Hablar de Donostia-San Sebastián es referirse a una ciudad emblemática de la Península que, a pesar de no haber ostentado capitalidad alguna, destaca como una perla en el centro de una diadema. Y justamente a una perla se ha comparado esta villa incrustada en el fondo de su hermosa bahía, aprovechando el fácil pero no por ello menos oportuno juego de palabras que nos proporciona su nombre, La Concha.
Ciertamente, el entorno en el que se enclava la capital guipuzcoana es único. Situada entre la pequeña sierra litoral de Mendizorrotz y la bocana del puerto de Pasaia, la ciudad ofrece una de las fachadas más conocidas de la geografía vasca; dos arcos profundos separados por la desembocadura del río Urumea conforman la bahía de La Concha, un magnífico anfiteatro natural flanqueado por los montes Igeldo y Urgull, y en cuyo centro se halla la isla de Santa Clara. En este arco se encuentra la playa de La Concha y, después de un espolón rocoso llamado del Pico del Loro, la aristocrática playa de Ondarreta. En la parte oriental de la ciudad, el golfo de Zurriola, más abierto, se prolonga desde el Urumea hasta la ladera del monte Ulia. Será preciso aclarar, en cualquier caso, que dicha fachada no constituye la totalidad de la villa, que en realidad se extiende hasta más allá de estos límites; la panorámica de las playas de La Concha y de Ondarreta representa tan sólo el rostro más esplendoroso de la ciudad, su tarjeta de visita. La incomparable playa de La Concha es una de las señas de identidad de San Sebastián. Situada en pleno centro de la ciudad, ofrece al visitante la oportunidad de disfrutar de magníficas vistas, como la que nos ofrece su hermosa bahía en forma de concha, con la isla de Santa Clara en el centro, flanqueada por los montes Urgull e Igeldo. De fina arena dorada, en sus 1.350 metros de longitud podemos practicar numerosas actividades deportivas. Es un spot alternativo para los días grandes, un beach break muy urbano. Cuenta con varios picos, sobre todo a su derecha, destacando El Pico del Loro en marea alta, ideal para la práctica de bodyboard. Por su parte, la playa de Ondarreta, en el extremo oeste de la capital donostiarra, al abrigo del monte Igeldo y frente a la isla de Santa Clara, es una de las más elegantes de Gipuzkoa. Precisamente, está unida a las playas de La Concha y La Zurriola a través de un paseo marítimo de 7 kilómetros que termina cerca de Ondarreta, concretamente en el Peine del Viento, espacio mágico donde contemplaremos las esculturas de acero de Eduardo Chillida que se agarran a las rocas, desafiando a las olas del mar.
La elegancia arquitectónica de los edificios de La Concha es fruto del interés que la ciudad despertó, durante el siglo XIX, en la reina María Cristina, que la eligió como retiro durante la estación veraniega. La soberana hizo construir junto al espolón del Pico del Loro el espléndido palacio de Miramar, que fue su lugar de residencia durante sus vacaciones donostiarras. A raíz de esta decisión, la ciudad se convirtió en el lugar de veraneo más distinguido de la Península, al que acudía la crema de la sociedad madrileña. A partir de entonces, y hasta los primeros años del siglo XX, proliferaron los hoteles, cafés y restaurantes de lujo, los espectáculos de teatro y las fiestas y bailes. El casino fue, durante esta Belle Époque, uno de los centros de atracción de la ciudad, hasta que el general Primo de Rivera prohibió el juego. En la década de los treinta, Donostia-San Sebastián fue uno de los escasos casinos que tuvo el “privilegio” de probar una ruleta, inventada por dos ingenieros llamados Daniel Strauss y Perlo, conocida como straperlo; este nombre designó con posterioridad actividades de dudosa legalidad en la posguerra franquista. No obstante, el Palacio de Miramar fue construido en 1893 a petición de la reina María Cristina de Austria. Al verlo, el palacio recuerda a las casas de campo de la nobleza inglesa. Fue diseñado por el arquitecto inglés Selden Womun y construido por el maestro José Goikoa, estando durante años en manos de la realeza española.
Llegados a este punto, yo os confesaré que soy Ignacio, un viejales de 66 años.T engo que haceros una confesión brutal, ya que de mantener por mucho tiempo dicha mentira dicha situación sólo redundaría en una pérdida sistemática de vuestra confianza. Estoy haciendo este recorrido por San Sebastián/Donostia acompañado de algunas de mis primas, como son Astrid, Desideré y Olimpia, jóvenes de unos 25 años, que no hacen otra cosa más que preguntar o importunar, aunque concedo mucho valor a su curiosidad y a sus ansias de conocer. La primera pregunta parte de la mayor de las tres, concretamente de Astrid, quien me interroga en los siguientes términos:
- Después de envolver demasiado el pastel, dime Ignacio cuál es el barrio más antiguo de la ciudad y qué otros barrios merece la pena desenterrar.
Yo, Ignacio, tranquilamente respondo a la pregunta que me ha hecho Astrid:
- El núcleo más antiguo de la villa se encuentra en el tómbolo que comunica la tierra firme con el monte Urgull, junto al río. Se trata de un terreno formado al acumularse los aluviones del Urumea en el trecho que existía entre este monte, que antes era una isla, y el litoral. La primitiva aglomeración se fue ampliando hacia el sur, formándose un ensanche que alberga hoy las sedes de las instituciones financieras y comerciales más importantes de la ciudad. Al otro lado del Urumea se halla el barrio de Gros, asentado sobre un antiguo arenal que fueron colonizando, en primer lugar, los chatets residenciales, y que en la actualidad está totalmente urbanizado.
¡Bueno!, ahora le toca chanda a la menor de las tres, a Olimpia, quien apremia, aunque no inoportuna:
- ¿Qué me puedes decir Ignacio de la basílica de Santa María?
Y, de nuevo, respondo con el total de mis energías:
- En el casco viejo destaca la BASÍLICA DE SANTA MARÍA, que posee planta de salón, la cual está dividida en tres naves, donde destacan los pilares centrales que soportan la alta bóveda. Obra de los arquitectos Lizardi e Ibero, fue levantada a mediados del siglo XVIII, concretamente en 1745, y es de estilo barroco. Advertimos que el Barroco es el estilo que se desarrolló durante el siglo XVII y primera mitad del XVIII. Sus características especiales hicieron que fuera menospreciado por la crítica neoclásica, por lo que la palabra ha pasado a tener un contenido peyorativo que va perdiendo poco a poco. Acaso las dos ideas matrices del Barroco sean la de movimiento, que imprime a todos sus elementos, y la pérdida de papel constructivo de muchos de ellos, a favor de una mayor riqueza ornamental e ilusionista. En ella se encuentra la Virgen del Coro, patrona de la ciudad.´
Al notar que no hay más preguntas por el momento, continúo sin alterar mi discurso:
- Los atractivos de la capital guipuzcoana son múltiples, comenzando por las vistas que ofrecen sus dos privilegiadas atalayas. Desde el monte Igeldo, al que se accede en coche o a través de un funicular, se contempla un soberbio panorama de la bahía y de la ciudad rodeada de montañas; una visita nocturna permite ver toda la ciudad iluminada, un espectáculo inolvidable. Desde el monte Urgull, coronado por el castillo de Santa Cruz de la Mota, se puede apreciar el dédalo de callejas de la ciudad vieja, con sus principales monumentos. Porque, en efecto, no faltan las construcciones monumentales en Donostia-San Sebastián.
Ahora mi sobrina mediana, es decir, Desiré se pone incómoda y pregunta:
- Primo, dirás algo de la Iglesia de San Vicente.
Yo, con mucha parsimonia y sin alterarme en absuluto le respondo lo siguiente:
- La IGLESIA DE SAN VICENTE, de construcción gótica, es la más antigua de la ciudad. La actual Iglesia de San Vicente fue reconstruida entre 1489 y 1574 tras haber sido afectada por un incendio. El diseño y construcción de la nueva iglesia fueron encomendadas en 1507 al maestro arquitecto Miguel de Santa Celay y a Juan de Urrutia. Es de estilo gótico tardío, con planta de tres naves -la central de mayor altura- , crucero alineado con las naves laterales, ábside ochavado, bóvedas de crucería. De construcción posterior fueron: el pórtico barroco (Domingo Zaldua, 1619), la sacristía (Juan de Umbarambe, 1666) y la escalera del coro (1784). Por su parte, en el ensanche se ubica la iglesia del Buen Pastor, que ejerce las funciones de catedral de la diócesis.
Dicho lo cual, continúo sin alterarme con mi discurso:
- Por otra parte, confesaremos que la Parte Vieja es el lugar más visitado de San Sebastián, sin duda alguna. Es el segundo barrio más viejo de la ciudad después del Antiguo. Se sitúa al pie del monte Urgull, que, por el lado del mar, presenta su pequeño puerto, mientras que en la parte este nos deja ver la desembocadura del río Urumea. Su corazón está ocupado por la PLAZA DE LA CONSTITUCIÓN. Su edificio central fue hasta la década de los cuarenta, el Ayuntamiento de la ciudad. Los balcones de los coloristas edificios que la rodean tienen impresos unos números que nos remontan a su pasado, en el que hacía funciones de coso taurino.
