lunes, 25 de septiembre de 2023

GIPUZKOA, paso a paso // Los puertos de montaña de Etxegárate, Etzaurte y Arlaban (48)

Empezando por el puerto de montaña de Etxegarate (658 m), hay que señalar en principio que actualmente la N-I se encuentra desdoblada en los tramos Madrid-Rubena (Burgos) y Miranda de Ebro/Armiñón (límite de Burgos con Álava)-Lasarte-Oria (Gipuzkoa); consecuencia de esto ha sido renombrada como A-1 (Autovía del Norte) salvo en Guipúzcoa, donde aún se denomina N-I. En su área se encuentran las tres localidades siguientes: Cegama, Idiazabal y Ceráin. Concretamente, la villa de Zegama pertenece al Goierri y está situada a 6 km al noroeste del Puerto de Etxegarate; Idiazabal está situada a 7 km al norte del Puerto de Etxegarate; y, por último, Ceráin está situada a 8 km al noroeste del Puerto de Etxegarate. Ello nos da pie para hablar tranquilamente de Zegama. El pueblo de Zegama se halla situado en la ladera de la sierra de Azkorri que marca la división geográfica entre los Territorio Históricos de Gipuzkoa y Araba, concretamente en el punto de confluencia de las citadas provincias y Navarra, que comparten un espacio natural privilegiado que es la Parzonería. Más concretamente, limita al norte con los términos municipales de Segura y Zerain, al este con Segura e Idiazabal; al oeste con Legazpia y al sur con Asparrena y Zalduendo. Con un territorio de 35 km2, el municipio se encuentra a una altitud de 296 m. y cuenta con 1.300 habitantes. En el término municipal de Zegama se encuentran tanto la sierra de Aizkorri, de 1544 m de altitud, como el río Oria. Zegama supone la cabecera del valle por el que discurre, limpio y cristalino, el río Oria bajo la majestuosa mirada del Aizkorri, y conforma un entorno montañoso armónico en el que destaca la naturaleza y los valores ecológicos, a escasos 12 kilómetros de la urbe de la comarca goierritarra constituida por los municipios de Beasain, Ordizia y Lazkao, que constituyen el núcleo comarcal. Este entorno natural, casi idílico, presidido por la Sierra de Aizkorri que constituye la divisoria de las cuencas Cantábrica y Mediterránea, ha sido testigo del proceso de desindustrialización sufrido por el pueblo en la década de los ochenta. El entorno natural que rodea Zegama es, sin duda, uno de los principales atractivos de esta pequeña localidad guipuzcoana. Está situada al sur de la comarca de Goierri, en la cabecera del valle del río Oria y a los pies del Parque Natural de Aizkorri, caracterizado por abruptas crestas calizas que se elevan sobre verdes prados cubiertos de frondosos bosques. Así, su entorno natural ofrece numerosas rutas y sendas tanto para expertos montañeros como para los menos experimentados. Uno de esos recorridos nos conduce hasta el túnel natural de San Adrián, por donde pasa la calzada real que antiguamente unía Gipuzkoa con tierras alavesas. Testigo del continuo trasiego de mercaderes, pastores y peregrinos, este lugar es, asimismo, un importante paso del Camino de Santiago que atraviesa el interior de Gipuzkoa. Además, dentro del término municipal de Zegama, hay interesantes restos prehistóricos como los túmulos de Bidaarte II y Tartaloetxea, en la estación megalítica de Altzania, y el de Irumugarrieta, en la estación de Brinkola-Zegama. Al llegar al núcleo urbano de la localidad, veremos diversos edificios que llamarán especialmente nuestra atención. La iglesia de San Martín de Tours (siglos XV-XVI), por ejemplo, conserva en su interior una cruz de la ermita de la cima del Aizkorri (1.528 m), considerada una de las más antiguas de Gipuzkoa. Bajo el coro, es posible visitar el mausoleo del general carlista Tomás de Zumalakarregi. El ayuntamiento (con su amplio pórtico) y las casas Kapitanetxea, Torre de Ugarte, Aitamarren (la más antigua de la localidad) y Mazkiaran Barrena (donde murió Zumalakarregi), son algunos de los edificios que encontraremos en el casco urbano. En