viernes, 3 de abril de 2026

ENSAYO, La comprenssión del lenguaje.

Es una verdadera obligación empezar, si se quiere abordar la comunicación oral, metiéndonos con el lenguaje, con la relación entre pensamiento y lenguaje y, finalmente, con la Psicología del lenguaje. Así, pues, agarrándonos a estar tres premisas como a un clavo ardiendo, diremos de estas tres lo siguiente: El lenguaje es un concepto que no tiene una definición precisa y unívoca. No obstante, existen una serie de rasgos e ideas a partir de los cuales podemos intentar una: el lenguaje es un sistema de comunicación basado en el uso de símbolos vocales arbitrarios que permite expresar los pensamientos y las emociones. El lenguaje, por tanto, se refiere a la utilización de determinados sonidos vocales para expresar determinados contenidos; la relación entre los sonidos y los contenidos que expresan es arbitraria, es decir, no hay ningún tipo de relación o semejanza entre ambos. Asimismo, de esta definición de lenguaje, surge una concepción dual del mismo, que fue ya resaltada por el lingüista Edward Sapir , como fruto de la unión entre unos medios simbólicos y unas funciones comunicativas. Los medios simbólicos resaltan cómo al lenguaje le subyace una capacidad simbólica, de abstracción, que lo relaciona con el pensamiento y que le permite expresar la cognición en su conjunto, es decir los pensamientos, deseos y emociones. Su función comunicativa resalta, por su parte, el carácter del lenguaje como herramienta básica en la cooperación e interacción social. Existen dos características básicas del lenguaje que resaltan su importancia, su carácter único. En primer lugar, el lenguaje es específicamente humano, no sólo por las habilidades vocales, sino por su complejidad estructural y, especialmente, por las capacidades mentales, simbólicas, que le subyacen. En segundo lugar, cualquier persona física y psicológicamente normal adquiere durante la infancia, sin especial instrucción, el lenguaje propio de la comunidad en la que se cría y en el que le hablan los adultos que le rodean. En principio, los niños adquieren un solo lenguaje, pero cuando están expuestos cotidianamente a más de un lenguaje pueden adquirir de forma simultánea dos lenguajes y convertirse así en bilingües. El fenómeno del bilingüismo es, por tanto, aunque bastante inusual, completamente normal. El lenguaje es objeto de estudio por parte de la lingüística que tradicionalmente ha dividido el campo de estudio en tres niveles de disciplinas principales, mutuamente interrelacionadas: la fonética y la fonología, la gramática y la semántica. La fonética y la fonología se ocupan del estudio de los sonidos del habla, aunque desde dos puntos de vista diferentes: la fonética se centra en los aspectos físicos, acústicos, de los sonidos y en la fisiología del sistema articulatorio humano; la fonología analiza los sonidos del habla centrándose más en su capacidad expresiva dentro del lenguaje, lo que permite, por ejemplo, clasificar y reconocer como un mismo fonema a sonidos que desde el punto de vista físico, de la acústica , son claramente diferentes. La gramática, por su parte, se centra ya en un nivel superior al de los sonidos y las sílabas , analizando la formación de las palabras y las relaciones que se producen entre ellas para formar las oraciones. La gramática incluye dos disciplinas diferentes: la morfología, que se ocupa de la estructura interna de las palabras, y la sintaxis, que estudia la estructura de las palabras en las oraciones. Por último, el campo de estudio de la semántica tiene por objeto el significado que conlleva cualquier expresión lingüística y que, al ser verbalizado, se trata de transmitir. Una disciplina muy cercana a las anteriores, desde la que se han realizado aportaciones importantes al estudio del lenguaje que tienen gran importancia psicológica es la pragmática. La pragmática analiza el lenguaje desde la perspectiva de las personas que lo utilizan; así, la pragmática, más que analizar el significado de las palabras y las oraciones -que es algo que estudia la semántica-, lo que se propone es analizar lo que quieren decir los hablantes cuando verbalizan tales expresiones. Al ser el lenguaje un producto específico de la mente humana con unas funciones psicosociales tan centrales, no resulta extraño que su estudio sea muy importante para la psicología. Uno de los campos de estudio de interés conjunto para los lingüistas y los psicólogos es el del desarrollo y adquisición del lenguaje. En este sentido las investigaciones realizadas tratan de averiguar cómo es posible que, en un período de tiempo tan corto como el que va del nacimiento a los 4-5 años, los seres humanos sean capaces de conseguir el dominio de las habilidades básicas de comprensión y producción lingüística. La explicación de esta hazaña intelectual no es un asunto fácil ni sencillo, como lo prueba la existencia de diferentes posiciones teóricas que debaten vivamente el asunto. En principio, tradicionalmente se ha resaltado la naturaleza social del lenguaje, entendida como la capacidad lingüística para comunicarse entre los seres humanos que permite el desarrollo de organizaciones sociales, cada vez más complejas. Este carácter social del lenguaje ha sido también resaltado en lo que se refiere a sus orígenes tanto filogenéticos como ontogénicos . Así, el lenguaje es considerado como una invención social, cultural, fruto de la aplicación de unas capacidades cognitivas generales al campo comunicativo. Además, aunque se postula la existencia de algunos rasgos peculiares del aprendizaje de la lengua, debidos a la maduración biológica, como la existencia de períodos críticos o sensibles, su adquisición se realizaría en forma semejante a como se producen otros tipos de aprendizajes cognitivos, en interacción con el habla de los adultos. Según este enfoque de la socialización, en la adquisición del lenguaje además de la capacidad cognitiva de representación, existirían otros dos requisitos previos de carácter general que actuarían conjuntamente: la imitación por parte de los niños del lenguaje producido por los adultos con los que interaccionan, y la estimulación lingüística que reciben de sus padres o cuidadores. Esta concepción clásica sobre el origen del lenguaje ha sido puesta en cuestión por las aportaciones de la lingüística y ciencia cognitiva actuales, a partir del trabajo de Noam Chomsky . Así, desde estas nuevas concepciones se mantiene que el lenguaje responde a una facultad, órgano mental específico, o módulo, con dos características principales: su naturaleza innata, al estar impresa en los circuitos neurológicos de nuestro cerebro y ser, por tanto, transmisible a través de la herencia genética de la especie; y su funcionamiento encapsulado, es decir, independiente de otros procesos cognitivos. De esta manera se explicaría que entre los doce meses y los tres o cuatro años, aproximadamente, los niños sean capaces de pasar de la ausencia total de lenguaje a un dominio del mismo que les permite comprender y producir expresiones lingüísticas complejas que nunca han oído anteriormente. El argumento principal, según este enfoque, a favor de esta concepción innata sobre la adquisición del lenguaje es la llamada pobreza del estímulo: existe una profunda discrepancia entre el conocimiento lingüístico que muestran los niños pequeños y la relativamente poca experiencia lingüística que les proporciona el medio en el que viven. La fuerza de este argumento, que niega la importancia de la estimulación lingüística en la adquisición del lenguaje, es puesta en entredicho por los enfoques teóricos clásicos que consideran la adquisición del lenguaje como fruto de un proceso de socialización, y resaltan el papel activo de los adultos. Asimismo la posición innatista sobre la adquisición del lenguaje ha sido desafiada recientemente desde un nuevo enfoque teórico en la ciencia cognitiva, el conexionismo . La capacidad para simular la adquisición de determinadas capacidades gramaticales y léxicas del lenguaje, mostrada por las redes neuronales y los mecanismos de aprendizaje conexionistas, permite plantearse de forma parcialmente novedosa el debate entre las posiciones innatistas y sociocontextuales en la adquisición del lenguaje. Por otra parte, debe tenerse en cuenta la relación que existe entre pensamiento y lenguaje. Al respecto, la relación entre pensamiento y lenguaje es uno de los asuntos clásicos de la filosofía y la psicología a los que la investigación psicológica actual ha hecho aportaciones muy relevantes. El lenguaje es un sistema de comunicación que permite transmitir los contenidos cognitivos de la conciencia ya sean éstos pensamientos en sentido estricto (percepciones , ideas , recuerdos ), como también los deseos , sentimientos y emociones. El lenguaje tiene, por tanto, una función cognitiva básica al ser el vehículo del pensamiento. El pensamiento, por tanto, puede verse afectado por la necesidad de expresarse en términos lingüísticos. Por otra parte, el lenguaje humano, como sistema arbitrario de símbolos, implica la utilización de unas capacidades simbólicas, cognitivas, sin las cuales no sería posible. El sustrato mental del lenguaje se pone de manifiesto de forma muy clara en los estudios sobre la comunicación en otras especies animales. Existen sistemas de comunicación muy elaborados, como el “lenguaje” de las abejas que les permite intercambiar mensajes que contienen información muy precisa sobre la distancia y dirección de una fuente de comida, pero que no son lenguajes en sentido estricto. En estas especies ni existe una mente, ni los sistemas de comunicación muestran las mismas características y complejidades que el humano. Especialmente relevantes para el asunto que nos ocupa son los notables estudios que, desde finales de los años sesenta, se han desarrollado tratando de enseñar sistemas lingüísticos no vocales, como el lenguaje de signos americano, a los primates no humanos, especialmente los chimpancés. Los resultados de estas investigaciones han mostrado la existencia de unas notables capacidades lingüísticas en los primates, al mismo tiempo que siguen existiendo dudas muy fundadas de que los lenguajes artificiales adquiridos los chimpancés sean equivalentes al lenguaje humano. En realidad, uno de los déficit fundamentales que subyace al lenguaje de los antropoides está en las propias limitaciones de sus habilidades simbólicas; la mente de estos primates, aunque muestra ya una cierta capacidad para aplicarse sobre sí misma, no logra sin embargo la total autorreflexividad de la mente humana. Ahora bien, las posiciones con respecto a las relaciones entre pensamiento y lenguaje no siempre han mantenido sus influencias mutuas, destacando la base cognitiva que subyace al lenguaje. El estudio de las relaciones entre ambos procesos ha llamado poderosamente la atención de los expertos, quienes han mantenido posiciones diversas y encontradas, lo que lo ha convertido en uno de los asuntos más interesantes de la psicología del siglo XX. A este respecto existen concepciones teóricas como la conductista que, al negar los procesos mentales internos, sostiene que el pensamiento es simplemente un lenguaje subvocal, sin interés para el estudio científico que debe centrarse únicamente en las conductas observables. Una posición claramente opuesta a la identificación del pensamiento con el lenguaje interior de las teorías conductistas es la sostenida actualmente desde las posiciones chomskianas que sostienen que el lenguaje es, fundamentalmente, independiente de otros procesos cognitivos. A este respecto la teoría de Fodor sobre la modularidad de la mente mantiene específicamente que el lenguaje es un proceso modular fruto de la actuación de un sistema cerebral específico y encapsulado, es decir, la comprensión del lenguaje se realizaría de forma independiente de los demás procesos cognitivos. La negación radical del pensamiento y su reducción a lenguaje interno mantenida por los conductistas es en la actualidad ampliamente rechazada, pero tuvo en su momento gran influencia en otras posiciones teóricas menos extremas, como la hipótesis del relativismo lingüístico defendida por el lingüista Edward Sapir y el antropólogo Benjamin Lee Whorf . Estos autores sostienen, a partir principalmente de las evidencias recogidas por la antropología lingüística en sus estudios de las lenguas de las culturas nativas de Norteamérica, que el lenguaje determina la forma en que se percibe y entiende el mundo y, por tanto, el pensamiento . Según esta hipótesis, centrada principalmente en las diferencias léxicas entre las lenguas, la estructura semántica de cada lenguaje determina la visión del mundo de los sujetos que lo hablan. Así, la existencia entre los esquimales de numerosos términos para referirse a los distintos tipos de nieve posibilita el que sean capaces de percibir diferencias que, entre nosotros, pasarían inadvertidas al no poseer una riqueza léxica semejante. De esta manera, según el relativismo lingüístico se llegaba a postular incluso la imposibilidad de traducción entre lenguas que fueran muy diferentes. Esta concepción ha sido rechazada por la investigación psicológica que ha mostrado que, más que ser el lenguaje el que determina la percepción que tenemos de la realidad, existen determinados factores perceptivo-cognitivos subyacentes universales que son los que influyen en la formación de las categorías conceptuales y lingüísticas; en otras palabras, existe una capacidad perceptiva universal entre los humanos que posibilita el establecimiento de las diferencias perceptivas de las que da cuenta el léxico de las lenguas esquimales. La hipótesis de que es el pensamiento el que determina e influencia al lenguaje, llamada, según Cromer, hipótesis cognitiva-fuerte, ha tenido gran importancia en la psicología y ha sido defendida en el estudio del desarrollo cognitivo por parte de Piaget y su escuela. Para Piaget el lenguaje es sólo una parte de un proceso mental más amplio que se produce en el desarrollo con la aparición de la función simbólica o semiótica, mediante la cual los niños a partir de los 18-24 meses son ya capaces de construir representaciones que les permiten la diferenciación entre significante y significado, necesaria para el uso del lenguaje. Ahora bien, esta capacidad simbólica y representacional, que se muestra también en otros campos diferentes como son la imitación sin la presencia del modelo, el juego simbólico, el dibujo y la formación de imágenes mentales, tiene su origen en los esquemas de la inteligencia sensoriomotriz que los niños han construido en su interacción con los objetos. Asimismo, según Piaget, las capacidades mentales más altas del ser humano: el pensamiento lógico que aparece ya en el periodo concreto y que se consolida y amplía en el formal, tiene también su origen, no en el lenguaje, sino en las estructuras intelectuales propias del estadio sensomotor. No obstante, posiciones como la de Piaget, defensoras de la hipótesis cognitiva fuerte, parecen minusvalorar el papel innegable que el lenguaje tiene en el pensamiento tal y como puso de manifiesto Vygotsky y su escuela. La teoría de Vygotsky sobre las relaciones entre pensamiento y lenguaje sostiene que ambos procesos tienen un origen independiente y que sus relaciones cambian a lo largo del desarrollo produciéndose una convergencia progresiva que llevará al pensamiento verbal. Vygotsky, a partir de una concepción del lenguaje basada en Sapir : fruto de la unión entre unos medios simbólicos y unas funciones comunicativas, subraya el componente social del lenguaje. Así, según este autor, el lenguaje tiene un origen social, externo, fruto de los intercambios comunicativos entre el niño y los adultos, y sólo más tarde merced a un proceso de internalización se convierte en individual e interno, confluyendo con el pensamiento. Además, Vygotsky sostiene de manera expresa el papel del lenguaje como herramienta del pensamiento al ayudar al sujeto a planear y resolver los problemas cognitivos, algo que ha sido confirmado en diferentes estudios. La concepción de Vygotski aporta, como vemos, tres ideas principales: que las relaciones entre pensamiento y lenguaje cambian a lo largo del desarrollo, que el origen del lenguaje está en los intercambios comunicativos prelingüísticos entre el bebé y los adultos y que el lenguaje es un instrumento del pensamiento que sirve de ayuda en la resolución de problemas. A partir de lo expuesto no resulta, por tanto, razonable mantener una hipótesis cognitiva fuerte que pone el acento sólo en la influencia del pensamiento sobre el lenguaje, sino que más bien necesario defender la llamada hipótesis cognitiva débil que subraya la influencia determinante del pensamiento sobre el lenguaje, pero reconoce también la influencia del lenguaje en el pensamiento. No nos queda más remedio que acudir a la Psicología del lenguaje. Ésta nos dice que las dos dos actividades básicas del lenguaje humano, tanto en su modalidad oral como escrita, son la comprensión y la producción. La comprensión comienza con el análisis perceptivo de los estímulos que llegan a nuestros sistemas sensoriales, que tiene como objetivo la identificación de las unidades lingüísticas básicas (fonemas y grafemas ). A la vez que estas unidades van siendo identificadas comienzan los procesos de reconocimiento de palabras, lo que supone acceder a un almacén de memoria en el que se encuentran representadas las palabras (léxico interno). Una vez reconocidas las palabras se hace necesario determinar la relación que cada palabra mantiene con las demás que forman una oración . Finalmente tiene lugar la extracción del mensaje de la oración y su integración con los conocimientos que se poseen. En la producción, el hablante o escritor comienza teniendo la intención de comunicar algo, para después planificar el mensaje que desea transmitir a otro, lo que supone la activación de algunos de sus conocimientos. El hablante o escritor selecciona la estructura sintáctica más adecuada al mensaje planificado y las palabras que mejor se ajustan a las características sintácticas y semánticas especificadas hasta el momento. La fase final consiste en ejecutar los programas motores que permiten producir los fonemas o los grafemas correspondientes a las palabras. El esquema de la producción que hemos esbozado se complica por el hecho de que el hablante escucha y comprende lo que produce, lo que afecta a lo que está diciendo o a lo que va a decir. En el reconocimiento de palabras se trata de emparejar el resultado del análisis perceptivo de la señal de entrada (visual o auditiva) con la información almacenada en la memoria (léxico interno). La percepción del habla comparte el análisis de las características físicas que se realiza con cualquier sonido, aunque presenta también rasgos diferenciales. El objetivo final de la percepción del habla es la categorización de los sonidos en fonemas; sin embargo, existen datos que llevarían a aceptar una forma atenuada de percepción categorial. El más importante de estos datos es el que indica que las propiedades acústicas de un fonema dependen de los fonemas que le preceden y que le siguen (coarticulación). La pronunciación de las palabras también varía en función de factores que pertenecen al nivel de la frase o del discurso, por ejemplo, los contornos entonativos afectan de manera importante a los valores acústicos de los fonemas y de las características distintivas. Existe un rasgo común que caracteriza a los sistemas lingüísticos: unos pocos elementos, gracias a unas reglas de combinación y a su relación arbitraria con la significación, son capaces de formar todos los mensajes de una lengua determinada y también de distinguir unos mensajes de otros. Un fonema es un sonido que contrasta con otro, de forma que determina la existencia de una palabra en una lengua (oposición fonológica). Los fonemas se definen por un conjunto de rasgos distintivos que son abstracciones o idealizaciones del contenido articulatorio y acústico de los fonemas, que constituyen el lenguaje . Muchos autores asumen que las palabras serían secuencias de fonemas definidos en términos de sus características distintivas, y estas características se extraerían de alguna forma de las ondas acústicas y se emparejarían con las formas léxicas almacenadas. Una cuestión fundamental intenta dilucidar si la identificación de las características fonéticas y de los fonemas se basa totalmente en claves dependientes del contexto (que, por tanto, varían) o si existen algunas claves invariantes que se utilizan en la identificación de unidades individuales. En este sentido, se ha sugerido que las variaciones en amplitud y en