sábado, 26 de abril de 2025

LITERATURA DE VIAJES, "Algunos recorridos por Guipúzcoa". Su Epílogo, Índice y Prefacio.

Guipúzcoa PREFACIO Playas de ensueño, villas monumentales, caseríos rodeados de espectaculares montañas y una extensa y variada oferta cultural y gastronómica. Gipuzkoa es un territorio plural en el que cada comarca goza de personalidad propia. Desde el azul del Cantábrico hasta los espacios naturales del interior, pasando por ciudades industriales situadas a escasos kilómetros de comarcas rurales. Todo ello en un pequeño espacio que se puede recorrer de un extremo a otro en apenas una hora. Y es que Gipuzkoa es el territorio menos extenso de la Comunidad Autónoma Vasca, una tierra de contrastes que ha sabido conjugar el arraigo de sus tradiciones, sin dejar de estar en primera línea de la vanguardia tecnológica, empresarial y artística. Su capital, Donostia-San Sebastián, está considerada como una de las ciudades más bellas del mundo. La bahía de La Concha, con la isla de Santa Clara en el centro, es sin duda la imagen más conocida de esta ciudad que cautiva a cuantos la visitan. El mar, la montaña y el río Urumea conviven en perfecta armonía con una arquitectura urbana ordenada, repleta de edificios señoriales y ejemplos de la más moderna arquitectura, como el Palacio Kursaal, escenario de numerosos congresos y acontecimientos culturales de primer orden. Al igual que en todo el territorio, la gastronomía es otro de los grandes atractivos de la capital donostiarra. Y es que los amantes de la buena mesa tienen en Gipuzkoa una oferta gastronómica difícil de igualar, con todo tipo de sabores, aromas y texturas que se adaptan a todos los paladares: desde restaurantes con estrellas michelín y deliciosos pintxos que adornan las barras de los bares, hasta sociedades gastronómicas, ferias, mercados y sidrerías (que principalmente se concentran en la zona de Astigarraga, Hernani y Usurbil). La costa de Gipuzkoa, a lo largo de 86 km, cuenta con innumerables atractivos. En el litoral occidental, las hermosas villas costeras de Zarautz, Getaria y Mutriku constituyen deseados destinos vacacionales para muchos turistas, gracias a sus espléndidas playas, monumentos y atractivos culturales. Además, la naturaleza nos brinda uno de los paisajes más espectaculares de la costa vasca: las curiosas formaciones geológicas de los acantilados que se sitúan entre Deba y Zumaia. En el otro extremo del litoral, hacia el Este, se encuentra la comarca de Bidasoa-Txingudi, cuyo carácter fronterizo ha marcado la vida de sus principales poblaciones: Hondarribia, que tras sus murallas conserva un excepcional casco histórico, e Irun, ciudad de intensa actividad comercial. Asimismo, Gipuzkoa esconde muchos tesoros en su interior, que se caracteriza por sus verdes valles y sus montañas, ideales para realizar excursiones a pie, en bicicleta e incluso a caballo. Es en las áreas rurales del interior donde mejor se mantienen las tradiciones culturales y folklóricas vascas, así como el euskera (lengua materna de la mayoría de esta población). Con la silueta de la sierra de Aralar y con el Txindoki como telón de fondo, las comarcas de Tolosaldea y Goierri nos permiten adentrarnos en localidades que conservan la esencia de la Euskadi rural. Más hacia el Oeste, los valles de Urola y Deba encierran auténticos tesoros de la Euskadi monumental, tres joyas del románico, barroco y la vanguardia: la ermita de La Antigua en Zumarraga, la basílica de Loiola en Azpeitia y el santuario de Arantzazu a los pies del Parque Natural de Aizkorri. Te invitamos a un territorio diferente, pequeño pero intenso, donde podrás compartir experiencias auténticas para todos los sentidos, para todas las edades y durante todo el año. Verde y azul, orgullosa de una historia que conserva el idioma más antiguo de Europa y creadora de vanguardias, Gipuzkoa ofrece un territorio singular y cosmopolita y, sobre todo, auténtica. San Sebastián es una ciudad vestida con tres montes, tres playas, una isla y un río. Pero más allá de su belleza natural, la capital de Gipuzkoa también ha forjado su propio encanto gracias a su arquitectura, calidad de vida y reputada gastronomía. No dejamos de escuchar que el verano del 2022 será el de la vuelta a la normalidad, pero no hace falta esperar a que llegue para disfrutarlo. Ya puedes conseguir los recuerdos de tu próximo viaje a Gipuzkoa y llevarte una experiencia inolvidable. En Gipuzkoa se puede comer a lo grande con raciones muy pequeñas. Los pintxos son una forma divertida y versátil de disfrutar de nuestra gastronomía. Poco a poco, bocado a bocado, es posible probar las mejores creaciones de diferentes cocinas. Es como un menú degustación que se realiza sobre la marcha, improvisando en un mismo bar o en varios a modo de “paseo culinario”. Los hay sencillos como la genial Gilda, una banderilla de guindilla, anchoa y aceituna que nació en Donostia como homenaje a Rita Hayworth; mientras que hay otros pintxos muy sofisticados, ejemplos de alta cocina en miniatura. Aunque la cultura del pintxo se originase en Donostia, hoy en día podemos encontrar grandes creaciones en prácticamente todos los rincones de Gipuzkoa, en especial en Hondarribia y Tolosa, donde apuestan muy fuerte por esta joya. El valle de Lastur está en pleno corazón del Geoparque de la Costa Vasca y tiene una amplia oferta de actividades en el entorno. Un rincón muy especial caracterizado por un bello paisaje natural de origen karstico. Situado en Itziar-Deba, cerca de la costa, es un pequeño valle entre montañas y colinas; una zona rural de tradición marina y gran valor histórico cultural por sus molinos del siglo XV. El Parque Natural de Aia está situado entre las localidades de Orio y Zarautz. Un parque balsámico, donde reina el silencio y donde se percibe la cercanía del mar entre hayas, fresnos, arces y robles. El Caserío Iturraran, un bello edificio del siglo XIV construido con madera de roble, y rodeado de un jardín botánico con 5000 especies vegetales, es la puerta de entrada al parque. Hay una zona de juego infantil en la entrada y es un lugar frecuentado por familias y grupos de excursionistas para pasar el día. Segura es un pueblo fundado en 1256 por mandato del rey de Castilla Alfonso X El Sabio, con el propósito de proteger los caminos que se dirigían desde la meseta al otro lado de los Pirineos. Segura es sin duda una de las villas medievales que merece la pena visitar, por su casco almendrado intacto y sus casas solariegas y palacios de la época. Beizama es un municipio de la provincia de Gipuzkoa. Beizama es conocido a nivel local principalmente por dos hechos: ser el centro geográfico de Guipúzcoa (en el monte Urraki) y haber sido escenario de uno de los crímenes más famosos de la crónica negra del País Vasco; el llamado Crimen de Beizama ocurrido en 1926 y aún recordado hoy en día. Nuestro propósito Hemos elaborado 72 oferplanes, es decir, escapadas, salidas, o si se prefiere, 72 excursiones de una jornada, que tienen como límites territoriales los mismos de la provincia de Guipúzcoa, pues todas estas excursiones se llevan a cabo en el interior de la provincia de Gipuzkoa. Pero ¿qué pretendemos? Aprovechar los numerosos tiempos muertos que figuran en nuestras vidas. ¡Éste es nuestro primer propósito! En segundo lugar, el conocimiento de los encantos más recónditos de nuestra Provincia. Por supuesto, hacemos caso a nuestras autoridades sanitarias. Así, pues, dentro de un abanico de posibilidades muy reducido queremos sacar el máximo provecho de la actual situación. Evitando las aglomeraciones, queremos meternos en todos los txokos que tiene nuestra actual provincia, para descubrir sus secretos más recónditos. Además, pretendemos dar unas notas sobre CULTURA VASCA, la cual tiene personalidad propia o carácter. Por lo que compaginaremos la lectura con las visitas in situ, que nos arrastrarán por los cinco sentidos, lo cual generará que estas salidas sean vividas intensamente. Practicando el senderismo, no a tropel, sino siendo convenientemente guiados, se puede llegar a los lugares más insospechados. Sí, sí, practicando un senderismo que recurra a itinerarios sencillos, un senderismo sin apenas dificultades, apto para todas las edades, se pueden recorrer rutas de gran belleza. El imaginario del hombre es insospechado. Luego, lecturas y viajes constituyen nuestros platos fuertes. Lecturas escogidas cuidadosamente, de esas que nos abren los ojos y el espíritu, que se llevan a cabo cuando apetece… No se trata, por supuesto, de libros, sino de notas recogidas al vuelo, que se aprovechan incluso mucho más que un novelón. Lecturas que vienen a cuento. Evidentemente, no se puede hablar de cultura vasca sin dejarse cautivar por sus olores y aromas, por lo que junto al bocadillo de tortilla se pueden hacer algunas escapadas que nos permitan degustar nuestros sabores más entrañables. Por ejemplo, una merluza a la koskera. Un capricho a pedir de boca. Luego, también pretendemos hacer turismo gastronómico, por ejemplo, probando uno de nuestros típicos postres, como las tejas y los cigarrillos de Tolosa. Nuestra cocina es rica, variada y sabrosa. No se trata, en suma, de matar el tiempo por matarlo. Se trata de 72 excursiones que pretenden formarnos, informarnos,… sacar de nuestro interior lo mejor de nosotros mismos. Al menos, ese estado de atención y expectativa que sugiere siempre el descubrimiento de algo nuevo. En definitiva se trata de turismo cultural, que es el que de forma más inmediata nos suministra noticias sobre nuestro entorno tanto físico como psicológico. Porque este tipo de turismo, aunque no nos acerca a una playa, sí puede abrirnos el paso de otros lugares. Evidentemente el “turismo cultural” es una modalidad de turismo que resalta los aspectos culturales que ofrece un determinado destino turístico, ya sea un pequeño pueblo, una ciudad o un país. Efectivamente hay un turismo de “sol y playa”, pero, aunque aquí se ha mencionado en muchísimas ocasiones, no es el que verdaderamente nos interesa. Pero aún hay algo más. En nuestro caso, este turismo cultural engendra un entorno propicio para desarrollar el ejercicio físico, por lo que no está demás hablar, como hemos hecho, de los senderos, de los accesos a cualquier tipo de destino turístico. Lo cual ha venido muy facilitado por el entorno tan especial que encierra el País Vasco, entorno que ofrece paisajes de verdadero encanto. Luego, nuestro concepto de ‘naturaleza’ es muy amplio y recoge todo tipo de situaciones. Hemos hecho hincapié, pues, en el excursionismo, en el trekking, así como en todo medio de transporte, sea moderno o cargado de años, como puede ser una locomotora tradicional. Aquí se encuentra una particularidad del turismo que hemos defendido, y por la que, además, hemos hablado de un turismo activo. El medio físico del País Vasco nos lo ha puesto muy fácil, pues la provincia de Gipuzkoa, en concreto, está cosida como las viejas telas que unen mil petachos. De etapa en etapa, hemos jalonado hasta los rincones más ocultos, aunque siempre nuestro punto de llegada ha estado en nuestra etxea. De hecho, aunque sí nos hemos referido ampliamente al turismo gastronónomico, por lo que hemos diseñado 72 escapadas posibles de realizarse en el presente estado de cosas. Pero ¡a lo dicho!, pues. Pasadlo bien y ¡disfrutad! De compras en Donostia Hacer compras da mucho gusto. Si encima tienes una oferta comercial estimulante, mezcla de lo más tradicional y lo más innovador, la emoción está asegurada. San Sebastián ha sabido, por un lado mantener la esencia del comercio tradicional, con una gran oferta de establecimientos que ofrecen los mismos productos de toda la vida con la misma calidad de siempre. Y a la vez, cuenta con ese toque distinguido y elegante que se expresa también en su oferta comercial, con tiendas supersofisticadas, locales alternativos y boutiques de grandes marcas. Y como tampoco es una ciudad muy grande, el comercio está más concentrado y resulta muy cómodo ir de compras. Todo ello conforma un sensacional escaparate de ideas para regalar y para regalarte. Un circuito atractivo y emocionante para que disfrutes mucho ese gozoso deambular por las tiendas que es el shopping. Tres zonas comerciales principales y cientos de ideas, serían las siguientes: • La Parte Vieja: Con su comercio tradicional y sus souvenirs de toda la vida, pero también con sus delicatessen y sus tiendas de autor. • El Centro: Con su pequeño comercio de gran calidad y las mejores firmas internacionales. • El barrio de Gros: Una variopinta oferta de galerías de arte, antigüedades, deportes, montaña y surf. Si te llevas algo de San Sebastián es como si no te fueras del todo. Sobre todo si es una de esas cosas que se hacen aquí y solo aquí. Una de esas cosas que nos definen, que saben y huelen e inspiran San Sebastián y Gipuzkoa. Tienes mucho donde elegir. Puede ser un producto típico de la tierra, como un tarro de anchoas del Cantábrico, alubias de Tolosa, queso de Idiazabal, o una botella de txakoli de Getaria… o una caja de fina repostería donostiarra con pastas, o la típica ‘pantxineta’. O puede ser una maravillosa ilustración exclusiva de un artista local. O una tabla de surf, de firma donostiarra y fama internacional. O un regalo exclusivo de algunas de las mejores boutiques de la ciudad. O puede ser una espléndida txapela para coronar tu visita, o unas gotas del perfume de la ciudad, Sirimiri: esencia de San Sebastián. ÍNDICE: 1. Un paseo por el Hernio 2. La subida del Txindoki 3. Una vuelta por Jaizkibel 4. En torno al Aitzgorri 5. Una salida a Artikutza 6. Parque Natural de Pagoeta 7. El camino de Santiago por el litoral guipuzcoano y el interior 8. Una visita a Getaria 9. Hondarribia, otra villa marinera 10. Alrededor de Deba 11. Rasa mareal entre Deba y Zumaia 12. Pasaia y la Factoría Marítima Albaola 13. Parque Natural de Aizkorri-Aratz 14. Leizarán, biotopo protegido. 