GIPUZKOA, paso a paso // Un paseo por el Hernio (2)
En otro oferplán, ya hemos hecho alusión al alegre y bullicioso verano que nos espera. Por su puesto, Donostia y las otras dos Capitales provinciales estarán hasta la bandera de guiris, insulto coloquial español aplicado a turistas extranjeros, particularmente de países del norte de Europa. Y, si se me apura un poco, con las cañitas y los chiquitos de siempre, pues los bares de la Parte Vieja donostiarra perseverán en su nefasto intento de hacer clientela. A título anecdótico, destacaremos que se denomina “caña” a varias bebidas alcohólicas, que se obtienen a partir de destilados simples, o de la destilación de mostos fermentados de jugos de caña de azúcar o de melazas. En nuestro caso, las cañas suelen ser las típicas cervezas de botellín o, para que todo quede en casa, una Keler, por ejemplo. ¡Bien! Pues como íbamos presagiando, la playa de La Concha y el artificioso arenal de la Zurriola nos quedarán para el obligado soslayo de los meses de julio y agosto. San Sebastián, como siempre, hasta la bandera. Ni los augures romanos hubieran atisbado en tan nefastos pronósticos. Pero no vamos a ponernos agoreros, porque siempre se salva la alternativa. Dicha alternativa no consiste en la supermasificación de lugares y txokos, de los que escapamos aunque sea con los ojos vendados. Así, pues, en panorama tan desolador, la búsqueda de la naturaleza siempre constituye una alternativa muy válida al sol y playa que siempre anhelábamos. Hoy, una vez vista la coyuntura actual, vamos a recomendar a nuestros lectores un simple y ágil paseo por el Hernio (también conocido como Ernio, aunque la Real Academia de la Lengua Vasca no recomienda dicha voz), monte que puede ser abordado principalmente desde Iturriotz o desde Errezil. El monte Hernio tiene una altitud de 1.078 m., conformando un macizo de roca caliza entre los ríos Urola y Oria en su curso bajo, ya cerca del mar pero en el centro geográfico del territorio histórico de Guipúzcoa. En la cumbre se divisa un panorama impresionante, que tiene al norte la costa, con Orio a sus pies. La cruz mayor que corona el monte es el referente para un vértice geodésico de primer orden. Por otro lado, el Hernio es uno de los montes míticos de Guipúzcoa, en su cumbre hay multitud de cruces en recuerdo de diferentes promesas y peticiones. Entre ellas hay un calvario de viejas cruces de piedra de donde cuelgan una serie de aros y cuadrados de hierro. La tradición dice que tienen el poder de sanar a aquellas personas que pasen por uno de ellos, por lo que es común realizar la ceremonia de pasar el cuerpo por dentro del aro en busca de la mejora general. Todos los domingos del mes de septiembre se realizan romerías; la gente sube con cintas de colores rojas, verdes y blancas (o, como antaño, azules, rosas y amarillas) y los creyentes rezan y encienden luces en recuerdo de sus difuntos, las argizaiolas, o velas muy finas que se enrollan en una tabla. La ruta de ascenso más popular es la que parte desde Iturrioz, donde pervive la venta más antigua de Guipúzcoa. Hay constancia de que Ignacio de Loyola pasó al menos una noche en ella, en su viaje de vuelta de París a Azpeitia. Cerca de ella, justo al lado del camino hacia el Hernio, está la ermita de Juan el Bautista. En su fachada principal (a la izquierda de la puerta abierta en sus muros), se encuentra la fuente que da nombre al lugar (iturri: ‘fuente’ y otz: ‘fría’). A esta fuente se venían a bañar los habitantes de lugares cercanos por sus poderes curativos, en especial para quitar la sarna. Pero, es conveniente hacer un alto aquí para destacar que, como el título de este artículo de opinión indica, para subir a la cima del Hernio no hacen falta piolets, ni cordadas, ni grapas, ni nada de nada, salvo ganas sanas de caminar. No se trata de practicar el alpinismo, deporte que consiste en la ascensión a los Alpes o a otras altas