viernes, 19 de enero de 2024

HISTORIA MODERNA Y CONTEMPORÁNEA, Las relaciones entre España y América.

Seguidamente vanos a darle un repaso a la América precolombina. Aclaramos que se conoce como América precolombina al continente americano antes del establecimiento del dominio político y cultural de los europeos sobre las civilizaciones y naciones nativas de lo que antes se conocía como las «Indias Occidentales» (América) ocurrido a partir del siglo XVI. Aún quedan sin conocer puntos básicos del pasado americano más remoto. Contradiciendo hipótesis anteriores, actualmente hay quien sostiene que el paso a América desde Asia, por el estrecho de Bering, tuvo lugar hacia el año 20.000-30.000 a.C., a principios de la cuarta glaciación. En la protohistoria americana se desarrollaron cuatro áreas culturales, en las que después emergieron cuatro grandes culturas: • la azteca en el valle de México; • la maya en Guatemala, Honduras y Yucatán (siglos IV-XV); • la chibcha en Colombia, • y la inca en el Perú (siglos XII-XVI). La inca fue la única que llegó a organizar un gran estado con estructura política evolucionada. A pesar de sus espectaculares logros, estas civilizaciones, comparadas con las euro-asiáticas, ofrecían ciertas limitaciones técnicas (desconocían la rueda y la bóveda, carecían de animales de carga y de moneda, tenían una metalurgia poco desarrollada) y sus métodos agrícolas, pese a emplear el riego, no superaron ciertas limitaciones (cultivo itinerante por medio de rozas y siembra con palo puntiagudo). Aparte de estos grandes grupos de civilización, había un gran número de pueblos en niveles inferiores de desarrollo. Pero, seguidamente, apuntaremos una serie de datos que nos parecen muy interesantes: En el 5000 a.C., concretamente en México, comienza a cultivarse el maíz, que rápidamente se extiende por toda América, convirtiéndose en la base de los sistemas económicos y sociales más avanzados. En torno al 3500 a.C. se desarrolla la Cultura Valdivia en Ecuador. Localizada en el suroeste del actual Ecuador, los miembros de esta cultura, tras hacerse sedentarios y desarrollar la agricultura, son los primeros que fabrican cerámica en el mundo precolombino. Esta cultura desaparece hacia el año 1500 a.C. Hacia el 2000 a.C., se produce el inicio de la civilización maya , que tiene lugar en México y Guatemala (período preclásico). Los mayas , pueblo mesoamericano de la etnia maya-quiché, desarrollaron una civilización localizada en el territorio que abarca el SE de México, Yucatán, Guatemala y el O de Honduras y El Salvador, que abarcó desde el II milenio a.C. hasta el siglo XVI, y fue la más importante del continente americano. Por otra parte, los olmecas constituyeron un pueblo precolombino de México que habitó en la zona costera de los estados de Veracruz y Tabasco, y se extendió por el interior hasta alcanzar el altiplano central, creando la más importante de las culturas preclásicas de México, la que se considera germen de la civilización mesoamericana. Los inicios de la cultura olmeca se remontan a 1400 a.C., y sus últimas manifestaciones a 300 d.C. Posiblemente hablaban un idioma emparentado con el maya, conviviendo con grupos de filiación lingüística diferente, como los zapotecas. Este pueblo actuó como cuña para separar la unidad del protomaya-huasteco en la costa del golfo de México (1200 a.C.) quedando entonces los huastecos al N y los mayas al E. Los zapotecas de lengua otomangue , habitaban principalmente en el estado mexicano de Oaxaca; también hay grupos zapotecas en Veracruz, Chiapas y Guerrero. El estudio de la cultura zapoteca distingue cuatro períodos diferentes. Entre el 800 y 200 a.C.: ocupan laguna Zope, Etla y Monte Albán. Conocen la numeración, la escritura jeroglífica, el calendario y hacen construcciones de piedra. Entre el 200 a.C. y 100 d.C.: caracterizada por las urnas funerarias de cerámica, los observatorios astronómicos, y las tumbas (semejantes a cajones de piedra). Entre 100 y 800 d.C.: período de esplendor de Monte Albán, en el que se construyen los grandes centros ceremoniales (templos, altares, juegos de pelota). Entre el 800 y 1521: en que los mixtecas ocupan el territorio zapoteca, incluido Monte Albán, desplazando a los zapotecas a Mitla y Zaachila. En el siglo XVI fueron los aztecas quienes atacaron los asentamientos zapotecas. En el 1000 a.C. los arahuacos, antepasados del pueblo taíno, llegan a territorio venezolano desde el valle del Orinoco. A lo largo de los siglos, antes de la colonización, se desarrollan dos culturas muy diferenciadas: el caribe, en las Antillas y el norte del país, y la amazónica , en las cuencas del Amazonas y el Orinoco. La familia caribe es un conjunto de pueblos amerindios que ocupaba diversas zonas, desde las Guayanas al Mato Grosso, y desde la costa atlántica, entre el Amazonas y el Orinoco, hasta el Magdalena. En la época del descubrimiento poblaban las Antillas, de las que habían desplazado a los arawak . Su núcleo más compacto se encuentra en Venezuela y en las Guayanas. Divididos en gran número de tribus (no se sabe con exactitud su número actual), su unidad política es el clan exogámico . Habitan en grandes casas de planta circular. Son pescadores, cazadores, hábiles cesteros y buenos navegantes. Por otro lado, en torno al 900 a.C. se desarrolla en Perú la cultura de Chavín. Esta cultura prehispánica es la más antigua del Perú preincaico (siglo IX a.C.), desarrollándose en el Altiplano septentrional y en el litoral norte de Perú. El