ENSAYO o MANUAL CLÁSICO (con todo su aparato crítico), "Breve Diccionario de Cristianismo".
Nuestro punto de vista 1.Nuestro propósito: escribir un ensayo El ensayo es un género que nace en el seno de las profundas reflexiones que hacían los filósofos sobre todo aquello que “aquejaba” a la humanidad. Es considerado de corte literario por el uso del lenguaje: se embellece con las múltiples figuras retóricas utilizadas. Uno de los ensayos que más se realiza es el argumentativo, porque esencialmente es un tipo de texto en el que predomina este orden discursivo; es una tarea muy común en la vida académica. Este tipo de texto es muy útil y práctico, no solo te permite decir qué piensas sobre un tema, sino que reflexivamente hilas tus ideas para generar empatía con el lector. El ensayo argumentativo es un tipo de texto, generalmente académico, en el cual el autor presenta sus ideas con respecto a un tema específico a la vez que explica las razones por las cuales ha asumido una determinada postura ante el mismo. En el ensayo argumentativo siempre se busca dar a conocer un tema, las ideas que de él se tienen y defenderlas en función a una determinada postura sobre otra contraria que pueda existir. Así el lector tiene la oportunidad de conocer tanto la temática como las razones por las cuales el autor esgrime sus planteamientos y construir su propia opinión al respecto. Por ser un texto cuya finalidad es dar a conocer el planteamiento del autor el ensayo argumentativo es un tipo de texto libre que transita los géneros discursivos de la descripción, la exposición y la argumentación. La temática elegida para tratar en el ensayo depende de los intereses del autor, sus conocimientos y experiencia en la materia así como su pasión por el mismo. Por ello el tema es siempre de libre elección para el autor. Claro que en casos de ensayos asignados previamente por un docente, quizás no habrá mucha libertad a la hora de elegir el tema, pero si en el modo de abordarlo. Siempre al momento de redactar un texto académico y en especial un ensayo con argumento, el lenguaje debe ser formal, respetando las formas estructurales de la gramática y sin hacer uso de coloquialismos que dificulten la lectura. La argumentación es la clave del ensayo argumentativo. Consiste en la sustentación de las ideas expresadas con el apoyo de planteamientos sólidos que permitan convencer al lector. Los argumentos pueden valerse de citas textuales de otros autores, siempre respetando las normas de citado y los derechos de autor. Incluso siempre es recomendable que existan citas que permitan apoyar las ideas del autor. También se pueden usar citas que se contraponen, esto con el fin de rebatir tales ideas aumentando así la credibilidad sobre el planteamiento central del ensayo. La coherencia es parte fundamental de todo texto escrito. Se trata de mantener una ilación acorde entre las ideas que faciliten la lectura y comprensión por parte del lector. Para que un texto sea coherente hay que mantener orden a la hora de esgrimir los argumentos y a su vez construir correctamente las oraciones, respetando la gramática y la ortografía. La extensión de todo ensayo suele ser igual o superior a las 5 cuartillas. De ser más corto no se trata propiamente de un ensayo si no de un análisis, un artículo de opinión, un papel de trabajo o de cualquier otro tipo de ejercicio del pensamiento. Si bien la extensión del ensayo argumentativo es variable y depende de los planteamientos del autor, la temática abordada y las referencias citadas, suelen ser superiores a las cinco cuartillas, pues se requiere de un espacio amplio de texto para poder desarrollar las ideas. Un ensayo argumentativo se realiza seleccionando un tema a abordar y que permita esgrimir sobre él tanto la posición del autor principal como de autores de apoyo a fin de dar validez al mismo. Tienes que conocer la estructura básica de un texto argumentativo, que puede ser ligeramente modificada en función de las intenciones comunicativas. Idea que se enuncia para mostrar con claridad cuál es tu postura con relación al tema a desarrollar. Razones expuestas sesudamente que sustenten o avalen la idea inicialmente planteada, con el fin de que orientes al lector a un convencimiento certero sobre tu postulado inicial. Mecanismo opcional que se usa para exponer opiniones contrarias a los argumentos que fundamentan la tesis y así lograr su aceptación. Insertamos un contraargumento que nos ayude a validar las razones expuestas para defender la opinión propia. Retomas tu tesis y la enlazas con sintéticas deducciones producto de toda la reflexión que has generado en el transcurso de tus planteamientos; así refuerzas tu postulado y simplificas las razones que validan tus ideas: reafirmas la tesis. Es importante que sepas que ningún ensayo posee una estructura rígida, por lo contrario, la organización expuesta solo es una guía para que aprendas a organizar tus opiniones y argumentos. Es importante que sepas que ningún ensayo posee una estructura rígida, por lo contrario, la organización expuesta solo es una guía para que aprendas a organizar tus opiniones y argumentos. Más allá de reflexionar concienzudamente sobre un tema, debes convencer y persuadir a tus potenciales lectores de que tus planteamientos son los más acertados. Cuando convencemos, hacemos que la otra persona crea que es verdad lo que decimos. Más allá de reflexionar concienzudamente sobre un tema, debes convencer y persuadir a tus potenciales lectores de que tus planteamientos son los más acertados. No podemos olvidar que las notas a pie de página pretenden aclarar el complejo lenguaje que utiliza el ensayo. Se pretende, así, que el posible lector de este ensayo lo repiense acertadamente, sin tener que acudir a una abundante bibliografía, que le distraería de su propósito. Estas notas pretenden aclarar el giro que hay que dar a determinadas expresiones lingüísticas, para acertar, así, en su posible interpretación. No obstante, hemos pretendido hacer una exposición sencilla y clara, sin complicar todas las oportunidades de transmisión de conocimientos e ideas. Aunque nuestro propósito ha estado claro desde el principio, por tratarse de un ensayo no hemos podido evitar los flujos y reflujos, es decir, la machacona repetición de ideas , términos, etc., pues el ensayo se termina hoy y se comienza mañana, por lo que llevar un plan directivo desde el principio de su redacción es una empresa ardua y difícil. El escritor se detiene hoy en un punto, que no significa un punto seguido. Al día siguiente, el ánimo puede conducirte a la ampliación de otros temas controvertidos. Pero se aconseja hacer una lectura ordenada y lineal, pues esta forma permite calar en todas las ideas vertidas a continuación. Un ensayo suele tener cierto enfoque didáctico, crítico y personal, por lo que se ha utilizado, a pesar de que se ha tenido en cuenta el vocabulario científico, un léxico muy sencillo y asequible a todo el mundo. Si se advierte la estructuración del mismo que hemos hecho, se caerá en la cuenta de que las aclaraciones o notas a pie de página están escritas en Times New Roman nº 9, mientras que el ensayo propiamente dicho lo está en Times New Roman nº 11. Así, hemos pretendido articular dos niveles de lectura, pero -insistimos- el ensayo genuino y original está redactado en Times New Roman nº 11. Además, hacemos esta aclaración porque en muchas notas a pie de página se ha utilizado directamente la bibliografía que consta al final del mismo, lo cual no ocurre con el ensayo propiamente tal que es original y personal. El número de notas a pie de página es asombroso, ya que esconden las claves originales del ensayo que hemos escrito, constituyendo -digamoslo así- las auténticas fuentes científicas (puede tratarse de vocabulario literario, etc.) utilizadas para la elaboración de este texto. Dichas notas a pie de página, en la mayoría de los casos, resultan ser notas aclaratorias sobre el significado de la terminología usada, aunque no faltan entre ellas las citas bibliográficas, o el comentario de una obra cuya lectura, por venir al caso, se recomienda. En suma, lo que hemos pretendido es que la obra pueda leerse de una tirada, sin forzar a cualquier consulta bibliográfica por parte del lector/a de la misma. Así, estamos seguros de que, sin despistes de ningún tipo, el lector obtendrá una visión más global y unitaria del presente escrito. No queremos obligar al lector a que comparta nuestros puntos de vista un tanto a la fuerza. Luego, la carga de subjetividad de estos textos es muy grande, por lo que no nos ha importado en absoluto mostrar nuestras fuentes desde un principio. No se ha utilizado ningún tipo de documentación archivística, por lo que la base para la actualización de la información procede de la bibliografía , que sí hemos pretendido que sea abundante. Aunque está indicado con minuciosidad, se han utilizado fuentes provenientes de Internet . No cualquier página web, sino las recomendadas principalmente en la obra de Igor Galo, titulada Los mejores sitios web culturales (Col. Flashmás nº 5). Por lo demás, dentro de la bibliografía en papel se han utilizado diversas enciclopedias , así como el Diccionario de la RAE, las consabidas monografías y más de un artículo , sin olvidar alguna biografía. Luego, el tema tratado ha sido perfectamente actualizado, pues se ha consultado sobre el mismo la última bibliografía que se ha editado. Un ensayo es una obra literaria relativamente breve, de reflexión subjetiva pero bien informada, en la que el autor trata un tema por lo general humanístico de una manera personal y sin agotarlo, y donde muestra cierta voluntad de estilo, de forma más o menos explícita, encaminada a persuadir al lector de su punto de vista sobre el asunto tratado. El autor se propone crear una obra literaria y no simplemente informativa, y versa sobre todo de temas humanísticos (literatura, filosofía, arte, ciencias sociales y políticas...), aunque también, más raramente, de asuntos científicos. En otro orden de cosas, como la presente obra se trata de un ensayo, hemos cuidado escrupulosamente el estilo y el vocabulario, el léxico , que se ha utilizado en su redacción. Para ello, nos hemos apoyado esencialmente en cinco obras, que serían: • VV.AA., Diccionario de la lengua española, cuya redacción está a cargo de la Real Academia Española, Vigésima Segunda Edición, 2001, 2 vols. • VV.AA., Diccionario de Sinónimos y Antónimos, 3ª edición, Espasa Calpe, S.A., Madrid, septiembre 1995. El ámbito del Diccionario de Sinónimos y Antónimos es muy amplio. Ninguna de las áreas (geográficas, dialectales, científicas, técnicas) ha dejado de ser tratada. Además del caudal léxico de la lengua, cuya fuente básica es el Diccionario de la Lengua de la Real Academia Española, se ha realizado un esfuerzo sistemático para completarlo con americanismos, regionalismos, localismos, extranjerismos, tecnicismos , voces de argot , locuciones, etc. El Diccionario de Sinónimos y Antónimos de Espasa tiene como objetivo ofrecer al estudiante, al escritor, a la persona interesada en las cuestiones del idioma , un repertorio de palabras abundantes, casi exhaustivo con un tratamiento que permite identificar siempre el valor preciso y exacto de cada idea. La riqueza del vocabulario de la lengua española y su inmensa variedad de matices quedan con esta obra al alcance de todos los interesados en conocer y mejorar el uso del idioma. • Dirigido por Ignacio Bosque, REDES Diccionario combinatorio del español contemporáneo, Las palabras en su contexto, Ediciones SM, Madrid, 2010. REDES es un nuevo diccionario, único en el mundo, que se caracteriza y distingue del resto de diccionarios porque no define las palabras, sino que muestra las combinaciones de unas palabras con otras en función de su significado. REDES es el resultado de la colaboración entre la Universidad Complutense y Ediciones SM. El diccionario es fruto del trabajo durante cuatro años de un equipo de 16 redactores dirigido por Ignacio Bosque, miembro de la Real Academia Española y catedrático de la Universidad Complutense de Madrid, y de la colaboración de 8 becarios de la UCM. El diccionario se ha elaborado a partir de un gran corpus de 250 millones de palabras, constituido por textos periodísticos de 68 publicaciones de prensa española y americana de los últimos 20 años. • Emilio ALARCOS LLORACH, Gramática de la Lengua Española, 10ª reimpresión, Espasa Calpe, Madrid, noviembre de 2003. Ha sido redactada buscando el equilibrio entre la claridad y el rigor de la exposición, y concebida con una intención normativa y didáctica, por lo que constituye algo más que un mero tratado teórico de la materia. En ella se exponen los rasgos de la gramática del español en los actos orales y escritos de los usuarios de la lengua en este siglo XX, descritos según un hilo conductor consecuente y con una orientación metodológica funcionalista. El autor ha tenido presente que la actitud normativa no debe ocultar la rigurosa descripción de los hechos, y que ésta no ha de imponerse sobre la claridad de la norma y el propósito didáctico. • Real Academia Española, ORTOGRAFÍA de la lengua española, Edición Revisada por las Academias de la Lengua Española, Espasa, Madrid, 1999. La ortografía es una rama de la gramática que enseña las reglas de uso de las letras y signos auxiliares de una lengua con el fin de escribirla correctamente. Junto con la Nueva gramática de la lengua española, resultado de once años de intenso trabajo de las veintidós Academias de la Lengua Española, la Ortografía de la Lengua española es la herramienta indispensable para escribir correctamente en lengua española. La Real Academia Española, en colaboración con todas las Academias americanas, ha preparado esta edición de la Ortografía de la lengua española. Una nueva sistematización de las normas, la resolución de numerosas dudas prácticas y la abundancia de ejemplos la convierten en una obra eminentemente pedagógica. Pensada para todos los públicos, resulta una obra imprescindible para profesores y alumnos. Y además una nueva imagen: nuevo diseño basado en el nuevo DRAE XXII edición y nueva encuadernación en tapa dura 2. El tema de nuestro ensayo Suele dividirse esta materia en diversos campos de investigación. La teología trata de la cuestión de Dios y de sus relaciones con el mundo, y puede estudiarse separada de cualquier religión determinada o bien referida a una de ellas en particular. La religión comparada se ocupa del estudio comparativo de ideas , prácticas y demás elementos de las religiones. La apologética se interesa en la defensa de una religión particular contra posibles ataques o críticas. La filosofía de la religión aborda el estudio de esta desde la postura del filósofo, indagando el porqué y el cómo de todo fenómeno religioso. Cabe también el estudio histórico de la religión: el historiador de una religión concreta trata de descubrir la base cultural de sus ideas y prácticas. Historiadores son también los estudiosos de los libros sagrados de las religiones: unos ejercen la llamada alta crítica, estudiando los manuscritos para comprobar la validez de sus reivindicaciones; otros se ocupan de la llamada crítica fundamental o textual, dedicándose a la búsqueda y examen de textos auténticos. Podrían citarse otros muchos campos de especialización: estudios de las empresas misioneras, evolución de las instituciones religiosas (historia de la Iglesia), manifestaciones de arte (música sacra, arquitectura religiosa, etc.), religiones primitivas, sociología de la religión y orígenes sociales. Así que podemos definir una religión como el conjunto de creencias, sentimientos de veneración o temor, normas morales y ritos de culto que ligan al hombre con la divinidad. Todos sabemos que la teología se ocupa únicamente de las religiones. Conviene, pues, que situemos en nuestro entorno esta ciencia, de la que vamos a precisar algunas cuestiones. En principio, la Teología es la ciencia que trata de Dios y de sus atributos y perfecciones. Desde el punto de vista filosófico la teología se identifica, hasta Aristóteles, con la metafísica y dicha identificación permanece operante hasta el siglo XVII. Actualmente se puede distinguir una teología de tipo filosófico (ontología ) que tiende al conocimiento de Dios a través del estudio de la naturaleza de las criaturas y de la Creación , y una teología de tipo religioso que tiende al conocimiento de Dios sobre la base de la revelación. Desde el punto de vista de las religiones, la teología es la ciencia por excelencia y ocupa un puesto preferente en el pensamiento de todas las religiones, en las cuales se ha desarrollado partiendo del tronco de los textos sagrados y tomando cuerpo a través de discusiones y profundizaciones. La teología cristiana que se funda en las verdades reveladas contenidas en el Antiguo y en el Nuevo Testamento, después de un primer período de ajuste y de lucha contra las concepciones heréticas y paganas, se subdividió (sobre todo por parte de santo Tomás de Aquino) en varias ramas (teología dogmática, moral, mística, sacramental) y asumió una sistematización orgánica. Por razón del método se divide en positiva y especulativa. La primera trata de recoger todas las verdades que han sido reveladas, examinando sus fuentes de revelación. La teología especulativa trata de adquirir un conocimiento lógico de las verdades reveladas por la teología positiva. También suele dividirse la teología en dogmática y moral. La primera aspira al conocimiento puro de las verdades reveladas; la segunda trata de la línea de conducta que debe seguir el hombre, según los principios revelados, para conseguir su salvación. La teología no llegó a su mayoría de edad hasta que Tomás de Aquino le confirió el título de verdadera ciencia. En los últimos tiempos, gracias al estímulo de los Concilios Vaticanos I y II, han cobrado nuevo vigor los estudios teológicos, especialmente en los trabajos bíblicos. Habiendo dado estas indicaciones preliminares, ahora sostenemos que el credo central de la religión cristiana sostiene que Jesús es el Cristo, el mesías o enviado de Dios. Aunque Jesús de Nazaret fue un profeta atípico entre los reformadores de su época, sus discípulos se comportaron inicialmente como una secta del judaísmo. El nombre de cristianos fue introducido por la comunidad helenista de Antioquía, expresando así su ruptura con la ley judía y su identidad diferenciada: la pertenencia cristiana, basada exclusivamente en la fe y el bautismo , no podía quedar encerrada en ninguna frontera étnica ni ser ratificada mediante la circuncisión. De esta forma, quedaba fundada una religión con pretensiones universalistas. Desde sus mismos inicios y en toda su historia el cristianismo ha sido, pues, un fenómeno sumamente complejo (que integra matrices culturales distintas como el judaísmo, el helenismo o el derecho romano), ramificado (con interpretaciones canónicas y disidentes, ortodoxias y herejías, sectas, ritos, monacatos , órdenes, confesiones e iglesias), conflictivo (excomuniones e inquisiciones, guerras de religión), misionero pero también sometido a poderosos procesos de inculturación (nacional o estratificacional; desde el galicanismo a la religiosidad popular). Existen, por tanto, múltiples cristianismos. Sin embargo, ciertos rasgos comunes caracterizan el conjunto: (1) Es una religión del Libro y dogmática. La Biblia es la suma de textos que se consideran revelados por Dios y portadores de una verdad absoluta. (2) Los contenidos básicos de esa doctrina son: el monoteísmo trinitario, la trascendencia de la Divinidad y la autonomía del mundo, la Encarnación de Dios en Jesús, la entrega de Jesús hasta la muerte y su Resurrección, la ética del amor (Bienaventuranzas), la salvación como resurrección de la carne y liberación del mal. (3) Incluso las confesiones más anti-ritualistas practican al menos los sacramentos del Bautismo y la Cena. (4) Otros rasgos que lo vinculan de forma específica con la modernidad son: una visión lineal del tiempo, la inmanencia de todo poder mundano o la concepción individual de la salvación . Su estrecha ligazón con el destino de la civilización occidental le han convertido, sin duda, en la religión mundial más difundida. Lo más brevemente posible, los hebreos, nómadas en sus orígenes, estuvieron asentados en Ur y Harán. Hacia el año 2140 a.C., Abraham, a quien se considera el patriarca del pueblo hebreo, marchó a Hebrón, en el país de Canaán. Su nieto Jacob marchó con su tribu a Egipto, donde se estableció por consejo de su hijo José. Guiados por Moisés, regresaron a Canaán. Josué, su sucesor, conquistó el país, formando una confederación de doce tribus. Con David, los hebreos alcanzaron el máximo de su poderío, que empezó a declinar con él mismo y con Salomón. A su muerte la nación hebrea se dividió en los reinos de Israel, al N, integrado por diez tribus, y de Judá, al S, con capital en Jerusalén, constituido por dos tribus. Israel perduró hasta el 721 a.C., en que cayó bajo el poder de los asirios. Judá mantuvo una relativa independencia hasta el 587 a.C., en que Nabucodonosor destruyó Jerusalén, y el pueblo fue llevado cautivo a Babilonia. ¡Aquí nos quedamos! Esta entrada se centra en la génesis y nacimiento del antiguo reino de Israel. La interpretación histórica de este hecho no es fácil pues las únicas fuentes judías a las que poder acudir están compuestas por los libros del Antiguo Testamento y la propia tradición judía. El problema de dichas fuentes está en que no son necesariamente históricas pues son de naturaleza religiosa y en lo tardío de su redacción, que no es coetánea a los hechos. Sin embargo, sí es cierto que muchos pasajes históricos mencionados en la Biblia han sido confirmados por fuentes externas (egipcias, mesopotámicas,...) y por los hallazgos arqueológicos . Esto concede cierta verosimilitud a dichos pasajes aunque deban ser vistos con cierto distanciamiento debido a la naturaleza de los textos. 3. Bibliografía comentada sobre el ensayo • Kurt L. LEVY, Ellis kEITH: El ensayo y la crítica literaria en Iberoamérica, Toronto, University, Canadá, 1970. Se trata de la memoria del XIV Congreso Internacional de Literatura Iberoamericana. • AA. VV.: Ensayo. Reunión de Málaga de 1977, Málaga, Diputación, 1980. El ensayo utiliza determinadas figuras estilísticas que colaboran een el embellecimiento de lo que se dice. Las figuras retóricas que se emplean para este fin, son la paradoja, la ironía y la metáfora. La paradoja es una figura que consiste en relacionar y conciliar dos ideas supuestamente contradictorias. Es común en el lenguaje coloquial yv en el literario, pues refuerza la carga expresiva del mensaje. Entre nuestros autores del siglo XX suele considerarse rasgo característico del estilo de Unamuno. La ironía es un procedimiento utilizado para ridiculizara alguien o algo, que consiste en decir lo contrario de lo que se piensa, pero dejando claro el verdadero significado. Si la ironía es muy dura e hiriente puede llegar al sarcasmo. Por último, la metáfora es un tropo mediante el cual se muestra como equivalentes o iguales dos términos diferentes. Así, en la formulación simple , de A se predica que es B, y en la compleja, llamada también metáfora pura, se suplanta A por B, siendo en cualquier caso A el término que se metaforiza y B el que se usa metafóricamente. • José PALLARÉS MORENO: El ensayo español de Jovellanos a Larra (1781-1837), ed. de J. Pallarés Moreno, Málaga, Editorial Ágora, 1995. El libro que el lector tiene en sus manos no es sino una selección de escritos ensayísticos nacidos entre 1781 y 1837. ¿Por qué estas fechas para enmarcar ese medio siglo atípico? • ABELLÁN, J. L.: Historia crítica del pensamiento español, Madrid, Espasa Calpe, 1981-1995, 4 vols. Un profundo conocedor de nuestra cultura como el profesor José Luis Abellán, en su monumental obra sobre el pensamiento español, dice: “Loss ilustrados españoles ni rompen ni quieren romper totalmente con el pasado nacional”. • ADORNO, Theodor W.: “El ensayo como forma”, en Notas de literatura, Barcelona, Ariel, 1962, pp. 11-36. Todos los abortos del rencor no son sólo la “no verdad”. Pues si el ensayo no se digna empezar por derivar las formaciones culturales de un algo subyacente, por otra parte se enreda demasiado celosamente en la organización cultural de la prominencia, el éxito y el prestigio de los productos del mercado. Las biografías de novelas y toda la demás literatura de premisas o presupuestos emparentada con ellas y que las acompañam no son mera degeneración, sino tentación constante de una forma cuya sospecha contra la falsa profundidad no queda en absoluto satisfechapor la inversión en consciente superficialidad. • ÁLVAREZ DE MIRANDA, Pedro: Palabras e ideas: El léxico de la Ilustración temprana en España (1680-1760),Madrid, Real Academia Española, 1992. Volumen 51 de Anejos del Boletín de la Real Academia Española, Real Academia Española, Madrid. Este libro obtuvo el Premio Rivadeneira en 1992. Es autor de un centenar y medio de estudios sobre temas lingüísticos, literarioa y de historia cultural. Muchos de ellos versan sobre la historia del léxico y de los repertorios lexicográficos. • ÁLVAREZ DE MIRANDA, Pedro: "Ensayo", en AA. VV., Historia literaria de España en el siglo XVIII, ed. de Francisco Aguilar Piñal, Madrid, Trotta-CSIC, 1996, pp. 285-325. Pedro Álvarez de Miranda (Roma, 1953) es catedrático de Lengua Española de la Universidad Autónoma de Madrfid y miembro de número de la Real Academia Española, en la que dirigió la 23ª edición del Diccionario y es actualmente Bibliotecario y director de la Escuela de Lexicografía Hispánica. Perteneció durante trece años al Seminario de Lexicografía que en dicha Academia elaboraba , bajo la dirección de don Manuel Seco, el Diccionario histórico de la lengua española. • ÁLVAREZ DE MIRANDA, Pedro: “Para la historia de la palabra ensayo: Algunos datos del siglo XVIII”, Compás de Letras, 5 (1985), pp. 179-187. Pedro Álvarez de Miranda ha sido presidente de la Sociedad Española de Estudios del Siglo XVIII y en la actualidad es vicepresidente de la Asociación Internacional de Hispanistas. Pertenece al patronato de la Fundación Menéndez Pidal. Ha dado cursos y conferencias en numerosas universidades de España, Francia, Italia, Reino Unido, Estados Unidos y Canadá. • ARENAS CRUZ, María Elena: Hacia una teoría general del ensayo. Construcción del texto ensayístico, Cuenca, Universidad de Castilla-La Mancha, 1997. Se licenció en Filología Hispánica en la Universidad de Castilla-La Mancha, (donde también dio clases), con una Memoria de Licenciatura titulada Poética de la ficción en Jorge Luis Borges. Obtuvo el grado de doctor con una Tesis sobre la estructura y género del ensayo, fruto de la cual nació la monografía titulada Hacia una teoría general del ensayo. Construcción del texto ensayístico (1997). Dedicada a la investigación en el Área de Teoría de la Literatura, ha publicado trabajos sobre la poética de Jorge Luis Borges, Gerardo Diego o Víctor Botas, así como reflexiones sobre el teatro barroco. Dentro del Proyecto para la nueva edición de las Obras completas del dramaturgo Francisco de Rojas Zorrilla (Universidad de Castilla-La Mancha), ha preparado el texto de Santa Teresa, reina de Portugal (2011). En los últimos años ha orientado sus estudios hacia la Ilustración española, ámbito en el que ha publicado diversos artículos y dos libros: Pedro Estala, vida y obra. Una aportación a la teoría literaria del siglo XVIII español (2003) y una edición anotada de los Prefacios y artículos de crítica literaria, del mismo autor (2006). También publica artículos en la prensa general sobre feminismo, educación y activismo social. Actualmente imparte clases de Lengua y Literatura Española en el Instituto Berenguela de Castilla de Bolaños de Calatrava. • ASENSI PÉREZ, Manuel: Literatura y Filosofía, Madrid, Síntesis, 1995. Este libro reivindica la filosofía y la literatura, entendidas no como identidades puras, sino como procesos en continuo trance de transformación y desfiguración, teniendo en cuenta las ramificaciones que han tenido lugar en dicho recorrido: éticas, metafísicas, sexuales, formales, retóricas, etc. • Aulllón de Haro, Pedro: Los géneros ensayísticos en el siglo XVIII, Taurus, Madrid, 1987. Creó y dirige desde 1994, en la Universidad de Alicante, el "Grupo de Investigación Humanismo-Europa" que ideó el "Premio Juan Andrés de Ensayo e Investigación en Ciencias Humanas" Es director del "Instituto Juan Andrés de Comparatística y Globalización", entidad que actualmente mantiene el referido Premio, sustenta Ediciones Instituto Juan Andrés y la Biblioteca digital HUMANISMOEUROPA.org. Es codirector junto a Araceli García Martín del Postdoctorado Internacional 'Ciencias Humanas - Comparatística - Globalización' y del Seminario Instituto-Biblioteca, en colaboración con la AECID. Dirige la serie "Metodologías Humanísticas en la Era Digital", así como las colecciones "Mayor y "Menor" de Editorial Verbum, donde ha llevado a cabo una reconstrucción del humanismo en clave hispánica así como de la Estética española en ese marco. • AULLÓN DE HARO, Pedro: Los géneros ensayísticos del siglo XIX, Madrid, Taurus, 1988. Doctor en Filosofía y Letras, catedrático de Teoría de la Literatura y Literatura Comparada. Es ideador de una Estética general, así como teórico del Ensayo, de la poesía moderna y la Historia de las ideas; impulsor de los estudios de Asia en España y de la epistemología de las Ciencias humanas y la Ciencia de la literatura. Ha desarrollado intelectual y académicamente las ideas y conceptos mayores de 'a priori cultural', 'convergencia ética y ética arraigada', 'continuidad estética', 'discurso reflexivo', 'escatología y final de la Crítica', 'estética de la lectura', 'filipinismo', 'géneros ensayísticos', 'humanismo universal', 'ideación', 'malversación intelectual', 'metodologías comparatistas', 'Metodologías Humanísticas en la Era Digital', 'universalidad barroca', 'universalidad-sublimidad-globalización'. Todo ello es parte de una Estética de Conciencia-Realidad y de la interpretación fenomenográfica que esta incorpora. • AULLÓN DE HARO, Pedro: Los géneros ensayísticos en el siglo XX, Madrid, Taurus, 1987. Pedro Aullón de Haro (1954) es profesor humanista, epistemólogo y pensador estético. Es catedrático de Teoría de la Literatura y Literatura Comparada, y director del Instituto Juan Andrés de Comparatística y Globalización. • AULLÓN DE HARO, Pedro: Teoría del ensayo, Madrid, Verbum, 1992. El volumen es una propuesta de la teoría completa del Ensayo. La Primera Parte incluye un apretado resumen de las tres poéticas fundamentales del género producidas en el siglo XX (Lukács, Bense y Adorno). La Segunda Parte desarrolla una teoria del Ensayo en el marco de un Sistema global de Generos. • BUENO MARTÍNEZ, Gustavo: “Sobre el concepto de ensayo”, en AA. VV., El P. Feijoo y su siglo, Oviedo. El Simposyo se celebró en la Universidad de Oviedo, del 28 de septiembre al 5 de octubre de 1964. Se conmemoraba el II centenario de la muerte del P. Fray Benito Feijoo. Feijoo, 1764-1964. Gustavo Bueno Martínez estudió en Zaragoza y se doctoró en Filosofías por la Universidad de Madrid en 1948. Al año siguiente obtuvo una cátedra de instituto en Salamanca, donde ejerció hasta 1960 en que fue nombrado catedrático de Fundamentos de Filosofía e Historia de los Sistemas Filosóficos en la Universidad de Oviedo. Es fundador y director de la revista de filosofía El Basilisco donde ha publicado un buen número de sus escritos. Ateo y de tendencia marxista, es el fundador de la corriente Materialismo Filosófico. • CARBALLO PICAZO, Alfredo: “El ensayo como género literario. Notas para su estudio en España”, Revista de Literatura, V (1954), pp. 93-156. Alfredo Carballo Picazo acomete la tarea de editar una serie de conferencias referidas al ensayo dictadas en la Universidad de Madrid. El título responde a algunas certezas, tales como la de considerar al ensayo como un géenero y, además, literario. Sobre esta problemática gira el debate más denso y rico del artículoque reúne diversidad de perspectivas sobre el ensayo, problemática que ha sido considerada por muchos estudiosos del ensayo hispanoamericano en publicaciones recientes, como Pedro Aullón de Haro. • CLEMENTE, J. E.: El ensayo, Buenos Aires, Ediciones Culturales Argentinas, 1961. Recuérdese en este sentido algunos ensayos de J. Bergamín, como los reunidos en El clavo ardiendo o El pozo de la… Hay otro grupo en los que aparecen categorías más globalizadoras, como el de J. E. Clemente. • CONCEJO ALVAREZ, Pilar: Antonio de Guevara, un ensayista del siglo XVI, Madrid, ICI, 1985. Consciente de que escribe para un lector nuevo, Guevara trata lo divino a lo humano y lo humano a lo divino, de ahí que interrumpa los temas más serios con dichos o expresiones populares. • CHICHARRO CHAMORRO, Antonio: Teoría, crítica e historia literarias españolas. Bibliografía sobre aspectos generales (1939-1992), Sevilla, Alfar, 1993. Catedrático de Teoría de la Literatura y Literatura Comparada de la Universidad de Granada. Premio de Excelencia Docente de la Universidad de Granada en 2009 (Arte y Humanidades). Diploma de Excelencia Investigadora de la Universidad de Granada (2017). Medalla de Oro al Mérito por la Ciudad de Granada. • DURÁN LÓPEZ, Fernando: Catálogo comentado de la autobiografía española (siglos XVIII y XIX), Madrid, Ollero y Ramos, 1997. Doctor en Filología Hispánica, catedrático de Literatura Española y miembro del Grupo de Estudios del Siglo XVIII de la Universidad de Cádiz, editor de la revista Cuadernos de Ilustración y Romanticismo. Vicepresidente de la Sociedad Española de Estudios del Siglo XVIII. • El Ensayo, Revista de Occidente, 116, enero, 1991. Las explicaciones de los diccionarios modernos remiten a los ejercicios que hallamos en los dos tomos de los Essais de Montaigne. Éste aventuró una precisa definición de este género literario en un fragmento metaensayístico, en el que se describen sus rasgos fundamentales: “Es el juicio un instrumento necesario en el examen de toda clase de asuntos, por eso yo lo ejercito en toda ocasión en estos ensayos. Si se trata de una materia que no entiendo, con mayor razón me sirvo de él, sondeando el vado desde lejos; y luego, si lo encuentro demasiado profundo para mi estatura, me detengo en la orilla. El convencimiento de no poder ir más allá es un signo de valor de juicio, y de los de mayor consideración. A veces imagino dar cuerpo a un asunto baladí e insignificante, buscando en qué apoyarlo y consolidarlo; otras, mis reflexiones pasan a un asunto noble y discutido en el que nada nuevo puede hallarse, puesto que el camino está tan trillado que no hay más recurso que seguir la pista que otros recorrieron. En los primeros el juicio se encuentra como a sus anchas, escoge el camino que mejor se le antoja, y entre mil senderos decide que éste o aquél son los más convenientes. Elijo al azar el primer argumento. Todos para mí son igualmente buenos y nunca me propongo agotarlos, porque a ninguno contemplo por entero: no declaran otro tanto quienes nos prometen tratar todos los aspectos de las cosas. De cien miembros y rostros que tiene cada cosa, escojo uno, ya para acariciarlo, ya para desflorarlo y a veces para penetrar hasta el hueso. Reflexiono sobre las cosas, no con amplitud sino con toda la profundidad de que soy capaz, y las más de las veces me gusta examinarlas por su aspecto más inusitado. Me atrevería a tratar a fondo alguna materia si me conociera menos y me engañara sobre mi impotencia. Soltando aquí una frase, allá otra, como partes separadas del conjunto, desviadas, sin designio ni plan, no se espera de mí que lo haga bien ni que me concentre en mí mismo. Varío cuando me place y me entrego a la duda y a la incertidumbre, y a mi manera habitual que es la ignorancia”. • El Ensayo, Compás de Letras, 5 (dic. 1994). Un ensayo es un tipo de texto escrito en prosa en el cual un autor expone, analiza y examina, con variados argumentos, un tema determinado, con el propósito de fijar posición al respecto, siguiendo un estilo argumentativo propio. En este sentido, el ensayo se caracteriza por ser una propuesta de reflexión, análisis y valoración que se estructura de manera clásica con una introducción, un desarrollo y una conclusión. • José Miguel OVIEDO, Breve historia del ensayo hispanoamericano, Ed. Alianza, Madrid, 1991. José Miguel Oviedo, nacido en Lima (Perú), es crítico literario, ensayista, narrador y profesor universitario. Durante varios años fue profesor en la Universidad Católica de Perú y ha sido profesor visitante en varias universidades de Inglaterra y Estados Unidos. En 1988 fue nombrado Trustee Profesor en la Universidad de Pensilvania. Ha sido colaborador o miembro del consejo editorial de distintas revistas de Europa y América. En Alianza Editorial ha publicado también “”Antología crítica del cuento hispanoamericano, 1830-1920”, ”Antología crítica del cuento hispanoamericano del siglo XX”” en dos volúmenes y “”Antología poética de Sor Juana Inés de la Cruz””. • El ensayo español. 1. Los orígenes: siglos XV a XVII. 2. El siglo XVIII. 3. Los contemporáneos, Barcelona, Crítica, 1996-98, 3 vols. El ensayo es un texto de extensión media o breve escrito en prosa. Es ampliamente utilizado en el área académica, humanista, social y científica a fin de dar a conocer opiniones, análisis y argumentos de especialistas, estudiantes, investigadores, entre otros. En este sentido, el ensayo es un texto cargado de subjetividad en el cual se pueden abordar diversos temas de política, filosofía, historia, economía, ciencias, periodismo, cultura, entre otros. • FERNÁNDEZ, Teodosio: Los géneros ensayísticos hispanoamericanos, Madrid, Taurus, 1990. Al calor de la lucha por la independencia, los intelectuales hispanoamericanos asumieron en las primeras décadas del siglo XIX la responsabilidad de fomentar el sentimiento patriótico y de llevar a las nuevas repúblicas por el camino de la civilización. Consecuentes con las esperanzas depositadas en la literatura como primer paso para la educación de los pueblos, entendían que los poetas habían de preparar el camino a los filósofos y los políticos. El tiempo permitiría comprobar que ese compromiso podía prorrogarse indefinidamente, que la literatura estaba destinada a ser el instrumento más adecuado para denunciar los problemas y tratar de resolverlos, para suplir las deficiencias de un medio en que los avatares políticos y sociales ahogarían otras posibilidades de desarrollo artístico y cultural. En la segunda mitad del siglo XX, cuando un mercado creciente facilitó la difusión de las obras y los medios de comunicación hicieron del escritor una figura pública, no pocos autores trataban de responder a la convicción de que los ensayos desempeñaban en las sociedades modernas el papel que los mitos habían ocupado en las primitivas, dando cohesión y sentido a los pueblos a la vez que se acercaban a la realidad profunda del hombre. La literatura compensaba todavía las carencias de la filosofía y de la ciencia a la hora de analizar la difícil realidad de Latinoamérica, al hacer su crítica y proponer su transformación. Mantenía así una función similar a la desempeñada en los años de la emancipación, aunque las propuestas de ahora nada tuvieran que ver con la voluntad de progreso característica de aquellos tiempos. De este modo, desde entonces hasta el presente, la literatura se había mostrado atenta a las inquietudes sociales, políticas y culturales de cada hora, habiendo constituido el pensamiento, la conciencia y la identidad de cada país y de sus lectores. • GARCÍA BERRIO, Antonio y Javier HUERTA CALVO: Los géneros literarios: Sistema e Historia, Madrid, Cátedra, 2006. Los géneros literarios constituyen las formas básicas de la creación literaria. Los géneros tradicionales son: el épico, el dramático y el lírico, e incluyen sus correspondientes subgéneros. A estos tres géneros clásicos se suele agregar el género histórico: crónicas, anales, biografías, memorias, etc.; el oratorio: sermón, discurso, arenga, conferencia; el periodístico: noticia, reportaje, entrevista, artículo, editorial, etc., o estos últimos se incluyen en el didáctico-ensayístico. • GARCÍA GUAL, Carlos: “Ensayando el ensayo: Plutarco como precursor”, Revista de Occidente, 116 (1991), pp. 25-42. Carlos García Gual es escritor, helenista, crítico y traductor. Catedrático emérito de Filología Griega de la Universidad Complutense de Madrid. Anteriormente fue catedrático de las universidades de Granada, de Barcelona y de la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED). Desde 1977, es fundador y asesor de la serie griega de la Biblioteca Clásica de Gredos, donde ha estado al cuidado de unos doscientos cincuenta volúmenes. Fue presidente de la Sociedad Española de Literatura General y Comparada (1990-1996). Es miembro correspondiente de la Real Academia de Buenas Letras de Barcelona. • GÓMEZ, Jesús: El diálogo en el Renacimiento español, Madrid, Cátedra, 1988. El Renacimiento es un movimiento europeo que cuestiona los valores del mundo medieval y provoca un profundo cambio ideológico, artístico y literario. Suele caracterizarse por los siguientes rasgos: vuelta a la antigüedad grecolatina, descubrimiento y valoración del ser humano y del universo (antropocentrismo), individualismo, secularización, exaltación de la naturaleza y cuestionamiento de la fe y la moral medieval. Las primeras manifestaciones de esta importante transformación social y cultural comienzan en el siglo XIV, sobre todo en Florencia, pero es en los siglos XV y XVI cuando los humanistasque promueven estas ideas y valores se imponen (Erasmo, Tomás Moro, E. A. de Nebrija, José Luis Vives…). • GÓMEZ MARTÍNEZ, José Luis: Teoría del ensayo, Salamanca, Universidad, 1981. Dada su diversidad, las clases de ensayo pueden ubicarse en un plano de dos coordenadas, adaptado del sugerido por José Luis Gómez Martínez en su Teoría del ensayo. • LAPESA MELGAR, Rafael: Introducción a los estudios literarios, Salamanca, Anaya, 1972, pp. 183-190. He aquí, expuestos con claridad y exactitud, los conocimientos básicos para cuantos de manera consciente acometen el estudio de las obras literarias. Toda obra de arte, y en particular las creaciones literarias, plantean problemas estéticos y formales que hay que tener en cuenta a la hora de examinarlas en profundidad. La caracterización de los géneros literarios, tradición de indudables ventajas prácticas, se realiza en este volumen considerando tanto los rasgos permanentes como sus variedades históricas, que se sitúan en los correspondientes momentos culturales. He aquí, expuestos con claridad y exactitud, los conocimientos básicos para cuantos de manera consciente acometen el estudio de las obras literarias. Toda obra de arte, y en particular las creaciones literarias, plantean problemas estéticos y formales que hay que tener en cuenta a la hora de examinarlas en profundidad. La caracterización de los géneros literarios, tradición de indudables ventajas prácticas, se realiza en este volumen considerando tanto los rasgos permanentes como sus variedades históricas, que se sitúan en los correspondientes momentos culturales. • MARICHAL, Juan: Teoría e historia del ensayismo hispánico, Barcelona, Seix Barral, 1957; Madrid, Alianza Univ., 1984. Juan Marichal nació en Santa Cruz de Tenerife, el 2 de febrero de 1922, y murió en Cuernavaca (México), el 8 de agosto de 2010. Fue un ensayista, crítico literario e historiador de las ideas español. • MARTÍN DUQUE, I. y M. Fernández Cuesta: Géneros literarios. Iniciación a los estudios de Literatura, Madrid, Playor, 1973, pp. 59-82. La literatura está constituida por el conjunto de obras orales y escritas cuya finalidad es la plasmación estética, es decir, que trascienden el criterio de finalidad comunicativa práctica.Para algunos autores, el determinar si un texto pertenece o no al campo literario depende de su carácter de ficcionalidad o creación artística de una nueva realidad. Otro rasgo sería la plurisignificación o connotación del discurso literario; sin embargo, para otros autores lo que da entidad literaria a una obra sería el hecho de que la comunidad la acepte como tal. • MENÉNDEZ PELAYO, M.: Historia de las ideas estéticas, Santander, CSIC, 1946-47. Escritor, filólogo, político y crítico literario español, Marcelino Menéndez Pelayo nació en la ciudad cántabra de Santander el 3 de noviembre del año 1856. Es conocido dado sus conocimientos y escritos relacionados con la historiografía de la estética y por sus conocimientos en literatura española e hispanoamericana. Fue nominado al Premio Nobel de Literatura. Tras finalizar su estudio de bachiller en el Instituto Cantábrico, completó su formación académica en la Universidad de Barcelona. Más tarde y tras investigar en diferentes países, ejerció como catedrático en la Universidad de Madrid. Además de su labor como docente, Marcelino Menéndez Pelayo fue diputado de las Cortes y miembro de la Real Academia Española. Entre las obras fundamentales del autor destacan Historia de las ideas estéticas en España e Historia de los heterodoxos españoles, claves para comprender aspectos clave de la sociedad española a finales del siglo XIX. • PRIETO, Antonio: La prosa española del siglo XVI, Madrid, Cátedra, 1986. La época de crisis del pensamiento europeo en el siglo XVI afecta a los órdenes político, religioso, científico, social y filosófico. La prosa de este momento, sujeta a estos cambios, ofrece un corpus excelente (conceptos como «alma», «estado», «ciencia», «experiencia», «contemplación», «libertad», «amor», «vida», «verdad», «prudencia», «fortuna» o «historia») que requiere un nuevo y riguroso estudio que explique lo más ampliamente posible su complejidad teniendo en cuenta, junto a las categorías tradicionales, la dimensión textual y comparatista. • RALLO, A.: Antonio de Guevara en su contexto renacentista, Zaragoza, 1979. Fray Antonio de Guevara (Treceño?