POLITOLOGÍA, "Textos sobre Política"
El presente artículo pretende realizar una aproximación a las características generales del sistema político vigente en España. Para ello se describirá cómo se realiza el reparto del poder y cuáles son las principales instituciones depositarias del mismo, atendiendo a su evolución y desarrollo histórico. La Constitución Española de 1978 señala el origen de los poderes del Estado y diseña el entramado institucional encargado de su aplicación, de acuerdo con la división tradicionalmente aceptada en la moderna ciencia política entre ejecutivo, legislativo y judicial. A continuación se expondrá la evolución de aquéllos a lo largo de los tiempos y sus notas características en la actualidad. PODER LEGISLATIVO: LAS CORTES GENERALES La potestad legislativa en España es desempeñada por el Parlamento o Cortes Generales, cuya denominación deriva de la Corte que rodeaba al monarca, parte de cuyos miembros tenían atribuida la administración de los asuntos del Reino. La costumbre de que los notables se reunieran para dilucidar cuestiones de trascendencia para la buena marcha de los asuntos públicos posee una rancia tradición en el caso de España, puesto que, desde el siglo XII, en que se crearon las Cortes de León, se han sucedido asambleas de estas características, que han mutado su carácter y esencia a lo largo del tiempo. Las primeras poseían una dimensión fundamentalmente estamental, estructura que se prolongaría a lo largo de los siglos y hasta la Revolución Francesa. Posteriormente, la emergencia de los parlamentos liberales en el siglo XIX como representantes de los intereses de la burguesía daría paso en el XX a otros modelos democráticos erigidos sobre el sufragio universal, como fueron de hecho los surgidos tras la proclamación de la Segunda República (1931-1936) o el cambio político operado tras la muerte del General Franco, en 1977 (Transición Democrática Española). El Parlamento se estructura tradicionalmente en España en torno a una Cámara Baja, denominada Congreso de los Diputados, y una Cámara Alta que recibe el nombre de Senado, cuya creación se encuentra directamente relacionada con la necesidad, percibida por parte de los sectores nobiliarios, de frenar las decisiones políticas promovidas desde el Congreso, cuya forma de elección más abierta y plural la convertía en más vulnerable a las reivindicaciones de los sectores populares. Únicamente durante las Cortes de Cádiz y la Segunda República se abolió el Senado. En el presente, aunque ambas cámaras coexisten, se produce un destacado desequilibrio en favor del Congreso de Diputados, tanto como foro de debate como en su papel legislativo. El Senado se encuentra en la actualidad en una situación de indefinición, puesto que no se han perfilado con precisión sus funciones concretas. A pesar de que se le quiere dotar de una dimensión representativa de carácter territorial, los bloqueos políticos permanentes y la incertidumbre que provocarían los posibles cambios retrasa indefinidamente cualquier decisión al respecto. Las actuales Cortes, surgidas tras el final de la dictadura, poseen una serie de peculiaridades que han definido en gran medida el actual sistema político español. En este sentido, cabe destacar que antes del final de la dictadura, a través de la Ley de Reforma Política, promulgada en 1976, se estableció el criterio de elección de los diputados en función de la distribución del territorio y no de la población, lo que sin duda contribuyó a favorecer la sobrerrepresentación de las áreas rurales, de carácter más conservador, criterio que permaneció tras el cambio político. Por otro lado, el deseo de evitar la paralización política del país como consecuencia de los desacuerdos entre las fuerzas representadas en el Parlamento, así como del excesivo peso que pudiera poseer el poder legislativo, como había sucedido durante la Segunda República, contribuyó a limitar la importancia de este poder en nombre de la estabilidad política y la gobernabilidad. De esta forma, aunque el sistema proporcional es el formalmente adoptado para la elección de los diputados, el mecanismo final que se emplea y en virtud del cual se distribuyen los escaños tiene efectos propios de un sistema de representación mayoritario, al sobrerrepresentar a los partidos mayoritarios en el Parlamento. La evolución del parlamentarismo español durante el presente período democrático se suele dividir en tres grandes períodos: el primero abarcaría desde 1977 hasta 1982, es decir, la transición democrática, la cual se caracterizó por el establecimiento de gobiernos en minoría de UCD, por lo que el Parlamento adquirió una destacada importancia, ya que era en su seno donde los diversos partidos debían llegar a consensos en torno a las distintas políticas. La segunda etapa comprendería desde 1982 hasta 1996 y se caracterizó por el predominio parlamentario del Partido Socialista Obrero Español (PSOE), que obtuvo la mayoría absoluta en las elecciones generales de 1982, circunstancia que repercutiría