15. La Vía Verde del Urola 16. La Ruta de los tres templos 17. El Parque Natural de Aralar 18. Salinas de Léniz 19. El Goierri 20. Arrasate-Mondragón 21. Alarde de Irún 22. Los puertos de montaña de Etxegarate, Otsaurte y Arlaban 23. Soraluze-Placencia de las Armas 24. Errenteria / Rentería 25. Un paseo por Lezo 26. Centros BTT 27. Trail running Birding: Zonas de observación de aves 28. Lazkao / Lazcano 29. Eibar y su industria armera 30. Ceráin / Zerain 31. Vergara / Bergara 32. Igeldo-Mendizorrotz 33. Hacia el corazón de Gipuzkoa 34. Faro de Santa Catalina de Lequeitio 35. Centro del queso “Eginoko Artzaia” 36. Comarca de Oarsoaldea EPÍLOGO EPÍLOGO Generalidades El País Vasco se sitúa en un extremo del norte peninsular, abierto al mar Cantábrico y fronterizo con Francia. Su historia se remonta al paleolítico, cuando los primeros moradores de estas tierras habitaban las zonas montañosas y se dedicaban a la caza y la pesca; posteriormente, hasta los albores del siglo XV, la sociedad vasca evolucionó a partir de dos modos de vida diferenciados: uno, que perduraría en el tiempo, fundamentado en la agricultura y radicado en los valles y otro dedicado al pastoreo en las montañas. La cultura y el folclore de esta comunidad hunden también sus raíces en los ancestros de la historia, y llegan hasta la actualidad con un gran arraigo popular y una lengua transmisora que recupera lentamente su salud. Cada una de las tres provincias vascas es una región en sí misma, geográfica, histórica, económica, social y culturalmente. Bizkaia es industrial y pesquera, y pese a las crisis económicas que han mermado su poder y su población, aparece en primera línea en el intento de no perder el tren de la modernidad, si bien delega en Bilbao, la capital, el papel del cambio con una transformación urbanística de gran envergadura. Araba es la provincia agrícola, la más castellana en paisaje y en historia, y en ella se encuentra el centro neurálgico de la política de la comunidad autónoma, Vitoria-Gasteiz es sede del gobierno vasco. Gipuzkoa marcan el ritmo señorial del país. El País Vasco (Euzkadi, Euskadi) es una Comunidad autónoma de España, que comprende las provincias de Vizcaya, Guipúzcoa y Álava: 7.261 km2 y 2.098.055 habitantes. Capital: Vitoria-Gazteiz. Situada entre el mar Cantábrico y la depresión del Ebro, está, en su mayoría, accidentada por la cordillera Cantábrica y el extremo O de los Pirineos. Gran parte de la red hidrográfica alavesa desagua en el río Ebro. Otros ríos importantes, que por lo general terminan en grandes rías, son el Bidasoa, Deva, Nervión y Urumea. Cuenta con cultivos de cereales, hortalizas, frutales, olivo y vid. Posee ganadería vacuna, lanar y porcina. La pesca, actividad tradicional de su economía, ha disminuido desde la crisis de los años setenta. Euskadi es una de las comunidades más industrializadas de España. Sus abundantes yacimientos de hierro, actualmente en vías de agotamiento, permitieron crear unas poderosas industrias siderúrgica y metalúrgica, que facilitaron el desarrollo del sector pesado (astilleros e industria ferroviaria), así como notables industrias químicas, de explosivos y productos farmacéuticos. La crisis económica de mediados de los setenta produjo una desaceleración de la actividad económica que afectó especialmente a los sectores de la siderurgia y naval, que fueron incluidos por el gobierno en sus programas de reconversión industrial. Otras industrias importantes son las de papel, textiles y alimentarias. Destaca la progresiva importancia del sector servicios. Desde el punto de vista histórico, los vascones, habitantes originarios de este territorio, fueron escasamente romanizados y mantuvieron duros enfrentamientos con la monarquía visigoda. Durante la Edad Media, se fundaron ciudades como San Sebastián o Fuenterrabía, que constituyeron importantes puntos de conexión entre el centro peninsular y el exterior. Las ciudades vascas conocieron un crecimiento sostenido que permitió el auge de su economía desde finales del siglo XVII y durante el siglo XVIII. El siglo XIX trajo consigo la lucha entre los carlistas, defensores de los fueros y tradiciones vascas, y los planteamientos liberales y centralizadores de la monarquía borbónica. Finalizada la tercera guerra carlista (1876), tomó auge el capitalismo financiero partidario de la monarquía alfonsina. De las capas medias, sustentadoras del carlismo, surgiría un movimiento nacionalista que desde principios del siglo XX dirigió el Partido Nacionalista Vasco (PNV), fundado por Sabino Arana. En 1936, las cortes de la II República aprobaron el estatuto de autonomía. La abolición por el régimen franquista de la ley fundamental vasca inició un periodo caracterizado por la erradicación de las tradicionales libertades y la consiguiente aparición de núcleos independentistas, como ETA. En octubre de 1979 fue aprobado en referéndum un nuevo estatuto autonómico. Las elecciones al parlamento vasco de 1980 dieron el triunfo al PNV, cuyo máximo dirigente, Carlos Garaikoetxea, ocupó la presidencia del gobierno. La nueva victoria del PNV en las elecciones de 1984 no evitó la aparición de una crisis interna en esta agrupación que concluiría con la dimisión de Garaikoetxea, quien fundó entonces Eusko Alkartasuna (EA). El nuevo lehendakari, José Antonio Ardanza, convocó elecciones anticipadas para noviembre de 1986, de las que surgió una coalición de gobierno entre el PNV y el PSE-PSOE y la confirmación de Ardanza en la presidencia. Los comicios de 1990 dieron el triunfo a los nacionalistas, manteniendo el PSE-PSOE el segundo lugar. La imposibilidad de establecer un pacto entre ambas formaciones llevó a la constitución, en enero de 1991, de un gobierno tripartito -PNV, EA y Euskadiko Ezkerra (EE)-, que consumó su ruptura en septiembre del mismo año. Tanto EA, como un sector crítico de EE, escindido desde este momento, quedaron excluidos del nuevo gobierno que pasaron a integrar PNV, PSOE y un solo diputado de EE. José Antonio Ardanza se confirmaba en el cargo de lehendakari. En las elecciones autonómicas de 1994 triunfó nuevamente el PNV, y Ardanza encabezó un nuevo gobierno, esta vez en alianza con el PSOE y EA. En las elecciones legislativas de 1996 el PNV formó parte de las fuerzas nacionalistas convocadas a la negociación con el PP para lograr la investidura de José María Aznar como presidente. En los comicios autonómicos de octubre de 1998 el PNV, liderado por Ibarretxe, obtuvo la mayoría, aunque necesitó pactos con otras formaciones para formar gobierno. Recopilaciones de Guipúzcoa Recopilación de leyes y ordenanzas de Guipúzcoa (1583). La Recopilación de Leyes y Ordenanzas de Guipúzcoa constituye el primer intento por parte de la provincia de llevar a efecto una recopilación jurídica, es decir, de compendiar en una única obra que esté sistemáticamente ordenada el conjunto de las normas guipuzcoanas vigentes, al estilo de las grandes recopilaciones generales. La obra, bajo el título de Recopilación de Leyes y Ordenanzas de la Muy Noble y Muy Leal Provincia de Guipúzcoa, fue realizada por el licenciado Zandategui y por el archivero Cruzat, a quienes les había sido encomendada por la junta provincial. Aprobada por ésta el 15 de octubre de 1583, sin embargo por discrepancias entre los procuradores no se solicitó la confirmación real ni el texto manuscrito fue impreso, quedando como obra de consulta de carácter no oficial. Documentalmente, recoge materiales cuyo origen temporal se sitúa entre finales del siglo XIV y finales del XVI, y que se contienen en dos tipos de textos. Por una parte, en los antiguos Cuadernos de ordenanzas de Guipúzcoa. Y por otra, en colecciones documentales anteriores que se nutren de diversos tipos de normas (cuadernos, acuerdos de juntas, cédulas y privilegios). Estas colecciones son las siguientes: el Libro de los Bollones, que es un copiador oficial datado en 1481-1488; el llamado Libro Viejo de Guipúzcoa, integrado por documentos pertenecientes al período 1375-1561; y el Becerro de Guipúzcoa, que contiene las cédulas reales otorgadas entre 1375 y 1575. Las diversas normas aparecen ordenadas en 51 títulos, a su vez divididos en 277 leyes, salvo el título Iº, de carácter introductorio, que está distribuido en capítulos. Van precedidas de los Autos de Junta relativos a la manera de modificar las ordenanzas, y el título último contiene las diversas confirmaciones por parte de los monarcas desde 1375 hasta 1521. Desde el punto de vista de la autoridad de la que emanan, se diferencian en el texto tres grupos de preceptos, según tengan un origen popular, provincial o real. De origen popular son los usos y costumbres, en un principio no escritos y que posteriormente recibieron una elaboración. De origen provincial son las ordenanzas elaboradas en juntas, a iniciativa de éstas o del rey, y confirmadas por el monarca. Y de origen exclusivamente real son los privilegios o mercedes, que reconocen situaciones anteriores, o remuneran y gratifican servicios prestados o tienen por objeto fomentar la población y asegurar la defensa de la frontera. La parte más sustancial de su contenido se refiere a la organización y funcionamiento de las instituciones provinciales, que vienen en cabeza del texto. Se mantienen todavía una serie de viejos preceptos penales y de administración de la justicia de hermandad. Se incluyen numerosas ordenanzas de índole económica, básicamente relativas a la exención del pago de derechos de aduana, a la libertad de pastos y sus limitaciones, y a la regulación de las fuentes de riqueza de la provincia: el comercio y la navegación, el trabajo del hierro, la madera y la sidra. También se recoge la ordenación de las escribanías de número, ciertos preceptos sobre clérigos, y sobre todo la regulación del modo y manera en que los guipuzcoanos debían contribuir con las armas a la defensa del reino. El texto se completa con dos recientes disposiciones que son fundamentales por sus repercusiones sociales, y que se resumen en la prohibición de entrada y estancia en la provincia de judíos, musulmanes, conversos y de cualquiera que no sea hidalgo. Nueva recopilación de los fueros de Guipúzcoa (1696). La impresión en 1696 de la Nueva Recopilación de los Fueros, Privilegios, buenos usos y costumbres, Leyes y Ordenanzas de la Muy Noble y Muy Leal Provincia de Guipúzcoa fue autorizada por privilegio real concedido el 3 de abril de ese mismo año, tras comprobación por el Consejo de Castilla del original presentado por la provincia en 1692. Este nuevo compendio de las normas guipuzcoanas, elaborado por Miguel de Aramburu por encargo que le hizo la junta provincial en 1685, había sido previamente aprobado por dicha junta en 1690. El texto nace con una voluntad política pero en respuesta a una necesidad práctica. El largo paso del tiempo desde el último compendio, la Recopilación de leyes y ordenanzas de Guipúzcoa de 1583, había provocado una confusión derivada de no estar asentadas las nuevas ordenanzas ni tampoco la variación de algunas antiguas, así como los privilegios reales otorgados a la provincia en remuneración de sus servicios con posterioridad a 1583. Urgía pues una puesta al día del derecho público vigente. La voluntad política de conservación de los viejos y privativos fueros tradicionales, recelosa frente al imparable proceso de racionalización y modernización uniformizadora del derecho, requería concretarlos de nuevo y obtener para ellos la sanción del monarca reinante. La afirmación de esta voluntad política aparece explícitamente en el texto. Su autor hizo un fiel traslado de los originales de los documentos conservados en el archivo provincial, pero añadió preámbulos a las disposiciones recopiladas, incluyendo en ellos los supuestos sobre los que venía cimentándose la tradición política de la provincia, de manera que figuradamente vinieron a coincidir la literalidad de la ordenanza o privilegio con la doctrina que lo interpretaba en el sentido más favorable a su obligado mantenimiento. La confirmación del texto fue de nuevo solicitada, y obtenida, en 1702 y 1704, tal vez por desconfianza hacia el absolutismo de la monarquía borbónica y aprovechando la concesión a Felipe V, por parte de la provincia, de un contingente militar de 600 hombres vestidos y armados, prestos a combatir en los ejércitos reales contra la rebelión de los reinos de la Corona de Aragón. Como complemento a la Nueva Recopilación de los Fueros se imprimió en 1758, con autorización del corregidor y juez de imprenta, el Suplemento de los Fueros, Privilegios y Ordenanzas de esta Muy Noble y Muy Leal Provincia de Guipúzcoa. En él se incorporan privilegios no incluidos en el texto de 1696, reveladores del persistente intento de buscar en el pasado apoyo para los fueros. Durante lo que resta de siglo menudearan las sucesivas confirmaciones reales de la Nueva Recopilación y su Suplemento: en 1760, 1761, 1789, y 1791, hasta la