jueves, 27 de marzo de 2025

RELATO BREVE, Fiestas de Moros y Cristianos.

Hoy, cogemos el coche y a la tarde-noche nos plantamos en Alcoy (provincia de Alicante). Aunque hemos elegido este lugar para celebrar la Fiesta de Moros y Cristianos, tenemos que tener muy presente que las fiestas de Moros y Cristianos se celebran en varias localidades españolas, entre ellas Alicante, Alcoy, Elda y Villena. En realidad, las fiestas de Moros y Cristianos se celebran en más de 215 localidades españolas. ¡Bien! Pero, como hemos dicho, nos montamos en mi coche, un Talbot Horizon, ya entrado en años, y tiramos hacia el mundo mediterráneo. A todos nos vienen a la cabeza mitos como el Ferrari F40, el Lamborghini Countach o el Ford Escort RS Cosworth cuando pensamos en los coches más icónicos de los años 80 y 90, pero la historia de nuestra juventud también está plagada de mecánicas más modestas como las del R5, el SEAT Panda o el Talbot Horizon. En una época en la que predominaban los utilitarios y compactos, el Horizon fue uno de los más populares del parque móvil español durante la fase de expansión del mismo en los hogares y familias de nuestro país y nos trajo, entre otras cosas, colores metalizados inconfundibles y en aquella época nada habituales como el plateado y el dorado. Así, pues, nos acomodamos como podemos y ponemos el punto de llegada en Alcoy (Alicante). En este coche vamos mi esposa, Pili, y nuestros tres hijos, Carlos, de 13 años, Elsa, la única niña, con 11 años, y Luis, el pequeño de la tribu con tan solo 6 años. Pili es una formidable madre, que estudió Magisterio, y que ejerció con los párvulos del colegio de jesuitas de esta localidad. ¡Pero aún nos quedas cosas por decir! Yo me llamo Rafa y tengo 56 años, unos meses más que Pili, y ejerzo la docencia en la Universidad, donde ahora soy profesor de Geografía de España. Se comprende, pues, que nos interesen las fiestas de Moros y Cristianos, a las que llevamos a nuestros tres retoños, a pesar de su juventud y de las aglomeraciones de gente que ocasionan estos acontecimientos. Pero antes de proseguir hacia adelante, haciendo una miscelánea vamos a decir ahora, y la hago yo que soy el narrador, las fiestas de Moros y Cristianos constituyen un espectáculo que se integra en la estructura ritual de muchas fiestas comunitarias, normalmente para realzar un pensamiento religioso. Adoptando una definición amplia de Demetrio E. Brisset, en su artículo sobre los rituales de conquista, podríamos decir que se trata de una celebración de “gran rigidez formal, con un mecanismo expresivo de tipo teatral, basado en una cadena de situaciones dramáticas, siendo las acciones gestuales a menudo acompañadas por diálogos y música dentro de un entorno escénico”. En este espectáculo, cada bando, compuesto por uno o varios hombres organizados jerárquicamente, se enfrenta al bando opuesto para dominarlo y apoderarse de un bien colectivo; el resultado es la muestra de la victoria de los héroes sobre sus enemigos. La celebración incluye en numerosas ocasiones danzas y desfiles. Las representaciones de moros y cristianos cuentan, además, con parlamentos o embajadas en verso y escenifican escenas bélicas colectivas que recuerdan los enfrentamientos de la Reconquista y toman como escenario el mismo pueblo. Se celebran en honor del patrono de la localidad, que interviene en la ficción a favor del bando cristiano. En la actualidad, se conservan en España unas doscientas poblaciones que anualmente celebran estas representaciones teatrales callejeras. Abarcan las regiones de Andalucía, Aragón, Baleares, Castilla, Cataluña, Extremadura, Galicia, La Mancha, Navarra y Valencia. La provincia de Granada es la más rica en este tipo de representaciones, cuya celebración se conoce en 28 localidades. También en Portugal existe una forma peculiar de representación de moros y cristianos llamada morisma, y en América Latina este tipo de celebraciones aparecen en cuatro regiones mesoamericanas y andinas: México —donde esta tradición ha adquirido más desarrollo—, Guatemala, Perú, El Salvador, Bolivia, etc. En Europa y en el suroeste de Estados Unidos también podemos encontrar alguna huella. En Gran Bretaña ha tenido gran importancia la Moorish Dance, pariente lejana de las fiestas españolas. Y, dirigiéndome a Pili, le hago ver que: - La fiesta de moros y cristianos debe ser investigada desde la interdisciplinariedad, es decir, teniendo en cuenta la literatura, el folclor, la moral, la religión, la historia o la antropología, para comprenderla en su totalidad. Lo cierto es que llegamos a Alcoy sobre las 18:00 horas totalmente exhaustos de fuerzas, por lo que se impone acercarse casi obligadamente a un restaurante de esta localidad, como, por ejemplo, el Alameda Bistró, donde nos ayudarán a reponer fuerzas. Pili y yo pedimos dos pericanas, que es uno de los platos más representativos de la cocina tradicional alcoyana. La pericana está formada por bajoques rojas secas (el nombre alcoyano para designar los pimientos), el mejor trozo del bacalao, que es el de la ganya, la carne del lado que recubre las ganyes, y con su piel, sin espinas, asada a la brasa o a la llama del fuego hasta tostar. Finalmente, se tiene que rasgar. Para los tres críos pedimos una coca salada valenciana, alimento al que ya nos hemos referido en otro lugar. Todo estaba muy apetitoso, con una elaboración de gran calidad. Por otra parte, Alcoy es un municipio y una ciudad situada al sureste de España, en la provincia de Alicante. Es capital de la comarca de la Hoya de Alcoy, dentro de la subcomarca de los Valles de Alcoy. Su población es de unos 60.000 habitantes. Es una de las ciudades más importantes y la duodécima por población de la Comunidad Valenciana. Históricamente ha sido una ciudad con especial relevancia tras la Revolución Industrial en España, especialmente en el sector textil, aunque también en el metalúrgico y la industria papelera. Además, es conocida como la «ciudad de los puentes», ya que su peculiar orografía está marcada por barrancos que condicionan su urbanismo. Se sitúa a 55 kilómetros de la capital provincial. Pero a Pili y a mí nos interesa, sobre todo, todo lo relacionado con el tiempo atmosférico. Al respecto, yo le cuento a Pili lo siguiente: - Alcoy presenta un clima mediterráneo, con inviernos templados y veranos calurosos. En invierno se pueden presentar temperaturas bajo cero durante las olas de frío y precipitaciones en forma de nieve. En verano las temperaturas máximas pueden superar los 40 ºC. La pluviometría es de 400 mm. El verano es la estación seca, con precipitaciones muy escasas, y en otoño se puede sufrir la gota fría, pudiendo dejar más de 100 mm en 24 horas. El número de horas de sol al año es de aproximadamente 2600. Pensemos que la fiesta de Moros y Cristianos en Alcoy se celebra a finales de abril, por lo que el tiempo puede ser muy revuelto. Pili balancea la cabeza en señal de aprobación, por lo que las chaquetas no se pueden guardar en el armario. Pero volvamos la cabeza hacia la Historia y cedamos la palabra a Pili, quien nos comenta lo siguiente: - La primera referencia que se posee de una representación de este tipo es la danza de moros y cristianos que trabó un reñido combate en los festejos del año 1150 celebrados con ocasión de la boda entre el conde de Barcelona y la infanta de Aragón, en Lérida. Siglo y medio después, los cortesanos de Jaime II fingirán una pelea vestidos de moros y cristianos en el día del santo del rey de Aragón. Aquí ya nos topamos con la simulación de la conquista de un castillo y la conversión de los moros, así como con la danza final, al son de los instrumentos de guerra. - A partir del siglo XIV se documentan otros fastos monárquicos con representaciones de las luchas de la Reconquista. Si las procesiones del Corpus de Barcelona y Valencia se convirtieron en todo un modelo por su aparatosidad, los pueblos con escasos recursos trataban de adornar sus comitivas callejeras con estos espectáculos de danzas con espadas y palos. No obstante, las referencias encontradas apenas describen los actos en sí, al menos hasta el siglo XVI. En este sentido, es una magnífica excepción la relación que encontramos de las celebraciones de moros y cristianos en los Hechos del Condestable don Miguel Lucas de Iranzo (véase Miguel Lucas de Iranzo), donde se nos relatan los festejos del 24 de junio, día de San Juan, cuando los caballeros cristianos se disfrazan de moros y combaten en el río contra los que actuaban de cristianos. - En su origen, las celebraciones de moros y cristianos tienen una profunda significación religiosa e ideológica: se trata de mostrar la victoria de la fe cristiana sobre la musulmana, con la ayuda siempre de la figura del santo patrón del lugar, cuya imagen suele ser robada por la horda infiel. En cuanto al santo, el estudioso J. Barceló postula que estas fiestas nacieron vinculadas a Santiago apóstol, apodado “Matamoros”, y sólo más tarde se remitieron al patrón del pueblo. Pero incluso podríamos remontarnos en el tiempo, si tenemos en cuenta que G. Guastavino, en Las fiestas de Moros y Cristianos y su problemática, propugna su origen en las antiguas danzas paganas como una representación de la eterna pugna entre el Bien y el Mal. - Sea como sea, en la actualidad, esta dimensión religiosa ha desaparecido prácticamente y se ahonda, sin embargo, en los aspectos folclóricos, lúdicos y carnavalescos del ritual, que se ha resucitado en recientes décadas impulsado por el turismo. - En América Latina el espectáculo de moros y cristianos adquirirá nuevas significaciones, ya que se trata de celebrar el triunfo de los españoles sobre los indígenas durante la Conquista del Continente. Las danzas que ahí se celebran tienen gran paralelismo con las de moros y cristianos aunque podrían llamarse más adecuadamente "dramas de españoles e indios". - En este sentido, parece claro que las fiestas de moros y cristianos nacieron y se difundieron a partir de la Península, aunque en Europa o América se puedan encontrar celebraciones similares. En la Europa medieval se daba también un tipo de festejo caballeresco en el que se enfrentaban un bando cristiano y otro sarraceno. Según Carrasco Urgoiti, en El moro retador y el moro amigo: “Tales mascaradas ofrecían, por un lado, la gala visual del contraste entre los atuendos y emblemas representativos de dos culturas contrapuestas; y, por otra parte, cumplían la misión de enardecer y elevar la moral de los caballeros”. - Las fuentes de inspiración histórica específica de esta fiesta son, según Brisset, las siguientes: 1- Cruzadas o “reconquista” peninsular (desde el siglo XI al XV). 2- Rebelión de los moriscos peninsulares (en el siglo XVI). 3- Guerras contra el imperio turco (en el siglo XVI). 4- Saqueos costeros por piratas berberiscos (siglos XVI-XVIII). 5- Guerras de Marruecos (siglos XIX-XX). De todos modos, los personajes y situaciones se mezclan en las celebraciones sin ningún rigor. Dicho lo cual, señalaremos también otros rasgos de la fiesta de Moros y Cristianos de Alcoy. Según Rafa, - La proclamación de la fiesta se realiza con la Gloria en la mañana del domingo de Pascua de Resurrección. La trilogía festera toma como eje el 23 de abril, festividad de San Jorge. La fiesta de Moros y Cristianos de Alcoy en honor a San Jorge mártir tiene una personalidad propia desde el siglo XVI, adquiriendo a mediados del siglo XVIII, las características que la definen. Cuenta en la ciudad de Alcoy con un distintivo que la hace singular, especial y única. La fiesta, en honor a San Jorge se compone de su proclamación, la Trilogía Festera y algunos actos previos, cuyos horarios, itinerarios y formalidades se acomodan a los tradicionales. Hacia 1804 surgirá el vocablo filà para designar nuevos grupos dentro de los dos bandos, formados por personas con una misma indumentaria y que empezaron a singularizarse con nombre propio. Estas filaes se organizan en escuadras, divididas en los dos bandos primitivos: el moro y el cristiano. No se conoce cuál ha sido la evolución de una fiesta, que tuvo su origen en una conmemoración estrictamente religiosa. No será hasta principios del siglo XVI, cuando el Ayuntamiento de Alcoy decide darle más importancia a la celebración, incluyendo actos profanos. Probablemente a partir de 1511, el Consell municipal incorporó a la fiesta la participación de la Companyia de Soldats de la villa, un tipo de milicia ciudadana reorganizada por Carlos I para defender el propio municipio y ayudar a los de la costa en caso de ataque de los piratas berberiscos. En 1672, Vicente Carbonell en su obra «Célebre Centuria» habla de dos compañías: una de Christianos Moros y otro de Cathólicos Christianos, con lo que tendríamos la actual división de bando moro y bando cristiano. Hacia 1804 surgirá el vocablo Filà para designar nuevos grupos dentro de los bandos, formados probablemente por amigos, que lucían una misma indumentaria y que empezaron a singularizarse con nombre propio. Durante el siglo XIX proliferan nuevas filaes, aunque su continuidad será difícil debido al escaso número de sus integrantes. Prácticamente a principios del siglo XX ya quedan estructuradas trece filaes moras, completándose en el último cuarto de ese siglo, con la décimo cuarta filà. En el bando cristiano, aunque quedan algunas de las iniciales filaes, ha tenido muchos más cambios y no quedarán asentadas las catorce filaes actuales hasta los años sesenta del pasado siglo. La participación de la ciudadanía fue creciendo y de esta forma aumentó su implicación en la organización de la fiesta. Desde la Guerra de Sucesión las iniciativas ya no participarán de las autoridades eclesiásticas o civiles, sino de los propios festeros que, en 1839, redactarán un primer reglamento. El siglo XX supone la consolidación de la fiesta. El auge de participantes en las filaes asegurará la continuidad. La gran aportación de este siglo a la fiesta vino de la mano de los cargos festers. Comenzaron luciendo una indumentaria diferenciada y poco a poco, con la incorporación de los boatos y las escuadras especiales en sus desfiles, han aportado tal espectacularidad a las Entradas, que su renovación hace cada año que el día de las Entradas sea diferente. Pero la masificación de las Entradas hizo imprescindibles los cambios en los horarios y en los itinerarios del desfile, y haciendo necesarias las bandas de música para que los festers puedan mantener el ritmo apropiado. Desde otro punto de vista, Pili contempla la situación con otros ojos: - En abril celebran sus fiestas de Moros y cristianos de Alcoy, en honor a San Jorge, declaradas de interés turístico internacional. Tienen su origen en la versión mítica de la Batalla de Alcoy producida en 1276 a las puertas de la ciudad y que habría enfrentado a los habitantes de Alcoy con las tropas del caudillo musulmán Al-azraq. Cuenta la tradición que en el momento clave de la batalla apareció la figura de San Jorge a lomos de un caballo sobre las murallas de la ciudad y que su figura decidió el resultado de la Batalla. El primer documento que nos habla de estas fiestas dataría de 1672 por parte del cronista Carbonell en su Célebre centuria, en la que habla de las celebraciones en honor de san Jorge y por la expulsión de los musulmanes, con aparición de dos compañías, una de Moros-Christianos y otra de Cathólicos-Christianos, que constituyen el origen de las veintiocho Filaes actuales. Las fiestas se celebran el fin de semana más próximo