Geografía e Historia del País Vasco (III)
Los visigodos y
los francos Con
el colapso de las estructuras imperiales romanas y el
comienzo de las invasiones germánicas, en la zona pirenaica, ante la nueva
situación, se da una reafirmación de lo vasco frente a lo latino. Una unión de
las diferentes tribus vascas en contra de los germanos, que no sólo acarreó el
surgimiento del euskera común para
todos los vascos, sino también una uniformizacion del culto religioso, ya que
las leyendas en torno a Mari, son comunes a un lado y a otro de los
Pirineos. En
el siglo VI d.C., debido a las incursiones visigodas en territorio vascón,
vascones de Euskadi, Navarra, Aragón, Andorra y Cataluña se asientan en las
tierras de la Novempopulania[1] ("Nueve
Pueblos", actual suroeste de Francia), aprovechándose de la debilidad
y caos generado por la guerra entre francos y visigodos a través de la cual la
zona quedó desguarnecida de tropas militares. Extendiendo el euskara común
tardorromano por todo el sudoeste de Francia hasta Burdeos (río Garona) y al
sur hasta la actual frontera franco-española en Lleida. La presencia de
abundantes topónimos éuscaros los podemos encontrar muy al sur de las actuales
fronteras vascas: Al sudoeste por los montes de Oca[2] (Oka
mendiak, óka mendí-ak), La Bureba (Bureba, buréba), Valle de Mena en Burgos, La
Rioja y Soria (Oria, oría). Todas estas tierras fueron posteriormente revasquizadas
en los primeros años de la reconquista, lo que hizo que Castilla en sus
comienzos fuese en gran parte vascoparlante. Aunque zonas como La Rioja o
Burgos fueron hablantes de lengua éuscara, ininterrumpidamente,
desde épocas prerromanas hasta los siglos XV - XVI de nuestra era, en los
que el castellano, después de siglos de bilingüismo, sustituyó al euskara en el
habla de los lugareños. La primera manifestación escrita de la lengua castellana
son los cartularios[3] del
Monasterio de Santa María de Valpuesta (Burgos), estos textos están datados
desde el año 804 hasta el 1200. Son manuscritos que se hicieron como copias de
las escrituras originales de documentos del archivo de la corona, localidades,
obispados, monasterios, iglesias o personas privadas en relación a títulos de
propiedad, privilegios, derechos o documentos de diferente índole. Siendo
utilizadas estas copias en el caso de que las originales se perdieran, para que
de esta forma las diferentes instituciones o personas privadas pudieran acreditar
sus derechos. Cuando en
el s. V cae el Imperio Romano de Occidente podemos afirmar que aún se habla
latín; pero en el s. VI-VIII ya no se habla; en esos años algo ha ocurrido,
pero no podemos fijar la fecha exacta porque cada lengua románica ha seguido su
propia evolución. Los sacerdotes serían los primeros en darse cuenta del
problema. Se predicaba en latín hasta que el pueblo ya no los entendía. Y, poco
a poco, los oradores empiezan a adoptar la lengua del pueblo -así se dice en el
Concilio de Tours en el año 813-. Eso en cuanto a la lengua hablada, porque
para escribir se seguía adoptando el latín que era la lengua de prestigio. Así,
los textos escritos en lenguas románicas son muy posteriores a la aparición de
la lengua hablada. Los primeros documentos latinos que tenemos en los que
se manifiestan formas romances[4] son
documentos jurídicos y documentos eclesiásticos (las Glosas Emilianenses y
Silenses[5] que
son, en palabras de Dámaso Alonso, el primer vagido de la lengua
española). En los siglos IX-X la situación lingüística de la
Península comprendería las siguientes lenguas: mozárabe[6],
gallego, leonés[7],
vasco, navarro-aragonés, castellano y catalán. El castellano rompe la unidad lingüística peninsular,
pero eso no quiere decir que no haya ningún rasgo común con las otras lenguas
hermanas, da soluciones más innovadoras, pero sigue hermanado con las lenguas
vecinas. Así, asume términos del leonés y del riojano, así como del
navarro-aragonés y de los otros idiomas incipientes. Cuando se habla de castellano,
en sus orígenes, quizá deba hablarse de español porque, por ejemplo, las glosas
no son un texto específicamente castellano, sino que, al nacer en la zona de la
Rioja, tienen elementos propios del riojano. En estos primeros
textos escritos en latín aparecen ya ciertas palabras con sonidos claramente
del romance castellano; pero hasta el año 1200 no se podrá encontrar un texto
escrito totalmente en lengua castellana. En estos manuscritos, al igual que en
los de San Millán de la Cogolla[8],
primera manifestación del romance aragonés, aparecen términos vascos. La
presencia de nombres vascos es abundante: Anderkina ("pequeña
señora"), Enneco ("mi pequeño", del que derivaría el nombre
castellano Íñigo), Ozoa ("el lobo", del que derivaría el apellido
castellano Ochoa)... Se utiliza el vasco en expresiones: mie ennaia ("mi
hermano"). Palabras de parentesco: eita ("padre"), ama
("madre"), ennaia ("hermano"), amunnu
("abuela")... Palabras de respeto como Anderazu ("anciana
señora" con el significado de "doña") que la veremos también,
posteriormente, en los textos riojanos del siglo XI. Así como topónimos vascos
de la zona como Margalluli, Yrola, Zopillozi... Es curioso comprobar que diez
siglos después, en las zonas del País Vasco donde la cultura vasca ha sido
asimilada gradualmente por la castellana, se repiten expresiones similares a
las de la Castilla inicial: mi aita ("mi padre"), mi ama ("mi
madre")... Con la expansión hacia el este de los asturianos e
incorporación de lo que posteriormente sería Castilla al Reino de Asturias[9],
muchos colonos asturianos se asentaron en las nuevas tierras conquistadas al
este de Cantabria y norte de Burgos reforzando la latinización de la zona. El
hecho de que las primeras manifestaciones del castellano sean muy similares a
la lengua astur-leonesa, hablada en el reino de León[10], y
que los nombres y apellidos castellanos más castizos sean de origen vasco, hace
pensar a algunos historiadores que la romanización de la zona, antes de la
llegada de los colonos asturianos, era muy escasa y que el copista que realizó
las primeras inscripciones posiblemente no fuera castellano sino asturiano. Hay
que tener en cuenta que todavía en el siglo XI se hablaba vasco en todo el
noreste de la actual provincia de Burgos, hasta el río Arlanzón, a las puertas
de Burgos capital, siendo esta una zona habitada por vascos desde épocas
prerromanas. En el siglo V vemos como es utilizado por los visigodos el
castillo de Tedeja de la localidad burgalesa de Trespaderne como avanzadilla
visigoda en territorio vascón. Este romance castellano inicial de los
cartularios era muy similar al actual dialecto oriental de la lengua
astur-leonesa hablado en la comarca cántabra de Liébana (por ejemplo
pluralizaba el femenino en -es [Salines] como en el astur-leonés; en vez de en
-as [Salinas] como actualmente). El dialecto oriental del astur-leonés posee
una fuerte influencia fonética éuscara que se caracteriza por la pérdida casi
total de las efes iniciales al comienzo de la palabra y conversión de éstas en
hache aspirada, dado que en el euskara no existió hasta la Edad Media el sonido
/ f /; mientras que por el contrario existía una fuerte aspiración al comienzo
de las palabras, lo que causó esa evolución fonética. Esta misma evolución se
puede encontrar también en el dialecto gascón del occitano que surgió de la
romanización de la población de habla vasca de Aquitania. Para explicar este
sustrato vasco del astur-leonés oriental hablado en Cantabria y este de
Asturias existen tres teorías. La primera que considera que lenguas de tipo
vasco eran habladas en toda la mitad norte peninsular desde épocas
prehistóricas. La segunda, que las tribus cántabra y astur que se consideran
comunmente como tribus celtas no eran celtas sino vascas. Y por último la que
considera que este sustrato es fruto de la recolonización autrigona[11] de
las tierras de cántabros y astures posterior a su conquista por
Roma. En
la reconquista[12]
Burgos se convirtió en punto de encuentro tanto de hablantes de astur-leonés
como de aragonés, lo que
incidió en la evolución de su romance. Al avanzar hacia el sur el burgalés se
fundió con el romance hablado por los mozárabes dando forma al actual
castellano, lo que conllevó la introducción de gran cantidad de arabismos en el
habla y la recuperación en muchas palabras de la efe inicial
latina (hebrero>febrero; Hernando>Fernando; hondo>fondo...).
El sustrato
fonético éuscaro (en el que no existen los diptongos ascendentes /je/ y /we/)
ocasionó en el castellano la reducción de la fuerte diptongación en las
antiguas vocales "e" y "o" latinas acentuadas existente en
los romances centrales de la península (astur-leonés y aragonés). Dotar
al español de cinco vocales sin distinción de grados ( /i/, /e/, /a/, /o/ y
/u/). Convirtiéndola así en la única lengua latina con sólo cinco
vocales. La
no existencia del fonema /v/ fricativo labiodental sonoro en la fonética
española, propio de las lenguas que se hablan donde antiguamente se
extendió la civilización franco-cantábrica (gallego,
astur-leonés, castellano, aragonés, gascón, catalán
[exceptuando el valenciano] y occitano[13]),
es otro de los rasgos del sustrato vasco. Este fonema existió en el castellano
antiguo; aunque no en las zonas de Burgos, Cantabria y La Rioja cuya
pronunciación de la /v/ como /b/, con el paso del tiempo,
se generalizó en todos los hablantes del español al ser tomado el
burgalés como lengua castellana
estándar. En
la fonética castellana hay dos fonemas vibrantes: el simple /r/ y el múltiple
/rr/ que se oponen en posición intervocálica: /káro/ y /kárro/; /móro/ y
/mórro/. En posición inicial sólo puede existir la vibrante múltiple. Esta
distribución opositiva tiene su origen en el sustrato vasco y es propia también
de los territorios que abarcaba la antigua civilización franco-cantábrica. La fonética[14]
vasca necesita de una vocal epentética en inicio de palabra ( /a/ ó /e/ ) para
poder pronunciar /rr/. Esta
característica fue propia también del castellano antiguo surgiendo dobletes
léxicos que han estado conviviendo en el habla castellana sin epéntesis[15]
y con epéntesis: ruga/arruga, repentir/arrepentir, rancar/arrancar,
rebatar/arrebatar. Los
vasquismos son abundantes en el léxico del español. Los siguientes apellidos,
por ejemplo, son de origen vasco. Si bien eran muy comunes en la Edad Media
como nombres de pila; actualmente se los conoce más como apellidos: Aznar (
Aznar [asnár]; proveniente del vasco medieval Azenari [asenári;
"zorro"] también documentado como Azeari [aseári; "zorro"]
que a su vez descienden del término latino asinarius ["asno"] )
García ( Gartzia [gartsía]; proveniente del vasco oriental Gartzea [gartsé-a;
"el joven", "el infante "] equivalente al vasco occidental
gazte(a) ) Íñigo ( Eneko [enéko; "mi pequeño [hijo]", proveniente de
Ene [mi] + ko [diminutivo] ] ) Jimeno ( Xemeno [sheméno;"pequeño
hijo", proveniente de Xeme [diminutivo de Seme [séme; hijo] ] + no [
diminutivo] ] ) Lope ( proveniente del latín medieval Lupo y a su vez romanización
del nombre vasco Otsoa [ ochóa; "el lobo" ], conservado este último
también en castellano como apellido [ Ochoa ] ) Sancho ( Antso (áncho);
proveniente del latín sanctius, "santo". Un nombre que, aunque no
tenga origen vasco, fue popularizado en Vasconia y comenzado a utilizar en
otras tierras fuera del ámbito vasco ) Velasco/Belasco/Blasco ( proveniente del
vasco Belasko "pequeño Bela", proveniente a su vez de Bela [
adaptación fonética vasca del nombre visigodo Vigila ] + (s)ko [ diminutivo ] )
Urraco ( Urrako [ urráko; "pequeño Áureo"]; proveniente de Urre [
oro, Áureo ] + ko [ diminutivo ] ). Si bien este nombre es conocido más por su
modalidad femenina, Urraka, que fue nombre de reinas de Navarra, condesas de
Gascuña o reinas de Castilla. La influencia latina introdujo la moda en la
lengua vasca de que un nombre tuviera tanto su forma masculina como femenina,
algo que no existía anteriormente en el euskara. Esta feminización de los
nombres se conseguía sustituyendo la -o final, que en euskara no alude al
genero masculino (no existe género gramatical en las palabras), por una -a. De
esta forma surgirían, por ejemplo, los nombres: Urrako/Urraka, Eneko/Eneka,
Xemeno/Xemena o Belasko/Belaska. Los castellanos, al ser vascos romanizados,
seguirían utilizando estos nombres convirtiéndolos en Urraca, Íñiga, Jimena o
Velasca. La formación de los patronímicos castellanos tiene también origen
vasco. En español no se dice Fernandes como en portugués (sufijo -es) sino
Hernández (forma castellana más castiza) o Fernández (sufijo -ez), dado que en
euskara este tipo de construcción se realiza con el sufijo -itz (proveniente
del genitivo latino -is), que adaptado al castellano se convierte inicialmente
en -iz, y al avanzar hacia el sur en la reconquista se convierte finalmente en
-ez. Del nombre vasco Orti (Fortún), por ejemplo, surge el patronímico Ortitz
(ortíts; Fortúnez), patronímico que también adquirió el castellano con la forma
de Ortiz. El castellano obtuvo, por tanto, este tipo de construcción
directamente del euskara; y no del latín como ocurre en el caso del portugués
(Fernandes) o del dialecto valenciano del catalán (Ferrandis). La adaptación
latina de la construcción vasca de los patronímicos en -iz se popularizaron a
lo largo del siglo XI en todo el tercio norte peninsular, debido al prestigio
de la monarquía pamplonesa que gobernó en esta época desde Galicia hasta el
Mediterráneo catalán, razón por la cual es común localizar, incluso en Galicia,
restos de esta construcción de los apellidos en su toponimia. El riojano
Gonzalo de Berceo[16] (siglo
XIII), uno de los primeros escritores en lengua española utilizaba palabras
vascas como bildur "miedo" para hacer referencia al diablo ("Don
Bildur"), gabe "sin" o "privado de"; o çatico que
viene del vasco zatiko "pedacito". En La Rioja, en el siglo XI, los
tratamientos de respeto son a menudo de origen vasco. Era común utilizar la
palabra vasca aita (padre) con sus variantes acha (aparece escrito como agga),
eita o echa (escrito como egga) para el término "don" o "señor"
castellanos (por ejemplo "Eita Gomiz" es equivalente al actual
"Señor Gómez"). Un uso que daría lugar también a topónimos como el de
Chamartín ("Don Martín" ) o el de Chavela ("Don Vela"). La
forma femenina riojana de eita es anderazo o anderazu (doña o señora)
proveniente del vasco andere (señora) + atzo ("anciana" en euskara
medieval, actualmente se dice atso); como, por ejemplo, Anderazo de Fortes
(Señora de Fuertes) o Anderazo de Clementi (Señora de Clemente) atestiguadas en
los textos. Otras palabras de origen vasco que podemos encontrar en los textos
riojanos son: annaya (equivalente al anaia vasco [el hermano]), ama (madre),
amunna (amuña; equivalente al amuña del euskara occidental [abuela]) o eigiga
(eichicha; equivalente al aitita del euskara occidental [abuelo]) . Las
palabras vascas se utilizaron como título de respeto o de amor y desde allí
pasaron a convertirse en nombres propios (Annaia Ferrero) o incluso
patronímicos (Garcia Annaiaz). Eran comunes sobrenombres como Minaya ("mi
hermano"; este término se encuentra en el "Poema de Mío Cid[17]",
siendo la forma que utilizaba el Cid para dirigirse a su pariente, Álvar Fáñez)
o Miegga (miecha; "mi padre"); o mezclas de nombre vasco (Andre,
"señora") y romance o godo (Goto) que dan lugar a uno nuevo como por
ejemplo Andregoto, un nombre que fue común tanto en La Rioja como en
Aragón, así como en el resto de zonas de habla vasca de la época. En lengua
castellana existen otros préstamos vascos que hacen referencia a prendas de
vestir como: abarca, boina, chistera, chamarra o zamarra. Léxico agrícola:
cencerro, laya o narria. Nombres de animales, minerales y plantas como:
chaparro, garrapata, pizarra, sabandija, sapo o zumaya. Otros ejemplos de
términos de origen vasco: alud, aquelarre, ascua, azcona, baldarra, chabola,
charro, chatarra, chirimbolo, gabarra, izquierda, mochila, nava, órdago,
socarrar o zurrón. Todavía en la época medieval, era usual escuchar euskara: En
el Pirineo catalán, por ejemplo, en el Valle de Arán (en euskara actual haran
[arán; "valle"]) o en Andorra (significa en vasco: "tierra
cubierta de arbustos"). La lengua vasca se habló en pueblos pirenaicos de
Lérida hasta los siglos XII - XIII. Se habló también en Aragón (significa en
vasco: "el lugar del valle") concretamente en pueblos de la provincia
de Huesca y en el occidente de la provincia de Zaragoza hasta el siglo XVIII.
En Huesca capital, la antigua Oska, a partir del año 1349 está atestiguada la
prohibición de la utilización de la lengua que dio nombre a Aragón durante tres
siglos, hasta que finalmente desaparecieron los vascos de ese territorio, fruto
de la imposición de la lengua aragonesa en el área. En la comarca zaragozana de
Las Cinco Villas de Aragón, al sureste de Navarra, se habló euskara
ininterrumpidamente desde épocas prerromanas hasta el siglo XVIII. En dos
pueblos de la zona llamados hoy Sádaba y Sofuentes se han encontrado
inscripciones romanas en las que se leen nombres de persona en euskara. Datos
del siglo XVI y XVII nos hablan también de la condición vascoparlante de Sos
del Rey Católico (en vasco Zauze [pronunciado sáuse]). No, podemos olvidar, en
este sentido, que gran parte de la zona perteneció al obispado de Pamplona
hasta el año 1785 dado su carácter vascófono. Se habló también en la riojana
Nájera que fue capital del Reino de Pamplona-Nájera entre los siglos X y XII,
reyes navarros se encuentran sepultados en el "Panteón de los Reyes"
del monasterio de Santa María la Real de dicha localidad. También se habló en
diferentes municipios de La Rioja hasta el siglo XVI. La primera moneda de un
reino cristiano peninsular fue acuñada en Nájera en el año 1034 y en su reverso
aparece el nombre de Nájera escrito en vasco: Naiara. En pueblos del Béarn
(Francia) fue común escuchar euskara hasta el siglo XVI y se conservó en muchos
de ellos hasta el siglo XIX, ahora sólo se habla en varios pueblos fronterizos
con el País Vasco y muy
reducidamente.
1. La Edad de Piedra
El
término Prehistoria designa el período de la historia humana anterior
a la aparición de la documentación escrita, así como la disciplina que se ocupa
del estudio de la historia de ese período a través de los restos de cultura
material y paleoambientales, es decir, de la arqueología[18] y
ciencias afines. La Prehistoria es por tanto la historia anterior a la
invención de la escritura, así como la finalidad de la Prehistoria en cuanto
disciplina es la misma que la de la historia: el estudio
e interpretación de las sociedades y culturas del pasado. Hay que
tener en cuenta, sin embargo, que la existencia de la Prehistoria
como disciplina independiente es algo propio de algunas tradiciones académicas
(entre ellas la
española). La
delimitación de la Prehistoria en cuanto período histórico es variable en el
tiempo y en el espacio. El límite inferior, que cada vez se retrotrae más, se
encuentra en unos 2,5 millones de años en África oriental, pero en otras zonas
es mucho más reciente. El límite superior señala la aparición de la
escritura en Oriente Próximo hacia el 3200 a.C., pero en otras zonas es muy
posterior. El uso del criterio de la escritura en la
distinción entre Prehistoria e historia es por otra parte problemático. La
Prehistoria es por tanto la historia anterior a la invención de la escritura,
así como la finalidad de la Prehistoria en cuanto disciplina es la misma que la
de la historia: el estudio e interpretación de las sociedades y culturas
del pasado. Hay que tener en cuenta, sin embargo, que la existencia de la
Prehistoria como disciplina independiente es algo propio de algunas tradiciones
académicas (entre ellas la española). En
América, en cambio, el estudio de la Prehistoria se incluye en la
antropología y la arqueología.
La
delimitación de la Prehistoria en cuanto
periodo histórico es variable en el
tiempo y en el espacio. El límite
inferior, que cada vez se retrotrae más, se encuentra en unos 2,5 millones de
años en África oriental, pero en otras zonas es mucho más reciente; el poblamiento de América, por ejemplo, es de hace unos 30.000
años. El límite superior señala la aparición de la escritura en Oriente Próximo
hacia el 3200 a.C., según Elena Sánchez de MMadariaga, pero en otras zonas es
muy posterior, y llega a los siglos XVIII y XIX d.C. para algunas áreas del
África negra y Siberia.
Como hemos
dicho, el uso del criterio de la escritura en la distinción entre Prehistoria e
historia es por otra parte problemático, ya que culturas muy complejas de América o de África, que difícilmente pueden ser consideradas prehistóricas, quedan
técnicamente situadas, bien en la
Prehistoria -o que supone equipararlas a las
sociedades del Neolítico o de la Edad de los Metales-, bien a la
Protohistoria, otro concepto también problemático y que aplica de distintas
formas. Por
otro lado, la arqueología es la disciplina que se ocupa del
estudio de las sociedades y culturas del pasado, de
todos los periodos históricos y áreas geográficas, a partir de los
restos de cultura material, de los datos hallados en el medio natural, así como
de fuentes epigráficas[19],
numismáticas y literarias. Según los períodos, las áreas, las teorías o los
objetivos, se distinguen numerosas arqueologías y especialidades: Arqueología
Prehistórica, Arqueología Clásica, Arqueología Medieval, Arqueología
Industrial, Arqueología de la Muerte, Arqueología Experimental, Arqueología
Marxista, Nueva Arqueología o Arqueología Procesual, Arqueometalurgia,
Arqueozoología, Arqueometría,
etc. En
antropología, el concepto de cultura adquirió un significado aún más amplio que
el que ya tenía aún más amplio y global: todos los aspectos intelectuales,
artísticos, materiales, tecnológicos. Según la definición clásica del
antropólogo E. B. Tylor (1871), cultura[20] es
“aquel todo, complejo, que incluye conocimientos, creencias, artes, moral,
leyes, costumbres y otros hábitos y capacidades adquiridas por el hombre como
miembro de una sociedad”. Tylor era rígidamente evolucionista y concebía la
cultura como algo en estado de progresión constante, pero su idea de la
cultura, una vez desprovista de las connotaciones de progreso unilineal, fue
fundamental en el posterior desarrollo de la noción antropológica de
cultura, que es descriptiva, neutra e inclusiva, y que ha tenido un enorme
impacto en la historiografía y en la conceptualización de la historia
en el siglo XX, especialmente a partir de los años cincuenta, así como en las
ciencias sociales. Tanto cultura como civilización son conceptos muy complejos,
con distintas acepciones y usos a lo largo de su historia, que en parte se
solapan o son equivalentes. No obstante, conviene subrayar que el concepto de
civilización ha tenido fuertes connotaciones etnocéntricas[21]
y teleológicas. Cultura, en cambio, además de haber ampliado su contenido por
su uso en antropología, ha perdido las connotaciones etnocéntricas. En algunas
tradiciones, especialmente en la francesa, se mantiene el uso de “civilización”
con el significado actual de “cultura”, es decir, sin las connotaciones
etnocéntricas, tanto en arqueología como en historia (que usa el método
histórico[22]) y
en otras ciencias sociales. Por otra parte, el uso de civilización en el
sentido, usado tradicionalmente en historia, de complejidad social y de
sofisticación, con frecuencia asociado a la vida urbana y a un alto estadio de
evolución social, tiende a ser sustituido por el de otros conceptos más neutros
(por ejemplo, modernización, procedente de la
sociología). En
definitiva, la Edad de Piedra se desarrolla desde los orígenes del hombre hasta
la aparición del uso de metales; se subdivide en Paleolítico, Mesolítico y
Neolítico. La identificación de edades de los metales concedía gran importancia
a la metalurgia como factor desencadenante de transformaciones socioeconómicas,
una idea que ha pèrdido crédito, por lo que el uso de metales tiende a ser
considerado como un elemento o indicio más de los procesos y cambios sociales y
culturales. En cambio, desde un punto de vista económico, se otorga gran
importancia a las innovaciones y transformaciones en tecnología agraria. La
Edad de Cobre o Calcolítico se aplica de manera genérica a culturas de Oriente
Próximo y Europa (milenios IV y III a.C.). La Edad del Bronce[23] se
refiere a culturas del Próximo Oriente (3200-1100 a.C.) y de Europa (2250-850
a.C.); en ella se desarrollan sociedades complejas, de “jefaturas”, con
relaciones de parentesco jerarquizadas y poderes centralizados, según el
esquema del evolucionismo cultural contemporáneo. La Edad del Hierro indica la
generalización del uso del hierro en armas y herramientas. La expresión se
utiliza para Europa, desde el siglo VII a.C. hasta la incorporación, en
distintas épocas, al Imperio romano (por lo que en el Mediterráneo es
contemporánea a las colonizaciones fenicias, griegas y cartaginesas).
2. El Paleolítico
Los primeros habitantes del País Vasco de los que se
tiene noticia datan del Bajo Paleolítico, hace aproximadamente unos 200.000
años.
He aquí algunos de los vestigios del Paleolítico en el País Vasco:
* La cueva de Ekain
* La cueva de Amalda (Zestoa)
* La gruta de Benta Laperra (Karrantza)
* Las grutas de Isturitze
* Las cuevas de Santimamiñe
* La cueva de Amalda (Zestoa)
* La gruta de Benta Laperra (Karrantza)
* Las grutas de Isturitze
* Las cuevas de Santimamiñe
Así como Axlor en Bizkaia, Lezetxiki en Guipuzkoa,
Aitzabal en Araba, Yacimientos de Urbasa en Nafarroa, Olha en Lapurdi,
Gatzarria en Zuberoa. Y otros
...
Los vestigios humanos en Euskal Herria no
tienen más allá de 150.000 años. El Paleolítico abarca de hace 150.000 años a
6.000 o 5.000 a.C. En ese período la economía se basó en la recolección y la
caza. Sin embargo a lo largo de ese período tan dilatado se produjeron grandes
cambios climáticos y por lo tanto el modo de vida también debió de sufrirlos.
En el Paleolítico Superior se produjeron grandes cambios en la forma de
trabajar el pedernal y el hueso, en la caza y en los inicios de la pesca. El
término Paleolítico deriva del griego, antiguo y piedra. Este término fue
acuñado por J. Lubbock en 1865 para subdividir la Edad de Piedra, que designa
el uso de la piedra tallada, en contraposición a Neolítico, que indica la
aparición de la piedra pulida. El Paleolítico es la fase más larga de la
Prehistoria: abarca desde la aparición de los primeros
representantes del género homo hace unos 2,5 millones de años hasta el final de
la glaciación Würm y el cambio climático del Holoceno hace unos 10.000 años. La
definición y subdivisión del Paleolítico en cuanto fase tecnotipológica en la
periodización arqueológica de la Prehistoria se circunscribe al Viejo Mundo.
Desde un punto de vista económico y social, el Paleolítico se
caracteriza por una economía depredadora y las poblaciones de
cazadores-recolectores. Algunos autores consideran que en los
inicios del Peleolítico Superior (40.000-35.000 a.C.) se produjo un importante
punto de inflexión que se asocia a cambios tecnológicos y aumento de la
eficiencia en las industrias de lascas[24].
Esta “revolución del Paleolítico Superior” se caracteriza por la aparición de
prácticas de caza cooperativas, el incremento de la densidad de población y la
aparición de la variabilidad cultural. Las divisiones culturales ya no son
estrictamente funcionales, sino que aparecen el estilo y el arte; la aparición
de estilos locales en la fabricación de útiles implica la existencia de
tradiciones diversificadas en la transmisión del
saber. Deben
tenerse en cuenta las siguientes
fechas: 1.500.000 Paleolítico
inferior. Homo erectus: hombre de Orce (Granada). Guijarros elaborados y
piezas
bifaciales. 600.000 Yacimiento
de Atapuerca (Burgos). 100.000 Paleolítico
medio. Hombre de Neandertal. Vida en cuevas. Empleo de la piedra tallada
con diversa tipología[25]. 40.000 Paleolítico
superior (dividido en tres periodos: Auriñaciense, Solutrense y
Magdaleniense). Hombre de Cromañón (Homo sapiens). Vida
cavernícola y rituales de carácter mágico. Caza con uso de arco y
flechas. 10.000 Cueva
de Altamira[26].
En Santillana del Mar (Santander). Arte rupestre del Magdaleniense: figuras
policromadas con representación de animales: bisontes, cabras, jabalíes,
etc. Se
llama Hombre de Neandertal al primer fósil humano reconocido como diferente del
hombre actual, que constituye la demostración de que éste es el resultado de
una larga evolución. El hombre de Neandertal es el prototipo de un pueblo que
vivió a comienzos de la última glaciación (entre 80.000 y 35.000 años), en
Europa y en el Próximo Oriente. Es bajo y robusto, y constituye una
subespecie Homo sapiens neanderthalensis, resultado de una
larga : evolución que se inició en Europa hace más de 300.000
años. En otro sentido, el concepto
cazadores-recolectores designa las sociedades de economía predadora, que
obtienen sus recursos de la caza de animales salvajes, de la recolección de
plantas silvestres y ocasionalmente de la pesca. Es un concepto fundamental en
la definición del Paleolítico, cuando toda la población mundial era
cazadora-recolectora. Estas poblaciones fueron quedando relegadas desde el
Neolítico, con la expansión de las sociedades productoras de alimentos que
practicaban la agricultura y la ganadería, pero han perdurado hasta la
actualidad en grupos residuales de aborígenes australianos, bosquimanos[27]
africanos o esquimales. La interpretación de la organización social de los
grupos de cazadores-recolectores en la Prehistoria se basa en la Arqueología y
sobre todo en la Antropología. Eran grupos de unos 30 ó 50 individuos, nómadas
o seminómadas, que habitaban en cuevas, abrigos o cabañas precarias al aire
libre, y que explotaban los recursos naturales de territorios amplios. Según
las teoría del evolucionismo cultural contemporáneo, la forma de sociedad de
los cazadores-recolectores corresponde al primer estadio de desarrollo
sociocultural, el de las sociedades de bandas: sociedades igualitarias, con una
economía de subsistencia en la que las formas de integración siguen
principalmente pautas de reciprocidad, en las que no existe el poder político,
sino formas de liderazgo circunstancial por parte de las personas de mayor
prestigio, y cuya organización social básica es la banda patrilineal (filiación
por línea paterna), exogámica (matrimonio fuera del grupo consanguíneo),
virilocal y patrilocal (residencia de la unidad doméstica según la
residencia masculina). En estas sociedades el parentesco no está
jerarquizado, y tiene más importancia la residencia que la descendencia, por lo
que la patrilocalidad refuerza la cohesión del grupo de cazadores y la exogamia
amplía la red de relaciones de parentesco. Las creencias y ritos de los cazadores-recolectores
prehistóricos han sido asociados al chamanismo[28]. En
cualquier caso, hay que tener en cuenta que la analogía etnográfica puede dar
lugar a extrapolaciones no
fundamentadas. Por
su parte, Mesolítico es un termino introducido por H. Westtropp en 1865, poco
después de que fueran acuñados los de Paleolítico y Neolítico, para designar
una fase intermedia entre esos dos períodos. Su uso se consolidó a principios
del siglo XX, cuando se descubrieron las primeras culturas de
cazadores-recolectores de la época postglacial. Desde los años treinta, la
acuñación del término Epipaleolítico definió el contenido de ambos conceptos.
Ambos se aplican al período comprendido entre el Paleolítico Superior y el Neolítico,
pero Mesolítico se adscribe a los grupos humanos que dan los primeros pasos
hacia la producción de alimentos, en tanto Epipaleolíticos se refiere a los
grupos humanos que continúan con la actividad cazadora-recolectora de finales
del Paleolítico Superior. Debido a que para fijar los límites inferiores del
Neolítico es preciso contar con restos de especies ya modificadas
biológicamente por la domesticación, los procesos de domesticación propiamente
dichos (la ganadería[29])
quedan incluidos en el Mesolítico. No obstante, hay que tener en cuenta que no
todas las tradiciones investigadoras hacen esa distinción rigurosa entre
Mesolítico y Epipaleolítico, por lo que culturas epipaleolíticas en sentido
estricto son a veces denominadas mesolíticas; utilizando así, Mesolítico
designa simplemente el
periodo.
