Geografía e Historia del País Vasco (V)
3.Los árabes
y el Reino de Pamplona
¿La rapidez de
la ocupación, la felonía[54] del conde don Julián (el legendario
gobernador de Ceuta que ayudó a los musulmanes a atravesar
el Estrecho), y la profusión de traiciones por parte de la
aristocracia[55] del reino de Toledo, tiene algo que ver con la
mitificación de un personaje histórico de poca monta? Es probable. Los
sentimientos patrióticos se nutren siempre de símbolos e indomables. No sería
de extrañar, pues, que la vaga gesta del Pelayo de Covadonga haya sido
magnificada hasta hacer de un simple cabecilla un impulsor de la Reconquista,
omitiéndose señalar su inicial colaboración con los invasores y la causa
primera de su revuelta: la boda de su hermana con un gobernador mahometano de
la
zona. Para
no alejarnos de la realidad, apuntamos que el estrecho de Gibraltar es un brazo
de mar que comunica el océano Atlántico con el mar Mediterráneo, y que separa
las costas meridionales de España y las septentrionales de África. De unos 14
km de anchura y 250 m de profundidad. En la orilla Ibérica se hallan los
puertos de Gibraltar, Algeciras y Tarifa, y en la africana están los de Tánger
y
Ceuta. En
julio de 711 acontece la batalla del río Guadalete. Las tropas del rey don
Rodrigo se enfrentan con las de Tarik ben Ziyad, gobernador de Tánger. La
victoria musulmana marca el inicio de la ocupación de la península Ibérica y el
fin del reino visigodo. Al año siguiente, en 712, Muza ben Noiser llega a la
Península. Al mando de un ejército de 18.000 hombres, cruza el estrecha de Gibraltar
y en pocos años conquista Sevilla, Mérida, Zaragoza, Barcelona, Tarragona,
Pamplona, Gerona y otras ciudades, estableciendo en al-Andalus un valiato
dependiente de Damasco. En 716 se traslada la capital a Córdoba, emirato
dependiente del califato de Damasco. Por iniciativa de Ayyub, sucesor del
asesinado Abd al-Aziz, hijo de Muza, a quien éste había confiado el gobierno de
al-Andalus, la capital del valiato se traslada de Sevilla a Córdoba. Se inicia
ahora un sangriento periodo de luchas internas. Por
otro lado, en 717 Pelayo es proclamado rey de los astures. Hijo de Fáfila,
dignatario del rey visigodo Egica, es elegido por los nobles. Establece su
Corte en Cangas de Onís e inicia la resistencia contra los musulmanes. Ya en
722 tiene lugar la batalla de Covadonga. Las montañas del norte peninsular son
escenario del enfrentamiento entre las tropas de don Pelayo y las
musulmanas de Al-Hakam, que ven frenado su intento de expansión. Esta victoria
es considerada como el punto de inicio de la
Reconquista. En
definitiva, en el 711 el rey visigodo Rodrigo estaba batallando contra los
vascones, momento que fue aprovechado por los musulmanes enviados por el
gobernador de Ifriquiyya Musa ben Nusayr, y dirigidos por Tariq ben Ziyad, para
atravesar el Estrecho de Gibraltar y comenzar la conquista de la Europa
cristiana. Tarif ibn Malluk fue un oficial beréber del siglo VII, subalterno de
Tariq ibn Ziyad. Fue encargado de explorar las costas meridionales de la
península Ibérica (710), en vísperas de la invasión musulmana. Tras capturar un
rico botín regresó a Mauritania. La relación entre los vascones y los árabes
fluctuó entre la amistad y la guerra. Antes del 714 Musa había llegado ya a
Zaragoza. El conde Casius, que dominaba en algún lugar en el valle del Ebro,
dándose cuenta de la difícil situación militar, seguramente con la esperanza de
conservar sus tierras, pasó el 714 al servicio del Califa. Dando lugar
posteriormente a la familia vasco-árabe de los Banu-Qasi, que controló durante
cuatro siglos la ribera del Ebro; y que tendría vital importancia en el
surgimiento del futuro Reino de Pamplona. Un reino que surgió de la cooperación
entre los vascones liderados por Ínigo Arista y los Banu-Qasi vasco-musulmanes
de la ribera del Ebro. En contra de lo creído hasta época reciente, los vascos
sureños, sobre todo de la ribera del Ebro, se convirtieron al Islam, lo que no
impidió los matrimonios mixtos entre los vascos de Spania (la península en
manos de los árabes) y los vascos del norte, en su gran mayoría, fieles todavía
a la religión vasca[56]. En 716, se traslada la capital a Córdoba, emirato
dependiente del califato de Damasco. Por iniciativa de Ayyub, sucesor del
asesinado Abd al-Aziz, hijo de Muza, a quien éste había confiado el gobierno de
al-Andalus, la capital del valiato se traslada de Sevilla a Córdoba. Se inicia
ahora un sangriento periodo de luchas internas. En los escritos de la Edad
Media de Navarra, por ejemplo de Tudela en el siglo XIV, aparecen anotaciones
de personas con nombre árabe y sobrenombre vasco, lo que demuestra el arraigo
que tuvo el Islam durante esta época. Otro de los mitos que entierran estas
inscripciones, es la supuesta pérdida del euskara en el sur de Navarra desde la
época romana, si así hubiera ocurrido, no sería lógica la utilización de
sobrenombres vascos en personas que pertenecían a familias arraigadas en la
zona, que seguían siendo de religión islámica. Entre otros, el Jurado de la
Aljama de Tudela en el año 1309 era Mahoma Oxarra. Tudela fue
conquistada en 716 por los musulmanes. En 1379 pasó a poder de Enrique II de
Castilla, siendo la última ciudad de Navarra incorporada a la Corona de
Castilla. Otros vasco-musulmanes: Mahoma Ezquerro en la localidad de Ablitas,
Mahoma Abarqua en Cortes y también en Ribaforada. Todas ellas localidades de la
Ribera del Ebro, en el sur de
Navarra. Se
llama Reconquista[57] al proceso de lucha entre los reinos cristianos y
las entidades políticas musulmanas que comenzó pocos años después de la
invasión de los árabes (hacia el 718) y terminó con la toma de Granada en 1492.
Su larga duración se explica por la debilidad inicial de los núcleos
cristianos, porque se vio acompañada de un proceso de repoblación que, si la
ralentizó, le dio solidez y porque, contra lo que quiso transmitir cierta
historiografía nacionalista y católica, la Reconquista no ha de entenderse como
la idea de expulsar a unos invasores infieles que obsesionase a los cristianos
durante ocho siglos; buena muestra de ello es que los enfrentamientos entre los
propios reinos cristianos fueron tan numerosos como los mantenidos contra los
musulmanes. Existieron diferencias entre la zona occidental de la Península y
la oriental. En la primera, las luchas contra los musulmanes fueron
protagonizadas en sus comienzos por el reino de Asturias como mera continuación
de la tradición de resistencia de las poblaciones de la cornisa cantábrica a
todos los poderes que habían intentado
someterlas (romanos y visigodos). Sólo a partir del siglo
X se forjó la idea de “reconquista” como forma de dar legitimidad a
unas monarquías (primero la leonesa y luego la castellana) que se presentaron
como herederas de la visigoda. En esta zona el avance, intercalado de
frecuentes retrocesos, fue rápido gracias a que el valle del Duero estaba
despoblado (tierra de nadie). Por el contrario, en la parte oriental peninsular
los éxitos fueron más modestos al estar su área de expansión, el valle del
Ebro, muy poblada por los musulmanes. En estos territorios, origen de los
reinos de Aragón, Navarra y Cataluña, las luchas tuvieron en sus principios un
impulso externo, puesto que algunos constituyeron la marca hispánica dentro
del Imperio carolingio, del que no se habrían de independizar hasta finales del
siglo IX. Entre los siglos XI y XIII la Reconquista conoció un impulso que
permitió la ocupación de toda la Península a excepción del reino nazarí de
Granada. Detrás de estos éxitos estuvieron las divisiones internas de
al-Ándalus y la importancia que adquirió la dimensión religiosa debido: a la
notable disminución de las comunidades cristianas que vivían en el territorio
musulmán (mozárabes[58]), que hizo más clara la lucha contra el infiel; a la
invasión de los almorávides, que, aparte de suponer una amenaza por sus éxitos
militares, incorporaron un fuerte rigor religioso entre los musulmanes; y al
comienzo de las cruzadas, que convirtieron a la Península en campo de lucha
religiosa, trajeron caballeros y órdenes militares y animaron la colaboración
entre los monarcas cristianos, puesta de manifiesto en la batalla de las Navas
de Tolosa. A partir del siglo XIV, cuando sólo Castilla tenía frontera con los
musulmanes, se detuvo el avance reconquistador, primero por los efectos de la
crisis del siglo XIV y después por las guerras civiles del XV; sin embargo, a
finales de esta centuria, bajo el reinado de los Reyes Católicos, se concluyó
un proceso en el que de nuevo la idea de cruzada sirvió de estímulo. En
cualquier caso, las guerras y conquistas no deben dar un sesgo exclusivamente
bélico a un periodo en el que menudearon las relaciones comerciales y políticas
(alianzas y vasallajes) entre ambos pueblos.
4.El Reino
de Pamplona
La unidad de los vascos a través del Ducado de
Vasconia fue apagándose gradualmente, cayendo sus tierras bajo dominio de los
francos al norte y sureste; de los asturianos al suroeste; y de los árabes al
sur. En el siglo IX surgirá un nuevo liderazgo entre los vascones que irá
sustituyendo paulatinamente al Ducado de Vasconia como entidad vasca
independiente, el Reino de Pamplona[59]. Tras los episodios que tuvieron lugar
con visigodos, musulmanes y carolingios, en la segunda mitad del siglo IX esta
Ciudad se afianza en el emergente núcleo cristiano. La dinastía Jimena, en el
siglo X, vertebra este movimiento social y político y da lugar al Reino de
Pamplona, así llamado originariamente -esta denominación pervivirá en los dos
siglos siguientes-, hasta que en 1164 tomó de hecho el título de Reino de
Navarra. Con este cambio nominal se pretendía subrayar la soberanía del
territorio, del conjunto de Navarra, y marcar distancias frente a la poderosa
corona de Castilla. La civitas romana de Pompaelo había sido la principal ciudad del impreciso territorio
atribuible al pueblo de los vascones, hasta la fundación de Victoriacum por los visigodos (581). Durante el último tercio del siglo VIII, Carlomagno, el rey de los francos, llevó a cabo expediciones en el territorio
surpirenáico para crear una marca fronteriza meridional (la posteriormente
denominada Marca
Hispánica[60]) en el territorio entre los Pirineos y
el Ebro que contrarrestara al emirato de Córdoba. Tras el fracaso inicial de tales intentos de expansión, se logró a
principios del siglo IX la creación en la parte occidental de los Pirineos
de un condado que subsistiría unos diez años. A partir de entonces, de nuevo
bajo el control de las autoridades cordobesas (ya con la denominación de
emirato de Córdoba), se organizó hacia 824 el reino de Pamplona bajo la
dirección de Íñigo Arista, su primer rey, y con el apoyo de sus aliados muladíes de los Banu Qasi, señores de Tudela, y del obispado de Pamplona. La expulsión de los musulmanes y la
formación del Reino de Pamplona atrajo a nuevos pobladores (siglo X). En
este mismo siglo nos encontramos en escritos árabes o en las crónicas de
Alfonso III de Asturias, con topónimos que se nos hacen conocidos: Bizcaia
(Vizcaya, "la cumbre", "la cima") y Alaba (Álava, procede del
vasco medieval laba "el llano", que a su vez procede del latín
planus; actualmente en vasco laba se dice laua). Se tendrá que esperar hasta el
año 1025 para poder encontrar la primera constatación documental de Guipúzcoa
("tierra fronteriza"), escrita como Ipuçcoa, posteriormente también
será transcrita como
Ipuzcaia. Iñigo
Arista fue rey de Navarra y de Sobrarbe[61] (hacia 770-852), el cual
estaba emparentado con los Banu Qasi de Tudela y con García el Malo de Jaca,
que fueron sus aliados en su lucha contra Luis el Piadoso y contra
los soberanos de Córdoba para preservar su independencia. Llamado Arista por
su genio vivaz, se casó con Teuda y le sucedió su hijo García I Iñiguez. En el
año 824 Eneko Enekoitz (enéko enekóyts), conocido en español como Íñigo
Íñiguez, que recibió el apodo romance de Arista por su temple
guerrero, en alusión a lo rápido que prende el fuego en las aristas de trigo,
será primer señor y rey de Pamplona o Iruña. Dando lugar a la primera dinastía
navarra, la dinastia dels Enekoiztarrak (enékoystarrák), o dicho en
romance: dinastia Arista o Íñiga. En 840 el reino de Navarra se une a los Banu
Qasi[62]. Iñigo Arista, desde el trono de Pamplona, consolida la identidad
propia del reino pirenaico de Navarra frente a los intereses francos,
vinculándose, a través del matrimonio con Maza ben Muza, con los Banu Qasi del
valle del Ebro. Además, esta alianza permite a los navarros mantener su
independencia respecto del emirato cordobés./ Pero será en 843 cuando tenga
lugar el reconocimiento musulmán de la independencia de Navarra. A la
muerte del rey Alfonso II el Casto, la nobleza asturiana designa a Ramiro I,
hijo de Bermudo I, sucesor al
trono./ Su
padre fue Eneko Xemenoitz (enéko shemenóyts; en español Íñigo Jiménez), oriundo
de Bigorra (Bigorre, tierras que se encuentran en la vertiente opuesta a los
Pirineos aragoneses, actualmente en Francia), un territorio que
antaño estaba poblado por vascos. Sin fecha, muere el rey navarro Iñigo
Arista. Le sucede su hijo García Iñiguez, que ya gobernaba en nombre de su
padre desde hacía un año, debido a la incapacidad física de éste. En 872 se
producen sublevaciones contra el emirato. Mohammed ben Lubb, primogénito
de Muza ben Musa, jefe de la familia Banu Qasi[63], se subleva contra la
autoridad del emir, que no le había dado el gobierno de ninguna plaza./
Contando con la alianza del navarro García Iñiguez, llega a dominar toda la
Marca Superior. Su madre, Oneka, era pamplonesa, tuvo al menos tres hijos, dos
con Íñigo Jiménez ( Eneko [Íñigo] y Orti [Fortún] ), y después de fallecer
éste, contrajo matrimonio con el Banu-Qasi Musa ben Fortún con el que tuvo un
hijo (Musa ben Musa). Fortún
Garcés I el Tuerto, rey de Navarra, y primogénito del rey navarro García
Iñiguez, había permanecido prisionero en Córdoba durante veinte
años, tras la invasión musulmana de Navarra. A su regreso a Pamplona accede al
trono y lleva a cabo una política de amistad con el emirato
cordobés.
5.Álava,
Guipúzcoa y Vizcaya entre los siglos VIII-XI
En el
siglo VIII los asturianos, herederos del reino visigótico, aprovechándose del
caos generado en Vasconia por los sucesivos ataques francos que acabaron
sometiendo el Ducado de Vasconia, comienzan sus incursiones en el sudoeste de
los territorios vascones, convirtiéndose Cantabria y la Vardulia[64] ("tierra fronteriza"), la antigua
Castilla, en campo de batalla entre asturianos y vascones. Los asturianos
consiguieron conquistar las Encartaciones de Vizcaya hasta el río Nervión y el
extremo noroeste de Álava. Las Encartaciones es una comarca de
España, en la provincia de Vizcaya (País Vasco), que se extiende al O del
Nervión, entre los montes Ordunte, al S, y el mar Cantábrico, al N. En el
extremo NE de la comarca están las minas de hierro de Monte Triano y
Matamoros. Si
bien las Encartaciones fueron colonizadas por asturianos, los territorios
conquistados en Álava no lo fueron. La expansión asturiana en Vasconia no pudo
llegar más allá. En el siglo VIII los árabes dominaban la mitad sur de la
actual Euskadi, gran parte de Álava estaba en manos sarracenas. Los territorios
vascones de Álava, Guipúzcoa y Vizcaya, que no se encontraban bajo dominio
asturiano, eran gobernados por caudillos vascones, que, con el sometimiento por
parte de Carlomagno del Ducado de Vasconia, habían quedado desconectados de
cualquier tipo de gobierno, enfrentándose al oeste contra el Reino de Asturias
y al sur contra los árabes. En Barambio (Álava) existen minas
de cinc. Según lo indicado en algunos relatos legendarios, Vizcaya consiguió su
independencia de Asturias en la batalla de Padura en el siglo IX, durante el
reinado del rey asturiano Ordoño I, derrotando a sus huestes; anticipándose así
Vizcaya a Castilla en la búsqueda de una independencia más de acuerdo con las
tradiciones vasconas, que con la monarquía asturiana, que trataba de resucitar
el reinado visigótico con sus costumbres germánicas. En 907, a principios del
siglo X, muere Lope ben Mohammed, jefe de los Banu Qasi. Víctima de una
emboscada tendida por el rey de Navarra, Sancho Garcés I, con su
muerte se cierra, prácticamente, la historia de la familia Banu Qasi, que
durante ocho generaciones mantuvo un señorío islámico en el valle del Ebro,
aliándose o enfrentándose alternativamente con los reyes cristianos y con el
emirato cordobés, al-Ándalus[65] Le
suceden señores locales que intentan aumentar sus dominios. Su primer jaun o
señor, según estos relatos, será el pamplonés Otsoa Orti (ochóa orti; en
español Lope Fortún), conocido también como Jaun Zuria (ya un suría,
"Señor Blanco"). En 970 García Fernández es proclamado
conde de Castilla. Las luchas mantenidas en el reino de León entre Sancho I y
Ordoño IV, en las que participa activamente el conde Fernán
González, finalmente derrotado por Sancho I, provocan la sucesión en el título
condal, que ahora y hasta el año 995 poseerá García Fernández. Así, pues, en
970 Sancho II Garcés Abarca será rey de Navarra y conde de Aragón. La muerte de
su padre, García I Sánchez, provoca su acceso al trono en minoría, bajo la
regencia de Fortún Jiménez, en el susodicho año 970. De su madre, Androgoto
Galíndez, hereda el condado de Aragón. Contraerá matrimonio con Urraca
Fernández, hija de García Fernández, conde de Castilla. Ante la escasez de
datos sobre esta época vizcaína, hay serias dudas sobre la veracidad de la
batalla de Padura y de la identidad de Jaun Zuria. Dado que estos hechos están
basados en unos relatos de la Edad Media imbuidos en la antigua religión vasca.