los alrededores, hay numerosas ermitas, entre las cuales destacan la de Sancti Spiritu, Santa Cruz, San Adrián, Andra Mari de Otzaurte y San Pedro. Por último, Zegama constituye la puerta de entrada del Parque Natural de Aizkorri-Aratz, y alberga uno de los centros de interpretación dedicados al parque natural. El centro, ubicado en el caserío Anduetza, analiza la estrecha relación que han mantenido el pueblo de Zegama y el espacio natural a lo largo de la historia. En otro sentido, el puerto de Arlaban tiene 617 m., al iniciarse la Sierra de Elgea; une la llanada de Vitoria con Arrasate/Mondragón y el interior guipuzcoano, o sea la cuenca del Zadorra alavés, y del Deba guipuzcoano. Muy cerca del mismo se encuentran Eskoriatza y Aretxabaleta, de las que vamos a dejar unas cuantas líneas escritas. El casco urbano de Eskoriatza alberga el Hospital del Santísimo Rosario, la iglesia de San Pedro, la casa Gastañadui o Ganuza, la Casa Consistorial, la Kultur Etxea y, además, hay un molino situado junto al río Bolivar, en el camino que va de Eskoriatza a Bolivar. Por otro lado, a mediados del siglo XIV el Valle de Léniz estaba organizado en anteiglesias, las cuales eran independientes entre sí, con sus respectivos concejos, alcalde, terrenos comunales… Pese a la importancia y preponderancia de Eskoriatza y Aretxabaleta debido a razones obvias (como mayor población, su posición cercana al “Camino Real”…), todas ellas tuvieron gran peso en las decisiones que afectaban a todo el territorio. Las huellas de esa peculiar organización han llegado hasta nuestros días, como se puede observar en el fuerte sentimiento de pertenencia a cada una de las anteiglesias y en la propia organización municipal: Eskoriatza en la actualidad tiene 7 anteiglesias, y cada una de ellas tiene su propio auzo-alkate (alcalde de barrio). Se trata, por lo tanto, de barrios rurales que no pueden dejar de visitarse a la hora de conocer Eskoriatza. Por otra parte, el castillo de Eneco de Oriz controlaba un amplio espacio territorial, sobre todo las rutas comerciales más importantes, pero también los espacios pequeños, los pastos y pequeñas vías comerciales. La tenencia era un territorio administrativo, donde su responsable ejercía por mano real varias tareas, recaudar impuestos, administrar justicia y defender dicha demarcación. Las ferrerías, los montes o las salinas eran patrimonio de la corona, y el tenente se encargaba de asegurar su buen funcionamiento. En la Edad Medía existió una serie de redes de vías y caminos de pequeña importancia por las que llegaban las mercancías a villas, aldeas, monasterios y castillos. Es así como surge esta ruta que llamamos “El Castillo de Eneko”. Por si esto fuera poco, se cree que el palacio Ibarraundi pueda ser de mediados del siglo XV, del final de la Edad Media, de la familia Galartza. Según consta en los documentos de la época, fue palacio o casa torre. Sin embargo, la datación arqueológica lo sitúa en siglo XVI. Por lo tanto, pudiera ser que comenzara a edificarse en el XV y terminara el XVI. Entre los siglos XVIII-XXI fue caserío, pasando por ser palacio entre los siglos XVI-XVIII. Hoy en día es un museo y mantiene su nombre original; Ibarraundi. Por último, el Horno Zubiate es del siglo XIX y ha sido calificado como bien de interés cultural por el Gobierno Vasco, y es uno de los pocos hornos de cerámica que han llegado hasta hoy en día en la Comunidad Autónoma de Euskadi, y el único en Gipuzkoa. Examinados los restos de cerámica encontrados en las inmediaciones del horno y en su interior, se puede concluir que en el mismo se producía cerámica de uso común: cuencos, platos… Actualmente se puede ver una colección de vasijas de uso doméstico, de Bittoriano Larrañaga. Son muchos los monumentos que la historia ha dejado en la Villa por sí de Cegama. Desde los túmulos y dólmenes esparcidos por sus montes hasta las últimas construcciones del siglo