3. El Neolítico
Se
dice Neolítico del período de la cultura prehistórica caracterizado por la
difusión de la agricultura y de la ganadería, por la invención de la cerámica y
del tejido, y por el trabajo de la piedra para obtener instrumentos pulidos que
se unieron a los del Paleolítico. Comenzó en el VII milenio a.C. en el Próximo
Oriente, y hacia el V milenio a.C. en Europa, y finalizó con la Edad del
Bronce. El
Neolítico y el Eneolítico abarcan en Euskal Herria de 5.500 a.C. a 1.000 a.C.
En ese período se produce la transformación de la sociedad cazadora a la
sociedad de los pastores y los agricultores. La rueda y las ciudades también
son creaciones de este tiempo. En los Pirineos se desarrolla una importante
civilización pastoril. Se empiezan autilizar herramientas de metal. Los
dólmenes que se encuentran en tantos lugares de Euskal Herria se construyeron
entonces. Para cuando entraron los indoeuropeos en la vertiente Mediterranea se
había establecido ya la actividad agrícola. Y, adentrándonos en el
Eneolítico, vamos a caracterizar la cultura del Vaso[30]
Campaniforme, que floreció entre 2.500-2000 a.C. Se conoce con este nombre al
fenómeno cultural más importante del pleno Eneolítico, a pesar de convivir con
otros movimientos como el megalitismo o la cultura de las Cuevas. El nombre de
esta cultura deriva de la forma de su cerámica, una especie de campana
invertida. La extensión del Vaso Campaniforme fue enorme, llegando a abarcar
casi toda la Europa del Norte y Central (salvo los países escandinavos) y todo
el mundo mediterráneo (excepto el Egeo y el territorio balcánico). Pese a ello
su origen ha estado sujeto a diversas controversias, aunque en la actualidad la
teoría más aceptada por los investigadores sitúa su origen en el bajo Rin.
Antiguas hipótesis proponían una procedencia orientalizante (concretamente,
Egipto); por otro lado, otros autores apuntaron un posible origen ibérico
debido a la gran cantidad de yacimientos encontrados en la Península, los
cuales han sido datados hacia el segundo milenio antes de nuestra era, en
varios yacimientos del valle del Guadalquivir, señalando específicamente a
cierto cruce de influencias entre la cerámica del último período de la cultura
de las Cuevas como el punto de partida de la nueva cultura.
Como ya se ha citado
anteriormente, la principal característica de esta cultura es la peculiar forma
de su cerámica, independientemente de que el resto de sus industrias alcanzasen
un nivel similar a las de otras culturas anteriores o coetáneas. La forma de
campana invertida que tiene su cerámica cuenta, además, con todo un elenco de
tipos decorativos incisos muy ricos y variados, lo que ha dado pie a muchos
investigadores a pensar en un origen hispano para la cultura más importante del
pleno Eneolítico europeo. Para los seguidores de esta hipótesis, el origen del
vaso campaniforme estaría en una evolución de la zona septentrional de la Cultura de las cuevas, que también utilizaban las
incisiones para decorar su cerámica. Entre los motivos decorativos destacan las
líneas rectas entrecruzadas con paralelas, formando una especie de zig-zag, triángulos ondulados y motivos vegetales
diversos, imitando las formas de las hojas de algunos árboles (acacias,
especialmente). Con todo, el principal motivo decorativo, presente en la inmensa
mayoría de yacimientos de toda Europa, es el denominado línea seguida y puntillado, que corrobora la tesis del
origen hispano de la cultura campaniforme debido a la línea evolutiva seguida
por la cultura de las cuevas (de la que sólo se han conservado restos
cerámicos) y también, en parte, la Cultura de Almería. Algunos investigadores han
destacado el carácter funerario de las vasijas[31]
campaniformes, puesto que se encuentran preferentemente en sepulcros de todo
tipo, megalíticos o no, poblados, cuevas...
Con respecto al resto de
industrias de la cultura campaniforme, la talla lítica y un incipiente trabajo
con el cobre son otras de las características de este tipo de cultura. Con ello
queda claro que la sociedad campaniforme, como otros tipos de cultura en
expansión, conocía el uso de las armas, por lo que los hallazgos de hachas,
puntas de sílex[32]
de flecha y otros elementos es relativamente usual en los
yacimientos. Entre las armas de esta cultura destaca el llamado Puñal de Ciempozuelos, un puñal de hoja triangular con
lengüeta pronunciada que, ocasionalmente, podía llevar, a modo de adorno, un
pequeño engarce de oro entre la empuñadura y el filo. También es frecuente que
los sepulcros funerarios contengan collares[33],
figuras de ídolos estilizadas y brazaletes con diversos tipos decorativos.
La enorme expansión
de la cultura del Vaso Campaniforme, unido al descubrimiento en todos los
yacimientos de armas, ha hecho pensar a muchos investigadores si los fenómenos
culturales relacionados con el Vaso Campaniforme no fueron obra de un pueblo
guerrero y conquistador que sometiese a todos los territorios. A pesar de que
la identificación entre cultura campaniforme y una etnia, raza o pueblo determinado
fue manejada por varios eruditos de principios del siglo XX, lo cierto es que
el estado actual de las investigaciones invita más a pensar que fue el inicio
de los trabajos con metales el que actuó como galvanizador de la corriente
cultural más importante de Europa durante el Pleno Eneolítico. Es decir, la
cada vez más constante búsqueda de técnicas, objetos y el propio metal fue el
nexo de unión de los pueblos del Vaso Campaniforme; en este sentido, cobra más
importancia la hipótesis del origen peninsular de dicha cultura, puesto que el
primer núcleo documentado y datado, el del Guadalquivir, era, casi sin duda, la
mena metálica más importante de toda Europa, desde donde el trabajo incipiente
con los metales comenzaría su enorme expansión. La Edad del Hierro duró desde
1.000 a.C. hasta la llegada de los romanos. Los celtas y los iberos[34] llegan
a Euskal Herria, crean núcleos de población y desarrollan más la agricultura en
la vertiente Mediterránea. Quizá exploraron las minas de hierro de Bizkaia.
Introdujeron el arado. A lo largo del Neolítico hay cambios de
técnicas e industrias (cerámica y pulimento de la piedra), de modos de vida y
subsistencia (agricultura, ganadería y un incipiente urbanismo[35] de
pequeños poblados con chozas agrupadas); también se dan novedades en
iconografía[36] y
ritos funerarios. Estos cambios, que en el Próximo y Medio Oriente se dieron
masivamente y en poco tiempo (la "revolución del Neolítico"), en el
sudoeste de Europa, y por tanto en el País Vasco, se introdujeron a un ritmo
lento y de forma espaciada. Los más importantes yacimientos del Neolítico vasco
están en las cuevas de Areatza, Santimamiñe o Kobaederra en Vizcaya; la cueva
de Marizulo en Guipúzcoa; en Álava, en las cuevas de Fuente Hoz o Montico de
Txarratu; en el caso de Navarra, en Aizpea, Zatoia, Urbasa II, o por ejemplo,
en Abauntz; en la costa labortana, en Muliña, donde se han encontrado picos
mariscadores de gran tamaño. Se suceden el Neolítico antiguo (4.500 a 4.000
a.C.) con mínimas novedades técnicas, el Neolítico pleno o avanzado (4.000 a
3.300 a.C.) en que se amplían aquellas innovaciones y se introduce la ganadería
y el Neolítico final (del 3.300 al inicio del Calcolítico) en que aparece un
ritual funerario megalítico y se expanden la ganadería, la agricultura y el
poblamiento al aire libre. Las cerámicas más antiguas del País Vasco (no
decoradas) proceden de Zatoia (Navarra) y Fuente Hoz (Álava) y se fechan entre
los 4.400 y los 4.000 años a.C; de ese tiempo son, también en el Neolítico
antiguo, fragmentos de vasos cardiales (decorados por impresiones del borde
dentado de la concha del cardium) de Peña Larga (Álava). Vasos decorados con
apliques plásticos o con incisiones aparecen en el Neolítico avanzado de Los
Husos (Álava), Areatza (Vizcaya) y Marizulo (Guipúzcoa). En torno al año 4.000
a.C. los ocupantes de Zatoia cazaban jabalíes y en menor medida ciervos, cabras
montesas, corzos y algunos caballos, bovinos y sarrios. Los de Aizpea
compaginaban la caza de esas especies con la pesca en el vecino río Irati.
Hasta el Neolítico pleno (Fuente Hoz, Abauntz y Marizulo) no aparecen en el
País Vasco animales domésticos: los restos de ganadería son siempre minoría
frente a los de animales salvajes. Sólo en el Neolítico final (Los Husos y
Arenaza) el aprovisionamiento de carne procedente de animales domésticos
superará al que se surte de la caza. Los primeros rebaños son de ovicaprino y
luego los de vacuno y de cerda. Sólo en el Neolítico avanzado aparecen
instrumentos (que abundarían especialmente luego, en el Calcolítico[37])
para el aprovechamiento de recursos vegetales: hojas de silex[38] que
servían para la siega y molinos de mano. En el Neolítico pleno y final se encuentran
hachas y azuelas de piedra pulimentada para el trabajo de madera. La costumbre
del Neolítico de inhumar los cadáveres en el suelo de cuevas (como en Marizulo,
Fuente Hoz y Aizpea) se va sustituyendo, desde fines del Neolítico, por
depositos colectivos en galerías interiores de cuevas (como Kobaederra en
Vizcaya, Gobaederra y Peña Larga en Álava, Urtao II en Guipúzcoa, y La Peña y
Hombres Verdes en Navarra) y, sobre todo, en dólmenes. Los muertos están
dispuestos ordenadamente en el interior de las cámaras funerarias, adornados
con colgantes de hueso y piedra y acompañados de vasijas, armas y otros
utensilios. El catálogo dolménico en el País Vasco, dejando de lado lo tumular,
incluye hoy unos setecientos monumentos, de los cuales casi la mitad se encuentran
en Navarra. El uso de dólmenes se prolongó durante cerca de dos mil años: los
primeros se levantaron en el Neolítico reciente (los más antiguos de la Rioja
alavesa pueden datarse en 3.200 años a.C.), tuvieron su máxima expansión en el
Calcolítico y Bronce Antiguo y algunos seguían utilizándose en el Bronce Pleno,
hasta los 1.500 o 1.300 años a.C. El más grande de los dólmenes vascos es el de
Aizkomendi. Son mayoría los dólmenes de cámara simple (con una sola estancia
principal, de planta cuadrada o poligonal); otros son los de corredor, con una
cámara precedida por un corredor o pasillo (como los monumentos de Artajona en
Navarra, o de San Martín o el Sotillo en La Rioja), y las galerías cubiertas.
En el desarrollo de la metalurgia del sudoeste europeo se han definido tres
etapas: el Calcolítico (Eneolítico, o Edad del Cobre) del 2.500 a 1.800 a.C.;
la Edad del Bronce (antiguo, del 1.800 al 1.500; medio o pleno, del 1.500 al
1.200; y final, en transición a la Edad del Hierro, 1.200 al 900/850 a.C.) y la
Edad del Hierro (a partir de 900 u 850 a.C.). En el Calcolítico y Edad del
Bronce abundan las herramientas, armas y utensilios domésticos de cobre y
bronce: punzones o leznas, hachas de varios tipos (planas, de rebordes, de
talón...), puñales con su base preparada para el enmangue, puntas de
flecha, cuchillos de sílex[39] pulseras,
anillos, cuentas de collar... En el Calcolítico, el martillado de pepitas de
oro produjo alambres o chapitas que sirvieron como joyas: así las de los
dólmenes de Trikuaizti en Guipúzcoa y Sakulo en Navarra. Durante el Neolítico
avanzado y el Calcolítico se van abandonando las cuevas como lugar de
habitación y se construyen cabañas al aire libre. Entre otros sitios de
habitación del Calcolítico y Edad del Bronce destacan las cuevas de Solacueva y
Los Husos en Álava y el abrigo de Monte Aguilar en las Bárdenas de Navarra; y
es amplia la lista de lugares al aire libre con fondos de cabañas y talleres de
industrias líticas (tan interesantes como La Renque en Treviño o los
talleres de Álava y de la Navarra media y Ribera). En el Bronce pleno y final
las cabañas se agrupan y dotan de elementos comunes (como pozos, silos o
murallas). En algunos de los poblados incipientes de Navarra y Álava hay
cerámicas y utensilios metálicos (puñales de remaches, puntas de flecha y
algunos ornamentos de bronce) en los que los arqueólogos ven influencias de la
Meseta, del sur de tierras vascas. La cerámica campaniforme[40] aparece
en los depósitos funerarios del Calcolítico (2.500 a 1.800 a.C.): la de tipo marítimo
y cordado se encuentran en zonas septentrionales del País Vasco (dólmenes de
Pagobakoitza, Gorostiaran y Trikuaizti) y la de tipo continental en varios
dólmenes más próximos al cauce del Ebro (San Martín, Sotillo, Los Llanos...) y
en los sitios de La Renque (Treviño), Tudela y Las Bárdenas (Navarra). En la
excavación de depósitos funerarios en cuevas (Lumentxa en Vizcaya y Urtiaga y
otras en Guipúzcoa, Gobaederra, Las Calaveras y Fuente Hoz en Álava y otras) o
en dólmenes (Aralar [Navarra], Kuartango [Álava], Aizkorri [Guipúzcoa],
Rioja...) se han recogido bastantes restos humanos de la época: la muestra, que
cubre unos dos milenios entre el Neolítico avanzado y el final de la Edad del
Bronce, ha permitido a los antropólogos determinar el predominio de los tipos
de la raza pirenaico-occidental o vasca en la montaña navarra y costa de
Guipúzcoa y Vizcaya y de los mediterráneo-gráciles en las zonas del sur,
existiendo, además, otros grupos minoritarios (paleomorfos, alpinoides...),
restos de viejas etnias o procedentes de países lejanos (como los
dinárico-armenoides del Bronce final de la cueva navarra de Los Hombres
Verdes). La masa peninsular española y portuguesa, actualmente, es
mayoritariamente de tipo mediterráneo. Desde el neolítico[41] se
atisba la presencia de individuos de tipos mediterráneo y alpino en el sur del
País Vasco. Debido a la emigración a tierras vasca de población latina
peninsular, sobre todo a partir del siglo XX, el tipo mediterráneo también es
mayoritario en las grandes urbes vascas. En el caso de Iparralde, sobre todo en
la zona costera, además de individuos de tipo mediterráneo, existen de tipo
alpino (procedentes del centro y este de Francia) y nórdico (procedentes del
norte de Francia) debido a la inmigración latina (actual y pasada) proveniente
del centro, este y norte de Francia. El tipo vasco, por contra, es común en las
zonas rurales del norte de Euskadi, interior de Iparralde y mitad norte de
Navarra, debido a su mayor aislamiento con respecto a las corrientes
inmigratorias. Sin embargo, los vascos del futuro no sólo serán caucásicos.
Desde principios del siglo XXI ha comenzado un intenso proceso de inmigración
procedente de Iberoamérica (amerindios en sus diferentes tipos), del África
central (tipos negros guineano y sudanés), del norte de África (tipos
caucásicos, bereber y sudoriental), del este de Europa (tipos caucásicos
báltico-oriental, nórdico, alpino y dinárico) y sínidos del Asia oriental,
asentándose estos inmigrantes, no sólo en los grandes núcleos urbanos sino también
en zonas rurales, lo que hará que la sociedad vasca futura sea una sociedad
mestiza, multiracial y multicultural. En la transición a la Edad Antigua (o
Protohistoria) hay una Primera (de los 900/850 a los 500/450 a.C.) y una
Segunda Edad del Hierro (desde entonces hasta el desarrollo de la
romanización). Hacia los 1.000 a 900 a.C. se generalizaron en el sudoeste de
Europa innovaciones culturales de origen foráneo: técnicas y decoraciones de la
cerámica y de los objetos metálicos, construcciones, ritos funerarios,
onomástica y toponimia, creencias religiosas y simbología artística. En ellas
se reconocen varias vías de influencia sobre las gentes que entonces poblaban
el País Vasco: la "cultura de Las Cogotas[42]"
de la Meseta, los pueblos célticos[43] del
otro lado del Pirineo y otros grupos de Aragón y Cataluña. Son campesinos que
viven de la agricultura y de la ganadería de vacuno, ovino y cerda. En la
amplia lista de poblados de la Edad del Hierro que hoy conocemos destacan
Arrola y Gastiburu en Vizcaya, Intxur y Buruntza en Guipúzcoa, el alto de la
Cruz de Olaritzu o Berbeia en Álava y la Custodia o el Castillar de Mendabia en
Navarra. Mientras que en zonas de la montaña de Iparralde[44] hay
recintos fortificados ("castillos" o "campos de César" en
la tradición popular) como los de Gazteluzarra de Irisarri o Arhansus. Las
casas se organizan en manzanas y calles; algunos poblados tienen muros,
dispuestos a veces en alineaciones concéntricas separadas por fosos. Hay casas
de planta rectangular y cubierta a una o dos vertientes (de 80 m² de superficie
como media las de La Hoya [Álava] y hasta 110 m² las del Alto de la Cruz
[Navarra] ) y otras de planta circular y cubierta en forma de cono (entre los
20 y 30 m² de superficie en los poblados alaveses de Peñas de Oro y Castillo de
Henaio). Su construcción es muy cuidada, con un podio[45] de
cimentación sobre el que se levantan paredes de piedra o adobe[46] trabadas
con pies de madera y, muchas veces, manteadas de barro, estando dotadas de
bancos, hogares, silos y hornos; las del Alto de la Cruz de Cortes (Navarra)
disponen incluso de despensas y altillos para guardar enseres y de jaulas o
cerradas para animales domésticos. Recipientes mayores para conservar el agua y
el grano, cerámica varia de cocina, pesas de telar, molinos de mano y morillos
forman parte de su mobiliario. Pulseras, fíbulas[47],
broches[48] de
cinturón y botones de cobre o bronce, cajitas cerámicas y vasijas de lujo
(decoradas por escisión, acanaladas o pintadas), algunos idolillos y muñecos de
barro y varias joyas componen el efectivo de uso personal de aquellas gentes.
Los dos cuencos repujados de oro de Axtroki en Bolibar (Guipúzcoa), de los
siglos VIII/VII a.C., son una buena muestra de las artes decorativas de la
época. En la Edad del Hierro se practica de forma generalizada la incineración
de cadáveres, conservándose las cenizas en urnas cerámicas que se depositaban
en un pequeño recinto de losas (cista[49]) o
bajo túmulos de tierra. Las tumbas de incineración se agrupaban en "campos
de urnas[50]"
no lejos de los grandes poblados, como las necrópolis navarras de La
Torraza de Valtierra y La Atalaya de Cortes y la del poblado alavés de La Hoya.
En la zona pirenaica (límite de Guipúzcoa con Navarra y de Navarra con los
territorios de Iparralde), las cenizas del difunto se colocaban bajo un túmulo
de tierra y piedras o en una depresión del suelo enmarcada por un círculo de
piedras o cromlech (baratzak [barátsak]). Dataciones del Carbono 14 de
algunas tumbas de Iparralde muestran su vigencia a lo largo del primer milenio antes
de Cristo; en algún caso seguían en uso muy entrada la Edad Media, como restos
de los rituales de la antigua religión vasca. En la llanada alavesa (Landatxo,
La Teja, El Fuerte, El Batán, Mendizorrotza y Salbatierrabide) hay "hoyos
de incineración" cavados en el suelo: contienen restos de animales,
cerámicas y objetos metálicos de tipos que se datan entre el Bronce final y la
Segunda Edad del Hierro. Del Bronce avanzado son figuras de animales pintados
en rojo en la Peña del Cantero en Etxauri (Navarra) o grabadas en la Peña del
Cuarto en Leartza (Navarra). En el interior de varias cuevas de Álava
(Solacueva, Los Moros en Atauri, Latzaldai y Liziti) hay figuras muy
esquemáticas de cazadores y animales pintadas en negro: se atribuyen a la Edad
del Hierro. En la Segunda Edad del Hierro aparecen vasijas elaboradas a
tomo y -hacia los años 350 a 300 a.C.- las pintadas de estilo celtibérico como
las de La Custodia, Castejón, Leguín y Sansol en Navarra, y La Hoya, en Álava.
Se han hallado aperos de hierro para la labranza y arreos de caballo en los
niveles finales de La Hoya (Álava), en Etxauri (Navarra) y en el poblado tardío
de San Miguel de Atxa (Álava). Esos y otros poblados irán acogiendo la
romanización. El
Eneolítico / Calcolítico es un período prehistórico que constituye la fase de
transición entre el Neolítico y la Edad de Bronce. En esta época se dio la
primera aparición del cobre que, primero forjado y después fundido, fue usado
para puñales, collares,
etc. La
Edad de los Metales. Su fecha de aparición,
duración y contexto varía dependiendo de la región estudiada. El periodo de la
evolución tecnológica de la humanidad caracterizado por el desarrollo de la
metalurgia; comienza antes del V milenio a. C. y acabaría en cada lugar con la
entrada en la Historia, para buena parte de Europa en el I milenio a. C.
-El uso de los metales nace en la Península de Anatolia a partir del 5.000 a.C.
-De allí se difunde a Mesopotamia y Egipto: carecen de yacimientos minerales y se inicia un comercio de metales a través del Mediterráneo, en busca de cobre y estaño.
-Este contacto permite la difusión de su conocimiento y permite el desarrollo cultural de los pueblos que comerciarán con los orientales. El hombre nesecito de elementos fuertes y resistentes que le permitieran una mejor confeccion de sus utensilios y armas ; ello lo encontro al emplear los metales desde, aproximadamente, el año 4 000 a.C. Este nuevo momento en el discurrir de la humnanidad toma, por ello, el nombre de edad de los metales que se divide en : Edad de Cobre , Edad de Bronce y Edad de Hierro “prerromanos, pueblos” es el nombre con que se designa a las poblaciones peninsulares de la segunda mitad del I milenio a.C. Se distribuyeron en tres zonas con diferencias culturales: la región atlántica, más atrasada y habitada por galaicos, cántabros, astures y vasconess, con una cultura constituida a partir de los contactos con las regiones francesa y británica desde la Edad del Bronce, a los que se unieron en la Edad del Hierro otros más intensos con el Mediterráneo y la Meseta; la zona mesetaria, donde se asentaron celtíberos, lusitanos, vacceos y carpetanos, con cultura celta transformada por un proceso de iberización; y, por último, Andalucía y la costa mediterránea, donde las culturas de Tartessos y de los iberos conocieron un mayor desarrollo social urbano. La Edad del Hierro[51] es un período prehistórico en que se difundió el uso de utensilios y armas de hierro. En algunas regiones del Próximo Oriente y de África septentrional, coincidió con un florecimiento cultural y social; en Europa occidental, que corresponde al I milenio a.C. se distinguen dos períodos, el de Hallstatt[52], de unos 500 años de duración y caracterizado por el predominio de las influencias celtas, y el de La Tène[53], que llega hasta la romanización. Sobre la Edad del Hierro en Europa señalaremos lo siguiente: Tradicionalmente se ha asociado el nacimiento de la Edad de Hierro en Europa con la llegada de grupos guerreros denominados hallstáticos desde finales del siglo IX a. C. Aunque recientes investigaciones han aportado nuevos datos que contradicen esta afirmación, puesto que la metalurgia del hierro ya era conocida con anterioridad, como prueban los numerosos objetos que se han encontrado junto a importantes depósitos de bronce. De este modo se puede apreciar que aunque el uso del hierro se extendió rápidamente desde aproximadamente el 750 a. C. asociado a una elite guerrera, en principio no se produjeron cambios sustanciales en los modos de vida propios de los grupos humanos de finales de la Edad del Bronce, como lo demuestra el hecho de que pervivieran muchas de las costumbres de la llamada cultura de los Campos de Urnas.
-El uso de los metales nace en la Península de Anatolia a partir del 5.000 a.C.
-De allí se difunde a Mesopotamia y Egipto: carecen de yacimientos minerales y se inicia un comercio de metales a través del Mediterráneo, en busca de cobre y estaño.
-Este contacto permite la difusión de su conocimiento y permite el desarrollo cultural de los pueblos que comerciarán con los orientales. El hombre nesecito de elementos fuertes y resistentes que le permitieran una mejor confeccion de sus utensilios y armas ; ello lo encontro al emplear los metales desde, aproximadamente, el año 4 000 a.C. Este nuevo momento en el discurrir de la humnanidad toma, por ello, el nombre de edad de los metales que se divide en : Edad de Cobre , Edad de Bronce y Edad de Hierro “prerromanos, pueblos” es el nombre con que se designa a las poblaciones peninsulares de la segunda mitad del I milenio a.C. Se distribuyeron en tres zonas con diferencias culturales: la región atlántica, más atrasada y habitada por galaicos, cántabros, astures y vasconess, con una cultura constituida a partir de los contactos con las regiones francesa y británica desde la Edad del Bronce, a los que se unieron en la Edad del Hierro otros más intensos con el Mediterráneo y la Meseta; la zona mesetaria, donde se asentaron celtíberos, lusitanos, vacceos y carpetanos, con cultura celta transformada por un proceso de iberización; y, por último, Andalucía y la costa mediterránea, donde las culturas de Tartessos y de los iberos conocieron un mayor desarrollo social urbano. La Edad del Hierro[51] es un período prehistórico en que se difundió el uso de utensilios y armas de hierro. En algunas regiones del Próximo Oriente y de África septentrional, coincidió con un florecimiento cultural y social; en Europa occidental, que corresponde al I milenio a.C. se distinguen dos períodos, el de Hallstatt[52], de unos 500 años de duración y caracterizado por el predominio de las influencias celtas, y el de La Tène[53], que llega hasta la romanización. Sobre la Edad del Hierro en Europa señalaremos lo siguiente: Tradicionalmente se ha asociado el nacimiento de la Edad de Hierro en Europa con la llegada de grupos guerreros denominados hallstáticos desde finales del siglo IX a. C. Aunque recientes investigaciones han aportado nuevos datos que contradicen esta afirmación, puesto que la metalurgia del hierro ya era conocida con anterioridad, como prueban los numerosos objetos que se han encontrado junto a importantes depósitos de bronce. De este modo se puede apreciar que aunque el uso del hierro se extendió rápidamente desde aproximadamente el 750 a. C. asociado a una elite guerrera, en principio no se produjeron cambios sustanciales en los modos de vida propios de los grupos humanos de finales de la Edad del Bronce, como lo demuestra el hecho de que pervivieran muchas de las costumbres de la llamada cultura de los Campos de Urnas.
El origen de los grupos
hallstáticos es complejo, ya que no se ha podido determinar con exactitud su
procedencia, aunque por regla general los investigadores han apuntado como
posible lugar de origen las estepas orientales. Parece evidente que la
denominada cultura de Hallstatt marcó el inicio de la primera Edad del Hierro,
como demuestra la presencia de estas sociedades guerreras en el sur de Alemania
y Austria desde fechas muy tempranas. Así dicha cultura ejerció un papel
fundamental en el centro de Europa, ya que se desarrolló aproximadamente desde
Bosnia hasta el Este de Francia y desde el sur de Alemania hasta Cataluña.
Llegados a este punto hay que tener en cuenta que los grupos hallstáticos no
fueron homogéneos, estuvieron formados por diferentes sociedades que a pesar de
que mantuvieron muchos puntos en común, se fueron diferenciando con el paso del
tiempo a medida que se alejaban de sus lugares de origen. Pero estas
diferencias no implican que no podamos encontrar muchos rasgos similares en la
cultura material, como es el caso del rito funerario, que generalmente fue de
inhumación bajo túmulo, donde la necrópolis de Hallstatt destaca por haber dado
nombre a esta cultura; o el caso de los asentamientos que aparecen rodeados de
fuertes sistemas defensivos.
La economía de estas gentes se
basó fundamentalmente en la explotación de los yacimientos de sal gema del
centro europeo, de este modo es posible atestiguar como estas sociedades
mantuvieron contactos frecuentes con las civilizaciones mediterráneas
aproximadamente desde el siglo VII a. C. También se han encontrado pruebas de
que en los primeros estadios de la Edad del Hierro, se produjo la fabricación
de tejidos y sobre todo se desarrolló el curtido de pieles, además de la
elaboración de adornos personales, que fueron depositados generalmente en las
tumbas. Por último habría que destacar que debido a la propia organización
social de la cultura hallstática, fue muy importante la fabricación de armas de
hierro, las cuales fueron un símbolo del poder principesco, sobre las que se
han elaborado gran número de tipologías.
En el siglo V a. C. se produjo la
quiebra del mundo hallstático, posiblemente por problemas de tipo económico,
que repercutieron profundamente en la organización social. De este modo a
mediados del mencionado siglo V a. C. se produjo un cambio importante en la ubicación
de los establecimientos comerciales del centro de Europa, ya que éstos se
trasladaron a la región del medio Rin,
lo cual favoreció el nacimiento de la denominada cultura de La Tene, que ha sido considerado
tradicionalmente como el momento que marcó el inicio de la segunda Edad del
Hierro.
La cultura de La Tene se ubicó en
sus primeras fases en el espacio comprendido entre la región del Marne y
el alto Danubio. Pero hay que señalar que en su
fase de mayor esplendor podemos encontrar a estas gentes, denominados por los
griegos en el siglo V a. C. como Keltoi (celtas), de Norte a Sur, desde las
Islas Británicas hasta la Península Ibérica y de Oeste a Este, desde el océano
Atlántico, al sur de Alemania y Polonia. La
Protohistoria[54],
en sentido estricto, es un periodo en el que no existen testimonios escritos
directos producidos por las culturas estudiadas (o si existen textos y
epigrafías, la escritura no ha podido ser descifrada), pero sobre el que sí se
conservan textos escritos de otras culturas de la época, por lo que se estudia
a partir de los datos arqueológicos y de las fuentes escritas indirectas. El
término se usa de manera ambigua y descriptiva para indicar el
período que se sitúa entre el final de la Prehistoria y el inicio de la época
histórica. Por otra parte, la tradición francesa incluye en la
Protohistoria la Edad de los Metales, contemporánea al uso de la escritura en
Oriente Próximo (e incluso el Neolítico, aunque no haya testimonios escritos
antes del 3200 a.C.). En esta tradición, Protohistoria ha adquirido un sentido
genérico, con un contenido metodológico que indica las diferencias conceptuales
entre el estudio de las culturas de cazadores-recolectores del Paleolítico y el
de las culturas productoras de alimentos del Neolítico y de la Edad de los
Metales.
EDAD ANTIGUA
Las tribus vascas
El
geógrafo griego Estrabón (63 a.C. - 24 d.C.) nos indica la localización de las
siguientes tribus, que, actualmente, con los datos que poseemos, las
consideramos como vascas: aquitanos, autrigones, caristios, várdulos y
vascones. Estas tribus se extendían al norte hasta casi Burdeos, al sur hasta
el río Ebro, al oeste hasta parte del este de Cantabria, y al este, hasta parte
del Aragón noroccidental; aunque gentes de habla vasca se extendían ya por
el Pirineo peninsular hasta Cataluña, al menos desde el siglo III-II a.C. Los
vascones formaron uno de los pueblos prerromanos, que estaban situados entre la
Rioja y Navarra. Mal conocidos, practicaron una economía ganadera y de
agricultura itinerante, con pocos poblados estables. Parte de los vascones
hablaban una lengua celta ya antes de la llegada de los romanos. También hay
bastante acuerdo en que la lengua originaria de los vascones, es decir, una
forma antigua de euskera, no era exclusiva de estos. Como dice Luis Mitxelena:
“Ni todos los vascones eran vascófonos, ni todos los vascófonos eran vascones.”
Desde el I milenio a.C. sufrieron influencias de la Cultura de los Campos de
Urnas y de los íberos, que no alcanzaron a las zonas más
septentrionales, las que, por tanto, conservaron su carácter no indoeuropeo,
manifiesto en la pervivencia del euskera. Se romanizaron poco y mantuvieron una
cierta independencia en la época visigoda[55].
Al
norte, al otro lado de los Pirineos, estaban los Aquitanos, otro pueblo
prerromano, que ocupaba las tierras desde el Pirineo hasta el río
Garona. César afirma expresamente (De bello gallico) que los
aquitanos no eran
celtas y
Estrabón, por su parte, dice que por su lengua y aspecto se parecían más a los
iberos que a los galos (Estrabón seguramente usa aquí el término ibero en
sentido geográfico –habitante de la península ibérica-– y no en sentido
étnico). Los aquitanos hablaban con toda seguridad una lengua emparentada con
el euskera actual, ya que sus nombres de persona y de dioses, conservados en
decenas de inscripciones, son claramente vascos. Las inscripciones con nombres
de dioses y de persona de tipo vasco se concentran en la margen izquierda de la
cabecera del río Garona –hay incluso una en el valle de Arán–, mientras que
escasean en la zona actual de habla vasca. Aparecen nombres masculinos como
Senbeco, Senius, Cison, y femeninos como Andere, Nescato, etc., que se
corresponden perfectamente con apelativos vascos actuales (seme, `hijo´, *seni
`niño´, gizon, `hombre´, andere `mujer´, neskato
`muchacha´). La
tribu de los Aquitanos se extendía por el sudoeste de Francia, al norte hasta
el río Garona (hasta casi Burdeos) y al sudeste hasta los Pirineos en el Valle
de Arán, en la provincia de Lérida. Desde el punto de vista lingüístico, el
aquitano es una antigua lengua no indoeuropea hablada en Aquitania, región
romana de la Galia, claramente relacionada con el vasco. Actualmente se conoce
por el nombre de Aquitania la región francesa entre los Pirineos y el Garona.