Sin prisa, pero sin pausa, afirmo que:
- Entre los edificios civiles, es preciso hablar del palacio de la Diputación, neoclásico, y del Ayuntamiento, que ocupa lo que antes fue el Gran Casino. El Club Náutico, el hotel María Cristina y el teatro Victoria Eugenia son, junto al ya citado palacio de Miramar, algunas de las edificaciones más notables. La oferta de museos donostiarras también es muy relevante. El antiguo convento de San Telmo acoge hoy un museo, en el que, junto a una sección etnográfica de gran interés, se puede visitar una apreciable pinacoteca. A los pies del monte Urgull se halla el Palacio del Mar, que alberga un renovado acuario y es sede de la Sociedad Oceanográfica de Gipuzkoa. Donostia-San Sebastián aprovecha estos escenarios inmejorables para organizar interesantes muestras culturales. Las manifestaciones abarcan todas las disciplinas del arte, pero en dos terrenos, el CINE y el JAZZ.
Ahora, me toma la palabra Desiré, quien engalana mis pensamientos:
- La ciudad ofrece sendos festivales que se encuentran entre los más importantes del continente. El blues es un género musical nacido hacia fines del siglo XIX en Nueva Orleans gracias a músicos negros que adaptaron a las posibilidades expresivas de las charangas populares el patrimonio musical del folklore de los negros de América (songs, blues, ragtime).
Astrid se precipitará y dirá lo siguiente:
- Sin embargo, olas, surf y juventud son los componentes principales del barrio de Sagüés, la zona con más movimiento y ambiente surfero de Donostia-San Sebastián. Situada al lado del barrio de Gros, en la falda del monte Ulía y colindante a la playa de la Zurriola. En concreto, la playa de la Zurriola se halla en el barrio de Gros, bajo la atenta mirada del Palacio de Congresos y Auditorio del Kursaal, obra de Rafael Moneo.
Yo, Ignacio, tomo la palabra para dejar bien en claro determinadas cuestiones:
- El PALACIO DEL KURSAAL ejecutado por Rafael Moneo, aparentando dos grandes bloques de roca varados en la desembocadura del río Urumea, auditorio y palacio de congresos sobre el que gira buena parte de la actividad cultural donostiarra. Fue declarado como mejor edificio europeo en 2001 por el prestigioso Premio Europeo de Arquitectura Mies Van der Rohe. Antiguamente, estuvo formada por grandes arenales ubicados entre la desembocadura del río Urumea y el monte Ulía. En la década de los 90, comenzaron los trabajos de rehabilitación y se procedió a la construcción de la actual playa, de fina arena dorada y fuerte oleaje, la playa más surfera de la capital. El Auditorio del Kursaal tiene un aforo de 1.806 butacas, convertible en 1.148 si el evento lo requiere. La sala está equipada con la tecnología más avanzada, con una acústica excepcional y un escenario con la máxima funcionalidad de cara a la realización de representaciones artísticas, teatrales y de ópera, así como de congresos, convenciones y reuniones de gran formato. El autor de esta singular obra es el prestigioso arquitecto Rafael Moneo, como se ha dicho. El palacio de congresos ha sido distinguido con el Premio de Arquitectura Contemporánea Mies van der Rohe, el más importante de los concedidos en Europa.
Pero mis primas no tiran dardos en balde. De hecho, Astrid dejará bien claro que:
- En frente al Palacio de Miramar se extienden unos jardines de un verde intenso, decorados con centros de flores y pequeños árboles. Además, en estos JARDINES, conocidos como los DE ALDERDI-EDER, hay una cosa que podéis hacer para sentir la ciudad como un verdadero donostiarra. Y es tumbaros en la hierba y disfrutar de una conversación agradable o de un silencio relajante con la mirada puesta en el azul intenso del mar. Tamarindos sólo poseen en España dos ciudades situadas a orillas del mar Cantábrico: Santander y San Sebastián. El tamarindo es una planta arbórea de la familia cesalpináceas (Tamarindus indica), de una altura de hasta 25 m, originaria de África oriental.
Yo retomo la palabra, pues tengo algo importante que señalar:
- La IGLESIA DEL BUEN PASTOR se construyó en 1893 en estilo neogótico en el ensanche de San Sebastián, y en 1950 fue elevada al rango de catedral de la diócesis. Se llama neogótico al estilo inspirado en el Gótico, cuyo florecimiento debe mucho a las corrientes del romanticismo nacionalista. Apareció en Inglaterra a mediados del siglo XVIII. Durante el XIX, la Europa continental conoció una fiebre neogótica que restauró y completó catedrales (como esta del Buen Pastor). En 1836 se constituía en este estilo el Parlamento de Londres. ¡Bien! El Buen Pastor se trata tan sólo de uno de los numerosos edificios que enriquecen la capital guipuzcoana, que cuenta ya con una baza fundamental, su inmejorable emplazamiento en la bahía de La Concha, un circo natural de proporciones perfectas entre los montes Urgull e Igeldo. Su enclave y orografía, convirtieron a la ciudad ya en el siglo XII en fortaleza militar. Sus murallas, único testigo de la Donostia amurallada, junto con los restos que se conservan en el aparcamiento subterráneo del Boulevard, sufrieron ataques y asedios a lo largo de los años.
Pro no se queda atrás Olimpia, quien afirma taxativamente que:
- El MONTE URGULL fue testigo en 1794 de la primera capitulación de la ciudad a manos de los franceses y presenció, impotente, el incendio que, fruto de la batalla de las tropas galas con el ejército anglo-portugués, destruyó la ciudad en 1813. El CASTILLO DE LA MOTA, sito en lo alto del monte, que fue construido en el siglo XII, sería una pieza clave de la defensa de la ciudad. Por su parte, el TORREÓN DE IGELDO, del siglo XVIII, cuya función inicial de faro ha cambiado a la de mirador, preside el monte Igeldo. Se trata de un lugar de diversión gracias a su coqueto parque de atracciones. Es recomendable tomar el FUNICULAR, el más antiguo del País Vasco y en funcionamiento desde 1912, para observar y fotografiar la ciudad desde una espectacular perspectiva. Destaca el FARO, en el flanco occidental del monte, construido en 1855 por el ingeniero de caminos Manuel Peironcely, siendo el lugar perfecto para disfrutar de la belleza del mar y de los acantilados de Igeldo.
Yo resuelvo el capítulo argumentando que:
- Muy apuradamente, indicaremos que el palacio que alberga la DIPUTACIÓN FORAL DE GIPUZKOA es un edificio de estilo Segundo Imperio, cuyo diseño global es de José Goikoa, aunque su ala derecha se debe a Ramón Múgica, la parte central a Lorenzo de Arteaga y Manuel de Urcola y, su ala izquierda, a Manuel de Urcola. Este edificio fue terminado de proyectar en 1878 y de construir en 1885. Por su parte, el Teatro Victoria Eugenia está situado en la zona más céntrica de la ciudad, siendo uno de sus edificios más emblemáticos. Cargado de historia, el Teatro ha sido testigo desde su inauguración en 1912, de los principales acontecimientos culturales de la ciudad.
Pero de pronto resurge la voz de Astrid, quien dice que:
- Originariamente Donostia/San Sebastián fue una más de las pequeñas poblaciones de pescadores que existieron en la costa cantábrica. La primera noticia histórica documentada no aparece hasta el año 1014, fecha del diploma otorgado por el monarca navarro Sancho III el Mayor en el que consta la donación de la villa al monasterio de Leire. En el año 1174 Sancho VI concede a los gascones, instalados en estas tierras, el Fuero de Estella con el propósito de potenciar su crecimiento y favorecer así la salida de Navarra al mar. El citado fuero fue confirmado por Alfonso VIII de Castilla en el año 1200, momento en el que forma parte de la Corona de Castilla. Mientras tanto, su puerto va adquiriendo fama como punto obligado para la exportación de lanas castellanas a Francia, Inglaterra y Flandes, por lo que se va conformando una ciudad con fuerte actividad comercial y mercantil, dotada ya de astilleros.
No lo puedo tolerar, pues la cronología es importantísima:
- Originariamente fue una más de las pequeñas poblaciones de pescadores que existieron en la costa cantábrica. La primera noticia histórica documentada no aparece hasta el año 1014, fecha del diploma otorgado por el monarca navarro Sancho III el Mayor en el que consta la donación de la villa al monasterio de Leire. En el año 1174 Sancho VI concede a los gascones, instalados en estas tierras, el Fuero de Estella con el propósito de potenciar su crecimiento y favorecer así la salida de Navarra al mar. El citado fuero fue confirmado por Alfonso VIII de Castilla en el año 1200, momento en el que forma parte de la Corona de Castilla. Mientras tanto, su puerto va adquiriendo fama como punto obligado para la exportación de lanas castellanas a Francia, Inglaterra y Flandes, por lo que se va conformando una ciudad con fuerte actividad comercial y mercantil, dotada ya de astilleros.
De nuevo será Olimpia, quien pregunte a su primo:
- Cómo se desarrollará y crecerá este pequeño núcleo inicial:
A lo que contesto rápidamente:
- El espacio urbano de Donostia-San Sebastián está definido esencialmente por el Casco Viejo medieval y los ensanches que, una vez derribadas la murallas en el año 1863, ganaron terreno sobre los arenales y marismas que rodeaban el núcleo original, cruzaron el río y colonizaron los montes que flanquean la bahía.
