GIPUZKOA, paso a paso // Rasa mareal entre Deba y Zumaia (20)
Las comunidades de la zona intermareal comprenden a una amplia variedad de animales y vegetales que se han desarrollado en la zona comprendida entre la línea de bajamar y la línea de pleamar, de forma que periodicamente quedan expuestas al aire y al agua, aunque también se consideran en esta definición aquellas especies y comunidades que habitan en pozones o piletas naturales que permanecen inundadas durante la bajamar. Los hábitats de la zona intermareal se caracterizan por tener substratos de suelo duros o blandos. Las comunidades intermareales de rocas se desarrollan en costas rocosas tales como en promotorios, playas de grandes pedruzcos, o rompeolas creados por el hombre. Su grado de exposición se puede calcular por medio de la escala Ballantine. Los hábitats caracterizados por suelos de sedimentos blandos tales como playas de arena, y humedales intermareales (por ejemplo, planicies de barro, y pantanos salobres). Estos hábitats se diferencian en sus niveles de factores ambientales abióticos, o no vivos. Las costas rocosas tienden a tener una mayor acción de las olas, lo que requiere de adaptaciones para permitir que sus habitantes se fijen con fuerza a las rocas. Los hábitats con suelos blandos por lo general están protegidos de las olas grandes pero tienden a tener mayores variaciones en sus niveles de salinidad. Los mismos además poseen una tercer variable, profundidad, en cuanto a su habitabilidad, por lo que muchos habitantes de sedimentos blandos están adaptados para enterrarse en el suelo. En pocas palabras, la franja costera situada en el sector occidental del litoral guipuzcoano entre las localidades de Deba y Zumaia comprende unos 8 kilómetros de acantilados, un lugar donde las montañas descienden de forma abrupta hacia el mar formando uno de los espacios naturales más espectaculares de Euskadi. Además, este tramo incluye elementos de valor geológico y geomorfológico de reconocido prestigio internacional, así como el ecosistema marino más rico de todo el litoral vasco. Y es que la difícil accesibilidad de la zona ha propiciado una excelente conservación de sus valores naturales. Sus altos acantilados se elevan sobre un fenómeno peculiar, la "rasa mareal" o "plataforma de abrasión", esculpida poco a poco en el mundialmente conocido Flysch. Durante miles de años, la erosión producida por las olas en los acantilados ha formado una superficie llana en la línea costera, secuencias de estratos a modo de milhojas, en los que se alternan capas de material duro (calizas y areniscas) con otras blandas (margas y rocas arcillosas). Los movimientos de la tierra a lo largo del periodo cretácico hicieron que muchos de esos estratos, originalmente horizontales, adoptasen una disposición vertical. Así, en la zona de Mendata, Sakoneta y Pikote se pueden encontrar los acantilados más abruptos, verdaderos caprichos de la naturaleza. Los materiales estratificados del "flysch" representan un santuario geológico y son objeto de estudio de numerosos geólogos provenientes de todo el mundo, ya que recogen información sobre los principales eventos climáticos, biológicos y geológicos de la Tierra durante 50 millones de años; tales como la desaparición de los dinosaurios (Cretácico/Terciario), los ciclos climáticos o el último gran calentamiento climático de la tierra (Paleoceno/Eoceno). Además, el acantilado de la playa de Itzurun es considerado el mejor lugar del mundo para el estudio de dos momentos clave del Paleoceno. Todo un mundo nuevo por descubrir en un apasionante viaje en el tiempo. El centro de interpretación de Algorri y la oficina de turismo de Zumaia ofertan una completa gama de trekkings, visitas geológicas guiadas y paseos y salidas en barco. La empresa de turismo activo Begi-Bistan ofrece también actividades relacionadas con el entorno. Tel. 657 794 677. Al margen del interés geológico y geomorfológico que despierta, la "rasa mareal" alberga el ecosistema más rico y complejo del litoral vasco. Sus charcas representan verdaderos acuarios naturales donde habitan cerca de 200 especies catalogadas de flora y fauna. Así, abundan innumerables especies de comunidades planctónicas, bentónicas, algas, peces, crustáceos, moluscos y equinodermos, que quedan al descubierto sobre todo en bajamar. Todo una explosión de biodiversidad, colores y formas vivas. Las comunidades de la zona intermareal son de las comunidades marinas más ricas y mejor estudiadas. Si bien la zona es angosta su influencia se ve potenciada por la gran cantidad y variedad de organismos que viven en ella. Se estima que la biomasa total en 1 m² en la línea de bajamar es por lo menos 10 veces más alta que la de un área equivalente a una profundidad de 200 m bajo el mar, y más de 1000 veces superior a la biomasa que se encuentra en los abismos marinos. Los organismos que habitan las comunidades de la zona intermareal, deben afrontar una serie de desafíos, tales como: disecado (pérdida de agua), cambios de temperatura (a veces extremos), cambios de salinidad (a veces extremos), interrupción de su alimentación, acción de las olas y las mareas, disponibilidad de oxígeno y aumento de CO2, limitaciones de