El vasco y su literatura (II)
2.
Teorías sobre el origen
del euskara
2.1.
Introducción
Incluso
hoy en día, la lengua vasca es un enigma lingüístico e histórico sin resolver.
El euskara, la lengua de los vascos, es inclasificable, se desconocen sus
raíces, no hay grupos semánticos en donde englobarlo, y no tiene rasgos comunes
con ninguna otra lengua. Es el patrimonio de todos los vascos y su seña de
identidad cultural más marcada. Un tesoro. Conservada por el pueblo vasco de
generación en generación, perseguida muchas veces, conoce hoy su máximo
esplendor. Habituarse a sus peculiaridades, a las diversas formas de hablarlo y
de conocerlo es preservar ese tesoro.
En
definitiva, pues, el término vascuence se corresponde con el vernáculo euskera
o eskara (“en vasco”). La lengua vasca constituye un resto único de
la Europa anterior a la difusión de los indoeuropeos que llegaron a Occidente
hacia fines del milenio II a.C. Tiene una estructura absolutamente distinta de
la de todas las lenguas que la rodean, lo que se advierte en el orden de las
palabras, en la compleja estructura verbal, en la falta de géneros en el
nombre. Es posible que se relacione con el sustrato primitivo de ámbito eurásico,
a la vez que guarda palabras culturales extendidas por todo el Mediterráneo por
los difusores del neolítico agrícola (milenio IV a.C.), y luego por las
primeras civilizaciones de los metales (milenio III a.C.).
Según
los lingüistas y los filólogos, entre ellos de Ramón Menédez Pidal[1], el
euskara[2] no
está emparentado con ninguna otra lengua actual o histórica. Desde el siglo
XVI, muchas han sido las preguntas que se han formulado sobre su origen
geográfico y genético, y muchas han sido también las respuestas. La lengua
vasca es la única que no tiene un origen indoeuropeo y esto ha llevado a que
muchos eruditos y escritores la hayan estudiado y comparado con otras lenguas
en busca de alguna filiación o parentesco.
A lo
largo del tiempo se han elaborado distintas suposiciones y teorías, en
algunos casos contradictorias, que posteriormente los estudios lingüísticos más
rigurosos y científicos han rechazado.
Las
líneas de trabajo seguidas por los vascólogos han consistido en buscar la
filiación de la lengua vasca con otras lenguas, entre ellas las africanas
(berebere, guanche, somalí, egipcia…), caucásicas (georgiano, ruso…), lenguas
muertas, etcétera. La
lengua guanche está extinguida desde el siglo XVI y pertenece al grupo
líbico-bereber. En realidad, guanche es el individuo de la raza que poblaba las
islas Cararias al tiempo de su conquista. El especial interés etnográfico de
este pueblo, descubierto en el siglo XV y extinguido como tal en el XVI, deriva
de su probable relación con el hombre de Cromagnon, del Paleolítico, y con las
tribus beréberes[3]
norteafricanas. Por su parte, el ruso es la lengua eslava que se habla en
Rusia. Eslavo/va se aplica a un pueblo antiguo que se extendió principalmente
por el NE de Europa. Establecidos probablemente al principio de la era
cristiana en Asia centromeridional, los eslavos avanzaron pronto hacia los
Balcanes y llegaron hasta el Adriático.
Tras
la comparación del euskara con decenas de lenguas, los resultados obtenidos no
prueban un parentesco fehaciente, por lo que su procedencia sigue siendo
desconocida.
Para
algunos estudiosos, la incógnita del origen del euskara está ligada a la del
origen de los vascos, ya que algunas de
las palabras nos remiten a la edad de piedra. Aitz-kora (hacha), aitz-lur
(azada) o aitz-oa (cuchillo) poseen la raíz aitz (roca) y, supuestamente,
derivan de una época en la que estos instrumentos se hacían de piedra.
El euskera es la única lengua no indoeuropea de la península Ibérica. El hecho de que durante la Alta
Edad Media fuera hablada,
además de en los territorios actuales vascoparlantes, en áreas de la Rioja
Alta[4], la Riojilla Burgalesa[5] y la
Bureba[6] hizo que tuviera una marcada influencia en la
conformación del castellano y singularmente en su sistema fonético. Tras un periodo
de prolongado declive desde la Baja Edad Media, acentuado en los siglos XVIII y
XIX, que hizo que dejara de ser hablado paulatinamente en áreas de Burgos, La
Rioja, Navarra y Álava, desde finales de la década de 1950 y principios de la
de 1960 fueron puestas en práctica diversas iniciativas para evitar su
desaparición mediante la adopción de un estándar
lingüístico superador de la
fragmentación dialectal. Con la llegada de la democracia a España, la Constitución de 1978 facultó a las comunidades autónomas a declarar también
oficiales en su territorio lenguas distintas al castellano, lo que sería
materializado para el País
Vasco por
el Estatuto de Guernica, que recoge la cooficialidad del euskera y en donde ha
logrado volver a ganar espacios de uso en la vida pública. Asimismo, en el
artículo 9.2 de la Ley Orgánica de
Reintegración y Amejoramiento del Régimen Foral de Navarra de 10 de agosto de 1982, se estableció también la
oficialidad del euskera en la zona vascoparlante de Navarra. La posterior Ley Foral del
Vascuence de 1986 reconoció al castellano y al euskera el carácter de
lenguas propias de Navarra, delimitando, en el marco del concepto legal
del predominio
lingüístico, la
'Zona Vascófona' en la que el euskera es lengua cooficial. En el País Vasco francés, al igual que el resto de lenguas regionales francesas, el
euskera no goza de la condición de lengua oficial y es el único de los ámbitos
territoriales de la lengua en el que el conocimiento y uso del euskera entre la
población disminuye hoy en día.
2.2.
Lenguas preindoeuropeas
mediterráneas
La
teoría que plantea la procedencia del euskara de las lenguas preindoeuropeas se
formuló en torno a 1920 y 1950, a partir del estudio de toponímicos europeos y
del descubrimiento de las raíces eusquéricas que muchos de ellos poseían. La
toponimia es el estudio lingüístico del origen y etimología de los nombres de
lugar.
Se
dice indoeuropeas de un grupo de lenguas habladas en Europa y en
una parte de otros continentes, al cual los lingüistas han dado un origen
común. En 1816 se señalaron las innumerables semejanzas entre las desinencias,
los prefijos y sufijos de la conjugación griega y latina y los correspondientes
elementos de la conjugación germánica, iránica y sánscrita. Las lenguas
indoeuropeas son: celta, latino, osco-umbro, germánico, báltico, eslavo,
griego, albanés y tracio. Se supone que tuvieron sus orígenes en la segunda
mitad del milenio V a.C.
La
familia indoeuropea comprende unas 140 lenguas que se extienden desde Islandia
hasta la India. La familia incluye las siguientes ramas: tocaria, indo-irania,
armenia, griega, albanesa, itálica, céltica, germánica, báltica, eslava y
posiblemente hetea o hitita.Todas proceden de una madre común, llamada
protoindoeuropea, reconstruida a base de las lenguas existentes y datos de las
ya desaparecidas. Su estudio ha permitido a los investigadores llegar a
conclusiones lingüísticas generales.
Se
apoya en la idea de la existencia de un sustrato común en las lenguas
preindoeuropeas y plantea que el euskara sería la superviviente de una serie de
lenguas de la cuenca mediterránea. Esta teoría se debe al lingüista Francesco
Ribezzo, quien analizó los topónimos y antropónimos de los textos clásicos
griegos y encontró ciertas similitudes con las lenguas preindoeuropeas. A
partir de ahí desarrolló su teoría. Según él, con anterioridad a las lenguas
indoeuropeas existía una lengua principal de la que derivaron otras, entre
ellas el euskara.
Sin
embargo, aunque es cierto que entre la lengua vasca y las mediterráneas hay
elementos en común, se trata de simples similitudes propiciadas por la cercanía
geográfica.
Aclaramos
que un antroponimio es un nombre propio de persona, así como un topónimo es el
nombre propio de lugar.
La utilización de la
forma Euskal
Herria[7] (éuskal errí-á) se
encuentra extendida y documentada desde hace siglos para designar a las tierras
culturalmente vascas por encima de fronteras y diferencias históricas.
Este término procede
de las palabras euskara (éuskara) + herri (érri),
es decir, tierra del euskera[8]. Este hecho daría
lugar al nacimiento de una noción de pertenencia basada en la lengua hablada
por la colectividad (euskera) y, por tanto, alejada del esquema indoeuropeo en
el que la noción de pertenencia se basa en el nacimiento en una tierra
determinada.
La
forma euskal (éuskal), que proviene del término euskara, es
común en la composición vasca; por ejemplo trigo se dice gari (gári)
mientras que espiga de trigo se dice galburu (galbúru,
gari+buru; cabeza de trigo) o hacha se dice aizkora (ayskórá),
y competición en la que compiten los aizkolariak (ayskolári-ák;
cortadores de tronco, leñadores) se dice aizkol apustua (áyskol
apústu-á; aizkora + apustua).
Si bien
actualmente la palabra herri se traduce como
"pueblo" antiguamente significaba "tierra". El escritor
navarro Pedro de Axular en el siglo XVII llamaba Alaba-herria a
lo que actualmente se llama en euskera Araba (en español Álava). Alaba (adaptación
vasca del término latino planus) significaba en euskera de esta
época "llano" y por lo tanto Alaba-herria se traduce
como "tierra llana". De esta antigua significación de la
palabra herri procede también el actual término vasco herrialde o
"parte de tierra" que es equivalente al término región de la lengua
española y se utiliza comunmente en euskera para hacer referencia a los
diferentes territorios vascos.
Desde los
primeros textos largos en lengua vasca, a partir del siglo XVI, aunque ya en aquella época no
existía una unidad política y los vascones se encontraban divididos entre los
reinos de Francia y España, a uno y otro lado de los Pirineos, nos encontramos
con alusiones a Euskal Herria. Lo que
denota el uso generalizado de este término entre los euskaldunak (euskaldúnák; vascos) para designar a la tierra en la
que vivían.
2.3.
El vasco-iberismo
Llamamos
la atención sobre el hecho de que los iberos eran un conjunto de pueblos, presunto
núcleo de la civilización camítica[9]
sahariana, derivados posiblemente de la evolución de pueblos camitas
procedentes de África septentrional, que,
empujados por el avance del desierto, se establecieron en la península Ibérica
para formar una de sus bases étnicas y darle su nombre, y se extendieron más
tarde por toda la península y las costas meridionales de la Galia, por
oposición a los indoeuropeos (celtas), que ocupaban el centro y la costa
atlántica. De la fusión con los celtas producida en algunas regiones derivaron
los celtíberos[10].
Aparecen en la mitad del primer milenio a.C., dentro de la cultura del hierro.
García Bellido[11]
considera a los tartessios el primer pueblo ibérico de nombre conocido.
Los iberos orientales poseían una cultura ruda; los meridionales o tartesios[12]
adoptaron elementos foráneos, griegos principalmente, con matiz cartaginés.
Herodoto[13]
llama tartesios a los pueblos del S de España; otros, como Polibio[14], les
dicen túrdulos o turdetanos. La
teoría del vasco-iberismo mantiene que el euskara es el único rastro que
dejaron las lenguas que se hablaban en la Península. Se apoya en la hipótesis
de que el euskara y el idioma ibérico eran uno solo. El impulsor de esta teoría
fue Lucio Marino Sículo. Tras él, diversos lingüistas y escritores mostraron su
aceptación respecto al vasco-iberismo: Garibay, Poza, Oihenart, Astarloa,
Larramendi, Humboldt, Schuchardt…
El lingüista Humbodt explicó la
toponimia clásica de Hispania[15]
haciendo uso del euskara. También la utilizó para traducir inscripciones
ibéricas. Aunque en un principio parecía que la base de dicha teoría era
válida, tras analizar los casos en los que existe correspondencia entre
términos íberos y vascos se comprobó que no podía justificar suficientemente un
parentesco genético. Es decir, no era posible explicar el origen de la
toponimia de Hispania mediante la lengua vasca.
El hecho de estar generalizado el
uso del nombre Euskal Herria en toda
la vascofonía nos indica que este término se extendió entre los vascos a
partir del declive del Imperio Romano, en la segunda mitad del siglo III
d.C., en el que empezó un reforzamiento y mestizaje de las tribus vascas,
con una mayor intercomunicación entre las distintas tierras de habla vasca y
con una fuerte autonomía política del conjunto respecto a la administración
imperial. Esa autonomía y cohesión de la población vasca no haría
sino aumentar, bajo el liderazgo de los vascones de Navarra, con la llegada de las tribus germánicas
-de los visigodos y francos- a partir del año 400, que trajo consigo la
culminación del desarrollo del euskera común para todos los vascos.
