GIPUZKOA, paso a paso // Tolosa y el monte Uzturre (15)
¡Un nuevo día amanece! Hoy, como quedamos en la última ocasión que compartimos, ponemos rumbo a Tolosa, pues aquí se encuentra el Uzturre. Pero siendo más exactos, empezaremos hablando del cordal Uzturre-Ipuliño, que separa las cuencas de los ríos Leitzaran, al Norte, y Zelai, al Sur. El primero describe un profundo valle aislado, sin carretera que lo recorra y sin aldea que se sitúe en sus riberas a lo largo de todo su recorrido, de más de 20 kilómetros. Cierto es que la autopista que une San Sebastián con Pamplona estuvo a punto de romper con este hecho, pero finalmente dicha autopista se diseñó para que pasase más arriba, horadando precisamente el cordal Uzturre-Ipuliño en varios puntos. Sobre el segundo se sitúa el bonito pueblo de Berástegui (390 m), ya en las proximidades del puerto de Urto o San Antón (490 m), donde se inicia este cordal por el Este. ¡Bien! Así, pues, la cumbre más occidental del macizo es el Uzturre, cuyas abruptas laderas caen directamente sobre Tolosa, villa bañada por el río Oria. Algunas vías de escalada, en roca mediocre, se localizan en la rocosa ladera. Pero, al hablar del monte Uzturre, nos vemos obligados a decir algo acerca de Tolosa, aunque solo sea unas cuantas palabras. ¡Bueno! La comarca de Tolosaldea tiene una gran relevancia histórica, pues su capital, Tolosa, también lo fue de Gipuzkoa. Este centro guarda de la época el Archivo Histórico Provincial, y presenta ciertas industrias que lo han hecho famoso; así, la fábrica de boinas Elósegui, fundada en 1845, es famosa en su género, como también lo son las decenas de artesanos de las especialidades dulces que, como los cigarros, las tejas y los xaxus, hacen las delicias de los más golosos. Tolosa cuenta, además, con un museo de la confitería, que reúne utensilios relacionados con esta disciplina. Entre los edificios más señalados de la villa es preciso mencionar los palacios de Atodo, Aranburu e Idiakez. • Palacio de Atodo: Del siglo XVI, de estilo renacentista, de amplias proporciones y fachada de sillares amparada por alerón doble de canes tallados. Hermosos balcones forjados en la planta noble y veinte huecos simétricos de arco rebajado en la última planta. Artístico escudo con león rampante mostrado por una pareja de infantes en gracioso escorzo. Cuna de Femín de Atodo, conde palatino, capitán de los Tercios tolosanos en 1558 y embajador de Felipe II en Roma. • Palacio de Aranburu: Del siglo XVII, prototipo del barroco vasco. Edificio exento de planta irregular con tejado a cuatro aguas. Fachada austera de sillares almohadillados siguiendo los principios de simetría y centralidad propios del clasicismo. Es imponente el decorado de la puerta principal enlazando con el del balcón central. Está presente el escudo de armas del jurisconsulto Miguel de Aramburu, autor en 1697 de la Recopilación de los Fueros de Guipúzcoa. • Palacio Idiakez: Edificado en 1605, se levanta sobre la muralla, en la zona de la antigua Puerta de Navarra. El edificio actual se estima del siglo XVIII, tras que un incendio destruyera la anterior casa-torreón. Su fachada principal es de sillería en martillo (cierra la Plaza Vieja), mientras que el posterior es de ladrillo en diente de sierra sobre el río. En 1794 lo ocupó el fabulista Félix María de Samaniego y Zabala, cuando ejerció de alcalde de Tolosa. El edificio es hoy la sede social del Casino de Tolosa. • Casa Consistorial: Construida entre 1657 y 1672, de estilo barroco, con la planta baja porticada y balcones de hierro forjado. Obra del maese cantero Juan de Arburola. • Casa de Cultura: Del siglo XIX, edificio de planta rectangular alargada que sigue la línea de la antigua muralla, por lo que su fachada es perpendicular a las calles del casco antiguo, cegando su visión meridional. De estilo neoclásico isabelino, fue totalmente remodelado en la década de los ochenta para casa de cultura. Entre 1844 y 1854 fue sede de la Diputación