lunes, 25 de septiembre de 2023

GIPUZKOA, paso a paso // En torno al Aitzgorri (6)

¿Quién, siendo euskaldún, no ha subido el Aitzgorri? Hoy, nuestro oferplán, ya está en la mente de todos. Proponemos, en primer lugar, llegar a Oñati, y desde aquí arribar a las campas de Urbía y ascender el mítico Aitzgorri. La marcha es igual de tonificante y robustecedora siendo emprendida desde otro punto cualquiera de la Geografía guipúzcoana, como, por ejemplo, Arechavaleta o Mondragón. ¡Bueno! Yéndonos a la Gipuzkoa comarcal y rural, señalaremos que el Alto Deba comprende, como su nombre indica, la cuenca alta del Deba y el antiguo condado de Oñati. En el valle que forma este río se alternan las poblaciones y las fábricas, como la chocolatera Zahor, eterna rival de Elgorriaga. No olvidemos que nuestra tradición chocolatera arranca en 1850 en la localidad de Mendaro. Pero abordando lo sustancial, hay que decir, ¡bien subrayado!, que el antiguo condado de Oñati es una de las zonas de la provincia de Gipuzkoa en las que se concentran mayores testimonios del pasado, en forma de casas nobles, iglesias y monumentos que documentan su antigua importancia. Pero junto a estos vestigios artísticos, los habitantes de Oñati mantienen costumbres profundamente enraizadas en sus tradicionales medios de subsistencia. La tradición ganadera se mantiene viva en estas tierras, donde los cambios en las condiciones modernas de mercado apenas han modificado la vida diaria de sus habitantes. En tal sentido, el concurso de perros pastor, que se celebra cada año en las laderas del valle, concentra a participantes de toda Euskadi, Navarra, Aragón y Cataluña. Este Campeonato Internacional de Perros Pastor de Oñati se celebra durante el mes de septiembre. En él, los perros, guiados por su dueño -el artzai o pastor-, realizan una serie de pruebas de destreza en el manejo del rebaño a través de un recinto pautado con diversos obstáculos. ¿Quién no ha oído hablar del pastor vasco? Incluso, el País Vasco y Navarra poseen un tipo de oveja propio de esta zona; nos estamos refiriendo, por supuesto, a la oveja latxa, que no tiene nada que ver con la merina. La palabra “latxa”, de origen vasco, significa “basta”, aplicada por el tipo de lana burda de los ovinos de esta raza. En Francia es conocida con el nombre de “manech”. Es opinión, bastante generalizada, que la raza latxa es una de las más primitivas de las razas ovinas españolas. Caracterizada por ser animales perfectamente adaptados a un medio sumamente difícil para el ovino por las características orográficas y la elevada pluviometría de las zonas donde viven. Evidentemente, y como era de esperar, estos ganados pastan, entre otros sitios, en las campas de Urbía, a los pies del Aitzgorri. Al tiempo que se celebran distintas ferias de ganado, de forma paralela suelen tener lugar otras de productos del campo, en las que se puede degustar el tradicional talo, masa confeccionada a base de harina de maíz, que se rellena al gusto, ya sea con viandas dulces o saladas. Por otro lado, la villa de Oñati es de rancio abolengo y de urbanismo monumental. ¡Parece mentira que una cultura tan embebida en sí misma, como la propia de Euskal Herria, haya creado una villa tan señorial y elegante como es Oñati! Entre sus edificios sobresalen la iglesia de san Miguel, la Universidad, de estilo plateresco, que hoy alberga el Archivo de Protocolos de Gipuzkoa, y en cuya fachada abundan detalles característicos de este estilo, y el Ayuntamiento barroco. Puede afirmarse, por tanto, con rotundidad que esta comarca conserva brillantes ejemplos de los estilos arquitectónicos que la historia ha ido dejando a lo largo de los siglos. Por otra parte, no podemos ocultar que Arantzazu, alejado barrio de Oñati, es lugar de peregrinaje para los fieles, pues allí se enclava el santuario de Nuestra Señora de Arantzazu, patrona de Gipuzkoa. Luego, en este Santuario se venera a la celestial patrona de Guipúzcoa, encontrándose situado en la falda del Aloña, cerca de Oñati, como hemos dicho. El nuevo