"No te sientas culpable", obrita de teatro con una Introducción y dos Actos.
Introducción La presenta obra de teatro versa en torno a la hiperproductividad, que se puede definir como la forma de resumir esa necesidad que tenemos de estar haciendo cosas constantemente, ya que llevamos un estilo de vida muy acelerado y con poco tiempo para todo lo que se supone que debemos hacer. Definiéndola de otra forma, la hiperproductividad sería una de las Soft Skills (habilidades blandas) más valoradas y que sin ella, es complicado lograr algo importante. Todas las personas gozamos de 24 horas al día, pero hay personas que parecen tener el doble de tiempo por todo lo que hacen, y la única manera de lograrlo es incrementando la productividad. Sobre las soft skills apuntaremos que las habilidades blandas, las competencias blandas o las habilidades suaves, a veces denominadas en español directamente con el término inglés “soft skills”, son una combinación de habilidades sociales, habilidades de comunicación, rasgos de la personalidad, actitudes, atributos profesionales, inteligencia social e inteligencia emocional, que facultan a las personas para moverse por su entorno, trabajar bien con otros, realizar un buen desempeño y, complementándose con las habilidades duras, conseguir sus objetivos. Si es correcto atribuir una determinada habilidad a un agente a menudo depende del tipo de habilidad al que se refiere. Las habilidades generales tienen que ver con lo que los agentes pueden hacer independientemente de su situación actual, en contraste con las habilidades específicas. Para poseer una habilidad efectiva, es suficiente si el agente puede tener éxito a través de un accidente afortunado, lo que no es cierto para las habilidades transparentes. Y, de momento, diremos que la Inteligencia emocional (IE) es un constructo que se refiere a la capacidad de los individuos para reconocer sus propias emociones y las de los demás, discernir entre diferentes sentimientos y etiquetarlos apropiadamente, utilizar información emocional para guiar el pensamiento y la conducta, y administrar o ajustar las emociones para adaptarse al ambiente o conseguir objetivos. La Inteligencia emocional (IE) es un constructo que se refiere a la capacidad de los individuos para reconocer sus propias emociones y las de los demás, discernir entre diferentes sentimientos y etiquetarlos apropiadamente, utilizar información emocional para guiar el pensamiento y la conducta, y administrar o ajustar las emociones para adaptarse al ambiente o para conseguir objetivos. Las personas productivas han desarrollado algunos hábitos que les permiten aprovechar al máximo su tiempo; en seguida os damos algunos de estos hábitos: • Preparar el día de mañana antes de dormir. Las personas productivas terminan el día preparando el día siguiente, esto les ayudará a saber en qué avanzaron hoy, y programarse para aprovechar el día de mañana, lo que solo les tomará unos minutos, y es una de las mejores formar de terminar el día. • Hacer lo más aburrido primero. El antídoto perfecto para la procrastinación es hacer lo más aburrido y difícil primero, ya que en las primeras horas del día es cuándo mayor energía y disposición se tiene; el resto del día se dedicará a actividades que no requieren tanto esfuerzo mental. • Apegarse a su horario durante, por ejemplo, una reunión. No hay actividad que quite más tiempo que las reuniones, así que las personas productivas para evitarlo anuncian hasta el tiempo de reunión y los puntos a tratar en ella; esto permitirá a los asistentes ser más eficientes y mantener el enfoque. • Saber decir “no”. Las personas hiper-productivas saben decir “no”, y no tienen miedo de utilizar esta palabra cuándo llega el momento perfecto; no se escudan en frases como “no estoy seguro” o “no creo poder”. El aprender a decir ‘no’ a nuevos compromisos, les compromete aún más con los que ya tienen. • Definitivamente no hacen varias cosas a la vez. Ellos entienden que el ser “multitasking” únicamente reduce la productividad. Es mucho más productivo hacer una sola actividad que intentar hacer varias al mismo tiempo. Desarrollar estos cinco hábitos puede ser la diferencia entre llevar un proyecto al siguiente nivel, o fracasar. El tiempo es el principal activo, algo que si no se gestiona bien, jamás podrá recuperarse. Dicho lo cual, afirmamos que la necesidad de sentirnos útiles y productivos a veces no juega a favor nuestro porque, además de absorber todas las horas destinadas al trabajo remoto, también consume aquellas horas que deberían ser sagradas para descansar y disfrutar del tiempo libre. Y es que pareciera que existe una conciencia colectiva que nos conduce a buscar la hiperproductividad, que se basa en medir la actividad según la cantidad de tareas logradas, y que pone en tela de juicio