lunes, 25 de septiembre de 2023

GIPUZKOA, paso a paso // San Sebastián (Donostia). III. (19)

Empezando por la PLAZA GIPUZKOA, esta está situada en el centro de San Sebastián y es uno de los lugares más emblemáticos de la Bella Easo. Presidida por la escultura del compositor y pianista José María Usandizaga, también incluye un complejo templete meteorológico, una gran mesa horaria de mármol blanco y un enorme reloj construido con flores de variados colores. Los jardines y caminos situados en el centro de la plaza son lugar de encuentro y descanso para los donostiarras, muchos de los cuales han crecido dando de comer a los patos que viven en su estanque. Frente al parque se encuentra la sede de la Diputación Foral de Gipuzkoa desde 1885, un impresionante edificio de estilo neoclásico del arquitecto José de Goicoa que presenta los bustos de ilustres marineros guipuzcoanos en su fachada. Por otro lado, durante todo el año, la plaza sirve de escenario para la celebración de diversos acontecimientos. En época estival, por ejemplo, se realizan las ferias del libro y se colocan atracciones infantiles. También es recomendable visitar el belén que se instala en fechas navideñas. Esta monumental plaza porticada, fue la primera plaza para disfrute público construida después del derribo de las murallas que ahogaban a la vieja Donostia, creándose en 1877 en su interior un jardín de 5.400 m2 de extensión que hizo y sigue haciendo las delicias de vecinos y visitantes. El jardín es de estilo romántico, siguiendo el movimiento paisajista tan en boga en aquella época, que pretendía recrear la naturaleza salvaje. Este precioso e histórico rincón de nuestra ciudad, esconde multitud de secretos y curiosidades. La zona donde se encuentra actualmente la Plaza de Gipuzkoa y la diputación de Gipuzkoa, se encontraba extramuros de la ciudad (la muralla de tierra se encontraba donde ahora está el Boulevard), encontrándose aquí el glasis o explanada anterior a las murallas. Tras derribarse las murallas en 1863, se aprobó el proyecto del ensanche, diseñado por Antonio Cortazar, comenzándose a construir bellos edificios donde antes sólo había marismas y lodazales. El arquitecto Ramón Cortazar, estableció unos criterios muy estrictos a la hora de levantar la nueva ciudad. Esa es la razón de la uniformidad en los edificios que cierran la plaza de Gipuzkoa. Por poner un ejemplo, se estableció que el primer cuerpo de los edificios de la plaza de Gipuzkoa fuesen de piedra arenisca, y las impostas de los arcos y los canecillos de piedra caliza de las canteras de Mutriku o Albiztur. Este singular espacio está ubicado en el centro mismo de la ciudad, rodeado de una plaza porticada. Los jardines fueron originariamente diseñados, en 1877, por Pierre Ducasse, y los arbustos, árboles y plantas ornamentales que se instalaron fueron traídas desde las fincas de Aiete y Cristina Enea, cedidas por los duques de Bailén y Mandas. Hoy, los jardines son un oasis lleno de encanto y romanticismo. En ellos conviven conjuntos florales y árboles singulares con elementos patrimoniales muy significativos como el monumento al músico donostiarra José María Usandizaga, obra de José Llimona, la placa en honor a Pierre Ducasse en el centenario de su inauguración, la columna meteorológica o la mesa horaria. El área central está ocupada por un estanque, que dispone de una cantarina cascada, un elemento habitual en los jardines paisajistas de la época, y un pequeño lago donde los cisnes y patos hacen las delicias de los más jóvenes de la casa. Un coqueto puentecillo de madera permite atravesar la corriente para acceder a la otra zona de los jardines. Dicho lo cual, nos vamos a detener ahora en el PARQUE CRISTINA ENEA. Tiene salidas a Egia, Riberas de Loiola y Amara, además de 94.960 m2. Es probablemente uno de los parques más concurridos de la ciudad, ya que es el punto donde confluyen tres populosos barrios y, además, posee la bucólica belleza yel romántico encanto de los jardines históricos. El espacio se ubica en la península que configura el último meandro del río Urumea, en lo que fue la finca privada de los Duques de Mandas, que tras su muerte donaron a la ciudad. De hecho, la denominación misma del parque es un homenaje a la duquesa, Cristina