La Aquitania que aquí nos interesa excluía Burdeos y Tolosa de Francia, pero
incluía los valles de Arán y de Baztán[56], en
el actual territorio español. El geógrafo griego Estrabón diferenciaba
netamente a los aquitanos de los galos del norte, mencionando precisamente sus
lenguas como signo distintivo, al tiempo que apuntaba las similitudes aquitanas
con los habitantes surpirenaicos. Estrabón († año 25 d.C.) en su
"Geografía": "Los aquitanos son completamente diferentes (de los
demás galos) no sólo lingüística sino corporalmente, y más parecidos a los
íberos que a los galos". Y un poco más adelante: "Para decirlo
claramente: los aquitanos se diferencian de la tribu de los galos en la
constitución corporal y en la lengua, y se parecen más a los íberos". En
estas frases se suele interpretar que más que referirse a los iberos
propiamente dichos, Estrabón se está refiriendo en su comparación
indistintamente a todos los habitantes del sur pirenaico, sobre todo a íberos y
vascos. Los aquitanos no formaban un conjunto compacto, sino que a
su vez estaban divididos en diferentes etnias las más importantes de norte a
sur fueron: Boiates, Vasates, Lactorates, Elusates, Tarusates, Biguerri,
Tarbelli, Auscii, Venarni, Ilurones, Convenæ y Consorani. Una de estas etnias
aquitanas eran los Sibulates documentados también como Sibyllates o Sybillates.
El sufijo -ates servía en latín para denominar a los pueblos; mientras que las
raices sibul- sibyll- o sybill- hacen alusión a la tierra en la que habitaba
este pueblo. Sibul así como el resto de formas fueron las adaptaciones latinas
del topónimo vasco arcaico Zubel, posiblemente con el significado de
"madera negra u oscura". Un topónimo al que con el paso del tiempo se
le añadiría el sufijo vasco -oa con el significado de "tierra o
comarca", existente en otros topónimos vascos (Gipuzkoa, Nafarroa,
Aezkoa...), dando lugar a Zuberoa ("Tierra de la madera negra u
oscura"). La /l/ intervocálica se convertiría en la Edad Media en /r/,
evolución común en la fonética vasca (Zubeloa>Zuberoa; ili>hiri [ciudad];
Alaba>Araba [Álava] ) dando lugar, finalmente, a la actual Zuberoa, que es
una de las regiones que integran el País Vasco. De la romanización de la
población de habla vasca de Aquitania surgiría el actual pueblo gascón y su
lengua latina. En realidad, Aquitania es una región histórica de Francia, que
está comprendida entre los Pirineos, el océano Atlántico y el macizo Central.
Poblada por pueblos de origen ibérico, fue conquistada en 56 a.C.
por los lugartenientes de César y constituyó una de las tres partes de la Galia
romana. Dominada por los visigodos a principios del siglo V, pasó a los francos
en 507. Con la decadencia de los merovingios[57] se
hizo casi independiente para pasar, después de 732, bajo la autoridad de Carlos
Martel y convertirse en reino carolingio en 778, y en ducado en 845.
Tras pasar a la corona de Inglaterra en 1152, volvió a poder de Francia en
1453, con el nombre de ducado de Guyena.
Al
oeste, estaban várdulos y caristios, que seguramente hablaban la misma lengua
que los vascones, o sea, una forma antigua del euskera, aunque no falta quien
piensa que estos pueblos eran de lengua indoeuropea (celta) y que la presencia
actual del euskera en ese territorio se debe a una expansión medieval desde
Navarra.
Los
Autrigones se extendían desde el río Asón de Cantabria hasta el río Nervión en
Bilbao y al sur hasta parte de Álava, La Rioja y Burgos. De su romanización
surgiría el actual pueblo castellano y su lengua latina. Este pueblo prerromano
del norte de la península Ibérica, cuyos límites, al E, estaban situados en las
líneas montañosas de las márgenes derechas de los ríos Asón y Nervión. Su
territorio comprendía la parte oriental de la actual provincia de Santander, el
nordeste de Burgos y la mayor parte de las provincias vascas de Vizcaya y
Álava. La mayor parte de sus asentamientos se encontraba en la región burgalesa
de la Bureba. Su capital era Austraca, que se enclavaba en la
zona de Castrojeriz. Habitaban en una región que recibía el nombre
de Autrigonia[58] o
Austrigonia. Los
Caristios habitan del río Nervión al oeste, hasta el río Deba en Guipúzcoa y al
sur hasta parte de Álava. La irrupción con mayor fuerza del cristianismo en la
antigua Caristia introdujo gran número de palabras latinas, lo que hace que el
euskara hablado hoy en día en sus territorios, el vizcaíno o dialecto
occidental, posea, en comparación con otros dialectos, el mayor porcentaje de
términos de origen latino. Sin lugar a dudas, los caristios constituyeron un
pueblo hispánico primitivo que en la época de la romanización
habitaba en el País Vasco; se extendía por la costa desde el río Deva hasta el
valle del Nervión, en las actuales provincias de Álava y Vizcaya.
Así, pues, este pueblo habitaba una pequeña región del actual País Vasco, entre
los Autrigones al oeste y los Várdulos al este. Son los mismos que los citados
por Plinio como carietes. Los
Várdulos se encontraban al oeste desde el río Deba en Guipúzcoa, hasta parte de
Navarra y al sur hasta parte de Álava. En sus territorios se habla actualmente
el guipuzcoano, también llamado dialecto central del euskara. Posiblemente el
término de origen celta várdulo proceda de la raíz Bar- ("limite",
"extremo", "marca fronteriza" en este caso) por lo que
Vardulia significaría "tierra fronteriza". Esta traducción viene
avalada también por la del actual topónimo Guipúzcoa, que proviene de la raíz
vasca Ipu- ("borde", "límite") al que se le añade el sufijo
-oa que significa "comarca", "tierra"; su unión da lugar a
Ipuzkoa (en el año 1025 d.C. aparece por primera vez escrito este topónimo como
"Ipuçcoa") siendo la /g/ inicial un sonido añadido para facilitar su
pronunciación. La voz Bardulia/Vardulia, con el significado también de
"tierra fronteriza", la veremos reaparecer en la Crónica de Alfonso
III de Asturias[59]
referida a la Castilla Nuclear (inicial) o Vétula (vieja) en el siglo VIII
d.C. La
tribu de los Vascones fue la tribu en la que surgió la base del euskara común.
Los vascones ocupaban toda Navarra, y parte de Alava, Guipúzcoa y La Rioja. Las
ciudades de Kalagorri (latín > Calagurris; castellano > Calahorra;
localidad riojana), Tutera (latín > Tutela; castellano > Tudela;
localidad de la ribera navarra) e Iruñea (latín > Pompaelo; castellano >
Pamplona; capital de Navarra) eran vasconas. El término vascones, que proviene
del celta barskunes, posee la raíz Bhar-s-, bien atestiguada en celta con la
significación de "cumbre", "punta", "follaje",
con lo que el significado de esta palabra podría ser "los
montañeses", "altos" o "altaneros". Comunmente se
suele aceptar como válida la traducción de "los montañeses". El resto
de las tribus, exceptuando los várdulos, no poseen una traducción del nombre de
su tribu que sea aceptada ampliamente. Los vascones componían un pueblo
primitivo de la península Ibérica, descendientes de la población
franco-cantábrico-pirenaica mezclada con elementos celtas. Los vascones estaban
centrados en la actual Navarra y ocupaban parte
de Huesca, de La Rioja y de Gipuzkoa. Tras la rebelión contra
el dominio romano (56 a.C.) fueron relativamente romanizados, pero
vivieron en constante insumisión. Desde fines del siglo VIII se constituyeron
como núcleo independiente en Pamplona.
En una amplia zona alrededor de Pamplona y
Tafalla (Valdorba) abundan los nombres de
pueblo acabados en –ain y alguno en –ano. Estos pueblos parece que fueron
en su origen fincas o explotaciones agrarias y llevaban el nombre de su
propietario, que, en la mayoría de los casos, es romano. Marcalain,
de Marcellus; Amalain y Amillano, de Aemilius;
Paternain, de Paternus, etc., etc.
Que en los primeros siglos de la
era tantos propietarios rurales tuvieran nombre latino es
un claro índice de romanización, pero, por otra parte, estos nombres
de base latina presentan una evolución fonética puramente vasca, es decir, que
han evolucionado hasta su forma actual según las leyes fonéticas del euskera.
Por lo tanto, estos topónimos indican, por un lado, una notable romanización y
un mantenimiento ciertode la lengua vasca entre la población. Hablas de tipo vasco ocupaban al norte de los Pirineos la actual
región de Aquitania, y al sur una amplia zona que podía extenderse desde el
oeste de Bilbao hasta más allá del valle de Arán. Después, la presión del latín
dividió la zona de habla vasca en dos, al este y oeste de Jaca, que fue un
potente centro romanizador. En la mitad occidental el empuje del latín
constriñó al vasco prácticamente al área que ocupa en la actualidad. La
ruralización del Imperio y la tardía cristianización de la zona montañosa salvaron al euskera de una desaparición más que
probable. Con la llegada de los bárbaros los vascos pasaron a ser prácticamente
independientes. En este contexto, el vasco recuperó posiciones perdidas e
incluso se extendió durante unos siglos por tierras de la Rioja Alta y del
norte de Burgos. Durante la Edad Moderna la vitalidad del idioma es notable,
sobre todo en el interior del país, con amplias zonas monolingües. No obstante,
comienzan los primeros síntomas de la regresión característica de los siglos
siguientes. A partir de entonces el área de habla vasca va reduciéndose paulatinamente.
El retroceso afectó en el siglo XVIII a gran parte de la llanada alavesa, y en
el XIX a la Navarra Media, en una regresión que ha alcanzado este siglo a
amplias zona de la Montaña. El origen del nombre de la lengua
vasca, euskara, posiblemente proceda del antiguo verbo vasco *enautsi que
significaba decir y que se conserva en algunas formas de la conjugación
vizcaína del actual verbo esan (decir) como por ejemplo dinosta (diñósta;
"me lo dice"). El verbo *enautsi más
el sufijo -(k)ara [ forma de ] daría lugar a la palabra *enauskara ("forma
de decir", "forma de hablar") que, posteriormente, con el paso
de los siglos, evolucionaría fonéticamente a la actual forma estándar euskara
(*enauskara>*enuskara>euskara) y también a las formas coloquiales arriba
mencionadas.
1. Los romanos
Los
romanos distinguieron claramente la vertiente Mediterránea de la Atlántica. A
la primera le llamaron ager y a la segunda saltus. El ager tenía un gran
interés para ellos. Allí desarrollaron completamente su modelo económico:
producían cereales, aceite y vino, crearon villas y utilizaron esclavos[60] para
el trabajo. En cambio en el saltus no tenían tanto interés para establecerse
permanentemente, salvo donde encontraban recursos mineros (Arditurri en
Oiartzun, Banka, Somorrostro, Ereño) o puntos de interés estratégico para el
comercio (Irun-Hondarribia,
Zarautz-Getaria). En
el año 196 a.C. llegaron los romanos a tierras del País Vasco, con los que los
antiguos vascos vivieron en paz y en cooperación. Solamente se puede encontrar
feroz oposición a la conquista romana en los aquitanos. Cuando los romanos
atacan a los aquitanos, éstos, para pedir ayuda, no se dirigen a los galos,
sino a los habitantes éuscaros del sur pirenaico, que a ellos les resultaban
más próximos al ser culturalmente afines. Sabemos que esta ayuda surpirenaica les
llegó de la mano de caudillos experimentados en la lucha junto a Sertorio y que
entró en acción en Aquitania en el año 56 a.C. contra las legiones de
César. El inicio de la Edad Antigua está señalado por la aparición de la
escritura en Oriente Próximo (3200 a.C.) y sus límites superiores se colocan en
la caída del Imperio romano de Occidente (476), límite que sólo es válido para
Europa Occidental (no lo es para el Imperio romano de Oriente, Bizancio). El
concepto de Edad Antigua se refiere al Viejo Mundo, en especial a las culturas
de Oriente Próximo, Grecia y Roma (por lo que en términos estrictamente
cronológicos es contemporánea a culturas de las Edades del Bronce y del Hierro,
y a la Protohistoria). Algunas tradiciones académicas, como la alemana o la
italiana, han circunscrito desde el siglo XIX la noción de historia antigua a
la Antigüedad clásica (Grecia y Roma). La historia de Egipto (egiptología)
tiende a ser igualmente una especialidad diferenciada en muchas tradiciones
académicas. En las últimas décadas se ha acuñado el concepto de Edad Antigua
tardía, desvinculado de la idea de decadencia asociada a la Edad Media (en
particular a la alta Edad Media), y que se aplica a los siglos
III-IV. El
País Vasco formó parte del Imperio desde antes del cambio de era, mucho antes
que otras provincias como Britannia[61] o
Dacia[62], por
ejemplo, y que a diferencia de esta última mantuvo su antigua cultura ante la
inmensa presión latina. Las tribus vascas se vieron divididas en dos grandes
demarcaciones políticas, por un lado Hispania (autrigones, caristios, várdulos
y vascones) y las Galias (aquitanos) y provincialmente entre la Tarraconense
(Hispania) y la Novempopulania (Galias). La romanización sólo se notó con
intensidad en la zona de Álava, que sufrió las invasiones tanto bárbaras como
musulmanas, provocando las incursiones de los vascones.Tanto los
romanos como las tribus vascas poseían los mismos enemigos comunes, lo que
daría lugar a un buen entendimiento. Mientras los romanos colaboraron con las
tribus vascas en expulsar a los celtas (llegados a tierras pirenaicas a partir
del siglo VIII a.C.), las tribus vascas colaboraron con los romanos en sus
guerras contra los cántabros y astures de origen celta. Se apunta sobre las
Guerras cántabras que los avarigianos, avarinos, orgenomescios, etc., que
ocupan la zona oriental de Asturias y Santander, atacan a los
autrigones y turmogidos, y éstos solicitan el auxilio de Roma. En 29 a.C., los
vacceos[63], cántabros
y astures se unen a la sublevación. Pero, Augusto desembarca en Tarraco y en 26
a.C. ataca a los rebeldes, que se refugian en Aracillum (la actual
Aradillos). Así, pues, aunque en 25 a.C., tiene lugar la
sumisión de los cántabros, se producen nuevos levantamientos en 22 y 19 a.C.,
que son definitivamente aplastados. Como aliadas imperiales que eran las tribus
éuscaras, las zonas que eran conquistadas por los romanos a los celtas o
íberos, eran posteriormente repobladas por grupos humanos de estas tribus
vascas, lo que conllevó una extensión del euskara hacia el sur y afianzamiento
de ésta hacia el este. Un ejemplo de ello, lo tenemos en Aragón, donde los
vascones colaboraron con los romanos en las guerras contra los celtíberos. Una
vez derrotados en el año 72 a.C., la colaboración vascona fue recompensada por
los romanos con la jurisdicción sobre amplios territorios del Aragón
occidental. Estos territorios, al sur, llegaban a 15 km de Salduba, la que
después de su conquista sería llamada por los romanos como Cæsar Augusta, la
actual
Zaragoza. El
poblado romano de Forua está ubicado sobre la colina de Elexalde, en su ladera
meridional. Se trata del yacimiento romano más importante de Bizcaia, tanto por
su extensión como por su estado de conservación, y estuvo ocupado entre los
siglos I y V d.C. Este yacimiento fue descubierto en 1982 tras el hallazgo de
dos epígrafes latinos. Durante este tiempo, los arqueólogos han encontrado
vestigios de una civilización anterior. Se han localizado hasta nueve
estructuras romanas diferentes (la mayor parte son restos de talleres y hornos
metalúrgicos) que denotan distintas fases dentro del período romano. Asimismo,
también han descubierto restos de diversos objetos construidos en cerámica,
hierro y vidrio. El yacimiento tiene una superficie de 60.000 m2 y está
situado en plena Reserva de la Biosfera de Urdaibai, un lugar estratégico pues
antiguamente propiciaba los intercambios comerciales con otros núcleos costeros
del Cantábrico y de la costa de
Aquitania. Los
romanos llegan a la Península en 218 a.C. Evocando
su tratado de amistad, Roma declara la guerra a Cartago, lo que
inicia la segunda guerra púnica. En 206 a.C. tiene lugar la
fundación de Itálica. Localizada en el actual municipio de Santiponce, muy
próxima a Sevilla, fue fundada por Escipión. En ella nacerán los emperadores
romanos Adriano y Trajano. El 179 a.C. acontece el fin de la primera guerra
celtíbera. Las sublevaciones de los distintos pueblos indígenas (indigetes[64],
turdetanos, celtíberos, etc.) se suceden, pero los romanos adoptan duras
medidas represoras para sofocarlas. Después de la toma de Jaca[65],
capital de los jacetanos, en el año 194 a.C., comienza la primera guerra
celtíbera (181 a.C.), conflicto al que se pone fin momentáneamente con la firma
de un pacto entre Tiberio Sempronio Graco, pretor de la Citerior, y los
celtíberos, que han sido derrotados por éste, iniciando un periodo de relativa
estabilidad. En 179 a.C. se procede a la fundación de Ghracurris. La ciudad que
en la actualidad se llama Alfaro (La Rioja) es fundada por Tiberio Sempronio
Graco, pretor de la Citerior, extendiendo así su área de influencia. En 152
a.C. tiene lugar la fundación de Corduba (Córdoba). En 102 a.C. se asiste a la
fundación de Colenda (Cuéllar). Su creación fue promovida por Mario, cónsul de Roma,
para asentar a los celtíberos aliados de Roma. En 29 a.C. se registran las
guerras cántabro-astures. La lucha se prolongará hasta el año 19 a.C. El propio
Augusto, emperador de Roma, acude a la Península para dirigir la guerra,
instalándose en Tarraco (Tarragona). Regresa a Roma, pero deja la dirección de
la batalla en manos de su yerno, Agripa, que finalmente vence a los
indígenas. Hispania queda
pacificada. Pueblos
prerromanos es el nombre con que se designa a las poblaciones peninsulares de
la segunda mitad del I milenio a.C. Se distribuyeron en tres zonas con
diferencias culturales: la región atlántica, más atrasada y habitada por
galaicos, cántabros, astures y vascones, con una cultura constituida a partir de
los contactos con las regiones francesa y británica desde la Edad del Bronce, a
los que se unieron en la Edad del Hierro otros más intensos con el Mediterráneo
y la Meseta; la zona mesetaria, donde se asentaron celtíberos, lusitanos[66],
vacceos y carpetanos, con cultura celta transformada por un proceso
de iberización; y, por último, Andalucía y la costa mediterránea,
donde las culturas de Tartessos y de los iberos conocieron un mayor desarrollo
social urbano. En
torno a las divisiones romanas de Hispania señalaremos que en época republicana
(197 a.C.) Hispania quedó dividida en dos provincias: Ulterior, que ocupó el
sur y el oeste, y Citerior, que abarcaba Levante y el valle del Ebro,
ampliándose después hasta el cantábrico oriental. Ambas eran gobernadas por
magistrados elegidos anualmente, que reunían poderes militares, fiscales y
judiciales. Con el Imperio, las provincias -que antes habían tenido un sentido
esencialmente militar y unas fronteras imprecisas- adquirieron un marcado
carácter administrativo. Este cambio tuvo su origen en tres factores: la
creciente presencia de ciudadanos itálicos y romanos, que requirió una mayor
regulación jurídica y administrativa de las relaciones sociales; el aumento
territorial de las provincias por las sucesivas conquistas que exigía una mayor
organización para recaudar impuestos; y, por último, un plan sistemático,
inexistente hasta entonces, de utilizar la administración como forma de
consolidar el control imperial de Roma sobre unos territorios cada vez mayores.
En el 13 a.C. Augusto dividió en dos la Ulterior, con la Bética[67], más
romanizada y urbana, frente a la Lusitania[10], más atrasada, y añadió todo el
norte del Duero a la Diterior o Tarraconense, que pasó a controlar
todos los distritos mineros. A la Bética le asignó el rango de provincia
“senatorial” -con ausencia de tropas militares y dirección del Senado- y a las
otras dos el de “imperial” -dirigidas por el emperador y con presencia de
tropas-. La división no varió hasta el siglo III, cuando Diocleciano redujo el
tamaño de las provincias, aproximándolo al de los conventus a
fin de reforzar el poder central evitando unidades de gran tamaño. Hacia el 280
la Tarraconense se dividió en la Cartaginense y la Gallaecia, que, de fontera
imprecisa, abarcaba el
noroeste. Fue
tal el grado de sintonía debido al respeto de los romanos a las diferentes
tribus vascas y sus territorios, que, incluso, hubo vascos enrolados en las
legiones romanas en sus guerras contra los britanos. Unas guerras acaecidas en
lo que hoy en día es conocido con el nombre de Gran Bretaña. Habiendo sido
encontradas lápidas mortuorias de la época romana, con nombres eusquéricos,
cerca de Londres, antigua Londinium romana. A través de esta buena relación se
asentarían colonos romanos al sur de las tierras de estas tribus y en zonas
mineras como las de Somorrostro en Autrigonia (Vizcaya) o en las llanadas de
Aquitania, lo que daría lugar a las colonias romanas de la Novempopulania
(nueve pueblos), en lo que hoy en día se conoce como Gascuña. Unos
asentamientos que darían lugar siglos después al surgimiento de las lenguas y
pueblos latinos de Castilla y Gascuña, fruto de la romanización de la población
vasca. El término colonia deriva de colere, cultivar en latín,
término que en origen designaba el establecimiento de ciudadanos en un
territorio conquistado por Roma para su explotación agrícola,
colonias que tenían también fines militares. Colonia y colonización se utilizan
de manera genérica para indicar las conquistas y ocupaciones de territorios. Se
aplican a la Antigüedad (colonizaciones fenicia, griega y romana), por lo que
refieren fenómenos muy diversos en sus especificidades históricas, de una
importancia crucial en la historia europea y mundial. Las colonias de
poblamiento implicaban el desplazamiento forzoso de las poblaciones
autóctonas y su sustitución por emigrantes del país colonizador, así como el
sometimiento de esas poblaciones, que quedaban relegadas en ciertas zonas o a
las que se utilizaba como mano de obra servil. Tradicionalmente para explicar
la pervivencia del euskara se ha considerado a los vascos como un pueblo
primitivo, aislado secularmente del resto de los pueblos que le rodeaban y que
no participó de la civilización romana, por ser una tierra de bajo interés
económico[68] para
el Imperio Romano. Los hallazgos arqueólogicos en tierras vascas continuamente
desmienten estas teorías, dado que demuestran que la romanización, en todos los
aspectos, fue muy superior a otras tierras de la Romania. Aunque esta
romanización fue más notable al sur de las tribus vascas, en las zonas costeras
y en la Aquitania. La romanización es la acción y efecto de romanizar o
romanizarse; se aplica especialmente al proceso de asimilación de la
civilización romana por los pobladores de la Iberia, tras la conquista de ésta
por Roma. Si pervivió la cultura vasca, fue por la colaboración, buen
entendimiento y alianza de las tribus vascas con los romanos, no por un
aislamiento que nunca existió. Si bien ayudó a esta supervivencia el que
tardiamente se desarrollara el Mare Externum ("Mar Exterior"; Océano
Atlántico) como zona económica de interés para el Imperio, lo que posibilitó
que la zona vasca quedara al margen de los intensos flujos migratorios que se
dieron en otras zonas de la península o en Aquitania (por su alto interés
agrícola). En la Roma antigua, el colono era en sus orígenes un campesino
libre, generalmente arrendatario. En el bajo Imperio, colono designó al
campesino que, aunque era jurídicamente libre en cuanto persona, quedó adscrito
forzosa y hereditariamente a la tierra, ya fuese por imposibilidad de pagar sus
deudas, para que no abandonase el cultivo y pagase los tributos, o
por otras razones. Se configuró así la institución del “colonato”, reconocida
legalmente con las reformas de Diocleciano a finales del siglo III.
La tierra se vendía con sus colonos, y los hijos de éstos estaban obligados a
seguir el oficio de sus padres, al igual que ocurrió con otros oficios en el
Bajo Imperio. En las tierras vascas hubo minas, por ejemplo, en Arditurri
(Oiartzun, Guipúzcoa), Banka (Baja Navarra), Lantz (Navarra), Eskoriatza
(Guipúzcoa) o en Somorrostro (Vizcaya) donde se extrajeron minerales (hierro,
plata...) para exportarlos a diferentes partes del Imperio Romano; producción
de cerámica en Pamplona (Navarra) o en Donazaharre (Saint-Jean-Le-Vieux; Baja
Navarra); producción de vino en Falces y en Funes (Navarra); industria de
salazón en la Getaria guipuzcoana y también en la labortana (topónimo
proveniente del latín Cetaria, "salazón"); termas romanas en Fitero
(Navarra); calzadas que unían las principales ciudades vascas con Roma; puertos
en la costa vasca como Oiasso (Irún, Guipúzcoa) que comunicaban con cualquier
parte del Imperio. Aún estaban lejos las carestías[69] que
asolarían el Imperio. Otro ejemplo de esta falta de aislamiento y por contra,
del comercio existente, se encuentra en el hallazgo de diversas monedas
acuñadas en tierras vasconas por la administración romana, ya desde los
primeros años de su dominación, y que han sido encontradas en diferentes partes
de la geografía vasca (como, por ejemplo, el denario[70] vascón
que es datado en la segunda mitad del siglo II a.C.). Anverso: Cabeza masculina
barbada a derecha. Peinado con rizos de arcos pequeños juntos. Detrás la
leyenda Benkota en escritura ibérica (población vascona de localización
incierta). Esta escritura era utilizada por gran parte de los pueblos de la
península ibérica. Aunque de origen tartesio, fue utilizada mayoritariamente
para escribir textos en íbero. Siendo el íbero, posiblemente, lingua franca
peninsular para muchos pueblos prerromanos antes de la llegada de los latinos.
En menor medida, como en esta moneda, también se utilizó la lengua celtíbera
para escribir con caracteres ibéricos, dado que en esta zona el celta era la
lingua franca. De ahí que las tribus vascas hayan pasado a la historia por su
nombre celta y no por su nombre vasco. Reverso: Jinete con espada a derecha.
Debajo leyenda Baskunes (Vascones) en escritura
ibérica. La palabra clase deriva del latín classis,
término usado en la Roma antigua para clasificar grupos sociales con fines
impositivos sobre la propiedad. Uno de los principales hallazgos arqueológicos
de (la arqueología, como ya hemos dicho, usa para hacer dataciones la
dendrocronología[71] y
el C 14[72])
esta época, y que vuelve a rebatir las teorías de la pervivencia del euskara
por falta de romanización, ha sido el reciente descubrimiento del puerto romano
de Oiasso (u Oiarso), en la actual Irún. Irún se encuentra en la región de
Guipúzcoa, el territorio en donde se conserva la cultura vasca con más fuerza.
En esta localidad ha aparecido la estructura de madera del muelle y el varadero
de la ciudad de Oiasso. Además, cerca de una necrópolis ya conocida, han
aparecido unas termas; otras prospecciones dibujan un núcleo urbano de 12 a 15
hectáreas, con una planta reticular, en donde había almacenes, tiendas y
talleres. Se cree que también poseía un foro y un teatro[73].
Oiasso era la base comercial de la rutas marítimas desde la que partía la
distribución de mercancías hacia el interior, al valle del Ebro y a la gran
calzada romana XXXIV, la Asturica Augusta (Astorga, León) - Burdigala (Burdeos,
Aquitania). Hasta Oiasso llegaba también la calzada que partía de Tarraco
(Tarragona), a través de Ilerda (Lérida) y Osca (Huesca). Las ánforas[74] halladas
en Oiasso demuestran que, incluso al final del Imperio Romano, el aceite y el
vino de Bizancio (la actual Estambul turca) llegaban regularmente a los puertos
atlánticos. Oiasso, además de dedicarse al comercio marítimo y ser uno de los
principales puertos del Mare Externum, se dedicaba también a la minería. En las
peñas de Aia han localizado tres kilómetros de galerías romanas junto a las
explotaciones modernas, unas minas que se dedicaban a la extracción de plata.
El hallazgo de galerías de drenaje, notable ejemplo de ingeniería hidráulica
romana, indica que había detrás toda una estructura administrativa. Al respecto
de esclavo, el pensamiento jurídico romano estableció una nítida distinción
entre los hombres libres o personas jurídicamente capaces y los que no eran
considerados personas o sujetos de derechos, sino meras cosas u
objetos de derecho, sometidos a la potestad de otros. Con o sin una norma legal
tan clara, la esclavitud es una institución que ha existido en
numerosas culturas en todos los periodos históricos. Con frecuencia los
esclavos eran cautivos de guerra, pertenecientes a otros grupos étnicos.
Constituían una mano de obra forzada, de propiedad privada o pública, más o
menos cualificada, que podía ser empleada en el servicio doméstico, en las
minas, en los latifundios[75],
etc. Las condiciones concretas y formas de manumisión eran muy variables.
LA
EDAD MEDIA
1. Los visigodos y los francos
En la decadencia del Imperio Romano surge el vacío de
poder y las razzias[76] de
los pueblos germanos. En el año 409 d.C. los alanos, vándalos y suevos penetran
en la península ibérica a través de los Pirineos. En concreto, los alanos
constituyeron una de las principales tribus sármatas. Establecidos entre el
Caspio, el mar de Azov y el Cáucaso, fueron expulsados por los hunos en el
siglo IV; se asentaron en la actual Hungría y fueron penetrando en el Imperio
hasta que invadieron la Galia junto a los suevos (406). Parte de ellos, unidos
a los suevos y a los vándalos, cruzaron los Pirineos (409) y se establecieron
como federados en la Lusitania y la Cartaginense; en 418 fueron aniquilados por
el rey visigodo Walia, y los supervivientes, unidos a Genserico, se dirigieron
a África (439). Desaparecieron en el curso de los siglos V-VI, exterminados o
asimilados por otros pueblos. Por su parte, el reino de los Suevos[77] fue
una entidad política de la antigua Gallaecia, que perduró entre 411 y 585. En
411 el suevo Hermenerico, gracias a la debilidad de Roma, se acantonó en la
Gallaecia y consolidó su reino al vencer a los hispanogalaicos (431). Las
derrotas de Andecas en Oporto y Braga (585) a manos de Leovigildo determinaron
el fin del Estado suevo, que fue anexionado al reino visigodo. Por otro lado,
los vándalos formaron un pueblo germánico oriental que habitaba en las costas
del mar Báltico. Bajo la presión de los godos se trasladaron hacia Silesia y
luego a la Dacia. Los hunos y las difíciles condiciones económicas los
empujaron a la Nórica y a Retia, donde se pusieron al servicio del Imperio romano.
Pero muy pronto (406) se trasladaron a Occidente, cruzaron el Rin por Maguncia
y permaneciendo en la Galia, que fue saqueada hasta 409, año en el que cruzaron
los Pirineos y penetraron en la península Ibérica. En 455 llegaron a Roma, que
fue saqueada y semidestruida. El reino de los vándalos duró hasta 533, cuando
fueron derrotados por el bizantino[78] Belisario. Sin
embargo, en el 418 los visigodos se asientan en Aquitania. El
visigodo es un pueblo germánico que constituyó una de las grandes ramas de los
godos (la otra fue la de los ostrogodos). A cambio de sus servicios militares
recibieron casi la mitad de las tierras cultivables del territorio
(419-431). La caída del Imperio de Occidente (476), convirtió al
visigodo Eurico en rey de visigodos y romanos, permitiéndole expandirse por las
Galias y toda Hispania. En el 476 se da fin al Imperio Romano de
Occidente. En el 481 los visigodos ocupan Pamplona y otras ciudades vasconas y
de la provincia Tarraconense. En las ciudades vasconas dominan esencialmente la
política los vasco-romanos medianamente romanizados. Los merovingios
constituyeron la dinastía de los primeros reyes francos salios, instaurada por
Meroveo (448). En el siglo VII las continuas luchas entre las varias ramas de
la familia favorecieron el poder de los maestros de palacio, hasta que, en 751,
la definitiva deposición del trono de Childerico III por parte de Pipino el
Breve dio por terminado el período merovingio y señaló el comienzo del poder de
los carolingios. La expansión franca a lo largo del occidente europeo comenzó
en el año 486 en el que se dieron por concluidas las últimas posesiones romanas
en Galia, al derrotar Clodoveo a Siagrio en Soissons. En el año 506, los
francos llevaron campañas en contra de los alamanes, siendo éstos derrotados en
Tolbiac. Se dice franco del pueblo germánico que, después del siglo III, tras
atravesar el Rin, combatió contra los romanos. En 406, expulsados por los
vándalos, suevos y alanos, los francos comenzaron a pasar el Rin
hasta conquistar casi toda la Galia. Fueron unificados por Clodoveo (481-511).