XIX. Destacan los siguientes monumentos: • Estación megalítica de Artz-Alsasua: A lo largo de la línea divisoria de aguas entre las vertientes cantábrica y mediterránea y formando parte del Parque Natural de Aitzkorri-Aratz se ubica en la llmada Parzonería de Altzania y en los municipios de Asparrena, Ziordi y Alsasua. Comprende siete dólmenes. • Túnel de San Adrian: Este túnel es un paso natural que fue aprovechado para el cruce del Camino Real que unía la meseta con la costa. Quedan restos de la antigua calzada y el paraje es relevante. • Ermita de San Adrián: Situada en el interior del túnel la actual data de 1883 aunque hay constancia de la existencia de una ya en el año 1010. • Ermita de Sancti Spiritu: Con probable origen templario esta ermita fue hospital para peregrinos. • Ermita de Ntra. Sra. de las Nieves: Conserva en su interior una imagen románica del siglo XIII. • Ermita de San Pedro: En su interior se guarda una lápida funeraria romana del siglo I o II. • Ermita de la Santa Cruz: Se sitúa en la cumbre del Aitzgorri. Al atractivo de su ubicación hay que añadir que guardó hasta hace poco tiempo una muestra de arte sagrado más relevantes de la provincia. • Ermita Andra Mari de Otzaurte: Sin relevancia constructiva alguna guarda una imagen de Beobide y varias estelas discoidales. Tiene la particularidad que por ella pasa la divisoria de aguas entre la vertiente Cantábrica y la Mediterránea. • Ermita de San Bartolomé: Fue la antigua parroquia del pueblo y hoy está convertida en la iglesia del cementerio. Conserva un capitel románico de transición al gótico El término municipal de eskoriatza tiene una extensión de 40,41 km² y actualmente alrededor de 5.300 habitantes. Las primeras referencias escritas sobre el territorio del actual municipio se remontan al siglo XII y hacen mención del castillo de Aitzorrotz, desde el cual se dominaba una amplia zona del entonces Valle de Léniz. La organización territorial de este valle sufrirá modificaciones en los siglos posteriores; así, Mondragón en 1260 y Salinas de Léniz en 1331 se separarán del mismo, quedando con la denominación Valle de Léniz únicamente Arechavaleta y Eskoriaza junto con sus respectivas anteiglesias o barrios rurales. En 1497 el Valle de Léniz se incorpora a la Hermandad de Guipúzcoa y en 1631 el valle se divide en dos municipios independientes: Arechavaleta con ocho anteiglesias y Escoriaza con siete. A orillas del río Deba y cerca de las fronteras con Bizkaia y Gipuzkoa, se sitúa Aretxabaleta. Aunque la mayoría de sus habitantes viven en el casco urbano, cuenta con hasta nueve núcleos rurales. Rodeado de un paisaje verde, limita al norte con Arrasate/Mondragón y al sur con Eskoriatza. Aretxabaleta es un municipio próspero, de carácter industrial, ligado al nacimiento del cooperativismo que tanto ha marcado el desarrollo económico de este valle. Aún así, conserva un interesante conjunto monumental en el que destaca la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, con la cripta de la antigua iglesia de San Miguel de Bedarreta en su interior, el palacio de Otalora o la casa torre de Arratabe, sede del ayuntamiento. Enclavado en un paisaje eminentemente montañoso, ofrece al visitante la oportunidad de conocer parajes de gran belleza natural, como el embalse de Urkulu, convertido en lugar de recreo para vecinos y visitantes, y el monte Kurutzeberri (1.146 m), cima muy frecuentada por los montañeros. Sobre el puerto de Otsaurte, señalaremos que este se localiza en la GI-2637, en donde tomamos como punto de inicio la rotonda que hay al final de la circunvalación de Segura, dirección Zegama. Luego, en el alto de Otsaurte hay que tomar la pista de cemento que hay a la derecha. Como especificaciones se dan que se trata de una carretera recién acondicionada en los dos primeros kilómetros y después con firme en bastante buen estado y señalización horizontal. Tráfico escaso, inexistente