viernes, 6 de septiembre de 2024

novela breve, UNA CONFESIÓN BASADA EN EL PERSONALISMO.

Vamos e entrar en una de las clases de Bachillerato, pues se va a impartir la asignatura de Historia de la Filosofía. El tutor de la misma es un sacerdote mayor, que parece tener ganas de contarnos un secreto en todo momento. Así, pues, es probable que la clase de hoy encierre una sincera toma de postura. El catedrático de la asignatura se llama Padre Eloy Alcázar, llamando muchísimo la atención la sotana que viste en todo momento. No es un hombre comprometido firmemente con una causa, por lo que sus principios se balancean en la cuerda floja. La verdad es que nunca lo hemos visto dar la comunión y administrar algún sacramento. ¡Bien! La clase comienza. En primer lugar, este cura pasa lista para ver quien no asiste a la clase; una postura normal en todo docente. Después abre su maletín y saca las chuletas para dar la presente clase. Alza la voz y nos dice: - Me puede decir alguien ¿dónde nos quedamos en la última clase? Un empollón de las últimas filas de la clase levanta la mano y, con una intención sincera, descubre la verdad al religioso: - Estábamos estudiando a José Ortega y Gasset y al raciovitalismo. El profesor exhala ya tranquilo, y manda ya sentarse a su alumno predileto. Se le enciende la chispa mental y, entonces, nos explica lo siguiente: - Hoy voy a seguir analizando la obra ¿Qué es la filosofía? Además, de la mano de Ortega y Gasset, vamos a tratar de ver qué es la filosofía y sus diferencias con la ciencia. «La verdad científica se caracteriza por la exactitud y el rigor de sus previsiones. Pero estas admirables cualidades son conquistadas por la ciencia experimental a cambio de mantenerse en un plano de problemas vamos a tratar secundarios, dejando intactas las últimas, las decisivas cuestiones. De esta renuncia hace su virtud esencial, y no sería necesario recalcar que por ello sólo merece aplausos. Pero la ciencia experimental es sólo una exigua porción de la mente y el organismo humanos. Donde ella se para no se para el hombre. Si el físico detiene la mano con que dibuja los hechos allí donde su método concluye, el hombre que hay detrás de todo físico prolonga, quiera o no, la línea iniciada y la lleva a terminación como, automáticamente, al ver el trozo del arco roto, nuestra mirada completa la área curva manca... - Quiero decir con esto que no nos es dado renunciar a la adopción de posiciones ante los temas últimos: queramos o no, de uno u otro rostro, se incorporan en nosotros. La verdad científica es una verdad exacta, pero incompleta y penúltima, que se integra en otra especie de verdad, última y completa aunque inexacta... - Vemos aquí en clara contraposición dos tipos de verdad: la científica y la filosófica. Aquélla es exacta pero insuficiente, ésta es suficiente pero inexacta. Y resulta que ésta, la inexacta, es una verdad más radical que aquélla» La mayoría de los alumnos de la clase se han quedado bizcos tras escuchar las palabras de Ortega y Gasset. Pero lo que vino a continuación nos dio la medida de incredulidad de este religioso. El afamado tutor nos dijo: - Quiero que hoy no tengan en cuenta la filosofía de Ortega. Ya la retomaremos. Ahora, les pido que analicen la obra San Manuel, bueno, mártir, de Miguel de Unamuno y que me digan en que me parezco al protagonista de esta nivola, como diría el mismo Unamuno. La mayoría de la clase no pretende arremeter contra este cura, por lo que guardan silencio. Pero él empieza a abrirse tímidamente: - Obra maestra de Miguel de Unamuno, está considerada como su testamento espiritual. La novela muestra un espacio no descriptivo en el que se asientan los símbolos clave de la dialéctica entre fe y duda, el lago, la montaña, la nieve, la villa sumergida, etc. Don Manuel asume esta lucha y se convierte en mártir en tanto toma sobre sí la duda y la sufre por toda la comunidad que, sumida en el engaño, avanza cohesionada por esa supuesta verdad no cuestionada. Eloy Alcázar afina más en el asunto: - Ha sido Ortega en la filosofía española un gran difusor de ideas y una especie de patriarca del pensamiento español contemporáneo. Su maestría literaria tampoco es prenda para echar en saco roto. Por lo demás, como se dice en el Diccionario de filosofía cotemporáneo, dirigido por M. A. Quintanilla, “fue uno de los grandes teóricos del liberalismo europeo no democrático”. Pero vuelve a sus trece, confesándonos que: - Yo profeso el personalismo. El personalismo es una corriente filosófica que pone el énfasis en la persona. Considera al hombre como un ser relacional, esencialmente social y comunitario, un ser libre, trascendente y con un valor en sí mismo que le impide convertirse en un objeto como tal. La verdad es que entre todos nos miramos un tanto atemorizados, como si nos hubieran quitado el suelo que pisamos. Pero ya está claro que el protagonista de la clase va a ser Eloy Alcázar. Sin embargo, hay un alumno que levanta la mano, queriendo decir algo: - ¿Qué significa ser una persona personalista?´ El Padre Eloy contesta raudo y veloz: - Es la conducta caracterizada por el afán de destacar sobre los demás y de ejercer sobre ellos un cierto liderazgo. La clase va animándose y otro bachiller pregunta: - ¿Qué es el personalismo y cuáles son sus características? A lo que el religioso responde: - El personalismo es una corriente filosófica que pone en el centro de su atención la persona humana. Surge en torno a los años treinta del siglo XX, en el período de entreguerras”. Nace para hacer frente a la crisis de la cultura de la modernidad. Se refiere a los problemas existenciales del hombre. El Padre Eloy Alcázar no se come a nadie y las preguntas inundan el aire: - ¿Qué es el personalismo en la política? El profesor masculla la contestación y dice lo siguiente: - El personalismo en política es la adhesión de un movimiento o partido a una persona y a sus ideas más que a una ideología en particular, es decir, que la ideología que el partido (o movimiento) dice defender presenta una menor importancia que la figura del propio líder en sí. Inmediatamente se presenta otra pregunta: - ¿Qué quiere decir con personalismo? A lo que el religioso responde: - El personalismo es una escuela filosófica, generalmente idealista, que afirma que lo real es lo personal , es decir, que las características básicas de la personalidad —conciencia, libre autodeterminación, orientación hacia fines, autoidentidad a través del tiempo y capacidad de retención de valores— la convierten en el patrón de toda la realidad. Seguidamente vamos a abreviar el método. Se puede preguntar lo que se quiera. - ¿Qué se entiende por personalismo? - El personalismo es una corriente filosófica que pone el énfasis en la persona. Considera al hombre como un ser relacional, esencialmente social y comunitario, un ser libre, trascendente y con un valor en sí mismo que le impide convertirse en un objeto como tal. - ¿Qué es una actitud personalista? - La “actitud personalista” es una expresión distintiva de Husserl (hasta donde sé, el término no aparece ni en Stein ni en Scheler) para describir la actitud que los seres humanos asumen hacia ellos mismos y hacia otros en tanto personas (en la que cada uno trata a los otros como “yo”, “tú” y “nosotros”) - ¿Cuál es la diferencia entre personalismo e individualismo? El concepto de individualista se basa en que e l centro de la discusión es el individuo, es egocentrismo, es progreso individual sin importar la sociedad, es capitalismo salvaje. El personalismo toma elementos de los dos conceptos anteriores y los asume modificados: 1) Da primacía a la persona sobre la sociedad. ¿Quién es el padre del personalismo? Emmanuel Mounier (Grenoble, 1 de abril de 1905 - París, 22 de marzo de 1950) fue un filósofo francés atento sobre todo a la problemática social y política. Fundador del personalismo comunitario y de la revista Esprit. ¿Qué es el principio personalista? Es un enfoque o sistema de pensamiento que considera o tiende a considerar a la persona como el principio explicativo, epistemológico, ontológico y axiológico último de toda la realidad , aunque estas áreas de pensamiento no son enfatizadas por igual por todos los personalistas y existe tensión entre el enfoque idealista, fenomenológico, ... ¿Cuál es la norma personalista? la «Norma Personalista» o «Norma de la Persona» en la que culmina éticamente la verdad del pensamiento personalista, afirmando que: “La persona es un bien respecto del cual sólo el amor constituye la actitud apropiada y válida” (Wojtyla). ¿Qué es el personalismo en la educación? En este sentido la educación personalista va dirigida hacia cada individuo, educando, para que se realice como persona y así alcance el máximo nivel de libertad y de responsabilidad ¿Cómo resuelve los conflictos el personalismo? El personalismo, a diferencia del principialismo, recurre a una antropología filosófica para balancear conflictos entre principios. Supera así la dificultad de identificar la prioridad relativa de cada principio, la debilidad más cuestionada del principialismo. ¿Qué es la teoría personalista? La teoría personalista sostiene que las personas, a menudo llamadas "grandes hombres", fueron los principales motivadores del descubrimiento y el cambio . La teoría naturalista afirma que la causa del cambio fueron los grandes acontecimientos naturales. ¿Qué es la ética personalista? Tiene su raíz en la voluntad de la persona que actúa de dar a los demás lo que les corresponde, de reverenciar y responder plenamente a su asombrosa dignidad como personas . Para amar a otro, además, no podemos guiarnos por una elección a ciegas. Más bien, debemos guiarnos por la verdad y por la verdad de las personas. ¿Qué es el personalismo según la antropología? Una antropología que facilita mostrar la realidad del hombre-persona a través de sus acciones. Los ejes fundamentales de su pensamiento antropológico son: el concepto de hombre como persona y el concepto de amor como donación. ¿Cuál es el objetivo del personalismo? El personalismo pretende la integridad del individuo, la cual consiste en no escindir su cuerpo de su pensamiento; la corriente humanista recobra la importancia del personalismo, sobre todo en el proceso de enseñar, por tratarse de una oportunidad única para ser escuchados por una diversidad inmensa de mentalidades. ¿Quién inventó el modelo personalista? Emmanuel Mounier (1905-1950). Fundador del movimiento personalista y de la revista Esprit. ¿Qué es el personalismo en derecho? El personalismo, al afirmar la libertad y la inherente dignidad de la persona en su dimensión individual, permite la más amplia y prioritaria protección del Derecho para desarrollar su personalidad. ¿Cómo es una mirada personalista? La mirada personalista que, se propone, consiste en descubrir y conocer la verdad íntima de los seres personales y los objetos, las relaciones que se tejen entre estas realidades y la dimensión de trascendencia que abriga el sentido último de todo el conjunto de lo que existe. ¿Qué significa ser una sociedad personalista? Las sociedades personalistas son las que no limitan la responsabilidad de los socios, son aquellas en las que todos los socios o parte de ellos responden personal, ilimitada y solidariamente por las deudas sociales, aunque de forma subsidiaria a la sociedad. ¿Qué es una sociedad personalista y capitalista? Pueden ser: - Personalistas: las que no limitan la responsabilidad de los socios; La cualidad de socio viene determinada por la persona; - Capitalistas: Limitan la responsabilidad de los socios . La cualidad de socio viene determinada por la aportación de capital. ¿Cuál es un ejemplo de personalismo? Por ejemplo, el personalismo católico o el personalismo teísta consideran que la dignidad de la humanidad es inherente a su creación divina . El personalismo de Boston sostiene que los humanos son lo único real del universo. El personalismo crítico considera que los humanos son valiosos como parte de una comunidad. ¿Qué significa personalismo en filosofía? a) Personalismo: afirma una distinción esencial entre las personas, animales y cosas. b) Las diferencias, en el hombre hay bondad y maldad y en los animales y cosas no. 3. Afectividad: es un elemento central de la persona, este elemento que le permite amar y sufrir. b) ¿Cuál es un ejemplo de personalismo? c) Por ejemplo, el personalismo católico o el personalismo teísta consideran que la dignidad de la humanidad es inherente a su creación divina . El personalismo de Boston sostiene que los humanos son lo único real del universo. El personalismo crítico considera que los humanos son valiosos como parte de una comunidad. Dicho lo cual, el Padre EloyAlcázar no admite ya más preguntas, y se pone a hablar del PERSONALISMO CRISTIANO. - El personalismo cristiano es un movimiento práxico y conceptual, derivado de la revelación bíblica, en torno al ser humano, a cuya luz recibe la calificación de persona que opera como categoría axial del fenómeno. Tres raíces últimas nutren este /personalismo: la experiencia religiosa de Dios como Padre, el consiguiente proyecto ético de fraternidad interhumana y el horizonte metafísico del ser como creación amorosa de Dios. Tal bagaje genera un proyecto cristiano de hombre, en cuyo seno un día se constituirá el personalismo cristiano que, en su diversidad, formaliza de distinto modo tales impulsos creadores, pero siendo siempre un pensamiento antropológico. Esta descripción general del personalismo cristiano suscita la pregunta por su estatuto dentro de la fe cristiana, si es una formalización suya ineludible —todo (lo) cristiano es personalista sobre la equipolencia de ambos—, o si en su seno constituye una salida facultativa, pudiendo el mismo / cristianismo generar otras formaciones no personalistas. Dejando abierto ahora este interrogante, el estudio del fenómeno ha de comenzar por el concepto de / persona. - Parece que el término persona surge en el mundo etrusco, para continuar después en el romano, a través de la escena teatral, indicando la máscara del actor o el papel que representa. En Roma, ya por la época de Cicerón, equivale al griego prósopon y señala aquello que se ve, lo que está ante los ojos, por tanto, faz, /rostro; también la cara anterior de cualquier objeto. Entre los estoicos griegos y latinos (Séneca), persona llega a designar el individuo humano concreto, en un modo empírico, no metafísico. Esta pobreza semántica del término, en comparación con el valor que ganará en el cristianismo, es correlativa a la propia limitación antropológica de la cultura clásica. Grecia disponía de un pensamiento