templo, construido en 1949, está decorado con esculturas, entre otros, de Oteiza. El edificio, cuyo emplazamiento se sitúa junto a la cueva en la que, según la tradición, se halló en el siglo XV la imagen de la Virgen, comenzó a construirse, no sin polémicas, en 1950, y está considerado una de las obras más relevantes de la arquitectura religiosa contemporánea. Además de la propia edificación, realizada por los arquitectos Francisco Javier Sáenz de Oíza y Luis Laorga, deben verse las esculturas de Jorge de Oteiza, ya citado, el retablo de Lucio Muñoz, las puertas de Eduardo Chillida y la cripta de Néstor Basterretxea. Luego, resaltaremos con más rotundidad estos trazos esenciales. Desde Arantzazu parten varios senderos de montaña que van hasta los pastos de Urbia y, desde allí, hasta la magnífica crestería caliza de Aizkorri, un entorno natural de excepción como es el Parque Natural Aizkorri-Aratz. En el Santuario se encuentra el Centro de Interpretación del Parque Natural: Arantzazuko Parketxea y muy cerca, también se pueden visitar las Cuevas de Arrikrutz. No olvidemos, además, que siguiendo los pasos de San Ignacio de Loiola podemos realizar el camino entre Loiola y Arantzazu pasando por la Ermita de la Antigua, siguiendo la huella del GR-120, conocida como la Ruta de los Tres Templos. Por su parte, Araotz, barrio, como Arantzazu, de Oñati, vio nacer a un singular aventurero de las Américas, Lope de Aguirre, quien buscó en vano El Dorado y terminó por rebelarse contra la autoridad real, representada por Felipe II. En este punto, haremos otro alto en el camino. El Dorado es el término que se aplicó originalmente por los exploradores españoles a un gran cacique chibcha que, según la fama, se cubría el cuerpo con polvo de oro en ocasión de ciertas fiestas. Más adelante se empleó para indicar una fabulosa ciudad o región de grandes riquezas situada en diversas partes del continente. Dicho lo cual, indicaremos únicamente que sobre las campas de Urbía se yergue majestuoso el pico del Aitzgorri, al que dedicaremos más atención seguidamente. Aitzgorri es una sierra situada en la Cordillera Cantábrica (España), justo en la divisoria vasca, es decir, en el límite entre las provincias de Cantabria y Vizcaya. La serranía de Aitzgorri incluye no sólo el cordal montañoso situado entre el paso de San Adrián y el Hartzanburu, que es donde se sitúan las mayores alturas del macizo, sino también las sierras secundarias de Aloña (prolongación de la principal entre el Hartzanburu y el Gorgomendi), Altzania (entre San Adrián y Altsasu), las de Urkila, Artia, Elgea y, finalmente, la de Zaraia. Su cumbre se alza en el pico homónimo de Aitzgorri, que se eleva hasta los 1.544 m de altura sobre el nivel del mar, hecho que hace que se encuentre entre las cotas más elevadas de las denominadas montañas vascas. Sin duda, Aitzgorri aparece como un potente macizo calcáreo sobre el que se han desarrollado numerosas dolinas, poljés o simas como las de Alabita como consecuencia de la evolución de los procesos de karstificación. La principal explotación económica de este dominio montañoso se centra en la actividad pastoril. Entre sus principales lugares de interés se encuentra la cueva de San Adrián, formada por antiguos cauces subterráneos y que consiste en un gran túnel natural de unos 50 m. Durante muchos años, los conductos de esta cueva sirvieron para enlazar la llanada alavesa con Guipúzcoa. Añadiremos, además, que OÑATI es un municipio de la provincia de Guipúzcoa, situado al Sur de su provincia, al pie del monte Aloña, a 231 m de altitud, que dista 75 km de Donostia-San Sebastián, la capital provincial, y cuenta con 10.263 habitantes, conocidos bajo el gentilicio de oñatienses, sobre una extensión de 24,66 km². Además, Oñati fue Urbs Magna, es decir, capital de República, en este caso pequeña, denominaba Goin-te, pero cuando cobró verdadero esplendor fue en 1542 con la fundación de una Universidad. Aquí estableció su cuartel general don Carlos durante la guerra carlista de 1833-1839. Oñati tiene