jueves, 7 de mayo de 2020

Geografía e Historia del País Vasco (V)

3.Los árabes y el Reino de Pamplona
                ¿La rapidez de la ocupación, la felonía[54] del conde don Julián (el legendario gobernador de Ceuta que ayudó a los musulmanes a atravesar el  Estrecho), y la profusión de traiciones por parte de la aristocracia[55] del reino de Toledo, tiene algo que ver con la mitificación de un personaje histórico de poca monta? Es probable. Los sentimientos patrióticos se nutren siempre de símbolos e indomables. No sería de extrañar, pues, que la vaga gesta del Pelayo de Covadonga haya sido magnificada hasta hacer de un simple cabecilla un impulsor de la Reconquista, omitiéndose señalar su inicial colaboración con los invasores y la causa primera de su revuelta: la boda de su hermana con un gobernador mahometano de la zona.                                     Para no alejarnos de la realidad, apuntamos que el estrecho de Gibraltar es un brazo de mar que comunica el océano Atlántico con el mar Mediterráneo, y que separa las costas meridionales de España y las septentrionales de África. De unos 14 km de anchura y 250 m de profundidad. En la orilla Ibérica se hallan los puertos de Gibraltar, Algeciras y Tarifa, y en la africana están los de Tánger y Ceuta.                                                                                                 En julio de 711 acontece la batalla del río Guadalete. Las tropas del rey don Rodrigo se enfrentan con las de Tarik ben Ziyad, gobernador de Tánger. La victoria musulmana marca el inicio de la ocupación de la península Ibérica y el fin del reino visigodo. Al año siguiente, en 712, Muza ben Noiser llega a la Península. Al mando de un ejército de 18.000 hombres, cruza el estrecha de Gibraltar y en pocos años conquista Sevilla, Mérida, Zaragoza, Barcelona, Tarragona, Pamplona, Gerona y otras ciudades, estableciendo en al-Andalus un valiato dependiente de Damasco. En 716 se traslada la capital a Córdoba, emirato dependiente del califato de Damasco. Por iniciativa de Ayyub, sucesor del asesinado Abd al-Aziz, hijo de Muza, a quien éste había confiado el gobierno de al-Andalus, la capital del valiato se traslada de Sevilla a Córdoba. Se inicia ahora un sangriento periodo de luchas internas.                                              Por otro lado, en 717 Pelayo es proclamado rey de los astures. Hijo de Fáfila, dignatario del rey visigodo Egica, es elegido por los nobles. Establece su Corte en Cangas de Onís e inicia la resistencia contra los musulmanes. Ya en 722 tiene lugar la batalla de Covadonga. Las montañas del norte peninsular son escenario del enfrentamiento entre las tropas de don Pelayo  y las musulmanas de Al-Hakam, que ven frenado su intento de expansión. Esta victoria es considerada como el punto de inicio de la Reconquista.                                                                  En definitiva, en el 711 el rey visigodo Rodrigo estaba batallando contra los vascones, momento que fue aprovechado por los musulmanes enviados por el gobernador de Ifriquiyya Musa ben Nusayr, y dirigidos por Tariq ben Ziyad, para atravesar el Estrecho de Gibraltar y comenzar la conquista de la Europa cristiana. Tarif ibn Malluk fue un oficial beréber del siglo VII, subalterno de Tariq ibn Ziyad. Fue encargado de explorar las costas meridionales de la península Ibérica (710), en vísperas de la invasión musulmana. Tras capturar un rico botín regresó a Mauritania. La relación entre los vascones y los árabes fluctuó entre la amistad y la guerra. Antes del 714 Musa había llegado ya a Zaragoza. El conde Casius, que dominaba en algún lugar en el valle del Ebro, dándose cuenta de la difícil situación militar, seguramente con la esperanza de conservar sus tierras, pasó el 714 al servicio del Califa. Dando lugar posteriormente a la familia vasco-árabe de los Banu-Qasi, que controló durante cuatro siglos la ribera del Ebro; y que tendría vital importancia en el surgimiento del futuro Reino de Pamplona. Un reino que surgió de la cooperación entre los vascones liderados por Ínigo Arista y los Banu-Qasi vasco-musulmanes de la ribera del Ebro. En contra de lo creído hasta época reciente, los vascos sureños, sobre todo de la ribera del Ebro, se convirtieron al Islam, lo que no impidió los matrimonios mixtos entre los vascos de Spania (la península en manos de los árabes) y los vascos del norte, en su gran mayoría, fieles todavía a la religión vasca[56]. En 716, se traslada la capital a Córdoba, emirato dependiente del califato de Damasco. Por iniciativa de Ayyub, sucesor del asesinado Abd al-Aziz, hijo de Muza, a quien éste había confiado el gobierno de al-Andalus, la capital del valiato se traslada de Sevilla a Córdoba. Se inicia ahora un sangriento periodo de luchas internas. En los escritos de la Edad Media de Navarra, por ejemplo de Tudela en el siglo XIV, aparecen anotaciones de personas con nombre árabe y sobrenombre vasco, lo que demuestra el arraigo que tuvo el Islam durante esta época. Otro de los mitos que entierran estas inscripciones, es la supuesta pérdida del euskara en el sur de Navarra desde la época romana, si así hubiera ocurrido, no sería lógica la utilización de sobrenombres vascos en personas que pertenecían a familias arraigadas en la zona, que seguían siendo de religión islámica. Entre otros, el Jurado de la Aljama de Tudela en el año 1309 era Mahoma Oxarra.  Tudela fue conquistada en 716 por los musulmanes. En 1379 pasó a poder de Enrique II de Castilla, siendo la última ciudad de Navarra incorporada a la Corona de Castilla. Otros vasco-musulmanes: Mahoma Ezquerro en la localidad de Ablitas, Mahoma Abarqua en Cortes y también en Ribaforada. Todas ellas localidades de la Ribera del Ebro, en el sur de Navarra.                                       Se llama Reconquista[57] al proceso de lucha entre los reinos cristianos y las entidades políticas musulmanas que comenzó pocos años después de la invasión de los árabes (hacia el 718) y terminó con la toma de Granada en 1492. Su larga duración se explica por la debilidad inicial de los núcleos cristianos, porque se vio acompañada de un proceso de repoblación que, si la ralentizó, le dio solidez y porque, contra lo que quiso transmitir cierta historiografía nacionalista y católica, la Reconquista no ha de entenderse como la idea de expulsar a unos invasores infieles que obsesionase a los cristianos durante ocho siglos; buena muestra de ello es que los enfrentamientos entre los propios reinos cristianos fueron tan numerosos como los mantenidos contra los musulmanes. Existieron diferencias entre la zona occidental de la Península y la oriental. En la primera, las luchas contra los musulmanes fueron protagonizadas en sus comienzos por el reino de Asturias como mera continuación de la tradición de resistencia de las poblaciones de la cornisa cantábrica a todos los poderes que habían  intentado someterlas  (romanos y visigodos). Sólo a partir del siglo X  se forjó la idea de “reconquista” como forma de dar legitimidad a unas monarquías (primero la leonesa y luego la castellana) que se presentaron como herederas de la visigoda. En esta zona el avance, intercalado de frecuentes retrocesos, fue rápido gracias a que el valle del Duero estaba despoblado (tierra de nadie). Por el contrario, en la parte oriental peninsular los éxitos fueron más modestos al estar su área de expansión, el valle del Ebro, muy poblada por los musulmanes. En estos territorios, origen de los reinos de Aragón, Navarra y Cataluña, las luchas tuvieron en sus principios un impulso externo, puesto que algunos constituyeron la marca hispánica  dentro del Imperio carolingio, del que no se habrían de independizar hasta finales del siglo IX. Entre los siglos XI y XIII la Reconquista conoció un impulso que permitió la ocupación de toda la Península a excepción del reino nazarí de Granada. Detrás de estos éxitos estuvieron las divisiones internas de al-Ándalus y la importancia que adquirió la dimensión religiosa debido: a la notable disminución de las comunidades cristianas que vivían en el territorio musulmán (mozárabes[58]), que hizo más clara la lucha contra el infiel; a la invasión de los almorávides, que, aparte de suponer una amenaza por sus éxitos militares, incorporaron un fuerte rigor religioso entre los musulmanes; y al comienzo de las cruzadas, que convirtieron a la Península en campo de lucha religiosa, trajeron caballeros y órdenes militares y animaron la colaboración entre los monarcas cristianos, puesta de manifiesto en la batalla de las Navas de Tolosa. A partir del siglo XIV, cuando sólo Castilla tenía frontera con los musulmanes, se detuvo el avance reconquistador, primero por los efectos de la crisis del siglo XIV y después por las guerras civiles del XV; sin embargo, a finales de esta centuria, bajo el reinado de los Reyes Católicos, se concluyó un proceso en el que de nuevo la idea de cruzada sirvió de estímulo. En cualquier caso, las guerras y conquistas no deben dar un sesgo exclusivamente bélico a un periodo en el que menudearon las relaciones comerciales y políticas (alianzas y vasallajes) entre ambos pueblos.                                                                                                                          
4.El Reino de Pamplona

La unidad de los vascos a través del Ducado de Vasconia fue apagándose gradualmente, cayendo sus tierras bajo dominio de los francos al norte y sureste; de los asturianos al suroeste; y de los árabes al sur. En el siglo IX surgirá un nuevo liderazgo entre los vascones que irá sustituyendo paulatinamente al Ducado de Vasconia como entidad vasca independiente, el Reino de Pamplona[59]. Tras los episodios que tuvieron lugar con visigodos, musulmanes y carolingios, en la segunda mitad del siglo IX esta Ciudad se afianza en el emergente núcleo cristiano. La dinastía Jimena, en el siglo X, vertebra este movimiento social y político y da lugar al Reino de Pamplona, así llamado originariamente -esta denominación pervivirá en los dos siglos siguientes-, hasta que en 1164 tomó de hecho el título de Reino de Navarra. Con este cambio nominal se pretendía subrayar la soberanía del territorio, del conjunto de Navarra, y marcar distancias frente a la poderosa corona de Castilla.  La civitas romana de Pompaelo había sido la principal ciudad del impreciso territorio atribuible al pueblo de los vascones, hasta la fundación de Victoriacum por los visigodos (581). Durante el último tercio del siglo VIII, Carlomagno, el rey de los francos, llevó a cabo expediciones en el territorio surpirenáico para crear una marca fronteriza meridional (la posteriormente denominada Marca Hispánica[60]) en el territorio entre los Pirineos y el Ebro que contrarrestara al emirato de Córdoba. Tras el fracaso inicial de tales intentos de expansión, se logró a principios del siglo IX la creación en la parte occidental de los Pirineos de un condado que subsistiría unos diez años. A partir de entonces, de nuevo bajo el control de las autoridades cordobesas (ya con la denominación de emirato de Córdoba), se organizó hacia 824 el reino de Pamplona bajo la dirección de Íñigo Arista, su primer rey, y con el apoyo de sus aliados muladíes de los Banu Qasi, señores de Tudela, y del obispado de PamplonaLa expulsión de los musulmanes y la formación del Reino de Pamplona atrajo a nuevos pobladores (siglo X). En este mismo siglo nos encontramos en escritos árabes o en las crónicas de Alfonso III de Asturias, con topónimos que se nos hacen conocidos: Bizcaia (Vizcaya, "la cumbre", "la cima") y Alaba (Álava, procede del vasco medieval laba "el llano", que a su vez procede del latín planus; actualmente en vasco laba se dice laua). Se tendrá que esperar hasta el año 1025 para poder encontrar la primera constatación documental de Guipúzcoa ("tierra fronteriza"), escrita como Ipuçcoa, posteriormente también será transcrita como Ipuzcaia.          Iñigo Arista fue rey de Navarra y de Sobrarbe[61] (hacia 770-852), el cual estaba emparentado con los Banu Qasi de Tudela y con García el Malo de Jaca, que fueron sus aliados en  su lucha contra Luis el Piadoso y contra los soberanos de Córdoba para preservar su independencia. Llamado Arista por su genio vivaz, se casó con Teuda y le sucedió su hijo García I Iñiguez. En el año 824 Eneko Enekoitz (enéko enekóyts), conocido en español como Íñigo Íñiguez, que recibió el apodo romance de Arista por su temple guerrero, en alusión a lo rápido que prende el fuego en las aristas de trigo, será primer señor y rey de Pamplona o Iruña. Dando lugar a la primera dinastía navarra, la dinastia dels Enekoiztarrak (enékoystarrák), o dicho en romance: dinastia Arista o Íñiga. En 840 el reino de Navarra se une a los Banu Qasi[62]. Iñigo Arista, desde el trono de Pamplona, consolida la identidad propia del reino pirenaico de Navarra frente a los intereses francos, vinculándose, a través del matrimonio con Maza ben Muza, con los Banu Qasi del valle del Ebro. Además, esta alianza permite a los navarros mantener su independencia respecto del emirato cordobés./ Pero será en 843 cuando tenga lugar el reconocimiento musulmán de la independencia de Navarra. A la muerte del rey Alfonso II el Casto, la nobleza asturiana designa a Ramiro I, hijo de Bermudo I, sucesor al trono./                                                                    Su padre fue Eneko Xemenoitz (enéko shemenóyts; en español Íñigo Jiménez), oriundo de Bigorra (Bigorre, tierras que se encuentran en la vertiente opuesta a los Pirineos aragoneses, actualmente en Francia), un territorio que antaño estaba poblado por vascos. Sin fecha, muere el rey navarro Iñigo Arista. Le sucede su hijo García Iñiguez, que ya gobernaba en nombre de su padre desde hacía un año, debido a la incapacidad física de éste. En 872 se producen sublevaciones  contra el emirato. Mohammed ben Lubb, primogénito de Muza ben Musa, jefe de la familia Banu Qasi[63], se subleva contra la autoridad del emir, que no le había dado el gobierno de ninguna plaza./ Contando con la alianza del navarro García Iñiguez, llega a dominar toda la Marca Superior. Su madre, Oneka, era pamplonesa, tuvo al menos tres hijos, dos con Íñigo Jiménez ( Eneko [Íñigo] y Orti [Fortún] ), y después de fallecer éste, contrajo matrimonio con el Banu-Qasi Musa ben Fortún con el que tuvo un hijo (Musa ben Musa).                                                                                  Fortún Garcés I el Tuerto, rey de Navarra, y primogénito del rey navarro García Iñiguez, había permanecido prisionero en Córdoba  durante veinte años, tras la invasión musulmana de Navarra. A su regreso a Pamplona accede al trono y lleva a cabo una política de amistad con el emirato cordobés.                                                                                        
5.Álava, Guipúzcoa y Vizcaya entre los siglos VIII-XI

 En el siglo VIII los asturianos, herederos del reino visigótico, aprovechándose del caos generado en Vasconia por los sucesivos ataques francos que acabaron sometiendo el Ducado de Vasconia, comienzan sus incursiones en el sudoeste de los territorios vascones, convirtiéndose Cantabria y la Vardulia[64] ("tierra fronteriza"), la antigua Castilla, en campo de batalla entre asturianos y vascones. Los asturianos consiguieron conquistar las Encartaciones de Vizcaya hasta el río Nervión y el extremo noroeste de Álava. Las Encartaciones  es una comarca de España, en la provincia de Vizcaya (País Vasco), que se extiende al O del Nervión, entre los montes Ordunte, al S, y el mar Cantábrico, al N. En el extremo NE de la comarca están las minas de hierro de Monte Triano y Matamoros.           Si bien las Encartaciones fueron colonizadas por asturianos, los territorios conquistados en Álava no lo fueron. La expansión asturiana en Vasconia no pudo llegar más allá. En el siglo VIII los árabes dominaban la mitad sur de la actual Euskadi, gran parte de Álava estaba en manos sarracenas. Los territorios vascones de Álava, Guipúzcoa y Vizcaya, que no se encontraban bajo dominio asturiano, eran gobernados por caudillos vascones, que, con el sometimiento por parte de Carlomagno del Ducado de Vasconia, habían quedado desconectados de cualquier tipo de gobierno, enfrentándose al oeste contra el Reino de Asturias y al sur contra los árabes. En  Barambio (Álava) existen minas de cinc. Según lo indicado en algunos relatos legendarios, Vizcaya consiguió su independencia de Asturias en la batalla de Padura en el siglo IX, durante el reinado del rey asturiano Ordoño I, derrotando a sus huestes; anticipándose así Vizcaya a Castilla en la búsqueda de una independencia más de acuerdo con las tradiciones vasconas, que con la monarquía asturiana, que trataba de resucitar el reinado visigótico con sus costumbres germánicas. En 907, a principios del siglo X, muere Lope ben Mohammed, jefe de los Banu Qasi. Víctima de una emboscada  tendida por el rey de Navarra, Sancho Garcés I, con su muerte se cierra, prácticamente, la historia de la familia Banu Qasi, que durante ocho generaciones mantuvo un señorío islámico en el valle del Ebro, aliándose o enfrentándose alternativamente con los reyes cristianos y con el emirato cordobés, al-Ándalus[65] Le suceden señores locales que intentan aumentar sus dominios. Su primer jaun o señor, según estos relatos, será el pamplonés Otsoa Orti (ochóa orti; en español Lope Fortún), conocido también como Jaun Zuria (ya un suría, "Señor Blanco").  En 970 García Fernández es proclamado conde de Castilla. Las luchas mantenidas en el reino de León entre Sancho I y Ordoño IV, en las que participa  activamente el conde Fernán González, finalmente derrotado por Sancho I, provocan la sucesión en el título condal, que ahora y hasta el año 995 poseerá García Fernández. Así, pues, en 970 Sancho II Garcés Abarca será rey de Navarra y conde de Aragón. La muerte de su padre, García I Sánchez, provoca su acceso al trono en minoría, bajo la regencia de Fortún Jiménez, en el susodicho año 970. De su madre, Androgoto Galíndez, hereda el condado de Aragón. Contraerá matrimonio con Urraca Fernández, hija de García Fernández, conde de Castilla. Ante la escasez de datos sobre esta época vizcaína, hay serias dudas sobre la veracidad de la batalla de Padura y de la identidad de Jaun Zuria. Dado que estos hechos están basados en unos relatos de la Edad Media imbuidos en la antigua religión vasca. Sabemos que, entre otros levantamientos, durante el reinado de Ordoño I y Alfonso III los vascones bajo dominio asturiano se sublevaron, pero no existe ninguna prueba de la batalla de Padura, ni de la independencia de Vizcaya en esa época, posiblemente sea una leyenda surgida de un levantamiento vascón en contra de los asturianos. Se considera comunmente como primer señor histórico de Vizcaya a Eneko Otsoitz (enéko ochóyts; en español Íñigo López), que vivió en el siglo XI y que daría lugar posteriormente a la casa de los Otsoitz-Haro o López de Haro. En 915 el hambre asola la Península. Las graves sequías, la escasez de pan y de alimentos de primera necesidad provocan la aparición de diversos brotes epidémicos. Ante esta situación, se establece una tregua no pactada entre cristianos y musulmanes. Por otro lado, y a partir de 928, la ceca de Córdoba, fundada por orden de Abderraman III, acuña moneda de plata (dinares) y de oro (dirhemes), sin ningún tipo de aleación.  Por los datos que poseemos, después del surgimiento del Señorío de Pamplona -que posteriormente pasaría a ser reino- con Íñigo Arista, los pamploneses comenzaron a incidir en los territorios de Euskadi y de Castilla. A partir de mediados del siglo IX se producen ya varias rebeliones de los vascones bajo dominio asturiano y, por lo que podemos observar en los documentos, en el siglo siguiente, los caudillos de estos territorios estaban emparentados directamente con la corona pamplonesa. Una influencia de Pamplona sobre este ámbito geográfico culturalmente afín, que se consumará en el siglo XI, con el reinado de Sancho el Mayor de Navarra, anexionando estos territorios a la corona de Pamplona. En 987 tienen lugar nuevas campañas de Almanzor                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                              . Aprovechando la revuelta de los magnates gallegos contra el rey leonés, Bermudo II, las tropas califales al mando de Almanzor[66], hachib[67] de al-Alhaquén II, comienzan un periodo de ofensivas contra los reinos cristianos que durará más de diez años. Saquean León y Zamora, toman Osma y San Esteban de Gormaz, atacan Vigo, Santiago de Compostela y Pamplona, que constituyen las aceifas[68] de Almanzor.                     
6.El Reino de Pamplona-Nájera

          Una ciudad de La Rioja[69] será llamada a ostentar la capitalidad de los vascos a partir del siglo X, su nombre Naiara (nay-ára) o en español Nájera. Las tierras de La Rioja, ya desde épocas prerromanas, estuvieron habitadas por las tribus vascas de autrigones y vascones, así como por berones, tribu celta que fue cuasi-exterminada por los romanos cuando la zona fue conquistada por su ejército. Un exterminio en el que también colaboraron los antiguos vascos, enemigos seculares de los celtas, a los que siempre consideraron como invasores. Sobre el origen étnico de los berones hay mucha controversia entre los historiadores.  Los berones fueron un pueblo prerromano de las edades del Bronce y del Hierro de la península Ibérica, a los que las fuentes clásicas ubican entre los pueblos celtíberos, resultado de la mezcla entre habitantes nativos con los individuos procedentes de la migración céltica. Los límites geográficos de esta etnia son imprecisos.  Algunos creen que era una tribu celta, otros que era una tribu vasca muy celtizada culturalmente. Algunos partidarios de esta última teoría se basan en el hecho de la etimología de su nombre, berones, que procedería, según algunos, del hidrónimo vasco Bero ("cálido"), que era uno de los antiguos nombres del río Iregua[70] de La Rioja. Este hidrónimo es transcrito también como Ibero, manifestándose en el anterior hidrónimo, posiblemente, la caída de la "i" inicial (Ibero > Bero), algo común en la adaptación fonética latina de topónimos y etnónimos vascos (Ibaigorri [río rojo] > bigerrii [etnia aquitana que habitaba Bigorra] ). El río Iregua es afluente del Ebro, con lo que Ibero, o Bero, podría ser una variante del nombre del río que los geógrafos greco-latinos llamaron Iber (a su vez emparentado con la palabra vasca ibar [vega]) o Hiberus, es decir, el río Ebro. Como los berones se extendían a ambos lados del río Ebro en La Rioja, quizá la etimología de su etnónimo esté relacionada con el río Ebro o simplemente con la palabra vasca ibar. Tras la derrota de los berones por parte de Roma, la población de La Rioja fue reforzada con vascones y sus territorios estuvieron bajo jurisdicción vascona. A principios del siglo IX tiene lugar la delimitación de fronteras entre Castilla y Navarra. El navarro Sancho III  y el castellano Sancho García delimitan las fronteras de sus territorios, repartiéndose las tierras de La Rioja. A partir de esta época los riojanos formarán parte de la cultura vasca, del pueblo vasco, siendo uno de sus territorios más importantes. Uno de los investigadores que más aportó para el conocimiento del pasado cultural vasco de La Rioja fue un riojano llamado Merino Urrutia, alcalde del municipio de Ojacastro (La Rioja), cuyos estudios son de valor incalculable para todo aquel que estudia la historia de la lengua vasca. Gracias a sus estudios conocemos que la lengua vasca no llegó a La Rioja por repoblación en la Edad Media sino que ya se hablaba allí desde épocas prerromanas con continuidad hasta el siglo XVI. Es decir, que los repobladores que llegaron desde las actuales Euskadi y Navarra lo único que hicieron fue reforzar la población de habla vasca de la zona. Las investigaciones de Merino Urrutia le dieron un merecido puesto como miembro de la Real Academia de la Lengua Vasca en 1964.  En el año 1023 se alcanza la paz entre Navarra y León. El matrimonio entre Alfonso V de León y Urraca, hija de Sancho III el Mayor de Navarra[71], pone fin a las tiranteces entre ambos reinos por el condado de Castilla. Por la toponimia existente en documentación medieval sabemos que tanto en La Rioja, el noreste de Burgos, Soria, Álava y Vizcaya, se hablaba un mismo dialecto, el dialecto occidental del euskara, conocido popularmente con el nombre de vizcaíno. En estos documentos aparecen muchos topónimos vascos de La Rioja, de la provincia de Burgos y de Soria, tal y como los pronunciaban los riojanos, burgaleses y sorianos de aquellas épocas, que hoy en día no sabemos muchos de ellos a qué municipios corresponden, al haber sido sustituidos en su gran mayoría, con el transcurso del tiempo, por topónimos castellanos. La anexión de los territorios de La Rioja por parte de Castilla en el siglo XII acarreará la pérdida paulatina de la lengua autóctona, la vasca, así como del romance aragonés extendido en todos los territorios que pertenecieron a la marca superior andalusí, la Marca Hispánica[72] gobernada desde Zaragoza, hasta que en el siglo XVI pierda definitivamente sus raíces vascas. La palabra burgo[73] viene del término alemán burg, el cual inicialmente designaba un recinto elevado fortificado. En la Europa de la Edad Media, sobre todo en la meridional, dejó de implicar necesariamente la presencia de fortificaciones  y podía indicar poblaciones rurales abiertas. Burgo designó especialmente, a partir del siglo X, las nuevas poblaciones formadas por artesanos y comerciantes, originadas con el crecimiento demográfico y comercial: las que se establecieron bajo la protección de castillos, monasterios o ciudades episcopales, y que pudieron dar lugar a núcleos urbanos; y las que se crearon fuera de las murallas de las ciudades, cuyos habitantes en algunos casos se diferenciaban jurídicamente de los que vivían intramuros, y que con el tiempo quedaron incorporadas a la Ciudad.  En el entorno de la ciudad originaria de Pamplona[74] (en la Navarrería se encontraban los vascones) surgieron nuevos núcleos de población (San Nicolás, cuya población era más heterogénea, y San Cernín, mayoritariamente compuesta por francos), todos ellos con administración y privilegios propios, aunque bajo la autoridad del obispo. Esta estructura provocó frecuentes desavenencias y enfrentamientos desde 1213, que culminarían con la destrucción de la Navarrería y la masacre de su población, en septiembre del año 1276. Este terreno quedó totalmente abandonado durante casi 50 años. Posteriormente, al repoblarse volvieron a producirse enfrentamientos, hasta que las disputas fueron zanjadas tras la proclamación del Privilegio de la Unión, dado por el rey Carlos III el Noble en 1423, unificando la ciudad y destruyendo las murallas que separaban a los burgos. A medida que el castellano se iba extendiendo, los topónimos de La Rioja, Burgos y Soria de origen vasco se iban sustituyendo por topónimos castellanos. Solamente se conserva actualmente la toponimia vasca más vivamente en zonas del noreste de Burgos o de La Rioja alta que hasta el siglo XVI fueron hablantes de vasco. Con mucha anterioridad, el 13 de mayo de 1029 Sancho III será proclamado conde de Castilla. El asesinato de García Sánchez propicia la proclamación como sucesor de su cuñado Sancho III, rey de Navarra. Aunque, contra viento y marea, todavía se conservan topónimos vascos en el este de La Rioja como el del municipio de Igea, que viene del vasco Etxea (la casa) o, por ejemplo, el topónimo Leza, que significa en dialecto occidental sima, cueva.                                                                                
7.Apogeo del Reino de Pamplona-Nájera

