jueves, 8 de febrero de 2024

RELATO BREVE (desde el psicoanálisis hasta el existenc.), Un accidente fatal

Luis era un tipo alto, de 19 años, que guardaba muy celosamente en su inconsciente todas las circunstancias que rodearon la muerte de su hermana pequeña, lo cual tuvo lugar en Logroño, de donde era toda la familia. Él nos va a brindar una descripción completa de estos hechos, pero lo va a hacer a través de su psicoanalista, ya que desde entonces se encuentra en manos de un psiquiatra. Así es que en primer lugar vamos a ver qué se entiende por un psicoanalista. Un psicoanalista es quien hace del psicoanálisis su profesión, recibiendo pacientes a los que ofrece tratamientos a veces muy largos, con tal de que “la cosa” dure, y percibiendo a cambio dineros contantes y sonantes. ¡Bien! El psicoanálisis no entra en la Seguridad Social, pero fue elegido por Luis, aconsejado por su médico particular, porque esta terapia es la que demanda una actitud más activa del analizado. Concretamente, la parte importante de la interpretación debe ser hecha por el analizado. El papel de los sueños, de la primera infancia, del discurso y de los lapsus es esencial. Durante la cura, el momento de la transferencia es estratégico. En una palabra, la cura trata de lograr que el analizado tome cons, ciencia de los aspectos más estratégicos de su estructura inconsciente, que sepa controlarlos y, en consecuencia, que obtenga un bienestar o, al menos, que elimine un cierto grado de malestar. Para que nos hagamos una idea global, a Luis se le planteaba el hecho de recibir ayuda de la psicología o de la psiquiatría. En particular, él optó por recibirla de la psicología, en la cual, a tenor de los métodos empleados, cabe distinguir la psicología introspectiva, en la que el sujeto realiza sus análisis a partir de sí mismo, la psicología del comportamiento, la psicología objetiva y experimental, que practica experiencias destinadas a dar cuenta de determinados hechos psíquicos, la psicopatología, que se sirve de lo patológico para comprender lo normal y, por último, el psicoanálisis, que también tiene sus pros y contras. Nuestro protagonista, como ya hemos dicho, optó por el este último, por el psicoanálisis. Pero para no dispersarnos en demasía, a Luis en sus inicios se le planteó el problema del estatuto del analista, ya que éste, si somos sinceros, no tiene ninguno. En derecho, todo el mundo puede ejercer el psicoanálisis, aun sin tener la más mínima cualificación. Existen, no obstante, sociedades de psicoanálisis que consideran que para ser psicoanalista conviene haber hecho un análisis, llamado “didáctico”, con un psicoanalista de prestigio al que el candidato reconoce como tal y como maestro; se instaura así un modo de reclutamiento por cooptación, cuyas consecuencias son difíciles de prever, ya que bien podrían producirse desmesurados abusos por los caminos del nepotismo. Hemos asistido recientemente, tras la muerte de uno de ellos, de Jacques Lacan, una especie de fabulador surrealista con grandes dosis de cinismo, a lo que se ha denominado “la guerra de los lacanoides disociados en nombre del padre”. Ante semejante desbarajuste, la prudencia más elemental aconsejó a Luis no reconocer entre los psicoanalistas practicantes más que a los médicos. En su localidad, destacaba un tal Mendizábal, que, aparte de ser un fenomenal psicoanalista, era un estupendo psiquiatra. Los médicos son los únicos que pueden utilizar el psicoanálisis como un medio, entre otros, cuando así les parezca apropiado o cuando constituya en su criterio un complemento útil a alguna otra terapia. Pretender intervenir sobre el psiquismo de otro impone deontología, conocimiento y experiencia, en especial del cuerpo y de sus enfermedades, a menos que se quiera llegar a un dualismo de caricatura. Unos años de estudios, más un psicoanálisis, por didáctico que éste sea es escaso bagaje; quien no admita semejante evidencia tiene grandes posibilidades de ingresar con todos los honores en el amplio mundo de la charlatanería. Así, pues, se llama ‘análisis didáctico’ al psicoanálisis de la persona que luego va a ser psicoanalista. Se considera imprescindible