GIPUZKOA, paso a paso // Una ojeada al flysch de Zumaia (5)
Hoy, como en otras ocasiones, articulamos otro oferplán, o escapada de un día. Nuestra sugerencia, en el momento presente, es que nos escapemos hasta Zumaya (en euskera Zumaia), villa que merece unas pinceladas. Concretamente, Zumaia está situada en un lugar privilegiado de la costa guipuzcoana, a orillas del mar y de la bahía donde confluyen los ríos Urola y Narrondo. Al Norte limita con el mar Cantábrico, al Sur con las dos Arroas, con Ibañarrieta y con Zestoa, al Este tenemos el barrio de Askizu, y al Oeste nos encontramos con Elorriaga, Itziar y Deba. Muchas son las interrogantes que se ciernen sobre ciertos aspectos de los orígenes de Zumaia, pero todos los historiadores coinciden en que la villa surgió en torno a un Monasterio, el de Santa María. Podemos visitar, entre otras cosas, su Casco Histórico, el cual aún conserva su trazado medieval. Asimismo, paseando por las estrechas y empinadas calles del casco histórico encontraremos otros edificios de interés, como, por ejemplo, los palacios Zumaia y Ubillos. Pero retomando su encanto natural, señalaremos que la playa de Itzurun es la más cercana al centro histórico de esta Villa. Abierta al mar, sus arenas y aguas tienen propiedades beneficiosas para la salud, debido a su alta concentración en yodo. Además, la playa de Santiago se encuentra en el extremo oriental de esta villa, junto a las marismas que forma el río Urola en su desembocadura. Como aclaración, y para que se nos entienda bien, aclararemos que una marisma es una llanura de acumulación litoral que es más elevada en la zona próxima al mar que en la interior, lo que dificulta la evacuación de las aguas continentales, que se estancan en el interior formando turberas. Estos materiales proceden, en parte, de la erosión marina sobre la costa y, en parte, de los aportes de los ríos. No obstante, y para no irnos por los cerros de Úbeda, nos centramos en el flysch de Zumaia, el cual es visible en el recorrido que media entre la playa de Itzurun y Deba. Zapateando, zapateando, contemplaremos así sus espectaculares acantilados, que son muy interesantes desde el punto de vista geológico, sin olvidarnos de las peculiares formaciones rocosas que se alzan sobre el mar. Y, esperando la bajamar, ésta nos permitirá descubrir un peculiar fenómeno denominado flysch, que, a modo de un telegrama, se trata de una superficie de abrasión originada como consecuencia de la erosión del mar, la cual forma mil y una hojas. Entre estas milhojas, unas láminas son de roca caliza y otras, de arenisca. Pero, como dentro de unos momentos explicaremos detalladamente ¿en qué consiste este flysch?, ahora recomendaremos no perderse el Día del Pulpo en Zumaia. Todo esto regado con el txakolí de Getaria, o la sidra (en euskera sagardúa) o los buenos vinos de la Rioja Alavesa. Aunque todos lo sabemos, no está de más recordar que el txacolí es un vino, bastante ácido y normalmente blanco, que se produce principalmente en el País Vasco, y en menor medida en Cantabria, Burgos y en algunos lugares de Chile. Por su parte, la sidra, ¡txoootx!, no deja de ser jugo fermentado de manzana, que da una bebida alcohólica de escasa graduación. ¡Bien! Así, pues, si el Deba anima la comarca que se abre en sus tierras bajas, el Urola y el Oria recorren Urola Kosta. El primero de estos ríos desemboca junto a Zumaia, localidad eminentemente playera, como puede comprenderse por todo lo dicho con anterioridad, que gustan también de visitar los amantes del arte. En este sentido, la parroquia de san Pedro cuenta con un retablo de Juan de Anchieta, del siglo XVI, y un tríptico flamenco; pero, además, Zumaia se distingue por dos espléndidos museos, el dedicado al pintor Zuloaga y el que recoge la obra del escultor Julio Beobide. Llegados aquí, aclararemos que Ignacio Zuloaga (Éibar, 1870-Madrid, 1945) fue un pintor, cuyos pinceles conectan con la tradición realista española y, en cierta medida, con el carácter de la generación literaria del 98. Por su parte, Julio Beobide (Zumaia, 1891-id., 1969) ha sido un escultor vasco, que destacó especialmente como imaginero. Y, aunque nos estamos alejando del fin propuesto, completaremos estas noticias destacando que Juan de Ancheta o Anchieta (Azpeitia, circa 1533-Pamplona, 1588) fue un escultor renacentista de estilo romanista, que desarrolló su obra en el siglo XVI. De este modo, queda dicho lo principal de Zumaia, pero ¿a qué nos referimos cuando usamos la expresión ‘el flysch de Zumaya’? ¡Conforme! El flysch consiste en sedimentos clásticos procedentes de la erosión de una cadena montañosa, depositados en cuencas de índole tectónica o al pie del talud continental, constituidos