el tiempo de fonación proporcionan información sobre el acento, la entonación y los límites entre sílabas, de forma que esta información sirve de forma indirecta para reconocer los fonemas individuales. Los problemas que hemos considerado al tratar el fonema como unidad básica para el acceso al léxico , han impulsado a algunos autores a proponer la sílaba como vía de acceso al léxico. La sílaba es más restrictiva en español que en inglés; por otro lado, el número de estructuras silábicas en español es reducido (existen 19 estructuras diferentes), de forma que es más probable que la sílaba constituya en español la unidad preléxica funcional que sirve para acceder al léxico. Existe evidencia de que las palabras son activadas muy poco después del inicio de su emisión, como muestran distintas investigaciones, por lo que puede decirse que el proceso de reconocimiento sólo necesita para comenzar una descripción parcial de la entrada sensorial. En el apartado titulado Modelización del acceso al léxico en la modalidad auditiva, destacaremos que en este apartado presentaremos un modelo plausible del acceso al léxico en esta modalidad que cuenta con bastante apoyo empírico. En el modelo de Cohorte todos los candidatos léxicos (palabras) que comienzan por los fonemas definidos por los conjuntos de características distintivas que son identificados en la señal de entrada se activan de forma simultánea (en paralelo), pero los candidatos con mayor frecuencia de uso tendrían el nivel de activación más alto. Es evidente que es necesario un proceso que seleccione el mejor candidato del conjunto de palabras que ha sido activado inicialmente (proceso de selección). El reconocimiento tiene lugar fonema a fonema y cada fonema se reconoce de forma categórica. De esta forma, el reconocimiento de cada fonema determina la exclusión de todas las palabras que no tienen los fonemas ya reconocidos en la misma posición. Este proceso de selección continúa hasta que sólo permanece una palabra (punto de unicidad). Sin embargo, las personas pueden reconocer una palabra antes de su punto de unicidad si existe un contexto previo suficientemente restrictivo. Se reconoce de esta forma el papel del contexto semántico en el proceso de selección, pero no en la activación de los candidatos léxicos iniciales. El reconocimiento de las palabras es un medio para activar su significado en el sistema semántico . Por último, acerca de la percepción del lenguaje escrito recalcaremos que, desde hace más de un siglo se sabe que al leer nuestros ojos saltan a lo largo del texto (movimientos sacádicos) y que estos saltos van seguidos de períodos breves en los que los ojos permanecen estables en un punto del mismo (fijaciones). Durante los movimientos sacádicos la percepción queda interrumpida y, por tanto, la extracción de información sólo tendría lugar durante las fijaciones. En algunas ocasiones, se producen movimientos en el sentido contrario al de la lectura normal (movimientos regresivos). Los lectores emplean entre 200 y 250 milisegundos como media en cada fijación y durante un movimiento sacádico mueven sus ojos hacia delante unos 8 espacios (caracteres) aproximadamente. En la práctica, esto significa que hay palabras que no han recibido una fijación. Las palabras cortas (de 3 letras o menos; generalmente, las palabras de función) tienen una probabilidad mucho mayor de ser saltadas que las palabras largas (de 6 o más letras). Además, el 10-15% de las fijaciones suponen la relectura del texto. En torno al 83% del tiempo de las fijaciones se dedica a las palabras de contenido. El lector es capaz de identificar solamente la palabra que recibe la fijación actual. No obstante, si dos palabras cortas (o incluso tres palabras muy cortas) caen dentro del espacio de identificación, todas ellas serán probablemente identificadas. De igual forma, cuando un lector se fija en una palabra de contenido y una palabra corta de función sigue a la palabra de contenido, la palabra de función puede ser identificada sin una fijación directa. Otro dato relevante es que aun cuando la palabra a la derecha de la fijación no se identifique, sí se produce un procesamiento parcial (pre-procesamiento) de la misma antes de que el lector se fije en ella. Los lectores dirigen sus fijaciones de forma preferente entre el comienzo y la mitad de las palabras; esto se debería a que el comienzo de las palabras es más informativo, pero también está relacionado con la cantidad de información parcial obtenida en la fijación previa. Dónde mira un lector y cuándo hace un movimiento ocular son decisiones que se toman de forma independiente. Dónde mirar parece depender de la longitud de las palabras situadas a la derecha de la fijación. Sin embargo, el mover los ojos parece estar relacionado con la facilidad o dificultad asociada a la comprensión de la palabra actualmente fijada (que depende por ejemplo de su frecuencia de uso, de su grado de ajuste a las expectativas generadas por el contexto previo, etc.). Sin embargo, completando los razonamientos que nos traíamos entre manos, y tratando del Código de acceso en el reconocimiento visual de palabras, hemos de indicar que en el reconocimiento, una aproximación básica asume que un patrón dado debe descomponerse en rasgos que son comunes al conjunto de patrones que se intenta caracterizar. De esta forma, identificando las características primitivas se tienen las “piezas” necesarias para el reconocimiento. Aunque existen diferencias entre las fuentes (o tipos de letras), existe un conjunto de características que permite describir la caligrafía en español (líneas horizontales, líneas verticales, curvas abiertas, curvas cerradas, intersecciones, etc). Existe evidencia empírica que confirma el papel de estas características primitivas en la percepción visual y, se han identificado estructuras neurales que serían responsables de estos procesos de detección de características. La mayoría de los modelos de reconocimiento de palabras asumen el registro en paralelo de las características primitivas. A priori, parece que la unidad perceptiva en el reconocimiento de palabras en la modalidad escrita sería la letra. Sin embargo, se ha verificado experimentalmente que las personas pueden nombrar más rápidamente una letra cuando aparece en el contexto de una palabra que cuando aparece de forma aislada, lo que se conoce como efecto de superioridad de la palabra. Este efecto serviría de apoyo a otra perspectiva que asume que ante una palabra los sujetos pueden utilizar cualquier información disponible como la redundancia ortográfica y la información léxica para facilitar el procesamiento de letras. La cuestión relevante aquí no es si los sujetos tienen acceso a la información silábica, sino si utilizan esta información para acceder al léxico en el reconocimiento visual de palabras. Parece que el papel desempeñado por la sílaba en el reconocimiento visual de palabras depende de la definición de sus límites en la palabra. En español y en francés la definición de los límites silábicos es clara, mientras que en inglés es más ambigua. Ya hemos mencionado en el apartado dedicado al reconocimiento auditivo de palabras que la sílaba es una unidad fonológica más estable que el fonema, y sabemos también que el español tiene una ortografía transparente (correspondencia casi perfecta entre grafemas y fonemas), por lo que puede considerarse como una unidad (subléxica) en el reconocimiento visual de palabras. En español existe evidencia de que el papel de la sílaba consiste en activar un conjunto de candidatos léxicos alternativos para su posterior selección. De acuerdo con los datos que hemos esbozado hasta el momento, cuando leemos una palabra comienzan a funcionar los detectores de rasgos/características visuales. Éstos transmiten activación a las representaciones abstractas de las letras (grafemas) que poseen alguno de los rasgos que se han identificado, e inhibición a los que no poseen aquéllos rasgos. El mismo proceso se repite desde el nivel de los grafemas al nivel silábico y, por último, de éste al nivel de las palabras, donde se produciría finalmente el reconocimiento cuando una alternativa particular supera el umbral de reconocimiento. La Lectura de palabras nos lleva a pensar lo siguiente, tomando como referencia ahora el modelo de doble ruta. Una vez activada una palabra en el léxico visual, la fase siguiente es la activación o acceso al significado de dicha palabra, que estaría representado en el sistema semántico. Si el objetivo es la lectura en voz alta de una palabra, además de su comprensión, se produce la activación de la representación fonológica de la palabra (en el léxico fonológico de salida) desde el sistema semántico; después, de la forma superficial de los fonemas y, por último, entrarían en funcionamiento los procesos motores que permiten la pronunciación de la palabra (ruta directa y semántica). Una variante de esta ruta directa, supone pasar del léxico ortográfico de entrada al léxico de fonológico de salida, sin pasar por el sistema semántico (sin acceder al significado). Estas dos vías permiten leer todas las palabras para las que existe una representación léxica (es decir, que son conocidas). La ruta directa es sensible a la frecuencia de uso de las palabras. Nuestra habilidad para traducir patrones novedosos de letras (palabras desconocidas) y pseudopalabras en sonidos parece indicar que existe un medio de reconocer formas impresas ensamblando la pronunciación de una cadena de letras a través de la aplicación de reglas de correspondencia entre grafemas y fonemas. Esta ruta indirecta o fonológica de lectura sólo puede obtener una pronunciación fiable de las palabras cuando en éstas se da una relación predecible entre la ortografía y la fonología, como ocurre en castellano. En otras lenguas, como el inglés, existen numerosas palabras que no se ajustan a las reglas de correspondencia entre grafemas y fonemas (palabras irregulares). Esta vía de lectura supone que ante una palabra, después de aplicar las reglas de conversión de los grafemas en fonemas, se produciría su articulación en sonidos o su pronunciación interna (lectura en silencio). La ruta fonológica es sensible a la longitud de las palabras. El funcionamiento de las dos rutas no es independiente, de forma que en lectores normales ambas entrarían en juego ante una palabra escrita. La ruta visual es la dominante en los lectores adultos, mientras que la mediación fonológica aparece en las primeras etapas de desarrollo de la lectura. Tras lo cual, verteremos algunas ideas sobre la Comprensión de oraciones. Las relaciones entre las palabras configuran lo que entendemos por oración, que es el verdadero nivel del mensaje. En la comprensión de oraciones aparecen dos vías que conducen al significado oracional y que compiten entre sí. Una vía es directa (procesamiento léxico-inferencial ) y permite a las personas inferir el significado proposicional a partir del conocimiento léxico-semántico y la información pragmática. Este componente es eficaz cuando las oraciones están limitadas por factores de plausibilidad, esto es, poseen una estructura sintáctico-semántica que da lugar a una única interpretación (por ejemplo: el hueso fue devorado por el perro). Una segunda vía es indirecta y supone el análisis sintáctico como condición para llegar al significado proposicional . Esta ruta es eficaz cuando el conocimiento léxico-semántico y la información pragmática no bastan para lograr una interpretación inequívoca de las oraciones (como ocurre con las oraciones semánticamente reversibles: el gato golpeó al perro). Podemos hablar de tres estadios en el procesamiento de las oraciones. El primero supone el análisis sintáctico de las oraciones y la segmentación de las mismas en constituyentes, así como la identificación de las funciones gramaticales que éstos desempeñan en la oración: Complementos , Atributo… En esta fase la información sintáctica sería prioritaria y en la misma operarían una serie de estrategias sintácticas (como los de Adjunción Mínima y de Cierre Tardío) que se aplican de forma automática para analizar las relaciones entre el predicado principal (verbo) y sus argumentos (complementos y constituyentes obligatorios). Otros tipos de relaciones (las llamadas relaciones secundarias), que incluyen los adjuntos, los sintagmas relacionados por conjunción o los modificadores, se analizan utilizando indicios estructurales y no estructurales. Existen otras posiciones teóricas que defienden la influencia de otros factores no estructurales (semánticos, pragmáticos) desde la etapa inicial del procesamiento de las oraciones. Un segundo estadio supone el análisis de la forma verbal para determinar las relaciones temáticas que lleva asociadas. En la entrada léxica de un verbo se especifica el contexto sintáctico en que puede aparecer dentro de una oración, es decir, su esquema de subcategorización (por ejemplo, cortar llevaría dos complementos, un sintagma nominal y un sintagma preposicional). La frecuencia relativa asociada a cada una de las estructuras de argumentos de un verbo es un factor que condiciona el procesamiento sintáctico. Adicionalmente, los verbos llevan asociadas ciertas propiedades semánticas en virtud de las relaciones que establecen con sus argumentos y de las restricciones que éstos deben cumplir. El tercer estadio sería el de la asignación temática a los constituyentes. El proceso de asignación temática es una forma de categorización rápida, en la que un rellenador (nombre candidato) se compara con un concepto (rol temático), de lo que resulta finalmente un juicio que posee un grado variable de certidumbre. Las categorías sintácticas están organizadas jerárquicamente y las relaciones definidas sobre estas estructuras jerárquicas –sujeto, objeto directo, etc.- desempeñan un papel crucial en la determinación de ciertos aspectos de la semántica oracional, como los roles temáticos y la correferencia. Sin embargo, las correspondencias entre los papeles gramaticales y los roles temáticos no son unívocas: ciertas diferencias sintácticas producen cambios en la asignación de los roles temáticos y, por tanto, causan diferencias en las condiciones de verdad (por ejemplo: activas vs. pasivas). Este proceso concluye en la elaboración de una representación proposicional, que incluiría la información sobre los aspectos más relevantes del enunciado y sobre las relaciones entre esos aspectos. Los procesos inferenciales suponen la inclusión de elementos informativos que no están presentes en el enunciado. La información implícita se añade a la representación del significado a partir del conocimiento que posee el sujeto del mundo (conocimiento sobre las situaciones, objetos, acciones, participantes, etc.). Sobre la Comprensión del texto/discurso está claro que, en la comprensión del texto/discurso (en adelante utilizaremos sólo el término “texto” para referirnos a estas dos nociones) no sólo es importante entender las palabras y las frases, también lo es la identificación de las relaciones entre las distintas partes del texto, así como las relaciones entre el texto y el conocimiento del mundo que posee el lector. En consecuencia, las personas perciben y representan el texto en su memoria como una estructura coherente, como un todo integrado. El nivel más superficial y pasajero representa la forma superficial del texto, y es básicamente una secuencia de palabras sintáctica, semántica y pragmáticamente interpretadas. El nivel microestructural de la organización de un texto está claramente relacionado con la continuidad de la referencia: la mención repetida de elementos y acciones de una proposición a otra. Este aspecto es el criterio más importante para la coherencia de un texto base. La forma en que la continuidad de la referencia se expresa lingüísticamente es la cohesión. Existen distintos procedimientos para asegurar la cohesión de un texto, estos son los llamados marcadores de cohesión: la recurrencia o repetición de expresiones, los elementos conectivos (aditivos y adversativos), los elementos conjuntivos (causales, temporales o continuativos), la correferencia, etc. La coherencia y la cohesión de la secuencia de oraciones que componen un texto dan lugar a la macroestructura del texto base. Las macroproposiciones se organizan en torno a una idea central o tema. El nivel macroestructural es el nivel de representación psicológica del texto. El proceso de elaboración de la macroestructura está guiado por una serie de operadores que sirven para relacionar las microproposiciones con ideas que captan su contenido esencial (macroproposiciones). La aplicación recursiva de estos operadores permite una mayor depuración y conduce a la reducción del texto base a una única macroproposición (tema ). La construcción de la macroestructura también está guiada por nuestros conocimientos. Ningún texto es completamente explícito, sólo contiene información que se considera suficiente para que el lector construya, a partir de lo dado, una representación semántica integrada mediante el uso de inferencias que relacionan explícitamente unas proposiciones con otras (por medio de nexos temporales, espaciales, causales, etc.) y unos elementos de una proposición con los de otra descubriendo que son correferenciales. No existe una clasificación universalmente aceptada de los tipos de inferencias cognitivas que los sujetos realizan y, en general, se ha optado por una clasificación elemental que distingue entre inferencias necesarias y optativas (elaborativas). Parece que las personas construimos finalmente una representación, dependiente del contexto, que integra las representaciones elaboradas a partir del texto y las que inferimos, en virtud de nuestro conocimiento previo, en un modelo mental o de la situación. Los modelos mentales tienen como propiedad la transparencia semántica: los modelos mentales como entidades o constructos que hacen referencia a cosas del mundo son representaciones y ellos mismos proporcionan una interpretación a las expresiones del lenguaje natural . Por otro lado, se actualizan constantemente en el curso del procesamiento (requieren el uso del conocimiento del mundo) y tienen, por tanto, un carácter dinámico. Así, hemos llegado a la Producción del lenguaje. Pueden establecerse tres grupos de operaciones que los sujetos llevan a cabo en la producción del lenguaje: (1) la determinación del contenido o conceptualización, en el que los condicionantes son las intenciones, el nivel de conocimientos, el contexto lingüístico previo o la situación; (2) la selección léxica y el establecimiento de la forma sintáctica (formulación), y (3) la codificación fonológica. Cada uno de estos procesos pueden darse en paralelo y de forma contingente. Lo único que necesitaría un módulo inferior para empezar a funcionar sería disponer de alguna parte o fragmento del nivel superior. En el ámbito de la producción se ha empleado fundamentalmente la metodología observacional y existen tres fuentes de datos para la construcción y validación de los modelos de esta actividad: 1) los patrones temporales del habla (pausas, vacilaciones, tenerlo en la “punta de la lengua”); 2) los errores espontáneos del habla, y 3) las alteraciones patológicas del habla (sobre todo las afasias ). Sacamos una representación del esquema del modelo de producción de Levelt (1989) que presenta, además de otras características, dos rasgos importantes: (1) se reconoce el carácter central del proceso de formulación, que permite transformar el mensaje preverbal en un plan fonético o habla interna que será, a su vez, la entrada de la transducción motora (articulador), y (2) en el Léxico se establece la distinción entre dos tipos de unidades que hacen referencia a las propiedades semántico-sintácticas (lemmas ) y morfo-fonológicas (lexemas ). En cuanto a La codificación gramatical hemos de apuntar que, la planificación, gramatical o fonológica, abarca unidades más amplias que la palabra o el fonema. La existencia de errores contextuales (por ejemplo: “Con samor a jabón” por “Con sabor a jamón”) proporciona una prueba de que esto es así. La planificación de estas unidades no se produce estrictamente en paralelo, sino que sigue un procedimiento en cascada. Algunos autores distinguen entre dos niveles generales denominados macroplanificación y microplanificación, respectivamente. El nivel de macroplanificación corresponde a la organización del discurso en ideas y responde a criterios semánticos. Los procesos de macroplanificación operan sobre unidades supraoracionales (sin límites definidos). La microplanificación supone una planificación del discurso en unidades más reducidas y según criterios gramaticales de