jueves, 7 de mayo de 2020

Arte Vasco (IV)


La artesanía popular
1.1.1.1.            Introducción

La mayor parte de los productos que constituyen el acervo de las artes populares de este país, arbolado y rocoso, se encuentran íntimamente vinculados a la vida de agricultores y pastores y a las necesidades de quienes ejercen estos trabajos. La madera, el hierro y la piedra definen la cultura material vasca, que en ocasiones sorprende por el hecho diferencial de convertir el trabajo con estos elementos  en  un deporte, en el que la destreza del hombre se enfrenta a la fuerza de la naturaleza.
1.1.1.2.            La cantería

La fama de los tallistas vascos desde la época medieval la propició la tierra en la que habían nacido, pródiga en minerales. Las rocas, sobre todo calizas[1] –aunque también abundaban la pizarra[2], el granito[3], las areniscas[4] y las ofitas[5]-, fueron labradas por las hábiles manos de los antiguos pedreros, que, en cuadrillas, iban allá donde se les requería para tallar trillos de pedernal. Los secretos del oficio se transmitían de padres a hijos, y eso dio lugar a la aparición de una jerga gremial. El factor más importante para el buen picado de las piedras era el juego de las muñecas, su vaivén rítmico aprovechando el rebote de la piqueta. Se tallaban ruedas de molino de piedra y sus difíciles rodetes de una sola pieza (especialidad exclusivamente vasca), cruces de término, estelas discoideas, picotas y escudos, que eran decorados con dibujos geométricos, fitomorfos y antropomórficos, y también con el lauburu (símbolo del País Vasco).
1.1.1.3.            El cuero

La producción artesana en cuero se vincula a la vida campesina y engloba indumentaria, recipientes y útiles. El espaldero, utilizado por pastores, leñadores y carboneros para protegerse de las inclemencias del tiempo, se confeccionaba con una gran piel de macho cabrío esquilado (aunque  también podía ser de piel de ovino con toda su lana), a la que se cosían seis correas para sujetarla al cuerpo. Las abarkas[6] se realizaban con piel seca pero sin curtir, de bovino e incluso de jabalí. Entre los recipientes se encuentran los odres para aceite (de piel de cabra o de cabrito entera) y las botas para vino (tomando sólo una parte del animal). Los primeros se cerraban con cuerdas  que estrangulaban el orificio de salida. Otros objetos realizados total o parcialmente con cuero eran las correas que sujetaban el yugo a los cuernos de los animales de arrastre, los cedazos de piel de cabra afeitada con que se eliminaban las impurezas de la harina y los mayales destinados a trillar trigo o desgranar alubias.
1.1.1.4.            La forja

El empleo más antiguo de la forja dio lugar a aperos de labranza ideados para el trabajo a brazo, como el mayal para trillar y la laya[7], una horquilla larga de mango corto  que se realizaba teniendo en cuenta las características físicas de cada persona, por lo cual no había dos ejemplares iguales. Al yugo[8], cuya elegante hechura de madera profusamente decorada ocultaban innumerables vueltas de correas, se le añadían en la parte superior, cuando formaba parte del carro de boda, un grupo de campanillas, cuyo objeto era ahuyentar de la pareja de recién casados  maleficios como el que suponía la presencia del tejón[9], con cuya piel se cubría, costumbre de la cual deriva su nombre, azkonarra. Como ejemplos del uso ornamental de la forja están las veletas y las aldabas zoomorfas o antropomorfas. El grabado dio lugar a una disciplina de gran raigambre como el damasquinado, que consiste en incrustar oro y plata en acero.
1.1.1.5.            La lana y el lino

En las zonas pastoriles, el hilado de la lana se efectuaba partiendo del copo, sujeto en la rueca. La fibra se estiraba con los dedos ensalivados y posteriormente se retorcía en una especie de peonza en forma de diábolo, la maratilla.  La artesanía lanar produjo creaciones tan características como la boina o txapela y las capas de punto o kapusai de los pastores. El lino, materia prima de gran importancia en la indumentaria vasca, se transformaba en paños tras un laborioso proceso de blanqueo, aclarado y secado en madejas. De las diferentes fases se encargaban hilanderas y euntzales o pañeros. Estos últimos elaboraban los lienzos de una comunidad, cobraban su trabajo como los molinos maquileros y vendían los sobrantes a  las urbes. Los artesanos tejedores tendían a la repetición rítmica del dibujo y por lo común evitaban las combinaciones de colores. Por encima de adornos  como los flecos y las borlas prevalecía el  bordado de punto de cruz, realizado sobre dos ejes perpendiculares y dejando las líneas blancas sin macizar.
1.1.1.6.            La madera

El trabajo con este material se circunscribe en general a la vida doméstica en el caserío y dio lugar a diversos utensilios, algunos de ellos destinados a la industria láctea, como el kaiku (recipiente empleado en las labores de ordeño), los cinchos para el queso, la oporra (tazón de gran tamaño para tomar leche y talo) y la alaskoa (vasija para cuajada). Entre el mobiliario del caserío, cuya vida gira en torno al hogar, destacan el txitxillu (banco de respaldo alto con mesa abatible en el centro, que en ocasiones servía para delimitar el espacio en la cocina), los diversos tipos de sillas, la kutxa (arca decorada donde se conservaban generalmente las cosas del ajuar, pero también trigo, maíz y harina), el granero (una variante del arca en forma de hórreo, con diversos compartimentos, que se colocaba en el sabayado) y la oako, cuna balancín. Forman asimismo parte de esta artesanía objetos tan dispares como los yugos (cuyos motivos ornamentales tenían un sentido mágico de protección del ganado), los bastones o makillas, las cucharas de mango ancho y las taloaskeas (platos usados como artesapara amasar la harina de maíz y elaborar tortas) pastoriles, las estelas de los caminos e instrumentos como el txistu y la zalapartaka, tambor que acompaña desde antiguo ritos laboralescomo la finalización del prensado de la manzana o la  fabricación de cal.
           

1.1.2.  El siglo de oro de la iconografía vasca

El Renacimiento es el movimiento cultural y artístico iniciado en Italia en el siglo XV que dirige sus ojos al clasicismo romano y al hombre como centro de las cosas, superada la tradición teocéntrica medieval.
No es de extrañar que sea en Italia donde se produce tal proceso pues el impresionante legado del viejo imperio romano estuvo presente incluso en plena época medieval y el mundo italiano nunca se llegó a desapegar del todo, como demuestra, incluso, su arte románico peculiar.
El trasvase de la cultura y arte del Renacimiento al resto de Europa fue lento y desigual y para lo que centra nuestro interés, el arte en España, podemos decir que sus primeras manifestaciones comienzan en la penúltima década del siglo XV y se finaliza en los primeros años del siglo XVII.
El Renacimiento en España tarda en penetrar desde Italia, especialmente por la fuerza que el gótico final isabelino tiene en nuestras tierras.
De hecho, la primera manifestación de la arquitectura renacentista en España, como es el Palacio de los Duques de Medinaceli de Cogolludo (Guadalajara) muestra una simbiosis de estilos. Por un lado, imita con su estructura arquitectónica los palacios del Quattrocento italiano, incluyendo puerta y aparejo de sillería almohadillada. Sin embargo, la crestería y sus ventanales son todavía claramente tardogóticos.
La escultura del Renacimiento en España tiene una clara influencia italianizante, a la que no son ajenas al relación entre Aragón e Italia.
A pesar de su marcado clasicismo, la gran influencia católica española hace que los temas mitológicos sean superados por los religiosos y los funerarios, desapareciendo casi por completo el desnudo.
Se trata de una escultura de hondo sentido religioso y de gran emotividad.
Presenta gran originalidad por los materiales empleados. Tal es el caso de la escultura hecha en madera policromada con la técnica del estofado, técnica empleada de manera casi sistemática en los retablos.
Aunque el clasicismo de la pintura renacentista italiana pugnó por entrar en nuestro país, el fervor religioso del catolicismo español no lo permite de manera intensa. En este contexto, el desnudo apenas existe y si lo hace es cargado e exaltación mística.
Algunos importantes pintores del Renacimiento español son la Familia Osona, Fernando Yáñez, la Familia Masip, sobre todo Juan de Juanes, Alejo Fernández, Alonso y Pedro Berruguete, Fernández de Navarrete, Sánchez Coello, Juan Pantoja de la Cruz, Luis de Morales "El Divino" y por supuesto, el líder indiscutible del Manierismo español, Domenico Teothocopulos "El Greco"
            Yendo poco a poco apuntamos que la arquitectura del gótico en España tiene dos fases importantes separadas por un lapso detiempo de cierto vacío. En primer lugar, tiene sus momentos de mayor esplendor en el siglo XIII, tras la expansión definitiva de la Reconquista. La batalla de la Navas de Tolosa[10] y el fin de la amenzaza almohade supone una estabilidad y prosperidad económica que permite acometer las grandes fábricas catedralicias a imagen (aunque con adaptaciones) del gótico francés. Este esplendor no duró mucho pues en el siglo XIV España se ve afectada, como gran parte de Europa, por la plaga de las guerras entre nobles y reyes (En España especialmente la de los partidarios de Pedro el Cruel y Enrique de Tratámara) y sobre todo, la Peste Negra que asoló España, como a casi toda Europa, a mitad de este siglo. Por tanto, habrá que esperar a finales del sig. XV, en tiempo del reinado de los Reyes Católicos cuando se produce un gran resurgimiento a todos los niveles: unificación religiosa, descubrimiento de América, final de la Reconquista[11] por la toma de Granada, publicación de la primera gramática española, unidad territorial, etc. En este momento nace un estilo que se ha llmado "Gótico Isabelino" o "Estilo Isabel[12]". Se trata de un estilo original de gótico castellano, que recibe influencia alemana y flamenca. La mayoría de los edificios del Gótico Isabelino son encargados por los Reyes Católicos o reciben financiación por ellos.
            En este citado momento de esplendor constructivo se erigen edificios religiosos que tiene como las siguientes características principales:
·         Se trata de templos muy amplios. De una única nave y capillas entre los contrafuertes. Las dependencias se organizan en torno a un patio cuadrangular con dos crujías[13] (pisos).
·         Predomina la horizontalidad frente a la verticalidad anhelada en el gótico del periodo clásico.
·         Determinado elementos arquitectónicos y decorativos anuncian la llegada del Renacimiento.
·         Se funden elementos del gótico flamígero con la influencia flamenca.
·         Las bóvedas de crucería se complican en forma de estrella, con arcos terceletes, combados, etc.
·         Predomina la decoración propagandística pero con el exterior bastante austero. Se esculpen motivos heráldicos[14] y epigráficos, así como algunos motivos que creó Antonio de Nebrija tales como el famoso yugo y flechas, granadas (fruta como símbolo de la conquista de la ciudad de Granada, también el árbol), cadenas, conchas, arcos mixtilíneos...
Las obras más importantes están en Burgos (Cartuja de Miraflores), Ávila (Monasterio de Santo Tomás), Toledo (Monasterio de San Juan de los reyes) y Valladolid (Colegio de San Gregorio).


Las primeras manifestaciones del Renacimiento[15] aparecen como pequeñas incrustaciones en edificaciones
góticas anteriores, aunque en otras ocasiones las que se iniciaron en el período gótico y concluyeron en el siguiente período recogían ya maneras romanas. Así, la parte superior de la fachada principal del monasterio de Bidaurreta (1515) y los accesos de comunicación entre el templo de San Miguel y su claustro[16] (1526), ambos en Oñati (Gipuzkoa), donde al parecer intervinieron tanto Diego de Siloe  como Rodrigo Gil de Hontañón, suponen leves muestras iniciales que conducen al momento plateresco[17], cuya manifestación vizcaína más importante es la colegiata[18] de Santa María de Zenarruza (Goierria-Ziortza, circa 1560). Algo parecido ocurre en el claustro de San Telmo (Donostia-San Sebastián, 1531-1551), de fray Martín de Santiago, quien importó sus ideas y sus planos desde Salamanca. Donde la ostentación adquiere ya un carácter emblemático es en la Universidad de Oñati, principalmente en la fachada obrada por Pierre Picart en 1545. Otras obras de tono menor por su dimensión pero significativas por sus avances son, entre otras, la portada[19] de la iglesia de la Encarnación (circa 1560), ya definitivamente alejada del plateresco, igual que el imponente pórtico de la catedral de Santiago (1572), ambas en Bilbao. En Vitoria-Gasteiz, la fachada del convento de Santa Cruz (circa 1550) es el resultado del mecenazgo[20] de un consejero de Carlos V; dentro de la riqueza arquitectónica que el renacimiento aportó a la ciudad alavesa, se encuentra la fragmentaria portada del hospital de Santa María. Más destacables son los palacios de Escoriaza-Esquibel  (1530-1541), de Salinas y de Bendaña (circa 1525), cuyos promotores se expresaban mediante las esculturas de sus fachadas[21]. De forma paralela, se produjo en el País Vasco un proceso por el que formas[22] y mecanismos procedentes del gótico se sintetizaron con aportaciones clasicistas[23], cuyo resultado recibió el nombre de  gótico vasco. En Gipuzkoa existen casos  notables de este tipo, especialmente en localidades de importancia (Eibar, Deba, Bergara, Tolosa, Rentería…); en Bizcaia, los casos más sobresalientes están en Gernika-Lumo, Elorrio, Markina-Xemein, Arratzu, Zamudio…, mientras que en Araba el templo de San Vicente de Vitoria-Gasteiz es su mejor ejemplo. Pero, tras esta lectura rápida, iremos más despacio, aunque nos fijaremos hasta en los detalles.

            En la localidad guipuzcoana de Oñate encontramos el mejor ejemplo de que puede ser en una ciudad hoy en día pequeña, donde se pueden encontrar grandes y numerosos ejemplos de monumentos artísticos. No siempre las más importantes manifestaciones de arte se concentran en lo que hoy son capitales y grandes ciudades.
Oñate cuenta con monumentos e iglesias renacentistas de un gran valor, no sólo por su calidad, sino también por su relevancia en el contexto artístico vasco, que ya hemos mencionado en otras ocasiones como bastante peculiar. Así, la iglesia parroquial de San Miguel, construida fundamentalmente en el siglo XV, alberga dos grandes obras del siglo XVI en su capilla de la Piedad: un fabuloso retablo plateresco obra de Pierre Picart; y un sepulcro atribuido a Diego de Siloé para Rodrigo Mercado de Zuazola, obispo y gran mecenas de esta ciudad.                       También del siglo XVI es la ermita de San Martín, en la que también trabajó Pierre Picart, al igual que en la Universidad del Santo Espíritu. Es este gran monumento renacentista, la Universidad, la más importante de las obras renacentistas con que cuenta Oñate. Destaca del conjunto la puerta principal, donde se desarrolla un programa iconográfico que fusiona motivos paganos y cristianos referentes al estudio y la erudición; esta portada se encuentra flanqueada por dos grandes pilastrones sobresalientes del muro y que se erigen como torrecillas de rica decoración escultórica.
            En el interior de la Universidad encontramos un sobrio claustro plenamente renacentista. Se trata de una construcción de doble arquería de medio punto, con medallones en las enjutas que portan efigies a la romanade figuras históricas y mitológicas, sin faltar los emperadores Carlos I y su esposa Isabel de Portugal. Enorme serenidadtransmite este magnífico patio… sobran las palabras.
            En otro sentido, el historiador alemán Georg Weise da a entender que poco después del advenimiento del rey Felipe II y en la última etapa del Concilio de Trento, hacia 1560, se produjo una “brusca” cesura: la que separa el Pleno Renacimiento de lo que luego se llamará el período barroco. Esta cesura es más visible en Italia que en España.
            En el País Vasco el Renacimiento se prolonga y no es fácil definir las fronteras que separan el Primer Renacimiento del Renacimiento clásico, porque dado que lo normal es identificar el primero con el arte plateresco, hallamos grutescos[24] y otros ornamentos de ese lenguaje enmarcado e incluso integrando obras y conjuntos artísticos que debemos calificar como representantes de un Renacimiento maduro.
            Por otra parte, dada la importancia que hasta ese siglo han tenido la constitución gremial[25] y los talleres artísticos locales (la artenía[26]) y que sigue manteniéndose, podemos desplegar nuestro estudio prestando especial atención a los diversos territorios de Vasconia, aunque conscientes de que para algunos artistas especialmente importantes no existieron fronteras que les impidieran contrastar obras en las diversas provincias del País.
            Algunos historiadores han señalado la mayor relevancia y calidad que parece tener, en el siglo XVI, la escultura vasca en comparación con la pintura. Esta apreciación responde a  la realidad, sobre todo si se aplica a las provincias cantábricas, pero no resulta tan exacta si se piensa en el reino de Navarra donde una infravaloración de los pintores parece más bien fruto del desconocimiento  de una documentación que ha ido desvelándose sólo en fechas recientes , merced a la meritoria labor de investigadores locales.
            En esta ocasión, en que nos detenemos en la bella ciudad de San Sebastián, capital de Guipúzcoa, recalamos en la Iglesia-Museo de San Telmo. Allí, se custodian numerosas obras de arte y hallazgos arqueológicos; entre sus fondos artísticos correspondientes al siglo XVI, destacan pinturas de El GrecoFernández de Navarrete o Sánchez Coello. En este mismo espacio museístico, hace unos años se descubrieron y restauraron unos frescos[27] del XVI de un gran interés, debido a su excepcionalidad en el contexto artístico vasco y a su más que posible relación con el foco pictórico escurialense. Pero en lugar de detenernos en analizar dichas pinturas, vamos a recrearnos en contemplar una serie de audiovisuales que se editaron a raíz de su restauración.
           La conservación y restauración de su patrimonio debe ser, sin duda, uno de los aspectos prioritarios de cualquier institución, ya sea pública o privada. El patrimonio histórico-artístico constituye un referente para las sociedades y un documento de incalculable valor para las mismas; por ello, es imprescindible su correcta restauración y puesta en valor, como ocurrió, de manera correctísima y loable, en este interesante caso.
                El término de Cinquecento  se utiliza para designar el estilo artístico que se desarrolla en Italia durante el siglo XVI. En principio se le consideró como un único movimiento, hoy en día la crítica establece la separación entre Alto Renacimiento y Manierismo.
            El Cinquecento se deriva de las formas del siglo XV, que había estado dedicado a una continua investigación, a un intento de codificar un nuevo lenguaje artístico, a dar un nuevo arte a una nueva sociedad moderna, pero con base en la Antigüedad clásica. A finales de siglo van a aparecer una serie de artistas que plantean la crisis de ese lenguaje y lo cuestionan. Se separan de los autores anteriores e introducen nuevos géneros; éstos cierran el siglo.