por una secuencia rítmica de pizarras intercaladas entre arcillas, grauvacas y margas calcáreas. Presentan una clara estratificación gradada con alternancia de materiales groseros y materiales más finos en estratos de orden centimétrico, cuya alternancia genera potentes acumulaciones con espesores que alcanzan varios centenares de metros. Hace mucho tiempo, el área que hoy conocemos como los Pirineos y la Costa Vasca se encontraba sumergida en un mar profundo que separaba las placas tectónicas de Iberia y Europa. Cuando estas dos placas chocaron, poco a poco se fueron levantando todos los estratos sedimentarios y se formaron los Pirineos y la Costa vasca. Y así afloró esta increíble maravilla de la naturaleza, que en varios puntos forma inimaginables y espectaculares paredes verticales que son un libro geológico abierto que nos habla del viaje de estas formaciones durante decenas de millones de años. El término flisch fue utilizado por primera vez para definir los depósitos terciarios presentes en la región meridional de los Alpes, pero la aparición de formaciones similares en la periferia de todas las cadenas alpinas permitió considerarlo como un tipo particular de facies sedimentaria con carácter sinorogénico. Su escaso contenido fósil indica un ambiente deposicional marino, en profundidades que no superan los 2.000 m, donde son acumulados por medio de corrientes de turbidez cuya brusquedad genera numerosas estructuras laminares y de deformación en los sedimentos aún sin consolidar. Los flysch son depósitos típicos de pie de talud, que por orogénesis pueden llegar a constituir elevaciones del terreno con perfiles suaves. Dicho de otra manera, el término flysch hace alusión a la capacidad de fluir de ciertas rocas sedimentarias en las laderas con los consiguientes perjuicios. Se trata de un conjunto de estratos emparejados de tal modo que a un sedimento detrítico de tamaño grueso le sigue otro de tamaño fino, repetido numerosas veces. Los afloramientos ofrecen una erosión diferencial de los dos componentes. Su origen se asocia a depósitos rítmicos en la base del talud continental, una vez que los sedimentos de la plataforma continental se inestabilizan supuestamente por microseismos y, canalizados por los cañones existentes en el talud, caen a modo de corriente de turbidez en la cual van mezclados los diversos tamaños. En las llanuras abisales, en gran calma, se produce la sedimentación por tamaños, lo que se llama granoselección. Son característicos de los movimientos tectónicos, por lo que se consideran tectofacies sinorogénicas (coetáneas a la orogenia). La otra tectofacies, las molasas, propias del Altiplano de Berna, son postorogénicas y ocupan unas cuencas originariamente marinas que se van colmatando y pasan a ser continentales. Las molasas constituyen grandes paquetes de sedimentos detríticos gruesos (conglomerados, como en los Mallos de Riglos o Los Cameros riojanos). También existe flysch con rocas detríticas basales y rocas de origen químico (margas, calizas) suprayacentes. Aunque ya hemos hablado del flisch de Zumaya, nuestra experiencia transcurre en el Geoparque de la Costa Vasca, entre imponentes acantilados que os permitirán ser testigos de 60 millones de años de historia en la tierra. Navegaremos desde Zumaia hasta Mutriku, pasando por Deba. En sus acantilados descubriremos los secretos de uno de los grandes santuarios geológicos del planeta y reconoceremos en las rocas eventos como la gran extinción de los dinosaurios. De la mano de un guía especializado conoceremos las formas de vida y las tradiciones que han vinculado a esta tierra con el mar; desde la construcción naval en Zumaia, el comercio en Deba, etc. En Sakoneta es donde podremos apreciar algunas de las mejores formaciones de flysch de la rasa mareal. Debido a los movimientos internos de la tierra los estratos, que deberían ser horizontales, se muestran en posición vertical. Esto ocurrió hace unos 40 millones de años, dejando a la vista un autentico libro que habla de la historia del planeta. Perdonad este vocabulario, que se caracteriza por sus términos científicos, y que son propios de la Geografía física. Sin embargo, si en nuestras manos está, procuraremos aclarar algunos de estos términos. En primer lugar, la EROSIÓN es la labor de los agentes geológicos externos que tienden a destruir el relieve creado por los agentes internos. Los principales agentes erosivos son los ríos y glaciaciones, que abren valles y gargantas; la lluvia, que arrastra las partículas de la superficie terrestre; el mar, que socava los acantilados; el sol, que fragmenta y disgrega las rocas; las heladas, que transforman el agua de las grietas en cuñas de hielo; los