Sabemos que, entre otros levantamientos, durante el reinado de Ordoño I y
Alfonso III los vascones bajo dominio asturiano se sublevaron, pero no existe
ninguna prueba de la batalla de Padura, ni de la independencia de Vizcaya en
esa época, posiblemente sea una leyenda surgida de un levantamiento vascón en
contra de los asturianos. Se considera comunmente como primer señor histórico
de Vizcaya a Eneko Otsoitz (enéko ochóyts; en español Íñigo López), que vivió
en el siglo XI y que daría lugar posteriormente a la casa de los Otsoitz-Haro o
López de Haro. En 915 el hambre asola la Península. Las graves sequías, la
escasez de pan y de alimentos de primera necesidad provocan la aparición de
diversos brotes epidémicos. Ante esta situación, se establece una tregua no
pactada entre cristianos y musulmanes. Por otro lado, y a partir de 928, la
ceca de Córdoba, fundada por orden de Abderraman III, acuña moneda de plata
(dinares) y de oro (dirhemes), sin ningún tipo de aleación. Por los
datos que poseemos, después del surgimiento del Señorío de Pamplona -que
posteriormente pasaría a ser reino- con Íñigo Arista, los pamploneses
comenzaron a incidir en los territorios de Euskadi y de Castilla. A partir de
mediados del siglo IX se producen ya varias rebeliones de los vascones bajo
dominio asturiano y, por lo que podemos observar en los documentos, en el siglo
siguiente, los caudillos de estos territorios estaban emparentados directamente
con la corona pamplonesa. Una influencia de Pamplona sobre este ámbito
geográfico culturalmente afín, que se consumará en el siglo XI, con el reinado
de Sancho el Mayor de Navarra, anexionando estos territorios a la corona de
Pamplona. En 987 tienen lugar nuevas campañas de
Almanzor .
Aprovechando la revuelta de los magnates gallegos contra el rey leonés, Bermudo
II, las tropas califales al mando de Almanzor[66], hachib[67] de al-Alhaquén II, comienzan
un periodo de ofensivas contra los reinos cristianos que durará más de diez
años. Saquean León y Zamora, toman Osma y San Esteban de Gormaz, atacan Vigo,
Santiago de Compostela y Pamplona, que constituyen las aceifas[68] de
Almanzor.
6.El Reino
de Pamplona-Nájera
Una
ciudad de La Rioja[69] será llamada a ostentar la
capitalidad de los vascos a partir del siglo X, su nombre Naiara (nay-ára) o en
español Nájera. Las tierras de La Rioja, ya desde épocas prerromanas,
estuvieron habitadas por las tribus vascas de autrigones y vascones, así como por
berones, tribu celta que fue cuasi-exterminada por los romanos cuando la zona
fue conquistada por su ejército. Un exterminio en el que también colaboraron
los antiguos vascos, enemigos seculares de los celtas, a los que siempre
consideraron como invasores. Sobre el origen étnico de los berones hay mucha
controversia entre los historiadores. Los berones fueron un pueblo
prerromano de las edades del Bronce y del Hierro de la península Ibérica, a los
que las fuentes clásicas ubican entre los pueblos celtíberos, resultado de la
mezcla entre habitantes nativos con los individuos procedentes de la migración
céltica. Los límites geográficos de esta etnia son
imprecisos. Algunos creen que era una tribu celta, otros que era una
tribu vasca muy celtizada culturalmente. Algunos partidarios de esta última
teoría se basan en el hecho de la etimología de su nombre, berones, que
procedería, según algunos, del hidrónimo vasco Bero ("cálido"), que
era uno de los antiguos nombres del río Iregua[70] de La Rioja. Este hidrónimo es transcrito también como Ibero,
manifestándose en el anterior hidrónimo, posiblemente, la caída de la
"i" inicial (Ibero > Bero), algo común en la adaptación fonética
latina de topónimos y etnónimos vascos (Ibaigorri [río rojo] > bigerrii
[etnia aquitana que habitaba Bigorra] ). El río Iregua es afluente del Ebro,
con lo que Ibero, o Bero, podría ser una variante del nombre del río que los
geógrafos greco-latinos llamaron Iber (a su vez emparentado con la palabra
vasca ibar [vega]) o Hiberus, es decir, el río Ebro. Como los berones se
extendían a ambos lados del río Ebro en La Rioja, quizá la etimología de su
etnónimo esté relacionada con el río Ebro o simplemente con la palabra vasca
ibar. Tras la derrota de los berones por parte de Roma, la población de La
Rioja fue reforzada con vascones y sus territorios estuvieron bajo jurisdicción
vascona. A principios del siglo IX tiene lugar la delimitación de fronteras
entre Castilla y Navarra. El navarro Sancho III y el castellano
Sancho García delimitan las fronteras de sus territorios, repartiéndose las
tierras de La Rioja. A partir de esta época los riojanos formarán parte de la
cultura vasca, del pueblo vasco, siendo uno de sus territorios más importantes.
Uno de los investigadores que más aportó para el conocimiento del pasado
cultural vasco de La Rioja fue un riojano llamado Merino Urrutia, alcalde del
municipio de Ojacastro (La Rioja), cuyos estudios son de valor incalculable
para todo aquel que estudia la historia de la lengua vasca. Gracias a sus estudios
conocemos que la lengua vasca no llegó a La Rioja por repoblación en la Edad
Media sino que ya se hablaba allí desde épocas prerromanas con continuidad
hasta el siglo XVI. Es decir, que los repobladores que llegaron desde las
actuales Euskadi y Navarra lo único que hicieron fue reforzar la población de
habla vasca de la zona. Las investigaciones de Merino Urrutia le dieron un
merecido puesto como miembro de la Real Academia de la Lengua Vasca en
1964. En el año 1023 se alcanza la paz entre Navarra y León. El
matrimonio entre Alfonso V de León y Urraca, hija de Sancho III el Mayor de
Navarra[71], pone fin a las tiranteces entre
ambos reinos por el condado de Castilla. Por la toponimia existente en
documentación medieval sabemos que tanto en La Rioja, el noreste de Burgos,
Soria, Álava y Vizcaya, se hablaba un mismo dialecto, el dialecto occidental
del euskara, conocido popularmente con el nombre de vizcaíno. En estos
documentos aparecen muchos topónimos vascos de La Rioja, de la provincia de
Burgos y de Soria, tal y como los pronunciaban los riojanos, burgaleses y
sorianos de aquellas épocas, que hoy en día no sabemos muchos de ellos a qué
municipios corresponden, al haber sido sustituidos en su gran mayoría, con el
transcurso del tiempo, por topónimos castellanos. La anexión de los territorios
de La Rioja por parte de Castilla en el siglo XII acarreará la pérdida
paulatina de la lengua autóctona, la vasca, así como del romance aragonés
extendido en todos los territorios que pertenecieron a la marca superior
andalusí, la Marca Hispánica[72] gobernada
desde Zaragoza, hasta que en el siglo XVI pierda definitivamente sus raíces
vascas. La palabra burgo[73] viene
del término alemán burg, el cual inicialmente designaba un
recinto elevado fortificado. En la Europa de la Edad Media, sobre todo en la
meridional, dejó de implicar necesariamente la presencia de
fortificaciones y podía indicar poblaciones rurales abiertas. Burgo
designó especialmente, a partir del siglo X, las nuevas poblaciones formadas por
artesanos y comerciantes, originadas con el crecimiento demográfico y
comercial: las que se establecieron bajo la protección de castillos,
monasterios o ciudades episcopales, y que pudieron dar lugar a núcleos urbanos;
y las que se crearon fuera de las murallas de las ciudades, cuyos habitantes en
algunos casos se diferenciaban jurídicamente de los que vivían intramuros, y
que con el tiempo quedaron incorporadas a la Ciudad. En el entorno
de la ciudad originaria de Pamplona[74] (en la
Navarrería se encontraban los vascones) surgieron nuevos núcleos de población
(San Nicolás, cuya población era más heterogénea, y San Cernín,
mayoritariamente compuesta por francos), todos ellos con administración y
privilegios propios, aunque bajo la autoridad del obispo. Esta estructura
provocó frecuentes desavenencias y enfrentamientos desde 1213, que culminarían
con la destrucción de la Navarrería y la masacre de su población, en septiembre
del año 1276. Este terreno quedó totalmente abandonado durante casi 50 años.
Posteriormente, al repoblarse volvieron a producirse enfrentamientos, hasta que
las disputas fueron zanjadas tras la proclamación del Privilegio de la Unión,
dado por el rey Carlos III el Noble en 1423, unificando la ciudad y destruyendo
las murallas que separaban a los burgos. A medida que el castellano se iba
extendiendo, los topónimos de La Rioja, Burgos y Soria de origen vasco se iban
sustituyendo por topónimos castellanos. Solamente se conserva actualmente la
toponimia vasca más vivamente en zonas del noreste de Burgos o de La Rioja alta
que hasta el siglo XVI fueron hablantes de vasco. Con mucha anterioridad, el 13
de mayo de 1029 Sancho III será proclamado conde de Castilla. El asesinato de
García Sánchez propicia la proclamación como sucesor de su cuñado Sancho III,
rey de Navarra. Aunque, contra viento y marea, todavía se conservan topónimos
vascos en el este de La Rioja como el del municipio de Igea, que viene del
vasco Etxea (la casa) o, por ejemplo, el topónimo Leza, que significa en
dialecto occidental sima, cueva.
7.Apogeo del
Reino de Pamplona-Nájera
El 4 de junio de 1076 tiene lugar muerte de
Sancho IV de Navarra, Sancho Ramírez de Aragón y Alfonso VI de Castilla, nietos
de Sancho III el Mayor, reivindican el trono e invaden Navarra. Tras un acuerdo
entre ambos, Sancho Ramírez es proclamado rey (Sancho I Ramírez), y La Rioja,
Álava, Vizcaya y parte de Guipúzcoa, que anteriormente habían pertenecido a la
Corona de Castilla, se reincorporan a ella. Hasta 1134 los reinos de
Aragón y Navarra permanecerán unidos. El
Reino de Navarra no es sino la continuidad de una parte de los territorios del
Reino de Pamplona-Nájera a manos de Sancho Ramírez de Aragón, quien se
autoproclama rey de Navarra tras la muerte violenta de su hermano Sancho García
IV de Navarra, uniendo los destinos de ambos territorios. Así ocurre durante
sesenta años, entre 1076 y 1134[75].A partir del año 1004, bajo el
reinado de Antso Gartzeitz III.a Nagusia (ántso gartséits irúgarrená nagúsi-á;
Sancho Garcés III el Mayor), el Reino de Pamplona-Nájera culminará el proceso
de compactación de los territorios de habla vasca. Unos territorios, que desde
el declive del Ducado de Vasconia, habían quedado políticamente inconexos. Las
bases de este proceso de compactación comenzaron a cimentarse ya en el siglo X,
en el que, por ejemplo, los caudillos de la actual Euskadi, Castilla y Gascuña
estaban emparentados directamente con la familia real pamplonesa. Si bien el
ámbito inicial de Sancho el Mayor fueron las zonas de habla vasca de la época
(desde parte de Cantabria hasta el extremo noroeste de Cataluña, incluyendo el
noreste de Castilla, La Rioja y mitad sur de Gascuña), aprovechándose de la
caída del Califato de Córdoba y surgimiento de los reinos de taifas[76],
reafirmó su autoridad sobre todos los reinos cristianos peninsulares. Por otra
parte, Alfonso III (848-910) será rey de Asturias desde el 866. En otro
sentido, en 1022 tiene lugar la introducción de la regla benedictina[77] en
Navarra. Implantada en los principales monasterios del reino por Sancho III el
Mayor, junto a ella comienza a tomar forma la teoría del origen
divino de la potestad real. A partir de este momento, los soberanos se
intitularán rex Dei gratia (rey por la gracia de Dios). El
Reino de Pamplona-Nájera, en su máxima expansión, en el año 1034, se extendía
desde Galicia, por toda la zona pirenaica hasta parte de Cataluña
(Pallars[78]); al norte englobaba Gascuña y el Condado de Barcelona le rendía
vasallaje. Consiguiéndose de esta manera, la unidad política de toda la
población de habla vasca dentro del Reino de Pamplona-Nájera (exceptuando las
minorías vascoparlantes que habitaban al sur, en los territorios de la Ribera
del Ebro, gobernados por los musulmanes) y acogiendo dentro de su seno, a los
todavía condados de Castilla y Aragón, donde, en aquella época, gran parte de
sus pobladores eran vascoparlantes. Sancho Garcés III el Mayor consiguió que el
Reino de Pamplona-Nájera fuese considerado como uno de los reinos más
importantes de Europa. En torno al año 1000, tiene lugar la propagación del
milenarismo. Esta doctrina de carácter cristiano-judaizante predica el comienzo
del reino mesiánico al final de los tiempos, tras la resurrección de los
justos. Su divulgación provoca que gran parte de la población identifique el
final del milenio con la llegada del fin del mundo./ En las crónicas europeas
de la época fue denominado como rey de la Wasconum Gens, Wasconum Nationem
(tribu vascona, pueblo vascón) o en las crónicas árabes de los omeyas como
Señor de los Vascones (el historiador omeya Ibn Haiyan lo define como:
"Sancho, hijo de García, Señor de los Vascones"), ya que si bien el
reino estaba habitado por hablantes de los romances astur-leonés, castellano,
aragonés y gascón, el nucleo humano sobre el que se sustentaba el Reino de
Pamplona era mayoritariamente de origen vasco. También fue denominado por el
abad Oliba de Ripoll[79] como Rex Ibericus (Rey Ibérico. Dado que en
aquella época, erróneamente, se consideraba a los vascos descendientes directos
de los íberos). En lo que al castellano se refiere, su
romance está constituido por el legado literario de poesía castellana, de tipo
tradicional, épico-lírico, escrito en romances, que son
fragmentos de antiguos cantares de gesta. Las primeras colecciones españolas de
romances se remontan a la segunda mitad del siglo XV, publicadas casi siempre
en hojas volantes. El primer romancero propiamente dicho,
impreso entre 1545 y 1550, es el Cancionero de romances. Mantenido
vivo por la tradición popular, el romancero ha tenido en la época contemporánea
sus poetas, entre otros, Antonio Machado y García
Lorca. Sancho
III el Mayor, rey de Pamplona y conde de Aragón y de Castilla (992?-1035) fue
hijo de García III Sánchez y de Jimena. Hacia 1022 introdujo en los reinos
cristianos hispanos la teoría del carácter divino de la potestad real que, con
mayor contenido político y religioso, ha tenido una larga pervivencia.
Asimismo, estableció relaciones con la Santa Sede, cambió las reglas
visigóticas de los monasterios por las benedictinas y fue el primer rey en
intentar la unificación de los reinos cristianos de la península. Esta idea
determinó su testamento al repartir entre sus hijos sus dominios, entre ellos el
condado de Castilla a Fernando, pero señalando como su sucesor y rey a su
primogénito García de Nájera. Pero la muerte de Vermudo III de León y la
coronación de Fernando como rey de León dio categoría de reino a Castilla y su
consecuente primacía. Dicho de otra manera: Sancho el Mayor de Navarra fue un
monarca que se abrió a Europa y a la modernidad, después de siglos de
aislamiento peninsular, y permitió la irrupción en la península de la orden
renovadora de Cluny, como ya hemos indicado. En sus expansiones y relaciones
políticas siempre tendió más hacia Europa y en política doméstica, hacia las
zonas vascoparlantes como Gascuña, la Navarra marítima (actual Euskadi),
Castilla, Aragón y extremo noroeste de Cataluña. Sancho el Mayor fue el gran
impulsor de la capital del reino, Nájera. Le otorgó un fuero que sirvió de
modelo posteriormente para el sistema foral de las regiones vascas y también de
los de Castilla y Aragón. Unos fueros basados en las tradiciones y leyes
vasconas, que se alejaban de la legislación visigoda de origen germánico.
Nájera, en la actualidad, es una ciudad de la comunidad autónoma de La Rioja.
Se encuentra situada a orillas del Najerilla, en una de las vegas de la alta
Rioja. Corte de los reyes de Pamplona en varias ocasiones, fue escenario de dos
batallas (1360 y 1367), durante la guerra entre Enrique II de Trastámara y
Pedro I. En su arte, destaca la Iglesia del monasterio de Santa María la Real
(gótica), construida entre 1422 y 1453. También fomentó y unificó el Camino de
Santiago haciéndolo pasar por Nájera. Se casó con Munia, la hija del conde de
Castilla en 1010, lo cual facilitó un acuerdo favorable sobre las fronteras
navarro-castellanas (1016). Por lo que respecta a la frontera cristiana
pirenaica, precisó la recuperación de los condados de Aragón y Sobrarbe,
practicamente perdidos a causa de las incursiones de Almanzor (999) y Abd
al-Malik (1006), así como el restablecimiento de la legitimidad dinástica en el
condado de Ribagorza[80]. Entre los años 1016 -1018 reconquistó Aragón y
Sobrarbe y amplió sus dominios con la conquista de la ribera islamizada del
Cinca con capitalidad en Boltaña, con parte del valle de Ayerbe y con el valle
de Nocito. Sobre Aragón recordaremos que, sobre una base de pueblos
iberos y vascones, los romanos sometieron el valle del Ebro hacia el 197 a.C.,
integrándolo en la provincia Tarraconense, y fundando la ciudad de
Caesaraugusta. Tras el retroceso de las invasiones bárbaras, el territorio fue
ocupado por los musulmanes en el siglo VIII. El reino taifa de
Zaragoza conoció una época de gran prosperidad, entre 1031 y 1118,
fecha en la que Alfonso I el Batallador reconquistó la ciudad y repobló sus
fértiles tierras. La integración de Aragón y Cataluña en el reino de la Corona
de Aragón significó la posibilidad de acceder a las rutas comerciales
mediterráneas bajomedievales. Sin embargo, el peso del comercio internacional
siguió siendo poco relevante: su actividad económica se centró en la
exportación de productos agrícolas (trigo a Cataluña) y en la importación de
manufacturas catalanas y francesas./ Aunque posiblemente liberó los
valles de Ésera y de Isábena, afectados también en 1006 por Abd al-Malik.
El condado de Ribagorza fue un condado pirenaico, formado por las
cuencas de los ríos Noguera Ribagorzana, Ésera e Isábena. Hacia el 872 sus
habitantes rehusaron la obediencia a Tolosa y se erigieron condado
independiente bajo la autoridad de Ramón I. En 1017 cayó en manos de Sancho
III, rey de Navarra, uniéndose al reino de Aragón./ El condado de
Ribagorza no se incorporó de derecho al reino pamplonés hasta 1025, cuando la
condesa Tota, en grave crisis dinástica y política, agravada por las apetencias
territoriales del conde Ramón III de Pallars, renunció a sus derechos a favor
de su sobrina la reina Munia, esposa de Sancho III. De esta forma, el rey de
Pamplona-Nájera, anexionó a su reino los condados de Sobrarbe y Ribagorza,
alegando derechos dinásticos para intervenir en sus conflictos internos contra
las pretensiones del conde de Barcelona. Sometió también a este último a
vasallaje, a cambio de la ayuda prestada en el conflicto contra su propia madre
(hacia 1023). En 1104 Alfonso el Batallador fue reconocido rey de Aragón y de
Navarra. A la muerte de Pedro I, que no dejó herederos directos, ocupó el trono
de los reinos de Aragón y Navarra su hermano Alfonso, conocido como Alfonso I
el Batallador, que contraerá matrimonio con Urraca de Castilla. Inició la
revitalización del asolado condado aragonés con la restauración del monacato,
tradicional institución religiosa y de poder económico. Sobrarbe es una comarca
pirenaica de la actual provincia de Huesca. Incluye el Parque Nacional de
Ordesa. Esta comarca fue reino independiente en el Medievo. Tolosa fue un
antiguo principado originado en la marca carolingia de igual nombre. Al
principio estuvo regido por condes designados por el rey por tiempo limitado,
pero pronto se convirtió en un cargo hereditario. Con los años se le añadieron
los condados de Quercy, el Albigeois, el marquesado de Provenza, etcétera.