montañas, el cual comenzó a practicarse sistemáticamente en el siglo XIX, constando de dos modalidades específicas: la escalada sobre roca y la ascensión por terreno helado o nevado. Más bien diríamos que el Hernio se presta gustosamente al denominado senderismo o excursionismo y al trekking, que es una actividad no competitiva que consiste en caminar, preferentemente por el campo o la montaña, siguiendo un itinerario determinado. Se acostumbra a realizar sobre senderos balizados y homologados por el organismo competente de cada país, pero también por rutas no señalizadas. Advertiremos también que el trekking es una denominación internacionalmente aceptada para definir una caminata de varios días, lejos de medios mecánicos de transporte y que se desarrolla, normalmente, por lugares remotos y con poca o ninguna infraestructura. Puede ser una caminata itinerante de varios días, o realizarse en bucle. El alojamiento suele ser en tienda, vivac, en casas locales o refugios (“aterpe”, en euskera). Con la silueta del monte Hernio, como telón de fondo, el valle de Errezil ofrece una sucesión de suaves colinas, de blancos caseríos, pastos y pequeños pueblos rodeados de naturaleza. Sobre las rutas de ascenso al Hernio precisaremos que vamos a describir las tres más importantes: 1. Iturriotz (con una altitud de 580 m) es un collado en la vertiente norte de la sierra. Hasta este lugar llega una carretera desde el paso de Andatzarrate (483 m), alto en la carretera que une Aya (308 m) con Asteasu (105 m). En este lugar se hallan la ermita de San Juan y una venta (la venta de Iturriotz), donde durmió Ignacio de Loyola. Desde aquí un camino gana el collado Zaingo Lepoa (688 m) y asciende por la margen izquierda de Zelatungo Erreka para salir al collado Zelatun (841 m), lugar que alberga la romería del monte Hernio. Desde este punto el Hernio muestra su más fiero aspecto, a modo de gran casquete rocoso. Una senda se abre paso a la derecha de la peña y permite alcanzar la cima sin ningún problema. 2. Desde Alkiza (con 344 m), el itinerario realiza aquí una travesía sobre la vertiente Norte dejando a la derecha Endaitzburu (732 m) y alcanzando el paso de Hernio Txiki (774 m), al pie del pico. La travesía no termina hasta llegar al collado Zelatun (841 m), donde se enlaza la ruta habitual. 3. Desde la vertiente opuesta existen más posibilidades. Desde el alto de Iturburu (545 m) o desde Régil (302 m) el camino también lleva a Zelatun. En el primer caso nos encontramos con un itinerario rápido a la cumbre, y en el segundo con uno de los más duros por las fuertes pendientes herbosas que suben a Zelatun. En definitiva, el monte Hernio tiene una altitud de 1.078 m, y conforma un macizo de roca caliza entre los ríos Urola y Oria en su curso bajo, en el centro geográfico de Guipúzcoa. El Hernio es uno de los montes míticos de Guipúzco. Todos los domingos del mes de septiembre se realizan romerías, la gente sube con cintas de colores rojas, verdes y blancas (o, como antaño, azules, rosas y amarillas) y los creyentes rezan y encienden luces en recuerdo de sus difuntos: las argizaiolas, velas muy finas que se enrollan en una tabla. La ruta de ascenso más popular es la que parte desde Iturriotz, donde pervive la venta más antigua de Guipúzcoa. Hay constancia de que Ignacio de Loyola pasó al menos una noche en ella en su viaje de vuelta de París a Azpeitia. Cerca de ella, justo al lado del camino hacia el Hernio, está la ermita de Juan el Bautista. En su fachada principal (a la izquierda de la puerta inclustra en sus muros), se encuentra la fuente que da nombre al lugar (iturri: ‘fuente’, otz: fría). A esta fuente se venían a bañar los habitantes de lugares cercanos por sus poderes curativos, en especial para quitar la sarna. Luego, aglutinando todas nuestras ideas, resulta que el nombre del monte que hoy os presentamos cuenta con variaciones a la hora de escribirlo. Y es que