que el propio psicoanalista haya sido previamente psicoanalizado. El psicoanálisis tiene por padre a Freud quien, normalmente, se sitúa a varios niveles para definirlo. Lo considera en primer lugar como una técnica que trata de dar cuenta de determinados fenómenos (actos, palabras, sueños, etc.), buscando en ellos una expresión del inconsciente del sujeto. La libre asociación es el principal medio utilizado por el mencionado Mendizábal: gracias a ella es Luis mismo quien diseñará los grandes rasgos de la interpretación. La ‘asociación libre’, por consiguiente, es una técnica terapéutica propia del psicoanálisis que Sigmund Freud comenzó a utilizar cuando abandonó la hipnosis y como medio de acceder al inconsciente. En ella se pide al paciente que ignore cualquier censura y que exprese cualquier idea que se le ocurra por insignificante que sea. Esta asociación libre juega un papel muy importante en el psicoanálisis. El arte consiste entonces en seleccionar las estructuras inconscientes a través de esta tela de araña asociativa. Sin embargo, en un segundo nivel, el psicoanálisis designa la cura psicoanalítica en sí misma. Por parte del paciente, es decir por parte de Luis, implica sobre todo, como ya hemos indicado, una importante inversión financiera, ya que la cura puede durar varios años, a razón de varias sesiones a la semana, siempre costosas, y todo por el hecho de hablar desde el famoso diván. ¡Bueno! El psicoanálisis o psicología profunda nace en el seno del mentalismo. Así, dos de las principales características de las primeras teorías mentalistas son también propias del psicoanálisis: el objeto de la psicología es la mente; el método de la psicología es la introspección. El psicoanálisis utilizará la introspección de un modo distinto al de otros mentalistas de finales del XIX y principios del XX (Wundt, el estructuralismo): la introspección es el conocimiento directo que un sujeto tiene de sus propios estados mentales, la inspección interior de la propia vida psíquica, pero en el caso del psicoanálisis no tanto de la vida actual del sujeto sino de sus vivencias pasadas: el paciente debe contar su pasado (introspección retrospectiva). Junto con la introspección, el psicoanálisis utilizará como método para la investigación psicológica el análisis de los productos de la actividad mental (sueños, actos fallidos, conducta del sujeto, descripción que en la terapia el sujeto da de sus propias vivencias…). En su «Psicopatología de la vida cotidiana» Freud muestra con innumerables ejemplos cómo las personas normales, en su trato cotidiano con los demás, pueden realizar acciones que contradicen su intención consciente y que aparentemente están desprovistas de sentido. El análisis enseña, sin embargo, que el sujeto tiene una intención oculta e inconsciente con la realización de dichos «actos fallidos». Junto con los «lapsus linguae» o confusiones con las palabras, Freud los estudió porque mostraban cómo las personas «normales» también podemos estar sometidas a procesos inconscientes no controlados ni por nuestra voluntad ni por nuestra consciencia, estudio que supuso para este autor, junto con el análisis de los sueños, la comprensión de la enfermedad mental y el uso de la hipnosis, el fundamento de su defensa de la existencia del inconsciente. Desde el punto de vista de la filosofía, habría que anotar que designa tanto a quien carece de conciencia moral como a quien es incapaz de reflexionar. El inconsciente, ahora como sustantivo, desempeña una importante función en la filosofía. Es a Freud a quien debemos la elaboración del concepto y, solamente por esta razón, merece figurar entre los más grandes filósofos. Leibniz, al hablar de las “pequeñas percepciones”, y Maine de Biran, con sus “percepciones oscuras”, entreabrieron la puerta que daba acceso a una concepción en la que la supremacía clásica de la conciencia, señora absoluta de sí misma, se veía sometida a más que razonables dudas. Pero fue Freud quien franqueó definitivamente el umbral. Descubierta, o más bien construida a través de una práctica con pretensiones terapéuticas, la noción adquirió de inmediato una dimensión filosófica. El