-España, 1480-Mondoñedo-id-1545) fue un escritor español. Perteneciente a la orden franciscana desde 1504, en 1521 Carlos V lo nombró capellán e historiador de la corte, con la tarea de escribir la crónica del monarca. Dos años después fue designado inquisidor, en 1528 obispo de Guadix y en 1537, de Mondoñedo. Cabe considerar a Antonio de Guevara un autor todavía muy medieval y reacio a los cambios y las innovaciones introducidos por el humanismo renacentista. • SÁINZ RODRÍGUEZ, P.: Historia de la crítica literaria en España, Madrid, Taurus, 1989. Pedro Sáinz Rodríguez ( Madrid, 14 de enero de 1897-id., 14 de diciembre de 1986) fue un erudito, bibliógrafo, editor, académico y político español, diputado monárquico en las Cortes de la II República, ministro de Educación Nacional en el primer gobierno de Franco, conspirador monárquico, exiliado a Portugal y consejero político de Juan de Borbón. • SÁNCHEZ BLANCO, Francisco: La prosa del siglo XVIII, Madrid, Júcar, 1992. El presente estudio analiza la producción intelectual en España durante el siglo XVIII, presentándola como un caminar progresivo en dirección a las libertades cívicas y a la autonomía del pensamiento. La Constitución de 1812 aparece como lógica consecuencia de una reflexión de la sociedad española y de la evolución de su cultura, y no como acto mimético de influencias procedentes de la Revolución Francesa. • SAN JUAN, P. A.: El ensayo hispánico. Estudio y antología, Madrid, Gredos, 1954. Una antología es una colección de textos o fragmentos literarios del mismo o distintos autores, vinculados por alguna característica. Término procedente del griego anthos, 'flor', y lego, 'escoger'; tiene, por lo tanto, su sinónimo directo en florilegio. En literatura, la selección de materiales es un proceso natural tanto por parte de los creadores (al dar a la luz las mejores piezas de un poemario, los mejores relatos o los mejores artículos periodísticos, entre otros materiales) como por parte de su público, que al seleccionar asume también una función creadora. • SUÁREZ GRANDA, J. L.: El ensayo español del siglo XX (1900-1990), Madrid, Akal, 1996. Juan Luis Suárez Granda, doctor en filología y catedrático de literatura, ha enseñado en París, Casablanca, Bruselas y en la Universidad Menéndez Pelayo. Ha publicado varios libros sobre literatura contemporánea y nueve sobre historia de la Gastronomía. Ha colaborado en el libro colectivo “Gastronomía y Nutrición” de la Cátedra Ferrán Adriá de la Universidad Camilo José Cela. • TRUEBA LAWAND, Jamile: El arte epistolar en el Renacimiento español, Madrid, Tamesis, 1996. Una epístola es una composición literaria en forma de carta mediante la que el autor sse dirige directamente a uno o más destinatarios reales o ficticios. De la época clásica, son célebres las de Ovidio, Cicerón y Horacio; dentro de la tradición cristiana, las más famosas son las Epístolas de San Pablo que poseen intención didáctico-religiosa. En España es reconocida la importancia de las Cartas de Teresa de Jesús. A su vez, el género epistolar se desarrolla a partir del Renacimiento. Para la redacción de las epístolas se ha utilizado tanto el verso como la prosa. • VARELA, José Luis: La transfiguración literaria, Madrid, Prensa Española, 1970. José Luis Varela Iglesias nació en Orense, el 10 de junio de 1924. Es doctor honoris causa por la Universidad Nacional del Sur (Argentina). Fue catedrático de Literatura Española en la Universidad de La Laguna, Valladolid, complutense de Madrid y Texas en Austin. Fue profesor invitado en las universidades de Colonia, Innsbruck, Salzburg, California, Virginia y Texas. • VILLANUEVA, Darío: Historia y crítica de la Literatura Española, tomo 9, Los nuevos nombres, 1975-1990, Barcelona, Editorial Crítica, 1988. El presente volúmen quiere ofrecer un panorama de la literatura española de los últimos tiempos apuntando al mañana antes que vuelto sobre el ayer, rico en datos y noticias de detalle, pero a la vez centrado en un núcleo de escritores y títulos fundamentales, que se estudian aquí a través de las mejores páginas que hasta el momento se les han dedicado. La urgencia de romper con los esquemas que prolongan la «literatura de la posguerra» hasta las mismas puertas del nuevo milenio ha llevado a completar «Historia y Crítica de la Literatura Española» no sólo con un suplento al tomo VII (Época contemporánea: 1939-1980), sino además con esta novena entrega consagrada por entero a los autores que hacia 1975 estaban inéditos, tenían escasas publicaciones o, comoquiera que fuese, se han dado a conocer y han logrado amplia estimación a partir de entonces. Junto a una imagen fiel y sugestiva de la creación literaria en la España de la libertad, este nuevo volumen presenta también una muestra excepcionalmente amplia de la recepción crítica que ha acompañado a los nuevos nombres, tanto en las publicaciones de mayor difusión cuanto en muchas de difícil acceso. • WELLEK, Rene.: Historia de la crítica moderna (1750-1950), Madrid, Gredos, 1989, 3 vols. La crítica literaria comporta el análisis y valoración o enjuiciamiento de obras literarias actuales a través de recensiones o ensayos. En estos estudios se puede dar prioridad a la forma o al contenido de la obra, al autor, a la situación social en la que ha surgido, etc. En cualquier caso, cumple una función orientativa y selectiva ante los posibles lectores. • YNDURÁIN, Domingo: Humanismo y Renacimiento en España, Madrid, Cátedra, 1994. “Renacimiento español” es la expresión empleada para designar a la influencia y al desarrollo que se dio en España, del movimiento artístico y científico originado en Italia en el siglo XV, y que se fue expandiendo por el resto de Europa Occidental en el s. XVI, conocido como Renacimiento. Comúnmente se menciona la fecha de 1492 como el inicio de este periodo con influencia del Renacimiento italiano en España. También se considera el regreso de Antonio de Nebrija de Italia (Bolonia) a Castilla en 1470 como el inicio de la introducción del humanismo renacentista en la península ibérica. Juan Boscán influido por los artistas italianos e instado por Navaggiero, introduce las nuevas formas, escribiendo muchos poemas de gran calidad. Su amigo Garcilaso de la Vega es el definitivo adaptador de las formas italianas, utilizando el verso endecasílabo y los recursos típicos de la poesía italiana: soneto, terceto, canción, lira, la rima interna y los versos sueltos. • ZULETA, Emilia de: Historia de la crítica española contemporánea, Madrid, Gredos, 1966. Se llama Literatura española al conjunto de obras literarias surgidas en territorio español o en lengua española. Para Díaz-Plaja, la peculiaridad de la literatura española se basa en: 1) la reacción, desde el siglo XVII, ante la influencia italiana; 2) el posterior seguimiento y resistencia a la influencia francesa; 3) el romanticismo como rasgo general; 4) la coincidencia de la importancia de la literatura española como fuente de otras literaturas; 5) la existencia de la dualidad realismo-antirrealismo; 6) el catolicismo como sustrato cultural; 7) la tendencia a la improvisación; 8) el quijotismo y el senequismo como corrientes morales; 9) la consideración de lo épico como elemento supremo. Breve Diccionario de Cristianismo Índice PRESENTACIÓN ADVENTISTA ADVIENTO ADOPCIONISMO ADOPCIONISTA ADRIANO ANACORETA ANAGOGÍA ANANÍAS ANASTASIA, SANTA, DE SIRMIO ANASTASIO ANATEMA ABEL ABJURAR ABLUCIÓN ABOGADO DEL DIABLO ABRAHAM ALTAR ABSALÓN o ABSALOM ABSOLUCIÓN ABSOLVER ADAMISMO / ADAMITA ADÁN ANABAPTISMO / ANABAPTISTA AMORITA AMÓS AGEO AGAR AGAPITO ÁGAPE AGATÓN, SAN AGUSTÍN, SAN AGUSTINISMO AGUSTINO AARÓN o ARÓN ABAD ABADESA ABADÍA AMBROSIO, SAN ALELUYA ANDRÉS, SAN AJAB o ACAB ANALOGÍA ALMA ICONO ICONOCLASTA BAUTISMO BEATIFICAR BELCEBÚ COPTO CREDO CRISTIANISMO BETANIA BIBLIA GREGORIO DE NISA, San LITURGIA BIZANTINA MILENARISMO MANUSCRITOS DEL MAR MUERTO EL CANTAR DE LOS CANTARES EXVOTO ANACORETA EREMITISMO MONACATO GRACIA CONCILIOS ECUMÉNICOS REDENCIÓN SACERDOCIO SACERDOTE TEOLOGÍA TEODICEA TEODICEA AGUSTINIANA APOLOGÉTICA APÓSTOL OBISPO PENTATEUCO DEUTEROCANÓNICO DEUTERONOMIO DEMONIO DOGMA SACRIFICIO DIÁCONO ALBA CÍNGULO ESTOLA CASULLA CÁLIZ PATENA CUSTODIA SABBAT AQUELARRE o SABBAT SACRO IMPERIO ROMANO GERMÁNICO CÁBALA PAPA o SUMO PONTÍFICE ROMANO INFALIBILIDAD VATICANO, ESTADO DE LA CIUDAD DEL LIBRO DEL ECLESIASTÉS “ “ ECLESIÁSTICO ENCARNACIÓN ESCATOLOGÍA ESPÍRITU ETERNIDAD FE GABRIEL GEHENA GÉNESIS GETSEMANÍ GÓLGOTA HIPERDULIA HOSANNA INRI JEHOVÁ JOSÉ, SAN JOSÉ DE ARIMATEA LAPSIS LITURGIA LUCIFER MAGO MARÍA, MADRE DE JESÚS MARIOLOGÍA MENOLOGIO MESIANISMO MILAGRO MILENARISMO MISTICISMO ASCESIS ASCETISMO VULGATA MÍSTICA MONACATO NÚMEROS MONTE DE LOS OLIVOS PARALIPÓMENOS PECADO MOSAÍSMO PENTECOSTÉS LIBROS DE LOS REYES LIBRO DE LA SABIDURÍA SACRAMENTAL SACRAMENTO SALMO SATANÁS TRASCENDENCIA TRANSUBSTANCIACIÓN TRINIDAD SALOMÓN SAÚL DAVID PRESBITERIANO PRESBITERIANISMO MANÁ MONOTEISMO / POLITEISMO CALENDARIO HEBREO CIRCUNCISIÓN BIBLIOTECA / ARCHIVO VATICANO MUSEO ASHMOLEANO “ BRITÁNICO BIBLIOTECA NACIONAL DE ESPAÑA MUSEO LÁZARO GALDIANO “ DEL LOUVRE LEVIATÁN LEVIRATO VICARIO CONCILIO DE TRENTO LEVÍ (PATRIARCA) LEVÍTICO LEA o LÍA INMACULADA CONCEPCIÓN VATICANOS, CONCILIOS LETRÁN, CONCILIOS DE LINO, SAN TIBERÍADES FILISTEO FENICIO MOABITA MADIANITA RÍO JORDÁN CAFARNAUM AMONITA ISRAEL, ANTIGUO CAFARNAUM MISA AGNOSTICISMO AGNÓSTICO ANIMISMO ARRIANISMO BIEN ESCOLÁSTICA MACABEOS HILOZOÍSMO INMANENCIA JUSTICIA IDUMEA ASMONEOS DIÁSPORA RELIGIÓN DIOS JEREMÍAS (PROFETA) MANIQUEÍSMO MONOFISISMO MONOFISISTA NESTORIANISMO NESTORIANO PELAGIANISMO PELAGIANO PIETISMO DONATISMO CÁTAROS EDÉN IGLESIA CATÓLICA ARTE RELIGIOSO CATACUMBAS PALEOCRISTIANO, ARTE ROMÁNICO, ARTE CREACIONISMO HUSITA EXCOMUNIÓN EUSEBIO DE CESAREA EXTREMAUCIÓN (UNCIÓN DE LOS ENFERMOS) SOCINIANISMO FAUSTO SOCINO MÁRTIR SODOMA y GOMORRA DOMINICO CLERO JUSTINO, SAN JESUITAS RITO LIBROS DECÁLOGO DEUTERONOMIO TANAJ TORÁ MISNÁ o MISHNÁ HEREJÍA SINAÍ ARARAT ARCA DE LA ALIANZA ISAAC (1896-1716 a.C.) ARCA DE NOÉ BECERRO DE ORO CARDENAL EVA EUTROPIO (CIRCA SIGLO IV) INQUISICIÓN TERTULIANO PATRÍSTICA AMBROSIO, SAN, DE MILÁN GREGORIO I, SAN, EL MAGNO DEUTEROCANÓNICO LITURGIA ASIDEO ILUMINADO ALUMBRADO MALO / MAL CISMA CRUZADAS MÁRTIRES DEL SIGLO I IMPERIO BIZANTINO EN LA EDAD MEDIA ARTE BIZANTINO CESAROPAPISMO TEOCRACIA CORPUS IURIS CANONICI HAGIOGRAFÍA PRESBITERIANO CAMARLENGO SIMONÍA AÑO ECLESIÁSTICO o LITURGICO AÑO SANTO DOMINGO DE RAMOS “ “ RESURRECCIÓN BIBLIA POLÍGLOTA DE AMBERES “ “ COMPLUTENSE CALENDARIO JULIANO “ GREGORIANO “ HEBREO EXCOMUNIÓN SACRARIO SACRISTÍA ADVIENTO CUARESMA PASCUA REYES MAGOS HERODES EL GRANDE CRUZ CRUCIFIJO CONCIENCIA DERECHO CANÓNICO o ECLESIÁSTICO ENCÍCLICA ICONOCLASIA INVESTIDURA CONTRARREFORMA AMRI AMORREOS JUEZ MOISÉS ISAÍAS ORÁCULO ORDEN MILITAR EZEQUIEL GÓLGOTA EPÍSTOLA LIBRO DE LA SABIDURÍA HECHOS DE LOS APÓSTOLES ECLESIASTÉS ANGLICANISMO JEREMÍAS JEFTÉ JEZABEL HEBRÓN HEBRAÍSMO HERODÍAS DILUVIO NOÉ LEVIATÁN MANASÉS IDOLATRÍA JUICIO UNIVERSAL JORDÁN, RÍO HAGEO (PROFETA) PROFECÍA HEBREO JUDEOESPAÑOL JOSÉ (PATRIARCA) TRIBUS DE ISRAEL CARMELITA CRONOLOGÍA ANTROPOLOGÍA CULTURA / ACULTURACIÓN CIVILIZACIÓN ETNOLOGÍA EPIGRAFÍA PALEOGRAFÍA PAPIRO DEMOGRAFÍA NUMISMÁTICA EPÍSTOLA DE LOS FILIPENSES EPÍSTOLA A LOS GÀLATAS EPÏSTOLA A LOS HEBREOS LIBROS SAPIENCIALES LIBROS HISTÒRICOS LIBROS POÉTICOS EL ESPÍRITU SANTO PENTECOSTÉS LIBRO DE LOS PROVERBIOS ADÁN Y EVA APÉNDICE 1: EL CRISTIANISMO DESDE DENTRO “ 2: “ “ “ FUERA “ 3: ANTROPOLOGÍA, SOCIOLOGÍA y PSICOLOGÍA A. GENERALIDADES B. FENOMENOLOGÍA DE LA RELIGIÓN C. CIENCIAS QUE ESTUDIAN LA RELIGIÓN DESDE OTROS PUNTOS DE VISTA - Antropología de la religión - Psicología “ “ “ - Sociología “ “ “ BIBLIOGRAFIA Presentación Jesús nació en Belén, ciudad del S de Judea, en los últimos años de Herodes el Grande. Su infancia y juventud transcurrieron en Nazaret. Cuando contaba 30 años empezó su ministerio público. Con su predicación y milagros se atrajo innumerables seguidores. Pero los sacerdotes, escribas y fariseos observaron, con alarma primero y con odio después, la actividad de Jesús, la independencia de su doctrina, sus ataques al legalismo oficial y sus afirmaciones sobre su filiación divina. El viernes siguiente al conocido por Domingo de Ramos, en que la multitud le aclamó a su entrada en Jerusalén con el título mesiánico de “Hijo de David”, tras la celebración de la Última Cena con sus discípulos el Jueves Santo, se cumplió la condena impuesta por el Sanedrín : la muerte en la cruz. Enterrado, su sepulcro apareció vacío en la mañana del tercer día: prueba de su resurrección. Todos los relatos coinciden en este punto central: Jesús, resucitado, fue visto por diversidad de personas. Al cabo de cuarenta días ascendió a los cielos. Había cumplido en la tierra treinta y tres años. Jesús es la coronación de la Antigua Alianza, cuyo pensamiento reafirma y profundiza. Su predicación anuncia el “Reino de Dios” (tema paleotestamentario); pero, al mismo tiempo, supera infinitamente todo el orden antiguo. Establece una Alianza Nueva, en que se proclama Hijo de Dios, dotado de su misma autoridad, con poder para hacer milagros, perdonar pecados y modificar los preceptos de la ley, exigiendo un lugar central en el pensamiento humano. De todos sus milagros, el definitivo es el de su propia resurrección. Sobre la realidad histórica de este milagro descansa la existencia de la fe y de la Iglesia: “Si Cristo no ha resucitado, nuestra predicación es vana”, afirma san Pablo en su primera epístola a los corintios. En cuanto a la interpretación de su persona. Cristo, para la corriente esencial del cristianismo, es el Hijo de Dios hecho hombre, que murió para redimir los pecados de la humanidad y resucitó para dar la vida a todos los que creen en Él. En todo caso, aun dentro de una interpretación materialista , se trata de la persona que más ha influido en la marcha de la civilización occidental. Según la teología católica, precisada en los cuatro concilios ecuménicos, Jesucristo es el hijo de Dios. Verbo encarnado, verdadero Dios y verdadero hombre, segunda persona de la Santísima Trinidad, se encarnó por un espontáneo acto de amor con el objetivo de redimir a la humanidad del pecado original. Jesús significa en hebreo “Jehová es la salvación”. Cristo significa “Mesías”. Las fuentes que hablan de la vida terrena de Jesucristo son los cuatro Evangelios sinópticos de Mateo, Lucas, Marcos y Juan, además de algunos evangelios apócrifos y de algunas alusiones indirectas en los historiógrafos romanos (Tácito, Suetonio. Plinio el Joven). Así, pues, desde otro punto de vista, la fecha del nacimiento de Jesucristo, con la cual se hace comenzar la era cristiana, puede estar situada entre los años 7 y 2 antes de la era cristiana misma; probablemente el 5 ó el 4 a.C. nació de María Virgen en una pequeña choza de Belén, fue adorado por los pastores, honrado con dones por los Reyes Magos, circuncidado de acuerdo con el uso judío, presentado en el templo; con María y José, su padre putativo, debió marchar a Egipto para huir de la matanza de los inocentes ordenada por Herodes, y retornó después a Nazareth, donde residía su familia. A los doce años, habiendo ido a Jerusalén por la Pascua, fue encontrado por su Madre en el templo mientras discutía con los doctores. Ya adulto, posiblemente con treinta años, se dirigió a Juan Bautista, el Precursor, para recibir el bautismo y comenzó entonces su predicación. Entre sus discípulos eligió doce apóstoles que lo siguieron en sus predicaciones. La crítica histórica es incierta sobre si la predicación de Jesús, desarrollada en gran parte en Galilea, en torno al lago de Tiberiades (o Mar de Galilea), duró entre uno y tres años. En este período Jesús expuso la “buena nueva” y produjo milagros. A los 33 años fue otra vez a Jerusalén, celebró la última Pascua e instituyó la Eucaristía en la Última cena; al ser traicionado por uno de sus apóstoles, Judas, fue arrestado, juzgado y condenado por el sacerdote Caifás y después llevado ante el procurador romano Poncio Pilatos . Ultrajado y herido, fue condenado a crucifixión y murió en la cruz. Sus discípulos dieron cuenta al pueblo de su resurrección y paso a la vida eterna, integrado en la persona de su Creador. Yahvé es el nombre del Dios de Israel. Su significado original es oscuro y controvertido. Considerado como inefable, impronunciable, era sustituido por el otro nombre divino, Adonay. Durante el Renacimiento, el nombre de Yahvé tomó la forma de Jehová. Por otra parte, Cristo es un atributo de Jesús, del apelativo griego christós, que es traducción del hebreo “ungido” y que aparece a menudo en el Antiguo Testamento, para dersignar al Mesías. Cristo es el hijo de Dios, hecho hombre. La voz se empleó en la versión griega de ambos Testamentos como equivalente del hebreo mashiah, “ungido”, que se aplicaba a los portadores de una misión divina. Al nombre de Jesús añadieron sus discípulos el título de Cristo, el Ungido, por reconocer en él al Mesías prometido. Jehová es el nombre de Dios en la lengua hebrea. Jehová es el nombre de Dios en la lengua hebrea. Revelado a Moisés según el Éxodo bíblico, vincula su significación a la raíz hawah (vivir), como afirmación de una existencia divina no abstracta, sino concreta, en oposición a la ficticia de los falsos dioses. Su pronunciación correcta se cree Yahvé. Mesías fue el Hijo de Dios, prometido por los profetas al pueblo hebreo. El “Mesías” es el personaje central de la Biblia, pues por su medio ha de llevar Dios a cabo sus promesas. En el Génesis se habla de la descendencia de la mujer, que luego se va concretando en un pueblo, el de Abraham; en una tribu, la de Judá; en una familia, la de David; y en una aldea, la de Belén. Jesús, rechazando la idea acariciada por algunos de un Mesías triunfal (“Mi reino no es de este mundo”), cumple los rasgos profetizados del Mesías sufriente. Maestro, Legislador, creador de la Alianza Nueva y Dios personal. El mesianismo es un tema fundamental del judaísmo, el mesianismo fue formulado especialmente en los libros de los Profetas y de los Salmos como la doctrina que confiaba la restauración y el esplendor del reino de Israel a un enviado de Dios (mesías), ungido rey de su pueblo. Según la teología católica, precisada en los cuatro concilios ecuménicos, el hijo de Dios, Verbo encarnado, verdadero Dios y verdadero hombre, segunda persona de la Santísima Trinidad, se encarnó por un espontáneo acto de amor con el objetivo de redimir a la humanidad del pecado original . Jesucristo, también conocido como Jesús de Nazaret , Cristo o simplemente Jesús, es la figura sobre la cual se erige la religión Cristiana y una de las más difundidas en la cultura de occidente, porque Jesucristo no solamente está considerado por las diversas consideraciones cristianas como el hijo de Dios sino también como su encarnación, es decir, Jesucristo es Dios hecho hombre, que vino al planeta tierra con la misión de salvar a la humanidad del pecado original. También, Jesucristo está considerado en diferentes biografías como un trascendental predicador y fundador de la religión Cristiana. La vida y obra de Jesucristo aparece relatada en los Evangelios por quienes fueron los primeros cristianos, sus seguidores y apóstoles. Jesucristo nació en el seno de una familia humilde de Nazaret, aproximadamente en el siglo VI A.C. y sus padres fueron José, un carpintero y María. Si bien la civilización cristiana impuso la cuenta de los años a partir del nacimiento de Jesucristo, se ha demostrado que ambos, nacimiento de Jesús y primer año de nuestra era, no son coincidentes porque Jesús nació un tiempo antes en tiempos del Rey Herodes y ha sido justamente esto lo que permitió definir que el nacimiento de Jesús fue antes de lo que cuentan los cristianos. En tanto, el nacimiento de Jesucristo se encuentra acompañado de una serie de elementos que luego formarían parte integrante de la doctrina y la fe cristiana, por ejemplo: Jesús es descendiente del Rey David, la virginidad de su madre, María, la anunciación de su embarazo por el arcángel Gabriel, la adoración del recién nacido por los pastores y unos astrónomos de Oriente. Tras sufrir en carne propia las persecuciones del Rey Herodes que llevaron a la familia de Jesús a refugiarse durante un tiempo en Egipto, su infancia se desarrolló sin alteraciones en la ciudad de Nazaret. Alrededor de los 30 años, Jesucristo, comienza con su tarea de predicador, incorporándose a las predicaciones que venía dando su primo Juan El Bautista . Un día, luego de uno de sus sermones, Jesucristo, se hizo bautizar por Juan en el Río Jordán y allí se dio la primera anunciación de su vinculación con Dios, ya que Juan El Bautista afirmó que Jesucristo era el mesías que Dios le había prometido oportunamente a Abraham. Luego que El Bautista fuese capturado y ejecutado por Herodes por tales dichos, Jesús, se hizo cargo de la tarea iniciada por él y comenzó a predicar a las masas populares su verdad. En ese camino, Jesucristo, reclutó a algunos seguidores que más tarde se convertirían en sus doce apóstoles y lo acompañarían en su recorrida evangelizadora por Palestina. La predicación de Jesucristo consistía en una revisión de la religión judía materializada a partir de palabras sencillas y poéticas y le sumó conceptos como el amor al prójimo, el desprendimiento de los bienes materiales, el perdón y la esperanza en la vida eterna. Pronto, los más humildes comenzaron a identificarse con la propuesta de Jesús y se acrecentó con las noticias de los diferentes milagros que iba consiguiendo. Su enorme llegada al pueblo más las acusaciones de hipocresía moral a los fariseos determinaron la preocupación de la autoridad oficial que veía en Jesús una amenaza. Así es que Jesucristo fue denunciado ante el gobernador Romano Poncio Pilatos por haberse proclamado Rey de los Judíos y Mesías, cabe destacar, que en realidad el reino del que hablaba Jesús no era otro que el de Dios. El gobierno comenzó a cercarlo y Jesús sabía que su final era inminente, entonces, reunió a sus discípulos en lo que se ha denominado La última Cena ; Jesús fue apresado en el Monte de los Olivos mientras rezaba, presumiblemente gracias a la ayuda de uno de sus discípulos, Judas , quien lo traicionó. Esta situación da inicio a la Pasión de Cristo, un proceso en el cual será sometido a durísimos padecimientos antes de ser finalmente crucificado en la cruz. A los tres días de ser crucificado, Jesús, resucitó y ascendió a los cielos. Los apóstoles fueron los responsables de la difusión de la doctrina cristiana en todo el mundo y especialmente por Pablo de Tarso, la nueva religión, se expandió a un punto tal que hoy día está considerada como la religión más popular del mundo. Breve Diccionario de Cristianismo Adventista Miembro de diferentes sectas protestantes que esperan la vuelta (un segundo advenimiento) de Cristo a la Tierra. Más concretamente, se dice adventista de una secta americana que espera un segundo y próximo advenimiento de Cristo. El fundador de la secta, William Miller, ministro baptista, predicó en 1813 que a la segunda venida de Cristo, después del fin del mundo (1844), seguiría un milenio. Actualmente existen seis ramas: Adventistas Cristianos, Adventistas del Séptimo Día, Iglesia de Dios, Unión de la Vida y Advenimiento, Iglesia de Dios (Fe Abrahámica) y Primitiva Iglesia Cristiana del Adveniniento, la más reciente. Testigo de Jehová Secta religiosa fundada en 1879 por Ch. Taze Russell: se basa en una interpretación literal de la Biblia, es opuesta al concepto de trinidad divina, practica el proselitismo y mantiene un fuerte rigorismo moral. Grupo religioso milenarista de raíces cristianas adventistas fundado en 1875 por Charles Taze Russell, en Pittsburgh (Pennsylvania), con el nombre de "Sociedad de los Tratados de la Torre Vigía" (Wacht Tower Tract Society, más el apelativo Sion's desde 1884, sustituido por Bible en 1886), y que su segundo presidente, Joseph Rutherford, cambió al actual de "Testigos de Jehová" (Jehovah´s Witnesses) en 1931, inspirándose en Is 43, 10-12. Son conocidos también como "Estudiantes de la Biblia" (Students Bible). En España están inscritos en el Registro del Ministerio de Justicia como "Testigos cristianos de Jehová". Las fuentes principales de sus creencias y conducta son: la Biblia, según la traducción propia de la Versión del Nuevo Mundo de las Santas Escrituras (1950-1961, en inglés y luego traducida a otras lenguas), que carece de la crítica textual de los originales hebreos y griegos; y textos de Russell y sus sucesores. Creen en un Dios único -Jehová-, pero no en la Trinidad (Jesucristo es únicamente la más importante de las criaturas de Dios, y el Espíritu Santo la fuerza impersonal divina) lo que les aleja del cristianismo; creen también que el demonio lucha contra el Reino de Dios a través del comercio, la política (los Estados, la ONU) y la religión (en especial, la Iglesia Católica). Los seguidores de esta fe tienen la misión de atestiguar por todo el mundo la existencia de Jehová y los errores de las falsas religiones, así como de llevar una vida moral ejemplar. Su doctrina proclama el regreso de Cristo de forma invisible en 1914 con el objeto de asumir el gobierno de la Tierra, asistido por 144.000 elegidos que ya habían muerto y que comenzaron a resucitar en 1918; creen asimismo que, como indican los signos de los tiempos -odio, guerras, hambre, enfermedades, catástrofes naturales-, la batalla de (H)armagedón es inminente y que inaugurará el Milenio (o "reino de Cristo"), tiempo de prueba en la Tierra para los Testigos de Jehová y para otras personas que gozarán de una segunda oportunidad. Finalizado este periodo, tras la última prueba y el juicio definitivo, llegará el reino de Dios y los justos vivirán para siempre en felicidad total, sin dolor, en la Tierra transformada (salvo los 144.000 que lo harán en el cielo), mientras que los que desoyeron los mandatos de Dios morirán definitivamente (se rechaza que exista un infierno permanente). La difusión de esta doctrina se lleva a cabo principalmente por parejas fieles, en conversaciones callejeras y visitas domiciliarias, oralmente o mediante folletos y libros; los oyentes más interesados son invitados a asistir a sus reuniones de estudio de la Biblia y textos jehovistas. Los cinco millones de Testigos de Jehová -en España unos 100.000- (1996) están extendidos por numerosos países, en cuyas lenguas se editan sus principales publicaciones periódicas: La Atalaya y ¡Despertad!. Existen varios grupos con creencias parecidas, de menor tamaño, separados en su mayoría tras la muerte de Russell y las modificaciones realizadas por Rutherford. Adviento En la liturgia cristiana, tiempo santo que celebra la Iglesia desde el domingo primero de los cuatro que preceden a la Natividad de Nuestro Señor Jesucristo . Considerado un período de penitencia, coincide con el inicio del año litúrgico. Adopcionismo Herejía de los adopcionistas. El adopcionismo es la doctrina según la cual Jesús era un ser humano, elevado a categoría divina por designio de Dios por su adopción, o bien al ser concebido, o en algún momento a lo largo de su vida, o tras su muerte. Adopcionista Dícese de la doctrina de ciertos herejes españoles del siglo VIII, que suponía que Cristo no es Dios desde toda la eternidad, sino únicamente desde el momento de su bautismo, en que es adoptado por Dios, es decir, Cristo, en cuanto hombre, era hijo de Dios solo por adopción del Padre. Adriano Nombre de seis papas . Adriano I, papa de 772 a 795. Convocó el II Concilio de Nicea. Atacado por Desiderio, rey de los lombardos, solicitó ayuda a Carlomagno, el cual acudió a Italia y venció a los lombardos en Pavía (774). Adriano II (792-872), papa en 867-72. Condenó a Focio, principal artífice del cisma de Oriente (870). Adriano III, santo, papa de 884 a 885. Al cambiar su nombre, Agapito, sentó un precedente para sus sucesores. Adriano IV (hacia 1100-1159), papa desde 1154 hasta 1159, fue el único pontífice inglés. Adriano V, papa en 1276, sucesor de Inocencio V. Fue papa por poco más de un mes; murió antes de ser coronado. Adriano VI (1459-1523), papa desde 1522, nacido en Utrecht (Holanda). Maestro de Carlos V, fue gran inquisidor y, con Cisneros, regente de España. Intentó reformar la curia romana , contener la difusión del luteranismo y conciliar a Carlos V von Francisco I. Anacoreta Persona que, abandonando la vida activa y alejándose de los hombres, vive aislado una vida ascética y de contemplación. O, persona que vive en lugar solitario, entregada enteramente a la contemplación y a la penitencia. Más exactamente, la palabra anacoreta procede del latín medieval anachorēta, y éste del término griego Ανα-χωρέω, que significa 'retirarse'. La definición del término puede tener varios matices, si bien interrelacionados: el de aquél que vive aislado de la comunidad o también para referirse a quienes rehúsan los bienes materiales, y el de alguien que se retira a un lugar solitario para entregarse a la oración y a la penitencia. Anagogía 1. Sentido místico de la Sagrada Escritura, encaminado a dar idea de la bienaventuranza eterna. 2. Elevación y enajenamiento del alma en la contemplación de las cosas divinas. Ananías 1.Sumo sacerdote hebreo (siglo I), junto a su sucesor Caifás, presidió el sanedrín que condenó a Jesús. 2. Uno de los tres jóvenes hebreos que, por haberse negado a adorar una estatua de Nabucodonosor, fueron arrojados a un horno encendido y salvados milagrosamente por Dios. En relación con 1, Ananías de Zebedeo, también conocido como Anán o Ananías hijo de Nebedeo (Hanania Ben Ndba), es el nombre de un sumo sacerdote judío que ejerció su cargo desde aproximadamente 47 o 48 hasta 58 o 59, cuando fue sustituido por Ismael, hijo de Fabi. Fue hijo de Nebedeo (Zebedeo), y recibió su puesto de Herodes, rey de Calcis y hermano de Herodes Agripa I. Se le envió a Roma en el año 52 para ser juzgado con relación a ciertas dificultades que habían surgido entre los judíos y los samaritanos , pero el emperador Claudio I lo absolvió. En la historia extrabíblica se le presenta como un hombre altanero y cruel, cuya conducta se distinguió por su codicia, tanto durante el ejercicio del sumo sacerdocio como después. Hacia el comienzo de la sublevación judía de 66-70, ciertos elementos de la población de la secta judía de los Zelotes persiguieron a Ananías debido a su colaboración con las autoridades romanas. Aunque se escondió en un acueducto , lo descubrieron y lo mataron en el estallido de la Primera Revuelta Judía. Anastasia, Santa, de Sirmio Muerta en el 304. Patricia romana, que sufrió martirio en tiempo de Diocleciano. Profundizando más en esta cuestión, podríamos decir que Santa Anastasia o Anastasia de Sirmio fue una santa cristiana, virgen y mártir que murió en Sirmio. Respecto a Anastasia poco se sabe a ciencia cierta, excepto que murió en las persecuciones de Diocleciano; la mayor parte de las historias sobre su fecha datan de varios siglos después y hacen de ella diversamente una romana o una nativa de Sirmio y una ciudadana romana de rango patricio. Una leyenda hace de ella la hija de un tal Pretexto y alumna de san Crisógono. La tradición católica afirma que su madre fue santa Fausta de Sirmio. El culto a Anastasia fue originariamente un culto local en Iliria , hasta que Genadio transfiere sus reliquias a Constantinopla en el siglo V, donde es venerada en la iglesia de la Anastasis (de la resurrección de Cristo). Sin embargo, parece falsa la conclusión de que esta Anastasia es sólo la personificación de la Anastasis, o sea, de la Resurrección, aunque sin duda se ha identificado como símbolo de ella. Su culto en Roma está atestiguado desde el siglo VI, aunque la cuestión de si es la misma o no ha llegado a enfrentar a la Iglesia Ortodoxa con la de occidente y hoy se asume por tradición que no. Anastasio Nombre de cuatro papas. Anastasio I, San (muerto en 401), papa de 399 a 401. Condenó la doctrina y los escritos de Orígenes y a los donatistas. Alentó la lucha contra los maniqueos. Anastasio II (muerto 498), papa de 496 a 498, sucesor de san Gelasio I. Combatió el arrianismo y trató de conjurar el cisma de Acacio. Anastasio III (muerto en 913), papa de 911 a 913, sucesor de Sergio III. Sufrió la usurpación del poder en Roma por los nobles. Anastasio IV (muerto en 1154), papa de 1153 a 1154, sucesor de Eugenio III. Protegió a la orden de san Juan y solucionó las diferencias con Barbarroja. Apóstol Cada uno de los doce principales discípulos de Jesucristo, a quienes envió a predicar el Evangelio por todo el mundo. Los doce apóstoles fueron: Andrés y su hermano Simón Pedro; Santiago el Mayor y Juan (“hijos de Zebedeo”); Felipe y Bartolomé; Mateo (Levi); Tomás, Santiago, hijo de Alfeo (llamado Santiago el Menor); su hermano Judas, apodado Tadeo; Simón Cananeo; y Judas Iscariote. Tras el suicidio de este fue elegido para reemplazarle Matías. Anatema Excomunión solemne. Expresado de otra forma, exclusión de un fiel de la Iglesia católica, dictada por la autoridad eclesiástica, por la cual queda apartado de la comunidad y del derecho a recibir los sacramentos. Abel Personaje bíblico. Segundo hijo de Adán y Eva, fue muerto por su hermano mayor Caín, envidioso de la predilección demostrada por Dios hacia él (Génesis IV, 1-16). Desde otro punto de vista, segundo hijo de Adán y Eva. Según el texto bíblico era pastor de ovejas, mientras que su hermano Caín se dedicaba a labrar la tierra. La envidia se apoderó de este último porque los sacrificios de Abel eran adeptos a Yahvé, mientras que los suyos eran rechazados. Caín, despechado, dio muerte a Abel. Abjurar Retractar con juramento una doctrina religiosa. Espesando lo expresado, tendríamos que el vocablo latino abiurare llegó al castellano como abjurar. Este verbo se refiere a renegar, revocar, anular o desdecirse de un pensamiento, un credo o una fe que antes se defendía o profesaba. Un ejemplo de abjuración fue lo hecho por Galileo Galilei en 1633, cuando la Iglesia católica lo obligó a sostener que el planeta Tierra no giraba alrededor del sol, hecho que el físico, astrónomo y matemático italiano sostenía en base a sus estudios. Ablución 1. En determinados cultos orientales, purificación religiosa consistente en lavarse el cuerpo o una parte de él. 2. En la liturgia católica, ceremonia de purificar el cáliz y de lavarse los dedos el sacerdote después de consumir. Abogado del diablo 1. Figuradamente y familiarmente. Promotor de la fe. 2. Por extensión, contradictor de buenas causas. Al referirnos al abogado del diablo, en muy pocas ocasiones, lo hacemos pensando en la figura que, desde el siglo XVI, contemplaba el derecho canónico en los procesos de elevación a los altares de los meritorios a santos, en los que el maligno tenía como función buscar pruebas que desmerecieran sus vidas y milagros. En este sentido cabe resaltar que, desde la desaparición de esta figura en los años 80, por orden del papa Juan Pablo II, el número de personas promovidas a la santidad se disparó por la ausencia de ese personaje que sólo -o casi siempre- se dedicaba a llevar la contraria. Abraham Los hebreos, nómadas en sus orígenes, estuvieron asentados en Ur y Harán . Por su parte, Abraham fue un patriarca y padre del pueblo hebreo. Nacido en Ur de Caldea, emigró a Canáan en obediencia a una llamada divina. Celebró un pacto con Yahvé, quien le prometió una numerosa descendencia, que poseería ese país. De su esclava Agar tuvo a Ismael; de su mujer Sara ya anciana, a Isaac, el heredero de la promesa. Murió a los 175 años. Las descripciones de la Biblia, coincidentes con los movimientos de pueblos semitas de los primeros siglos del II milenio, hacen de él una indudable figura histórica, que es al mismo tiempo una noble figura moral y religiosa. Muchos pueblos (judíos, ismaelitas , edomitas , madianitas , etc.) le consideran padre en la sangre. Para los árabes es el más grande de los musulmanes; para los cristianos, el padre en la fe. Resumiendo, pues, Abraham fue un patriarca bíblico, antepasado de los epónimos de las doce tribus de Israel. Originario de Ur, en Caldea, como se ha dicho, habría vivido en torno al siglo XIX a.C. En edad ya muy avanzada tuvo de su mujer Sara, considerada estéril, a su hijo Isaac, y de su esclava Agar, otro hijo, Ismael, antepasado de los árabes. Altar En el culto católico, ara o piedra consagrada para celebrar el santo sacrificio de la misa. ALTAR MAYOR. El principal, donde por lo común se coloca la imagen del santo titular. Cediendo la palabra a Gonzalo M. Borrás tenemos dos significaciones de altar o ara: 1. “Piedra consagrada que contiene reliquias de los mártires y santos que se halla en el centro del altar cristiano.” y 2. “Construcción, generalmente de pequeño tamaño, rodeada de un espacio sacro, que en la Antigüedad se destinaba a escenario para las ofrendas a la divinidad. Su aspecto material varió grandemente; algunas aras llegaron a constituir verdaderas edificaciones.”. Absalón o Absalom Tercer hijo de David (siglo X a.C.), nacido en Hebrón. Movido por la ambición, asesinó a su hermanastro Amnón y se rebeló contra su padre, con el apoyo de las tribus de Judá y de Israel . Al ser derrotado huyó sobre un mulo, pero quedó colgado por su cabellera de un árbol, donde Joab, general de David, le dio muerte. Absolución Acción y efecto de absolver. Absolver Remitir a un penitente sus pecados. Se nos entenderá mejor, si definimos absolver diciendo: “Perdonar un sacerdote, en nombre de Dios, los pecados de una persona.” Por último, un “Pecado (latín peccātum) es la transgresión voluntaria y con conocimiento de un precepto religioso. En Teología moral se lo considera «un acto malo, o la omisión culpable de un acto bueno obligatorio” Por extensión, se denomina pecado a todo aquello que se aparta de lo recto y justo, o que falta a lo que es debido.”. Concepto religioso, de carácter moral, que representa la comisión de una falta o la transgresión de una norma. El pecado, entre los pueblos indígenas y de mentalidad mágica, supone la ruptura de la ley que rige la vida de la comunidad y que, por lo tanto, hace peligrar su existencia como tal; esto exige una reparación de esa falta que restaure el orden perturbado; sin embargo, en oposición a esta conducta, los pueblos de mentalidad religiosa estiman que la transgresión de ese orden es un delito cometido sobre todo contra la propia divinidad o los agentes sobrenaturales, lo que muchas veces provoca su ira o castigo, remitido a los humanos en forma de calamidades terrestres, enfermedades y muertes. El pecado en sí mismo es un acto consciente y libre, aunque la consideración de éste varíe según el grado de implicación de estos dos factores de la conducta. Se considera de este modo que si se da una participación completa de estos elementos existe un auténtico pecado formal, en tanto que si se omite o debilita uno de ellos es tan sólo un pecado material. Otras distinciones los califican de pecados veniales, o faltas leves cometidas a veces de modo involuntario, y pecados mortales, de máxima gravedad, ya que hacen perder por completo la gracia divina y la vida eterna al que ha incurrido en ellos (como los pecados capitales, que se mencionan más abajo). Dentro de la tradición judeo-cristiana se reserva la noción de pecado original a la transgresión que la mítica pareja de Adán y Eva cometió contra el mandamiento divino (“De todos los árboles del paraíso puedes comer, pero del árbol de la ciencia del bien y del mal no comas, porque el día que de él comieres ciertamente morirás”, Gn. 2.17). Este pecado, que supuso la caída del hombre de su estado de gracia santificante, fue redimido, según la fe cristiana, por Jesucristo en la crucifixión. El sacramento del bautismo libera al hombre de esta culpa que le es inherente como miembro del género humano, en tanto que el sacramento de la penitencia, por medio de la absolución sacerdotal, lo redime de los pecados cometidos después de ese bautismo. En caso de grave enfermedad, será la extremaunción la que le confiera la gracia y le borre todos los pecados. Fueron el concilio de Cartago en el 418 y el de Trento en 1546 los que definieron el dogma del pecado original. Otra distinción, que tuvo enorme repercusión en la iconografía y en la literatura, es la de pecado capital, noción que comprende los pecados de soberbia, avaricia, lujuria, envidia, gula, ira y pereza. Adamismo // Adamita Doctrina herética del siglo II, cuyos partidarios practicaban el nudismo para expresar el estado de inocencia en que se hallaba Adán en el momento de la creación. Y, se dice adamita de ciertos herejes que celebraban sus congregaciones desnudos a semejanza de Adán en el Paraíso, y tenían por lícita la poligamia. Adán Primer hombre creado por Dios, según el Génesis. O, dicho de otra manera, según el Génesis, progenitor de la humanidad, moldeado por Dios con arcilla a su imagen y semejanza. Él y su esposa Eva, hecha de una costilla suya, fueron colocados en el Edén con una sola prohibición: la de no comer del árbol de la ciencia del bien y del mal. Eva, engañada por la serpiente (el diablo), comió e hizo comer a su marido. En castigo, expulsados del Paraíso, trajeron al mundo el dolor y la muerte. Respecto a la naturaleza del pecado cometido, algunos piensan en una falta sexual, pero esta no se comprende bien en una pareja que recibió de Dios la orden de multiplicarse: queda suficientemente clara la desobediencia. En cuanto a la aparente contradicción entre el relato bíblico y el evolucionismo, nada impide admitir que el hombre proveniente de otro organismo viviente, siempre que se admita la creación del alma por Dios. Más difícil de cohonestar es el supuesto poligenismo, pues atentaría contra el dogma del pecado original que todos los hombres contraen por descender biológicamente de esta primera y única pareja. Anabaptismo // Anabaptista El anabaptismo es la doctrina de los anabaptistas. El término anabaptista hace relación a un movimiento herético surgido en los inicios de la Reforma protestante, cuyo inspirador fue Thomas Münzer (1521-22). El nombre deriva de su exigencia de rebautizar a los adultos, no considerando válido el bautismo de los niños. Más extensamente, se dice anabaptista del miembro de una secta cristiana que cree que no se debe bautizar a los niños antes de que lleguen al uso de la razón, y que, en caso contrario, se ha de reiterar su bautismo cuando sean adolescentes. En 253 el papa Esteban excomulgó a los obispos de Asia Menor, partidarios de la renovación del bautismo, llamándoles anabaptistas. En Europa parecieron en el siglo XVI como secta protestante extremista, nacida de la enseñanza del pastor luterano Thomas Münzer, que predicó la doctrina del bautismo de los adultos e instigó a la llamada “Guerra de los Campesinos”. Amorita Relativo al antiguo pueblo semita que habitaba en Siria. En el II milenio a.C. ocuparon Mesopotamia y fundaron la primera dinastía babilonia que tuvo en Hammurabi su principal representante. La Biblia designa con el nombre de amorita a todos los pueblos precananeos de Palestina. En otras palabras, se dice amorrita del individuo de un pueblo bíblico descendiente de Amorreo, hijo de Canaán. Procedían del NO del Próximo Oriente. Amós Profeta hebreo (siglo VIII a.C.), tercero de los doce profetas menores. Su profecía, contenida en el Libro de Amós, anuncia el fin del mundo por las culpas no sólo de los pueblos paganos, sino también del pueblo de Israel. Ageo Profeta del Antiguo Testamento, décimo de los menores (siglo VI a.C.), autor del libro homónimo, contenido en la Biblia. En el año 520 urgió a Zorobabel a reedificar el Templo. Más extensamente, Ageo (en hebr. Haggaj: "nacido en día de fiesta' es uno de los doce profetas menores, el primero de los llamados "profetas de la reconstrucción", junto con Zacarías y Malaquías. Las breves secciones de este libro datan del mes de agosto al mes de diciembre del año 520 a.C. Sobre la persona del profeta sólo sabemos lo que podemos deducir de la lectura de su escrito. Por la cualificación de "profeta" que se le da en el título se puede fácilmente pensar que estaba dedicado al culto, es decir, a la liturgia oficial en el templo (donde el año 538 se había erigido el altar de los holocaustos). Los acontecimientos políticos cooperaron al despertar religioso de este período. Al morir Cambises, hijo de Ciro, el 522, estallaron violentos desórdenes en todo el imperio persa ; sólo en Babilonia aparecieron sucesivamente tres impostores como pretendientes a la sucesión; pero hubo otros más en las provincias hasta el 520, cuando Darío tomó sólidamente en sus manos las riendas del imperio. El profeta Ageo ve en estas agitaciones no sólo los signos premonitores del final del imperio, sino también los signos del grande y decisivo renacimiento de los judíos. Y ante todo, ante la inminencia de la inauguración del reinado de Yhwh, es preciso que no falte el templo. Junto a Ageo aparece el profeta Zacarías, y, gracias a la exaltación de las esperanzas mesiánicas, sigue adelante la reconstrucción del templo. Pero al mismo tiempo se agudizan las tensiones con los samaritanos. Por otra parte, el sátrapa de la provincia transeufratina quiere ver claro en esos movimientos subversivos, que le parecen ligados a la reedificación del templo. Se dirige a Jerusalén; los judíos apelan a la autorización de Ciro (del 538), y él extiende un informe a Darío (Esd 5,3-17). Respetando la voluntad de Ciro, Darío aprueba la reconstrucción y exige que en el nuevo templo se ofrezcan sacrificios y se eleven oraciones por él y por sus hijos. Sin embargo, los persas tomaron la precaución de alejar del gobierno de Judea a todos los descendientes de la familia real de David, aunque no sabemos cómo lo consiguieron; quizá destituyeron a Zorobabel , o a su muerte no le dieron un sucesor de sangre real. Lo que está claro es que el último oráculo de Zacarías, de noviembre del 518, no habla ya de Zorobabel a pesar de la promesa de Ageo de diciembre del 520. Se sabe que desde agosto del 520 a marzo del 515 se terminó el templo, sin que se realizase la gran esperanza de la liberación y de la salvación. Las vicisitudes del templo y la situación política y social, así como la actividad de Ageo, están además ilustradas por su contemporáneo, el profeta Zacarías (cc. 1-8), que comenzó su misión dos meses después (octubre-noviembre del 520), y por el libro de Esdras (5,1; 6,14), que menciona expresamente a los dos profetas. El libro se refiere sólo al breve período (apenas cuatro meses) en que Zorobabel y el sumo sacerdote Josué estaban al frente de los "retornados" del destierro de Babilonia. Agar Esclava de Sara, madre de Isaac. Concubina del patriarca Abraham, tuvo de éste a Ismael, antepasado epónimo de los ismaelitas o árabes, que consideran a Agar como esposa legítima de Abraham. Agapito Nombre de dos papas. Agapito I , santo (muerto en 536), papa en 535 y 536, sucesor de Juan II. Trató de mediar la paz entre los godos y Justiniano. Agapito II (muerto en 955), papa de 946 a 955. Sucedió a Marino I. Ágape Comida que los primeros cristianos hacían en común, caracterizada por el espíritu de hermandad y de caridad. Más concretamente, agápē (en griego ἀγάπη) es el término griego para describir un tipo de amor incondicional y reflexivo, en el que el amante tiene en cuenta sólo el bien del ser amado. Algunos filósofos griegos del tiempo de Platón emplearon el término para designar, por contraposición al amor personal. Es amor universal, entendido como amor a la verdad o a la humanidad. Aunque el término no tiene necesariamente una connotación religiosa, éste ha sido usado por una variedad de fuentes antiguas y contemporáneas incluidas la Biblia cristiana. Filósofos griegos contemporáneos de Platón y otros autores clásicos han usado en diferentes formas la palabra "ágape" para denotar amor por la esposa/o o por la familia, o vocación por una actividad en particular. En contraste con philos (amistad, amor amical, hermandad o amor no sexual) y eros, una afección de naturaleza sexual. Agatón, san Papa de 678 a 681, nació en Palermo (Palermo, ?.