al día 23 de abril (San Jorge), aunque originalmente se celebraban los días 21, 22, 23 y 24 de abril. El primer día se dedica a los músicos, y por la tarde se reúnen todas las bandas en la plaza donde entonan el himno. El segundo quizás sea el día más espectacular, ya que es el día de las Entradas, dedicándose la mañana a la entrada cristiana y la tarde a la mora. El tercero es el día dedicado a San Jorge, día de procesiones. El cuarto se dedica al Alardo, la batalla, cuando todas las filaes pasan el día disparando con los arcabuces, destacando las embajadas tanto mora, por la mañana, como la cristiana, por la tarde, en las que se encaran los embajadores de cada bando para señalar el transcurso de la guerra, la cual acaba con la aparición de San Jorge, un niño que se elige por sorteo cada año perteneciente a alguna filà y que representa la figura del santo durante la trilogía festera, por las almenas del castillo lanzando miles de flechas representando aquel momento culminante de la batalla en que acabó con la vida del caudillo Al-Azraq, mientras se entona el himno de la Festa y esto marca el fin de las fiestas y la llegada de la floreciente primavera. Y, ahora, hablando ya en general de las fiestas de Moros y Cristianos, apuntaremos que en cuanto a la Literatura, el Poema de Mio Cid recoge la costumbre de los caballeros de derribar castillos de madera en los juegos de armas, y en la crónica de Lucas de Iranzo hemos visto cómo se celebran las victorias de los cristianos sobre los sarracenos, con juegos de cañas incluidos. Las fiestas de moros y cristianos, al encuadrarse en el Medievo dentro de los juegos de corte, se relacionan con los momos o entremeses, que tenían carácter dramático e incorporaban textos pequeños, disfraces, música y baile. Estos textos se desarrollaban en recepciones de reyes y nobles. De este modo, se puede decir que las fiestas de moros y cristianos son deudoras de la tradición del teatro medieval. Pero, desde un punto de vista dramático, la modalidad más importante de este espectáculo es la comedia de moros y cristianos, que empezó a florecer hacia el siglo XVI. La vistosa indumentaria que se usaba en estas comedias nos indica su posible origen en los festejos caballerescos mencionados. Es en la época barroca cuando en la corte de Felipe II esta comedia se hace una de las preferidas, seguramente por “la estrecha relación que une la fiesta barroca al teatro, especialmente en las modalidades integradas en ciclos de celebraciones cívicas o religiosas”, en palabras de S. Carrasco Urgoiti. Lope de Vega cultivó asiduamente las comedias de moros y cristianos, entre las que destacaron Los hechos de Garcilaso de la Vega y moro Tarfe, El Cerco de Santa Fe, La envidia de la nobleza, El hidalgo Bencerraje y El remedio en la desdicha. Como todavía no se conmemora la caída del moro, la tendencia es a superar las diferencias culturales y religiosas, y los personajes moros aparecen con rasgos galantes, prontos a convertirse a la religión cristiana. Calderón de la Barca también se aventuró en este género, pero “será El triunfo del Ave María o conquista de Granada, comedia anónima del Siglo de Oro, la que aparecerá como un nexo importante entre las representaciones de teatro antiguo y las actuales representaciones del drama-fiesta. ‘El triunfo’ significa un proceso de elaboración dramática de ciertos temas tradicionales que el teatro adoptó del Romancero”, según palabras de Francisco Checa y Concha Fernández. En las comedias compuestas en el siglo XVIII no aparece ninguna sobre el moro granadino, pero sí sobre la Reconquista. Y ya se muestra la superioridad de los cristianos sobre los moros (que son calificados de crueles y traicioneros) en todos los ámbitos. A comienzos del XIX, por la exaltación de lo exótico y lo legendario, volvieron a aparecer obras dramáticas que recogen el tema de los moros de Granada, sobre el que escriben Martínez de la Rosa, el Duque de Rivas o Álvarez Cienfuegos. En lo tocante a la estructura, Rafa nos argumenta que: - Según Fernando Checa y Concha Fernández, “los actuales moros y cristianos son el resultado de una cristianización cultural muy amplia. Las influencias festivas que de alguna manera han operado para estructurar esta fiesta serían los juegos juglarescos, las mascaradas carnavalescas, las soldadescas, las danzas del Corpus y diversos festejos populares; las influencias teatrales son relaciones, coloquios, dichos, embajadas, parlamentos, comedias, etcétera”. Las características de la representación teatral son, según Brisset, las luchas mímicas sin parlamentos, las danzas habladas, los coloquios con escaramuzas, los dramas con escenografía y los alardes o desfiles con embajadas y castillo. - En todas estas representaciones rituales masculinas hay una serie de elementos que se repiten: una religión verdadera, la católica; un orden jerárquico, que se reproduce en ambos bandos; un territorio propio que se defiende, y se reactualiza una fechoría. A esto se añaden a veces símbolos asociados, como colectas o rescates, ofrendas, un culto funerario, las danzas, los bebedizos embriagadores, las enigmáticas colmenas y las sátiras comunitarias. - Así, en la actualidad hay que entender los moros y cristianos como un drama popular elevado al rango de fiesta patronal local. Con componentes dramáticos vivos, representan hechos concretos muchas veces, aunque la tendencia actual es hacia la acronicidad. Los textos del drama de moros y cristianos no pueden considerarse como crónicas de lo sucedido. Los que conservamos son de finales del XVIII o del XIX, escritos por poetas locales sin ningún tipo de rigor histórico. - En estos textos se utiliza el lenguaje popular y el tiempo tiene carácter ritual o mitológico. En muchos casos el pueblo hace suyas las piezas literarias, y en otros los textos son reelaborados por individuos más cultos. La peculiaridad de la fiesta sin duda radica en la imagen del patrono, y es a comienzos del XVII cuando la escenificación incorpora el robo de ésta. La escenografía es rudimentaria (diferentes lugares públicos del pueblo) y los actores, un grupo de voluntarios la mayoría de las veces. El público es así actor y espectador a un tiempo. - Esta fiesta está especialmente arraigada en los pueblos pequeños y de montaña, bastante pobres, sin duda por el temor a perder sus tierras ante la llegada de los moros. Durante mucho tiempo, tras la Conquista de Granada, se temió profundamente su vuelta. Esto explica que en los siglos XVI y XVII se hicieran juegos de cañas y de alcancía como ejercicios de adiestramiento para defenderse de los moros, en medio de una atmósfera maurofóbica y de exaltación catolicista. - El esquema básico de estas celebraciones es el de reto / enfrentamiento-combate / triunfo-conversión. Las fiestas de Levante, en las que los dos bandos luchan en torno a un castillo de madera, han dado origen a la peculiar composición poética basada en la idea del reto, bajo la denominación general de embajadas (aunque en ocasiones se llamen también parlamentos o relaciones), declamadas por personajes muy caracterizados. - Las relaciones conforman una literatura viva en textos que viven en variantes, muchas veces a través de maestros y sacerdotes, y se han conformado oralmente cuando no existía texto impreso. En los últimos años, sin embargo, se ha procurado fijar los textos por escrito. - Según J. Barceló, las embajadas “aparecen con tanta frecuencia, que, salvo algunas excepciones, cada pueblecito ha creado su propio texto, conservando siempre las características definidas en el género”. - Los textos de moros y cristianos, tras su revitalización en el XIX, ofrecen un engañoso aspecto de antigüedad, y no suelen tener gran calidad literaria. En ocasiones quedan a cargo de la imaginación de los actores y los más graciosos son los que se ocupan de improvisar. Así, los espías de Bayarque (Almería) tienen unas intervenciones muy esperadas porque los acontecimientos más sobresalientes pasan por sus versos. En este sentido, a veces el humor y el erotismo (aunque no suele intervenir ninguna mujer) son los elementos más celebrados por la concurrencia. - Los textos pueden tener desde uno a tres actos, se estructuran partiendo de troncos comunes, y se extienden y agrupan en familias con el paso del tiempo. Son textos heterogéneos que asimilan materiales de diverso origen. Algunos textos se agrupan alrededor del tema del cautiverio y rescate y otros lo hacen en torno a las escaramuzas y la pérdida y restauración del castillo. En varios de ellos se aprecia también la influencia del Romancero. Pero en todos ellos se suele apreciar esa estructura de reto-súplica-batalla-prisión/despojo. El relato bisecuencial comienza con la victoria inicial del enemigo en la primera batalla y acaba con su decisiva derrota en la segunda. Hay una serie de bienes y objetos en disputa, como son la imagen del patrono (la más importante) y, en segundo lugar, el castillo, la religión (como motivo subyacente), las tierras y los bienes, el tributo —por ejemplo, en el Pirineo aragonés— o, antiguamente, una dama cautiva. - En cuanto a las líneas argumentales, es la conversión el objetivo final de muchos de estos dramas, pero como expresión de la superioridad de la civilización cristiana sobre la islámica. En todos los textos suele aparecer en medio de la representación la súplica a la Virgen o al santo, que sanciona el resultado final y establece lo que podríamos llamar el “juicio de Dios”, es decir, la selección trascendente de uno de los dos bandos. El bando moro será castigado en el segundo acto tras apoderarse de la imagen y del castillo, y muchas veces se convierte o huye, cuando no es aniquilado. Aunque los vencedores suelen aplicar represalias duras (que hoy se intentan suavizar), a veces también aparecen la condescendencia y una modalidad de conversión más suave, que puede emparentar con la de los dramas del Siglo de Oro. La conversión, sin embargo, dependerá de grados de jerarquía del ejército moro. La del moro Zelín, en Zújar (Granada), que ocupa la última escala dentro de la estructura militar, es una forzosa, por ejemplo. Y en estas conversiones voluntarias hay a veces un contrapunto final cómico a cargo de espías o graciosos. La no conversión, finalmente, ofrece finales trágicos. Por ejemplo, en la zona levantina la fraternidad o reconciliación final no se suelen producir. En muchas de estas representaciones se vive con expectación la voladura de la cabeza de Mahoma o su cuerpo entero. - Así, la acción gira en torno a dos polos: el bélico y el religioso, aunque el primero suele ser subsidiario del segundo. No obstante, aunque ése sea el sentido de los textos, hoy en día el pueblo no vive apenas la dimensión religiosa, como demuestra el hecho de que muchos vecinos quieran vestirse y se enorgullezcan de aparecer moros. Yo, o Rafa, sobre la Geografía, diré lo siguiente: en España aparecen tres áreas diferenciadas en la celebración de moros y cristianos, por el número de poblaciones que las celebran y por los rasgos comunes que las diferencian: Aragón, Levante y Andalucía. En la fiesta del Alto Aragón, los moros y cristianos son un tema más del dance, pieza popular típica que integra danzas con espadas y palos, y coloquios y debates; los de moros y cristianos se califican de soldadesca, morisma o turquía. Apenas hay tropas o grandes batallas, sino un general y unos pocos personajes más. En Levante aparecen los desfiles más lujosos de la Península, muy carnavalescos y barrocos, con gran imaginación y fantasía; entre ellos destacan los de Elche. Los desfiles de moros y cristianos suelen ser impresionantes, y su despilfarro y majestuosidad eclipsan la toma del castillo, el paramento o la imagen de patrono. Los alardes valencianos atraen, por ello, gran número de espectadores. En Andalucía lo más característico es la importancia festiva que se da a las relaciones, así como las muy teatrales batallas de asalto/apoderamiento/rescate de la imagen del patrono durante la procesión. Finalmente, habría también que mencionar los dichos conquenses, con combates con escaramuzas o guerrillas; las embajadas gallegas, muy rurales; los desembarcos baleares, que son reconstrucción del histórico rechazo de piratas turcos, con escaramuzas de mucha pólvora, sin parlamentos; y las luchas ibéricas, que engloban otros modelos festivos dispersos por localidades diversas. Por último, trataremos ya del punto de vista de la Antropología en los siguientes términos: el moro connota en estas celebraciones una serie de aspectos negativos, pero como en la actualidad ya no se teme el “desembarco de los moros”, la fiesta se ha vuelto acrónica. Si se ha mantenido a lo largo de los años es por circunstancias distintas a las ideológicas, aunque en su origen hubiera un conflicto de carácter étnico y de rechazo hacia el otro, el diferente. La fiesta es así ahistórica, y por ello se mezclan en ella elementos del pasado y del presente. También hoy en día es adoctrinal: los parlamentos y embajadas han perdido la fuerza adoctrinadora popular con la que fueron concebidos. Ya no se trata de una terapia colectiva y se pierde el espíritu pedagógico. Además, esta fiesta permite una reproducción simbólica de identidades, es decir, ahora no se tienen prejuicios a la hora de interpretar personajes de un bando o de otro, aunque muchas veces estas cosas se dirimen por tradiciones familiares. En cuanto al tiempo festivo, hasta 1960 la mayoría de los pueblos celebraban el primer acto de la fiesta un día (el robo de la imagen o la toma del castillo por parte de los moros) y el segundo al día siguiente (la victoria del bando cristiano). Después, muchas fiestas se perdieron, y ahora, en su recuperación, tiende a concentrarse completa en una sola jornada. Durante la noche hay a veces un tiempo ceremonial en el que se velan armas e insignias por parte de los moros, por ejemplo, en Quéntar (Granada). Por otro lado, estas fiestas suelen representarse durante las fechas de celebración del patrono del lugar, aunque muchas han sido trasladadas del otoño-invierno, su fecha original, hacia el verano, sin duda bajo la influencia del turismo y para aprovechar el momento en que los emigrados vuelven al pueblo. La mujer no suele participar, aunque hoy se quiere introducir su figura en las relaciones, sobre todo en los desfiles o tropas, como sucede en Levante o en el norte de la provincia de Granada. Antes, en cambio, su presencia era más activa en aquellos textos que representaban el rescate de la dama cautiva, motivo que tuvo una enorme importancia en otras épocas. Las procesiones y romerías dan significado a la fiesta, y la imagen suele ir acompañada por los dos bandos o sólo por el cristiano. El paso del espacio urbano al natural significa una pérdida de orden en el desfile de Zújar. El castillo por su parte, además de símbolo del poder, es el factor material más importante de la fiesta en muchas ocasiones. En Aldeire (Granada) se inauguró en 1988 un castillo metálico que sustituyó al de cartón piedra anterior, muy deteriorado. Los pueblos pueden conservar su tradicional vestuario o armamento o renovarlo más fastuosamente, impulsados por razones turísticas. Los caballos, banderas y estandartes son elementos complementarios de gran importancia. Los caballeros abanderados aparecerán en la misa, desfiles o procesiones. -------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------

RELATO CORTO, Trajes tradicionales de la cultura española.

