viernes, 8 de noviembre de 2024

PRESENTACIÓN AL 'LIBRO DE MIS CUENTOS'.

Presentación del Autor Antes que nada, voy a presentarme, pues conociéndonos un poco nuestra comunicación será más ágil. Cursé estudios de Bachillerato en Ciencias, en los Marianistas de San Sebastián. Una vez abado el COU, vigente entonces, hice PRESCUELA de ARQUITECTURA en la Fundación San Pablo de Madrid, en el curso 1975-76, pasando al año siguiente a la Escuela de Arquitectura, sita en la Universidad POLITÉCNICA de Madrid. Pese al éxito que obtuve en el curso académico 1976-77, pues aprobé todas las asignaturas, al año siguiente me desplacé a la Universidad de Zaragoza, llevándome conmigo una profunda crisis personal, que remonté al cabo del tiempo en la ciudad de Zaragoza. Aquí cambié las Ciencias por las Letras y estudié Filosofía y Letras, especializándone en Historia Moderna. Me licencié con una tesina sobre la dote de las religiosas de clausura, centrándome en las Carmelitas descalzas de San Sebastián (Guipúzcoa). Entre unas cosas y otras saqué de nota media de esta carrera un Sobresaliente cum Laude, siendo publicada una recensión en la revista "Estudios" del Departamento de Historia Moderna. Corriendo el tiempo, empecé a dar clases de Latín a los alumnos suspendidos por los jesuítas de Donostia, siendo ayudado como profesor por un sinfín de personas de la Ciudad. En un intérvalo que duró siete años, trabajé como representante de ventas en una empresa fotográfica, a la par que escribía mi segundo libro de poesía, que presenté al Concurso literario Ciudad de Irún. El primero, titulado "Libertad: ¿utopía?, lo escribí en Zaragoza, siendo estudiante universitario. Pero como todo cambia en la vida, más adelante dejé la poesía y me especialicé en el ensayo, ya trabajando como operario de la empresa Gureak siendo mi primer objeto de estudio la vida y la producción literaria de José Ortega y Gasset, ensayo que muy pronto verá la luz. Otras publicaciones jalonan estos años de trabajo por cuenta agena, empezando por la presentación de otro escritor procedente de Cerezo de Río Tirón (Burgos), presentación que se encuentra en la revista n° 9 (navidad de 2006), de la Asociación Cultural Cerasio. Asimismo, en estos tiempos hice la Presentación de la obra de una escultora vasca, Marta Gómez, que participaba en el Concurso que convocó el Ayuntamiento de Oiartzun, para engalanar el camino que conduce desde esta Localidad hasta las minas de Peñas de Aya, o minas de Arditurri. . Y, ya en un último apretón de tuerca, se sitúan el libro titulado "El griego y su Literatura clásica", que publicó la editorial PC de Palma de Mallorca, en su sede de Barcelona. En estos tiempos, se sucedieron las publicaciones en la revista "Comunicación" de la ONG Why not, así como las realizadas para la Cruz Roja de Guipúzcoa, destacando entre ellas la titulada "Nuestros recuerdos: 100 años de moda y de juegos". Al mismo tiempo, preparaba el libro titulado "Astronomía", cuya edición corrió a cargo de la editorial Autografía de Barcelona, 2022, libro que ha puesto a la venta la Librería Lagun que se encuentra en la C/ Urdaneta, 3 (20006-Donostia) y que regenta Elena Recalde. Y, por último, se encuentra en 'prensas' otro libro, el titulado "Historia de la física", que verá la luz en junio de este año, y que edita la misma editorial Autografía. Ha salido a la calle, también, un ensayo sobre Ortega y Gasset, titulado “JOSÉ ORTEGA Y GASSET y la razón histórica”, que está teniendo un buen índice de ventas. Dado el gran número de libros elaborados, no sería sorprendente que alguno de ellos participara en algún Concurso literario, como el convocado por la editorial Anagrama de Barcelona. B. Nuestra formación académica En cuanto a nuestra formación académica diremos que ésta giró en torno a la Escuela de los Annales, que buscaba en todo momento la historia total. La escuela francesa de los Annales ha sido una de las corrientes más influyentes dentro de lo que se denominó, en los años cincuenta y sesenta, la nueva historia. Frente a la historia política tradicional descriptiva y empirista, acumuladora de datos y narradora de hechos únicos, acontecimientos irrepetibles y grandes hombres, la nueva historia quiso afirmarse como ciencia acudiendo a las teorías y métodos de las ciencias sociales, llegando incluso a fundirse con ellas, y buscó en los sujetos colectivos y/o en las grandes estructuras económicas, sociales y mentales, las claves para un análisis histórico de las sociedades entendidas como un todo. Esta vocación de historia total podría considerarse una de las señas de identidad de los primeros Annales. La escuela de los Annales es una corriente historiográfica fundada por Lucien Febvre y Marc Bloch en 1929, que ha dominado prácticamente toda la historiografía francesa del siglo XX y ha tenido una enorme difusión en el mundo occidental. Lleva su nombre por la revista francesa Annales d'histoire économique et sociale (después llamado Annales. Economies, sociétés, civilisations, y nuevamente renombrado en 1994 como Annales. Histoire, Sciences sociales), en donde se publicaron por primera vez sus planteamientos. La «Corriente de los Annales» se caracteriza por haber desarrollado una historia que ya no se interesa por el acontecimiento político y el individuo como protagonistas típicos del trabajo de la Historiografía contemporánea, sino, inicialmente, por los procesos y las estructuras sociales, y después por una amplia gama de temas cuyo acercamiento con las herramientas metodológicas de las Ciencias sociales le permitió estudiar. El historiador en esta corriente se adhiere a un modo de escribir la historia desde el planteamiento de problemas que resolver o preguntas que contestar, postura heredada de las ciencias naturales exactas y, en segundo término, de las sociales. Además, a diferencia de la historiografía clásica, estos autores toman conciencia de que no están escribiendo sobre el pasado reproduciéndolo fielmente sino interpretándolo, partiendo de sus propios conceptos y subjetividad, así como de teorías, para escribir su versión del fenómeno histórico sobre el que trabajan. En cuanto a las fuentes, Annales amplió el abanico de recursos de los que es legítimo disponer. Si bien los documentos escritos siguen siendo un elemento muy importante en su base empírica, se incluyeron todos aquellos elementos que pudieran dar evidencia útil en la investigación. Así, la hoz habla del campesino, el vestido, de la dama o el acordeón, del músico. Se produjo historia geográfica, social, económica, cultural, demográfica, psicológica, etnográfica y política, pero esta última en un sentido distinto al clásico. La Corriente de los Annales es de trascendencia para el análisis de los estudios en ciencias sociales desarrollados en el siglo XX y dejó el camino abierto para que aparecieran una gran variedad de metodologías y enfoques dentro de la disciplina histórica. Para finales de siglo, esta atomización disciplinaria resultaría en un importante conflicto metodológico y epistemológico y en la crisis de la crítica posmoderna. Pero, sin irnos por los cerros de Úbeda, apuntaremos que cuatro historiadores, en concreto, han dejado una huella profunda en nuestro concepto de historiografía. Nos estamos refiriendo a Pierre Chaunu, a Pierre Vilar, a Fernand Braudel y a Marcel Bataillon. Pierre Chaunu fue un historiador francés, uno de los más prestigiosos hispanistas contemporáneos, ha desarrollado su labor docente en la Universidad de París-la Sorbonne. En su obra titulada Historia cuantitativa, historia serial (Fondo de Cultura Económica, México, 1987), el autor reúne en este volumen artículos y notas elaborados a lo largo de quince años, que proporcionan una visión congruente de la historia cuantitativa, disciplina que ha contribuido a reformular los datos históricos en el plano de la información estadística bajo una novedosa y estricta estructura metodológica. Su exhaustiva dedicación a la Historia Moderna y de España ha fructificado en obras tan importantes como: Histoire de l’Amérique Latine (1949); Les Philippines et les Pacifiques des Ibériques (XVeme, XVIIeme, XVIIIeme siècles) (1960-66); L’Amérique et les Amériques de la Préhistoire à nos jours (1964); Conquista y explotación de los nuevos mundos: el siglo XVI (1973); La independencia de América Latina (1973); La expansión europea: siglos XIII-XV (1977); Église, culture et société: essais sur Réforme et Contre-réforme, 1516-1620 (1981) o su fundamental La España de Carlos V (1973). Asimismo ha colaborado en obras colectivas como L’Espagne au temps de Philippe II (1965). Pero, sin duda, su obra más importante ha sido su monumental estudio en doce volúmenes Seville et l’Atlantique, 1504-1650, realizado con la colaboración de su esposa. Esta obra ha servido como guía para los estudios contemporáneos sobre el tráfico entre la monarquía hispánica y el Nuevo Continente. Asimismo Chaunu ha estudiado la trascendencia de la religiosidad en la Historia en obras como Baptême de Clovis, baptême de la France: de la religion d’État à la laïcité d’État (1996); Au coeur religieux de l’histoire(1986) o Ce que je crois (1982). Pierre Chaunu pertenece a una de las generaciones de historiadores más renovadores de la historiografía contemporánea: la de la escuela francesa posterior a la II Guerra Mundial, concentrada alrededor de la célebre revista Annales. Su profundo interés por la renovación de los estudios históricos y su conocimiento acerca de sus diversas corrientes tanto en Europa como en América Latina le han llevado a publicar trabajos de Teoría de la Historia e Historiografía, tales como: Las grandes líneas de la producción historiográfica en América Latina (1965); Les dépasséments de l’Histoire Quantitative: retrospective et prospective (1972); De l’Histoire a la prospective: la méditation du futur c’est la connaissance du présent (1975); Historia, ciencia social: la duración, el espacio y el hombre en la época moderna (1986); Historia cuantitativa, historia serial (1987); L’historienne en cet instant (1985); Histoire et décadence (1982) o La memoria de la eternidad (1979). En estos trabajos Chaunu ha plasmado su preocupación por la función social que la Historia debe desempeñar en el conocimiento y mejora de la sociedad humana. Pierre Vilar nació en Frontignan, en 1906, y murió en Saint-Palais, en el año 2003. Este historiador francés, en 1965, fue nombrado catedrático de la Sorbona. Sus investigaciones sobre historia de la economía, bajo la influencia de autores socialistas y basadas en la metodología marxista, fueron definidas por el propio Pierre Vilar como teoría de la historia total. De sus trabajos sobre historia española destacan: Historia de España (1947), Ensayos sobre la Cataluña del siglo XVIII (1975) y Cataluña en la España moderna (3 vols., 1962), su obra principal. En 1996 fue objeto de un homenaje en reconocimiento a su dilatada carrera, organizado por el Institut Joan Lluís Vives. Además, Pierre Vilar elaboró distintas tablas de precios de los siglos XVI y XVII, para dejar constancia así de la deflación que causaba la llegada del oro americano a la Península. Por su parte, Fernand Braudel nació en Lunéville-en-Ornois, en 1902 y falleció en París, en el año 1985. Aunque coincidió con Marc Bloch y Lucien Febvre en los mismos principios historiográficos y entró a formar parte de la dirección de la prestigiosa e influyente revista Annales, Braudel puso de manifiesto las limitaciones de esta escuela al desarrollar su metodología y promover el estudio de los fenómenos de larga duración (sobre todo del medio geográfico y de los aspectos económicos y sociales) con el objetivo de llegar a una "historia total", capaz de integrar todos los elementos de las demás ciencias sociales. La tesis doctoral de este Historiador francés giraba en torno a la historia diplomática y la política mediterránea de Felipe II de España. En 1947, pudo leer su tesis, que dos años más tarde se publicaría con el título de La Méditerranée et le monde mediterranéen a l'époque de Philippe II (El Mediterráneo y el mundo mediterráneo en la época de Felipe II). El trabajo causó una gran impresión en la comunidad de historiadores del momento. Presentado en tres volúmenes, era un detallado análisis de un vasto ámbito geográfico (el Mediterráneo y su área de influencia) durante un largo período (la segunda mitad del siglo XVI) en el que el autor escalonó magistralmente los fenómenos estructurales, coyunturales y episódicos, aportando así un excelente análisis de conjunto. Para Braudel los fenómenos estructurales eran los que afectaban de modo más amplio y duradero la vida de las sociedades, conformando lo que él llamaba L'histoire lourdé (la historia densa o lenta). Braudel hablaba de una especie de estructura terciaria, sometida a distinta aceleración evolucionista, por la que la sociedad debía ser estudiada en relación con el medio geográfico, las relaciones sociales y las diferentes actuaciones políticas del momento. En 1951, junto a su maestro Lucien Febvre, fundó el Centre de Recherches Historiques (Centro de Estudios Históricos), lo que aseguró la publicación de varias colecciones de historia económica y social. Hasta el año 1956, año de la muerte de Lucien Febvre, fue considerado el segundo historiador de Francia. A partir de ese año su preeminencia se manifestó con la dirección de la famosa revista Annales. Economies. Societés. Civilisations (Anales. Economías. Sociedades. Civilizaciones), fundada por Lucien Febvre y Marc Bloch en 1929. En el año 1967 publicó su segunda obra importante: Civilisation matérielle, économie et capitalisme: siècles XV-XVIII (Civilización material, economía y capitalismo: de los siglos XV hasta el XVIII), estructurada en tres volúmenes. Esta obra se concibió bajo un plano completamente distinto a la anterior. Según Braudel, las culturas correspondían a un estado elemental de organización social, mientras que las civilizaciones están situadas en un peldaño más alto. El libro es la resultante de toda una serie de cursos hechos durante varios años en el Colegio de Francia. También fueron numerosas sus contribuciones de carácter metodológico, entre las que se cuentan el revolucionario ensayo La historia y las ciencias sociales (Histoire et sciences sociales: la longue durée, 