La casa condal de Tolosa fue fundada por Raimundo (852-864). Su
final coincidió con la represión del movimiento herético de los albigenses[81],
protegidos por los condes Raimundo V y VI. El condado fue unido de nuevo a la
corona francesa en 1271./ En el aspecto político-militar,
institucionalizó el «seniorado» -tenencia delegada de castillos- en Aragón y
Sobrarbe, y fortificó la frontera meridional desde Uncastillo en el extremo
occidental hasta Perarrua en el oriental, frente a las plazas musulmanas de
Ejea, Ayerbe, Bolea, Huesca, Alquézar, Nabal, Barbastro, Graus y Benabarre. En
el año 1023 el apoyo al conde de Gascuña, en su lucha contra el Condado de
Toulouse, le proporcionó al rey de Pamplona-Nájera la potestad de organizar las
tierras fronterizas al otro lado de los Pirineos, así como el vasallaje de
Gascuña. De esta forma organiza las tierras de Labort, Arberoa (Arbéroue),
Garazi (Cize), Ortzaize (Ossès) y Baigorri en el Vizcondado de Labort, con
centro en la ciudad de Baiona. Otorga este vizcondado a su primo Otsoa Antso
(Lope Sancho). Labort, en aquella época, abarcó la actual región de Lapurdi, y
la mitad sudoccidental de la Baja Navarra (exceptuando los señoríos de
Amikuze-Oztibarre [Mixe-Ostabarret] y Agaramont [Gramont] ). Estos actos que se
inscriben dentro del sistema feudal, traerán consecuencias muy pesadas para la
unidad política de los vascos. El término feudo deriva del latín
medieval, concretamente de feudum, palabra de origen germánico
(ganado dado como premio o compensación), voz que sustituye a
beneficio a partir del siglo XI; ambos designan una forma de
concesión de bienes, especialmente tierras, cedidas por el señor al vasallo en
recompensa por su servicio. En los reinos romano-bárbaros y germánicos de la
alta Edad Media, en los que las relaciones de fidelidad personal de naturaleza
clientelar tuvieron gran importancia, la principal forma de recompensar la
fidelidad fue la concesión de tierras, debido a la escasa circulación de
moneda. Esas concesiones no solían ser en plena propiedad (alodio[82]), sino
temporales o vitalicias, susceptibles de ser revocadas en caso de
infidelidad. Se divulgaron así las concesiones de tierras en “precaria”, figura
jurídica que se suele relacionar con un instituto jurídico del derecho romano,
y que en la Edad Media era formalmente un tipo de arrendamiento, con
la peculiaridad de que el censo que pagaba el arrendatario era
mínimo. El beneficio era una forma
parecida de concesión de tierras, que se desarrolló específicamente en el mundo
franco en conexión con el vasallaje. No recompensaba de forma genérica una
fidelidad, sino el servicio militar prestado por el vasallo; era vitalicio,
pero podía ser revocado en caso de infidelidad o felonía. En la época
carolingia y primeros tiempos de la postcarolingia, el beneficio, llamado
también esporádicamente feudo, no tuvo un contenido jurisdiccional, sino
únicamente económico; es decir, el vasallo que recibía tierras en beneficio, no
recibía poder político en esas tierras. Los condes podían a su
vez ser vasallos, pero una cosa era su función de gobierno en
un comitatus, y otra muy distinta su posesión de tierras en
beneficio. Desde finales del siglo IX se hizo habitual que el cargo u oficio (honor)
de conde fuese visto como un servicio vasallático, y luego como beneficio más
que como servicio. Tanto el oficio concebido como beneficio, como las tierras
concedidas específicamente en beneficio, tendieron a hacerse hereditarios (siglos
IX-XI). Pero es importante subrayar que ni el comitatus ni
la marca, en cuanto territorios con sus habitantes, nunca fueron
concedidos en beneficio o feudo, ni considerados como tales. Por ello es
errónea la idea tradicional de que la disolución postcarolingia del poder
público se debiese a la autonomización feudal, o feudalización, de los poderes
de condes y marqueses. De hecho, esa disgregación en poderes locales resultó
ser mucho más fragmentada que las circunscripciones carolingias
(señorío). Aunque
en principio beneficio y feudo son equivalentes, el feudo se refiere a una
época en la que la concesión de la tierra se hace hereditaria. Del siglo XI al
XVIII, el feudo es una concesión de tierra sobre la que el señor mantiene el
derecho teórico del “dominio eminente”, pero que en la práctica pertenece al
vasallo (“dominio útil”). Tras la desaparición de la obligación del servicio
armado al señor, el feudo dejó de sancionar una relación de fidelidad personal
y se convirtió en una forma de enajenación de bienes, en la que se podían pagar
grandes sumas equiparables al precio de la propiedad, que se diferenciaba de la
compra-venta por la prestación de un servicio periódico de naturaleza
simbólica. A finales de la Edad Media, y especialmente en la Moderna, el feudo
acabó por ser en muchos lugares una forma jurídica muy flexible, que se aplicó
también a cesiones de tierra en arrendamiento y a cesiones de rentas
(diezmos[83], etc.). Por
otra parte, a medida que se fue reforzando el poder monárquico y de príncipes
territoriales, y que se consideró que todo poder público emanaba del rey o del
príncipe, se asimiló jurídicamente al feudo la posesión de los bienes y
derechos asociados al ejercicio de la jurisdicción de un señor (que éste había
tenido anteriormente en plena propiedad). Se realizaba la ficción jurídica por
la que un señor local, tras rendir homenaje, donaba su señorío al rey y lo
volvía a recibir en forma de feudo (procedimiento del “feudo oblato”). Esta
evolución está en el origen de la confusión conceptual entre señorío y
feudo. En
el documento de 1026 en que Sancho el Mayor concede al Monasterio de San Juan
de la Peña la estiva de Lecherin (Pirineos oscenses, Aragón) se indica lo
siguiente: «regnante me rege Sancio in Aragona et in Paliares, in Pampilona, in
Alaba et in Castella» «Reinante, yo, rey Sancho, en Aragón y en Pallars (zona
occidental de la provincia de Lérida [Cataluña], al sur del Valle de Arán, en
la que en esta época, todavía, se hablaba euskara), en Pamplona, en Álava y en
Castilla (aunque todavía no la había ocupado militarmente, ejercía ya su
influencia sobre territorio castellano)» En 1032 Sancho Guillermo, conde de
Gascuña, fallece sin descendencia, con lo que el gobierno de Gascuña pasa a
manos de su sobrino, Sancho el Mayor. El parentesco del rey de Pamplona-Nájera
con la familia condal castellana, le permitió igualmente intervenir en aquel
territorio, apoyando la autoridad de su cuñado (el conde infante García) frente
a los nobles y a la intromisión del rey de León. Sancho casó a su hermana
Urraka con el rey leonés para pacificar las relaciones con él y poder así
ejercer libremente su influencia sobre Castilla. Al morir asesinado el conde
García durante un viaje a León (1029), Sancho ocupó Castilla alegando los
derechos sucesorios de su mujer, a pesar de que existían herederos masculinos
con más derechos para regir aquel condado. Esto hizo estallar la guerra con el
rey de León, que también ambicionaba la anexión de Castilla. La suerte de la
guerra entre los dos reyes favoreció al de Pamplona-Nájera, que ocupó León,
Zamora y Astorga (1034). Al anexionar el Reino de León a la corona pamplonesa
(año 1034) tomó el título de Imperator (Emperador). A este momento corresponden
las primeras monedas acuñadas en un reino cristiano de la península ibérica
(19). (19) El Arrano Beltza y la primera ceca cristiana de Nájera: en la imagen
se muestra la primera moneda cristiana de la península, lleva la efigie real y
el título Imperator en el anverso. En el reverso, por primera vez en la
historia, aparece en las monedas un topónimo tal y como se dice en vasco, dado
que hasta entonces se utilizaron las formas latinas o celtas de estos
topónimos. Aparece el topónimo Naiara (forma vasca para designar a Nájera,
localidad riojana; en castellano antiguo se escribía Nagera proveniente del
árabe Naxera), dado que, como capital del reino, fue el lugar en el que se
realizó la acuñación. También aparecen en el reverso el árbol de Sobrarbe y
Nájera, así como la cruz cristiana sobre ambos árboles, simbolizando la cristiandad
que imperaba en todo el reino (aunque la religión cristiana era la oficial, la
mayor parte de la población de habla vasca seguía procesando culto a la antigua
religión vasca[84]). El árbol, muy importante en las tradiciones vascas, servía
en este caso como marcaje geográfico y aludía a la extensión del Reino de
Pamplona-Nájera desde Sobrarbe (cuyo límite se encontraba en el Valle de Arán,
extremo noroeste de Cataluña) hasta Naiara (La Rioja). Es interesante - y
revela las relaciones exteriores que se anudan con Sancho el Mayor - el influjo
ejercido por estas monedas en el tipo de las que fueron acuñadas por el monarca
danés Knut el Grande, lo que da cuenta de la trascendencia que tuvo este rey en
la política europea de la época, como barrera frente al Islam. El reino de
León[85], perteneciente a los antiguos reyes astures, alcanzó su máximo
esplendor en el siglo X, a partir del reinado de Alfonso III el Magno
(866-910). Este último incorporó Salamanca y Soria al reino, pero, víctima de
las intrigas de su esposa Jimena y de algunos nobles, en 909, cedió el poder a
favor de su hijo García I, quien se reservó los derechos sobre los territorios
conquistados a los musulmanes. Durante su reinado (911-914), extendió sus
dominios hasta el alto Duero, repoblándolos y levantando la fortaleza de San
Esteban de Gormaz. Aunque García I residió habitualmente en León, fue su
hermano y sucesor, Ordoño II (914-924), quien trasladó oficialmente la capital
del reino a esta ciudad, donde había sido aclamado y coronado. Con Ramiro II
(931-951), a partir del cual los monarcas leoneses fueron llamados imperatores,
el reino de León alcanzó su máximo desarrollo territorial y político, pero poco
después, en 956, al morir Ordoño III, las guerras civiles y la presión
musulmana provocaron una larga decadencia que culminó con la unión definitiva
al reino de Castilla[86] en 1230. El prestigio del reino leonés entre los
demás estados cristianos de la península se basó esencialmente en el
protagonismo que asumió en las luchas de reconquista, como heredero de la
monarquía visigoda. Sobre la moneda se puede observar el símbolo,
que según el padre José de Moret Mendi (siglo XVII), jesuita e historiador
pamplonés, en su "Annales del Reyno de Navarra", fue el símbolo personal
de los reyes de Navarra hasta Sancho VII "el Fuerte" (1194-1234), es
el Arrano Beltza (arráno béltsa; "el águila negra"). Hay mucha
controversia sobre la duración en la utilización de este símbolo, dado que
actualmente sólo hay constancia de la utilización de éste en referencias
escritas o en escudo real durante el reinado de Sancho VII. La principal
diferencia respecto a otros símbolos similares radica en su postura, de
carácter no agresivo, porque no mira al frente, sino que su cabeza está girada
hacia un lateral, que no siempre es el mismo. Es un ave abierta, muestra todo
lo que tiene. Extiende sus alas y también están abiertas sus garras en señal de
no agresión. Sancho el Mayor fue un referente para los reinos cristianos, y en
concreto, para la posterior monarquía castellana, que definió a este rey como
Rex Hispanicus (rey hispánico), una monarquía que quiso recoger el testigo de
este rey y reeditar la unidad de los reinos cristianos peninsulares bajo su
cetro, como así ocurrirá, siglos después, con el nacimiento del Reino de España
en el siglo XVI, máxima expresión del expansionismo castellano. Las provincias
que integran la comunidad de Castilla y León formaron parte, junto a las de
Cantabria[87] y La Rioja, de las regiones históricas de Castilla la Vieja
(Ávila, Burgos, Palencia, Segovia, Soria, Valladolid, Cantabria y La
Rioja) y de León (León, Salamanca y Zamora). El origen histórico de
estas regiones se cristalizó en tiempos de la reconquista, por parte del reino
de Asturias (León se desgajó de ésta en 910). Las sucesivas etapas de
reconquista desplazaron hacia el sur el centro de gravedad de los reinos
cristianos, originando tensiones entre los reinos de León y Castilla,
llegándose, en el siglo XIII, a la definitiva absorción castellana del reino
leonés. La inestabilidad de la región dificultó su repoblación y marcó el
predominio de la ganadería sobre la
agricultura.
8.El
desmembramiento del Reino de Pamplona-Nájera
Sancho el Mayor
falleció en 1035 y fue enterrado, según algunos, en el Monasterio de San
Salvador de la localidad burgalesa de Oña (España), si bien la ciudad de León
(España) también alega albergar sus restos, por lo que no se sabe a ciencia
cierta la localización exacta de su enterramiento. Sin fecha concreta los
almorávides ocupan el valle del Ebro. En su testamento, legó el Reino de
Pamplona-Nájera a su primogénito, García; el condado de Castilla a Fernando; el
de Aragón a Ramiro; y los de Ribagorza-Sobrarbe a Gonzalo. Siendo Garcia rey de
Pamplona-Nájera y también de sus hermanos y sus condados. En diciembre de
1134 Alfonso VII ataca Navarra y Aragón[88]. Dispuesto a recuperar
territorios retenidos por Alfonso I el Batallador[89] (el reino de
Zaragoza y tierras vascas, riojanas y castellanas), el emperador sitía Vitoria
y recibe de García V de Navarra el
[1] VISIGODO:
Pueblo germánico que constituyó una de las tres grandes ramas de los
godos (la otra fue la de los ostrogodos).
Establecidos desde el siglo II a.C.en Escitia, los visigodo se desplazaron
hacia el O presionados por los hunos (376 d.C), ocupando la península
griega (395) y Roma (410). Al mando de Ataulfo cruzaron los
Alpes (412) y ocuparon la Provenza y Aquitania estableciéndose en el
S de la Galia y en Barcelona. Valia pactó la federación con los romanos (416)
con el compromiso de expulsar a los bárbaros del O y S de la Hispania. Roma les
otorgó por el foedus (418) la Aquitania II y la
Narbonense I.que comprendía Burdeos, Poitiers y Tolosa, donde
situaron la capital. A cambio de sus servicios militares
recibieron casi la mitad de las tierras cultivables del territorio
(419-431). La caída del Imperio de Occidente (476), convirtió al
visigodo Eurico en rey de visigodos y
romanos, permitiéndole expandisre por las
Galias y toda Hispania. Paralelamente a la incorporación
de otros pueblos godos, en especial osstrogodos, los visigodos
fueron adoptando los sistemas jurídico e institucional y la lengua de los
romanos, Con Alarico II (484-507) se inició la decadencia del reino
de Tolosa. A partir de la conversion al catolicismo de Recaredo en el III
concilio de Toledo (589) a donde había sido trasladada la capital, la Iglesia
intervino en los asunntos de Estado. El ocaso del reino de
Toledo se inició con Wamba (672-680), sucesor de Recesvinto.
A la muerte del rey Vitiza (710) el reino quedó divido en los partidarios de
Akhila (hijo de Vitiza) y los de Rodrigo (duque de la Bética) y la amenaza
musulmana del N de Áfrrica, y la amenaca musulmana del N de África
se hizo efectiva al convocarlos Akhila para luchar contra Rodrigo,
que fue derrotado y muerto (712). Con la ocupación de Carcasona (725)
desapareció el estado visigodo, del que sólo perduró el pequeño reino de
Teodomiro en el valle del Segura hasta el 779.
[2] VALLE DEL
BAZTÁN: Enclavado en
el Pirineo atlántico, entre los puertos de Belate y Otsondo
el valle de Baztan constituye
el municipio más extenso de Navarra. Con una superficie de 364 km. cuadrados, a
él pertenecen quince localidades: Oronoz-Mugaire, Arraioz, Irurita, Almandoz,
Berroeta, Aniz, Ziga, Lekaroz, Gartzain, Elbetea, Arizkun, Azpilkueta, Erratzu,
Amaiur-Maya y Elizondo, principal pueblo del valle. Un valle caracterizado por ser tierra
de hidalgos e indianos, que regresaron de ultramar con una gran fortuna que
invirtieron en remodelarlo. El resultado: abundantes palacios y caseríos de
piedra rosácea con grandes balconadas; monasterios y puentes medievales sobre
ríos saltarines; metas esparcidas por prados y colinas; sugerentes bosques;
monumentos megalíticos y cuevas... Además, peregrinos, brujas y contrabandistas
también dejaron su huella. Hoy pueden seguirse sus pasos a través de diversas
rutas: la del Camino de Santiago del Baztan, la de las brujas y el sendero de los contrabandistas que une las
cercanas cuevas de Urdax, Zugarramurdi y Sara. En Baztan disfrutará de
infinitas posibilidades. Senderos sencillos porque en estas tierras, las
crestas del Pirineo navarro se
inclinan hacia el mar haciéndose más suaves.
[3] MEROVINGIOS:
Dinastía de los primeros reyes francos, instaurada por Meroveo
(448). Durante el reinado de Clodoveo (481-511).
conquistaron casi toda la Galia romana y Turingia, convirtiendose la dinastía
en reyes de la Galia. En el siglo VII las contiinuas luchas
entre las varias ramas de ls familia favorecieron el poder de los maestros de
palacio, hasta que, en 751, la definitiva deposición del trono de Childerico
III por parte de Pipino el Breve, quien dio por terminado el período merovingio
y señaló el comienzo del poder de los carolingios.
[4] AUTRIGONES:
Tribu prerromana, establecida en el N de la península Iberica. La
primera mención de los autrigones corresponde a Tito Livio, en el año 76 a.C.,
en la acción de Sertorio en Hispania. Estrabón hace mención rde ellos en
su obra Geographika. Historiadores
romanos, como Pomponio Mela y Plinio los sitúan en la zona norte de Burgos (Briviesca), cerca de la calzada romana, mientras que Plinio el Viejo, alrededor del año 77 d. C., citaba «entre las diez ciudades de los autrigones Tritium (Monasterio de Rodilla) y Virovesca (Briviesca) como capital del los autrigones». Ptolomeo los sitúa entre los ríos Asón y Nervión e indica que su territorio limitaba con el de los caristios por el este y los cántabrosmorecanos por el oeste. Es dudoso que estuviesen relacionados con
los cántabros, ya quue fue el ataque de cántabros contra autrigones y
turmódigos lo que inició la guerra cántabro-romana. Algunos
autores deducen a partir de ciertos datos de los textos clásicos que había una
afinidad o solidaridad, acaso un nexo político, entre autrigones, caristios y
várdulos propiamente dichos, que recibirían un nombre común, el de várdulos,
lo que explicaría muchos hechos históricos posteriores de esta región
[5] ESCLAVOS: El
pensamiento jurídico romano estableció una nítida distinción entre los
hombres libres o personas jurídicamante capaces y los que
no eran considerados personas o sujetos de derechos, sino meras cosas u objetos
de derecho, sometidos a la potestad de otros. Con o sin una norma legal tan
clara, la esclavitud es una institución que ha existido en numerosas culturas
en todos los periodos históricos. Con frecuencia llos eslavos ersn
cautivos de guerra, pertenecientes a otros grupos étnicos. Constituían una mano
de obra forzada, de propiedad privada o pública; más o menos
cualificada, que podía ser empleada en el sevicio doméstico, en las minas, en
los latifundios, etc. Las condiciones concretas y formas de manumisión eran muy
variables.