en una clara disminución de la importancia del Parlamento. Tradicionalmente se considera que en esta fase se consolidó el régimen democrático y se acentuó la apertura de España al exterior con la incorporación del país a organismos supranacionales como la OTAN. La tercera etapa se inició en 1996 y se prolonga hasta la actualidad, donde la democracia se considera plenamente establecida y normalizada en España. Durante la misma se han producido varias alternancias del Gobierno, la primera al ser sustituido el PSOE por el centroderechista Partido Popular (PP) en las elecciones de 1996 y posteriormente, en las elecciones de 2004, el PP fue sustituido de nuevo por el PSOE. PODER EJECUTIVO: EL GOBIERNO En el caso concreto de España, a las tradicionales causas de desinterés apuntadas, comunes a la mayoría de los países democráticos de su entorno, es necesario añadir la siguiente circunstancia: los gobiernos de la dictadura franquista estuvieron muy influidos por las actitudes e intereses de unas élites políticas muy reducidas. Los criterios de acción de gobierno estuvieron en la inmensa mayoría de los casos condicionados por el carácter personalista de la dictadura y por una ideología dogmática y autoritaria, cuya influencia real se fue diluyendo con el paso de los años. Por ello, el interés que pudiera tener la institución de gobierno como ámbito específico de toma de decisiones quedaba de esta manera muy atenuado. Durante el posterior período de la Transición y la consolidación democrática, el desinterés por esta estructura de poder continuó estando presente y condicionó muy negativamente el conocimiento de la institución gubernamental, tanto en su estructura y funcionamiento como en su evolución. En términos formales estrictos, el Gobierno en España está integrado por el presidente, los vicepresidentes (si los hubiera) y los ministros. La figura del Presidente destaca con claridad sobre las demás, al otorgársele un papel claramente equilibrador entre las diferentes e importantes funciones que le son atribuidas. El carácter destacado del rol que desempeña se percibe con suma distinción en el hecho de que los partidos políticos designen al líder de cada formación como candidato a Presidente del Gobierno, circunstancia que sin duda incrementa la importancia de la figura presidencial. Sin embargo, esta realidad puede verse alterada si se prodiga el ejemplo, relativamente innovador en el contexto político hispano, desarrollado por el Partido Socialista Obrero Español (PSOE) al separar por primera vez, en mayo de 1998, la dirección del partido de la candidatura a la Presidencia del Gobierno. Desde que fue aprobada la Constitución en 1978 hasta 2005, España ha tenido ocho legislaturas, produciéndose durante este mismo período numerosas reformas internas en la configuración de los propios gobiernos. Dentro del período democrático, se observa cómo la duración de los gobiernos depende en gran medida de la cohesión de las élites dentro de los partidos que los apoyan. Cuanto mayor sea el entendimiento entre los diferentes sectores del partido y más sólidos resulten los acuerdos, en menor medida se producirán cambios en el ejecutivo. Por otro lado, las crisis internas tenderán a favorecer los cambios en su seno. PODER JUDICIAL: JUECES, TRIBUNALES Y SU ÓRGANO DE GOBIERNO El judicial es el tercer pilar fundamental en torno al que se estructura el Estado liberal-democrático. En el orden jerárquico se sitúa por debajo del legislativo y del ejecutivo; no obstante, reviste una importancia fundamental en la organización político-administrativa de los Estados modernos, puesto que define y delimita los ámbitos de influencia del Estado y de los intereses privados, conformando así uno de los elementos básicos que contribuyen al mantenimiento de la paz social. El principal órgano de gobierno de lo jurisdiccional es el Consejo General del Poder Judicial (CGPJ). Se trata de una entidad de creación relativamente reciente, cuyo objetivo es el de otorgar garantías de independencia al poder judicial, alejándolo de la influencia directa del poder político. Desde el punto de vista operativo, el poder judicial español se estructura en cuatro órdenes: civil, dedicado a cuestiones que afectan a los derechos personales y familiares, propiedades, obligaciones, contratos y herencias; penal, cuyo campo de actuación son las faltas y delitos; contencioso-administrativo, relativo a las administraciones públicas, y social, cuyo ámbito se circunscribe al derecho laboral y la seguridad social. Esta ordenación funcional se complementa con otra de carácter territorial. El papel del Ministerio de Justicia en el entramado del aparato judicial en España se encuentra limitado por las estrictas competencias que tiene asignadas, relacionadas principalmente con la aportación y gestión de recursos. Aquí, hacemos la primera parada en el camino. Porque, en realidad, el análisis del Estado de Derecho español tendría que haber ido en último lugar. Pues, ahora, retornando al principio de la cuestión, podemos