chavín fue un pueblo agricultor con una fuerte casta sacerdotal, que rendía culto a una deidad con forma de estilizado felino. Sus principales yacimientos se hallan en Chavín de Huantar , Cerro Blanco y Cerro Sechín, donde destacan edificios, esculturas, relieves, cerámicas y la más antigua orfebrería en oro de Indias. En torno 800 a.C. se produce en Perú el inicio de la cultura cupisnique. Precede a la civilización mochica. Se localiza en la zona costera del norte y se mantiene hasta el año 100 d.C. Circa 500 a.C. se desarrolla en Ecuador la cultura de Tumaco -Tolita. Territorio correspondiente a La Tolita, en la desembocadura del río Santiago. Caracteres que muestran la influencia tanto de los Andes centrales, especialmente en el ámbito ideológico-religioso, como de Mesoamérica. Zona de comerciantes y marineros, en la cual la orfebrería adquiere un auge sobresaliente y es muy solicitada por los pueblos de alrededor. En torno al 500 a.C., se desarrolla en Perú la cultura de Paracas. Esta cultura precolombina se desarrolló entre los siglos XII a.C. y I d.C. El arqueólogo Julio Tello descubrió (1925 y 1930), en la península de Paracas al N del país, dos yacimientos a los que llamó Paracas Cavernas y Paracas Necrópolis. El primero es una serie de cámaras excavadas en la roca, donde muchos de los cuerpos encontrados presentaban una trepanación craneal, mientras que el segundo es un cementerio delimitado por un muro de piedra, con numerosas momias con forma de fardo con joyas de oro, abanicos de pluma, etc., en su interior. Su cerámica se relaciona con la alfarería nazca y sus tejidos se cuentan entre los mejores del Perú prehispánico. Alrededor del 500 a.C. aparece en Perú la cultura de Paracas. Fase Paracas Cavernas, que se extiende hasta el año 300 a.C. Caracterizada por las tumbas excavadas bajo el nivel del suelo, donde se depositan varios cadáveres con alimentos, cestería, cerámica y tejidos. Incipiente momificación y cráneos con trepanaciones. En torno al 100, florece en Perú la civilización mochica. Esta cultura prehispánica se desarrolló en la zona costera septentrional de Perú, entre 330 a.C. y 800 d.C. Situado en los valles de Chicama, Moche, Virú y Santa, el dominio del pueblo mochica, el más conocido de los predecesores incas debido al número y calidad de los restos arqueológicos que se conservan, se extendió hasta Pacasmayo por el N y hasta Nepeña y Casma por el S. Aunque al parecer ignoraron la escritura, ha sido posible establecer su aspecto físico, sus hábitos sociales, políticos y religiosos a través de sus magníficas cerámicas modeladas. Eran hombres de baja estatura, tez morena, ojos algo oblicuos, boca grande y nariz aguileña, organizados en una sociedad clasista, en la que predominaban la casta sacerdotal y la guerrera. El resto de la población tenía distintas ocupaciones, que determinaban, según la especialidad, otras categorías sociales. Además de la guerra, la principal actividad era la agricultura y la pesca. Carentes de una organización central, cada valle tenía la propia. Aunque no han quedado restos de sus ciudades, cuya disposición urbanística se conoce gracias a las vasijas-maquetas halladas en sus tumbas, sí se conservan restos de su arquitectura religiosa, como las grandes pirámides de adobe de Huaca del Sol y Huaca de la Luna, en las cercanías de Trujillo, y bélica, como algunos baluartes defensivos. Asimismo, son notables sus obras de ingeniería (acueductos, canales de riego), y de joyería, constituyendo éstas un precedente de la cultura chimú, que le siguió. Sobre el 200, florece en Bolivia la cultura de Tiahuanaco. Dolores Cruz nos dice que, heredera de la cultura pucará, su centro de poder se sitúa en Tiahuanaco, junto al lago Titicaca, a 3.812 metros sobre el nivel del mar, en el altiplano andino. La humedad del lago suaviza el clima y favorece el desarrollo de la agricultura y el pastoreo. Representaciones de seres humanos con atributos de jaguar, serpiente y cóndor. Uso del bronce. Alcanza su apogeo hacia el año 900 y desaparece alrededor del siglo XIII. Entre las ruinas de Tiahuanaco destacan algunos restos arquitectónicos, como la Puerta del Sol, así como la talla de estelas , monolitos y otros objetos de uso ritual. Esta cultura extiende su poder religioso y comercial por el sudoeste del altiplano andino. Alrededor del 400 se da, en Perú, la cultura de Nazca. Esta cultura precolombina se desarrolló en el valle homónimo, en la costa S del Perú (300 a.C.-1000 d.C.). Sus restos conocidos provienen de los objetos extraídos de sus tumbas, ya que sólo se han encontrado pequeñas aldeas (Cahuachi). Las tumbas eran pozos verticales de cuatro metros, que daban a una cámara, donde se hallaba el cadáver doblado, envuelto en telas (de lana de llama, de vicuña o de algodón) y adornado con joyería de oro y plata. Nos ha llegado algún resto de cerámica, decorada con una divinidad de cuerpo de serpiente y cabeza de jaguar estilizada. Debió tratarse de una cultura pacífica, sedentaria, dedicada a la agricultura y a la ganadería de llamas y con un sistema político democrático, sin la supremacía de jefes poderosos. En el 600, los taínos ocupan las Grandes Antillas (Puerto Rico, La Española y parte de Jamaica) y la zona oriental de Cuba. Los taínos pertenecen a un pueblo amerindio de lengua arawak, actualmente extinguido, que en la época del descubrimiento habitaba en La Española, Puerto Rico, este de Cuba y parte de Jamaica. En el 600, tiene lugar la construcción de Tikal. Se trata de un