sanción de Fernando VII en 1814. El texto de 1696 está distribuido en 61 títulos, a su vez divididos en capítulos no correlativos, constituyendo cada uno de ellos un precepto concreto. Van precedidos del privilegio real autorizando la impresión, de un proemio donde se diserta sobre el origen y carácter de las leyes, elogiándose la conveniencia de las particulares de cada región, y de una tabla o relación del contenido de cada título y capítulo. Cierran el texto las sucesivas confirmaciones, desde Enrique III a Carlos I, y un índice alfabético de materias. Su contenido, sistemáticamente ordenado por materias, no difiere sensiblemente del de la Recopilación de 1583. Es decir, trata casi en exclusiva de derecho público, siendo los preceptos sobre pastos y sobre distancias entre plantaciones de árboles los únicos pertenecientes al ámbito privado. Los primeros títulos se ocupan de los caracteres geográficos y humanos de la provincia, de su antigüedad y nobleza, recogiendo el viejo mito de la inviolada libertad de los guipuzcoanos, y de los corregidores y otros oficiales reales. A continuación se regula en detalle todo lo referente al gobierno y justicia provincial: origen, organización y funcionamiento de las juntas generales; las juntas particulares, convocables únicamente en tres casos: muerte segura, mandamiento del rey y fuerza pública; los presidentes, letrados y procuradores judiciales de las juntas; los diputados generales; los procuradores representantes de las villas y de la tierra en juntas; el orden de los asientos y la manera de votar en juntas; la jurisdicción de la hermandad, que desde mediados del siglo XVII quedó integrada en la jurisdicción ordinaria; el sello y escribanos de las juntas y diputación; y el repartimiento fogueral para subvenir a los gastos de la provincia. Vienen seguidamente otros aspectos típicos y peculiares del régimen foral: la alcaldía de sacas, necesaria por razón del privilegio guipuzcoano de exención de aduanas; el encabezamiento de alcabalas y otros beneficios fiscales; la libertad de trato, comercio y navegación: el servicio a la Marina real; las sacas prohibidas; las levantadas y cosas de guerra; las armas; los beneficios eclesiásticos, reservados a los naturales; la limitación de cofradías y bandos; las fuerzas, despojos y hurtos; las penas a vagamundos y andariegos; los testigos falsos; las armas prohibidas; las penas por acechanzas y desafíos; la persecución de malhechores; el régimen de pastos; la conservación del arbolado y de los montes; y la prohibición de habitar en Guipúzcoa los no hidalgos y los que fueran judíos, musulmanes, conversos, gitanos, negros y mulatos. Ocupan el resto del texto normas forales menos relevantes, como la ordenación de las escribanías públicas; de la cárcel; de los emplazamientos a poderosos; de los pesos y medidas; de la venta de sidra; de la conservación de calzadas y puentes; de la reducción de gastos en las celebraciones familiares; de las ferrerías; y de los incendios. Derecho de Guipúzcoa Aunque ciertas instituciones jurídicas, particularmente de derecho sucesorio y en concreto la libertad de testar, sean comunes al conjunto de la región vasco-navarra, el derecho histórico como tal tiene entidad y características bien diferenciadas en cada una de las provincias vascas y en el Reino de Navarra. Por tanto, las fuentes en las que se recoge la tradición jurídica de cada uno de los territorios son distintas e independientes respecto de las otras, lo que hace que haya que estudiar de forma separada cada uno de los casos. Atendiendo al destinatario de las normas, hay fuentes de derecho territorial o general, aplicables a todos los habitantes de cada uno de esos territorios o de alguna zona de ellos; fuentes de derecho local, aplicable a los vecinos de una población, villa o ciudad; y fuentes de derecho personal, aplicable a determinadas personas que gozan del privilegio de poseer su propio y peculiar estatuto jurídico. Las villas guipuzcoanas fueron creadas por la autoridad real entre los años 1180 -en que se funda San Sebastián- y 1383. Las villas situadas en la costa, con alguna excepción, reciben el Fuero de San Sebastián que, aunque basado en el de Estella, tiene importantes aportaciones propias en materia de derecho marítimo. A las del interior se les otorga por el contrario el Fuero de Vitoria, directamente o a través del Fuero de Mondragón. No existe en Guipúzcoa ningún texto que recoja el derecho consuetudinario de transmisión oral que, sin duda, era el tradicionalmente aplicado. En materia de derecho privado sólo se conservan, escritas, unas pocas normas incluidas en el derecho de hermandad y algunos también escasos acuerdos de las juntas provinciales. Sin embargo, en el ámbito del derecho público las fuentes guipuzcoanas son relativamente abundantes y, sobre todo, presentan una gran continuidad material y temporal de 1397 a 1758. La producción normativa aplicable a toda la provincia empieza con la constitución de la Hermandad de Guipúzcoa y se recoge, hasta 1463, en diversos textos llamados Cuadernos de Ordenanzas de Guipúzcoa. De mayor importancia, por su labor sistematizadora y su interés político, es la Recopilación de Leyes y Ordenanzas de Guipúzcoa de 1583, y sobre todo la Nueva Recopilación de los Fueros de Guipúzcoa de 1696. Fuero de San Sebastián Primer fuero concedido a una población guipuzcoana, otorgado por Sancho el Sabio de Navarra en 1180. Pertenece a la familia encabezada por el Fuero de Jaca, pero incluye aportaciones originales y muy interesantes en lo que respecta al derecho marítimo. El Fuero de Jaca le fue concedido a San Sebastián debido a las estrechas relaciones existentes entre la población originaria, el elemento vascófono, y los gascones o, lo que es lo mismo, francos de las vecinas tierras de Gascuña. Además, el Fuero de Jaca se había aplicado desde siempre a los burgueses de estirpe franca en Aragón y en Navarra. Aunque el fuero donostiarra aparece pues como una extensión del Fuero de Jaca, la literalidad de su texto deriva directamente del Fuero de Estella de 1164 que, a su vez, procede del de Jaca. Es más, incluso en aquellos artículos que reproducen el primitivo Fuero de Jaca, la copia se hace a través de la versión estellesa; de hecho, el nombre de Jaca no aparece para nada en el texto de San Sebastián, lo que no obsta para que los vecinos de la nueva villa tuvieran conciencia de que su derecho procedía de aquella ciudad, a la que acudían para consultar la interpretación de su fuero, e incluso en apelación. Lo que el texto toma del Fuero de Estella son fundamentalmente los preceptos en materia de derecho público (penal, procesal y de gobierno local). Se mantiene la contraposición entre "franco" y "navarro"; mientras que a los primeros (en San Sebastián, gascones) se les permite ir libremente a poblar la nueva villa, a los segundos se les prohíbe, al igual que a los clérigos, salvo con consentimiento del rey y de todos los vecinos. La estellesa exención de tributos por la importación de mercancías para los vecinos con casa habitada se adapta en San Sebastián al caso de las transportadas por mar, y de ahí su minuciosa regulación. En lo que respecta a las autoridades gubernativas, se repite el modelo de Estella. El rey aparece como autoridad soberana, más a título de reconocimiento que por su actuación local que corresponde al tenente o señor, quien la lleva a efecto como juez, como policía judicial y como receptor de tributos. Autoridades específicamente municipales son el alcalde, el preboste y el concejo de vecinos. Algunas instituciones propias de Jaca-Estella se desarrollan con originalidad en el fuero donostiarra, como es el caso de la fianza, en la que el fiador no responde al deudor hasta dos años después de establecida la fianza; de la prueba del hierro candente, que se admite sólo para el acusado, y, en especial, del "hostalage", que protege al que practica la hospedería, otorgándole el derecho de admisión y el cobro de derechos por el hospedaje y por la venta de los productos almacenados en sus lonjas. Éstas, y otras originalidades que presenta el Fuero de San Sebastián, particularmente en lo referente al comercio y derecho marítimo, derivan de los usos y costumbres de los mercaderes de la ciudad francesa de Bayona, capital de la Gascuña. Uno de los objetivos perseguidos por el monarca navarro al crear y aforar San Sebastián fue precisamente atraer a la ciudad habitantes de Bayona para que se asentaran en la nueva villa y proporcionaran a los guipuzcoanos la experiencia y vocación de comercio marítimo de la que adolecían. De esta manera se promocionaba el que se pensaba habría de constituirse como el puerto propio de Navarra en el Cantábrico. La inclusión de estos usos y costumbres era pues una merced que se hacía a los mercaderes de Bayona, a los que se concedía, además de otros privilegios, el de seguir rigiéndose en su actividad marítimo-mercantil por su propio derecho. La promoción de la villa donostiarra continuará bajo los reyes castellanos, una vez incorporada Guipúzcoa a la Corona de Castilla en el año 1200. Sobre la base de San Sebastián, Alfonso VIII montará toda una política marítima basada en la fachada atlántica que va del Bidasoa al Deva asturiano, creando y aforando nuevas villas. En 1202 confirmó el texto donostiarra y, seguidamente, lo extendió por una serie de poblaciones, sin duda a petición de ellas mismas, interesadas por las ventajas económicas que suponían las exenciones mercantiles. El Fuero de San Sebastián se difundirá por todo el tramo costero guipuzcoano, al otorgarse a Fuenterrabía (1202), Guetaria (1209), Motrico (1209), Zarauz (1237), Rentería (1320), Zumaya (1347), Usúrbil (1371), Hernani (1375) y Orio (1379). ¡Bueno! Hasta aquí hemos llegado. Hemos traído a colación una serie de salidas o escapadas, que nosotros hemos llamado oferplanes, y hemos realizado con una doble pretensión: • Llenar de relax, de ocio, infinidad de momentos aciagos, que surgen cotidianamente. La verdad es que pasamos por momentos de una gran intensidad. Hemos articulado multitud de oferplanes que, sobre todo, nos ponen en contacto con la naturaleza, nos muestran lugares insólitos, de los que puede desprenderse un rato de relax, de ocio bien empleado, etc., etc. • Además, hemos pretendido fomentar la lectura, pues el viajar y la lectura despiertan nuestras conciencias. Por lo que no salimos de nuestro entorno, la pequeña Gipuzkoa, conservando nuestros usos y modos hogareños. Luego, en todo caso, el miedo al COVID 19, hace ya varios años, nos ha hecho evitar, incluso, las playas y los lugares donde se forman aglomeraciones. Pero, ante todo, hemos sido sinceros con nuestros hipotéticos lectores. Se ha establecido entre ellos y nosotros un a modo de diálogo, que cuando es natural se prodiga en grandes bienes. • Resumiendo, que es gerundio, hemos elaborado una obra de bolsillo, que se puede llevar bajo el brazo. Falta todo el aparato crítico, que incluye las notas a pie de página y una exuberante bibliografía, que lleve por delante todas nuestras afirmaciones, y que la haría ser una obra científica; un ensayo, por lo menos. Se trata, sencillamente, de un libro de viajes. Sin embargo, debemos tener en cuenta que la Literatura de viajes es un subgénero literario en el que el viaje y sus peripecias adquiere importancia capital y constituye el hilo conductor de la obra. Este tipo de obra continúa teniendo notables representaciones hasta nuestros días. • No hemos dejado suelto ningún cabo al que pueda agarrarse la más mínima ficción. Además, no hemos adoptado ninguna postura pública, aunque el redactor desconoce el vascuence, pero, no por ello, en los distintos vocablos derivados del euskera se ha recurrido a la doble ambivalencia. Unas veces, cualquier palabra aparece en castellano, pero sin perder de vista su contexto euskaldún. Nosotros somos tan vascos o más que los que presuponen de emplear el euskera. Toda Gipuzkoa, en miles de año anteriores, ha sido terriblemente euskadún, por lo que a través del tiempo estas pervivencias han sido duraderas. Pero estamos seguros que tras este recorrido hemos calado suficientemente en la mentalidad de los primitivos vascos. Este chapuzón nos da una sólida cultura vasca, o dicho con otras palabras, nos proporciona una mentalidad diferente, la del hombre vasco del siglo XXI. Por último, hemos traído a colación determinadas creaciones del derecho, como muestra de la doble personalidad que difunde nuestra actual Gipuzkoa. No todo es atraso, retroceso, sino que hay dos Guipúzcoas, la real y la privada. Por ejemplo, la real utiliza el castellano como vehículo de transmisión de ideas, y la privada usa como medio de comunicación el euskera. Una cosa es el aislamiento en el monte de un caserío, y otra muy distinta la complejidad del derecho, que utiliza el castellano. El derecho hace evidente esta disonancia, entre la Euskadi real y la imaginaria, de forma más rotunda que cualquier otra materia. Por ello, este epílogo se centra en el derecho, materia a la que están sujetos todos los ciudadanos, los de la Euskadi real y los de la Euskadi imaginaria. Esta ruptura, a medida que avanza nuestro tiempo, va disipándose paulatinamente, prueba de ello es la cooficialidad del euskera y del castellano, la elaboración del euskera batua. --------------------------------------------------------------------------------

RELATO, Un día de desafíos.