antropológico, pero no en clave personal, no situando a la persona como la realidad excelente, sino definiéndola desde lo físico natural, lo que hay, desde la perspectiva naturalista de su metafísica, que no diferencia al hombre como realidad aparte. El pensamiento antiguo no concibe al hombre como sujeto soberano de su querer y conocer, y no le asignará post-mortem nada más allá de la inmortalidad platónica del alma supra-individual o del solo intelecto activo aristotélico. Frente a la cultura de Grecia y Roma, la revelación judeocristiana aporta un radical nuevo, el principio absoluto de Dios, origen de toda la realidad e interlocutor soberano del hombre. Dios no es una instancia anónima o una energía neutra. Desde la definición de Exodo 3,14, «el que soy», el Dios que está en el aquí y el ahora de la historia de Israel, una compañía que guía y asiste soberana y amorosamente como interlocutor, hasta la definición al final del Nuevo Testamento, «Dios es amor» (1Jn 4,8), un principio absoluto, libre y relacional preside la realidad y el hombre, y desde él el mundo se entiende, no como un orden cósmico de necesidad impersonal, sino como historia. A la llamada de Dios, el hombre experimenta por primera vez el carácter libre, responsable, histórico, irrepetible de su individualidad. La misma revelación bíblica ofrece la conceptualización de esta situación dialogal del hombre con Dios, afirmando que fue creado como semejante a El (Gén 1,26-30). Y cuando la palabra del ofrecimiento divino se hace humana, el cristianismo reconocerá al hombre un valor absoluto, como objeto del amor infinito y eterno de Dios que nace, vive y muere por cada hombre, y por primera vez se afirmará el destino de eternidad de la individualidad humana en la unidad viva de su alma y su cuerpo. De igual modo, se revela una fundamental igualdad de los hombres y la fraternidad como modo de relación con los otros, siendo cada hombre amado de Dios (Mt 25,31 ss). - Cuando el cristianismo inicie su discurso sobre este Dios libre y amoroso, precisará una conceptualidad nueva. Con el escaso significado que poseía, el término persona viene asumido en la denominación cristiana de Dios. El origen del concepto es teológico, fruto del trabajoso afán por precisar la realidad del Dios uno y trino y la realidad de Jesucristo como Dios encarnado; el lenguaje así forjado se irá trasladando al hombre, imagen suya. Quien primero asume el término es Tertuliano, echando las bases de la teología occidental del Dios trino, y entregando a la cultura humana un concepto de excepcional relieve: Padre, Hijo y Espíritu son tres personas que constituyen una sustancia. Un impulso concreto hacia la denominación de Dios como persona lo facilitaba la misma Biblia, sobre la que los primeros Padres practicaron la llamada exégesis prosopográfica, operante en la acuñación de Tertuliano. Los poetas paganos introducían en la escena personajes (prósopa) en /diálogo para dramatizar el relato, que así se desarrollaba dialógicamente. Los primeros exégetas cristianos proyectan este recurso en la interpretación de pasajes bíblicos (Gén 1,26: «Hagamos al hombre a nuestra imagen»), en los que no se trataría de un artificio literario, sino de un verdadero coloquio de Dios Padre con su Hijo, persona que habla con persona. Sobre esta línea y el uso de llamar a los individuos personae, Tertuliano afirma que en la Escritura las voces manifiestan los personajes divinos existentes, y se demuestra la distinción de tres personae concretas. Con Tertuliano, persona gana valor de individualidad y peculiaridad opuesto a substantia, que designa el substrato constitutivo de la cosa. En Dios, sobre la unidad de sustancia, hay tres personas en distinción y unión simultáneas. Tertuliano mismo hablará del hombre como el individuo particularizado, a quien se dirige alguien, referido a algo, con personalidad moral y civil. Persona es la realidad inalienable que dice «yo» y establece con el otro una relación consciente, el individuo que se manifiesta en su actuar como subsistente en sí y racional. Una modulación ontológica importante imprimirá Basilio de Cesarea en el área griega, donde se venía usando hypóstasis en vez de persona, generando polémicas entre orientales y occidentales, toda vez que hypóstasis correspondía en realidad al latino substantia. El concilio de Nicea (325), frente al arrianismo, afirmará la identidad trinitaria de ousía (naturaleza), sinónimo de hypóstasis, comprometiendo la aceptación de su enunciado con tal expresión. Basilio propone como fórmula de entendimiento una ousía, única sustancia en Dios y tres hypostáseis, según el modo de ser de los miembros de la Divinidad, paternidad, filiación y potencia santificadora. Poco después, el Concilio de Constantinopla (381) confirma la doctrina de la Trinidad como una única ousía en tres hypostáseis o prósopa: identidad esencial –consustancial– de tres y diferenciación personal –hipostática– en el seno de una comunidad perfecta. La distinción de Basilio entre ousía, lo que es común, e hypóstasis, lo propio, hasta entonces confundidas en el Oriente, ha sido de gran trascendencia en la constitución de la persona, como lo que es irreductible, singular e individual. Basilio precisará el significado de hypóstasis, persona, como el concreto acto de ser, subsistencia, existencia propia y perfecta en sí. Se establece el concepto humano de persona, el hombre imagen de Dios, que no es miembro de un todo, sino sujeto subsistente, único, irrepetible. En el Occidente latino, el término persona establecido por Tertuliano, no obstante algunas reservas, termina por imponerse. San Agustín prestará una contribución definitiva al concepto, introduciendo lo relativo en la explicación de la Trinidad. Dios es sustancia exenta de todo accidente1, cosa sabida ya; pero no todo se dice de Dios según la sustancia: se dice también relativo, relativo no accidental2, una categorización ontológica nueva. Agustín crea así la teología de las relaciones, pero no llega, por lo general, a situar el término persona junto al de relación, por parecerle excesivamente sustancial, no relativo, impreciso e inadecuado para los tres subsistentes relativos de la /Trinidad. Si el término persona gana poco con san Agustín, él hace la aportación impagable de una ontología de lo relacional, y muy significativa es su doctrina psicológica de la Trinidad, que fija al hombre como acceso a la comprensión del Dios trino, y que consagra su semejanza, en la desemejanza, con Dios cuya imagen es. - Estos movimientos en la formación del concepto acaecen en el seno de la teología trinitaria, en la determinación de lo distintivo de cada miembro respecto a la común sustancia divina, y marcan una línea en el concepto cristiano de persona: la persona, como la relación que la opone y diferencia en el seno de una naturaleza divina. En otro momento posterior, el debate será cristológico, con la definición del Concilio de Calcedonia (451), que constituye otra aportación notable. Calcedonia interviene en el debate sobre lo natural y lo personal en la constitución de Jesucristo, frente a interpretaciones heréticas, y contrapone persona y naturaleza: en Jesucristo hay una única persona, hipóstasis, la divina como segunda de la Trinidad encarnada, en dos naturalezas, la humana y la divina. Jesucristo, verdadero Dios, es también verdadero hombre, con su naturaleza humana completa, que engloba lo físico y lo espiritual del alma racional. La persona como dimensión distinta, se perfila como la individuación de la naturaleza universal a la que pertenece lo corpóreo-espiritual. En el pensamiento sobre la persona, el debate cristológico y la enseñanza de Calcedonia suscitan la línea que repara en la individualidad de la sustancia general, y que seguirá la definición sustancialista de Boecio. Por lo demás, afirmando la persona divina en Jesucristo, Calcedonia resalta la supranaturalidad, lo inefable y trascendente de lo personal, dibujado en filigrana contrapuesta a naturaleza; y cuando el hombre, aun analógicamente, sea llamado persona, está recibiendo una cualificación trascendente: ni el cuerpo, ni el alma espiritual son la persona, la cual se radica en el ámbito de lo inefable3. Con una elaboración ya importante, persona gana en Boecio una definición filosófica técnica. Boecio procede como filósofo, preguntando qué naturaleza le corresponde a la persona, pues todo ser tiene una naturaleza. Discurriendo por exclusiones, afirma que la persona ha de pertenecer a una naturaleza no accidental sino sustancial, y a una naturaleza que ha de ser racional, y necesariamente a una naturaleza individual, no universal, llegando a su definición celebérrima: «Sustancia individual de naturaleza racional», que quiere ofrecer como válida para Dios, Jesucristo, los ángeles o el hombre, pero que en realidad nace pensada desde el hombre. Boecio establece un rígido vínculo entre individuo y sustancia, muy lastrado por la filosofía clásica, insuficiente ante los contenidos cristianos, y su esencialismo hará inaplicable su definición a la Trinidad, ante la que él dejará de lado su concepto, para hablar de la persona como relación, con un concepto muy bien elaborado. - Acto seguido, nuestro curita les habla del PENSAMIENTO FILOSÓFICO DE JACQUES MARITAIN. en los siguientes términos: - Maritain es considerado generalmente como uno de los representantes contemporáneos del tomismo y personalismo comunitario, pues fue el primero que desarrollo técnicamente algunos temas personalistas, además de inventar parte de la terminología e influir de este modo en Emmanuel Mounier, y este es sin duda la fuente principal de su pensamiento; pero también debe decirse que el pensamiento filosófico de Maritain tiene una predominante vertiente antropológica que luego se proyecta a la ética y a la filosofía política. Por ello, si el tomismo es la fuente, no es el caudal: Maritain parte del tomismo pero avanza decididamente por sendas que Santo Tomás de Aquino no recorrió, como las anteriormente señaladas. Dentro de esta antropología su idea central parece ser la consideración del ser humano, esencialmente, como un ser de carencias: como "el más desprotegido de todos los animales". No es una idea enteramente suya, pues con distintos matices se encuentra en buena parte de la antropología contemporánea. Sí que le pertenece el desarrollo de carácter trascendente que nace de dicha idea. - La humanidad "la esencia del verdadero hombre" se expresa en la cultura, de tal manera que el hombre no es un animal de naturaleza, sino un animal de cultura; su naturaleza consiste en su cultura, entendiendo esta principalmente en su dimensión subjetiva; esto es como cultivo. De esta forma viene dada la apertura a la consideración de la educación como eminente tarea humana; pues puede decirse que, para Maritain, la educación es la vía para la humanización del hombre. La humanización es el esencial dinamismo que mueve y da sentido a la conducta humana. El animal simplemente sobrevive; el hombre trasciende este dinamismo primario pues se da a sí mismo los recursos para la supervivencia y, así, va más allá de ellos: los trasciende. - En esto consiste el paso de individuo a persona que, para Maritain es otra forma de considerar la existencia plena y radicalmente humana. Además de como tomista, Maritain es considerado como un personalista; la síntesis de ambas dimensiones está en su personalismo cristiano que, junto con Gabriel Marcel que, por cierto, también fue discípulo de H. Bergson, le distingue de otras visiones o pensamientos personalistas. - Para Maritain, "la idea completa del hombre, la idea integral del hombre necesaria para la educación no puede ser sino una idea filosófica y religiosa. Filosófica porque esa idea tiene por objeto la naturaleza o esencia del hombre; y religiosa en razón del estado existencial de la naturaleza humana con relación a Dios". - El cultivo del hombre culmina en la dimensión religiosa, en la apertura a Dios, la radical indigencia originaria de la existencia humana solo puede ser completada por Dios. Tal es el sentido su humanismo integral, título de uno de sus más difundidos libros y posiblemente el nombre más adecuado y más fiel para la filosofía de Maritain, que no es una teología particular, sino una antropología filosófica, pues "desde el punto de vista filosófico la noción principal sobre la que nos importa insistir aquí es la noción de persona. El hombre es una persona que se gobierna a sí misma por su inteligencia y su voluntad. El hombre no existe simplemente como ser físico. Posee en sí una existencia más rica y más noble, la sobre existencia espiritual propia del conocimiento y del amor". Y, llegados aquí. El Padre Eloy se ve obligado a hacer un examen de conciencia: - En realidad, el mayor ejemplo de “personalismo” lo ofrece, llevando enfoques como el anterior a su radicalidad suprema, el propio cristianismo, para el que, por su simultánea condición de individuo y de criatura única, la persona humana se encuentra sujeta al modo de saber de las ciencias al tiempo que se presenta como algo radicalmente inclasificable en una escala de propiedades formales. Ahora, pues mi caso no es muy diferente, os aconsejo leer de Miguel de Unamuno Del sentimiento trágico de la vida. - Según el propio Unamuno, su mejor obra y el mayor exponente de su pensamiento filosófico. La colisión entre el pensamiento científico, incapaz de dar un sentido a la vida, y la moral religiosa carente de justificación personal provoca en Unamuno la cuestión urgente del sentido de la existencia. El antagonismo irreconciliable entre el corazón y la razón, entre el todo y la nada, lleva a Unamuno al abismo de la desesperación, donde el hombre debe luchar siguiendo el ejemplo vitalista de Don Quijote, cuya fe se basa en la incertidumbre. En pocas palabras: - El existencialismo ha disuelto mi personalismo, como el agua ataca la calcita y crea estalagmitas. Invadido por la angustia, noción del pensamiento existencialista, no veo ni tres en un burro. Siento la inquietud radical de la propia existencia, que me paraliza y corta el paso. Les confiesa a sus alumnos, encontrándose casi desnudo, que, - En sus últimos artículos, se advierte la concisión de estilo, la eterna preocupación por la naturaleza del hombre y sus contradicciones, el atento oído al habla popular, el dolor ibérico, la soledad, los desdoblamientos de la personalidad, la locura, y la reflexión sobre la existencia humana en sus más distintas facetas y manifestaciones. ---------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------

ENSAYO PSIQUIÁTRICO, Psiquiatría para iniciados.

