lunes, 25 de septiembre de 2023

GIPUZKOA, paso a paso // La Vía Verde del Urola (28)

Antes de adentrarnos en la Vía Verde del Urola deberemos hacer una parada en el Museo Vasco del Ferrocarril de Azpeitia. Además de albergar todo tipo de objetos relacionados con la historia ferroviaria de Euskadi, este Museo brinda la oportunidad de realizar el viaje entre Azpeitia y Lasao en un tren de vapor (entre los meses de abril y noviembre). Desde Zumárraga, el desaparecido ferrocarril del Urola acompañaba al río que le daba nombre hasta Zumaia, donde enlazaba con el ferrocarril costero de los Vascongados. Hoy, parte de su trazado ha sido recuperado como una vía verde que nos invita a recorrer los pueblos y el paisaje montañoso de las comarcas del Urola Medio y el Alto Urola, como se comprueba en esta Vía Verde del Urola. Lo cierto es que las provincias vascas acogieron en su quebrado paisaje a una de las más densas redes de ferrocarriles de vía estrecha de España. La dura topografía fue la que, en buena medida, propició el crecimiento de una red que se pegaba al terreno y se acercaba a pueblos y fábricas, animando el desarrollo económico de estas tierras desde el último tercio del siglo XIX. Buena parte de esa red, gestionada hoy por Euskotren o Feve, sigue prestando un eficaz servicio a los vascos y visitantes, pero otra buena parte no sobrevivió a la competencia de la carretera y feneció. Uno de los caídos fue el Ferrocarril del Urola. Construido por la Diputación de Gipuzkoa, sus 36 Km. de vías se apoyaban en el cauce de este río, el Urola, casi desde su nacimiento aguas arriba de Zumárraga, hasta su desembocadura en la cantábrica villa de Zumaia, comunicando el interior con la costa de manera directa. Fue puesto en servicio en 1926 y desde siempre se vio clara su vocación como tren de viajeros. Pero lo que también pareció evidente desde el principio fue su baja rentabilidad, ya que salvo la isla industrial de Azpeitia, el resto del trazado apenas generaba cargas para los trenes. El ferrocarril aguantaba a duras penas, no invirtiéndose nada en su mantenimiento, de tal manera que llegó a mediados de la década de 1980 convertido en un auténtico museo vivo del ferrocarril, con un material móvil en estado terminal, apenas sin viajeros, y con unos gastos que superaban en ocho veces a sus ingresos. Sorprendentemente, se decretó su cierre definitivo en enero de 1988. La Vía Verde da el pistoletazo de salida en la avenida de Harzubia de Azpeitia; la identificaremos muy fácilmente, ya que se trata de un carril bici o bidegorri. Seguiremos el curso del río Urola, que nos acompañará durante toda la ruta. Una vez hayamos llegado a la estación de Loiola, el camino asfaltado se interrumpe, lo cual puede ser una excusa perfecta para visitar el santuario homónimo, colosal edificio que alberga en su interior la casa-torre que vio nacer a San Ignacio de Loiola. En el costado derecho de la basílica nos volveremos a incorporar a la Vía Verde, descubriendo la belleza natural del valle del Urola. Poco después, llegaremos al municipio de Azkoitia, cuna de pelotaris. En el primer tramo prosigue el bidegorri y podremos contemplar la antigua estación, que en la actualidad es una biblioteca. Durante una parte del camino el bidegorri se corta, siendo la mejor opción seguir por la calle Xabier Munibe hacia el río Urola y la plaza principal, donde se encuentran la iglesia de Santa María la Real y el palacio de los Idiakez. El casco histórico fue declarado conjunto monumental y cuenta con muchos otros puntos de interés. Por nuestra parte, destacaremos que Azkoitia es un municipio milenario, que se encuentra enclavado en el interior de Gipuzkoa. Gracias a la antigua existencia de este municipio se conservan numerosos edificios de interés histórico y artístico, entre los que destacan la Casa consistorial de Azcoitia, la Casa-Torre de Balda, la Iglesia de Santa María la Real, el Palacio Insausti, la Torre Idiáquez y el Yacimiento arqueológico