lunes, 25 de septiembre de 2023

GIPUZKOA, paso a paso // La cueva de Ekain (31)

Los visitantes podrán contemplar en su interior la pintura de la primera cabeza de caballo encontrada en Ekain. Por si esto fuera poco, durante todo el recorrido encontrarán alrededor de 70 dibujos que los habitantes de la cueva pintaron hace 14.000 años. Se trata en su mayoría de animales como bisontes, caballos o ciervos, entre otros. Para culminar el recorrido por la réplica, una proyección audiovisual les informará sobre las características de la cueva original. Además, existe la posibilidad de realizar una segunda visita por la caverna: de esta forma, volverán a ver su interior, pero conociendo mejor sus características. Ekainberri cuenta asimismo con un sala expositiva dedicada al arte del Paleolítico en Euskadi. Pero volveremos al inicio, reseñando que la Cueva de Ekain (en euskera Ekaingo leizea o Ekaingo koba) es una cueva con destacables pinturas rupestres, que está situada en el municipio guipuzcoano de Deba. Entre los diferentes conjuntos de pinturas rupestres que se hallan en Ekain destaca el panel de los caballos. Estas pinturas están fechadas en el período Magdaleniense del Paleolítico Superior y hacen que el de Ekain esté considerado como uno de los principales santuarios prehistóricos europeos junto a Lascaux, Niaux y Altamira. Por otro lado, la cueva de Ekain está incluida en la lista del Patrimonio de la Humanidad de la Unesco desde julio de 2008, dentro del sitio «Cueva de Altamira y arte rupestre paleolítico del Norte de España» (en inglés, Cave of Altamira and Paleolithic Cave Art of Northern Spain). La cueva de Ekain se ubica en la colina que le da nombre, en la villa de Deva y en el valle de Goltzibar, arroyo que pertenece a la cuenca del Urola, muy cerca de la población de Cestona, a escasos 1.500m de la misma. Delante de la boca de la cueva se unen los arroyos de Goltzibar y Beliosoerreka formando la regata de Sastarrain, que desemboca en el cercano Urola. Dada la fragilidad de las pinturas y para preservar su conservación, se ha realizado una réplica de las pinturas cerca de la ubicación de la cueva original, al lado de Cestona; es Ekainberri. La cueva fue descubierta en 1969 por Rafael Rezabal y Andoni Albizuri, miembros de la sociedad cultural azpeitiarra Antxieta, aficionados a la búsqueda de restos arqueológicos. En una de sus exploraciones por el monte Izarraitz, siguiendo el curso de la regata Goltzibar, descubrieron un lugar singular, idóneo para un asentamiento prehistórico. El 1 de junio de 1969 encontraron la entrada de la cueva, que exploraron el día 8 del mismo mes, descubriendo la galería de las pinturas después de abrirse paso por un pequeño pasillo retirando unas rocas que lo cegaban. Los primeros estudios fueron realizados por José Miguel de Barandiarán y Jesús Altuna, pertenecientes a la Sociedad de Ciencias Aranzadi, que publicaron sus conclusiones a finales de ese mismo año en la revista Munibe (órgano de la Sociedad de Ciencias Naturales Aranzadi), un segundo estudio de las figuras se volvió a publicar en esta misma revista en 1978. Las catas realizadas en la entrada de la cueva dieron como resultado la verificación de la existencia de un yacimiento prehistórico. El yacimiento fue excavado y estudiado entre 1969 y 1975, a lo largo de 6 campañas de excavaciones realizadas por la Sociedad de Ciencias Aranzadi, con financiación de la Diputación de Guipúzcoa. Las tres primeras campañas fueron realizadas bajo la dirección de José Miguel Barandiarán. En los hallazgos posteriores se encontraron restos que atestiguan la ocupación de la cueva en varios períodos así como la ocupación de la misma por osos de las cavernas. Se realizó una ampliación de los estudios en 1978. En 1984 se publicaron todos los estudios realizados hasta la fecha sobre el yacimiento y las pinturas. Las pinturas fueron calificadas como pertenecientes al período Magdaleniense del Paleolítico Superior y de una calidad excepcional, similar a las de Altamira o Lascaux. En julio de 2008, fue declarado el conjunto por la Unesco Patrimonio de la Humanidad. El yacimiento y las pinturas de Ekain fueron estudiadas nada más tener noticias de las mismas. J. M. Barandiarán y J. Altuna, de la Sociedad de Ciencias Aranzadi, realizaron una publicación de un estudio preliminar en diciembre de 1969, pocos meses después de su descubrimiento. Posteriormente se abrió una campaña de excavaciones que terminó en 1975 y luego, en 1978 se realizó una ampliación de los estudios. Toda la información obtenida fue publicada. La cueva de Ekain consta de varias salas y galerías, cada una de ellas tiene unas características propias y ha sido bautizada con un nombre en consonancia. Se han hallado un total de 70 figuras distribuidas por las diferentes galerías. 