lunes, 25 de septiembre de 2023

GIPUZKOA, paso a paso // Faro de Santa Catalina de Lekeiteo (67)

En lo que sigue vamos a charlar un rato sobre el Faro de Santa Catalina, que queda en Lekeitio. El Faro de Santa Catalina es un centro de interpretación de la técnica de la navegación que nos brinda la oportunidad de experimentar la sensación de los marineros que, perdidos en la mar, ven la luz del faro, que les devuelve a casa. Es el primer faro visitable de Euskadi. A través de los medios tecnológicos del Faro de Santa Catalina, el visitante puede aprender los fundamentos básicos de la navegación desde la antigüedad, ponerlos en práctica en un viaje virtual en barco desde Elantxobe hasta Lekeitio, conocer las señales marítimas en un taller y ver una puesta de sol maravillosa desde la terraza del faro. La visita guiada al FARO DE SANTA CATALINA DE LEKEITIO es una de las experiencias que más sorprende en la costa vasca. Es una de esas experiencias que llama la atención. Y no es de extrañar. Este espacio ubicado en plena costa vasca, entre acantilados y el mar Cantábrico, nos invita a conocer la historia y cultura marítima de nuestro pueblo desde un punto de vista dinámico y atrevido. El Centro de Interpretación ubicado en el faro de Lekeitio nos introduce de lleno en el mundo de los faros y las técnicas de navegación. Una temática, de la que hemos escrito bastante en los últimos tiempos. Y es que, el éxito de espacios como Albaola incita a ello. Por cierto, si no conocéis esta iniciativa vasca, sabed que se trata de uno de los proyectos culturales más importantes de Euskadi. Os recomendamos encarecidamente visitarlo. Resumiendo, en Albaola se está reproduciendo, pieza por pieza, mediante los mismos métodos que se utilizaban en pleno siglo XVI, un ballenero vasco. ¿Interesante verdad? Pero no nos desviemos, volvamos a hablar de la visita guiada al Faro de Santa Catalina de Lekeitio. Debéis saber que estamos ante el primer y único faro visitable de todo Euskadi, eso sí, la visita, únicamente recorre las estancias en las que vivía la familia del farero y una pequeña sala habilitada para la recepción de los viajeros, no se visita la linterna. Como ya hemos mencionado, el entorno que rodea al faro de Santa Catalina de Lekeitio, es otro de los atractivos de esta visita. Y es que, los acantilados, playas, atalayas y núcleos urbanos que encontramos a menos de 5 minutos de este atractivo turístico han sido moldeados por el viento y el mar obteniendo un pequeño paraíso terrenal. El hecho de encontrarnos con uno de los pocos rebaños de ovejas de Lekeitio en las inmediaciones, suma otro aliciente más a esta visita, sobre todo para los más pequeños de la casa. Convirtiendo así la visita guiada del Faro de Lekeitio en un plan familiar con mucho encanto. No olvidéis disfrutar de las impresionantes vistas que se obtienen desde el faro. Una panorámica de la costa vasca, que, en días soleados nos permite contemplar las playas de Iparralde (País Vaco Francés) perfectamente. Por cierto, los pueblos del País Vasco Francés, son otro de los espacios que os recomendamos visitar a ojos cerrados. La belleza de pueblos como Hendaia, Sokoa, Ziburu, San Juan de Luz o Getary es más que suficiente argumentación para caer en sus redes. Volviendo a la visita guiada del faro Santa Catalina de Lekeitio, decir, que se presenta ante nosotros como un espacio perfecto desde el que contemplar el atardecer. Su terraza exterior invita a ello. Tomar algo sentados, mirando y escuchando el mar es obligatorio. Relax. El faro Santa Catalina de Lekeitio acoge en su interior el centro de interpretación de la tecnólogia de la navegación. Un espacio, que pone en valor el día a día de los marineros que surcan las aguas bajo la atenta mirada del faro Santa Catalina. Este centro, hace uso de todos los avances tecnológicos disponibles para que el legado marítimo del pueblo vasco llegue a sus visitantes. Para ello, embarca a todos ellos en un viaje virtual en 4D a bordo de un pesquero que realiza la ruta marítima entre Lekeitio y Elantxobe. ¿Subís a bordo? La visita al faro Santa Catalina de Lekeitio comienza junto al bar, en una pequeña sala que ejerce de recepción. Es