lunes, 25 de septiembre de 2023

GIPUZKOA, paso a paso // Salinas de Léniz (34)

Salinas de Léniz, también llamado Salinas (en euskera y oficialmente Leintz Gatzaga), es una localidad situada en la parte suroccidental de la comarca del Alto Deba, en la provincia de Gipuzkoa. Limita con el municipio guipuzcoano de Escoriaza, y con los municipios alaveses de Aramayona, Arrazua-Ubarrundia, Elburgo y Barrundia. Leintz Gatzaga es un pequeño y encantador pueblo situado al sudeste de Gipuzkoa. Se trata de uno de los pueblos más interesantes del interior de Gipuzkoa, el cual nos regaló un día muy intenso gracias a los diferentes puntos de interés con los que sorprende esta villa medieval. El museo de la sal, el proyecto Jakion, el santuario de Dorleta y el núcleo histórico son los lugares de referencia en Leintz Gatzaga, espacios para ver y disfrutar, que se fusionan a la perfección con la gran representación de la gastronomía vasca que encontramos esparcida por todo su territorio. Este municipio esconde lugares espectaculares en su interior, ¿os animáis a conocerlos con nosotros? La localidad que hoy nos ocupa, el municipio rural de Leintz Gatzaga, tiene una gran conexión entorno a la explotación de sal, y es que, la producción de este complemento gastronómico, fue una de las razones de la fundación de esta villa. Así consta tanto en el escudo de la localidad, en el que se aprecian dos dorlas con las que se producía la sal, como en su nombre, ya que Leintz Gatzaga significa Salinas de Leintz en castellano. Gracias a la tranquilidad que recorre sus calles y la gran variedad de espacios verdes que lo componen, Leintz Gatzaga es uno de esos rincones que enamora, que perdura en la memoria. Un pueblo, que recomendamos visitar durante cualquier época del año. ¿Todavía no conocéis Leintz Gatzaga? ¿A qué esperáis? Programar un bonito día en familia nunca ha sido tan fácil. Leintz Gatzaga es un pueblo con encanto. La ubicación de este pequeño municipio gipuzkoano es idónea para explorar el interior de las provincias vascas de Bizkaia, Araba y Gipuzkoa, un recorrido, que nos muestra la esencia del País Vasco en un radio de 30 minutos en coche. Acerca del topónimo señalaremos que el nombre de Salinas deriva de la existencia de unas importantes salinas en las inmediaciones del pueblo. Estas salinas fueron la razón de la fundación de la villa en la Edad Media. En la actualidad ya no se explotan comercialmente y son sede de un museo. En paralelo a su nombre castellano e históricamente oficial, al hablar en lengua vasca se le llamaba al pueblo Gatzaga, palabra que significa en este idioma salina, sitio con sal; de gatza (sal) y el sufijo locativo -aga. En los documentos antiguos, anteriores incluso a la fundación oficial de la villa, la localidad se llamaba Salinas de Leniz. En una donación que Galindo Íñiguez, hijo de Íñigo López, conde de Vizcaya, hizo al monasterio de San Millán en 1087, se dice que tenía un collazo en Salinas de Leniz. Por su parte, el apelativo de Léniz hace referencia al nombre del valle en el que se encuentra enclavada la población. El municipio se sitúa en la cabecera del valle de Léniz (en vascuence su nombre actual es Leintz), que es el nombre que recibe a su vez la parte más alta del valle del río Deva. El valle de Léniz incluye también las poblaciones de Mondragón, Arechavaleta o Escoriaza. En la actualidad, la denominación «valle de Léniz» o «Leintz» se utiliza en contextos históricos. En otros contextos es más habitual la expresión «comarca del Alto Deva». El origen del topónimo Léniz/Leintz es oscuro. Según algunos filólogos como Julio Caro Baroja Léniz pertenece a la serie de topónimos vascos que tienen una terminación en -iz. Julio Caro Baroja defendía que la mayor parte de estos topónimos provenían de un nombre propio unido al sufijo latino -icus declinado. En la zona vasconavarra Caro Baroja consideraba que los sufijos -oz, -ez e -iz aplicados a la toponimia indicaban