centro arqueológico de la cultura maya clásica, situado en Guatemala (departamento de Petén). El lugar se pobló –a pesar de lo caluroso del clima y su selva impenetrable- hacia el 600 a.C. La ciudad alcanzó su máximo esplendor en el período clásico (250-350 hasta 600 d.C.). La plaza central cuenta con una plataforma sobre la que se levantan diez estructuras piramidales, al N con una serie de grandes templos a E y O, y un conjunto de edificios denominados acrópolis central al S. Otra plaza se destaca por sus templos piramidales en el centro y en cada lado. Las plazas se comunican entre sí por amplias calzadas. En 600 a.C. comienza a desarrollarse la cultura tairona en Colombia. Localizada en el norte del país, en Sierra Nevada de Santa Marta, también se extiende por el valle de Río Grande de la Magdalena y la zona desértica de la Guajira. Tanto en la costa como en la montaña, los asentamientos están formados por casas de planta circular, con espacios comunes para celebrar las ceremonias rituales y las actividades cotidianas. Cultivan el maíz, el frijol, la yuca, la batata y frutas, con el sistema de tala y quema. También pescan y cazan, y los poblados costeros comercian con productos como la sal, el algodón o los trabajos de orfebrería. En el 692, los mayas construyen Palenque, cuya excavación ha revelado una de las ciudades mayas más bellas, correspondiente al período clásico (siglos VII y VIII). En ella destacan los templos piramidales de las Inscripciones (692), del Sol, de la Cruz y de la Cruz foliada, la llamada casa del león y el Palacio, el edificio más extenso del conjunto, con una torre de tres pisos. Circa 700, los guerreros huari conquistan y dominan el territorio moche. Huari son los restos de un centro ceremonial, en la zona de Ayacucho, en Perú. Consta de muros de grandes piedras y recintos rectangulares. Su cerámica, extendida por todo el territorio del Perú, y depósitos de víveres parecen indicar que fue el centro de un imperio con una desarrollada economía urbana y una red de comunicaciones. En el 750 tiene lugar la destrucción de Teotihuacán. Los toltecas formaron un pueblo amerindio del México prehispánico, actualmente extinguido, que pertenecía al grupo amerindio nahua. En el 800, en México, los totonecas se asientan en el centro y el norte de Veracruz y en parte de puebla. El totonaco constituyó un pueblo amerindio del México prehispánico, que desarrolló una importante cultura; pertenecía a la lengua maya-zoque y habitaba en la región central del estado de Veracruz. En el 896, los toltecas fundan Tula. Tula es una ciudad arqueológica de México, situada en el municipio de Tula de Allende. Identificada con la mítica Toyan Xicocotitlán, capital del reino tolteca. Su nombre significa ciudad de los canizos o ciudad populosa. En un primer período predominó el culto a Quetzalcoatl y posteriormente se impuso el culto de Tezcatlipoca , dios sangriento que exigía sacrificios humanos. El final de la ciudad vino por la acción de los chichimecas en el siglo XII. El 900 conoce el esplendor de Uxmal, yacimiento arqueológico maya, situado al NO de la península de Yucatán (México). Sus ruinas pertenecen al período clásico tardío (siglos VII-X), predominando el estilo Puuc, que destaca por las complicadas fachadas de mosaicos de piedra y las amplias construcciones de línea horizontal. Los principales edificios son la Casa del Gobernador, magnífico palacio alzado sobre una triple terraza; la Casa de las Monjas, integrada por cuatro edificios distintos que rodean un enorme patio, y la Casa del Adivino, templo piramidal, cuyas cinco estructuras superpuestas fijan la antigüedad de la ciudad. Sobre el 1000 en Perú los chimúes recuperan la cultura mochica. Chimú es una cultura preincaica que constituyó un reino y se desarrolló en la zona costera de Perú entre los años 1000 y 1470. Comprendía un área muy extensa, desde la Piura, en el N, hasta Paramonga, en el S. La capital del reino chimú era Chanchán, pero en cada valle existía una ciudad que centraba la actividad de la comarca. Poseía una organización política y social bien desarrollada y un alto nivel técnico, evidente en la arquitectura, cerámica, tejidos y metalurgia, así como en la construcción de terrazas para el cultivo y en el trazado de las ciudades. La cerámica, de extraordinaria riqueza de formas, fue realizada a molde; la mayor parte de los vasos son de color negro brillante, adornadas con asas de estribo. Los tejidos son de gran perfección técnica. La metalurgia produjo bellos vasos en plata y oro; joyas en oro, plata, bronce y piedras semipreciosas e instrumentos de cobre y oro. Muchos de los rasgos culturales chimú fueron heredados por los incas, quienes los conquistaron en 1470. Muy brevemente, señalaremos que los aztecas se tratan de un pueblo amerindio nahua, de lengua náhuatl, que dominó cultural y políticamente en México, durante el siglo XV y primer cuarto del XVI. La cultura azteca, predominantemente receptiva, tenía un estilo artístico con personalidad propia. El conjunto monumental de Tenochtitlán fue destruido y enterrado bajo la ciudad colonial. El templo principal o teocalli estaba formado por un par de pirámides truncadas y escalonadas, de base cuadrangular de más de 30 m. de altura, dedicados a los dioses Tlaloc y Huitzilopochtli . En su vértice, una plataforma alberga un pequeño habitáculo para el dios, ante el que se celebraban las ceremonias religiosas y se sacrificaban las víctimas. Se conservan otros centros arqueológicos aztecas