecuadas al ritmo vivo que pedía el público, se modificaron las canchas, se cubrieron los frontones. El juego original de carácter rural, se fue transformando en espectáculo al que acudía un público ciudadano para arriesgar una apuesta. Y era natural que así fuere, pues los empresarios construían los frontones industriales en los núcleos urbanos de elevada población para asegurarse una clientela que hiciera posible el mantenimiento del negocio. Esta transformación se produjo en el último tercio del siglo pasado. Paralelamente ocurre la universalización de la pelota. La emigración hacia América crea núcleos importantes vascos en las principales ciudades del nuevo continente. Devotos de la tradición en todos los órdenes de vida, costumbres y creencias el vasco desea divertirse al modo del País de origen. Y construye frontones donde practica el viejo juego secular. Más tarde, a lo largo ya del siglo XX, la pelota vasca va adoptando otras modalidades. Pierde en ellas parte de sus cualidades –especialmente el vigor característico de nuestros juegos- aunque ello le hace accesible a mayor número de personas. El juego de la pelota, en su evolución, ha llegado a practicarse en un gran número de especialidades. Debido a su origen vasco y a su fuerte implantación en el medio rural vasco, algunos lo consideran un deporte rural, aunque estrictamente no lo es. Se diferencia de estos, porque no tiene su origen en una actividad laboral. Siempre ha sido una actividad lúdica y un juego. Cuenta con federación internacional y ha sido deporte de exhibición en varias olimpiadas. 5.4. REGATAS DE TRAINERAS El hombre de litoral precisó durante toda su historia de la fuerza de sus brazos, complementando la del viento, para acercarse a los caladeros. Y de aquí surgió la pugna entre las lanchas de pesca, origen de este deporte lleno de emoción que son las regatas de traineras. La tripulación de una trainera está formada por trece remeros y un patrón que dirige el rumbo. Más de cien años de tradición han hecho de las Regatas de Traineras de La Concha el espectáculo del año deportivo en Euskal Herria. Ningún otro es capaz de atraer esa enorme multitud que se apiña en Urgull, Igeldo, el Paseo Nuevo, el Muelle y en la Isla. Las regatas de traineras surgen de un modo de vida concreto: el entorno de la pesca en mar abierto. Las embarcaciones precisaban de individuos fuertes y resistentes capaces de mantener la boga, durante horas, hasta llegar a los caladeros y, una vez recogida la pesca, tornar a puerto, cargados y a toda marcha, para efectuar la subasta. Las regatas de Donsotia / San Sebastián se celebran desde 1879 como parte de Euskal Jaiak, Fiestas Vascas de la ciudad. Tienen lugar los dos primeros domingos de septiembre en la bahía de la Concha. Desde 2008 también se disputa la modalidad femenina. Embarcaciones procedentes de toda la cornisa cantábrica compiten por llevarse la Bandera de la más prestigiosa competición de remo de la temporada. En la edición 2019 la regata clasificatoria se celebrará el 29 de agosto, y las dos jornadas el 1 y el 8 de septiembre. 5.5. HARRIJASOTZAILE El canto rodado del río o el peñasco de la montaña debieron ofrecer al vasco, desde tiempo inmemorial, fácil oportunidad para probar sus fuerzas. Como en los restantes deportes rurales ningún documento escrito nos ha llegado sobre el levantamiento de piedra (Harrijasotzaile). Es éste, posiblemente, el deporte más antiguo pero de más corta historia. Poco queda escrito de épocas anteriores a Arteondo. Fue este levantador quien llevó las piedras a la plaza pública para exhibiciones, marcando los pesos y dimensiones “clásicas” de la piedra. Hasta él, los desafíos no fueron espectáculo programado y reglamentado. En las romerías del patrono del pueblo, caliente la sangre y la cabeza por los vapores de la sidra, los jóvenes buscaban un objeto para probar sus fuerzas. El más a mano era un simple peñasco sobre el que apostaban a nivelarlo sobre el hombro. Es una variante del levantamiento de peso. Una persona utilizando sus propias fuerzas y sin valerse de utensilio o mecanismo alguno, levanta una piedra, lastrada o no, desde el suelo hasta el hombro. Aunque en algunos pueblos se conservan las tradicionales piedras de forma irregular, los principales harri-jasotzaileak actuales utilizan las cuatro formas regulares: esféricas, cilíndricas, cúbicas y paralelepipédicas. 5.6. SEGALARIS El corte de hierba en las empinadas praderas del País es trabajo forzado para el casero, pues el ganado estabulado espera su diaria ración de pienso. El corte debe hacerse rápidamente, y también la recogida, para evitar se estropee con la lluvia repentina. De este trabajo surgió uno de los más característicos deportes vascos: “sega apustua”. Las pronunciadas pendientes en que se encuentran la mayor parte de los prados en el País Vasco han hecho difícil la puesta en práctica de guadañadoras mecánicas. De ahí que la guadaña manual (sega) sea hoy de uso habitual en nuestra tierra. La cuchilla mide de 0,90 metros a 0,95 metros de ancho en las guadañas normales y de 1,18 metros a 1,24 metros en las de competición. El corte de hierba en los caseríos ocupa gran parte de la larguísima jornada laboral de nuestros baserritarras porque las cabezas de ganado constituyen la verdadera riqueza del caserío. La vaca proporciona la lecha y crías; el buey sirve de tracción en la labor de roturación para el cultivo de las tierras; el ternero proporciona ingresos inmediatos, vendido para carne al tratante o en el mercado próximo. Un buen segador de nuestro País puede hacer más de 50 áreas de trabajo en un día. El Deporte de Siega, en euskera es Sega jokoa. Se trata de cortar el mayor número de kilos de hierba, utilizando guadañas, en un prado de una superficie determinada, durante un tiempo previamente establecido. Los deportistas reciben el nombre de segalaris. Tampoco este es un deporte exclusivo del País Vasco, ya que se practica también en la región de los Alpes (Suiza, Alemania, Austria, Eslovenia e Italia (Tirol del Sur) y en los Balcanes (Bosnia-Herzegovina)). 5.7. IDI DEMA Llegamos aquí al más popular de los juegos rurales. Los concursos o pruebas de arrastre de piedra por bueyes, frecuentísimos en otras épocas, lo son también en nuestros días. Antes surgían como desafíos individuales entre propietarios de yuntas; hoy es más usual el concurso, como número fuerte de fiestas patronales, pero conservando su gran sabor y entronque popular. Es opinión frecuente buscar el origen de las pruebas de arrastre en el trabajo de las canteras. La piedra, desprendida por la explosión del barreno, era pulimentada “in situ” y luego, arrastrada por los bueyes, se llevaba hasta la maciza carreta que le había de transportar. Este origen, posiblemente cierto, no supone que todos los bueyes participantes en apuestas trabajaban en canteras sino que la experiencia demostró que un objeto pesado, como la piedra, era el ideal para probar la velocidad máxima del paso del buey en arrastre. Estas pruebas se celebran en una plaza especialmente acondicionada que recibe el nombre de probadero (probaleku), donde los participantes han de arrastrar una piedra de gran tamaño durante un periodo de tiempo prefijado, debiendo realizar el mayor número de plazas posible. Las diferentes modalidades se distinguen por como se realiza el arrastre de la piedra, combinando la fuerza de tiro de diferentes tipos de animales con la fuerza humana. 