el tiempo dedicado al ocio o al descanso. El ocio es cualquier actividad fuera de nuestras obligaciones y por tanto distinta al trabajo o a las tareas domésticas. Es un tiempo recreativo que se usa a discreción. Es diferente al tiempo dedicado a actividades esenciales como comer o dormir. Las actividades de ocio se hacen en el tiempo libre, y no por obligación. Es hora de buscar un equilibrio y crear hábitos sanos de home office en este tiempo: Para ello hay que • Establecer las tareas prioritarias al inicio del día: seleccionando las tres más relevantes y concentrándose en ellas. • Bloquear distracciones -como redes sociales- por un tiempo determinado y procurar, durante ese lapso, estar totalmente orientado en la ejecución de una sola labor. • Evitar el perfeccionismo: no malgastar el tiempo en detalles que no agregan valor y que, por el contrario, te pueden quitar espacio para dedicárselo a otras ocupaciones. El tiempo vale oro, por eso, hay que firmar un pacto consigo mismo para que cuidarse sea lo más importante. Cuando hablamos de protegerse no nos referimos únicamente al plano corporal o mental, sino también al emocional, porque todo el tiempo estamos sintiendo. Nuestras emociones son espontáneas, llegan sin avisar y con la intención de hacerse escuchar. Las emociones son reacciones psicofisiológicas que representan modos de adaptación del individuo cuando percibe un objeto, persona, lugar, suceso o recuerdo importante. Psicológicamente, las emociones alteran la atención, hacen subir de rango ciertas conductas guía de respuestas del individuo y activan redes asociativas relevantes en la memoria. Los sentimientos son el resultado de las emociones, son más duraderos en el tiempo y pueden ser verbalizados (palabras). Fisiológicamente, las emociones organizan rápidamente las respuestas de distintos sistemas biológicos, incluidas las expresiones faciales, los músculos, la voz, la actividad del SNA y la del sistema endocrino, pudiendo tener como fin el establecer un medio interno óptimo para el comportamiento más efectivo. Pero, dicho lo cual, esta breve Introducción es suficiente para no perderse mientras se lee la presente obra de teatro. Por ello, vamos a dejar así la mencionada Introducción. 1ª escena Estamos en una lujosa habitación, de un apartamento de Manhattan, uno de los cinco distritos que forman parte de la ciudad de Nueva York. James Peters descansa en su cama de matrimonio, en el centro del dormitorio, que es uno de los lugares más importantes en todas las casas. La cama aporta confort, relax, calma y descanso. Se trata de una cama sin almacenaje, con unas líneas sencillas, que permiten moverla con facilidad, facilitando así la limpieza de la habitación. En realidad, se trata de una estructura de cama de madera maciza blanca, con somier de láminas y cabecero acolchado. Por otro lado, en uno de los lados de la habitación puede contemplarse un tocador blanco, con un espejo blanco con luz LED, y un taburete de madera. El tocador es un mueble que sirve para arreglar el tocado, es decir el arreglo de la cabeza, ya sea el peinado o la disposición de cualquier prenda cubrecabezas. Con forma habitualmente de escritorio suele constar de un espejo y una serie de cajones donde se pueden guardar los instrumentos, cosméticos, perfumes y adornos necesarios para tal fin. Dicho tocador se encuentra flanqueado por dos sillones independientes blancos, de borreguillo y bouclé, que son hermosas piezas de decoración que brindan delicadeza y elegancia a este espacio. Y, para terminar, en otro lado de esta habitación se encuentra un armario ropero, con dos puertas correderas y en color blanco también. Un detalle muy importante, encima de una de las mesillas de noche se encuentra su teléfono móvil, un Motorola, firma norteamericana muy conocida sobre todo por ser fabricante de telefonía móvil, que es, además, la constructora de los procesadores de las familias 680X0 y 880X0 de arquitectura RISC. Participa, junto a IBM y Apple, en el consorcio PowerPC, creado para el lanzamiento de una nueva generación de ordenadores basados en la familia de procesadores “PowerPC”. Así, pues, los muros van revestidos de yeso blanco, más exactamente, pintados de gotelé, siendo el gotelé una técnica que consiste en esparcir pintura al temple más espesa de lo habitual, de tal manera que durante su aplicación aparezcan gotas o grumos de material que produzcan una superficie final de acabado grumoso. Esta técnica se utiliza por su capacidad para disimular las imperfecciones en las paredes de los edificios. En suma, por tanto, los muebles, sin excepción, están lacados en blanco, color asimismo de las paredes. Este apartamento es propiedad de James Peters, un trabajador del sector primario, quien oye como el despertador anuncia las siete horas de la mañana, pero