aunque la Euskaltzaindia, Real Academia de la lengua vasca, ha normalizado el nombre como Hernio, son muchos los que lo escriben como Ernio. Es más, el refugio que encontramos cerca de la cima, cuenta con un cartel en el que se puede leer “Erniozaleak”, que, en euskera significa “los aficionados al monte Ernio”. Dejando de lado esta curiosidad, creemos que subir a uno de los montes más emblemáticos de Euskal Herria es todo un honor. ¿Qué decís, os animáis a subir el monte Hernio? Además, el monte Ernio se encuentra encorsetado por una serie de creencias y tradiciones. Metros antes de alcanzar la cima del monte Hernio, junto al refugio Erniozaleak, nos encontramos con la Cruz Sanadora. En los brazos de esta cruz reposan varios aros de forma circular y rectangular, que, según la leyenda, tienen propiedades curativas. De ahí su nombre, “aros curativos”, “aros sanadores”. Existen varias teorías sobre las enfermedades que curan estos aros y de cómo se debe hacer uso de los mismos. La primera teoría, quizás la más conocida, indica que estos aros curan el reuma tras pasarlos por las diferentes partes del cuerpo. Por otra parte, la segunda teoría nos indica que debemos pasar todo nuestro cuerpo, desde la cabeza a los pies, 3 veces para poder tener buena salud. Por si todo esto no fuese suficiente, debemos mencionar que según la leyenda, San Ignacio de Loyola durmió en la Venta de Iturriotz durante su viaje de Paris a Azpeitia. Y es que es aquí, junto a la ermita de San Juan de Iturriotz, donde encontramos la fuente de mismo nombre. Una fuente que emana un agua muy especial. Según nos cuentan, bebiendo esta agua se curan enfermedades como la sarna. ¿Un trago? Por ultimo, el monte Ernio es objeto de una serie de romerías. Las romerías que se celebran durante todos los domingos del mes de septiembre en el monte Hernio son de gran interés para todos los vascos y vascas. Fechas señaladas en el calendario, que hacen que Hernio vibre con un gran ambiente festivo. Debemos subrayar que aunque las romerías se realizan durante todos los domingos de septiembre, la más importante tiene lugar el último domingo de septiembre. Un día en el que todo tipo de personas, desde adultos a niños, se dan cita en las diferentes rutas que llevan a las campas de Zelatun y a la gran cruz blanca que corona la cima del monte Hernio. Como habéis podido comprobar, la romería del monte Hernio es una de esas tradiciones que cobra gran importancia en Gipuzkoa. Si queréis disfrutar de este día festivo, si queréis conocer la romería del monte Hernio y degustar las tradicionales rosquillas blancas al ritmo de la Trikitixa, os recomendamos madrugar para evitar las largas colas que se formas tanto en la subida como en la bajada. Debemos recordar que las romerías de septiembre no son los únicos eventos que se celebran en el monte Hernio. Y es que el viernes santo, antes de ascender a la cima, suele tener lugar un Vía Crucis, que, aunque no cuenta con el mismo seguimiento que el resto de las citas mencionadas, también es un día señalado en el calendario del monte Hernio. Y, una vez llegados aquí, se podría poner el punto y final. Tras lo cual, sí vamos a poner el punto y final de este pequeño artículo de opinión. Como quien no quiere la cosa, ya os he hablado de Peñas de Haya y del Ernio. En la próxima entrega, vamos a hacer cumbre en el TXINDOKI (de 1.346 m. de altitud), que está situado en la sierra de Aralar, siendo uno de los montes más emblemáticos del territorio histórico de Gipuzkoa. En Euskadi ‘hasta luego’ se dice ‘gero arte’. Así, entonad un ‘gero arte’ al mar porque os dirigís a la Euskadi de las postales, la de los prados y los hayedos, la de las sidrerías y los vasos en alto. Tendréis la suerte de conocer a un señor monte que se llama Txindoki, un par de pueblos medievales y puede que hasta algún mercado centenario. Y ¡punto y final!

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