miércoles, 26 de noviembre de 2025

ENSAYO, Cien años de literatura vasca en castellano.

La reciente publicación del libro 2050 km. de palabras. Antología de relatos vasco-canaria (Baile del Sol), en la que once escritores vascos comparten espacio con otros tantos procedentes de las islas afortunadas nos sirve de excusa para reflexionar sobre un conjunto de autores nacidos o formados en Euskadi que se manejan en la lengua de Cervantes. Es de recibo ahondar en la narrativa que se está haciendo en la tierra de Unamuno y Pío Baroja. Una narrativa alejada del estatus político, de las exclusiones lingüísticas o de las definiciones sobre el ser o no “vasco”. Seguramente algún avispado lector dirá que la nómina es incompleta y por tanto sesgada. Pero no pretendemos ser una enciclopedia de autores, ya que ésta la realizó en su momento el recientemente fallecido Elías Amézaga. Y también aquélla quedó inconclusa. Aunque en muchas ocasiones los medios de comunicación definan como escritor vasco a quien plasma en papel sus historias en euskera y cuya producción sobrepasa las fronteras gracias a las pertinentes traducciones (lo que vendría a ser un autor euskaldun), lo cierto es que una pléyade de autores buscan desarrollar su carrera literaria desde la perspectiva del idioma mayoritario en Euskadi. De ahí que salgan nombres tan interesantes como Toti Martínez de Lezea, Juan Bas, Pedro Urgarte, Espido Freire, Juan Manuel de Prada o Fernando Marías. Muchos de ellos, y dada la dificultadad de avanzar literariamente en nuestra tierra, han decidido afincarse en Madrid o Barcelona, centros neurálgicos de la producción editorial en España. Y en muchos casos con evidente éxito; la bilbaína Espido Freire, por ejemplo, no sólo es la escritora más joven en haber ganado el Premio Planeta (Melocotones helados), sino que sigue construyendo sus mundos personales, casi oníricos, en novelas como Irlanda, Nos espera la noche o Soria Moria. Un caso parecido le ocurre a Juan Manuel de Prada, que desde Madrid ha cimentado algunos de los momentos más intensos de la actual narrativa en castellano. Las máscaras del héroe, La tempestad (con la que también obtuvo el Planeta) o El séptimo velo pueden servir como ejemplo. Fernando Marías comenzó escribiendo guiones para la televisión, pero pronto su carrera literaria se disparó gracias a novelas tan interesantes como La luz prodigiosa, El niño de los coroneles, La mujer de las salas grises o El mundo se acaba todos los días, obras que han demostrado la versatilidad del escritor bilbaíno. Como de igual manera ha hecho el donostiarra Fernando Aramburu, quien desde hace más de dos décadas reside en Alemania. Aramburu saltó a la fama tras la publicación de Fuegos con limón. Su último libro, Los peces de la amargura, muestra sin ambages la situación de las víctimas del terrorismo de ETA. Una reflexión hecha desde la distancia y que le ha valido elogiosas críticas. Por último, cabe citar a la bilbaína Nerea Riesco, quien desde la capital hispalense se ha mostrado como una de las promesas de la narrativa actual; con El país de las mariposas obtuvo el IX Premio de Novela Ateneo Joven de Sevilla. El pasado año publicó Ars Magica, mezcla de novela histórica , novela negra y grimorio que ha sido traducida ya a varios idiomas. Mención aparte merece Raúl Gerra Garrido, que ha desarrollado parte de su carrera narrativa desde San Sebastián; La carta, Tantos inocentes, El otoño siempre hiere o La soledad del ángel de la guarda son ejemplos de su especial universo narrativo. O Antonio Altarriba, quien ha publicado obras como Cuerpos entretejidos y que con La memoria de la nieve obtuvo el premio Euskadi. Pero no todos han salido del País Vasco para desarrollar sus carreras. Si bien es cierto que a la mayoría de los escritores que viven en Euzkadi no se les podría definir como profesionales de la escritura, hay unos pocos que viven en nuestra tierra sólo de escribir; el caso más significativo es el de la ya mencionada Toti Martínez de Lezea o Juan Bas, último premio Euzkadi de Literatura, que ha sabido mezclar con habilidad ciertas dosis del género negro con pinceladas de ironía y esperpento, en novelas en las que abundan los personajes a veces grotescos, suburbiales, siempre sugerentes. Destaca Pacho Murga, protagonista de dos de sus obras más celebradas: Alacranes en su tinta y Voracidad. Por su parte, Ramiro Pinilla se ha mostrado como uno de los narradores vascos más sobresalientes de hoy en día. Su enorme trilogía Verdes valles, colinas rojas no sólo le ha colocado en la senda de los reconocimientos (Premio Euskadi, Premio de la Crítica, Premio Nacional de Narrativa), sino que con ella ha sabido describir todo un siglo de luchas sociales en el País Vasco. Sin olvidar al navarro Miguel Sánchez-Ostiz, autor de novelas como La gran ilusión con la que obtiene los Premios Herralde y Euskadi de Literatura o de No existe tan lugar con el que recibe el Premio Nacional de la Crítica en 1977. Nuestra nómina se enriquece además, con nombres tan señeros como los de Álvaro Bermejo, Javier Mina, Jon Juaristi (Premio Azorín de Novela), Iñaki Ezkerra, José Ramón Blanco, que han dedicado buena parte de su obra a la narrativa. Una lista que, con ausencias acaso imperdonables, mantiene las letras vascas en lo más alto de la narrativa en castellano. Recorrida una parte del camino del nuevo milenio -superada ya la polémica sobre su inicio- se hace necesaria una mirada retrospectiva al siglo que ha finalizado, lleno de grandes y, a veces, trágicos acontecimientos históricos. De una manera paralela o transversalmente la cultura ha jugado un papel importante. La literatura de gran parte del siglo XX, en concreto desde el año 1939 al 1984, fue repasada por el novelista Raúl Guerra Garrido. Por lo que este Breve resumen se va a centrar en la literatura vasca en castellano publicada durante los cien últimos años, el siglo XX, para completar una primera mirada. El poeta granadino Luis García Montero en varios de sus artículos se ha referido al proceso de normalización de la poesía española durante la década de los ochenta, hecho plenamente conseguido. Este proceso se puede extender a otros géneros como la narrativa o el ensayo , no así al teatro , en cuanto escritura. Pero en el País Vasco esta normalización ha venido predeterminada por una cuestión que ha generado bastantes opiniones, algunas de ellas enfrentadas: ¿quién es escritor vasco? Se trata de una polémica que estalló a partir de una serie de artículos periodísticos, publicados en 1978, aunque sus inicios habría que remontarlos a finales de los sesenta en opinión de Jon Juaristi. En 1979, estos artículos fueron recogidos en Narrativa vasca actual. Antología y polémica (Madrid, Zero-Zyx). El primero de estos artículos fue el titulado Sobre el escritor vasco de Raúl Guerra Garrido, en donde el autor comienza quejándose de que: “En demasiadas conferencias, cursos y libros sobre la cultura vasca, al llegar el turno de la nómina de escritores se produce una ausencia que oscila entre la ignorancia pueblerina o el insulto demagógico; la ausencia es la de escritores vascos que se expresan en castellano”. Pasados casi diez años, en 1988, Jon Juaristi también se refirió al olvido de los escritores vascos en español por parte de los historiadores de la literatura española. Una de las causas de esta marginación según Juaristi, “se encuentra en un estereotipo de lo vasco que ha sido moneda corriente entre los intelectuales españoles: […] la imagen del pueblo vasco como una comunidad encerrada tras sus fronteras orográficas y lingüísticas, incapaz de expresarse en un idioma tan diferente al suyo como el castellano; se ha mantenido con sorprendente constancia desde los escritores renacentistas hasta nuestro siglo”. A este respecto, Pedro de Miguel y José Luis González, en su “Casi prólogo” a la Antología de Narradores Vascos (Antología de la narrativa breve vasca actual, Pamplona, Hierbaola, 1992), escriben: “explicar las razones del casi total desconocimiento de las letras vascas fuera de nuestro país resultaría aburrido, complejo y peligrosamente lacrimógeno: la falta de una -horrible expresión- política cultural para promocionar a nuestros escritores, la ausencia de editoriales sólidas que puedan acoger las obras de creación, la tradicional lejanía de los focos culturales -Madrid, Barcelona-, el atávico individualismo que nos distingue…” Volviendo a la polémica y una vez expresada su queja, Guerra Garrido explica a continuación, lo que para él significa ser “escritor vasco”: “Por escritor vasco entiendo, y esto es fundamental, a todo vasco que escribe con intención literaria, o cultista en temas varios, sin que sea admisible, por aquello de la libertad, el que tenga que ajustarse a unas coordenadas previstas para ser así calificado. Por vasco está claro que se entiende, después de las elecciones generales del pasado junio, a todo aquel ciudadano que suda su plusvalía en Euskadi”. Al artículo de Guerra Garrido le siguieron los de Xabier Kintana, Elías Amézaga, Martín de Ugalde, entre otros. Elías Amézaga, si bien constata la marginación que sufren los escritores vascos en castellano -entre los que se encuentra-, cree que la “lucha” del euskera por sobrevivir exigía un apoyo mayor e inmediato. Aunque él piensa, en definitiva, que “vasco es hoy quien ama lo vasco y lucha por lo que ama”. Por su parte, Martín de Ugalde se refiere a la discriminación que han venido sufriendo los vascohablantes desde hace casi ciento cincuenta años: “No sólo no le han dejado escribir en su lengua materna, sino que le han cortado la lengua”. Para Juaristi, contrario al hincapié de la vertiente lingüística de los autores citados anteriormente, “el problema, en el fondo, no es de índole lingüística, sino ideológico , en el peor sentido. No reside tanto en una dialéctica de lenguas o literaturas como en la hegemonía social de una concepción restrictiva y excluyente de la vasquidad. La tediosa, interminable polémica en torno a quién es y a quién no es “escritor vasco” ha absorbido las energías de muchos escritores que habrían podido emplearlas en mejor causa si la cuestión se hubiese planteado desde el principio en sus verdaderos términos, es decir, quiénes son o no son escritores nacionalistas. En definitiva, para Juaristi, “la cuestión no debería ser quién es escritor vasco, sino quién es ciudadano vasco, y la respuesta a ello se encuentra en nuestro Estatuto de Autonomía”. Pedro de Miguel y José Luis González en el prólogo anteriormente citado, tras hacer referencia a la polémica recogida en la Narrativa vasca actual, en Antología y polémica, plantean en los siguientes términos que “las páginas iniciales reproducían varios artículos periodísticos de finales de los setenta centrados en una pretendida polémica relativa a la lengua: la supuesta discriminación del escritor vasco en castellano y la defensa, como réplica, de un apoyo explícito al euskera en aquellos tiempos de recuperación de la democracia”, terminan afirmando que “después de estos doce años, el enunciado del problema continúa siendo el mismo, sin el tono tan beligerante de entonces. Así, en 1996, el escritor Pedro Ugarte en la conferencia que sobre “Literatura vasca en castellano, hoy” dictó en el Aula de Cultura del periódico El Correo (Vitoria) constata este hecho: “Pero a esa situación diglósica , a nivel social, entre el euskera y el castellano, se une en sentido contrario un fenómeno no menos desequilibrado. De un tiempo a esta parte, el euskera cuenta entre nosotros con un sistema literario extraordinariamente fuerte, mientras que el castellano, el castellano que hablan los vascos o el castellano-vasco, o como quiera que ustedes puedan llamarlo, se mueve a efectos culturales en medio de la penuria más absoluta, en la indigencia más completa y pertinaz”. Fuera de polémicas “sobre el sexo de los ángeles”, como la ha calificado Arantza Urretabizkaia, la literatura vasca en español sigue viva en Euzkadi. Aunque muchas veces en la frontera de lo problemático, porque como ha confesado Jon Juaristi “personalmente, estoy harto de agradecer que me perdonen el pecado de escribir en español, lengua que, si aún sobrevive, parece debérselo a una razón de Estado que a mí se me escapa”. Lo cierto es que esta normalización está completándose en el caso vasco. Jon Kortazar, recientemente, ha constatado este hecho: “la literatura que en este país se escribe en castellano va dando poco a poco síntomas de encontrarse en una estabilidad mayor que en otros momentos y está casi a punto de convertirse, sin demasiadas exageraciones, en un sistema literario donde convergen escritores, editores y lectores”. Con la pintura en el rostro, como los indios de las películas de mi infancia, me dispongo a rastrear las huellas de los libros publicados. Tarea no siempre fácil porque muchos de ellos se pierden en ediciones que pasan desapercibidas. Centrándonos en la narrativa y la poesía , una de las vías más rápidas y cómodas de darse a conocer es a través de las antologías , sobre todo, en el campo poético. Aunque esta promoción se ha extendido asimismo a la narrativa, en concreto, se echa mano de un género tan apropiado como es el cuento , género muy frecuentado por los escritores vascos. Todas, a diferentes criterios de elección, pretenden dar a conocer la obra de escritores a un número más amplio de lectores, y como escribe en su diario uno de los personajes de la novela de Fernando Aramburu, Fuegos con limón: “¿Qué otra cosa puede esperar un escritor sino que se le conozca?”