lunes, 25 de septiembre de 2023

GIPUZKOA, paso a paso // Parque Natural de Aizkorri-Arats (22)

La entrada principal del parque está situada junto al espectacular Santuario de Arantzazu, colgado en un pronunciado barranco, es visita obligada por su interés arquitectónico y artístico. Además, la localidad alavesa de Araia también sirve como acceso y punto de partida para ascender al Aratz (1.443 metros). El parque de Aizkorri Aratz alberga tesoros como el Túnel de San Adrián, que esconde en su interior una ermita del mismo nombre y una calzada medieval muy transitada en otra época o la cueva subtérranea de Arrikrutz en Oñati, con galerías adornadas de gigantescas estalactitas. Además del centro de información situado en Arantzazu que ofrece una gran exposición permanente, existe una casa del parque ubicada en la localidad alavesa de Araia que también orienta a los visitantes sobre rutas, lugares de interés, programas didácticos y visitas guiadas para grupos. Para una compresión aún mejor del Parque Natural de Aizkorri-Aratz se puede visitar el centro de interpretación Aizkorriko Ataria, situado en el caserío Anduetza de la localidad de Zegama, allí se descubren aspectos culturales y naturales que se funden en este idílico entorno. ¡Bien! El túnel de San Adrián es parte del Camino de Santiago por el interior y uno de los puntos más bonitos del Parque Natural de Aizkorri-Aratz. Se trata de un túnel que atraviesa una montaña de roca y está ubicado en un entorno espectacular. Es también un lugar histórico por el que han transitado a lo largo de los siglos peregrinos, comerciantes y reyes. Solo mide unos 70 metros de largo pero alberga en su interior una ermita del mismo nombre y hasta él llega una calzada medieval que deja muy clara su importancia como vía de comunicación en el pasado. Los dos pueblos más cercanos al túnel son Zalduondo (en Álava) y Zegama (en Gipuzkoa), el túnel está justo en el límite entre estas dos provincias. Desde el pueblo de Zalduondo se llega por una camino asfaltado que va hacia el paraje de Zumarraundi (conocido como “Las petroleras”). Son unos cinco km, en un estado desigual de conservación, el camino gana altura y tiene cierta dificultad. Desde Zegama se llega ascendiendo por una elevada y escarpada ruta senderista en pendiente a través de la sierra de Aizkorri. Partiendo de 0 otra vez, Aizkorri-Arats es un parque natural situado en el sur de la provincia de Gipuzcoa y al norte de la de Álava. Tiene una superficie de 15.919 ha. Fue declarado parque natural por el Gobierno Vasco el 4 de abril de 2006. Ocupa parte de la superficie de cuatro municipios de Álava: Aspárrena, Zalduondo, San Millán y Barrundia y siete de Guipúzcoa: Salinas de Léniz, Eskoriaza, Aretxabaleta, Oñati, Legazpia, Zerain y Zegama, además de los terrenos que corresponden a la Parzonería General de Guipúzcoa y Álava. Las entradas principales al Parque Natural de Aizkorri-Aratz se encuentran en Álava (Zalduondo y Araia, donde se sitúa la Casa del Parque o Parketxea) y en Guipúzcoa (Zegama y el Santuario de Arantzazu cerca de Oñati). Se trata de un espacio de montaña que junto a la sierra de Aralar constituye uno de los corredores ecológicos que une los Pirineos con la cordillera Cantábrica. Destaca el paredón rocoso que se extiende entre los montes Aratz y Aloña en el que se alcanzan las mayores altitudes de la Comunidad Autónoma Vasca: Aitxuri 1551 m, Aizkorri 1544 m. Se aclara que la palabra “parzonería” no suele aparecer en los diccionarios al uso. Solo puede encontrarse generalmente la de parcionero, definida como persona “que tiene parte en una cosa, que entra a la parte con otros”. Por lo tanto parzonería vendría a ser la cosa o territorio sobre el que se ejerce esa parte, propiedad o derecho compartido. En Gipuzkoa hay dos territorios con esa denominación. Una es la Parzonería General de Gipuzkoa y Álava; la segunda la Parzonería de Gipuzkoa. A ellas habría que añadir una tercera que no incorpora en su denominación tal palabra, aunque su concepto no está lejos del expresado: La Unión Enirio Aralar. Estos territorios no pertenecen a ningún término municipal y por lo general no poseen población asentada en las mismas de manera permanente. Acércarte a la mayor colonia de buitres leonados de Gipuzkoa, visitar la cueva de Arrikrutz, recorrer el impresionante hayedo de Iturrigorri o caminar cerca de rebaños de ovejas