Esta extensión
del término Euskal Herria, no puede proceder de la posterior unión
de los vascos a través del Reino de Pamplona-Nájera[16] y
después del de Navarra[17],
dado que lo más lógico es que en vez de Euskal Herria, se hubiera
extendido el término Nafarroa (forma vasca medieval para
denominar a Navarra) para designar a la tierra de los vascos. El término Iruñea (Pamplona)
nunca podría haberse extendido, ya que desde los comienzos de este reino en el
siglo IX, en cualquier escrito europeo, a sus habitantes se les llamaba
navarros y a su reino Navarra; aunque oficialmente se llamara primero Reino de
Pamplona, y posteriormente Reino de Pamplona-Nájera (siglo X), hasta que
finalmente, en el siglo XII, tomara ya como oficial la denominación de Reino de
Navarra.
Por lo tanto el
término Euskal Herria no es más que la forma vasca de designar
lo que en latín fue denominado como Vasconia. Una denominación que perduró
entre los vascos durante siglos, aunque el Ducado de Vasconia había
quedado muy alejado en el tiempo.
La primera
alusión escrita a Euskal Herria la encontramos mil
años después del surgimiento del euskera común,
en una colección de versos, cantares y lances de amor escritos entre los años
1564 y 1567 por el alavés Juan Pérez de Lazarraga, Señor de la Torre de Larrea.
Unos escritos realizados durante sus viajes entre Álava y su lugar de trabajo,
la Corte Española. En un manuscrito se encuentra tres veces el término eusquel
erria que es la forma Euskal Herria adaptada al
dialecto occidental o vizcaíno hablado en su zona.
Este término lo encontramos también,
en la misma época, pero al otro lado de los Pirineos, en Labort[18], en
los textos del sacerdote hugonote Joanes de Leizarraga que
en 1571 tradujo el Nuevo Testamento al euskera. En este texto aparece el
término adaptado al dialecto navarro-labortano ("heuscal herria") y
se hace referencia a lo dialectalizado que se encuentra el euskera, dado que,
en esta época, como hemos indicado, había transcurrido un milenio desde el
surgimiento del euskera común y este idioma había evolucionado en cada zona
de Euskal Herria de diferente manera.
El escritor Pedro de Axular nacido
en Urdax (localidad de la actual Navarra española) lo utiliza también en su
libro de ascética Gero (guéro, futuro) en 1643. En este caso
la forma navarro-labortana de esta época ("euskal herria"), es igual
a la del euskera batua (batú-á, unificado) o estándar.
Con este "eta bertce anhitz
leccutan" (y en otros muchos sitios) Pedro de Axular hace
referencia a la extensión de Euskal Herria en el siglo XVII
que no se circunscribe a la actual vascofonía, ya que en este siglo era más
amplia y se extendía a zonas de Gascuña (Béarn[19]) y
del noroeste de Aragón.
Analizado
el término Euskal Herria, comenzaremos a analizar la palabra euskaldun.
Este término posee el mismo origen que euskal, pero en este caso se
le añade el sufijo vasco -dun, que significa "el que
tiene". Euskaldun (euskáldun; euskara + dun) por lo tanto
significa "el que tiene el euskera", es decir,
"vascoparlante". Si bien para los vascos siempre significó el equivalente
al castellano "vasco", ya que la noción de pertenencia a lo vasco[20],
como hemos indicado anteriormente, venía dada por hablar vasco y no por haber
nacido en Euskal Herria. La extensión definitiva de esta palabra
entre todas las tribus vascas se
daría también durante las invasiones germanas y su equivalencia latina fue la
palabra "vascón".
Mientras la
palabra euskal se utiliza antepuesta al nombre que quiere
calificar; la palabra euskaldun aparece pospuesta o sola. Por
ejemplo euskal telebista (éuskal telebístá) o telebista
euskalduna (telebísta euskaldúná) significan lo mismo: televisión
vasca. Pero para decir vasco (euskalduna; euskaldun + a [declinación nominativa
determinada singular] ) o vascos (euskaldunak; euskaldun + ak [declinación
nominativa determinada plural] ) siempre se utiliza la palabra euskaldun.
Si bien en su
origen euskaldun significó "vascón", y
posteriormente "vasco", actualmente se ha comenzado a utilizar para
designar el concepto de vascoparlante, dado que hay muchos vascos que no saben
hablar euskera.
Para decir vasco se
ha comenzado a utilizar el neologismo euskal herritar (éuskal
errítar) que engloba tanto a euskaldunes (vascoparlantes) así
como a erdaldunes.
La
palabra erdaldun (erdáldun; erdara+dun) tiene también la misma
estructura que la palabra euskaldun pero en este caso está
formada por el término erdara (érdara) que significa lengua
no vasca, extranjera. Significaba antiguamente “extranjero”.
Actualmente significa castellanoparlante
(Euskadi y Navarra), francófono
(Iparralde) o gasconófono (Iparralde), según en que parte de la vascofonía se
utilice.
La
forma euskal herritar (éuskal errítar), todavía, no es
utilizada normalmente por la gran mayoría de los vascoparlantes (nada dados a
los neologismos) y siguen utilizando la palabra euskaldun para
designar a una persona vasca sea o no vascoparlante, siguiendo de esta forma
las antiguas tradiciones.
En
la actualidad, Euskadi o Euskal Herria[21] es
una Comunidad autónoma que engloba las provincias de Vizcaya, Álava y
Guipúzcoa, aunque las formulaciones nacionalistas la amplían a Navarra y el
País Vasco francés o Euskadi Norte[22].
2.4.
Las lenguas africanas
Antes
que nada, apuntamos que el beréber es una lengua que está
compuesta por numerosos idiomas de carácter local que pertenecen al grupo
camita. Fueron los árabes quienes consiguieron doblegar la resistencia de este
pueblo que se convirtió en masa al Islam. Añadiremos que el conjunto étnico camítico
comprende dos troncos lingüísticamente y antropológicamente distintos, el
septrional o líbico-beréber y el
oriental o cusita. El líbico-beréber, difundido en otro tiempo por toda África
septentrional, sobrevive actualmente en
algunos dialectos hablados en una amplia zona de ella; el cusita comprende las lenguas de África oriental.
Algunos
investigadores descubrieron que determinadas lenguas de África guardaban cierta
relación con el euskara, lo que promovió su estudio en busca de nuevas claves.
Entre los lingüistas partidarios de la teoría del vasco-africanismo Schuchardt
y Mukarovsky. El primero, además de la relación con el ibero, estudió el
posible parentesco con lenguas de la familia camítica del norte de África. Para
Mukarovsky, el euskera provenía de las lenguas bereberes. Se basaba en que
existía entre ambos idiomas similitudes fonológicas; es decir, que las dos
lenguas tenían sonidos iguales.
Nadie
niega las similitudes léxicas entre el bereber y el euskara, pero no son
suficientes para mantener que su origen sea común, ya que no poseen una
sintaxis[23],
ni una morfología[24], ni
una gramática[25]
similar. Según apuntan los filólogos históricos, las semejanzas pueden
explicarse por el asentamiento en tierra vasca de pueblos nómadas de origen
camítico, quedando como testimonio de su existencia determinados vocablos. De
esta misma forma se podría explicar la presencia en el euskara de palabras
bereberes, guanches, somalíes, etíopes o del egipcio antiguo.
Con
el surgimiento y posterior extensión en la sociedad vasca de la ideología[26]
nacionalista, el término tradicional Euskal Herria se vio
sustituido gradualmente por el neologismo[27] Euskadi ("Tierra
de los Vascos") inventado por Sabino Arana[28] para
designar a la tierra vasca. Una forma que fue inventada por el precursor del
nacionalismo vasco y fundador del Partido Nacionalista Vasco (PNV), dado que
consideró la forma Euskal Herria ("Tierra del
euskera") poco apropiada para designar a la nación vasca. Alejándose, de
esta manera, de la tradición vasca y acercándose a la noción indoeuropea de
pertenencia.
El término Euskadi tuvo
éxito en las regiones vascas occidentales (conviviendo con la forma Euskal
Herria); pero no en Navarra o
en el País Vasco Norte (Iparralde), donde sólo se ha seguido
utilizando la forma tradicional Euskal Herria. Actualmente los
vascos de Navarra o del País Vasco Norte asocian Euskadi con la unión política de
Álava, Guipúzcoa y Vizcaya surgida en la transición a la democracia española.
Al convertirse Euskadi en un término excluyente
para navarros y vascos norteños, se ha vuelto a la forma tradicional Euskal
Herria para hacer referencia en euskera al País Vasco en su
conjunto. La utilización de Euskadi como
sinónimo[29] de Euskal Herria (Euskadi
+ Navarra + Iparralde) está cayendo en desuso.
2.5.
Las lenguas del Cáucaso
Los
defensores más acérrimos del origen caucásico del euskera fueron los rusos y
los georgianos. Pero no han sido los únicos, ya que lingüistas de otros países
también apoyaron esta teoría. Entre ellos, Garibay, quien afirmó que entre las
lenguas caucásicas y la vasca existían varias similitudes referidas a la
toponimia, como por ejemplo: Aralar / Ararat. Otros, como Bouda, Vogt y Klimov,
encontraron parecidos en el léxico. Por el contrario, Koldo Mitxelena[30]
apuntó que no existía similitud alguna, por lo menos en lo que al léxico se
refería. De ahí que quienes apoyaban la teoría caucásica se vieran obligados a
demostrar sus hipótesis analizando la morfología.
El
lingüista René Lafon halló cerca de 35 correspondencias entre el euskara y las
lenguas caucásicas, lo que venía a decir que tenían la misma estructura. Pero
una vez más Koldo Mitxelena negó todas las similitudes, manteniendo que en el
Cáucaso existen entre treinta y cuarenta lenguas diferentes que se dividen en
dos grupos: las del sur y las del norte. Estos dos grupos se dividen, a su vez,
en subgrupos: las lenguas del este, centro y oeste. En resumen, existen
infinidad de palabras en todas las lenguas del Cáucaso y, difícilmente, podría
afirmarse que haya alguna similitud entre un grupo de cuarenta lenguas y el
euskara.
Sin
embargo, tras efectuar ciertos análisis, Mitxelena pudo comprobar que sí
existía cierto parecido entre ellas, como, por ejemplo, en el uso del caso
ergativo (nork), la pluralidad en la persona de los verbos y ciertas palabras
del mundo de la agricultura y la ganadería.
Por
esta razón se tiende a emparentar al euskara con las lenguas caucásicas, en
concreto con el georgiano, dado que poseen semejanzas sintácticas, morfológicas
y gramaticales.
Ahora,
vamos a hacer alguna aclaración. La fonética
es otra parte de la ciencia lingüística
que estudia los sonidos articulados del lenguaje, describiendo los
fonemas de una determinada lengua o dialecto en una época precisa, o estudiando
los orígenes, evolución y variaciones en los sonidos de una lengua o de un
grupo de lenguas a través del tiempo.
En
otro sentido, José Manuel López Gaseni[31]
defiende lo siguiente: “La lengua vasca, a la que también nos referiremos como
‘euskera’, por utilizar una entre las diversas formas de su nombre, es una
lengua preindoeuropea, es decir, anterior a las lenguas que trajeron a Europa
los pobladores indoeuropeos hace 4.000 años. Es de tipología aglutinante, y, a
pesar de las diversas teorías que se han esgrimido a propósito de su origen,
tales como la vasco-iberista, la vasco-caucásica y otras que la han relacionado
con la lengua berebere, etc., este sigue siendo una incógnita.
2.6.
Los orígenes de la
lengua vasca
El vascuence o eusquera es una
lengua preindoeuropea de origen prehistórico sin relación con ninguna lengua
conocida. Muchos son los investigadores que a
lo largo de los siglos han intentado arrojar luz sobre el enigma del origen de
la lengua vasca y del pueblo que la habla.
La
lengua hablada por el pueblo vasco, el pueblo más antiguo de Europa, es una
lengua única en el viejo continente, resto de las lenguas habladas por los
antiguos pobladores de Europa anteriores a la expansión indoeuropea y que
actualmente está rodeada por un mar de lenguas neolatinas. Si bien en el siglo
I d.C. los vascos y, por tanto, su lengua, se extendían a lo largo de los
Pirineos desde el mar Cantábrico hasta el mar Mediterráneo, la romanización y
la posterior expansión de los pueblos latinos del entorno surgidos de la
romanización, hará que los vascos se vean inmersos en un proceso secular de
asimilación cultural, que conllevará su desaparición de gran parte de la zona
pirenaica, ocupando actualmente el Cantábrico oriental y el oeste pirenaico.