-?, 681). Promovió la condena del monotelismo en III Concilio de Constantinopla (680). Así, pues, condenó el monotelismo y se opuso a los abusos imperiales. Agustín, san Padre de la Iglesia (354-430). Hijo de un pagano. Patricio, asentado en África y de una cristiana, Mónica, se orientó hacia la filosofía tras leer, hacia 372, el Hortensio de Cicerón. Catedrático de retórica en Milán (384), escuchón allí los sermones de san Ambrosio, que, junto con sus lecturas de Plotino, tuvieron una importancia decisiva en su conversión al cristianismo; en 387 se hizo bautizar por san Ambrosio. A su regreso a África, fue ordenado sacerdote (391) y más tarde consagrado obispo (396) en Hipona, donde combatió las herejías de los maniqueos , donatistas y pelagianos . Entre otras obras, escribió numerosas Epístolas, unas Confesiones en que describe las etapas de su conversión y La ciudad de Dios, donde concibe la historia como una lucha entre la ciudad terrenal y la ciudad de Dios, que culmina con el advenimiento final del reino de Dios. Agustinismo Conjunto de doctrinas filosóficas, teológicas e histórico-políticas que, remitiéndose a san Agustín, constituyeron una de las orientaciones de la escolástica. En definitiva, el agustinismo es un conjunto de doctrinas filosóficas y teológicas que, sin constituir un todo sistemático, y pese a no pertenecer algunas de ellas plenamente a la ortodoxia de la Iglesia, constituyen en el transcurso de la historia, sobre todo en la Escolástica de la Edad Media, una corriente persistente de pensamiento que se inspira en Agustín de Hipona. Algunos de sus temas más característicos inciden naturalmente en cuestiones puramente religiosas, como son las disputas sobre la gracia y la predestinación, que toman cuerpo incluso en vida de Agustín. Otros implican una perspectiva filosófica neoplatónica que entró en colisión y disputa con el aristotelismo que se difundió entrado el s. XIII: en concreto, la teoría de la iluminación interior se opuso a la teoría de la abstracción, defendida sobre todo por Tomás de Aquino. La doctrina de las dos ciudades, expuesta en la Ciudad de Dios, dio origen no sólo al llamado agustinismo político, sino también a una filosofía de la historia y teoría del tiempo como proceso lineal, que pasa por Vico y llega hasta Hegel, en el que la historicidad se halla entretejida de temporalidad e idea. Quizá la característica más persistente del agustinismo sea la preeminencia de la fe respecto de la razón, que influye de algún modo en toda la Escolástica -es uno de los padres de la Iglesia más citados-, pero de un modo especial en Anselmo de Canterbury, quien se acoge a su máxima del Credo ut intelligam [creo para poder entender]. El agustinismo en general destacó como oposición a la recepción de Aristóteles en la filosofía escolástica, en la forma concreta que se llamó tomismo, en representación de una línea de pensamiento que otorga la primacía al bien, a la voluntad y al amor sobre la verdad, el entendimiento y la razón, y hasta al valor y sentido del individuo sobre la abstracción de la generalidad. Entre los representantes medievales de la corriente agustinista, en el apogeo de la Escolástica, destacan los franciscanos Alejandro de Hales, san Buenaventura, Juan Peckham, Guillermo de la Mare, Juan Olivi, Juan Duns Escoto, -el más relevante de esta corriente, junto con san Buenaventura- y Enrique de Gante, que no pertenecía a ninguna orden religiosa. Al ser condenadas ciertas tesis de Aristóteles y Tomás de Aquino, por el obispo de París, Esteban Tempier, y de Roberto Kilwardby, en Oxford, en 1277, el agustinismo venció momentáneamente frente al aristotelismo que, en aquel momento, era llamado «averroísmo latino». La denominada escuela agustiniana, fundada por Egidio Romano, conocido también como Gil de Roma, intentó acercar las posturas agustinianas y tomistas . El español fray Luis de León (s. XVI) se cuenta entre los pertenecientes a esta corriente de pensamiento. Agustino Aplícase al religioso o religiosa de la orden de san Agustín. El origen de la orden es discutido. Sus principales congregaciones son: los canónigos regulares, los ermitaños (fundados hacia 1601), las congregaciones especiales (a las que pertenecía Lutero) y los agustinos descalzos. El primer convento de monjas se dice que fue fundado por Perpetua, hermana de san Agustín, en Hipona. Aarón o Arón Hermano mayor, compañero e intérprete de Moisés, fue el primer sumo sacerdote de los hebreos y fundador del sacerdocio hereditario (hacia siglos XIII-XIV a.C.). Siguió a Moisés al Sinaí, donde mandó fundir el Becerro de oro para hacerlo adorar por el pueblo. Su gran pecado consistió en la fabricación de este becerro de oro. La historia de Aarón toma un aspecto completamente diferente cuando las varias fuentes del Pentateuco son estudiadas y fechadas en la manera que los críticos independientes adoptan. Como regla puede decirse que originalmente la historia más antigua de los judíos no menciona a Aarón por su nombre, aparece aquí y allí en aquellas partes atribuidas por esa fuente a una adicción posterior hecha por un redactor tardío. Hay dos documentos, básicos, que hablan de Aarón. En las tradiciones proféticas viejas que circulan entre los Efraimitas Aarón figura como un hermano y ayudante de Moisés. Se mueve a la sombra de éste, en una posición secundaria, como, por ejemplo, durante la batalla contra Amalec; con Jur, sostuvo las manos de su hermano hasta que el enemigo fue absolutamente derrotado. A Aarón, en algunos pasajes, parece que la autoridad suprema le ha sido confiada, en la ausencia del gran líder, como cuando este último subió al Monte Sinaí; pero su gestión se demostró débil, puesto que cedió tan desgraciadamente ante las tendencias idólatras del pueblo. Según el documento en cuestión, Aarón no es ni el Sumo Sacerdote, ni sacerdote. Es Moisés quien eleva su voz a Dios en el Tabernáculo, y podríamos concluir del mismo texto que Josué, y no Aarón, es quien hace la ofrenda en la Tienda del Encuentro; En la manera, en que Josué, y no Aarón, sube con Moisés al Monte Sinaí, para recibir las Tablas de piedra de la Ley (los diez mandamientos ). En las narrativas Sacerdotales Aarón, al contrario, ocupa el lugar más prominente - conocemos, de hecho, además de la genealogía de Aarón y de su edad, casi todos los detalles anteriormente narrados, todos ellos en modo honroso para el hermano de Moisés, por ejemplo, el papel jugado por Aarón en las plagas, su papel en algunos hechos memorables de la vida del desierto, como la caída del maná, el golpe a la piedra del agua de, la confirmación de las prerrogativas de su sacerdocio contra las pretensiones de Core y los otros, y, finalmente, en la redacción de su muerte, algo misteriosa. De este análisis de las fuentes históricas la gran personalidad de Aarón sale indudablemente empequeñecida, principalmente debido a la reputación del escritor de la narrativa Sacerdotal; los críticos le achacan prejuicios de casta y un deseo manifiesto de exaltar cualquier cosa que tenga referencia con el orden y funciones sacerdotales que demasiado a menudo le llevan a exageraciones, con las que la historia apenas puede contar, e incluso a falsedades. Abad Superior de un monasterio de hombres que ostenta el título de abadía. Abadesa Superiora de un monasterio o convento regular compuesto por lo menos de doce religiosas. Abadía 1. Dignidad de abad o de abadesa. 2. Edificio o conjunto de edificios que albergan una comunidad, al frente de la cual está un abad o una abadesa. 3. Territorio, jurisdicción y bienes pertenecientes al abad o a la abadesa. Ambrosio, san (Tréveris, c. 340-Milán, 397) Padre y doctor de la Iglesia latina. Fue funcionario del Imperio romano, gobernador de Liguria y Emilia (c. 370) y arzobispo de Milán. Recibió el bautismo, la ordenación y la consagración en 374 y se dedicó al estudio de la teología y de las humanidades. Convirtió y bautizó a san Agustín. Sus obras tienen un marcado carácter pastoral. Creó nuevas formas litúrgicas y promovió el culto a las reliquias en Occidente. Fiesta el 7 de diciembre. Aleluya Aclamación litúrgica o voz de que usa la Iglesia en demostración de júbilo, especialmente en tiempo de Pascua. Andrés, san Apóstol, hermano de Simón Pedro. Pescador en Cafarnaum, fue uno de los primeros discípulos de Jesús. Según la tradición, murió en Patrás , crucificado en una cruz en forma de X. Andrés el Apóstol (en griego: Andréas) (comienzos del siglo I-mediados o finales del siglo I), también conocido como san Andrés, fue probablemente el primer apóstol de Jesús. El la Iglesia ortodoxa es conocido como Protocletos (del griego, "El Primer Llamado"). Era el hermano mayor del apóstol Pedro. El nombre Andrés proviene del griego, andreia, y significa "valeroso". Era común entre judíos, cristianos y pueblos helenizados de la provincia de Judea . No hay ningún nombre arameo o hebreo que se corresponda con Andrés. Según la tradición, el sucesor de Andrés es el patriarca de Constantinopla. Ajab o Acab (s. IX a.J.C.) Séptimo rey de Israel (874 a.J.C.-853 a.J.C.). Hijo y sucesor de Omri, sometió a los moabitas y a los arameos y mantuvo la paz con Judá y con los fenicios. Al final de su reinado, Moab le arrebató Madaba . Desde otro punto de vista, Acab o Ajab fue el séptimo rey de Israel, segundo de la dinastía de Omrí. Hijo de Omrí y casado con la influyente Jezabel, hija del rey de Tiro Itthobaal I, fue un ilustre monarca que se enfrentó a los arameos de Damasco y que llegó a derrotar por dos veces a su rey Ben-Hadad II, una al asediar Samaria y otra en Afeq . Por razones coyunturales Acab devolvió la libertad a Ben-Hadad II, y le hizo entregar las ciudades israelitas arrebatadas a Omrí. Tras ello pudieron firmar un pacto para hacer frente al asirio Salmanasar III, quien libró en Qarqar (853 a.C.) una batalla contra los arameos y otros confederados, entre ellos Acab de Israel, que había participado con unos 2000 carros de combate y un total de 20.900 soldados. No obstante, Acab hubo de luchar una tercera vez contra Ben-Hadad II, pero la muerte del rey israelita a causa de un flechazo dio fin a la contienda. Acab mantuvo la paz con los fenicios, así como con Judá, con cuyo heredero Joram casó a su hija Atalía. Si bien el reino de Israel progresó económicamente durante su gobierno, el hecho de tolerar el culto a los dioses tirios, propagado por su esposa Jezabel, provocó el enfrentamiento de Acab con el profeta Elías. Analogía Interpretación de las Escrituras por la que se pasa del sentido literal a un sentido espiritual. Relación de semejanza o correspondencia entre cosas diferentes. Se suele señalar cierta analogía, por ejemplo, entre el funcionamiento del cerebro humano y el del ordenador. No implica identidad. Bien. La anagogía es el sentido místico de la Sagrada Escritura, encaminado a dar idea de la bienaventuranza eterna. Alma Término que procede del latín "anima" (soplo, aire, aliento) que, en sentido más general, se utiliza para designar el principio vital de todo ser viviente. En las culturas primitivas, el alma se entiende sobre todo como principio vital, bien como algo distinto del cuerpo, bien como una parte del cuerpo. En algunas religiones antiguas, como el orfismo y algunas religiones orientales, el alma es un principio vital distinto del cuerpo y de carácter inmortal, admitiendo incluso la metempsicosis o transmigración de las almas. En filosofía, el alma, además de concebirse como principio vital fue concebida como principio de conocimiento a partir de Platón. Desde Descartes pierde su carácter de principio vital y se identifica con el principio del conocimiento , con la conciencia de sí que tiene el ser humano. En la actualidad es un término en desuso, sustituido con frecuencia por el de "mente", que es entendido por algunos como algo distinto del cerebro y por otros como algo que no se puede distinguir de la mera actividad cerebral. Icono Representación devota, usada en las iglesias orientales. En particular, se aplica a las tablas pintadas con técnica bizantina. En las iglesias de Oriente de tradición bizantina, pues, un icono es la imagen de Cristo, de la Virgen o de los santos. La pintura de iconos, ya atestiguada en los siglos IV-V, perduró en el mundo ruso y balcánico hasta el siglo XIX, según un esquema constante de carácter bizantino. Iconoclasta Es la doctrina y la actitud de aquellos que rerchazan el culto a las imágenes sagradas, lo cual sse fraguó en el siglo VIII bizantino. Actualmente, el significado del término se ha extendido a la conducta que reprueba cualquier autoridad, modelo o norma sin ceñirse necesariamente a las imágenes religiosas. Bautismo El primero de los siete sacramentos de la Iglesia católica, con el cual se da el ser de gracia y el carácter de cristianos. Consiste en la aplicación de agua al catecúmeno o neófito mediante la aspersión, infusión o inmersión. Aunque común a muchas religiones, la ceremonia precursora del bautismo cristiano es la purificación practicada por los hebreos en el Antiguo Testamento, y la más próxima, la realizada por san Juan Bautista. Jesús no bautizó, pero encomendó a sus discípulos que lo hicieran. Beatificar Declarar el papa que un siervo de Dios, cuyas virtudes heroicas han sido previamente calificadas, goza de la bienaventuranza eterna y que se le puede dar culto o que ha alcanzado el segundo trato de santidad en el proceso de canonización. Usando otras palabras, declarar el sumo pontífice que alguien, cuyas virtudes heroícas han sido previamente calificadas, goza de la eterna bienaventuranza y se le puede dar culto. Muy brevemente, beatificar puede definirse así: Reconocer el Papa que un fiel ya difunto tuvo a lo largo de su vida un comportamiento cristiano especialmente digno de ser recordado, por lo que se le puede dar culto Belcebú Demonio, diablo. En el Nuevo Testamento considerado como el príncipe de los domonios. El nombre se aplicó despectivamente (“señor de las moscas”) a Beel-Zubul, dios filisteo cuyo santuario se hallaba en Ekrón. En definitiva: El demonio Belcebú recibe el nombre de "el señor de las moscas", debido a un juego de palabras que convirtió al dios cananeo Ba'al Zebûl (literalmente "el señor príncipe") en Baal Zabut ("el señor de las moscas"). Copto Relativo a los cristianos de Egipto, en cuanto se distinguen de los cristianos ortodoxos y de los musulmanes; monofisitas, adoptaron su configuración definitiva organizándose en Iglesia nacional, tras el Concilio de Calcedonia (451). No reconocieron los concilios ecuménicos ni la autoridad del papa; el cabeza de la Iglesia es el patriarca de Alejandría (desde el siglo II residente en El Cairo). Credo Profesión de fe de los cristianos que contiene los artículos fundamentales de la fe católica. Símbolo de la fe, enseñada por los apóstoles. El credo apostólico se compone de doce artículos, que la tradición atribuye a cada uno de los doce apóstoles, si bien se fue formando en los primeros siglos del cristianismo. La fórmula actual, no anterior al 750, se impuso gracias a los esfuerzos de Carlomagno a favor de la unidad de la liturgia. Algunas sectas protestantes han aceptado esta fórmula con ligeras variantes. A parte del apostólico, se consideran ecuménicos los credos niceno y atanasiano. Más concretamente, sobre el credo niceno apuntamos que, el símbolo niceno o símbolo de la fe es una declaración dogmática de los contenidos de la fe cristiana promulgada en el Concilio de Nicea I (325). El objeto del credo niceno fue consensuar una definición de los dogmas de la fe cristiana, impedida hasta entonces por la escasa institucionalización y las fuertes variantes regionales. El principal adversario de la doctrina nicena fue el arrianismo, corriente teológica liderada por el sacerdote norteafricano Arrio quien no quiso aceptar que Jesucristo era Dios mismo (concepto de Trinidad) como propuso interpretar el teólogo Atanasio en el Concilio de Nicea I; otros problemas teológicos, en especial trinitarios, no se resolverían hasta el Primer Concilio de Constantinopla, cuando el carácter divino del Espíritu Santo se afirmó definitivamente. Cristianismo Concepción de la vida, de Dios, del hombre y del destino de éste en relación con Dios, según la doctrina y la obra de Jesucristo. // Conjunto de las Iglesias que tienen su fundamento en dicha doctrina. // El Cristianismo es la religión fundada por Jesucristo, el Hijo de Dios hecho hombre. Los cristianos —discípulos de Cristo— se incorporan por el bautismo a la comunidad visible de salvación, que recibe el nombre de Iglesia. Entendemos por Cristianismo la religión fundada por Jesucristo, el Hijo de Dios hecho hombre. La persona y las enseñanzas de Jesús son las bases sobre las que se asienta la religión cristiana. Los cristianos consideran a Jesucristo su Redentor y su Maestro: le reconocen como su Dios y Señor y se adhieren a su doctrina. En una hora precisa del tiempo y en lugar determinado de la tierra, el Hijo de Dios se hizo hombre e irrumpió en la historia humana. El lugar de nacimiento de Jesús fue Belén de Judá; la hora, cuando reinaba en Judea Herodes el Grande y Quirino era gobernador de Siria, bajo la autoridad suprema del emperador de Roma, César Augusto (cfr. Mt II, 1; Le II, 1-2). La vida de Cristo entre los hombres se prolongó hasta otro momento de la historia, bien preciso también: la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesucristo tuvieron lugar en Jerusalén, a partir del día 14 del mes de Nisán del año 30 de la Era cristiana. Caifás desempeñaba el cargo de Sumo Sacerdote, gobernaba Judea el «procurador» Poncio Pilato y reinaba en Roma el emperador Tiberio. Betania Lugar de la antigua Palestina próximo a Jerusalén, sobre el monte de los Olivos. Según el Evangelio, Jesús resucitó allí a Lázaro. Así, pues, Betania (en arameo, Beth anya, "casa del pobre", casa de los dátiles; casa de la aflicción"). Con este nombre se mencionan en la Biblia dos localidades: • Aldea en la falda oriental del Monte de los Olivos, a unos 2,5 km al este de Jerusalén, en el camino de Jerusalén a Jericó (parece ser la Ananías de Neh). En Betania vivían Lázaro , Marta y María, a quienes Jesús visitó en varias ocasiones. El lugar se llama ahora al-Azarîyeh en honor a Lázaro (allí se señala tradicionalmente su tumba.) Ahí vivía también Simón el leproso , en cuya casa una mujer ungió a Jesús con la usanza tradicional de perfume sobre su cabeza. La tradición posterior ha querido identificar a esta mujer con María, hermana de Lázaro, aunque otros la han querido identificar con María Magdalena, no habiendo total acuerdo al respecto. La ascensión de Jesús ocurrió no lejos de esta aldea. • Lugar al este del río Jordán donde Juan bautizaba. Biblia Conjunto de libros que constituyen las Sagradas Escrituras del judaísmo y el cristianismo. La Biblia es el libro sagrado de la cristiandad, que lo considera inspirado por Dios; sus autores humanos no fueron más que dóciles instrumentos en las manos de Dios. La Biblia incluye la mayor parte de las verdades reveladas, es decir, de las verdades naturales y sobrenaturales que Dios quiso revelar y dar a conocer a los hombres. Se divide en dos partes: el Antiguo Testamento y el Nuevo Testamento. El Antiguo Testamento comprende 39 libros para los judíos y protestantes, y 46 para los católicos, agrupados en cuatro categorías. Los primeros cinco constituyen la Ley (en hebreo Torá) o Pentateuco: Génesis, Éxodo, Levítico, Números y Deuteronomio. Diez libros históricos: Josué, Jueces, Samuel I y II, Reyes I y II, Esdras y Nehemías; los católicos añaden dos libros correspondientes a Macabeos I y II. Diecisiete libros proféticos: Isaías, Jeremías, Lamentaciones, Ezequiel, Daniel, Oseas, Joel, Amós, Abdías, Jonás, Miqueas, Nahum, Habacuc, Sofonías, Ageo, Zacarías y Malaquías; los católicos incluyen el libro de Baruc. Siete libros poéticos o de sabiduría: Salmos, Proverbios, Job, El Cantar de los Cantares, Eclesiastés, Ester y Rut; los católicos añaden otros cuatro libros más: Sabiduría, Eclesiástico, Tobías y Judit. El Nuevo Testamento está compuesto por los cuatro Evangelios (de Mateo, Marcos, Lucas y Juan), los Hechos de los Apóstoles, las 14 Epístolas de san Pablo y el libro profético Apocalipsis. Liturgia bizantina La liturgia bizantina es la propia de las iglesias cristiano-orientales. Originaria de Antioquía, se difundió después de haber sufrido numerosas transformaciones, por todos los territorios del Imperio bizantino, con la constitución del Patriarcado de Constantinopla (451). Fue traducida a varias lenguas, entre ellas el sirio, el paleoeslavo, el armenio, el albanés, el húngaro y el rumano. Milenarismo En la historia del cristianismo, doctrina según la cual Cristo reinará con sus santos sobre la Tierra durante mil años, antes del Juicio Final. Esta creencia tiene su origen en la tradición judía de tipo mesiánico y en la espera de Cristo como redentor nacional y rey del pueblo elegido. Con otras palabras, doctrina o creencia de los milenarios, que creían que Jesucristo reinaría en la Tierra mil años antes del Juicio Final, y pensaban que el fin del mundo sucedería en el año mil. San Agustín participó durante algún tiempo de esta opinión, que ha sido resucitada por algunas sectas protestantes. Manuscritos del mar Muerto Qumran es la aldea de Jordania sobre el mar Muerto, en la frontera jordano-israelí, donde han sido descubiertos en 1947 los manuscritos del mar Muerto. Estos son los textos de una comunidad monástica, identificada con un grupo de esenios allí establecidos. Los manuscritos, compuestos entre el siglo IV a.C. y el I d.C., presentan un gran interés desde el punto de vista de la historia religiosa, la lingüística y la paleografía. Se puede decir, entonces, que descubiertos en unas cavernas cerca del mar Muerto a partir de 1947. Proceden de la biblioteca esenia de Qumran, destruida por los romanos. De los 400 manuscritos identificados, un tercio son escritos bíblicos, pertenecientes a los libros del Antiguo Testamento. Los restantes pueden dividirse en: manuales que regulan la organización y el ritual esenio; comentarios a los libros del Antiguo Testamento, himnos y cánticos. Su importancia radica en que son mil años más antiguos que los que existían, proporcionan luz sobre el judaísmo de los comienzos de la era cristiana e iluminan ciertos aspectos de los albores del cristianismo. El cantar de los cantares Libro canónico del Antiguo Testamento, atribuido por la tradición judaica y cristiana a Salomón. Dividido en ocho capítulos, canta el amor nupcial. Según una interpretación alegórica, el Cantar de los cantares refleja el amor entre Yahvé e Israel, entre Cristo y la Iglesia o entre Cristo y el alma. La admisión de esta composición lírica en el canon hebreo se produjo tras grandes controversias sobre su sentido. Otros, como Delitzsch y Ewald, sostienen que se trata de la historia de Salomón, la doncella Sulamita y su pastor enamorado. Este libro de la Biblia suele ocupar el primer lugar entre los «cinco rollos» incluidos en los «Escritos». El nombre hebreo significa en realidad «el mejor de los cantares» y, tradicionalmente, se atribuyó al rey Salomón. Se trata de una colección de cantos líricos de amor, parecidos a los que se estilan en Mesopotamia y Egipto, recopilada con toda probabilidad después del destierro de Babilonia, hacia los siglos V o IV a.C. Su calidad poética, reflejada en sus brillantes imágenes y su lenguaje sensual, lo convierten en un libro muy singular, distinto de todos los demás de la Biblia. Tuvo problemas para ser aceptado como libro inspirado dentro del judaísmo, ya que trata del amor humano y no menciona a Dios, ni tiene carácter nacional. A comienzos del siglo II, uno de los rabinos más famosos, Aqiba, protesta contra quienes quieren marginarlo tratándolo como si fuera secular: «El que eleva su voz cantando el Cantar en los banquetes, y convirtiéndolo en un canto profano no tendrá parte en el mundo futuro». Los rabinos y los Padres de la Iglesia coincidieron en apoyar su inclusión en el canon. En el siglo I, la mayoría de los judíos no lo entendía en sentido literal, sino que lo interpretaba como una alegoría del amor de Dios por su pueblo. Algunos rabinos sostenían, sin embargo, que se trataba de un canto de juventud de Salomón. Para algunos comentaristas medievales, la muchacha es la Sabiduría. La Iglesia cristiana tomó el Cantar como una alegoría, adaptándolo: es el canto del amor de Cristo por la Iglesia. Otros intérpretes ven en el libro el diálogo de Salomón con la sabiduría, entre Dios y el alma, o entre el alma y el entendimiento. También se intenta describirlo en el siglo III como un poema nupcial en forma dramática. Las interpretaciones que se han hecho en tiempos más recientes son múltiples: se ve el Cantar como una liturgia judía inspirada en los ritos paganos de Tammuz (Adonis), las bodas entre las divinidades de la vegetación, o se sigue una interpretación literal, tomándolo como un canto al amor humano, en el que el autor presenta a los enamorados con distintos disfraces literarios, y encontrando en el Cantar una exaltación del amor contraria a cualquier visión negativa de la sexualidad. Exvoto Cualquier tipo de testimonio, generalmente trabajado de modo artístico, que se lleva como ofrenda a un ser sobrenatural en cumplimiento de una promesa (ex voto), agradeciendo un favor otorgado. Anacoreta Persona que ha abandonado la vida activa y alejándose de los hombres, vive aislado una vida ascética y de contemplación. Los anacoretas han existido entre algunos profetas judíos, en las religiones orientales, en la secta de los esenios y, sobre todo, entre los cristianos. En los comienzos del siglo IV se da un nuevo paso en el desarrollo de la vida monástica, algunos cristianos se retiraban a lugares solitarios con el fin de dedicarse a hacer penitencia, a determinadas prácticas de piedad y a vivir en perfecta castidad. A éstos se los denominaba solitarios, ermitaños y más comúnmente anacoretas. Este género de vida cada vez se hizo más frecuente. Uno de los primeros fue San Pablo, denominado el Solitario o ermitaño, retirado al desierto de Egipto, muerto el año 347. Esta vida anacoreta fue imitada pronto por otros seguidores, constituyéndose así un tipo ideal de la vida anacorética. No obstante, muchos anacoretas reunidos en torno a san Antonio Abad, a mediados del siglo IV, inauguraron un género de vida intermedio entre el solitario y el cenobítico. Los discípulos de san Antonio vivían todavía en chozas aisladas, pero todos ellos formando grupos o comunidades, bajo la dirección del Abad, Antonio. Eremitismo Modo de vida de los eremitas o ermitaños. El eremitismo como movimiento religioso nació dentro del cristianismo hacia el siglo IV y se favoreció con las persecuciones. El padre de la vida eremítica es san Antonio. Algunas formas de aislamiento fueron extrañas, como la de los estilitas, que vivían en lo alto de columnas. Monacato El monacato consiste en el retiro voluntario de algunos individuos que se apartan de la vida social y se retiran a la vida privada (anacoretismo) o vivir en comunidades (cenobitismo), para seguir mejor las reglas de conducta y alcanzar la vía de la perfección señalada por su fe. En el cristianismo, las primeras formas de monacato fueron el anacoretismo de san Antonio abad, extendido sobre todo en Egipto, y el cenobitismo de san Pacomio (siglo VI), en la Alta Tebaida, sucesivamente organizado en la forma extendida en todo el mundo oriental. En Occidente el monacato fue importado de Oriente; en Roma fue introducido por san Jerónimo (siglo V). A través de la obra de san Bonifacio (siglo V) y de san Columbano (siglo VI) prosiguió la obra misionera en la Europa central entre los germanos y se crearon nuevos centros monásticos. Por otra parte, ya antes del cristianismo existieron grupos religiosos que se apartaban del trato humano. Las grandes religiones orientales, especialmente la de los budistas, poseen numerosos monasterios. El fenómeno fue conocido también en el judaísmo (esenios ). En el cristianismo aparecen los eremitas, hombres que vivían solitarios en el desierto, que agrupados más tarde en torno a figuras famosas por su santidad, dieron origen al monacato. San Pacomio organizó el primer cenobio o comunidad. San Basilio fundó monasterios en el Ponto y escribió una regla vigente aún entre los orientales. El monacato fue introducido en Italia por san Atanasio (circa 340). A principios del siglo VI, san Benito dio un vigoroso impulso al movimiento monacal. Gracia Don de Dios que eleva sobrenaturalmente la crianza racional en orden a la bienaventuranza eterna. Es decir, Don o ayuda sobrenatural que Dios concede a los hombres para su salvación. En teología cristiana se entiende por gracia divina o gracia santificante un favor o don gratuito concedido por Dios para ayudar al hombre a cumplir los mandamientos, salvarse o ser santo, como también se entiende el acto de amor unilateral e inmerecido por el que Dios llama continuamente las almas hacia Sí. Durante la historia de la teología cristiana se ha ido perfilando su definición a partir de las nociones que en la Biblia se dan de la expresión χάρις y las discusiones sobre el estado inicial del hombre antes del pecado original. Concilios ecuménicos Concilio de los obispos. Los Concilios ecuménico son 21, que dan el siguiente esquema: • Nicea I: se convocó el año 325 por Silvestre I y abordó el tema del arrianismo. • Constantinopla I: se convocó en 381 por Dámaso I, tratando sobre los macedonios y la Divinidad de Espíritu Santo. • Efeso : convocado en 431 por Celestino I, trató sobre el nestorianismo, el pelagianismo y la maternidad divina de la Virgen. • Calcedonia : celebrado en 451 a petición de León I, abordando el eutiquianismo, el monofisismo y la doble naturaleza, divina y humana de Cristo. • Constantinopla II: celebrado en 553 a petición de Virgilio, abordó el nestorianismo y el origenismo. • Constantinopla III: convocado en 680-681 por Agatón, contra el monotelismo. • Nicea II: se convocó en 787 a petición de Adriano I, contra la iconoclastia. • Constantinopla IV: se convocó en 869-870 por Adriano II, a causa de Focio y su cisma. • Letrán I: convocado en 1123 por Calixto II, a raíz de las investiduras y de la simonía. • Letrán II: convocado en 1139 por Inocencio II, a raíz del cisma del antipapa Anacleto II. • Letrán III: se reunió en 1179 por petición de Alejandro III, contra los cátaros y el cisma de los antipapas Calixto III e Inocencio III. • Letrán IV: se reunió en 1215 a petición de Inocencio III, contra los albigenses y valdenses y abordando asimismo la transubstanciación operada en la Eucaristía. • Lyon I: lo convocó en 1245 Inocencio IV, tratando de la excomunión de Federico II y de los ritos de la Iglesia griega. • Lyon II: se reunió en 1274 a petición de Gregorio X, abordando el tema de las Cruzadas y un posible intento de unión de las iglesias oriental y occidental. • Vienne : se reunió en 1311-1312 a petición de Clemente V, con los temas de los Templarios y los Begardos. • Constanza : se celebró en 1414-1418 a petición de Martín V, contra Wycliffe, Huss y el cisma de Occidente. • Basilea-Ferrara-Florencia: se reunió entre 1431 y 1449 por obra de Eugenio IV, tratando de la primacía de autoridad concilio-papa o papa-concilio. • Letrán V: se celebró en 1512-1517 a petición de Julio II y de León X, tratando del neo-aristotelismo y de la reforma general de la Iglesia. • Trento: se reunió de 1545 a 1563 por obra de Pablo III, Julio III y Pío IV, contra el luteranismo, dando una definición de la doctrina cristiana y sacramentos y sentando la primacía de la autoridad del papa sobre el Concilio. • Vaticano I: se reunió en 1869-1870 por obra de Pío IX, tratando sobre el racionalismo y sobre la infalibilidad del papa. • Vaticano II: se celebró de 1962 a 1965 por obra de Juan XXIII y de Pablo VI, tratando de la apertura al mundo moderno, del “Aggiornamento” de la Iglesia, de la liturgia en lengua vulgar, de la misión pastoral del sacerdocio y del apostolado de los laicos. Redención En la teología cristiana, la que Jesucristo hizo del género humano por medio de su pasión y muerte. Se completa lo dicho añadiendo que, la teología es la ciencia que trata de Dios y de sus atributos y perfecciones. La voz Redención es uno de los términos que desde sus orígenes el cristianismo ha usado para describir la salvación del género humano realizada por Jesucristo. Se utilizan otras expresiones como expiación, Justificación, reconciliación, liberación, etc. El cristianismo entiende por Redención a la liberación que Jesucristo hace del hombre, arrancándole del pecado, restaurándolo a una situación de unión sobrenatural con Dios y prometiéndole en el más allá un fin bienaventurado. De la Redención, tal como la entiende y predica la Iglesia, pueden afirmarse las siguientes características: 1º La redención se trata de una iniciativa divina. El hombre caído no puede redimirse por sí mismo (de fe). La Sagrada Escritura enseña que es la gracia de Dios la que Justifica al hombre; la que le hace pasar del pecado a la amistad con Dios. Pero como la gracia es un don gratuito de Dios: «Ahora son Justificados gratuitamente por su gracia, por la Redención de Cristo Jesús» (Rom 3, 24), es la obra redentora de Jesucristo la que libera del pecado a los hombres y no sus propias fuerzas, «pues de gracia habéis sido salvados por la fe, y esto no os viene de vosotros, es don de Dios» (Ef 2, 8-9). 2º Dios no tenía ninguna necesidad, ni interna ni externa, de redimir a los hombres (sentencia cierta). La Redención es una decisión libre de Dios ante la miseria humana ocasionada por el pecado. Es un «misterio de su voluntad divina» (Ef 1, 9). Si el estado de Justicia original de Adán y Eva fue un acto gratuito de Dios, debido a su amor y misericordia, con mucha más razón la restauración de la Justicia inicial perdida es también un acto gratuito de Dios. 3º La Redención es única (de fe). Es decir, no existe fuera de Cristo ninguna otra iniciativa redentora que proceda de Dios, que incida en la historia humana y nos haya sido dada a conocer por Revelación divina. Por tanto, el género humano, según el decreto divino, ha sido redimido por el Hijo de Dios encarnado. La Revelación muestra esta gran verdad de fe: «El Hijo del hombre ha venido a buscar y salvar lo que estaba perdido» (Lc 19, 10); «Dios no ha enviado a su Hijo al mundo para que Juzgue al mundo, sino para que el mundo sea salvo por Él» (Jn 3, 17); «Cristo Jesús vino al mundo para salvar a los pecadores» (1 Tim 1, 15). Es patente que la fe de la Iglesia es que la Encarnación del Hijo de Dios se realizó para la remisión de los pecados de los hombres. Ahora bien, es posible preguntarse si la Redención decretada por Dios se hubiera podido-realizar por otros medios sin que fuera necesaria la Encarnación. Está claro que Dios hubiera podido redimir a los hombres de otra manera; pensar lo contrario sería limitar la omnipotencia, sabiduría y Justicia de Dios, que estaría limitada a la única posibilidad de la Encarnación de su Hijo Unigénito. Podía, por ejemplo, salvar a los hombres sin recibir ninguna satisfacción de la humanidad pecadora. Por el contrario, si Dios quiso una satisfacción adecuada, es necesaria la Encarnación de una Persona divina (sentencia cierta), puesto que la ofensa infinita a Dios merece una satisfacción infinita, que sólo pueda ofrecerla el mismo Dios. 4º La Redención es escatológico (de fe). Quiere decirse con esto, que la liberación del hombre efectuada por la Redención tendrá lugar plenamente en el futuro; pero, a la vez, está ya presente por la gracia: contiene un ya y un todavía no. 5º La Redención alcanza a todos los hombres (de fe). Cristo murió por todos, y no solamente por algunos. Esto significa que la Redención efectuada por Jesucristo es comunicable a todos sin excepción, de modo que cualquier hombre puede apropiarse los frutos de esa Redención objetiva y universal, si cumple la voluntad de Dios. La Sagrada Escritura enseña claramente esta verdad en multitud de pasajes. Entre otros muchos, Cristo «se dio a sí mismo en precio del rescate por todos» (1 Tim. 2, 6), «Él es propiciación por nuestros pecados; Y no sólo por los nuestros, sino también por los de todo el mundo» (1 Jn 2, 2). La Iglesia enseña que Dios Padre envió a su Hijo Jesucristo a los hombres para que redimiera a los Judíos y para que los gentiles consiguieran la gracia, y todos recibieran la adopción de hijos. Cristo no murió sólo por los predestinados, o sólo por los fieles cristianos, sino por todos los hombres. 6º La Redención libera al hombre de la servidumbre del pecado que le esclaviza desde la falta de Adán (de fe). Pecado y Redención se comportan respectivamente como sombra y luz en la vida humana. «Todos pecaron y están privados de la gloria de Dios -enseña San Pablo-, y son Justificados gratuitamente por su gracia, por la Redención de Cristo Jesús» (Rom 3, 23-24). «Nadie por sí mismo y por sus propias fuerzas se libera del pecado y se eleva sobre sí mismo; nadie se libera completamente de su debilidad, o de su soledad, o de su esclavitud; todos tienen necesidad de Cristo, modelo, maestro, libertador, salvador, vivificador» (Concilio Vaticano II, Decreto Ad gentes, 8). Es Cristo quien, con su muerte y su resurrección, nos libera del pecado y nos reconcilia con Dios. 7º La Redención como victoria sobre el demonio, la muerte y el dolor (de fe). Por ser victoria sobre el pecado, la Redención es también victoria -con Cristo y en Cristo- sobre todos estos males. - El demonio se ha visto despojado de su poder; con Cristo ya no vence al hombre. - El hombre redimido por Cristo sigue sujeto a la ley del morir corporal, pero su muerte es más que un hecho biológico, es un hecho de fe, que no va ya unida a la incertidumbre y a la angustia. La muerte, asociada a la de Cristo, es el comienzo de una nueva vida. - El dolor humano es objeto asimismo de una transformación, porque se une al sacrificio de Cristo, y prepara con su presencia purificadora en la vida humana la llegada del Reino de Dios. Sacerdocio Función y estado del sacerdote. El sacerdocio fue instituido por Jesucristo, quien lo comunicó a los apóstoles. Ya en el año 90 de nuestra era se encontraban establecidas las tres principales órdenes sacerdotales: obispos, presbíteros y diáconos . La aparición del monasticismo produjo la división del clero en secular y regular, que vivía bajo la disciplina de una de las órdenes de la Iglesia. Aunque el celibato no constituyó regla fija en los tiempos apostólicos, el principio de la continencia sacerdotal fue aceptándose de modo general ya en el siglo II. Los protestantes no conceden a la ordenación carácter sacramental, como en las iglesias católica y ortodoxa oriental. Sacerdote Ministro de una religión. En la Iglesia católica, hombre consagrado a Dios, ungido y ordenado para presidir y celebrar la liturgia, en particular el sacrificio de la misa. SUMO SACERDOTE: Príncipe de los sacerdotes. Según la tradición bíblica, el primero fue Aarón. Teología El contenido de la teología es la revelación de Dios en Jesucristo o, en otras palabras, el misterio global de la encarnación. La teología es la "concreción del logos "(E. Peterson), que abarca la globalidad del dogma cristiano, que se extiende a partir del misterio insondable de Dios hasta alcanzar el misterio del hombre. Por tanto, la revelación constituye el fundamento y el centro de la teología; es su contenido peculiar. Sin embargo, el primer contenido que tendrá que hacerse inteligible gracias al proceder teológico será precisamente el de las categorías que acabamos de señalar. Decir fundamento es lo que, a nivel teórico y temporal, es la condición de posibilidad del saber. Teóricamente, hablar de revelación como fundamento de la teología implica tener .presente un triple elemento que sólo en la terminología equivale a lo que se constata como ya fundado, lo que se está fundando y lo que no está aún fundado, pero lo estará. Por consiguiente, la revelación constituye para la teología una realidad dinámica: a partir de un acontecimiento inicial se desarrolla un movimiento ulterior que permite una comprensión histórica, pasada y actual, del mismo, pero sin tener que cerrar el futuro. La comprensión que se posee del acontecimiento debe referirse a él como a su principio formal y causal, ya que no hay ninguna otra posibilidad de conocimiento del fundamento fuera del fundamento mismo. En otras palabras, afirmar que la revelación constituye el fundamento de la teología equivale a recuperar el elemento pre-reflexivo que comporta la afirmación de un contenido completamente nuevo, que sólo puede ser dado por revelación. Existe, pues, la presentación de un novum, que es dado y que se impone con su verdad evidente, como una realidad que el sujeto creyente no puede darse, sino sólo recibir por revelación. El conocimiento más adecuado que se puede tener de este novum es dado por la fe como la forma de conocimiento propio y adecuado al objeto del conocer. La triple estructuración del fundamento afecta a la investigación teológica, ya que ella acepta lo que ya está fundado, comprende lo que se está fundando mediante la fe ininterrumpida de la Iglesia y prepara lo que no está fundado todavía, a través de su tensión constante hacia el acontecimiento escatológico . Al hablar de revelación como centro de la teología, se hace una referencia más directa a la sistemática de la investigación. Esto significa que todo el saber teológico necesita estructurarse en torno a la revelación, ante todo para poner de manifiesto que el principio formal de las diversas disciplinas es uno solo, pero que igualmente el misterio de la revelación, desde el punto de vista científico, está sometido a la complementariedad de las perspectivas, que sólo en su conjunto y en la interdependencia recíproca puede ofrecer la perspectiva global. En suma, la teología es una doctrina sobre la esencia, existencia y atributos de Dios. El término aparece en Platón, pero el concepto se da ya en los presocráticos. Platón lo aplica a los mitos y leyendas de los dioses, desmitologizadas, interpretadas a la luz crítica de la filosofía y enfocadas en su valor de educación política. La teología es el paso del mito al logos, cuyo papel es descubrir la verdad escondida en los mitos. Aristóteles, por un lado, llama «teólogos» a los creadores de los mitos (Hesíodo, Homero) y, por otro, «teología» al estudio filosófico-metafísico del ente en su ser (la filosofía primera, la más elevada de todas las ciencias). La aceptación del término por el cristianismo tuvo lugar en los ss. IV y V con el significado de conocimiento y saber cristiano acerca de Dios. teología ascética Parte de teología dogmática y moral que se refiere al ejercicio de las virtudes. teología bíblica Rama de la teología que trata de ofrecer un sistema coordinado y armónico del mensaje de Dios, tal como aparece en el conjunto de la Biblia, así como los personajes de esta y sus interpretaciones. teología de la liberación Movimiento teológico cristiano, surgido en Sudamérica, que propugna una lectura más vivencial que intelectual del Evangelio y la lucha contra la opresión. teología de la muerte de Dios Movimiento teológico que trata de interpretar el fenómeno de la secularización y el consiguiente eclipse de Dios y de lo sagrado, bajo el prisma de una fe cristiana que quiere ser rigurosamente contemporánea. teología de la revolución Teología de la liberación. teología dialéctica Una de las tendencias de la teología protestante surgida con posterioridad al año 1918. Parte de la «crisis» como definición fundamental del hombre. teología dogmática La que trata de Dios y sus atributos y perfecciones a la luz de los principios revelados. teología moral La que trata de las aplicaciones de los principios de la dogmática o natural al orden de las acciones humanas. teología natural o racional La que en sus especulaciones hace uso de la sola razón y cuyas verdades deben ser demostradas. teología negativa Tipo de conocimiento humano de Dios que no solo niega todas las limitaciones e imperfecciones del hablar acerca de Dios, sino que hace que Dios aparezca como misterio incomprensible al cual el hombre se acerca más negando que afirmando de él algún atributo. teología pastoral La que trata de las obligaciones de la cura de almas. teología política La que pretende crear una conciencia crítica mediante una nueva relación entre teoría y praxis, según la cual toda teología ha de estar encaminada a la acción. teología positiva o revelada Aquella cuyas verdades han sido reveladas por Dios. Teodicea Es una rama de la filosofía cuyo objetivo es la demostración racional de la existencia de Dios mediante razonamientos, así como la descripción análoga de su naturaleza y atributos. Etimológicamente hablando, Teodicea es "justificación de Dios", y por tanto se enmarca en el ámbito más amplio de la Teología natural, aunque a menudo estos dos términos se toman como sinónimos. El término teodicea fue creado en el s. XVIII por Leibniz como título de una de sus obras: «Ensayo de Teodicea. Acerca de la bondad de Dios, la libertad del hombre y el origen del mal», si bien Leibniz se refería con Teodicea a cualquier investigación cuyo fin fuera explicar la existencia del mal y justificar la bondad de Dios. Leibniz, con este ensayo, no justifica la existencia de un Dios filosófico aconfesional, sino del Dios de los cristianos, con su visión del hombre, del mal y del mundo. En resumidas cuentas, teodicea viene del griego "theo" (dios) y "dike" (justicia). Este término fue introducido por Leibniz con el significado restringido de "doctrina de la justificación de Dios respecto al mal en el mundo, ante el tribunal de la razón humana". Posteriormente el término se aplicará a los tratados filosóficos sobre Dios que se pueden elaborar con las luces de la mera razón, prescindiendo de todo elemento procedente de la revelación, siendo utilizado, pues, como sinónimo de teología natural (o racional). Teodicea agustiniana Es un tipo de teodicea cristiana designada para responder al problema del mal. Como tal, intenta explicar la posibilidad de un dios omnipotente y omnibenevolente en medio de evidencia de mal en el mundo. Distintas variaciones de esta teodicea han sido propuestas a lo largo de la historia, pero normalmente afirman que Dios es perfectamente bueno, que creó el mundo de la nada y que el mal es el resultado del pecado original de los humanos. La entrada del mal en el mundo es generalmente explicada como el castigo por el pecado y su continua ocurrencia se debería al mal uso del libre albedrío por los humanos. La teodicea agustiniana sostiene que Dios es perfectamente bueno y que no es responsable del mal o del sufrimiento. San Agustín de Hipona fue el primero en desarrollar la teodicea. Rechazó la idea de que el mal existe en sí; en cambio, lo consideró como una corrupción de la bondad, causada por el abuso del libre albedrío por parte de la humanidad. Agustín creía en la existencia de un infierno físico como un castigo por el pecado, pero afirmó que aquellos que elegían aceptar la salvación de Jesucristo irían al cielo. Santo Tomás de Aquino, influido por San Agustín, propuso una teodicea similar basadas en la idea de que Dios es bondad y de que no puede haber mal en él. Creía que la existencia de bondad permite que el mal exista por culpa de los humanos. Agustín también influyó en Juan Calvino, quien apoyó la opinión de Agustín de que el mal es el resultado del libre albedrío y argumentó que el pecado corrompe a los humanos, que requieren de la gracia divina para una guía moral. La teodicea fue criticada por Fortunato, un maniqueo contemporáneo de Agustín que debatía que Dios debía estar implicado en el mal. Por otra parte, un teólogo del siglo XVIII Francesco Antonio Zaccaria criticó el concepto de mal de San Agustín por no lidiar con el sufrimiento humano. El filósofo del siglo XX John Hick presentó una teodicea alternativa que considera el mal como necesario para el desarrollo de los seres humanos; teólogos del proceso han sostenido que Dios no es omnipotente y, por tanto, no puede ser responsable del mal. En los años 1980, Alvin Plantinga presentó una defensa del libre albedrío, pero esta solo se proponía mostrar que la existencia de Dios es todavía lógicamente posible en la presencia del mal, antes que establecer que su existencia es probable. Algunas críticas también han sido derivadas de la ciencia; por ejemplo, que aspectos de la teodicea agustiniana entran en contradicción con el consenso científico concerniente a la creación del mundo y el desarrollo de la vida. Apologética En teología y literatura consiste en la defensa de la fe conforme a una posición o punto de vista. La palabra apologética proviene del griego apología (απολογία), que designa la posición de defensa militar contra un ataque. Dicho de otra manera, la apologética es una parte de la teología, cuyo objeto es demostrar la credibilidad racional e histórica de la fe cristiana, especialmente contra el paganismo y contra las herejías. El primero en usar el término con ambas connotaciones ha sido John Henry Newman, quien intitula su autobiografía espiritualista Apología Pro Vita Sua en 1864. Las primeras referencias pueden encontrarse en la Apología de Sócrates (en la cual Platón narra la defensa de Sócrates durante su proceso), pero también algunas obras de apologetas de comienzos de la cristiandad como las dos Apologías del Mártir San Justino, dirigidas al emperador Marco Aurelio. Ciencia que expone las pruebas y fundamentos de la verdad de la religión católica. Se divide en histórica y filosófica. La parte filosófica trata de la existencia de un Dios personal y sus relaciones con el hombre, explica la revelación y demuestra su posibilidad y su necesidad moral. La parte histórica estudia el hecho de la revelación por Jesucristo. Sus pruebas fundamentales son los milagros, las profecías y la persona misma de Cristo, su muerte y resurrección. A este método se añade el de la inmanencia psicológica, que estudia al hombre como ser insatisfecho, que solo en Cristo encuentra la paz. Apóstol Aunque etimológicamente la palabra apóstol proviene de la voz griega ¦pÕstoloj, con el sentido de 'enviado con un encargo o misión', aparece específicamente en el Nuevo Testamento para designar a cada uno de los doce hombres escogidos que reciben una "misión" de Jesucristo. El fin de esta misión es construir la Iglesia mediante la cristianización del mundo. El evangelista Mateo los enumera del siguiente modo (X, 2-4): Simón, Pedro y Andrés, hijos de Jonás, pescador; Santiago y Juan, hijos de Zebedeo, también pescador pero de condición algo más elevada; Felipe, Bartolomé —que se cree sea el llamado Natanael—, Tomás, Mateo el Publicano, Santiago Alfeo —llamado el Menor para diferenciarse del hijo de Zebedeo, conocido como el Mayor— y Lebeo —más conocido como Tadeo, según dice Marcos; Simón, llamado el Celoso y también el Cananeo, y Judas Iscariote, en lugar del cual fue después elegido apóstol Matías. Los apóstoles fueron escogidos por Jesús probablemente de entre los conocidos y parientes de su familia; fueron gente sin cultura —a excepción de Mateo— y de la clase trabajadora. El número de doce se correspondía con el número de las tribus de Israel; por eso, después de resucitado Jesús, Matías pasó a ocupar el lugar que Judas había dejado vacante, y por eso no se tiene generalmente a Pablo como apóstol —en el sentido estricto de la palabra—, aunque su labor fuera más intensa que la de los demás. Durante la vida pública de su Maestro, los apóstoles vivieron familiarmente a su lado, oyendo sus enseñanzas y presenciando muchos de los prodigios que la Biblia refiere de Jesús. Después de la muerte de Cristo, acabaron de ser instruidos en su misión a través de las apariciones de éste. A pesar de algunas tentativas evangelizadoras realizadas en tierras de paganos, los doce se mantuvieron largo tiempo en Judea. Las persecuciones les sacaron de Jerusalén y les