lunes, 25 de septiembre de 2023

GIPUZKOA, paso a paso // Un paseo por Lezo (55)

El arte que nos ofrece el Casco Histórico del municipio de Lezo hace hincapié en el alto valor arquitectónico-artístico que nos podemos encontrar si observamos los elementos colindantes de la plaza cuadrada. Una de las visitas que no se puede perder es la de la imagen gótica del Santo Cristo, que se encuentra en la Basílica del Santo Cristo, edificio religioso que inicialmente no era más que una pequeña ermita, pero que a finales del siglo XVI, debido a supuestos milagros, la devoción por esta imagen fue extendiéndose a todo el País Vasco, y en el lugar donde se ubicaba la antigua ermita empezó a construirse la actual Basílica renacentista. La peculiaridad de la imagen está en ser uno de los tres únicos Cristos imberbes existentes en toda Europa. También se puede visitar la Parroquia de San Juan Bautista, cuya primera referencia escrita de que se tiene constancia data del año 1399. Otros aspectos destacables del Casco Antiguo son sus edificaciones propias del siglo XVI, Casas Blasonadas, y la Casa Consistorial del XVII, entre otros. El Casco Antiguo muestra un contraste claro al lado del Monte Jaizkibel, donde se pueden realizar diversos recorridos a lo largo de su naturaleza y disfrutar de un paisaje bicolor; el verde de los montes y el azul del mar Cantábrico. Una de las rutas que se pueden realizar comenzaría en el municipio de Lezo y, atravesando el Monte Jaizkibel, llegaría al municipio de Hondarribia. Además, Lezo cuenta con numerosos caseríos de gran valor como son Olatzar, Borda, Minkura, Bordatxo, Darieta-zar "Daita", Miura, Iribarren, Gaintza, Apaiziartza, Itzua bekoa, San Juan Iturria, Itxue, Galardi, Arpire-enea, Maisu Cristobal-enea, Susana-enea, Sagu-enea, Jamot-enea, Mandasayania, Pikandia-enea, Paskual-enea, Kuartela, Mariya-enea, Txerrimuno, Zabala-etxea, Andreone. Entre su patrimonio artístico sobresalen los siguientes monumentos: • Basílica del Santo Cristo: En la Plaza del Pueblo encontraremos la Basílica del Santo Cristo. Inicialmente no era más que una pequeña Ermita, con su pórtico con cerca de madera. En su interior podíamos contemplar un singular Cristo Crucificado, de estilo bizantino, del s.X y muy peculiar, dado que carecía, y carece, de barba. A finales del siglo XVI, sin embargo, y debido a supuestos milagros, la devoción por esta imagen fue extendiéndose a todo el País Vasco, y en el lugar donde se ubicaba la antigua Ermita empezó a construirse la Basílica renacentista actualmente en pie. En su interior puede contemplarse la singular imagen de un Cristo Crucificado imberbe, de estilo gótico-bizantino y de gran valor artístico. • Iglesia Parroquial de San Juan Bautista: La Iglesia es amplia, de una sola nave. A los grandes contrafuertes exteriores, corresponden interiormente pilastrones prismáticos de base triangular, resultado de la fusión de los baquetones que sostienen los distintos nervios de la bóveda; ésta está cubierta de crucería propia del XVI con nervios ondulantes y claves pendientes. Algunas de las crucerías presentan ornamentación especial, único caso que observamos en Gipuzkoa. Exteriormente, el edificio conserva caracteres góticos en sus gárgolas y en la portada oeste. Los pronunciados contrafuertes exteriores en el ábside dan a la Iglesia el aspecto de una gran fortaleza. Está situada sobre una colina, en el centro urbano. Su origen es desconocido, aunque la primera referencia documental corresponde al año 1399. • Casas blasonadas de Lezo: - Arpire-enea: Se trata de un edificio de planta casi rectangular y tejado a dos aguas. Presenta una altura de cuatro plantas, muros de sillería y escudo de armas de buena labra a la altura del 4º piso, cortavientos y puerta de acceso adintelada. - Jamot-enea: Se trata de un edificio de planta rectangular con cubierta a dos aguas y el caballete paralelo a la fachada. Presenta una altura de tres plantas, con una composición centrada de los huecos de la fachada, toda ella en piedra de sillería. - Paskual-enea: Se trata de un edificio de planta rectangular y tejado a dos aguas. Presenta una altura de cuatro plantas, muros de sillería a vista en fachada principal y el resto revocados y pintados. - Casa Zabala: Se trata de un edificio de planta irregular y tejado a dos aguas. Presenta una altura de cuatro plantas y muros de sillería en fachada principal, donde podemos contemplar: un escudo de armas de buena labra entre los pisos 1º y 2º; balcón corrido de madera con molduras de sillería; alero sostenido por canes labrados de madera. - Zabala-etxea: Se trata de una casa exenta, de planta rectangular y tejado a dos aguas. Es una casa muy restaurada, de tres plantas, con muros de