El 4 de junio de 1076 tiene lugar  muerte de Sancho IV de Navarra, Sancho Ramírez de Aragón y Alfonso VI de Castilla, nietos de Sancho III el Mayor, reivindican el trono e invaden Navarra. Tras un acuerdo entre ambos, Sancho Ramírez es proclamado rey (Sancho I Ramírez), y La Rioja, Álava, Vizcaya y parte de Guipúzcoa, que anteriormente habían pertenecido a la Corona de Castilla,  se reincorporan a ella. Hasta 1134 los reinos de Aragón y Navarra permanecerán unidos. El Reino de Navarra no es sino la continuidad de una parte de los territorios del Reino de Pamplona-Nájera a manos de Sancho Ramírez de Aragón, quien se autoproclama rey de Navarra tras la muerte violenta de su hermano Sancho García IV de Navarra, uniendo los destinos de ambos territorios. Así ocurre durante sesenta años, entre 1076 y 1134[75].A partir del año 1004, bajo el reinado de Antso Gartzeitz III.a Nagusia (ántso gartséits irúgarrená nagúsi-á; Sancho Garcés III el Mayor), el Reino de Pamplona-Nájera culminará el proceso de compactación de los territorios de habla vasca. Unos territorios, que desde el declive del Ducado de Vasconia, habían quedado políticamente inconexos. Las bases de este proceso de compactación comenzaron a cimentarse ya en el siglo X, en el que, por ejemplo, los caudillos de la actual Euskadi, Castilla y Gascuña estaban emparentados directamente con la familia real pamplonesa. Si bien el ámbito inicial de Sancho el Mayor fueron las zonas de habla vasca de la época (desde parte de Cantabria hasta el extremo noroeste de Cataluña, incluyendo el noreste de Castilla, La Rioja y mitad sur de Gascuña), aprovechándose de la caída del Califato de Córdoba y surgimiento de los reinos de taifas[76], reafirmó su autoridad sobre todos los reinos cristianos peninsulares. Por otra parte, Alfonso III (848-910) será rey de Asturias desde el 866. En otro sentido, en 1022 tiene lugar la introducción de la regla benedictina[77] en Navarra. Implantada en los principales monasterios del reino por Sancho III el Mayor, junto a ella comienza  a tomar forma la teoría del origen divino de la potestad real. A partir de este momento, los soberanos se intitularán rex Dei gratia (rey por la gracia de Dios). El Reino de Pamplona-Nájera, en su máxima expansión, en el año 1034, se extendía desde Galicia, por toda la zona pirenaica hasta parte de Cataluña (Pallars[78]); al norte englobaba Gascuña y el Condado de Barcelona le rendía vasallaje. Consiguiéndose de esta manera, la unidad política de toda la población de habla vasca dentro del Reino de Pamplona-Nájera (exceptuando las minorías vascoparlantes que habitaban al sur, en los territorios de la Ribera del Ebro, gobernados por los musulmanes) y acogiendo dentro de su seno, a los todavía condados de Castilla y Aragón, donde, en aquella época, gran parte de sus pobladores eran vascoparlantes. Sancho Garcés III el Mayor consiguió que el Reino de Pamplona-Nájera fuese considerado como uno de los reinos más importantes de Europa. En torno al año 1000, tiene lugar la propagación del milenarismo. Esta doctrina de carácter cristiano-judaizante predica el comienzo del reino mesiánico al final de los tiempos, tras la resurrección de los justos. Su divulgación provoca que gran parte de la población identifique el final del milenio con la llegada del fin del mundo./ En las crónicas europeas de la época fue denominado como rey de la Wasconum Gens, Wasconum Nationem (tribu vascona, pueblo vascón) o en las crónicas árabes de los omeyas como Señor de los Vascones (el historiador omeya Ibn Haiyan lo define como: "Sancho, hijo de García, Señor de los Vascones"), ya que si bien el reino estaba habitado por hablantes de los romances astur-leonés, castellano, aragonés y gascón, el nucleo humano sobre el que se sustentaba el Reino de Pamplona era mayoritariamente de origen vasco. También fue denominado por el abad Oliba de Ripoll[79] como Rex Ibericus (Rey Ibérico. Dado que en aquella época, erróneamente, se consideraba a los vascos descendientes directos de los íberos).    En lo que al castellano se refiere, su romance está constituido por el legado literario de poesía castellana, de tipo tradicional, épico-lírico, escrito   en romances, que son fragmentos de antiguos cantares de gesta. Las primeras colecciones españolas de romances se remontan a la segunda mitad del siglo XV, publicadas casi siempre en hojas volantes. El primer romancero propiamente dicho, impreso entre 1545 y 1550, es el Cancionero de romances. Mantenido vivo por la tradición popular, el romancero ha tenido en la época contemporánea sus poetas, entre otros, Antonio Machado y García Lorca.              Sancho III el Mayor, rey de Pamplona y conde de Aragón y de Castilla (992?-1035) fue hijo de García III Sánchez y de Jimena. Hacia 1022 introdujo en los reinos cristianos hispanos la teoría del carácter divino de la potestad real que, con mayor contenido político y religioso, ha tenido una larga pervivencia. Asimismo, estableció relaciones con la Santa Sede, cambió las reglas visigóticas de los monasterios por las benedictinas y fue el primer rey en intentar la unificación de los reinos cristianos de la península. Esta idea determinó su testamento al repartir entre sus hijos sus dominios, entre ellos el condado de Castilla a Fernando, pero señalando como su sucesor y rey a su primogénito García de Nájera. Pero la muerte de Vermudo III de León y la coronación de Fernando como rey de León dio categoría de reino a Castilla y su consecuente primacía. Dicho de otra manera: Sancho el Mayor de Navarra fue un monarca que se abrió a Europa y a la modernidad, después de siglos de aislamiento peninsular, y permitió la irrupción en la península de la orden renovadora de Cluny, como ya hemos indicado. En sus expansiones y relaciones políticas siempre tendió más hacia Europa y en política doméstica, hacia las zonas vascoparlantes como Gascuña, la Navarra marítima (actual Euskadi), Castilla, Aragón y extremo noroeste de Cataluña. Sancho el Mayor fue el gran impulsor de la capital del reino, Nájera. Le otorgó un fuero que sirvió de modelo posteriormente para el sistema foral de las regiones vascas y también de los de Castilla y Aragón. Unos fueros basados en las tradiciones y leyes vasconas, que se alejaban de la legislación visigoda de origen germánico. Nájera, en la actualidad, es una ciudad de la comunidad autónoma de La Rioja. Se encuentra situada a orillas del Najerilla, en una de las vegas de la alta Rioja. Corte de los reyes de Pamplona en varias ocasiones, fue escenario de dos batallas (1360 y 1367), durante la guerra entre Enrique II de Trastámara y Pedro I. En su arte, destaca la Iglesia del monasterio de Santa María la Real (gótica), construida entre 1422 y 1453. También fomentó y unificó el Camino de Santiago haciéndolo pasar por Nájera. Se casó con Munia, la hija del conde de Castilla en 1010, lo cual facilitó un acuerdo favorable sobre las fronteras navarro-castellanas (1016). Por lo que respecta a la frontera cristiana pirenaica, precisó la recuperación de los condados de Aragón y Sobrarbe, practicamente perdidos a causa de las incursiones de Almanzor (999) y Abd al-Malik (1006), así como el restablecimiento de la legitimidad dinástica en el condado de Ribagorza[80]. Entre los años 1016 -1018 reconquistó Aragón y Sobrarbe y amplió sus dominios con la conquista de la ribera islamizada del Cinca con capitalidad en Boltaña, con parte del valle de Ayerbe y con el valle de Nocito. Sobre Aragón  recordaremos que, sobre una base de pueblos iberos y vascones, los romanos sometieron el valle del Ebro hacia el 197 a.C., integrándolo en la provincia Tarraconense, y fundando la ciudad de Caesaraugusta. Tras el retroceso de las invasiones bárbaras, el territorio fue ocupado por los musulmanes en el siglo VIII. El reino taifa de Zaragoza  conoció una época de gran prosperidad, entre 1031 y 1118, fecha en la que Alfonso I el Batallador reconquistó la ciudad y repobló sus fértiles tierras. La integración de Aragón y Cataluña en el reino de la Corona de Aragón significó la posibilidad de acceder a las rutas comerciales mediterráneas bajomedievales. Sin embargo, el peso del comercio internacional siguió siendo poco relevante: su actividad económica se centró en la exportación de productos agrícolas (trigo a Cataluña) y en la importación de manufacturas catalanas y francesas./  Aunque posiblemente liberó los valles de Ésera y de Isábena, afectados también en 1006 por Abd al-Malik. El  condado de Ribagorza fue un condado pirenaico, formado por las cuencas de los ríos Noguera Ribagorzana, Ésera e Isábena. Hacia el 872 sus habitantes rehusaron la obediencia a Tolosa  y se erigieron condado independiente bajo la autoridad de Ramón I. En 1017 cayó en manos de Sancho III, rey de Navarra, uniéndose al reino de Aragón./  El condado de Ribagorza no se incorporó de derecho al reino pamplonés hasta 1025, cuando la condesa Tota, en grave crisis dinástica y política, agravada por las apetencias territoriales del conde Ramón III de Pallars, renunció a sus derechos a favor de su sobrina la reina Munia, esposa de Sancho III. De esta forma, el rey de Pamplona-Nájera, anexionó a su reino los condados de Sobrarbe y Ribagorza, alegando derechos dinásticos para intervenir en sus conflictos internos contra las pretensiones del conde de Barcelona. Sometió también a este último a vasallaje, a cambio de la ayuda prestada en el conflicto contra su propia madre (hacia 1023). En 1104 Alfonso el Batallador fue reconocido rey de Aragón y de Navarra. A la muerte de Pedro I, que no dejó herederos directos, ocupó el trono de los reinos de Aragón y Navarra su hermano Alfonso, conocido como Alfonso I el Batallador, que contraerá matrimonio con Urraca de Castilla. Inició la revitalización del asolado condado aragonés con la restauración del monacato, tradicional institución religiosa y de poder económico. Sobrarbe es una comarca pirenaica de la actual provincia de Huesca. Incluye el Parque Nacional de Ordesa. Esta comarca fue reino independiente en el Medievo. Tolosa fue un antiguo principado originado en la marca carolingia de igual nombre. Al principio estuvo regido por condes designados por el rey por tiempo limitado, pero pronto se convirtió en un cargo hereditario. Con los años se le añadieron los condados de  Quercy, el Albigeois, el marquesado de Provenza, etcétera. La casa  condal de Tolosa fue fundada por Raimundo (852-864). Su final coincidió con la represión del movimiento herético de los albigenses[81], protegidos por los condes Raimundo V y VI. El condado fue unido de nuevo a la corona francesa en 1271./  En el aspecto político-militar, institucionalizó el «seniorado» -tenencia delegada de castillos- en Aragón y Sobrarbe, y fortificó la frontera meridional desde Uncastillo en el extremo occidental hasta Perarrua en el oriental, frente a las plazas musulmanas de Ejea, Ayerbe, Bolea, Huesca, Alquézar, Nabal, Barbastro, Graus y Benabarre. En el año 1023 el apoyo al conde de Gascuña, en su lucha contra el Condado de Toulouse, le proporcionó al rey de Pamplona-Nájera la potestad de organizar las tierras fronterizas al otro lado de los Pirineos, así como el vasallaje de Gascuña. De esta forma organiza las tierras de Labort, Arberoa (Arbéroue), Garazi (Cize), Ortzaize (Ossès) y Baigorri en el Vizcondado de Labort, con centro en la ciudad de Baiona. Otorga este vizcondado a su primo Otsoa Antso (Lope Sancho). Labort, en aquella época, abarcó la actual región de Lapurdi, y la mitad sudoccidental de la Baja Navarra (exceptuando los señoríos de Amikuze-Oztibarre [Mixe-Ostabarret] y Agaramont [Gramont] ). Estos actos que se inscriben dentro del sistema feudal, traerán consecuencias muy pesadas para la unidad política de los vascos.  El término feudo deriva del latín medieval, concretamente de feudum, palabra de origen germánico (ganado dado como premio o compensación), voz que sustituye a beneficio  a partir del siglo XI; ambos designan una forma de concesión de bienes, especialmente tierras, cedidas por el señor al vasallo en recompensa por su servicio. En los reinos romano-bárbaros y germánicos de la alta Edad Media, en los que las relaciones de fidelidad personal de naturaleza clientelar tuvieron gran importancia, la principal forma de recompensar la fidelidad fue la concesión de tierras, debido a la escasa circulación de moneda. Esas concesiones no solían ser en plena propiedad (alodio[82]), sino temporales o vitalicias, susceptibles de ser  revocadas en caso de infidelidad. Se divulgaron así las concesiones de tierras en “precaria”, figura jurídica que se suele relacionar con un instituto jurídico del derecho romano, y que en la Edad Media  era formalmente un tipo de arrendamiento, con la peculiaridad de que el censo que pagaba el arrendatario era mínimo.       El beneficio era una forma parecida de concesión de tierras, que se desarrolló específicamente en el mundo franco en conexión con el vasallaje. No recompensaba de forma genérica una fidelidad, sino el servicio militar prestado por el vasallo; era vitalicio, pero podía ser revocado en caso de infidelidad o felonía. En la época carolingia y primeros tiempos de la postcarolingia, el beneficio, llamado también esporádicamente feudo, no tuvo un contenido jurisdiccional, sino únicamente económico; es decir, el vasallo que recibía tierras en beneficio, no recibía poder político en esas tierras. Los condes podían a su vez  ser vasallos, pero una cosa era su función de gobierno en un comitatus, y otra muy distinta su posesión de tierras en beneficio. Desde finales del siglo IX se hizo habitual que el cargo u oficio (honor) de conde fuese visto como un servicio vasallático, y luego como beneficio más que como servicio. Tanto el oficio concebido como beneficio, como las tierras concedidas específicamente en beneficio, tendieron a hacerse hereditarios (siglos IX-XI). Pero es importante subrayar que ni el comitatus ni la marca, en cuanto territorios con sus habitantes, nunca fueron concedidos en beneficio o feudo, ni considerados como tales. Por ello es errónea la idea tradicional de que la disolución postcarolingia del poder público se debiese a la autonomización feudal, o feudalización, de los poderes de condes y marqueses. De hecho, esa disgregación en poderes locales resultó ser mucho más fragmentada que las circunscripciones carolingias (señorío).                                             Aunque en principio beneficio y feudo son equivalentes, el feudo se refiere a una época en la que la concesión de la tierra se hace hereditaria. Del siglo XI al XVIII, el feudo es una concesión de tierra sobre la que el señor mantiene el derecho teórico del “dominio eminente”, pero que en la práctica pertenece al vasallo (“dominio útil”). Tras la desaparición de la obligación del servicio armado al señor, el feudo dejó de sancionar una relación de fidelidad personal y se convirtió en una forma de enajenación de bienes, en la que se podían pagar grandes sumas equiparables al precio de la propiedad, que se diferenciaba de la compra-venta por la prestación de un servicio periódico de naturaleza simbólica. A finales de la Edad Media, y especialmente en la Moderna, el feudo acabó por ser en muchos lugares una forma jurídica muy flexible, que se aplicó también a cesiones de tierra en arrendamiento y a cesiones de rentas (diezmos[83], etc.).                                                                                                                                        Por otra parte, a medida que se fue reforzando el poder monárquico y de príncipes territoriales, y que se consideró que todo poder público emanaba del rey o del príncipe, se asimiló jurídicamente al feudo la posesión de los bienes y derechos asociados al ejercicio de la jurisdicción de un señor (que éste había tenido anteriormente en plena propiedad). Se realizaba la ficción jurídica por la que un señor local, tras rendir homenaje, donaba su señorío al rey y lo volvía a recibir en forma de feudo (procedimiento del “feudo oblato”). Esta evolución está en el origen de la confusión conceptual entre señorío y feudo.                                                                                 En el documento de 1026 en que Sancho el Mayor concede al Monasterio de San Juan de la Peña la estiva de Lecherin (Pirineos oscenses, Aragón) se indica lo siguiente: «regnante me rege Sancio in Aragona et in Paliares, in Pampilona, in Alaba et in Castella» «Reinante, yo, rey Sancho, en Aragón y en Pallars (zona occidental de la provincia de Lérida [Cataluña], al sur del Valle de Arán, en la que en esta época, todavía, se hablaba euskara), en Pamplona, en Álava y en Castilla (aunque todavía no la había ocupado militarmente, ejercía ya su influencia sobre territorio castellano)» En 1032 Sancho Guillermo, conde de Gascuña, fallece sin descendencia, con lo que el gobierno de Gascuña pasa a manos de su sobrino, Sancho el Mayor. El parentesco del rey de Pamplona-Nájera con la familia condal castellana, le permitió igualmente intervenir en aquel territorio, apoyando la autoridad de su cuñado (el conde infante García) frente a los nobles y a la intromisión del rey de León. Sancho casó a su hermana Urraka con el rey leonés para pacificar las relaciones con él y poder así ejercer libremente su influencia sobre Castilla. Al morir asesinado el conde García durante un viaje a León (1029), Sancho ocupó Castilla alegando los derechos sucesorios de su mujer, a pesar de que existían herederos masculinos con más derechos para regir aquel condado. Esto hizo estallar la guerra con el rey de León, que también ambicionaba la anexión de Castilla. La suerte de la guerra entre los dos reyes favoreció al de Pamplona-Nájera, que ocupó León, Zamora y Astorga (1034). Al anexionar el Reino de León a la corona pamplonesa (año 1034) tomó el título de Imperator (Emperador). A este momento corresponden las primeras monedas acuñadas en un reino cristiano de la península ibérica (19). (19) El Arrano Beltza y la primera ceca cristiana de Nájera: en la imagen se muestra la primera moneda cristiana de la península, lleva la efigie real y el título Imperator en el anverso. En el reverso, por primera vez en la historia, aparece en las monedas un topónimo tal y como se dice en vasco, dado que hasta entonces se utilizaron las formas latinas o celtas de estos topónimos. Aparece el topónimo Naiara (forma vasca para designar a Nájera, localidad riojana; en castellano antiguo se escribía Nagera proveniente del árabe Naxera), dado que, como capital del reino, fue el lugar en el que se realizó la acuñación. También aparecen en el reverso el árbol de Sobrarbe y Nájera, así como la cruz cristiana sobre ambos árboles, simbolizando la cristiandad que imperaba en todo el reino (aunque la religión cristiana era la oficial, la mayor parte de la población de habla vasca seguía procesando culto a la antigua religión vasca[84]). El árbol, muy importante en las tradiciones vascas, servía en este caso como marcaje geográfico y aludía a la extensión del Reino de Pamplona-Nájera desde Sobrarbe (cuyo límite se encontraba en el Valle de Arán, extremo noroeste de Cataluña) hasta Naiara (La Rioja). Es interesante - y revela las relaciones exteriores que se anudan con Sancho el Mayor - el influjo ejercido por estas monedas en el tipo de las que fueron acuñadas por el monarca danés Knut el Grande, lo que da cuenta de la trascendencia que tuvo este rey en la política europea de la época, como barrera frente al Islam. El reino de León[85], perteneciente a los antiguos reyes astures, alcanzó su máximo esplendor en el siglo X, a partir del reinado de Alfonso III el Magno (866-910). Este último incorporó Salamanca y Soria al reino, pero, víctima de las intrigas de su esposa Jimena y de algunos nobles, en 909, cedió el poder a favor de su hijo García I, quien se reservó los derechos sobre los territorios conquistados a los musulmanes. Durante su reinado (911-914), extendió sus dominios hasta el alto Duero, repoblándolos y levantando la fortaleza de San Esteban de Gormaz. Aunque García I residió habitualmente en León, fue su hermano y sucesor, Ordoño II (914-924), quien trasladó oficialmente la capital del reino a esta ciudad, donde había sido aclamado y coronado. Con Ramiro II (931-951), a partir del cual los monarcas leoneses fueron llamados imperatores, el reino de León alcanzó su máximo desarrollo territorial y político, pero poco después, en 956, al morir Ordoño III, las guerras civiles y la presión musulmana provocaron una larga decadencia que culminó con la unión definitiva al reino de Castilla[86] en 1230. El prestigio del reino leonés entre los demás estados cristianos de la península se basó esencialmente en el protagonismo que asumió en las luchas de reconquista, como heredero de la monarquía visigoda.  Sobre la moneda se puede observar el símbolo, que según el padre José de Moret Mendi (siglo XVII), jesuita e historiador pamplonés, en su "Annales del Reyno de Navarra", fue el símbolo personal de los reyes de Navarra hasta Sancho VII "el Fuerte" (1194-1234), es el Arrano Beltza (arráno béltsa; "el águila negra"). Hay mucha controversia sobre la duración en la utilización de este símbolo, dado que actualmente sólo hay constancia de la utilización de éste en referencias escritas o en escudo real durante el reinado de Sancho VII. La principal diferencia respecto a otros símbolos similares radica en su postura, de carácter no agresivo, porque no mira al frente, sino que su cabeza está girada hacia un lateral, que no siempre es el mismo. Es un ave abierta, muestra todo lo que tiene. Extiende sus alas y también están abiertas sus garras en señal de no agresión. Sancho el Mayor fue un referente para los reinos cristianos, y en concreto, para la posterior monarquía castellana, que definió a este rey como Rex Hispanicus (rey hispánico), una monarquía que quiso recoger el testigo de este rey y reeditar la unidad de los reinos cristianos peninsulares bajo su cetro, como así ocurrirá, siglos después, con el nacimiento del Reino de España en el siglo XVI, máxima expresión del expansionismo castellano. Las provincias que integran la comunidad de Castilla y León formaron parte, junto a las de Cantabria[87] y La Rioja, de las regiones históricas de Castilla la Vieja (Ávila, Burgos, Palencia, Segovia, Soria, Valladolid, Cantabria y La Rioja)  y de León (León, Salamanca y Zamora). El origen histórico de estas regiones se cristalizó en tiempos de la reconquista, por parte del reino de Asturias (León se desgajó de ésta en 910). Las sucesivas etapas de reconquista desplazaron hacia el sur el centro de gravedad de los reinos cristianos, originando tensiones entre los reinos de León y Castilla, llegándose, en el siglo XIII, a la definitiva absorción castellana del reino leonés. La inestabilidad de la región dificultó su repoblación y marcó el predominio de la ganadería sobre la agricultura.                      
8.El desmembramiento del Reino de Pamplona-Nájera
          Sancho el Mayor falleció en 1035 y fue enterrado, según algunos, en el Monasterio de San Salvador de la localidad burgalesa de Oña (España), si bien la ciudad de León (España) también alega albergar sus restos, por lo que no se sabe a ciencia cierta la localización exacta de su enterramiento. Sin fecha concreta los almorávides ocupan el valle del Ebro. En su testamento, legó el Reino de Pamplona-Nájera a su primogénito, García; el condado de Castilla a Fernando; el de Aragón a Ramiro; y los de Ribagorza-Sobrarbe a Gonzalo. Siendo Garcia rey de Pamplona-Nájera y también de sus hermanos y sus condados. En diciembre de 1134  Alfonso VII ataca Navarra y Aragón[88]. Dispuesto a recuperar territorios retenidos por Alfonso I el Batallador[89] (el reino de Zaragoza y tierras vascas, riojanas y castellanas), el emperador sitía Vitoria y recibe de García V de Navarra el


