lunes, 25 de septiembre de 2023

GIPUZKOA, paso a paso // Pasaia y la Factoría Marítima Albaola (21)

Cómo llegar en autobús: Desde San Sebastian a San Pedro, autobus EKIALDEBUS E09. Salida desde C/Okendo (San Sebastian). Desde la parada de autobús de San Pedro hasta la Factoría se puede llegar a pie (tiempo estimado 10 minutos). Cómo llegar en tren: Tanto el tren de cercanías de RENFE como la compañia EUSKOTREN tienen estación en Herrera (Pasaia), al otro lado de la carretera del muelle de "Hospitalillo" en Trintxerpe. Con la construcción de embarcaciones históricas como actividad principal, Albaola La Factoría Marítima Vasca, ubicada en Pasajes San Pedro (Pasaia, Gipuzkoa), es un espacio innovador donde se recupera y pone en valor la tecnología marítima artesanal. La Factoría está abierta al público y se caracteriza por su dinamismo, por la diversidad de sus actividades y por su proyección internacional. La construcción naval, la escuela internacional de carpintería de ribera, la escuela de navegación, el taller de modelismo naval, el rincón del grumete, la programación de artes escénicas del teatro del mar y el grupo de voluntariado Auzolan componen un universo creativo que tiene la intención de dar a conocer el pasado marítimo del País Vasco. La Factoría Marítima es el lugar en donde se gestan y de donde zarpan navegaciones imposibles, buscando el conocimiento desde la experimentación, formando parte así del Patrimonio Marítimo Vasco. Alrededor de la construcción de embarcaciones de madera hemos creado un universo marítimo que invita a tener experiencias en La Factoría Marítima Vasca por medio de la participación. Quien lo desee podrá iniciarse en diversas actividades relacionadas con el Patrimonio Marítimo Vasco navegando, construyendo barcos de madera o ayudando a construir el sueño de Albaola. En otro sentido, ubicada en la costa oriental de Gipuzkoa, a pocos kilómetros de su San Sebastián, Pasaia está formada por cuatro núcleos de población: Donibane y San Pedro, localidades de sabor marinero, que se encuentran en claro contraste con Pasai Antxo y Trintxerpe, ambos de ambiente más urbano. Estas cuatro poblaciones se sitúan en un terreno accidentado y montañoso, entre los montes Ulia y Jaizkibel, a ambos lados de la bahía de Pasaia, ensenada donde se encuentra el puerto comercial más importante de Gipuzkoa. Pasajes (en euskera y oficialmente Pasaia) es una localidad y municipio situado en la parte nororiental de la comarca de San Sebastián, en la provincia de Guipúzcoa. Es una bahía natural que se ha sabido aprovechar tal y cómo era hace siglos. Pasajes es un municipio singular y está formado por cuatro pueblos como son San Pedro, San Juan, Ancho y Trincherpe en torno a la ría (es decir, cauce fluvial –del río Oyarzun– invadido por el mar ) y puerto del mismo nombre. El municipio está ligado indisolublemente a estos dos elementos. Dos de los distritos de Pasajes (Trincherpe y Pasajes Ancho) forman un continuo urbano con los barrios orientales de la ciudad de San Sebastián, siendo en la práctica una prolongación de la misma. Como más claro ejemplo de ello están calles como Azkuene (Trincherpe) o Eskalantegi (Ancho), en las que una acera pertenece a San Sebastián y la otra a Pasajes. La constructora marítima Albaola es un lugar donde la historia vuelve a la vida. Recuerdo del glorioso pasado de Pasaia en el ámbito de la construcción naval. En este lugar se reaviva la tradición marinera y se trata de un legado para las generaciones venideras. Las dos poblaciones históricas que forman el municipio de Pasajes son las aldeas de San Pedro y San Juan, nacidas en los lados opuestos de la bocana del puerto de Pasajes. Eran originalmente sencillas aldeas de pescadores y pilotos marinos. Sus nombres se deben a las advocaciones de sus respectivas iglesias parroquiales. Originalmente la ría de Pasajes era conocida como Puerto o ría de Oiarso, antiguo nombre del valle y del río que desembocan en la misma, que actualmente se llama Oyarzun. El nombre de Pasage (escrito originalmente con g) aparece a finales del siglo XV para referirse a la ría y fue posiblemente un término traído al lugar por los gascones que se asentaron en el