                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                      
     
                Principalmente en la ornamentación, sustituida de forma progresiva por un lenguaje plateresco, con una desenvoltura renacentista[28] que se consolida en las figuras exentas. Por otra parte, en la segunda mitad, se establece con gran arraigo la escuela romanista de raíz manierista italiana. De la primera secuencia destacan el retablo[29] de la capilla de San Martín de Azpeitia (Gipuzkoa, 1521), de J. de París y A. de Pignel; el retablo plateresco del monasterio de Bidaurreta y el de la capilla de la Piedad de la iglesia de San Miguel  (1536), éste diseñado por Gaspar de Tordesillas y trabajado por escultores vascos, ambos en Oñati, así como la capilla del Espíritu Santo de la universidad de dicha ciudad, creación plateresca atribuible a Pierre Picart. En Bizkaia, se impuso el peso de la presencia de Guiot de Beaugrant, en cuyo taller, además de su hermano Juan, colaboraron otros artistas. A Juan de Ayala, también discípulo de Beaugrant, se le atribuye el sepulcro de Pedro Martínez de Araba (1564-1567) en la parroquia de San Pedro de Vitoria-Gasteiz, ciudad en la que destaca el retablo del Dulce Nombre de la catedral, obra vasca realizada e importada desde Amberes hacia 1550. Respecto a la escultura romanista, fue impuesta en gran medida por el prestigio e influencia de Juan de Anchieta, de quien en Gipuzkoa sólo queda entero el retablo de San Pedro de Zumaia (1578), aunque sus numerosos discípulos dejaron una obra prolífica; entre ellos destaca Ambrosio de Bengoechea (retablo de la iglesia de San Vicente, 1583, realizado por Juan de Iriarte). Juan de Anchieta (Azpeitia, 1540-?, 1588) fue, por tanto, un escultor español.  Se formó en Italia, donde recibió la influencia renacentista, y a su vuelta a España se convirtió en uno de los principales escultores españoles de temática religiosa. Su obra ejerció una destacada influencia en el ámbito navarro, vasco y riojano. Existen dudas acerca de la autenticidad de algunas de sus creaciones, aunque parece probada su participación en el retablo mayor de Santa Clara de Briviesca (Burgos), a pesar de que en este caso la obra se atribuya a Pedro López de Gámiz. En la ciudad de Burgos, y hacia 1576, realizó La Asunción y La coronación de la Virgen para el retablo mayor de la catedral y otro retablo para el monasterio de Las Huelgas. Para la Seo de Zaragoza labró el retablo de san Miguel, y en la catedral de Jaca realizó, en alabastro, el retablo de la Trinidad, en el que sobresale la figura de Dios Padre.
Hacemos de nuevo un alto en el camino. Se llama manierismo al estilo artístico de transición entre el Renacimiento y el Barroco. Se inició a partir de la segunda mitad del siglo XVI en Roma y en Florencia. Considerando la maniera (estilo) de los grandes maestros del Renacimiento como modelos clásicos a imitar y reelaborar (especialmente la obra de Rafael, Miguel Ángel y Leonardo da Vinci), los manieristas llegaron en todos los campos del arte, especialmente en pintura, a formas en las que los cuerpos se alargan elegantemente, se retuercen en giros complicados o se estiran con ímpetu místico.                                                                                                    El manierismo[30] está  representado por un conjunto de tendencias estéticas aplicadas a la pintura, la escultura, la arquitectura, etc., en los siglos XVI y XVII, y extendidas por Italia,  España, Francia y los Países Bajos. El refinamiento  rebuscado,  el detallismo, etc., parecen una réplica a  la serenidad armoniosa y al equilibrio formal del Renacimiento.
            El Manierismo supone, con respecto al renacimiento clásico, un distanciamiento que se empieza a producir a partir de la fecha de la muerte de Rafael, acaecida en 1520. Esta quiebra en la armonía tiene su base en acontecimientos sociales, como fue la epidemia de peste de 1522, la invasión de Italia por tropas francesas y españolas, el Saco de Roma en 1527, la ruptura en la unidad de la Iglesia con la Reforma protestante, la crisis económica provocada por la llegada del racionalismo económico, el nacimiento de la concepción científico-natural del mundo y la nueva forma de entender el patronazgo y la obra de arte.
            El Manierismo ya se había iniciado en las últimas obras de Rafael y en toda la etapa final de Miguel Ángel. La meta de los artistas manieristas fue la ruptura de la unidad espacial y del equilibrio: el espacio lo entendieron como diverso y, por lo tanto, con diferentes visiones. Frente al agrupamiento masivo de figuras se oponen espacios vacíos y los motivos principales pasan a situarse en un segundo plano, mientras que los secundarios adquieren una capital importancia.Dentro del Manierismo se han distinguido dos corrientes: el espiritualismo místico muy exacerbado, cuyo mejor representante es El Greco, y el naturalismo panteísta, en el que las cosas reales aparecen muy detalladas, cuyo mejor representante es Brueghel. Sin embargo estas dos tendencias no aparecen siempre separadas. El manierismo puede ser definido como el mundo de las cosas reales, enmarcadas en un espacio ficticio. Se produjo desde 1520 hasta fines de siglo, en que adquirió fuerza el barroco, estilo con el que tendrá una importantísima diferencia: mientras que el manierismo se realiza exclusivamente para una clase social elevada, el Barroco es un estilo popular. El Manierismo además coincide con el momento de internacionalización del Renacimiento, pues será a partir de 1520 cuando éste se extienda por toda Europa.
          El Manierismo es el producto de una sociedad escéptica y preocupada por el gozo y el refinamiento, sólo entusiasmada por rodearse de belleza. Las obras de este período tendrán un marcado carácter subjetivo y antinaturalista. La belleza no se descubre sólo mediante la simplicidad natural, sino creando un arte artificial en el que la naturaleza y la imitación dejan de ser el modelo y el eje de la creación artística. El ideal de belleza se forma en la mente del artista y es resultado, no de la imitación, sino de la especulación y el invento. Se rechaza la pretendida superioridad del arte antiguo frente al consciente conocimiento y destreza del artista y a su libertad creativa.
          El Manierismo, fenómeno de origen italiano, sólo es entendible donde el lenguaje clásico se ha refinado y donde, como en el caso de Italia y los artistas del alto Renacimiento, se han impuesto las bases de su superación. Se extiende con facilidad por algunas cortes europeas, donde el gusto por la elegancia, lo complejo y lo sofisticado mantiene la tradición tardo-gótica en el siglo XVI. Son formas que comparten algunas características con las manieristas, pero a las que falta la experiencia clásica y la armonía de la que parten los artistas italianos para sustituirla.
          Difíciles de clasificar son las obras raras o con falta de conocimiento de las normas clásicas, o las que recogen elementos manieristas y los incluyen dentro de tradiciones locales, en lugares que, como España, no han introducido y aceptado las normas clásicas y dan lugar a formas híbridas de valoración distinta de la propiamente manierista.
La necesidad del manierismo de encontrar nuevas soluciones, sin valorar las del pasado, hizo indispensable el intercambio de experiencias y la capacidad de enfrentarse con nuevas situaciones. Esto facilitó el encuentro con otras tradiciones y culturas y contribuyó a la difusión de sus formas
            El manierismo,  fruto de una formal e intelectual aplicación de los modelos clásicos, prepara de esta manera el estilo barroco. La pintura manierista italiana tuvo sus principales exponentes en Pontormo , Rosso Fiorentino, Beccafumi, Tintoretto y Caravaggio. En Europa, el manierismo encontró aspectos originales en España, con la prodigiosa personalidad de El Greco[31] en pintura, el escultor Alonso Berruguete, y la figura de Juan de Herrera, autor de El Escorial; en Francia, con la escuela de Fontainebleau dirigida por italianos; en Flandes y Países Bajos, con los manieristas de Amberes o los romanistas.
            Aclaramos que se dice romanista de los pintores que, en el siglo XVI, siguieron el estilo de la pintura romana de la época.
            La pintura se caracterizó por la casi nula existencia de representantes autóctonos en los territorios de Bizkaia, Gipuzkoa y Araba, así como por el general abastecimiento de cuadros en los mercados del norte de Europa. Característica de la pintura flamenca es la utilización de la pintura al óleo[32], utilizada sobre todo en los retablos[33] de las iglesias. Se atribuye a los flamencos[34] Van Connixloo  el citado retablo de San Antón en San Pedro de Zumaia y Jan Joest de calcar el retablo y la tabla votiva de San Bernabé en la misma iglesia, que son las pinturas conocidas más importantes existentes en Gipuzkoa. En Bizcaia están el tríptico[35] flamenco de la capilla de los Gorostiza en Santa María de Portugalete, atribuida en alguna ocasión a Guiot de Beaugrant, así como el anónimo retablo de la colegiata de Santa María de Zenarruza (Goierria-Ziortza), probablemente del escultor y pintor alavés Juan de Ayala. El primer pintor vizcaíno relevante fue Francisco de Mendieta, autor del cuadro neoflamenco El besamanos (1609).  Por lo tanto, Francisco de Mendieta y Retes fue un  escritor y pintor español del siglo XVI, nacido, según las fuentes, en Mendieta o Menagarai (Álava) en 1556. Hijo de María de Retes (natural de Menagarai -Álava-), pasó casi toda su vida en Bilbao donde, en sus primeros años, gozó de la protección del pintor Francisco Vázquez, del que era criada su madre y, posiblemente, su padre natural, con quién aprendió el oficio y cuyo apellido utilizó en alguna ocasión, firmando alguna de sus obras con el nombre de Francisco Vázquez Mendieta. En 1616 se estableció en Orduña, donde se conserva su casa blasonada con las armas de los Vázquez y los Mendieta. Se desconoce la fecha de su muerte, pero consta que en 1624 había ya fallecido, pues en ese año cobran sus herederos, su hija Juana y su yerno, el entallador Juan de Gante. Entre sus obras de pintura destaca La Jura de los Fueros del Señorío de Vizcaya por Fernando V de Castilla (1609), conservada en la Casa de Juntas de Guernica, la más célebre de sus pinturas y de la que existen varias réplicas, que muestra al rey Fernando el Católico recibiendo la pleitesía de las Juntas Generales, reunidas en Guernica junto al árbol, el 30 de julio de 1476, tras la jura de los fueros del Señorío de Vizcaya por parte del monarca. Similar valor etnográfico, por ser reflejo de la moda y vestir del momento, son algunos cuadros dedicados a la Virgen de Begoña y quizá pintados para su santuario: Boda de hidalgos en Begoña 1607, (Diputación Foral de Guipúzcoa) y Milagro en Begoña, 1589 (Monasterio de las Descalzas RealesMadrid). Consta además que trabajó para la parroquia de Santiago de Bilbao, donde pintó un cuadro de la historia del rico avariento y completó las pinturas de los retablos. Trabajando aquí se vio envuelto en un pleito al borrar la pintura de una imagen para pintar el escudo de Juan de Bayona, por encargo de este.
            Los pintores manieristas de Álava no ofrecen gran calidad en sus pinturas proterrenacentistas que pueden encontrarse en los retablos de Álava. Predominan en ellos los rasgos propios de una pintura popular, y quizá por esa misma valoración artística, sólo algunos fragmentos han resistido los avatares del tiempo. Dos conjuntos pictóricos que merecen mencionarse son los de Morillas: pinturas sobre la vida de San Pedro, debidos al pincel de Martín de Oñati, y el retablo mixto de Subijana de Morillas, otorgado en almoneda en 1563, y cuya pintura fue contratada al año siguiente por Juan de Salazar, contrato que en 1567 fue traspasado a Tomás de Oñatiy a Andrés de Miñano. A excepción de los dos grupos escultóricos centrales, dedicados a Nuestra Señora y al Calvario, el resto de retablo está constituido por  tableros pictóricos sobre los misterios de la Infancia y la Pasión de Cristo. Evangelistas, santas y alegorías de Virtudes. En todos ellos es palpable la imitación   de modelos de la escuela valenciana coetánea de los Massip y Juan de Juanes.
            Más que la pintura figurativa y de devoción, abunda en este final del siglo ese género de pintura, de complemento decorativo, que se denomina pinceladura mural. Son unas 39 las iglesias alavesas que conservan restos de este tipo de decoración, que consiste en un revestimiento de pintura de trazos casi exclusivamente ornamentales, de colores negros o grises con técnica de temple[36] aplicado en seco. Esta especialidad pictórisca de la pintura de fin de siglo, a veces con cierta pretensión figurativa, habría que relacionarla con el arte, entonces especialmente estimable y cotizado, del estofado[37] y policromado[38] de las esculturas.
            A cerca de la pintura manierista en Vizcaya detaca  el Retablo de Zenarruza. El ábside nos ofrece un conjunto de tres retablos del que destaca el central. Se trata de un mueble del siglo XVI de estilo plateresco que combina pintura y escultura. Se trata de uno de los primeros retablos de estas características en nuestra provincia. Es también de escuela flamenca.Por otro lado, esta dedicación a la Ascensión de la Virgen que aparece representada en su talla central, de elaboración muy popular y tal vez rescatada de un retablo anterior. Bajo ella la pequeña y hermosa talla del siglo XIV, que representa a la Virgen sedente de Zenarruza. Culmina el retablo una crucifixión y la efigie de un Padre eterno. Las calles laterales recogen cuatro tablas pintadas que muestran los momentos centrales de la vida de María: la anunciación, la visitación, el nacimiento de Jesús y la adoración de los Magos. Todo el retablo se encuentra salpicado de relieves de ángeles y figuras mitológicas de todo tipo, clásicas de este estilo renacentista. Así, pues, el  ábside nos ofrece un conjunto de tres retablos del que destaca el central. Se trata de un mueble del siglo XVI de estilo plateresco que combina pintura y escultura. Se trata de uno de los primeros retablos de estas características en nuestra provincia. Es también de escuela flamenca. Está dedicado a la Ascensión de la Virgen que aparece representada en su talla central, de elaboración muy popular y tal vez rescatada de un retablo anterior. Bajo ella la pequeña y hermosa talla del siglo XIV, que representa a la Virgen sedente de Zenarruza. Culmina el retablo una crucifixión y la efigie de un Padre eterno. Las calles laterales recogen cuatro tablas pintadas que muestran los momentos centrales de la vida de María: la anunciación, la visitación, el nacimiento de Jesús y la adoración de los Magos. Todo el retablo se encuentra salpicado de relieves de ángeles y figuras mitológicas de todo tipo, clásicas de este estilo renacentista. El vacío que se abre en el Señorío, al menos en lo que se ha conservado, hasta llegar a algún pintorcomo Francisco de Mendieta , un artista natural de Elorrio y decorador de iglesias, que sin duda ya declinando el siglo, realiza algunas obras como el Besamanos ante Fernando el Católico, cuadro abrumadoramente descriptivo.
            En la provincia de Guipúzcoa, al margen del trabajo de dorar y policromar  esculturas, tarea en la que se  especializaron ciertas familias de artistas (Araoz, Olazarán, Breheville,  Elexalde), no hallamos ningún pintor que merezca recordarse por su trabajo auténticamente artístico, en esta segunda mitad del siglo XVI. En otro sentido, destacamos el políptico que se encuentra guardado en la sacristía  en la parroquia de san Pedro de Bergara.

1.1.9.El Barroco 

            Tras el esplendor artístico y cultural experimentado en la península Ibérica en el siglo XVI, con el barroco se produjo en el País Vasco una fase de notable repliegue cultural de la que se empezó a salir a partir de fines del siglo XVII  y, sobre todo, durante el XVIII. En arquitectura civil, destacan el conjunto de edificios construidos para albergar el Ayuntamiento, como los de Elgoibar (1727-1757), Arrasate/Mondragón (1756-1766) y Oñati (1779-1783). En Araba, el de Labastida/Bastida (1732-1740), ejecutado con trazas de Agustín de Azcárraga, es otro bello ejemplo, mientras el de Arespalditza/Respaldiza, en el cual la iglesia y el Ayuntamiento forman una sola pieza, representa la unión del poder religioso y el político. En cuanto a la arquitectura residencial, los palacios de Lazkano[39] (Gipuzkoa, 1638) y Valdespina (Ermua, 1735-1745) ofrecen las líneas maestras de un doble modelo de vivienda aristocrática, rural y urbana respectivamente. Otros palacios, como la Casa de la Bolsa en Bilbao, componían sus fachadas atendiendo a las disposiciones de las calles inmediatas preexistentes. La Bolsa de Bilbao se constituyó el 21 de julio de 1890. En 1891, en los bajos del Teatro Arriaga se celebraron las primeras sesiones de la Bolsa de Bilbao.​ Desde el año 1905 la Bolsa de Bilbao se ubica en el edificio al que da nombre, en el distrito bilbaíno de Abando, frente a la estación principal de trenes de la ciudad. La Bolsa contribuyó de forma decisiva en el despegue económico de la ciudad durante el Siglo XX, haciendo de Bilbao uno de los principales centros de negocios de toda España. En 1989 se constituyó la Sociedad Rectora de la Bolsa de Valores de Bilbao, y en ese mismo año se creó la Sociedad Promotora Bilbao Plaza Financiera con el con el objeto de desarrollar proyectos y actividades para la potenciación de la Bolsa de Bilbao y su entorno financiero, centrandose en la búsqueda de nuevas oportunidades de negocio para el desarrollo de Bilbao como plaza financiera de primer orden, así como en el fomento de la cultura económica y bursátil en Bilbao, organizando y colaborando en numerosas acciones formativas. Este perspectivismo[40] también se aprecia en la fachada barroca de la basílica de Santa María de Donostia-San Sebastián, aunque en esta época el ámbito constructivo religioso se vio relegado a atrios-pórticos, portadas y torres-campanario, así como a los conventos.            La Basílica de Santa María del Coro de Donostia ocupa el espacio que en un tiempo ocupaba una iglesia románica de los siglos XII y XIII mandada construir por los reyes de Navarra y que entre los años 1522 y 1560 fue ampliada en estilo gótico y renacentista por los Austrias, reyes de España. En el año 1688 se produce una gran explosión en los depósitos de pólvora del Castillo de Mota, que se encontraban en la parte trasera del edificio, y la iglesia resulta profundamente afectada. Las obras de reconstruncción comenzaron en el año 1743 a partir del proyecto de los arquitectos Pedro Ignacio Lizardi y Miguel de Salazar, proyecto que es el que hoy día podemos apreciar. La iglesia se estructura en una planta de salón con tres naves de igual altura y cubiertas a base de bóvedas de crucería finalizadas en 1771. La entrada al templo se realiza por un lateral en forma de nicho y enmarcado por dos torres ricamente decoradas. En el nicho puede observarse la figura de San Sebastián Martir, patron de la ciudad. El santo está también presente en el interior del templo donde podemos encontrar una pintura de Luis Boccia del año 1819. También en el interior, es remarcable el conjunto de estilo clasicista que conforman los retablos central y laterales, son obra de Diego de Villanueva y Francisco Azurmendi. El retablo central está dedicado a la Virgen del Coro que es junto a San Sebastián, la patrona de la ciudad. La imagen de la virgen es una talla en madera de unos 40 cm. que puede datarse entre los siglos XV-XVI. Destaca la dulzura de su expresión y su tez morena. En los pies de la iglesia de encuentra el coro, comunicado mediante una escalinata. En él destaca una sillería de planta semicircular, obra de Francisco Bocente y Mendía y el excelente órgano romántico Cavaillé-Coll de 1863, cuya fachada corresponde a la de un antiguo órgano barroco.                El templo de los jesuitas de Orduña y el de San Nicolás de Bari en Bilbao (obra de Ignacio Ibero, 1743-1756) son ejemplos de los escasos recintos religiosos construidos, igual que el santuario de Loiola[41] (Azpeitia, Gipuzkoa, 1681-1738), proyecto de Carlo Fontana para la Compañía de Jesús[42] y realización de J. Begrand e Ignacio Ibero, con posible participación de J. B. de Churriguera. En primer lugar, la iglesia de la Sagrada Familia de los Jesuitas de Orduña es de tres naves con cabecera cuadrada y un crucero cuyos brazos se inscriben en el rectángulo que describen las tres naves, que son de cuatro tramos, alcanzando la nave central mayor altura que las laterales. Este sistema de reparto se cubre con bóvedas de albañilería, lunetos en todos los tramos, salvo en el central del crucero, donde se administra una cúpula ciega. Todo el interior está enlucido -hoy muy perdido- y enriquecido con aplicaciones de yeso en paramentos y nivel de las bóvedas. El orduñés D. Juan de Urdanegui, capitán en Perú, tenía desde 1666 la intención de favorecer con legados a su ciudad de origen y de constituir una fundación de tipo docente para sus vecinos.
            En otro sentido, jesuitas son los miembros de la Compañía de Jesús, orden religiosa  de clérigos regulares, fundada por san Ignacio de Loyola con el objeto de formar una milicia al servicio del papa para la difusión del cristianismo y la defensa de la Iglesia; su regla fue aprobada por Paulo III (1539) y definitivamente con la bula Regimini militantis (1540). La Orden está organizada según una jerarquía con un general a la cabeza. Expulsados en el siglo XVII de casi todos los Estados por su influencia política, fueron suprimidos por Clemente XIV en 1773, y restablecidos por Pío VII en 1814. Dedicados a la educación y a la instrucción de la juventud, los jesuitas han instituido escuelas, colegios y universidades.
            En definitiva, por lo tanto, se dice ‘barroco’ del estilo de ornamentación caracterizado por la profusión de volutas[43], roleos[44] y otros adornos en que predomina la línea curva, que se desarrolló, principalmente, en los siglos XVII y XVIII. Se trata  de un período de la cultura europea, y su influencia y desarrollo  en América, en que prevaleció  dicho estilo artístico y que va desde finales del siglo XVI a los primeros decenios del siglo XVIII. El término se hace derivar a veces del portugués barocco (piedra pequeña o irregular).
            La principal actividad de la arquitectura  se centró en la construción de palacios, iglesias y monasterios, en general grandiosos edificios, con aparatosas fachadas e interiores deslumbrantes por su ornamentación. Características peculiares de la visión artística barroca son:  el movimiento, la grandiosidad, la búsqueda de efectos escenográficos[45] y de luz[46], y, sobre todo, el gusto por la ornamentación, obtenida a través  de la completa integración de la pintura  y la escultura en las estructuras arquitectónicas. En España destacaron los  arquitectos F. Herrera el Joven y J. Churriguera, y especialmente los pintores Zurbarán, Velázquez y Murillo.
El término churrigueresco proviene del apellido Churriguera. Los Churriguera, eran una familia de arquitectos barrocos cuya obra se caracteriza porque presenta una recargada decoración. Por extensión, el término se ha utilizado para denominar el barroco español del primer tercio del siglo XVIII. Se entendían por churriguerescas todas aquellas arquitecturas que poseían un marcado movimiento y una abigarrada[47] ornamentación, sobre todo la retablística. El prototipo era el retablo que realizó José Benito Churriguera para la iglesia del convento de San Esteban, en Salamanca. El término nació con sentido despectivo, sinónimo de extravagancia y mal gusto, por parte de críticos y teóricos de la estética[48] academicista. La familia de los Churriguera estaba formada por José Simón de Churriguera, que era tallista y retablista y tres de sus hijos: José Benito, Joaquín y Alberto.