1958), que abrió vastísimos y fecundos campos para la reflexión historiográfica. Asimismo, se han manejado obras de Marcel Bataillon, historiador francés que nació en Dijon, en 1895, y murió en París, en el año 1977. Los estudios de este Hispanista francés sobre textos españoles de diversos autores de los siglos XV y XVI han contribuido a renovar los estudios hispánicos en Francia. Su tesis doctoral trataba sobre Erasmo en España (1937) y ya es un clásico. En los últimos años de su vida, Marcel Bataillón volvió a los estudios sobre Erasmo y el erasmismo, dedicándole de nuevo páginas de indudable penetración y acierto. Tal fue así que, en el año 1978, se publicó póstumamente Erasmo y el erasmismo. En esta obra, además de dar una visión de conjunto admirable sobre la definición del erasmismo y su influencia en la represiva España, precisa más aún si cabe la gran deuda de Vives para con Juan Valdés, y de El Lazarillo de Tormes, o el propio Cervantes para con Erasmo de Rotterdam. El autor acaba la obra resaltando las nuevas desdichas del pensamiento erasmista en una España que se debatía entre dos reinados y dos actitudes diferentes: abierta (Carlos V), y cerrada (Felipe II). La producción bibliográfica de Marcel Bataillón es ingente además de descansar en una erudición segurísima, pero distinguiéndose, sobre todo, por la elegancia de la hechura, su composición nítida, la expresión precisa y pintoresca, de un gran valor literario por sí misma. Su posición siempre fue original, manteniéndose apartado de las influencias y de las modas que reinaban en la ciencia histórica. De toda su obra destacan los siguientes títulos más significativos, todos traducidos al castellano: Estudios sobre Bartolomé de las Casas (Barcelona, 1976), El hispanismo y los problemas de la historia de la espiritualidad (Madrid, 1977), La vida del Lazarillo de Tormes (París, 1968), El padre de las Casas y la defensa de los indios (Barcelona, 1985), Pícaros y picaresca (Madrid, 1969). Así, pues, quedaban bien claras sus enseñanzas. No obstante, en 1988, la propia revista se hizo eco en un editorial de la necesidad de una reflexión, dada la existencia de una crisis general en las ciencias sociales que se atribuía al abandono de lo que habían sido paradigma dominantes en su época de mayor esplendor -el estructuralismo y el marxismo-, y la consiguiente incertidumbre que esa crisis sembraba en la historia. ¡Bien! De todas estas enseñanzas deriva un concepto propio, más o menos, que dice que el método, enfoque o punto de vista histórico se caracteriza por la idea de que sólo la historia permite entender adecuadamente la realidad. Sus tesis básicas son: • Sólo la comprensión del pasado permite entender el modo de ser y el comportamiento de las cosas presentes; • La realidad presente está compuesta de capas o niveles, y las más antiguas determinan a las más recientes o superficiales. Este enfoque se ha aplicado de forma diversa en varias disciplinas científicas: en geología con W.Smith; en biología permitió la aparición del evolucionismo y en psicología también permitió el psicoanálisis. En definitiva, pues, la escuela de los Annales ha sido el movimiento historiográfico más importante del siglo XX. Ciertamente ha compartido con el materialismo histórico, y con sectores neopositivistas significativos como la New Economic History, lo que se ha dado en llamar la "revolución historiográfica del siglo XX, que hoy algunos quisieran borrar de la historia de la historiografía, pero justo es reconocer la preeminencia de Annales en cuanto a organización y radicalidad en el combate contra la vieja historia historizante, positivista, acontecimental, que le ha supuesto una enorme irradiación internacional en el pasado siglo, debida también a su capacidad para generar amplios consensos asumiendo como propios enfoques como la historia social de origen marxista o el cuantitativismo neopositivista. Precisamente, la pérdida de influencia pública en los últimos años de la historia en Francia en favor de la sociología o la filosofía, tiene que ver con una desconexión con la sociedad, que ilustra lo que decíamos antes: la escuela de Annales se ha acabado junto con el siglo XX, pero, como el Cid Campeador, puede ganar todavía batallas después de muerta. Por lo tanto, no debería extrañar a nadie que nuestros relatos filosóficos contemplaran datos procedentes de otras materias, como la sociología, la economía, la psicología, etc. Pues, al fin y a la postre, todo filósofo es producto de una época y de una mentalidad colectiva. Y, sobre el concepto de mentalidad vamos a anotar unas palabras: Acuñado para oponerse a la clásica historia intelectual, el término mentalidad, como muchas otras propuestas de los Annales, careció de una acepción unívoca; se dejó impregnar de la influencia sucesiva de la psicología social, la etnología, la geografía y la “larga duración” braudeliana, y acabó convertido en un cajón de sastre que tan pronto remitía a una historia social -total- de las mentalidades como a un análisis estático que fragmentaba al máximo los objetos de estudio. Si durante un tiempo el núcleo de los debates en torno al concepto de mentalidad estuvo en su confrontación, por un lado con la historia intelectual o la historia de las ideas, y, por otro, con la de las ideologías en su sentido marxista, a partir de los años setenta el concepto de mentalidad ha sido confrontado y desplazado por el de cultura. La historia social de la cultura se convertía en una historia cultural de lo social muy deudora de la concepción de cultura del antropólogo C. Geertz: una norma de significados transmitidos históricamente, personificados en símbolos; un sistema de concepciones heredadas expresadas en formas simbólicas por medio de las cuales los hombres se comunican, perpetúan y desarrollan su conocimiento de la vida y sus actitudes con respecto a ésta. En definitiva, pues, esta es la teoría de la Historia que se desprende de los ensayos que hemos elaborado. Con más claridad y precisión, ¡imposible! En cuanto a nuestra formación académica diremos que ésta giró en torno a la Escuela de los Annales, que buscaba en todo momento la historia total. La escuela francesa de los Annales ha sido una de las corrientes más influyentes dentro de lo que se denominó, en los años cincuenta y sesenta, la nueva historia. Frente a la historia política tradicional descriptiva y empirista, acumuladora de datos y narradora de hechos únicos, acontecimientos irrepetibles y grandes hombres, la nueva historia quiso afirmarse como ciencia acudiendo a las teorías y métodos de las ciencias sociales, llegando incluso a fundirse con ellas, y buscó en los sujetos colectivos y/o en las grandes estructuras económicas, sociales y mentales, las claves para un análisis histórico de las sociedades entendidas como un todo. Esta vocación de historia total podría considerarse una de las señas de identidad de los primeros Annales. La escuela de los Annales es una corriente historiográfica fundada por Lucien Febvre y Marc Bloch en 1929, que ha dominado prácticamente toda la historiografía francesa del siglo XX y ha tenido una enorme difusión en el mundo occidental. Lleva su nombre por la revista francesa Annales d'histoire économique et sociale (después llamado Annales. Economies, sociétés, civilisations, y nuevamente renombrado en 1994 como Annales. Histoire, Sciences sociales), en donde se publicaron por primera vez sus planteamientos. La «Corriente de los Annales» se caracteriza por haber desarrollado una historia que ya no se interesa por el acontecimiento político y el individuo como protagonistas típicos del trabajo de la Historiografía contemporánea, sino, inicialmente, por los procesos y las estructuras sociales, y después por una amplia gama de temas cuyo acercamiento con las herramientas metodológicas de las Ciencias sociales le permitió estudiar. El historiador en esta corriente se adhiere a un modo de escribir la historia desde el planteamiento de problemas que resolver o preguntas que contestar, postura heredada de las ciencias naturales exactas y, en segundo término, de las sociales. Además, a diferencia de la historiografía clásica, estos autores toman conciencia de que no están escribiendo sobre el pasado reproduciéndolo fielmente sino interpretándolo, partiendo de sus propios conceptos y subjetividad, así como de teorías, para escribir su versión del fenómeno histórico sobre el que trabajan. En cuanto a las fuentes, Annales amplió el abanico de recursos de los que es legítimo disponer. Si bien los documentos escritos siguen siendo un elemento muy importante en su base empírica, se incluyeron todos aquellos elementos que pudieran dar evidencia útil en la investigación. Así, la hoz habla del campesino, el vestido, de la dama o el acordeón, del músico. Se produjo historia geográfica, social, económica, cultural, demográfica, psicológica, etnográfica y política, pero esta última en un sentido distinto al clásico. La Corriente de los Annales es de trascendencia para el análisis de los estudios en ciencias sociales desarrollados en el siglo XX y dejó el camino abierto para que aparecieran una gran variedad de metodologías y enfoques dentro de la disciplina histórica. Para finales de siglo, esta atomización disciplinaria resultaría en un importante conflicto metodológico y epistemológico y en la crisis de la crítica posmoderna. Pero, sin irnos por los cerros de Úbeda, apuntaremos que cuatro historiadores, en concreto, han dejado una huella profunda en nuestro concepto de historiografía. Nos estamos refiriendo a Pierre Chaunu, a Pierre Vilar, a Fernand Braudel y a Marcel Bataillon. Pierre Chaunu fue un historiador francés, uno de los más prestigiosos hispanistas contemporáneos, ha desarrollado su labor docente en la Universidad de París-la Sorbonne. En su obra titulada Historia cuantitativa, historia serial (Fondo de Cultura Económica, México, 1987), el autor reúne en este volumen artículos y notas elaborados a lo largo de quince años, que proporcionan una visión congruente de la historia cuantitativa, disciplina que ha contribuido a reformular los datos históricos en el plano de la información estadística bajo una novedosa y estricta estructura metodológica. Su exhaustiva dedicación a la Historia Moderna y de España ha fructificado en obras tan importantes como: Histoire de l’Amérique Latine (1949); Les Philippines et les Pacifiques des Ibériques (XVeme, XVIIeme, XVIIIeme siècles) (1960-66); L’Amérique et les Amériques de la Préhistoire à nos jours (1964); Conquista y explotación de los nuevos mundos: el siglo XVI (1973); La independencia de América Latina (1973); La expansión europea: siglos XIII-XV (1977); Église, culture et société: essais sur Réforme et Contre-réforme, 1516-1620 (1981) o su fundamental La España de Carlos V (1973). Asimismo ha colaborado en obras colectivas como L’Espagne au temps de Philippe II (1965). Pero, sin duda, su obra más importante ha sido su monumental estudio en doce volúmenes Seville et l’Atlantique, 1504-1650, realizado con la colaboración de su esposa. Esta obra ha servido como guía para los estudios contemporáneos sobre el tráfico entre la monarquía hispánica y el Nuevo Continente. Asimismo Chaunu ha estudiado la trascendencia de la religiosidad en la Historia en obras como Baptême de Clovis, baptême de la France: de la religion d’État à la laïcité d’État (1996); Au coeur religieux de l’histoire(1986) o Ce que je crois (1982). Pierre Chaunu pertenece a una de las generaciones de historiadores más renovadores de la historiografía contemporánea: la de la escuela francesa posterior a la II Guerra Mundial, concentrada alrededor de la célebre revista Annales. Su profundo interés por la renovación de los estudios históricos y su conocimiento acerca de sus diversas corrientes tanto en Europa como en América Latina le han llevado a publicar trabajos de Teoría de la Historia e Historiografía, tales como: Las grandes líneas de la producción historiográfica en América Latina (1965); Les dépasséments de l’Histoire Quantitative: retrospective et prospective (1972); De l’Histoire a la prospective: la méditation du futur c’est la connaissance du présent (1975); Historia, ciencia social: la duración, el espacio y el hombre en la época moderna (1986); Historia cuantitativa, historia serial (1987); L’historienne en cet instant (1985); Histoire et décadence (1982) o La memoria de la eternidad (1979). En estos trabajos Chaunu ha plasmado su preocupación por la función social que la Historia debe desempeñar en el conocimiento y mejora de la sociedad humana. Pierre Vilar nació en Frontignan, en 1906, y murió en Saint-Palais, en el año 2003. Este historiador francés, en 1965, fue nombrado catedrático de la Sorbona. Sus investigaciones sobre historia de la economía, bajo la influencia de autores socialistas y basadas en la metodología marxista, fueron definidas por el propio Pierre Vilar como teoría de la historia total. De sus trabajos sobre historia española destacan: Historia de España (1947), Ensayos sobre la Cataluña del siglo XVIII (1975) y Cataluña en la España moderna (3 vols., 1962), su obra principal. En 1996 fue objeto de un homenaje en reconocimiento a su dilatada carrera, organizado por el Institut Joan Lluís Vives. Además, Pierre Vilar elaboró distintas tablas de precios de los siglos XVI y XVII, para dejar constancia así de la deflación que causaba la llegada del oro americano a la Península. Por su parte, Fernand Braudel nació en Lunéville-en-Ornois, en 1902 y falleció en París, en el año 1985. Aunque coincidió con Marc Bloch y Lucien Febvre en los mismos principios historiográficos y entró a formar parte de la dirección de la prestigiosa e influyente revista Annales, Braudel puso de manifiesto las limitaciones de esta escuela al desarrollar su metodología y promover el estudio de los fenómenos de larga duración (sobre todo del medio geográfico y de los aspectos económicos y sociales) con el objetivo de llegar a una "historia total", capaz de integrar todos los elementos de las demás ciencias sociales. La tesis doctoral de este Historiador francés giraba en torno a la historia diplomática y la política mediterránea de Felipe II de España. En 1947, pudo leer su tesis, que dos años más tarde se publicaría con el título de La Méditerranée