organización. Los candidatos más adecuados como unidades de planificación a este nivel son la cláusula finita (oración completa con un verbo conjugado) y la cláusula básica (son oraciones cuyo predicado puede ser cualquier forma verbal, conjugada o no). El formulador opera sobre las representaciones que le suministra el conceptualizador, por lo que no se puede negar su dependencia de éste. Sin embargo, los errores espontáneos muy rara vez alteran la buena forma sintáctica del enunciado, lo que prueba la mutua autonomía del conceptualizador y del formulador. Los modelos de codificación gramatical distinguen dos niveles de representación y procesamiento sintácticos: el nivel funcional y el nivel posicional. En el modelo de Bock y Levelt (1994) se mantiene también esa distinción y se desarrollan algunos de los componentes del modelo de Garrett. Por otra parte, se llama complemento a lo que se añade a otra cosa para hacerla íntegra o perfecta. En el nivel funcional tienen lugar las siguientes operaciones: 1) los conceptos léxicos activan los lemmas (representaciones léxicas que contienen información categorial y sintáctica de las palabras), lo que constituye el proceso de selección léxica; 2) al mismo tiempo, entran en funcionamiento operaciones de construcción del marco sintáctico del enunciado, que incluye las funciones sintácticas (sujeto , objeto directo, etc.) que se asignan a los roles temáticos del mensaje. El nivel posicional incluye dos tipos de operaciones: 1) la recuperación de las formas léxicas (lexemas) a partir de los lemmas seleccionados, y 2) la construcción de la estructura de constituyentes (en la que los elementos están ordenados y aparecen las relaciones de dependencia) y la asignación de sufijos y partículas gramaticales que marcan las propiedades morfológicas de las palabras (número, género, persona, etc.). Pasando ya al Procesamiento léxico, los procesos de selección léxica pueden caracterizarse en forma de una red de representaciones interrelacionadas dispuestas en tres niveles: • Nivel conceptual: incluye información sobre los rasgos semánticos de conceptos lexicalizables en una lengua. • Nivel sintáctico: información sobre la categoría gramatical de la palabra y sobre rasgos gramaticales como el género y el número (pronombres, nombres y adjetivos), o el tiempo, la persona y el número (en los verbos), además de la información sobre la subcategorización. Las representaciones léxicas de este nivel se denominan lemmas. • Nivel morfofonológico: constituido por representaciones denominadas lexemas. Representa la forma morfológica y fonológica de la palabra (marcas gramaticales: por ejemplo, la marca de femenino, o la desinencia verbal), es decir, la información sobre la composición fonológica de la palabra, su estructura silábica y su patrón acentual. La activación de la información fonológica de los lexemas pone en marcha los procesos de codificación fonológica, que tienen el cometido de construir una representación de la secuencia de segmentos fonéticos de las palabras para su posterior articulación. Sobre la Escritura de palabras, aunque existen reglas ortográficas bien definidas en castellano, nuestra lengua presenta una elevada arbitrariedad en lo que se refiere a la escritura (algunos fonemas pueden representarse a través de diferentes grafemas). Esto hace que algunas palabras sólo puedan ser escritas correctamente si poseemos una representación ortográfica de ellas. Como en el caso de la lectura, también existen dos rutas que hacen posible la escritura de todas las palabras. La ruta léxica para escribir todas las palabras de ortografía arbitraria (marcada como A) y la fonológica (marcada como B) para las palabras desconocidas. La vía más frecuente para llegar a la escritura desde la palabra hablada (dictado) es la que supone el paso por el sistema semántico desde el léxico fonológico auditivo, la activación de la forma ortográfica de la palabra en el léxico ortográfico de salida y la recuperación de los grafemas que corresponden a la palabra en el registro grafémico. A veces, no es necesario el paso por el sistema semántico, por lo que pasamos directamente del léxico auditivo al léxico ortográfico de salida (escribimos al dictado sin entender las palabras). Las dos vías que hemos mencionado hasta ahora se emplearían cuando las palabras son frecuentes. Si tenemos que escribir al dictado una palabra desconocida o una pseudopalabra empleamos una vía indirecta que supone, tras el análisis perceptivo, la conversión acústico-fonética y la conversión de los fonemas en grafemas . La copia es otra forma de escritura que supone pasar desde el análisis visual al léxico ortográfico y de aquí al sistema semántico. A partir del significado se recuperaría la forma ortográfica de la palabra y los grafemas correspondientes a la palabra. Como antes, también existe la posibilidad de no acceder al sistema semántico, de esta forma podemos reproducir lo escrito sin entender lo que copiamos (del léxico visual de entrada al léxico ortográfico de salida o del léxico visual al fonológico y de éste al ortográfico). Nuestra habilidad para copiar palabras desconocidas y pseudopalabras indica que existe otra vía posible. Esta nueva vía supone la identificación de los grafemas, la conversión de grafemas en fonemas y la conversión de fonemas en grafemas. Por supuesto, no estamos tratando del autismo. Ahora pasaremos a la Codificación fonológica. Las unidades que representan los sonidos del habla (fonemas) deben coordinarse en estructuras fonoprosódicas (especifican clases de propiedades relevantes para la producción de mensajes hablados). El resultado de este proceso es un plan fonético, que contiene una especificación de los fonemas que han de articularse organizados en unidades métricas (sílabas) y de acuerdo con un patrón de distribución de acentos. Además se especifican la velocidad de articulación, el volumen de la voz o el perfil de entonación del mensaje. Los procesos de codificación fonológica constituyen un sistema jerárquico organizado en niveles superpuestos. El primer nivel abarca normalmente varias palabras o sintagmas y refleja las propiedades suprasegmentales del enunciado (acento y elementos que componen la entonación) que dependen no sólo de la estructura sintáctica sino también de factores de orden pragmático (considérese por ejemplo la diferencia entre un enunciado literal y uno irónico). En los siguientes niveles se especifica la organización jerárquica (silábica) de las unidades secuenciales, las unidades temporales de la cadena hablada y el contenido fonémico de cada palabra. En los procesos de codificación fonológica operan, además de una serie de restricciones generales de carácter probabilístico, otras restricciones de carácter específico. De forma muy general puede decirse que, una vez formado el plan fonético, el procesador accede a esquemas de gestos articulatorios que corresponden a las sílabas de cada palabra y se produce la articulación de las mismas. Existen distintos modelos de la codificación fonológica entre los que cabe destacar el de Levelt (1992) y el de activación interactiva de Dell. No podemos olvidar los Procesos motores en el habla y en la escritura. Entonces en la producción del habla tras la formación del plan fonético, los fonemas son almacenados temporalmente en un almacén a corto plazo (de capacidad limitada), mientras se elaboran las órdenes articulatorias que darán lugar a su emisión. Para que entren en juego los procesos motores es necesario que se especifiquen los rasgos articulatorios que se van a producir. Cada fonema o cada sílaba tiene establecido un código automatizado que produce las órdenes neurales que producen el movimiento de los elementos que intervienen en la fonación (lengua, labios, etc). En el caso de la escritura, una vez seleccionados los grafemas, se almacenan temporalmente en un almacén a corto plazo. Para recuperar las distintas formas de las letras (alógrafos) se accede a un almacén que contiene esas variantes, y posteriormente entran en funcionamiento los programas motores en los que se encuentran especificados los movimientos que permiten trazar cada letra. En otro sentido, la voz es un accidente gramatical que expresa si el sujeto del verbo es agente o paciente. De este modo, planteamos el último de los puntos: Sistema semántico: el problema del acceso al significado de las palabras. En el sistema semántico está representado lo que las personas conocen sobre los objetos, sus relaciones y sobre las relaciones entre los hechos o eventos del mundo real. Puede asumirse que los significados de las palabras se descomponen en componentes separados o características, de forma que el significado básico de cualquier item léxico estaría especificado por un conjunto independiente de características semánticas. Así, cuantas más características comparten un conjunto de palabras, mayor será su grado de relación semántica. Cuando una característica sirve para establecer una distinción entre palabras (por ejemplo, el rasgo animado), se asume que este rasgo se aprenderá una vez y se aplicará correctamente entre las distintas categorías . También se hipotetiza que las características semánticas elegidas estarán basadas en rasgos semánticos universales y, por tanto, serán representativas de los atributos del sistema conceptual. Lo que resulta crucial para la teoría de los rasgos semánticos son las características críticas por las que las palabras son semejantes o diferentes. Los nombres se caracterizan por un conjunto básico de características: Común, Contable, Animado, Humano, Abstracto. La característica Contable se refiere a la propiedad gramatical de la pluralización; así los nombres contables (perro-perros) pueden tomar la forma plural, pero no los nombres -contables (honestidad-honestidades). El rasgo Común se refiere a la individualidad del nombre y es parecido a la distinción entre nombres propios y comunes, aunque también tiene que ver con la colocación de los determinantes (Egipto-el Egipto-un Egipto). De esta forma cualquier nombre puede definirse en términos de sus características semánticas y, además es fácil establecer posibles clasificaciones basadas en una determinada característica (por ejemplo, los nombres que son +animados). La idea que subyace a tal clasificación de las palabras basada en características es que los marcadores gramaticales (por ejemplo, nombre) y los marcadores semánticos (como animado) señalan lo que es regular y sistemático en el lenguaje. Sin embargo, las características idiosincráticas de los significados de las palabras deberían marcarse de una forma individual, ya que varían de palabra a palabra. Por otra parte, la Prosodia es la parte de la gramática, que enseña la recta pronunciación y acentuación, usa los juegos del lenguaje Lo referido hasta ahora justifica la existencia de un conjunto de reglas que sirvan para combinar items léxicos de forma que esta secuencia se corresponda con una secuencia gramatical del lenguaje. Con la introducción de las características como rasgos definitorios esenciales de los nombres, se consigue una descripción formal de la manera en que los nombres y los verbos co-ocurren, ya que podemos definir los verbos con respecto a los nombres con los que aparecen en las frases (subcategorización verbal). La aplicación de esta teoría en la delimitación del significado puede ejemplificarse si tomamos un verbo complejo como prestar y lo descomponemos en dos características: posesión temporal y transferencia. De igual forma, cuando se consideran algunos pares de palabras, sólo difieren en una característica (por ejemplo, presente-ausente difieren en una característica que podemos llamar negatividad; enseñar- aprender difieren en una característica de causalidad). Por otra parte, la lingüística es la ciencia del lenguaje. La Lingüística aplicada es la rama de los estudios lingüísticos que, desde supuestos teóricos diversos, se ocupa de los problemas que el lenguaje plantea como medio de relación social, especialmente de los que se refieren a la enseñanza de idiomas. Por su parte, la Lingüística evolutiva es la lingüística diacrónica. Por último, la Lingüística general es el estudio del lenguaje que se ocupa de métodos de investigación y de cuestiones comunes a las diversas lenguas. La noción de rasgo o característica cobra mayor sentido en los modelos de prototipos y de redes y, el concepto de subcategorización verbal encuentra su lugar en la semántica composicional. La tipicidad es un factor importante en la organización de los conceptos en la memoria semántica. Las categorías semánticas se explican mejor a través de un tipo de gradación de la membrecía. Rosch explicó que las clases naturales se forman en torno a un miembro prototípico, un ejemplar que tiene el mejor conjunto de atributos que caracterizan una clase. Algunos miembros de una clase son más centrales, ya que comparten la mayoría de los atributos relevantes; otros, sin embargo, son más periféricos, puesto que sólo tienen uno o varios de los atributos. Los miembros más prototípicos de una categoría son aquellos que comparten la mayoría de los atributos con otros miembros de la categoría y tienen poco en común con los miembros de otra categoría. En vez de un conjunto absoluto de características necesarias que definen un concepto, la teoría propone que prestamos atención de una instancia dada de ese concepto. Las categorías semánticas tienen una estructura interna que no puede definirse en términos absolutos o jerárquicos, simplemente algunos ejemplares son más típicos que otros. La teoría prototípica da respuesta al problema del carácter borroso de la membrecía categorial y al hecho de que algunos items sean más representativos que otros. Esto no significa, sin embargo, que la teoría de conjuntos borrosos pueda explicar la situación de los ejemplares de una categoría natural en sus distintos niveles. Los atributos de una categoría están directamente relacionados con la tipicidad, en el sentido de que cuanto mayor es el solapamiento mayor es la tipicidad. De hecho, las propiedades de las categorías naturales tienden a formar agrupaciones. La actividad cognitiva que aparece en las líneas anteriores se refleja en los principios básicos que subyacen a la formación de las categorías básicas. Rosch señala que el principio de economía cognitiva permite muchas propiedades (tantas como sea posible) sean predecibles conociendo cualquier propiedad. Esto reduce las diferencias entre los estímulos a proporciones manejables. El segundo principio tiene que ver con la estructura percibida del mundo, en el sentido de que los objetos del mundo se perciben de forma que tienen una estructura correlacional. Los prototipos serían los miembros de una categoría que mejor reflejan la estructura redundante de las relaciones entre los atributos que caracterizan la categoría. Estos dos principios básicos de la categorización subyacen al proceso de abstracción categorial y a la forma en que se construye la estructura interna de una categoría. Cada categoría formaría parte de una taxonomía ; por tanto, cada palabra pertenecería a una red de palabras. De esta forma, el significado de una palabra vendría dado por sus relaciones con todas las otras palabras en la red. Collins y Quillian pusieron en marcha un paradigma de investigación (verificación de enunciados) con el propósito de entender cómo se relacionaban las palabras entre si en una red de relaciones y, cómo las distintas características de esas relaciones (definidas por la red) explicaban las diferencias en los tiempos de reacción El trabajo de Quillian era originalmente un intento de simular la búsqueda en la memoria en el proceso de comprensión. La memoria semántica se concebía como una red de nodos (conceptos) y enlaces, más o menos distantes, entre nodos. El significado de un concepto sería el subconjunto completo de la red que está conectado con el nodo (concepto) en cuestión. Las palabras estarían conectadas por un número determinado de relaciones, de forma que la más sencilla de éstas es la relación jerárquica: las palabras pueden ser subordinadas o superordenadas con respecto a otras. Esta organización jerárquica se refleja en cómo se accede a las palabras en la memoria semántica. El tamaño de la categoría y su inclusividad en la jerarquía es una característica importante en estos modelos en su intento de modelizar la memoria semántica. Collins y Quillians demostraron que los sujetos son más capaces de verificar frases que requieren la clasificación cuando la categoría es pequeña que cuando ésta es grande. La implicación de este resultado es que cuanto más haya que buscar en la red mayor tiempo llevará esta búsqueda. Algunos autores, utilizando otros paradigmas experimentales, han argumentado que la relación semántica o la familiaridad son factores más importantes que la inclusión o que el tamaño de la categoría y que un modelo basado en características es un modelo más adecuado que el de las redes categoriales. El modelo de redes más satisfactorio, ya que mejora las ideas originales de Quillian e incorpora distintos resultados experimentales sobre la memoria semántica, ha sido el modelo de difusión de la activación en el léxico interno. El supuesto básico del modelo es que la memoria semántica se organiza en función de la similitud (semántica). Las conexiones entre las palabras no sólo se definen en términos de subordinación o superordenación, sino también por lo típicas que son para una clase particular y por la tipicidad de la característica asociada con la palabra particular. En el modelo de difusión de la activación, la activación de una palabra se difunde a través de su red de palabras asociadas y es mayor cuando las palabras son asociados muy próximos y, menor cuanto menor es la fuerza de la relación como consecuencia de la distancia semántica. Cuando se procesa cualquier concepto , su activación se difunde a través de la red y su efecto decrece en función del tiempo y la distancia. Sobre la psicolingüística diremos que, esta disciplina científica (también llamada psicología del lenguaje) reúne en un único marco de estudio la psicología y la lingüística. Los primeros trabajos en psicolingüística se inician en el siglo XIX de la mano de algunos prestigiosos lingüistas; a partir del último tercio de siglo y a medida que la psicología científica se fue desarrollando, el estudio del lenguaje se inició también en el campo de la psicología, y comienza desarrollarse la psicología del lenguaje, que representa el intento de los psicólogos por aplicar al ámbito del funcionamiento lingüístico sus modos de concebir la psicología. En la medida en que han ido evolucionando ambas disciplinas, la psicolingüística ha ido cambiando su enmarque teórico; así, desde los primeros trabajos de los psicólogos introspeccionistas y asociacionistas hasta hoy, el modelo psicolingüista ha cambiado radicalmente. Un momento crítico en la historia de esta disciplina es el desarrollo convergente del funcionalismo mentalista, la lingüística generativa y las ciencias del cómputo. A partir de este punto, el objeto de la psicolingüística queda más claro: en primer lugar la explicación de la adquisición y la actividad lingüística (producción y comprensión del lenguaje), y, en segundo lugar, la elaboración de modelos sobre procesamiento lingüístico en base a los supuestos de los modelos chomskinianos y funcionalistas. Evidentemente, seguimos al pie de la letra la gramática generativa de Noam Chomsky, pero aún hay alguna cosa que aclarar desde el punto de vista de la psicología. En concreto, la comprensión del lenguaje hace referencia a la extracción del significado semántico de los mensajes transmitidos por medios lingüísticos; es decir, se refiere a los niveles más profundos del procesamiento del lenguaje, aunque por extensión se incluyan también los procesos superficiales, más cercanos a la entrada sensorial. La comprensión del lenguaje implica, por tanto, procesos psicológicos muy diversos que tienen como resultado la construcción de significado. A partir de los años setenta con la consolidación de las investigaciones en psicología y ciencia cognitiva, el estudio de la comprensión del lenguaje ha adquirido una gran relevancia, convirtiéndose en un campo de estudio paradigmático de las posibilidades de este nuevo enfoque multidisciplinar. De esta manera, el estudio de los procesos de comprensión lingüística es fruto de la estrecha colaboración entre concepciones e investigadores procedentes, principalmente, de campos como la lingüística, la psicología y la inteligencia artificial, reunidos todos ellos con el propósito de esclarecer un fenómeno de gran complejidad. Según las teorías