latxas por algunas de las cumbres más transitadas de Euskadi... todo está a tu alcance en el parque de Aizkorri-Aratz. Su sierra, punto de referencia para el montañismo vasco, se presenta ante ti como una auténtica muralla montañosa entre Gipuzkoa y Álava. Además de ser la cadena más alta de Euskadi, el patrimonio cultural del Parque Natural de Aizkorri-Aratz es muy reseñable: contiene dólmenes, cuevas ancestrales y antiguas calzadas romanas. Aquí es muy conocido el túnel de San Adrián, patrimonio de la UNESCO, entre Gipuzkoa y Álava, atravesado por su antiquísima calzada (Camino Real y Camino de Santiago). El entorno de Arantzazu destaca por su tradición religiosa y cultural, y ofrece una gran oportunidad para disfrutar de la espiritualidad a la que invita su Santuario. En lo referido a la vegetación, destacan los bosques de sus laderas (hayedos, melojares, robledales) y las zonas de pastos y roquedos calcáreos de la parte alta. Entre la fauna asociada a estos bosques se encuentran el pito negro y la marta, y sobrevuelan pastos y roquedos águilas reales, alimoches y buitres leonados, así hasta más de 20 especies protegidas por la legislación europea. La Ley 16/1994, de 30 de junio, de conservación de la naturaleza del País Vasco, recoge y protege una serie de espacios naturales conforme a criterios científicos, ecológicos, paisajísticos, culturales y/o sociales. Según esta ley, después pueden ser declarados como parque natural, biotopo protegido o árbol singular. El túnel de San Adrián (en euskera, San Adriango tunela / Sandratiko tunela) también conocido como paso de Lizarrate (euskera: Lizarrate) se encuentra en el extremo sudoeste de la provincia de Guipúzcoa, muy cerca del límite con la provincia de Álava y no muy lejos de Navarra, dentro del término de la Parzonería General de Guipúzcoa y Álava y en los límites del Parque Natural de Aizkorri-Aratz. La Parzonería General de Gipuzkoa y Álava se localiza íntegramente en el Territorio Histórico de Gipuzkoa y está integrado por los pueblos de Idiazabal, Segura, Zegama y Zerain en Gipuzkoa y los alaveses de San Millan y Asparrena. Su patrimonio lo constituyen los montes de Altzania, Urbia y Oltza. La Parzonería es un ente local y la responsable de organizar el disfrute de este espacio comunal. Mediante este recorrido podrás conocer los bosques de la Parzonería, así como los prados de montaña. Se trata de una cueva natural de 55 metros de longitud y ubicada a 1000 metros de altitud que a modo de túnel permite salvar el cresterío rocoso de los Montes Vascos en la frontera entre las provincias vascas de Guipúzcoa y Álava. Debido a este hecho ha sido uno de los principales pasos de comunicación entre Guipúzcoa y Álava y un punto de referencia de una importante vía de comunicación entre la Península Ibérica y Europa. Utilizado tradicionalmente por pastores y por vecinos de ambas vertientes de la montaña desde la época prehistórica se convertiría en los siglos XVI y XVII en una de las principales puertas de entrada a Guipúzcoa, junto con el Paso de Arlabán, al transitar por el mismo el Real Camino de Postas. En 2015, en la aprobación por la Unesco de la ampliación del Camino de Santiago en España a «Caminos de Santiago de Compostela: Camino francés y Caminos del Norte de España», el túnel y la calzada de San Adrián fueron incluidos como uno de los bienes individuales del camino del interior. Existe la creencia popular de que la calzada que atraviesa el Túnel de San Adrián fue construida por los romanos y posteriormente renovada en la Edad Media. De hecho a la calzada se le conoce popularmente como Calzada romana. Sin embargo no existe evidencia de este hecho y los restos existentes actualmente son muy posteriores en el tiempo. La principal vía romana de la región era según el Itinerario Antonino, la calzada romana XXXIV Ab Asturica Burdigalam que atravesaba la Llanada Alavesa más al sur y atravesaba los Pirineos por Pamplona y Roncesvalles. El camino del túnel que venia desde Bayona se uniría hipotéticamente en Salvatierra / San Millán a esta vía. El hecho de que se haya encontrado una inscripción romana en Cegama, en la vertiente norte del Túnel parece indicar una presencia romana en ambas vertientes del paso, pero lo más probable es que el Paso de San Adrián no tuviese durante época romana una calzada equivalente al de las vías romanas, sino que fuese un simple camino