et le monde mediterranéen a l'époque de Philippe II (El Mediterráneo y el mundo mediterráneo en la época de Felipe II). El trabajo causó una gran impresión en la comunidad de historiadores del momento. Presentado en tres volúmenes, era un detallado análisis de un vasto ámbito geográfico (el Mediterráneo y su área de influencia) durante un largo período (la segunda mitad del siglo XVI) en el que el autor escalonó magistralmente los fenómenos estructurales, coyunturales y episódicos, aportando así un excelente análisis de conjunto. Para Braudel los fenómenos estructurales eran los que afectaban de modo más amplio y duradero la vida de las sociedades, conformando lo que él llamaba L'histoire lourdé (la historia densa o lenta). Braudel hablaba de una especie de estructura terciaria, sometida a distinta aceleración evolucionista, por la que la sociedad debía ser estudiada en relación con el medio geográfico, las relaciones sociales y las diferentes actuaciones políticas del momento. En 1951, junto a su maestro Lucien Febvre, fundó el Centre de Recherches Historiques (Centro de Estudios Históricos), lo que aseguró la publicación de varias colecciones de historia económica y social. Hasta el año 1956, año de la muerte de Lucien Febvre, fue considerado el segundo historiador de Francia. A partir de ese año su preeminencia se manifestó con la dirección de la famosa revista Annales. Economies. Societés. Civilisations (Anales. Economías. Sociedades. Civilizaciones), fundada por Lucien Febvre y Marc Bloch en 1929. En el año 1967 publicó su segunda obra importante: Civilisation matérielle, économie et capitalisme: siècles XV-XVIII (Civilización material, economía y capitalismo: de los siglos XV hasta el XVIII), estructurada en tres volúmenes. Esta obra se concibió bajo un plano completamente distinto a la anterior. Según Braudel, las culturas correspondían a un estado elemental de organización social, mientras que las civilizaciones están situadas en un peldaño más alto. El libro es la resultante de toda una serie de cursos hechos durante varios años en el Colegio de Francia. También fueron numerosas sus contribuciones de carácter metodológico, entre las que se cuentan el revolucionario ensayo La historia y las ciencias sociales (Histoire et sciences sociales: la longue durée, 1958), que abrió vastísimos y fecundos campos para la reflexión historiográfica. Asimismo, se han manejado obras de Marcel Bataillon, historiador francés que nació en Dijon, en 1895, y murió en París, en el año 1977. Los estudios de este Hispanista francés sobre textos españoles de diversos autores de los siglos XV y XVI han contribuido a renovar los estudios hispánicos en Francia. Su tesis doctoral trataba sobre Erasmo en España (1937) y ya es un clásico. En los últimos años de su vida, Marcel Bataillón volvió a los estudios sobre Erasmo y el erasmismo, dedicándole de nuevo páginas de indudable penetración y acierto. Tal fue así que, en el año 1978, se publicó póstumamente Erasmo y el erasmismo. En esta obra, además de dar una visión de conjunto admirable sobre la definición del erasmismo y su influencia en la represiva España, precisa más aún si cabe la gran deuda de Vives para con Juan Valdés, y de El Lazarillo de Tormes, o el propio Cervantes para con Erasmo de Rotterdam. El autor acaba la obra resaltando las nuevas desdichas del pensamiento erasmista en una España que se debatía entre dos reinados y dos actitudes diferentes: abierta (Carlos V), y cerrada (Felipe II). La producción bibliográfica de Marcel Bataillón es ingente además de descansar en una erudición segurísima, pero distinguiéndose, sobre todo, por la elegancia de la hechura, su composición nítida, la expresión precisa y pintoresca, de un gran valor literario por sí misma. Su posición siempre fue original, manteniéndose apartado de las influencias y de las modas que reinaban en la ciencia histórica. De toda su obra destacan los siguientes títulos más significativos, todos traducidos al castellano: Estudios sobre Bartolomé de las Casas (Barcelona, 1976), El hispanismo y los problemas de la historia de la espiritualidad (Madrid, 1977), La vida del Lazarillo de Tormes (París, 1968), El padre de las Casas y la defensa de los indios (Barcelona, 1985), Pícaros y picaresca (Madrid, 1969). Así, pues, quedaban bien claras sus enseñanzas. No obstante, en 1988, la propia revista se hizo eco en un editorial de la necesidad de una reflexión, dada la existencia de una crisis general en las ciencias sociales que se atribuía al abandono de lo que habían sido paradigma dominantes en su época de mayor esplendor -el estructuralismo y el marxismo-, y la consiguiente incertidumbre que esa crisis sembraba en la historia. ¡Bien! De todas estas enseñanzas deriva un concepto propio, más o menos, que dice que el método, enfoque o punto de vista histórico se caracteriza por la idea de que sólo la historia permite entender adecuadamente la realidad. Sus tesis básicas son: • Sólo la comprensión del pasado permite entender el modo de ser y el comportamiento de las cosas presentes; • La realidad presente está compuesta de capas o niveles, y las más antiguas determinan a las más recientes o superficiales. Este enfoque se ha aplicado de forma diversa en varias disciplinas científicas: en geología con W.Smith; en biología permitió la aparición del evolucionismo y en psicología también permitió el psicoanálisis. En definitiva, pues, la escuela de los Annales ha sido el movimiento historiográfico más importante del siglo XX. Ciertamente ha compartido con el materialismo histórico, y con sectores neopositivistas significativos como la New Economic History, lo que se ha dado en llamar la "revolución historiográfica del siglo XX, que hoy algunos quisieran borrar de la historia de la historiografía, pero justo es reconocer la preeminencia de Annales en cuanto a organización y radicalidad en el combate contra la vieja historia historizante, positivista, acontecimental, que le ha supuesto una enorme irradiación internacional en el pasado siglo, debida también a su capacidad para generar amplios consensos asumiendo como propios enfoques como la historia social de origen marxista o el cuantitativismo neopositivista. Precisamente, la pérdida de influencia pública en los últimos años de la historia en Francia en favor de la sociología o la filosofía, tiene que ver con una desconexión con la sociedad, que ilustra lo que decíamos antes: la escuela de Annales se ha acabado junto con el siglo XX, pero, como el Cid Campeador, puede ganar todavía batallas después de muerta. Por lo tanto, no debería extrañar a nadie que nuestros relatos filosóficos contemplaran datos procedentes de otras materias, como la sociología, la economía, la psicología, etc. Pues, al fin y a la postre, todo filósofo es producto de una época y de una mentalidad colectiva. Y, sobre el concepto de mentalidad vamos a anotar unas palabras: Acuñado para oponerse a la clásica historia intelectual, el término mentalidad, como muchas otras propuestas de los Annales, careció de una acepción unívoca; se dejó impregnar de la influencia sucesiva de la psicología social, la etnología, la geografía y la “larga duración” braudeliana, y acabó convertido en un cajón de sastre que tan pronto remitía a una historia social -total- de las mentalidades como a un análisis estático que fragmentaba al máximo los objetos de estudio. Si durante un tiempo el núcleo de los debates en torno al concepto de mentalidad estuvo en su confrontación, por un lado con la historia intelectual o la historia de las ideas, y, por otro, con la de las ideologías en su sentido marxista, a partir de los años setenta el concepto de mentalidad ha sido confrontado y desplazado por el de cultura. La historia social de la cultura se convertía en una historia cultural de lo social muy deudora de la concepción de cultura del antropólogo C. Geertz: una norma de significados transmitidos históricamente, personificados en símbolos; un sistema de concepciones heredadas expresadas en formas simbólicas por medio de las cuales los hombres se comunican, perpetúan y desarrollan su conocimiento de la vida y sus actitudes con respecto a ésta. En definitiva, pues, esta es la teoría de la Historia que se desprende de los ensayos que hemos elaborado. Con más claridad y precisión, ¡imposible! En cuanto a nuestra formación académica diremos que ésta giró en torno a la Escuela de los Annales, que buscaba en todo momento la historia total. La escuela francesa de los Annales ha sido una de las corrientes más influyentes dentro de lo que se denominó, en los años cincuenta y sesenta, la nueva historia. Frente a la historia política tradicional descriptiva y empirista, acumuladora de datos y narradora de hechos únicos, acontecimientos irrepetibles y grandes hombres, la nueva historia quiso afirmarse como ciencia acudiendo a las teorías y métodos de las ciencias sociales, llegando incluso a fundirse con ellas, y buscó en los sujetos colectivos y/o en las grandes estructuras económicas, sociales y mentales, las claves para un análisis histórico de las sociedades entendidas como un todo. Esta vocación de historia total podría considerarse una de las señas de identidad de los primeros Annales. La escuela de los Annales es una corriente historiográfica fundada por Lucien Febvre y Marc Bloch en 1929, que ha dominado prácticamente toda la historiografía francesa del siglo XX y ha tenido una enorme difusión en el mundo occidental. Lleva su nombre por la revista francesa Annales d'histoire économique et sociale (después llamado Annales. Economies, sociétés, civilisations, y nuevamente renombrado en 1994 como Annales. Histoire, Sciences sociales), en donde se publicaron por primera vez sus planteamientos. La «Corriente de los Annales» se caracteriza por haber desarrollado una historia que ya no se interesa por el acontecimiento político y el individuo como protagonistas típicos del trabajo de la Historiografía contemporánea, sino, inicialmente, por los procesos y las estructuras sociales, y después por una amplia gama de temas cuyo acercamiento con las herramientas metodológicas de las Ciencias sociales le permitió estudiar. El historiador en esta corriente se adhiere a un modo de escribir la historia desde el planteamiento de problemas que resolver o preguntas que contestar, postura heredada de las ciencias naturales exactas y, en segundo término, de las sociales. Además, a diferencia de la historiografía clásica, estos autores toman conciencia de que no están escribiendo sobre el pasado reproduciéndolo fielmente sino interpretándolo, partiendo de sus propios conceptos y subjetividad, así como de teorías, para escribir su versión del fenómeno histórico sobre el que trabajan. En cuanto a las fuentes, Annales amplió el abanico de recursos de los que es legítimo disponer. Si bien los documentos escritos siguen siendo un elemento muy importante en su base empírica, se incluyeron todos aquellos elementos que pudieran dar evidencia útil en la investigación. Así, la hoz habla del campesino, el vestido, de la dama o el acordeón, del músico. Se produjo historia geográfica, social, económica, cultural, demográfica, psicológica, etnográfica y política, pero esta última en un sentido distinto al clásico. La Corriente de los Annales es de trascendencia para el análisis de los estudios en ciencias sociales desarrollados en el siglo XX y dejó el camino abierto para que aparecieran una gran variedad de metodologías y enfoques dentro de la disciplina histórica. Para finales de siglo, esta atomización disciplinaria resultaría en un importante conflicto metodológico y epistemológico y en la crisis de la crítica posmoderna. Pero, sin irnos por los cerros de Úbeda, apuntaremos que cuatro historiadores, en concreto, han dejado una huella profunda en nuestro concepto de historiografía. Nos estamos refiriendo a Pierre Chaunu, a Pierre Vilar, a Fernand Braudel y a Marcel Bataillon. Pierre Chaunu fue un historiador francés, uno de los más prestigiosos hispanistas contemporáneos, ha desarrollado su labor docente en la Universidad de París-la Sorbonne. En su obra titulada Historia cuantitativa, historia serial (Fondo de Cultura Económica, México, 1987), el autor reúne en este volumen artículos y notas elaborados a lo largo de quince años, que proporcionan una visión congruente de la historia cuantitativa, disciplina que ha contribuido a reformular los datos históricos en el plano de la información estadística bajo una novedosa y estricta estructura metodológica. Su exhaustiva dedicación a la Historia Moderna y de España ha fructificado en obras tan importantes como: Histoire de l’Amérique Latine (1949); Les Philippines et les Pacifiques des Ibériques (XVeme, XVIIeme, XVIIIeme siècles) (1960-66); L’Amérique et les Amériques de la Préhistoire à nos jours (1964); Conquista y explotación de los nuevos mundos: el siglo XVI (1973); La independencia de América Latina (1973); La expansión europea: siglos XIII-XV (1977); Église, culture et société: essais sur Réforme et Contre-réforme, 1516-1620 (1981) o su fundamental La España de Carlos V (1973). Asimismo ha colaborado en obras colectivas como L’Espagne au temps de Philippe II (1965). Pero, sin duda, su obra más importante ha sido su monumental estudio en doce volúmenes Seville et l’Atlantique, 1504-1650, realizado con la colaboración de su esposa. Esta obra ha servido como guía para los estudios contemporáneos sobre el tráfico entre la monarquía hispánica y el Nuevo Continente. Asimismo Chaunu ha estudiado la trascendencia de la religiosidad en la Historia en obras como Baptême de Clovis, baptême de la France: de la religion d’État à la laïcité d’État (1996); Au coeur religieux de l’histoire(1986) o Ce que je crois (1982). Pierre Chaunu pertenece a una de las generaciones de historiadores más renovadores de la historiografía contemporánea: la de la escuela francesa posterior a la II Guerra Mundial, concentrada alrededor de la célebre revista Annales. Su profundo interés por la renovación de los estudios históricos y su conocimiento acerca de sus diversas corrientes tanto en Europa como en América Latina le han llevado a publicar trabajos de Teoría de la Historia e Historiografía, tales como: Las grandes líneas de la producción historiográfica en América Latina (1965); Les dépasséments de l’Histoire Quantitative: retrospective et prospective (1972); De l’Histoire a la prospective: la méditation du futur c’est la connaissance du présent (1975); Historia, ciencia social: la duración, el espacio y el hombre en la época moderna (1986); Historia cuantitativa, historia serial (1987); L’historienne en cet instant (1985); Histoire et décadence (1982) o La memoria de la eternidad (1979). En estos trabajos Chaunu ha plasmado su preocupación por la función social que la Historia debe desempeñar en el conocimiento y mejora de la sociedad humana. Pierre Vilar nació en Frontignan, en 1906, y murió en Saint-Palais, en el año 2003. Este historiador francés, en 1965, fue nombrado catedrático de la Sorbona. Sus investigaciones sobre historia de la economía, bajo la influencia de autores socialistas y basadas en la metodología marxista, fueron definidas por el propio Pierre Vilar como teoría de la historia total. De sus trabajos sobre historia española destacan: Historia de España (1947), Ensayos sobre la Cataluña del siglo XVIII (1975) y Cataluña en la España moderna (3 vols., 1962), su obra principal. En 1996 fue objeto de un homenaje en reconocimiento a su dilatada carrera, organizado por el Institut Joan Lluís Vives. Además, Pierre Vilar elaboró distintas tablas de precios de los siglos XVI y XVII, para dejar constancia así de la deflación que causaba la llegada del oro americano a la Península. Por su parte, Fernand Braudel nació en Lunéville-en-Ornois, en 1902 y falleció en París, en el año 1985. Aunque coincidió con Marc Bloch y Lucien Febvre en los mismos principios historiográficos y entró a formar parte de la dirección de la prestigiosa e influyente revista Annales, Braudel puso de manifiesto las limitaciones de esta escuela al desarrollar su metodología y promover el estudio de los fenómenos de larga duración (sobre todo del medio geográfico y de los aspectos económicos y sociales) con el objetivo de llegar a una "historia total", capaz de integrar todos los elementos de las demás ciencias sociales. La tesis doctoral de este Historiador francés giraba en torno a la historia diplomática y la política mediterránea de Felipe II de España. En 1947, pudo leer su tesis, que dos años más tarde se publicaría con el título de La Méditerranée et le monde mediterranéen a l'époque de Philippe II (El Mediterráneo y el mundo mediterráneo en la época de Felipe II). El trabajo causó una gran impresión en la comunidad de historiadores del momento. Presentado en tres volúmenes, era un detallado análisis de un vasto ámbito geográfico (el Mediterráneo y su área de influencia) durante un largo período (la segunda mitad del siglo XVI) en el que el autor escalonó magistralmente los fenómenos estructurales, coyunturales y episódicos, aportando así un excelente análisis de conjunto. Para Braudel los fenómenos estructurales eran los que afectaban de modo más amplio y duradero la vida de las sociedades, conformando lo que él llamaba L'histoire lourdé (la historia densa o lenta). Braudel hablaba de una especie de estructura terciaria, sometida a distinta aceleración evolucionista, por la que la sociedad debía ser estudiada en relación con el medio geográfico, las relaciones sociales y las diferentes actuaciones políticas del momento. En 1951, junto a su maestro Lucien Febvre, fundó el Centre de Recherches Historiques (Centro de Estudios Históricos), lo que aseguró la publicación de varias colecciones de historia económica y social. Hasta el año 1956, año de la muerte de Lucien Febvre, fue considerado el segundo historiador de Francia. A partir de ese año su preeminencia se manifestó con la dirección de la famosa revista Annales. Economies. Societés. Civilisations (Anales. Economías. Sociedades. Civilizaciones), fundada por Lucien Febvre y Marc Bloch en 1929. En el año 1967 publicó su segunda obra importante: Civilisation matérielle, économie et capitalisme: siècles XV-XVIII (Civilización material, economía y capitalismo: de los siglos XV hasta el XVIII), estructurada en tres volúmenes. Esta obra se concibió bajo un plano completamente distinto a la anterior. Según Braudel, las culturas correspondían a un estado elemental de organización social, mientras que las civilizaciones están situadas en un peldaño más alto. El libro es la resultante de toda una serie de cursos hechos durante varios años en el Colegio de Francia. También fueron numerosas sus contribuciones de carácter metodológico, entre las que se cuentan el revolucionario ensayo La historia y las ciencias sociales (Histoire et sciences sociales: la longue durée, 1958), que abrió vastísimos y fecundos campos para la reflexión historiográfica. Asimismo, se han manejado obras de Marcel Bataillon, historiador francés que nació en Dijon, en 1895, y murió en París, en el año 1977. Los estudios de este Hispanista francés sobre textos españoles de diversos autores de los siglos XV y XVI han contribuido a renovar los estudios hispánicos en Francia. Su tesis doctoral trataba sobre Erasmo en España (1937) y ya es un clásico. En los últimos años de su vida, Marcel Bataillón volvió a los estudios sobre Erasmo y el erasmismo, dedicándole de nuevo páginas de indudable penetración y acierto. Tal fue así que, en el año 1978, se publicó póstumamente Erasmo y el erasmismo. En esta obra, además de dar una visión de conjunto admirable sobre la definición del erasmismo y su influencia en la represiva España, precisa más aún si cabe la gran deuda de Vives para con Juan Valdés, y de El Lazarillo de Tormes, o el propio Cervantes para con Erasmo de Rotterdam. El autor acaba la obra resaltando las nuevas desdichas del pensamiento erasmista en una España que se debatía entre dos reinados y dos actitudes diferentes: abierta (Carlos V), y cerrada (Felipe II). La producción bibliográfica de Marcel Bataillón es ingente además de descansar en una erudición segurísima, pero distinguiéndose, sobre todo, por la elegancia de la hechura, su composición nítida, la expresión precisa y pintoresca, de un gran valor literario por sí misma. Su posición siempre fue original, manteniéndose apartado de las influencias y de las modas que reinaban en la ciencia histórica. De toda su obra destacan los siguientes títulos más significativos, todos traducidos al castellano: Estudios sobre Bartolomé de las Casas (Barcelona, 1976), El hispanismo y los problemas de la historia de la espiritualidad (Madrid, 1977), La vida del Lazarillo de Tormes (París, 1968), El padre de las Casas y la defensa de los indios (Barcelona, 1985), Pícaros y picaresca (Madrid, 1969). Así, pues, quedaban bien claras sus enseñanzas. No obstante, en 1988, la propia revista se hizo eco en un editorial de la necesidad de una reflexión, dada la existencia de una crisis general en las ciencias sociales que se atribuía al abandono de lo que habían sido paradigma dominantes en su época de mayor esplendor -el estructuralismo y el marxismo-, y la consiguiente incertidumbre que esa crisis sembraba en la historia. ¡Bien! De todas estas enseñanzas deriva un concepto propio, más o menos, que dice que el método, enfoque o punto de vista histórico se caracteriza por la idea de que sólo la historia permite entender adecuadamente la realidad. Sus tesis básicas son: • Sólo la comprensión del pasado permite entender el modo de ser y el comportamiento de las cosas presentes; • La realidad presente está compuesta de capas o niveles, y las más antiguas determinan a las más recientes o superficiales. Este enfoque se ha aplicado de forma diversa en varias disciplinas científicas: en geología con W.Smith; en biología permitió la aparición del evolucionismo y en psicología también permitió el psicoanálisis. En definitiva, pues, la escuela de los Annales ha sido el movimiento historiográfico más importante del siglo XX. Ciertamente ha compartido con el materialismo histórico, y con sectores neopositivistas significativos como la New Economic History, lo que se ha dado en llamar la "revolución historiográfica del siglo XX, que hoy algunos quisieran borrar de la historia de la historiografía, pero justo es reconocer la preeminencia de Annales en cuanto a organización y radicalidad en el combate contra la vieja historia historizante, positivista, acontecimental, que le ha supuesto una enorme irradiación internacional en el pasado siglo, debida también a su capacidad para generar amplios consensos asumiendo como propios enfoques como la historia social de origen marxista o el cuantitativismo neopositivista. Precisamente, la pérdida de influencia pública en los últimos años de la historia en Francia en favor de la sociología o la filosofía, tiene que ver con una desconexión con la sociedad, que ilustra lo que decíamos antes: la escuela de Annales se ha acabado junto con el siglo XX, pero, como el Cid Campeador, puede ganar todavía batallas después de muerta. Por lo tanto, no debería extrañar a nadie que nuestros relatos filosóficos contemplaran datos procedentes de otras materias, como la sociología, la economía, la psicología, etc. Pues, al fin y a la postre, todo filósofo es producto de una época y de una mentalidad colectiva. Y, sobre el concepto de mentalidad vamos a anotar unas palabras: Acuñado para oponerse a la clásica historia intelectual, el término mentalidad, como muchas otras propuestas de los Annales, careció de una acepción unívoca; se dejó impregnar de la influencia sucesiva de la psicología social, la etnología, la geografía y la “larga duración” braudeliana, y acabó convertido en un cajón de sastre que tan pronto remitía a una historia social -total- de las mentalidades como a un análisis estático que fragmentaba al máximo los objetos de estudio. Si durante un tiempo el núcleo de los debates en torno al concepto de mentalidad estuvo en su confrontación, por un lado con la historia intelectual o la historia de las ideas, y, por otro, con la de las ideologías en su sentido marxista, a partir de los años setenta el concepto de mentalidad ha sido confrontado y desplazado por el de cultura. La historia social de la cultura se convertía en una historia cultural de lo social muy deudora de la concepción de cultura del antropólogo C. Geertz: una norma de significados transmitidos históricamente, personificados en símbolos; un sistema de concepciones heredadas expresadas en formas simbólicas por medio de las cuales los hombres se comunican, perpetúan y desarrollan su conocimiento de la vida y sus actitudes con respecto a ésta. En definitiva, pues, esta es la teoría de la Historia que se desprende de los ensayos que hemos elaborado. Con más claridad y precisión, ¡imposible! C. El Cuento El cuento frente a la leyenda y el mito El cuento, la leyenda y el mito tradicionales son relatos breves, ficticios y anónimos cuyas coincidencias y diferencias pueden definirse del siguiente modo: El cuento es la narración breve de carácter más complejo; está articulado en una secuencia de "motivos" o peripecias narrativas que tienen un número amplio y que siguen un orden variable aunque no arbitrario. El contenido del cuento, a diferencia del de la leyenda, se suele percibir como absolutamente ficticio o imaginario por el narrador y por el oyente, y sus personajes son puros arquetipos simbólicos. El cuento tradicional se inscribe, además, en unas dimensiones de espacio y de tiempo ("Érase una vez... en un país muy lejano...") indefinidas e irreales. La leyenda tradicional se puede definir, en cambio, como la narración oral o escrita breve o no compleja, que presenta hechos extraordinarios considerados como posibles o reales por el narrador y por el oyente, y relacionados con el pasado histórico y el medio geográfico de la comunidad a la que atañe o en la que se desarrolla la narración. El mito tradicional se puede definir, finalmente, como la narración de extensión y complejidad variables cuyos protagonistas son dioses, semidioses, héroes fundadores o culturizadores, y elementos cósmicos, naturales, animales, monstruosos, etc. animados o personificados. El contenido del mito es considerado real pero no exactamente histórico, sino más bien "protohistórico", y goza de una cierta consideración mágico-religiosa dentro de la comunidad. Por otro lado, el mito se inscribe en unas dimensiones de espacio conocido pero no necesariamente local, y de tiempo pasado correspondiente a la edad de fundación o de orígenes de la comunidad. A pesar de estas diferencias, la cuestión de las convergencias y divergencias entre cuento, leyenda y mito ha figurado hasta hoy entre las más difíciles de deslindar y definir por los estudiosos de la literatura. Los abundantes estudios críticos que han intentado arrojar algo de luz al respecto no han podido llegar a soluciones plenamente satisfactorias, seguramente porque es imposible establecer clasificaciones y jerarquías precisas, absolutas y unívocas dentro del campo dinámico y variable de la tradición oral y credencial (y de sus reflejos escritos y literarios) de cualquier pueblo. Por otro lado, resulta evidente para la mayoría de los investigadores que el cuento, la leyenda y el mito comparten muchas veces la misma materia o por lo menos algunos tópicos narrativos, y que en bastantes ocasiones lo único que les distingue es la actitud ideológica y el grado de creencia del narrador y del oyente hacia ellos: si les considera pura ficción atemporal y sin vinculaciones geográficas, estaremos ante un cuento; si les sitúa en un plano mágico-religioso, estaremos ante un mito; y si les sitúa en un plano histórico-local, lo que habrá será una leyenda. También ha quedado demostrado por numerosos investigadores que, en ocasiones, una materia narrativa arcaica de carácter mítico, al perder su base o vigencia mágico-religiosa, puede convertirse en leyenda, en cuento o en simple creencia o superstición. Un ejemplo típico de este fenómeno que ha podido ser extensamente documentado y estudiado en el ámbito español es el de El pastor y marzo, narración que describe los intentos de un pastor para que el cruel mes de marzo respete su rebaño. Esta fábula, que se presenta a veces en forma prosística y otras en forma poética (a veces incluso como refrán), deriva de una materia mítica difundida por toda Europa y por el área mediterránea de Asia y África. En España aparece en ocasiones como