Brunetti. Los jardines fueron diseñados en 1890 por el prestigioso jardinero Pierre Ducasse, incorporando exóticos ejemplares de árboles como el ginkgo, la secuoya o el cedro del Líbano, algo poco común para la época. En la actualidad, cuenta con amplios caminos por los que pasear agradablemente, disfrutando de las amplias zonas de prado y las áreas de esparcimiento que se alternan con los bosquetes. A orillas del río Urumea se extiende un bien conservado bosque silvestre con vegetación de ribera. En el estanque, de formas puras, los cisnes y ánades chapotean alegremente, mientras que en las inmediaciones del palacio, los pavos reales exhiben su colorido plumaje. Cristina Enea es un parque público, en un lugar clave de San Sebastián. Se ha convertido en el eje de importantes equipamientos y de desarrollos urbanísticos y culturales: el barrio de Riberas de Loiola, con la Estación Intermodal de Autobuses y Renfe, el Centro Internacional de Cultura Contenporánea Tabakalera, Atotxa, el Palacio de Justicia, la Escuela de Música, las piscinas de Zuhaizti y el Centro de Recursos Medio Ambientales ubicado en el rehabilitado palacio del Duque de Mandas. Cuenta con una gran centralidad: el parque facilita la comunicación de Riberas de Loiola y Amara, con Egia, Gros y el Centro, gracias a los accesos peatonales para abrir Cristina Enea a la ciudad por Tabakalera, Mundaiz, Riberas de Loiola y el paseo de Urumea. Cuando el parque fue entregado a la ciudad, contaba con una extensión de 78.979 m2, de los que 993 m2 eran superficie edificada (palacio, capilla, cocinas, portería y dos casas más). Los últimos terrenos en ser agregados al parque fueron una pequeña parcela de 734 m2, sobre la que están enclavadas la capilla y las antiguas cocinas. Actualmente, el parque cuenta con una superficie de 94.960 m2 de los cuales 16.660 m2 son viales, 1.300 m2 edificios o ruinas y 780 m2 el estanque. El parque de Cristina Enea es el vecino ‘green’ de Egia. Se trata del mayor y más boscoso parque urbano de la ciudad, un regalo que hizo el Duque de Mandas a San Sebastián (de ahí que lleve el nombre de su esposa) a condición de que se respetara su aspecto original. Y así ha sido: el parque guarda el mismo encanto de antaño, con una completa red de senderos. Y en la parte alta, junto a la antigua vivienda todavía pueden apreciarse los pavos reales que campan por el lugar con total libertad. El parque Cristina Enea esconde tras él una hermosa historia protagonizada por sus antiguos dueños Fermín y Cristina, Duques de Mandas. Este influyente matrimonio formó parte de la burguesía donostiarra de finales del siglo XIX, y Cristina Enea su querida finca de veraneo, se convirtió en una de las más admiradas y visitadas por su diseño y riqueza paisajística. Y, una vez concluidos los parques, vamos a decir algo de la CLÁSICA SAN SEBASTIÁN. Una nueva edición de la Clásica San Sebastián volverá a recorrer las carreteras del territorio histórico de Gipuzkoa. Esta prueba ciclista que reúne al borde de las carreteras a anualmente a miles de personas aficionadas al ciclismo está dentro del UCI ProTour y cuenta con un recorrido de 225 kilómetros. Hacia mediodía, los mejores ciclistas del pelotón mundial y que más han destacado en el Tour de Francia estarán en la línea de salida. Desde la capital gipuzcoana, los ciclistas recorren casi la totalidad de la provincia, ascendiendo puertos como Udana, Azkarate o Meagas. El puerto más duro, Jaizkibel, de primera categoría, se encuentra a 30 kilómetros de meta, por lo que resulta decisivo para determinar el vencedor de la prueba. El final de la clásica será en el Boulevard de San Sebastián hacia las cinco y media de la tarde. Para tener una idea aproximada, ya es suficiente. Ahora le toca su turno al TEATRO VICTORIA EUGENIA. Con un diseño típico de la Belle Epoque pero con un espíritu de lo más actual. Así es el Teatro Victoria Eugenia, que en 2012 celebró su primer centenario. Situado en pleno centro, con la vista puesta en el Kursaal y a orillas del río Urumea, el Victoria Eugenia ofrece al visitante una programación variada y en continuo cambio. El edificio de piedra arenisca y motivos decorativos del plateresco con formas del renacimiento español, fue creado por el arquitecto