martes, 12 de mayo de 2020

El vasco y su literatura (II)


2.    Teorías sobre el origen del euskara

2.1.        Introducción

Incluso hoy en día, la lengua vasca es un enigma lingüístico e histórico sin resolver. El euskara, la lengua de los vascos, es inclasificable, se desconocen sus raíces, no hay grupos semánticos en donde englobarlo, y no tiene rasgos comunes con ninguna otra lengua. Es el patrimonio de todos los vascos y su seña de identidad cultural más marcada. Un tesoro. Conservada por el pueblo vasco de generación en generación, perseguida muchas veces, conoce hoy su máximo esplendor. Habituarse a sus peculiaridades, a las diversas formas de hablarlo y de conocerlo es preservar ese tesoro.
En definitiva, pues, el término vascuence se corresponde con el vernáculo euskera o eskara (“en vasco”). La lengua vasca constituye un resto único de la Europa anterior a la difusión de los indoeuropeos que llegaron a Occidente hacia fines del milenio II a.C. Tiene una estructura absolutamente distinta de la de todas las lenguas que la rodean, lo que se advierte en el orden de las palabras, en la compleja estructura verbal, en la falta de géneros en el nombre. Es posible que se relacione con el sustrato primitivo de ámbito eurásico, a la vez que guarda palabras culturales extendidas por todo el Mediterráneo por los difusores del neolítico agrícola (milenio IV a.C.), y luego por las primeras civilizaciones de los metales (milenio III a.C.).
Según los lingüistas y los filólogos, entre ellos de Ramón Menédez Pidal[1], el euskara[2] no está emparentado con ninguna otra lengua actual o histórica. Desde el siglo XVI, muchas han sido las preguntas que se han formulado sobre su origen geográfico y genético, y muchas han sido también las respuestas. La lengua vasca es la única que no tiene un origen indoeuropeo y esto ha llevado a que muchos eruditos y escritores la hayan estudiado y comparado con otras lenguas en busca de alguna filiación o parentesco.
            A lo  largo del tiempo se han elaborado distintas suposiciones y teorías, en algunos casos contradictorias, que posteriormente los estudios lingüísticos más rigurosos y científicos han rechazado.
Las líneas de trabajo seguidas por los vascólogos han consistido en buscar la filiación de la lengua vasca con otras lenguas, entre ellas las africanas (berebere, guanche, somalí, egipcia…), caucásicas (georgiano, ruso…), lenguas muertas, etcétera.                                           La lengua guanche está extinguida desde el siglo XVI y pertenece al grupo líbico-bereber. En realidad, guanche es el individuo de la raza que poblaba las islas Cararias al tiempo de su conquista. El especial interés etnográfico de este pueblo, descubierto en el siglo XV y extinguido como tal en el XVI, deriva de su probable relación con el hombre de Cromagnon, del Paleolítico, y con las tribus beréberes[3] norteafricanas. Por su parte, el ruso es la lengua eslava que se habla en Rusia. Eslavo/va se aplica a un pueblo antiguo que se extendió principalmente por el NE de Europa. Establecidos probablemente al principio de la era cristiana en Asia centromeridional, los eslavos avanzaron pronto hacia los Balcanes y llegaron hasta el Adriático.
Tras la comparación del euskara con decenas de lenguas, los resultados obtenidos no prueban un parentesco fehaciente, por lo que su procedencia sigue siendo desconocida.
Para algunos estudiosos, la incógnita del origen del euskara está ligada a la del origen  de los vascos, ya que algunas de las palabras nos remiten a la edad de piedra. Aitz-kora (hacha), aitz-lur (azada) o aitz-oa (cuchillo) poseen la raíz aitz (roca) y, supuestamente, derivan de una época en la que estos instrumentos se hacían de piedra.
El euskera es la única lengua no indoeuropea de la península Ibérica. El hecho de que durante la Alta Edad Media fuera hablada, además de en los territorios actuales vascoparlantes, en áreas de la Rioja Alta[4], la Riojilla Burgalesa[5] y la Bureba[6] hizo que tuviera una marcada influencia en la conformación del castellano y singularmente en su sistema fonético. Tras un periodo de prolongado declive desde la Baja Edad Media, acentuado en los siglos XVIII y XIX, que hizo que dejara de ser hablado paulatinamente en áreas de Burgos, La Rioja, Navarra y Álava, desde finales de la década de 1950 y principios de la de 1960 fueron puestas en práctica diversas iniciativas para evitar su desaparición mediante la adopción de un estándar lingüístico superador de la fragmentación dialectal. Con la llegada de la democracia a España, la Constitución de 1978 facultó a las comunidades autónomas a declarar también oficiales en su territorio lenguas distintas al castellano, lo que sería materializado para el País Vasco por el Estatuto de Guernica, que recoge la cooficialidad del euskera y en donde ha logrado volver a ganar espacios de uso en la vida pública. Asimismo, en el artículo 9.2 de la Ley Orgánica de Reintegración y Amejoramiento del Régimen Foral de Navarra de 10 de agosto de 1982, se estableció también la oficialidad del euskera en la zona vascoparlante de Navarra. La posterior Ley Foral del Vascuence de 1986 reconoció al castellano y al euskera el carácter de lenguas propias de Navarra, delimitando, en el marco del concepto legal del predominio lingüístico, la 'Zona Vascófona' en la que el euskera es lengua cooficial. En el País Vasco francés, al igual que el resto de lenguas regionales francesas, el euskera no goza de la condición de lengua oficial y es el único de los ámbitos territoriales de la lengua en el que el conocimiento y uso del euskera entre la población disminuye hoy en día.

2.2.        Lenguas preindoeuropeas mediterráneas

La teoría que plantea la procedencia del euskara de las lenguas preindoeuropeas se formuló en torno a 1920 y 1950, a partir del estudio de toponímicos europeos y del descubrimiento de las raíces eusquéricas que muchos de ellos poseían. La toponimia es el estudio lingüístico del origen y etimología de los nombres de lugar.
Se dice indoeuropeas de un grupo de lenguas habladas en Europa y en una parte de otros continentes, al cual los lingüistas han dado un origen común. En 1816 se señalaron las innumerables semejanzas entre las desinencias, los prefijos y sufijos de la conjugación griega y latina y los correspondientes elementos de la conjugación germánica, iránica y sánscrita. Las lenguas indoeuropeas son: celta, latino, osco-umbro, germánico, báltico, eslavo, griego, albanés y tracio. Se supone que tuvieron sus orígenes en la segunda mitad del milenio V a.C.
La familia indoeuropea comprende unas 140 lenguas que se extienden desde Islandia hasta la India. La familia incluye las siguientes ramas: tocaria, indo-irania, armenia, griega, albanesa, itálica, céltica, germánica, báltica, eslava y posiblemente hetea o hitita.Todas proceden de una madre común, llamada protoindoeuropea, reconstruida a base de las lenguas existentes y datos de las ya desaparecidas. Su estudio ha permitido a los investigadores llegar a conclusiones lingüísticas generales.
Se apoya en la idea de la existencia de un sustrato común en las lenguas preindoeuropeas y plantea que el euskara sería la superviviente de una serie de lenguas de la cuenca mediterránea. Esta teoría se debe al lingüista Francesco Ribezzo, quien analizó los topónimos y antropónimos de los textos clásicos griegos y encontró ciertas similitudes con las lenguas preindoeuropeas. A partir de ahí desarrolló su teoría. Según él, con anterioridad a las lenguas indoeuropeas existía una lengua principal de la que derivaron otras, entre ellas el euskara.
Sin embargo, aunque es cierto que entre la lengua vasca y las mediterráneas hay elementos en común, se trata de simples similitudes propiciadas por la cercanía geográfica.
Aclaramos que un antroponimio es un nombre propio de persona, así como un topónimo es el nombre propio de lugar.
La utilización de la forma Euskal Herria[7] (éuskal errí-á) se encuentra extendida y documentada desde hace siglos para designar a las tierras culturalmente vascas por encima de fronteras y diferencias históricas.
Este término procede de las palabras euskara (éuskara) + herri (érri), es decir, tierra del euskera[8]. Este hecho daría lugar al nacimiento de una noción de pertenencia basada en la lengua hablada por la colectividad (euskera) y, por tanto, alejada del esquema indoeuropeo en el que la noción de pertenencia se basa en el nacimiento en una tierra determinada.
La forma euskal (éuskal), que proviene del término euskara, es común en la composición vasca; por ejemplo trigo se dice gari (gári) mientras que espiga de trigo se dice galburu (galbúru, gari+buru; cabeza de trigo) o hacha se dice aizkora (ayskórá), y competición en la que compiten los aizkolariak (ayskolári-ák; cortadores de tronco, leñadores) se dice aizkol apustua (áyskol apústu-á; aizkora + apustua).
Si bien actualmente la palabra herri se traduce como "pueblo" antiguamente significaba "tierra". El escritor navarro Pedro de Axular en el siglo XVII llamaba Alaba-herria a lo que actualmente se llama en euskera Araba (en español Álava). Alaba (adaptación vasca del término latino planus) significaba en euskera de esta época "llano" y por lo tanto Alaba-herria se traduce como "tierra llana". De esta antigua significación de la palabra herri procede también el actual término vasco herrialde o "parte de tierra" que es equivalente al término región de la lengua española y se utiliza comunmente en euskera para hacer referencia a los diferentes territorios vascos.
Desde los primeros textos largos en lengua vasca, a partir del  siglo XVI, aunque ya en aquella época no existía una unidad política y los vascones se encontraban divididos entre los reinos de Francia y España, a uno y otro lado de los Pirineos, nos encontramos con alusiones a Euskal Herria. Lo que denota el uso generalizado de este término entre los euskaldunak (euskaldúnák; vascos) para designar a la tierra en la que vivían.