leyenda vinculada a un lugar o comunidad concretos, y otras veces como cuento sin vinculaciones temporales ni geográficas, o como superstición profana. Y en ocasiones también como creencia cristianizada que ha dado lugar a fiestas y cultos católicos de propiciación ganadera que tienen lugar en el mes de marzo y en que la figura de la Virgen asume el papel de ese mes. También en el ámbito internacional, y desde hace tiempo, ha habido un gran interés por el estudio de las relaciones e interferencias entre leyenda, cuento, mito, canción narrativa, etc. En los seis volúmenes de su monumental Motif-Index of Folk Literature (Índice de motivos de la literatura folclórica) (1955-1958), el erudito norteamericano Stith Thompson no hizo distinción operativa entre los motivos argumentales de cada género narrativo (leyenda, mito, cuento), que consideraba en ocasiones intercambiables y estrechamente relacionados entre sí. En fecha más reciente, el volumen colectivo D'un conte... à l'autre: la variabilité dans la littérature orale (De un cuento... al otro: la variabilidad en la literatura oral) (1990) reunió cuarenta y dos estudios de especialistas de numerosos países acerca de los procesos de variación y de emigración (de una tradición a otra y de un género a otro dentro de una misma tradición) que con frecuencia afectan al repertorio folclórico de toda sociedad humana. En esta obra se hacían penetrantes análisis sobre la relación del cuento con otros géneros, especialmente con la leyenda y con el mito. Este extenso volumen colectivo no deja de ser un simple eslabón de la inagotable serie de estudios críticos que han intentado definir e identificar las mutuas relaciones e interferencias entre el cuento, la leyenda y el mito. En un marco literario mucho más amplio, cabe decir que los especialistas suelen estudiar hoy el cuento con otras formas del relato breve. Migratoriedad de los cuentos tradicionales Otro de los rasgos definitorios del género cuentístico es su carácter migratorio. Los cuentos se han transmitido de modo tradicional, en el seno de un mismo pueblo, y de un pueblo a otro, durante siglos, mezclándose, contaminándose y superponiéndose a estratos previos, y conformando en cada lugar un repertorio en parte conectado con el del entorno y en parte dotado de rasgos de especifidad propios. La emigración de los cuentos es un fenómeno íntimamente conectado con los procesos de migración, contacto y mezcla de pueblos o de grupos y personas pertenecientes a pueblos distintos. Hoy en día, pueden establecerse familias y ramas de los mismos motivos cuentísticos distribuidos en ámbitos geográficos muy extensos, como consecuencia de esta dimensión migratoria. Así por ejemplo, es factible hablar de una cuentística indoeuropea que presenta elementos parcialmente coincidentes en tradiciones que van desde el Medio Oriente hasta Gran Bretaña, España y Portugal y todos los países de cultura anglosajona (como Estados Unidos) e hispánica (toda Hispanoamérica). También se puede hablar de una cuentística semítica, china, japonesa, etc., igual que de una cuentística germánica, hispánica o italiana y, descendiendo a niveles más particulares, de una cuentística vasca, gallega, catalana o andaluza, o de una comarca o pueblo concreto. En todas ellas convive indefectiblemente un fondo común de carácter multicultural y una dimensión específicamente local. El carácter endoculturador y socializador de los cuentos Desde muy antiguo, los cuentos han desempeñado un papel básico en la transmisión de los conocimientos y de la cultura humana. Las dos clases principales de cuentos que existen, la de los maravillosos y la de los humorísticos, han cumplido, según la mayoría de los críticos, dos funciones en apariencia antitéticas, pero en el fondo coincidentes: la de los cuentos maravillosos tiene el objetivo de ensalzar las virtudes de un héroe o de una heroína que al final reciben el premio acorde con su esfuerzo y contraen matrimonio, lo que refuerza todo el sistema social y de parentesco; la de los cuentos humorísticos tiene el objetivo de ridiculizar a personas con defectos morales o sociales, e incluso la de ironizar o criticar a las clases y conceptos prestigiosos de la sociedad, en lo que muchos especialistas ven una estrategia de reequilibrio ideológico. En ambas funciones se advierte un trasfondo endoculturador y socializador evidente. Pero, además, el uso del cuento ha tenido en ocasiones finalidades pedagógicas directas y evidentes. Uno de sus más célebres editores, Charles Perrault, llegó a afirmar que los cuentos debían transmitir "una moralidad loable e instructiva. Siempre es recompensada la virtud y castigado el vicio. Tratan de hacer ver la ventaja que hay en ser honesto, paciente, discreto, laborioso y obediente, y lo que les sucede a los que no lo son". Numerosos críticos han interpretado, en cualquier caso, que los cuentos son un medio de transmisión de conocimientos y de normas sociales, pero también de formas de transgresión de las mismas. Un fenómeno relativamente habitual ha sido el de la adaptación y manipulación que determinados autores o grupos han hecho de los contenidos ideológicos y morales de diversos cuentos folclóricos, con el objeto de atraerlos a su propia órbita ideológica. Diversos críticos, como Gianni Rodari, han rechazado como perturbadora y distorsionadora la alteración de los significantes de los cuentos para lograr aplicaciones moralizantes concretas y directas. Y otros, como Bruno Bettelheim, han señalado que los contenidos endoculturadores y socializadores de los cuentos son sólo una de las dimensiones de su multidireccional capacidad de explicar e interpretar la realidad, que tendría no sólo una dimensión consciente e intencionada, sino también otra subconsciente y no intencionada. Clasificación de los cuentos tradicionales Los especialistas han propuesto diversas clasificaciones de las narraciones cuentísticas orales. Por ejemplo, el investigador norteamericano Stith Thompson, ofreció las siguientes en su clásico libro The Folk Tale (El cuento folclórico) de 1946: Cuento maravilloso, cuento de hadas o Märchen Es el cuento extenso, complejo e integrador de una sucesión de motivos que se localizan en un espacio y en un tiempo completamente irreales y simbólicos. Está protagonizado por un héroe o heroína que debe protagonizar y superar una serie de pruebas y de peripecias fabulosas (con intervención habitualmente de elementos o personajes mágicos) que terminan en un matrimonio feliz. Novella Tipo de cuento similar al anterior, pero localizado en un tiempo y en un lugar concretos, y con menos peripecias fabulosas. Muchos cuentos de los ciclos de Las Mil y Una Noches o de Simbad el Marino responderían a esta tipología. Cuento heroico Es un tipo particular del cuento maravilloso y de la novella que se centra en las hazañas de un héroe mítico-cultural, del tipo de Hércules o de Teseo, por ejemplo. El cuento de orígenes o etiológico Explica el origen de lugares, pueblos, instituciones humanas o características físicas, morales o de conducta de las personas, de los animales, de las plantas o de los astros. El cuento de animales La fábula es una tipología del cuento de animales que incluye una enseñanza moral explícita. El cuento humorístico, chiste, chascarrillo o Schwank La leyenda Que puede ser leyenda local, leyenda migratoria, tradición local o saga. El mito El cuento religioso Otros autores, como P. Delarue y M.-L. Tenèze han definido también un tipo específico de: Cuento de ogros estúpidos Clasificación de Aarne y Thompson Entre los 2411 tipos de cuentos definidos en la versión definitiva de The Types of the Folktale: a Classification and Bibliography (Los tipos del cuento folclórico: Clasificación y Bibliografía) (1981) de Antti Aarne y Stith Thompson, la división temática de los cuentos quedaba establecida así: Cuentos de animales (tipos 1-299) Engloba los cuentos de animales salvajes, de animales salvajes y de animales domésticos, del hombre y los animales salvajes, de los animales domésticos, de pájaros, de peces, y de otros animales y objetos. Cuentos folclóricos ordinarios (tipos 300-1199) Engloba los cuentos de magia (de adversarios sobrenaturales, esposos o esposas sobrenaturales o encantados, pruebas sobrehumanas, ayudantes sobrenaturales, objetos mágicos, poderes o conocimientos sobrenaturales y otros cuentos de asunto sobrenatural), los cuentos religiosos, las novelle y los cuentos del ogro estúpido. Cuentos humorísticos, chistes o anécdotas (tipos 1200-2499) Engloba las historias de tontos, de matrimonios, de mujeres, de hombre, de mentiras, formulísticos y no clasificados. Motivo, tipo y función de los cuentos tradicionales Algunas escuelas críticas de la cuentística universal han aislado y definido diversas clases de elementos integrantes del cuento folclórico. La escuela geográfico-histórica representada fundamentalmente por el folclorista finlandés Antti Aarne (1867-1925) y por el norteamericano Stith Thompson (1885-1976) definió el motivo: unidad o pieza argumental más breve dotada de estabilidad, y susceptible de combinarse de forma variable con otros motivos para formar una unidad o tipo superior. Un ejemplo de motivo podría ser, por ejemplo, el de "desencantamiento mediante el golpe con una vara mágica", que puede aparecer en un abanico muy amplio de cuentos. Tipo: unidad o pieza argumental más amplia dotada de estabilidad, compuesta por una suma de unidades menores o motivos que constituyen un esquema privilegiado insistentemente por los narradores. Un ejemplo de tipo podría ser, por ejemplo, el de Cenicienta, Barbaazul, etc. Por su parte, el método formalista-estructuralista planteado por Vladimir Propp en 1928 establecía que todos los cuentos maravilloso se basaban en la función: unidad argumental mínima que se identifica con cualquier posible actividad esencial expresada en el cuento. Entre las 31 funciones formuladas por Propp, figuran la heroica, la agresiva, la donante, la auxiliar, etc. D. Presentación del Libro Este libro, titulado “Libro de cuentos”, engloba únicamente dos cuentos, a saber: - La niña y el osito de peluche - E Historias de dragones. En La niña y el osito de peluche, la niña, Susana, ocupa una gran cama festoneada con barrotes de hierro. La niña tenía un amigo muy especial: su osito de peluche. La niña tenía sólo 3 años. Se explica perfectamente esta etapa psicológica. Si la niña dormía, el osito estaba despierto y si la niña estaba despierta, el osito dormía. Se habla templadamente de los úrsidos (u osos). En sus ratos de abstinencia el osito se convertía en un Señor Oso. Se juega perfectamente con los Picos de Europa, en donde el Señor Oso se encontraba en su medio natural. Pero lo verdaderamente importante es lo ya apuntado: mientras la niña dormía, el osito se encontraba en plena algarada, y viceversa. En Historias de dragones, se habla de los dragones. Funcionalidad, tipos, etc., desde la antigüedad hasta nuestros días. Se aclara únicamente que los libros de Harrry Potter componen la popular serie de novelas de fantasía escritas por J. K. Rowling y las películas de Warner Bros basadas en ellas. El último libro se divide en dos películas. El principal protagonista de las mismas es el joven mago Harry Potter. Las novelas están escritas en tercera persona de un modo omnisciente limitado. J. K. Rowling muestra una habilidad para convencer de un modo lógico que existe un mundo mágico: lleno de magos, maldad y criaturas fantásticas. La Saga de Harry Potter ha sido comparada muchas veces con otras sagas similares (en la base de un mundo fantástico, mágico) en las que cabe destacar Las Crónicas de Narnia de C.S. Lewis (de la que cabe decir J. K. Rowling obtuvo cierta inspiración en la relación de cómo entrar a un mundo mágico: Armario (Narnia)-Andén 9 y 3/4 (Harry Potter); y la no menos conocida saga de El Señor de los Anillos de J.R.R. Dicho lo cual, volvemos otra vez sobre el cuento. Recopilaciones de cuentos foclóricos catalanes, valencianos y baleares La riqueza y calidad del corpus cuentístico en lengua catalana han hecho de él un repertorio de extraordinario interés para los críticos. Su recopilación comenzó ya a mediados del siglo XIX, gracias a la labor pionera de Manuel Milá i Fontanals (1818-1884), quien, pese a su interés preferente por el romancero, también recogió y publicó algunos cuentos. Muy poco después, Francesc Maspons i Labrós publicaría Lo rondallayre (1871-1874) y sus Contes populars catalans (1885); y el Archiduque Lluis Salvador de Austria, su recopilación de Rondayes de Mollorca (1895). Ya en el siglo XX, aparecerían las recopilaciones de Antoni Mª Alcover, Aplec de Rondaies Mallorquines, en 24 volúmenes (1936-1972); Pau Bertràn y Bròs, El rondallari català (1909); Andreu Ferrer Ginart, Rondaies de Menorca (1914); Valeri Serra Boldú, Aplec de Rondalles (1922), y 18 volúmenes de Rondalles populars (1930-1933); Esteve Caseponce, Rondalles catalanes (1932-1934); Josep Roure-Torent, Contes d'Eivissa (1948); Joan Amades, Rondallistica [Folklore de Catalunya I] (1950); Enric Valor i Vives, Rondalles valencianes (1950-1988), Meravelles i picardies: Rondalles valencianes (1964-1970); J. Castelló y Guasch, diversos volúmenes de cuentos de Ibiza y Formentera (1953-1976); Col•lectiu Folkloric Ciutadella, Recull de Rondalles Populars Menorquines (1981); y Lluis G. Constans, Rondalles (1981). A la cuentística catalana se ha dedicado también la Contribució a l'index de tipus de la rondalla catalana (1982) de Josep M. Pujol. Recopilaciones de cuentos folclóricos gallegos Pese a su extraordinaria riqueza y variedad, las ediciones de cuentos folclóricos gallegos han sido hasta ahora muy escasas. Entre las más importantes y nutridas figuran las de Laureano Prieto, Contos vianeses (1958); Loís Carré Alvarellos, Contos populares da Galiza (1963-1967); la recopilación impulsada por el Centro de Estudios Fingoy, Contos populares da provincia de Lugo (1963); y Xosé Ramón Mariño Ferro, Contos marabillosos (1995). Recopilaciones de cuentos folclóricos vascos La tradición en lengua vasca del sur de Francia, del País Vasco y de Navarra, está considerada como una de las más importantes y originales de toda Europa. En el cuento vasco tienen una representación muy interesante los argumentos de tipo mágico y