Francisco de Urcola en el año 1912. En la fachada del edificio destacan, sobre las columnas dóricas, cuatro grupos escultóricos que representan la opera, la tragedia, la comedia y el drama. El Teatro Victoria Eugenia ha sido durante décadas el principal escenario del Festival Internacional de Cine y desde su renovación en el año 2007 ofrece nuevos espacios y tecnologías audiovisuales punteras. El Teatro Victoria Eugenia se encuentra en San Sebastián. Obra del arquitecto Francisco de Urcola, fue inaugurado en 1912. Ha sido escenario de importantes estrenos de zarzuela y de todas las ediciones del Festival Internacional de Cine de San Sebastián hasta 1999, en las que el teatro fue escenario de acontecimientos como los estrenos mundiales de las películas Vértigo y North by Northwest de Alfred Hitchcock. Entre los años 2001 y 2007 se llevó a cabo el más profundo proceso de reforma del teatro. A lo largo de su siglo de historia ha sido el epicentro de la vida cultural de la ciudad y se ha erigido en uno de los más activos e importantes teatros de España. A comienzos del siglo XX, San Sebastián vivía una etapa de esplendor fruto de su creciente fama como ciudad balneario y como más importante destino turístico de la burguesía y la aristocracia españolas y uno de los más populares entre la aristocracia europea. Con el fin de reafirmar el carácter burgués y elegante de la ciudad, así como para impulsar su desarrollo en dicho sentido, en 1902 se creó la Sociedad Anónima de Fomento de San Sebastián, cuyo objetivo principal era la construcción de un teatro y de un hotel de lujo. Se barajaron diversas ubicaciones para la construcción de ambos edificios. Una de las opciones que se valoraron fue su construcción frente a la Bahía de La Concha. Finalmente, se optó por el terreno que ocupaban los jardines de Oquendo, que fue cedido por el Ayuntamiento de San Sebastián con la condición de que el teatro pasara a ser propiedad municipal pasados 70 años. En 1909, de manera simultánea comenzaron a construirse el Hotel María Cristina y el Teatro Victoria Eugenia. El hotel fue obra del arquitecto francés Charles Mewes, autor también de varios hoteles Ritz en distintas ciudades europeas, entre ellos el Ritz de Madrid, y la dirección del proyecto recayó en manos de Francisco de Urcola, arquitecto, a su vez, del Teatro Victoria Eugenia. Urcola tuvo en cuenta la experiencia de los últimos teatros construidos en Viena y París. En 1912 fueron inaugurados ambos edificios por la reina Victoria Eugenia consorte del rey Alfonso XIII siendo el teatro llamado así en su honor. El nombre del Hotel María Cristina por su parte, hace referencia a la reina María Cristina de Habsburgo que mantuvo una estrecha relación con la ciudad residiendo en ella numerosas temporadas. El teatro se constituiría en un importante catalizador de la creación artística de la ciudad, y situaría a San Sebastián dentro del circuito de los más importantes teatros del país. El Teatro Victoria Eugenia, de estilo neorrenacentista español y neoplateresco y cuya entrada principal está situada en el Paseo de la República Argentina, ocupa una superficie total de 2.400 m². Mientras que un gran número de edificios del siglo XIX en San Sebastián son de clara influencia francesa, el exterior del edificio está inspirado en el palacio de Monterrey de Salamanca. En la fachada principal hay cuatro bustos, correspondientes a Xavier María de Munibe e Idiáquez, conde de Peñaflorida, Arriaga, Eslava, Gayarre, Gaztambide y Santesteban. Las fachadas del edificio son de piedra arenisca, material típico de las construcciones de la época en la ciudad. La sala principal está cubierta por una vistosa bóveda, decorada con frescos de Ignacio Ugarte, de temática costumbrista. La capacidad del teatro antes de las obras de reforma culminadas en 2007 era de unas 1250 localidades. Tras dichas obras, la capacidad se redujo a unas 900, debido a la instalación de butacas más amplias y a la eliminación de aquellas con peor visibilidad. Las localidades de la sala principal están distribuidas entre el patio de butacas, la planta principal, reservada a los palcos (a los que se accede por medio de la escalinata situada justo a la entrada del teatro), plateas y anfiteatro. Con las