obligaron a ir por nuevos caminos. Santiago el Mayor fue decapitado por Herodes Agripa, y Santiago el Menor fue apedreado en Jerusalén. A Pedro se le encuentra en Antioquía hacia el año 55, y por indicaciones de Pablo se sabe que predicó en Corinto y en Roma. Juan abandonó Jerusalén probablemente al estallar la guerra judía (65 ó 66) y desempeñó su ministerio apostólico en Éfeso y en Asia Menor. De los destinos de los demás apóstoles nada se sabe históricamente. Cierta tradición afirma que se repartieron a suertes los territorios por evangelizar, y que Santiago el Mayor viajó a España. Dámaso I: Papa y Santo (366-384) De origen español, el futuro papa Dámaso nació en Roma, hacia el año 304. Era el hijo pequeño de una familia española que llamaba la atención por su entusiasmo religioso. El muchacho se inició en la lectura de la Sagrada Escritura, los textos litúrgicos y las actas de los mártires. Desde muy joven entró a formar parte de la clase clerical; fue incardinado en Roma y sirvió fielmente al papa San Liberio, hasta ser desterrado con él, como su diácono. Fue elegido obispo de la Iglesia de Roma, es decir Papa, el año 366, en momentos calamitosos, y presidió en la sede de Pedro durante dieciocho años. Había sucedido en la Sede a san Liberio. Hubo de reunir frecuentes sínodos contra los cismáticos y herejes ; por lo que fue llamado en las actas del sínodo diamante de la fe. Convocó el concilio ecuménico de Constantinopla. También fue gran promotor del culto a los mártires, cuyos sepulcros decoró con sus propios versos. Encomendó a san Jerónimo la edición oficial latina de la Sagrada Escritura, traducción Vulgata de la Biblia. Algunos presbíteros se negaron a reconocer la autoridad de Dámaso y nombraron al antipapa Ursino, situación que provocó incluso algunos enfrentamientos violentos; pero Dámaso logró asentar el primado de Roma y afirmar la supremacía del obispo de Roma como primer obispo del mundo. A los ochenta años, acogido a la fuerza del triunfo de los mártires, a quienes profesó devoción entrañable, el papa Dámaso murió el 11 de diciembre del año 384. Le sucedió el papa San Siricio. Obispo Sacerdote cristiano de grado más elevado que es nombrado por el Papa y cuyas funciones principales son gobernar una diócesis, ordenar sacerdotes, confirmar a los fieles y consagrar iglesias. El nombre de episcopos (supervisor) se aplica en el Nuevo Testamento, indistintamente con el de presbítero, al representante de los apóstoles que, tras la imposición de las manos, gobierna y administra una comunidad de fieles. A partir del siglo II sirvió el término para designar al jefe de una iglesia y gradualmente su jurisdicción fue ampliada a territorios enteros o diócesis. Pentateuco Nombre dado por los traductores griegos a los cinco primeros libros canónicos de la Biblia: Génexis, Éxodo, Levítico, Números y Deuteronomio. Recibe también los nombres de Libro de la Ley y Libro de la Ley de Moisés. A estos cinco primeros libros del Antiguo Testamento la tradición judía los denomina Torá (ley). Aparte algunos datos sobre los orígenes del mundo y los antepasados de Israel, contiene la historia religiosa y la legislación social y cultural del pueblo elegido. Se trata de datos transmitidos por tradición y recogidos sobre un núcleo probablemente escrito por Moisés, a los que fueron agregándose datos históricos, legales y de culto postmosaicos. La tradición judeocristiana atribuyó durante mucho tiempo la composición del Pentateuco a Moisés, pero en la actualidad se cree que es producto de un trabajo colectivo que recoge una tradición oral y escrita, y que abarca del siglo IX al IV a.C. Deuterocanónico Libros del Antiguo y Nuevo Testamento admitidos en un segundo momento en el canon de las Sagradas Escrituras y no incluidos en las Biblias hebreas y protestantes. Se aplica, pues, a los libros de la Escritura de cuya inspiración se dudó en algún tiempo o lugar. Se consideran como tales los libros siguientes: Tobías, Judit, Sabiduría, Eclesiástico, Baruc, I y II Macabeos, en el antiguo Testamento; en el nuevo, Hebreos, Santiago, II Pedro, II y III Juan, Judas y Apocalipsis. El término apócrifo (griego: από 'lejos', κρυφος 'oculto'; latín: apócryphus), que originalmente significaba "ocultar lejos", y luego fue derivando en "oculto obscuro", ha sido utilizado a través de los tiempos para hacer referencia a algunas colecciones de textos y de escritos religiosos sagrados surgidos y emanados en contextos judíos o cristianos, que no han sido incluidos en el canon del Tanaj judío hebreo-arameo, de la Biblia israelita Septuaginta griega, así como tampoco de ninguna de las distintas Biblias usadas por distintos grupos de cristianos. Según otra acepción, un escrito o documento "apócrifo" es aquel que es indebidamente atribuido a un determinado autor. No se trata generalmente de una atribución promovida por el propio autor, sino de que otros atribuyen a determinado autor —generalmente de gran prestigio— escritos que él nunca escribió. Tal ha sucedido con San Agustín, al que se atribuyen multitud de escritos pseudoagustinianos. Tal sucede igualmente con pintores famosos. Cuando la indebida atribución es intencionada y no ha sido realizada por el propio autor se habla de falsificación. Cuestión distinta es la de si un determinado escrito, forma o no parte de la Biblia, de si se considera o no un libro inspirado. Cuando un determinado escrito o libro merece ser considerado como formando parte de la Biblia, se dice que es "canónico". El canon consiste en un elenco de los escritos bíblicos. Católicos, cristianos no católicos y judíos tienen distintos cánones. Cuando el carácter canónico de un escrito es reconocido tardíamente se dice que es "deuterocanónico". En ocasiones un libro puede ser simultáneamente apócrifo y no canónico. Tal sucede con el Evangelio de Santo Tomás. Ni Santo Tomás es realmente su autor, ni se considera que forme parte de la biblia. Cuestiones distintas son las de si El Libro de la Sabiduría fue o no escrito por Salomón y la de si forma o no forma parte de la Biblia. Deuteronomio Quinto libro del Pentateuco, en el que se recapitulan los primeros. Es decir, libro del Pentateuco, el último y quinto de la Biblia, atribuido a Moisés, el cual, con discursos de exhortación, regula la vida de los judíos. El libro Deuteronomio es el quinto rollo del Pentateuco en donde se narra la llegada de los esclavos salidos de Egipto, al monte que domina la tierra prometida, y en donde el gigante Moisés ha de morir frente a Jericó y Judá, al otro lado del Jordán, antes de completar su empresa. El movimiento del Pentateuco se remansa aquí, en la planicie de Moab, para escuchar los largos discursos de Moisés, la memoria de las andanzas de los Patriarcas. Las tribus se impacientan por empezar la conquista y ocupación de la nueva tierra. Se anticipa la vida de un pueblo en un código que prevé y resuelve las situaciones más importantes de la historia: monarquía, sacerdocio, profetismo, culto, justicia, guerra y paz, familia y sociedad. Moisés lucha por inculcar esa ley, por convencer a su pueblo de la fidelidad que deben al único Señor. Antes de morir, Moisés renueva la alianza, compila sus leyes, y encara al pueblo con la gran decisión de su existencia. El Deuteronomio es un libro de gran riqueza teológica, escrito con un estio retórico y reiterativo. Con el deseo de inculcar al pueblo la fidelidad a Yahvé y sus leyes, el autor recoge la historia y la comenta; presenta un código de leyes civiles y religiosas, que son en parte las ya promulgadas en el desierto. Demonio Personificación de las fuerzas del mal. Las religiones orientales admitían espíritus buenos y malos, que, en concepto de ángeles y demonios, pasaron al judaísmo y, de este, al cristianismo. Satanás, como príncipe de los demonios, figura tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento, el cual, le designa como Belcebú . Conocido también como “El Señor de las moscas” o "señor de la vivienda (celestial"), Belcebú es uno de los siete príncipes del Infierno y el que representa el pecado capital de la gula. Su nombre deriva a Ba’ al Zebûb, un término despectivo que los hebreos emplearon para burlarse del hecho de que los templos donde era adorado estaban repletos de moscas, insectos que se alimentaban de la carne de los sacrificios que no era recogida y se dejaba pudrir dentro del templo. En la demonología cristiana, es uno de los siete príncipes del infierno, según la visión católica. El Diccionario Infernal lo describe como una mosca demoníaca también conocida como "el señor de las moscas". Antaño fue un poderoso querubín aliado de Lucifer que le siguió como su principal lugarteniente en la rebelión de los ángeles. Cuando fue expulsado junto con sus aliados se convirtió en uno de los grandes demonios. Se le confunde a menudo con el demonio Baal. La demonología de los primeros tiempos del cristianismo estuvo estrechamente vinculada con la hebrea y con la de las religiones sincréticas de Oriente. La fuente básica y primordial era, naturalmente, el relato bíblico del Génesis (6:1-4), que afirmaba que "cuando los hombres comenzaron a multiplicarse sobre la tierra y les nacieron hijas, viendo los hijos de Dios que las hijas de los hombres eran hermosas, tomaron para sí cuantas de entre ellas más les gustaron [...] En aquel tiempo había gigantes en la tierra, y también después que los hijos de Dios se unieron a las hijas de los hombres, y ellas les engendraron hijos. Son éstos los héroes famosos ya desde antiguo". La interpretación que numerosos comentaristas judíos (especialmente el autor del primer libro del apócrifo Enoch) y cristianos (entre ellos Justino, Atenágoras, Taciano, Minucio Félix, Tertuliano e Ireneo), dieron de este fragmento fue que los hijos impuros de aquella mezcla de seres angélicos y humanos fue una raza de gigantes de la que a su vez saldría otra de demonios. En los mismos siglos de orígenes del cristianismo, la figura de Satán fue progresivamente identificándose con la de la serpiente que provocó la caída y la expulsión del hombre del Paraíso. Los diablos aparecen en el Nuevo Testamento como causantes de diversos tipos de posesión maligna y de enfermedades nerviosas y psíquicas, como la epilepsia y la locura, según los relatos de Mateo 12:28 y de Lucas 11:20. San Pablo, por su parte, se refirió a Satanás y a sus demonios como fuerzas cósmicas, y a Satanás como cabeza del reino del mal, y como precursor, bajo la forma del Anticristo, de la segunda llegada de Cristo. El cristianismo popular de la época continuó, al mismo tiempo, dejándose impregnar por las variadas y pintorescas demonologías de los pueblos vecinos. Entre los siglos IV y V, San Agustín (354-430) se extendió sobre las jerarquías demoníacas y sobre la contraiglesia de Satanás, con sus inversiones sacramentales, rituales y morales. Estas cuestiones irían cobrando cada vez mayor peso dentro de la teología cristiana, hasta llegar a la edad de oro de las creencias y de los tratados demonológicos, que coincidió con la de mayor incidencia y represión de las creencias y actividades de brujería y hechicería (puesto que la acusación principal de los procesos por estas cuestiones fue la del pacto con el diablo), y que puede situarse entre los siglos XIV y XVII. A partir del siglo XII, fueron de la mano las creencias generalizadas sobre el aspecto físico del diablo, sus descripciones literarias, y sus representaciones iconográficas. Así es como llegó a hacerse tópica su figura antropomórfica masculina, de gran delgadez, escaso pelo, piel oscura, brillante y metálica, ojos penetrantes, gesto maligno o amenazante, con la cabeza dotada de una o de varias parejas de cuernos, rabo y pezuñas de animal. Antes de que se fijase este modelo iconográfico, las descripciones que los teólogos habían dado del demonio eran extraordinariamente pintorescas. Así, San Furseo los describió como de largos cuellos, y con cabezas parecidas a calderas decobre. Y Santa Brígida afirmó que sus cabezas eran como fuelles provistos de largos tubos, y que sus brazos semejaban a serpientes, sus piernas a prensas, y sus pies a garfios. Cuando se representaba al demonio en ademán de recibir la adoración de las brujas en el transcurso del sabat o aquelarre, se le representaba habitualmente como macho cabrío gigantesco, barbado, majestuoso y maloliente. El demonio personifica el mal . La constante presencia del demonio en la literatura y en la cultura de los países cristianos (desde las distintas y antiguas versiones del mito de Fausto y Mefistófeles hasta la cinematografía actual) ha hecho que su figura haya estado siempre en proceso de constante desarrollo, y que siga siendo un mito plenamente vigente en la actualidad. Dogma Según la teología católica, verdad revelada por Dios y como tal definida por la Iglesia y propuesta como objeto de fe a todos los fieles. Como tal, el dogma obliga a los fieles al asentimiento so pena de herejía. Los dogmas más recientes son la infalibilidad del papa, la Inmaculada Concepción y la Asunción de María. Del griego "dógma" (decreto, doctrina comúnmente aceptada) se denomina así a todo principio que se considera que expresa una verdad irrefutable, sea demostrable o no, comprensible para la mente humana o no. El término se utiliza especialmente en el lenguaje religioso para referirse a aquellos principios que los creyentes deben acatar u observar escrupulosamente y sobre los que no cabe duda, discusión o modificación alguna. En filosofía se aplica a toda opinión fundada en principios que se considera poseen las características anteriormente señalada . En el campo de la religión, los dogmas constituyen la base de la fe, y como tales deben ser acatados, aceptados y practicados por sus seguidores. En este sentido, el cristianismo es un dogma que se funda en la doctrina de Dios, predicada por Jesucristo, establecida en los textos sagrados, y refrendada y enseñada por laIglesia católica. Ejemplos de dogmas católicos son la existencia de Dios, Jesús y la Santísima Trinidad . No obstante, otras religiones del mundo, como el judaísmo, elhinduismo o el islamismo, también se sustentan sobre sistemas de creencias que constituyen doctrinas de carácter dogmático. Debido a la índole esencialmente inobjetable e incuestionable de los dogmas , se ha extendido el uso del término hacia otras áreas de conocimiento, como la filosofía, la biología, el derecho o la psicología, para referirse a tesis que poseen un alto grado de aprobación; aunque por tratarse precisamente de disciplinas de mayor flexibilidad, estos suelen estar sujetos a constantes estudios y reformulaciones. Sacrificio El sacrificio del altar es el de la misa. Los fines del sacrificio son múltiples: atraerse el favor del dios, evitar su enojo, expresar gratitud o devoción, obtener el perdón o conseguir la unión con la divinidad. Los sacrificios se han practicado en todos los pueblos desde la más remota antigüedad. En cuanto a su forma, eran incruentos o cruentos. En los primeros las ofrendas consistían corrientemente en alimentos, bebidas, objetos, etc. Los cruentos se practicaban con efusión de sangre de animales; algunos pueblos ofrecían víctimas humanas. En el pensamiento cristiano, la muerte de Cristo representa el sacrificio definitivo y perfecto que satisface por siempre a la divinidad. Diácono Ministro eclesiástico y de grado segundo en dignidad, inmediato al sacerdocio. El cargo, que nació en la Iglesia hierosolimitana, no se limitaba a labores asistenciales, sino que se extendía a la predicación y la administración del bautismo. Un diácono (del griego, diakonos, y luego del latín diaconus, «servidor») es considerado un servidor, un clérigo o un ministro eclesiástico, cuyas calificaciones y funciones muestran variaciones según las distintas ramas del cristianismo. En las Iglesias católica, copta y ortodoxa se refiere así a aquel que ha recibido el grado inferior del sacramento del Orden Sagrado por la imposición de las manos del obispo, y por lo tanto se le considera la imagen sacramental de Cristo servidor, en virtud de la Sagrada Escritura que especifica: «Porque el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos» (Marcos 10, 45). Alba Túnica blanca que los sacerdotes se ponen para celebrar los oficios divinos. Cíngulo Cordón o cinta con que se ciñe el sacerdote el alba. Estola Ornamento sagrado que consiste en una banda que se pone al cuello. Casulla Vestidura sagrada que se pone el sacerdote sobre las demás para celebrar la misa. Cáliz Vaso sagrado, de metal precioso, utilizado en la misa para la consagración del vino. Patena Platillo, generalmente de metal precioso, sobre el que reposa la hostia en la misa. Custodia Objeto, comúnmente de orfebrería , que reposa, si es sencillo, sobre un pie trabajado; sirve para mostrar la Hostia a la adoración de los fieles. Puede adoptar formas arquitectónicas, muy complejas, imitando templetes o construcciones de varios pisos. Sus materiales más frecuentes son el oro, la plata y los metales preciosos y sobredorados. Sabbat El sabbat —frecuentemente escrito también shabat (en hebreo: shabbath, 'cesar') o su variante en yidis, shabbos— es el séptimo día de la semana, siendo a su vez el día sagrado de la semana judía. El sabbat se observa desde el atardecer del viernes hasta la aparición de tres estrellas la noche del sábado. Según las prescripciones de la Torá, debe ser celebrado en primer lugar mediante la abstención de cualquier clase de trabajo. En el ethos judío, el sabbat es una señal de la relación entre Yahveh y el pueblo judío. La celebración del sabbat está prescrita entre los Diez Mandamientos recibidos por Moisés, así como una fiesta semanal. Según Génesis 2.2 (texto de la Biblia escrito aproximadamente en el siglo VII a. C.): «vaYshbot baYom haShevi'i» ('Y en el séptimo día Dios terminó el trabajo que había hecho, y descansó' [vaYshbot]). Aquelarre o Sabbat En las leyendas medievales germánicas, el aquelarre es una reunión de brujas y brujos que celebran su fiesta en honor de Satanás. El día, según algunas tradiciones, se celebraba cada sábado (de ahí quizás su nombre), según otras una sola vez al año (30 de abril-1 de mayo). En otro sentido, el aquelarre o sabbat es la forma genérica de denominar a la agrupación o reunión de brujas y brujos para la realización de rituales y hechizos, bien como creencia religiosa precristiana o neopagana, o bien aceptado en escritos cristianos como actos de invocación y adoración a Lucifer. También es ampliamente empleado en las obras de ficción y fantasía para definir a los clanes o grupos brujescos que se juntan para efectuar ceremonias mágicas y encantamientos, tanto benévolos como maléficos. Tanto el diccionario de Espasa como el de Santillana, así como la enciclopedia larousse, definen la palabra simplemente como una congregación de brujas y brujos. Mientras que el Diccionario de la lengua española acepta únicamente el término como reunión nocturna de brujas y brujos presidida por Satanás que generalmente se presenta en forma de macho cabrío, acepción coincidente con la veneración diabólica aportada desde el cristianismo. Si bien miles de personas fueron ajusticiadas bajo la acusación de haber participado en estos encuentros luciferinos, sólo han llegado hasta nosotros las actas acusatorias; no han sobrevivido pruebas de que estas reuniones realmente se hayan realizado. No obstante, y de seguir con la teoría que insiste en la veracidad de este tipo de sabbats o aquelarres, su época de apogeo parece haber tenido lugar entre fines de la Edad Media hasta el siglo XVIII. Sacro Imperio Romano Germánico Gran institución político-religiosa de Occidente. El Sacro Imperio deriva de la parte oriental del Imperio Carolingio, la Francia Orientalis, y surge con la idea de reemplazar al antiguo Imperio Romano Occidental. Tras una serie de problemas, el Imperio Carolingio desapareció hasta que emergió la figura de Otón I, el gran emperador que logró el Imperio para los alemanes. Este Sacro Imperio , a diferencia del anterior, logrará mantenerse casi un milenio y además de Alemania incluía posesiones como el norte de Italia. El Sacro Imperio no era un estado unitario. Durante la Alta Edad Media esto no suponía un grave problema, el resto de sus vecinos también se hallaba fragmentado en múltiples ducados y condados con bastante autonomía. Los reyes tenían poco poder real y sólo se les reconocía una cierta primacía sobre el resto de nobles. Por encima de estos reyes estaba el emperador. Cuando los monarcas de Europa Occidental comenzaron a recuperar su regio poder el Sacro Imperio se quedó atrás. Las eternas luchas con el Papado sobre quién debía tener la primacía en el mundo católico le desgastaron mucho. El papa sostenía la tesis de que el emperador era el brazo armado de la Iglesia, un mero servidor del sumo pontífice, verdadero líder de la Cristiandad. El emperador por su parte apoyaba la idea de establecer un imperio cristiano que difundiese, si era preciso por la fuerza, el cristianismo. El papa era únicamente el responsable de los asuntos espirituales, todos lo demás era prerrogativa del emperador. Estas luchas, que duraron siglos, impidieron que el emperador centrase sus esfuerzos en configurar una monarquía fuerte en Alemania. Tras la caída de los Hohenstaufen hubo un gran interregno en el que los nobles gozaron de total autonomía. Este hecho marca el fin de la posibilidad de establecer un estado moderno en Alemania, lo que llevaría al fin del sueño de crear un imperio universal. El Sacro Imperio acabó convirtiéndose en una federación de principados con un alto grado de autonomía. ¿Cómo llegaba el emperador a ocupar su puesto? En teoría el Sacro Imperio era una monarquía electiva. Carlos IV de Luxemburgo institucionalizó la costumbre tradicional en 1356 por medio de su edicto conocido como la Bula de Oro. A la muerte del emperador el arzobispo de Maguncia (primado de Alemania) debía convocar una dieta para elegir nuevo gobernante. El monarca era escogido por los siete príncipes electores: tres eclesiásticos (arzobispos de Maguncia, Tréveris y Colonia) y cuatro laicos (Duque de Sajonia, Conde Palatino del Rin, Margrave de Brandemburgo y Rey de Bohemia). Hasta que el emperador fuese elegido, la representación del Imperio recaía en el Conde Palatino del Rin. Tras la votación los electores comunicaban su decisión a la Dieta, donde se reunían el resto de miembros del Imperio. Su única labor era aclamar al emperador que, en realidad, aún no lo era. La elección le otorgaba el título de rey de Alemania, siendo coronado en Aquisgrán. El Papa debía coronar al rey como emperador en Roma. El Imperio tendió a hacerse patrimonio de ciertas familias. Ya hemos hablado de los Hohenstaufen, pero también cabe hablar de los Otónidas, los Salios, los Luxemburgo y los Habsburgo. El trono alemán se estableció en los Luxemburgo desde Carlos IV hasta su nieto Segismundo, quien sólo tuvo una hija, Isabel. Los Habsburgo aprovecharon este hecho haciendo bueno el conocido lema “Hagan otros la guerra; tú feliz Austria, cásate; porque lo que los reinos de Marte da a los otros, a ti te los concede Venus.” El duque de Austria, Federico, se casó con Isabel y recobró el trono que un día perteneció a su antepasado Rodolfo de Habsburgo. Federico III fue coronado emperador en 1440 y el cetro imperial ya no salió de su familia. Uno de sus descendientes, Francisco II, fue el último emperador del Sacro Imperio que decidió disolver en 1804 ante el temor de que Napoleón se hiciese con su control y se coronase emperador. Tampoco sirvió de mucho, ya que Napoleón decidió coronarse emperador de Francia. A partir de entonces los Habsburgo fueron emperadores de Austria hasta la deposición de Carlos de Habsburgo en 1918 tras la derrota austriaca en la I Guerra Mundial. Alejandro VI [Rodrigo Borjia] Papa perteneciente a la familia de los Borgia o Borja (1492-1503). Rodrigo Borgia hizo una rápida carrera eclesiástica a base de intrigas, bajo la protección de su tío y padre adoptivo, el papa Calixto III (Alfonso Borgia). En 1540 viajó a Bolonia, en cuya universidad cursó estudios jurídicos y religiosos, y en 1456 Calixto III lo nombró cardenal. Tras la muerte de su protector, Rodrigo Borgia volvió a la península Ibérica y ostentó el cargo de obispo de Barcelona y, más tarde, el de arzobispo de Valencia. Su nombramiento como Papa en 1492 desencadenó una fuerte oposición en Roma, tanto por su condición de extranjero como por su vida licenciosa e inmoral (había tenido cuatro hijos con su amante más conocida, Vanozza Catanei, entre los que figuraban César y Lucrecia Borgia). Esta hostilidad explicaría la leyenda negra que se creó alrededor de su figura, y que llegó a deformarla hasta presentar a Alejandro VI y a su familia como unos seres monstruosos y abyectos. Su vida disoluta y su ambición fueron denunciadas en sus predicaciones por el reformador florentino Girolamo Savonarola ; Alejandro VI lo excomulgó y los hizo torturar y ejecutar en 1498. El nepotismo practicado por Alejandro VI llegó a extremos insospechados; no tuvo escrúpulo en utilizar los recursos de la Iglesia para enriquecer a su familia y situar a sus ocho hijos ilegítimos. Dentro de los parámetros de la época, sin embargo, muchas acciones suyas que hoy parecen abominables estaban poco alejadas de los usos corrientes. Como soberano de los Estados Pontificios, Alejandro VI hubo de defender su independencia frente a la amenaza francesa. Para ello impulsó la Liga de Venecia (1495), alianza que unió a los soberanos de Milán, Venecia, Austria y España. A cambio del apoyo militar, los Reyes Católicos obtuvieron de Alejandro VI las llamadas Bulas alejandrinas (1493), que reservaban para España las tierras descubiertas en América y extendían sobre ellas el patronato de la Corona, resultando favorecidos los españoles por el trazado de una línea de demarcación que desatendía las pretensiones de los portugueses. Posteriormente el papa invertiría sus alianzas, apoyándose en Carlos VIII de Francia para proporcionar la Romaña a su hijo César Borgia y para someter a la aristocracia romana. Logró así mantener la independencia del Papado frente a Francia y España, que luchaban en aquel entonces por el control de Italia. Alejandro VI puede ser considerado un prototipo de príncipe del Renacimiento, que unía a su estilo de vida lujoso y corrompido la protección de las ciencias y las artes y una cierta tolerancia (dio refugio a muchos judíos expulsados de España). A su mecenazgo se debe, por ejemplo, la Piedad de Miguel Ángel. Cábala Práctica supersticiosa de algunos judíos, que servía de fundamento a la astrología, la nigromancia y demás ciencias ocultas. Por otra parte, la cábala es una doctrina hebraica de carácter místico y esotérico, cuya obra cumbre es el Libro del esplendor, del siglo XIII. La doctrina de la cábala gira en torno a una concepción emanatista : Dios, inaccesible al espíritu humano, se manifiesta a través de sus emanaciones. La producción de obras cabalistas prosiguió durante los siglos XIV y XV, asumiendo en algunas zonas aspectos mesiánicos . La cábala (del hebreo qabbalah, ‘recibir’) es una disciplina y escuela de pensamiento esotérico relacionada con el judaísmo. Utiliza varios métodos para analizar sentidos recónditos de la Torá (texto sagrado de los judíos, al que los cristianos denominan Pentateuco, y que representa los primeros cinco libros de la Biblia). En la antigua literatura judaica, la cábala era el cuerpo total de la doctrina recibida, con excepción del Pentateuco. Así pues, incluía a los poetas y los hagiógrafos de las tradiciones orales, incorporadas posteriormente al texto de la Mishná. Sus textos principales son el Árbol de la Vida, el Talmud de las 10 sefirot, el Zohar, el Séfer Ietzirá y el prefacio de la Sabiduría de la cabalá. La cábala surgió hacia finales del siglo XII, en España y sur de Francia. Y durante el renacimiento místico judío en la Palestina otomana. La cábala sale a la luz como tal entre los siglos XII y XIII en la Provenza y Cataluña a través de las comunidades judías de la zona vinculadas indefectiblemente a Oriente Próximo. Así, podemos decir que la cábala nace en Sefarad, la comunidad judía española. Se atribuye una importante contribución a la cábala a Abraham Abulafia (nacido en Zaragoza en 1240). Una de las fuentes más importantes de la cábala es el Zóhar (‘libro del esplendor’), escrito por Simeón Ben Yojai. La idea básica allí expuesta es que, del seno mismo de la Divinidad Oculta o Infinito (el Ain Sof), surgió un rayo de luz que dio origen a la nada (ain), identificada con una esfera (sefirá) o región, que recibe el nombre de kéter (‘corona’). De esta corona suprema de Dios emanan otras nueve esferas (las sefirot). Estas diez esferas constituyen los distintos aspectos de Dios, mediante los cuales se automanifiesta. Según el escritor italiano Pico della Mirándola (1463-1494), el filósofo cabalístico alemán Johannes Reuchlin (1455-1522) y el matemático alemán Wilhelm Schickard (1592-1635), la cábala era una sabiduría ancestral anterior a todas las religiones, que Yahveh había revelado primero a Adán (el primer hombre), después a Abraham y luego a Moisés en el monte Sinaí, al tiempo que le hacía entrega de las Tablas de la Ley, suceso que los judíos situaban alrededor del siglo XIII a. C. También se pretende que Dios enseñó sus verdades y misterios a través del ángel Raziel tras la caída de Adán. Papa o Sumo pontífice romano El de papa es el título atribuido al obispo de Roma y jefe de la Iglesia católica. La dignidad de papa, es decir, de los sucesores de san Pedro en el gobierno de la diócesis de Roma y de la Iglesia universal, como vicario de Cristo en la Tierra , se transmite a la persona elegida, pero el contenido del cargo le viene directamente de Dios. El papa es elegido entre los cardenales (desde 1059), puede abdicar pero no ser depuesto. Así, pues, el Sumo pontífice romano es el jefe de la Iglesia católica como vicario de Cristo. El término “papa”, empleado antiguamente con extensión considerable, es en Occidente, desde Gregorio VII (1073-1085), el oficial para designar al sucesor de Pedro. Según la doctrina católica, Cristo fundó una sociedad visible, constituyendo a Pedro como cabeza dirigente de la misma. El papado afirma hoy remontarse en sucesión ininterrumpida hasta Pedro, primer obispo de Roma, y se atribuye todos los derechos y prerrogativas del apóstol relativos al primado. La convicción de que el obispo de Roma (ciudad en la que residió y murió Pedro, según testimonian la historia y la arqueología cristianas) era el jefe de la cristiandad se dejaba sentir hasta en los mismos herejes que acudían a él en busca de consulta y apoyo. Esta autoridad fue proclamada solemnemente en más de una ocasión por los concilios y padres de la Iglesia de los primeros siglos. A partir de la paz que Constantino concedió a la Iglesia, se fue acrecentando el poder temporal del papa, llegando a ser virtualmente el jefe de Roma. Poder independiente que perduró hasta 1870, en que la unificación de Italia hizo desaparecer los últimos vestigios de soberanía temporal. La historia del papado es por tanto una mezcla de realizaciones espirituales y de conflictos temporales, aunque ya Bonifacio VIII (1294-1303) expuso en la bula Unam Sanctam la tesis del poder indirecto en lo referente a las relaciones Iglesia-Estado, tema aún vigente. En 1929, Pío XI firmó con Mussolini el Tratado de Letrán por el que se creaba el estado vaticano. Infalibilidad Prerrogativa del romano pontífice, en cuya virtud está exento de todo error cuando enseña ex cathedra alguna verdad relativa a la fe o las costumbres. Este dogma fue definido en el Concilio Vaticano I. Vaticano, Estado de la Ciudad del Estado pontificio, enclavado en Roma y reconocido por Italia desde el Tratado de Letrán (1929) como independiente. Comprende los jardines y palacios del Vaticano, la basílica de San Pedro y otros edificios de la “Colina del Vaticano”, además de diversas iglesias enclavadas en Roma, como Santa María la Mayor, san Juan de Letrán y san Pablo Extramuros, así como Castel Gandolfo. En su lugar estuvo el circo de Calígula, donde parece que san Pedro sufrió el martirio. En el lugar que ocupaba la antigua basílica se levantó el Arco de Constantino. La nueva basílica se inició en 1450, pero no se terminó hasta 1626. Además de la Basílica destacan la Biblioteca Vaticana y los museos y galerías de arte. Su jefe de Estado es el papa. Estado soberano situado a la derecha del Tíber, entre las estribaciones del monte Mario y el Janículo, corresponde a la colina Vaticana. La moneda del Estado es la lira vaticana, de valor igual al de la lira italiana. Los Tribunales vaticanos son en total tres: la Signatura Apostólica, el Tribunal de la Rota y la Sagrada Penitenciaría Apostólica. El palacio del Vaticano, residencia de los papas, que rodea la basílica de San Pedro, comprende las capillas Sixtina y Paulina, las Estancias y las Logias de Rafael, la Biblioteca Vaticana, los Museos, la pinacoteca, etc. La Ciudad del Vaticano, oficialmente Estado de la Ciudad del Vaticano (en latín: Status Civitatis Vaticanæ, en italiano: Stato della Città del Vaticano), o simplemente el Vaticano, es un país soberano sin salida al mar, cuyo territorio consta de un enclave dentro de la ciudad de Roma, en la península Itálica. Es uno de los seis microestados europeos. La Ciudad del Vaticano propiamente dicha tiene una extensión de 0,44 km² (44 hectáreas) y una población de aproximadamente 900 habitantes, por lo que resulta un híbrido de ciudad elevada al rango de Estado independiente, siendo además el país más pequeño del mundo, y el único que tiene por lengua oficial el latín. Es tan pequeño que sólo la basílica de San Pedro es un 7% de su superficie; la basílica y la plaza de San Pedro ocupan un 20% del territorio, lo que lo convierte en el territorio independiente más urbanizado del mundo. La Ciudad del Vaticano comenzó su existencia como Estado independiente en 1929 tras la firma de los Pactos de Letrán celebrados entre la Santa Sede y el entonces Reino de Italia, que en 1870 había conquistado los Estados Pontificios. La Ciudad del Vaticano alberga la Santa Sede, máxima institución de la Iglesia católica. Aunque los dos nombres, «Ciudad del Vaticano» y «Santa Sede», se utilizan a menudo como si fueran equivalentes, el primero se refiere a la ciudad y a su territorio, mientras que el segundo se refiere a la institución que dirige la Iglesia y que tiene personalidad jurídica propia como sujeto de Derecho internacional. En rigor, es la Santa Sede, y no el Estado del Vaticano, la que mantiene relaciones diplomáticas con los demás países del mundo. Por otro lado, el Vaticano es quien da el soporte temporal y soberano (sustrato territorial) para la actividad de la Santa Sede. La máxima autoridad del Vaticano y jefe de Estado del mismo es el papa de la Iglesia católica, por lo que puede considerarse la única teocracia de Europa. El sumo pontífice delega las funciones de gobierno en el secretario de Estado. El conjunto arquitectónico e histórico-artístico que conforma la Ciudad del Vaticano fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1984. Libro del Eclesiastés (griego, Ekklesiastés, hebreo, Qohéleth, "eclesiasta", "asambleísta" o "congregacionista"), a veces conocido como el "Libro del Predicador", es un libro del Antiguo Testamento de la Biblia, y también del Tanaj, perteneciente al grupo de los denominados Libros Sapienciales, o de enseñanzas. En el Tanaj judío se ubica entre los Ketuvim (o los "escritos"). En el ordenamiento de la Biblia, el Eclesiastés sigue a los Proverbios y precede al Cantar de los Cantares, mientras que en el Tanaj se encuentra entre estos dos mismos libros, pero en orden inverso: le antecede el Cantar de los Cantares, y le sucede el de Proverbios. No debe confundirse con el Libro del Eclesiástico, el cual es otro libro sapiencial del Antiguo Testamento, de nombre similar. En suma, título de uno de los libros sapienciales del Antiguo Testamento. El texto, caracterizado por un fuerte pesimismo, describe los esfuerzos inútiles del hombre por alcanzar la felicidad. Es decir, Libro canónico del Antiguo Testamento, atribuido a Salomón. En él se habla contra la vanidad del mundo. Libro del Eclesiástico Libro del Antiguo Testamento, deuterocanónico para los católicos, apócrifo para los protestantes y los judíos. En la tradición griega de los Setenta su autor es un tal Jesús, hijo de Ben Sirac. Este Libro enseña preceptos excelentes en todo linaje de virtudes. En extenso, conviene recalcar en las siguientes ideas: Sigue en la Biblia al de la Sabiduría y aparece el último de los Sapienciales. Fue escrito hacia el a. 180 a. C. por un judío sabio y lleno de experiencia. Es un precioso libro de instrucción moral con el que su autor hizo frente al helenismo paganizante y contribuyó a preparar la doctrina moral del Nuevo Testamento. Precede al libro un prólogo compuesto por el traductor, nieto de Ben Sirac, en que hace el elogio del autor y del libro. Este se divide claramente, por su estilo y contenido, en dos partes: la primera tiene como temas fundamentales: Dios creador y gobernador de las cosas, las cuales proclaman su gloria, la sabiduría divina y humana cuya naturaleza, excelencias, beneficios y exigencias anuncia a cada paso, y las enseñanzas morales sobre toda virtud y para toda clase de personas; los temas se repiten acá y allá, lo que hace imposible toda división adecuada. La segunda parte es un canto a la sabiduría divina que se manifiesta en las obras de la creación y un elogio de los grandes personajes de Israel. Concluye con un epílogo, preciosa oración y acción de gracias de Ben Sirac a Dios y constatación de su celo por la sabiduría. Literariamente pertenece al género sapiencial de la época en que éste ha llegado a su mayor desarrollo; lo utiliza en todas sus formas y desarrolla ampliamente sus pensamientos dándoles más elocuencia, mayor fuerza persuasiva, a la vez que los informa de un espíritu más religioso. Gregorio de Nisa, san Nació en Cesarea de Capadocia, circa 335, y murió en Nisa, circa 394. Padre y doctor de la Iglesia griega. Hermano de san Basilio de Cesarea, fue maestro de retórica y esposo de Teosebia, con la que casó muy joven y a laque permaneció siempre profundamente vinculado. Basilio le recomendó que aceptara en 371 el obispado de Nisa, del que era metropolita. En 376 fue depuesto a consecuencia de intrigas arrianas apoyadas por el emperador Valente. Teodosio, nuevo emperador, le devolvió a su sede (378). Tras la muerte de san Basilio (379), se concentró en la tarea de proseguir su obra. Destacó en el Concilio de Constantinopla (381). Junto a sus tratados dogmáticos, elaboró una teología de la vida mística, sobre todo en sus Homilías sobre el Cantar de los Cantares, que le unen, como gran teólogo, a la fuerte corriente monástica del s. IV . Encarnación Uno de los dos misterios principales de la fe cristiana, según el cual Dios adquirió naturaleza humana, haciéndose hombre, en Jesucristo. Extendiéndonos un poco más, diremos que la encarnación es la acción de encarnar. Dícese especialmente del acto misterioso de haber tomado carne humana el Verbo Divino. Según el Nuevo Testamento, Dios se hizo hombre, asumiendo en su persona una naturaleza humana. Este ser es Jesús de Nazaret, verdadero Dios y verdadero hombre. En cuanto Dios, tiene los mismos atributos que el Padre; como hombre, tiene todas las limitaciones humanas, menos el pecado. Escatología En religión y filosofía, conjunto de creencias y doctrinas relacionadas con el destino último del hombre y del universo. En las religiones históricas, el destino del hombre aparece unido al de la humanidad y al del mundo. La escatología es, por lo tanto, la parte de la teología que trata de las fases finales de la vida humana (muerte, juicio, etcétera). Para que el concepto quede claro, añadiremos lo siguiente: La escatología es el conjunto de creencias y doctrinas referentes al destino final del hombre y del mundo. Con este término designa la teología sus enseñanzas sobre el destino final del hombre y del mundo en cuatro etapas: la segunda venida de Cristo, la resurrección de los muertos, el juicio final y la existencia definitiva en el cielo o en el infierno. Espíritu La definición de Espíritu es de las más complejas, debido a que suele formularse de forma negativa («lo que es distinto del cuerpo»). Al margen de las caracterizaciones referidas a todas las realidades antropológicas «distintas del cuerpo», tales como la política, las instituciones, la Historia (en la filosofía de cuño hegeliano-marxista, la vida es el Espíritu, todas las realizaciones humanas, en tanto que contrapuestas a la Naturaleza, el Reino de la Necesidad, lo mecánico), suele usarse en la tradición metafísica el término Espíritu para designar el alma racional, propia del hombre. Cabría definir el Espíritu, en tanto que hipóstasis metafísica de formas al margen de cualquier materia , como viviente no corpóreo. De ahí que pueda definirse como espiritualista a todo sistema filosófico que sostenga la existencia de vivientes no corpóreos. Por último, se dice espíritu del alma racional y también del entendimiento y voluntad (facultades espirituales). Asimismo, se habla metafóricamente del espíritu de un pueblo, de una civilización, una escuela, etcétera, para indicar sus características superiores" religiosas o intelectuales. Gregorio de Tours, san Había nacido el año 538 en Clermont, la capital de la Auvernia, en una familia senatorial; en el 573 fue consagrado obispo de Tours, que entonces era el centro espiritual de Francia debido en gran parte al prestigio que acompañó en vida a San Martín y al culto que después se había desarrollado sobre su tumba. Su actuación fue de importancia tanto en lo religioso como en lo secular. Su gran obra, la Historia de los francos, es una extraordinaria fuente de información sobre los reinos merovingios y las incesantes luchas internas que los agitaron y que él conoció de cerca; no faltan en ella relatos detallados de discusiones teológicas con judíos y con godos arrianos; su latín ofrece ya señales de evolución hacia el romance. El sentido crítico de Gregorio no es bueno, lo que se deja ver aún más en sus Ocho libros de los milagros. Eternidad Se dice de una duración sin fin. Pero, en rigor, lo que tuvo principio, tiene desarrollo sucesivo (aevum), y no tendrá fin -como el alma humana- se llama eviternidad. Boecio definió la eternidad (propia sólo de Dios) como "posesión total, perfecta y simultánea de una vida sin límite". Fe Según la teología católica, primera virtud teologal que consiste en el asentimiento de la inteligencia a verdades religiosas reveladas. Es decir, luz y conocimiento sobrenatural con que creemos lo que Dios dice y la Iglesia nos propone. Se apoya en la autoridad divina y no en la intrínseca evidencia de las cosas que se creen. En eso difiere de la ciencia. Es siempre efecto de la gracia. Lutero la reduce a una confianza ciega en la misericordia de Dios con exclusión de las buenas obras, mas la fe sin obras, dice Santiago en su epístola, está muerta. Gabriel En la Biblia, el arcángel que “está en la presencia de Dios”, signo de alta dignidad, se apareció a Daniel y anunció a María la encarnación de Cristo. Es decir, uno de los siete arcángeles. En el Nuevo Testamento anuncia a María el misterio de la Encarnación y a Zacarías el nacimiento de Juan. En otro sentido, en el cristianismo, los arcángeles son una categoría de ángeles. Constituyen uno de los nueve coros de la jerarquía angelical. Los arcángeles son los penúltimos, antes de los propios ángeles (tal y como lo indica el prefijo arc, que significa superior). Los siete nombres aceptados por la Iglesia Católica (se cree en los otros cuatro, pero no se saben los nombres reales) son: • Miguel, el jefe del ejército celestial, • Gabriel, el mensajero celestial, • Rafael, el protector de los viajeros, de la salud y del noviazgo, • Uriel, el encargado de las tierras y de los templos de Dios, • Raguel, el encargado de la justicia, de la imparcialidad y de la armonía, • Sariel, el encargado de los espíritus de los hombres que pecan, • Remiel, el encargado de los resucitados. Según el Canon bíblico (excluyendo el texto apócrifo), solo se llama arcángel a Miguel, y Gabriel es un ángel mensajero. Sólo se menciona a Rafael en el Libro de Tobías, que es deuterocanónico, por lo que es reconocido por las comunidades judías de la Diáspora , por todas las iglesias cristianas ortodoxas, y también por la iglesia católica romana, pero ha sido rechazado por los judíos rabínicos jerosolimitanos y por los protestantes. En suma, pues, en las religiones abrahámicas, Gabriel (el hebreo significa "fortaleza de Dios") es un arcángel que, normalmente, hace de mensajero enviado por Dios a determinadas personas. Gabriel es mencionado en el Antiguo y el Nuevo Testamento de la Biblia. En el Antiguo Testamento, se le aparece al profeta Daniel. En el Evangelio de Lucas, Gabriel se le aparece a Zacarías y a María para anunciarles los nacimientos de Juan el Bautista y de Jesús, respectivamente.En el Libro de Daniel, se le llama "el hombre Gabriel", mientras que en el Evangelio de Lucas, a Gabriel se lo define como un "ángel del Señor". Gabriel no es llamado arcángel en la Biblia, pero es llamado así en las obras del periodo intertestamentario, como el Libro de Enoc. En las iglesias Católico Romana, Anglicana y Ortodoxa a Gabriel se le da el tratamiento de arcángel y de santo, junto con Miguel y Rafael. En el islam, Gabriel está considerado un arcángel que envió Dios a mandar revelaciones a varios profetas, incluido Mahoma. El capítulo 96 del Corán, al-Alaq, está considerado por los musulmanes como el primer episodio (surah) revelado por Gabriel a Mahoma. Gehena (en griego, Geena; en hebreo, Gai Ben Hinnom, valle de Hinón). Es el infierno o purgatorio judío. En el judaísmo el infierno es un lugar de purificación para el malvado, en el que la mayoría de los castigados permanece hasta un año, aunque algunos están eternamente El nombre derivó de un valle cercano a Jerusalén, la cañada o barranco de Hinón, identificada metafóricamente con la entrada al mundo del castigo en la vida futura. Gehena también aparece en el Nuevo Testamento y en las primeras escrituras cristianas como el lugar en donde el mal será destruido. Presta también su nombre al infierno del Islam, Yahannam. En las escrituras rabínicas y en las cristianas, el Gehena como destino del pecador es diferente a Sheol, el lugar dónde habitan todos los muertos. Génesis Primer libro de la Biblia, o del Pentateuco, que empieza por la historia de la creación del mundo. Concretamente, en él está contenida la historia de los orígenes del mundo, del género humano y del pueblo de Israel hasta su salida de Egipto. Este libro comprende dos partes: 1) historia de la Creación, con la caída del hombre y el origen del mal, el diluvio universal y la dispersión al intento de Babel; 2) historia de los patriarcas, específicamente de Abraham, Isaac, Jacob y José. El Génesis, en pocas palabras, es el primer libro de la Torá (‘La Ley’ o Pentateuco) y también el primer libro del Tanaj, la Biblia hebrea (conocida por los cristianos como el Antiguo Testamento). En hebreo los libros del Pentateuco se conocen por su primera palabra, así que para los hebreos este libro es Bereshit ('En el principio'). El nombre de génesis proviene del griego /guénesis/, ‘nacimiento, creación. En hebreo esta palabra «génesis» se dice ‘generación’, aunque como título del libro se utiliza /bereshít/, en ʿivrit o hebreo Be reshith son las primeras palabras de la Torá (y por ende del Tanaj) y significan «En (el) Principio», siguiendo el Génesis. En suma, pues, el Libro del Génesis es el primer libro de la Torá o Pentateuco de la Biblia hebrea. Se ha generalizado el empleo de este nombre, procedente del griego g?nesij 'origen, inicio', si bien el hebreo originario está tomado de la primera palabra del libro: be-reshit 'en el comienzo'. El libro comienza, en efecto, con los relatos sobre la creación del mundo y del hombre, sigue con la historia de los primeros tiempos de la humanidad, incluyendo la época de los patriarcas, y concluye con la muerte de Jacob y de José. Las fuentes o hilos literarios que han servido de base para la forma actual del libro son los mismos que para los restantes libros de la Torá. Los expertos suelen reconocer materiales procedentes de las más antiguas fuentes "yahwistas", del "elohísta" y del "código sacerdotal", muchas veces con claros paralelos en las fuentes extrabíblicas, en la literatura religiosa y mitológica de Egipto, Mesopotamia y Canaán. El libro tiene ante todo distintas secciones