que en la antigüedad el lugar había sido propiedad de la persona cuyo nombre aparecía unido al sufijo, pudiéndose remontar su origen desde la Edad Media hasta la época del Imperio romano. Julio Caro Baroja recalcó que el de Léniz era uno de los escasos casos de topónimos acabados en -iz que se encontraban en Guipúzcoa, donde eran muy escasos, a diferencia del resto de provincias vascas. En este caso concreto propuso que podría provenir de Lenicus . Así si a un hipotético nombre propio Lenius se le añade el sufijo latino -icus que indica lo que es perteneciente a este, se podría obtener Lenicus. Lenicus podría ser también un hijo de Lenius. Lo propio de Lenicus y de sus descendientes sería Lenici (genitivo de singular y nominativo de plural). De ese Lenici se habría podido derivar fácilmente el topónimo Léniz: Lenici->Léniz . Leintz sería fruto de una evolución posterior por metátesis. El apelativo «de Léniz» fue cayendo en desuso desde la Edad Media y cuando se creó el municipio a mediados del siglo XIX, este recibió como único nombre oficial el de Salinas, que se mantuvo hasta comienzos del siglo XX, Sin embargo, en 1916, un real decreto cambió el nombre oficial de cientos de municipios españoles que tenían denominaciones homónimas mediante la adición de un segundo término que los identificara unívocamente. Estos términos fueron propuestos por la Real Sociedad Geográfica de España. En el caso de Salinas existían dos municipios con mismo nombre: la villa guipuzcoana y otro municipio en la provincia de Alicante. La Sociedad Geográfica recomendó que la Salinas vasca, que tenía en aquel entonces una población ligeramente menor que su homónima alicantina, añadiera a su nombre el término histórico «de Léniz», recuperando de esa forma su nombre antiguo. En la década de 1980 el municipio cambió su denominación oficial del castellano al euskera adoptando el nombre de Leintz Gatzaga, siendo Leintz la forma vasca del nombre Léniz y Gatzaga el nombre equivalente a Salinas, que se había venido usando tradicionalmente al hablar en euskera para referirse al pueblo. Salinas de Léniz posee una extensión de 14,7 km2, limitando con la provincia de Álava. Salinas se encuentra en una ubicación montuosa, con empinadas laderas, boscosa y casi sin terreno llano. El municipio pertenece a la Mancomunidad del Alto Deba, ya que el río Deba nace en el término municipal de Salinas. Salinas de Léniz cuenta con un pequeño casco urbano formado por cuatro calles y una plaza que se corresponde con la antigua villa amurallada. Este casco acoge a algo más de la mitad de la población del municipio. El resto de la población vive diseminada en unos 35 caseríos por el término municipal. La villa de Leintz Gatzaga se originó en 1331 como consecuencia de su actividad salinera y el paso del Camino Real, dos contantes en la historia de esta localidad y dos motores esenciales en el desarrollo económico de la comarca. El tiempo parece haberse parado en las calles de este municipio, y es que, además de seguir produciendo sal como antaño, su núcleo histórico conserva en muy buen estado los escudos, portones y fachadas señoriales que dan fe de la época dorada que vivió esta villa en el pasado. Leintz Gatzaga se encuentra en el valle de Leintz, en la comarca de Deba Garaia, al sudeste de Gipuzkoa, a 20 minutos de Vitoria-Gasteiz y a unos 40 minutos de Bilbao y San Sebastián. El núcleo urbano, se alza en una de las laderas del valle, en el mismo sitio por el que pasaba el trazado del Camino Real, la ruta que antiguamente comunicaba Castilla con el mar. El entorno rural que rodea el pueblo, nos brinda la oportunidad de recorrer sus senderos mientras disfrutamos de una bonita vista del valle. Aunque las opciones que nos proponen desde la oficina de turismo pasan por acercarnos hasta los paradisiacos parques de Pagoeder, Iturritxueta y Bengoerreka, la visita guiada al nacedero del rio Deba se ha convertido en una de las excursiones