GIPUZKOA, paso a paso // El Museo Guggenheim de Bilbao (53)
Vamos a acercarnos a Bilbao, ya que en la línea de autobuses Pesa este trayecto es de una hora aproximadamente. Ni qué decir tiene, que vamos a trasladarnos al Museo Guggenheim. Y, yendo al grano de la cuestión, téngase en cuenta lo que se va a decir a continuación. Convertido en símbolo del nuevo Bilbao, el Museo Guggenheim Bilbao constituye uno de los proyectos culturales más ambiciosos del siglo XX. La colección permanente del museo incluye fundamentalmente obras de los artistas más prominentes de las últimas cuatro décadas y se complementa con fondos prestados por la Solomon R. Guggenheim Foundation y con las programaciones especiales que auspicia la Fundación. Además, algunas salas del Museo Guggenheim Bilbao están dedicadas a montajes monográficos y otras albergan obras realizadas expresamente para este Museo. El arte contemporáneo vasco y estatal también están representados con una selección de obras que, como nuevas adquisiciones de la colección permanente, proporcionan una amplia visión de las tendencias más actuales del arte. El Museo Guggenheim cuenta con una colección propia y singular, al tiempo que complementa las colecciones del resto de instituciones Guggenheim. Los fondos del Museo cuentan con obras de algunos de los artistas más importantes de la segunda mitad del siglo XX, como Eduardo Chillida, Yves Klein, Willem de Kooning, Robert Motherwell, Robert Rauschenberg, James Rosenquist, Clyfford Still, Antoni Tàpies y Andy Warhol, por citar algunos. En cuanto a las exposiciones permanentes destacan las siguientes obras: La materia del tiempo, de Richard Serra, Instalación para Bilbao, de Jenny Holzer, Puppy, de Jeff Koons, Fuente de fuego, de Yves Klein, Mamá, de Louise Bourgeois, Tulipanes, de Jeff Koons, Arcos Rojos, de Daniel Buren o Escultura de niebla, de Fujiko Nakaya. El Museo Guggenheim Bilbao acoge, entre otras actividades, exposiciones, conciertos, festivales, conferencias, proyecciones y talleres. El Museo Guggenheim Bilbao es obra del arquitecto estadounidense Frank Gehry y representa un magnífico ejemplo de la arquitectura más vanguardista del siglo XX. Con 24.000 m2 de superficie, de los que 11.000 están destinados a espacio expositivo, el edificio representa un hito arquitectónico por su audaz configuración y su diseño innovador, conformando un seductor telón de fondo para el arte que en él se exhibe. En conjunto, el diseño de Gehry crea una estructura escultórica y espectacular perfectamente integrada en la trama urbana de Bilbao y su entorno. La construcción del Museo Guggenheim Bilbao tuvo lugar entre octubre de 1993 y octubre de 1997 y el emplazamiento elegido, en una curva de un antiguo muelle de uso portuario e industrial, supuso la recuperación de la ría del Nervión para la ciudad y su reurbanización para la cultura y el ocio. Debido a la complejidad matemática de las formas curvilíneas proyectadas por Gehry, éste decidió emplear un avanzado software inicialmente utilizado en la industria aeroespacial, CATIA, para trasladar fielmente su concepto a la estructura y facilitar su construcción. Para la piel exterior del edificio, el arquitecto eligió el titanio tras descartar otros materiales y comprobar su comportamiento en unas muestras que había en el exterior de su propio estudio. El acabado de las cerca de 33.000 finísimas planchas de titanio consigue un efecto rugoso y orgánico, al que se suman los cambios de tonalidad del material según la atmósfera reinante. Los otros dos materiales empleados en el edificio, piedra caliza y vidrio, armonizan perfectamente, logrando un diseño arquitectónico de gran impacto visual, hoy día convertido en verdadero icono de la ciudad en todo el mundo. Frank Gehry está considerado como uno de los arquitectos más importantes e influyentes del mundo, y es internacionalmente célebre por su arquitectura personal, que incorpora nuevas formas y materiales y es especialmente sensible con su entorno. El Museo Guggenheim Bilbao es una de sus obras más conocidas. Gehry ha sido galardonado con los más prestigiosos premios en el campo de la arquitectura, como el Pritzker, que le fue otorgado en 1989 o el Premio Imperial Japonés, que le fue concedido en 1992. En la actualidad, su estudio, Gehry Partners LLP, está ubicado en Los Ángeles y Gehry continúa diseñando y dirigiendo proyectos para clientes de