narrativas, aunque también algunas de consecuencias legales. Algunos de esos materiales son de gran antigüedad (como, por ejemplo, el matrimonio de los "hijos de Dios" [o "de los dioses"] con las hijas de los hombres en Gé 6, 1 ss., el episodio de "la torre de Babel", Gé 11, 1 ss., el poema arcaico de las bendiciones de Jacob, Gé 49), si bien la forma definitiva del libro, al igual que la de todo el Pentateuco, debió de fijarse como muy pronto en la época del Exilio de Babilonia. El libro comienza relatando los orígenes del mundo y de la humanidad (cap. 1-11): creación del mundo y de los primeros hombres según el código sacerdotal (cap. 1), o según fuentes "yahwistas", incluyendo el primer pecado (cap. 2-3); Caín y Abel y los descendientes de Set (cap. 4-5); Noé y el diluvio (cap. 6-9); genealogías y torre de Babel (cap. 10-11); la historia de Abraham (cap. 12-25), y de los otros patriarcas, Isaac y Jacob (cap. 25-36); el relato sobre José y sus hermanos en Egipto (cap. 37-48); las bendiciones y muerte de Jacob (cap. 49); la muerte de José (cap. 50). El influjo del libro del Génesis en la historia de las religiones ha sido muy destacado: algunos de sus elementos doctrinales han tenido una importancia decisiva en el desarrollo ulterior del judaísmo y de las religiones monoteístas emparentadas, como el cristianismo y el islam: el Dios que crea el mundo de la nada, y se ocupa de él y de la historia, el primer pecado y sus consecuencias para la humanidad, la alianza de Noé, la alianza de Abraham, la elección, la promesa del país, etc. Muchos de los temas que aparecen en este libro han servido de inspiración para los escritores y artistas de todo género: Adán y Eva, el paraíso perdido, Caín y Abel, la torre de Babel y el Diluvio, las figuras de los Patriarcas, el sacrificio de Isaac, Sodoma y Gomorra, la historia de José, etc. pertenecen ya a la historia cultural de la humanidad. . . Getsemaní Localidad de Jerusalén, al pie del monte de los Olivos, escenario de la agonía de Jesús en la noche anterior a la crucifixión, y donde Jesús, según la tradición, fue apresado (Mateo, XXVI, 36-47). Fue escenario de la agonía de Jesús en la noche anterior a la crucifixión. Gólgota Colina donde fue crucificado Jesucristo, extramuros de Jerusalén, a 800 metros de la Puerta Antonia. En realidad, ‘Gólgota’ es el nombre arameo de Calvario. Hiperdulia Culto rendido a la Santísima Virgen. Hosanna (voz hebrea). Exclamación de júbilo que se usa en la liturgia católica. O voz, originariamente de súplica, que en la liturgia católica se usa como exclamación de júbilo. Inri Iniciales de Iesus Nazarenus Rex Iudaeorum, Jesús de Nazaret Rey de los Judíos, rótulo que figuraba en la cruz de Jesuscristo. Jehová Nombre de Dios en la lengua hebrea. En realidad, Jehová (en inglés: Jehovah pronunciado: dʒəˈhoʊvə) es una latinización de la palabra hebrea, una vocalización del Tetragrámaton (YHWH) y las vocales de Adonai, que se cree es el nombre propio de Dios en el cristianismo y judaísmo de la Biblia hebrea, el cual también ha sido transliterado como "Yehowah" o " ... José, san Esposo de María y padre putativo de Jesús. Vivió en continencia con su esposa. Ignorando el misterio de la Encarnación, decidió abandonarla, hasta que le fue revelado por un ángel. Huyó a Egipto con su familia y, muerto Herodes, regresaron a Nazaret, donde trabajó como carpintero hasta su muerte, acaecida antes del comienzo de la vida pública de Jesús. José de Arimatea Es un personaje bíblico que, según la tradición cristiana, era el propietario del sepulcro en el cual fue depositado el cuerpo de Jesús después de la crucifixión. Otras tradiciones le atribuyen el traslado del Sudario, el Grial y otras reliquias desde la ciudad de Jerusalén a otros sitios en la cuenca del Mediterráneo. José de Arimatea era hermano menor de Joaquín, el padre de la Virgen María, lo que lo convierte en tío abuelo de Jesús. Se convirtió en tutor del nazareno después de la temprana muerte de San José, el esposo de María. Era miembro del Sanedrín, el tribunal supremo de los judíos, y decurión del Imperio romano, una especie de ministro, encargado de las explotaciones de plomo y estaño. Un «hombre rico» según San Mateo; un hombre «ilustre» según San Marcos; «persona buena y honrada» según San Lucas; «...que era discípulo de Jesús» según San Mateo, «pero clandestino por miedo a las autoridades judías», según San Juan. Lo cierto es que los cuatro evangelistas coinciden en contar el mismo episodio donde intervino San José de Arimatea. Jesús acaba de morir en la cruz, Pedro renegó de él por tres veces en público, los apóstoles se dispersan, pero este hombre solicita al procurador romano Poncio Pilato que le permita dar sepultura al cuerpo de Jesús. Con la ayuda de Nicodemo, desclava el cuerpo de la cruz y lo sepulta en su propia tumba, un sepulcro nuevo, recién excavado en la roca, donde se encuentra la basílica del Santo Sepulcro. Lo envolvieron en lienzos de lino y lo colocaron en la tumba con una gran piedra en la entrada. Por esto, la tradición católica lo tiene como patrono de embalsamadores y sepultureros. Lapsis (voz latina). Nombre con el que fueron llamados los cristianos apóstatas, durante la persecución de Decio y Valeriano . Liturgia En la antigua Grecia, servicio público, político y religioso a un mismo tiempo, cuya organización y financiación correspondía a los ciudadanos más ricos respecto a la comunidad y al Estado. Además, en la Iglesia católica el centro de la liturgia es el altar. De la religión judaica recibió ciertos ritos (el canto de los salmos , el uso del incienso, etc.), pero los actos litúrgicos fundamentales, como la eucaristía, el bautismo y la ordenación sacerdotal, se desarrollaron durante los primeros siglos de la Iglesia. Las liturgias pueden dividirse enoccidentales y orientales. Entre las occidentales se encuentra la romana, que es la que predomina en el mundo católico.Entre las orientales la más importante es la griega. Lucifer Nombre derivado del atributo reconocido al príncipe de los ángeles antes de que su rebelión contra Dios lo transformarse en jefe de los demonios. La denominación, que se encuentra por vez primera en Isaías 14, 12, fue aplicada a Satanás por la Biblia de los Setenta y por la Vulgata. Lucifer era el príncipe de los ángeles rebeldes. Mago Según el Evangelio, cada uno de los tres personajes (Gaspar, Melchor y Baltasar) que llegaron desde Oriente, guiados por una estrella, para adorar a Jesús en Belén, al que ofrecieron oro, incienso y mirra. María, Madre de Jesús Los evangelios sólo aportan, respecto a María , los datos fundamentales y algunas anécdotas. Consta que antes y después del nacimiento de Jesús vivió en Nazaret, pequeña ciudad de Galilea y que, según la ley, estuvo casada con José, artesano, de la familia de David. María acompañó a Jesús durante su ministerio de un lugar a otro, junto con las mujeres que le acompañaron desde Galilea y los "cuatro hermanos de Jesús": Santiago, José, Simón y Judas, hijos de María y Cleofás. Tanto María como los cuatro hermanos fueron rodeados de una atmósfera de veneración que siguió en aumento, puesto que María cumplía de modo convincente las condiciones propias de los ciudadanos del reino. Como ejemplo del recuerdo que los primeros discípulos conservaban de María se encuentran las palabras que se colocan en boca de Isabel: "Bienaventurada tú que has creído" (Lc. 1,45). Tiene también un recuerdo vivo la frase de Lucas: "María conservaba todos esos recuerdos, meditándolos en su corazón" (Lc. 2, 19). María estuvo al pie de la cruz y fue testigo de la resurrección. Su mención en el cenáculo (Act. 1,14) junto con los doce apóstoles, las demás mujeres y los "hermanos de Jesús", es el inicio de una presencia viva y constante en el seno de la iglesia primitiva. La comunidad de Jerusalén honró también a María como "Madre del Señor", título con el que hacían participar a María de la gloria de Jesús e iniciaban con ello el proceso de reflexión teológica en torno a lo que ha venido a llamarse "las glorias de María". Desde el punto de vista de la fe cristiana, la figura de María tiene una relevancia singular, creciente a lo largo de los siglos. Por lo que se refiere al Antiguo Testamento, la tradición ha señalado numerosos textos en los que se encuentran anuncios proféticos sobre María. Un pasaje que ha tenido suma trascendencia es la profecía del Emmanuel (Is. 7,14). En ella Isaías anuncia como signo divino el alumbramiento por parte de una doncella (hebreo almah y griego parthénos), en el que la iglesia ve el anuncio de la Madre del Mesías y de su virginidad. En el Nuevo Testamento, las narraciones de la infancia de los Evangelios de San Mateo y San Lucas recogen las enseñanzas acerca de la concepción virginal y el nacimiento de Jesús, transmitidas en la primitiva comunidad cristiana. Narra San Mateo que María concibe virginalmente al Mesías cumpliéndose así la profecía del Emmanuel. "Habiendo concebido por obra del Espíritu Santo, da a luz (continúa diciendo el evangelista) a un hijo a quien se pone por nombre Jesús, Salvador " (Mt. 1, 20-25). En San Lucas la concepción virginal y la maternidad mesiánica y divina de María se describen en el marco narrativo de la Anunciación como obra del Espíritu Santo (Lc, 1, 26-35). Lucas presenta a la Virgen como figura central del evangelio de la infancia, unida, por tanto, al nacimiento de Cristo; y vuelve a subrayar su presencia en los hechos de los apóstoles al narrar la vida naciente de la iglesia. San Juan describe su presencia en Canaá, interviniendo activamente en el primero de los milagros realizados por Cristo, y al pie de la cruz. Algunos autores cristianos reflexionaron sobre la significación de María en el conjunto del misterio de la salvación y en su relación con Cristo, su hijo. Así, San Ignacio de Antioquía (siglo II) indagó en el misterio de Jesús nacido de María, mientras que San Justino defendió la concepción virginal de María y San Ireneo propuso un paralelismo entre las figuras de Eva-María y Adán-Cristo. También a mediados del siglo II aparecieron unos textos apócrifos como el Protoevangelio de Santiago donde se contaba la vida de María, desde la de sus padres Joaquín y Ana hasta después del nacimiento de Jesús. En otros textos (Transitus) se explicaba la muerte de María y su asunción en cuerpo y alma a los cielos. Desde los siglos IV-V se consideró a María como el modelo perfecto de fe y santidad a imitar por las vírgenes cristianas, según la doctrina elaborada por los grandes doctores de la Iglesia (Atanasio, Jerónimo, Ambrosio, Agustín). En 431, el Concilio de Éfeso reconoció a María como Madre de Dios, confirmando así la creencia de muchos fieles que ya desde mucho antes intercedían ante ella. Para los Padres de la Iglesia (Patrística ) era un tema de discusión la perpetua virginidad de María y su santidad personal. Progresivamente llegó a imponerse la idea de una virginidad "antes del parto, en el parto y después del parto" y de una total exención de pecado. La perpetua virginidad quedó definida en el concilio de Letrán (649 a.C.) y en la epístola dogmática del papa Agatón (680 a.C.). El concilio de Trento, por su parte, sancionó (1547) su total exención del pecado. Después de siglos de discusión entre las escuelas, la Iglesia fue llegando a la conclusión de que María había sido redimida en atención a los méritos de Cristo, pero que, desde el primer instante de su ser se había visto libre de la mancha original. Éste es el dogma de la Inmaculada Concepción definido por Pío IX en 1845. En la bula Munificentissimus Deus, Pio XII definió en 1950 el dogma de la Asunción o glorificación de María, es decir, fue asumida en cuerpo y alma al cielo después de su muerte sin conocer la corrupción del sepulcro. Mariología Parte de la teología católica que se refiere a la Virgen María. Más extensamente, la mariología es la parte de la teología cristiana que se dedica a la Virgen María. Además del estudio de su vida, tal como se refleja en los Evangelios, realiza interpretaciones acerca de distintos dogmas y doctrinas marianos: su naturaleza (Inmaculada Concepción, Asunción de la Virgen, Coronación de la Virgen etc.), su papel en la salvación (mediación -Maria Mediatrix- o co-redención -Corredentora-), sus advocaciones (Reina de los Cielos, Madre de la Iglesia, Perpetuo Socorro, Esperanza, Auxiliadora etc.), y cómo debe realizarse su veneración o culto (el culto mariano, denominado hiperdulía). Mientras que en el protestantismo el papel de la Virgen es muy reducido, en el catolicismo, el anglicanismo y la iglesia ortodoxa se destaca mucho más. Concilio de Trento Los profundos cambios que surgieron en la Iglesia Católica fueron llevados, sin duda, antes de la aparición y la propagación del protestantismo. La reacción católica, comúnmente llamada Contrarreforma se guió por los grandes pontífices Paulo III, Julio III, Paulo IV, Pío V, Gregorio XIII y Sixto V. Además de la reorganización de muchas comunidades religiosas, nuevas órdenes fueron fundadas, entre ellas la Compañía de Jesús, o la Orden de los Jesuitas, cuyo fundador fue San Ignacio de Loyola, quien fue un luchador por la causa católica en uno de los momentos más críticos de la Iglesia Católica, que es durante la expansión luterana. El Concilio de Trento fue convocado por el Papa Paulo III, a fin de fortalecer la unión de la Iglesia y reprimir los abusos acontecidos 1546 en la ciudad de Trento. En el Concilio tridentino los teólogos más famosos de la época elaboraron los decretos, que después fueron discutidos por los obispos en sesiones privadas. Interrumpido varias veces, el concilio duró 18 años y su trabajo únicamente terminó en 1562, cuando sus decisiones fueron solemnemente promulgadas en sesión pública Todo el conjunto de la doctrina católica se había examinado a la luz de las críticas de los protestantes. El Concilio de Trento condenó la doctrina protestante de la justificación por la fe, prohibió la intervención de los príncipes en los asuntos eclesiásticos y la acumulación de beneficios. Definió el pecado original y declaró, como texto bíblico auténtico, la traducción de San Jerónimo, llamada Vulgata. Se mantuvo los siete sacramentos, el celibato y la indisolubilidad del matrimonio, el culto a los santos y reliquias, la doctrina del purgatorio y las indulgencias, y se recomendó la creación de escuelas para la preparación de aquellos que querían unirse al clero, denominadas seminarios. En el Concilio de Trento, a diferencia del anterior, se estableció la supremacía de los pontífices. Así, fue pedido a Pio IV que ratificase sus decisiones. Los primeros países en aceptar, sin condiciones, las resoluciones tridentinas fueron Portugal, España, Polonia y los Estados de Italia. Francia, agitada por las luchas entre católicos y protestantes, llevó más de medio siglo para aceptar oficialmente las normas y principios establecidos por el consejo, y fue el último país europeo en hacerlo. Menologio Libro litúrgico de la Iglesia griega, que corresponde al martirologio de los cristianos griegos, ordenado por meses. De otro modo, un menologio (del griego menológion, de mén «un mes», latín menologium), también escrito menologion y menologe, es un servicio de libros usados en la Iglesia ortodoxa y las Iglesias orientales católicas, que siguen el rito de Constantinopla. Desde su origen, menologium significa «mes-conjunto», en otras palabras, es un libro organizado según los meses. Al igual que un buen número de otros términos litúrgicos (por ejemplo, leccionario), la palabra se ha utilizado en varios sentidos muy distintos. Mesianismo Tema fundamental del judaísmo, el mesianismo fue formulado especialmente en los libros de los Profetas y de los Salmos como la doctrina que confiaba la restauración y el esplendor del reino de Israel a un enviado de Dios (mesías), ungido rey de su pueblo. El “Mesías” es el personaje central de la Biblia, pues por su medio ha de llevar Dios a cabo sus promesas. En el Génesis se habla de la descendencia de la mujer, que luego se va concretando en un pueblo, el de Abraham; en una tribu, la de Judá; en una familia, la de David; y en una aldea, la de Belén. Jesús, rechazando la idea acariciada por algunos de un Mesías triunfal (“Mi reino no es de este mundo”), cumple los rasgos profetizados del Mesías sufriente. Maestro, Legislador, creador de la Alianza Nueva y Dios personal. Milagro Un milagro es una situación, un fenómeno o una acción que no puede explicarse a partir de los principios naturales y que, por lo tanto, es imputado a la participación de una entidad divina. La definición del término, de todas formas, varía de acuerdo a las creencias religiosas. Para los cristianos, los milagros son eventos que exceden lo natural y que suponen una manifestación del amor que siente Dios por las personas. Pese a que la comprobación racional de un milagro podría llegar a demostrar la existencia de Dios, los teólogos del cristianismo no creen que haya que buscar pruebas científicas para certificar la presencia divina en la Tierra. Los católicos definen el hecho milagroso como aquel que, justamente, no tiene explicación científica. Si se asegura que un milagro ha sido realizado por una persona fallecida, el Vaticano puede proceder a beatificarla y canonizarla. El ateísmo sostiene que la postulación de milagros está vinculada a la carencia de sentido común. No se trata, de acuerdo a esta postura, de una intervención sobrenatural, sino de eventos que escapan a la comprensión humana por falta de conocimientos e información. Para el lenguaje cotidiano, por último, un milagro puede ser cualquier tipo de suceso sorprendente, maravilloso o fuera de lo común. Según el filósofo Karl Popper los milagros son hechos que no pueden comprenderse a través del método científico porque son el resultado de un fenómenoEs sobrenatural. Sin embargo, señala que existen acontecimientos que no pueden probarse a través de las leyes naturales, pero que tampoco han sido producidos por un agente sobrenatural. Por su parte, el psiquiatra Sigmud Freud observa que es necesario criticar toda creencia que intente desterrar la objetividad de nuestra vida; desde los orígenes del mundo ciertas religiones han intentado usurpar el terreno de lo objetivo argumentando que aquellos sucesos que no tienen una explicación ordinaria, son realizados por un ser superior. Freud asegura que es necesario eliminar de nuestras sociedades el concepto de milagro y buscar por todos los métodos posibles resultados imparciales. Otros científicos al decir que los milagros no existen, se apoyan en uno de los principales requisitos para que algo “sea” en el campo de la ciencia, y es que pueda ser demostrado a través de la lógica. Milenarismo La idea fundamental del milenarismo, como es entendido por los escritores cristianos, puede ser expuesta del siguiente modo: Al fin de los tiempos, Cristo retornará en todo su esplendor para reunir juntos a todos los justos, para aniquilar los poderes hostiles y para fundar un reino glorioso sobre la tierra para el disfrute de las más altas bendiciones espirituales y materiales; Él mismo reinará como su rey, y todos los justos, incluidos los santos llamados a la vida, participarán en ello. Al cierre de este reino los santos entrarán al cielo con Cristo, mientras los malvados, quienes también serán resucitados, serán condenados al eterno castigo. La duración de este glorioso reino de Cristo y sus santos sobre la tierra, es frecuentemente considerada de mil años. Es por ello que es comúnmente conocido como “milenio”, mientras que la creencia en la futura realización del reino es llamado “milenarismo” (o “chiliasmo”, del Griego chilia, scil. etc.) Sin embargo, este término de mil años no es de ningún modo un elemento esencial del milenio como es concebido por sus adherentes. El alcance, detalles de su realización, condiciones, lugar, del milenio fueron descritos de diversos modos. Son esenciales los siguientes puntos: • el pronto retorno de Cristo en todo su poder y gloria, • el establecimiento de un reino terrenal con los justos, • la resurrección de los santos muertos y su participación en el reino glorioso, • la destrucción de los poderes hostiles a Dios, y • al final del reino, la resurrección general con el juicio final, después del cual los justos entrarán al cielo, mientras que los malvados serán enviados al eterno fuego del infierno. Misticismo De la voz griega mystikós (cerrado, misterioso). En general, término que se aplica a aquellas corrientes que en el interior de las religiones aspiran a alcanzar la unión con la divinidad. Podemos encontrar los orígenes del misticismo en Occidente en las religiones mistéricas de la Grecia antigua, en el gnosticismo y en el neoplatonismo. Con el cristianismo, se considera que el estado místico de unión con Dios, acto inefable y praeterracional llamado «éxtasis», está asociado a la santidad y que se alcanza mediante la oración y el ascetismo. También podemos encontrar corrientes místicas en el islamismo (el sufismo ) y en el judaísmo (la cábala). Por otra parte, se han destacado las afinidades existentes entre lo que en Occidente se entiende por misticismo y determinadas prácticas propias de algunas religiones orientales, como el budismo o el hinduismo. Desde el racionalismo filosófico, la mística resulta inadmisible, ya que se basa en unos conocimientos excluyentes a los que solamente puede acceder una minoría de seres racionales. En suma, el misticismo es una doctrina filosófica y religiosa que admite la realidad de una comunicación directa y personal con Dios. Se trata de la doctrina que admite un posible acceso en este mundo a la vida contemplativa de lo sobrenatural. Conjunto de vías y procedimientos para alcanzarla. Como fenómeno religioso, el misticismo aparece en todas las religiones desarrolladas, incluso en las primitivas, al menos en forma rudimentaria. En Occidente, su primera expresión filosófica es el neoplatonismo del siglo III a.C. El éxtasis era concebido como la etapa final en la ascensión del alma sobre la vida de los sentidos; etapa rara vez lograda y difícilmente mantenida. El misticismo revivió en la Edad Media, con Escoto Erígena (siglo IX). Las postrimerías del escolasticismo se distinguieron por la aparición de un misticismo de tipo más especulativo. De gran importancia en la historia del misticismo es el alemán Jakob Böhme (1575-1624), que señala la transición entre el escolasticismo y la filosofía moderna. Una de las cumbres de su historia la representan los místicos españoles del Renacimiento, como santa Teresa de Jesús y san Juan de la Cruz. Ascesis Del griego "áskesis" (ejercicio, preparación para una prueba). Término procedente de la práctica gimnástica que Platón aplicará al ámbito de la moral para referirse a la actividad del alma en pos de su liberación de lo corporal, a fin de regresar a su lugar de origen. Los estoicos lo utilizaron en un sentido similar, como ejercicio de abstinencia del alma para controlar las pasiones y el pensamiento. Esta característica de la ascesis, como ejercicio de abstinencia, de privación, de alejamiento de lo sensible, es común también a varias religiones, como medio para conducir el alma a la unión con lo divino, o como simple ejercicio de expiación y purificación. Ascetismo Doctrina filosófica o religiosa que propone la ascesis como modo de purificación del alma, en vistas a su salvación, o para liberarla de las pasiones y/o controlar la actividad del cuerpo y del pensamiento. Se denomina ascetismo o ascética a la doctrina filosófica y religiosa que busca purificar el espíritu por medio de la negación de los placeres materiales o abstinencia; al conjunto de procedimientos y conductas de doctrina moral que se basa en la oposición sistemática al cumplimiento de necesidades de diversa índole que dependerá, en mayor o menor medida, del grado y orientación de que se trate. En muchas tradiciones religiosas, la ascética es un modo de acceso místico. La mayoría de los sistemas ascéticos desdeñan las necesidades fisiológicas del individuo por considerarlas de orden inferior. En Occidente, las primeras doctrinas ascéticas surgieron en la antigua Grecia. Sin embargo, este tipo de prácticas ya eran milenarias en Oriente. El ascetismo alcanzó su mayor difusión al incorporarse a sistemas religiosos como el budismo, el cristianismo y el islamismo. Doctrina filosófica o religiosa que propone la ascesis como modo de purificación del alma, en vistas a su salvación, o para liberarla de las pasiones y/o controlar la actividad del cuerpo y del pensamiento. Ascesis, del griego "áskesis" (ejercicio, preparación para una prueba). Término procedente de la práctica gimnástica que Platón aplicará al ámbito de la moral para referirse a la actividad del alma en pos de su liberación de lo corporal, a fin de regresar a su lugar de origen. Los estoicos lo utilizaron en un sentido similar, como ejercicio de abstinencia del alma para controlar las pasiones y el pensamiento. Esta característica de la ascesis, como ejercicio de abstinencia, de privación, de alejamiento de lo sensible, es común también a varias religiones, como medio para conducir el alma a la unión con lo divino, o como simple ejercicio de expiación y purificación. Doctrina filosófica o religiosa que propone la ascesis como modo de purificación del alma, en vistas a su salvación, o para liberarla de las pasiones y/o controlar la actividad del cuerpo y del pensamiento. Se define la ascesis diciendo que es un ejercicio o la ejercitación. Originalmente se aplicó al entrenamiento de los atletas. Más tarde adopta el sentido de preparación para la vida moral, especialmente en la ascética cristiana (ejercicio en el dominio de las pasiones). Repasando lo dicho, el ascetismo es el conjunto de prácticas exteriores que miran a la consecución de la purificación religiosa. Tales prácticas tienden a la separación del mundo mediante la mortificación del cuerpo obtenida a través del ayuno, la vigilia, la flagelación, el silencio, la soledad, etc., y se basan en el reconocimiento del valor de la voluntad humana, ayudada también por la gracia divina, en el proceso de perfeccionamiento del individuo. El ascetismo reviste una importancia fundamental en las religiones indias, sobre todo en el brahmanismo y en el budismo. Otra forma de enfocar esta cuestión es la siguiente: El hombre experimenta dentro de su ser la lucha entre tendencias buenas y malas, lo que le ha llevado a creer en los principios del Bien y del Mal. Al principio del Mal pertenece el cuerpo y sus pasiones. Para unirse con la divinidad, principio del Bien, hay que aniquilar las tendencias del cuerpo. Seguir este principio como norma de vida es ascetismo. Tanto el brahmanismo como el budismo, las herejías maniqueas y gnósticas de la primitiva Iglesia, el estoicismo, los neoplatónicos y neopitagóricos cuentan con principios ascéticos. En el cristianismo, el Antiguo y Nuevo Testamento mencionan la ascesis, apareciendo el monacato, desde el siglo III, como medio lógico de alcanzarlo, ya que resulta imprescindible para lograr las cimas de la santidad. Vulgata Versión latina de la Biblia, en el texto de san Jerónimo. El Concilio de Trento consagró la Vulgata como la única auténtica de las versiones latinas: la edición oficial llamada Clementina, fue publicada en 1592, bajo Clemente VIII. Ampliando estas ideas, la Vulgata es la versión latina de la Sagrada Escritura, declarada auténtica por la Iglesia. La Vulgata, realizada por san Jerónimo y declarada oficial por san Gregorio Magno, consta de los siguientes elementos: a) los libros protocanónicos del Antiguo Testamento, más Tobías y Judit, traducidos del hebreo y arameo; b) los restantes deuterocanónicos, tomados de la Vetus vulgata; c) el Nuevo Testamento, tomado de la Vetus latina y corregido según los mejores códices griegos. Mística Parte de la Teología que trata de la vida espiritual en comunión con Dios. Para alcanzar la unión con Dios , el alma debe abandonar lo terrenal y olvidarse de sí misma; la purificación ascética permite desasirse del mundo sensible para llegar a un vacío interior en la que el alma, pasiva, se ofrece totalmente a la iniciativa de Dios; el último paso, el verdaderamente “místico” se da cuando se llega a una unión inefable con Dios, alcanzando un conocimiento experimental de Dios (la noche se hace luz y el vacío se convierte en saber inefable). Monacato El monacato aparece como una clase dentro del cristianismo solo a fines del siglo III. Antes era solo un grupo de hombres dedicados a la vida solitaria, elección hecha por voluntad propia. El monje (palabra del griego monos, que quiere decir solo o solitario) era el hombre que vivía apartado de los demás. El surgimiento del Monacato Cristiano es sin duda alguna una cuestión disputada, ya que el motivo que originó su aparición no está claramente establecido. Ante esto es preferible dar a conocer todas las hipótesis para así tener una visión de conjunto sobre el posible móvil que dio origen al surgimiento del monacato cristiano: • Fundamentación Bíblica: Mateo 19:29 " Y todo aquel que haya dejado casas, hermanos, hermanas, padre, madre, hijos o hacienda por mi nombre, recibirá el ciento por uno y heredará vida eterna". • El movimiento monástico surge como una incompatibilidad entre el cristianismo y el mundo, como protesta ante el relajamiento de la vida cristiana. • Se atribuye el inicio del movimiento monástico a los cristianos que se refugiaron en los montes y desiertos durante las persecuciones. • La vida monástica surge como sucedáneo del martirio. Se cambia el martirio físico por un martirio general contenido en la forma de vida monástica, practicando la abstinencia y el ayuno. • Otras razones más bien alejadas de lo cristiano serian: liberarse de la servidumbre, de las deudas, etc. Ante esto lo más razonable es no dar una sola causa de todo el peso que implica el origen del monacato cristiano ya que lo más probable es que sea producto de muchas razones. Sin embargo si hubiese que atribuir el origen del monacato a una razón más específica e imperecedera, esta razón seria el ansia de seguir a Cristo. La vida de estos santos se recoge en diferentes hagiografías . El monacato surge principalmente en las dos últimas décadas del siglo III y lo hace a raíz de que algunos cristianos se desligan de su vida cotidiana, es decir de su familia, de sus pertenencias, etc. Y se retiran a la soledad para llevar una vida de austeridad voluntaria. Austeridad que se refiere a lo económico, alimentario, vestimenta, castidad, etc. En fin, normas impuestas por ellos mismos con el objetivo de seguir el ejemplo de Cristo. Números Cuarto libro del Antiguo Testamento. Narra el viaje de los judíos desde el Sinaí a Palestina y contiene numerosas prescripciones jurídico-religiosas y los dos empadronamientos del pueblo y de los levitas , el primero al pie del Sinaí y el segundo cerca de la Tierra prometida. El Libro de los números o simplemente Números (del griego [Arithmoí]; llamado en hebreo [Bəmidbar]: ‘En el desierto’) es el cuarto libro del Tanaj hebreo (que desde el siglo II d. C. ―aunque con algunas diferencias― es llamado Antiguo Testamento de la Biblia). Es el cuarto libro de la Torá judía (o Pentateuco ―‘los cinco libros’― según su posterior nombre griego) y de la colección de libros históricos. Viene precedido por el Levítico y seguido por el Deuteronomio. Monte de los Olivos Relieve montañoso de Jordania (818 metros), en Palestina, al E de Jerusalén, separado de la colina del Templo por el valle del Cedrón. En su vertiente occidental se halla el huerto de Getsemaní. En su cima se encuentra la iglesia de la Ascensión. Paralipómenos Título de dos libros del Antiguo Testamento llamados también Crónicas: escritos probablemente en 300 a.C., son un compendio de la historia judía durante la monarquía. En literatura, el término es usado cuando una obra es presentada como continuación de otra anterior. Estos dos libros canónicos del Antiguo Testamento son como el suplemento de los cuatro de los Reyes. En suma, a parte mayor consistencia en extensos comentarios en latín a varios libros de la Biblia: al Génesis, Éxodo, Levítico, Números, Deuteronomio, al Libro de Ruth, 1-4 Reyes… En cuanto al Canon de la Escritura, según Leoncio, Teodoro no admitía como libros canónicos: el de Job, Cantar de los Cantares, los títulos de los salmos, los dos libros de Paralipómenos y Esdras, la carta de Santiago y las epístolas católicas de otros apóstoles. I Crónicas o Paralipómenos I: Este libro en particular narra el período comprendido desde los orígenes hasta la muerte de David. II Crónicas o Paralipómenos II: Este libro en particular narra el período comprendido entre la muerte de David y la liberación final. Pecado Transgresión de la ley divina. Para la teología cristiana el pecado personal, como opción consciente y libre de la voluntad humana, es una actitud deliberada contra Dios, su voluntad, manifestada en el orden natural y en su revelación positiva, y una renuncia a la comunión con él. El grave -que supone conocimiento y libertad plenos y materia grave- priva de la gracia y supone la sanción eterna; el leve –en el que falta alguna de esas condiciones- merece la pena temporal del purgatorio. En definitiva, pecado es la transgresión voluntaria de la ley de Dios o de un precepto de la Iglesia. pecado mortal: Pecado que destruye la gracia en el alma y hace al hombre digno de la pena eterna. pecado original: Pecado de Adán y Eva, cuya consecuencia se transmite a todos los seres humanos, exceptuada laVirgen María. La idea de un pecado original como explicación del mal en el mundo y de la necesidad de una redenciónse halla en muchos pueblos. Entre los primitivos, domina la idea de una época primitiva de trato feliz y familiar con Dios,que fue roto por una falta determinada (por haber hecho fuego en un bosque o por haber comido un fruto prohibido). En eljudaísmo y en las religiones cristianas la doctrina del pecado original está basada en la narración del capítulo tercero dellibro del Génesis, en el que se narra la desobediencia de Adán a Dios. pecado capital: Pecado fuente de todos los demás: soberbia, avaricia, lujuria, ira, gula, envidia y pereza. pecado venial: El que solo disminuye la gracia. Lo que se aparta de lo recto y justo o que falta a lo que es debido. Mosaísmo Ley de Moisés , preceptos y ceremonias que Dios dio al pueblo de Israel por medio de Moisés. Pentateuco es el nombre dado por los traductores griegos a los cinco primeros libros canónicos de la Biblia: Génesis , Éxodo, Levítico, Números y Deuteronomio. Recibe también los nombres de Libro de la Ley y Libro de la Ley de Moisés. Aparte algunos datos sobre los orígenes del mundo y los antepasados de Israel, contiene la historia religiosa y la legislación social y cultural del pueblo elegido. Se trata de datos transmitidos por tradición y recogidos sobre un núcleo probablemente escrito por Moisés, a los que fueron agregándose datos históricos, legales y de culto postmosaicos. Pentecostés Fiesta judía y cristiana celebrada cincuenta días después de Pascua. Entre los judíos, conmemora la entrega de las Tablas de la ley a Moisés en el Sinaí; además, los cristianos conmemoran la festividad de la Venida del Espíritu Santo que celebra la Iglesia el domingo, quincuagésimo día que sigue al de Pascua de Resurrección. Resueltamente, Pentecostés (del griego pentēkostḗ ‘quincuagésimo’) es el término con el que se define la fiesta cristiana del quincuagésimo día después del Domingo de Pascua de Resurrección. Se trata de una festividad que pone término altiempo pascual y que configura la culminación solemne de la misma Pascua, su colofón y su coronamiento. A los 50 días de la Pascua, los judíos celebraban la fiesta de las siete semanas, que en sus orígenes tenía carácter agrícola. Se trataba de la festividad de la recolección, día de regocijo y de acción de gracias, en que se ofrecían las primicias de lo producido por la tierra. Más tarde, esta celebración se convertiría en recuerdo y conmemoración de la Alianza del Sinaí, realizada unos cincuenta días después de la salida de Egipto. No hay registros de la celebración de esta fiesta en el siglo I con connotaciones cristianas. Las primeras alusiones a su celebración se encuentran en escritos de san Ireneo, Tertuliano y Orígenes, a fines del siglo II y principios del siglo III. Ya en el siglo IV hay testimonios de que en las grandes Iglesias de Constantinopla, Roma y Milán, así como en la península ibérica, se festejaba el último día de la cincuentena pascual. Durante Pentecostés se celebra la venida del Espíritu Santo y el inicio de las actividades de la Iglesia. Por ello también se le conoce como la celebración del Espíritu Santo. En la liturgia católica es la fiesta más importante después de la Pascua y laNavidad. La liturgia incluye la secuencia medieval Veni, Sancte Spiritus. El fondo histórico de tal celebración se basa en la fiesta semanal judía llamada Shavuot (fiesta de las semanas), durante la cual se celebra el quincuagésimo día de la aparición de Dios en el monte Sinaí . Por lo tanto, en el día de Pentecostés también se celebra la entrega de la Ley (mandamientos) al pueblo de Israel. En las Iglesias ortodoxas existen además la celebración de las Tres Divinas Personas o de la Santa Trinidad . Las Iglesias occidentales celebran para esta ocasión desde el siglo XIV su propia fiesta llamada Trinitatis (la fiesta de la Santísima Trinidad) una semana después del Pentecostés. En las narraciones sobre Pentecostés de los Hechos de los Apóstoles (2,1-41) se le adjudica al Espíritu Santo, en congruencia con el Antiguo Testamento, características milagrosas (carismas): él ofrece valentía y libertad, posibilita la comprensión (glosolalia) y fortifica una comunidad universal. Libros de los Reyes Nombre de dos libros del Antiguo Testamento. Cuentan la historia del pueblo hebreo desde los últimos tiempos del rey David hasta los primeros momentos del exilio babilonio. Siguen al libro de Samuel y preceden al de Isaías. I Reyes (hebreo, Melajim Álef), es uno de los libros del Antiguo Testamento de la Biblia y del Tanaj. Tanto en la Biblia católica como en la judía, es precedido por el Segundo Libro de Samuel, y sucedido por el Segundo Libro de los Reyes. Se lo conoce también como "1 Reyes", "Libro Primero de los Reyes", o "2 Reyes" en los LXX y la Vulgata latina. Judá e Israel son considerados independientemente, y analizados en forma exhaustiva. El Libro de 1 de Reyes comienza con el reinado de Salomón y termina con el profeta Elías. La diferencia entre ambos marca el tono del libro según muchos exégetas. Salomón nace después de un escándalo en palacio entre David y Betsabé. Salomón es presentado como un buen rey al comienzo, ora por sabiduría y construye el Templo, tarea que lleva siete años. Más tarde, según el relato, toma un gran número de esposas algunas de las cuales lo incitan a adorar a otros dioses, violando la Alianza con Yahvé. A la muerte de Salomón, el reino unificado se divide. Judá es gobernada por Roboam, hijo de Salomón, mientras que Israel elige como soberano a Jeroboam. Según el libro, los israelitas fueron gobernados por una serie de reyes, muchos de los cuales fueron impíos e idólatras, lo cual alejó a la nación de Dios y ni aun la predicación de Elías pudo traerlos de regreso a Él. Entre los reyes más malvados se mencionan Acab y su esposa Jezabel, quienes prácticamente imponen el culto de Baal en lugar de Yahvé. Elías trató de llevar a los israelitas de regreso a la adoración de Yahvé, aun desafiando a los sacerdotes idólatras de Baal a confrontarse con Dios en el Monte Carmelo. Desde luego Dios ganó. Esto hizo que la reina Jezabel se enojara (por decir poco) tanto, que ordenó la muerte de Elías, quien huyó y se escondió en el desierto. Deprimido y exhausto, le dijo a Dios: “déjame morir”. Pero Dios le envió comida y ánimo al profeta y le habló en un “suave murmullo”, y en el proceso salvó su vida para la obra aún por hacer. Los libros de los Reyes son libros de la Biblia de carácter "histórico", incluidos dentro de los "Profetas anteriores". Los hechos que relatan son la continuación lógica de los libros de Samuel, desde los últimos años de David, su muerte y su sucesión, hasta el final de los dos reinos, del Norte y del Sur, y la deportación llevada a cabo por Nabucodonosor. En estos libros, que originariamente formaban uno solo, se han juntado distintos complejos narrativos: tradiciones sobre la realeza y sobre la historia independiente de los dos reinos, narraciones en torno a Elías y a Eliseo, así como las relativas a Isaías y otras leyendas de profetas, etc. Se mencionan, incluso expresamente, algunas fuentes históricas utilizadas: el "Libro de los hechos de Salomón", las "Crónicas de los reyes de Israel" y las "Crónicas de los reyes de Judá", etc. La visión teológica de la historia es la misma de los libros de Josué, Jueces y Samuel, fruto de la revisión final que sufrieron todos estos materiales después del destierro de Babilonia (587 a.C.): el juicio histórico sobre cada uno de los reinados depende del cuidado que pusieran en cumplir las normas de centralización del culto en el Templo de Jerusalén prescritas en el libro del Deuteronomio y en la reforma del rey Josías de Judá. Libro de la Sabiduría Uno de los libros del Antiguo Testamento, atribuido a Salomón pero probablemente obra de judíos de Alejandría. Redactado en griego (siglos II-I a.C.) contiene proverbios y máximas sapienciales y trata los problemas de la justicia divina y de la inmortalidad del alma, con referencias frecuentes a la historia del pueblo de Israel. En resumen, el Libro de la Sabiduría, o Sabiduría de Salomón, es un libro bíblico del Antiguo Testamento. No está incluido en el Tanaj judío hebreo-arameo, pero distintas facciones y expresiones del Cristianismo Histórico lo incluyen en sus Biblias entre los llamados deuterocanónicos, en tanto que los grupos protestantes, y otros grupos cristianos con ideas diferentes de los antes citados, lo excluyen de sus Biblias, así como a los otros deuterocanónicos, a los cuáles dieron en dar por "apócrifos". En las Biblias católicas aparece después del Cantar de los Cantares, y antes del Eclesiástico, dentro de la sección de los llamados "Libros Sapienciales". El Libro de la Sabiduría es un Libro deuterocanónico del Antiguo Testamento, esto es, reconocido como inspirado y parte de la Biblia por la Iglesia Católica, aunque no por los judíos ni otras confesiones cristianas. Se conoce también con el nombre de «Sabiduría de Salomón». El original fue escrito en un entorno helenístico (probablemente en Alejandría), en griego, y en esa lengua se ha conservado. Pertenece a la literatura sapiencial. Se trata de un escrito bastante tardío, que pudo redactarse entre el año 100 a.C. y el año 40 de la era cristiana. Conoce y utiliza la versión de la Septuaginta y, a su vez, fue empleado en los escritos del Nuevo Testamento. Como es usual en la literatura sapiencial, el libro recoge series de aforismos, oraciones, salmos de alabanza, etc. Trata del destino de los justos y los impíos, hace un panegírico de la Sabiduría, exalta la historia judía, o discute el origen y las malas consecuencias que tiene la idolatría. Bajo el influjo de ideas helenísticas, habla con claridad de la inmortalidad del alma, en un tono muy distinto del que es habitual en los libros bíblicos. Sacramental Ceremonias, fórmulas, ritos, que la Iglesia ha instituido casi a imitación de los sacramentos para que produzcan efectos sobre todo espirituales. Son sacramentales la oración, la aspersión con agua bendita, la bendición de los alimentos, etc. Quede claro, pues, que se dice ‘sacramental’ de los ritos sagrados instituidos por la Iglesia católica para obtener un efecto espiritual; como las bendiciones, el agua bendita, los jubileos , etc. Sacramento Signo sensible de un efecto interior y espiritual que Dios obra en las almas. Los sacramentos son siete: bautismo, confirmación, eucaristía, penitencia, extremaución, sacramento del orden y matrimonio. El sacramento por antonomasia es la eucaristía o Santísimo Sacramento. En el cristianismo, un sacramento es el signo sagrado instituido por Jesucristo para dar o aumentar la gracia. Para la teología católica, los sacramentos son actos salvadores de Jesucristo actualizados por la Iglesia en su liturgia: mediante ellos el hombre se libera de la vida de pecado y se integra a la vida nueva de Cristo, con quien da culto a Dios. La palabra "sacramento" es de origen latino. En su utilización precristiana significaba una promesa de actuar en un determinado sentido, un juramento solemne de lealtad en la milicia. El uso cristiano se debe a Tertuliano (ca. 160-220 d.C.), quien tradujo al latín la palabra griega must¿rion 'misterio, secreto, arcano' por sacramentum con el sentido teológico de 'misterio sagrado, sacramento'. Como término teológico, definido brevemente, "sacramento" es un signo sensible y eficaz de la gracia invisible significada. Los sacramentos como tales, como signos que conceden la gracia que significan, son propios del Nuevo Testamento, de la nueva alianza; han sido instituidos por Cristo y han sido encomendados a la Iglesia. Son los llamados Sacramentos de la Nueva Ley, para distinguirlos de los Sacramentos de la Antigua Ley(de la Ley del Antiguo Testamento o de la Alianza del Sinaí), que no causaban la gracia, sino que la prefiguraban en la futura pasión de Cristo, y que han cesado con la vigencia de la nueva ley de Cristo. Como ejemplo ilustrativo, cabe poner frente a frente la circuncisión y el bautismo, que es su consiguiente. Por la circuncisión, se significaba la remisión de la culpa original y, en cierto modo, se consideraba remitida a la espera de la redención por Cristo; por el bautismo se remite con todas las consecuencias el pecado original. Los sacramentos son a la vez signos y medios con los que se expresa y fortalece la fe, se rinde culto a Dios y se realiza la santificación de los hombres. Dios santifica por los sacramentos de la Iglesia. Fue su voluntad divina lo que hizo que fueran siete, número que viene a corresponderse con todas las etapas y todos los momentos importantes de la vida del cristiano. Así, los sacramentos de la iniciación cristiana, bautismo, confirmación y eucaristía, suponen el nacimiento y el crecimiento de la vida del cristiano. Los sacramentos de la curación, penitencia y extremaunción, proporcionan el remedio sanador a quien lo necesita. Los sacramentos que están al servicio de la comunión y misión de los fieles son la ordenación sacerdotal y el matrimonio. Hay aquí una cierta semejanza entre las etapas de la vida natural y las etapas de la vida espiritual. La doctrina sobre los siete sacramentos se ha ido formando a través de la historia de la Iglesia. El bautismo y la cena del Señor (o eucaristía) son asumidos como misterios cristianos, como signos sensibles y eficaces de la gracia, ya desde los primeros tiempos. El bautismo, como conversión a la fe de Cristo, previó el arrepentimiento, y como entrada en la comunidad cristiana es predicado por los propios apóstoles. Asimismo, hay constancia de la celebración de la eucaristía como rememoración de la cena, de la pasión y de la muerte de Cristo y signo de la comunión de los creyentes. Durante siglos, los cristianos fueron usando de muchos símbolos, signos, ritos (cosas y acciones) ordenados a conseguir las gracias divinas: bendiciones y consagraciones con señales de la cruz, agua bendita, etc. A partir del siglo XI se comenzó a fijar en siete el número de los sacramentos y a considerar el resto de las acciones, signos y medios de expresión de la fe cristiana no como sacramentos, sino como signos sagrados, a imitación de, y con efectos en algún modo parecidos a, los sacramentos. Pedro Lombardo (1095-1160), a través de su conocida obra Sententiarum libri IV 'los cuatro libros de las sentencias', de gran difusión durante toda la Edad Media, marcó definitivamente en la teología cristiana católica el número septenario. La Iglesia contempla, al lado de los sacramentos, otros actos de culto, que denomina sacramentales, por la semejanza con los sacramentos, en cuanto que son signos y en cuanto que en ambos casos se trata de conseguir efectos espirituales. La diferencia consiste en que los sacramentos actúan ex opere operato (en virtud de la fuerza de la obra misma) y no ex opere operantis (en virtud del poder del que lleva a cabo la obra, de quien actúa), cumpliéndose, por lo demás, los requisitos de validez del acto mismo y del actuante (materia, forma, intención), mientras que la virtualidad de los sacramentales depende también de otros condicionantes, del acto, del actuante, de la oportunidad, etc. Su