64 de las figuras son pintadas y, el resto, grabadas. El número de figuras depende de si se contabilizan algunos trazos ligados a ellas, o no. Cerca del 58% de las figuras son caballos, los animales más representados no son los más utilizados para la alimentación de quienes habitaron la cueva, según se desprende de los hallazgos de las excavaciones. Hay tres conjuntos que cuentan con más de cinco figuras y los caballos pintados corresponden con el tipo de caballo existente en el periodo final del Paleolítico, con crin corta y enhiesta, manchas en el cuello, vientre claro que el lomo y cebraduras en extremidades y cuello. El color es negro y rojo, el negro está realizado con carbón vegetal o manganeso y el rojo procede de la limonita, un mineral natural de óxido de hierro. Dada la importancia del yacimiento y las características de la cueva, se decidió no abrirlo al público y realizar una réplica de la misma, junto a un equipamiento cultural más extenso que explicara el periodo prehistórico en el que se realizaron las pinturas. Fruto de ese proyecto es Ekainberri, la réplica de la cueva de Ekain. En aquella época, es decir, en el Paleolítico Superior la cueva estaba habitada por el hombre de Cro-Magnon. Con el nombre de Homo sapiens fossilis se denomina a los antiguos pobladores que habitaban distintos territorios durante el paleolítico superior. El nombre procede del lugar del primer descubrimiento, situado en un abrigo del valle del Vézère, cerca de Les Eyzies, en Dordoña (Francia), cuyos primeros trabajos comenzaron en el año 1868. Es considerado como una de las distintas razas o tipos pertenecientes a la especie sapiens, rama que se caracteriza por una amplia variabilidad morfológica. La característica principal de este grupo racial es, ante todo, su elevada altura. Otro de los caracteres que lo determinan es un cráneo pentagonoide, con escaso abombamiento de la bóveda craneal, por lo que resulta un cráneo bajo en relación a su longitud. La cara es baja y muy ancha, al igual que las órbitas, que tienen una forma cuadrangular. La frente presenta arcos superciliares muy desarrollados. La nariz suele ser estrecha y prominente, mientras que el mentón está bastante desarrollado. Todos estos rasgos coinciden tanto con las descripciones realizadas para los restos encontrados en Dordoña como para los perteneciente a Boussé-Rousse, en la región de Menton, también en Francia. Algunos autores añaden al grupo de Cro-Magnon los llamados Hombres de loess, cuyos esqueletos fueron descubiertos en la antigua Checoslovaquia, y los hallazgos de la raza Grimaldi. Una interpretación aportada para explicar los restos humanos de la época musteriense encontrados en la región de Palestina ha ido encaminada a aceptar la posibilidad de mestizaje entre las gentes de Neandertal y las de Cro-Magnon, por cuanto los restos hallados pertenecen morfológicamente a un estadio intermedio entre el Homo Neanderthalensis y el Homo sapiens, posibilidad que siempre ha sido rebatida por Keith y McCown. Al hombre de Cro-Magnon se le relaciona, sobre todo para Europa occidental, con la cultura auriñaciense en todos sus niveles y variedades establecidas, dentro del paleolítico superior y a lo largo del periodo glaciar Würm. Quizá, se haga un poco difícil el lenguaje que usa la prehistoria, pero un montón de tecnicismos es el que nos permite tener las ideas claras. Se ha calificado Ekain como un santuario de los denominados profundos, al estar las figuras alejadas de la entrada y sin que las alcance en ningún momento la luz del sol. Está dividido en tres zonas separadas, en las que el bloque que representa un caballo y el nido del oso tienen una especial significación. Se estima que la cueva estuvo deshabitada en el periodo en el que se realizaron las pinturas. En las excavaciones realizadas en el año 2008 dirigidas por Javier Altuna se halló la pieza denominada "contorno recortado de ave" que se trata de una talla del contorno de una ave realizada en un hueso de costilla de un uro o bisonte que previamente ha sido preparado, hendiéndolo en un plano paralelo a su superficie y desgastando la zona interna. También se ha quemado suavemente dándole un tono entre marrón y negro. Se ha datado, mediante otro hueso hallado a su lado, en el Magdaleniense Medio. Así hemos desbrozado esta Cueva. ¡Basta! Seguidamente, nos ocuparemos del Hombre de Neandertal, que es anterior al Homo sapiens fossilis. Con el nombre de HOMO SAPIENS NEANDERTHALENSIS se denomina una de las razas más importantes del árbol de la paleontología humana y de la cual se tienen numerosos ejemplares arqueológicos repartidos por todo el Viejo Mundo. El nombre lo recibe de un esqueleto encontrado en el valle de Neander, cerca de Düsseldorf (Alemania, 1856), aunque, en realidad, el primer resto de esta especie, concretamente un cráneo, se halló en Gibraltar (1848), al que rápidamente se le unieron otros hallazgos de múltiples regiones distintas. La serie se inició durante el pleistoceno medio, en el interglaciar Riss-Würm, denominado Eem, alcanzando su máxima expansión durante el Würm II. Las características generales