2.3.        El vasco-iberismo

Llamamos la atención sobre el hecho de que los iberos eran un conjunto de pueblos, presunto núcleo de la civilización camítica[9] sahariana, derivados posiblemente de la evolución de pueblos camitas procedentes de África  septentrional, que, empujados por el avance del desierto, se establecieron en la península Ibérica para formar una de sus bases étnicas y darle su nombre, y se extendieron más tarde por toda la península y las costas meridionales de la Galia, por oposición a los indoeuropeos (celtas), que ocupaban el centro y la costa atlántica. De la fusión con los celtas producida en algunas regiones derivaron los celtíberos[10]. Aparecen en la mitad del primer milenio a.C., dentro de la cultura del hierro. García Bellido[11] considera a los tartessios el primer pueblo ibérico de nombre conocido. Los iberos orientales poseían una cultura ruda; los meridionales o tartesios[12] adoptaron elementos foráneos, griegos principalmente, con matiz cartaginés. Herodoto[13] llama tartesios a los pueblos del S de España; otros, como Polibio[14], les dicen túrdulos o turdetanos.                                                                                La teoría del vasco-iberismo mantiene que el euskara es el único rastro que dejaron las lenguas que se hablaban en la Península. Se apoya en la hipótesis de que el euskara y el idioma ibérico eran uno solo. El impulsor de esta teoría fue Lucio Marino Sículo. Tras él, diversos lingüistas y escritores mostraron su aceptación respecto al vasco-iberismo: Garibay, Poza, Oihenart, Astarloa, Larramendi, Humboldt, Schuchardt…
            El lingüista Humbodt explicó la toponimia clásica de Hispania[15] haciendo uso del euskara. También la utilizó para traducir inscripciones ibéricas. Aunque en un principio parecía que la base de dicha teoría era válida, tras analizar los casos en los que existe correspondencia entre términos íberos y vascos se comprobó que no podía justificar suficientemente un parentesco genético. Es decir, no era posible explicar el origen de la toponimia de Hispania mediante la lengua vasca.
            El hecho de estar generalizado el uso del nombre Euskal Herria en toda la vascofonía  nos indica que este término se extendió entre los vascos a partir del declive del Imperio Romano, en la segunda mitad del siglo III d.C., en el que empezó un reforzamiento y mestizaje de las tribus vascas, con una mayor intercomunicación entre las distintas tierras de habla vasca y con una fuerte autonomía política del conjunto respecto a la administración imperial. Esa autonomía y cohesión de la población vasca no haría sino aumentar, bajo el liderazgo de los vascones  de Navarra, con la llegada de las tribus germánicas -de los visigodos y francos- a partir del año 400, que trajo consigo la culminación del desarrollo del euskera común para todos los vascos.
            Esta extensión del término Euskal Herria, no puede proceder de la posterior unión de los vascos a través del Reino de Pamplona-Nájera[16] y después del de Navarra[17], dado que lo más lógico es que en vez de Euskal Herria, se hubiera extendido el término Nafarroa (forma vasca medieval para denominar a Navarra) para designar a la tierra de los vascos. El término Iruñea (Pamplona) nunca podría haberse extendido, ya que desde los comienzos de este reino en el siglo IX, en cualquier escrito europeo, a sus habitantes se les llamaba navarros y a su reino Navarra; aunque oficialmente se llamara primero Reino de Pamplona, y posteriormente Reino de Pamplona-Nájera (siglo X), hasta que finalmente, en el siglo XII, tomara ya como oficial la denominación de Reino de Navarra.
                Por lo tanto el término Euskal Herria no es más que la forma vasca de designar lo que en latín fue denominado como Vasconia. Una denominación que perduró entre los vascos durante siglos, aunque el Ducado de Vasconia había quedado muy alejado en el tiempo.
La primera alusión escrita a Euskal Herria la encontramos mil años después del surgimiento del euskera común, en una colección de versos, cantares y lances de amor escritos entre los años 1564 y 1567 por el alavés Juan Pérez de Lazarraga, Señor de la Torre de Larrea. Unos escritos realizados durante sus viajes entre Álava y su lugar de trabajo, la Corte Española. En un manuscrito se encuentra tres veces el término eusquel erria que es la forma Euskal Herria adaptada al dialecto occidental o vizcaíno hablado en su zona.
            Este término lo encontramos también, en la misma época, pero al otro lado de los Pirineos, en Labort[18], en los textos del sacerdote hugonote Joanes de Leizarraga que en 1571 tradujo el Nuevo Testamento al euskera. En este texto aparece el término adaptado al dialecto navarro-labortano ("heuscal herria") y se hace referencia a lo dialectalizado que se encuentra el euskera, dado que, en esta época, como hemos indicado, había transcurrido un milenio desde el surgimiento del euskera común y este idioma había evolucionado en cada zona de Euskal Herria de diferente manera.
            El escritor Pedro de Axular nacido en Urdax (localidad de la actual Navarra española) lo utiliza también en su libro de ascética Gero (guéro, futuro) en 1643. En este caso la forma navarro-labortana de esta época ("euskal herria"), es igual a la del euskera batua (batú-á, unificado) o estándar.
            Con este "eta bertce anhitz leccutan" (y en otros muchos sitios) Pedro de Axular hace referencia a la extensión de Euskal Herria en el siglo XVII que no se circunscribe a la actual vascofonía, ya que en este siglo era más amplia y se extendía a zonas de Gascuña (Béarn[19]) y del noroeste de Aragón.
Analizado el término Euskal Herria, comenzaremos a analizar la palabra euskaldun. Este término posee el mismo origen que euskal, pero en este caso se le añade el sufijo vasco -dun, que significa "el que tiene". Euskaldun (euskáldun; euskara + dun) por lo tanto significa "el que tiene el euskera", es decir, "vascoparlante". Si bien para los vascos siempre significó el equivalente al castellano "vasco", ya que la noción de pertenencia a lo vasco[20], como hemos indicado anteriormente, venía dada por hablar vasco y no por haber nacido en Euskal Herria. La extensión definitiva de esta palabra entre todas las tribus vascas se daría también durante las invasiones germanas y su equivalencia latina fue la palabra "vascón".
Mientras la palabra euskal se utiliza antepuesta al nombre que quiere calificar; la palabra euskaldun aparece pospuesta o sola. Por ejemplo euskal telebista (éuskal telebístá) o telebista euskalduna (telebísta euskaldúná) significan lo mismo: televisión vasca. Pero para decir vasco (euskalduna; euskaldun + a [declinación nominativa determinada singular] ) o vascos (euskaldunak; euskaldun + ak [declinación nominativa determinada plural] ) siempre se utiliza la palabra euskaldun.
Si bien en su origen euskaldun significó "vascón", y posteriormente "vasco", actualmente se ha comenzado a utilizar para designar el concepto de vascoparlante, dado que hay muchos vascos que no saben hablar euskera.
Para decir vasco se ha comenzado a utilizar el neologismo euskal herritar (éuskal errítar) que engloba tanto a euskaldunes (vascoparlantes) así como a erdaldunes.
La palabra erdaldun (erdáldun; erdara+dun) tiene también la misma estructura que la palabra euskaldun pero en este caso está formada por el término erdara (érdara) que significa lengua no vascaextranjera. Significaba antiguamente “extranjero”. Actualmente significa  castellanoparlante (Euskadi y Navarra),  francófono (Iparralde) o gasconófono (Iparralde), según en que parte de la vascofonía se utilice.
La forma euskal herritar (éuskal errítar), todavía, no es utilizada normalmente por la gran mayoría de los vascoparlantes (nada dados a los neologismos) y siguen utilizando la palabra euskaldun para designar a una persona vasca sea o no vascoparlante, siguiendo de esta forma las antiguas tradiciones.
En la actualidad, Euskadi o Euskal Herria[21] es una Comunidad autónoma que engloba las provincias de Vizcaya, Álava y Guipúzcoa, aunque las formulaciones nacionalistas la amplían a Navarra y el País Vasco francés o Euskadi Norte[22].


2.4.        Las lenguas africanas

Antes que nada, apuntamos que el beréber es una lengua que está compuesta por numerosos idiomas de carácter local que pertenecen al grupo camita. Fueron los árabes quienes consiguieron doblegar la resistencia de este pueblo que se convirtió en masa al Islam. Añadiremos que el conjunto étnico camítico comprende dos troncos lingüísticamente y antropológicamente distintos, el septrional o líbico-beréber  y el oriental o cusita. El líbico-beréber, difundido en otro tiempo por toda África septentrional, sobrevive actualmente  en algunos dialectos hablados en una amplia zona de ella; el cusita  comprende las lenguas de África  oriental.
Algunos investigadores descubrieron que determinadas lenguas de África guardaban cierta relación con el euskara, lo que promovió su estudio en busca de nuevas claves. Entre los lingüistas partidarios de la teoría del vasco-africanismo Schuchardt y Mukarovsky. El primero, además de la relación con el ibero, estudió el posible parentesco con lenguas de la familia camítica del norte de África. Para Mukarovsky, el euskera provenía de las lenguas bereberes. Se basaba en que existía entre ambos idiomas similitudes fonológicas; es decir, que las dos lenguas tenían sonidos iguales.
Nadie niega las similitudes léxicas entre el bereber y el euskara, pero no son suficientes para mantener que su origen sea común, ya que no poseen una sintaxis[23], ni una morfología[24], ni una gramática[25] similar. Según apuntan los filólogos históricos, las semejanzas pueden explicarse por el asentamiento en tierra vasca de pueblos nómadas de origen camítico, quedando como testimonio de su existencia determinados vocablos. De esta misma forma se podría explicar la presencia en el euskara de palabras bereberes, guanches, somalíes, etíopes o del egipcio antiguo.
Con el surgimiento y posterior extensión en la sociedad vasca de la ideología[26] nacionalista, el término tradicional Euskal Herria se vio sustituido gradualmente por el neologismo[27] Euskadi ("Tierra de los Vascos") inventado por Sabino Arana[28] para designar a la tierra vasca. Una forma que fue inventada por el precursor del nacionalismo vasco y fundador del Partido Nacionalista Vasco (PNV), dado que consideró la forma Euskal Herria ("Tierra del euskera") poco apropiada para designar a la nación vasca. Alejándose, de esta manera, de la tradición vasca y acercándose a la noción indoeuropea de pertenencia.
El término Euskadi tuvo éxito en las regiones vascas occidentales (conviviendo con la forma Euskal Herria); pero no en Navarra o en el País Vasco Norte (Iparralde), donde sólo se ha seguido utilizando la forma tradicional Euskal Herria. Actualmente los vascos de Navarra o del País Vasco Norte asocian Euskadi con la unión política de Álava, Guipúzcoa y Vizcaya surgida en la transición a la democracia española. Al convertirse Euskadi en un término excluyente para navarros y vascos norteños, se ha vuelto a la forma tradicional Euskal Herria para hacer referencia en euskera al País Vasco en su conjunto. La utilización de Euskadi como sinónimo[29] de Euskal Herria (Euskadi + Navarra + Iparralde) está cayendo en desuso.



2.5.        Las lenguas del Cáucaso

Los defensores más acérrimos del origen caucásico del euskera fueron los rusos y los georgianos. Pero no han sido los únicos, ya que lingüistas de otros países también apoyaron esta teoría. Entre ellos, Garibay, quien afirmó que entre las lenguas caucásicas y la vasca existían varias similitudes referidas a la toponimia, como por ejemplo: Aralar / Ararat. Otros, como Bouda, Vogt y Klimov, encontraron parecidos en el léxico. Por el contrario, Koldo Mitxelena[30] apuntó que no existía similitud alguna, por lo menos en lo que al léxico se refería. De ahí que quienes apoyaban la teoría caucásica se vieran obligados a demostrar sus hipótesis analizando la morfología.
El lingüista René Lafon halló cerca de 35 correspondencias entre el euskara y las lenguas caucásicas, lo que venía a decir que tenían la misma estructura. Pero una vez más Koldo Mitxelena negó todas las similitudes, manteniendo que en el Cáucaso existen entre treinta y cuarenta lenguas diferentes que se dividen en dos grupos: las del sur y las del norte. Estos dos grupos se dividen, a su vez, en subgrupos: las lenguas del este, centro y oeste. En resumen, existen infinidad de palabras en todas las lenguas del Cáucaso y, difícilmente, podría afirmarse que haya alguna similitud entre un grupo de cuarenta lenguas y el euskara.
Sin embargo, tras efectuar ciertos análisis, Mitxelena pudo comprobar que sí existía cierto parecido entre ellas, como, por ejemplo, en el uso del caso ergativo (nork), la pluralidad en la persona de los verbos y ciertas palabras del mundo de la agricultura y la ganadería.
Por esta razón se tiende a emparentar al euskara con las lenguas caucásicas, en concreto con el georgiano, dado que poseen semejanzas sintácticas, morfológicas y gramaticales.
Ahora, vamos a hacer alguna aclaración.                                                                                La fonética es otra parte de la ciencia lingüística  que estudia los sonidos articulados del lenguaje, describiendo los fonemas de una determinada lengua o dialecto en una época precisa, o estudiando los orígenes, evolución y variaciones en los sonidos de una lengua o de un grupo de lenguas a través del tiempo.
En otro sentido, José Manuel López Gaseni[31] defiende lo siguiente: “La lengua vasca, a la que también nos referiremos como ‘euskera’, por utilizar una entre las diversas formas de su nombre, es una lengua preindoeuropea, es decir, anterior a las lenguas que trajeron a Europa los pobladores indoeuropeos hace 4.000 años. Es de tipología aglutinante, y, a pesar de las diversas teorías que se han esgrimido a propósito de su origen, tales como la vasco-iberista, la vasco-caucásica y otras que la han relacionado con la lengua berebere, etc., este sigue siendo una incógnita.