inconsciente es aquello a donde no puede acceder la conciencia y para Freud representa la mayor parte del psiquismo: imágenes, deseos, fantasmas reprimidos durante la primera infancia en donde Freud distingue tres estadios que determinarán los efectos de la conciencia y los problemas de toda la vida. En el inconsciente luchan el “ello” (deseos libidinales brutos) y el “superego” (instancia de la represión familiar y social), el Principio del placer y el Principio de realidad, el instinto de vida y el instinto de muerte. El inconsciente es dinámico y, con Freud, se abre la era de un hombre que no es responsable de su conciencia más que por efracción. Vamos a caracterizar a Luis, aunque sea brevemente. Luis tiene un carácter que manifiesta paciencia y tranquilidad de razonamiento, que no siente la influencia del tiempo o las miradas de cuestionamiento sobre sus hombros, porque es determinante con respecto a sus convicciones y elecciones. Al no tomarse las cosas muy a pecho, el flemático suele llevar una vida relajada y sin sobresaltos. Con su actitud serena evita reacciones impulsivas y coléricas. Debido a su tendencia natural a la reflexión, es muy difícil que tome decisiones de manera precipitada o que pierda el control de sí mismo. Como consecuencia de su temperamento apacible tiene una cierta facilidad para hacer amigos y para las relaciones sociales. Es difícil que cometa grandes errores, ya que adopta un papel de espectador que observa todo lo que ocurre a su alrededor pero sin llegar a comprometerse. Como consecuencia de su temperamento apacible tiene una cierta facilidad para hacer amigos y para las relaciones sociales. Es difícil que cometa grandes errores, ya que adopta un papel de espectador que observa todo lo que ocurre a su alrededor pero sin llegar a comprometerse. A pesar de su tendencia al equilibrio y a la serenidad, el flemático tiene dificultades para disfrutar de las emociones de manera intensa. Por otro lado, su flema se traduce normalmente en falta de ambición. En pocas palabras, Luis tiene un temperamento flemático. El temperamento flemático se caracteriza por: • Son personas tranquilas, y gozan de un grado tal de equilibrio emocional que raramente se enojan. • Suelen calcular y analizar todo. • La seriedad, la impasividad y el dominio del raciocinio sobre las emociones. • Se trata de individuos de considerable capacidad intelectual. • Con respecto a la percepción que los demás tienen de ellos, son muy agradables y poco conflictivos. • Suelen ser fríos y demorar mucho a la hora de tomar una decisión. • Intentan evitar los problemas, lo cual los lleva a involucrarse muy poco con los acontecimientos que los rodean, con el objetivo de asegurarse la felicidad y la paz. Lo cierto es que Luis, desde que tuvo lugar el mortal suceso, padece una depresión, que es una enfermedad común pero grave, y la mayor parte de quienes la padecen necesita tratamiento para mejorar. En el peor de los casos, la depresión puede prolongarse durante años e, incluso, afectar de forma irreversible a la persona que la padece. Por tanto, la depresión se caracteriza por un estado de ánimo bajo y sentimientos de tristeza, asociados a alteraciones del comportamiento, del grado de actividad y del pensamiento. Puede causar ansiedad, insomnio, pérdida de apetito y falta de interés o placer por realizar diferentes actividades, así como afectar a las actividades laborales, escolares y familiares. El caso es que Luis se encuentra en paro desde entonces y está tomando un antidepresivo por vía oral. Al respecto, los antidepresivos son una opción de tratamiento popular para la depresión. Aunque es posible que no puedan curarla, pueden reducir los síntomas. Es posible que el primer antidepresivo que se pruebe funcione bien. Sin embargo, si no alivia los síntomas o causa efectos secundarios que molestan, es posible que se tenga que probar otro. Los efectos secundarios de los antidepresivos varían según el tipo de medicamento y la persona. Los efectos secundarios molestos, como sequedad en la boca, náuseas, aumento de peso o problemas sexuales, pueden dificultar el cumplimiento del tratamiento. Nuestro apreciado