hacernos una sencilla pregunta: ¿Qué es la política?, a la que vamos a contestar inmediatamente. La política suele ser definida como el conjunto de decisiones y medidas tomadas por determinados grupos que detentan el poder, en pos de organizar una sociedad o grupo particular. El término política es muy amplio ya que se puede hablar de política en sentido estricto (es decir, aplicada a los gobiernos y naciones) o en otras instituciones al hablar de políticas empresariales, institucionales, entre otras. Muchos autores definen a la política como el «ejercicio del poder», porque se entiende a la política como una de las tantas maneras de ejercer poder con el fin de mediar las diferencias de intereses entre pares en una sociedad en particular. La palabra política proviene del latín politicus, que viene del griego politiká y que alude a la cosa pública, en el siglo V a. C. Aristóteles popularizó el término con su obra “Política”. Existen distintas ramas que se derivan de la política, como la ciencia política, la filosofía política, la economía política, entre otras. Es importante distinguir entre las personas que ejercen la política (funcionarios políticos) y los que se encargan de su estudio (politólogos). Luego, política como sustantivo sirve para denominar genéricamente la actividad desarrollada por el hombre de forma interesada, con una justificación ideológica, y fijando el horizonte final en la consecución de unos determinados objetivos globalmente válidos para toda la colectividad. La política surgió como una necesidad de los individuos de organizarse con miras a tomar decisiones, cumplir objetivos, llegar a acuerdos y facilitar la vida en sociedad resolviendo conflictos de manera democrática. Hay, no obstante, muy diversas aproximaciones al concepto que demuestran la riqueza del mismo. Se cree que tiene sus inicios en el periodo Neolítico, cuando la sociedad empezaba a organizarse de manera jerárquica y algunos individuos obtenían poder sobre el resto, por lo que se sostiene que la política es tan antigua como la humanidad en sí. En un sistema democrático, los ciudadanos eligen a ciertos individuos para que ocupen los principales cargos políticos y, desde allí, los representen frente a los conflictos o situaciones propias de la vida en comunidad, tanto en el plano interno como externo (en relación a otros países). En un sistema democrático, los ciudadanos eligen a ciertos individuos para que ocupen los principales cargos políticos y, desde allí, los representen frente a los conflictos o situaciones propias de la vida en comunidad, tanto en el plano interno como externo (en relación a otros países). Este punto de vista es bastante delimitado con un objetivo principal: se ha ocupado tradicionalmente de los fenómenos de poder y del Estado. Sin embargo, los fenómenos de poder efectivo en la sociedad presentan más complejidad que el simple poder estatal. La Ciencia Política, en su evolución, ha conocido la coexistencia de diversas corrientes teóricas. Desde finales del siglo XIX, bajo la influencia de corrientes tan antagónicas como el positivismo social, el positivismo jurídico o el marxismo, la Ciencia Política ha ido perfilando un espacio que puede considerarse como propio, desligándose de la Filosofía Política o la Historia del Pensamiento Político. La Ciencia Política tiene varias facetas: como ciencia que se ocupa de los fenómenos de poder, como teoría que estudia el poder político institucionalizado, el Estado y sus instituciones y como análisis de las relaciones políticas en general. En el año 1948, un grupo de expertos de la UNESCO realizó un intento de síntesis académica sobre la Ciencia Política; en sus conclusiones, afirmaron que ésta se ocupa de los siguientes temas: Teoría Política (Teorías políticas e Historia de las Ideas Políticas), Instituciones Políticas (Constitución, Gobierno central, Gobierno regional y local, Administración Pública e Instituciones Políticas Comparadas), Partidos, Grupos y opinión pública (Partidos Políticos, grupos y asociaciones, participación ciudadana y opinión pública) y Relaciones Internacionales (Política Internacional, Organizaciones Internacionales y Derecho Internacional). También se reconoció en este informe que la Ciencia Política se desarrolla en el interior de los cuadros nacionales. En cada país ha recibido el impacto de las distintas tradiciones históricas, de las formas de enseñanza, de los sistemas constitucionales, de las estructuras sociales y de las concepciones filosóficas. En la Ciencia Política es preciso que se cumplan tres premisas: a) Noción de sistema político. El sistema político está formado por individuos, ciudadanos, estructuras (por ejemplo los partidos políticos) y por una dinámica relacional. No existen elementos aislados sino que únicamente se dan grados de autonomía. El sistema político también produce decisiones que resultan vinculantes para todos. El conjunto general de individuos produce estructuras político-institucionales y determinados funcionamientos de esas