miércoles, 10 de abril de 2024

CONFERENCIA, "Filosofía Antigua Griega".

La filosofía griega o filosofía clásica abarca el período del pensamiento desarrollado en la Antigua Grecia desde su período clásico (499 - 323 a.C.) hasta su período helénico (323 - 30 a.C). La palabra filosofía de origen griego fue acuñada por primera vez por Pitágoras y significa "amor por la sabiduría" o "amigo de la sabiduría". Y, ¿Por qué es importante la filosofía griega? Porque constituye la base del pensamiento occidental actual. La filosofía griega se origina en el período clásico de la Antigua civilización Griega entre 499 a 323 a.C. El primer período es denominado período cosmológico o presocrático y se caracterizó por usar el pensamiento racional para resolver problemas sobre la naturaleza, esto significaba usar la razón, el pensamiento, el conocimiento y los sentidos, conocido como logos. El segundo período de la filosofía griega se centra en los problemas del hombre donde se confrontan las ideas de los sofistas y de Sócrates. El debate filosófico que caracteriza este período consiste en la relatividad o la universalidad de conceptos como el bien y el mal. En este sentido, los sofistas eran escépticos y relativistas afirmando que el bien y el mal, por ejemplo, dependían del punto de vista de cada individuo. Por otro lado, Sócrates enseñaba que estos conceptos no son relativos sino absolutos, y se llega a esa verdad mediante un proceso de preguntas y razonamiento. La filosofía clásica sienta las bases para el discurso político y lógico del pensamiento occidental, que se caracteriza por el uso de la retórica (sofistas) y la mayéutica (Sócrates). La filosofía clásica es dividida generalmente en 2 grandes períodos: el período presocrático y el período de Sócrates y los sofistas. Los primeros filósofos griegos se denominan cosmológicos, ya que, cuestionan los misterios de la naturaleza y el cosmos que antiguamente se explicaban mediante los mitos (mitología griega). Este primer período de la filosofía griega, también conocido como filosofía presocrática, abarca los siglos VI y V a.C. El objetivo principal era la búsqueda del principio primordial, único y universal del cual se generaban todas las cosas, el cual lo llamaron arjé. Esta búsqueda era hecha a través del conocimiento (logos), dando inicio al pensamiento racional. La filosofía presocrática se divide en 2 grandes escuelas: • las escuelas monistas (siglo VI a.C.): siendo sus representantes más importantes Tales de Mileto, Anaximandro, Anaxímenes, Pitágoras, Heráclito de Éfeso, Jenófanes, Parménides y Zenón de Elea. • las escuelas pluralistas (siglo V a.C.): en las cuales se destacan Empédocles, Anaxágoras, Leucipo y Demócrito. Durante la segunda mitad del período clásico de la Antigua Grecia, surgen los sofistas y Sócrates (470 - 399 a.C.), este último discípulo de Anaxágoras. Este período se caracteriza por sus intensos debates en la percepción del conocimiento centrado en el hombre en vez de la naturaleza. Los sofistas enseñan a usar la retórica para convencer y persuadir, ya que, todo es relativo y depende de la argumentación. Sus representantes más destacados fueron: • Protágoras: a quién se le atribuye la frase “el hombre es la medida de todas las cosas”. Fue consultor del rey Pericles y creía en que todo debe ser socialmente útil. • Gorgias: afirmaba que todo es falso. • Antístenes: alumno de Sócrates, funda la escuela cínica. Fue maestro de Diógenes de Sinope, un destacado cínico. Por otro lado, Sócrates no concordaba con los sofistas y afirmaba que los conceptos como el bien, el mal y la justicia eran absolutos, llegando hasta ellos por un proceso que se conoce como el “método socrático” que consiste en 2 pasos: la ironía y la mayéutica. Este proceso ayudaría a exponer las contradicciones y generar un argumento inductivo a través del diálogo. Sócrates enseñaba que la vida sin preguntas es una vida de ignorancia y sin moralidad. La evolución de la filosofía griega toma como base las enseñanzas de Sócrates a través de su discípulo: Platón (427 -347 a.C.). Platón funda después de la muerte de Sócrates en 387 a.C. la Academia, institución donde se formaría Aristóteles. • Platón considera que lo único eterno e inmutable es el mundo de las ideas, teniendo en cuenta la existencia de 2 mundos: el mundo sensible, de los sentidos, y el inteligible, el de las ideas. Utiliza el “mito de la caverna” para explicar cómo nuestros sentidos nos engañan y ocultan la verdad. Esto se conoce también como el idealismo platónico. • El último representante de la filosofía griega como tal es el discípulo de Platón, Aristóteles (384 - 322 a.C). Fue maestro de Alejandro Magno desde 343 a.C. y en 353 a.C. funda el Liceo. Aristóteles se diferencia de Platón por incorporar ideas más naturalistas llegando a la conclusión de que dependemos de los sentidos y de la experiencia para aprender. Esto se conoce también como intelectualismo. Además, Aristóteles funda la palabra eudemoníaque significa felicidad, que la consideraba la finalidad de todo ser humano. Otros discípulos de Sócrates fundaron escuelas de pensamiento de la filosofía griega que también afirmaban que el fin último del hombre era alcanzar la felicidad. Entre ellas, podemos mencionar: • La escuela cínica: fundada por Antístenes, desprecia las convenciones sociales y lo material. Luchan por no ser esclavos de los placeres y creen en la vida sin objetivos. • La escuela jardín: fundada por Epicuro en 306 a.C. afirma que se llega a la felicidad mediante la ausencia de preocupaciones, sin miedo a la muerte y a través del placer regido por la prudencia. • La escuela estoica: fundada por Zenón de Citio e influenciado por los cínicos, afirma que la felicidad se encuentra a través de la aceptación del destino y el deber. • La escuela escéptica: Pirrón de Elis es influenciado por los estoicos y afirma que la verdad no existe y la felicidad se encuentra en la abstención del juicio siendo la apatía lo ideal. Se considera que el helenismo es una época y un estilo cultural que se da inmediatamente después de la desaparición de los grandes filósofos griegos. A Sócrates le hereda Platón, a Platón Aristóteles, pero Aristóteles no tiene herederos cualificados. Como tampoco Atenas. Alejandro Magno intenta crear un gran imperio, pero con su prematura muerte desaparece no sólo su imperio, sino también la Atenas de la democracia, de la filosofía y del arte. El ciudadano, sin su polis, marco de seguridad, se siente huérfano, desconectado, inseguro. El sabio helenista buscará su salvación en la individualidad. Un honesto y decoroso ¡sálvese quien pueda! seguirá a las grandes teorizaciones atenienses. La filosofía se convierte en este momento en ciencia moral, entendida ésta no como la búsqueda de la virtud con vistas a la educación, sino como camino hacia la felicidad. La sabiduría se convierte en modo de vida que busca como su más alta perfección el ideal del sabio. Esta sabiduría es un ideal de todos los hombres, ya que todos pueden buscarla. Únicamente serán ignorantes y malos quienes no conozcan ni busquen el ideal moral. A la consecución de este ideal de sabio se dirigieron tres filosofías principales: el epicureísmo, que pondrá la meta de la sabiduría en la ataraxia o imperturbabilidad; el estoicismo, que colocará la sabiduría en la apatía, también imperturbabilidad, pero entendida de otro modo, como se verá; y el escepticismo, que optará por una idea de sabiduría entendida como epojé o abstención del juicio; una especie de indiferencia respecto a toda certeza, que permite alcanzar la tranquilidad de ánimo. Epicuro de Samos fue el fundador de la legendaria Escuela del Jardín. Fundamentó toda su doctrina ética en el conocimiento de la naturaleza, en la física, que se fundamentaba a su vez en una teoría del conocimiento llamada "canónica". Tres temores perturban el ánimo del hombre que mora en la naturaleza y de los cuales le puede librar la física: el destino, los dioses y la muerte. El temor al destino se elimina descubriendo que la única ley necesaria que impera en la naturaleza es el movimiento continuo y el azar de los choques de los átomos entre sí. Se elimina el temor a los dioses porque, en caso de que existan, son demasiado importantes para ocuparse de los hombres y, en caso de que no existan, entonces no ha lugar temerlos. Se elimina el temor a la muerte porque el alma es de naturaleza atómica y, por ello, está sujeta a disolución y es incapaz de sobrevivir al cuerpo, de forma que cuando estamos vivos no sentimos la muerte, pero tampoco la sentimos cuando estamos muertos. Eliminados estos miedos, solamente queda el camino libre hacia la felicidad en la vida presente, y dicha felicidad se consigue por el camino del placer. Éste es entendido como ataraxia, por la que el ánimo queda interiormente sosegado mediante el desprecio de los deseos y temores. El movimiento protagonizado por Epicuro hay que entenderlo también como un intento de superar la crisis general no por medio de un nuevo montaje político, sino retrotrayéndose al fundamento, siendo más radical, es decir, recuperando al hombre como única y auténtica base de todo lo político. Hay en Epicuro un doble rechazo: al Estado y a los dioses. El apoliticismo de Epicuro tiene por objeto, en principio, denunciar cómo las estructuras, el Estado, se habían contrapuesto a, o puesto por encima de, los individuos, hasta tal punto que se negaba a estos en favor de una forma concreta de organización. Con la filosofía estoica se pasa de considerar la filosofía como una ocupación intelectual reflexionante sobre el ser, las Ideas, etc., a una concepción de la filosofía en la que el filósofo no busca ya la sabiduría por sí misma, sino en tanto que ésta tiene cierta utilidad para la vida. La filosofía, con el estoicismo, se hace fundamentalmente ética. La escuela estoica fue fundada por Zenón de Citio alrededor del año 300 a.C. Es entonces cuando se inaugura la Stoa antigua, que dura hasta el 130 a.C. aproximadamente. Desde el año 130 al 50 se establece un segundo período, la Stoa media. Por último, la Stoa nueva o posterior comprende el largo período que va del 50 a.C. al siglo III d.C. A pesar de que la filosofía estoica está primordialmente referida a la ética, a la práctica de la vida virtuosa, el imperativo de superar el temor obliga a buscar un fundamento a la moral. Por ello la ética estoica supone una física, en la que se trata de dar esta visión de conjunto de la naturaleza como fundamento teórico para la práctica, y la física a su vez supone un tratado de conocimiento (la lógica) que garantice, mediante un criterio de verdad, la validez de las afirmaciones especulativas. De este modo, la filosofía estoica se configura en tres partes: Lógica, Física y Ética. Pero en la mayoría de los casos, al final prevalece la Ética, que trata de delinear el ideal de sabio. En primer lugar, el ideal estoico es vivir en consonancia con la naturaleza. Pero este ideal presenta un problema de envergadura, ya que según la Física estoica la naturaleza está determinada por el Logos universal y en ella no parece haber sitio para la libertad y para la ética. Vivir conforme a la naturaleza consiste en acomodarse a la naturaleza en su totalidad; conformarse, amoldarse a la ley universal, aceptar el destino como viene y vivir conforme a lo natural del hombre, la Razón. Vivir conforme a la razón es vivir una vida virtuosa. El obrar recto se sigue del recto saber. Además, el ideal del sabio estoico es ser autosuficiente. El sabio es el hombre libre de afectos y pasiones. Su libertad es absoluta, ya que puede aceptar el destino tal y como viene guiado por su razón. Pero puede también, en el caso de creerlo oportuno, quitarse la vida, con lo cual prueba que su libertad es total. Desde este punto de vista el sabio es invencible. Su invencibilidad reside sobre todo en la total superación del temor. El estoico desprecia la vida porque radicalmente no depende de él. Sólo cuenta para él la libertad interior, aquella a la que no puede llegar la dureza del mundo ni la de los otros hombres. Finalmente, el ideal del sabio estoico es la fraternidad humana. Los estoicos no se limitaron a una autárquica y en cierto modo egoísta autosuficiencia. Por la comunidad de todos los hombres en el Logos universal, llegaron a la conclusión de una universal fraternidad humana. Así, los estoicos defendieron un ideal de Humanidad: la consiguiente filantropía y amor a todos los hombres, sustentados en ese parentesco universal. El escepticismo es la mejor expresión del abandono del interés especulativo en la época helenístico-romana. Este movimiento, que empieza a desarrollarse con anterioridad a las otras escuelas morales, tiene tres momentos principales: la escuela de Pirrón (siglos IV-II a.C.), la Academia media y la nueva (siglos III a II a.C.) y el neopirronismo (siglos I a.C.-III d.C.). De un modo general el escepticismo comienza por negar el conocimiento verdadero de la realidad; de aquí pasa a considerar que de nada puede afirmarse que sea malo o bueno por naturaleza; la consecuencia de esta actitud escéptica es la imperturbabilidad del ánimo y la consecución de la felicidad, ya que el hombre no puede atormentarse por el temor de males o el deseo de bienes que no se conocen como realmente verdaderos. Hay también pequeñas diferencias entre los escépticos: Pirrón ponía la actitud escéptica en la abstención del juicio, es decir, nada sabemos y nada podemos afirmar; en la Academia media y nueva el escepticismo consiste en admitir solamente opiniones probables, renunciando a todo conocimiento cierto; con el neopirronismo y su principal representante Sexto Empírico no sólo se adopta una postura más empírica, sino que además se demuestra que es la única posible. La filosofía de Platón fue seguida oficialmente en su Academia, pero la falta de grandes personalidades la hizo degenerar, y se escolarizó en fórmulas secas y en esquemas vacíos, que acabaron por reducirla a la esterilidad. En los siglos I a.C. y I d.C. se dio en el mundo culto mediterráneo un gran interés por lo platónico que propició la aparición del neoplatonismo. El neoplatonismo surgió en Alejandría, fiel en lo fundamental a todas las grandes directrices de la filosofía de Platón, en la que se integraron elementos aristotélicos y aportaciones de las escuelas morales y del neopitagorismo. Fueron neoplatónicos Plotino, Porfirio, Jámblico, Edesio de Capadocia, Juliano el Apóstata y Proclo. El neoplatonismo apareció escondido en otras diversas corrientes de mayor importancia, según fuera la forma mental desde la que se abordaba la filosofía platónica. Así se pueden distinguir el neoplatonismo judío, representado por Filón de Alejandría, el neoplatonismo pagano, cuyo principal representante fue Plotino, y un neoplatonismo cristiano representado por el Pseudodionisio Areopagita y San Agustín. Para Filón de Alejandría (siglo I d.C.) la realidad suprema o principio primero de todo es Dios, el Dios de Moisés que Filón identifica con el Bien platónico. De Dios procede inmediatamente el Logos. En el Logos se encuentran las Ideas o arquetipos de las cosas y él es quien hace el mundo. Este Logos del que habla Filón evidentemente es a la vez el Demiurgo platónico y la mente en que se encuentran las Ideas platónicas. A partir del Logos se originan el resto de las realidades inmateriales y materiales. Plotino fue propiamente hablando el fundador del neoplatonismo. Proponía un sistema filosófico-religioso en el que explicaba cómo todas las realidades procedían sucesiva y descendientemente a partir del Uno y cómo se producía