lugar durante la Baja Edad Media. Durante siglos se habló localmente (junto al euskera) el idioma gascón, tanto en Pasajes como en la vecina San Sebastián, ya que ambas localidades fueron colonizadas por gentes procedentes del sur de Francia. Los últimos hablantes nativos de gascón murieron a principios del siglo XX, pero se han conservado algunas frases y palabras del gascón hablado localmente por los pasaitarras. Entre los términos registrados se encuentra el de passaje, que se utilizaba como sinónimo de puerto por aquellos últimos pasaitarras que seguían conservando el idioma gascón. Por ello una de las teorías sobre el origen etimológico del término es que significa simplemente puerto. También pasage podría estar relacionado con pasaje como sinónimo de estrecho y haría en este caso referencia a la estrecha y muy característica bocana del puerto. Por último una teoría menos extendida hace referencia a que el nombre proviene de un tributo llamado pasage que debía pagarse allí, que sería un derecho que se paga por pasar por un lugar. En cualquier caso el nombre era originalmente singular, el Pasage. El nombre vasco del municipio Pasaia es traducible al castellano como el pasaje y ha conservado el carácter singular original del topónimo. La utilización del plural en castellano es relativamente reciente y se produce probablemente a partir de 1805 cuando se crea la villa que agrupa bajo la misma jurisdicción a las poblaciones de San Pedro y San Juan, es decir, al Pasage de San Juan y al Pasage de San Pedro, momento en el que comienza a hablarse de los Pasages. Oficialmente el municipio se denominó Pasages (todavía se escribía oficialmente con g durante buena parte del siglo XIX) a lo largo de la mayor parte del siglo XIX. Tras un breve lapso de tiempo en el que los dos pasages estuvieron de nuevo separados, el municipio se reunificó en la última década del siglo XIX, tomando la denominación oficial de Pasajes (ya con j) a partir de entonces. En la década de 1980 el municipio volvió a cambiar de forma oficial su nombre y pasó a denominarse Pasaia, tomando por tanto la variante en lengua vasca del topónimo como denominación oficial. Los vecinos de Pasajes reciben el nombre genérico de pasaitarras, gentilicio que se obtiene de unir el nombre vasco del municipio Pasai(a) con el sufijo -(t)arra que se utiliza en euskera para crear gentilicios. Sin embargo, cada distrito tiene también su gentilicio particular; los de San Pedro se llaman sampedrotarras, los de San Juan, sanjuandarras, los de Pasajes Ancho, anchotarras (aunque utilicen también indistintamente el genérico de pasaitarras) y los de Trincherpe, trincherpetarras. Pasajes es un municipio pequeño de 11,34 km². El municipio está dispuesto en torno a la ría y puerto de Pasajes. La ría de Pasajes es un estupendo puerto natural, aislado de los embates del mar Cantábrico, y comunicada con este mediante un estrecho canal natural. La bocana o entrada al puerto es relativamente estrecha, pues no supera los 200 metros. Los montes Ulía y Jaizquíbel protegen a la ría y se encuentran a ambos lados de la bocana de su puerto. Los cuatro distritos pasaitarras son Pasajes San Juan («Pasai Donibane») o simplemente San Juan («Donibane»), Pasajes San Pedro («Pasai San Pedro») o San Pedro, Pasajes Ancho («Pasai Antxo») o Ancho («Antxo») y Pasajes Trincherpe («Pasai Trintxerpe») o Trincherpe («Trintxerpe»).Además del territorio situado en torno a la ría de Pasajes, el municipio se prolonga hacia el noroeste, perteneciendo al mismo aproximadamente 1/4 parte del monte Jaizquíbel, un monte que alcanza los 550 metros de altitud y que discurre paralelo a la costa. La costa es acantilada a lo largo del término municipal, acomodándose en ella abundantes poblaciones de gaviotas y de otras aves. Si queremos ir por ejemplo de San Pedro a San Juan, que se encuentran en las orillas opuestas de la bocana del puerto, existen dos opciones: bien atravesar la estrecha bocana en bote o bordear toda la ría por carretera (7 km). Si optáramos por la segunda opción, llevaríamos a cabo el siguiente recorrido. Pasaríamos en primer lugar por Trincherpe. Luego entraríamos en el barrio donostiarra de Herrera. Volveríamos