de la Edad del Hierro de Munoaundi. Las fiestas patronales de Azkoitia son conocidas popularmente como "Andramaixek" y se celebran en torno al día 15 de agosto. ¡Bien! Sobre Azkoitia se apunta lo siguiente: Nada más llegar a Azkoitia, que se sitúa bajo la protección de Izarraitz, quedaremos impresionados con los bellos edificios que se alzan en sus calles. En la plaza destacan el edificio del ayuntamiento, con un llamativo escudo en su fachada, y la parroquia de Santa María la Real. Con tres naves y un capitel dórico, la iglesia alberga retablos de gran belleza y auténticas joyas. Un órgano romántico Cavaillé-Coll de 1898, el último construido por Aristide Cavaillé-Coll. También merecen una visita las casas-torre de la villa, como la de Baldakua, Floreaga, Idiakez o Etxe Beltza (torre medieval con aspecto negruzco consecuencia de un incendio sufrido en la Segunda Guerra Carlista) e Insausti, una de las más antiguas de Gipuzkoa. Esta última fue sede de los "Caballeritos de Azkoitia", nobles ilustrados que en el siglo XVIII constituyeron un grupo cultural con el fin de promover la cultura vasca y la investigación científica en Euskadi. Azkoitia es considerada la cuna de la pelota. Por otro lado, este municipio ha destacado siempre por la arraigada tradición que ha tenido en torno a la pelota, de ahí que haya adquirido el nombre de "la cuna de la pelota". Prueba de esa devoción son los frontones homenaje a Jorge Oteiza, donde cada uno de los siete territorios del País Vasco es representado por el tipo de frontón que corresponde a la modalidad de pelota más frecuente en el mismo. Todo aquel que decida visitar Azkoitia en agosto podrá disfrutar de las fiestas de la Asunción de María. La diversión comienza con el chupinazo, y la música y el buen ambiente se prolongan durante cinco días. Además, el 30 de noviembre tiene lugar la festividad de San Andrés, día en el que se celebra una estupenda feria ganadera y gastronómica que atrae a muchos visitantes. Pero Azkoitia es famosa por el Conde de Peñaflorida y los Caballeritos. La Ilustración no halló rápida vía de penetración en el País Vasco, pero una vez introducida se caracterizó por la solidez de sus instituciones y la amplitud de sus resultados. El núcleo fundamental se agrupó en torno a la Sociedad Bascongada de Amigos del País. Convencida de la necesidad de buscar modelos en otros países y de beneficiarse de la experiencia ajena, la Sociedad potenció los contactos con el extranjero, a través de la concesión de becas de estudios, de la acogida de sabios europeos de distintas nacionalidades y especializados en distintas áreas, de la programación de viajes para sus miembros, dando ejemplo el propio fundador, el conde de Peñaflorida, al disponer el periplo europeo de su hijo, Ramón de Munibe, acompañado de un preceptor francés, que había de ser su consejero intelectual. Acudiendo a Javier María Munibe Idiaquez, sabemos sobre él que a los catorce años fue enviado a estudiar a los jesuitas de Toulouse, lo que le permitió comprender el desfase cultural en el que se hallaba la España del siglo XVIII. Nombrado diputado general de Guipúzcoa en varias ocasiones y alcalde de Azcoitia, desde sus cargos políticos intentó defender postulados ilustrados. Como firme defensor del cartesianismo y de la ciencia experimental, se enfrentó dialécticamente al padre Isla. Se interesó también por el teatro, realizando pequeñas obras en las que incluyó fragmentos en euzkera. Su principal logró será la fundación de la Sociedad Vascongada de Amigos del País que surgió de la tertulia que se desarrollaba en su casa, obteniendo la sanción real en 1765. Esta sociedad tendrá como objetivos la difusión de las nuevas tendencias culturales y científicas que se daban ya en Europa, objetivo para el cual también fundó el Seminario de Vergara como centro de enseñanza. • Iraurgiko San Martin Ondare Lekua: La ermita de San Martín, cuenta con una serie de valores patrimoniales de indudable interés. Mediante