a partir de Zegama. Las sombras son abundantes, sobre todo en la parte final. Solo hemos visto dos fuentes y bastante escondidas, por lo que es conveniente aprovisionarse en Zegama. La primera está en el kilómetro 1’7 a la derecha, en la rampa de subida a una casa. La segunda, ferruginosa, en el kilómetro 7,1 a la izquierda, al final de un grupo de casas nada más cruzar el río Oria. También queda la posibilidad del restaurante del alto, si está abierto. Antes de nada comentar que aunque habitualmente se le conoce como el puerto de Otzaurte, en alguno caso lo llaman Etxezurleta. Se trata de una ascensión sin ninguna dificultad especial ni rampa reseñable en lo que se refiere al tramo asfaltado. El primer tramo hasta Zegama práticamente no tiene pendiente, y de ahí al alto apenas se supera el 5% de media en ningún kilómetro. Esto hace que podamos disfrutar de la subida y observar a nuestra derecha (si la climatología no lo impide), el impresionante macizo de la Sierra de Aizkorri. La ruta discurre entre prados y bosques, salpicada de caseríos en una sinfonía espectacular de todos los matices del verde. Llegados al alto, debemos tomar a la derecha, frente al restaurante Benta Zaharra, la pista de cemento (sin problemas para bici de carretera), que lleva hasta las inmediciones del famoso Paso de San Adrián, aunque nuestra meta está bastante antes. A partir de aquí sí que tendremos que apretar los dientes para superar el último kilómetro y medio, que aunque no exija un esfuerzo inhumano, sí que tiene rampas duras de hasta el 16% e incluso cerca del 20% en alguna herradura. Nuestra ascensión termina al llegar a un área recreativa en un claro sobre un precioso valle, con la Peña de Aratz enfrente. Dicho lo cual, ponemos el broche ¡FINAL! a este larguísimo oferplán. Y, así, llegamos al ¡FINAL! de nuestra empresa de hoy. Sin mediar palabra alguna, os deseo ¡GABON! Como siempre, sólo nos resta decir que en el próximo oferplán trataremos del ARTE RUPESTRE EN GIPUZKOA. De la primera presencia del ser humano en las tierras que hoy constituyen Gipuzkoa sabemos muy poco. Esta primera presencia, según nuestros conocimientos actuales, la localizamos en Irikaitz, (Zestoa), donde se ha descubierto un yacimiento del Paleolítico Inferior, que esta siendo excavado estos años. Este yacimiento dará luz sobre aquellos pobladores de Gipuzkoa, distantes de nosotros más de 200.000 años. De todas formas y como ocurre en el resto del mundo en lo referente a los yacimientos del Paleolítico Inferior, el de Irikaitz nos podrá mostrar la época en la que aquellos primeros habitantes de nuestro solar llegaron al yacimiento, las condiciones climáticas bajo las que vivían, el tipo de instrumental lítico que poseían, los medios de subsistencia con los que contaban y algunas cosas más referidas a su cultura material. Pero nos quedarán en la obscuridad, como lo he dicho en otras ocasiones, otras cuestiones esenciales del ser humano como son la imagen que tenían del Universo, las estructuras sociales y familiares que poseían, sus penas, temores y alegrías, sus ideas religiosas. Es necesario llegar al Paleolítico Medio, protagonizado por el hombre1 de Neandertal entre los 175.000 y los 40.000 años desde el presente, para comenzar a acercarnos a la cultura espiritual de nuestros antecesores. Es en esta época, atestiguada entre nosotros en Lezetxiki (Arrasate), Amalda (Zestoa) y algunas cuevas más, cuando aparecen las primeras manifestaciones de esta cultura espiritual: enterramientos, ocres... Estos ocres transportados a la cueva fueron probablemente utilizados para pintar su propio cuerpo, bien como adorno personal, bien con finalidad ritual en determinadas ocasiones. Aquí termina nuestro conocimiento acerca de la cultura espiritual de esa fase de la humanidad. ¡Ya proseguiremos nuestra explicación!

0 comentarios:

Publicar un comentario

Suscribirse a Enviar comentarios [Atom]

<< Inicio