Se
discute cuál es el origen exacto de la voz euskara[32];
no obstante, parece acreditada la identificación de dicho término con la
identidad cultural vasca. Así, de la
palabra euskara se deriva la palabra euskaldun (literalmente ‘el que posee euskara’), que designa al
hablante del euskera. Asimismo, de la voz euskara se originó
el término Euskal Herria, denotativo
del territorio en que se hablaba euskera (‘la tierra del euskera’) y que en
el Estatuto de
autonomía del País Vasco es
utilizado como sinónimo de «pueblo vasco». El neologismo Euskadi,
creado como alternativa de la expresión Euskal Herria y
actualmente sinónimo de País
Vasco, también procede de la
voz euskara. Se discute la relación que las palabras «vasco» y
«gascón» presentan con euskara. Para designar a todos los demás
idiomas[33],
los vascohablantes usan la palabra erdara y a las personas no vascohablantes se les conoce
genéricamente como erdaldunak (literalmente ‘los poseedores de
otra lengua’, no vascoparlantes). El origen del
nombre de la lengua vasca, euskara, posiblemente proceda del antiguo verbo
vasco *enautsi que significaba decir y que se conserva en algunas
formas de la conjugación vizcaína del actual verbo esan (decir) como por
ejemplo dinosta (diñósta; “me lo dice”).
El
verbo *enautsi más el sufijo -(k)ara [ forma de ] daría lugar
a la palabra *enauskara (“forma de decir”, “forma de hablar”) que,
posteriormente, con el paso de los siglos, evolucionaría fonéticamente a la
actual forma estándar del euskara (*enauskara>*enuskara>euskara) y
también a las formas coloquiales arriba mencionadas.
El euskara, según algunos lingüistas, formó parte de un grupo
euroasiático antiguo anterior a la difusión de las lenguas indoeuropeas en
Europa (milenio III ó V a.C). La lingüística oficial, por
el contrario, considera no probada esta teoría y define al euskara
como una lengua aislada, es decir, sin
relación con ninguna lengua conocida y que, desde épocas prehistóricas, se ha
hablado a ambos lados de los Pirineos. Asimismo hace incapié en que el asentamiento
en tierras pirenaicas del idioma vasco fue muy anterior a la llegada de la lengua íbera a la península Ibérica.
Es tema discutido la extensión y distribución geográfica[34]
que tuvo el ámbito lingüístico euskérico en la antigüedad y Alta
Edad Media. Algunos estudios
apuntan a que llegó a abarcar un área territorial que se extendía desde
el golfo de Vizcaya hasta el Pirineo catalán, incluyéndose en dicho ámbito
los territorios de la hoy Gascuña[35], La Rioja, este de Cantabria, norte de Huesca, nordeste de Burgos, noroeste de Zaragoza y parte de la provincia de Lérida, así como parte del actual departamento francés de los Altos
Pirineos. Otras opiniones
defienden que la versión primitiva del actual euskera tiene su origen en la
región de Aquitania[36] y creen que sería ya en tiempos históricos cuando se
produjo su expansión a los territorios españoles en los que se habla
actualmente. Durante los siglos VIII y XI se estima que el euskera vivió un
segundo periodo de expansión, extendiéndose por territorios de la Rioja
Alta y la provincia de Burgos, periodo del que la toponimia claramente euskérica de estas
áreas (Herramélluri, Ochánduri, Bardauri, Sajazarra, etc) sería prueba.
El
euskara, como todos los idiomas, ha ido evolucionando y
ampliando su vocabulario gracias a los pueblos con los que los vascos han
tomado contacto a lo largo de su historia, atesorando palabras
culturales extendidas por todo el Mediterráneo por los difusores del neolítico[37]
agrícola (milenio V a.C) y luego por las primeras civilizaciones de los metales[38]
(milenio III a.C.).
2.7.
Expansión del euskara
La tribu de los vascones, comenzará a partir del siglo III a.C., desde el norte de Navarra
(Saltus Vasconum o zona montañosa de Navarra), un proceso de expansiones que
hará que su idioma sea hablado en el siglo VI d.C. desde parte de Cantabria, al
oeste, hasta parte de Cataluña, al este; al norte, hasta el río Garona (mitad
de la actual Francia), y al sur, hasta el río Ebro. A continuación se hace
referencia al proceso de expansión de los vascones: Durante los siglos III a.C. al II a.C. hacia el
este, hasta parte de Cataluña, convivió en esa área con celtíberos e íberos. En la época romana,
gracias a la buena relación de las tribus vascas
en general y los vascones en particular con los romanos, la mayoría de las ciudades
que en los principios de la conquista romana aparecían como celtíberas o íberas en La
Rioja, noreste de Castilla, sur de Navarra, y norte y occidente de Aragón,
aparecen ya en los escritos, después de la conquista, gobernadas por las tribus
vascas. Calagurris (Calahorra[39],
La Rioja) y Cascantum (Cascante, sur de Navarra), así como Graccurris (Alfaro[40],
La Rioja; ciudad fundada por Roma), aparecen como celtibéricas
en el momento de su conquista pero luego, bajo el Imperio, figuran ya como
ciudades vasconas. Estrabón[41]
escribe hacia el año cero que las principales ciudades vasconas eran Calahorra,
Pamplona y Oiasso (Irún[42],
Guipúzcoa). Del mismo modo Jaca (provincia de Huesca, norte de Aragón) y Segia
(Egea de los Caballeros, provincia de Zaragoza, occidente de Aragón), que
aparecían como de los jacetanos[43]
y de los sedetanos[44],
luego figuran como de los vascones. En
el siglo III d.C., en el ocaso del Imperio Romano, comienza la formación del
actual pueblo vasco y del euskara común
que se acelerará con las invasiones germánicas. Este proceso de formación del
pueblo vasco, así como las guerras contra los germanos, son liderados por los
vascones de Navarra. A partir de esta época se dejará de hablar de tribus
vascas y se comenzará a citar a los vascones como un único pueblo. En
el siglo VI d.C., debido a las incursiones visigodas en territorio vascón,
vascones de Euskadi, Navarra, Aragón, Andorra y Cataluña se asientan en las tierras de la Novempopulania (“Nueve
Pueblos”, actual suroeste de Francia), aprovechándose de la debilidad y caos
generado por la guerra entre francos y visigodos a través de la cual la zona
quedó desguarnecida de tropas militares. Así, el euskara común
tardorromano se extendería por todo el sudoeste de Francia hasta Burdeos[45]
(río Garona) y al sur hasta la actual frontera franco-española en Lleida. Sobre el protoeuskera o Aitzineuskera (aitsínéuskará) señalaremos que el eminente investigador de la lengua vasca, Mitxelena,
fue el gran precursor del desarrollo del protoeuskera, a él debemos el
conocimiento de gran parte de él. Sitúa su reconstrucción del protoeuskera en
el año cero, como mucho, en el año quinientos a.C., es decir, pocos siglos
antes del euskera arcaico o aquitano testificado sobre piedra. Las vocales del protoeuskera eran las cinco
estándar, a e i o u (las mismas que en el actual). Los diptongos eran ai, ei,
oi, ui, au, eu (los mismos que en el euskera actual). Las semivocales, que
fonéticamente suelen representarse con j y w, no existirían. Además estaría la h, muy frecuente,
aunque ha ido desapareciendo en los dialectos modernos. La p la ponemos entre
paréntesis porque apenas existía. Como se ve, no hay m (salvo alguna derivada
de una anterior b), ni f. Las consonantes que se pronuncian en lo alto del paladar
(las que suelen escribirse tt, dd, tx, x, ñ, ll), es decir velares[46],
y que en euskera actual se utilizan en
las palabras expresivas (diminutivas o cariñosas), tal vez existieron también
en protoeuskera. Las
dos filas de consonantes fuertes y débiles del cuadro se diferencian en que las
de arriba se decían con más fuerza que las de abajo y duraban algo más. En
cuanto a las tres columnas de la
izquierda, las tres consonantes de abajo, bdg, se pronunciaban generalmente sin
cerrar del todo los labios y haciendo vibrar las cuerdas vocales, a diferencia
de las de arriba, ptk. En los siglos
primeros de nuestra era, con el cambio del protoeuskera al euskera, las
consonantes fuertes N y L pasaron a confundirse con las débiles n y l; por otro
lado, las consonantes ptk dejaron de diferenciarse de bdg en su mayor fuerza
para hacerlo sólo en los otros factores apuntados. En protovasco sólo las
consonantes débiles podían ir al inicio de la palabra y sólo las consonantes
fuertes podían finalizarla. Así, la alternancia entre fuertes y débiles
únicamente era posible en medio de la palabra. Tampoco puede una palabra[47]
vasca arcaica empezar por d- (lo hacen sólo hacen sólo algunas formas verbales
en presente, por influencia de un viejo adverbio) o por r. Y, si difícilmente
encontraremos la m, sería imposible que estuviese en inicio de palabra, salvo
en algún préstamo celta aislado. Ni tampoco hay
palabras que empiecen por dos consonantes seguidas. Los inicios de palabra
eran, o bien una vocal o bien, las consonantes b, g, z, s, n y l, además de la
h.
Los
nombres y adjetivos eran sobre todo bisilábicos y los verbos eran
monosilábicos. No existía el artículo (se cree que se introdujo en el euskera
en la Edad Media por influencia de las lenguas románicas. El artículo vasco -a
procede del demostrativo har- ).
Joseba Andoni Lakarra,
desarrollador del euskera anterior al protoeuskera, lo que se suele denominar
en filología[48] vasca como preprotoeuskera,
indica que en una época anterior al protoeuskera, el euskera da signos de haber
sido una lengua sin o con pocas declinaciones y aislante[49], así como de que el verbo que
actualmente va en la parte posterior de la frase, en este preprotoeuskera,
fuese delante de la misma. La
presencia de abundantes topónimos éuscaros los podemos encontrar muy al sur de
las actuales fronteras vascas: Al
sudoeste por los montes de Oca[50] (Oka mendiak, óka mendí-ak), La
Bureba (Bureba, buréba), Valle de Mena[51] en Burgos, La Rioja y Soria
(Oria, oría). Todas estas tierras fueron posteriormente revasquizadas en los
primeros años de la reconquista[52], lo que hizo que Castilla en sus
comienzos fuese en gran parte vascoparlante. Aunque zonas como La Rioja o
Burgos fueron hablantes de lengua éuscara, ininterrumpidamente, desde épocas
prerromanas hasta los siglos XV - XVI de nuestra era, en los que el castellano,
después de siglos de bilingüismo, sustituyó al euskara en el habla de los lugareños. La primera manifestación escrita de la
lengua castellana son los cartularios del Monasterio de Santa María de
Valpuesta[53] (Burgos); estos textos están datados
desde el año 804 hasta el 1200. Son manuscritos que se hicieron como copias de
las escrituras originales de documentos del archivo de la corona, localidades,
obispados, monasterios, iglesias o personas privadas en relación a títulos de
propiedad, privilegios, derechos o documentos de diferente índole. Siendo
utilizadas estas copias en el caso de que las originales se perdieran, para que
de esta forma las diferentes instituciones o personas privadas pudieran
acreditar sus derechos. En
estos primeros textos escritos en latín aparecen ya ciertas palabras con
sonidos claramente del romance castellano; pero hasta el año 1200 no se podrá
encontrar un texto escrito totalmente en lengua castellana. Así, pues, los Cartularios de Valpuesta,
llamados “Gótico” y “Galicano” (este último copiado en 1236), son documentos
latinos referentes al monasterio de
Santa María de Valpuesta, en la provincia de Burgos. Abarcan textos fechados
entre el año 804 y el 1200, año a partir del cual aparecerán textos escritos en
pleno romance castellano, al igual que sucede con otras lenguas
iberorrománicas, que mostrarán sus primeros testimonios de un romance
plenamente desarrollado a comienzos del siglo XIII. Estos documentos latinos entreverán
rasgos propios de lo que serán las lenguas romances[54], que permiten aproximarse al
protorromance hablado en esta zona desde el siglo IX al siglo XII.