una exposición permanente, se representan acontecimientos relevantes del proceso de fundación de la villa de Azkoitia, mientras que a través de los restos arqueológicos que ha conservado en su subsuelo se accede a informaciones más antiguas correspondientes al primer milenio de nuestra era referidas a la Prehistoria de la comarca. • Casa-Torre de Balda: Esta casa fue construida durante los últimos años del siglo XII o los primeros del siglo XIII, por lo que su existencia es anterior a la fundación del pueblo. En un principio estuvo destinada a labores de defensa. Sin embargo, en 1456, el rey Enrique IV ordenó desmochar todas las casas-torre, por lo que tuvieron que darle un aspecto civil. • Torre de los Idiakez: Surgida al amparo de la antigua muralla medieval y ennegrecida en los avatares de su historia, es conocida como Etxe Beltz o Casa Negra. • Casa-Consistorial: La casa consistorial se conserva tal y como fue diseñada por el arquitecto José de Lizardi, y empezó a construirse en 1730. En la fachada principal destaca el escudo de Azkoitia, y bajo los arcos el popular "Kontzejupe", lugar donde la pelota vasca se eleva a símbolo de Azkoitia, valiéndole el título de "Cuna de Pelotaris" Siguiendo el cauce del río accederemos a la explanada Danobat y volveremos a retomar la Vía Verde. En esta parte del recorrido nos acompañarán grandes naves industriales y montañas. A continuación abundan en el camino frutales, huertas y baserris y pasaremos bajo el único paso inferior del recorrido. Atravesaremos el río Urola y la Vía Verde se tiñe con el color de las frondosas montañas. En el camino nos encontraremos numerosos viaductos, puentes y túneles. Llamará nuestra atención la antigua estación de Aizpurutxo y tras cruzar un puente podremos contemplar las casas que conforman el núcleo urbano del mismo nombre. Descenderemos por una plataforma y proseguiremos por la ladera de la izquierda; el número de túneles disminuye y el camino ya no es tan recto. Cruzaremos un último túnel, ubicado junto a un área de descanso. De ahora en adelante el paraje cambia, dejando paso a prados y caseríos. La Vía Verde cruza el río y se adentra en el municipio de Urretxu. El carril nos llevará a su antigua estación y a su casco urbano. Nos saldremos del recorrido para visitar el monumento más representativo de la localidad, la ermita de Santa María, más conocida como La Antigua y considerada la "catedral de las ermitas vascas". Cuentan las leyendas que la ermita de La Antigua de Zumarraga se construyó sobre un antiguo fuerte defensivo del siglo XII y que, como los gentiles1 veían cómo los cristianos intentaban construir esta iglesia y eso podía suponer su fin, lanzaban piedras gigantes desde Aznabarreta, haciéndolas pasar por encima de la sierra de Aizkorri, para tratar de destruirla. No consiguieron su objetivo y los lugareños emplearon esas piedras para terminar la iglesia. Prueba de ello son las marcas de dedos en las piedras de las escaleras. Los primeros documentos que mencionan esta parroquia son del año 1366, donde el Rey Pedro I concedió a su leal vasallo Francisco Gómez de Lazcano (Señor de Lazcano) la tenencia y posesión del monasterio de Santa María de Zumarraga. Y es que el nombre oficial es «ermita de Santa María» por estar dedicada a la Visitación de Santa María a su prima Santa Isabel. Popularmente, se le conoce como La Antigua porque fue la primera parroquia de Zumarraga, allá por el s. XIV. Y lo fue hasta 1576 cuando, a raiz de la sentencia del pleito más importante mantenido por los zumarragarras a lo largo de la Historia, se decidió establecer como parroquia principal la que la parroquia de Santa María de La Asunción, ubicada en pleno casco urbano de Zumarraga. Don Antonio Manrique -obispo de Pamplona-, subió a Santa María para sacar el Santísimo y llevarlo a una casa de la villa cercana al lugar elegido para edificar la nueva parroquia. Fue entonces cuando se inició la decadencia de la «Antigua». Estuvo abandonada