. La misma labor de promoción vienen haciendo las numerosas revistas que se editan, la mayoría de ellas con una existencia corta. En prosa , una de las antologías más sobresalientes es la coordinada por Julia Otxoa, Narrativa corta en Euzkadi (Madrid, VOSA, 1992) en la que sólo da cabida a autores que escriben en español. De ese mismo año es la que llevan a cabo Pedro de Miguel y José Luis González, Narradores vascos. Antología de la narrativa breve vasca actual (Pamplona, Hierbaola, 1992), donde se seleccionan autores que escriben en euskera -traducidos- y los que escriben en español. Anteriormente, en el número 11 de la revista Literatura, promovida por la editorial donostiarra, La primitiva Casa Baroja, interesante intento de lanzar un proyecto editorial vasco donde tuvieran cabida las dos lenguas, dedicó sus páginas a un grupo de narradores vascos donde se recogían cuentos de dos autores veteranos, como Santiago Aizarna y Ángel García Ronda, seguidos de una interesante nómina de autores jóvenes por los que se apostaba. Por último, destaca la antología coordinada por Antonio Altarriba, Los que más cuentan. Antología selecta e inédita de escritores vascos (Vitoria, Papeles de Zabalanda, 1995), en donde el antólogo nos propone: “un compendio que no quiere preservar del tiempo sino abrir un espacio. No busca tanto dar testimonio como crear expectativa. Por eso los relatos que siguen son todos inéditos”. El uso de las antologías está mucho más extendido en poesía. En 1987, apareció Antología poética vasca. A los 50 años de Gernika (Madrid, VOSA). Interesante es también la antología que sobre poetas vascas, coordinada por Julia Otxoa, publicó la editorial madrileña Torremozas, de la que hay que subrayar su dedicación a la poesía hecha por mujeres, con el título Emakume olerkariak. Poetas vascas (Madrid, Torremozas, 1990). Pero una antología que va a pasar a la historia de la literatura es la publicada por la revista malagueña Litoral, con la edición de Patricio Hernández, Poesía vasca contemporánea (Málaga, 1995). En todas ellas se seleccionan poetas que escriben en las dos lenguas: euskera y castellano. Este mismo criterio es el que se mantiene en las traducciones que sobre poetas vascos se están realizando. Peculiar es el caso italiano y como resultado de esta salida al exterior es la antología a cargo de Emilio Coco, Antología della poesía basca contemporanea (Milano, Cocetti Editore, 1994). Un sistema literario para estar consolidado debe dar cabida a diferentes generaciones. Los narradores más veteranos son los nacidos en la década de los veinte, algunos de ellos ya fallecidos: Antonio Menchaca (1921-2002), Ramiro Pinilla (1923), Luis de Castresana (1924-1986) o José Mª Mendiola (1929-2003). Menchaca nos acercó literariamente el auge y la decadencia de la orilla derecha de la ría bilbaína. Ramiro Pinilla, ganador del Premio Nadal en 1960 con Las ciegas hormigas, ha mantenido su compromiso con la literatura, ya sea con la escritura, ya sea con su difusión. A este empeño se debe la iniciativa que junto a J. J. Rapha Bilbao pusieron en marcha con el nombre de Libropueblo, editorial que intentó acercar a los ciudadanos los libros, por ejemplo, vendiéndolos en la calle y dignamente editados. Aquí publicó su novela Verdes valles, colinas rojas un caso singular que es el de Santiago Aizarna, colaborador habitual de la prensa escrita, que mantiene la mayoría de su obra inédita, ya que su empeño es con la escritura, no con la publicación. Aún así, en 1986, La Primitiva Casa Baroja publicó El ojo insomne. En 1987, un año posterior a su fallecimiento, apareció una novela de Luis de Castresana, El sembrador. En una nota escrita en 1986, Castresana nos cuenta la historia de esta novela: “Escribí esta novela en Ámsterdam en 1955, fue prohibida en España y publicada en Londres en 1961[…] La he reescrito, con algunos retoques actualizadores, y hoy la ofrezco por fin al lector español en su versión última y definitiva”. En una generación posterior hay que situar a Raúl Guerra Garrido, Jorge González Aranguren, Ángel García Ronda, Luciano Rincón, Anthon Obeso, Rafael Castellano o J. J. Rapha Bilbao; estos dos últimos nacidos ya en la década de los cuarenta, como Manuel Blanco Chivite o Fernando Savater. Guerra Garrido ha sido el novelista que más ha luchado por la profesionalización del escritor, contribuyendo a través de la Asociación Colegial de Escritores a mejorar los derechos de los escritores. En 1987, publicó La mar es mala mujer, para la mayoría de los críticos la novela más completa de Guerra Garrido. Fue llevada al cine con el título “Terranova”. En 1990, en la colección Austral de la editorial Espasa Calpe, se volvió a editar con un estudio introductorio de Juan Cruz Mendizábal. Nos narra Raúl la lucha de Antxón contra el paso del tiempo, es significativo que la novela arranque con la edad del protagonista, a través de sus amores; Ainara y la mar. Pero su triunfo, que es lo que nos narra el autor, sólo le da un respiro para prepararse ante un nuevo combate. Esta novela se sitúa en la épica del mar, que ya habían tratado dos novelistas vascos como Pío Baroja e Ignacio Aldecoa. Una temática que no ha abandonado Guerra Garrido es la de la violencia terrorista, así en La carta le da palabras al miedo de la opresión. Otro tipo de violencia, más patológica, es la que narra en Tantos inocentes. Uno de sus últimos libros es El otoño siempre hiere, donde más reflexiona Raúl sobre la escritura, con ciertos datos autobiográficos, pero sabiendo que es recomendable: “desconfiar de la novela y mucho más no conceder crédito a la poesía: el poeta no dudará nunca en transmutar los álamos en robles si su intención es rimar el paisaje fluvial con sus nobles intenciones. Entre los autores nacidos en la década de los cincuenta destacamos a: Antonio Altarriba, Miguel González San Martín, Seve Calleja, Luisa Etxenike, Iñaki Ezkerra, Álvaro Bermejo o Fernando Aramburu. Álvaro Bermejo cuenta ya con una amplia obra, en la que apuesta por la temática histórica, que le ha valido numerosos premios, el último de ellos el XXXIII Premio Ateneo de Sevilla con La piedra imán, aunque se sale de nuestra época de estudio. Quizás constituye el premio que lo dé a conocer fuera de Euskadi definitivamente. Su estilo se caracteriza por un cierto barroquismo y por una riqueza lingüística deslumbrante. Fernando Aramburu con su novela Fuegos con limón (1996), consiguió un reconocimiento crítico y aunque parecía que salía de la nada contaba ya con obras publicadas en poesía y narrativa. Aramburu nos introduce en La Placa, el nombre de un grupo literario trasunto de CLOC, grupo del que fueron progenitores Aramburu y Álvaro Bermejo. Pero, además de la crónica de una generación de escritores noveles, nos encontramos en la novela con una crítica al sistema literario español. Cabe reconocer en ella muchos detalles calcados de las peripecias reales del grupo CLOC, no poco de su humor alborotador y bastante del clima sombrío de la sociedad en la que surgió, pero todo fue reinventado para convenir a los trazos de un mundo significativo, cuyo sentido no tenía por qué ser el que pretendieron las acciones del grupo, así que decidí emprender la tarea de componerla, pensando encararla como otra investigación literaria más”. Un ejercicio interesante es leer la historia de estos jóvenes aspirantes a escritores a dos bandas, la literaria y la académica. Y no extraña que las obras de Álvaro Bermejo y Fernando Aramburu sean de las más interesantes actualmente, porque ya en el momento de la ruptura del grupo se sabían escritores. González San Martín y Luisa Etxenike son dos novelistas que han formado parte del catálogo que ofrece la editorial Bassarai, de Vitoria. Otros narradores vascos por los que apuesta la editorial, dirigida por Kepa Murua son: Enrique Gutiérrez Ordorika, José Isasi Urdangarin, Amado Gómez Ugarte y Pedro Ugarte. Editorial que poco a poco se va convirtiendo en un referente del mundo editorial vasco. Pedro Ugarte es uno de los escritores vasco que han roto las fronteras vascas, favorecido por ser finalista del prestigioso Premio Herralde de Novela, en 1996, con su libro Los cuerpos de las nadadoras, construido con pequeños capítulos, que podrían leerse autónomamente, aunque leídos en conjunto nos dan una novela interesante. Un novelista, que con una sola novela ha recibido varios premios –IX Premio de Narrativa Torrente Ballester y Premio de Novela Ciudad de la Laguna– y unas críticas muy favorables es Fernando Palazuelos con La trastienda azul. Novela que en principio parece que nos está contando dos historias paralelas, y sólo al final comprobamos que las dos narraciones nos conducen al mismo nombre: Julián Tanguy. Al acierto de su estructura debemos unir la espléndida reconstrucción del París de finales del siglo XIX. Entre los autores más jóvenes, Javier Salinas con su primera novela, Las maravillas de mi vida (2000), ha despertado el interés de la crítica. Con una estructura aparentemente caótica nos va conduciendo a un final bien cerrado por el narrador. Pero la que ha roto las fronteras y se ha convertido en un referente de los jóvenes escritores es Espido Freire que con apenas 25 años consiguió el premio más comercial de todos los que se convocan en España, el Premio Planeta en 1999, con Melocotones helados. Espido apuesta por la literatura con componentes fantásticos. Uno de los fenómenos que más destaca en la literatura actual, es el auge de las novelas históricas; entre sus cultivadores está Toti Martínez de Lezea, que sigue el camino que ya había emprendido Mila Beldarrain. Las obras que últimamente han conseguido un mayor éxito pertenecen a este género. Otro de los géneros que cuentan con un gran número de lectores es la novela negra, entre los narradores vascos que se han dedicado a ella hay que citar a Blanco Chivite, Fernández Urbina o José Javier Abasolo. Entrando en el campo de la poesía, los poetas más veteranos atraen la atención de generaciones más jóvenes. A la poesía de Javier de Bengoechea la revista Cuadernos Hispanoamericanos dedicó un número, el 437, en el año 1986; en el que ofreció una selección de sus poemas bajo el título de Poemas a cuenta. También Vidal de Nicolás, cuya obra ha sido recogida en diferentes antologías, ha publicado un libro de carácter autobiográfico con el título Vidal de Nicolás. Escritos, poemas y vivencias (2001), edición que ha llevado a cabo José Bilbao, que aunque se sale de nuestro período sirve de reconocimiento a su compromiso con la poesía y con su tierra. El grupo de poetas, que se reunió en torno a la revista Kantil (SanSebastián) –algún día habrá que hacer un estudio sobre ella–, estaba formado entre otros por Carlos Aurtenetxe, Jorge González Aranguren o Ángel García Ronda. La obra de Carlos Aurtenetxe fue recogida con el título de Palabra perdida en el año 1990 en la colección “Poesía vasca, hoy”, editada por la Universidad del País Vasco y cuyo objetivo es editar la obra de diferentes poetas, a través de una edición crítica. El número 1 estaba dedicado a la poesía de otro miembro de Kantil, Jorge González Aranguren, a la que ha calificado su compañero Aurtenetxe como: “de alta escuela, musical y formalmente hablando, y su aliento de vivísima sensibilidad. Su refinado dominio del verbo le permite expresar esa complejidad que él sabe contemplar con agudeza en un tono íntimo y dulcemente escéptico. Él sabe como nadie de las pequeñas agridulzuras cotidianas, de las bellas derrotas de las horas”, extensión y precio tiene una salida difícil al mercado. Otros autores que forman parte de la colección son el donostiarra Fernando Aramburu y el bilbaíno Iñaki Ezkerra. Pero volviendo a Carlos Aurtenetxe, esta edición de todos sus poemas nos da a conocer un poeta con una obra extensa, pero bastante desconocida y sobre él escribe Fernando Aramburu en su prólogo: “Persona de trato afable y de temperamento pacífico, casi humilde”; en cambio, su poesía es “agresiva de raíz, y en ella, salvo contada excepciones, la intensidad del aguijonazo sesobrepone por lo general a la belleza filológica de la ejecución”. Una mención especial merece Pablo González de Langarika, en primer lugar, por su labor poética y, en segundo lugar, por la labor que viene realizando como director de la revista de poesía Zurgai, de la que fue fundador en 1981. Revista que ha dedicado diversos números a poetas vascos, convirtiéndose en un referente de la poesía vasca actual. Entre los poetas recogidos en las páginas de Zurgai está Jon Juaristi que por el hecho de empezar a publicar tarde, siguiendo los pasos de su paisano Unamuno, se le ha situado en una generación más joven de poetas, que fuera de polémicas son conocidos como poetas de la experiencia , aunque a la poesía de Juaristi habría que unir el tono gris de Vinogrado, un Bilbao ficticio con heridas muy reales; y el sonido de la lluvia de su ciudad natal, que aunque mantenga una relación amor-odio con ella, en la distancia siempre escuchará su voz. Otros de los rasgos de la poesía de Juaristi, es la narratividad ; en esta misma línea se encuentra Pedro Ugarte que ha acabado por renunciar a la poesía porque “me da la sensación que cada vez estoy más alejado de ella. Los poemas, cada vez más narrativos , se acercan a glosas de cuentos o esquinas narrativas. Al final, eso va llegar a un agotamiento”. Por último hay que destacar que es una poesía, la de Jon Juaristi, con un fuerte tono civil, componente que encontramos en los poemas de Julia Otxoa, sobre todo, en su poemario La nieve en los manzanos (2000). Uno de los aspectos que más destaca en la poesía de Jon Juaristi es el empleo de la métrica tradicional , entre los que destaca el soneto . En las palabras liminares a su último poemario Prosas (en verso) (Madrid, Hiperión, 2002), “Menosprecio de aldea”, pone de relieve este hecho: “Tanto esfuerzo pusiste en que no te confundieran con un poeta vasco y acabas convertido en un sonetista bilbaíno más de la interminable saga que ha producido la dulce Vinagrado (Iturriberri, Unamuno, Basterra, Otero, Bengoechea, Aresti, Irigoyen, Fernández de la Sota)”. José Fernández de la Sota dedicó un libro a esta estrofa, aunque con el título de Esto no es un soneto (1996). Interesante es el poema “Los porqués de un soneto”, porque, en el fondo, en él está la esencia de todo poema. Metro del que fue un gran cultivador Blas de Otero y a este poeta esta dedicado uno de los poemas que componen Todos los santos (1997), con el que obtuvo Fernández de la Sota el I Premio Internacional de Poesía Antonio Machado y el Premio Euskadi de Literatura en 1998. La métrica también la encontramos en los poemas de la bilbaína Marifeli Maizkurrena. Si actualmente las voces femeninas son frecuentes, en la primera parte del siglo XX, eran excepciones. Por eso, aunque sus obras aparecieron a lo largo del siglo pasado, hay que referirse a la publicación de las obras completas de dos poetas vascas tan significativas como Ernestina de Champourcin, representante de la generación del 27 y conocedora del exilio tras la guerra civil y Ángela Figuera, encuadrada en la poesía social junto a Blas de Otero y Gabriel Celaya. Con el título Poesía a través del tiempo (Barcelona, Anthropos, 1991), el catedrático donostiarra José Ángel Ascunce recoge la mayoría de los poemas de Ernestina de Champourcin, acompañado por un prólogo interesante donde nos ofrece un estudio sobre los mismos. La edición de las Obras completas de Ángela Figuera, a cargo de Roberta Quance, se publicó en 1986, en una de las editoriales más prestigiosa en poesía, Hiperión. Entre los más jóvenes, destaca el poemario de Javier Alcibar, El baile de los cojos (1999). Desde muy joven ha optado por este género y según ha confesado: “No podría escribir otra cosa que poesía y no sé muy bien la razón. Los recursos expresivos que me ofrece son totalmente válidos para mí. En mi opinión, la poesía es el género literario más cercano al acto creador, el que más directamente recoge el sentimiento que lo ha inspirado”. Nada más apropiado que recoger las palabras de Pedro Ugarte que abren este poemario, ya que fue el lector de una primera versión, para conocer lo que podemos encontrar en él: “El baile de los cojos propone un diálogo constante con la muerte y con ese período transitorio de conciencia que denominamos vida”. Pero en esta poesía también cuentan “los puntos, las comas, o la ausencia premeditada de cualquiera de esos signo, de cualquier trazo o palabra, representa un consciente y meditado rasgo expresivo”.Javier Alcibar atina con la elección del poema que cierra el libro, “No me busquen aquí”. La poesía contemporánea ha tenido que luchar contra la idea de que la poesía es la expresión directa de los sentimientos del poeta y reivindicar su oficio. José Carlos Mainer en el curso “Cartografía del ensayo español: de Clarín a 1936”, que impartió en la UIMP, en agosto de 2001, expresó su convicción de que el ensayo se crea, actualmente, en la prensa. Ésta ofrece un espacio apropiado para expresar las ideas –recordemos que ensayo, en la segunda acepción del Diccionario de la RAE aparece definido como “escrito, generalmente breve, constituido por pensamientos del autor sobre un tema…”– y, sobre todo, la inmediatez. Hecho este último que favorece una respuesta rápida, facilitando el intercambio de las ideas; en definitiva, la naturaleza del ensayo es la de entablar el debate. Una gran parte de los escritores vascos escriben asiduamente en periódicos. A los tradicionales periódicos del Grupo Correo hay que unir dos grandes empresas que han apostado por una edición vasca como son El País y El Mundo , que han incorporado entre sus firmas a diferentes escritores. Pero, volviendo al libro, se ha impuesto un tipo de ensayo que está emparentado con lo novelesco y cuyo mayor cultivador es Jon Juaristi. En el prólogo a Vestigios de Babel (Madrid, Siglo XXI, 1992), confiesa: “Pero lo cierto es que no he intentado escribir un texto científico ni erudito. Es más, sospecho que estos vestigios babélicos se hallan más próximos a la Novela que a la Historia”. Aunque había publicado varios ensayos anteriormente como El linaje de Aitor (Madrid, Taurus, 1987) o El chimbo expiatorio (Bilbao, Ediciones El Tilo, 1994), será con El bucle melancólico –Premio Espasa Hoy, 1997–, cuando va a llegar a un número mayor de lectores. La mayoría de los ensayos de Juaristi nacen de una necesidad de cuestionarse las nacionalidades colectivas. Las reflexiones sobre el tema comenzaron a hacerse presente en las numerosas horas de conversación que mantuvo con Gabriel del Moral Zabala, al que siempre considerará su maestro. Muchos de los ensayistas vascos siguen esta línea. El tema que predomina es la historia del País Vasco y, en concreto, el terrorismo . Este interés por conocer el origen de la violencia que vive el País Vasco y sus consecuencias, que padecemos todos, se explica también porque ésta es la negación de la palabra y sin palabras no hay literatura; y la literatura, en definitiva, es una fiesta de la palabra. La reflexión sobre esta dicotomía palabra/violencia la realizan atinadamente Inmaculada Jáuregui y Pablo Méndez en su artículo “Violencia y cultura”, publicado en la revista Cuadernos de Alzate (nº 22, 2000; pp. 111-130) No faltan los ensayos académicos, centrados en autores de la primera mitad del siglo XX, sobre todo en Pío Baroja –Jesús María Lasagabaster, Pío Baroja (San Sebastián, Universidad de Deusto, 1989); Mª Jesús Korkostegi, Pío Baroja y la gramática (San Sebastián, Universidad de Deusto, 1993)–; o Miguel de Unamuno –Mª de la Mercedes Landa, Unamuno y el País Vasco (Bilbao, Universidad de Deusto, 1990); Elena Aparicio, La novela intrahistórica: presencia de Lev Tolstoi en “Paz en la guerra” de Miguel de Unamuno (Leioa, Universidad del País Vasco, 1995). Destacan también los estudios sobre poetas como Juan de Larrea –Juan Manuel Díaz de Guereñu, La poesía de Juan de Larrea: creación y sentido. San Sebastián, Universidad de Deusto, 1988–, Gabriel Celaya –José Ángel Ascunce, Gabriel Celaya: contexto, ética y estética. San Sebastián, Universidad de Deusto, 1994– o Ángela Figuera –José Ramón Zabala, Ángela Figuera, una poesía en la encrucijada. San Sebastián, Universidad de Deusto, 1994. Iñaki Beti se ha acercado a dos novelistas vascos de gran importancia en la segunda mitad del siglo XX como Martín Santos y Ramiro Pinilla: Luis Martín Santos (San Sebastián, Universidad de Deusto, 1991) y La narrativa de Ramiro Pinilla: aproximación semiológica (Bilbao, Universidad de Deusto, 1989). Mariano Ángel Marrodán se ha ocupado de un escritor polifacético como es Elías Amézaga en Elías Amézaga. Escritor del pueblo vasco (Madrid, Ediciones Beramar, 1990). Juan José Lanz en La luz inextinguible. Ensayos sobre literatura vasca actual (Madrid, Siglo XXI, 1993) nos ofrece un acercamiento a autores más contemporáneos. El autor actual que ha merecido una mayor atención ha sido Raúl Guerra Garrido. Entre los ensayos que se han ocupado de su obra hay que destacar, en primer lugar, el de Ángel Ortiz Alfau, fallecido recientemente, que de una forma un tanto heterodoxa, pero muy interesante, nos acerca al autor y a su obra en Raúl Guerra Garrido (San Sebastián, La Primitiva Casa Baroja, 1989). La óptica más académica la da Juan Cruz Mendizábal en Lo cotidiano y la situación límite: la narrativa de Raúl Guerra Garrido (Madrid, Júcar, 1993). Por último, me gustaría referirme al ensayo de Ángel García Ronda, amigo de Raúl y gran lector de su obra desde sus inicios, Breve parte de guerra (Madrid, Huerga & Fierro, 1998), donde “en este ejercicio antiacadémico que me he propuesto, me niego a plantear esquemas clasificatorios, de modo que la cosa irá saliendo a lo largo de las líneas, si quiere salir, y veremos cuáles son los platos que más le gustan a nuestro escritor y qué condimentos usa con más frecuencia. Este paseo nos lo irá diciendo en las próximas páginas, y si no, espero que al menos habremos obtenido una idea del escritor y de lo que ha querido decirnos a lo largo de ya treinta años y de docena y media de ilusiones que son sus libros –por el momento–” (pág. 15). Ángel García nos ofrece un tipo de ensayo poco practicado en España. Sus reflexiones nacen de un conocimiento extraordinario, pero también de las vivencias compartidas con Guerra Garrido. Desde fuera, al acercarme a la literatura vasca, lo primero que me llamó la atención fue la falta de puentes que unieran a escritores euskaldunes y los que escriben en español. Arantza Urretabizkaia se quejaba de que ella podía leer a los escritores que escriben en español, pero que la mayoría de éstos no podían leer a los euskaldunes. Durante estos años, se han publicado diversos estudios que están acercando la literatura euskérica a los que lo desconocemos. A esta labor ha dirigido algunos de sus esfuerzos investigadores Jon Kortazar. A él, se debe Literatura vasca. Siglo XX (San Sebastián, Etor, 1990), o su estudio de poesía vasca contemporánea, La pluma y la tierra (Zaragoza, Prames, 1999). Un libro en el que colabora también Jon Kortazar es Los escritores. Hitos de la literatura clásica euskérica (Vitoria, Fundación Sancho el Sabio, 1996). Una historia de la literatura en euskera a través de los diferentes escritores que en cada época han sido más representativos. Por último, la historia más completa hasta ahora publicada es Historia de la literatura vasca, coordinada por Patri Urkizu y editada por la UNED en el año 2000. Anteriormente, Jon Juaristi editó una historia de la Literatura vasca (Madrid, Taurus, 1987). Todos estos estudios nos ayudan a situar en un contexto más acertado a los escritores que han sido traducidos como Anjel Lertxundi, Ramón Saizarbitoria, Arantza Urretabizkaia, Bernardo Atxaga, Felipe Juaristi, Pako Aristi o Mari Irigoien, entre otros. Pero, sobre todo, a unir dos realidades: el español y el euskera, porque hay muchos escritores que están a gusto con los dos idiomas, aunque a la hora de la escritura opten por uno en particular. En el capítulo 49 de Fuegos con limón, Fernando Aramburu, en un espléndido ejercicio de ironía hace una crítica al sistema literario. En cuanto al teatro , el Alcalaíno en su conferencia-humor dice: “Pos como decía y por acabar, yo pienso de que el teatro está chupao, colegas. Yo aunque me esté chungo, porque yo paso de chulear, bueno pos yo me levanto si quiero un drama o una comedia a la semana, por mi madre”. Si existe esa facilidad en su escritura, no existe en su publicación. Hay que destacar la trayectoria de José María Bellido, José Martín Elizondo o Elías Amézaga. Una obra prolífica es la del dramaturgo donostiarra Rafael Mendizábal. Entre sus obras podemos destacar, La abuela echa humo (O. M. Teatro, 1991), Feliz cumpleaños, señor ministro (Editorial J. García Verdugo, 1993) o Gente guapa, gente importante (La Avispa Editorial, 2000). Ignacio Amestoy es otro de los autores que ha publicado y estrenado sus obras. Dos de ellas sirvieron para el lanzamiento definitivo de dos grupos vascos: con Doña Elvira, imagínate Euskadi (1985) el grupo Geroa consiguió su consolidación. Era la primera vez que un grupo teatral se ponía frente al asunto de la lucha armada de una manera directa; por otra parte, la obra Todos tenemos la misma historia, lanzó al grupo Teatro Gasteiz fuera de las fronteras del País Vasco. Este grupo montó también Pasionaria, ¡No pasarán! (Madrid, Fundamentos, 1994) en 1993. Otras obras de Ignacio Amestoy son: Durango, un sueño, 1493 (1989); Betizu, el toro rojo (1990), Gernika, un grito, 1937 (1994), publicadas ambas por la editorial Fundamentos en 1996. Otro dramaturgo interesante es David Barbero, que ha recibido diferentes premios, entre los más importantes destacan el Calderón de la Barca, que convoca el Ministerio de Cultura, en 1991 por La vida imposible de Marilyn (Diputación Provincial de Burgos, 1998); el Francisco Avellaneda, del Gobierno Vasco, en 1990 por Un hombre muy enamorado (Bilbao, Laida, 1991) o el Ciudad de Palencia por Gambito de dama, editado por Hiru (Hondarribia), en 1999. El novelista Álvaro Bermejo ha probado fortuna con el teatro con E lucevan, le Stelle (Bilbao, Laga, 1993). La editorial de Hondarrribia, a través de su colección Skene, ha editado al joven autor Xabi Puerta, La piel prestada o Perros de la lluvia (1998) o la obra colectiva de El Taller Literario La Galleta del Norte, Surtido y crujir de comedietas (2000). Las características de estas comedietas , según Josu Montero, autor del prólogo, son: el humor absurdo y en ocasiones descabellado, la crítica feroz e irreverente de la vida cotidiana y la poesía. Algunas de las obras creadas por la Galleta interesaron a la compañía Karraka, que las puso en escena con gran éxito. A este colectivo pertenece, desde su inicio en 1983, Josu Montero, que obtuvo el Premio del Concejo de Santurtzi con la obra Pedazos de Sara (Ayuntamiento de Santurtzi, 1989). Pero lo cierto es que es un género que no cuenta con el apoyo de las editoriales ni de los lectores. Quizás a muchos les haya podido parecer este artículo demasiado árido por el exceso de datos. Pero con la experiencia de la desolación que produce no tener nada sobre lo que ir construyendo una visión completa de la literatura vasca escrita en español, he querido dejar constancia de su existencia y creo que de estos nombres deben nacer estudios más profundos ya que, como escribe Wayne C. Booth en su libro Retórica de la ironía: “Toda investigación es, en el mejor de los casos, un intento, una aproximación, algo que puede servir de estímulo para entablar un nuevo diálogo, y no un conjunto de afirmaciones de lo que es la verdad”. Las puertas están abiertas . -------------------------------------------------------------------------------------------------------------------

ENSAYO, Brujería.