como el templo Tenayuca , el de Calixtlahuac (de forma circular), los de Teopanzoico y Tepoztlán (cerca de Cuernavaca) y el extraordinario santuario rupestre de Malinalco, cerca de Toluca. Destaca la escultura de imágenes sagradas convencionales, adornadas con símbolos y atributos de gran expresividad (dioses de la guerra, la fecundidad y la muerte), así como la famosa Piedra del Sol o calendario en forma de monolito circular de 3,60 m de diámetro y 24 toneladas de peso, y la piedra de Tizoc . Variada cerámica, orfebrería, mosaicos y el trabajo más original de plumería, tanto en forma de cosido como en la de mosaico, con cuyas técnicas confeccionaron capas, escudos y otros adornos, constituyen otros ejemplos del arte azteca. Por último, los incas son un pueblo amerindio de la zona andina central, de habla quechua, originario de la zona del lago Titicaca, que en la época prehispánica organizó un importante imperio que se extendía desde el S de Colombia, pasando por Ecuador, Perú y Bolivia, al NO de Argentina y centro de Chile. Según la tradición, el legendario fundador del imperio incaico fue Manco Cápac , descendiente del Sol, quien se instaló en el valle de Cuzco, fundando la ciudad de Cuzco hacia finales del siglo XII. La sociedad estaba organizada en grupos de familias, con cierto parentesco y un antepasado común, que compartían la tierra y sus productos, herramientas y animales domésticos. El Inca , soberano absoluto, era de origen divino, descendiente del Sol. Existía una aristocracia , procedente de las dinastías imperiales, que proporcionaba los funcionarios del imperio y estaba a cargo de las ceremonias fúnebres a la muerte del Inca. La tierra era propiedad del Inca y los productos de la tierra se dividían en tres partes, de las cuales las dos mejores se reservaban para él y para los sacerdotes. La peor parte de la cosecha era para el pueblo, que además debía trabajar durante unos días al año en las minas o en las obras públicas; cada hombre estaba obligado a luchar en el ejército del Inca, si era requerido para ello. La religión era una mezcla de animismo, fetichismo y de culto a la naturaleza. El dios más importante era el Sol (Inti), al que estaban dedicados los mejores templos. Otros dioses eran la Luna (Mamaquilla), el Rayo (Ilapa) y Viracocha , dios creador del universo que habría enseñado a los hombres el cultivo de la tierra, la alfarería y las demás artes. Los incas sobresalieron por sus construcciones arquitectónicas, de las que perduran impresionantes restos; el material utilizado era la piedra sin tallar para las construcciones humildes, ciclópea para templos y fortalezas y de formas geométricas y pulidas en las construcciones urbanas. Las casas eran de planta cuadrangular con un patio central al que daban las habitaciones. El templo más famoso es el Coricancha , el templo del Sol, en Cuzco. Emplazaron grandes fortalezas en puntos estratégicos del imperio, desde las que dominaban las vías de comunicaciones. Construyeron dos rutas principales, una que seguía la costa del Pacífico y otra paralela que transcurría por los valles y las altiplanicies andinas, uniéndolas a través de varias rutas perpendiculares. Además de Cuzco, otras ciudades importantes fueron Ollantaytambo , Pisac y Machu Picchu. Creemos haber dicho todo, por lo que no se nos ha quedado nada en el tintero. Ahora vamos propiamente a estudiar las causas que obligaron a los europeos a la emigración. Pero, antes, debemos ver cómo estaban las relaciones entre Portugal y Castilla. A partir del siglo XIII los europeos comienzan a extender su poder e influencia sobre África y Asia para terminar a fines del siglo XV incorporando a América a sus mercados y a sus necesidades de consumo. El desarrollo del comercio y la economía europeas aumentaron la necesidad de los europeos de disponer de metales preciosos para acuñar monedas . Este fue uno de los motivos de la expansión. Además, querían eliminar a los costosos intermediarios y llegar directamente a las fuentes de producción de los valiosos productos orientales. Las ciudades italianas de Amalfi, Venecia, Pisa y Génova asimilaron la experiencia náutica de la antigüedad latina. Estas ciudades portuarias y comerciales controlaban el tráfico con el Oriente que proveía a la Europa medieval de las especias necesarias para la conservación y preparación de los alimentos (pimienta, sal, clavo de olor, canela) y de metales preciosos. En estas ciudades se fueron perfeccionando las técnicas de navegación a partir del uso de la brújula, el astrolabio y las tablas astronómicas. El “astrolabio” es un instrumento astronómico y de navegación, usado hasta el siglo XVIII para medir la altura de los astros sobre el horizonte. Dos hechos permitieron a los europeos conocer el Asia: las cruzadas, entre los siglos X y XIII, y las invasiones mongólicas, entre los siglos XII y XIV. Las Cruzadas, cuyo objetivo declarado era recuperar para la cristiandad Jerusalén y el santo sepulcro , permitieron instalar centros comerciales a lo largo del Mediterráneo y el Mar Negro. Esto favoreció notablemente el comercio entre Oriente y Occidente impulsado desde Venecia y Génova que lograron instalar dominios coloniales en Asia y en África. Gengis Khan, el emperador mongol, logró establecer en Asia un gran dominio unificado, lo que permitió que algunos europeos puedan recorrerlo íntegramente abriendo nuevas rutas comerciales e incorporando los adelantos tecnológicos y algunas costumbres del Oriente. Los mercaderes venecianos