cognitivas actuales, la comprensión del lenguaje se produce a partir de la interacción entre determinados procesos intermedios y tiene como resultado la construcción mediante inferencia de una representación mental que da cuenta del significado expresado en la expresión lingüística. Esta representación contiene un modelo mental situacional o referencial en el que se incluyen los objetos a los que se hace referencia en el mensaje. Veamos un ejemplo: “Los Menéndez de Llanes vieron los Picos de Europa mientras iban volando hacia Inglaterra”. La interpretación que hacen la mayor parte de las personas de esta frase consiste en inferir que “los Menéndez de Llanes” son una familia y que durante su viaje en avión a Inglaterra, a través de la ventanilla ven ese sector central de la cordillera cantábrica llamado “los Picos de Europa”. Este ejemplo nos permite ilustrar que el modelo mental que construimos al comprender una oración incluye un contexto situacional, en el que se explicitan los contenidos referenciales así, la construcción del modelo situacional de la frase anterior supone fundamentalmente resolver la referencia relativa a “los Menéndez de Llanes” y “los Picos de Europa”. Otro rasgo fundamental de la comprensión que se pone de manifiesto en la construcción del modelo situacionales que éste es fruto de la interacción entre la información lingüística y los conocimientos que aporta el sujeto. En nuestro ejemplo, la construcción del modelo situacional es posible a partir del conocimiento, socialmente determinado, de que los seres humanos pueden volar gracias a una máquina llamada avión, que es además un elemento fundamental del propio modelo. La Filosofía del lenguaje , en los medios contemporáneos, es de suma importancia. Ahora bien, la construcción de esa representación semántica que llamamos modelo situacional es el resultado de un complejo proceso de codificación y manipulación de la información, que incluye al menos tres grandes subprocesos intermedios de niveles diferentes: el reconocimiento de palabras y acceso léxico, el análisis sintáctico y el análisis semántico. El primero de estos procesos, el más cercano a la entrada sensorial, incluye la resolución de los aspectos perceptivos superficiales del mensaje, y supone identificar los distintos sonidos y fonemas que componen cada una de las palabras y acceder a una especie de diccionario mental en el que se almacena su significado. Mediante el segundo de estos procesos, a través de la actuación de un analizador sintáctico, se establecen las relaciones gramaticales entre las palabras dentro de cada oración, algo que resulta básico para establecer su significado. Por último, existe un nivel en el que se realiza el análisis semántico, es decir, se establecen las relaciones de significado entre las diferentes palabras que componen cada oración. La complejidad de la comprensión del discurso queda resaltada por el hecho de que cada uno de los procesos intermedios anteriores es el resultado, a su vez, de la aplicación de procesos y mecanismos cognitivos muy complejos. Además, está el problema de cómo interactúan entre sí estos tres principales procesos intermedios. Existen concepciones modulares que insisten en la idea en que cada uno de estos niveles es llevado a cabo por módulos diferentes que no intercambian información entre sí hasta que no alcanzan el resultado final de sus cómputos. Sin embargo, esto parece poco probable ya que, por diversas razones, es necesario postular una interacción más o menos pronunciada entre los diversos procesos intermedios. Así, si volvemos a nuestro ejemplo anterior, podemos comprobar que la frase en cuestión es ambigua, ya que, en principio, desde un punto de vista estrictamente sintáctico, no sabemos si los que vuelan son “los Méndez de Llanes” o “los Picos de Europa”. En este caso la resolución de la ambigüedad sintáctica se produce a partir del conocimiento semántico; es decir, de nuestro conocimiento de que los seres humanos pueden volar (en cierto sentido) y las montañas no el que nos permite decidir que el sujeto gramatical del “volar” es “los Menéndez de Llanes”. Además, debemos postular que estos procesos no sólo interactúan entre sí, sino que realizan su trabajo en paralelo; es decir, al contrario de lo que se podría suponer a partir de una comparación mecánica con el funcionamiento de los ordenadores, el funcionamiento de estos procesos intermedios no es secuencial, en serie, sino que cada uno de ellos comienza a realizar sus cómputos a partir del momento en que le llega alguna información, por parcial e incompleta que sea, realizando cada uno gran parte de su trabajo al mismo tiempo. Esta idea del procesamiento en paralelo es uno de los rasgos fundamentales de las de las teorías conexionistas o del procesamiento distribuido en paralelo y surge, entre otras razones, de la necesidad de explicar la rapidez con que se realizara una tarea como la comprensión de una oración compleja; si cada uno de los procesos tuviese que esperar el resultado final del proceso anterior para realizar su trabajo, el tiempo total dedicado excedería con mucho el que utilizamos los seres humanos en la resolución de tareas complejas. Como vemos, el sistema cognitivo humano trata de alcanzar una interpretación consistente de la entrada sensorial tan pronto como sea posible. Este rasgo general del funcionamiento cognitivo humano, que tiene notables ventajas adaptativas, se muestra de manera especialmente clara en la comprensión lingüística, donde ha sido llamado principio de inmediatez en la comprensión. Por otro lado, vamos a seguir con la filosofía del lenguaje . El análisis del proceso de comprensión del lenguaje que hemos realizado está centrado en el discurso oral y se ha reducido a frases y oraciones simples; no obstante, con la inclusión de diversos matices podría servir también el discurso escrito. En este campo de la comprensión del lenguaje escrito se han estudiado los procesos de comprensión en unidades más amplias, analizando las características y peculiaridades que plantean los diversos tipos de propósitos. En este campo de la comprensión del lenguaje escrito se han estudiado los procesos de comprensión en unidades más amplias, analizando las características y peculiaridades que plantean los diversos tipos de propósitos y organizaciones textuales. Desde los años setenta se han producido importantes contribuciones, tanto teóricas como experimentales, que han permitido constatar que, además del nivel de representacional situacional, existe otro nivel de representación semántica del texto, más cercana a la información textual. Esta representación proposicional de las diversas ideas-unidad o proposiciones del texto, llamada microestructura por Kintsch y van Dijk, da cuenta en forma detallada de la información textual. A partir de la microestructura, mediante la selección de las proposiciones más importantes del texto y la elaboración de otras nuevas mediante generalización e integración de proposiciones, los lectores construyen la macroestructura de los textos. Estas macroestructuras tienen una gran importancia en la comprensión ya que facilitan la construcción de la representación situacional del texto, con la que están estrechamente relacionados. Asimismo se manifiestan en el recuerdo posterior de los contenidos del mismo, teniendo gran valor en las situaciones y contextos educativos. En la comprensión del discurso, tanto oral como escrito, se han resaltado las funciones que cumple la memoria operativa. En primer lugar, la memoria operativa es la fuente de los recursos cognitivos necesarios para realizar las complejas computaciones simbólicas que implica la comprensión del discurso en sus diferentes niveles. En segundo lugar, la interacción entre diversos subprocesos que intercambian información, proporcionándose entre sí los resultados parciales y finales de sus cómputos, es posible merced a la existencia de un almacén de trabajo o memoria operativa en el que se depositan los resultados parciales y finales de cada uno de los procesos. Por último, la memoria operativa permite conectar en forma coherente la información semántica proporcionada por oraciones sucesivas, agregando paulatinamente más información al modelo mental que construye el oyente o lector. Cabe destacar, por último, que los tres niveles de la comprensión a los que nos hemos referido son los tradicionales del estudio del lenguaje (fonética y fonología, gramática y semántica) que preceden a un nivel pragmático mediante el cual el oyente o lector de una expresión lingüística es capaz de establecer también lo que el hablante o escritor quiere decir, y no sólo lo que dice, algo que en algunas ocasiones es la parte más importante del mensaje. En otro sentido, la lectoescritura es el proceso por el cual un alumno aprende el proceso tanto de leer y tener la competencia de interpretar un texto como de escribir usando un alfabeto. El proceso de aprender a leer y escribir se logra mediante un sistema que abarca desde de los primeros pasos hasta el dominio o perfeccionamiento. Esto es, no basta con alcanzar los estudios llamados las primeras letras o primeros trazos; la lecto-escritura implica un proceso en el cual se transitan las etapas más o menos diferentes en las que se producen adquisiciones que tienen que ver con el descifrado, el trazo, la compresión, interpretación composición y redacción. Según Montoalegre, la lectoescritura es "una interrelación comunicativa donde dos habilidades del lenguaje, leer y escribir; no pueden estar la una sin la otra, estableciendo procesos de producción ya que tanto la escritura como la lectura hacen parte de tales procesos”. Por su parte, Charria señala que “El educando constituye el conocimiento con base en la experiencia en la interacción que lleva a cabo con el entorno, razón que conduce a afirmar que para buscar un mejoramiento de la calidad de la lectoescritura, el educador debe revisar un enfoque educativo para saber con qué teoría se pretende obtener nivel en el asunto que trata”. Es oportuno tener en cuenta que el aprendizaje está acompañado de teorías que sujetan el proceso de enseñanza-aprendizaje, así como su proceso fisiológico y evolutivo, que son factores indispensables. Parece claro que la escritura surge de la utilización de representaciones pictóricas para referirse a objetos, animales y acciones; posteriormente estos dibujos habrían pasado a referirse a las palabras que denominan los citados objetos dando lugar a sistemas de escritura llamados ideográficos. La escritura ideográfica es actualmente utilizada en lenguajes como el chino, en el que un simple ideograma puede representar una palabra completa y donde, a pesar del proceso de abstracción y estilización sufrido por los diversos ideogramas, todavía es posible reconocer en algunos casos el origen pictórico de los mismos. La escritura alfabética, es decir, aquella en la que se representan los sonidos componentes de una palabra (fonema) mediante el uso de un alfabeto compuesto por un conjunto de letras, vocales y consonantes, es un invento de los griegos, quienes continuaron los intentos anteriores de los fenicios, los cuales habían desarrollado ya una escritura silábica. La escritura alfabética se expendió posteriormente a otras lenguas como el latín y ha servido de base a la mayoría de los sistemas de escritura actuales. El proceso de lectura de los sistemas de escritura alfabéticos implica, por tanto, una descodificación de los sonidos del lenguaje que no incluyen los sistemas de escritura ideográfica en el que se accede directamente a las palabras a partir de los signos gráficos. Ahora, ya, se podría hablar por ejemplo de la gramática transformacional o generativa de Noam Chomsky. Este (Filadelfia, Estados Unidos, 1928) es uno de los pensadores más reconocidos en la actualidad. Su obra es extensa y multifacética: ha desarrollado teorías, estudios y conocimientos profundos tanto en el ámbito de la lingüística, la psicología del desarrollo, la filosofía y el análisis político. Se podrían resumir los aportes de Chomsky en la psicología del lenguaje. El popular intelectual estadounidense ha sembrado los cimientos de las líneas de investigación actuales en materia de ciencia cognitiva. Pero nuestro ensayo, si así fuera, tomaría otra dirección. Diseño de portada MEZQUITA BADSHAHI BANCO DE ESPAÑA, EN MADRID PUERTO DEPORTIVO DE BERMEO CATEDRAL DE NOTRE-DAME, EN PARÍS KUROI GRIEGO FORUA, POBLADO ROMANO EN ÁLAVA Diseño de portada Nombre del autor: Ignacio Ramón Echeburúa Estévez Nombre del autor en la portada: Ignacio R. Echeburúa Título de la obra: La comprensión del lenguaje. Texto solapa portada (máximo 400 caracteres con espacios). Bibliografía del autor: Sólo voy a citar mis últimas publicaciones. En esta última órbita, se sitúa el libro titulado “El Griego y su Literatura Clásica”, que sacó a la calle la Editorial pc de Palma de Mallorca, en su sede de Barcelona. Le siguió un libro sobre “ASTRONOMÍA”, que editó en junio de 2022, la Editorial Autografía de Barcelona. Asimismo, los tres libros siguientes han sido publicados por la Editorial Autografía. En junio de 2023 vio la luz el libro titulado “Historia de la física”. Este libro tiene 282 páginas y forma parte de la colección Fondo de la editorial. Se puede adquirir en librerías online como Librería Oxford, Buscalibre y Agapea. En enero de 2024 salió a la calle el libro titulado “JOSÉ ORTEGA Y GASSET y la razón histórica”. Ortega nos dice que necesitamos una razón que sea capaz de describir los sentidos del mundo humano, que nos permita entender la realidad humana. A la razón pura le es imposible captar al hombre en su singularidad, en sus realizaciones históricas, la razón pura no nos sirve; la razón matematizante... Por otro lado, “Mis Relatos” es mi única obra de narrativa, la cual contiene tres relatos cortos, como son “¡Una boda que se las trae!”, “Aires de romería: El Rocío” y, para terminar, “Con faldas y ¡a lo loco!”. Fue puesta en la calle en marzo de 2025 por la mencionada Editorial Autografía, en la categoría de Ficción. Ya está en la editorial el libro titulado “Nuevos Relatos”, que saldrá a la calle en septiembre de este año y contendrá cinco narraciones, cuyos títulos son: a) El Gernika; b) EL suicidio de un filósofo; c) En una casa que no quiero recordar; d) San Juan de Gaztelugatxe, y e) Deporte Rural Vasco. Por último, quiero indicar que Ediciones Europa acaba de enviarme una propuesta editorial por la que se compromete a publicarme el título “Mis Cuentos”, que se integra por las narraciones siguientes: a) Leyendas y sagas de la mitología nórdica, b) Los vikingos y su mitología, y c) La vida desde los inicios, para los niños. Su correo electrónico es: editor3@grupoeditorialeuropa.es/ Sin embargo, tengo redactada mi primera novela, de la que no falta ni un detalle, que se titula “Una comunidad de Carmelitas descalzas”, incorporando este título sendas fotografías. Son sus dos personajes centrales Jorge y Luis Enrique, quienes con diálogos llenos de frescura y sinceridad nos abren las puertas del convento de Santa Teresa de San Sebastián. Dicha novela se encuentra en la bandeja de entrada, pero aún no tiene un destinatario concreto. Y, últimamente, se ha redactado otra novela, titulada El advenimiento de la ultraderecha, con una extensión parecida a la anterior. Texto de la contraportada (máximo 500 caracteres con espacios). Sinopsis: El título de este nuevo ensayo es La comprensión del lenguaje, por lo que hemos hablado largamente del habla, del lenguaje y de la lengua. Hemos pedido auxilio a la psicología, por lo que ahora sobre lenguaje y pensamiento podemos escribir lo siguiente: Especialmente relevantes para el asunto que nos ocupa son los notables estudios que, desde finales de los años sesenta, se han desarrollado tratando de enseñar sistemas lingüísticos no vocales, como el lenguaje de signos americano, a los primates no humanos, especialmente los chimpacés. Los resultados de estas investigaciones han mostrado la existencia de unas notables capacidades lingüísticas en los primates, al mismo tiempo que siguen existiendo dudas muy fundadas de que los lenguajes artificiales adquiridos por los chimpancés sean equivalentes al lenguaje humano. En realidad, uno de los déficit fundamentales que subyace al lenguaje de los antropoides está en las propias limitaciones de sus habilidades simbólicas; la mente de estos primates, aunque muestra ya una cierta capacidad para aplicarse sobre sí misma, no logra sin embargo la total autorreflexividad de la mente humana. Dicho lo cual, recordaremos que nos hemos apoyado constantemente en los estudios realizados por Noam Chomsky, filósofo y lingüista estadounidense. ¿Cómo adquieren los niños el lenguaje? Chomsky lo explica a través de la “Gramática Universal”. Texto solapa contraportada (máximo 300 caracteres con espacios): La Teoría de Noam Chomsky (Filadelfia, Estados Unidos, 1928) dice esencialmente lo siguiente: Chomsky es uno de los pensadores más reconocidos en la actualidad. Su obra es extensa y multifacética. Ha desarrollado teorías, estudios y conocimientos profundos tanto en el ámbito de la lingüística, la psicología del desarrollo, la filosofía y el análisis político. Así, pues, según Noam Chomsky, los niños nacen con una capacidad innata para el habla. Son capaces de aprender y asimilar estructuras comunicativas y lingüísticas. Gracias a la Teoría de la Gramática Universal, Chomsky propuso un nuevo paradigma en el desarrollo del Lenguaje. Según sus postulados, todos los idiomas que usamos los seres humanos tienen unas características comunes en su propia estructura. A partir de esta evidencia, el profesor Chomsky deduce que la adquisición del lenguaje durante la primera infancia puede ocurrir gracias a la capacidad que tenemos los seres humanos de reconocer y asimilar la estructura básica del lenguaje, estructura que constituye la raíz esencial de cualquier idioma. La teoría del desarrollo lingüístico durante la infancia que enunció Noam Chomsky se fundamenta en un polémico precepto: “El lenguaje humano es el producto de descifrar un programa determinado por nuestros genes” , habilidad que van desarrollando a través de su experiencias y aprendizajes, independientemente de su contexto educacional o cultural. ¿Qué concepto –o conceptos- pretende transmitir en su Libro? Sigo con la Teoría de Noam Chomsky. Para designar este artefacto innato para comprender la gramática, Chomsky usa el término de “Gramática Universal”, común en todos los sistemas de lenguaje conocidos hasta la fecha. Es bien sabido que, durante la infancia, existe un período “crítico” durante los cuales nos es más fácil aprender el lenguaje. Este período de mayor plasticidad cerebral durante el cual somos una esponja para los idiomas va desde el nacimiento hasta la pre-adolescencia. Chomsky, a través de su revisión del trabajo del lingüista y neurólogo alemán Eric Lenneberg, pone el acento en que los niños pasan por una etapa de lo que él denomina “alerta lingüística”. Durante este período clave, la comprensión y capacidad de aprendizaje de nuevos lenguajes es mayor respecto a otras etapas vitales. En palabras del propio Chomsky, “Todos pasamos por un período madurativo específico en que, gracias a los estímulos externos adecuados, nuestra capacidad para hablar un idioma se desarrollará rápidamente”. ¿Qué significa el título del Libro? El título es bien simple, La compresión del lenguaje, y nuestro ensayo trata de la comprensión del lenguaje. Las posiciones con respecto a las relaciones entre pensamiento y lenguaje no siempre han mantenido sus influencias mutuas, destacando la base cognitiva que subyace al lenguaje. El estudio de las relaciones entre ambos procesos ha llamado poderosamente la atención de los expertos, quienes han mantenido posiciones diversas y encontradas, lo que la ha convertido en uno de los asuntos más interesantes de la psicología del siglo XX. ¿Cuál es el público principal al que va dirigido el Libro? Por tanto, los niños a los que se les enseña varios idiomas durante su infancia y pre-adolescencia, seguramente serán capaces de adquirir correctamente las bases de estos lenguajes. Esto no sucede con personas adultas, puesto que su plasticidad, su capacidad de adquisición de lenguajes ya no se encuentra en tan buena forma. Según la teoría de Noam Chomsky, el proceso de adquisición del lenguaje solo se produce si el niño deduce las normas implícitas del lenguaje, como por ejemplo las nociones de estructura sintáctica o gramática. Describa el Libro con tres palabras: Sólo posee lenguaje el hombre. ------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------

jueves, 2 de abril de 2026

ENSAYO, La filosofía árabe.