mítico. Entre sus recopilaciones más importantes figuran las de Julien Vinson, Le folklore du Pays Basque (1883); Resurrección Mª de Azkue, Euskalerriaren yakintza (1935-1947); José Miguel de Barandiarán y otros, El mundo en la mente popular vasca (creencias, cuentos y leyendas) (1960-1966); Juan Mugarza, Tradiciones, mitos y leyendas en el País Vasco (1981); y Juan Garmendia Larrañaga, El pensamiento mágico vasco (1989). Recopilaciones de cuentos folclóricos de Hispanoamérica La tradición cuentística en lenguas española y portuguesa de Hispanoamérica está considerada como una de las más vitales e importantes del mundo. Especialmente en el seno de las clases más iletradas, el cuento sigue cumpliendo funciones endoculturadoras y socializadoras importantes, y subsiste todavía en algunos lugares, como oficio profesional o semiprofesional, el de "contador de cuentos". Entre las colecciones hispanoamericanas más importantes figuran las de Silvio Romero, Contos populares do Brasil (1885); J. Alden Mason y Aurelio M. Espinosa [padre], "Porto Rican Folklore: Folktales", publicados en el Journal of American Folklore entre 1922 y 1929; Ramón A. Laval, Cuentos populares de Chile (1923); Rafael Ramírez de Arellano, Folklore portorriqueño. Cuentos y adivinanzas recogidos de la tradición oral (1928); Arturo Jiménez Borja, Cuentos peruanos (1937) y Cuentos y leyendas del Perú (1940); José Antonio Lezcano y Ortega, Cuentos populares [de Nicaragua] (1942); José Manuel Espinosa, Spanish Folk-Tales from New Mexico (1937); Luis da Câmara Cascudo, Contos tradicionais do Brasil (1946); Mario Riera Pinilla, Cuentos folklóricos de Panamá (1956); Agustín Jaramillo Londoño, Cosecha de cuentos (del folklore de Antioquía) (1958); Yolanda Pino, Cuentos folklóricos de Chile (1960-1963) y Cuentos mapuches de Chile (1987); Susana Chertudi, Cuentos folklóricos de la Argentina (Buenos Aires, 1960-1964); Samuel Feijoo, Cuentos populares cubanos (1960-1962) y Cuentos populares cubanos de humor (1981); Juan Zacarías Agüero Vera, Cuentos populares de La Rioja (Argentina) (1965); Paulo Carvalho-Neto, Cuentos folklóricos del Ecuador (1966-1976); R. D. Jameson y Stanley L. Robe, Hispanic Folktales from New Mexico (1977); Juan B. Rael, Cuentos españoles de Colorado y Nuevo México (1977); Berta Elena Vidal de Battini, Cuentos y leyendas populares de La Argentina (1980-1984); Carlos Foresti Serrano, Cuentos de la tradición oral chilena I (1982); Johnny Payne, Cuentos cusqueños (1984); y Pilar Almoina de Carrera, El cuento popular venezolano (1990). Recopilaciones de cuentos folclóricos sefardíes Los cuentos de las comunidades sefardíes, tanto del norte de África como del Oriente del Mediterráneo, se caracterizan por el hibridismo de sus influencias judías, cristianas, turcas, balcánicas y árabes. Las colecciones más importantes que se han publicado han sido la de Arcadio de Larrea, Cuentos populares de los judíos del norte de Marruecos (1952-1953); y la de Matilda Koen-Sarano, Kuentos del Folklor de la Famiya Djudeo-Espanyola (1986), Djoha ke dize? Kuentos populares djudeo-espanyoles (1991) y Konsejas y Konsejikas del mundo djudeo-espanyol (1994). Recopilaciones de cuentos folclóricos portugueses Los cuentos portugueses constituyen un repertorio de enorme riqueza tipológica y estética. Entre sus colecciones más importantes figuran las de Adolpho Coelho, Contos populares portugueses (1879); António Thomaz Pires, Contos populares Alentejanos (1902-1904); Zófimo Consiglieri Pedroso, Contos populares portugueses (1910; aumentada en 1985); Francisco Xavier d'Athaíde Oliveira, Contos tradicionaes do Algarve (1900-1905); Teophilo Braga, Contos tradicionaes do Povo Portuguez (2ª ed. aum. 1914); José Leite de Vasconcellos, Contos populares e lendas (1963-1966); y Alda da Silva Soromenho y Paulo Caratão Soromenho, Contos populares portugueses (Inéditos) (1984-1986). -------------------------------------------------------------------------------------------------------------------

PRESENTACIÓN A "MIS CUENTOS".

A. Presentación de esta Obra Vamos a analizar tres cuentos, que serían: - Leyendas y sagas de la mitología nórdica. - Los vikingos y su mitología. - Y, por último, La vida desde los inicios, para niños. El Libro que los engloba se titula “Mis Cuentos”. En primer lugar, vamos a fijarnos en el primer cuento, y señalaremos que la figura de Snorri Sturluson, Los Sturlung fue un poderoso clan familiar en la Islandia medieval del siglo XIII, durante el periodo de la Mancomunidad Islandesa. Snorri Sturluson fue jurista, escaldo, historiador y escritor. Es el autor de la Edda prosaica o Edda menor, que consiste en una narrativa de la mitología nórdica, Skáldskaparmál, un libro con lenguaje poético, y Háttatal,una lista con formas de verso. También es el autor de Heimskringla, una historia de reyes noruegos que comienza con un tono legendario en Saga de los Ynglings y alcanza la primera parte del medievo de la historia de Escandinavia, Además, por razones estilísticas y metodológicas, por lo general se considera que Sturluson es el autor de la Saga de Egil Skallagrímson. Ynglingos La Heimskringla, voluminosa obra histórica del erudito islandés Snorri Sturluson (1178-1241) y cumbre de las letras islandesas medievales, comienza con un texto de excepcional importancia, la Saga de los Ynglingos. Esta saga presenta a los legendarios reyes de Suecia y Noruega como descendientes de los antiguos dioses Odín, Tor y Frey, y constituye un testimonio fundamental, tanto para el conocimiento de la mitología escandinava como de la antigua literatura nórdica, que ha llamado la atención a los estudiosos de todas las épocas.La Ynglinga saga no sólo se presenta como un vasto campo de investigación para especialistas de muy variadas disciplinas, sino que también nos brinda el talento literario de uno de los grandes autores de la Edad Media europea, Snorri Sturluson, de quien en esta misma colección se han editado otros dos libros: Textos mitológicos de las Eddas y la Saga de Egil Skallgrimsson.Santiago Ibáñez Lluch, traductor de esta Saga de los Ynglingos, ha publicado también en esta misma colección otras selecciones de sagas islandesas: Sagas Islandesas de los Tiempos Antiguos. Saga de Egil el Manco y Ásmund matador de Berserkir. Saga de Gautrek. Saga de Ásmund matador de Guerreros. Saga de Án el Arquero (2007); la Saga de Fridthjóf el Valiente y otras Sagas Islandesas (2009) y la Saga de Yngvar el Viajero y otras Sagas legendarias de Islandia (2011). Snorri Sturluson y la saga de Egil Skallagrimsson Esta saga es una de las obras maestras de la narrativa isalandesa medieval. Narra la vida del poeta, vikingo y campesino, y fue escrita hacia el año 1230 por el autor, personaje a su vez fundamental en la historia de Islandia. Snorri Sturluson y la Edda Menor Concebida originalmente como una preceptiva para los escaldas escandinavos, la "Edda menor" fue escrita por Snorri hijo de Sturla (1179-1241) en 1220, durante el periodo de esplendor de las letras islandesas antiguas. Modernamente, sin embargo, su mayor atractivo se debe a ser la mejor y más indeleble introducción al sugestivo mundo de la mitología y las leyendas heroicas del mundo nórdico. En ella se cuentan las andanzas de Odín, señor del Valhalla y de las valkirias; de Tor, de Frig y Freya, de Bálder, de Loki, y se traza la cosmogonía de las creencias precristianas. Entre los relatos de corte épico legendario que contiene ocupa un lugar destacado la historia de Sígurd, el héroe que supo matar al dragón Fáfnir y apoderarse del tesoro de los nibelungos. Edición y traducción de Luis LerateConcebida originalmente como una preceptiva para los escaldas escandinavos, la "Edda menor" fue escrita por Snorri hijo de Sturla (1179-1241) en 1220, durante el periodo de esplendor de las letras islandesas antiguas. Modernamente, sin embargo, su mayor atractivo se debe a ser la mejor y más indeleble introducción al sugestivo mundo de la mitología y las leyendas heroicas del mundo nórdico. En ella se cuentan las andanzas de Odín, señor del Valhalla y de las valkirias; de Tor, de Frig y Freya, de Bálder, de Loki, y se traza la cosmogonía de las creencias precristianas. Entre los relatos de corte épico legendario que contiene ocupa un lugar destacado la historia de Sígurd, el héroe que supo matar al dragón Fáfnir y apoderarse del tesoro de los nibelungos. Edición y traducción de Luis Lerate. VV.AA. Edda Mayor «Edda Mayor», junto a la «Edda Menor» de Snorri Stúrluson -también publicada en Alianza Literaria-, es la principal fuente de información sobre la mitología y las viejas tradiciones épicas del mundo germánico precristiano. Conocida también con el nombre de «Edda en verso», la obra se compone de una selección de cantos correspondientes al período comprendido entre los siglos IX y XIII. La recopilación agrupa las aportaciones más interesantes de la literatura nórdica escandinava en el campo de la poesía anónima popular. Una Edda es un conjunto de obras literarias de asuntos mítico, legendario y épico de la literatura islandesa de los siglos Ix al XIII. Los Eddas son un conjunto de textos muy heterogéneos, de autores, orígenes, contenidos, poética y estilo diversos. Sólo el Edda Menor o Edda en prosa de Snorri Sturluson (1179-1241) tiene autor conocido. El resto de la literatura éddica (englobado en el denominado Edda Mayor o Edda en verso) es anónima. Además de los Eddas, la antigua e importantísima literatura islandesa antigua tuvo otros dos géneros principales y bien diferenciados: • La poesía escáldica: tipo de poesía de carácter eminentemente culto, elaborado, rígidamente formalizado y cortesano que se desarrolló en Islandia entre los siglos IX al XIII. Su contenido fundamental era el de alabanza y panegírico de los señores y nobles que patrocinaban al poeta escalda. • Las sagas: género de narraciones en prosa, de contenido épico-legendario, de composición y transmisión preferentemente oral, que fueron puestas por escrito en Islandia entre el final del siglo XII y los inicios del XIV. La poesía éddica se diferencia de la poesía escáldica en que se reviste de formas híbridas y variables, es anónima, sencilla, no artificiosa, y está caracterizada por la objetividad de su punto de vista frente a los sucesos que relata. Y se distingue de las sagas en que éstas son narraciones en prosa que se centran particularmente en el relato de hechos protagonizados por dinastías familiares islandesas, mientras que los hechos míticos, legendarios y épicos relatados en los Eddas tienen como referente las épocas más antiguas de las grandes migraciones de los pueblos germanos. Los Eddas son uno de los grandes monumentos de la literatura antigua universal, poseen un extraordinario valor estético, cultural, histórico y antropológico, y son la principal fuente de información existente sobre la mitología y las tradiciones del mundo germánico precristiano. Dicho lo cual, Los vikingos y su mitología es la siguiente obra y hay que tener en cuenta lo siguiente: La palabra vikingo, que apareció tanto en las lenguas escandinavas, como en frisón y en inglés antiguo, parece derivar de la raíz vik, “bahía”. El término vino a significar "pirata", y es posible que se relacionara a los hombres que habitaban las bahías con aquéllos que se dedicaban a la piratería. Pero la palabra tenía un matiz despectivo, y no es apropiada para las empresas colonizadoras o estatales. Para el proceso de las expediciones orientales, más continentales o fluviales que marítimas, es más apropiado en término "vareo", que designaba a los comerciantes, y que después extendió su significado a los soldados aventureros. En los reinos cristianos medievales se les conoció también como normandos, esto es, los hombres del norte. Antes de que comenzara la gran emigración, los vikingos eran un pueblo campesino, dominado por un estamento aristocrático rural y militar, sin que existiera la noción de Estado, si bien había una serie de dinastías reales en ciertas regiones. El regionalismo era muy poderoso. Se tenía la idea de que existían tres grandes nacionalidades escandinavas. Dinamarca nació en el siglo VI, de la unión de los jutos de la península y los daneses de las islas y de la región de Escania. En Suecia se produjo la fusión, alrededor del centro económico y religioso del Mälar, de los pueblos de los Svear, al norte, y los Götar, al sur. Finalmente, el llamado “camino del norte” (Nordhrvegr) dio origen a Noruega, donde el poblamiento era muy disperso. La clase aristocrática dirigente estaba compuesta por grandes propietarios rurales, jefes de su linaje y de su cantón, que presidían tanto la asamblea como la guerra. Estos jefes no reconocían a los reyes más que una preeminencia solemne, sin autoridad práctica alguna. Eran además sacerdotes del santuario local. Su residencia, según muestran las tradiciones de las sagas y los vestigios arqueológicos, contaba con una gran sala rectangular de madera con hogar central. El jefe se sentaba en un trono y recibía allí a sus huéspedes en los grandes banquetes. Al mismo tiempo, dirigía la explotación de sus tierras, en las que trabajaba mano de obra servil. En caso de guerra naval, el jefe y sus hombres fieles se reunían para construir y equipar uno o más navíos. En algunas regiones, cuando el jefe moría se le enterraba en uno de estos barcos, en tierra y cubierto por un gran túmulo, a veces rodeado por gran número de esclavos. Las asambleas regionales de los jefes y sus vasallos, que se celebraban al aire libre, eran la única autoridad política y normalmente iban acompañadas de festividades religiosas. De las asambleas emanaba la ley, que conservaban de forma oral algunos notables. La independencia de los grupos locales y de sus jefes era casi total, especialmente en Noruega. El rey vikingo era nombrado, como en la tradición de todos los pueblos germánicos, por una combinación entre elección y herencia dentro del seno de un linaje. Era responsable, de forma más sobrenatural que efectiva, del bien público en general, y para ello desempeñaba diversos ritos. Era árbitro y pacificador, pero nunca legislador; convocaba al ejército y a la flota y recibía a los embajadores de otros soberanos. Por lo demás, se comportaba igual que el resto de los jefes locales y era también enterrado en un túmulo. Entre los