2.6.        Los orígenes de la lengua vasca

El vascuence o eusquera es una lengua preindoeuropea de origen prehistórico sin relación con ninguna lengua conocida. Muchos son los investigadores que a lo largo de los siglos han intentado arrojar luz sobre el enigma del origen de la lengua vasca y del pueblo que la habla.
La lengua hablada por el pueblo vasco, el pueblo más antiguo de Europa, es una lengua única en el viejo continente, resto de las lenguas habladas por los antiguos pobladores de Europa anteriores a la expansión indoeuropea y que actualmente está rodeada por un mar de lenguas neolatinas. Si bien en el siglo I d.C. los vascos y, por tanto, su lengua, se extendían a lo largo de los Pirineos desde el mar Cantábrico hasta el mar Mediterráneo, la romanización y la posterior expansión de los pueblos latinos del entorno surgidos de la romanización, hará que los vascos se vean inmersos en un proceso secular de asimilación cultural, que conllevará su desaparición de gran parte de la zona pirenaica, ocupando actualmente el Cantábrico oriental y el oeste pirenaico.
Se discute cuál es el origen exacto de la voz euskara[32]; no obstante, parece acreditada la identificación de dicho término con la identidad cultural vasca. Así, de la palabra euskara se deriva la palabra euskaldun (literalmente ‘el que posee euskara’), que designa al hablante del euskera. Asimismo, de la voz euskara se originó el término Euskal Herria, denotativo del territorio en que se hablaba euskera (‘la tierra del euskera’) y que en el Estatuto de autonomía del País Vasco es utilizado como sinónimo de «pueblo vasco». El neologismo Euskadi, creado como alternativa de la expresión Euskal Herria y actualmente sinónimo de País Vasco, también procede de la voz euskara. Se discute la relación que las palabras «vasco» y «gascón» presentan con euskara. Para designar a todos los demás idiomas[33], los vascohablantes usan la palabra erdara y a las personas no vascohablantes se les conoce genéricamente como erdaldunak (literalmente ‘los poseedores de otra lengua’, no vascoparlantes).                                   El origen del nombre de la lengua vasca, euskara, posiblemente proceda del antiguo verbo vasco *enautsi que significaba decir y que se conserva en algunas formas de la conjugación vizcaína del actual verbo esan (decir) como por ejemplo dinosta (diñósta; “me lo dice”).
El verbo *enautsi más el sufijo -(k)ara [ forma de ] daría lugar a la palabra *enauskara (“forma de decir”, “forma de hablar”) que, posteriormente, con el paso de los siglos, evolucionaría fonéticamente a la actual forma estándar del euskara (*enauskara>*enuskara>euskara) y también a las formas coloquiales arriba mencionadas.
El euskara, según algunos lingüistas, formó parte de un grupo euroasiático antiguo anterior a la difusión de las lenguas indoeuropeas en Europa (milenio III ó V a.C). La lingüística oficial, por el contrario, considera no probada esta teoría y define al euskara como una lengua aislada, es decir, sin relación con ninguna lengua conocida y que, desde épocas prehistóricas, se ha hablado a ambos lados de los Pirineos. Asimismo hace incapié en que el asentamiento en tierras pirenaicas del idioma vasco fue muy anterior a la llegada de la lengua íbera a la península Ibérica.
Es tema discutido la extensión y distribución geográfica[34] que tuvo el ámbito lingüístico euskérico en la antigüedad y Alta Edad Media. Algunos estudios apuntan a que llegó a abarcar un área territorial que se extendía desde el golfo de Vizcaya hasta el Pirineo catalán, incluyéndose en dicho ámbito los territorios de la hoy Gascuña[35]La Rioja, este de Cantabria, norte de Huesca, nordeste de Burgos, noroeste de Zaragoza y parte de la provincia de Lérida, así como parte del actual departamento francés de los Altos Pirineos. Otras opiniones defienden que la versión primitiva del actual euskera tiene su origen en la región de Aquitania[36] y creen que sería ya en tiempos históricos cuando se produjo su expansión a los territorios españoles en los que se habla actualmente. Durante los siglos VIII y XI se estima que el euskera vivió un segundo periodo de expansión, extendiéndose por territorios de la Rioja Alta y la provincia de Burgos, periodo del que la toponimia claramente euskérica de estas áreas (HerramélluriOchánduriBardauriSajazarra, etc) sería prueba.
El euskara, como todos los idiomas, ha ido evolucionando y ampliando su vocabulario gracias a los pueblos con los que los vascos han tomado contacto a lo largo de su historia, atesorando palabras culturales extendidas por todo el Mediterráneo por los difusores del neolítico[37] agrícola (milenio V a.C) y luego por las primeras civilizaciones de los metales[38] (milenio III a.C.).



2.7.        Expansión del euskara

La tribu de los vascones, comenzará a partir del siglo III a.C., desde el norte de Navarra (Saltus Vasconum o zona montañosa de Navarra), un proceso de expansiones que hará que su idioma sea hablado en el siglo VI d.C. desde parte de Cantabria, al oeste, hasta parte de Cataluña, al este; al norte, hasta el río Garona (mitad de la actual Francia), y al sur, hasta el río Ebro. A continuación se hace referencia al proceso de expansión de los vascones:                   Durante los siglos III a.C. al II a.C. hacia el este, hasta parte de Cataluña, convivió en esa área con celtíberos e íberos. En la época romana, gracias a la buena relación de las tribus vascas en general y los vascones en particular con los romanos, la mayoría de las ciudades que en los principios de la conquista romana aparecían como celtíberas o íberas en La Rioja, noreste de Castilla, sur de Navarra, y norte y occidente de Aragón, aparecen ya en los escritos, después de la conquista, gobernadas por las tribus vascas. Calagurris (Calahorra[39], La Rioja) y Cascantum (Cascante, sur de Navarra), así como Graccurris (Alfaro[40], La Rioja; ciudad fundada por Roma), aparecen como celtibéricas en el momento de su conquista pero luego, bajo el Imperio, figuran ya como ciudades vasconas. Estrabón[41] escribe hacia el año cero que las principales ciudades vasconas eran Calahorra, Pamplona y Oiasso (Irún[42], Guipúzcoa). Del mismo modo Jaca (provincia de Huesca, norte de Aragón) y Segia (Egea de los Caballeros, provincia de Zaragoza, occidente de Aragón), que aparecían como de los jacetanos[43] y de los sedetanos[44], luego figuran como de los vascones.                                                                         En el siglo III d.C., en el ocaso del Imperio Romano, comienza la formación del actual pueblo vasco y del euskara común que se acelerará con las invasiones germánicas. Este proceso de formación del pueblo vasco, así como las guerras contra los germanos, son liderados por los vascones de Navarra. A partir de esta época se dejará de hablar de tribus vascas y se comenzará a citar a los vascones como un único pueblo.                                                                                      En el siglo VI d.C., debido a las incursiones visigodas en territorio vascón, vascones de Euskadi, Navarra, Aragón, Andorra y Cataluña se asientan en las tierras de la Novempopulania (“Nueve Pueblos”, actual suroeste de Francia), aprovechándose de la debilidad y caos generado por la guerra entre francos y visigodos a través de la cual la zona quedó desguarnecida de tropas militares. Así, el euskara común tardorromano se extendería por todo el sudoeste de Francia hasta Burdeos[45] (río Garona) y al sur hasta la actual frontera franco-española en Lleida.                    Sobre el protoeuskera o Aitzineuskera (aitsínéuskará) señalaremos que el eminente investigador de la lengua vasca, Mitxelena, fue el gran precursor del desarrollo del protoeuskera, a él debemos el conocimiento de gran parte de él. Sitúa su reconstrucción del protoeuskera en el año cero, como mucho, en el año quinientos a.C., es decir, pocos siglos antes del euskera arcaico o aquitano testificado sobre piedra.     Las vocales del protoeuskera eran las cinco estándar, a e i o u (las mismas que en el actual). Los diptongos eran ai, ei, oi, ui, au, eu (los mismos que en el euskera actual). Las semivocales, que fonéticamente suelen representarse con j y w, no existirían.                                                                                                          Además estaría la h, muy frecuente, aunque ha ido desapareciendo en los dialectos modernos. La p la ponemos entre paréntesis porque apenas existía. Como se ve, no hay m (salvo alguna derivada de una anterior b), ni f. Las consonantes que se pronuncian en lo alto del paladar (las que suelen escribirse tt, dd, tx, x, ñ, ll), es decir velares[46],  y que en euskera actual se utilizan en las palabras expresivas (diminutivas o cariñosas), tal vez existieron también en protoeuskera.                                                                                                                               Las dos filas de consonantes fuertes y débiles del cuadro se diferencian en que las de arriba se decían con más fuerza que las de abajo y duraban algo más. En cuanto a las tres  columnas de la izquierda, las tres consonantes de abajo, bdg, se pronunciaban generalmente sin cerrar del todo los labios y haciendo vibrar las cuerdas vocales, a diferencia de las de arriba, ptk.            En los siglos primeros de nuestra era, con el cambio del protoeuskera al euskera, las consonantes fuertes N y L pasaron a confundirse con las débiles n y l; por otro lado, las consonantes ptk dejaron de diferenciarse de bdg en su mayor fuerza para hacerlo sólo en los otros factores apuntados. En protovasco sólo las consonantes débiles podían ir al inicio de la palabra y sólo las consonantes fuertes podían finalizarla. Así, la alternancia entre fuertes y débiles únicamente era posible en medio de la palabra.                                                                                Tampoco puede una palabra[47] vasca arcaica empezar por d- (lo hacen sólo hacen sólo algunas formas verbales en presente, por influencia de un viejo adverbio) o por r. Y, si difícilmente encontraremos la m, sería imposible que estuviese en inicio de palabra, salvo en algún préstamo celta aislado. Ni tampoco hay palabras que empiecen por dos consonantes seguidas. Los inicios de palabra eran, o bien una vocal o bien, las consonantes b, g, z, s, n y l, además de la h.
Los nombres y adjetivos eran sobre todo bisilábicos y los verbos eran monosilábicos. No existía el artículo (se cree que se introdujo en el euskera en la Edad Media por influencia de las lenguas románicas. El artículo vasco -a procede del demostrativo har- ).
Joseba Andoni Lakarra, desarrollador del euskera anterior al protoeuskera, lo que se suele denominar en filología[48] vasca como preprotoeuskera, indica que en una época anterior al protoeuskera, el euskera da signos de haber sido una lengua sin o con pocas declinaciones y aislante[49], así como de que el verbo que actualmente va en la parte posterior de la frase, en este preprotoeuskera, fuese delante de la misma.                                                                                  La presencia de abundantes topónimos éuscaros los podemos encontrar muy al sur de las actuales fronteras vascas:                                                                                                           Al sudoeste por los montes de Oca[50] (Oka mendiak, óka mendí-ak), La Bureba (Bureba, buréba), Valle de Mena[51] en Burgos, La Rioja y Soria (Oria, oría). Todas estas tierras fueron posteriormente revasquizadas en los primeros años de la reconquista[52], lo que hizo que Castilla en sus comienzos fuese en gran parte vascoparlante. Aunque zonas como La Rioja o Burgos fueron hablantes de lengua éuscara, ininterrumpidamente, desde épocas prerromanas hasta los siglos XV - XVI de nuestra era, en los que el castellano, después de siglos de bilingüismo, sustituyó al euskara en el habla de los lugareños.                                                                             La primera manifestación escrita de la lengua castellana son los cartularios del Monasterio de Santa María de Valpuesta[53] (Burgos); estos textos están datados desde el año 804 hasta el 1200. Son manuscritos que se hicieron como copias de las escrituras originales de documentos del archivo de la corona, localidades, obispados, monasterios, iglesias o personas privadas en relación a títulos de propiedad, privilegios, derechos o documentos de diferente índole. Siendo utilizadas estas copias en el caso de que las originales se perdieran, para que de esta forma las diferentes instituciones o personas privadas pudieran acreditar sus derechos.               En estos primeros textos escritos en latín aparecen ya ciertas palabras con sonidos claramente del romance castellano; pero hasta el año 1200 no se podrá encontrar un texto escrito totalmente en lengua castellana.   Así, pues, los Cartularios de Valpuesta, llamados “Gótico” y “Galicano” (este último copiado en 1236), son documentos latinos referentes  al monasterio de Santa María de Valpuesta, en la provincia de Burgos. Abarcan textos fechados entre el año 804 y el 1200, año a partir del cual aparecerán textos escritos en pleno romance castellano, al igual que sucede con otras lenguas iberorrománicas, que mostrarán sus primeros testimonios de un romance plenamente desarrollado a comienzos del siglo XIII. Estos documentos latinos entreverán rasgos propios de lo que serán las lenguas romances[54], que permiten aproximarse al protorromance hablado en esta zona desde el siglo IX al siglo XII.
Se conoce como Nodicia de Kesos o Documento de Kesos[55] a un escrito en lengua romance aparecido cerca de León y datado entre los años 974 y 980. Se trata de uno de los textos más antiguos que pueden considerarse en la evolución de las lenguas románicas ibéricas, si bien José Ramón Morala Rodríguez nota que, limitándose a archivos leoneses exclusivamente, existen alrededor de mil testimonios lingüísticos más antiguos que la Nodicia de  Kesos, cuyo valor como testimonio de la lengua que originó el romance es similar o superior. En rigor, aún no se puede considerar leonés, sino propio de un estadio de latín que comienza a distinguirse del latín vulgar y a fragmentarse en varios protorromances, en este caso en leonés.                                                                                                                               En estos manuscritos, al igual que en los de San Millán de la Cogolla[56], primera manifestación del romance aragonés[57], aparecen términos vascos. La presencia de nombres vascos es abundante: Anderkina (“pequeña señora”), Enneco (“mi pequeño”, del que derivaría el nombre castellano Íñigo), Ozoa (“el lobo”, del que derivaría el apellido castellano Ochoa)...                Se utiliza el vasco en expresiones: mie ennaia (“mi hermano”). Palabras de parentesco: eita (“padre”), ama (“madre”), ennaia (“hermano”), amunnu (“abuela”)... Palabras de respeto como Anderazu (“anciana señora” con el significado de “doña”) que la veremos también, posteriormente, en los textos riojanos del siglo XI. Así como topónimos vascos de la zona como Margalluli, Yrola, Zopillozi...                                                                                                                    Es curioso comprobar que diez siglos después, en las zonas del País Vasco donde la cultura vasca ha sido asimilada gradualmente por la castellana, se repiten expresiones similares a las de la Castilla inicial: mi aita (“mi padre”), mi ama (“mi madre”)...                                                           Con la expansión hacia el este de los asturianos e incorporación de lo que posteriormente sería Castilla al Reino de Asturias[58], muchos colonos asturianos se asentaron en las nuevas tierras conquistadas al este de Cantabria y norte de Burgos reforzando la latinización de la zona. El hecho de que las primeras manifestaciones del castellano sean muy similares a la lengua astur-leonesa[59] y que los nombres y apellidos castellanos más castizos sean de origen vasco, hace pensar a algunos historiadores que la romanización de la zona, antes de la llegada de los colonos asturianos, era muy escasa y que el copista que realizó las primeras inscripciones posiblemente no fuera castellano sino asturiano. Hay que tener en cuenta que todavía en el siglo XI se hablaba vasco en todo el noreste de la actual provincia de Burgos, hasta el río Arlanzón, a las puertas de Burgos capital, siendo ésta una zona habitada por vascos desde épocas prerromanas. En el siglo V vemos como es utilizado por los visigodos el castillo de Tedeja de la localidad burgalesa de Trespaderne (Burgos) como avanzadilla visigoda en territorio vascón. Dominando la entrada del desfiladero de la Horadada, su visión alcanza  la mitad del cañón de la Horadada, las dos vertientes del río Nela hasta Medina y el comienzo del valle de Tobalina. Los restos del antiguo castillo de Tedeja se encuentran en una de las últimas cumbres de la sierra de la Tesla. El control de este desfiladero, paso crucial en la comunicación entre la Meseta[60] y el Cantábrico, era una tarea muy fácil debido a la estratégica posición de esta fortaleza.
El siglo VIII comienza en tierras asturianas con una insurrección bajo el mando de Pelayo[61] contra la incursión musulmana del gobierno de al-Hurr. Asturias se convierte entonces en la tierra desde donde parte el proceso histórico de recuperación de los territorios peninsulares por parte de los cristianos, lo que la historiografía llama Reconquista[62]. Las características físicas de los territorios más septentrionales -con montes escarpados, clima húmedo y frío- lo hacían idóneo para que aquellos que tenían un conocimiento profundo del terreno luchasen contra el enemigo. Además de las condiciones geográficas, nos encontramos con una población que se había resistido o había asimilado, en mayor o menor medida, a dominadores extranjeros como los romanos o los visigodos. Dos siglos después, en el año 910 los tres hijos del Rey se reparten el territorio quedando Asturias en manos del menor de ellos, Fruela, mientras que León fue para García y Galicia para Ordoño. A partir de esta repartición hablaremos de León como el nuevo centro de la política y la Reconquista.
  Este romance castellano inicial de los cartularios[63] era muy similar al actual dialecto oriental de la lengua astur-leonesa hablado en la comarca cántabra de Liébana (por ejemplo pluralizaba el femenino en -es [Salines] como en el astur-leonés; en vez de en -as [Salinas] como actualmente). El dialecto oriental del astur-leonés posee una fuerte influencia fonética éuscara que se caracteriza por la pérdida casi total de las efes iniciales al comienzo de la palabra y conversión de éstas en hache aspirada, dado que en el euskara[64] no existió hasta la Edad Media el sonido / f /; mientras que por el contrario existía una fuerte aspiración al comienzo de las palabras, lo que causó esa evolución fonética. Esta misma evolución se puede encontrar también en el dialecto gascón del occitano[65] que surgió de la romanización de la población de habla vasca de Aquitania.                                                                                                                   Para explicar este sustrato vasco del astur-leonés oriental hablado en Cantabria y este de Asturias existen tres teorías. La primera que considera que lenguas de tipo vasco eran habladas en toda la mitad norte peninsular desde épocas prehistóricas. La segunda, que las tribus cántabra[66] y astur[67] que se consideran comunmente como tribus celtas no eran celtas sino vascas. Y por último la que considera que este sustrato es fruto de la recolonización autrigona de las tierras de cántabros y astures posterior a su conquista por Roma.                                                   El sustrato fonético éuscaro (en el que no existen los diptongos ascendentes /je/ y /we/) ocasionó en el castellano la reducción de la fuerte diptongación en las antiguas vocales “e” y “o” latinas acentuadas existente en los romances centrales de la península (astur-leonés y aragonés).