Foral de Guipúzcoa. • Iglesia de Santa María: Con 1.630 m² de superficie en la actualidad. La iglesia original se vio afectada por el incendio de 1503, y hasta 1548 no pudieron iniciarse las obras por falta de dinero. Se levanta entonces un edificio con tres naves altas rematadas por bóvedas de falsa crucería, sostenidas por seis columnas, en la variante local del gótico llamada gótico vasco. En 1761 Martín de Carrera la dota de la actual fachada barroca con espadaña central y dos torres unidas por balaustrada, y unos años más tarde se añade el atrio. En el siglo XIX Silvestre Pérez realiza unas reformas con corte neoclásico. Dispone de un retablo central, y en una de las capillas laterales se guarda la portada románico-gótica de la ermita de San Esteban, que resultó destruida por una inundación. Además, destacan sus Fiestas de San Juan, que tienen lugar entre el 21 de junio y el 24 del mismo mes, viniendo determinadas las de este año por el COVID 19. No obstante, la oficina de turismo Tolosaldea Tour os ofrece visitas guiadas que os mostrarán lo esencial de Tolosa. Un guía autóctono os contará los secretos y anécdotas que guardan sus calles y plazas. ¡Bueno! • Museo de Marionetas Topic: TOPIC, el Centro Internacional del Títere de Tolosa, es un lugar que rebosa magia por los cuatro costados, en el que la imaginación, la innovación y la originalidad van de la mano. Se trata del único centro de toda Europa dedicado íntegramente al mundo de las marionetas. Y es que, no podemos olvidar que desde siempre Tolosa ha tenido una relación muy estrecha con este arte, como demuestra el emblemático festival de marionetas Titirijai. Cabe destacar que la extensa colección de TOPIC se compone de más de 1.400 marionetas, procedentes de 40 países diferentes. Aclararemos, antes de centrarnos en el Uzturre, que la boina francesa, de alta calidad, está equipada con una banda de forro de piel sintética y un forro de tafetán. La palabra francesa para boina es “béret”. Estas gorras provienen del siglo XIII y están elaboradas con fieltro o lana. Con el nombre vasco de “txapela”, esta gorra se usaba principalmente en los valles montañosos de los Pirineos. Este accesorio llegó a París durante la Revolución Francesa, donde comenzó su éxito, que ha continuado hasta el día de hoy. Hoy en día, la boina se usa entre la población civil como accesorio de moda, así como en algunos cuerpos militares. Entre las descendientes de la boina, se incluyen las gorras Gatsby o las gorras con visera, todas ellas basadas en la boina clásica. Con los complementos de moda, la citada fábrica de boinas Elósegui no solo ofrece una amplia oferta, sino también diseños con estilo. Asimismo, las tejas y cigarrillos de Tolosa se merecen, por lo menos, unas palabras. Se trata de un producto de repostería de la casa Eceiza, elaborado con mantequilla por un lado, y por el otro, con una pasta, seca o de té, que lleva almendras enteras, bañadas con una ligera película de yema de huevo, resultando un producto de confitería con un suave toque cítrico. Se sirven de postre, en cócteles, o como acompañamiento al café; así, se sirve en gran parte de los asadores y sidrerías vascos. Las tejas y cigarrillos se crearon en la casi centenaria (1924) y prestigiosa pastelería Eceiza de Tolosa, por el maestro Luis María Eceiza, siendo un producto con marca registrada. No olvidemos que el cultivo tradicional de los caseríos de Tolosa es la alubia roja, con la que se preparan buenos platos de potaje, en los que no faltan el chorizo, la morcilla y las guindillas, pudiendo ir acompañados, o no, de berza. Se trata de una alubia morada oscura, casi negra, de forma ovalada y con un punto blanco en el centro. Destaca por su piel fina, mantecosidad y excelente sabor. Estas características de calidad han dado un reconocimiento y fama a las alubias de Tolosa que han sobrepasado las fronteras del País Vasco. Cultivada de forma tradicional y artesanal en los caseríos de la comarca, se recolecta