obras desarrolladas entre 2001 y 2007, financiadas a partes iguales por el Ayuntamiento de San Sebastián y el Ministerio de Cultura (la falta de financiación por parte de la Diputación Foral de Guipúzcoa y del Gobierno Vasco suscitó cierta polémica), el teatro sufrió, además de los cambios ya señalados en lo que al número de localidades se refiere, un importante proceso de remodelación y de obtención de nuevos espacios. Como consecuencia de las obras, se crearon dos nuevas salas: la denominada 'Sala Club', creada bajo el patio de butacas gracias a la considerable profundidad desaprovechada que el antiguo patio encerraba, y una sala de danza y ballet en el tejado del edificio. Con las obras se ha ampliado y renovado de manera completa el sistema escénico, se han incorporado las últimas tecnologías en lo que a proyección y técnicas de sonido se refiere y se han abierto nuevas posibilidades de uso, como la conversión del patio de butacas en una superficie lisa que permita el uso del teatro como café-teatro. El foso ha sido reformado, pasando a ser su uso más práctico y cómodo aunque de menor tamaño. Otras innovaciones son la incorporación de ascensores y la mejora de la accesibilidad. Algunas de las reformas acometidas, sobre todo en la entrada del teatro y la escalinata central, han desvirtuado, en gran medida, la esencia original del teatro, sacrificándose parte de la identidad del teatro en favor de un tipo de recinto distinto del ideado por el arquitecto Urcola en el proyecto original. Tras las obras, el teatro ha pasado de tener una entrada de estilo de comienzos del siglo XX, con una abundante decoración y unos tonos rosas y dorados muy característicos, con una elegante escalinata, a presentar lo que algunos han calificado de 'exceso de mármol', eliminándose gran parte de los elementos ornamentales que caracterizaban la anterior entrada y dándole un color blanco en claro contraste con el viejo Victoria Eugenia. La reinauguración del teatro provocó una pequeña polémica en San Sebastián. Por una parte, los grupos de la oposición calificaron de "ventajista" el momento de la reinauguración del teatro que fue realizada días antes de las elecciones municipales, ya que aludían que los jardines y parques exteriores del edificio estaban todavía en obras y que la reinauguración del mismo debía haberse realizado en el mes de septiembre con el Festival de Cine de Donostia como escaparate internacional. Algunos grupos de la oposición al alcalde socialista Odón Elorza afirmaron que la marquesina que corona la entrada del teatro es más propia de una parada de autobús que de la entrada del teatro y, si a todo esto sumamos que en el primer mes de la nueva vida del teatro se tuvo que desalojar con carácter de urgencia el edificio en un concierto de Alaska debido a deficiencias en el suelo que ponían en peligro la integridad del público asistente, se podría decir que el inicio de esta nueva andadura del teatro ha sido accidentada. En el teatro se encuentran las oficinas del Festival de Jazz de San Sebastián, de la Quincena Musical y del Festival Internacional de Cine de San Sebastián. Muy cerca de este teatro, se encuentra el HOTEL MARÍA CRISTINA. Se trata de un Hotel situado en la ciudad de San Sebastián. Inaugurado en 1912, protagonizó la belle époque donostiarra y es el alojamiento principal de las estrellas que acuden al Festival Internacional de Cine de San Sebastián. En él se han alojado personajes históricos tan diversos como Bette Davis, León Trotsky, Mata Hari, Maurice Ravel, Coco Chanel, Audrey Hepburn, Alfred Hitchcock, Steven Spielberg o Mick Jagger. A comienzos del siglo XX San Sebastián comenzaba a convertirse en uno de los más importantes destinos turísticos de la burguesía española y europea. El desarrollo arquitectónico de la ciudad a partir del Ensanche racionalista de Cortázar, culminado en 1913, había configurado una ciudad de claro corte afrancesado a la que se pretendía dotar de los más avanzados equipamientos. Con este fin, un grupo de donostiarras visionarios creó en 1902 la Sociedad de Fomento de San Sebastián, un organismo privado cuyo principal objetivo era dotar a la ciudad de un gran hotel de lujo y de un teatro. Se barajaron diversas opciones para situar ambos