haciéndose el remolón piensa: - Otro día más, otro asqueroso día –y a continuación se resguarda entre las sábanas-. Este solterón empedernido –por etiquetarlo de alguna forma- tiene 30 tacos, ni uno más, ni uno menos. Dejando volar su pensamiento, nos confiesa: - En esa empresa no estoy bien. Siempre impera la producción,… más, más y más..., y nunca se acaba. Como dirían los marxistas, “la plusvalía llama a más plusvalía”. Según Karl Marx, si se sustrae del producto del trabajo lo que ha retribuido la fuerza de trabajo, se obtiene la plusvalía. Según esta teoría, el trabajador vende su fuerza de trabajo por un salario que le permite adquirir los bienes de necesarios para la reproducción y el mantenimiento de esa fuerza de trabajo. En consecuencia, en esta plusvalía percibida por el capitalista reside la explotación de los trabajadores. En la existencia de un trabajo impagado reside la alienación del hombre por el hombre. En la explicación marxista, la “plusvalía absoluta” es la fracción de valor que obtiene su existencia de la voluntad patronal de prolongar la jornada de trabajo para incrementar el monto de los beneficios. En la explicación marxista, la “plusvalía relativa” resulta de la actitud de los capitalistas que, siempre con una óptica de extensión de los beneficios, tratan de incrementar la productividad del trabajo para hacer bajar el nivel mínimo de subsistencia. Por último, la “tasa de Plusvalía” es la relación entre plusvalía y valor de la fuerza de trabajo. La producción es la actividad económica, socialmente organizada, que consiste en obtener bienes y servicios, habitualmente cambiados en el mercado y/o realizados a partir de factores que se intercambian en el mercado. La producción es cualquier actividad que sirve para crear, fabricar o elaborar bienes y servicios. En un sentido algo más estricto puede decirse que producción económica es cualquier actividad que sirve para satisfacer necesidades humanas creando mercancías o servicios que se destinan al intercambio. El concepto económico de producción es, por lo tanto, suficientemente amplio como para incluir casi todas las actividades humanas: es producción el trabajo del artista y del artesano, la provisión de servicios personales y educacionales, la actividad agrícola y la de la industria manufacturera. En otro sentido, James Peters trabaja en una empresa que se llama PROCAVI, cuyo origen hay que buscarlo en el año 2002, con la compra de unos activos de una empresa antigua, que se dedicaba a la cría y engorde de cerdo y pavo. A partir de ese año se inició la actividad de PROCAVI, y la empresa fue creciendo, transformándose y caracterizándose por ese know-how basado en la producción de pavo, desde la crianza hasta el cliente final, pasando por la alimentación. Para resolver dudas, aclaramos que en la estrategia de diferenciación de una empresa entran en juego conceptos como el de visión, innovación, fortalezas, valor añadido, cultura empresarial, talento, nichos de mercado, target, procesos de producción, gestión, ahorro de costes, servicios, imagen corporativa, comunicación interna y externa, marketing, atención al cliente, fidelización, engagement, etc. Sin embargo, a veces olvidamos que todos estos términos solamente cobran sentido a partir de un intangible con el que hay que ponerlos en relación: el denominado know how, que es el conjunto de conocimientos técnicos y administrativos que son imprescindibles para llevar a cabo un proceso comercial y que no están protegidos por una patente. Pero James Peters continúa con sus pensamientos: - Cuando no son los piensos, es el agua, y sino el compuesto que comen este tipo de aves. ¡Siempre hay algo! Hoy he dormido regular, pero no voy a ir a trabajar. Si me encontrara con Joseph, mi jefe, este me volvería loco con sus teorías de la hiperproductividad, corriente que nos invita a estar muy activos y produciendo en todo momento. Y poniendo los puntos sobre las ies, mister Peters, que es un socialista acérrimo, puntualiza, aclarando sus ideas, lo siguiente: En el capitalismo de Estado, este ha puesto en práctica, con más o menos éxito, una política destinada a evitar la aparición de crisis, coordinar la actuación de los agentes económicos y corregir la distribución de las rentas, por lo que se han mezclado elementos en el capitalismo de estatificación y socialización. El socialismo es una corriente filosófica política, social y económica, y una ideología, que abarca una gama de sistemas socioeconómicos caracterizados por la propiedad social de los medios de producción y la autogestión de empresas por parte de los trabajadores. Incluye teorías políticas y los movimientos asociados con tales sistemas. La propiedad social puede ser pública, colectiva o cooperativa. El sistema socialista implica, por tanto, una planificación y una