[6] BRITANNIA: La
antigua Inglaterra, en tiempos de la dominación romana. Así, pues,
Britania (Britannia en latín) es el término que designaba a la isla de Gran Bretaña antes de que se produjeran las invasiones germanas. El nombre de Britania procede de la
denominación latina Britannia que se dio en el Imperio romano a la isla. El nombre Britannia en latín proviene de la denominación griega Pretanniká Nesiá que
le dio Piteas de Marsella a las islas exploradas al norte
de la Galia Comata (o Galia Cabelluda) por él en el 330 y 320 a. C. El
término Pretanniká o Pretanniké, proviene quizás
de la designación en dialecto celta britano (galés antiguo) para ese territorio que Piteas escuchó nombrar: Ynys
Prydein. Ynys significa isla y Prydein proviene
de prydyn, que significa tatuaje. Fueron nombradas así por los tatuajes pintorescos que llevaban sus
habitantes.
[7] DACIA: Antigua
región de la península balcánica, correspondiente a la actual Rumania, reino de
los dacios. Colonizada por Trajano, pasó a ser provincia romana. Fue abandonada
por Aureliano (270-275) ante las invasiones godas.
[8] JACA: Iaca o Iacca —nombre
antiguo de Jaca— era la capital de los iacetanos, citados
por el historiador griego Estrabón (siglo I) como un
pueblo que se extendía desde las estribaciones del Pirineo hasta las llanuras,
llegando hasta la región de los ilergetesalrededor
de Ilerda (Lérida)
y Osca (Huesca).
Poco se sabe de su límite occidental, pero se ha sugerido que pudo estar
en Navardún,
término céltico que
aludiría al antiguo nombre de unos extintos navarri sobre los
cuales surgió luego el topónimoNavarra. Los
iacetanos (Iakketanoi, en griego) eran parientes
de los aquitanos (Akkitanoi), siendo ambos pueblos parecidos. De acuerdo
a Estrabón, hubo entre los iacetanos reminiscencias de usos matrilineales, predominio
del pastoreo, agriculturacomplementaria
—acaso a cargo de las mujeres— y actividades guerreras como solución habitual a
los problemas económicos. Iaca acuñó moneda autónoma con alfabeto ibérico y se piensa que controlaba la actual Jacetania y
la Canal de Berdún.
[9] BÉTICA; Fue
una de las provincias romanas que
existieron en la península ibérica, llamada por los romanos Hispania. Tomó su
nombre del río Betis (en
latín Bætis), llamado en la actualidad río Guadalquivir; su capital en
la época romana fue la Colonia Patricia Corduba, la actual
ciudad de Córdoba, en Andalucía.
Posteriormente, en el periodo visigodo, la capital pasó a ser Hispalis, la actual
ciudad de Sevilla. La Bética tuvo una importante aportación al conjunto
del Imperio
romano, tanto económica como cultural y política. En el terreno económico fue muy
significativa la extracción de minerales (oro, plata, cobre y plomo) y la agricultura, con la producción y exportación
sobre todo de cereales, aceite y vino, estos dos últimos especialmente famosos en todo el
Imperio junto con el garum. En el terreno
político, la Bética fue durante mucho tiempo una provincia senatorial que,
debido a su alto grado de romanización, dependía del poder político del Senado, no del poder
militar del Emperador. En ella se libró
la decisiva batalla de
Munda entre populares y optimates, partidarios
de César y Pompeyo respectivamente.
Además dio a Roma los emperadores Trajano y Adriano, naturales
de Itálica, y al filósofo
cordobés Séneca.
[10] LUSITANIA: Es el nombre de una provincia romana en el oeste de la Península Ibérica. En época Republicana, desde el siglo II a. C., su territorio formaba parte de la provincia Hispania Ulterior. Su territorio ocupaba la mayor parte de la actual Portugal al sur del Duero y una zona de España, fundamentalmente Extremadura y la provincia de Salamanca. Su capital fue la ciudad de Augusta Emerita, en la actualidad Mérida.
[11] ALODIO: Término
de origen germánico cuyo significado originario
es objeto de dicusión, si bien prevalece la idea de que,
en el período posterior a las invasiones bárbaras, definia el patrimonio
inalienable del grupo familiar. A partir del siglo VIII,
alodio, o tierrsas alodiales, designa la tierra poseída individualmente y
libre de cargas, prestaciones o derechos:es decir, la plena
propiedad, en contraposición a los bienes comunales, en arrendamiento, en
feudo, etc. Se usa tanto para la pequeña propiedad como
para el latifundio.
[12] DENARIO: Unidad
monetal romana de plata. Valía inicialmente diez ases de bronce y luego se
devaluó a dieciseiss, pesando unos 4,5 gr a 3,9 por ello llevó sucesivamente
las marcas x y XVI.
[13] DENDROCRONOLOGÍA:
Es una técnica que extrae datos cronológicosdel estudio de los
anillos que, en el interior de los troncos de los árboles, marcan llas diversas
fases de su crecimiento, variando en su anchura y color según la edad de la
planta, la humedad de las estaciones, su duración, etcétera Sise dispone
de una serier o secuencia suficcientemebtehomogénea y coontinua,los reultados
llegan a ser sorprendentemente precisos y alejados en el tiempo.
[14] CARBONO 14:
Isotopo radiactivo del carbono natural, cuyo períodode de desintegración es
conocido, y que se encuentra en toda materia orgánica. Dede el momento en que
esta deja de vivir, el C14 comienza a desintegrarse, pudiéndose, por lo tao,
medir el tiempo que hace de la muerte del material que se estudia. Las muestras
tomadas para efectuar dichas mediciones deben serrlocon exxquisito cuidado con
objeto de impedir cualquier contaminación, aun superficial, con
materia orgánica viva (polen, excrementos).
[15] TEATRO:
Los romanos se inspiraron en el teatro giego. Los romanos aumentaron
la scaena a costa de la orchestra, al no emplear
el coro en las representaciones. La orchestra se hizo
semicircular. El recinto para el público era la cavea, dividida en cunei.
La orchestra casi desapareció. Llamándose pulpitum su
parte más cercana al proscenio.
[16] ÁNFORA: Recipiente cerámico de gran
tamaño, con dos asas necesariamente, cuya misión era conservar alimentos
sólidos o líquidos, Los primeros tiposgriegos presentaban hombros y
cuerpo en una curva contoinua, Los ejemplares más modernos y
los romanos presentaban claramente diferenciada la parte alta (cuello y bocca)
del resto del cuerpo.
[17] LATIFUNDIO:
Vasta extensión de campo, a menudo de cultivo extensivo, perteneciente a un
solo propietario. Desde el punto de vista técnico-económico los caracteres
esenciales del latifundio son la vasta extensión de la propiedad inmobiliaria,
los cultivos esporádicos, extensivos, alternados con el pastoreo, la
deficiencia o total ausencia de obras de transformación de la finca, como
arreglo de terrenos, plantaciones arbóreas, instalaciones de irrigación,
construcciones rústicas y red de comunicaciones internas.
[18] RAZZIA:
Incursión o correría de gente armada.
[19] BIZANCIO:
Antigua ciudad en la costa tracia del Bósforo, surgida en el 658 a.C. como
colonia de Megara. Liberada de la ocupación persa, fue sometida por los
atenienses primero y posteriormente por los espartanos. Restituida al
ordenamiento democrático, entró en la Liga Ática y más tarde en la Liga
Helénica. Aliada a los romanos para defenderse de las tentativas de invasión de
los tracios y de los macedonios, semidestruida por Septimio Severo por la ayuda
dada por ésta a Pescenio Nigro. Escogida por Constantino como residencia suya
en el 323, fue consagrada capital del Imperio romano en el 330 con el nombre de
Constantinopla.
[20] REINO VISIGODO
DE TOLOSA: Organización política constituida por Valia (418) según un tratado
de federación (foedus) concertado con el emperador Honorio, y que se mantuvo
hasta el 507. Con Valia (415-418), Teodorico (418-451), Turismundo (451-453) y
Teodorico II (453-466) se configuró la plena soberanía visigoda frente al
imperio. Con Alarico II (484-507) se llegó al final del reino visigodo de
Tolosa (batalla de Vouillé).
[21] MESETA CENTRAL
ESPAÑOLA: Geoestructura que abarca todo el macizo herciniano que constituye
gran parte de la península Ibérica y tiene como límites el macizo Galaico y la
cordillera Cántabra al N, la sierra Morena al S y el sistema Ibérico al E. En
ella se distinguen tres unidades morfológicas, las altiplanicies interiores
(León y Castilla la Vieja, Meseta del norte y Castilla la Nueva y Extremadura),
las sierras interiores (Gata, Estrella, Peña de Francia, Gredos, Guadarrama,
Somosierra y Ayllón), y las sierras marginales (sierra Morena, montes de León,
cordillera Cántabra).
[22] HISPANORROMANO:
Relativo a los pueblos romanizados de la península Ibérica; individuo de dichos
pueblos.
[23] TURINGIO: Fueron
un pueblo
germano originario de Turingia (estado
federado alemán), mezcla de hermunduros (una rama
de los hermiones) con
otros pueblos germánicos, como los varnos y anglos. Fueron
nombrados por vez primera por el historiador romano Vegetius Renatus en el
año 380 d. C.
Invadieron la Galia junto con los hunos y cuando estos fueron derrotados, crearon un
reino propio aliado del rey ostrogodoTeodorico el Grande. Fueron vencidos por Clotario I en el
año 531 e
incorporados al reino de los francos.
[24] BURGUNDIO:
Antiguo pueblo del grupo germánico oriental, procedente de Escandinavia. En el
siglo V se asentaron a lo largo del río Rin, en la Alta Germania; al intentar
expandirse hacia Bélgica fueron derrotados y posteriormente trasladados a la
región del lago Leman, donde se romanizaron y se convirtieron al catolicismo;
en el 534 fueron sometidos por los francos.
[25] CONCILIOS DE
TOLEDO: Asambleas eclesiásticas de origen hispano-romano. Su poder asesor de
carácter legislativo y político en la España visigoda hizo que los
reyes visigodos pretendieran aprovechar el influjo de la Iglesia en el
gobierno, en el Estado y en las tareas legislativas. Si bien los concilios de
Toledo dejaron notar su influencia sobre la dirección de los asuntos políticos
del estado visigodo, este papel político supuso un cierto grado de sumisión de
la Iglesia al Estado. El Thomus Regius era el mensaje con el que el rey abría
en persona las deliberaciones de los concilios. Los concilios mantuvieron su
carácter y naturaleza jurídica de asambleas eclesiásticas, a pesar de asesorar
las decisiones reales, en especial, la legalidad de la subida al trono de un
rey.
[26] MULADÍ: Dícese
del cristiano hispánico que en al-Andalus abrazaba el islamismo. En realidad la
palabra muladí puede designar a tres grupos sociales presentes en la península
Ibérica durante la Edad Media:
· Población de
origen hispanorromano y visigodo que
adoptó la religión, la lengua y las costumbres del Islam para disfrutar de los
mismos derechos que los musulmanes tras la formación de al-Ándalus.1
· Cristiano que
abandonaba el cristianismo, se convertía al Islam y vivía entre musulmanes. Se diferenciaba
del mozárabe en que
este último conservaba su religión cristiana en áreas de dominio musulmán.
· Hijo de un
matrimonio mixto cristiano-musulmán y de religión musulmana.
[27] PIRINEOS o
PIRINEO: Cordillera del SO europeo que se alza entre el Mediterráneo y
Cantábrico (450 km de longitud, 55.000 km2 de superficie), que
sirve de límite entre España y Francia y tiene su punto culminante en el pico
Aneto (3.404 m), situado en el macizo de la Maladeta. La constitución geológica
pirenaica permite considerar tres zonas geomorfológicas diferenciadas: la zona
axial, que constituye el eje de la cordillera; la del Prepirineo francés al N y
la del Prepirineo español al S, que forman dos franjas sedimentarias mesozoicas
y paleógenas con grandes plegamientos. En la zona axial se hallan las cumbres
más altas. En el fondo de los circos existen más de 2.200 pequeños lagos y
profundos valles de origen glaciar. Asimismo, las depresiones longitudinales
cubiertas de sedimentos lacustres y fluviales han dado origen a llanuras
intramontanas, como las de Capcir, Vallespir y Conflent. La doble franja
prepirenaica presenta las sierras interiores (monte Perdido, Boumort y del
Cadí), y las sierras exteriores (Montsec, Guara, Oroel, La Peña), que separan
la depresión del Ebro de la depresión intermedia pirenaica (Cuenca de Pamplona,
Canal de Berdún y Conca de Tremp). La principal actividad económica esla
agricultura y la ganadería.
[28] LEOVIGILDO: Rey de los visigodos (?, ? - Toledo, 586). Fue
asociado al Trono por su hermano Liuva I (elegido rey en el 567) en el año 568,
como forma de evitar una guerra civil entre ambos después de la muerte de
Atanagildo. Leovigildo reforzó su poder casándose con la influyente viuda de
Atanagildo, Goswinta, y se encargó de gobernar los territorios visigodos en la
península Ibérica, mientras su hermano dominaba la Septimania, última provincia
que les quedaba a los visigodos en las Galias. La muerte de Liuva en el 571
permitió a Leovigildo erigirse en único monarca y gobernar la totalidad del
reino. Puede decirse que fue Leovigildo quien convirtió definitivamente el
reino visigodo en un Estado hispánico: fijó la capital en Toledo; contuvo en
sendas campañas militares a los otros dos poderes presentes en la Península,
representados por los asentamientos bizantinos del sureste (571) y por el reino
suevo del noroeste (573-76); venció definitivamente a este último, incorporando
Galicia a sus dominios (585); aplastó la rebelión de la aristocracia bética en
el sur (572); rechazó un intento de los burgundios por arrebatarle Septimania
(585); sometió a los cántabros (574), a los vascones (fundando para
controlarlos la ciudad de Vitoria) y a otros pueblos del norte. Pero la labor
de Leovigildo no se limitó a la expansión territorial del reino visigodo por
medio de campañas guerreras; también lo consolidó mediante reformas internas.
Convirtió la monarquía electiva tradicional de este pueblo germánico,
procedente de su época nómada, por una monarquía hereditaria en su propia
familia; para ello asoció al Trono a sus hijos Recaredo y Hermenegildo en el
573; un posterior intento de rebelión de este último fue abortado sin
contemplaciones, dejando a Recaredo como único heredero. Inspirándose
en el modelo del Imperio Bizantino, reforzó la majestad y el poder simbólico
del monarca, enriqueciendo el ceremonial cortesano y acuñando monedas de oro. Y
realizó múltiples reformas administrativas, judiciales, fiscales y militares,
tendentes todas ellas a la centralización del poder y a la sumisión de la
nobleza. El principal fracaso de su reinado estuvo en la política
religiosa, pues no consiguió imponer a la población hispanorromana la fe arriana
de la casta dominante goda; la rebelión de Hermenegildo -convertido al
catolicismo- en 579-84 mostró la virulencia del conflicto religioso latente, al
sublevar de nuevo a las ciudades de la Bética. Leovigildo reforzó desde
entonces la persecución de los católicos; pero la resistencia autóctona le
aconsejó cambiar de actitud hacia el final de su vida, favoreciendo quizá la
posterior conversión de su hijo y sucesor, Recaredo, a la fe católica.
[29] CRÓNICA DE
ALFONSO III: Es un documento histórico
del tipo crónica que se atribuye al propio rey Alfonso III. Abarca un espacio de tiempo que va
desde el reinado de Wamba hasta el final del de Ordoño I de Asturias. Existen dos versiones de esta crónica: la Rotense, que se encuentra en
el Códice de
Roda, y la Sebastianense, también llamada Ovetense, ad
Sebastianumo Erudita.
[30] CÓDICE DE RODA:
Es un manuscrito en latín de fines del siglo X (hacia 990) que incluye las Historias contra paganos de Paulo Orosio e importantes textos referentes a la historia de los reinos de Asturias, Pamplona y condado de Aragón, entre los que destacan las
llamadas Genealogías de Roda. Se conoce con este nombre porque
fue en la Catedral de Roda de Isábena (Ribagorza, Aragón) donde se conservó el códice desde el siglo XII hasta 1699.
[31] REINO VISIGODO
DE TOLOSA: Después del foedus de Walia con Roma justo antes de su muerte, el pueblo visigodo puede
asentarse por fin como pueblo federado y opta al reparto de tierras en la Galia. De esta forma, se puede decir que
comienza el Reino visigodo de Tolosa, si bien este aún seguirá dependiendo
de Roma, con más o menos capacidad de acción, en función de la coyuntura
política y los intereses propios de los monarcas germanos.
[32] CIMBRIOS:
Antiguo pueblo germánico establecido originariamete en Jutland y en el bajo
Elba. Invadieron la Galia (109 a.C.) y penetraron en Italia. Fueron vencidos
por Mario en los Campi Raudi (101 a.C.).
[33] LIMES: Los
romanos llamaban así a la frontera que marcaba el límite de su imperio.
Especialmente hacía referencia a la frontera del Rin con los germanos.
[34] SAN MILLÁN DE
LA COGOLLA: En realidad, san Millán fue un abad que nació en Matute,
y que falleció el año 574. Ordenado sacerdote, ejerció durante un tiempo como
párroco, para luego marchar como eremita a la sierra de Llorente, en el lugar
donde hoy se levanta el monasterio de Suso. Hacia 1234 Gonzalo de Berceo
escribió Vida de san Millán.
[35] DUCADO DE
VASCONIA: Transcrito también en latín como Wasconiae según
las fuentes de la época, fue una entidad de la Alta Edad Media constituida
hacia el 601-602 por los reyes francos merovingiossobre la base territorial de la circunscripción
o ducatus de la provincia bajoimperial romana de Novempopulania, en la antaño
provincia augustiniana de Gallia Aquitania, y que se
extendía desde el sur del curso bajo del río Garona hasta la
vertiente continental de los Pirineos, siendo su
primer titular el duce Genial de Vasconia hasta el 627. Poblado principalmente por descendientes de
los aquitanos. Algunos
historiadores han postulado una emigración desde el territorio peninsular de los vascones desde
el siglo II, mientras que
otros hablan de una progresiva expansión de los vascones pirenaicos forzados
por los enfrentamientos con los visigodos de Leovigildo en el 581. No obstante,
ambas teorías han sido rebatidas y no están apoyadas por evidencia histórica
sólida. En la crónica sobre las incursiones vasconas cerca de Toulouse
acaecidas en 587, por ejemplo, se afirma claramente que sus huestes se
retiraron de nuevo a las montañas con esclavos y bienes. Por otra parte, en
ningún momento se afirma que los habitantes de Novempopulania (hoy en día
Gascuña) se levantasen para hacer frente a la marea vascona, más bien lo
contrario. El ducado de Vasconia es un territorio fronterizo en el que habita
un determinado pueblo, el vasco en este caso, que se asigna a un duque o mando
militar, tal y como se entendía entonces la labor de los duques (véase los
sajones, frisios). Gozó de la autonomía característica que concedían los
monarcas merovingios a los territorios gobernados por sus oficiales
principales, hasta que con el cambio a la dinastía carolingia, Aquitania y Vasconia pierden su independencia en una
guerra terrible que dura 10 años (760-769). A partir de 769, Vasconia
encabezada por un duque propio, Lope II, se separa de Aquitania, pero va
perdiendo soberanía ante el empuje colonizador y feudalizador de Carlomagno. Se
crean varios condados asignados a representantes de confianza de
Carlomagno: condado de Tolosa, condado de Fézensac, Burdeos (778) y a
partir de 785, los condados pirenaicos asociados a Toulouse, que constituirán
la Marca
Hispánica. En 824, tras la Segunda Batalla de Roncesvalles, Navarra y los
territorios al sur del Pirineo se separan definitivamente del Ducado e inician
su propio recorrido. En 853, el duque de Vasconia jurará por última vez lealtad
a un soberano carolingio, iniciando posteriormente una dinámica regional fuera
de los poderes centrales carolingios. Los títulos de duque de Vasconia y
Aquitania se reunieron definitivamente en la figura de Guillermo VIII de Aquitania a partir de 1063.