De acuerdo con el epígrafe que le hemos dado a este artículo, Brujos y hechiceros: dos actitudes, voy a exponer las dos actitudes, brujería y hechicería, en la Edad Media y Moderna circunscribiéndome al espacio europeo. Y adelantándome a lo que voy a tratar puedo señalar que son dos claros y definidos espacios los que se demarcan. En la Europa del Sur predomina la hechicería, aun cuando aparezcan vestigios y acciones de tipo brujeril; en la Europa del Norte, a partir de la España húmeda e Italia septentrional domina la brujería. Parece existir un determinismo geográfico, si lo expuesto es cierto. Correspondería la acción de los brujos y brujas a las regiones menos soleadas, las de frecuentes brumas, espesos y densos bosques, mientras que las actividades de la hechicería se dan en las regiones luminosas, soleadas, de amplios horizontes de la Europa mediterránea. Caro Baroja distingue entre Brujería y Hechicería, magia maléfica que en la hechicería se presenta individual, distinta de la brujería que se manifiesta como culto colectivo. También hace otra distinción: la hechicería es activa, mercantil, la hechicera busca sus clientes; la brujería es pasiva, y como tal brujo o bruja comienza siendo definida por la sociedad que le rodea y es acusado o acusada por hacer daño a la comunidad, a una familia, a una persona determinada. El brujo o bruja termina por aceptar el papel que le adjudican los vecinos. Sin embargo, hay algo fundamental que distingue brujería de hechicería; en aquella el dominio es protagonista, en la hechicería solamente colaborador junto con los santos. Las palabras “brujos y hechiceros” toman el género femenino en la Europa medieval y moderna. El predominio de la mujer en las actividades de brujería y hechicería es tal que ha permitido que se hable más de brujas y hechiceras, como si los varones estuvieran ausentes en este fenómeno social. Otro caso se da en los estudios de los antropólogos relativos a culturas extraeuropeas en donde brujos y hechiceros responden a un tipo político-social bien determinado en tribus primitivas. Posiblemente esto también ocurriría en estadios primitivos europeos como parece deducirse de las investigaciones de prehistoriadores y en este sentido se puede recordar la figura de brujo de la cueva de Trois Frères. Fijémonos que en el Éxodo se dice “no dejarás con vida a la hechicera”. En el Talmud se va más lejos y se dice que la mayoría de las mujeres son hechiceras y Maimónides dice que en “la mayoría de las operaciones mágicas se exige como obligado requisito que sean ejecutadas por mujeres”; en 1529 fray Martín de Castañega en 1529 explicaba en su libro “Tratado muy sotil y bien fundado de las supersticiones y hechicerías” por qué este fenómeno es casi exclusivo del sexo femenino. Las magas, las hechiceras y las brujas comparten rasgos en común, obviamente, pero cada una también está marcada por distintas características que las distinguen del resto, ya sea por la época en la que fueron presentadas, el lugar en donde viven, su representación visual, sus poderes y demás. El máximo exponente de las brujas es la bruja del oeste de El Mago de Oz. Ellas suelen estar ubicadas en una época antigua y están relacionadas con la magia negra y la magia roja. Es decir, con la muerte y el amor. El origen de su magia es ocasionado por un patrón o una entidad sobrenatural, normalmente a partir de un pacto. Las brujas suelen ser las antagonistas de las historias, usan magia prohibida, generalmente son viejas, engañosas, con un look muy descuidado y drenan la vida de sus oponentes, puesto que la vida de ellas se va extinguiendo por lo extenuante de sus artes o por la relación con otras entidades malignas. Estas portadoras de magia aprenden a usar sus poderes de forma instintiva y comprenden su funcionamiento naturalmente, más allá de que en raras ocasiones es algo instantáneo. Algo que suele suceder en las historias de brujas es que su magia les causa problemas, son cazadas por considerarlas una amenaza para la sociedad, sus familias a veces las rechazan y son solitarias. La magia es innata en las hechiceras. Son aquellas que estudian la dominación de la magia y de los sentidos mediante pócimas, palabras clave, hechizos y rituales similares. Alex Russo, el personaje de Selena Gomez en Los Hechiceros de Waverly Place, es una de sus máximas exponentes contemporáneas. Aunque siempre hay excepciones, las hechiceras normalmente usan libros antiguos y hablan con entidades de otro plano astral, pero no se preocupan por dominarlas o esclavizarlas. Sin embargo, a veces tienen que pagar altos precios para convencerlas de que las ayuden. Las hechiceras controlan el fuego, el agua, aire, y todo tipo de elementos. Sus poderes se manifiestan temprano, pero tardan un buen tiempo en saber usarlos, ya que requiere de mucha práctica y autocontrol. Una vez que aprenden a dominar sus poderes, son capaces de usarlos a voluntad, sin ningún elemento de por medio, por el hecho de que llevan la magia en la sangre, ya sea por herencia o por accidente. Las Magas son más contemporáneas y por supuesto que su mayor exponente en el universo audiovisual es Hermione Granger, el personaje de Emma Watson en Harry Potter. Las magas son más contemporáneas, suelen ser jóvenes y para llegar a ser llamadas “magas” necesitan pasar por un proceso de aprendizaje exhaustivo. La maga no necesita de rituales para operar, pero aprenden y trabajan con ángeles o entidades lumínicas, son ilusionistas y tienen muchos trucos. Suelen ser seres humanos que logran dominar el arte de la magia y son capaces de cambiar realidad. Además, conocen muy bien las leyes del mundo real y del mágico. En resumen, las magas son las nerds de la magia. Aunque muchos hayan mostrado habilidades mágicas desde pequeños, todos han aprendido a controlar sus poderes a través del estudio. Algo que también las caracteriza es que son capaces de crear su propio tipo de magia y que necesita de algún objeto para canalizarla, ya sea una varita, un bastón o un elemento legendario. La magia, la hechicería y la brujería han sido fieles compañeras de viaje del hombre a lo largo de toda su historia. Estos tres fenómenos son, junto con la religión, los asideros más populares en momentos de crisis. Sin embargo su radio de acción puede abarcar mucho más. En este trabajo, se estudian las prácticas inquisitoriales más relevantes para el esclarecimiento de algunos de los textos más sobresalientes de la literatura española de los siglos XVI y XVII. Examinados desde un punto de vista sociológico se puede comprobar que, desde la superstición, se tiene acceso no sólo al pensamiento religioso de una época, sino a toda una esfera de elementos relacionados. Nos referimos, por ejemplo, a inquietudes sociales, desigualdades de género, injusticias raciales y conflictos políticos. De este modo, y vistas bajo esta luz, las brujas y hechiceras se perfilan como bisagras, como puntos de transición en una sociedad plagada de contradicciones. Tal es el caso de la mayoría de las mujeres que son objeto de este estudio: Celestina, Claudina, Cañizares, Camacha, Cenotia, Julia, etc., mujeres que tratan de hacerse con un lugar propio en una sociedad que no les pertenece, que intentan convertirse en dueñas de su propio destino en un mundo que les es adverso. La “brujería” es definida como la posibilidad que tiene un sujeto de hacer daño utilizando la potencia o asociándose a algún tipo de poder. El concepto “hechicero” denotaba para los sacerdotes europeos una relación con el demonio y, probablemente, una relación con las “brujas” europeas. La diferencia entre brujería y hechicería es que, siendo la primera un “acto psíquico” que no necesita más que la voluntad del brujo para ser realizado, mientras que la hechicería necesita de un medio, de un vehículo (conjuro, filtro, planta) para llevarse a cabo. La bruja es un personaje maligno que se dedica a hacer el mal solo por gusto, y sin motivo. La hechicería era básicamente lo que se hacía en las tribus indígenas; esta servía para llevar a cabo algún fin, en tiempos de guerra, o curar enfermedades, o causar la muerte. El único saber que debe poseer una bruja es su propia voluntad de cómo manejar y manipular a su víctima hasta que esta llegue a la muerte. Los hechiceros o chamanes deben saber sobre botánica, para así hacer brebajes que puedan curar algunas enfermedades; estos son como una especie de médicos indígenas, los cuales debían pasar noche y día con los enfermos, ya que en las noches era probable el ataque de otro chamán. Los sacerdotes europeos llegaron a estas religiones indígenas con la creencia de “civilizar” a los nativos. Los sacerdotes afirmaban que estos actos de brujería y hechicería eran actos del demonio y que las personas que practicaban esto estaban poseídas por el mismo diablo. Uno de los obstáculos en el camino civilizatorio está representado por el hechicero, quien se constituyó en uno de los enemigos principales para lograr la evangelización. La bruja es iniciada por una entidad no humana. El “procedimiento dañino” que realiza la bruja involucra a la potencia. La función de las “hechiceras” en las borracheras (celebraciones) era incorporar ciertas cualidades del enemigo que andaba en la cabellera de las mismas, así como para defender a la comunidad de los peligros que podrían producir entidades poderosas. La brujería es el conjunto de creencias, conocimientos prácticos y actividades atribuidos a ciertas personas llamadas brujas (en masculino, brujos) que están supuestamente dotadas de ciertas habilidades mágicas. La creencia en la brujería es común en numerosas culturas desde la más remota antigüedad, y las interpretaciones del fenómeno varían significativamente de una cultura a otra. Algunas teorías relacionan la brujería europea con antiguas religiones paganas de la fertilidad, aunque ninguna de ellas ha podido ser demostrada. Las brujas tienen una gran importancia en el folclore de muchas culturas, y forman parte de la cultura popular. Si bien este es el concepto más frecuente del término bruja, desde el siglo XX el término ha sido reivindicado por sectas ocultistas y religiones neopaganas, como la wicca, para designar a todas aquellas personas que practican cierto tipo de magia, sea esta maléfica (magia negra) o benéfica (magia blanca), o bien a los adeptos de una determinada religión. La brujería es considerada una forma de espiritismo. Para el cristianismo, la brujería se ha relacionado frecuentemente con la creencia de un espíritu malévolo, especialmente durante la Edad Moderna, cuando se desató en Europa una obsesión por la brujería que desembocó en numerosos procesos y ejecuciones de brujas (lo que se denomina «caza de brujas»). Un uso más extenso del término se emplea para designar, en determinadas sociedades, a los magos o chamanes. El antropólogo español Julio Caro Baroja propone diferenciar entre «brujas» y «hechiceras». Las primeras habrían desarrollado su actividad en un ámbito predominantemente rural y habrían sido las principales víctimas de las cazas de brujas entre los años 1450 y 1750. En cambio, las hechiceras, conocidas desde la antigüedad clásica, son personajes fundamentalmente urbanos: un ejemplo característico en la literatura española es la protagonista de La Celestina de Fernando de Rojas. La distinción entre bruja y hechicera es además frecuente en la literatura española del Siglo de Oro. Carmelo Lisón Tolosana diferencia asimismo entre hechicera y bruja, pero según este antropólogo español, aquella se basa en la distinta relación que mantienen una y otra con el poder oculto y maligno, con el poder demoníaco. La hechicera es tan antigua que «en realidad en toda cultura pueden encontrarse prácticas de magia hechiceril o maléfica, realizadas con intención de causar daño a otros, por medio de técnicas apropiadas e invocación de poderes misteriosos o demoníacos». Así la hechicera invoca y se sirve del poder demoníaco para realizar sus conjuros, mientras que la bruja hace un pacto con Satán, renuncia a su fe y rinde culto al diablo. «La fuente del poder oculto no es ahora la fuerza de la palabra ni la invocación al diablo ni la ceremonia mágica, sino que aquélla proviene de la adoración personal y voluntaria al demonio por parte de la bruja hereje y apóstata; su poder es vicario pero diabólico, adquirido a través de pacto explícito, personal y directo con el mismísimo Satán en conciliábulo nocturno y destructor que anuncia el aquelarre». El paso de la hechicera a esta «bruja satánica», «bruja aquelárrica», como las llama también Carmelo Lisón, se produjo en Europa a lo largo de los dos siglos finales de la Edad Media. La idea de que la distinción principal entre brujería y hechicería es que en esta última no existe un pacto con el diablo es compartida por otros autores. Así, mientras que la brujería utiliza hierbas, ungüentos y alucinógenos para producir sugestión en sus víctimas, la hechicería usa materiales empíricos. Así se puede decir también que tenemos dos tipos de brujería: la antigua, que todavía subsiste y es la de los filtros amorosos y la adivinación (o hechicería), y la demoníaca, vinculada a los aquelarres y el diablo (o brujería). En la mayoría de los idiomas se utilizan términos diferentes para cada una menos en el francés, idioma en el cual solo existe sorcellerie para ambas. En inglés existe sorcery y witchcraft, en portugués feitiçaria y bruxaria, en italiano fattucchieria y stregoneria, en alemán se dice Kunst o Zauberei y Hexerei, mientras que en castellano se dice «hechicería» a la primera y «brujería» a la segunda. -------------------------------------------------------------------------------------------------------------------

ENSAYO, Breve Diccionario de Cristianismo.