En el 507 los francos derrotaron a los visigodos en Vouillé dando fin al reino visigodo
de Tolosa[79],
con lo que los visigodos se centraron solamente en la península
ibérica. Siendo el pueblo germano más romanizado, su relación con
Roma fue tumultuosa, alternando la firma de varios foedus con
enfrentamientos, como los que culminaron con el saqueo de Roma en el 410.
Asentados en el sur de la Galia por el foedus del 418,
acabaron formando un reino con capital en Tolosa (Toulouse) e
intensificaron su presencia en la Península. Derrotados, como hemos dicho, por
los francos en el 507, abandonaron la Galia salvo el sureste (Septimania[80]), y
se asentaron definitivamente en Hispania. El nuevo reino, con capital en Toledo,
giró en torno a la Meseta, lejos de las zonas de predominio hispanorromano[81]. En
el 531 conquistaron el reino de los turingios[82] y
en el 534 sometieron el reino de los burgundios[83].
Consecuencia de todo ello fue la creación, bajo Clotario I, del Regnum
Francorum o Reino de los Francos que se extendía desde la Mancha hasta el
Danubio medio y desde el Saale hasta, teóricamente, los Pirineos. Teóricamente
porque Aquitania y Vasconia constituyeron siempre para los francos y los
visigodos un auténtico quebradero de cabeza que ni el propio Carlomagno, que
poseyó el ejército más poderoso de la época, pudo solucionar a su
gusto. Las relaciones de los vascones con los visigodos y los
francos no fueron buenas, las guerras se sucedieron ininterrumpidamente durante
tres siglos. Fueron continuos los intentos infructuosos de cada uno de los
reyes visigodos de someter a los vascones, siendo prueba de esta incapacidad de
conquistar Vasconia las abundantes referencias en las crónicas al sometimiento
de los vascones por parte de cada uno de los reyes visigodos, lo que denota que
nunca pudieron someterlos. Entre otras referencias, por ejemplo, la que hace
alusión al rey suevo Requiario (448-456) que aliado con los visigodos atacan
Vasconia, "Vasconias depraedatur" (devasta las Vasconias); en la del
reinado del visigodo Suintila (621-631), "Vascones devicit" (derrotó
a los vascones), o en el reinado de Wamba (672-680) en la que Vasconia apoya
con tropas la rebelión del visigodo Paulo en la Septimania visigoda (región
antigua de la Galia que comprendía la Cataluña Norte y territorios más al
norte) y el ejército vascón aprovecha la situación para conquistar territorios
visigodos en Cantabria: "prius feroces Vascones in finibus Cantabrie
perdomuit" (primero sometió a los fieros vascones, en los confines de
Cantabria). Los Concilios de Toledo[84] fueron
reuniones eclesiásticas celebradas bajo la monarquía visigoda. Mostraron la
vinculación entre política y religión católica tanto por sus
componentes -ya que, junto a los obispos, asistían nobles y los reyes, que los
convocaban y dictaban el orden del día-, como por las disposiciones que de
ellos emanaban, religiosas y políticas. De los dieciocho concilios habidos,
destacaron: el III (589), en que el rey Recaredo abandonó el
arrianismo, que fue condenado, y se convirtió al catolicismo; el IV (633),
por fortalecer el papel de la nobleza y el clero al
proclamar la monarquía electiva e impedir que los reyes pudiesen confiscar
bienes de los nobles; el V (636), que estableció la excomunión
para quienes se rebelasen contra el rey y usurpasen el trono; y el VIII (653),
que endureció la política contra los judíos. Sorprende visto desde la
perspectiva territorial reducida de los vascos en la actualidad la incapacidad
secular de los visigodos de conquistar Vasconia. Se ha de tener en cuenta que
en aquella época, los vascones, que era como se llamaba en esta época a los
vascos, se extendían por toda la zona pirenaica hasta Andorra ("tierra
cubierta de arbustos" en lengua vasca) y al norte hasta el río Garona
(zona media de Francia), es decir, que los vascos abarcaban nueve veces más
territorios que hoy en día; y además poseían un ejército numeroso y bien
preparado militarmente, siendo su principal enemigo los francos. De hecho
cuando los árabes invadieron la península (711), encontrándose el rey visigodo
Rodrigo luchando de nuevo contra los vascones, había fortificaciones vasconas
en el río Loira (cerca de París, extremo norte de Francia) para defender los
territorios de la alianza vasco-aquitana de las continuas incursiones francas,
unas incursiones que, décadas después, serían comandadas por el franco
Carlomagno y acabarían arrasando el Ducado de Vasconia, vengando, de esta
manera, la muerte de su sobrino Roldán en la batalla de Roncesvalles (Navarra),
en la que el ejército vascón derrotó al ejército de Carlomagno. Los
antecedentes de la batalla de Roncesvalles (778) se hallan en la intervención
del mencionado Carlomagno en la Península, parece que llamado por los muladíes[85] de
Zaragoza que le ofrecieron la ciudad a cambio de apoyo en su lucha contra el
emirato de Córdoba; una vez allí el pacto se rompió y el emperador franco se
vio obligado a retirarse. Durante el regreso a Francia, la retaguardia de su
ejército fue atacada y diezmada por los vascones en el paso de Roncesvalles
(Navarra). El hecho impactó a todo el Occidente cristiano y fue inmortalizado
en el poema épico francés La Chanson de Roland[86]. Por
otro lado, el término alodio es de origen germánico y su significado
originario es objeto de discusión, si bien prevalece la idea de que, en el
período posterior a las invasiones bárbaras, definía el patrimonio inalienable
del grupo familiar. A partir del siglo VIII, alodio, o tierras alodiales,
designa la tierra poseída individualmente y libre de cargas, prestaciones o
derechos; es decir, la plena propiedad, en contraposición a los bienes
comunales, en arrendamiento, en feudo, etc. Se usa tanto para la pequeña
propiedad como para el latifundio.
Y,
abriendo un paréntesis, indicaremos a continuación que el euskera,
vascuence o vasco (en euskera batua: euskara) es una lengua aislada que tiene su origen y se
habla principalmente en Euskal Herria. El euskera es oficial junto
al castellano en el País Vasco y en la zona vascófona
de Navarra, mientras que en Francia no tiene estatus oficial,
aunque se considera parte del patrimonio cultural francés. Lingüísticamente, es
una de las pocas lenguas no indoeuropeas de Europa y la única aún
viva de Europa
occidental. El
euskera no tiene ninguna relación o conexión lingüística conocida con ningún
otro idioma conocido. Aunque se han propuesto múltiples hipótesis acerca de su
origen, las pruebas son inconcluyentes. Su diferenciado léxico y estructura
gramatical, así como su posible conexión con las lenguas de la Europa
prehistórica han suscitado el interés de lingüistas de todo el mundo.
El euskera[87]
(o su inmediato antecesor, el euskera arcaico) fue el idioma
predominante de una amplia zona a ambos lados de los Pirineos, que abarca desde el río Garona y Burdeos al norte; la sierra
de la Demanda y
el Moncayo al sur (incluyendo
toda La
Rioja y el
norte de Soria); zonas de Cantabria y Burgos al oeste; y Andorra al este Existen
evidencias toponímicas y epigráficas sobre su presencia en todo este ámbito.
Por ejemplo, en la zona norte de la provincia de Soria, existen decenas de topónimos
vascos como Urbión, Larralde, el Acebal
de Garagüeta de Arévalo
de la Sierra, Garray o Narros. Según estudios epigráficos
recientes, la presencia del euskera en Soria es anterior a que se impusiese una
lengua céltica y después latina Las evidencias toponímicas y epigráficas de
la presencia del euskera en la zona norte de Soria, han sido respaldadas con un
estudio genético elaborado en 2017 por los departamentos de Genética Humana y
de Estadística de la Universidad de Oxford (Reino Unido), la Fundación Pública Gallega
de Medicina Genómica de Santiago
de Compostela y
el Grupo de Medicina Genómica de la Universidad compostelana, que ha
determinado que los sorianos de la zona norte de la provincia, en la que se
incluyen las comarcas de las Tierras
Altas, Almarza y Pinares, son de ADN vasco.
Desde la Baja Edad Media, el euskera viene sufriendo un
proceso, a veces interrumpido, pero siempre continuado, de retroceso. Este
declive se debe a factores geográficos, políticos y sociológicos de diversa
índole. Cuando se aprobó la Constitución
española de 1978,
en Navarra, el euskera era hablado solo en
su zona noroeste. En Álava, el retroceso fue mayor,
hablándose prácticamente solo en el valle de Aramayona, y algo en los pueblos
colindantes. En Vizcaya, a pesar de hablarse en casi
toda la provincia, al no hablarse en las Encartaciones ni en el área
metropolitana de Bilbao,
que alberga entre el 85% y el 90% de la población, la extensión del euskera
era también reducida. En Guipúzcoa, se hablaba en toda la
provincia, aunque con focos fuertemente deseuskerizados, sobre todo en las
zonas de fuerte migración desde otros lugares de España durante el siglo xx. Finalmente, dentro de Francia se
hablaba en la mitad aproximadamente del departamento de Pirineos
Atlánticos.
Sin embargo, desde las últimas décadas del siglo xx el conocimiento del euskera ha aumentado en todo
Euskal Herria, aunque su uso en la calle se redujo entre 2007 y 2017,
situándose en un 12,6%.
En 2016 el 28,4 % de los habitantes del País Vasco, Navarra y País
Vasco francés eran
vascófonos. En el enclave
de Treviño y
el Valle
de Villaverde,
el porcentaje de vascoparlantes es del 22 % y 21 %, respectivamente.
Del total de hablantes de euskera, el 93,2 % (700 300) vive en España y el
6,8 % (51 200) restante en Francia. Aproximadamente otras 400
000 personas, el 16,4 %, son además vascoparlantes pasivos (entienden
el euskera pero tienen dificultades para hablarlo). En el enclave de Treviño y
en Valle de Villaverde los vascoparlantes pasivos son el 17 %. En conjunto,
el porcentaje de personas que tienen algún conocimiento de euskera se eleva
hasta el 40 % aproximadamente.
Los vascoparlantes no están
distribuidos uniformemente, sino que se concentran en una zona geográfica
continua. El porcentaje de personas que entienden el euskera es de más del
40 % en Vizcaya y Guipúzcoa, en toda Álava excepto en algunas zonas
del sur y oeste, en la zona septentrional de Navarra, y en Baja Navarra, Sola y
el sur de Labort; de aproximadamente el 40 %
en el sur y oeste de Álava, el enclave de Treviño y el Valle de Villaverde; y
menor al 20 % en el centro y sur de Navarra.
Según el Atlas de lenguas en
peligro de extinción elaborado por la Unesco, el euskera está en situación de
"vulnerable".
Y, retomando el hilo de la narración, hasta épocas
recientes, como hemos indicado en el apartado dedicado al Imperio Romano, se ha
considerado a los vascones (nombre con el que a partir de la época
tardorromana fueron denominadas todas las tribus vascas) como un
pueblo salvaje y primitivo sin ninguna organización interna. Los hallazgos
arqueológicos en las necrópolis de Aldaieta (cerca de Vitoria, Álava) y Buzaga
(Elortz, Navarra) están replanteando el estudio de la historia vasca del siglo
VI al VIII. Así como el replanteamiento de los hallazgos de la misma época en
Pamplona. En los ajuares de estas necrópolis encontramos armamento abundante
que difiere totalmente de los visigodos o hispanovisigodos que no poseen
armamento alguno. Así como la utilización de un tipo de armamento (hachas de
combate, lanzas, espadas, puñales...) que hasta ahora solamente se podía
encontrar en Aquitania. La cerámica[88],
bronce y vasos de vidrio, cubos de madera hechos con un estilo que, otra vez,
solamente se habían podido encontrar en una de las zonas más romanizadas de la
Europa occidental, Aquitania. En 633, el acontecimiento más destacado del breve
reinado de Sisenando (631-636) fue indudablemente la convocatoria y celebración
del IV Concilio de Toledo, inspirado y dirigido por San Isidoro de Sevilla.
Entre otras muchas resoluciones de singular importancia cabría destacar dos: la
fijación de unas normas para la sucesión al trono, con el objeto de evitar las
rebeliones y luchas intestinas, y la institucionalización de los concilios
nacionales. A la muerte de Sisenando (636), su sucesor Chintila fue elegido de
acuerdo con los criterios del Concilio. La Edad Media se extiende del siglo V
al XV: de la caída del Imperio romano de Occidente a la toma de Constantinopla
por los turcos (1453) o al descubrimiento de América (1492). Tanto el concepto
como la periodización son operativos únicamente en Europa occidental. La visión
-negativa- de esos siglos como una etapa intermedia se encuentra en los
humanistas del Renacimiento que, al redescubrir la antigüedad griega
y romana, los consideraron una interrupción en las realizaciones intelectuales
una interrupción en las realizaciones intelectuales del mundo clásico, y en los
protestantes, que subrayaron la corrupción progresiva de la
jerarquía católica. Pero fue el alemán Keller (Cellarius, en latín)
quien acuñó el término (Historia medii aevi, 1688), al utilizarlo por
primera vez en una dimensión cronológica. Dado que la Edad Media indica un
período de un milenio, por lo demás poco uniforme, se han
establecido subdivisiones internas, que varían según las historiografías. La
francesa, la italiana y la española distinguen entre una alta y una baja
Edad Media, divididas por el año 1000.
La francesa también considera una Edad Media clásica (Moyen Age
Classique), desde finales del siglo X a principios del
XIII.
Los
enterramientos de esta época, por tanto, no tienen nada que ver con la imagen
ruda, primitiva y salvaje con la que se ha dibujado a los vascones de esta
época. Los enterramientos vascones difieren totalmente con los visigodos o
hispanovisigodos y se asemejan a los aquitanos. Estas necrópolis demuestran que
con el declive del Imperio Romano y posterior invasión de las tribus germanas,
a ambos lados de los Pirineos[89], se
comienza a crear un poder político nuevo, continuador de la forma de vida
romana, en el que lo vascón y lo aquitano se desdibujan en los propios
cronicones merovingios (francos). Un nuevo poder vasco-aquitano que constituyó
el último bastión en la Europa occidental que defendió la permanencia de las
instituciones y forma de vida romanas frente a las invasiones germanas,
enfrentándose, al norte, con los invasores francos, y al sur, con los invasores
visigodos, y que fue capaz de desarrollar una red de núcleos defensivos
estables, con un armamento eficaz y renovable periódicamente,
permitiéndole luchar constantemente durante tres siglos. Recesvinto abandona la
política represiva de su antecesor y en el VIII Concilio de Toledo se adoptan
medidas de perdón para los nobles exiliados y desposeídos en tiempos de
Chindasvinto, a la vez que se produce una condena formal de los métodos
utilizados en su reinado.
Sorprende
visto desde la perspectiva territorial reducida de los vascos en la actualidad
la incapacidad secular de los visigodos de conquistar Vasconia. Se ha de tener
en cuenta que en aquella época, los vascones, que era como se llamaba en esta
época a los vascos, se extendían por toda la zona pirenaica hasta Andorra
("tierra cubierta de arbustos" en lengua vasca) y al norte hasta el
río Garona (zona media de Francia), es decir, que los vascos abarcaban nueve
veces más territorios que hoy en día; y además poseían un ejército numeroso y
bien preparado militarmente, siendo su principal enemigo los francos. De hecho
cuando los árabes invadieron la península (711), encontrándose el rey visigodo
Rodrigo luchando de nuevo contra los vascones, había fortificaciones vasconas en
el río Loira (cerca de París, extremo norte de Francia) para defender los
territorios de la alianza vasco-aquitana de las continuas incursiones francas,
unas incursiones que, décadas después, serían comandadas por el franco
Carlomagno y acabarían arrasando el Ducado de Vasconia, vengando, de esta
manera, la muerte de su sobrino Roldán en la batalla de Roncesvalles (Navarra),
en la que el ejército vascón derrotó al ejército de
Carlomagno. El
rey Rodrigo en la decisiva batalla de Guadalete (711) propicia la irrupción
musulmana en la Península y el fin de la monarquía visigoda tras el efímero
reinado de Agila II en el norte y la Septimania, territorios conquistados
definitivamente por los musulmanes en el 725 tras la caída de Carcasona y
Nîmes. Resumiendo
mucho, debe retenerse que con Leovigildo[90] los
visigodos llegaron al cenit de su poder, aunque la monarquía visigoda adoleció
siempre de cierta inestabilidad, que se reflejó, en primer lugar, en las luchas
por la corona, tanto cuando el trono era hereditario como cuando pasó a ser
electivo. También generó tensiones la división étnica entre la minoría germana
dominante y la mayoría hispanorromana, lo que se intentó superar con la
unificación religiosa (abandono del arrianismo visigodo tras la conversión al
catolicismo de Recaredo en el 589) y jurídica (liber iudicorum). A
partir de entonces la diferenciación esencial tuvo fundamento económico, al
aparecer una nobleza hispano-visigoda laica y eclesiástica -en la
que pese a todo predominaban los germanos- que restó poder a los monarcas a lo
largo del siglo VII, a quienes pudo elegir tras el IV Concilio de Toledo, como
ha quedado dicho, y a los que fue arrebatando parcales del poder fiscal,
militar y judicial. En suma, el periodo visigodo puede verse como una
transición entre el mundo romano y el medieval. Junto al debilitamiento del
Estado, prosiguieron la agudización de las diferencias sociales y la decadencia
económica tardorromana: crisis de la esclavitud, de la economía urbana y de las
villas. Ese debilitamiento estatal y el malestar de la población facilitaron el
rápido desmoronamiento del reino visigodo ante la invasión de los árabes en el
mencionado
711. La
palabra estado, utilizada ya por Maquiavelo en su acepción política
moderna, es en sí misma multívoca, pero tiene tres significados esenciales:
unidad política organizada; forma de organización política surgida en
Occidente tras el Renacimiento; “régimen de estado”, organización
que reúne ciertos requisitos de orden tanto formal como espiritual. Entre las
teorías sobre su origen destacan la de derecho divino, de fuerza,
de contrato social y de consenso de una
mayoría suficiente. Hoy se manifiesta subjetivamente como un “sentimiento de la
unidad social”. Se han dado definiciones deontológicas (Kant), sociológicas
(Weber) y jurídicas (Kelsen). La mayoría comprende los elementos tradicionales:
territorio, población y
poder. Por
otra parte, refiriéndonos a la sociedad y economía visigodas, destacaremos tres
fechas. 1) En 543 la peste asola el reinado visigodo. Una epidemia de peste
afecta a todo el mundo mediterráneo. La población hispánica se ve muy afectada,
y grandes zonas del reino quedan despobladas. 2) En 566 se hace evidente la
crisis financiera del reino visigodo. La difícil situación política provoca una
pérdida de valor real de la moneda, originando una gran crisis financiera que
desencadenará numerosas revueltas por todo el reino. 3) En 584 tiene lugar la
emisión de moneda nacional. Los tremises[91]
visigodos, con la efigie y leyenda de Leovigildo, se convierten en la moneda
nacional del reino de Toledo.
2. El Ducado de Vasconia
El texto más antiguo conocido que menciona el nombre
de Vizcaya lo encontramos, como en el caso alavés, en la Crónica de Alfonso III[92].
Más tarde, a fines del siglo X, aparece en el Códice de Roda[93] el
nombre de Munio, conde vizcaíno casado con una hija de Sancho Garcés I, rey de
Pamplona, y a partir del siglo XI comienzan a ser más frecuentes los datos
documentales sobre este territorio, observándose su vinculación a la monarquía
pamplonesa, primero, y castellana
después. Con
el declive del Imperio Romano en la segunda mitad del siglo III d.C., empezó un
reforzamiento y mestizaje de las tribus vascas, con una mayor intercomunicación
entre las distintas tierras de habla éuscara y con una fuerte autonomía
política del conjunto respecto a la administración imperial. Durante la guerra
vasco-franco-goda que duró varios siglos los francos establecieron el Ducado de
Vasconia sobre la vieja provincia novempopulona, y los godos, el Ducado de
Cantabria, al sur con centro en la actual Rioja. Los diversos estados
hispano-cristianos no poseyeron ducados. El duque godo sustituyó durante la
segunda mitad del siglo VI, al antiguo gobernador provincial romano o rector
provinciae. El duque tenía el mando militar y la administración de justicia.
Desde la caída del Imperio romano las tribus euskaldunes se vieron en la
necesidad imperiosa de defenderse de las invasiones bárbaras. La lucha
entablada desde los primeros momentos fue a dos frentes y tanto con los
godos, establecidos en la Tolosa aquitana[94],
como contra los francos, que llegan en son de conquista. Esa autonomía y
cohesión de la población vasca se reafirmó con el comienzo de las invasiones
germánicas a partir del año 400, en las que los vascos, bajo el liderazgo de
los vascones de Navarra, se unen para defender las instituciones y forma de
vida romanas, frente a lo que consideraban bárbaros germanos. De manera que, si
el debilitamiento del poder romano había permitido la potenciación de una
cohesión interna vasca, la llegada de los visigodos se produjo ya ante una
comunidad vasca bastante compacta y económicamente expansiva. Entre 230 y 200
a.C. se desplazan y se producen las primeras invasiones de los bastarnos y los
esquiros hacia el mar Negro, seguidos posteriormente por cimbrios[95],
teutones y ambrones. Los suevos, que habían penetrado en la Galia mandados por
Ariovisto en 58 a.C., son rechazados por César. Los éxitos conseguidos bajo
Augusto quedan anulados por la derrota de Varó (9 a.C.), si bien logra mantenerse
la frontera o limes[96] en
el Rhin y en el Danubio. El hecho de que en las crónicas romanas se
hable de diferentes tribus vascas y que en las crónicas franco-visigodas se
pase a hablar solamente de vascones como un todo, nos indica que esta tribu
cuyo núcleo original se encontraba en Navarra, fue la que lideró a las demás,
asimilándolas dentro de su seno. Este proceso de unificación dio lugar al
surgimiento del euskara común (uniformización de los dialectos del euskara
hablados por cada una de las tribus vascas en un único idioma) y a la extensión
definitiva del término Euskal Herria con el que todos los vascos denominarán a
su tierra, así como de la palabra euskaldun (euskáldun; vasco) con la que se
autodenominarán. El
vascuence es una de las lenguas prerromanas habladas en la península
Ibérica que, con el paso de los siglos, se ha convertido en su única
superviviente, localizada en el País Vasco. Su antigüedad ha atraído la
atención de los estudiosos, que todavía no han podido determinar ni su origen
concreto ni su parentesco con las restantes lenguas. Pese a su supuesta
relación con las lenguas caucásicas, suele aparecer en las clasificaciones
comúnmente aceptadas como lengua independiente. Tampoco parece haber tenido
resultados sastisfactorios el intento de vincular el actual vascuence con el
antiguo (y ya desaparecido) ibérico. El vascuence ocupaba en tiempos romanos un
vasto territorio comprendido entre los ríos Garona, Segre y Ebro, hoy en día,
sus dominios se han visto notablemente reducidos, hasta un área de apenas 10.000
Km2.. Estos comprenden, en territorio español, la provincia de
Gipuzkoa, las partes central y oriental de la provincia de Bizcaia, una pequeña
franja en el N de la provincia de Araba y la zona más septentrional
de Navarra. Por el lado vascofrancés, incluye el departamento de
Pyrénées-Atlantiques (Labourd, Basse Navarre y Soule). Como íbamos
diciendo, en la batalla de Vouillé, en el 507, los visigodos fueron derrotados
por los francos, la consecuencia inevitable fue la perdida de Aquitania y la
Novempopulania hasta la barrera de los Pirineos. Si bien tradicionalmente se
sitúa la fecha de la expansión vascona en Aquitania en el 587, los
asentamientos vascones probablemente se dieron con anterioridad aprovechando el
vacío de poder generado por el escaso control de Aquitania que tenían los
francos. No podemos hablar de una conquista vascona de estas tierras sino de
una redistribución pacífica de la población vascona, en tierras al otro lado de
los Pirineos que culturalmente eran afines, algo que ha quedado demostrado por
los hallazgos arqueológicos en Aldaieta y Buzaga. Una redistribución de la
población vascona causada por las incursiones visigodas al sur de las tierras
vascas. La influencia peninsular sobre el País Vasco se centró en la
obra cultural del monasterio de San Millán de la Cogolla[97].
En los siglos XII-XIII se fundaron puertos de salida para los productos
navarros (San Sebastián,
Bermeo, Fuenterrabía). Posteriormente, la región sufrió diversos perjuicios
económicos, al luchar durante la guerra de los Cien Años (1337-1453) del lado
francés, aunque a mediados del siglo XIV los marinos vascos habían superado en
actividad comercial a holandeses e
ingleses. Este
asentamiento vascón no obtuvo resistencia por parte de los aquitanos romani
(aquitanos romanizados) de las urbes, ni por los aquitanos de los pueblos y
aldeas que seguían hablando euskara. Aquitanos y vascones compartían los mismos
enemigos comunes, francos y visigodos, que ambicionaban dominar sus tierras.
Los pueblos germanos (familia lingüística indoeuropea), no parecen
haber poseído homogeneidad étnica, sino idiomática. A finales del Neolítico se
hallan vinculados a la cultura megalítica, a la del vaso embudiforme y a la cerámica
de bandas (desplazada progresivamente hacia el oeste y conocida también como
cultura del hacha de guerra). Habitan el sur de Escandinavia, Dinamarca y la
región de Schlewig. La primera mención de su nombre se encuentra en un texto de
Posidonio (hacia 90 a.C.); pero es César quien lo introduce
definitivamente en la literatura latina. En su “Naturalis Historia” Plinio el
Viejo (muerto en 79 a.C.) aporta noticias sobre este grupo humano; otro tanto
hacen Tácito en su “Germania” (98 d.C.) y el griego Ptolomeo en su “Geografía”.
La única resistencia al establecimiento de los vascones en Aquitania, fue
mostrada por los francos, dado que esto reforzaba en población a los contrarios
a su dominio sobre toda Aquitania. Después del 587, tras el fracaso del duque
Astrovaldo, que trató de combatirles sin conseguirlo, se llegaría a un acuerdo
para el establecimiento pacifico de los vascones en las tierras llanas de
Aquitania. Los vascones pagarían los tributos pero los territorios en los que
habitaban se constituían en un ducado, donde de hecho, podrían gobernarse según
sus propias leyes. Surgiendo el Euskal Herriko Dukerria (éuskal érrikó
dukérri-á) o Ducado de Vasconia[98],
un ducado virtualmente independiente, pero bajo la dirección de un dux
("duque", con sus correspondientes colaboradores y séquito) designado
por la Corte Merovingia. Llega un momento, el año 581, en que francos y godos
atacan Vasconia desde el norte y desde el sur, respectivamente, como si se
tratara de una ofensiva coordinada. Chilperico (rey franco) ataca a Vasconia y
Leovigildo, sin igual en pro de la libertad nacional. El rey franco Chilperico
envía a su duque Bladastes sobre las tierras de la frontera septentrional, las
suletinas, mientras Leovigildo ocupa parte de Vasconia fundando en tierra
alavesa una ciudad fortificada a la que denomina Victoriaco. Una vez realizado
el establecimiento, los vascones conservarán sus costumbres y su lengua, y al
estar establecidos en una zona geográficamente homogénea, constituyeron un
Estado dentro de otro Estado. La capital histórica de Vasconia, Pamplona,
dejará de serlo, y pasará a ostentar esta capitalidad Elusa (la actual Eauze
francesa) menos expuesta a los ataques invasores. En 74 d.C. Roma conquista el
territorio comprendido entre el Danubio y el Alto Rhin (Agri Decumates),
afianzando la ocupación por medio del limes. Tras las primeras
luchas para contener a los marcómanos (166-180) siguen las
invasiones de catos (171), alamanes (desde 213), godos (236) y francos (desde
257), que obligan a abandonar la línea retoaltorrenana (260); por su parte, los
alamanes presionan en la frontera del Rhin. Se abandona la provincia de Dacia
(270), y los godos inician la penetración por la línea del
Danubio. Parece que durante estos años se produjo una intensa
vasconización de las capas humildes de la población aquitana, singularmente la
menos romanizada, mientras que las capas más romanizadas dieron origen al
pueblo gascón, de habla románica. Con el paso de los siglos mientras el gascón
iba extendiéndose en aquella Euskal Herria del Norte que se extendía hasta el
río Garona (zona media de la actual Francia), el euskara irá paulatinamente
perdiendo
hablantes. A
lo largo de la Edad Media, el gascón[99],
por la estrecha relación que tuvo el Reino de Navarra con Gascuña (perteneció
al Reino de Pamplona-Nájera en el siglo XI y, posteriormente, algunos de sus
territorios estuvieron integrados dentro de la corona navarra); hubo muchos
hablantes de este idioma que se asentaron en Guipúzcoa y en Navarra, de lo que
da cuenta la abundante toponimia de origen gascón en estas regiones: el monte
Urgull (orgullo en gascón) o Miramón (Miramont) de San Sebastián, Mondragón
(Montdragon), Pasajes (Passages), Segura, Villafranca (Vilafranca), Villabona
(Vilabona)... La misma forma Donostia, es una adaptación vasca de la forma de
designar San Sebastián en gascón. Fue el idioma que sustituyó tardiamente
(antes de la desaparición del Reino de Navarra[100])
a la lengua castellana en la redacción de los documentos oficiales de dicho
reino. El gascón se dejó de hablar en el País Vasco peninsular a principios del
siglo XX, concretamente en Pasajes (Guipúzcoa), que fue la última localidad
peninsular vasca con hablantes de este idioma. El duque franco fue derrotado
por los vascos perdiendo casi todo su ejército. Poco antes de la derrota franca
en el valle de Zuberoa (año 580) el poeta Fortunato, cantando alabanzas a su
rey Chilperico no dudaba en presentar a los enemigos de los francos temblando
ante su poder. En el País Vasco Norte, el gascón, se puede escuchar
en el extremo norte de la costa labortana, en la localidad bajo navarra de
Bastida y en pueblos de Zuberoa fronterizos con el Béarn. En la península
ibérica se habla en el Valle de Arán donde se puede escuchar la variante
aranesa de dicho dialecto. El gascón fue el habla que fue sustituyendo al
euskara en el Valle de Arán (en euskara actual: haran ["valle"] ) a
partir de los siglos XII - XIII. Desde la baja Edad Media los cronistas
comenzaron a utilizar documentación de archivo. En el año 602 la expedición de
Teodoberto II de Austrasia y Teodorico II de Borgoña contra los vascones
acarrea el que se imponga a Genial como dux (duque). En el año 626 los vascones
se sublevaron contra el dux Aighina, sucesor de Genial. Con la llegada de
Dagoberto I (629), la autoridad de los francos se reafirmó en todo el reino.
Los vascones, después de haber sufrido serios reveses, se resistieron a
someterse por un tiempo (635). Pese al deseo franco de volver a las fronteras
de Augusto y de reconstituir el reino de Eurico, no pudieron, a la muerte del
"buen rey", oponerse al desmembramiento de su territorio. Con la
llegada de los reyes holgazanes, la carencia de poder iba a permitir a Vasconia
retomar su autonomía. Sus nuevos jefes se apoyaron en la feudalidad laica y
sobre todo en el episcopado. Con el fallecimiento de Dagoberto I
(638), la monarquía merovingia iniciará un progresivo proceso de
debilitamiento, del que sabrá sacar beneficio el viejo particularismo aquitano,
para ir consolidando paulatinamente un poder político, que pronto llegará a
actuar al margen del control de los reyes francos. Este proceso, resultado del
perfecto entendimiento entre las ambiciones de la aristocracia local aquitana y
los colectivos vascones, utilizados como fuerza militar al servicio de
aquellas, será lento pero imparable. Esta alianza vasco-aquitana conllevará el
que los ducados de Vasconia y Aquitania[101] sean
dirigidos por un único dux que unirá las fuerzas de los aquitanos romani y de
los vascones en contra de los francos y visigodos. Los dux que gobernaron
Aquitania y Vasconia fueron tanto de origen vascón como de origen aquitano. El
mayordomo neustrio Ebroíno con la intención de mantener bajo control los
territorios meridionales del reino franco concedió a Félix el principatum sobre
todas las ciudades hasta los Pirineos y sobre el pueblo de los vascones. Lo que
fue aprovechado por este para generar un poder político vasco-aquitano al
margen de los francos. Su sucesor el vascón Lupo [latinización del patronímico
vasco Otsoa (ochóa), "el Lobo"] iba a acelerar cualitativamente este
proceso enfrentándose abiertamente contra los francos, y apoyando la rebelión
septimana[102] en
contra del monarca visigodo Wamba, aprovechando esta rebelión en el noreste del
Reino Visigodo, para comenzar a conquistar territorios visigodos (Cantabria) al
suroeste de Vasconia. Wamba (muerto en 688) fue sucesor de Recesvinto.