¿Es lo mimo Psiquiatría que Psicología? La Psiquiatría es una rama de la Medicina especializada en los trastornos mentales. Los psiquiatras no sólo diagnostican y tratan estos trastornos sino que también realizan investigaciones para comprenderlos y prevenirlos. La psicología clínica se ocupa del estudio de los trastornos mentales, así como de las técnicas y terapias apropiadas para su tratamiento. La psicología escolar es una disciplina de la Psicología que se encarga del estudio de los problemas psicológicos relacionados con la educación. Hoy se le denomina Psicología Educacional. La psicología evolutiva estudia los problemas adaptativos enfrentados por los seres humanos a través de su desarrollo, y los mecanismos conductuales que desarrolla. La psicología experimental versa sobre el análisis. Crítica e investigación de los métodos científicos utilizados en la Psicología. Antiguamente, se llamó así a la tradición psicológica para la cual el campo de acción de la Psicología consistía exclusivamente en el uso de técnicas y métodos de laboratorio en el estudio de la conducta. La psicología humanista es una escuela de Psicología creada por Maslow en EE.UU. Su objetivo es el desarrollo de una personalidad sana y creativa, mediante métodos que permitan al individuo alcanzar su autorrealización. Y, por último, la psicología social es una rama de la Psicología que se ocupa de estudiar cómo los comportamientos, sentimientos o normas de los otros, ya sean grupos sociales o la cultura en su conjunto, influyen en la conducta individual. La psicología industrial es una especialidad psicológica con numerosos campos de acción: selección de personal según sus aptitudes, análisis de trastornos psicológicos derivados del proceso industrial, técnica de aprendizaje y motivación con el fin de aumentar el rendimiento del trabajo, investigación de los gustos y necesidades del mercado... Un psiquiatra, por su parte, es un médico que ha completado una especialización de postgrado en psiquiatría. Muchos psiquiatras también se especializan en psicoanálisis, psiquiatría infantil u otras subespecialidades. Los psiquiatras tratan a los pacientes en consultas privadas, en hospitales generales, o en centros especializados para enfermos mentales (hospitales psiquiátricos, clínicas ambulatorias, o centros comunitarios de salud mental). Algunos dedican parte de su tiempo a investigar o participar en programas de salud mental. Por el contrario, los psicólogos, que suelen trabajar junto a los psiquiatras y tratan al mismo tipo de pacientes en ocasiones, no han recibido formación en medicina, y, por consiguiente, no pueden recetar medicamentos. El campo de la psiquiatría es muy amplio en comparación con otras especialidades médicas. Los trastornos mentales pueden afectar a la mayoría de los aspectos de la vida del paciente, como su actividad física, conducta, emociones, pensamiento, percepción, relaciones interpersonales, sexualidad, trabajo y ocio. Estos trastornos están producidos por una combinación poco conocida de determinantes biológicos, psicológicos y sociales. La tarea del psiquiatra consiste en identificar las distintas fuentes y manifestaciones de la enfermedad mental. ¿Qué es la psiquiatría? La psiquiatría es la ciencia que se dedica al estudio y tratamiento de las enfermedades mentales. Su objetivo es prevenir, diagnosticar, tratar y rehabilitar los trastornos de la mente. Inaugurado el siglo XIX, los trastornos mentales comenzaron a ser tratados científicamente, como enfermedades. Hasta entonces, las personas que sufrían enfermedades mentales eran encerradas en asilos y recibían distintos tratamientos con la intención de restituirles la razón. En cambio, la psicología es la ciencia que estudia la actividad psíquica y el comportamiento de los organismos. Es decir, es la ciencia o disciplina del ser humano que estudia la conducta y los procesos mentales que subyacen bajo ella y la condicionan. Gracias a la literatura y el cine, se conocen muchas de las atrocidades a las que eran sometidas las personas que sufrían de trastornos mentales décadas y siglos atrás, que ponían en duda los supuestos beneficios de los tratamientos. Por otro lado, es preocupante pensar que muchos de los pacientes psiquiátricos de la actualidad son víctimas de malos tratos, y que tanta gente vaga por las calles de las ciudades hablando sola, sin recibir asistencia de ningún tipo por parte de las autoridades o, algo quizás más triste, de los otros seres de su especie, que miran para otro lado. El alemán Emil Kraepelin (1856–1926) suele ser mencionado como el padre de la psiquiatría y el responsable de incluir esta ciencia dentro del ámbito de la medicina. A partir de sus aportes, la psiquiatría comenzó a considerar tanto los factores psicológicos y sociales como las cuestiones biológicas en el tratamiento de los pacientes. Los tratamientos psiquiátricos, por lo tanto, pueden dividirse en dos grandes tipos: los biológicos, que pueden incluir el suministro de medicinas y la aplicación de electroshock para actuar en la bioquímica del cerebro, y los psicoterapéuticos, que apelan a las técnicas de la psicología. Una psicopatía es un trastorno de la personalidad que incapacita al que lo padece para adaptarse a la vida real. Habitualmente se utiliza como sinónimo de personalidad anormal. En otras palabras, es el trastorno de la personalidad que incapacita al que lo padece para adaptarse a la vida real. Habitualmente se utiliza como sinónimo de personalidad anormal. Es el nombre genérico de un trastorno mental que se caracteriza por un comportamiento asocial. La psiquiatría cuenta con varias subespecialidades, como la psicopatología que es una rama de la psiquiatría que estudia las enfermedades mentales y las causas orgánicas a que responden. Los procesos que pueden llevar a la insania mental, la psicofarmacología (dedicada al análisis de los efectos de los fármacos en los tratamientos conductuales, emocionales o cognitivos) y la sexología (el estudio esquemático de la sexualidad humana). A parte, la psicosis es un trastorno psíquico grave que afecta de un modo total a la personalidad y conducta del sujeto, con perturbación del juicio, de la voluntad y de la afectividad. Es decir, una enfermedad mental grave que afecta globalmente a la personalidad de un individuo, provocando graves perturbaciones en su conducta, juicio y afectividad. Hablando más concretamente, enfermedad mental grave que afecta globalmente a la personalidad de un individuo, provocando graves perturbaciones en su conducta, juicio y afectividad. Se conoce como antipsiquiatría al conjunto de teorías y posturas que consideran que la psiquiatría tradicional no es beneficiosa ya que utiliza conceptos médicos inadecuados, está vinculada a los intereses económicos de las farmacéuticas, estigmatiza a sus pacientes e incluso trata a las personas contra su propia voluntad. El común de las personas tiende a creer que la diferencia entre la psicología y la psiquiatría reside simplemente en que la primera no incluye el suministro de medicamentos a los pacientes; sin embargo, a continuación veremos que la relación entre ambas es bastante más compleja. En principio, es necesario listar sus similitudes: * ambas son ciencias que se dedican al cuidado de la salud mental de los seres humanos; * las dos ofrecen la posibilidad de tratar a los pacientes mediante la terapia; * permiten la interacción con la otra ciencia cuando esto pueda resultar beneficioso para un paciente; * ambas presentan especialidades para niños, adolescentes y adultos. Seguidamente, estudiaremos algunas de sus principales diferencias, tanto en lo referido a la aplicación como en cuestiones formales y académicas: * mientras que para recibir el título de psicólogo es necesario estudiar la carrera de Licenciatura en Psicología, para convertirse en psiquiatra se debe cursar Medicina y luego especializarse en esta ciencia; como se mencionó anteriormente, solamente los psiquiatras tienen el poder de recetar medicamentos; * la psicología se centra en el plano emocional, y la psiquiatría enfoca su estudio en la neurología; * con respecto a su clasificación, la psicología es una ciencia social, mientras que la psiquiatría es una ciencia natural; * dentro de la psicología es posible encontrar diversas ramas, tales como la clínica. La psiquiatría, por otro lado, es en sí misma una rama (de la medicina); * el tiempo necesario para completar ambas carreras es diferente. Luego de completar la carrera de medicina, que es un año más extensa que la de psicología, se debe realizar la especialización en psiquiatría y, luego, las residencias correspondientes. Por último, recordamos que el término psicosomático es relativo, al mismo tiempo, tanto al componente psíquico o mental de la personalidad como al orgánico. Es un término que refiere la influencia de lo psíquico en el funcionamiento fisiológico del organismo. Las enfermedades psicosomáticas son trastornos mentales. Clasificación de los trastornos mentales Son afecciones o síndromes psíquicos y comportamentales, radicalmente opuestos a los propios de los individuos que gozan de buena salud mental. En general, son causa de angustia y deterioro en importantes áreas del funcionamiento psíquico, afectando al equilibrio emocional, al rendimiento intelectual y al comportamiento social adaptativo. Se han descrito a través de la historia y en todas las culturas, pese a la vaguedad y dificultades de definición de este tipo de trastornos. A lo largo de la historia, y hasta tiempos relativamente recientes, la locura no se consideraba enfermedad, sino un problema moral —el extremo de la depravación humana—, o espiritual —casos de maldición o de posesión demoníaca—. Después de unos tímidos inicios, a comienzos de los siglos XVI y XVII, la psiquiatría empezó a ser una ciencia respetable en 1790, cuando el médico parisino Philippe Pinel decidió quitar las cadenas a los enfermos mentales, introdujo una perspectiva psicológica y comenzó a hacer estudios clínicos objetivos. A partir de entonces, y desde el trabajo en manicomios, se definirían los principales tipos de enfermedad mental y sus formas de tratamiento. La división de los trastornos mentales en clases es todavía inexacta, y las clasificaciones varían según las escuelas y doctrinas psicopatológicas. Para uniformar criterios, la Organización Mundial de la Salud (OMS), creó la DSM, clasificación de los trastornos mentales universal, que ha conocido hasta la fecha varias versiones. La mayoría de los sistemas de clasificación reconocen los trastornos infantiles, (como el retraso mental) como categorías separadas de los trastornos adultos. También la mayoría trata de distinguir entre trastornos orgánicos, los más graves provocados por una clara causa somática, fisiológica, relacionada con una lesión o una anomalía congénita estructural en el cerebro, y trastornos no orgánicos, a veces también denominados funcionales, considerados más leves. En parte, desde esta distinción en función de la gravedad y de la base orgánica, se diferencian los trastornos psicóticos de los neuróticos. De forma general, psicótico significa un estado en el que el paciente ha perdido el contacto con la realidad, mientras que neurótico se refiere a un estado de malestar y ansiedad, pero sin llegar a perder contacto con la realidad. En su extremo, como formuló Sigmund Freud, el fundador del psicoanálisis, todos somos "buenos neuróticos", en tanto que los casos de psicosis son contados. Los más comunes son: la esquizofrenia, la mayor parte de los trastornos neurológicos y cerebrales (demencias), y las formas extremas de la depresión (como la psicosis maniacodepresiva). Entre las neurosis, las más típicas son las fobias, la histeria, los trastornos obsesivo-compulsivos, la hipocondria (miedo patológico a la enfermedad y la muerte), y en general todos aquellos que generan una alta dosis de ansiedad sin que haya desconexión con la realidad. Los trastornos mentales Empezaremos nuestro recorrido dirigiendo nuestra mirada a la depresión, estado patológico caracterizado por una disminución de las actividades psíquicas y motoras, sentimiento de desconfianza, desinterés y gran ansiedad. Nos meteremos después, con la neurosis, que supone una alteración del sistema nervioso central que comporta una profunda perturbación psíquica, limita la adaptación social y reduce la capacidad realizadora del individuo. Generalmente, las neurosis se manifiestan con ansia, angustia, psicastenia, algún síntoma depresivo, fobias, pensamientos y acciones coaccionados, perturbaciones funcionales a cargo de órganos diversos, irritabilidad e insomnio. Dentro de las neurosis no podemos olvidar las fobias, que son un miedo morboso, irracional, a determinadas situaciones, cosas o animales, acompañado de ansiedad. Surge con mayor frecuencia en presencia de la causa desencadenante, pero a veces también en ausencia de ésta. A renglón seguido, abordaremos la psicosis, que es un término genérico que indica todas las enfermedades mentales, a excepción de la neurosis. Las psicosis se caracterizan por una más o menos profunda desintegración de la personalidad y por la incapacidad de valorar adecuadamente la realidad. La esquizofrenia, la paranoia, la psicosis maníaco-depresiva, etc., son formas de psicosis. Recordaremos que la esquizofrenia es una psicosis caracterizada esencialmente por la disociación psíquica. Aparece por lo general en la época de la pubertad de modo agudo o subrepticio y su causa no es conocida. El enfermo puede ir curándose, presentar periódicas recaídas o volverse crónica en una situación más o menos grave. Las actividades intelectiva, afectiva y volitiva se ven alteradas; el pensamiento es desordenado, estando dominado por asociaciones extrañas e imprevisibles. Los síntomas son múltiples y distintamente asociados entre sí dando origen a diversas formas clínicas de psicosis: la hebefrénica, la catatónica y la paranoide. Por otro lado, se recordará también que la paranoia es una psicosis crónica caracterizada por la organización lógica de los temas delirantes (el más frecuente es la manía persecutoria) que se forman por intuición o interpretación a partir de unas premisas falsas. Todo esto sin olvidar que nuestro campo de acción se limita a la psiquiatría, que es una rama de la medicina que tiene por objeto el estudio de las enfermedades mentales y de su terapia. Actualmente, a partir de los datos reunidos por la psicología analítica, la neurocirugía y la psicofarmacología, el campo de las enfermedades mentales resulta menos enigmático de analizar, resultando evidente que la enfermedad mental es producto en general de numerosos factores distintos. En la terapia debe tenerse en cuenta tanto los elementos orgánicos como los puramente psíquicos. No olvidemos que el término psiconeurosis designa un grupo de síndromes mentales, más comúnmente llamados neurosis, cuyo origen, según la teoría psicoanalítica, debe buscarse en la infancia. Se han tocado también todos los trastornos de la personalidad, que, como indica su nombre, es cualquier alteración no grave de la salud. Se han definido, por ejemplo, la personalidad hipocondríaca (no olvidemos que la hipocondría es un síndrome psicopatológico caracterizado por el temor obsesivo a estar enfermo), paranoide (o monomanía, que es una locura parcial sobre una sola idea o un solo orden de ideas), etc., etc. Además, no nos hemos olvidado de mencionar la intervención de lobotomía frontal a la vez que hemos explicado qué es el electrochoque y la electroencefalografía, que es una parte de la medicina, que trata de la obtención e interpretación de los electroencefalogramas. Las células nerviosas o neurona activas poseen un potencial negativo en relación con sus vecinas que se encuentran en reposo; por lo tanto, si los potenciales eléctricos que se desarrollan durante la actividad nerviosa se conectan a un conductor, se producirá una corriente eléctrica. Los conductores del encefalógrafo, unidos a unos electrodos, se aplican a puntos opuestos de la cabeza y la corriente eléctrica, amplificada, activa un campo magnético cuyas oscilaciones se reflejan en un electroencefalograma. Por último, y entre otras cosas, después de hacer un repaso de los tests, hemos tratado de la psicoterapia, o tratamiento de las enfermedades nerviosas, por medio de la sugestión o persuasión o por otros procedimientos psíquicos. La psicoterapia de grupo es un método indirecto de tratar las inadaptaciones o enfermedades mentales aprovechando la tendencia a la imitación y a la competencia. La discusión en grupo incita al enfermo a esforzarse para sobreponerse a su dolencia. Aquí, hemos encontrado un momento para presentar el psicodrama, que es la representación teatral con fines psicoterápeuticos. Otros temas abordados son los siguientes: Cada vez es mayor el número de especialistas que coinciden en que los trastornos de la conducta no son “enfermedades” en el sentido de procesos puramente patológicos, sino que representan intentos del enfermo para maridar las tensiones físicas y ambientales con sus motivaciones, posibilidades y experiencias previas. La conducta “anormal” no es otra cosa que la expresión de necesidades frustradas, de simbolismos tergiversados y de modos de acción aberrantes. Entre las principales medidas que pueden emplearse figuran los tratamientos médicos y quirúrgicos; la terapéutica farmacológica a base de sedantes e hipnóticos; la restitutiva, para restaurar el equilibrio fisiológico con dietas de alto valor calórico y vitamínico; la convulsionante, con tres procedimientos: shock insulínico, shock cardiazólico y electroshock. La terapéutica de rehabilitación cuenta con terapéutica ambiental, hospitalización y terapia de grupo, para reavivar los intereses culturales e impersonales del enfermo. Todas las técnicas empleadas se basan en la relación entre el enfermo y el médico, llamada relación de transferencia porque el enfermo, en ella, transfiere al médico los problemas que le crean sus necesidades personales. -------------------------------------------------------------------------------------------------------------------

RELATO BREVE, La ALHAMBRA DE GRANADA.