el regreso hacia él. Como en el sistema de Filón, del principio supremo, llamado por Plotino "Uno", procede inmediatamente el Pensamiento (Logos, Nous). De éste procede el alma universal, y así sucesivamente en un proceso descendente y degradante hasta llegar a la materia, último eslabón de la cadena de lo real. Esta doctrina de Plotino se llama el emanatismo. El neoplatonismo se encontraba con el mismo problema que el cristianismo: ¿cómo ha surgido la pluralidad de lo real, si originariamente no existía más que un principio único, Dios, el Uno? La respuesta podía ser doble. O bien el resto de los seres provienen de Dios (emanatismo) o bien proceden de la nada (creacionismo). La respuesta creacionista conllevaba la afirmación de la radical diferencia entre Dios y el resto de los seres, mientras que el emanatismo lleva consigo una concepción panteísta de lo real. El creacionismo subrayaba la contingencia de lo creado al establecer la nada como punto de referencia del ser; sin embargo, el emanatismo subrayaba la necesidad de lo emanado a partir del principio primero. A los primeros filósofos griegos se les conoce con el nombre de "físicos" porque trataron de conocer y estudiar la naturaleza, la physis, de las cosas. El término physis tenía para los griegos de esta época un doble sentido: servía para designar tanto el crecer, el aparecer de algo, como la fuerza interna que impulsa dicho aparecer y crecer. Por ello tienen que estudiar lo que es el aparecer de lo que existe. La noción de physis implica una experiencia metafísica que tienes sus antecedentes en antiquísimas ideas religiosas o mágico-místicas. Nacido en las fiestas de las estaciones, el sentimiento de la armonía y de la simpatía entre los hombres y el mundo había sembrado en los espíritus la noción de una vida unánime. Esta noción, que implica una originaria identidad de materia, vida y espíritu, que supone un antiguo y radical parentesco entre todos los seres, que sugiere firmemente la inmanencia de la divinidad en todos ellos y en el principio del Todo, una vez despojada de sus vestiduras mitológicas y alejada de toda significación ritual, pasa a ser el objeto directo de una intuición filosófica básica. En la época en que estaba naciendo la filosofía escribía Esquilo: "Zeus es todas las cosas y lo que está más allá de ellas. Zeus es el aire, Zeus la tierra, Zeus el cielo". Los primeros filósofos no hablaban de Zeus, sino de la physis, pero la intuición que el poeta expresaba a través de la divinidad mítica no es muy diferente de la que ellos tradujeron en términos de experiencia o de razón. La ruptura entre mitología y filosofía se da porque los "fisiólogos" no se conforman con encomendar su experiencia del Ser al mito, a los relatos tradicionales, sino que intentan explicarla a través de la experiencia cotidiana, de la analogía y de la dialéctica. La concepción de la physis en los primeros filósofos se caracterizó por su estabilidad e inmutabilidad frente a la pluralidad y movilidad de las cosas particulares. La Naturaleza tuvo para los presocráticos en general el doble sentido de sustrato inmutable del ser, por debajo de todas las mutaciones de las cosas, y de fuerza que hace llegar las cosas a ser, a modo de una fuente inagotable de seres. De la oposición primaria entre Naturaleza y cosas particulares se derivan otras varias oposiciones, como la existente entre verdadera realidad, solamente percibida por la razón, y apariencias mutables de las cosas percibidas por los sentidos; entre lo mutable y móvil, entre la unidad y la pluralidad, entre el ser y el no ser, entre lo lleno y lo vacío, entre lo limitado y lo ilimitado. La escuela milesia intentó reducir la variedad desconcertante del mundo físico (apariencia) a una única sustancia material subyacente (esencia, verdadera realidad). "La mayoría de los que filosofaron por primera vez consideraron que los únicos principios de todas las cosas son de especie material. Aquello a partir de lo cual existen todas las cosas, lo primero a partir de lo cual se generan y el término en que se corrompen, permaneciendo la sustancia mientras cambian los accidentes, dicen que es el elemento y el principio de las cosas que existen; por esto consideran que nada se genera ni se corrompe, pues tal naturaleza se conserva siempre [...]" (Aristóteles). Los milesios fueron los filósofos que de modo original y radical respondieron a la pregunta ¿de qué está hecho el mundo? Tales contestó que el mundo estaba hecho de agua; Anaxímenes, que de aire; mientras Anaximandro afirmó que todas las cosas estaban hechas de un sustrato material que denominó "lo indefinido" o "lo infinito". Las escuelas itálicas, pitagórica y eleática, constituyen el segundo estadio importante en la historia de la especulación presocrática. Su carácter y tema central difieren profundamente del de los milesios. Mientras a éstos les motivaba una innata curiosidad intelectual y el descontento con las explicaciones míticas, el impulso subyacente al pitagorismo fue religioso. A diferencia de los milesios, que intentaron explicar el mundo de una forma puramente naturalista, los pitagóricos emplearon principios y elementos explicativos tomados del campo de los seres no sensibles (Metafísica, A 8, 989 b 28), interesándose más por la forma o estructura del mundo que por su mero principio material. Los pitagóricos se interesaron por el cultivo de la música y de las matemáticas, movidos por la finalidad religiosa de purificar el cuerpo para liberarse del ciclo de las reencarnaciones. El principal descubrimiento pitagórico fue la gran semejanza entre los números y los seres y fenómenos del universo, y pensar que la esencia del universo es el número y su estructura formal una relación numérica armónica. Llevando esta concepción hasta sus conclusiones lógicas, Parménides llegó a afirmar la existencia de lo Uno, eterno e inmóvil, y negó la realidad de todo cambio y, con ello, de todos los seres sensibles. La doctrina de Parménides puede sintetizarse en dos tesis fundamentales. Según la primera, es imposible que surja la pluralidad a partir de una única realidad, y contra ella se rebelaron los milesios con encono. Si suponemos que originariamente existía solamente agua: ¿por qué no sigue habiendo sólo agua? Si solamente había agua, ésta no pudo generarse a partir de otra sustancia (que, por hipótesis no había) ni puede tampoco transformarse en otra cosa o desaparecer (¿qué podría hacerla desaparecer o transformarse si no hay nada a parte de ella?) Lo que no hay desde siempre no puede originarse; lo que hay desde siempre no puede tampoco ser destruido. Según la segunda tesis lo que hay, lo que existe, ha de ser único, es decir, una única realidad. Las consecuencias de estas dos afirmaciones eran tajantes: si, por una parte, de una única realidad no puede surgir la pluralidad y si, por otra parte, la razón nos obliga a aceptar la existencia de una única realidad, no habrá más remedio que declarar irracionales e ininteligibles el movimiento y la pluralidad. Parménides eliminó, por tanto, lo cambiante al afirmar lo permanente; eliminó lo que las cosas parecen ser (múltiples y mutables) al afirmar lo que son (una única realidad); eliminó la pluralidad al establecer la unidad; eliminó el conocimiento sensible en aras de las exigencias de la razón. El discípulo de Parménides, Zenón de Elea, reconociendo que las tesis de su maestro no eran aceptables para la experiencia común sensible, elaboró sus famosas cuatro aporías para demostrar a sus adversarios que tampoco las afirmaciones de la experiencia común, tales como la multiplicidad y el movimiento, eran aceptables para la razón. Heráclito, por su parte, insistía en la mutabilidad de las cosas; decía que todo se encuentra en estado de flujo (panta rei, "todo fluye"), si bien insistía en la existencia de un Logos, norma o proporción dentro de estos cambios, y atribuía al fuego cierto tipo de realidad superior. Empédocles, para resolver el enigma planteado por Parménides, postuló cuatro elementos (fuego, aire, agua y tierra) y dos principios del movimiento, atracción y repulsión, o Amor y Odio, como poéticamente él mismo los denominó. Anaxágoras, cuya filosofía resultaba probablemente oscura incluso para sus contemporáneos, parece haber insistido en la permanencia de las cualidades y haber situado al Nous o mente como origen del movimiento y principio rector del universo. Un momento importante en los albores del pensamiento filosófico y científico presocráticos lo constituyen los filósofos "armonistas", así llamados por su pretensión de reconciliar la filosofía del ser de Parménides con la filosofía del devenir de Heráclito. También fueron llamados pluralistas porque el modo de intentar la reconciliación fue el de renunciar a la unidad del principio-raíz de las cosas, ante la imposibilidad de explicar con un solo principio la formación de la variedad del universo, y establecer una pluralidad por lo menos cuantitativa de los elementos que constituyen el cosmos. Fueron Empédocles, Anaxágoras, Leucipo y Demócrito. En su obra Sobre la Naturaleza admitió cuatro raíces de la realidad, las cuales se llamaron después "los cuatro elementos": la tierra, el agua, el aire y el fuego. Cada uno de esos elementos se mantiene ingenerado, incorruptible e imperecedero a través de todos los cambios de las cosas. Los elementos no se trasmutan, sólo se mezclan entre sí en proporciones diversas para formar las cosas y se vuelven a desunir cuando éstas se descomponen. A la fuerza unitiva la llamaba míticamente "amor", y a la fuerza disgregadora, "odio"; de esta forma simboliza con la primera las fuerzas atractivas y con la segunda las fuerzas repulsivas de la naturaleza. Mediante estas fuerzas explica el movimiento necesario para la unión y desunión de los elementos. Amor y odio se contrarrestan en su tensión logrando el equilibrio cósmico. Hay ciclos en que domina el amor y todo tiende a unirse, y otros en que domina el odio y todo tiende a disgregarse. Gracias al juego de las dos fuerzas se mantiene el orden en el universo en ciclos de evolución, que tienen un sentido constructivo o un sentido destructivo según sea la fuerza dominante. Anaxágoras de Clazomene, en los fragmentos que han sobrevivido de su obra Sobre la Naturaleza, afirma que los elementos cualitativamente distintos que entran en la composición de las cosas no pueden ser sólo los cuatro de Empédocles, ya que tan pequeño número no podría explicar la casi infinita variedad de todas las cosas; por el contrario, sostiene que hay tantos elementos como realidades cualitativamente distintas hay en el universo, es decir, casi infinitas, y las llama "homeomerías". Hubo un tiempo en que todas las partículas se mezclaban en el universo en una masa homogénea, inerte y caótica, que por sí misma jamás hubiera sido capaz de abandonar su estado de reposo. El Nous ("inteligencia" o "mente") generó un movimiento que comenzó a agitar esa masa y provocó la agrupación de las homeomerías en proporciones distintas y desiguales en las cosas diversas que componen el cosmos. El Nous introdujo el movimiento en el caos inerte y fue separando las partículas y ordenando las cosas, hasta que del caos primitivo surgió el cosmos actual. Leucipo y Demócrito son los primeros filósofos considerados atomistas. De Leucipo, contemporáneo de Empédocles y de Anaxágoras, se sabe poco a ciencia cierta. Demócrito de Abdera, discípulo del primero, concibe al igual que Parménides el ser como eterno e incorruptible, idéntico en sustancia, pero no continuo y formando una sola unidad maciza, sino desmenuzado en infinitas partículas pequeñísimas e indivisibles, que por esta razón se llaman átomos. Los átomos son homogéneos e idénticos en cualidad; todos se componen de la misma sustancia. Para que el desmenuzamiento sea posible es necesario admitir, junto al ser pleno y sólido de los átomos, el vacío o no ser que los separe y haga posible su movimiento. Las diferencias cualitativas que observamos en la naturaleza son sólo diferentes impresiones subjetivas causadas por diferencias puramente cuantitativas. Los átomos, formados todos de la misma materia, se distinguen por su tamaño, por su figura, por su posición y por el orden en que están colocados. Al moverse en el vacío se encuentran unos con otros, y al chocar pueden bien rebotar y salir disparados, cambiando la dirección de su movimiento, o bien enlazarse entre sí si sus formas simétricas complementarias lo permiten, de forma que se producen las cosas compuestas. El problema grave para los atomistas fue cómo explicar el movimiento dentro de su concepción materialista y mecanicista. Según Aristóteles, los atomistas se vieron obligados a admitir como un hecho la eternidad del movimiento cuya causa no lograron explicar. Había, pues, tres cosas iniciales y eternas que han dado lugar a la formación del mundo: el ser o los átomos, el no ser o vacío y el movimiento. En las últimas décadas del siglo V a.C. la consideración filosófica cambia de orientación en Grecia: deja de lado los problemas cosmológicos y físicos y se centra en el hombre y en lo humano. Este cambio coincide con el florecimiento de la filosofía en Atenas. No puede entenderse, por tanto, ni la aparición ni el papel de los sofistas sin considerarlos enmarcados en los acontecimientos que sacudieron la vida griega a comienzos de la quinta centuria, en especial en la Atenas de Pericles. Atenas fue en el siglo V una sociedad democrática abierta al debate, ya que el poder político se ganaba interviniendo en los debates del Consejo, de la Asamblea, de los tribunales; era la más importante y poderosa ciudad de la Hélade, su centro cultural, y acaudillaba la famosa Liga Marítima de sus distintas regiones. Atenas se llenó de toda clase de extranjeros, de gentes interesadas e interesantes, entre las que se contaban físicos como Anaxágoras, Demócrito y Diógenes de Apolonia, y sobre todo sofistas procedentes en su mayoría de la periferia. El término "sofista" se usa para designar a un conjunto de pensadores que asumieron el protagonismo intelectual en Atenas durante la segunda mitad del siglo V, por tanto, a partir de la instauración radical de la democracia. Los más importantes fueron extranjeros: Protágoras de Abdera, Gorgias de Leontino, Hipias de Elide, Pródico de Queos, Trasímaco de Calcedón. Solamente Critias y Antifonte eran oriundos de Atenas. La imagen de los sofistas que la historia de la filosofía ofrece hoy puede resumirse en los rasgos siguientes: Los sofistas fueron maestros en la enseñanza de la virtud (areté), entendiendo por areté la excelencia, la plenitud de desarrollo de las cualidades y potencias propias de un individuo; fueron los primeros profesionales de la enseñanza, y como tales cobraron generalmente importantes sumas de dinero; fueron maestros con un proyecto bien definido y sistemático de educación, que enseñaban con el fin de proporcionar técnicas de discusión y de elocuencia a los jóvenes, es decir, técnicas encaminadas al dominio de la palabra, del logos, que permitieran refutar al adversario político con el poder de la palabra. En el año 399 a.C. el pueblo de Atenas se reunió en asamblea para deliberar sobre las acusaciones presentadas por tres ciudadanos contra Sócrates, que tenía entonces setenta años. Se le imputaba corromper a la juventud por no creer en los dioses en los que creía la polis, sino en divinidades nuevas, diferentes. El veredicto condenatorio y su aceptación por parte de Sócrates es una demostración de la primera lección socrática: la unidad entre filosofía y modo de vida. Como señaló Zubiri "Sócrates no ha creado ciencia: ha creado un nuevo tipo de vida intelectual, de Sabiduría". Ciencia y vida socráticas deben ser entendidas en oposición a dos de los caracteres más generales del pensamiento de los sofistas: su individualismo y su relativismo. Frente al individualismo de los sofistas, la vida de Sócrates aparece vinculada a su ciudad. Por Atenas demostró su valor militar en las batallas de Potidea (432), Felion (424) y en la de Anfípolis (422), así como su valor cívico, que quedó patente en la resistencia a las presiones a que fue sometido en dos actuaciones públicas en las que se vio envuelto años después. Sintió la decadencia moral de su ciudad por obra de la corrupción política y aceptó el terreno de juego de los sofistas al compartir sus temas filosóficos, aunque se enfrentó a ellos y opuso la razón a la razón, el argumento al argumento. Mostró con su moralismo una nueva interpretación de la areté como excelencia moral y la posibilidad de interiorizar la virtud con la racionalidad a la que se llega mediante el conocimiento de uno mismo. Además, en tercer lugar, Sócrates estuvo vinculado con el santuario de Apolo en Delfos, como lo muestra el viaje que con probabilidad hizo al santuario; su famoso precepto "conócete a ti mismo" era también el que recomendaba el oráculo de Delfos, y éste contestó negativamente cuando Querofonte le preguntó si existía algún hombre más sabio que Sócrates. Finalmente, Sócrates estuvo vinculado con el mundo de los démones. Sócrates oía una voz interior, misteriosa y firme, según los testimonios de Jenofonte y Platón, que le orientó en su tarea educativa y que tuvo relación con la acusación, por la que fue condenado, de introducir divinidades nuevas. Esta voz interior procedía, según Sócrates, del mundo de los démones; tenía por lo tanto cierto origen divino. La gran paradoja socrática consistió en intentar unir al individuo con la ciudad precisamente por medio de aquello que los separaba: la reflexión. Los acusadores de Sócrates tenían razón cuando veían en la reflexión un elemento disolvente de la polis. Pero no comprendieron que Sócrates aspiraba a lo mismo que ellos, a la integración de los ciudadanos con la ciudad, aunque pretendía lograrlo desde la reflexión y madurez del ciudadano. Contra el relativismo de los sofistas se dirigió también todo el programa socrático. La oposición sofista entre Naturaleza y Nomos ("ley") se argumentaba apelando a la diversidad de criterios y normas morales: distintas comunidades y culturas entendían de modo distinto qué es lo bueno y lo malo, lo justo y lo injusto. Sócrates se opuso radicalmente a estas tesis sofistas, especialmente a las de Gorgias. Se negó a aceptar que no pudieran establecerse significaciones comunes, ya que si así fuera sería imposible que los hombres se entendieran, y se negó a aceptar que no hubiera significaciones objetivas, ya que si así fuera habría que renunciar a investigar qué son las cosas en sí mismas, lo que equivaldría a renunciar a todo criterio objetivo para nuestra conducta y convertiría en problemático el acierto político y moral. El objetivo de Sócrates fue, por tanto, doble: llegar a un acuerdo sobre el significado de la palabra "justo" (significación común) y llegar a un acuerdo sobre lo que realmente es la justicia (significación objetiva). Para ello, Sócrates inventó el método inductivo y las definiciones universales (Aristóteles, Metafísica, 1078b). La definición universal es el resultado, la inducción es el camino, procedimiento o método para llegar a ella. La palabra "inducción" significa el movimiento de conducir a un interlocutor mediante el diálogo desde los casos particulares hacia el concepto o definición universal, que define el predicado fijo que les atribuimos. Frente al relativismo de los sofistas, que rechazaban la posibilidad de un conocimiento necesario y universalmente válido, Sócrates llamó la atención sobre el hecho de que el concepto universal siguiera siendo siempre el mismo, es decir, el hecho de que los ejemplos variaran pero la definición se mantuviera invariable. Cuando Sócrates pretendía aclarar y definir los conceptos morales estaba plenamente convencido de que solamente se puede ser justo si se sabe qué es la justicia, de que solamente se puede ser valiente si se sabe qué es la valentía; todas las virtudes son ciencias, y sólo en la medida en que conocemos las virtudes somos virtuosos. Esta doctrina de la ética socrática que reduce la virtud a conocimiento, que concibe la virtud como saber, suele denominarse "intelectualismo moral", y se apoya fundamentalmente en la unificación de la sabiduría teórica (sophía) y la sabiduría práctica (sophrosine). Solamente es justo el que sabe qué es lo justo, y solamente el que es justo es capaz de realizar acciones justas. El influjo y resonancia de la personalidad y enseñanzas de Sócrates fue enorme. Sus discípulos fueron muy numerosos y pertenecientes a todas las clases sociales, desde Simón, el zapatero, hasta políticos, como Critias, Alcibíades y Jenofonte, pasando por oradores como Esquines. Muchos de ellos fundaron escuelas, como Fedón, en Elis, Euclides, en Megara, Arístipo, en Cirene y Antístenes, en Atenas. A estas escuelas se les ha llamado "socráticas menores", para distinguirlas de la gran escuela platónica, la Academia, que constituye el tronco principal del socratismo. De estas escuelas, las más importantes fueron la de Cirene y la de los Cínicos. Arístipo, fundador de la escuela cirenaica, redujo el eudemonismo socrático a hedonismo, al hacer consistir la felicidad en el placer. Antístenes, fundador de la escuela cínica, exageró el aspecto austero de la moral de Sócrates y pretendió ir más allá en su conducta, al hacer consistir la felicidad en la virtud. La virtud era para él, por una parte, renuncia al placer y a las necesidades; por otra, vivir según la naturaleza y no según las convenciones sociales. Sus discípulos, entre los que destaca el famoso Diógenes, llevaron sus doctrinas a extremos caricaturescos y dieron lugar a generaciones de filósofos mendigos, que se fundieron más tarde con los estoicos. El aristócrata Platónentró a los veinte años (en el 407 a.C.) en contacto con Sócrates y su relación le marcó tan profundamente que desde entonces fue el más fiel y entusiasta de sus discípulos. Varios viajes realizados a la Magna Grecia le pusieron en contacto con los círculos pitagóricos que influyeron fuertemente en su pensamiento, hasta el punto de que su socratismo quedó notablemente modificado por influencia de la idea pitagórica de alma y por la importancia otorgada a las matemáticas en el conocimiento. De vuelta a Atenas fundó la Academia, donde procuró transmitir a sus discípulos la preocupación por organizar políticamente las ciudades según su ideal de justicia. Escribió muchos diálogos, como el Fedón, Fedro, la República, las Leyes, o el Timeo . A través de sus diálogos Platón mostró cómo la verdadera ciencia es ciencia de lo universal, de lo inmutable y lo necesario. Pero las cosas de este mundo sensible son cambiantes, contingentes, singulares y concretas y, en consecuencia, no pueden ser propiamente objeto de la ciencia. Si hay ciencia, pues, tiene que existir su objeto correspondiente, debe haber realidades auténticas y plenas, inmutables, necesarias y universales; esto es, que sin mengua de su perfecta unidad sean infinitamente participables. A estas realidades las llama Platón "Ideas". Las Ideas son el fundamento y raíz de toda verdad y de todo valor. Mientras reflejadas en las cosas, les hacen ser lo que son, intuidas por la inteligencia, hacen conocer a ésta ese ser que a las cosas han dado. Por otra parte, ellas constituyen la meta valiosa de toda noble aspiración; además de ideas, son ideales de la vida humana y marcan el sentido a la actividad de todo ser. Tan eterna como las Ideas, existía fuera de ellas la materia informe, en que todos los elementos estaban caóticamente mezclados, y que, en contraposición con las Ideas, es raíz y principio de limitación, de imperfección y de multiplicación. Por acción del Demiurgo, agente poco claro en su caracterización que Platón introduce en el tardío diálogo del Timeo, la materia caótica, inerte y pasiva fue moldeada, según el modelo de las Ideas perfectas. Así, el Demiurgo sacó a la materia de su estado primitivo de confusión y desorden para "llevarla a un estado de orden, convencido de que este estado era mejor que aquél primitivo en que se encontraba" (Timeo, 29). El hombre para Platón es un compuesto de alma y cuerpo, aunque el cuerpo es algo accidental en él, al que el alma sólo se une temporalmente para poder cumplir su castigo o su destino en este mundo material y sensible. El alma es triple: la racional, que reside en la cabeza, es la que piensa y razona, dirige y gobierna al hombre; las otras dos son sensibles; una es noble, sujeto de toda pasión irascible, y reside en el pecho; la otra es baja, sujeto de todo apetito concupiscible, y reside en el vientre. Sólo el alma racional es inmortal. Ella preexistía ya a su unión con el cuerpo, en la región celeste, donde en compañía de los dioses y otras almas era feliz contemplando las ideas. Pero por cierta falta cometida, no está muy claro el pensamiento de Platón sobre este punto, fue condenada a dejar su mansión celeste y a ser encerrada en un cuerpo-cárcel. Al trasponer los linderos entre el mundo ideal y el sensible, el alma olvida todo lo que sabía en su vida anterior, y por ello se ve obligada a ir recordándolo poco a poco cuando contempla a través de los sentidos los objetos singulares, concretos, múltiples y variables de este mundo sensible y material, modelado según las Ideas. Conocer para Platón no es, pues, otra cosa que recordar; investigar no es buscar algo desconocido, sino esforzarse por hacer revivir el recuerdo; enseñar no es comunicar conocimientos nuevos, sino ayudar a despertar los conocimientos dormidos en el alma. Todo el proceso de aprendizaje es una ascensión gradual de la mente desde las sombras del mundo sensible hasta la realidad pura de las ideas. De los objetos sensibles que imitan y reflejan el ser de aquéllas no cabe más que un conocimiento de doxa ("opinión"). El hombre amante del saber, el filósofo, se esfuerza por superar el estado de mera opinión hasta alcanzar la ciencia verdadera (episteme). La dramática ascensión del alma desde las oscuras sombras del conocimiento sensible hasta la contemplación pura de la suprema idea del Bien ha sido alegóricamente descrita por Platón en su famoso mito de la caverna. La nostalgia del filósofo por el mundo de las Ideas, especialmente por la idea de la Belleza y del Bien, es lo que propiamente constituye la esencia del amor. La virtud y la sabiduría constituyen los dos valores supremos del hombre. La virtud en general es medida, proporción y armonía en el hombre. A cada parte del alma corresponde una virtud especial y fundamental, de donde se derivan muchas otras. Al alma racional corresponde la sabiduría o prudencia, cuyo objeto es descubrir el mundo de las Ideas. Al alma irascible corresponde la fortaleza o el valor para resistir los sufrimientos y dificultades que se oponen en el camino. Al alma concupiscible corresponde la templanza y moderación en nuestros apetitos inferiores, que tienden satisfacer las necesidades orgánicas de todo género, y en los placeres que siguen al ejercicio de nuestras tendencias. La justicia es una virtud general, que pone armonía y orden entre las distintas almas, o partes del alma, y establece el equilibrio de conjunto, evitando que cada parte del alma se salga de sus propias funciones. La estructura de la virtud en el individuo tenía su correlato visible a gran escala en la estructura de la ciudad. En la polis platónica se dan tres grandes clases sociales. A la cabeza está la clase de los gobernantes, que son los que organizan la ciudad y dirigen a los ciudadanos hacia la consecución del bien común. La virtud propia y característica de ellos es la sabiduría y prudencia, puesto que son en la sociedad lo que el alma racional en el individuo humano. Necesitan una esmerada educación desde jóvenes para poder cumplir su cometido. Como lo que tratan de realizar en la sociedad es el bien, y los filósofos son los únicos que se han preocupado por llegar a conocer el Bien absoluto, son estos los que están en mejores condiciones para gobernar. Por eso dice Platón que un Estado no funcionará bien mientras los filósofos no lleguen a gobernantes o los gobernantes no se hagan filósofos. Sometida a los gobernantes está la clase de los guardianes del Estado, a quienes incumbe la función de defender la sociedad política contra sus enemigos de fuera en las guerras y contra los enemigos de dentro en las sediciones, alborotos y perturbaciones internas similares. Los guardianes son a la polis como el alma irascible al individuo, y por eso su virtud propia es la fortaleza y el valor. La mayor parte de los individuos de la sociedad pertenecen a la tercera clase, que tiene como función producir, elaborar y distribuir cuantos bienes hagan falta para la satisfacción de las necesidades y comodidades humanas: agricultores, industriales y comerciantes. Corresponden al alma apetitiva o concupiscible en el hombre individual. Su virtud propia es la moderación y la templanza en el uso de los bienes y en el afán codicioso de ganancia. La justicia no es virtud propia y característica de una determinada clase, sino que abarca a las tres en su mutua relación; consiste en la armonía entre las clases, de modo que cada una cumpla perfectamente con su función sin inmiscuirse en las funciones de las otras, resultando de este modo el perfecto equilibrio social. La filosofía de Aristóteles puede sintetizarse en torno a los apartados siguientes: la lógica, teoría hilemórfica, teoría del universo, teoría de la realidad o metafísica, teoría del conocimiento, teoría del alma o psicología, teoría de la moral o ética y teoría del Estado o política. Aristóteles llama lógica a la estructura mental que conduce a la afirmación de que un objeto (S) tiene necesariamente una propiedad (P). Para Aristóteles la lógica no es una ciencia, sino un instrumento para ella, su órgano. La concepción de la lógica aristotélica arranca del lenguaje. En un principio, Aristóteles admite que el lenguaje es un símbolo, no del ser, sino de los pensamientos. Ahora bien, de los pensamientos unos corresponden al ser real y otros no. Estos últimos constituyen las estructuras lógicas; por ejemplo, ser sujeto no es nada real, sino una estructura lógica. Existe, sin embargo, una correspondencia entre lo lógico y lo real. Cualquier ser real no puede asumir cualquier estructura lógica, sino una determinada; por ejemplo: Sócrates está determinado a desempeñar la estructura lógica de sujeto. Es decir, la estructura lógica está basada en algo real. Por esto, para Aristóteles, es necesario tener en cuenta la significación a la hora de construir la lógica. Esta actitud metafísica y realista de Aristóteles le llevó a construir una lógica formal de las estructuras mentales en consonancia con una lógica material de los contenidos. Esto evitó el que Aristóteles construyera una lógica puramente formalizada, al estilo de las lógicas modernas, en que se puede prescindir en absoluto de los significados de los conceptos, para atender sólo a las estructuras que con ellos forma el hombre. En Aristóteles existe una relación entre el es del juicio categórico, es decir, el es de la cópula, que no tiene modalidad, y lo que existe, lo real. Por esta razón, en la lógica de Aristóteles no encontramos un estudio