espacio. Yendo al grano, tenemos que plantearnos la riqueza biológica de las mareas. En este sentido, el régimen de mareas provoca que, con la pleamar, una gran masa de agua salada penetre en el estuario del río Oka y haga aumentar la profundidad de la ría de Gernika/Mundaka, en la desembocadura. Ello da lugar a la formación de una franja de terreno expuesta a la inundación regular. El agua del Cantábrico arrastra hacia el interior del estuario limos, pequeños organismos y materia en descomposición, que se deposita en los fangales y las marismas de las orillas. Al producirse la bajamar, la corriente dulce del río redistribuye estos depósitos y arrastra, además, materiales procedentes de tierra adentro. El ciclo mareal provoca, además, diferentes grados de salinidad del agua y del sustrato, en función de la lejanía o la proximidad del mar, y da lugar asimismo a la existencia de un intercambio constante de materia orgánica, a consecuencia de la inundación periódica de las diferentes zonas del estuario. La mezcla de agua dulce y salada y la abundante presencia de nutrientes convierte los estuarios en zonas que son hasta treinta veces más fértiles que el mar abierto. La flora, si bien resulta poco variada por las especiales condiciones ambientales, es abundantísima, mientras que son incalculables las poblaciones de invertebrados y de alevines de peces que se hallan en la base de la dieta de criaturas mayores: otros peces, por ejemplo, o aves, miles de especies que en todo el mundo dependen de los humedales para sobrevivir. La marea genera un flujo de materia orgánica y un intercambio de materiales entre el litoral -donde se deposita arena gruesa y material pesado- y el interior de la ría, depósito de los limos ligeros. La rasa mareal de Deba y Zumaia, zona conocida como los acantilados de Itzurun, es una rasa mareal situada en la costa oeste de la provincia de Gipuzkoa (norte de España). Este tramo recorre la costa vasca, desde Haitzandi hasta Haitzabal, tiene una longitud de 8 km y una importancia geológica de primer orden. Declarado en el año 2008 biotopo protegido por la consejería de Medio Ambiente, en esa declaración se precisa que son dos las zonas principales del biotopo. La primera, la denominada zona núcleo, que comprende los acantilados y la rasa mareal hasta los 10 m de profundidad, es el área más valiosa y frágil. La segunda, llamada zona de amortización, incluye el ámbito de influencia marina y los paisajes del litoral. El biotopo, según su definición, cuenta además con dos zonas de reserva en las que está previsto impedir la pesca o cualquier otra actividad humana con el objetivo de conservar la fauna y flora de la rasa mareal y acantilados. La rasa mareal es un espacio muy rico desde el punto de vista de la biodiversidad con un valor biológico de los más ricos del Cantábrico. La flora, tanto terrestre como marina, alberga una gran biodiversidad en un espacio muy reducido. En esta rasa habitan cerca de 200 especies catalogadas de flora y fauna. Abundan innumerables especies de comunidades planctónicas, bentónicas, algas, peces, crustáceos, moluscos y equinodermos. Cuando baja la marea los acantilados que separan Zumaia de Deba dejan de recibir el acoso incesante de las olas y las aguas se retiran dejando a la vista una plataforma de rocas areniscas, calizas, margas y arcillosas dispuestas en láminas. Se trata del flysch costero o rasa mareal, que la fuerza del mar ha ido modelando pues donde hallamos esta rasa hace unos millones de años formaban acantilados, que han sido desgastados por efecto de las aguas y el paso del tiempo. Podemos distinguir dos tipos de flora: • La flora marina está representada por multitud de especies de algas, crustáceos, lapas… adheridos a las rocas para evitar ser llevados por las corrientes marinas, además de pequeños peces, que en la bajamar viven en las cubetas, charcas y pozos que se forman en las rocas del flysch. • La flora terrestre se desarrolla en las paredes verticales que conforman los acantilados. En estas paredes abundan las oquedades, grietas, y resaltes en los que se han establecido especies rupícolas (especies criadas en las rocas) y donde anidan muchas aves. Al subir la marea queda totalmente sumergida. ¡The end! Así, el título de esta escapada queda totalmente explotado. Y, de este modo, llegamos al ¡FINAL! Como siempre, solo nos queda daros el próximo oferplán o escapada, que nos llevará próximamente hasta PASAIA Y LA FACTORÍA MARÍTIMA ALBAOLA. Pasajes está situado en la parte nororiental de la comarca de San Sebastián. Es una bahía natural que se ha sabido aprovechar tal y cómo era hace siglos. Pasajes es un municipio singular y está formado por cuatro pueblos como son San Pedro, San Juan, Ancho y Trincherpe en torno a la ría y puerto del mismo nombre. El municipio está ligado indisolublemente a estos dos elementos. Dos de los distritos de Pasajes forman un continuo urbano con los barrios orientales de la ciudad de San Sebastián, siendo en la práctica una prolongación de la misma. Como más claro ejemplo de ello están calles como Azkuene o Eskalantegi, en las que una acera pertenece a San Sebastián y la otra a Pasajes.

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