Luis estaba tomando el más común y conocido antidepresivo, a saber, el Prozac, que es básicamente fluoxetina. Dicho lo cual, nos vamos a trasladar hasta la consulta del Dr. Mendizábal, en la que tiene una cita Luis. Se trata de una sala, cuyas paredes son blancas, simbolizando en Occidente la pureza y la inocencia. De dichas paredes, cuelgan los títulos académicos que avalan el ejercicio profesional del Dr. Mendizábal. En el centro de esta sala, se encuentra el famoso diván del psicoanálisis, sofá sin respaldo y con almohadones. Y, a la altura de la cabeza del analizado, en uno de sus lados, se encuentra la silla que ocupará el psicoanalista. Así, pues, suena el timbre: - Ring, ring, ring… Abre la puerta el mismo Dr. Mendizábal, quien saluda a Luis: - Hola. Buenas tardes. Viene Usted un tanto acelerado, pero pase a la consulta. Luis le devuelve el saludo y pasa a la salita antes indicada: - Hola Dr. Mendizábal –mientras se va recostando en el aludido diván-. Ya, cada uno en su sitio, el médico hará la primera y breve pregunta: - Quiero que recapitule pacientemente, y fijándose en los detalles, todo lo que me ha contado hasta este momento. El psicoanalista ofrece a Luis una especie de “benévola neutralidad”. Escucha como si estuviera “flotando y no habla sino con parsimonia”. Luis toma la palabra en los siguientes términos: - Pues, como ya le había dicho, mi familia posee una pequeña finca a la salida de la población, en dirección a Ribafrecha, que se encuentra a 16,2 km de la capital de La Rioja. El Mirador del Río Leza invita a contemplar el valle desde las alturas, ofreciendo una perspectiva que se asemeja a la de un pájaro. Desde este mirador, se disfrutará de vistas espectaculares del pueblo de Ribafrecha, que se presenta en todo su esplendor en el contexto del valle, mientras el río serpentea a través del paisaje, protegido por majestuosas montañas que delinean el valle en el que fluye. El “Camero Viejo” es la comarca que se asienta en el curso alto del río Leza, un territorio vinculado históricamente a la ganadería, en el que esta sigue siendo aún su principal actividad económica. Un modo de vida que, junto con sus características geológicas, ha condicionado su paisaje y su atractiva arquitectura tradicional. El imponente cañón del río Leza, en cuyos cortados rocosos anidan numerosas rapaces, sirve de puerta de entrada a este valle en el que podemos disfrutar de antiguas dehesas, hayedos y pastizales de montaña, entre los que se encuentran numerosos núcleos de población donde disfrutar de su amplio patrimonio material y de sus arraigadas tradiciones. El psicoanálisis es una ‘teoría’ global psicológica formulada por Sigmund Freud, que describe un conjunto de ideas acerca de la naturaleza de la mente humana y del desarrollo de la personalidad. Esta aproximación ha afectado al desarrollo histórico de la psicología en prácticamente todas sus áreas tanto en las aplicadas (muy especialmente a la psicopatología) como en las teóricas (principalmente a la motivación, el desarrollo y la personalidad). También recibe el nombre de psicoanálisis el “método psicoterapéutico” basado en la teoría psicoanalítica. El Dr. Mendizábal, un tanto cabizbajo, le preguntará a Luis lo siguiente: - Tome el relato de su finca familiar. A lo cual, Luis responderá en los siguientes términos: - Así, pues, como ya he dicho, la finca de mi familia se llama El Torreón, consistiendo en una propiedad inmueble que se compone de una porción delimitada de terreno, generalmente de 2 hectáreas. La delimitación, llamada linde, puede ser física, mediante vallas, mojones u otros sistemas, o simplemente jurídica, mediante la descripción en una escritura de propiedad. La finca representa el bien inmueble por excelencia: la tierra. La finca familiar contiene entre sus árboles manzanos, melocotoneros y perales, así como cultivos de hortalizas y una extensa superficie de césped. Sin olvidar, ¡claro está!, una pequeña piscina. Pero iré poco a poco. Las fincas son terrenos encantadores y productivos, además de ser perfectas para todos. A partir de la teoría psicoanalítica de Freud se han originado un gran número de teorías agrupadas