Desde hace un tiempo mi esposa, Ana, y yo, Ignacio, residimos en Granada por motivos de trabajo. Aunque no salgan las vacantes, en Granada se está de primera, pues, a parte de la Alhambra, contamos con Sierra Nevada. Como no vamos a saltar a trompicones de un sitio a otro, procuraré centrarme en la Alhambra, que es pan con mucha miga. Por otro lado, estamos esperando a un grupo de amigos, que se han desplazado especialmente desde el País Vasco, con la única finalidad de conocer l’Alhambra. Por supuesto, les ofreceremos todo lo que esté en nuestra mano, para que así no se sientan extranjeros en esta Tierra de nadie. Evidentemente, yo haré de guía del grupo, haciendo todas las presentaciones de todo lo que tengamos a mano, por lo que he tenido que comprarme algunas monografías sobre este Palacio nazarí. Nuestros amigos trabajan en la fotografía, por lo que sus reportajes gráficos ya tienen mucho valor, aunque el coche, un Opel Kadett, deberá quedarse aparcado en el barrio del Salvador, por ejemplo, que se extiende a los pies del Albaicín y cuyos habitantes se han dedicado tradicionalmente al sector servicios. Los esperamos mañana, a la hora de comer, por lo que aún tengo un tiempo para impregnarme de este tema. Antes que nada, vamos a dar una breve nota sobre la restauración de la Alhambra. Al respecto diremos que José García Ayola (1853-1900), conocido como Ayola, fue pionero de la fotografía andaluza y abrió su estudio en Granada en 1873. En 1881viajó a París a perfeccionar su oficio y, a su regreso, se especializó en la toma de panorámicas urbanas. Su colección de imágenes de la Alhambra se reprodujo en el Panorama Nacional, un lujoso álbum publicado en Barcelona en 1896. La fotografía de Ayola es realista y carece de recursos fáciles; materiales y espacios son los únicos protagonistas de la escena. Sus primeros planos de cerámicas, yeserías o celosías de la Alhambra, a medio camino entre el inventario y el arte, resultaron decisivos en el proceso de restauración del monumento que habían iniciado, en 1847, Rafael y Mariano Contreras. Yéndonos al terreno, al entrar por el patio de Alberca y visitando primero la Galería de los Secretos, se pasa a la sala de Embajadores y al patio de los Leones, desde donde se llega a la sala de los Abencerrajes y a la de la Justicia, con sus dos curiosos monumentos y un maravilloso tejado calado. Luego se llega a la joya del conjunto, las zonas privadas de los reyes árabes, con el apartado dormitorio del rey y de la reina, el tocador y las bellas ventanas con celosías que se abren al maravilloso jardincillo de Lindaraja (las violetas y las flores de naranjo perfumaban el aire) y a los exquisitos baños. Es algo con lo que soñar y supera todas las expectativas. La Alhambra se encuentra rodeada con murallas y torres de un profundo tono rojizo que destacan magníficamente en contraste con el cielo azul intenso. La restauración del cinturón amurallado y de este palacio sin igual ha sido llevada a cabo por un artista de primer orden llamado Contreras y esta confianza ha sido bien otorgada ya que es imposible contemplar un trabajo mejor realizado y de una forma más perfecta, siendo muy difícil distinguir entre las partes antiguas y las nuevas. Si él está disponible para completarla, las generaciones futuras verán la Alhambra restaurada en forma muy parecida a su prístina belleza. Dicho lo cual, apuntaremos dos ideas muy importantes: 1) La Alhambra fue al tiempo fortaleza militar y residencia real ricamente decorada, como lo demuestran los mocárabes de la Sala de los Abencerrajes. Extramuros, los emires granadinos construyeron una casa de campo, el Generalife, una hermosa sucesión de jardines, albercas y fuentes. Y 2) la cerámica y el agua adquirieron gran importancia en la ornamentación arquitectónica de la España musulmana. Un buen ejemplo son, respectivamente, el zócalo de la Sala de las Dos Hermanas y la fuente del patio de Comares. El recinto de la alcazaba, concebido ya en el siglo XIII, contrasta en austeridad y solidez con los palacios nazaríes. Por otra parte, la fuente de los Leones ha recuperado su aspecto original tras la restauración de sus esculturas. Esta fuente da nombre al patio construido a su alrededor por Muhammad V entre 1370 y 1380. De planta rectangular, está rodeado por una galería de 124 columnas de mármol que soportan arcos y arquerías decorados con mocárabes. En otro sentido, el patio de Comares o de los Arrayanes es el núcleo principal del palacio de Comares. Sede oficial del soberano, este palacio albergó también las dependencias del poder ejecutivo. En un subterráneo al nordeste del patio, se encuentran los baños. Y en el Generalife, el agua, motivo principal del patio de Comares y de los baños, es casi omnipresente en fuentes y albercas. En la zona norte del patio de los Leones, dentro ya del otro palacio nazarí, se encuentra la Sala de las Dos Hermanas, con el hermoso mirador de Lindaraja. Cerrado por oriente el mismo patio, se encuentra la Sala de los Reyes, cuya bóveda está decorada con pinturas de los reyes nazaríes. ¡Bueno!, por hoy basta. Nuestros amigos son puntuales, dóciles… y ya tienen que estar a punto de llegar. Suena el interfono: - Pi, pi, pi. Efectivamente, es la 1.00 y 55 minutos del mediodía. Pero, ¡bien! Me entenderéis mejor si os digo que en el Opel Kadett vienen dos matrimonios, el primero compuesto por Alma y Fernando, el segundo integrado por Idoia y Luis. Estas dos parejas trabajan en el mundo de la fotografía, gracias a las cámaras digitales. Sus reportajes son bienvenidos. Evidentemente, nos sentamos en la mesa para comer. Tras darle mucho a la lengua, se queda en que nuestra visita a la Alhambra tendrá lugar mañana, procurando madrugar ese día. Se comerán unos bocatas sobre la marcha, intentando apurar a tope la jornada. Desde luego, no desvío la responsabilidad del abrir el camino, e ir marcando el itinerario y las paradas. Bueno, pues, ¡hasta mañana! Sin embargo, a la noche, en la cama, no puedo evitar el echarle una última mirada a los apuntes que he confeccionado días atrás: - La Alhambra de Granada constituye un conjunto monumental único en España. Surgida primero como castillo, se convirtió después en palacio y más tarde en una pequeña ciudad, residencia de los sultanes nazaritas. Su historia, poblada de leyendas y embrujos, la ha convertido en un fetiche del turismo mundial. Dos millones de personas la visitan todos los años. - Los conjuntos monumentales de la Alhambra y el Generalife en la ciudad de Granada, obra de los sultanes nazaríes realizada hace más de seis siglos, constituyen la fase final del arte hispanomusulmán en la que el Islam de España alcanza todo su esplendor y fuerte personalidad. La atracción y el interés que estos conjuntos han suscitado en la sensibilidad del hombre contemporáneo, desde el siglo XVIII hasta nuestros días, difícilmente encuentran parangón en otro conjunto monumental y las consecuencias de esta fascinación han sido considerables tanto sobre la práctica de la arquitectura y de la ornamentación en los siglos XIX y XX dando lugar al revival alhambresco, como sobre la misma valoración e interpretación de estos monumentos. Por esta razón cualquier aproximación al conocimiento de la Alhambra, aunque carezca de intenciones eruditas, no puede prescindir de una mínima referencia a su fortuna crítica, ya que la historia del gusto contemporáneo subyace en cualquier interpretación actual. - La Alhambra es una ciudad palatina fortificada que sirvió como residencia de la corte de los sultanes nazaríes. Se emplaza en la parte más elevada de una colina que se alza en la margen izquierda del río Darro, frente a la alcazaba del Albaycín. Se recomienda acceder a la Alhambra por la Puerta de la Justicia, emplazada en el lienzo sur de la muralla y realizada en el año 1348. Desde aquí se llega a la Puerta del Vino, hoy aislada, y frente a cuya fachada oriental se alza la alcazaba, obra de Muhammad I. La alcazaba tiene planta rectangular irregular y consta de dos recintos: uno exterior a modo de barbacana y otro interior, más elevado, fortificado por altas torres entre las que destacan la del Homenaje y la de la Vela. El interior de la alcazaba funcionaba como patio de armas. Adosada al lado norte de la alcazaba encontramos la Puerta de las Armas. La visita a la zona de palacios árabes se inicia por el mexuar, estancia donde se reunía el consejo de visires. Desde aquí se pasa al llamado Cuarto Dorado, palacio que fue muy reformado en época de Fernando el Católico. La siguiente estancia es el Palacio de Comares donde se ubica la famosa Torre de Comares y el patio de la Alberca o de los Arrayanes, espacio de planta rectangular con una gran alberca en el centro. En el pórtico norte encontramos la sala de la barca, adosada a la Torre. En el ángulo entre los palacios de Comares y Leones se halla el Baño Real, con tres partes claramente diferenciadas. - El Palacio de Leones se dispone en dirección este-oeste, ordenándose sus dependencias en torno a un patio rectangular en cuyo centro se ubica la famosa Fuente de los Leones. El patio está rodeado por pórticos en todos sus lados, destacando los pabellones que avanzan hacia el jardín en sus lados cortos. En estos laterales encontramos la sala de los Mocárabes y la sala de los Reyes mientras que en los lados largos se hallan la sala de las Dos Hermanas y la sala de los Abencerrajes. Al salir de la casa Real Vieja encontramos el Partal, conjunto que corresponde al sultanato de Muhammad III junto a la desaparecida mezquita aljama, espacio hoy ocupado por la iglesia de Santa María de la Alhambra, diseñada por Juan de Herrera en el siglo XVI. La mezquita de La Alhambra era de tres naves en dirección a la quibla, más ancha la central. El Partal responde a la tipología de palacio sin patio y básicamente está formado por un pabellón real en relación íntima con una alberca y jardines. Anexo a los palacios nazaríes encontramos el palacio de Carlos V, proyectado por Pedro Machuca. El arquitecto eligió una planta cuadrangular con un patio circular, tomando como referentes las ideas renacentistas italianas de Alberti y Rafael. Muhammad II será el encargado de construir el Generalife, edificado fuera del recinto de la Alhambra en dirección noreste. El palacio está emplazado en medio de la zona de huertas y se distribuye básicamente en dos terrazas. En la inferior se disponen dos patios cuadrangulares y en la superior se ubica el Patio de la Acequia, de planta rectangular, con un pabellón originalmente en el centro. El patio se organizaba como patio de crucero, con cuatro cajas de jardín ochavadas. El patio se rodeaba de pabellones, destacando el ubicado en el lado norte. - La caída de la otrora esplendorosa capital de los omeyas, Córdoba, y el avance general de la reconquista cristiana hacen que Granada y su territorio se convierta en el último reducto musulmán en la península Ibérica. Muhammad I es el fundador de la dinastía nazarí, responsable de la edificación de una de las maravillas del arte mundial: la Alhambra. Pero ante la insistencia de Ana, me tapo bien tapado y a dormir. Al día siguiente , la fecha anunciada, se prodigan los - Buenos días. Y la interrogación de siempre: - ¿Qué tal habéis dormido? Nos preparamos y, aparcamos ante la Alhambra. Ignacio toma las riendas y, en primer lugar, les habla a todos de GRANADA NAZARITA: - Elvira es el nombre dado por los musulmanes a la antigua ciudad romana de Iliberris. Desde la entrada de los musulmanes en Hispania, Elvira-Iliberris y los enclaves cercanos de Qastilla y Garnata comenzaron, especialmente a partir del siglo XI, cuando se instalaron en ella los ziríes, a constituir una gran ciudad, capital de un virreinato dependiente de Córdoba, hasta la disgregación del califato omeya, en que pasó a ser centro de uno de los reinos de taifas, el de Granada, creado en el año 1013. Mucho más tarde, por allí pasaron también almorávides y almohades y, en 1241, Muhammad I, el fundador