Se conoce como Nodicia de Kesos o
Documento de Kesos[55] a un escrito en lengua romance
aparecido cerca de León y datado entre los años 974 y 980. Se trata de uno de
los textos más antiguos que pueden considerarse en la evolución de las lenguas
románicas ibéricas, si bien José Ramón Morala Rodríguez nota que, limitándose a
archivos leoneses exclusivamente, existen alrededor de mil testimonios
lingüísticos más antiguos que la Nodicia de
Kesos, cuyo valor como testimonio de la lengua que originó el romance es
similar o superior. En rigor, aún no se puede considerar leonés, sino propio de
un estadio de latín que comienza a distinguirse del latín vulgar y a
fragmentarse en varios protorromances, en este caso en leonés. En
estos manuscritos, al igual que en los de San Millán de la Cogolla[56],
primera manifestación del romance aragonés[57],
aparecen términos vascos. La presencia de nombres vascos es abundante: Anderkina
(“pequeña señora”), Enneco (“mi pequeño”, del que derivaría el nombre
castellano Íñigo), Ozoa (“el lobo”, del que derivaría el apellido castellano
Ochoa)... Se utiliza el
vasco en expresiones: mie ennaia (“mi hermano”). Palabras de
parentesco: eita (“padre”), ama (“madre”), ennaia (“hermano”),
amunnu (“abuela”)... Palabras de respeto como Anderazu (“anciana
señora” con el significado de “doña”) que la veremos también, posteriormente,
en los textos riojanos del siglo XI. Así como topónimos vascos de la zona como Margalluli,
Yrola, Zopillozi... Es
curioso comprobar que diez siglos después, en las zonas del País Vasco donde la
cultura vasca ha sido asimilada gradualmente por la castellana, se repiten
expresiones similares a las de la Castilla inicial: mi aita (“mi padre”),
mi ama (“mi madre”)... Con la
expansión hacia el este de los asturianos e incorporación de lo que
posteriormente sería Castilla al Reino de Asturias[58],
muchos colonos asturianos se asentaron en las nuevas tierras conquistadas al
este de Cantabria y norte de Burgos reforzando la latinización de la zona. El
hecho de que las primeras manifestaciones del castellano sean muy similares a
la lengua astur-leonesa[59] y
que los nombres y apellidos castellanos más castizos sean de origen vasco, hace
pensar a algunos historiadores que la romanización de la zona, antes de la
llegada de los colonos asturianos, era muy escasa y que el copista que realizó
las primeras inscripciones posiblemente no fuera castellano sino asturiano. Hay
que tener en cuenta que todavía en el siglo XI se hablaba vasco en todo el
noreste de la actual provincia de Burgos, hasta el río Arlanzón, a las puertas
de Burgos capital, siendo ésta una zona habitada por vascos desde épocas
prerromanas. En el siglo V vemos como es utilizado por los visigodos el
castillo de Tedeja de la localidad burgalesa de Trespaderne (Burgos) como
avanzadilla visigoda en territorio vascón. Dominando la entrada del desfiladero
de la Horadada, su visión alcanza la
mitad del cañón de la Horadada, las dos vertientes del río Nela hasta Medina y
el comienzo del valle de Tobalina. Los restos del antiguo castillo de Tedeja se
encuentran en una de las últimas cumbres de la sierra de la Tesla. El control
de este desfiladero, paso crucial en la comunicación entre la Meseta[60] y el
Cantábrico, era una tarea muy fácil debido a la estratégica posición de esta
fortaleza.
El
siglo VIII comienza en tierras asturianas con una insurrección bajo el mando de
Pelayo[61]
contra la incursión musulmana del gobierno de al-Hurr. Asturias se
convierte entonces en la tierra desde donde parte el proceso histórico de
recuperación de los territorios peninsulares por parte de los cristianos, lo
que la historiografía llama Reconquista[62].
Las características físicas de los territorios más septentrionales -con montes
escarpados, clima húmedo y frío- lo hacían idóneo para que aquellos que tenían
un conocimiento profundo del terreno luchasen contra el enemigo. Además de las
condiciones geográficas, nos encontramos con una población que se había
resistido o había asimilado, en mayor o menor medida, a dominadores extranjeros
como los romanos o los visigodos. Dos siglos después, en el año 910 los tres
hijos del Rey se reparten el territorio quedando Asturias en manos del menor de
ellos, Fruela, mientras que León fue para García y Galicia para Ordoño. A
partir de esta repartición hablaremos de León como el nuevo centro de la
política y la Reconquista.
Este romance castellano inicial de los cartularios[63] era muy similar al actual dialecto
oriental de la lengua astur-leonesa hablado en la comarca cántabra de
Liébana (por ejemplo pluralizaba el femenino en -es [Salines] como en el astur-leonés; en vez de en -as [Salinas] como
actualmente). El dialecto oriental del astur-leonés
posee una fuerte influencia fonética éuscara que se caracteriza por la pérdida
casi total de las efes iniciales al comienzo de la palabra y conversión de
éstas en hache aspirada, dado que en el euskara[64] no
existió hasta la Edad Media el sonido / f /; mientras que por el contrario
existía una fuerte aspiración al comienzo de las palabras, lo que causó esa
evolución fonética. Esta misma evolución se puede encontrar también en el dialecto gascón
del occitano[65]
que surgió de la romanización de la población de habla vasca de Aquitania. Para explicar este sustrato vasco
del astur-leonés oriental hablado en Cantabria y este de Asturias existen tres teorías.
La primera que considera que lenguas de tipo vasco eran habladas
en toda la mitad norte peninsular desde épocas prehistóricas.
La segunda, que las tribus cántabra[66] y
astur[67] que
se consideran comunmente como tribus celtas no eran celtas sino vascas. Y por
último la que considera que este sustrato es fruto de la recolonización
autrigona de las tierras de cántabros y astures posterior a su conquista por
Roma. El
sustrato fonético éuscaro (en el que no existen los diptongos ascendentes /je/
y /we/) ocasionó en el castellano la reducción de la fuerte diptongación en las
antiguas vocales “e” y “o” latinas acentuadas existente en los romances
centrales de la península (astur-leonés y aragonés).
[1] RAMÓN
MENÉNDEZ PIDAL (La Coruña, 1869-Madrid, 1968). Fue un
filólogo, historiador, folclorista y medievalista español. Creador de la
Escuela Filológica española, fue un miembro erudito de la generación del 98 y
abuelo del filólogo Diego Catalán Menéndez-Pidal. Muy interesado por el idioma
vasco, también fue objeto de sus estudios filológicos y así publicó En torno a la lengua vasca (1962),
siendo primero corresponsal y luego académico de número de la Real Academia de
la Lengua Vasca. Públicamente expresó su preocupación por su futuro y defendió
su protección, pidiendo para ella “despertar
el afecto”, así como para las demás lenguas de España.
[2] EUSKERA:
Conocido también en la Edad Moderna como “vizcaíno”, es una lengua no
indoeuropea hablada en territorios de
España y Francia, territorios aledaños al golfo de Vizcaya. Es considerada como
una lengua aislada; es uno de los pocos idiomas hablados actualmente en Europa
que no desciende del tronco indoeuroeo, junto a lenguas como el finés, húngaro,
estonio, georgiano, turco y maltés, y el único de Europa Occidental.
[3] BERÉBER
o BEREBER: Perteneciente o relativo a un conjunto
de pueblos, mayoritariamente musulmanes, establecidos desde tiempos muy remotos
en los territorios del N de África, al O de Egipto; están divididos en
numerosas tribus. Así, pues, se trata del individuo de la raza más antigua y
numerosa de las que habitan el África septentrional desde los desiertos de
Egipto hasta el océano Atlántico y desde
las costas del Mediterráneo hasta el interior del desierto de Sahara. En las
zonas costeras la actividad predominante es la agricultura, mientras que
en las regiones del interior prevalece la ganadería. Aunque los beréberes
tienen cierto parecido racial con los árabes, se distinguen de estos por su
lengua. Su lengua está compuesta por numerosos idiomas de carácter local que
pertenecen al grupo camita; está
emparentada con el antiguo egipcio y se escribe con caracteres alfabéticos. Los
principales grupos de habla beréber son los tuareg
(singular targuí) del Sahara
occidental, los siuas de Egipto nordoccidental y los cábilas de Argelia septentrional. La
aldea es su estado y el gobierno lo ejerce la yemaa o asamblea. Las mujeres gozan de notable libertad; entre los tuareg rige el matriarcado. Aunque
dispersos, los beréberes supieron siempre unirse frente a los posibles
conquistadores, como durante la ocupación romana. Los árabes consiguieron, sin
embargo, doblegar la resistencia de este pueblo
que se convirtió en masa al Islam (siglo VII). La alianza no fue
duradera: en 740 se sublevó todo el Magreb y los áarabes fueron expulsados, hasta que en 761
reconquistaron en territorio con la ayuda de los sirios. A partir del siglo XI,
dos dinastías beréberes establecieron amoplios imperios: los almohades y los
almorávides.
[4] RIOJA
ALTA: Es la región más occidental de la
Comunidad Autónoma de La Rioja. Comprende los municipios situados
junto a los cauces de los ríos Tirón, Oja y Najerilla,
es decir, las comarcas de Haro, Santo Domingo de la Calzada, Ezcaray, Nájera y Anguiano.
Estos territorios limitan al norte con la margen derecha del río Ebro (menos
los municipios de Ábalos, Briñas y San Vicente de la Sonsierra,
que estan en la margen izquierda), al este por la Sierra
de Moncalvillo y Sierra de Camero
Nuevo, por el sur con la Sierra de Castejón y los Picos
de Urbión donde comienza la provincia
de Soria y por el oeste con la provincia
de Burgos.
[5] RIOJILLA
BURGALESA: Es una subcomarca geográfica de la
comarca de Montes de Oca, en la provincia de Burgos, Comunidad Autónoma de
Castilla y León. Limita al este con la Comunidad Autónoma de La Rioja.
[6] LA
BUREBA: Comarca que se encuentra en la
provincia de Burgos. Es una extensa llanura con gran aprochamiento agrícola
(cereales y leguminosas, que ocupan el 95 % de la tierra). Abunda la ganadería
lanar, porcina y vacuna, así como la avicultura.
[7] EUSKAL
HERRIA: Es
el término en euskera con que se hace referencia, según la Sociedad de Estudios
Vascos, “a un espacio o región cultural europea, situada a ambos lados de los
Pirineos y que comprende territorios de España y Francia. Por lo tanto, se
conoce como Euskal Herria o Vasconia al espacio en el que la cultura vasca se
manifiesta en toda su dimensión”. El
término Euskal Herria está documentado en distintas formas desde
el siglo XVI, hasta la unificación de la grafía en euskera propuesta por Koldo Mitxelena en 1968.
Aparece en el manuscrito del alavés Juan
Pérez de Lazarraga —datado entre 1564 y 1567—,
escrito como eusquel erria y eusquel erriau y en la
traducción del Nuevo Testamento del
labortano Joanes
Leizarragapublicada en 1571 como heuscal herrian o Heuscal-Herrian. Empieza a ser
empleado en castellano fundamentalmente a partir del siglo XIX, si bien en esta
lengua ha sido más frecuente históricamente la forma Vasconia.
Dicho
territorio se encuentra repartido en diferentes organizaciones
político-administrativas: Álava (en
euskera, Araba), Vizcaya(Bizkaia), Guipúzcoa (Gipuzkoa),
que conforman la autonomía del País Vasco, y Navarra (Nafarroa),
en España; y Baja Navarra (Nafarroa
Beherea), Labort (Lapurdi)
y Sola (Zuberoa),
en Francia. Sectores
del nacionalismo vasco y parte
del vasquismo derivan sus proyectos políticos de este concepto,
desbordando el ámbito cultural, por lo que estos proyectos son altamente
controvertidos. Otros autores, limitándose únicamente a su concepción antropológica o cultural,
utilizan como equivalente las formas castellanas y más antiguas de «Vasconia» o
«País Vasco».
[8] TIERRA
DEL EUSKERA: La cultura vasca es fruto de un
particular desarrollo histórico, que, en muchos aspectos, ha transcurrido al
margen de algunos de los acontecimientos claves que afectaron a gran parte del
área peninsular. Las características geográficas y orográficas de estas tierras
determinaron en gran parte su evolución y también el carácter particular de sus
gentes. Es en muchos aspectos una de las culturas más singulares de la Península, con rasgos propios y únicos
que se han mantenido a lo largo de los siglos, y una lengua, el euskera o euskara, una de las joyas lingüísticas
europeas –considerada anterior a las lenguas indoeuropeas- fruto del desarrollo
del lenguaje de los primeros pobladores del territorio. El folklore del pueblo
vasco posee un carácter ancestral
profundamente rico que se muestra en el mundo mitológico y legendario, en los
ritos y las danzas –que conservan gran parte de su simbología primigenia, pues
la llegada tardía del cristianismo favoreció su permanencia en la memoria
popular y en la tradición-. Aunque delimitada por montañas y desfiladeros, esta
comunidad abierta al mar no ha dado la espalda a influencias externas, y prueba
de ello es que existen curiosas conexiones con algunas costumbres, artes y
juegos que recuerdan al occidente europeo.
[9] CAMÍTICO,
CA: Conjunto étnico que comprende dos troncos
lingüísticamente y antropológicamente distintos, el seeptentrional o
líbico-beréber y el oriental o cusita. El líbico-beréber, difundido en otro
tiempo por toda África septentrional, sobrevive actualmente en algunos
dialectos hablados en una amplia zona de ella; el cusita comprende las lenguas
de África oriental. Luego, se aplica el término ‘camítico’ al grupo de lenguas
representadas por el egipcio, el beréber y el cusita. Además, se aplica el
término ‘camita’ a los individuos de una gran familia étnica de África. El
término alude, principalmente, a la raza etiópica.