edificios, que en cualquier caso se edificarían juntos. Una de las opciones consideradas fue construirlos frente a la bahía de La Concha. Finalmente, se tomó la decisión de edificarlos en los jardines de la Zurriola, un amplio parque urbano al borde de la desembocadura del río Urumea, donde se encontraba una escultura del Almirante Oquendo que aún hoy continúa en su sitio original. El Ayuntamiento de San Sebastián cedió dicho espacio con la condición de que tanto el hotel como el teatro pasaran a ser propiedad municipal al cabo de un período de 70 años desde su apertura. En 1909 comenzaron, de forma simultánea, las obras de construcción del teatro y del hotel. El teatro fue concebido por el arquitecto Francisco de Urcola, quien se basó en otros teatros europeos de reciente construcción. El hotel, por su parte, fue ideado por Charles Mewes, autor de varios hoteles Ritz en Europa, como, por ejemplo, los de Madrid y París, y Urcola llevó a cabo la dirección del proyecto. Finalmente, en 1912 fueron inaugurados el Teatro Victoria Eugenia y el Hotel María Cristina, a cuya inauguración acudió la Reina María Cristina. El Teatro y el Hotel configuraban, a partir de entonces, uno de los conjuntos monumentales más sobresalientes de la ciudad. Su época de esplendor coincidió con la belle époque donostiarra, es decir, con el período de la Primera Guerra Mundial, durante la cual San Sebastián se convertiría en el centro europeo de reunión de las clases acomodadas. Tras la Guerra Civil y la posguerra, el Hotel recuperaría el esplendor perdido con la creación del Festival Internacional de Cine de San Sebastián, cuyas estrellas se alojarán desde entonces y cada año en el Hotel. De hecho, la proximidad del Hotel al Teatro Victoria Eugenia posibilitaba el paso de las estrellas de uno a otro por una alfombra roja que se convertiría en uno de los elementos distintivos del Festival a nivel internacional. En los años cincuenta se añadió una nueva ala al edificio, que pasaba a tener forma de U en lugar de la forma en L original. En 1982, el Hotel María Cristina pasó a manos del Ayuntamiento. Durante los años 1987 y 1988 cierra sus puertas para renovarse y adquirir la categoría de 5 estrellas (hasta entonces era de 4). Parte del coste de estas obras de renovación fue sufragado gracias a la venta de una de las partes del ala añadida a la L original en los años cincuenta para destinarlo a la construcción de apartamentos. Desde entonces, el edificio es propiedad municipal y la explotación se concede a una cadena internacional de hoteles. Actualmente el hotel está gestionado por la división de hoteles de lujo The Luxury Collection de la cadena Starwood Hotels, la encargada de su gestión, que llevó a cabo una controvertida modificación en su decoración. Anteriormente fue gestionado por las cadenas Leading Hotels of the World y Westin. Por otra parte, yéndonos a los jardines de Alderdi-Eder, se puede contemplar el AYUNTAMIENTO DE SAN SEBASTIÁN, que es la institución que gobierna el municipio. Sus dependencias están situadas en el antiguo Casino de la ciudad, junto a la bahía de La Concha. El edificio se comenzó a construir en 1882, con inauguración el 1 de julio de 1887 en los jardines de Alderdi-Eder de San Sebastián. A su inauguración asistió por primera vez la reina María Cristina de Habsburgo. Está próximo al Real Club Náutico. Cerró como Casino por la prohibición del juego en 1924. El 14 de abril de 1928 se llegó a un acuerdo para abrir en este edificio el Centro de Atracción y Turismo. Más tarde este ente se trasladó a un edificio anexo al Hotel María Cristina. El 20 de enero de 1945 se trasladó el Ayuntamiento a este edificio. Los arquitectos Alday y Arizmendi modificaron el proyecto inicial en 1943 y transformaron el antiguo casino en Ayuntamiento. Hasta entonces, la Casa consistorial se encontraba en la Plaza de la Constitución, (Parte Vieja), en la actual sede de la Biblioteca Municipal. Y, ahora, diremos algo del REAL CLUB NAUTICO DE SAN SEBASTIÁN. Se definen desde el punto de vista volumétrico una serie de cuerpos escalonados con cubierta plana sustentados por una estructura portante de pilotis cada 6 m, levantada sobre los muros de carga del antiguo acuario. Dicha estructura portante da origen a unos