de la dinastía nazarí, se asiente en Elvira para organizar su propio reino. A partir de entonces, el reino de Granada va adquiriendo mayor importancia. La caída de la otrora esplendorosa capital de los omeyas, Córdoba, y el avance general de la reconquista cristiana hacen que Granada y su territorio se conviertan en el último reducto musulmán en la península Ibérica. La Granada de época nazarita, que así se llama la última dinastía musulmana reinante, ha atraído desde siempre la atención de muchos curiosos, que veían en ella y sus monumentos un lugar paradisíaco, emplazada en un lugar de excepcional belleza -dominando una fértil vega, con las blancas cumbres de Sierra Nevada a su espalda- donde sus pobladores se daban a una vida de ocio, cultivando a un tiempo el lujo, el refinamiento y la erudición. - Esta visión, ya presente en textos de contemporáneos, se vio continuada por la labor de viajeros y aventureros románticos, que recreaban en sus obras una Granada embriagadoramente sensual y misteriosa. Si ya el cosmopolita Ibn Batuta decía hace ocho siglos que Granada "no tiene semejante en todo el Universo", mucho más tarde románticos como Víctor Hugo siguieron considerándola "la más hermosa". Y, sin duda, centro y origen de este orientalismo ideal fue la Alhambra, el palacio de los reyes de Granada, una residencia pensada para el disfrute de los sentidos. El ya mencionado Muhammad I fue uno de los impulsores de la construcción de la Alhambra, cuando decidió levantar su residencia oficial junto a una vieja fortaleza existente desde hacía varios siglos. Monarcas posteriores como Abu I-Hayyay Yusuf I y su hijo y sucesor Muhammad V fueron los responsables de la mayor parte del magnífico conjunto que actualmente se conoce, incluido el Patio de los Leones. El resultado fue excelente y aún hoy pueden apreciarse la exuberancia de sus jardines, la mezcla justa de barroquismo y sencillez de las construcciones, la belleza inconmensurable de un conjunto sabiamente integrado en el entorno. Además, los arquitectos musulmanes se encargan de hacer de Granada una de las ciudades más importantes de su tiempo. Todavía hoy, Granada reúne uno de los conjuntos de arquitectura islámica más notables de España, con restos de murallas, puertas, mezquitas, casas, palacios, baños, infraestructuras, etc. - ________________________________________ - Muy cerca de la Alhambra se encuentran tres áreas urbanas que ya en época islámica funcionaban de manera autónoma, casi como ciudades en sí mismas. Se trata del Albaicín, la Medina y la Rabad al-Fajjarin, conjuntos de especial significación. Restos todavía visibles de la época califal son el Corral del Carbón -un grupo de viviendas levantadas en torno a un patio común-, los preciosos baños árabes del Bañuelo o el campanario de la iglesia de San José -un antiguo alminar de época zirí, con sillería de gran factura-. Asimismo, quedan muestras de construcciones públicas, como algunas puertas en ángulo. Granada era una gran ciudad en el siglo XV, rodeada por murallas y con un número indeterminado de puertas. En su interior, siguiendo a Caro Baroja en "Los moriscos del Reino de Granada", vivía una población "abigarrada, heterogénea, desconfiada". Organizada en barrios, muchas de sus calles eran oscuras y muy estrechas, pues las casas se arracimaban y juntaban hasta casi cerrar el paso. Algunas de ellas, además, estaban en práctico abandono "ante la indiferencia de una clase rica avarienta y una plebe angustiada por la carestía de los víveres, lo desmesurado de los impuestos y la estrechez del ámbito familiar", continúa Caro, siguiendo a Ibn al Jatib. Ciertamente la vida no debió resultar fácil en la Granada nazarita, pues la presión continua del enemigo castellano hacía a su población estar sometida al pago de tributos y a frecuentes incursiones de las tropas castellanas para capturar ganado y otros botines de guerra. Además, convertida en el último reducto musulmán, debieron llegar a ella multitud de gentes musulmanas expulsados de sus tierras por la reconquista, como las que se asentaron en el Albaicín hacia 1227, huyendo de las tomas de Baeza y Úbeda por Fernando III. Algunos autores calculan para este periodo una población cercana a los 50.000 habitantes, una cifra nada desdeñable. Dicho lo cual, callo aunque sea momentáneamente. Fernando protesta en los siguientes términos: - Bien, bien, bien. Y la Alhambra ¿dónde está? Ignacio le responde: - No se entenderá bien la Historia del arte si no se han limado bien todos los aspectos políticos. Dicho lo cual, continúo con mi discurso. Voy a tratar ahora sobre LA ALHAMBRA VISTA DESDE EL ALBAICÍN. - Conocemos bastante la producción artística granadina y especialmente su complejísimo palacio real, la Alhambra; en ella se resumen y exasperan tendencias espaciales, decorativas, funcionales y semánticas que el Islam había desarrollado desde los ya lejanos tiempos de las residencias omeyas; la compleja concatenación de patios y salones, las contradictorias relaciones con el paisaje, el uso consciente de la iluminación natural, el brillante resultado formal de baratos recursos tecnológicos, la habilidosa integración de aportaciones foráneas, etc., constituyen, en unas escasas hectáreas de difícil topografía, todo un recital de arquitectura, servida y vestida por una decoración y unos elementos mobiliares de la mejor calidad compositiva. - ¿Se me entiende bien?, pues el silencio es general. Por su parte, Luis defiende que: - Dicho entramado es un gran lío, sobre todo para las mentes que no se ejercitan. El rollo que tenía preparado, lo terminaré cuando veamos LA MAGIA DE LA ALHAMBRA - El interés ilustrado del siglo XVIII por la recuperación del pasado monumental, no sólo del mundo clásico, queda patente en la famosa expedición de 1766-67, impulsada, por la Academia de San Fernando de Madrid, que estaba integrada por los arquitectos José de Hermosilla y sus discípulos Juan de Villanueva y Pedro Arnal. La intención inicial de recuperar los retratos de los sultanes nazaríes, todavía conservados en la Alhambra, se vio notablemente ampliada con un escrupuloso levantamiento de planos y alzados tanto de la Alhambra como de la mezquita de Córdoba. Este trabajo pone de manifiesto el carácter abierto de la crítica neoclásica al enfrentarse con un mundo artístico tan radicalmente distinto de sus presupuestos estéticos, aunque se intentó eludir el aspecto ornamental del arte nazarí, centrándose particularmente en medidas y proporciones. Las láminas realizadas en el viaje serán editadas en el año 1780, por orden del Conde de Floridablanca, bajo el título "Las antigüedades árabes en España", impresión que fue objeto de un informe elogioso por parte deJovellanos en 1786, y ampliada con una segunda parte en 1804. Las antigüedades árabes tuvieron una considerable difusión en el extranjero y su título inspiró sin duda la obra del arquitecto y anticuario irlandés James Cavanah Murphy, "The Arab Antiquities of Spain", publicada en Londres en 1813-15; esta obra póstuma de Murphy, fallecido en 1814, que había estudiado durante los siete años de su estancia gaditana el arte hispanomusulmán, cambia radicalmente el punto de vista de la crítica neoclásica española al poner el acento en la ornamentación nazarí, desencadenando además una importante discusión historiográfica sobre el origen hispanomusuhnán del arco apuntado en el estilo gótico, discusión que se ha prolongado hasta el XX con autores como Elie Lambert, que han defendido el origen hispanomusulmán de la bóveda de crucería. - Sobradamente conocida es la distorsión apasionada que el período romántico introduce en el tema; junto a las obras literarias de Lord Byron, de Henry J. G. Herbert, o de Teófilo Gautier, hay que destacar la fortuna crítica de los famosos "Cuentos de la Alhambra" (1832) del ensayista e historiador norteamericano Washington Irving, que popularizó en esta obra varias leyendas nazaríes. Por otra parte, los grabados idealizados de pintores como David Roberts (1836-37) y John F. Lewis (1835-36) y los libros de viajes difundieron por Europa una imagen no verdadera de la Alhambra, sino romantizada de acuerdo con sus propias percepciones. Entre los viajeros del período romántico merece destacarse la presencia de Richard Ford con su familia entre 1830 y 1833, que alternaba los inviernos en Sevilla con los veranos en Granada. Su obra "The Handbook for travellers in Spain", asimismo ilustrada, editada en Londres en 1845, superó con creces la modestia del manual, que lleva por título, convirtiéndose en una de las guías sobre España más leídas en el siglo XIX. La difusión de una imagen más objetiva y más real de la Alhambra, en definitiva más analítica, según palabras de la investigadora Tonia Raquejo, se debe al arquitecto, litógrafo e impresor Owen Jones, quien tras dos viajes a Granada en 1834 y 1837, realiza su obra "Plans, Elevations, Sections and Details of the Alhambra", publicada en Londres en 1842-45, con un total de 104 cromolitografías. - Esta incorporación del color en la reproducción de la arquitectura constituye una de sus mayores novedades, aunque sin duda la mayor consecuencia práctica fue la presentación de un sistema de ornamentación -el alhambresco-, que el autor se propuso difundir entre los arquitectos y decoradores como una alternativa a la práctica arquitectónica y ornamental del siglo XIX. Nace así el neoalhambresco, estilo del que el mismo Owen Jones es el máximo representante como responsable de la decoración interior del Palacio de Cristal en Hyde Park para la Gran Exposición de Londres de 1851, y posteriormente de una Alhambra en miniatura, que con el nombre de Patio de la Álhambra construyó en 1854 para la reinstalación del palacio de Cristal en Sydenham, donde se reproducía el patio del palacio de Leones con su fuente, la sala de los Reyes y la sala de Abencerrajes con su famosa cúpula de mocárabes. Pero además la labor docente de Owen Jones en la Escuela de Diseño cristalizó en uno de los manuales teóricos más influyentes del siglo XIX, "The Grammar of Ornament", publicado en 1856, que junto con sus cromolitografías de la Alhambra se convierten en fuente inagotable de motivos para el nuevo estilo. A partir de este momento numerosas villas aristocráticas, hoteles, casinos, teatros, cines, salones de recreo, particularmente en Inglaterra y España, se levantan en el nuevo estilo alhambresco, que requiere una ingente producción industrial de cerámicas, solerías, arrimaderos, textiles y arte mueble en general. - Pero esta nueva dimensión de la magia de la Alhambra, que ya no sólo suscita obras literarias o ilustraciones gráficas como en el período romántico, sino que da lugar a una ingente recreación arquitectónica, va a tener una importante repercusión sobre el propio monumento. El académico Rafael Contreras Muñoz (1826-1890), especializado en el estudio de la ornamentación nazarí, pionero asimismo del neoalhambresco hispánico, fue nombrado restaurador adornista de la Alhambra. Rafael Contreras es responsable de numerosas intervenciones en el palacio nazarí, entre las que destaca la espectacular restauración de la sala de las Camas en el Baño Real, realizada entre 1848 y 1866, donde cambió todos los motivos ornamentales a su capricho e intentó restituir el color original sin conseguirlo. Este criterio restauracionista de la intervención monumental practicado por Rafael Contreras se prolonga, desde 1880 hasta 1910, a través de las intervenciones de su hijo, el arquitecto Mariano Contreras Granja, quien asimismo continuará los trabajos del taller de reproducciones creado por su padre, taller sumamente célebre, que extendió entre los viajeros y visitantes la fama de la ciudad palatina de Granada. El siglo XIX, apasionado por la Alhambra, nos legaba una visión falseada por la literatura romántica, por los grabados idealizados y por las restauraciones adornistas, conocida con el nombre de alhambrismo, que, a pesar de las deformaciones