[10] CELTÍBERO:
1. Lengua primitiva de la península
Ibérica, hablada en época prerromana en las actuales provincias de Soria,
Burgos, Logroño, Guadalajara, O de Teruel, Zaragoza y S de Navarra. 2. Pueblo perromano de la España
primitiva, de cultura céltica, que asimiló formas ibéricas, y que estuvo
integrado por arévacos, lusones, pelendones, etc. Ocuparon las actuales
provincias de Guadalajara, Soria y parte de la de Zaragoza. La fase
poshallstática local de la zona oriental de la meseta ofrece castros
amurallados con fosos y terraplenes, y viviendas subterráneas. Adoptaron la
cerámica a torno sin decorar, y posteriormente, en la romanización, con rica decoración; el ajuar era rico en armas y
joyas. Su religión era de carácter politeísta y
animista (el toro y el caballo tenían
importancia), y la economía fue cerealista. Su expansión se basó en la puesta
en valor de nuevas tierras. Sus principales centros conocidos son Alseque,
Atienza, Gormaz, Aguilar de la Anguita, Arcóbriga, Luzaga y, sobre todo, Clunia
y Numancia.
[11] ANTONIO
GARCÍA BELLIDO (Villanueva de los Infantes,
1903-Madrid, 1973). Historiador, arqueólogo y erudito español. Cursó estudios
de primaria en la villa manchega donde sus padres tenían el negocio familiar. A
los 18 años abandonó su tierra natal para trasladarse a la capital hispana,
donde estudiaría la carrera de Filosofía y Letras. Tras la licenciatura, obtuvo
el grado de Doctor en 1929 y pasó de manera inmediata a la docencia. En 1931
obtuvo la cátedra de Arqueología clásica en la Universidad Complutense de
Madrid, donde desarrollaría su carrera docente durante el resto de su vida. A
pesar de ello, fue García y Bellido un extraordinario viajero, como lo
demuestran sus múltiples excavaciones arqueológicas realizadas en Grecia,
Italia, Alemania, Hungría, Inglaterra, Egipto, el norte de África y Oriente
Próximo. Su campo de acción principal fue la civilización ibérica, así como los
influjos griegos o, mejor, orientalizantes, en la cultura de la Hispania
prerromana. En 1945 fue nombrado miembro ordinario de la Real Academia de la
Historia, como colofón a su brillante labor investigadora. También fue miembro
del Instituto Arqueológico Alemán y de la Academia de Inscripciones y Bellas
Letras de Francia. En 1951, García y Bellido fue uno de los fundadores del
entonces llamado Instituto de Arqueología Rodrigo Caro (dependiente del CSIC),
embrión del que nacería el actual Instituto Español de Arqueología. Desde esta
institución, el profesor manchego desempeñó una labor ejemplar en la formación
de jóvenes investigadores especializados en prehistoria y arqueología clásica,
es decir, fundamentado sobre las civilizaciones griega y romana, así como todas
las influidas directamente por ambas. En este sentido, García y Bellido procuró
dar a los investigadores que pasaban por sus manos, en la Universidad
Complutense o en el Instituto, una adecuada formación en disciplinas como
Historia, Numismática, Filología o Epigrafía, ya que él consideraba básicos los
conocimientos de estas ciencias para el arqueólogo. La publicación anual del
Instituto, el famoso Archivo Español de Arqueología, fue dando cumplidas
muestras del alto nivel de la dirección ejercida por García y Bellido. Durante
los últimos años de su vida, fue nombrado doctor honoris causa por multitud de universidades, tanto
españolas como extranjeras. También fue patrono del Museo Arqueológico Nacional
y del Museo del Prado, además de ser honrado con la Cruz de Alfonso X el Sabio.
Entre las múltiples, tanto en cantidad como en calidad y diversidad de tema,
obras editadas por el profesor García y Bellido, es obligatorio destacar España y los españoles hace 2.000 años, según la Geografía de
Strábon (1945), Hispania Graeca (3
vols., 1948), Arte romano (1955), Las religiones orientales en la España romana (1967)
y Veinticinco estampas de la España Antigua (1967),
obra ésta verdadera pionera en nuestro país de la divulgación histórica
efectuada por un miembro de la comunidad académica. Posteriormente, colaboró
con Ramón Menéndez Pidal en la Enciclopedia de Historia de
Españaeditada por Espasa-Calpe, para la que se encargó de redactar
los tomos correspondientes a esa Hispania de la
Antigüedad a la que dedicó todas sus investigaciones académicas.
53 HERODOTO
(hacia 484-hacia, 420). Historiador griego, que nació en Halicarnaso. Vivió
varios años en Samos, donde aprendió el dialecto jonio; visitó las regiones de
Asia Menor y las islas del Egeo. Después del 454 a.C. volvió a Atenas, donde
trabó amistad con Pericles. Narró las guerras persas en sus Historias (divididas en nueve libros);
en ellas mostró su parcialidad en los conflictos de Atenas. La historia de
Herodoto tropezó desde el principio con una crítica hostil. En realidad, el
autor da cabida, ccon exceso, al elemento fantástico, lo que no ha impedido que
se le diera el título de padre de la
historia.
54 POLIBIO (hacia 200-hacia 120 a.C.).
Historiador griego, nacido en Megalópolis. Denunciado por Calícrates, fue
entregado a los romanos por la Liga Aquea, de la cual había sido estratega. En
realidad, trató de evitar la guerra con Roma, pero no lo consiguió. Durante su
estancia en Roma formó parte del círculo de los Escipiones, en el que dominaba
la influencia estoica. De esta época son sus Historias, obra histórica en 40 libros de los que sólo se conservan
los primeros. Esta Historia Universal es,
en realidad, la historia de Roma. En su obra se refleja una gran comprensión de
los acontecimientos de que fue testigo: la unificación del mundo mediterráneo
bajo la dominación romana. Su método es riguroso (fue uno de los primeros en
excluir la acción divina); recurre a todas las fuentes de información e incluso
se traslada al lugar de los hechos que narra. Polibio, sensible al proceso de
evolución de las sociedades, formuló una
teoría cíclica de la evolución de las formas políticas.
[12] TARTESIO:
Pueblo protohistórico de la península Ibérica, que habitaban en la cuenca baja
del Guadalquivir. Conocidos por los pueblos
colonizadores del I milenio, destacaron por su alto grado de
civilización y, según las fuentes
clásicas (Herodoto y Estrabón), poseían una estructura monárquica y se habla de
la existencia de un mítico rey llamado Argantonio. Alcanzaron una importante
cultura urbana que floreció en el bajo Betis a fines de la edad del bronce.
Eran buenos navegantes; recorrieron las costas atlánticas y europeas en busca
de estaño, lo que les permitió desarrollar un gran comercio con los fenicios.
Con la desaparición de la monarquía tartésica (500 a.C.) adoptaron el nombre de
turdetanos o túrdulos.
[15] HISPANIA:
Nombre que dieron los romanos a la
Península, adoptando (con el añadido de la h
inicial) el empleado por los fenicios, y que ha servido de base a la actual
denominación de España. Durante la II guerra púnica, desembarcaron en Ampurias
y dominaron el litoral mediterráneo y los
valles del Ebro y del Guadalquivir; en el siglo II a.C. dividieron el
territorio de Hispania en dos provincias, la Citerior al E y la Ulterior que
aproximadamente abarcaba la actual Andalucía; posteriormente ocuparon la Meseta
tras derrotar al caudillo lusitano Viriato (139 a.C.) y tomar Numancia (133
a.C.); por último, astures y cántabros fueron sometidos en tiempos de Augusto
(siglo I a.C.) y la Península se dividió en
tres provincias: Bética, Tarraconensis y Lusitania hasta el Bajo
Imperio. La romanización supuso la afirmación de la vida urbana, la
intensificación de las producciones agrícola y minera y la aceptación de las
costumbres, religión y derecho romano, así como la introducción del latín como
lengua común.
[16] REINO
DE PÁMPLONA-NÁJERA: Sus inicios se encuentran, como
ocurre con el resto de feudos cristianos
de ese momento, en la separación de ese territorio del dominio musulmán
presente en al-Ándalus gracias, entre otros, a la importantísima intervención
de Musa ibn Musa, casado con la hija de Íñigo Íñiguez (Iñigo Arista), figura
esencial a la hora de entender la
formación del reino pamplonés emergente. Asimismo los navarros consiguieron, al
igual que los aragoneses, la independencia respecto a los carolingios en la
Segunda Batalla de Roncesvalles (824) instaurando el primer reino navarro
dirigido por el ya citado Íñigo Íñiguez
instaurando en el trono a la Dinastía Íñiga. Tras este incidente contra los
infieles los Íñigos vieron necesaria una alianza con la poderosa familia de los
Banu Qasi del Ebro gracias a la que las tierras pamplonesas vivieron, al menos
unos años, en paz, además, de ampliar
sus territorios de la marca superior junto con Tudela, Zaragoza y Huesca. En el
año 905 la paz viene a ser alterada por la muerte del primer monarca y la ausencia de su sustituto natural en el
trono, Fortún, apresado por los cordobeses. Ante este vacío de poder los nobles
no pierden la oportunidad de cuestionar la idoneidad de tal nombramiento,
creyendo más acertado su destronamiento y, a su vuelta a Pamplona, su encierro
en el monasterio de Leire. Su trono lo ocupa Sancho Garcés I (905-925) quien
instaurará la Dinastía Jimena en Pamplona, inaugurando lo que conocemos como
Reino de Pamplona-Nájera.
[17] REINO
DE NAVARRA: No es sino la continuidad de una parte
de los territorios del Reino de Pamplona-Nájera a manos de Sancho Ramírez de
Aragón, quien se autoproclama rey de Navarra tras la muerte violenta de su
hermano Sancho García IV de Navarra, uniendo los destinos de ambos territorios.
Así ocurre durante sesenta años, entre 1076 y 1134. En 1134, tras la muerte sin
descendencia de Alfonso I el Batallador, Navarra consigue su independencia
respecto a los aragoneses eligiendo como rey a García Ramírez V el Restaurador
(1134-1150), nieto de el Cid.
[18] LABORT-LAPURDI:
Es uno de los territorios históricos que conforman la región natural o país
tradicional del País Vasco francés. El territorio, sin estatus administrativo,
se corresponde a grandes rasgos con el de un antiguo vizcondado del mismo
nombre, junto con Bayona. Labort es uno de los siete territorios de lengua y
cultura vasca y donde se habla el dialecto navarro-labortano del euskera, si
bien también se conserva en zonas como el Bajo Adur, en el extremo
noroccidental, el gascón. Ciertos movimientos occitanistas reivindican el Bajo
Adur (incluyendo Bayona) como una parte de Gascuña. Lapurdi es una región
agrícola y ganadera, con pesca en la costa.
[19] BÉARN:
Es una región natural e histórica de Francia situada a los pies de los Pirineos, en el actual departamento de Pirineos Atlánticos. Corresponde con un antiguo Estado
soberano y una antigua provincia francesa surgida tras la unificación con la corona real en 1620. La historia del Béarn esta unida a figuras ilustres
como Gaston
Fébus, Henri d'Albret y evidentemente Enrique IV. Este pequeño estado fue capaz de mantener su independencia
durante siglos junto a sus poderosos vecinos franceses y españoles. Nunca dejó
de defender la libertad y la justicia para todos los bearneses, en una sabia
mezcla de aristocracia y democracia (aunque sean elementos anacrónicos en la
Edad Media). Los fueros
de Bearne representan la
más antigua legislación escrita de Francia, y se trataba tanto de una carta
política como un código de justicia al que incluso el soberano de Bearn no
podía sustraerse.
[20] VASCO
o EUSKERA: Idioma de origen no indoeuropeo que,
según los autores seguidos, entroncaría con el ibero, con lenguas caucásicas o
norteafricanas, como el beréber. Su extensión geográfica se vio reducida, por
el avance del latín, al País Vasco, zonas
de Navarra y del suroeste de Francia. Mantuvo su presencia en la Edad
Media, pero decayó frente al castellano en un proceso iniciado en el siglo
XVIII, y acentuado en las centurias siguientes con la industrialización, que
limitó su uso a zonas rurales. En 1968 se estandarizó a partir del euskara batua o dialecto de Guipúzcoa.
Con la Democracia y la autonomía, se ha
iniciado su recuperación en Euzkadi como símbolo de identidad nacional. Se ha establecido la cooficialidad y un sistema
educativo doble, con centros que imparten la enseñanza en vasco y otros que lo
hacen en castellano. En Navarra es lengua cooficial con el castellano en
aquellas zonas con población vasco-parlante y en Francia carece de apoyos
institucionales. Según el censo de 2001, lo hablaba perfectamente el 45,8 por
ciento de la población vasca y el 12,9 de la navarra; si bien en el País Vasco
un 43, 4 por ciento ni siquiera lo entendía.