[36] GASCÓN (derivado
de Wascón). Es la variedad lingüística propia del “triángulo” aquitano, que se
inscribe en el espacio lingüístico galorrománico. Se considera generalmente un
dialecto del occitano, aunque algunos le dan categoría de lengua propia.
[37] REINO DE
NAVARRA: Estado medieval situado en la parte occidental de los Pirineos. El
primer rey del reino de Pamplona-Navarra fue Íñigo Arista (fallecido hacia
852). La alianza con los Banu Qasi había permitido a los Arista enfrentarse con
éxito a los carolingios (derrota de Carlomagno en Roncesvalles) y al emir de
Córdoba, formando así un estado independiente. El reino de Navarra adquirió
fuerza durante el reinado de Sancho III el Mayor (1000-1035), imponiendo la
hegemonía navarra sobre el resto de reinos cristianos. La muerte de Sancho y el
repartimiento de sus posesiones entre sus hijos puso fin al período de
esplendor navarro. Navarra se vio sometida a partir de entonces a las presiones
de Castilla y de Aragón: se había cerrado su expansión hacia el S. En el siglo
XIII el reino de Navarra buscó la alianza con Francia (boda de Juana de Navarra
con Felipe IV). El período de paz que se auguraba para Navarra (reinado de
Carlos III, siglo XV) se vio roto por la intervención de Castilla que provocó
la guerra civil entre beaumonteses (partidarios de Castilla) y agramonteses
(francófilos). En 1512 el duque de Alba ocupó Navarra y en 1515 se declaró su
anexión al reino de Castilla (aunque manteniendo sus Cortes y sus fueros).
[38] DUCADO DE
AQUITANIA: Fue una entidad feudal medieval en las zonas occidental, central y sur de la actual Francia, al sur del río Loira, aunque su extensión, así como su nombre, cambiaron considerablemente
durante los siglos, a veces comprendiendo gran parte de lo que hoy es el
suroeste de Francia (Gascuña) y el centro de Francia.
[39] SEPTIMANIA:
Constituía la región occidental de la provincia romana de Galia Narbonense, que
pasó bajo control del reino visigodo en 462, en que fue cedida a Teodorico II,
rey de los visigodos. La Septimania se extendía hacia el noroeste hasta una
línea a medio camino entre el mar Mediterráneo y el río Garona; en el este, el
Ródano lo separaba de Provenza; al sur, su límite lo formaban los Pirineos.
Actualmente, su territorio forma parte del sur-oeste de Francia).
[40] VASALLO:
De vasallus, término de origen celta, hombre que contrae con
un señor un vínculo vitalicio de dependencia personal –simbolizado
en el ritual del homenaje, juramento y beso-, por el que, a cambio de prestar
fidelidad y apoyo, recibe protección y otras recompensas. El vasallaje medieval
era una forma de commendatio o encomendación –relación de tipo
clientelar-, que pronto se distinguió por la prestación de un servicio militar
a caballo con armamento. En los distintos reinos germánicos se formaron
séquitos y clientelas, pero el vasallaje como forma de cohesión de las familias
de la aristocracia se difundió especialmente en la Europa franca carolingia, a
partir del siglo VIII, y tuvo importantes implicaciones militares y políticas.
[41] TUDELA: De
época visigoda, se han identificado abundantes restos arqueológicos de los siglos IV al VI en excavaciones en el entorno
de la Iglesia de la Magdalena, en los solares de la margen izquierda del
barranco del Mediavilla y, en superficie, en las laderas del Cerro de Santa
Bárbara. En el 802, Tutela fue fortificada (y re-fundada como Al-Tutili)
por Amrùs ben Yusuf, quien había sido nombrado
gobernador de la Marca Superior por el emir Al-Hakam I. Al-Tutili fue el lugar permanente de residencia de Musa ibn Musa, que mantenía relaciones, incluso parentesco, con las casas señoriales
de Vasconia. Su poderío fue tal que llegó a considerarse como el «Tercer Rey de
España», tras el emir Abd al-Rahman II de Córdoba y el rey astur Ordoño I de Oviedo. Durante su mandato y el de sus sucesores, en los siglos
IX-X, Al-Tutili experimentó una gran expansión, alcanzando un
gran esplendor económico y cultural. Tudela llegó a convertirse en capital de
una taifa independiente durante unos 5 años (probablemente entre 1046 y 1051),
tiempo en el que se acuñó moneda propia.
[42] CAMINO DE
SANTIAGO: Tuvo su origen en el culto al apóstol Santiago. A mediados del siglo
X llegaron los primeros peregrinos europeos, en lo que fue muestra de una
sociedad sacralizada que daba gran importancia a reliquias, penitencias y
peregrinaciones. En el siglo XI conoció un impulso gracias a la actividad de la
orden de Cluny, deseosa de crear un centro de peregrinación alternativo a Roma
para debilitar al Papa. Se fijaron entonces itinerarios y se procuró acomodar a
los peregrinos, creando hospicios y hosterías. El trasiego de personas tuvo
consecuencias sobre los reinos hispano-cristianos: los vinculó económica y
culturalmente al occidente europeo; fortaleció su demografía, pues muchos
emigrantes se quedaron y, bajo la denominación de francos, se agruparon en
comunidades, gozaron de privilegios y se dedicaron al comercio y a la
artesanía; finalmente, favoreció los intercambios y el crecimiento de ciudades
desde Jaca hasta la propia Santiago de Compostela. A partir del siglo XVI las
peregrinaciones decayeron por las guerras de religión europeas, y, aunque
con posterioridad han recobrado parte de su vigor, nunca han alcanzado el
esplendor medieval.
[43] BURGUESÍA: En
las décadas centrales del siglo XX ha tenido gran aceptación el concepto de
burguesía -de raíz decimonónica y muy influido por el marxismo- que la presenta
como la clase social, con intereses y valores distintos y sustancialmente
contrapuestos a los de la nobleza, a la que acabaría por desbancar y sustituir
en el poder con las revoluciones burguesas, y que, a partir de las revoluciones
de 1848, adoptaría posiciones conservadoras frente a la amenaza del
proletariado y de las corrientes políticas democratizadoras. Esta visión, que
considera a la burguesía una clase revolucionaria cuyo ascenso progresivo,
triunfo y posterior repliegue conservador determinó durante siglos
la evolución histórica, ha sido puesta en cuestión por buena parte de la
historiografía de las últimas décadas. Se ha subrayado que el concepto
historiográfico contemporáneo de burguesía es difícilmente aplicable a los
burgueses de la Edad Media y de la Moderna, que generalmente aspiraban a
ennoblecer y abandonar sus actividades mercantiles y artesanales.
[44] BURGO: Es
un concepto urbanístico. Inicialmente, entre los pueblos germánicos y en época romana, el término se
aplicaba a pequeñas torres o puestos
fortificados. En la Alta Edad Media, se
consideraba Burgo a un castillo construido
por un señor feudal con fines
puramente militares, como avanzadilla o puesto de vigilancia fronteriza. Solían
ubicarse en posiciones privilegiadas por su carácter defensivo (como una
altura), o en posiciones estratégicas (como un cruce de caminos, el vado de un
río o un valle en un paso de
montaña). Por extensión, se aplicó el nombre de burgo a las
poblaciones que se pudieran desarrollar entorno a estas construcciones. La
relativa seguridad que daba
a mercaderes y artesanos, no sólo
física, sino jurídica (estar libres de la jurisdicción feudal y otras concesiones –por
ejemplo fiscales– que se hacían
para hacer atractiva la radicación en ellos); hizo que fueran convirtiéndose
paulatinamente en poblaciones florecientes con funciones económicas
características. Con las mismas características, especialmente en la Baja Edad Media (periodo
que ha sido calificado de revolución urbana), también se aplicó el nombre de "burgo" a
los barrios que
crecían fuera de las murallas de ciudades preexistentes
(figura urbanística equivalente a los arrabales de
las medinas musulmanas).
La palabra "burgués"
significaba en su origen "habitante de un burgo".
[45] FEUDALISMO: Es la denominación del sistema
político predominante en la Europa Occidental de los
siglos centrales de la Edad Media (entre
los siglos IX al XV, aunque no hay acuerdo entre los historiadores sobre su
comienzo y su duración, y esta varía según la región), y en
la Europa
Oriental durante la Edad Moderna, caracterizado
por la descentralización del poder político; al basarse en
la difusión del poder desde la cúspide (donde en teoría se encontraban el emperador o
los reyes) hacia la base
donde el poder local se ejercía de forma efectiva con gran autonomía o independenciapor una aristocracia, llamada nobleza, cuyos títulos
derivaban de gobernadores del imperio carolingio (duques, marqueses, condes) o tenían otro origen (barones, caballeros, etc.). El
término «feudalismo» también se utiliza historiográficamente para denominar
las formaciones sociales históricas caracterizadas por el modo de producción que el materialismo histórico (la historiografía marxista) denomina feudal. Como formación económico-social, el feudalismo se inició en la Antigüedad tardía con la transición del modo de producción esclavista al feudal; a partir de la crisis del siglo IIIy sobre todo con la disolución del Imperio romano de Occidente (siglo V) y la formación de los reinos germánicos y el Imperio carolingio (siglos VIII y IX). Fundamentado en distintas
tradiciones jurídicas (tanto del derecho romano como
del derecho germánico –relaciones de clientela, séquito y vasallaje–), el
feudalismo respondió a la inseguridad e inestabilidad de la época de las invasiones que se fueron sucediendo durante siglos (pueblos germánicos, eslavos, magiares, musulmanes, vikingos). Ante la incapacidad de las instituciones estatales, muy lejanas,
la única seguridad provenía de las autoridades locales, nobles laicos o eclesiásticos, que controlaban castillos o monasterios fortificados
en entornos rurales, convertidos
en los nuevos centros de poder ante la decadencia de las ciudades. Desde el punto de vista institucionalista, el feudalismo
fue el conjunto de institucionescreadas en
torno a una relación muy específica: la que se establecía entre un hombre libre
(el vasallo), que recibía
la concesión de un bien (el feudo) por parte de otro hombre libre (el señor), ante el que
se encomendaba en una ceremonia codificada (el homenaje) que
representaba el establecimiento de un contrato sinalagmático (de obligaciones recíprocas). Esta serie de
obligaciones recíprocas, militares y legales, establecidas entre la nobleza
guerrera; giraba en torno a tres conceptos clave: señor, vasallo y feudo. Entre
señor y vasallo se establecían las relaciones de vasallaje, esencialmente
políticas. En el feudo, entendido como unidad socio-económica o de producción,
se establecían relaciones de muy distinta naturaleza, entre el señor y
los siervos; que desde la
historiografía marxista se explican como resultado de una coerción extraeconómica
por la que el señor extraía el excedente productivo
al campesino. La forma más
evidente de renta feudal era la
realización por los siervos de prestaciones de trabajo (corveas o sernas); con lo que el espacio físico del feudo se dividía
entre la reserva
señorial o reserva dominical (donde se
concentraba la producción del excedente) y los mansos (donde se
concentraba la producción imprescindible para la reproducción de la fuerza de
trabajo campesina). En otras formas, los siervos se obligaban a distintos tipos
de pago; como una parte de la cosecha o un pago fijo, que podía realizarse en
especie o en moneda (forma poco usual hasta el final de la Edad Media, dado que
en siglos anteriores la circulación monetaria, y de hecho todo tipo de
intercambios, se reducían al mínimo), a los que se añadían todo tipo de
derechos y monopolios señoriales.
[46] ISLAM: En julio
del 711 tiene lugar la batalla del río Guadalete. Las tropas del rey don
Rodrigo se enfrentan con las de Tarik ben Ziyad, gobernador de Tánger. La
victoria musulmana marca el inicio de la ocupación musulmana de la península
Ibérica y el fin del reino visigodo. En 717, Pelayo será elegido rey de los
astures. Hijo de Fáfila, dignatario del rey visigodo Egica, es elegido por los
nobles
[47] REPOBLACIÓN: Proceso
que consistió en organizar el territorio conquistado. Exigía la instalación de
la nueva población y la puesta en cultivo de la tierra, además de la
organización político administrativa y de la defensa del territorio. La
utilización de los término «repoblar» y «repoblación» implica la ocupación
de zonas desérticas o pueblos abandonados total o parcialmente, suponiendo un proceso
previo de despoblación.
[48] CANTAR DE
ROLDÁN o CANCIÓN DE ROLANDO: Es un poema épico de varios cientos de versos, escrito a finales del siglo XI en francés
antiguo, atribuido a un monje normando, Turoldo, cuyo nombre aparece en el último y enigmático verso:
«Ci falt la geste que Turoldus declinet». Sin embargo, no queda claro el
significado del verbo «declinar» en este verso: puede querer decir 'entonar',
'componer' o quizás 'transcribir', 'copiar'. Es tal vez el cantar de gesta más antiguo escrito en lengua romance en Europa. El texto del llamado Manuscrito de Oxford (pues se
conserva en la biblioteca Bodleiana de Oxford), escrito en anglo-normando (de alrededor de 1170), consta de 4 002 versos
decasílabos, distribuidos en 291 estrofas de desigual longitud llamadas tiradas (en francés, laisses).
[49] LANGUEDOC: E
s una región del sudeste de Occitania en el sur
de Francia, antiguamente
llamada Gotia o
región Narbonense. La mayor
parte del territorio forma parte de la región administrativa de Languedoc-Rosellón, aunque
algunos sectores del Languedoc han sido anexados por el gobierno central
francés a otras regiones (Pirineos-Medios, Ródano-Alpes, y la región
administrativa de Auvernia) . En la antigüedad
se dividió en una parte alta con capital en Tolosa y otra
baja con capital en Montpellier. Limita al
norte con la Auvernia histórica,
al este con el río Ródano que le
separa de Provenza , al
oeste con el Garona y
los Pirineos y al sur
con el Rosellón y
el Mar
Mediterráneo con el cual tiene 200 kilómetros de costa. Su territorio está
dividido entre ocho departamentos, que son: Aude, Tarn, Alto Garona, Hérault, Gard, Lozere, Ardeche, y Alto Loira. El área del
Languedoc propiamente dicha o "Languedoc Histórico" es de
42.700 km² .
[50] FEUDALISMO:
Orden político, económico y social que prevaleció en gran parte de Europa en
los siglos IX y X y que se prolongó hasta los siglos XII y XIII, basado en una
serie de lazos y obligaciones que vinculaban a vasallos y señores. Durante el
feudalismo se produjo una debilidad general de los reyes, que tuvieron que
compartir su poder con los nobles. Tuvo su origen en la costumbre de los
merovingios y carolingios de asignar en usufructo a sus guerreros las tierras
conquistadas. Esta concesión, llamada beneficio o, en palabra
germánica, feudo (beneficio de posesión), era otorgada con la
ceremonia de la investidura, en la que el receptor se declaraba vasallo del
soberano contrayendo obligaciones (la principal de ellas el servicio militar) y
obteniendo privilegios especiales, el principal de los cuales era la inmunidad. En
un principio el feudo volvía al rey a la muerte del vasallo, pero después se
convirtió en hereditario y el feudatario en un auténtico príncipe absoluto. El
feudatario podía conceder parte de su feudo a otro vasallo
menor (valvasor) y éste a su vez a otro valvasor menor; en 1037 y
con la Constitutio de feudis, se reconoció el derecho de herencia
de los valvasores. En la sociedad feudal se distinguían fundamentalmente cuatro
clases sociales: los nobles, el clero, los hombres libres (campesinos y
artesanos) y los siervos de la gleba. El centro de la vida feudal era el
castillo del señor, en torno al cual se agrupaba el burgo.
[51] FEUDO: Es el término con el que en el feudalismo se designaba a la tierra que el señor otorga al vasallo en el contrato de vasallaje, como parte del beneficium ("beneficio") que el
señor debe al siervo por el cumplimiento de sus obligaciones de auxilium et consilium ("auxilio" —apoyo militar—, y "consejo" —apoyo
político—). Las relaciones económicas y de producción que se
establecían en el feudo se daban entre ese "vasallo", ahora en
funciones de "señor", y los campesinos de su jurisdicción según su distinta situación: siervos (el de mayor sujección, habitualmente sometidos a prestaciones
obligatorias de trabajo) o campesinos libres.
[52] PIRATERÍA:
Actos de depredación o violencia cometidos en el mar contra un buque, su
tripulación o su cargamento. La piratería nació con los orígenes de
la navegación en las aguas del mar Mediterráneo. En el siglo VIII fue ejercida
por los sarracenos en el Mediterráneo y por los nórdicos en la
Europa occidental. Durante la Edad Media se practicó abiertamente en el norte
de África por los berberiscos y los corsarios, que llegaron a dominar tres
cuartas partes del Mediterráneo.
[53] Ahora, sería
conveniente la lectura de El feudalismo, de Julio Valdeón Baruque,
que se encuentra en la Col. “Biblioteca de la Historia”, y que ha sido editado
por Albor Libros, que es una marca registrada de Alba Libros S.L. (Madrid,
2005). El feudalismo podríamos decir, que era un conjunto de
instituciones que creaban y regían obligaciones de obediencia y servicio por un
hombre, el vasallo, hacia otro hombre, el señor, que, a su vez, se comprometía
a ofrecer protección y sostenimiento. De todo cuanto representó el feudalismo,
en los lejanos siglos medievales, de sus orígenes y de su extinción, nos habla
en esta obra Julio Valdeón, catedrático, historiador y eminente medievalista.
[54] FELONÍA: En
el régimen
feudal, un vasallo que
violase los empeños que hubiese contraído hacia el señor cuyo feudo tuviese, se haría culpable de felonía. De
aquí proceden aquellas palabras que vemos tan frecuentemente en los autores
antiguos: vasallo felón, caballero felón. En su
acepción primitiva, la palabra felonía expresa, pues, relaciones de jerarquía
que ya no subsisten hoy. Esta palabra es poco usada, sin embargo, todavía nos
servimos de ella y es casi sinónima de traición. En la saga de
literatura fantástica "Crónica del Asesino de Reyes", la felonía es
un grave delito consistente en emplear la magia (o simpatía, como se la llama
en esta historia) de manera perjudicial y deliberada contra otro ser humano.