El término “submarinismo” designa toda actividad submarina, aplicándose especialmente a la desplegada por el ser humano. Desde los tiempos más remotos, el hombre se ha esforzado en penetrar por debajo de la superficie del mar, ya con fines militares, de explotación económica, científicos o simplemente deportivos. Unas veces lo ha intentado valiéndose de distintos aparatos o naves de mayor o menor tamaño y complicación, y otras sumergiéndose en el agua si ninguna protección especial o empleando trajes o aparatos individuales (escafandras). Como sea que estas actividades se practican también en lagos y ríos, la denominación se vuelve impropia, por lo que se ha reemplazado por la más general de actividades subacuáticas. Para no complicarnos la vida, vamos a hablar del buceo. El buceo es el acto de entrar en el agua y permanecer bajo la superficie con el propósito de trabajar o explorar. Nos encontramos concretamente en Pasai Donibane, en las puertas de Buceo Donosti, que es un centro de buceo ubicado, como hemos dicho, en Pasaia, cerca de San Sebastián, el cual ofrece una amplia gama de actividades para buceadores de todos los niveles. Ofrecen desde bautismos de buceo hasta cursos de buceo de todos los niveles, salidas de buceo en barco, cargas de nitrox y viajes de buceo. También cuenta con instalaciones completas, incluyendo vestuarios, guardería de material, tienda de buceo y aula de buceo. Mi querido hijo Antxón quiere experimentar una inmersión con bombona a presión. Yendo hacia Pasaia, en la carretera todavía, me apabulla con un sinfín de preguntas, como: ¿Cuánto cuesta practicar buceo? Le contestará un aguerrido buceador de Buceo Donosti, llamado Aitor, que se ha presentado voluntario para acompañarnos en esta primera ocasión. Aitor le contestará de la siguiente manera: - El buceo para Principiantes, que incluye una inmersión, un equipo de renta y, además, un instructor, supera los 1.600 €. Pero Antxón insiste machaconamente y pregunta de nuevo: - ¿Qué precio tiene el curso? Aitor, ciñéndose exclusivamente a la letra de la pregunta, le clarificará el tema: - El precio oscila entre 250 y 500 €, dependiendo de la especialización elegida. También existen cursos avanzados individuales, como buceo en barcos hundidos o bajo hielo, cuyos costos varían entre 70 y 500 €. Antxón, dando vueltas a la tuerca, preguntará: - ¿Se puede bucear en San Sebastián? Aitor le dirá lo siguiente: - Por eso, en Buceo Donosti queremos compartir contigo experiencias tan mágicas. Nuestro centro de buceo se encuentra en San Sebastián, la capital de Guipúzcoa, donde disfrutamos de uno de los entornos marinos más impresionantes del norte de España. Ahora, su padre se mete en la conversación, señalando que: - Le estamos permitiendo esta pasada porque el buceo es una de las actividades más mágicas de las que se pueden practicar en el mar o en cualquier superficie acuática en general. Antxón, ignorando las palabras de su padre, increpará a Aitor de la siguiente manera: - ¿Dónde se hace el mejor buceo en España? Aitor, sin inmutarse lo más mínimo, le contestará: - Sin embargo, el mejor sitio de España para bucear es el arco Mediterráneo. En especial, áreas de las Islas Baleares, como Menorca y Formentera y el Cabo de Gata, en Almería. Sin olvidar, por supuesto, la zona de Cabo de Palos y la reserva marina de Isla Hormiga, en Murcia. Pero Antxón continúa con su bombardeo de preguntas: - ¿Es seguro el buceo para principiantes? Aitor le responderá lo siguiente: - Sí, el buceo es seguro si se realiza con la capacitación adecuada y se siguen las normas de seguridad. Centros de buceo como Samudra Adventures en Pondicherry siguen rigurosos protocolos de seguridad, que incluyen sesiones informativas previas a la inmersión, revisión del equipo y supervisión por parte de instructores certificados. Antxón detonará la siguiente pregunta: - ¿Qué es la regla 120 en el buceo? Aitor le contestará inmediatamente: - La regla de los 120 en el buceo es una guía sencilla pero eficaz que ayuda a los buceadores recreativos a planificar sus inmersiones y a mantenerse dentro de los límites de seguridad. Esta regla sugiere que la profundidad de la inmersión (en pies) y el tiempo de inmersión (en minutos) no deben superar un total combinado de 120. Antxón, rizando el rizo, planteará que: - ¿Cuánto tiempo se tarda en obtener la certificación de buceo? Aitor le descubrirá lo siguiente: - El tiempo promedio para obtener la certificación de buceo para la mayoría de los tipos de buceo es de 3 a 5 días. Este tiempo es suficiente para que la mayoría de las personas completen el desarrollo de conocimientos, el entrenamiento en aguas confinadas y las cuatro inmersiones en aguas abiertas necesarias para obtener una certificación básica de aguas abiertas. Antxón, para prevenir el mal que se le viene encima, intentará despejar las principales incógnitas: - ¿Cuánto se tarda en hacer el curso de buceo? Aitor, con su inquebrantable seguridad, le asegurará que: - La formación consiste en clases teóricas en forma de e-learning con un instructor y clases prácticas en el agua. La duración del curso básico de submarinismo es de 12 horas, de las cuales seis horas son en el agua, sin incluir las clases teóricas, los descansos y los desplazamientos. Sabiendo que pertenece a una minoría, Antxón se vuelve selectivo: - ¿Quién puede bucear? Pregunta que le responderá Aitor, en los siguientes términos: - El buceo está abierto a cualquier persona mayor de ocho años que se sienta cómoda en el agua. A los diez años, los niños pueden obtener la certificación Junior Open Water. No hay límite de edad. Antxón salta: - ¿Cuándo no puedes hacer buceo? Y, contestando a su retahíla, Aitor le dirá: - Hay unos cuantos motivos. Primero, enfermedades de pulmones, como asma por ejemplo, y corazón. Si has tenido cirugía de oídos/nariz/pulmones/corazón necesitas que tu médico tu deje el permiso a bucear. Mi chaval es incansable, por lo que insiste: - ¿Dónde bucear con tiburones en España? Aitor responde: - Las mejores zonas para bucear entre tiburones en España son: • Lanzarote Non Stop Divers (Playa Blanca, Lanzarote). • Pura Vida Diving (Playa Blanca, Lanzarote). • Dawn Dives Academy Lanzarote (Playa Blanca, Lanzarote). • Karapat Dive (Telde, Gran Canaria). • Buceo Norte (Gran Canaria). • Aquatours Almería (Aguadulce, Almería). Mi hijo pregunta de nuevo: - ¿Qué es la regla 1/3 en el buceo? Aitor le sale al encuentro: - La Regla de los Tercios es una guía que utilizan los buceadores para gestionar eficazmente su suministro de aire durante una inmersión. Consiste en dividir mentalmente el suministro de gas respirable en tres partes iguales: un tercio para la ida, un tercio para la vuelta y un tercio como reserva o suministro de emergencia. El aspirante a buceador deportivo, pregunta: - ¿Cuál es la regla de oro del buceo? El padre se mete en la conversación e indaga lo siguiente: - Nunca contengas la respiración. Esta es, sin duda, la regla de seguridad más importante para el buceo, ya que su incumplimiento podría resultar fatal. Si contiene la respiración bajo el agua a las profundidades a las que llegan los buceadores, la presión fluctuante del aire en sus pulmones puede romper las paredes pulmonares. El Aspirante pregunta ahora: - ¿Cuánto peso necesito para bucear? Aitor le contestará lo siguiente: - Para empezar, lo más recomendable es usar un lastre equivalente a un 10% de tu peso corporal. Este es un buen punto de partida si, por ejemplo, usamos un traje de neopreno completo de 6 mm. En el caso de utilizar un traje de 3 mm, a menudo se aconseja cargar el 5% de tu peso corporal. Antxón vuelve a la carga: - ¿Cuáles son los 5 pasos del buceo? Aitor contestará rápidamente: - El descenso de 5 puntos es fácil de recordar usando SORTED. S significa Señal, O significa Orientación, R significa Regulador, T significa Tiempo, E significa Ecualización y D significa Descenso . Antxón plantea una última interrogación: - ¿Qué es la regla WXYZ en el buceo? Y, Aitor, que busca librarse de este cerco, le contestará por último: - Las tablas PADI tienen una regla especial llamada Regla WXYZ: si el grupo de presión después de una inmersión es W o X, el tiempo de inmersión (SIT) debe ser de al menos 1 hora. Si el grupo de presión después de una inmersión es Y o Z, el tiempo de inmersión (SIT) debe ser de al menos 3 horas. Dicho lo cual, llegamos así al Muelle Donibane, al local D1. Aquí, mientras Antxón ojea aparatos de inmersión, se aproxima a mí un individuo con cara de niño, que se reconoce por el apodo del Tiburón, aunque desconozco totalmente a que exigencias respondía dicho sobrenombre. Este, el Tiburón, le da a Antxón un traje de neopreno de natación en aguas abiertas, para que se lo vaya vistiendo, un traje completo acuático de piel de pez. Este va dejando volar su imaginación. Yo le pongo contra las cuerdas al Tiburón y empiezo a asediarlo a preguntas, como ésta: - ¿Qué sentido tiene el buceo? El Tiburón me responderá lo siguiente: - El buceo sin ayudas mecánicas se practica desde tiempos antiguos para la recolección de perlas o esponjas. Desde el siglo IV a.C. se han probado varios mecanismos para proveer de aire al buceador y así permitir una estancia más prolongada bajo el agua. Se cree que Alejandro Magno descendió en una máquina que fue, probablemente, una forma primitiva de campana de bucear; Aristóteles también mencionó inventos que permitían a los buceadores respirar bajo el agua. Aparatos prácticos no se desarrollaron hasta el siglo XVIII. Y él mismo continúa la explicación: - En 1717, el astrónomo británico Edmond Halley inventó una de las primeras campanas de bucear: una cámara de madera con el fondo abierto y ventanas de cristal en la parte superior para que entrara luz; el aire se suministraba del interior mediante unos tubos conectados a unos cascos que se podían sumergir en el agua. Una versión metálica moderna de este invento, equipada con aire comprimido bombeado a través de una manguera, se usa para trabajar bajo el agua en construcción de puentes, diques y muelles. Desde el siglo XVII en adelante se han hecho esfuerzos para perfeccionar cascos o trajes que den a los buceadores la máxima protección y libertad de movimientos. Uno de los primeros inventos con éxito fue el que creó en 1819 el inventor estadounidense Augustus Siebe, basado en el principio de la campana de buceo; consiste en un traje de cuero ajustado a un casco metálico en el que el aire se bombea desde la superficie a través de un tubo flexible. El casco no es estanco, pero la presión del aire mantiene el agua por debajo de la barbilla del buceador. En la época de Siebe, los trajes cerrados modernos de buceo (en esencia como los que inventó Siebe) estaban hechos de tejidos cubiertos de goma, cubrían por completo al buceador y eran estancos; unas válvulas en el casco permitían al buceador regular la presión del aire dentro del traje y, de este modo, controlar la flotabilidad. El equipo auxiliar de los trajes modernos de buceo, en aquella época, estaba formado por zapatos pesados para que el buceador se mantuviera vertical y por placas de plomo para la espalda y el pecho. Una manguera con cables de teléfono conectaba al buceador con la superficie y permitía la conversación. Para bucear a más profundidad se usaban trajes metálicos suficientemente fuertes para resistir una gran presión del agua, en los que se podía mantener una presión de aire normal y el buceador experimentaba menos tensión que cuando bucea en aguas menos profundas con un traje ordinario. Posteriormente, el mismo individuo, pero dirigiéndose ya a mi hijo, Antxón, le confesará que: - El neopreno de natación es una pieza clave para quienes practican este deporte en aguas abiertas, brindando comodidad, protección