Desiré se atreve a vaticinar que:
- La Parte Vieja, protegida por el monumental Sagrado Corazón y los restos fortificados del monte de Urgull, gravita en torno a su recogido puerto pesquero y a las plazas de la Constitución y Trinidad, esta última situada en uno de los rincones más antiguos de la ciudad, con un pequeño frontón y un probadero para el arrastre de bueyes; y concluye junto al puente del Kursaal, uno de los tres puentes que tiene Donostia y por el que se accede al barrio de Gros. De entre las principales joyas arquitectónicas que se alzan en el casco antiguo merecen destacarse la antigua Casa Consistorial.
Olimpia animará a los practicantes del pintxopote:
- Donostia/San Sebastián es mucho más que la Bahía de La Concha, el monte Igeldo o el Peine del Viento. La ciudad esconde en sus entrañas desde Palacios hasta Bosques encantados con sus cuevas y cascadas. Estas zonas te ofrecen la posibilidad de conocer el ambiente donostiarra, de descubrir sus rincones mágicos, de disfrutar de tradiciones como el pintxopote y de conocer el pasado y el presente, pero también el futuro.
Para hablar del puerto de San Sebastián se presta Ignacio:
- El PUERTO DE SAN SEBASTIÁN se encuentra en el extremo oriental de la bahía de La Concha, al pie de la estatua del Sagrado Corazón que corona el monte Urgull. Es un puerto pequeño de forma triangular, con una zona pesquera y otra de recreo. Además, este puerto guipuzcoano cuenta con 400 plazas de atraque y están ocupadas en todo momento. Por otro lado, es interesante saber que, desde el puerto, parten salidas en barco para todo aquel que quiera disfrutar de un agradable trayecto por la bahía.
Por su parte, Astrid defenderá que:
- Además, gracias al tamaño de la ciudad podrás recorrerla e ir saltando de un barrio a otro sin necesidad de coger el coche o el transporte público. Si nos adentramos en sus calles, te trasladarán a la Francia del siglo XIX o la Belle Epoque. No hay dos barrios iguales, pero ninguno de ellos te dejará indiferente.
Además, Astrid se quitará la careta y defenderá que:
- Donostia también se puede disfrutar perdiéndose de compras. Dicen que los donostiarras tenemos un estilo especial y que eso se refleja en nuestras calles, nuestra forma de vestir, nuestras creaciones… La mejor manera de comprobarlo -y de saborear las tres cosas a la vez- es ir de compras por la ciudad y descubrir un comercio que ha sabido mantener su esencia y su sabor a lo largo de las décadas, conviviendo con establecimientos de tendencia y tiendas de autor.
Una de sus hermanas defiende que:
- No olvidemos que se puede disfrutar de un día en familia en Donostia. Visita La Bahía, la Playa de la Concha y la Isla Santa Clara, como un pirata, desde el mar…, además te proponemos una tarde de actividades inolvidables. Dos opciones: EUREKA, ZIENTZIA MUSEOA!, podrás ver las estrellas desde un Planetario,pilotar un fórmula 1, en uno de sus simuladores, y todo rodeado de animales y ciencia; o KUTXA EKOGUNEA, un espacio para niños y familias diseñado con criterios pedagógicos de calidad donde se fomenta la autonomía y el juego libre. Un proyecto que impulsa la concienciación ambiental mediante el ocio, el aprendizaje y la innovación en un espacio natural de 25 hectáreas.
Me toca desarrollar el museo marítimo vasco:
- El MUSEO MARÏTIMO VASCO, , anteriormente Museo Naval, se sitúa en la Casa Torre del Consulado, un edificio originario del siglo XVIII enclavado en el puerto de San Sebastián. Se trata de uno de los pocos edificios que se salvó de la quema de San Sebastián a manos de las tropas anglo-portuguesas en 1813 y a lo largo de su historia ha albergado diversas actividades, casi todas ligadas a actividades relacionadas con el mar, desde las tareas propias de control portuario a escuela náutica, pasando por auxilio marítimo o domicilio del capataz y encargado de muelles. Desde 1991 alberga este museo dedicado a la divulgación y difusión, para todos los públicos, de la historia y del conjunto del patrimonio marítimo vasco. Para llevar a cabo esta misión, entre finales de 2018 y principios de 2019 se realizan diversas obras de acondicionamiento y transformación del edificio, entre otras, la habilitación de un nuevo espacio expositivo en la buhardilla del museo. De este modo, el museo cuenta con dos salas de exhibición donde presenta diferentes exposiciones temporales de larga duración. Actualmente, la colección del Museo Marítimo Vasco está compuesta por alrededor de 6.000 piezas, entre grabados, pinturas, fotografías, postales, carteles, metalografías, cartas náuticas, planos, instrumentos de navegación, embarcaciones y objetos etnográficos. A excepción de las embarcaciones, desde 2013 se ha ido depositando en Gordailua, Centro de Colecciones Patrimoniales de Gipuzkoa.
En otro orden de cosas, San Sebastián se convierte en escenario de cine cada septiembre; las estrellas internacionales llegan a diario durante el Festival Internacional de Cine, comúnmente abreviado como Festival de San Sebastián (en euskera y cooficialmente Donostiako Nazioarteko Zinemaldia), que es un certamen cinematográfico de la máxima categoría (A) acreditada por la Federación Internacional de Asociaciones de Productores Cinematográficos (FIAPF). Se celebra anualmente a finales de septiembre, evidentemente en San Sebastián. Su primera edición arrancó el 21 de septiembre de 1953.
Tras ser concebido para su primera edición en 1953 como una Semana Internacional de Cine impulsada por el comercio local, en el año 1954 adquirió la denominación de Festival Internacional de Cine, al hacerse cargo de la organización del certamen el Sindicato Nacional del Espectáculo y el Ministerio de Información y Turismo, satisfechos ambos organismos con los resultados obtenidos en esa primera edición y con ambiciosas aspiraciones de futuro. En dicha segunda edición obtuvo de la FIAPF la categoría B (festival no competitivo).
En 1955, el Festival otorgó la primera Concha de Plata como premio distintivo del Certamen, primer galardón concedido por el Festival a una película extranjera. Al año siguiente, en 1956, la FIAPF no reconoció al Festival, por lo que se avecinaban ciertos nubarrones que podían llevar a la experiencia cinematográfica donostiarra a la desaparición. Sin embargo, en 1957 le fue concedida la máxima categoría, la categoría A (festival competitivo), quedando establecida la Gran Concha de Oro como principal galardón.
Tras la remontada iniciada en 1957, el Festival perdió la categoría A en 1963, recuperándola al año siguiente. Dirigido desde 1970 por Luis Gasca, una grave crisis se apoderó del certamen entre 1980 y 1984. Al tomar las riendas Diego Galán se inició el camino de recuperación de la máxima categoría, instaurándose el Premio Donostia.
Desde el año 1991 el Festival está organizado por una sociedad anónima con la denominación del Festival, en cuyo accionariado participan a partes iguales el Instituto de la Cinematografía y de las Artes Audiovisuales (Ministerio de Cultura), el Gobierno Vasco, la Diputación Foral de Guipúzcoa y el Ayuntamiento de San Sebastián.
Desde enero de 2001 el festival está dirigido por el guipuzcoano Mikel Olaciregui, en sustitución de Diego Galán. El nuevo director ha vivido alguno de los años más difíciles del festival. En el año 2001, en vísperas del festival, se producen los atentados del 11-S, lo que desemboca en la ausencia de estrellas norteamericanas. En el año 2003 se produce una huelga en el Hotel María Cristina, punto neurálgico del certamen, secundada por el 90% de la plantilla de trabajadores, de forma que la concentración habitual de estrellas se disuelve y éstas buscan alojamiento en otros hoteles de la ciudad. La principal característica del Festival, diferenciadora del resto de festivales, es la capacidad de atracción de los propios donostiarras, que inundan las salas de cine de la ciudad, que durante esos días solo emiten películas del Festival. Se trata del Festival con mayor asistencia de público del circuito de Festivales internacionales de primera categoría.
El Festival de San Sebastián se ha estabilizado en su tradicional enfoque al ámbito hispanohablante sin haber renunciado a su dimensión internacional.
En su más de medio siglo de existencia, el festival ha propiciado el descubrimiento de nuevos talentos del mundo del cine. Por ejemplo, es el primer festival al que acudió Roman Polanski al inicio de su carrera e impulsó las de directores como Francis Ford Coppola o Pedro Almodóvar. Al mismo tiempo, el Festival ha gozado de la presencia de estrellas internacionales consagradas, desde Bette Davis, Gloria Swanson, Kirk Douglas, Gregory Peck, Glenn Ford, Elizabeth Taylor y Audrey Hepburn hasta Robert De Niro, Meryl Streep, Richard Gere, Michael Douglas, Julia Roberts, Willem Dafoe, Catherine Zeta-Jones, Mel Gibson, Demi Moore, Naomi Watts o Brad Pitt, por poner sólo unos ejemplos.
Tras varias ediciones que fueron objeto de críticas contundentes, en la 55 edición, en 2007, el Festival estrenó nueva identidad gráfica y una nueva fórmula que combinaba el cine independiente y de calidad internacional y muy especialmente latinoamericano y español capaz de atraer con fuerza a los aficionados y de agradar a los críticos, con una mayor presencia de actores y directores conocidos por el público. Aunque esta fórmula le ha permitido recuperar el apoyo de la ciudadanía e incrementar su repercusión mediática, la presión de otros festivales, con presupuestos muy superiores al de San Sebastián y una capacidad de atracción de la industria muy superior, plantea grandes dificultades a las que el Festival donostiarra tendrá que hacer frente en los próximos años.