Nuestro punto de vista 1.Nuestro propósito: escribir un ensayo El ensayo es un género que nace en el seno de las profundas reflexiones que hacían los filósofos sobre todo aquello que “aquejaba” a la humanidad. Es considerado de corte literario por el uso del lenguaje: se embellece con las múltiples figuras retóricas utilizadas. Uno de los ensayos que más se realiza es el argumentativo, porque esencialmente es un tipo de texto en el que predomina este orden discursivo; es una tarea muy común en la vida académica. Este tipo de texto es muy útil y práctico, no solo te permite decir qué piensas sobre un tema, sino que reflexivamente hilas tus ideas para generar empatía con el lector. El ensayo argumentativo es un tipo de texto, generalmente académico, en el cual el autor presenta sus ideas con respecto a un tema específico a la vez que explica las razones por las cuales ha asumido una determinada postura ante el mismo. En el ensayo argumentativo siempre se busca dar a conocer un tema, las ideas que de él se tienen y defenderlas en función a una determinada postura sobre otra contraria que pueda existir. Así el lector tiene la oportunidad de conocer tanto la temática como las razones por las cuales el autor esgrime sus planteamientos y construir su propia opinión al respecto. Por ser un texto cuya finalidad es dar a conocer el planteamiento del autor el ensayo argumentativo es un tipo de texto libre que transita los géneros discursivos de la descripción, la exposición y la argumentación. La temática elegida para tratar en el ensayo depende de los intereses del autor, sus conocimientos y experiencia en la materia así como su pasión por el mismo. Por ello el tema es siempre de libre elección para el autor. Claro que en casos de ensayos asignados previamente por un docente, quizás no habrá mucha libertad a la hora de elegir el tema, pero si en el modo de abordarlo. Siempre al momento de redactar un texto académico y en especial un ensayo con argumento, el lenguaje debe ser formal, respetando las formas estructurales de la gramática y sin hacer uso de coloquialismos que dificulten la lectura. La argumentación es la clave del ensayo argumentativo. Consiste en la sustentación de las ideas expresadas con el apoyo de planteamientos sólidos que permitan convencer al lector. Los argumentos pueden valerse de citas textuales de otros autores, siempre respetando las normas de citado y los derechos de autor. Incluso siempre es recomendable que existan citas que permitan apoyar las ideas del autor. También se pueden usar citas que se contraponen, esto con el fin de rebatir tales ideas aumentando así la credibilidad sobre el planteamiento central del ensayo. La coherencia es parte fundamental de todo texto escrito. Se trata de mantener una ilación acorde entre las ideas que faciliten la lectura y comprensión por parte del lector. Para que un texto sea coherente hay que mantener orden a la hora de esgrimir los argumentos y a su vez construir correctamente las oraciones, respetando la gramática y la ortografía. La extensión de todo ensayo suele ser igual o superior a las 5 cuartillas. De ser más corto no se trata propiamente de un ensayo si no de un análisis, un artículo de opinión, un papel de trabajo o de cualquier otro tipo de ejercicio del pensamiento. Si bien la extensión del ensayo argumentativo es variable y depende de los planteamientos del autor, la temática abordada y las referencias citadas, suelen ser superiores a las cinco cuartillas, pues se requiere de un espacio amplio de texto para poder desarrollar las ideas. Un ensayo argumentativo se realiza seleccionando un tema a abordar y que permita esgrimir sobre él tanto la posición del autor principal como de autores de apoyo a fin de dar validez al mismo. Tienes que conocer la estructura básica de un texto argumentativo, que puede ser ligeramente modificada en función de las intenciones comunicativas. Idea que se enuncia para mostrar con claridad cuál es tu postura con relación al tema a desarrollar. Razones expuestas sesudamente que sustenten o avalen la idea inicialmente planteada, con el fin de que orientes al lector a un convencimiento certero sobre tu postulado inicial. Mecanismo opcional que se usa para exponer opiniones contrarias a los argumentos que fundamentan la tesis y así lograr su aceptación. Insertamos un contraargumento que nos ayude a validar las razones expuestas para defender la opinión propia. Retomas tu tesis y la enlazas con sintéticas deducciones producto de toda la reflexión que has generado en el transcurso de tus planteamientos; así refuerzas tu postulado y simplificas las razones que validan tus ideas: reafirmas la tesis. Es importante que sepas que ningún ensayo posee una estructura rígida, por lo contrario, la organización expuesta solo es una guía para que aprendas a organizar tus opiniones y argumentos. Es importante que sepas que ningún ensayo posee una estructura rígida, por lo contrario, la organización expuesta solo es una guía para que aprendas a organizar tus opiniones y argumentos. Más allá de reflexionar concienzudamente sobre un tema, debes convencer y persuadir a tus potenciales lectores de que tus planteamientos son los más acertados. Cuando convencemos, hacemos que la otra persona crea que es verdad lo que decimos. Más allá de reflexionar concienzudamente sobre un tema, debes convencer y persuadir a tus potenciales lectores de que tus planteamientos son los más acertados. No podemos olvidar que las notas a pie de página pretenden aclarar el complejo lenguaje que utiliza el ensayo. Se pretende, así, que el posible lector de este ensayo lo repiense acertadamente, sin tener que acudir a una abundante bibliografía, que le distraería de su propósito. Estas notas pretenden aclarar el giro que hay que dar a determinadas expresiones lingüísticas, para acertar, así, en su posible interpretación. No obstante, hemos pretendido hacer una exposición sencilla y clara, sin complicar todas las oportunidades de transmisión de conocimientos e ideas. Aunque nuestro propósito ha estado claro desde el principio, por tratarse de un ensayo no hemos podido evitar los flujos y reflujos, es decir, la machacona repetición de ideas , términos, etc., pues el ensayo se termina hoy y se comienza mañana, por lo que llevar un plan directivo desde el principio de su redacción es una empresa ardua y difícil. El escritor se detiene hoy en un punto, que no significa un punto seguido. Al día siguiente, el ánimo puede conducirte a la ampliación de otros temas controvertidos. Pero se aconseja hacer una lectura ordenada y lineal, pues esta forma permite calar en todas las ideas vertidas a continuación. Un ensayo suele tener cierto enfoque didáctico, crítico y personal, por lo que se ha utilizado, a pesar de que se ha tenido en cuenta el vocabulario científico, un léxico muy sencillo y asequible a todo el mundo. Si se advierte la estructuración del mismo que hemos hecho, se caerá en la cuenta de que las aclaraciones o notas a pie de página están escritas en Times New Roman nº 9, mientras que el ensayo propiamente dicho lo está en Times New Roman nº 11. Así, hemos pretendido articular dos niveles de lectura, pero -insistimos- el ensayo genuino y original está redactado en Times New Roman nº 11. Además, hacemos esta aclaración porque en muchas notas a pie de página se ha utilizado directamente la bibliografía que consta al final del mismo, lo cual no ocurre con el ensayo propiamente tal que es original y personal. El número de notas a pie de página es asombroso, ya que esconden las claves originales del ensayo que hemos escrito, constituyendo -digamoslo así- las auténticas fuentes científicas (puede tratarse de vocabulario literario, etc.) utilizadas para la elaboración de este texto. Dichas notas a pie de página, en la mayoría de los casos, resultan ser notas aclaratorias sobre el significado de la terminología usada, aunque no faltan entre ellas las citas bibliográficas, o el comentario de una obra cuya lectura, por venir al caso, se recomienda. En suma, lo que hemos pretendido es que la obra pueda leerse de una tirada, sin forzar a cualquier consulta bibliográfica por parte del lector/a de la misma. Así, estamos seguros de que, sin despistes de ningún tipo, el lector obtendrá una visión más global y unitaria del presente escrito. No queremos obligar al lector a que comparta nuestros puntos de vista un tanto a la fuerza. Luego, la carga de subjetividad de estos textos es muy grande, por lo que no nos ha importado en absoluto mostrar nuestras fuentes desde un principio. No se ha utilizado ningún tipo de documentación archivística, por lo que la base para la actualización de la información procede de la bibliografía , que sí hemos pretendido que sea abundante. Aunque está indicado con minuciosidad, se han utilizado fuentes provenientes de Internet . No cualquier página web, sino las recomendadas principalmente en la obra de Igor Galo, titulada Los mejores sitios web culturales (Col. Flashmás nº 5). Por lo demás, dentro de la bibliografía en papel se han utilizado diversas enciclopedias , así como el Diccionario de la RAE, las consabidas monografías y más de un artículo , sin olvidar alguna biografía. Luego, el tema tratado ha sido perfectamente actualizado, pues se ha consultado sobre el mismo la última bibliografía que se ha editado. Un ensayo es una obra literaria relativamente breve, de reflexión subjetiva pero bien informada, en la que el autor trata un tema por lo general humanístico de una manera personal y sin agotarlo, y donde muestra cierta voluntad de estilo, de forma más o menos explícita, encaminada a persuadir al lector de su punto de vista sobre el asunto tratado. El autor se propone crear una obra literaria y no simplemente informativa, y versa sobre todo de temas humanísticos (literatura, filosofía, arte, ciencias sociales y políticas...), aunque también, más raramente, de asuntos científicos. En otro orden de cosas, como la presente obra se trata de un ensayo, hemos cuidado escrupulosamente el estilo y el vocabulario, el léxico , que se ha utilizado en su redacción. Para ello, nos hemos apoyado esencialmente en cinco obras, que serían: • VV.AA., Diccionario de la lengua española, cuya redacción está a cargo de la Real Academia Española, Vigésima Segunda Edición, 2001, 2 vols. • VV.AA., Diccionario de Sinónimos y Antónimos, 3ª edición, Espasa Calpe, S.A., Madrid, septiembre 1995. El ámbito del Diccionario de Sinónimos y Antónimos es muy amplio. Ninguna de las áreas (geográficas, dialectales, científicas, técnicas) ha dejado de ser tratada. Además del caudal léxico de la lengua, cuya fuente básica es el Diccionario de la Lengua de la Real Academia Española, se ha realizado un esfuerzo sistemático para completarlo con americanismos, regionalismos, localismos, extranjerismos, tecnicismos , voces de argot , locuciones, etc. El Diccionario de Sinónimos y Antónimos de Espasa tiene como objetivo ofrecer al estudiante, al escritor, a la persona interesada en las cuestiones del idioma , un repertorio de palabras abundantes, casi exhaustivo con un tratamiento que permite identificar siempre el valor preciso y exacto de cada idea. La riqueza del vocabulario de la lengua española y su inmensa variedad de matices quedan con esta obra al alcance de todos los interesados en conocer y mejorar el uso del idioma. • Dirigido por Ignacio Bosque, REDES Diccionario combinatorio del español contemporáneo, Las palabras en su contexto, Ediciones SM, Madrid, 2010. REDES es un nuevo diccionario, único en el mundo, que se caracteriza y distingue del resto de diccionarios porque no define las palabras, sino que muestra las combinaciones de unas palabras con otras en función de su significado. REDES es el resultado de la colaboración entre la Universidad Complutense y Ediciones SM. El diccionario es fruto del trabajo durante cuatro años de un equipo de 16 redactores dirigido por Ignacio Bosque, miembro de la Real Academia Española y catedrático de la Universidad Complutense de Madrid, y de la colaboración de 8 becarios de la UCM. El diccionario se ha elaborado a partir de un gran corpus de 250 millones de palabras, constituido por textos periodísticos de 68 publicaciones de prensa española y americana de los últimos 20 años. • Emilio ALARCOS LLORACH, Gramática de la Lengua Española, 10ª reimpresión, Espasa Calpe, Madrid, noviembre de 2003. Ha sido redactada buscando el equilibrio entre la claridad y el rigor de la exposición, y concebida con una intención normativa y didáctica, por lo que constituye algo más que un mero tratado teórico de la materia. En ella se exponen los rasgos de la gramática del español en los actos orales y escritos de los usuarios de la lengua en este siglo XX, descritos según un hilo conductor consecuente y con una orientación metodológica funcionalista. El autor ha tenido presente que la actitud normativa no debe ocultar la rigurosa descripción de los hechos, y que ésta no ha de imponerse sobre la claridad de la norma y el propósito didáctico. • Real Academia Española, ORTOGRAFÍA de la lengua española, Edición Revisada por las Academias de la Lengua Española, Espasa, Madrid, 1999. La ortografía es una rama de la gramática que enseña las reglas de uso de las letras y signos auxiliares de una lengua con el fin de escribirla