utilizado por pastores y por viajeros locales y más tarde como atajo de peregrinos para llegar a la calzada principal conocida como Vía Aquitania, hasta que esta fue trasladada por Sancho el Mayor rey de Navarra más al sur por tierras de la Rioja, en lo que hoy se conoce como Camino Francés. La utilización del Paso de San Adrián como parte de las rutas de peregrinación desde Francia hacia Santiago de Compostela durante la Alta Edad Media carece de pruebas documentales o arqueológicas, pero se ha defendido basada en dos hechos. El Camino de Santiago del Norte, que recorría la costa cantábrica, tuvo entre mediados del siglo IX y comienzos del siglo XI la amenaza de las incursiones y ataques vikingos que la convertían en una ruta peligrosa; por otro lado el posteriormente llamado Camino Francés que discurriría por el valle del Ebro y la Meseta Castellana estuvo expuesto a las incursiones musulmanas hasta que la frontera con estos se desplazó mucho más hacia el sur. La época vikinga es el nombre dado al periodo histórico en Escandinavia y su área de influencia en Europa, tras la edad de hierro germánica, entre los años 789 y 1100, durante el cual los vikingos —guerreros y comerciantes escandinavos— atacaron y exploraron la mayor parte de Europa, del sudoeste de Asia, de África y de Norteamérica nororiental. Sin embargo hasta el siglo XII las tierras de la Rioja y Navarra Media por las que pasaría esta ruta, siguieron todavía siendo relativamente cercanas a la frontera con los musulmanes en el Valle del Ebro. Por ello cabe pensar que una ruta que pasara por San Adrián y posteriormente por la Llanada Alavesa, uniéndose al Camino Francés en la Rioja Alta, fue una ruta menos expuesta a los peligros del camino en estos siglos y que pudo ser una alternativa bastante utilizada hasta que el Valle del Ebro quedó definitivamente alejado del peligro musulmán. Existe un documento del año 980, una carta de Arsio, obispo de Bayona, demarcando su diócesis que pudiera ser la primera referencia histórica del Túnel de San Adrián. Este documento fue recopilado y publicado por Juan Antonio Llorente en su obras Noticias históricas de las Provincias Vascongadas. (1805). En ese documento se indica como parte de Guipúzcoa pertenecía a finales del siglo X a dicha diócesis y al indicar sus límites se decía que llegaba et usque ad Sanctam Trianam (y hasta Santa Triana). La identificación Santa Triana = San Adrián parecería evidente por el presumible origen etimológico del topónimo y por el hecho de que se refiere a un hito claro en los límites de Guipúzcoa. Sin embargo muchos consideran este documento como apócrifo. En 1964 un grupo de espeleólogos de la Sociedad Excursionista Manuel Iradier, de Vitoria, sacó a la luz en el túnel varios broches y hebillas de cinturón de época medieval, anillos, llaves y más de un centenar de monedas acuñadas por Sancho IV de Navarra (siglo XI) y Alfonso VIII de Castilla (s.XII-XII) entre otros monarcas. Por estos hallazgos se sabe que el túnel estuvo bien transitado en dicha época medieval. Se cree que el Reino de Pamplona pudo establecer en el siglo XI un castillo en el interior de la gruta ya que por aquel entonces controlaba este paso y las tierras situadas en ambas vertientes. Se han encontrado algunas pequeñas evidencias de esa fortaleza original como restos de construcciones y una forja. Este castillo parece que ocupaba el interior del túnel y permitía de esta manera controlar este paso estratégico y todos los accesos a la zona. El Túnel de San Adrián pasa a manos del Reino de Castilla en 1200 durante el reino de Alfonso VIII cuando este se anexionó el territorio de Álava y Guipúzcoa, arrebatándoselo a los navarros. Es a partir de la anexión a Castilla cuando el Túnel de San Adrián gana en importancia. Para los castellanos el Túnel de San Adrián con su castillo se convierte en una plaza estratégica, tanto por su cercanía a la frontera con Navarra como por el hecho de que controla una nueva e importante vía de comunicación. A través de San Adrián y Guipúzcoa, por una estrecha franja de tierra entre San Sebastián e Irún; Castilla había obtenido una conexión por tierra con Gascuña y Francia, que le permite entrar en contacto terrestre con los territorios ultrapirenaicos sin pasar por Navarra. El rey Alfonso X fomentó el uso de esta ruta fundando en 1256 las villas de Salvatierra en Álava; Segura, Villafranca