bajo el nombre de “teorías psicodinámicas”. Entre ellas se encuadran las concepciones psicoanalíticas de Adler y Jung. Se caracterizan en compartir un supuesto según el cual en la mente tiene lugar un interjuego de fuerzas que están en continuo dinamismo originadas por deseos, motivos y pulsiones que en ocasiones son reprimidos o redirigidos. El psiquiatra, tomándose un respiro, le interrogará a Luis tal y como sigue: - Dicha finca ¿a qué fines obedece? A lo que Luis contestará raudo y veloz: - Poder disfrutar de una escapada al campo, alejarnos de la ciudad y buscar conectar con la naturaleza siempre será un plan muy tentador. Los espacios llenos de naturaleza nos desconectan del ritmo ajetreado y promueven actividades al aire libre, además de que no brindan tiempo de calidad con amigos y familia, lo que resulta muy beneficioso. Las fincas son espacios llenos de armoniosa vegetación y mucho encanto. Una finca es una extensión de terreno que se caracteriza por abarcar áreas principalmente para actividades como el cultivo o crianza de ganado, pero también es usada para fines recreativos. En la nuestra, por ejemplo, se dan cita el cultivo y los fines recreativos. Nuestra finca está caracterizada por poseer un amplio patio, desde el cual en las noches estrelladas se puede apreciar toda la iluminación de Logroño. Además, tiene una casa principal que alberga a los invitados dentro de un ambiente encantador y pintoresco. Se trata de una pequeña casa, en la que no faltan la cocina, el WC y un dormitorio, con una cama de matrimonio. De acuerdo a la extensión de terreno, las fincas se catalogan como pequeñas cuando son menores a dos hectáreas. Los terrenos medianos presentan tamaños entre dos y siete hectáreas, mientras que las fincas grandes tienen extensiones mayores a siete hectáreas. La nuestra rondará las dos hectáreas. Desde esta aproximación se postula que la mente está organizada por tres estructuras o almacenes: el ‘consciente’, el ‘preconsciente’ y el ‘subconciente’. El ‘consciente’ recoge lo que está ocurriendo en el momento actual y nos damos cuenta (lo que pensamos y percibimos). El ‘preconsciente’ almacena todas aquellas sensaciones y recuerdos que no son conscientes en un momento determinado, pero a los que puede acceder el individuo si así lo desea. El ‘inconsciente’ es el almacén que más determina la personalidad del individuo, es el más importante para Freud. Contiene todo aquello que es inaceptable para el propio sujeto: acontecimientos pasados, imágenes, impulsos, deseos, etc. El individuo es incapaz de acceder a ese material. Desde el psicoanálisis se mantiene que para conocer la personalidad de un sujeto, o para poder curar un trastorno, se deben conocer las motivaciones y fuerzas inconscientes y su dinámica. Pero ahora el Dr. Mendizábal, que no pierde detalle, preguntará directamente: - Creo que esa finca tiene una pequeña piscina, ¿qué me dice al respecto? - Efectivamente, nuestra finca posee una pequeña piscina, de triste recordación. Se entiende por piscina a aquel espacio artificialmente creado en un terreno en el cual se abre un pozo que se cubre con concreto o con otros materiales firmes y se rellena con agua con fines recreativos. Hay infinitas posibilidades en lo que respecta a las formas y a los tamaños de las piscinas, elementos que variarán de acuerdo al fin que se le otorgue a cada una: las que sean para fines recreativos exclusivamente pueden contar con diseños más irregulares, las que sean para nadar o para realizar algún tipo de deporte deben contar con medidas específicas y por lo general son de forma cuadrangular. La nuestra es una piscina de 20 x 10 metros, suficiente para disipar los sofocones propios del verano. Está alimentada por el agua de riego que lleva una acequia. Recuerdo que había en su superficie varios flotadores, pensando más que nada en los pequeñines que se daban cita allí mismo. Con la llegada del verano, desgraciadamente aumenta el número de ahogamientos. El clima de España permite un amplio periodo de contacto con el agua y, por tanto, un aumento del riesgo por mayor exposición. Los ahogamientos suponen la segunda causa de muerte accidental