lunes, 25 de septiembre de 2023

GIPUZKOA, paso a paso // La subida del Txindoki (3)

La subida al Txindoki puede compararse a una aventura en el Cervino vasco. No hace falta deciros que siempre buscamos el contacto con la naturaleza en cada una de nuestras salidas. El turismo de sol y playa se ha convertido prácticamente en un imposible, en los tiempos que corren. Como la mayoría, necesitamos cambiar de aires, pensamos en verde de vez en cuando. Disfrutar del campo y de la montaña, como estamos dejando ver, es lo que más nos motiva a la hora de elegir un oferplán. Y siempre que podemos buscamos alguna ruta de senderismo. Cuando salimos de Donostia/San Sebastián, por supuesto, buscamos una caminata; al respecto ya teníamos en mente una ruta muy divertida y mágica, como es la del bosque de Oma. Y también nos sorprendimos con la subida al Txindoki, no muy difícil pero dura por el desnivel que supera. Es aconsejable, antes de emprenderla, hacer una parada para visitar Tolosa, la antigua capital de Guipúzcoa, pasando por su oficina de turismo, en la que algún simpático informador nos sugerirá la susodicha subida al Txindoki. En un principio nos gustará la propuesta, pues como idea fija ya la teníamos en mente, pero cuando vimos que había que superar mil metros de desnivel, nos echamos para atrás. Pero ¡ojo!, se trataba de un simple bamboleo. Lo cierto es que el “kilómetro vertical” superaba todas nuestras expectativas. Ascensiones así no se hacen todos los días. Después de visitar Tolosa, os aconsejo que os dirijáis a Larraitz, para así conocer el entorno de Aralar, al que dedicaremos posiblemente el próximo oferplán. De momento, la subida al Txindoki era algo dura, pero asequible. El primer tramo discurre por una pista forestal, que va ascendiendo con una pendiente constante. A unos 800 metros hay que desviarse hacia la izquierda por un sendero que comienza con unos escalones de madera, dejando la pista atrás. Todo el camino está perfectamente señalizado y balizado. La pendiente se hará paulatinamente, un poco más pronunciada. Se dejarán atrás los prados de Larraitz y se bordeará un bosque de pinos. Cuando nos queramos dar cuenta, ya habremos ascendido 300 metros. Cien metros más de ascensión, y llegaremos a una fuente donde podremos refrescarnos y llenar de agua las cantimploras. Después viene una zona un poco más abrupta, con algún zig-zag. Hay que subir por algún camino de piedras, pero en todo momento es seguro. Una vez superada esta parte, se llegará a unas bordas de alta montaña, donde se encontrará otra fuente. Desde aquí se llega enseguida al collado de Egurral. Los trotamundos empezarán a venirse abajo después de 800 metros de subida continua, pero ¡no podrán rendirse ahora! Aconsejamos tomar ahora un tentempié para recobrar fuerzas y acto seguido se prosigue la marcha. A partir de aquí ya sólo queda el tramo final, los últimos 200 metros que suben a la pirámide del Txindoki. Es la parte más dura y más incómoda de todo el camino. La pendiente es mayor, y hay muchas piedras sueltas, por lo que hay que tener más precaución. Al pasar a la cara norte nos pegará de lleno un fuerte viento. Pero solo por ver el paisaje que se contempla desde la cumbre, ya merecerá la pena el esfuerzo. Ante nuestros ojos, podremos decir que nos encontrábamos ante las Highlands vascas. Highlands es el nombre con el que se conoce a la región geográfica montañosa de Escocia (Reino Unido). Subimos lo poco que nos queda, prácticamente ya trepando por las rocas, y ¡lo conseguiremos! ¡Habremos llegado a la cima! Ya solo nos restará la vuelta… Ya sin prisas, sabiendo que lo hemos conseguido, y que ya todo el camino de vuelta es cuesta abajo. Ya desde un punto de vista eminentemente científico, el monte Txindoki, Larrunarri o Ñañarri, de 1.346 m de altitud, está situado en la sierra de Aralar (entre Guipúzcoa y Navarra), siendo uno de los montes más emblemáticos del territorio histórico de Gipuzkoa. A sus pies se sitúa la ermita de Nuestra Señora de los Remedios, en Larráiz, Guipúzcoa, muy venerada por los habitantes de los alrededores. La leyenda dice que en su cumbre "Mari", la diosa por excelencia del Olimpo Vasco, tiene una de sus residencias. Algunos le llaman el Cervino Vasco o de Aralar, en una exageración de