todo el mundo. Una vez en el Vestíbulo, que sirve de distribuidor, el visitante accede al Atrio, auténtico corazón del Museo y uno de los rasgos distintivos del diseño arquitectónico de Frank Gehry. Se trata de un gran espacio diáfano de volúmenes curvos que conectan el interior y el exterior del edificio mediante grandes muros cortina de vidrio y un gran lucernario cenital. Los tres niveles del Museo se organizan en torno a este Atrio central y se conectan mediante pasarelas curvilíneas, ascensores de titanio y cristal, y torres de escaleras. El Atrio, que también funciona como espacio expositivo, sirve como eje que ordena las 20 galerías que alberga el Museo, algunas de aspecto más clásico y líneas ortogonales y otras de volumetrías más orgánicas e irregulares. El juego de volúmenes y perspectivas permite disponer de espacios interiores en los que, sin embargo, el visitante no se siente en absoluto desbordado. Esta diversidad de salas ha demostrado su enorme versatilidad en las manos expertas de comisarios y diseñadores, que han encontrado la atmósfera idónea, tanto para presentaciones de obras de gran formato y medios contemporáneos como en muestras de carácter más sosegado o íntimo. Además del espacio dedicado a la exhibición artística y un edificio anexo de oficinas y administración, el Museo cuenta con una sala de orientación al visitante llamada Zero Espazioa, un Auditorio de 300 butacas, una Tienda-Librería, cafetería, un restaurante tipo Bistró y un restaurante gastronómico con una estrella Michelin. El Museo está rodeado de atractivos paseos y plazas en una zona de reciente urbanización, superado su pasado industrial. La plaza y la entrada principal del Museo se encuentran enfilando la calle Iparragirre, una de las principales vías que cruza diagonalmente Bilbao, extendiendo el casco urbano hasta la puerta misma del Museo. Una vez en la plaza, el visitante accede al Vestíbulo descendiendo una amplia escalinata, un recurso infrecuente que, en este caso, resuelve con acierto la diferencia de cota entre la ría del Nervión, en cuya ribera se sitúa el Museo, y el nivel de la ciudad, haciendo factible una espectacular estructura que, sin embargo, no rebasa la altura de las construcciones circundantes. La parte más alta del edificio está coronada por un gran lucernario en forma de flor metálica que cubre el Atrio, uno de los rasgos más característicos del edificio. El exterior del Museo, cuyo perímetro puede recorrerse íntegramente, presenta diferentes configuraciones desde las distintas perspectivas y sirve también para la exhibición artística, albergando piezas de creadores como Louise Bourgeois, Eduardo Chillida, Yves Klein, Jeff Koons o Fujiko Nakaya. La parcela en la que se sitúa el edificio está surcada en uno de sus extremos por el Puente de La Salve que, desde 2007, sirve de soporte a la intervención escultórica encargada por el Museo a Daniel Buren titulada Arcos rojos / Arku Gorriak. Bajo el puente discurre la sala 104, una enorme galería libre de columnas que alberga la instalación escultórica de Richard Serra La materia del tiempo, y que se topa en su extremo con una torre, un remate escultórico del diseño arquitectónico que abraza el colosal puente y lo integra, de forma eficaz, en el edificio. Desde otro punto de vista, añadiremos que el Museo Guggenheim de Bilbao se trata de un museo de arte moderno y contemporáneo inaugurado el 18 de octubre de 1997 y situado sobre la margen izquierda de la ría de Bilbao, antiguamente ocupada por astilleros y depósitos portuarios. Se encuentra ubicado en un emblemático edificio diseñado por el arquitecto canadiense, afincado en los Estados Unidos, Frank O. Gehry, quien concibió su diseño como un conjunto de edificios de piedra caliza conectados entre sí, que forman una compleja estructura que sostiene una cubierta de titanio con una superficie de 26.000 m2. La Solomon R. Guggenheim Fundation, creada en 1937, posee una de las mejores colecciones de arte moderno del siglo XX, resultado de compras y donaciones que han ido enriqueciendo la colección original, como las de Nierendorf (1948), Dreier (1960), Tannhauser (1978), Peggy Guggenheim (1979), Panza di Biumo (1990) y la Robert Mapplethorpe Fundation (1992). Además del Museo de Bilbao gestiona dos en Nueva York (el Solomon R. Guggenheim Museum y el Guggenheim Museum SoHo), uno en Las Vegas (Guggenheim Hermitage