Nos encontramos en Barcelona, capital, en un piso pequeñito y antiguo del Barrio Gótico, uno de los cuatro barrios que forman el distrito de Ciutat Vella de Barcelona, que ostenta el título de núcleo histórico de la ciudad. Aquí nos encontramos yo y mi hijo, un varón de 16 años llamado Jorge. Yo soy Felipe, el padre de Jorge, y nos encontramos solos porque yo me encuentro divorciado desde 2013. En realidad, soy un padre solterito, pues la pareja nunca quisimos casarnos por lo religioso, y nos separamos de mutuo acuerdo. Jorge está pasando conmigo los quince primeros días de septiembre, como apuntan las cláusulas de divorcio. ¡Bien!, pero dejando mi particular situación civil, yo soy profesor en la Universidad Pompeu Favra, impartiendo lecciones de historia del Derecho catalán. Mi hijo, Jorge, el año que viene cursará el primer grado de Bacillerato, en el instituto de Luis Llach, músico y cantautor español en lengua catalana y desde el 26 de octubre de 2015 al 27 de octubre de 2017 fue diputado en el Parlamento de Cataluña. Procurando llenar el tiempo de nuestra especial y arisca convivencia, decido darle un curso a Jorge, lo más didáctico posible, sobre los Trajes tradicionales de la cultura española, para lo que cuento con un centro de referencia obligado como es el Pueblo Español de Barcelona. El Pueblo Español (en catalán, le Poble Espanyol) es un museo arquitectónico al aire libre ubicado en la montaña de Montjuic en Barcelona, a pocos metros de las Fuentes Mágicas de Montjuic. Es un museo que ofrece arte contemporáneo, arquitectura, artesanía y gastronomía. El recinto está integrado por 117 edificios a escala real, que componen un pueblo típicamente español con sus calles, casas, plazas, teatro, escuela, iglesia, restaurantes y talleres artesanos. El museo ocupa un área total de 49.000 m2 y en él se reproducen a escala diversas edificaciones, plazas y calles representativas de diversas ciudades españolas. En la actualidad el Pueblo Español, que tiene edificios representativos de quince de las comunidades autónomas españolas, tiene la función de museo arquitectónico al aire libre, así como ser una muestra de artesanía popular. Destaca también una de las colecciones privadas de arte contemporáneo de Barcelona, con cuadros de Miró y Dalí, y una interesante representación de la colección de Picasso (museo Fran Daurel), además de contar con locales de ocio, tales como discotecas, teatro, o uno de los tablaos flamencos más famosos de Barcelona. Dentro del Pueblo Español, existe un teatro que organiza regularmente actividades para niños: teatro, danza, música, payasos o títeres. La Escuela de Teatro de Barcelona también actúa en este teatro. Dicho lo cual, nos mantenemos en la línea de que atraer toda la atención de mi hijo, por ejemplo sobre mí, es prácticamente un imposible. Por eso prefiero bombardearlo a lo largo del día, para que así no muestre cansancio. Muchas referencias sobre los Trajes tradicionales de la cultura española se las hago aquí y allí, sin ninguna relación entre los dos puntos. En principio me preparo una Introducción, que le voy transmitiendo con cuenta gotas. - España tiene una gran variedad de trajes regionales, que reflejan la identidad de cada zona. Entre ellos se encuentran el traje de flamenca, el traje de maragato, el traje de luces, el traje de feria, el traje de serrana, el traje de baserritarra, el traje de Roncal, el traje de Alosno y el traje de Lagarterana. • El Traje de flamenca es el traje típico de Andalucía. • El Traje de maragato es el traje conocido por sus pantalones bombachos y el mandil. • El Traje de luces es el traje de los toreros, elaborado con lentejuelas y bordados. • El Traje de feria es el traje de gitana, con volantes, lunares y accesorios llamativos. • La Capa española es una prenda distintiva de Castilla y León, generalmente de color negro. • El Traje de serrana es el traje utilizado durante la Danza de los Locos en Cazorla. • El Traje de baserritarra es el traje típico del País Vasco. • El Traje de Roncal es un traje típico de Navarra. • El Traje de Alosno es un traje típico de Huelva. • El Traje de Lagarterana es un traje típico de Toledo. - El Museo del Traje de Madrid alberga parte de estos trajes regionales. Procuro transmitirle estas ideas, para hacerle partícipe en este estudio. El chico, por ejemplo, pregunta: - ¿Cómo se llama el traje de folklore? Yo, procurando ser claro en todo momento, le respondo que: - El huipil puede ser de distintos colores, se usa planchado y almidonado, en Monimbó algunos colores del huipil tienen significados, por ejemplo, la mujer que viste con uno de color blanco y rebozo negro es para asistir a la iglesia, a misa o algunas ceremonias. A lo que él lanza una contrarréplica: - ¿Cómo son los trajes tradicionales? Yo le cazo la pregunta en el aire: - La vestimenta tradicional que se puede observar sobre todo en personas de edad mayor, se constituye por faja, chincuete, blusa y rebozo, en el caso de las mujeres y en los hombres calzón y camisa de manta; huaraches. De vez en cuando hace preguntas bastante frívolas: - ¿Cuál es el traje regional más bonito de España? Y conteniendo el pecho, le contesto que: - El mejor traje regional de España, el de Montehermoseña. Judith Sarró es Miss Cáceres 2022 y ha representado a la provincia en el certamen de Miss España celebrado la semana pasada en Pineda de Mar, Barcelona. Más centrado en el asunto, se despecha de la siguiente manera: - ¿Qué estilo es el vestido folclórico? Buscando la contestación adecuada, le respondo que: - Para la parte folclórica, vemos a la cantante con un hermoso vestido morado apagado de Alberta Ferretti, lleno de volantes y vuelo. Es una fusión de "un hada en el bosque con un acogedor horneado en una cabaña", que evocan a la perfección esta época imaginativa y rústica. Preguntando, pero sin preguntar, Jorge señala que: - ¿Qué tela se usa para un vestido de folclore? Echándole ganas al asunto, le digo que: - La lycra es uno de los tejidos más utilizados en la confección de trajes de danza. La elasticidad de sus tejidos permite al vestuarista realizar cientos de creaciones más versátiles. Por su parte, Jorge plantea que: - ¿Qué tipo de vestimenta se utiliza en la danza folclórica? Aceptando su buena fe, Felipe le contestará lo siguiente: - En México, la vestimenta tradicional que se usa en las danzas abarca un amplio abanico de posibilidades que incluye taparrabos, túnicas de estilo romano o turco, calzones, sayales, pantalones, faldas, yelmos, corazas, huipiles, sarapes, capas, etc. además del uso de fibras vegetales o pieles y el de pintura corporal. Inyectándose adrenalina, Jorge replicará que: - ¿Qué es la moda de estilo folclòrico? Felipe le dirá que: - Un traje folclórico es básicamente una réplica de la ropa y los accesorios que se usaban en una época o lugar específicos. Por otro lado, la moda folclórica (o estilo folclórico) se da cuando las prendas se inspiran en los trajes y las tradiciones de un país específico, pero no son copias exactas de ellos. Pero haciendo un impasse, Felipe va a preparar algunos apuntes sobre el tema que se traen entre ambos, apuntando lo siguiente: El origen historiográfico de la vestimenta tradicional española se encuentra en el siglo XVI, momento en que España estaba a la vanguardia de la moda. El estilo español marcaba las tendencias en el mundo entero y la ropa tradicional era conocida por todos por su elegancia. En la medida en la que la España de esa época crecía, sus ropas y su forma de vestir se hacían más famosas por toda Europa. El vestido estuvo muy influenciado por la cultura árabe, ya que éstos estuvieron en la Península Ibérica desde el 711 hasta el 1492. Consecuencia de esto fue que la ropa tenía muchos bordados en oro y plata, empezándose a utilizar las joyas como botones y como adornos, y los perfumes para tapar el resto de los olores, etc. A día de hoy, la ropa tradicional española se utiliza en contadas ocasiones como eventos especiales, ferias, fiestas en honor a algún santo, corridas de toros, desfiles… Cada región de España tiene sus propios vestidos tradicionales, pero las piezas que más se utilizan o las más comunes son la mantilla, la peineta y el chaleco. En cuanto al aspecto comunicativo de la ropa, se apunta que, al igual que la arquitectura y la comida de una etnia o región ayudan a conocer sus costumbres, su historia, clima, creencias y sistema social, la indumentaria también lo hace. El atuendo de cualquier pueblo, junto a su bisutería y pintura corporal, reflejan diversidad, pero también lo parecido que somos los seres humanos en nuestro deseo de embellecernos, ser admirados y conmemorar momentos vitales significativos. Tal y como decía el psicólogo y teórico de la comunicación Paul Watzlawick: «Es imposible no comunicar», y es que hasta un collar de de colores tiene sus propios códigos que, al descubrir cómo interpretarlos, son capaces de expresar estatus, estado civil o pertenencia a un grupo». Dicho lo cual, volvemos a la carga. En tal sentido, Jorge sentará que: - ¿Qué color de pañuelo usa la mujer en el folclore? Yo entiendo así esta pregunta: - Comúnmente la mujer utiliza pañuelo de color celeste mientras que el del varón es de color blanco. Pero Jorge está recobrando la agilidad mental, por lo que plantea preguntas más vivas: - ¿Cuáles son los trajes y las tradiciones? Yo abro la caja de Penélope y le contesto de la siguiente manera: - Las costumbres se refieren a las actividades que realizan las personas, como su vestimenta, la comida que consumen y las festividades que celebran. Las tradiciones son los comportamientos aprendidos que las personas practican para marcar los hitos o puntos de inflexión en sus vidas: nacimiento, muerte, mayoría de edad, matrimonio, paternidad y fallecimiento. Jorge se retuerce y salta de bote pronto: - ¿Cómo se describe un traje típico? Felipe atiende inmediatamente esta cuestión: - El traje típico es la indumentaria que expresa la identidad histórica de una región, pueblo, nación; en su vestimenta observamos representada a toda una cultura. Jorge experimenta formulando su pregunta: - ¿Cómo se vestían antes las mujeres y los hombres? Contesto lo siguiente: - Como vimos, las mujeres y los hombres primitivos se vestían con pieles y con cueros de los animales que cazaban. Con el paso del tiempo, se empezaron a tejer ropas con fibras vegetales o lana de ovejas, vicuñas y llamas. Jorge suelta: - ¿Cómo se llama el traje típico de España? Yo anoto que: - Así, entre los trajes regionales más famosos de España destacan el traje de flamenca, en Andalucía; el traje de fallera, en la Comunidad Valenciana; el traje aragonés, en Aragón; el traje marinero, en Galicia; el traje de asturiana, en Asturias; el traje manchego, en Castilla La Mancha, o el traje canario, en las Islas ... Aprovechando a tope el tiempo, nos vamos a detener en el traje montañés. Se estima que el origen del traje regional de Cantabria está en las vestimentas de los lugareños del interior del territorio, según costumbres del siglo XVIII. Estos presentan diferentes modalidades en función del uso primitivo para el que se concibieron o del área geográfica en el que surgieron, aunque todos ellos tienen similitudes y las diferencias son reducidas. Llama la atención que el traje regional de Cantabria sea eminentemente de labriegos y ganaderos y que los trajes de inspiración marinera no tengan mayor protagonismo en dicha provincia. En el caso de las mujeres dicho vestuario consta de una camisa de hilo natural que está desprovista generalmente de adornos, sobre la que se coloca un chaleco de terciopelo negro con escote cuadrado. La falda llega hasta los pies y suele presentarse en varios colores adornada con tiras de terciopelo negro. Una tela en su interior la protege del roce de las albarcas. Cuenta con complementos como la faltriquera o una pañoleta sobre los hombros. El atuendo masculino, más sencillo, se compone de camisa, chaleco, chaqueta de paño y faja a la cintura. En las piernas visten calzón con polainas y tocan su cabeza con montera cónica. El uso del traje pasiego tradicional se extendió por todo el territorio que comprende los valles Pasiegos en Cantabria, España. El traje utilizado por pasiegos y pasiegas para fiestas y ceremonias a lo largo de todo el siglo XIX se considera el mejor documentado de toda Cantabria. La vestimenta tanto femenina como masculina lleva consigo unos aditamentos inseparables sin los cuales no se concibe que el traje esté completo. Estos complementos son el «palanco» (palancu) para el hombre y el «cuévano niñero» (niñeru) para la mujer. Las mujeres jóvenes pasiegas cuya economía se apoyaba en el oficio de ama de cría llevaron sus típicas galas a Madrid y Barcelona —los dos lugares de más demanda— llamando la atención por su porte y elegancia de tal manera que el traje se convirtió en el uniforme de un ama de cría, compitiendo unas familias con otras en lujos de telas, arracadas, cadenas, collares y corales En un momento determinado el gentilicio «pasiega» llegó a ser sinónimo de ama de cría. En cada uno de los tres valles pasiegos la mujer vegana, romerala y sanrocana portaba un traje con algunos detalles diferentes unos de otros. La vestimenta comenzaba con una camisa de tela