introducidas, indujo al público a gozar de la belleza pintoresca y exótica del monumento, por lo que constituye ya un patrimonio irrenunciable de la historia de la Alhambra. Pero quedaba por delante una ingente labor por recuperar la autenticidad del monumento, tarea a la que se han dedicado numerosos conservadores, historiadores del arte, arqueólogos y filólogos hasta nuestros días, una empresa sin concluir que pretende abrir una nueva interpretación del conjunto monumental. - Pues, por mi parte, aquí he terminado. Ignacio reitera su buena voluntad, aunque a Luis se le ocurre otro método para comprender la Alhambra - Si en vez de tanta conferencia, te centras en algunos aspectos propios del DICCIONARIO DE TÉRMINOS DE ARTE, se podría seguirte aunque fuera de lejos. Ignacio retoma la palabra y dice lo siguiente: - Como vosotros queráis. Empezaré, pues, con la palabra Al-Andalus que hace alusión a la parte de España bajo dominio musulmán a partir del año 711. Tras la Reconquista, este término se aplica solamente a Andalucía. Todos a coro gritan: ¿qué es el Albaicín? A lo que Ignacio responde lo que sigue: - Albaicín (origen incierto: Covarrubias sostiene que la palabra procede de Baeza, el barrio de los moros procedentes de Baeza). El Albaicín (el antiguo Rabat al-Bayyazin) es el barrio moro de Granada, situado en una colina. En el siglo XVI, y hasta su expulsión en 1569, numerosos moriscos habitaban allí. Durante la guerra de Granada, el Albaicín se sublevará, y la plaza de Bib el Bonut será un lugar estratégico. ¡Nada más! El resto de los presentes forma un quórum, en el que es elegido quién habla, con la pregunta preparada por todos. Ahora habla Ana, la mujer de Ignacio e insiste en la voz limpieza de sangre. Por supuesto, le contesta Ignacio: - Ser cristiano viejo es tanto como no contar entre los ascendientes ningún judío o converso ni musulmán. Es decir, es cristiano viejo el que no tiene ningún ascendiente judío o moro. GUERRA DE GRANADA: La GUERRA DE GRANADA fue el conjunto de campañas militares que tuvieron lugar entre 1482 y 1492, emprendidas por la reina Isabel I de Castilla y su esposo, el rey Fernando II de Aragón, en el interior del reino nazarí de Granada, que culminaron con la rendición del sultán Boabdil, quien había oscilado entre la alianza, el doble juego, la contemporización y el enfrentamiento abierto con ambos bandos. en 1496. La victoria cristiana tuvo como consecuencias la integración en la Corona de Castilla del último reino musulmán de la península ibérica, finalizándose el proceso histórico de la Reconquista que los reinos cristianos habían comenzado en el siglo VIII. Ese hecho motivó que el papa Alejandro VI concediese a Isabel y Fernando el título de Reyes Católicos en 1496. Los diez años de guerra no fueron un esfuerzo continuo: solían marcar un ritmo estacional de campañas iniciadas en primavera y detenidas en el invierno. Además, el conflicto estuvo sujeto a numerosas vicisitudes bélicas y civiles. En el bando cristiano fue decisiva la capacidad de integración en una misión común que emprendió principalmente la Corona de Castilla, apoyada por la nobleza castellana y el imprescindible impulso del clero, bajo la autoridad de la emergente Monarquía Católica. La participación de la Corona de Aragón fue de menor importancia: aparte de la presencia del propio rey Fernando, su participación consistió en la colaboración naval, la aportación de expertos artilleros y el empréstito financiero. En el bando musulmán fueron notables los enfrentamientos internos entre distintas facciones que favorecieron el éxito de sus contrarios. La protocolaria entrega de las llaves de la ciudad y la fortaleza-palacio de la Alhambra el 2 de enero de 1492 se sigue conmemorando todos los años en esa fecha, con un tremolar de banderas desde el Ayuntamiento de Granada. La guerra de Granada, a pesar de mantener muchos rasgos de la Edad Media, fue una de las primeras guerras de la Edad Moderna, por el armamento y tácticas empleadas (más que batallas en campo abierto, fueron decisivos los asedios resueltos con artillería, y las maquiavélicas maniobras políticas, aunque no faltaron ejemplos de heroísmo caballeresco, también propios de la época). Significó una etapa intermedia clave en la evolución bélica de Occidente entre la Guerra de los Cien Años y las Guerras de Italia. También era moderna la condición del ejército vencedor, al que, a pesar de su heterogénea composición, o precisamente por ella (acudieron todo tipo de fuerzas, desde las tradicionales, reunidas por los nobles, los concejos, las órdenes militares, los señoríos eclesiásticos; hasta otras como la recientemente organizada Santa Hermandad y auténticos mercenarios profesionales provenientes de toda Europa incluyendo un grupo de arqueros ingleses dirigidos por Lord Scale) se suele considerar como un precoz ejemplo de ejército moderno, permanente y profesional (para la historiografía más tradicionalista, con rasgos de ejército nacional, probablemente con abuso del término), en un momento en que se estaban definiendo las monarquías autoritarias que conformarán los estados-nación de Europa Occidental. España, en trance de formar su unidad territorial, fue uno de los principales ejemplos tras el matrimonio de los Reyes Católicos (1469) y su victoria en la Guerra de Sucesión Castellana (1479). La guerra de Granada fue utilizada para asociar al Reino de Castilla y al Reino de Aragón en un proyecto común, ofreciendo a la aristocracia una actividad al mismo tiempo lucrativa para ella y útil a la monarquía, que puede ser exhibida al mismo tiempo como empresa religiosa en conformidad con la nueva forma de identidad social más combativa: el espíritu del cristiano viejo. La guerra de Granada, al ser la última posibilidad de expansión territorial de los reinos cristianos frente a los musulmanes en la península ibérica significó el fin de la Reconquista, proceso histórico de larga duración que había comenzado en el siglo VIII. Aunque no faltaron operaciones militares más importantes, fueron puntuales y limitadas en extensión, como la toma de Antequera (1410), que sirvió fundamentalmente para prestigiar a Fernando I de Aragón de Trastámara, que añadió el nombre de la ciudad conquistada al suyo, como los generales romanos, siéndole muy útil para su elección como rey de Aragón en el compromiso de Caspe (1412); o la batalla de La Higueruela (1431), en el reinado Juan II de Castilla, que también en este caso fue objeto de un aparato propagandístico desproporcionado en beneficio del valido Álvaro de Luna. El enfrentamiento entre Cristianismo e Islam dotaba al conflicto de un rasgo inequívocamente religioso, que la implicación vigorosa del clero se encargó de remarcar, incluyendo la concesión por el papado de la Bula de Cruzada. Terminada la guerra, Isabel y Fernando recibieron el título de Católicos (1496) por el papa valenciano Alejandro VI, de la familia Borgia, en un reconocimiento del ascenso de España como potencia europea homologable, en lo que tampoco era ajena la política de "máximo religioso" de los Reyes, que había producido la expulsión de los judíos en 1492, poco después de la toma de Granada. La presión sobre los conversos, a través de la recién instaurada Inquisición española, estaba siendo particularmente dura desde el primer auto de fe (Sevilla, 1481). Por si esto fuera poco, el Papado también les concedió el Nuevo Mundo descubierto y por descubrir (de nuevo en ese mismo año) a cambio de su evangelización, todo ello en el conjunto de documentos conocido como Bulas Alejandrinas. Las referencias a la recuperación de Jerusalén no dejaron de estar presentes como un horizonte retórico. Como proceso histórico, el avance territorial español no se detuvo con la toma de Granada y continuó de hecho durante el siglo siguiente, al seguir existiendo las fuerzas sociales que alimentaban esa necesidad expansiva. Esa expansión pudo verse en el exterior que, junto a los azares dinásticos que reunieron diversos territorios europeos, formó el Imperio español: la simultánea conquista de las Islas Canarias y la posterior Conquista de América ("descubierta" el 12 de octubre de 1492, en la expedición prevista en las Capitulaciones de Santa Fe firmadas por Colón y los Reyes frente a la Granada asediada); de la toma puntual de plazas del norte de África; además de la conquista del cristiano reino de Navarra en 1512. Fue experimentada en las guerras de Granada una nueva formación militar mixta de artillería e infantería dotada de armamento combinado (picas, espingardas, más tarde arcabuces...), con utilización menor de la caballería que en las guerras medievales, y con soldados mercenarios sometidos a una disciplina diferente a la del código de honor del vasallaje feudal, y sin olvidar contingentes no combatientes, en ocasiones numerosísimos: hasta 30.000 "obreros" en 1483, encargados de recoger o quemar cosechas (las famosas talas para debilitar la economía enemiga) y realizar otras tareas con valor táctico y estratégico. Esta innovadora unidad militar fue conocida posteriormente como tercios. A los pocos años se utilizaron con éxito en las Guerras de Italia al mando de un militar experimentado en las campañas andaluzas: Gonzalo Fernández de Córdoba o el Gran Capitán. De todos modos, aunque se ha insistido en ello abundantemente por la historiografía, no conviene exagerar el precedente: las entrenadas tropas de choque castellanas de las Guerras de Granada seguían siendo esencialmente la caballería real y señorial, y las milicias a pie, en su mayor parte eran de reclutamiento concejil, en gran parte no combatiente, y su rendimiento fue mediocre. Para Ladero Quesada fue la última hueste medieval de Castilla, claramente diferente de los cuerpos profesionales del siglo siguiente. Lo que sí puede considerarse una clara muestra de la forma moderna de hacer la guerra es el volumen de medios empleados: hasta 10.000 caballeros y 50.000 infantes, y más de 200 piezas de artillería construidas en Écija con ayuda de técnicos franceses y bretones. Los artilleros pasaron de ser cuatro en 1479 a 75 en 1482 y 91 en 1485, muchos de los cuales proceden de Aragón, Borgoña o Bretaña. La cantidad de animales de tiro y carga también se contaba por decenas de miles (hasta 80.000 mulas requisadas en un año). La guerra fue casi completamente terrestre. Aunque hubo una considerable presencia naval de buques castellanos (del Atlántico andaluz, vascos y de otros puertos cantábricos) y aragoneses, no pasaron de realizar una eficaz función de bloqueo, vigilancia y corso, dificultando la relación de los granadinos con sus posibles aliados del otro lado del Estrecho, que tampoco demostraron mucho interés por intervenir. En cuanto a los costes financieros, fueron inmensos. Ladero Quesada aventura una cifra de mil millones de maravedíes para la Corona y otro tanto para los demás agentes que intervinieron. Se consiguió recaudar, además de los ingresos ordinarios (siempre en maravedíes): 650 millones con la Bula de Cruzada, 160 millones con subsidios o décimas del clero (habitualmente exento) y 50 millones de las juderías y comunidades mudéjares. Solo los esclavos vendidos tras la toma de Málaga significaron más de 56 millones. Siendo insuficientes, se recurrió al crédito tanto en Castilla (de forma obligatoria a concejos, a la Mesta, a las colonias de mercaderes extranjeros y a algunos nobles) como fuera de ella (16 millones en Valencia) y la emisión de juros con un interés entre el 7 y el 10%. Dicho lo cual, Ignacio debiera dejar evolucionar sus conceptos. Él tiene que hacer el esfuerzo de adaptarse a sus alumnos. Pues éstos no son versados en estas cuestiones. Hacha la correspondiente visita a Alhambra, el guarda sus papeles e inicia un contacto íntimo con sus compañeros, a los que enseñará empleando el tú a tú. ---------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------

jueves, 5 de septiembre de 2024

ENSAYO DE PSIQUIATRíA, El Psicoanálisis y su historia.