            En escultura, debido a la ausencia de grandes figura en los territorios vascos, se tuvo que recurrir tanto a los castellanos como a los navarros, y surgieron nombres como los de Juan de Huici, Gregorio Fernández, Juan de Palacio Redondo o Francisco Álvarez. Hacia 1710-1720 se produjo la transición al rococó, y a partir de 1750, la plenitud de este estilo, cuyo ejemplo más notable son las esculturas de Juan Pascual de Mena del templo de San Nicolás de Bari (Bilbao).  Por otro lado, el Tenebrismo[49] es una técnica pictórica propia del Barroco (siglo XVII) que usa el claroscuro, utilizando grandes contrastes acusados de luz y de sombra, de modo que las partes iluminadas se destacan violentamente sobre las que no lo están. El principal representante del tenebrismo fue Caravaggio siendo buenos ejemplos de ello sus obras como La conversión de San Pablo, La vocación de San Mateo o La dormición de la Virgen. También otros autores españoles trabajaron el tenebrismo como Ribera o Velázquez en sus primeros trabajos en Sevilla en cuadros como El aguador de Sevilla o La vieja friendo huevos.
            Por último, se dice rococó del estilo artístico desarrollado en Europa durante buena parte del siglo XVIII, que coexistió con el barroco tardío y con los inicios del neoclasicismo. Es decir, el rococó es un estilo artístico posbarroco de origen francés, desarrollado durante el siglo XVIII, caracterizado por una gran profusion de todo tipo de elementos decorativos.
Estilo artístico surgido en Francia durante la Regencia de Felipe de Orleáns, tras la muerte de Luis XIV. Se desarrolló durante todo el reinado de Luis XV (1715-1774) y está caracterizado por un repertorio formal decorativo y curvilíneo a base de conchas, palmetas[50] y formas vegetales, así como grutescos[51], volutas, cintas[52] y guirnaldas de acusada disposición asimétrica y gran movimiento.
         Originariamente, el término rococó procede de la posterior aplicación despectiva del término francés rocaille ("rocalla" o "concha irregular"), uno de los elementos principales de la decoración y que puede, en un principio, recordar la exacerbada ornamentación del Barroco final. Sin embargo, no todos los historiadores consideran el Rococó como un punto final o un epílogo del Barroco, ya que presenta un repertorio absolutamente novedoso, espontáneo y, en muchos sentidos, independiente.
           Por otro lado, se trata de un estilo estrechamente ligado a la aristocracia y la alta burguesía ennoblecida, frívola y caprichosa, clases que lo sustentan y que se alejan progresivamente de los valores del Barroco, de la grandeza, el poder y el canon académico de Versalles[53]. Esta nobleza abandonó la corte del Rey Sol para trasladarse a París en busca de unas nuevas formas de vida, menos protocolarias y más confortables, en las que las formas artísticas traducen el ocio, la belleza, la sensualidad y la gracia de vivir, un arte más íntimo, más humano y más accesible, como se ha calificado. Son significativas las nuevas mansiones y residencias financiadas por esta aristocracia, hoteles y pequeños palacetes exteriormente sencillos, en cuyas estancias e interiores se desarrolla este estilo ornamental. Se puede decir que, en arquitectura, el rococó afectó mucho más desde un punto de vista ornamental que estructural.
No obstante, la novedad se cifró en la distribución de los interiores según las funciones y necesidades (cabinetboudoirs...), la luminosidad y el confort, por lo que se consiguió una articulación del espacio nueva, en mayor concordancia con las proporciones humanas.
Se buscaba ante todo la comodidad, pero también el lujo, consiguiéndose un auténtico compendio de todas las artes. Los interiores se pintan de colores claros, blancos, rosas o azules, con estucos dorados, grandes ventanales y espejos que potencian la luz y evitan la sensación de masa; se incluyen maderas pintadas, sedas, porcelanas (Sevrès, Meissen...) y todo tipo de artes suntuarias, cada vez más refinadas, un lujo que se mezcla con el gusto por lo exótico y, especialmente, con la moda por los temas chinos o chinoiseries, resultado del fluido comercio entre Europa y los paises del Extremo Oriente de donde se importaban porcelanas, telas y lacas. Fue tal el entusiasmo que se llegaron a realizar salas en porcelana de estilo chino dentro de las residencias reales.
Es lógico que se produzca en la primera mitad del siglo un verdadero desarrollo de las artes industriales, pero sobre todo un renacer del mobiliario con una gran variedad de tipos (consolas[54], canapés, sofás[55] o divanes, bureau etc...), nuevos muebles, realizados con una perfecta ejecución, basados en su función específica pero siempre en la idea del confort y a los que se aplica las formas sinuosas, las curvas y los dorados del estilo rocalla.
Entre las residencias más conocidas sobresalen el Hôtel Soubise, con su conocido salón oval, un típico ambiente rococó, o el Hôtel de Matignon; entre los responsables de ofrecer los modelos cabe destacar a G.M. Oppenord, G. Boffrand y J.A. Meissonnier en la decoración de interiores. Sus obras pronto se convirtieron en una moda generalizada gracias a la difusión de estampas y grabados en todas las cortes europeas, especialmente en centroeuropa, Italia y España, siempre deseosas de imitar lo francés.
De Francia, pues, salían los planos, los arquitectos y los decoradores para realizar las nuevas residencias de los príncipes. Así, en Baviera, por ejemplo, se construyen palacetes como el Nymphenburg o llegan artistas franceses como J.F. Cuvilliés (1695-1768), que traducen el pleno apogeo del Rococó como en el Pabellón Amalienburg del Nymphenburg de Munich.
Pero los artistas franceses fueron sustituidos pronto por artífices nativos, como los hermanos Asam en Baviera o los hermanos Dientzenhofer o Balthasar Neumann en Bohemia y Franconia. Ahora bien, mientras que en Francia el Rococó surge de una postura contra las normas clásicas y académicas, quedando más ligado al ámbito de la arquitectura civil, en los estados centroeuropeos este estilo se origina de las influencias francesas y del barroco recargado de procedencia italiana, encontrándose ante todo en la arquitectura religiosa, tanto en las grandes iglesias urbanas como en monasterios y abadías católicas de Austria, Bohemia y el sur de Alemania. Es en estos últimos donde mejor se aplicaron los elementos decorativos rococós que, a diferencia de los pequeños apartamentos franceses, cubrían los inmensos interiores y transformaban el espacio con estucos y materiales fingidos en algo transparente, fantástico e ilusorio. Sobresalen, entre otros ejemplos, el interior de la iglesia de Wies, de los hermanos Zimmermann, de mediados de siglo, o el de la iglesia bávara de Vierzehnheiligen, de J.B. Neumann.
En el resto de las monarquías europeas, como las de España, Portugal o Nápoles, el Rococó se introdujo también en numerosas estancias interiores, aunque la estructura y el exterior de los palacios se mantuvo dentro del lenguaje simbólico y solemne del barroco.
En el caso español, el repertorio ornamental francés se fraguó y mezcló mayoritariamente con invariantes decorativas hispanas, dando lugar a conjuntos altamente atrevidos y efectistas como la obra de Narciso Tomé, que difícilmente puede calificarse de rococó. No ocurre lo mismo con el Palacio del Marqués de Dos Aguas de H. Rovira, cuyo exterior a base de elegantes molduras de rocalla se sitúa más en la línea de la arquitectura rococó.
Los escultores se adaptaron pronto al nuevo gusto: muchos se alejaron de la escultura monumental y de los temas heroicos e impusieron un tipo de obra que se adaptaba bien a las nuevas residencias aristocráticas, como fueron retratos de medio busto, las pequeñas piezas de mármol, terracotas o bien las figuras de porcelana[56], polícromas, de temática más libre y de un enorme éxito en los medios cortesanos. Entre los artífices más destacados hay que señalar a J.B. Pigalle (1714-1785) y E.M. Falconet (1716-1791), los escultores de Madame Pompadour.
En el campo de la pintura, el Rococó tiene una equivalencia con lo que se ha denominado pintura galante, dado que fue aquella misma aristocracia, la alta burguesía y los coleccionistas los que fomentaron un nuevo tipo de plástica, una pintura más sensual y colorista, de tonos pasteles y luminosos, y de pequeño formato, pues se adecuaba mejor a las íntimas estancias de las nuevas residencias y hôtels. La temática resulta peculiar y un tanto teatral, basada en las fiestas campestres, bailes, mascaradas o aventuras amorosas. En este ámbito pictórico fue Francia el pais que alcanzó las máximas cotas de calidad.
Quizá sea Jean Antoine Watteau (1684-1721) el primer pintor que define la nueva sensibilidad y quien mejor refleja el refinamiento y el tipo de vida aristocrático, con sus comediantes, escenas pastoriles, de fiestas y danzas en parques y jardines. Watteau tiene una técnica preciosista y brillante, que capta a la perfección los reflejos de las sedas y de los trajes, lo que se denota en sus proyectos de decoració para los interiores de las residencias aristocráticas.
Junto a Watteau debe señalarse a François Boucher (1703-1770), un artista que se recreó más en los temas mitológicos, alegóricos y eróticos como los desnudos femeninos, siempre sensuales y carnales. Pintor favorito de Madame de Pompadour, la amante de Luis XV, se ocupó también de pequeños cuadros de género con una temática amable y extraída de la realidad cotidiana. La pintura de retratos tuvo, igualmente, una gran demanda por parte de esta sociedad narcisista. Los pintores adularon a sus retratados con fórmulas alegóricas, disfrazándoles de diferentes dioses y personajes mitológicos en un ambiente despreocupado e idílico. Pero también el espíritu rococó se plasmó en la pintura decorativa de los techos de iglesias y palacios, una fórmula procedente del Barroco y que tuvo en Giambattista Tiépolo (Venecia, 1696-Madrid, 1770) uno de sus más afamados artistas en toda Europa. En 1762 este afamado pintor italiano fue llamado a Madrid para decorar el palacio Real, en el que pintó varios lienzos espléndidos (La gloria de EspañaApoteosis de la Monarquía española y Triunfo de Eneas). Para la iglesia de San Pascual de Aranjuez realizó siete grandes lienzos (La Purísima ConcepciónÁngel portador de la EucaristíaSan Pascual BailónSan Francisco de Asís recibiendo los estigmas, etc.). Aunque los grandes ciclos de frescos constituyen la parte central de la obra de Tiepolo, su intensísima actividad comprende, además de numerosas telas de tema religioso y profano, bellos retratos y figuras aisladas, bocetos y dibujos de asombrosa vivacidad, así como los aguafuertes de los Caprichos, concebidos hacia 1740 y publicados más tarde por Zanetti, y los de las Chanzas.
           Junto a Tiépolo hubo otra serie de pintores italianos a los que se puede aplicar el calificativo de rococós, como el veneciano Francesco Guardi, autor de idealizadas escenas pastoriles.
Uno de los últimos representantes de la pintura galante fue el francés J.H. Fragonard. (1732-1806) que mantiene los escenarios caprichosos del Rococó en plena segunda mitad del siglo XVIII, sirviendo de ejemplo una de sus obras maestras: El Columpio. A pesar del éxito de Fragonard, su producción se inscribe en el momento en que la temática galante y la decoración rococó comienzan a ser profundamente cuestionados y criticados por una corriente burguesa de teóricos e intelectuales, para quienes el arte no debe ser el reflejo de la moral corrompida de una élite aristocrática, caprichosa y libertina, sino de una vida sencilla y ética, basada en la renovación y las buenas costumbres.
El Rococó pasó pues a contar con una estimación negativa hasta el siglo pasado e, historiográficamente, su autonomía con respecto al Barroco no se defendió hasta mediados del presente siglo.
Iniciado en Francia hacia 1730 como estilo arquitectónico y decorativo, se difundió a toda Europa también en el campo de la escultura y de la pintura, hasta 1760 aproximadamente. La característica del rococó es su tendencia a negar la forma arquitectónica revistiéndola con un juego caprichoso y ligero de estucados[57], molduras[58] doradas, festones, volutas caprichosamente enlazadas, etc., junto a la búsqueda de ritmos dinámicos, refinados y de una delicadeza afectada. En Francia el rococó tuvo escasa aplicación en el exterior de los edificios (al contrario de lo que sucedió en Alemania y en Austria), pero alcanzó sus expresiones más refinadas y valiosas en la decoración y mobiliario de los interiores, con Vassé y Oppennordt, los más importantes artistas del estilo Regencia, y posteriormente con Pineau, Messonier, Boucher, Curvillés y Watteau, representantes del período culminante del estilo rococó. En Inglaterra y en Italia, por el contrario, el rococó tuvo escasa difusión. En España las obras más destacadas son el Salón de porcelana  del Palacio Real de Madrid y el palacio de La Granja de San Ildefonso, en Segovia.
SANTUARIO DE LOIOLA
            San Ignacio de Loyola, fundador de los jesuitas, nació en 1491en la Santa Casa, una mansión de piedra cercana a Azpeitia. En el siglo XVII se construyó a su alrededor la basílica[59] de San Ignacio y las habitaciones de la aristocrática familia Loyola se convirtieron en capillas (en la de la Conversión fue donde el joven Ignacio, convaleciente de una herida de guerra, vivió una profunda y decisiva experiencia religiosa). La basílica es, con diferencia, la obra de carácter religioso más importante realizada en el País Vasco, demostrativa, al ser un proyecto encargado a Carlo Fontana, de que la mayoría de creaciones artísticas de interés han procedido casi siempre de fuera del país; su realización se encargó a J. Begrand e Ignacio Ibero, y es posible que también participara de alguna manera J. B. de Churriguera. La fachada ondulante, su tratamiento homogéneo en desarrollo vertical, la regulación del espacio exterior y la disposición interior del templo tendente a la unidad son los valores primordiales del barroco que se destila en Loiola. Esta magna obra permitió que en  ella se especializaran y entrasen en contacto con el pensamiento artístico europeo arquitectos locales como Martín Zaldúa o Sebastián Lecuona, no ya como mero seguimiento y dirección de obras sino con un carácter más participativo. En resumidas cuentas, sorprendee encontrar el Santuario en la mitad del valle del Urola, rodeado de montañas y en un entorno idílico. El conjunto del Santuario está edificado en torno a la Casa Torre medieval en la que iñigo de Loyola nació en 1491. El centro del Santuario está ocupado por la Basílica, que data de 1738, con su majestuosa cúpula. La conocida como “Casa Natal” traslada la imaginación a la época feudal a través del linaje del Santo, el de la familia de Oñaz y  Loyola, que se conoce  desde el siglo xiii.Sus muros de un espesor de casi dos metros , troneras, e incluso bombardas antiguas hacen sentir que se accede a una fortaleza medieval, como de hecho era el edificio originalmente. Una vez dentro, en su altar mayor se puede ver la estattua de plata de san Ignacio de Loyola, donada por la Real Compañía Guipuzcoana de Caracas, una eentidadd de comercio naval con América clave en la historia de Gipuzkoa.
            Además, la iglesia de Santa María del Coro, sita en San Sebastián, en su origen fue un templo románico ampliado entre 1522 y 1560 en estilo gótico-renacentista. La destrucción de la iglesia, provocada por la explosión del polvorín del castillo de Santa Cruz de la Mota en el año 1688, obligó a su total reconstrucción. La nueva construcción se realizó en estilo barroco entre los años 1743 y 1764 por los arquitectos Pedro Ignacio de Lizardi, Francisco de Ibero y Miguel de Salazar. Presenta una fachada churrigueresca en la que destaca un pórtico rococó flanqueado por dos torres y con rica decoración escultórica. Al lado norte está adosada la nave de Santa María, en el lugar que ocupara el antiguo claustro. Está cubierta con una bóveda en cuyo centro se abre una linterna[60] estrellada que permite la entrada de la luz. Tiene planta rectangular de tres naves y ábside semicircular[61]. La nave central, de gran altura, está cubierta con bóveda de crucería, y al final de la misma está emplazado el coro[62]. Destaca el retablo del Altar Mayor barroco, dedicado a la Virgen del Coro, con bellas pinturas de Roberto Michael; así como los altares barrocos de Diego Villanueva y Diego de Siloé, del siglo XVIII.
            Por ultimo, citamos aquí a Luis Paret y Alcázar (Madrid, 1746-id., 1799). Este pintor español, en Madrid, trabajó en el taller de Charles de La Traverse, quien le inculcó los gustos y las técnicas del rococó francés.  Desterrado a Puerto Rico, siguió practicando la pintura allí. Más tarde se instaló en Bilbao (1780-1786), donde, además de pintar, proyectó el matadero público, la fuente de la plazuela de Santiago, el monumento de Semana Santa de esta iglesia y varias obras más. Aclaramos que la ‘carnación’ es el tratamiento pictórico de las carnes en la representaciones humanas escultóricas hechas en madera. Muy utilizado en la imaginería española barroca de los s. XVII-XVIII para dar a las figuras un aspecto más realista. Se realizaba en las partes del cuerpo no ocultas por vestiduras, donde se aplicaba una capa de yeso sobre la talla de madera y después se le aplicaba el color. Ejemplos se pueden encontrar en toda la obra escultórica de la España barroca como las obras de Gregorio Fernández en Castilla como los Cristos yacentes o Ecce Homo, las obras de Martínez Montañés en Andalucía como el Cristo de la Clemencia, o las de Salzillo en Murcia como La oración en el huerto.

1.1.3.  Neoclasicismo y siglo XIX

            Las primeras proyecciones arquitectónicas del espíritu reformista de la Ilustración[63] se produjeron en un contexto en el cual el barroco seguía vivo como estilo. La fundación en 1764 de la Real Sociedad Bascongada de Amigos  del País se puede señalar como el hecho visible más significativo de una voluntad regeneradora que deseaba acometer la transformación de la sociedad de su tiempo. Una de las primeras intervenciones arquitectónicas que se produjeron bajo el reformismo político e intelectual fue la que, de la mano de Ventura Rodríguez, se manifestó en la fachada de la iglesia de San Sebastián de Soreasu (Azpeitia, Gipúzkoa, 1771), aunque el arquitecto que ejerció la dirección de la obra fue Francisco de Ibero.  Construcción de cantería en estilo gótico. Se cree que fue fundada por los templarios. El pórtico anterior fue reemplazado en 1771 por un frontispicio de mármol y jaspe de las canteras  de Izarraiz, ideado  por Ventura Rodríguez y ejecutado por Francisco Ibero. La entrada la forman  tres arcos , el central de 12 m de altura y los laterales de 6 m. Se presenta como un arco de triunfo, rematado por un  frontón clásico en  cuyo centro se levanta  la estatua de San Sebastián, obra de Robert Michel, célebre escultor francés (1728-1809), que llegó a ser director de la Academia de San Fernando de Madrid (1804-1809). Fue escultor de Cámara de Carlos III. La torre, cuadrada  en su base, es de estilo gótico. Estaba rematada en una aguja de gusto árabe. El interior de la iglesia está dividido en tres naves y varias capillas. La primera obra de envergadura acometida por un arquitecto vasco dentro de la nueva estética fue la plaza Nueva de Vitoria-Gasteiz (1781-1791), realizada por Justo Antonio de  Olaguibel. Sin embargo, el arquitecto que dejó una huella más profunda fue el aragonés Silvestre Pérez, de quien destacan la realización de la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción (Mutriku, Gipuzkoa) y los proyectos de Santa María de Bermeo (1807), éste en colaboración con Alejo Miranda, y del Puerto de la Paz para Bilbao, también de 1807. En el País Vasco, destacaremos la antigua Casa Consistorial de Donostia que es la actual sede de la Biblioteca Municipal que se encuentra en la Plaza Mayor. Fue construida por Silvestre Pérez entre los años 1828 y 1832, en el más puro estilo neoclásico. La fachada[64] principal se levanta sobre cinco arcadas[65] que acogen al pórtico y en el antepecho presenta el escudo de la ciudad. A la altura del primer piso dos arcadas enlazan cada uno de los extremos del edificio con las casas que rodean la plaza, quedando así cubiertos los accesos a la misma. En el interior, la gran sala de recepciones, que fue utilizada por los reyes españoles como Salón del Trono.
            El País Vasco fue un foco admirable de la arquitectura clasicista. Justo Antonio de Olaguibel (1752-1718) edificó la Plaza Nueva de Vitoria, con la que recoge una tradición española de plaza mayor porticada de austeros y uniformes elementos, modelo que tendrá después continuidad en Bilbao, con la Plaza del Príncipe, y en San Sebastián con la Plaza de la Constitución, levantada por Pedro Manuel de Ugartemendía. Ésta, la Plaza de la Constitución de San Sebastián es el centro neurálgico de la Parte Vieja.Es la plaza principal de toda la ciudad. La construcción de esta plaza data del año 1817 por el arquitecto Ugartemendia, uno de los personajes que más participó en la reconstrucción de la Ciudad tras el devastador incendio de 1813. Nada más entrar en la plaza llaman la atención los números que hay en cada una de las ventanas de las viviendas que dan a la plaza. Estos números hacen referencia a los palcos que antaño eran esas ventanas y que daban a la plaza de toros de la ciudad en la que se había convertido esta plaza. Tras la construcción de otra plaza de toros más grande en la ciudad,  la plaza de la Constituciónon dejó de ser plaza de toros pero los números siguen permaneciendo en cada una de las ventanas para recordar aquella anécdota.
            Finalmente, el neoclasicismo fue un movimiento artístico y literario desarrollado en Europa en la segunda mitad del siglo XVIII por el pensamiento iluminista, que aspiraba a restaurar el gusto y normas del clasicismo[66]. El neoclasicismo se caracteriza por el retorno a formas clásicas griegas y romanas estudiadas crítica e históricamente, y asumidas como norma de perfección estética y moral, y por la búsqueda teórica de un fundamento racional y universal de la belleza. Los principales exponentes del neoclasicismo fueron, en pintura: Mengs, David, Appiani, Camuccini, Benvenuti, Agricola; en escultura: Canova, Houdon, Pradier, Thorvaldsen, Dannecker, Schadow; en arquitectura y urbanismo: Canova, Piermarini, Pollack, Cagnola, Valadier, Quarenghi, Percier, Nash, Soane; en grabado: Piranesi. El neoclasicismo influyó también de manera notable en la decoración (estilo imperio[67]), así como en la orfebrería.
            De la época del reinado de Fernando VII resulta particularmente destacable la construcción del hospital de Atxuri (Bilbao, 1818) con planos concebidos por Gabriel Benito de Orbegozo y realización de Silvestre Pérez. La plaza Nueva de Bilbao tuvo una larga gestación desde que se produjo la primera iniciativa en 1786 hasta que se puso la primera piedra en 1829, y se concluyó en 1849; en 1826 Antonio de Echevarría inició las obras de la Casa de Juntas de Gernika (Bizcaia). En primer lugar, la Casa de Juntas de Gernika que es un conjunto monumental con significación política que se sitúa en la villa de Gernika y Luno, en  Vizcaya. El corazón del conjunto es el Árbol de Guernica, un roble bajo el cual se venían celebrando las Juntas del Señorío de Vizcaya, y el edificio anexo que en tiempos fue la iglesia de Santa María La Antigua. En la actualidad es la sede de las Juntas Generales de Vizcaya, máximo órgano institucional de la provincia, y está declarado Bien de Interés Cultural con la categoría de monumento.  A principios del siglo XIX, en 1826, dio comienzo la construcción de las actuales instalaciones. El conjunto monumental de la Casa de Juntas de Guernica está constituido por el edificio de Santa María La Antigua, con sus diferentes salas, y el árbol con su entorno. El edificio actual es un buen exponente del neoclásico, obra del arquitecto Antonio Echevarría. Reúne las funciones de iglesia y parlamento. En primer lugar, la Casa de Juntas de Gernika que es un conjunto monumental con significación política que se sitúa en la villa de Gernika y Luno, en  Vizcaya. El corazón del conjunto es el Árbol de Guernica, un roble bajo el cual se venían celebrando las Juntas del Señorío de Vizcaya, y el edificio anexo que en tiempos fue la iglesia de Santa María La Antigua. En la actualidad es la sede de las Juntas Generales de Vizcaya, máximo órgano institucional de la provincia, y está declarado Bien de Interés Cultural con la categoría de monumento.  A principios del siglo XIX, en 1826, dio comienzo la construcción de las actuales instalaciones. El conjunto monumental de la Casa de Juntas de Guernica está constituido por el edificio de Santa María La Antigua, con sus diferentes salas, y el árbol con su entorno. El edificio actual es un buen exponente del neoclásico, obra del arquitecto Antonio Echevarría. Reúne las funciones de iglesia y parlamento. En segundo lugar, citaremos la sede de Ajuria-Enea, que es un palacio en Vitoria, que constituye la residencia oficial del lendakari. La decisión de convertir el palacio de Ajuria Enea en residencia oficial del  lehendakari se tomó basándose en los valores arquitectónicos del edificio, acorde a la función política a la que iba destinado. Fue construido en 1920 por el arquitecto  suizo Alfredo Baesclin y el contratista Hilarión San Vicente. Su aspecto exterior presenta todos los elementos arquitectónicos del arte neovasco: doble arquería en la planta baja, tres ventanales centrales unificados con huecos balconados y elementos heráldicos en el primer piso, ventanas de arco de medio punto junto a los esquinales cilíndricos coronados en arbotantes de la planta superior, y un amplio alero acabado en bellos pináculos alzados hacia el cielo en la cubierta.
 Juan Bautista Belaunzarán realizó el cementerio de Mallona (Bilbao, 1823), de efectos casi escenográficos[68], en tanto que Martín Saracibar proyectó, diez años después, el palacio de la Diputación de Araba (Vitoria-Gasteiz), en el cual destaca, junto a la fachada principal, el uso de una planta en forma de U.
            La actividad artística neoclásica en el campo escultórico fue muy limitada, y la pintura que se realizaba en el País Vasco a fines del siglo XVIII era casi inexistente, al margen de lo que algunos artesanos anónimos ejecutaron por encargo eclesiástico. Sin embargo, en medio de la insignificancia, brilló durante casi un decenio el pintor madrileño Luis Paret y Alcázar, que trabajó intensamente durante sus años de exilio en Bilbao. Paret y Alcázar (Madrid, 1746-id., 1799) fue un pintor español, que estudió en la  Academia de San Fernando de Madrid y en Roma, pensionado por el infante Luis, hermano de Carlos III. De nuevo en Madrid, trabajó en el taller de Charles de La Traverse, quien le inculcó los gustos y las técnicas del rococó francés. Obras suyas son Las parejas reales (1771), La comida de Carlos III y La Puerta del Sol (1773, Museo de La Habana). Desterrado a Puerto Rico, siguió practicando la pintura allí. Más tarde se instaló en Bilbao (1780-1786), donde, además de pintar, proyectó el matadero público, la fuente de la plazuela de Santiago, el monumento de Semana Santa de esta iglesia y varias obras más. En Madrid desde 1789, pintó entre otros importantes cuadros Jura del príncipe de Asturias (1791) y Paseo frente al jardín botánico. Hombre de vasta cultura, tradujo los Diálogos de Luciano de Samosata, fue también autor de frontispicios de libros y de ilustraciones de obras literarias.
            Con la disolución del neoclasicismo, dentro de la gran modestia que caracterizó la mayoría de las propuestas artísticas entre 1840-1875, cabe reseñar, en lo que respecta a planificación urbanística, el denominado ensanche de Cortázar para Donostia-San Sebastián (1864), lugar donde J. E. de Escoriaza situó la plaza de Gipuzkoa (1865). En Vitoria-Gasteiz, el ensanche ya se había iniciado años antes mediante la ordenación en torno al palacio de la Diputación, entre otras realizaciones, y se prolongaría hasta 1855, fecha en que se edificó el Instituto de Enseñanza Media, actual Parlamento Vasco, de Pantaleón de Iradier. En Bilbao, la ermita de Santa Ana (1853) fue el primer edificio neogoticista del que se tiene conocimiento. Se llama Ciudad Lineal[69] a una ciudad o parte de ella de desarrollo longitudinal que se halla dispuesta de manera que la anchura del área edificada se halle limitada por una zona de espacios verdes o vías a ambos lados.
                Finalmente, daremos una ultima definición. El neoclasicismo fue un movimiento artístico y literario desarrollado en Europa en la segunda mitad del siglo XVIII por el pensamiento iluminista, que aspiraba a restaurar el gusto y normas del clasicismo.  El neoclasicismo influyó también de manera notable en la decoración (estilo imperio[70]), así como en la orfebrería. Las características de la arquitectura neoclásica son:
·         Se inspira en los monumentos de la antigüedad grecorromana.
·         Concepto de belleza basado en la pureza de las líneas arquitectónicas, en la simetría y en las proporciones sujetas a las leyes de la medida y las matemáticas.                                *  Reacciona contra los efectos decorativos del barroco y el rococó.
·         Gusto por la sencillez, con predominio de lo arquitectónico sobre lo decorativo.
·         Emplea elementos básicos de la arquitectura clásica: columnas, ordenes dórico y jónico, frontones, bóvedas, cúpulas, etc.
La irrupción del arte neoclásico en España provine del exterior más que por una necesidad interna de renovación. El desarrollo del barroco quedó interrumpido al sustituir en el trono de España a la dinastía de los Habsburrgo por la de los Borbones, con Felipe V. El joven rey, que venía de Francia, se instaló en la corte española con un grupo de artistas franceses e italianos y con ellos entraron las corrientes artísticas extranjeras.
Las Academias desempeñaron un papel fundamental en la difusión de los principios del arte clásico ya que eran las encargadas de formar a los artistas. En España se funda la Academia de Bellas Artes de San Fernando.

            De la época del reinado de Fernando VII resulta particularmente destacable la construcción del hospital de Atxuri (Bilbao, 1818) con planos concebidos por Gabriel Benito de Orbegozo y realización de Silvestre Pérez. La plaza Nueva de Bilbao[71] tuvo una larga gestación desde que se produjo la primera iniciativa en 1786 hasta que se puso la primera piedra en 1829, y se concluyó en 1849; en 1826 Antonio de Echevarría inició las obras de la Casa de Juntas de Gernika (Bizcaia). Juan Bautista Belaunzarán realizó el cementerio de Mallona (Bilbao, 1823), de efectos casi escenográficos[72], en tanto que Martín Saracibar proyectó, diez años después, el palacio de la Diputación de Araba (Vitoria-Gasteiz), en el cual destaca, junto a la fachada principal, el uso de una planta en forma de U. El palacio de la Diputación de Araba en Vitoria-Gazteis pertenece al neoclásico tardío (siglo XIX).  Obra del arquitecto Vitoriano Martín Saracíbar, construyéndola en dos fases entre 1833 y 1858. Es un edificio hecho con piedra de sillería. Su cuerpo principal es de planta cuadrangular. El edificio es bastante sobrio excepto por la ornamentación de los frontones de los balcones. Destacan la escalinata y el atrio con grandes columnas. El palacio de la Diputación se abre a la bonita plaza de La provincia, presidida por la estatua de Mateo Benignno de Moraza.
            Con la disolución del neoclasicismo, dentro de la gran modestia que caracterizó la mayoría de las propuestas artísticas entre 1840-1875, cabe reseñar, en lo que respecta a planificación urbanística, el denominado ensanche de Cortázar para Donostia-San Sebastián (1864), lugar donde J. E. de Escoriaza situó la plaza de Gipuzkoa (1865). En Vitoria-Gasteiz, el ensanche ya se había iniciado años antes mediante la ordenación en torno al palacio de la Diputación, entre otras realizaciones, y se prolongaría hasta 1855, fecha en que se edificó el Instituto de Enseñanza Media, actual Parlamento Vasco, de Pantaleón de Iradier. En Bilbao, la ermita de Santa Ana (1853) fue el primer edificio neogoticista del que se tiene conocimiento. Se llama Ciudad Lineal a una ciudad o parte de ella de desarrollo longitudinal que se halla dispuesta de manera que la anchura del área edificada se halle limitada por una zona de espacios verdes o vías a ambos lados. Entre las últimas obras de  Ventura Rodríguez destaca la fachada de la Catedral de Pamplona (1873), severamente clásica, con un pórtico tetrástilo entre dos torres cuadradas.