Y, una vez nos encontramos aquí, en el Peine del Viento, os propondremos un paseo a pie entre el Palacio del Kursaal, como inicio, y El Peine del Viento, como final, siendo la ruta accesible a todo el mundo, y pudiéndose llevar a cabo durante un día. Este paseo a pie propuesto entre las obras del arquitecto navarro y la del escultor donostiarra recorre, por un lado, parte del ensanche de la ciudad repleta de edificios señoriales y ejemplos de la más moderna arquitectura y, por otro, un tramo del gran paseo marítimo de 7 kilómetros que bordea el litoral de la capital guipuzcoana. Sin perder de vista la bahía, el paseo llega al palacio Miramar, que mandó construir la reina regente María Cristina en estilo inglés. El montículo en el que se ubica el palacio real y sus jardines, separa dos playas contiguas, la playa de La Concha y la de Ondarreta. Desde este lugar, la vista de la hermosa bahía en forma de concha, con la isla de santa Clara en el centro, es espléndida. Y, por último, pasando bajo el túnel peatonal del Pico de Loro, pasaremos a los jardines de la playa de Ondarreta. Advertimos que el llamado centro del Kursaal consiste en los dos cubos de cristal traslúcido, diseñados por Rafael Moneo, aparentando dos grandes bloques de roca varados en la desembocadura del río Urumea, auditorio y palacio de congresos sobre el que gira buena parte de la actividad cultural donostiarra. Fue declarado como mejor edificio europeo en 2001 por el prestigioso Premio Europeo de Arquitectura Mies Van der Rohe. Más concretamente, al otro lado del rompeolas se encuentra el PALACIO DE CONGRESOS Y AUDITORIO DEL KURSAAL de Rafael Moneo. Es un complejo arquitectónico constituido de un gran auditorio, una gran sala de cámara, salas polivalentes y salas de exposiciones. Se inauguró en 1999, y es, desde entonces, la sede principal del Festival de Cine de San Sebastián. Está constituido, principalmente, de dos grandes volúmenes prismáticos que emergen de una plataforma. Cada "cubo", como popularmente se les llama, está formado por un prisma interior de obra de fábrica que configura interiormente una sala, encerradas a su vez por una doble pared formada por paneles translúcidos de vidrio prensado sujetos a una estructura metálica que abarca también los vestíbulos y pasillos. Entre estos dos cubos se forma una gran superficie o terraza transitable con vistas hacia el mar, tanto a la Playa de la Zurriola como a la desembocadura del Urumea. En esta terraza, a dos alturas diferentes (más alta frente al "cubo" pequeño), se organizan distintos conciertos del Festival de Jazz de San Sebastián, así como otras actividades como una discoteca nocturna durante las fiestas de la Semana Grande donostiarra.
Ahora, toma la voz Ignacio para volver al ordenado ritual:
- En otro orden de cosas, el PASEO NUEVO es un fabuloso paseo que bordea todo el monte Urgull. Desde el Aquarium da toda la vuelta por la parte de atrás de Urgull para acabar en un extremo de la Parte Vieja, junto al Kursaal. Es uno de los paseos más bonitos y tranquilos de la ciudad ya que todo el paseo transcurre junto a la bahía de la concha y el mar cantábrico. El paseo se puede realizar tranquilamente andando en 40 minutos si salimos desde el puerto y damos toda la vuelta hasta el Kursaal. Por el paseo pueden circular también coches aunque es una zona muy tranquila para andar sin ningún riesgo ya que la circulación es bastante escasa. El Paseo Nuevo se ha hecho muchas veces famoso por las imágenes que salen en televisión y miles de fotografías que circulan por internet con impresionantes olas golpeando el paseo cuando las mareas vivas formas grandes olas haciendo que el choque de estas olas con el paseo formen un espectáculo fantástico aunque también algo peligroso si no se toman las medidas oportunas.
Entre sus primas, se despega en primer lugar Astrid, quien hablará sobre la isla de Santa Clara:
- La ISLA DE SANTA CLARA (en euskera Santa Klara uhartea) es un islote que está situado en el centro de la bahía de La Concha, de 5,6 hectáreas de superficie, y que alcanza los 48 metros de altitud, siendo bastante escarpada debido a sus reducidas dimensiones. El islote es hogar de una subespecie endémica de lagartija (Podarcis hispanicus sebastiani). Antiguamente era una península ya que se unía por tierra con el actual paseo. En la actualidad posee un embarcadero y una pequeña playa que sólo aparece con las bajamares y que, sin embargo, cuenta con servicio de socorrismo, duchas e incluso un bar, debido al gran número de personas que en verano se acercan a esta isla (comunicada durante el verano con el puerto de San Sebastián mediante un servicio regular de barco cada media hora). Aparte del pequeño muelle y las dotaciones asociadas al período estival, la única construcción de la isleta es un faro que se yergue en su cima, perteneciente a la Entidad portuaria de Pasajes. En la zona alta de la isla existen campas con numerosas mesas. A finales del siglo XVI fueron trasladados a la isla los contagiados por la peste que en esa época asolaba a la capital guipuzcoana. En suma, este pequeño arenal se encuentra en el costado del embarcadero de la Isla de Santa Clara, en el centro de la bahía de La Concha. Aparece sólo durante unas horas al día, con bajamar, permaneciendo totalmente sumergido cuando la marea está alta. Se puede acceder a la playa en embarcación, utilizando el servicio de motoras de la Isla de Santa Clara.
Toma el testigo, otra de sus hermanas:
- Durante las noches de su SEMANA GRANDE (o Aste Nagusia), que tiene lugar a mediados de agosto, destaca el Concurso Internacional de Fuegos Artificiales, constituyendo una cita ineludible para todos los amantes de los espectáculos pirotécnicos. Los fuegos pueden verse desde muchas zonas de la ciudad, aunque lo más habitual es hacerlo desde el Paseo de La Concha y calles aledañas. ¡Y tras los fuegos, nada mejor ni más donostiarra que comerse un helado! Se atribuye la invención de este arte a los chinos, pues desde tiempos muy antiguos conocían el cohete y lo utilizaban. En Europa, la pólvora, y con ella la pirotecnia, fue introducida por los árabes. Su uso se generalizó en España, desde donde pasó a los demás pueblos del Mediterráneo. Tuvo éxito de un modo especial en Venecia y Sicilia, y se popularizó posteriormente por toda Italia, donde recibió un vigoroso impulso durante los siglos XVI y XVII. En el siglo XVIII su uso estaba generalizado por toda Europa, y alcanzó un grado de perfección admirable gracias a los conocimientos aportados por los químicos y al buen gusto de los artífices. La composición esencial de los elementos activos que forman parte de los artefactos pirotécnicos es la pólvora negra. Los elementos auxiliares están destinados a acelerar la explosión de la misma, dar mayor brillantez al fuego, promover determinadas coloraciones conseguidas mediante el choque de gases calientes con la atmósfera, etc. La pirotecnia tiene también aplicación militar.
Ahora, hablará la que falta, Desiré, quien asienta que:
- Sobre el PALACIO DE MURGIA, indicaremos que los Murgia fueron, desde la Edad Media, la familia más poderosa de los alrededores de Astigarraga. Su palacio, casa-torre al principio, se asienta en un alto desde el que se controla la vega del Urumea. Es una notable edificación de planta rectangular y consta de planta baja y dos alturas, con cubiertas a cuatro aguas. Conserva buena parte de los antiguos muros de sillería retundida. Sufrió incendios en los siglos XVI y XIX a causa de las diversas contiendas que asolaron el país y tuvo que ser reconstruida en varias ocasiones. Reformada, por última vez, a finales del siglo pasado, presenta sobre la actual puerta principal el escudo de los Murgia. De esta última reforma son el cuerpo de miradores de madera, de estilo gótico, adosados en un lateral y la original escalinata imperial y los jardines que le preceden. Guarda un archivo histórico y una biblioteca de gran valor.
Ignacio toma la voz, con una nueva energía:
- En la zona del puerto se extiende un pintoresco conjunto urbano presidido por el barrio pesquero en el que se encuentran el Palacio de Mar con el Aquárium y el Museo Naval.
- En el Palacio del Mar se expone todo lo relacionado con la vida marinera. En el sótano del edificio está el aquárium, con distintas variedades de peces. El Aquarium-Palacio del Mar de San Sebastián ofrece un recorrido didáctico por el mundo marino a través de una variada muestra de fauna y flora. Cuenta con tres espacios expositivos: El Oceanario es atravesado por un túnel de metacrilato que permite una visión de 360º y cuenta con una gran fauna, en la que destacan los tiburones. El segundo espacio muestra las colecciones oceanográficas, y el último está centrado en la historia marítima local. Con el objetivo de hacer participe, de una forma activa, al visitante, el Aquarium-Palacio del Mar de San Sebastián ofrece un completo programa de actividades en el que destacan las visitas guiadas, las inmersiones, el programa "Durmiendo entre peces" -con el que conocer el mundo marino de noche- y las conferencias, entre otros. Colecciones: Acuarios tropicales y oceanario con río tropical, arrecife del Caribe, arrecife del Indopacífico, peces pelágicos, acuario táctil, morenas, micromundos y peces peligrosos.
Desiré se hace cargo de la siguiente intervención:
- En el MUSEO NAVAL, de reciente apertura, se puede contemplar el patrimonio marítimo del País Vasco, con especial dedicación a la historia de la arquitectura naval vasca.