a entrar en Pasajes, esta vez en el distrito de Ancho. Pasaríamos por el barrio de Capuchinos (Kaputxinoak oficialmente) de Rentería. Atravesaríamos el pueblo de Lezo. Y finalmente volveríamos a entrar en Pasajes, esta vez en el distrito de San Juan. Lo que da unidad territorial a los tres distritos de Pasajes es una estrecha franja de terreno que bordea toda la ría y que incluye las instalaciones portuarias, pero no la carretera que bordea la misma. Esto se debe a que la razón principal de la existencia del municipio de Pasajes es la de concentrar dentro de una misma unidad administrativa local las instalaciones del puerto de Pasajes. Trincherpe y Pasajes Ancho limitan por el oeste con San Sebastián. Pasajes Ancho limita por el este con Rentería. Pasajes de San Juan limita por el este con Lezo. El municipio tiene también frontera con Fuenterrabía u Hondarribia al este, en la zona del monte Jaizquíbel. Durante siglos, la ría ha sido objeto de disputas entre las localidades ribereñas por su control. Perteneciente originalmente al ámbito del Valle de Oiarso (asentamientos en Orereta, Elizalde, Alcibar e Iturrioz), dentro de lo que hoy son los municipios Rentería y Oyarzun, en 1180 le fue concedida a la villa de San Sebastián jurisdicción sobre la ría. En 1203, cuando el rey Alfonso VIII crea la villa de Fuenterrabía, la Ría del Pasage queda convertida en frontera entre ambas jurisdicciones. La orilla oriental queda en manos de Fuenterrabía, incluyendo las aldeas de San Juan y Lezo, mientras que la occidental sigue perteneciendo a San Sebastián, incluyendo a San Pedro. Con posterioridad la situación se complica aún más al convertirse en 1320 Rentería en villa. En 1794, durante la Guerra de la Convención, Pasajes fue tomada por las tropas francesas, ante cuyo avance huyó la población. Sin embargo, la aldea de San Juan no fue incendiada, por lo que se conserva su patrimonio intacto. En 1805, el rey Carlos IV decreta la reorganización administrativa del puerto de Pasajes. Pone todo el puerto y ría bajo la jurisdicción de un capitán de puerto y unifica todo el territorio del puerto bajo una única jurisdicción administrativa local. Para ello segrega el barrio de San Pedro de San Sebastián y lo une a la villa de San Juan. La nueva villa se denomina Pasajes. También se fijan los límites de la nueva villa bajo cuya jurisdicción queda todo el perímetro de la ría. En 1808, Pasajes fue de nuevo ocupado por tropas francesas. El nuevo rey, José Bonaparte, decretó en 1809 la suspensión de la segregación de San Pedro, que volvió a pertenecer a San Sebastián, volviéndose a la situación anterior a 1805. En 1813, tras ser derrocado este rey, se retornó a su vez a la situación de 1805. Entre otros aspectos, Pasaia destaca por su extenso patrimonio cultural. Así, la mayoría de los edificios de interés se concentran en Pasai Donibane y San Pedro. Estas dos localidades, separadas por la bahía, se comunican bien por una barca motora que cruza el abra o bien por la carretera que lo rodea, pasando por Lezo. En Pasai Donibane, llamará nuestra atención la arquitectura marinera de sus coloristas casas. La mayoría de los edificios se sitúan alrededor de una única calle que recorre la orilla oriental de la bahía y que, en ocasiones, pasa por debajo de las casas, a través de varios pasadizos. Este singular casco urbano alberga numerosos edificios de gran interés arquitectónico e histórico, como la iglesia de San Juan Bautista, el palacio Arizabalo, la ermita de Santa Ana, la basílica del Santo Cristo de Bonanza o la casa donde vivió el escritor francés Victor Hugo. POR Otro lado, cruzando la bahía, en Pasai San Pedro, visitaremos la iglesia parroquial del mismo nombre, con su hermosa fachada, y la casa que vio nacer al ilustre marinero Blas de Lezo. Desde esta zona, se puede acceder al monte Ulia, desde donde divisaremos una espectacular panorámica del mar y la bahía. • Iglesia de San Juan Bautista: La Iglesia Parroquial de San Juan Bautista es de una única nave en forma de cruz latina, de notables proporciones. Fue construida en el siglo XVII por Miguel Beldarrain y Simón de Pedrosa, en piedra labrada. Su aspecto exterior está marcado por su severa