[1] VISIGODO: Pueblo germánico que constituyó una de las tres grandes ramas de los godos  (la  otra fue  la de los ostrogodos). Establecidos desde el siglo II a.C.en Escitia, los visigodo se desplazaron hacia el O presionados por los hunos (376 d.C), ocupando la península griega  (395) y Roma (410). Al mando de Ataulfo cruzaron los Alpes  (412) y ocuparon la Provenza y Aquitania estableciéndose en el S de la Galia y en Barcelona. Valia pactó la  federación con los romanos  (416) con el compromiso de expulsar a los bárbaros del O y S de la Hispania. Roma les otorgó por el foedus (418) la Aquitania II y la Narbonense  I.que comprendía Burdeos, Poitiers y Tolosa, donde situaron la capital. A cambio de sus servicios militares recibieron  casi la mitad de las tierras cultivables del territorio (419-431). La caída del Imperio de Occidente  (476), convirtió al visigodo Eurico en rey de visigodos y romanos,  permitiéndole  expandisre por las Galias  y toda Hispania. Paralelamente a la incorporación de  otros pueblos godos, en especial osstrogodos, los visigodos fueron adoptando los sistemas jurídico e institucional y la lengua de los romanos, Con Alarico II (484-507) se  inició la decadencia del reino de Tolosa. A partir de la conversion al catolicismo de Recaredo en el III concilio de Toledo (589) a donde había sido trasladada la capital, la Iglesia intervino  en los asunntos de Estado. El ocaso del reino de Toledo  se inició con Wamba (672-680), sucesor de  Recesvinto. A la muerte del rey Vitiza (710) el reino quedó divido en los partidarios de Akhila (hijo de Vitiza) y los de Rodrigo (duque de la Bética) y la amenaza musulmana del N de Áfrrica, y la amenaca musulmana del N de África se  hizo efectiva al convocarlos Akhila para luchar contra Rodrigo, que fue derrotado y muerto (712). Con la ocupación de Carcasona (725) desapareció el estado visigodo, del que sólo perduró el pequeño reino de Teodomiro en el valle del Segura hasta el 779.
[2] VALLE DEL BAZTÁN: Enclavado en el Pirineo atlántico, entre los puertos de Belate y Otsondo el valle de Baztan constituye el municipio más extenso de Navarra. Con una superficie de 364 km. cuadrados, a él pertenecen quince localidades: Oronoz-Mugaire, Arraioz, Irurita, Almandoz, Berroeta, Aniz, Ziga, Lekaroz, Gartzain, Elbetea, Arizkun, Azpilkueta, Erratzu, Amaiur-Maya y Elizondo, principal pueblo del valle. Un valle caracterizado por ser tierra de hidalgos e indianos, que regresaron de ultramar con una gran fortuna que invirtieron en remodelarlo. El resultado: abundantes palacios y caseríos de piedra rosácea con grandes balconadas; monasterios y puentes medievales sobre ríos saltarines; metas esparcidas por prados y colinas; sugerentes bosques; monumentos megalíticos y cuevas... Además, peregrinos, brujas y contrabandistas también dejaron su huella. Hoy pueden seguirse sus pasos a través de diversas rutas: la del Camino de Santiago del Baztan, la de las brujas y el sendero de los contrabandistas que une las cercanas cuevas de Urdax, Zugarramurdi y Sara. En Baztan disfrutará de infinitas posibilidades. Senderos sencillos porque en estas tierras, las crestas del Pirineo navarro se inclinan hacia el mar haciéndose más suaves.
[3] MEROVINGIOS: Dinastía de  los primeros reyes francos, instaurada por Meroveo (448).  Durante el reinado de  Clodoveo (481-511). conquistaron casi toda la Galia romana y Turingia, convirtiendose la dinastía en reyes de   la Galia. En el siglo VII las contiinuas luchas entre las varias ramas de ls familia favorecieron el poder de los maestros de palacio, hasta que, en 751, la definitiva deposición del  trono de Childerico III por parte de Pipino el Breve, quien dio por terminado el período merovingio y señaló el comienzo del poder de los carolingios.
[4] AUTRIGONES: Tribu prerromana, establecida  en el N de la península Iberica. La primera mención de los autrigones corresponde a Tito Livio, en el año 76 a.C., en la acción de Sertorio en Hispania. Estrabón hace mención rde ellos en su obra GeographikaHistoriadores romanos, como Pomponio Mela y Plinio los sitúan en la zona norte de Burgos (Briviesca), cerca de la calzada romana, mientras que Plinio el Viejo, alrededor del año 77 d. C., citaba «entre las diez ciudades de los autrigones Tritium (Monasterio de Rodilla) y Virovesca (Briviesca) como capital del los autrigones». Ptolomeo los sitúa entre los ríos Asón y Nervión​ e indica que su territorio limitaba con el de los caristios por el este y los cántabrosmorecanos por el oeste. Es dudoso que estuviesen  relacionados con los cántabros, ya quue fue el ataque de cántabros contra autrigones y turmódigos lo que inició la  guerra  cántabro-romana. Algunos autores deducen a partir de ciertos datos de los textos clásicos que había una afinidad o solidaridad, acaso un nexo político, entre autrigones, caristios y várdulos propiamente dichos, que recibirían un nombre común, el de várdulos, lo que explicaría muchos hechos históricos posteriores de esta región
[5] ESCLAVOS: El pensamiento jurídico romano estableció una nítida distinción entre los hombres  libres o  personas jurídicamante capaces y los que no eran considerados personas o sujetos de derechos, sino meras cosas u objetos de derecho, sometidos a la potestad de otros. Con o sin una norma legal tan clara, la esclavitud es una institución que ha existido en numerosas culturas en todos los periodos históricos. Con frecuencia llos  eslavos ersn cautivos de guerra, pertenecientes a otros grupos étnicos. Constituían una mano de obra forzada, de  propiedad privada o pública; más o menos cualificada, que podía ser empleada en el sevicio doméstico, en las minas, en los latifundios, etc. Las condiciones concretas y formas de manumisión eran muy variables.
[6] BRITANNIA: La antigua Inglaterra, en tiempos de la dominación romana. Así, pues, Britania (Britannia en latín) es el término que designaba a la isla de Gran Bretaña antes de que se produjeran las invasiones germanas. El nombre de Britania procede de la denominación latina Britannia que se dio en el Imperio romano a la isla. El nombre Britannia en latín proviene de la denominación griega Pretanniká Nesiá que le dio Piteas de Marsella a las islas exploradas al norte de la Galia Comata (o Galia Cabelluda) por él en el 330 y 320 a. C. El término Pretanniká o Pretanniké, proviene quizás de la designación en dialecto celta britano (galés antiguo) para ese territorio que Piteas escuchó nombrar: Ynys PrydeinYnys significa isla y Prydein proviene de prydyn, que significa tatuaje. Fueron nombradas así por los tatuajes pintorescos que llevaban sus habitantes.
[7] DACIA: Antigua región de la península balcánica, correspondiente a la actual Rumania, reino de los dacios. Colonizada por Trajano, pasó a ser provincia romana. Fue abandonada por Aureliano (270-275) ante las invasiones godas.
[8] JACA: Iaca o Iacca —nombre antiguo de Jaca— era la capital de los iacetanos, citados por el historiador griego Estrabón (siglo I) como un pueblo que se extendía desde las estribaciones del Pirineo hasta las llanuras, llegando hasta la región de los ilergetesalrededor de Ilerda (Lérida) y Osca (Huesca). Poco se sabe de su límite occidental, pero se ha sugerido que pudo estar en Navardún, término céltico que aludiría al antiguo nombre de unos extintos navarri sobre los cuales surgió luego el topónimoNavarra. Los iacetanos (Iakketanoi, en griego) eran parientes de los aquitanos (Akkitanoi), siendo ambos pueblos parecidos. De acuerdo a Estrabón, hubo entre los iacetanos reminiscencias de usos matrilineales, predominio del pastoreoagriculturacomplementaria —acaso a cargo de las mujeres— y actividades guerreras como solución habitual a los problemas económicos.​ Iaca acuñó moneda autónoma con alfabeto ibérico y se piensa que controlaba la actual Jacetania y la Canal de Berdún. 

[9] BÉTICA; Fue una de las provincias romanas que existieron en la península ibérica, llamada por los romanos Hispania. Tomó su nombre del río Betis (en latín Bætis), llamado en la actualidad río Guadalquivir; su capital en la época romana fue la Colonia Patricia Corduba, la actual ciudad  de Córdoba, en Andalucía. Posteriormente, en el periodo visigodo, la capital pasó a ser Hispalis, la actual ciudad de Sevilla. La Bética tuvo una importante aportación al conjunto del Imperio romano, tanto económica como cultural y política. En el terreno económico fue muy significativa la extracción de minerales (oroplatacobre y plomo) y la agricultura, con la producción y exportación sobre todo de cerealesaceite y vino, estos dos últimos especialmente famosos en todo el Imperio junto con el garum. En el terreno político, la Bética fue durante mucho tiempo una provincia senatorial que, debido a su alto grado de romanización, dependía del poder político del Senado, no del poder militar del Emperador. En ella se libró la decisiva batalla de Munda entre populares y optimates, partidarios de César y Pompeyo respectivamente. Además dio a Roma los emperadores Trajano y Adriano, naturales de Itálica, y al filósofo cordobés Séneca.

[10] LUSITANIA: Es el nombre de una provincia romana en el oeste de la Península Ibérica. En época Republicana, desde el siglo II a. C., su territorio formaba parte de la provincia Hispania Ulterior. Su territorio ocupaba la mayor parte de la actual Portugal al sur del Duero y una zona de España, fundamentalmente Extremadura y la provincia de Salamanca. Su capital fue la ciudad de Augusta Emerita, en la actualidad Mérida.
[11] ALODIO: Término de origen germánico  cuyo significado originario es  objeto  de dicusión, si bien prevalece la idea de que, en el período posterior a las invasiones bárbaras, definia el patrimonio inalienable  del grupo familiar. A partir  del siglo VIII, alodio, o tierrsas alodiales, designa la tierra poseída individualmente y libre  de cargas, prestaciones o derechos:es decir, la plena propiedad, en contraposición a los bienes comunales, en arrendamiento, en feudo, etc. Se usa tanto  para la pequeña propiedad como para  el latifundio.
[12] DENARIO: Unidad monetal romana de plata. Valía inicialmente diez ases de bronce y luego se devaluó a dieciseiss, pesando unos 4,5 gr a 3,9 por ello llevó sucesivamente las marcas x y XVI.
[13] DENDROCRONOLOGÍA: Es una técnica que  extrae datos cronológicosdel estudio de los anillos que, en el interior de los troncos de los árboles, marcan llas diversas fases de su crecimiento, variando en su anchura y color según la edad de la planta, la humedad de las estaciones, su duración, etcétera Sise  dispone de una serier o secuencia suficcientemebtehomogénea y coontinua,los reultados llegan a ser sorprendentemente precisos y alejados en el tiempo.
[14] CARBONO 14: Isotopo radiactivo del carbono natural, cuyo períodode de desintegración es conocido, y que se encuentra en toda materia orgánica. Dede el momento en que esta deja de vivir, el C14 comienza a desintegrarse, pudiéndose, por lo tao, medir el tiempo que hace de la muerte del material que se estudia. Las muestras tomadas para efectuar dichas mediciones deben serrlocon exxquisito cuidado con objeto de impedir cualquier contaminación, aun  superficial, con materia orgánica viva (polen, excrementos).
[15] TEATRO: Los  romanos se inspiraron en el teatro giego. Los romanos aumentaron la scaena a costa de la orchestra, al no emplear el coro en las representaciones. La orchestra se hizo semicircular. El recinto para el público era la cavea, dividida en cunei. La orchestra casi desapareció. Llamándose pulpitum su parte más cercana al proscenio.
[16] ÁNFORA: Recipiente cerámico de gran tamaño, con dos asas necesariamente, cuya misión era conservar alimentos sólidos  o líquidos, Los primeros tiposgriegos presentaban hombros y cuerpo en una curva   contoinua, Los ejemplares más modernos y los romanos presentaban claramente diferenciada la parte alta (cuello y bocca) del resto del cuerpo.
[17] LATIFUNDIO: Vasta extensión de campo, a menudo de cultivo extensivo, perteneciente a un solo propietario. Desde el punto de vista técnico-económico los caracteres esenciales del latifundio son la vasta extensión de la propiedad inmobiliaria, los cultivos esporádicos, extensivos, alternados con el pastoreo, la deficiencia o total ausencia de obras de transformación de la finca, como arreglo de terrenos, plantaciones arbóreas, instalaciones de irrigación, construcciones rústicas y red de comunicaciones internas.
[18] RAZZIA: Incursión o correría de gente armada.
[19] BIZANCIO: Antigua ciudad en la costa tracia del Bósforo, surgida en el 658 a.C. como colonia de Megara. Liberada de la ocupación persa, fue sometida por los atenienses primero y posteriormente por los espartanos. Restituida al ordenamiento democrático, entró en la Liga Ática y más tarde en la Liga Helénica. Aliada a los romanos para defenderse de las tentativas de invasión de los tracios y de los macedonios, semidestruida por Septimio Severo por la ayuda dada por ésta a Pescenio Nigro. Escogida por Constantino como residencia suya en el 323, fue consagrada capital del Imperio romano en el 330 con el nombre de Constantinopla.
[20] REINO VISIGODO DE TOLOSA: Organización política constituida por Valia (418) según un tratado de federación (foedus) concertado con el emperador Honorio, y que se mantuvo hasta el 507. Con Valia (415-418), Teodorico (418-451), Turismundo (451-453) y Teodorico II (453-466) se configuró la plena soberanía visigoda frente al imperio. Con Alarico II (484-507) se llegó al final del reino visigodo de Tolosa (batalla de Vouillé).
[21] MESETA CENTRAL ESPAÑOLA: Geoestructura que abarca todo el macizo herciniano que constituye gran parte de la península Ibérica y tiene como límites el macizo Galaico y la cordillera Cántabra al N, la sierra Morena al S y el sistema Ibérico al E. En ella se distinguen tres unidades morfológicas, las altiplanicies interiores (León y Castilla la Vieja, Meseta del norte y Castilla la Nueva y Extremadura), las sierras interiores (Gata, Estrella, Peña de Francia, Gredos, Guadarrama, Somosierra y Ayllón), y las sierras marginales (sierra Morena, montes de León, cordillera Cántabra).
[22] HISPANORROMANO: Relativo a los pueblos romanizados de la península Ibérica; individuo de dichos pueblos.
[23] TURINGIO: Fueron un pueblo germano originario de Turingia (estado federado alemán), mezcla de hermunduros (una rama de los hermiones) con otros pueblos germánicos, como los varnos y anglos. Fueron nombrados por vez primera por el historiador romano Vegetius Renatus en el año 380 d. C. Invadieron la Galia junto con los hunos y cuando estos fueron derrotados, crearon un reino propio aliado del rey ostrogodoTeodorico el Grande. Fueron vencidos por Clotario I en el año 531 e incorporados al reino de los francos.

[24] BURGUNDIO: Antiguo pueblo del grupo germánico oriental, procedente de Escandinavia. En el siglo V se asentaron a lo largo del río Rin, en la Alta Germania; al intentar expandirse hacia Bélgica fueron derrotados y posteriormente trasladados a la región del lago Leman, donde se romanizaron y se convirtieron al catolicismo; en el 534 fueron sometidos por los francos.
[25] CONCILIOS DE TOLEDO: Asambleas eclesiásticas de origen hispano-romano. Su poder asesor de carácter legislativo y político  en la España visigoda hizo que los reyes visigodos pretendieran aprovechar el influjo de la Iglesia en el gobierno, en el Estado y en las tareas legislativas. Si bien los concilios de Toledo dejaron notar su influencia sobre la dirección de los asuntos políticos del estado visigodo, este papel político supuso un cierto grado de sumisión de la Iglesia al Estado. El Thomus Regius era el mensaje con el que el rey abría en persona las deliberaciones de los concilios. Los concilios mantuvieron su carácter y naturaleza jurídica de asambleas eclesiásticas, a pesar de asesorar las decisiones reales, en especial, la legalidad de la subida al trono de un rey.
[26] MULADÍ: Dícese del cristiano hispánico que en al-Andalus abrazaba el islamismo. En realidad la palabra muladí puede designar a tres grupos sociales presentes en la península Ibérica durante la Edad Media:
·         Población de origen hispanorromano y visigodo que adoptó la religión, la lengua y las costumbres del Islam para disfrutar de los mismos derechos que los musulmanes tras la formación de al-Ándalus.1
·         Cristiano que abandonaba el cristianismo, se convertía al Islam y vivía entre musulmanes. Se diferenciaba del mozárabe en que este último conservaba su religión cristiana en áreas de dominio musulmán.
·         Hijo de un matrimonio mixto cristiano-musulmán y de religión musulmana.

[27] PIRINEOS o PIRINEO: Cordillera del SO europeo que se alza entre el Mediterráneo y Cantábrico (450 km de longitud, 55.000 kmde superficie), que sirve de límite entre España y Francia y tiene su punto culminante en el pico Aneto (3.404 m), situado en el macizo de la Maladeta. La constitución geológica pirenaica permite considerar tres zonas geomorfológicas diferenciadas: la zona axial, que constituye el eje de la cordillera; la del Prepirineo francés al N y la del Prepirineo español al S, que forman dos franjas sedimentarias mesozoicas y paleógenas con grandes plegamientos. En la zona axial se hallan las cumbres más altas. En el fondo de los circos existen más de 2.200 pequeños lagos y profundos valles de origen glaciar. Asimismo, las depresiones longitudinales cubiertas de sedimentos lacustres y fluviales han dado origen a llanuras intramontanas, como las de Capcir, Vallespir y Conflent. La doble franja prepirenaica presenta las sierras interiores (monte Perdido, Boumort y del Cadí), y las sierras exteriores (Montsec, Guara, Oroel, La Peña), que separan la depresión del Ebro de la depresión intermedia pirenaica (Cuenca de Pamplona, Canal de Berdún y Conca de Tremp). La principal actividad económica esla agricultura y la ganadería.
[28] LEOVIGILDO: Rey de los visigodos (?, ? - Toledo, 586). Fue asociado al Trono por su hermano Liuva I (elegido rey en el 567) en el año 568, como forma de evitar una guerra civil entre ambos después de la muerte de Atanagildo. Leovigildo reforzó su poder casándose con la influyente viuda de Atanagildo, Goswinta, y se encargó de gobernar los territorios visigodos en la península Ibérica, mientras su hermano dominaba la Septimania, última provincia que les quedaba a los visigodos en las Galias. La muerte de Liuva en el 571 permitió a Leovigildo erigirse en único monarca y gobernar la totalidad del reino. Puede decirse que fue Leovigildo quien convirtió definitivamente el reino visigodo en un Estado hispánico: fijó la capital en Toledo; contuvo en sendas campañas militares a los otros dos poderes presentes en la Península, representados por los asentamientos bizantinos del sureste (571) y por el reino suevo del noroeste (573-76); venció definitivamente a este último, incorporando Galicia a sus dominios (585); aplastó la rebelión de la aristocracia bética en el sur (572); rechazó un intento de los burgundios por arrebatarle Septimania (585); sometió a los cántabros (574), a los vascones (fundando para controlarlos la ciudad de Vitoria) y a otros pueblos del norte. Pero la labor de Leovigildo no se limitó a la expansión territorial del reino visigodo por medio de campañas guerreras; también lo consolidó mediante reformas internas. Convirtió la monarquía electiva tradicional de este pueblo germánico, procedente de su época nómada, por una monarquía hereditaria en su propia familia; para ello asoció al Trono a sus hijos Recaredo y Hermenegildo en el 573; un posterior intento de rebelión de este último fue abortado sin contemplaciones, dejando a Recaredo como único heredero. Inspirándose en el modelo del Imperio Bizantino, reforzó la majestad y el poder simbólico del monarca, enriqueciendo el ceremonial cortesano y acuñando monedas de oro. Y realizó múltiples reformas administrativas, judiciales, fiscales y militares, tendentes todas ellas a la centralización del poder y a la sumisión de la nobleza. El principal fracaso de su reinado estuvo en la política religiosa, pues no consiguió imponer a la población hispanorromana la fe arriana de la casta dominante goda; la rebelión de Hermenegildo -convertido al catolicismo- en 579-84 mostró la virulencia del conflicto religioso latente, al sublevar de nuevo a las ciudades de la Bética. Leovigildo reforzó desde entonces la persecución de los católicos; pero la resistencia autóctona le aconsejó cambiar de actitud hacia el final de su vida, favoreciendo quizá la posterior conversión de su hijo y sucesor, Recaredo, a la fe católica.

[29] CRÓNICA DE ALFONSO III: Es un documento histórico del tipo crónica que se atribuye al propio rey Alfonso III. Abarca un espacio de tiempo que va desde el reinado de Wamba hasta el final del de Ordoño I de Asturias. Existen dos versiones de esta crónica: la Rotense, que se encuentra en el Códice de Roda, y la Sebastianense, también llamada Ovetense, ad Sebastianumo Erudita.
[30] CÓDICE DE RODA: Es un manuscrito en latín de fines del siglo X (hacia 990) que incluye las Historias contra paganos de Paulo Orosio e importantes textos referentes a la historia de los reinos de AsturiasPamplona y condado de Aragón, entre los que destacan las llamadas Genealogías de Roda. Se conoce con este nombre porque fue en la Catedral de Roda de Isábena (RibagorzaAragón) donde se conservó el códice desde el siglo XII hasta 1699.
[31] REINO VISIGODO DE TOLOSA: Después del foedus de Walia con Roma justo antes de su muerte, el pueblo visigodo puede asentarse por fin como pueblo federado y opta al reparto de tierras en la Galia. De esta forma, se puede decir que comienza el Reino visigodo de Tolosa, si bien este aún seguirá dependiendo de Roma, con más o menos capacidad de acción, en función de la coyuntura política y los intereses propios de los monarcas germanos.
[32] CIMBRIOS: Antiguo pueblo germánico establecido originariamete en Jutland y en el bajo Elba. Invadieron la Galia (109 a.C.) y penetraron en Italia. Fueron vencidos por Mario en los Campi Raudi (101 a.C.).
[33] LIMES: Los romanos llamaban así a la frontera que marcaba el límite de su imperio. Especialmente hacía referencia a la frontera del Rin con los germanos.
[34] SAN MILLÁN DE LA COGOLLA: En realidad, san Millán fue un abad  que nació en Matute, y que falleció el año 574. Ordenado sacerdote, ejerció durante un tiempo como párroco, para luego marchar como eremita a la sierra de Llorente, en el lugar donde hoy se levanta el monasterio de Suso. Hacia 1234 Gonzalo de Berceo escribió Vida de san Millán.
[35] DUCADO DE VASCONIA: Transcrito también en latín como Wasconiae según las fuentes de la época, fue una entidad de la Alta Edad Media constituida hacia el 601-602 por los reyes francos merovingiossobre la base territorial de la circunscripción o ducatus de la provincia bajoimperial romana de Novempopulania, en la antaño provincia augustiniana de Gallia Aquitania, y que se extendía desde el sur del curso bajo del río Garona hasta la vertiente continental de los Pirineos, siendo su primer titular el duce Genial de Vasconia hasta el 627. Poblado principalmente por descendientes de los aquitanos. Algunos historiadores han postulado una emigración desde el territorio peninsular de los vascones desde el siglo II, mientras que otros hablan de una progresiva expansión de los vascones pirenaicos forzados por los enfrentamientos con los visigodos de Leovigildo en el 581. No obstante, ambas teorías han sido rebatidas y no están apoyadas por evidencia histórica sólida. En la crónica sobre las incursiones vasconas cerca de Toulouse acaecidas en 587, por ejemplo, se afirma claramente que sus huestes se retiraron de nuevo a las montañas con esclavos y bienes. Por otra parte, en ningún momento se afirma que los habitantes de Novempopulania (hoy en día Gascuña) se levantasen para hacer frente a la marea vascona, más bien lo contrario. El ducado de Vasconia es un territorio fronterizo en el que habita un determinado pueblo, el vasco en este caso, que se asigna a un duque o mando militar, tal y como se entendía entonces la labor de los duques (véase los sajones, frisios). Gozó de la autonomía característica que concedían los monarcas merovingios a los territorios gobernados por sus oficiales principales, hasta que con el cambio a la dinastía carolingiaAquitania y Vasconia pierden su independencia en una guerra terrible que dura 10 años (760-769). A partir de 769, Vasconia encabezada por un duque propio, Lope II, se separa de Aquitania, pero va perdiendo soberanía ante el empuje colonizador y feudalizador de Carlomagno. Se crean varios condados asignados a representantes de confianza de Carlomagno: condado de Tolosacondado de FézensacBurdeos (778) y a partir de 785, los condados pirenaicos asociados a Toulouse, que constituirán la Marca Hispánica. En 824, tras la Segunda Batalla de Roncesvalles, Navarra y los territorios al sur del Pirineo se separan definitivamente del Ducado e inician su propio recorrido. En 853, el duque de Vasconia jurará por última vez lealtad a un soberano carolingio, iniciando posteriormente una dinámica regional fuera de los poderes centrales carolingios. Los títulos de duque de Vasconia y Aquitania se reunieron definitivamente en la figura de Guillermo VIII de Aquitania a partir de 1063.