de Ordicia, Tolosa y tal vez Hernani, en Guipúzcoa. Estas nuevas villas situadas como etapas a lo largo de la ruta que atraviesa el Paso de San Adrián y sigue el valle del río Oria hasta la costa convierten a esta nueva ruta en una alternativa popular para los peregrinos y viajeros, que pueden encontrar acomodo y seguridad a lo largo de la misma. Aunque los peregrinos europeos prefirieran el Camino Francés por ser más llano, seguro y contar con mejores infraestructuras, la ruta a través del túnel de San Adrián mantuvo su importancia en los siglos venideros, ya que los reyes de Castilla siguieron tratando de potenciarla al no pasar por territorio navarro. Fueron los castellanos tras ocupar la plaza los que erigieron una fortaleza renovada, de proporciones más grandes que la anterior y de la cual todavía se pueden ver vestigios en el túnel. Esta fortaleza se formaba de al menos tres o quizás cuatro, líneas defensivas, todas abiertas a la salida que mira hacia el noreste hacia Guipúzcoa y Navarra. El principal recinto de la fortificación estaba en el interior del túnel que quedaba cerrado en sus dos bocas por sendos muros con aspilleras y sus respectivas puertas de acceso, de las que solo se conserva la que estaba orientada hacia la boca oriental. En el interior se encontraba el resto de la fortificación formado por una serie de cresterías, aspilleras dispuestas en voladizos de madera en el camino. Según la tradición, el rey Enrique IV de Castilla (gobernante 1454-1474) y posteriormente su hermana y reina Isabel I de Castilla cruzaron el túnel. Se aclara que se llama aspillera a un vano con fuerte derrame al interior que poseen los muros para permitir la defensa protegiendo al defensor. Cuando el Reino de Navarra fue anexionado por Castilla a principios del siglo XVI, el castillo dejó de tener importancia como fortaleza fronteriza. A finales de ese siglo la fortaleza se encontraba ya en ruinas desprovista de cualquier función. El cargo de gobernador de la Fortaleza de San Adrián siguió existiendo sin embargo hasta bien entrado el siglo XIX, aunque más bien como un cargo honorífico. Sus funciones fueron hasta su desaparición la de proteger el camino de bandidos y sobre todo garantizar el cobro de los derechos de paso para el mantenimiento de la calzada. Se cuenta que uno de los gobernadores se jactaba, medio en broma medio en serio, de ser una de las figuras de más alto nivel en Europa, ante al cual incluso los reyes tenían que descubrirse; y es que la estrechez de la salida hacia Álava obligaba a los jinetes bien a bajarse del caballo o a inclinarse y quitarse el sombrero. Sin embargo esa es probablemente la edad de oro del paso. Durante la Edad Moderna se construyeron varios edificios o infraestructuras para mejorar y hacer más fácil el paso a los viajeros y comerciantes a través del Túnel. Se construyeron almacenes y establos para el ganado, una ermita, un albergue y otros equipamientos que ocuparon prácticamente toda la zona de la cavidad. Las huellas de los agujeros indican la utilización de mechinales en la construcción de las estructuras de estos edificios contra las paredes de la cueva, mientras que los cimientos y basamentos de las edificaciones han sido descubiertas progresivamente durante las excavaciones de los últimos años. Una de las construcciones realizadas dentro de la cueva en la Edad Moderna es la ermita, cuya fama acabaría dando nombre al túnel y relegando la denominación más antigua, Lizarrate. Parece que originalmente la advocación de la ermita fue la de la Santa Trinidad (Sancta Trinitate en latín). Este nombre de origen latino, deformado por la población vascófona de la zona acabaría convertido en Sandrati, el nombre popular que tiene la ermita en la zona. Esta denominación acabaría confundiendo a los viajeros que pasaban por el túnel que la interpretaron como San Adrián, hasta el punto que la advocación y el túnel acabaron siendo conocidos con este nombre. Como vestigio de ese origen, todavía se celebra una romería anual a la ermita por la festividad de la Domingo de Trinidad (una semana después de pentecostés). La ermita original se apoyaba en la pared sur del túnel, siendo su imagen un calvario de pequeño tamaño, el frente abierto con una balaustrada de madera y un pináculo en la parte superior. En 1893 la antigua ermita fue demolida y sustituida por una nueva construcción adosada a la pared