Matteo y Niccolò Polo se internaron en 1254 en el Imperio mongol con el objetivo de abrir nuevas rutas comerciales. Al llegar a Catay fueron recibidos por el Gran Khan Kublai . Años más tarde Nicolás volvió a Cathay con su hijo Marco Polo de sólo 17 años. El Gran Khan incorporaría a Marco a su Corte. Al regresar a Venecia los Polo llevaron consigo los novedosos productos orientales: la pólvora, la letra impresa, el papel, etc. Cipango era el nombre con que se conocía a Japón durante la Edad Media. Los fantásticos relatos de Marco Polo, que éste dictó a su compañero de cárcel, Rustichello, animarán a futuros viajeros a emprender arriesgados viajes para llegar a estar ricas y legendarias tierras. Marco Polo (1254-1324) fue un viajero veneciano. De origen dálmata, los Polos se establecieron en Venecia a principios del siglo XI, y allí prosperaron como mercaderes. El padre de Marco, Niccolò, y su tío Matteo, iniciaron la vocación exploradora de la familia al convertir una simple gira comercial en un inmenso viaje (1255) que los condujo hasta Pekín, donde el gran Kan los acogió como invitados. Regresaron a Italia (1269) con un mensaje del gran kan Qubilay (hijo de Gengis Kan) en el que invitaba a los cristianos a enviar a otros visitantes a China. En 1271 partieron de nuevo los dos hermanos junto con Marco Polo, de 17 años, y atravesaron Persia, Asia central y China. Marco Polo, bajo la protección oficial del gran Kan, emprendió toda clase de misiones y sus giras le proporcionaron un extraordinario conocimiento de la China en pleno apogeo de la dinastía mongol. Permaneció 17 años al servicio del gran kan Qubilay, pero ante su deseo de regresar a Venecia, éste aceptó la marcha de los Polo, que llegaron en 1295. Al año siguiente, Marco Polo fue hecho prisionero por los genoveses durante una batalla, y permaneció encarcelado hasta 1299. En prisión dictó la relación de sus viajes a un compañero de cárcel, Rustichello. No hay que olvidar la enorme influencia que ejerció la Ruta de la Seda . Con la caída de Constantinopla en manos de los turcos en 1453, las rutas terrestres con el Oriente se tornaron intransitables. Esto impulsó a muchas naciones europeas a buscar nuevas rutas marítimas para llegar a la fuente del comercio oriental. En el siglo XV los portugueses inventaron la “carabela”, nave con más velamen y mayor volumen, lo que le dio mayor velocidad y capacidad de carga. Enrique el Navegante, infante de Portugal (1394-1460), era hijo de Juan I, rey de Portugal. Aquél potenció la navegación de su país promoviendo todos los descubrimientos geográficos del siglo XVI, base de su posterior imperio colonial. Enrique el Navegante se rodeó de expertos marinos, astrónomos y científicos, y se lanzó a la conquista de Africa en búsqueda de un paso interoceánico. Juan I (1357-1433), llamado el Grande, derrotó al invasor Juan I de Castilla e inició la penetración portuguesa en África. Concretamente, el Palo de Brasil fue muy demandado por la industria textil, en la Edad Moderna. En 1442 el Papa Nicolás V otorgó al monarca portugués Alfonso V autorización para someter y esclavizar a los “infieles”, es decir, a todos los no católicos de África. Así comenzó la terrible historia del tráfico de esclavos , que le costó al continente africano a lo largo de los siglos XV al XIX 30 millones de personas, que fueron sacadas de sus hogares para ser vendidas como si fueran cosas. En 1488 el portugués Bartolomé Díaz descubrirá el cabo de Buena Esperanza, en el extremo sur de África, llegando al anhelado paso interoceánico que comunicaba por fin Europa con Asia a través del mar. Por su parte, los Reyes Católicos habían conseguido la tan anhelada unidad, derrotando a los musulmanes y recuperando su territorio en 1492. Fue precisamente en ese año que Cristóbal Colón logró firmar su acuerdo comercial con la Corona, lanzándose a su aventura que consistía en llegar a Oriente por la ruta de Occidente, partiendo de la idea muy difundida ya entonces de que la Tierra era redonda. Colón llegó a tierra un 12 de octubre de 1492, pero nunca se enteró de que no había llegado a China, como él creía, sino a un continente desconocido para los europeos, al que tiempo después llamarian América . Portugal y España se disputaron la propiedad del continente “descubierto” por Colón. Llegó a tal punto la discusión que tuvo que intervenir el Papa Alejandro VI Borgia, quien a través de la Bula Inter caetera, de mayo de 1493, dividía los dominios españoles y portugueses a través de una línea imaginaria trazada de Norte a Sur a 100 leguas al oeste de las Islas Azores y de Cabo Verde. Las tierras al oeste de esa línea serían de España y las del este serían de Portugal. Pero Portugal no se quedó conforme y hubo que firmar otro Acuerdo, el Tratado de Tordesillas el 7 de junio de 1494, por el cual la línea se corrió a favor de Portugal a 370 leguas al oeste de las islas de Cabo Verde. Esto les dio derecho a los portugueses para establecerse en América y ocupar un extenso territorio que con el tiempo se llamaría Brasil. La nueva burguesía europea se enriqueció y aumentó considerablemente el poder de las nacientes monarquías nacionales, que ampliaron así sus áreas de poder e influencia. Un hecho es incuestionable: A partir del siglo XIII los europeos comienzan a extender su poder e influencia sobre África y Asia para terminar a fines del siglo XV incorporando a América a sus mercados y a sus necesidades de consumo. El desarrollo del comercio y la economía europeas aumentaron la