[36] GASCÓN (derivado de Wascón). Es la variedad lingüística propia del “triángulo” aquitano, que se inscribe en el espacio lingüístico galorrománico. Se considera generalmente un dialecto del occitano, aunque algunos le dan categoría de lengua propia.
[37] REINO DE NAVARRA: Estado medieval situado en la parte occidental de los Pirineos. El primer rey del reino de Pamplona-Navarra fue Íñigo Arista (fallecido hacia 852). La alianza con los Banu Qasi había permitido a los Arista enfrentarse con éxito a los carolingios (derrota de Carlomagno en Roncesvalles) y al emir de Córdoba, formando así un estado independiente. El reino de Navarra adquirió fuerza durante el reinado de Sancho III el Mayor (1000-1035), imponiendo la hegemonía navarra sobre el resto de reinos cristianos. La muerte de Sancho y el repartimiento de sus posesiones entre sus hijos puso fin al período de esplendor navarro. Navarra se vio sometida a partir de entonces a las presiones de Castilla y de Aragón: se había cerrado su expansión hacia el S. En el siglo XIII el reino de Navarra buscó la alianza con Francia (boda de Juana de Navarra con Felipe IV). El período de paz que se auguraba para Navarra (reinado de Carlos III, siglo XV) se vio roto por la intervención de Castilla que provocó la guerra civil entre beaumonteses (partidarios de Castilla) y agramonteses (francófilos). En 1512 el duque de Alba ocupó Navarra y en 1515 se declaró su anexión al reino de Castilla (aunque manteniendo sus Cortes y sus fueros).
[38] DUCADO DE AQUITANIA: Fue una entidad feudal medieval en las zonas  occidental, central y sur de la actual Francia, al sur del río Loira, aunque su extensión, así como su nombre, cambiaron considerablemente durante los siglos, a veces comprendiendo gran parte de lo que hoy es el suroeste de Francia (Gascuña) y el centro de Francia.
[39] SEPTIMANIA: Constituía la región occidental de la provincia romana de Galia Narbonense, que pasó bajo control del reino visigodo en 462, en que fue cedida a Teodorico II, rey de los visigodos. La Septimania se extendía hacia el noroeste hasta una línea a medio camino entre el mar Mediterráneo y el río Garona; en el este, el Ródano lo separaba de Provenza; al sur, su límite lo formaban los Pirineos. Actualmente, su territorio forma parte del sur-oeste de Francia).
[40] VASALLO: De vasallus, término de origen celta, hombre que contrae  con un señor un vínculo vitalicio de dependencia  personal –simbolizado en el ritual del homenaje, juramento y beso-, por el que, a cambio de prestar fidelidad y apoyo, recibe protección y otras recompensas. El vasallaje medieval era una forma de commendatio o encomendación –relación de tipo clientelar-, que pronto se distinguió por la prestación de un servicio militar a caballo con armamento. En los distintos reinos germánicos se formaron séquitos y clientelas, pero el vasallaje como forma de cohesión de las familias de la aristocracia se difundió especialmente en la Europa franca carolingia, a partir del siglo VIII, y tuvo importantes implicaciones militares y políticas.
[41] TUDELA: De época visigoda, se han identificado abundantes restos arqueológicos de los siglos IV al VI en excavaciones en el entorno de la Iglesia de la Magdalena, en los solares de la margen izquierda del barranco del Mediavilla y, en superficie, en las laderas del Cerro de Santa Bárbara. En el 802Tutela fue fortificada (y re-fundada como Al-Tutili) por Amrùs ben Yusuf, quien había sido nombrado gobernador de la Marca Superior por el emir Al-Hakam IAl-Tutili fue el lugar permanente de residencia de Musa ibn Musa, que mantenía relaciones, incluso parentesco, con las casas señoriales de Vasconia. Su poderío fue tal que llegó a considerarse como el «Tercer Rey de España», tras el emir Abd al-Rahman II de Córdoba y el rey astur Ordoño I de Oviedo. Durante su mandato y el de sus sucesores, en los siglos IX-X, Al-Tutili experimentó una gran expansión, alcanzando un gran esplendor económico y cultural. Tudela llegó a convertirse en capital de una taifa independiente durante unos 5 años (probablemente entre 1046 y 1051), tiempo en el que se acuñó moneda propia.
[42] CAMINO DE SANTIAGO: Tuvo su origen en el culto al apóstol Santiago. A mediados del siglo X llegaron los primeros peregrinos europeos, en lo que fue muestra de una sociedad sacralizada que daba gran importancia a reliquias, penitencias y peregrinaciones. En el siglo XI conoció un impulso gracias a la actividad de la orden de Cluny, deseosa de crear un centro de peregrinación alternativo a Roma para debilitar al Papa. Se fijaron entonces itinerarios y se procuró acomodar a los peregrinos, creando hospicios y hosterías. El trasiego de personas tuvo consecuencias sobre los reinos hispano-cristianos: los vinculó económica y culturalmente al occidente europeo; fortaleció su demografía, pues muchos emigrantes se quedaron y, bajo la denominación de francos, se agruparon en comunidades, gozaron de privilegios y se dedicaron al comercio y a la artesanía; finalmente, favoreció los intercambios y el crecimiento de ciudades desde Jaca hasta la propia Santiago de Compostela. A partir del siglo XVI las peregrinaciones decayeron por  las guerras de religión europeas, y, aunque con posterioridad han recobrado parte de su vigor, nunca han alcanzado el esplendor medieval.
[43] BURGUESÍA: En las décadas centrales del siglo XX ha tenido gran aceptación el concepto de burguesía -de raíz decimonónica y muy influido por el marxismo- que la presenta como la clase social, con intereses y valores distintos y sustancialmente contrapuestos a los de la nobleza, a la que acabaría por desbancar y sustituir en el poder con las revoluciones burguesas, y que, a partir de las revoluciones de 1848, adoptaría posiciones conservadoras frente a la amenaza del proletariado y de las corrientes políticas democratizadoras. Esta visión, que considera a la burguesía una clase revolucionaria cuyo ascenso progresivo, triunfo y  posterior repliegue conservador determinó durante siglos la evolución histórica, ha sido puesta en cuestión por buena parte de la historiografía de las últimas décadas. Se ha subrayado que el concepto historiográfico contemporáneo de burguesía es difícilmente aplicable a los burgueses de la Edad Media y de la Moderna, que generalmente aspiraban a ennoblecer y abandonar sus actividades mercantiles y artesanales.
[44] BURGO: Es un concepto urbanístico. Inicialmente, entre los pueblos germánicos y en época romana, el término se aplicaba a pequeñas torres o puestos fortificados. En la Alta Edad Media, se consideraba Burgo a un castillo construido por un señor feudal con fines puramente militares, como avanzadilla o puesto de vigilancia fronteriza. Solían ubicarse en posiciones privilegiadas por su carácter defensivo (como una altura), o en posiciones estratégicas (como un cruce de caminos, el vado de un río o un valle en un paso de montaña). Por extensión, se aplicó el nombre de burgo a las poblaciones que se pudieran desarrollar entorno a estas construcciones. La relativa seguridad que daba a mercaderes y artesanos, no sólo física, sino jurídica (estar libres de la jurisdicción feudal y otras concesiones –por ejemplo fiscales– que se hacían para hacer atractiva la radicación en ellos); hizo que fueran convirtiéndose paulatinamente en poblaciones florecientes con funciones económicas características. Con las mismas características, especialmente en la Baja Edad Media (periodo que ha sido calificado de revolución urbana), también se aplicó el nombre de "burgo" a los barrios que crecían fuera de las murallas de ciudades preexistentes (figura urbanística equivalente a los arrabales de las medinas musulmanas). La palabra "burgués" significaba en su origen "habitante de un burgo".

[45] FEUDALISMO: Es la denominación del sistema político predominante en la Europa Occidental de los siglos centrales de la Edad Media (entre los siglos IX al XV, aunque no hay acuerdo entre los historiadores sobre su comienzo y su duración, y esta varía según la región), y en la Europa Oriental durante la Edad Moderna, caracterizado por la descentralización del poder político; al basarse en la difusión del poder desde la cúspide (donde en teoría se encontraban el emperador o los reyes) hacia la base donde el poder local se ejercía de forma efectiva con gran autonomía o independenciapor una aristocracia, llamada nobleza, cuyos títulos derivaban de gobernadores del imperio carolingio (duquesmarquesescondes) o tenían otro origen (baronescaballeros, etc.). El término «feudalismo» también se utiliza historiográficamente para denominar las formaciones sociales históricas caracterizadas por el modo de producción que el materialismo histórico (la historiografía marxista) denomina feudal. Como formación económico-social, el feudalismo se inició en la Antigüedad tardía con la transición del modo de producción esclavista al feudal; a partir de la crisis del siglo IIIy sobre todo con la disolución del Imperio romano de Occidente (siglo V) y la formación de los reinos germánicos y el Imperio carolingio (siglos VIII y IX). Fundamentado en distintas tradiciones jurídicas (tanto del derecho romano como del derecho germánico –relaciones de clientela, séquito y vasallaje–), el feudalismo respondió a la inseguridad e inestabilidad de la época de las invasiones que se fueron sucediendo durante siglos (pueblos germánicoseslavosmagiaresmusulmanes, vikingos). Ante la incapacidad de las instituciones estatales, muy lejanas, la única seguridad provenía de las autoridades locales, nobles laicos o eclesiásticos, que controlaban castillos o monasterios fortificados en entornos rurales, convertidos en los nuevos centros de poder ante la decadencia de las ciudades. Desde el punto de vista institucionalista, el feudalismo fue el conjunto de institucionescreadas en torno a una relación muy específica: la que se establecía entre un hombre libre (el vasallo), que recibía la concesión de un bien (el feudo) por parte de otro hombre libre (el señor), ante el que se encomendaba en una ceremonia codificada (el homenaje) que representaba el establecimiento de un contrato sinalagmático (de obligaciones recíprocas). Esta serie de obligaciones recíprocas, militares y legales, establecidas entre la nobleza guerrera; giraba en torno a tres conceptos clave: señor, vasallo y feudo. Entre señor y vasallo se establecían las relaciones de vasallaje, esencialmente políticas. En el feudo, entendido como unidad socio-económica o de producción, se establecían relaciones de muy distinta naturaleza, entre el señor y los siervos; que desde la historiografía marxista se explican como resultado de una coerción extraeconómica por la que el señor extraía el excedente productivo al campesino. La forma más evidente de renta feudal era la realización por los siervos de prestaciones de trabajo (corveas o sernas); con lo que el espacio físico del feudo se dividía entre la reserva señorial o reserva dominical (donde se concentraba la producción del excedente) y los mansos (donde se concentraba la producción imprescindible para la reproducción de la fuerza de trabajo campesina). En otras formas, los siervos se obligaban a distintos tipos de pago; como una parte de la cosecha o un pago fijo, que podía realizarse en especie o en moneda (forma poco usual hasta el final de la Edad Media, dado que en siglos anteriores la circulación monetaria, y de hecho todo tipo de intercambios, se reducían al mínimo), a los que se añadían todo tipo de derechos y monopolios señoriales.



[46] ISLAM: En julio del 711 tiene lugar la batalla del río Guadalete. Las tropas del rey don Rodrigo se enfrentan con las de Tarik ben Ziyad, gobernador de Tánger. La victoria musulmana marca el inicio de la ocupación musulmana de la península Ibérica y el fin del reino visigodo. En 717, Pelayo será elegido rey de los astures. Hijo de Fáfila, dignatario del rey visigodo Egica, es elegido por los nobles
[47] REPOBLACIÓN: Proceso que consistió en organizar el territorio conquistado. Exigía la instalación de la nueva población y la puesta en cultivo de la tierra, además de la organización político administrativa y de la defensa del territorio. La utilización de los término «repoblar» y «repoblación» implica la ocupación de zonas desérticas o pueblos abandonados total o parcialmente, suponiendo un proceso previo de despoblación.

[48] CANTAR DE ROLDÁN o CANCIÓN DE ROLANDO: Es un poema épico de varios cientos de versos, escrito a finales del siglo XI en francés antiguo, atribuido a un monje normando, Turoldo, cuyo nombre aparece en el último y enigmático verso: «Ci falt la geste que Turoldus declinet». Sin embargo, no queda claro el significado del verbo «declinar» en este verso: puede querer decir 'entonar', 'componer' o quizás 'transcribir', 'copiar'. Es tal vez el cantar de gesta más antiguo escrito en lengua romance en Europa. El texto del llamado Manuscrito de Oxford (pues se conserva en la biblioteca Bodleiana de Oxford), escrito en anglo-normando (de alrededor de 1170), consta de 4 002 versos decasílabos, distribuidos en 291 estrofas de desigual longitud llamadas tiradas (en francés, laisses).
[49] LANGUEDOC: E s una región del sudeste de Occitania en el sur de Francia, antiguamente llamada Gotia o región Narbonense. La mayor parte del territorio forma parte de la región administrativa de Languedoc-Rosellón, aunque algunos sectores del Languedoc han sido anexados por el gobierno central francés a otras regiones (Pirineos-MediosRódano-Alpes, y la región administrativa de Auvernia) . En la antigüedad se dividió en una parte alta con capital en Tolosa y otra baja con capital en Montpellier. Limita al norte con la Auvernia histórica, al este con el río Ródano que le separa de Provenza , al oeste con el Garona y los Pirineos y al sur con el Rosellón y el Mar Mediterráneo con el cual tiene 200 kilómetros de costa. Su territorio está dividido entre ocho departamentos, que son: AudeTarnAlto GaronaHéraultGardLozereArdeche, y Alto Loira. El área del Languedoc propiamente dicha o "Languedoc Histórico" es de 42.700 km² .

[50] FEUDALISMO: Orden político, económico y social que prevaleció en gran parte de Europa en los siglos IX y X y que se prolongó hasta los siglos XII y XIII, basado en una serie de lazos y obligaciones que vinculaban a vasallos y señores. Durante el feudalismo se produjo una debilidad general de los reyes, que tuvieron que compartir su poder con los nobles. Tuvo su origen en la costumbre de los merovingios y carolingios de asignar en usufructo a sus guerreros las tierras conquistadas. Esta concesión, llamada beneficio o, en palabra germánica, feudo (beneficio de posesión), era otorgada con la ceremonia de la investidura, en la que el receptor se declaraba vasallo del soberano contrayendo obligaciones (la principal de ellas el servicio militar) y obteniendo privilegios especiales, el principal de los cuales era la inmunidad.  En un principio el feudo volvía al rey a la muerte del vasallo, pero después se convirtió en hereditario y el feudatario en un auténtico príncipe absoluto. El feudatario podía conceder parte de su feudo a otro vasallo menor  (valvasor) y éste a su vez a otro valvasor menor; en 1037 y con la Constitutio de feudis, se reconoció el derecho de herencia de los valvasores. En la sociedad feudal se distinguían fundamentalmente cuatro clases sociales: los nobles, el clero, los hombres libres (campesinos y artesanos) y los siervos de la gleba. El centro de la vida feudal era el castillo del señor, en torno al cual se agrupaba el burgo.
[51] FEUDO: Es  el término con el que en el feudalismo se designaba a la tierra que el señor otorga al vasallo en el contrato de vasallaje, como parte del beneficium ("beneficio") que el señor debe al siervo por el cumplimiento de sus obligaciones de auxilium et consilium ("auxilio" —apoyo militar—, y "consejo" —apoyo político—). Las relaciones económicas y de producción que se establecían en el feudo se daban entre ese "vasallo", ahora en funciones de "señor", y los campesinos de su jurisdicción según su distinta situación: siervos (el de mayor sujección, habitualmente sometidos a prestaciones obligatorias de trabajo) o campesinos libres.
[52] PIRATERÍA: Actos de depredación o violencia cometidos en el mar contra un buque, su tripulación o su cargamento. La  piratería nació con los orígenes de la navegación en las aguas del mar Mediterráneo. En el siglo VIII fue ejercida por los sarracenos en el Mediterráneo  y por los nórdicos en la Europa occidental. Durante la Edad Media se practicó abiertamente en el norte de África por los berberiscos y los corsarios, que llegaron a dominar tres cuartas partes del Mediterráneo.
[53] Ahora, sería conveniente la lectura de El feudalismo, de Julio Valdeón Baruque, que se encuentra en la Col. “Biblioteca de la Historia”, y que ha sido editado por Albor Libros, que es una marca registrada de Alba Libros S.L. (Madrid, 2005). El  feudalismo podríamos decir, que era un conjunto de instituciones que creaban y regían obligaciones de obediencia y servicio por un hombre, el vasallo, hacia otro hombre, el señor, que, a su vez, se comprometía a ofrecer protección y sostenimiento. De todo cuanto representó el feudalismo, en los lejanos siglos medievales, de sus orígenes y de su extinción, nos habla en esta obra Julio Valdeón, catedrático, historiador y eminente medievalista.
[54] FELONÍA: En el régimen feudal, un vasallo que violase los empeños que hubiese contraído hacia el señor cuyo feudo tuviese, se haría culpable de felonía. De aquí proceden aquellas palabras que vemos tan frecuentemente en los autores antiguos: vasallo felóncaballero felón. En su acepción primitiva, la palabra felonía expresa, pues, relaciones de jerarquía que ya no subsisten hoy. Esta palabra es poco usada, sin embargo, todavía nos servimos de ella y es casi sinónima de traición. En la saga de literatura fantástica "Crónica del Asesino de Reyes", la felonía es un grave delito consistente en emplear la magia (o simpatía, como se la llama en esta historia) de manera perjudicial y deliberada contra otro ser humano.

[55] ARISTOCRACIA: Del griego, dominio de los mejores. En sus orígenes se usó como denominación equivalente a “timocracia”, régimen ateniense en el que gobernaban los más ricos y poderosos. Posteriormente es un término genérico (al igual que optimates en la Roma antigua), que designa las capas más altas de cualquier sociedad (por su riqueza, poder, prestigio, etc.), si bien se usa especialmente para la Edad Media y la Moderna. A diferencia de nobleza, aristocracia nos indica una categoría jurídica. Un aristócrata puede gozar de privilegios, pero esos privilegios sólo están definidos jurídicamente en el caso de que a su vez sea noble. El concepto de “aristocracia obrera”, acuñado por E. Hobsbawn, tiene un sentido similar, aplicado a un ámbito social específico, la clase obrera. El término también se usa, en conexión con su etimología, para calificar por su mérito en distintas actividades a determinados colectivos: aristocracia de las artes, de las armas, etc.
[56] LA PRIMITIVA RELIGION VASCA: Para los antiguos vascos el significado de la muerte no era tan lúgubre como puede resultar viéndolo desde la perspectiva occidental actual. Al fallecer una persona simplemente pasaba a formar parte de un estado existencial diferente. Se decía en aquellos tiempos que, Eguna egunekoentzat (egúna egúnekoentsát; el día para los del día [los vivos]) eta gaua gauekoentzat (éta gáu-á gau-ékoentsát; y la noche para los de la noche [los espíritus])". El espíritu Gaueko (gáu-ekó; "[espíritu guardián] de la noche") era el encargado de velar por esta norma aceptada por los antiguos vascos, ya que, si algún vasco merodeaba por la noche, era arrebatado de los vivos por este espíritu y pasaba a formar parte del mundo de los de la noche (los espíritus). La religión vasca poseía unas normas de conducta sobre lo que es el bien y el mal, que debían ser cumplidas estrictamente por los vascos. Mari condena la mentira, el robo, el orgullo y la jactancia, el incumplimiento de la palabra dada y el faltar al respeto debido a las personas y a la ayuda mutua, así como acceder a las moradas de Mari sin permiso de ella. Los delincuentes son castigados por Mari con la privación o pérdida de lo que ha sido objeto de la mentira, del robo, del orgullo, etc.

[57] Sería muy interesante, ahora, la lectura de la lectura de la monografía titulada La Reconquista, de José María Mínguez Fernández, que forma parte de la Col. “Biblioteca de la Historia”, y que ha sido publicada por Albor Libros, que es una marca registrada de Alba Libros S.L. (Madrid, 2005). A la visión tradicional y simplista de que la Reconquista fue la actividad guerrera de los nobles visigodos para restablecer la unidad política y religiosa, después de la invasión musulmana, José María Mínguez, nos presenta una interesantísima reflexión sobre cómo, a través de hechos puntuales de reconquista y repoblación, se encubren procesos mucho más complejos de orden económico, social y político.
[58] MOZÁRABE: Es  el nombre habitual con el que los historiadores conocen a la población cristiana, de origen hispanovisigodo, que vivía en el territorio de al-Ándalus. Durante el primer siglo desde la islamización de la península, suponían entre el 90 y el 95 % del total de los habitantes de la zona, para reducirse al 50 % aproximadamente a lo largo del siglo XI como consecuencia de su paulatina conversión al islam. Ello da una imagen de su importancia demográfica. Sufrieron intermitentes persecuciones a lo largo de la historia. La de los Mártires de Córdoba (850-859) puede considerarse la primera de las grandes persecuciones.​ La masiva deportación de 1126 al norte de África supuso la desaparición de todos los cristianos de las zonas urbanas del territorio musulmán. Por otro lado, también se dice mozárabe de un conjunto de dialectos románicos hablados por la población de la península Ibérica bajo dominio musulmán. Y, asimismo,  se llama así al rito litúrgico de los mozárabes, que se creó en el siglo V  y alcanzó su organización definitiva en el siglo VII; fue abolido en el siglo XI y restaurado, en algunas partes, en el siglo XVI. Por  último, mozárabe es el estilo artístico desarrollado por las comunidades cristianas sometidas a la dominación musulmana tras la conquista de la península Ibérica, que se extendió también por los territorios liberados del norte.