Emprendió campaña militar contra los vascones, tomó Barcelona, Gerona y penetró
en la Septimania, tomando Nimes (673). Convocó dos concilios provinciales
(Toledo y Braga) y en 675 rechazó el intento de invasión musulmana por
Algeciras, ocupando Ceuta. En octubre de 680 fue destronado por Ervigio. El
proceso, imparable ya, se consolidará de forma aún más evidente con su sucesor,
Odón. Este principado vasco-aquitano de Odón llegó a convertirse en un ejemplo
para toda la Galia y el único árbitro del conflicto entre Austrasia y Neustria
lo que le supuso el reconocimiento de su independencia y el título de regnum
(reino). Odón, a través del ejército vascón, punta de lanza del principado
vasco-aquitano, extendió su influencia hasta el Loira (718). Este principado,
en su máxima expansión se extendió a un lado y otro de los Pirineos, desde el
Loira (cerca de Bretaña) hasta el Ebro, al oeste hasta Cantabria y al este
hasta Girona, abarcando por tanto, gran parte del actual estado francés. La
corte es la residencia de un soberano y, por extensión, de su entorno: familia,
servidores, séquito. En la Edad Media se emplea el término latino curia para
designar la residencia del rey (curia regis) o del
papa (curia romana) y de sus colaboradores cercanos: traducido como
corte, concepto relacionado con el de castillo, designa el círculo de
familiares y vasallos[103] de
cualquier tipo de señor local, en un contexto de fragmentación del poder
central en poderes locales prácticamente independientes en los siglos
X-XIII. La Estrella y la Media Luna vasconas: la estrella de ocho
puntas, así como la media luna invertida representan dos de los símbolos
vascones más antiguos que se han conservado hasta la actualidad. Además de
estar presentes en la heráldica familiar y de localidades de todo el País Vasco
como la Estrella Vascona del escudo de Estella (Navarra) o de la Navarrería de
Pamplona, también estuvo presente en el escudo de Navarra en su forma inicial.
Por otro lado, en los pueblos germanos se distinguen tres grupos principales:
1) el de los germanos del norte, que comprende las tribus asentadas
en Escandinavia; 2) el de los germanos del este (cercanos a
los del norte), que emigran desde Escandinavia a un área situada al este del
Elba (vándalos, burgundios, godos, rugios, etc.); 3) el de los germanos
del oeste, asentados junto al Rhin y el Weser, en las orillas del mar del
Norte y en las riberas del Elba. Plinio los clasifica en tres grupos de culto
(no étnicos): ingaevones (mar del Norte), istaevones (Rhin) y herminones (en el
interior), los cuales deben su origen -mitológico- a los tres hijos de Mannus. Estos
grupos se subdividen en queruscos, ubios, bátavos, catos, francos (surgidos de
la fusión de usípetos, tencfrancos, sicambrios y bructeros), cauces, frisones,
sajones, suevos, semnones, hermundures, lombardos, marcómanos, cuados, etc. El
actual escudo de Navarra no es más que una evolución de este símbolo vascón.
Desde épocas prerromanas, la media luna y la estrella vasconas, conjuntamente,
son representadas, a menudo, en la forma indicada en la imagen, representando,
según se cree, la conjunción de la luna y el planeta Artizar (Artísar; Venus en
lengua vasca), con lo que el escudo de Navarra podría ser una evolución de la
representación del planeta Venus. Sintetizando nuestros
conocimientos sobre el euskera diremos sobre el parentesco del mismo lo que sigue: El euskera es
una lengua de tipología aglutinante y genéticamente aislada, es decir, no muestra un origen
común claro con otras lenguas, lo que ha llevado a diversas y múltiples teorías
sobre el origen de esta lengua. Aunque
hay muchas hipótesis sobre el origen y parentescos del euskera, todas ellas
carecen de fundamentos sólidos. La única probada es la que lo relaciona con
el antiguo aquitano, euskera arcaico o vasquitano del cual sólo se
conservan unas 400 breves inscripciones fúnebres dispersas por la actual Aquitania, Aragón,
norte de Soria, La Rioja, Navarra y
el País Vasco. Es por ello que el único parentesco que se
considera demostrado es el del euskera con el antiguo idioma aquitano,
ya desde los trabajos de Luchaire en
1877, ampliados posteriormente por Mitxelena
y Gorrochategui. De hecho, los especialistas en historia del euskera
consideran que el aquitano es
simplemente vasco antiguo. Tres son las teorías historiográficas principales
sobre el parentesco:
·
Vasco-iberismo:
durante la mayor parte del siglo XX, desde las llamadas teorías vasco-iberistas se defendió la
consideración del euskera como un idioma emparentado con las lenguas íberas
prerromanas de la península
ibérica (de
las que únicamente se conservan textos breves en inscripciones en planchas
de bronce y
en monedas. El más conocido defensor de esta teoría fue el padre de la
lingüística moderna, Wilhelm
von Humboldt,
que afirmaba que el idioma íbero era de hecho el antecesor
del euskera; tesis que defendería también Miguel de Unamuno. Dentro del vasco-iberismo
algunos investigadores propugnaron la relación filológica[104]
entre estas lenguas, mientras que para otros la relación entre las lenguas
íbericas y el vascuence se limitaría a ser de sprachbund. Una tercera opinión defendería
que ambas lenguas pertenecían a un mismo grupo lingüístico, pero que el íbero no sería el antepasado del
euskera.
·
Lenguas
caucásicas: en las décadas finales del
siglo XX, tomó cuerpo la hipótesis de que el euskera era el único superviviente
de una familia, quizá más extendida, de lenguas de Europa que fue
barrida con la llegada de los invasores indoeuropeos a partir del siglo XIII a.C. y cuyo
parentesco sería caucásico. Las semejanzas —aunque limitadas— encontradas entre
el euskera y la lengua georgiana vendrían a apuntalar esa teoría. De hecho, la
idea llegó incluso a recibir respaldo político, con detalles como el
hermanamiento entre la capital vizcaína, Bilbao, y la
georgiana, Tiflis. (Georgiano[105]:
zara, gw, ezer; euskera: zara, gu, eder; castellano: cesto, nosotros, hermoso).
·
Beréber: en el marco del incremento de estudios relativos al
origen y parentesco del euskera producido en el siglo XX, en las últimas
décadas logró notoriedad la teoría que hace emparentar al euskera con las
lenguas bereberes del noroeste de África sobre la base de las conclusiones
aplicadas por el método léxico-estadístico buscando
semejanzas entre palabras vascas y bereberes, que demostraban el parecido entre
el léxico bereber y el euskérico, pese a presentar claras diferencias ambas
lenguas en otros aspectos como sintaxis[106]
y gramática.
·
La teoría del sustrato vascónico es una hipótesis propuesta
por el lingüista alemán Theo Vennemann, según la cual
muchos idiomas de Europa occidental contienen restos de una antigua familia lingüística de la cual el euskera sería la
única sobreviviente. A diferencia de las que considera lenguas neolíticas
atlántico-semíticas, estas serían anteriores a la migración neolítica y sería
la única superviviente lengua paleolítica en Europa.
Al margen de los estudios puramente lingüísticos, desde la
antropología y la historiografía se ha intentado dar respuestas al origen del
euskera a partir de los datos obtenidos en la investigación del origen
de los vascos,
siendo también tres las propuestas más conocidas en este aspecto:
·
Tubalismo: históricamente, una de las primeras hipótesis míticas del
origen del euskera es el tubalismo y relacionada con el vasco-iberismo de Wilhelm
von Humboldt y
el vasco-cantabrismo de Manuel
de Larramendi. La
teoría entronca con la creencia de que todas las lenguas proceden de Babel y su famosa torre. El vasco sería el idioma original,
anterior a la confusión de las lenguas. Algunos apologistas del euskera en el
siglo XVIII y principios del XIX llegaron a decir que una lengua tan perfecta
solo podría haber sido inspirada por el mismísimo ingenio de Dios. Entre
aquellos autores, destacan Astarloa y Larramendi. Curiosamente, el río Araxes baña el monte Aralar, donde se encuentra la mayor
concentración de dólmenes del Pirineo (hay censados más de 400) y fue en
el monte
Ararat, donde Noé posó su arca, donde se encuentra el río también llamado
Araxes, lo que ha dado lugar a no pocas interpretaciones sobre el origen del
idioma.
·
Lenguas preindoeuropeas: existen diversidad de hipótesis que
emparentan el euskera con otras muchas lenguas europeas y el hallazgo de
toponimia vasca en diversas zonas europeas incluso provocó la hipótesis de que
su extensión fuera a nivel europeo. El alemán Karl Bouda
emparentó el euskera con diversos idiomas hablados en Siberia (chukchi) y el argentino Gandía reflejó que
«el pueblo vasco es el pueblo más viejo de Europa. Su lengua es la que se
hablaba desde el Cáucaso al Atlántico y desde el norte de África al norte de
Europa en los períodos Paleolítico y Neolítico. Los arios o indoeuropeos, los
etruscos, los íberos y otros pueblos de la antigüedad son posteriores a los
vascos.»
·
Europeo antiguo: los estudios efectuados por Theo Vennemann (catedrático de Lingüística Teórica
en la Universidad Ludwig-Maximilian de Múnich) en torno al origen de los topónimos
europeos apuntan a que la lengua vasca actual está relacionada con la de los
habitantes prehistóricos de Europa, antes de la llegada de los pueblos
indoeuropeos. Estos estudios vienen a respaldar las tesis que ya a principios
del siglo XIX exponía Juan
Antonio Moguel en
referencia a una lengua común o familias de lenguas con un tronco común, que
eran las que se hablaban en toda la península ibérica y en parte de Europa y
que estaban emparentadas con el euskera. Pero los estudios de Venneman han sido
muy criticados por los vascólogos y no son aceptados por muchos de los
especialistas en lingüística. La revista Scientific
American publicó
en 2002 un reportaje realizado
por Theo
Vennemann y Peter Foster, en el que expresaban que el
protoeuskera sería la lengua de los primeros pobladores europeos.
La
historia de esta primera cristalización política vasca, el Ducado de Vasconia,
abarca dos siglos (211 años) de historia nacional de lucha bifrontal contra dos
enemigos potentes y ambiciosos: el reino franco y el reino godo. Estos dos
siglos hay que distribuirlos en tres épocas muy bien definidas; una de 58 años,
como ducado dependiente de los francos, otra de 108 años de plena independencia
vasco-aquitana y una última de 45 años de lucha armada en pro de la
independencia. Tudela[107], la
principal ciudad de la ribera navarra, no formó parte de Navarra hasta 1119,
una época en la que el reino navarro se encontraba ya en clara decadencia. El
apellido Navarro, por ejemplo, en sus orígenes, fue un sobrenombre romance que
hacía alusión a la condición vascoparlante del que lo portaba. En el año 1587,
setenta y cinco años después de la conquista castellana, el español, lengua que
sustituyó paulatinamente a partir del siglo XIII a la lengua aragonesa hablada en
la ribera navarra, solamente abarcaba un tercio del territorio navarro. Todavía
en el siglo XVIII el euskara era la lengua coloquial en Pamplona, por lo que
resulta lógico que en la Edad Media lo navarro se asociara a lo vasco, dado que
lo latino no formó parte de lo navarro hasta que los navarros vascoparlantes
extendieron la reconquista hacia el sur. Primera etapa (602 al 660). Los duques
de vasconia, dominan una zona cercana al Garona, pero permanecen independientes
los valles montañosos y toda la tierra de cerros que se acerca al Adur. En este
medio siglo nace la vascona Santa Rictrudis que con el tiempo ha de ser llevada
a los altares de la Iglesia Católica Universal. En el Concilio de Toledo del
año 633 no figura el obispo de Pamplona, lo cual indica que la ciudad la
poseían de nuevo los vascos. En 634 es acusado el obispo de Elusa de haber
tomado parte en la sublevación vascona. El considerar lo latino, también, como
algo navarro, no se daría hasta la dominación de Navarra por las dinastías
francesas en el siglo XIV, cuando la ribera navarra se convirtió, ya desde el
siglo XIII, en el motor económico del reino; lo que conllevó que la lengua
mayoritaria de la zona, la aragonesa (la segunda lengua era la vasca),
alcanzara el rango de lengua oficial en 1350, sustituyendo al latín en la
redacción de los documentos de la corte. Si bien fue corta esta oficialidad,
dado que a finales del siglo XIV principios del XV, el castellano, debido a la
potencia política, económica y por tanto cultural de Castilla, había consumado
la absorción de la lengua aragonesa y se comenzaron a redactar los documentos
en castellano. Segunda etapa (660-768). El Ducado de Vasconia, unido al de
Aquitania, goza de plena independencia. Esta unión vasco-aquitana se constituye
en una potencia militar y política importante en esta parte de
Europa. El artífice de este nuevo Estado ducal es el duque Félix (660-670). La
actual situación cultural navarra en la que el euskara es solamente hablado
cotidianamente por el 10% de la población y otro 10% lo entiende, es el
resultado de la dominación española de Navarra durante cinco siglos, que ha
acarreado la progresiva desaparición de la cultura y la identidad propia de los
navarros. Los reyes de Navarra establecieron en las proximidades del Camino de
Santiago[108] a
habitantes del Mediodía de Francia -gascones y occitanos en general- para que
desarrollaran el comercio y las producciones nuevas. Esta nueva situación
acarreará que las zonas que serán pobladas por los nativos de habla vasca, en
los cascos antiguos de las principales localidades navarras de la época (Iruña
[Pamplona], Gares [Puente la Reina], Lizarra [Estella], etc.), comiencen a
recibir el nombre de Navarrería. Tercera etapa (768-823). Vasconia
es escenario de grandes acontecimientos entre los que descuella la famosa
batalla de Roncesvalles en 778, en la que es derrotado el gran ejército de
Carlo Magno. Sin embargo, hay un hecho que favorece a los vascones por
Occidente y es el estado de luchas interiores en que se halla el reino
asturiano. En la Edad Media, Pamplona, crecerá englobando a una basta población
de orígenes distintos. Esto dará paso a una separación consciente de sus
habitantes, por sus distintos orígenes y clases sociales, básicamente en tres
barrios: Navarrería (poblada por campesinos navarros y cuyo centro era la
Catedral), San Cernín (poblada por comerciantes de origen occitano que se
desarrolla alrededor de la iglesia de San Saturnino) y San Nicolás (donde hay
una mezcla de ambos siendo la iglesia de San Nicolás su centro neurálgico). Sus
diferencias se agudizaran de tal manera que se enfrentarán entre ellas, dando
paso a una fortificación interna de cada barrio (tres amurallamientos dentro de
una ciudad amurallada) con cada una de las iglesias realizando funciones de
fortaleza. El casco antiguo de Pamplona conjunto de los antiguos burgos
(Navarrería, San Cernín, San Nicolás) que se extienden desde la catedral a la
Ciudadela, es el centro de las actividades político-administrativas, religiosas
y culturales. Sancho VI el Sabio otorga a la Navarrería de Pamplona en 1189 el
privilegio de los burgueses[109] de
San Saturnino: ...ut illam partem Pampilonensis civitatis que Navarreria
dicitur et depopulata erat ualde, facerent populari... La diferencia entre
nativos y occitanos, su separación establecida como medida útil para mantener
el orden, provocó, repetidas veces, luchas, verdaderas guerras civiles, como la
que sobrevino en Pamplona en 1276, después de muchos años de turbulencia,
debido a lo que los nativos consideraban excesivos privilegios que poseía la
población de origen extranjero. Además, sobre el Ducado de Vasconia
añadiremos lo siguiente. Todo el mediodía vascón hierve de hechos guerreros:
aceifas armadas de los musulmanes contra las fronteras alavesas, rebelión de pamplona
matando al jefe Mutarrif (798), derrota musulmana de Arganzón (801) y conquista
de Tudela por los vascones y los banukasis. Hubo entre la Navarrería y los
burgos occitanos de San Cernín y San Nicolás algunos acuerdos, como el de 1212,
aunque luego volvieran las luchas llegando a la guerra descrita en occitano por
un poeta de Toulouse, Guillermo de Aneliers, de modo muy hostil a los navarros.
Según éste, eran estos navarros que desencadenaron la guerra de 1276 los
habitantes de la vieja civitas (ciudad), los miembros de la aristocracia rural
indígena, con sus servidores y algunos oficiales burgueses y menestrales, a los
que se aliaron también los judíos: Burgues é menestrals, sirventz et ynfançó En
la Navarreria malvatz conseyll fero Que talassen las vinnas, li arbre e
l'plançó [ Burgueses y menestrales, sirvientes e infantes en la Navarreria
malvados consejos hicieron para que talasen las viñas, los árboles y sus brotes
] Se echaron, pues, sobre el burgo[110] de
San Cernín, destrozando y matando a muchos occitanos. Pero después llegó la
revancha. Tropas enviadas de Francia entraron en la Navarrería, traicionada, en
parte, por los nobles y el clero navarros, y la destruyeron, haciendo también
gran matanza, sobre todo de judíos. Durante años hubo que hacer cuentas respecto
a los daños ocasionados en este momento al sector eclesiástico, en la catedral,
etc. Hablando del Ducado de Vasconia, los vascones meridionales obran por su
cuenta entretanto los ultrapirenaicos colaboran en las empresas francas, como
la toma de Barcelona (799). Entre 810 y 823 todo es lucha sin tregua
contra francos y musulmanes. El 812 se da el segundo Roncesvalles, pero sin
resultados espectaculares debido a las grandes precauciones tomadas por los
francos en su retirada. Con la muerte de Carlo Magno en 714 se producen
disturbios en Vasconia. Esta Edad Media, es el asentamiento apropiado del
feudalismo[111].
El nuevo emperador Ludovico Pío invade Vasconia. El 815 el emperador destituye
al duque bordelés Suiguin, produciéndose una nueva sublevación. Puede pensarse
que la raíz más fuerte de las guerras civiles posteriores entre Beamonteses y
Agramonteses, que terminan con la incorporación de la corona navarra a
Castilla, se halla ya en esta guerra, en gran parte, de tipo étnico. La casa navarra de Beaumont se inicia en el siglo XIV con el infante Luis de Navarra Evreux, hermano del rey
de Carlos II, hijos ambos de los reyes Juana II de
Navarra y Felipe III de Evreux. Fue el tercer varón de siete hijos habidos en el
matrimonio. Nació en 1341 y murió en Apulia (Albania) en 1376, siendo enterrado
en la Carjuja de San
Martino en Nápoles. Su
nieto Luis II de Beaumont, tercer conde de Beaumont, se verá otorgado en 1424
el condado de
Lerín al casar con
Juana, hija natural del rey Carlos III el Noble. La Casa de Beaumont atraerá a
su campo numerosos nobles navarros en la causa por la defensa de la legitimidad
del príncipe de Viana en el siglo XV. Serán conocidos como
los beamonteses por el apellido de esta familia. Desde 1277 a 1323 la
Navarreria continuó destruida, los reyes prohibieron reedificarla en cuarenta y
ocho años. Lo que denota una postura de los reyes de Navarra, de origen
francés, a favor de los occitanos que debió soliviantar a la población nativa.
Vinieron después tiempos en que se intentó barrer las divisiones antiguas y
Carlos III, en 1423, mandó derribar las murallas que había entre barrio y
barrio. En todas las ocasiones los vascones parecen constituir la principal
fuerza de choque del ejército vasco-aquitano. Su capacidad militar residía en
el uso de una caballería capaz de actuar con rápidos movimientos envolventes,
lo que les concedía una neta superioridad sobre la infantería merovingia. Los
cronicones francos nos hablan de gran número de guarniciones y fortificaciones
vasconas a lo largo del Loira y del norte de Francia, que defendían los
territorios vasco-aquitanos de las incursiones francas. Sin embargo, se
dibujaba ya otra amenaza. La península ibérica estaba en sus tres cuartos
conquistada por hordas árabes[112] que
se preparaban a pasar los Pirineos. En 717, Pelayo será elegido rey
de los astures. Hijo de Fáfila, dignatario del rey visigodo Egica, es elegido
por los nobles. Establece su Corte en Cangas de Onís e inicia la resistencia
contra los musulmanes. Aparece en escena un legendario Garzi-Eneco entre 816 y
819 como jefe o duque de los rebeldes. En 824 se da la tercera
batalla de Roncesvalles en que caen prisioneros los condes Eblo y Aznar. Es el
acto que provoca el nacimiento del Reino de Pamplona. Vascones y Banu Kasis de
Tudela se encuentran unidos en esta batalla. Al primero lo envían los Banu
Kasis a Córdoba y al segundo lo retienen los vascos como connacional y
pariente. En 832 el conde de Vasconia (segregado del Ducado) Aznar Sancho lucha
contra el emir. Ha tomado el partido de Carlos el Calvo contra su hermano
Pipino. Es entonces cuando conquista Jaca a los musulmanes uniéndola al condado
vascón. En 720, franquearon el Pertús y atacaron Toulouse. Odón,
luchando por salvar la independencia de sus dominios, hizo que su hija
contrajese matrimonio con Uthman ibn Naissa, gobernador del norte de España. Al
mismo tiempo, Abd-el-Ramán, quitándose de en medio a este último, pasó el
puerto de Roncesvalles para invadir el norte de Vasconia. La masacre fue
terrible. Es así como la villa de Auch fue saqueada y la de Elusa, capital de
Vasconia, destruida de nuevo. Los árabes marcharon a continuación hacia Tours,
capital del ducado vasco-aquitano. En 732, Carlos Martel, venido al socorro de
Odón, les detuvo en Poitiers y les obligó a volver hacia los puertos
pirenaicos. Su intervención le valió el homenaje del duque
vasco-aquitano. En cuanto al Ducado de Vasconia, en 836 su
hermano Sancho Sanción se apodera del Condado de Vasconia contra la voluntad de
Pipino de Aquitania. Entre 848 y 852 guerrea contra Carlos el Calvo. Entre
tanto sucedían estos acontecimientos, el Ducado lo habían gobernado dos duques,
Suguien y Guillermo. El duque Suguien o Simen se había instalado como conde de
Burdeos en 839 bajo Ludovico Pío. En 844 lo matan los normandos. En 848 los
normandos, que han invadido Burdeos, toman prisionero al nuevo duque Guillermo.
En 852 Carlos el Calvo le desposee del ducado vascón y nombra duque a
Sancho-Sanción. En 853 Muza, de Tudela, pariente del rey vasco de Pamplona,
invade las tierras ducales y hace prisioneros al duque y a su
yerno. La llegada del Islam a Europa coincidirá con la gestación en
la antigua Galia de dos nuevas dinastías que se enfrentarán por la supremacía
política. La de Aquitania y Vasconia con Odón, Hunaldo I, Wafarius y Hunaldo II
y la dinastía carolingia de Carlos Martel, Pipino el Breve y Carlomagno. Iba a
ser el hijo de Carlos Martel, Pipino el Breve, quien en una sistemática campaña
que duró nueve largos años (760 - 768) doblegaría a los vasco-aquitanos.
Durante estos decenios de enfrentamiento entre francos y vasco-aquitanos, los
vascos jugaron un papel preponderante como aliados de los aquitanos romani,
aunque sus decisiones no fueron siempre coincidentes en el caso de que las
políticas aquitanas fueran en contra de los intereses vascones. Son tiempos
feudalismo y repoblación[113]. Al
poco de la victoria de Pipino, hijo de Carlos Martel, Aquitania se sublevará de
nuevo con Hunaldo II (769). Perseguido por el ejército de Carlomagno, el
rebelde aquitano buscará refugio entre los vascones. Al igual que su padre
Pipino, Carlomagno no osará cruzar el Garona y, mientras levantaba la fortaleza
de Franciacum al norte de este curso fluvial, exigirá a los vascones la
devolución de los rebeldes. Los vascones, a cuya cabeza vemos de nuevo a un
Lupo calificado en las fuentes escritas como Wasconum dux e, incluso princeps
Wasconum, entregaron a Carlomagno a Hunaldo y su familia, tras lo cual el
monarca carolingio retornará a Francia. En el Ducado de Vasconia, en 855 es
nombrado duque de Vasconia Arnaldo a la muerte de Sancho-Sanción. En 864 muere
Arnaldo después de haber rechazado una invasión normanda. En adelante el Ducado
de Vasconia, comprendido entre el Adur y el Garona va a convertirse en Ducados
de Gascuña desgajándose cada vez más de la historia de Euskalerria a medida que
el euskera va perdiéndose en sus montañas y el romance le invade y
desnaturaliza. Del 769 al 781, rota la alianza con los aquitanos
romani, los vascones, de nuevo independientes del gobierno franco y bajo la
dirección del duque Lupo, reorganizarán sus tropas para garantizar la defensa
de los territorios vascones. Los dominios vascones en aquella época se
extendían al norte hasta el río Garona; al sur, hasta el norte de la Navarra
peninsular (el sur navarro estaba bajo dominio árabe); al sureste, hasta el
valle de Arán; mientras que en el suroeste los asturianos, herederos del reino
visigótico, habían conseguido conquistar a los vascones las Encartaciones de
Vizcaya hasta el río Nervión y el extremo noroeste de Álava, estando la mitad
sur de la actual Euskadi, la mayor parte de Álava, bajo dominio árabe. La nueva
amenaza para Vasconia, sin embargo, no azotaría esta vez el norte o el suroeste
del ducado, sino que arrasaría el sureste. En el año 778 el ejército franco de
Carlomagno, al mando del gran paladín Roland, no puede conquistar la ciudad de
Zaragoza ocupado por los árabes, y a la vuelta arrasa Pamplona. El día 15 de
Agosto de 778, cuando las tropas francas se disponían a cruzar los Pirineos
para retornar a Francia; las huestes vasconas organizadas para vengar la
destrucción de Pamplona, estaban esperando en el paso de Orreaga (Roncesvalles,
Navarra) para llevar a cabo una emboscada. Mediante su caballería y las rocas lanzadas
desde los montes circundantes, hacia el sendero en el que se encontraba el
ejército franco, acabaron con él. La muerte de Roland en esta batalla, así como
la derrota del ejército imperial carolingio (el ejército más poderoso de Europa
en aquella época) a manos del ejército vascón, inspiró en el año 1090 "La
Chanson de Roland" (la canción de Roldán[114]),
obra cumbre de la literatura épica
francesa. La
derrota de Roncesvalles debió convencer a Carlomagno de la necesidad de buscar
para Aquitania y Vasconia una articulación política que reconociera, una vez
más, su fuerte particularismo. Y recuperando una vieja tradición, viva entre
los francos desde época merovingia, creaba un reino para su hijo Luis (Ludovico
Pío), nombrado rey en Roma en el 781 con sólo tres años y presentado ante la
asamblea de Padeborn, en 785, vestido a la manera vasca. Mucho había crecido el
prestigio de los vascos, vencedores de Roncesvalles siete años antes, cuando el
primogénito de la monarquía carolingia era presentado así ante la Corte. Sin
duda quería halagar a los más belicosos de sus súbditos y preparar al mismo
tiempo la entrada de Luis en su nuevo reino. Este Reino de Aquitania,
enteramente sometido a la autoridad de Carlomagno, iba del Loira al Languedoc y
tenía dos capitales: Burdeos y Toulouse. Quería englobar por tanto el Ducado de
Vasconia que desde la entrega por parte del duque vascón Lupo, del aquitano
Hunaldo II y su familia a Carlomagno, había permanecido independiente del poder
franco. Quedaba, por tanto, un bastión difícil a traer al orden, los Pirineos,
para lo que debió enviar a su ejército. Como consecuencia de revueltas
incesantes de los vascones, Carlomagno se alió al rey de Asturias, con la
esperanza de dominar a los vascones, pero el rey de Asturias tenía otros
asuntos más urgentes y amenazantes, los musulmanes establecidos al sur.
Carlomagno había delegado a los condes el cuidado de la administración de
Vasconia, como a Adalric, en el Fezensac. A pesar de los esfuerzos de la
iglesia que predicaba la integración en el Reino Franco, la revuelta era
permanente en Vasconia. Mientras tanto Aquitania estaba integrada dentro del
Reino Franco y Cataluña y el Languedoc[115] participaban
activamente en los esfuerzos de reconquista de las tierras del sur, sometidas
al emir de Córdoba. En el año 800, cuando Carlomagno venía justamente de ser
coronado emperador, los vascones se sublevaron una vez más, Sancho apareció
entonces, enviado por Carlomagno y el Rey de Aquitania, era el hijo de Lupo,
duque de los vascones fallecido desde hacía treinta años. En el año 824, Íñigo
Arista aprovechándose de la falta de control de los francos de la zona de
Pamplona y en colaboración con los vascones islamizados de la ribera del Ebro,
toma el control de la ciudad, fundando el Señorío de Pamplona que,
posteriormente, se convertirá en reino y acabará englobando en el siglo XI a
los vascos de ambos lados de los Pirineos. A partir del siglo IX, por tanto,
Euskal Herria (Vasconia) se dividirá en dos entidades políticas diferentes: la
continental o Vasconia del Norte (que será conocida en el futuro con el nombre
de Gascuña), y la Vasconia del Sur o peninsular, representada por Pamplona. En
lo que era la antigua Novempopulania, los vascones norteños estaban reagrupados
entorno de Sancho, después entorno de su hijo mayor, Aznar. Cuando este murió,
asesinado por el rey de Aquitania Pipino I, es su hermano Sancho Menditarra
(montañés) quien tomó el gobierno de la Vasconia del Norte, en 836. Sancho
Menditarra había pasado su juventud combatiendo junto con los pamploneses al
emir de Córdoba en la Vasconia meridional al lado de su padre. Sus cualidades
militares, pero también políticas, le hicieron salir triunfador de las luchas
con Pipino I que le había declarado la guerra. Las tropas de Pipino I habían
sido rechazadas a la margen derecha del río Garona, en la época en la que murió
Pipino I (838). 68 años después del abuso de autoridad de Carlomagno, la
Vasconia del Norte había recuperado sus antiguas fronteras continentales. El
rey franco Luis el Piadoso, teniendo que hacer frente a numerosas dificultades,
reconoció a Sancho Menditarra el gobierno de la Vasconia del Norte. A la muerte
de Luis, el imperio fue dividido entre sus tres hijos, de los cuales Carlos el
Calvo, que recibió la parte occidental y principalmente el Reino de Aquitania.
Pipino II, en principio, despojado de su trono de Aquitania, emprendió la
reconquista, que llevó a buen puerto gracias a las dificultades que padecía
Carlos (las rencillas con sus hermanos y las primeras incursiones normandas).
Pipino II se preparaba entonces a penetrar en las tierras de los vascones
norteños, en el año 852. Mal le fue pues fue capturado por Sancho Menditarra,
quien le entregó a Carlos el Calvo. Es en esta época que apareció en los textos
de una forma oficial el Ducado de Vasconia (852), del cual Sancho Menditarra
fue, según estos textos, el primer duque. A partir de 840, los normandos
llegaron a las costas atlánticas. Sobre sus embarcaciones, subían cada año los
ríos para saquear el país (Toulouse fue saqueado y quemado en 844). Saquearon
todo particularmente las iglesias y monasterios y exigieron pesados impuestos a
la población. Condom, Eauze y Lectoure fueron entre sus primeras víctimas las
más afectadas. Es en este momento (entorno al año 854) que la Iglesia
trasladará su sede de Elusa, la capital de la Vasconia del Norte, a Auch, menos
expuesta, ya que estaba construida sobre un poblado fortificado muy abrupto, y
del cual Sancho Menditarra había hecho su residencia ordinaria, cuando no
combatía en el otro lado de los Pirineos, a su enemigo de siempre, el emir de
Córdoba, y sus aliados. Sancho Menditarra falleció en 864. La Vasconia del
Norte se había convertido para el imperio en una muralla contra los reinos
árabes de la península ibérica. El Duque Arnaldo, sobrino de Sancho Menditarra,
tomó entonces el poder, porque el hijo de Sancho Menditarra era todavía
demasiado joven. La Vasconia del Norte conoció un estado cercano a la anarquía,
sobre todo, bajo el ataque de las invasiones normandas que habían recomenzado.
La mayoría de los obispados y los monasterios estaban desiertos, los habitantes
de las ciudades y los pueblos huían al campo. Los jefes locales aseguraban bien
que mal una apariencia de orden y protección. El sistema feudal o feudalismo[116],
con sus señores y sus castillos fortificados, está instaurándose. De acuerdo a
las tradiciones vasconas, el poder regresó entonces al hijo de Sancho
Menditarra, llamado Menditarra Sancho, que era del mismo temple guerrero que su
padre. Él consiguió mantener los normandos en la costa, en la embocadura del
Adour, durante todo el tiempo de su gobierno (871-886). Su hijo, García Sancho
el Encorvado, le sucederá de 886 a 920. A su desaparición, la Vasconia del
Norte se había engrandecido por matrimonio con el condado de Agen.