más demandadas. A pesar de tratarse de un municipio pequeño, Salinas de Léniz conserva un importante patrimonio monumental, heredado de su importante pasado. Es notable el casco histórico monumental de Salinas, que tiene en la actualidad una extensión menor de la que poseyó en la antigüedad. En el actual casco urbano de Salinas es posible entrever aún la antigua trama urbana medieval, que se originó a partir de la reconstrucción de la villa tras el incendio de 1371. Se conservan cinco puertas de las ya desaparecidas murallas, así como numerosas casas-palacio de interés con sus escudos y blasones en las fachadas. Las instalaciones de las salinas, que han sido rehabilitadas y acondicionadas como museo, merecen ser vistas. La mayor parte de los restos son los de la fábrica de sal del siglo XIX. El Museo de la Sal en las antiguas salinas muestra como se realizaba el proceso de extracción de la sal y la importancia que tenía en la economía local. Los productos Jakion, naturales y de elaboración artesana, se fusionan con la sal de Leintz Gatzaga para ofrecernos dos productos culinarios de gran calidad. Estos productos podemos adquirirlos en el Museo de la sal de la localidad, en la tienda que encontramos junto al frontón de la localidad. Sin duda, un gran recuerdo para llevar de vuelta a casa. Por otra parte, el Santuario de Dorleta guarda en su interior a la patrona de los ciclistas. Un espacio donde muchos ciclistas acuden para dar las gracias por sus éxitos. Además, el casco histórico de Leintz Gatzaga es otro de los grandes tesoros de este pueblo vasco. Este espacio, antiguamente amurallado, sigue manteniendo 5 de las 7 puertas con las que contaba en su día. Un pequeño casco medieval, compuesto por únicamente 3 calles paralelas y un eje transversal que forma un entresijo de calles en forma de ovalo con el que sorprende a todos los que lo visitan. La fuente, situada en el centro del casco histórico es junto con los palacios e iglesia, uno de los emblemas de este núcleo urbano. La industria salinera ha estado estrechamente ligada tanto a la fundación de Leintz Gatzaga como a su desarrollo económico a través de la historia. Fiel testigo son las dos dorlas, calderas de cobre para la obtención de la sal, presentes en el escudo de la villa. El museo de la sal se sitúa en las instalaciones utilizadas durante siglos para la producción, a 250 metros del casco urbano y de camino hacia el Santuario de Dorleta. Hoy es posible conocer la historia de los productores de sal en el mismo lugar donde se obtenía, gracias a las labores para su conservación y reconstrucción de algunos de sus elementos más significativos en el museo de la sal. Aclaramos que la sal común es una sustancia mineral, químicamente conocida como Cloruro sódico (Cl Na), que se presenta en forma de cristales cúbicos bien determinados. Es blanca, cristalina y muy soluble en agua. En su estado puro es una de las sustancias más abundantes en la naturaleza. La sal se encuentra ampliamente distribuida en la naturaleza, tanto en depósitos que antiguamente fueron ocupados por mares, y cuya evaporación en edades geológicas pasadas dio lugar a grandes depósitos de sal cristalizada (sal gema), como en el océano actual, donde aparece concentrada en un 2,6 % aproximadamente. El agua de los lagos salados supera esta proporción. Es muy utilizada en la cocina para resaltar el sabor de los alimentos, aunque también se utiliza, desde tiempos remotos, como conservante mediante salazón de ciertos alimentos, sobre todo carnes y pescados. Así, damos por bien amarrado el título de este oferplán. Y, dicho lo cual, ponemos el cartel de ¡THE END!, no sin antes exponer el próximo oferplán, que nos conducirá al PARQUE Y PALACIO DE AIETE, donde el Hotel Palacio de Aiete es lugar ideal para relajarse y descansar. Tanto si vienes a trabajar como de vacaciones, te invitamos a que te alojes con nosotros. 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