[59] REINO DE PAMPLONA: Entidad  política creada en el Pirineo occidental en torno a la ciudad de Pamplona en los primeros siglos de la Reconquista. Su nombre se menciona en los Annales regni Francorum. La expresión se siguió utilizando hasta que Sancho VI de Navarra cambió su título de Pampilonensium rex (en español, rey de los pamploneses) por el de Navarrae rex (en español, rey de Navarra). Historiográficamente también se emplean las expresiones condado de Pamplona (durante la época de los reyes navarro-aragoneses) y reino de Nájera o reino de Pamplona-Nájera (a partir de 925, tras la conquista de Nájera, la consolidación del reino de Nájera y el reinado de García Sánchez I de Pamplona).
[60] MARCA HISPÁNICA: Nombre tradicional y genérico de los territorios fronterizos de la península Ibérica  tributarios de los francos durante el reinado de Carlomagno. Durante mucho tiempo se creyó erróneamente que la denominación se debía a una supuesta unidad jurídico-administrativa formada por la Septimania y los condados catalanes y gobernada por un marqués. Los condes catalanes se independizaron en 895.
[61] CONDADO DE SOBRARBE: Era uno de los antiguos condados pirenaicos surgidos en la Edad Media, con la Reconquista. Se formó en torno a la parte alta del valle del Cinca y se extendió hasta el siglo XI, cuando se unió definitivamente al reino de Aragón. Sus límites se  corresponden con la actual comarca del Sobrarbe. El estudio de este condado es muy complejo, dado el escaso número de noticias que se han transmitido sobre su historia.
[62] BANU QASI: El clan del tercer reino hispano, fue una importante familia muladí cuyos dominios se situaron en el valle medio del Ebro entre los siglos VIII y X, durante la pertenencia de esta región a la Hispania musulmana. Descendían del conde Casio, un noble visigodo que gobernaba la región del norte de España comprendida aproximadamente entre TudelaTarazonaEjea de los Caballeros y Nájera. El personaje que da origen al linaje se ha creído ver en un conde hispanogodo llamado Casio, que al producirse la conquista musulmana del reino visigodo, se convirtió al Islam y se hizo vasallo de los Omeyas a cambio de poder conservar sus dominios (hacia el año 713). De ahí el nombre de la familia, Banu Qasi: ‘hijos de Casio’.
[63] BANU QASI: Familia muladí, descendiente de la nobleza  visigoda, que gobernó la marca  superior de al-Ándalus. Uno de sus miembros, Musa, adoptó una posición de práctica independencia respecto al emirato cordobés, autoproclamándose “tercer rey de España”  (junto al emir y al rey de león). Derrotado por los leoneses en la batalla de Clavijo (859), quedó tan debilitado que fue depuesto por el emir Muhamad I.
[64] VARDULIA: Región marítima de Euskal Herria desde el Jaizkibel, ocupada por vascones, hasta los límites orientales de Cantabria. Los várdulos o bardietas, tomados genéricamente, comprenden las actuales provincias de Vizcaya, Guipúzcoa y Alava más la histórica región de Bureba. En sentido estricto son más o menos los guipuzcoanos de hoy, más un alargamiento por Alava. El nombre castizo de la tribu es vardi o bardi, de donde derivan varduli y vardieta. 
[65] AL-ÁNDALUS: Término de origen desconocido, correspondiente al territorio de las diferentes entidades políticas hispano-musulmanas medievales (siglos VIII-XV). Tuvo su núcleo en Andalucía, Castilla-La Mancha hasta Toledo, Levante y el valle del Ebro, aunque en sus inicios se extendió hasta el valle del Duero y el sur de Francia. Formado después de la invasión árabe, padeció una gran inestabilidad a lo largo de su historia a causa de una heterogeneidad que no logró integrar. Su sociedad conoció tensiones por motivos económicos, con una aristocracia árabe hegemónica, a la que se unió parte de la antigua visigoda, por debajo de la cual aparecían clases medias y bajas; religiosos -musulmanes, judíos y cristianos-; y étnicos -árabes, beréberes-. Ya en el siglo VIII proliferan las disputas por el reparto del botín dentro del contingente árabe y entre éstos y los beréberes. En el IX, momento en que con la consolidación del emirato de Córdoba se avanzó hacia la conformación de un Estado centralizado, los conflictos enfrentaron a conquistadores y conquistados -muladíes y mozárabes-. Paralelamente, al-Ándalus conoció un florecimiento económico, basado en la agricultura intensiva de regadío y en la expansión comercial ligada al comercio mediterráneo y al oro centroafricano o sudanés. Estos factores permitieron el fortalecimiento estatal que culminó en el siglo X, con el esplendor del califato de Córdoba. Sin embargo, éste no logró solventar la inestabilidad estructural y acabó disgregado en los reinos de Taifas en el siglo XI. A partir de ese momento comenzó el retroceso territorial de Al-Ándalus ante el avance de los reinos hispano-cristianos y su sumisión política ante aquéllos o ante Estados norteafricanos, como los formados por almorávides y almohades. Tras la derrota de estos últimos en la batalla de las Navas de Tolosa (1212) el reino nazarí quedó como único Estado musulmán superviviente que prolongó su existencia hasta la toma de Granada por los Reyes Católicos (1492). La sociedad andalusí adoptó caracteres de la árabe y la beréber; no obstante, la urbanización y la fuerte presencia del elemento peninsular -primero mozárabe y luego muladí- le otorgaron una impronta específica dentro del mundo islámico.
[66] ALMANZOR  (940-1002). Abú Amir Muhammad, apelado al-Mansur (‘el victorioso’). Dirigente  del califato de Córdoba entre el 981 y el 1002. Procedente de una familia noble de origen yemení, estudió letras, teología y jurisprudencia. Su ascenso en la burocracia califal le llevó a ocupar cargos de cadí, inspector de finanzas y, finalmente, administrador de la sultana y del príncipe heredero. Con el respaldo de aquélla, después de la muerte de Alhaquén II (976), forzó la sucesión de su hijo Hisham II, cuya minoría de edad le permitió ejercer como gobernante de hecho. Nombrado hachib, poco después el nuevo califa le transfirió todos sus poderes. Comenzó con ello la dictadura amirí  (981-1011), régimen al que Almanzor procuró rodear de una legitimidad religiosa. A tal efecto, amplió la mezquita de Córdoba,  potenció el malikismo y, sobre todo, intensificó las aceifas contra los cristianos. Tras engrosar sus ejércitos con mercenarios beréberes, proclamó la guerra santa contra los infieles. En los años siguientes saqueó Barcelona (985), León (986) y Santiago de Compostela (997). Derrotado en la batalla de Calatañazor (Soria) y muerto en Medinaceli (1002), le sucedieron sus hijos al-Muzzafar (1002-1008) y Abderramán ‘Sanchuelo’ (1008-1009). A la muerte de este último estallaron   numerosos conflictos que desembocaron en la desaparición del califato de Córdoba, cuya fuerza había residido en un frágil equilibrio entre la nobleza hispanomusulmana , el ejército y la burocracia, que Almanzor rompió con su dictadura a favor de esta última.

[67] HACHIB: Especie de primer ministro de los monarcas de al-Ándalus. Elegido entre quienes ocupaban el cargo de visir, reunía prestigio y una dotación económica que hacía el cargo muy apetecible y objeto de numerosas intrigas. Durante los reinados de monarcas débiles el hachib llegó a suplantarlos, como fue el caso de Almanzor.
[68] ACEIFAS: Expediciones anuales de los musulmanes contra los reinos cristianos. Realizadas durante el emirato y califato, casi siempre en verano, buscaron contener la expansión de aquéllos más que anexionarlos; también se pretendió con ellas la captura de botines, aumentar el prestigio de los gobernantes y canalizar hacia el exterior disensiones internas.
[69] LA RIOJA: Su historia vino marcada por ser punto de confluencia de castellanos, navarros, vascos y aragoneses.  Habitada por los celtíberos, conoció una notable romanización,  recibiendo también la influencia musulmana, con el dominio de la dinastía muladí de los Banu Qasi y su conversión en zona de penetración de las aceifas. Reconquistada por el reino de Navarra, pasó definitivamente a Castilla en el siglo XI, época en que desarrolló una economía ganadera y comercial asociada al camino de Santiago y a importantes monasterios. A finales del siglo XIX experimentó transformaciones con la introducción de la moderna viticultura y de una agricultura comercializada, base de su prosperidad actual. Se convirtió en comunidad autónoma uniprovincial en 1982.
[70] RÍO IREGUA: Es un corto río del norte de España, un afluente del río Ebro. Desde su nacimiento en la Sierra de Cebollera (Hoyos de Iregua) hasta su desembocadura, cruza de sur a norte la comunidad de La Rioja. Atraviesa, en este orden, las localidades de Villoslada de CamerosVillanueva de CamerosPradilloTorrecilla en CamerosVigueraNaldaAlbelda de IreguaAlberite, y Villamediana de Iregua, hasta desembocar en LogroñoSu nombre procede del euskera "erroka", variante de erreka que se traduce como barranco o riachuelo. Aparece en la documentación con las siguientes denominaciones: “Erroca” en el año 931, Eiroka en 924, Irriguam hacia los años 917-925, rivo de Iroga 1040, Iruega / Iroga 1044, Iroga 1054, Erueka 1063, Eiroca hacia 1094-1108, Iroga hacia 1100, riuus de Eroga 1135, Hiroga 1165, Eyrocam 1167, Iroca 1185, Iruega 1187, Iregua 1187, in Riuo Iroce 1200, etc.

[71] SANCHO III EL MAYOR (992?-1035). Rey de Navarra  desde el 1005. Dominó a los demás reinos hispano-cristianos, con cuyos gobernantes le unían lazos familiares. Se anexionó los condados de Castilla y Sobrarbe y Ribagorza, y colocó en posición de vasallaje al condado de Barcelona y al reino de León, lo que -parece- le permitió usar el título imperrial. El recurso al vasallaje, tanto en sus relaciones con otros reinos como en las mantenidas con sus nobles, prefiguró la expansión del feudalismo. Asimismo, impulsó la propagación de monasterios de una Iglesia que legitimó su poder y le otorgó por primera vez en una monarquía hispana la denominación de rex gratia Dei. A su muerte dividió sus dominios (Navasrra, Sobrarbe y Ribagorza, Aragón y Castilla)  entre sus cuatro hijos, con lo que mostró una concepción patrimonial de la monarquía.
[72] MARCA HISPÁNICA: Territorio perteneciente al Imperio de Carlomagno, el cual también denominaba con ese nombre a sus provincias fronterizas. El término se ha identificado erróneamente con Cataluña, cuando más exactamente abarcó territorios bimprecisos del sur de los Pirineos.  A fines del siglo IX, tras la decadencia carolingia, se dividió en condados independientes.
[73] BURGO: Fortaleza en las proximidades de la ciudad medieval, construida por los señores feudales para vigilar la comarca. El incremento de las actividades comerciales a partir del siglo XI, llenó los caminos de mercaderes, que buscaron el amparo de estos burgos o fortalezas. El número de éstos creció, dando lugar a la creación de nuevos barrios (burgos nuevos). La composición de su población, comerciantes y artesanos, se diferenciaba de la de las ciudades próximas, nobles y clero, con los que no tardaron en enfrentarse. Estas luchas acabaron por convertir a los burgos en independientes, con estatuto propio.
[74] BURGOS DE PAMPLONA: Eran las tres poblaciones que conformaban la ciudad de Pamplona en la Edad Media. Estos tres burgos eran la Ciudad de la Navarrería, el Burgo de San Cernin y la Población de San Nicolás. En 1423 Carlos III de Navarra dictó el Privilegio de la Unión que unió a los tres burgos formando la ciudad de Pamplona. Pamplona en la Edad Media no era una ciudad estructuralmente homogénea, sino que estaba conformada por pobladores de orígenes variopintos y diversos, fundamentalmente de origen franco por un lado, y naturales por otro. Los tres burgos estaban asentados sobre una terraza del Arga cuyas escarpadas paredes cayendo sobre el río la hacían atractiva y extraordinaria como fortaleza fácilmente defendible. Una meseta que se extiende en algo más de 23 km2.

[75] EN TORNO A 1094, AUNQUE SIN FECHA CONCRETA, PEDRO I ES ELEGIDO REY DE ARAGÓN Y NAVARRA. Sucesor de Sancho I Ramírez, conquista la taifa de Huesca, tras la derrota castellana en la batalla de Alcoraz, con ayuda de su hijo Alfonso, futuro Alfonso el Batallador.
[76] REINOS DE TAIFAS (1031-1090). Veintena de reinos surgidos tras la desmembración del califato de Córdoba, en una muestra de las tendencias disgregadoras bexistentes en la historia de al-Ándalus, pues su origencorrespondió a los intereses de los distintos grupos que conformaron la España musulmana; así, hubo taifas de beréberes, de la burocracia, muladíes o de la aristocracia hispano-árabe. Su persistente inestabilidad los convirtió en vasallos de los reinos cristianos que les impusieron parias. Pese a esa debilidad, alcanzaron pujanza económica y, sobre todo, cultural. Tras la conqwuista de Toledo por Alfonso VI, sus gobernantes pidieron ayuda a los almorávides, que acabaron sometiéndolos. Tras el derrumbamiento almohade en 1228, algunos de ellos resurgieron, siendo, a excepción del reino nazarí,  anexionados en pocos años por los cristianos.
[77] BENEDICTINO, A: Relativo a la orden monástica fundada por san Benito de Nursia en 529, en Montecassino (Italia). Originariamente, su estructura jerárquica era bastante débil, pero se vio  reforzada por la costumbre y con la creación de diversas congregaciones. Paralelamente a la orden masculina se desarrolló la femenina fundada, según la tradición, por santa Escolástica,  hermana de san Benito. Los benedictinos cumplieron una función vitalizadora en  la Edad Media, no sólo en el campo religioso sino también en el social, cultural y económico.
[78] CONDADO DE PALLARS: Antiguo condado catalán de los valles del alto y medio Noguera Pallaresa, liberado del dominio árabe a principios del siglo IX, quizá por Guillermo el Santo, conde de Tolosa, vasallo de Carlomagno. Independizado del imperio franco en 884, pasó a la corona de Aragón en 1192, pero mantuvo su autonomía hasta que fue cedido  a la casa de Cardona como marquesado  (1491).
[79] ABAD OLIVA (en catalán Oliba) (971-San Miguel de Cuixá, 1046). Fue un abad benedictino de la orden de San Benito, Obispo y conde de Berga y Ripoll. Fue un monje benedictino catalán, considerado el padre espiritual de la Cataluña naciente. Fue el tercer hijo del conde Oliba Cabreta de Cerdaña y Besalú y de su mujer Ermengarda y, por tanto, bisnieto del conde Wifredo el Velloso. Sus hermanos mayores fueron Bernardo Tallaferro de Besalú, Wifredo II de Cerdaña y Adelaida. Además su hermano pequeño, Berenguer, llegaría a ser obispo de Elna. Nació hacia el año 971 y murió en 1046 en la Abadía de San Miguel de Cuixá. Siendo Conde de Berga y Ripoll, renunció a sus derechos para hacerse monje en el monasterio benedictino de Ripoll, del que llegó a ser abad. Posteriormente fue ungido obispo de Vich y también abad del monasterio de Cuixá. Gran amigo de Sancho III de Navarra, favoreció los contactos culturales con Europa. Como escritor, se le deben un importante epistolario y varios poemas encomiásticos en latín: una alabanza de Ripoll, De comitibus, el saludo Ad Gaucilinum, abad de Fleury, etc. Impulsó desde el scriptorium del gran monasterio de Ripoll la cultura de su tiempo, de forma que aquél alcanzó fama de ser el centro primordial de traducción al latín de los importantísimos manuscritos árabes, así como del griego o latín. Gracias a esta actividad, y la de otros muchos monasterios, se abonó el terreno intelectual de la Edad Media para facilitar la generación del Renacimiento. Del mismo modo, Oliba promovió la creación de una gran escuela de poesía en latín de sesgo goliardesco y de autores en su mayoría anónimos, salvo Juan de Fleury. Patrocinó la fundación o reforma de los monasterios de Montserrat (1025), San Miguel de Fluviá y San Martín del Canigó, y consagró numerosas iglesias. Creó las asambleas de Paz y Tregua, germen de las futuras Cortes catalanas, a las que asistían nobles y prelados del principado. También estableció en Ripoll una de las bibliotecas más grandes de su época, reuniendo a un grupo de ilustres letrados que transcribieron un número importante de códices.


[80] CONDADO DE RIBAGORZA: Condado pirenaico formado por las cuencas de los ríos Noguera Ribagorzana, Ésera e  Isábena. Hacia el 872 sus habitantes rehusaron la obediciencia a Tolosa y se erigieron condado independiente  bajo la autoridad de Ramón I. En 1017 cayó en manos  de Sancho III, rey de Navarra, uniéndose al reino de Aragón.                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                   
[81] ALBIGENSE: Se dice de una secta cristiana herética que se desarrolló en los siglos XII y XIII. El nombre albigense es el que se aplicó a los cátaros del S de Francia y proviene de Albi, ciudad que constituyó uno de los principales centros de esta secta. Creían en un dualismo maniqueísta, y condenaban el uso de los sacramentos, el culto externo y la jerarquía eclesiástica. El papa Inocencio III, a instancias de Felipe Augusto, convocó una cruzada para someterlos (1209-29) que estuvo dirigida por Simón de Monfort.
[82] ALODIO: Es el régimen de propiedad de bienes inmuebles, generalmente tierras, en el cual el propietario tiene el dominio completo sobre ellas, es decir, tanto del directo como el de uso. Otra forma de definir el alodio es decir que es la propiedad que está libre de toda carga señorial. El concepto de propiedad alodial es, por tanto, opuesto al de propiedad feudal, en la cual un señor cede al vasallo el uso de un feudo a cambio de una serie de cargas y prestaciones. En la Edad Media el propietario del alodio, obtenía éste por medio de una herencia -que pasaba de generación en generación- y estaba exento de pagar impuestos o prestaciones señoriales al señor feudal. Lo que sí pagaba era un impuesto simbólico que podría llegar a ser una pequeña parte de su cosecha.
                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                   