El Boulevard constituye la divisoria entre la villa medieval y el ensanche de Antonio Cortázar del año 1863, primera etapa en la que se colonizaron las marismas de la margen izquierda del río Urumea.
Con el BOULEVARD y su coqueto kiosco de música modernista, obra de Eiffel, verdadero corazón de la ciudad, se accede a la zona moderna. Es área romántica de Donostia, donde la influencia francesa se deja sentir en el diseño de sus calles y edificios, tal y como manifiesta el Boulevard.
Otro de los barrios importantes de Donostia-San Sebastián, con la playa de Ondarreta, sus casas residenciales y el Palacio de Miramar, que se alza sobre el Paseo de la Concha, a su vez salpicado de villas señoriales y blancos edificios, es el Antiguo
Ahora interviene Olimpia, que no quiere quedarse rezagada:
- Refiriéndonos ya al MONUMENTO AL SAGRADO CORAZÓN, que se localiza en el monte Urgull, diremos lo siguiente: El Sagrado Corazón que corona el Monte Urgull es, sin duda, el monumento que menos desapercibido pasa en San Sebastián, ya que es visible desde la práctica totalidad del término municipal... Todas las autoridades civiles, militares y eclesiásticas se dieron cita el 19 de noviembre de 1950 para inaugurar debidamente el monumento, que había comenzado a gestarse en 1926, si bien el Ayuntamiento no se comprometió a impulsarlo hasta 1938. Se le dio al obispo la posibilidad de elegir la ubicación de un monumento sufragado en parte mediante suscripión popular, y el prelado eligió el más vistoso de cuantos tenía a su alcance: el castillo de la Mota del monte Urgull. Por otro lado, el monumento al Sagrado Corazón es obra del escultor madrileño Federico Coullaut-Valera (1912-1989), y destaca por sus dimensiones. Sumando las alturas del basamento, la capilla y la figura, el porte total se aproxima a los 29 metros. La cabeza mide 1,76 metros, y las manos 1,40. La anchura máxima de la figura, por su parte, es de más de cuatro metros. Dicen que a cuatro millas mar adentro se sigue viendo su espalda. En otro sentido, sobre el CEMENTERIO DE LOS INGLESES hay que destacar que el monte Urgull, convertido en parque, difícilmente podrá desprenderse de su pasado militar, presente en las numerosas baterías, murallas y construcciones de carácter castrense que recuerdan su importante función estratégica. Esos restos arquitectónicos recios, sólidos y carentes de ornamentos contrastan con el espíritu romántico, que a veces parece embrujado, del Cementerio de los Ingleses. Bastante deteriorado como consecuencia del paso del tiempo, de la inestabilidad de las laderas del monte, este recinto acoge, a la sombra de una placa conmemorativa, los oficiales ingleses de la Legión Cóndor caídos principalmente en las batallas libradas en los alrededores de la ciudad, sobre todo en la batalla de Oriamendi (1837) entre Hernani y Andoain. También están enterrados aquí otros ingleses que murieron en otras batallas. Gracias a una vieja película recientemente restaurada, sabemos que la inauguración del Cementerio de los Ingleses, en 1924, revistió gran solemnidad. Con el buque inglés Malcom fondeado en la bahía, presidieron el acto las reinas María Cristina y Victoria Eugenia, así como el infante don Jaime, varios embajadores y las autoridades locales. Tras retirar una bandera donostiarra, se descubrió la placa conmemorariva, escrita en castellano e inglés, dedicada «a la memoria de los valientes soldados británicos que dieron la vida por la grandeza de su país y por la independencia y libertad de España». En otro sentido, en un rincón de los jardines de Alderdi-Eder cabalgan desde 1973 las pequeñas figuras de bronce de Don Quijote y Sancho Panza, concebidas varias décadas antes por el escultor sevillano Lorenzo Coullaut-Valera (1876-1932). Aunque hay quien cree que la escultura es una mera copia a escala reducida de las célebres figuras que el mismo autor realizó para la Plaza de España de Madrid, la realidad es exactamente la contraria. O sea, que la pareja cervantina de Madrid sería la copia y la donostiarra, en puridad, la original. Para realizar los Don Quijote y Sancho Panza madrileños, Coullaut-Valera hizo un prototipo, una primera escultura, que es la que podemos ver junto a La Concha. Así hemos hecho alusión a tres de los monumentos que inundan Donostia-San Sebastián, llenando la ciudad de arte.
Toma el testigo Ignacio, quien mantiene que:
Otras antiguas zonas independientes que han pasado a formar parte de la capital, Donostia-San Sebastián, son: Ulía, en la cima de cuyo monte homónimo se extiende el parque más extenso y pintoresco de la ciudad y desde donde se puede contemplar una hermosa vista panorámica, Herrera, Intxaurrondo, Alza, Egia, Aiete, Igara, Añorga y Zubieta.
Disfrutad de un paseo por una de las ciudades más bellas, junto al mar y admirando algunas de las obras más representativas de nuestros escultores y artistas. El arte en espacios abiertos, accesible a todos, es una de las características más representativas de Donostia / San Sebastián. Un paseo por la ciudad permite admirar obras de grandes artistas como Eduardo Chillida y Jorge Oteiza, composiciones que se integran en la fisonomía urbana estableciendo un profundo diálogo con su entorno natural.
Toma voz y parte la guapísima Astrid:
San Sebastián ha sabido mantener la esencia del comercio tradicional, con una gran oferta de establecimientos . Además, cuenta con ese toque distinguido y elegante que se expresa también en su oferta comercial, con locales alternativos, boutiques de grandes marcas... Y si vienes a San Sebastián , no puedes dejar de visitar la capital de la gastronomía y del pintxo.
En otro sentido, Empezando por la PLAZA GIPUZKOA, esta está situada en el centro de San Sebastián y es uno de los lugares más emblemáticos de la Bella Easo. Presidida por la escultura del compositor y pianista José María Usandizaga, también incluye un complejo templete meteorológico, una gran mesa horaria de mármol blanco y un enorme reloj construido con flores de variados colores.
Los jardines y caminos situados en el centro de la plaza son lugar de encuentro y descanso para los donostiarras, muchos de los cuales han crecido dando de comer a los patos que viven en su estanque.
Frente al parque se encuentra la sede de la Diputación Foral de Gipuzkoa desde 1885, un impresionante edificio de estilo neoclásico del arquitecto José de Goicoa que presenta los bustos de ilustres marineros guipuzcoanos en su fachada.
Por otro lado, durante todo el año, la plaza sirve de escenario para la celebración de diversos acontecimientos. En época estival, por ejemplo, se realizan las ferias del libro y se colocan atracciones infantiles. También es recomendable visitar el belén que se instala en fechas navideñas.
Esta monumental plaza porticada, fue la primera plaza para disfrute público construida después del derribo de las murallas que ahogaban a la vieja Donostia, creándose en 1877 en su interior un jardín de 5.400 m2 de extensión que hizo y sigue haciendo las delicias de vecinos y visitantes.
El jardín es de estilo romántico, siguiendo el movimiento paisajista tan en boga en aquella época, que pretendía recrear la naturaleza salvaje. Este precioso e histórico rincón de nuestra ciudad, esconde multitud de secretos y curiosidades.
La zona donde se encuentra actualmente la Plaza de Gipuzkoa y la diputación de Gipuzkoa, se encontraba extramuros de la ciudad (la muralla de tierra se encontraba donde ahora está el Boulevard), encontrándose aquí el glasis o explanada anterior a las murallas.
Tras derribarse las murallas en 1863, se aprobó el proyecto del ensanche, diseñado por Antonio Cortazar, comenzándose a construir bellos edificios donde antes sólo había marismas y lodazales.
El arquitecto Ramón Cortazar, estableció unos criterios muy estrictos a la hora de levantar la nueva ciudad. Esa es la razón de la uniformidad en los edificios que cierran la plaza de Gipuzkoa. Por poner un ejemplo, se estableció que el primer cuerpo de los edificios de la plaza de Gipuzkoa fuesen de piedra arenisca, y las impostas de los arcos y los canecillos de piedra caliza de las canteras de Mutriku o Albiztur.
Este singular espacio está ubicado en el centro mismo de la ciudad, rodeado de una plaza porticada. Los jardines fueron originariamente diseñados, en 1877, por Pierre Ducasse, y los arbustos, árboles y plantas ornamentales que se instalaron fueron traídas desde las fincas de Aiete y Cristina Enea, cedidas por los duques de Bailén y Mandas.
Hoy, los jardines son un oasis lleno de encanto y romanticismo. En ellos conviven conjuntos florales y árboles singulares con elementos patrimoniales muy significativos como el monumento al músico donostiarra José María Usandizaga, obra de José Llimona, la placa en honor a Pierre Ducasse en el centenario de su inauguración, la columna meteorológica o la mesa horaria.
El área central está ocupada por un estanque, que dispone de una cantarina cascada, un elemento habitual en los jardines paisajistas de la época, y un pequeño lago donde los cisnes y patos hacen las delicias de los más jóvenes de la casa. Un coqueto puentecillo de madera permite atravesar la corriente para acceder a la otra zona de los jardines.