1.1.4.  El Romanticismo
1.1.4.1.            La arquitectura romántica
El romanticismo se caracteriza  principalmente en España por la estatuaria honorífica. Las ciudades españolas se colman de estatuas conmemorativas, de las que sólo una pequeña parte tiene verdadero interés histórico. El historicismo, lo anecdótico y literario caracterizan a esta escultura. Lafuente Ferrari  se ha planteado el problema de la pintura romántica española. Aunque hay quienes niegan la existencia de tal pintura romántica, enn alguna forma existe. El hecho de que hubiéramos sufrido una de las peores guerras napoleónicas  y de que nuestro país siguiera enn el siglo XIX por el derrotero de las guerras civiles, sin duda constituye un caldo de cultivo.No hubo, sin embargo, en España esa dialéctica  entre clásico y romántico, como en Francia. Por todo ello el costumbrismo constituye lo más peculiar de nuestra pintura romántica; pero era más que nada la anécdota,  el  lujo de los trajes,  y no el misterio de lo regional lo que se representaba. Esto mismo sucede con la pintura de historia, atenta a la mayor erudición; por tal motivo no hubo solución de continuidad entre nuestro cuadro de historia de la época romántica y el de  la época realista.                                                                                     Las incursiones historicistas parten del enfrentamiento a la institución académica (es decir, a la Academia de Bellas Artes de San Fernando[73]). La crisis de la Academia en España en el S. XIX cede protagonismo a la Escuela de Arquitectura (en la Universidad Politécnica de Madrid), que con un carácter más liberal abandona el academicismo y pasa al estudio de la arquitectura histórica. La Escuela de Arquitectura no significó una ruptura, sino una evolución gradual inspirada por la idea de libertad romántica y por el interés de la arquitectura medieval. El Romanticismo[74] había fomentado la vuelta al pasado, pero sin ánimo de interpretar los estilos. La mezcla de éstos determina el desarrollo de una modalidad ecléctica, que llega a invadir toda Europa. El eclecticismo español acude a un  estilo nacional: el mudéjar. El auge de las ciudades determina la erección de plazas de toros, que no sabemos por qué se hacían en estilo ecléctico neomudejar. Durante la segunda mitad del siglo XIX, continúa la boga en España de la arquitectura neoclásica. Pero, en esencia, los edificios principales responden al ideal ecléctico. En el País Vasco son muestras  de eclecticismo la Diputación de Bilbao y el Gran Casino de San Sebastián.La política de ensanches afectó a muchas poblaciones españolas, en las que el desarrollo industrial y la acumulación de población tenían una mayor resonancia. Sigue en importancia el ensanche de San Sebastián. La ciudad, por su situación fronteriza, había tenido un destino militar,  y estaba por ello fuertemente amurallada. Había que modificar primeramente esta condición, y en efecto, se logra eliminar el carácter de ciudad fuerte. El arquitecto Antonio Cortázar  es el encargado del proyecto de ensanche. Se echaron abajo las murallas y empezaron a instalarse industrias.  Pero el nuevo carácter de la ciudad vendría del veraneo. La estruccturaa es, como en el caso de Barcelona, de cuadrícula, regulándose el ancho de las calles. También las manzanas se hacían chaflanadas. En cuanto al estilo, se acomoda a orientaciones francesas eclécticas. La renovación de los medios técnicos también acusa su impacto en España. Se levantan mercados; se fabrican pasajes para disponer el comercio a cubierto. La llegada del ferrocarril obliga a la erección de estaciones, en  las cuales la gran marquesina que protege a los viajeros constituye la nota llamativa. Los arquitectos buscan una arquitectura nacional, que pudiera identificarse con nuestro país, nuestras costumbres y que fuera un reflejo social. Esto dio lugar a la resurrección sobre todo de los estilos medievales. El medievalismo gozó de una gran profusión ya que respondía a la idea de paraíso perdido a la que el espíritu romántico quería retornar. Aunque también resurgió el plateresco, llamado estilo Monterrey y el barroco derivado de los Churriguerra y Ribera.                                                                   La revisión del pasado nacional también tomó como referencia la arquitectura popular, a través de la llamada arquitectura montañesa o del estilo sevillano, y que era un reflejo fiel de las costumbres propias.                                                                                                                     El nacionalismo arquitectónico tuvo su escaparate en las Exposiciones Universales de la segunda mitad del S. XIX, que reservaban siempre una "Calle de las Naciones", donde cada país acude con la arquitectura que considera más expresiva dentro de su tradición e historia. España construirá en ellas edificios platerescos, moriscos[75], regionalistas, etc. que la representen.  Además de la arquitectura como patria y de la arquitectura como religión hubo también una arquitectura comprometida consigo misma. Esta tendencia veía en los edificios medievales principios de racionalidad y funcionalismo. Viollet-Le-Duc[76] y su escuela se sitúan en esta corriente. El resultado de estas tres actitudes es el renacimiento de la arquitectura medieval durante elS.XIX, en todas sus vertientes, tanto cristianas como musulmanas.                                              Las obras más sobresalientes de la arquitectura neomedieval española se producen en el último tercio del S. XIX. Después de la I República, comienza a reinar Alfonso XII y se establecen buenas relaciones entre la Iglesia y el Estado. Se produce un cierto rearme de la Iglesia y aumenta la religiosidad de las clases populares por lo que proliferan las asociaciones católicas, procesiones, etc., que explican el gran número de iglesias, conventos, seminarios y catedrales levantadas en esos años. La Basílica de Covadonga es uno de los pocos ejemplos neorrománicos que encontramos ya que en Asturias este estilo tenía un significado especial. Se debe al arquitecto valenciano Federico Aparici quien proyectó una iglesia de tres naves y crucero en estilo románico, con elementos normandos como el diseño de las torres, mezclados con elementos italianizantes en el exterior de la cabecera. Covadonga tenía que representar el patriotismo y la fe católica de los españoles. Destaca además por el enclave en el que se ubica, los Picos de Europa.                                                                                                                  Entre las iglesias neogóticas más sorprendentes del País Vasco se encuentra la catedral del Buen Pastor[77]. Situada en la plaza del mismo nombre, fue construida entre los años 1880 y 1897 en estilo neogótico por Manuel de Echave. Consta de tres naves y cuenta con una esbelta torre.  Además, citaremos la Nueva catedral de María Inmaculada, que se encuentra en Vitoria,  notable templo neogótico de cinco naves, construido entre los años 1907 y 1963.          Numerosos proyectos quedaron abandonados sin terminar por falta de recursos. Sin embargo, algunos templos, como la parroquia del Buen Pastor en San Sebastián, se terminaron en un plazo razonable, ya que sus presupuestos fueron más realistas. Manuel Echave, inspirado en el gótico francés y germano, plantea tres naves, un crucero y una bella torre-pórtico.                No sólo fueron catedrales y parroquias las que eligieron el gótico, sino que encontramos ejemplos en arquitectura civil como el Castillo[78] de Butrón (Vizcaya) del marqués de Cubas, el Palacio Episcopal de Astorga[79] de Gaudí o el Palacio de Sobrellano en Comillas (Santander). El castillo de Butrón constituye uno de los edificios-fortalezas más destacados de Vizcaya. La impresionante visión de este edificio elevándose hacia el cielo le otorga un aspecto impactante. Toda la obra es de grandísima solidez como así lo demuestran sus muros de 13 pies de espesor. Destacan dos cubos circulares de gran grosor y con multitud de vanos. La torre del homenaje, los chapiteles y los garitones[80] aportan al edificio un matiz decorativo. La torre del homenaje data del siglo XIX, y se eleva por encima de todo el edificio. Con la reconstrucción realizada en el siglo XIX, el castillo se convirtió en un apiñado conglomerado de cubos y torrecillas que se alza en medio de un frondoso parque. De las antiguas ruinas sólo se conservó la planta baja de uno de los torreones.                                                                                   La tendencia al exotismo que experimentó el romanticismo en Europa supuso en España la recuperación de los orígenes medievales islámicos y que enlazan perfectamente con el tono patriótico y el espíritu romántico. Así la Alhambra de Granada, La Giralda o La Mezquita de Córdoba sirvieron como fuente de inspiración.                                                          Agustín Ortiz de Villajes realizó el pabellón español en la Exposición Universal de París de 1878, edificio pintoresco inspirado en la llamativa y colorista arquitectura granadina.
El desaparecido Palacio de Anglada de Madrid de Emilio Rodríguez Ayuso contenía referencias a la Alhambra, recreando en el patio del palacio el patio de los leones. También hubo edificios termales que se adornaron con profusa decoración islámica. Los balnearios se identificaron con la arquitectura árabe. Por ejemplo, el balneario de Archena, sin olvidar el de Cestona. El Hotel Balneario se encuentra situado en una zona rodeada de  montañasy cubierta de exuberante vegetación.  El edificio, de gran belleza, es de construcción renacentista. Está presidido por un hermoso jardín salpicado de árboles centenarios. Su interior sorprende por la grandiosidad de sus instalaciones y la moderna estación termal.                                                                                 Proliferan los salones islámicos, como el de los Condes de Lebrija en Sevilla, el del Ayuntamiento de Utrera y el Ayuntamiento de Bilbao y el salón marroquí del Museo del Ejército de Madrid, aunque la mayoría fueron derribados con posterioridad debido al exceso decorativo que lucían. Madrid concentra el grupo más amplio de obras neomudéjares de España. El estilo tenía la ventaja de que sus materiales constructivos resultaban baratos. La obra más notable es la antigua Plaza de Toros de Madrid (1874) de Emilio Rodríguez Ayuso[81]. La fachada exterior, de ladrillo, presenta arcos de herradura[82] y la entrada principal está formada por un arco de herradura polilobulado[83]. El carácter mudéjar de la plaza dejará huella en obras posteriores.
1.1.4.2.            Escultura y pintura románticas
En el siglo XIX se producen dos movimientos opuestos en  la pintura:
·         Pintura neoclásica: se basa en la razón.
·         Pintura romántica: se basa en los sentimientos.
Los primeros años del siglo XIX estuvieron dominados por la vertiente neoclásica. El cambio se produjo cuando los filósofos alemanes, como Kant, empezaron a hablar de lo subjetivo y del sentimiento. No hay una filosofía del romanticismo definida, ni tampoco cronología exacta. Es una consecuencia de una nueva sensibilidad y una nueva forma de ver la sociedad donde se aspira a nuevas formas de expresión y ya se han liberado las estructuras sociales en la que ese nuevo hombre que surge se asienta. Ahora, proliferan dos estilos el neogótico y el neomudéjar.  El neogótico es un estilo inspirado en el Gótico, cuyo florecimiento debe mucho a las corrrientes del romanticismo nacionalista. Apareció en Inglaterra a mediados del siglo XVIII. Durante el XIX, la Europa continental conoció una fiebre neogótica que restauró y completó catedrales (como la de Barcelona). En 1836 se construía en este estilo el Parlamento de Londres.
Por tanto, el arte romántico surge a consecuencia del giro y del cambio. Nace como un arte revolucionario, que aspira a conseguir cambios sociales, culturales, políticos...
Los pintores del Romanticismo más importantes son Teodoro Gericault[84] y Delacroix[85].  El barroquismo parece reencarnarse en la escultura de Ricardo Bellver (1845-1924). Nuestra plástica barroca, carente de especialistas del mármol, parece ahora haber logrado el maestro esperado. Aunque  muerto a mediados ya del  presente siglo, Mariano Benlliure (1862-1947) es, por su formación y el  significado de su producción, el último gran maestro del realismo  decimonónico. Fue extraordinariamente precoz. En el de Gayarre (que se encuentra en el Roncal), el bronce le permite componer un grupo de manifiesto sentido pictórico. El neogótico[86] fue un estilo inspirado en el Gótico, cuyo florecimiento debe mucho a las corrientes del romanticismo nacionalista. Apareció en Inglaterra a mediados del XVIII. Durante el XIX, la Europa continental conoció una fiebre neogótica que restauró y completó catedrales (como la de Barcelona). En 1836 se construía en este estilo el Parlamento de Londres. Por otra parte, el neomudéjar es una manifestación  artística propia de la arquitectura española del siglo XIX, que se caracteriza por una vuelta a la utilización de las formas mudéjares. Su desarrollo tuvo lugar desde mediados del siglo XIX hasta la primera mitad del siglo XX, momento de sus últimas manifestaciones. Su desenvolvimiento está unido al nacimiento de la filosofía y del movimiento historicista. Sobre las características del neomudéjar diremos que, el neomudéjar es el único de los historicismos europeos en el cual está asociada la inspiración en un estilo histórico con la utilización de un material concreto, el ladrillo. Ambos, estilo y ladrillo, son una unidad indisociable, si faltara uno de ellos la obra dejaría de ser neomudéjar, por ello es importante establecer la diferencia que existe con la arquitectura de ladrillo, tan abundante en el siglo XIX. Ya desde antiguo en España se han identificado mudéjar y ladrillo, ya que los mudéjares fueron los autores de una buena parte de la arquitectura bajomedieval y moderna construida en ladrillo. Este hecho determinó que en el contexto de los historicismos del siglo XIX se produjera también una identificación entre neomudéjar y ladrillo, aunque la inspiración de la arquitectura construida fuera almohade, árabe, o incluso formas eclécticas. La generalización del ladrillo fue apabullante en la arquitectura del siglo XIX y afectó a las tipologías más diversas, desde la arquitectura industrial hasta la vivienda obrera, pero no todos estos edificios son propiamente neomudéjares, sólo lo son aquellos en los que el empleo del ladrillo se une a la inspiración en la arquitectura mudéjar; en este sentido la nómina de edificios neomudéjares es muy corta.
La arquitectura neomudéjar presenta otra singularidad dentro de los historicismos del siglo XIX; no sólo es singular en la utilización un material concreto, sino también en la técnica utilizada en el uso de este material. Se trata de la peculiar disposición del aparejo, a tizón, que con el tiempo se denominó aparejo a la española. Este tipo de aparejo apareció por primera vez en el siglo XIX en la plaza de Toros de Madrid, y a partir de aquí su uso se extendió a toda la arquitectura de ladrillo.
Otra de las peculiaridades del estilo neomudéjar es su carácter nacionalista. Se entendió que el estilo mudéjar era el estilo más nacional ya que era producto de la genuina historia de nuestro país a lo largo de la Edad Media. Además el ladrillo, su material constructivo, era igualmente un elemento que formaba parte de la tradición constructiva de la arquitectura española a lo largo de su historia.



1.1.4.3.            El historicismo
            Las incursiones historicistas parten del enfrentamiento a la institución académica. La crisis de la Academia en España en el S. XIX cede protagonismo a la Escuela de Arquitectura, que con un carácter más liberal abandona el academicismo y pasa al estudio de la arquitectura histórica.
            La Escuela de Arquitectura no significó una ruptura, sino una evolución gradual inspirada por la idea de libertad romántica y por el interés de la arquitectura medieval.
            El sentimiento nacionalista llevó a la búsqueda de la propia identidad, al deseo de encontrar una arquitectura nacional, que pudiera identificarse con nuestro país, nuestras costumbres y que fuera un reflejo social. Esto dio lugar a la resurrección sobre todo de los estilos medievales. El medievalismo gozó de una gran profusión ya que respondía a la idea de paraíso perdido a la que el espíritu romántico quería retornar. Aunque también resurgió el plateresco[87], llamado estilo Monterrey y el barroco derivado de los Churriguerra y Ribera.
            El resultado de estas tres actitudes es el renacimiento de la arquitectura medieval durante el S.XIX, en todas sus vertientes, tanto cristianas como musulmanas.
             Las obras más sobresalientes de la arquitectura neomedieval española se producen en el último tercio del S. XIX. Después de la I República, comienza a reinar Alfonso XII y se establecen buenas relaciones entre la Iglesia y el Estado. Se produce un cierto rearme de la Iglesia y aumenta la religiosidad de las clases populares por lo que proliferan las asociaciones católicas, procesiones, etc., que explican el gran número de iglesias, conventos, seminarios y catedrales levantadas en esos años. La Basílica de Covadonga es uno de los pocos ejemplos neorrománicos que encontramos ya que en Asturias este estilo tenía un significado especial. Se debe al arquitecto valenciano Federico Aparici quien proyectó una iglesia de tres naves y crucero en estilo románico, con elementos normandos como el diseño de las torres, mezclados con elementos italianizantes en el exterior de la cabecera.                                                             La Catedral de La Almudena. Con Alfonso XII Madrid se convierte en sede episcopal y se decide levantar una gran catedral. La Corona cedió unos terrenos frente a la fachada principal del Palacio Real para que el marqués de Cubas levantara el proyecto. El edificio es neogótico[88] interiormente y de recubrimiento clasicista. Consta de tres naves más dos de capillas entre contrafuertes, crucero, girola con capillas y dos torres a los pies flanqueando la fachada principal. El marqués de Cubas no llegó a ver concluida la parte baja del edificio, de estilo neorrománico. Las obras no pudieron concluirse por falta de recursos, así que lo conocemos a través de los proyectos y de la maqueta que subsiste.                                                                                 Entre las iglesias neogóticas más sorprendentes se encuentra la de San Juan Bautista en Arucas (Las Palmas), conocida popularmente como la "catedral" sin que realmente lo sea. El arquitecto catalán Manuel Vega y March dotó a las torres del espíritu gótico que contrasta con la arquitectura isleña del entorno.
1.1.5.  Eclecticismo

            Aunque nuestro eclecticismo no es una a modo de tendencia, instalada en un espacio determinado, así como en un tiempo determinado, pues lo veremos desenvolverse a lo largo de los siglos XIX y XX, hemos pensado que al dedicarle un punto concreto, ponemos  sobre la mesa sus principales cualidades y lo hacemos más comprensible.                                                           El declive de la arquitectura clasicista  se inició en la primera mitad del S.XIX debido a que el Neoclasicismo del S. XVIII, impuesto por la Academia, limitaba la creatividad del arquitecto a las normas clásicas.                                                                                                        La mayor ambición del siglo fue la de crear un estilo. Será el eclecticismo historicista el que rompa el rígido esquema académico permitiendo la creatividad y libertad compositiva.
El mismo término eclécticismo (del griego eklego, escoger), define la actitud de compaginar diferentes estilos históricos. Un revival cargado de connotaciones moralizantes en busca del modelo ideal.
Diferentes motivos impulsaron esta nueva actitud. Por un lado, el interés surgido en torno a la arqueología; por otro, la desconfianza del Romanticismo hacia la razón y con ello hacia el estilo clásico, que asociado a la idea de racionalidad dio paso al interés por las arquitecturas medievales que rompían el canon del clasicismo. Y por último, el proyecto del Imperio Napoleónico de ocupar Europa y extender el estilo clásico como consecuencia, contribuyó a la aparición de sentimientos nacionalistas en todos los países ocupados que incitaron a la búsqueda de estilos autóctonos.
En 1845 los revivals gozaban de una gran difusión. El neogótico y el neorrománico se prefirieron en las construcciones religiosas, el clasicismo en los edificios oficiales y bancarios, el neoegipcio se empleó en arquitectura funeraria y el neoárabe, neoturco o neohindú en arquitecturas pintorescas o fantásticas.
Una peculiaridad de los revivals fue la posibilidad de elegir aquella opción que a gusto del arquitecto mejor se adaptase a sus fines, pudiendo construir a la vez en diversos estilos sin aparentes problemas de coherencia estilística. No hay que olvidar que en la formación y desarrollo de estos estilos medievales está siempre presente la necesidad de crear algo nuevo, un estilo moderno. Para ello también van a aprovechar los hallazgos tecnológicos de la sociedad industrial y de la arquitectura del hierro.
En España, las primeras libertades políticas que llegaron con la muerte de Fernando VII pusieron los cimientos a lo que sería el desarrollo del eclecticismo a lo largo del último tercio del S. XIX. Las prácticas de la Escuela de Arquitectura elaboran lo más reseñable, destacando dos generaciones de autores, los nacidos en 1850 y en 1875. Encontramos nombres como Velázquez Bosco, Rodríguez Ayuso, Repullés y Vargas, Antonio Martorel y Domènech, Puig i Cadafalch, Alejandro Soler o Aníbal González, etc.
La Exposición Universal de Barcelona (1888) significó la plasmación de un rico conjunto de arquitectura ecléctica, que apartada del mero historicismo[89], buscaba una apariencia nueva y moderna en el entorno español. La mayor parte de su edificios se han perdido, pero aún se conservan el Arco de Triunfo de Vilaseca y Casanovas que serviría para recibir a los visitantes que acudían al recinto ferial y el Café Restaurante de Doménech (hoy museo de zoología). La obra de Lluis Domènech, en la que conviven materiales tradicionales con el hierro, evoca un castillo medieval con almenas y torreones esquinados. Domènech también creó el desaparecido Hotel Internacional. Las viejas fotografías que se conservan son testigos de una estructura aparatosa y compleja.
Aparte de las obras realizadas para la Exposición Universal de Barcelona, los inmuebles que obedecen a principios eclécticos responden a temas arquitectónicos que nacen en el siglo XIX o que manifiestan un auge en estos años: construcciones de carácter institucional como diputaciones, ayuntamientos y ministerios, estaciones, mercados, teatros, casinos, escuelas, bancos, edificios bursátiles, culturales, kioscos de música, etc.
En el entorno madrileño Ricardo Vázquez Bosco realizó el destacado edificio del Ministerio de Fomento (1892), hoy Ministerio de Agricultura, con citas tanto al pasado como a la arquitectura francesa del momento y con la estructuración de patios cubiertos por estructuras de hiero y cristal. En él conviven imágenes muy diversas en un mismo entorno, proporcionando rasgos de espectacularidad tanto en el interior como en el exterior.
En Barcelona, se enfatiza la función del edificio a través de las líneas arquitectónicas. El Palacio de Justicia de Barcelona, realizado entre 1887 y 1898 por Sagnier y Joseph Domènech i Estapà, muestra una planta rectangular y sus esquinas están rematadas por cuatro torres y dos más que flanquean la portada principal.
El Teatro Arriaga de Bilbao (1885), elaborado por Joaquín Rucoba; el Teatro Cervantes en Málaga (1870) de Jerónimo Cuervo; el edificio de Banco de España construido por Eduardo de Adaro; el de la Bolsa de Enrique Repullés y Vargas; la Real Academia Española de Miguel Aguado; la Diputación de Vizcaya en Bilbao de Aladrén (1892) y el ayuntamiento de La Coruña de Pedro Miaño (1901) son algunos ejemplos más de la arquitectura ecléctica en España.
El Eclecticismo, término que proviene del griego y que significa escoger, fue el resultado de un proceso que se inicia con el fin de la hegemonía del Neoclasicismo, quizá el último estilo unitario con códigos figurativos organizados en un único sistema. El movimiento romántico había facilitado la llegada de los Historicismos, desde su enfrentamiento a la tradición académica y a su rigor a la hora de imponer un estilo universal, el punto de referencia ya no era un estilo único, como en el caso del Neoclasicismo, ahora se pone el acento en lo plural, lo subjetivo, de modo que las fuentes de inspiración y los repertorios se amplían en gran manera. Como señala C. Rowe, la tradición se había centrado en la búsqueda del ideal y en su plasmación física y para ello había promulgado una serie de leyes inmutables, eludiendo las particularidades. Pero ahora son precisamente esas particularidades, esas excepciones y accidentes los que imprimen el carácter a la obra.  Así la variedad frente a lo único y universal. Un arquitecto podía ahora inspirarse en un edificio o en una época que no tenía por qué ser necesariamente Grecia o Roma, sino la Edad Media, el Renacimiento, pero también el arte del Antiguo Egipto o la arquitectura árabe o hindú. Tras la liberación de un único referente estilístico o temporal, el arquitecto adquiere una total libertad de acción a la hora de abordar su proyecto y ello le lleva a tomar elementos de origen diverso y plasmarlos en un solo edificio. De esta manera, en una misma obra pueden convivir elementos medievales y clasicistas, elementos cultos y populares, elementos de una procedencia geográfica con otros de otra.
Por su parte L. Patetta entiende por Eclecticismo la producción arquitectónica que va de la crisis del Clasicismo (1750) a los orígenes del Movimiento Moderno (finales del XIX) y que esta denominación no se limita a la predisposición de los arquitectos de la segunda mitad del siglo XIX a adoptar estilos distintos indiferentemente o a combinarlos entre sí en un solo edificio, él lo concibe, por el contrario, como un entramado y sucesión de experiencias revivalistas, con las que la burguesía ha tratado de determinar sus ideales figurativos. Patetta subraya la importancia de la "relectura" de las obras del pasado concebidas como una búsqueda de una justificación y confirmación ejemplar de los principios y razones nuevas y modernas.
Con esto y para concluir
"Si el historicismo es, pues, una cualidad de la cultura europea desde mediados del XVIII que, por lo tanto, repercute en todas las esferas particulares del pensamiento, no puede extrañar que se hable de la arquitectura "historicista" para identificar el modo de la creación arquitectónica en una sociedad en la que se ha impuesto una peculiar forma de entender los acontecimientos históricos y la utilidad del legado artístico de otras épocas. Puede decirse, entonces, que hablar de arquitectura "historicista" y arquitectura "ecléctica" serían expresiones equivalentes. No sería erróneo; pero conviene aclarar, que en el primer caso, se quiere situar los hechos arquitectónicos en el ámbito de los intereses culturales contemporáneos; mientras que, en el segundo caso, se tiende a destacar la naturaleza específica del pensamiento arquitectónico. El contexto de un análisis, en definitiva, puede conducir a usar una expresión u otra.