Museum), uno en Berlín y otro en Venecia (Peggy Guggenheim Collection). La colección incluye piezas de artistas como Picasso, Kandinsky, Chagall, Paul Klee, Kirchner, Delaunay, Brancusi, Calder, Dubuffet, Albers y Pollock, entre otros. El Museo Guggenheim Bilbao mantendrá su propia colección en la que ya se encuentran obras de los americanos Mark Rothko, Clyfford Still y Willem de Kooning y del pintor neoexpresionista alemán Anselm Kiefer. El edificio del museo ocupa uno de los extremos del antiguo territorio industrial denominado Abandoibarra que, a pesar de formar parte del corazón de Bilbao, nunca había sido de uso urbano. Limitado por el puente de La Salve, importante vía de acceso a la ciudad, éste se integra dentro de la construcción mediante una galería que pasa por debajo, y que se eleva después en una torre básicamente ornamental. La estructura atornillada está formada por un entramado de tubos metálicos de acero al carbono, cada uno con una longitud y orientación propia. Las 33.000 placas de titanio que recubren gran parte del museo y cuyo peso supera las sesenta toneladas se sujetan a la estructura por medio de grapas. De los 24.000 m2 construidos, 11.000 son ocupados por diecinueve galerías distribuidas en tres plantas que combinan espacios de perfil rectangular con otros de proporciones singulares, dando al museo una versatilidad excepcional. El impresionante edificio es el resultado de cuatro años de trabajo y una inversión cercana a los 23.000 millones de pesetas y su construcción ha dado prestigio internacional a las empresas que lo han realizado. El 4 de noviembre de 1998 el Consejo de Ministros le concedió a esta institución la Medalla de oro al Mérito de las Bellas Artes, por el gran éxito de público que obtuvo en su primer año de existencia, con casi un millón y medio de visitantes. En cuanto al significado del Guggenheim exponemos que la ría del Nervión, la vía de agua que dio vida a la capital, estaba a finales de los años ochenta a punto de perder su penúltimo pulmón económico: el 9 de mayo de 1988, con casi cien años de historia, los astilleros Euskalduna (fundados en 1890), situados al principio junto a los que tenía el padre de Sabino Arana, decretaron el cierre patronal en favor de una reconversión industrial, en unos tiempos en los que el cabotaje había muerto y ya no había Armada que encargase buques. Justo allí encima, en lo que fueron los hangares de los astilleros y de la grúa, se ha construido el museo, un edificio futurista de Frank O. Gehry destinado a albergar las mejores obras del arte contemporáneo. La idea de los responsables del Museo Guggenheim Bilbao (la Solomon R. Guggenheim Foundation y el Cobierno Vasco) es que su colección y sus exposiciones atraigan hacia la capital vizcaína turismo cultural. Ante todo, el edificio de Gehry, un arquitecto que ha roto moldes al incorporar a sus proyectos formas y materiales innovadores sin perder de vista el texto contexto, ya merece ser visto por sí mismo, independientemente del museo. Aclaramos que el expresionismo fue un movimiento artístico nacido a fines del siglo XIX, opuesto al realismo que caracterizaba a los impresionistas. Se preocupa mucho menos de reproducir … la realidad aparente y sus formas o armonías, que de trasladar al arte la expresión de los sentimientos y del mundo de las vivencias interiores del artista. Habitualmente sus obras más típicas intentan reflejar, de modo brusco e inquietante, las angustias y sentimientos del hombre ante la incertidumbre de los tiempos contemporáneos. No obstante, el término puede hoy aplicarse a cualquier tendencia a acusar violentamente la expresión con merma de otros valores o contenidos, por analogía con el expresionismo histórico. Asimismo, han ocupado un sitio en sus salas las obras surrealistas, siendo el surrealismo una tendencia literaria y artística nacida en Francia hacia 1924, bajo el patrocinio de André Breton. La ausencia de controles racionales sobre la expresión caracteriza a este movimiento, que usa profusamente de imágenes de procedencia psíquica, onírica y subjetivista, procurando reflejar lo inconsciente y subconsciente en oposición a lo factual y objetivo. Dalí, Miró, Ernst y Arp son algunos de sus nombres principales. En origen, tiene relaciones con el dadaísmo. Es más, en sus salas se han podido contemplar obras de pop-art, que es una corriente artística nacida en