[21] EUSKAL
HERRIA: Nombre histórico del País Vasco,
formado por Alaba, Bixkaia, Gipuzkoa, Nafarroa Garaia,
Nafarroa Beherea, Lapurdi y Zuberoa. Documentado por primera vez en el siglo XVI.
[22] EUSKADI
NORTE: El territorio
conocido como Iparralde es el País Vasco Continental, también llamado en castellano País
Vasco-Francés o en vasco Iparraldea (ipárralde-á; "el Norte"). Tiene 2.978 Km² de extensión; está integrado por tres
territorios históricos: Lapurdi, Nafarroa Beherea y Zuberoa. Ya en el siglo
XVIII, la Revolución Francesa acabó con los instituciones forales de las
regiones vascas continentales y, hoy es el día, que no poseen una entidad
política propia. El País Vasco Norte, o las antiguas
regiones vascas que lo conforman, no existen en el mapa de Francia, pertenece,
junto al Béarn, al Departamento de Pirineos Atlánticos y éste, a su vez, a la
región de Aquitania. El euskera no es cooficial junto con el francés,
legalmente no existe. Aunque la población vasco-francesa mayoritariamente está
a favor de un departamento vasco (algo que quedó demostrado en un referéndum no
vinculante realizado); las autoridades galas, aunque han realizado varias
veces la promesa de un departamento vasco, éste finalmente no se ha concretado.
Un departamento que la mayoría de los vasco-franceses consideran imprescindible
para el impulso lingüístico, cultural y económico del País Vasco Norte. Iparralde
económicamente se encuentra dividida en dos ámbitos: la costa y el interior.
Las localidades de la costa se dedican principalmente a la pesca y sobre todo
al turismo; mientras que el interior se dedica principalmente a la agricultura
y a la ganadería. La zona costera es la más poblada; mientras que en el
interior su población es muy reducida. A finales del siglo XIX, el 65% de la
población vasco-francesa hablaba en
euskera. Ahora la situación es crítica (datos de
1996) solamente lo hace el 26.4% (70.000 h.), en general, gente
mayor y en zonas rurales; un 9.3% (25.000 h.) lo entiende, aunque no lo habla,
y el resto (64.2%) habla gascón o es
monolingüe francés (169.000 h.). Si no se consigue la cooficialidad junto con
el francés y no se apoya la lengua en la enseñanza se estima que, en un plazo
de 40-50 años, el euskera habrá desaparecido completamente de Iparralde.
[23] SINTAXIS:
Parte de la gramática, que enseña a coordinar las palabras para formar las
oraciones y expresar conceptos. Si la gramática, según Herder, es la filosofía
de la lengua, la sintaxis constituye la lógica de esa filosofía. En ese
sentido, la sintaxis es universal, válida para todas las lenguas, cuyas
diferencias afectan más bien a la morfología, aunque cada lengua presenta
características especiales. No obstante, lo que es sujeto en una lengua lo será
en todas, como en todas será principal la oración así definida de un período.
Además de la sintaxis de la oración simple, que estudia los elementos
esenciales de esta (sujeto, predicado,
complementos, atributos), existe la de la oración compuesta (oración
principal, coordinada, subordinada). También se habla de una sintaxis regular, obediente a la lógica, y de
otra figurada, contorsionada por
libertades propias del carácter de organismos vivos de las lenguas. Así, pues,
la sintaxis es la parte de la lingüística que se ocupa de la relación que
poseen las palabras individuales entre sí
en la frase, estudiando los procedimientos mediante los cuales los
elementos lexicales son puestos puestos enn mutua relación, hasta formar una
expresión completa.
[24] MORFOLOGÍA:
Parte de la gramática que estudia la forma de las palabras (flexión,
composición y derivación) o de los grupos de palabras, determinando su
categoría y función gramatical.
[25] GRAMÁTICA:
Estudio y descripción de las estructuras sintácticas, morfológicas y fonéticas
de una lengua. La gramática expone la estructura de un idioma, es decir, los
elementos de que consta y las relaciones
que entre ellos se producen en cuanto que forman un sistema. La morfología y la sintaxis son sus dos partes principales. Cada lengua consta de
cierto número de unidades de significación, denominados morfemas, que se
distribuyen en atención a sus relaciones recíprocas. Tal distribución
constituye la estructura del lenguaje. En la mayor parte de las lenguas podemos dividir las
clases de morfemas en dos grandes grupos: radicales, que puede decirse que son
los que sirven de base a composiciones
más extensas, y afijos, morfemas que se les añaden. Todos los morfemas tienen
un “significado gramatical” o función que cumplir en las relaciones gramaticales.
Como ciencia, la gramática prosperó ya entre los griegos y romanos. En la Edad
Media fue muy cultivada por los escolásticos. A partir del Renacimiento van
apareciendo las gramáticas de los
principales idiomas europeos. La Gramática
de la lengua castellana, de Nebrija, fue la primera publicada en el mundo de una lengua neolatina. En nuestros tiempos, la gramática,
dentro de la lingüística, ha recibido
un gran desarrollo.
[26]IDEOLOGÍA:
El primer uso del término "ideología" se atribuye
al conde Destutt de Tracy (1754-1836) a finales del siglo XVIII, con el
significado de "estudio de las ideas", aunque pronto adquirió una
connotación peyorativa. En Marx, el término es usado con el significado de
"falsa conciencia", y lo aplica a los sistemas filosóficos, jurídicos,
políticos y religiosos, en la medida en que considera que no se basan en la
realidad, sino en ilusiones sobre la realidad. Para Marx, las ideologías no
sólo desvirtúan la realidad, sino que se presentan también como sistemas de
justificación de la misma realidad que desvirtúan.
En la actualidad se tiende a usar el término, en
sociología del conocimiento, en sentido neutro, sin connotaciones peyorativas,
significando el conjunto de ideas que forman parte de un sistema de creencias.
[27] NEOLOGISMO:
Palabra o acepción de reciente creación o tomada en el presente de otra lengua.
Sirve para nombrar objetos o conceptos nuevos. Puede surgir por derivación,
préstamo, metáfora o ser totalmente inventada. En la literatura española
han aparecido abundantes neologismos en
épocas de cambios importantes en lo cultural o estético, como sucede en el
Barroco o el Modernismo. Son también frecuentes
en el periodismo oral o escrito, aunque no siempre resultan justificados
y la mayor parte de las veces su uso
es efímero.
[28] SABINO
ARANA (1865-1903). Fundador del
nacionalismo vasco. Nació en el seno de
una familia carlista, pero con 17 años abrazó la causa bizkaitarra, defensora de la
independencia de Vizcaya; ello ocurrió
en la Pascua de Resurrección, fecha que el PNV convertiría desde 1932 en la
fiesta nacionalista del Aberri Eguna
o Día de la Patria Vasca. En 1895 fundó el PNV y en 1897 pasó del
bizkaitarrismo a formular la realidad de la nación vasca, basada en la raza y
la religión católica, a rechazar lo que
consideraba invasión corruptora de los españoles (maketos) y a reivindicar la recuperación de los Fueros y la
independencia. En 1898 fue elegido diputado provincial, y a partir de entonces evolucionó de manera
pragmática hacia una posición regionalista partidaria de una autonomía dentro
de España.
[29] SINONIMIA:
Figura retórica que consiste en emplear palabras sinónimas en el mismo
enunciado o en otro. Permite evitar repeticiones e introducir matices o
intensificar emociones; a veces se utiliza con afán humorístico para provocar
cierta comicidad.
[30] KOLDO
MITXELENA ELISSALT (Renteria, 1915-San Sebastián,
1987). Ensayista y filólogo vasco-español en lenguas vasca y castellana, que es
considerado uno de los mayores especialistas en euskera, idioma al que aportó
una modalidad normalizada que, conocida como euskera batua, se ha adoptado como lengua oficial del territorio
que configura el País Vasco actual. Cursó estudios superiores de Filosofía
y Letras en prisión, mientras cumplía condena por su intervención en la Guerra
Civil al lado de la España republicana. Una vez puesto en libertad, continuó
sus investigaciones sobre los orígenes del euskera y en 1958 consiguió el
título de doctor en Filosofía y Letras, que le valió a su vez para ocupar la
cátedra de Lengua y Literatura Vascas en la Universidad de Salamanca. Desde
1968 ocupó en las aulas salmantinas el puesto de catedrático de Lingüística
Indoeuropea, materia que, al cabo de diez años, empezó a impartir en la
Facultad de Filología de la Universidad de País Vasco de Vitoria. Fue elegido Miembro
de número de la Academia de la Lengua Vasca (Euskaltzaindia). Entre sus obras destacan Historia de la Literatura vasca (1960), Fonética histórica vasca (1961), Lenguas y protolenguas (1963), Textos arcaicos vascos(1964), Sobre el pasado de la lengua vasca (1964), Estudios sobre las fuentes del diccionario de Azkue (1970), Nombre y verbo en la etimología vasca(1970), El elemento latino-románico en la lengua vasca (1974)
y De lexicografía vasca (1974). En euskera vieron la
luz también algunas de sus principales investigaciones sobre este idioma,
recogidas bajo el título de Mitxelenaren idazlan hautatuak(Obras escogidas de Mitxelena, 1972). Otras obras suyas
de notable interés son las tituladas Apellidos vascos, La inscripción celtibérica de Botorrita y Euskal Idazlan guztiak.
[31] JOSÉ
MANUEL LÓPEZ GASENI: Escritor en euskera y profesor,
nacido en Bilbao (Bizkaia) el 21 de noviembre de 1961. Licenciado en Filología Vasca y
doctor en Psicodidáctica. Es profesor de la Escuela del Profesorado que la UPV
tiene en Gasteiz, donde imparte Literatura. Es también el coordinador de la
revista Behinola, sobre literatura infantil y juvenil, creada a
fines de los años 90 del siglo XX. En 1995 ganó el Premio Lizardi de Zarautz,
gracias al cuento Urrutiko intxaurrak, y al año siguiente un
accésit del Premio Gabriel Aresti de Bilbao. En 2005 recibe el Premio Barco de
Vapor por la novela juvenil Gogoa lege, asimismo se hace
merecedor del Premio de Ensayo Becerro de Bengoa convocado por la Diputación
Foral de Álava en 2005 por Literaturak umeei begiratu zienean y
en 2007 por Mozorroa ispiluan. Además de estos dos ensayos
premiados tiene varios títulos dedicados a la investigación como son: Euskarara
itzulitako haur eta gazte literatura: funtzioak, eraginak eta itzulpen-estrategiak(EHU,
2000), Autoitzulpengintza euskal haur eta gazte literaturan(Utriusque
Vasconiae, 2005), 90eko hamarkadako haur eta gazte literatura (Pamiela,
2005) y XXI. mende hasierako haur eta gazte literatura (Diputación
Foral de Álava, 2011), estos dos últimos libros realizados en colaboración
con Xabier
Etxaniz. En cuanto a su producción de libros de
literatura infantil y juvenil encontramos: Jokoz kanpo (Elkar,
1987), Iñaxioren kefir bereziak(junto a Marian Moreno, Pamiela,
1988), Borroka arroka (Erein, 1991), Jaun
agurgarria (Pamiela, 1993), Nobela argitaragarria eta beste
ipuin batzuk (Elkar, 1996), Olioa urpean (Pamiela,
1998), Semaforoko ipuina (Aizkorri, 2004), Gogoa
lege (SM, 2005), Gurasoak estu (Aizkorri, 2008)
y Paperezko bizitzak (Pamiela, 2011). Ha traducido al
euskera tres libros de Lewis Carroll: Aliceren abenturak lurralde
miresgarrian (Pamiela, 1989), Ispiluan barrena(Pamiela,
1990) eta Alizia haurrentzat (Pamiela, 2004). También ha
traducido al castellano la novela de Felipe
Juaristi Arinago duk haizea, Absalon,
junto a Genaro Gómez y las obras Itzalen itzal(Sombra de sombras,
2005) de Juan
Garzia y Atxiki sekretua(Guarda
el secreto, 2007) de Patxi
Zubizarreta. Según Xabier Etxaniz y Marijose Olaziregi
(Euskarazko Haur eta Gazte Literatura Idazleak, Edit. Gobierno Vasco,
1998), "los problemas de nuestra sociedad, la realidad propia, se reflejan
en las obras de Manu López, manifestándose de modo crítico a la vez que
imaginativo".
[32] ORIGEN
DE LA VOZ EUSKARA:
El filólogo Alfonso Irigoyen
propone que la palabra euskara procede del verbo
"decir" en vasco antiguo, reconstruida como *enautsi (mantenida
en formas verbales como el vizcaíno dinotzat, "yo le
digo"), y del sufijo -(k)ara, "forma (de hacer
algo)". Por tanto, euskara significaría literalmente
"forma de decir", "forma de hablar", "habla" o
"lenguaje". Irigoyen presenta como evidencia para sostener esta teoría
la obra Compendio Historial (1571),
del vasco Esteban
Garibay, donde el autor afirma que el nombre nativo de la lengua
vasca es «enusquera». Véase también eusk- < *ausc-, del nombre del
importante pueblo aquitano de los auscos (Auch, Gers).