correctamente. Junto con la Nueva gramática de la lengua española, resultado de once años de intenso trabajo de las veintidós Academias de la Lengua Española, la Ortografía de la Lengua española es la herramienta indispensable para escribir correctamente en lengua española. La Real Academia Española, en colaboración con todas las Academias americanas, ha preparado esta edición de la Ortografía de la lengua española. Una nueva sistematización de las normas, la resolución de numerosas dudas prácticas y la abundancia de ejemplos la convierten en una obra eminentemente pedagógica. Pensada para todos los públicos, resulta una obra imprescindible para profesores y alumnos. Y además una nueva imagen: nuevo diseño basado en el nuevo DRAE XXII edición y nueva encuadernación en tapa dura 2. El tema de nuestro ensayo Suele dividirse esta materia en diversos campos de investigación. La teología trata de la cuestión de Dios y de sus relaciones con el mundo, y puede estudiarse separada de cualquier religión determinada o bien referida a una de ellas en particular. La religión comparada se ocupa del estudio comparativo de ideas , prácticas y demás elementos de las religiones. La apologética se interesa en la defensa de una religión particular contra posibles ataques o críticas. La filosofía de la religión aborda el estudio de esta desde la postura del filósofo, indagando el porqué y el cómo de todo fenómeno religioso. Cabe también el estudio histórico de la religión: el historiador de una religión concreta trata de descubrir la base cultural de sus ideas y prácticas. Historiadores son también los estudiosos de los libros sagrados de las religiones: unos ejercen la llamada alta crítica, estudiando los manuscritos para comprobar la validez de sus reivindicaciones; otros se ocupan de la llamada crítica fundamental o textual, dedicándose a la búsqueda y examen de textos auténticos. Podrían citarse otros muchos campos de especialización: estudios de las empresas misioneras, evolución de las instituciones religiosas (historia de la Iglesia), manifestaciones de arte (música sacra, arquitectura religiosa, etc.), religiones primitivas, sociología de la religión y orígenes sociales. Así que podemos definir una religión como el conjunto de creencias, sentimientos de veneración o temor, normas morales y ritos de culto que ligan al hombre con la divinidad. Todos sabemos que la teología se ocupa únicamente de las religiones. Conviene, pues, que situemos en nuestro entorno esta ciencia, de la que vamos a precisar algunas cuestiones. En principio, la Teología es la ciencia que trata de Dios y de sus atributos y perfecciones. Desde el punto de vista filosófico la teología se identifica, hasta Aristóteles, con la metafísica y dicha identificación permanece operante hasta el siglo XVII. Actualmente se puede distinguir una teología de tipo filosófico (ontología ) que tiende al conocimiento de Dios a través del estudio de la naturaleza de las criaturas y de la Creación , y una teología de tipo religioso que tiende al conocimiento de Dios sobre la base de la revelación. Desde el punto de vista de las religiones, la teología es la ciencia por excelencia y ocupa un puesto preferente en el pensamiento de todas las religiones, en las cuales se ha desarrollado partiendo del tronco de los textos sagrados y tomando cuerpo a través de discusiones y profundizaciones. La teología cristiana que se funda en las verdades reveladas contenidas en el Antiguo y en el Nuevo Testamento, después de un primer período de ajuste y de lucha contra las concepciones heréticas y paganas, se subdividió (sobre todo por parte de santo Tomás de Aquino) en varias ramas (teología dogmática, moral, mística, sacramental) y asumió una sistematización orgánica. Por razón del método se divide en positiva y especulativa. La primera trata de recoger todas las verdades que han sido reveladas, examinando sus fuentes de revelación. La teología especulativa trata de adquirir un conocimiento lógico de las verdades reveladas por la teología positiva. También suele dividirse la teología en dogmática y moral. La primera aspira al conocimiento puro de las verdades reveladas; la segunda trata de la línea de conducta que debe seguir el hombre, según los principios revelados, para conseguir su salvación. La teología no llegó a su mayoría de edad hasta que Tomás de Aquino le confirió el título de verdadera ciencia. En los últimos tiempos, gracias al estímulo de los Concilios Vaticanos I y II, han cobrado nuevo vigor los estudios teológicos, especialmente en los trabajos bíblicos. Habiendo dado estas indicaciones preliminares, ahora sostenemos que el credo central de la religión cristiana sostiene que Jesús es el Cristo, el mesías o enviado de Dios. Aunque Jesús de Nazaret fue un profeta atípico entre los reformadores de su época, sus discípulos se comportaron inicialmente como una secta del judaísmo. El nombre de cristianos fue introducido por la comunidad helenista de Antioquía, expresando así su ruptura con la ley judía y su identidad diferenciada: la pertenencia cristiana, basada exclusivamente en la fe y el bautismo , no podía quedar encerrada en ninguna frontera étnica ni ser ratificada mediante la circuncisión. De esta forma, quedaba fundada una religión con pretensiones universalistas. Desde sus mismos inicios y en toda su historia el cristianismo ha sido, pues, un fenómeno sumamente complejo (que integra matrices culturales distintas como el judaísmo, el helenismo o el derecho romano), ramificado (con interpretaciones canónicas y disidentes, ortodoxias y herejías, sectas, ritos, monacatos , órdenes, confesiones e iglesias), conflictivo (excomuniones e inquisiciones, guerras de religión), misionero pero también sometido a poderosos procesos de inculturación (nacional o estratificacional; desde el galicanismo a la religiosidad popular). Existen, por tanto, múltiples cristianismos. Sin embargo, ciertos rasgos comunes caracterizan el conjunto: (1) Es una religión del Libro y dogmática. La Biblia es la suma de textos que se consideran revelados por Dios y portadores de una verdad absoluta. (2) Los contenidos básicos de esa doctrina son: el monoteísmo trinitario, la trascendencia de la Divinidad y la autonomía del mundo, la Encarnación de Dios en Jesús, la entrega de Jesús hasta la muerte y su Resurrección, la ética del amor (Bienaventuranzas), la salvación como resurrección de la carne y liberación del mal. (3) Incluso las confesiones más anti-ritualistas practican al menos los sacramentos del Bautismo y la Cena. (4) Otros rasgos que lo vinculan de forma específica con la modernidad son: una visión lineal del tiempo, la inmanencia de todo poder mundano o la concepción individual de la salvación . Su estrecha ligazón con el destino de la civilización occidental le han convertido, sin duda, en la religión mundial más difundida. Lo más brevemente posible, los hebreos, nómadas en sus orígenes, estuvieron asentados en Ur y Harán. Hacia el año 2140 a.C., Abraham, a quien se considera el patriarca del pueblo hebreo, marchó a Hebrón, en el país de Canaán. Su nieto Jacob marchó con su tribu a Egipto, donde se estableció por consejo de su hijo José. Guiados por Moisés, regresaron a Canaán. Josué, su sucesor, conquistó el país, formando una confederación de doce tribus. Con David, los hebreos alcanzaron el máximo de su poderío, que empezó a declinar con él mismo y con Salomón. A su muerte la nación hebrea se dividió en los reinos de Israel, al N, integrado por diez tribus, y de Judá, al S, con capital en Jerusalén, constituido por dos tribus. Israel perduró hasta el 721 a.C., en que cayó bajo el poder de los asirios. Judá mantuvo una relativa independencia hasta el 587 a.C., en que Nabucodonosor destruyó Jerusalén, y el pueblo fue llevado cautivo a Babilonia. ¡Aquí nos quedamos! Esta entrada se centra en la génesis y nacimiento del antiguo reino de Israel. La interpretación histórica de este hecho no es fácil pues las únicas fuentes judías a las que poder acudir están compuestas por los libros del Antiguo Testamento y la propia tradición judía. El problema de dichas fuentes está en que no son necesariamente históricas pues son de naturaleza religiosa y en lo tardío de su redacción, que no es coetánea a los hechos. Sin embargo, sí es cierto que muchos pasajes históricos mencionados en la Biblia han sido confirmados por fuentes externas (egipcias, mesopotámicas,...) y por los hallazgos arqueológicos . Esto concede cierta verosimilitud a dichos pasajes aunque deban ser vistos con cierto distanciamiento debido a la naturaleza de los textos. 3. Bibliografía comentada sobre el ensayo • Kurt L. LEVY, Ellis kEITH: El ensayo y la crítica literaria en Iberoamérica, Toronto, University, Canadá, 1970. Se trata de la memoria del XIV Congreso Internacional de Literatura Iberoamericana. • AA. VV.: Ensayo. Reunión de Málaga de 1977, Málaga, Diputación, 1980. El ensayo utiliza determinadas figuras estilísticas que colaboran een el embellecimiento de lo que se dice. Las figuras retóricas que se emplean para este fin, son la paradoja, la ironía y la metáfora. La paradoja es una figura que consiste en relacionar y conciliar dos ideas supuestamente contradictorias. Es común en el lenguaje coloquial yv en el literario, pues refuerza la carga expresiva del mensaje. Entre nuestros autores del siglo XX suele considerarse rasgo característico del estilo de Unamuno. La ironía es un procedimiento utilizado para ridiculizara alguien o algo, que consiste en decir lo contrario de lo que se piensa, pero dejando claro el verdadero significado. Si la ironía es muy dura e hiriente puede llegar al sarcasmo. Por último, la metáfora es un tropo mediante el cual se muestra como equivalentes o iguales dos términos diferentes. Así, en la formulación simple , de A se predica que es B, y en la compleja, llamada también metáfora pura, se suplanta A por B, siendo en cualquier caso A el término que se metaforiza y B el que se usa metafóricamente. • José PALLARÉS MORENO: El ensayo español de Jovellanos a Larra (1781-1837), ed. de J. Pallarés Moreno, Málaga, Editorial Ágora, 1995. El libro que el lector tiene en sus manos no es sino una selección de escritos ensayísticos nacidos entre 1781 y 1837. ¿Por qué estas fechas para enmarcar ese medio siglo atípico? • ABELLÁN, J. L.: Historia crítica del pensamiento español, Madrid, Espasa Calpe, 1981-1995, 4 vols. Un profundo conocedor de nuestra cultura como el profesor José Luis Abellán, en su monumental obra sobre el pensamiento español, dice: “Loss ilustrados españoles ni rompen ni quieren romper totalmente con el pasado nacional”. • ADORNO, Theodor W.: “El ensayo como forma”, en Notas de literatura, Barcelona, Ariel, 1962, pp. 11-36. Todos los abortos del rencor no son sólo la “no verdad”. Pues si el ensayo no se digna empezar por derivar las formaciones culturales de un algo subyacente, por otra parte se enreda demasiado celosamente en la organización cultural de la prominencia, el éxito y el prestigio de los productos del mercado. Las biografías de novelas y toda la demás literatura de premisas o presupuestos emparentada con ellas y que las acompañam no son mera degeneración, sino tentación constante de una forma cuya sospecha contra la falsa profundidad no queda en absoluto satisfechapor la inversión en consciente superficialidad. • ÁLVAREZ DE MIRANDA, Pedro: Palabras e ideas: El léxico de la Ilustración temprana en España (1680-1760),Madrid, Real Academia Española, 1992. Volumen 51 de Anejos del Boletín de la Real Academia Española, Real Academia Española, Madrid. Este libro obtuvo el Premio Rivadeneira en 1992. Es autor de un centenar y medio de estudios sobre temas lingüísticos, literarioa y de historia cultural. Muchos de ellos versan sobre la historia del léxico y de los repertorios lexicográficos. • ÁLVAREZ DE MIRANDA, Pedro: "Ensayo", en AA. VV., Historia literaria de España en el siglo XVIII, ed. de Francisco Aguilar Piñal, Madrid, Trotta-CSIC, 1996, pp. 285-325. Pedro Álvarez de Miranda (Roma, 1953) es catedrático de Lengua Española de la Universidad Autónoma de Madrfid y miembro de número de la Real Academia Española, en la que dirigió la 23ª edición del Diccionario y es actualmente Bibliotecario y director de la Escuela de Lexicografía Hispánica. Perteneció durante trece años al Seminario de Lexicografía que en dicha Academia elaboraba , bajo la dirección de don Manuel Seco, el Diccionario histórico de la lengua española. • ÁLVAREZ DE MIRANDA, Pedro: “Para la historia de la palabra ensayo: Algunos datos del siglo XVIII”, Compás de Letras, 5 (1985), pp. 179-187. Pedro Álvarez de Miranda ha sido presidente de la Sociedad Española de Estudios del Siglo XVIII y en la actualidad es vicepresidente de la Asociación Internacional de Hispanistas. Pertenece al patronato de la Fundación Menéndez Pidal. Ha dado cursos y conferencias en numerosas universidades de España, Francia, Italia, Reino Unido, Estados Unidos y Canadá. • ARENAS CRUZ, María Elena: Hacia una teoría general del ensayo. Construcción del texto ensayístico, Cuenca, Universidad de Castilla-La Mancha, 1997. Se licenció en Filología Hispánica en la Universidad de Castilla-La Mancha, (donde también dio clases), con una Memoria de Licenciatura titulada Poética de la ficción en Jorge Luis Borges. Obtuvo el grado de doctor