[55] ARISTOCRACIA:
Del griego, dominio de los mejores. En sus orígenes se usó como denominación
equivalente a “timocracia”, régimen ateniense en el que gobernaban los más
ricos y poderosos. Posteriormente es un término genérico (al igual que optimates en
la Roma antigua), que designa las capas más altas de cualquier sociedad (por su
riqueza, poder, prestigio, etc.), si bien se usa especialmente para la Edad
Media y la Moderna. A diferencia de nobleza, aristocracia nos indica una
categoría jurídica. Un aristócrata puede gozar de privilegios, pero esos
privilegios sólo están definidos jurídicamente en el caso de que a su vez sea
noble. El concepto de “aristocracia obrera”, acuñado por E. Hobsbawn, tiene un
sentido similar, aplicado a un ámbito social específico, la clase obrera. El
término también se usa, en conexión con su etimología, para calificar por su
mérito en distintas actividades a determinados colectivos: aristocracia de las
artes, de las armas, etc.
[56] LA PRIMITIVA
RELIGION VASCA: Para los antiguos vascos el significado de la muerte no era tan
lúgubre como puede resultar viéndolo desde la perspectiva occidental actual. Al
fallecer una persona simplemente pasaba a formar parte de un estado existencial
diferente. Se decía en aquellos tiempos que, Eguna egunekoentzat (egúna
egúnekoentsát; el día para los del día [los vivos]) eta gaua
gauekoentzat (éta gáu-á gau-ékoentsát; y la noche para los de la noche
[los espíritus])". El espíritu Gaueko (gáu-ekó;
"[espíritu guardián] de la noche") era el encargado de velar por esta
norma aceptada por los antiguos vascos, ya que, si algún vasco merodeaba por la
noche, era arrebatado de los vivos por este espíritu y pasaba a formar parte
del mundo de los de la noche (los espíritus). La religión
vasca poseía unas normas de conducta sobre lo que es el bien y el mal, que
debían ser cumplidas estrictamente por los vascos. Mari condena
la mentira, el robo, el orgullo y la jactancia, el incumplimiento de la palabra
dada y el faltar al respeto debido a las personas y a la ayuda mutua, así como
acceder a las moradas de Mari sin permiso de ella. Los
delincuentes son castigados por Mari con la privación o
pérdida de lo que ha sido objeto de la mentira, del robo, del orgullo, etc.
[57] Sería muy
interesante, ahora, la lectura de la lectura de la monografía titulada La
Reconquista, de José María Mínguez Fernández, que forma parte de la Col.
“Biblioteca de la Historia”, y que ha sido publicada por Albor Libros, que es
una marca registrada de Alba Libros S.L. (Madrid, 2005). A la visión
tradicional y simplista de que la Reconquista fue la actividad guerrera de los
nobles visigodos para restablecer la unidad política y religiosa, después de la
invasión musulmana, José María Mínguez, nos presenta una interesantísima
reflexión sobre cómo, a través de hechos puntuales de reconquista y
repoblación, se encubren procesos mucho más complejos de orden económico,
social y político.
[58] MOZÁRABE: Es
el nombre habitual con el que los historiadores conocen a la
población cristiana, de
origen hispanovisigodo, que vivía en
el territorio de al-Ándalus. Durante el
primer siglo desde la islamización de la península, suponían
entre el 90 y el 95 % del total de los habitantes de la zona, para
reducirse al 50 % aproximadamente a lo largo del siglo XI como
consecuencia de su paulatina conversión al islam. Ello da una imagen de su importancia demográfica. Sufrieron
intermitentes persecuciones a lo largo de la historia. La de los Mártires de Córdoba (850-859) puede considerarse la primera de las
grandes persecuciones. La masiva deportación de 1126 al norte de
África supuso la desaparición de todos los cristianos de las zonas urbanas
del territorio musulmán. Por otro lado, también se dice mozárabe de un conjunto
de dialectos románicos hablados por la población de la península Ibérica bajo
dominio musulmán. Y, asimismo, se llama así al rito litúrgico de los
mozárabes, que se creó en el siglo V y alcanzó su organización
definitiva en el siglo VII; fue abolido en el siglo XI y restaurado, en algunas
partes, en el siglo XVI. Por último, mozárabe es el estilo artístico
desarrollado por las comunidades cristianas sometidas a la dominación musulmana
tras la conquista de la península Ibérica, que se extendió también por los
territorios liberados del norte.
[59] REINO DE
PAMPLONA: Entidad política
creada en el Pirineo occidental en torno a la ciudad de Pamplona en los primeros siglos de la Reconquista. Su nombre se menciona en los Annales regni Francorum. La expresión se siguió utilizando
hasta que Sancho VI de Navarra cambió su título de Pampilonensium
rex (en español, rey de los pamploneses) por el de Navarrae
rex (en español, rey de Navarra). Historiográficamente también se
emplean las expresiones condado de Pamplona (durante la época de los reyes
navarro-aragoneses) y reino de
Nájera o reino de Pamplona-Nájera (a partir de 925,
tras la conquista de Nájera, la consolidación del reino de Nájera y el reinado de García Sánchez I de Pamplona).
[60] MARCA
HISPÁNICA: Nombre tradicional y genérico de los territorios fronterizos de la
península Ibérica tributarios de los francos durante el reinado de
Carlomagno. Durante mucho tiempo se creyó erróneamente que la denominación se
debía a una supuesta unidad jurídico-administrativa formada por la Septimania y
los condados catalanes y gobernada por un marqués. Los condes catalanes se
independizaron en 895.
[61] CONDADO DE
SOBRARBE: Era uno de los antiguos condados pirenaicos surgidos en la Edad
Media, con la Reconquista. Se formó en torno a la parte alta del valle del
Cinca y se extendió hasta el siglo XI, cuando se unió definitivamente al reino
de Aragón. Sus límites se corresponden con la actual comarca del
Sobrarbe. El estudio de este condado es muy complejo, dado el escaso número de
noticias que se han transmitido sobre su historia.
[62] BANU QASI: El clan del tercer reino hispano, fue una importante
familia muladí cuyos dominios se situaron en el valle medio del Ebro entre los siglos VIII y X, durante la pertenencia de esta región a
la Hispania
musulmana. Descendían del conde Casio, un noble visigodo que gobernaba la región del norte de España comprendida
aproximadamente entre Tudela, Tarazona, Ejea de los Caballeros y Nájera. El personaje que da origen al linaje se ha creído ver en un conde
hispanogodo llamado Casio, que al producirse la conquista musulmana del reino visigodo, se convirtió
al Islam y se hizo vasallo de los Omeyas a cambio de poder conservar sus
dominios (hacia el año 713). De ahí el nombre de la familia, Banu Qasi: ‘hijos
de Casio’.
[63] BANU QASI:
Familia muladí, descendiente de la nobleza visigoda, que gobernó
la marca superior de al-Ándalus. Uno de sus miembros,
Musa, adoptó una posición de práctica independencia respecto al emirato
cordobés, autoproclamándose “tercer rey de España” (junto al emir y
al rey de león). Derrotado por los leoneses en la batalla de Clavijo (859),
quedó tan debilitado que fue depuesto por el emir Muhamad I.
[64] VARDULIA: Región marítima de Euskal Herria
desde el Jaizkibel, ocupada por vascones, hasta los límites orientales de
Cantabria. Los várdulos o bardietas, tomados
genéricamente, comprenden las actuales provincias de Vizcaya, Guipúzcoa y Alava
más la histórica región de Bureba. En sentido estricto son más o menos los
guipuzcoanos de hoy, más un alargamiento por Alava. El nombre castizo de la
tribu es vardi o bardi, de donde
derivan varduli y vardieta.
[65] AL-ÁNDALUS:
Término de origen desconocido, correspondiente al territorio de las diferentes
entidades políticas hispano-musulmanas medievales (siglos VIII-XV). Tuvo su
núcleo en Andalucía, Castilla-La Mancha hasta Toledo, Levante y el valle del
Ebro, aunque en sus inicios se extendió hasta el valle del Duero y el sur de
Francia. Formado después de la invasión árabe, padeció una gran inestabilidad a
lo largo de su historia a causa de una heterogeneidad que no logró integrar. Su
sociedad conoció tensiones por motivos económicos, con una aristocracia árabe
hegemónica, a la que se unió parte de la antigua visigoda, por debajo de la
cual aparecían clases medias y bajas; religiosos -musulmanes, judíos y
cristianos-; y étnicos -árabes, beréberes-. Ya en el siglo VIII proliferan las
disputas por el reparto del botín dentro del contingente árabe y entre éstos y
los beréberes. En el IX, momento en que con la consolidación del emirato de
Córdoba se avanzó hacia la conformación de un Estado centralizado, los
conflictos enfrentaron a conquistadores y conquistados -muladíes y mozárabes-.
Paralelamente, al-Ándalus conoció un florecimiento económico, basado en la
agricultura intensiva de regadío y en la expansión comercial ligada al comercio
mediterráneo y al oro centroafricano o sudanés. Estos factores permitieron el
fortalecimiento estatal que culminó en el siglo X, con el esplendor del
califato de Córdoba. Sin embargo, éste no logró solventar la inestabilidad
estructural y acabó disgregado en los reinos de Taifas en el siglo XI. A partir
de ese momento comenzó el retroceso territorial de Al-Ándalus ante el avance de
los reinos hispano-cristianos y su sumisión política ante aquéllos o ante
Estados norteafricanos, como los formados por almorávides y almohades. Tras la
derrota de estos últimos en la batalla de las Navas de Tolosa (1212) el reino
nazarí quedó como único Estado musulmán superviviente que prolongó su
existencia hasta la toma de Granada por los Reyes Católicos (1492). La sociedad
andalusí adoptó caracteres de la árabe y la beréber; no obstante, la
urbanización y la fuerte presencia del elemento peninsular -primero mozárabe y
luego muladí- le otorgaron una impronta específica dentro del mundo islámico.
[66] ALMANZOR (940-1002).
Abú Amir Muhammad, apelado al-Mansur (‘el victorioso’).
Dirigente del califato de Córdoba entre el 981 y el 1002. Procedente
de una familia noble de origen yemení, estudió letras, teología y
jurisprudencia. Su ascenso en la burocracia califal le llevó a ocupar cargos de
cadí, inspector de finanzas y, finalmente, administrador de la sultana y del
príncipe heredero. Con el respaldo de aquélla, después de la muerte de Alhaquén
II (976), forzó la sucesión de su hijo Hisham II, cuya minoría de edad le
permitió ejercer como gobernante de hecho. Nombrado hachib, poco después el
nuevo califa le transfirió todos sus poderes. Comenzó con ello la dictadura
amirí (981-1011), régimen al que Almanzor procuró rodear de una
legitimidad religiosa. A tal efecto, amplió la mezquita de
Córdoba, potenció el malikismo y, sobre todo, intensificó las
aceifas contra los cristianos. Tras engrosar sus ejércitos con mercenarios
beréberes, proclamó la guerra santa contra los infieles. En los años siguientes
saqueó Barcelona (985), León (986) y Santiago de Compostela (997). Derrotado en
la batalla de Calatañazor (Soria) y muerto en Medinaceli (1002), le sucedieron
sus hijos al-Muzzafar (1002-1008) y Abderramán ‘Sanchuelo’ (1008-1009). A la
muerte de este último estallaron numerosos conflictos que
desembocaron en la desaparición del califato de Córdoba, cuya fuerza había residido
en un frágil equilibrio entre la nobleza hispanomusulmana , el ejército y la
burocracia, que Almanzor rompió con su dictadura a favor de esta última.
[67] HACHIB: Especie de
primer ministro de los monarcas de al-Ándalus. Elegido entre quienes ocupaban
el cargo de visir, reunía prestigio y una dotación económica que hacía el cargo
muy apetecible y objeto de numerosas intrigas. Durante los reinados de monarcas
débiles el hachib llegó a suplantarlos, como fue el caso de Almanzor.
[68] ACEIFAS:
Expediciones anuales de los musulmanes contra los reinos cristianos. Realizadas
durante el emirato y califato, casi siempre en verano, buscaron contener la
expansión de aquéllos más que anexionarlos; también se pretendió con ellas la
captura de botines, aumentar el prestigio de los gobernantes y canalizar hacia
el exterior disensiones internas.
[69] LA RIOJA: Su
historia vino marcada por ser punto de confluencia de castellanos, navarros,
vascos y aragoneses. Habitada por los celtíberos, conoció una
notable romanización, recibiendo también la influencia musulmana,
con el dominio de la dinastía muladí de los Banu Qasi y su conversión en zona
de penetración de las aceifas. Reconquistada por el reino de Navarra, pasó
definitivamente a Castilla en el siglo XI, época en que desarrolló una economía
ganadera y comercial asociada al camino de Santiago y a importantes
monasterios. A finales del siglo XIX experimentó transformaciones con la
introducción de la moderna viticultura y de una agricultura comercializada,
base de su prosperidad actual. Se convirtió en comunidad autónoma uniprovincial
en 1982.
[70] RÍO IREGUA: Es un
corto río del
norte de España, un
afluente del río Ebro. Desde su
nacimiento en la Sierra de Cebollera (Hoyos de Iregua) hasta su desembocadura, cruza
de sur a norte la comunidad de La Rioja. Atraviesa, en este orden, las localidades de Villoslada de Cameros, Villanueva de Cameros, Pradillo, Torrecilla en Cameros, Viguera, Nalda, Albelda de Iregua, Alberite, y Villamediana de Iregua, hasta desembocar en Logroño. Su nombre procede del euskera "erroka", variante de erreka que se traduce como barranco o
riachuelo. Aparece en la documentación con las siguientes denominaciones:
“Erroca” en el año 931, Eiroka en 924, Irriguam hacia los años 917-925, rivo de
Iroga 1040, Iruega / Iroga 1044, Iroga 1054, Erueka 1063, Eiroca hacia
1094-1108, Iroga hacia 1100, riuus de Eroga 1135, Hiroga 1165, Eyrocam 1167,
Iroca 1185, Iruega 1187, Iregua 1187, in Riuo Iroce 1200, etc.
[71] SANCHO III EL
MAYOR (992?-1035). Rey de Navarra desde el 1005. Dominó a los
demás reinos hispano-cristianos, con cuyos gobernantes le unían lazos
familiares. Se anexionó los condados de Castilla y Sobrarbe y Ribagorza, y
colocó en posición de vasallaje al condado de Barcelona y al reino de León, lo
que -parece- le permitió usar el título imperrial. El recurso al vasallaje,
tanto en sus relaciones con otros reinos como en las mantenidas con sus nobles,
prefiguró la expansión del feudalismo. Asimismo, impulsó la propagación de
monasterios de una Iglesia que legitimó su poder y le otorgó por primera vez en
una monarquía hispana la denominación de rex gratia Dei. A su
muerte dividió sus dominios (Navasrra, Sobrarbe y Ribagorza, Aragón y
Castilla) entre sus cuatro hijos, con lo que mostró una concepción
patrimonial de la monarquía.
[72] MARCA HISPÁNICA:
Territorio perteneciente al Imperio de Carlomagno, el cual también denominaba
con ese nombre a sus provincias fronterizas. El término se ha identificado
erróneamente con Cataluña, cuando más exactamente abarcó territorios
bimprecisos del sur de los Pirineos. A fines del siglo IX, tras la
decadencia carolingia, se dividió en condados independientes.
[73] BURGO:
Fortaleza en las proximidades de la ciudad medieval, construida por los señores
feudales para vigilar la comarca. El incremento de las actividades comerciales
a partir del siglo XI, llenó los caminos de mercaderes, que buscaron el amparo
de estos burgos o fortalezas. El número de éstos creció, dando lugar a la
creación de nuevos barrios (burgos nuevos). La composición de su
población, comerciantes y artesanos, se diferenciaba de la de las ciudades
próximas, nobles y clero, con los que no tardaron en enfrentarse. Estas luchas
acabaron por convertir a los burgos en independientes, con estatuto propio.
[74] BURGOS DE
PAMPLONA: Eran las tres poblaciones que conformaban la ciudad de Pamplona en la
Edad Media. Estos tres burgos eran la Ciudad de la Navarrería, el Burgo de San
Cernin y la Población de San Nicolás. En 1423 Carlos III de Navarra dictó el Privilegio de la Unión que unió a los tres burgos formando la ciudad de
Pamplona. Pamplona en la Edad Media no era una ciudad estructuralmente
homogénea, sino que estaba conformada por pobladores de orígenes variopintos y
diversos, fundamentalmente de origen franco por un lado, y naturales por otro.
Los tres burgos estaban asentados sobre una terraza del Arga cuyas escarpadas paredes cayendo sobre el río la
hacían atractiva y extraordinaria como fortaleza fácilmente defendible. Una meseta
que se extiende en algo más de 23 km2.
[75] EN TORNO A
1094, AUNQUE SIN FECHA CONCRETA, PEDRO I ES ELEGIDO REY DE ARAGÓN Y NAVARRA.
Sucesor de Sancho I Ramírez, conquista la taifa de Huesca, tras la derrota
castellana en la batalla de Alcoraz, con ayuda de su hijo Alfonso, futuro
Alfonso el Batallador.
[76] REINOS DE
TAIFAS (1031-1090). Veintena de reinos surgidos tras la desmembración del
califato de Córdoba, en una muestra de las tendencias disgregadoras bexistentes
en la historia de al-Ándalus, pues su origencorrespondió a los intereses de los
distintos grupos que conformaron la España musulmana; así, hubo taifas de
beréberes, de la burocracia, muladíes o de la aristocracia hispano-árabe. Su
persistente inestabilidad los convirtió en vasallos de los reinos cristianos
que les impusieron parias. Pese a esa debilidad, alcanzaron pujanza económica
y, sobre todo, cultural. Tras la conqwuista de Toledo por Alfonso VI, sus
gobernantes pidieron ayuda a los almorávides, que acabaron sometiéndolos. Tras
el derrumbamiento almohade en 1228, algunos de ellos resurgieron, siendo, a
excepción del reino nazarí, anexionados en pocos años por los
cristianos.
[77] BENEDICTINO, A:
Relativo a la orden monástica fundada por san Benito de Nursia en 529, en
Montecassino (Italia). Originariamente, su estructura jerárquica era bastante
débil, pero se vio reforzada por la costumbre y con la creación de
diversas congregaciones. Paralelamente a la orden masculina se desarrolló la
femenina fundada, según la tradición, por santa Escolástica, hermana
de san Benito. Los benedictinos cumplieron una función vitalizadora
en la Edad Media, no sólo en el campo religioso sino también en el
social, cultural y económico.
[78] CONDADO DE
PALLARS: Antiguo condado catalán de los valles del alto y medio Noguera
Pallaresa, liberado del dominio árabe a principios del siglo IX, quizá por
Guillermo el Santo, conde de Tolosa, vasallo de Carlomagno. Independizado del
imperio franco en 884, pasó a la corona de Aragón en 1192, pero mantuvo su
autonomía hasta que fue cedido a la casa de Cardona como
marquesado (1491).
[79] ABAD OLIVA (en
catalán Oliba) (971-San Miguel de Cuixá, 1046). Fue un abad
benedictino de la orden de San Benito, Obispo y conde de Berga y Ripoll. Fue un
monje benedictino catalán,
considerado el padre espiritual de la Cataluña naciente.