[83] DIEZMO: Exacción de una décima parte del producto agrario bruto que se pagaba a la Iglesia  para el sostenimiento del clero secular, a cambio de las funciones que éste desempeñaba para el conjunto de fieles. Se basaba en la costumbre judía, atestiguada en la Biblia, de dar a los sacerdotes la décima parte de los frutos. A comienzos de la alta Edad Media, el pago de diezmos fue espontáneo, pero, desde el siglo VI, sucesivos concilios lo hicieron obligatorio. En los siglos centrasles de la Edad Media, los diezmos fueron con frecuencia enajenados  o dados en  arrendamiento o en feudo a laicos, que en ocasiones los patrimonializaron. Uno de los objetivos de la reforma eclesiástica fue precisamente recuperar los diezmos, cuya obligatoriedad fue reafirmada  por el concilio de Trento.  En España,  la hacienda real participó en la exacción del diezmo desde el siglo XIII mediante las denominadas “tercias reales”, equivalentes a dos novenos del diezmo, que en ocasiones fueron enajenadas a favor de señores jurisdiccionales (señorío). Aun cuando la tasa de exacción era en principio de una décima parte del producto, al aplicarse sobre el producto bruto,  tenía un impacto mucho mayor sobre el producto neto de la agricultura (a finales del siglo XVIII fue calculado en un 50 por ciento en la corona de Castilla). Con la Revolución francesa y las posteriores revoluciones liberales, el diezmo fue finalmente abolido.
[84] MITOLOGÍA VASCA o PRIMITIVA RELIGIÓN: Para los antiguos vascos el significado de la muerte no era tan lúgubre como puede resultar viéndolo desde la perspectiva occidental actual. Al fallecer una persona simplemente pasaba a formar parte de un estado existencial diferente. Se decía en aquellos tiempos que, Eguna egunekoentzat (egúna egúnekoentsát; el día para los del día [los vivos]) eta gaua gauekoentzat (éta gáu-á gau-ékoentsát; y la noche para los de la noche [los espíritus])". El espíritu Gaueko (gáu-ekó; "[espíritu guardián] de la noche") era el encargado de velar por esta norma aceptada por los antiguos vascos, ya que, si algún vasco merodeaba por la noche, era arrebatado de los vivos por este espíritu y pasaba a formar parte del mundo de los de la noche (los espíritus).
La religión vasca poseía unas normas de conducta sobre lo que es el bien y el mal, que debían ser cumplidas estrictamente por los vascos. Mari condena la mentira, el robo, el orgullo y la jactancia, el incumplimiento de la palabra dada y el faltar al respeto debido a las personas y a la ayuda mutua, así como acceder a las moradas de Mari sin permiso de ella. Los delincuentes son castigados por Mari con la privación o pérdida de lo que ha sido objeto de la mentira, del robo, del orgullo, etc.
[85] LEÓN: Reino formado en el siglo X a partir del reino  de Asturias; se convirtió en la monarquía cristiana más poderosa de la Península. Agrupó todos los territorios situados al norte del río Duero y al oeste de  Navarra y el País Vasco. Sus reyes se consideraron continuadores de  los visigodos y  se titularon a sí mismos emperadores. Desde la segunda mitad del siglo XII, el reino, que socialmente se caracterizó por el predominio  nobiliario y eclesiástico, quedó eclipsado por Castilla después de numerosos enfrentamientos, y se unió a ella definitivamente en el reinado de Fernando III el Santo.
[86] CASTILLA: Se constituyó como condado en el siglo X, con una fuerte presencia vascona y dependencia de la monarquía leonesa. Ya como reino, en el siglo  XI se unió definitivamente a aquélla y comenzó una expansión en las dos centurias siguientes que extendió su dominio por las actuales Castilla y León, Castilla-La Mancha, Extremadura, Andalucía, La Rioja, País Vasco  y Murcia. En la Baja Edad Media conoció un proceso de diferenciación social, así como de fortalecimiento económico y demográfico, al tiempo que sus monarcas  conseguían una capacidad de gobierno superior a la de los restantes reyes peninsulares. Bajo el reinado de Isabel la Católica se unió con la Corona deAragón, sentando las bases de la futura monarquía hispana.Durante ésta se convirtió en la base del poder de los monarcas Habsburgo, quedando subordinada al poder regio tras el fracaso del movimiento comunero.
[87] CANTABRIA: Poblada desde la Prehistoria, en el I milenio a.C. estuvo ocupada por los cántabros, que se sometieron a Roma tras duras luchas. El territorio se romanizó escasamente y mantuvo su independencia de visigodos y árabes, siendo uno de los primeros focos de la Reconquista. Desde los siglos XII y XIII conoció un desarrollo urbano en la zona costera, ligado al comercio  atlántico, sobresaliendo Laredo y  Santander; también apareció una poderosa nobleza.
[88] ARAGÓN: Nace en 1035, por la unión de los condados de AragónSobrarbe y Ribagorza en la figura de Ramiro I. Se prolongará hasta 1707, cuando Felipe V promulgó los Decretos de Nueva Planta, por los que el reino se integra en el Reino de España. El matrimonio de Andregoto, hija del conde Galindo II de Aragón, con el rey García Sánchez I de Navarra, condujo a la unión de ambas entidades políticas. En 1035 Ramiro, hijo natural de Sancho III de Navarra y baiulus del condado de Aragón, incorporó a éste los condados de Sobrarbe y Ribagorza, que habían estado bajo el gobierno de su hermano Gonzalo. Fallecido Sancho, el condado se escindió del reino navarro y se constituyó en reino separado.​ Limitado a los valles pirenaicos y vecino del más poderoso reino navarro y de la importante Taifa de Zaragoza, el aumento de la población y la sed de tierras para sus habitantes le impelían a expandirse, pese a su debilidad militar inicial. La legitimidad de la nueva dinastía la lograron los reyes Sancho Ramírez y Pedro I al poner el reino bajo el amparo de la Santa Sede. Así el Reino de Aragón pasó a formar parte de los estados occidentales. La donación del reino al papa la realizó Sancho Ramírez en el 1068, para tratar de reforzar su posición ante sus hostiles vecinos, en ocasiones coligados contra él.
[89] ALFONSO I EL BATALLADOR: Rey de Aragón y de Navarra (?, 1073 - Poleñino, Huesca, 1134). Accedió al trono de ambos reinos en 1104, al morir sin descendencia su hermano Pedro I. Intentó un acercamiento a Castilla, materializado en su casamiento con doña Urraca, por consejo de Alfonso VI (1109); pero dicho matrimonio, contestado por algunos grupos privilegiados, estuvo lleno de desavenencias, que terminaron con su anulación (1114). Más tarde llegaría a tener enfrentamientos con su hijastro, Alfonso VII de Castilla, a propósito de territorios fronterizos en disputa (toma de Burgos, que permanecía en poder de Aragón); las Paces de Támara (1127) pusieron fin al conflicto, obligando a Alfonso I a renunciar al título imperial. Alfonso dio un impulso definitivo a la reconquista del valle del Ebro: tras tomar Egea de los Caballeros, Tauste (1106), Tamarite (1107) y Morella (1117), y detener una ofensiva musulmana en la Batalla de Valtierra (1110), concentró sus fuerzas sobre Zaragoza; para ello obtuvo del Concilio de Toulouse los beneficios de Cruzada, consiguió ayuda económica del obispo de Huesca y concentró en Ayerbe un ejército expedicionario en el que predominaban los francos, mandado por Gastón de Bearne; con él puso sitio a Zaragoza durante siete meses, hasta que se la entregaron los almorávides (1118). El empuje reconquistador prosiguió en los años siguientes con la toma de Tudela, Tarazona, Borja, Épila y Ricla (1119), la repoblación de Soria (1120) y la derrota de la contraofensiva almorávide en la Batalla de Cutanda (1120). Su empresa más audaz fue, sin embargo, una expedición contra Granada, en la que se adentró profundamente en territorio musulmán, al frente de un ejército de aragoneses, normandos y bearneses: en menos de un año (1125-26) recorrió Teruel, Valencia, Játiva, Murcia, Baza, Granada, Motril, Málaga, Lucena, Córdoba, Alcaraz, Cuenca y Albarracín. Aunque no hizo conquistas en aquella ocasión, sí logró un gran botín y se le incorporaron muchos mozárabes que, a su regreso, contribuyeron a repoblar el valle del Ebro. Más tarde puso sitio a Valencia (1129), con la intención de tomar un puerto desde el que poder embarcarse para proseguir la Cruzada hacia Jerusalén; ocupó Mequinenza (1133) empleando una flota fluvial, con la que pretendía dominar el Ebro hasta su desembocadura; entró en conflicto con el conde Ramón Berenguer III de Barcelona por las aspiraciones de ambos a la conquista de Lérida; y fracasó en un largo asedio sobre Fraga (1133-34). Otras acciones de este rey eminentemente guerrero se orientaron hacia el norte de los Pirineos, para mantener su poder sobre sus vasallos del sur de Francia (1131). Al morir dejó sus reinos para las órdenes militares; pero los nobles no aceptaron dicho testamento, procediendo a dividir la herencia entre Ramiro II el Monje (Aragón) y García V el Restaurador (Navarra). El desorden de aquel momento fue aprovechado por los almorávides para lanzar una gran ofensiva, en la que recuperaron algunos territorios del valle del Ebro.
Vitoria y recibe de García V de Navarra el juramento de vasallaje. Los hijos no primogénitos eran, por tanto, vasallos de su hermano mayor y pese a que todos utilizaron el título de rex ("rey"), esto no debe considerarse como un reparto del poder, sino como una mera denominación aplicada a los hijos del rey de Pamplona muy habitual desde los inicios del reino. El propio Ramiro de Aragón jamás se denominó como rey en sus documentos, sino que lo hizo como hijo del rey Sancho ("prolis sancionis regis"). Este testamento anexionaba al Reino de Pamplona-Nájera los territorios del Condado de Castilla que se encontraban entre el río Miera y Vizcaya, Castella Vetula (Castilla Vieja, la cuna de Castilla), Bureba[1] y Álava, hasta orillas del Arlanzón. El estudio de documentos de la época provenientes de esta zona, nos indican que eran territorios poblados por vascos, hablándose euskara en el siglo XI, al suroeste, hasta el río Arlanzón, a las puertas de Burgos capital. En compensación por esta anexión, Sancho el Mayor, otorgaba a su hijo, Fernando, los territorios entre el Cea y el Pisuerga, pertenecientes anteriormente a León. Una actuación, que denota, según algunos historiadores, la intención de Sancho el Mayor de Navarra de preservar la unión de la población vasca en torno al Reino de Pamplona-Nájera[2]. Dado que si bien Aragón, así como Sobrarbe y Ribagorza, los consideraba territorios seguros; Castilla fue anteriormente territorio vasallo de León y, al no estar afianzada totalmente la sumisión de León al Reino de Pamplona-Nájera, en cualquier momento podría cambiar el status quo en la zona y perder, de esta forma, los territorios occidentales poblados por vascos. El rey Sancho no iba desencaminado, pues después de su fallecimiento, Vermudo III, no tardó tiempo en recuperar el Reino de León y reclamar los territorios entre el Cea y el Pisuerga a Fernando. El 27 de enero de 1157 se firma el tratado de Tudillén. En esta entrevista, Alfonso VII de Castilla y Ramón Berenguer IV de Aragón acuerdan atacar Navarra, aprovechando la muerte de García V Ramírez y la sucesión al trono de Sancho Garcés VI, y establecen las condiciones del reparto. Sin embargo, el monarca navarro evita que se lleve a efecto, jurando vasallaje al rey castellano. El 12 de mayo de 1191 se alcanza el tratado de Huesca. Con este acuerdo, los monarcas de Portugal, Navarra, León y Aragón se comprometen a prestarse ayuda mutua y a no sellar paces separadas con Castilla. Posteriormente, en 1194 muere Sancho VI de Navarra. Le sucede su hijo Sancho VII el Fuerte, cuyo título es recocido por el papa Celestino  III, legitimando así la herencia de Alfonso I el Batallador.                           “Feudalismo” es un concepto especialmente controvertido y generador de equívocos, tanto por sus diversos usos historiográficos, como porque en el lenguaje corriente ha tenido gran éxito la concepción decimonónica del feudalismo, identificado con la Edad Media en su conjunto y considerado sinónimo de cualquier tipo de cesión o privatización de la autoridad pública y de opresión de los campesinos. El feudalismo, muy debatido en la historiografía medievalista, se ha usado frecuentemente como una categoría única y genérica en la explicación de la evolución histórica y, también, concebido como un sistema global, tiene un significado específico en la historiografía marxista.                                                                                                          El pensamiento teórico sobre el feudalismo[3] se circunscribió inicialmente, desde la baja Edad Media hasta finales del  siglo XVII, a las reglas jurídicas referentes a las relaciones feudo-vasalláticas (vasallo) de la época, cuando éstas habían asumido una función de recomposición entre poderes de diverso nivel y de cobertura formal de particularismos jerarquizados. En el siglo XVIII, pensadores e historiadores ilustrados como Montesquieu, Voltaire o Vico rebasaron el marco jurídico y presentaron el feudalismo como un sistema o una etapa en la historia europea o mundial, con interpretaciones distintas, pero siempre genéricas, referidas a desmembración del poder público, aristocracias militares, pirámides de dependencia personal, etcétera. Los revolucionarios franceses que en 1789 abolieron el régimen feudal distinguieron los derechos feudales como los derivados de contratos feudo-vasalláticos; pero declararon que también se conocían como feudales los derechos señoriales, las corveas[4], los censos[5], etc., lo que muestra que para entonces el concepto de feudalismo había incorporado todo el régimen agrario y señorial surgido en la Edad Media y mantenido, con transformaciones, en la Edad Moderna. Según el marxismo, la sociedad feudal posee muchas características similares a las de la sociedad antigua. Las relaciones sociales de producción son también semejantes a las del modo de producción esclavista. Pero, pese a que el señor feudal posee la propiedad completa sobre los medios de producción, sólo en parte la posee sobre el trabajador (siervo), con el que establece una relación de servidumbre o vasallaje.
            A partir de las valoraciones negativas de A. Smith sobre las propiedades inalienables, en el siglo XIX, Marx definió el feudalismo como un tipo de organización agraria y un sistema de relaciones de producción; en conjunto, lo consideró un modo de producción posterior al esclavista de la Antigüedad y anterior al capitalista. La noción de feudalismo pasa así a un plano socioeconómico, en el que designa la sujeción y explotación político-económica de los campesinos. Combina el reparto de los derechos sobre la tierra entre los señores propietarios y los campesinos, con el poder ejercido por los primeros para apropiarse de una parte del trabajo de los segundos bajo la forma de prestaciones personales y de rentas. Por tanto, se distingue del esclavismo -que implica la plena propiedad de los amos sobre la tierra y los hombres- y del capitalismo -que supone la completa separación entre la fuerza de trabajo asalariada y los medios de producción. En la historiografía marxista el feudalismo es un sistema global, socioeconómico, pero también político e ideológico. Esta visión suele ser ignorada o rechazada fuera del marxismo, debido principalmente a que en ella no se hace distinción entre señorío y feudo.                                                                                                                                               Fuera de la historiografía marxista, sociólogos e historiadores importantes -M. Weber, O.Hintze, A. Toynbee, entre otros- elaboraron diferentes interpretaciones en las que el feudalismo es también un concepto vertebrador y definidor de una etapa evolutiva histórica. Esa capacidad explicativa genérica del concepto ha ocasionado que también se hayan encontrado sistemas feudales en el antiguo Egipto, en Bizancio, en el Islam, en China, etc. Frente a los enfoques diacrónicos, en el campo más específico de la historiografía medievalista el feudalismo tiene un significado y un ámbito cronológico y espacial de aplicación más restringidos. Uno de los rasgos principales es la distinción entre señorío y feudo, realizada primero en estudios jurídicos, pero afirmada sobre todo desde la obra de M. Bloch (La sociedad feudal, 1939). Bloch individuó las relaciones feudo-vasalláticas de la sociedad aristocrática, no hizo descender de ellas la multiplicación de poderes señoriales, y definió como no feudales los vínculos de dependencia de los campesinos en los señoríos. R. Boutruche (Señorío y feudalismo, 1968-1970) identificó la principal característica de la sociedad medieval en los poderes señoriales, formados desde debajo de manera más o menos espontánea y no delegados feudalmente desde arriba. De ahí que haya sido abandonada la definición tradicional de feudalismo como organización  general de la sociedad de forma piramidal, fundada sobre el feudo, configurada en los siglos VIII-IX y ya consolidada en los siglos IX-XI. El gran desarrollo de las relaciones feudo-vasalláticas se produjo en los siglos XI-XII, época también de difusión del señorío de bando, cuyo papel central en los procesos de transformación de la sociedad medieval ha sido subrayado por G. Duby y R. Fossier. Se ha acuñado el concepto de “mutación feudal” o “revolución     feudal” para designar el cambio ocurrido en el siglo XI: en épocas precedentes el señorío no había desmembrado las estructuras fundamentales del poder público y las relaciones específicamente vasalláticas[6] tenían escasa relevancia; desde el siglo XI, el señorío territorial de bando acabó con el poder público, al privatizarlo, y se difundieron las relaciones feudo-vasalláticas. Esta teoría, que  ha tenido gran aceptación, ha sido sin embargo discutida en cuanto explicación general para toda la Europa del antiguo Imperio carolingio. La feudalización refiere la formación, en la baja Edad Media, de unas jerarquías feudales, ocurrida a posteriori de los precedentes desarrollos señoriales y formación de poderes locales independientes, y cuando se recupera una noción de res publica[7], ya sean poderes públicos monárquicos, principescos o municipales. Fuera de la Europa carolingia, en los reinos especialmente centralizados de los normandos en Inglaterra y en la Italia meridional, así como en los principados franco-latinos de Tierra Santa surgidos de las cruzadas, la feudalización, impuesta desde fuera por una aristocracia militar, responde en mayor medida a la imagen tradicional del feudalismo: pirámide feudal con el rey en el vértice, en la que el poder era delegado en forma feudal y toda la tierra era poseída directa o indirectamente en feudo.                                                                           Los hijos no primogénitos yendo en contra de la voluntad de su padre, y de la estricta ley vascona de sucesión, no aceptaron ser gobernados por su hermano mayor; así como que parte de su territorio (en el caso del conde Fernando de Castilla) fuese anexionado directamente al Reino de Pamplona-Nájera, lo que les llevó a gobernar al margen de la corona pamplonesa. Acabando, así, por arruinar la voluntad de su padre de mantener todos sus territorios unidos bajo un mismo rey y debilitando al Reino de Pamplona-Nájera, que acabará perdiendo el control de Gascuña y, con ella, el dominio de los territorios vascos continentales.                                                  De esta forma los condados de Castilla y Aragón terminarían convirtiéndose en reinos, unos reinos que tendrían vital importancia en el desarrollo político peninsular en los siglos venideros. Fernando I de Castilla derrotó y dio muerte a su cuñado Vermudo III de León en la batalla de Tamarón (1037). Esta victoria sobre el rey leonés permitió al monarca castellano hacer valer los derechos de su mujer sobre León. Fernando se proclamó rey de León y Galicia y fue ungido como tal en la iglesia de Santa María de León en junio de 1038. El 4 de septiembre de 1037fallece Bermudo III en la batalla de Tamara. El enfrentamiento entre León y las tropas de Castilla y Navarra por las tierras entre los ríos Cea y Pisuerga, en manos castellanas y reclamadas por Bermudo III, culmina en la batalla de Tamara, en la que, derrotado, muere el rey leonés. El condado de Ausona fue un antiguo condado de la Marca Hispánica  creado en el siglo VIII  por Ludovico Pío con los territorios conquistados de Vic, Cardona y Casserres. Wifredo el Velloso (siglo IX) lo repobló e integró a los condados de Barcelona./ Desde entonces tomó el título de Imperator ("Emperador"), tal y como hizo su padre al tomar el control de León. Con la muerte de García, rey de Pamplona-Nájera, a manos de su hermano Fernando I de Castilla en la batalla de Atapuerca (provincia de Burgos, año 1054), quedó plasmada definitivamente la división de la población vasca peninsular (integrada dentro del Reino de Pamplona-Nájera) en tres reinos, algo que será fatídico para el futuro de la lengua vasca en Castilla, Aragón y Cataluña. El 15 de septiembre de 1054 tiene lugar la batalla de Atapuerca. Fernando I de Castilla y León se enfrenta a su hermano García IV Sánchez de Navarra, al que reclama las tierras de La Rioja y la Bureba. Muerto el monarca navarro en la batalla, quedan incorporadas a Castilla. Sancho IV Garcés es proclamado rey de Navarra. Representando la fractura definitiva en la trayectoria de los vascos hacia la compactación territorial y la estructuración política regida desde el foco navarro. Esta fractura en la compactación territorial, y posteriores procesos de conquista y anexión de los territorios navarros, causará el que las entidades políticas de la Navarra marítima (Álava, Guipúzcoa y Vizcaya) y vasco-continentales (Labort y Sola) vayan desarrollando una articulación interna cada vez mayor, así como una identidad propia diferenciada a la navarra, basada en sus propios sistemas forales. En enero de 1158 tiene lugar la fundación de la Orden de Calatrava. Abandonada por los templarios la fortaleza de Calatrava, se promueve la creación de una guarnición permanente sujeta a la disciplina monástica y militar. La orden será confirmada por el papa Alejandro III. Además, en 1171 se crea la Orden de Santiago[8]. Su principal objetivo es la protección de los peregrinos jacobeos de los ataques musulmanes. Con el tiempo llegará a ser la orden militar más poderosa de España. Por último, en 1177 se procede a la confirmación de la Orden de Alcántara. La Orden de San Julián de Pereiro, creada unos años antes en Salamanca, recibe la confirmación papal y cambia su nombre por el de Alcántara.                                                                                                                                El área ocupada hoy por los  vascos comprende, además de las provincias de Vizcaya, Álava y Guipúzcoa, las zonas montañosas de Navarra y las de Labourd y Soule, estas últimas en suelo francés. Relativamente aislados durante milenios de sus vecinos peninsulares y franceses, los vascos han podido conservar su proverbial independencia de ideas y costumbres, amén de un antiquísimo idioma, el vascuence o euskara, especie de isla lingüística en un mar de lenguas latinas. Ocupados primariamente en la agricultura y la ganadería, y mantenedores celosos de sus fueros, los vascos cambiaron sus determinantes sociales con la implantación a mediados del siglo XIX  de la gran industria siderúrgica vizcaína. En el aspecto político y con la aprobación en octubre de 1979  del Estatuto de Autonomía, el País Vasco pasó a regirse por un gobierno autónomo, como lo tuviera en 1936-1937.  Castilla y Aragón al seguir su expansión hacia el sur en la reconquista, fueron aumentando más y más su población latina. Debido a ello, poco a poco, el euskara, que era la lengua hablada en gran parte de esos reinos y lengua materna de los primeros reyes de Castilla y Aragón, fue perdiendo peso y desapareciendo. El romance hablado en los núcleos urbanos grandes del norte de Castilla que derivaba del habla de los vascos romanizados, se fue extendiendo a los pueblos circundantes en los que el euskara era la lengua cotidiana. El aragonés que nació en la zona de Zaragoza se fue expandiendo hacia el norte hablante de lengua vasca. De esta forma el castellano y el aragonés, durante siglos de bilingüismo, fueron tomando paulatinamente terreno al euskara en las tierras primigenias de Castilla y Aragón. Se dice vascuence de la lengua hablada por parte de los naturales del País Vasco. El término vascuence se corresponde con el vernáculo euskera euskara (“en vasco”). La lengua vasca constituye un  resto único de la Europa anterior a la difusión de los indoeuropeos que llegaron a Occidente hacia fines del milenio II a.C. Tiene una estructura absolutamente distinta de todas las lenguas que la rodean, lo que se advierte en el orden de las palabras,  en la compleja estructura verbal, en la falta de géneros en el nombre. Es posible que se relacionase con el sustrato primitivo de ámbito eurásico, a la vez que guarda palabras culturales extendidas por todo el Mediterráneo por los difusores del neolítico agrícola (milenio IV a.C.), y luego por las primeras civilizaciones de los metales (milenio III a.C.). Los intentos de lograr un euskera batua[9] (vascuence unificado) cristalizaron en la década de los 60 en unas formas comunes no siempre aceptadas de buen grado. Sus testimonios escritos más antiguos son algunos nombres propios en inscripciones de época romana. El libro más antiguo es el Linguae Vasconum Primitiae (Burdeos, 1545), colección de poemas religiosos y eróticos del sacerdote Bernard Dechepare. Son de notar los nombres de Pedro de Axular, Joanes Etcheberri, Xabier de Lizardi, Orixe, autor de Euskaldunak (1950), Bernardo Atxaga, la poesía popular cantada y las improvisaciones de los bertsolaris. Se debe recordar que los castellanos surgieron de la romanización de la tribu vasca más occidental, los autrigones; y que los aragoneses, por otro lado, surgieron de la romanización de los íberos y de los vascones que habitaban la zona de la ciudad de Zaragoza. La tribu de los vascones en la época imperial romana abarcaba La Rioja, Navarra y el noroeste de Aragón. De ahí la similitud de los dos romances, y, al mismo tiempo, sus respectivas diferencias fonéticas, dado que los vascos de Castilla hablaban euskara occidental, también conocido como vizcaíno; mientras que los vascos de Aragón hablaban euskara oriental. Se dice autrigón de un pueblo hispano prerromano que en el N de España ocupó el territorio que media entre Bilbao y la ría de Oriñón, Medina de Pomar y Miranda de Ebro, Haro y Briviesca.                                                                                                                  Lengua y cultura latinas eran sinónimos de cristiandad, dado que la mayor parte de la población vasca era pagana. A medida que avanzaban las lenguas y culturas latinas, avanzaba el cristianismo. Hasta que a partir del siglo XIV el euskara, lengua autóctona de esas tierras, fue considerada como una lengua bárbara, pagana, inferior que debía desaparecer, dando lugar a los primeros decretos de prohibición del euskara.                                                                                             Prohibiéndose de esta manera el uso del árabe (algaravia), del hebreo (abraych) y del euskara (basquenç) en el mercado de Huesca a los corredores que se encargaban de dar carácter legal a través de documentos a la compra-venta de mercaderías hechas en esos idiomas bajo multa de 30 soles (moneda de oro aragonesa); y obligándoles, por tanto, a realizar la compra-venta solamente en romance aragonés.          Se dice navarroaragonés del dialecto romance nacido en Navarra y Aragón  como resultado de la peculiar evolución experimentada allí por el latín. Tuvo uso cancilleresco y literario hasta el siglo XV. Hoy subsiste en el habla rústica del Alto Aragón.                                                                     Con el nombre de Corona de Aragón se designa a los territorios dependientes de los reyes de Aragón y condes de Barcelona.Tiene su origen en la unión del reino aragonés y el condado de Barcelona, a ella se fueron añadiendo posteriormente todos los territorios conquistados por los condes-reyes: Jaime II (Valencia y Murcia), Alfonso el Magnánimo (Nápoles), Pedro el Ceremonioso y Juan I (ducados de Atenas y Neopatria), además   de las islas Baleares, Cerdeña y Sicilia. Desgraciadamente no se ha conservado ninguna documentación en vasco de las compra-ventas realizadas en esta lengua, algo que habría sido muy útil para conocer el euskara hablado por los vascos que habitaban Aragón en aquellas épocas, un euskara que se cree que estaba emparentado con el extinto dialecto roncalés de Navarra. El valle del Roncal es una depresión del N de Navarra, recorrida por el río Esca y flanqueada por agrestes montañas. Los almorávides[10] constituyeron un movimiento que guardó similitudes con las órdenes militares cristianas por su mezcla de ascetismo religioso y ardor guerrero.                                                                                                       Es muy significativo que en la Edad Media a partir del siglo XIV se comenzara a prohibir lo judío, lo árabe y lo éuscaro, ya que representaban la religión hebrea, la islámica y la antigua religión vasca, que era la que procesaban mayoritariamente los vascos.                                     Hay que decir, también, que en las juderías, más propiamente aljamas[11], tanto en Tudela como en Huesca, se celebraban actos culturales en los que se utilizaba el hebreo. Los comerciantes hebreos entre ellos, para no ser entendidos, tenían la costumbre de intercambiar palabras en este idioma que hacía incomprensible su entendimiento por personas que no fueran de dicha etnia. Los vascoparlantes de la ciudad de Huesca eran aragoneses de los pueblos circundantes que iban a nucleos urbanos a comerciar con sus viandas o gente vascófona establecida en las ciudades en las que el romance aragonés era mayoritario., mientras que la comunidad árabe descendía de los árabes asentados en Huesca durante la pertenencia de esta ciudad al Islam. Por otro lado, la estructura urbana de Huesca presenta una clara distinción entre el núcleo antiguo y los ensanches. El primero se distingue por sus calles estrechas dispuestas en torno a la catedral. Como punto de contacto con el ensanche, al pie de la ciudad vieja (SO, S y SE)  se hallan el Coso Alto y el Bajo, principal eje comercial de Huesca. El edificio actual de la catedral se construyó entre finales del siglo XIII y 1500. También destaca la iglesia de San Pedro el Viejo (siglo XII), la antigua universidad (siglo XIII) y la iglesia de San Miguel (siglo XII).                                  En los años sucesivos vemos que esta prohibición del árabe, del hebreo y del euskara se repite de forma rutinaria en las ordenanzas municipales de la ciudad de Huesca. Si bien las prohibiciones del árabe y del hebreo desaparecen con el paso de los años, debido a la progresiva asimilación cultural de estos y diferentes procesos de expulsión; la prohibición del euskara, por el contrario, se mantiene. En una ordenanza de Huesca datada en 1567 existente en el Archivo Histórico de Huesca[12] se vuelve a prohibir la utilización del euskara a los corredores y según los responsables del Archivo existía otro documento del siglo XVII que volvía a prohibir la utilización de la lengua vasca. Posteriormente cesan estas prohibiciones, dado que ya no había nada que prohibir. La lengua autóctona del norte de Aragón, el euskara, la que dio nombre a esta tierra (Aragón es un topónimo vasco que significa "el lugar del valle", siendo utilizada la forma vasca medieval Aragona en los manuscritos de Sancho el Mayor), se había perdido ya para siempre, y con ella, el pasado vasco de las tierras aragonesas. Mientras judíos y árabes fueron expulsados en diferentes épocas, siendo considerados como comunidades exógenas a Aragón; los vascos, por el contrario, nunca fueron expulsados, siendo considerados como población autóctona aragonesa pero que debía ser asimilada en lengua y religión, al ser considerada su religión y su cultura inferiores a la cristiana y a la cultura aragonesa de origen latino.                              Según diversos estudios históricos y lingüísticos, el euskara, se mantuvo en pueblos de las provincias de Huesca y de Zaragoza hasta el siglo XVIII. Muestra de este pasado vasco de estas tierras, además de la toponimia vasca que en el Viejo Aragón (cuna del Condado de Aragón) representa más del 70% de los topónimos, los abundantes apellidos aragoneses de origen eusquérico. Considerados en el pasado como apellidos traidos por emigrantes navarros, la genealogía[13], actualmente, los considera como apellidos de familias aragonesas que antiguamente eran de habla vasca. Volviendo a la historia del Reino de Pamplona-Nájera, posteriormente a la muerte de García Sánchez III el de Nájera en la batalla de Atapuerca a manos de su hermano, acarreando la ruptura definitiva en la compactación política vasca. Su hijo, Sancho IV Garcés, es asesinado también en Peñalén por sus hermanos Ramón y Ermesinda en el año 1076, haciendo desaparecer durante cincuenta y ocho años el Reino de Pamplona-Nájera. El 4 de junio de 1076 tiene lugar la unión de Navarra y Aragón. A la muerte de Sancho IV de Navarra, Sancho Ramírez de Aragón y Alfonso VI de Castilla, nietos de Sancho III el Mayor, reivindican el trono e invaden Navarra. Tras un acuerdo entre ambos, Sancho Ramírez es proclamado rey (Sancho I Ramírez), y La Rioja, Álava, Vizcaya y parte de Guipúzcoa, que anteriormente habían pertenecido a la Corona de Castilla, se reincorporan a ella. Hasta 1134 los reinos de Aragón y Navarra permanecerán unidos.  Este reino, durante este tiempo, permanecerá unido a la corona de Aragón. Sancho Ramírez de Aragón se hace con el control de Navarra y rinde vasallaje a Alfonso VI de Castilla, quien a su vez se anexiona La Rioja, Bureba (actualmente en la provincia de Burgos), Guipúzcoa, Álava, el duranguesado (actualmente en la provincia de Vizcaya) y Vizcaya. Fundada en 1180 por Sancho IV de Navarra, durante las guerras carlistas Durango fue cuartel general del pretendiente Carlos VII (1874). Durango conserva sus murallas medievales, el portal de Santa Ana (1566) y la iglesia de Santa María de Uribarri (siglos XV-XVII). Pocos años después, el fracaso del proyecto castellano-aragonés, representado en el matrimonio de la castellana Urraka y el aragonés Alfonso I el Batallador, propicia la restauración del Reino de Pamplona-Nájera. En el pacto de Támara de 1127 Castilla hace renuncia de las tierras adquiridas en las fronteras navarras, restableciéndose los límites del reino de García Sánchez III el de Nájera, de nuevo independiente desde 1134, con García Ramírez, proclamado rey por los nobles del reino y entre los que tuvo una activa participación el conde Ladrón de Gebara (guebára); señor de Álava, Vizcaya y Guipúzcoa.           García Ordóñez, conde de Nájera, fue alférez de Castilla (muerto en Uclés, 1108) y durante el reinado de Alfonso VI, casó con Urraca, infanta de Navarra. Participó en las intrigas para el destierro del Cid. En el año 1096 ayudó  al rey moro de Zaragoza contra Pedro I de Aragón. Murió luchando contra los almorávides, a los que sucederán los almohades[14] en el gobierno de al-Andalus.