eficacia deriva del modo de actuar de la Iglesia (ex opere operantis ecclesiæ). Entre ellos se enumeran consagraciones, dedicaciones y bendiciones; la Iglesia se reserva el derecho de establecer nuevos sacramentales y de modificar o suprimir alguno de los existentes. Los signos considerados por la Iglesia como sacramentos son siete, aunque, en un sentido más amplio, se habla de Cristo y de la Iglesia como sacramentos, como sacramentos originarios, en el sentido de que en Cristo y en la Iglesia está significada y concedida la gracia de la salvación, no ya como gracia individual a través de tal o cual sacramento (gracia sacramental), sino como gracia salvífica para el mundo en su totalidad; y principalmente, por cuanto que, al fin y al cabo, los sacramentos son, ante todo, acciones de Cristo y de la Iglesia para la santificación de los hombres. Cristo bautiza por la Iglesia, perdona por la Iglesia, etc. La Iglesia es con Cristo el sacramento original y universal. Los siete sacramentos afectan a la vida de los miembros de la Iglesia en sus circunstancias más significativas: nacimiento a la Iglesia por el bautismo, fortalecimiento por el sacramento de la confirmación, crecimiento espiritual en la vida de gracia por la eucaristía, perdón de los pecados personales —resultado de la libertad humana unida a su debilidad moral contraída por el pecado original, perdón que se consigue por el don redentor de Cristo, que la Iglesia administra mediante el sacramento de la penitencia—, alivio en la enfermedad por el sacramento de la unción de los enfermos —introducción en la potestad de orden por la recepción del sacramento de ese nombre, por el que algunos bautizados dispuestos y elegidos forman parte de la jerarquía eclesiástica para la cura y régimen de las almas—, santificación de la sociedad conyugal —y, consecuentemente, familiar— por el sacramento del matrimonio. En una palabra, la Iglesia trata de llegar con su acción salvífica a los momentos culminantes de la vida del cristiano: nacimiento, desarrollo de la vida, males y enfermedades morales y físicas (incluyendo la muerte), la vida familiar y la aptitud para cargos en la Iglesia-sociedad. Los sacramentos del bautismo, de la confirmación y del orden imprimen carácter, marcan para siempre, y no se pueden repetir. Otros, como la eucaristía y la penitencia, dada su finalidad, no sólo se pueden repetir, sino que la Iglesia exhorta a los fieles a recibirlos con asiduidad. El sacramento del matrimonio se puede recibir también más de una vez, si por las causas previstas en la normativa eclesial la sociedad conyugal sacramental anterior hubiere cesado, por muerte de uno de los cónyuges, por causa de nulidad del matrimonio declarada por la autoridad competente o por disolución del primer matrimonio no consumado. La extremaunción también es iterable cuantas veces se den en el enfermo las circunstancias que hacen aconsejable su administración; es decir, si el enfermo, una vez recobrada la salud, contrae de nuevo una enfermedad grave, o si, durante la misma enfermedad, el peligro de no superar dicha enfermedad se hace más grave. No todos los sacramentos tienen el mismo rango, ni son por igual necesarios para el cristiano; hay en ellos diversidad de dignidad y de necesidad. La eucaristía supera en excelencia al resto de los sacramentos, pero el más necesario es el bautismo, que da la entrada para la recepción de los demás sacramentos. Ni el orden ni el matrimonio los reciben todos; es más: los fieles que reciben el orden sagrado quedan, en principio, apartados de recibir el sacramento del matrimonio y, si lo desean, deberán conseguir previamente la dispensa de su celibato implícito en la recepción del orden sagrado. La confirmación y la extremaunción no son de necesidad absoluta; y la eucaristía y la penitencia son necesarias en la medida en que se debe alimentar el espíritu y obtener el perdón de los pecados, pero no directamente para la salvación eterna. La Iglesia anglicana y muchas otras iglesias protestantes reconocen oficialmente el bautismo y la eucaristía (o cena del Señor) como sacramentos ordenados por Cristo y los practican con diversas formas de administración e interpretación, tanto de sus contenidos como de sus efectos. Algunas iglesias protestantes, como los cuáqueros y el Ejército de Liberación, los rechazan. Las iglesias ortodoxas, bajo el nombre de "misterios", mantienen los mismos siete que la Iglesia católica. El principio sacramental, a sea, la institución de medios materiales como signos e instrumentos o vehículos de la gracia, o de un bien espiritual en general, es muy antiguo, y se halla difundido en muchos ámbitos religioso-culturales. Salmo Composición lírico-religiosa de la literatura judía. Libro de los Salmos. En la Biblia, nombre de una colección de 150 composiciones de carácter sacro, de incierta datación y atribución, dividida tradicionalmente en cinco grupos, el primero de los cuales se atribuye a David, el segundo y tercero a autores varios, el cuarto y quinto son anónimos. De ordinario escritos para ser cantados, los salmos eran empleados para formas de devoción públicas y privadas y llevan a menudo anotaciones preliminares con indicaciones sobre su uso y modo de ejecutarlos. El libro de los Salmos es un Libro del Antiguo Testamento compuesto por 150 poemas, también llamado salterio (del griego psalterion, nombre de un instrumento musical de cuerdas con el que se acompañaba su canto). Se trata de una colección de cantos religiosos para el culto de Israel, que pueden tomar la forma de alabanza a Dios, de súplicas individuales o colectivas, de petición de perdón y de acción de gracias. En su conjunto, constituyen el culmen de la experiencia religiosa de Israel, su más rico tesoro lírico y una de las joyas poéticas de la literatura universal. La Biblia hebrea los llama Tehil.lim ("himnos", "alabanzas") y los presenta en el primer lugar de la tercera parte del canon, llamada "Escritos Hagiográficos". En la Biblia cristiana se encuentra, generalmente, entre los libros de Job y Proverbios. La numeración de los salmos también difiere algo entre las distintas Biblias. Del Sal 10 al Sal 148, la numeración de la Biblia hebrea se adelanta en una unidad a la Biblia griega y a la Vulgata, que unen los salmos 9 y 10 y los salmos 114 y 115, pero dividen en dos los Sal 116 y 147. Satanás En la Biblia y en la tradición cristiana, el príncipe de los demonios, Lucifer. En particular, en el Antiguo Testamento posee a menudo valor de nombre común, en el sentido originario de “enemigo”, “adversario”. Satanás o Satán es una figura que aparece en los textos de las religiones abrahámicas que trae el mal y la tentación, y es conocido como el engañador que conduce a la humanidad por el mal camino. Algunos grupos religiosos enseñan que se originó como un ángel que cayó en desgracia con Dios, seduciendo a la humanidad en los caminos del pecado, y quien tiene el poder en el mundo caído. En la Biblia hebrea y el Nuevo Testamento, Satanás es principalmente un acusador y adversario, una entidad decididamente malévola, también llamada el diablo, que posee cualidades demoníacas. Trascendencia Término con el que nos referimos a la acción de "ir más allá", o al estado de encontrarse "más allá", respecto de algo. La trascendencia se opone, en este sentido, a la inmanencia (lo que está en, o es propio de algo). Es decir, lo que va más allá del asunto u objeto de que se trata. Se opone a inmanencia. Explayándonos durante varios minutos, la filosofía tradicional orienta la cuestión de la trascendencia hacia una demostración o prueba de la inmortalidad del alma y de la existencia de Dios. Para ello se recurre a la analogía del Ser . La lógica actual no admite como argumento demostrativo la posible inferencia analógica, ni el argumento ontológico . Hoy día la cuestión no incide tanto en demostrar dicha existencia, cuanto en el hecho de que el hombre en todo lo que es la problemática de su existencia de un modo inevitable siempre está abierto a esa dimensión misteriosa de lo trascendente. En la filosofía actual lo trascendente se refiere más a la posibilidad de un conocimiento objetivo de lo real, en lo que es la crítica del conocimiento, gnoseología, y los sistemas científicos, epistemología, como posibilidad de ir ampliando los horizontes de nuestro conocimiento partiendo del conocimiento del mundo basado en la experiencia posible. A diferencia de otras épocas no suele aceptarse el dogmatismo y reconoce el ámbito de lo religioso como una dimensión de la expresión profunda del ser humano. El reconocimiento de las creencias y su importancia en la vida social y cultural abre una dimensión nueva: la antropología filosófica . La filosofía tradicional reconocía cuatro propiedades trascendentales que trascienden la entidad de cada uno y, por tanto, son propiedades predicables al ente en cuanto tal, a todo ente: Unum, verum, bellum et bonum; (Unidad, verdad, belleza y bondad). Caso particular es el uso del término «trascendental» en la filosofía kantiana. Se refiere a las condiciones del conocimiento que organizan la percepción sensible, intuiciones puras en la experiencia; o los conceptos puros o categorías que estructuran y ordenan los conceptos a la hora de formular los juicios; finalmente las ideas de la razón que regulan y dirigen todo el proceso del conocimiento hacia un fin. Son estructuras subjetivas que, aunque trascienden el conocimiento y el campo limitado de la experiencia individual y generan un conocimiento objetivo, no permiten trascender el ámbito de la experiencia posible, comprendida como mundo. Por ello Kant en lugar de trascendentes las llamó trascendentales. Transubstanciación Conversión de las sustancias del pan y del vino en el cuerpo y sangre de Jesucristo. Dicho de otro modo, conversión total de una sustancia en otra. Úsase especialmente hablando de la conversión del pan en el cuerpo, y del vino en la sangre de Jesucristo, permaneciendo las especies sacramentales. Trinidad Término con el que el cristianismo designa el misterio que hace referencia a la constitución de Dios, que afirma la única naturaleza de la divinidad, en la que subsisten tres personas distintas: el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. // El más profundo de los misterios cristianos, conocido por la Revelación. Así, en el Evangelio aparece ya vislumbrado el misterio en pasajes como el bautismo de Jesús, durante el cual el Espíritu de Dios descendió en forma de paloma sobre el Salvador, al tiempo que una voz del Cielo decía: “Este es mi Hijo muy amado en quien tengo todas mis complacencias”; y el envío de los discípulos a predicar la verdad: “Id y enseñad a todas las generaciones, bautizándolas en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo”. Iguales en dignidad, consustanciales y coeternas, las tres personas -Padre, Hijo y Espíritu Santo- merecen igual gloria y adoración. Salomón (Jerusalén, actual Israel, h. 1000 a.C.-id., 931 a.C.) Rey de Israel (hacia 970-931 a.C.). Hijo del rey David y de Betsabé, fue ungido como soberano de los hebreos e instruido acerca de sus obligaciones por su padre, en detrimento de Adonías, su hermanastro mayor, quien aspiraba a la sucesión al trono de Israel. A la muerte de David, Salomón , apoyado por su madre, el profeta Natán, el general Banaías y el sumo sacerdote Sadoc, dio muerte a sus adversarios políticos, Adonías y el general Joab, e inició un reinado caracterizado por un largo período de paz y unas buenas relaciones con los pueblos vecinos (Egipto, Arabia, Fenicia, Edom y Damasco ), durante el cual el país experimentó un gran desarrollo económico y cultural. La seguridad interna y el control de las vías de comunicación facilitaron una amplia expansión del comercio hebreo, especialmente el de los caballos, que desde Cilicia eran transportados a Egipto. Además, a fin de fomentar la actividad comercial, Salomón ordenó construir una flota que tenía su base en el puerto de Esionguéber, junto a Elat, a orillas del mar Rojo, y consolidó el poder político de Israel en la región desposándose con una de las hijas del faraón de Egipto y estrechando los lazos de amistad con Hiram I, rey de la ciudad de Tiro. La prosperidad económica, por otra parte, permitió al monarca levantar en Jerusalén el gran templo que David había proyectado para cobijar el Arca de la Alianza y un suntuoso palacio real, construcciones en las cuales participó un gran número de técnicos extranjeros, como albañiles y broncistas de Tiro o carpinteros de Gebal, y para las que se importaron lujosos materiales procedentes de Fenicia. Éstas y otras muchas obras públicas, así como los gastos de la corte, fueron sufragados mediante un pesado régimen tributario, sustentado en una reforma administrativa que dividía el país en doce distritos, cuya extensión variaba en función de la mayor o menor fertilidad del suelo y de la facilidad de comunicaciones. Hacia el final de la vida de Salomón, no obstante, la elevada presión fiscal y la proliferación de cultos a divinidades foráneas (Astarté, Camos, Milcom o Moloc), introducidos por las numerosas mujeres extranjeras del monarca, crearon un creciente malestar popular, que estalló durante el reinado de Roboam, su hijo y sucesor, quien no pudo evitar la rebelión de diez de las doce tribus hebreas, todas excepto las de Judá y Benjamín, y la posterior escisión del país en dos reinos: el de Israel, al norte, con capital en Siquem, y el de Judá, al sur, con capital en Jerusalén (929 a.C.), que siguieron luego una evolución independiente, cuando no hostil. A pesar de reprobar con dureza la permisividad de Salomón para con las prácticas paganas de buena parte de sus mujeres y considerar la división de Israel como un castigo divino por su idolatría, la tradición bíblica ha idealizado la figura del soberano, presentado como un hombre de gran sabiduría, paradigma de ponderación y justicia, en diversos pasajes de las Sagradas Escrituras, entre ellos el famoso Juicio de Salomón o la visita de la reina de Saba. También le ha atribuido la autoría de diferentes libros sapienciales del Antiguo Testamento, como el Cantar de los Cantares, el Eclesiastés, el Libro de la Sabiduría, los Proverbios y los Salmos de Salomón, algunos de los cuales, sin embargo, parece que fueron compuestos con bastante posterioridad a la época salomónica. Saúl (Shaul) Primer rey de Israel. Fue hijo de Qish de Gabaa, de la tribu de Benjamín y esposo de Ahinoam, que le dio cuatro hijos. Contó, sin embargo, con una concubina llamada Rispah, de quien tuvo otros dos hijos más. Persona muy popular y de grandes dotes físicas, que le hicieron destacar en las luchas de Israel contra los filisteos, los amalecitas y los ammonitas, fue elegido como rey y luego ungido por el profeta Samuel, quien más tarde lo reprobó. Se ignoran los motivos de su elección, aunque primarían en ello sus condiciones de excelente guerrero, capaz de expulsar de Israel a los filisteos. Su gobierno, dentro de lo que significaba el inicio de la unidad política de las distintas tribus, conoció grandes altibajos, sobre todo dado su enfrentamiento con David y con Samuel, aunque estuvo pleno de victorias militares contra Moab, Ammón, Edom, Aram-Soba y los amalecitas. De cualquier manera, Saúl se ajustó al espíritu de Yahveh al ordenar expulsar a los adivinos y agoreros de todo el reino. Situó su capital en Gabaa (Tell el-Full), su propia ciudad natal, desde donde gobernó de modo más bien patriarcal que monárquico. Antes de su muerte conoció episodios de melancolía, enfrentamientos con Samuel y recelos de David, que había llegado a alcanzar grandes honores, entre ellos incluso el haberse desposado con Mikal, una de las hijas de Saúl. Su muerte le sobrevino a consecuencia de un hecho de armas contra los filisteos en la llanura de Jezrael, en el cual también murieron tres de sus hijos (Jonatán, Abinadab y Melquisúa). Según cuenta la Biblia, Saúl pidió a su escudero que lo rematase, pero al negarse éste se atravesó con una espada. Su cuerpo fue después colgado de la muralla de Betshan por los filisteos, tras conquistarla. Otra versión indica que fue rematado por un amalecita por propio deseo del rey israelita. Al desaparecer Saúl, su general Abner nombró inmediantamente rey a Eshbaal, otro hijo de Saúl. Sin embargo, en Hebrón fue elegido como rey el directo rival de Saúl, David, quien, sin embargo, lloró sentidamente la pérdida del rey Saúl en una Oda fúnebre. David (Belén, actual Israel, h. 1040 a.C.-Jerusalén, id., h. 970 a.C.) Segundo rey de Israel (h. 1002 a. C.-h. 970 a.C.) y figura central del Antiguo Testamento. Octavo y último hijo de Jesé o Isaí, miembro de una de las principales familias de la tribu de Judá, el profeta Samuel lo ungió en secreto soberano de los hebreos cuando no era más que un muchacho que cuidaba los rebaños paternos en Belén. Siendo aún adolescente, su habilidad musical y la célebre victoria que obtuvo, según la tradición, sobre el gigante filisteo Goliat le ganaron el favor del rey Saúl, monarca que había conseguido unificar en un solo Estado los antiguos reinos de Judá e Israel, y con cuya hija Micol contrajo matrimonio. Pese a su aprecio inicial, Saúl acabó recelando de la popularidad de David, quien se vio obligado a huir de la corte y vagar durante años por las montañas de Judá, período en que llegó a ponerse temporalmente al servicio de los filisteos. A la muerte de Saúl, las tribus del sur lo proclamaron rey de Judá en Hebrón (h. 1010 a.C.), pero tuvo que derrotar a Isbóset, hijo y sucesor del anterior monarca, en una larga guerra civil, para ser reconocido también como soberano de Israel por las tribus septentrionales (h. 1002 a.C.). Gracias a una decidida política exterior expansionista, David logró extender los límites de su reino desde el mar Mediterráneo hasta el río Éufrates, y desde el Líbano hasta el Mar Rojo, tras someter a los pueblos vecinos (amonitas, arameos, edomitas, filisteos y moabitas) y arrebatar la ciudad de Jerusalén a los jebuseos. En política interior, desarrolló una intensa labor unificadora y centralizadora, plasmada en la constitución de una clase de funcionarios, la creación de un ejército profesional y, sobre todo, la elección de Jerusalén como capital política y centro religioso de Israel. Su reinado, sin embargo, se vio empañado por las tensiones entre las diferentes tribus hebreas y por las intrigas palaciegas urdidas por sus numerosas esposas e hijos, como fueron la sublevación de Absalón, muerto por el general Joab después de haberse proclamado rey en Jerusalén, o la rebelión de Adonías, primogénito del soberano, agraviado por la decisión paterna de designar como sucesor al trono a su hermanastro Salomón. El mayor logro político de David fue, sin duda, la creación de una nación unida y poderosa, de carácter marcadamente teocrático , aunque de corta vida, ya que desapareció poco después de la muerte de su hijo Salomón (929 a.C.), mientras que en la esfera religiosa destacan sus composiciones poéticas -se le reconoce la autoría de un total de 73 salmos- y el proyecto de construir un gran templo en Jerusalén para albergar el Arca de la Alianza, edificio que habría de erigir su sucesor en el trono. La trascendencia de la obra davídica propició que la figura del monarca fuese muy pronto idealizada por el pueblo hebreo como modelo mesiánico, arquetipo que fue posteriormente adoptado por el cristianismo al presentar a Cristo como descendiente de David -«el árbol de Jesé»- e identificar a la Iglesia con «el nuevo Israel». Por este motivo, ha sido representado con frecuencia en el arte cristiano, unas veces como rey y otras como músico, en este último caso retomando la temática iconográfica pagana de Orfeo. Cabe destacar, no obstante, las representaciones escultóricas que nos han legado algunos de los más importantes artistas del Renacimiento italiano, entre las que sobresale la de Miguel Ángel, en la que David aparece con la apariencia apolínea del pastor adolescente vencedor de Goliat. Presbiteriano Dícese del protestante ortodoxo en Inglaterra, Escocia y América que no reconoce la autoridad episcopal sobre los presbíteros. Presbiterianismo Secta protestante de los presbiterianos. El sistema presbiteriano de organización eclesiástica se basa en el funcionamiento, escalonado en grados ascendentes, de cuatro asambleas: el consistorio, el presbiterio, el sínodo y el sínodo general. Está extendido por los cinco continentes, si bien donde cuenta con más adeptos es en EE.UU. (más de 4.000.000). Las iglesias presbiterianas de Inglaterra han aceptado muchos de los principios del calvinismo. Así, pues, el presbiterianismo es una forma de organización de ciertas Iglesias reformadas que rechazan el gobierno de la Iglesia por los obispos. El gobierno de las Iglesias presbiterianas consta de un cuerpo mixto (presbyterium) formado por pastores (presbíteros) y laicos. Preconizada por Calvino con la intención de abolir toda jerarquía eclesiástica, la organización presbiteriana está formada por un consejo de ancianos laicos en condiciones de absoluta igualdad respecto a los ministros del culto, por encima del cual hay un sínodo o consistorio (ciudadano, provincial o nacional) que agrupa a la asamblea general de las Iglesias. Maná Alimento milagroso que, según la Biblia cayó del cielo y alimentó a los hebreos en el desierto. Según el libro del Éxodo, el maná era el pan enviado por Dios a los israelitas todos los días durante los cuarenta años que estos deambularon por el desierto. Los israelitas lo llamaron así al expresar: «¿Qué es esto?». Lo recibían todos los días, menos el séptimo, sábado, por lo cual debían recolectar doble ración el sexto día, es decir un gomer por cabeza. También se encuentran referencias en midrashes judíos de que el maná tenía el sabor y la apariencia de aquello que uno más deseaba. En el Arca de la Alianza se conservaba una muestra de dicho alimento. El maná también se menciona en el Corán, en las azoras al-Baqara, al-Araf y Ta ha en las que se caracteriza el maná como uno de los milagros con los cuales Dios favoreció a los israelitas. Monoteismo // Politeismo Forma de religión que admite la pluralidad de dioses. Para algunos, el politeísmo supone una degeneración del monoteísmo primitivo; para otros, un progreso en la evolución religiosa de la humanidad hacia este, pues en las formas principales del politeísmo se da una jerarquización que culmina en la supremacía de un dios sobre los demás. El monoteísmo es la creencia en la existencia de un solo Dios. En el monoteísmo, "Dios" significa algo supremo, relacionado con ideas y conceptos filosóficos, distinto un ser personal con atributos antropomórficos, nombres, e incluso etnia. El monoteísmo contrasta con el politeísmo que es la creencia en la existencia de varios dioses. Las religiones monoteístas suelen oponerse abiertamente al politeísmo. En realidad el monoteísmo es la creencia en un solo ser supremo. Calendario hebreo El luni-solar empleado por los antiguos israelitas. Toma como origen el año 3761 a.C. Constaba de 12 meses de 30 y 20 días alternativamente. El calendario hebreo es un calendario lunisolar, es decir, que se basa tanto en el ciclo de la Tierra alrededor del Sol (año), como en el de la Luna al rodear a la Tierra (mes). La versión actual, por la que se rigen las festividades judías, fue concluida por el sabio Hilel II hacia el año 359. Este calendario se basa en un complejo algoritmo, que permite predecir las fechas exactas de luna nueva, así como las distintas estaciones del año, basándose en cálculos matemáticos y astronómicos, prescindiendo desde aquel momento de las observaciones empíricas de que se valieron hasta entonces. En su concepción compleja tanto solar como lunar, el calendario hebreo se asemeja al chino, sin que se sepa de influencia alguna que haya tenido el uno sobre el otro; y también al calendario utilizado por los pueblos de la península arábiga hasta la aparición del Islam, en el siglo VII, E. C. En cambio, se distingue del calendario gregoriano de amplio uso universal, basado exclusivamente en el ciclo solar anual; y también del que rige al mundo musulmán desde Mahoma hasta nuestros días, que es puramente lunar. El calendario hebreo comienza con la Génesis del mundo, que aconteció, según la tradición judía, el domingo 7 de octubre del año 3760 a. E. C.; fecha equivalente al 1° del mes de Tishrei del año 1. De esta manera, el año gregoriano de 2015 equivale al año hebreo de 5776 (que comenzó al atardecer del 25 de septiembre de 2014 y finalizará el 13 de septiembre de 2015). Circuncisión Fieles a la tradición de los hebreos, la mayoría de los judíos continúan practicando la circuncisión al octavo día después del nacimiento del niño, excepto en caso de contraindicación médica. El padre es el responsable de preparar la ceremonia, que debe realizarse por la mañana temprano y es precedida por una vigilia consagrada a los rezos. La circuncisión se llama en hebreo milah, pero la expresión completa es brit milah, cuya primera palabra significa 'alianza'. En efecto, esta circuncisión se practica para recordar el pacto establecido entre Yavé y Abraham, en el que éste sería hecho «padre de muchedumbre de gentes». La persona gentil que ha culminado su preparación con vistas a su ingreso en la familia judía, y que ha sido aprobada por un bet-din (especie de tribunal con tres rabinos) competente, debe realizar necesariamente además tres pasos ceremoniales (dos si es mujer): Circuncisión (sólo varones), Inmersión en pileta ritual, y Ofrenda en el Templo (este paso en la actualidad es omitido, pues al no existir Templo en Jerusalén, está vedada la ofrenda de sacrificios). La circuncisión no es requerida por el judaísmo para que uno sea considerado judío, pero algunos creyentes prevén graves y negativas consecuencias espirituales si se descuida. La circuncisión se cita en numerosas ocasiones en el Tanaj (para los judíos) o Antiguo Testamento (para los cristianos) de la Biblia. Según este texto, Abraham y su familia fueron los primeros circuncidados, a partir de que Dios se manifestase a éste y le indicara las condiciones de su alianza con el pueblo judío: «He aquí mi pacto contigo: serás padre de una muchedumbre de pueblos, de los que saldrán reyes. Tú, de tu parte y tu descendencia, circuncidad a todo varón, circuncidad la carne de vuestro prepucio y esa será la señal de mi pacto para con vosotros. A los ocho días de edad será circuncidado todo varón entre vosotros, de generación en generación, tanto el nacido en casa como el comprado por dinero a cualquier extranjero que no sea de tu linaje». A los 99 años, Abraham se habría circuncidado, impuesto la práctica a su primogénito Ismael, así como a todos los hombres y niños de su casa. Repetiría la operación en su hijo pequeño Isaac a los ocho días de su nacimiento. La circuncisión fue objeto de una querella entre helenistas o judíos helenizados y los judíos ortodoxos. Esta querella había sido lanzada por la coronación del rey seléucida Archelaus IV Epifano que preconizaba la helenización a ultranza con: 1. La efebía o preparación militar, que suponía la gimnasia desnudos en la palestra. 2. Abandono de la circuncisión entre los griegos, en contra de los judíos. 3. La adopción de la lengua griega en detrimento del arameo. . De acuerdo a la ley tradicional judía, en ausencia de varón judío experto, una mujer, un esclavo, o un niño, que tenga las habilidades requeridas, también está autorizado para realizar la circuncisión, a condición de que él o ella sea judío. La mayoría de las corrientes del judaísmo no ortodoxo permiten mohels femeninos, llamados mohalot (hebreo, plural de mohelet, femenino del mohel), sin restricción. En 1984, la doctora Deborah Cohen se convirtió en la primera mohelet ; que fue certificado por el programa Berit Milá del judaísmo reformista.Algunos Judíos contemporáneos optan por no circuncidar a sus hijos y han desarrollado una ceremonia de bienvenida que llaman el shalom brit. Esta ceremonia no está aprobada oficialmente por las organizaciones rabínicas, que hacen la recomendación de que los niños varones deben ser circuncidados, aunque el problema de los conversos sigue siendo controvertido y la circuncisión de los conversos no es obligatoria en este movimiento. Biblioteca/Archivo Vaticano El más antiguo y de mayor valor para el estudio de la Edad Media . Contiene unos 60.000 volúmenes. Fue abierto por papa León XIII. El Archivo Secreto Vaticano (en italiano Archivio Segreto Vaticano; en latín Archivum Secretum Apostolicum Vaticanum) es el archivo de la documentación de la Santa Sede. En estricto rigor, es el archivo privado del Romano Pontífice y está situado en la Ciudad del Vaticano. Es uno de los centros de investigación histórica más importantes del mundo. Posee unos 150.000 documentos, más de 650 fondos de archivos distintos, una extensión de unos 85 km lineales de estanterías, que llegan a cubrir unos ochocientos años de historia. Actualmente el acceso al archivo está permitido a investigadores e historiadores, previa acreditación y visto bueno del Vaticano, sin embargo, está restringido sólo a una pequeña parte del fondo documental. Una parte de estos archivos públicos, algunos muy significativos, están disponibles desde Internet. En otras palabras, Conjunto de colecciones independientes entre las que se encuentran: el Museo Pío-Clementino, el Museo Gregoriano, el Etrusco y el Egipcio, así como las paredes de las Estancias y de la Capilla Sixtina. Museo Ashmoleano Museo de antigüedades fundado en Oxford (1679) por Elias Ashmole. Entre sus colecciones destacan los mármoles de Arundel, las antigüedades de Ashmole y los objetos de marfil de Westwwood. Museo Británico El Museo Británico es ciertamente un museo excepcional que guarda en sus entrañas un poco de la historia cultural de todo el mundo. Aquí se encuentran piezas de África, las Américas, Asia, Europa y el Pacífico. Entre lo más destacado se incluye la Sala de Lectura: uno de los lugares más frecuentados de Karl Marx, el gran patio diseñado por Norman Foster, y las momias que se exponen en la Colección del Egipto Antiguo. Conjunto de museos y bibliotecas fundado en Londres en 1753, con la cesión hecha por sir Hans Sloane de su biblioteca de 50.000 volúmenes y sus colecciones de antigüedades. El Museo está dividido en los siguientes departamentos: libros impresos; manuscritos; impresos y manuscritos orientales; antigüedades griegas y romanas; monedas y medallas; antigüedades británicas y medievales; etnografía; laboratorio de investigación. Entre sus tesoros destacan dos originales de la Carta Magna , los manuscritos más antiguos de la Ilíada y la Odisea, la Piedra de Rosetta, los Mármoles de Elgin y notables gravados de Leonardo, Miguel Ángel y Rafael. Biblioteca Nacional de España Institución fundada por Felipe V en 1712 como Biblioteca Real. En 1836 pasó a depender del ministerio de la Gobernación, cambiando su antiguo nombre por el actual. En 1896 fue trasladada al edificio de F. Carreño que actualmente ocupa; cuenta con unos 3 millones de ejemplares. Es un organismo autónomo encargado del depósito del patrimonio bibliográfico y documental de España. Dedicada a reunir, catalogar y conservar fondos bibliográficos, custodia alrededor de 30 millones de publicaciones producidas en territorio nacional desde comienzos del siglo XVIII: libros, revistas, mapas, grabados, dibujos, partituras, folletos, etc. La Biblioteca Nacional difunde este patrimonio bibliográfico a través de su catálogo y de la elaboración de la Bibliografía Española y desarrolla servicios al público que van desde las salas de consulta y los servicios a distancia a través su página web, a los servicios de información bibliográfica especializada y el préstamo interbibliotecario. El acceso a las colecciones digitales de la Biblioteca se realiza a través de la Biblioteca Digital Hispánica. A través del Museo de la Biblioteca se divulgan las colecciones, el funcionamiento y la historia de la Biblioteca Nacional. Además desarrolla un programa de actos culturales. Está situada en el Palacio de Biblioteca y Museos Nacionales, el número 20 del Paseo de Recoletos de Madrid, compartiendo edificio con el Museo Arqueológico Nacional y tiene además una segunda sede en Alcalá de Henares. Museo Lázaro Galdiano Museo general de arte, fundado en Madrid por J. Lázaro Galdiano, quien lo legó en 1847 al estado español. Dentro de su maravillosa variedad, cabe destacar la colección de marfiles, esmaltes, joyas, dagas y espadas, orfebrería medieval, pinacoteca, etc. Museo del Louvre Museo Central de Arte francés, situado en París y organizado como tal en 1793. Cubre casi 200.000 m2 y comprende siete departamentos: antigüedades griegas y romanas, escultura, objetos de arte, pintura y dibujo. Entre sus colecciones destacan las estatuas egipcias, las obras asirias y persas, los mármoles helénicos y la colección de arte cristiano primitivo. Pero lo que más enorgullece al Louvre es su magnífica pinacoteca, que cuenta con los grandes maestros de la pintura. Leviatán Monstruo marino, descrito en el libro de Job, y que los santos padres entienden en el sentido moral de demonio o enemigo de las almas. Levirato La ley del levirato o simplemente el levirato es un tipo de matrimonio en el cual una mujer viuda que no ha tenido hijos se debe casar (obligatoriamente) con uno de los hermanos de su fallecido esposo. Para continuar la línea sucesoria y la descendencia familiar, el nombre del primer varón de esta nueva unión ha de ser el mismo que el correspondiente al difunto, y heredará sus bienes. El matrimonio por levirato se ha realizado en sociedades con fuerte estructura de clanes en los que se ha prohibido el matrimonio exogámico , es decir fuera del clan. Ha sido tradicionalmente habitual en los pueblos panyabíes , jats,israelitas, hunos (chinos xiongnu, hsiong-nu, etcétera), mongoles y tibetanos. Vicario 1. Que tiene las veces, poder y facultades de otro o le sustituye, especialmente en las órdenes regulares. 2. Juez eclesiástico nombrado por los prelados para que ejerza la jurisdicción ordinaria. VICARIO APOSTÓLICO: Prelado encargado de la administración de un país de misión, en el que no existe aún jerarquía eclesiástica. VICARIO DE JESUCRISTO: El papa. Concilio de Trento Convocado por Paulo III para intentar una reconciliación con los protestantes y para preparar una reforma de la doctrina y de la organización de la Iglesia, el concilio se reunió por primera vez en 1545. Trasladado en 1547 a Bolonia por el papa, fue suspendido en 1549, y vuelto a convocar al año siguiente también en Trento por Julio III. Nuevamente suspendido en 1552, fue convocado otra vez por Pío IV en 1562 y clausurado definitivamente en diciembre de 1563. La primera decisión de relieve fue tomada durante la IV sesión (1546): se reconoció la tradición cristiana como fuente de revelación al mismo nivel que las Sagradas Escrituras; la única interpretación auténtica de las Sagradas Escrituras fue considerada la de la Iglesia; la única edición válida de las Sagradas Escrituras la Vulgata, la traducción en latín de san Jerónimo. En la VI sesión (1547) se proclamaron algunos puntos de la soteriología cristiana: la salvación del alma no se obtiene sólo con la fe, sino también con las obras y con la adquisición de la gracia divina (a través de los sacramentos). En la VII sesión se prohibió la acumulación de cargos y se definió el número de los sacramentos, siete en total, entre ellos el matrimonio, cuya indisolubilidad y publicidad fue reafirmada, y la eucaristía, en la forma de la transustanciación. En definitiva, el decimonono concilio ecuménico de la Iglesia católica, fue celebrado en tres sesiones en los años 1545-47, 1551-52 y 1562-63. La idea de su celebración partió de Paulo III. Adoptó soluciones dogmáticas sobre la tradición, la Santa Biblia, el pecado original, la justificación y los sacramentos, jurisdicción eclesiástica y beneficios. En el tercer período convocado por Julio III, reconoció la autoridad pontificia sobre la del concilio. Constituyó la respuesta de la Iglesia a la Reforma protestante que se conoce como Contrarreforma. Sus acuerdos fueron ratificados por la bula Benedictus Deus (1563). Leví (patriarca) Leví (hebreo, «devoto, unido») fue el tercer hijo de Jacob y Lea. En cuanto a su vida, apenas se sabe que nació en la Mesopotamia , que participó en la conspiración de sus hermanos contra José y que estuvo presente en la reconciliación. En la narrativa bíblica, Simeón y Leví destruyeron la ciudad de Siquem y mataron a la población masculina del lugar, como venganza por la violación de Dinah, hermana de aquellos, a manos del príncipe Siquem. Jacob, en su lecho de muerte le recordó este acto. Su fuerte desaprobación fue posiblemente la razón por la que pasó por alto a estos dos hermanos y entregó al cuarto hijo, Judá, la primogenitura de la que fue excluida Rubén por su conducta. Leví tuvo tres hijos: Gersón, Coat y Merari. Murió a la edad de 137 años. Tuvo una gran descendencia formando a los levitas y presidiendo la Tribu de Leví. En tiempos de la Antigüedad, un levita fue un israelita miembro de la tribu de Leví, dedicado al servicio del Tabernáculo o del Templo de Jerusalén. Levítico Nombre del tercer libro del Pentateuco que contiene las normas referentes al culto. Los estudiosos consideran el Levítico compuesto en torno al siglo V a.C., la tradición católica atribuye su contenido esencial a Moisés. Luego, se trata del tercer libro del Pentateuco y pertenece a la tradición sacerdotal (siglos VI-V a.C.). Levítico significa “perteneciente o relativo a los levitas”. Los levitas o miembros de la tribu de Leví, eran los encargados, como sacerdotes, de dar a conocer las claves de todo lo relacionado a lo religioso, o sea, “cómo unir el alma con Dios”. El Levítico (en griego: Leuitikós, ‘acerca de los Levitas’; en hebreo: Vayikra, ‘y Él llamó’) es uno de los libros bíblicos del Antiguo Testamento y del Tanaj. Aunque tenga fragmentos más antiguos, hay consenso entre los estudiosos de la Biblia en que adquirió su actual forma durante el período persa (entre los siglos VI y IV A.C). Forma parte del Pentateuco, y de la Torá judía (“La Ley”). Se lo cuenta entre los libros históricos y en ambas versiones es el tercero, ubicado entre Éxodo y Números. Lea o Lía Lea o Lía (Leah, en hebreo) fue, según el Génesis, la primera esposa de Jacob, madre de seis de los hijos de éste (Rubén, Simeón, Leví, Judá, Issacar y Zabulón), a los que se atribuye el origen de seis de las doce tribus de Israel, y de su única hija, Dina. Además, fue la hija mayor de Labán y la hermana mayor de Raquel, quién además se convirtió en la esposa de Jacob. Inmaculada Concepción Dogma de fe, definido por Pío IX en 1854, que proclama la exención del pecado original en la Virgen María por los méritos previstos del Redentor. El dogma de la Inmaculada Concepción, también conocido como Purísima Concepción, es una creencia del catolicismo que sostiene que María, madre de Jesús, a diferencia de todos los demás seres humanos, no fue alcanzada por el pecado original sino que, desde el primer instante de su concepción, estuvo libre de todo pecado. No debe confundirse esta doctrina con la doctrina de la maternidad virginal de María, que sostiene que Jesús fue concebido sin intervención de varón y que María permaneció virgen antes, durante y después del embarazo. Al desarrollar la doctrina de la Inmaculada Concepción, la Iglesia Católica contempla la posición especial de María por ser madre de Cristo, y sostiene que Dios preservó a María libre de todo pecado y, aún más, libre de toda mancha o efecto del pecado original, que había de transmitirse a todos los hombres por ser descendientes de Adán y Eva, en atención a que iba a ser la madre de Jesús, que es también Dios. La doctrina reafirma con la expresión «llena eres de gracia» (Gratia Plena) contenida en el saludo del arcángel Gabriel, y recogida en la oración del Ave María , este aspecto de ser libre de pecado por la gracia de Dios. Vaticanos, concilios Últimos concilios ecuménicos de la Iglesia católica, celebrados en el Vaticano. Vaticano I: Convocado por la bula Aeterni Patris, dio comienzo el 8 de diciembre de 1869 y quedó suspendido definitivamente por la bula Postquam Dei munere (20 de octubre de 1870). El tema más importante tratado en él fue el de la infalibilidad papal, que quedó definida dogmáticamente. El dogma establece: la plenitud de la potestad de gobierno, que es directa, ordinaria e inmediata sobre toda la Iglesia; la infalibilidad del papa cuando habla ex cathedra, como maestro supremo de la Iglesia, en materia doctrinal. Así, pues, este Concilio ecuménico fue inaugurado el 8 de diciembre de 1869 en la basílica de San Pedro de Roma por Pío IX. En él se celebraron cuatro sesiones en las que se aprobó la constitución Pastor aeternus, que estableció el dogma de la infalibilidad del papa, el primado apostólico de san Pedro y su perpetuación en el romano pontífice. Vaticano II: Último de los 21 concilios ecuménicos celebrados hasta la fecha, convocado por la bula Humanae Salutis (25 de diciembre de 1961). Dio comienzo el 11 de octubre de 1962 bajo Juan XXIII. Este concilio supuso un cambio de mentalidad destinado a aceptar el mundo exterior a la Iglesia tal como era y a inyectar a la Iglesia una nueva savia renovadora. Los 2.500 obispos asistentes debatieron fundamentalmente la revisión de la estructura interior de la Iglesia y las relaciones entre la Iglesia católica y el mundo moderno, en particular con las demás iglesias cristianas. Fue clausurado el 8 de diciembre de 1965 y presidido por dos papas, Juan XXIII y Pablo VI. Su espíritu quedó plasmado en cuatro constituciones sobre: la liturgia (1963), la Iglesia (1964), la revelación (1965), y la Iglesia en el mundo actual (1965). En definitiva, este Concilio ecuménico convocado por Juan XXIII en 1962 con la constitución Humanae Salutis: tuvo su primera sesión el 11 de octubre de 1962. Interrumpido por la muerte del pontífice (1963), fue nuevamente convocado por Pablo VI y concluyó el 8 de diciembre de 1965. En las cuatro sesiones fueron aprobados dieciséis documentos: entre los más importantes está la constitución sobre la Liturgia Sagrada, que, con otras importantes innovaciones, decretó la sustitución del latín por las lenguas blocales. Letrán, concilios de El primero de ellos, noveno de los ecuménicos, fue convocado por Calixto II (1123) para confirmar el Concordato de Worms , que ponía fin a la lucha de las investiduras y condenaba la simonía, el concubinato clerical y el matrimonio de los clérigos. Los demás se convocaron el 1138 por Inocencio II, en 1179 por Alejandro III, en 1215 por Inocencio III (donde se estableció la doctrina de la transustanciación ) y en 1512 por Julio II. Lino, san Lino (del latín: Linus), conocido también como Papa Lino o Lino de Volterra, fue el sumo pontífice de la Iglesia católica entre el año 67 y el año 76. Es considerado santo por la Iglesia católica. Según las listas episcopales más antiguas de la Iglesia de Roma, Lino habría sido el primer sucesor de san Pedro al frente de la comunidad romana, por lo cual la Iglesia católica lo considera el segundo papa. Lino es todavía hoy un personaje enigmático debido a la escasez de la información que se conserva acerca de él. Su nombre aparece mencionado en la Biblia, en 2Timoteo 4:21, por lo que Ireneo de Lyon, Hegesipo de Jerusalén, y Eusebio de Cesarea lo identificaron con ese personaje del círculo de Pablo de Tarso, como confirmación posterior de la matriz apostólica de la línea de obispos romanos. Tiberíades Ciudad de Israel, en Galilea, junto al lago homónimo o de Genezaret (165 km2, profundidad máxima 44 m). Fundada en el siglo I d.C. en honor de Tiberio, fue en los siglos III y IV un importante centro religioso y cultural judío. Posteriormente se convirtió en capital de una provincia militar árabe. Filisteo Los filisteos (en hebreo, pəlištīm;en griego, phylistieím o philistinoí; enárabe, filīstiun) fueron un pueblo de la Antigüedad, del cual existen testimonios en diferentes fuentes textuales (egipcias, hebreas, asirias) o arqueológicas. Los documentos más antiguos que harían referencia a los filisteos son los documentos egipcios sobre los «pueblos del mar», donde se menciona a los «parusata» (transcrito convencionalmente como peleset), junto a otras poblaciones hostiles a Egipto. Desde al menos el año 1822, estos peleset se han relacionado con los filisteos mencionados en fuentes bíblicas, aunque el consenso académico sobre dicha identificación no es total. Tras su enfrentamiento con los egipcios, se establecerían en la costa suroeste de Canaán, es decir, en la región de la actual Franja de Gaza (Palestina), extendiéndose al norte hasta casi la actual Tel Aviv (Israel). Entonces su cultura original (que es materia de debate) empezaría a asimilarse a la de cananeos y hebreos. A los filisteos, organizados ya en torno a su pentápolis tradicional, se hacen numerosas referencias en la Biblia, donde aparecen mencionados como «pəlištīm», es decir, habitantes de Filistea. Aparecen mencionados en la «tabla de las naciones» del Libro del Génesis, donde se les atribuye ser descendientes de Mizraím (es decir, de Egipto), al igual que los caftorim (es decir, los de Kaftor); puesto que estos últimos se han relacionado con el pueblo que los egipcios llamaban Keftiu (supuestamente de origen cretense), a partir de ahí se han desarrollado varias teorías que determinan que el origen del pueblo filisteo estaría en Creta, el mar Egeo o el Asia Menor. Esta relación, no obstante, es también materia de debate académico. Las ciudades filisteas dominaron la región hasta la conquista asiria de Tiglatpileser III en el año 732 a. C. Seguidamente, fueron sometidas a los imperios regionales y parecen haber asimilado progresivamente las culturas dominantes. Las últimas menciones a los filisteos como pueblo aparecen en la Biblia y datan del siglo II a. C. En época posterior y tras la diáspora judía del 70 d. C, los israelitas fueron expulsados de Samaria y Judea por los romanos, por lo que todo el territorio sur del Levante mediterráneo pasaría a ser conocido como Palæstina, término derivado así mismo del hebreo Pəlešet. Fenicio Fenicia (en fenicio, kanaʿan; o, Pūt) es el nombre de una antigua región del cercano oriente, cuna de la civilización fenicio-púnica, que se extendía a lo largo del Levante mediterráneo, en la costa oriental del mar Mediterráneo. Su territorio abarcaba desde la desembocadura del río Orontes al norte, hasta la bahía de Haifa al sur, comprendiendo áreas de los actuales Israel, Siria y Líbano, una región denominada antiguamente Canaán, con cuya denominación se engloba muy a menudo en las fuentes. Poblada desde principios del III milenio a. C. por semitas cananeos, la Fenicia histórica se extendía sobre una estrecha franja costera de 40 km, desde el Monte Carmelo hasta Ugarit (unos 300 km). Su suelo montañoso y poco apto para la agricultura (aunque se esforzaron por sacarle provecho) orientó a sus habitantes hacia las actividades marítimas. Con más razón el mar se le impuso a este pueblo, al quedar dividido en pequeñas ciudades estado separadas por espolones rocosos, pues el cabotaje era mejor que las vías terrestres para el contacto entre las ciudades, que se escalonaban desde Acre y Tiro, por Sidón y Biblos, hasta Arados y Ugarit. Fenicia, al ser un estrecho paso entre el mar y el desierto de Siria, en contacto al sur, a través de Canaán y del Sinaí con Egipto, y al norte, a través del Éufrates, con Mesopotamia y Asia Menor, estaba destinada a ser una rica encrucijada comercial, codiciada por los grandes imperios vecinos. Moabita Pueblo semita occidental que se estableció a partir del siglo XIV a.C. en el sureste de Palestina, más concretamente en la región mesetaria situada ente el Mar Muerto y el desierto de Arabia. El Mar Muerto y el río Jordán formaban la frontera de su territorio por el este. Por el norte trataron de dominar a lo largo de toda su historia la región del Arnón. Han sido conocidos principalmente por las menciones que se hacían de ellos en el Antiguo Testamento, la Inscripción de Mesá, y las monedas moabitas que presentan una imagen guerrera. Sus principales ciudades eran: Kir, Rabbat-Moab, Dibón, Aroer, Bet-Gamul, Beth-Ball-Meón, Yahás, Medebá y Jesbón. Fueron citados en la Biblia, según la cual eran descendientes de Moab, hijo de Lot, patriarca hebreo. Según lo cual los israelitas situaban a los moabitas en su propia línea étnica Originalmente nómadas ocuparon la región en el siglo XIV a.C. desarrollando una cultura ganadera y agrícola. En la antigüedad sus tierras eran famosas por sus pastos y su vino. Siempre trataron de hacerse con el