organización colectiva consciente de la vida social y económica orientada a la satisfacción de necesidades. No obstante, hay muchos tipos de socialismo y no existe una definición única que las englobe a todas, siendo la propiedad social el elemento común compartido por sus diversas formas cuyo objetivo es sortear las ineficiencias y crisis tradicionalmente asociadas con la acumulación de capital y el sistema de ganancias sobre la base de la explotación laboral. En otro sentido, el pavo es un ave del orden de las galliformes, oriunda de Asia, de unos 70 cm de largo sin contar la cola, que alcanza el metro y medio en el macho. Este tiene el plumaje azul y verde con irisaciones doradas, y un penacho sobre la cabeza. En época de celo despliega en abanico su larga cola, de vistoso diseño, para atraer a las hembras, que son más pequeñas, de color ceniciento y cola reducida. Existen variedades albinas. No obstante, ahora, James Peters se detiene un momento y se tapa hasta las orejas, mientras otros pensamientos invaden su cabeza: - Además, mi ausencia no se va a notar en la empresa… Cogiendo un libro de economía, -apuntará enérgicamente- desde luego, el capitalismo es la leche. –Y leerá lo siguiente: “Este sistema económico se caracteriza por los siguientes rasgos principales: 1) El derecho a la propiedad, reconocido a toda persona, pública o privada, sobre los bienes que ha adquirido legítimamente. 2) La libertad de mercado, es decir, de comercio y de contratación. Nada puede impedir que las personas acuerden la compra o venta de productos o se asocien. 3) La libertad de trabajo. 4) La libertad de fundar una empresa. 5) El Estado no desarrolla ningún papel económico, los precios los fijan los mecanismos de mercado. La obtención de beneficio por quienes poseen el capital se considera normal.” James permanece encerrado en sus pensamientos, pero de súbito le suena el teléfono que tiene sobre la mesilla de noche, lo cual, si en un primer momento le sorprende, después le tranquiliza, pues al descolgar oye la voz de Amy, su prometida. - ¡Rin!, ¡rin!, ¡rin! Aunque él no lo advierte, la ansiedad le quema el alma, encontrándose al borde de una severa depresión. Y aprovechamos la ocasión para indicar que la ansiedad es un estado o condición emocional que define la conducta de un individuo en un momento determinado o de forma continua, y que se refleja habitualmente en la evitación de objetos, estímulos o circunstancias de algún modo temidas. Esta condición emocional se encuentra íntimamente relacionada con la emoción básica de miedo, una emoción que el lactante demuestra por primera vez en el curso de su primer año de vida ante la presencia de un extraño, y que se agudiza si tiene lugar además la separación afectiva momentánea de cualquiera de sus padres o cuidadores. La condición o estado emocional de ansiedad se focaliza en diversos temores condicionados que presentan los individuos ante las situaciones o estímulos que les resultan muy novedosos, ante los estímulos punitivos que conllevan un cierto grado de amenaza o castigo en relación con sus circunstancias o expectativas y ante la pérdida u omisión de un bien o refuerzo positivo que ya poseían o de una gratificación o recompensa que merecían o esperaban haber recibido. Así, por ejemplo, son una fuente de ansiedad la experiencia de viajar por vez primera en avión, la obligación de hablar ante un público desconocido o poco familiar sobre un problema de actualidad por motivos académicos o profesionales, la incorporación a un puesto de trabajo, el descenso de categoría laboral o no haber obtenido una mejora de salario merecida o convenida, y más aún, la situación de encontrarse en desempleo. La consecuencia más extrema de un estado emocional de ansiedad es la inhibición conductual de quien la padece ante alguna de las circunstancias o estímulos antes indicados u otros semejantes. Este es el caso del miedo y reticencia a volar en avión que muestra buena parte de la población, la dificultad de articular palabra que presenta a menudo un estudiante que defiende un tema ante sus compañeros de clase o profesores, la falta de motivación laboral y la indefensión y depresión reactiva de numerosas personas ante la falta de perspectivas profesionales que le ofrece su actual puesto de trabajo o ante la búsqueda de empleo. ¡Bien! Al otro lado del teléfono se encuentra Amy, su novia del alma, que le llama muy preocupada por su estado de salud. James descuelga el teléfono y, un tanto asustado, por estar en las primeras horas del día, grita un tanto desesperadamente: - ¡Diga!, ¡diga!... Pero oye a Amy al otro lado del teléfono: - James, James ¿te encuentras bien? Mientras se atusa el pelo, James responde: - Buenos días, Amy. Y la conversación que se entabla, se desarrolla en los términos siguientes: - [Amy muy