estructuras. El sistema político se configura como la respuesta que se dan las sociedades a si mismas en la búsqueda consciente de unos fines colectivos. b) Contenido académico. La Ciencia Política tiene su propio instrumental, que está apoyado en el método jurídico (Derecho Constitucional) como análisis de las normas y de su aplicación. c) Política Comparada. Comparar para entender ha estado en la base de la disciplina desde sus orígenes (no ya durante el transcurso del siglo XX) y a lo largo de toda la Historia del Pensamiento Político. Históricamente, la Ciencia Política ha estado sometida a la tensión entre dos corrientes: la tradición anglosajona y la tradición europeo-continental. Actualmente, coexisten las dos tradiciones con sus puntos de vista, la reflexión teórica general y el análisis concreto. Junto a esto se plantean dos conceptos que son unificadores del campo de la Ciencia Política : el conflicto y el poder. En los últimos tiempos, la Ciencia Política ha desarrollado una nueva especialidad que recibe el nombre de Políticas Públicas. Es una respuesta a los interrogantes que plantea la Ciencia Política en el campo de análisis del funcionamiento de los sistemas políticos. Se proponen medios para analizar el sistema político en acción, qué efectos produce dicha acción y qué medios existen para evaluarla. Esto constituye un paso adelante en la evolución de la Ciencia Política. El comienzo de una teoría explícitamente política se puede situar en Niccolo Machiavelli (1469-1527). Buscaba una comprensión puramente técnica de la política, la estabilización de un poder estatal centralizado constituye la condición para el bienestar general de los ciudadanos. Con posterioridad, Thomas Hobbes (1588-1679) centró su problemática en la cuestión de cómo el nacimiento del Estado puede estar derivado de la naturaleza. Su respuesta constituyó la doctrina del Contrato del Estado. Durante los siglos XVII y XVIII desatacaron las figuras de John Locke (1632-1704) quien parte de la idea de un Estado natural y de un contrato, Charles de Secondat de Montesquieu (1689-1755) el cual teorizó sobre los tres poderes que constituyen el Estado: Legislativo, Ejecutivo y Judicial que deben estar equilibrados entre sí. Por su parte, Jean Jacques Rousseau (1712-1788) representó la teoría democrática radical y fue el padre espiritual de la Revolución Francesa con su doctrina de la soberanía del pueblo y su teoría de la voluntad general. En el siglo XIX, Karl Marx (1818-1883) y Friedrich Engels (1820-1895) desarrollaron las Leyes que rigen el capitalismo, haciendo una crítica de las mismas. Para ambos la política es inicialmente ficticia, es algo donde se reflejan todos los condicionantes de la sociedad. Ya en el siglo XX surgen teorías políticas extraordinariamente diversas. Puede citarse a Gaetano Mosca (1858-1941) y a Vilfredo Pareto (1848-1923), quienes desarrollaron una teoría de la acción social y política sobre la base de una metodología estrictamente científica. También puede hablarse de Max Weber (1864-1920) para quien el objetivo de su método consiste en comprender el comportamiento social y político de los individuos y grupos en situaciones históricas concretas. Las teorías políticas de la actualidad se ocupan especialmente de las relaciones entre la sociedad de masas, las instituciones democráticas, los partidos y los movimientos totalitarios; adoptando para ello varios enfoques como: institucionalista, estudios sobre el poder, conductismo, el modelo sistemático, el modelo racionalista y el enfoque crítico o neomarxista. La Ciencia Política aspira a tener un estatuto científico. Como disciplina, en todas sus acepciones puede percibirse la ambición no sólo de describir los fenómenos que estudia sino de entenderlos y de explicarlos, y ello con la aspiración de dar a la Ciencia Política un carácter previsor. Este último punto resulta muy dificultoso dado el gran número de variables no ponderables que intervienen en un proceso político y en la dinámica social en general. En la Ciencia Política es preciso que se cumplan tres premisas: a) Noción de sistema político. El sistema político está formado por individuos, ciudadanos, estructuras (por ejemplo los partidos políticos) y por una dinámica relacional. No existen elementos aislados sino que únicamente se dan grados de autonomía. El sistema político también produce decisiones que resultan vinculantes para todos. El conjunto general de individuos produce estructuras político-institucionales y determinados funcionamientos de esas estructuras. El sistema político se configura como la respuesta que se dan las sociedades a si mismas en la búsqueda consciente de unos fines colectivos. b) Contenido académico. La Ciencia Política tiene su propio instrumental, que está apoyado en el método jurídico (Derecho Constitucional) como análisis de las normas y de su aplicación. c) Política Comparada. Comparar para entender ha estado en la base de la disciplina desde sus orígenes (no ya durante el transcurso del siglo XX) y a lo largo de