manualmente desde finales de septiembre o primeros de octubre. Es un producto con denominación de origen, es decir, con “Eusko Label Kalitatea” y suele degustarse, como hemos dicho, acompañada de morcilla y de las prestigiosas guindillas de Ibarra. Evidentemente, en todo momento nos estamos refiriendo a la morcilla comúnmente denominada “de cebolla”, ya que el otro tipo de morcilla, la “de arroz”, es netamente castellana, concretamente, de la provincia de Burgos. Esta excelente alubia se presenta en envases precintados y etiquetados para garantizar su origen y calidad. Y nada mejor que acercarse a cualquier restaurante de Tolosaldea para saborear un buen plato de alubias de Tolosa. El Museo del chocolate de Tolosa. Rafa Gorrotxategi, maestro artesano, nos abre las puertas de su obrador de Tolosa, para que le conozcamos y pongas la guinda a tu experiencia confitera realizando tus propios dulces. Desde la trastienda de la confitería y pastelería Gorrotxategi se oye la campanilla y, al grito de ´banijoa!´ (´¡ya voy!´ en euskera), la familia chocolatera acude a recibirte. Una dulce tradición que se remonta al siglo XVII y que ha convertido a este establecimiento en historia viva de Tolosa. Un plan ideal para visitar los mercados de Tolosa un sábado por la mañana y disfrutar de su casco histórico, su gastronomía y de su amplia propuesta comercial. Por la mañana, Tolosa ha sido desde siempre punto de paso y encuentro obligado para viajeros provenientes de Navarra, Francia y Castilla, lo que posibilitó un desarrollo mercantil importante. Como muestra de ello, en la actualidad, Tolosa mantiene un mercado semanal cada sábado del año que se distribuye en tres lugares de la villa: Venta de productos autóctonos en el Tinglado, Productos foráneos y textiles en la plaza Euskal Herria y Flores y plantas en la Plaza Verdura. Por la tarde, de compras por Tolosa. Más allá de la importancia histórica de su actividad mercantil, hoy por hoy, Tolosa con cerca de 500 establecimientos, se configura como una auténtica ciudad comercial. Además de su interesante patrimonio histórico y cultural, en Tolosa te encontrarás con las ventajas de un comercio minorista tradicional en el que el trato directo, atento y cercano al consumidor son su principal tarjeta de presentación. Dicho lo cual, la emprenderemos ya con este monte. El Uzturre es el de Tolosa por excelencia, siendo esta altura la prolongación geológica del macizo Uzturre-Ipuliño. El ascenso tradicional parte de Tolosa, subiendo a pie o en coche hasta el magnífico santuario de Izaskun (290 m). La cima de Uzturre (730 m) no es la bonita balconada en la que se ubica la gran cruz de Uzturreko Kurutzea, sino que se halla más al Este, concretamente, en una elevación más alta, pero de reducida panorámica, excepto hacia el Sur. La cruz, conocida como Uzturreko Kurutzea, fue levantada en el año 1927. A ella le dedicó unos versos el poeta Emeterio Arrese. La denominación Uzturre está atestiguada en el Archivo Municipal de Tolosa, donde se cita el monte llamado “Usturre”. Provendría de la voz latina “turris” (torre), que también aparece en Albiztur. En definitiva, partimos de la ermita de Nuestra Señora de Izaskun, pero unos metros antes de llegar a este santuario parte a mano izquierda una pista asfaltada que se dirige hacia el monte Uzturre. El asfalto se termina en el bonito caserío Orita. El monte Uzturre (733 m), delimitado por las cuencas de los ríos Oria y Leitzaran, es la ascensión tolosarra por excelencia. Está caracterizado por una gran cruz, levantada, como ya hemos dicho, en 1927. Sin embargo, la cumbre está un poco más arriba, ocultada por árboles y sin vistas, por lo cual el objetivo más popular del montañero se encuentra en esta cruz. Hemos nombrado la ermita de Nuestra Señora de Izaskun, por lo que sobre la misma haremos un breve comentario. La ermita de Santa María de Izaskun, se encuentra en la falda del monte Uzturre a una altura de 290 m. a la cual se llega por