[1] RAMÓN MENÉNDEZ PIDAL (La Coruña, 1869-Madrid, 1968). Fue un filólogo, historiador, folclorista y medievalista español. Creador de la Escuela Filológica española, fue un miembro erudito de la generación del 98 y abuelo del filólogo Diego Catalán Menéndez-Pidal. Muy interesado por el idioma vasco, también fue objeto de sus estudios filológicos y así publicó En torno a la lengua vasca (1962), siendo primero corresponsal y luego académico de número de la Real Academia de la Lengua Vasca. Públicamente expresó su preocupación por su futuro y defendió su protección, pidiendo para ella “despertar el afecto”, así como para las demás lenguas de España.
[2] EUSKERA: Conocido también en la Edad Moderna como “vizcaíno”, es una lengua no indoeuropea hablada  en territorios de España y Francia, territorios aledaños al golfo de Vizcaya. Es considerada como una lengua aislada; es uno de los pocos idiomas hablados actualmente en Europa que no desciende del tronco indoeuroeo, junto a lenguas como el finés, húngaro, estonio, georgiano, turco y maltés, y el único de Europa Occidental.
[3] BERÉBER o BEREBER: Perteneciente o relativo a un conjunto de pueblos, mayoritariamente musulmanes, establecidos desde tiempos muy remotos en los territorios del N de África, al O de Egipto; están divididos en numerosas tribus. Así, pues, se trata del individuo de la raza más antigua y numerosa de las que habitan el África septentrional desde los desiertos de Egipto hasta el océano Atlántico  y desde las costas del Mediterráneo hasta el interior del desierto de Sahara.  En las  zonas costeras la actividad predominante es la agricultura, mientras que en las regiones del interior prevalece la ganadería. Aunque los beréberes tienen cierto parecido racial con los árabes, se distinguen de estos por su lengua. Su lengua está compuesta por numerosos idiomas de carácter local que pertenecen  al grupo camita; está emparentada con el antiguo egipcio y se escribe con caracteres alfabéticos. Los principales grupos de habla beréber son los tuareg (singular targuí) del Sahara occidental, los siuas  de Egipto nordoccidental y los cábilas de Argelia septentrional. La aldea es su estado y el gobierno lo ejerce la yemaa o asamblea. Las mujeres gozan de notable libertad; entre los tuareg rige el matriarcado. Aunque dispersos, los beréberes supieron siempre unirse frente a los posibles conquistadores, como durante la ocupación romana. Los árabes consiguieron, sin embargo, doblegar la resistencia de este pueblo  que se convirtió en masa al Islam (siglo VII). La alianza no fue duradera: en 740 se sublevó todo el Magreb y los áarabes  fueron expulsados, hasta que en 761 reconquistaron en territorio con la ayuda de los sirios. A partir del siglo XI, dos dinastías beréberes establecieron amoplios imperios: los almohades y los almorávides.
[4] RIOJA ALTA: Es la región más occidental de la Comunidad Autónoma de La Rioja. Comprende los municipios situados junto a los cauces de los ríos TirónOja y Najerilla, es decir, las comarcas de HaroSanto Domingo de la CalzadaEzcarayNájera y Anguiano. Estos territorios limitan al norte con la margen derecha del río Ebro (menos los municipios de ÁbalosBriñas y San Vicente de la Sonsierra, que estan en la margen izquierda), al este por la Sierra de Moncalvillo y Sierra de Camero Nuevo, por el sur con la Sierra de Castejón y los Picos de Urbión donde comienza la provincia de Soria y por el oeste con la provincia de Burgos.
[5] RIOJILLA BURGALESA: Es una subcomarca geográfica de la comarca de Montes de Oca, en la provincia de Burgos, Comunidad Autónoma de Castilla y León. Limita al este con la Comunidad Autónoma de La Rioja.
[6] LA BUREBA: Comarca que se encuentra en la provincia de Burgos. Es una extensa llanura con gran aprochamiento agrícola (cereales y leguminosas, que ocupan el 95 % de la tierra). Abunda la ganadería lanar, porcina y vacuna, así como la avicultura.
[7] EUSKAL HERRIA: Es el término en euskera con que se hace referencia, según la Sociedad de Estudios Vascos, “a un espacio o región cultural europea, situada a ambos lados de los Pirineos y que comprende territorios de España y Francia. Por lo tanto, se conoce como Euskal Herria o Vasconia al espacio en el que la cultura vasca se manifiesta en toda su dimensión”. El término Euskal Herria está documentado en distintas formas desde el siglo XVI, hasta la unificación de la grafía en euskera propuesta por Koldo Mitxelena en 1968.​ Aparece en el manuscrito del alavés Juan Pérez de Lazarraga —datado entre 1564 y 1567—, escrito como eusquel erria y eusquel erriau y en la traducción del Nuevo Testamento del labortano Joanes Leizarragapublicada en 1571 como heuscal herrian o Heuscal-Herrian. Empieza a ser empleado en castellano fundamentalmente a partir del siglo XIX, si bien en esta lengua ha sido más frecuente históricamente la forma Vasconia.​ Dicho territorio se encuentra repartido en diferentes organizaciones político-administrativas: Álava (en euskera, Araba), Vizcaya(Bizkaia), Guipúzcoa (Gipuzkoa), que conforman la autonomía del País Vasco, y Navarra (Nafarroa), en España; y Baja Navarra (Nafarroa Beherea), Labort (Lapurdi) y Sola (Zuberoa), en Francia. Sectores del nacionalismo vasco y parte del vasquismo derivan sus proyectos políticos de este concepto, desbordando el ámbito cultural, por lo que estos proyectos son altamente controvertidos. ​ Otros autores, limitándose únicamente a su concepción antropológica o cultural, utilizan como equivalente las formas castellanas y más antiguas de «Vasconia» o «País Vasco».