profundo de todas las conectivas, estructuras lógicas fundamentales de conexión, sino solamente de la cópula (relación, modalidad, afirmación, cantidad). El estudio de las otras conectivas será planteado más tarde, por los estoicos. El nombre de teoría hilemórfica se debe a que Aristóteles concibió toda la realidad corpórea como compuesta de dos principios sustanciales distintos: materia (hylé) y forma (morfé). Aristóteles se enfrentó de nuevo con el viejo problema presocrático del movimiento, y consideró que cambiar era pasar de un estado o modo de ser a otro. Esto implicaba a tres elementos: lo que fue, lo que será y lo que subyace al cambio, es decir, lo que sostiene el cambio, pues si nada quedara por debajo del cambio no habría propiamente cambio. Ese elemento subyacente es la materia. Esto significa que la materia puede hacerse una cosa u otra, y a ello lo llama Aristóteles estar "en potencia" de ser diferentes objetos. Aristóteles distinguía entre el ser algo actualmente, a lo que llama "ente en acto", y el ser algo sólo en potencia, como la materia, que puede ser ésto o aquéllo, y que hace posible el cambio. Por ello la materia es ser en potencia. Entre el ser actualmente y la pura nada, Aristóteles descubre el ser en potencia. Ser en potencia no es el ser ya perfectamente realizado, pero es algo distinto de la pura nada. Una semilla no es todavía un árbol en acto, pero lo es en potencia, pues puede llegar a serlo. Sin embargo, la pura nada, el no ente, nunca llegará a ser un árbol. La materia que está en potencia para ser algo, lo llega a ser actualmente cuando recibe la forma, que, por ser el elemento actualizante del ente, se denomina acto. Así, pues, para Aristóteles todo lo que cambia lo hace en virtud de estar constituido de acto y potencia. Refiriéndose al mundo natural, denominó a la potencia del cambio "materia" y al acto, "forma". La materia que, desposeída de toda forma, subyace en el cambio sustancial, recibió el nombre de "materia prima", y la forma que recibe tras ese cambio se denomina "forma sustancial", ya que da lugar a la constitución de la sustancia. La materia prima no es alguna cosa determinada, sino un principio constitutivo de los cuerpos. Por esto no puede existir independientemente de la forma, ni tampoco puede generarse o destruirse. La materia prima para Aristóteles es eterna. Así mismo, esta materia no es una cualidad, o una cantidad, ni ninguna determinación de las cosas; por el contrario, es el principio más radicalmente indeterminado de los seres corporales y el que recibe de la forma la determinación para ser una sustancia u otra. Por la misma razón, la materia prima no se conoce por sí misma, sino por la forma, que es el principio de las determinaciones del compuesto. La forma, pues, es el principio esencial que determina al compuesto para ser una cosa u otra; por consiguiente, conocer la forma es conocer la esencia de cualquier realidad determinada. La forma sustancial tampoco es ella sola una cosa, sino un principio que, junto con la materia, constituye la sustancia completa. Es el principio de las determinaciones sustanciales de los seres y de la cognoscibilidad de los mismos. La forma no es algo externo, que se une a la materia, sino algo que se extrae de la potencialidad de la materia por la virtud de la causa eficiente. Además del cambio sustancial, Aristóteles constata que los seres de la naturaleza son susceptibles de cambios accidentales, como los cambios cualitativos o de alteración, cuantitativos o de aumento y disminución, y locales. Esta clase de cambios suponen una sustancia permanente capaz de modificarse accidentalmente. El hilemorfismo explica también estas clases de cambios por la materia y la forma. Pero ahora no se trata de la materia prima y forma sustancial, sino de las llamadas "materia segunda" y "forma accidental". La materia segunda ya es un ser, una sustancia con todas las determinaciones provenientes de la forma sustancial, pero que aún es capaz de sufrir múltiples modificaciones accidentales. Aunque ya es en acto una sustancia, aún está en potencia de recibir formas accidentales. En este sentido se dice que aún es materia, pero materia segunda, pues supone ya la materia primera que ha sido actualizada. Aristóteles resuelve el problema del movimiento al definirlo como paso del ente en potencia al ente en acto, contradiciendo así el planteamiento parmenídeo que lo consideraba como el paso contradictorio del no-ser al ser. Pero el ente en potencia es anterior al movimiento, y el ente en acto, posterior. El movimiento es exactamente el tránsito de uno al otro; por eso Aristóteles lo define como el acto del ente en potencia en cuanto está en potencia. El movimiento es un cierto acto, pues cuando un sujeto cambia no está lo mismo que antes de cambiar, sólo en potencia. Pero, al mismo tiempo, mientras el sujeto cambia aún no es lo que podrá ser, y por ello puede decirse que el sujeto aún está en potencia. Es decir, el movimiento es un acto imperfecto que actualiza a un sujeto que en cierto modo sigue estando en potencia de moverse. En la Teoría del universo, el movimiento, en general, es definido por Aristóteles como el paso de la potencia al acto. Todo movimiento es, pues, un proceso a través del cual una sustancia adquiere una cualidad, un modo de ser o estado que no poseía, pero que podía poseer. El movimiento local, o desplazamiento, no constituye un caso esencialmente distinto a otros tipos de movimiento (cuantitativo y cualitativo), sino que obedece a las mismas leyes y al que es aplicable la misma definición: la piedra que cae desde el tejado y el humo que asciende buscan, a través de este movimiento, la adquisición de un estado que corresponda a su naturaleza. Según Aristóteles, en primer lugar, el Universo es finito, simétrico y esférico. La forma esférica deriva, por una parte, de su finitud, ya que si es finito no puede extenderse indefinidamente, sino que ha de estar encerrado o comprendido dentro de ciertos límites; por otra parte, deriva de su simetricidad, ya que si es simétrico su centro ha de equidistar de los extremos. En segundo lugar, el Universo se caracteriza porque en él existen direcciones absolutas, independientes del lugar que en él ocupe ocasional o permanentemente cada sustancia. En el Universo aristotélico existen un arriba y un abajo absolutos, y también una derecha y una izquierda, un delante y un detrás. La izquierda en el Cosmos es el Occidente, y la región de delante es la que atraviesan los astros en su movimiento de Oriente a Occidente. En tercer lugar, solamente existen dos tipos de movimientos simples: el rectilíneo y el circular. Movimientos simples son aquellos cuyas trayectorias son simples, y una trayectoria es simple cuando distintos segmentos o partes de la misma son idénticos, como ocurre con la recta y con la circunferencia. Puesto que solamente el movimiento rectilíneo y el circular pueden ser movimientos naturales, hay tres formas posibles de movimiento natural: de abajo arriba (a partir del centro del Universo), de arriba abajo (hacia el centro del Universo esférico) y alrededor del centro. Los dos primeros son rectilíneos y el último es circular. Los movimientos naturales rectilíneos (de arriba abajo y de abajo arriba, el humo que asciende y la piedra que cae) tienen lugar en la región sublunar, es decir, en la Tierra y sus alrededores hasta la esfera de a Luna. Por el contrario, el movimiento natural circular corresponde a la Luna y al resto de los cuerpos celestes que giran alrededor de la Tierra en sucesivas esferas concéntricas. Aristóteles distinguió el movimiento en la región sublunar y el movimiento en la región celeste. Los movimientos naturales en la región sublunar son los movimientos hacia abajo y hacia arriba, es decir, desde el centro y hacia el centro del Universo. Lo contrario de movimiento natural es movimiento violento o antinatural. Los movimientos de la piedra que cae y del humo que asciende son naturales; los movimientos de la piedra lanzada hacia arriba o del chorro de vapor lanzado hacia abajo son violentos. De modo general se puede decir que un movimiento es natural cuando corresponde a una sustancia en virtud de sus propiedades y cuando el resultado de tal movimiento es la adquisición de un estado o modo de ser acorde con la naturaleza de tal sustancia. En el caso del movimiento local natural se cumplen dos condiciones. La primera es que los movimientos rectilíneos hacia abajo o hacia arriba son producidos por dos cualidades naturales inherentes a las sustancias corpóreas: la ligereza y la pesantez. Las sustancias que naturalmente se mueven hacia abajo, como una piedra, lo hacen en virtud de su pesantez, que no es sino la tendencia a dirigirse hacia el centro del Universo. Por el contrario, los cuerpos que ascienden naturalmente hacia arriba, como el fuego, lo hacen en virtud de su ligereza, que no es sino la tendencia a dirigirse hacia el extremo del Universo. La ligereza y la pesantez no son para Aristóteles relativas, sino absolutas. Es decir, la ligereza y la pesantez de un cuerpo y su movimiento ascendente o descendente no dependen de la relación existente entre su densidad y la densidad del medio en que se encuentra. Las sustancias son ligeras o pesadas en sí mismas, independientemente de la densidad del medio y, por tanto, poseen en sí mismas la tendencia natural a descender o elevarse independientemente de cualquier circunstancia externa. La segunda condición del movimiento local es que como todo movimiento natural tiene como resultado la adquisición de un estado acorde con la naturaleza de la sustancia de que se trate, también el movimiento local tendrá como resultado una adquisición: el reposo de la sustancia en su lugar natural. Para las sustancias pesadas el lugar natural es el centro o lo más cerca posible del centro, y para las sustancias ligeras lo más lejos posible del centro. Una sustancia que estuviera en su sitio, en su lugar natural, no se movería, ya que habría adquirido el lugar que naturalmente le corresponde. Así sucede con la Tierra, inmóvil en el centro del Universo, su lugar natural. Esta teoría del lugar natural es de consecuencias físicas importantísimas, ya que implica la primacía del reposo sobre el movimiento en la región sublunar. El movimiento natural de las sustancias celestes no es el rectilíneo, sino el circular. El carácter geométricamente distinto de sus movimientos naturales implica que los cuerpos celestes son de naturaleza totalmente distinta a la de las sustancias sublunares, y esto por varias razones. Los cuerpos celestes no son ni ligeros ni pesados, ya que no se mueven ni hacia el centro ni desde el centro, sino alrededor del centro. Además, la materia de que están compuestos es totalmente distinta de la materia que compone a los seres sublunares: ni tierra, ni aire, ni agua, ni fuego, sino un quinto elemento (la quinta esencia) que en nada se parece a los otros cuatro. Finalmente, los cuerpos celestes, al contrario de los pertenecientes a la región sublunar son inalterables e incorruptibles. En el mundo supralunar no se dan cambios ni cualitativos, ni cuantitativos, ni sustanciales: solamente se da el movimiento local eterno, uniforme, de seres eternos e inalterables. La consecuencia principal de la afirmación aristotélica de la radical diversidad de los cuerpos celestes y terrestres es que dejaba establecido que las leyes físicas mecánicas que rigen los movimientos en la Tierra no son aplicables a los cuerpos celestes. Dentro de estos esquemas, Aristóteles construyó una mecánica rudimentaria basada en la distinción entre movimientos naturales y violentos. Esta mecánica se refería solamente a la región sublunar, ya que la distinción entre movimientos naturales y violentos no es aplicable a los movimientos celestes, pues éstos no son susceptibles de movimientos violentos. En la explicación de los movimientos violentos, Aristóteles se apoyó en dos principios: el principio, válido para todo tipo de movimiento, según el cual todo lo que se mueve es movido por otro motor distinto del propio móvil, y el principio, válido solamente para los movimientos violentos, según el cual el motor ha de ser no sólo distinto, sino también exterior al móvil (en los movimientos naturales el motor es interno al móvil: su ligereza o pesantez). Dentro de los movimientos violentos, Aristóteles introdujo una nueva distinción entre dos tipos de movimientos: los movimientos violentos, como por ejemplo la tracción, en que el motor que origina el movimiento, como la mano que empuja, continúa en contacto con el móvil, y los movimientos violentos, como por ejemplo la proyección, en que el motor que origina el movimiento, como la mano que proyecta la piedra, no continúa en contacto con el móvil mientras dura el movimiento. Aristóteles llamó "filosofía primera" al estudio del ser en cuanto ser, y "filosofías segundas" a todas las otras partes del saber que no tuvieran por objeto inmediato el estudio del ser en su máxima generalidad y el de los problemas inmediatamente conexos con éste. La filosofía primera fue llamada "metafísica" probablemente por Andrónico de Rodas, con el propósito de significar un libro que en la ordenación de las obras de Aristóteles iba después del tratado de la Física. Bajo el título de Metafísica se conservan hoy catorce pequeños libros. Estos constituyen la primera obra en la que de un modo profundo, aunque no muy ordenado, se exponen los problemas que tradicionalmente han venido constituyendo la ciencia metafísica. En esta obra se trata el problema de las nociones filosóficas básicas, de los primeros principios del ser y del conocer de Dios como ser y motor supremo del universo, etc. El núcleo básico de todos estos tratados es la cuestión del ser, entendido en su máxima generalidad, es decir, el ser en cuanto ser. Aristóteles, para llegar a encontrar un concepto metafísico del ser, parte de la sustancia compuesta de materia y forma que encuentra en el contexto de su experiencia. Por ello puede decirse que Aristóteles inicia la metafísica con una postura realista, porque a la pregunta ¿qué es el ser?, comienza contestando que el ser son las cosas o sustancias primeras. Pero el ser o entidad de esas sustancias no puede provenir de su polo material, ya que la materia es un no-ser relativo. La entidad o ser, por tanto, ha de buscarse en la línea de la forma, que es la idea platónica incardinada en la materia. La forma es la esencia de cada cosa, y la esencia es el ser o entidad. La principal propiedad que Aristóteles da al ser es la de la unidad: nada puede ser sin que sea uno o tenga unidad. Mas esta unidad constitutiva de cada ser no es incompatible con una pluralidad de modos de ser. Aristóteles señaló hasta diez modos principales de ser, a los que dio el nombre de "categorías": sustancia, cantidad, cualidad, relación, acción, pasión, dónde, cuándo, situación y hábito. En la Metafísica de Aristóteles, concretamente en el libro XII, se trata también el problema de Dios. Este Dios aristotélico es concebido esencialmente como pensamiento que se piensa a sí mismo. Además de una consideración estática de los entes, Aristóteles los estudia también en su aspecto dinámico, es decir, en su hacerse y destruirse (generación y corrupción) y en su capacidad de producir o de colaborar en la producción de otros entes. Estos procesos son explicados por los diversos géneros de causas. Los cuatro géneros de causas de que habla Aristóteles se dividen en dos grupos: las causas intrínsecas y las causas extrínsecas. Las causas intrínsecas son la materia y la forma, y