fachada herreriana. Sobre la puerta adintelada, sobre dos columnas dóricas, se inscribe una hornacina con una imagen de piedra de San Juan Bautista. En el interior, el elemento artístico más significativo es el retablo del altar mayor, obra del oiartzuarra Sebastián de Lekuona. Está presidido por una bella imagen de San Juan Bautista, realizada por el donostiarra Felipe Arizmendi. Suyas son también las tallas de San Pedro y San Pablo, erigidas en los laterales de la escultura central. La imagen de cera de Santa Faustina es una donación del Cardenal Zurla a D. Juan Manuel Ferrer. • Palacio de Arizábalo: Fue erigido en el siglo XVIII en Pasajes de San Juan (Pasaia Donibane), a la entrada al casco histórico, junto a la iglesia parroquial de San Juan Bautista. Este Palacio es de estilo barroco. • Ermita de Santa Ana: Aunque no se tienen muchos datos sobre su origen, aparece citada en 1573 y fue reedificada en 1758, respetándose la puerta principal de estilo románico. Se trata de un edificio religioso sencillo, de planta rectangular y una sola nave, con el coro a los pies, en lo alto, siguiendo el modelo de muchas iglesias guipuzcoanas. La sacristía es una pequeña pieza adosada a la planta en el lado izquierdo de la cabecera. La entrada principal se hace por un arco de medio punto bajo el coro, y el otro acceso se abre en el centro de la fachada sur, por donde se ilumina la iglesia con tres ventanas rectangulares. La imagen de Santa Ana con la Virgen que ocupa el centro del retablo fue adquirida en Flandes en 1573, y llevada por mar hasta Pasajes. Por su ejecución, antigüedad y policromía, es una verdadera joya. • Basílica del Santo Cristo de Bonanza: Es del siglo XVII. Fue la primera parroquia de Pasai Donibane (San Juan) y estuvo bajo la advocación de San Juan de la Ribera. La iglesia consta de una sola nave con planta rectangular y a los pies dos coros escalonados de bellísima traza. Sobre el segundo, una espaciosa ventana circular arroja su luz sobre el templo en unión de cuatro ventanas laterales, además de la de la Sacristía. Una suntuosa reja cubre toda la anchura y altura del arco que sostiene el primer coro, que recuerda a la que se puede ver en la Basílica de Santo Cristo de Lezo. Es obra de Matías Lozano, vecino de Hondarribia. La iglesia se divide en cuatro tramos separados por pilastras en forma de caja superpuestas a una pilastra más ancha y una sección de columna, donde descansan los arcos fajones, torales y cruceros de las bóvedas. El sentido de esta curvatura es el de suavizar aristas. Longitudinalmente el tramo mayor es el del Coro, y el del crucero, que se cierra con una bóveda sobre pechinas, decorándose con una fina moldura y clave con el escudo de armas de Pasai Donibane (San Juan). Las bóvedas son de arista, con nervios y clave de piedra, confeccionadas en piedra que fue transportada a la iglesia por mar. • Casa de Víctor Hugo: Casa típica de Pasaia, con acceso directo a la Bahía, construida en el s. XVII donde se alojó Víctor Hugo durante su estancia en Pasaia en 1843. Ligada al mar desde tiempo inmemorial, merece la pena degustar un buen plato de pescado en cualquiera de sus restaurantes o conocer las primitivas técnicas para construir barcos y ver diferentes embarcaciones tradicionales en Albaola - La Factoría Marítima Vasca, un espacio singular donde se construye la réplica de la nao ballenera San Juan del siglo XVI, o conocer las técnicas de pesca en la historia y adentrarse en el mundo pesquero visitando el museo flotante atunero Mater. Seguidamente nos vamos a ocupar en el MATER Barco Museo Ecoactivo. Es un atunero clásico del Cantábrico, construído en madera a la manera tradicional que tras su periplo pesquero, fue salvado del desguace por la asociación Itsas Gela para convertirlo en un museo flotante sobre la pesca artesanal y la importancia de la preservación del medio marino. Este singular museo tiene su base en Pasaia, Gipuzkoa, desde donde desarrolla salidas a lo largo de la costa y ofrece un amplio abanico de actividades entorno a la cultura y el medio marino que hacen el MATER Barco Museo Ecoactivo un auténtico patrimonio marítimo vivo. MATER es la última gran bonitera vasca construida en