En las páginas siguientes vamos a estudiar el psicoanálisis, tal y como lo formuló Sigmund Freud. El psicoanálisis es una teoría global psicológica formulada por Sigmund Freud, que describe un conjunto de ideas acerca de la naturaleza de la mente humana y del desarrollo de la personalidad. Esta aproximación ha afectado al desarrollo histórico de la psicología en prácticamente todas sus áreas tanto en las aplicadas (muy especialmente a la psicopatología) como en las teóricas (principalmente a la motivación, el desarrollo y la personalidad). También recibe el nombre de psicoanálisis el método psicoterapéutico basado en la teoría psicoanalítica. A partir de la teoría psicoanalítica de Freud se han originado un gran número de teorías agrupadas bajo el nombre de “teorías psicodinámicas”. Entre ellas se encuadran las concepciones psicoanalíticas de Adler y Jung. Se caracterizan en compartir un supuesto según el cual en la mente tiene lugar un interjuego de fuerzas que están en continuo dinamismo originadas por deseos, motivos y pulsiones que en ocasiones son reprimidos o redirigidos. Desde esta aproximación se postula que la mente está organizada por tres estructuras o almacenes: el consciente, el preconsciente y el subconsciente. El consciente recoge lo que está (lo que pensamos y percibimos). El preconsciente almacena todas aquellas sensaciones y recuerdos que no son conscientes en un momento determinado, pero a los que puede acceder el individuo si así lo desea. El inconsciente es el almacén que más determina la personalidad del individuo, es el más importante para Freud. Contiene todo aquello que es inaceptable para el propio sujeto: acontecimientos pasados, imágenes, impulsos, deseos, etc. El individuo es incapaz de acceder a ese material. Desde el psicoanálisis se mantiene que para conocer la personalidad de un sujeto, o para poder curar un trastorno, se deben conocer las motivaciones y fuerzas inconscientes y su dinámica. A pesar de que el material inconsciente no puede hacerse consciente, el interés del psicoanálisis como método terapéutico se dirige a conocer las motivaciones inconscientes. Para ello Freud y sus seguidores desarrollaron una serie de procedimientos. Uno de los más importantes fue la asociación libre de ideas consistente en pedir a los sujetos que se someten a terapia que expresen todo aquello que les venga a la mente con independencia de lo importante que les parezca. Los sueños permiten a la consciencia acceder a un material inconsciente expresado bajo un disfraz. Mediante la interpretación de los sueños o la interpretación de los errores que se cometen en la vida diaria los terapeutas podrían identificar motivaciones inconscientes. Estos procedimientos pretenden aflorar lo que reside en el subconsciente eludiendo la resistencia natural del propio individuo. La posibilidad de que los pensadores e impulsos no deseados del subconsciente se hagan conscientes causa en el individuo un gran miedo y ansiedad. Este miedo es reducido mediante la distorsión de la realidad causada por la actuación de los llamados mecanismos de defensa. Algunos de ellos son: la proyección, consistente en atribuir a otros nuestros impulsos no deseados; estos impulsos pueden ser expulsados de la consciencia (represión); transformados en conductas aceptadas socialmente (sublimación); o, simplemente, puede ser negada su realidad (negación).- Los sentimientos indeseables pueden aflorar mostrándose como un sentimiento opuesto (formación reactiva) o ser dirigidos hacia otra persona que nos ofrezca más seguridad (desplazamiento). Las conductas indeseables en ocasiones son reinterpretadas como lógicamente aceptables (racionalización). La estructura de la personalidad de la teoría psicoanalítica cuenta con tres instancias que se originan a partir de la primera. El ello se rige únicamente por el principio de placer. La conducta del individuo se dirige a la obtención de placer sin tener en cuenta las consecuencias que se derivan de ella. Le dirige la libido, que es la fuerza que le guía a satisfacer los impulsos. La segunda instancia de la personalidad es el yo que se guía por el principio de realidad . Pretende satisfacer los deseos del ello, pero antes debe cotejar los pros y contras que podrían ocasionarse de tal acción. La lucha entre las fuerzas procedentes de las necesidades del ello y de la realidad del yo hacen que el individuo desarrolle habilidades y un sistema de memoria y pensamientos que le permiten resolver la lucha del modo más satisfactorio. El superyó es el yo moral. Antes de que se tome una decisión el superyó determina si la conducta es moralmente adecuada. Por lo tanto, la teoría psicoanalítica asume la existencia de tres fuentes principales de influencia en la conducta del individuo. Las motivaciones biológicas, nuestras conductas aprendidas y las prohibiciones y deberes impuestos por la sociedad. La teoría de Freud mantiene que el sujeto desde su nacimiento hasta la madurez se desarrolla pasando a través de varios estadios denominados etapas psicosexuales que determinan su personalidad. La formación del carácter del individuo adulto queda determinada en su mayor parte en los primeros años de vida durante las llamadas fases pregenitales: la fase oral, fase anal y fase fálica. El desarrollo se completa con la fase de latencia y la fase genital. Según esta teoría, durante el desarrollo, el individuo preferentemente sobre una área física del cuerpo relacionada con la obtención de placer. Es la llamada zona erógena primaria, que da nombre a la etapa de desarrollo. Por ejemplo, en la fase oral la zona erógena primaria del niño es la boca. Las actividades que realiza asociadas al placer tales como la succión, el tragar, etc…están relacionadas con la boca. La sobre protección materna o la presencia de una experiencia traumática en una etapa del desarrollo hace que se produzca una fijación en dicha etapa. En este caso, la personalidad adquiere las características que, según la teoría, son propias de la etapa en la que se produce la fijación. La teoría psicoanalítica se apoya fundamentalmente en las observaciones clínicas de Sigmund Freud. El innegable impacto de la teoría en el desarrollo de la psicología desde principios de siglo puede deberse, además de a las indudables aportaciones realizadas, a que es una teoría completa: explica los aspectos más importantes del comportamiento normal y anormal humano. Desafortunadamente, las afirmaciones que mantiene la teoría no se apoyan en resultados empíricos. Además, la investigación que sustenta los planteamientos de la teoría no utiliza los métodos científicos en uso. Sus afirmaciones, en algunos casos, no son contrastables empíricamente (no son falsables). Por esta razón, la psicología científica tuvo que abrirse camino desde planteamientos que en ocasiones fueron radicalmente contrarios a los mantenidos por la teoría. En la actualidad existen diversos intentos por evaluar algunas de las afirmaciones de la teoría con procedimientos empíricos (por ejemplo, en áreas de memoria, personalidad y emoción). Una vez expuestas estas ideas, conviene tener claro que se llama psicoanalista a quien hace del psicoanálisis su profesión, recibiendo pacientes a los que ofrece tratamientos a veces muy largos, con tal que “la cosa” dure, y percibiendo a cambio dineros contantes y sonantes. El problema que se plantea es el del estatuto del analista, ya que no tiene ninguno. En derecho, todo el mundo puede ejercer el psicoanálisis aun sin tener la más mínima cualificación. Existen, no obstante, sociedades de psicoanálisis que consideran que para ser psicoanalista conviene haber hecho un análisis, llamado “didáctico”, con un psicoanalista de prestigio al que el candidato reconoce como tal y como maestro; se instaura así un modo de reclutamiento por cooptación cuyas consecuencias son difíciles de prever ya que bien podrían producirse desmesurados abusos por los caminos del nepotismo. Durante la vida de Freud la historia del psicoanálisis fue un puro asunto de herencias. Cada maestrillo se rodeaba de su propia escuela para asegurar así su maestría. Hemos asistido recientemente, tras la muerte de uno de ellos, una especie de fabulador surrealista con grandes dosis de cinismo, a lo que se ha denominado “la guerra de los lacanoides disociados en nombre del padre”. Ante semejante desbarajuste, la prudencia más elemental aconseja no reconocer entre los psicoanalistas practicantes más que a los médicos. Son los únicos que pueden utilizar el psicoanálisis como un medio, entre otros, cuando así les parezca apropiado o cuando constituya en su criterio un complemento útil a alguna otra terapia. Pretender intervenir sobre el psiquismo de otro impone deontología, conocimiento y experiencia, en especial del cuerpo y de sus enfermedades, a menos que se quiera llegar a un dualismo de caricatura. Unos años de estudios, más un psicoanálisis, por didáctico que éste sea es escaso bagaje; quien no admita semejante evidencia tiene grandes posibilidades de ingresar con todos los honores en el amplio mundo de la charlatanería. En otro sentido, Freud indica en varios lugares que el psicoanálisis es fundamentalmente una teoría de la represión. Su estudio le llevó a Freud a postular la existencia de lo inconsciente y a comprender los trastornos histéricos. La represión es el mecanismo de defensa más importante; por él experiencias y apetitos que el sujeto considera inaceptables y que no consigue integrar adecuadamente en su personalidad se proyectan o empujan hacia las zonas inconscientes de la mente. La eficacia de la represión puede ser tal que el sujeto ignore lo que ha reprimido pero también que ha reprimido. De ahí que el terapeuta deba luchar para que el paciente sea consciente también de su responsabilidad en la represión. La represión no anula la energía psíquica reprimida; ésta pugnará por manifestarse en la vida del sujeto, bien en los sueños, los "lapsus linguae" , o los actos fallidos, bien de modo más espectacular o traumático produciendo trastornos orgánicos o somatizaciones. Freud indica en varios lugares que el psicoanálisis es fundamentalmente una teoría de la represión. Su estudio le llevó a Freud a postular la existencia de lo inconsciente y a comprender los trastornos histéricos. La represión es el mecanismo de defensa más importante; por él experiencias y apetitos que el sujeto considera inaceptables y que no consigue integrar adecuadamente en su personalidad se proyectan o empujan hacia las zonas inconscientes de la mente. La eficacia de la represión puede ser tal que el sujeto ignore lo que ha reprimido pero también que ha reprimido. De ahí que el terapeuta deba luchar para que el paciente sea consciente también de su responsabilidad en la represión. La represión no anula la energía psíquica reprimida; ésta pugnará por manifestarse en la vida del sujeto, bien en los sueños, los "lapsus linguae", o los actos fallidos, bien de modo más espectacular o traumático produciendo trastornos orgánicos o somatizaciones. En otro sentido, indicaremos que la psicología es una ciencia relativamente nueva y que investiga los distintos procesos mentales y la conducta, en especial de los seres vivos. Tratando ya de la psicología como parte de la filosofía diremos que, el estudio de la psicología y el conocimiento y diferenciación de los fenómenos o hechos psicológicos son tan remotos como el origen de la ciencia en general. En su más antigua acepción, la psicología, como tratado del alma humana, existe desde que la humanidad comenzó a hacer filosofía y ciencia. La psicología más general, llamada después psicología filosófica o psicología metafísica (o también psicología racional por algunos, pero que no se debe confundir con psicología racionalista). Durante la primera etapa de su desarrollo, la psicología aparece sometida a la concepción general del gran Universo. Sólo poco a poco logra precisión, y se va introduciendo no sólo la observación sino también la experimentación (ya en el siglo XIX), haciendo de ella una disciplina diferenciada, con un objeto delimitado, que se aborda ya empíricamente, ya experimentalmente, ya filosóficamente O PN métodos empíricos y experimentales originales. Sócrates y Platón plantearon el problema del ser humano y de su vida anímica. Mundo sensible y mundo inteligible eran considerados en términos de lejanía y es precisamente el alma quien establece el lazo de unión entre el auténtico ser y el engañoso mundo de lo sensible. Con Aristóteles se funda la psicología como ciencia filosófica, y se llega a conocimientos que permanecen válidos, como pueden ser: el problema relativo al modo de conocimiento o la distinción entre las vidas vegetativa, sensible, y racional. Su tratado Peri Psichés ("Sobre el alma") constituye una verdadera investigación científico-natural de los procesos biopsíquicos, aunque, como era inevitable en las especulaciones de la época, intervengan elementos que no proceden de la experiencia directa, o que dependen de una peculiar concepción del Universo. En resumen, el pensamiento de Aristóteles afirma al respecto lo siguiente: «psique» se identifica con «vida» y «pensamiento racional humano», pues atribuimos vida a un ser cuando algunos de estos procesos tiene lugar en él: razonar, percibir, movimiento y quiescencia en un lugar, movimiento vegetativo, por ejemplo respiración, pulso, digestión, crecimiento, pensamiento. Se dan tres niveles de lo anímico: el vegetativo, el sensorial y el racional. De la percepción y la representación se origina la tendencia, pues donde hay percepción hay también placer y dolor, y donde éstos existen se da necesariamente el deseo. Los estudios de Aristóteles influyen decisivamente en la tradición filosófica posterior. Al traducirse sus escritos y sus comentarios al árabe y de éste al latín medieval, a partir del comienzo del siglo XIII, los estudios psicológicos son sintetizados por los autores de este siglo. De todas estas síntesis, la que ha persistido en la psicología moderna es la de Santo Tomás de Aquino, que esencialmente distingue cuatro modos de relacionarse el humano con el mundo, correspondientes a las cuatro potencias del alma: vegetativa, sensitiva, intelectiva y apetitiva. En esta distinción, Santo Tomás concede una atención y trato especial al ser humano. De la humanidad es característica, esencial y exclusiva, la potencia intelectiva de razonar y la de querer libremente la irrupción del alma en el cuerpo humano por obra de Dios. Por tanto, como el ser humano solamente por el entendimiento y la voluntad libre puede llegar a Dios, Santo Tomás estudia especialmente como humano su alma intelectiva, dedicando apenas atención al componente del mecanismo animal del humano en favor del estudio de la facultad superior. Esta postura tradicional, o esta atención fundamental a lo más específico humano, sigue teniendo su influencia activa en la psicología moderna en muchos autores, entre los que citemos a Viktor Frankl y a Régis Jolivet. Pero, como se señaló, del estudio puramente metafísico o filosófico de la psicología se va llegando poco a poco a un intentar reconstruir la síntesis general o filosófica con la mirada puesta en estudios particulares de tipo empírico, como vemos en Descartes. Éste considera a la realidad compuesta de dos especies fundamentales: la extensa y la pensante, la primera regida por un puro mecanicismo y la segunda por la libertad; pero no consigue conectarlas bien, derivando de él racionalismos materialistas o espiritualistas según que diversos autores otorguen primacía a una u otra realidad. Christian Wolff fue el primero que, sistematizando el racionalismo de Leibniz, distinguió entre psicología empírica y psicología racional, continuando así la desconexión