[8] TIERRA DEL EUSKERA: La cultura vasca es fruto de un particular desarrollo histórico, que, en muchos aspectos, ha transcurrido al margen de algunos de los acontecimientos claves que afectaron a gran parte del área peninsular. Las características geográficas y orográficas de estas tierras determinaron en gran parte su evolución y también el carácter particular de sus gentes. Es en muchos aspectos una de las culturas más singulares  de la Península, con rasgos propios y únicos que se han mantenido a lo largo de los siglos, y una lengua, el euskera o  euskara, una de las joyas lingüísticas europeas –considerada anterior a las lenguas indoeuropeas- fruto del desarrollo del lenguaje de los primeros pobladores del territorio. El folklore del pueblo vasco posee un  carácter ancestral profundamente rico que se muestra en el mundo mitológico y legendario, en los ritos y las danzas –que conservan gran parte de su simbología primigenia, pues la llegada tardía del cristianismo favoreció su permanencia en la memoria popular y en la tradición-. Aunque delimitada por montañas y desfiladeros, esta comunidad abierta al mar no ha dado la espalda a influencias externas, y prueba de ello es que existen curiosas conexiones con algunas costumbres, artes y juegos que recuerdan al occidente europeo.
[9] CAMÍTICO, CA: Conjunto étnico que comprende dos troncos lingüísticamente y antropológicamente distintos, el seeptentrional o líbico-beréber y el oriental o cusita. El líbico-beréber, difundido en otro tiempo por toda África septentrional, sobrevive actualmente en algunos dialectos hablados en una amplia zona de ella; el cusita comprende las lenguas de África oriental. Luego, se aplica el término ‘camítico’ al grupo de lenguas representadas por el egipcio, el beréber y el cusita. Además, se aplica el término ‘camita’ a los individuos de una gran familia étnica de África. El término alude, principalmente, a la raza etiópica.
[10] CELTÍBERO: 1. Lengua primitiva de la península Ibérica, hablada en época prerromana en las actuales provincias de Soria, Burgos, Logroño, Guadalajara, O de Teruel, Zaragoza y S de Navarra. 2. Pueblo perromano de la España primitiva, de cultura céltica, que asimiló formas ibéricas, y que estuvo integrado por arévacos, lusones, pelendones, etc. Ocuparon las actuales provincias de Guadalajara, Soria y parte de la de Zaragoza. La fase poshallstática local de la zona oriental de la meseta ofrece castros amurallados con fosos y terraplenes, y viviendas subterráneas. Adoptaron la cerámica a torno sin decorar, y posteriormente, en la romanización, con  rica decoración; el ajuar era rico en armas y joyas. Su religión era de carácter politeísta y  animista (el toro y  el caballo tenían importancia), y la economía fue cerealista. Su expansión se basó en la puesta en valor de nuevas tierras. Sus principales centros conocidos son Alseque, Atienza, Gormaz, Aguilar de la Anguita, Arcóbriga, Luzaga y, sobre todo, Clunia y Numancia.
[11] ANTONIO GARCÍA BELLIDO (Villanueva de los Infantes, 1903-Madrid, 1973). Historiador, arqueólogo y erudito español. Cursó estudios de primaria en la villa manchega donde sus padres tenían el negocio familiar. A los 18 años abandonó su tierra natal para trasladarse a la capital hispana, donde estudiaría la carrera de Filosofía y Letras. Tras la licenciatura, obtuvo el grado de Doctor en 1929 y pasó de manera inmediata a la docencia. En 1931 obtuvo la cátedra de Arqueología clásica en la Universidad Complutense de Madrid, donde desarrollaría su carrera docente durante el resto de su vida. A pesar de ello, fue García y Bellido un extraordinario viajero, como lo demuestran sus múltiples excavaciones arqueológicas realizadas en Grecia, Italia, Alemania, Hungría, Inglaterra, Egipto, el norte de África y Oriente Próximo. Su campo de acción principal fue la civilización ibérica, así como los influjos griegos o, mejor, orientalizantes, en la cultura de la Hispania prerromana. En 1945 fue nombrado miembro ordinario de la Real Academia de la Historia, como colofón a su brillante labor investigadora. También fue miembro del Instituto Arqueológico Alemán y de la Academia de Inscripciones y Bellas Letras de Francia. En 1951, García y Bellido fue uno de los fundadores del entonces llamado Instituto de Arqueología Rodrigo Caro (dependiente del CSIC), embrión del que nacería el actual Instituto Español de Arqueología. Desde esta institución, el profesor manchego desempeñó una labor ejemplar en la formación de jóvenes investigadores especializados en prehistoria y arqueología clásica, es decir, fundamentado sobre las civilizaciones griega y romana, así como todas las influidas directamente por ambas. En este sentido, García y Bellido procuró dar a los investigadores que pasaban por sus manos, en la Universidad Complutense o en el Instituto, una adecuada formación en disciplinas como Historia, Numismática, Filología o Epigrafía, ya que él consideraba básicos los conocimientos de estas ciencias para el arqueólogo. La publicación anual del Instituto, el famoso Archivo Español de Arqueología, fue dando cumplidas muestras del alto nivel de la dirección ejercida por García y Bellido. Durante los últimos años de su vida, fue nombrado doctor honoris causa por multitud de universidades, tanto españolas como extranjeras. También fue patrono del Museo Arqueológico Nacional y del Museo del Prado, además de ser honrado con la Cruz de Alfonso X el Sabio. Entre las múltiples, tanto en cantidad como en calidad y diversidad de tema, obras editadas por el profesor García y Bellido, es obligatorio destacar España y los españoles hace 2.000 años, según la Geografía de Strábon (1945), Hispania Graeca (3 vols., 1948), Arte romano (1955), Las religiones orientales en la España romana (1967) y Veinticinco estampas de la España Antigua (1967), obra ésta verdadera pionera en nuestro país de la divulgación histórica efectuada por un miembro de la comunidad académica. Posteriormente, colaboró con Ramón Menéndez Pidal en la Enciclopedia de Historia de Españaeditada por Espasa-Calpe, para la que se encargó de redactar los tomos correspondientes a esa Hispania de la Antigüedad a la que dedicó todas sus investigaciones académicas.
53 HERODOTO (hacia 484-hacia, 420). Historiador griego, que nació en Halicarnaso. Vivió varios años en Samos, donde aprendió el dialecto jonio; visitó las regiones de Asia Menor y las islas del Egeo. Después del 454 a.C. volvió a Atenas, donde trabó amistad con Pericles. Narró las guerras persas en sus Historias (divididas en nueve libros); en ellas mostró su parcialidad en los conflictos de Atenas. La historia de Herodoto tropezó desde el principio con una crítica hostil. En realidad, el autor da cabida, ccon exceso, al elemento fantástico, lo que no ha impedido que se le diera el título de padre de la historia.
54 POLIBIO (hacia 200-hacia 120 a.C.). Historiador griego, nacido en Megalópolis. Denunciado por Calícrates, fue entregado a los romanos por la Liga Aquea, de la cual había sido estratega. En realidad, trató de evitar la guerra con Roma, pero no lo consiguió. Durante su estancia en Roma formó parte del círculo de los Escipiones, en el que dominaba la influencia estoica. De esta época son sus Historias, obra histórica en 40 libros de los que sólo se conservan los primeros. Esta Historia Universal es, en realidad, la historia de Roma. En su obra se refleja una gran comprensión de los acontecimientos de que fue testigo: la unificación del mundo mediterráneo bajo la dominación romana. Su método es riguroso (fue uno de los primeros en excluir la acción divina); recurre a todas las fuentes de información e incluso se traslada al lugar de los hechos que narra. Polibio, sensible al proceso de evolución de las  sociedades, formuló una teoría cíclica de la evolución de las formas políticas.

[12] TARTESIO: Pueblo protohistórico de la península Ibérica, que habitaban en la cuenca baja del Guadalquivir. Conocidos por los pueblos  colonizadores del I milenio, destacaron por su alto grado de civilización  y, según las fuentes clásicas (Herodoto y Estrabón), poseían una estructura monárquica y se habla de la existencia de un mítico rey llamado Argantonio. Alcanzaron una importante cultura urbana que floreció en el bajo Betis a fines de la edad del bronce. Eran buenos navegantes; recorrieron las costas atlánticas y europeas en busca de estaño, lo que les permitió desarrollar un gran comercio con los fenicios. Con la desaparición de la monarquía tartésica (500 a.C.) adoptaron el nombre de turdetanos o túrdulos.




[15] HISPANIA: Nombre  que dieron los romanos a la Península, adoptando (con el añadido de la h inicial) el empleado por los fenicios, y que ha servido de base a la actual denominación de España. Durante la II guerra púnica, desembarcaron en Ampurias y dominaron el litoral mediterráneo y los  valles del Ebro y del Guadalquivir; en el siglo II a.C. dividieron el territorio de Hispania en dos provincias, la Citerior al E y la Ulterior que aproximadamente abarcaba la actual Andalucía; posteriormente ocuparon la Meseta tras derrotar al caudillo lusitano Viriato (139 a.C.) y tomar Numancia (133 a.C.); por último, astures y cántabros fueron sometidos en tiempos de Augusto (siglo I a.C.) y la Península se dividió en  tres provincias: Bética, Tarraconensis y Lusitania hasta el Bajo Imperio. La romanización supuso la afirmación de la vida urbana, la intensificación de las producciones agrícola y minera y la aceptación de las costumbres, religión y derecho romano, así como la introducción del latín como lengua común.
[16] REINO DE PÁMPLONA-NÁJERA: Sus inicios se encuentran, como ocurre  con el resto de feudos cristianos de ese momento, en la separación de ese territorio del dominio musulmán presente en al-Ándalus gracias, entre otros, a la importantísima intervención de Musa ibn Musa, casado con la hija de Íñigo Íñiguez (Iñigo Arista), figura esencial a  la hora de entender la formación del reino pamplonés emergente. Asimismo los navarros consiguieron, al igual que los aragoneses, la independencia respecto a los carolingios en la Segunda Batalla de Roncesvalles (824) instaurando el primer reino navarro dirigido por el ya  citado Íñigo Íñiguez instaurando en el trono a la Dinastía Íñiga. Tras este incidente contra los infieles los Íñigos vieron necesaria una alianza con la poderosa familia de los Banu Qasi del Ebro gracias a la que las tierras pamplonesas vivieron, al menos unos años, en paz,  además, de ampliar sus territorios de la marca superior junto con Tudela, Zaragoza y Huesca. En el año 905 la paz viene a ser alterada por la muerte del primer monarca  y la ausencia de su sustituto natural en el trono, Fortún, apresado por los cordobeses. Ante este vacío de poder los nobles no pierden la oportunidad de cuestionar la idoneidad de tal nombramiento, creyendo más acertado su destronamiento y, a su vuelta a Pamplona, su encierro en el monasterio de Leire. Su trono lo ocupa Sancho Garcés I (905-925) quien instaurará la Dinastía Jimena en Pamplona, inaugurando lo que conocemos como Reino de Pamplona-Nájera.
[17] REINO DE NAVARRA: No es sino la continuidad de una parte de los territorios del Reino de Pamplona-Nájera a manos de Sancho Ramírez de Aragón, quien se autoproclama rey de Navarra tras la muerte violenta de su hermano Sancho García IV de Navarra, uniendo los destinos de ambos territorios. Así ocurre durante sesenta años, entre 1076 y 1134. En 1134, tras la muerte sin descendencia de Alfonso I el Batallador, Navarra consigue su independencia respecto a los aragoneses eligiendo como rey a García Ramírez V el Restaurador (1134-1150), nieto de el Cid.
[18] LABORT-LAPURDI: Es uno de los territorios históricos que conforman la región natural o país tradicional del País Vasco francés. El territorio, sin estatus administrativo, se corresponde a grandes rasgos con el de un antiguo vizcondado del mismo nombre, junto con Bayona. Labort es uno de los siete territorios de lengua y cultura vasca y donde se habla el dialecto navarro-labortano del euskera, si bien también se conserva en zonas como el Bajo Adur, en el extremo noroccidental, el gascón. Ciertos movimientos occitanistas reivindican el Bajo Adur (incluyendo Bayona) como una parte de Gascuña. Lapurdi es una región agrícola y ganadera, con pesca en la costa.
[19] BÉARN: Es una región natural e histórica de Francia situada a los pies de los Pirineos, en el actual departamento de Pirineos Atlánticos. Corresponde con un antiguo Estado soberano y una antigua provincia francesa surgida tras la unificación con la corona real en 1620. La historia del Béarn esta unida a figuras ilustres como Gaston FébusHenri d'Albret y evidentemente Enrique IV. Este pequeño estado fue capaz de mantener su independencia durante siglos junto a sus poderosos vecinos franceses y españoles. Nunca dejó de defender la libertad y la justicia para todos los bearneses, en una sabia mezcla de aristocracia y democracia (aunque sean elementos anacrónicos en la Edad Media). Los fueros de Bearne representan la más antigua legislación escrita de Francia,​ y se trataba tanto de una carta política como un código de justicia al que incluso el soberano de Bearn no podía sustraerse.
[20] VASCO o EUSKERA: Idioma de origen no indoeuropeo que, según los autores seguidos, entroncaría con el ibero, con lenguas caucásicas o norteafricanas, como el beréber. Su extensión geográfica se vio reducida, por el avance del latín, al País Vasco, zonas  de Navarra y del suroeste de Francia. Mantuvo su presencia en la Edad Media, pero decayó frente al castellano en un proceso iniciado en el siglo XVIII, y acentuado en las centurias siguientes con la industrialización, que limitó su uso a zonas rurales. En 1968 se estandarizó a partir del euskara batua o dialecto de Guipúzcoa. Con  la Democracia y la autonomía, se ha iniciado su recuperación en Euzkadi como símbolo de identidad nacional. Se  ha establecido la cooficialidad y un sistema educativo doble, con centros que imparten la enseñanza en vasco y otros que lo hacen en castellano. En Navarra es lengua cooficial con el castellano en aquellas zonas con población vasco-parlante y en Francia carece de apoyos institucionales. Según el censo de 2001, lo hablaba perfectamente el 45,8 por ciento de la población vasca y el 12,9 de la navarra; si bien en el País Vasco un 43, 4 por ciento ni siquiera lo entendía.

