GIPUZKOA, paso a paso // Hondarribia, otra villa marinera (13)
Hoy nos hemos levantado relativamente pronto. Ya sabéis que el oferplán de hoy consiste en visitar Hondarribia, a donde podemos ir en los buses de una línea de transporte público, que tiene el principio de su recorrido en la plaza de Guipúzcoa. En Hondarribia vamos a diferenciar claramente dos zonas: la marítima y la noble. Pero, antes que nada, mencionaremos las generalidades de este municipio. Hondarribia se encuentra situado en el litoral cantábrico, en plena bahía de Txingudi, en el estuario que forma el río Bidasoa en su desembocadura, a 23 m de altitud, y a 18 km al Este de Donostia-San Sebastián. Cuenta con unos 14.000 habitantes sobre una extensión de 30,84 km2. De origen romano, tal y como atestiguan los restos hallados en la ciudad y el fondeadero romano de Asturiaga, la primera noticia histórica documentada no aparece hasta el año 1150 en la carta-puebla otorgada a San Sebastián por el monarca navarro Sancho IV el Sabio. Su emplazamiento geográfico fue decisivo para dotarla de un carácter eminentemente defensivo. Nació como plaza fuerte y recibió el Fuero de San Sebastián de manos de Alfonso VIII de Castilla. Sus murallas presenciaron las más violentas batallas e intentos de asedio, el más conocido de todos al final de la Guerra de los Treinta Años, en el año 1638. Más tarde, durante las guerras carlistas fue tomada por Espartero, y tampoco fue ajena a la guerra civil española de 1936. Por otro lado, advertiremos que el casco viejo de la ciudad está rodeado de murallas y conserva su trazado medieval, con pintorescas callejas y viejos caserones. Goza de la declaración de Monumento Nacional. El principal acceso al recinto amurallado, es la Puerta de Santa María, del siglo XV, que ostenta el escudo de la ciudad y una notable imagen de Nuestra Señora de Guadalupe, patrona de la villa, que data del año 1638. La Plaza de Armas y la calle Mayor, son los espacios urbanos que guardan los más interesantes monumentos. Sólo vamos a destacar un monumento, sobre todo, por la significación que tiene. Nos estamos refiriendo al palacio de Carlos V, que viene a ser una casa-torre blasonada. Lo cierto es que está situado en la Plaza de Armas, donde desemboca la Calle Mayor. Su construcción se comenzó en el siglo XII, fue continuada por los Reyes Católicos y concluida bajo el imperio de Carlos V de Alemania. La fachada data de los siglos XV y XVI. En la actualidad alberga el Parador Nacional El Emperador. Este Palacio se encontraría en la calificada, por nosotros, Hondarribia noble. La zona marítima se correspondería únicamente con el Barrio de la Marina, que se encuentra fuera de la ciudad amurallada, con algunas casas marineras pintadas de rojo y verde y cubiertas de flores. Ya en la playa se encuentra el Paseo del Espolón y al otro lado, el puerto desde donde se sube al Castillo de San Telmo, erigido en el siglo XVI por Felipe II para proteger a la ciudad de los ataques de los piratas. La puerta de ingreso presenta el escudo regio del citado monarca. Y muy cerca de aquí, se encuentra el faro de Higuer. Sus fiestas patronales tienen lugar entre el 5 y el 12 de septiembre, desfilando su alarde, con las cantineras y sus compañías de escopeteros. En los últimos años se ha pretendido organizar un alarde femenino, exclusivamente. El famoso alarde se celebra en conmemoración de la liberación de Fuenterrabía sometida a cerco por las tropas francesas del Príncipe de Condé, el 7 de septiembre de 1638. Todas estas características hacen de Hondarribia un destino idóneo para pasar las vacaciones. El alarde se celebra el 8 de septiembre, festividad de la Virgen de Guadalupe. El Alarde es un desfile en el cual se dan cita las compañías que representan los antiguos barrios o gremios de la ciudad. El faro de Cabo de Higuer es un faro situado en el Cabo de Higuer, en Fuenterrabía. Su luz apunta al mar, así como a la desembocadura del río Bidasoa, al cabo Higuer y a la isla de Amuitz. Esta por la autoridad portuaria del Puerto de Pasajes. El fuerte de Guadalupe es una de las construcciones defensivas de época contemporánea más bellas del País Vasco. Esta fortaleza está situada en el monte Jaizkibel, junto al Santuario de Guadalupe. La construcción se realizó entre los años 1887 y 1900. Terminada la última Guerra Carlista, se proyectó formar el campo atrincherado en Oiartzun, que consistía en un territorio defendido por 8 fuertes situados en sus puntos dominantes. Del