EE.UU. que toma elementos teóricos del dadaísmo y el surrealismo componiendo obras con elementos del mundo trivial o habitual, piezas industriales, etc. Su finalidad consistiría en provocar la reacción del espectador en un sentido múltiple: antimecanicista, estético, etc. No puede olvidarse alguna colección de arte fauve. Recordaremos que el fauvismo es un movimiento en que sus pintores emplean sólo tonos puros, inventados, sin relación con la realidad, surgido en 1905. Negaron la licitud de buscar la forma a través de la luz y la sombra o la representación del espacio basada en el claroscuro. Por lo demás, carecieron de programa fijo, adoptando cada artista la vía expresiva más adecuada a sus ideas. Sus precedentes son postimpresionistas, como Van Gogh, y su principal representante artístico y teórico fue H. Matisse que agrupó a sus compañeros en el Salón de Otoño, en 1905. El nombre de fauves (silvestres, salvajes) fue empleado despectivamente por la prensa. Braque y Dufy se unieron al grupo. Se han citado cuatro movimientos artísticos, pero sus salas han conocido otros, como el cubismo, el suprematismo, el dadaísmo, etc., etc. En sus colecciones exterioriza su plan de vida, ya que se trata de un Museo vivo, que, aparte de su colección permanente, sabe echar mano de otros recursos. El pop-art tiene como sus principales artistas: Richard Hamilton, Roy Lichtenstein, Tom Wesselmann y Andy Warhol. Desde otro punto de vista, defenderemos que convertido en símbolo del nuevo Bilbao, el Museo Guggenheim Bilbao constituye uno de los proyectos culturales más ambiciosos del siglo XX. La colección permanente del museo incluye fundamentalmente obras de los artistas más prominentes de las últimas cuatro décadas y se complementa con fondos prestados por la Solomon R. Guggenheim Foundation y con las programaciones especiales que auspicia la Fundación. Además, algunas salas del Museo Guggenheim Bilbao están dedicadas a montajes monográficos y otras albergan obras realizadas expresamente para este Museo. El arte contemporáneo vasco y estatal también están representados con una selección de obras que, como nuevas adquisiciones de la colección permanente, proporcionan una amplia visión de las tendencias más actuales del arte. El Museo Guggenheim cuenta con una colección propia y singular, al tiempo que complementa las colecciones del resto de instituciones Guggenheim. Los fondos del Museo cuentan con obras de algunos de los artistas más importantes de la segunda mitad del siglo XX, como Eduardo Chillida, Yves Klein, Willem de Kooning, Robert Motherwell, Robert Rauschenberg, James Rosenquist, Clyfford Still, Antoni Tàpies y Andy Warhol, por citar algunos. En cuanto a las exposiciones permanentes destacan las siguientes obras: La materia del tiempo, de Richard Serra, Instalación para Bilbao, de Jenny Holzer, Puppy, de Jeff Koons, Fuente de fuego, de Yves Klein, Mamá, de Louise Bourgeois, Tulipanes, de Jeff Koons, Arcos Rojos, de Daniel Buren o Escultura de niebla, de Fujiko Nakaya. En diciembre de 2018, el Museo Guggenheim Bilbao presenta ZERO, una nueva sala que, a través de una proyección inmersiva, introduce al visitante a una experiencia más plena del Museo. Situada en el Vestíbulo, ZERO da la bienvenida a todos los públicos con un acercamiento sensorial a la historia del Museo y de su entorno, y con una aproximación al edificio de Frank O. Gehry y a la Colección Permanente del Museo Guggenheim Bilbao. Mediante el uso de la geometría y de una gran proyección sobre pantalla curva, en una sala recubierta por espejos, el visitante se ve envuelto en un entorno caleidoscópico y una visión de 300º que multiplica 14 veces el espacio real de la galería. El Museo Guggenheim Bilbao acoge, entre otras actividades, exposiciones, conciertos, festivales, conferencias, proyecciones y talleres. Así, hemos llegado al final del oferplán en el que hemos tratado del Guggenheim de Bilbao. En la próxima escapada, nos gustaría visitar el MUSEO DE SAN TELMO DE SAN SEBASTIÁN. Ubicado en un antiguo convento de la orden de Santo Domingo construido al pie del monte Urgul a mediados del siglo XVI, fue inaugurado en 1932 con la exposición de los fondos de bellas artes y etnografía promovido procedentes del antiguo Museo Municipal, promovido en 1902 por iniciativa de la Real Sociedad Bascongada de Amigos del País…

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