5.8. BOLOS Este juego-deporte, muy extendido internacionalmente, tienen en el País Vasco una característica peculiar. Para su manejo se precisa de mucha energía física por el peso de la bola y la distancia que debe recorrer. Se desarrolla en tres modalidades distintas: Eskuzulo, Iruzulo y Bolo Palma. • Ezkuzulo es propio de Gipuzkoa. El peso de la bola oscila entre 7 y 9,5 kilos y la distancia a la que se situan las brillas 22 metros. Hay 9 brillas colocadas en cuadro, de tres en tres. • Iruzulo: Es ésta la modalidad de más amplia difusión geográfica, abarcando el oeste de Gipuzkoa, la mayoría de Bizkaia y el norte de Araba. La bola es ligeramente ovalada y debe alcanzar y derribar las tres brillas colocadas enfrente. • Bolo-palma: Frecuente en Araba y en toda La Rioja la bola es más ligera que en los casos anteriores. Araba es un territorio que cuenta con otras variedades de bolos, muchas veces diferenciadas entre localidades cercanas. Existen en el País Vasco numerosas variantes del juego de los bolos que se suelen practicar generalmente en el medio rural: bolos a cachete... A diferencia del Bearn, donde se juega sólo con 3 o 6 bolos, en la modalidad tradicional de Labort se juega con 9 bolos. Se colocan formando un cuadrado sobre una superficie plana, siendo la longitud de un bolo la distancia que se deja entre cada dos bolos. El del centro lleva una señal especial. Los jugadores lanzan una bola de madera de entre 3 y 4 kilos desde un punto a 15 metros del bolo central. En Álava existen 9 variantes del juego de bolos. 5.9. KORRIKALARIS Tradicionalmente, los aizkolaris solían ser también korrikalaris, realizándose habitualmente pruebas combinadas. Sobresalió Chiquito de Arruiz vs Ramón Latasa. Practicante de un deporte rural vasco de ciertas similitudes con las carreras de fondo. Realizado habitualmente por caminos o carreteras e, incluso, recintos cerrados como plazas de toros, existe una modalidad mixta con corte de troncos. Los participantes, siempre dos, acostumbran, como en casi todos los deportes rurales, a cruzar apuestas, en ocasiones muy importantes. Las diferentes condiciones en que se desarrolla la competición las hace difícilmente comparables a las carreras olímpicas perfectamente reglamentadas. Las pruebas se dilucidan sobre un recorrido establecido de la siguiente manera: se traza una circunferencia con un radio de 15,926 metros. Se colocan estacas o varillas cada 2 metros sobre dicha circunferencia, formando en términos geométricos 50 cuerdas (100 m). Las estacas o varillas van ligeramente inclinadas hacia el centro de la plaza o ruedo, con un máximo de 30º de inclinación sobre la vertical. La altura de las estacas o varillas será superior a 0,50 metros e inferior a 0,75 metros y se unirán las mismas con una cuerda o liz en su parte superior. Las carreras de korrikalaris sin sacos, en campo abierto o en los probaderos y plazas donde se realiza el deporte rural. Antiguamente solían combinarse pruebas de carreras con pruebas de aizcolaris. En la actualidad los korrikalaris han sido asimilados por el atletismo. 5.10. SOKA-TIRA Considerado un deporte rural en el País Vasco, se trata sin embargo de un deporte extendido mundialmente que cuenta con federación y competiciones internacionales. Fue deporte olímpico en las primeras Olimpiadas de la Era Moderna. La soka-tira es la competición en la que dos fuerzas humanas de signo contrario, aferradas a una cuerda, pretenden arrastrarse mutuamente. La simplicidad de su concepción ha hecho que sea deporte conocido en la más remota antigüedad y de amplia difusión geográfica en el mundo actual. 5.11. LANZAMIENTO DE PALANCA O DE BARRA VASCA El lanzamiento de barra, fue uno de los deportes más extendidos por toda España. En cada zona se prácticaba adoptando particularidades de las características u oficios más representativos. En el país vasco adoptó el nombre de lanzamiento de palanca o de barra vasca: hubo una época en la que fue uno de los deportes rurales más extendidos, aunque en la actualidad prácticamente ha desaparecido. En el siglo XVIII se practicaba en todas las provincias vascas. Su práctica fue reduciéndose a lo largo del siglo XIX, aunque perdurando con fuerza en zonas de Guipúzcoa (Oyarzun, Gaztelu, Régil, Azpeitia) hasta desaparecer su práctica habitual en el segundo tercio del siglo XX. La palanca metálica (barra de hierro) era una herramienta de trabajo utilizada en la minería. El deporte era muy simple: consistía en lanzar la barra metálica (palanca) lo más lejos posible. El deportista recibía el nombre de palankari. Existían varias formas de lanzar la palanca. Las apuestas se realizaban normalmente en un prado cerca del pueblo y el peso de las palancas era variable, no estaba reglamentado, aunque obviamente en una apuesta debía ser el mismo para todos los competidores. Las disciplinas atléticas de lanzamiento fueron desplazando a la palanca hasta hacerla desaparecer. Como dato curioso cabe decir que el atleta y aventurero Miguel de la Quadra-Salcedo batió el récord del mundo de lanzamiento de jabalina utilizando una técnica que adaptó Félix Erausquin del lanzamiento de los palankaris (que se realizaba mediante una rotación y no con una carrera de aproximación). Una posterior modificación del reglamento anuló el récord del mundo y prohibió esta técnica en el lanzamiento de jabalina. Félix volvió a modificar la técnica y la IAAF se vio obligada a realizar una nueva modificación del reglamento para ilegalizar la técnica que se llamó española o de Félix Erausquin. 5.12. OTROS DEPORTES Existen otras modalidades deportivas que por una u otra razón suelen considerarse como deporte rural vasco, aunque no estén federadas como tales. Toca: Consiste en el lanzamiento de un disco de hierro, desde una distancia determinada, que debe golpear una barra metálica para hacer tanto. Barrenadores: Colocado el atleta sobre una piedra iba horodándola a golpes de barra venciendo quien antes hubiera llegado a una profundidad determinada. Txingas: O transporte de pesos que el atleta lleva colgando de cada una de sus manos. Se trata de recorrer una distancia en un tiempo determinado. El peso de cada txinga es de 50 kgrs. Tronzalaris: Consiste en el corte de troncos por una gran sierra o tronza manejada por dos personas. Deportes de Iparralde: En el País Vasco norte se celebran competiciones muy vinculadas al trabajo en el baserri, como son el alzar un fardo de paja, o un yunque, o el desplazar un carro sobre su eje. Lucha de carneros: La afición de los vascos por la lucha y por la competición le han llevado a aprovechar, desde antiguo, el instinto de topar de los carneros para la organización de apuestas. Concurso de habilidad de perros de pastor: Además de ofrecer un espectáculo agradable e interesante, tanto por el escenario donde tiene lugar como por la magnífica labor que realizan los perros mandados por sus pastores, es objetivo principal del mismo excitar el estímulo de los pastores en la educación de los perros; de esta forma, su trabajo anónimo y solitario adquiere en esos días vistosidad y popularidad. En estos concursos no sólo se premia a los perros que mejor hacen su trabajo, sino también a los que reúnen las características más puras de raza. Igualmente y para que no desaparezcan los vestidos, prendas y utensilios típicos empleados por los pastores, se conceden premios a los que se presentan más típicamente ataviados. Y lo que es el más importante objetivo de estos concursos, se da a conocer el maravilloso instinto del perro, que cuando es completado por una educación adecuada, constituye elemento de trabajo indispensable para el pastor en su labor diaria. 5.13. DEPORTE RURAL: EL LUGAR DE LA FUERZA Para el pueblo vasco, trabajo y necesidad son sinónimos; y juego quiere decir lucha. La trainera, embarcación con la que desde siempre ha pescado el hombre de la mar (arrantzalea en euskara), era movida con todas las fuerzas de sus remeros en el intento de llegar antes que los demás, una vez que el vigía desde su atalaya daba la voz de alarma indicando la presencia de un banco de pesca o, tal vez, de la ballena. El juego se convirtió en desafío, luego en apuesta. Los municipios vecinos de Mundaka y Bermeo, en la ría de Gernika/Mundaka, pleitearon durante años por adjudicarse la isla de Ízaro. Siendo imposible el acuerdo y continuas las disputas, para dirimir definitivamente la cuestión decidieron que fuera de quien arribase antes a la isla. Ganaron los de Bermeo, según es tradición, el día de la Magdalena de 1719. La pasión por el juego es antigua, tal y como dan testimonio los documentos de la época. Juan Ignacio de Iztueta, poeta e historiador vasco, recogía la siguiente noticia: “En la plaza de Hernani, en un partido de pelota jugado por cuatro guipuzcoanos contra cuatro navarros, se vieron colgadas de una alameda contigua, hasta finalizar el partido, camas completas con sus