9.El Reino de Navarra

          El reinado de Sancho VI el Sabio en el siglo XII se caracterizará por su intento de reafirmar la identidad, territorialidad e independencia de Navarra, frente a los intentos expansionistas de Castilla y Aragón que ambicionaban repartirse el Reino de Pamplona-Nájera. Su primera acción en esta reafirmación identitaria será cambiar al reino de nombre, llamándolo Nafarroako Erreinua (nafárroakó erréynu-á) o Reino de Navarra. Si bien, desde el siglo IX en que surge el Reino de Pamplona, a sus habitantes comúnmente se les llamaba navarros y a sus tierras Navarra  (en contraposición con los vascos que estaban bajo la órbita franca que seguían denominándose vascones [ evolucionando esta palabra posteriormente al término gascones ] ), oficialmente no recibirá este nombre hasta el reinado de Sancho el Sabio. Sancho VI el Sabio fue rey de Navarra (muerto en 1194). Hijo de García Ramírez el Restaurador, fue el primero en usar el título de rey de Navarra. Durante su reinado promovió la cultura, reformó la administración, acuñó los fuertes morabetinos de cruce, y neutralizó a sus vecinos mediante alianzas matrimoniales. Él mismo casó con Sancha, hija de Alfonso VII de Castilla, su hermana Blanca con Sancho III de Castilla y, más tarde, su hija Berenguela con el rey de Inglaterra, Ricardo Corazón de León.                                                                                                En lo que respecta a la realidad lingüística de Navarra se debe mencionar que en la época medieval coexistían dos comunidades lingüísticas: por un lado la de habla aragonesa extendida en el sur de Navarra durante la dominación musulmana; y por otro lado, la que siguió conservando su lengua prerromana, el euskara. Si bien el 80-70% de la población navarra era vascoparlante en el siglo XIII, el euskara nunca se utilizó para redactar documentos en la corte navarra. Siguiendo los usos de la época los escritos oficiales se realizaban en latín o en lenguas latinas y, por lo tanto, se realizaron en latín, después en aragonés, posteriormente en castellano y finalmente en gascón. En épocas medievales los ingleses utilizaron el latín o el romance normando del norte de Francia; mientras que entidades políticas alemanas utilizaron la lengua latina o romances italianos para redactar sus documentos. El término villano fue usado para designar de manera genérica a los campesinos a partir de los siglos centrales de la Edad Media. En origen indicaba de manera neutra los habitantes de las villas y pueblos o burgos[15], pero fue adquiriendo un significado claramente peyorativo, tanto en castellano como en otras lenguas europeas. En Inglaterra villain tuvo además un sentido jurídico, ya que designaba a los campesinos siervos en el contexto del señorío (manor), en contraposición a los campesinos libres, los freemen y los yeomen (pequeños propietarios de tierras que forman la categoría social de la yeomanry). En  textos medievales romances es común la vacilación entre /b/, /f/ y /h/, de ahí que a los navarros se les llamase indistintamente "navarros", "nafarros" o "naharros". La lengua española adquirió también la palabra vasca naba y forma parte de su vocabulario desde hace siglos (escrito como nava), con el significado de: "tierra sin árboles y llana, a veces pantanosa, situada generalmente entre montañas".                                                                                 Se entiende por Reconquista[16], por antonomasia, la recuperación del territorio español invadido por los musulmanes en el año 711 y cuyo epílogo fue la toma de Granada en 1492. Por otro lado, la simple acepción de “guerra santa” que suele darse a este término, yihâd, en las lenguas europeas resulta restrictiva y está lejos de expresar todos los matices que encierra en la cultura islámica. En primer lugar, la palabra significa esfuerzo, también lucha o combate, pero no sólo referido al que se libra con las armas. Así, cabe decir que si el término yihâd puede significar, en efecto, la guerra o lucha que todo buen musulmán está obligado a librar para difundir su fe, sobre todo con las armas, de no ser posible con la persuasión, también significa el “esfuerzo” o “lucha” interior que uno ha de librar consigo mismo para alcanzar el perfeccionamiento moral o espiritual. Por último, además de la lucha o combate de carácter ofensivo para la difusión del islam, por yihâd[17] también se entienden -desde los primeros tiempos del islam- los de carácter defensivo frente a los ataques del exterior de que pudiera ser víctima la comunidad islámica. Es sobre todo a este yihâd de carácter defensivo, al que han recurrido los líderes de los movimientos de resistencia de los países islámicos frente a la ofensiva colonial de las potencias europeas en los siglos XIX y XX.                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                        En otro sentido, hay que tener en cuenta que la gran mayoría de la población de habla aragonesa comenzó a formar parte del Reino de Navarra cuando los navarros de habla vasca llevaron la reconquista hacia el sur en el siglo XII. Por lo tanto, el surgimiento de la lengua aragonesa se gestó en la marca superior de al-Ándalus y no en el Reino de Navarra o en el inicial Reino de Aragón que eran de lengua vasca. En lo que respecta a la romanización de los vascos de Aragón, la ciudad de Huesca, que se encuentra al norte de Zaragoza y estuvo bajo dominio musulmán, fue un foco romanizador de la zona norte de Aragón, una zona que era únicamente de lengua vasca. De hecho el primer decreto de prohibición de la lengua vasca del que hay constancia es de la ciudad de Huesca y se dio en el año 1349, en el que a los corredores vascófonos de Huesca, que daban carácter legal a las compra-ventas realizadas en su lengua se les obligaba a realizar la compra-venta en aragonés y se les multaba con treinta monedas de oro aragonesas (soles) si lo hacían en vasco. Una ordenanza de prohibición de la lengua vasca en este mercado que según el Archivo Histórico de Huesca estuvo vigente durante tres siglos, lo que da cuenta de la solidez de la comunidad vasca en Aragón y el número de vasco-aragoneses existentes, que ocasionó que se dilatara tanto en el tiempo esta prohibición. Cuando los navarros llevaron la reconquista hacia la ribera del Ebro en el siglo XII, se encontraron con una población bilingüe en la que el euskara había pasado a ser la segunda lengua de estos antiguos territorios vascones; mientras que la primera lengua había pasado a ser la aragonesa, después de siglos de pertenencia de estos territorios a la marca andalusí. Al contrario de lo que se pensaba hasta época reciente, que la lengua vasca había desaparecido en la ribera del Ebro ya en la época romana, la existencia de textos del siglo XIV en el que aparecen musulmanes de la Aljama de Tudela con nombres árabes y sobrenombres vascos denota que la lengua vasca siguió siendo utilizada en el extremo sur de Navarra durante la dominación visigoda y también durante la pertenencia de estos territorios al Imperio andalusí[18]. Chií (o chiíta) designa al musulmán que sigue la Chîa, término general para referirse a una extensa gama de sectas islámicas cuya característica común es la de considerar a Alí legítimo califa, tras la muerte del profeta Muhammad, y reservar a los descendientes de Alí y de su esposa Fátima, hija del Profeta, la dignidad de imán o jefe espiritual y temporal de la comunidad islámica. Aunque minoritarios dentro del Islam, los chiíes son mayoritarios en países como Irán, donde el chiísmo es la religión oficial desde la instauración de la dinastía safaví en el siglo XVI, y en países árabes como Líbano e Irak donde son, dentro la comunidad islámica, mayoritarios frente a los sunnies. Por su parte, sunní o sunnita designa al musulmán que sigue la sunna, es decir, la costumbre o el ejemplo, entendiéndose en general por ello -como normas a observar- los hechos o la conducta del profeta  Mohammad. Los suníes constituyen la mayoría dentro de la comunidad islámica a nivel mundial, y se consideran los representantes, en la teoría y en la práctica, de la ortodoxia islámica, frente a los  chiíes minoritarios. Hacia finales del siglo XI Pedro I será rey de Aragón y Navarra. Sucesor de Sancho I Ramírez, conquista la taifa de Huesca, tras la derrota castellana en la batalla de Alcoraz, con ayuda de su hijo Alfonso, futuro Alfonso el Batallador. A la muerte de Pedro I, que no deja herederos directos, ocupa el trono de los reinos de Aragón y Navarra su hermano Alfonso, conocido como Alfonso I el Batallador, que contraerá matrimonio con Urraca[19] de Castilla. En diciembre de 1109 se alcanza el Pacto de Unión[20], por el que la Iglesia declara que el matrimonio entre Urraca de Castilla y León y Alfonso I de Aragón y Navarra, biznietos de Sancho el Mayor, es ilegítimo. Los esposos firman un pacto en el que acuerdan los límites de su potestad, estableciendo la unidad de todos sus reinos, que habrían de pasar a sus hijos comunes, y, en caso de no haberlos, Alfonso Raimúndez, hijo de Urraca, sería nombrado heredero. Al año siguiente, el papa Pascual II declara nulo el matrimonio. El 19 de diciembre de 1118 tiene lugar la reconquista de Zaragoza.  Alfonso I el Batallador logra reunir un ejército al que se suman aragoneses, navarros, franceses, castellanos y catalanes, para asediar la ciudad de Zaragoza, en manos almorávides, que capitula. Después ataca las plazas fronterizas con Navarra y reconquista Tudela y varias villas del valle medio del Ebro: Tarazona, Borja, Calatayud y Daroca. En el Reino de Navarra, al contrario de lo que ocurre actualmente que la población vascoparlante de Navarra es la bilingüe (habla vasco y español), en aquella época la población de habla romance era la bilingüe, ya que la lengua cotidiana en Navarra, por ejemplo, en su capital, Pamplona, hasta el siglo XVIII, fue la lengua vasca. La población de habla latina del sur de Navarra dio lugar a la clase de labradores del rey o ruanos, el Tercer Estado[21],  constituyendo en el siglo XIII el principal pilar económico y político del reino navarro siendo comenzada a utilizar su lengua, la aragonesa, para la redacción de los textos oficiales que anteriormente se redactaban únicamente en latín. Durante el gobierno de Navarra por la dinastía francesa de Evreux en el siglo XIV, en la jura del cargo por Carlos II de esta dinastía se utiliza la forma idiomate terre (idioma de la tierra) para hacer referencia al texto de la jura escrito en aragonés; mientras que en la jura de su hijo se utiliza la forma ydiomate Navarre terre (idioma de la tierra de Navarra). Al ser el aragonés una lengua minoritaria en Navarra no recibiría el apelativo de lingua navarrorum (lengua de los navarros) con el que fue designada la lengua vasca por el rey Sancho VI el Sabio en uno de sus escritos en el año 1167.                                                En la Edad Media[22] además del euskera y el aragonés también se hablaba occitano y francés en el Reino de Navarra. En la Provenza  se hablaba el provenzal[23] o langue d’oc, en la zona meridional de Francia, coincidente con la antigua provincia romana. El provenzal pertenece a la rama central de lenguas romances y se distingue del francés principalmente por conservar la latina velar ante y la latina tónica. Los dialectos que perviven del antiguo provenzal son: bearnés, catalán, gascón, auvernés, languedociano y provenzal. Tuvo una literatura desarrollada mucho antes que las demás lenguas romances, y su momento cumbre se sitúa entre 1150 y 1280. La cruzada albigense dio un golpe de muerte a la cultura provenzal, la lengua quedó arrinconada y descendió a patois. El movimiento Félibrige, fundada por Mistral, Roumanille y Aubanel encauzó un nuevo renacimiento literario. La Occitania fue la denominación antigua del Languedoc francés. En ella se hablan dialectos de la lengua de oc. Se dice francoprovenzal de los dialectos franceses, intermedios entre la lengua de oc y la lengua de oil, hablados en la Suiza romanche, el valle de Aosta y una zona del SE de Francia (Saboya, el Lionés). El occitano era la lengua de oc. Y Occitania, o Provenza,  era el nombre literario de la Francia meridional en que se hablaba la lengua de oc[24]. Los occitanos y franceses que vivían en territorio navarro peninsular eran comerciantes de los territorios navarros en Occitania y en Francia traidos por los reyes de Navarra para potenciar económicamente el Camino de Santiago que pasaba por Navarra, siéndoles otorgados grandes privilegios para su asentamiento. El camino de Santiago fue una vía de peregrinación al sepulcro del apóstol Santiago, en Galicia[25], iniciada a mediados del siglo IX. Las peregrinaciones dieron lugar a una literatura peculiar recogida en leyendas y relatos. Posteriormente al extenderse los privilegios de la corona de Navarra a otras villas acabaron por fundirse con la población de habla vasca. La lengua aragonesa, a partir del siglo XIII, fue absorbida paulatinamente por el castellano (aunque sigue hablándose en la provincia de Huesca), convirtiéndose en un dialecto del mismo. Para finales del siglo XIV principios del XV el aragonés desapareció de Navarra como lengua escrita y será sustituida por el castellano. Posteriormente, en el siglo XVI, el castellano será sustituido por el gascón como lengua oficial de escritura hasta la desaparición del reino navarro en el siglo XVII. El dialecto castellano-aragonés es hablado actualmente en las zonas que formaron parte del Hayibato musulmán de Zaragoza (sur de Álava fronterizo con La Rioja, sur de Navarra, centro y sur de Aragón, y en parte de La Rioja) y en la zona central de Navarra por expansión hacia el norte del dialecto castellano-aragonés posterior a la conquista de Navarra por Castilla (siglo XVI). También es hablado en parte de Castilla y León, Castilla-La Mancha, País Valenciano y Murcia, fruto de la expansión hacia el sur del Reino de Aragón en la reconquista. Los navarros sureños o aragoneses castellanoparlantes tienen preferencia por el sistema acentual llano, sobre todo en las palabras esdrújulas (árboles > arboles; pájaro > pajaro). Tal y como ocurre en euskara, tienden a realizar la pronunciación de las palabras que forman parte de una frase en función del sintagma; y no como en español: palabra por palabra, es decir, que cada palabra posee invariablemente una misma pronunciación. Esto hace que en aragonés una palabra pueda variar de pronunciación según su posición dentro del sintagma.                                                                     Los castellanoparlantes, por ejemplo, han perdido la costumbre vasca de la abundante utilización de la palabra "pues" (en vasco: ba ) atestiguada en textos castellanos medievales o conservado en el castellano de América y en pueblos del norte de la provincia de Burgos; los hablantes de dialecto aragonés siguen utilizándolo abundantemente y en los mismos casos en los que normalmente se utiliza hablando en vasco.                                                                                              La lengua aragonesa posee gran cantidad de vasquismos: muga (frontera), bizcarra (lomo del tejado), abarca (sandalia), arto (zarza; en vasco actualmente significa maíz aunque antiguamente recibió este nombre el mijo) y otros más como aborral, agüerro, anayón, ausín, caparra, carrasca, chandro, chordón, magoría, naya, sabaya, sarrio o sucarrar. En lo que respecta a la toponimia, el porcentaje de topónimos vascos nos ayuda a conocer el camino que llevó la romanización así como su solidez: Viejo Aragón (70%), Sierra de Guara (50%), Sobrarbe (40%) y Ribagorza (30%). En la provincia de Huesca doce mil personas siguen hablando la lengua aragonesa, denominada también con el nombre de fabla (significa "habla"). Paradójicamente las zonas en las que más vivamente hoy en día se conserva el aragonés no son las zonas en las que surgió la lengua, sino las zonas en las que se hablaba vasco y se impuso el idioma aragonés; mientras que los territorios en los que surgió la lengua aragonesa actualmente son hablantes de castellano. El tercer pilar de esta reafirmación identitaria de los navarros durante el reinado de Sancho el Sabio[26] será luchar denodadamente por el mantenimiento de las fronteras navarras establecidas un siglo antes por el testamento de Sancho el Mayor, algo que como podremos comprobar, no consiguieron. En este siglo, el Reino de Castilla, en aras a poseer los puertos vascos del Cantábrico para poder dar salida a los productos de la meseta y poder comerciar de esta forma con Brujas (Flandes[27]) y otros puertos europeos, aprovechó la debilidad política y económica del Reino de Navarra. Los romanos llamaron a Navarra, La Rioja y el noroeste de Aragón con el nombre de Vasconia y a sus habitantes vascones, término del que deriva la actual palabra vasco. Vasconia era la forma con la que se conocía antiguamente al País Vasco. Cuando el Ducado de Vasconiacayó bajo la dominación franca de los carolingios, los vascones de Pamplona, con la ayuda de los vasco-musulmanes de la ribera del Ebro, conseguirán independizarse dando lugar al Reino de Pamplona, que posteriormente será conocido como Reino de Pamplona-Nájera, un reino que acabará abarcando todos los territorios poblados por vascos, y que, finalmente, recibirá el nombre de Reino de Navarra. El topónimo Navarra, que procede del vasco medieval Nabarra, significa "la gran llanura próxima a las montañas". El topónimo Nabarra, con el transcurso del tiempo, evolucionará al actual Nafarroa, que es como se denomina actualmente a Navarra en lengua vasca. La lengua originaria de los navarros fue, por tanto, la lengua vasca, razón por la cual el rey navarro Sancho VI "El Sabio" en el año 1167, en uno de sus manuscritos, denominó a la lengua vasca como "lingua navarrorum" (lengua de los navarros). Sin embargo, la reconquista por parte de los navarros de antiguos territorios vascones en el sur de Navarra, que con la conquista árabe quedaron dentro de la Marca Superior Andalusí gobernada desde Zaragoza y, posteriormente, del Hayibato de Zaragoza, añadiría al reino navarro una nueva cultura, la aragonesa. La lengua aragonesa a partir del siglo XIII comenzaría a ser absorbida por el castellano, debido a la potencia económica y política y, por tanto, cultural de Castilla, con lo que a partir del siglo XIV, en el extremo sur de Navarra, se hablará castellano con acento aragonés en bilingüismo con la lengua vasca hablada en la zona desde épocas prerromanas. Bajo la dominación española, a partir de la conquista de Navarra en 1512, la lengua castellana se irá extendiendo hacia la mitad y norte de Navarra y la lingua navarrorum irá desapareciendo, con lo que actualmente el vasco es hablado por el 9.6% de la población navarra, un 9.8% lo entiende pero no lo habla, mientras que el 80.6% de la población es monolingüe castellanoparlante. Un reino que no pudo seguir expandiéndose hacia el sur en la reconquista al haber quedado encorsetado entre los reinos de Castilla y Aragón. Razones principalmente estratégicas hacían de La Rioja el objetivo prioritario de las pretensiones castellanas, que lograron imponerse ya desde 1135. Si bien Sancho VI el Sabio, eficientemente, realizó una reestructuración de la maltrecha economía navarra[28], los intentos de mantener las fronteras de su reino resultaron fallidos y en 1179 hubo de pactar con Castilla un reparto territorial que reducía de forma considerable y definitiva el área de su dominio. Vizcaya y La Rioja no volverían a integrarse en el ámbito navarro y pocos años más lograrían mantenerse en él las restantes tierras vascas occidentales. La nueva dirección dominante norte-sur de las relaciones económicas europeas[29] y el matrimonio de Alfonso VIII de Castilla con Leonor de Aquitania (1170) convertían a Álava y Guipúzcoa en el nuevo objetivo prioritario del expansionismo castellano. El hostigamiento se agudiza en los últimos años del siglo: el nuevo tratado castellano-aragonés para el reparto de Navarra acordado en 1198 en Calatayud da paso a la invasión del reino, que la propia desconfianza entre los aliados hizo fracasar. Concretamente, el 20 de mayo de 1198 se alcanzará el tratado de Calatayud. Alfonso VIII de Castilla y Pedro II de Aragón firman un pacto por el que se reparten Navarra. Tras la invasión de este reino, los castellanos seguirán su ofensiva, incorporando Álava y Guipúzcoa a sus dominios.  Sin fecha,       Pedro II de Aragón, es también conde de Montpellier Su matrimonio con María de Montpellier le permite adueñarse de esta ciudad. De este matrimonio nacerá su heredero Jaime I, que será educado en Montpellier. Pero, al año siguiente, el ejército castellano, penetra por Treviño (actualmente enclave burgalés dentro de territorio alavés) y pone cerco y asedio a Vitoria, que se rinde en los primeros días de enero de 1200. El mismo año, en circunstancias difíciles de precisar, el ejército castellano también tomó las tierras de Uda (actual Treviño [Burgos]), Álava, Durango (actualmente en Vizcaya), Guipúzcoa y San Sebastián (actualmente capital de Guipúzcoa), según detallan las crónicas, junto a diversos castillos que guarnecían estos territorios. El rey de Navarra veía reducido su dominio peninsular al territorio que, con pequeñas variaciones posteriores (la pérdida de la Baja Navarra perteneciente actualmente a Francia y territorios alaveses sureños), constituye la actual región de Navarra. Concretamente, el 20 de marzo de 1179 se ratifica el tratado de Cazorla[30]. Alfonso II de Aragón y Alfonso VIII de Castilla acuerdan la supresión del juramento de vasallaje aragonés (1136) y fijan sus respectivos límites de reconquista y repoblación. Por su parte, el rey navarro, Sancho VI, cede La Rioja a Castilla y se inicia una tregua de diez años entre ambos reinos. En las Guerras de Bandos tiene lugar la conquista castellana de Álava y Guipúzcoa. Vizcaya estará bajo la órbita de Castilla: el primer territorio vasco occidental en dejar de pertenecer al Reino de Navarra fue Vizcaya, ya que en 1179 Sancho el Sabio se vio obligado a pactar la cesión de parte sus territorios a Castilla. Mientras La Rioja era anexionada a la corona castellana, Vizcaya volvía a ser independiente pero bajo la órbita de Castilla, restaurándose el señorío vizcaíno que pasaría a ser gobernado, de nuevo, por la dinastía pro-castellana de los Haro. El territorio alavés fue invadido por Castilla en 1200 y después de 132 años de ocupación fue anexionado a la corona castellana. Y finalmente, en el caso guipuzcoano, sus territorios fueron invadidos y anexionados por Castilla en 1200. Con la toma de control por parte de Castilla de estas tierras en el siglo XIII se daría comienzo a una de las etapas más convulsas de la historia vasca.  Los romanos llamaron a Navarra, La Rioja y el noroeste de Aragón con el nombre de Vasconia y a sus habitantes vascones, término del que deriva la actual palabra vasco. Vasconia era la forma con la que se conocía antiguamente al País Vasco. Cuando el Ducado de Vasconia cayó bajo la dominación franca de los carolingios, los vascones de Pamplona, con la ayuda de los vasco-musulmanes de la ribera del Ebro, conseguirán independizarse dando lugar al Reino de Pamplona, que posteriormente será conocido como Reino de Pamplona-Nájera, un reino que acabará abarcando todos los territorios poblados por vascos, y que, finalmente, recibirá el nombre de Reino de Navarra. El topónimo Navarra, que procede del vasco medieval Nabarra, significa "la gran llanura próxima a las montañas". El topónimo Nabarra, con el transcurso del tiempo, evolucionará al actual Nafarroa, que es como se denomina actualmente a Navarra en lengua vasca.      El origen del Señorío de Vizcaya[31] suele fijarse en el año 870, fecha que suele señalarse para la discutida batalla de Padura, en la que los vizcaínos derrotaron a las huestes del rey leonés Ordoño. Sobre la batalla de Clavijo[32] sólo podemos añadir algunas ideas. La lengua originaria de los navarros fue, por tanto, la lengua vasca, razón por la cual el rey navarro Sancho VI "El Sabio" en el año 1167, en uno de sus manuscritos, denominó a la lengua vasca como "lingua navarrorum" (lengua de los navarros). Sin embargo, la reconquista por parte de los navarros de antiguos territorios vascones en el sur de Navarra, que con la conquista árabe quedaron dentro de la Marca Superior Andalusí gobernada desde Zaragoza y, posteriormente, del Hayibato de Zaragoza, añadiría al reino navarro una nueva cultura, la aragonesa. El poder legislativo se atribuía al señor, pero sujeto al veto de las Juntas Generales en caso de desafuero. En las Juntas, que se reunían bajo el Árbol de Guernica o el de Arechabalaga, imperaba el acuerdo de la mayoría, pero por representación orgánica, no por voto personal. El Señorío fue mantenido al unirse Vizcaya a la corona de Castilla (1379), cuyo rey era reconocido como señor.  