necesidad de los europeos de disponer de metales preciosos para acuñar monedas. Este fue uno de los motivos de la expansión. Además, querían eliminar a los costosos intermediarios y llegar directamente a las fuentes de producción de los valiosos productos orientales. Las ciudades italianas de Amalfi, Venecia, Pisa y Génova asimilaron la experiencia náutica de la antigüedad latina. Estas ciudades portuarias y comerciales controlaban el tráfico con el Oriente que proveía a la Europa medieval de las especias necesarias para la conservación y preparación de los alimentos (pimienta, sal, clavo de olor, canela) y de metales preciosos. En estas ciudades se fueron perfeccionando las técnicas de navegación a partir del uso de la brújula, el astrolabio y las tablas astronómicas. El “astrolabio” es un instrumento astronómico y de navegación, usado hasta el siglo XVIII para medir la altura de los astros sobre el horizonte. Dos hechos permitieron a los europeos conocer el Asia: las cruzadas, entre los siglos X y XIII, y las invasiones mongólicas, entre los siglos XII y XIV. Las Cruzadas, cuyo objetivo declarado era recuperar para la cristiandad Jerusalén y el santo sepulcro, permitieron instalar centros comerciales a lo largo del Mediterráneo y el Mar Negro. Esto favoreció notablemente el comercio entre Oriente y Occidente impulsado desde Venecia y Génova que lograron instalar dominios coloniales en Asia y en África. Gengis Khan, el emperador mongol, logró establecer en Asia un gran dominio unificado, lo que permitió que algunos europeos puedan recorrerlo íntegramente abriendo nuevas rutas comerciales e incorporando los adelantos tecnológicos y algunas costumbres del Oriente. Los mercaderes venecianos Matteo y Niccolò Polo se internaron en 1254 en el Imperio mongol con el objetivo de abrir nuevas rutas comerciales. Al llegar a Catay fueron recibidos por el Gran Khan Kublai. Años más tarde Nicolás volvió a Cathay con su hijo Marco Polo de sólo 17 años. El Gran Khan incorporaría a Marco a su Corte. Al regresar a Venecia los Polo llevaron consigo los novedosos productos orientales: la pólvora, la letra impresa, el papel, etc. Cipango era el nombre con que se conocía a Japón durante la Edad Media. Los fantásticos relatos de Marco Polo, que éste dictó a su compañero de cárcel, Rustichello, animarán a futuros viajeros a emprender arriesgados viajes para llegar a estar ricas y legendarias tierras. Marco Polo (1254-1324) fue un viajero veneciano. De origen dálmata, los Polos se establecieron en Venecia a principios del siglo XI, y allí prosperaron como mercaderes. El padre de Marco, Niccolò, y su tío Matteo, iniciaron la vocación exploradora de la familia al convertir una simple gira comercial en un inmenso viaje (1255) que los condujo hasta Pekín, donde el gran Kan los acogió como invitados. Regresaron a Italia (1269) con un mensaje del gran kan Qubilay (hijo de Gengis Kan) en el que invitaba a los cristianos a enviar a otros visitantes a China. En 1271 partieron de nuevo los dos hermanos junto con Marco Polo, de 17 años, y atravesaron Persia, Asia central y China. Marco Polo, bajo la protección oficial del gran Kan, emprendió toda clase de misiones y sus giras le proporcionaron un extraordinario conocimiento de la China en pleno apogeo de la dinastía mongol. Permaneció 17 años al servicio del gran kan Qubilay, pero ante su deseo de regresar a Venecia, éste aceptó la marcha de los Polo, que llegaron en 1295. Al año siguiente, Marco Polo fue hecho prisionero por los genoveses durante una batalla, y permaneció encarcelado hasta 1299. En prisión dictó la relación de sus viajes a un compañero de cárcel, Rustichello. No hay que olvidar la enorme influencia que ejerció la Ruta de la Seda . Con la caída de Constantinopla en manos de los turcos en 1453, las rutas terrestres con el Oriente se tornaron intransitables. Esto impulsó a muchas naciones europeas a buscar nuevas rutas marítimas para llegar a la fuente del comercio oriental. En el siglo XV los portugueses inventaron la “carabela”, nave con más velamen y mayor volumen, lo que le dio mayor velocidad y capacidad de carga. Enrique el Navegante, infante de Portugal (1394-1460), era hijo de Juan I, rey de Portugal. Aquél potenció la navegación de su país promoviendo todos los descubrimientos geográficos del siglo XVI, base de su posterior imperio colonial. Enrique el Navegante se rodeó de expertos marinos, astrónomos y científicos, y se lanzó a la conquista de Africa en búsqueda de un paso interoceánico. Juan I (1357-1433), llamado el Grande, derrotó al invasor Juan I de Castilla e inició la penetración portuguesa en África. Concretamente, el Palo de Brasil fue muy demandado por la industria textil, en la Edad Moderna. En 1442 el Papa Nicolás V otorgó al monarca portugués Alfonso V autorización para someter y esclavizar a los “infieles”, es decir, a todos los no católicos de África. Así comenzó la terrible historia del tráfico de esclavos , que le costó al continente africano a lo largo de los siglos XV al XIX 30 millones de personas, que fueron sacadas de sus hogares para ser vendidas como si fueran cosas. En 1488 el portugués Bartolomé Díaz descubrirá el cabo de Buena Esperanza, en el extremo sur de África, llegando al anhelado paso interoceánico que comunicaba por fin Europa con Asia a través del mar. Por su parte, los Reyes Católicos habían conseguido la tan anhelada unidad, derrotando a los musulmanes y recuperando su territorio en 1492. Fue precisamente en ese año que Cristóbal