ropas, jergón y colchones. Era lo que estaba en juego aquel día. Dicha partida se jugó hacia el año 720”. Circulan muchas historias en este país tan dado a la leyenda y a la mistificación del pasado. La de aquel aldeano que se jugó, a favor de una yunta de bueyes, el caserío con su mujer e hijos y, además, perdió. O la de tantos jóvenes que, por haber derrochado su fortuna e incluso su honor, en el juego de la pelota, se vieron obligados a emigrar hacia América. El levantador Iñaki Perurena cuenta en su biografía las trampas y añaganzas que tuvo que sortear en las pruebas en que tomó parte. Aún hoy se sigue jugando dinero en las pruebas deportivas vascas, pero no como antes. El deporte de las traineras, especialmente la competición que se celebra en la bahía de San Sebastián es, por celebrarse una vez al año, una de las más esperadas. Suscita pasiones, crea enemistades, enciende la llama de la codicia. La trainera, en el pueblo de Orio (Gipuzkoa), por ejemplo, está expuesta a la curiosidad de la gente, que la mira y acaricia con los dedos, como si fuese un miembro más de la familia. Al niño o niña que nazca el año de la victoria de su trainera siempre le acompañará la fortuna. Eso dicen las buenas lenguas. No es extraño que el deportista –en una u otra modalidad- sea la persona que mejor encarne los valores de la colectividad. Sus triunfos son recibidos como verdaderas gestas y glosados por los poetas. Los triunfadores entran en sus pueblos de origen acompañados por la banda de música y un numeroso cortejo de seguidores, y allí en la plaza Mayor se les agasaja como héroes. Si el levantamiento de piedra es sinónimo de fuerza y vigor, el deporte de las hachas lo es de elegancia y finura. Pocas estampas hay tan vistosas como la del aizkolari subido a su tronco, recto como una torre, con el hacha alzada a modo de flecha, que luego cae en golpes recios y certeros. Ha gozado siempre de mucha popularidad. El aizkolari vasco corta el tronco estando éste caído, en posición horizontal. Hace algún tiempo, con el fin de promover el deporte, se organizaron competiciones con aizkolaris canadienses y australianos, quienes cortan el tronco en posición vertical. Las hachas también son diferentes. El País Vasco ha dado grandes deportistas en pruebas que no tienen siempre un reconocimiento ni homologación internacional. Aunque se ha intentado convertir a los atletas vascos a disciplinas olímpicas, pocas veces se ha conseguido algún éxito. Una de las excepciones es la del maratoniano Diego García, que comenzó como korrikalari tomando parte en apuestas. Son, en general, reflejo de las formas de trabajo en el medio rural. Entran en crisis a la vez que su medio de vida. Hasta el siglo XIX fue muy popular el deporte conocido como “lanzamiento de barra o palanca”, que tenía su origen en el trabajo de los canteros. Las competiciones entre segadores (segalaris) fueron muy frecuentes hasta hace poco. Hoy día sólo se celebran en la zona cercana al monte Ernio, en los valles recónditos de la Guipúzcoa profunda. Algo similar ha sucedido con el deporte de los aizkolaris, leñadores curtidos en las tareas del bosque. La madera de haya es, junto al acero forjado en el país, elemento imprescindible para la práctica de dicho deporte. Cuando los bosques autóctonos son talados –algo que sucede en Gipuzkoa y Bizkaia por no ser tierras comunales- y sustituidos por especies de crecimiento más rápido; cuando la fuerza mecánica sustituye a la humana, desaparece entonces el oficio de aizkolari. Hasta el año 1930 fueron abundantes los desafíos y dominaron los guipuzcoanos. A partir de la Guerra Civil, los navarros sustituyeron a los guipuzcoanos. Las hazañas de los Goñi, Garziarena, Baleztena fueron glosadas por poetas y cronistas populares. Para evitar su declive, y con el objeto de darle publicidad, las autoridades competentes organizaron durante un tiempo una serie de competiciones entre aizkolaris vascos y cortadores procedentes de Canadá y Australia. Hace tiempo que no se celebran las espectaculares apuestas de antaño. En Bizkaia y Gipuzkoa fue muy popular durante años la llamada gizon proba. Un individuo, o varios, debían arrastrar una pesada piedra o un enorme fardo. Se enfrentaban entre ellos, o contra animales. En Azkoitia, Gipuzkoa, un buey luchó hace veinte años contra diez fornidos sujetos por ver quien arrastraba más tiempo una piedra de 1.800 kilos. Ganaron, por supuesto, los segundos. Hombres contra hombres o contra bestias, reflejo de la lucha del vasco por domeñar la naturaleza, que aún puede verse en las fiestas de las localidades más importantes. Hay que señalar que el vasco corta el tronco cuando está en posición horizontal, mientras que los canadienses o australianos lo hacen en posición vertical. El corte vasco exige resistencia, mientras que el foráneo, velocidad. Aizkolaris famosos han sido los hermanos José Ignacio y Jesús Orbegozo (Arria II y Arria III), o Mikel Mindegia, quien ganó el campeonato de España en el año 1981. Olasagasti, donostiarra, es uno de los últimos campeones de la especialidad. Es, sin embargo, el levantamiento de piedra el deporte que quizá atraiga más adeptos y admiradores. Un individuo solo, en medio de la plaza, levantando una y otra vez la piedra cilíndrica o cúbica de gran peso es una visión que no se puede olvidar con facilidad. Decía Francisco Irazusta Etxeberria, “Usategieta” de apodo, hombre que hasta muy avanzada edad había practicado todos los deportes, que el más penoso y sacrificado era el levantamiento de piedra: “El remero puede disimular su cansancio manteniendo el ritmo, el aizkolari puede recuperarse de un desfallecimiento golpeando el tronco con menos saña, pero la piedra no sube si no es a impulsos de cintura y brazos, que se repiten en cada alzada”. Los sujetos mimados por la naturaleza y dotados de fortaleza física se han dedicado al levantamiento de piedra. José Manuel Ibar “Urtain” fue uno de los más notables. Cuando no hubo piedra que resistiera a la fuerza de sus brazos, pasó al boxeo. Intentó emular, quizá, a aquel otro deportista vasco, de manos grandes y duras, cuyo nombre era Paulino Uzkudun. Es la piedra la que ha dado al país sus personajes más característicos y queridos. Gracias a la piedra es conocido Iñaki Perurena, a quien ya hemos citado. Comenzó muy joven a competir y acabó, como un verdadero atleta, batiendo marcas de alzada. El 30 de enero de 1987 levantó la piedra cúbica de 300 kilos en el transcurso de las Seis Horas de Euskadi. Nadie le veía un sucesor claro, y entonces apareció Mieltxo Saralegi que, en febrero de 1998, también durante las Seis Horas de Euskadi, levantó la piedra de 327 kilos delante de las 8.000 personas que llenaban a rebosar el conocido Velódromo de Anoeta, en Donostia-San Sebastián. El deporte vasco ha cambiado; la sangre de Saralegi, natural, como Perurena, de Leitza / Leiza, en Navarra, es vasca de raza, pero la piedra era granito importado de Rusia. 