sus características. El monte Cervino es una elevación montañosa situada en las estribaciones de la cordillera de los Alpes. Se alza a 4.476 m. en el valle de Zermatt, al E de la garganta de Théodule. Forma parte del Parque Natural de la Sierra de Aralar. El Txindoki es la primera montaña que subió, siendo niña, la alpinista Edurne Pasaban, porque aquí venía con sus padres. Todavía entrena en este monte de Aralar, como declaró en una entrevista que dio a la revista Lonely Planet, número de febrero de 2011. Visible desde muchos puntos del País Vasco, es el referente de la sierra de Aralar. Marca uno de sus límites, y bajo su cumbre se extienden las campas donde pastan multitud de rebaños de ovejas. Su afilado pico de caliza y su arista, emblemática para los alpinistas y amantes de la escalada, se alzan sobre el entorno verde de los extensos pastizales y bosques de hoja caduca. Su nombre es Larrunarri o Larrunari, y su contracción Ñañarri, pero es mucho más conocido como Txindoki, nombre de una borda de pastores que se sitúa a los pies de la cumbre, al este, en terrenos de Amézqueta. La mole caliza se alza a 1000 m sobre el Santuario de Larraitz, que está a 401 m de altitud. Quedan visibles la arista y el barranco, poblado de bosque autóctono, que caen desde la cumbre. El terreno calizo hace su aparición con multitud de acumulaciones de rocas. El paisaje toma el aspecto típico de las zonas kársticas y se llena de pequeñas construcciones, escondidas en las depresiones del terreno y entre los escasos árboles, que suelen habitar los pastores de ovejas en las temporadas que mantienen sus rebaños en las campas de Aralar. Aclaramos que una borda es un nombre genérico utilizado en el Pirineo para la edificación empleada generalmente para resguardar el ganado o para almacenar productos agrícolas, especialmente comida para los animales. Se trata de una construcción rural aislada de dos plantas y construida en piedra y madera, con tejado de pizarra. Habitualmente era edificada a una cierta altura para aprovechar los pastos. La vegetación está formada por robles, hayas, espinos albares y un sinfín de árboles de las latitudes cantábricas, sin que falte alguna especie foránea como el pino de Monterey, que van dejando paso a los pastos según se gana altura. Abundan el jabalí y el venado, aunque son difíciles de ver, y se ha llegado a ver incluso algún lobo. Los buitres y los cuervos son las aves más abundantes, además de otras rapaces. Los alrededores del Larrunarri están llenos de monumentos megalíticos que son testimonio de la ocupación de estas tierras desde la prehistoria. Los dólmenes, menhires y túmulos jalonan las campas de Aralar recordando que, en el pasado, había habitantes que se mantenían de la caza y el pastoreo por estas mismas campas donde hoy siguen pastando las ovejas. Desde el aparcamiento de Larraitz se asciende por el camino normal hasta Gaztesuiko langa. A continuación emprendemos una dura subida por un sendero al este, ganando altura rápidamente, hasta situarse en la base de la roca en Amezti. Desde este punto se ascienden los primeros resaltes que son de dificultad sencilla, calificados como II, y se llega al primer paso de dificultad IV, un diedro. Seguimos ascendiendo con alguna dificultad leve, de grado III. Continuamos sobre la arista para pasar por una brecha y llegar a una chimenea, todo ello de dificultad III o III+, para alcanzar de nuevo el vértice de la roca y de nuevo, por otra chimenea, alcanzamos la cresta. La pared que encontramos, el frontón se salva mediante unos buenos agarres; tiene dificultad IV. Por la vertiente sur pasamos a un pequeño rellano y una canal herbosa hasta el diedro de salida (al que se entra por la derecha). Se supera éste, de grado IV, y se continúa rodeando el extraplomo por la izquierda, grado IV. Siguiendo la rampa alcanzamos la cruz de Erlabeltzeko punta (1.316 m), y desde aquí por un camino, estrecho pero bueno, se alcanza la cumbre. Una de las moradas de Mari está en esta montaña, que alterna con otras como el Amboto, el Oiz o el Aketegi. Y no es de extrañar que haya elegido este monte para su ubicación. No en vano su afilado pico es visible desde cualquier parte del país, y desde él se divisan todas las otras cumbres que sirven de morada a