durante años pero, a partir del siglo XVII, se produjeron importantes cambios: - • En 1605, los patrones del templo compraron la casa y las tierras adyacentes a la ermita para que viviese ahí la serora. Ésta era la persona más cercana a la ermita, ya que la cuidaba y la limpiaba. • En el s. XIX, además de para actos religiosos, la ermita y la casa de la serora se utilizaron para cuidar enfermos con enfermedades contagiosas (para no contagiar a los habitantes de la Villa) y, en épocas de guerra, las bóvedas de la ermita se utilizaron para guardar y esconder armas. • En el s. XX se construye la carretera que facilita el acceso a la ermita. • El 23 de septiembre de 1965 fue declarada Monumento Histórico-Artístico Nacional. • En 1976 se realiza una rehabilitación: se quitan las falsas bóvedas que habían construido a principios del siglo XVII y queda al descubierto la cubierta original. También se quitaron los retablos, la sacristía y la casa de la serora. • El 27 de julio de 1984 fue declarada Monumento Histórico-Artístico Vasco. • En el año 1988, y al encontrar insectos xilófagos, se tomaron medidas para la rehabilitación de la madera y aparecieron restos de pinturas de origen muy primitivo. La ermita de la Antigua de Zumarraga tiene una planta rectangular de 31 x 19 metros con un ábside saliente trapezoidal en la parte posterior, que lo alarga 3,40 metros más. Tiene un muro de 1 metro de espesor, roto por los escasos huecos para las ventanas y para la portada románica a la que se llega a través de una escalera semicircular que salva la diferencia de cota en el acceso La nave se orienta hacia el este y en su fachada sur (entrada) se encuentra la portada cisterciense, labrada sin decoración, formando un arco apuntado con arquivoltas y jambas sencillas. Junto a la portada existe una ventana de carácter totalmente gótico y, sobre la misma, se sitúan seis piedras salientes que pueden ser los vestigios de un antiguo pórtico. En la fachada posterior se encuentra el ábside, donde encontramos tres elementos arquitectónicos de gran interés: • Un crucero gótico tallado en piedra arenisca en el tímpano de una pequeña portada con un arco de medio punto compuesto por cinco arquivoltas, donde se representa la crucifixión, esto es, a Cristo Crucificado al cual le acompañan la Virgen y San Juan Evangelista. • Una ventana gótica actualmente recuperada después de las obras con una reja de hierro forjado centrada en el tímpano, de una composición muy parecida a la que rodea el crucero. • Una orla de piedra con letras góticas que nos da una pista de la fecha de remodelación: MCCCCLXXX (1480). La iglesia, de planta rectangular, está dividida en tres naves por seis gruesos pilares cilíndricos. Además, tiene dos cerchas extremas sobre los muros frontales de la fábrica, el correspondiente al presbiterio y al hastial cabecero. Junto a la portada, se encuentra la pila bautismal en la que se cree que fue bautizado Miguel López de Legazpi. De construcción rústica, en la ermita se produce una perfecta simbiosis entre la piedra y la madera. Precisamente este elemento es lo más impresionante de la ermita, pues su estructura de madera, que recuerda el casco de un barco al revés, fue construida por carpinteros de ribera. Prácticamente, a excepción de muros y columnas, todo el interior de la ermita de La Antigua es de madera. Hay que destacar las formas del coro y las tallas de 7 mujeres que aparecen orientados hacia los pies de la iglesia (en grupos de 3, 3 y 1) y que van ataviadas con un pañuelo (‘zapi‘).Además, y organizadas por toda la ermita, nos podemos encontrar con ventanales estratégicamente situados: existen, entre otros, el ventanal de la mañana, del mediodía y de la tarde según cuando incide la luz que pasa a través de ellos sobre el Altar.Dejando a un lado las figuras, existen también en la decoración del techo, y en mayor medida, motivos de carácter geométrico vinculados con los motivos de tradición popular: estelas, arcas, dinteles, ruedas, cruces gamadas, representativas en su origen céltico del sol y del fuego. La imagen de la Antigua que se venera en la actualidad junto al Altar Mayor no es la primitiva (era de estilo románico) ya que desapareció hace muchos años. La talla actual está elaborada en un mismo bloque, y durante las obras de 1976, le despojaron del vestido de tela que la cubría dejándola como la conocemos hoy día. Tras los trabajos de limpieza y rehabilitación de la madera (1988-1990), se encontraron varias pinturas que estaban ocultas por la suciedad. Las encontramos bajo el coro, y nos muestran la leyenda de San Miguel (cazador, lobo y jabalí) y un dragón. Dicho lo cual, retomaremos la situación donde la dejamos para ocuparnos de la Ermita de la Antigua de Zumarraga. Así, pues, seguiremos el antiguo trazado de vía férrea que utilizaba la fábrica Patricio Etxeberria para transportar mercancías y rodearemos la antigua estación de Zumarraga, hoy base de la Ertzaintza. Las grandes naves industriales contrastan con las montañas y finalizaremos nuestro recorrido en un polígono industrial, a 500 metros del centro de Legazpi. En suma, por lo tanto, la Vía Verde del Urola es un atractivo itinerario apto tanto para peatones como para ciclistas, que cuando esté finalizada en su totalidad unirá todo el valle, que debe su nombre al río Urola, desde su nacimiento en las faldas del Aizkorri hasta Zumaia, donde desemboca en el Mar Cantábrico. No obstante, la información que se da aquí abarca una distancia mayor a la originaria del antiguo ferrocarril eléctrico del Urola que unía los municipios de Zumarraga y Zumaia, pues se señala el inicio en el parque Mirandaola de Legazpia y durante 37,5 kilómetros transcurre por tramos que intercala carril bici y vía verde en un trazado salpicado de túneles y puentes. La vía llega sin interrupción hasta el barrio de Iraeta en Zestoa. En este punto y durante 4 kilómetros el trazado solo puede ser realizado por carretera hasta el barrio Zumaiarra de Narrondo, donde vuelve a estar acondicionado para peatones y ciclistas. Los últimos kilómetros nos acercan hasta el antiguo muelle de carga de Zumaia que marca el final de este turístico recorrido. Sin duda un excelente recurso tanto de movilidad como de turísmo que no debéis perderos. Aizarnazabal es el pueblo de la comarca situado más cerca del mar. Limita al norte con Zumaia, al sureste con Zestoa, y al este con Aia. Esta pequeña localidad de 800 habitantes se encuentra situada a 29 kilómetros de Donostia. Ha pasado de ser un pueblo rural a tener una red industrial muy potente. Aun así, está rodeada de un paisaje impresionante y ha sabido mantener su personalidad durante siglos de historia. En lo que respecta a su patrimonio cultural, destacan sus puentes, sobre todo, el Puente Viejo, único en Gipuzkoa con seis arcos. Además, tiene una gran importancia histórica ya que en la antigüedad fue camino de conexión entre caseríos entre Zestoa y Aizarnazabal. La iglesia de San Miguel, el Palacio Etxabe y el caserío Etxabe Goikoa son otros de los edificios que bien merecen una visita. Las fiestas principales se celebran a finales de septiembre, coincidiendo con el día de su patrón San Miguel (29 de septiembre). Además, Azkoitia es una localidad situada al amparo de la cordillera del Izarraitz. Fue fundada en 1324 con el nombre de San Martin de Iraurgi. En la actualidad tiene 11.000 habitantes. El municipio cuenta con un importante conjunto monumental en su centro histórico que en el año 2005 fue declarado Patrimonio Cultural por el Gobierno Vasco. Este conjunto está formado, entre otros, por los palacios Intsausti y Floreaga, las casas-torre de Idiakez, Etxe Beltza y Balda, y la parroquia de Santa María la Real. Esta última alberga el último órgano romántico fabricado por Aristide Cavaillé-Coll en 1898. Además, el impresionante conjunto arquitectónico de vanguardia formado por los Frontones de Jorge Oteiza aúnan en sí la tradición pelotazale de la villa