control de la fértil meseta situada al norte de Arnón, la que ocuparon durante varios periodos. Combatieron por su control con diferentes pueblos. Los textos egipcios los mencionaron por primera vez en el siglo XIII a.C. Fueron el pueblo hegemónico en la región hasta la llegada de los israelitas, pueblo con el que mantuvieron continuas guerras desde el siglo XIII a.C. La influencia israelita hizo que adoptaran la institución de la monarquía. Entre los israelitas y los moabitas existía un estrecho parentesco, estando ambas culturas muy relacionadas. La lengua de los moabitas ha sido conocida por los investigadores gracias a una inscripción del siglo IX a.C., conocida con el nombre de Piedra de los moabitas o estela del rey Mesá. Gracias a la cual se ha podido comprobar como la lengua de los moabitas apenas se diferenciaba del hebreo en unas pequeñas variaciones dialectales. Poco más ha sido descubierto acerca de su cultura, aunque no diferiría mucho de la de otros pueblos contemporáneos de Siria y Palestina. En el siglo XIII a.C. cuando los israelitas trataron de conquistar la región de Canaán , los moabitas ya vivían en ciudades fortificadas y estaban organizados como un reino. A finales del siglo XIII perdieron parte de su territorio a manos de un príncipe amorreo que respondía al nombre de Jeshbon. En el siglo XII lucharon contra uno de los jueces hebreos Ehud. El rey de Israel Saúl luchó contra los moabitas. Estos dieron posteriormente asilo a la familia del rebelde y futuro rey David, ya que una de sus bisabuelas, Ruth era moabita. Precisamente fueron sometidos en el siglo X a.C. por el rey israelita David tras la batalla de Medebá. El soberano israelita dejó que permaneciera en el trono al rey moabita, aunque lo convirtió en su vasallo. Con esta victoria trataba de hacerse con el control de las rutas comerciales que atravesaban Transjordania. Su Dios supremo era Chemosh, a quien algunos investigadores equiparan y dan los mismos atributos que el Jehová de los hebreos. Se trataba de un Dios guerrero. Los israelitas tenían prohibido contraer matrimonio con los moabitas hasta que Salomón incluyó en su harén a algunas princesas moabitas, con los cuales los rabinos se vieron obligados a levantar la prohibición. Para ganarse el favor de los moabitas el rey israelita construyó en las cercanías de Jerusalén un altar dedicado al dios Chemosh. Cuando el reino de Salomón se dividió en dos tras las lauchas que estallaron en el 922 a.C. tras su muerte, los moabitas quedaron bajo el control de los israelitas. En especial se notó entre este pueblo la influencia de los israelitas durante el reinado en Israel de Omrí y su hijo Acab. Omrí estableció a colonos israelitas en los territorios norteños de los moabitas. Los moabitas, que desde la época David debían pagar un alto tributo a Israel, se negaron a pagarlo durante el reino de Mesá. Israel se alió con Judá para tratar de reconquistar el territorio moabita. Mesá respondió invadiendo las tierras situadas al norte del Arnón y degolló a los colonos israelitas, sustituyéndolos por colonos moabitas. Cuando el rey israelita Joram, trató de reconquistar el territorio de los moabitas, consiguió cercar a Mesá en la ciudad de Kirhareseth. Para conseguir la victoria Mesá ofreció a su hijo primogénito en holocausto sobre la muralla de la ciudad. Este hecho causó tanto pánico entre los israelitas que levantaron el asedio. Este rey quiso recuperar el viejo esplendor de su pueblo. Mesá estableció su capital en Dibón. Vivieron su época más floreciente durante el siglo IX a.C. gracias a las tierras fértiles al norte de Arnón y el control de las rutas comerciales de Transjordania. Bandas de moabitas realizaban regularmente expediciones de rapiña en las regiones limítrofes de Israel. Excluidos de la comunidad judía, en el siglo VIII a.C. fueron catalogados por el profeta Isaías como enemigos de Dios. Hacia finales del siglo VIII a.C. se convirtieron en vasallos de los asirios, que estaban gobernados por el rey Tiglat-Pileser III. Gracias a su colaboración con los asirios los moabitas vivieron una época de esplendor. Sin embargo en el 711 se sublevaron contra Sargón II. Tras ser derrotados por los asirios, volvieron a convertirse en uno de los más fieles aliados de aquellos. Fueron uno de los pueblos que mas colaboraron en al campañas de Senaquerib. Gracias a su situación de vasallos de los asirios conocemos los nombres de algunos de sus reyes, que aparecen en las listas cuneiformes de los monarcas extranjeros que debían de pagar tributo a los soberanos de Nínive . El soberano en tiempos de Tiglat-Pileser II era Salamanu, con Senaquerib era Kammusunabda y Musuri durante los reinados de Assarhaddón y Assurbanipal. La decadencia de Asiria arrastró también a los moabitas. En tiempos de Asurbanipal se unieron a la sublevación encabezada por Babilonia. La victoria del asirio perjudicó a los moabitas, que vieron como sus territorios eran arrasados por pueblos árabes. En el 582 a.C. pasaron a ser tutelados por el Imperio Neobabilónico, encabezado por Nabucodonosor II. Los persas, que también ejercieron su soberanía sobre los moabitas, los consideraban un pueblo árabe. A finales del siglo IV a.C. fueron sometidos por los nabataeos . Continuamente sufrieron invasiones de tribus procedentes del desierto de Arabia. La última mención a los moabitas fue realizada en el siglo I a.C. por el historiador judío Flavio Josefo y se refiere a su conquista por los neobabilonios. Madianita Los madianitas fueron un pueblo antiguo originario de Canaán, cuya historia se menciona en la Biblia en los libros del Génesis, Éxodo, Números y en Jueces. La Biblia describe a los madianitas como un pueblo de comerciantes nómadas, habituados al uso del camello y el dromedario y en constante conflicto con los israelitas. Perteneciente o relativo a un pueblo nómada de Arabia, descendientes de Madián, hijo de Abraham y de su sirvienta Queturá, habitantes de la región SO de Palestina. Río Jordán Río de Oriente Próximo, que nace en el monte Hermón (Antilíbano), recorre territorios de Siria, Israel y Jordania, atraviesa el lago Tiberiades y desemboca en el mar Muerto. Tiene una longitud de 320 Km. En él fue bautizado Jesucristo. Cafarnaum Antigua ciudad de Palestina, en Galilea, junto al lago Tiberiades. Fue la residencia principal de Jesús durante su vida pública. Sus ruinas se encuentran cerca de Tellhum. Desde otro punto de vista, Cafarnaúm, Cafarnaún o Capernaúm (hebreo Kəfar Nāḥūm, «pueblo de Nahum») era un antiguo poblado pesquero ubicado en Galilea, hoy Israel, a orillas del mar de Galilea, también llamado lago Tiberiades o Kineret. Es conocida por los cristianos como "la ciudad de Jesús"; nombrada en el Nuevo Testamento. Fue uno de los lugares elegidos por Jesús de Nazareth para transmitir su mensaje y realizar algunos de sus milagros. Se encuentra a 2,5 km de Tabgha y a 15 km de la ciudad de Tiberías, en el margen noroeste del lago. Amonita Los amonitas, cuyo territorio se conocía como Amón, eran una tribu semita que habitaba en la franja comprendida entre el desierto de Siria y el río Jordán, y entre los ríos Jabbok y Arnon, en la actual Jordania. La mayor parte de la información que se tiene sobre este pueblo proviene de la Biblia y la arqueología . Antiguo pueblo semita que habitaba al E del curso bajo del Jordán y en el NE del mar Muerto. Estuvieron en continua enemistad con el pueblo hebreo hasta la época de los Macabeos. Su religión se centraba en el culto del dios Melek Taus . Israel, antiguo La historia del antiguo Israel abarca desde el siglo XX a. C. hasta la expulsión y Diáspora en el primer siglo de nuestra era, en un área comprendida entre el Mediterráneo, el desierto del Sinaí, las montañas del Líbano y el desierto. Se concentra especialmente en el estudio del hebreos o israelitas durante este período, y de forma secundaria de los otros pueblos que con él convivieron, como filisteos, fenicios, moabitas, hititas, madianitas, amorreos y amonitas. Las fuentes sobre este período son principalmente los escritos bíblicos la Biblia hebrea o Tanaj, conocida por los cristianos comoAntiguo Testamento, el Talmud, el libro etíope Kebra Nagast y escritos de Nicolás de Damasco, Artapano de Alejandría,Filón de Alejandría y Flavio Josefo. Asimismo, otra fuente principal de información son los descubrimientos arqueológicos en Egipto, Moab, Asiria o Babilonia, así como los vestigios e inscripciones en el propio territorio de estudio de las regiones. Cafarnaum Cafarnaúm, Cafarnaún o Capernaúm (hebreo Kəfar Nāḥūm, «pueblo de Nahum») era un antiguo poblado pesquero ubicado en Galilea, hoy Israel, a orillas del mar de Galilea, también llamado lago Tiberiades o Kineret. Es conocida por los cristianos como "la ciudad de Jesús"; nombrada en el Nuevo Testamento. Fue uno de los lugares elegidos por Jesús de Nazareth para transmitir su mensaje y realizar algunos de sus milagros. Se encuentra a 2,5 km de Tabgha y a 15 km de la ciudad de Tiberías, en el margen noroeste del lago. Misa En la religión católica, sacrificio del cuerpo y de la sangre de Jesucristo que, bajo las especies de pan y vino, el sacerdote y la Iglesia ofrecen al Eterno Padre. Constituye el centro esencial de la vida de la Iglesia, como sacramento que es del misterio pascual de la muerte y resurrección de Cristo. Se divide en primera parte o liturgia de la palabra; segunda o liturgia del sacrificio; y tercera o liturgia de despedida. Comprende la adoración a la Divina Majestad (fin latréutico), la acción de gracias por los beneficios recibidos (fin eucarístico), fines propiciatorio y expiatorio, y la petición de la mediación de Cristo (fin impetratorio). Agnosticismo Neologismo derivado del griego "ágnostos" (desconocido), con el que se designa en general toda posición filosófica que niega la posibilidad de conocer lo suprasensible, lo trascendente. El término fue usado por vez primera por Th. H. Huxley, y se asocia más particularmente con toda posición filosófica que niega la posibilidad del conocimiento de Dios. Más brevemente, doctrina que considera que no le es posible al hombre el conocer la razón última del universo. Agnóstico Que profesa el agnosticismo, posición filosófica que niega la posibilidad de conocer lo suprasensible, lo trascendente. Las personas que se declaran agnósticas niegan, pues, la posibilidad de conocer algo acerca de Dios, por lo que consideran que no es posible decir nada acerca de su existencia. Animismo Según la definición de E.B. Tylor (1832-1917) el animismo consiste en la atribución de un principio vital, o alma (anima), que dota de rasgos personales a los objetos de la naturaleza, con lo que a estos, en consecuencia, se les supone poseedores de vida, sentimientos, voluntad, etc., similares a las del ser humano. Tylor, antropólogo de tendencia evolucionista, estudió el animismo en su obra "La cultura primitiva" (1871) en la que expone su tesis de que todas las religiones primitivas derivan, de una u otra manera, del animismo, por lo que este se encontraría en la génesis de todas las religiones. Esta hipótesis, sin embargo, no ha podido ser contrastada por la antropología cultural posterior, cuyos estudios experimentales la han puesto en entredicho. Con otras palabras, el animismo es una concepción según la cual la naturaleza está gobernada por almas o espíritus comparables a los de los hombres. La etnología ve en ello una forma primitiva de religión. Arrianismo El arrianismo es una de las muchas interpretaciones del cristianismo del siglo III cuyas doctrinas se basaban en la negación de la naturaleza divina de Jesús, por lo que rechazaban el dogma de la Trinidad de Dios. Según los arrianos, al haber sido creado por Dios, Jesús podía tener atributos divinos, pero no una naturaleza divina. Sólo había un Dios y una única naturaleza divina, estableciendo una clara diferencia entre el Padre y el Hijo, que era una criatura excelsa, pero que no se podía llamar Dios bajo ningún concepto. El nombre procede de Arrio de Alejandría (256-336), sacerdote cristiano cuyas interpretaciones consiguieron la adhesión de muchos cristianos a sus tesis, dando lugar a un amplio movimiento dentro de la iglesia, a partir del siglo III. Sus principales tesis terminaron por ser rechazadas en el concilio de Nicea (celebrado el año 325) siendo condenadas definitivamente como heréticas en el de Constantinopla, del año 381. Pese a ello, sus doctrinas, aunque prohibidas en el Imperio romano, fueron seguidas por los pueblos germánicos, hasta el siglo VII. Arrianos son los seguidores de la doctrina teológica de Arrio (?-336), presbítero de Alejandría, que negaba la completa divinidad de Cristo y sostenía que el Hijo había sido generado por el Padre, único que verdaderamente podía ser considerado Dios (no creado, inmutable y eterno). El arrianismo, declarado herejía en el concilio de Nicea (325), se vio sin embargo favorecido por algunos emperadores que buscaron posturas conciliadoras. Con el edicto de Teodosio (380), ya único emperador (del Imperio de Oriente), y el concilio de Constantinopla (381), fue de nuevo condenado y se confirmó el dogma católico de la Trinidad divina (identidad y consustancialidad de Padre, Hijo y Espíritu Santo). Desapareció como doctrina oficial del Imperio de Oriente, pero, mediante la labor del obispo godo Ulfila, y gracias a su mayor simplicidad teológica, se difundió en Occidente entre los pueblos germánicos, a excepción de los francos: visigodos, ostrogodos, burgundios, suabios, vándalos, longobardos. Se mantuvo especialmente entre los visigodos y longobardos, hasta las conversiones al catolicismo de los reyes Recaredo y Ariberto, en el 589 y el 653, respectivamente. Bien El bien puede ser considerado como algo real (ya sea como un ente o como una propiedad de un ente) o como un valor. En el primer caso sería objeto de la metafísica; en el segundo, de la ética. La concepción del Bien como una entidad real, metafísica, la encontramos en la República, donde Platón identifica el Bien con el Ser, dándole un valor ontológico (que no excluye su valor moral) al hacer de la Idea de Bien, a la que compara con el Sol, la fuente de todo ser y de todo lo bueno. Esta concepción del Bien será compartida por la mayoría de filósofos medievales, a raíz de su aceptación por San Agustín, quien la toma del platonismo. Aristóteles, sin embargo, al no aceptar la subsistencia de las Ideas platónicas, rechaza la posibilidad de que exista un Bien absoluto, por lo que concebirá el bien como la perfección a la que tiende cada cosa (cada cosa tendrá, pues, su propio bien, su perfección). En cuanto valor moral, el estudio del bien se convierte en el objeto de la ética. Las distintas escuelas filosóficas buscaron su definición desde la antigüedad, proponiendo, por ejemplo, que el bien se identificaba con la sabiduría, con el placer, con la utilidad, con la indiferencia, etc., es decir, con aquello que el ser humano considera que debe conseguir para alcanzar una vida feliz. En la modernidad, Kant reacciona contra estas concepciones, al considerar que dan lugar a una multiplicidad de "bienes" que convierten lo moral en algo relativo, por lo que propone una concepción "formal" (que no tiene ningún contenido) del bien, al que identifica con la "buena voluntad", con lo que lo que el fin de la acción moral no es ya la vida feliz, sino la vida digna. La posición de Kant ha sido criticada por las éticas materiales posteriores al considerar que sólo puede dar lugar a la formulación de proposiciones tautológicas y, por lo tanto, vacías, por las que en absoluto se puede regular la moralidad. Muy brevemente, el bien es un valor fundamental de la moral. Cada moral determina la naturaleza del bien que busca y que constituye su ideal. Escolástica Con el término escolástica nos referimos de un modo general a la filosofía de la Edad Media, inspirada por cuestiones fundamentalmente religiosas. A partir del siglo VI la actividad cultural en Europa queda reducida a la actividad desarrollada en las escuelas monacales y catedralicias, fundamentalmente, de ahí que se denominase, tanto a los maestros como a los discípulos, con el nombre de escolásticos. Una parte sustancial de los estudios se centraba en cuestiones teológicas y filosóficas, dominadas por planteamientos al servicio de la religiosidad, y con una metodología propia, basada en el planteamiento y discusión de cuestiones con el maestro, por lo que el termino escolástica se aplicó a la filosofía desarrollada en dicho contexto, denominación que persistió para referirse a dichas corrientes filosóficas incluso tras haberse creado las universidades, (en las que muchos escolásticos impartieron docencia), que fueron asumiendo un papel cultural creciente en toda Europa. Generalmente se distinguen tres fases en el desarrollo de la escolástica: la primera escolástica, hasta el siglo XII; la alta escolástica, que representa su período de apogeo, en el siglo XIII; y la escolástica tardía, en el siglo XIV, que supone la crisis y decadencia de sus planteamientos y metodología, tras la que se abrirá paso la renovación filosófica del Renacimiento y de la modernidad. También hablamos de una escolástica latina o de una escolástica árabe, según estuviera inspirada por el cristianismo o el islamismo. El rasgo más característico de esta filosofía, que la distingue tanto de la filosofía antigua pagana como de la moderna filosofía racionalista , es su insistencia en intentar una integración o síntesis de la experiencia , la tradición, la razón y la fe, consideradas supuestamente como objetivamente verdaderas y válidas. Una de las más características definiciones del escolasticismo es philosophia ancilla theologiae (“la filosofía es la esclava de la teología”), pues no se concebía a la primera separada de la segunda. También es característica su técnica de enseñanza, la disputatio, perfeccionada por santo Tomás de Aquino (1225-74), como diálogo entre maestros y discípulos. A su nacimiento contribuyeron tres fuentes principales: san Agustín, Aristóteles y los comentarios de Avicena y Averroes y la filosofía judaico-islámica. Se llama a Boecio el “primer escolástico”, aunque la escolástica propiamente dicha se abre con san Anselmo de Canterbury (1033-1109) y empieza a tomar forma definitiva en el siglo XIII con la actividad de las nuevas órdenes religiosas, que enfrenta a dos escuelas: la platónico-agustiniana o franciscana, representada por san Buenaventura (1221-74), y la aristotélica o dominicana, con san Alberto Magno (1206-80) y el propio santo Tomás de Aquino. Macabeos Familia hebrea de príncipes asmoneos. Los Libros de los Macabeos son una serie de cuatro libros cuyos protagonistasson los hermanos Macabeos y su lucha contra la cultura y el dominio helenísticos en el s. II a C. El libro 1.º fue escritoen hebreo hacia el año 100 a C. El libro 2.º fue escrito en griego hacia el 125 a C. Los libros 3.º y 4.º, escritos en griego,continúan la misma temática. Príncipes asmoneos que rigieron los destinos de Judea durante los siglos II y I a.C. Entre ellos destacan el sacerdote Matatías, que se alzó contra Antíoco IV (167), y sus tres hijos -Judas, Jonatán y Simón- como últimos héroes del pueblo hebreo, el cual perdió su independencia el año 63 ante Pompeyo. Hilozoísmo Término compuesto de las palabras griegas "hylé" (materia; etimológicamente, bosque, madera, material de construcción), y "zoé" (vida), con el que se designa la doctrina según la cual la materia está dotada de vida, de capacidad para actuar espontáneamente, por lo que no resulta necesario recurrir a ningún principio vital extrínseco a la materia para explicar el fenómeno vital. Inmanencia Término, opuesto a trascendencia, con el que nos referimos al carácter de aquella actividad o acción del agente que se da en él y que tiene en el mismo agente su propio fin, "permaneciendo", por ello, en el interior de quien la ejecuta. El acto de ver, por ejemplo, fue considerado por los escolásticos como un caso típico de inmanencia, al no tener efecto alguno sobre lo visto. Spinoza utiliza también el término en este sentido, cuando define a Dios como la causa inmanente de todas las cosas. Justicia El término justicia ha adquirido diversos significados a lo largo de la historia, según el objeto al que se refiera y los presupuestos ideológicos o éticos desde los que se propone su definición. La justicia conmutativa, en la medida en que regula el intercambio, supone la reciprocidad, por lo que en tal caso se identifica con la igualdad. No así en la justicia distributiva, donde la idea de proporcionalidad hace imposible asimilar la justicia a la igualdad. Especial importancia tuvo la consideración de la justicia social a lo largo de los siglos XIX y XX, rebasando el ámbito puramente jurídico o ético . El término justicia ha adquirido diversos significados a lo largo de la historia, según el objeto al que se refiera y los presupuestos ideológicos o éticos desde los que se propone su definición. La justicia conmutativa, en la medida en que regula el intercambio, supone la reciprocidad, por lo que en tal caso se identifica con la igualdad. No así en la justicia distributiva, donde la idea de proporcionalidad hace imposible asimilar la justicia a la igualdad. Especial importancia tuvo la consideración de la justicia social a lo largo de los siglos XIX y XX, rebasando el ámbito puramente jurídico o ético. Idumea Antigua región de Palestina meridional, entre Hebrón y Beersheba, llamada Edom por los hebreos. Fue habitada por los edomitas desde el siglo XIII a.C. Políticamente está dividida entre Jordania e Israel. Más brevemente, Idumea es una región de Palestina que se extendía desde el mar Muerto al mar Rojo. Asmoneos Dinastía judaica llamada también de los Macabeos. Originaria de Modín, su principal miembro fue Matatías (siglo II a.C.). Diáspora Voz de origen griego que significa dispersión y designaba, en la Antigüedad, a los grupos de judíos establecidos en diversos lugares del mundo grecorromano. Las migraciones de la diáspora podían ser forzadas, pero también voluntarias, estas últimas por razones económicas o de otra índole. En Oriente, ya desde bien antiguo (850 a.C.), se había creado en Siria una colonia, y, en siglos posteriores, importantes comunidades judías se habían establecido en las orillas del Éufrates, así como en Persia y Egipto. En Occidente, las comunidades judías, ya numerosas desde el siglo II a.C., se componían, ya fuera de esclavos importados tras las campañas militares de Roma, o de emigrantes pobres en busca de mejores condiciones de vida. Las sublevaciones y las guerras de los judíos contra Roma, y las consiguientes medidas represivas decretadas por ésta, contribuirían a aumentar el número de esclavos judíos en lugares como Italia y España, donde muchos de ellos fueron manumitidos o rescatados por las comunidades locales. Entre el período de la República al Imperio, la diáspora aumentó considerablemente, pasando de algunos miles a cerca de tres millones. Las principales comunidades judías eran las de Egipto, sobre todo la de Alejandría, Grecia peninsular e insular, Mesopotamia y Roma. Religión Culto tributado a la divinidad, y conjunto de dogmas y prácticas propias de una confesión religiosa. En su acepción más amplia, aplicable a todo tipo de religiones, natural o revelada, el término designa un vínculo de dependencia que une al hombre con una o más potencias superiores de las cuales él siente y sabe que depende y a las cuales tributa actos de culto, tanto individuales como colectivos. Las religiones pueden clasificarse desde diversos puntos de vista. Según el punto de vista teológico se agrupan aquellas religiones que derivan de un fundador o reformador, que les ha dado un libro sagrado, considerado revelación de Dios, fuente de su enseñanza dogmática y de su norma ética (judaísmo, cristianismo, islamismo, zoroastrismo); según el punto de vista filosófico, las religiones son valoradas en base a su contenido intelectual o moral; según el punto de vista histórico, en sentido amplio, las religiones se agrupan en correspondencia con el desarrollo histórico-social de los grupos humanos. Dios En las religiones monoteístas, ser supremo, trascendente, único y universal, creador y autor de todas las cosas, principio de salvación para la humanidad. En las religiones positivas la idea de Dios se basa en una revelación objetiva, mientras que para los espiritualistas es innata y es una prueba de la existencia del mismo Dios. Para los materialistas, las religiones son creaciones del hombre, explicaciones primitivas de los fenómenos naturales, destinadas a desaparecer con el avance de la ciencia. En cuanto a la demostración de la existencia de Dios, la escolástica medieval adujo varios argumentos: el argumento ontológico o de san Anselmo, que dice que la existencia de Dios se halla implícita en la misma idea de perfección absoluta, en cuanto que la perfección no sería absoluta si no comportase también la existencia; el argumento moral, acuerdo general del género humano en la creencia en Dios; el argumento cosmológico, necesidad de una causa primera de todos los fenómenos del mundo; y el argumento físico teleológico, según el cual el orden cósmico demuestra la existencia de un fin supremo. Para algunos cristianos estas pruebas racionales de la existencia de Dios no poseen valor de demostración, sino sólo un valor de persuasión, puesto que la fe es algo intuitivo e indemostrable. La Iglesia católica condenó en 1840 el fideísmo y en 1870 el Concilio Vaticano I afirmó de manera definitiva el valor real de las pruebas racionales de la existencia de Dios. Jeremías (profeta) Jeremías (Anatoth, Judea 650 a.E.C. - Daphnae, Egipto 585 a.E.C.) fue un profeta hebreo, hijo del sacerdote Hilcías, Jeremías vivió entre el 650-586 a.E.C. en Judá, Jerusalén, Babilonia y Egipto. Fue coetáneo de Ezequiel y anterior a Daniel. Es autor del volumen de la Biblia conocido como el Libro de Jeremías. Se le atribuye a él la autoría de los libros de los Reyes y del Libro de las Lamentaciones. La labor de Jeremías el profeta fue llamar al arrepentimiento al reino de Judá y principalmente a los reyes Josías, Joacim o Joaquim y Sedecías o Sedequías, debido al castigo impuesto por Yahvéh de que serían conquistados por los caldeos si no volvían su corazón hacia Dios. Su vida como profeta se caracterizó por soportar con una férrea entereza los múltiples apremios y acusaciones que sufrió a manos de estos reyes y de los principales de Israel, desde azotes hasta ser abandonado en estanques o encerrado entre rejas. La mayoría de sus profecías fueron escritas en rollos por el escriba Baruc, hijo de Nerías quien le acompañó en una buena parte de su misión. Con sus profecías sobre la invasión de los "pueblos del norte" (Babilonia) desafió la política y el paganismo de los reyes de Judea, Joaquim y Sedecías y anunció el castigo de Yahvéh por la violencia y corrupción social, que rompían la alianza con Dios. La primera versión de su libro profético fue destruida a fuego por el rey Joaquim, bajo cuyo gobierno el profeta vivió en continuo peligro de muerte. La persecución contra Jeremías se acrecentó bajo el mandato de Sedequías. Este, a pesar de reconocerlo como portador de la palabra de Dios, lo trató con crueldad y lo acusó de espía de los babilonios, consecuencia de proclamar que Juda sería destruida si no se arrepentía de sus pecados y de no retomar la alianza con Yavhé. Jeremías llegó a lamentarse por su destino, pero finalmente decidió continuar su misión profética. Jeremías llamó a liberar a los esclavos como muestra de conversión. En principio, su llamamiento fue acatado; pero, prontamente, los amos volvieron a aherrojar a los ya liberados. Esta actitud el profeta consideró, que sellaba la suerte de reino de Judá, de Sedequías y de Jerusalén. El anuncio de la derrota de Judea fue acompañado, además, por la profecía sobre la futura destrucción de Babilonia, y la instauración de la Nueva Alianza. En el año 587 a.E.C. Nabucodonosor derrotó a los judíos, llevó cautivos a los notables, esclavizó a miles de personas, ejecutó al rey y destruyó el Templo de Jerusalén . Únicamente los pobres fueron respetados y Jeremías se retiró a Mizpah y luego a Egipto. Nabucodonosor además protegió a Jeremías sacándolo de la prisión de Ramá (Belén) donde estaba encadenado junto a los principales cautivos de Jerusalén y Judá para que viviera entre los caldeos, este hecho lo llevó a ser tratado como un traidor y espía de los babilonios. Muchos judíos huyeron a Egipto y fueron también parte de las profecías de Jeremías. Maniqueísmo Religión fundada por el príncipe persa Manes (216-277) según la cual existen dos principios reguladores del universo, el Bien y el Mal, que se encuentran en constante lucha y oposición, y a los que denomina la Luz y las Tinieblas, respectivamente. Tras un largo período de tiempo la lucha se saldará con la victoria definitiva de la Luz sobre las Tinieblas. El término maniqueísmo se utiliza también habitualmente para referirse a la actitud de quienes consideran que todo es bueno o malo en términos absolutos, sin establecer ningún tipo de matiz o cualquier otra consideración. Monofisismo Del griego "monos" (uno) y "Physis" (naturaleza). Una de las muchas interpretaciones del cristianismo que se desarrolla a partir del siglo V, que se oponía a las tesis defendidas por el Concilio de Calcedonia (del 451) y que será declarada herética en el concilio de Constantinopla del año 553, inspirada por el monje Eutiques (que murió el año 454), al considerar que en Cristo existe una sola naturaleza: la divina, que ha absorbido a la humana. Se opone, pues, a la concepción de la iglesia de Roma sobre la naturaleza de Cristo y al nestorianismo. Sin embargo, pese a su condena como herético, el monofisismo persiste en la actualidad en la iglesia egipcia o copta, en la iglesia siriaca jacobina y en la iglesia armenia. En suma, esta secta, que se hace remontar a Manes, y que es una mezcla de zoroastrismo, creencias paganas y principios hindúes, adobado todo con un revoltijo de ideas cristianas, fue en el siglo IV el más poderoso rival del cristianismo. Bebe su información cristiana en los evangelios apócrifos y adopta como fundamento el dualismo de Zoroastro, según el cual existen dos principios creadores, uno del Bien y otro del Mal, con dos imperios: el de la Luz y el de las Tinieblas. Esto constituyó su imagen más sugestiva, que denodadamente trató de destruir san Agustín, el cual empezó siendo maniqueo. Monofisista Relativo al monofisismo , que posee las características o cualidades del monofisismo, posición herética defendida en el seno del cristianismo por Eutiques, en la antigüedad, y por algunos cristianos en Siria, Egipto y Armenia en la actualidad. Referido a una persona: que acepta el monofisismo o pertenece a la secta que lo defiende. El monofisismo es la doctrina de los monofisistas. Es profesada por tres Iglesias independientes: Iglesia armenia, Iglesia jacobita de Siria e Iglesia copta de Egipto y Etiopía. Monofisita es el seguidor de la doctrina cristológica herética del siglo V enseñada por Eutiques , que no reconoce más que una sola naturaleza en Jesucristo, la divina. El término monofisita viene del griego, una sola naturaleza. Seguidores de una doctrina teológica difundida en Egipto y Siria que atribuía a Cristo una sola naturaleza, la divina, como ya se ha dicho. El monofisismo fue apoyado ocasionalmente por el emperador de Oriente, y tras ser condenado y rehabilitado en sucesivos concilios, fue condenado definitivamente como herejía en el concilio de Calcedonia (451), que afirmó la doctrina oficial de la doble naturaleza de Cristo, humana y divina. El monofisismo pervivió en la Iglesia copta, que hoy constituye la minoría cristiana más importante de Egipto. Nestorianismo Una de las muchas interpretaciones del cristianismo que se desarrolla a comienzos del siglo V, que fue declarada herética en el concilio de Éfeso (año 431), defendida por Nestorio (381-451), patriarca de Constantinopla, que afirmaba como tesis principal la existencia de dos naturalezas separadas en Cristo: una naturaleza humana (como hijo de María) y una naturaleza divina (como Hijo de Dios), unidas en una voluntad común, de carácter puramente accidental, por lo tanto, pero absolutamente incomunicables entre sí. En consecuencia, se rechazaba que María pudiera ser llamada "madre de Dios". Nestoriano Relativo al nestorianismo, que posee las características o cualidades del nestorianismo, secta cristiana declarada herética en el concilio de Éfeso del año 431. Referido a una persona: que practica el nestorianismo o que pertenece a su secta. Pelagianismo Una de las muchas interpretaciones del cristianismo, inspirada por Pelagio, el pelagianismo , del que sabemos que vivió en Roma a finales del siglo IV y a principios del V, según testimonia San Agustín, y que rechazaba las posiciones de la iglesia de Roma sobre el pecado original, afirmando que la humanidad nacía sin mancha alguna, pues el pecado original sólo afectaba a Adán; también ponía en cuestión la necesidad de la gracia divina para obtener la salvación del alma, para lo que, según Pelagio, bastaría el buen obrar de cada cual, siguiendo el ejemplo de Cristo. Con ello pretendía oponerse al determinismo y al fatalismo, y asegurar el libre albedrío, responsabilizando exclusivamente al hombre de su salvación o condena. San Agustín combatió acerbamente el pelagianismo, que fue condenado en el concilio de Cartago el año 418, en el que se estableció la necesidad de la gracia divina para alcanzar la salvación del alma. Pelagiano Relativo al pelagianismo, que posee las características del pelagianismo, herejía que se desarrolla en el siglo V en el cristianismo, inspirada por Pelagio. Referido a una persona: que se adhiere al pelagianismo o que defiende las posiciones de dicha doctrina. Pietismo Corriente religiosa surgida en Alemania en la segunda mitad del siglo XVII, como reacción contra los males de la iglesia luterana (a la que se acusa de formalismo y de alejamiento de la verdadera práctica religiosa) inspirada por Ph. J. Spener (1635-1705) quien propone como remedio una austera vida cristiana, estructurada en torno a los "seis píos deseos", entre los que destaca la práctica de las virtudes cristianas, dominada por el sentimiento de piedad y el rigorismo moral. Sin llegar a constituirse en Iglesia separada, el pietismo ejerció una gran influencia a lo largo del siglo XVIII, influencia que no fue meramente religiosa, sino que afectó también a la música, la filosofía y la literatura, dejándose sentir, en general, en la actividad cultural de la época en Alemania. Filósofos como Kant, por ejemplo, realizaron sus primeros estudios en un contexto dominado por el pietismo, lo que algunos han querido ver reflejado, por ejemplo, en las rigurosas exigencias de su ética del deber. Añádase a lo dicho que el pietismo es una secta protestante surgida en Alemania en el siglo XVII como reacción contra el dogmatismo del luteranismo oficial. Donatismo Cisma surgido en el siglo IV en la Iglesia norteafricana en torno al obispo Donato. Los donatistas sostenían que los sacramentos, como la ordenación sacerdotal y el bautismo, no eran válidos en sí mismos, sino que su validez dependía de la dignidad del sacerdote. Por ello tenían su propio clero y los nuevos adeptos se debían rebautizar. Se distinguían por su rigorismo moral. Sus teorías, condenadas en numerosos concilios, se mantuvieron durante siglos. Cátaros Del griego, puros. Término usado genéricamente en la patrística para indicar a los dualistas o maniqueos, pero que designa más específicamente a los albigenses (de Albi, ciudad francesa), herejes dualistas del sur de Francia y norte de Italia (siglos XI-XIV), cuyas doctrinas derivaban, según algunos autores, de las sostenidas por los bogomiles, dualistas orientales (siglos X-XV). Los cátaros predicaban una renovación moral y espiritual basada en la antítesis entre el bien y el mal, el espíritu y la materia: el mundo era una lucha entre Dios, creador del espíritu, y Satanás, creador de la materia. Ese maniqueísmo les llevaba a negar la realidad humana de Cristo (por lo que no admitían la Pasión, ni la obra redentora de Cristo), a rechazar el Antiguo Testamento, en el que Dios aparece como el creador de la materia, a condenar el matrimonio y la concepción, a no comer carne, etc. Tenían su propia jerarquía eclesiástica, y se dividían entre los perfectos y los simples creyentes. Los primeros tenían que superar un año de duras pruebas y recibían el consolamentum, que les redimía de los pecados y de la materia. Los segundos vivían en el mundo y, ya en el momento de la muerte, recibían el consolamentum y se disponían a esperar la muerte con el suicidio por hambre, para no tener ocasión de volver a pecar. Protegidos por el conde de Toulouse, tras la promulgación de la cruzada contra los albigenses (1209) fueron masacrados en una guerra (1213-1229) que significó la conquista del Languedoc por la nobleza del norte de Francia y la incorporación de parte de la región a la corona francesa. Perseguidos por la Inquisición, el catarismo se extinguió a principios del siglo XIV. Edén Paraíso terrestre, morada del primer hombre. Según el Génesis, Dios puso al hombre en este jardín de felicidad, pero, por haberle desobedecido, lo expulsó del mismo y puso a sus puertas un querubín-guardián con espada de fuego. Estos detalles se encuentran también en la mitología asirio-babilónica. En la literatura posterior, Edén es sinónimo de felicidad perfecta. Iglesia católica La Iglesia católica (en latín: Ecclesia Catholica) es la Iglesia cristiana más numerosa. Se considera a sí misma como un «sacramento», un «signo e instrumento de la unión íntima con Dios y de la unidad de todo el género humano», por cuanto ella misma se declara fundada por Cristo. Está compuesta por 23 iglesias sui iuris que se encuentran en completa comunión con el papa y que en conjunto reúnen a más de 1200 millones de fieles. Se trata de una comunidad cristiana que se remonta a Jesús y a los doce apóstoles, a través de una sucesión apostólica nunca interrumpida, también compartida con la Iglesia ortodoxa. El nombre de Iglesia católica (o catolicismo) se ha utilizado para referirse a la "Iglesia universal" desde principios del siglo II; la primera referencia que se tiene del uso de este término, es la aparición del mismo en las cartas de Ignacio de Antioquía, quien según Juan Crisóstomo, habría sido ordenado por el propio Pedro. En varias situaciones durante los tres primeros siglos del cristianismo, el obispo de Roma, considerado en el catolicismo el sucesor del apóstol Pedro, intervenía en las comunidades para ayudar a resolver conflictos, ejemplos fueron los papas Clemente I, Víctor I y Calixto I. En los primeros tres siglos de su historia, la Iglesia se organizaba en tres patriarcas, los obispos de Antioquía, con jurisdicción sobre Siria, y más tarde sobre Asia Menor y Grecia, Alejandría de la jurisdicción de Egipto, y Roma de la jurisdicción de Occidente. Más tarde los obispos de Constantinopla y Jerusalén se añadieron los patriarcas, por razones administrativas. El Primer Concilio de Nicea en el año 325, consideró al obispo de Roma como el "primus" (primero) entre los patriarcas, estableciéndolo así en sus cuartos, quintos y sextos cánones, "siguiendo la tradición antigua", aunque muchos interpretan que este título como el "primus inter pares" (primero entre iguales). Se consideró también que el patriarca de Roma poseía una autoridad especial debido a su relación con san Pedro, que había muerto y sido sepultado en esta ciudad. La Iglesia católica apostólica romana se extiende principalmente en países del suroeste de Europa, Europa central, de América Latina, África central y Filipinas. Es la iglesia cristiana con mayor extensión y la más antigua de las confesiones cristianas, de la cual se derivan otras iglesias autodenominadas católicas. La Santa Sede se encuentra en la Ciudad del Vaticano, en Roma (Italia), donde reside el Papa , quien es considerado por los católicos romanos como cabeza del colegio de los obispos, sucesor de San Pedro, Vicario de Cristo y Pastor de la Iglesia. La sede papal se mudó a Aviñón, Francia, por un breve período de tiempo de la Baja Edad Media. Los dogmas católicos son las creencias esenciales que identifican y definen el credo católico frente a otras confesiones cristianas, si bien algunas de estas creencias son comunes a otras denominaciones cristianas (p.e. Encarnación, Trinidad). Para un católico el dogma es una verdad revelada por Dios y propuesta por la Iglesia para la creencia indubitable de los fieles. Los dogmas católicos se basan en la Biblia y en la Tradición Apostólica. Así como los hebreos tenían su tradición (que fue la base de gran parte de los libros del Antiguo Testamento), los católicos creen en la tradición apostólica transmitida de generación en generación de forma escrita y oral. Algunos dogmas esenciales del catolicismo son: • La Trinidad de Dios (hay tres personas divinas, no tres dioses: el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, que forman un único Dios). • La Eucaristía ( el pan y el vino transformados en el Cuerpo y la Sangre de Cristo). • La Inmaculada Concepción (sostiene la creencia en que María, madre de Jesús, a diferencia de todos los demás seres humanos, no fue alcanzada por elpecado original sino que, desde el primer instante de su concepción, es decir, de su ser personal, estuvo libre de todo pecado). • La Maternidad Divina (la Virgen es la madre de Dios). Arte religioso Desde el establecimiento del cristianismo en Europa occidental, artistas y artesanos dedicaron su actividad al embellecimiento de las iglesias. Los símbolos más repetidos en los primeros tiempos eran el pez y la cruz disimulada en forma de áncora o tridente. Posteriormente, desde el siglo IV empiezan a aparecer representaciones de Cristo y de la Virgen con el niño. En la Edad Media destacan los frescos simbólicos de los templos y las miniaturas pintadas por los monjes. Con el gótico, el artista inicia un período de emancipación de las directrices estrictamente religiosas que culminan en el Renacimiento, cuyos gigantes, como Miguel Ángel o Da Vinci, elevaron el arte sacro a la cúspide de su gloria. Basílica de San Pedro del Vaticano Cuando Julio II accedió al trono pontificio en 1503 emprendió un ambicioso plan artístico. Desechando la envejecida basílica levantada por Constantino en el siglo IV, pretendió sustituirla por un nuevo templo bajo cuya cúpula se colocaría el majestuoso sepulcro que encargaría a Miguel Angel. Bramante fue el elegido para realizar el primer diseño. Impuso un esquema central, con una planta de amplia cruz griega, abovedados sus cuatro brazos con cañones, cerrándose cada uno de los tramos con ábsides semicirculares. En el crucero se alzaría una gran cúpula de 40 metros de diámetro, compensada por cuatro pequeñas cúpulas y torres en las esquinas, al modo bizantino. Muerto Bramante en 1514 será Rafael el encargado de la construcción. Intentó acomodarla a la cruz latina, por lo que el templo se ampliaría hacia los pies con un cuerpo de tres naves y dos de capillas, ubicándose en la zona de los pies un amplio nartex dodecástilo. Los tres ábsides se dotarían de deambulatorios. El fallecimiento de Rafael en 1520 motivó que su proyecto no se pusiera en marcha, quedando sólo el grabado de la planta realizado por Serlio. Antonio da Sangallo el Joven será el nuevo arquitecto que lleve el proyecto adelante. Mantuvo muchos de los elementos de Bramante, pero su proyecto no responde a la planta central, ya que antepone a la cruz griega un cuerpo entre altas torres que recuerda a las catedrales románicas de la región alemana de Renania. La construcción definitiva se debe a Miguel Angel, nombrado sucesor de Sangallo a su muerte en 1546. Retoma el plan de Bramante de planta centralizada, pero con una sola entrada. En el centro se levantaría una majestuosa cúpula sostenida por robustos pilares ochavados y equilibrada por otras cuatro cúpulas menores en los lados. En los tres impresionantes ábsides dispuso pilastras de orden gigante. La cúpula, con 42 metros de diámetro y sobre un espectacular tambor, se eleva por encima de las colinas de la urbe, quedando como punto de referencia para la cristiandad. La grandiosa cúpula sería concluida por Giacomo della Porta con un perfil más agudo que el planteado inicialmente por Miguel Angel. Catacumbas Subterráneos en los cuales los primitivos cristianos, especialmente en Roma, enterraban sus muertos y practicaban las ceremonias del culto. En su origen, se aplicó el término al cementerio de San Sebastián, pero en el siglo XVI se extendió el nombre a todos ellos. Las catacumbas romanas (San Sebastián, Domitila, Priscila y Santa Inés) forman más de cuarenta grupos de galerías, con una longitud total aproximada de 320 Km. Paleocristiano, arte Dícese del arte de los primeros cristianos, surgido en los territorios del Imperio romano en el siglo II y que abarcó hasta el siglo VI. Se distinguen tres períodos: • El primero, anterior al reconocimiento oficial del cristianismo, está testimoniado por la pintura mural de las catacumbas y la escultura de los sarcófagos antiguos. • El segundo, que se inicia con Constantino (Edicto de Milán o de Constantino, 313) y llega hasta el siglo V, está caracterizado por los primeros grandes edificios de culto; el cristianismo conoció una época de gran expansión y en todo el Imperio se construyeron santuarios, con dos tipos principales de plantas, la basilical y la central (circular en la arquitectura funeraria y octogonal en los baptisterios), • El tercero coincide con las primeras grandes manifestaciones, en Rávena, Tesalónica y Constantinopla, del arte bizantino. Desde otro punto de vista, el arte paleocristiano hace relación al arte de los primeros siglos del cristianismo. El arte paleocristiano comprende tres siglos, desde el más inmediato testimonio de los discípulos de Cristo hasta el Edicto de Milán (313). En la primera época, se evitan las referencias iconográficas cristianas por temor a las persecuciones y la escultura por su hedonismo pagano. Reconocido el cristianismo por Constantino, su arte toma un gran desarrollo. Románico, arte Dícese del arte que floreció en Europa occidental hacia el siglo X y que se prolongó hasta comienzos del siglo XIII. Aunque se haya manifestado con diferentes modalidades en los diversos países, presenta en todas partes notables analogías en sus caracteres generales. El estilo románico debe su existencia a la confluencia de tres factores preponderantes: la supervivencia de la cultura del antiguo mundo romano, la espiritualidad del cristianismo y el vigor de los pueblos bárbaros, que se habían instalado en las regiones de Europa occidental. El término románico subraya precisamente la estrecha correspondencia de esta cultura con la civilización romana. Todo el arte románico está marcado por un profundo sentido de lo dramático, caracterizado por la exaltación de la materia entendida como un medio para expresar un severo arquetipo ideal, trascendente y místico. En arquitectura, los caracteres distintivos son el arco de medio punto y la bóveda de cañón, así como las columnas aisladas, bajas y rollizas, los capiteles corintios, las masas murales con poca luz y las cubiertas de bóveda y de cúpula. La importancia de la escultura y revalorización de sus valores plásticos, expresados a través de un fuerte realismo, vienen motivados por el fervor religioso que imponía no tanto búsqueda de gusto decorativo, cuanto la expresión de un preciso motivo moral. Esta misión didáctica y moral de arte estaba reservada a la pintura. En el siglo XIII el románico evolucionó hacia el gótico. Así, pues, este estilo predominante en Europa en los siglos XI, XII y parte del XIII está caracterizado por el uso del arco de medio punto y la bóveda de cañón. Se desarrolló en Francia, España, Alemania e Italia y secundariamente en Escandinavia e Inglaterra. Sus formas son cerradas y equilibradas, realizando una síntesis del substrato clásico romano, de las aportaciones bárbarogermanas y de la espiritualidad cristiana. Su estética es rudimentaria pero esencial, tosca y expresiva a la vez. En pintura predomina una clara bidimensionalidad basada sobre todo en enérgicas construcciones lineales. Según otras fuentes, aplícase al estilo arquitectónico que dominó en Europa durante los siglos XI, XII y parte del XIII, caracterizado por el empleo de arcos de medio punto, bóvedas en cañón y molduras robustas. Tres son los factores principales presentes en el románico: la cultura nórdica, Carlomagno, que trata de aunar las artes del E y del N, y el