más que causas productivas, son causas posibilitadoras de todo proceso, en cuanto la materia es el elemento que recibe en sí toda determinación producida en un proceso, y la forma consiste en esa misma determinación producida. Hay dos clases de forma: la forma sustancial y la forma accidental. La forma sustancial es la generación o corrupción propiamente dicha con aparición de una nueva sustancia. La forma accidental es una pura transformación accidental del tipo cuantitativo, cualitativo o local, en una sustancia ya existente. Las causas extrínsecas son la causa eficiente y la causa final. La causa eficiente es la encargada de poner en marcha y de realizar el proceso productivo de una nueva sustancia, o el de las diversas mutaciones en una sustancia ya existente. Es la causa activa por excelencia. La causa final es la encargada de dirigir u orientar la trayectoria de un proceso causal, en cuanto el fin es aquello por razón de lo cual o en orden a lo cual se hace algo. Todo ente o realidad concreta es el resultado de estas cuatro causas. Conocer las causas de un ser es conocer su esencia y conocerla de modo científico, es decir, por causas. Por la materia y la forma conocemos la esencia de la realidad, ya que toda esencia cosmológica se compone de materia y forma; y por la causa eficiente y la final se llega al conocimiento de las últimas razones o porqués de esa esencia. Según Aristóteles hay diferentes tipos de conocimiento que constituyen diversos modos de saber. Hay un conocimiento puramente sensitivo, que, cuando es organizado por la memoria, constituye lo que Aristóteles denomina "experiencia". La experiencia es común al hombre y a los animales. Pero el hombre tiene, además, otros modos de saber: técnica, prudencia, ciencia, inteligencia y sabiduría. La técnica es un modo de saber superior a la experiencia, porque la técnica no sólo sabe qué son las cosas, sino el por qué de éstas. Además, mientras el saber de la experiencia es particular, el de la técnica es universal. Finalmente, mientras la experiencia se adquiere, pero no se enseña, la técnica es susceptible de enseñarse. La prudencia es el saber que se refiere a las acciones con las que el hombre desarrolla su propia vida. Este saber es también universal. Técnica y prudencia tienen una limitación: que tratan de algo que debe ser de una manera, pero puede ser de otra. Hay otros tipos de saber que son superiores, pues recaen sobre lo que no puede ser de otra manera, es decir, sobre algo que tiene un modo de ser absolutamente necesario. Estos modos de saber son tres: ciencia, inteligencia y sabiduría. La ciencia es un modo de saber por demostración. La ciencia demuestra la interna necesidad de lo que no puede ser de otra manera. Pero si se asciende demostrativamente a través de las proposiciones, se llegará forzosamente a unos principios, que, por ser primeros, no son demostrables. Es decir, no pueden mostrarse a partir de otras proposiciones, porque ellos son, justamente, las primeras proposiciones. Para captar esos primeros principios es necesario otro modo de saber distinto de la ciencia, que Aristóteles llama nous, "inteligencia". Se trata de un saber por evidencia; es el saber evidencial de los primeros principios. El saber que integra la intuición de los principios y la necesidad racional de las conclusiones es la sabiduría. La afirmación fundamental de la teoría aristotélica del conocimiento es la de que éste consiste en una asimilación. Por esta asimilación el alma, al conocer, va conformándose al objeto conocido, de la misma manera que la cera recibe en sí la figura del sello que se le imprime. El alma humana es en cierto sentido todas las cosas ya que, juntamente con el modo de ser que le es propio, puede adoptar las modalidades de ser de los objetos conocidos. De ahí que conocer sea convertirse de algún modo en la cosa conocida. Se asimila un objeto cuando se hace propia su forma. La asimilación puede ser de dos maneras: física e intencional. La asimilación en que consiste el conocimiento no es física, como sería la asimilación de un alimento, sino intencional; por ella nos apropiamos de la forma de un objeto, pero en cuanto es forma del objeto. Es el conocimiento o facultad cognoscitiva el que se conforma al objeto. Es decir, es asimilación de la forma de otro, en cuanto que es de otro. El proceso de asimilación de las formas arranca de los sentidos. En la sensación se perciben objetos que, para ser sensibles, tienen que ser materiales. Pero la materia intelectualmente no es cognoscible; por tanto, para que el objeto conocido previamente en la sensación se haga permeable al entendimiento, es necesario liberar la forma de las condiciones de la materia. Esta tarea la realiza una función llamada por Aristóteles "abstracción". Mediante la abstracción, palabra latina que significa "separación", el entendimiento en su función activa o agente separa la materia y lanza sobre el contenido de la sensación, inmediatamente ofrecido en un acto de la fantasía, un haz de luz por virtud del cual se destaca la forma. De este modo el objeto pasa de ser meramente sensible a ser inteligible, de forma que ya puede intervenir una segunda función de mi entendimiento, a la que Aristóteles llama "pasiva" o "paciente", para captar esa forma, asimilándose a ella. A estas dos funciones del entendimiento Aristóteles las llama "entendimiento agente" y "entendimiento paciente". El pensamiento último y maduro de Aristóteles sobre el alma se encuentra en su tratado Acerca del alma. Parte del hecho de que en la naturaleza todos los seres son compuestos, es decir, siempre podemos distinguir una multiplicidad de elementos materiales integrados en una composición, y la forma o estructura que unifica e integra estos elementos en la unidad de un organismo vivo o de un objeto fabricado por el hombre. La diferencia está en que en el caso de los seres naturales el principio de información es intrínseco, mientras que en el caso de los objetos fabricados por los hombres, el principio de información es extrínseco. Toda multiplicidad de elementos, de cualquier tipo que sea, que entre a formar parte de una composición es materia. Para Aristóteles la materia es la función de estar integrada en una composición. Por eso la materia es algo relativo. La multiplicidad que entra en una composición es incapaz por sí misma de darse su propia composición, su propia forma o estructura. El principio informador es distinto de la multiplicidad que integra. La materia integrada se halla en potencia con relación a la estructura que la integra. Ella no se da a sí misma la información sino que la recibe. El principio de información es el que hace de lazo de unión. Por eso Aristóteles lo llama "acto", y es éste el que realiza la finalidad propia del programa, del plan o de la idea rectora o entelequia. Un cuerpo viviente está compuesto de partes cuya estructura está determinada por las exigencias de ciertas funciones, y el alma es el conjunto de funciones que es capaz de realizar el organismo; se dice que está organizado, constituido de partes, que son instrumentos u órganos para determinadas funciones. Así organizado posee la vida en potencia, de ahí que la definición definitiva de alma dada por Aristóteles sea: "la entelequia primera de un cuerpo naturalmente organizado" (Sobre el alma, 442 b 5-6). El alma y el cuerpo no son, por consiguiente, dos sustancias distintas; son ambos una sola y única sustancia, forma y materia. El cuerpo organizado es el ser viviente en potencia; el alma es la forma por la cual se constituye el ser viviente en acto. No existe problema alguno en Aristóteles en cuanto a las relaciones entre el alma y el cuerpo, ya que el cuerpo vivo es la misma alma en cuanto informa una materia. "Es el alma la que mantiene, la que hace posible la unidad con el cuerpo, la que asegura su consistencia. Cuando ella se va el cuerpo se disipa y se corrompe" (Sobre el alma, 411 b). El alma es, por tanto, principio de vida, y la vida no es otra cosa que el modo de existir propio de los seres que tienen dentro de sí el principio de su movimiento. Los seres vivos, lo mismo que los inertes, se componen de materia y forma. Esta forma en virtud de la cual el viviente se mueve, se llama alma. El alma es el principio de la vida; por consiguiente todos los seres vivientes tienen alma. Ahora bien, hay una gradación en las almas correspondientes a los distintos grados de vida. Los vegetales solo tienen alma vegetativa, que es principio de todos los movimientos que se ordenan a las funciones de nutrición, de crecimiento o desarrollo y de reproducción. Los animales tienen alma sensitiva, la cual además de las tres funciones vegetativas es el principio del conocimiento sensitivo, sentidos externos y sentidos internos, del apetito que sigue a ese conocimiento y de la facultad locomotiva. El hombre tiene alma racional, la cual, sin necesidad de multiplicar las formas, ejerce las funciones de la vida vegetativa, las de la vida sensitiva, y además goza de entendimiento o razón y de voluntad libre. El alma humana, siendo única, ejerce las funciones de la vida vegetativa, de la vida sensitiva y sus peculiares exclusivas funciones intelectivas. Las aptitudes o capacidades que el alma tiene para ejercer dichas funciones se llaman potencias o facultades. En primer lugar están las potencias sensitivas que el hombre tiene en común con los animales superiores, y que son tres: cognoscitiva, apetitiva y locomotiva. El conocimiento sensitivo es el que se adquiere mediante los sentidos. Hay dos tipos de sentidos: externos e internos. Los sentidos externos sólo funcionan en presencia de los objetos sensibles, y son cinco: vista, oído, olfato, gusto y tacto. Los sentidos internos funcionan en ausencia de dichos objetos, exceptuando el sentido común, y son cuatro: el sentido común, que discierne, unifica y coordina las sensaciones de los diversos sentidos externos en un objeto sensible, y que además es una especie de autoconciencia rudimentaria que hace darse cuenta de que se siente; la imaginación o fantasía, que tiene la función de conservar y reproducir las sensaciones recibidas por los sentidos externos; el sentido estimativo, que nos hace conocer previamente a la experiencia lo que es conveniente y lo que es nocivo para el sujeto; y la memoria, que evoca y localiza las imágenes de la fantasía en un momento del tiempo pasado. El apetito sensitivo es una potencia activo-práctica. Consiste en tender hacia el bien y huir del mal sensibles. El bien y el mal sensibles, dentro de la pura animalidad, son el placer y el dolor. La potencia locomotiva consiste en moverse localmente para servir al apetito. En segundo lugar están las potencias intelectivas, que son dos: la potencia cognoscitiva, llamada "entendimiento", y la potencia apetitiva, llamada "voluntad". Frente al innatismo de Platón, Aristóteles afirma que todo nuestro conocimiento comienza por la experiencia. El conocimiento intelectual consiste en la captación de la esencia de las cosas manifestada en su forma mediante el proceso de abstracción que realiza el entendimiento agente. Según Aristóteles, en el hombre hay dos entendimientos: el entendimiento pasivo o paciente y el entendimiento activo o agente. El entendimiento paciente es el que entiende; pero como es potencia pasiva necesita recibir las formas inteligibles que le informen y reduzcan al acto de entender lo que ellas representan de los objetos. El entendimiento agente es la facultad encargada de elaborar las formas inteligibles. De igual modo que hay un apetito sensitivo que sólo se mueve por bienes sensibles, el apetito intelectivo, la voluntad, se mueve por bienes que trascienden el orden propiamente sensible y, cuando se refiere a lo sensible, es movido por las razones del entendimiento. La voluntad quiere el fin, pero entendimiento le ayuda deliberando acerca de los medios para conseguirlo. Aristóteles parece admitir la libertad de la voluntad, puesto que siempre cuenta con la responsabilidad del hombre. Aristóteles parte en su ética del principio de que el fin último y meta de todos los seres humanos es la eudaimonía, la felicidad. Con esta afirmación están de acuerdo todos los hombres, pero el problema comienza cuando se trata de concretar en qué consiste la felicidad. La palabra griega eudaimonía no tenía de por sí, en el uso ordinario, el significado pleno que Aristóteles le va a dar. Al igual que la palabra castellana "felicidad", la palabra eudaimonía era una palabra ambigua. Aunque originariamente significó "ser favorecido por un buen hado", "tener parte en un buen destino", "prosperidad", "posesión de bienes", en tiempos de Aristóteles el término podía referirse (de ahí su ambigüedad) a un doble significado: un significado subjetivo (estar contento, llevar una vida agradable) y un significado objetivo (llevar una vida digna o noble). La tarea fundamental de la ética aristotélica consistió en esbozar un modo de vida que condujera a la felicidad. El punto de partida de Aristóteles es el acuerdo generalizado, meramente verbal, de que la felicidad constituye el bien supremo del hombre. Pero este acuerdo verbal se vuelve problemático en cuanto se intenta traducirlo a los hechos: nadie se pone de acuerdo, unos dicen que el bien supremo es el placer, otros que las riquezas, otros que los honores... Pero la felicidad no consiste en el placer, ya que el placer es una consecuencia del ejercicio de una actividad, pero por sí mismo no es digno de ser un fin para el hombre. Tampoco la riqueza puede constituir la felicidad humana, ya que tiene carácter de medio, y la felicidad se busca por sí misma. La conclusión de Aristóteles es que cada ser es bueno y feliz realizando la actividad que le es propia y natural. Este principio es una consecuencia lógica de la concepción teleológica de la naturaleza en Aristóteles. Cada cosa, cada instrumento, tiene su peculiar ser y sentido cuando llena su misión y cumple su cometido; es entonces cuando se considera que esa cosa es buena. Es decir, todo ser natural tiende a realizar determinadas actividades, y el ejercicio de éstas trae consigo las satisfacción de sus tendencias y, con ello, la perfección y la felicidad. Si el hombre se comporta según su naturaleza y cumple los cometidos fundados en su esencia llenando de sentido su ser, entonces es bueno y dichoso. Pero puesto que la actividad más propia y natural del hombre, la que corresponde más adecuadamente a la naturaleza de éste, es la actividad intelectual, la forma más perfecta de felicidad será la actividad contemplativa. Sin embargo, el hombre no sólo es razón o entendimiento. Una vida totalmente dedicada a la contemplación sería posible solamente si el hombre no tuviera necesidades corporales, problemas económicos, interferencias sociales, etc. La vida buena humana debe incluir, por tanto, bienes exteriores. Tanto los bienes internos como los externos debe poseerlos y actuarlos el hombre a lo largo de toda la vida, es decir, haciendo que ese género de vida sea un estado duradero. Pero el medio más apto para conseguir la felicidad es la virtud. "Virtud" es el modo de vida bueno, y se opone al "vicio" o modo de vida malo. La virtud en general, para Aristóteles, es la actitud del querer que se decide por el justo medio y determina este medio tal y como suele entenderlo el hombre inteligente y juicioso (Ética a Nicómaco, 1106 b 36); es decir, la virtud es el natural obrar del hombre hacia su perfección. Pero como la naturaleza específica del hombre consiste en ser racional, y el ser racional se escinde en lo racional puro (inteligencia) y