svear de Uplandia y los noruegos meridionales hubo dos dinastías homónimas, los Ynglingar, que gozaron de una gran prestigio y estabilidad. En Dinamarca la realeza fue más inestable y estuvo menos ligada a un linaje y a un lugar. No se conocen, fuera de las tradiciones literarias tardías, ni la capital ni el cementerio real daneses, hasta que a principios del siglo X apareció la dinastía de los Jelling, en el interior de Jutlandia. Entre los propietarios rurales y el rey había un nivel intermedio, el de los jefes regionales (jarl), cuyos cargos eran hereditarios, y que contaban con un poder equivalente al de los reyes. Según parece, el movimiento vikingo partió de este estamento de propietarios rurales y de los jefes regionales. En Noruega y Suecia, antes del siglo XI, la realeza no tuvo un interés más que indirecto en el movimento expansivo. La emigración fue un medio eficaz para librarse de los aristócratas y propietarios más levantiscos, y un medio de garantizar la paz desviando hacia el exterior las ambiciones aristocráticas. La tradición literaria islandesa, por ejemplo, enlaza la partida de los principales jefes del oeste de Noruega con el esfuerzo unificador del rey Harold el de los hermosos cabellos. Es posible que los pobladores que viajaron a Islandia pertenecieran a los linajes que se oponían a esta política de unificación. En cambio, la realeza danesa se interesó desde el principio por la expansión marítima y a menudo sus miembros dirigieron personalmente expediciones. Sin embargo, este interés decreció precisamente en el momento de mayor auge de las conquistas, desde mediados del siglo IX a mediados del siglo X. La economía de los pueblos vikingos antes de la emigración era eminentemente agrícola. En Dinamarca el cereal ocupaba el primer lugar de la producción, mientras que en Noruega era la cría de ganado lechero semitrashumante la principal actividad económica. Hasta el siglo IX no hubo ciudades, aunque algunas poblaciones estaban en cierta medida especializadas en el comercio. La aparición de los primeros núcleos urbanos fundados por comerciantes extranjeros, sobre todo frisones, coincide en el tiempo con las primeras incursiones vikingas. La actividad comercial de los pueblos escandinavos en esta época era muy limitada. Se practicaba el trueque y a la producción artesana y no se conocía la moneda. Los primeros centros de comercio en Suecia (Birka) y Noruega (Skiringssal) estaban bajo vigilancia de los reyes. En Dinamarca, el principal centro de trata, Hedeby, situado en la frontera, fue disputado por los soberanos daneses y alemanes, y finalmente fue sometido por un jefe sueco. En estos centros se comerciaba con las primeras riquezas obtenidas en las expediciones ultramarinas, pero el impulso inicial del comercio escandinavo no se conoce. Respecto a la vida cultural de los pueblos escandinavos, se conoce muy poco de ella antes de la era de los vikingos. La tradición rúnica data al menos del siglo III, pero las principales inscripciones son de los siglos X y XI. Los poemas más antiguos son de la segunda mitad del siglo IX, época del padre de la tradición literaria escáldica, Bragi el Viejo. Parece sin embargo que estos pueblos contaban con una tradición literaria prolongada y de gran refinamiento, pero su mayor florecimento se produjo tras la emigración vikinga, al entrar la cultura escandinava en relación con otras culturas que la enriquecieron. La literatura escáldica, sin embargo, es de una extrema originalidad y complejidad. Los Edda son un conjunto de poemas mitológicos y épicos transcritos en Islandia hacia 1270, conservados en un solo manuscrito, el Codex Regius de Copenhague. Su estudio ha demostrado que muchos de ellos se compusieron en épocas más antiguas y que se transmitieron oralmente desde Noruega hasta Islandia. Fueron influidos por las tradiciones poéticas celtas y por el cristianismo. No constituyen sin embargo una fuente fiable para el conocimiento de la historia escandinava. La religión de los pueblos escandinavos estaba fragmentada en diversos cultos nacionales, que tenían lugar en algunos grandes templos, como el de Uppsala, con ritos en los que participaban los soberanos y en cuyo transcurso parece que se practicaban sacrificios humanos. Existían innumerables cultos regionales y locales, dirigidos por la aristocracia rural, y cultos familiares, probablemente los más extendidos, que se practicaban en banquetes campestres, con sacrificios animales y libaciones en común. El panteón constaba de un pequeño número de grandes divinidades: Odín, el dios de la guerra y la sabiduría; Tor, el dios de la tormenta, que ocupó un lugar preeminente desde el siglo IX; Freyr, dios de la fecundidad, y su compañera Freyja, que eran las figuras más populares y las únicas de las que se han encontrado representaciones figuradas. Otros, como Baldur, dios de la juventud; Loki, una divinidad maléfica, o Heimdall, el vigilante de las puertas del cielo, eran más personajes míticos que dioses a los que se dedicara una auténtica devoción. Había además un gran sustrato de personajes semidivinos: trolls, valquirias, elfos, etc. Y, pasando ya al tercer cuento, La vida desde los inicios, para niños, éstos han de tener una noción fija sobre lo que es un fósil. Los fósiles están integrados por restos de plantas, animales o de su actividad (galerías, pistas, excrementos, etc.) que se han conservado en los sedimentos. En general, el termino fósil se aplica como adjetivo a cualquier estructura conservada por el enterramiento aunque signifique, en sentido estricto, enterrado. Los organismos fosilizados han perdido, normalmente, las partes blandas y las partes duras pueden conservar su naturaleza tal cual o mineralizarse, carbonizarse o recubrirse de alguna sustancia mineral. Así, se conservan las conchas de los Moluscos, Braquiópodos, los poríperos en los Coralarios, los caparazones en los Trilobites, las placas dérmicas en los Equinodermos, los huesos en los Vertebrados, etc. Los microorganismos fosilizan bastante bien: caparazones de los Microforaminíferos, cápsulas de Radiolarios y Flagelados, así como frústulas de Diatomeas o Conodontos. En los casos normales de fosilización se pueden encontrar conservada la estructura interna de los restos esqueléticos como, por ejemplo, en las conchas de los Moluscos que, en ocasiones, hasta conservan la capa interna nacarada. Si lo que se conserva es el vaciado o el molde del resto esquelético, puede estar formado por el depósito de algún mineral en el hueco dejado en la roca por el esqueleto, al disolverse en aguas carbonatadas. También podemos encontrar otro tipo de fósil, formado por las impresiones dejadas en las rocas sedimentarias por determinados restos orgánicos que luego han desaparecido, como las hojas vegetales y las alas de los insectos. Otro caso de impresiones fósiles las originaron organismos sin partes esqueléticas, cuya huella ha quedado en las rocas sedimentarias de textura suficientemente fina. La actividad orgánica de algunos seres se conserva en trazas de su existencia, en forma de excrementos (por ejemplo, Coprolitos), conductos de habitación de algunos organismos cavícolas, rellenos en ocasiones de excrementos, pellets fecales (por ejemplo, Tomaculum), huevos fósiles (por ejemplo, Dinosaurios) o restos del contenido gástrico formado por la ingesta de otros organismos (por ejemplo, marcas en huesos de vertebrados producidos por carnívoros). Cuando se conserva fósil la huella del paso o las pistas de reptación de los animales sobre un terreno blando se trata de Icnitas (por ejemplo, Trilobites). Los fósiles químicos se producen cuando sustancias químicas de origen orgánico, contenidas en las rocas sedimentarias, sirven para demostrar que allí hubo un organismo vivo pero no fue posible su fosilización. En la mayoría de los casos, se conservan solo partes aisladas del organismo. En los vegetales se puden encontrar fosilizados el polen, las hojas y los tallos, así como en los vertebrados dientes, vértebras y falanges. La fosilización conserva, en algunos restos, los compuestos orgánicos como la quitina o los aminoácidos, aunque con el tiempo se van desintegrando sus isótopos radiactivos y se enriquecen en flúor. Esta relación entre el isótopo que se descompone y el neoformado es utilizada para comparar únicamente la antigüedad relativa de los restos de un mismo yacimiento, ya que de un yacimiento a otro no se mantiene esta relación. En conjunto, los fósiles nos ofrecen los únicos datos que tenemos sobre la vida en el pasado. De su estudio se puede deducir cómo apareció y se diversificó la vida en la Tierra aunque, desgraciadamente, nos faltan partes de esa historia, pues todos los fósiles encontrados (unas 800.000 especies) representan aproximadamente un 40% del total de organismos que vivieron en el pasado. El estudio de los fósiles se debe al interés por descifrar cómo eran los organismos del pasado y con ello llegar a formular algunas leyes de la historia de la vida. Georges Cuvier (1769-1832) descubrió que los fósiles servían a la geología como marcadores de los estratos y que, ordenándolos en el tiempo, se podría establecer una escala de edad relativa para los conjuntos de estratos. Por ello, fue el primero que sentó los principios de la Paleobiología. Su contemporáneo William Smith (1769-1839) fue el iniciador de la Bioestratigrafía (Paleontología Estratigráfica), que es la aplicación de la Biología Histórica a la Geología para marcar los estratos y asignarles una edad relativa. Pues, poco más o poco menos, estas son las categorías científicas que manejan los protagonistas de los tres cuentos citados. B. Fragmento de la obra que me ha gustado y hacer una lectura en voz alta Me he informado sobre la Hipótesis del Gran Impacto. Al respecto he alucinado cuando e han leído los siguientes párrafos: “Según ésta, el impacto de un asteroide o un núcleo cometario de aproximadamente 10 kilómetros de diámetro, que posiblemente viajaría a una velocidad de unos 20 kilómetros por segundo, produjo como primer efecto una elevación térmica instantánea de varios grados que afectó a la troposfera y a la superficie de los continentes y de los océanos. Este shock térmico provocaría incendios a escala planetaria, que han dejado su marca en las cenizas del límite K/T. Si el impacto hubiera sido sobre el océano, se generaría un supertsunami, con olas de varios kilómetros de altura. A continuación, la atmósfera quedó cargada de partículas: el asteroide se vaporizaría en el impacto, pero habría también polvo proveniente de la litosfera y una niebla de vapor de agua y de volátiles aportados por el cuerpo impactante; éstos serían más importantes en el caso de un cometa, para el que se ha calculado la producción de una gran cantidad de monóxido nitroso. Se supone que la atmósfera pudo tardar entre 3 y 6 meses en quedar relativamente limpia de polvo y vapores . Durante este período de oscuridad relativa, las temperaturas caerían bruscamente y los vegetales cesarían, o disminuirían mucho, su actividad fotosintética. La destrucción de biomasa afectaría tanto a los vegetales terrestres como al fitoplancton, y traería consigo el colapso de las cadenas alimenticias basadas en los vegetales, ya que las reservas de los ecosistemas marinos no van más allá de 10 a 100 días.” Asimismo, sobre las especies amenazadas o especies en peligro de extinción me ha llamado la atención poderosamente algo leído; “Las especies han evolucionado a lo largo de los tiempos geológicos y de forma dinámica han dejado de existir unas para aparecer otras, debido a la influencia de los cambios climáticos o a la incapacidad para adaptarse a la competencia y depredación impuesta por otras especies; es decir, que de alguna forma han perdido la batalla de la selección natural. De manera que la extinción es en realidad un proceso normal y natural en el curso de la evolución, y de hecho, el número de especies desaparecidas a lo largo de toda la historia de la Tierra es muchísimo mayor que el de las especies existentes en la actualidad; se estima que se han extinguido por causas naturales cerca del 98%25 del total de especies que han existido, y una de las más conocidas es la extinción de los dinosaurios al final del Cretácico, hace 65 millones de años. Sin embargo desde el siglo XVII, los seres humanos han provocado un aumento en la tasa de extinción de animales y plantas, de forma no natural, debido básicamente al aumento de la población humana y a una utilización cada vez mayor de los recursos naturales.” C. De dónde ha venido la inspiración para escribir tal obra La inspiración de una persona es un fenómeno humano fascinante que surge del espacio profundo de nuestra anatomía conceptual. Es un estado emocional subjetivo, repentino y efímero, en el que experimentamos un sentido de claridad y motivación para actuar. La inspiración puede manifestarse de diversas maneras, desde la creación de una empresa exitosa hasta la combinación perfecta de ropa. Es un estado que enciende el alma y nos impulsa a alcanzar nuevas alturas en nuestra vida personal y profesional. La inspiración tiene su origen en nuestra mente y en nuestra capacidad para conectar ideas y conceptos de manera creativa. Es el resultado de la interacción de diferentes áreas del cerebro, como la corteza prefrontal, el hipocampo y la amígdala. Estas áreas trabajan en conjunto para procesar información, generar nuevas ideas y emociones, y crear conexiones entre conceptos aparentemente no relacionados. Nuestra mente es un vasto almacén de conocimientos, experiencias y emociones. La inspiración surge cuando somos capaces de combinar elementos de este almacén de manera novedosa y creativa. Es como si nuestra mente se convirtiera en un lienzo en blanco en el que podemos dibujar nuevas ideas y perspectivas. La inspiración puede manifestarse de muchas formas diferentes. Puede ser el impulso que nos lleva a iniciar un nuevo proyecto, a escribir una canción o a pintar un cuadro. También puede ser la chispa que nos impulsa a tomar decisiones importantes en nuestra vida, como cambiar de carrera o mudarnos a otro país. Incluso puede manifestarse en acciones más simples, como la elección de nuestra vestimenta o la forma en que organizamos nuestro espacio de trabajo. La inspiración es un fenómeno humano