Fue el tercer hijo del conde Oliba Cabreta de Cerdaña y Besalú y de su mujer Ermengarda y, por tanto, bisnieto del conde Wifredo el Velloso. Sus hermanos mayores fueron Bernardo Tallaferro de Besalú, Wifredo II de Cerdaña y Adelaida. Además su hermano pequeño,
Berenguer, llegaría a ser obispo de Elna. Nació hacia el año 971 y murió en 1046 en la Abadía de San Miguel de Cuixá. Siendo Conde de Berga y Ripoll, renunció a
sus derechos para hacerse monje en el monasterio benedictino
de Ripoll, del que llegó a ser abad. Posteriormente fue ungido obispo de
Vich y también abad del monasterio de Cuixá. Gran amigo de Sancho III de Navarra, favoreció los contactos culturales con Europa. Como
escritor, se le deben un importante epistolario y varios poemas encomiásticos
en latín: una alabanza
de Ripoll, De comitibus, el saludo Ad Gaucilinum, abad
de Fleury, etc. Impulsó desde el scriptorium del gran
monasterio de Ripoll la cultura de su tiempo, de forma que aquél alcanzó fama
de ser el centro primordial de traducción al latín de los
importantísimos manuscritos árabes, así como del griego o latín. Gracias a
esta actividad, y la de otros muchos monasterios, se abonó el terreno
intelectual de la Edad Media para
facilitar la generación del Renacimiento. Del mismo
modo, Oliba promovió la creación de una gran escuela de poesía en latín de
sesgo goliardesco y de autores en su mayoría anónimos, salvo Juan de Fleury. Patrocinó la fundación o reforma de los monasterios
de Montserrat (1025), San Miguel de Fluviá y San Martín del Canigó, y consagró numerosas iglesias. Creó las asambleas de Paz y Tregua, germen de las futuras Cortes catalanas, a las que
asistían nobles y prelados del principado. También estableció en Ripoll una de
las bibliotecas más
grandes de su época, reuniendo a un grupo de ilustres letrados que
transcribieron un número importante de códices.
[80] CONDADO DE
RIBAGORZA: Condado pirenaico formado por las cuencas de los ríos Noguera
Ribagorzana, Ésera e Isábena. Hacia el 872 sus habitantes rehusaron
la obediciencia a Tolosa y se erigieron condado independiente bajo
la autoridad de Ramón I. En 1017 cayó en manos de Sancho III, rey de
Navarra, uniéndose al reino de
Aragón.
[81] ALBIGENSE: Se
dice de una secta cristiana herética que se desarrolló en los siglos XII y
XIII. El nombre albigense es el que se aplicó a los cátaros
del S de Francia y proviene de Albi, ciudad que constituyó uno de los
principales centros de esta secta. Creían en un dualismo maniqueísta, y
condenaban el uso de los sacramentos, el culto externo y la jerarquía
eclesiástica. El papa Inocencio III, a instancias de Felipe Augusto, convocó
una cruzada para someterlos (1209-29) que estuvo dirigida por Simón de Monfort.
[82] ALODIO: Es
el régimen de propiedad de bienes inmuebles, generalmente tierras, en el cual
el propietario tiene el dominio completo sobre ellas, es decir, tanto del
directo como el de uso. Otra forma de definir el alodio es decir que es la
propiedad que está libre de toda carga señorial. El concepto de propiedad
alodial es, por tanto, opuesto al de propiedad feudal, en la cual un señor cede al vasallo el uso de
un feudo a cambio
de una serie de cargas y prestaciones. En la Edad Media el
propietario del alodio, obtenía éste por medio de una herencia -que pasaba
de generación en generación- y estaba exento de pagar impuestos o prestaciones
señoriales al señor feudal. Lo que sí pagaba era un impuesto simbólico que
podría llegar a ser una pequeña parte de su cosecha.
[83] DIEZMO: Exacción de una
décima parte del producto agrario bruto que se pagaba a la
Iglesia para el sostenimiento del clero secular, a cambio de las
funciones que éste desempeñaba para el conjunto de fieles. Se basaba en la
costumbre judía, atestiguada en la Biblia, de dar a los sacerdotes la décima
parte de los frutos. A comienzos de la alta Edad Media, el pago de diezmos fue
espontáneo, pero, desde el siglo VI, sucesivos concilios lo hicieron
obligatorio. En los siglos centrasles de la Edad Media, los diezmos fueron con
frecuencia enajenados o dados en arrendamiento o en feudo
a laicos, que en ocasiones los patrimonializaron. Uno de los objetivos de la
reforma eclesiástica fue precisamente recuperar los diezmos, cuya
obligatoriedad fue reafirmada por el concilio de Trento. En
España, la hacienda real participó en la exacción del diezmo desde
el siglo XIII mediante las denominadas “tercias reales”, equivalentes a dos
novenos del diezmo, que en ocasiones fueron enajenadas a favor de señores
jurisdiccionales (señorío). Aun cuando la tasa de exacción era en principio de
una décima parte del producto, al aplicarse sobre el producto
bruto, tenía un impacto mucho mayor sobre el producto neto de la
agricultura (a finales del siglo XVIII fue calculado en un 50 por ciento en la
corona de Castilla). Con la Revolución francesa y las posteriores revoluciones
liberales, el diezmo fue finalmente abolido.
[84] MITOLOGÍA VASCA
o PRIMITIVA RELIGIÓN: Para los antiguos vascos el significado de la
muerte no era tan lúgubre como puede resultar viéndolo desde la perspectiva
occidental actual. Al fallecer una persona simplemente pasaba a formar parte de
un estado existencial diferente. Se decía en aquellos tiempos que, Eguna
egunekoentzat (egúna egúnekoentsát; el día para los del día [los
vivos]) eta gaua gauekoentzat (éta gáu-á gau-ékoentsát; y la
noche para los de la noche [los espíritus])". El espíritu Gaueko (gáu-ekó;
"[espíritu guardián] de la noche") era el encargado de velar por esta
norma aceptada por los antiguos vascos, ya que, si algún vasco merodeaba por la
noche, era arrebatado de los vivos por este espíritu y pasaba a formar parte
del mundo de los de la noche (los espíritus).
La religión vasca poseía unas normas de conducta sobre
lo que es el bien y el mal, que debían ser cumplidas estrictamente por los
vascos. Mari condena la mentira, el robo, el orgullo y la
jactancia, el incumplimiento de la palabra dada y el faltar al respeto debido a
las personas y a la ayuda mutua, así como acceder a las moradas de Mari sin
permiso de ella. Los delincuentes son castigados por Mari con
la privación o pérdida de lo que ha sido objeto de la mentira, del robo, del
orgullo, etc.
[85] LEÓN: Reino formado
en el siglo X a partir del reino de Asturias; se convirtió en la
monarquía cristiana más poderosa de la Península. Agrupó todos los territorios
situados al norte del río Duero y al oeste de Navarra y el País
Vasco. Sus reyes se consideraron continuadores de los visigodos
y se titularon a sí mismos emperadores. Desde la segunda mitad del
siglo XII, el reino, que socialmente se caracterizó por el
predominio nobiliario y eclesiástico, quedó eclipsado por Castilla
después de numerosos enfrentamientos, y se unió a ella definitivamente en el
reinado de Fernando III el Santo.
[86] CASTILLA: Se constituyó
como condado en el siglo X, con una fuerte presencia vascona y dependencia de
la monarquía leonesa. Ya como reino, en el siglo XI se unió
definitivamente a aquélla y comenzó una expansión en las dos centurias
siguientes que extendió su dominio por las actuales Castilla y León,
Castilla-La Mancha, Extremadura, Andalucía, La Rioja, País Vasco y
Murcia. En la Baja Edad Media conoció un proceso de diferenciación social, así
como de fortalecimiento económico y demográfico, al tiempo que sus monarcas conseguían
una capacidad de gobierno superior a la de los restantes reyes peninsulares.
Bajo el reinado de Isabel la Católica se unió con la Corona deAragón, sentando
las bases de la futura monarquía hispana.Durante ésta se convirtió en la base
del poder de los monarcas Habsburgo, quedando subordinada al poder regio tras
el fracaso del movimiento comunero.
[87] CANTABRIA: Poblada desde
la Prehistoria, en el I milenio a.C. estuvo ocupada por los cántabros, que se
sometieron a Roma tras duras luchas. El territorio se romanizó escasamente y
mantuvo su independencia de visigodos y árabes, siendo uno de los primeros
focos de la Reconquista. Desde los siglos XII y XIII conoció un desarrollo
urbano en la zona costera, ligado al comercio atlántico,
sobresaliendo Laredo y Santander; también apareció una poderosa
nobleza.
[88] ARAGÓN: Nace en 1035, por la unión de los condados de Aragón, Sobrarbe y Ribagorza en la figura de Ramiro I. Se prolongará hasta 1707, cuando Felipe V promulgó los Decretos de Nueva Planta, por los que el reino se integra en el Reino de España. El matrimonio
de Andregoto, hija del conde Galindo II de Aragón, con el rey García Sánchez
I de Navarra, condujo a la unión de ambas entidades
políticas. En 1035 Ramiro, hijo natural de Sancho III de Navarra y baiulus del condado de Aragón, incorporó a éste
los condados de Sobrarbe y Ribagorza, que habían estado bajo el gobierno
de su hermano Gonzalo. Fallecido Sancho, el condado se
escindió del reino navarro y se constituyó en reino separado. Limitado a los
valles pirenaicos y vecino del más poderoso reino navarro y de la
importante Taifa de Zaragoza, el aumento de la
población y la sed de tierras para sus habitantes le impelían a expandirse,
pese a su debilidad militar inicial. La legitimidad de la nueva dinastía la
lograron los reyes Sancho Ramírez y Pedro I al poner el reino bajo el
amparo de la Santa Sede. Así el Reino de Aragón pasó a formar parte de los
estados occidentales. La donación del reino al papa la realizó Sancho Ramírez
en el 1068, para tratar de reforzar su posición ante sus hostiles vecinos, en
ocasiones coligados contra él.
[89] ALFONSO I EL
BATALLADOR: Rey de Aragón y de Navarra (?, 1073 - Poleñino, Huesca, 1134).
Accedió al trono de ambos reinos en 1104, al morir sin descendencia su hermano
Pedro I. Intentó un acercamiento a Castilla, materializado en su casamiento con
doña Urraca, por consejo de Alfonso VI (1109); pero dicho matrimonio,
contestado por algunos grupos privilegiados, estuvo lleno de desavenencias, que
terminaron con su anulación (1114). Más tarde llegaría a tener enfrentamientos
con su hijastro, Alfonso VII de Castilla, a propósito de territorios
fronterizos en disputa (toma de Burgos, que permanecía en poder de Aragón); las
Paces de Támara (1127) pusieron fin al conflicto, obligando a Alfonso I a
renunciar al título imperial. Alfonso dio un impulso definitivo a la
reconquista del valle del Ebro: tras tomar Egea de los Caballeros, Tauste
(1106), Tamarite (1107) y Morella (1117), y detener una ofensiva musulmana en
la Batalla de Valtierra (1110), concentró sus fuerzas sobre Zaragoza; para ello
obtuvo del Concilio de Toulouse los beneficios de Cruzada, consiguió ayuda
económica del obispo de Huesca y concentró en Ayerbe un ejército
expedicionario en el que predominaban los francos, mandado por Gastón de
Bearne; con él puso sitio a Zaragoza durante siete meses, hasta que se la
entregaron los almorávides (1118). El empuje reconquistador prosiguió en los
años siguientes con la toma de Tudela, Tarazona, Borja, Épila y Ricla (1119),
la repoblación de Soria (1120) y la derrota de la contraofensiva almorávide en
la Batalla de Cutanda (1120). Su empresa más audaz fue, sin embargo, una
expedición contra Granada, en la que se adentró profundamente en territorio
musulmán, al frente de un ejército de aragoneses, normandos y bearneses: en
menos de un año (1125-26) recorrió Teruel, Valencia, Játiva, Murcia, Baza,
Granada, Motril, Málaga, Lucena, Córdoba, Alcaraz, Cuenca y Albarracín. Aunque
no hizo conquistas en aquella ocasión, sí logró un gran botín y se le
incorporaron muchos mozárabes que, a su regreso, contribuyeron a repoblar el
valle del Ebro. Más tarde puso sitio a Valencia (1129), con la intención de
tomar un puerto desde el que poder embarcarse para proseguir la Cruzada hacia
Jerusalén; ocupó Mequinenza (1133) empleando una flota fluvial, con la que
pretendía dominar el Ebro hasta su desembocadura; entró en conflicto con el
conde Ramón Berenguer III de Barcelona por las aspiraciones de ambos a la
conquista de Lérida; y fracasó en un largo asedio sobre Fraga (1133-34). Otras
acciones de este rey eminentemente guerrero se orientaron hacia el norte de los
Pirineos, para mantener su poder sobre sus vasallos del sur de Francia (1131).
Al morir dejó sus reinos para las órdenes militares; pero los nobles no
aceptaron dicho testamento, procediendo a dividir la herencia entre Ramiro
II el Monje (Aragón) y García V el Restaurador (Navarra). El desorden de aquel
momento fue aprovechado por los almorávides para lanzar una gran ofensiva, en
la que recuperaron algunos territorios del valle del Ebro.
Vitoria y recibe de García V de Navarra el
juramento de vasallaje. Los hijos no primogénitos eran, por tanto, vasallos de
su hermano mayor y pese a que todos utilizaron el título de rex
("rey"), esto no debe considerarse como un reparto del poder, sino
como una mera denominación aplicada a los hijos del rey de Pamplona muy
habitual desde los inicios del reino. El propio Ramiro de Aragón jamás se
denominó como rey en sus documentos, sino que lo hizo como hijo del rey Sancho
("prolis sancionis regis"). Este testamento anexionaba al Reino de
Pamplona-Nájera los territorios del Condado de Castilla que se encontraban
entre el río Miera y Vizcaya, Castella Vetula (Castilla Vieja, la cuna de
Castilla), Bureba[1] y Álava, hasta orillas del Arlanzón. El estudio de
documentos de la época provenientes de esta zona, nos indican que eran
territorios poblados por vascos, hablándose euskara en el siglo XI, al
suroeste, hasta el río Arlanzón, a las puertas de Burgos capital. En
compensación por esta anexión, Sancho el Mayor, otorgaba a su hijo, Fernando,
los territorios entre el Cea y el Pisuerga, pertenecientes anteriormente a
León. Una actuación, que denota, según algunos historiadores, la intención de
Sancho el Mayor de Navarra de preservar la unión de la población vasca en torno
al Reino de Pamplona-Nájera[2]. Dado que si bien Aragón, así como Sobrarbe y
Ribagorza, los consideraba territorios seguros; Castilla fue anteriormente
territorio vasallo de León y, al no estar afianzada totalmente la sumisión de
León al Reino de Pamplona-Nájera, en cualquier momento podría cambiar el status
quo en la zona y perder, de esta forma, los territorios occidentales poblados
por vascos. El rey Sancho no iba desencaminado, pues después de su
fallecimiento, Vermudo III, no tardó tiempo en recuperar el Reino de León y
reclamar los territorios entre el Cea y el Pisuerga a Fernando. El 27 de enero
de 1157 se firma el tratado de Tudillén. En esta entrevista, Alfonso VII de
Castilla y Ramón Berenguer IV de Aragón acuerdan atacar Navarra, aprovechando
la muerte de García V Ramírez y la sucesión al trono de Sancho Garcés VI, y
establecen las condiciones del reparto. Sin embargo, el monarca navarro evita
que se lleve a efecto, jurando vasallaje al rey castellano. El 12 de mayo de
1191 se alcanza el tratado de Huesca. Con este acuerdo, los monarcas de
Portugal, Navarra, León y Aragón se comprometen a prestarse ayuda mutua y a no
sellar paces separadas con Castilla. Posteriormente, en 1194 muere Sancho VI de
Navarra. Le sucede su hijo Sancho VII el Fuerte, cuyo título es recocido por el
papa Celestino III, legitimando así la herencia de Alfonso I el
Batallador. “Feudalismo”
es un concepto especialmente controvertido y generador de equívocos, tanto por
sus diversos usos historiográficos, como porque en el lenguaje corriente ha
tenido gran éxito la concepción decimonónica del feudalismo, identificado con
la Edad Media en su conjunto y considerado sinónimo de cualquier tipo de cesión
o privatización de la autoridad pública y de opresión de los campesinos. El
feudalismo, muy debatido en la historiografía medievalista, se ha usado
frecuentemente como una categoría única y genérica en la explicación de la
evolución histórica y, también, concebido como un sistema global, tiene un
significado específico en la historiografía marxista. El
pensamiento teórico sobre el feudalismo[3] se circunscribió inicialmente,
desde la baja Edad Media hasta finales del siglo XVII, a las reglas
jurídicas referentes a las relaciones feudo-vasalláticas (vasallo) de la época,
cuando éstas habían asumido una función de recomposición entre poderes de
diverso nivel y de cobertura formal de particularismos jerarquizados. En el
siglo XVIII, pensadores e historiadores ilustrados como Montesquieu, Voltaire o
Vico rebasaron el marco jurídico y presentaron el feudalismo como un sistema o
una etapa en la historia europea o mundial, con interpretaciones distintas,
pero siempre genéricas, referidas a desmembración del poder público,
aristocracias militares, pirámides de dependencia personal, etcétera. Los
revolucionarios franceses que en 1789 abolieron el régimen feudal distinguieron
los derechos feudales como los derivados de contratos feudo-vasalláticos; pero
declararon que también se conocían como feudales los derechos señoriales, las
corveas[4], los censos[5], etc., lo que muestra que para entonces el concepto
de feudalismo había incorporado todo el régimen agrario y señorial surgido en
la Edad Media y mantenido, con transformaciones, en la Edad Moderna. Según
el marxismo, la sociedad feudal posee muchas características similares a las de
la sociedad antigua. Las relaciones sociales de producción son también
semejantes a las del modo de producción esclavista. Pero, pese a que el señor
feudal posee la propiedad completa sobre los medios de producción, sólo en
parte la posee sobre el trabajador (siervo), con el que establece una relación
de servidumbre o vasallaje.
A
partir de las valoraciones negativas de A. Smith sobre las propiedades
inalienables, en el siglo XIX, Marx definió el feudalismo como un tipo de
organización agraria y un sistema de relaciones de producción; en conjunto, lo
consideró un modo de producción posterior al esclavista de la Antigüedad y
anterior al capitalista. La noción de feudalismo pasa así a un plano
socioeconómico, en el que designa la sujeción y explotación político-económica
de los campesinos. Combina el reparto de los derechos sobre la tierra entre los
señores propietarios y los campesinos, con el poder ejercido por los primeros
para apropiarse de una parte del trabajo de los segundos bajo la forma de
prestaciones personales y de rentas. Por tanto, se distingue del esclavismo
-que implica la plena propiedad de los amos sobre la tierra y los hombres- y
del capitalismo -que supone la completa separación entre la fuerza de trabajo
asalariada y los medios de producción. En la historiografía marxista el
feudalismo es un sistema global, socioeconómico, pero también político e
ideológico. Esta visión suele ser ignorada o rechazada fuera del marxismo,
debido principalmente a que en ella no se hace distinción entre señorío y
feudo. Fuera
de la historiografía marxista, sociólogos e historiadores importantes -M.