Desgraciadamente, García Sancho el Encorvado, antes de su muerte, decidió
dividir sus tierras entre sus tres hijos. El mayor, Sancho García, recibió la
mayor parte del principado (toda la parte occidental, de Béarn a la Lomagne),
que se convirtió en la Vasconia Major (Gran Vasconia). El segundo, Guillermo
García, recibe la parte central, con el Fezensac, entre Eauze y Auch, y por
último, Arnaldo García, el Astarac, entre Fezensac y Bigorra. Esta división
desafortunada condujo poco a poco a una fragmentación de la Vasconia del Norte,
y la filiación principesca rota llevó a un sistema de autoridad importado del
modelo franco, que nos habla de feudos[117] es
decir, las relaciones de vasallaje, la feudalidad, hasta entonces desconocidas
en Vasconia. Sancho García tuvo cuatro hijos: García Sancho, Sancho Sancho,
Guillermo Sancho y Gombaud y será García Sancho quien le sucederá, pero
falleció sin descendencia y es entonces al tercer hijo, Guillermo Sancho, a
quien correspondió el Principado. Guillermo Sancho partió a combatir en Navarra
y delegó su poder a su hermano Gombaud. En el siglo X los piratas[118] escogieron
el norte de Francia, de más fácil acceso, para entregarse a sus razzias
devastadoras. Guillermo Sancho volvió cuando los normandos se mostraron de
nuevo amenazadores. Decidió entonces desembarazarse de una vez por todas de
estos peligrosos vecinos y los combatió en Taller, cerca de Castets, a una
veintena de kilómetros al norte de Dax, en 982. Los normandos levantaron sus
campamentos y no regresaron más a Vasconia. El condado de Armagnac, formado en
965, correspondió a Bernardo a la muerte de Guillermo García. En cuanto a
Pardiac, se convirtió en la herencia de otro Bernardo, hijo de Arnaldo García,
tras la muerte de este último. También vieron el día el condado de Gaure y el
vizcondado de Lomagne. El Ducado de la Vasconia del Norte o Gascuña, se había
convertido ya en condado. La atomización del territorio gascón continuó con las
generaciones, y llegó a tal punto que el último conde ya no poseía ningún
poder. Bajo la doble égida del poder eclesiástico y feudal, Gascuña prosiguió
no obstante su organización. Cuatro obispados fueron constituidos y, en la
víspera del año 1000, hubo más de cuatrocientas iglesias construidas. Para el
año 1023 Gascuña se encuentra ya bajo la órbita del Reino de Pamplona-Nájera,
después del apoyo dado al conde de Gascuña en su lucha contra el Condado de
Toulouse. Este apoyo le proporcionó al rey de Pamplona-Nájera, Sancho el Mayor,
la potestad de organizar parte de sus tierras. De esta organización surgirá el
vizcondado de Labort. Sancho Guillermo, hijo del vencedor de los normandos, Guillermo
Sancho, falleció sin sucesor en 1032, con lo que el gobierno de Gascuña pasa a
manos de su sobrino, Sancho el Mayor de Navarra. Al fallecer este, y debido a
las disputas por el poder entre sus hijos, el Reino de Pamplona-Nájera se
debilitará y perderá el control de Gascuña. El matrimonio de la hermana de
Sancho Guillermo, Briska, con Guillermo V, conde de Poitiers y duque de
Aquitania, fue el origen de un conflicto de sucesión que durará hasta 1052. Uno
de los principales pretendientes, Bernardo I Tumapaler, conde de Armagnac, se
dejó entonces arrebatar su herencia por el hijo pequeño de Guillermo, Guido
Gofredo, duque de Aquitania a partir de 1058. Los duques del Poitou gobernaron
Gascuña durante casi un siglo, bajo el sistema feudal[119] y
esforzándose en reducir sus vasallos a la obediencia. Con ocasión de las
cruzadas, numerosos nobles gascones intervinieron en Palestina, sobre todo con
el tercer ejército del conde de Toulouse. Entre los primeros cruzados que se
cubrieron de gloria figuran, al lado del ilustre Gastón IV de Béarn, Raimundo
de l'Isle-Jourdain y Astanobe, conde de Fezensac. Gran parte de los diferentes
condados y vizcondados de Gascuña, se diluyeron en el Ducado de Aquitania (el
resto siguió unido o en la órbita de Navarra), posteriormente, en el año 1154,
este ducado pasó a formar parte de la corona inglesa, fruto del matrimonio
entre Enrique Plantagenet de Inglaterra y Leonor de Aquitania. En 1453,
Aquitania se incorporó definitivamente a Francia. En lo que respecta a los
territorios gascones de Navarra, este reino, conservó por ejemplo el Béarn
hasta su desaparición como reino en el siglo XVII, cuando por un edicto de
unión en 1620, Luis XIII, rey de Navarra y de Francia, une Navarra a
la corona francesa.
Las primeras palabras escritas en
euskara son las encontradas en las estelas funerarias vascoaquitanas y
pirenaicas de la época romana (siglo I). Podría tratarse de nombres de dioses y
diosas. Aunque
en la actualidad se corresponde con nombres comunes en nuestro vocabulario. El
euskara que hoy en día conocemos no es el mismo que el de tiempos lejanos. Por
ello, se ha acuñado la palabra protovasco con el fin de denominar la lengua
vasca de la antigüedad. Las frases escritas de mayor antigüedad encontradas
hasta el momento se encuentran en las Glosas Emilianenses. Las
glosas eran anotaciones que los monjes copistas escribían para la compresión de
los textos en latín, es decir, comentarios de las partes más difíciles. Estas
glosas se hallaron en un manuscrito del siglo X perteneciente al Monasterio de
San Millán de la Cogolla (La Rioja). Las dos glosas vascas son guec
ajutuezdugu (nosotros no tenemos ayuda) y jzioqui dugu (hemos
encendido).
Con
independencia de las teorías sobre su parentesco lingüístico, la onomástica[120]
y la toponimia histórica atestiguan que la versión primitiva del euskera ocupó durante la Edad Antigua un área de extensión mayor
que la que tendría posteriormente al producirse la caída del Imperio
romano de Occidente,
y que las sucesivas llegadas de pueblos de lengua indoeuropea desde el fin de
la Edad
del Bronce y
el comienzo de la Edad del Hierro, supusieron para el euskera como
para el resto de lenguas paleohispánicas una disminución de su área de
extensión geográfica.
Es habitual la consideración de
que los vascones (pueblo prerromano que las
fuentes clásicas sitúan en el territorio del norte y centro de la actual
Navarra, además de en las Cinco
Villas aragonesas
y en la desembocadura del río Bidasoa) eran de habla eúskara, así como
también los aquitanos (establecidos según las
fuentes romanas en el extremo suroccidental de la actual región de Aquitania); resulta polémica sin embargo la filiación
lingüística que presentaban el resto de pueblos prerromanos que las fuentes
clásicas sitúan en áreas limítrofes con los vascones (los iberos iacetanos y las tribus celtas
de várdulos, caristios[121], autrigones y berones).
Con la Conquista
de Hispania y
la infiltración romana en el territorio de los vascones, se ha presumido que el
euskera recibiría una intensa influencia de la lengua latina,
contextualizándose precisamente en esta época la primera gran adopción por el
euskera de palabras de raigambre latina.
Tras
la caída del Imperio
romano de Occidente y
la conformación dos siglos después del núcleo del primitivo Reino de Pamplona el euskera viviría un
periodo de expansión en el contexto de las repoblaciones que trajo consigo
la Reconquista como atestiguan fuentes
documentales como la fazaña
de Ojacastro.
A partir de la Baja Edad Media, en cambio, el euskera iniciaría
un periodo de lenta regresión desplazado en un primer momento por el gascón y el navarro-aragonés, y en un segundo, por el castellano y el francés.
Pese a este declive, a comienzos
de la Edad Moderna el euskera era todavía la lengua ampliamente predominante
entre la población de Guipúzcoa, la mitad septentrional de Navarra, la práctica
totalidad de Vizcaya y la mitad norte de Álava; una situación que se mantendría
sin cambios sustanciales hasta los procesos sociales, económicos políticos y
culturales puestos en marcha con la industrialización y el liberalismo siglo XIX que ocasionarían
el gran retroceso del euskera que llevaría ya en el siglo XX a la creación de
la Sociedad
de Estudios Vascos y
la Real
Academia de la Lengua Vasca y
al incremento de iniciativas en favor del euskera que conjurasen el riesgo de
su desparición.
[1] NOVEMPOPULONIA:
Novempopulonia
o Aquitania novempopulona, también conocida como Aquitania III, fue una
provincia romana del bajo Imperio, creada a finales del siglo III
por la reforma administrativa del emperador Diocleciano, que subdividió en tres
entidades administrativas la anterior provincia imperial de Galia Aquitania:
· Aquitania
primera, que comprendía la región del Macizo Central y Berry
· Aquitania
segunda, alrededor de Burdeos, Charentes y Poitou
· Novempopulonia
La Novempopulania limitaba al norte con la Aquitania II, al
este con la Narbonensis, al sur con la Tarraconensis y al oeste con el Océano Atlántico. Dependiente de la
diócesis de las Galias, tenía por capital la ciudad de Eauze.
Tras la invasión de los pueblos
germánicos del Imperio romano de Occidente, la Novempopulania
fue ocupada por los visigodos hasta que, derrotados en la Batalla de Vouillé, los francos merovingios de Clodoveo I la ocuparon. Durante el siglo VII
y siglo VIII surgieron en la antigua
provincia las entidades del Ducado de Vasconia y del Condado de Gascuña, que se integraron más adelante en
el Reino de Aquitania.
[2] MONTES
DE OCA: Es una comarca situada al este de la provincia de Burgos en la comunidad autónoma de Castilla y León. Está
limitada al norte por La Bureba, al sur por
la Demanda, al este por la provincia de La Rioja y al oeste el Alfoz de Burgos.
[3]
CARTULARIO:
Libro
manuscrito en el que se copiaban los privilegios y títulos de
una persona, una corporación o una comunidad.
[4] ROMANCE: Dícese de
cada una de las lenguas derivadas del latín vulgar que se formaron a
partir de la Alta Edad Media. Teniendo presente su distribución geográfica, el
sustrato prelatino y algunos factores fonéticos y lexicales comunes, las
lenguas romance derivaron en las actuales lenguas.
[5] GLOSAS
SILENSES: Son comentarios
en lengua romance peninsular,
realizados por copistas medievales en los márgenes de un códice en latín que se
hallaba en el monasterio de Santo Domingo de Silos. Datan de finales del siglo XI y, al igual que las Glosas Emilianenses, su finalidad es
aclarar los pasajes oscuros del texto latino. Se encontraron en el archivo
del monasterio de Santo Domingo de Silos, de donde procede su nombre, en
la Provincia de Burgos, comunidad
autónoma de Castilla y León. Sin embargo,
estas glosas pueden ser sólo copias cuya versión original fuera muy anterior,
probablemente poco posterior al manuscrito latino que contiene las glosas
de San Millán, que puede ser también el lugar original de su procedencia. En la
actualidad se conservan en la Biblioteca Británica.
[6]
MOZÁRABE:
Dícese de un conjunto de dialectos románicos hablados por la población de la
península Ibérica, bajo dominio musulmán.
[7]
LEONÉS:
Dialecto que se hablaba en el antiguo reino de León, y del que se conservan
restos en las provincias de Asturias, Santander, León, Zamora, Salamanca,
Cáceres y Badajoz.
[8] SAN
MILLÁN DE LA COGOLLA: Es
un municipio de la Comunidad Autónoma de La Rioja. Está ubicado al
pie de la Sierra de la Demanda (Sistema Ibérico) en la vertiente oriental que separa la Meseta del
Valle del Ebro, a 728 m de altitud sobre el nivel del mar y a
orillas del río Cárdenas. Aunque no
está situado exactamente en el Camino de Santiago, muchos peregrinos se desplazaban hasta allí para
luego retomar la ruta jacobea.
[9]
CONDADO
Y REINO DE ASTURIAS: Primer reino independiente
cristiano de la península Ibérica formado al iniciarse la Reconquista de los
territorios ocupados por los musulmanes. Se creó en 717 por Pelayo y duró hasta
la muerte de Alfonso III (910), cuando
uno de sus hijos trasladó la capital de Oviedo a León, lo que supuso el final del reino de Asturias y el
comienzo del de León.
[10]
REINO
DE LEÓN: Perteneciente a los antiguos reyes astures, alcanzó su
máximo esplendor en el siglo X, a partir del reinado de Alfonso III el Magno
(866-910). Este último incorporó Salamanca y Soria al reino, pero, víctima de
las intrigas de su esposa Jimena y de algunos nobles, en 909, cedió
el poder a favor de su hijo García I, quien se reservó los derechos sobre los
territorios conquistados a los musulmanes. Durante su reinado (911-914),
extendió sus dominios hasta el alto Duero, repoblándolos y
levantando la fortaleza de San Esteban de Gormaz. Aunque García I
residió habitualmente en León, fue su hermano y sucesor Ordoño II (914-924),
quien trasladó oficialmente la capital del reino a esta ciudad,
donde había sido aclamado y coronado. Con Ramiro II (931-951) a partir del cual
los monarcas leoneses fueron llamados imperatores, el reino de León
alcanzó su máximo desarrollo territorial y político, pero poco
después, en 956, al morir Ordoño III, las guerras civiles y la presión
musulmana provocaron una larga decadencia que culminó con la unión
definitiva al reino de Castilla en 1230. El prestigio del reino leonés entre
los demás estados cristianos de la Península se basó esencialmente en el
protagonismo que asumió en las luchas de reconquista, como heredero
de la monarquía visigoda.
[11]
AUTRIGONES: Se dice de un pueblo hispánico prerromano del norte de
España, que ocupó el territorio que media entre Bilbao y la ría de Oriñón, Medina de Pomar y Miranda de Ebro, Haro y Briviesca. Es decir, pueblo prerromano del norte de la
Península Ibérica, cuyos límites, al E, estaban situados en las líneas
montañosas de las márgenes derechas de los ríos Asón y Nervión. Su territorio
comprendía la parte oriental de la actual provincia de Santander, el nordeste
de Burgos y la mayor parte de las provincias vascas de Vizcaya y Álava. La
mayor parte de sus asentamientos se encontraba en la región burgalesa de la Bureba.
Su capital era Austraca, que se enclavaba en la
zona de Castrojeriz. Según Jordanes, un autor del siglo VI d.C. habitaban en una región
que recibía el nombre de Autrigonia o Austrigonia.
[12]
Acerca
de la reconquista se recomienda la lectura de José María MÍNGUEZ FERNÁNDEZ,
concretamente de su libro titulado La
Reconquista, que se encuentra en “Biblioteca de la Historia”, y que ha sido
editado por Alba Libros S.L. (Madrid, 2005). A la visión tradicional y
simplista de que la Reconquista fue la actividad guerrera de los nobles
visigodos para restablecer la unidad política y religiosa, después de la
invasión musulmana, José María Mínguez, catedrático de Historia Medieval, nos
presenta una interesantísima reflexión sobre cómo, a través de hechos puntuales
de reconquista y repoblación, se
encubren procesos mucho más complejos de
orden económico, social y político.
[14]
FONÉTICA:
Parte de la ciencia lingüística que estudia los sonidos articulados del
lenguaje, describiendo los fonemas de
una determinada lengua o dialecto en una época precisa, o estudiando los
orígenes, evolución y variaciones en los sonidos de una lengua o de un grupo
de lenguas a través tiempo.
[15]
EPÉNTESIS:
Fenómeno fonosintáctico que consiste en la inserción de algún
fonema, en ocasiones no etimológico, en el interior de una palabra en el curso
de la evolución de la lengua. En Retórica, se trata de la inserción de un
fonema en una palabra, a veces sin justificación etimológica. Utilizado bien
para ajustar el verso, bien para dar un toque de arcaísmo al texto.
[16] GONZALO
DE BERCEO (Berceo, hacia 1195-monasterio de
San Millán de la Cogolla, hacia 1268). Escritor medieval que fue el
primer poeta en lengua castellana con nombre conocido. Fue clérigo y vivió
en el monasterio de San Millán de la Cogolla (Logroño), donde se ordenó
sacerdote, y en el de Santo Domingo de Silos (Burgos). En el monasterio de San
Millán de la Cogolla ofició como clérigo secular, y llegó a ocupar los cargos
de diácono (hacia 1120) y presbítero (hacia 1237). Gonzalo de Berceo es el
primer representante del llamado «mester de clerecía», escuela medieval de
hombres de letras (una calificación que en aquella época casi coincidía con la
de sacerdote) cuya principal aportación fue la difusión de la cultura latina.
Berceo inauguró la senda de la poesía erudita, en contraposición con la
desarrollada por la poesía épica popular y la de los juglares. Sus obras,
escritas en cuaderna vía (estrofa de cuatro versos alejandrinos monorrimos)
como era habitual en el «mester», son estrictamente religiosas y se suelen
clasificar en tres grupos: vidas de santos, obras marianas y obras de temática
religiosa más amplia, de tipo doctrinal. Los poemas hagiográficos, sobre santos
locales (Vida de San Millán, Vida de Santo Domingo de Silos y Vida de Santa Oria), se basan en fuentes latinas y en
tradiciones del propio monasterio. Las dos primeras siguen una idéntica
estructura tripartita: la primera parte cuenta la vida del santo, la segunda
relata los milagros que el santo realizó en vida y la tercera los realizados
tras su muerte a personas que rogaron su favor. No hay duda de que, además de
la finalidad moral del conjunto, las terceras partes obedecían al propósito de
atraer peregrinos a los monasterios de San Millán de la Cogolla y de Santo
Domingo de Silos, donde se hallaban enterrados los santos.
[17] POEMA
DE MIO CID: En primer lugar se señala el tema del
restablecimiento del honor del héroe. Entonces el concepto del honor equivalía
a “posición o rango social”. La ascensión del Cid al poder es otro
de los temas. El destierro que sufre el héroe supone el desamor del rey y la
muerte jurídica del Cid. Para conseguir el poder lucha y gana
batallas y riquezas a las que se concede gran importancia en la obra. En la
lucha por el poder son importantes las hijas del Cid, por las que siente gran
ternura, pero las mueve en el tablero según sus conveniencias como
cualquier señor medieval. También hay que destacar el tema de la integridad.
El Cid se demuestra íntegro en un sentido cristiano, feudal
y social. Esta integridad le gana la adhesión de sus vasallos y su
generosidad y fidelidad le hacen recuperar el favor del rey. Es tierno y
hummano en el amor a su familia y a sus amigos,
religioso, cortés., astuto, discreto y valiente en la lucha, El
poema tiene un gran valor histórico, porque gran parte de los personajes y
hechos que nos muestra están atestiguados históricanente. Sin
embargo, la intensa exaltación priva al texto de cierta
imparcialidad y exactitud cosa que, por otra parte, tampoco era buscada por el
autor. El realismo es otro valor añadido al Poema. Las batallas, los lugares
geográficos citados, las costumbres, vestido y comida aparen descritos con
fidelidad y con una base real.
[18]
ARQUEOLOGÍA:
Su definición clásica es la de una ciencia, auxiliar de la Historia, que
estudia los monumentos no literarios de
la Antigüedad. En realidad, incluso los monumentos literarios pueden ser objeto
de estudio arqueológico, si son considerados
en su aspecto material. Contra lo que se suele suponer, la arqueología
no está adscrita a época alguna; así, existen una arqueología prehistórica,
otra clásica, otra medieval, etc., cada una de las cuales ha desarrollado sus técnicas peculiares. También existen
arqueologías especializadas como la
industrial, la urbana, etc., que no se
adscriben a época concreta. Es decir, se entiende por "arqueología"
aquella ciencia comparativa que comprende varias disciplinas académicas y
científicas, como la antropología, la historia, la paleografía y la filología,
y hace uso de las más modernas técnicas. Desde el punto de vista etimológico,
el término "arqueología" posee raíces griegas y su significado
literal equivaldría al 'tratado o estudio de las cosas
antiguas'. Desde el inicio de la utilización del término hasta
nuestros días, y particularmente a partir del siglo XIX, éste ha ido
adquiriendo un mayor contenido y significación. Hoy, podemos decir que, sin
perder su esencia, define una ciencia compleja, relacionada con toda una serie
de disciplinas, cada una con su propio tema de estudio y método de trabajo.
Actualmente se entiende por arqueología la ciencia que se ocupa de estudiar el
pasado del hombre a través del análisis de sus propios restos materiales. Estos
restos, que los arqueólogos denominan cultura
material, se estudian sin establecer rasgos jerárquicos o
discriminatorios entre el rico ajuar de una tumba principesca y los fragmentos
cerámicos de desecho de una cabaña; entre las más impresionantes
manifestaciones arquitectónicas, artísticas, escultóricas o pictóricas, y el
arrabal de un poblado de cualquier período. De esta forma, la arqueología se
configura, hoy en día, como una ciencia con un amplísimo campo de acción, tanto
desde el punto de vista cronológico como geográfico. Así el arqueólogo debe
atender por igual, y con idéntico reconocimiento y metodología, a las culturas
surgidas antes o después de la escritura (es decir, a las prehistóricas y a las históricas en el sentido tradicional de los
términos), y a las culturas occidentales clásicas -griega y romana-, las
orientales, americanas o africanas. Aceptar estos planteamientos conlleva
reconocer sin paliativos la amplitud de documentación con que cuenta la
arqueología.
[19]
EPIGRAFÍA:
Ciencia
que tiene por objeto el estudio integral de las inscripciones o epígrafes,
tanto en su materia y forma como en su contenido. Las múltiples definiciones
existentes para epigrafía son similares a ésta, pero en muchas ocasiones el
alcance de las mismas y la definición del objeto de estudio queda disperso en
su interrelación con otras ciencias. Las inscripciones a lo largo de la
historia de la epigrafía se han considerado por su contenido, en tanto que
apoyo de la historia o de la filología, o por su forma, como base para el
estudio de la escritura, diferenciándose a veces de forma poco precisa de la
paleografía por el tipo de soporte en que los textos aparecen escritos, o como
apoyo de la arqueología, para fechar yacimientos o documentar restos
arqueológicos y contrastar la información que ofrecen. Si bien todo esto es
válido, no debe olvidarse el objeto mismo de esta ciencia: el epígrafe, su
forma y contenido, y su función en sí mismo. Es evidente que las inscripciones
constituyen documentos de primer orden para el conocimiento de la historia y la
cultura, pero deben estudiarse como objeto fundamental en sí mismas, con su
propia metodología.
[20]
CULTURA:
El término cultura es utilizado en dos sentidos principales:
el más antiguo, derivado de los ideales clásicos de la formación humana, y el
más moderno, derivado de la etnología y la antropología cultural.
En el primer sentido, influido por la tradición
clásica de la "paideia" griega o la "humanitas" latina, el
término se utiliza para referirse al grado de conocimientos y al refinamiento
de la conducta que posee una persona, adquiridos mediante un proceso educativo
que busca la plena realización de las capacidades humanas. En el segundo sentido, se entiende por cultura el
conjunto de conocimientos, prácticas, creencias, tradiciones, producciones
artísticas, técnicas, y formas de vida propias de un determinado grupo humano,
que derivan de su vida social, independientemente de que se circunscriba o no a
un territorio definido en términos de estado-nación o a una u otra época del
desarrollo de la humanidad, primitiva o moderna.
[21]
ETNOCENTRISMO:
Error de perspectiva o condición que nace de tomar a la propia cultura como centro privilegiado en
cualquier consideración.
[22]
MÉTODO
HISTÓRICO: El método, enfoque o punto de vista histórico se
caracteriza por la idea de que sólo la historia permite entender
adecuadamente la realidad. Sus tesis básicas son:
·
sólo la
comprensión del pasado permite entender el modo de ser y comportamiento de las
cosas presentes;
·
la
realidad presente está compuesta de capas o niveles, y las más antiguas
determinan a las más recientes o superficiales.
Este enfoque se ha aplicado de forma diversa en varias disciplinas
científicas: en geología con W.
Smith, en biología permitió la aparición del evolucionismo y en
psicología el psicoanálisis.
[23] EDAD
DEL BRONCE: Periodo de la prehistoria
caracterizado por la metalurgia del bronce para la fabricación de
armas, herramientas y adornos, iniciado en Armenia y Kurdistán entre
el IV y el II milenio a.C. Siguió a la Edad del Cobre y precedió a la del
hierro. La fabricación de objetos de bronce, aleación de cobre y estaño, fue
posible por la existencia de importantes intercambios comerciales de ambas
materias primas. La industria del bronce favoreció la aparición de los primeros
grandes Estados de la historia: Sumer, Egipto, Minos, Micenas y la dinastía
Chang en China. En Occidente también surgieron importantes culturas: Wessex,
Armórica, Europa central (cultura de los campos de urnas), y ya
hacia el año 1000 a.C. la cultura de palafitos en Suiza y la de las turberas en
Escandinavia. En la península Ibérica tuvo dos relevantes manifestaciones: Los
Millares y El Argar.
[24] LASCA:
Fragmento o
esquirla desprendido de un núcleo de sílex u otra piedra semejante. Las lascas
de sílex, para Laplace, se dividen en: grandes lascas, lascas, lasquitas y
microlascas, estableciéndose sus límites en 6, 3 y 1,5 cm de longitud. Por su
forma pueden ser de muchos tipos: con chaflán, con dorso, truncadas, de ángulo,
de costado, de decalotado, de decorticado, oblicuas, etc.
[25] TIPOLOGÍA:
Técnica o
ciencia que tiene como objeto clasificar determinadas creaciones
según su forma. Hoy se tiende a la práctica de una tipología
rigurosamente analítica, que excluye de sus presupuestos toda consideración
subjetiva del objeto. Se pretende con ello llegar a clasificaciones o
tipificaciones definidas según modelos de validez universal. Las dimensiones,
el peso, la coloración considerada físico-químicamente, etc., otorgan a las
tipologías analíticas un alto grado de objetividad.
[26] CUEVA
DE ALTAMIRA: Cavidad natural en la roca en la que
se conserva uno de los ciclos pictóricos y artísticos más importantes de
la prehistoria. Forma parte del conjunto Cueva de Altamira y Arte Rupestre
Paleolítico de la Cornisa Cantábrica, declarado Patrimonio Mundial por la Unesco. Está
situada en el municipio español de Santillana del Mar, Cantabria, a unos dos
kilómetros del centro urbano, en un prado del que tomó el nombre. Desde su
descubrimiento en 1868 por Modesto Cubillas y su
posterior estudio por Marcelino Sanz de Sautuolaha sido excavada y estudiada por los
principales prehistoriadores de cada una de las épocas una vez que fue admitida
su pertenencia al Paleolítico. Las pinturas y grabados de la
cueva pertenecen a los períodos Magdaleniense y Solutrense principalmente
y, algunos otros, al Gravetiense y al
comienzo del Auriñaciense, esto
último según pruebas utilizando series de uranio. De esta forma se puede asegurar que la cueva fue
utilizada durante varios periodos, sumando 22 000 años de ocupación, desde
hace unos 35 600 hasta hace 13 000 años, cuando la entrada principal
de la cueva quedó sellada por un derrumbe, todos dentro del Paleolítico superior. El estilo de
gran parte de sus obras se enmarca en la denominada «escuela franco-cantábrica», caracterizada por el realismo de
las figuras representadas. Contiene pinturas polícromas, grabados, pinturas
negras, rojas y ocres que representan animales, figuras antropomorfas, dibujos
abstractos y no figurativos.
[27]
BOSQUIMANO:
Pueblo negroafricano de la familia lingüística khoisan que actualmente habita
en el desierto del Kalahari (Namibia). De estatura reducida, su origen es
todavía objeto de discusión. Cazadores nómadas, tienen una organización social
muy laxa basada en la familia nuclear y la banda. Antes de la expansión hacia
el S de los pueblos bantúes, estuvieron ampliamente distribuidos por el África
austral y dejaron pinturas rupestres que presentan grandes afinidades con las
prehistóricas de la península Ibérica y el Sahara.
[28] CHAMANISMO:
La palabra
chamán, tomada de una tribu siberiana, está formada por la unión de una voz
sánscrita que significa esfuerzo agotador y otra tungusa que designa un estado
de exaltación convulsiva. Los chamanes, curanderos o figuras religiosas
carismáticas, están convencidos de estar poseídos por espíritus del otro mundo,
que los guían en sus reuniones, y de ser intermediarios entre el mudo de los
espíritus y el de los seres humanos. Para ponerse en contacto con los espíritus
y obtener de ellos facultades extraordinarias de índole medicinal o
adivinatoria, los chamanes entran en estado de trance utilizando drogas o
haciendo uso de sus habilidades personales. A este propósito, algunos autores
hablan de éxtasis de los chamanes que achacan a una epilepsia constitucional,
cuya posesión y corroboración representa la facultad carismática por
la cual se les considera en posesión de poderes extraordinarios. Sus
relaciones con los espíritus les conceden poderes sobre el mundo de los seres
humanos que son incrementados por su capacidad para curar
los males físicos y mentales. Entre los chamanes es frecuente la
experiencia de la muerte, de la resurrección y hasta de la migración
de su propia alma al más allá, al cielo o al mundo infernal; luchan contra
adversarios zoomórficos a los que combaten adoptando, también ellos,
formas de animales. Muchos de ellos son personas ventrílocuas y de mucha
habilidad manual, lo que les presta, aún, más capacidad de
encantamiento. No se sabe si es la eficacia de sus
acciones la que crea consenso en torno a su persona o si, por el contrario, es
el consenso quien las hace eficaces. Pueden ser hombres o mujeres y hasta
pueden simular una duplicidad de sexos.
[29] GANADERÍA:
Nace
cuando el hombre primitivo, tras limitarse a seguir en
sus desplazamientos a las manadas que le proporcionan carne y
pieles, decide organizarlas en rebaño para tener siempre a mano tan esenciales
productos. Surge de este modo la trashumancia de los pueblos que
acompañan a sus rebaños en los desplazamientos en busca
de pastos. La segunda fase de la evolución ganadera es la agrícola,
denominada así porque los alimentos que consumen los animales han sido
cosechados por el hombre. Existen pruebas de que al menos 4000 años
a.C. la ganadería se hallaba perfectamente organizada en muchas
regiones de la Tierra.
[31]
VASIJA:
Recipiente de mediano o pequeño tamaño, generalmente hecho en barro, que sirve
para contener especialmente líquidos y cosas destinadas a la alimentación, como grano, etc. En realidad, se aplica a
cualquier recipiente, de cualquier tamaño y materia siempre que sea cóncavo.
[32]
PUNTA
DE SÍLEX: Pieza obtenida sobre una lasca
generalmente de tipo triangular y forma lanceolada u ojival, con o sin retoque.
Las más interesantes son las solutrenses obtenidas mediante retoque envolvente
en caliente, con pedúnculo y aletas.
[34]
ÍBEROS:
El
término de Iberia aludiendo a un territorio, y de iberos para sus habitantes, procede del apelativo
otorgado por los escritores y geógrafos griegos en sus relatos sobre la
Península. El nombre aparece ya en obras como las de Heródoto a mediados del s. V a.C., o
en la Ora Marítima de Avieno que, aunque
tardía, recoge fuentes que pueden remontarse al s. VI a.C. La extensión del
área peninsular comprendida en el término de Iberia probablemente
cambió con el tiempo; en momentos antiguos designaba a una zona reducida, que
para García Bellido estaría en el área de Huelva. Sin embargo, pronto se empleó
para toda la vertiente mediterránea, como sucede en los escritos de Polibio. La conquista romana, al conseguir
finalmente el dominio de toda la Península, extendió el nombre a toda su
geografía, acepción que finalmente se sustituirá por la de Hispania. En el ámbito de los estudios sobre cultura
ibérica se aplica el apelativo general de iberos a una gran diversidad de
pueblos que ocupaban la zona oriental de la Península, en un arco que discurre
desde el sureste de Francia hasta el centro de Andalucía. Limitan al oeste en
esta zona sur con los turdetanos, herederos del antiguo pueblo tartésico, y al
interior con los numerosos pueblos celtibéricos. Dentro del amplio territorio
ibérico se pueden individualizar también áreas como la costera andaluza,
ocupada en gran parte por las poblaciones bástulo-fenicias, herederas de la
antigua colonización semita y en relación con el mundo púnico. Por último,
ciertos enclaves también costeros actuaron como puertos coloniales dependientes
de otros centros mediterráneos. Así sucedió con Villaricos, en Almería,
relacionado con el mundo cartaginés, o con Ampurias en Gerona, una colonia
griega vinculada a Marsella y a su vez con su población de origen: Focea, en
Asia Menor. El resto de la geografía ibérica estaba parcelada en distintas
unidades étnicas, cuyos nombres conocemos gracias a los antiguos escritores
greco-latinos. Pueblos como los indiketes, laietanos, lacetanos, ilergetes,
ilercaones, ausetanos o cessetanos se situaban en el área catalana, mientras
que gran parte del territorio valenciano lo ocupaban los edetanos, y los
contestanos se situaban aproximadamente sobre el área de Alicante. Por su
parte, los bastetanos llegaban desde el litoral de Murcia hasta Andalucía
Oriental y parte de Albacete; más al norte se localizaban los oretanos, a uno y
otro lado de Sierra Morena, en tierras de Jaén y Ciudad Real.