[21] EUSKAL HERRIA: Nombre histórico del País Vasco, formado por Alaba, Bixkaia, Gipuzkoa, Nafarroa Garaia, Nafarroa Beherea, Lapurdi y Zuberoa. Documentado por primera vez en el siglo XVI.
[22] EUSKADI NORTE: El territorio conocido como Iparralde es el País Vasco Continental, también llamado en castellano País Vasco-Francés o en vasco Iparraldea (ipárralde-á; "el Norte"). Tiene 2.978 Km² de extensión; está integrado por tres territorios históricos: Lapurdi, Nafarroa Beherea y Zuberoa. Ya en el siglo XVIII, la Revolución Francesa acabó con los instituciones forales de las regiones vascas continentales y, hoy es el día, que no poseen una entidad política propia. El País Vasco Norte, o las antiguas regiones vascas que lo conforman, no existen en el mapa de Francia, pertenece, junto al Béarn, al Departamento de Pirineos Atlánticos y éste, a su vez, a la región de Aquitania. El euskera no es cooficial junto con el francés, legalmente no existe. Aunque la población vasco-francesa mayoritariamente está a favor de un departamento vasco (algo que quedó demostrado en un referéndum no vinculante realizado); las autoridades galas, aunque han realizado varias veces la promesa de un departamento vasco, éste finalmente no se ha concretado. Un departamento que la mayoría de los vasco-franceses consideran imprescindible para el impulso lingüístico, cultural y económico del País Vasco Norte. Iparralde económicamente se encuentra dividida en dos ámbitos: la costa y el interior. Las localidades de la costa se dedican principalmente a la pesca y sobre todo al turismo; mientras que el interior se dedica principalmente a la agricultura y a la ganadería. La zona costera es la más poblada; mientras que en el interior su población es muy reducida. A finales del siglo XIX, el 65% de la población vasco-francesa hablaba en euskera. Ahora la situación es crítica (datos de 1996) solamente lo hace el 26.4% (70.000 h.), en general, gente mayor y en zonas rurales; un 9.3% (25.000 h.) lo entiende, aunque no lo habla, y el resto (64.2%) habla gascón o es monolingüe francés (169.000 h.). Si no se consigue la cooficialidad junto con el francés y no se apoya la lengua en la enseñanza se estima que, en un plazo de 40-50 años, el euskera habrá desaparecido completamente de Iparralde.
[23] SINTAXIS: Parte de la gramática, que enseña a coordinar las palabras para formar las oraciones y expresar conceptos. Si la gramática, según Herder, es la filosofía de la lengua, la sintaxis constituye la lógica de esa filosofía. En ese sentido, la sintaxis es universal, válida para todas las lenguas, cuyas diferencias afectan más bien a la morfología, aunque cada lengua presenta características especiales. No obstante, lo que es sujeto en una lengua lo será en todas, como en todas será principal la oración así definida de un período. Además de la sintaxis de la oración simple, que estudia los elementos esenciales de esta (sujeto, predicado,  complementos, atributos), existe la de la oración compuesta (oración principal, coordinada, subordinada). También se habla de una sintaxis regular, obediente a la lógica, y de otra figurada, contorsionada por libertades propias del carácter de organismos vivos de las lenguas. Así, pues, la sintaxis es la parte de la lingüística que se ocupa de la relación que poseen las palabras individuales entre sí  en la frase, estudiando los procedimientos mediante los cuales los elementos lexicales son puestos puestos enn mutua relación, hasta formar una expresión completa.
[24] MORFOLOGÍA: Parte de la gramática que estudia la forma de las palabras (flexión, composición y derivación) o de los grupos de palabras, determinando su categoría y función gramatical.
[25] GRAMÁTICA: Estudio y descripción de las estructuras sintácticas, morfológicas y fonéticas de una lengua. La gramática expone la estructura de un idioma, es decir, los elementos de que consta  y las relaciones que entre ellos se producen en cuanto que forman un sistema. La morfología y la sintaxis son sus dos partes principales. Cada lengua consta de cierto número de unidades de significación, denominados morfemas, que se distribuyen en atención a sus relaciones recíprocas. Tal distribución constituye la estructura del lenguaje. En la mayor  parte de las lenguas podemos dividir las clases de morfemas en dos grandes grupos: radicales, que puede decirse que son los que sirven  de base a composiciones más extensas, y afijos, morfemas que se les añaden. Todos los morfemas tienen un “significado gramatical” o función que cumplir en las relaciones gramaticales. Como ciencia, la gramática prosperó ya entre los griegos y romanos. En la Edad Media fue muy cultivada por los escolásticos. A partir del Renacimiento van apareciendo las gramáticas  de los principales idiomas europeos. La Gramática de la lengua castellana, de Nebrija, fue la primera publicada en el  mundo de una lengua  neolatina. En nuestros tiempos, la gramática, dentro de la lingüística, ha recibido un gran desarrollo.
[26]IDEOLOGÍA: El primer uso del término "ideología" se atribuye al conde Destutt de Tracy (1754-1836) a finales del siglo XVIII, con el significado de "estudio de las ideas", aunque pronto adquirió una connotación peyorativa. En Marx, el término es usado con el significado de "falsa conciencia", y lo aplica a los sistemas filosóficos, jurídicos, políticos y religiosos, en la medida en que considera que no se basan en la realidad, sino en ilusiones sobre la realidad. Para Marx, las ideologías no sólo desvirtúan la realidad, sino que se presentan también como sistemas de justificación de la misma realidad que desvirtúan. En la actualidad se tiende a usar el término, en sociología del conocimiento, en sentido neutro, sin connotaciones peyorativas, significando el conjunto de ideas que forman parte de un sistema de creencias.
[27] NEOLOGISMO: Palabra o acepción de reciente creación o tomada en el presente de otra lengua. Sirve para nombrar objetos o conceptos nuevos. Puede surgir por derivación, préstamo, metáfora o ser totalmente inventada. En la literatura española han  aparecido abundantes neologismos en épocas de cambios importantes en lo cultural o estético, como sucede en el Barroco o el Modernismo. Son también frecuentes  en el periodismo oral o escrito, aunque no siempre resultan justificados y la  mayor parte de las veces su uso es  efímero.
[28] SABINO ARANA (1865-1903). Fundador del nacionalismo  vasco. Nació en el seno de una familia carlista, pero con 17 años abrazó la causa bizkaitarra,  defensora de la independencia de Vizcaya; ello  ocurrió en la Pascua de Resurrección, fecha que el PNV convertiría desde 1932 en la fiesta nacionalista del Aberri Eguna o Día de la Patria Vasca. En 1895 fundó el PNV y en 1897 pasó del bizkaitarrismo a formular la realidad de la nación vasca, basada en la raza y la religión católica, a  rechazar lo que consideraba invasión corruptora de los españoles (maketos) y a reivindicar la recuperación de los Fueros y la independencia. En 1898 fue elegido diputado provincial, y  a partir de entonces evolucionó de manera pragmática hacia una posición regionalista partidaria de una autonomía dentro de España.
[29] SINONIMIA: Figura retórica que consiste en emplear palabras sinónimas en el mismo enunciado o en otro. Permite evitar repeticiones e introducir matices o intensificar emociones; a veces se utiliza con afán humorístico para provocar cierta comicidad.
[30] KOLDO MITXELENA ELISSALT (Renteria, 1915-San Sebastián, 1987). Ensayista y filólogo vasco-español en lenguas vasca y castellana, que es considerado uno de los mayores especialistas en euskera, idioma al que aportó una modalidad normalizada que, conocida como euskera batua, se ha adoptado como lengua oficial del territorio que configura el País Vasco actual. Cursó estudios superiores de Filosofía y Letras en prisión, mientras cumplía condena por su intervención en la Guerra Civil al lado de la España republicana. Una vez puesto en libertad, continuó sus investigaciones sobre los orígenes del euskera y en 1958 consiguió el título de doctor en Filosofía y Letras, que le valió a su vez para ocupar la cátedra de Lengua y Literatura Vascas en la Universidad de Salamanca. Desde 1968 ocupó en las aulas salmantinas el puesto de catedrático de Lingüística Indoeuropea, materia que, al cabo de diez años, empezó a impartir en la Facultad de Filología de la Universidad de País Vasco de Vitoria. Fue elegido Miembro de número de la Academia de la Lengua Vasca (Euskaltzaindia). Entre sus obras destacan Historia de la Literatura vasca (1960), Fonética histórica vasca (1961), Lenguas y protolenguas (1963), Textos arcaicos vascos(1964), Sobre el pasado de la lengua vasca (1964), Estudios sobre las fuentes del diccionario de Azkue (1970), Nombre y verbo en la etimología vasca(1970), El elemento latino-románico en la lengua vasca (1974) y De lexicografía vasca (1974). En euskera vieron la luz también algunas de sus principales investigaciones sobre este idioma, recogidas bajo el título de Mitxelenaren idazlan hautatuak(Obras escogidas de Mitxelena, 1972). Otras obras suyas de notable interés son las tituladas Apellidos vascosLa inscripción celtibérica de Botorrita y Euskal Idazlan guztiak.

[31] JOSÉ MANUEL LÓPEZ GASENI: Escritor en euskera y profesor, nacido en Bilbao (Bizkaia) el 21 de noviembre de 1961. Licenciado en Filología Vasca y doctor en Psicodidáctica. Es profesor de la Escuela del Profesorado que la UPV tiene en Gasteiz, donde imparte Literatura. Es también el coordinador de la revista Behinola, sobre literatura infantil y juvenil, creada a fines de los años 90 del siglo XX. En 1995 ganó el Premio Lizardi de Zarautz, gracias al cuento Urrutiko intxaurrak, y al año siguiente un accésit del Premio Gabriel Aresti de Bilbao. En 2005 recibe el Premio Barco de Vapor por la novela juvenil Gogoa lege, asimismo se hace merecedor del Premio de Ensayo Becerro de Bengoa convocado por la Diputación Foral de Álava en 2005 por Literaturak umeei begiratu zienean y en 2007 por Mozorroa ispiluan. Además de estos dos ensayos premiados tiene varios títulos dedicados a la investigación como son: Euskarara itzulitako haur eta gazte literatura: funtzioak, eraginak eta itzulpen-estrategiak(EHU, 2000), Autoitzulpengintza euskal haur eta gazte literaturan(Utriusque Vasconiae, 2005), 90eko hamarkadako haur eta gazte literatura (Pamiela, 2005) y XXI. mende hasierako haur eta gazte literatura (Diputación Foral de Álava, 2011), estos dos últimos libros realizados en colaboración con Xabier Etxaniz. En cuanto a su producción de libros de literatura infantil y juvenil encontramos: Jokoz kanpo (Elkar, 1987), Iñaxioren kefir bereziak(junto a Marian Moreno, Pamiela, 1988), Borroka arroka (Erein, 1991), Jaun agurgarria (Pamiela, 1993), Nobela argitaragarria eta beste ipuin batzuk (Elkar, 1996), Olioa urpean (Pamiela, 1998), Semaforoko ipuina (Aizkorri, 2004), Gogoa lege (SM, 2005), Gurasoak estu (Aizkorri, 2008) y Paperezko bizitzak (Pamiela, 2011). Ha traducido al euskera tres libros de Lewis Carroll: Aliceren abenturak lurralde miresgarrian (Pamiela, 1989), Ispiluan barrena(Pamiela, 1990) eta Alizia haurrentzat (Pamiela, 2004). También ha traducido al castellano la novela de Felipe Juaristi Arinago duk haizea, Absalon, junto a Genaro Gómez y las obras Itzalen itzal(Sombra de sombras, 2005) de Juan Garzia y Atxiki sekretua(Guarda el secreto, 2007) de Patxi Zubizarreta. Según Xabier Etxaniz y Marijose Olaziregi (Euskarazko Haur eta Gazte Literatura Idazleak, Edit. Gobierno Vasco, 1998), "los problemas de nuestra sociedad, la realidad propia, se reflejan en las obras de Manu López, manifestándose de modo crítico a la vez que imaginativo".
[32] ORIGEN DE LA VOZ EUSKARA: El filólogo Alfonso Irigoyen​ propone que la palabra euskara procede del verbo "decir" en vasco antiguo, reconstruida como *enautsi (mantenida en formas verbales como el vizcaíno dinotzat, "yo le digo"), y del sufijo -(k)ara, "forma (de hacer algo)". Por tanto, euskara significaría literalmente "forma de decir", "forma de hablar", "habla" o "lenguaje". Irigoyen presenta como evidencia para sostener esta teoría la obra Compendio Historial (1571), del vasco Esteban Garibay, donde el autor afirma que el nombre nativo de la lengua vasca es «enusquera». Véase también eusk- < *ausc-, del nombre del importante pueblo aquitano de los auscos (AuchGers).
[33] IDIOMA o LENGUA: Término en cierto modo equivalente a lengua, en el sentido de sistema de signos lingüísticos al servicio de una comunidad de hablantes. La lengua es un instrumento de comunicación gracias al cual los hombres analizan y objetivan su experiencia, mediante símbolos fónicos  (palabras) que tienen naturaleza  y relaciones recíprocas distintas de una  comunidad histórica a otra. Por lengua se entiende más exactamente el conjunto de los vocablos de los que se vale la facultad del lenguaje. Toda lengua constituye un sistema de signos  convencionales mediante los cuales los hombres se comunican sus ideas, sentimientos y deseos. Si los signos son gestos, tenemos la lengua  mímica; si son dibujos o letras, la lengua escrita: si son palabras, sonidos articulados, nace la lengua hablada. A veces se utilizan como sinónimos los términos lengua, lenguaje y habla, pero son realidades distintas: la lengua constituye un sistema de signos; el habla supone la realización misma del sistema y  estudia preferentemente los aspectos fonéticos; el lenguaje es la facultad de comunicarse  mediante signos y estudia la lengua como vehículo de comunicación. En toda lengua hablada se distinguen tres elementos: signos fonéticos o sonidos en sí; el sistema gramatical o serie de normas según el cual se ordenan entre sí los elementos fonéticos-significativos  para expresar correctamente una idea; y el léxico, conjunto de sonidos-significados fundamentales de que se sirve cada grupo humano para comunicar sus ideas. Los signos fonéticos de la lengua son convencionales, libremente elegidos por mutuo acuerdo entre los miembro de un grupo; de ahí que existan numerosas lenguas y que para comprender una de ellas  sea preciso conocer de antemano la relación que el grupo que la habla ha puesto entre un sonido y su significado.
[34] DISTRIBUCIÓN GEOGRÁFICA DEL EUSKERA: En la actualidad, dentro de España el euskera es hablado en las tres provincias del País Vasco (ÁlavaVizcaya y Guipúzcoa), así como también en parte de la Comunidad Foral de Navarra y en el enclave de Treviño (Castilla y León). En la totalidad del territorio de Guipúzcoa, en el centro y oriente de Vizcaya, así como en algunos pocos municipios del norte de Álava y en el tercio septentrional de Navarra, el euskera es la lengua tradicional de la mayoría de la población. Por el contrario, en el occidente de Vizcaya (Las Encartaciones y Gran Bilbao) y en la mayor parte de Álava y Navarra, además de en el enclave de Treviño, la lengua tradicional es el castellano. Dentro de Francia el euskera es hablado en los territorios de LabortBaja NavarraSola, comúnmente denominados en conjunto como País Vasco francés(Iparralde en euskera, ‘Zona Norte’) e integrantes junto a Bearne del departamento de Pirineos Atlánticos. El euskera es la lengua tradicional predominante de Baja Navarra (excepto el enclave gascoparlante de La Bastida de Clarenza), de Sola y de la mayor parte de Labort, en tanto que el extremo noroccidental de este último territorio es predominantemente francófono y gascoparlante.