para los Neandertales son las siguientes: cráneo relativamente bajo, con un volumen entre 1.000 y 1.625 centímetros cúbicos, con los arcos superciliares salientes, dentro de los cuales la masa encefálica tenía un volumen mayor que el hombre actual, hecho que refleja un mayor desarrollo muscular y no una mayor capacidad intelectual. Su frente era hundida y la nariz y los dientes estaban desplazados hacia delante con respecto a la bóveda craneana. En dicha dentición, se observa un espacio entre el último molar y el borde de la rama ascendente de la mandíbula. El hombre de Neandertal tenía la misma capacidad de posiciones y movimientos que el hombre actual, así como la misma agilidad manual; la única peculiaridad que los separa son las extremidades, mucho más robustas en los neandertales, además de una diferencia morfológica importante: el arqueamiento de muslos y brazos. Estos datos se han establecido gracias al estudio de los fósiles que mejor se han conservados hasta su descubrimiento, como es el caso de los restos de Saccopastore I-II (Roma), Ehringsdorf y Taubach (Alemania), Ganovce (antigua Checoslovaquia) y La Chaise y Bourgeois Delaunay (Francia). No obstante, se debe indicar que el conjunto de los neandertales presenta dos grupos que difieren en algunas de sus características. Frente a los neandertales europeos, se han localizado, coetáneamente en el tiempo, neandertaloideos en el Próximo Oriente, en África del Norte y en Asia, los cuales presentan una morfología muy particular. Dicha constitución está representada por una disminución de sus características neandertales, cuyas formas están más asociadas a los caracteres del sapiens. Las hipótesis que se barajan para explicar este fenómeno apuntan como una de las posibilidades el que los neandertales de Palestina fueran híbridos de neandertales y de sapiens; otra posibilidad intenta demostrar que se trataría de un grupo de transición entre los neandertales y los sapiens. Por último, ciertos autores creen que se trataría de una tercera rama independiente, aislada del tronco común y que daría, por una parte, a los neandertalenses típicos y, por otra, a los sapiens, desarrollándose de forma paralela. En cualquier caso, el Homo neandertalensis hubo de convivir en un clima frío y duro, estableciendo su hábitat principalmente en abrigos y cuevas aunque también existen indicios de construcción de ciertos hogares. Su principal medio de vida seguía siendo la caza, aunque los yacimientos demuestran que era capaz de organizarse en sociedad. Por otra parte, también se ha descubierto que, ya sea por veneración, por respeto o por miedo, el hombre de Neandertal efectuó practicas relacionadas con el culto a los muertos, puesto que las sepulturas estudiadas no sólo son de carácter individual sino también colectivas, y siempre están dotadas de ajuar funerario. La industria lítica relacionada con esta raza es la Musteriense, a lo largo de cada uno de los niveles establecidos. Varias veces se ha conseguido obtener y secuenciar ADN de esta especie. Una de ellas corresponde a un fósil de neandertal hallado en la Península Ibérica, en el yacimiento arqueológico de El Sidrón, en Asturias. En este último caso, el material genético fue extraído de la cavidad pulpar de un diente conservado en buen estado, a pesar de sus 43.000 años de antigüedad. Los estudios indican que la península Ibérica fue la zona geográfica donde los neandertales y el Homo sapiens convivieron más tiempo, pero sin que hubiera intercambio genético entre ambas especies. La comparación de los datos de ADN demuestra también que la variabilidad genética entre los linajes de neandertales era baja y que todas las poblaciones de neandertales estudiadas tuvieron un antepasado común hace 250.000 años. Muestras de ADN de los neandertales encontrados en El Sidrón, Asturias, indican que la sangre que poseían era del tipo 0, según lo ha podido determinar el CSIC. Los hallazgos y estudios de esas cuevas han permitido determinar, en reuniones de expertos en Chicago, en febrero de 2009, que no hubo cruce entre la especie humana moderna y el Neanderthal, a pesar de que comparten el 99,5% del genoma. Además, un estudio de datación de fósiles puso de manifiesto en septiembre de 2006 que el último neandertal vivió en Gibraltar. Y, una vez entretejidos estos conceptos con su difícil terminología, señalaremos la meta del siguiente oferplán, que se encontrará en el PARQUE NATURAL DE ARALAR, como se ha dicho en el oferplán nº 30. Abaltzisketa y Ataún son las dos puertas de entrada al Parque Natural de Aralar. Estamos en una de las áreas montañosas más importantes en cuanto a extensión, altitud, usos del suelo y valores naturales de Euskadi, además de ser una de las más frecuentadas. Enmarcado entre las comarcas del Goierri y Tolosaldea, supone una referencia paisajística de primer orden, con la emblemática cima del Txindoki (Larrunarri).

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