norte, la opuesta en la cavidad. Esta construcción de nueva planta y mayor tamaño vino a ocupar parte de la calzada y una posible zona de enterramientos. Esta es la ermita que ha llegado hasta la actualidad, reformada en torno a 1955 y más recientemente en 2012. El edificio más importante y centro de la vida social de la zona fue el Albergue o Venta, situado en el extremo Noreste de la cueva y de la que se sabe su aspecto por algunas viejas imágenes. En la venta residía el gobernador y brindaba alojamiento y comida a los viajeros que cruzaban el paso. Más adelante, hacia 1855 se erigió un edificio adosado a la venta donde se estableció un pequeño destacamento del cuerpo de Miqueletes (Milicias forales de Guipúzcoa), estos estaban encargados de cobrar una serie de impuestos provinciales y evitar el fraude derivado del contrabando. Ambos edificios fueron abandonados hacia 1915 después de que un incendio accidental los destruyera por completo. De esta forma acabó la ocupación humana dentro de la cueva. En las proximidades del túnel, el otro elemento que define este pasaje tradicional, es la presencia de una amplia sección de la calzada original que tuvo la zona y que gracias a su estado de conservación se ha convertido en un referente en la representación de las antiguas vías de comunicación. Su origen ha sido tradicionalmente atribuido a los romanos, pero todos los indicios indican que este camino no se convirtió propiamente en una calzada hasta bien entrada la Edad Media o tal vez más tarde. Actualmente se pueden documentar dos calzadas perfectamente diferenciadas, tanto en su fábrica como en su trazado. La más antigua parece haber sido ejecutada en el siglo XVI (dos murallas laterales en piedra y una arista central con relleno de grava de aproximadamente 2,30 m) diseñado para el paso de personas a pie o a caballo, que transita por terrenos más abruptos; y una segunda calzada más reciente y más conocida, diseñada para carros y carruajes, realizada en el primer tercio del siglo XVIII (Doble fila exterior de grandes losas y llena de grava, de aproximadamente 3.40 a 3,75 m). El punto más conocido de la calzada es el sitio de Portuzarra o Alto de la Horca. Es el punto más alto de la calzada (1.100 m) y marca actualmente el límite entre Álava y Guipúzcoa. Este alto es conocido así porque se cuenta que hubo en el lugar una pequeña horca que se utilizaba como advertencia para amedrentar a los bandidos que pudieran estar tentados de actuar en la zona. Al lado de la calzada se encuentra el túmulo llamado San Adrián. inicialmente considerada una zona de enterramiento prehistórico pero el propósito y cronologías exactas aún no están seguros. A 600 metros al este del Túnel se encuentra la ermita del Sancti Spiritus, situado en el término municipal de Cegama. Según se dice aquí hubo un establecimiento templario que fue priorato y hospital de peregrinos. Muchas historias de viajes se refieren al Paso de San Adrián como parte del Camino de Santiago. En 1495 el monje alemán Herman Künig von Vach habla de su paso por la ruta del Túnel de San Adrián a su regreso desde Santiago a Alemania en la guía de peregrinación que escribió. Pocos años después, el hombre de estado y noble francés Antoine Laling, que acompañó la comitiva del futuro rey Felipe I de España (Felipe el Hermoso), arzobispos y otros nobles, a través de este paso, señaló que "en la parte superior hay un túnel requisito previo para llegar a Santiago".El Monte de San Adrián y el paso son "escabrosos y difíciles para caballos", comentó el cartógrafo Jan Janssonius en su Novus Atlas. "Los pasajeros usualmente graban sus nombres en las gruesas piedras o en las rocas, de tal forma que hay registrados muchos nombres con la fecha o año en el que cruzaron la aspereza de estas montañas", añadió. Aproximadamente en 1567 Jorge Braun evoca el interior del túnel: la bonita posada y las buenas cenas ofrecidas a los peregrinos, especialmente a los que traían dinero, y el forraje suministrado a los caballos, sin importar si los viajeros carecían de dinero. En 1572, J.B. Venturino viajó en el séquito del patriarca de Alejandría, que cruzó el túnel hacia el norte. La cueva "es oscura y aterradora", observa, pero allí también menciona la ermita y la casa del gobernador, responsable de vigilar el paso, como refugios de predicación y garantía de seguridad para los viajeros. A finales del