1.1.6.  La pintura realista
En las décadas centrales del S. XIX, el Romanticismo y su idealización de la historia, de la sociedad y sobre todo de la naturaleza, cuyo tratamiento era un motivo de evasión, deja paso a una corriente que se interesa por la realidad.                                                                                              Definiremos “este realismo” subrayando que el realismo es una actitud o tendencia estética que intenta reproducir fielmente la realidad. Se diferencia del naturalismo en que es menos crudo y descarnado, ya que el realismo añade a la intención reproductiva una relación dialéctica y un juicio del artista sobre la realidad interpretada.                                                             El realismo surge después de la revolución francesa de 1848. El desencanto por los fracasos revolucionarios hace que el arte abandone los temas políticos y se concentre en temas sociales. La industrialización determinó la desaparición del artesanado y la formación de una numerosa población obrera acumulada en los centros urbanos. Con ello, las condiciones de vida económica y social sufren una alteración profundísima, que se refleja en las ideologías. Los artistas toman conciencia de los terribles problemas sociales como el trabajo de niños y mujeres, los horarios excesivos, las viviendas insalubres y consideran que deben denunciar estas lacras.       Mientras Augusto Compte elaboraba la filosofía del Positivismo[90], quien estima que la única fuente de conocimiento es la observación y la experiencia, tenían lugar una serie de descubrimientos científicos que fomentaron la formulación de una doctrina optimista, la del progreso social. En vez de soñar con la mejoría de la vida, hay que especular partiendo de la realidad. El hombre es representado en sus tareas normales y el tema de la fatiga se convierte en motivo de inspiración.                                                                                                                  Quienes mejor manifiestan este cambio son los paisajistas de la Escuela paisajística de Barbizón, que a través del paisaje transmitieron la conquista de la realidad. Esta escuela paisajística data del segundo tercio del siglo XIX. Cuenta con el precedente de la pintura de Corot, que llevó a cabo su labor en Roma. Participaron en ella Rousseau, Narciso Díaz de la Peña y Daubigny. Tienen mucha relación con el paisajismo clásico del Romanticismo alemán que practicaron Schinkel y Koch, así como con el paisaje documental del Neoclasicismo inglés, cuyo mejor ejemplo es Wilson. Sin embargo, pese a su estructura geométrica y equilibrada, introducen una técnica suelta y ligera, similar a las acuarelas, con espectaculares efectos de luz y atmósfera. Esta cualidad hace que se considere a esta Escuela como precedente directo de los impresionistas. La escuela fue creada por Rousseau y la integraron un grupo de artistas que se propusieron construir un tipo de pintura diferente. Realizaron un estudio objetivo y directo de la naturaleza plasmando los sentimientos que ésta les despertaba. A ellos les debemos el inicio de la práctica de pintar al aire libre, pues tomaban sus apuntes directamente de la naturaleza y luego ejecutaban sus obras definitivas en el estudio.                                                                                  Los dos grandes autores que pertenecen al realismo[91] español, son Ignacio Zuloaga y Valentín Zubiaurre.                                                                                                            En primer lugar, Ignacio  Zuloaga y  Zabaleta nació en 1870, en Éibar, y murió en 1945, en Madrid. Su vida se caracterizó por frecuentes cambios de domicilio, que le llevaron a residir en París, Segovia, Andalucía, Madrid y Zumaya. Fascinado por la imaginería popular (tauromaquia, bailarinas de flamenco), más tarde eligió como tema de sus pinturas diversas escenas de la vida cotidiana, a menudo festivas o religiosas, que plasmó con una paleta oscura, fuertes dosis de realismo y un gran sentido dramático. Expuso en numerosas ciudades europeas, y también en Nueva York y Buenos Aires, lo que proporcionó a su obra una considerable resonancia internacional. Dejó también famosos retratos (Unamuno, Marañón, Falla) y hermosos cuadros de paisajes. En su estilo pueden observarse las huellas del influjo de El Greco, Velázquez y Goya.
            Valentín Zubiaurre nació en Madrid el 22 de agosto  de 1879. Era hijo del compositor musical Valentín de Zubiaurre Urinobarrenechea (1837-1914). Era sordomudo de nacimiento, así como su hermano Ramón, con el que colaboró en muchos de sus cuadros. Inició sus estudios en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando en 1894, continuándolos posteriormente junto a los pintores Muñoz Degrain, Alejandro Ferrant y Carlos de Haes. En 1898 realizó un viaje por los Países Bajos, Francia e Italia para completar su formación. Durante un tiempo vivió en Segovia, atraído por los tipos y el paisaje castellano que tan profusamente utilizó en su pintura.  Entre 1909 y 1916, su época de mayor esplendor y trabajo, obtuvo varios premios internacionales en Munich, Buenos Aires, Barcelona, San Francisco, San Diego y Panamá, lo que le reportó numerosos encargos. En 1945 es nombrado académico de la Real Academia de BB.AA. De San Fernando de Madrid. Murió en Madrid, en 1963. Los temas plasmados en sus obras se encuadran, fundamentalmente, dentro de la tradición vasca.Versolaris es una obra de juventud. Está tratada con severas entonaciones frías y ricos contrapuntos cálidos. Pescadores vascos pertenece a la serie de temática vasca. Está realizada con una paleta clara y esquemática. Azokan es una escena de mercado, un cuadro costumbrista de aldeanos. Otras obras son La fiesta de la Virgen, Ofrenda en una ermita, En tierra vasca, Las tres cofrades, o Hilandera vasca.La pintura de Zubiaurre se caracteriza por la temática racial vasca. Se observa la propensión a sentir de un modo grave y triste.
            Pero, no obstante, destaca algún edificio, que es ciertamente realista. Nos estamos refiriendo al edificio social del Real Club Naútico de San Sebastián que es un edificio emblemático de la ciudad que se asemeja a un barco atracado al Puerto en la  bahía de La Concha. Fue construido en 1928-1929, según proyecto de los arquitectos D. José Manuel Aizpurua y D. Joaquín Labayen. Desde su origen tuvo la máxima consideración artística y arquitectónica y hoy en día está considerado como una joya del modernismo, con fuertes influencias racionalistas[92], a nivel mundial. Recientemente ha sido formalmente declarado Bien de Interés Cultural con la categoría de "Monumento".



1ª mitad del siglo XX
1.      Arquitectura modernista
A caballo entre dos siglos (1890-1910), la arquitectura modernista representa la transición de la arquitectura decimonónica a la arquitectura del S. XX. Su denominación implica la idea de innovación, novedad y proyección de futuro. El precedente hay que buscarlo en Williams Morris y en la Red House (Casa Roja). Él fue el verdadero inspirador de los "Arts and Crafts", movimiento que se caracteriza por la revalorización del trabajo artesanal frente a la deshumanización de la producción industrial y que poco a poco irá derivando en el Modernismo, que intenta la renovación y mejora artesanal aplicándolo a la máquina.
El modernismo es un estilo estético típicamente urbano. Busca unas formas más refinadas que las ofrecidas por la producción industrial, compaginando funcionalidad y belleza en un intento de crear una ciudad agradable, elegante, moderna y alegre. Es una manifestación burguesa con un fuerte componente ornamental inspirado en la naturaleza, la flora y la fauna.
 Rechazan los esquemas simétricos en pro de lo ondulado, que transmite vitalidad, fuerza, asimetría e irregularidad. Se intenta expresar un componente de optimismo, que corresponde al estado psicológico de la clase social. Adquiere gran importancia el diseño y el deseo de integración de todas las artes, lo que convierte a los edificios de arquitectura modernista en obras muy atractivas.
      En cuanto a los planteamientos arquitectónicos se trata de utilizar los nuevos materiales hasta las últimas consecuencias, no sólo por su utilidad espacial sino también por sus posibilidades expresivas. En lugar de copiar las formas clásicas (columnas, frontones, etc.) se busca la inspiración en los procesos y las formas de la naturaleza. Esta admiración por la naturaleza no se limita a la decoración sino también a la planta y a la estructura del edificio, concebido como un organismo vivo coherente en todas sus partes (hierro[93], acero, piedra).
            Aunque el modernismo floreció sobre todo en Cataluña, en el País Vasco destaca, entre muchos otros,  un edificio: el edificio del Gran Kursaal. Sobre esta construcción diremos que, el edificio Gran Kursaal se inaugura el 15 de agosto de 1921 y es una de las grandes obras de la ciudad durante el primer cuarto de siglo. Su imagen se configura como una de las mejores estampas de la ciudad lúdica, cosmopolita y un punto arrogante que representa a la San Sebastián de la Belle Epoque. Tres años más tarde, en la medianoche del 31 de octubre de 1924, se decreta la prohibición del juego en plena dictadura de Primo de Rivera y el casino cierra sus puertas. El Gran Kursaal, prohibido el juego, se resigna a ser sede provisional de actividades diversas hasta que, en 1972, la sociedad propietaria acuerda su derribo.
                No debemos olvidar otros varios edificios, como la casa consistorial de San Sebastián, antiguamente Gran Casino de San Sebastián, que es el edificio sede del Ayuntamiento de la ciudad. El edificio fue construido inicialmente para albergar el casino de la ciudad, un importante destino veraniego. El concurso premiado para el proyecto fue el de los arquitectos Adolfo Morales de los Ríos y Luis Aladrén Mendivil. La construcción tuvo lugar entre 1882 y 1887; fue inaugurado como casino el 1 de julio de 1887. Tras revertir la concesión a manos municipales, fue inaugurado como nueva casa consistorial el 20 de enero de 1947,​ experimentando algunas reformas,​ La construcción responde a un estilo ecléctico. Fue declarado monumento histórico artístico, antecedente de la figura de bien de interés cultural, en 1984.
            Por su parte, el Teatro Victoria Eugenia de la misma ciudad,  es uno de los edificios emblemáticos de San Sebastián. Desde su inauguración en 1912, ha sido testigo de los principales acontecimientos culturales de la ciudad. Su reciente rehabilitación lo ha transformado en un espacio escénico innovador, dotado de los más modernos equipamientos y servicios, al tiempo que ha sabido mantener todo su encanto y características originales.Su estilo arquitectónico es el neorrenacentista y su construcción se llevó a cabo entre 1910 y 1912, siendo su arquitecto Francisco Urcola.
            No muy lejos de este Teatro, se halla el Hotel María Cristina.  Inaugurado en 1912, protagonizó la belle époque donostiarra y es el alojamiento principal de las estrellas que acuden al Festival Internacional de Cine de San Sebastián. En él se han alojado personajes históricos tan diversos como León TrotskyMata HariMaurice RavelCoco ChanelAudrey HepburnAlfred HitchcockSteven Spielberg o Mick Jagger. A comienzos del siglo XX San Sebastián comenzaba a convertirse en uno de los más importantes destinos turísticos de la burguesía española y europea. El desarrollo arquitectónico de la ciudad a partir del Ensanche racionalista de Cortázar, culminado en 1913, había configurado una ciudad de claro corte afrancesado a la que se pretendía dotar de los más avanzados equipamientos. El hotel, por su parte, fue ideado por Charles Mewes, autor de varios hoteles Ritz en Europa, como, por ejemplo, los de Madrid y París, y Urcola llevó a cabo la dirección del proyecto. Finalmente, en 1912 fueron inaugurados el Teatro Victoria Eugenia y el Hotel María Cristina, a cuya inauguración acudió la Reina María Cristina.
            Pero, más adelante volveremos a tocar el modernismo arquitectónico.

2.      Pintura modernista
           
            La pintura que cabe denominar "oficial" es por regla general de tema histórico. Por el período en que ve la luz, los críticos prefieren referirse a ella con una etiqueta singular, "Realismo retrospectivo", que resulta de aplicar a la pintura las mismas categorías de que nos servimos al estudiar la literatura del momento; no obstante, la continuidad romántica[94] es un hecho palpable en la pintura española de la segunda mitad del siglo XIX. La conexión de esta pintura con la Edad Media hemos de buscarla casi siempre en los manuales de Historia de España y otras obras eruditas (piénsese, por ejemplo, en los estudios de Clemencín sobre Isabel la Católica): es lo que ocurre con las Postrimerías de Fernando III el Santo de Virgilio Mattoni (1887), los Últimos momentos de Fernando IV el Emplazado de José Casado del Alisal (1860), El testamento de Isabel la Católica de Eduardo Rosales (1864) o El príncipe don Carlos de Viana de José Moreno Carbonero(1881); no obstante, algunos asuntos pueden proceder simplemente del recuerdo infantil de algún romance, como sucede en el caso de la       Jura de Santa Gadea de Marcos Hiráldez Acosta (1864).
No olvidemos, sin embargo, que el corpus de romances publicado por Agustín Duránhabía visto la luz unos cuantos años antes, en 1851, y que su lectura afectó de hecho a algunos modernistas, como a Manuel Machado, de quien Durán era lejano familiar. Frente a éstela pintura de los prerrafaelitas (mejor que prerrafaelistas, que les conviene mejor a los predecesores de Rafael), antiacademicistas por excelencia, tiene dos basamentos fundamentales en su búsqueda de lo medieval: en primera instancia, los modelos italianos anteriores a Rafael, que les dan nombre (es especialmente evidente la huella de Boticelli en Burne-Jones, pero no debemos olvidar que también entre los artistas españoles de gustos académicos se buscaron modelos pictóricos antiguos, como sucede con Benito Mercadé, que partió de Giotto en su Traslación de San Francisco de Asís[1866]); en segundo orden de cita, aunque no de importancia, su otra gran fuente de información la encontraron en la Literatura.
Buena parte de los cuadros con supuestas raíces medievales pintados por los prerrafaelitas tienen como origen alguna de las tragedias de Shakespeare, como ocurre con Hunt en Dos caballeros de Verona y Claudio e Isabella o con Millaisen Ofelia, una de las pocas pinturas de este grupo conocidas por el gran público en la que se recoge la muerte de la heroína de Hamlet. Sin embargo, el pintor postromántico inglés que presenta mayores huellas literarias es, sin duda, Dante Gabriel Rossetti, pintor y poeta (en 1881 dio a la luz sus Ballads and Sonnets) que tomó el primero de sus nombres del gran vate italiano a quien tanto admiraba; la Vita nuova de Dante le sirvió de inspiración en Monna Vanna y en su célebre Beata Beatrix, un cuadro en el que procura reflejar el trance místico, que no defunción, que llevó al cielo a Beatriz, en el momento en que una paloma blanca le entrega la amapola roja de la muerte (Rossetti veía en la amada de Dante a su propia mujer, Elizabeth, a quien había idealizado tras su muerte a causa de una sobredosis de láudano).
El impacto de la figura de Dante[95] y, sobre todo, de su Divina Commedia fue -para bien y para mal- enorme en el Romanticismo tardío; la cara positiva de la "vulgarización" de la obra del poeta florentino podemos verla en la edición de la Commedia preparada por Gustave Doré, con grabados que alcanzaron gran fama (aunque, en España, lógicamente sean más conocidos los que preparó para Don Quijote); el lado negativo radica, sin duda, en la gran cantidad de tópicos sobre la Divina Commedia incubados en ese período, que llevaron a una visión errónea de la obra que la crítica aún no ha logrado erradicar. Entre los cuadros victorianos de tema dantesco, hay que recordar, junto a la Beata Beatrix de Rossetti, el Dante y Beatriz de Henry Holiday (1839-1927), que recoge el encuentro de la mítica pareja en un puente sobre el río Arno.
Rossetti, en otros momentos, había buscado la inspiración en el roman courtois de tema bretón (esto es, en la novela medieval de tema artúrico), en la corte del Rey Arturo, que le llevó a pintar a Lanzarote y Ginebra o el cuadro titulado Sir Galahad, diseñado para un texto de Tennyson dedicado a dicho personaje. Este gran literato, autor de varios poemas artúricos, tuvo la fortuna de servir de inspiración a otro de los grandes pintores del Prerrafaelismo, John Everett Millais, quien partió de uno de sus poemas al ejecutar una de sus más bellas obras, Mariana (una vidriera gótica al fondo multiplica los efectos cromáticos de la pintura); en otra ocasión, Millais, impresionado por un poema de Keats, había pintado el cuadro que llamó Lorenzo e Isabella, pero su fantasía era tan grande que incluso le llevó a crear su propio caballero medieval en Sir Isumbras.
Las relaciones entre poetas y pintores fueron también comunes en el período modernista, en que no faltaron poetas-pintores como Santiago Rusiñol, a quien Pérez de Ayala dedicó su poema títulado "Jardines", de El sendero andante, en que dedica un encendido elogio al pintor catalán (sobre su técnica indica: "tus pinceles poetizan las cosas"). La pintura es una de las grandes pasiones de otros autores, como Rubén Darío, quien, en Azul (1888), se queja de no haber visto aún el Louvre y que, en otros momentos, nos recuerda su admiración por el idílico Watteau; o Manuel Machado, autor de numerosos poemas inspirados en cuadros del Museo del Prado. Un ejemplo extraordinario es el de José Moreno Villa, epígono del Modernismo[96] y adelantado de la Generación del 27, agudo crítico de arte del que se pueden leer excelentes páginas sobre artistas clásicos y contemporáneos en la Revista de OccidenteArquitectura o, sobre todo, en El Sol.
Los prerrafaelitas sintieron atracción especial por la materia de Bretaña, por la corte artúrica. Además de su presencia en Rossetti, el mundo artúrico aparece a menudo en la obra de otros miembros de esta escuela, como lo ponen de manifiesto Frederick Sandis (1832-1904) en El hada Morgana, el propio Burne-Jones con El sueño de Lanzarote(cuadro que vieron los hermanos Machado, Rubén Darío y Pío Baroja en la exposición universal de París del año 1900) o su Merlín, y William Morris (1834-1896) en La Reina Ginebra. Tampoco faltarán Arturo y otros caballeros medievales en el Modernismo, como nos lo recuerdan los nombres de algunos de los personajes de Voces de gesta de Valle Inclán, en que los pastores se llaman Ginebra y Oliveros; o los que aparecen en las piezas de su Tablado de marionetas, de regusto cervantino (así, el Rey Micomicón o el General Fierabrás de la Farsa infantil de la cabeza del dragón). Otro buen ejemplo es el del poema titulado Wagneriana de Rubén Darío (hacia 1893), en que los dos personajes que aparecen llevan un nombre revelador: Lohengrin, caballero que participa en la aventura del Santo Grial, según un poema alemán del siglo XIII que llevó a Wagner a componer la ópera del mismo título; y Parsifal, uno de los nombres con que se conoce a Perceval o Parzival, héroe de la última ópera de Wagner, que tituló precisamente con ese nombre.
Morris fue tal vez, el artista que alcanzó mayor fama en Europa entre los de su grupo por haberse constituido en un auténtico apóstol del decorativismo; así queda de manifiesto en sus cuidadas ediciones de textos medievales, embellecidas con finos grabados, bellas letras capitales, ricos frisos y orlas florentinas y una tipografía que se sirve de diferentes letras góticas y humanísticas (su mejor labor, que le dispensó un merecido renombre, es la edición de Chaucer de 1896). Pero más fama alcanzaron entre los miembros de las clases acomodadas europeas sus trabajos en cristal o cerámica, con múltiples reminiscencias medievales, reflejo de unos nuevos gustos que, a finales del siglo XIX y principios del XX, tomarán forma en las diversas manifestaciones del Art Nouveau aplicado.
Los muebles y objetos de adorno diseñados por Morris y por otros artistas tenían su correspondencia en la nueva arquitectura, que, también a menudo, se inclinaba hacia distintas formas de revival: el neogótico, el neomudéjar español o el modernismo imaginativo de Gaudí, en el que no faltan numerosos detalles de raíz medieval (es importante recordar que su protector, el conde don Eusebio Güell, era un conocido admirador de Wagner, cuyas óperas de tema medieval fueron recordadas a menudo por los modernistas, y un destacado anglófilo, por lo que conocía con profundidad las manifestaciones artísticas que se han citado). Otro gran valedor de los temas medievales, con énfasis en los de tipo neogótico y neooriental, fue Elías Rogent. La escultura fue, sin duda, la modalidad artística que menor espacio dejó a la Edad Media desde el período romántico hasta el Modernismo: entre los escasos acercamientos al Medievo es preciso prestar atención a algunas de las obras de Jerónimo Suñol, que esculpió en 1864 un par de conocidas estatuas: un Dante y el Cristóbal Colón de la Plaza del Descubrimiento en Madrid.
En este marco, lo extraño habría sido que el Modernismo, que, en determinados aspectos, se muestra como un resumen de buena parte de las tendencias estéticas del siglo XIX -desde el Romanticismo más madrugador hasta la literatura de los parnasianos- hubiese olvidado uno de los aspectos comunes a todas esas corrientes: el gusto por lo medieval. No hay ningún vacío en lo que se refiere a la presencia del Medievo en las letras del siglo pasado, pues ni siquiera la irrupción del Realismo o del Naturalismo[97] supuso su eliminación; de hecho, la estética medieval, ajena a la prosa realista (a estas alturas, la asociación del Realismo con la novela es automática), encontró un buen caldo de cultivo en la poesía y en las distintas artes plásticas, sobre las que el Romanticismo tendería sus tentáculos -como ocurre con la música romántica, que la crítica especializada cierra con Gustav Mahler, muerto en 1911- hasta comienzos del siglo XX.
            El último cuarto del siglo XIX fue el período en el que se gestó y consolidó en el País Vasco una base económica, política y social, que dio lugar a una intensa actividad constructora, edificatoria y urbanística que no estuvo exenta de una dispersión de estilos, traducida en una grandilocuente arquitectura. Así, en Donostia-San Sebastián ofrecen un interés subrayable, entre otros, los trabajos de Luis Aladrén en colaboración con Adolfo Morales de los Ríos con el Gran Casino (1882-1887), actual Ayuntamiento. Magnífico edificio que anteriormente albergó el Casino. Se construyó en el año 1882 según planos de Luis Alandrén y Rodolfo Morales de los Ríos. Está rodeado por los jardines de Alderdi-Eder y se ha convertido en una de las señas de identidad de la ciudad.                                                                                                           En el extremo opuesto del Ayuntamiento y al final del Boulevard se abre la Plaza de Oquendo, dominada por el Teatro Victoria Eugenia, obra del año 1909, y el Hotel María Cristina, diseñado por el arquitecto parisino Charles Mewes. De Francisco Urcola, es el teatro Victoria Eugenia (1909); y el palacio de Miramar, obra del inglés Seldom Wornum (1881-1893). Los representantes del modernismo donostiarra fueron R. Cortázar y Luis Elizalde. Dentro del dinamismo industrial, financiero y empresarial de Bilbao destacan por su eclecticismo[98] monumental, las dos realizaciones principales del arquitecto Joaquín Rucoba: el Teatro Arriaga (1890), cercano al Puente del Arenal, es uno de los edificios más notables de la villa inspirado en la Ópera de París y construido entre los años 1886 y 1890 por Joaquín Rucoba y Octavio de Toledo.  Además, el Teatro Arriaga  es un edificio sorprendentemente bello. Se inauguró en 1890. En 1902 recibió el nombre de Arriaga en honor al músico bilbaíno, Juan Crisóstomo Arriaga, conocido como el Mozart hispano debido a su talento (a los 13 años compuso su primera ópera y poco antes de cumplir los 20 años murió de tuberculosis). Como otros edificios del Casco viejo bilbaíno, sufrió serios daños con las inundaciones de 1983. El Ayuntamiento (1892) también es obra Joaquín Rucoba, en las  proximidades del Puente del Ayuntamiento. Se trata de una notable construcción del siglo XIX realizada por Joaquín Rucoba en el solar que ocupó un antiguo convento agustino. En el interior destaca el gran salón de actos de estilo árabe. Luis Aladrén fue también el responsable del palacio de la Diputación (Bilbao, 1897-1900); y Francisco de Cubas desplegó su fantasía bávara sobre el castillo de Butron (Gatika, Bizcaia, 1888) y los conocimientos románicos sobre la Universidad de Deusto (1886). Avanzando hacia la desembocadura de la ría se encuentra, tras pasar el Puente de los Príncipes de España, la avenida de las Universidades, nombre que le viene dado por la concentración en la zona de la Universidad de Deusto; también, la Literaria y la Comercial. El conjunto se cierra con el Puente homónimo, por el que se accede al Museo de Bellas Artes.
            El nuevo estilo del modernismo nació de una renovación decorativa basada en el linealismo con ornamentos florales; los elementos decorativos cobraron gran importancia. Se extendió en Europa y en EE.UU. entre fines del siglo XIX y comienzos del XX, dando origen en diversos países a movimientos que adoptaron nombres diversos según la interpretación peculiar de las diferentes expresiones artísticas. En francés se llamó art nouveau, término que prevaleció sobre los de origen inglés modern style y liberty, alemán jugendstil, e italiano floreale. En España se denominó modernismo. El estilo modernista se impuso en la arquitectura, en el mobiliario, en la orfebrería, joyería, etc. Como un aspecto particular del art nouveau, el modernismo en España se impuso precozmente y con un carácter original; los inicios del movimiento pueden situarse entre 1880 y 1885, siendo Gaudí la personalidad de mayor relieve.
            Encuadrados en la denominada segunda generación, a pesar de que la cronología de sus obras se extiende a lo largo de una etapa que concluye en 1918, se encuentran algunos arquitectos con trayectorias profesionales largas y prolíficas. Entre ellos figuran Ricardo Bastida, con unos interesantes comienzos modernistas que cristalizaron en el cine Olimpia (1906)  y la Alhóndiga Central  de Vinos (1909), ambos en Bilbao; Alberto de Palacio (puente colgante-transbordador de Portugalete[99], 1894); Pablo Alzola (marquesina de la Estación del Norte de Donostia-San Sebastián)… El casco urbano de Bilbao,  de esta gran aglomeración se dispone principalmente en torno a tres zonas diferenciadas pero no aisladas entre sí. La ciudad de los contrastes, como la definen algunos autores, presenta un Casco Viejo medieval constituido por las Siete Calles y la Plaza Nueva, en el que abundan los comercios y los mercados emplazados en calles estrechas repletas de gente; el ensanche, de amplias calles y grandes edificios, es el centro financiero de los grandes negocios y grandes comercios con un ritmo de vida trepidante plasmado en el ir y venir por la Gran Vía; y barrios de la gran zona metropolitana.´ Recientemente se ha incorporado al selecto club de las ciudades españolas con transporte público suburbano, ya que el primer tramo del metro fue inaugurado el 11 de noviembre de 1995.
            Por su parte, la ciudad de Vitoria presenta un casi perfecto y armonioso trazado urbano en el que se diferencian dos partes: la parte vieja, con su barrio gótico; y la nueva, en la llanura, ambas unidas mediante el paseo de los Arquillos con sus largas arcadas del siglo XVIII, manteniendo un gran equilibrio entre lo antiguo y lo moderno.
Plaza de la Virgen Blanca, situada en el centro de la ciudad, lugar tradicional de citas y encuentros. Está presidida por la iglesia de San Miguel y el monumento a la Batalla de Vitoria y rodeada de casas con miradores.
La Iglesia de San Miguel fue erigida hacia el siglo XIV en el lugar que ocupara un antiguo templo románico. El pórtico principal presenta la imagen de la Virgen Blanca, patrona de la ciudad. En su interior sobresale el retablo del altar mayor, realizado por Gregorio Fernández en el año 1632.
Palacio de Villasuso, situado en la Plaza del Machete, una de las zonas más antiguas de la ciudad. Data del siglo XVI y posee patio irregular.
Casa del Cordón, situada un poco antes de llegar a la catedral, fue construida a finales del siglo XV en estilo gótico en torno a una antigua torre del XIII. En su fachada presenta el escudo de los Reyes Católicos y el Cordón de los franciscanos.
Palacio de Bendaña, también del siglo XV y de estilo plateresco. Posee un bello claustro y rico artesonado en diferentes salas.
            Por último, el espacio urbano de Donostia-San Sebastián está definido esencialmente por el Casco Viejo medieval y los ensanches que, una vez derribadas la murallas en el año 1863, ganaron terreno sobre los arenales y marismas que rodeaban el núcleo original, cruzaron el río y colonizaron los montes que flanquean la bahía. La Parte Vieja, protegida por el monumental Sagrado Corazón y los restos fortificados del monte de Urgull, gravita en torno a su recogido puerto pesquero y a las plazas de la Constitución y Trinidad, esta última situada en uno de los rincones más antiguos de la ciudad, con un pequeño frontón y un probadero para el arrastre de bueyes; y concluye junto al puente del Kursaal, uno de los tres puentes que tiene Donostia y por el que se accede al barrio de Gros. No hay que olvidar el Quiosko Modernista de la Música, en el Boulevard donostiarra, posible obra del francés Eiffel.