Colón logró firmar su acuerdo comercial con la Corona, lanzándose a su aventura que consistía en llegar a Oriente por la ruta de Occidente, partiendo de la idea muy difundida ya entonces de que la Tierra era redonda. Colón llegó a tierra un 12 de octubre de 1492, pero nunca se enteró de que no había llegado a China, como él creía, sino a un continente desconocido para los europeos, al que tiempo después llamarian América . Portugal y España se disputaron la propiedad del continente “descubierto” por Colón. Llegó a tal punto la discusión que tuvo que intervenir el Papa Alejandro VI Borgia, quien a través de la Bula Inter caetera, de mayo de 1493, dividía los dominios españoles y portugueses a través de una línea imaginaria trazada de Norte a Sur a 100 leguas al oeste de las Islas Azores y de Cabo Verde. Las tierras al oeste de esa línea serían de España y las del este serían de Portugal. Pero Portugal no se quedó conforme y hubo que firmar otro Acuerdo, el Tratado de Tordesillas el 7 de junio de 1494, por el cual la línea se corrió a favor de Portugal a 370 leguas al oeste de las islas de Cabo Verde. Esto les dio derecho a los portugueses para establecerse en América y ocupar un extenso territorio que con el tiempo se llamaría Brasil. La nueva burguesía europea se enriqueció y aumentó considerablemente el poder de las nacientes monarquías nacionales, que ampliaron así sus áreas de poder e influencia. Dos pequeños países de Europa meridional, Portugal y España, habían recogido la tradición náutica europea y estaban surcando el Atlántico meridional con un nuevo tipo de embarcación, la carabela. Los portugueses fueron los primeros en lanzarse al Océano, pues concluyeron antes su reconquista. Tras sufragar el descubrimiento de las Canarias en 1336, iniciaron una serie de exploraciones que les permitió hallar las Madeira y Azores, pobladas a partir de 1418 con gentes del Algarve. Don Enrique el Navegante (1394-1460), hijo y hermano de monarcas portugueses, recibió en señorío los archipiélagos atlánticos, así como derechos de exploración y pesca en la costa africana. Dedicó su vida a la exploración de la costa occidental africana, aprovechando las cualidades de navegación de la carabela. Este tipo de embarcación fue inventada posiblemente en el sur de Portugal poco antes de 1441, cuando se registra la primera mención a ella. De allí pasó inmediatamente a la cercana costa occidental andaluza. La carabela era una síntesis de las embarcaciones europeas del norte y del Mediterráneo. De las primeras tomó su alto bordo, su casco redondo con gran capacidad de carga, sus velas cuadradas con rizos y bonetas, y el timón central. De la tradición mediterránea tomó la solidez de la construcción del casco, con cuadernas de roble, y el afilamiento de su línea, así como las velas latinas (que permitían navegar con viento de costado), y la multitud de mástiles y velas. Resultó así un buque redondo, pero veloz y, sobre todo, maniobrero. Incluso podía explorar costas con bajos. Cuando estuvo totalmente perfeccionado llegó a tener tres mástiles, con velas cuadradas y latinas y una eslora (oscilaba de 15 a 25 metros), que era cuatro veces la manga. Podía almacenar entre 30 y 80 toneladas de arqueo. Suficiente para cargar el alimento, agua y leña que necesitaban sus 20 a 40 tripulantes durante varios meses de navegación. Era, en suma, un vehículo náutico de gran autonomía. Otra de sus dotes era poder navegar con viento contrario, de bolina. Para ello se utilizaba un lastrado móvil (un peso que se pasaba a popa para hundirla y luego volvía a proa), que evitaba los bandazos laterales. Los portugueses habían doblado el Cabo Bojador en 1434 y en 1444 alcanzaron las bocas del Senegal, donde se configuraron su gran negocio: esclavos, marfil, pimienta africana y cera a cambio de manufacturas europeas, caballos y sal. En 1475 descubrieron lo que luego se llamaría la "volta da Mina" o ruta de regreso desde el golfo de Guinea. Para ello había que separarse de la costa africana y navegar con auxilio de la brújula hacia el sur, coger los alisios y la corriente ecuatorial, y poner luego rumbo hacia el oeste hasta alcanzar la latitud de las Azores, desde donde los vientos soplaban ya a Portugal. En 1479-80 se firmó el Tratado de Alcaçobas-Toledo, por el que los castellanos se quedaron con las Canarias y los portugueses con el resto de África. En 1482 se efectuó el primer viaje de Diego Cao al sur del Congo y se fundó la gran factoría de Sáo Jorge da Mina (fondeadero, almacén, aldea de comercio y fortificación), que tanto impresionó a Colón. Castilla impulsó menos las exploraciones. Aunque era el estado más poderoso de la Península, pues tenía más de cuatro millones de habitantes (Aragón tenía 865.000 y Portugal no llegaba al millón) y contaba con una antigua tradición atlántica (los castellanos lucharon contra los ingleses por el dominio del Canal de la Mancha, derrotándoles el año 1372 en la batalla naval de La Rochela), no pudo dedicarse a los descubrimientos por haberse embarcado sus reyes en la obra de estructuración de la unidad española, que no acabó hasta 1492. Tras una larga guerra civil entre los partidarios de doña Isabel la Católica y de doña Juana la Beltraneja , los castellanos marcharon a la reconquista de Granada, reino musulmán que comprendía en realidad las provincias de Granada, Málaga y Almería, y que absorbió todos los recursos de la monarquía durante diez interminables años. Pese a esto mantuvieron su presencia en el Atlántico. En 