[33] IDIOMA
o LENGUA: Término en cierto modo equivalente a
lengua, en el sentido de sistema de signos lingüísticos al servicio de una
comunidad de hablantes. La lengua es un instrumento de comunicación gracias al
cual los hombres analizan y objetivan su experiencia, mediante símbolos
fónicos (palabras) que tienen
naturaleza y relaciones recíprocas distintas
de una comunidad histórica a otra. Por
lengua se entiende más exactamente el conjunto de los vocablos de los que se
vale la facultad del lenguaje. Toda lengua constituye un sistema de signos convencionales mediante los cuales los
hombres se comunican sus ideas, sentimientos y deseos. Si los signos son
gestos, tenemos la lengua mímica; si son
dibujos o letras, la lengua escrita: si son palabras, sonidos articulados, nace
la lengua hablada. A veces se utilizan como sinónimos los términos lengua, lenguaje y habla, pero
son realidades distintas: la lengua constituye un sistema de signos; el habla
supone la realización misma del sistema y
estudia preferentemente los aspectos fonéticos; el lenguaje es la
facultad de comunicarse mediante signos y
estudia la lengua como vehículo de comunicación. En toda lengua hablada se distinguen
tres elementos: signos fonéticos o sonidos en sí; el sistema gramatical o serie
de normas según el cual se ordenan entre sí los elementos
fonéticos-significativos para expresar
correctamente una idea; y el léxico, conjunto de sonidos-significados
fundamentales de que se sirve cada grupo humano para comunicar sus ideas. Los
signos fonéticos de la lengua son convencionales, libremente elegidos por mutuo
acuerdo entre los miembro de un grupo; de ahí que existan numerosas lenguas y
que para comprender una de ellas sea
preciso conocer de antemano la relación que el grupo que la habla ha puesto
entre un sonido y su significado.
[34] DISTRIBUCIÓN
GEOGRÁFICA DEL EUSKERA: En la
actualidad, dentro de España el
euskera es hablado en las tres provincias del País Vasco (Álava, Vizcaya y Guipúzcoa),
así como también en parte de la Comunidad Foral de Navarra y
en el enclave de Treviño (Castilla y León). En la
totalidad del territorio de Guipúzcoa, en el centro y oriente de Vizcaya, así
como en algunos pocos municipios del norte de Álava y en el tercio
septentrional de Navarra, el euskera es la lengua tradicional de la mayoría de
la población. Por el contrario, en el occidente de Vizcaya (Las Encartaciones y Gran Bilbao)
y en la mayor parte de Álava y Navarra, además de en el enclave de Treviño, la
lengua tradicional es el castellano. Dentro
de Francia el euskera es hablado en los territorios de Labort, Baja
Navarray Sola, comúnmente denominados en conjunto como País Vasco francés(Iparralde en euskera, ‘Zona Norte’) e
integrantes junto a Bearne del departamento de Pirineos Atlánticos. El euskera es la lengua tradicional predominante de Baja
Navarra (excepto el enclave gascoparlante de La Bastida de Clarenza), de Sola y de la mayor parte de Labort, en tanto que el
extremo noroccidental de este último territorio es predominantemente francófono y gascoparlante.
[35] GASCUÑA:
Región histórica de la Francia sudoccidental, que se extiende en el territorio comprendido entre el océano
Atlántico, el río Garona y los Pirineos. Frente al golfo homónimo al O, es
atravesada por el río Adour. Sus centros principales son: Bayona, Lourdes, Tarbes, Biarritz, Auch y
Arachon..
[36] AQUITANIA:
Región histórica de Francia comprendida entre los Pirineos, el océano Atlántico
y el macizo Central. Poblada por pueblos de origen ibérico, fue conquistada en
56 a.C. por los lugartenientes de César y constituyó una de las tres partes de la Galia romana. Dominada
por los visigodos a principios del siglo
V, pasó a los francos en 507. Con la decadencia de los merovingios se hizo casi independiente para
pasar, después de 732, bajo la autoridad
de Carlos Martel y convertirse en reino carolingio en 778, y en ducado en 845.
Tras pasar a la corona de Inglaterra en 1152, volvió a poder de Francia en
1453, con el nombre de ducado de Guyena. Por otra parte, la Cuenca de Aquitania constituye
una vasta llanura (80.000 km2) del SO de Francia, surcada por el
Garona y por sus afluentes, por el
Dordoña y el Adour. Se asoma al
Atlántico con una costa baja y con
dunas.
[37] NEOLÍTICO:
Dícese del periodo de la cultura prehistórica caracterizado por la difusión de
la agricultura y de la ganadería, por la
invención de la cerámica y del tejido, y por el trabajo de la piedra para obtener instrumentos pulidos que se
unieron a los del paleolítico. Comenzó en el VII milenio a.C. en el Próximo
Oriente, y hacia el V milenio a.C. en Europa, y finalizó con la Edad de
Bronce. La Revolución neolítica significó el paso de la vida de
cazadores del Paleolítico a la de producción del Neolítico. Entrañó la
aparición de la agricultura y la domesticación de animales. Su origen estuvo en
el Próximo Oriente y se calcula que llegó a Europa hacia el 5000 a.C.
[38] CIVILIZACIONES
DE LOS METALES: La Edad de Cobre o Calcolítico se
aplica de manera genérica a culturas de Oriente Próximo y Europa (milenios IV y
III a.C.). La Edad del Bronce se refiere a culturas del Próximo Oriente
(3200-1100 a.C.) y de Europa (2250-850 a.C.); en ella se desarrollan sociedades
complejas, de “jefaturas”, con relaciones de parentesco jerarquizadas y poderes
centralizados, según el esquema del evolucionismo cultural contemporáneo. La
Edad del Hierro indica la generalización del uso del hierro en armas y
herramientas. La expresión se utiliza
para Europa, desde el siglo VII a.C. hasta la incorporación, en distintas épocas, al Imperio romano (por lo que en el
Mediterráneo es contemporánea a las colonizaciones fenicias, griegas y
cartaginesas); en la Europa nórdica dura
hasta el siglo VI d.C. Se aplica también al África subsahariana (500 a.C.-1800
d.C.); en la Edad del Hierro tardía
(1000-1800) se desarrollaron algunas sociedades estatales (Estado).
[39] CALAHORRA:
Dista de la capital (Logroño) unos 49 km. Su altitud es de 358 metros. Los
gentilicios son: calagurritanos, calahorranos y calahorreños. Capital de La
Rioja Baja, fue la Calagurris Julia romana, importante enclave de los
asentamientos romanos en el valle del Ebro. Entre los restos hallados de la
época romana destacan las ruinas de una villa del siglo I, denominada la
Clínica.
[40] ALFARO:
En 179 a.C. tiene lugar la fundación de Ghracurris. La ciudad que en la
actualidad se llama Alfaro (La Rioja) es fundada por Tiberio Sempronio Graco,
pretor de la Citerior, extendiendo así su área de influencia.
[41] ESTRABÓN
(Amaseia, circa 64 a.C.-?, entre
21-25 d.C.). Geógrafo e historiador griego. De origen aristocrático (descendía
de una noble familia cretense), viajó extensamente por Asia Menor, Egipto, Italia y Grecia. Perdida su obra
histórica, sólo se conservan, con ciertas lagunas, los diecisiete libros de su Geografía, que abarcaba todo el mundo
conocido hasta entonces. Esta monumental
obra, provista de indicaciones históricas y de variadas descripciones, refleja
la nueva realidad política que había establecido el imperio de Augusto tanto en
su concepción universalista como en su valoración positiva de la obra de
romanización de los pueblos que habían quedado al margen de la civilización
griega. Vertida en un estilo llano, la parte informativa sobre Europa, Asia y
África está basada no sólo en sus numerosos viajes, sino también en las fuentes
que le sirvieron para su redacción, especialmente Eratóstenes. En los dos
primeros libros discutió con sus antecesores sobre los elementos matemáticos de
la geografía.
[42] IRÚN:
Distancia de la capital provincial (San Sebastián) unos 20 km. Su altitud es de
5 metros. Sus gentilicios son: iruneses e iruñeses. Oiasso fue durante la antigüedad la ciudad
o civitas portuaria de los vascones, situada en la
desembocadura del río Bidasoa, en el
emplazamiento de la moderna ciudad de Irún en Guipúzcoa, País Vasco (España). Durante
el Imperio romano se
convirtió en un importante centro de comunicaciones y de comercio del norte
de Hispania, perteneciendo a
la provincia Tarraconensis. Desde los
años 1990 estudios
arqueológicos han permitido un mayor conocimiento del contexto y realidad de la
ciudad. Cerca de la ubicación de Oiasso se encuentra el complejo minero
de Arditurri, del cual la
ciudad era la cabeza de su distrito minero, explotado desde época romana y
asociado al puerto de Oiasso, aunque se estima que antes de la llegada de estos
ya se explotaba el yacimiento. La explotación minera fue muy importante, como
así lo atestiguan los restos de las obras de ingeniería existentes. En ellas se
han obtenido plata, hierro, plomo, zinc, fluorita y blenda.
[43] LA
JACETANIA: Comarca del Alto Aragón. Comprende los
valles altopirenaicos de Ansó, Hecho, Canfranc y Tena y las depresiones
longitudinales de la Canal de Berdún,
que a su vez incluye el campo de Jaca y el Valle de Sarrablo. Jaca y Sabiñánigo
son sus principales núcleos urbanos. Estuvo poblada por los jacetanos, en época
romana. Citada por algunos
autores romanos como capital de la región de los iaccetanis o jacetanos, la
conquista romana se produce hacia el año 195 a.C., cuando es ocupada la
capital, Iacca. Cabecera de la región pirenaica peninsular, algunas fuentes
citan que pudo existir una ceca en Jaca y emitir moneda.Durante la etapa
romana, Jaca debió ser una importante plaza, situada estratégicamente entre la
península Ibérica y Francia y punto de paso obligado para cruzar los Pirineos.
[44] SEDETANOS:
Un grupo de población muy importante en la zona del valle del Ebro
son los sedetanos. Para la ubicación de este grupo de población ha sido
decisiva la tesis doctoral de G. Fatás. Hasta entonces (Bosch Gimpera y
García y Bellido entre otros) habían sido incluidos dentro de los edetanos, por
el Bajo Aragón hasta más arriba del Ebro, ignorando la existencia de los
sedetanos. Ahora sabemos que los sedetanos ocupaban las tierras situadas entre
los Montes de Castejón y la Muela, los Monegros hasta la Sierra de Alcubierre,
con los ilergetes al Norte, el río Matarraña que sería el límite con los
ilercavones y por el Sur la línea natural que cambia la divisoria de aguas de
la cuenca del Ebro en la provincia de Teruel.
[45] BURDEOS:
Ciudad de Francia, que es la capital de la región de Aquitania, junto al río
Garona, al fondo del estuario de Gironda. Importante nudo de comunicaciones,
Burdeos ha sido desde la época romana el mercado natural de toda la cuenca
aquitana. Especialmente célebre por sus viñedos, que dan lugar a florecientes
bodegas y a un comercio muy activo. Su puerto, que había tenido un notable
desarrollo durante el dominio inglés (1154-1453) y que adquirió una posición
relevante durante el siglo XVIII con la expansión colonial francesa en América,
ha sido uno de los más importantes de
Francia.
[46] VELAR:
Relativo al velo del paladar. Dícese del fonema que se articula acercando o
tocando el dorso de la lengua al velo del paladar, y de la letra que lo representa: la o y la u son vocales velares; la n ante velar, la j, la g entre vocales o a
principio de palabra, la k, la q ante –ue y –ui, y la c ante –a, -o y –u son consonantes velares.
[47] PALABRA:
Unidad lingüística formada por una serie de sonidos, o fonemas articulados (y
su correspondiente representación gráfica a través de las letras), provista de
significado y de función gramatical;
mediante las palabras el hombre expresa una idea, un concepto, etc. 1. Palabra clave: Vocablo esencial para
la interpretación de un texto, se reconoce por su recurrencia, por aparecer
como núcleo generador de vivencias, afectos, sensaciones…; su importancia se
puede basar en la sonoridad, el valor connotativo o asociativo, la carga
ideológica, etc. 2. Palabra fénix:
Palabra que no tiene ninguna otra que rime en consonante con ella como la misma
“fénix”. 3. Palabra de rima llena:
Palabra en la que la rima consonante comprende el vocablo completo, menos la
consonante (o consonantes) inicial
(boca, roca, loa).