Desde este siglo, hasta el XVI, fueron continuas las luchas entre los diferentes bandos que pugnaban por alcanzar el control de las diferentes regiones vascas. Los gamboínos y los oñacinos eran las fracciones banderizas que se disputaban el control de las regiones vascas occidentales; siendo disputado este control en Navarra por agramonteses y beaumonteses. Los gamboínos eran leales a la corona de Navarra; los oñacinos, por contra, eran partidarios de la unión de las regiones vascas occidentales a Castilla (si bien estas lealtades a una u otra corona cambiaron algunas veces en función de los intereses de cada fracción). El reino de Navarra alcanzó su apogeo con Sancho Garcés III el Mayor (1000-1035). Más tarde pasó al reino de Aragón  y a Francia, y en 1512 se integró definitivamente en España con Fernando II de Aragón. Oñacino fue el guipuzcoano San Ignacio de Loyola que, antes de hacerse sacerdote, fue soldado y participó en la conquista castellana de Navarra. La familia del patrón de Navarra, San Francisco Javier, por contra, era agramontesa y contraria a la conquista castellana apoyada por los beaumonteses. Este santo era sólo un niño cuando los castellanos invadieron Navarra y, junto con su familia, tuvo que huir de su tierra. Los oñacinos se convirtieron en muchas ocasiones en la mano derecha de la monarquía castellana. El 7 de abril de 1234 Navarra pasa a manos de la dinastía de Champaña. El rey navarro Sancho VII rompe el tratado de Tudela (establecido el 2 de febrero de 1231) y deja como heredero a Teobaldo de Champaña,  hijo de su hermana Blanca. Los nobles navarros retiran su juramento de fidelidad a Jaime I de Aragón, y Navarra pasa a la orbita francesa. En 1253 Teobaldo II es el nuevo rey de Navarra. Muerto Teobaldo I de Champaña, la corona navarra recae en su hijo, Teobaldo II, que es menor de edad, por lo que ejerce la tutoría su madre, Margarita de Borbón. Alfonso X de Castilla reclama sus derechos  al trono y la reina le responde estableciendo una alianza con Jaime I de Aragón, a quien no conviene una expansión castellana por el norte del Ebro. Se aclara que la Champagne es una región del NE de Francia, en la margen oriental de la Cuenca de París, recorrida por el río Sena y por algunos de sus tributarios: Marne, Aisne y Aube. Sus ciudades más importantes son: Reims, Troyes y Chalóns-sur-Marne. La Champagne, habitada en la época prerromana por tribus galas, convertida en condado bajo Eude (874),  pasó, por el matrimonio de Juana de Blois con Felipe el Hermoso, a la corona francesa (en 1284). Teobaldo I (circa 1200-1253) fue rey de Navarra e hijo de Teobaldo III, conde de Champaña. Sucedió a su tío, Sancho VII el Fuerte, en 1234. Dirigió una cruzada[33] a Tierra Santa que constituyó un fracaso. Teobaldo II (1235-1270) fue otro rey de Navarra. En 1270 se unió a la cruzada que dirigía Luis IX de Francia, con cuya hija estaba casado. Murió en Sicilia el 1 de septiembre de 1270, concretamente en Trápani, sin dejar descendencia. No obstante, en su testamento designa como heredero a su hermano Enrique I, que reinará entre 1271 y 1274. Vemos a un cardenal Mendoza, descendiente de los oñacinos alaveses, que, yendo en contra de la consanguinidad de los futuros reyes católicos, oficia su matrimonio. La colaboración estrecha de la nobleza vasca occidental con la monarquía castellana irá in crescendo en las décadas siguientes, hasta que en el reinado de Felipe II, durante el apogeo del Imperio Español, en el siglo XVI, los "vizcaínos", que era como se llamaba en la época moderna a los vascos occidentales, riojanos, cántabros orientales y, en menor medida, a los navarros, monopolizan la administración de la corte española y de las colonias del imperio. Existe, durante esta época, una asociación generalizada, históricamente errónea, entre el pueblo vasco, el cántabro y el íbero, considerando la cultura y lengua vascas como las originarias de los españoles; y los fueros vascos como las leyes ancestrales de los españoles, unas leyes que debían ser respetadas y salvaguardadas por la monarquía española como máximo exponente de la españolidad. Los vascos representaban las esencias de España, la España indómita, los cántabros, que nunca pudieron ser conquistados ni por el mismo Imperio Romano, prueba de ello, según las creencias erróneas de la época, el que su milenaria lengua vasca siguiera siendo hablada. La asociación entre lo español y lo vasco llegó a tal extremo que incluso en la genealogía hecha por el cronista real guipuzcoano Esteban de Garibai para el rey Felipe II se le entroncó con los cántabros inconquistos, enlazando la monarquía española con los cántabros de la época romana, queriendo reflejar así una realidad histórica en la que los españoles habían nacido para someter a otros pueblos pero nunca para ser sometidos.                                     Volviendo al siglo XIII, las continuas luchas entre los bandos oñacino y gamboíno fueron muy violentas y en ellas participaron muchas personas. Los más oprimidos eran, fundamentalmente, los campesinos y los pobladores de las villas. El surgimiento de los bandos gamboíno y oñacino no ha sido aún definitivamente marcado, difiriendo los historiadores así en la fecha como en las causas que las produjo. Generalmente, se suele establecer el primer cuarto del siglo XIII como la época en la que los nobles y la sociedad vasca en general, se encontraba ya dividida en estos dos bandos, y 1275, como el año en que hubo la primera gran guerra entre ellos. Las razones del surgimiento de esta división en la sociedad vasca se suele achacar a dos factores: el factor económico generado por la crisis[34] acaecida en este siglo, así como la polarización generada en la nobleza vasca occidental entre los partidarios y contrarios a dejar de pertenecer a Navarra. Sobre el momento en que se iniciaron las hostilidades entre los banderizos, las opiniones más coincidentes lo refieren a un hecho acaecido en la iglesia de Ulibarri en Álava: Era conducido un gran cirio encendido en una gran parihuela con destino a arder durante treinta días consecutivos en la iglesia, y las personas que en procesión lo acompañaban, se dedicaban durante ello a celebrar los sacrificios y oraciones usuales. Estaba siendo conducido el cirio por cuatro personas, cuando subiendo la pendiente de la montaña, se quejaban de cansancio los que iban detrás, y dijeron a sus compañeros: "daruagaz oinaz" (darúagas oñás; conduzcámoslo a brazo, o por lo bajo); a lo que contestaron los que iban delante, y menos cansados: "gaindik bihoa" (gáindi bijóa; llevémoslo en hombros o en alto). Los partidarios de los hombres que dijeron "daruagaz oinaz" dieron lugar al bando oñacino y los que indicaron "gaindik bihoa" al gamboíno. La hostilidad entre ambos bandos empezó, por tanto, en Álava, y pronto pasó a Vizcaya y posteriormente a Guipúzcoa. Cada uno de estos bandos agrupaba un conjunto determinado de linajes dirigidos por un Ahaide Nagusi (aáyde nagúsi, pronunciado en aquella época: ajáyde nagúsi; Pariente Mayor). La corona castellana, a menudo, se vio desbordada por los acontecimientos, incapaz de poner orden en los territorios arrebatados a Navarra. Fueron tres los pilares de su política en esta zona: Postularse como garante de la paz: conseguir un equilibrio entre los dos bandos que se disputaban el poder para, por un lado, conseguir pacificar estos territorios en guerra continua de bandos y, a su vez, evitar que los gamboínos tomaran el control, con lo que los territorios vascos occidentales volverían a pertenecer a Navarra. Navarra nunca renunció al País Vasco occidental o Navarra Marítima, considerándose legítima dueña de estas tierras, por lo que alentará rebeliones y apoyará a los gamboínos en aras a recuperar su territorio, pero sus esfuerzos fueron baldíos en contra de los oñacinos y de la poderosa Castilla. Si bien, a lo largo del tiempo, pudo reconquistar parte de La Rioja y territorios orientales de Álava y Guipúzcoa, Castilla no tardó tiempo en recuperarlos. Postularse como el progreso para sus ciudadanos: cientos de vizcaínos, guipuzcoanos y alaveses participaron en la repoblación[35] de Castilla, muchos de ellos huyendo de las guerras banderizas, atraídos por las ventajosas ayudas dadas por la corona castellana; para que, de esta forma, los vascos occidentales comenzaran a mirar, más hacia Castilla, que hacia Navarra. Gracias a estas ventajosas prebendas colonos vascos occidentales fundaron poblaciones tan alejadas del País Vasco como La Zubia (del vasco zubia, "el puente") en la provincia de Granada, o Los Urrutias (del vasco urruti, "lejos") en Murcia, en los que la lengua vasca se habló durante varios siglos, conservándose, en estas zonas, apellidos vascos propios de estas tierras. El 15 de agosto de 1284       el reino de Navarra es asociado al trono de Francia. Cuando fallece Felipe III de Francia, su hijo, Felipe IV el Hermoso, consorte de la reina Juana I  de Navarra, se convierte en soberano del reino pirenaico, de manera que éste queda asociado a la Corona de Francia. A partir de este momento, los monarcas franceses se intitularán, conjuntamente, como reyes de Francia y de Navarra. El 8 de junio de 1288 tiene fin la privanza de don Lope de Haro. Señor der Vizcaya y privado del rey de Castilla, se opone a la amistad con Aragón y se rebela contra Sancho IV. El enfrentamiento entre ambos termina con la muerte de don Lope a manos del monarca. Castilla era y quería postularse como tierra de oportunidades, como posteriormente lo fue América; mientras que Navarra había visto paralizada su expansión económica y territorial. Postularse como garante de las libertades vascas: Castilla conservó las leyes vascas establecidas en los Fueros[36] y profundizó en éstas, desarrollándose durante esta época la institucionalización del sistema foral vasco, cuya máxima dificultad residió en mantener el equilibrio, entre gamboínos y oñacinos, en los diferentes órganos de gobierno. Este "encaje de bolillos" que tuvo que hacer Castilla durante tres siglos para poder controlar y pacificar esta zona, no sólo consiguió la pérdida de poder gradual del bando gamboíno, sino también la del bando oñacino, que para los intereses de Castilla, aunque pro-castellanos, era igual de perjudicial, reafirmando de esta manera la autoridad real castellana sobre todos los territorios de Euskadi. Las cortes medievales hispánicas surgieron de la curia plena a fines del siglo XII y principios del siglo XIII; se estructuraban por estamentos (clero, nobleza, ciudadanos) y tuvieron una función consultiva y, sobre todo, fiscal. Las de la corona de Aragón, sin embargo, adquirieron un carácter legislativo (incluso en materia constitucional). Desde el siglo XVI entraron en decadencia, y en el siglo XVIII (unificadas en las cortes de Castilla) eran meras instancias protocolarias. Como uno de los episodios más significativos de la guerra de bandos, tenemos el acaecido en 1435 en Vizcaya. En esta época, ante la imposibilidad de que los dos bandos llegaran a un acuerdo, hubo dos alcaldes en la Villa de Bilbao. Un alcalde oñacino, y el otro, gamboíno. Esta situación irregular duró hasta 1445, en el que el rey de Castilla Juan II y el XXII Señor de Vizcaya (1405-1454), nombró un único alcalde, condenando a muerte a los cabecillas de ambos bandos. Las hostilidades entre gamboínos y oñacinos continuaron y terminaron momentáneamente, durante el reinado de Enrique IV y  el XXIII Señor de Vizcaya (1454-1474). Este rey tuvo que desplazarse personalmente a su señorío en 1457, dirigiendo las Hermandades[37](agrupaciones de campesinos, habitantes de las villas y algunos hidalgos opuestos a los Parientes Mayores), para pacificarla, destruyendo sus principales fortalezas y desterrando a Castilla o confinando a muchos de los Parientes Mayores. Así, en 1468, el Concejo de Bilbao destruyó las casas que tenían en la villa algunos banderizos. Entre ellas las de los Abendaño y los Basurto del bando oñacino. Estas guerras de bandos terminaron definitivamente en el siglo XVI, cuando, con el descubrimiento de América y la conquista castellana de la Navarra peninsular, cambian todos los parámetros económicos y sociales. Los Parientes Mayores pasarán de ser caudillos de las guerras banderizas a formar la nueva burguesía vasca, mercaderes y promotores de la construcción de barcos a las Américas, dándose los primeros pasos al surgimiento de una burguesía asentada en las villas costeras. El origen de la burguesía se encuentra en el interior de la sociedad feudal, como nuevo grupo social especializado en los intercambios y localizado en los nuevos núcleos urbanos, que acapararon la representación del estamento popular en las cámaras feudales (cortes[38]).  En aquella época, en el siglo XIII, Castilla y Aragón no eran solamente territorios de habla latina, también de habla vasca como Navarra y sus habitantes tenían nombres vascos como García (Gartzea), Sancho (Antso), Jimeno (Xemeno), Urraka, Toda (Tota) o Velasco (Belasko/Berasko), similares a los navarros, lo que da cuenta de los nexos culturales que había entre los tres reinos, por lo que la pertenencia de los vascos a Castilla o Aragón no supuso inicialmente ningún impedimento desde el punto de vista lingüístico, cultural o social. En Ojacastro (nombre que en documentos históricos estaba escrito como "Oia-castro", Rioja. En Ojacastro (nombre que en documentos históricos estaba escrito como "Oia-castro", Rioja Alta) cercano también, por cierto, al Monasterio de San Millán de la Cogolla, cuna del vasco medieval escrito, en una fazaña o sentencia de los primeros jueces castellanos basados en la costumbre como fuente del derecho, el alcalde manda apresar en el siglo XIII, sobre 1239, a un merino[39] (jefe de la policía o funcionario real) venido de Burgos a participar en un juicio, pues, según los fueros de la villa otorgados por el rey de Castilla, era indispensable saber euskara para ello y el que el merino no supiera hablar vasco era una afrenta a las leyes de la villa. Todas las regiones vascas conservaron los fueros sin los cuales hubiese sido imposible su pertenencia a Castilla. Este reino supo entender el fuerte arraigo foral manteniendo y desarrollando estos fueros para que se siguiesen autogobernando dentro del reino. Era obligación del rey de Castilla que después de su coronación, viniese a cada una de las regiones vascas a jurar acatamiento y respeto a su Fuero. Fuero de Vizcaya es el redactado en 1452 y recoge el derecho consuetudinario de Vizcaya. Se conoce otra redacción  de 1527, bajo Carlos I. El Fuero Real fue el promulgado por Alfonso X el Sabio hacia 1255 para dotar de fuero a los numerosos lugares que no poseían uno propio. El Fuero es una ley o código dados para un municipio durante la Edad Media. Los fueros aparecieron en España en el siglo X. Como el derecho de los fueros locales era aplicable antes que el general, a medida que la monarquía se fue robusteciendo trató de conseguir una unidad legislativa.  El Fuero vasco constituye uno de los primeros sistemas políticos democráticos de Europa. Los Biltzar Nagusia (biltsár nagúsi-á; Juntas Generales) o parlamentos de cada una de las regiones vascas ya en la Edad Media, desarrollaron instrumentos democráticos tales como el Habeas Corpus[40], la prohibición de tormentos o la Hidalguía[41] Universal, mucho antes de que lo hicieran otras instituciones en Europa. En Vizcaya, por ejemplo, a través del Pase Foral quedaba invalidada cualquier resolución del Señor de Vizcaya que fuese contra el Fuero. En 1234, las dinastías vasconas de Navarra mueren con Sancho VII el Fuerte. Este rey batalló victoriosamente en las Navas de Tolosa contra los musulmanes en 1212. Una batalla de la que surgió el mito del origen del actual escudo de Navarra que sustituiría al Arrano Beltza ("águila negra") vascón de la dinastía ximena. Tras el fallecimiento de este rey en 1234 la corona pasa a manos de Teobaldo de la familia Champaña. Durante la época de Sancho VII el Fuerte comienzan las principales expediciones navarras, junto con otros reinos europeos, con el objeto de intentar detener la expansión del Islam y recuperar los lugares santos de Israel. La primera, ya citada, de este rey, en 1212, que dio lugar a la batalla de las Navas de Tolosa[42]                                                                                                                                                              . La segunda expedición, inmersa en la Sexta Cruzada, fue llevada a cabo por su sucesor Teobaldo I a Tierra Santa (1238-1242), partiendo desde Navarra a París, y de ésta a Marsella, haciéndose posteriormente a la mar, llegando hasta Esmirna (actual Turquía), y, finalmente, hasta Jerusalén. Por último, la expedición navarra (1270) de Teobaldo II, correspondiente a la Octava Cruzada (considerada por algunos historiadores como la séptima), partió en principio, desde Marsella para ir a Siria, en ayuda de lo que quedaba de los estados cruzados de la zona; pero la ruta de esta cruzada se desvió finalmente a Túnez. Se llama cruzada a toda expedición dirigida a conquistar Tierra Santa y, en general, cualquier guerra sancionada por el papado, contra los enemigos de la Cristiandad -paganos, infieles o herejes- para defender a los peregrinos o expandir el cristianismo. Se señalaban tradicionalmente ocho cruzadas a Palestina, enumeradas cronológicamente (de 1096 a 1270), pero hubo continuos peregrinajes armados de cruzados, de mayor o menor entidad, guiados por reyes o nobles, populares, e incluso niños, no siempre bendecidos por el papado, y cuyas motivaciones eran religiosas, políticas y comerciales. Las cruzadas conducidas por caballeros germánicos teutónicos se dirigieron contra pueblos paganos eslavos y bálticos (siglos XII-XIV). Otras se promulgaron contra herejes, caso de los albigenses (cátaros[43]). Las guerras de la Reconquista y las posteriores luchas contra los musulmanes fueron consideradas cruzadas. La idea de cruzada, basada en el concepto de guerra santa, pervivió en la cultura occidental en la Edad Moderna (batalla de Lepanto, etcétera) e incluso fue invocada en la Contemporánea (Guerra Civil española).                                                           En función de las diferentes dinastías de origen francés, occitano o gascón que reinaron en Navarra, los territorios de la corona se engrandecerán, en diferentes épocas, con territorios franceses, occitanos y gascones.  El término cisma viene del griego, con el significado de separación. Indica la separación de la disciplina y jerarquía de la Iglesia católica, a diferencia de la herejía, escisión por motivos doctrinales. Los principales cismas fueron el donatismo; el cisma de Oriente, que condujo a la creación de la Iglesia ortodoxa (1054); y el cisma de Occidente (1378-1417), que dividió la Iglesia católica en dos obediencias (tres desde 1409), cada una con un papa -o antipapa-, todos ellos considerados legítimos por sus seguidores. El anglicanismo fue primero un cisma, pero pronto, al adoptar doctrinas de la Reforma protestante (una herejía cismática desde el punto de vista de la Iglesia católica), se configuró como una herejía[44].                                                                                                                                              Con la dinastía francesa de Champaña la autoridad navarra abarcó los territorios fronterizos con la Lorena, en el noreste de Francia, de Meaux, Provias y Chalons. Con la dinastía francesa de Evreux, los territorios normandos del noroeste de Francia de Mortain, Cherburgo, Beaumont, Eureux, Languerille, Etampes, el territorio de Angulema, en el centro de Francia, Montpellier en el sureste de Francia, y el Béarn, que englobaba la actual región vasca de Sola. Con la dinastía gascón-occitana de Foix-Albret, los territorios gascones de Albret, la occitana Guyena, que englobaba Limoges y Perigord, el territorio gascón de Bigorra y el territorio occitano de Foix, sobre la actual Andorra. Vasallo viene de vasallus, término de origen celta, hombre que contrae con un señor un vínculo vitalicio de dependencia personal -simbolizado en el ritual del homenaje, juramento y beso-, por el que, a cambio de prestar fidelidad y apoyo, recibe protección y otras recompensas. El vasallaje medieval          era una forma de commendatio o encomendación -relación de tipo clientelar-, que pronto se distinguió por la prestación de un servicio militar a caballo con armamento. En los distintos reinos germánicos se formaron séquitos y clientelas, pero el vasallaje como forma de cohesión de las familias de la aristocracia se difundió especialmente en la Europa franca carolingia, a partir del siglo VIII, y tuvo importantes implicaciones militares y políticas. Mediante el vasallaje, los reyes, emperadores, condes, obispos o señores sin oficios públicos formaron sus clientelas armadas; el emperador se aseguraba la fidelidad de sus vasallos, entre los que con frecuencia reclutaba a los condes; hubo también príncipes que se sujetaron a la autoridad y protección de un soberano más poderoso. Contrariamente a una imagen difundida, el vasallaje no implica necesariamente la formación de cadenas jerarquizadas, sino que era más bien una compleja -y en sus orígenes fluida- red de solidaridades aristocráticas. Ya desde Carlomagno se generalizó que el servicio del vasallo fuera recompensado con la concesión de tierras, cada vez con más frecuencia en beneficio o feudo (investidura), lo que introdujo un mayor equilibrio entre la figura del señor y la del vasallo. El concepto de “relaciones vasallático-beneficiarias”, o “feudovasalláticas” se utiliza para designar la unión en la práctica, que se hizo esencial, de esos dos elementos en principio diferenciados:  el “personal” del vasallaje y el “real”del beneficio o feudo. Desde finales del siglo IX, la entidad del servicio prestado tendió a corresponderse con la entidad del beneficio, lo que favoreció que un mismo vasallo estableciese varios vínculos de distinta naturaleza y magnitud con distintos señores. Por otro lado, el beneficio tendió a hacerse hereditario, una evolución favorecida por el soberano para contrarrestar la fluidez de las redes clientelares, que se consolidó en el siglo XI. De manera que, con el tiempo, fue perdiendo importancia el elemento “personal”, incluido el servicio de armas, en tanto que crecía en importancia el elemento “real” (feudo).                                                                                                En la baja Edad Media y en la Moderna         el término vasallo se siguió empleando para designar al noble que prestaba homenaje[45] al rey, a otro noble, a un obispo, etc., pero ya no se trataba del vínculo de fidelidad personal característico del vasallaje, sino de un simple acto jurídico: el homenaje era un acto necesario para obtener la concesión de un feudo. También se usó para designar a los hombres libres que se hacían vasallos de un señor y eran armados caballeros.                                                                                                                              En los reinos hispánicos, vasallo se utilizó con distintas acepciones. Se empleó en sentido parecido al de los francos, si bien el vasallaje real y aristocrático español podía ser roto por ambas partes. Desde finales de la Edad Media y en la Moderna, vasallo se usó más frecuentemente con otros dos significados. Para denominar a los nacidos en un territorio en cuanto súbditos de un soberano; fidelitas y más tarde “vasallaje natural”, designaban ese vínculo de fidelidad. Y para indicar de manera genérica a los campesinos, villanos[46] y otros dependientes de la jurisdicción de un señor (señorío). Este último uso, de significado peyorativo, también se hallaba difundido en otros lugares, como en Italia.                                                                          En 1238-1240 se redacta el Fuero Antiguo de Navarra. Primera constitución escrita del reino.                                                                                                                                   En 1274 Navarra pasa a depender de la corona francesa a la muerte de Enrique I de Champaña.                                                                                                                                          En 1328 Navarra se separa de la corona francesa. Juan y Felipe de Evreux, serán los reyes de Navarra. Once años después comenzará la Guerra de los Cien Años[47] entre Francia e Inglaterra.                                                                                                                          El señor de Vizcaya en 1379, Juan de Haro, se convierte en rey de Castilla. Vizcaya, unida a título personal, conserva su soberanía, como lo demuestra el juramento ritualmente prestado en Gernika por los reyes de Castilla y a su vez señores de Vizcaya.                                    En 1452 se redacta el Fuero Viejo de Vizcaya, que recopila la legislación vizcaína. Cinco años después es aprobado por Enrique IV de Castilla el Cuaderno de Ordenanzas de la Hermandad de Guipúzcoa. Mientras que en 1463, lo hará Álava, redactándose el capitulado de la Hermandad de Álava.                                                                                                          Se celebra una entrevista entre Luis XI de Francia y Enrique IV de Castilla en 1463, quienes proyectan el reparto de Navarra. En 1483, Catalina de Foix, de la familia Béarn, hereda el reino de Navarra.                                                                                                                    En 1514 se redacta el Fuero de Labort, en 1520 el de Sola, y entre 1607 y 1632 el de la Baja Navarra. La usura[48] es un préstamo por el que se pide un interés,            en dinero o en especie, que sobrepasa el límite considerado lícito. Durante gran parte de la Edad Media, la Iglesia no hizo distinción entre usura e interés lícito, y consideró el préstamo, cualquiera que fuese la cuantía del interés, un pecado grave. Una concepción religiosa similar es también propia de la religión musulmana. Por ello, se hizo frecuente el recurso bien a prácticas que encubrían la usura, bien al préstamo de los judíos (que, en ocasiones, simplemente hacían de intermediarios entre cristianos). A partir de la baja Edad Media, y debido al aumento de la circulación monetaria, se fue haciendo preciso encontrar soluciones que justificaran el préstamo con interés desde un punto de vista teológico. Santo Tomás de Aquino proporcionó una justificación del interés como compensación por la expectativa de ganancia perdida por el prestamista, quien quedaba privado de una suma de dinero.                                                                                             El préstamo en dinero fue, por tanto, quedando englobado en las prácticas del crédito, pero permaneció la condena de la petición de un interés que superara los límites establecidos, es decir, de la usura y de los usureros. El 5 de marzo de 1329 la Casa de Évreux[49] ocupa el trono navarro. Es la tercera dinastía extranjera que reina en Navarra. Juana II, hija del difunto Luis X, y su marido Felipe, son coronados reyes a solicitud de las Cortes reunidas en Pamplona, que no aceptan a Felipe VI de Valois, en quien recae la Corona francesa, y por tanto la navarra, al morir sin descencia el último rey de la Casa de Francia, Carlos IV, rey de Francia y Navarra. En 1330 Felipe III  de Évreux reforma las leyes de Navarra. La medida incluye una serie de preceptos legales que promulga el monarca con el fin de corregir las disposiciones del Fuero General navarro, y teniendo en cuenta las opiniones de las principales dignidades civiles y religiosas del reino. Poco después, el 2 de marzo de 1332  Álava se incorpora a Castilla. Las condiciones específicas de esta unión quedan recogidas en el denominado “privilegio de contrato”. En el documento se establece que Álava disfrutará del Fuero de Portilla, con exención de impuestos a sus  habitantes, así como de las ventajas que le otorgue la aplicación del Fuero Real[50]. En 1335 Guipúzcoa se separa de Castilla. Tras su disgregación de la Merindad Mayor de Castilla, dispondrá de su propio merino, o justicia mayor, y de su alcalde mayor, de nombramiento real. Esta nueva organización  adquiere consistencia gracias al apoyo que presta la Corona  a las hermandades  que agrupan diversos municipios, como la Hermandad de las Marismas, que comprende las villas guipuzcoanas de San Sebastián, Guetaria, Motrico y Fuenterrabía. En 1337 se celebran los esponsales de Pedro IV de Aragón. Contrae matrimonio con María, segunda hija de los reyes de Navarra, Juana II y Felipe de Évreux. Sin fecha concreta, fallece el rey navarro Felipe de Évreux. La muerte le sorprende en Jerez de la Frontera, cuando acude, una vez hechas las paces, en ayuda de Alfonso XI de Castilla, para conquistar Algeciras y colaborar en la solución del problema del dominio del Estrecho[51]. No obstante, por nuestra parte queremos insistir en las crisis del siglo XIV[52]. Su viuda, Juana II, sigue gobernando el reino hasta su muerte, seis años después. Tras la muerte de la reina Juana II, accede al trono de Navarra                                                                                                                                             

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