Dicho lo cual, nos vamos a detener ahora en el PARQUE CRISTINA ENEA. Tiene salidas a Egia, Riberas de Loiola y Amara, además de 94.960 m2. Es probablemente uno de los parques más concurridos de la ciudad, ya que es el punto donde confluyen tres populosos barrios y, además, posee la bucólica belleza yel romántico encanto de los jardines históricos.
El espacio se ubica en la península que configura el último meandro del río Urumea, en lo que fue la finca privada de los Duques de Mandas, que tras su muerte donaron a la ciudad. De hecho, la denominación misma del parque es un homenaje a la duquesa, Cristina Brunetti.
Los jardines fueron diseñados en 1890 por el prestigioso jardinero Pierre Ducasse, incorporando exóticos ejemplares de árboles como el ginkgo, la secuoya o el cedro del Líbano, algo poco común para la época. En la actualidad, cuenta con amplios caminos por los que pasear agradablemente, disfrutando de las amplias zonas de prado y las áreas de esparcimiento que se alternan con los bosquetes.
A orillas del río Urumea se extiende un bien conservado bosque silvestre con vegetación de ribera. En el estanque, de formas puras, los cisnes y ánades chapotean alegremente, mientras que en las inmediaciones del palacio, los pavos reales exhiben su colorido plumaje.
Cristina Enea es un parque público, en un lugar clave de San Sebastián. Se ha convertido en el eje de importantes equipamientos y de desarrollos urbanísticos y culturales: el barrio de Riberas de Loiola, con la Estación Intermodal de Autobuses y Renfe, el Centro Internacional de Cultura Contenporánea Tabakalera, Atotxa, el Palacio de Justicia, la Escuela de Música, las piscinas de Zuhaizti y el Centro de Recursos Medio Ambientales ubicado en el rehabilitado palacio del Duque de Mandas.
Cuenta con una gran centralidad: el parque facilita la comunicación de Riberas de Loiola y Amara, con Egia, Gros y el Centro, gracias a los accesos peatonales para abrir Cristina Enea a la ciudad por Tabakalera, Mundaiz, Riberas de Loiola y el paseo de Urumea.
Cuando el parque fue entregado a la ciudad, contaba con una extensión de 78.979 m2, de los que 993 m2 eran superficie edificada (palacio, capilla, cocinas, portería y dos casas más). Los últimos terrenos en ser agregados al parque fueron una pequeña parcela de 734 m2, sobre la que están enclavadas la capilla y las antiguas cocinas.
Actualmente, el parque cuenta con una superficie de 94.960 m2 de los cuales 16.660 m2 son viales, 1.300 m2 edificios o ruinas y 780 m2 el estanque.
El parque de Cristina Enea es el vecino ‘green’ de Egia. Se trata del mayor y más boscoso parque urbano de la ciudad, un regalo que hizo el Duque de Mandas a San Sebastián (de ahí que lleve el nombre de su esposa) a condición de que se respetara su aspecto original. Y así ha sido: el parque guarda el mismo encanto de antaño, con una completa red de senderos. Y en la parte alta, junto a la antigua vivienda todavía pueden apreciarse los pavos reales que campan por el lugar con total libertad.
El parque Cristina Enea esconde tras él una hermosa historia protagonizada por sus antiguos dueños Fermín y Cristina, Duques de Mandas. Este influyente matrimonio formó parte de la burguesía donostiarra de finales del siglo XIX, y Cristina Enea su querida finca de veraneo, se convirtió en una de las más admiradas y visitadas por su diseño y riqueza paisajística.
Ahora le toca su turno al TEATRO VICTORIA EUGENIA. Con un diseño típico de la Belle Epoque pero con un espíritu de lo más actual. Así es el Teatro Victoria Eugenia, que en 2012 celebró su primer centenario. Situado en pleno centro, con la vista puesta en el Kursaal y a orillas del río Urumea, el Victoria Eugenia ofrece al visitante una programación variada y en continuo cambio.
El edificio de piedra arenisca y motivos decorativos del plateresco con formas del renacimiento español, fue creado por el arquitecto Francisco de Urcola en el año 1912. En la fachada del edificio destacan, sobre las columnas dóricas, cuatro grupos escultóricos que representan la opera, la tragedia, la comedia y el drama.
El Teatro Victoria Eugenia ha sido durante décadas el principal escenario del Festival Internacional de Cine y desde su renovación en el año 2007 ofrece nuevos espacios y tecnologías audiovisuales punteras.
El Teatro Victoria Eugenia se encuentra en San Sebastián. Obra del arquitecto Francisco de Urcola, fue inaugurado en 1912. Ha sido escenario de importantes estrenos de zarzuela y de todas las ediciones del Festival Internacional de Cine de San Sebastián hasta 1999, en las que el teatro fue escenario de acontecimientos como los estrenos mundiales de las películas Vértigo y North by Northwest de Alfred Hitchcock. Entre los años 2001 y 2007 se llevó a cabo el más profundo proceso de reforma del teatro. A lo largo de su siglo de historia ha sido el epicentro de la vida cultural de la ciudad y se ha erigido en uno de los más activos e importantes teatros de España.
A comienzos del siglo XX, San Sebastián vivía una etapa de esplendor fruto de su creciente fama como ciudad balneario y como más importante destino turístico de la burguesía y la aristocracia españolas y uno de los más populares entre la aristocracia europea. Con el fin de reafirmar el carácter burgués y elegante de la ciudad, así como para impulsar su desarrollo en dicho sentido, en 1902 se creó la Sociedad Anónima de Fomento de San Sebastián, cuyo objetivo principal era la construcción de un teatro y de un hotel de lujo. Se barajaron diversas ubicaciones para la construcción de ambos edificios. Una de las opciones que se valoraron fue su construcción frente a la Bahía de La Concha. Finalmente, se optó por el terreno que ocupaban los jardines de Oquendo, que fue cedido por el Ayuntamiento de San Sebastián con la condición de que el teatro pasara a ser propiedad municipal pasados 70 años.
En 1909, de manera simultánea comenzaron a construirse el Hotel María Cristina y el Teatro Victoria Eugenia. El hotel fue obra del arquitecto francés Charles Mewes, autor también de varios hoteles Ritz en distintas ciudades europeas, entre ellos el Ritz de Madrid, y la dirección del proyecto recayó en manos de Francisco de Urcola, arquitecto, a su vez, del Teatro Victoria Eugenia. Urcola tuvo en cuenta la experiencia de los últimos teatros construidos en Viena y París. En 1912 fueron inaugurados ambos edificios por la reina Victoria Eugenia consorte del rey Alfonso XIII siendo el teatro llamado así en su honor. El nombre del Hotel María Cristina por su parte, hace referencia a la reina María Cristina de Habsburgo que mantuvo una estrecha relación con la ciudad residiendo en ella numerosas temporadas. El teatro se constituiría en un importante catalizador de la creación artística de la ciudad, y situaría a San Sebastián dentro del circuito de los más importantes teatros del país.
El Teatro Victoria Eugenia, de estilo neorrenacentista español y neoplateresco y cuya entrada principal está situada en el Paseo de la República Argentina, ocupa una superficie total de 2.400 m². Mientras que un gran número de edificios del siglo XIX en San Sebastián son de clara influencia francesa, el exterior del edificio está inspirado en el palacio de Monterrey de Salamanca. En la fachada principal hay cuatro bustos, correspondientes a Xavier María de Munibe e Idiáquez, conde de Peñaflorida, Arriaga, Eslava, Gayarre, Gaztambide y Santesteban. Las fachadas del edificio son de piedra arenisca, material típico de las construcciones de la época en la ciudad. La sala principal está cubierta por una vistosa bóveda, decorada con frescos de Ignacio Ugarte, de temática costumbrista. La capacidad del teatro antes de las obras de reforma culminadas en 2007 era de unas 1250 localidades. Tras dichas obras, la capacidad se redujo a unas 900, debido a la instalación de butacas más amplias y a la eliminación de aquellas con peor visibilidad. Las localidades de la sala principal están distribuidas entre el patio de butacas, la planta principal, reservada a los palcos (a los que se accede por medio de la escalinata situada justo a la entrada del teatro), plateas y anfiteatro. Con las obras desarrolladas entre 2001 y 2007, financiadas a partes iguales por el Ayuntamiento de San Sebastián y el Ministerio de Cultura (la falta de financiación por parte de la Diputación Foral de Guipúzcoa y del Gobierno Vasco suscitó cierta polémica), el teatro sufrió, además de los cambios ya señalados en lo que al número de localidades se refiere, un importante proceso de remodelación y de obtención de nuevos espacios. Como consecuencia de las obras, se crearon dos nuevas salas: la denominada 'Sala Club', creada bajo el patio de butacas gracias a la considerable profundidad desaprovechada que el antiguo patio encerraba, y una sala de danza y ballet en el tejado del edificio. Con las obras se ha ampliado y renovado de manera completa el sistema escénico, se han incorporado las últimas tecnologías en lo que a proyección y técnicas de sonido se refiere y se han abierto nuevas posibilidades de uso, como la conversión del patio de butacas en una superficie lisa que permita el uso del teatro como café-teatro. El foso ha sido reformado, pasando a ser su uso más práctico y cómodo aunque de menor tamaño. Otras innovaciones son la incorporación de ascensores y la mejora de la accesibilidad. Algunas de las reformas acometidas, sobre todo en la entrada del teatro y la escalinata central, han desvirtuado, en gran medida, la esencia original del teatro, sacrificándose parte de la identidad del teatro en favor de un tipo de recinto distinto del ideado por el arquitecto Urcola en el proyecto original. Tras las obras, el teatro ha pasado de tener una entrada de estilo de comienzos del siglo XX, con una abundante decoración y unos tonos rosas y dorados muy característicos, con una elegante escalinata, a presentar lo que algunos han calificado de 'exceso de mármol', eliminándose gran parte de los elementos ornamentales que caracterizaban la anterior entrada y dándole un color blanco en claro contraste con el viejo Victoria Eugenia. La reinauguración del teatro provocó una pequeña polémica en San Sebastián. Por una parte, los grupos de la oposición calificaron de "ventajista" el momento de la reinauguración del teatro que fue realizada días antes de las elecciones municipales, ya que aludían que los jardines y parques exteriores del edificio estaban todavía en obras y que la reinauguración del mismo debía haberse realizado en el mes de septiembre con el Festival de Cine de Donostia como escaparate internacional. Algunos grupos de la oposición al alcalde socialista Odón Elorza afirmaron que la marquesina que corona la entrada del teatro es más propia de una parada de autobús que de la entrada del teatro y, si a todo esto sumamos que en el primer mes de la nueva vida del teatro se tuvo que desalojar con carácter de urgencia el edificio en un concierto de Alaska debido a deficiencias en el suelo que ponían en peligro la integridad del público asistente, se podría decir que el inicio de esta nueva andadura del teatro ha sido accidentada. En el teatro se encuentran las oficinas del Festival de Jazz de San Sebastián, de la Quincena Musical y del Festival Internacional de Cine de San Sebastián.