[35] GASCUÑA: Región histórica de la Francia sudoccidental, que se  extiende en el  territorio comprendido entre el océano Atlántico, el río Garona y los Pirineos. Frente al golfo homónimo al O, es atravesada por el río Adour. Sus centros principales son:  Bayona, Lourdes, Tarbes, Biarritz, Auch y Arachon..
[36] AQUITANIA: Región histórica de Francia comprendida entre los Pirineos, el océano Atlántico y el macizo Central. Poblada por pueblos de origen ibérico, fue conquistada en 56 a.C. por los lugartenientes de César y constituyó una de  las tres partes de la Galia romana. Dominada por los visigodos a  principios del siglo V, pasó a los francos en 507. Con la decadencia de los  merovingios se hizo casi independiente para pasar, después de 732, bajo la  autoridad de Carlos Martel y convertirse en reino carolingio en 778, y en ducado en 845. Tras pasar a la corona de Inglaterra en 1152, volvió a poder de Francia en 1453, con el nombre de ducado de Guyena. Por otra parte, la Cuenca de Aquitania constituye una vasta llanura (80.000 km2) del SO de Francia, surcada por el Garona y por sus  afluentes, por el Dordoña y  el Adour. Se asoma al Atlántico con una costa baja y  con dunas.
[37] NEOLÍTICO: Dícese del periodo de la cultura prehistórica caracterizado por la difusión de la agricultura  y de la ganadería, por la invención de la cerámica y del tejido, y por el trabajo de la piedra  para obtener instrumentos pulidos que se unieron a los del paleolítico. Comenzó en el VII milenio a.C. en el Próximo Oriente, y hacia el V milenio a.C. en Europa, y finalizó con la Edad de Bronce.  La Revolución neolítica significó el paso de la vida de cazadores del Paleolítico a la de producción del Neolítico. Entrañó la aparición de la agricultura y la domesticación de animales. Su origen estuvo en el Próximo Oriente y se calcula que llegó a Europa hacia el 5000 a.C.
[38] CIVILIZACIONES DE LOS METALES: La Edad de Cobre o Calcolítico se aplica de manera genérica a culturas de Oriente Próximo y Europa (milenios IV y III a.C.). La Edad del Bronce se refiere a culturas del Próximo Oriente (3200-1100 a.C.) y de Europa (2250-850 a.C.); en ella se desarrollan sociedades complejas, de “jefaturas”, con relaciones de parentesco jerarquizadas y poderes centralizados, según el esquema del evolucionismo cultural contemporáneo. La Edad del Hierro indica la generalización del uso del hierro en armas y herramientas. La  expresión se utiliza para Europa, desde el siglo VII a.C. hasta la incorporación, en distintas  épocas, al Imperio romano (por lo que en el Mediterráneo es contemporánea a las colonizaciones fenicias, griegas y cartaginesas); en la Europa  nórdica dura hasta el siglo VI d.C. Se aplica también al África subsahariana (500 a.C.-1800 d.C.); en  la Edad del Hierro tardía (1000-1800) se desarrollaron algunas sociedades estatales (Estado).
[39] CALAHORRA: Dista de la capital (Logroño) unos 49 km. Su altitud es de 358 metros. Los gentilicios son: calagurritanos, calahorranos y calahorreños. Capital de La Rioja Baja, fue la Calagurris Julia romana, importante enclave de los asentamientos romanos en el valle del Ebro. Entre los restos hallados de la época romana destacan las ruinas de una villa del siglo I, denominada la Clínica.
[40] ALFARO: En 179 a.C. tiene lugar la fundación de Ghracurris. La ciudad que en la actualidad se llama Alfaro (La Rioja) es fundada por Tiberio Sempronio Graco, pretor de la Citerior, extendiendo así su área de influencia.
[41] ESTRABÓN (Amaseia, circa 64 a.C.-?, entre 21-25 d.C.). Geógrafo e historiador griego. De origen aristocrático (descendía de una noble familia cretense), viajó extensamente por Asia Menor,  Egipto, Italia y Grecia. Perdida su obra histórica, sólo se conservan, con ciertas lagunas, los diecisiete libros de su Geografía, que abarcaba todo el mundo conocido hasta entonces. Esta monumental obra, provista de indicaciones históricas y de variadas descripciones, refleja la nueva realidad política que había establecido el imperio de Augusto tanto en su concepción universalista como en su valoración positiva de la obra de romanización de los pueblos que habían quedado al margen de la civilización griega. Vertida en un estilo llano, la parte informativa sobre Europa, Asia y África está basada no sólo en sus numerosos viajes, sino también en las fuentes que le sirvieron para su redacción, especialmente Eratóstenes. En los dos primeros libros discutió con sus antecesores sobre los elementos matemáticos de la geografía.
[42] IRÚN: Distancia de la capital provincial (San Sebastián) unos 20 km. Su altitud es de 5 metros. Sus gentilicios son: iruneses e iruñeses. Oiasso fue durante la antigüedad la ciudad o civitas portuaria de los vascones, situada en la desembocadura del río Bidasoa, en el emplazamiento de la moderna ciudad de Irún en GuipúzcoaPaís Vasco (España). Durante el Imperio romano se convirtió en un importante centro de comunicaciones y de comercio del norte de Hispania, perteneciendo a la provincia Tarraconensis. Desde los años 1990 estudios arqueológicos han permitido un mayor conocimiento del contexto y realidad de la ciudad. Cerca de la ubicación de Oiasso se encuentra el complejo minero de Arditurri, del cual la ciudad era la cabeza de su distrito minero, explotado desde época romana y asociado al puerto de Oiasso, aunque se estima que antes de la llegada de estos ya se explotaba el yacimiento. La explotación minera fue muy importante, como así lo atestiguan los restos de las obras de ingeniería existentes. En ellas se han obtenido plata, hierro, plomo, zinc, fluorita y blenda.

[43] LA JACETANIA: Comarca del Alto Aragón. Comprende los valles altopirenaicos de Ansó, Hecho, Canfranc y Tena y las depresiones longitudinales  de la Canal de Berdún, que a su vez incluye el campo de Jaca y el Valle de Sarrablo. Jaca y Sabiñánigo son sus principales núcleos urbanos. Estuvo poblada por los jacetanos, en época romana. Citada por algunos autores romanos como capital de la región de los iaccetanis o jacetanos, la conquista romana se produce hacia el año 195 a.C., cuando es ocupada la capital, Iacca. Cabecera de la región pirenaica peninsular, algunas fuentes citan que pudo existir una ceca en Jaca y emitir moneda.Durante la etapa romana, Jaca debió ser una importante plaza, situada estratégicamente entre la península Ibérica y Francia y punto de paso obligado para cruzar los Pirineos.
[44] SEDETANOS: Un grupo de población muy importante en la zona del valle del Ebro son los sedetanos. Para la ubicación de este grupo de población ha sido decisiva la tesis doctoral de G. Fatás. Hasta entonces (Bosch Gimpera y García y Bellido entre otros) habían sido incluidos dentro de los edetanos, por el Bajo Aragón hasta más arriba del Ebro, ignorando la existencia de los sedetanos. Ahora sabemos que los sedetanos ocupaban las tierras situadas entre los Montes de Castejón y la Muela, los Monegros hasta la Sierra de Alcubierre, con los ilergetes al Norte, el río Matarraña que sería el límite con los ilercavones y por el Sur la línea natural que cambia la divisoria de aguas de la cuenca del Ebro en la provincia de Teruel. 
[45] BURDEOS: Ciudad de Francia, que es la capital de la región de Aquitania, junto al río Garona, al fondo del estuario de Gironda. Importante nudo de comunicaciones, Burdeos ha sido desde la época romana el mercado natural de toda la cuenca aquitana. Especialmente célebre por sus viñedos, que dan lugar a florecientes bodegas y a un comercio muy activo. Su puerto, que había tenido un notable desarrollo durante el dominio inglés (1154-1453) y que adquirió una posición relevante durante el siglo XVIII con la expansión colonial francesa en América, ha sido uno de los más  importantes de Francia.
[46] VELAR: Relativo al velo del paladar. Dícese del fonema que se articula acercando o tocando el dorso de la lengua al velo del paladar, y de la  letra que lo representa: la o y la u son vocales velares;  la n ante velar, la j, la g entre vocales o a principio de palabra, la k, la q ante –ue y –ui, y la c ante –a, -o y –u son consonantes velares.
[47] PALABRA: Unidad lingüística formada por una serie de sonidos, o fonemas articulados (y su correspondiente representación gráfica a través de las letras), provista de significado y de función  gramatical; mediante las palabras el hombre expresa una idea, un concepto, etc. 1. Palabra clave: Vocablo esencial para la interpretación de un texto, se reconoce por su recurrencia, por aparecer como núcleo generador de vivencias, afectos, sensaciones…; su importancia se puede basar en la sonoridad, el valor connotativo o asociativo, la carga ideológica, etc. 2. Palabra fénix: Palabra que no tiene ninguna otra que rime en consonante con ella como la misma “fénix”. 3. Palabra de rima llena: Palabra en la que la rima consonante comprende el vocablo completo, menos la consonante (o consonantes) inicial  (boca, roca, loa).
[48] FILOLOGÍA: Estudio de la lengua a través de los documentos escritos que la dan a conocer. Y, además, estudio científico de una lengua, particularmente de su parte gramatical y lexicográfica. La filología intenta reconstruir, con toda la exactitud posible, la situación real de los pueblos del pasado mediante el estudio de los documentos escritos que nos han transmitido, examinados a la luz de los conocimientos que nos proporcionan las fuentes auxiliares de la historia. El filólogo estudia el lenguaje en cunto vehículo y expresión de la cultura; por ello ambas tareas coinciden y se superponen para constituir una nueva ciencia, la etnolingüística. Los primeros filólogos con categoría científica fueron los alejandrinos, discípulos de los sofistas. En suma, pues, la filología es la ciencia  histórica que, mediante el estudio formal y crítico  de los documentos escritos, tiende hacia el más completo y más exacto conocimiento posiblede los textos antiguos y modernos. Analiza la génesis y el contenido de los testimonios escritos para restituirlos en su autenticidad.
[49] LENGUA AISLANTE: Se caracteriza porque cada palabra tiene un único significado. Por ejemplo, el castellano no es una lengua  aislante porque la palabra “vinieron” incluye tres significados: venir, pasado y ellos. El castellano es una lengua fusionante o flexiva porque los tres significados de “vinieron” están fusionados en una sola palabra, que es difícil de segmentar. Estas lenguas pueden ser más sintéticas, como el latín, en que domina la declinación, o más analíticas, como las lenguas románicas, en que dominan las preposiciones.
[50] MONTES DE OCA: Es una comarca situada al este de la provincia de Burgos en la Comunidad Autónoma de Castilla y León. Está limitada al  norte por La Bureba, al sur por la Demanda, al este por la provincia de La Rioja y al oeste por el Alfoz de Burgos. Esta comarca tiene dos subcomarcas claramente diferenciadas geográfica, económica y culturalmente: una la propiamente dicha de Montes de Oca y las Lomas, sita al margen izquierdo del río Tirón, y la otra subcomarca de Tirón-Riojilla burgalesa, al margen derecho del río Tirón, que incluye a los Montes  de Ayago. La capital  comarcal es Belorado y coincide con su antiguo partido  judicial, con la excepción de Alcocero.
[51] VALLE DE MENA: Es un municipio situado  en la provincia de Burgos, Comunidad Autónoma de Castilla y León, comarca de las Merindades y partido judicial de Villarcayo. Limita al sur con los municipios burgaleses de Valle de LosaJunta de Traslaloma y Merindad de Montija; al norte con la comarca vizcaína de Las Encartaciones; al este con el alavés Valle de Ayala y al oeste con el cántabroValle de Soba. En el punto más noroccidental se encuentra el monte Zalama (1341 msnm). Municipio de gran riqueza monumental y belleza natural, está formado por 59 pueblos o entidades singulares y 126 núcleos de población, de entre los cuales Villasana de Mena se alza como capital del municipio. Aunque pertenece a la comarca de Merindades este valle se encuentra en la vertiente norte de la cordillera Cantábrica, atravesado por el río Cadagua, que tiene su nacimiento en el pueblo del que toma su nombre el río, y flanqueado al sur por los montes de La Peña, y al norte por la sierra de Ordunte que da nombre al pantano que en ella se encuentra. Desde el punto de vista eclesiástico este Valle es parte de la diócesis de Santander.