entre los 0 y los 19 años de edad en toda Europa. Las tasas de fallecimiento por ahogamiento varían según la edad y el género, siendo los grupos de mayor riesgo los niños pequeños y los adolescentes varones. Estos accidentes son debidos fundamentalmente a la falta de precaución de los padres, de los propios jóvenes y de las autoridades. Además, las estadísticas de mortalidad solo son la punta del iceberg, puesto que por cada fallecido se van a producir otras muchas lesiones que van a requerir visitas a los hospitales y producir incluso secuelas y graves discapacidades permanentes. La muerte por ahogamiento de mi hermana tuvo lugar el año pasado, en la piscina que tiene El Torreón. Sólo tenía 4 años. A pesar de que el material inconsciente no puede hacerse consciente, el interés del psicoanálisis como método terapéutico se dirige a conocer las motivaciones inconscientes. Para ello Freud y sus seguidores desarrollaron una serie de procedimientos. Uno de los más importantes fue la ‘asociación libre de ideas’, consistente en pedir a los sujetos que se someten a terapia que expresen todo aquello que les venga a la mente con independencia de lo importante que les parezca. Los sueños permiten a la consciencia acceder a un material inconsciente expresado bajo un disfraz. Mediante la interpretación de los sueños o la interpretación de los errores que se cometen en la vida diaria los terapeutas podrían identificar motivaciones inconscientes. Estos procedimientos pretenden aflorar lo que reside en el subconsciente eludiendo la resistencia natural del propio individuo. Luis se justifica de una o de otra manera, pero nada le consuela. Se sabe de memoria todas las claves que se le han dado a esta familia. El psicoterapeuta, viendo que su cliente se atragantaba y las pasaba mal al tocar estas circunstancias, añadirá: - Tómese su tiempo. No es necesario que saque ahora toda la carga emocional que le produjo tal suceso. Pero Luis, sacando fuerzas de la nada, proseguirá: - Se nos comentó que en el caso de niños pequeños, los ahogamientos pueden ocurrir con tan poca cantidad de agua como 2 cm. en el fondo de un cubo, una bañera, una piscina portátil o un pozo. Los ahogamientos en menores de 5 años se producen sobre todo en las piscinas particulares o de comunidades privadas, donde se ha demostrado que pueden disminuir las muertes por ahogamiento hasta en un 95% con el simple vallado reglamentario existente hoy en día para piscinas comunitarias. Una circunstancia que se da con relativa frecuencia es cuando se llega a los lugares de veraneo, y mientras los padres trasladan el equipaje del coche a la vivienda, los niños se dedican a explorar los alrededores donde puede haber una piscina no protegida y ahogarse en ella. El 25 de julio se celebra el Día Mundial para la Prevención de los Ahogamientos. El ahogamiento en niños es una de las principales muertes en la infancia y es que bastan unos minutos y dos dedos de agua para que se produzca. Lo cierto es que yo no sé si la ausencia de una vigilancia eficaz, la ausencia de vallado, etc., etc., pero mi hermanita se nos fue irremediablemente un 10 de agosto del año pasado, a la edad de 4 añitos. Gracias a los mecanismos de defensa, el yo se defiende tanto de la excesiva presión del ello, cuando éste reclama la realización de los apetitos, como del desmesurado control del superyó; merced a ellos, el yo también se protege de la presencia de experiencias pasadas de tipo traumático. Los mecanismos de defensa son modos incorrectos de resolver el conflicto psicológico y pueden dar lugar a trastornos en la mente, la conducta, y en los casos más extremos a la somatización del conflicto psicológico y las disfunciones físicas que lo expresan. Los más importantes son la represión, la identificación, la formación reactiva y la proyección. Pero la verdad se haya escondida siempre en vericuetos insospechables. Por eso, a veces es tan importante rastrear el inconsciente de determinadas personas. Con la palabra inconsciente podemos designar, en primer lugar, todo contenido mental que no se encuentra en la conciencia y al que el sujeto únicamente puede acceder con dificultad. Pero, en