sillería, pero que aún conserva los bajos primitivos. - Andreone: Se trata de una casa palaciega, exenta, de planta rectangular con cubierta a cuatro aguas rematada por pináculos (imitación de los que tenían las Casas Torre). Es un edificio bien conservado, hoy día Biblioteca Municipal. • Casa Consistorial de Lezo: La construcción de la casa consistorial o casa concejil actual de Lezo finalizó en el año 1742. Sin embargo, anteriormente existió otra. A mediados del siglo XVIII estaba constituida como cárcel, archivo, enfermería, sala de reuniones, taberna (explotada en arrendamiento) y armería (conteniendo al menos 25 fusiles, con sus bayonetas). Para hacer frente a los gastos de la obra, el concejo fundó varios censos (préstamos del Antiguo Régimen): en 1739, uno de 450 ducados de plata a favor del cabildo eclesiástico de Errenteria y, el mismo año, otro de 200 a favor del convento de las Agustinas de Errenteria. Estos censos no fueron redimidos hasta el siglo XIX. • Torreones de Jaizkibel: En la línea de cumbre de la cadena montañosa del Jaizkibel se levantaron seis torreones de los que perviven restos de cinco, tres de ellos en el municipio de Lezo y están catalogados como Conjunto Monumental. Desde ellos es posible contemplar hacia el Sur todo el territorio del corredor Irún-Pasaia y hacia el Norte las laderas del Jaizkibel en su descenso hacia el mar. Fueron construidos durante la última Guerra Carlista (1872-1876). La comarca limita al Norte con el Mar Cantábrico, al Sur con las localidades navarras de Arano y Goizueta. Al Este con los municipios de Hondarribia, Irun y Lesaka, y al Oeste, con Donostia, Astigarraga y Hernani. La red de carreteras existente en Oarsoaldea nos facilita el acceso a la comarca. La autopista AP-8 (Bilbao-Behobia) y la carretera nacional GI-20 (Donostia-Irún) recorren de Este a Oeste el territorio. En cuanto a la historia de Lezo, la antigua situación estratégica de Lezo en la bahía permite apuntar la hipótesis de la existencia de un puerto romano en su término, al abrigo del promontorio sobre el que está ubicada la iglesia parroquial. Por su lado, la población autóctona del entorno continuó manteniendo, sin grandes cambios, una economía pastoril de tipo trashumante, trasladándose estacionalmente de los pastos de Jaizquíbel a los sistemas montañosos del interior. Los primeros indicios de un núcleo de población estable en el término de Lezo se remontan al s. X, época en que el valle del río Oiartzun se hallaba bajo la órbita de los reyes navarros. Aquel momento histórico estuvo marcado por una inseguridad generalizada, acentuada en nuestro caso por las incursiones de saqueo de los piratas normandos. Sin embargo, ya en el s. XIII, tras la incorporación de Guipúzcoa al reino de Castilla, con un pequeño casco urbano convertido en hito del ramal costero del camino de Santiago y una población cada vez más interesada en las actividades marítimas, se cerró para Lezo el proceso de ocupación del territorio. Durante el s. XVI y parte del XVII, época de una prosperidad relativa, las actividades marítimas experimentaron en Lezo un desarrollo enorme con respecto a las rurales. Influyó en ello la importancia estratégica del puerto de Pasajes, y los privilegios marítimos que tuvieron los naturales en materia de carga y descarga de mercancías. Sin embargo, a partir de la crisis del s. XVII la economía se ruralizó paulatinamente, hasta tal punto que ya para finales del s. XVIII la pesca de bajura se convirtió en la única actividad marítima de importancia para la economía de Lezo. El campo, por el contrario, se vio enriquecido en cierta medida por el empleo de nuevas técnicas y la introducción de cultivos exóticos, tales como el maíz y la patata. El casco urbano de Lezo estuvo constituido por las primitivas calles Mayor y San Juan que confluían en la plaza del Santo Cristo, por algunos edificios próximos a la iglesia parroquial tales como el Palacio y la casa de Lezoandía y por el barrio de Vizcaya. En las casas abundaron las huertas, los lagares y las pocilgas. Sin embargo, los naturales se emplearon principalmente en la pesca de bajura, la pesca de ballena y bacalao, el comercio con Andalucía y América, el corso, las armadas reales y la construcción naval. Es interesante constatar que, entre 1.641 y 1750, más del 18% de la población registrada en los libros parroquiales de finados murió en la mar o fuera del País Vasco. En el espacio rural la casería fue el núcleo básico de producción. En ella las principales actividades se centraron en el cultivo de trigo, maíz y hortalizas; la producción de sidra, y el pastoreo de vacas, ovejas y cerdos. Asimismo, la situación de Lezo en el puerto de Pasajes permitió la existencia de al menos dos