fascinante que surge del espacio profundo de nuestra anatomía conceptual. Es un estado emocional subjetivo, repentino y efímero, en el que experimentamos un sentido de claridad y motivación para actuar. La inspiración puede manifestarse de diversas maneras, desde la creación de una empresa exitosa hasta la combinación perfecta de ropa. Es un estado que enciende el alma y nos impulsa a alcanzar nuevas alturas en nuestra vida personal y profesional. La inspiración tiene su origen en nuestra mente y en nuestra capacidad para conectar ideas y conceptos de manera creativa. Es el resultado de la interacción de diferentes áreas del cerebro, como la corteza prefrontal, el hipocampo y la amígdala. Estas áreas trabajan en conjunto para procesar información, generar nuevas ideas y emociones, y crear conexiones entre conceptos aparentemente no relacionados. Nuestra mente es un vasto almacén de conocimientos, experiencias y emociones. La inspiración surge cuando somos capaces de combinar elementos de este almacén de manera novedosa y creativa. Es como si nuestra mente se convirtiera en un lienzo en blanco en el que podemos dibujar nuevas ideas y perspectivas. La inspiración puede manifestarse de muchas formas diferentes. Puede ser el impulso que nos lleva a iniciar un nuevo proyecto, a escribir una canción o a pintar un cuadro. También puede ser la chispa que nos impulsa a tomar decisiones importantes en nuestra vida, como cambiar de carrera o mudarnos a otro país. Incluso puede manifestarse en acciones más simples, como la elección de nuestra vestimenta o la forma en que organizamos nuestro espacio de trabajo. La inspiración es un estado emocional subjetivo que nos llena de energía y entusiasmo. Nos sentimos conectados con algo más grande que nosotros mismos y experimentamos una sensación de propósito y significado. Es como si estuviéramos tocando la esencia misma de la vida y sintiéndonos vivos de una manera única. La inspiración es contagiosa y puede transmitirse físicamente. Cuando estamos cerca de personas inspiradas, podemos sentir su energía y entusiasmo contagiándonos. Sus palabras y acciones nos motivan y nos impulsan a actuar de manera similar. Es como si la inspiración se propagara de persona a persona, creando una cadena de creatividad y acción. La inspiración tiene varias características distintivas que la hacen única y poderosa: La inspiración está intrínsecamente ligada a nuestras emociones. Nos hace sentir vivos, emocionados y conectados con algo más grande que nosotros mismos. Es un estado en el que experimentamos una mezcla de alegría, entusiasmo y determinación. La inspiración puede ocurrir fuera de los límites de nuestra conciencia. A veces, nos encontramos inspirados sin saber exactamente por qué o cómo. Es como si la inspiración surgiera de un lugar más profundo de nuestra mente, más allá de nuestra comprensión consciente. La inspiración es como un fuego que enciende nuestra alma. Nos impulsa a actuar y nos da la fuerza y la motivación necesarias para superar obstáculos y alcanzar nuestras metas. Es un estado en el que nos sentimos conectados con nuestra verdadera esencia y con el propósito de nuestra vida. La inspiración tiene un valor trascendente. Nos hace sentir como si hubiéramos sido habitados por un aliento místico, como si estuviéramos tocando algo divino. Nos conecta con algo más grande que nosotros mismos y nos impulsa a crear algo significativo y duradero. La inspiración es un fenómeno humano fascinante que surge del espacio profundo de nuestra anatomía conceptual. Es un estado emocional subjetivo, repentino y efímero, en el que experimentamos un sentido de claridad y motivación para actuar. La inspiración puede manifestarse de diversas maneras y tiene un valor trascendente. Nos hace específicamente humanos y contribuye a la evolución de nuestra especie. D. Desarrollar un razonamiento sobre porqué leer tu Obra Es conveniente leer esta obra porque la palabra evolución está de moda; en un principio fue la evolución de Darwin, pero este principio lo preside todo. Todo está en constante evolución. La vida desde los inicios pone en jaque absolutamente todo, y lo que hoy es blanco mañana es negro. La evolución biológica es el conjunto de cambios en caracteres fenotípicos y genéticos de poblaciones biológicas a través de generaciones. Dicho proceso ha originado la diversidad de formas de vida que existen sobre la Tierra a partir de un antepasado común. La evolución, en relación con la genómica, se refiere al proceso por el cual los organismos vivos cambian con el tiempo a través de cambios en el genoma. Esos cambios evolutivos ocurren por mutaciones que producen variación genómica, lo que da lugar a la aparición de individuos cuyas funciones biológicas o rasgos físicos están alterados. Esos individuos que están mejor adaptados a su entorno producen más descendencia que los individuos menos adaptados. Por lo tanto, con sucesivas generaciones (que en algunos casos abarcan millones de años), una especie puede evolucionar para asumir funciones o características físicas divergentes o, incluso, puede evolucionar en una especie diferente. La evolución, como Darwin la describió en "El Origen de las Especies" en 1859, tiene varios componentes, tres para ser exactos. En primer lugar, la evolución propone que todos los organismos descienden de un ancestro común, o por lo menos de un conjunto muy pequeño de ancestros comunes - todavía se debate sobre esto, pero probablemente fuera un antepasado único común. En segundo lugar la evolución dice que hay cambios graduales en el tiempo, que sabemos que se deben a mutaciones en el ADN. Y en tercer lugar, pero muy importante, la selección natural interviene, y después de largos periodos de tiempo, los cambios que se producen, dan lugar a especies que tienen habilidades particulares para sobrevivir en el nicho concreto que el entorno les ha proporcionado. Así que poniendo esas tres cosas juntas... tenemos la evolución. E. Cómo fue el proceso creativo El proceso creativo fue inquietante hasta la desesperación. El tercer cuento, La vida desde los inicios, fue especialmente complejo. Un cuento basado en la ciencia-ficción. El proceso creativo es un conjunto de pasos y técnicas que nos ayudan a generar, desarrollar y perfeccionar ideas de manera sistemática. A menudo se asocia con las artes y el diseño, pero es aplicable a cualquier campo que requiera innovación y resolución de problemas. Evolución es un término que hace referencia a las transformaciones, progresivas o regresivas, sufridas por los seres vivos desde la aparición de la vida en la Tierra y que han desembocado en las especies actuales. El problema que cualquier concepción de la evolución exige es el de una gran amplitud deductiva articulada en torno a los reconocimientos inductivos proporcionados por el estudio de las formas animales actualmente accesibles. Es una exigencia que define al mismo tiempo las dimensiones espacial y temporal de la evolución. Como hemos dicho, el tercer cuento roza la ciencia-ficción. La ciencia ficción es un género artístico que desarrolla temas fantásticos, pero que podrían tener realidad en un futuro más o menos próximo, por apoyarse en bases científicas que les comunican un factor de posibilidad. A pesar de haber sido englobada dentro de lo fantástico, la Ciencia Ficción, como género, es mucho más amplia. En realidad, abarca todos los géneros: novela histórica, novela policíaca, novela fantástica, novela científica, etc. El mecanismo es simple: se plantea un problema definido por el suspense -es decir, donde todavía existe lo sobrenatural-, al que hay que dar una explicación racional y lógica, dentro de parámetros que la mente humana pueda admitir. Todos los tipos de literatura antes citados están definidos por las mismas características; lo único que cambia es la situación temporal: si en la novela histórica el problema se desplaza hacia el pasado, en la novela de ciencia ficción, lo que se produce es una extrapolación hacia el futuro; pero en ambos casos se consigue un "distanciamiento" que posibilita una visión más clara de lo que se pretende tratar. Entonces, el proceso creativo es un conjunto de fases desarrolladas para utilizar la creatividad como herramienta para resolver un problema o realizar un proyecto. A través de este proceso se generan ideas y se fomenta la creatividad, fomentando el pensamiento divergente. El modelo del proceso creativo se ha dividido tradicionalmente en las siguientes 5 etapas de la creatividad: preparación, incubación, descubrimiento, evaluación y elaboración (aunque la definición de cada etapa por parte de los creativos, y en ocasiones los nombres pueden variar). La creatividad o ingenio es la capacidad para pensar fuera de lo establecido, encontrar nuevas soluciones y generar ideas. La creatividad es intelecto + imaginación. Mediante el intelecto, una persona es capaz de pensar, analizar la información, comprender las relaciones causa-efecto y sacar conclusiones. La creatividad es algo que nace con nosotros, es decir como una cualidad innata del ser humano. Es el medio que nos permite adaptarnos para la sobre- vivencia y en la búsqueda de solucionar problemas y encontrar nuevas formas de realizar las cosas que en muchos casos han sido el origen de avances para la humanidad. Según Graham Wallas, las cuatro fases del proceso creativo son: búsqueda o preparación, incubación, iluminación y verificación. Seguir estas fases te ayudará a desarrollar tu creatividad al máximo. Hay 5 tipos de creatividad: Creatividad mimética, creatividad bisociativa, creatividad analógica, creatividad narrativa y creatividad intuitiva. F. ¿Qué mensaje esperas difundir con tu libro? Una segunda piel nos rodea, llena de ingenuidad y que se deshace en sonrisas. Un adulto que piensa como un niño, aunque sea momentáneamente. Pese a la carga teórica que desprenden, que podría calificarse de Ciencia ficción, logran avanzar en el tiempo. Pues no nos olvidemos que los cuentos, cuentos son. El cuento culto o artístico y el cuento tradicional o folclórico El relato breve de argumento ficticio que se denomina cuento presenta dos tipologías principales: El cuento culto o artístico: es obra de un autor concreto y conocido, en ocasiones profesional, que elabora de modo original una obra de arte completa, acabada e invariable. Su creación y transmisión se realizan normalmente por el cauce de la escritura. El cuento tradicional o folclórico, en cambio, no es obra de un autor concreto y conocido, sino de un autor o de un conjunto de autores y recreadores anónimos, que elaboran de modo tradicional una obra de arte abierta y variable. Su creación y transmisión se realizan fundamentalmente por el cauce de la tradición oral. Dos tipologías relacionadas pero no plenamente coincidentes con la del cuento tradicional o folclórico son las del cuento oral y el cuento popular. El cuento oral es el que se transmite esencialmente de forma oral. El cuento popular es el conocido por el pueblo por vía oral o escrita, de modo anónimo o con autor conocido, con variantes o sin ellas. Si un cuento tiene gran difusión temporal y geográfica, si se transmite por vía oral, con variantes y es anónimo, entonces es un cuento tradicional y, al mismo tiempo, un cuento oral y popular. Si tiene algún tipo de transmisión oral, aunque sea efímera y limitada, en el seno de algún grupo que no sea necesariamente popular, diremos que es simplemente un cuento oral. Si resulta conocido por el pueblo, pero por la vía esencial de la lectura y sin pérdida de la noción de autor, se tratará tan sólo de un cuento popular. El cuento tradional o folclórico Es el relato narrativo, anónimo y ficticio, transmitido por vía oral, de generación en generación, en el seno de una misma comunidad, o de una comunidad a otra. Sus características esenciales son: El estilo oral Apreciable en la sencillez, naturalidad y coloquialismo de su registro léxico, en el carácter ritualizado de su formulística (caracterizada por los clichés de inicio y conclusión, repeticiones, etc.), y en el uso de recursos expresivos característicos del discurso oral (diálogo, énfasis, etc.). La variabilidad Apreciable en el hecho de que cada reproducción de un mismo cuento se traduzca siempre en versiones diferentes, aunque sus transmisores pertenezcan al mismo grupo o familia. La migratoriedad Apreciable en el hecho de que cuentos del mismo tipo sean conocidos por pueblos diferentes, y hayan constituido objetos de intercambio cultural entre pueblos en contacto desde tiempos inmemoriales (igual que los mitos, las leyendas, las canciones, las baladas, etc.). La inconcreción temporal y geográfica Apreciable en el hecho de que los cuentos empiecen por fórmulas del tipo "Érase una vez... en un país muy lejano...". Esta inconcreción los distingue de los mitos y de las leyendas, que suelen localizarse en un tiempo protohistórico o histórico, y en lugares relacionados o conocidos por la comunidad que los transmite. El simbolismo Apreciable en el hecho de que los cuentos empiecen por fórmulas del tipo "Érase una vez... en un país muy lejano...". Esta inconcreción los distingue de los mitos y de las leyendas, que suelen localizarse en un tiempo protohistórico o histórico, y en lugares relacionados o conocidos por la comunidad que los transmite. La función de entretenimiento Apreciable en el hecho de que el cuento desempeña un papel primordial de ocio y diversión dentro de la sociedad, especialmente entre la población infantil. La función endoculturadora y socializadora Apreciable en el hecho de que el cuento, aparte de ofrecer entretenimiento a sus emisores y receptores, suele contener también una enseñanza moral o un mensaje de afirmación o de reafirmación sociocultural más o menos explícitos. G. ¿Sigues escribiendo? ¿Piensas en publicar otros libros? Sí, sí continuo escribiendo, aunque no con el ahogo que lo hice en el pasado. Tengo un penDrive lleno de publicaciones, que tengo que dosificar en el camino a la imprenta. Hoy, no obstante, he puesto el acento en el cuento. Mi gran asignatura pendiente sigue siendo la articulación de una novela, pero me gustan los relatos cortos, que no dejan de ser narrativa. ------------------------------------------------------------------------------------------------------------