siglo XVI, en 1599, Jacob Cuelvis informó en referencia a la ermita del Túnel, que "existe gran devoción de los peregrinos que vienen del camino de Francia para marchar a Santiago en Galicia". En las descripciones se habla del pasaje y el paisaje que impacta a los viajeros. En 1633 un franciscano menciona el apreciada agua que brota de la piedra dentro del túnel. También los cantos de peregrinación franceses incluyen algunas líneas que se refieren al Mont Saint Adrien y habla de la dificultad de la ruta. Y, una vez hecho el comentario del Túnel de San Adrián, nos vamos a meter con algunos aspectos del Parque de Aizgorri-Arratz. Aretxabaleta se encuentra a orillas del río Deba y se sitúa cerca de las fronteras con Bizkaia y Gipuzkoa. Aunque la mayoría de sus habitantes viven en el casco urbano, cuenta con hasta nueve núcleos rurales. Rodeado de un paisaje verde, limita al norte con Arrasate/Mondragón y al sur con Eskoriatza. Aretxabaleta es un municipio próspero, de carácter industrial, ligado al nacimiento del cooperativismo que tanto ha marcado el desarrollo económico de este valle. Aún así, conserva un interesante conjunto monumental en el que destaca la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, con la cripta de la antigua iglesia de San Miguel de Bedarreta en su interior, el palacio de Otalora o la casa torre de Arratabe, sede del ayuntamiento. Se trata de un hermoso paraje montañoso. Enclavado en un paisaje eminentemente montañoso, ofrece al visitante la oportunidad de conocer parajes de gran belleza natural, como el embalse de Urkulu, convertido en lugar de recreo para vecinos y visitantes, y el monte Kurutzeberri (1.146 m), cima muy frecuentada por los montañeros. Acercarse a la mayor colonia de buitres leonados de Gipuzkoa, visitar la cueva de Arrikrutz, recorrer el impresionante hayedo de Iturrigorri o caminar cerca de rebaños de oveja latxa por algunas de las cumbres más transitadas de Euskadi… en este parque todo está al alcance del visitante. Su sierra, punto de referencia para el montañismo vasco se presenta como una auténtica muralla montañosa entre Gipuzkoa y Álava. Además de ser la cadena montañosa más alta de Euskadi, el patrimonio cultural del Parque Natural de Aizkorri-Aratz es muy reseñable: contiene dólmenes, cuevas ancestrales y antiguas calzadas romanas. La entrada principal del Parque está situada junto al espectacular Santuario de Arantzazu, como ya se ha comentado en otro momento. Además, la localidad alavesa de Araia también sirve como acceso y punto de partida para ascender al Aratz (1.443 metros). Para una compresión aún mejor del Parque Natural de Aizkorri-Aratz se puede visitar el centro de interpretación Aizkorriko Ataria, situado en el caserío Anduetza de la localidad de Zegama, allí se descubren aspectos culturales y naturales que se funden en este idílico entorno. El entorno natural que rodea Zegama es, sin duda, uno de los principales atractivos de esta pequeña localidad guipuzcoana. Está situada al sur de la comarca de Goierri, en la cabecera del valle del río Oria y a los pies del Parque Natural de Aizkorri, caracterizado por abruptas crestas calizas que se elevan sobre verdes prados cubiertos de frondosos bosques. Así, su entorno natural ofrece numerosas rutas y sendas tanto para expertos montañeros como para los menos experimentados. Además, dentro del término municipal de Zegama, hay interesantes restos prehistóricos como los túmulos de Bidaarte II y Tartaloetxea, en la estación megalítica de Altzania, y el de Irumugarrieta, en la estación de Brinkola-Zegama. Zegama acoge numerosos acontecimientos culturales y deportivos a lo largo del año. Por un lado, la famosa maratón alpina Zegama-Aizkorri tiene cada vez más adeptos. Valedera para la copa del mundo, se caracteriza por la dureza y la belleza del recorrido. Dicho lo cual, comentaremos algo del próximo oferplán, o “escapada”. Así, diremos simplemente que la próxima cita nos llevará a LEIZARÁN, que constituye un BIOTOPO PROTEGIDO, y que vamos a desarrollar en dos oferplanes. Es decir, Leizarán es un espacio de la biosfera ocupado por un conjunto de seres vivos sometidos a condiciones relativamente constantes o cíclicas; el biotopo y las especies que lo integran forman un ecosistema. Entonces, se llama biotopo a una región de condiciones ambientales homogéneas.

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