[48] FILOLOGÍA:
Estudio de la lengua a través de los documentos escritos que la dan a conocer.
Y, además, estudio científico de una lengua, particularmente de su parte
gramatical y lexicográfica. La filología intenta reconstruir, con toda la
exactitud posible, la situación real de los pueblos del pasado mediante el
estudio de los documentos escritos que nos han transmitido, examinados a la luz
de los conocimientos que nos proporcionan las fuentes auxiliares de la
historia. El filólogo estudia el lenguaje en cunto vehículo y expresión de la
cultura; por ello ambas tareas coinciden y se superponen para constituir una
nueva ciencia, la etnolingüística. Los primeros filólogos con categoría
científica fueron los alejandrinos, discípulos de los sofistas. En suma, pues,
la filología es la ciencia histórica
que, mediante el estudio formal y crítico
de los documentos escritos, tiende hacia el más completo y más exacto
conocimiento posiblede los textos antiguos y modernos. Analiza la génesis y el
contenido de los testimonios escritos para restituirlos en su autenticidad.
[49] LENGUA
AISLANTE: Se caracteriza porque cada palabra tiene
un único significado. Por ejemplo, el castellano no es una lengua aislante porque la palabra “vinieron” incluye
tres significados: venir, pasado y ellos. El castellano es una lengua
fusionante o flexiva porque los tres significados de “vinieron” están
fusionados en una sola palabra, que es difícil de segmentar. Estas lenguas
pueden ser más sintéticas, como el latín, en que domina la declinación, o más
analíticas, como las lenguas románicas, en que dominan las preposiciones.
[50] MONTES
DE OCA: Es una comarca situada al este de la
provincia de Burgos en la Comunidad Autónoma de Castilla y León. Está limitada
al norte por La Bureba, al sur por la
Demanda, al este por la provincia de La Rioja y al oeste por el Alfoz de
Burgos. Esta comarca tiene dos subcomarcas claramente diferenciadas geográfica,
económica y culturalmente: una la propiamente dicha de Montes de Oca y las
Lomas, sita al margen izquierdo del río Tirón, y la otra subcomarca de
Tirón-Riojilla burgalesa, al margen derecho del río Tirón, que incluye a los
Montes de Ayago. La capital comarcal es Belorado y coincide con su
antiguo partido judicial, con la
excepción de Alcocero.
[51] VALLE
DE MENA: Es un municipio situado en la provincia de Burgos, Comunidad Autónoma
de Castilla y León, comarca de las Merindades y partido judicial de Villarcayo.
Limita
al sur con los municipios burgaleses de Valle de Losa, Junta de Traslaloma y Merindad de Montija; al norte con la
comarca vizcaína de Las Encartaciones; al este con
el alavés Valle de Ayala y al oeste
con el cántabroValle de Soba. En el punto más
noroccidental se encuentra el monte Zalama (1341 msnm). Municipio de gran riqueza monumental
y belleza natural, está formado por 59 pueblos o entidades singulares y 126 núcleos de población, de entre los
cuales Villasana de Mena se alza
como capital del municipio. Aunque pertenece a la comarca de Merindades este
valle se encuentra en la vertiente norte de la cordillera
Cantábrica,
atravesado por el río Cadagua, que tiene su
nacimiento en el pueblo del que toma su nombre el río, y flanqueado al sur por
los montes de La Peña, y al norte por la sierra de Ordunte que da nombre al pantano que en
ella se encuentra. Desde el punto de vista eclesiástico este Valle es parte de
la diócesis de
Santander.
[52] RECONQUISTA:
Período de la historia de España en el que los reinos cristianos fueron
recuperando las tierras que los musulmanes conquistaron a partir de la batalla
de Guadalete (año 711). Sólo quedó fuera del dominio musulmán la región
montañosa cantabroastur, en la que se establecieron los primeros núcleos de
resistencia y donde tuvo lugar la batalla de Covadonga (hacia el 725), en la
que la victoria del rey Pelayo permitió la subsistencia del reino de Asturias.
Éste dio lugar al reino de León, y éste a su vez a los de Portugal y Castilla,
protagonista este último del grueso de la Reconquista, que se desarrolló en
tres fases: hasta el valle del Duero (siglos IX-X), hasta el valle del Tajo
(siglo XI) y hasta el valle del Guadalquivir (siglo XIII). La Reconquista vino
acompañada de la repoblación, verificada en cada fase con un sistema distinto:
prresura, carta puebla y repartimiento, respectivamente. La corona de Aragón,
por su parte, se expandió hacia el S ocupando sucesivamente el valle del Ebro,
Valencia, Murcia y Baleares. Posteriormente, Castilla aspiró a dominar el
estrecho de Gibraltar, como medio de evitar nuevas invasiones africanas
(batalla del Salado, 1340; toma de Algeciras, 1344). La Reconquista finalizó en
1492 con la toma de Granada, bajo el reinado de los Reyes Católicos.
[53] MONASTERIO
DE SANTA MARÍA DE VALPUESTA: Los Cartularios de Valpuesta son una serie de documentos del
siglo XII, algunos de los cuales se remonta al siglo IX, si bien la
autenticidad de algunos de ellos es discutida. Están escritos en un latín muy
tardío que trasluce algunos elementos propios de un dialecto romance hispánico,
que ya se corresponde con las características propias del castellano. El
preámbulo del Estatuto de autonomía de Castilla y León los menciona junto a la Nodicia de Kesos como testimonios
que contienen “las huellas más primitivas del castellano”. En noviembre de
2010, la Real Academia Española avaló los cartularios, escritos en “una lengua latina asaltada por una lengua
viva”, como los primeros documentos en los que aparecen palabras escritas en
castellano, anteriores a las Glosas
Emilianenses.
[54] LENGUAS
ROMANCES: Derivan del latín vulgar, que continuó
hablándose hasta después de la caída del Imperio romano. Las lenguas románicas
son: el rumano, que consta de cuatro
dialectos, entre los que destaca el dacorrumano,
base de la lengua literaria rumana; el dalmático,
lengua hoy extinguida que se habló en las costas de Dalmacia; el retorrománico, grupo de dialectos
hablados en la región alpina, entre los que destaca el romanche, cuarta lengua oficial suiza; el italiano, con muchos dialectos menores; el sardo, grupo de dialectos hablados en Cerdeña, donde también se
habla catalán y genovés; el provenzal,
lengua usada por los trovadores medievales, que consta de cinco grupos
dialectales: provenzal, languedociano, aquitano, auvernés-lemosín,
alpino-delfinés; el francés, con sus dialectos normando, picardo, valón, champanés, lorenés, borgoñón, angevino y franciano; el catalán,
dividido en dos grupos: continental e insular: el español, que tiene como base el castellano,
con sus dialectos divididos en tres grandes grupos: peninsular (leonés, asturiano, navarro-aragonés, castellano,
andaluz, extremeño, canario), judeo-español,
español de América, diferente según
el sustrato indígena y las aportaciones lingüísticas de los emigrantes; el gallego y el portugués,
que proceden de un tronco común, el galaico-portugués.
[55] NODICIA DE KESOS o DOCUMENTO DE KESOS: El texto en
sí es una simple nota de carácter funcional: se trata del inventario de quesos
que hizo el monje despensero en el Monasterio de los santos Justo y Pastor, en
el pueblo de La Rozuela, muy cerca de
León. Está escrito en la parte trasera de un documento de donación datado en el
año 956. Si es un pergamino reutilizado, tendría que haber dejado de tener
valor legal; con este razonamiento propuso Ramón Menéndez Pidal como fecha
posible para la Nodicia el año 980.
[56] SAN
MILLÁN DE LA COGOLLA: El archivo y la biblioteca del
monasterio de Yuso son excepcionalmente ricos en su contenido, con dos
cartularios y más de 300 documentos originales de losd que el más antiguo está
fechado en 759. El Escritorio de San Millán es uno de los más antiguos de
Europa, y fue importante como centro de cultura; muestra de ello es la
magnífica colección de códices que se conservan. Entre los más importantes está
el Códice 60, donde se encuentran las Glosas Emilianenses, algunas de las
primeras palabras en euskera y en navarro-aragonés, confundidas durante décadas
con el castellano primigenio, por lo que San Millán es conocida como la “Cuna
de la Lengua” castellana.
[57] ARAGONÉS:
Dialecto romance, llamado también navarro-aragonés, que, desde los siglos IX al
XIV, fue el común del reino de Aragón, pero a partir del XVI se quedó relegado
al ámbito familiar.
[58] REINO
DE ASTURIAS: Primer reino independiente cristiano
de la península Ibérica formado al iniciarse la Reconquista de los territorios
ocupados por los musulmanes. Se creó en 717 por Pelayo y duró hasta la muerte
de Alfonso III (910), cuando uno de sus hijos
trasladó la capital de Oviedo a León, lo que supuso el final del reino
de Asturias y el comienzo del de León.
[59] LENGUA
ASTUR-LEONESA: Se dice del dialecto romance nacido en
Asturias y León como resultado de la peculiar evolución experimentada allí por
el latín. Hoy subsiste, con variedades regionales y locales desde el O de
Cantabria hasta el de Zamora y Salamanca, con especial vitalidad en Asturias.
[60] MESETA
ESPAÑOLA o MESETA CENTRAL ESPAÑOLA:
Geoestructura que abarca todo el macizo herciniano que constituye gran parte de
la península Ibérica y tiene como límites el macizo Galaico y la cordillera
Cántabra al N, la sierra Morena al S y
el sistema Ibérico al E. En ella se distinguen tres unidades morfológicas, las
altiplanicies interiores (León y Castilla la Vieja, Meseta del norte y Castilla
la Nueva y Extremadura), las sierras interiores (Gata, Estrella, Peña de
Francia, Gredos, Guadarrama, Somosierra y Ayllón), y las sierras marginales
(sierra Morena, montes de León, cordillera Cántabra).
[61] PELAYO
(muerto en Cangas de Onís, en el año 737): Fundador del reino de Asturias, fue
hijo del duque Fáfila, un noble
visigodo. Refugiado con su hermana en Asturias, fue enviado a Córdoba por
Munuza, pero huyó (717) y se hizo fuerte en los Picos de Europa y desde el
monte Auseva alentó la insurrección astur. Aclamado como jefe, llevó a cabo una
campaña victoriosa que le permitió fundar el reino de Asturias. Concretamente,
bajo su mando, los astures vencieron en la batalla de Covadonga (hacia 725),
considerada tradicionalmente el inicio de la Reconquista. Prosiguió la lucha
con su yerno Alfonso, hijo del duque Pedro de Cantabria.
[62] Acerca
de la reconquista puede leerse de José María MÍNGUEZ FERNÁNDEZ, La Reconquista, que se encuentra en la
Col. “Biblioteca de la Historia”, y que ha sido editado por Albor Libros, que
es una marca registrada de Alba Libros S.L. A la visión tradicional y simplista
de que la Reconquista fue la actividad guerrera de los nobles visigodos para
restablecer la unidad política y religiosa, después de la invasión musulmana,
José María Mínguez, catedrático de Historia Medieval, nos presenta una
interesantima reflexión sobre cómo, a través de hechos puntuales de reconquista
y repoblación, se encubren procesos mucho más complejos de orden económico,
social y político.
[63] CARTULARIO:
Libro manuscrito, también llamado becerro
o tumbo, en el que se copiaban
las escrituras de las propiedades y derechos de una institución civil o
eclesiástica.
[64] EUSKERA:
Lengua vasca, hablada por los naturales de
las provincias vascas y por parte de los de Navarra y del territorio
vasco francés. Su origen es objeto de discusión, aunque es evidente que no
pertenece al tronco indoeuropeo. Los dialectos del euskera son: alto-navarro,
vizcaíno, bajo-navarro, guipuzcoano, laburdino, roncalés y suletino. En la
actualidad se intentan unificar en el euskera
batua.
[66] CÁNTABRO,
BRA: Pueblo prerromano que habitaba el N de
la península Ibérica, con centro en la actual Cantabria. Élnicamente
presentaban una fuerte influencia celta. Su organización era tribal con una
acusada estructura matriarcal, y sus formas de subsistencia muy rudimentarias,
por lo que eran seminómadas y se dedicaban al saqueo de los pueblos vecinos.
Poseían poblados fortificados y, junto con los astures, fueron los últimos
pueblos de la Península que se mantuvieron independientes frente a Roma (29-19
a.C.). Su lengua desapareció, aunque nunca fueron totalmente romanizados. En
época visigoda se gobernaban por sus propias asambleas y durante la invasión
musulmana mantuvieron su independencia.
[67] ASTUR:
Antiguo pueblo precelta cuyo territorio se extendía entre los ríos Navia, al O,
y Sella o Astura, al E, y se prolongaba por las llanuras leonesas. Fueron,
junto a los cántabros y vacceos, los últimos en caer bajo la dominación romana
(19 a.C.).

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