madera. Salvada del desguace por la asociación Itsas Gela de Pasaia en 2003, hoy convertida en un Barco Museo Ecoactivo. MATER está capitaneada por un equipo de profesionales que buscan contagiar su pasión por la cultura y el medio ambiente marino con el fin de ayudar a su conservación. Para esta misión desarrolla campañas y proyectos de sensibilización y educación ambiental a través de MATER Ekoaktiboa; además de un amplio programa de actividades para conocer, amar y conservar el patrimonio marítimo Jaizkibel-Ulia-Pasaia a través de MATER Museoa. Las actividades educativas ofrecidas a bordo del MATER Museoa se han dividido en talleres donde se profundizan distintos aspectos de la temática marina: medio ambiente, pesca y navegación. Dentro de estos talleres el grupo pedagógico del MATER Museoa ha desarrollado una serie de unidades didácticas adaptadas a diferentes niveles, haciendo uso de recursos audiovisuales, juegos de simulación, experimentación en el entorno para que de esta manera los alumnos aprendan jugando y tocando. Además, aprovechando los recursos marítimos que ofrece el maravilloso entorno de Pasaia. MATER Museoa ofrece la posibilidad de pasar una bonita jornada con visitas a sus enclaves marineros e itinerarios costeros o incluso pasar varias jornadas con un programa de estancia a bordo. Sobre ALBAOLA la Factoría Marítima Vasca también diremos algo. A la entrada de la bahía de Pasaia (Gipuzkoa) se localiza ALBAOLA LA FACTORÍA MARÍTIMA VASCA, un museo ubicado en un astillero renovado junto a la antigua draga Jaizkibel. En este mágico y recóndito lugar los carpinteros de ribera construyen y restauran embarcaciones tradicionales de elevado valor etnográfico e histórico. En la Factoría ALBAOLA se evocan grandes odiseas marítimas protagonizadas por los cazadores de ballenas y sus embarcaciones en el Nuevo Mundo. Por ello, más que un museo, la factoría es un espacio imaginativo y abierto donde puedes conocer, en un proceso dinámico, la historia marítima vasca a través de la construcción ante el público de una réplica de una de sus embarcaciones más conocidas: el ballenero del siglo XVI SAN JUAN. El proceso de construcción del ballenero es visitable aquí, en Abaola la Factoría Marítima Vasca, y es dinámico, evoluciona en el tiempo al compás de sus fases constructivas dentro de un imponente cobertizo de madera donde se ensamblan grandes piezas estructurales. Todo este proceso está contextualizado por una exposición permanente basada en la temática ballenera y en la actividad marítima vasca durante el siglo XVI. ALBAOLA completa la experiencia de tu visita turística proponiéndote navegar por la bahía de Pasaia: el acceso puede realizarse por el mar a través de un servicio de transporte marítimo ubicado en el "Muelle del Hospitalillo". Aparca el coche en el parking gratuíto de Trintxerpe ubicado en el mismo muelle y coge el barco verde que dará inicio a este recorrido apasionante. . A la entrada de la bahía de Pasaia (Gipuzkoa) se localiza ALBAOLA LA FACTORÍA MARÍTIMA VASCA, un museo ubicado en un astillero renovado junto a la antigua draga Jaizkibel. En este mágico y recóndito lugar los carpinteros de ribera construyen y restauran embarcaciones tradicionales de elevado valor etnográfico e histórico. En la Factoría ALBAOLA se evocan grandes odiseas marítimas protagonizadas por los cazadores de ballenas y sus embarcaciones en el Nuevo Mundo. Por ello, más que un museo, la factoría es un espacio imaginativo y abierto donde puedes conocer, en un proceso dinámico, la historia marítima vasca a través de la construcción ante el público de una réplica de una de sus embarcaciones más conocidas: el ballenero del siglo XVI SAN JUAN. Dicho lo cual, no hace falta explayarse más. Y, una vez servidos estos conocimientos, diremos simplemente que la próxima cita nos llevará al PARQUE NATURAL DE AIZGORRI-ARATZ, cuyo espacio comprende una larga sierra, con dirección Este-Oeste, en la que se incluyen las cotas más altas del País Vasco (Aitzuri, 1.550 m) y que es límite entre las vertientes cantábrica y mediterránea, además de separar los Territorios Históricos de Alava y Gipuzkoa.

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