toda la Historia del Pensamiento Político. Históricamente, la Ciencia Política ha estado sometida a la tensión entre dos corrientes: la tradición anglosajona y la tradición europeo-continental. Actualmente, coexisten las dos tradiciones con sus puntos de vista, la reflexión teórica general y el análisis concreto. Junto a esto se plantean dos conceptos que son unificadores del campo de la Ciencia Política: el conflicto y el poder. En los últimos tiempos, la Ciencia Política ha desarrollado una nueva especialidad que recibe el nombre de Políticas Públicas. Es una respuesta a los interrogantes que plantea la Ciencia Política en el campo de análisis del funcionamiento de los sistemas políticos. Se proponen medios para analizar el sistema político en acción, qué efectos produce dicha acción y qué medios existen para evaluarla. Esto constituye un paso adelante en la evolución de la Ciencia Política. El comienzo de una teoría explícitamente política se puede situar en Niccolo Machiavelli (1469-1527). Buscaba una comprensión puramente técnica de la política, la estabilización de un poder estatal centralizado constituye la condición para el bienestar general de los ciudadanos. Con posterioridad, Thomas Hobbes (1588-1679) centró su problemática en la cuestión de cómo el nacimiento del Estado puede estar derivado de la naturaleza. Su respuesta constituyó la doctrina del Contrato del Estado. Durante los siglos XVII y XVIII desatacaron las figuras de John Locke (1632-1704) quien parte de la idea de un Estado natural y de un contrato, Charles de Secondat de Montesquieu (1689-1755) el cual teorizó sobre los tres poderes que constituyen el Estado: Legislativo, Ejecutivo y Judicial que deben estar equilibrados entre sí. Por su parte, Jean Jacques Rousseau (1712-1788) representó la teoría democrática radical y fue el padre espiritual de la Revolución Francesa con su doctrina de la soberanía del pueblo y su teoría de la voluntad general. En el siglo XIX, Karl Marx (1818-1883) y Friedrich Engels (1820-1895) desarrollaron las Leyes que rigen el capitalismo , haciendo una crítica de las mismas. Para ambos la política es inicialmente ficticia, es algo donde se reflejan todos los condicionantes de la sociedad. Ya en el siglo XX surgen teorías políticas extraordinariamente diversas. Puede citarse a Gaetano Mosca (1858-1941) y a Vilfredo Pareto (1848-1923), quienes desarrollaron una teoría de la acción social y política sobre la base de una metodología estrictamente científica. También puede hablarse de Max Weber (1864-1920) para quien el objetivo de su método consiste en comprender el comportamiento social y político de los individuos y grupos en situaciones históricas concretas. Las teorías políticas de la actualidad se ocupan especialmente de las relaciones entre la sociedad de masas, las instituciones democráticas, los partidos y los movimientos totalitarios; adoptando para ello varios enfoques como: institucionalista, estudios sobre el poder, conductismo, el modelo sistemático, el modelo racionalista y el enfoque crítico o neomarxista. La Ciencia Política aspira a tener un estatuto científico. Como disciplina, en todas sus acepciones puede percibirse la ambición no sólo de describir los fenómenos que estudia sino de entenderlos y de explicarlos, y ello con la aspiración de dar a la Ciencia Política un carácter previsor. Este último punto resulta muy dificultoso dado el gran número de variables no ponderables que intervienen en un proceso político y en la dinámica social en general. En la Ciencia Política es preciso que se cumplan tres premisas: a) Noción de sistema político. El sistema político está formado por individuos, ciudadanos, estructuras (por ejemplo los partidos políticos) y por una dinámica relacional. No existen elementos aislados sino que únicamente se dan grados de autonomía. El sistema político también produce decisiones que resultan vinculantes para todos. El conjunto general de individuos produce estructuras político-institucionales y determinados funcionamientos de esas estructuras. El sistema político se configura como la respuesta que se dan las sociedades a si mismas en la búsqueda consciente de unos fines colectivos. b) Contenido académico. La Ciencia Política tiene su propio instrumental, que está apoyado en el método jurídico (Derecho Constitucional) como análisis de las normas y de su aplicación. c) Política Comparada. Comparar para entender ha estado en la base de la disciplina desde sus orígenes (no ya durante el transcurso del siglo XX) y a lo largo de toda la Historia del Pensamiento Político. Históricamente, la Ciencia Política ha estado sometida a la tensión entre dos corrientes: la tradición anglosajona y la tradición europeo-continental. Actualmente, coexisten las dos tradiciones con sus puntos de vista, la reflexión teórica general y el análisis concreto. Junto a esto se plantean dos conceptos que son unificadores del campo de la Ciencia Política: el conflicto y el poder. En los últimos tiempos, la Ciencia Política ha desarrollado