y un mejor rendimiento. Diseñados específicamente para adaptarse a las exigencias del nadador, los neoprenos combinan tecnología avanzada y materiales innovadores que no solo ofrecen aislamiento térmico, sino que también mejoran la flotabilidad y la eficiencia en cada brazada. Antxón, aseverando lo que le dice su instructor, apuntará que: - Además del neopreno de natación, me figuro que otros accesorios son fundamentales para garantizar un entrenamiento seguro y eficiente en aguas abiertas. Las gafas natación en aguas abiertas son imprescindibles para proteger los ojos de factores como la salinidad, los reflejos solares y las partículas en suspensión, proporcionando una visibilidad óptima durante el nado. Asimismo, las boyas natación no solo aumentan la seguridad al ofrecer flotabilidad adicional y visibilidad para otros nadadores o embarcaciones, sino que también sirven para transportar pequeños objetos personales durante largas sesiones en el agua. De hecho, su instructor, el Tiburón, le dirá lo siguiente sobre los tipos de neoprenos para natación: - Existen diferentes tipos de neoprenos para natación, diseñados para adaptarse a diversas condiciones y necesidades. Es fundamental elegir el modelo adecuado para maximizar el rendimiento y la comodidad. Los neoprenos de competición están diseñados para optimizar la velocidad y la flotabilidad. Suelen ser más ligeros y están hechos con materiales de alta tecnología que reducen al mínimo la resistencia al agua. Son ideales para triatlones y carreras de larga distancia. Neoprenos para aguas muy frías, estos trajes están hechos para soportar temperaturas extremas. Incorporan un mayor grosor en todo el cuerpo y a menudo incluyen capuchas integradas para proteger la cabeza y minimizar la pérdida de calor. Pero, antes de adentrarse en el agua, hará la siguiente pregunta: - ¿Qué se entiende por buceo autónomo? En este caso, le responderá inmediatamente un dependiente que figura en dicho almacén: - El Buceo es una actividad subacuática que puede realizarse con fines recreativos, investigativos o deportivos. Consiste en ingresar al agua y sumergir la totalidad del cuerpo, por lo que, en general, se desarrolla con la ayuda de algún tipo de equipamiento que permite al buzo no tener que salir a la superficie a respirar. Esta actividad se realiza solo bajo certificación, y cuyo fin principal es contemplar y disfrutar de los organismos naturales que habitan ese ambiente. Además, el buceo autónomo es una modalidad de buceo donde el buceador, sin conexión a la superficie, utiliza un sistema respiratorio portátil, como un tanque de aire comprimido, para respirar bajo el agua. Este sistema permite una plena autonomía de movimiento y es popular en actividades recreativas o deportivas. Como hay que alternar teoría y práctica, su instructor, que no se encuentra junto a él, le explicará a gritos: - Una característica molesta de los trajes de buceo ordinarios era la dificultad para manejar las enormes longitudes de las mangueras de suministro de aire y salvavidas que deben arrastrar los buceadores. Este problema se ha solventado con el desarrollo de trajes de buceo con un dispositivo de suministro de aire independiente. El buceo autónomo deportivo es una actividad creada, principalmente, para la observación de los fondos marinos y de las maravillas que éstos esconden sin alterarlos, ya que una de sus reglas fundamentales es dejar los lugares que se visitan iguales a como se encontraron. Todas las actividades de pesca submarina, recogida de conchas o coral, en los lugares permitidos y previo permiso especial, sólo se deben realizar en apnea o pulmón libre. Algunos materiales (botellas de aire comprimido, gafas de bucear, aletas, etc.) son necesarios para todas las inmersiones. Este material hace que se consiga la sensación de comodidad bajo el agua, de adaptación casi perfecta a un medio que no es el propio del hombre. Parte de este material se utiliza no sólo para la práctica del buceo autónomo, sino que puede ser útil cada vez que se quiera hacer snorkel, o buceo con tubo; es lo que se conoce por equipo ligero. Pero este snorkeling, apnea o buceo a pulmón libre, tiene una natural limitación en cuanto al tiempo que podemos estar bajo el agua por falta de aire. Lo que se denomina equipo pesado se compone de un chaleco compensador de flotabilidad, un regulador y una botella de aire comprimido. Entre otras cosas, charlan por ejemplo de la flotabilidad. Su instructor le dirá lo siguiente: - La flotabilidad es un aspecto muy importante del buceo autónomo. El ambiente acuático añade una tercera dimensión a nuestros posibles movimientos. En la tierra los humanos se mueven de un lado a otro, hacia adelante y hacia atrás, pero en el agua el hombre también se puede mover hacia arriba o hacia abajo. Esta habilidad es única para los buceadores y sólo cuando se tiene un control adecuado de la flotabilidad, el buceador está capacitado para controlar sus ascensos y descensos en el agua. Para ello es muy importante tener un lastrado correcto. Además, como el agua salada es más densa que el agua dulce, también afecta a la flotabilidad de un objeto. Tocan diferentes aspectos, como la escafandra autónoma. Al respecto, en 1942, el oficial de la Armada y explorador submarino francés Jacques Yves Cousteau y un ingeniero, Enúle Gainan, se unieron para solucionar la falta de autonomía bajo el medio acuático, con un artilugio denominado escafandra autónoma. Los avances tecnológicos han hecho llegar esta escafandra hasta nuestros días, de modo que su uso está al alcance de todos y presenta unas nociones básicas sobre su utilización. Estas nociones se consiguen mediante un cursillo, sin el cual no se puede alquilar el equipo ni obtener un seguro. Dentro de los diferentes sistemas existentes para proporcionar aire de forma autónoma existen dos tipos principales: los de circuito continuo y los de circuito discontinuo. En los de circuito continuo el aire se recicla varias veces. Consiste en un cilindro a presión de una mezcla de aire y oxígeno, y una cámara de regeneración llena de sosa cáustica. El aire exhalado pasa a través de la cámara de regeneración, se extrae el dióxido de carbono, se combina con oxígeno y aire del cilindro, y se vuelve a respirar. El aire proporcionado por estos aparatos dura entre 45 minutos y 2 horas. Para el submarinismo deportivo se han desarrollado aparatos de respiración independiente bajo el agua (scuba), externos a los trajes de buceo. Difieren de los trajes más antiguos de buceo en que están concebidos para nadar, mientras que los del otro tipo, más molestos, están diseñados para andar sobre los fondos marinos. El equipo se divide en equipo ligero y equipo pesado. El primero está formado por las gafas, el tubo, las aletas, el traje y el cinturón de plomos. El segundo lo constituyen el chaleco hidrostático, el regulador, el manómetro, la botella de aire, el profundímetro, el ordenador o las tablas de descompresión, la brújula y el reloj. Sobre el equipo ligero le explican que el objetivo de utilizar unas gafas de bucear radica en la necesidad de aislar al ojo del contacto directo con el agua, dotándolo de un espacio aéreo adecuado que sirva de medio corrector de la imagen, permitiendo que los objetos lleguen a la retina de la forma más correcta posible. Esto evita además posibles irritaciones por el contacto prolongado con el agua salada. Por efecto del aumento de la presión que se produce al descender, el aire que queda dentro de las gafas tiende a reducir su volumen, y puede ejercer una succión o efecto ventosa que perjudicaría los ojos. Para evitar esto, es muy importante que la nariz siempre quede dentro de este espacio. Así, durante el descenso, se puede insuflar aire en la máscara, contrarrestando este efecto. Este es el principal motivo por el que no se puede utilizar gafas de natación en una inmersión. La zona destinada a alojar la nariz, debe ser de material elástico y flexible, de forma que permita pinzarla desde fuera. Esto permitirá compensar la presión en los oídos durante el descenso. El vidrio debe de ser templado o laminado. Se sabe que el cristal cumple este requisito porque lleva una T o la palabra "tempered" en un margen del mismo. El material de la falda de las gafas debe ser de caucho sintético o preferiblemente de silicona antialérgica. La correa de fijación debe presentar un sistema de ajuste fácil y sencillo. Es importante asegurar siempre que está en perfecto estado antes de cada inmersión. Para evitar que las gafas se empañen se deben limpiar antes de cada uso con algún desengrasante neutro. También es muy útil la saliva, pero debe aplicarse antes de mojar las gafas. El mantenimiento de las gafas incluye el enjuagado con agua dulce después de cada inmersión. En periodos largos sin utilizarlas, es necesario asegurarse de que la falda no queda con algún tipo de doblez. El objetivo de llevar un tubo de buceo en una inmersión es para utilizarlo cuando se navega en superficie y así ahorrar aire de la botella. El uso del tubo permite desplazarse sin perder de vista el fondo. Siempre debe ir colocado en el lado izquierdo de la cabeza, pues la segunda etapa o boquilla del regulador siempre va en el derecho. La longitud no debe sobrepasar los 42 cm, para que la expulsión del agua de su interior no sea demasiado dificultosa. Además, un tubo más largo acumularía en él demasiado CO2. El diámetro aconsejable es de 25 mm. Las aletas o pies de pato, como también se las conoce por su semejanza con las patas palmeadas de estas aves, tienen la finalidad de facilitar el movimiento cuando, durante la inmersión, el cuerpo tiene que variar su habitual posición vertical a la horizontal requerida para nadar. Son una parte fundamental del equipo de buceo, pues al disminuir en gran medida el esfuerzo que tenemos que hacer para movemos, disminuye el consumo de O2 del organismo y la producción de CO2. Además, sin ellas el buceador no tendría potencia suficiente para mover el equipo. Las hay de dos tipos fundamentales según vayan a ser utilizadas para el buceo a pulmón libre o con escafandra. Las primeras son aletas más largas y más flexibles, que proporcionan mayor velocidad, pero con un mayor esfuerzo por parte del buceador. Las segundas serán algo más cortas, más robustas y anchas, con nervadura fuerte, que darán mejor respuesta con menor esfuerzo. Si bien es cierto que esto irá en detrimento de la velocidad, este no es el objetivo en el buceo con escafandra. Para que lleven a cabo su función de la mejor forma posible, la aleta debe: 1) Tener un trazado oblicuo, es decir, el pie de la aleta debe tener una cierta curvatura con respecto a la pala. Esto evitará posibles calambres, y mejorará el rendimiento. 2) Quedar ajustada al pie, pero no demasiado para que permita una buena circulación sanguínea. Se debe evitar cualquier tipo de rozaduras, que podrían estropear la mejor de las inmersiones. 3) Poseer una pala suficientemente rígida que contrarreste la resistencia del agua, permitiendo así el movimiento. 