segundo lugar, este término también se usa para designar uno de los sistemas del aparato psíquico: es la parte no consciente que sólo puede ser consciente con grandes esfuerzos por parte del sujeto, y, en particular, gracias al trabajo de la terapia. En el inconsciente se encuentran los deseos, instintos y recuerdos que el sujeto reprime por resultarle inaceptables, fundamentalmente a causa de sus propias valoraciones morales; es la capa más profunda de la mente y se identifica en gran medida con el ello. Con todo, parte del super-yo también puede incluirse en el inconsciente en la medida en que no siempre el sujeto es consciente de sus propias valoraciones morales y de la actuación de dichas valoraciones en su vida psíquica y su conducta. La mente no consciente puede dividirse en dos grandes regiones: lo no consciente pero fácilmente consciente (como los recuerdos en el sentido ordinario), y lo no consciente y difícilmente consciente por existir unas fuerzas mentales que lo impiden; para distinguir los dos tipos de mente no-consciente, Freud propone los términos «Preconsciente» o inconsciente en sentido simplemente descriptivo, e «Inconsciente» o inconsciente en sentido dinámico y más propio. Freud concibió el inconsciente sólo como inconsciente individual, en el que se encuentran las vivencias reprimidas del sujeto individual. Y, después de esta necesaria explicación, dejaremos que los dos protagonistas solventen la querella que nos han planteado. Ahora, el terapeuta toma otra dirección para entrar en el inconsciente de Luis, de la siguiente manera: - Si puedes explícame en qué consiste tu tristeza, tu pena. Luis titubeará, asegurando lo siguiente: - Me da miedo pensar en la muerte de mi hermana porque yo no doy a la muerte un sentido religioso. Esta condición humana de “ser para la muerte” ha dado lugar a un número infinito de especulaciones escatológicas por parte de los filósofos, los religiosos y hasta los científicos. Aunque no está claro que Freud utilizase el término Tanatos en sus escritos, habitualmente la literatura psicológica lo utiliza para designar lo que Freud llamó en «Más allá del placer» el principio de nirvana, o instinto de muerte. Por el instinto de muerte encontramos en el sujeto un apetito hacia el estado de tranquilidad total, hacia el cese de la estimulación y de la actividad, un afán por regresar al estado inorgánico inicial. Este instinto es irreductible a otros instintos positivos, formando junto con el instinto de vida o Eros las disposiciones básicas de todo ser vivo, y por supuesto también el hombre. En el inconsciente, para Freud, el instinto de muerte se opone al instinto de vida: la dimensión sexual de la muerte se hace así mucho más evidente. El masoquismo, el sadismo y todo afán por la destrucción es expresión patológica del instinto de muerte. El Dr. Mendizábal, con una amplia cultura sobre sus hombros, exclamará: - Estamos realizando un psicoanálisis que acaba de abrirnos las puertas al existencialismo, doctrina que acaba de fundar el conocimiento de toda realidad sobre la experiencia inmediata de la existencia propia. A lo que replicará el mismo Luis: - Eso ya lo conozco y se llama angustia, temor por la nada. La angustia es una noción del pensamiento existencialista que refiere, en Kierkegaard, a un sentimiento nacido de la conciencia de la absoluta distancia entre el individuo y Dios y que requiere un salto de fe. Heidegger la entiende como la inquietud radical de la propia existencia ante la que hemos de responder con autenticidad. Y, una vez llegados hasta aquí, el Dr. Mendizábal, que es, deontológicamente hablando, un buen profesional, se dirige a Luis y le dice: - Tú mismo has encontrado el quid a tu problema. Personalmente, te aconsejaría que dejaras de tomar el Prozac. Lorazepam, diazepam, alprazolam, citalopram. Has dado un repaso por los medicamentos más comunes recetados contra los trastornos relacionados con la ansiedad. Dicho lo cual, los dos se dirigen a la puerta de entrada, en donde se despiden cordialmente. ---------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------

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