una larga y rica historia. Y también bastante turbia. No sabemos cuando se creó, ya que no se formó, como es el caso de algunos pueblos de alrededor, como consecuencia de un certificado de creación otorgado por algún rey. Oñati fue señorío de los Gebara en la Edad Media, y de la mitad del siglo XV al XIX, condado de los señoritos del mismo linaje. De generación en generación, tuvo que soportar las duras luchas, queriendo sacudir el yugo del conde; pero no lo consiguió hasta el año 1845, porque en ese momento se metió de pleno en la provincia de Gipuzkoa. De cualquier modo, era la zona que más estaba creciendo y de mayor importancia del País Vasco, debido a que en la comarca y en los montes de Oñati había tierras adecuadas para ser utilizadas para la agricultura, abundantes campos para el pastoreo y abundantes bosques adecuados para la construcción y para la fabricación del carbón. El carbón se usaba en tres ferrerías y en docenas de herrerías, creando una importante industria en el sector del hierro: aquí se hacían armas, sartenes y, sobre todo, clavos. Además de las famosas fábricas de clavos, había en Oñati cesterías, tejedoras, molineros y otros artesanos y oficios. Cuando llegó la revolución industrial de los siglos XIX-XX, Oñati no sufrió un cambio tan brusco como el que tuvieron los pueblos vecinos. Aún así, no faltaron talleres bajo el Aloña: primero se construyeron fábricas de cerillas, después cogió fuerza la fabricación de chocolate, pero el resto de la industria tampoco se quedó rezagada, fabricándose tubos, herramientas, elementos agrícolas y otros muchos productos metálicos. En las fábricas de aquí se han elaborado paraguas, pilas, electrodomésticos y otros muchos productos. En las dos últimas décadas ha habido un crecimiento y aumento de las empresas, sobre todo desde Osinurdin (Zubillaga) hasta Ibarra (cercana al casco), formándose una zona industrial casi continua de tres o cuatro kilómetros. Oñati, en cambio, se diferenció por otra peculiaridad: por tener la universidad más importante del País Vasco durante unos 350 años. Ahí tenemos todavía el sobresaliente centro formativo que fundó el obispo oñatiarra Rodrigo Mercado de Zuazola, una excepcional construcción de la época del Renacimiento. Junto con la universidad, hay monumentos, calles, plazas, fuentes e impresionantes casas que llenan de belleza el viejo municipio de Oñati: por ejemplo, La parroquia de San Miguel, los conventos de Santa Ana y Bidaurreta, la torre de Zumeltzegi, las torres Lazarraga, Bidaurreta y Urain, la plaza de los Fueros con sus arcos y el Ayuntamiento, Madinabeitia de Santa Marina, con los palacios Antia y Baruekua, las casas Otadui, Azkarraga, Elorriaga, Irala, Zarate, Astorkiza, Hernani, Olakua, etc. A pesar de que últimamente las zonas históricas han sufrido cambios y reemplazos, se puede decir que Oñati, en lo referente al arte, guarda el más interesante conjunto arquitectónico de esta comarca. Aun así, las maravillas de este pueblo no acaban en el centro. Repartidos en sus dieciséis barrios rurales, existen varias cosas a destacar entre los amplios límites del municipio de Oñati: dolmenes, menhires, caminos de carros, calzadas, puentes, cruces, pozos de agua, lavaderos, abrevaderos, presas, canales, molinos, casas de máquinas, pozos de lino, hornos de cal, carboneras, chabolas, cuadras y apriscos; y, por supuesto, los caseríos, chabolas, iglesias, ermitas y otras construcciones que se hallan en esos barrios. A medida que el mundo rural va disminuyendo y cambiando, por desgracia, muchos de estos elementos se están rompiendo y desapareciendo. En Oñati, destacan, sobre todo, la Universidad Sancti Spiritus, la parroquia de San Miguel, el monasterio de Bidaurreta, los Palacios, casas-torres y otras edificaciones civiles, el Centro de Interpretación del Molino del Medievo San Miguel y el Centro de Interpretación del Chocolate, “Txokolateixia”. • Universidad Sancti Spiritud: Cuando viajéis a Oñati, no os olvidéis de reservar parte de vuestro tiempo para visitar esta joya del