[35]
URBANISMO:
Ciencia y
técnica de construir y ordenar los núcleos urbanos adecuándolos, en la
disposición, la estética, el emplazamiento y los servicios, trazado
de calles, etc., a las necesidades de la persona humana concebida, a la
vez, como individuo y como ser social.
[36] ICONOGRAFÍA: Ciencia que
estudia el origen, formación y desarrollo de los temas figurados y
de los atributos con que pueden identificarse y de
los que usualmente van acompañados. En realidad, bajo esta
denominación se comprende también la iconología. Las dos grandes series
iconográficas del arte occidental, son la mitología clásica y la cristiana, que
han dado lugar a densos y voluminosos estudios, repertorios,
diccionarios, etcétera
[37] CALCOLÍTICO:
Nombre que
recibe el período entre el Neolítico y la Edad de Bronce, caracterizado por el
conocimiento del cobre y por ser trabajado este metal como si fuese una piedra.
[38]
SÍLEX:
Pedernal, variedad del cuarzo. Material usado por el hombre
prehistórico para la fabricación de herramientas, buriles, raederas y otros
útiles cortantes. Se utilizó hasta hace 80 años en zonas rurales, como pieza de
corte en los trillos, con la ventaja sobre el acero de que el sílex, al
romperse por el uso, se autoafila.
[39]
CUCHILLO
DE SÍLEX: Pieza que tiene un borde sin retoque,
cortante, mientras el otro conserva el córtex o ha sido retocado de modo que no
corte.
[40] CERÁMICA
CAMPANIFORME: Dícese de la cerámica en forma
generalmente de campana invertida –en algunos ejemplares típicos- , que dio
nombre a la cultura que así se designa y cuyo origen probable está en el
sur de la Península. Su característica más notable es el peculiar
tipo de decoración incisa, a veces rellena de pasta
blanca.
[41] NEOLÍTICO:
Período
posterior al Mesolítico y anterior al Eneolítico y a la Edad del Bronce; llega
hasta el 2500 a.C. aproximadamente, y su inicio se remonta, en algunos lugares,
en torno al 8000 a.C.
[42]
CULTURA
DE LAS COGOTAS: Cultura fechada entre los siglos V-II
a.C., que se desarrolló en la meseta norte española, en la estribación occidental
del Sistema Central, y cuenca del Tajo hasta la línea del Tormes-Duero.
Históricamente parece vincularse a los pueblos que las fuentes clásicas
denominan vettones, durante los
últimos tiempos de la Edad del Bronce y los comienzos
de la Edad del Hierro, dos períodos
claramente diferenciados, conocidos como Cogotas I y Cogotas II. Caracterizada por la aparición de un patrón
de asentamiento permanente, concentrado y controlando el territorio, los
castros destacan por sus recintos amurallados, dotados con fosos en ocasiones,
y sistemas defensivos como las "piedras hincadas", bloques de piedras
colocados en el exterior de las muralla para impedir el acceso de la caballería
y dificultar el avance del enemigo. También destaca la presencia de esculturas
zoomorfas, los llamados verracos (cerdos), interpretados bien dentro de un contexto
religioso-funerario o bien asociados al control económico del territorio. Es en
este momento cuando se generaliza el uso del hierro para la fabricación de
armas y útiles, así como la aparición del torno, con cerámicas oxidantes
pintadas de clara influencia celtibérica, que podrían indicar la celtización de
esta cultura a partir del siglo IV-III a.C.
[43] CELTAS: Los celtas
levantaron numerosos castros, que eran recintos fortificados prerromanos de la
península Ibérica, generalmente situados en una eminencia del terreno.
[44] IPARRALDE:
El País
Vasco francés (denominado Iparralde). Es un territorio histórico
vasco, que constituye la parte septentronal de Euskal Herria y está situado en
la parte occidental del departamento francés de Pirineos Atlánticos, de la
región de Nueva Aquitania.
[45] PODIO:
Plataforma.
Pedestal en que descansan varias columnas. Asimismo, en Roma,
asiento y tribuna dispuestos alrededor de la arena del
circo y el anfiteatro, reservados a los dignatarios.
[46]
ADOBE:
Su composición es barro amasado con agua y paja o, en su defecto,
cal, arena en bajo porcentaje o estiércol, para darle consistencia. Se trata de
un material que, con una tradición constructiva de más de 6.000 años, cayó en
desuso al ser sustituido por piezas cocidas, denominadas ladrillos. No
obstante, en la actualidad, más del treinta por ciento de la humanidad aún
sigue viviendo en casas de ladrillo crudo y, aproximadamente, el cincuenta por
ciento corresponde a población de países en vías de desarrollo, que han
encontrado en la utilización de un material autóctono el camino para solucionar
sus graves problemas habitacionales sin dependencias de terceros países.
[47]
FÍBULA:
Broche o
hebilla a modo de imperdible. Los arqueólogos hallan en ella elementos muy
valiosos para el establecimiento de la cronología en los yacimientos. Reciben
el nombre según sus formas: en arco de violín (segunda Edad del Bronce, campos
de urnas), de arco simple (submicénica), zoomorfas, en escorpión (La Tène I).
[48]
BROCHE:
Conjunto de dos piezas de metal una de las ccuales encaja en la otra. Sirve
para prender ropas o prender algo a ellas.
[49] CISTA:
Celdilla
practicada generalmente en el suelo y que consta de lajas de piedra dispuestas
cuadrangularmente. En su interior se colocan los despojos del difunto;
puede cubrirse con una tapadera horizontal.
[50] CAMPOS
DE URNAS: Cultura prehistórica propia de
poblaciones de predominio agrícola,, desarrollada durante la segunda mitad de
la Edad de Bronce, caracterizada por el rito funerario de la incineración de
los restos y la conservación de las cenizas en
urnas enterradas en el suelo.
[51]
EDAD DEL HIERRO: Periodo histórico de difícil
datación asociado a la metalurgia del hierro, que se inició aproximadamente
en el 2000 a. C. en el centro de Anatolia y cuyo final ha quedado marcado
tradicionalmente por el nacimiento y expansión de las civilizaciones griega y romana, aunque hay que tener en
cuenta que la aparición del hierro en muchas partes del mundo fue mucho más tardía, por lo que
dependiendo de las zonas podemos encontrarnos diferentes fechas que marcan
tanto el principio como final de este periodo.
[52] HALLSTATT
(de
Hallstatt, Austria). Relativo a la I Edad del Hierro (aproximadamente 1000-500
a.C.) especialmente en Europa Central y Occidental.
[53]
LA
TÈNE: Nombre de una fase de la Edad del
Hierro y de su yacimiento epónimo, en Suiza. Se extiende, aproximadamente,
entre 450 a.C. y 100 d.C. siendo esencialmente céltica.
[54]
PROTOHISTORIA: Desde
otro punto de vista, diremos ahora que en términos generales se denomina así al
periodo en que, si bien las culturas estudiadas desconocen la escritura,
existen referencias escritas sobre ellas procedentes de otras
contemporáneas. En el caso peninsular se sitúa entre la primera Edad del Hierro
y la llegada de los romanos en el 218 a.C., con el consiguiente comienzo de la
Edad Antigua. Fue un momento de grandes cambios sociales, económicos
y culturales, fruto del contacto de grupos llegados del Mediterráneo oriental
con poblaciones indígenas, que formaron un mosaico de pueblos prerromanos con
un desarrollo desigual. Por otra parte, período de la vida de la humanidad
subsiguiente a la prehistoria del que se poseen tradiciones originariamente
orales. Término utilizado por la moderna historiografía para designar al
período más moderno de la Prehistoria.
Su definición cronológica es objeto de controversia entre las distintas
escuelas historiográficas. De forma genérica, el término
"protohistoria" suele referirse al período final de la Prehistoria
inmediatamente anterior a la invención de la escritura en una cultura dada. La
protohistoria marcaría, pues, el tránsito entre las épocas del pasado de una
cultura de las que sólo conservamos testimonios materiales (arqueológicos) y la
invención de formas escritas de codificación del lenguaje, que marca el inicio
de la Historia Antigua. Este período de transición estaría definido por la
conservación de testimonios literarios indirectos a través de otras culturas
contemporáneas o posteriores que sí conocían la escritura. Según esto, el
período comprendido por la Protohistoria se define por la complementariedad de
los testimonios arqueológicos, que constituyen la base principal de nuestro
conocimiento de estas épocas remotas, y las informaciones literarias, a menudo
elaboradas en forma de mitos. En la Península Ibérica, la Protohistoria
comenzaría con la fundación de la Gadir fenicia (Cádiz) hacia 1100 a.C. y se
extendería hasta la conquista romana en el siglo I a.C. Las culturas célticas,
celtibéricas e ibéricas anteriores a la romanización, de las que conservamos
noticias literarias en escritos de autores latinos y griegos, formarían parte
de la Protohistoria de la actual España.
La vaguedad
con que los historiadores y arqueólogos utilizan el término ha producido
confusión a la hora de establecer los límites entre la Prehistoria y la
Historia en Europa. La historiografía francesa, por ejemplo, suele adscribir a
la Protohistoria las Edades del Bronce y
del Hierro,
es decir, desde el III milenio hasta el siglo I a.C., último período de la
Prehistoria europea, contemporáneo de la escritura en culturas del Próximo
Oriente. Aunque no existen textos escritos antes del 3000 a.C., algunos autores
han llegado a extender el marco temporal de la Protohistoria hasta el
período Neolítico.
Pese a estas ambigüedades motivadas por su reciente acuñación, el concepto de
Protohistoria posee importantes potencialidades explicativas y categoriales
para el estudio de las épocas de transición entre las culturas de
cazadores-recolectores del Paleolítico,
las sociedades preliterarias no depredadoras del Neolítico y la Edad
de los Metales y las culturas literarias, que se
solaparon en el tiempo en distintos ámbitos geográficos.
[55] VISIGODO:
Pueblo
germánico que constituyó una de las tres grandes ramas de los
godos (la otra fue la de los ostrogodos).
Establecidos desde el siglo II a.C.en Escitia, los visigodo se desplazaron
hacia el O presionados por los hunos (376 d.C), ocupando la península
griega (395) y Roma (410). Al mando de Ataulfo cruzaron los
Alpes (412) y ocuparon la Provenza y Aquitania estableciéndose en el
S de la Galia y en Barcelona. Valia pactó la federación con los
romanos (416) con el compromiso de expulsar a los bárbaros del O y S
de la Hispania. Roma les otorgó por el foedus (418) la
Aquitania II y la Narbonense I.que comprendía Burdeos, Poitiers y
Tolosa, donde situaron la capital. A cambio de sus servicios militares
recibieron casi la mitad de las tierras cultivables del territorio
(419-431). La caída del Imperio de Occidente (476), convirtió al
visigodo Eurico en rey de visigodos y
romanos, permitiéndole expandisre por las
Galias y toda Hispania. Paralelamente a la incorporación
de otros pueblos godos, en especial osstrogodos, los visigodos
fueron adoptando los sistemas jurídico e institucional y la lengua de los
romanos, Con Alarico II (484-507) se inició la decadencia del reino
de Tolosa. A partir de la conversion al catolicismo de Recaredo en el III
concilio de Toledo (589) a donde había sido trasladada la capital, la Iglesia
intervino en los asunntos de Estado. El ocaso del reino de
Toledo se inició con Wamba (672-680), sucesor
de Recesvinto. A la muerte del rey Vitiza (710) el reino quedó
divido en los partidarios de Akhila (hijo de Vitiza) y los de Rodrigo (duque de
la Bética) y la amenaza musulmana del N de Áfrrica, y la amenaca musulmana del
N de África se hizo efectiva al convocarlos Akhila para luchar
contra Rodrigo, que fue derrotado y muerto (712). Con la ocupación de Carcasona
(725) desapareció el estado visigodo, del que sólo perduró el pequeño reino de
Teodomiro en el valle del Segura hasta el 779.
[56] VALLE
DEL BAZTÁN: Enclavado en el Pirineo atlántico, entre los puertos de Belate y Otsondo
el valle de Baztan constituye
el municipio más extenso de Navarra. Con una superficie de 364 km. cuadrados, a
él pertenecen quince localidades: Oronoz-Mugaire, Arraioz, Irurita, Almandoz,
Berroeta, Aniz, Ziga, Lekaroz, Gartzain, Elbetea, Arizkun, Azpilkueta, Erratzu,
Amaiur-Maya y Elizondo, principal pueblo del valle. Un valle caracterizado por ser tierra
de hidalgos e indianos, que regresaron de ultramar con una gran fortuna que
invirtieron en remodelarlo. El resultado: abundantes palacios y caseríos de
piedra rosácea con grandes balconadas; monasterios y puentes medievales sobre
ríos saltarines; metas esparcidas por prados y colinas; sugerentes bosques;
monumentos megalíticos y cuevas... Además, peregrinos, brujas y contrabandistas
también dejaron su huella. Hoy pueden seguirse sus pasos a través de diversas
rutas: la del Camino de Santiago del Baztan, la de las brujas y el sendero de los contrabandistas que
une las cercanas cuevas de Urdax, Zugarramurdi y Sara. En Baztan disfrutará de
infinitas posibilidades. Senderos sencillos porque en estas tierras, las
crestas del Pirineo navarro se inclinan hacia el mar haciéndose más suaves.
[57] MEROVINGIOS:
Dinastía
de los primeros reyes francos, instaurada por Meroveo
(448). Durante el reinado de Clodoveo (481-511),
conquistaron casi toda la Galia romana y Turingia, convirtiendose la dinastía
en reyes de la Galia. En el siglo VII las contiinuas luchas
entre las varias ramas de ls familia favorecieron el poder de los maestros de
palacio, hasta que, en 751, la definitiva deposición del trono de
Childerico III por parte de Pipino el Breve, quien dio por terminado el período
merovingio y señaló el comienzo del poder de los carolingios.
[58]
AUTRIGONIA:
Antigua demarcación tribal vasca que
comprendía los actuales territorios de las Encartaciones de Bizkaia, la región
más occidental de Álava y diversos valles hoy burgaleses. Estaba habitada por
los autrégones, tribu de cuya existencia dan fe los autores clásicos Ptolomeo,
Plinio, Mela, Livio, etc., siendo la más extensa e importante de las tribus
vascas: várdulos, caristios, autrigones y vascones. Es la demarcación más
occidental de la Euskalerria antigua, desde el río Nervión hasta Castro
Urdiales, y, tierra adentro, hasta las montañas de Burgos. Su nombre, autri,
austri -ya que también aparece austricones-, nos pone sobre una pista. Desde
luego no se le suele tener por nombre vasco sino céltico. y puede estar
relacionado con Austria, Istria, Neustria, etcétera. Podría significar
literalmente la región de oriente, en cuyo caso, se la integraría a las tierras
situadas del lado oriental cántabro. Sería, en ese supuesto, el occidente
caristio. Se citan como primitivas ciudades autrigonas a Amanum Postus o
Flavlobriga [Bilbao?]; Uxama Barca o Ibarca [Osma de Valdegobia]; Deobriga, a
la derecha del Ebro y frente a Puentelarra; Segisa Munculum [Carezo del río
Tirón]; Tririum [Monasterio de Rodilla]; Vindeleia [Santa María de
Rivarredonda]; Virovesca [Briviesca] y Solionca [Poza de la Sal].
[59] ALFONSO III DE ASTURIAS
(848-910): Duodécimo rey de Asturias desde el año 866 hasta el año
909. Nacido probablemente en Lugo en el año 848 y muerto en Zamora el 20 de
diciembre de 910. Hijo y sucesor de Ordoño I pasó la
mayor parte de su infancia en Oviedo, donde recibió una educación esmerada.
Nombrado gobernador de Galicia a la edad de 14 años, tras la prematura muerte
de su padre en 866, fue proclamado monarca, no sin antes enfrentarse a Fruela
Vermúdez, el cual aprovechando su
ausencia se apoderó del trono. Durante los cuarenta años de su reinado se
enfrentó con éxito a los ejércitos musulmanes en diversas ocasiones y llevó a
cabo una intensa labor repobladora, que contribuyó a consolidar las conquistas
efectuadas durante su reinado. Aproximadamente un año antes de su muerte, en
909, se vio obligado a abandonar el poder, tras enfrentarse a su hijo García, que contó con el
apoyo de la mayoría de sus hermanos. Murió en Zamora, tras haber realizado una
expedición por tierras de al-Andalus.
[60] ESCLAVOS:
El
pensamiento jurídico romano estableció una nítida distinción entre los
hombres libres o personas jurídicamante capaces y los que
no eran considerados personas o sujetos de derechos, sino meras cosas u objetos
de derecho, sometidos a la potestad de otros. Con o sin una norma legal tan
clara, la esclavitud es una institución que ha existido en numerosas culturas
en todos los periodos históricos. Con frecuencia los eslavos eran
cautivos de guerra, pertenecientes a otros grupos étnicos. Constituían una mano
de obra forzada, de propiedad privada o pública; más o menos cualificada,
que podía ser empleada en el sevicio doméstico, en las minas, en los
latifundios, etc. Las condiciones concretas y formas de manumisión eran muy
variables.
[61] BRITANNIA:
La antigua Inglaterra, en tiempos de la dominación
romana. Así, pues, Britania (Britannia en latín) es el término que designaba a la isla de Gran Bretaña antes de que se produjeran las invasiones germanas. El nombre de Britania procede de la
denominación latina Britannia que se dio en el Imperio romano a la isla. El nombre Britannia en latín proviene de la denominación griega Pretanniká Nesiá que
le dio Piteas de Marsella a las islas exploradas al norte
de la Galia Comata (o Galia Cabelluda) por él en el 330 y
320 a. C. El término Pretanniká o Pretanniké,
proviene quizás de la designación en dialecto celta britano (galés antiguo) para ese territorio que Piteas escuchó nombrar: Ynys
Prydein. Ynys significa isla y Prydein proviene
de prydyn, que significa tatuaje. Fueron nombradas así por los tatuajes pintorescos que llevaban sus
habitantes.
[62] DACIA:
Antigua
región de la península balcánica, correspondiente a la actual Rumania, reino de
los dacios. Colonizada por Trajano, pasó a ser provincia romana. Fue abandonada
por Aureliano (270-275) ante las invasiones godas.
[63]
VACCEOS:
Pueblo
prerromano hispano cuyo hábitat, según las fuentes clásicas, se extendía por la
cuenca media del Duero. Desde el contexto arqueológico la zona destaca por las
grandes dimensiones de los asentamientos y su dispersión, lo que indica una
cierta jerarquización del territorio. Su economía se basaba en el cultivo del
cereal y el mantenimiento de una ganadería ovina. Uno de los aspectos más
destacados de este pueblo es el reparto de tierras y cosechas mencionado
por Diodoro (V,34,3),
dato a partir del cual se ha especulado con la existencia del colectivismo
entre los vacceos. Finalmente, las fuentes se muestran oscuras sobre la relación
de los vacceos con los celtíberos y
especialmente con la etnia de los arévacos; las interpretaciones surgidas a
partir de las informaciones proporcionadas por los autores clásicos han
determinado la aparición de dos corrientes investigadoras, una que considera a
los vacceos como la quinta etnia celtibérica mencionada por Estrabón (III,4,19), y otra que, sin
negar la influencia celtibérica, considera a los vacceos un pueblo con entidad
cultural propia.
[64]
INDIGETES:
Pueblo prerromano de la Península Ibérica que habitaba en el este de la actual
provincia de Gerona hasta el vértice del cabo Cerbere, antiguamente denominado
Pirineo. En
la Ora Marítima (523-525) fueron descritos por Avieno
como salvajes. Según dicho autor, vivían como animales y habitaban en
escondrijos. Sin duda, esta descripción no se alejaría mucho de la realidad en
las etapas previas a la iberización. Avieno los ubicaba desde las cercanías de
la ciudad de Piréne hasta el cabo Pirineo. Según Estrabón (3.4.1), los
indigetes se dividían en cuatro grupos que ubicaba en los alrededores de Emporion. Los cuatro grupos serían: los
emporitanos, los de Rhode, los de los alrededores de Gerunda y los olistanos,
que habitaban en el alto Fluviá. Plinio los colocaba junto a los layetanos en la costa que llegaba
hasta los Pirineos. Por el interior limitaban, según Plinio, con los ausetanos. Los límites de los territorios
de los indigetes por el sur se encontrarían en la Sierra de las Gavarras.
Esteban de Bizancio fue quien se refirió a los indigetes con el nombre de indiketas. Esta denominación derivaría de su
capital, Indiká, que para algunos investigadores se trataría de
la ciudad indígena que se encontraba junto a la colonia griega de Emporion (Ampurias), de la que estaría separada por
una muralla. Gracias a la arqueología se conocen perfectamente los
asentamientos de los indigetes, entre los que destaca Ullestret, que algunos
autores han identificado con Indiká. Según los
autores clásicos otras ciudades destacadas de los indigetes eran Rhode,
Cipsela, Juncaria y Deciana.
[65] JACA:
Iaca o Iacca —nombre
antiguo de Jaca— era la capital de los iacetanos, citados
por el historiador griego Estrabón (siglo I) como un
pueblo que se extendía desde las estribaciones del Pirineo hasta las llanuras,
llegando hasta la región de los ilergetesalrededor
de Ilerda (Lérida)
y Osca (Huesca).
Poco se sabe de su límite occidental, pero se ha sugerido que pudo estar
en Navardún, término céltico que
aludiría al antiguo nombre de unos extintos navarri sobre los
cuales surgió luego el topónimoNavarra. Los
iacetanos (Iakketanoi, en griego) eran
parientes de los aquitanos (Akkitanoi), siendo ambos pueblos parecidos.
De acuerdo a Estrabón, hubo entre los iacetanos reminiscencias de usos matrilineales, predominio
del pastoreo, agriculturacomplementaria
—acaso a cargo de las mujeres— y actividades guerreras como solución habitual a
los problemas económicos. Iaca acuñó moneda autónoma con alfabeto ibérico y se piensa que controlaba la actual Jacetania y
la Canal de Berdún.
[66] LUSITANIA:
Antigua región de la Hispania romana, que comprendía los actuales territorios
portugueses al S del Duero y Extremadura, ocupados por lusitanos y vetones. Su
capital fue primero Olisipo (Lisboa) y más tarde Emérita Augusta (Mérida). En
las postrimerías del dominio peninsular de Roma fue ocupada por los alanos
(411) y por los suevos (439). Entre 578 y 588, el obbispo Sunna encabezó la
sublevación arriana contra el rey Recaredo. Desde otro punto de vista, es el nombre de una provincia romana en el oeste de la Península Ibérica. En época Republicana, desde el siglo II a. C., su territorio formaba parte de la provincia Hispania Ulterior. Su territorio ocupaba la mayor parte de la actual Portugal al sur del Duero y una zona de España, fundamentalmente Extremadura y la provincia de Salamanca. Su capital fue la ciudad de Augusta Emerita, en la actualidad Mérida.
[67] BÉTICA:
Fue una de
las provincias romanas que existieron en la península ibérica, llamada por los romanos Hispania. Tomó su
nombre del río Betis (en latín Bætis), llamado en la
actualidad río Guadalquivir; su capital en la época romana fue la Colonia Patricia Corduba, la actual
ciudad de Córdoba, en Andalucía.
Posteriormente, en el periodo visigodo, la capital pasó a ser Hispalis, la actual
ciudad de Sevilla. La Bética tuvo una importante aportación al conjunto
del Imperio romano, tanto económica como cultural y política. En el
terreno económico fue muy significativa la extracción de minerales (oro, plata, cobre y plomo) y la
agricultura, con la producción y exportación sobre todo de cereales, aceite y vino, estos dos
últimos especialmente famosos en todo el Imperio junto con el garum. En el
terreno político, la Bética fue durante mucho tiempo una provincia senatorial
que, debido a su alto grado de romanización, dependía del poder político del Senado, no del
poder militar del Emperador. En ella se
libró la decisiva batalla de Munda entre populares y optimates,
partidarios de César y Pompeyo respectivamente.
Además dio a Roma los emperadores Trajano y Adriano, naturales
de Itálica, y al filósofo cordobés Séneca.
[68]
ALODIO: Término de origen
germánico cuyo significado originario
es objeto de dicusión, si bien prevalece la idea de que,
en el período posterior a las invasiones bárbaras, definia el patrimonio
inalienable del grupo familiar. A partir del siglo VIII,
alodio, o tierras alodiales, designa la tierra poseída individualmente y
libre de cargas, prestaciones o derechos: es decir, la plena propiedad,
en contraposición a los bienes comunales, en arrendamiento, en feudo, etc. Se
usa tanto para la pequeña propiedad como para el
latifundio.
[69]
CARESTÍA:
Designa la carencia colectiva de alimentos básicos. El concepto, sin embargo,
es ambivalente. Puede indicar una aguda escasez de alimentos, o una situación
en la que los alimentos no son asequibles para el conjunto de la población debido a un aumento de los precios.
[70] DENARIO:
Unidad
monetal romana de plata. Valía inicialmente diez ases de bronce y luego se
devaluó a dieciséis, pesando unos 4,5 gr a 3,9 por ello llevó sucesivamente las
marcas x y XVI.
[71] DENDROCRONOLOGÍA:
Es una
técnica que extrae datos cronológicos del estudio de los anillos
que, en el interior de los troncos de los árboles, marcan las diversas fases de
su crecimiento, variando en su anchura y color según la edad de la planta, la
humedad de las estaciones, su duración, etcétera Si se dispone de
una serie o secuencia suficientemente homogénea y continua, los resultados llegan
a ser sorprendentemente precisos y alejados en el tiempo.
[72] Carbono
14: Isotopo radiactivo del carbono natural, cuyo período
de de desintegración es conocido, y que se encuentra en toda materia orgánica.
Desde el momento en que esta deja de vivir, el C14 comienza a desintegrarse,
pudiéndose, por lo tao, medir el tiempo que hace de la muerte del material que
se estudia. Las muestras tomadas para efectuar dichas mediciones deben serlo
con exquisito cuidado con objeto de impedir cualquier contaminación, aun superficial,
con materia orgánica viva (polen, excrementos).
[73] TEATRO:
Los romanos
se inspiraron en el teatro griego. Los romanos aumentaron la scaena a
costa de la orchestra, al no emplear el coro en las
representaciones. La orchestra se hizo semicircular. El recinto
para el público era la cavea, dividida en cunei. La orchestra casi
desapareció. Llamándose pulpitum su parte más cercana al
proscenio.
[74]
ÁNFORA: Recipiente cerámico de gran tamaño, con dos asas
necesariamente, cuya misión era conservar alimentos sólidos o
líquidos, Los primeros tipos griegos presentaban hombros y cuerpo en una
curva continua, Los ejemplares más modernos y los romanos
presentaban claramente diferenciada la parte alta (cuello y boca) del resto del
cuerpo.
[75] LATIFUNDIO: Propiedad territorial
de gran extensión, parcialmente dedicada a la agricultura o la ganadería,
típica de las sociedades tradicionales donde una clase de terratenientes posee
una gran parte de las tierras útiles y disfruta de elevado prestigio social y
decisivo poder político. El latifundio, que en Latinoamérica ha adoptado la
forma de haciendas, hatos, estancias, etc.,
es una forma de propiedad asociada generalmente a relaciones de trabajo no
plenamente capitalistas, donde los peones o trabajadores
rurales no gozan de una completa libertad de movimiento y de contratación. En
dichas sociedades es corriente que el latifundio coexista con su opuesto, el
minifundio, conformado por parcelas de muy reducidas dimensiones en poder de
campesinos independientes. La estructura de la propiedad agrícola basada en
latifundios, que lleva aparejada normalmente la existencia de grandes
extensiones de tierra ociosa, ha sido causa de importantes tensiones y
conflictos sociales, especialmente cuando altas tasas de crecimiento poblacional
han agudizado la presión por el reparto de la tierra. De estos conflictos,
muchas veces generalizados, ha surgido la propuesta de efectuar una Reforma
Agraria, capaz de dar tierras a los campesinos o de acelerar el desarrollo
capitalista del campo.
[77]
SUEVOS: Pueblo germánico
cuyo origen se encontraba en la región comprendida entre el Rin, el Danubio y el Elba. En el siglo V abandonaron sus
territorios para invadir en un primer momento la Galia y posteriormente parte de Hispania, donde formaron un reino en la
región ocupada hoy por Galicia. La invasión se produjo hacia el 411 en
unión de los alanos y los vándalos. La Historia de los suevos es
bastante conocida gracias a la crónica de Idacio, aunque dicha crónica termina
en torno al año 486.
[78] BIZANCIO:
Antigua
ciudad en la costa tracia del Bósforo, surgida en el 658 a.C. como colonia de
Megara. Liberada de la ocupación persa, fue sometida por los atenienses primero
y posteriormente por los espartanos. Restituida al ordenamiento democrático,
entró en la Liga Ática y más tarde en la Liga Helénica. Aliada a los romanos
para defenderse de las tentativas de invasión de los tracios y de los
macedonios, semidestruida por Septimio Severo por la ayuda dada por ésta a
Pescenio Nigro. Escogida por Constantino como residencia suya en el 323, fue
consagrada capital del Imperio romano en el 330 con el nombre de
Constantinopla.
[79] REINO
VISIGODO DE TOLOSA: Organización
política constituida por Valia (418) según un tratado de federación (foedus)
concertado con el emperador Honorio, y que se mantuvo hasta el 507. Con Valia
(415-418), Teodorico (418-451), Turismundo (451-453) y Teodorico II (453-466)
se configuró la plena soberanía visigoda frente al imperio. Con Alarico II
(484-507) se llegó al final del reino visigodo de Tolosa (batalla de Vouillé).
[80]
SEPTIMANIA:
Nombre empleado durante la Edad Media para designar el territorio
litoral de la Galia meridional. El nombre parece derivar de septimani,
palabra con que se conocía a los soldados veteranos de la séptima legión
romana, que fundaron allí una colonia. Los visigodos se instalaron en esta zona
tras la batalla de Vouillé, en el año 507. Septimania comprendía en esta época
siete ciudades, y era conocida como la Galia gótica.
[81]
HISPANORROMANO:
Relativo a los pueblos romanizados de la península Ibérica; individuo dde
dichos pueblos.
[82] TURINGIO:
Fueron
un pueblo germano originario de Turingia (estado
federado alemán), mezcla de hermunduros (una
rama de los hermiones) con otros pueblos germánicos, como los varnos y anglos. Fueron
nombrados por vez primera por el historiador romano Vegetius Renatus en el
año 380 d. C.
Invadieron la Galia junto con los hunos y
cuando estos fueron derrotados, crearon un reino propio aliado del rey ostrogodoTeodorico el Grande. Fueron vencidos por Clotario I en el
año 531 e
incorporados al reino de los francos.
[83]
BURGUNDIO:
Antiguo
pueblo del grupo germánico oriental, procedente de Escandinavia. En el siglo V
se asentaron a lo largo del río Rin, en la Alta Germania; al intentar
expandirse hacia Bélgica fueron derrotados y posteriormente trasladados a la
región del lago Leman, donde se romanizaron y se convirtieron al catolicismo;
en el 534 fueron sometidos por los francos.
[84] CONCILIOS
DE TOLEDO: Asambleas eclesiásticas de origen
hispano-romano. Su poder asesor de carácter legislativo y
político en la España visigoda hizo que los reyes visigodos
pretendieran aprovechar el influjo de la Iglesia en el gobierno, en el Estado y
en las tareas legislativas. Si bien los concilios de Toledo dejaron notar su
influencia sobre la dirección de los asuntos políticos del estado visigodo,
este papel político supuso un cierto grado de sumisión de la Iglesia al Estado.
El Thomus Regius era el mensaje con el que el rey abría en persona las
deliberaciones de los concilios. Los concilios mantuvieron su carácter y
naturaleza jurídica de asambleas eclesiásticas, a pesar de asesorar las
decisiones reales, en especial, la legalidad de la subida al trono de un rey.
[85] MULADÍ:
Dícese del
cristiano hispánico que en al-Andalus abrazaba el islamismo. En realidad la
palabra muladí puede designar a tres grupos sociales presentes en la península
Ibérica durante la Edad Media:
·
Población de origen hispanorromano y visigodo que
adoptó la religión, la lengua y las costumbres del Islam para disfrutar de los
mismos derechos que los musulmanes tras la formación de al-Ándalus.
·
Cristiano que abandonaba el cristianismo, se convertía
al Islam y
vivía entre musulmanes. Se diferenciaba del mozárabe en que
este último conservaba su religión cristiana en áreas de dominio musulmán.