esta mítica diosa. Si la mítologia dice que Mari mora en su cima, a sus pies los hombres y mujeres que residen a la sombra de la cumbre van a prestar devoción a la católica Virgen de Nuestra Señora de los Remedios, que tiene su ubicación en el Santuario de Larraitz. Los poderes de la precristiana Mari han pasado a la ortodoxa Virgen a quien se le atribuyen toda clase de logros que, para muchos de sus devotos, son milagros. La ermita es una sencilla construcción de mampostería, fábrica de piedra sin labrar o con labra tosca, que se apareja o dispone de modo irregular, en donde se guarda una imagen del siglo XIV de la Virgen. Hay otra imagen del siglo XII de esta misma Virgen que está ubicada en la iglesia parroquial de Abalcisqueta. Sobre las rutas de ascenso al Txindoki advertiremos que la ruta convencional es la que parte de Larráiz y pasa por el collado de Egurra. Hay variantes a esta ruta, entre las que destaca la arista, bien por su cresta o bien por su pie. Este monte se puede arremeter: • Desde Larráiz por Egurra; • Desde Larráiz por Muitze; • Desde Larráiz por la base de la arista. Empezando por la primera, hay que destacar que se sale del aparcamiento de las instalaciones de Larráiz (401 m) y se sigue el magnífico camino que comienza a rodear la arista por el norte. Se sigue por lo que se conoce como Gaztesuiko langa y pasamos al lado de un pinar. Poco después se llega a la fuente de Oria Iturri (860 m) y siguiendo el ancho camino subimos a la derecha hacia las majadas de Zigarate o Ziate. Aquí se encuentra la primera borda, Ziate Bekoa (920 m) nada más doblar a la izquierda y superar una pequeña cresta. Se deja una fuente que se hunde en el cauce de un pequeño y recién nacido riachuelo y se alcanza la borda de Ziate Goikoa, la de arriba (1.008 m). Se sigue el camino y se pasa por debajo del collado de Zaldiarrate (1.148 m); enseguida se llega al de Egurra (1.154 m). La cima se alza en su último y más pendiente tramo. Se sigue el camino marcado entre la hierba y las rocas hasta que desaparece la hierba y se tuerce a la izquierda ascendiendo entre rocas hasta la cima. Arremetiendo este monte desde Larráiz por Muitze, se comienza la ruta igual que la anterior hasta pasar Gaztesuiko langa (540 m). Se toma una senda a la izquierda con la que cruzamos los prados de Urtzabal, y de allí llegamos al rellano de Urtzabal Goikoa (se puede llegar aquí directamente desde Larraitz por el camino del repetidor). Desde aquí cruzamos Mallaki y nos introducimos por las barrancas de Larrunarri (1.346 m) y Larraone (1.199 m). Siguiendo la regata de Muitze erreka se va ascendiendo hasta el circo herboso de Muitze, junto a la txabola de pastores y de allí, por el paso de Arrategorri, se llega a la cueva de Marizulo y a las ruinas de la borda Txindoki (de donde el monte toma el nombre), y se llega al collado de Egurra. Desde Egurra se sigue el itinerario anterior. Atacando este monte desde Larráitz por la base de la arista, se inicia el itinerario normal hasta Gaztesuiko langa de donde por un sendero al este. Se emprende una dura subida, alcanzando altura rápidamente, hasta situarse en la base de la roca en Amezti. Se recorre la base de la arista hasta llegar a una canal herbosa que se asciende hasta la cruz de Erlabeltzeko punta y por la cresta, cómodamente, se alcanza la cumbre. Txindokiko Itzala, es un parque de aventuras para todas las edades, donde se podrá disfrutar de tirolinas, juegos sobre los árboles, circuitos, escalada, tiro con arco. Los más pequeños se lo pasarán en grande en este lugar ubicado en la falda del monte Txindoki. Un entorno mágico, que guarda todos los aromas de la vida rural de la zona y la grandiosidad del Parque Natural de Aralar. Dicho lo cual, sólo nos resta anunciar el próximo oferplán, gracias al cual nos iremos al monte JAIZKIBEL, que está situado junto al mar Cantábrico, al oeste de la desembocadura del río Bidasoa. En sus faldas están las ciudades de Hondarribia, Irún, Pasaia, Rentería y Lezo. Además, el monte Jaizkibel es accesible haciendo la ruta que media entre el faro de Higuer y el fuerte de Guadalupe, cuyo fin fue la defensa del Pirineo en Gipuzkoa, y que data del año 1900.

0 comentarios:

Publicar un comentario

Suscribirse a Enviar comentarios [Atom]

<< Inicio