lo racional en cuanto domina el cuerpo (voluntad), las virtudes pueden ser éticas y dianoéticas. Las virtudes dianoéticas son las perfecciones del puro entendimiento, como la sabiduría, la razón o el saber. Las virtudes éticas son las que se relacionan con el cuerpo y con su dominio por parte del alma, como la valentía, la moderación, la generosidad, etc... Para Aristóteles, la felicidad, la perfección y la plenitud de la vida humana solamente pueden alcanzarse dentro del Estado. Sólo en la comunidad se encuentra el hombre en su forma perfecta y acabada, y sólo en ese ámbito social se alcanza el bien en gran escala. Con la ley, el hombre es el ser más perfecto; sin la ley, el hombre es el más salvaje animal. Para Aristóteles, el Estado surge como salvaguarda de la vida, pero se edifica en la prosecución de la eudaimonía, su sentido son las "bellas acciones" y el hermoso y feliz vivir. El Estado, considerado en su origen histórico, en el espacio y en el tiempo, es el término de un proceso de evolución. Físicamente, el individuo, la familia o la tribu y el pueblo son anteriores al Estado. Estas comunidades aisladas no tienen fuerza física para defenderse de sus enemigos ni tienen plena suficiencia en el trabajo, en el comercio y en la economía. Al no bastarse a sí mismas se reúnen por amor a la vida en una cierta comunidad de intereses en el Estado. Este ya es suficiente en sí mismo, es decir autárquico. El origen esencial del Estado es el principio y el comienzo de su proceso de evolución. El hecho de que los hombres se asocien entre sí para formar el Estado es una nota fundamental y esencial de su naturaleza. "El hombre es un ser social por naturaleza". La esencia del hombre está ya de antemano de tal manera configurada que, por naturaleza, se siente impulsado a la formación de la sociedad estatal. El hombre tiene en la estructura de su propio ser una disposición natural hacia el Estado. El Estado consiste en ser una comunidad de ciudadanos, y un ciudadano para Aristóteles es el hombre libre que tiene participación en la administración de la justicia y en el gobierno. Los elementos del Estado son los individuos, familias y comunidades que viven en el espacio y tiempo concretos. Son elementos y realidades efectivas y operantes en el todo estatal, ya que sólo existiendo estos existe también el Estado. Las posibles formas de Estado en las que puede cristalizar la vida en comunidad son buenas y malas. Formas buenas son aquellas en las que se gobierna teniendo como fin el bien del pueblo, y formas malas aquellas en las que se gobierna el beneficio de los propios gobernantes, contra el bien del pueblo. Las formas buenas de gobierno son: la monarquía, en la que uno es el que manda y es el mejor; la aristocracia, en la que gobiernan muchos y son los mejores; y la república, en la que todos los ciudadanos participan en el gobierno porque todos son más o menos competentes. Las formas malas de gobierno son: la tiranía, en la que manda uno, que es el peor (la forma más degradada de todas); la oligarquía, en la que son muchos los que mandan y pertenecen al partido de los ricos; y la democracia, en la que mandan en su totalidad los desheredados de la fortuna. Pocos filósofos han ejercido en la historia una influencia tan grande como Aristóteles. En primer lugar, el Liceo que él fundó existió como escuela filosófica durante largos años, con directores tan importantes como Teofrasto y Eudemo. Al comienzo de la Edad Media encontró Aristóteles un difusor de sus doctrinas lógicas en Boecio. Desde el siglo VIII hasta mediados del XII se puede decir que la lógica del pensamiento medieval cristiano se reduce a un comentario y aplicación del Organon aristotélico. Es precisamente en el siglo XII cuando, a través de las diversas escuelas de traductores, se conoce en las universidades europeas la totalidad de la obra aristotélica. Su difusión primera se realiza por la traducción del árabe al latín de las obras del propio Aristóteles y de los comentarios que a ellas habían hecho las principales figuras del pensamiento islámico. En las incipientes universidades europeas, pensadores como San Alberto Magno y Santo Tomás de Aquino dedicaron sus mentes a la cristianización de la filosofía de Aristóteles. A partir de ese momento no sería muy exagerado decir que todo el pensamiento occidental, sobre todo en metafísica, ha contado siempre con Aristóteles, bien sea para estar con él, bien sea para combatirlo. En su apoyo acudió, además, toda la escolástica, con lo que se originó un cuerpo unitario que suele denominarse "aristotélico-escolástico". En el Renacimiento, el aristotelismo, centrado en la Universidad de Padua, se estudió como uno de los clasicismos filosóficos, aunque se trataba de una interpretación de Aristóteles. En otro orden de cosas, hay que reconocer que nuestra formación es eminentemente clásica. Muchos de los ensayos que he escrito están basados en presupuestos clásicos. Daré los siguientes títulos: • Aproximación a la Literatura Latina Tardía. • Historia de Roma. • Filosofía de la Antigua Grecia • Diccionario Básico de Mitología Clásica • Arte Antiguo Griego De muestra, un botón. El clasicismo es una tendencia artística que se inició en la antiguedad grecorromana y que concebía al hombre como medida de todas las cosas; se consolidó en el Renacimiento, sobre todo italiano, y culminó en la segunda mitad del XVIII, constituyendo la antítesis del Romanticismo. La consideración de los productos de la antigüedad greco-romana como modelos absolutos, el consiguiente ideal de armonía yproporción como canon del trabajo artístico y la valoración de la imitación comoprocedimiento típico del arte, son sus principales características. En las artes plásticas, el término se aplica en sentido estricto a la arquitecturade gusto italianizanteque se desarrolló en Europa durante el Renacimiento, el Barroco y el Neoclasicismo. Entendido no sólo como imitación del mundo antiguo, sino como un intentode crear un arte basadoen reglas universales, el clasicismo se desarrolla en épocas diferentes en la Grecia de Polícleto y Fidias, en el Imperio de Carlomagno, bajo el reinado de Federico II (1215-50), durante el Renacimiento con Donatello, Brunelleschi y Mantegna, y en la segunda mitad del siglo XVIII, cuando se da la identificación con el Neoclasicismo. Dicho lo cual, vamos a dar un GLOSARIO DE TÉRMINOS GRIEGOS EN FILOSOFÍA, con lo cual, además, daremos fin a esta exposición. A- No. Adiáfora- Según los estoicos, acciones que son moralmente indiferentes. Adikia- Injusticia. Afrosine- Lo que es tonto o ridículo. Ágape- Sentimiento de estima o afecto general. Amor del alma. Amor fraternal o amor universal incondicional (en el Cristianismo). Ágathos- Lo bueno. Agatón- El Bien. La forma superior a las demas formas. Agnosia- Actitud de quien afirma no saber nada. Aion- Tiempo. Aistésis- Experiencia sensorial del mundo natural. Sensación. Aitia- Causa. Aitión- Causa o responsabilidad. Akolasia- Desmesura. Akrasia- Literalmente, “mala mezcla”. Una falla en el carácter y en el autocontrol que se muestra como incontinencia emocional o una voluntad muy débil. Se distingue cuando alguien actúa inconsistentemente o contra su mejor juicio aunque conozca lo correcto. Aleteia- Revelación o extracción de algo olvidado. También, verdad o lo que distingue al conocimiento genuino (episteme) de la creencia u opinión. Anamnésis- El recuerdo como una fuente de conocimiento. Quizás Sócrates afirmó que el recuerdo del alma nos ayuda a reconocer una verdad matemática sin la necesidad de una experiencia sensorial. Para Platón, nuestra habilidad para recordar a la forma inmutable (el “eidos” según Platón) es evidencia de la preexistencia del alma humana. Ananké (Anagké)- El destino (También es conocido como “Heimarmene”). La necesidad lógica o causal de algo no puede ser otra u aparte de la que es. Según Aristóteles, la causa eficiente de algo produce su efecto y la conclusión de un silogismo válido produce su conclusión debido a Ananké. Es una serie de causas y efectos que tienen por resultado algo inevitable y más fuerte que la voluntad de los dioses. El destino es personalizado por las “moiras” que se encargan de implementarlo en los seres concretos. Andreia- Fortaleza. Valor o bravura. Ánemos- Alma como principio vital. Aire, viento. Anomos- Sin ley. Anthropos- Humano. Anissos- Desigual. Apateia- Ausencia de deseos. Apeiron- Según Anaximandro, es la extensión ilimitada del universo como materia indiferenciada. Platón se refiere muy poco al “apeirón”. Aristóteles dice que es Dios. Para Plotino es el principio material del cambio. Apodictic- Palabra derivada del griego “apo” (de) y “deiknynai” (mostrar). Que no necesita demostración. Auto evidente. Proposiciones lógicas necesarias y juicios lógicos necesarios. Apodosis- Devolver. Es la cláusula “por lo tanto” en una declaración condicional. Apokaluptein- Revelar, descubrir destapar. Apokatastasis- Restauración completa. Restitución del estado original. Apokruphos- Secreto. Origen de la palabra “apócrifos”. Catorce libros de composición tardía que fueron excluidos del Canon del Antiguo Testamento. Aponía- Ausencia de dolor. Aporía- Literalmente, “sin un camino” y “dificultad para pasar”. Acertijo, perplejidad o contradicciones que dificultan o inhiben un razonamiento. Según Aristóteles, afirmaciones individualmente plausibles pero colectivamente inconsistentes. Apostasia- Desertar. Apotegma- Dicho breve y sentencioso. Apoteosis- Del griego “apo” (de) y “theoun” (deificar). Se refiere a elevar un mortal al rango de un dios o de Dios. Areté- Virtud, excelencia. Se fundamenta en el conocimiento. Arjé (Arkhé)- Significa “aquello que estaba en el comienzo.” Para Anaximandro, el principio o elemento común a todas las cosas. Tales de Mileto propuso que era el agua, Anaximandro, lo indeterminado, Anaxímenes, el aire, Pitágoras, el número, Heráclito, el fuego. Luego surgió el pluralismo de principios y Empédocles dijo que los cuatro principios eran tierra, agua, aire y fuego. Demócrito propuso a los átomos permanentes, indivisibles e indestructibles como el principio de las cosas existentes. Aristocracia- Sistema político en el cual el poder es ejercido por una minoría a favor de la colectividad. Aristós- Excelente, el mejor. El que tiene virtud. Arithmos- Número. Armonía- Cuando las partes encajan o se relacionan bien. Ataraxia- Tranquilidad mental perfecta (término epicúreo). Átropos- Sin vuelta o retorno. Algo inexorable. Ascésis- Reglas y prácticas encaminadas a la liberación del espíritu y al incremento de la virtud. “Ascésis” también es desvalorar a la vida profana, sabiendo que todo deviene, se descompone y pulula (M. Eliade). El orfismo, pitagorismo, platonismo, cristianismo y otras doctrinas proponen prácticas ascéticas. Átomo- No divisible (deriva de “a” (no) y “tomos” (cortar)). Es el fundamento del concepto materialista de Leucipo y Demócrito que surgió para contrarrestar a la imposibilidad del movimiento propuesta por la Escuela Eleática. Para los epicúreos como todo se forma por el azar y el accidente que combinan a los átomos y al morir el cuerpo el hombre deja de ser, él solo puede conformarse con vivir en tranquilidad mental para alcanzar el placer. Autarquía- Autogobierno o gobierno sin estar sometido a una autoridad externa. Ballein- Lanzar, arrojar. Bios- Vida. Chora (o Khora) - Receptáculo eterno que provee un espacio a todo lo que llega a existir. El campo o la parte rural de una polis. Chorismos- La fisura platónica entre lo inteligible y lo perceptible. Cosmos- El mundo como un sistema que manifiesta orden. La palabra asociada, “Cosmogonía” (proviene de “cosmos” y “gignesthai” (nacimiento) sería una descripción o relato sobre “origen del mundo (en términos míticos, científicos o metafísicos). Cronos- Tiempo. Daimón- Ser (bueno o malo) que está en un estado intermedio entre los hombres y los dioses. Los “eudaemones” son buenos y pueden proteger e informar. Los “kakodaemones” son malos y pueden dañar y engañar. Aparentemente Sócrates contaba con un “daemón” que le hablaba y ayudaba. La palabra “daemón” podría derivar del vocablo “daemones” que significa “el que sabe” o de “daio” que significa “distribuir destinos”. En el Simposio de Platón Diotima le dice a Socrates que los “daemones” interpretan y distribuyen los asuntos de los hombres a los dioses y los asuntos divinos a los hombres. Deilia- Cobardía. Deón- Necesidad, obligación.3 Di alelón- Definición circular como en “los buenos estudiantes estudian porque los que estudian son buenos estudiantes”. Dia- A través. Diabolos- Lanzar a través. Origen de la palabra “diablo” (Se podría decir que el diablo lanza a través y separa). Diaíresis- División. Diaphoros- Diferente. Dialéctica- En general el término se refería a un “discurso” o “debate”, un intercambio de ideas en el que los interlocutores -que tratan de defender sus propias convicciones- también comparten algunos principios básicos. Aristóteles menciona que Zenón el Eleático inventó la dialéctica. Para Platón, conocimiento de las Ideas a través de la contemplación con el Intelecto. Para Aristóteles generalmente la dialéctica se halla en el nivel de la opinión sofística y es inferior a la demostración. En el neoplatonismo, la dialéctica es parte del método para ascender hasta el Uno. En la Edad Media la dialéctica fue incluida como una disciplina de la lógica y formó parte del trívium de las Artes Liberales. Para Kant la D. es el error humano de aplicar principios que gobiernan a los fenómenos a las “cosas en si” o noúmenos. Fichte presenta a la dialéctica como involucrando un proceso de Tesis o propuesta, Antítesis o contrapropuesta y Síntesis. Diallelos- Recíproco. La palabra se usa para indicar que hay un argumento circular. Esto fue usado por los filósofos escépticos para demostrar que el conocimiento es imposible. Cuando se incluye en la definición la palabra que se quiere definir o cuando se muestra como prueba de una definición otra definición que también es prueba de la primera. Los fenómenos que se retroalimentan podrían considerarse como dialelos y falaces pero no serlo. Dianoia- Para Platón es el pensar discursivo (vs “noesis” o pensar intuitivo). Es propiedad de la razón y es el conocimiento de los objetos matemáticos. Para Aristóteles, la “dianoia” incluye lo teórico (episteme) y lo práctico (tecné). Para Hegel, la realidad en todos los niveles es un proceso dialéctico sin fin. Dikaiosyne- Justicia. Dike- Justicia, orden. Dynamis. Potencialidad, posibilidad. Lo que podría ser o puede ser en contraste con lo actual o que ya es. Para Aristóteles es una tendencia a manifestarse a si mismo. Sus opuestos son “energeia” (acción, operación, energía) y entelecheia (la actualización completa de la esencia o forma de una cosa). Dioniso- Dios del éxtasis y de lo primordial. Doxa- Opinión, creencia o juicio (en contraste con “episteme” o conocimiento sistemático). Dunamis, Dynamis- Poder. Eidola- Imágenes sensoriales. Según Demócrito y Epicuro son como esbozos enviados por los objetos a los sentidos. Eidos, Idea- Lo que es visto, la figura o forma. Para Platón es la naturaleza genuina e inmutable de algo, una de las formas eternas o ideas trascendentes aprehendidas por el “Nous”. Para Aristóteles (quien rechazó el concepto de formas eternas que existían independientemente), las formas son “universales abstractos”. Para Aristóteles “eidos” está después del “tode ti”. Eikasia- Conjetura. Para Platón es el conocimiento de menor calidad o la imaginación humana enfocada exclusivamente en las apariencias temporales, incluyendo