con el trabajo del famoso artista guipuzcoano. Varios barrios rodean el centro urbano: Aizpurutxo, Elosua, Madariaga, y Martirieta. Las principales fiestas de Azkoitia se celebran cada año en agosto (Andramaris) y noviembre (San Andrés). Por otro lado, Azpeitia se encuentra en las faldas del macizo de Izarraitz. Cuenta con 14.000 habitantes y es uno de los municipios más extensos de Gipuzkoa (69,2 km2). La villa fue fundada por Fernando IV de Castilla en el año 1310 con en nombre de Garmendia de Iraurgi. El pueblo es muy conocido por el Santuario de Loyola ya que la casa natal de San Ignacio y la basílica erigidas en el barrio de Loiola son visitadas cada año por miles de personas. El punto más alto del municipio es el monte Erlo (1.025 m.). Además del conjunto de Loiola, caben destacar numerosos monumentos en Azpeitia, tales como la parroquia de San Sebastián de Soreasu y su Capilla de la Soledad, la casa-torre Enparan, la ermita y hospital de la Madalena, el palacio Antxieta o el Lavadero. Las principales fiestas se celebran en honor a San Ignacio, a finales de julio. Las fiestas de San Sebastián (20 de enero) y los Carnavales son una buena oportunidad de pasarlo bien en Azpeitia. Por su parte, Beizama es el municipio más alto de la comarca con sus 485 metros. Sus 175 habitantes viven rodeados de bosques y montañas. Limita con Beasain, Albistur, Bidegoian, Errezil y Azpeitia. Su barrio más importante es Nuarbe, conocido por ser el centro geográfico de la provincia. En otro sentido, Errezil es un municipio montañoso, que está ubicado en el valle del rio que da nombre a la villa y en el regazo del macizo de Hernio (1.075 m.). Linda con Zestoa, Aia, Asteasu, Larraul, Bidegoian, Albiztur, Beizama y Azpeitia, y tiene además un pequeño enclave al sur, en el barrio de Santa Marina. Sus más de 600 habitantes se reparten entre el núcleo urbano y los barrios de Santa Marina, Arzallus, Erdoizta, Ezama, Ibarbia, Letea y Argisain. Las primeras noticias históricas datan del 1027, aunque los primeros testimonios que indican la presencia de pobladores en el territorio se remontan al Paleolítico Superior. La actividad económica más común de sus habitantes está basada en la agricultura y la ganadería. Son muy famosas las romerías que se celebran en el monte Ernio durante todos los domingos de septiembre, y en especial el último. A parte, la villa de Zestoa fue fundada en los últimos años del siglo XIV al amparo del macizo de Izarraitz, a pocos kilómetros de Azpeitia y Zumaia. Es un pueblo de larga tradición termalista desde que en 1804 se fundó su famoso balneario. El Hotel Balneario de Zestoa es pionero en el turismo termal de Gipuzkoa y en la actualidad es el único que se mantiene en activo en la CAV. Lo más destacado del patrimonio histórico-artístico de Zestoa es el conocido conjunto de Lili, del siglo XVI. De él hemos conservado numerosos elementos: el Palacio, el solar primitivo, llamado Lilibea, adosado al palacio y los vestigios de sus antiguos molinos (Errotatxo) y ferrerías. Cerca del conjunto se encuentran dos enclaves de gran valor arqueológico: Idiakaitz (Irikaitz) y el santuario rupestre de Ekain del que se puede visitar una réplica en el museo Ekainberri. En el centro histórico de la localidad caben destacar las construcciones de Portalekoa, Lizenziadokua y Arretxe. Por último, Zumaia está situada en la bahía que conforman la confluencia de los ríos Urola y Narrondo, Zumaia cuenta con una población de casi 10.000 habitantes. En su Parte Vieja llena de historia se pueden ver edificios de gran interés tales como la Parroquia de San Pedro, los palacios Zumaia y Ubillos, y las casas Olazabal y Goikotorre. Zumaia cuenta con varios barrios entre los que destacan San Miguel de Artadi y Oikia. Zumaia cuenta con un litoral de gran valor geológico, gracias al fenómeno conocido como Flysch, motivo por el cual forma parte del Geoparque de la Costa Vasca. El flysch es una formación geológica formada por multitud de