Renacimiento. La universidad de Oñati es la huella más representativa del Renacimiento en Euskal Herria, tanto por su arquitectura como por ser una de las instituciones más significativas del espíritu renacentista. Se trata del mejor exponente de arte civil renacentista del País Vasco. Su fundador fue Rodrigo Mercado de Zuazola, quien nació en Oñati a finales del siglo XV. Destacó en los campos de la religión y la política, ejerciendo como obispo en Ávila y en Mallorca. Fue también presidente de la Cancillería de Granada. El mismo Zuazola fue quien fundó en 1548 la Universidad que, durante tres siglos, impartió los estudios de Derecho, Medicina, Filosofía, Teología y Letras, principalmente. Hoy en día, es la sede del Archivo de Protocolos de Gipuzkoa, del Instituto Vasco de la Administración Pública y del Instituto Internacional de Sociología Jurídica. Su fachada es plateresca. Es obra de muchos canteros y escultores. En ella, podemos apreciar nítidamente el espíritu humanista de su fundador; así como una mezcla entre lo sacro y lo profano. Entre los elementos platerescos que adornan la fachada, no podemos dejar de citar el arco de medio punto, en el que aparece el fundador en posición orante. También el gran escudo perteneciente al rey Carlos I (V de Alemania), quien fuera patrón de la Universidad. El artesonado es mudéjar y fue construido en Ávila por Gibaja. El material es madera de roble, fabricado en esta misma provincia. El claustro es típico renacentista. Dos pisos unidos por dos escaleras con seis arcos en el lado estrecho y siete en el ancho, dándole al claustro una forma cuadrangular. Lo más representativo son los 32 medallones, en los que aparecen parejas mitológicas y reales, que han destacado por su virtud. • Parroquia de San Miguel: Es el ejemplo perfecto de un templo que se ha ido construyendo a lo largo de tres siglos, añadiendo elementos de diferentes estilos. La Parroquia de San Miguel es un edificio edificado en el siglo XV y, como es natural, de estilo gótico. Hoy en día, consta de cuatro naves, en las que se ven reflejados los distintos estilos de cada época. Entre los elementos a destacar se encuentra el altar, cuyo retablo mayor de estilo barroco churrigueresco está dedicado a San Miguel Arcángel, obra de Juan Bautista de Suso. Bajo el altar mayor, la cripta del siglo XVII es el lugar de enterramiento de los Condes de Guevara, en el que se halla un sepulcro de estilo gótico. Realizado en alabastro, en él yace el Señor Pero Vélez de Guevara. A un lado del altar mayor está ubicada la Capilla de la Piedad. De estilo renacentista, está considerada artísticamente como el conjunto funerario más rico del País Vasco. Cabe destacar el claustro, que es extraordinario por estar construido sobre un río (Ubao). Es de estilo gótico flamígero y fue auspiciado por Rodrigo Mercado de Zuazola, a cambio de poder levantar su capilla funeraria. • Monasterio de Bidaurreta: Edificio gótico-renacentista, construido entre 1510-1520 y fundado por Juan López de Lazarraga, Secretario del Consejo Real y Contador Mayor de los Reyes Católicos. Siendo un convento de clausura para monjas clarisas (orden franciscana), el voto de pobreza queda reflejado en la sobriedad del edificio. A destacar la iglesia, de estilo gótico isabelino, de amplias proporciones y con planta de cruz latina de una sola nave. Fue construida por el arquitecto Juan de Ruesga, quien también trabajó en la Catedral de Palencia. La decoración exterior se caracteriza por sus bolas (motivo típico castellano) y los escudos de los reyes, la orden mayor y los fundadores. Dos retablos llaman la atención en este templo. El principal es de madera tallada sin dorar, de un barroco rococó (1753) exuberante y original; resalta, sobre todo, la parte central ocupada íntegramente por un camerino en forma de mirador con un bello grupo escultórico, que representa la coronación de la Virgen por la Santísima Trinidad. El resto de las esculturas, algunas de las cuales representan Santos de la Orden, están distribuidas en cuadros