una nueva especialidad que recibe el nombre de Políticas Públicas. Es una respuesta a los interrogantes que plantea la Ciencia Política en el campo de análisis del funcionamiento de los sistemas políticos. Se proponen medios para analizar el sistema político en acción, qué efectos produce dicha acción y qué medios existen para evaluarla. Esto constituye un paso adelante en la evolución de la Ciencia Política. El comienzo de una teoría explícitamente política se puede situar en Niccolo Machiavelli (1469-1527). Buscaba una comprensión puramente técnica de la política, la estabilización de un poder estatal centralizado constituye la condición para el bienestar general de los ciudadanos. Con posterioridad, Thomas Hobbes (1588-1679) centró su problemática en la cuestión de cómo el nacimiento del Estado puede estar derivado de la naturaleza. Su respuesta constituyó la doctrina del Contrato del Estado. Durante los siglos XVII y XVIII desatacaron las figuras de John Locke (1632-1704) quien parte de la idea de un Estado natural y de un contrato, Charles de Secondat de Montesquieu (1689-1755) el cual teorizó sobre los tres poderes que constituyen el Estado: Legislativo, Ejecutivo y Judicial que deben estar equilibrados entre sí. Por su parte, Jean Jacques Rousseau (1712-1788) representó la teoría democrática radical y fue el padre espiritual de la Revolución Francesa con su doctrina de la soberanía del pueblo y su teoría de la voluntad general. En el siglo XIX, Karl Marx (1818-1883) y Friedrich Engels (1820-1895) desarrollaron las Leyes que rigen el capitalismo, haciendo una crítica de las mismas. Para ambos la política es inicialmente ficticia, es algo donde se reflejan todos los condicionantes de la sociedad. Ya en el siglo XX surgen teorías políticas extraordinariamente diversas. Puede citarse a Gaetano Mosca (1858-1941) y a Vilfredo Pareto (1848-1923), quienes desarrollaron una teoría de la acción social y política sobre la base de una metodología estrictamente científica. También puede hablarse de Max Weber (1864-1920) para quien el objetivo de su método consiste en comprender el comportamiento social y político de los individuos y grupos en situaciones históricas concretas. Las teorías políticas de la actualidad se ocupan especialmente de las relaciones entre la sociedad de masas, las instituciones democráticas, los partidos y los movimientos totalitarios; adoptando para ello varios enfoques como: institucionalista, estudios sobre el poder, conductismo, el modelo sistemático, el modelo racionalista y el enfoque crítico o neomarxista. La Ciencia Política aspira a tener un estatuto científico. Como disciplina, en todas sus acepciones puede percibirse la ambición no sólo de describir los fenómenos que estudia sino de entenderlos y de explicarlos, y ello con la aspiración de dar a la Ciencia Política un carácter previsor. Este último punto resulta muy dificultoso dado el gran número de variables no ponderables que intervienen en un proceso político y en la dinámica social en general. CONSTITUCIÓN Designa el conjunto de normas e instituciones que regulan la organización y el ejercicio del poder del Estado, además de reconocer y garantizar los derechos y libertades fundamentales de los ciudadanos. La Constitución es la arquitectura institucional. Todo poder ha de organizarse en una Constitución que le sirva de soporte a la vez que de defensa. Toda Constitución está condicionada por presupuestos sociales, económicos, ideológicos y políticos según sea la estructura que presente cada régimen. La historia del constitucionalismo es la de la búsqueda de fórmulas jurídicas para limitar el poder, así como la de participar en la toma de decisiones políticas. La Constitución adquiere un doble significado político, como instrumento para controlar a los gobernantes y como cauce de participación popular en el poder. Tiene un sentido formal porque designa la estructura jurídica básica de una comunidad políticamente organizada y un sentido material porque se refiere al funcionamiento efectivo de cada sistema y a las fuerzas que operan en el mismo. El constitucionalismo como ideología política equivale a liberalismo democrático. Existen unos mínimos indispensables para que pueda reconocerse con propiedad un régimen constitucional: división de poderes, soberanía popular que permita pronunciarse de modo mayoritario al electorado, mecanismos de reforma constitucional y derechos y libertades garantizadas. El Derecho Constitucional clásico desarrolló el primer concepto de Constitución, predominando enfoques de tipo positivista. Hay numerosos criterios de clasificación sobre la Constitución. La evolución histórica distinguía entre Constituciones otorgadas (concesión unilateral del Jefe del Estado), Constituciones pactadas (fruto del acuerdo entre el Jefe del Estado y los representantes políticos de los ciudadanos activos) y Constituciones populares (impuestas por rupturas revolucionarias democratizadoras). Desde un punto de vista formal se distingue entre Constituciones escritas, que