de estopilla muy fina que cubría el cuerpo y llegaba hasta las corvas; estaba fruncida en el cuello donde se sujetaba por delante con dos moneditas de plata como se abrochan los gemelos. Sobre la camisa se ponía un corpiño muy ajustado. La falda consistía en un refajo de estameña —tejido de lana—, con franjas o pegotes de terciopelo. Por encima del refajo iba la saya de paño con muchos pliegues que daban bastante vuelo, que llegaba casi hasta los pies dejando ver unos centímetros de medias casi siempre de color azul. Por encima de esta vestimenta llevaban el delantal, casi tan largo como la falda, engalanado con franjas de terciopelo casi siempre. Encima del corpiño iba una chaquetilla abierta por delante, muy ajustada y corta hasta la cintura, con botonaduras de plata que se hacían a menudo con realines. En los pies llevaban chapines —nombre que en Cantabria se daba a un tipo de paño para cubrir el pie— para protegerlos antes de calzar las chátaras o corizas, llamadas así las abarcas cuando estaban hechas de cuero de una sola pieza y eran muy escotadas, cubriendo la planta del pie y algo los laterales, muy parecidas a las vascas; estaban sujetas al empeine y al tobillo con unas correas finas y delgadas. También adornaban el cuello y el pecho con corales o en su defecto cuentas de vidrio; las orejas se adornaban con las arracadas hechas de realines de plata como las botonaduras y los dedos de las manos con variadas sortijas. El peinado era otra característica de la mujer pasiega que dejaba crecer su cabellera a veces hasta los pies y muy frecuentemente hasta la altura de las rodillas. Peinaban esa gran mata de pelo con una trenza que se escapaba entre el pañuelo llamado bengala o que recogían rodeando la cabeza cuando llevaban a sus espaldas el cuévano niñero. En el invierno añadían al calzado los barajones, a modo de esquí o de patín, del tamaño de la albarca que se ajustaba a sus tarugos y que servían para caminar sobre la nieve. Se abrigaban con capas blancas con capucha llamadas capias o capillos, una prenda que se consideraba elemental y que se usaba siempre para las ceremonias y para ir a la iglesia. El traje de gala del hombre pasiego lleva una camisa con tirilla en el cuello a caja que se abrocha con dos realines de plata llamados tarines. El calzón o pantalón es de paño y se ajusta por debajo de la rodilla; unos botones de filigrana adornan los laterales de las perneras. Es un calzón de los llamados de trampa, es decir que llevan alzapón (o bragueta) que se sujeta con cuatro botones por lo general de monedas. Lleva dos chalecos superpuestos, el interior es blanco y abrochado y el de fuera es de terciopelo negro o de tapicería a cuadros. Por encima del calzón y el chaleco se coloca la faja o ceñidor, muy larga para que pueda dar varias vueltas a la cintura. Esa faja servía de bolsillo para guardar el pañuelo moquero, la petaca o la bolsa del dinero llamada familiarmente la del pellejo. La faja estaba hecha de estambre y podía ser blanca o de otros colores. La chaqueta era corta y de la misma tela que el calzón y el chaleco, con solapas ribeteadas de trencilla con botonadura de filigrana o de realines, simplemente de adorno porque no se abrochaba sino que se llevaba suelta. Las bocamangas también estaban ribeteadas de trencilla y con botonadura en los laterales de las mangas. Llevaban medias de algodón generalmente azules y como calzado los escarpines y chátaras. Protegían la cabeza con un pañuelo de color o una montera con copa de cuatro gajos y borlas de seda. Esta montera no podían llevarla hasta llegar a la consideración de mozos. Para las ceremonias se complementaba el traje con una capa redonda de sayal, sin esclavina y con capucha en pico, que llegaba hasta los tobillos. Para el frío los días de diario utilizaban la capa de vaqueru blancuzca y con capuchón. El complemento importantísimo era el palo llamado palancu, de dos metros hecho con una vara de avellano recia y derecha. Les servía para avanzar por las cuestas dando saltos, para pasar regatucos, para defenderse de los animales salvajes e incluso para las peleas o aluches. Evidentemente, sólo vamos a tocar el traje tradicional de algunas de nuestras regiones. Por ello, seguidamente nos meteremos con el traje canario. Los trajes típicos de Canarias son un conjunto de modelos de vestimenta que se han conservado como los más representativos de las islas del archipiélago. En las islas de La Palma y El Hierro son bastante fieles a los usados en épocas pasadas, en tanto que en Tenerife, La Gomera y Lanzarote conviven elementos de distintos periodos históricos. También hay que mencionar los modelos creados por artistas plásticos como Néstor Martín Fernández de la Torre que diseñó los trajes que hoy representan oficialmente a las islas de Fuerteventura y Gran Canaria. Esta indumentaria tradicional se manifiesta aun en fiestas y celebraciones populares, en el vestuario de los grupos folclóricos y de otros colectivos culturales.Existen pequeñas peculiaridades que permiten diferenciar a los habitantes de una isla de los de otra e incluso, a veces, de las distintas localidades o comarcas. Es notable la similitud con los trajes de las islas portuguesas de Madeira y Azores, como también ocurre con las músicas. El atuendo femenino sigue pautas que tomaron forma en el Renacimiento, introducidas en el Archipiélago Canario con la colonización española. La mujer se ha cubierto la cabeza, de manera tradicional, con prendas de diferentes orígenes y materiales: sombreros de fibras vegetales o fieltro de confección local; monteras de género tejido de lana de varios tipos, y bajo ellos, prendas como mantillas, pañuelos, tocas, etc., que podían usarse solas o combinadas entre sí. De la cintura hacia abajo llevaban un número variable de enaguas, el refajo rojo de lana y el manteo o saya exterior (falda). En el siglo XIX se populariza el delantal. Las piernas se visten con medias de lana o lino en sus colores naturales, y en algunas ocasiones especiales, de seda bordada. El calzado estaba constituido por zapatos de orejas para amarrar o del tipo de escarpín con o sin hebillas. Se dice que el traje típico canario fue diseñado por Néstor Martín de la Torre, quién lo presentó públicamente en diciembre de 1934. El artista quiso reflejar en esta indumentaria las costumbres y cultura del pueblo canario, incorporando diferentes accesorios representativos de la comunidad. Al principio el traje típico canario no tuvo el éxito esperado, ya que muchos habitantes lo tachaban de vulgar y fúnebre. Sin embargo, con el paso del tiempo, esta indumentaria fue popularizándose poco a poco hasta convertirse en un icono de gran belleza y simbolismo canario. Pero, una vez llegados aquí, según parece, Jorge empieza a despertar de su asombrosa pesadilla. Plantea, entonces, la siguiente interrogación: - ¿Qué visten tradicionalmente los hombres de España? Le contesto lo siguiente: - Por otro lado, los hombres visten camisa y pantalón blancos, cinturones rojos y la típica txapela sobre la cabeza. El calzado tradicional, tanto para hombres como para mujeres, es la alpargata. Jorge repiensa el asunto y pregunta lo que sigue: - ¿Qué país tiene el mejor traje típico? Raudo, contesta Felipe: - FILIPINAS GANA EL MEJOR TRAJE TÍPICO EN MISS UNIVERSO 2024. - El traje típico que portó Chelsea Manalo, Miss Universe Filipinas, se convirtió en el Mejor Traje Típico según los votos de los fans. En segundo lugar quedó Chile y en tercero Vietnam. Por su parte, Jorge plantea lo siguiente: - ¿Cuál es el traje folclórico? Felipe soluciona el asunto: - El traje folclórico, vestido tradicional, atuendo tradicional o atuendo folclórico es la vestimenta asociada a un grupo étnico, nación o región en particular, y constituye una expresión de identidad cultural, religiosa o nacional. Si la vestimenta pertenece a un grupo étnico, también puede denominarse vestimenta étnica o vestido étnico. Jorge vuelve a la carga: - ¿Quién diseñó los vestidos folclóricos? Responde Felipe: - Alberta Ferretti diseñó todos los vestidos "Folklore" de Swift a lo largo del Eras Tour, incluida la fluida pieza blanca que se la ve luciendo en la película de su concierto de 2023. Por su parte, Jorge bombardea de nuevo: - ¿Cómo se llama la falda del baile folclórico? Felipe le sale al paso: - OD - Falda de baile profesional para baile folclórico mexicano o flamenco doble círculo (doble volo). Jorge plantea simplemente: - ¿Cómo vestirse para la época del folclore? Felipe estará a punto: - La era del folclore se caracterizó por una paleta de colores cottagecore. Elige un vestido largo de mezcla de seda color chartreuse o un vestido rosa con volantes para evocar con naturalidad la época del folclore. Jorge insiste en sus cuestiones: - ¿Qué tela se usa para la falda folclórica? Con parsimonia, Felipe le contestará: - Falda folklórica en popelina poliéster/algodon. Jorge acosa a su profesor: - ¿Cuáles son los 5 nombres de telas? Yo le pongo los puntos sobres las is: - En esta sección, exploraremos los nombres y las características de telas comunes en inglés, como el algodón, la seda, la lana, el poliéster y la mezclilla. Comprender estas telas y sus propiedades es esencial para cualquier persona interesada en la moda, los textiles o incluso en la compra de ropa diaria. Jorge no respira: - ¿Qué vestir para los bailes folclóricos? Felipe no se moja mucho: - En general, la vestimenta básica es: usar ropa cómoda, informal y fresca para bailes folclóricos. Usar zapatos de suela blanda que no dejen marcas. El cinturón es imprescindible para algunos bailes; trae uno si no sueles usarlo para bailar. Jorge se plantea: - ¿Qué es un traje típico de mujer? A lo que Felipe adivina la contestación: - Un traje típico o traje tradicional es la indumentaria que expresa la identidad histórica de una región, pueblo, nación; en su vestimenta observamos representada a toda una cultura. Dicho lo cual, Felipe vuelve a meterse con la vestimenta tradicional de la cultura española. Ahora, acometerá el traje de Lagarterana, diciendo que un lujo artesanal y un enigma histórico. Las ropas de Lagarterana son un icono del traje español y las vecinas de este pueblo toledano guardan con orgullo su patrimonio, heredado durante siglos de generación en generación. El diseñador Tomás Alía, nacido allí, se ha propuesto que este fastuoso legado de posible raíz sefardí sea declarado patrimonio inmaterial de la humanidad. El jueves 8 de abril, Pilar Iglesias y Hortesia Moreno se levantaron a las siete de la mañana para tener tiempo de ponerse su vestido de Lagarterana, un magnífico conjunto compuesto por un sinfín de piezas, y estar a punto para la sesión fotográfica de las diez en el claustro de la iglesia del Salvador; porque venían los de la revista, igual que vino 1858 el fotógrafo galés Charles Clifford acompañado por el Duque de Frías, que le dijo que en su vida iba a ver cosa igual; y que en 1912 vino a pintarlas Joaquín Sorolla. La indumentaria tradicional aragonesa para mujeres varía según la región y la ocasión, pero hay algunos elementos comunes que se pueden mencionar. Aquí tienes una descripción general de la indumentaria tradicional aragonesa para mujeres: Falda: La falda tradicional aragonesa es larga y generalmente de color oscuro, como el negro o el azul marino. Puede tener pliegues o ser lisa, y a menudo se combina con un delantal. Delantal: El delantal es una prenda esencial en la indumentaria tradicional aragonesa para mujeres. Se coloca sobre la falda y puede ser de diferentes colores y diseños, como cuadros o flores. Jubón o chaleco: El jubón es una especie de chaleco que se usa sobre la blusa o camisa. Puede ser de terciopelo u otro tejido decorado con bordados o encajes. Blusa o camisa: La blusa o camisa tradicional aragonesa suele ser de manga larga y con puños anchos. A menudo está confeccionada en algodón blanco y puede tener detalles bordados. Mantilla: En ocasiones especiales, como bodas o eventos religiosos, las mujeres aragonesas pueden usar una mantilla de encaje sobre la cabeza. La mantilla se coloca sobre un peinado tradicional y puede ser de diferentes colores, aunque el negro es el más común. Pañuelo: El pañuelo es un accesorio típico en la indumentaria tradicional aragonesa. Se puede llevar alrededor del cuello, sobre los hombros o como adorno en la cabeza. Calzado: En cuanto al calzado, las mujeres aragonesas tradicionalmente usaban alpargatas, pero también se pueden utilizar otros tipos de zapatos tradicionales. Es importante tener en cuenta que la indumentaria tradicional puede variar según la zona específica de Aragón y el contexto cultural en el que se utilice. Además, es posible que en la actualidad la indumentaria tradicional se utilice principalmente en eventos festivos o folclóricos, mientras que en la vida cotidiana se prefieran prendas más contemporáneas. El traje tradicional gallego es la forma genérica de llamar a las vestimentas históricas, características de cada comarca y región de Galicia, que se utilizaban para un uso diario o para eventos públicos y especiales. Así, se podría decir que existen dos grandes grupos de trajes tradicionales: de diario (o “de faena”) y el de gala (o “de guardar”). Como muchos se imaginarán los trajes de gala de hombres