1393 una expedición a Lanzarote dominó sus principales reinos indígenas y abrió el camino hacia la conquista, continuada en 1402-03 por los aventureros normandos Jean de Bethencourt y Gadifer de la Salle, el primero de los cuales era vasallo del rey de Castilla. Las islas fueron pasando luego a manos de varias familias castellanas hasta ir a parar a las de Pedro de Herrera, cuando éste se casó con doña Inés de Peraza. En 1477 los Reyes Católicos hicieron realengas Gran Canaria, La Palma y Tenerife (aún sin conquistar), mediante un tratado con el citado matrimonio. Durante la guerra con Portugal se hizo el primer gran establecimiento castellano en el archipiélago, pero Gran Canaria no fue sometida hasta 1483, Las Palmas hasta 1492 y Tenerife hasta 1494. Las Canarias fueron una pieza clave para el descubrimiento de América, pues los castellanos tuvieron con ellas la llave de acceso a los alisios atlánticos. Yo el autor, aconsejo la lectura de este voluminoso ensayo, pues querido lector tu visión de América se situará 180 grados hacia el lado contrario. Yo os la recomiendo encarecidamente. Bibliografía Parece una tontería, pero no queremos irnos sin consignar una serie de Obras, que constituyen la Bibliografía básica de este ensayo. ¡Empezaremos!, pues, sin ningún titubeo. • YBOT LEÓN, A., La Iglesia y los eclesiásticos españoles en la empresa de Indias, en “Historia de América y de los pueblos americanos”, vol. XVI y XVII, Barcelona, 1954-1962. • SÁNCHEZ BELLA, Ismael, Iglesia y Estado en la América española, Pamplona, 1991. Iglesia Y Estado En La América Española está editado por Eunsa. En 1967 esta editorial comenzó su andadura y actualmente se encuentra en Navarra. Su catálogo asciende a más de 3040 libros. Eunsa tiene publicaciones sobre todo de Familia, Ingeniería, Educación Y Pedagogía, Derecho, Teología y Religión... El fondo editorial se distribuye en colecciones como Lengua Y Literatura, Astrolabio, Actualidad, Ciencias Médicas De Bolsillo, Liturgia... En Eunsa han publicado textos Augusto Sarmiento, Pedro Lozano Bartolozzi, Ignacio Serrano Del Pozo, Eduardo Molano, Daniel Cardó entre otros. • Alfredo ALVEAR, La Leyenda negra, Editorial Akal, España, 1997 La división estructural en libros base y monografías referidas a hechos cruciales para la interpretación de la historia de los pueblos ( conflictos, desarrollo social, cultural y tecnológico, vida cotidiana, pensamiento ) permite tanto la comprensión global de la historia de la humanidad, como la profundización sobre determinados acontecimientos o aspectos generalmente ignorados en los manuales al uso. Los estudiantes encuentran así una forma atractiva y unas amplias posibilidades de su aplicación al estudio de las múltiples facetas del devenir histórico y de las diferencias culturales y sociales. Se combinan así los grandes acontecimientos históricos con aspectos referidos a la vida cotidiana, al pensamiento o a los avances tecnológicos. Se ofrece de este modo una pluralidad de recursos para la investigación individual o colectiva, y para el desarrollo de actividades sobre temas que, a su vez, relacionan la historia del pasado para la comprensión del mundo actual. • Joseph PEREZ : La leyenda negra, Editorial Gadir, Madrid, 2017. Traducción de Carlos Manzano. En La leyenda negra, obra que ahora se publica en España en primicia mundial, Joseph Perez acomete magistralmente, con el rigor y la amenidad que caraterizan sus obras, uno de los temas más largamente sujetos a debate por parte de la historiografía española: el origen de la Leyenda negra , su fundamento, y la suerte que corrió a lo largo del tiempo, dentro y fuera de España, esta “versión interesada" de una etapa de la historia de España. Con la objetividad que recorre toda su obra, Joseph Perez disecciona los hechos y los separa de los mitos que rodearon a la genesis y divulgación de la leyenda, en un período en el que España ostentaba la hegemonía mundial. Sin escatimar las críticas a los errores cometidos por los Habsburgo que gobernaron el Imperio Español en su apogeo, ofreciendo siempre el contrapunto de una adecuada contextualización, estableciendo con claridad los hechos y la valoración que aporta la perspectiva del tiempo, el resultado del análisis expuesto es sumamente clarificador y no solo dejará al lector con la sensación de contar con todos los datos relevantes, sino tambien de estar frente a una valoración autorizada y perfectamente informada sobre la historia de España. • Alfredo ALVEAR , La Leyenda negra, Editorial Akal, España, 1997 Se presentan en este libro diversos estudios, que dan al lector una imagen de la vida de la Iglesia en América Latina, durante los siglos XVI a XVIII. En ellos se percibe el caminar esforzado, entre logros y lágrimas, del vivir cristiano en un mundo colonial. La parte I se dedica a la primera evangelización y eclesialización americanas. La parte II se centra en el siglo XVIII. El nervio principal de estos estudios son los concilios considerados regalistas, convocados por Carlos III de España por el «Tomo regio» (Real Decreto del 21 de julio de 1769), y que se celebraron en México (1771), Manila (1771), Lima (1771-1772), Charcas (1774-1778) y Santa Fe de Bogotá (1774). Fueron promovidos por el monarca para lograr la colaboración de los prelados americanos al proyecto de reforma del reino. --------------------------------------------------------------------------------------------------------------

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