racionalista; y de esa síntesis wolffiana arranca Kant para elaborar su discutido pensamiento. Y, pasando ya al empirismo y asociacionismo advertiremos que, en el siglo XVIII, la psicología que se estudia se aparta cada vez más de la metafísica, y continuando en el racionalismo, postula una base que intenta ser más científica: la de no aceptar nada que no proceda de la experiencia sensible. El ser humano, así, se considera esencialmente como cuerpo (como realidad extensa), y entonces entre el ser humano y otras especies no habría más que una diferencia de grado; el obrar humano sería resultado únicamente de un juego de fuerzas, estímulos sensibles y reacciones de los sentidos. Ésta es la postura del empirismo. Al empirismo ya no le interesa tanto la esencia del alma, sino sus manifestaciones y éstas centradas en un conocimiento a través de la experiencia (Francis Bacon) y experiencia sensible (Thomas Hobbes). John Locke hace la distinción entre experiencia interna (reflexión) y experiencia externa (sensación). Su contribución más importante a la Psicología reside en que hizo explícitas las posibilidades de una teoría de la asociación, que debía empezar con los datos de la experiencia y elaborar las leyes que rigen las interrelaciones y sucesiones de unas experiencias con otras; el germen del asociacionismo ya era evidente en la obra de Hobbes, la cual a su vez tiene antecedentes en Aristóteles. La exposición de Locke de las consecuencias del empirismo y de la posibilidad, mediante el análisis, de comprender el origen y organización de las ideas, dotó al enfoque empírico de una mayor difusión y fortaleza. Posteriormente, George Berkeley utilizó el concepto de «cualidades sensoriales» y se convirtió en uno de los fundadores de la teoría de la asociación. Pero David Hume matiza mejor los términos: sensación, representación e idea; las sensaciones son experiencias primarias capaces de dejar una huella en la memoria y volver a presentarse como representaciones; estas representaciones son paralelas a las sensaciones, salvo en la parte que la fantasía o la inteligencia altera por relación con otras sensaciones; estas alteraciones pueden ser de cuatro tipos, según Hume: por semejanza, contraste, vecindad y causalidad. Lo que se entiende por ideas se apoya sobre estas representaciones, y para Hume lo único auténticamente seguro que nos acerca a la realidad serían las sensaciones. Johann Friedrich Herbart construye una psicología racional científica basada en una «mecánica de la conciencia», como único soporte de los fenómenos psíquicos, sobre el que va a operar el asociacionismo. Friedrich Eduard Beneke proclamó abiertamente que la psicología debía ser «la ciencia natural del alma humana», y Rudolf Hermann Lotze intentó alcanzar una concepción psicológica que satisficiera a las ciencias naturales. Es de destacar la obra de Thomas Brown, que procuró dar un tratamiento empírico al problema de las conexiones mentales y emprendió el análisis de los múltiples factores que determinan el curso de la asociación enunciando sus famosas «leyes secundarias», según las cuales la vida psíquica no es una simple concatenación de datos de los sentidos, sino que lo que la caracteriza es la capacidad de captar relaciones. Sus aportaciones hicieron posible el desarrollo ulterior del asociacionismo con Herbert Spencer, Alexander Bain y James Mill. Si bien la línea clásica de la teoría asociacionista ha sido discutida, el asociacionismo dio vida a muchos movimientos psicológicos; así, por ejemplo, inspiró gran parte de los trabajos iniciales de Pierre Janet, de Sigmund Freud y de Carl Gustav Jung; perfiló los primeros trabajos sobre las respuestas condicionadas; y sirvió de guía a los estudios sobre el aprendizaje efectuados por Edward Thorndike y Hermann Ebbinghaus; también ha dado fuerza a la psicología humanista y mantiene en la actualidad los orígenes humanistas en la psicología de la posmodernidad. Dicho lo cual, pasamos a ver el comienzo de la psicología experimental. Al respecto, y gracias al enorme desarrollo de las ciencias naturales en la primera mitad del s. XIX y la aparición del método científico-experimental, delimitándose del método científico-filosófico, se va delimitando también el campo de lo psicológico o psíquico, como un conjunto de fenómenos peculiares, observables y estudiables empírica y experimentalmente, atendiendo sobre todo a los datos de la conciencia. Quedan así los problemas generales y el estudio de los seres sujetos de esos fenómenos en el campo más propio de la psicología filosófica o Metafísica de los vivientes; aunque muchos no se dan cuenta de ello, y erróneamente abandonan o, mejor, pretenden abandonar la Filosofía. Pero como es imposible que el hombre abandone el conocimiento intelectual y filosófico, aparecen multitud de pseudo filosofías o pseudo metafísicas como muestra la historia del racionalismo, que interpretan muchas veces equívocamente los datos experimentales. Con Wilhelm Wundt, creador en 1879 del primer laboratorio de psicología experimental en la Universidad de Leipzig, la psicología comienza a estudiarse realmente con el método científico-experimental. Los comienzos de esta psicología tienen su base más próxima en la psicofisiología; efectivamente, todos estos primeros psicólogos experimentales son antes que nada fisiólogos. En sus estudios sobre la sensación y percepción, Wundt basa su análisis científico en tres principios experimentales: el principio de artificiosidad, que consiste en el poder de provocar la aparición del proceso que se trata de estudiar mediante circunstancias establecidas con anterioridad; el principio de verificabilidad de condiciones, y el principio de repetibilidad por el que cada resultado obtenido debe someterse a una revisión repitiendo las investigaciones y las condiciones en que se realizó el primer experimento. Así se introduce en líneas generales el método experimental. Pero Wundt interpreta lo psíquico y lo físico simplemente como dos maneras diferentes de referirse a una misma realidad; así, pues, todo fenómeno pertenece tanto a la psicología como a la física, y no distingue los fenómenos que, aun teniendo repercusión física, son, sin embargo, algo más. No obstante, Wundt sienta las bases de una psicología científica. Para Wundt, el fenómeno psíquico, lo anímico, tiene carácter de proceso; es decir, los contenidos de conciencia nunca son objetos constantes, sino fenómenos fugaces, que continuamente se suceden unos a otros. Por tanto, y esto es lo importante, es imposible una observación exacta no fundada en la experiencia; es, en consecuencia, absolutamente necesario un método experimental. Lo importante no es conocer lo que el fenómeno sea en sí, sino «prever» el comportamiento de los fenómenos; verificar hechos y comprobar leyes. Todos los contenidos de conciencia están compuestos de unidades elementales: sensaciones y percepciones. Con esta restricción del campo de la conciencia (quedan excluidos otros diversos datos y elementos), Wundt basará su psicología en un estudio casi exclusivo sobre la sensación y la percepción y los problemas más directamente suscitados por estos «elementos de conciencia». Sobre la psicología fisiológica señalaremos que, como un aspecto de la psicología en cuanto análisis experimental de los fenómenos de conciencia puede entenderse, sin duda alguna, el empeño de medir las sensaciones. Esta faceta de la psicología experimental, cuyo estudio persiste hasta nuestros días, tuvo lugar en la llamada psicofísica y en la psicofisiología del siglo XIX. Los autores más relevantes de este movimiento son, como corresponde al siglo, fisiólogos antes de psicólogos: Weber, Fechner y Helmholtz son los principales representantes (psicología fisiológica). Ernst Heinrich Weber, quien fundamentalmente era fisiólogo, trabaja con los sentidos de la vista y el tacto y emplea el tradicional concepto de umbral; para estructurar de un modo científico estas experiencias, se vio obligado a estudiar también las condiciones psicológicas indispensables para asegurar la homogeneidad de los datos. Gustav Theodor Fechner, que no era fisiólogo sino físico, realiza su trabajo con base en la teoría weberiana. Con su maestro y dentro del campo concreto de la psicofísica intenta unir y relacionar los fenómenos mentales (psico) y los fenómenos corporales (física). Es decir, intenta ver la relación entre las llamadas tradicionalmente «energías psíquicas» y «energías físicas». Describe la relatividad de los fenómenos sensoriales. Y concluye con que la acción de los estímulos no es absoluta sino relativa. Sobre esta base sistematizará Wundt su psicología científica. Siguiendo esta directriz, Hermann von Helmholtz sistematiza los conocimientos psicofisiológicos de las sensaciones auditivas y ópticas, basando su estudio en la sensación como primicia de expresión del acontecimiento psíquico. Acerca de la introspección y la escuela de Wurzburgo apuntaremos que, el estudio de los fenómenos físicos y fisiológicos correlativos con los hechos psíquicos pronto se vio desplazado por la aplicación de la introspección al método experimental. Oswald Külpe (1862-1915), discípulo y ayudante de Wundt, presenta como medio de investigación la introspección y demuestra que es posible el estudio de los procesos psíquicos superiores de forma empírica. Para este autor el método de la introspección es fundamental para la Psicología, hasta el punto de que constituye el instrumento principal para el estudio de la naturaleza humana; sin él la psicología sería puramente fisiológica, y en ella se estudiarían las estructuras y funciones aisladas de la conciencia o se convertiría en física. Por ello propugna que la introspección tiene que transformarse en un verdadero instrumento científico; es decir, tiene que ser sistemática y controlada. Él y sus discípulos, la llamada escuela de Wurzburgo, entre los que se encuentran Narziss Kaspar Ach, August Wilhelm Messer, Karl Bühler, Karl Marbe y otros, trataron de confirmar estos criterios logrando una fenomenología de la vida psíquica. A través de la teoría del pensamiento sin imágenes o de los estudios sobre la volición se llegó a la investigación de los niveles superiores del psiquismo, en un grado tal, que, como señala Juan José López Ibor, la influencia de la escuela de Wurzburgo ha sido decisiva en la evolución posterior de la psicología. Su interés por la psicología del pensamiento y el decidido afán de orientar la investigación psicológica hacia esferas de la vida consciente distintas de las sensaciones e imágenes tienen un valor de indudable interés. Vemos también la psicología de la forma. El fundamento científico de toda la psicología de la forma (traducción aproximada del término alemán Gestalt, que también significa "configuración"), de que un todo no es igual a la suma de las partes, no es un descubrimiento de los psicólogos alemanes de principio del siglo XX. Realmente, toda la filosofía que ha criticado, y que no es, en una palabra, el mecanicismo, cree y conoce ese fundamento. El cuerpo humano para todos los filósofos, excepto los mecanicistas, es algo más que un agregado de partes; es unidad, totalidad organizada que supera la simple suma de sus partes. Sin embargo, en la psicología experimental esta idea resulta nueva; tan nueva como que al principio la psicología de la Gestalt fue tachada por los experimentalistas y empiristas de improcedente y revolucionaria. La psicología de la forma tiene sus raíces en las observaciones de algunos discípulos de Franz Brentano, como Carl Stumpf, Anton Marty, Alexius Meinong y especialmente Christian von Ehrenfels: su verdadero fundador es Max Wertheimer y sus más importantes representantes, Wolfgang Köhler, Kurt Koffka y Kurt Lewin. Los gestaltistas no niegan de un modo absoluto el valor de las experiencias psicofísicas y psicofisiológicas, pero coinciden con la psicología comprensiva y con la fenomenología en considerar que ahí no acaba la realidad psíquica. Por otra parte, coinciden con el conductismo en su crítica del predominio exclusivo de los métodos introspectivos, pero también acusan a los conductistas y a los reflexólogos de haberse dejado arrastrar por el método de la asociación. Von Ehrenfels se percató de que cualquier melodía era percibida por los sentidos y el psiquismo como una forma que lleva en sí un ritmo y una peculiar relación de las notas musicales que constituyen la esencia misma de esta melodía. La Gestalt de la melodía no es propiamente una sucesión de notas (composición de elementos) sino un fenómeno de la totalidad. Los fenómenos psíquicos están estructurados de la misma manera; por complejos que sean, un dato psicológico constituye una Gestalt. Una frase, por ejemplo, no está constituida por una suma de letras o palabras, sino que contiene primariamente un elemento suplementario que se estructura en una forma. La publicación de Wertheimer sobre la percepción del movimiento aparente, dado a conocer en 1912, fue la primera aportación de la escuela de la Gestalt. Pero fueron Köhler y Koffka quienes elaboraron los conceptos fundamentales del gestaltismo. La psicología de la forma tiene, pues, su punto de partida en el estudio de la percepción, pero pronto aplicó sus principios al campo del pensamiento y de la inteligencia, al aprendizaje, memoria, evolución psíquica, conducta, etcétera. Es decir, lo que en un principio se inició como un intento de esclarecer el problema parcial de la percepción visual, terminó por exigir una revisión integral de lo que algunos pensaban eran los principios fundamentales de la ciencia. Como hemos dicho, la Psicología de la forma se pronuncia en contra del concepto según el cual los elementos, considerados como existencias entre sí, constituyen la materia de que está formada la percepción. En otras palabras: el elementalismo no sólo da una imagen falsa; impide además observar lo que está frente a nosotros. El error de los elementos trae como consecuencia el de las asociaciones y el análisis de la experiencia no es de ninguna manera idéntico a la experiencia original. El conductismo no admite más que la experiencia objetivable, frente al introspeccionismo, cuyo método es una observación interna de la mente. Sin embargo, la psicología gestaltista admite de alguna manera los dos principios básicos de ambas direcciones: la conducta y la conciencia; pero no admite en modo alguno el uso exclusivo de uno de ellos como método. En consecuencia, se erige en intermediaria y participa a la vez de la conducta y de la conciencia, de lo experimentable y de lo no experimentable. Dicho lo cual, citaremos una bibliografía más bien elemental. Barbado, M. (1948). Introducción a la psicología experimental. 2a. ed. Madrid. Brennan, R. E. (1969). Historia de la psicología. 2a. ed. Madrid. Delgado, H., e Ibérico, M. (1969). Psicología. 9a. ed. Barcelona. Foulquie, P. (1951). La psychologie contemporaine. París. Koffka, K. (1958). Principios de la psicología de la forma. Buenos Aires. Köhler, W. y Koffka, K. (1963). Psicología de la forma. Buenos Aires. Köhler, W. (1967). Psicología de la configuración. Madrid. López Ibor, J. J. (1968). Lecciones de psicología médica. Madrid. Murphy, G. (1964). Introducción histórica a la psicología contemporánea. 2a. ed. Buenos Aires. Stocker, A. (1966). Orientaciones actuales de la psicología. 3a. ed. Buenos Aires. Triglia, A., Regader, B. y García-Allen, J. (2016). Psicológicamente hablando. ed. Paidós. Wertheimer, M. (1923). Untersuchungen zur Lehr von Gestalt. II Psychol. Forsch., n. 4. Wolff, Ch. (1956). Essentials of Psychology. New York. Zunini, G. (1950). Psicologia: Scuole di psicología moderna. 2 ed. Brescia. ---------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------