6. FIESTAS Y CERTÁMENES CULTURALES INVIERNO Donostia-San Sebastián, Gipuzkoa. El 20 de enero se celebran las fiestas en honor a san Sebastián, el patrón de la capital guipuzcoana. El acto más emblemático de estas fiestas es la tamborrada que protagonizan los componentes de las distintas cofradías que hay en la ciudad, en su mayoría gastronómicas, la noche del día 19; y la tamborrada infantil, que tiene lugar el día 20 por la mañana. La víspera del día festivo es costumbre entre la gente del lugar cenar con los amigos fuera de casa para asistir a la medianoche a la izada de la bandera en la plaza de la Constitución, al tiempo que se escucha la tamborrada que una de las cofradías más emblemáticas ofrece en dicha plaza. Después de la medianoche, recorren las calles interpretando las marchas que Raimundo Sarriegui compuso especialmente para esta ocasión. Oion, Araba. El 22 de enero, el “Cachi” es, en la localidad de Oion, el centro de la festividad de San Vicente y San Anastasio. El “Cachi” es un curioso personaje que viste de amarillo y verde y que, durante la víspera del día festivo, acompaña a la corporación municipal hasta la puerta de la iglesia parroquial, donde acuden en comitiva. Una vez allí, ondean la bandera mientras el “Cachi” se revuelca debajo de ella, hasta que se alza y grita un ¡viva! en honor a los santos patronos. Este curioso acto se repite al día siguiente como colofón de las fiestas, pero antes, tras la celebración de la misa conmemorativa y la representación de bailes antiguos, se enciende y se hace estallar una rueda de fuegos artificiales en la que figuran un toro y un torero. Este acto rememora simbólicamente, según la tradición popular, un milagro de los santos patronos, en el que un toro que se había escapado y se dirigía directamente a la procesión de los fieles, cayó reventado antes de acanzarla, en tanto que los devotos permanecían inmóviles, en lo que se considera un acto de fe. PRIMAVERA Balmaseda, Bizcaya. La Pasión de Balmaseda es una de las representaciones propias del ciclo de Semana Santa más emblemáticas del Pais Vasco. Durante el Jueves Santo se escenifican los pasajes previos al prendimiento de Jesús y el Viernes Santo, los que se suceden hasta la crucifixión. Los diferentes episodios de la Pasión se representan con una escenografía muy cuidada, en la que participa gran número de habitantes de la localidad, que se preparan para la ocasión a lo largo de año. También intervienen un coro y un narrador que acompañan y dirigen gran parte de la escenificación. La Pasión de Balmaseda tiene una antigua tradición y su origen se remonta probablemente al siglo XV, aunque hasta fines del siglo XIX no puede hablarse de la existencia de la representación, tal y como se entiende en la actualidad. Legazpi, Gipuzkoa. El 3 de mayo, festividad de la Santa Cruz, se pone en funcionamiento la antigua ferrería de Mirandaola, en un acto que se sucede en la misma desde 1580, año en el que sucedió un hecho sorprendente del que se conserva un documento escrito que lo certifica: al parecer, unos herreros, sin respetar el dia de descanso que la festividad requería, estuvieron trabajando en la ferrería toda la jornada, pero cuando fueron a sacar de la fragua la masa de hierro que habían estado fundiendo durante el día, encontraron que se había consolidado en forma de cruz. El origen de la festividad debe buscarse en la consideración de magos que tenían los herreros, en su capacidad de transformar el metal y, finalmente, por haber estado trabajando precisamente un día en que la Iglesia pedía descando y devoción. La fiesta se celebra con la representación de la ezpatadantza y con la puesta en funcionamiento de la ferrería el domingo siguiente al 3 de mayo. Oñati, Gipuzkoa. En mayo se celebran las fiestas del Corpus Christi, que en esta localidad guipuzcoana tienen especial importancia y tradición. El domingo que sigue al Jueves de Corpus tiene lugar una procesión, a lo largo de cuyo trayecto grupos de dantzaris interpretan la korpus dantzak; al llegar a la plaza de la localidad representan de nuevo la danza, y se colocan las 14 imágenes que se han portado en la procesión. Las fiestas del Corpus en Oñati las organiza la cofradía del Santísimo Sacramento, que se fundó en 1553 y se conoce popularmente como el Apostolado, ya que algunos de sus miembros desfilan en la procesión vestidos de Jesús, los apóstoles y San Miguel, con la cara tapada con una máscara y llevando alguno de los símbolos que les caracterizan. VERANO Lekeitio, Bizkaia. El 29 de junio se celebran en esta localidad pesquera las fiestas de San Pedro, en las que tiene lugar la representación del baile de la kaxarranka o baile del arca, además de regatas, gigantes y cabezudos. Este baile lo interpreta un dantzari sobre un arca que llevan a hombros ocho marineros. Antiguamente el dantzari iba vestido igual que san Pedro, pero en el siglo XVII las autoridades eclesiásticas prohibieron que mostrara cualquier connotación religiosa. Ahora viste pantalón y camisa blanca, una levita negra y un pañuelo en el cuello que le confieren un carácter laico. Sobre el arca o kutxa transportan la imagen de san Pedro, que asoman al mar mientras el dantzari baila frente a ella en distintas paradas del itinerario, hasta finalizar con una última representación delante de la iglesia de Santa María de la Asunción. Irun, Gipuzkoa. El 30 de junio se celebran las fiestas de San Marcial, con tradicional alarde de armas y procesión a la ermita de este santo, situada en un montículo cercano a la localidad. Los alardes de armas rememoran las milicias fueristas que organizaban y adiestraban los pueblos para la lucha, y el de Irun conmemora el triunfo que en 1522 lograron las milicias irunesas frente a los franconavarros en la batalla de San Marcial. El mismo día se celebra, desde hace cuatro siglos, la romería de San Marcial, que congrega a numerosas personas junto a la ermita para oír una misa, cantar y bailar danzas tradicionales. Al atardecer, los iruneses descienden hasta la plaza del pueblo, donde se congregan las tropas tras el desfile y, en un espectacular acto, descargan sus armas a la orden del general. OTOÑO Legazpi y Segura, Gipuzkoa. El 6 de diciembre se celebra en estas localidades la festividad de san Nicolás Obispillo. Los niños son los protagonistas: se visten de baserritarras, es decir, como lo hacen las gentes que viven en el campo y habitan los caseríos, y recorren las casas con una enorme sábana con la que recaudan el dinero que los vecinos les lanzan desde sus ventanas. CARNAVAL El Carnaval es la fiesta más importante del ciclo de festividades invernales. Su llegada la anuncian los Caldereros, que, en la provincia de Gipuzkoa, hacen su aparición el sábado siguiente al 2 de febrero. En muchas localidades se conservan vestigios del carnaval rural, como ocurre en Markina-Xemein (Bizkaia), donde se representa la zagari dantza, en la cual, además de los danzantes, participan dos personajes disfrazados de oso y de domador en recuerdo de las troupes zíngaras que acudían al lugar durante las fiestas. En Amezketa y Abaltzisketa (Gipuzkoa) los txantxoak (jóvenes del pueblo) recorren los caseríos de la localidad bailando. En la provincia de Araba, en Zalduondo, protagoniza la fiesta un muñeco llamado markitos, que cada año es juzgado, condenado y destruido. Aunque en todas las localidades se celebra el Carnaval, uno de los más representativos, bulliciosos y concurridos es el de Tolosa –que ni siquiera durante el franquismo dejó de celebrarse, camuflado de diversas formas-, que mantiene entre las gentes una gran tradición y simbología. Su llegada la anuncian las comparsas de Caldereros y tiene el momento culminante en el Domingo de Carnaval. SEMANA GRANDE Durante el mes de agosto se celebran las grandes fiestas de las tres capitales vascas. Las verbenas, los conciertos, el teatro, los campeonatos deportivos, las muestras folclóricas y los fuegos artificiales, entre otros actos, se suceden. Vitoria-Gasteiz inicia el ciclo el 4 de agosto con las fiestas de la Virgen Blanca, que se inician con la bajada del “Celedón” desde la iglesia de San Miguel. El “Celedón” es un muñeco vestido con blusa, bolsa, chapela y paraguas al que se hace descender por un cable desde el campanario de la iglesia; una vez abajo es sustituido por un personaje real que viste como él y está presente durante las fiestas. También representativos de estas fiestas son los “blusas”, peñas locales que participan con estrépito en las celebraciones. Cuando finalizan las fiestas en la capital alavesa, comienza la Aste Nagusia o Semana Grande de Donostia-San Sebastián –en torno al 15 de agosto-. Uno de los mayores atractivos de la Semana Grande es el concurso de fuegos artificiales, en el cual participan pirotecnias procedentes de muy diversas nacionalidades. El domingo siguiente al 15 de agosto comienza la Aste Nagusia de Bilbao, presidida por “Mari Jaia”, una gigantona alegre y festiva que se quema el último día de las fiestas. 7. LA ARTESANÍA 7.1. INTRODUCCIÓN La mayor parte de los productos que constituyen el acervo de las artes populares de este país, arbolado y rocoso, se encuentran íntimamente vinculados a la vida de agricultores y pastores y a las necesidades de quienes ejercen estos trabajos. La madera, el hierro y la piedra definen la cultura material vasca, que en ocasiones sorprende por el hecho diferencial de convertir el trabajo con estos elementos en un deporte, en el que la destreza del hombre se enfrenta a la fuerza de la naturaleza. 