resuelta a dar con la verdad, inquiere a James:] ¿No vas a ir a trabajar hoy? - [A lo que responde James muy locuaz:] Pues, ¡no! Tengo el ánimo por los suelos y no me encuentro muy dispuesto. En la fábrica todo es producir, producir y producir. - [Por su parte, Amy le replica:] Entonces, ¿vas a estar con tu psiquiatra? - [James, un tanto desesperadamente, le contesta:] No creo que el psiquiatra pueda resolver mi problema, pero iré para que me de la “baja”. - [Amy, ya mucho más tranquila, vitupera:] No obstante, te has tomado la medicación que te dio, ¿no?. - [James, muy enfadado, le replica:] Sí, sí, ya me he tomado ese tranquilizante. antidepresivo. El término “depresión” hace alusión a tres conceptos relacionados pero diferentes. Por un lado, se refiere a un síntoma anímico -la tristeza o el estado de ánimo deprimido- y como tal está presente en la mayor parte de los trastornos psicológicos y en muchas enfermedades médicas. De hecho, el estar “triste”, “abatido”, “alicaído”, “depre” o de “capa caída” es uno de los sentimientos de malestar psicológico más frecuentes en los seres humanos y, seguramente, en sus formas menos graves, tiene funciones evolutivas adaptativas como, por ejemplo, recabar atención y cuidado de los demás, constituir un modo de comunicación de situaciones de pérdida o separación, o ser un modo de conservar “energía” para poder hacer frente a posteriores procesos de adaptación. Sin embargo, estos estados de ánimo bajo tan frecuentes en las personas normales deben diferenciarse de la tristeza o del estado de ánimo deprimido entendidos como síntoma. Aquí, tales sentimientos, bien por su duración, por su frecuencia o por su intensidad interfieren extraordinariamente en la capacidad de adaptación de la persona que los sufre. Por otro lado, la depresión también hace referencia a un síndrome, es decir, a un conjunto de síntomas relacionados que aparecen y desaparecen conjuntamente y que suele estar formado por los síntomas de tristeza, pérdida de interés, fatiga, sentimientos de inutilidad y culpabilidad, enlentecimiento psicomotor, insomnio, ideas de suicidio, falta de apetito, pérdida de peso, y dificultad para concentrarse. El síndrome depresivo también puede estar presente en muchos trastornos mentales (como la agorafobia, los trastornos obsesivos-compulsivos, o los trastornos sexuales) y en muchas enfermedades médicas (por ejemplo el cáncer o la demencia). Finalmente, y en un sentido más restrictivo, el término “depresión” alude a un trastorno, es decir a un síndrome depresivo que cumple ciertos criterios de duración, gravedad, curso e incapacidad. Así, los síntomas aparecen la mayor parte del día -casi cada día- durante un período mínimo de dos semanas, el síndrome incluye al menos cinco síntomas, que provocan un malestar clínicamente significativo y representan también un cambio respecto a la actividad previa, además de provocar deterioro social, escolar, o laboral del paciente. Asimismo, se trata de un trastorno que no es explicable por otras causas posibles, no se considera, por ejemplo, el efecto fisiológico directo de una enfermedad médica o de la ingestión de medicamentos o drogas, ni se explica mejor por la muerte reciente de un ser querido o por la presencia de una esquizofrenia. En definitiva, la mayoría de la gente ha estado alguna vez triste en su vida y muchas personas han experimentado alguna vez un síntoma de depresión, pero, tal y como se definen clínicamente, el síndrome depresivo o el trastorno depresivo es mucho menos frecuente. No obstante, la depresión es el trastorno psicológico más común después del abuso de sustancias y los trastornos de ansiedad, y también uno de los más graves. - [Amy, muy aturdida, le replica:] El Orfidal es una benzodiacepina, un tranquilizante que actúa en todos los estados de ansiedad y tensión, aunque también sirve para los trastornos del sueño. El Orfidal es un tranquilizante-ansiolítico (evita el nerviosismo y la ansiedad), que actúa sin influir en la actividades normales del individuo. Complementa de forma adecuada la terapéutica antidepresiva y puede combinarse con medicamentos antidepresivos y otros psicofármacos. El Orfidal es Loracepam, que también se utiliza para tratar el síndrome del intestino irritable, la epilepsia y el insomnio. También está indicado en el tratamiento de las náuseas y los vómitos provocados por el tratamiento del cáncer o la agitación provocada por la abstinencia del alcohol. - [James, tomando la palabra, señala lo siguiente:] Sí, sí, ya me he informado de qué el Orfidal es una benzodiacepina. Las benzodiacepinas son medicamentos llamados psicotrópicos y sintéticos que se usan en medicina para tratar problemas como el trastorno de ansiedad, el estrés o el insomnio. Las Benzodiacepinas son una clase de drogas psicoactivas. El estrés se denomina