proyecto sólo se ejecutaron tres, el Fuerte de Ntra. Sra. de Guadalupe, el mayor de todos, los de San Marcos y Txoritokieta (Errenteria). Actualmente, los cuerpos de guardia albergan una exposición temporal sobre el propio Fuerte de Guadalupe y sobre los recursos patrimoniales, geológicos y naturales del monte Jaizkibel. El Fuerte de Guadalupe fue adquirido por el Ayuntamiento de Hondarribia en 1989 y en 1994, pasando a ser considerado Bien Cultural, con la categoría de Conjunto Monumental. Sobre el Santuario de Guadalupe hay que señalar que, esta ermita aparece citada en 1526 con motivo de la donación de seis ducados de oro a dicha ermita por parte del navegante Juan Sebastián Elcano. La Iglesia es de una sola nave con crucero y con testero plano. El templo actual – que posiblemente sustituya a otro más antiguo, al menos, del siglo XVI – puede proceder de la reconstrucción acometida a finales del siglo XVIII. Uno de los elementos más significativos y que le dotan de un carácter más peculiar es el chapitel de piedra de factura contemporánea, aproximadamente hacia 1860 aunque los apoyos, -las ménsulas y cornisas- parecen responder al siglo XVII. En el interior, destacan dos de los retablos laterales que proceden de la iglesia parroquial, siendo testigos del estilo renacentista muy tardío, y el retablo principal perteneciente al barroco. Tras el sitio sufrido en 1638, la Ciudad de Hondarribia, un año más tarde, en agradecimiento a la Virgen por la protección recibida durante el asalto, hizo voto de celebrar la victoria con una solemne procesión hasta la ermita que se lleva a cabo el día 8 de septiembre, desplazando así a la fiesta principal de Nuestra Señora de Guadalupe que se celebraba anteriormente el 25 de marzo. Bañado por las aguas del mar Cantábrico, Hondarribia se halla al nordeste del territorio histórico de Gipuzkoa, en la comarca de Bidasoa-Txingudi, a los pies del monte Jaizkibel (545 m). Podemos iniciar la visita a Hondarribia contemplando las vistas que ofrece la maravillosa bahía de Txingudi, con la vecina Hendaia al fondo. Después, nos acercaremos hasta la inmensa playa para dar un agradable paseo. Además, el casco histórico de Hondarribia esconde mucho encanto. Hondarribia alberga tesoros históricos que dotan a la localidad de un encanto especial. Si nos adentramos en el casco antiguo amurallado, podremos caminar por sus calles empedradas repletas de casas blasonadas y edificios singulares. Muy cerca se sitúa el barrio de La Marina. Todas estas características hacen de Hondarribia un destino idóneo para pasar las vacaciones. Este municipio costero cuenta con una amplia y variada oferta hotelera y gastronómica que la hace atractiva en cualquier época del año. La playa de Hondarribia está ubicada en el extremo oriental del litoral guipuzcoano, concretamente en la hermosa bahía de Txingudi, junto a la desembocadura del río Bidasoa. Este hermoso arenal de fina arena dorada y aguas tranquilas cuenta con 700 metros de longitud. Se encuentra muy cerca del centro urbano. Hondarribia es un spot alternativo para los días de maretón. Se trata de una derecha larga y maniobrable que rompe junto al espigón y da buenas sesiones, sobre todo en invierno. Único spot del municipio, es uno de los más bellos de Guipúzcoa. Asimismo, en esta playa, podemos practicar otros deportes acuáticos, entre los que destacan el piragüismo y el windsurf. Además, durante la época estival, se coloca una estructura en el mar con toboganes y trampolines. El Faro de Cabo Higuer es un faro situado en el cabo Higuer, en Hondarribia. Su luz apunta al mar, así como a la desembocadura del río Bidasoa, al cabo Higuer y a la isla de Amuitz, como ya hemos dicho. Está gestionado por la autoridad portuaria del puerto de Pasajes. Fue construido en 1881 por el ingeniero Francisco Lafarga. Situada en medio del Bidasoa, entre Hendaya e Irún, la isla de los Faisanes es un lugar cargado de historia: en 1463, Luis XI tuvo un encuentro con Enrique IV, rey de Castilla; en 1526, Francisco I, prisionero de los españoles desde la batalla de Pavía, fue liberado en esta isla a cambio de sus dos hijos, quienes permanecieron bajo arresto durante cuatro años; en 1615, se desarrolló un ‘intercambio’ de infantas reales: Isabel, hermana del rey francés Luis XIII, prometida del hijo del monarca español Felipe III, y Ana de Austria, hermana de aquel, prometida a su vez del rey Luis XIII. En 1659, se firmó en la isla la Paz de los Pirineos y el acuerdo nupcial