con una Tesis sobre la estructura y género del ensayo, fruto de la cual nació la monografía titulada Hacia una teoría general del ensayo. Construcción del texto ensayístico (1997). Dedicada a la investigación en el Área de Teoría de la Literatura, ha publicado trabajos sobre la poética de Jorge Luis Borges, Gerardo Diego o Víctor Botas, así como reflexiones sobre el teatro barroco. Dentro del Proyecto para la nueva edición de las Obras completas del dramaturgo Francisco de Rojas Zorrilla (Universidad de Castilla-La Mancha), ha preparado el texto de Santa Teresa, reina de Portugal (2011). En los últimos años ha orientado sus estudios hacia la Ilustración española, ámbito en el que ha publicado diversos artículos y dos libros: Pedro Estala, vida y obra. Una aportación a la teoría literaria del siglo XVIII español (2003) y una edición anotada de los Prefacios y artículos de crítica literaria, del mismo autor (2006). También publica artículos en la prensa general sobre feminismo, educación y activismo social. Actualmente imparte clases de Lengua y Literatura Española en el Instituto Berenguela de Castilla de Bolaños de Calatrava. • ASENSI PÉREZ, Manuel: Literatura y Filosofía, Madrid, Síntesis, 1995. Este libro reivindica la filosofía y la literatura, entendidas no como identidades puras, sino como procesos en continuo trance de transformación y desfiguración, teniendo en cuenta las ramificaciones que han tenido lugar en dicho recorrido: éticas, metafísicas, sexuales, formales, retóricas, etc. • Aulllón de Haro, Pedro: Los géneros ensayísticos en el siglo XVIII, Taurus, Madrid, 1987. Creó y dirige desde 1994, en la Universidad de Alicante, el "Grupo de Investigación Humanismo-Europa" que ideó el "Premio Juan Andrés de Ensayo e Investigación en Ciencias Humanas" Es director del "Instituto Juan Andrés de Comparatística y Globalización", entidad que actualmente mantiene el referido Premio, sustenta Ediciones Instituto Juan Andrés y la Biblioteca digital HUMANISMOEUROPA.org. Es codirector junto a Araceli García Martín del Postdoctorado Internacional 'Ciencias Humanas - Comparatística - Globalización' y del Seminario Instituto-Biblioteca, en colaboración con la AECID. Dirige la serie "Metodologías Humanísticas en la Era Digital", así como las colecciones "Mayor y "Menor" de Editorial Verbum, donde ha llevado a cabo una reconstrucción del humanismo en clave hispánica así como de la Estética española en ese marco. • AULLÓN DE HARO, Pedro: Los géneros ensayísticos del siglo XIX, Madrid, Taurus, 1988. Doctor en Filosofía y Letras, catedrático de Teoría de la Literatura y Literatura Comparada. Es ideador de una Estética general, así como teórico del Ensayo, de la poesía moderna y la Historia de las ideas; impulsor de los estudios de Asia en España y de la epistemología de las Ciencias humanas y la Ciencia de la literatura. Ha desarrollado intelectual y académicamente las ideas y conceptos mayores de 'a priori cultural', 'convergencia ética y ética arraigada', 'continuidad estética', 'discurso reflexivo', 'escatología y final de la Crítica', 'estética de la lectura', 'filipinismo', 'géneros ensayísticos', 'humanismo universal', 'ideación', 'malversación intelectual', 'metodologías comparatistas', 'Metodologías Humanísticas en la Era Digital', 'universalidad barroca', 'universalidad-sublimidad-globalización'. Todo ello es parte de una Estética de Conciencia-Realidad y de la interpretación fenomenográfica que esta incorpora. • AULLÓN DE HARO, Pedro: Los géneros ensayísticos en el siglo XX, Madrid, Taurus, 1987. Pedro Aullón de Haro (1954) es profesor humanista, epistemólogo y pensador estético. Es catedrático de Teoría de la Literatura y Literatura Comparada, y director del Instituto Juan Andrés de Comparatística y Globalización. • AULLÓN DE HARO, Pedro: Teoría del ensayo, Madrid, Verbum, 1992. El volumen es una propuesta de la teoría completa del Ensayo. La Primera Parte incluye un apretado resumen de las tres poéticas fundamentales del género producidas en el siglo XX (Lukács, Bense y Adorno). La Segunda Parte desarrolla una teoria del Ensayo en el marco de un Sistema global de Generos. • BUENO MARTÍNEZ, Gustavo: “Sobre el concepto de ensayo”, en AA. VV., El P. Feijoo y su siglo, Oviedo. El Simposyo se celebró en la Universidad de Oviedo, del 28 de septiembre al 5 de octubre de 1964. Se conmemoraba el II centenario de la muerte del P. Fray Benito Feijoo. Feijoo, 1764-1964. Gustavo Bueno Martínez estudió en Zaragoza y se doctoró en Filosofías por la Universidad de Madrid en 1948. Al año siguiente obtuvo una cátedra de instituto en Salamanca, donde ejerció hasta 1960 en que fue nombrado catedrático de Fundamentos de Filosofía e Historia de los Sistemas Filosóficos en la Universidad de Oviedo. Es fundador y director de la revista de filosofía El Basilisco donde ha publicado un buen número de sus escritos. Ateo y de tendencia marxista, es el fundador de la corriente Materialismo Filosófico. • CARBALLO PICAZO, Alfredo: “El ensayo como género literario. Notas para su estudio en España”, Revista de Literatura, V (1954), pp. 93-156. Alfredo Carballo Picazo acomete la tarea de editar una serie de conferencias referidas al ensayo dictadas en la Universidad de Madrid. El título responde a algunas certezas, tales como la de considerar al ensayo como un géenero y, además, literario. Sobre esta problemática gira el debate más denso y rico del artículoque reúne diversidad de perspectivas sobre el ensayo, problemática que ha sido considerada por muchos estudiosos del ensayo hispanoamericano en publicaciones recientes, como Pedro Aullón de Haro. • CLEMENTE, J. E.: El ensayo, Buenos Aires, Ediciones Culturales Argentinas, 1961. Recuérdese en este sentido algunos ensayos de J. Bergamín, como los reunidos en El clavo ardiendo o El pozo de la… Hay otro grupo en los que aparecen categorías más globalizadoras, como el de J. E. Clemente. • CONCEJO ALVAREZ, Pilar: Antonio de Guevara, un ensayista del siglo XVI, Madrid, ICI, 1985. Consciente de que escribe para un lector nuevo, Guevara trata lo divino a lo humano y lo humano a lo divino, de ahí que interrumpa los temas más serios con dichos o expresiones populares. • CHICHARRO CHAMORRO, Antonio: Teoría, crítica e historia literarias españolas. Bibliografía sobre aspectos generales (1939-1992), Sevilla, Alfar, 1993. Catedrático de Teoría de la Literatura y Literatura Comparada de la Universidad de Granada. Premio de Excelencia Docente de la Universidad de Granada en 2009 (Arte y Humanidades). Diploma de Excelencia Investigadora de la Universidad de Granada (2017). Medalla de Oro al Mérito por la Ciudad de Granada. • DURÁN LÓPEZ, Fernando: Catálogo comentado de la autobiografía española (siglos XVIII y XIX), Madrid, Ollero y Ramos, 1997. Doctor en Filología Hispánica, catedrático de Literatura Española y miembro del Grupo de Estudios del Siglo XVIII de la Universidad de Cádiz, editor de la revista Cuadernos de Ilustración y Romanticismo. Vicepresidente de la Sociedad Española de Estudios del Siglo XVIII. • El Ensayo, Revista de Occidente, 116, enero, 1991. Las explicaciones de los diccionarios modernos remiten a los ejercicios que hallamos en los dos tomos de los Essais de Montaigne. Éste aventuró una precisa definición de este género literario en un fragmento metaensayístico, en el que se describen sus rasgos fundamentales: “Es el juicio un instrumento necesario en el examen de toda clase de asuntos, por eso yo lo ejercito en toda ocasión en estos ensayos. Si se trata de una materia que no entiendo, con mayor razón me sirvo de él, sondeando el vado desde lejos; y luego, si lo encuentro demasiado profundo para mi estatura, me detengo en la orilla. El convencimiento de no poder ir más allá es un signo de valor de juicio, y de los de mayor consideración. A veces imagino dar cuerpo a un asunto baladí e insignificante, buscando en qué apoyarlo y consolidarlo; otras, mis reflexiones pasan a un asunto noble y discutido en el que nada nuevo puede hallarse, puesto que el camino está tan trillado que no hay más recurso que seguir la pista que otros recorrieron. En los primeros el juicio se encuentra como a sus anchas, escoge el camino que mejor se le antoja, y entre mil senderos decide que éste o aquél son los más convenientes. Elijo al azar el primer argumento. Todos para mí son igualmente buenos y nunca me propongo agotarlos, porque a ninguno contemplo por entero: no declaran otro tanto quienes nos prometen tratar todos los aspectos de las cosas. De cien miembros y rostros que tiene cada cosa, escojo uno, ya para acariciarlo, ya para desflorarlo y a veces para penetrar hasta el hueso. Reflexiono sobre las cosas, no con amplitud sino con toda la profundidad de que soy capaz, y las más de las veces me gusta examinarlas por su aspecto más inusitado. Me atrevería a tratar a fondo alguna materia si me conociera menos y me engañara sobre mi impotencia. Soltando aquí una frase, allá otra, como partes separadas del conjunto, desviadas, sin designio ni plan, no se espera de mí que lo haga bien ni que me concentre en mí mismo. Varío cuando me place y me entrego a la duda y a la incertidumbre, y a mi manera habitual que es la ignorancia”. • El Ensayo, Compás de Letras, 5 (dic. 1994). Un ensayo es un tipo de texto escrito en prosa en el cual un autor expone, analiza y examina, con variados argumentos, un tema determinado, con el propósito de fijar posición al respecto, siguiendo un estilo argumentativo propio. En este sentido, el ensayo se caracteriza por ser una propuesta de reflexión, análisis y valoración que se estructura de manera clásica con una introducción, un desarrollo y una conclusión. • José Miguel OVIEDO, Breve historia del ensayo hispanoamericano, Ed. Alianza, Madrid, 1991. José Miguel Oviedo, nacido en Lima (Perú), es crítico literario, ensayista, narrador y profesor universitario. Durante varios años fue profesor en la Universidad Católica de Perú y ha sido profesor visitante en varias universidades de Inglaterra y Estados Unidos. En 1988 fue nombrado Trustee Profesor en la Universidad de Pensilvania. Ha sido colaborador o miembro del consejo editorial de distintas revistas de Europa y América. En Alianza Editorial ha publicado también “”Antología crítica del cuento hispanoamericano, 1830-1920”, ”Antología crítica del cuento hispanoamericano del siglo XX”” en dos volúmenes y “”Antología poética de Sor Juana Inés de la Cruz””. • El ensayo español. 1. Los orígenes: siglos XV a XVII. 2. El siglo XVIII. 3. Los contemporáneos, Barcelona, Crítica, 1996-98, 3 vols. El ensayo es un texto de extensión media o breve escrito en prosa. Es ampliamente utilizado en el área académica, humanista, social y científica a fin de dar a conocer opiniones, análisis y argumentos de especialistas, estudiantes, investigadores, entre otros. En este sentido, el ensayo es un texto cargado de subjetividad en el cual se pueden abordar diversos temas de política, filosofía, historia, economía, ciencias, periodismo, cultura, entre otros. • FERNÁNDEZ, Teodosio: Los géneros ensayísticos hispanoamericanos, Madrid, Taurus, 1990. Al calor de la lucha por la independencia, los intelectuales hispanoamericanos asumieron en las primeras décadas del siglo XIX la responsabilidad de fomentar el sentimiento patriótico y de llevar a las nuevas repúblicas por el camino de la civilización. Consecuentes con las esperanzas depositadas en la literatura como primer paso para la educación de los pueblos, entendían que los poetas habían de preparar el camino a los filósofos y los políticos. El tiempo permitiría comprobar que ese compromiso podía prorrogarse indefinidamente, que la literatura estaba destinada a ser el instrumento más adecuado para denunciar los problemas y tratar de resolverlos, para suplir las deficiencias de un medio en que los avatares políticos y sociales ahogarían otras posibilidades de desarrollo artístico y cultural. En la segunda mitad del siglo XX, cuando un mercado creciente facilitó la difusión de las obras y los medios de comunicación hicieron del escritor una figura pública, no pocos autores trataban de responder a la convicción de que los ensayos desempeñaban en las sociedades modernas el papel que los mitos habían ocupado en las primitivas, dando cohesión y sentido a los pueblos a la vez que se acercaban a la realidad profunda del hombre. La literatura compensaba todavía las carencias de la filosofía y de la ciencia a la hora de analizar la difícil realidad de Latinoamérica, al hacer su crítica y proponer su transformación. Mantenía así una función similar a la desempeñada en los años de la emancipación, aunque las propuestas de ahora nada tuvieran que ver con la voluntad de progreso característica de aquellos tiempos. De este modo, desde entonces hasta el presente, la literatura se había mostrado atenta a las inquietudes sociales, políticas y culturales de cada hora, habiendo constituido el pensamiento, la conciencia y la identidad de cada país y de sus lectores. • GARCÍA BERRIO, Antonio y Javier HUERTA CALVO: Los géneros literarios: Sistema e Historia, Madrid, Cátedra, 2006. Los géneros literarios constituyen las formas básicas de la creación literaria. Los géneros tradicionales son: el épico, el dramático y el lírico, e incluyen sus correspondientes subgéneros. A estos tres géneros clásicos se suele