reciben el nombre de documentales y consuetudinarias, que son llamadas sustanciales. Teniendo en cuenta la jerarquía, las Constituciones se dividen en rígidas y flexibles según el procedimiento de reforma de las mismas y su posición en el sistema de fuentes del Derecho. Toda Constitución afecta a una serie de elementos del Estado aunque sólo regule formalmente algunos de éstos. En muchas ocasiones, las Constituciones van precedidas de un preámbulo introductorio de carácter ideológico y concluyen con una serie de disposiciones transitorias y finales que regulan la aplicación inmediata de ciertos preceptos y permiten la derogación de cláusulas anteriores. En lo que se conoce como parte dogmática, están recogidos los catálogos de derechos y libertades fundamentales junto con las correspondientes garantías que permitan hacerlos eficaces y exigibles. En la parte orgánica de la Constitución se describe la naturaleza y la composición de las principales instituciones del Estado, sus relaciones, sus competencias y sus reglas de procedimiento. La defensa ordinaria de la Constitución se atribuye a la tutela jurisdiccional del Poder Judicial y de los Tribunales Constitucionales, que comprobarán si los actos de los poderes públicos se ciñen a las previsiones normativas. Toda Constitución siempre expresa un equilibrio temporal entre fuerzas políticas y sociedad. PODER EJECUTIVO Y PODER LEGISLATIVO Actualmente, se denomina estructuras gubernamentales a lo que la doctrina tradicional llamaba poderes del Estado: Poder Ejecutivo y Poder Legislativo. El ejercicio del poder se ha diversificado en órganos distintos con funciones específicas. Estos órganos son resultado de una tradición histórica, están basados en unos determinados modos de legitimación como la soberanía nacional o la voluntad general. El Poder Ejecutivo puede presentarse con tres estructuras diferentes: Ejecutivo unitario (una sola persona recibe, de acuerdo con lo establecido en la Constitución, la atribución del Poder Ejecutivo), Ejecutivo dualista (una estructura dual donde por un lado está el Jefe del Estado y por otro un órgano colegiado que es el Gobierno encabezado por un Primer Ministro) y Ejecutivo colegial (el Poder Ejecutivo es ejercido por varias personas que disponen colegialmente del poder de decisión, es un comité o directorio quien detenta la Jefatura del Estado). El Gobierno es el resultado de un proceso de decantación histórica, es un órgano colegiado y es un órgano de responsabilidad colectiva. En un sistema parlamentario es responsable ante el Parlamento porque es una emanación del mismo en función de los resultados electorales. Desempeña múltiples funciones como determinar y conducir la política general del Gobierno, dirigir la Administración, intervenir en las tareas legislativas a través de mecanismos de legislación delegada y de Decretos Ley. El Parlamento es el órgano que representa la soberanía popular y ostenta la titularidad del poder legislativo. Históricamente se han desarrollado dos modalidades, monocameralismo y bicameralismo. Los Parlamentos cumplen múltiples funciones: Función Legislativa (el Parlamento representa un papel esencial en la creación de la Ley al igual que en la elaboración de los Presupuestos Generales del Estado ), Función de control político del Gobierno (directamente como la investidura del Jefe de Gobierno o la moción de censura e indirectamente como la exigencia de información a través de ruegos, interpelaciones... ) y otras funciones (intervención en la reforma constitucional, en la regulación de las relaciones territoriales, en nombramiento de altos cargos... ). Es un órgano de deliberación porque garantiza el debate entre las distintas corrientes que tienen representación parlamentaria y además es el espacio de expresión de las minorías. PODER JUDICIAL Actualmente, se denomina estructuras gubernamentales a lo que la doctrina tradicional llamaba poderes del Estado: Poder Ejecutivo y Poder Legislativo. El ejercicio del poder se ha diversificado en órganos distintos con funciones específicas. Estos órganos son resultado de una tradición histórica, están basados en unos determinados modos de legitimación como la soberanía nacional o la voluntad general. El Poder Ejecutivo puede presentarse con tres estructuras diferentes: Ejecutivo unitario (una sola persona recibe, de acuerdo con lo establecido en la Constitución, la atribución del Poder Ejecutivo), Ejecutivo dualista (una estructura dual donde por un lado está el Jefe del Estado y por otro un órgano colegiado que es el Gobierno encabezado por un Primer Ministro) y Ejecutivo colegial (el Poder Ejecutivo es ejercido por varias personas que disponen colegialmente del poder de decisión, es un comité o directorio quien detenta la Jefatura del Estado). El Gobierno es el resultado de un proceso de decantación histórica, es un órgano colegiado y es un órgano de responsabilidad colectiva. En un sistema parlamentario es responsable ante el Parlamento porque es una emanación del mismo en función de