Muy cerca de este teatro, se encuentra el HOTEL MARÍA CRISTINA. Se trata de un Hotel situado en la ciudad de San Sebastián. Inaugurado en 1912, protagonizó la belle époque donostiarra y es el alojamiento principal de las estrellas que acuden al Festival Internacional de Cine de San Sebastián. En él se han alojado personajes históricos tan diversos como Bette Davis, León Trotsky, Mata Hari, Maurice Ravel, Coco Chanel, Audrey Hepburn, Alfred Hitchcock, Steven Spielberg o Mick Jagger.
A comienzos del siglo XX San Sebastián comenzaba a convertirse en uno de los más importantes destinos turísticos de la burguesía española y europea. El desarrollo arquitectónico de la ciudad a partir del Ensanche racionalista de Cortázar, culminado en 1913, había configurado una ciudad de claro corte afrancesado a la que se pretendía dotar de los más avanzados equipamientos. Con este fin, un grupo de donostiarras visionarios creó en 1902 la Sociedad de Fomento de San Sebastián, un organismo privado cuyo principal objetivo era dotar a la ciudad de un gran hotel de lujo y de un teatro. Se barajaron diversas opciones para situar ambos edificios, que en cualquier caso se edificarían juntos. Una de las opciones consideradas fue construirlos frente a la bahía de La Concha. Finalmente, se tomó la decisión de edificarlos en los jardines de la Zurriola, un amplio parque urbano al borde de la desembocadura del río Urumea, donde se encontraba una escultura del Almirante Oquendo que aún hoy continúa en su sitio original. El Ayuntamiento de San Sebastián cedió dicho espacio con la condición de que tanto el hotel como el teatro pasaran a ser propiedad municipal al cabo de un período de 70 años desde su apertura. En 1909 comenzaron, de forma simultánea, las obras de construcción del teatro y del hotel. El teatro fue concebido por el arquitecto Francisco de Urcola, quien se basó en otros teatros europeos de reciente construcción. El hotel, por su parte, fue ideado por Charles Mewes, autor de varios hoteles Ritz en Europa, como, por ejemplo, los de Madrid y París, y Urcola llevó a cabo la dirección del proyecto. Finalmente, en 1912 fueron inaugurados el Teatro Victoria Eugenia y el Hotel María Cristina, a cuya inauguración acudió la Reina María Cristina. El Teatro y el Hotel configuraban, a partir de entonces, uno de los conjuntos monumentales más sobresalientes de la ciudad. Su época de esplendor coincidió con la belle époque donostiarra, es decir, con el período de la Primera Guerra Mundial, durante la cual San Sebastián se convertiría en el centro europeo de reunión de las clases acomodadas. Tras la Guerra Civil y la posguerra, el Hotel recuperaría el esplendor perdido con la creación del Festival Internacional de Cine de San Sebastián, cuyas estrellas se alojarán desde entonces y cada año en el Hotel. De hecho, la proximidad del Hotel al Teatro Victoria Eugenia posibilitaba el paso de las estrellas de uno a otro por una alfombra roja que se convertiría en uno de los elementos distintivos del Festival a nivel internacional. En los años cincuenta se añadió una nueva ala al edificio, que pasaba a tener forma de U en lugar de la forma en L original. En 1982, el Hotel María Cristina pasó a manos del Ayuntamiento. Durante los años 1987 y 1988 cierra sus puertas para renovarse y adquirir la categoría de 5 estrellas (hasta entonces era de 4). Parte del coste de estas obras de renovación fue sufragado gracias a la venta de una de las partes del ala añadida a la L original en los años cincuenta para destinarlo a la construcción de apartamentos. Desde entonces, el edificio es propiedad municipal y la explotación se concede a una cadena internacional de hoteles. Actualmente el hotel está gestionado por la división de hoteles de lujo The Luxury Collection de la cadena Starwood Hotels, la encargada de su gestión, que llevó a cabo una controvertida modificación en su decoración. Anteriormente fue gestionado por las cadenas Leading Hotels of the World y Westin.
Por otra parte, yéndonos a los jardines de Alderdi-Eder, se puede contemplar el AYUNTAMIENTO DE SAN SEBASTIÁN, que es la institución que gobierna el municipio. Sus dependencias están situadas en el antiguo Casino de la ciudad, junto a la bahía de La Concha. El edificio se comenzó a construir en 1882, con inauguración el 1 de julio de 1887 en los jardines de Alderdi-Eder de San Sebastián. A su inauguración asistió por primera vez la reina María Cristina de Habsburgo. Está próximo al Real Club Náutico. Cerró como Casino por la prohibición del juego en 1924. El 14 de abril de 1928 se llegó a un acuerdo para abrir en este edificio el Centro de Atracción y Turismo. Más tarde este ente se trasladó a un edificio anexo al Hotel María Cristina. El 20 de enero de 1945 se trasladó el Ayuntamiento a este edificio. Los arquitectos Alday y Arizmendi modificaron el proyecto inicial en 1943 y transformaron el antiguo casino en Ayuntamiento. Hasta entonces, la Casa consistorial se encontraba en la Plaza de la Constitución, (Parte Vieja), en la actual sede de la Biblioteca Municipal.
Y, ahora, diremos algo del REAL CLUB NAUTICO DE SAN SEBASTIÁN. Se definen desde el punto de vista volumétrico una serie de cuerpos escalonados con cubierta plana sustentados por una estructura portante de pilotis cada 6 m, levantada sobre los muros de carga del antiguo acuario. Dicha estructura portante da origen a unos pilares exentos de sección cuadrada vistos en la planta principal excepto cuando se funden con las paredes, como ocurre en el lado este y en el extremo sur, y unas columnas interiores de sección circular en la planta alta. Se define el cuerpo volado del piso superior, así como el final en rotonda del extremo norte del piso principal. Se encuentra situado al oeste de la casa consistorial. Incorpora en su interior el antiguo edificio del Club Náutico, reconocible exteriormente por su estructura de madera oscura contrastando con el blanco general del edificio. El programa que responde a las nuevas necesidades del Club se fija de la siguiente manera: planta baja, gran salón de fiestas, cuartos de balandristas y bañistas, cocina y servicios generales; Planta principal, vestíbulo-hall, biblioteca, sala de juego con bar, sala de juntas, terraza cubierta y servicios generales; Planta alta, restaurante, bar y gran terraza. El estilo general de este edificio obedece al racionalismo.
San Sebastián es un MUSEO DE ARTE CONTEMPORÁNEO AL AIRE LIBRE.
Disfruta de un paseo por una de las ciudades más bellas, junto al mar y admirando algunas de las obras más representativas de nuestros escultores y artistas.
El arte en espacios abiertos, accesible a todos, es una de las características más representativas de Donostia / San Sebastián. Un paseo por la ciudad permite admirar obras de grandes artistas como Eduardo Chillida y Jorge Oteiza, composiciones que se integran en la fisonomía urbana estableciendo un profundo diálogo con su entorno natural.
Te proponemos 3 rutas escultóricas, 8 Galerías de Arte y 5 centros expositivos…, ¡creemos que necesitarás más de 1 día!
En un placentero paseo costero de 6 km., encontrarás algunos de los principales artistas que crearon hace décadas la vanguardia artística vasca.
O la Ruta Belle Epóque, por el área Romántica de la ciudad, La zona romántica, característica por su aire francés, cuenta, entre otros, con varias obras dedicadas a la monarquía que venía a pasar los veranos a San Sebastián. O la ruta más escondida, casi secreta y desconocida para muchos, una ruta contemporánea, en uno de los barrios más alejados del centro urbano como Intxaurrondo, se está integrando el arte contemporáneo a través de obras de escultores consagrados.