4) Existen dos tipos de aletas en función de la forma en que van sujetas al pie. Se llaman aletas calzadas aquellas que llevan el pie totalmente calzado en la aleta, talón incluido. Las aletas abiertas dejan el talón fuera de la aleta, y se sujetan al pie con una correa. Estas últimas van a permitir el uso de escarpines con suela, con la ventaja de evitar daños a la planta del pie en caso de tener que caminar con el equipo antes o después de la inmersión. Requieren la misma conservación que gafas y tubo. El traje de buceo o traje isotérmico, como también se le conoce, es otro de los elementos indispensables en el equipo ligero. Su misión principal es evitar una pérdida excesiva de calor o desequilibrio térmico del organismo, aunque también va a servir de protección frente a determinados animales urticantes como medusas y corales, y frente a las quemaduras del sol. En función de la temperatura del agua en la que se vaya a bucear se puede utilizar un tipo u otro de traje. Los principales tipos que existen son el traje de licra, el traje húmedo y el traje seco. El traje de licra se utiliza cuando la temperatura del agua está por encima de los 25 ºC y su principal misión no es por tanto la protección contra el frío, sino más bien, contra las quemaduras solares y el roce de invertebrados urticantes, muy abundantes en aguas cálidas. El material es la licra o algún otro tejido de nylon. El traje húmedo es el tipo de traje isotérmico más utilizado, pues es el indicado en aguas entre 25 y 10 ºC. Se llama traje húmedo porque el cuerpo permanece mojado a lo largo de la inmersión. Esto se debe a que, a pesar de que el material con que se fabrica es impermeable, no está ajustado herméticamente a nuestros puños y tobillos, por lo que la penetración de agua es inevitable; sin embargo, a pesar de eso protege contra el frío, porque al no haber una renovación constante del líquido del interior, éste alcanza rápidamente la temperatura corporal, evitando la pérdida de calor. El material que se utiliza es el neopreno, una plancha de caucho sintético en cuyo interior existen multitud de minúsculas celdillas de aire, que le confieren un aspecto esponjoso y una gran flotabilidad. Este material suele ir forrado para un mayor confort y comodidad. Las planchas de neopreno se fabrican de distintos grosores entre 2 y 9 mm, siendo los distintos grosores adecuados en función de la temperatura del agua. El traje seco tiene como característica principal que es totalmente estanco, por lo que el cuerpo permanece totalmente seco durante la inmersión. Por tanto, su finalidad es proteger del frío en aguas con una temperatura muy baja, aproximadamente 10 ºC. Se mantiene un ambiente seco entre el cuerpo y el traje gracias a que en muñecas, tobillos y cuello lleva ajustes elásticos que impiden la entrada de agua. Por tanto, es necesario que el traje vaya conectado a una válvula de baja presión, y así, poder introducir aire en el traje a medida que se desciende, y evitar la entrada de agua a medida que aumenta la presión durante el descenso. Los trajes están confeccionados con caucho de gran elasticidad o con neopreno. Todo tipo de cremalleras tiene que ir herméticamente cerrado. Esto, junto con las válvulas de llenado de aire, hacen que sean modelos sumamente caros. Además, debido a la complejidad que conlleva su uso, es necesario llevar a cabo un curso elemental sobre su uso antes de utilizarlo. Además de para aguas extremadamente frías, es muy recomendable cuando es necesario trabajar en aguas contaminadas, pues al permanecer aislados del agua, es obtiene un mayor margen de seguridad y protección. El cinturón de plomos tiene como objetivo contrarrestar la flotabilidad positiva natural del cuerpo, incrementada por el traje de neopreno, aumentando el peso específico de la persona y logrando así un grado de equilibrio hidrostático que permita al buceador permanecer en el fondo a voluntad. Existen muchos factores que afectan a la flotabilidad, y entre los más importantes se encuentran la constitución física del individuo (cuanto más tejido adiposo tenga el buceador más flotará) y el equipo. Cambiar cualquier elemento del equipo, especialmente el traje, va a afectar a la flotabilidad, y por tanto al lastrado. El cinturón de plomos consiste en una tira de lona o nylon, provista de una hebilla de zafado rápido, que en caso de emergencia permite desprenderse del lastre en pocos segundos y con una mano. En esta tira van enhebradas pastillas de plomo de uno o dos kilos, que deben ir colocadas de forma equilibrada, de forma que molesten lo menos posible. Y sobre el equipo pesado les cuentan que el chaleco hidrostático o chaleco compensador de flotabilidad tiene como objetivo principal mantener un óptimo control de la flotabilidad desde el momento en que se entra en contacto con el agua. En superficie ayuda a descansar siempre que se lleve hinchado, pues actuará como un flotador. Bajo el agua actúa como la vejiga natatoria de un pez para conseguir la flotabilidad neutra y hacer cómodos los desplazamientos. También ayuda en los descensos y ascensos, y actúa como elemento de socorro en caso de atender a un accidentado. Existen tres tipos principales de chalecos, el chaleco de collarín, el chaleco abierto o jacket y el chaleco de alas. Una característica importante que cumplen los dos primeros es que en caso de accidente, la víctima queda siempre con la cabeza fuera del agua, evitando ahogarse. Esto es así porque todo el aire se sitúa en la parte anterior del chaleco. El tercer tipo lleva el aire en la espalda, y se utiliza en buceo de especialidad, de forma que en la parte delantera el buceador puede llevar material especializado. El chaleco tipo jacket es el más utilizado actualmente, y aunque existen multitud de modelos en el mercado, más o menos complejos, en general comparten la presencia de una válvula de seguridad en el hombro o a la altura de los riñones, que evita que el chaleco explote en caso de inflarlo demasiado, y además, estas válvulas suelen llevar un tirador para desinflar el chaleco rápidamente. También presentan una tráquea que permite inflar el chaleco con aire de la botella, así como desinflarlo, con sólo presionar un botón. Debe estar situada de manera que permita un acceso rápido y fácil. El regulador es la pieza del equipo que directamente va a permitir respirar debajo del agua. Su misión consiste en suministrar al buceador el aire procedente de la botella a la misma presión a la que el buceador se halle sometido en ese momento, es decir, a presión ambiente. Para que se de el proceso respiratorio, las presiones dentro y fuera del pulmón deben ser similares. El tipo de regulador más extendido actualmente es el regulador monotubo. Antiguamente se utilizaban reguladores bitraquea, prácticamente en desuso ahora. La primera etapa va colocada en la grifería de la botella sujeta mediante un tornillo o un sistema de rosca llamado DIN, es metálica. Se encarga de reducir la alta presión que tiene el aire dentro de la botella a una presión "respirable" o presión ambiente. Tiene varias salidas de aire donde se conectan latiguillos, como mínimo, una de alta presión (HP) donde se conecta el manómetro, y tres de baja presión (LP) para las segundas etapas (principal y auxiliar) y la conexión del chaleco. La segunda etapa es el elemento que va directamente en la boca. Para ello tiene una boquilla (mejor si es de silicona antialérgica), que se adapta perfectamente a la boca. Al inspirar proporciona aire porque se acciona la válvula de entrada y al expirar permite que el aire salga de la segunda etapa al medio, a través de la válvula de exhalado. Además, tiene un botón de purga que nos permitirá vaciar el agua que pueda haber dentro de la cámara ambiente. Cuando en un regulador existen dos segundas etapas es un octopus, por su "parecido" con un pulpo. La fuente alternativa de aire debe estar situada en un lugar visible además de estar claramente marcada. Otro tipo de fuente alternativa de aire puede ser la botella Pony o AIR DOS, una pequeña botella de aire comprimido para emergencias. El mantenimiento del regulador requiere el enjuagado con agua dulce, así como una revisión por parte de un especialista cada dos años. No se debe aplicar agua a presión para enjuagarlo. El manómetro sumergible es un elemento indispensable. Su misión es conocer en todo momento la presión del aire que hay en la botella, y así saber cuánto aire queda. Consta de una cámara en la que penetra el aire a presión, a través del latiguillo de conexión a la cámara alta del regulador, haciendo actuar un mecanismo que marca la presión en la escala numerada de una esfera. La botella de aire comprimido es cilindro de acero forjado o aluminio, preparado para soportar las altas presiones a las que se introduce el aire en su interior, normalmente 200 atmósferas o bares. Existen diferentes tamaños en el mercado, siendo las más corrientes las de 10, 12, 15 y 18 litros. En el interior llevan un material anticorrosivo. Toda botella debe superar un test de presión hidrostática (prueba de contraste) cada 5 años, y ser abierta por personal cualificado cada medio año aproximadamente, para detectar posible deterioro del material. En todas ellas aparecen una serie de inscripciones referidas al volumen, peso, fecha del último chequeo... Las griferías pueden ser de tipo J o K. La grifería tipo K consiste en una grifería normal y la grifería tipo J es una con sistema de reserva incorporado. El tipo de K puede ser simple o doble. El profundímetro es un instrumento que nos indica la profundidad. Hay modelos diferentes. El digital recibe la presión del agua en un sensor, el cuál lo transmite a la pantalla a través de unos dígitos. En él no solo se puede ver la profundidad actual sino además la profundidad máxima, el tiempo de inmersión y la temperatura del agua, sin tener que cambiar de pantalla. El de membrana consiste en una caja en cuyo interior hay una membrana flexible que al recibir la presión del agua la transmite a través de un mecanismo a la aguja del profundímetro. Este tipo de profundímetro suele llevar dos agujas; una de ella es la llamada aguja de memoria que se queda en la profundidad máxima alcanzada. El reloj es muy útil ya que informa de la duración de la inmersión. La característica principal de un reloj de buceo debe ser la estanqueidad del reloj. La brújula es de gran ayuda para poder orientarse bajo el agua o para reconocer sitios nuevos de buceo. Debe de ser estanca, fácil de interpretar y luminosa para poder verla en la oscuridad de la noche. El ordenador es un instrumento electrónico que proporciona toda la información necesaria de la inmersión. No debe de ser un sustituto del reloj, profundímetro y tablas de descompresión ya que podría quedarse sin pilas o estropearse. En la pantalla se distingue la profundidad actual, la profundidad máxima, el tiempo de inmersión, el tiempo de descompresión, la parada de descompresión, el tiempo de intervalo en superficie, el tiempo que queda para desaturar de nitrógeno, el tiempo que queda para poder volar; la alarma de ascenso rápido (sonora y visual), registro de las últimas inmersiones y el indicador de batería. Y, andando, andando, llega el gran día. El instructor les recuerda incansablemente algunos detalles importantes: - ¿Qué son las tablas de descompresión? Alguno opina que: - Las tablas de descompresión son un instrumento esencial para cualquier escafandrista. Permiten conocer cuál es el tiempo máximo de permanencia a una profundidad dada, el tiempo de descompresión y la profundidad necesarios para no tener enfermedades descompresivas. Las tablas varían según el gas que se respire y según lo que esté dispuesto a arriesgar el que las utiliza. Existen dos principales: las Tablas DCIEM de descompresión para inmersiones deportivas con aire comprimido y las tablas de la U.S. Navy (más arriesgadas). El caso es que su padre, tras el gran esfuerzo hecho, opina lo siguiente: - En la actualidad, cada vez más personas practican el buceo, ya que es una actividad que te compenetra con el medio acuático, además de proporcionarte relajación y tranquilidad. También es una práctica en la cual se suele estar se acompañado, dando seguridad y confianza. Antxón, deshaciéndose del instructor, su amiguete Tiburón, se encuentra pletórico y lleno de marcha. - AL AGUA, PATOS. -------------------------------------------------------------------------------

RELATO DIALOGADO, Una comunidad de Carmelitas descalzas.