[52] RECONQUISTA: Período de la historia de España en el que los reinos cristianos fueron recuperando las tierras que los musulmanes conquistaron a partir de la batalla de Guadalete (año 711). Sólo quedó fuera del dominio musulmán la región montañosa cantabroastur, en la que se establecieron los primeros núcleos de resistencia y donde tuvo lugar la batalla de Covadonga (hacia el 725), en la que la victoria del rey Pelayo permitió la subsistencia del reino de Asturias. Éste dio lugar al reino de León, y éste a su vez a los de Portugal y Castilla, protagonista este último del grueso de la Reconquista, que se desarrolló en tres fases: hasta el valle del Duero (siglos IX-X), hasta el valle del Tajo (siglo XI) y hasta el valle del Guadalquivir (siglo XIII). La Reconquista vino acompañada de la repoblación, verificada en cada fase con un sistema distinto: prresura, carta puebla y repartimiento, respectivamente. La corona de Aragón, por su parte, se expandió hacia el S ocupando sucesivamente el valle del Ebro, Valencia, Murcia y Baleares. Posteriormente, Castilla aspiró a dominar el estrecho de Gibraltar, como medio de evitar nuevas invasiones africanas (batalla del Salado, 1340; toma de Algeciras, 1344). La Reconquista finalizó en 1492 con la toma de Granada, bajo el reinado de los Reyes Católicos.
[53] MONASTERIO DE SANTA MARÍA DE VALPUESTA: Los Cartularios de Valpuesta son una serie de documentos del siglo XII, algunos de los cuales se remonta al siglo IX, si bien la autenticidad de algunos de ellos es discutida. Están escritos en un latín muy tardío que trasluce algunos elementos propios de un dialecto romance hispánico, que ya se corresponde con las características propias del castellano. El preámbulo del Estatuto de autonomía de Castilla y León los menciona junto a la Nodicia de Kesos como testimonios que contienen “las huellas más primitivas del castellano”. En noviembre de 2010, la Real Academia Española avaló los cartularios, escritos  en “una lengua latina asaltada por una lengua viva”, como los primeros documentos en los que aparecen palabras escritas en castellano, anteriores a las Glosas Emilianenses.
[54] LENGUAS ROMANCES: Derivan del latín vulgar, que continuó hablándose hasta después de la caída del Imperio romano. Las lenguas románicas son: el rumano, que consta de cuatro dialectos, entre los que destaca el dacorrumano, base de la lengua literaria rumana; el dalmático, lengua hoy extinguida que se habló en las costas de Dalmacia; el retorrománico, grupo de dialectos hablados en la región alpina, entre los que destaca el romanche, cuarta lengua oficial suiza; el italiano, con muchos dialectos menores; el sardo, grupo de dialectos hablados en Cerdeña, donde también se habla catalán y genovés; el provenzal, lengua usada por los trovadores medievales, que consta de cinco grupos dialectales: provenzal, languedociano, aquitano, auvernés-lemosín, alpino-delfinés; el francés, con sus dialectos normando, picardo, valón, champanés, lorenés, borgoñón, angevino y franciano; el catalán, dividido en dos grupos: continental e insular: el español, que tiene como base el castellano, con sus dialectos divididos en tres grandes grupos: peninsular (leonés, asturiano, navarro-aragonés, castellano, andaluz, extremeño, canario), judeo-español, español de América, diferente según el sustrato indígena y las aportaciones lingüísticas  de los emigrantes; el gallego y el portugués, que  proceden de un tronco común, el galaico-portugués.
[55] NODICIA DE KESOS o DOCUMENTO DE KESOS: El texto en sí es una simple nota de carácter funcional: se trata del inventario de quesos que hizo el monje despensero en el Monasterio de los santos Justo y Pastor, en el pueblo de La Rozuela, muy cerca de León. Está escrito en la parte trasera de un documento de donación datado en el año 956. Si es un pergamino reutilizado, tendría que haber dejado de tener valor legal; con este razonamiento propuso Ramón Menéndez Pidal como fecha posible para la Nodicia el año 980.
[56] SAN MILLÁN DE LA COGOLLA: El archivo y la biblioteca del monasterio de Yuso son excepcionalmente ricos en su contenido, con dos cartularios y más de 300 documentos originales de losd que el más antiguo está fechado en 759. El Escritorio de San Millán es uno de los más antiguos de Europa, y fue importante como centro de cultura; muestra de ello es la magnífica colección de códices que se conservan. Entre los más importantes está el Códice 60, donde se encuentran las Glosas Emilianenses, algunas de las primeras palabras en euskera y en navarro-aragonés, confundidas durante décadas con el castellano primigenio, por lo que San Millán es conocida como la “Cuna de la Lengua” castellana.
[57] ARAGONÉS: Dialecto romance, llamado también navarro-aragonés, que, desde los siglos IX al XIV, fue el común del reino de Aragón, pero a partir del XVI se quedó relegado al ámbito familiar.
[58] REINO DE ASTURIAS: Primer reino independiente cristiano de la península Ibérica formado al iniciarse la Reconquista de los territorios ocupados por los musulmanes. Se creó en 717 por Pelayo y duró hasta la muerte de Alfonso III (910), cuando uno de sus hijos  trasladó la capital de Oviedo a León, lo que supuso el final del reino de Asturias y el comienzo del de León.
[59] LENGUA ASTUR-LEONESA: Se dice del dialecto romance nacido en Asturias y León como resultado de la peculiar evolución experimentada allí por el latín. Hoy subsiste, con variedades regionales y locales desde el O de Cantabria hasta el de Zamora y Salamanca, con especial vitalidad en Asturias.
[60] MESETA ESPAÑOLA o MESETA CENTRAL ESPAÑOLA: Geoestructura que abarca todo el macizo herciniano que constituye gran parte de la península Ibérica y tiene como límites el macizo Galaico y la cordillera Cántabra  al N, la sierra Morena al S y el sistema Ibérico al E. En ella se distinguen tres unidades morfológicas, las altiplanicies interiores (León y Castilla la Vieja, Meseta del norte y Castilla la Nueva y Extremadura), las sierras interiores (Gata, Estrella, Peña de Francia, Gredos, Guadarrama, Somosierra y Ayllón), y las sierras marginales (sierra Morena, montes de León, cordillera Cántabra).
[61] PELAYO (muerto en Cangas de Onís, en el año 737): Fundador del reino de Asturias, fue hijo del  duque Fáfila, un noble visigodo. Refugiado con su hermana en Asturias, fue enviado a Córdoba por Munuza, pero huyó (717) y se hizo fuerte en los Picos de Europa y desde el monte Auseva alentó la insurrección astur. Aclamado como jefe, llevó a cabo una campaña victoriosa que le permitió fundar el reino de Asturias. Concretamente, bajo su mando, los astures vencieron en la batalla de Covadonga (hacia 725), considerada tradicionalmente el inicio de la Reconquista. Prosiguió la lucha con su yerno Alfonso, hijo del duque Pedro de Cantabria.
[62] Acerca de la reconquista puede leerse de José María MÍNGUEZ FERNÁNDEZ, La Reconquista, que se encuentra en la Col. “Biblioteca de la Historia”, y que ha sido editado por Albor Libros, que es una marca registrada de Alba Libros S.L. A la visión tradicional y simplista de que la Reconquista fue la actividad guerrera de los nobles visigodos para restablecer la unidad política y religiosa, después de la invasión musulmana, José María Mínguez, catedrático de Historia Medieval, nos presenta una interesantima reflexión sobre cómo, a través de hechos puntuales de reconquista y repoblación, se encubren procesos mucho más complejos de orden económico, social y político.
[63] CARTULARIO: Libro manuscrito, también llamado becerro o tumbo, en el que se copiaban las escrituras de las propiedades y derechos de una institución civil o eclesiástica.
[64] EUSKERA: Lengua vasca, hablada por los naturales de  las provincias vascas y por parte de los de Navarra y del territorio vasco francés. Su origen es objeto de discusión, aunque es evidente que no pertenece al tronco indoeuropeo. Los dialectos del euskera son: alto-navarro, vizcaíno, bajo-navarro, guipuzcoano, laburdino, roncalés y suletino. En la actualidad se intentan unificar en el euskera batua.
[65] OCCITANIA: Nombre literario de la Francia meridional  en que se habla la lengua de oc.
[66] CÁNTABRO, BRA: Pueblo prerromano que habitaba el N de la península Ibérica, con centro en la actual Cantabria. Élnicamente presentaban una fuerte influencia celta. Su organización era tribal con una acusada estructura matriarcal, y sus formas de subsistencia muy rudimentarias, por lo que eran seminómadas y se dedicaban al saqueo de los pueblos vecinos. Poseían poblados fortificados y, junto con los astures, fueron los últimos pueblos de la Península que se mantuvieron independientes frente a Roma (29-19 a.C.). Su lengua desapareció, aunque nunca fueron totalmente romanizados. En época visigoda se gobernaban por sus propias asambleas y durante la invasión musulmana mantuvieron su independencia.
[67] ASTUR: Antiguo pueblo precelta cuyo territorio se extendía entre los ríos Navia, al O, y Sella o Astura, al E, y se prolongaba por las llanuras leonesas. Fueron, junto a los cántabros y vacceos, los últimos en caer bajo la dominación romana (19 a.C.).

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