pilares exentos de sección cuadrada vistos en la planta principal excepto cuando se funden con las paredes, como ocurre en el lado este y en el extremo sur, y unas columnas interiores de sección circular en la planta alta. Se define el cuerpo volado del piso superior, así como el final en rotonda del extremo norte del piso principal. Se encuentra situado al oeste de la casa consistorial. Incorpora en su interior el antiguo edificio del Club Náutico, reconocible exteriormente por su estructura de madera oscura contrastando con el blanco general del edificio. El programa que responde a las nuevas necesidades del Club se fija de la siguiente manera: planta baja, gran salón de fiestas, cuartos de balandristas y bañistas, cocina y servicios generales; Planta principal, vestíbulo-hall, biblioteca, sala de juego con bar, sala de juntas, terraza cubierta y servicios generales; Planta alta, restaurante, bar y gran terraza. El estilo general de este edificio obedece al racionalismo. San Sebastián es un MUSEO DE ARTE CONTEMPORÁNEO AL AIRE LIBRE. Disfruta de un paseo por una de las ciudades más bellas, junto al mar y admirando algunas de las obras más representativas de nuestros escultores y artistas. El arte en espacios abiertos, accesible a todos, es una de las características más representativas de Donostia / San Sebastián. Un paseo por la ciudad permite admirar obras de grandes artistas como Eduardo Chillida y Jorge Oteiza, composiciones que se integran en la fisonomía urbana estableciendo un profundo diálogo con su entorno natural. Te proponemos 3 rutas escultóricas, 8 Galerías de Arte y 5 centros expositivos…, ¡creemos que necesitarás más de 1 día! En un placentero paseo costero de 6 km., encontrarás algunos de los principales artistas que crearon hace décadas la vanguardia artística vasca. O la Ruta Belle Epóque, por el área Romántica de la ciudad, La zona romántica, característica por su aire francés, cuenta, entre otros, con varias obras dedicadas a la monarquía que venía a pasar los veranos a San Sebastián. O la ruta más escondida, casi secreta y desconocida para muchos, una ruta contemporánea, en uno de los barrios más alejados del centro urbano como Intxaurrondo, se está integrando el arte contemporáneo a través de obras de escultores consagrados. Pero antes de cerrar este oferplán, vamos a decir lo más sustancial del MONTE ULÍA. Ulía es un monte de San Sebastián que se extiende desde los barrios de Gros y Ulía hasta Pasajes. En su extremo occidental está la playa de la Zurriola y en su extremo oriental el puerto de Pasajes y alcanza una altitud de 235 msnm. Durante varios siglos y desde la Edad Media se colocaban oteadores en la roca de la parte más alta del monte para avisar de la presencia de ballenas a los pescadores del puerto de San Sebastián. Para proteger su riqueza natural estos parajes están definidos como parque natural protegido. El monte Ulía representa la naturaleza en la ciudad. Guipúzcoa es uno de los mejores lugares para disfrutar de la naturaleza en estado puro. El monte Ulía está situado en el extremo oriental de Donostia y se extiende desde la playa de la Zurriola (barrio de Gros) hasta Pasaia. Su nombre es de origen gascón, al igual que otros nombres que hay en Donostia como Urgull, Aiete o Miramón. Ulía está definido como un parque natural protegido con el objetivo de salvaguardar su riqueza natural. Atendiendo a sus hábitats, fauna y flora, en 1997 el Gobierno Vasco propuso que los acantilados de Ulía se designasen Lugar de Importancia Comunitaria europea (LIC). En 2004 se confirmó como LIC y Ulía pasó a ser un espacio natural protegido de rango europeo e integrado en la red natura 2000. Durante varios siglos el monte Ulía fue utilizado como atalaya natural. Los peñascos fueron acondicionados como miradores para la vigilancia, la observación y el avistamiento de ballenas. También fue un lugar clave para defender la ciudad de los ataques por la costa. En 1742, la Real Compañía Guipuzcoana de Caracas (poderosa sociedad mercantil de la ciudad) instaló en la ladera del monte varias piezas de artillería. En 1898 se construyó la batería de Monpás para prevenir ataques durante la guerra hispano-americana. De este monte salieron las piedras con las que se reconstruyó