y mujeres son mucho más complicados y ricos en adornos y complementos, y están confeccionados con gran variedad de piezas y tejidos de mayor calidad. En Galicia se hacen finísimas labores de encaje de palillos, conocido como encaixe de Camariñas, y prendas de lino confeccionadas a mano por las fiadeiras y fiadeiros. Los tejidos artesanales de gran calidad que se producen en Galicia se incorporan de forma natural al traje regional y alcanzan su máxima finura y elegancia en los detalles y adornos de los trajes de gala masculino y femenino. Como es natural, existen pequeñas variaciones en los trajes de Galicia según cada zona y comarca, aunque los aspectos generales del traje son generalmente los mismos. Sobre el traje tradicional gallego femenino anotaremos que, dependiendo de la ocasión, la zona y las posibilidades, las mujeres gallegas visten camisa, enaguas, refajo, falda (saia o vasquiña), pañuelo, mandil, justillo y dengue o chaquetilla, pañuelo del busto, mantón o pañuelo de ocho puntas, y cubre la cabeza con pañuelo, cofia ou mantón. La saia (falda) suele ser larga, aunque generalmente sin tocar el suelo, y tiene que dar una vuelta y media a la cintura. Sobre ella se coloca el mantelo o muradana, que cubre casi por completo a la saia y suele decorarse con terciopelo y pedrería. El mandil va atado a la cintura sobre la saia o, en caso de llevarlo, sobre el mantelo. Las enaguas, el refaixo y los pololos se llevan por debajo de la saia, y también unas calzas o medias de lino, lana, algodón o seda que suelen mostrar bonitos encajes. Los zapatos tradicionales para uso diario son los zocos, zocas o chancas, y los del traje de gala están hechos de piel con suela de madera. Existen multitud de prendas que se colocan sobre el torso y los hombros, y que pueden estar presentes o no dependiendo de a qué región de Galicia se corresponda el traje. Son la camisa, el mantón o pañuelo de ocho puntas, el mantillo, el xubón, el justillo, el chaleco, la chaquetilla y el dengue (pieza de tela decorada con terciopelo e incrustaciones de pedrería que se coloca a la espalda y cuyos dos extremos se cruzan sobre el pecho para atarlos de nuevo a la espalda), en ocasiones se emplea el corpiño en el lugar de esta pieza. También en algunas zonas de Galicia se utiliza el sapo, una pieza con adornos que cuelgan sobre el pecho. En cuanto a los adornos de la cabeza, el más popular es el paño o pañoleta, que se coloca sobre la cabeza con forma triangular y se ata en la nuca utilizando los dos extremos para anudarla y ajustarla, aunque existen muchos más. El casquete (pequeño sombrero circular decorado con pedrería que se engancha a la pañoleta), el chapeu (sombrero de paja o tela, en ocasiones decorado con plumas de aves) y la cofia (generalmente de lino blanco). Acerca del traje tradicional gallego masculino señalaremos que, el traje regional de los hombres es por lo general más sencillo que el de las mujeres, sobre todo en cuanto al menor número de prendas, pero también por llevar menos adornos de encajes y pedrería. El hombre lleva camisa, cirolas, calzón, chaleco, chaqueta, faja, y un sombrero, montera o teja. La monteira puede ser de varias formas y tamaños según la zona. En el interior de Galicia suelen ser grandes, de forma triangular y confeccionadas con lana de colores. Pero éstas apenas se utilizan ya porque han sido poco a poco sustituidas por los chapeus: sombreros de fieltro, lana, terciopelo o paja con múltiples formas y adornos como borlas de lana o plumas. La chaqueta es siempre corta y entallada, no pasa de la cintura, está confeccionada con tela paño y sus bolsillos son horizontales. Las polainas son una especie de calzas que van desde las rodillas a los pies. Suelen ser de color negro y con numerosos botones (si son de paño), hebillas (si las polainas son de cuero) o cordones (si son de paja) que las cierran por la parte exterior de la pierna. Muchas veces se las adorna con un pompón a juego con la monteira. Las cirolas son una especie de calzón de lino blanco, algodón o lana, que se llevan por debajo del pantalón y que generalmente asoman por la pierna, entre el pantalón y las polainas. La faixa (faja), es una tela rectangular, larga y rematada en flecos que puede ser de colores variados. Se coloca rodeando la cintura, dando dos vueltas por encima del calzón. Al igual que en el traje femenino, el calzado tradicional son los zocos o chancas hechos de piel y con suela de madera. En conclusión, hemos visto los trajes montañés, pasiego, de las islas Canarias, de Largaterana, de baturro/a y, finalmente, el gallego. Por otra parte, Jorge sale de un estado de profunda somnolencia y espabila de repente, planteando: - ¿Qué son los disfraces en una danza folclórica? Le contesta Felipe: - Un traje de baile es la vestimenta que usa un bailarín al actuar ante el público . Un traje de baile puede estar diseñado a medida para una pieza de danza específica o tener un diseño tradicional, como los que se usan en algunas danzas ceremoniales y folclóricas. Jorge arremete con la siguiente pregunta: - ¿Qué es moda folklore? Felipe abre la boca: - El folk es folklore, es decir, está basado en la cultura estética popular, y aunque hay muchas culturas populares en todo el mundo, este término se asocia a las pequeñas flores, a los estampados étnico, a los sombreros de ala, a las botas de ante y a los vestidos y faldas amplias. Jorge sigue con su batería de preguntas: - ¿Qué es el estilo raza de danza folklórica? Felipe salta al campo: - La técnica RAZA creada por el maestro Rafael Zamarripa, director del Ballet Folklorico de la Universidad de Colima, es un método de apoyo a la formación de bailarines de danza tradicional mexicana, pionera para la danza folclórica. Jorge plantea: - ¿Qué es el estilo folklórico? Sin evasivas, le contesta Felipe: - La música folclórica o música tradicional es la denominación para la música popular que se transmite de generación en generación por vía oral (y hoy en día también de manera académica) como una parte más de los valores y de la cultura de un pueblo. Así pues, tiene un marcado carácter étnico o de raíz. Pero el cansancio hace mella en los dos. Hoy, para ver de forma práctica todo lo estudiado, vamos a dirigirnos al Pueblo Español, en la montaña de Montjuic. Pondremos a prueba la retentiva, la memoria, de mi hijo. Comeremos en alguno de sus baretos, y pasareamos y, de paso, tomaremos el aire. Será un día muy interesante. --------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------

miércoles, 26 de marzo de 2025

RELATO BREVE, El 8 de marzo.

Me encuentro reunido con mi familia y, atiendo a todas sus preguntas, pues pretendo dar el verdadero significado del 8 de marzo, Día de la Mujer. Sus preguntas son como dardos, que se clavan muy profundo, pero que destapan el verdadero significado de esta fecha. Mi mujer, Mertxe, se encuentra sentada en el único butacón que se encuentra en mi despacho y recogidos sobre la mesa se encuentran Aitor, de veinte años, y Gurutxe, de veintitrés, nuestros dos hijos. La conversación discurre en los términos que señalaremos seguidamente. Yo, como Sociólogo que soy, hago la pertinente introducción al tema: - La celebración del 8 de marzo supone la reivindicación de los derechos de las mujeres. De todas las mujeres. El objetivo es sensibilizar a la sociedad y potenciar la igualdad real de género. Así, se reclama la reducción de las desigualdades de género. Como se puede comprender esta fiesta empapa su significación del término ‘feminismo’, al cual nos referiremos seguidamente. El feminismo es un movimiento político que implica la lucha por la liberación de las mujeres de su sometimiento por las estructuras sociales, políticas y simbólicas del patriarcado. El feminismo ha supuesto el cuestionamiento de las instituciones y tradiciones fundacionales del patriarcado a través de un largo proceso histórico de concienciación femenina y lucha política. La Historia tradicional, escrita por y para hombres, silenció la voz de las mujeres o las relegó al orden de la excepcionalidad cuando algunas de ellas escribieron y pensaron para denunciar de forma más o menos explícita su sometimiento o su sentimiento de alteridad respecto a la civilización patriarcal. Desde el siglo XV, algunas de estas mujeres “excepcionales”, elevaron la voz para expresar su rechazo a las tradiciones que sustentaban la inferioridad femenina y la conveniencia de la sujeción de las mujeres a los varones. Por su parte, Aitor se llena de valor y pregunta: - ¿Cuál es el origen del Día Internacional de la Mujer? Evidentemente, le contesto yo mismo: - Los orígenes de este día datan de 1910, cuando un grupo de mujeres de 17 países se reunieron en Dinamarca con dos motivos: fortalecer el avance en la igualdad de género y la defensa de los derechos de las mujeres e impulsar la universalidad del voto femenino. Dicho lo cual, ya he hecho alusión a la ‘igualdad de género’, por lo que seguidamente les aclararé todo lo respecta al ‘género’, que hace referencia a las expectativas que tienen los miembros de una sociedad acerca del tipo de trabajos que son apropiados, o las posiciones de poder, prestigio o influencia que pueden ocupar hombres y mujeres, en razón, precisamente, de que unos son hombres y otras son mujeres. El género, en otras palabras, es una asignación de roles por razón de sexo, siendo lo tradicional esperar que los hombres se dediquen a la provisión de alimentos o recursos para la familia y las mujeres al cuidado y educación de la prole. Aunque pueda haber diferencias biológicas entre hombres y mujeres que hagan “natural” esta división del trabajo, estas diferencias biológicas no explican la variedad de situaciones sociales en que se encuentran unos y otras en distintas sociedades o en una misma sociedad a lo largo del tiempo. Por eso se dice que el género es una construcción social: porque, por encima de cualquier diferencia biológica que se quiera suponer, las sociedades estrechan o alargan el campo de actividades que las personas pueden ejercer lícitamente en razón de su sexo. Empleando otros términos, en el pensamiento feminista, los estudios sobre el género lo son de las distintas posiciones (epistemológicas, políticas, etc.) que, con base en el dimorfismo sexual, han sido configuradas social y culturalmente. La igualdad de género no solo es un derecho humano fundamental, sino que es uno de los fundamentos esenciales para construir un mundo pacífico, próspero y sostenible. Se han conseguido algunos avances durante las últimas décadas, pero el mundo está lejos de alcanzar la igualdad de género para 2030. Las mujeres y niñas constituyen la mitad de la población mundial y, por tanto, también la mitad de su potencial. Pero la desigualdad de género prevalece y estanca el progreso social. De media, las mujeres ganan un 23 % menos que los hombres en el mercado laboral mundial y dedican el triple de horas al trabajo doméstico y de cuidados no remunerado que los hombres. La violencia y la explotación sexuales, el reparto desigual del trabajo doméstico y de cuidados no remunerado y la discriminación en los cargos públicos siguen suponiendo enormes obstáculos. Todas estas desigualdades se han visto agravadas por la pandemia de la COVID-19: han aumentado las denuncias por violencia sexual, las mujeres han asumido más trabajo de cuidados debido al cierre de escuelas, y el 70 % del personal sanitario y social del mundo son mujeres. Al ritmo actual, se calcula que se tardará 300 años en acabar con el matrimonio infantil, 286 años en subsanar las lagunas de protección jurídica y eliminar las leyes discriminatorias, 140 años en que las mujeres estén representadas en pie de igualdad en puestos de poder y liderazgo en el lugar de trabajo y 47 años en lograr la igualdad de representación en los parlamentos nacionales. Es necesario un liderazgo político, unas inversiones y unas reformas políticas integrales para desmantelar las barreras sistémicas que impiden alcanzar el Objetivo. La igualdad de género es un objetivo transversal y debe ser un elemento clave en las políticas, presupuestos e instituciones nacionales. Y, llegados aquí, Gurutxe tomará ahora la iniciativa, preguntando: - ¿Cuál es la historia del Día Internacional de la Mujer? Volviendo a la carga, le digo que: - El 8 de marzo de 1917, las amas de casa rusas provocaron revueltas para pedir el fin de la guerra y poder tener alimentos. A partir de ese año, los países comenzaron a instaurar este día hasta que, en 1975, la ONU declaró oficialmente el 8 de marzo como Día Internacional de la Mujer. No conforme del todo, Gurutxe soltará otro bombazo: - ¿Por qué no se debe felicitar en el Día de la Mujer? Y yo respondo que: - No se debe felicitar en el Día de la Mujer porque los colectivos feministas consideran que una felicitación, regalar chocolates o flores, lejos de empoderar el movimiento, invisibiliza las desigualdades que viven millones de mujeres en todo el planeta, en cambio solicitan que se difundan los derechos de las mujeres, cuestionar las diferencias que existen. El Día de la Mujer se celebra para recordar que las mujeres han luchado mucho tiempo por tener los mismos derechos que los hombres. Es un día para pensar cómo podemos hacer que todas las personas sean tratadas