vientos, los glaciares, los animales y vegetales y el propio hombre. No obstante, dando otra definición, pues la comparación siempre es aconsejable, escribiremos que la erosión es una acción de desgaste (la palabra procede del término erodere, que significa “roer”), que va limando los relieves. El proceso implica el desgaste, transporte y sedimentación de los materiales disgregados por la meteorización. Una CUENCA es una depresión de la superficie terrestre de extensión y profundidad variables, que puede ser de índole topográfica, como por ejemplo lagos o cuencas fluviales, que drenan el agua al mar mediante la acción de los ríos efluentes, o bien de índole tectónica, en cuyo caso su morfología se encuentra delimitada por el estado de fracturación del terreno y por la subsidencia o elevación del terreno. Todas las cuencas se encuentran en mayor o menor medida afectadas por la tectónica y también por los agentes de erosión, transporte y sedimentación que determinan su consecuente evolución. Aunque sea muy árido, vamos a continuar con este procedimiento. Así, PIZARRA es un término generalizado bajo el cual se agrupa una serie de rocas de grano muy fino, con tonalidades frecuentemente oscuras, de aspecto homogéneo, tenaz y una marcada estructura planar. Es una roca muy abundante en la corteza terrestre, donde suele aparecer estratificada junto a areniscas, lutitas, calizas y rocas metamórficas, formada a partir de depósitos pelitico-arcillosos que han sido compactados o han sufrido un cierto grado de metamorfismo. En geología, el término pizarra debe reservarse únicamente para las rocas sedimentarias de naturaleza arcillosa que han sufrido una fuerte compresión; sin embargo, suele utilizarse vulgarmente para designar una serie de rocas metamórficas que presentan una marcada foliación. Su textura, constituida por partículas de tamaño arcilla (<1/256 mm), es muy fina, de manera que sus componentes sólo pueden apreciarse con ayuda de un microscopio petrográfico (microscopio óptico de polarización). Sus principales minerales petrogenéticos son las micas (clorita y sericita) y el cuarzo, aunque en pequeñas cantidades puede llegar a contener una gran variedad de minerales, como feldespatos, carbonatos, óxidos de hierro, materia orgánica e incluso restos fósiles. Una de las características más significativas de las pizarras es su foliación, resultado de la orientación que adoptan los minerales de la arcilla según planos perpendiculares a las presiones litostáticas, generalmente en respuesta al aumento de la presión. Sus propiedades físicas, especialmente el color, varían según los minerales que entran a formar parte de la composición: en general, las pizarras con una elevada concentración en materia orgánica son negras; una elevada concentración en carbonatos desarrolla tonalidades amarillentas y grises claras, la presencia de óxido férrico (limonita, hematites) proporciona tonalidades rojizas purpúreas, y las correspondientes al óxido ferroso son verdes y azuladas. Además, la ARCILLA es un sedimento detrítico de color rojizo, formado por granos minerales de tamaño muy fino, inferior a 1/256 mm. El término petrológico arcilla es empleado para definir un grupo de minerales perteneciente a la familia de los filosilicatos, que mezclados en proporciones variables forman parte de los sedimentos y rocas arcillosas. El uso más común de esta palabra se refiere a un material de grano fino, aspecto terroso, compacidad variable y gran plasticidad. Por otro lado, el término OROGÉNESIS se refiere al proceso global o el conjunto de procesos (ígneos, metamórficos y tectónicos) que dan lugar a la formación de un orógeno (sistema montañoso). Con el fin de explicar el origen de los esfuerzos que se necesitan en la génesis de cadenas montañosas, aparecen una serie de teorías que se pueden separar en dos grupos: las teorías verticalistas y horizontalistas. Por último, TERCIARIO es el primer período de la Era Cenozoica, que abarca desde hace 65 millones de años hasta hace 1,64 millones de años y se sitúa entre el Cretácico y el Cuaternario. Las rocas formadas durante este espacio de tiempo, principalmente de tipo sedimentario, constituyen el llamado Sistema Terciario. Propuesto por Arduino en 1759, este término procede de la expresión latina tertiarius, en alusión a la división tripartita del registro geológico que llegó a concebirse en este siglo (Primario, Secundario y Terciario). Este periodo comienza con uno de los acontecimientos más importantes y mejor documentados de la historia de la Tierra, la llamada Hipótesis del Gran Impacto, y a lo largo de él se produjeron diversos acontecimientos de importancia: los desplazamientos continentales terminaron de