Ahora, vamos a decir lo más sustancial del MONTE ULÍA. Ulía es un monte de San Sebastián que se extiende desde los barrios de Gros y Ulía hasta Pasajes. En su extremo occidental está la playa de la Zurriola y en su extremo oriental el puerto de Pasajes y alcanza una altitud de 235 msnm. Durante varios siglos y desde la Edad Media se colocaban oteadores en la roca de la parte más alta del monte para avisar de la presencia de ballenas a los pescadores del puerto de San Sebastián. Para proteger su riqueza natural estos parajes están definidos como parque natural protegido. El monte Ulía representa la naturaleza en la ciudad. Guipúzcoa es uno de los mejores lugares para disfrutar de la naturaleza en estado puro. El monte Ulía está situado en el extremo oriental de Donostia y se extiende desde la playa de la Zurriola (barrio de Gros) hasta Pasaia. Su nombre es de origen gascón, al igual que otros nombres que hay en Donostia como Urgull, Aiete o Miramón. Ulía está definido como un parque natural protegido con el objetivo de salvaguardar su riqueza natural. Atendiendo a sus hábitats, fauna y flora, en 1997 el Gobierno Vasco propuso que los acantilados de Ulía se designasen Lugar de Importancia Comunitaria europea (LIC). En 2004 se confirmó como LIC y Ulía pasó a ser un espacio natural protegido de rango europeo e integrado en la red natura 2000. Durante varios siglos el monte Ulía fue utilizado como atalaya natural. Los peñascos fueron acondicionados como miradores para la vigilancia, la observación y el avistamiento de ballenas. También fue un lugar clave para defender la ciudad de los ataques por la costa. En 1742, la Real Compañía Guipuzcoana de Caracas (poderosa sociedad mercantil de la ciudad) instaló en la ladera del monte varias piezas de artillería. En 1898 se construyó la batería de Monpás para prevenir ataques durante la guerra hispano-americana. De este monte salieron las piedras con las que se reconstruyó la ciudad después del incendio de 1813 y para construir el barrio de Gros a finales del siglo XIX.
En 1877 la reina María Cristina de Habsburgo escogió Donostia como lugar oficial de veraneo. Como consecuencia, la ciudad adquirió renombre y popularidad, por lo que atrajo a muchos visitantes. La ciudad tuvo que adecuarse ante esta nueva situación derivada del turismo. A principios del siglo XX se construyó el primer parque de atracciones (también conocido como parque de recreo) de la ciudad en el monte Ulía. Estaba localizado cerca del actual merendero de Ulía y fue un importante lugar de ocio y recreo. Hoy en día se pueden ver restos de aquella época como una serie de miradores, un merendero con una explanada donde se jugaba a la atracción Tiro al Pichón, los restos de un antiguo café llamado Chalet de las Peñas,… En 1902 se inauguró el ferrocarril o tranvía eléctrico que partía desde el barrio de Ategorrieta (cerca del reloj) y llegaba hasta la zona inferior del parque. Como el inicio de la vía para acceder al parque estaba alejado varios kilómetros del centro de la ciudad, se llegó a un acuerdo con la Compañía del Tranvía de San Sebastián para utilizar la red tranviaria para dar servicio desde el Boulevard donostiarra. En 1907 se inauguró el Teleférico de Ulía (también llamado transbordador funicular), un transbordador aéreo de 280m de longitud y 28m de desnivel que podía transportar a 14 personas a la vez y unía la zona inferior del parque con la parte superior. El parque de atracciones del monte Igeldo se inauguró en 1911. Debido al empuje y popularidad de este nuevo parque y a las consecuencias de la Primera Guerra Mundial (como el encarecimiento de la energía), la rentabilidad del parque cayó y el servicio de tranvía y de teleférico cesaron en los años 20. Al área donde se localizaba el parque de atracciones se puede llegar en coche o andando. Si vas en coche, puedes aparcarlo en el Aparcamiento monte Ulía (cerca del Albergue Juvenil Ulía). Si prefieres ir andando, a continuación, te comento la ruta por donde circulaba el tranvía. Partimos desde el Reloj de Ategorrieta situado en Ategorrieta Hiribidea 28. Subimos por la calle de Bordatxipi y calle Rodil hasta llegar a Arbola Pasealekua, donde comienza el paseo. Tras unos minutos llegamos al mirador de Iradi con unas maravillosas vistas de la playa de la Zurriola, Gros y Donostia. Un poco más adelante hay una bifurcación:
• Por la izquierda (Pequeño Recorrido (PR)) sigues la ruta costera del Faro de la Plata hasta Pasaia.
• Por la derecha (Gran Recorrido (GR)) continúa nuestra ruta que serpentea y se adentra en el bosque.
Se trata de un gran espacio natural que une la ciudad de San Sebastián con el vecino municipio de Pasaia, y que dado el valor de los ecosistemas que contiene, está incluido dentro de la Red Natura 2000. Combina espectaculares acantilados costeros abiertos al mar con espacios de densa masa arbórea y zonas de pradera, que pueden disfrutarse gracias a su extensa red de caminos, incluyendo la senda litoral del Camino Norte de Santiago. En la zona alta existen numerosos vestigios del uso de esta cima en distintas épocas históricas. Los peñascos rocosos son testigo de su uso como atalayas para la caza de la ballena, diferentes restos militares son la prueba de conflictos ya olvidados, y aún hoy pueden reconocerse con facilidad los elementos que hicieron de Ulia el lugar predilecto de la alta sociedad para su esparcimiento durante la belle époque. Además de su patrimonio natural y cultural, este monte ofrece unas vistas inigualables de San Sebastián en las que las cumbres de Urgull, la isla de Santa Clara y el monte Igeldo se alinean y parecen fundirse en un único relieve montañoso.
Por último, aunque sea brevemente, tenemos que hacer mención al PARQUE DE URGULL. Urgull es una privilegiada atalaya sobre la bahía de La Concha, que forma parte indiscutible del paisaje natural y de la memoria histórica de la ciudad. Una red de caminos, a la que se accede desde diferentes puntos de la ciudad, permite perderse por los bosques que cubren esta escarpada colina, de frondosas en la ladera sur, y de pinos, encinas y tamarices en la vertiente abierta al Cantábrico. Todo en este monte evoca los tiempos en los que las fortificaciones militares protegían la ciudad que se extendía a sus pies –la actual Parte Vieja– y el puerto pesquero. Hoy en día se conservan importantes vestigios de este pasado militar, con baterías cañoneras, baluartes, polvorines y parapetos distribuidos estratégicamente por toda su superficie. Situado en lo más alto, el castillo de la Mota sirve hoy de base al monumento al Sagrado Corazón. Durante los periodos vacacionales se programan actividades culturales y de educación ambiental en distintas ubicaciones, como el Natur Txoko, la Casa de la Historia o la Biblioteca infantil. Por otra parte, EL FARO DE LA PLATA merece unas palabras. Con un aspecto más cercano a un castillo que a otra cosa, el faro de La Plata es una visita obligada en la provincia de Gipuzkoa para todo el que guste de estar en contacto con la naturaleza y hacer actividades al aire libre. El faro de La Plata fue construido en 1855, sobre la peña del mismo nombre en el monte Ulía. Se trata de, probablemente, el faro más bonito de la costa vasca y uno de los más destacados de España. Así, no es nada raro que se cuele en las recopilaciones sobre los faros más bonitos de España. Y es que se trata de una construcción muy especial, puesto que su diseño se inspiró claramente en los castillos medievales. Desde hace muchos años, este faro ilumina a toda aquella embarcación que se acerca a la costa. Se encarga de marcar el paso al puerto y a la preciosa localidad de Pasaia y, junto al próximo faro de Senekozuloa, señala la estrecha y peligrosa salida al Mar Cantábrico desde el puerto pasaitarra. Sobre su nombre se han dicho muchas cosas, pero la verdad es que nada se sabe con certeza. La historia más popular cuenta que el faro de La Plata toma su nombre de su ubicación, un lugar llamado Espejo de Pasaia o Frontón de la Plata. Se dice que el color plateado de las piedras de los acantilados sobre el que se asienta era en su momento una de las principales referencias de los marineros. Como ves, en el País Vasco todo es historia. El Faro de La Plata es uno de esos lugares de Gipuzkoa que evoca misterios y leyendas. Inspirado en castillos medievales, escritores como Ibon Martin, se enamoraron de este faro y lo llevaron a sus letras. Además, la cercanía a Pasaia, hace de esta zona una continua sucesión de parajes y lugares increíbles, donde se mezcla el poderoso mar Cantábrico, senderos llenos de naturaleza y pequeños pueblos con mucha historia. No en vano, el Camino de Santiago fue testigo (y sigue siéndolo) de los hermosos caminos y de la tradición que se respira en todo lo que puedes observar. Una de las mejores opciones para visitar este paraje natural único del País Vasco es animarse con uno de los diversos itinerarios o senderos de la zona con los que podremos disfrutar de una maravillosa panorámica de la costa. Por ejemplo, desde el barrio donostiarra de Gros es posible llegar a Pasaia en tan solo un par de horas y disfrutando de las mejores vistas al mar. El faro de La Plata se encuentra cerca de la localidad de Pasaia, teniendo un acceso bastante sencillo desde el centro. Desde el Instituto Politécnico Naval, situado en la zona de San Pedro, parte una carretera que lleva directamente al faro. Una vez lleguemos, veremos una zona de ocio con mesas y bancos. Si no tienes coche, tu mejor opción es tomar la línea de autobuses interurbana Hernani-San Sebastián-Pasajes, que te dejará bastante cerca del faro y pasa cada 20 minutos.
-----------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------