también síndrome general de adaptación y se refiere a una serie encadenada de reacciones psicofisiológicas que demuestran todos los individuos ante los estímulos potencialmente nocivos o aversivos que necesariamente deben afrontarse y superarse durante el normal desenvolvimiento de la actividad cotidiana. Este síndrome de respuestas se despliega automáticamente y concluye generalmente con el restablecimiento del equilibrio psicofisiológico y la adaptación al estímulo desencadenante. Son ejemplos de estrés los reajustes episódicos que experimenta una persona que cambia periódicamente de turno laboral; los que demuestra una mujer antes, durante y después de un parto; un atleta antes, durante y después de una competición deportiva y los característicos de los profesionales que hacen largos desplazamientos aéreos en un breve tiempo entre lugares de muy distintas coordenadas geográficas, reflejando lo que se conoce por el nombre de jet lag, malestar del viajero o desfase debido a un largo viaje en avión. Se aplica el término de estresor o agente estresante a cualquier clase de estímulo o situación que provoca la aparición del estrés o síndrome general de adaptación. Los estresores pueden ser exógenos o endógenos y de naturaleza física o psicológica, así que son estresores tanto trabajar o estudiar en un ambiente ruidoso como encontrarse en ayunas a lo largo de una jornada laboral completa, recibir clases o realizar cualquier actividad en condiciones de hacinamiento o también vivir en circunstancias que impliquen una excesiva monotonía socio-ambiental. Dependiendo del contexto en el que se desenvuelve la actividad humana, puede hablarse, por ejemplo, de estrés en la familia o en el trabajo. Los estresores en cada uno de estos casos no sólo tienen que ver con las características estructurales de la institución familiar o laboral de que se trate, sino que serán relativos a las circunstancias de cada individuo y del entorno en que vive. Si se trata, por ejemplo, de estrés en el trabajo o laboral, algunos de los estresores más frecuentes a los que se enfrenta un individuo son la sobrecarga de trabajo, la escasez de incentivos y la falta de oportunidades de formación y promoción; no obstante, todo ello se agudizará según sean las circunstancias familiares del individuo en cuestión y particularmente si atraviesa problemas económicos. El estrés se refiere, en suma, a la tensión generada por cualquier estímulo o situación que un individuo percibe como nociva en relación con sus intereses, valores o creencias y ante la cual no le queda otra opción mejor que adaptarse eficazmente. Este esfuerzo de adaptación se produce no sólo ante un estímulo o situación actual sino también durante la imaginación o anticipación de un posible estímulo nocivo en un futuro inmediato o mediato. El estrés, por tanto, se desencadena también toda vez que un individuo idea o prevé un posible daño o amenaza e implica la realización por anticipado de los ajustes psicofisiológicos necesarios para su superación. - [Amy, un tanto irónicamente, le confirmará:] Ya veo que has aprendido bien la lección. - [A lo que James asiente:] Sí, lo he leído todo y lo tengo bien presente. - [Amy, para ir concluyendo esta conversación, añadirá:] En definitiva, le vas a pedir al psiquiatra la ‘baja’ laboral, pues, seguramente, tu ansiedad se ha transformado en una supina depresión. La incapacidad laboral es la situación en la que se encuentran los trabajadores impedidos temporalmente para trabajar debido a enfermedad común o profesional y accidente, sea o no de trabajo, mientras reciban asistencia sanitaria de la Seguridad Social. También tendrán la consideración de situaciones determinantes de incapacidad temporal los períodos de observación por enfermedad profesional en los que se prescriba la baja en el trabajo durante los mismos. Por último, los dos tortolitos se despiden en los siguientes términos: - [James, tomando la delantera, le dice:] Hasta luego, Amy. Te veré a las 16’00 horas de la tarde. - [Y, por último, Amy le contesta:] Adiós, ¡cuídate mucho! 2ª escena James continúa durante un rato dando vueltas en la cama. Se levanta y se toma el Orfidal, pero inmediatamente vuelve a meterse en la cama. Harto de no hacer nada, coge el periódico y ojea las noticias, exclamando: - Ya no se puede leer ni el periódico. Además, volverá a descolgar el teléfono y, marcando el número de su psiquiatra, dirá con mucha firmeza: - Mister Firestone. Mientras una voz que viene del otro lado de la línea, le asalta de la manera siguiente: - Sí, aquí mister Firestone, su psiquiatra. Dicha voz le interpelará en estos términos: - ¿Cómo se encuentra hoy? Andábamos en la cuerda floja, por lo que, muy probablemente, lo que ya diagnostiqué como ansiedad, a estas horas sea una depresión, más o menos profunda. James