carretera desde Tolosa. La tradición, como en la construcción de la Ermita de Los Mártires de Azkoitia, cuenta que los devotos de la Aparición de la Virgen, trataron de construir la ermita en un lugar mas apropiado llamado Arropadi, pero misteriosamente, los materiales aparecían en el lugar donde se había aparecido la Virgen y donde finalmente se construyó la Ermita de Izaskun. Según el Padre Lizarralde, la imagen puede ser de la segunda mitad del siglo XIII o principios del XIV ya que la considera como del periodo de “Las Vírgenes de la Manzana”, está tallada sobre madera de nogal con una altura de 36 cm, como la de Arantzazu. Desde 1904 se muestra tal cual fue tallada sin los mantos y ropajes que la habían tapado, fue restaurada el año 1929. Sobre su origen, Monseñor Mallora nos indica que las hipótesis más creíbles apuntan hacia la escuela Pirenaica o de los grandes maestros de los benedictinos de Leyre. Según los manuscritos de don Antonio Aldabalde del año 1691, descubiertos por el sacerdote Sebastián Insausti en el archivo de Santa María de Tolosa, Don Antonio fue capellán de Izaskun desde 1676 hasta 1710 y entre sus legajos, nos dejo el primer documento conocido de la bula de Lanceloto del año 1418, este era hijo natural del Rey Carlos el noble de Navarra y administrador apostólico de Pamplona entre 1408 y 1420. El decreto firmado en Estella el 5 de octubre de 1418 establece “que la mesma Iglessia de Izaskun esté sujeta, unida y anexa realmente a la parroquia de Santa María de Tolosa” A la vista del documento, Monseñor Mallora calcula que la ermita es del siglo XIII coincidiendo con el posible origen de la Imagen de la Virgen, ya Lanceloto la llama en el siglo XV, “iglesia rural de tiempos antiguos”. Tanto Aldabalde como el Padre Larramendi nos señalan que la ermita era frecuentada por matrimonios tanto de la zona como de pueblos extraños para invocar descendencia, a consecuencia de los favores recibidos, la Virgen era agasajada por todos esos matrimonios atendidos, con innumerables prendas, camisetitas y hasta valiosas vestiduras sagradas. La ermita ha sufrido innumerables vicisitudes, así en 1873 y a los pocos años en 1887 la ermita es arrasada por las llamas, por lo tanto, la construcción actual (1904) no tiene nada que ver con la original, únicamente se conserva la Imagen de la Virgen salvada de las llamas en otras tantas ocasiones. La cumbre más occidental del macizo es el Uzturre. Y, como hemos dicho, el ascenso tradicional parte de Tolosa, subiendo a pie o en coche hasta el magnífico satuario de Izaskun (290 m). A partir de aquí, en todo momento seguiremos la senda más ancha. La cima de Uzturre ( 730 m ) no es la bonita balconada en la que se ubica la gran cruz de Uzturreko Kurutzea ( 662 m ), sino que recordando lo ya apuntado, se halla más el Este en una elevación más alta pero de reducida panorámica excepto hacia el Sur. Y, una vez hechas estas precisiones, vamos a ocuparnos del oferplán siguiente. Una interesante marcha sería la que nos conduce al MONASTERIO DE LOYOLA, muy próximo a la localidad de Azpeitia. Este municipio se encuentra en la provincia de Gipuzkoa y está situado a 52 km al SO de Donostia-San Sebastián, al pie del macizo de Izarraitz, en una llanura de la margen izquierda del río Urola, a 80 m de altitud y con una superficie de 92,50 km2. Sus fiestas patronales coinciden con el día de San Sebastián, el 20 de enero, celebrándose en ambos sitios una tamborrada. Por otro lado, como Azpeitia pertenece a la comarca del Urola Costa o Urola Kostaldea, diremos algo sobre la misma. Su territorio ocupa una superficie de 330,2 km2, del curso medio y bajo del río Urola y tramo inferior del río Oria, y limita al E con la comarca de Donostia-San Sebastián, y al O con la del Bajo Deba. Estructuralmente forma parte del anticlinorio de Tolosa-Arno, de ahí la complejidad de su relieve. La red hidrográfica ha incidido directamente en las formas de relieve al desarrollar valles muy encajados