aquí, donde, mediante un video, nos presentan el mundo marítimo y los fundamentos básicos de la navegación. Una vez terminado, es hora de bajar hasta el faro. Aunque existe un ascensor para poder salvar el desnivel que encontramos, actualmente se encuentra averiado. Un hecho, que hace que a muchas personas les sea imposible acceder hasta el Centro de Interpretación. Una pena. Mientras bajamos por las escaleras dirección a la antigua casa del farero, cuadros de los diferentes faros de Euskadi nos acompañan en el camino. Una bonita colección que merece la pena contemplar. Al llegar a la entrada, encontramos varias fotos del que fuera farero de Lekeitio, Laureano Diaz Benitez. Un merecido homenaje a la familia que durante tantos años ayudó a los marinos a volver a casa sanos y salvos. Entramos al interior. Empieza lo bueno. Un par de videos nos detallan los diferentes elementos utilizados para la navegación: señales luminosas, señales sonoras, estrellas, cetáceos…todo era válido. Eso sí, para poder llegar hasta su destino, era esencial saber interpretar todos estos elementos. Una lección, que se pone en práctica en el interior del faro de Santa Catalina de Lekeitio. ¿Queréis venir con nosotros en un viaje virtual de Lekeitio a Elantxobe? Agarraos fuerte porque viene galerna. . Tras navegar en el simulador del centro de interpretación, ponemos rumbo a la tercera y última sala del faro. Es aquí, donde nos explican la importancia que las mujeres han tenido a lo largo de los años tanto en el sector pesquero como fuera de él. Aupa neskak! Antes de subir al punto de partida, antes de terminar la visita, es hora de subir a la plataforma del faro, toca hacerse la foto de rigor. Al terminar, podéis completar esta visita subiendo a la Talaia, espacio desde donde se avistaban ballenas, barcos enemigos o naufragios. Por cierto, nos hubiese gustado poder ver las entrañas del faro, la linterna, un espacio poco conocido que a atrae a todas las personas que se acercan hasta Santa Catalina. Dicho lo cual, enmudecemos definitivamente. Y colocamos el cartel ¡THE END! En otro sentido, Lekeitio es un bonito pueblo pesquero que está situado en la costa Bizkaia, en la comarca de Lea-Artibai, asentado sobre las laderas de los montes Otoio (399 m.) y Lumentza. Por su parte, el río Lea desemboca en Lekeitio, entre las playas de Isuntza y Karraspio, dejando a su lado izquierdo la isla de San Nicolás. Las calles del casco antiguo de Lequeitio nos ofrecen la oportunidad de disfrutar de un patrimonio artístico abundante, representado por la Basílica de la Asunción de Santa María, con su magnífico retablo gótico bañado en oro, considerado el tercero más grande del Estado. Así mismo, son muchos los puntos de interés que el municipio ofrece al visitante, ya que existe una amplia representación de edificios arquitectónicos, entre los que sobresalen, entre otros, los palacios de Uriarte, Oxangoiti, Uribarri y Abaroa. Pues en Lekeitio se encuentra el Faro de Santa Catilina, que es un centro de interpretación de la técnica de la navegación que nos brinda la oportunidad de experimentar la sensación de los marineros, que perdidos en la mar, ven la luz del faro que les devuelve a casa. A través de los medios tecnológicos del Faro de Santa Catalina, el visitante puede aprender los fundamentos básicos de la navegación desde la antigüedad, ponerlos en práctica en un viaje virtual en barco desde Elantxobe hasta Lekeitio, conocer las señales marítimas en un taller y ver la puesta de sol maravillosa desde la terraza del faro. Se trata del primer faro visitable de Euskadi. ¡STOP! Y, para terminar bien el viaje por Lequeitio, nos vamos a acercar también a MUTRIKU. Ésta es la localidad más occidental del litoral guipuzcoano. En los alrededores de plaza principal, presidida por el monumento dedicado a Churruca (héroe de la batalla naval de Trafalgar), encontraremos algunos de los edificios más significativos de Mutriku, como la iglesia neoclásica de la Asunción, catalogada como monumento nacional, la casa consistorial y el palacio Galdona. Asimismo, los palacios Zabiel y Montalibet y las casas Gaztañeta y Olazarra llamarán nuestra atención. El puerto de Mutriku es