contestará consecuentemente: -- Doctor, me gustaría verle para que me dé la ‘baja’ laboral, si me corresponde en este caso. Si le soy totalmente sincero, hoy ya no he ido al trabajo. Y la voz, desde la lejanía, le asentirá: - O.K. Conforme. Pero, para tomar la delantera en su situación, empiece a tomar Prozac de 20mg, que no deja de ser Fluoxetina, una pastilla al día. La Fluoxetina se usa para tratar el trastorno depresivo agudo, la bulimia nerviosa (problemas con el comer), el trastorno obsesivo-compulsivo, el pánico y, por último, el trastorno disfórico premenstrual (PMDD, por sus siglas en inglés). A lo que James Peters, sabiendo lo que se dice, pregunta a su doctor: - Seguimos tomando, por lo tanto, Benzodiacepinas, es decir drogas sintéticas. Las Benzodiacepinas son medicamentos llamados psicotrópicos (actúan sobre el sistema nervioso central) y sintéticos que se usan en medicina para tratar problemas como el trastorno de ansiedad, el estrés o el insomnio. Las Benzodiacepinas tienen efectos sedantes, hipnóticos, ansiolíticos, antiepilépticos, amnésicos y miorrelajantes. Se usan en medicina para tratar el trastorno de ansiedad, el insomnio y otros trastornos del estado de ánimo, así como las epilepsias, los síndromes de abstinencia alcohólica y los espasmos. Momento en que su psiquiatra le replicará: - En Psiquiatría no se pueden hacer ascos a ningún tipo de medicación, venga de donde venga. De todas maneras, espero que en breve tiempo se pase por mi despacho, pues quisiera hacerle unas cuantas preguntas, que no puedo realizar vía telefónica. Por último, tengo que pedirle, haciendo hincapié en ello, que tome regularmente la medicación, ya que, por ejemplo, en el caso de la depresión no se puede aplicar ninguna psicoterapia. Una psicoterapia es la práctica paramédica que consiste en intervenir sobre el psiquismo del paciente por medio de entrevistas tendentes a esclarecer sus problemas. Este “psicoanálisis del pobre” puede prestar ciertos servicios, sobre todo a personas poco informadas de los hechos psíquicos y relacionales elementales. Es útil para crear o restaurar la confianza en algunas situaciones difíciles. No debería ser practicada más que por profesionales y nunca sin control médico. En otras palabras, una psicoterapia es una forma de tratamiento de trastornos psíquicos y de conducta, donde una persona con suficiente formación, el psicoterapeuta, establece un contacto profesional con el paciente y, a través de una comunicación terapéutica y de la aplicación de unas técnicas psicológicas concretas, procura ayudar al sujeto a modificar aquellas características personales (sentimientos, actitudes, conductas, etc.) que son consideradas como desajustadas y que no le permiten un desarrollo personal completo. James concluirá así, esta conversación: - Conforme doctor; muchas gracias por su atención. ¡Adiós! La Psiquiatría es una especialidad de la medicina que trata las enfermedades mentales. El psiquiatra es el heredero del antiguo alienista. Se trata de una rama de la medicina que se ocupa de los trastornos mentales y del conjunto de lenguajes desarrollados por las sociedades para describir, explicar y, con frecuencia, manejar deviaciones o trastornos de la conducta que dependen fundamentalmente, pero no necesariamente, de una disfunción neurofisiológica o psicológica. Sin embargo, pese a la interesante llamada telefónica de este facultativo, la postura de mi psiquiatra ha sido meridianamente expuesta, pudiéndose colegir una serie de conclusiones. Parece que existe una conciencia colectiva de hiperproductividad. La hiperproductividad es una de las Soft Skills más valoradas, sin ella, es complicado lograr algo importante. El diccionario inglés Collins define habilidades blandas como «las cualidades, deseables para ciertos trabajos e independientes del conocimiento adquirido, como el sentido común, el manejo de personas y una flexible actitud positiva.» Sin embargo, si una persona no posee alguna de estas habilidades blandas, en la mayoría de los casos le es posible entrenarse específicamente para acabar adquiriéndola. También puede aprenderla de manera natural relacionándose con otras personas. La hiperproductividad no solo puede ser dañina, sino también contraproducente, ya que es en los momentos de descanso cuando llega la creatividad y se facilita la resolución de problemas. Además, la falta de reposo puede derivar en estrés, burnout, agotamiento, ansiedad… Según la periodista Mónica Martín, “Nos hacemos adictos al estrés y, cuando esto ocurre, perdemos el sistema de prioridades. Nuestra mente no lo reconoce porque creemos que lo podemos soportar hasta que el sistema nervioso convierte el estrés en la ansiedad”. La ansiedad paraliza, te llena la mente de niebla. Con la niebla llega la angustia y la ansiedad se convierte