La filosofía árabe Al tratar el tema de este ensayo, una pregunta inmediata nos sobresalta el alma, pues podemos plantearnos ¿Qué es la filosofía árabe? A lo que podemos contestar que la filosofía árabe o islámica son las doctrinas de los filósofos árabes de los siglos XI y XII, que repercutieron en la escolástica medieval europea. La tradición árabe combina el aristotelismo y el neoplatonismo con ideas del islamismo. Entre los pensadores influyentes de esta época se destacan los persas Kindi, Farabi y Avicena, así como también el español Averroes. Los musulmanes, los cristianos y los judíos participaron en la tradición árabe y se diferenciaban más por las doctrinas filosóficas que por la religión. Durante la dominación árabe en España la filosofía árabe se tradujo al hebreo y al latín, favoreciendo el desarrollo de la filosofía europea moderna. Al-Farabi (c. 870-950), conocido como el “Segundo Maestro” (después de Aristóteles), fue un influyente filósofo musulmán medieval que armonizó la filosofía griega (Platón/Aristóteles) con el Islam. Nacido en Farab (actual Kazajistán/Uzbekistán), su trabajo cubrió lógica, política, metafísica y música, destacando por obras como La ciudad ideal (Al-Madina al-fadila). Puntos clave y logros son los siguientes: • Influencia Aristotélica. Fue fundamental en la recepción de la filosofía griega en el mundo islámico, ganándose el título de “segundo maestro”. • Armonización: Buscó demostrar que las filosofías de Platón y Aristóteles eran compatibles y consistentes con la revelación islámica. • Filosofía Política: En La Ciudad Ideal (o Virtuosa), propuso que el filósofo debe gobernar, influenciado por la República de Platón, y que el objetivo del Estado es lograr la verdadera felicidad de sus ciudadanos. • La Felicidad: Consideraba que la verdadera felicidad se alcanza a través de la iluminación filosófica y el conocimiento, no solo por bienes materiales. • Enciclopedista: Aportó a la lógica, música, medicina y sociología. Su obra El catálogo de las ciencias clasificó el saber de su época. • Vida: Vivió gran parte de su vida en Bagdad y Alepo como un asceta, dedicado al estudio y la enseñanza. • Legado: Influyó profundamente en filósofos posteriores como Avicena y Maimónides. Sobre Avicena (ibn Sina) diremos que nació en Bujara, actual Irán, en el 980 y murió en Hamadan, actual Irán, en el año 1037. Sobre Avicena volveremos una y otra vez dada su importancia. Médico y filósofo persa considerado, junto a Averroes, la más destacada figura de la filosofía árabe medieval. Los trabajos de ibn Sina (Avicena es una latinización de su nombre) abarcaron todos los campos del saber científico y artístico de su tiempo, e influyeron en el pensamiento escolástico de la Europa medieval, especialmente en los franciscanos. La filosofía de Avicena (980-1037) es una síntesis original del aristotelismo, el neoplatonismo y la teología islámica, centrada en la metafísica del ser. Su núcleo es la distinción entre esencia (qué es algo) y existencia (que algo es), postulando a Dios como el “Existente Necesario” que otorga ser a los seres. Puntos clave de su filosofía son los siguientes: • Metafísica del Ser (Ontología ): Avicena distingue entre la esencia (la definición de una cosa) y la existencia (el hecho de que la cosa sea). Solo en Dios (el Ser Necesario) la esencia y la existencia son idénticas; en todos los demás seres , la existencia es un "accidente" otorgado por Dios. • Creación y Emanación : Influenciado por el neoplatonismo, Avicena propuso un sistema de emanación donde el mundo procede de la necesidad de Dios, intentando armonizar la eternidad de la creación con la omnipotencia divina. • Filosofía de la Mente (Alma ): Defendió la inmortalidad del alma individual, considerándola inmaterial y distinta del cuerpo. Es famoso por su experimento mental del "hombre flotante", que argumenta que el alma puede autoconocerse sin información sensorial, similar a la posterior duda cartesiana. • Epistemología (Teoría del Conocimiento): Sostuvo que el intelecto humano necesita una iluminación del "Intelecto Agente" (una inteligencia divina) para alcanzar el conocimiento universal, conectando la razón con la espiritualidad. • Medicina y Ciencia: En su obra magna, el Canon de Medicina, aplicó un enfoque racional y empírico, sentando las bases del método experimental y la comprensión de enfermedades, convirtiéndose en el pilar médico en Oriente y Occidente durante siglos. La obra filosófica de Avicena, particularmente en El libro de la curación (al-Shifa), buscó integrar la lógica aristotélica con la teología , lo que le trajo críticas de los teólogos ortodoxos pero un impacto duradero en la escolástica cristiana europea. Por otra parte, sobre Averroes hemos arrancado el siguiente discurso. Con el tiempo, su fama habría de perdurar más en el ámbito latino que en el árabe. Fue citado por Dante en su obra y considerado “el más grande entre todos los filósofos que han escrito en árabe” por Motgomery Watt. Averroes había penetrado profundamente en el pensamiento de Aristóteles, tanto que su interpretación del pensamiento del filósofo griego fue plenamente aristotélica. Hasta entonces, en el mundo musulmán las teorías aristotélicas casi se identificaban con las de Platón. El acierto y la enorme trascendencia de ben Rušd consistieron en recobrar la verdadera esencia de Aristóteles, transmitir su filosofía y contribuir a la aparición del tomismo . Con él se superó la vieja disputa entre platonismo y aristotelismo, adhiriéndose a la línea de síntesis que también planteara Avicena. En efecto, la principal aportación filosófica de Averroes la hallamos en sus Comentarios al pensamiento de Aristóteles, traducidos al latín ya en el siglo XII y de enorme repercusión en Europa durante el Renacimiento. Su principal afán en filosofía estribó en tratar de conciliar fe y razón, filosofía y religión. En “La incoherencia del incoherente” realiza una apasionada defensa de la capacidad de la razón para comprender los más profundos misterios del universo. La actitud positiva de Averroes ante ambos conceptos —fe y razón— le lleva al convencimiento de que ambos son verdaderos y demuestra concienzudamente cómo conciliar las aparentes contradicciones . Tomás de Aquino le debe nociones básicas de metafísica, psicología y hasta de teología, y eso sin perder de vista el conflicto que podía ocasionar un pensador como Averroes, que ponía la filosofía, si no por delante de la teología, sí al menos al mismo nivel. Su “Destructio destructiones” fue escrita para refutar los ataques de al-Gazalĩ contra la filosofía, pero no fue entendida por todos los teólogos coetáneos suyos y, deformada por algunos de ellos, condujo a muchos de sus adversarios a culparlo de lo que llamaron “doble verdad” . Estas doctrinas de Averroes, a veces mal entendidas y peor transmitidas, crearon la falsa idea de que el sabio cordobés era un ateo. Pero nada más lejos de la realidad: el era un hombre de fe que siempre luchó por conciliar esta con la razón. Así mismo, falsa es la creencia de que los sufíes y, entre los cristianos, Raimundo Lulio trataron de propalar sobre que Averroes se adhería con demasiada facilidad a las teorías de Aristóteles, sin detenerse en profundos análisis. Falsa y frívola imputación; quienes más han profundizado en el pensamiento de Averroes, por el contrario, defienden que poseía tanta inteligencia, talento e inconformismo como para no adherirse a ciegas e incondicionalmente al pensamiento de nadie, ni siquiera al de Aristóteles. Aquellos que quisieron reducir su enorme importancia a su papel de comentarista de Aristóteles silencian su ingente cultura, su erudición, su capacidad de asimilación, la agudeza de su intelecto, su pensamiento crítico, sus profundos saberes en ciencias de la naturaleza y su gran sentido empírico como observador de los fenómenos naturales. Desde finales del siglo XII y, sobre todo, durante el siglo XIII, mientras Miguel Escoto permaneció en España, tradujo varios libros de Averroes. Nuestro gran filósofo cordobés se adelantó también a su tiempo en la defensa de los derechos de la mujer, sobre todo de su derecho a la educación. Denunciaba la relegación que hacíase de la mujer en las sociedades de su tiempo y reprochaba el desaprovechamiento de los talentos femeninos y el que no se fomentaran sus habilidades ni se las educara para que destacaran todas sus virtudes humanas. Hasta el siglo VIII, aunque los árabes expresaron sus sentimientos religiosos en una poesía un tanto mística, fallaron en expresar sus pensamientos sobre el mundo que los rodeaba, excepto en la medida en que se puede decir que expresaron esos pensamientos en el Corán . Fue sólo cuando entraron en contacto con otras civilizaciones, en particular con la de Persia, que entraron en acción sus actividades especulativas y científicas. Una circunstancia que favoreció el estudio de las letras y la filosofía fue la ascensión al trono hacia el año 750 de los Abásidas , una línea de califas ilustrados que fomentaron el aprendizaje y patrocinaron a los representantes de la cultura extranjera, principalmente sirios y persas. La introducción de ideas extranjeras resultó al principio en un doble movimiento entre los seguidores de Mahoma. Hubo, por una parte, un movimiento hacia la heterodoxia, una especie de cuestionamiento racionalista de la autoridad del Corán, que dio lugar al rechazo del actual antropomorfismo y al fatalismo . Los representantes de este movimiento fueron llamados "Motazilites " o "disidentes". Ellos fueron los primeros herejes del Islam. La corriente ortodoxa se opuso a este movimiento, y tendió a enfatizar más y más la autoridad del Corán, mientras que, al mismo tiempo, trató de hacerlo con la ayuda de la ciencia y la filosofía griega. Los representantes de este movimiento fueron llamados los “Motacallimin” o “profesores de la palabra”. Eran los racionalistas, es cierto, en la medida en que volvieron a caer en la filosofía griega para sus explicaciones metafísicas y físicas de los fenómenos ; sin embargo, su objetivo era mantenerse dentro de los límites de la creencia ortodoxa. En esto se parecían mucho a los primeros escolásticos de la Europa cristiana. En reacción tanto contra los “Motazilites” como contra los “Motacallimin " surgieron los “sufíes ”o "místicos ", que florecieron principalmente en la parte persa del Imperio Árabe. Ellos representaron la fase más extrema de protesta contra toda investigación filosófica; condenaron el uso de la filosofía griega incluso dentro de los límites de la ortodoxia, y enseñaban que todo lo que hay de verdad se podía encontrar en la lectura reverente del Corán y en la meditación de las palabras del texto sagrado. Colocaron la contemplación por encima de la observación y la investigación, y le dieron más valor a la meditación extática que al estudio de Platón y Aristóteles. Desde el conflicto de estas fuerzas divergentes surgió, hacia el siglo IX, la tendencia de pensamiento representada por los filósofos del Islam. Estos filósofos tenían más en común con los disidentes y los teólogos que con los místicos; usaban ampliamente la filosofía griega, y en su investigación libre de los secretos de la naturaleza, en el que pronto superaron a los propios griegos, prestaron poca atención a la autoridad del Corán. Por esta razón cayeron en descrédito y ocurrieron frecuentemente casos de persecución, exilio y muerte infligidos por los califas contra los filósofos del Islam. Teniendo su origen en las escuelas neoplatónicas de Siria y Persia, la filosofía de los árabes fue al principio platónica en espíritu y tendencia. Los árabes tradujeron el "Timeo", la "República" y las "Leyes", y cuando, atraídos por los tratados médicos de Galeno, fueron llevados al estudio de Aristóteles, tradujeron no sólo los escritos genuinos del Estagirita, sino también la llamada "TheologiaAristotelis" que no era más que una recopilación de las “Enéadas” de Plotino , y el famoso "Liber de Causis ”, que era una compilación de los" Elementos de Teología "de Proclo. Así, desde el principio, le impartieron un sentido neoplatónico a la enseñanza aristotélica, e incluso aquellos de entre ellos que llegaron a ser reconocidos como los más fieles exponentes del aristotelismo no estaban del todo libres de la influencia de los neo-platónicos. La visión de la realidad de Plotino, como una especie de pirámide con Dios en el ápice y las cosas materiales en la base, y la opinión de Proclo sobre los universales hipostáticos como constitutivos de una jerarquía de "causas" mediadoras entre Dios y la materia, llegaron a ser puntos de vista reconocidos en las escuelas filosóficas del Islam oriental y occidental. Entre los más famosos de los filósofos árabes de Oriente estaban Alkendi o Alkindi (m. hacia el año 870), Alfarabi (m. alrededor del 950), Avicena o Ibn Sina (980-1037), el astrónomo Alhazen (siglo XI), y Algazel o Gazali (1059-1111). En Occidente, es decir, en el norte de África y en la España musulmana, los filósofos más célebres fueron Avempace o Ibn Badsha (m. 1138), Abubacer o BekrAbn, también llamado Ibn Tofail (1100-1185), y Averroes, o Ibn Roshd (1126-1198). De éstos, Avempace, Avicena, y Averroes fueron más conocidos de los escolásticos. Avicebrol, a quien los escolásticos consideraban como un árabe, era en realidad un filósofo y escritor poético judío llamado Salomon ben Gabirol. La filosofía de los árabes no se distingue por su originalidad; de hecho, no es más que una interpretación de la filosofía griega, e incluso como una interpretación, añade poco a las interpretaciones ya dadas por Plotino , Proclo, Simplicio y los neoplatónicos sirios. Es árabe sólo en el sentido de que fue escrita en arábigo---sus representantes mayores, Avicena y Averroes, no eran nativos de la península arábiga en absoluto. Sólo en un aspecto los árabes desarrollaron la filosofía griega, es decir, en su relación con la medicina, y fue en este sentido que ejercieron la influencia de mayor trascendencia en Europa. Al igual que los neoplatónicos de quienes tomaron su interpretación de Aristóteles, los árabes eran panteístas o semipanteístas. Aristóteles enseñó que la materia es el sustrato de movimiento eterno; en la eternidad, enseñaban los comentaristas árabes, no hay distinción entre lo real y lo posible, entre el sustrato, o sujeto, de movimiento y el Movedor. Por lo tanto, cada vez que los árabes tuvieron el coraje de sus convicciones enseñaron más o menos abiertamente que Dios , el primer motor, es realmente el sujeto de movimiento, que Él y el Universo son sustancialmente idénticos. Sin embargo, varios profesores transigieron más o menos exitosamente entre el panteísmo filosófico y el monoteísmo del Corán. En lo que respecta al gobierno del universo, los árabes enseñaron que la Divina Providencia se ocupa sólo de lo universal, no de lo particular. El mundo, dice Averroes, es una ciudad que es gobernada desde el centro por un gobernante cuya autoridad inmediata se despliega por todos los distritos de la ciudad bajo su dominio. Esta doctrina implica la mediación de innumerables seres desde la inteligencia superior hasta la criatura material más baja. De Dios, que es de hecho el autor, aunque no puede ser llamado el Creador, del Universo, emana, en primer lugar, la primera inteligencia (similar al Logos de Filón ); luego la segunda inteligencia, y así sucesivamente, hasta la más baja de todas las inteligencias cósmicas, la inteligencia que anima y dirige la esfera de la luna. Cada una de estas inteligencias es incorporada en, o habita en una esfera celeste---de ahí la estrecha dependencia de la astrología medieval sobre los árabes, y sobre sus discípulos inmediatos en la astronomía, como, por ejemplo, Roger Bacon . La inteligencia menor, a la que se ha hecho referencia (la inteligencia que rige la esfera de la luna), juega un papel importante en la psicología de los árabes. En el tratamiento del conocimiento intelectual de Aristóteles, enseñaron que en la adquisición de las ideas está involucrado un doble principio mental, uno activo y otro pasivo. El texto de Aristóteles es oscuro en este punto (De Anima, Libro III), debido a lo cual los comentaristas no sabían qué hacer para saber lo que el Estagirita denotaba por “intelecto activo”. Los árabes aquí, como en todas partes, tomaron la tradición de los neo-platónicos. Éstos habían enseñado que el "intelecto activo" es algo físicamente distinto del alma individual; una inteligencia, es decir, de alguna manera, común a todos los hombres. Los árabes adoptaron este monopsiquismo y lo hicieron parte de su psicología. Enseñaron que hay sólo un intelecto activo, y que es común a todos los hombres. Reside en la esfera de la luna, pero, siendo traído, de alguna manera, en contacto con el alma individual (que de ese modo "participa" en él), genera la idea universal, abstracta, inmaterial. Fue principalmente contra esta doctrina de la unidad y separación del intelecto activo que los escolásticos dirigieron sus ataques contra los árabes. Los escolásticos se opusieron a la doctrina por partida doble. Negaron que fuera una doctrina defendible en psicología, y negaron que fuese una fiel interpretación de Aristóteles. Este es el argumento principal de San Alberto Magno y Santo Tomás, quienes escribieron tratados especiales sobre la unidad del intelecto, y en un punto al menos el crítico más antipático del escolasticismo está de acuerdo con ellos, a saber, cuando argumentan que monopsiquismo no es acorde con el tono general y el espíritu de la filosofía aristotélica. Otro aspecto del monopsiquismo al que los escolásticos no dejaron de llamar la atención fue su incidencia en la cuestión de la inmortalidad . Los árabes enseñaban que el intelecto pasivo es material y perece con el cuerpo. El intelecto activo, aunque es inmaterial y, por lo tanto, incorruptible, no es parte del alma individual. Por lo tanto, no hay nada en el hombre que tenga el poder de resistir a la muerte; y decir que el hombre es inmortal porque el intelecto impersonal y universal es inmortal no tiene más sentido que si uno dijera que el hombre es inmortal porque la ley natural es inmortal. Esta conclusión es francamente admitida por Averroes, quien enseña que de acuerdo a la filosofía el alma humana es mortal, aunque de acuerdo a la teología es inmortal. Esta admisión del principio de la doble verdad (es decir, que lo que es falso en filosofía puede ser cierto en teología, y viceversa) muestra con más claridad que cualquier otra cosa la incompatibilidad inherente de la filosofía árabe y el escolasticismo . El movimiento escolástico de principio a fin, sin importar cuáles sean sus desviaciones y aberraciones en otros