uno de los más antiguos de Gipuzkoa. Durante años, sus habitantes se han dedicado a la pesca de la ballena y, hoy en día, muchos continúan con la actividad pesquera y sus industrias derivadas. Mutriku también destaca por su entorno natural. Desde los barrios de Laranga y Galdona, por ejemplo, se pueden contemplar preciosas vistas de la montaña y el mar. El barrio de Astigarribia, por su parte, guarda un auténtico tesoro: La iglesia de San Andrés (siglo XI), la más antigua de Gipuzkoa, y el barrio de Olatz, situado al interior, es conocido por sus numerosas cuevas y caleros. La belleza del entorno del municipio supone un gran potencial para el desarrollo turístico de la zona. El litoral de Mutriku está considerado como uno de los tramos más bellos de la costa vasca. En bajamar, merece pasear por la zona denominada "Siete playas" que comprende desde el puerto de Mutriku hasta la playa de Saturraran, ubicada en el límite con Bizkaia. En MUTRIKU, se halla el NAUTILUS, O CENTRO DE INTERPRETACIÖN GEOLÖGICA. Nace para dar respuesta a las preguntas sobre el origen de la localidad guipuzcoana. Las claves se encuentran en sus rocas, que dejan al descubierto secretos guardados durante millones de años. Un audiovisual en castellano y euskera nos explica, paso a paso, la historia geológica de Mutriku desde hace 120 millones de años hasta la actualidad. Asimismo, en Nautilus encontramos algunos de los ejemplares fósiles más representativos de la Era Secundaria: los ammonites. Un apasionante viaje en el tiempo que nos trasladará a la época de los dinosaurios. ¡STOP! En el siguiente oferplán vamos a sumergirnos en las verdaderas entrañas de Gipuzkoa, en sus valles y montañas, haciendo un circuito que se podría titular CENTRO DE INTERPRETACIÓN Y DEGUSTACIÓN DEL QUESO IDIAZABAL, que es el verdaderamente elaborado con leche de la oveja latxa. Idiazabal, villa conocida por sus afamados quesos, se sitúa al sur del territorio histórico de Gipuzkoa, en la comarca de Goierri. Emplazada en un entorno natural de excepción, entre las sierras de Aralar y Aizkorri, se encuentra rodeada de cimas que no superan los 1.000 metros de altitud, junto a la N-1, importante nudo de comunicaciones que une Navarra, Álava y Gipuzkoa. El municipio está compuesto por el propio núcleo urbano y el barrio de Ursuaran, al que se accede desde Etxegarate. En sus alrededores, salpicados de bellos caseríos, encontraremos un importante conjunto de monumentos megalíticos del Neolítico y la Edad de Bronce, como los túmulos y dólmenes de Atxurbi, Napalatza, Unanabi, Etxegarate, Bidarte y Zorroztarri. Ya en el casco urbano, destaca la iglesia parroquial de San Miguel, con su espectacular portón de la entrada de estilo románico-gótico (XII-XIII). También merecen una visita los palacios de los Indianos (Txomenarenea, Floreaga, Arraizenea...) y las casas señoriales (Eztenaga, Maugia, Oiarbide...) de los siglos XVII y XVIII. En la plaza del pueblo, contemplaremos el monumento al pastor, prueba de la importancia que durante siglos ha tenido el pastoreo ovino por estos lares. El Queso Idiazabal El queso con denominación de origen Idiazabal, que toma su nombre de este pueblo, sigue la receta tradicional utilizada durante siglos por los pastores vascos. Se trata de un queso curado, con una maduración mínima de dos meses, que se realiza exclusivamente de forma artesanal con leche de oveja latxa y carranza. El municipio cuenta con un Centro de Interpretación y Degustación del Queso Idiazabal, donde se explica a los visitantes, de una manera amena y divertida, la historia del queso y sus procesos de elaboración trasmitidos generación tras generación. El primer domingo de mayo, la localidad celebra el Día del Queso, una feria que gira en torno a este producto y que reúne a numeroso público y a pastores procedentes de Gipuzkoa, Bizkaia, Álava y Navarra. Idiazabal celebra sus fiestas patronales de San Blas a principios de febrero. El día 3 de ese mes, además, es costumbre bendecir las famosas tortas de San Blas, deliciosos bocados con sabor a anís. Una costumbre de gran tradición, al igual que en otras localidades guipuzcoanas.

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