en depresión. Se aclara, de paso que se construye este borrador, que el burnout laboral, también denominado síndrome del quemado o síndrome de estar quemado en el trabajo, es un estado de agotamiento físico, emocional y mental que está vinculado con el ámbito laboral, el estrés causado por el trabajo y el estilo de vida del empleado. Al cabo de un rato, harto y desesperado de dar vueltas en la cama, James Peters se levanta. No obstante, persiste, como el mismo dice, el sentimiento de angustia. Así que exhala: - Esta angustia persiste como sentimiento trágico -que en este caso engendra la misma depresión-. La angustia es un miedo que sobrecoge el corazón sin que pueda atribuírsele una causa. Los existencialistas verán en la angustia un sentimiento metafísico revelador del absurdo y de la nada. Luego, se trata de una noción del pensamiento existencialista que refiere, en Kierkegaard a un sentimiento nacido de la conciencia de la absoluta distancia entre el individuo y Dios y que requiere un salto de fe. Pero James Peters está verdaderamente cansado de dar vueltas a la cabeza. Sólo le queda un detalle pendiente, antes de vestirse y dirigirse a la farmacia. Quiere volver a llamar telefónicamente a su ‘costilla’, por lo que antes de vestirse y arreglarse coge de nuevo el teléfono y marca un número, empeño de sus desasosiegos. - Amy, estás ahí. Su novia le contesta: - Sí, sí, aquí estoy. E, inmediatamente, James responde en los siguientes términos, como si tuviera prisa: - He hablado por teléfono con mi psiquiatra, mister Firestone. Como tú me vaticinabas, parece ser que la angustia ha derivado en una depresión, endógena o exógena. Por consiguiente, este especialista me ha recomendado un cambio de medicación, de una benzodiacepina a otra, aunque más específica. Estas nuevas pastillas se llaman Prozac 20 mg, constituyendo un antidepresivo neto. Amy interrumpe bruscamente a James y le pregunta: - Entonces, qué pasa con el Orfidal o Lorazepán. Y, James le contesta: - El loracepam, vendido bajo el nombre comercial de Orfidal, es un fármaco perteneciente al grupo de las benzodiazepinas de alta potencia que tiene las cinco propiedades intrínsecas de este conjunto: ansiolítico, amnésico, sedante e hipnótico, anticonvulsivo y relajante muscular. El lorazepam está indicado para el manejo del trastorno de ansiedad y para el alivio a corto plazo de sus síntomas. Puede producir dependencia física y psicológica. En suma, pues, el Prozac se puede tomar conjuntamente con el Orfidal. Pero, Amy, sintiendo como si fuera suya la inseguridad de su amigo, le inquiere alguna pregunta más: - ¿No existe otro tipo de tratamiento? -pues tanto James como Amy consideran toda esta medicación un conjunto de drogas-. Se suele considerar una droga cualquier sustancia química preparada por el hombre y que éste puede utilizar en diversos cometidos. Se suele clasificar como drogas a los fármacos, es decir, a sustancias químicas, biológicamente activas, sean de origen natural o artificial, utilizadas para curar enfermedades o aliviarlas. En sentido estricto, droga podría ser considerada aquella sustancia catalogada por las leyes penales como tal y, por tanto, ilegal en usos que no sean estrictamente clínicos. Esta definición no incluye sustancias como el alcohol, tabaco o café, que también son capaces de inducir cambios en el estado metal y físico del hombre. A lo que James, muy empollado en la materia, responde puntualmente: - La fluoxetina es un antidepresivo de la clase de los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS). Fue descubierta en 1974 por científicos de Eli Lilly and Company y presentada a la FDA en febrero de 1977. Eli Lilly recibió la aprobación final para la comercialización del medicamento en diciembre de 1987. Su patente expiró en agosto de 2001. La fluoxetina está indicada para tratar, tanto en adultos como en niños, los trastornos depresivos, las crisis de angustia, el trastorno obsesivo-compulsivo (TOC), la bulimia nerviosa, el trastorno disfórico premenstrual y el trastorno de pánico. En suma, inquiere Amy, un tanto desconcertada: - Así, pues, no existe otra terapia que la medicamentosa. - Sí, sí, en dos ocasiones me ha pedido el psiquiatra –contesta James- que tome escrupulosamente la medicación. - Amy un tanto impulsivamente le contesta:- Pues, ya sabes lo que tienes que hacer. James asienta con la cabeza y se despide en los siguientes términos: - O.K. Mi general. A lo que Amy, que se muestra cauta y sigilosa, responde: - Cuando estemos juntos, ya hablaremos largo y tendido sobre estas cuestiones. Ambos cuelgan sus teléfonos. James, nuestro protagonista, pacientemente se viste, se adecenta y sale a la calle en busca de una farmacia. ------------------------------------------------------------------------------------------------------------