·
Hijo de un matrimonio mixto cristiano-musulmán y de
religión musulmana.
[86]
ROLANDO:
Valeroso paladín, conde de Bretaña, sobrino de Carlomagno, muerto en
Roncesvalles en 778 en combate contra los vascos para proteger la retirada de los cristianos. Protagonista
de la Chanson de Roland (siglo XII),
poema atribuido a Turoldo, y de
numerosos poemas caaballerescos.
[87]
Ahora
se podría leer a Ramón MENÉNDEZ PIDAL,
concretamente su obra Estudios literarios,
10ª ed., Espasa Libros, Nueva Colección Austral, Madrid,
1973. Ramón Menéndez Pidal nació el 13 de marzo de 1869 en A Coruña. En la Universidad de
Madrid fue discípulo de Menéndez y Pelayo. En el año 1899 consigue la cátedra
de Filología Románica de la Universidad Central, que desempeñó hasta 1939.
Fundó la Revista de Filología Española. Ingresó en la Real Academia Española en
1901 y fue su director entre 1925 y 1939. Continuador intelectual de la visión
de la generación del 98 acercándose a la lengua y a la historia medieval desde
una perspectiva castellana. Falleció el 14 de noviembre de 1968.
[88]
CERÁMICA:
Material
constituido por diversos compuestos químicos entre los que se encuentran
minerales de la arcilla, óxidos, nitruros, carburos y vidrios, con elementos
metálicos y no metálicos. Por lo general, se trata de materiales aislantes
térmicos y eléctricos que a elevadas temperaturas y frente a elementos
agresivos resultan mucho más resistentes que metales y polímeros (plásticos,
caucho). La materia prima de los productos cerámicos es, por antonomasia, la
arcilla, ya sean éstos de tipo estructural (ladrillos, tejas, bovedillas,
tuberías, drenajes, lozas, etc.), objetos de alfarería o porcelanas; no
obstante, el desarrollo de las investigaciones en el campo de la cerámica
engloba dentro de ellas a un gran número de materiales que pueden presentar una
composición muy variada tanto en sus elementos constituyentes como en los
aditivos. Su producción actual permite el empleo de materiales muy diversos, en
algunos casos producidos de forma artificial, que presentan una morfología
variada: vidrios, vitro-cristales, agregados de cristales pequeños y
combinaciones de estas morfologías. La variedad de aplicaciones que presentan
los objetos cerámicos (abrasivos, herramientas de corte, protectores
refractarios, aislantes eléctricos, implantes de huesos y placas dentarias,
entre otros usos) les hace indispensables y muy valorados. Su versatilidad es
debida principalmente a la resistencia que presentan frente al ataque de productos
químicos y el calor, así como por su elevada dureza, ambas relacionadas con el
tipo de enlace existente entre los átomos constituyentes.
[89] PIRINEOS:
Cordillera
del SO europeo que se alza entre el Mediterráneo y Cantábrico (450 km de
longitud, 55.000 km2 de superficie), que sirve de límite entre
España y Francia y tiene su punto culminante en el pico Aneto (3.404 m),
situado en el macizo de la Maladeta. La constitución geológica pirenaica
permite considerar tres zonas geomorfológicas diferenciadas: la zona axial, que
constituye el eje de la cordillera; la del Prepirineo francés al N y la del
Prepirineo español al S, que forman dos franjas sedimentarias mesozoicas y
paleógenas con grandes plegamientos. En la zona axial se hallan las cumbres más
altas. En el fondo de los circos existen más de 2.200 pequeños lagos y
profundos valles de origen glaciar. Asimismo, las depresiones longitudinales
cubiertas de sedimentos lacustres y fluviales han dado origen a llanuras
intramontanas, como las de Capcir, Vallespir y Conflent. La doble franja
prepirenaica presenta las sierras interiores (monte Perdido, Boumort y del
Cadí), y las sierras exteriores (Montsec, Guara, Oroel, La Peña), que separan
la depresión del Ebro de la depresión intermedia pirenaica (Cuenca de Pamplona,
Canal de Berdún y Conca de Tremp). La principal actividad económica esla
agricultura y la ganadería.
[90] LEOVIGILDO:
Rey de los visigodos (?, ? - Toledo, 586). Fue asociado al Trono por su
hermano Liuva I (elegido rey en el 567) en el año 568, como forma de evitar una
guerra civil entre ambos después de la muerte de Atanagildo. Leovigildo reforzó
su poder casándose con la influyente viuda de Atanagildo, Goswinta, y se
encargó de gobernar los territorios visigodos en la península Ibérica, mientras
su hermano dominaba la Septimania, última provincia que les quedaba a los
visigodos en las Galias. La muerte de Liuva en el 571 permitió a Leovigildo
erigirse en único monarca y gobernar la totalidad del reino. Puede decirse que
fue Leovigildo quien convirtió definitivamente el reino visigodo en un Estado
hispánico: fijó la capital en Toledo; contuvo en sendas campañas militares a
los otros dos poderes presentes en la Península, representados por los
asentamientos bizantinos del sureste (571) y por el reino suevo del noroeste
(573-76); venció definitivamente a este último, incorporando Galicia a sus
dominios (585); aplastó la rebelión de la aristocracia bética en el sur (572);
rechazó un intento de los burgundios por arrebatarle Septimania (585); sometió
a los cántabros (574), a los vascones (fundando para controlarlos la ciudad de
Vitoria) y a otros pueblos del norte. Pero la labor de Leovigildo no se limitó
a la expansión territorial del reino visigodo por medio de campañas guerreras;
también lo consolidó mediante reformas internas. Convirtió la monarquía
electiva tradicional de este pueblo germánico, procedente de su época nómada,
por una monarquía hereditaria en su propia familia; para ello asoció al Trono a
sus hijos Recaredo y Hermenegildo en el 573; un posterior intento de rebelión
de este último fue abortado sin contemplaciones, dejando a Recaredo como único
heredero. Inspirándose en el modelo del Imperio Bizantino,
reforzó la majestad y el poder simbólico del monarca, enriqueciendo el
ceremonial cortesano y acuñando monedas de oro. Y realizó múltiples reformas
administrativas, judiciales, fiscales y militares, tendentes todas ellas a la
centralización del poder y a la sumisión de la nobleza. El principal
fracaso de su reinado estuvo en la política religiosa, pues no consiguió
imponer a la población hispanorromana la fe arriana de la casta dominante goda;
la rebelión de Hermenegildo -convertido al catolicismo- en 579-84 mostró la
virulencia del conflicto religioso latente, al sublevar de nuevo a las ciudades
de la Bética. Leovigildo reforzó desde entonces la persecución de los
católicos; pero la resistencia autóctona le aconsejó cambiar de actitud hacia
el final de su vida, favoreciendo quizá la posterior conversión de su hijo y
sucesor, Recaredo, a la fe católica.
[92] CRÓNICA
DE ALFONSO III: Es un documento histórico del tipo crónica que se atribuye al propio rey Alfonso III. Abarca un espacio de tiempo que va
desde el reinado de Wamba hasta el final del de Ordoño I de Asturias. Existen dos versiones de esta crónica: la Rotense, que se encuentra en
el Códice de Roda, y la Sebastianense, también llamada
Ovetense, ad Sebastianumo Erudita.
[93] CÓDICE
DE RODA: Es un manuscrito en latín de fines
del siglo X (hacia 990) que incluye
las Historias contra paganos de Paulo Orosio e importantes textos referentes a la historia de los reinos de Asturias, Pamplona y condado de Aragón, entre los que destacan las
llamadas Genealogías de Roda. Se conoce con
este nombre porque fue en la Catedral de Roda de Isábena (Ribagorza, Aragón) donde se conservó el códice desde el siglo XII hasta 1699.
[94] REINO
VISIGODO DE TOLOSA: Después
del foedus de Walia con Roma justo antes de su muerte, el pueblo visigodo puede asentarse por fin
como pueblo federado y opta al reparto de tierras en la Galia. De esta forma, se puede decir que comienza el Reino visigodo de
Tolosa, si bien este aún seguirá dependiendo de Roma, con más o menos capacidad
de acción, en función de la coyuntura política y los intereses propios de los
monarcas germanos.
[95] CIMBRIOS: Antiguo
pueblo germánico establecido originariamete en Jutland y en el bajo Elba.
Invadieron la Galia (109 a.C.) y penetraron en Italia. Fueron vencidos por
Mario en los Campi Raudi (101 a.C.).
[96] LIMES:
Los romanos
llamaban así a la frontera que marcaba el límite de su imperio. Especialmente
hacía referencia a la frontera del Rin con los germanos.
[97] SAN
MILLÁN DE LA COGOLLA: En realidad,
san Millán fue un abad que nació en Matute, y que falleció el año
574. Ordenado sacerdote, ejerció durante un tiempo como párroco, para luego
marchar como eremita a la sierra de Llorente, en el lugar donde hoy se levanta
el monasterio de Suso. Hacia 1234 Gonzalo de Berceo escribió Vida de
san Millán.
[98] DUCADO
DE VASCONIA: Transcrito también en latín
como Wasconiae según las fuentes de la época, fue una entidad
de la Alta Edad Media constituida hacia el 601-602 por los reyes francos merovingiossobre la base territorial de la circunscripción
o ducatus de la provincia bajoimperial romana de Novempopulania, en la
antaño provincia augustiniana de Gallia Aquitania, y que se
extendía desde el sur del curso bajo del río Garona hasta
la vertiente continental de los Pirineos, siendo su
primer titular el duce Genial de Vasconia hasta el 627. Poblado principalmente por
descendientes de los aquitanos. Algunos
historiadores han postulado una emigración desde el territorio peninsular de los vascones desde
el siglo II, mientras
que otros hablan de una progresiva expansión de los vascones pirenaicos
forzados por los enfrentamientos con los visigodos de Leovigildo en el 581. No
obstante, ambas teorías han sido rebatidas y no están apoyadas por evidencia
histórica sólida. En la crónica sobre las incursiones vasconas cerca de
Toulouse acaecidas en 587, por ejemplo, se afirma claramente que sus huestes se
retiraron de nuevo a las montañas con esclavos y bienes. Por otra parte, en
ningún momento se afirma que los habitantes de Novempopulania (hoy en día
Gascuña) se levantasen para hacer frente a la marea vascona, más bien lo
contrario. El ducado de Vasconia es un territorio fronterizo en el que habita
un determinado pueblo, el vasco en
este caso, que se asigna a un duque o mando militar, tal y como se entendía
entonces la labor de los duques (véase los sajones, frisios). Gozó de la
autonomía característica que concedían los monarcas merovingios a los
territorios gobernados por sus oficiales principales, hasta que con el cambio a
la dinastía carolingia, Aquitania y Vasconia pierden su independencia en una
guerra terrible que dura 10 años (760-769). A partir de 769, Vasconia
encabezada por un duque propio, Lope II, se separa de Aquitania, pero va
perdiendo soberanía ante el empuje colonizador y feudalizador de Carlomagno. Se
crean varios condados asignados a representantes de confianza de
Carlomagno: condado de Tolosa, condado de Fézensac, Burdeos (778)
y a partir de 785, los condados pirenaicos asociados a Toulouse, que constituirán
la Marca Hispánica. En 824, tras la Segunda Batalla de Roncesvalles,
Navarra y los territorios al sur del Pirineo se separan definitivamente del
Ducado e inician su propio recorrido. En 853, el duque de Vasconia jurará por
última vez lealtad a un soberano carolingio, iniciando posteriormente una
dinámica regional fuera de los poderes centrales carolingios. Los títulos de
duque de Vasconia y Aquitania se reunieron definitivamente en la figura
de Guillermo VIII de Aquitania a partir de 1063.
[99] GASCÓN
(derivado de
Wascón). Es la variedad lingüística propia del “triángulo” aquitano, que se
inscribe en el espacio lingüístico galorrománico. Se considera generalmente un
dialecto del occitano, aunque algunos le dan categoría de lengua propia.
[100]
REINO
DE NAVARRA: Estado medieval situado en la parte
occidental de los Pirineos. El primer rey del reino de Pamplona-Navarra fue
Íñigo Arista (fallecido hacia 852). La alianza con los Banu Qasi había
permitido a los Arista enfrentarse con éxito a los carolingios (derrota de
Carlomagno en Roncesvalles) y al emir de Córdoba, formando así un estado
independiente. El reino de Navarra adquirió fuerza durante el reinado de Sancho
III el Mayor (1000-1035), imponiendo la hegemonía navarra sobre el resto de
reinos cristianos. La muerte de Sancho y el repartimiento de sus posesiones
entre sus hijos puso fin al período de esplendor navarro. Navarra se vio
sometida a partir de entonces a las presiones de Castilla y de Aragón: se había
cerrado su expansión hacia el S. En el siglo XIII el reino de Navarra buscó la
alianza con Francia (boda de Juana de Navarra con Felipe IV). El período de paz
que se auguraba para Navarra (reinado de Carlos III, siglo XV) se vio roto por
la intervención de Castilla que provocó la guerra civil entre beaumonteses
(partidarios de Castilla) y agramonteses (francófilos). En 1512 el duque de
Alba ocupó Navarra y en 1515 se declaró su anexión al reino de Castilla (aunque
manteniendo sus Cortes y sus fueros).
[101]
DUCADO
DE AQUITANIA: Fue una entidad feudal medieval en
las zonas occidental, central y
sur de la actual Francia, al sur del río Loira, aunque su extensión, así como su nombre, cambiaron considerablemente
durante los siglos, a veces comprendiendo gran parte de lo que hoy es el
suroeste de Francia (Gascuña) y el centro de Francia.
[102]
SEPTIMANIA:
Constituía
la región occidental de la provincia romana de Galia Narbonense, que pasó bajo
control del reino visigodo en 462, en que fue cedida a Teodorico II, rey de los
visigodos. La Septimania se extendía hacia el noroeste hasta una línea a medio
camino entre el mar Mediterráneo y el río Garona; en el este, el Ródano lo
separaba de Provenza; al sur, su límite lo formaban los Pirineos. Actualmente,
su territorio forma parte del sur-oeste de Francia).
[103]
VASALLO:
De vasallus,
término de origen celta, hombre que contrae con un señor un vínculo
vitalicio de dependencia personal –simbolizado en el ritual del
homenaje, juramento y beso-, por el que, a cambio de prestar fidelidad y apoyo,
recibe protección y otras recompensas. El vasallaje medieval era una forma de commendatio o
encomendación –relación de tipo clientelar-, que pronto se distinguió por la
prestación de un servicio militar a caballo con armamento. En los distintos
reinos germánicos se formaron séquitos y clientelas, pero el vasallaje como
forma de cohesión de las familias de la aristocracia se difundió especialmente
en la Europa franca carolingia, a partir del siglo VIII, y tuvo importantes
implicaciones militares y políticas.
[104]
FILOLOGÍA: Disciplina (para algunos una ciencia) que estudia una lengua y su
cultura desde el punto de vista diacrónico, gramatical, lexicográfico y
estilístico mediante los documentos escritos que la dan a conocer. La Filología
analiza las civilizaciones del pasado a través de sus documentos, que reflejan
claramente su cultura al tiempo que constituyen una de las principales
manifestaciones artísticas. A diferencia de la Lingüística, que se centra en
las leyes generales del lenguaje, la Filología atiende a los textos y se ocupa
tanto de su edición como de su interpretación desde diversas vertientes, aunque
la lingüística sea la primera de todas ellas.
[105]
GEORGIA: República
autónoma de Georgia situada al
NO del país, entre el Cáucaso y la orilla
oriental del mar Negro. Tiene una
extensión de 8.600 km2. Su capital es Sujumi, y cuenta con otras ciudades
importantes como Ochamchira, Gagra, Tkvarcheli y Novy Afon. La mayor parte de
la región está ocupada por las estribaciones occidentales de la cordillera del
Cáucaso, que están orientadas de NE a SO, por lo que el terreno es accidentado.
La cadena montañosa está atravesada por numerosos valles. El relieve se suaviza
hacia el S, donde se encuentra una llanura pantanosa. Abjasia ocupa buena
parte del antiguo reino de Cólquide. Los griegos y los romanos establecieron en
la región algunas colonias comerciales con el fin de comerciar con el Cáucaso
Occidental. Los abjasios se convirtieron vasallos de Roma. Bajo Justiniano I se
convirtieron al cristianismo, aunque conservaron su idioma y sus costumbres.
[106]
SINTAXIS:
Sus
orígenes se remontan al gramático alejandrino Apolonio Díscolo (siglo II
d.C.), que incluyó la sintaxis como parte fundamental de los estudios
gramaticales clásicos. Hasta entonces, el término griego sÝntaxij se había usado en el ámbito militar para
designar una determinada agrupación de soldados, una especie de pelotón o
regimiento. Metafóricamente, los gramáticos griegos pasaron a emplearlo para
designar la unión de las letras (o sonidos) para formar las palabras. Las
unidades menores que constituyen el objeto de estudio de la sintaxis se
denominan sintagmas, agrupaciones de
constituyentes entre los que existe una relación gramatical interna. La
estructuración de los sintagmas es jerárquica e interdependiente, y en última
instancia su agrupación da lugar a la oración, que es el sintagma por
excelencia y la mayor unidad del discurso. La sintaxis es un componente
fundamental de la gramática a la hora de establecer una tipología de las
lenguas del mundo, en función del orden relativo de sus principales
constituyentes: Sujeto, Verbo y Objeto. Así, por ejemplo, el español y el
inglés se parecen en que ambas son lenguas en las que el orden sintáctico no
marcado de la oración declarativa es Sujeto-Verbo-Objeto (ej.: Santi escribió una carta / Santi wrote a letter), a diferencia de otra como el
irlandés, que presenta un orden Verbo-Sujeto-Objeto (ej.: scrib’obh Santi litir).
[107]
TUDELA:
De época
visigoda, se han identificado abundantes restos arqueológicos de los siglos IV al VI en excavaciones en el entorno
de la Iglesia de la Magdalena, en los solares de la margen izquierda del
barranco del Mediavilla y, en superficie, en las laderas del Cerro de Santa Bárbara.
En el 802, Tutela fue fortificada (y re-fundada como Al-Tutili)
por Amrùs ben Yusuf, quien había sido nombrado gobernador de la Marca Superior por el emir Al-Hakam I. Al-Tutili fue el lugar permanente de residencia de Musa ibn Musa, que mantenía relaciones, incluso parentesco, con las casas señoriales
de Vasconia. Su poderío fue tal que llegó a considerarse como el «Tercer Rey de
España», tras el emir Abd al-Rahman II de Córdoba y el rey astur Ordoño I de Oviedo. Durante su mandato y el de sus sucesores, en los siglos
IX-X, Al-Tutili experimentó una gran expansión, alcanzando un
gran esplendor económico y cultural. Tudela llegó a convertirse en capital de
una taifa independiente durante unos 5 años (probablemente entre 1046 y 1051),
tiempo en el que se acuñó moneda propia.
[108]
CAMINO
DE SANTIAGO: Tuvo su origen en el culto al
apóstol Santiago. A mediados del siglo X llegaron los primeros peregrinos
europeos, en lo que fue muestra de una sociedad sacralizada que daba gran
importancia a reliquias, penitencias y peregrinaciones. En el siglo XI conoció
un impulso gracias a la actividad de la orden de Cluny, deseosa de crear un
centro de peregrinación alternativo a Roma para debilitar al Papa. Se fijaron
entonces itinerarios y se procuró acomodar a los peregrinos, creando hospicios
y hosterías. El trasiego de personas tuvo consecuencias sobre los reinos
hispano-cristianos: los vinculó económica y culturalmente al occidente europeo;
fortaleció su demografía, pues muchos emigrantes se quedaron y, bajo la
denominación de francos, se agruparon en comunidades, gozaron de privilegios y
se dedicaron al comercio y a la artesanía; finalmente, favoreció los
intercambios y el crecimiento de ciudades desde Jaca hasta la propia Santiago
de Compostela. A partir del siglo XVI las peregrinaciones decayeron
por las guerras de religión europeas, y, aunque con posterioridad
han recobrado parte de su vigor, nunca han alcanzado el esplendor medieval.
[109]
BURGUESÍA:
En las
décadas centrales del siglo XX ha tenido gran aceptación el concepto de
burguesía -de raíz decimonónica y muy influido por el marxismo- que la presenta
como la clase social, con intereses y valores distintos y sustancialmente
contrapuestos a los de la nobleza, a la que acabaría por desbancar y sustituir
en el poder con las revoluciones burguesas, y que, a partir de las revoluciones
de 1848, adoptaría posiciones conservadoras frente a la amenaza del
proletariado y de las corrientes políticas democratizadoras. Esta visión, que
considera a la burguesía una clase revolucionaria cuyo ascenso progresivo,
triunfo y posterior repliegue conservador determinó durante siglos
la evolución histórica, ha sido puesta en cuestión por buena parte de la
historiografía de las últimas décadas. Se ha subrayado que el concepto
historiográfico contemporáneo de burguesía es difícilmente aplicable a los
burgueses de la Edad Media y de la Moderna, que generalmente aspiraban a
ennoblecer y abandonar sus actividades mercantiles y artesanales.
[110]
BURGO:
Es un
concepto urbanístico. Inicialmente, entre los pueblos germánicos y en época romana, el término
se aplicaba a pequeñas torres o
puestos fortificados. En la Alta Edad Media, se
consideraba Burgo a un castillo construido
por un señor feudal con fines puramente militares, como avanzadilla
o puesto de vigilancia fronteriza. Solían ubicarse en posiciones privilegiadas
por su carácter defensivo (como una altura), o en posiciones estratégicas (como
un cruce de caminos, el vado de un río o un valle en un paso de montaña). Por extensión, se aplicó el nombre de burgo a
las poblaciones que se pudieran desarrollar entorno a estas construcciones. La
relativa seguridad que daba a mercaderes y artesanos, no sólo
física, sino jurídica (estar libres de la jurisdicción feudal y otras
concesiones –por ejemplo fiscales– que se
hacían para hacer atractiva la radicación en ellos); hizo que fueran
convirtiéndose paulatinamente en poblaciones florecientes con funciones
económicas características. Con las mismas características, especialmente en
la Baja Edad Media (periodo que ha sido calificado de revolución urbana), también se aplicó el nombre de "burgo" a
los barrios que
crecían fuera de las murallas de ciudades preexistentes
(figura urbanística equivalente a los arrabales de
las medinas musulmanas). La palabra "burgués"
significaba en su origen "habitante de un burgo".
[111]
FEUDALISMO:
Es la
denominación del sistema político predominante en la Europa Occidental de los
siglos centrales de la Edad Media (entre
los siglos IX al XV, aunque no hay acuerdo entre los historiadores sobre su
comienzo y su duración, y esta varía según la región), y en
la Europa Oriental durante la Edad Moderna,
caracterizado por la descentralización del poder político; al basarse
en la difusión del poder desde la cúspide (donde en teoría se encontraban
el emperador o los reyes) hacia la
base donde el poder local se ejercía de forma efectiva con gran autonomía
o independenciapor una aristocracia,
llamada nobleza, cuyos títulos derivaban de gobernadores del imperio carolingio (duques, marqueses, condes) o tenían
otro origen (barones, caballeros, etc.). El
término «feudalismo» también se utiliza historiográficamente para denominar
las formaciones sociales históricas caracterizadas por el modo de producción que el materialismo histórico (la historiografía marxista) denomina feudal. Como formación económico-social, el feudalismo se
inició en la Antigüedad tardía con la transición del modo de producción esclavista al feudal; a partir de
la crisis del siglo IIIy sobre todo con la disolución del Imperio romano de Occidente (siglo V) y la formación de
los reinos germánicos y el Imperio carolingio (siglos VIII y IX). Fundamentado en distintas
tradiciones jurídicas (tanto del derecho romano como
del derecho germánico –relaciones de clientela, séquito y
vasallaje–), el feudalismo respondió a la inseguridad e
inestabilidad de la época de las invasiones que se fueron sucediendo
durante siglos (pueblos germánicos, eslavos, magiares, musulmanes, vikingos). Ante la incapacidad de las instituciones estatales, muy
lejanas, la única seguridad provenía de las autoridades locales, nobles laicos o eclesiásticos, que
controlaban castillos o monasterios fortificados
en entornos rurales,
convertidos en los nuevos centros de poder ante la decadencia de las ciudades. Desde el punto de vista institucionalista, el
feudalismo fue el conjunto de institucionescreadas en
torno a una relación muy específica: la que se establecía entre un hombre libre
(el vasallo), que recibía
la concesión de un bien (el feudo) por parte
de otro hombre libre (el señor), ante el
que se encomendaba en una ceremonia codificada (el homenaje) que
representaba el establecimiento de un contrato sinalagmático (de obligaciones recíprocas). Esta serie de
obligaciones recíprocas, militares y legales, establecidas entre la nobleza
guerrera; giraba en torno a tres conceptos clave: señor, vasallo y feudo. Entre
señor y vasallo se establecían las relaciones de vasallaje,
esencialmente políticas. En el feudo, entendido como unidad socio-económica o
de producción, se establecían relaciones de muy distinta naturaleza, entre el
señor y los siervos; que desde la historiografía marxista se explican
como resultado de una coerción extraeconómica
por la que el señor extraía el excedente productivo
al campesino. La forma más evidente de renta feudal era la
realización por los siervos de prestaciones de trabajo (corveas o sernas); con lo
que el espacio físico del feudo se dividía entre la reserva señorial o reserva dominical (donde
se concentraba la producción del excedente) y los mansos (donde
se concentraba la producción imprescindible para la reproducción de la fuerza
de trabajo campesina). En otras formas, los siervos se obligaban a distintos
tipos de pago; como una parte de la cosecha o un pago fijo, que podía
realizarse en especie o en moneda (forma poco usual hasta el final de la Edad
Media, dado que en siglos anteriores la circulación monetaria, y de hecho todo
tipo de intercambios, se reducían al mínimo), a los que se añadían todo tipo de
derechos y monopolios señoriales.
[112]
ISLAM:
En julio del
711 tiene lugar la batalla del río Guadalete. Las tropas del rey don Rodrigo se
enfrentan con las de Tarik ben Ziyad, gobernador de Tánger. La victoria
musulmana marca el inicio de la ocupación musulmana de la península Ibérica y
el fin del reino visigodo. En 717, Pelayo será elegido rey de los astures. Hijo
de Fáfila, dignatario del rey visigodo Egica, es elegido por los nobles
[113]
REPOBLACIÓN:
Proceso que
consistió en organizar el territorio conquistado. Exigía la instalación de la
nueva población y la puesta en cultivo de la tierra, además de la organización
político administrativa y de la defensa del territorio. La utilización de los
términos «repoblar» y «repoblación» implica la ocupación de zonas desérticas o pueblos abandonados total o parcialmente, suponiendo un proceso
previo de despoblación.
[114]
CANCIÓN
DE ROLANDO: Es un poema épico de varios cientos de versos, escrito a finales del siglo XI en francés antiguo, atribuido a un monje
normando, Turoldo, cuyo nombre aparece en el último y
enigmático verso: «Ci falt la geste que Turoldus declinet». Sin embargo, no
queda claro el significado del verbo «declinar» en este verso: puede querer
decir 'entonar', 'componer' o quizás 'transcribir', 'copiar'. Es tal vez
el cantar de gesta más antiguo escrito en lengua
romance en Europa. El texto del llamado Manuscrito de Oxford (pues se
conserva en la biblioteca Bodleiana de Oxford), escrito en anglo-normando (de alrededor de 1170), consta de 4 002 versos decasílabos, distribuidos en 291 estrofas de
desigual longitud llamadas tiradas (en francés, laisses).
[115]
LANGUEDOC:
Es una
región del sudeste de Occitania en el
sur de Francia, antiguamente llamada Gotia o
región Narbonense. La mayor parte del territorio forma parte de la
región administrativa de Languedoc-Rosellón, aunque algunos sectores del Languedoc han sido
anexados por el gobierno central francés a otras regiones (Pirineos-Medios, Ródano-Alpes, y la
región administrativa de Auvernia) . En la
antigüedad se dividió en una parte alta con capital en Tolosa y otra
baja con capital en Montpellier. Limita al
norte con la Auvernia histórica, al este con el río Ródano que le
separa de Provenza , al oeste con el Garona y
los Pirineos y al sur con el Rosellón y
el Mar Mediterráneo con el cual tiene 200 kilómetros de costa. Su
territorio está dividido entre ocho departamentos, que son: Aude, Tarn, Alto Garona, Hérault, Gard, Lozere, Ardeche, y Alto Loira. El área
del Languedoc propiamente dicha o "Languedoc Histórico" es de
42.700 km² .
[116]
FEUDALISMO:
Orden
político, económico y social que prevaleció en gran parte de Europa en los
siglos IX y X y que se prolongó hasta los siglos XII y XIII, basado en una
serie de lazos y obligaciones que vinculaban a vasallos y señores. Durante el
feudalismo se produjo una debilidad general de los reyes, que tuvieron que
compartir su poder con los nobles. Tuvo su origen en la costumbre de los
merovingios y carolingios de asignar en usufructo a sus guerreros las tierras
conquistadas. Esta concesión, llamada beneficio o, en palabra
germánica, feudo (beneficio de posesión), era otorgada con la
ceremonia de la investidura, en la que el receptor se declaraba vasallo del
soberano contrayendo obligaciones (la principal de ellas el servicio militar) y
obteniendo privilegios especiales, el principal de los cuales era la inmunidad. En
un principio el feudo volvía al rey a la muerte del vasallo, pero después se
convirtió en hereditario y el feudatario en un auténtico príncipe absoluto. El
feudatario podía conceder parte de su feudo a otro vasallo
menor (valvasor) y éste a su vez a otro valvasor menor; en 1037 y
con la Constitutio de feudis, se reconoció el derecho de herencia
de los valvasores. En la sociedad feudal se distinguían fundamentalmente cuatro
clases sociales: los nobles, el clero, los hombres libres (campesinos y
artesanos) y los siervos de la gleba. El centro de la vida feudal era el castillo
del señor, en torno al cual se agrupaba el burgo.
[117]
FEUDO:
Es el término con el que en el feudalismo se designaba a la tierra que el señor otorga al vasallo en el contrato de vasallaje,
como parte del beneficium ("beneficio")
que el señor debe al siervo por el cumplimiento de sus obligaciones de auxilium et consilium ("auxilio" —apoyo militar—, y "consejo" —apoyo
político—). Las relaciones económicas y de producción que se establecían en el feudo se daban entre ese
"vasallo", ahora en funciones de "señor", y los campesinos de su jurisdicción según su distinta situación: siervos (el de mayor sujección, habitualmente sometidos a prestaciones
obligatorias de trabajo) o campesinos libres.
[118]
PIRATERÍA:
Actos de
depredación o violencia cometidos en el mar contra un buque, su tripulación o
su cargamento. La piratería nació con los orígenes de la navegación
en las aguas del mar Mediterráneo. En el siglo VIII fue ejercida por los
sarracenos en el Mediterráneo y por los nórdicos en la Europa
occidental. Durante la Edad Media se practicó abiertamente en el norte de África
por los berberiscos y los corsarios, que llegaron a dominar tres cuartas partes
del Mediterráneo.
[119]
Ahora, sería
conveniente la lectura de El feudalismo, de Julio Valdeón Baruque,
que se encuentra en la Col. “Biblioteca de la Historia”, y que ha sido editado
por Albor Libros, que es una marca registrada de Alba Libros S.L. (Madrid,
2005). El feudalismo podríamos decir, que era un conjunto de
instituciones que creaban y regían obligaciones de obediencia y servicio por un
hombre, el vasallo, hacia otro hombre, el señor, que, a su vez, se comprometía
a ofrecer protección y sostenimiento. De todo cuanto representó el feudalismo,
en los lejanos siglos medievales, de sus orígenes y de su extinción, nos habla
en esta obra Julio Valdeón, catedrático, historiador y eminente medievalista.
[120]
ONOMÁSTICA: Rama de
la lexicología que estudia el origen y la catalogación de los nombres propios.
[121]
CARISTIOS:
Pueblo
prerromano de la Península Ibérica, cuyo hábitat se
extendía por parte de las actuales provincias de Vizcayay Guipúzcoa, desde el Condado de Treviño hasta llegar
al Ebro, para luego
alcanzar la Concha de Álava. También se encontraban en los montes de San Adrián
y en la desembocadura del río Deva. En algunas obras clásicas son también
denominados con el nombre de carietes. Es el
pueblo prerromano de la cornisa cantábrica más desconocido, ya que las fuentes
clásicas apenas los mencionaron; tan sólo encontramos referencias a ellos en
Plinio y Tolomeo. No hay noticias
sobre el origen de los caristios, aunque probablemente llegaron a la zona en la misma época que
los autrigones y los turmódigos. Según Plinio,
los caristios estaban formados por cinco populi, de los
cuales únicamente nombra a los valenses. Tolomeo
dio el nombre de tres de sus ciudades: Veleia (Iruña), Suestasion (Zuazo) y Tullica.

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