puntos, se adhirió firmemente al principio de que, puesto que Dios es el Autor de toda verdad, la verdad de la razón y la verdad de la revelación (es decir, filosofía y teología) no pueden entrar en cualquier conflicto real. El comienzo de la decadencia del escolasticismo se remonta a la introducción en las escuelas (desde fuentes árabes) del principio de la doble verdad. Los árabes enseñaban que en la adquisición de conocimientos hay un contacto (copulatio, continuatio) del intelecto activo impersonal con el intelecto pasivo individual. El contacto, de hecho, es sólo momentáneo. Sin embargo, el intelecto pasivo tiene un anhelo por el intelecto activo, lo desea así como la materia desea la forma. De ahí la tendencia por parte del alma individual hacia una unión más permanente con el gran intelecto impersonal, una unión que se alcanzará por medio de la práctica del ascetismo y el ejercicio de las facultades contemplativas de la mente . En esta unión el hombre se convierte en un santo y un vidente, un ser más bien divino que humano; en este estado de éxtasis todo lo que es inferior y pequeño se transforma en lo sublime y lo noble, hasta que al fin el hombre pueda exclamar: "Yo soy Dios". Una vez más vemos cuan cercanamente los árabes reproducen la doctrina neoplatónica de la purificación y el éxtasis. Sin embargo, es justo añadir que algunos de los árabes aristotélicos más fieles, como Averroes, se contentaron con poner el conocimiento científico en el lugar de la contemplación extática , y así lograron evitar las contradicciones implícitas en el misticismo de los sufíes , o en el sufismo . Como es bien sabido, la filosofía árabe ejerció una profunda influencia en la filosofía escolástica de los siglos XII y posteriores. No es tan conocido que, incluso cuando la escolástica estaba en su apogeo, cuando Alberto y Tomás atraían la atención por su brillante exposición de la filosofía aristotélica, había en el corazón mismo de la fortaleza escolástica, la Universidad de París, un grupo de filósofos que profesaban abiertamente la adhesión a la doctrina de Averroes. Y esta contracorriente del averroísmo es detectable en el progreso de la filosofía escolástica hasta el tiempo del Renacimiento. Sin embargo, no hay que sobrevalorar lo que el escolasticismo le debe al "arabismo", como se le llamaba. Los árabes contribuyeron en gran medida en dar a conocer a Aristóteles en la Europa cristiana; sin embargo, al hacerlo, estaban sólo transmitiendo lo que ellos mismos habían recibido de fuentes cristianas; y, por otra parte, el Aristóteles que finalmente ganó el reconocimiento en la Europa cristiana no fue el Aristóteles árabe, sino el Aristóteles griego, que llegó a Europa Occidental a través de Constantinopla. En segundo lugar, los árabes contribuyeron a la medicina, la geografía , la astronomía, la aritmética y a la química medieval, pero no pudieron ejercer ninguna influencia directa en la filosofía. Provocaron discusiones, sus doctrinas fueron motivo de disputa y controversia, y así, indirectamente, contribuyeron al desarrollo de la filosofía de las escuelas; pero, más allá de esto no se puede decir que hubiesen contribuido a la formación del curso de pensamiento escolástico. Ciertamente todo el espíritu de la filosofía árabe---su tendencia hacia el panteísmo materialista , su doctrina de la unidad del intelecto , su duda en el problema de la inmortalidad individual , y, sobre todo, su doctrina de la doble verdad ---debe haber revelado en cada punto de posible contacto la absoluta imposibilidad de una reconciliación entre el aristotelismo árabe y el escolástico. Es verdad que los escolásticos, o por lo menos algunos de ellos, extrajeron en gran parte de la “Fons Vitae” de Avicebrol ; pero, aunque no lo sospecharan, su maestro en ese caso fue un judío, no un árabe. De hecho toda la influencia proveniente de la mezquita pasó a través de la sinagoga antes de llegar a la Iglesia. Cuando las obras árabes fueron traducidas al latín, la traducción fue hecha a menudo de la traducción al hebreo del texto árabe, y el judío era a menudo el único medio de intercambio de ideas entre la España cristiana y la árabe. Cualquier cosa que el escolasticismo le deba a los árabes, se debe en igual, si no en mayor medida, a los judíos. Sobre la filosofía árabe oriental vamos a servir al lector la siguiente visión. Al extender su dominio sobre Oriente, los árabes se encontraron con un territorio cristianizado, en cuyas ciudades había restos de escuelas filosóficas y teológicas y núcleos de filosofía griega, que se habían formado a raíz de la supresión de las escuelas paganas por Justiniano. En el primer siglo de sus conquistas, la preocupación fue fundamentalmente política; pero conseguido el dominio de la población indígena de los distintos países, comenzó la preocupación cultural, fomentada por algunos califas, como al-Mansur, Harún al-Raschid y al-Mamún. En filosofía, se empezaron a traducir del siriaco al árabe muchos libros, que antes habían sido traducidos del griego al siriaco. Luego siguieron los comentarios; más tarde, las obras originales. Las principales figuras de la filosofía oriental fueron Alkindi, Alfarabi, Avicena y Algazel Abu Yusuf Ya 'QubibnIshaq al-Kindi fue el primero que ganó el prestigio de gran filósofo con sus traducciones y comentarios de varias obras de Aristóteles. Alfarabi comentó a Aristóteles y a Platón, y trató de armonizar las teorías de ambos filósofos en su obra Concordancia entre Platón y Aristóteles. Es autor también de La inteligencia y lo inteligible y Del alma, la unidad y lo uno. Tiene ya un pensamiento coherentemente sistematizado, influido grandemente por el neoplatonismo. De Dios procede por emanación la inteligencia de las esferas, el entendimiento agente, el alma, la forma y la materia. Alfarabi estableció la distinción real entre la esencia y la existencia en los seres creados, distinción que tanta importancia alcanzaría mas tarde en Santo Tomás. Tanto él como Alkindi ponen el entendimiento agente o activo como algo separado de los hombres y común en todos ellos, doctrina que será mantenida por los árabes hasta Averroes. Avicena es el más importante de los filósofos árabes orientales. Fue además teólogo y médico, y se distinguió por su empeño de purificar la doctrina aristotélica de elementos neoplatónicos, que la acompañaban entre los primeros filósofos musulmanes. Escribió La curación y La liberación, donde se contienen las principales disciplinas filosóficas. El problema fundamental de su metafísica consiste en explicar cómo de lo Uno nace la pluralidad. Todas las cosas, menos la materia , emanan de Dios, pero como Dios es Unidad absoluta, solamente puede dar lugar a la emanación directa de una única sustancia, que es la inteligencia primera separada; de ésta dimanan, sucesivamente y en sentido descendente, ocho inteligencias más. La novena es el Entendimiento agente, que rige el mundo sublunar. La materia existe como pura potencia fuera de Dios. Del Entendimiento agente dimanan todas las formas sustanciales que informan la materia para constituir el mundo, el cual es coeterno con Dios, no por virtud propia, sino en cuanto que Dios lo produce desde la eternidad a través del Entendimiento agente. Este Entendimiento es, por una parte, principio metafísico de las formas sustanciales, incluso del alma humana, que hacen ser a las cosas lo que son, y, por otra parte, es principio de inteligibilidad, ya que es el que suministra al entendimiento posible del hombre los inteligibles. En toda esta doctrina todavía quedan restos de neoplatonismo; en lo demás suele seguir a Aristóteles. Algazel es el principal representante del movimiento místico llamado "sufismo", que comprende a los derviches , y que reaccionó contra la filosofía. Escribió una famosa obra titulada Destrucción de los filósofos, en la cual, después de caracterizar a la filosofía como una gran fuente de errores, establece que el camino para llegar a Dios no es la especulación filosófica , sino el ejercicio ascético y la contemplación mística. Una vez dicho esto, en cuanto a la filosofía árabe occidental precisaremos algunos conceptos. El predominio de los sufíes en Oriente fue la causa de que decayera y se apagase la importancia concedida a la filosofía en esta zona. Fue entonces cuando la filosofía y las ciencias resurgieron potentes en el mundo árabe español. El primer gran filósofo fue Avempace, de Zaragoza, cuya obra más conocida es Régimen del solitario. Merece también mención Abentofail (también conocido como Abubaker), natural de Guadix (Granada), autor de El filósofo autodidacto. Pero entre todos ellos destaca por su importancia y por su influjo Averroes. Nacido en Córdoba en 1126 y muerto en 1198, fue tan entusiasta de Aristóteles, que comentó tres veces sus obras: en comentario breve, medio y amplio, respectivamente. Escribió además Destrucción de la destrucción, en la que defendía a la filosofía y a los filósofos contra Algazel; Sobre la conexión del entendimiento abstracto con el hombre, De la felicidad del alma, etc. Para Averroes el universo está constituido por una serie de esferas concéntricas: desde la más exterior en relación a la Tierra, que es la esfera de las estrellas fijas, a través de las esferas de los distintos planetas y el Sol, hasta la esfera lunar, que es la más próxima a la Tierra. Cada una de esas esferas lleva adscritas como forma o espíritu una inteligencia. La Inteligencia primera, que es la forma de la esfera de las estrellas, salió directamente de Dios. A través de ella, Dios ha producido y mueve las restantes por influjo sucesivo de unas en otras. La forma de la esfera lunar o Inteligencia inferior es el Entendimiento humano (entendimiento agente), que es objetivo y único para todos los hombres. Cada hombre tiene su entendimiento subjetivo, que es pasivo y que sólo puede entender bajo el influjo del entendimiento agente. El Entendimiento pasivo perece con el hombre, y sólo es inmortal el entendimiento agente, que al ser uno para todos los hombres, deja frustrada la inmortalidad personal. La materia es eterna, al igual que el movimiento . Mediante este movimiento, transmitido desde la primera Inteligencia, se reducen al acto las formas que yacen en la potencia de la materia. Las formas , pues, son sacadas de la potencia de la materia. Dentro de la filosofía árabe, han destacado Al-Kindi, Alfarabi, Avicena y Algazel. Entonces vayamos con el primero de ellos, aunque a su debido momento han sido debidamente desmenuzados. Al-Kindi o Alchindius (800-873) fue un filósofo, un científico y un polígrafo árabe, que nació en Kufa (Persia) hacia el año 800 y murió en Bagdad hacia el 873. Escribió más de 270 obras, la mayoría de las cuales se han perdido. Entre ellas: varios comentarios a Aristóteles, un Tratado del intelecto, Sobre las cinco esencias, y el Libro del sueño y de los sueños. El aristotelismo de al-Kindi está fuertemente teñido de platonismo: pone como fin último de la filosofía el acercarse, por vía negativa, a Dios, definido como el Uno; admite la existencia de un intelecto activo eterno, común para todos los hombres. Su fe religiosa en la doctrina del Corán, hace que rechace la creación del mundo ab aeterno y acepta la doctrina de la resurrección de los cuerpos . Hizo notables aportaciones al campo científico, siendo de particular importancia el tratado de óptica, traducido al latín con el título De aspectibus, por Gerardo de Cremona . Al-Kindi es el más antiguo filósofo árabe. Dentro de lo cual, tenemos que ir ahora con Alfaravi (872-950). Estudió todas las ciencias y las artes de su tiempo por lo que se le llamó Maestro Segundo, por referencia a Aristóteles, el Maestro Primero. Estudió en Bagdad (Irak). A él se debe el comentario de La República de Platón y un Sumario de las Leyes de Platón. Filósofo árabe, cuya fecha de nacimiento no se conoce con exactitud. Se sabe que nació en Farab (Turquestán) de donde le vino el apelativo, que pasó la mayor parte de su vida en Bagdad, y que murió octogenario en Alepo. Es considerado como el primer gran filósofo musulmán, a quien se le llamó el Magister secundus (siendo Aristóteles el Magister primus). Junto con Avicena, fue el pensador árabe que más influyó en las filosofías islámica y hebrea de la Edad Media. De sus obras las más conocidas fueron: De scientiis, De ortuscientiarum y De intellectu. Alfarabi se diferencia de su predecesor Alkindi, por la supremacía que atribuye a la filosofía sobre todas las religiones, incluso las más elevadas, pues, dice, la filosofía proclama la única verdad a todos los hombres. Defiende una creación eterna y por emanación, y no ya una "creación de la nada", como la mayoría de las tendencias de su época. La causa primera no es solamente el Uno absoluto, sino el Entendimiento activo o agente, que se piensa a sí mismo. En cada hombre se da, además, un entendimiento posible o "material", que recibe las formas inteligibles del entendimiento agente y pasa a ser entendimiento en acto y después entendimiento adquirido, en cuanto conserva las formas inteligibles ya expresas. La inmortalidad la reserva para la parte racional del alma. Aristotélico más decidido que Alkindi, es también un platónico radical en filosofía política. El cree que el Califa ideal, cabeza espiritual y política del islam, debiera de ser un filósofo. Ahora, vamos ya con Avicena (980-1037). Filósofo y científico árabe, Avicena, cuyo nombre original era Abu 'Ali al-Husayn ibn 'AbnAllahibnSina, continúa la línea del sincretismo filosófico adoptada por Alkindi y Alfarabi. Bajo la influencia de Aristóteles, los neoplatónicos y los estoicos , lleva a cabo una síntesis precursora de lo que luego serán las sumas en el apogeo de la escolástica cristiana. Fue tal su influencia que puede decirse que la elaboración de la escolástica latina, en sus términos y en sus ideas, es inseparable de su filosofía. Avicena nació en Afshanah, cerca de Bujara (Irán). Su padre, que pertenecía a la administración samánida , lo educó con esmero en Bujara. Dotado de gran inteligencia y de una extraordinaria memoria, Avicena a los catorce años superó a sus maestros. Por su propia cuenta estudió las ciencias naturales y la medicina. A los dieciocho años dominaba todas las ciencias conocidas de tal forma que, según él mismo confiesa, ya no pudo progresar más que en madurez de espíritu. Gracias a que curó al emir del Khorasan, se le permitió el acceso a la magnífica biblioteca de los primeros samánidas. A los veintiún años escribió su primer libro de filosofía. Después de la muerte de su padre, para ganarse la vida ocupó varios puestos administrativos, implicándose así en política. Siempre permaneció fiel a sus ideas y convicciones personales, lo cual le valió envidias y persecuciones e incluso la cárcel. Huido de ésta, pasó catorce años de relativa tranquilidad en la corte de Ispahan, donde murió durante una expedición del príncipe 'Ala 'al-Dawla. No se conoce exactamente el número de sus obras, pero se sabe que su producción (en persa y sobre todo en árabe) fue inmensa. Se vio obligado a escribir en circunstancias muy incómodas, en medio de viajes y guerras, y sin tener delante las obras de que hablaba, valiéndose solamente de su memoria. Algunas de sus obras fueron destruidas, como El libro del juicio imparcial, que estudiaba veintiocho mil problemas. Otras se han perdido, o quizás existan manuscritos todavía desconocidos en las bibliotecas orientales. Por otro lado, resulta difícil a veces definir su autoría respecto a algunas obras. Actualmente no podemos estar seguros del pensamiento definitivo de Avicena en filosofía, el cual, probablemente, se hallaba contenido en su Filosofía oriental, de la que sólo nos ha llegado un fragmento. Sus principales obras conocidas son: Canon de la medicina -que es una Summa clara y ordenada de todo el saber médico de la época-; en ella logró conciliar los principios médicos de Hipócrates y Galeno con las teorías biológicas de Aristóteles; Suma filosófica, una verdadera enciclopedia del aristotelismo dividida en cuatro partes: lógica, física, matemática y metafísica; Libro de las normas y anotaciones; Libro de la ciencia para 'Ala, escrito en persa, a petición del príncipe 'Ala al-Dawla; y una parte de la lógica de su Filosofía oriental, que es lo poco que se conoce de esta gran obra. Escribió también algunos relatos simbólicos, algunos poemas como el famoso Poema del alma, y puso en verso algunos resúmenes de medicina y de lógica. Para los filósofos de la Edad Media, Avicena era el filósofo del ser en cuanto existencia, pero también es el filósofo de la esencia. Toda su metafísica se construye en torno al problema del origen del ser o existencia, y de su transmisión a la esencia. La primera constatación cierta que formula el espíritu humano es la de la existencia. A esa certeza llega por medio de la percepción sensorial. Si por un absurdo nos viéramos privados de toda percepción sensible, todavía podríamos afirmar nuestra existencia. De alguna forma es algo así como un Cogito ergo sum de Descartes. Para Avicena esta afirmación fundamental se explica por medio de la intuición (que es uno de los métodos más familiares a esta inteligencia extraordinaria), y por medio de su concepción del alma como inteligencia "separada". Este ser-existencia aparece en la reflexión como sin propia razón de ser. Por sí misma ella no es más que posible. La existencia le viene dada por una esencia que se da en concreto. Esto significa Ser en acto puro, y por lo tanto necesario. Respecto a las criaturas, el creador es la Causa primera. Se le ha acusado a Avicena de creer en la univocidad del ser, porque salta del ser creado al ser increado, aunque rehúse poner a Dios tanto en el género de sustancia como en el de ser. No obstante, Avicena tiene muy claro que el ser creado no puede recibir el mismo nombre que el ser increado, a no ser por analogía. Avicena, para explicar el origen del mundo no parte de una voluntad libre de Dios, según el dogma hebreo, cristiano y musulmán, sino que parte de un Ser necesario en todos sus modos, y por lo tanto también como creador. El Ser necesario produce una inteligencia, la cual, por ser causada, ya no es simple, sino compuesta de ser y de conocimiento. Así se introduce la multiplicidad en el mundo. De ella proceden otras Inteligencias que van animando las diversas esferas según el sistema cósmico de Ptolomeo, hasta que el proceso se detiene en la décima y última Inteligencia, el datorformarum de la traducción latina, que es el principio de las almas humanas y del mundo sublunar, y también el Entendimiento agente. La materia es concebida negativamente, es un elemento de división; por sí misma no participa