3.      Escultura modernista


            En escultura, destacan los talleres imagineros[100] bilbaínos de Serafín Basterra y de Vicente Larrea, creadores de sendas sagas familiares. Tras su viaje a París en 1898, Higinio Basterra introdujo en Bilbao la influencia de Rodin, manifestada en sus torsos. Sin embargo, la figura clave de este fin de siglo es el ceramista, orfebre y escultor Francisco Durrio, formado entre Bilbao y París. Sus obras más importantes son el panteón[101] de la familia Etxevarrieta en el cementerio de Getxo (Bizkaia, 1903-1923) y el monumento a Arriaga, en Bilbao. En el terreno estético, el romanticismo afirmó la autonomía de la fantasía frente al intelecto.
            El romanticismo fue un movimiento intelectual y artístico surgido en Alemania a fines del siglo XVIII  y desarrollado en Europa   durante el siglo XIX, como reacción frente a los postulados estéticos del neoclasicismo y del racionalismo de la Ilustración, que hizo prevalecer los principios de libertad y de subjetividad contra las reglas clásicas y el racionalismo filosófico, como afirmación de una nueva concepción de la vida y del arte. En el Arte, el Romanticismo es un movimiento movimiento artístico que coincide con la caída de Napoleón (1814) en Francia, el cual había impuesto en Europa el neoclásico como estilo oficial. El romanticismo surge en Reino Unido y permaneció de un modo embrionario hasta la desaparición del emperador francés, y se identificó en Europa al romanticismo con las ideas nacionalistas. El Romanticismo se basa en la subjetividad y los sentimientos individuales, fascinado por los mundos orientales y medieval. Los pintores más importantes de este movimiento serán T. Gericault del que destaca su cuadro La balsa de la Medusa[102] y E. Delacroix con obras como La libertad guiando al pueblo[103]. Así, pues, en pintura y escultura, el romanticismo tuvo sus orígenes en la primera mitad del s. XIX, y representó una reacción contra la rigidez académica y la afirmación de una libertad y eclecticismo absolutos. Se abandonaron los modelos de la antigüedad clásica a favor de los ideales medievales y orientalizantes, así como de una exaltación de la naturaleza. En pintura fueron ejemplos representativos Théodore Rousseau, Géricault y Delacroix en Francia; Blake y Turner en Gran Bretaña; los nazarenos alemanes y, en España, Madrazo, Esquivel, Villaamil y los nazarenos catalane
            Por otra parte, el racionalismo fue un movimiento arquitectónico tendente a la radical renovación de los procesos técnicos y de las formas de la arquitectura considerada también en relación con sus fines sociales. Desarrollado en Europa después de la Primera Guerra Mundial, propugna, entre otras cosas, el empleo cada vez más extendido de los materiales y de los procesos más modernos.


[1] CALIZA: Roca sedimentaria formada principalmente por carbonato de cálcico, pudiendo contener además cuarzo (caliza arenosa), dolomita (caliza dolomítica), arcilla (caliza arcillosa), materia orgánica (arcilla bituminosa) y sílex (caliza de sílex). Según su origen, las calizas pueden ser: detríticas, formadas a partir de rocas calizas preexistente, de  precipitación, debidas a la precipitación en forma de carbonato de bicarbonato sódico disuelto en agua, orgánicas, formadas por acumulación de fragmentos calizos de organismos muertos, y metamórficas o mármoles, que son calizas  orgánicas que  han sufrido una cristalización. La piedra caliza se emplea en  la construcción y para la producción de cal y cemento.
[2] PIZARRA: Roca metamórfica, esquisto arcilloso compacto, de color plomizo. Sirve como material de cobertura y de pavimentación.
[3] GRANITO: Roca profunda  que tiene como componentes principales cuarzo, feldespato potásico y plagioclasa, y como secundarios, biotita, moscovita, hornblenda, piroxeno y turmalina. Se aprovecha como piedra, material de construcción, en la fabricación de adoquines para el pavimentado de calles, como grava en las carreteras, en el revestimiento de fachadas y losas sepulcrales. Existen granitos de bellos colores que se pulen para el revestimiento decorativo.
[4] ARENISCA: Conjunto de partículas diminutas, procedentes de la desagregación de las rocas  por erosión acuática o eólica, que se emplea como componente básico en mezclas para cementar.
[5] OFITA: Roca de feldespato, piroxeno y nódulos calizos o cuarzosos empleada como piedra de adorno.
[6] ABARCA: Calzado de cuero crudo o de caucho que cubre solo la planta de los pies, con reborde en torno.
[7] LAYA: Pala de hierro con cabo de madera, para labrar la tierra.
[8] YUGO: Instrumento de madera que se fija a la cabeza o a la cruz de las mulas o bueyes, y al que va sujeta la lanza del carro, el timón del arado, etc.
[9] TEJÓN: Mamífero carnívoro de la familia de los mustélidos de cuerpo gris y negro, patas oscuras y cabeza blanca con dos bandas negras. Es decir, mamífero carnívoro de la familia de los Mustélidos, como las comadrejas, de tamaño medio y estructura robusta, que están caracterizados por sus mandíbulas poderosas, dientes carniceros preparados para la trituración y molares anchos y planos con múltiples cúspides.
[10] NAVAS DE TOLOSA: Enfrentamiento bélico acaecido el 16 de julio de 1212 entre las tropas cristianas, encabezadas por Alfonso VIII de Castilla, y las almohades en las Navas de Tolosa, población perteneciente al municipio español de La Carolina (Jaén). Por otro lado, la derrota de los almohades en la batalla de las Navas de Tolosa de 1212 puso fin a la postrera tentativa de recuperar la Península Ibérica para el Islam. La victoria cristiana, conocida tradicionalmente, aunque con escaso rigor geográfico, como de las Navas de Tolosa, tuvo una gran resonancia en la Cristiandad occidental, por cuanto había sido concebida como una cruzada contra el infiel y había tenido éxito.
[11] RECONQUISTA: Denominación que se da a la conquista que mantuvieron durante ocho siglos, aunque de forma discontinua, los reinos cristianos de la Península Ibérica para arrebatar a los musulmanes los dominios territoriales conquistados desde los primeros años del siglo VIII. Este período comprende desde las primeras escaramuzas en Covadonga (año 722) a la conquista de Granada por los Reyes Católicos (1492).
[12] PLATERESCO: Dícese del estilo arquitectónico, eminentemente decorativista, desarrollado en España  durante el primer tercio siglo XVI y que representa la introducción de las formas ornamentales renacentistas (provenientes en su mayoría de Lombardía) en la arquitectura hispana.
[13] CRUJÍA: 1. Corredor largo de un edificio, que da acceso a piezas situadas a ambos lados. 2. Espacio comprendido entre dos muros de carga.
[14] HERÁLDICA: Arte y ciencia del blasón.
[15] RENACIMIENTO: Movimiento cultural con el  que se pone fin a la  llamada Baja Edad Media, y que, en general, supone una recreación de los valores humanísticos, estéticos y de pensamiento de la Antigüedad clásica. Comienza en Italia con el siglo XV, aunque es evidente que las raíces del Renacimiento se hallan en la propia civilización medieval, creadora del primer humanismo.
[16] CLAUSTRO: Galería cubierta alrededor de un patio generalmente cuadrangular y separada de él por columnas o arquerías. Suele estar adyacente a la iglesia y formando parte de un complejo mayor (catedral, monasterio, etc.).
[17] PLATERESCO: Estilo propio del renacimiento español, surgido bajo el reinado de los Reyes Católicos hasta Carlos V (primer tercio s. XVI). Toma su nombre por el recuerdo del trabajo de los orfebres sobre la plata que tenían en apariencia estos edificios debido a su abundante decoración en las fachadas tratada con gran detalle y finura, y formada por medallones y orlas entre otros. Se caracteriza por la fusión de elementos góticos, musulmanes y del quattrocento italiano, y por identificarse y ser propaganda de la monarquía española, de ahí que reciba otros nombres como estilo Reyes Católicos, Isabelino o Cisneros. Una de los edificios más representativos de este estilo es la fachada de la universidad de Salamanca (s.XVI).
[18] COLEGIATA: Iglesia colegial que no siendo sede del obispo, tiene abad, canónigos y liturgia catedralicia.
[19]PORTADA: Puerta ornamentada.
[20] MECENAS: Persona o entidad jurídica amante del arte y la cultura que financia a su cargo la realización de obras de arte o de proyectos culturales de cualquier índole. Hasta la conquista de su propia libertad, los artistas han dependido en su trabajo de grandes mecenas, los más importantes de los cuales son la Iglesia y el Estado, que han asegurado su supervivencia a cambio de controlar y dirigir su actividad, privándole así de una parte de su libertad.
 301  FACHADA: Parte exterior y generalmente principal de un edificio.                 
[22] FORMA : Confiiguración, aspecto exterior que reviste una materia. Es su estructura aparente, su orden, lo que por medio del trabajo  artístico consigue transformar lo inerte o inexpresivo en algo inteligible y susceptible de provocar emociones estéticas o de otro tipo.                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                              
   [23]  CLASICISMO: Conjunto de obras, realizaciones y cánones estéticos del arte grecorromano. Época clasicista de un arte en aquella   en    la que se dan de modo más acentuado las características tenidas como canónicas o ideales de dicho arte.                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                               
[24] GRUTESCOS: Elementos decorativos, típicos del Renacimiento, en  los que se mezclan, de forma arbitraria, arabescos,  elementos vegetales y figurillas de fantasía.
[25] GREMIO: Corporación formada por los maestros, oficiales y aprendices de una misma profesión u oficio regidas por ordenanzas o estatutos especiales. Conjunto de personas que tienen un mismo oficio y que se asocian en corporación con el objetivo de salvaguardar la producción y proteger sus intereses comunes. Una definición más exacta es la que ofrece el historiador E. Coornaert: "gremio es la asociación económica de derecho cuasi-público que somete a sus miembros a una disciplina colectiva para el ejercicio de su profesión [...]" (op. cit. p. 46).
Los gremios como órganos de distribución de los productos surgieron en la Edad Media, recibiendo varios nombres en los distintos países: eran mètiers en Francia, ghildas y hansas en Alemania, arti en Italia, cofradías hermandades en Castilla y arts u oficis en Cataluña y Aragón. Más tarde, aproximadamente en el siglo XV, se les aplicó a todos el nombre de corporación gremial o, más simplemente, gremio.

[26] ARTESANÍA: Forma de producción basada en el trabajo manual  realizado de modo individual o familiar, y, por extensión, por un reducido número de operarios. La institución de la artesanía, única forma productiva de la época clásica, se mantuvo floreciente durante toda la Edad Media  (formación de las corporaciones de las Artes y Oficios). Serían la revolución industrial y la ampliación del mercadolas que minarían profundamente la artesanía, que se mantiene actualmente en el ámbito de la producción de  tipo artístico y local o como  forma sustitutiva  en zonas de escaso  desarrollo industrial, o donde diferentes causas de orden sociológico permitieron su supervivencia.
[27] FRESCO (del germano frisk). Pintura al fresco es la ejecutada sobre un muro  con revoque de cal húmedo y con los colores desleídos en agua de cal. Como la intensidad del color disminuye rápidamente a medida que la cal se absorbe, si se quieren conseguir tonos vivos es necesario aplicarnuevas capas inmediatamente, ya quee el retoque  al fresco es  muy difícil, haciéndose normalmente, cuando es preciso, al temple o por otro sistema. Si el ddesleimiento y la aplicación de la pintura se han hecho debidamente, se forma una película de carbonato de calcio que une indisolublemente los colores  a la pared. Se llama buon fresco a  la pintura al fresco que no ha ssido retocada después al temple o por otro procedimiento. Ésta recibe el nombre de fresco seco.
[28] RENACIMIENTO: Se originó en la era de los descubrimientos geográficos y las conquistas ultramarinas, el desmembramiento de la cristiandad y el desarrollo de los nacionalismos, la introducción de la imprenta, entre 1460 y 1480, y la consiguiente difusión de la cultura. La manifestación artística de este ambiente cultural irrumpió a principios del s. XV en Italia, con un empuje extraordinario que lo extendería por toda Europa hasta finales del siglo siguiente. Así, el artista tomó conciencia de individuo con valor y personalidad propios, se vio atraído por el saber y comenzó a estudiar anatomía, técnica del claroscuro, leyes de perspectiva, los modelos de la antigüedad clásica, etc. Leonardo da Vinci fue la personalidad que mejor representó esta corriente. Durante la segunda mitad del s. XVI se inició ya la decadencia del Renacimiento.
[29]  RETABLO: Obra de arte que cubre el muro tras el altar, hecha sobre madera, piedra o metal,  con pinturas, esculturas u obras de ambos tipos, y cuya forma varió durante las diferentes épocas.  En suma, pues, obra de arte que cubre el muro tras el altar, hecho sobre madera, piedra o metal, con pinturas, esculturas u obras de ambos tipos, y cuya forna varió durante las diferentes épocas siendo la más característica la siguiente disposición: a modo de pedestal, un banco  o predela, a veces doble. En el cuerpo del retablo existían divisiones verticales, o calles, separadas a veces entre sí por otras más estrechas o entrecalles. Las divisiones horizontales son pisos  o cuerpos. Para proteger el conjunto, se disponía una polsera o  guardapolvos, que lo enmascaraba en saledizo. En ocasiones el retablo comportaba dos grandes piezas, llamadas puertas, sujetas por goznes a sus extremos  laterales, que podían cerrarse sobre él para resguardarlo y que solían estar pintadas tanto por dentro como por fuera, Cuando existe una prolongación de lla callle central que sobresale del último piso, recibe el nomre de ático. Los ornamentos  arquitectónicos que se añaden en ocasiones al retablo, para ensamblar sus distin
tas partes, se ajustan siempre al estilo dominante de la época.                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                
[30] MANIERISMO: Estilo artístico que se desarrolló en Italia y Europa entera desde 1520 hasta finales del siglo XVI; a menudo, el término manierista se aplica a cualquier momento histórico en que el arte de corte clasicista se supera a través del recargamiento de los elementos geométricos que caracterizan el clasicismo. El término manierista se ha empleado fundamentalmente con dos significados distintos, debido a que en su origen se encuentra unido al término italiano "maniera", que se aplicaba para designar a los artistas que eran meros imitadores de los grandes maestros, esencialmente Miguel ÁngelRafael y Leonardo da Vinci, tanto para los que eran considerados como imitadores de una forma fría e impersonal como aquellos que incluían algún matiz creador u original. Se empleaba por tanto la expresión "manierista" con la significación equivalente a modo o manera, y como tal los artistas que así eran designados se englobaban dentro del Renacimiento. Esta idea surgió a partir del siglo XVII, en que Bellori y otros opinaron que el manierismo era un movimiento de ínfima calidad, que se producía después del Renacimiento clásico; desde ese momento, el término se cargó de un significado peyorativo, pues el término se asoció a lo "amanerado". En el siglo XX se inició la valoración del arte manierista, sobre todo en la obra de críticos como Hauser y a Dvorak, quienes dieron forma a una tendencia dominante que considera al Manierismo como un estilo artístico, independiente y con entidad propia. Es decir, se ha pasado de una valoración peyorativa del término a una acepción mayoritaria que le define por una serie de valores intrínsecos propios. En el ámbito literario, el empleo del término de forma lata, para aludir a la continuación del estilo clásico en cualquier época por medio de un arte recargado, se le debe a Ernst Robert Curtius. De acuerdo con este gran estudioso, el manierismo es una constante en el arte occidental de todos los tiempos; de hecho, él tiene por barrocos a los sofistas del siglo V a. C., a los grandes autores latinos del siglo I d. C. (con Lucano al frente), a los poetas petrarquistas y pospetrarquistas del siglo XVI o a los escritores decadentes de finales del siglo XIX. Por todo ello, simultáneamente al estudio del arte manierista, algunos investigadores han puesto de relieve que el Manierismo no es sólo un estilo pictórico, como en principio se consideraba, sino que además hay que extenderlo a otras manifestaciones artísticas, culturales y espirituales, como la arquitectura, la escultura, la literatura y la música. La estética manierista es de un lenguaje o retórica recargados, lo que permite al artista apartarse de forma visible de los modelos previos y desviarse así del principio de la imitatio.
[31] EL GRECO: (Doménicos Theotocópoulos; Candía, hoy Heraklion, actual Grecia, 1541 - Toledo, España, 1614) Pintor español. Aunque nacido en Creta, isla que en aquella época pertenecía a la República de Venecia, El Greco desarrolló su peculiar estilo y la mayor parte de su trayectoria artística en España. Se formó en su isla natal como pintor de iconos, antes de trasladarse a Venecia, donde conoció la obra de Tiziano y Tintoretto, artistas que, junto con Miguel Ángel, fueron los que más influyeron en su pintura. A partir de 1570, tras una estancia de siete años en Roma, El Greco se trasladó a Toledo por invitación del canónigo Diego de Castilla, quien le encargó un retablo para la iglesia de Santo Domingo el Antiguo. Llevaba diez años en Toledo cuando Felipe II le encomendó una obra para el monasterio de El Escorial; pero El martirio de san Mauricio no gustó al soberano español, quien ya nunca volvió a contar con el artista. Ello supuso una decepción enorme para El Greco, ya que aspiraba a convertirse en pintor de corte, pero no entorpeció su carrera, puesto que era ya un pintor solicitadísimo tanto por los aristócratas como por los eclesiásticos toledanos. No es de extrañar, por tanto, que su obra sea extraordinariamente fecunda. Se conocen algunas de sus creaciones anteriores a su llegada a España, lo cual permite afirmar que El Greco creó su peculiar estilo después de su establecimiento en Toledo, seguramente influido por el fervoroso ambiente religioso de la ciudad. Sus figuras alargadas, pintadas con pincelada fluida, parecen criaturas inmateriales, carentes de solidez física e imbuidas de una intensa espiritualidad. A ello hay que añadir su paleta originalísima, de colores fríos, que consigue efectos sorprendentes con los rojos, los azules y en particular los blancos, de una rara intensidad y nitidez. Aunque pintó sobre todo obras religiosas, se le deben también importantes retratos (Félix ParavicinoEl caballero de la mano en el pecho) y algunos cuadros de temática diversa. La obra más admirada de El Greco es El entierro del conde de Orgaz, por el hecho de que el artista se valió de este acontecimiento para dejar constancia del momento en que le tocó vivir; para ello, dividió el cuadro en dos planos, uno celestial en la parte superior y otro terrenal en la inferior, de tal modo que la obra es al mismo tiempo un cuadro religioso y un retrato de grupo. El plano superior, el celestial, no se aparta de sus restantes obras religiosas y presenta idéntico hondo misticismo y parecida intensidad dramática; la novedad se encuentra en el plano terrenal, donde los principales personajes del Toledo de la época, incluidos el propio pintor y su hijo, aparecen reproducidos con absoluta fidelidad. De la conspicua producción religiosa de El Greco cabe destacar El Expolio de CristoEl Bautismo de CristoLa Adoración de los pastores y los retratos de diversos Apóstoles, en los que resulta admirable la expresividad de los rostros y los ademanes. En los últimos años de su carrera el artista pintó dos celebrados Paisajes de Toledo y un cuadro mitológico, Laocoonte, que sorprende por su temática, inusual en la España del momento. Sobre un fondo de hermoso paisaje, las figuras de Laocoonte y sus hijos se retuercen en su lucha contra las serpientes y el artista se sirve hábilmente de sus contorsiones para dotar a la obra de una composición admirable. Máximo exponente del manierismo pictórico en España, El Greco es también la primera figura de proyección universal de la pintura española y uno de los grandes genios de la historia del arte.