la ciudad después del incendio de 1813 y para construir el barrio de Gros a finales del siglo XIX. En 1877 la reina María Cristina de Habsburgo escogió Donostia como lugar oficial de veraneo. Como consecuencia, la ciudad adquirió renombre y popularidad, por lo que atrajo a muchos visitantes. La ciudad tuvo que adecuarse ante esta nueva situación derivada del turismo. A principios del siglo XX se construyó el primer parque de atracciones (también conocido como parque de recreo) de la ciudad en el monte Ulía. Estaba localizado cerca del actual merendero de Ulía y fue un importante lugar de ocio y recreo. Hoy en día se pueden ver restos de aquella época como una serie de miradores, un merendero con una explanada donde se jugaba a la atracción Tiro al Pichón, los restos de un antiguo café llamado Chalet de las Peñas,… En 1902 se inauguró el ferrocarril o tranvía eléctrico que partía desde el barrio de Ategorrieta (cerca del reloj) y llegaba hasta la zona inferior del parque. Como el inicio de la vía para acceder al parque estaba alejado varios kilómetros del centro de la ciudad, se llegó a un acuerdo con la Compañía del Tranvía de San Sebastián para utilizar la red tranviaria para dar servicio desde el Boulevard donostiarra. En 1907 se inauguró el Teleférico de Ulía (también llamado transbordador funicular), un transbordador aéreo de 280m de longitud y 28m de desnivel que podía transportar a 14 personas a la vez y unía la zona inferior del parque con la parte superior. El parque de atracciones del monte Igeldo se inauguró en 1911. Debido al empuje y popularidad de este nuevo parque y a las consecuencias de la Primera Guerra Mundial (como el encarecimiento de la energía), la rentabilidad del parque cayó y el servicio de tranvía y de teleférico cesaron en los años 20. Al área donde se localizaba el parque de atracciones se puede llegar en coche o andando. Si vas en coche, puedes aparcarlo en el Aparcamiento monte Ulía (cerca del Albergue Juvenil Ulía). Si prefieres ir andando, a continuación, te comento la ruta por donde circulaba el tranvía. Partimos desde el Reloj de Ategorrieta situado en Ategorrieta Hiribidea 28. Subimos por la calle de Bordatxipi y calle Rodil hasta llegar a Arbola Pasealekua, donde comienza el paseo. Tras unos minutos llegamos al mirador de Iradi con unas maravillosas vistas de la playa de la Zurriola, Gros y Donostia. Un poco más adelante hay una bifurcación: • Por la izquierda (Pequeño Recorrido (PR)) sigues la ruta costera del Faro de la Plata hasta Pasaia. • Por la derecha (Gran Recorrido (GR)) continúa nuestra ruta que serpentea y se adentra en el bosque. Se trata de un gran espacio natural que une la ciudad de San Sebastián con el vecino municipio de Pasaia, y que dado el valor de los ecosistemas que contiene, está incluido dentro de la Red Natura 2000. Combina espectaculares acantilados costeros abiertos al mar con espacios de densa masa arbórea y zonas de pradera, que pueden disfrutarse gracias a su extensa red de caminos, incluyendo la senda litoral del Camino Norte de Santiago. En la zona alta existen numerosos vestigios del uso de esta cima en distintas épocas históricas. Los peñascos rocosos son testigo de su uso como atalayas para la caza de la ballena, diferentes restos militares son la prueba de conflictos ya olvidados, y aún hoy pueden reconocerse con facilidad los elementos que hicieron de Ulia el lugar predilecto de la alta sociedad para su esparcimiento durante la belle époque. Además de su patrimonio natural y cultural, este monte ofrece unas vistas inigualables de San Sebastián en las que las cumbres de Urgull, la isla de Santa Clara y el monte Igeldo se alinean y parecen fundirse en un único relieve montañoso. Por último, aunque sea brevemente, tenemos que hacer mención al PARQUE DE URGULL. Urgull es una privilegiada atalaya sobre la bahía de La Concha, que forma parte indiscutible del paisaje natural y de la memoria histórica de la ciudad. Una red de caminos, a la que se accede desde diferentes puntos de la ciudad, permite perderse por los bosques que cubren esta escarpada colina, de frondosas en la ladera sur, y de pinos, encinas y tamarices en la vertiente abierta al Cantábrico. Todo en este monte evoca los tiempos en los que las