del ser, es el no-ser y, por tanto, elemento del mal. Es elemento de división y de individualización. Recibe las formas que le da el Entendimiento agente. Se da a entender así una especie de preexistencia metafísica de las formas en el Entendimiento agente. El alma humana cae del mundo intelectual a este mundo material. Este es el tema del poema El alma. Pero el alma conserva una vida intelectual que le viene de arriba. Sigue unida al Entendimiento agente y gracias a esa unión puede desarrollar el conocimiento . Distingue en éste cuatro grandes abstracciones : la sensación (aprehensión no material por medio de los sentidos), imaginación (que abstrae de la materia), aprehensión estimativa (que libera ideas particulares no sensibles) y, por último, la aprehensión intelectual propiamente dicha, el universal. El alma, convertida transitoriamente en forma del cuerpo humano, volverá después de la muerte al mundo intelectual donde seguirá teniendo su propia vida, y donde conservará intacta su individualidad. A este movimiento descendente del ser, corresponde un movimiento ascendente: el amor y el deseo que sube de toda criatura hacia su Principio. Esta hermosa concepción, sin embargo, no es mística, sino metafísica y, en cierto sentido, también física. Se trata ante todo de explicar el movimiento eternamente circular de las esferas celestes. El hombre también tiende hacia su propio principio, pero, gracias a su alma racional, lo realizará mediante un movimiento consciente de conocimiento y de amor hacia el Entendimiento agente que le dio su alma y que ilumina su espíritu. Según el grado de preparación que en esta vida haya alcanzado el alma, así será la profundidad en que ésta disfrutará después de la muerte, del conocimiento de los inteligibles. Si no está preparada, en castigo será privada de este conocimiento. Si está totalmente preparada, llegará a conocer al Ser necesario, llegará al más alto conocimiento de Dios, representado como el Rey creador. Hay que advertir que Avicena no ha descrito estas etapas como un alma que se entrega a Dios, sino como un espíritu curioso y comprensivo. Esto no quiere decir que haya que menospreciar el sentimiento religioso de Avicena. Al contrario. Él es un creyente, con una profunda seriedad y un intenso esfuerzo por armonizar su filosofía con su fe, aunque no siempre lo consiga. En el campo de la medicina su influjo fue universal durante muchos siglos. Baste recordar que su libro Canon de la medicina sirvió de texto en las facultades de medicina hasta el s. XVI. En filosofía no fue tan amplia, pero sí más duradera. A mediados del s.XII fue traducida una buena parte de la Suma. Esto quiere decir que todo el pensamiento filosófico de entonces fue alimentado por Avicena, que era tomado como un mero comentarista de Aristóteles. Durante algún tiempo gozó de una admiración absoluta. Se veía en él el complemento de Aristóteles en muchos temas, colocándole por este motivo en la línea neoplatónica y agustiniana . En 1210 se prohibió en París la enseñanza de Aristóteles y sus seguidores, prohibición que se prolongó hasta 1231. Avicena volvió a ocupar el puesto que le correspondía en el pensamiento de Occidente gracias al uso que de él hace Alberto Magno en sus compilaciones científicas, y ese lugar fue confirmado también por la importancia que le dio Santo Tomás, sobre todo en sus primeras obras. (Más adelante, a medida que Santo Tomás se va consolidando, cita menos a Avicena). Su influencia fue también muy notable en la mística española y alemana. Y, ahora, le toca su turno a Algazel (1058-1111). Filósofo, teólogo y místico árabe. Sintió desde joven una gran curiosidad intelectual que le llevó a estudiar desde una óptica crítica todas las doctrinas posibles, heréticas y ortodoxas. Fue profesor de la universidad de Bagdad. Habiendo llegado por la vía filosófica a una especie de escepticismo , fue temporalmente encarcelado. Tras vagar durante algún tiempo como derviche, volvió a su ciudad natal (Tus) y se dedicó a enseñar el sufismo. De su extensa obra se han conservado: El salvador del mundo (comparada por algunos con las Confesiones de San Agustín), Vivificación de las ciencias teológicas (con la que introdujo en la ortodoxia musulmana elementos místicos, logrando así oficialidad para el sufismo), La incoherencia de los filósofos. Desengañado de las especulaciones filosóficas, ataca a los aristotélicos árabes (Alkindi, Alfarabi, Avicena), así como a los teólogos musulmanes. En contra de ellos, Algazel niega la creación del mundo desde la eternidad; piensa que es imposible demostrar la relación causa-efecto; rechaza los intentos de probar la existencia de Dios mediante argumentos racionales y se refugia en la intuición. Somete de tal modo el actuar del hombre a la voluntad de Dios, que niega el libre albedrío . La síntesis que Algazel hizo entre el método dialéctico, mística y ortodoxia legal, está considerada como la culminación de la especulación ortodoxa del Islam , y una vez traducida al latín a mediados del siglo XII, ejerció gran influencia en la escolástica hebrea y cristiana. Ahora, sería interesante tratar de LA ESCUELA DE TRADUCTORES DE TOLEDO. Las relaciones entre la cristiandad y el mundo árabe se establecieron durante la Edad Media a través de dos grandes focos que el Islam tenía situados en Europa: España y Sicilia. El contacto, que en un principio era social, racial y lingüístico, acabó por serlo de tipo cultural-científico, aunque éste precisó necesariamente del cauce que le brindaba la lengua. Por regla general, el romance sirvió, tanto en Sicilia como en España, de puente entre el árabe y el latín, lengua esta en la que se volcó ese legado cultural greco-árabe y que, en definitiva, permitió su expansión por toda Europa; no obstante, hubo otras posibilidades en el tránsito de la cultura árabe a la europea de acuerdo con el momento y los eruditos de turno. En España, hay muestras muy tempranas de ese contacto cultural, como la traducción de varios tratados árabes sobre el astrolabio en Ripoll o la visita de Gerberto de Aurillac (futuro papa Silvestre II) a Córdoba, ambos sucesos acaecidos a finales del siglo X. Más tarde, varios centros se dedicaron a traducir textos árabes y judíos al latín; así, en un lugar desconocido de la región del Ebro, trabajaron Roberto de Kétène y Hermán el Dálmata a mediados del siglo XII y tradujeron el Corán al latín a petición de Pedro el Venerable, abad de Cluny; en Burgos, Juan Gundisalvo tradujo, con un judío llamado Salomón, varias obras de Avicena y en Tarazona, Hugo de Santalla, bajo la protección del obispo Miguel (1115-1151), hizo traducciones de obras de geometría y astronomía como el TractatusAlfragani de motibusplanetarum, en Barcelona, hacia 1134-1145, el italiano Platón de Tívoli (Tiburtinus), en colaboración con el judío Abraham bar Hiyya (Savasiorda), tradujo entre otras obras el Quadripartitum o Tetrabiblon de Tolomeo. No obstante, el centro de traductores más importante de España y uno de los de mayor pujanza y atracción del resto de Europa fue, con notable diferencia, el de Toledo. Dejados aparte antecedentes oscuros, el gran momento de influjo hispano-musulmán hay que situarlo, como es sabido, tras la conquista de Toledo por Alfonso VI en 1085; esta urbe había experimentado un fuerte desarrollo cultural gracias a un rey local, llamado al-Ma'mun, que pocos años antes había brindado protección a un grupo de sabios en su corte. Tomada por los cristianos, la ciudad de Toledo se convirtió en centro de convivencia de musulmanes vencidos, cristianos vencedores y judíos-musulmanes refugiados que huían de la persecución almohade. La aparición de lo que hoy se denomina "Escuela de Traductores Toledana" se halla, por tanto, en estrecha relación con las invasiones de los almorávides y almohades que penetraron violentamente en los reinos cristianos durante los siglos XI y XII. Sobre todo el fanatismo de los almohades, su intolerancia religiosa con respecto a cualquier otra clase de creencias que no fueran las suyas, obligó a muchos judíos e incluso a algunos musulmanes a refugiarse en los reinos cristianos. La ciudad de Toledo se convirtió en el lugar de destino de tales inmigraciones, y Alfonso VI en el rey de los tres pueblos y de las tres religiones. Esta convivencia conllevó el contacto y la comunicación entre las diferentes lenguas de esas tres culturas. La voracidad intelectual de los eruditos cristianos les llevó hacia Toledo, donde se esperaba encontrar una buena parte del riquísimo legado árabe, esa ingente masa de materiales que la época moderna incluso magnificó al hablar de colecciones de libros que hoy consideramos poco menos que fabulosas, como los 400.000 volúmenes que, supuestamente, habría tenido la biblioteca califal de Córdoba en tiempos de Alhakan II. En todo caso, Toledo poseía un patrimonio cultural que Europa deseaba conocer con toda avidez. El promotor de esta gran empresa fue el arzobispo don Raimundo de Sauvetat, cisterciense francés, que llegó a Arzobispo de Toledo y a gran Canciller de Castilla de 1126 a 1150; sin embargo, ya antes había sido decisiva la presencia de Bernardo de Sédirac, primero de los arzobispos toledanos, pues fue quien trajo a varios jóvenes franceses amantes de la cultura, entre ellos a don Raimundo. Continuaron su labor y mecenazgo los sucesores de éste, don Juan y don Rodrigo Jiménez de Rada (1170-1247). En puridad, la Escuela de Traductores de Toledo no tuvo una sede concreta, ni siquiera fue una institución conocida como tal; fue sobre todo un movimiento cultural de primer orden para el que confluyeron la iniciativa primordial de un arzobispo toledano, el esfuerzo de una serie de clérigos españoles y la contribución desinteresada y anónima de varios moriscos, judíos o judeoconversos de Toledo, junto al interés insaciable despertado en Oxford y en París por la nueva ciencia y la nueva filosofía arábigo-aristotélica. Hay una gran laguna informativa hasta el presente sobre la forma de funcionamiento de la Escuela; sin embargo, el prólogo a la traducción latina del Libro de Anima de Avicena ha transmitido una breve frase que describe el proceso infinitas veces repetido en esta actividad traductora: "me verba vulgariter proferente (mientras yo iba traduciendo oralmente a la lengua vulgar, al romance castellano de Toledo), Domino Archidiaconosingula in latinumconvertente (el señor Arcediano iba pasando cada frase al latín)". Un morisco toledano, un judío converso como Juan Hispano (llamado también Juan de Toledo o Salomón ibnDawud y acaso Juan de Sevilla), y en otros casos un zapatero o sastre que recordaba el árabe, iban introduciendo, preferentemente de palabra, el texto árabe al romance castellano, y luego el Arcediano de Segovia Domingo Gonzáles (el famoso DominicusGundisalvus), u otro clérigo buen conocedor del latín, iba poniendo en esta lengua lo que el morisco toledano traducía del árabe al castellano. No obstante, cabe concluir que no conviene hablar de un método común a todos estos eruditos, pues ello supondría ir más allá de los datos de que disponemos. Fruto de esta labor de colaboración entre Juan Hispano y Domingo Gundisalvo fueron las siguientes versiones: el Secretumsecretorumpseudo-aristotélico, De anima de Avicena, Fons vitae de Ibn Gabirol, De intellectu de Alkindi, Las opiniones de los filósofos de Algacel, De differentiaspiritus et animae, de Qusta ben Luca; en último término, por su número destacan De intellectu, De scientiis y De ortuscientiarum, de Alfarabi. Como ha señalado Manuel Alonso, "fue tan íntima la compenetración de ambos, que no es fácil señalar la labor personal de cada uno. Las obras de Juan Hispano (Salomón ibnDawud) recibían, al ser traducidas, retoques en que sin duda andaba la mano del discípulo, y las obras del discípulo eran sometidas a la aprobación del maestro. Lo único que cabe decir es que tal libro es trabajo, principalmente, de Domingo Gundisalvo, y tal otro fue labor principalmente de Juan Hispano; pero, en realidad, en todas trabajaban los dos. Mientras vivieron, todos los traductores vinieron a ponerse bajo su dirección". Por el gran número de personajes que participaron y la enorme cantidad de traducciones que en la escuela toledana se hicieron, algunos han sospechado que una empresa cultural como ésta precisó de algún tipo de organización: a su frente debía estar Domingo Gundisalvo y su colaborador y maestro Juan Hispano. Aparte de obras originales de Gundisalvo como el De divisionephilosophiae, De processionemundi, De unitate et uno y De inmortalitateanimae, su colaboración con Juan Hispano representa, como ha escrito José Luis Abellán: "[...]un progreso considerable en la historia filosófica occidental. Es una especie de anticipo del tipo de colaboración que adquirirá pronto la especulación escolástica". Aunque cronológicamente son contemporáneos de los pensadores del siglo Xll (Abelardo, San Bernardo, Escuela de Chartres), ideológicamente pertenecen al XIII, debido sobre todo a que Gundisalvo fue el primer pensador occidental que sufrió la influencia de las obras árabes y fue agente decisivo en la incorporación de las mismas al mundo latino. Por ello ha sido considerado como precursor del "agustinismo aviceniano", en el sentido de que puso en circulación numerosas tesis de Avicena si bien con un sentido cristiano. En realidad, Gundisalvo no sólo debe considerarse como un precursor del "agustinismo", sino como adelantado de toda la filosofía del siglo Xlll, de la que brinda un claro anticipo por su método y por su espíritu: por su método, en la medida en que incorpora a su actividad filosófica las prácticas de colaboración propias de la escuela; por su espíritu, en cuanto introduce en la concepción cristiana del mundo elementos ideológicos provenientes de la filosofía antigua, ya sean neoplatónicos o aristotélicos". Toledo y su escuela abrieron pronto sus puertas a personas de otras naciones europeas y alcanzaron una proyección internacional. En busca del saber desconocido que había en esta ciudad llegaron los estudiosos procedentes de los más lejanos rincones del Occidente cristiano. Gerardo de Cremona, Miguel Escoto, Hermann el Alemán, Alfredo de Sareshel, Daniel de Morlay o Alejandro Neckham se dieron cita en la ciudad del Tajo, y aquí tuvieron el primer encuentro con un mundo y una cultura radicalmente nuevos: la cultura y el mundo árabes. Sin embargo, y de modo ciertamente curioso, la fama de Toledo estuvo vinculada, al menos por algún tiempo, con la enseñanza de las artes mágicas; de esa fama quedaba clara memoria mucho más tarde, según se desprende de testimonios como el cuento de don Illán de Toledo en el Conde Lucanor de don Juan Manuel o en otras leyendas que llegarán a nuestros días. En este sentido, hay que recordar que Helinando les daba a sus alumnos de Toulouse el consejo siguiente: "Los clérigos acuden a París a estudiar artes liberales; a Orleans, los autores clásicos; a Bolonia, el derecho; a Salerno, la medicina; a Toledo, la magia; y las buenas costumbres, a ninguna parte". Cuando don Juan Manuel se refiere a don Illán y a su dominio de la nigromancia, afirma que "[...]sabía más que otro omne que fuese en el mundo estonçe[...]". Daniel de Morlay (1157-1199) estudió árabe con Roger de Hereford en París, pero, cansado de la pretenciosa ignorancia de los maestros parisienses, se trasladó a Toledo en busca de una nueva ciencia. Aquí colaboró con las traducciones de Gerardo de Cremona, tradujo obras científicas pseudoaristotélicas y escribió un Liber de naturisinferiorum et superiorum. Alejandro Neckham vino a Toledo también desde París, donde era maestro hacia 1217. Escribió varias obras de medicina para estudiantes, un tratado (De naturisrerum) y un poema (De laudibusdivinaesapientiae), en el que recomienda la lectura de los autores clásicos. Alfredo de Sareshel (1200-1227) dedicó a Alejandro Neckham su tratado De motu cordis, en el que cita todos los libros naturales de Aristóteles, y tradujo del árabe el De vegetalibus et plantis, obra de Nicolás de Damasco. En 1217 residió en Toledo, dedicado a la traducción de obras árabes, Miguel Escoto. Desconocedor de la lengua y de las ciencias de las que hablaba, según el testimonio de Roger Bacon, se hizo ayudar en sus traducciones de judíos conocedores del árabe y de la lengua del lugar en que vivían. Por ello, en la vida y obra de Miguel Escoto aparecen los nombre de dos judíos: Abuteus, que le ayudó en la traducción del De sphaera o De verificationemotuumcoelestium de Alpetragius, y Andrés, otro judío que colaboró con él en muchas de sus versiones. Es curioso el hecho de que los intermediarios fueran con frecuencia judíos. En Barcelona, encontramos al judío Abrahán bar Hiyya ayudando al italiano Platón de Tívoli en sus traducciones; en Burgos, tenemos a Salomón, otro judío que brindó su apoyo en sus traducciones árabes a Juan Gonsalvi y, en colaboración, tradujo con él al latín la segunda parte de la Sifa de Avicena. Miguel de Escoto tradujo del árabe obras de Aristóteles como la Ética a Nicómaco, la Historia de animalibus, De generationeanimalium, De anima, De caelo et mundo, la Física, la Metafísica, varios tratados de Avicena, como el resumen De animalibus, el De substantiaorbis, los comentarios de Averroes al De somno et vigilia, De sensu et sensato, De memoria et reminiscentia, De anima y al ya citado De caelo et mundo. Se le atribuye también un Liber de physiognomia y un tratado De secretisnaturis. En 1240, Hermann el Alemán firmó la primera versión latina del Comentario Medio de Averroes sobre la Ética a Nicómaco, de Aristóteles. Sus traducciones se suceden con intervalos más o menos largos. No es un arabista, como tampoco lo fueron Gundisalvo ni Miguel Escoto; y, como éstos, se hace ayudar de expertos en la lengua árabe y romance, aunque en este caso no serían judíos sino musulmanes. Con la ayuda de la confesión que hace nuestro traductor de su propia debilidad, Roger Bacon señala que Hermann reconocía que su función consistió más en ayudar a los traductores que en traducir. Se rodeó en España de sarracenos que fueron los verdaderos artífices de las traducción. Hermann no traducía del árabe sino que "Sarracenos tenuitsecum in Hispania -dice Roger Bacon-, qui fuerunt in suistranslationibus principales". Gerardo de Cremona (1114-1187), sin embargo, poco posterior a Gundisalvo y con el que coincidió quizás algunos años en Toledo, inauguró un nuevo procedimiento de traducción similar al utilizado en nuestros días. Traducía solo, directamente del árabe, incluso obras ya traducidas por Gundisalvo. Gerardo era un arabista y buscaba el método directo en sus traducciones del árabe, pero además era un helenista, algo de todo