a la “doxa” u opinión. (to) Eón- Lo que es. Elencos- Argumento que refuta a otro argumento probando lo opuesto de su conclusion. Eleuteria- Libertad donde se unen teoría y praxis. En- Dentro. Energeia- Actuación, la operación o actividad de algo. Para Aristóteles es la actualidad característica de una substancia en relación a su razón de ser o finalidad (vs dynamis o capacidad para cambiar o llegar a ser). Energos- Activo, trabajando. Ergon- Trabajo. En-Ergon- En la actividad y fuente de la actividad. Es el origen (anterior a Aristóteles) de la palabra “energía”. Heráclito dice que es el padre de todas las cosas y el rey de todas las cosas y que a partir de él se originan todos los contrastes. Entelecheia (Entelequia)- Para Aristóteles, la realidad completa o perfección de algo (Como lo que el alma es para el cuerpo humano). La realización plena de las potencialidades de una cosa que incluye su propio poder de actualización. Actualidad. Según Leibnitz las mónadas poseen entelequia. Enthusiasmos- Deriva de “enthusia” o “poseído por un dios”. Platón usaba el término para referirse a una inspiración divina. Entymeme- En la mente. En lógica se refiere a un silogismo incompleto en el cual una de las premisas o la conclusión se halla implícita. Epagoge- Juntar o reunir. Término de Aristóteles para la inducción. Episteme- Conocimiento o ciencia. Un corpus organizado de conocimiento teórico. Para Platón, el conocimiento que utiliza la razón para conocer el Mundo de las Ideas. Se divide en pensamiento discursivo y dialéctica. En Aristóteles, el conocimiento demostrativo de las relaciones esenciales (relativas a las formas) existentes entre las cosas. Epistrofé- Movimiento de los seres de la multiplicidad a la Unidad. Epitimiai- Deseos. Epojé- Suspensión de juicio. Ni afirmar ni negar. Erinus- Furia o tempestuosidad. La furia de los poderes terrenales-dionisíacos. “Erinus” (como fuerza sobrenatural) es una versión pre olímpica de la diosa Démeter. Es una de las manifestaciones trágicas relacionadas a la naturaleza humana. Se dice que el héroe Orestes tuvo “hybris” y que fue perseguido para ser poseído por las “erinyes” (las “furias” en la antigua Roma). Las “erinyes” son deidades primordiales de la venganza y personificaciones de la ira de los muertos. Las “erinyes” (que no son malignas adrede pero no tienen piedad) interfieren con el destino humano. Son vengadoras de la conducta contra las buenas costumbres, la impiedad, el comportamiento anti filial, el asesinato y la perjuria. Eros- Amor pasional. Personificación griega del amor y del deseo sexual. Con la contemplación el “eros” es la apreciación de la belleza dentro de una persona. Eros ayuda al alma a recordar a la Belleza divina. Eros es hija de la pobreza (Penia) y la posesion (Poros). Esoteros- Interno o interior. El esoterismo es la doctrina que afirma que la sabiduría antigua y hasta las religiones contienes aspectos internos separados de los escritos y explicaciones disponibles al público general. Aristóteles distingue el saber técnico del popular. Eteos- Lo verdadero. Origen de la palabra “etimología”. Ethos- Costumbre o uso. Para Aristóteles su neologismo “ethikos” incluye carácter y disposición. La disposición, carácter o valores fundamentales de una persona, movimiento social o cultura. También puede ser confianza o falta de ella. Eudaimonia- Felicidad. Eupateia- Una buena pasion en el alma. Dicha, prudencia, aspiracion sin apegos y de forma equilibrada. Eusebeia- Piedad. Filia- Amor como amistad o afiliacion y no como pasion carnal ni como amor espiritual incondicional. Filosofía- Amigo de la sabiduría. En general los filósofos griegos prefirieron descubrir y prescribir aquello que conduce al hombre hacia una vida virtuosa, buena, dichosa y no tanto conocer la naturaleza del mundo. Según muchos estudiosos de la filosofía, la filosofía es “el paso del mito al logos”, el paso de la narración tradicional o autoritativa al uso sistemático de la razón. Fronemos- Aquel que tiene sabiduría práctica. Frónesis- Acción práctica virtuosa. Prudencia. Habilidad para comportarse de manera sabia, virtuosa y provechosa para el bien común. Genesis- Origen. Genus- Raza, descendencia. Gignesthai- Nacimiento. Gignoskein- Saber. Gnosis- Conocimiento. Hamartia- Error o falla trágica. Hedoné- Placer. También es una “daimón” hija de Eros y Psique (los Romanos la llamaban “Voluptas”) y representa el placer sexual. El placer sensual inmediato fue visto como el fin de la vida por los filósofos cirenaicos. El placer como tranquilidad mental y ausencia de dolor fue visto como el fin de la vida por los filósofos epicúreos. Hegemonikón- Para los estoicos es la parte rectora del alma. Le da unidad a la vida psíquica, a la vida del alma y a la unidad psico-física. Se sitúa en el corazón. Heiros- Lo sagrado. Heteros- El otro. Homoi- Similar, parecido o como algo. Homoiousian- De similar pero no idéntica substancia. Homoousian- De idéntica substancia. Homos- Lo mismo. Homología- Totalidad racional del sistema del mundo. Homonoia- Concordia universal. Horos- Límite o definición. Hypodoque- Receptaculo primario tan primordial como las formas perfectas. El demiurgo imprime las formas en el para formar al mundo sensible de las apariencias. Hybris (o hubris)- Cuando el ser finito se cree superior al infinito. Orgullo formal, presunción, arrogancia o soberbia. Abuso cometido con prepotencia. Es una manifestación masculina y el defecto de héroes como Edipo. Tiene que ver con el vocablo “hubridzo” que significa “desbocarse”, cuando las preocupaciones en torno al ego salen fuera del control racional. Hylé- Materia. Palabra acuñada por Aristóteles a partir del término griego para “leña” o “madera”. Para los estoicos, es la materia como corporeidad y posibilidad de la cual están hechas todas las cosas. Hypokeimenon- SegunAristoteles, la substancia que persiste a traves del cambio. Hypostasis- Aquello que está o se para debajo de. Viene de “hypo” (debajo) e “hitasthai” (estar en pie). Hypothesis- Viene de “Hypo” (debajo) y “Tithenai” (colocar, poner) y generalmente se refiere a un fundamento o suposición. Generalmente es una explicación provisional. Idea, Idein- Visión o contemplación en la mente. Proviene del griego “eidon” (yo vi). Los empiristas por lo general creen que las ideas se originan en la experiencia sensorial que llena a la mente y los racionalistas generalmente creen en el innatismo de las ideas. Para Platón, las ideas eternas e inmutables son la base universal de la estructuración del mundo de cosas particulares. Son aprehendidas por el Nous. Para Aristóteles (quien rechazó el concepto de formas eternas que existían independientemente), las formas son “universales abstractos”. Para Aristóteles “eidos” está después del “tode ti”. Isonomía- Igualdad en el uso de las palabras. Igualdad ante la ley. “Iso” es “igual” y “Nomos” es “palabra”. Isotimia- Deseo de ser considerado como un ser de igual dignidad que nuestros congéneres. Kairos- El momento justo. Los griegos dividían al tiempo en “Cronos” y “Kairos”. “Kairos” es el tiempo en estado de potencialidad o eternidad. Es un tiempo cualitativo y la oportunidad para enfrentar y tener un efecto frente al tiempo del devenir o “Cronos” (el tiempo cuantitativo o del movimiento). Está relacionado a la divinidad y a la inspiración. Para Aristóteles era una oportunidad de intervención dentro de un discurso. Para los sicólogos puede ser un momento de claridad o ‘epifanía’ (momento milagroso). Kalokagatia- Lo que es bueno y bello. Es parte de la ética de la virtud aristocrática. Necesaria para ser un buen ciudadano aristocrático (valor, lealtad y todo lo que pertenece a la "bondad"). Incluye a la belleza o al cuidado del cuerpo físico. La kalokagatia también implica el actuar excelentemente en un ámbito de la vida determinado y su punto de contacto con la virtud en el sentido cristiano sería la templanza o la capacidad de auto controlar impulsos en nombre del bien común. Kalos- Lo fino, lo bello. Kalon- Bello, noble. Kanon- Regla o vara. Katalektos- Completo. Katharsis (Catarsis)- Purga, purificación o limpieza del alma humana. Proviene del infinitivo “kathairein” (purgar). Puede ser entendido como una vía de solución a los problemas generados por la naturaleza humana (basados en el “hybris” y el “erinus” según David L. Miller) hay catarsis como aclaración, separación y definición y catarsis como liberación de lo material y unificación mística. Para Aristóteles, catarsis es como una purificación emocional. Para Plotinus, es la primera etapa (el alejamiento de la sensualidad) para regresar al Uno. Al tipo de catarsis lograda por la diosa Atenea en relación a Orestes se le llama “peitho” o “persuasión sagrada” una persuasión (según David L. Miller) para reconciliar los dioses, naturaleza, psique y sociedad. Katastemático- Estado de satisfacción propuesto por Epícuro. Katastrophé- Inversión de los papeles. Kategoria- Categoría. En general se usa como un conjunto de ideas en cuyos términos se pueden expresar otras ideas. Se compone de la palabra “kata” (en contra de) y “agoreuein” (afirmar). Para Aristóteles eran expresiones capaces de clasificar a todas las otras expresiones. Las 12 categorías de Kant surgen 4 divisiones generales (que contienen subgrupos de 3). Estas divisiones son: Cantidad, Calidad, Relación y Modalidad. Para Hegel, las categorías son las ideas que manifiestan o explican a la realidad. Russell substituyó la teoría de tipos por una de categorías. Peirce sostuvo que las categorías eran los términos más generales en los que se podía dividir a la experiencia. Para Ryle “categoría” es sinónimo de “tipos de palabras”. Whitehead propuso 37 categorías para explicar toda experiencia. Unas se proponían como “Categorías de Existencia” por las que se conocen los tipos de entidades y otras se proponían como “Categorías de Explicación” en las que mostraba sus principios operantes. Katexein- Enseñar a través de la palabra hablada. Kathekón- Deber. Katortoma- Acción correcta y virtuosa. Khaos (Caos)- Gran Brecha, fisura y, originalmente, “surco en la tierra”. Es el oscuro abismo a partir del cual todo llegó a existir. Lo indistinto se fragmenta y surge lo finito. Hesiodo (según Jaeger): Primero tuvo origen el caos. Es un desorden anterior a Gea y al Cosmos. Caos es la separación que constituye el existir. En teoría posterior caos es la materia amorfa de la cual se creó lo existente en el cosmos. Kinesis- Movimiento o cambio. Un tema muy controversial entre los filósofos griegos. Los milesios tomaron el cambio por descontado hasta que los Eleáticos razonaron que el cambio era imposible. Los atomistas lo consideraban natural. Aristóteles argumentó que el cambio requería una causa y que correspondía a la actualización de una potencialidad (dinamis) en una substancia. Kleós- Fama. Renombre o gloria por actos heroicos. Puede ser heredado y preservado por los hijos. Koinonía- la relación entre dos cosas y una tercera, incluyendo la relación compartida entre las dos cosas. Comunicación. Koinos- Lo que se comparte. Kratos- Gobierno. Legein- Reunir. Decir, hablar. Lemma- Premisa o proposición. La palabra se usa en “dilema” (doble proposición) cuando hay dos soluciones o alternativas que parecen igualmente indeseables o irreconciliables. En lógica clásica se esquematiza así: “Si A es verdadero, entonces B es verdadero; Si C es verdadero entonces D es verdadero. Se afirma que A o C son verdaderos; por lo tanto, o B es verdadero o D es verdadero”. También puede usarse como “trilema” en el sentido de que hay tres opciones igualmente indeseables. En lógica es un silogismo con tres alternativas que infieren la misma conclusión. Lethe- Olvido. Logia- Conocimiento de algo. Logos- Palabra, entendimiento o armonialogica, inteligible logica de los pensamientos. Representación inteligible del orden. Un principio de inteligibilidad y orden. Esta relacionado al concepto del nous. Reúne lo disperso. Para Heraclito el Logos organiza al devenir o cambio. Platón distingue el logos como una explicación racional explícita que se combina con las creencias para formar un conocimiento preciso (episteme). También distingue que hay una manera de conocer al contar una historia con significado figurativo. Los sofistas utilizaban al termino para decir "discurso". Aristoteles para decir discurso razonado. Para los estoicos, el “logos” es un principio activo que genera las razones seminales (logoiespermaticoi) de las cuales fluyen las cosas individuales. PhiloJudaeus personificó este concepto en un agente divino responsable de la creación del mundo y se incorporo al judaismo. Plotino utilizaba el concepto de "logos" en relacion a Heraclito y bajo el concepto del "Nous" como el principio de entendimiento y primera hipostasis en la relacion entre el alma, el intelecto (nous) y el Uno. Maieutiké (Mayéutica)- Arte de las comadronas. Método dialéctico de Sócrates utilizado para “dar a luz” el conocimiento. Megalopsiquia- Magnanimidad o grandeza del alma sin caer en exceso de humildad o en falso orgullo. Megalotimia- Deseo de ser reconocido como superior. Mesos- Término medio. Para Pitágoras era el equilibrio entre los extremos lo que llevaba a una conducta humana armónica. Aristóteles decía que la virtud emerge del promedio entre extremos viciosos. Metechein- Participar o compartir en las características de alguna cualidad o cosa. Methekton- Aquello de lo que se participa. Realidad que brinda sus características as otra. Metechon- Una realidad que depende de las características de otra realidad. Metoche- Compartir. La relación entre una y otra cosa. Metusia- Compartir. Mezexis- Participación. Según Platón, relación entre el mundo tangible y el inteligible. Mímesis- Imitación o representación. Para Platón es una de las maneras como los objetos particulares dados a los sentidos copian a las formas eternas. Platón opinaba que el arte está más lejano de las formas eternas. Aristóteles no aceptó la idea de las formas eternas pero junto a Platón opinaba que la estética es principalmente mimética. Moira- Destino. Una declaración profética del oráculo. Mythos (Mito)- Relato, cuento o narración (en contraste a la explicación racional). En la época arcaica el “mito” era una narración emitida por alguien con autoridad. Las narraciones orales griegas fueron sistematizadas por Hesiodo y Homero. Sustentaban valores culturales y políticos y explicaban el origen del mundo, los dioses y los hombres. Para Platón el mito tenía menos valor que el análisis. Para PhiloJudeaus el mito era una interpretación alegórica que servía para integrar la teología y filosofía. Moiras- Las tres personificaciones de “Ananké” o el destino. Asignan el destino a los seres que nacen. Estas son: Crotos (la que hila), Láquesis (la que asigna el destino), y Átropos ) la inflexible). Morphé- La forma o figura de una cosa. Para Aristóteles, la causa fundamental que, junto con Hilé constituye a un objeto natural. Museo- Colección de musas. Discípulo de Orfeo. Musiké- Formación del alma. Muthos- En el periodo arcaico se decía del discurso o declaración hecha con autoridad. Luego se convirtió en “mito”. Mystes- Alguien iniciado en los misterios o en las religiones mistéricas griegas. Luego quizás por primera vez, Pseudo Dionisio Areopagita usa la palabra derivada “misticismo” en relación a la teología como “via negativa” (que contrasta con la “vía apofática”). Mythos- Leyenda. Una narrativa tomada como verdadera pero sin saber a ciencia cierta que es verdadera. Heráclito, Xenófanes y los sofistas atacaron el uso del mito aduciendo que oscurecía la