separados por interfluvios como el Pagoeta (710 m), Andatza (562 m), Gazume (1.072 m), Belcoaín (488 m), Erlo (1.026 m), etc. El litoral presenta una costa rectilínea, abrupta y escarpada, sin entrantes, a excepción de los abiertos por las desembocaduras de los ríos. Usando otros términos, bajo el abrigo del macizo de Izarraitz en la comarca de Urola Medio, se encuentra el municipio guipuzcoano de Azpeitia. Desde este municipio, contemplaremos la belleza del macizo de Izarraitz, donde llaman la atención las abundantes formaciones rocosas de su crestería. A través de sus senderos, llegaremos a rincones mágicos, cimas de espectacular belleza como Erlo, Xoxote y Kakueta, esta última perteneciente a la vecina localidad de Azkoitia. El Municipio cuenta con tres interesantes museos que merecen una visita. El Museo Vasco del Ferrocarril, El Museo Ingurugiro Etxea y La Santa Casa y la Casa Torre de los Loiola. Pues ¡bien! El Museo Vasco del Ferrocarril ofrece una visión de la historia ferroviaria de Euskadi mediante la exhibición de más de sesenta vehículos totalmente restaurados y en funcionamiento, tratándose de uno de los museos más importantes de su género en Europa. El Museo Vasco del Ferrocarril de Azpeitia ofrece una visión de la historia ferroviaria de Euskadi mediante la exhibición de más de sesenta vehículos totalmente restaurados y en funcionamiento: locomotoras de vapor, tranvías urbanos, vagones de viajeros y mercancías, trolebuses, etc. Muestra la evolución de este medio de transporte en 150 años de historia. Además, se pueden contemplar colecciones de relojes ferroviarios, máquina-herramienta, uniformes, faroles, etc. Estos monumentos megalíticos se encuentran cerca de la pista que une los montes de Oleta, Samiño e Izazpi, a unos 750-800 metros de altura. Para acceder a ellos existen dos posibilidades: llegar al barrio de Aginaga y subir a Oleta o comenzar la subida al monte al lado de la ermita de Santa María (La Antigua). En este lugar, en el límite de Azkoitia, encontraremos los túmulos Antzetako Gaina, Pagobakarra (muy cerca de la chabola de Pagola), Oleta y Elorrieta y los dólmenes Iruarrieta II, Iruarrieta I e Iruarrieta (los dos últimos en el término de Azkoitia). Y así, entre unas cosas y otras, hemos situado en su contexto a este Santuario, Santuario de Nuestra Señora de Aránzazu, sobre el que hablaremos largo y tendido en la próxima oportunidad que tengamos. El Santuario de la Patrona de Gipuzkoa se encuentra en un impresionante paisaje de macizos rocosos, profundos barrancos y desfiladeros que se abren y acercan los límites de Araba, Nafarroa y Gipuzkoa. Pero, sobre todo, Arantzazu destaca porque es testimonio único de la labor ejercida por un plantel de artistas que avanzó lo que sería la vanguardia artística, rompiendo con los moldes arquitectónicos de la época. Así, pues, ¡adiós! ¡Ah! En el próximo oferplán vamos a acercarnos al SANTUARIO DE LOYOLA. La biblioteca, ubicada en el ala norte del Santuario de Loyola, alberga fondos antiguos y modernos de gran interés. A lo largo de su historia, la Compañía de Jesús ha reunido varios fondos que suman 150000 volúmenes publicados desde el siglo XVI. El catálogo de libros antiguos de Loyola puede consultarse en Bilgunea y en el Catálogo Colectivo de Patrimonio Bibliográfico. Los libros que han sido digitalizados están disponibles en Liburuklik y en Biblioteca Digital Loyola, que ofrece acceso público al patrimonio bibliográfico de la Biblioteca Universitaria de Deusto y del Santuario de Loyola. Por otro lado, el Archivo Histórico de Loyola está formado por los fondos de la casa solar, del linaje de Oñaz y Loyola y de la Compañía de Jesús. Cuenta también con un importante fondo de historia civil española, con gran variedad de documentos entre los siglos XV y XX. Las descripciones e imágenes de documentos digitalizados pueden consultarse a través de Dokuklik.

0 comentarios:
Publicar un comentario
Suscribirse a Enviar comentarios [Atom]
<< Inicio