que forman tres pisos. El retablo casillero que, hoy en día, se encuentra al lado del sepulcro del fundador, es de estilo plateresco (1533). Cronológicamente, es el primer retablo renacentista de Gipuzkoa y ocupa uno de los primeros puestos por su valor artístico. Dedica el primer cuerpo al Nuevo Testamento y el segundo al Antiguo. En otro sentido, los orígenes del chocolate en Oñati se remontan a muchísimos años atrás y muestra de ello son los mapas y las rutas del cacao del S. XVIII; así como la abundante documentación, películas, libros y recetas que acreditan el amor de Oñati hacia este producto. También es conocida la huella que el chocolate ha dejado en áreas tan distantes como el cine o el deporte. El Centro de Interpretación del Chocolate tiene como finalidad permitir, por un lado, que las personas mayores recuerden sus tiempos pasados y, por otro lado, que las más jóvenes conozcan la historia de Maiztegui, Orbea, Loyola, Onena, Garaicoechea, Guereca y la actual y única superviviente de aquella tradición local. En otro sentido, aunque nos repitamos, recalcaremos que el SANTUARIO DE NUESTRA SEÑORA DE ARÁNZAZU es un santuario católico y mariano, que se encuentra en Oñati, donde se venera a la Virgen de Aránzazu, patrona de Guipúzcoa, conmemorando la leyenda de su aparición en 1469. Se encuentra a 750 msnm, rodeado de montañas y de vegetación. Desde 1514 está servido por la Orden de los Franciscanos. Su basílica, construida en la década de 1950, es una obra arquitectónica, escultórica y artística de gran relevancia, en la que han trabajado eminentes artistas de renombre internacional. La ubicación del santuario es excepcional. Se sitúa a escasos 10 km de la villa de Oñate, a los pies de las campas de Urbia, en medio de una sucesión de barrancos y oquedades, montes rocosos y pequeños ríos que se pierden en el fondo del valle bajo el edificio del santuario. Son varias las sierras que convergen en el lugar: la sierra de Elguea, la de Aitzkorri y el macizo de Aloña, que queda separado por un gran barranco en cuyo fondo corre el río y sobre el que se alzan los picos de Aitzabal, Beitollotsa y Gazteluaitz. El lugar es uno de los puntos de partida para numerosas excursiones, en especial al macizo de Aitzkorri y a todo el complejo pastoril de Urbía, así como a los montes que componen la sierra de Elguea. En la zona se extiende un complejo kárstico con numerosas cuevas, simas y sumideros. Aclaramos que todo fenómeno kárstico presupone un conjunto de formas, esto es, un modelado, un proceso, el de disolución, y una estructura, la roca carbonatada, caliza o dolomía. Las formas kársticas se agrupan en dos grandes tipos, las exokársticas y las endokársticas, según se hayan desarrollado en superficie o en interior de la masa calcárea. De entre las primeras, deben mencionarse el lapiaz o lenar, las torcas o dolinas, las uvalas, los poljes y los cañones. De las segundas, las cuevas, con sus característicos depósitos y formas singulares. En otro orden de cosas, aunque sea con distintas palabras, recordaremos que el Aitzgorri, no siendo la cima más alta del macizo del mismo nombre, es la más popular y conocida del mismo. Forma parte de una gran masa caliza que se extiende de este a oeste y parece formar parte de la línea de los montes del Duranguesado. Se sitúa en la parte este de la crestería que cierra las campas de Urbia por el norte cayendo, vertiginosamente, al norte sobre Cegama. En su cumbre, a 1528 m de altitud, se levanta la ermita del Santo Cristo que guarda un crucifijo que allí se veneraba y que se consideraba milagroso, pues bien fuese llevado a Zegama o Araia, al final siempre aparecía en la ermita de la encumbrada montaña de Aitzgorri que domina toda la tierra vasca. Es la última cumbre por el este de la crestería. Debajo del Aitzkorri se ubica el paso de San Adrián, por donde cruza la sierra la calzada medieval, que unía la meseta con los pasos norteños hacía la costa cantábrica. La característica más reseñable de este paso es que atraviesa la roca mediante una