7.2. ALFARERÍA Esta artesanía ha tenido un desarrollo desigual. En la zona húmeda de clima oceánico, predominantemente pastoril y caracterizada por la riqueza maderera, las vasijas se realizaron con este material. En la zona de clima mediterráneo, la preponderancia de la actividad agrícola propició la alfarería, al igual que la influencia de los dominios romano y, sobre todo, musulmán, ya que al pueblo árabe pertenece el magisterio del trabajo del barro. Exponentes destacados de la producción son las castañeras, los dulceros, el kantarue (cántaro que se lleva sobre un pequeño cojín en la cabeza), las pegarras (cántaros con forma de tetera), las jícaras (tacitas chocolateras cónicas, de loza, con un pequeño pie y un asa, cuyo uso se generalizó en el siglo XVIII con el auge del consumo de chocolate) y las lurraspillas de matanza (vasijas de gruesas paredes e interior esmaltado y decorado con flores). En la alfarería vasca se emplea de manera intensiva la cubierta blanca (esmalte a base de estaño, plomo y arena) y se recurre al marrón, el verde y el azul –este en menor medida-, como colores decorativos. La impermeabilización de los recipientes se consigue mediante vidriado, y en ocasiones, con el propósito de reforzarlos, se acordonan. 7.3. CANTERÍA La fama de los tallistas vascos desde la época medieval la propició la tierra en la que habían nacido, pródiga en minerales. Las rocas, sobre todo calizas –aunque también abundaban la pizarra, el granito, las areniscas y las ofitas-, fueron labradas por las hábiles manos de los antiguos pedreros que, en cuadrillas, iban allá donde se les requería para tallar trillos de pedernal. Los secretos del oficio se transmitían de padres a hijos, y eso dio lugar a la aparición de una jerga gremial. El factor más importante para el buen picado de las piedras era el juego de las muñecas, su vaivén rítmico aprovechando el rebote de la piqueta. Se tallaban ruedas de molino y sus difíciles rodetes de una sola pieza (especialidad exclusivamente vasca), cruces de término, estelas discoideas, picotas y escudos, que eran decorados con dibujos geométricos, fitoformes y antropomórficos, y también con el lauburu (símbolo del País Vasco). 7.4. CUERO La producción artesana en cuero se vincula a la vida campesina y engloba indumentaria, recipientes y útiles. El espaldero, utilizado por pastores, leñadores y carboneros para protegerse de las inclemencias del tiempo, se confeccionaba con una gran piel de macho cabrío esquilado (aunque también podía ser de piel de ovino con toda su lana), a la que se cosían seis correas para sujetarla al cuerpo. Las abarkas se realizaban con piel seca pero sin curtir, de bovino e incluso de jabalí. Entre los recipientes se encuentran los odres para aceite (de piel de cabra o de cabrito entera) y las botas para vino (tomando sólo una parte del animal). Los primeros se cerraban con cuerdas que estrangulaban el orificio de salida. Otros objetos realizados total o parcialmente con cuero eran las correas que sujetaban el yugo a los cuernos de los animales de arrastre, los cedazos de piel de cabra afeitada con que se eliminaban las impurezas de la harina y los mayales destinados a trillar trigo o desgranar alubias. 7.5. FORJA El empleo más antiguo de la forja dio lugar a aperos de labranza ideados para el trabajo a brazo, como el mayal para trillar y la laya, una horquilla larga de mango corto que se realizaba teniendo en cuenta las características físicas de cada persona, por lo cual no había dos ejemplares iguales. Al yugo, cuya elegante hechura de madera profusamente decorada ocultaban innumerables vueltas de correas, se le añadían en la parte superior, cuando formaba parte del carro de boda, un grupo de campanillas, cuyo objeto era ahuyentar de la pareja de recién casados maleficios como el que suponía la presencia del tejón, con cuya piel se cubría, costumbre de la cual deriva su nombre, azkonarra. Como ejemplos del uso ornamental de la forja están las veletas y las aldabas zoomorfas o antropomorfas. El grabado dio lugar a una disciplina de gran raigambre como el damasquinado, que consiste en incrustar oro y plata en acero. 7.6. LANA Y LINO En las zonas pastoriles, el hilado de la lana se efectuaba partiendo del copo, sujeto en la rueca. La fibra se estiraba con los dedos ensalivados y posteriormente se retorcía en una especie de peonza en forma de diábolo, la maratilla. La artesanía lanar produjo creaciones tan características como la boina o txapela y las capas de punto o kapusai de los pastores. El lino, materia prima de gran importancia en la indumentaria vasca, se transformaba en paños tras un laborioso proceso de blanqueo, aclarado y secado en madejas. De las diferentes fases se encargaban hilanderas y euntzales o pañeros. Estos últimos elaboraban los lienzos de una comunidad, cobraban su trabajo como los molinos maquileros y vendían los sobrantes a las urbes. Los artesanos tejedores tendían a la repetición rítmica del dibujo y por lo común evitaban las combinaciones de colores. Por encima de adornos como los flecos y las borlas prevalecía el bordado de punto de cruz, realizado sobre dos ejes perpendiculares y dejando las líneas blancas sin macizar. 7.7. MADERA El trabajo con este material se circunscribe en general a la vida doméstica en el caserío y dio lugar a diversos utensilios, algunos de ellos destinados a la industria láctea, como el kaiku (recipiente empleado en las labores de ordeño), los cinchos para el queso, la oporra (tazón de gran tamaño para tomar leche y talo) y la alaskoa (vasija para cuajada). Entre el mobiliario del caserío, cuya vida gira en torno al hogar, destacan el txitxillu (banco de respaldo alto con mesa abatible en el centro, que en ocasiones servía para delimitar el espacio en la cocina), los diversos tipos de sillas, la kutxa (arca decorada donde se conservaban generalmente las cosas del ajuar, pero también trigo, maíz y harina), el granero (una variante del arca en forma de hórreo, con diversos compartimentos, que se colocaba en el sabayado) y la oako, cuna balancín. Forman asimismo parte de esta artesanía objetos tan dispares como los yugos (cuyos motivos ornamentales tenían un sentido mágico de protección del ganado), los bastones o makillas, las cucharas de mango ancho y las taloaskeas (platos usados como artesa para amasar la harina de maíz y elaborar tortas) pastoriles, las estelas de los caminos e instrumentos como el txistu y la zalapartaka, tambor que acompaña desde antiguo ritos laborales como la finalización del prensado de la manzana o la fabricación de cal. 7.8. LAS ABARKAS Este tipo de calzado abierto, ya conocido en época romana, se confeccionaba con un trozo de cuero de forma ligeramente trapezoidal. Una vez limpia y seca, la piel se trataba con sal gruesa y, tras un proceso a base de cenizas y agua templada que la ablandaba, se retiraba el pelo antes coserle los cordones. Éstos, hechos con lana hilada, trenzada y teñida, cruzan el empeine y sujetan la abarka al tobillo, enrollados dando varias vueltas. Las abarkas son muy apropiadas, dada su adaptabilidad, para andar por terrenos montañosos como los que recorren los pastores con sus rebaños. El cuero de las abarkas femeninas se trataba con leche cruda para blanquearlo y solía decorarse con lunares. Las abarkas de cuero se usan exclusivamente para actividades folklóricas, ya que en el campo han sido sustituidas por las de caucho. 7.9. LAS MAKILLAS Las makillas son un tipo de bastón de madera de haya, aliaga, argoma, enebro, acebo o incluso níspero que se trabajan a navaja, respetando los dibujos de la corteza, y se emplea el procedimiento del pirograbado para obtener representaciones ingenuas y muy expresivas. La pieza la remata un refuerzo metálico con dibujos geométricos o bien un adorno de cuero, coronados por un pomo de metal o de hueso. Suelen llevar una abrazadera, también realizada en metal, sencilla en ornamentación y que sujeta la punta metálica y estriada, a modo de estoque. Una de las tallas más populares es la que representa una serpiente, que repta en espiral a lo largo de todo el bastón. 8. EL CASERÍO VASCO En San Sebastián, a 5 de mayo del año 2022. A los redactores del Diario Vasco: Sólo quiero dejar constancia de un hecho sin relevancia, pero que adquiría su verdadero sentido si esta serie de fascículos se publicaran en forma de libro. En secreto, hemos realizado algunos cambios en el Índice de esta obra. Habría que revisarlo y ajustarlo a los verdaderos contenidos de este texto. No obstante, está claro que nos hemos quedado en el punto 8. Ya hemos cruzado el ecuador en lo concerniente a los fascículos que os estoy enviando. Por lo demás, no hay ninguna otra novedad. Hoy, voy muy acelerado, por lo que aprovecharé la ocasión para despedirme. Muchas gracias y hasta mañana, IGNACIO RAMÓN ECHEBURÚA ESTÉVEZ