igual, sin importar si son niñas o niños. Por su parte, Mertxe que no está en la higuera, añade que: - Fue un 8 de marzo de 1917 (un 23 de febrero, según el calendario juliano que se utilizaba en Rusia), cuando las mujeres rusas se declararon en huelga, pidiendo Pan y paz. Cuatro días después, el zar se vio obligado a abdicar y el gobierno provisional concedió a las mujeres el derecho de voto. Se toma esta fecha en recordación al 8 de marzo de 1857, cuando 129 obreras textiles de la fábrica Cotton de Nueva York fallecen en un incendio mientras se manifestaban en contra de la extensa jornada laboral, los bajos salarios, las precarias condiciones de trabajo y las diferencias que sufrían en comparación a los hombres. Según Gurutxe: - ¿Cómo decir feliz día de la mujer sin ofender? Momento en que yo contesto lo siguiente: - Se citan cinco premisas: • Hoy y siempre, honramos la contribución invaluable de las mujeres a la sociedad. • Mujeres: creadoras, líderes, inspiradoras… • El progreso no tiene género… • Las mujeres no necesitan ser salvadas, necesitan ser respetadas y apoyadas. • Hoy celebramos la fuerza silenciosa que cambia el mundo: la de las mujeres. Mertxe, haciéndose un lugar, preguntará por su parte: - ¿Por qué el Día Internacional de la Mujer no se festeja? A lo que yo salto que: - Al no ser un día de celebración y festejo, se recomienda que los hombres no regalen flores o algún tipo de presente con el pretexto del Día Internacional de la Mujer, teniendo siempre presente la razón del 8 de marzo. A diferencia de otras festividades marcadas en el calendario, el Día Internacional de la Mujer no se festeja. Por el contrario, es una fecha en la que se invita a recordar la lucha que han encabezado las mujeres desde hace décadas atrás. Más pausadamente, Mertxe apunta la historia de esta fecha, advirtiendo que: - El 8 de marzo de 1875, cientos de mujeres trabajadoras de una fábrica de textiles de Nueva York marcharon por las calles contra los bajos salarios, menos de la mitad de lo que cobraban los hombres. Esa jornada acabó con la vida de 120 mujeres debido a las brutales cargas policiales. El 8 de marzo de 1908, un suceso transcendental marcó la historia del trabajo y la lucha sindical en el mundo entero: 129 mujeres murieron en un incendio en la fábrica Cotton, de Nueva York, Estados Unidos, luego de que se declararan en huelga con permanencia en su lugar de trabajo. En 1922, Vladimir Lenin declaró el 8 de marzo como Día Internacional de la Mujer para honrar el papel de la mujer en la Revolución rusa de 1917; posteriormente, el movimiento socialista y los países comunistas lo celebraron en esa fecha. La festividad se convirtió en una fiesta mundial generalizada tras su promoción por las Naciones Unidas en 1977. La misma Mertxe nos da las siguientes frases famosas del Día de la Mujer: - “Una mujer con voz es, por definición, una mujer fuerte”, frase de Melinda Gates. “Las mujeres tienen derecho a estar en todos los lugares donde se toman decisiones”, frase de Ruth Bader Ginsburg. Y, por último, “El poder que tienes es ser la mejor versión de ti misma que puedas ser, para poder crear un mundo mejor”, frase de Ashley Rickards. Un pequeño lema para el Día de la Mujer es el siguiente: “¡Levantaos, mujeres del mundo! ‘Celebremos la diversidad, celebremos a las mujeres’.” Aitor, que no quiere entrar en trifulcas, se pregunta: - ¿Cuál es el color que distingue al Día de la Mujer? A lo que yo silabeo las siguientes frases: - Comencemos señalando que el color morado se ha utilizado tanto el día 8 de marzo por el Día internacional de la Mujer, y también se ha utilizado el 25 de noviembre, el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer. Por otra parte, ¿cuáles son los Derechos Humanos de las Mujeres? Los diez Derechos Humanos de las Mujeres son: • Derecho a la Educación • Derecho a la Salud. • Derecho al Desarrollo. • Derecho al Trabajo. • Derecho a la Participación Política. • Derecho a una Vida Libre de Violencia. • Derechos sexuales y Derechos Reproductivos. - El 9 de marzo de 1994 la Comisión de Derechos Humanos de la ONU condenó por primera vez formalmente el antisemitismo y la xenofobia, por lo que la historia también es noticia. En el ambiente resuena la petición que dice: - ¿En España cuándo se autorizó la matriculación de las mujeres en una universidad? Responderá Mertxe, quien domina los aspectos históricos: - El Decreto del 8 de marzo de 1910 fue un real decreto en España que autorizó por igual la matrícula de alumnos y alumnas, permitiendo acceder a ambos sexos a la Enseñanza Superior en igualdad de condiciones. En el ambiente hierve el asunto del lazo lila, fijándose que: - La leyenda sostiene que el color del humo que salía del incendio era morado ya que las telas con las que estaban trabajando en la fábrica eran moradas, por lo que se habría adoptado ese color en el lazo en homenaje a las mujeres fallecidas. Hoy en día resulta imposible ver un lazo lila y no pensar en la lucha por los derechos y la igualdad de las mujeres. Tras muchas huelgas, reivindicaciones y heroínas que se han dejado la piel para mejorar la situación de todas, el lazo lila se ha consolidado como símbolo de la lucha feminista. Se deja muy claro que: - Los motivos más frecuentes de discriminación son la apariencia, las creencias religiosas y el sexo para las mujeres; en contraste, para los hombres son la apariencia, la manera de hablar y la edad. A nivel nacional, sólo el 17.3% de las mujeres de 18 años y más perciben mucho respeto hacia los derechos de las mujeres. Aitor llevará el tema a otro campo, preguntando: - ¿Qué es el feminismo? Tema del que me hago cargo yo mismo: - El feminismo es un movimiento político, social, académico, económico y cultural, que busca crear conciencia y condiciones para transformar las relaciones sociales, lograr la igualdad entre las personas, y eliminar cualquier forma de discriminación o violencia contra las mujeres. Dentro del concepto del feminismo, destacamos el respeto a la mujer. Es decir, el valor que en la sociedad se le debe dar a la mujer por ser persona que toma decisiones propias y asume responsabilidades, al igual que el hombre. Pero este punto merece una batalla detallada, por lo que yo mismo asiento lo que sigue. El feminismo representa el conjunto de posiciones en todas las ramas del saber, incluida la filosofía, que denuncia, en primer lugar, el sesgo que la cultura occidental ha sufrido debido a la preponderancia cultural, social e institucional de los varones y que propone, en segundo lugar, análisis distintos en diversos campos a la luz de una diferente, y no desigual, consideración de los géneros. El feminismo de la igualdad propone que la igualdad real de géneros (en el disfrute de derechos y en la estructura social) es la estrategia para tal programa, mientras que el feminismo de la diferencia reclama que las mujeres tienen una visión, percepción o actitud ante los problemas, diferente a la de los hombres y que aquella debe ser promovida frente a ésta. Volviendo a los aspectos históricos, Mertxe defiende que: - Fue el 8 de marzo de 1910 cuando se permitió por primera vez la matriculación de las mujeres en las universidades públicas. En otro sentido, la primera manifestación autorizada en España por el 8 de marzo tras la Guerra Civil, fue en 1978, pero un año antes ya se celebró un acto en el Pozo del Tío Raimundo, en Madrid, en el que se dio un mitin, convocado por la plataforma de organizaciones feministas. Llegó el 8 de marzo de 1978. Con total claridad, el panorama es el siguiente: - Las mujeres cuentan solo con dos tercios de los derechos que tienen los hombres. De hecho, los 3.900 millones de mujeres en el mundo enfrentan obstáculos legales que afectan a su participación económica. En otro sentido: - El feminismo es un movimiento por los derechos de las mujeres con el objetivo de terminar con la subordinación femenina fruto del sistema patriarcal de dominación masculina. A la hora de definir ambos conceptos, machismo y feminismo, es importante tener en cuenta que feminismo no es lo opuesto a machismo. Por el contrario, el feminismo es un movimiento social e ideología que reivindica el rol de la mujer en el ámbito privado y público. Dejaremos bien claro que el machismo es un término de uso social y académico que engloba al conjunto de actitudes, normas, comportamientos y prácticas culturales que refuerzan y preservan la estructura de dominio masculino y hetero normado sobre la sexualidad, la procreación, el trabajo y los afectos. El machismo es una ideología que considera a la mujer un ser inferior en uno o varios aspectos con respecto al hombre. El machismo se basa en un conjunto de creencias, prácticas sociales, conductas y actitudes que promueven la negación de la mujer como sujeto. Los ámbitos en los que se margina al género femenino pueden variar y en algunas culturas se dan todas las formas de marginación al mismo tiempo. Podemos hallar las raíces del término en la palabra macho, que designa a los individuos masculinos de cualquier especie. Esta ideología no solamente atenta contra el género femenino, sino contra todas aquellas actitudes catalogadas como femeninas que desarrolle un individuo de cualquier género. El machismo desprecia toda actitud o forma de vida de un varón que no esté alineada con el estereotipo de masculino: fuerte, superior, proveedor. Estos simplificados criterios han sido empleados como fundamento para elaborar esquemas sociales estereotipados sobre los que asentar la superioridad innata del hombre, por razón de las funciones que desempeña en el mantenimiento del núcleo familiar y por razones de carácter biológico o fisiológico. Desde esta perspectiva, incluida por las tesis del Darwinismo social, se sostiene que el hombre ha ido desarrollando, a través de la evolución, una serie de facultades naturales asociadas a la agresividad e inteligencia. Mientras que la mujer, supuestamente, no habría necesitado poseerlas puesto que no las requería para el desempeño de sus funciones. De esta manera, el hombre se fue convirtiendo en sujeto, mientras que la mujer quedaba reducida a objeto histórico, social y económico. El progresivo cambio de roles en las sociedades modernas está permitiendo que esta perspectiva tradicional se vaya alterando. Un factor elemental para esta modificación de valores estereotipados lo constituye la progresiva incorporación de la mujer al mundo del trabajo. Su incorporación en las sociedades industriales avanzadas tras la Primera Guerra Mundial, ha traído como consecuencia que, a medio y largo plazo, estas desempeñen ocupaciones y tareas que, hasta ese momento, le habían estado vedadas. Y, lo que es más importante, se proceda a la reestructuración de los hábitos y costumbres dentro del seno familiar con el consiguiente reparto de tareas domésticas y responsabilidades familiares entre ambos sexos o entre todos los miembros de una familia sin que en esa distribución medien discriminaciones de componente sexista. El término machismo se utiliza hoy en día, principalmente, para referir aquellos comportamientos discriminatorios de los varones con respecto a la mujer en sus relaciones interpersonales, ya sea en el ámbito laboral, familiar o comunitario. El vocablo sexismo vino a sustituir al anterior en tanto refiere a la desigual e injusta estructura de poder existente en las sociedades humanas que impide un igualitario ascenso social a mujeres y hombres. En otro orden de cosas, volviendo al feminismo, apuntaremos que las implicaciones que en el mundo del pensamiento ha tenido el movimiento de liberación de las mujeres han sido muy amplias. Las feministas han creado un discurso nuevo desde el que actualmente abordan con una perspectiva revolucionaria tanto las cuestiones relacionadas con la ciencia como las relacionadas con la filosofía. En el ámbito de la literatura, los estudios feministas han producido el rescate de los escritos de mujeres para intentar crear con ellos la genealogía de la expresión de la experiencia femenina. Se ha revisado asimismo el sexismo en el lenguaje y las formas lingüísticas que coadyuvan al sometimiento y ocultación de las mujeres desde un punto de vista simbólico y material. Esta renovación ha incluido de forma preferente a los estudios históricos sobre las mujeres y a una renovación epistemológica de la ciencia histórica. La historia de género ha rescatado del olvido el pasado de las mujeres y las estrategias de sometimiento del patriarcado, mientras que la historia feminista, más cercana al feminismo de la diferencia, se esfuerza actualmente por rescatar la experiencia femenina en la historia, sus formas de expresión y sus espacios de libertad dentro del patriarcado. En el resto de las ciencias sociales y de la educación, las feministas han incorporado nuevas perspectivas de análisis científico. La antropología, la psicología, la sociología o la economía se han poblado de estudios centrados en las mujeres desde la década de los ochenta. Sin embargo, esta efervescencia creativa ha implicado casi únicamente a mujeres. La ciencia se ha opuesto a incorporar los hallazgos epistemológicos de los estudios feministas al corpus de las disciplinas científicas. En la mayoría de los países occidentales, los