embarcaderos y unos astilleros. El principal embarcadero, el Cai de Lezo, contó con numerosos accesos desde las calles Mayor y San Juan; y sirvió de refugio para las lanchas de pesca, y los barcos de pequeño y mediano calado. Otro, el embarcadero de Portua, ubicado en la ensenada de Bekoerrota, fue uno de los lugares donde las barqueras aguardaban a los pasajeros que deseaban trasladarse a Herrera u otro punto de la bahía. Los Astilleros Reales de Lezo, también denominados astilleros de Port de la Borda. A partir del s. XVIII se denominaron astilleros de Bordalaborda. Estuvieron ubicados en la ensenada de Port de la Borda, en el barrio de Vizcaya, y en ellos se emplearon muchos carpinteros y calafates de Lezo. Fueron de los más importantes del imperio español. Su edificación comenzó en el año 1.597, siendo superintendente el general Antonio de Urkiola, y tenedor de materiales y pertrechos Onofre de Isasti menor. Anejo a las instalaciones existió una gran cordelería y una ermita bajo la advocación de María Magdalena. Lezo con la denominación de Universidad estuvo bajo jurisdicción de Fuenterrabía desde 1.203 hasta el primer tercio del s. XIX, en que con el establecimiento del ayuntamiento constitucional se convirtió en municipio independiente. Anteriormente, en dos ocasiones intentó sin éxito la segregación, en 1.615 ante el Consejo de Castilla, siempre asociado con Irún y Pasajes de San Juan. Desde finales del s. XVIII hasta el año 1.876 Lezo vivió, al igual que el resto de la provincia, un período de guerras y penuria generalizada. Sin embargo, antes de acabar el s. XIX comenzó la industrialización y el consiguiente proceso de modernización. Durante el s. XX el desarrollo industrial originó un importante aumento demográfico. Tras la guerra de la Independencia la pesca de bajura continuó teniendo gran importancia en la economía de Lezo, a pesar de los naufragios de 1.816 y 1.817, en que se perdieron dos lanchas y murieron 16 pescadores. Sin embargo, el impacto socio-económico de la industrialización provocó su desaparición, y la pérdida del papel preponderante de las actividades rurales. Los comienzos del desarrollo industrial de Lezo datan del s. XIX. Así, si bien en 1.857 únicamente existían ocho telares de hilo dependientes de la "Sociedad de Tejidos de Lino" de Rentería, que empleaban a una persona cada uno, para finales de siglo se establecieron varias empresas. En 1.901 existían tres: la fábrica de teja y ladrillo "La Ocasión", con 34 obreros; la "Sociedad Anónima Española de Productos Tártricos", con 30 obreros; y la fábrica de tejidos y tapices "Ustekabekoa", con 6 obreros. Asimismo, muchos moradores de Lezo se emplearon en las fábricas de Rentería. Antes de 1.923 se establecieron nuevas empresas, tales como la fábrica de levadura "Unión Alcoholera Española", la fábrica de galletas "Unión Comercial Pakers", la fábrica de barnices y secantes "Guittet y Cía.", la "Fábrica Española de Papeles Químicos S.L." y los talleres de tonelería "Castellanos y Cía.". A partir de 1950, durante la dictadura de Franco, el crecimiento industrial se aceleró, generando una fuerte inmigración de signo regional y estatal. Debido a la expansión urbana consiguiente, fueron edificadas nuevas calles y barrios, desapareciendo numerosas caserías. En una de las orillas de la bahía de Pasaia, y a los pies del monte Jaizkibel se sitúa Lezo, donde podrás encontrar una bonita representación de la gastronomía vasca, gracias a restaurantes y asadores donde degustar la cocina más tradicional de nuestra tierra, combinando productos del mar y de la huerta. Existen 3 rutas balizadas y señalizadas para conocer el entorno natural de Lezo. Todas parten del polideportivo municipal, donde encontrarás un panel informativo. Estas rutas tienen distancias y dificultades diferentes y ofrecen al senderista elementos de gran valor histórico y cultural. Si estás en Lezo no pierdas la ocasión para perderte por sus calles. Lezo ofrece arte y tradición a sus visitantes. Su parte vieja guarda magníficos tesoros: la Basílica del Santo Cristo con la figura gótica del Cristo imberbe, la Iglesia de San Juan Bautista, el Palacio Andreone, la calle Mayor o las casas solariegas de los siglos XVI, XVII y XVIII. ¡THE END! Finalmente, para dejar perfectamente claro que ¡se acabó lo que se daba!... Sólo nos faltaría avisar del próximo oferplán, que nos va a llevar a las CUEVAS DE ARRIKRUTZ, que son una de las cavidades más extensas de Gipuzkoa. Tienen una longitud de más de 15 km. Estas cuevas esculpidas por el agua en la roca a través de los siglos han sido una de las pioneras en la investigación espeleológica y paleontológica del País Vasco.

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