verdad. Platón lo halló útil para expresar de manera aproximada verdades que la razón discursiva no puede entender. En la Edad Media era costumbre estudiar la Biblia en su sentido alegórico, analógico y místico. Vico propuso que la realidad social se conserva activamente a través de mitos. Schelling propuso que la historia de los pueblos está determinada por sus mitos. Neikos- Principio de disputa o discordia que trata de separar todo en entidades individuales. Se opone a “filia”. Noema- Aquello de lo que se piensa. Noesis- Pensar intuitivo. La actividad del “Nous” sin el pensar discursivo o “dianoia.” Concepto subjetivo. Noesis noéseos- Término usado por Aristóteles que quiere básicamente decir “Pensar sobre el pensamiento” o “el pensamiento pensando sobre sí mismo”. Puro Intelecto (el Primer Motor, el Dios de Aristóteles, cuya intervención posterior en el mundo es innecesaria). Noetón- Que puede ser comprendido por el intelecto. Nomos- En general significa “Ley”. También leyes y normas de la polis. Noumenon- En griego es “Cosa percibida” y “lo que es conocido”. Kant usa el término para referirse a “la cosa en si” (no a la interpretación fenoménica de la cosa). Nous- Mente, razón o intelecto. Para Anaxágoras es un principio organizador y de animación del universo. Platón distinguió un “Nous” cósmico de la razón común. Para él es la intuición intelectual más elevada sin necesidad de argumento. Aristóteles lo consideró una facultad involucrada en la adquisición de conocimientos en general. Él distingue el “Nous poietikos” (la razón activa) del “Nous pathetikos (la razón pasiva). Los Oráculos Caldeos lo consideran como el “Hijo o Intelecto paterno” que retiene los inteligibles del Dios Padre e introduce la sensación en los mundos. Plotino consideró al “Nous” (la mente divina, el Logos, la razón) como un principio casi absoluto y como la primera emanación del Uno. La hipóstasis derivada del Nous es el Alma del Mundo. Oecumene- La parte habitada de la Tierra. Oligarkhía- Sistema político donde el poder lo detentan unos pocos miembros de una élite. Ontos- El ser y lo que es. Ontología- Rama de la metafísica que se enfoca en el estudio del ser o de lo que es, sus modalidades y relaciones. Ousia- Para Proclo (un platonista importante) es el Ser. Entidad, substancia concreta. Para Aristóteles, la substancia concreta es la categoría más importante para describir un objeto natural. Paideia- Cultura. Indiferencia por lo que cambia o muta. Educación. Panta rei- Según Heráclito, padre de la dialéctica, “panta rei” o “todo fluye” aunque el Logos eterno permanece. La lucha de los contrarios sustenta la realidad. Todo es uno y uno es todo y esta unidad sobrevive a los cambios. Lo sabio es lo que trasciende a las cosas de la experiencia. Pathos- El poder de hacer surgir sentimientos de lástima, tristeza, simpatía o ternura. Con sentimiento. Peira- Experiencia. Peitho- Persuación sagrada. Penia- Pobreza. Phaino- Lo que aparece. Origen de la palabra “fenómeno”. Phainomenon- Apariencia. Phantasma- Imagen. Philia (Filia)- Amistad. Para Empédocles es el principio constructivo que trata de unir las cosas conformando una esfera armoniosa. Su opuesto es “Neikos” o disputa/discordia que trata de desagregar todo en entidades separadas. Para Aristóteles es amor virtuoso y desapasionado. Incluye a la lealtad. Phronesis- Sabiduría en la conducta o vida práctica. Es de particular interés para los cirenaicos, epicúreos y estoicos. A veces significa “prudencia”. Physis- Naturaleza. Crecimiento, brotar, salir a la luz (en Aristóteles). Pistis- Creencia o fe. Para Platón, grado de conocimiento superior a la eikasia pero inferior a la dialéctica con el que se llega al mundo de las Ideas eternas. Platos- Aliento. Término usado por Proclo en el sentido que hoy conocemos como “Plano de Existencia”. Plutocracia- El gobierno de los ricos. Deriva de “ploutus” (riqueza) y “kratein” (gobernar). Pneuma- Viento, aliento. También espíritu. Aristóteles usó el término literalmente y los estoicos propusieron que era un espíritu o aliento vital que llena, ordena y dirige al universo. Los estoicos opusieron el “pneuma” al “hylé” que para ellos era una materia informe y pasiva. Poiesis- Producción o creación pero con un fin. Saber productivo. Poiein- Producir, actuar. Pólemos- Tensión polar que genera al mundo. El mundo llega a existir por la separación que no disocia ni destruye sino que constituye. Polis- Ciudad-estado fundamentada e nlos ciudadanos. Sociedad o conjunto de personas que forman una comunidad y un modo de vivir. La “polis” griega era un lugar de educación, encuentro y conversación entre iguales (los ciudadanos). Para Sócrates, Platón y Aristóteles la “polis” era necesaria para completar al ser humano. Sus convenciones sociales racionales humanizan. Los posteriores filósofos estoicos, epicúreos y escépticos se sintieron más frágiles y desarraigados de la polis por lo que prescribieron soluciones éticas autónomas o menos ligadas a las presiones sociales. Poros- Posesion. Praxis- La acción o el hacer. Proairésis- Con voluntad, decisión o deliberación. Prodos- Movimiento de los seres de la Unidad a la multiplicidad. Prolepsis- Preconcepto. Pronoia- Providencia (del Griego para ‘provisiones’). Psiqué- Principio activo en los seres vivientes. Soplo de aire, principio vital, alma. Sema- Signo. Semantikos- Significado importante. Semeion- Marca o signo. Semeiótikos- Teoría de los signos. Simpatía- Sentir junto a alguien. Sintaxis- Con orden. Skholé- Tiempo libre u ocio. Es el origen de la palabra “escuela”. En la antigua Grecia solo las clases altas tenían este tiempo libre que teóricamente servía para ocuparse en desarrollar el cuerpo, la mente y el espíritu disfrutando de un estado de tranquilidad creadora. Sophia (Sofía)- En general es sabiduría como una virtud. Antes de los filósofos clásicos la palabra “Sofía” se refería a cualquier tipo de saber (espiritual o terrenal). Es un saber especulativo que requiere de la razón intuitiva y de un buen conocimiento de las causas primeras de la realidad o “metafísica”. Sophistes- Alguien que profesa hacer sabios a los hombres. El término generalmente se usa para referirse a filósofos que enseñan el debate, la opinión y la retórica quizás cuestionando todo y siendo relativistas en vez de logoicos. Sócrates fue un sofista no relativista. Sophos- Saber, por lo que Teosofía sería un “saber de lo divino”. Sophrosyne (o Sofrosine)- Salud del espíritu (opuesto a la hybris). Templanza. Respeto de las leyes divinas y humanas. Autocontrol. Soreites- Una pila de cosas, una ruma, un montón de algo o acumulación. El uso en filosofía deriva de un acertijo que se usó en Megara basado en la vaguedad de la palabra ruma. Soter- Salvador. Soterion- Salvación. Stasis- Tensión interna en una persona o en una comunidad (según Tucídides). Storge- Afecto natural de los padres por sus hijos. Sun-Optikos- Ver todo conjuntamente. Symbolon- Aquella contraseña que reúne lo previamente separado. Symploké- Trabazón del fluir de ideas. Syneidesis- Consciencia ética. Synergein- Trabajar juntos. Tánatos- Muerte. Taxis- Arreglo u orden. Tasa o medida. Tekné- Arte, oficio o habilidad involucrada en la producción de algo concreto. Telos- El propósito, fin o meta de una cosa o de una actividad. Es la “causa final” de Aristóteles. Temno- Cortar, separar. Origen de la palabra latina “tempus” (tiempo). Tetraktys- El número 10 del pitagorismo. Es un número primo (no engendrado por la multiplicación de otros dos números). Considerado muy importante e inclusivo de los secretos de los demás números, de lo sagrado, lo mágico y lo místico. Es la suma de los 4 primeros números y se representa como un triángulo equilátero con 4 elementos a cada lado. La armonía del cosmos es la conciliación de los opuestos y el 10 trasciende la distinción par-impar porque hace que un número se convierta en par cuando le añadimos un impar (como el 1, 3, 5, etc) o en impar cuando le añadimos un par (como el 2, 4, 6, etc). Regresa al 1 (la unidad) y al cero (la posibilidad?). Tetralema- Significa “cuatro proposiciones” (“tetra” es cuatro y “lema” es proposición en griego). Respecto a dos proposiciones (que también pueden considerarse premisas) que pueden nombrarse “A y B” y a sus opuestos “no A y no B” se pueden concebir 4 combinaciones: A y B (ambos), no A y no B (ninguno) A y no B (uno u otro) y no A y B (uno u otro). Según la lógica aristotélica clásica, estas 4 posibilidades son incompatibles (ya que de otra manera A y no A o B y no B o ambas serían verdaderas y las posteriores implicaciones son auto contradictorias) y exhaustivas (por lo menos una debe ser verdadera, ya que si todas fueran negadas entonces “no A” y “no no A” o “no B y “no no B” o ambas, serían verdaderas, lo cual iría contra el Medio Excluido de la lógica aristotélica clásica. El tetralema se puede esquematizar con un carácter afirmativo así “X y no X; ambos X y no X; ni X ni no X”. Son combinaciones concebibles y en esto radica la clave que supera al medio excluido. Son concebibles como lo que es o en el Ser cuya oposición comparativa no-ser también puede ser concebida, no porque se concibe al no-Ser en sí (Parménides diría que esto es imposible) sino al no-ser relativo que depende del concepto del ser que es absoluto. En otras palabras, la oposición “no-ser” también es. Este ser (que puede llamarse el Ser Absoluto) permite tres niveles de lógica: la lógica clásica del Medio Excluido (resumida con la frase “o es o no es” o sino “o esto o lo otro”), la lógica dialéctica o de procesos infinitos que involucran a opuestos complementarios, holones y la aritmética axiomática después de Gödel (resumida con la frase “ambos son y lo otro también es”) y la lógica de la negación de la posibilidad que la lógica en sí tiene de llegar a conclusiones (llamada por pensadores indios lógica “netineti” de “negación de las cuatro esquinas” y “catuskoti”. De acuerdo al filósofo renacentista Nicolás de Cusa, los opuestos se reconcilian respecto a infinidades y también respecto a Dios. Esto recuerda a la lógica de los opuestos complementarios en relación a la existencia que el filósofo Archie J. Bahm estudió en su filosofía Organicista. Por otro lado, el filósofo budista Nagarjuna usó una versión del tetralema de manera más radical y excluyente o negativa para establecer que ni la realidad relativa ni la realidad Absoluta (a pesar de su doctrina de las “dos verdades” una relativa y otra absoluta e inexpresable) pueden ser descritas por la lógica ya que la lógica también demuestra la vacuidad de todo lo concebible. Nagarjuna no se interesa en el tipo de dialéctica que se hace posible en Cusa y Bahm (siempre que se admita la imposibilidad de una conclusión final y excluyente en las relaciones polares). Por eso, respecto al yo, Nagarjuna afirma: “el yo no es real, el no yo no es real, no es real ambos el yo y el no yo, no es real ni la negación del yo ni la negación del no yo”. Esto se puede escribir respecto a cualquier afirmación: No X, no no X, no (X y no X), no (ni X ni no X). En otras palabras, para Nagarjuna según la lógica no se puede decir nada válido de manera final acerca de nada particular o trascendente sino solo experimentar la no dualidad directamente. Yo intuyo y pienso que esta es la no dualidad de lo que es y que en esto se unifican las místicas Hindú, Judía, Católica y Budista más allá de si no podemos definir con lógica comparativa ni lo Absoluto ni la realidad relativa. En la tautología “lo que es es” (que fundamenta a la lógica) se halla implícita la imposibilidad de definir por medio de la lógica comparativa concebible lo que es. Solo permite pensar hasta que no se puede definir el fundamento del pensar aparte de que es. Aquello de lo cual nada más completo, perfecto puede concebirse por necesidad es. Si no fuera no sería perfecto pues carecería de una cualidad fundamental. No es que deba existir algo solo por imaginarlo. Solo en Dios o lo Absoluto o el Ser Absoluto se da inevitabilidad. También solo en saber que uno es porque piensa se da esta inevitabilidad. El Ser Absoluto y la existencia se conjugan junto con saberse ser. El Vedanta afirma un Ser Absoluto que la mente humana no puede clasificar. Esto a través del “netineti” que es parecido a la lógica de Nagarjuna. El Catolicismo usa el medio excluido para afirmar la existencia de un Dios totalmente Trascendente que solo se puede entender con la fe. La dialéctica de Bahm, Cusa y otros (a veces en culturas de relación íntima con la naturaleza) solo sirve para incluir la realización de que hay un misterio a veces llamado “CoincidentiaOppositorum” que relaciona a los opuestos. Esta dialéctica podría ser una forma de pensar relativamente sobre el Tao. El Ser que revela como la afirmación “lo que es es” y permite estas tres lógicas no puede ser conocido por estas tres lógicas aunque estén graduadas en amplitud o inclusividad, siendo la dialéctica más inclusiva que la del Medio Excluido y la “NetiNeti” más inclusiva que la de la dialéctica. La naturaleza última de la Realidad solo se puede comprender trascendiendo la lógica y esto se reconoce usando las tres lógicas ya expuestas. Solo se puede comprender qué lo que es fundamenta las tres lógicas que son variantes de una sola que parece incalificable. Teurgia- Trabajo de Dios. Proviene de “Teos” (Dios) y “Ergon” (trabajo). Theión- Lo divino o lo que trasciende al hombre. Theoría- Proviene de “thea” (una vista) y “horan” (ver). Es espectar, contemplar o mirar algo. Contemplar la organización del cosmos. Se relaciona a espectar una obra de teatro. Theos- Lo absoluto. Theotokos- Portador, portadora de Dios. Usualmente se refiere a la Virgen María. Therapeia (de therapeuein)- Servir, administrar tratamiento. La filosofía vista como la “medicina del alma”. ToTheion- Lo divino. Tode ti- Este-algo. Presencia fáctica individual. Algo individual y específico. Timé- Honor, estima, dignidad. Tymós- Mente. Carácter. Alma como fuerza vital. Parte no racional del alma o psiqué que ansía el reconocimiento de su dignidad. Tropos- Básicamente significa “traslado”. Aristóteles llamó “tropos” a las formas del silogismo. Los escépticos llamaban “tropos” a los argumentos usados para demostrar la imposibilidad del conocimiento. Tyche- Azar o fortuna. Typos- Impresión, imagen, figura o patrón. Tyranos- Quien llega al poder de forma ilegítima. Alguien populista y despótico. Xenia- Hospitalidad. Amabilidad casi ritual entre anfitrión y huésped. Zaumazein- Asombro. Según Platón y Aristóteles el punto de partida del filosofar. Zoé- La Vida ------------------------------------------------------------------Lalico. EUna CONFERENCIA es una presentación oral dirigida a un grupo de personas en el que se expone un tema de interés para el público pressente. Secaracteriza por ser una exposición de carácter formal y es llevada a cabo por especialistas en la materia.Los temas de exposición son amplios y variados. Como, por ejemplo, conferencias de tipo político, social, empresarial, ambiental, económico, emocional, etc.También, una conferencia es una forma de debate, ya que escomún el intercambio de ideas, conocimientos u opiniones Lsobre un tema de relevancia entre los usuarios presentes. Las conferencias pueden ser en formato virtual o presencial.Las características de una conferencia son: a) Es una reunión de personas para tratar un tema de interés común. b) Es dirigida por personas especialistas en el tema. c) Es de carácter formal. d) Consta de una expposición oral. e) Tiene una estructura organizada.

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