estudios feministas siguen desarrollándose en los ámbitos reducidos de los grupos feministas universitarios, y su discurso renovador permanece marginal ante la resistencia de la Academia científica. Ya en otro momento, Mertxe, que realizó estudios de Geografía e Historia, nos puntualiza que: - Las 5 formas de respetar a las mujeres son doce acciones con gran impacto para la Generación de la Igualdad: • Compartir el cuidado… • Denunciar los casos de sexismo y acoso… • Rechazar el binarismo de género… • Exigir una cultura de igualdad en el trabajo… • Ejercer tus derechos políticos… • Comprar con responsabilidad. Los valores principales de las mujeres son honestidad, libertad y familia. Las mujeres deben poder vivir sin temor a la violencia de género, que abarca la violación y otros actos de violencia sexual, la mutilación genital femenina (MGF), el matrimonio forzado, el embarazo forzado, el aborto forzado y la esterilización forzada. Ante las preguntas de mis hijos, respecto al caso español se observa que. - Acerca de la primera mujer en ir a la universidad en España, corría el año 1872 y la joven Maria Elena Maseras Ribera, hija de un veterinario y una maestra de Vila-Seca (Tarragona), logró matricularse en la facultad de Medicina como sus hermanos mayores. Aprovechó un vacío legal en la facultad, ya que tenía un permiso del rey Amadeo de Saboya para cursar Bachillerato. A finales del siglo XIX, el camino para el acceso de todas las mujeres a instituciones educativas estaba en proceso. Elena Maseras terminó sus estudios en 1878, pero no fue hasta 1882 cuando pudo obtener el título que le habilitaba. - Sin embargo, hay un sinfín de cosas mucho más simples que hasta hace cuarenta años una mujer no podía hacer en España. Por ejemplo, abrir una cuenta bancaria, comprar una casa o ¡evitar que un marido despechado diera a los hijos en adopción! En efecto, una abusiva ley dictaminaba que los hijos eran del padre, y punto. - El machismo es una actitud de prepotencia con respecto a las mujeres. El sexismo no es tan evidente. Es un comportamiento individual o colectivo que desprecia un sexo en virtud de su biología, perpetua la dominación de los varones y la subordinación de las mujeres. Sobre la mujer, en concreto, se puntualiza que: - La mujer que se respeta a sí misma está rodeada de personas positivas, es decir, que le hacen bien y llenan su vida de elementos esperanzadores. Recuerda que siempre habrá personas tóxicas que intentarán dañarte; sin embargo, esto es algo que no se debe permitir. Lo mejor es alejarse sin dar explicaciones. Ser mujer es sinónimo de resiliencia, fortaleza y, sobre todo, confianza: confianza en nuestras propias destrezas y capacidades. En la mayoría de los ámbitos, ser mujer implica que debemos trabajar más para alcanzar las mismas metas que los hombres y ello es sólo una prueba tangible de nuestro gran potencial. Una mujer que confía en sí misma no se compara con los demás ni se critica constantemente, sino que se acepta y se valora a sí misma. Una mujer segura de sí misma ve los obstáculos como oportunidades de crecimiento y aprendizaje, y confía en su capacidad para superarlos. Las mujeres tienen un papel fundamental en la sociedad y en la vida de las personas. Contribuyen en áreas como la educación, la salud, la economía y la política, y juegan un papel importante en la formación de la familia y en la crianza de los hijos. Yo me encargo de hacer un pequeño resumen, que dice lo que sigue. El 8 de marzo, millones de mujeres de todo el mundo saldrán a las calles por y para la igualdad. Desde la celebración de los derechos adquiridos, gracias a la lucha de muchas mujeres, las manifestaciones reclamarán su consolidación y la necesidad de seguir avanzando hacia una sociedad sin brechas de género, una sociedad más igualitaria y, en definitiva, con mayor calidad democrática. Se trata de una reivindicación de los derechos de las mujeres. De todas las mujeres. El objetivo es sensibilizar a la sociedad y potenciar la igualdad real de género. Así, se reclama la reducción de las desigualdades de género. En este sentido, en el 8M también se recuerda que las violencias contras las mujeres, en especial la violencia de género y la violencia sexual, son la expresión más amarga de las sociedades machistas, con convicciones profundamente patriarcales. La manifestación del 8M es una jornada de unión de las mujeres de todo el mundo, sin importar su procedencia, su raza, su profesión ni su nivel de ingresos. El 8M es una jornada de celebración y también de lucha. El 8M como día internacional de la mujer fue adoptado por la Asamblea General de la ONU en 1977, aunque dos años antes ya lo había empezado a conmemorar. Su origen está en las manifestaciones de las mujeres que, especialmente en Europa, reclamaban a comienzos del siglo XX el derecho al voto, mejores condiciones de trabajo y la igualdad entre mujeres y hombres. Según argumenta Naciones Unidas, celebrar el 8 de marzo el día de la mujer está estrechamente vinculado a los movimientos feministas durante la Revolución Rusa de 1917. Fue un 8 de marzo de 1917 (un 23 de febrero, según el calendario juliano que se utilizaba en Rusia), cuando las mujeres rusas se declararon en huelga, pidiendo Pan y paz. Cuatro días después, el zar se vio obligado a abdicar y el gobierno provisional concedió a las mujeres el derecho de voto. Desde los primeros años del siglo XX, mujeres de EEUU y Europa protagonizaron protestas, manifestaciones y encuentros que fueron sembrando la semilla del 8M: mujeres de todo el mundo unidas, reclamando su igualdad frente a los hombres, según recoge Naciones Unidas. Para terminar correctamente este breve relato, vamos a comentar aquí un libro de Francisco CÁNOVAS SÁNHEZ, titulado SIEMPRE ESTUVIMOS AQUÍ. La lucha de las mujeres por la igualdad, que ha sido editado por Alianza Editorial, Madrid, 2025, y cuya presentación se debe a la pluma de Manuela Carmena, exalcaldesa de Madrid. Durante los siglos XIX y XX las mujeres españolas protagonizaron un proceso de transformación demográfica, económica, educativa, social y cultural que fue construyendo el camino hacia la libertad y la igualdad. Siempre estuvimos aquí explora paso a paso, etapa a etapa, los grandes hitos de esta lucha en contra de las desigualdades. El libro está organizado en dos partes complementarias y conectadas. En la primera parte se exponen, con rigor y amplitud de miras, los condicionantes económicos, jurídicos, sociales, políticos y culturales que trataron de recluir a las mujeres en el espacio doméstico y frenaron su incorporación a la ciudadanía plena. A continuación, se recuperan las huellas de veinticinco mujeres extraordinarias merecedoras, como muchas otras, de reconocimiento y estima, que procedentes de todas las capas de la sociedad protagonizaron su lucha desde todas las profesiones. Ilustrado con imágenes de época y presentado por Manuel Carmena, Siempre estuvimos aquí combina el rigor histórico y la escritura fluida y empática con el propósito de acercar este largo proceso de lucha por la igualdad al mayor número de lectoras y lectores, especialmente jóvenes, que probablemente no tienen conciencia de los obstáculos que tuvieron que afrontar las mujeres. Las conquistas jurídicas, educativas, laborales, sociales y políticas alcanzadas, con muchos sacrificios, no deberían ser olvidadas y deberían constituir referencias para acometer los nuevos retos de nuestro tiempo. Por otra parte, advertiremos que Francisco Sánchez Cánovas es Doctor en Historia, ha sido profesor en la Universidad Complutense de Madrid y en la Universidad Miguel Hernández (Alicante). Colaboró estrechamente con José María Jover, uno de los maestros de la historiografía contemporánea y es autor de numerosos estudios históricos, sociales y culturales. Entre sus publicaciones destacan: " Los partidos políticos en la era isabelina " (1981), " El Partido Moderado " (1982), " Los Decretos de Nueva Planta en los países de la Corona de Aragón " (1985), " La Reina del triste destino " (2005), " Yo… A contibuación reproducimos íntegra y tal cual ha sido redactada por Manuela Carmena, la Presentación de este libro. Esta Presentación se titula Yo también estuve con todas vosotras, y Manuela Carmena escribe en ella lo siguiente: “Acabo de releer este libro. Estoy abrumada y a la vez fascinada. ¡Madre mía! Qué cantidad de vida encierra, qué cantidad de proyectos, obras y alegrías. Cuántos fracasos también, cuánto dolor. Este libro, que tiene dos claras partes, comienza con una detallada información sobre el contexto de las vidas que vamos a descubrir. Se trata de enmarcar a nuestras protagonistas en el marco social en el que vivieron. Dibujar el conjunto de hechos políticos, jurídicos, sociales y culturales que acaecieron y, a la vez, introducir algo importante y original: la constatación de que la historia es mucho más que los grandes acontecimientos que hemos estudiado en los libros de texto. La historia del feminismo es en gran parte la historia de las asociaciones de las mujeres. Estas, tal y como el autor nos relata, surgen y desaparecen a lo largo de la historia de España. Provocan reacción, pero sobre todo progreso. Así vemos cómo se entremezclan momentos claros y de oscuridad feminista, con destellos de creación de obras culturales interesantísimas, surgidas de mujeres que viven de forma contraría al aparente «deber ser». Se cita la histórica Junta de Damas madrileña como un elemento de control del modelo tradicional de mujer. Sin embargo, sabemos que las mujeres de aquella institución, como pudieron ser la propia duquesa de Osuna o su compañera en esos avatares, la condesa de Montijo, gestionaron de forma innovadora la inclusa madrileña. ¡Introdujeron el primer biberón! Así, vemos cómo en la dictadura, y desde posiciones contradictorias con las ideologías que la ampararon, surgen personas de talante feminista como Belén Landaburu, regidora de la propia Sección Femenina, de Falange. La segunda parte de este libro es pura investigación, diremos, de arqueología social. Nos regala la narración de las vidas de veintiséis mujeres únicas, cada una en lo suyo, y muchas absolutamente desconocidas hasta ahora. Sabemos que las vidas de las mujeres han quedado en infinidad de ocasiones ocultas u oscurecidas, bien por los hombres a la sombra de los que se las coloca o simplemente dejadas de lado. Esto ha sido así porque, en la historia del mundo, la propia identidad de la mujer ha sido cuestionada. Digamos que, aunque nos parezca mentira, la plena identidad de la mujer, su consideración como ser humano completo, ha sido cuestionada. No está mal recordar ahora que, en pleno siglo _____, es el padre Feijoo quien, en su libro Defensa de las mujeres (1726), reivindica a la mujer como ser humano completo. Dijo Feijoo que «muchos no dudan en llamar a la hembra animal imperfecto, y aun monstruoso, asegurando que el designio de la naturaleza, en la obra de la generación, siempre pretende varón; y sólo por error, o defecto, ya de la materia, ya de la facultad, produce hembra». Lo que le llevaba a rebatir con indignación: La teoría teológica de que, del mismo error físico, que condena a la mujer por animal imperfecto, nació otro error teológico, impugnado por S. Agustín, lib. 22 de Civit. Dei, c. 17, cuyos autores decían que, en la resurrección universal, esta obra imperfecta se ha de per feccionar, pasando todas las mujeres al sexo varonil; como que la gracia ha de concluir entonces la obra que dejó sólo empezada la naturaleza. Esta desnaturalización de la mujer siguió a lo largo de los siglos posteriores y, desgraciadamente, sabemos que continúa aún en vigor en países y culturas. Así, podemos calificar un libro de esta categoría como de investigación de vidas desconocidas de fabulosas mujeres. Es una investigación social ciertamente relevante. Y es relevante, porque el descubrimiento de lo sucedido y aún desconocido en la historia del mundo resulta necesario para aumentar el conocimiento y la sensibilidad de la humanidad ante la mujer. El conocimiento de vidas de mujeres anteriores a nuestros días deviene precisamente en magnífica levadura para que la mujer alumbre definitivamente, en el mundo, como ser humano potencialmente deslumbrante. Tengo que confesar que las chicas de mi tiempo agradeceremos siempre a aquellas que se nos dieran a conocer, en nuestra juventud vivida en la dictadura del general Franco, sus perfiles de mujeres inteligentes y activas, de profesionales brillantes y, afirmándolo o no, feministas. Yo era una jovencilla universitaria que se quedó fascinada cuando, al leer uno de los libros de la condesa de Campo Alange, supe de la vida de Clara Campoamor, de Victoria Kent, de Carmen de Burgos, de Elena Fortún y de otras más. Era un libro magnífico: La mujer en España. Cien años de su historia, editado aún en la dictadura. Presenta un importante paralelismo con el que hoy ha hecho el historiador Cánovas. Son libros descubridores de vidas de mujeres. Las mujeres de mi generación, que nacimos en los primeros años de la dictadura, fuimos niñas y jóvenes absolutamente ignorantes de la vida de mujeres que nos habían precedido como mujeres activas: abogadas, artistas, sindicalistas, científicas o escrito- ras absolutamente