Nos encontrábamos en casa de mis padres los tres hermanos: Francisco, de 23 años, Leticia, de 21, y yo, Jorge, de 25. Todos en mi familia sabían que ya tenía muy avanzada la tesina de Licenciatura, y que me codeaba con las Carmelitas descalzas de la Parte Vieja de San Sebastián, favor que debía a José Luis Rodríguez San Pedro, al que todos conocían. Luis Enrique, por su parte, había estudiados los aspectos institucionales de dicho convento, que se fundó el 16 de julio de 1663, gracias a Dña. Simona de la Just. Yo, en concreto, estaba investigando los aspectos socioeconómicos desde 1663 hasta nuestros días. Aclararemos que una monja de clausura es una religiosa que ha dedicado su vida a la oración y a la vida monástica, viviendo en un convento o monasterio en una forma de vida aislada del mundo exterior. Se caracteriza por su compromiso con la pobreza, la obediencia y la castidad, y su vida se centra en la contemplación y el servicio de Dios. Mis monjas vivían en el convento de Sta. Ana y Sta. Teresa, que se encuentra en las faldas del monte Urgull. Y voy a aprovechar esta ocasión para hablaros un poco de la investigación que llevaba a cabo. Para hacernos una idea aproximada del funcionamiento interno de la Comunidad, vamos a transcribir aquí algunos de los artículos que conforman sus Estatutos, “que son breve resumen de las leyes por las que se regula su vida religiosa”. Así, pues, en el artículo 40 se nos dice: “La Comunidad de Madres Carmelitas de San Sebastián, como todas las Comunidades de la Orden, se compone de dos clases de religiosas: las coristas, obligadas al rezo coral del Oficio Divino, y las legas, destinadas a ciertos oficios domésticos, como la cocina, etc., etc. Estas últimas no pueden pasar de tres en cada Comunidad y las Coristas de diez y ocho, siendo de veinte y uno el número máximo de la Comunidad. Para pertenecer a ella necesita ser admitida por la misma Comunidad y aprobada por el Prelado Diocesano. La aspirante hace al entrar en el Convento seis meses de postulatado, luego un año de noviciado y, si merece la aprobación de la Comunidad, pasa a hacer la profesión simple con votos temporales. Cumplidos tres años de votos simples y, no antes de los veinte y uno de su edad, si nuevamente merece la aprobación de la Comunidad, hará la profesión solemne de votos perpetuos”. En el mismo sentido, los artículos 50, 60 y 70 rezan lo que sigue: “Art. 50: La Comunidad es autónoma en su régimen interior y sólo, para resolución de asuntos que se consignan en el código de Derecho Canónico y en las propias Constituciones, necesita recurrir al propio Prelado, que, en la actualidad, gira la Visita Canónica una vez, por lo menos, cada trienio y preside las elecciones. La Comunidad se gobierna por una Superiora local, llamada Priora, y otras tres religiosas, llamadas Clavarias (: Subrayado original), que constituyen su consejo, todas las cuales son elegidas por las religiosas capitulares, con sufragio directo y secreto. Los cargos son trienales, pero cabe la reelección. Cuando en el Capítulo Conventual se trata de elecciones, o resolución de asuntos propuestos a la deliberación de la Comunidad, tienen voz y voto todas las religiosas coristas que hayan hecho la profesión solemne. En el mismo sentido, los artículos 50, 60 y 70 rezan lo que sigue: “Art. 50: La Comunidad es autónoma en su régimen interior y sólo, para resolución de asuntos que se consignan en el código de Derecho Canónico y en las propias Constituciones, necesita recurrir al propio Prelado, que, en la actualidad, gira la Visita Canónica una vez, por lo menos, cada trienio y preside las elecciones. La Comunidad se gobierna por una Superiora local, llamada Priora, y otras tres religiosas, llamadas Clavarias, que constituyen su consejo, todas las cuales son elegidas por las religiosas capitulares, con sufragio directo y secreto. Los cargos son trienales, pero cabe la reelección. Cuando en el Capítulo Conventual se trata de elecciones, o resolución de asuntos propuestos a la deliberación de la Comunidad, tienen voz y voto todas las religiosas coristas que hayan hecho la profesión solemne. “Art. 60: Aunque las religiosas, practicando la virtud de la pobreza evangélica, viven vida modesta y económica, no renuncian al derecho de tener bienes y rentas necesarias al sostenimiento de la Comunidad. Por tanto, la Comunidad goza de la facultad de adquirir, enajenar, poseer y administrar toda clase de bienes y derechos provenientes por cualquier título gratuito u oneroso, para aceptar legados y celebrar toda clase de contratos que las leyes reconozcan a las personas jurídicas y sean necesarios para el mantenimiento de sus miembros, el sostenimiento del culto divino y demás fines de la Comunidad. Los medios con que cuenta la Comunidad, para su sostenimiento, son los bienes aportados al haber social en concepto de dotes, el trabajo personal de las religiosas, el socorro que reciben de sus familias y algunas limosnas de los bienhechores. Los bienes de la Comunidad son comunes a todas las religiosas que la constituyen, sin que ninguna de ellas, ni pariente suyo ni heredero pueda reclamar participación alguna, a ex(c)epción de los bienes dotales, caso de abandonar la Comunidad. Podrá, sin embargo, la religiosa dejar el hábito y abandonar la Comunidad, pero no sin graves causas y dispensas de la S. Sede. El fondo social, propiedad siempre de la Comunidad, será administrado, según las normas del régimen interior, por una religiosa que lleva el nombre de Procuradora (: Subrayado original), la cual habrá de rendir cuentas trimestrales al consejo, o sea, a la Reverenda Madre Priora y M.M. Clavarias. Art. 70: La Priora, y, en su defecto, la Superiora, es la representante legal de la Comunidad, para la defensa de sus derechos y bienes, en todos los actos que correspondan a la corporación o a sus miembros, como personas jurídicas. Para acreditar su personalidad bastará el testimonio del acuerdo del consejo, refrendado por la Secretaría de la Comunidad. “Art. 60: Aunque las religiosas, practicando la virtud de la pobreza evangélica, viven vida modesta y económica, no renuncian al derecho de tener bienes y rentas necesarias al sostenimiento de la Comunidad. Por tanto, la Comunidad goza de la facultad de adquirir, enajenar, poseer y administrar toda clase de bienes y derechos provenientes por cualquier título gratuito u oneroso, para aceptar legados y celebrar toda clase de contratos que las leyes reconozcan a las personas jurídicas y sean necesarios para el mantenimiento de sus miembros, el sostenimiento del culto divino y demás fines de la Comunidad. Los medios con que cuenta la Comunidad, para su sostenimiento, son los bienes aportados al haber social en concepto de dotes, el trabajo personal de las religiosas, el socorro que reciben de sus familias y algunas limosnas de los bienhechores. Los bienes de la Comunidad son comunes a todas las religiosas que la constituyen, sin que ninguna de ellas, ni pariente suyo ni heredero pueda reclamar participación alguna, a ex(c)epción de los bienes dotales, caso de abandonar la Comunidad. Podrá, sin embargo, la religiosa dejar el hábito y abandonar la Comunidad, pero no sin graves causas y dispensas de la S. Sede. El fondo social, propiedad siempre de la Comunidad, será administrado, según las normas del régimen interior, por una religiosa que lleva el nombre de Procuradora (: Subrayado original), la cual habrá de rendir cuentas trimestrales al consejo, o sea, a la Reverenda Madre Priora y M.M. Clavarias. Art. 70: La Priora, y, en su defecto, la Superiora, es la representante legal de la Comunidad, para la defensa de sus derechos y bienes, en todos los actos que correspondan a la corporación o a sus miembros, como personas jurídicas. Para acreditar su personalidad bastará el testimonio del acuerdo del consejo, refrendado por la Secretaría de la Comunidad. Por acuerdo del mismo consejo, podrá la Superiora delegar su representación, para determinados negocios, a otra persona de confianza, religiosa o seglar”. Y, para concluir estas líneas, como todo comentario sobra, señalaremos, por considerarlo un detalle importante, que normalmente las dotes se imponían en diferentes censos, con cuyos intereses era con lo que propiamente subsistían las religiosas. Así, he resumido mi labor en ese convento de las Carmelitas descalzas. Ya daban las 2:00 en el reloj de la entrada. Como todos los días, nos sentábamos en la mesa del comedor las cinco personas indicadas. Se aclara que mi padre, Ángel, tiene 50 años y es conductor de autobuses; mi madre, Luisa, de 45 años, se dedica a las labores del hogar. Hoy hay lentejas y, después, filetes con pimientos. La comida gusta a todos, por lo que tendremos una sobremesa tranquila y sosegada. Comemos en veinte minutos y, después, las interrogantes vuelan por el aire de dicho comedor. La primera en rasgar el aire es mi hermana Leticia, muy afín al Opus Dei, pues estudia medicina en su Facultad de Pamplona. Es un trasto de mujer y hace la pregunta siguiente: - ¿Qué significa ser monja de clausura? Yo, Jorge, le respondo tranquilo, sin aceleración alguna: - Mujer que en la Iglesia se consagra a Dios por medio de la profesión de los tres consejos evangélicos (pobreza, castidad y obediencia) y vive en una clausura estrictamente definida, ordenada a una vida íntegramente dedicada a la contemplación. Mi hermano Francisco formula la siguiente en estos términos: - ¿Cuánto cobra una monja de clausura? Yo, de nuevo, respondo a esta pregunta: - No obstante, se ha desvelado que las monjas y monjes son "autónomos totalmente" y no reciben ningún salario: "No recibimos sueldo de ningún sitio. Ni del Estado, ni de la X de la Iglesia, ni del Obispado ni nada". Tras un pequeño respiro, mi hermana Leticia se pone los guantes de boxeo y pronuncia: - ¿Cuáles son los dos tipos de monjas? De nuevo salgo a la palestra: - Al igual que ocurre con los canónigos, las diferencias en la observancia de las reglas dieron lugar a dos tipos: la canonesa regular, que tomaba los votos religiosos tradicionales, y la canonesa secular , que no tomaba votos y, por tanto, permanecía libre de poseer propiedades y casarse, si así lo deseaba. Y la curiosidad ronda la nariz de mi padre, quien formula lo siguiente: - ¿Cuáles son los requisitos para ser monja de clausura? Como parezco el eco del túnel, respondo que: - Ser católica, soltera, tener entre 18 y 35 años de edad. La candidata debe tener la gracia de la vocación y el deseo de predicar, en la Iglesia y en el mundo, el amor misericordioso de Dios, mediante el testimonio de vida, con obras, palabras y con la oración. Luis Enrique Rodríguez San Pedro ha sido invitado a tomar el café, por lo que puede echarme una mano. De hecho, Leticia plantea la pregunta siguiente: - ¿Cómo se llama cuando una mujer se vuelve monja? En este caso, para marcar la tradición, de nuevo respondo yo mismo: - Monacato femenino es una locución que se emplea para hacer referencia a la situación de las mujeres en el estado, actividad, institución y dignidad monástica, definidos en el sustantivo «monacato». La madre, Luisa, un tanto cohibida, plantea también sus inquietudes: - ¿Cómo se la llama antes de ser monja? Sí, ahora responde Luis Enrique: - El Noviciado es el periodo de la verdadera iniciación religiosa, como Sierva de María. Así comienza la Novicia a formar parte de nuestra familia religiosa, desde el punto de vista canónico. Francisco se anima también y formula su pregunta: - ¿Cuándo se jubila una monja? Tomo la palabra de Luis Enrique y respondo yo mismo, Jorge: - Cuando una mujer o un hombre se consagra a Dios, lo hace para siempre. Por este motivo, las monjas y monjes no se jubilan, de sus labores diarias en el monasterio. Para la administración pública si son jubiladas, y esta pensión es uno de los únicos ingresos que reciben los conventos y monasterios españoles. Leticia, la más caprichosa de todos, plantea otra inquietud: - ¿Quién paga a una monja? Y, como los dineros no son el fuerte de Luis Enrique, hago frente a la siguiente pregunta: La iglesia, el Convento, es una empresa y debe pagar, por ley, a sus trabajadores. Mamá, Luisa, no muy convencida, plantea su formulación: - ¿Cuántos años se estudia para ser monja? Pregunta a la que contestará Luis Enrique: - La formación a la vida consagrada son solo tres años y para muchas el estudio se termina allí, con la evidente consecuencia de que su destino será el del servicio doméstico, de trabajos físicos. Luego están aquellas que pueden continuar gracias a las becas y que mejoran sus estudios, generalmente en Roma. Ahora plantea su formulación papá, Ángel: - ¿Qué necesito para ser monja? Contestará Luis Enrique: - Discernimiento Inicial y Llamado Espiritual. El primer paso en el viaje para convertirse en monja es discernir un llamado genuino de Dios. ... - Requisitos y Calificaciones. ... - El Proceso de Formación. ... - El Papel de la Oración y la Comunidad. ... - Los Consejos Evangélicos. ... - Conclusión. Ahora se adelanta, de nuevo, Leticia y pregunta: - ¿Cuáles son los votos de clausura? Se hace también con el control Luis Enrique, para quien: - Los votos son tres: pobreza, obediencia y castidad. Imitan, en el religioso, la vida de Jesucristo, según los