LA CULTURA VASCA (VI)

. GLOSARIO DE MITOLOGÍA VASCA • Aari. Figura del genio que habita en la sima de Oiquina (Alava). Figura de uno de los genios subalternos de Mari. Ofrenda muy acepta a Mari. • Aatxe, Ahatxe, Aatxegorri. Divinidad troglodita que adopta la forma de novillo, toro o vaca. Frecuentemente forma de un mismo numen (Mari). • Abellion. Divinidad pirenaica de la época romana. • Aberri. Divinidad masculina pirenaica de la época romana. • Adur, Adu. Suerte, tendencia, votud mágica de los magos. • Aereda. Divinidad pirenaica de época romana. • Agamunda. Sima en Ataun (Guip.), morada de genios y objeto de leyendas. • Ageio. Divinidad de época romana. • Aherbelste. Divinidad tópica de la región de Luchon, en época romana. • Aiar. Genio maligno en la región oriental de Vasconia. • Aide, Aideko, Aidetikako. Numen sobrenatural que innuye en las acciones humanas; responsable de las enfermedades cuyas causas naturales se desconocen. • Aidegatxo. Genio que forma y dirige las tormentas, en Laburdi . • Aiharra-Haio. Genio maligno en Laburdi. Aitzgaizto. Cumbre de la sierra de Leizadi en Ataun (Guip.), relacionada con los gentiles. • Aizkomendi. Dolmen y colina en Eguilaz (Alava). • Aizkora. El hacha figura en nuestra Mitología como pararrayos durante las tormentas. • Aizkorri. Montaña donde habita Mari en una caverna que se prolonga, según la leyenda, hasta la sierra de Aralar . • Aizkultzeta. Lugar de Alzola, Aia (Guip.), donde hay una sima de tradición mitológica. • Aizpak. El concepto de hermana es muy frecuente, posibilitando la multiplicación de la personalidad de figuras mitológicas. • Akelarre, Akelarren-leze. Lugar ante la cueva de Zugarramurdi (Nav.); en este lugar se localiza la leyenda de la lamia en pasto, que se repite en numerosos lugares del País. • Aker. Genio o diablo que aparece en forma de macho cabrío en las asambleas de brujos, les adoctrina y celebra la misa negra. • Akerbeltz. La figura del macho cabrío negro representa a un genio que, en ciertos aspectos, parece sucedáneo de Mari. • Aketegi. Caverna de Aizkorri , donde habita Mari. • Alar. Divinidad pirenaica de época romana. • Alarabi. Genio de los montes, en la comarca de Marquina (Vizc.). • Alardos. Divinidad pirenaica de la época romana. • Alardost. Divinidad pirenaica de la época romana. • Albi. Gran sima de Aralar, por donde los réprobos se introducen en su última morada. • Aldabazar. Caserío de Aldaba, Tolosa (Guip.) donde vivieron, según la tradición, los gentiles. • Almora, Armura, Armorkora. Túmulos de Cuartango (Alava), bajo los cuales se han descubierto numerosos dólmenes. Aloña. Monte de Oñate (Guip.), donde se halla la caverna Gaiztozulo, habitación de Mari. • Alotza. Lugar de la sierra de Aralar, donde existe una losa de tipo menhir, lanzada, según la leyenda, desde Murumendi, por un gentil. • Altxerri . Cueva del monte Beobategaña, en Aia (Guip.). • Amabirjiña-arri. Peñasco en el portillo de Igaratza, sierra de Aralar, con tradición de una aparición de la Virgen. • Ames, Amets. Forma que toma en Cortezubi (Vizc.), San Mamés, San Amés. • Amilamia. Genio de la región de Salvatierra (Alava); vive en la caverna de Lezao, en la sierra de Entzia . • Anboto. Sierra sobre el Duranguesado , en (Vizc.), de gran tradición mitológica. • Ande. Divinidad femenina pirenaica de época romana. • Andra Mari Arri. Peñasco próximo al caserío Igone, en Amézqueta (Guip.). • Andre Dena Mariako Iturri. Fuente en el bosque de Ostabat (B. Nav.), donde la tradición dice estuvo la Virgen. • Anxo. Nombre de un genio asimilado al de Basajaun. • Araneko Arri. Collado en las estribaciones del Gorbea (Viz.), relacionado con una leyenda del caserío Arane de Orozco. • Arantzazu. Santuario guipuzcoano, en cuyos parajes se recogen numerosas leyendas mitológicas. • Arardo. Divinidad pirenaica de época romana. • Arbeiza. Pueblo navarro, donde existe un pozo de tradición mitológica. • Arbeldi. Caserío de Ataun (Guip.), relacionado con las leyendas de la sima de Agamunda. • Argi. La luz como manifestación de almas de difuntos está muy difundida en las leyendas de muchos lugares de nuestra geografía. • Argiduna. Duende en forma de luz nocturna, en término de Ceánuri (Vizc.). • Arhe. Divinidad aquitana de época romana. • Arixo. Divinidad aquitana de época romana. • Arleze. Caverna en la sierra de Andía , morada de los genios llamados sorginak. • Armontaitz. Cueva junto al caserío Ayarre, Aya, Ataun (Guip.), donde vivían los gentiles. • Arpe. Las cavernas gozan de gran importancia en las tradiciones mitológicas vascas. • Arpeko Saindia. Nombre de una columna estalagmítica de una cueva del monte Zelharburu, en Bidarray (B. Nav.), de gran interés mitológico, y punto de antiguo peregrinaje. • Arpenino. Divinidad pirenaica de época romana. • Arreo. Pueblo del municipio de Ribera Alta (Alava), donde se encuentra un lago del que, según la leyenda, salían las nubes para formar tormenta; tradición arraigada en el valle de Cuartango. • Arretxinaga. En la ermita de S. Miguel de Arretxinaga, en Marquina (Vizc.), existen en su interior unos peñascos de renombre por sus propiedades curativas. • Atrikulunka. Peña del monte Arguibel, en los confines del valle de Baztán y de los Alduides, en zona rica en monolitos, dólmenes y cromlechs, así como en leyendas mitológicas. • Arthe deo, Artae, Artahe. Divinidad pirenaica de época romana. • Aska. Huellas y marcas que aluden a leyendas y creencias. • Askaata. Término de Ataun, Guipúzcoa, donde existe una sima guardada por el genio Txaalgorri. • Askoa. Monte de Ataun (Guip.), sobre el puerto de Lizarrusti, donde hay una caverna habitada, según la leyenda, por un basajaun. • Asto Ilunno. Divinidad pirenaica de época romana. • Ata. Valle al SE. de la Sierra de Aralar, donde se encuentra un menhir antropomorfo lanzado, según la tradición, por Roldán contra Madoz, desde S. Miguel de Excelsis . • Atarrabi. Personaje mítico, uno de los hijos de Marimunduko. • Atxular. Pedro de Axular fue objeto de una leyenda de Zugarramurdi, relacionada con el genio Etsai. • Atzulaur. Término del monte Itzine, en Orozco ( Vizc. ), donde hay una cueva de tradición mítica. • Ausa. Antiguo nombre de un monte de las estribaciones de Aralar, sobre Zaldivia (Guip.); en él hubo un castillo vivienda de gentiles. • Austokieta. Gruta del monte Otsabio, en Lizarza (Guip.), habitada, según la leyenda, por un genio que toma la forma de toro de fuego. • Austarri. Monolito; piedra de hogar y mojón central del sel. Junto a él viven el genio del fuego y de la morada. • Auza. Monte en la región de Baigorri; en una de sus cuevas es tradición hay un tesoro, custodiado por una serpiente y un macho cabrío. • Auzo. El concepto de barrio tiene importancia en nuestro sistema mitológico. • Axleor. Refugio natural en la vertiente Norte del monte Urrustei, en Dima (Vizc.); la leyenda le asigna un refugio de los gentiles. • Axo. Divinidad pirenaica de época romana. Azalegi. Cueva y caserío de Alzay (Zub.), donde se localiza la leyenda del conde de Zaro. • Azantzile. Nombre que recibe la aparición de un difunto en Arnegi (B. Nav.). • Azkenaldia. Período final, concepto del fin del mundo en el Sistema mitológico vasco. • Azti. Concepto de mago o adivino en numerosos lugares del País. • Aztikeri. Noción de magia en nuestra Mitología. • Baelisto. Divinidad de época romana en la región de Angostina, Bernedo (Alava). • Baeserte. Divinidad pirenaica, en la región de Comminges, de época romana. • Baicorrix. Divinidad pirenaica de época romana. • Baios. Divinidad pirenaica de época romana. • Balbe. Se llama así en varios lugares de Vizcaya a la muerte personificada, o al genio que causa la muerte. • Balzola. Cueva en el barrio del nombre, en Dima (Vizc.), objeto de leyendas referidas a las lamiñas y a Sugoi. • Baratza. Nombre que recibe la parcela contigua a la casa, que sirve de huerto, relacionado con el concepto de sepultura y otros aspectos del Sistema mitológico. • Bargota. Municipio navarro, donde se localizan diversas tradiciones acerca del brujo Juanis de Bargota. • Basajaun. Uno de los genios más importantes de la Mitología vasca. • Basandere. Genio femenino que aparece en la entrada de algunas cuevas. • Basce Andoss. Divinidad epónima del valle de Bassioué, en los Pirineos Centrales, de época romana. • Begizko. Concepto de aojamiento, muy difundido por todo el País y abundante en el Sistema mitológico vasco. • Beigorri. Genio que habita en cavernas y simas, haciendo su aparición en ocasiones en la superficie, bajo la apariencia de una vaca roja. • Belagile. Nombre que reciben las brujas en Zuberoa. • Berezko. Cosa o fenómeno que se produce por su propia virtud, de modo espontáneo. • Betadur. Fuerza mágica de los ojos; fuerza de la fascinación que el aojador lanza sobre su objeto con sólo mirar. • Betizu. Ganado vacuno salvaje, desaparecido este siglo; ha inspirado desde antiguo una parte del material simbólico mitológico. • Bildur-Aize. Genio relacionado con el sueño. • Birao. Nombre con el que se designa la maldición. Genio que se apodera de una persona o animal en virtud de una fórmula, tomando como objeto el nombre de la persona o animal. • Bocco Harauso. Divinidad pirenaica, de la región de Comminges, de época romana. • Borienno. Divinidad pirenaica de época romana, en el valle de Barousse. • Buru. Caserío de Beasain (Guip.), donde habitó un tiempo la Dama de Murumendi. • Buruko. Almohada donde se forman los genios del mal de sueño, gaizkiñak. • Debru. Nombre del diablo, espíritu maligno en sentido cristiano; genio secuestrador de almas, que adopta múltiples formas. • Donibane. San Juan. Festividad relacionada con las creencias, ritos y cultos solsticiales, de gran importancia en el mundo mitológico vasco. • Eate. Nombre que recibe en el Goierri guipuzcoano el genio de la tempestad, el fuego, las riadas y el viento huracanado. • Edelate. Divinidad pirenaica, de la región de Comminges, en época romana. • Egoi. Viento Sur, hija, con el Norte, del viento Noroeste. • Eguberri. Concepto de Navidad, asociado a los ritos solsticiales de Año Nuevo y Nochebuena. • Eguen. Jueves. Día del Egu, probablemente dios del cielo y la luz. • Eguzki. Sol. Luz solar. Las creencias y ritos solsticiales son de gran importancia en nuestra Mitología, desde la más remota tradición vasca. • Eiztaria. Figura mítica del cazador condenado a recorrer sin descanso los montes y los valles, que aparece en numerosas leyendas. • Ekain. Cueva en el monte del nombre, en Deba (Guip.); importante yacimiento rupestre y arqueológico con pinturas que informan abundantemente sobre las épocas más arcaicas de las creencias vascas. • Ele. Divinidad pirenaica de época romana. • Erditse. Divinidad pirenaica de época romana. • Erensuge. Genio maligno que adopta forma de serpiente. • Ereñusarre. Peña situada entre Ereño, Arteaga y Cortézubi, en Vizc.; en sus laderas se hallan las cuevas de Atxondo, Elesu, Sagastigorri y Santimamiñe . • Erge. Divinidad pirenaica de época romana. • Erio. Genio que precipita la muerte. • Erle. La abeja, en la mitología vasca, es animal sagrado. • Errolan. Roldán. El personaje, entre histórico y mítico, ha dejado notable huella en las tradiciones y mitos vascos. • Etsai. Genio del diablo, frecuentemente bajo la forma de un dragón; también de toro, puerco, caballo o macho cabrío. • Etxajaun. Figura del antepasado que reaparece de noche; protector y bienhechor del hogar. • Etxe. Casa, núcleo del círculo familiar. Fundamental en el sistema antropológico y mitológico vasco. Al santuario de San Miguel de Aralar subían los matrimonios que querían tener hijos. • Etxeburu. Tome en Izurtza (Vizc.), bajo la cual hay una cueva de tradición mitológica. • Etxekandere. Etxekoandre. Señora de la casa; principal personaje del culto doméstico. • Etxekanderearen Baratza. Denominación en Baja Navarra de la parcela de terreno contigua al muro doméstico; allí se enterraba a los niños muertos sin cristianar. • Eza. La negación. Mentira sobre los cálculos, relacionada con Mari. • Ezizen. Sobrenombre, se usa para nombrar las cosas secretas o tabú. • Fagus. Divinidad pirenaica de época romana. • Fontes. Fuentes; tenían su culto en algunos lugares de los Pirineos en época romana. • Gabonzar. Nombre con el que se designa el último día del año en numerosos lugares de Vizcaya y Guipúzcoa. • Gabonzuzi. Tronco de árbol, símbolo del solsticio de Invierno y la fiesta de Navidad, que se coloca en numerosos lugares del País, en el fogón por Nochebuena, y al que se le atribuyen diversas virtudes. • Gaizkiñ. Genio maligno, causante de enfermedades, que se materializa dentro de las almohadas. Genios familiares en algunos lugares. • Gar. Divinidad epónima del pico de Gar en los Pirineos, de época romana. Gari. Trigo; su cultivo está relacionado con diversos mitos. • Gauargi. En la zona de Régil (Guip.), genio de la noche que aparece bajo la forma de luz o punto luminoso. Genio benigno de la región de Ithurrotz (Zub.). • Gaueko. Genio de la noche. En algunos mitos es considerado como gentil o divinidad gentilica. Toma la forma de vaca o de monstruo. • Gerixeti. Nombre que se da en algunas zonas vizcaínas a la figura del difunto aparecido. • Gizotso. Hombre-lobo; monstruo que habita los bosques, toma diferentes características según las regiones del País. • Gorospil. Cumbre en los confines de Baztán, Ezpeleta e Itxassou, en el que se halla un monolito con inscripciones, de tradición mágica. • Gorri Txiki. Genios de color rojo, en la zona de Orio y Aya (Guip.), de carácter probablemente familiar. • Gurutze. Cruz. Emblema cristiano, frecuente en las tradiciones, creencias populares y símbolos. • Herauscorritsehe. Divinidad de la región de Tardets en época romana. • Herauso. Divinidad pirenaica de época romana. • Herausu. Cumbre en Armendalitz (B. Nav.), en la que la tradición asigna una habitación de lamias. • Herensuge. Genio diabólico que aparece bajo la forma de serpiente, muy extendido por todo el País en las tradiciones mitológicas. Obantzun. Sima de Berástegui (Guip.), objeto de una leyenda, localizada también en otros lugares del País. Odei. Trueno. Genio de la tormenta. Ogi Pan; relacionado con numerosos mitos. Ogoño. Monte en Elanchobe (Vizc.), donde hay una sima donde vivían los lamiñaku. Oiarzun. Eco; aparece en muchos mitos vascos. Okina. Sima del lugar alavés del mismo nombre, referida en varias leyendas. Habitación de genios. Ola. La ferrería y el hierro son frecuentes en las leyendas de gran parte de Vizcaya y Guipúzcoa. Olentzaro. Personaje que representa la Nochebuena; adopta diferentes nombres y variantes. Olerria. Casa de Aulestia (Vizc.), en ella vivieron los gentiles. Ollaar. Gallo. En las leyendas, su canto señala la retirada de los genios a sus habitáculos diurnos. Los gaizkiñes adoptan en ocasiones su morfología. Oneztarri. Piedra del rayo, tiene importante papel en las explicaciones mitológicas de los fenómenos atmosféricos. Oiñatz. Según la leyenda, huellas de genios y gentiles, abundantes en el País. Oiñaztura. Rayo. Fuerza en la mitología, sobrenatural. Opari. Ofrenda. Reviste muchas formas en numerosas leyendas donde aparecen tanto en versión pagana como cristiana. Orrazi. Peine; figura frecuentemente como símbolo en las leyendas y mitos vascos, relacionado con Mari. Osin. Nombre de ciertos pozos, lagos y balsas mágicos, frecuentes en las leyendas. Oskia. Desfiladero entre Anoz y Erroz (Nav.), donde se halla la peña Arkaitz, de tradición legendaria. Ostadar. Arco Iris. Recibe varios nombres; foco de varias creencias y leyendas. Ostebi. Lluvia