completas, y personas auténticas y valiosísimas. Nos encontramos con los resquicios de la cultura que trajo la República: nuestras abuelas feministas. La cultura siempre es líquida y se escurre de las manos de quienes la quieren manipular. Por eso los regímenes autoritarios y fascistas intentan ahogarla. Los libros siempre subsisten, aunque, como pasó en la dictadura, se prohíban o se quemen… Siempre queda alguno. Nosotras habíamos sido educadas en esa dictadura en la que nuestras madres habían sido limitadas a ser amas de casa. Hay que recordar que, durante mucho tiempo, las mujeres casadas no pudieron trabajar. En el marco de ese mundo oscuro concuerda que se prohibiera un libro tan inocente como Celia en el colegio, de Elena Fortún, y que se publicaran por el contrario libros retrógrados. Un excelso ejemplo de estos últimos es El decenio crítico (a los jóvenes de 16 a 26 años), firmado por un consiliario de Acción Católica, donde se decía que «la mujer viene a ocupar el punto medio entre el niño y el adulto». La aberración de habernos privado de nuestra identidad provocó sin duda la masculinización del mundo público o social. El encuentro con aquellas abuelas feministas nos convirtió en activistas de lo que sería el gran movimiento español del feminismo. Muchas de las vidas de las que habla nuestro autor fueron alentadas por las ideas del progreso desde el maravilloso Siglo de las Luces hasta nuestras dos Repúblicas. Y muy especialmente sin duda en la Segunda, aunque resultara tan pronto aniquilada por el golpe de Estado fascista dirigido por el general Franco. Las luces y el progreso alumbraron la capacidad femenina. Sin embargo, la represión de la dictadura política que vivimos en nuestro país fue devastadora, sobre todo en lo formal y aparente. Quizás por ese contraste, puede resultar coherente que me haya tocado a mí prologar este libro. Además, y por si fuera poco, da la coincidencia de que tuve la dicha de tratar a algunas de las mujeres retratadas en estas páginas. En la universidad despertábamos y empezábamos a conocer la verdadera historia de nuestro país. Comenzamos a mirarlo con ojos diferentes y a descubrir aspectos que nada tenían que ver con aquello que nos habían contado en nuestra niñez y adolescencia. A su vez, empezábamos a descubrir con nitidez la senda que ya había recorrido el feminismo. Por eso, empeñadas «minorías universitarias inquietas» (como se nos llamaba entonces) nos embarcamos en la ardua tarea de contribuir a acabar con la dictadura. Al tiempo, y con ello, comenzamos también a construir el feminismo. Desde el propio sindicato oficial (SEU), de cuño falangista, nos incorporamos a las más diversas actividades, a hacer actos culturales hablando de los derechos de la mujer. No siempre, pero muchas veces los pudimos realizar. Vivimos en ese mundo curioso, sin duda contradictorio, en el que, en las instituciones universitarias franquistas, habitaban estudiantes cada vez más interesados por la democracia y en las que, aunque pudiera parecer sorprendente, había también algunas afiliadas a la Sección Femenina que, reconociéndolo o no, mostraban un corazón feminista. Recuerdo en ese sentido al menos dos valiosas mujeres: Pilar Conde y Lolita Bermúdez Cañete. Todas esas actividades se autorizaban o no según fueran los acontecimientos políticos del momento. Recuerdo bien, por lo que me impactó, que siendo estudiantes universitarias visitamos a personas que nos parecían importantes por lo que pudieran significar de cambio. Estábamos empezando a descubrir otro mundo posible. No sé cuántas entrevistas hice. Guardo un maravilloso recuerdo de mis entrevistas con Mercedes Formica, Lili Álvarez y María Laffitte, la condesa de Campo Alange. Todas nos acogieron estupendamente. Supongo que les hacía gracia ver a esas jovencísimas universitarias interesadas en sus vidas y en los derechos de la mujer, por los que de una u otra forma ellas habían luchado. Tengo un recuerdo precioso de la entrevista con Mercedes Formica. Era una mañana de primavera tardía. Hacía uno de esos preciosos días de Madrid. Mercedes tendría entonces cincuenta y tantos. La recuerdo como una mujer afable y elegante. Nos invitó a un aperitivo en su magnífica terraza en un edifico casi en la esquina del paseo de la Castellana con María de Molina. Nos dio unas galletitas saladas en forma de pececitos. No las había visto nunca. A partir de ese momento, siempre me gustaron. Sentimos el dominio y el poder de seducción de aquella mujer. Pienso ahora que ni por un momento ella pudo imaginar que, tal y como se relata en este libro, aquella universitaria preguntona iba a ser, casi cincuenta años después, alcaldesa de Madrid. Tampoco que, siéndolo, decidiera dedicarle una calle en Madrid, mientras que otro alcalde, también de izquierdas, decidiera retirar el busto que le habían erigido en Cádiz, su ciudad natal. También recuerdo a la condesa de Campo Alange. Era una mujer entusiasta que nos animó a seguir con nuestras actividades desde la mansión en la que vivía: un precioso palacio con un gran jardín, en la calle Velázquez, convertido hoy en una casa de pisos lujosos sin identidad alguna. Y, por último, recuerdo también la impresión que me causó Lili Álvarez. Era una mujer interesante, reflexiva y cariñosa. También acogió muy bien a aquellas jovencísimas universitarias. Sin embargo, aquí sí que tengo que reconocer que, en aquel momento, no me atreví a comentarle cuánto me había impresionado su libro. Se llamaba El seglarismo y su identidad. Lo había leído estando aún en sexto de bachiller, en un momento en que mi arrastrada religiosidad empezaba a resquebrajarse de forma importante. Por supuesto, no sabía entonces la enorme influencia que, precisamente Lili Álvarez y su visión religiosa, tuvo también en la vida madura de Carmen Laforet. Solo lo supe mucho después. Pero no quedan ahí mis contactos con algunas protagonistas directas o indirectas del libro. He leído con un placer inmenso todo lo relativo a la vida de Encarnación Cabré. Conocí personalmente a Encarnita, porque durante algunos veranos fue mi vecina. Sin saber casi nada de su vida y de su inmensa valía profe sional, me habían hablado de ella Amelia Sánchez, madre de mi marido, Eduardo Leira, y también mi hijo Manuel. El matrimonio Francisco Morán y Encarnita Cabré vendieron a mis suegros, en los años 40, una preciosa casita de campo en San Rafael, al lado de la que ellos tenían. Eso hizo que los Morán y los Leira fueran vecinos durante muchos años. Más adelante, fue mi marido Eduardo quien heredó aquella casita y fue sobre todo mi hijo Manuel quien continuó la amistad con los Morán. Para mi hijo, Encarnación era la abuelita de los Morán. Él me contaba cosas de ella y, al hacerlo, la situaba como alguien importante que ocupaba mucho sitio en la familia. Me decía que hacía dibujos preciosos retratando a los pájaros que la visitaban. Siempre tenía un lugar de acogida para ellos, con montones de migas para atraerlos. Yo me encontraba alguna vez con ella. Siempre me resultó una anciana dulce y con una mirada de luminosa inteligencia. Ahora, que sé hasta qué punto su vida fue una aventura apasionante por los caminos de la arqueología profesional, lamento no haber podido hablar más con ella. Amelia —quien fue también profesora del Instituto Escuela— me hablaba de su aspecto. Mujer bonita y siempre llena de juventud, que seguía apareciendo un verano tras otro con sus bonitos tirabuzones. Un peinado quizás un poco demodé ya en aquellos años pero que era el que a su marido le gustaba. Parece que ellas no hablaban de sus estudios, ni de sus carreras profesionales, ni de sus experiencias vitales previas a la guerra, ni de cómo se habían visto apartadas de sus puestos de trabajo en la posguerra. Solo cabe interpretar aquello como resultado del tiempo de silencio que se vivió en España. Ese «silencio» que, en este caso, afectaba a la vida profesional de dos mujeres con carrera e inteligencia. Los modelos sociales arraigan en las sociedades principalmente en sus aspectos formales. Desafortunadamente, los modelos políticos autoritarios y antidemocráticos destrozan sobre todo la imagen de las vidas públicas de las mujeres. Pensemos por un momento en el terrible destino de un país como Afganistán. Co- nocí, en el tiempo en el que fui relatora de la ONU, a algunas juristas afganas que hablaban de cómo era su mundo, anterior a la desgraciada irrupción de la cultura de los talibanes. Vi con ellas fotos del antes. Era una sociedad diversa, normalizada, con instituciones, como las universidades, semejantes a las de otros países en vías de desarrollo. Las dictaduras y los regímenes autoritarios imponen modelos culturales de los que siempre son víctimas las mujeres. Se impone una realidad aparente, de conformidad con las imposiciones políticas. Eso generó que, durante la dictadura de Franco, mujeres profesionales con éxitos en sus trayectorias vitales ni siquiera hablaran entre ellas. El mundo real que habían empezado a construir no encajaba en la pacata sociedad sobrevenida. Leyendo este libro me entero de que las autoridades franquistas depuraron al padre de Encarnita y que a ella no le permitieron recuperar su puesto de profesora en la Facultad de Filosofía y Letras de Madrid. En la depuración de su padre, se mencionó que era sospechosa de haber realizado actividades de espionaje, dado que era rubia y parecía extranjera, y de ser «roja», ya que había sido profesora del Instituto-Escuela de Madrid. También estuve muy, muy cerca, de Matilde Ucelay. Mi marido Eduardo fue el íntimo amigo, en el colegio Estudio, del hijo pequeño de Matilde, Javier Ruiz Castillo. Me ha contado muchas veces lo que le fascinaba el bonito tablero de arquitecta que tenía Matilde en el cuarto de estar de su casa, a la que tantas veces fue Eduardo a comer. Siempre hemos comentado que esa imagen, de tablero en uso, quizás contribuyó a reforzar su vocación de arquitecto, profesión que lleva ejerciendo durante más de cincuenta años. Sin duda, también le ayudó a ser un auténtico feminista. De las veintiséis vidas que relata este libro, conozco, aunque no personalmente, a otras muchas mujeres. Siento profunda alegría que muchas más personas las vayan a conocer ahora. Todas me apasionan. Algunas me abren grandes interrogatorios. Por ejemplo, Carlota Sainz de Vinagra. Mujer que escribió, y mucho, pero muy poco sobre ella. Algo parecido le ocurrió a la gran Juana de Vega. Ambas escribieron de sus héroes, de sus maridos héroes: Juana, de Espoz y Mina, y, Carlota, de Torrijos. Sin embargo, mucho nos falta por saber de la vida, sin duda apasionante, que vivieron ellas dos (no sé si se conocieron o no) en Gran Bretaña. Fue allí donde se fueron, en su exilio político, los defensores de la libertad y de la Constitución de 1812. En ese excelso grupo de personas destacan personalidades bien interesantes, como Federico Rubio, también defensor de la libertad, que se formó allí y que acabó siendo el mejor médico de la España del siglo ___. ¿Qué hicieron en Gran Bretaña esas dos grandes damas de la política, entre la emigración y la constante conspiración para que España recuperara la libertad que les había mangoneado el absolutista Fernando VII? Pero encontramos en este libro muchas más mujeres con vidas tan apasionantes como desconocidas. Relegadas, cuando no olvidadas. Realmente emociona sacarlas a la luz, rememorar su legado. ¡Qué decir de la doctora Dolors Aleu o de Ana Carmona, la primera mujer futbolista de España! Ellas, y tantas otras, sufrieron límites, encontraron barreras que no siempre pudieron superar y, en demasiados casos, también sufrieron castigo y represión. Conocerlas va a significar darles una nueva vida, permitirles que nos hablen de tanto que callaron y que nosotras, las mujeres de hoy y las de mañana, queremos oír y saber. Sin haber sido reconocidas, nos abrieron camino y es difícil medir lo mucho que les debemos.” (Manuela Carmena, en septiembre de 2024). En otro sentido, en la Introducción al libro dicho Francisco Sánchez Cánova regoge el siguiente testimonio: “Durante los siglos ___ y __ las mujeres españolas protagonizaron un proceso de transformación demográfica, económica, educativa, social y cultural, más lento que el de los países europeos avanzados, que fue construyendo el camino hacia la libertad y la igualdad. Tras la desintegración del Antiguo Régimen, el Estado liberal español desarrolló en el primer tercio del siglo ___ una trayectoria condicionada por la debilidad de la industrialización, la inestabilidad política y el pacto de la emergente burguesía con la nobleza, lo cual retrasaría la consolidación de esas nuevas estructuras hasta finales de siglo. El régimen liberal proclamó la igualdad de los ciudadanos ante la ley y la supresión de los antiguos privilegios, pero las inercias de las ideas tradicionales y la propia singularidad del régimen, como ha señalado Guadalupe Gómez-Ferrer, propiciaron la discriminación de las mujeres.” Una vez hecho cumplido este motivo, considero que cualquier tipo de palabra sobra, pues tanto Francisco Sánchez Cánovas como Manuela Carmena son suficientemente ilustrativos al plasmar sus ideas e investigaciones en dicho libro. ------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------