entre Luis XIV y María Teresa, hija del rey español Felipe IV. A partir del tratado de 1856, la isla de los Faisanes pasó a pertenecer tanto a Francia como a España, y desde 1901 ambos países mantienen por turno (seis meses cada uno) el derecho a su soberanía. En Hondarribia, todos los veranos se celebra un Festival de Blues, la más importante expresión popular poética y musical de los negros de América, anterior al jazz, con cuyos orígenes se funde e integra. De forma profana, apareció hacia el 1870 como corriente musical urbana. Como hemos visto, el elegante Santuario de la Virgen de Guadalupe, patrona de Hondarribia, es visible desde prácticamente todo el municipio. La ermita está situada en el monte Jaizkibel (545 m) y fue erigida en el siglo XVI. Destruida y reconstruida varias veces tras los asedios sufridos por la ciudad a lo largo de la historia, la construcción actual es del siglo XIX. Los habitantes de Hondarribia veneran a la Virgen de Guadalupe, rodeada de maquetas de barcos y objetos marinos donados por pescadores en cumplimiento de un voto a la virgen. Cada 8 de septiembre, se celebra una romería en las campas que rodean el santuario. El tradicional alarde, que conmemora la victoria contra las tropas francesas en 1638, desfila hasta la ermita, donde cada compañía realiza una descarga en honor a la Virgen. Por otro lado, el visitante disfrutará de unas magníficas vistas de la Bahía de Txingudi y de varias fortalezas situadas cerca del Santuario. Hondarribia, Irún y Hendaia, se asoman a la bahía de Txingudi, en la desembocadura del río Bidasoa. Un espacio con personalidad propia al que accederemos a través del monte Jaizkibel, que preside el extremo nororiental de Gipuzkoa. Este monte costero es una gran atalaya desde donde contemplar en calma tanto el mar Cantábrico como las poblaciones que rodean Jaizkibel. La Bahía de Txingudi es un espacio único donde se unen océanos, montes y ríos que han sabido preservar su gran patrimonio natural e histórico. Un espacio con personalidad propia. Ubicado entre el mar y la montaña, es un lugar ideal para ir de excursión por los montes cercanos, recorrer el Camino de la Bahía, practicar deportes naúticos… Una de las mejores vistas de la Bahía la ofrece Hondarribia. Este municipio costero cuenta con una amplia y variada oferta hotelera y gastronómica que la hace atractiva en cualquier época del año. Conserva un precioso casco antiguo amurallado, rodeado de calles empedradas, casas blasonadas y edificios singulares. Destaca también el barrio de La Marina con sus coloristas casas de pescadores, restaurantes y típicos bares de pintxos con terraza. En resumidas cuentas, el sector pesquero constituye uno de los sustentos más característicos de los habitantes de Hondarribia, e incluso, como hemos dicho, su barrio de la Marina refleja el relieve de esta tradición; en las calles de dicho distrito portuario se suceden las típicas casas de pescadores, en cuyas plantas bajas se han instalado numerosos restaurantes que han surgido para satisfacer a la clientela que gusta de los exquisitos platos marineros del País Vasco. No en vano, Hondarribia es una de las poblaciones de la comunidad vasca que atrae a mayor número de turistas. En estos locales se suele servir pescado muy fresco, que capturan a diario los pescadores de la población. Todo el litoral vasco vive y ha vivido encarado al mar, que proporciona a las poblaciones costeras merluzas y rapes, además del preciado pescado azul, cuyas especies más codiciadas son, entre otras, las sardinas, las anchoas y los atunes. Dicho lo cual, ya está bien expuesto el oferplán de hoy. ¡Punto y aparte! Así, nos queda solamente anunciar el próximo oferplán. Nos iremos, pues, a DEBA en donde su ajetreado pasado contrasta con la paz que se registra en el claustro de la iglesia de la Asunción en Deba y muestra las dos caras de la costa guipuzcoana. Recibe también este nombre el río/a de Deba, el cual es un río del N de España, perteneciente a la vertiente cantábrica, el cual atraviesa Gipuzkoa de sur a norte, en un recorrido de 54 km. Nace en los montes de Arlabán, corre al pie del monte Jarindo, por el valle Real de Leniz, y pasa por Salinas de Leniz, Escoriaza, Arechavaleta, Mondragón, Vergara, Elgóibar y Deva, en cuya ría, abierta al Cantábrico, desemboca. Los principales afluentes son el Oñate por la derecha y el Ego por la izquierda. Sólo nos resta despedirnos, ¡hasta pronto!

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