cueva natural que guarda en su interior la ermita del santo que le da nombre. El camino de Santiago francés tenía paso por la peña de San Adrián y fue recorrido desde el siglo XI pero de forma intensa a partir del XIII. Al lado de la ermita cimera hay un pequeño refugio que invita a pasar la noche en la cima. Fue inaugurado el 8 de julio de 1934. En la vertiente sur se abren las campas de Urbia, que se sitúan a 1000 m de altitud y se cierran por un lado con el macizo del Aitzgorri y por el otro con el Zabalandi. El valle se extiende de este a oeste, con un acceso desde el santuario de Aránzazu en Oñate y otro por San Adrián. Estas campas son lugar de pasto desde tiempos prehistóricos y de ello dan muestra los monumentos megalíticos que allí se encuentran. Los rebaños de ovejas, de la raza Latxa, como ya se ha indicado, pastan en los prados que se abren entre las peñas calizas y bosquecillos de hayas y espinos albares. Los pastores se agrupan en pequeñas concentraciones de txabolas, o bordas, que les sirven de vivienda en los meses de verano. Desde el año 2006 es parque natural. Como todas las cumbres relevantes de los montes de Euskadi en el Aitzgorri tiene una de sus moradas Mari, aunque en realidad reside en el vecino Aketegi en una cueva en su lado norte. El Cristo que se venera en la ermita de la cumbre tiene fama de ser milagroso ya que por mucho que intentaron los vecinos de Cegama y Araya (Álava) que el crucifijo se quedara en sus parroquias este reaparecía en la cumbre del Aitzgorri. Condensando todo lo dicho hasta ahora, se puede afirmar que la Sierra de Aralar es una sierra situada en la Cordillera Cantábrica (España), justo en la divisoria vasca, es decir, en el límite entre las provincias de Cantabria y Vizcaya. La serranía de Aitzgorri incluye no sólo el cordal montañoso situado entre el paso de San Adrián y el Hartzanburu, que es donde se sitúan las mayores alturas del macizo, sino también las sierras secundarias de Aloña (prolongación de la principal entre el Hartzanburu y el Gorgomendi), Altzania (entre San Adrián y Altsasu), las de Urkila, Artia, Elgea y, finalmente, la de Zaraia. Su cumbre se alza en el pico homónimo de Aitzgorri, que se eleva hasta los 1.544 m de altura sobre el nivel del mar, hecho que hace que se encuentre entre las cotas más elevadas de las denominadas montañas vascas. Aitzgorri aparece como un potente macizo calcáreo sobre el que se han desarrollado numerosas dolinas, poljés o simas como las de Alabita como consecuencia de la evolución de los procesos de karstificación. La principal explotación económica de este dominio montañoso se centra en la actividad pastoril. Entre sus principales lugares de interés se encuentra la cueva de San Adrián, formada por antiguos cauces subterráneos y que consiste en un gran túnel natural de unos 50 m. Durante muchos años, los conductos de esta cueva sirvieron para enlazar la llanada alavesa con Guipúzcoa. Dicho lo cual, el Aitzgorri y su Sierra quedan vistos para su sentencia. Esperamos que esta excursión on-line haya sido del agrado de todos. En otro oferplán, nos dedicaremos a la presentación de un lugar muy conocido por todos; nos estamos refiriendo al embalse y al entorno de ARTIKUTXA, embalse que suministraba de agua potable, entre otros, al municipio de Donostia / San Sebastián. Artikutxa pertenece a la Confederación Hidrográfica del Cantábrico. La recuperación ecológica de la zona atravesada por el río Enobieta, un terreno propiedad del Ayuntamiento de Donostia pero ubicado en Goizueta (Navarra), fue decidida después de que el embalse dejase de ser utilizado para abastecer a la población. El mal estado de conservación de la tubería entre Artikutza y el embalse de Añarbe, responsable del abastecimiento de agua potable a Donostia en la actualidad, hizo que el Consistorio tuviese que decidirse entre abordar una fuerte inversión o dejar que el entorno volviese a su estado natural, para lo que fue necesario "romper" la presa. ¡Ya hablaremos!

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