los resultados electorales. Desempeña múltiples funciones como determinar y conducir la política general del Gobierno, dirigir la Administración, intervenir en las tareas legislativas a través de mecanismos de legislación delegada y de Decretos Ley. El Parlamento es el órgano que representa la soberanía popular y ostenta la titularidad del poder legislativo. Históricamente se han desarrollado dos modalidades, monocameralismo y bicameralismo. Los Parlamentos cumplen múltiples funciones: Función Legislativa (el Parlamento representa un papel esencial en la creación de la Ley al igual que en la elaboración de los Presupuestos Generales del Estado ), Función de control político del Gobierno (directamente como la investidura del Jefe de Gobierno o la moción de censura e indirectamente como la exigencia de información a través de ruegos, interpelaciones... ) y otras funciones (intervención en la reforma constitucional, en la regulación de las relaciones territoriales, en nombramiento de altos cargos... ). Es un órgano de deliberación porque garantiza el debate entre las distintas corrientes que tienen representación parlamentaria y además es el espacio de expresión de las minorías. En otro orden de cosas, después de este largo sermón, vamos a seguir desarrollando las ideas generales sobre política. Si de nuevo nos interrogamos, nos plantearemos la siguiente pregunta: ¿Para qué sirve la política? A lo que tendremos que contestar lo siguiente: La política surgió como una necesidad de los individuos de organizarse en miras a tomar decisiones, cumplir objetivos, llegar a acuerdos y facilitar la vida en sociedad resolviendo conflictos de manera democrática. Se cree que tiene sus inicios en el periodo Neolítico, cuando la sociedad empezaba a organizarse de manera jerárquica y algunos individuos obtenían poder por sobre el resto, por lo que se sostiene que la política es tan antigua como la humanidad en sí. En un sistema democrático, los ciudadanos eligen a ciertos individuos para que ocupen los principales cargos políticos y, desde allí, los representen frente a los conflictos o situaciones propias de la vida en comunidad, tanto en el plano interno como externo (en relación a otros países). Algunas de las características más destacadas de la política son: • Es una forma de poder. • Es llevada a cabo por individuos elegidos por los ciudadanos. • Busca resolver conflictos dentro de una sociedad para garantizar el bien común. • Está formada por un conjunto de actividades y responsabilidades. • Es estudiada por los politólogos. • Se implementa tanto a nivel de los Estados como de agrupaciones e instituciones. • Está plasmada en diferentes sistemas políticos y formas de gobierno. Por otra parte, un sistema político es un conjunto de instituciones, creencias y valores, generalmente bajo el mando de uno o varios partidos políticos que guían la dirección de un gobierno. Los sistemas políticos varían en cada Estado según la relación que se establece entre los poderes que lo constituyen. Los sistemas políticos pueden ser: • Sistemas autoritarios. Se caracterizan por la supresión de las libertades individuales, principalmente la de expresión y representación. Toda la actividad política está concentrada en manos de un partido único. Estos sistemas se caracterizan por el poder excesivo atribuido a una sola persona o líder por un período prolongado de tiempo y una división de poderes muy débil o inexistente. Algunos ejemplos de formas de gobierno autoritarias son: la tiranía, la dictadura, la oligarquía y la anarquía. • Sistemas democráticos. Se caracterizan por la división de poderes. El pueblo no ejerce el poder directamente, sino que elige a sus representantes (que se mantienen en el cargo por un periodo determinado de tiempo) mediante elecciones libres. Algunos ejemplos de formas de gobierno democráticas son: la república, el presidencialismo y la monarquía constitucional. El poder político está compuesto por la suma de responsabilidades y acciones que ejercen los individuos que acceden a un cargo político. En un sistema democrático, los políticos son elegidos por los ciudadanos de manera libre y mediante el voto popular. El poder político se considera abusivo cuando se extralimita de sus funciones y obligaciones, generalmente toma como propias responsabilidades de otros poderes. El abuso de poder político ha llevado, a lo largo de los años y en muchos países del mundo, a la aparición de figuras autoritarias y sistemas de gobierno tiránicos que no respetaron la voluntad popular. Al hacer referencia a ideologías políticas es posible hacer una división en dos grupos: • Política de izquierdas. Tal como el socialismo o el comunismo, que buscan principalmente la igualdad social. • Políticas de derechas. Como lo es el liberalismo y el conservadurismo, que acatan el derecho a la propiedad privada y al libre mercado. -----------------------------------------------------------------------------------------------------------

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