punto extraordinario en la Edad Media. Esto le impulsaba a centrar sus preferencias de traductor no en obras de autores árabes, como había hecho Gundisalvo, sino en obras de autores griegos traducidas siglos atrás al árabe a través del siríaco. Tradujo del árabe el Almagesto de Ptolomeo (1175) y el Tegni de Galeno; con todo, los autores más beneficiados fueron Al-Kindi con la traducción del De quinque essentiis, De domno et visione y De ratione de Alfarabí, con el De scientiis y la Distinctio super librumAristotelis de naturaliauditu de Avicena, con el Canon de Aristóteles, con De caelo et mundo, De generatione et corruptione, De naturaliauditu, Analiticos posteriores, Meteoros, etc.; varios tratados pseudoaristotélicos, como el Liber lapidum, De elementis y De propietatibuselementorum; varios comentarios de Temistio y Alejandro de Afrodisia: De motu et tempore, De sensu, De intelellectu et intellecto, De unitate, De eoquodaugmentum et decrementum in forma et non in yle, etc. El interés inicial de los traductores se orientó hacia las obras de medicina y matemáticas y, posteriormente, a las de astrología, astronomía y magia. Sólo en último lugar se interesaron por las obras de filosofía; sin embargo, años más tarde, éstas constituyeron un cauce fundamental en la penetración de la cultura griega en Occidente. Era inevitable que el interés por la filosofía se despertara en algún momento, si se tiene en cuenta que ése era el acceso más directo hacia la filosofía griega y que fue en el siglo XII cuando la filosofía árabe y judía alcanzó su máximo esplendor en la Península Ibérica con nombres como los de Avenpace, muerto en 1138; Jehuda Ha-Levi, en 1165; Ibn Tufayl, en 1195; Averroes, en 1198, y Maimónides, en 1204. La traducción de los comentarios averroístas a Aristóteles, que comienza nada más producirse la muerte de Averroes, marcaron un hito en el trasvase filosófico de Oriente a Occidente. Así, las obras de Al Kindi, Al Farabi, Avicena, Algacel, Aristóteles, Alejandro de Afrodisia, Temistio, etc., empezaron a conocerse y a ejercer su influencia. Para calibrar la importancia de esta apertura al helenismo, hay que pensar que el cierre de las escuelas de Atenas por Justiniano, junto con las especiales circunstancias socio-políticas que acarrearon la caída de Roma y la invasión de los bárbaros, había supuesto un largo período de decadencia cultural en Occidente. Si bien es cierto que no se rompieron totalmente los lazos que unían el legado helenístico, la labor intelectual quedó reducida a escasas minorías, y primaba el desconocimiento de una gran parte de la producción intelectual griega. Un factor decisivo para la pervivencia de la cultura helenística había sido la creación de escuelas en Oriente. Destacó la de Edesa, fundada en el año 363, que pronto puso en circulación las obras científicas de Aristóteles, Galeno e Hipócrates. Pese a la disolución de este centro, hubo una continuación intelectual en nuevas escuelas abiertas en Siria, donde se tradujeron obras filosóficas de Aristóteles. La suerte de tales estudios fue distinta que la acontecida en Occidente, ya que la conquista y dominación árabe en Oriente no significó la liquidación de la cultura. Por el contrario, los profesores sirios encontraron en las cortes musulmanas un apoyo decidido para la continuación de sus investigaciones, especialmente las científicas. Los sirios, por tanto, sirvieron de puente entre ambas culturas: la griega y la árabe. Entre los siglos VII al X, se supone que se realizaron las grandes compilaciones de ciencias denominadas Colección de Alquimistas Griegos y Alquimistas Sirios. La extensión del imperio árabe posibilitó que tales traducciones llegaran a Occidente y fueran la causa de un gran movimiento científico y filosófico. La introducción de las obras de Aristóteles, en muchas ocasiones sin prever todas las implicaciones de su obra, no sólo tocó a su vertiente científica, lo que preocupó en un primer momento. El conocimiento más global de sus obras daría lugar a un replanteamiento de todos los temas relacionados con el mundo, el hombre y Dios. En definitiva, ya no se reducía a las aportaciones lógicas utilizadas en los siglos precedentes, sino que ponía en crisis lo que podríamos denominar la cosmovisión vigente. De igual forma, las relaciones de la fe y la razón habrían de ser objeto de una nueva sistematización. Si hay que destacar la importancia de las traducciones no es en función, únicamente, de lo que significaron como enriquecimiento material en el Medievo, sino, además, por su contribución decisiva en el replanteamiento de un nuevo modo de filosofar. Las traducciones de obras griegas, árabes y judías fueron un verdadero impacto en el ámbito cultural de los primeros siglos medievales. Una ilustración del pobre ambiente intelectual europeo en la época previa a dichas traducciones toledanas está en el hecho de que Aristóteles, hasta muy entrado el siglo XII, sólo era conocido por algunos de sus escritos lógicos, conocidos con los nombres de Lógica vetus y Lógica nova; cuando, a mediados del siglo XIII, se comienza a conocer el corpus aristotélico, gracias sobre todo a la labor de Avicena y Averroes, el panorama de la filosofía y el horizonte del pensamiento sufrieron una transformación radical. El conjunto de obras aristotélicas sobre física, biología, zoología, psicología y política, más que como un conjunto de saberes, fue visto como un nuevo espíritu de investigación de la naturaleza que confiaba en la razón para desvelar sus secretos. El sentido moralizante de la vida en la Edad Media, expresado en moralidades, lapidarios y bestiarios bizantinos, fue sustituido por un acercamiento directo a las realidades naturales y una investigación de lo concreto. A ello contribuyó también de modo decisivo la ingente labor de traducción de obras científicas de autores como Galeno, Hipócrates, Euclides, Ptolomeo, etc. La rápida difusión de las nuevas doctrinas, amparadas en la autoridad de autores paganos, asustó a la Iglesia católica, que se sintió obligada a dictaminar severas prohibiciones. Entre los autores sospechosos por su doctrina ocupó lugar destacado Aristóteles. En el sínodo de 1210, se prohibieron sus libros De naturaliphilosophia así como los comentarios al mismo, junto a las herejías panteístas de Ainabrico de Benes y David de Dinaut; en 1215, en la aprobación de los estatutos de la Universidad de París, se renovó dicha prohibición. Al fin, tras reiterarse en varias ocasiones ese veto a Aristóteles, se produjo una gran controversia, que acabó con la condena de signo antiaverroísta de 1277. También ha llamado la atención de los historiadores la condena de un personaje que aparece en diversos textos con el nombre de MauritiusHispanus, y que hasta el momento no ha sido identificado. La mayoría de los autores, como Renan, De Vaux o Maudonnet, lo identifican con Averroes, aunque Menéndez Pelayo pensó que tal vez se tratara del mismo Domingo Gundisalvo; otros piensan que puede tratarse de Mauricio Bourdin, Arzobispo de Braga y luego antipapa Gregorio VIII; Manuel Alonso cree que se trata de Juan Hispano; Asín Palacios, que se trata de un moro español desconocido; en último término, Martín Grabmann sentenció con sensatez que no ha llegado la hora de una identificación histórica definitiva, por lo que se hace necesario esperar a nuevos descubrimientos e investigaciones. Si el fenómeno de la Escuela de Traductores sigue el proceso señalado, lo normal es que su final se asocie con Hermann el Alemán, cuyo nombre es el último de los del grupo que acabamos de revisar y el primero de una nueva época, al ser también uno de los colaboradores de Alfonso X el Sabio. Esos eran años en los que se produciría un nuevo e importante fenómeno: la expansión de la cultura árabe en la Península no a través del latín, sino por medio de una lengua vernácula que se sentía ahora segura de sus fuerzas: el castellano. Dicho lo cual, creo que así se han tocado los aspectos más importantes de la filosofía árabe, aunque no nos hayamos remitido exactamente al caso español. En Hispania convivieron durante siglos las tres religiones monoteístas (judíos, cristianos, musulmanes), lo cual indica que los unos no estaban muy lejos de los otros. Diseño de portada Nombre del autor: Ignacio Ramón Echeburúa Estévez Nombre del autor en la portada: Ignacio R. Echeburúa Título de la obra: La filosofía árabe Texto solapa portada (máximo 400 caracteres con espacios). Biografía del autor: Sólo voy a citar mis últimas publicaciones. En esta última órbita, se sitúa el libro titulado “El Griego y su Literatura Clásica”, que sacó a la calle la Editorial pc de Palma de Mallorca, en su sede de Barcelona. Le siguió un libro sobre “ASTRONOMÍA”, que editó en junio de 2022, la Editorial Autografía de Barcelona. Asimismo, los tres libros siguientes han sido publicados por la Editorial Autografía. En junio de 2023 vio la luz el libro titulado “Historia de la física”. Este libro tiene 282 páginas y forma parte de la colección Fondo de la editorial. Se puede adquirir en librerías online como Librería Oxford, Buscalibre y Agapea. En enero de 2024 salió a la calle el libro titulado “JOSÉ ORTEGA Y GASSET y la razón histórica”. Ortega nos dice que necesitamos una razón que sea capaz de describir los sentidos del mundo humano, que nos permita entender la realidad humana. A la razón pura le es imposible captar al hombre en su singularidad, en sus realizaciones históricas, la razón pura no nos sirve; la razón matematizante... Por otro lado, “Mis Relatos” es mi única obra de narrativa, la cual contiene tres relatos cortos, como son “¡Una boda que se las trae!”, “Aires de romería: El Rocío” y, para terminar, “Con faldas y ¡a lo loco!”. Fue puesta en la calle en marzo de 2025 por la mencionada Editorial Autografía, en la categoría de Ficción. Ya está en la editorial el libro titulado “Nuevos Relatos”, que saldrá a la calle en septiembre de este año y contendrá cinco narraciones, cuyos títulos son: a) El Gernika; b) EL suicidio de un filósofo; c) En una casa que no quiero recordar; d) San Juan de Gaztelugatxe, y e) Deporte Rural Vasco. Por último, quiero indicar que Ediciones Europa acaba de enviarme una propuesta editorial por la que se compromete a publicarme el título “Mis Cuentos”, que se integra por las narraciones siguientes: a) Leyendas y sagas de la mitología nórdica, b) Los vikingos y su mitología, y c) La vida desde los inicios, para los niños. Su correo electrónico es: editor3@grupoeditorialeuropa.es/ Sin embargo, tengo redactada mi primera novela, de la que no falta ni un detalle, que se titula “Una comunidad de Carmelitas descalzas”, incorporando este título sendas fotografías. Son sus dos personajes centrales Jorge y Luis Enrique, quienes con diálogos llenos de frescura y sinceridad nos abren las puertas del convento de Santa Teresa de San Sebastián. Dicha novela se encuentra en la bandeja de entrada, pero aún no tiene un destinatario concreto. Y, últimamente, se ha redactado otra novela, titulada El advenimiento de la ultraderecha, con una extensión parecida a la anterior. Texto de la contraportada (máximo 500 caracteres con espacios). Sinopsis: Este ensayo se titula La filosofía árabe, por lo que, buscando sus raíces, hemos tenido que remontarnos a la Edad Media, para hablar así del neoplatonismo y del aristotelismo en boga. Se caracteriza esta filosofía, al igual que la cristiana medieval, por tener que respetar las creencias de un libro sagrado, en este caso el Corán, y verse obligada a definir sus relaciones, a veces tempestuosas y contradictorias, con la religión o la teología. Las principales características de esta filosofía son: Es una religión revelada, prescribe un modo de vida completo, es universal y promueve el humanismo, enfatiza la simplicidad y la practicidad, y equilibra los intereses individuales y sociales. La doctrina, la ley y el pensamiento islámicos en general se basan en cuatro fuentes o principios fundamentales (uṣūl): (1) el Corán, (2) la Sunnah (“Tradiciones”), (3) el ijmāʿ (“consenso”) y (4) el ijtihād (“pensamiento individual”). La primera filosofía árabe aparece muy determinada por el neopitagorismo y por el aristotelismo. La filosofía islámica es la filosofía surgida de la tradición islámica. Incluye el conjunto de ideas relacionadas con la vida, el universo, la ética, la sociedad y demás cuestiones fundamentales vinculadas al mundo islámico. La filosofía árabe surge propiamente en el s. IX, en Bagdad, en una época culturalmente oscura para el mundo cristiano, cuando los califas de la era abbasida (descendientes de al-Abbas, tío de Mahoma) inician la recopilación y traducción de manuscritos de la filosofía griega. El concepto islámico fundamental es que todo el universo fue creado por Alá, a quien el Islam llama Alá, y que es el Señor y Soberano del universo, al cual solo Él sustenta . Él creó al hombre y asignó a cada ser humano un período fijo de vida que debe pasar en la tierra. Para continuar con el estudio de la herencia neoplatónica en las tierras del Islam sería interesante comparar el averroísmo con otros actores. Tomás de Aquino volverá a oponerse a la influencia averroísta en Occidente. Otro vínculo podría ser una comparación entre el averroísmo y el mutazilismo, una rama del Islam que antes estaba en vigor bajo el califato abasí. Su derrota marcará el auge del sunismo tradicional, de estas escuelas de jurisprudencia y teología, así como de los doctores de la ley. El almohadismo y el mutazilismo también parecen tener en común el devolver un lugar preeminente al califato sobre los doctores de la ley. Etc., etc. Texto solapa contraportada (máximo 300 caracteres con espacios): En este ensayo también se hace mención de la llamada Escuela de Traductores de Toledo. Por otro lado, la filosofía islámica temprana tuvo inicio con Al-Kindi en el siglo II del calendario musulmán (comienzos del siglo IX d. C.) y terminó con Ibn-Rushd (Averroes) siglo VI d. H. (finales del siglo XII d. C.), coincidiendo ampliamente con la Edad de Oro del islam. La muerte de Averroes marcó de manera efectiva el final de una disciplina particular de filosofía islámica llamada usualmente la escuela peripatética islámica, y la actividad filosófica tuvo un importante declive en países islámicos occidentales tales como la Iberia islámica y el Norte de África. La tradición islámica actual combina algunos pensamientos del neoplatonismo y del aristotelismo con otros conceptos que fueron insertados mediante el desarrollo del Islam. Ciertos filósofos de peso como el árabe al-Kindi y los persas al-Farabi y Avicena, así como Ibn Tufail y Averroes, originarios de la península ibérica, precisaron algunas interpretaciones de Aristóteles que fueron después absorbidas por los intelectuales judíos y cristianos. La historia de la filosofía islámica contiene ejemplos significativos de otros filósofos que abordaron un gran número de cuestiones que terminaron por influenciar al escolasticismo medieval de Europa, entre ellos se encuentran Al-Ghazali y Mulla Sadra. ¿Qué concepto –o conceptos- pretende transmitir en su Libro? Los musulmanes, y en menor medida los cristianos y los judíos, contribuyeron con el folclore arábigo y se distanciaron entre sí de acuerdo a sus dogmas filosóficos más que por sus doctrinas religiosas. Cuando los pueblos árabe y bereber llegaron a la península ibérica, la literatura filosófica arábiga fue traducida a los idiomas hebreo y latín; contribuyendo al desarrollo de la filosofía europea. Aquí no podemos olvidar la llamada Escuela de Traductores de Toledo. Además, la filosofía islámica tuvo un gran impacto en la Europa cristiana, donde traducciones al latín de textos filosóficos en árabe «llevaron a la transformación de casi todas las disciplinas filosóficas en el mundo latino medieval», con una influencia particularmente fuerte de filósofos musulmanes en la filosofía natural, la psicología y la metafísica. ¿Qué significa el título de esta obra? La filosofía islámica clásica tuvo una importante influencia en el desarrollo de la filosofía moderna. El período clásico de la filosofía islámica coincide con la Edad de Oro del Islam, fechada, aproximadamente, entre los siglos VIII y XVI. Algunos ejemplos de los logros de los filósofos musulmanes son el desarrollo de una estricta citación científica (la Isnād) y el desarrollo de un método de investigación científico para refutar las hipótesis, la ijtihad, que podía ser aplicado en general a diversos tipos de cuestiones. Después de Aristóteles, aunque su escuela fue abandonada en ese entonces, no se perdió completamente. Las obras escritas por los filósofos seguidores de esta escuela y también las obras de Plotino y de sus discípulos, pasarían de mano en mano en los centros académicos de Oriente Medio hasta que los musulmanes, persuadidos por uno de los gobernadores abasidas (en el siglo VII d. C), decidieran traducirlos al árabe. Hay que distinguir dos corrientes en el pensamiento islámico temprano. La primera es Kalam, que sobre todo trata sobre cuestiones teológicas del Islam, y la otra es Falsafa, que se centró en interpretaciones del aristotelismo y del neoplatonismo. Hubo intentos posteriores de parte de filósofos-teólogos por armonizar ambas tendencias, en particular los de Avicena y Averroes, y otros no tan relevantes como los de Ibn al-Haytham (Alhacén), Abū Rayhān al-Bīrūnī, Ibn Tufayl (Abubacer) y Ibn al-Nafis. ¿Cuál es el público principal al que va dirigido el libro? Demasiado modesto como para llamarse sabio, Pitágoras prefirió denominarse filósofo, “amigo de la sabiduría”. Lo mismo hizo Sócrates, ése es el origen tradicional de la palabra y su etimología. En el siglo XVIII, los “filósofos” designan a un grupo que se constituye en torno a la defensa de las Luces de la Razón (Diderot, etc.). Entre esos dos períodos, un filósofo era un sabedor, un sabio en la acepción general de la palabra. Hay que llegarse al siglo XIX para que el filósofo adquiera un sentido más técnico: el de metafísico. En nuestros días se denomina con demasiada facilidad y de forma abusiva “filósofos” a los que enseñan filosofía, a los que escriben artículos en los periódicos, ensayos rápidos, o simplemente hablan. En el lenguaje corriente basta con mostrar que se tienen algunas vagas ideas con pretensiones personales para verse tachado de filósofo. Lógico entonces que la palabra haya degenerado hacia un sentido más peyorativo: soñador, que no tiene sentido de la realidad, intelectual de difuso pensamiento, falsamente sofisticado, evanescente. Describa el libro en tres palabras: Judíos, moros y cristianos: una buena convivencia. --------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------