agregar el género histórico: crónicas, anales, biografías, memorias, etc.; el oratorio: sermón, discurso, arenga, conferencia; el periodístico: noticia, reportaje, entrevista, artículo, editorial, etc., o estos últimos se incluyen en el didáctico-ensayístico. • GARCÍA GUAL, Carlos: “Ensayando el ensayo: Plutarco como precursor”, Revista de Occidente, 116 (1991), pp. 25-42. Carlos García Gual es escritor, helenista, crítico y traductor. Catedrático emérito de Filología Griega de la Universidad Complutense de Madrid. Anteriormente fue catedrático de las universidades de Granada, de Barcelona y de la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED). Desde 1977, es fundador y asesor de la serie griega de la Biblioteca Clásica de Gredos, donde ha estado al cuidado de unos doscientos cincuenta volúmenes. Fue presidente de la Sociedad Española de Literatura General y Comparada (1990-1996). Es miembro correspondiente de la Real Academia de Buenas Letras de Barcelona. • GÓMEZ, Jesús: El diálogo en el Renacimiento español, Madrid, Cátedra, 1988. El Renacimiento es un movimiento europeo que cuestiona los valores del mundo medieval y provoca un profundo cambio ideológico, artístico y literario. Suele caracterizarse por los siguientes rasgos: vuelta a la antigüedad grecolatina, descubrimiento y valoración del ser humano y del universo (antropocentrismo), individualismo, secularización, exaltación de la naturaleza y cuestionamiento de la fe y la moral medieval. Las primeras manifestaciones de esta importante transformación social y cultural comienzan en el siglo XIV, sobre todo en Florencia, pero es en los siglos XV y XVI cuando los humanistasque promueven estas ideas y valores se imponen (Erasmo, Tomás Moro, E. A. de Nebrija, José Luis Vives…). • GÓMEZ MARTÍNEZ, José Luis: Teoría del ensayo, Salamanca, Universidad, 1981. Dada su diversidad, las clases de ensayo pueden ubicarse en un plano de dos coordenadas, adaptado del sugerido por José Luis Gómez Martínez en su Teoría del ensayo. • LAPESA MELGAR, Rafael: Introducción a los estudios literarios, Salamanca, Anaya, 1972, pp. 183-190. He aquí, expuestos con claridad y exactitud, los conocimientos básicos para cuantos de manera consciente acometen el estudio de las obras literarias. Toda obra de arte, y en particular las creaciones literarias, plantean problemas estéticos y formales que hay que tener en cuenta a la hora de examinarlas en profundidad. La caracterización de los géneros literarios, tradición de indudables ventajas prácticas, se realiza en este volumen considerando tanto los rasgos permanentes como sus variedades históricas, que se sitúan en los correspondientes momentos culturales. He aquí, expuestos con claridad y exactitud, los conocimientos básicos para cuantos de manera consciente acometen el estudio de las obras literarias. Toda obra de arte, y en particular las creaciones literarias, plantean problemas estéticos y formales que hay que tener en cuenta a la hora de examinarlas en profundidad. La caracterización de los géneros literarios, tradición de indudables ventajas prácticas, se realiza en este volumen considerando tanto los rasgos permanentes como sus variedades históricas, que se sitúan en los correspondientes momentos culturales. • MARICHAL, Juan: Teoría e historia del ensayismo hispánico, Barcelona, Seix Barral, 1957; Madrid, Alianza Univ., 1984. Juan Marichal nació en Santa Cruz de Tenerife, el 2 de febrero de 1922, y murió en Cuernavaca (México), el 8 de agosto de 2010. Fue un ensayista, crítico literario e historiador de las ideas español. • MARTÍN DUQUE, I. y M. Fernández Cuesta: Géneros literarios. Iniciación a los estudios de Literatura, Madrid, Playor, 1973, pp. 59-82. La literatura está constituida por el conjunto de obras orales y escritas cuya finalidad es la plasmación estética, es decir, que trascienden el criterio de finalidad comunicativa práctica.Para algunos autores, el determinar si un texto pertenece o no al campo literario depende de su carácter de ficcionalidad o creación artística de una nueva realidad. Otro rasgo sería la plurisignificación o connotación del discurso literario; sin embargo, para otros autores lo que da entidad literaria a una obra sería el hecho de que la comunidad la acepte como tal. • MENÉNDEZ PELAYO, M.: Historia de las ideas estéticas, Santander, CSIC, 1946-47. Escritor, filólogo, político y crítico literario español, Marcelino Menéndez Pelayo nació en la ciudad cántabra de Santander el 3 de noviembre del año 1856. Es conocido dado sus conocimientos y escritos relacionados con la historiografía de la estética y por sus conocimientos en literatura española e hispanoamericana. Fue nominado al Premio Nobel de Literatura. Tras finalizar su estudio de bachiller en el Instituto Cantábrico, completó su formación académica en la Universidad de Barcelona. Más tarde y tras investigar en diferentes países, ejerció como catedrático en la Universidad de Madrid. Además de su labor como docente, Marcelino Menéndez Pelayo fue diputado de las Cortes y miembro de la Real Academia Española. Entre las obras fundamentales del autor destacan Historia de las ideas estéticas en España e Historia de los heterodoxos españoles, claves para comprender aspectos clave de la sociedad española a finales del siglo XIX. • PRIETO, Antonio: La prosa española del siglo XVI, Madrid, Cátedra, 1986. La época de crisis del pensamiento europeo en el siglo XVI afecta a los órdenes político, religioso, científico, social y filosófico. La prosa de este momento, sujeta a estos cambios, ofrece un corpus excelente (conceptos como «alma», «estado», «ciencia», «experiencia», «contemplación», «libertad», «amor», «vida», «verdad», «prudencia», «fortuna» o «historia») que requiere un nuevo y riguroso estudio que explique lo más ampliamente posible su complejidad teniendo en cuenta, junto a las categorías tradicionales, la dimensión textual y comparatista. • RALLO, A.: Antonio de Guevara en su contexto renacentista, Zaragoza, 1979. Fray Antonio de Guevara (Treceño?-España, 1480-Mondoñedo-id-1545) fue un escritor español. Perteneciente a la orden franciscana desde 1504, en 1521 Carlos V lo nombró capellán e historiador de la corte, con la tarea de escribir la crónica del monarca. Dos años después fue designado inquisidor, en 1528 obispo de Guadix y en 1537, de Mondoñedo. Cabe considerar a Antonio de Guevara un autor todavía muy medieval y reacio a los cambios y las innovaciones introducidos por el humanismo renacentista. • SÁINZ RODRÍGUEZ, P.: Historia de la crítica literaria en España, Madrid, Taurus, 1989. Pedro Sáinz Rodríguez ( Madrid, 14 de enero de 1897-id., 14 de diciembre de 1986) fue un erudito, bibliógrafo, editor, académico y político español, diputado monárquico en las Cortes de la II República, ministro de Educación Nacional en el primer gobierno de Franco, conspirador monárquico, exiliado a Portugal y consejero político de Juan de Borbón. • SÁNCHEZ BLANCO, Francisco: La prosa del siglo XVIII, Madrid, Júcar, 1992. El presente estudio analiza la producción intelectual en España durante el siglo XVIII, presentándola como un caminar progresivo en dirección a las libertades cívicas y a la autonomía del pensamiento. La Constitución de 1812 aparece como lógica consecuencia de una reflexión de la sociedad española y de la evolución de su cultura, y no como acto mimético de influencias procedentes de la Revolución Francesa. • SAN JUAN, P. A.: El ensayo hispánico. Estudio y antología, Madrid, Gredos, 1954. Una antología es una colección de textos o fragmentos literarios del mismo o distintos autores, vinculados por alguna característica. Término procedente del griego anthos, 'flor', y lego, 'escoger'; tiene, por lo tanto, su sinónimo directo en florilegio. En literatura, la selección de materiales es un proceso natural tanto por parte de los creadores (al dar a la luz las mejores piezas de un poemario, los mejores relatos o los mejores artículos periodísticos, entre otros materiales) como por parte de su público, que al seleccionar asume también una función creadora. • SUÁREZ GRANDA, J. L.: El ensayo español del siglo XX (1900-1990), Madrid, Akal, 1996. Juan Luis Suárez Granda, doctor en filología y catedrático de literatura, ha enseñado en París, Casablanca, Bruselas y en la Universidad Menéndez Pelayo. Ha publicado varios libros sobre literatura contemporánea y nueve sobre historia de la Gastronomía. Ha colaborado en el libro colectivo “Gastronomía y Nutrición” de la Cátedra Ferrán Adriá de la Universidad Camilo José Cela. • TRUEBA LAWAND, Jamile: El arte epistolar en el Renacimiento español, Madrid, Tamesis, 1996. Una epístola es una composición literaria en forma de carta mediante la que el autor sse dirige directamente a uno o más destinatarios reales o ficticios. De la época clásica, son célebres las de Ovidio, Cicerón y Horacio; dentro de la tradición cristiana, las más famosas son las Epístolas de San Pablo que poseen intención didáctico-religiosa. En España es reconocida la importancia de las Cartas de Teresa de Jesús. A su vez, el género epistolar se desarrolla a partir del Renacimiento. Para la redacción de las epístolas se ha utilizado tanto el verso como la prosa. • VARELA, José Luis: La transfiguración literaria, Madrid, Prensa Española, 1970. José Luis Varela Iglesias nació en Orense, el 10 de junio de 1924. Es doctor honoris causa por la Universidad Nacional del Sur (Argentina). Fue catedrático de Literatura Española en la Universidad de La Laguna, Valladolid, complutense de Madrid y Texas en Austin. Fue profesor invitado en las universidades de Colonia, Innsbruck, Salzburg, California, Virginia y Texas. • VILLANUEVA, Darío: Historia y crítica de la Literatura Española, tomo 9, Los nuevos nombres, 1975-1990, Barcelona, Editorial Crítica, 1988. El presente volúmen quiere ofrecer un panorama de la literatura española de los últimos tiempos apuntando al mañana antes que vuelto sobre el ayer, rico en datos y noticias de detalle, pero a la vez centrado en un núcleo de escritores y títulos fundamentales, que se estudian aquí a través de las mejores páginas que hasta el momento se les han dedicado. La urgencia de romper con los esquemas que prolongan la «literatura de la posguerra» hasta las mismas puertas del nuevo milenio ha llevado a completar «Historia y Crítica de la Literatura Española» no sólo con un suplento al tomo VII (Época contemporánea: 1939-1980), sino además con esta novena entrega consagrada por entero a los autores que hacia 1975 estaban inéditos, tenían escasas publicaciones o, comoquiera que fuese, se han dado a conocer y han logrado amplia estimación a partir de entonces. Junto a una imagen fiel y sugestiva de la creación literaria en la España de la libertad, este nuevo volumen presenta también una muestra excepcionalmente amplia de la recepción crítica que ha acompañado a los nuevos nombres, tanto en las publicaciones de mayor difusión cuanto en muchas de difícil acceso. • WELLEK, Rene.: Historia de la crítica moderna (1750-1950), Madrid, Gredos, 1989, 3 vols. La crítica literaria comporta el análisis y valoración o enjuiciamiento de obras literarias actuales a través de recensiones o ensayos. En estos estudios se puede dar prioridad a la forma o al contenido de la obra, al autor, a la situación social en la que ha surgido, etc. En cualquier caso, cumple una función orientativa y selectiva ante los posibles lectores. • YNDURÁIN, Domingo: Humanismo y Renacimiento en España, Madrid, Cátedra, 1994. “Renacimiento español” es la expresión empleada para designar a la influencia y al desarrollo que se dio en España, del movimiento artístico y científico originado en Italia en el siglo XV, y que se fue expandiendo por el resto de Europa Occidental en el s. XVI, conocido como Renacimiento. Comúnmente se menciona la fecha de 1492 como el inicio de este periodo con influencia del Renacimiento italiano en España. También se considera el regreso de Antonio de Nebrija de Italia (Bolonia) a Castilla en 1470 como el inicio de la introducción del humanismo renacentista en la península ibérica. Juan Boscán influido por los artistas italianos e instado por Navaggiero, introduce las nuevas formas, escribiendo muchos poemas de gran calidad. Su amigo Garcilaso de la Vega es el definitivo adaptador de las formas italianas, utilizando el verso endecasílabo y los recursos típicos de la poesía italiana: soneto, terceto, canción, lira, la rima interna y los versos sueltos. • ZULETA, Emilia de: Historia de la crítica española contemporánea, Madrid, Gredos, 1966. Se llama Literatura española al conjunto de obras literarias surgidas en territorio español o en lengua española. Para Díaz-Plaja, la peculiaridad de la literatura española se basa en: 1) la reacción, desde el siglo XVII, ante la influencia italiana; 2) el posterior seguimiento y resistencia a la influencia francesa; 3) el romanticismo como rasgo general; 4) la coincidencia de la importancia de la literatura española como fuente de otras literaturas; 5) la existencia de la dualidad realismo-antirrealismo; 6) el catolicismo como sustrato cultural; 7) la tendencia a la improvisación; 8) el quijotismo y el senequismo como corrientes morales; 9) la consideración de lo épico como elemento supremo. --------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------