[32] ÓLEO: Procedimiento pictórico que utiliza un vehículo graso, generalmente aceite de linaza, como disolvente de los pigmentos. La pintura, cultivada para expresar la belleza bidimensionalmente con ayuda de la línea y del color, se ejercita sobre superficies lisas a las que se fijan polvos colorantes mediante alguna materia adhesiva que, en su forma líquida, sirve de vehículo al pigmento; puede ser aceite, cola, clara de huevo o una emulsión de esos elementos. Las materias colorantes pueden ser minerales o vegetales, orgánicas e inorgánicas. La pintura se denomina, según la materia adhesiva empleada: óleo, acuarela, aguada, temple, fresco. Los pintores de todas las épocas han tratado de responder a fines determinados; el didáctico, centrado en el deseo de enseñar; el estético, que intenta lograr una sensación agradable o sugestiva; el realista, nacido de la actitud científica de los siglos XVI y XVII, que traslada algún aspecto del mundo contemplado por el artista.
[33] RETABLO: Obra de arquitectura, hecha de piedra, madera, etc., que compone la decoración de un altar. Los retablos comenzaron a difundirse por el occidente europeo en el siglo XIII.  Pequeños al principio, aumentaron de dimensiones hasta acabar adosándose al muro del fondo del prebiterio y obligando a levantar elevados ábsides para alojarlos; solían representar escenas de la vida de Jesucristo, de la Virgen o del titular del templo.
[34] ARTE FLAMENCO: Floreció en el antiguo condado de Flandes, derivado de las tradiciones góticas. Comenzó en Brujas, donde evolucionó hacia el naturalismo. Posteriormente su centro fue Amberes. La artesanía y los hermosos materiales dieron suma perfección a la tapicería, sobre todo durante el siglo XV en la ciudad de Arras, con obras de Van Eyck  y Memling; a partir de 1447 la hegemonía pasó a Bruselas, donde brilló Roger van der Weyden. La pintura flamenca se inició en el siglo XV con la obra de los hermanos Hubert y Jan van Eyck, autores del famoso retablo de la catedral de Gante, con los que culminó la técnica de la pintura al óleo. Durante el período gótico prevalecieron los miniaturistas, cuya herencia ha quedado reflejada en los detalles minuciosos y las líneas góticas. La intersección de lo italiano con  lo flamenco, que comenzó en la segunda mitad del siglo XV, tiene un ejemplo importante en el retablo de Portinari, de Hugo van der Goes; durante el siglo XVI perduró la tradición flamenca gracias a Pieter Brueghel. La armonización de las dos corrientes pictóricas culmina con el barroquismo de Rubens.
[35] TRÍPTICO: Pintura, grabado o relieve distribuido en tres hojas, unidas de modo que puedan doblarse las de los lados sobre la del centro.
[36] TEMPLE: 1. Pintura para muros, bóvedas, etc., preparada mezclando el  pigmento con  cola u otra materia glutinosa caliente y agua. 2. Obra pictóricarealizada con esta pintura. 3. Técnica pictóricaque  utiliza colores disueltos en líquidos especiales, no en óleo.
[37] ESTOFADO: Estofar es pintar la parte que  en una escultura corresponde a los paños o telas. En suma, estofar es raer con la punta del grafito el color dado sobre el doradode la madera, para que se descubra al oro.
[38] POLICROMADO: Decorar un objeto con diversos  colores. Pintar una escultura imitando los colores del modelo. Se llama POLICROMÍA al arte de pintar las imágenes. Comprende encarnado y  estofado.
[39] PALACIO DE LAZKANO (Guipúzcoa, 1638): El Palacio de Lazkano se sitúa al lado del antiguo convento de carmelitas y frente a frente con el convento de Santa Ana, a orillas del río Agaunza. Fue construido entre 1620 y 1640 de acuerdo a patrones arquitectónicos de aires castellanos. Es un edificio de grandes proporciones, aparece cercado, rodeado por un jardín que tiene comunicación directa con la iglesia de San Miguel, y pasando el río Agaunza por un puente, establece comunicación con su gran hacienda. Es el cuarto palacio en la historia del Señorío de Lazcano y fue mandado construir, al igual que los conventos, por María de Lazcano, esposa del almirante Antonio de Oquendo, en el año 1638. El palacio presenta actualmente una composición de finca señorial campestre, con una serie de terrenos ajardinados, pista de tenis y piscinas, recercados por su frente con una verja y formando una unidad independiente. La construcción está efectuada en torno a un patio central con galerías alrededor. En la planta baja se encontraban los locales del servicio y, en la principal, los salones, el comedor y los dormitorios, destinándose el piso alto a las habitaciones de la servidumbre. La fachada principal está construida con piedra de sillar y presenta un alzado movido, por la disposición de las torres que flanquean el cuerpo central. La composición de los huecos en dicha fachada está efectuada en base a cinco ejes: uno en cada torreón y los otros tres en el paramento central. Éste cuerpo tres ejes de vanos, aunque el de mayor belleza y, por lo tanto, el más destacado es el central. Es el más noble y concentra toda la decoración. Presenta un acceso flanqueado con columnas toscanas pareadas que sostienen el entablamento. En la primera planta, el balcón aparece flanqueado por otras dos columnas sobre las que se sitúan toscas figuras labradas, y, entre ellas, se ubica el fabuloso escudo de los Lazkano. La distribución interior de la planta baja tiene, una vez pasada la puerta principal, un amplio zaguán que está encachado y decorado en su suelo, encontrándose dos carrozas de época aparcadas en sus lados. De frente tiene una puerta de salida al espacio porticado del patio, donde se encuentra el pozo. Destaca el trabajo de forja de rejas, barandas y apoyos de balcones, así como el de la madera en el interesante alero. Cabe destacar, así mismo, los tesoros artísticos que contiene: cuadros, libros, muebles... Además, en la biblioteca se guardan manuscritos de verdadero valor histórico para esta familia y para Gipuzkoa. Aunque este edificio es exponente de la arquitectura castellana en la provincia, al contrario que los palacios castellanos, presenta una penetración del "ruralismo" y de los modelos compositivos palaciegos del resto del país.
[40] PERSPECTIVISMO: Es una doctrina filosófica que sostiene que toda percepción e ideación tiene lugar desde una perspectiva particular (punto de vista cognitivo). Esto significa que hay muchos esquemas conceptuales, o perspectivas, posibles que determinan cualquier juicio de verdad posible, lo que implica que no hay forma de ver el mundo que pueda ser considerada definitivamente "verdadera", pero no propone necesariamente que todas las perspectivas sean igualmente válidas. El concepto fue creado por Leibniz y desarrollado por Friedrich Nietzsche, quien influenció ideas similares en filósofos como José Ortega y Gasset. Según Ernst Nolte y otros, Nietzsche habría tomado el concepto y el término de Gustav Teichmüller.
[41] SANTUARIO DE LOYOLA: Centro de estudios y formación de la  Compañía de Jesús, construido a partir de 1689 cerca de  Azpeitia, provincia de Guipúzcoa, a 57 km al SO de San Sebastián, donde se hallaba la casa natal desan Ignacio de Loyola. Su iglesia, consagrada en 1738  es de estilo churrigueresco.
[42] ESTILO JESUÍTICO: El más rico y recargado del Barroco en arquitectura religiosa. Fue especialmente abundante en España y sus posesiones y en Roma. Caracterítico del Arte de la Contrarreformaes el estilo llamado jesuítico especialmente en Italia, España e Iberoamérica, donde el barroco más rico y recargado alcanzó su apogeo en las iglesias de la Compañía de Jesús.
[43] VOLUTA: 1. Lo que tiene forma de espiral. 2. Adorno en figura de espiral que forma los ángulos de los capiteles jónicos y compuestos.
[44] ROLEOS: Decoración a base de motivos enrollados, de volutas que se enrollan sobre sí mismas, de cilindfros de origen espiral, etc.
[45] ESCENOGRAFÍA: Conjunto de elementos arquitectónicos, paisajísticos, decorativos, etc., que se disponen en una obra de arte de manera que se produzca efecto de un determinado ambiente.

[46] LUZ: Agente físico que hace visibles las cosas. En Pintura, luminosidad. El TENEBRISMO es una técnica pictórica propia del barroco (s. XVII) que usa el claroscuro, utilizando grandes contrastes acusados de luz y de sombra, de modo que las partes iluminadas se destacan violentamente sobre las que no lo están. El principal representante del tenebrismo fue Caravaggio siendo buenos ejemplos de ello sus obras como La conversión de San Pablo, La vocación de San Mateo o La dormición de la Virgen. También otros autores españoles trabajaron el tenebrismo como Ribera o Velázquez en sus primeros trabajos en Sevilla en cuadros como El aguador de Sevilla o La vieja friendo huevos. El ROSETÓN Gótico es un vano circular calado, en cuyos huecos se colocaban vidrieras, propio del gótico (s. XII-XV) situado sobre la puerta de la nave central o principal y permitía la entrada de luz coloreada al interior, en la línea de las ideas neoplatónicas de la identificación de la luz con Dios. Ejemplos claros se pueden apreciar en las portadas de las principales catedrales góticas de Notre Dame en París, en Amiens, Chartres, o en España, Burgos o León.














[47] ABIGARRADO: Con mezcla extravagante  de tonos vivos. Se dice de un cuadro pintado de colores chillones y variados, de efecto discordante y, en general, de cualquier obra de arte concebida y dispuesta de modo desigual y desordenado o inarmónico.
[48] ESTÉTICA: Desde Aristótelesy Platón el problema de la relación naturaleza-arte se mantuvo casi inmutable a través de la especulación medieval y del Renacimiento. Vico y Kant pusieron los fundamentos de la estética moderna; el primero reivindicó la autonomía del arte como forma de conocimiento prelógico e intuitivo, cuya facultad creadora es la fantasía; Kant puso las premisas para la afirmación del momento subjetivo sobre el objetivo de lo bello, y por lo tanto para la identificación de belleza natural y belleza artística. Partiendo de este concepto, Schiller  confió al arte la realización de la educación sin constricciones, y toda la estética romántica, que tuvo su fundamento filosófico en el sistema de Schelling, quien hizo del arte el supremo grado de conocimiento. La superación de la estética idealista-románticafue obra del positivismo, que concibió la estética como estudio y producción de formas, y, a comienzosdel siglo XIX, de la teoría del arte por el arte.
[49] TENEBRISMO: Tendencia artística que utiliza grandes contrastes acusados de luz y sombra, de modo que las partes iluminadas se destaquen violentamente sobre las que no lo están. Los temas tenebristas suelen referirse a tipos humildes, representados en actitudes poco convencionales, para reaccionar contra el intelectualismo manierista. Fue especialmente difundido por Caravaggio, que le dio otro nombre que emplean algunos tratadistas: caravaggismo.

[50] PALMETA: Motivo ornamental basado en las hojas de la palma.
[51] GRUTESCO: Motivo decorativo a base de seres fantásticos, vegetales  y animales, complejamente enlazardos y combinados formando un todo. Es un tema propio del Renacimiento y suele estar formado, en su parte superior, por una cabeza o “torsohumano y animalque se acabaen un juego deplatafotmaso elementos vegetales por abajo, al modo de los que se concentraronen algunos edificios romanos,, como la Domus Aureade Nerón-

[52] TORTILLADO (del francés tortillé). Dícese  de  lo que va diademado con una cinta retorcida, a menudo doble y, sobre todo, cuando se trata de una cabeza heráldica de moro.
[53] PALACIOS DE VERSALLES: El Palacio de Versalles representará el momento culminante de la arquitectura palaciega en Europa, tanto por sus dimensiones como la magnificencia de su estructura, escenificando de manera excepcional el poder del rey absoluto. Luis XIII encargó a Philibert le Roy la construcción de un palacete en la zona de Versalles, lugar rico en caza al que acudía con frecuencia. Se trataba de una sencilla edificación dispuesta sobre una planta en forma de U. Luis XIV se encariñó con el lugar y decidió transformarlo a lo largo de tres etapas. La primera ampliación se debe a Luis le Vau y se realiza entre 1661-68, edificándose dos alas prolongando las del patio, destinadas a cocinas y cuadras. La segunda ampliación se produce entre 1668-78, cuando el monarca decide hacer de Versalles la residencia de la Corte. Se escogió de nuevo a Le Vau como arquitecto y se diseñó una envoltura en forma de larga U, dejando el primitivo palacio como núcleo del nuevo edificio. El llamado Cour de Marbre, el patio de mármol con losas de colores blanco y negro, se convierte en el núcleo del edificio, agrupándose a su alrededor los aposentos reales. La tercera y definitiva ampliación, motivada por el problema de dónde alojar a las más de 20.000 personas que formaban la Corte y el Gobierno de Francia, se desarrolla entre 1678 -1715 y corresponde a Jules-Hardouin Mansart. Construyó dos inmensas alas que empalmó perpendicularmente con las alas laterales del patio, una hacia el norte y otra hacia el sur, retranqueadas y puestas en línea con el acceso al patio, ya que si lo hubieran estado con la fachada del parque hubiera resultado un frente de casi 500 metros. Deseaba remodelar la fachada que daba al parque para disponer un salón central pero la negativa del rey le llevará a realizar en esta zona la Galería de los Espejos, salón más representativo del palacio versallesco. También será Mansart el encargado de diseñar la capilla, ubicada en el ala norte, como una edificación casi independiente, organizándose a través de dos plantas en torno a un espacio central único con lo que se forman tres naves, divididas mediante arquerías que cargan sobre fuertes pilares cuadrados mientras que en el piso alto columnas corintias sostienen el dintel en el que carga la bóveda. Para que Luis XIV mantuviera sus encuentros "secretos" con Madame de Montespan se construyó en los jardines de Versalles el Grand Trianon, un edificio levantado en sólo seis meses por Mansart, con columnata abierta y largas alas de dos plantas, inspirándose en modelos italianos.
[54] CONSOLA: Mesa sin cajones, adosada a la pared para sostener relojes, candelabros, adornos, etc. Se difundió durante el Rococó (estio Luis XV).
[55] CANAPÉ, SOFÁ O DIVÁN: En un principio, el término sofá (tanto en inglés, como en francés) aludió a una base mullida con cojines exentos, para tomar asiento. Se prefiere el término canapé para el asiento de varias plazas, con respaldo, brazos y, a veces, orejas. Estos asientos múltiples nacen en la segunda mitad del siglo XVII, y durante el XVIII dan lugar a multitud de variantes, que son asimismo lecho de reposo, como la otomana, amplia silla sin respaldo (en España se llama así a la duquesa); la veilleuse, uno de cuyos brazos es más alto que el otro (se colocan, a pares, junto a la chimenea, de manera que los pies queden más cerca del fuego), y que en el Neoclasicismo pasó a denominarse meridiana, la turquesa o la sultana. El confidente se caracteriza por llevar incorporados dos sillones en rinconera a ambos lados. Nace en el Rococó francés y se pone de nuevo de moda con la resurrección de los estilos históricos en la segunda mitad del siglo XIX. El canapé góndola es de planta oval, con respaldo y brazos. El têtê à têtê tiene las secciones laterales del respaldo más altas que la central. Los dos últimos son también creación rococó. El borne es una variante del canapé para centro de habitación, de planta circular. Son ornamentales más que útiles, por lo que el centro del respaldo se suele rematar con motivos ornamentales complicados, como grupos escultóricos, luminarias, etc. Nacen durante el Neoclasicismo tardío. El diván es un sofá bajo, cuya base se asemeja a un grueso colchón, que reposa directamente en el suelo o sobre un zócalo. Raras veces cuentan con pies. El sofá cama es el que lleva plegada una cama en su parte inferior. Otras sillas y sillones se construyen a juego con el canapé. Durante el siglo XIX se establece un conjunto típico: dos sillones, uno de ellos más grande, para caballero, y un número amplio de sillas, en general de seis a diez, aunque existen series de más de veinte en grandes residencias. La evolución de este grupo mobiliar desembocará, en el siglo XX, en el tresillo. También se diferencian los sofás para sala de los de otras estancias, en general de uso masculino: salas de billar, hall o biblioteca. Para estos casos, desde los años cuarenta del siglo pasado, es característico el llamado Chesterfield, de cuero capitoneado.
[56] PORCELANA: La porcelana fue inventada en China, en un intento por imitar el jade, dos siglos a.C. Las primeras porcelanas son de la época Tang, pero fue bajo la dinastía de los Song, que reinó desde el año 960 hasta 1260, cuando se realizaron grandes progresos en la fabricación de este tipo de cerámica, produciendo artistas de la talla de los hermanos Tchang, y creando centros de producción tan importantes como la ciudad de King Tê-chen. A través de Corea, la porcelana llegó al Japón, en el siglo VII, donde su producción se distinguió por la riqueza de colorido y la fina ejecución del vidriado, por lo que ha gozado desde siempre de gran fama. En la actualidad los más importantes centros de producción de porcelana son Arita y Seto. Marco Polo trajo a Europa los primeros datos sobre la forma de producir porcelana, pero fueron los portugueses los que la introdujeron definitivamente, en el siglo XVI, casi al mismo tiempo que los holandeses. En el siglo XVIII, producto del gusto de esta cerámica en Europa, aparecieron las famosas porcelanas francesas, entre las que destaca la de Sévres, considerada como la más importante de Europa. En España, bajo el reinado de Carlos IV, se fundó la fábrica de porcelana del Retiro, que mereció universal estimación. En la actualidad, la fabricación de porcelanas constituye una industria extendida por toda Europa y América, de gran perfección técnica, pero siguen apreciándose como indiscutiblemente superiores las porcelanas producidas en China y Japón.
[57] ESTUCADO: Mezcla de cal muerta y polvo de mármol, alabastro o yeso, que tiene numerosos usos por su baratura y ligereza. Una vez seco, presenta aspecto suave y lisa. Tiene el inconveniente de su gran fragilidad  y poca consistencia. Es muy aptopara reproducciones –por su fácil uso en estado de lechada- y obras decorativas como cielos rasos, molduras, etc.
[58] MOLDURA: Elemento corrido que se coloca sobre una superficie para decorarla y que se clasifica según su perfil, siendo normalmente de poca anchura. Es decir, parte saliente que sirve de adorno a una obra de arquitectura, ebanistería, cerrajería u otras artes.
[59] BASÍLICA: Edificio romano de función múltiple, sirvió como bolsas de comercio, sala de reunión, administración o tribunales. Su importancia radica en que posteriormente fue adoptado como templo cristiano cuando esta religión se legalice en el 313. De planta rectangular, constaba de tres naves, divididas por dos filas de columnas, siendo la central más alta, con vanos para iluminar el interior y acabada en un ábside. La más conocida es la de Majencio, iniciada por este emperador y finalizada por Constantino en el s. IV.
[60] LINTERNA: Remate, generalmente sobre cúpula, que sirve para dar luz. A veces, torrecilla con aberturas, ventanas o vidrieras con que se corona  el espacio del crucero.
[61] ÁBSIDE SEMICIRCULAR: Parte de la iglesia situada en la cabecera. Generalmente tiene plantasemicircular  y suele ir cubierta con casquete de cuarto de esfera (bóveda de horno). También puede presentar planta poligonal.
BÓVEDA DE HORNO: La que consta  de un cuarto de esfera, y por lo general cubre el espacio  del ábside semicircular.
[62] CORO: Espacio de la iglesiareservado a los cantores, situado dentro del altar principal y provisto de sillería.
[63] ILUSTRACIÓN: Es el movimiento filosófico, literario y científico que se desarrolló en Europa y sus colonias (“de las Luces”). Representó una importante modernización cultural y el intento de transformar las caducas estructuras del Antiguo Régimen. En suma, el término Ilustración, en un sentido amplio, designa tanto un periodo de la historia europea que se desarrolla en el siglo XVIII, como las corrientes culturales y las ideas que se manifestaron durante el mismo. Este fenómeno debe ser ubicado y analizado en el seno de otro periodo histórico de mayor amplitud, que es el que ha sido denominado "Modernidad".
[64] FACHADA: Parte exterior y generalmente principal de un edificio.
[65] ARCADA: Sucesión de arcos. ARCADA DE UNA NAVE: Serie de arcos que  la comunican  con la nave lateral.
[66] CLASICISMO: Conjunto  de obras, realizaciones y cánones estéticos del arte  grecorromano. La época clasicista  de un arte es aquella en la que se dan de  modo más acentuadolas características tenidas por canónicas o ideales de dicho arte.
[67] ESTILO IMPERIO: El que se desarrolló, al modo neoclásico, en tiempos de Napoleón I. Se emplea el término sobre todo para muebles, vestuario, joyería y, en general, artes industriales.
[68] ESCENOGRAFÍA: Conjunto de elementos arquitectónicos, paisajísticos, decorativos, etc., que se disponen en una obra de arte de maneraque se produzca efecto de un determinado  ambiente. La escenografía y la técnica de escena nacieroncon el teatro griego, con un carácter esencialmente plástico, mientras que la escenografía medieval fue  de carácrer pictórico. Arte de realizar decoraciones escénicas. El término, que tiene su origen en un vocablo griego, también permite nombrar al cconjunto de los decorados que se  utilizan en la  representación escénica. L a definición del diccionario abre un gran abanico de posibilidades al escenógrafo o a la persona que ha de ocuparse de crear ese clima o los elementos que crea adecuados para situar el texto que se ha de representar. También es importante destacar que se habla de un espacio teatral, no de un escenario concretamente, eso quiere decir que una representación teatral se puede hacer en cualquier lugar, sólo hay que saber conjugar los elementos (magnitudes, formas, infraestructura, vínculos...) de que dispone ese espacio escénico, las necesidades y carácter de la obra que se representa.
[69] CIUDAD LINEAL: Se llama así  a una ciudad o parte  de ella de desarrollo longitudinal que se halla dispuesta de manera que la anchura del área edificada se halle limitada por una zona dde espacios verdes o vías a ambos lados.
[70] ESTILO IMPERIO: El que se desarrolló, al modo neoclásico, en tiempos de Napoleón I. Se emplea el término sobre todo para muebles, vestuario, joyería y, en general, artes industriales.
[71] PLAZA NUEVA DE BILBAO: Al margen de sus valores arquitectónicos  (es un buen exponente del purismo neoclásico romano), la Plaza Nueva tienne el carácter dde referente urbano. A ello ayuda  su corredor  cubieerttoy sus arcadas, donde un recorrido jalonado de restaurantes y bares mantienela animación todo el día. Fue inaugurada en 1851, tras un proceso de construcción muy complejo  que duró sesenta  y cinco años. Desde entonces, no ha perdido nunca su papel protagonista.
[72] ESCENOGRAFÍA: Conjunto de elementos arquitectónicos, paisajísticos, decorativos, etc., que se disponen en una obra de arte de maneraque se produzca efecto de un determinado  ambiente.
[73] ACADEMIA DE BELLAS ARTES DE SAN FERNANDO: Tiene por objeto "fomentar la creatividad artística, así como el estudio, difusión y protección de las artes y del patrimonio cultural, muy particularmente de la pintura, la escultura, la arquitectura, la música y las nuevas artes de la imagen". La Real Academia de Bellas Artes de San Fernando es la institución artística de más larga trayectoria y mayor vigencia cultural en España. Se inauguró oficialmente en 1752 durante el reinado de Fernando VI. El establecimiento de las academias en Europa desempeñó un papel fundamental en la normalización del gusto estético durante el Siglo de las Luces. Desde 1773 la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando tiene su sede en el palacio de Goyeneche en Madrid, diseñado por José de Churriguera y adaptado al gusto neoclásico por Diego de Villanueva.
[74] Ahora, puede leerse la monografía de Ramón Nieto titulada El Romanticismo, que ha sido publicada por Acento Editorial (Col. Flash nº 99), Madrid, 1998. El estreno en 1830 de la obra teatral de Victor Hugo Hernani marcó el principio de la era romántica propiamente dicha. “Para nuestra generación -escribiría más tarde Gautier-, en Hernani recibió su soplo  todo cuanto era joven, valiente, enasmorado y poético.”  En estas cuatro palabras se encuentra encerrada una parte ssustancial del lenguaje romántico, aunque quizá falten algunos otros adjetivos: grandioso, arriesgado, imaginativo, creativamente desvastador. Este libro refleja un romanticismo que no es blandengue, ni  cursi, ni amanerado. Un romanticismo que hoy sigue nutriendo los mejores sentimientos del ser humano.
[75] MORISCO (palabra que deriva de moro). Fueron los musulmanes del al-Ándalus bautizados tras la pragmática de conversión forzosa de los Reyes Católicos del 14 de febrero de 1502. Tanto los convertidos con anterioridad al catolicismo de forma voluntaria como los convertidos obligatoriamenteen adelante pasaron a ser denominados moriscos. Antes de la conversión forzada, a los musulmanes que vivían practicando de manera más o menos abierta su fe en los reinos cristianos, la historiografíalos llama mudéjares, voz derivada del árabe mudajjan, es decir, «tributarius»; aunque en la época, esta denominación se refería sobre todo a los musulmanes del Reino de Castilla, ya que en Aragón se les llamaba simplemente moros y en Valenciasarraïns ("sarracenos"). Fueron numerosos en el Reino de Aragón y en el Reino de Valencia. En la Corona de Castilla, su número es más difícil de determinar, pues estaban altamente integrados en la sociedad y habían perdido muchos de sus rasgos diferenciadores. Su expulsión del reino fue decretada a principios del siglo XVII, y el esfuerzo por hacerlo duró varios años. Mientras que en la Corona de Aragón su expulsión fue implacable y recibió el apoyo de la comunidad cristiana, en Castilla hubo una gran resistencia entre la población y las autoridades, por lo que fue poco efectiva y hubo gran número de retornados. En Castilla la expulsión se centró sobre todo en los granadinos dispersados por el reino, que estaban menos integrados y eran vinculados a la rebelión de las Alpujarras. También se expulsó a los hornacheros de forma pactada, a los cuales se los transportó armados a Marruecos para formar la República de Salé.