consejos evangélicos. Francisco plantea una pregunta alucinante: - ¿Cómo vivir en un convento sin ser monja? Luis Enrique, que se ha adueñado del espacio, responde que: - ¿Se puede habitar en un convento sin los votos de una monja? Se puede. El único requisito es que tu cuenta corriente esté bien nutrida y saneada. El resto es sólo cuestión de echarle imaginación. Papá, Ángel, plantea su formulación: - ¿Cómo es la vida de una monja de clausura? Le corto el paso a Luis Enrique, y respondo yo mismo, Jorge: - El día de una monja de clausura comienza temprano, antes del amanecer. Se levantan para rezar y meditar, y luego comienzan sus tareas diarias. Estas tareas pueden incluir oración, lectura, trabajo manual y servicio a la comunidad. Las monjas de clausura también dedican tiempo a la reflexión y el estudio de la Biblia. Leticia, por su parte, plantea: - ¿Cuál es la diferencia entre una monja y una hermana? Reclamando mi sitio, salgo de nuevo a la palestra: - Una monja es una religiosa que vive una vida contemplativa y de claustro en meditación y oración para la salvación de los demás; mientras que una hermana religiosa vive en una vocación activa tanto de oración y servicio, a menudo con los necesitados, enfermos, pobres y sin educación. Ahora, Luis Enrique revelándose contra el orden establecido, plantea una pregunta: - ¿Qué pasa si una monja quiere dejar de serlo? Evidentemente, respondo yo mismo, Jorge: - Una monja puede abandonar libremente su convento de clausura si así lo decide y, posteriormente, acudir a la dispensa de los compromisos adquiridos a través de un procedimiento que se pide a la Santa Sede, según ha explicado a Efe el profesor de Derecho Canónico de la Universidad de Navarra, José Antonio Fuentes. Y, Francisco plantea la última pregunta, la cual se sale de este contexto: - ¿Cuánto cobra un cardenal? Respondo yo mismo, Jorge: - Si bien el Vaticano nunca ha publicado cifras oficiales, medios como Il Messaggero indican que el salario habitual de un cardenal se sitúa en torno a los 5.500 euros, cantidad que se verá afectada por esta reciente disposición. Y, en este punto, termina la reunión. Cada uno se va a su lugar propio. En otro sentido, hago la revisión siguiente: Clausura monástica o clausura conventual son expresiones propias de la terminología monástica y conventual. Como otras acepciones de la palabra "clausura", indica el concepto de "cierre". La misma etimología tiene la palabra "claustro". Indican la forma de vida que llevan monjes y monjas de clausura (monje de clausura, monja de clausura, recluso, reclusa) en referencia a la obligación que tienen de no salir de su monasterio o convento y del impedimento de que personas ajenas a la orden puedan entrar en su espacio de residencia y de la mezcla de sexos en la misma orden;[] otro tipo de religiosos de las órdenes religiosas que no imponen la clausura pueden desempeñar actividades en el exterior. También se denomina "clausura" al recinto dentro de estas instituciones donde los religiosos se aíslan del exterior (habitualmente se refiere a la parte a donde no se permite pasar a personas de distinto sexo al de los monjes o monjas titulares). La clausura tiene la finalidad de mante ner un clima de recogimiento, silencio, oración y otros recursos ascéticos para la búsqueda de la unión mística con Dios. A pesar de esta separación física con "el mundo", los religiosos pretenden estar íntimamente unidos a la humanidad y a sus problemas a través de sus oraciones ofrecidas como intercesión. De ahí, por ejemplo, que Santa Teresita del Niño Jesús, que nunca salió de su convento en Francia, sea la patrona de las misiones. Entre las órdenes religiosas que practican la vida monástica de clausura en la actualidad tenemos como ejemplos: los monjes benedictinos, carmelitas, cartujos, cistercienses, jerónimos, trapenses, entre otros (en el caso de las comunidades de los hombres), y las monjas anunciadas, agustinas, benedictinas, carmelitas, clarisas, cartujas, concepcionistas, jerónimas, mínimas, visitandinas y de Iesu Communio, entre otras. En otro sentido, explicaremos ahora que la libertad religiosa es un derecho fundamental a profesar las ideas religiosas y a practicar el culto que cada uno quiera, o a no practicar o profesar ninguno. La libertad religiosa tiene por objeto la fe y la práctica de la religión, y hace referencia a una libertad o inmunidad de coacción respecto a los demás ciudadanos y a los poderes públicos. Forma parte de una categoría más amplia que es la libertad de pensamiento, esto es, el derecho que tiene todo ciudadano de poseer sus propias ideas y juicios sobre las distintas realidades del mundo y de la vida. Por tanto, dentro de la genérica libertad de pensamiento se engloban no sólo la libertad religiosa, sino también la libertad de conciencia, o sea el derecho del individuo a actuar de acuerdo con su juicio moral y la consiguiente inmunidad de coacción frente al Estado. Según la actitud que el Estado asume frente a esta libertad, hallamos el criterio para determinar el carácter totalitario o no del mismo. La Declaración Universal de los Derechos Humanos (DUDH) reconoce el derecho de toda persona a la libertad de pensamiento, conciencia y religión. Este derecho incluye el tener o no tener una religión o creencia, y por tanto el poder cambiar de religión o creencia; también recoge su texto el derecho de manifestar la religión o la creencia a través de la enseñanza, la práctica, el culto o la observancia. Este derecho abarca tanto el aspecto individual como el colectivo, así como el ámbito privado o público (art. 18/DUDH). Lo que se quiere regular es la radical convicción personal, cualquiera que sea su origen o contenido, a la vez que destacar que la libertad de creencias es una libertad pública reconocida y garantizada. Lo que se constata en el Preámbulo de la Declaración, al reconocerse una libertad de creencias, es la protección de las libertades basadas en una religión o en un sistema ideológico, filosófico o ético. Así se garantiza una única libertad pero con diversas manifestaciones; se quiere amparar la libertad de elección de la propia cosmovisión o concepción de la vida, garantizando el conjunto de creencias religiosas o creencias de origen filosófico, ideológico, etc. Observamos que en este caso, como en otros textos legales, para hacer mención al derecho de libertad religiosa se han utilizado un variado número de términos: pensamiento, conciencia, religión, creencias, convicciones etc., y ello para abarcar del modo más amplio y general las distintas manifestaciones religiosas, filosóficas e ideológicas, resumiendo tanto las convicciones teístas como las no teístas, procurando que el derecho protegido comprenda, sin limitaciones, la autodeterminación personal en el campo de las ideas y creencias. El Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos ha llegado más lejos, distinguiendo dentro del derecho de libertad religiosa tanto el hecho de tener una religión como la libertad de manifestarla. Señala que el primero es un derecho absoluto e ilimitado que se encuentra dentro del ámbito inviolable de la autonomía y autodeterminación personal, mientras que la segunda tiene una proyección social, siendo una libertad limitada por el orden público y los derechos y libertades fundamentales de los demás. Dentro del Derecho comunitario hay que mencionar el Tratado de Amsterdam de 2 de octubre de 1997, que reconoce el derecho a las libertades anteriormente expuestas. Además, la Unión Europea ha adoptado el criterio de respetar las confesiones religiosas, haciendo compatible la libertad religiosa con la confesionalidad o laicismo estatal. En el régimen jurídico español, la Constitución de 1978 (CE) reconoce y protege los derechos y libertades en materia religiosa, tanto a los individuos como a las colectividades, mediante una serie de preceptos inspirados en el espíritu de libertad. Entre ellos, se encuentra reconocido como un derecho fundamental la libertad religiosa en el artículo 16.1, que garantiza dicha libertad a los individuos y a las comunidades sin más limitaciones en sus manifestaciones que la necesaria para el mantenimiento del orden público protegido por la ley. En desarrollo de este derecho fundamental se publicó en 1980 la Ley Orgánica de Libertad Religiosa (LOLR), y ello en razón de que el artículo 81/CE dice que el desarrollo de los derechos fundamentales y de las libertades públicas debe ser realizado mediante leyes orgánicas. Esta Ley vino a sustituir a la de 1967, que subordinaba la libertad religiosa a la confesionalidad del Estado, y que diseñaba una confesión religiosa a la que debían adaptarse todas. La Ley Orgánica de Libertad Religiosa sienta las bases de un régimen jurídico en el Derecho español, con normas comunes a todas las confesiones y reconociendo su personalidad jurídica en el ámbito civil una vez inscritas en el Registro de Entidades Religiosas que se ha creado para tal efecto en el Ministerio de Justicia. De esa forma, y una vez alcanzado tal reconocimiento, pueden suscribir acuerdos o convenios de cooperación con el Estado, siempre que cumplan los requisitos de haber alcanzado un determinado número de creyentes y un notorio arraigo en España. Las confesiones están sometidas a la LOLR, que les concede plena autonomía para establecer sus propias normas de organización, e indica asimismo que se podrán extender a las confesiones con las que existan acuerdos los beneficios fiscales previstos por el ordenamiento jurídico general para las entidades sin fin de lucro y demás de carácter benéfico. El texto legal, dividido en ocho artículos, dos disposiciones transitorias, una disposición derogatoria y una disposición final, garantiza la igualdad y la no discriminación por motivos religiosos, así como el no poder ser coaccionado por tales motivos. También reconoce el derecho de toda persona a profesar las creencias religiosas que libremente elija o no profesar ninguna, cambiar o abandonar la que se tenía, practicar los actos de culto y recibir asistencia religiosa, conmemorar sus festividades, celebrar sus ritos y recibir sepultura digna de acuerdo con sus propias creencias. Garantiza asimismo la enseñanza e información de las confesiones, el derecho de reunión y las manifestaciones con fines religiosos. La libertad religiosa tiene como únicos límites la protección del derecho de los demás al ejercicio de sus libertades públicas y derechos fundamentales, así como el orden público protegido por el ordenamiento, a través de la seguridad, la salud y la moral pública. La protección jurídica de la libertad religiosa se manifiesta en una serie de garantías institucionales y una especial tutela judicial y penal. Así, cabe resaltar que el artículo 16/CE no puede ser suspendido en los supuestos de declaración de estado de excepción. Además de la LOLR, existen otras leyes reguladoras que protegen la libertad mencionada, entre las cuales podemos citar las siguientes: Ley Reguladora del Derecho a la Objeción de Conciencia y de la Prestación Social Sustitutoria, leyes relativas al derecho a la educación, leyes de la protección de la intimidad personal y familiar, etc. En cuanto a las garantías jurisdiccionales, hay que mencionar que son las correspondientes a cualquiera de los derechos fundamentales, sin dejar de mencionar las garantías parlamentarias y el recurso ante el Defensor del Pueblo. Por otra parte, el convento es la casa o conjunto de edificios en que viven religiosos o religiosas de una orden en comunidad. Consta de una iglesia y un coro, un cementerio, un claustro, una sala capitular para su reunión, un refectorio común, celdas individuales, una enfermería, una biblioteca y un locutorio para las visitas. A diferencia de los monasterios, suelen estar en las ciudades. Los conventos surgen cuando las órdenes mendicantes se instalaron en las ciudades en el siglo XIII. Al no depender de un abad, recibieron el nombre de convento. Más tarde, este término se extendió a las casas que pertenecían a congregaciones cuyos miembros no emitían votos solemnes y perpetuos, que no eran regulares ni estaban sometidos a clausura, como las Hermanas de la Caridad. Por extensión, se ha llegado a denominar conventos a las casas regulares de los monjes, cuyo nombre correcto es el de monasterios. El término “Òrdenes mendicantes” es un término derivado del verbo latino mendicare, cuyo significado es ‘mendigar’, el cual conformó el sustantivo latino mendicans-tis, con el que se alude al que mendinga o pide limosna, de puerta en puerta. En cuanto a su significado religioso, el término designa a varias órdenes religiosas, creadas a partir del siglo XIII, con el sentido primigenio de observar la más estricta pobreza material de sus miembros, y recabar su propio sustento a través de la mendicidad. La principal diferencia de estas órdenes mendicantes con las órdenes monacales estriba en que no viven, como estas últimas, separadas del trato directo con la gente (cenobios o monasterios), sino que, por el contrario, su principal campo de acción, tanto misionero como comunal, se ubica en la propia comunidad o ciudad donde tiene enclavado su convento. --------------------------------------------------------------------------------