celeste, atribuida a Ost, benéfica. Ostegun. Jueves. Día del cielo, consagrado a la divinidad celeste. Ostiral, Ortziral. Viernes; probablemente referente a la divinidad lunar. • Ostri. Nombre del firmamento en la zona de Ataun (Guip.). Personificación de la luz celeste. • Otume. Caserío de Meñaka (Vizc.), cuya construcción la leyenda atribuye a los gentiles. • Oyulari, Oihulari. Gritador. Modo en que se hacen notar los genios, gritando abundante en la Mitología vasca. • Ozkar, Ozkarri. Trueno. Fuerza natural frecuente en la tradición mitológica, relacionada con la agricultura. • Pagobedeinkatu. Lugar que hace referencia a una haya bendita, en Elosua (Guip.). • Pagobakoitza. Lugar en Urbia, Aitzgorri (Guip.), cuyos dólmenes la tradición dice fueron construidos por los gentiles. • Pagomari. Haya sagrada, asimilada a Mari. • Patuek. Genios familiares. • Peru. Nombre de un castaño del caserío Okana, en Mújica (Vizc.), de carácter sagrado, relacionado con Mari. • Prakagorri. Uno de los nombres de los genios familiares. • Putterri. Pico de Aralar; en él se halla una cueva, morada de Mari. • Saaltse. Caserío de Ataun (Guip. ), cerca de él hay una caverna que la tradición asigna como habitación de Mari. • Sakre. Maldición; adopta diferentes formas y expresiones. • Salamón. Uno de los nombres del cazador errante. • Samartín. San Martín; aparece en numerosos temas legendarios. • Samiel. San Miguel; existen numerosos temas míticos que hacen referencia al santo de Aralar, San Miguel de Aralar • Sanadrián. Ermita de esta advocación en el túnel y antigua calzada entre Alava y Guipúzcoa, en Aitzgorri, relacionado con algunas leyendas. • Sandailli. Cueva en el desfiladero de Jaturabe, Oñate (Guip.) de tradición mítica. • Sandao Vimburo. Divinidad de época romana en Arciniega (Alava). • Sansonarri. Piedra de Sansón; en Illarramendi, Tolosa (Guip.) lanzada, según la tradición, por Sansón, mito que se repite en el caso de numerosas rocas. • Santatri. Nombre que dan en algunos lugares del Goierri a la sierra de Aitzgorri; aparece así en algunas leyendas. • Sanurratu. Nombre de una de las curaciones realizadas por los magos, en Vizcaya, de gran tradición en las creencias populares vascas. • Selatse. Divinidad de época romana en Barbarin (Nav.). • Semeola. Caserío de Alzola de Aya (Guip.); objeto de una leyenda relacionada con la tormenta. • Sorgin. Bruja; genio maligno; númenes al servicio de Mari. Adoptan multitud de formas y variantes. • Sorginetxe. Nombre que recibe el dolmen de Arrizala (Alava). • Sorsain. Sorgin en función de atender el nacimiento de un niño para matarlo. • Su. Fuego. Elemento fundamental de las creencias mitológicas; considerado útil, puede ser también perjudicial. Genio relacionado con los incendios y el pedrisco. • Suarri. Pedernal; usado en operaciones mágicas. • Sugaar. Culebra macho, genio marido de Mari, elemento frecuente en las leyendas; toma formas y nombres diversos. • Sugoi. Nombre de Sugaar en Arratia (Vizc.); toma figura humana en ocasiones. • Supelaur. Cueva del monte Itzine, en Orozco (Vizc.). Vivienda de Mari. • Tártalo. Genio maligno, cíclope. • Tartaloetxeeta. Planicie del monte Saadar (Cegama, Guip.), donde se halla un dolmen , morada de Tártalo. • Tella. Teja. Símbolo de la casa y de la propiedad. • Torto. Nombre que recibe Tártalo en algunas leyendas. • Trikuarri. Dolmen en el lugar del mismo nombre, Aralar y por extensión, los de esta sierra; su construcción se atribuye según los lugares, a los gentiles, los mairus, los mairis, los sorgines y a Tártalo. • Tulonium. Divinidad de Alegría de Alava. • Tusuri. Nombre del diablo en Zuberoa. • Txaalgorri. Forma que toman los genios en la zona de Ataun (Guip.). • Txalaparta. Su uso estuvo relacionado con ritos y creencias mágicos. • Txekorgorri. Genio con figura de becerro rojo; figura como tema en algunas leyendas. • Txelemon. Farsa popular, de primitivos simbolismos solares, presentada en la casa en el marco familiar, y relacionada con Mari. • Txilin. Campanilla; instrumento usado en ceremonias y ritos mágicos. • Txingar. Carbón del hogar; considerado como bendito, sirve de amuleto. • Ubedi. Sima de Ataun (Guip.) relacionada con el ciclo mítico de Mari. • Ubendua. Mordedura en las personas producidas por los genios malignos. • Ulbelteso. Divinidad de época romana en la zona de Oyartun (Guip.). • Ur. Agua; elemento al que van asociadas numerosas leyendas. • Urgeldi. Laguna, pozo. Tenidas como moradas de algunos genios. • Urre. Oro; figura el oro enterrado como elemento en numerosas leyendas. • Urtats, Urteberri. Año Nuevo; aparece de forma cristalizada en muchos mitos, como restos de ritos solares y telúricos arcaicos. • Urtezaar. Año Viejo; relacionado con ritos y creencias antiguos. • Urtzi. Probablemente, antiguo nombre vasco de Dios. • Uvarna. Divinidad de época romana en Cabriana (Alava). • Uxua, Ursua, Uxue, Ujue. En este lugar navarro se halla una cueva relacionada con una aparición de la Virgen. • Xuban. Divinidad de la región de Comminges. • Yonagorri. Genio del pico de Anié, asimilado a Mari. • Zakur. Perro; animal poco frecuente en la Mitología vasca. • Zaldi. Caballo; toman su forma algunos genios subalternos, aparece en numerosas leyendas . • Zaldiarán. Cumbre de los montes de Vitoria, relacionada con relatos de genios. • Zanpantzar. Personaje grotesco del Carnaval y Miércoles de Ceniza; aparece en algunas farsas . • Zezen. Toro; habitante y guardián de ciertas simas y cavernas. • Zezengorri. Toro rojo; los genios subterráneos toman a veces su morfología. • Zirpi-Zarba. Nombre de un gentil de Ai-iturrieta, Aya (Ataun, Guip.). • Zirri-Mirri. Nombre de un gentil de la zona de Oyarzun (Guip.). • Zotalegun. Doce primeros días de enero en algunos lugares; representan los doce meses del año en las cábalas de pronósticos metereológicos. • Zozomikate. Los primeros dos días y medio de abril; en varias leyendas. • Zubi. Puente; aparece, como construcciones de gentiles y otros genios, en numerosas leyendas y tradiciones. • Zuloko-Meza. Nichos, a menudo rupestres, relacionados con creencias, ya cristianizadas. • Zupitaitz, Supitaitz, Suspenzaitz. Roca arenisca en la colina de Oiduegui, en Aralar; como otros restos megalíticos de la zona, relacionada con antiguas creencias. • Zuzi. Tea de pino; aparece en algunos mitos. En San Sebastián, a 3 de mayo del año 2022. A los redactores del Diario Vasco: Si se leen atentamente estas páginas, se descubrirá que hemos usado algunas figuras retóricas, como pueden ser la metáfora, la metonimia, la antonomasia, etc. Hay que reconocer que el presente ensayo, La Cultura Vasca, puede ser analizado desde muy diferentes puntos de vista. Para unos, la Cultura Vasca es exclusivamente la que utiliza el euskera como vehículo de transmisión; para otros, con unas miras más amplias, es la que utiliza con rigor el euskera y el español, como es nuestro caso. Pero, para no perdernos en tan densa niebla, daremos a continuación la definición de figura retórica. Bajo la etiqueta de “figuras retóricas” se engloban todas aquellas fórmulas fijas del lenguaje que tienden al embellecimiento de nuestros textos. Más concretamente, la metáfora es un tropo mediante el cual se muestran como equivalentes o iguales dos términos diferentes. Etc., etc., etc. Luego, no hemos desatendido el estilo de nuestro trabajo. Pero, al manosear el euskera debe tenerse muy presente que la primera obra escrita en vascuence data del siglo XVI, por lo que debe tenerse muy en cuenta que la Cultura Vasca nos ha llegado, principalmente, de forma oral y anónima. En suma, pues, siempre que hemos usado palabras o expresiones euskéricas nos hemos remitido de inmediato a su traducción castellana, en la medida en que esto es posible. En otros ámbitos, por ejemplo, el inglés se enfrentaría con el castellano. No hemos acudido, en particular, a ninguno de los dialectos de esta lengua, sino que hemos usado los términos que nos han transmitido un montón de autores, todos ellos mencionados en la bibliografía final. Y, una vez hecha esta aclaración, como siempre estoy muy agradecido a los redactores del Diario Vasco por su atención. Atentamente, IGNACIO RAMÓN ECHEBURÚA ESTÉVEZ.