fortificaciones militares protegían la ciudad que se extendía a sus pies –la actual Parte Vieja– y el puerto pesquero. Hoy en día se conservan importantes vestigios de este pasado militar, con baterías cañoneras, baluartes, polvorines y parapetos distribuidos estratégicamente por toda su superficie. Situado en lo más alto, el castillo de la Mota sirve hoy de base al monumento al Sagrado Corazón. Durante los periodos vacacionales se programan actividades culturales y de educación ambiental en distintas ubicaciones,como el Natur Txoko, la Casa de la Historia o la Biblioteca infantil. Por otra parte, EL FARO DE LA PLATA merece unas palabras. Con un aspecto más cercano a un castillo que a otra cosa, el faro de La Plata es una visita obligada en la provincia de Gipuzkoa para todo el que guste de estar en contacto con la naturaleza y hacer actividades al aire libre. El faro de La Plata fue construido en 1855, sobre la peña del mismo nombre en el monte Ulía. Se trata de, probablemente, el faro más bonito de la costa vasca y uno de los más destacados de España. Así, no es nada raro que se cuele en las recopilaciones sobre los faros más bonitos de España. Y es que se trata de una construcción muy especial, puesto que su diseño se inspiró claramente en los castillos medievales. Desde hace muchos años, este faro ilumina a toda aquella embarcación que se acerca a la costa. Se encarga de marcar el paso al puerto y a la preciosa localidad de Pasaia y, junto al próximo faro de Senekozuloa, señala la estrecha y peligrosa salida al Mar Cantábrico desde el puerto pasaitarra. Sobre su nombre se han dicho muchas cosas, pero la verdad es que nada se sabe con certeza. La historia más popular cuenta que el faro de La Plata toma su nombre de su ubicación, un lugar llamado Espejo de Pasaia o Frontón de la Plata. Se dice que el color plateado de las piedras de los acantilados sobre el que se asienta era en su momento una de las principales referencias de los marineros. Como ves, en el País Vasco todo es historia. El Faro de La Plata es uno de esos lugares de Gipuzkoa que evoca misterios y leyendas. Inspirado en castillos medievales, escritores como Ibon Martin, se enamoraron de este faro y lo llevaron a sus letras. Además, la cercanía a Pasaia, hace de esta zona una continua sucesión de parajes y lugares increíbles, donde se mezcla el poderoso mar Cantábrico, senderos llenos de naturaleza y pequeños pueblos con mucha historia. No en vano, el Camino de Santiago fue testigo (y sigue siéndolo) de los hermosos caminos y de la tradición que se respira en todo lo que puedes observar. Una de las mejores opciones para visitar este paraje natural único del País Vasco es animarse con uno de los diversos itinerarios o senderos de la zona con los que podremos disfrutar de una maravillosa panorámica de la costa. Por ejemplo, desde el barrio donostiarra de Gros es posible llegar a Pasaia en tan solo un par de horas y disfrutando de las mejores vistas al mar. El faro de La Plata se encuentra cerca de la localidad de Pasaia, teniendo un acceso bastante sencillo desde el centro. Desde el Instituto Politécnico Naval, situado en la zona de San Pedro, parte una carretera que lleva directamente al faro. Una vez lleguemos, veremos una zona de ocio con mesas y bancos. Si no tienes coche, tu mejor opción es tomar la línea de autobuses interurbana Hernani-San Sebastián-Pasajes, que te dejará bastante cerca del faro y pasa cada 20 minutos. Y, aquí, colocamos el cartel de siempre, ¡FINAL! En la próxima ocasión, nos detendremos en LA RASA MAREAL que tiene lugar ENTRE DEBA Y ZUMAIA. La rasa mareal se puede definir como una plataforma de tipo rocoso y costera, que está al nivel de una marea baja. La misma aparece delante de los acantilados rocosos. Es una formación que se debe a la erosión que fue causada por el mar. Esta se produce solo cuando ocurren la disposición de las capas en rocas y la diferencia de tipo intermareal que es significativa, lo que quiere decir cuando la altura del mar es baja o alta. Una rasa mareal siempre debe estar por debajo del nivel del mar, la misma se puede notar con mucha facilidad cuando la marea es baja, e incluso cuando ocurre la retirada de las olas.

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