estratos de piedra caliza y arenisca que quedaron en vertical y que, como si de un libro se tratara, nos cuentan en este tramo de costa la historia de todos los acontecimientos sucedidos en la tierra en 60 millones de años. El Centro de Interpretación Algorri y su exposición brindan una oportunidad única de conocer este santuario geológico y comprender los distintos ecosistemas así como todo el patrimonio natural de Zumaia. Dicho lo cual, sentamos que sobre la Vía Verde del Urola, no nos queda ni una gota de tinta en el tintero, con la que escribir la última palabra, de este miniensayo. Entendemos que un ensayo constituye un género literario, que consiste en exponer argumentos u opiniones originales y de interés. Suele tener cierto enfoque didáctico, crítico y personal. Se diferencia del tratado científico porque resulta menos sistemático y especializado. Aunque si recopilamos estos articulitos daríamos lugar a un Libro de viajes, no a un ensayo. Nuestros oferplanes constituyen a modo de escapadas, llegándose así a un conocimiento total de la provincia de Gipuzkoa. Cada oferplán viene a ser una escapada, en la que se toma contacto directo con una realidad distinta y diferente, tal vez, sintética, lo cual nos recuerda un tanto el perspectivismo de Ortega y Gasset. El término “perspectivismo” fue acuñado por Gustav Teichmüller para significar la posibilidad de considerar una cosa y, en general, el mundo desde diversos puntos de vista, todos ellos justificados, de tal modo que cada punto de vista ofrezca una perspectiva única y a la vez indispensable acerca del universo. El Libro de viaje, como género literario, es la exposición de las experiencias y observaciones realizadas por un viajero, y puede acompañarse de mapas, dibujos, grabados, fotografías, etcétera, realizadas por el autor o por sus compañeros de viaje. Tuvo especial desarrollo en el siglo XIX, dentro de la vertiente de la literatura costumbrista. Tengamos bien presente que, el costumbrismo literario es la manifestación que tuvo el movimiento artístico conocido como costumbrismo en la Literatura a partir del siglo XIX y refleja los usos y costumbres sociales, en muchas ocasiones sin analizarlos ni interpretarlos críticamente, actitud esta que incumbe más al llamado realismo literario. En su vertiente más popular y menos intelectual queda limitado a la descripción de lo más aparente y colorista de la vida cotidiana. Presente en la prosa y, en menor medida, el verso, tuvo su máxima expresión en la novela de costumbres y en el género menor denominado cuadro de costumbres en el medio del periodismo. En el teatro, por su parte, generó la comedia de costumbres y el sainete, como continuación del entremés. Y así cerramos el pretendido costumbrismo que atenaza a esta producción, a la nuestra, constriñéndola a ser un mero relato de viajes. Por ejemplo, una de las secciones más atractivas de guiarte.com es El Cuentaviajes, una sección dedicada a narrar viajes de autor. Colaboradores de guiarte.com radicados en distintos puntos, proporcionan con sus narraciones su visión personal de un enclave geográfico, sean ciudades, islas, museos, monumentos o rutas de cualquier tipo. Cada viaje va firmado por su propio autor. guiarte.com admite colaboraciones que podrán ser publicadas si las mismas mantienen un buen nivel de calidad. ¡Punto y final! En el próximo oferplán nos adentraremos en el CHILLIDA-LEKU, pero lo vamos a hacer acompañados de un experto en la materia. No obstante, sí podemos adelantar que el Chillida-leku es un museo único, confeccionado en sí mismo como una gran obra de arte. En él la fusión entre arte y naturaleza se produce de una manera natural. Las esculturas se integran en el paisaje como si siempre hubieran formado parte de él. En el jardín, las hayas, los robles y los magnolios conviven con las monumentales esculturas de acero y granito, que están ubicadas en perfecto diálogo con el entorno.

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