Weber, O.Hintze, A. Toynbee, entre otros- elaboraron diferentes interpretaciones
en las que el feudalismo es también un concepto vertebrador y definidor de una
etapa evolutiva histórica. Esa capacidad explicativa genérica del concepto ha
ocasionado que también se hayan encontrado sistemas feudales en el antiguo
Egipto, en Bizancio, en el Islam, en China, etc. Frente a los enfoques
diacrónicos, en el campo más específico de la historiografía medievalista el
feudalismo tiene un significado y un ámbito cronológico y espacial de
aplicación más restringidos. Uno de los rasgos principales es la distinción
entre señorío y feudo, realizada primero en estudios jurídicos, pero afirmada
sobre todo desde la obra de M. Bloch (La sociedad feudal, 1939). Bloch
individuó las relaciones feudo-vasalláticas de la sociedad aristocrática, no
hizo descender de ellas la multiplicación de poderes señoriales, y definió como
no feudales los vínculos de dependencia de los campesinos en los señoríos. R.
Boutruche (Señorío y feudalismo, 1968-1970) identificó la principal
característica de la sociedad medieval en los poderes señoriales, formados
desde debajo de manera más o menos espontánea y no delegados feudalmente desde
arriba. De ahí que haya sido abandonada la definición tradicional de feudalismo
como organización general de la sociedad de forma piramidal, fundada
sobre el feudo, configurada en los siglos VIII-IX y ya consolidada en los siglos
IX-XI. El gran desarrollo de las relaciones feudo-vasalláticas se produjo en
los siglos XI-XII, época también de difusión del señorío de bando, cuyo papel
central en los procesos de transformación de la sociedad medieval ha sido
subrayado por G. Duby y R. Fossier. Se ha acuñado el concepto de “mutación
feudal” o “revolución feudal” para designar el
cambio ocurrido en el siglo XI: en épocas precedentes el señorío no había
desmembrado las estructuras fundamentales del poder público y las relaciones específicamente
vasalláticas[6] tenían escasa relevancia; desde el siglo XI, el señorío
territorial de bando acabó con el poder público, al privatizarlo, y se
difundieron las relaciones feudo-vasalláticas. Esta teoría, que ha
tenido gran aceptación, ha sido sin embargo discutida en cuanto explicación
general para toda la Europa del antiguo Imperio carolingio. La feudalización
refiere la formación, en la baja Edad Media, de unas jerarquías feudales,
ocurrida a posteriori de los precedentes desarrollos señoriales
y formación de poderes locales independientes, y cuando se recupera una noción
de res publica[7], ya sean poderes públicos monárquicos,
principescos o municipales. Fuera de la Europa carolingia, en los reinos
especialmente centralizados de los normandos en Inglaterra y en la Italia
meridional, así como en los principados franco-latinos de Tierra Santa surgidos
de las cruzadas, la feudalización, impuesta desde fuera por una aristocracia
militar, responde en mayor medida a la imagen tradicional del feudalismo:
pirámide feudal con el rey en el vértice, en la que el poder era delegado en
forma feudal y toda la tierra era poseída directa o indirectamente en
feudo. Los
hijos no primogénitos yendo en contra de la voluntad de su padre, y de la
estricta ley vascona de sucesión, no aceptaron ser gobernados por su hermano
mayor; así como que parte de su territorio (en el caso del conde Fernando de
Castilla) fuese anexionado directamente al Reino de Pamplona-Nájera, lo que les
llevó a gobernar al margen de la corona pamplonesa. Acabando, así, por arruinar
la voluntad de su padre de mantener todos sus territorios unidos bajo un
mismo rey y debilitando al Reino de Pamplona-Nájera, que acabará perdiendo
el control de Gascuña y, con ella, el dominio de los territorios vascos
continentales. De
esta forma los condados de Castilla y Aragón terminarían convirtiéndose en
reinos, unos reinos que tendrían vital importancia en el desarrollo político
peninsular en los siglos venideros. Fernando I de Castilla derrotó y dio muerte
a su cuñado Vermudo III de León en la batalla de Tamarón (1037). Esta victoria
sobre el rey leonés permitió al monarca castellano hacer valer los derechos de
su mujer sobre León. Fernando se proclamó rey de León y Galicia y fue ungido
como tal en la iglesia de Santa María de León en junio de 1038. El 4 de
septiembre de 1037fallece Bermudo III en la batalla de Tamara. El
enfrentamiento entre León y las tropas de Castilla y Navarra por las tierras
entre los ríos Cea y Pisuerga, en manos castellanas y reclamadas por Bermudo
III, culmina en la batalla de Tamara, en la que, derrotado, muere el rey
leonés. El condado de Ausona fue un antiguo condado de la Marca
Hispánica creado en el siglo VIII por Ludovico Pío con
los territorios conquistados de Vic, Cardona y Casserres. Wifredo el Velloso
(siglo IX) lo repobló e integró a los condados de Barcelona./ Desde entonces
tomó el título de Imperator ("Emperador"), tal y como hizo su padre
al tomar el control de León. Con la muerte de García, rey de Pamplona-Nájera, a
manos de su hermano Fernando I de Castilla en la batalla de Atapuerca
(provincia de Burgos, año 1054), quedó plasmada definitivamente la división de
la población vasca peninsular (integrada dentro del Reino de Pamplona-Nájera)
en tres reinos, algo que será fatídico para el futuro de la lengua vasca en
Castilla, Aragón y Cataluña. El 15 de septiembre de 1054 tiene lugar la batalla
de Atapuerca. Fernando I de Castilla y León se enfrenta a su hermano García
IV Sánchez de Navarra, al que reclama las tierras de La Rioja y la Bureba.
Muerto el monarca navarro en la batalla, quedan incorporadas a Castilla. Sancho
IV Garcés es proclamado rey de Navarra. Representando la fractura definitiva en
la trayectoria de los vascos hacia la compactación territorial y la
estructuración política regida desde el foco navarro. Esta fractura en la
compactación territorial, y posteriores procesos de conquista y anexión de los
territorios navarros, causará el que las entidades políticas de la Navarra
marítima (Álava, Guipúzcoa y Vizcaya) y vasco-continentales (Labort y Sola)
vayan desarrollando una articulación interna cada vez mayor, así como una
identidad propia diferenciada a la navarra, basada en sus propios sistemas
forales. En enero de 1158 tiene lugar la fundación
de la Orden de Calatrava. Abandonada por los templarios la fortaleza de
Calatrava, se promueve la creación de una guarnición permanente sujeta a la disciplina
monástica y militar. La orden será confirmada por el papa Alejandro III.
Además, en 1171 se crea la Orden de Santiago[8]. Su principal objetivo es la
protección de los peregrinos jacobeos de los ataques musulmanes. Con el tiempo
llegará a ser la orden militar más poderosa de España. Por último, en 1177 se
procede a la confirmación de la Orden de Alcántara. La Orden de San Julián de
Pereiro, creada unos años antes en Salamanca, recibe la confirmación papal y
cambia su nombre por el de Alcántara. El
área ocupada hoy por los vascos comprende, además de las provincias
de Vizcaya, Álava y Guipúzcoa, las zonas montañosas de Navarra y las de Labourd
y Soule, estas últimas en suelo francés. Relativamente aislados durante
milenios de sus vecinos peninsulares y franceses, los vascos han podido
conservar su proverbial independencia de ideas y costumbres, amén de un
antiquísimo idioma, el vascuence o euskara, especie de isla
lingüística en un mar de lenguas latinas. Ocupados primariamente en la
agricultura y la ganadería, y mantenedores celosos de sus fueros, los vascos
cambiaron sus determinantes sociales con la implantación a mediados del siglo
XIX de la gran industria siderúrgica vizcaína. En el aspecto
político y con la aprobación en octubre de 1979 del Estatuto de
Autonomía, el País Vasco pasó a regirse por un gobierno autónomo, como lo
tuviera en 1936-1937. Castilla y Aragón al seguir su expansión hacia
el sur en la reconquista, fueron aumentando más y más su población latina.
Debido a ello, poco a poco, el euskara, que era la lengua hablada en gran
parte de esos reinos y lengua materna de los primeros reyes de Castilla
y Aragón, fue perdiendo peso y desapareciendo. El romance hablado en los
núcleos urbanos grandes del norte de Castilla que derivaba del habla
de los vascos romanizados, se fue extendiendo a los pueblos circundantes en los
que el euskara era la lengua cotidiana. El aragonés que nació en la zona
de Zaragoza se fue expandiendo hacia el norte hablante de lengua vasca. De
esta forma el castellano y
el aragonés,
durante siglos de bilingüismo, fueron tomando paulatinamente terreno al euskara
en las tierras primigenias de Castilla y Aragón. Se dice vascuence de
la lengua hablada por parte de los naturales del País Vasco. El término vascuence se
corresponde con el vernáculo euskera o euskara (“en
vasco”). La lengua vasca constituye un resto único de la Europa
anterior a la difusión de los indoeuropeos que llegaron a Occidente hacia fines
del milenio II a.C. Tiene una estructura absolutamente distinta de todas las
lenguas que la rodean, lo que se advierte en el orden de las
palabras, en la compleja estructura verbal, en la falta de géneros
en el nombre. Es posible que se relacionase con el sustrato primitivo de ámbito
eurásico, a la vez que guarda palabras culturales extendidas por todo el
Mediterráneo por los difusores del neolítico agrícola (milenio IV a.C.), y
luego por las primeras civilizaciones de los metales (milenio III a.C.). Los
intentos de lograr un euskera batua[9] (vascuence
unificado) cristalizaron en la década de los 60 en unas formas comunes no
siempre aceptadas de buen grado. Sus testimonios escritos más antiguos son
algunos nombres propios en inscripciones de época romana. El libro más antiguo
es el Linguae Vasconum Primitiae (Burdeos, 1545), colección de
poemas religiosos y eróticos del sacerdote Bernard Dechepare. Son de notar los
nombres de Pedro de Axular, Joanes Etcheberri, Xabier de Lizardi, Orixe, autor
de Euskaldunak (1950), Bernardo Atxaga, la poesía popular
cantada y las improvisaciones de los bertsolaris. Se debe
recordar que los castellanos surgieron de la romanización de la tribu vasca más
occidental, los autrigones; y que los aragoneses, por otro lado, surgieron de
la romanización de los íberos y de los vascones que habitaban la zona de la
ciudad de Zaragoza. La tribu de los vascones en la época imperial romana
abarcaba La Rioja, Navarra y el noroeste de Aragón. De ahí la similitud de los
dos romances, y, al mismo tiempo, sus respectivas diferencias fonéticas, dado
que los vascos de Castilla hablaban euskara occidental, también conocido como
vizcaíno; mientras que los vascos de Aragón hablaban euskara oriental. Se dice
autrigón de un pueblo hispano prerromano que en el N de España ocupó el
territorio que media entre Bilbao y la ría de Oriñón, Medina de Pomar y Miranda
de Ebro, Haro y
Briviesca. Lengua
y cultura latinas eran sinónimos de cristiandad, dado que la mayor parte de la
población vasca era pagana. A
medida que avanzaban las lenguas y culturas latinas, avanzaba el cristianismo.
Hasta que a partir del siglo XIV el euskara, lengua autóctona de esas tierras,
fue considerada como una lengua bárbara, pagana, inferior que debía
desaparecer, dando lugar a los primeros decretos de prohibición del
euskara. Prohibiéndose
de esta manera el uso del árabe (algaravia), del hebreo (abraych) y del euskara
(basquenç) en el mercado de Huesca a los corredores que se encargaban de
dar carácter legal a través de documentos a la compra-venta de mercaderías
hechas en esos idiomas bajo multa de 30 soles (moneda de oro aragonesa); y
obligándoles, por tanto, a realizar la compra-venta solamente en romance aragonés. Se
dice navarroaragonés del dialecto romance nacido en Navarra y
Aragón como resultado de la peculiar evolución experimentada allí
por el latín. Tuvo uso cancilleresco y literario hasta el siglo XV. Hoy
subsiste en el habla rústica del Alto
Aragón. Con
el nombre de Corona de Aragón se designa a los territorios dependientes de los
reyes de Aragón y condes de Barcelona.Tiene su origen en la unión del reino
aragonés y el condado de Barcelona, a ella se fueron añadiendo posteriormente
todos los territorios conquistados por los condes-reyes: Jaime II (Valencia y
Murcia), Alfonso el Magnánimo (Nápoles), Pedro el Ceremonioso y Juan I (ducados
de Atenas y Neopatria), además de las islas Baleares, Cerdeña
y Sicilia. Desgraciadamente no se ha conservado ninguna documentación en
vasco de las compra-ventas realizadas en esta lengua, algo que habría sido muy
útil para conocer el euskara hablado por los vascos que habitaban Aragón en
aquellas épocas, un euskara que se cree que estaba emparentado con el extinto
dialecto roncalés de Navarra. El valle del Roncal es una depresión del N de
Navarra, recorrida por el río Esca y flanqueada por agrestes montañas. Los
almorávides[10] constituyeron un movimiento que guardó similitudes con las
órdenes militares cristianas por su mezcla de ascetismo religioso y ardor
guerrero. Es
muy significativo que en la Edad Media a partir del siglo XIV se comenzara a
prohibir lo judío, lo árabe y lo éuscaro, ya que representaban la religión
hebrea, la islámica y la antigua religión vasca,
que era la que procesaban mayoritariamente los
vascos. Hay
que decir, también, que en las juderías, más propiamente aljamas[11], tanto en
Tudela como en Huesca, se celebraban actos culturales en los que se utilizaba
el hebreo. Los comerciantes hebreos entre ellos, para no ser entendidos, tenían
la costumbre de intercambiar palabras en este idioma que hacía incomprensible
su entendimiento por personas que no fueran de dicha etnia. Los vascoparlantes
de la ciudad de Huesca eran aragoneses de los pueblos circundantes que iban a
nucleos urbanos a comerciar con sus viandas o gente vascófona establecida en
las ciudades en las que el romance aragonés era
mayoritario., mientras que la comunidad árabe descendía de los árabes asentados
en Huesca durante la pertenencia de esta ciudad al Islam. Por otro lado, la
estructura urbana de Huesca presenta una clara distinción entre el núcleo
antiguo y los ensanches. El primero se distingue por sus calles estrechas
dispuestas en torno a la catedral. Como punto de contacto con el ensanche, al
pie de la ciudad vieja (SO, S y SE) se hallan el Coso Alto y el
Bajo, principal eje comercial de Huesca. El edificio actual de la catedral se
construyó entre finales del siglo XIII y 1500. También destaca la iglesia de
San Pedro el Viejo (siglo XII), la antigua universidad (siglo XIII) y la
iglesia de San Miguel (siglo XII). En
los años sucesivos vemos que esta prohibición del árabe, del hebreo y del
euskara se repite de forma rutinaria en las ordenanzas municipales de la ciudad
de Huesca. Si bien las prohibiciones del árabe y del hebreo desaparecen con el
paso de los años, debido a la progresiva asimilación cultural de estos y
diferentes procesos de expulsión; la prohibición del euskara, por el contrario,
se mantiene. En una ordenanza de Huesca datada en 1567 existente en el Archivo
Histórico de Huesca[12] se vuelve a prohibir la utilización del euskara a
los corredores y según los responsables del Archivo existía otro documento del
siglo XVII que volvía a prohibir la utilización de la lengua vasca.
Posteriormente cesan estas prohibiciones, dado que ya no había nada que
prohibir. La lengua autóctona del norte de Aragón, el euskara, la que dio
nombre a esta tierra (Aragón es un topónimo vasco que significa "el lugar
del valle", siendo utilizada la forma vasca medieval Aragona en los
manuscritos de Sancho el Mayor), se había perdido ya para siempre, y con ella,
el pasado vasco de las tierras aragonesas. Mientras judíos y árabes fueron
expulsados en diferentes épocas, siendo considerados como comunidades exógenas
a Aragón; los vascos, por el contrario, nunca fueron expulsados, siendo considerados
como población autóctona aragonesa pero que debía ser asimilada en lengua y
religión, al ser considerada su religión y su cultura inferiores a la cristiana
y a la cultura aragonesa de origen
latino. Según
diversos estudios históricos y lingüísticos, el euskara, se mantuvo en pueblos
de las provincias de Huesca y de Zaragoza hasta el siglo XVIII. Muestra de este
pasado vasco de estas tierras, además de la toponimia vasca que en el Viejo
Aragón (cuna del Condado de Aragón) representa más del 70% de los topónimos,
los abundantes apellidos aragoneses de origen eusquérico. Considerados en el
pasado como apellidos traidos por emigrantes navarros, la genealogía[13],
actualmente, los considera como apellidos de familias aragonesas que
antiguamente eran de habla vasca. Volviendo a la historia del Reino de
Pamplona-Nájera, posteriormente a la muerte de García Sánchez III el de Nájera
en la batalla de Atapuerca a manos de su hermano, acarreando la ruptura
definitiva en la compactación política vasca. Su hijo, Sancho IV Garcés, es
asesinado también en Peñalén por sus hermanos Ramón y Ermesinda en el año 1076,
haciendo desaparecer durante cincuenta y ocho años el Reino de Pamplona-Nájera.
El 4 de junio de 1076 tiene lugar la unión de Navarra y Aragón. A la muerte de
Sancho IV de Navarra, Sancho Ramírez de Aragón y Alfonso VI de Castilla, nietos
de Sancho III el Mayor, reivindican el trono e invaden Navarra. Tras un acuerdo
entre ambos, Sancho Ramírez es proclamado rey (Sancho I Ramírez), y La Rioja,
Álava, Vizcaya y parte de Guipúzcoa, que anteriormente habían pertenecido a la
Corona de Castilla, se reincorporan a ella. Hasta 1134 los reinos de Aragón y
Navarra permanecerán unidos. Este reino, durante este tiempo,
permanecerá unido a la corona de Aragón. Sancho Ramírez de Aragón se hace con
el control de Navarra y rinde vasallaje a Alfonso VI de Castilla, quien a su
vez se anexiona La Rioja, Bureba (actualmente en la provincia de Burgos),
Guipúzcoa, Álava, el duranguesado (actualmente en la provincia de Vizcaya) y
Vizcaya. Fundada en 1180 por Sancho IV de Navarra, durante las guerras
carlistas Durango fue cuartel general del pretendiente Carlos
VII (1874). Durango conserva sus murallas medievales, el portal de Santa Ana
(1566) y la iglesia de Santa María de Uribarri (siglos XV-XVII). Pocos años
después, el fracaso del proyecto castellano-aragonés, representado en el
matrimonio de la castellana Urraka y el aragonés Alfonso I el Batallador,
propicia la restauración del Reino de Pamplona-Nájera. En el pacto de Támara de
1127 Castilla hace renuncia de las tierras adquiridas en las fronteras
navarras, restableciéndose los límites del reino de García Sánchez III el de
Nájera, de nuevo independiente desde 1134, con García Ramírez, proclamado rey por
los nobles del reino y entre los que tuvo una activa participación el conde
Ladrón de Gebara (guebára); señor de Álava, Vizcaya y
Guipúzcoa. García
Ordóñez, conde de Nájera, fue alférez de Castilla (muerto en Uclés, 1108) y
durante el reinado de Alfonso VI, casó con Urraca, infanta de Navarra.
Participó en las intrigas para el destierro del Cid. En el año 1096
ayudó al rey moro de Zaragoza contra Pedro I de Aragón. Murió
luchando contra los almorávides, a los que sucederán los almohades[14] en
el gobierno de al-Andalus.
9.El Reino de Navarra

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