consolidar la geografía que conocemos en la actualidad con la culminación del orógeno alpino, que, acompañado de intensos procesos tectónicos, ígneos y volcánicos, determinó la formación y consolidación de las cadenas alpídicas. En el transcurso de este período se extrema la zonación climática y se reduce progresivamente la temperatura media del globo, que culmina a su término con un enfriamiento generalizado. Dicho lo cual, pues podríamos seguir… y seguir, vamos a dedicar, además, algunas palabras a la comarca Urola Kosta, que es un contorno del territorio histórico y provincia de Guipúzcoa. Urola Kosta está formada por dos subcomarcas: a) La costa, y b) Urola Erdia. La costa, es decir, el tramo central de la costa guipuzcoana, entre las desembocaduras del Oria y el Urola, donde destacan Zarautz y Zumaia. Por otro lado, la cuenca media y baja del río Urola, o Urola Medio (en euskera, Urola Erdia), donde se encuentran Azkoitia y Azpeitia. Finalmente, el río Urola es un río de la vertiente cantábrica, que recorre el territorio de la provincia de Guipúzcoa. Es uno de los principales ríos de dicha provincia. Tiene una longitud de 59 km desde que nace a las faldas del monte Aitzgorri hasta que desemboca en Zumaia, recorriendo a su paso las localidades de Legazpia, Zumárraga, Villareal de Urrechu, Azkoitia, Azpeitia, Cestona y Aizarnazábal, además de la citada Zumaia. Sus principales afluentes son los ríos Ibaieder, Errezil, Altzolaras y Larruondo. El Geoparque Mundial UNESCO de la Costa Vasca es un pequeño territorio encajado entre el mar Cantábrico y las montañas vascas, conformado por los municipios de Zumaia, Deba y Mutriku. Desde 2010 es miembro de la Red Europea y Global de Geoparques. La geología es la verdadera protagonista de un paisaje que guarda algunos de los episodios más impresionantes de la historia reciente de la tierra. Los 13 kilómetros de acantilados del Geoparque guardan una espectacular formación de capas de roca llamadas flysch que, a modo de una gran enciclopedia, nos muestran más de 60 millones de años de la historia de la Tierra. En el interior del territorio hallamos el mundo del Karst, donde el tiempo parece haberse detenido para siempre. Aquí podrás disfrutar de las raíces de uno de los pueblos más antiguos de Europa. El Geoparque de la Costa Vasca es una lección que no deja indiferente. Aquí el tiempo, la tierra, la vida y nuestra propia especie son los protagonistas En suma, la ruta del Flysch transcurre en el Geoparque de la Costa Vasca, entre imponentes acantilados que os permitirán ser testigos de 60 millones de años de historia en la Tierra. La denominación de geoparque se refiere a un territorio habitado que destaca especialmente por su rico patrimonio geológico. También puede presentar elementos patrimoniales (culturales o naturales) de interés. Así, en los geoparques se aplica una estrategia de puesta en valor y desarrollo sostenible que pretende mejorar las condiciones de vida de sus habitantes. Navegaremos desde Zumaia hasta Mutriku, pasando por Deba. En sus acantilados descubriremos los secretos de uno de los grandes santuarios geológicos del planeta y reconoceremos en las rocas eventos como la gran extinción de los dinosaurios. De la mano de un guía especializado conoceremos las formas de vida y las tradiciones que han vinculado a esta tierra con el mar; desde la construcción naval de Zumaia, el comercio en Deba y la caza de la ballena en Mutriku. En suma, por lo tanto, conviene matizar de nuevo, que estamos pensando en que nuestras salidas, o escapadas, los distintos oferplanes, tengan un tinte físico y cultural. Nosotros procuraremos indagar en los trasfondos de nuestra querida Guipúzcoa, en donde unos cuantos lugares, por lo menos, nos esperan. Así, pasamos a proponer otro oferplán, para llevar a cabo en cualquier momento que nos encontremos desocupados. Estamos pensando, pues, en la soledad del MONTE AITZGORRI, que tiene 1528 metros, y cuya sierra de Aitzgorri pertenece a los Montes Vascos. Por nuestra parte, emprenderemos una ruta clásica desde el santuario de Ntra. Sra. de Arantzazu. Aunque no es la cima más elevada es la más popular y todo el macizo lleva su nombre: Aizkorri. La fama le viene de la ermita situada en su rocosa atalaya sobre la que se extienden las campas de Urbia y Oltza que aglutinan varias majadas donde pace el ganado. También se encuentra junto a la ermita un refugio montañero. La vertiente N de la montaña es vertiginosa, y dibuja algunas canales que permiten ciertas ascensiones invernales de limitado interés. -----------------------------------------------------------------------------------------------------------

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