[76] EUGÈNE EMMANUEL VIOLLET-LE-DUC (París, 1914-Lausana, Suiza, 1879). Arquitecto y teórico francés. Destacó especialmente en su papel como restaurador de edificios y teórico de la arquitectura. Se le encargó la restauración de la catedral de Notre-Dame así como la construcción de una nueva sacristía, gesto que vino a ser el reconocimiento oficial del movimiento de recuperación del gótico (Gothic Revival) en Francia. Entre sus libros destacan: Diccionario razonado de la arquitectura francesa del siglo XI al XVI (1854-1868) y Diálogos sobre arquitectura (1875). En sus teorías referentes a la restauración defendía el respeto absoluto al original, pero añadía a sus obras elementos embellecedores que a menudo confundían sobre la imagen inicial del edificio restaurado. Así mismo, defendió un modelo racionalista para la arquitectura que debía ser un reflejo de las necesidades, los materiales y la tecnología de cada momento, aunque en su obra siempre mantuvo un estilo ecléctico.
[77] CATEDRAL DEL BUEN PASTOR, DE SAN SEBASTIÁN: La actual catedral de San Sebastián es la iglesia del Buen Pastor, edificada en el siglo XIX como templo neogótico que fue posteriormente elevada en el siglo XX a la categoría de catedral. En 1888 se comenzó el edificio por el ganador del concurso a tal efecto, el arquitecto Manuel Echave. Para poder realizar el proyecto fue necesaria la desecación de un terreno de marisma inundado por el río Urumea. Las obras de la iglesia del Buen Pastor duraron hasta 1899, fecha en que se remató el conjunto con la gran torre que remata el pórtico de la fachada occidental. No obstante, dos años antes, en 1897 esta gran iglesia fue inaugurada, ceremonia en la que estuvo presente la familia real. Manuel Echave se inspiró en las catedrales góticas alemanas, especialmente en la de Colonia. De ahí que sea un edificio de acusada verticalidad con arcos ojivales muy agudos y profusión de elementos decorativos como pináculos y gárgolas, además de una amplia colección de vanos con vidrieras. A mediados del siglo XX, se constituye la diócesis de San Sebastián, pues hasta entonces Guipúzcoa pertenecía a la Diócesis de Vitoria. Es en este momento cuando la iglesia del Buen Pastor pasa a convertirse en la nueva Catedral de San Sebastián. En síntesis, la catedral de San Sebastián es un enorme edificio neogótico con planta de cruz latina de tres naves, crucero y cabecera sin girola. Los pilares de sustentación son cruciformes con semicolumnas adosadas y el alzado está constituido por tres niveles. El primero es el de los arcos formeros apuntados, seguido por un muro decorado con arcos entrecruzados simulando un triforio y, por último, un piso de claristorio formado por enormes ventanales bíforos.




[78] CASTILLO: Edificación fortificada provista de muroscon torres y bastiones y rodeada por un foso, que se erigía en la Edad Mediapara estancia y defensade los señores feudales.
[79] PALACIO EPISCOPAL DE ASTORGA: Es un  edificio neogótico situado en la ciudad española de Astorga (León). Fue proyectado por el arquitecto modernista Antoni Gaudí, una de sus pocas obras realizadas fuera de Cataluña. Su construcción se llevó a cabo entre 1889 y 1915. Esta obra pertenece al período neogótico de Gaudí (1888-1898), etapa en que el arquitecto se inspiró sobre todo en el arte gótico medieval el cual asume de forma libre y personal, intentando mejorar sus soluciones estructurales. El neogótico fue en aquella época uno de los estilos historicistas de mayor éxito, sobre todo a raíz de los estudios teóricos de Viollet-le-Duc. Gaudí estudió con profundidad el gótico catalán, el balear y el rosellonés, así como el leonés y el castellano en sus estancias en León y Burgos, llegando al convencimiento de que era un estilo imperfecto, a medio resolver. En sus obras elimina la necesidad de contrafuertesmediante el empleo de superficies regladas y suprime cresterías y calados excesivos. Desde 1962 el palacio alberga el Museo de los Caminos, dedicado al Camino de Santiago. El edificio fue catalogado como Bien de Interés Cultural el 24 de julio de 1969 con la referencia RI-51-0003827. Forma parte de la Ruta Europea del Modernismo. En 2015, en la aprobación por la Unesco de la ampliación del Camino de Santiago en España a «Caminos de Santiago de Compostela: Camino francés y Caminos del Norte de España», España envió como documentación un «Inventario Retrospectivo - Elementos Asociados» (Retrospective Inventory - Associated Components) en el que en el n.º 1709 figura el Palacio arzobispal.

[80] GARITÓN: En arquitectura militar, especie de torrecilla para la vigilancia de la guardia.
[81] Emilio RODRÍGUEZ AYUSO (Madrid, 1846- id., 1891). Fue un aquitecto español, activo a finales del siglo XIX. Considerado como la principal figura y primer impulsor –junto a Álvarez Capra- del estilo neomudéjar.  Parte de la obra del arquitecto neomudéjar en Madrid: Palacio de Anglada, antigua Plaza de Toros de Goya, Escuelas Aguirre, entre otras.
352 ARCO DE HERRADURA: Ultrasemicircular , de arranques a igual altura.
353 ARCO DE HERRADURA POLILOBULADO o ANGRELADO: Con el intradós ornamentadoa base de pequeños lóbulosque se cortan formando picos.
354 NEOMUDÉJAR: Manifestación artística propia de la arquitectura española del siglo XIX, que se caracteriza por una vuelta a la utilización de las formas mudéjares. Su desarrollo tuvo lugar desde mediados del siglo XIX hasta la primera mitad del siglo XX, momento de sus últimas manifestaciones. Su desenvolvimiento está unido al nacimiento de la filosofía y del movimiento historicista.



[84] Theodore GERICAULT (1791-1824). Pintor, grabador y escultor francés. Con su arte intenso y dramático,  abrió el campo de la  renovación de la pintura francesa, Su obra maestra fue La balsa de la medusa (1819), es consideradacomo el manifiesto del arte romántico.
[85] Eugene DELACROIX (1798-1863). Fue un pintor francés. Jefe de la escuela de la pintura romantica francesa, pintó obrasde gran libertad imaginativa y de intenso poder expresivo. Pintó Dante y Virgilio en los Infiernos (1822), Sardanápalo (1826), La libertad guiando al pueblo (1831), su obra más popular.
[86] NEOGÓTICO: Es una de las categorías estéticas esenciales que produjo la arquitectura del siglo XIX. Se caracteriza por una vuelta a la utilización de las formas góticas. Se desarrolla fundamentalmente en Inglaterra y en Francia, aunque va a tener importantes muestras en todos los países de Europa y en Estados Unidos. Su nacimiento y desenvolvimiento va unido al nacimiento de la Filosofía y del movimiento historicista, al auge de los nacionalismos y en los aspectos técnicos al desarrollo de la restauración arquitectónica, que tendrá en la catedral gótica su mejor plasmación.
[87] PLATERESCO: Estilo artístico desarrollado en España, en la primera mitad del siglo XVI, es la expresión del primer Renacimiento propiamente español. Su ámbito será fundamentalmente la arquitectura, donde se van a combinar estructuras del gótico final, desarrolladas especialmente en el denominado estilo isabelino, con elementos renacentistas, sin que se produzca ninguna contracción y donde también tendrán cabida otros elementos como los mudéjares. Uno de los edificios que mejor muestra estas convergencias es el Palacio del Infantado de Guadalajara.
[88] NEOGÓTICO: Es una de las categorías estéticas esenciales que produjo la arquitectura del siglo XIX. Se caracteriza por una vuelta a la utilización de las formas góticas. Se desarrolla fundamentalmente en Inglaterra y en Francia, aunque va a tener importantes muestras en todos los países de Europa y en Estados Unidos. Su nacimiento y desenvolvimiento va unido al nacimiento de la Filosofía y del movimiento historicista, al auge de los nacionalismos y en los aspectos técnicos al desarrollo de la restauración arquitectónica, que tendrá en la catedral gótica su mejor plasmación.
[89] HISTORICISMO: Se ha entendido como una de las categorías estéticas esenciales que va a definir la arquitectura del siglo XIX. Durante largo tiempo no se le consideró un estilo artístico en el sentido amplio de la palabra, aunque sí un movimiento de gran fuerza. Actualmente se entiende que es una corriente intelectual que abarca y define múltiples doctrinas y teorías arquitectónicas del siglo XIX que tienen como denominador común el desarrollar una relación programática con la Historia. De forma general el Historicismo es un modo de análisis y de reflexión sobre la realidad que caracteriza el pensamiento contemporáneo, es decir el siglo XIX y el XX. Según este modo de análisis cualquier acontecimiento, de cualquier tipo, debe ser examinado desde el lugar que ocupa, es decir desde su posición en la cadena espacio-temporal; cada uno de los acontecimientos del pasado están unidos y tienen relación unos con otros a través de esta cadena. Esta nueva idea determina que el romanticismo busque su eslabón histórico, que encontrará en la Edad Media, período recuperado por los románticos.

[90] POSIITIVISMO:   Corriente filosófica que surgió en Francia en la primera mitad del siglo XIX y se extendió por Europa en la segunda mitad. Su fundador, Auguste Comte, utiliza la expresión "etapa positiva" para designar la época en la que se inicia la Humanidad tras la superación de la "etapa teológica" y la "etapa metafísica". En la etapa o estado positivo el hombre ha de estudiar sólo aquello que real y postivamente existe: los hechos, no supuestas entidades sobrenaturales ni las esencias de las cosas; así Comte, aceptará sólo las matemáticas y las ciencias empíricas y criticará la filosofía tradicional o metafísica. Otros importantes positivistas fueron J.S. Mill Mach.El punto de vista del positivismo en cuanto a qué es un hecho científico determinó el desarrollo de la psicología porque fue aceptado plenamente por Watson, influyendo en el conductismo en su comprensión de lo que ha de ser la investigación científica y en su negativa a aceptar lo mental como objeto de la psicología. El positivismo exigirá explicar los hechos por los hechos, y considerará que el hecho científico debe ser fenoménico (perceptible), positivo (lo dado, no una abstracción mental), observable (que aquí quiere decir medible) y verificable (que se pueda comprobar, que permita repeticiones experimentables).

  
[91] REALISMO FIGURATIVO: Tendencia de la pintura figurativa cuyo objetivo es hacer del entorno cotidiano el tema de la obra artística, tomado directamente de la realidad. En algunos aspectos se opone al fotorrealismo y la utilización de la fotografía no es un método habitual. En España, el chileno Claudio Bravo, partiendo del surrealismo, hace su realismo pintando siempre del natural. Antonio López, Julio L. Hernández e Isabel Quintanilla utilizan una temática variada de interiores, calles y pequeños detalles de la vida cotidiana. La escultura de Julio López Hernández es una reproducción de los utensilios, personas y objetos a tamaño natural pero carentes de vida y de referencias, lo cual le apartan del Pop de Segal con quien a veces se le ha comparado. Hay un cierto compromiso humano-social en el realismo de estos artistas, expresado de forma callada y a través de los temas más modestos. En el caso de Antonio López el realismo es construido a veces con los datos y detalles menos amables de la realidad.
[92] RACIONALISMO: "Racionalismo" y "racional" son dos términos que derivan de la misma raíz etimológica: el sustantivo latino ratio, que significa "razón". En consecuencia, en su sentido más amplio, suele considerarse que un racionalista es alguien que concede un énfasis especial a las capacidades racionales del hombre y que tiene una fe especial en el valor y la importancia de la razón y de los argumentos racionales. La noción general de racionalismo implica un compromiso con las exigencias de la racionalidad, compromiso que es un requisito esencial para cualquier sistema filosófico y, en realidad, para todo conjunto de afirmaciones que aspiren a ser consideradas como verdaderas. En este sentido general, es evidente que todos los filósofos sin excepción son racionalistas. Pero el término "racionalismo" considerado a la luz del desarrollo de la idea de razón a lo largo de la historia de la filosofía ha sido entendido de modos muy diferentes.

[93] HIERRO o FIERRO: Es un elemento químico de número atómico 26 situado en el grupo 8, periodo 4 de la tabla periódica de los elementos. Su símbolo es Fe (del latín fĕrrum) y tiene una masa atómica de 55, 847 u. Este metal de transición es el cuarto elemento más abundante en la corteza terrestre, representando un 5 % y, entre los metales, solo el aluminio es más abundante; y es el primero más abundante en masa planetaria, debido a que el planeta en su núcleo, se concentra la mayor masa de hierro nativo equivalente a un 70 %. El núcleo de la Tierra está formado principalmente por hierro y níquel en forma metálica, generando al moverse un campo magnético. Ha sido históricamente muy importante, y un período de la historia recibe el nombre de Edad de Hierro. En cosmología, es un metal muy especial, pues es el metal más pesado que puede producir la fusión en el núcleo de estrellas masivas; los elementos más pesados que el hierro solo pueden crearse en supernovas.
FRAGUA: Es  el taller del herrero, el lugar donde se calienta y se trabaja el metal empleando el arte de la forja, para deformarlo, en caliente o en frío, mediante la utilización de una herramienta de impacto (martillo, martinete, martillo-pilón) y de un apoyo (yunque, matriz, etc..). Recibían especialmente el nombre de fragua, aquellos lugares donde se obtenía y se trabajaba el hierro por reducción directa del tipo de hierro.También designa el fogón donde se calientan los metales para forjarlos.
[94] ROMANTICISMO: Movimiento literario europeo, surgidoa finales del siglo XVIII y que se extiende a lo largo del XIX, como reacción al Neoclasicismo anterior. Se origina en Inglaterra y luego aparece en Alemania y Francia, pasando más tarde a toda Europa; Goethe es uno de sus más reconocidos representantes. En España, surge tardíamente y su mayor auge coincide con el regresode los liberales exiliados. El Romanticismose basa en la exaltación del individualismo y su subjetividad, así como en  la libertad del autor con respecto a su creación, en la revalorización de lo autóctono y nacional, en un regreso nostálgicoal pasado, el regusto por lugares exóticos y la atracción por los solitarios, sepulcrales y nocturnos (pues trata de adecuar sus sentimientos con el entorno). En este período dejan de tenerse en cuenta la mayor parte de las normas literarias, que se sustituyen por la libertad e inventiva  creadora,  etc. El lenguaje se convierte een un instrumento más flexible  y la nueva plasmación literaria permite el desarrollo del poema en prosa y la aparición de nuevas formas estróficas.El tema del amor y la muerte se relacionan y condicionan como clave de la angustia producida por la vivencia del devenir y las dudas o angustias del ser humano ante el universo.
[95] DANTE ALIGHIERI        Resumen de la DIVINA COMEDIA
Poema alegórico comenzado probablemente hacia 1304 y terminado en los últimos años de su vida,  fue llamadopor elpoeta Comedia por su final feliz y por el estilo humilde y modesto del vulgar y recibióde la posteridad desde el siglo XIV el epitafio de “divina” consagrado por la edición veneciana  de 1555. Está dividido en 3 cánticos  (Infierno, Purgatorio, Cielo) de 33 cantos  cada uno más uno introductorio, consta de 14.333 versosen tercetos encadenadosde endecasílabos. DDescribe el viaje imaginariodel autor a ultratumba realizado en 1300, año del jubileo, con la guíade Virgilio en los dos primeros reinos y de Beatriz y san Bernardoen el Paraiso, dicho viajecorresponde alegóricamente al  de la humanidad, sostenida por la razón y guiada desde el Imperio hacia la felicidad terrena, simbolizada por el Paraiso terrenal, e iluminadapor la revelación, dde la que es depositante la iglesia, hacia la felicidad eterna (el Empíreo).
[96] MODERNISMO: Movimiento literario, traído a España por Rubén Darío, y que manifiestauna fuerte reacción contra el Realismo y el Naturalismo. Frente al enfoque burgués de finales del siglo XIX, elModernismo busca un tono y estilo aristocrático y esteticista. Si bien nace en Hiispanoamérica, recibe influencias del parnasianismo y el simbolismo franceses. Describe ambientes lujosos y refinados, pero también exótticos e íntimos. Además de Rubén Darío, pueden considerarse modernistas autores como José Martí, Leopoldo Lugones, Amado Nervo, Juan Ramón Jiménez, los hermanos Machado y otros. Los modernistas consiguen plasmar en las obras su anhelo de renovación estética, concretándolo en la exaltación de la belleza, la plasticidad y la musicalidad, el lujo ornnamental o la riqueza léxica, para lo que utilizan, prácticamente, todos los recursos literarios y los más variados tipos de métrica en los textos en verso. Obras destacables de Rubén Darío son Azul, Prosas profanas y Cantos de vida y esperanza.
[97] NATURALISMO: Cualquier sistema filosófico que no reconoce la existencia de ninguna realidad al margen de la realidad natural. Cualquier sistema, doctrina o actitud filosófica que estime que la Naturaleza y las cosas que en ella se dan son las únicas realidades existentes puede denominarse "naturalismo". Una definición tan general necesita precisarse mediante la definición de qué es aquello que se entiende por "Naturaleza" en cada caso, tarea verdaderamente ardua si se tiene en cuenta que casi todos los filósofos desde el nacimiento de la filosofía se han ocupado de esta cuestión y han dado distintas definiciones de este término. Es frecuente definir el naturalismo como la negación de algo que puede llamarse "sobrenaturalismo" y que se caracteriza por mantener la afirmación de que, además de lo natural, existen o pueden existir realidades sobrenaturales ajenas en su cualidad a este mundo que habitamos. Según esto, el naturalismo no tendría por qué tener un carácter anti-espiritualista o anti-idealista, puesto que no niega necesariamente la existencia de entidades espirituales en el mundo natural. Sin embargo, y ante la evidente confusión a la que puede conducir este término, algunos autores intentaron restringir y precisar su significado con más detalle; es el caso de Dilthey y Dewey. Para el primero, el naturalismo es una concepción del mundo, íntimamente ligada al materialismo, que se caracteriza por no admitir ningún reino "ideal", mientras que para Dewey el naturalismo se opone a todo tipo de espiritualismo metafísico. Este último es uno de los más destacados representantes del naturalismo en sentido estricto.
Al margen de mayores sutilezas terminológicas, deben destacarse al menos dos variantes consolidadas de lo que se ha venido llamando "naturalismo". La primera de ellas es el naturalismo reduccionista, que sostiene que todo lo que existe es natural, es decir, que absolutamente todas las realidades existentes se encuentran incluidas en el complejo de la Naturaleza. Además, esta postura defiende que debe hacerse un esfuerzo para reducir todo aquello que resulte sospechoso de "no natural" a algún tipo de entidad natural, o para explicarlo en base a entidades naturales. En segundo lugar, se encuentra el naturalismo antirreduccionista o neonaturalismo, el cual afirma también que todo lo que existe es natural, pero se niega a admitir el reduccionismo que caracteriza al primer tipo. Este neonaturalismo es característico del pensamiento contemporáneo; tiene su origen en Dewey y fue elaborado y precisado por autores como W. R. Dennes. En último extremo, se caracteriza por admitir como objetivos y positivos muchos elementos que el naturalismo tradicional estimaba inexistentes por no ser reducibles a la naturaleza.
Otra tendencia del naturalismo contemporáneo es aquella que toma como modelo las ciencias naturales para su interpretación filosófica; dentro de esta tendencia, es importante aquella que insiste especialmente en tener en cuenta la noción de evolución.
La actitud naturalista ha tenido especial aplicación a los ámbitos de la ética y la estética. En estos casos, la naturaleza se erige en criterio del bien y de la belleza. Lo bueno y lo bello es lo que está de acuerdo con la naturaleza humana.

[98] ECLECTICISMO: Del griego "eklektikós" (etimológicamente, escogido, seleccionado). En general, el término eclecticismo se aplica a toda posición filosófica que intenta conciliar en una sola doctrina elementos procedentes de corrientes filosóficas distintas. El término fue utilizado en la antigüedad para referirse a la tendencia, común a las escuelas filosóficas postaristotélicas, a conciliar doctrinas procedentes de diversas escuelas o corrientes de pensamiento, seleccionando lo que se consideraba valioso en cada una de ellas e intentando minimizar las diferencias, que se consideraban, a menudo, puramente terminológicas. Cicerón, en la antigüedad, y Victor Cousin, en la época moderna, se consideran representantes típicos del eclecticismo. Así, pues, por ‘eclecticismo’, en Arte, entendemos la corriente que admira las obras  maestras de todos los tiempos y estilos. Se trata de un método  filosófico que consiste en elaborar una doctrina tomando de aquí y de allá, en otras filosofías, los elementos que le interesan. Por último, el ‘eclecticismo’es la condición de un sistema filosófico que se forma de aspectos diversos de otros sistemas, sin lograr con ellos una armonización coherente u original.
[99] PUENTE COLGANTE-TRANSBORDADOR DE PORTUGALETE: Los orígenes del Puente se remontan a la recta final del siglo XIX. Son los  años de la regencia de María Cristina (1885-1902) durante la minoría de edad de su hijo Alfonso XIII. El objetivo que se perseguía al construir el  Puente de Vizcaya era unir las dos márgenes de la desembocadura del Nervión sin entorpecer la navegación. El diseño fue obra de Dos  Alberto Palacio Elissague, conocido también por su participación en la construcción del Palacio de Cristal del Parque del Retiro, en Madrid. El ingeniero francés Ferdinand Joseph Arnodin se hizo cargo de la construcción de la obra, y el empresario textil bilbaíno Don Santos López de Letona fue el principal valedor y financiador del proyecto.

[101] PANTEÓN: Monumento funnerario dedicado a varias personas, o a alguien especialmente ilustre, sobre  todo si es monumental. Es decir, templo dedicado a todos los dioses. Un panteón es, asimismo, un monumento funerario dedicado a varias personas, o a alguienespecialmente ilustre, sobre todosi es monumental. Desde un punto de vista clásico, un ‘panteón’ es un templo dedicado a todos los dioses. En Roma, el más importante sería el construido por Agripa en el s. II y reconstruido posteriormente por Adriano, no sólo por su monumentalidad sino por sus innovaciones arquitectónicas en la cúpula que resultan un edificio fundamental a la Historia.
365  Théodore Géricault (1791-1824), La Balsa de la medusa
 Un hecho reflejado en la prensa de 1816 atrajo su atención durante mucho tiempo: el naufragio de la
fragata Méduse frente a las costas de África, cuando navegaba hacia Senegal. El resultado fue el abandono, por parte de los oficiales de la nave en una balsa de 149 supervivientes, de los que tan sólo 15 fueron rescatados con vida. La falta de escrúpulos o la ineptitud de los responsables de la tragedia desató la polémica en la sociedad francesa. Géricault dedicó muchos esfuerzos para tratar de reconstruir el suceso hasta conseguir reflejarlo en su obra cumbre, La balsa de la Medusa, que presentó al Salón de 1819 con el título de Escena de naufragio. Previamente había hecho gran cantidad de bocetos de la posible composición y de los distintos personajes, incluso había pintado lienzos con estudios de piernas y brazos cortados (1812, Montpellier, musée Fabre) y de cabezas cercenadas de ajusticiados (Museo Nacional de Estocolmo), frecuentando depósitos y salas de disección. Toda la documentación sobre el hecho, integrada por diferentes aspectos del suceso, dieron lugar a un cuadro que podría ser histórico, pero que sólo refleja un hecho desgraciado, sin grandeza, en el que los protagonistas no son héroes, sino desdichados, retratados en el momento en que creen haber visto una señal de socorro en la lejanía, cuando ya muchos han muerto. Los colores apagados y los contrastes de luces y sombras le sirven para añadir dramatismo a la escena; sin embargo, el cuidado dibujo y la figuras atléticas dejan ver la educación académica de Géricault. La balsa de la Medusa abrió las puertas a la pintura romántica, sin las deudas literarias de La barca de Dante de Delacroix.
[103] Eugène DELACROIX (1798-1863) LA libertad guiando al pueblo
En 1831 presentó el que sin duda es su cuadro más famoso.


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