desarrollo del monacato occidental, que permitió aglutinar los restos de la cultura latina con las culturas del N y Cercano Oriente. Los grandes focos monásticos de esta época fueron Montecassino, Cluny y el Císter, representante este último de la transición del gótico (románico lombardo). La arquitectura constituye la manifestación más importante y aparece realmente a partir del año 1000. Uno de los tipos románicos es el lombardo, representado por la iglesia de Sant Ambrogio de Milán (1098 a mediados del siglo XII) y Sant Michele de Pavía (1127). En Toscana aparece otro tipo, construido en mármol polícromo con mucho adorno y profusión de arcadas ciegas y abiertas (catedral, baptisterio y torre de Pisa; baptisterio de Florencia). La escultura de la Edad Media aparecía generalmente pintada de brillantes colores. El románico cisterciense simplificó la decoración. Poco se conserva de la pintura románica. Todos los frescos y retablos, influidos por las iluminaciones y el mosaico bizantinos, son muy semejantes en el tratamiento plano y decorativo de las figuras, de contornos sumamente pronunciados y rico colorido. El tema por excelencia es el Pantocrátor . Creacionismo Teoría biológica según la cual las especies vivientes han sido siempre las mismas y no han sufrido evolución alguna desde su creación. Empleando otras palabras, el creacionismo es una doctrina filosófica opuesta al evolucionismo, que afirma que las especies de seres vivos fueron creadas por Dios y no provienen por evolución unas de otras. Husita Con el término de husitas o Iglesia husita (o quizá ussiti) se define la pertenencia a un movimiento reformador y revolucionario surgido en Bohemia en el siglo XV. El nombre procede del teólogo bohemio Jan Hus. El movimiento se unió más tarde a la Reforma. En el Concilio de Constanza, Jan Hus fue condenado y ajusticiado el 16 de julio de 1415. Hus mantenía una posición muy crítica frente al poder eclesiástico, posiciones muy cercanas a las de John Wyclif y los Valdenses , opiniones que influyeron en Martín Lutero. Los husitas se dividieron en dos grupos: los moderados utraquistas y los radicales taboritas (de la ciudad de Tábor en Bohemia del Sur). En 1420, después de la muerte del rey Wenceslao, lograron ponerse de acuerdo en un programa común: los Artículos de Praga, en el que exigían al poder real el reconocimiento de: • La comunión bajo las dos especies (los comulgantes debían comer la hostia y beber el vino) • La libertad de predicación • La pobreza de los eclesiásticos • El castigo de los pecados mortales por igual, sin distinciones según el rango social o nacimiento del pecador. El rey Segismundo de Hungría, hermano de Wenceslao, se negó a aceptar sus peticiones, por lo que los taboritas se sublevaron provocando las guerras husitas(1419-1436). Al mando de sus caudillos Jan Žižka y Procopio el Grande, consiguieron las victorias de Zizkov (1420), Pankrác (1420), Kutná Hora (1422), Usti(1426) y Tachov (1427). Los taboritas fueron vencidos en Lipany en 1434 por los moderados, que se habían aliado con los católicos en la Liga de Bohemia. Tras el Concilio de Basilea y las conversaciones de Praga fueron aceptados los compactata (30 de noviembre de 1436). A la muerte del joven rey Ladislao el Póstumo de Hungría y Bohemia en 1457, el regente checo Jorge de Podiebrad -de inclinaciones husitas- se hizo coronar rey de los checos engañando a los obispos húngaros, a los cuales les había prometido pasarse al catolicismo. Tras esto el Papa Paulo II proclamó una cruzada contra el rey husita hereje, y Matías Corvino de Hungría respondió enviando su ejército contra Podiebrad. las tropas húngaras bajo el mando de Blas Magyar y dirigidas por guerreros como Pablo Kinizsi atacaron Bohemia en 1468, pero finalmente solo lograron conquistar los territorios de Silesia y Moravia para el rey Matías. En1469 las fuerzas del monarca húngaro forzaron al soberano checo a renunciar a su trono, tras lo cual Matías se hizo coronar inmediatamente rey de Bohemia el 3 de mayo de ese mismo año. Podiebrad sugirió a los nobles checos que escogiesen a Vladislao Jagellón, hijo del rey de Polonia, como su sucesor en vez del húngaro, pero eso no ocurrió así. Al morir el único rey husita, Podiebrad, en 1471, acabó definitivamente dicha "amenaza" para Bohemia y sus sucesores serán todos católicos. La mayor parte de los husitas de Bohemia se vieron influenciados, en el siglo XVI, por el luteranismo. Los más fervientes taboritas entraron en la Iglesia de los Hermanos Moravos. Desde la segunda década del siglo XX existe una Iglesia husita, escindida del catolicismo checo, que se inspira en la antigua tradición husita. Excomunión Acción y efecto de excomulgar. La Iglesia primitiva la usó para combatir errores de doctrina y conducta. Se distinguieron la exclusión total, a cuyos afectados se llamaba vitandi, y la menor, la de los tolerati, excluidos de los sacramentos. Hoy se distinguen dos clases de excomunión mayor: de jure y ab homine, la primera aplicada por la ley de la Iglesia y la segunda por un prelado. Eusebio de Cesarea (Palestina, c. 265 - id., 339) Escritor y prelado cristiano griego. Favorito del emperador Constantino, fue elegido obispo de Cesarea en 313 e intervino en las luchas entre ortodoxos y arrianos. Llevado por su espíritu conciliador, se enfrentó varias veces con Atanasio. Fundó la historiografía eclesiástica, fijó las bases de la cronología hasta 323 en su Crónica y escribió una historia del cristianismo hasta esa fecha. Es autor también de dos obras apologéticas: Preparación evangélica y Demostración evangélica. Extremaunción (unción de los enfermos) Uno de los santos sacramentos de la Iglesia, por el que el sacerdote unge con el óleo sagrado a los fieles que sufren una enfermedad grave. Hasta el Concilio Vaticano II se llamó extremaución. Socinianismo Herejía de Socino, que negaba la Trinidad, y particularmente la divinidad de Jesucristo. Fausto Socino Fausto Paulo Sozini (éste era su verdadero nombre) fue un reformador protestante nacido en Siena en 1539 y muerto en Cracovia en 1604. Estudió teología en Basilea, y fue quien desarrolló las ideas antitrinitarias de su tío, Lelio Socino, que están en la base del socinianismo. Se le considera el fundador de este movimiento reformista que dio origen a la posterior reforma de los unitarios que aún existe en Europa. Entre 1563 y 1575 permaneció en la corte de Florencia al servicio de Isabel de Médicis. Pocos años después, en 1578, cuando residía en Basilea, publicó sus obrasLa condición del primer hombre antes de la caída y De Jesu Christo Servatore; esta última generó un gran escándalo. Antes, en 1562, había publicado un comentario al Evangelio de San Juan en el que negaba la divinidad de Cristo y ahora se atrevía a negar la inmortalidad del alma. Amenazado de muerte por grupos católicos, tuvo que huir precipitadamente a Polonia, lugar de refugio para muchos protestantes europeos que se veían perseguidos en sus países debido a sus ideas religiosas. En Polonia se erigió en guía espiritual de una secta de la Iglesia Reformada de Cracovia, desde la que defendió sus ideas antitrinitarias. También en Polonia se vio perseguido y tuvo que permanecer oculto durante cuatro años. En 1587 regresó a Cracovia y al año siguiente acudió al sínodo de Brzesc, celebrado en Lituania, donde los trinitarios alcanzaron su ansiada unidad. Fue en este encuentro cuando la secta adoptó el nombre de socinianos y constituyó un gran éxito personal para el propio Socino. En este sínodo repitió las doctrinas que ya había expuesto en De Jesu Christo Servatore, acentuando aún más el énfasis que ponía en la razón sobre el factor sobrenatural de la religión. Los socinianos admitían el principio protestante sobre la libre interpretación de la Biblia, pero acentuando su tendencia racionalista. Los dogmas principales de su doctrina son los siguientes: la única fuente fiable es la Biblia y la razón particular es el criterio para interpretarla; Dios es único, en esencia y en persona; Cristo fue un hombre, aunque dotado de ciertos poderes sobrenaturales; no existe el pecado original que afecta a toda la humanidad; el hombre puede por sí solo, sin ayuda de la gracia divina, conocer y practicar el bien, ganándose con sus acciones la vida eterna; no existe la eternidad de las penas del infierno; sólo hay dos sacramentos: bautismo y comunión; niegan además algunos atributos de Dios, como la omnipotencia. En 1590 sufrió el ataque directo de la Inquisición: su casa fue saqueada y sus bienes confiscados. En sus últimos años buscó refugio en la aldea polaca de Luclawice, donde murió en 1604. A su muerte dejó inacabado el Catecismo de Rakow, que pretendía ser el texto doctrinal definitivo para los socinianos. Fue concluido por sus discípulos y publicado por primera vez en polaco en 1605. Mártir Persona que muere o padece mucho en defensa de sus creencias o convicciones. Sodoma y Gomorra Sodoma fue una ciudad bíblica de Palestina, conocida como lugar de depravación y extendida homosexualidad y por tal razón destruida por Dios, junto con Gomorra . Así, pues, Sodoma y Gomorra fueron dos ciudades bíblicas de la antigua Palestina, que, según el Génesis bíblico, fueron totalmente destruidas por la inmoralidad de sus habitantes. Tal vez se hallaran al N del mar Muerto. Dominico La orden de predicadores (del latín: ordo praedicatorum u O.P.), conocida también como orden dominicana y sus miembros como dominicos, es una orden mendicante de la Iglesia católica fundada por Domingo de Guzmán en Toulouse durante la Cruzada albigense y confirmada por el papa Honorio III el 22 de diciembre de 1216. La orden dominica se destacó en el campo de la teología y doctrina al abrigo de figuras como Alberto Magno o Tomás de Aquino. Algunos de sus miembros integraron la Inquisición medieval. La orden fundó la Escuela de Salamanca de teología, filosofía y economía. Alcanzó su mayor número de miembros durante la expansión del catolicismo en los territorios de América, África y Asia incorporados a las coronas de Portugal y de España, donde se reconoce la labor de personajes como Bartolomé de las Casas por su contribución temprana a la defensa de los derechos humanos. La orden tuvo un declive en la modernidad hasta el siglo XIX, pero pudo recuperar su influencia con el impulso de teólogos como Enrique Lacordaire, participando activamente en el Concilio Vaticano II y, desde entonces, contribuyendo al desarrollo del catolicismo contemporáneo. El lema de la orden es Laudare, benedicere, praedicare (‘alabar, bendecir y predicar’). Clero Clero es el nombre colectivo que engloba de forma general a los que han sido ordenados en el servicio religioso: obispos, sacerdotes y diáconos. El nombre individual es clérigo. Pertenecientes a la Iglesia católica y a la Iglesia ortodoxa, el clero generalmente se dedica a los diversos aspectos del ritual religioso, o liturgia, la enseñanza o la predicación, y la administración de los sacramentos. A menudo se ocupan de los grandes acontecimientos de la vida mediante rituales con signos como los nacimientos, la circuncisión (en el caso de los judíos),el bautismo, la confirmación, el matrimonio, o la muerte como paso hacia la vida eterna. El clero de la mayor parte de religiones actúa dentro y en ocasiones fuera de los lugares de culto, y se les puede encontrar realizando su labor en hospitales, escuelas, misiones, e incluso en el ejército (clero castrense). Hay una diferencia importante entre el clero y los teólogos. Los primeros se ocupan de la práctica del culto, mientras que los teólogos son los estudiosos de la religión y la teología,y no son necesariamente clérigos (ni siquiera necesariamente creyentes). El clero está protegido por leyes especiales en muchos países (fuero eclesiástico) y en muchos casos, financiado (o cofinanciado) por el Estado, aunque generalmente sus recursos provienen en su mayoría de las donaciones de sus fieles. La confesionalidad del estado o la total separación Iglesia-Estado pueden tener muy distintas situaciones intermedias. En el catolicismo el clero incluye religiosos de diverso tipo, desde el sacerdote de una pequeña parroquia, al obispo de una diócesis, hasta el monje de una abadía, o a la alta jerarquía de la Iglesia de Roma. Cualquiera que reciba las órdenes sagradas del sacerdocio o diaconado, por tanto los religiosos no ordenados no forman parte del clero pero sí de la Iglesia al igual que todos los bautizados. Debido a esto las religiosas no forman parte del clero, porque tanto en la Iglesia Católica como en la Ortodoxa, y en las demás iglesias orientales, no existe el sacerdocio femenino. En la Iglesia Anglicana está admitido el sacerdocio femenino, pero rehúsan el término clérigo prefiriendo el de pastor o "pastora". El alto clero (Arzobispos, Obispos, Cardenales, Abades y Canónigos) compartía en el Antiguo Régimen con la nobleza su condición de estamento privilegiado y era reconocido, teórica y tradicionalmente, como el primero en rango y honor. En el catolicismo la diferencia esencial dentro del clero se establece entre el clero regular y el clero secular. Esta división se mantiene tanto en el clero católico como el ortodoxo. La Reforma protestante suprimió el clero regular y estableció el sacerdocio universal, con lo que la misma existencia de un clero como clase diferente del resto de los fieles dejó de tener sentido en alguna de las Iglesias reformadas, aunque en otras se mantuvo con una clara jerarquía, como en las luteranas y en la Comunión anglicana. En esta última confesión, a pesar de considerarse protestante, también existe clero regular. La oposición terminológica entre los ámbitos religioso (vida consagrada) y clerical (órdenes sagradas) se da entre dos términos que tienen una gran parte del campo semántico en común, en el uso habitual y en literatura. Todavía más confusión o equivocidad tendría la terna clérigo/eclesiástico/religioso. La distinción entre los tria genera hominu: praelati, continentes y conjugati (clero secular, clero regular -o vida consagrada- y laicos) se venía explicitando desde la Antigüedad Tardía y los primeros siglos medievales, por autores como San Agustín y San Gregorio Magno. San Justino (Flavia Neápolis, c. 100-Roma, c. 165) Apologeta y mártir. De origen pagano, se adhirió a diversas escuelas filosóficas hasta que la lectura de la Biblia le convirtió al cristianismo. En Roma, enseñó que lo mejor de la filosofía pagana se inspiraba, a sabiendas o no, en la revelación mosaica y cristiana. Entre sus obras, destaca Apología. Luego, san Justino era un filósofo platónico, que tras su conversión intentó una conciliación entre filosofía y cristianismo y acentuó la trascendencia de Dios y la doctrina del Logos. Jesuitas La Compañía de Jesús (Societas Jesu, S. J.), cuyos miembros son comúnmente conocidos como jesuitas, es una orden religiosa de la Iglesia católica fundada en 1534 por Ignacio de Loyola junto con Francisco Javier, Pedro Fabro, Diego Laínez, Alfonso Salmerón, Nicolás de Bobadilla, Simão Rodrigues, Juan Coduri, Pascasio Broët y Claudio Jayo en la ciudad de Roma. Fue aprobada por el papa Paulo III en 1540. Con 17 676 miembros en 2012 (sacerdotes, estudiantes y hermanos), es la mayor orden religiosa masculina católica hoy en día, aunque en disminución (17 287 miembros en 2013). Su actividad se extiende a los campos educativo, social, intelectual, misionero y de medios de comunicación católicos. Miembro de la Compañía de Jesús, orden religiosa de clérigos regulares, fundada por san Ignacio de Loyola con el objeto de formar una milicia al servicio del papa para la difusión del cristianismo y la defensa de la Iglesia; su regla fue aprobada por Paulo III (1539) y definitivamente con la bula Regimini militantis (1540). La Orden está organizada según una jerarquía con un general a la cabeza. Expulsados en el siglo XVII de casi todos los Estados por su influencia política, fueron suprimidos por Clemente XIV en 1773, y restablecidos por Pío VII en 1814. Dedicados a la educación y a la instrucción de la juventud, los jesuitas han instituido escuelas, colegios y universidades. Rito Conjunto de reglas para el culto religioso. En la terminología cristiana, rito suele tomarse como sinónimo de liturgia . De modo algo convencional se agrupan en orientales y occidentales. Entre los orientales figuran el bizantino (con sus variantes griega, eslava, rutena, armenia), el sirio y el copto. En Occidente se formaron tres grandes ritos o liturgias: romana, anglicana y africana. La romana se impuso a las demás y hoy se identifica con el rito occidental o latino. Las confesiones occidentales disidentes de Roma elaboraron sus propios rituales. Los ritos orientales y occidentales quedaron igualados en cuanto al empleo de las lenguas vernáculas con la puesta en práctica de la doctrina del Concilio Vaticano II . Libro LIBRO DE ESDRAS: Cada uno de los dos libros canónicos del Antiguo Testamento escritos por Esdras y Nehemías, y en los cuales se refiere la historia de la libertad del pueblo hebreo, de la cautividad de Babilonia y su vuelta a Jerusalén. LIBRO DE ESTER: Libro canónico del Antiguo Testamento, que contiene la historia de la joven judía de este nombre, esposa del rey Asuero, célebre por haber librado a su pueblo de la proscripción general. LIBRO DE JOB: Libro canónico del Antiguo Testamento, que contiene la historia de las terribles pruebas a que Dios puso la virtud de este hombre santo, de su paciencia y de sus sublimes diálogos con sus amigos. LIBRO DE JOSUÉ: Libro canónico del Antiguo Testamento, escrito por Josué, en el que se refiere la historia de su conquista de la Tierra de Promisión, como caudillo del pueblo hebreo, inmediato sucesor de Moisés. LIBRO DE LOS JUECES: Libro canónico del Antiguo Testamento, que contiene la historia del pueblo hebreo mientras fue gobernados por caudillos que se llamaron jueces, hasta Saúl, su primer rey. LIBROS DE LOS MACABEOS: Cada uno de los dos libros canónicos del Antiguo Testamento, que contienen la historia de Judas, por sobrenombre Macabeo, y de sus hermanos, y de las guerras que sostuvieron contra los reyes de Siria en defensa de la religión y de la libertad de la patria. LIBRO DE LOS PROVERBIOS: Libro canónico del Antiguo Testamento, en que Salomón enseña a todos los hombres sus deberes para con Dios y para con el prójimo. LIBROS DE LOS REYES: Cada uno de los cuatro libros canónicos del Antiguo Testamento, que contienen la historia del establecimiento de la monarquía y la serie de los reyes que reinaron desde luego en el reino entero, y después de la división, en los de Judá y de Israel. LIBRO DE RUT: Libro canónico del Antiguo Testamento, que contiene, en la historia de esta mujer moabita, ejemplos de singular virtud y de providencia divina. LIBRO DE TOBÍAS: Libro canónico del Antiguo Testamento, que contiene un modelo excelente de piedad y de paciencia en la persona de este hombre santo. LIBROS APOCALÍPTICOS: En la literatura cristiana, aquellos libros que intentan descubrir los sucesos ocultos de los últimos tiempos, concebidos como una batalla definitiva entre Dios y sus enemigos. LIBROS APÓCRIFOS: Los atribuidos a autor sagrado que no están, sin embargo, incluidos en el canon. Decálogo Religión: mandamientos propuestos por Dios. El término presenta una referencia muy especial en casi todas las religiones; cada religión cuenta con un conjunto de principios a seguir y respetar por todos sus fieles, en tanto, en la religión cristiana, el término se emplea para designar los diez mandamientos de la ley de Dios, que sin lugar a dudas son los más famosos. Dios los comunica a través de Moisés. De acuerdo a lo que se expresa en la Biblia, aproximadamente en el año 1250 A.C. el profeta Moisés recibió directamente de parte de Dios una lista de mandamientos escritas con su propio dedo, que el pueblo israelí debía respetar si querían formar parte de su reino. Según cuenta en sus hojas la Sagrada Escritura, Moisés, permaneció en el Monte Sinaí, durante 40 días y 40 noches, una vez transcurrido ese lapso, Dios le entregó dos tablas de piedra en las cuales estaba contenido el decálogo compuesto por los diez principios o mandamientos. Cuando Moisés bajó del monte vio que los israelitas se encontraban adorando al becerro de oro (un falso dios al cual el pueblo rendía honores), tal actitud lo enfureció y terminó destruyendo las dos piezas que le había entregado Dios. Tras este acto impulsivo, Moisés, le pidió perdón a Dios en nombre del pueblo de Israel y así sellaron una alianza y en dos lajas de piedra quedaron invocados los mandamientos divinos. Cuáles son los diez mandamientos y sus alcances. Actualmente son estos los diez mandamientos que la Iglesia Católica difunde a sus fieles para ser cumplidos: Amarás a Dios por sobre todas las cosas; no tomarás el nombre de Dios en vano; santificarás las fiestas; honrarás a tu padre y a tu madre; no matarás; no cometerás actos impuros; no robarás; no dirás falso testimonio ni mentiras; no considerarás pensamientos ni deseos impuros y no codiciarás los bienes ajenos. Deuteronomio Deuteronomio (del griego, tò Deuteronomion, la segunda ley; hebreo, Devarim, "estas son las palabras") es un libro bíblico del Antiguo Testamento y del Tanaj hebreo. Se ubica en el quinto lugar, precedido por Números y es, en consecuencia, el último texto de la Torá ("La Ley" o "Enseñanzas de Dios") y, para los cristianos, del Pentateuco ("Las Cinco Cajas" donde se guardan los rollos hebreos). En las Biblias cristianas, se encuentra antes de los Libros históricos, el primero de los cuales es Josué. Tanaj El Tanaj (del acrónimo en hebreo, tanakh) es el conjunto de los 24 libros de la Biblia hebrea. Constituye, junto a otros libros, aquello que los cristianos denominan “Antiguo Testamento”, pero, a diferencia de este, no está ordenado cronológicamente. Torá Término que generalmente designa la doctrina transmitida por Dios a Moisés y contenida en el Pentateuco. La Torá (en hebreo, Torah, lit., «instrucción, enseñanza») es el texto que contiene la ley y el patrimonio identitario del pueblo israelita; constituye la base y el fundamento del judaísmo. El término proviene de la raíz hebrea, Y.R.H., que significa «acometer» y se halla etimológicamente ligado a las nociones de ley, enseñanza e instrucción. Para el judaísmo, la Torá es la Ley. Según la tradición común al judaísmo y al cristianismo, involucra la totalidad de la revelación y enseñanza divina otorgada al pueblo de Israel. Considerando la importancia de Moisés en este proceso, ambas denominaciones a veces se refieren a la Torá como la Ley de Moisés, la ley mosaica, e incluso ley escrita de Moisés: dado que en el judaísmo, la Torá comprende tanto la ley escrita como la ley oral. Ello no es arbitrario dado que su sentido estricto, el término Torá se refiere específicamente a los cinco primeros libros bíblicos, el Pentateuco, al que se conoce también como los cinco libros de Moisés. En hebreo se los denomina Jamishá Jumshéy Torá ("Los Cinco Quintos de la Torá"), mas habitualmente se emplea la forma abreviada de esa expresión y se los llama y conoce entonces como el Jumásh ("Quinto"). En su sentido más amplio, cuando el término Torá implica todos los libros de la Biblia hebrea, los israelitas suelen denominarla "Tanaj”. Se trata de un acrónimo para designar a los 24 libros de la Biblia hebrea. El mencionado acrónimo es formado por tres consonantes, T-a-N-a-J, que son a su vez las iniciales de los términos hebreos que designan las tres secciones que forman la Biblia hebrea: T de Torá (Pentateuco), N de Nevi'im (Profetas) y J de Ketuvim (Escritos). Estos libros son: Génesis — Bereshit, "En el comienzo" Éxodo — Shemot, "Nombres" Levítico — Vayikrá, "Y llamó" Números — Bemidbar, "En el desierto" Deuteronomio — Devarim, "Palabras"/"Cosas"/"Leyes". Tanto la Torá como el Tanaj constituyen aquello que los cristianos denominan "Antiguo Testamento" Por último, los judíos utilizan la palabra Torá para referirse también a la Mishná, la ley oral, desarrollada durante siglos y compilada en el siglo II por Yehudah Hanasí. Misná o Mishná Término que indica tanto la doctrina tradicional judaica que se constituyó en época posbíblica y especialmente en los primeros siglos de la era cristiana, así como el estudio de ella y como la compilación de las tradiciones relacionadas con las normas jurídicas. Dicha compilación, iniciada a partir del siglo I a.C., tuvo su sistematización definitiva gracias a Yehudá ha-Nasí (segunda mitad del siglo II), convirtiéndose esta redacción en el texto oficial de la tradición judaica. Herejía Del latín, y a su vez del griego, elección. La Iglesia católica se atribuyó desde sus inicios, en especial desde la patrística, la posesión legítima de la verdad revelada -aquella que no se puede conocer sólo con la razón, sino que es manifestada por Dios a los hombres mediante la Iglesia-; y definió la herejía como la doctrina que se oponía a una verdad revelada. La persecución de los herejes se hizo sistemática desde el siglo XIII, con la promulgación por Inocencio III de la cruzada contra los albigenses (1209), el IV Concilio de Letrán (1215) y la creación de tribunales de la Inquisición , específicamente destinados a la extirpación de las herejías. Las penas que, en caso de no arrepentimiento y abjuración, podían llegar a la pena capital ejecutada por el brazo secular, eran vistas por la Iglesia como penitencias para la redención del pecado y no como puniciones. En el siglo XX, el concilio Vaticano II modificó sustancialmente el concepto de herejía, al contemplar una jerarquía en las verdades de fe y, por consiguiente, en los distintos grados de pertenencia a la Iglesia según el grado de adhesión a los dogmas católicos. Sinaí Península egipcia con una extensión de 61.138 Km2, situada entre el Mediterráneo, el golfo de Suez y la parte NE del mar Rojo (golfo de Aqaba). En ella se encuentra el monte Sinaí, donde Moisés recibió las Tablas de la Ley; hoy se llama Jebel Musa. Con otras palabras, Península de Egipto, perteneciente geográficamente a Asia. Está situada entre los dos brazos de la extremidad septentrional del mar Rojo, el golfo de Suez, al O, y el de Aqaba, al E, y pertenece políticamente a Egipto. Se caracteriza por su falta de vegetación y por sus elevadas montañas, entre las qwue destacaa el Jebel Musa o Monte de Moisés. Lugar de gran importancia en la historia bíblica. Ararat Región de Armenia regada por el río Aras. En ella se ha situado el lugar en que, según el relato bíblico, se detuvo el arca de Noé. También se ha aplicado el nombre a un macizo montañoso de Turquía oriental, de origen volcánico, que constituye la región más elevada de Armenia, 5.165 metros de altura. En el segundo lugar, volcán extinto del E de Turquía, próximo a Yerevan, capital de Armenia. La tradición ubica aquí el lugar en que encalló el Arca de Noé. Arca de la Alianza Aquella en la que los antiguos hebreos guardaban las tablas de la ley, el maná y la vara de Aarón. Según la tradición judía y cristiana, el arca de la Alianza era un cofre sagrado ubicado en el Lugar Santísimo(en hebreo, Kodesh ha-Kodashím) del Tabernáculo, que más tarde se colocó en el Templo construido por Salomón. Se hizo por mandato de Yahveh y según su diseño. Según narra el Libro del Éxodo de la Biblia, dicho cofre contenía las Tablas de la Ley: tablas de piedra en las cuales figuraban inscritos los Diez Mandamientos que Dios entregó a Moisés en el Monte Sinaí. Los autores de la Biblia emplearon más de veinte expresiones diferentes para referirse al arca, siendo las más comunes: “el arca de la Alianza” (en hebreo: ʼaróhn hab•beríth; en griego: ki•bō•tós tēs di•a•thḗ•kēs; y “el arca del testimonio”, expresiones que no son privativas de ningún escritor en particular y que se usan indistintamente. Asimismo es conocida como arca del Convenio, arca del Pacto o arca de Yahveh. Isaac (1896-1716 a.C.) PATRIARCA BÍBLICO, HIJO DE ABRAHAM Y DE SARA. NACIÓ HACIA EL AÑO 1896 A.C., CUANDO SU PADRE CONTABA CIEN AÑOS Y SU MADRE NOVENTA. DE ACUERDO CON LA BIBLIA, DIOS EXIGIÓ QUE ABRAHAM SACRIFICASE A SU HIJO ISAAC, PETICIÓN A LA QUE ACCEDIÓ, SI BIEN EN SU LUGAR LO SERÍA FINALMENTE UN CARNERO. CON TAL RELATO, CENTRADO EN LA REGIÓN DE MORIA, SE QUERÍA RECHAZAR LOS SACRIFICIOS HUMANOS PRACTICADOS POR LOS CANANEOS , COMO NO QUERIDOS POR DIOS. LA VIDA DE ISAAC SE DESENVOLVIÓ EN UN AMBIENTE SEDENTARIO, PUES SE DEDICÓ A LA AGRICULTURA Y A LA GANADERÍA, ACTIVIDAD CON LA QUE INCLUSO LLEGÓ A SER RICO. CASÓ CON REBECA, HIJA DEL ARAMEO BETUEL, Y TUVO DOS HIJOS, ESAÚ Y JACOB, QUE LE CAUSARON MUCHAS PENAS (EPISODIO DE LA VENTA DE LA PRIMOGENITURA). ISAAC, FUE ENTERRADO EN MAJPELÁ. DE HECHO, BAJO EL PRISMA BÍBLICO, EL PATRIARCA ISAAC ES UNA FIGURA POCO DESTACADA, DE TRANSICIÓN ENTRE ABRAHAM Y JACOB. Arca de Noé Especie de embarcación en que, según el Antiguo Testamento, se salvaron del diluvio Noé y su familia y los animales encerrados en ella. El Arca de Noé es un relato de la Biblia hebrea, en el que se narra cómo, por orden de Dios (Yahvé o Jehová), el patriarca Noé construye una embarcación para su salvación y la de su familia quienes, preservados del diluvio universal, luego repoblarían la Tierra con su descendencia. Se encuentra tanto en los textos sagrados del judeocristianismo (la Torah y el Antiguo Testamento) como en el Corán de los musulmanes. Su origen puede remontarse al mito sumerio de Ziusudra, incluido en un poema épico de la mitología Caldea llamado Atrahasis, y al contacto de los hebreos con la cultura mesopotámica después de la caída de Jerusalén. Aunque en el pasado se aceptaba el diluvio universal como un hecho histórico, actualmente la tendencia de los estudiosos es hacia el escepticismo respecto a su literalidad, dada la falta de evidencia geológica para tal evento. Sin embargo, varios literalistas bíblicos siguen explorando el monte Ararat, donde la Biblia dice que el arca descansa. Becerro de oro Estatua a la que dieron culto idolátrico los judíos al pie del Sinaí. Se usa como sinónimo de riquezas materiales. Según el libro bíblico Éxodo, el becerro de oro fue una escultura que representaba un becerro, venerada por los israelitas que habían huido de Egipto. Más tarde la estatua fue fundida por orden de Moisés. Se trataba de un objeto de culto, posiblemente de idolatría, adorado por el pueblo al pie del Monte Sinaí y durante la ausencia de su líder, Moisés. Según la Biblia, el becerro de oro fue hecho por Aarón, hermano de Moisés, en respuesta a las demandas de gran parte de los israelitas de seguir «dioses que marchen delante» de ellos. El incidente tuvo lugar mientras Moisés se hallaba en la cima del Monte Sinaí. Dicho incidente es a veces referido como «el pecado del becerro». Entre los israelitas, los levitas rechazaron el becerro de oro y se negaron a adorarlo, mas parte considerable del pueblo consumó de buena gana aquello que tradicionalmente es considerado anatema por todos los patriarcas de Israel: la adoración de la materia innerte bajo la forma del ídolo, que en el caso en cuestión equivalía no solo a mera idolatría sino también una posible cosificación simbólica del Todopoderoso. Cardenal Cada uno de los prelados que componen el Sacro Colegio: aconsejan al papa y forman el cónclave para la elección del sumo pontífice. La ley canónica exige, como condiciones para ser cardenal, ser sacerdote y tener por lo menos 24 años. Hasta el siglo XII los cardenales no tomaron parte con carácter exclusivo en la elección papal. Se trata de un cargo de tipo jurídico. Eva Nombre bíblico de la primera mujer, que Dios dio por compañera a Adán, madre de Caín y Abel y origen del género humano. Eutropio (circa siglo IV) Historiador latino tardío, del siglo IV d.C. Oriundo probablemente de la Galia (de Burdigala, actual Burdeos), tras su educación retórica fue secretario del emperador Constancio II (que murió en el 361 d.C.) y formó parte de la campaña contra los persas (363) de su sucesor Juliano. Desempeñó importantes oficios públicos bajo Valente: en el 369 magister memoriæ (secretario particular para asuntos de peticiones) y procónsul en Asia en 371-72. Fue acusado de traición, pero absuelto; posteriormente, fue prefecto del pretorio en el Ilírico bajo Teodosio (380-81) y cónsul como colega de Valentiniano II (387). Es decir, fue un senador que durante un período extenso de tiempo desempeñó muy altos cargos bajo diferentes emperadores. Vivió muy acomodadamente, con posesiones en Asia Menor. Restauró edificios en Magnesia . En materia de religión, fue pagano. Por encargo del emperador Valente (364-78), escribió un Breviarium ab urbe condita, sumario de la historia de Roma desde Rómulo hasta Juliano el Apóstata. Inquisición La herejía , concebida como desviación voluntaria de la doctrina fijada por la Iglesia, no hizo su aparición en la Europa medieval antes del año 1000, donde encontramos clérigos y monjes que interpretan de un modo un tanto peculiar y personal ciertos aspectos de las Escrituras. Faltaba, sin embargo, un elemento esencial que termina de definir la herejía: la difusión masiva de esa desviación de la ortodoxia. Después del año 1000 asistiremos a un aumento de la población de las ciudades y al surgimiento de grupos poderosos, ilustrados e influyentes en el ámbito civil deseosos de volver a la sencillez de la vida de Jesús. Esto, junto con la reaparición del maniqueísmo venido del Próximo Oriente, la aparición de los seguidores de Pierre Valdès -valdenses- que predicaban un retorno a la pobreza de los primeros cristianos y los cátaros, con una concepción religiosa que chocaba frontalmente con la jerarquía eclesiástica, comenzarían a preocupar progresivamente al clero. Fueron en un principio las autoridades civiles de la Francia septentrional quienes enviarían a la hoguera a los primeros herejes. La Iglesia en un principio no se pronunció pero, si en algún momento rechazaba o, por lo menos, se mostraba reticente ante estas prácticas, finalmente terminó por actuar contundentemente cuando observó que, en las ciudades de la Francia meridional, la herejía, cátaros y valdenses fundamentalmente, llegaron a representar no menos de un 5% ó 10% de la población, contando con apoyo o financiación de las autoridades locales, o, al menos, su consentimiento. Ante semejante panorama, hacia finales del siglo XII prácticamente nadie cuestionaba en el seno de la Iglesia el recurso a la violencia para combatir la herejía, salvo contadas excepciones como San Francisco o Santo Domingo. Con este estado de ánimo se comenzó a abordar la cuestión jurídicamente. En 1184 se aprueba la muerte en la hoguera para los reincidentes en la herejía. En 1199 se añade la posibilidad de confiscar los bienes del condenado. Entre 1180 y el siglo XIII se establece el uso de la tortura en determinadas situaciones. Entre finales del XII y principios del XIII mediante disposiciones legales se irán constituyendo los rasgos definitorios de la Inquisición medieval que volverán a reproducirse en la Edad Moderna, tales como el secretismo del proceso y el ocultamiento del denunciante y los testigos. Tras la llamada Cruzada de los Albigenses (1212-1219) destinada a acabar con la herejía en la Francia meridional, se observa cómo los tribunales oficiales del episcopado no logran detectar la presencia ni la extensión de las corrientes heterodoxas, así como tampoco los tribunales civiles, cuyo uso arbitrario y desmedido de la violencia en el contexto de la época era considerado contraproducente. El Papa decide entonces enviar a eclesiásticos de esmerada formación y previamente especializados en la tarea a realizar, encomendándoles la formación de tribunales con plenas competencias para ejercer más allá de cualquier restricción impuesta por los limites de las jurisdicciones episcopales y señoriales. Tertuliano (Quintus Septimius Florens Tertullianus; Cartago, hoy desaparecida, actual Túnez, h. 160 - id., h. 220) Apologista cristiano considerado el máximo representante de la literatura cristiana anterior a San Agustín. Los pocos datos acerca de su vida provienen de algunas referencias en su obra y de autores posteriores, por lo que están sometidos aún a debate. Al parecer, su padre era centurión, y Tertuliano recibió una esmerada educación en derecho, filosofía y retórica. Vivió un tiempo en Roma, donde probablemente ejerció como abogado, y se interesó por el cristianismo, aunque su conversión tuvo lugar a su regreso a Cartago, alrededor del 190. A partir de este momento desplegó una notable actividad polémica contra los paganos y los herejes y en defensa del cristianismo a través de numerosos escritos. Tertuliano se convirtió en una figura destacada en la Iglesia del norte de África, aunque es dudoso que llegara a ser ordenado sacerdote. En sus escritos elaboró una prosa latina original y desarrolló el vocabulario que más tarde utilizaría el pensamiento cristiano. La biografía de Tertuliano es mucho menos conocida que el desarrollo de su pensamiento, atestiguado por unas treinta obras doctrinales, apologéticas, ascéticas y morales. Fue de origen africano, e hijo de una familia pagana. Se educó en Cartago, animado centro cultural, donde recibió una formación que debió de ser al mismo tiempo literaria y jurídica. Su inteligencia, abierta a la verdad y a la belleza y exquisitamente dialéctica, le facilitaba tanto el ejercicio de la retórica y una espléndida erudición como el empleo de los recursos jurídicos más refinados. La fusión de ambos elementos habría de permitirle poner un sello singular en la literatura apologética, que ya anteriormente había alcanzado un notable desarrollo en lengua griega. En sus obras se hallan algunos testimonios acerca de sus desviaciones juveniles: Tertuliano confiesa haber sido pecador, frecuentador de espectáculos inmorales y adúltero. No nos dice, o por lo menos no tan claramente, cómo se convirtió al cristianismo: ello debió de ocurrir en torno al año 190, quizás en el curso de una estancia en Roma o tras su regreso a Cartago. Ciertas alusiones del autor permiten creer en una posible e intensa influencia en él de la heroica serenidad de los cristianos en el martirio, unida a lo que Tertuliano denomina su poder de exorcismo: los mártires son la simple verdad puesta ante los ojos, a la cual no se puede resistir. Contrajo matrimonio, y pidió a su mujer, en un texto dirigido a ella, que no celebrara segundas nupcias; esto supone ya uno de los rasgos de su ideología rigurosa. Se supone que fue también sacerdote; abundan los argumentos sólidos en favor de esta hipótesis, aunque no son concluyentes. En torno a 213 se alejó de la Iglesia y se aproximó, atraído por su intransigencia y su rigor moral, a la herejía de los apocalípticos de Montano (montanismo), que propugnaba un retorno a la verdadera fe. Su austero ascetismo y su rigidez le llevó, incluso dentro de la secta frigia, a establecer una facción que sería llamada la de los tertulianistas, que perduró como una iglesia independiente hasta el siglo V. No cabe pensar que Tertuliano volviera a la Iglesia, opinión insinuada por algunos. Según Jerónimo, falleció muy viejo (en torno al año 240), y fue "ejemplo famoso, en la Antigüedad cristiana, de la dolorosa caída a la cual se hallan expuestas algunas inteligencias ilustres". Tertuliano reconoció y apreció los valores de la cultura grecorromana como la mayoría de los cristianos cultos de su época, y discriminó entre los que consideraba aceptables y aquellos que debían rechazarse. Empleó el fervor de su alma y la lucidez de su inteligencia en una serie de obras en las que muestra brillantemente sus dotes de polemista, doctor y moralista bajo un aspecto formal de tipo académico rico en medios expresivos, que a veces rayan en la pesadez, pero que siempre son utilizados con vigor y originalidad. Su mensaje se caracteriza por su rigorismo moral y su énfasis en la superioridad de la revelación y la fe sobre la razón, manifestada en la afirmación de que, así como los profetas son los patriarcas de los cristianos, los filósofos lo son de los herejes; sus escritos sentaron asimismo la importante tesis de que las Sagradas Escrituras sólo podían ser interpretadas por miembros cualificados de la iglesia. El conjunto de estos escritos permite trazar su evolución espiritual, y se advierte en ellos que el tránsito del africano desde la ortodoxia a la herejía arranca más de la naturaleza de su ardoroso temperamento, inclinado más bien al exceso que al equilibrio del justo medio, que de la profundización racional y real en las verdades de la fe. La vasta obra de Tertuliano puede ser dividida en tres períodos: el ortodoxo, el llamado semimontanista y el período montanista propiamente dicho. Entre sus escritos cabe nombrar A las naciones, Apologético y A los mártires, en los que manifestó la impresión que le causaron ciertas actitudes y creencias cristianas, como el valor y determinación de los mártires, el rigor moral, y la inflexible creencia en un solo Dios. En Sobre los espectáculos trató la prohibición para los cristianos de participar en los espectáculos públicos, considerados fuente de corrupción; enContra los judíos afirmó que el pueblo hebreo no es el pueblo elegido; en Contra Marción criticó la herejía gnóstica de Marcion, que distinguía dualísticamente el Dios del Antiguo Testamento del Dios bueno del Nuevo Testamento que había enviado a Cristo para salvación de la humanidad. Tertuliano fue también autor del primer libro cristiano sobre el bautismo. En sus obras morales resulta singularmente clara la tendencia del autor al montanismo: una ética particularmente rigurosa es ya visible en los textos morales del periodo de ortodoxia, como en el citado Sobre los espectáculos, y se acentúa luego hasta llegar a la proclamación de doctrinas francamente opuestas a las de la Iglesia, como ocurre en Sobre la exhortación a la castidad (207), en la que las segundas nupcias aparecen resueltamente condenadas como adulterio, en De la corona del soldado (211), obra en la cual el autor niega la licitud del servicio militar para el cristiano, o en Sobre la huida en la persecución (hacia 212), que, según las enseñanzas montanistas, afirma no estar permitida a los adeptos del cristianismo la huida para librarse de la persecución, criterio del que anteriormente no había sido partidario Tertuliano. Patrística A trazo grueso, se llama patrística a las obras de los Padres de la Iglesia y en general de los autores cristianos del siglo II al VIII -Justino, Tertuliano, Orígenes, san Atanasio, san Juan Crisóstomo, san Jerónimo, san Agustín, etc.-, sobre teología, dogma, liturgia, disciplina, etc. Designa también el estudio de esa primera producción doctrinal y literaria cristianas y, por extensión, ese periodo de la historia del cristianismo. A trazo fino, la patrística es el estudio de la historia y de la doctrina cristiana en tiempos de los Padres de la Iglesia. La literatura patrística comprende los primeros ocho siglos del cristianismo, desde los Apóstoles hasta la formulación doctrinal de las creencias cristianas, que comprende la escuela alejandrina (Clemente, Alejandrino, Orígenes), la de Antioquía (Luciano de Antioquía , Juan Crisóstomo ), la de Capadocia (Basilio, Gregorio Nacianceno, Gregorio de Nisa) y la latina (Ambrosio, Agustín, Gregorio el Magno). San Ambrosio de Milán (Tréveris, c. 340-Milán, 397) Padre y doctor de la Iglesia latina. Fue funcionario del Imperio romano, gobernador de Liguria y Emilia (c. 370) y arzobispo de Milán. Recibió el bautismo, la ordenación y la consagración en 374 y se dedicó al estudio de la teología y de las humanidades. Convirtió y bautizó a san Agustín. Sus obras tienen un marcado carácter pastoral. Creó nuevas formas litúrgicas y promovió el culto a las reliquias en Occidente. San Gregorio I el Magno (Roma, c. 540 - id., 604) Papa (590-604). Miembro de una familia de patricios romanos, fue praefectus urbis de Justino II (572-574). Convirtió su palacio del monte Celio en el monasterio de San Andrés y abrazó la regla de San Benito. Nuncio en Constantinopla (579-586), fue nombrado papa a la muerte de Pelayo II (590). Negoció una tregua con los lombardos (592), afirmó la primacía de la iglesia de Roma y envió al monje Agustín a evangelizar Inglaterra. Autorizó el culto de los hebreos y superó el cisma del norte de Italia originado por la supresión de los Tres Capítulos. Adoptó el título Servus servorum Dei (servidor de los siervos de Dios), que se convirtió en oficial de los futuros pontífices. Soberano temporal de la ciudad de Roma, hizo de ella la capital espiritual del mundo latino y puso las bases del poder territorial del papado. De noble familia senatorial, estaba destinado a la carrera política, y todavía joven (en 573) desempeñó el cargo de praefectus urbis (prefecto de Roma); pero, conmovido por el espectáculo de las miserias de Roma y de Italia entera, que agudizaron en él el sentimiento de la inanidad de las cosas terrenas, entregó, a la muerte de su padre, su inmenso patrimonio a los pobres y a la Iglesia, fundando seis monasterios en sus tierras de Sicilia y otro en su palacio del Celio, que dedicó a San Andrés y donde él mismo vistió el hábito benedictino. Su fuerte personalidad y su práctica en la política, preciosa en aquellos tiempos de adversidades excepcionales, movieron, sin embargo, a Benedicto I a sacarlo de su soledad nombrándolo diaconus regionarius en 577, y a Pelagio II, el año siguiente, a servirse de él como legado en Constantinopla, donde tuvo ocasión en su larga estancia (579-585) de formarse una rica experiencia política y humana. Abad de San Andrés, fue elegido papa a la muerte de Pelagio con el asentimiento general y consagrado el 3 de septiembre de 590. Le esperaban la peste, la expansión lombarda y el sitio de Roma (593), el empeoramiento del cisma de los Tres Capítulos y los pleitos con Bizancio. En los catorce años de su pontificado hubo de medirse con estos problemas objetivos y con otros que él mismo se planteó libremente: pacificación de la península, unificación católica de Occidente mediante una vasta obra de evangelización y una vasta toma de contactos más operantes con los pueblos convertidos. Así, mientras socorría con ayudas materiales y con su alto magisterio a las poblaciones más próximas, organizaba, reemplazando la impotente autoridad imperial, la defensa de Italia central, de Roma y del mismo Nápoles; favoreció la instauración de mejores relaciones con los invasores; apoyó la conversión de Teodolinda; promovió la misión de Agustín en Inglaterra (596); organizó una más estrecha colaboración con el episcopado y con los reyes francos y animó en España la acción del neófito Recaredo. Deuterocanónico Se aplica a los libros de la Escritura de cuya inspiración se dudó en algún tiempo o lugar. Se consideran como tales los libros siguientes: Tobías, Judit, Sabiduría, Eclesiástico, Baruc, I y II Macabeos, en el antiguo Testamento; en el nuevo, Hebreos, Santiago, II Pedro, II y III Juan, Judas y Apocalipsis. Liturgia Para la Iglesia Católica, la liturgia es el ejercicio del sacerdocio de Cristo que es realizado por los bautizados. El Concilio Vaticano II define la liturgia como "la cumbre a la que tiende toda la acción de la Iglesia y, al mismo tiempo, la fuente de donde mana toda su fuerza ". Liturgia católica, en sentido general objetivo, es lo mismo que culto público de la Iglesia y puede definirse como "el conjunto de acciones, fórmulas y cosas con que, según las disposiciones de la Iglesia católica, se da culto público a Dios". En un sentido más teológico puede definirse como "todo culto público del Cuerpo místico de Jesucristo, o sea de la Cabeza y de sus miembros" ó como "el ejercicio del Sacerdocio de Jesucristo por la Iglesia" (Pío XII, Mediator Dei). Es también parte de la Sagrada Tradición. En el Magisterio de la Iglesia, la palabra liturgia se usa por primera vez en la encíclica Inter Gravissimas (1832) de Gregorio XVI. Sin embargo, se usará regularmente sólo desde el pontificado de San Pío X a inicios del siglo XX. La palabra liturgia se usa también como ciencia litúrgica, o sea, el conocimiento científico y sistemático del culto público en cuanto lo ha ordenado y prescrito la Iglesia. Orden y forma que ha aprobado la Iglesia para celebrar los oficios divinos, y especialmente el santo sacrificio de la misa. La liturgia latina llegó a imponerse a la casi totalidad de la Iglesia católica, si bien el Concilio Vaticano II permitió el empleo de las lenguas vernáculas, además de introducir numerosas reformas tendentes a la modernización y simplificación de los ritos. Asideo Los asideos, llamados también en castellano jasideos o hasideos (hebreo, háslidom, griego, asidáioi), son los piadosos, es decir, los celadores y conservadores de la religión y costumbres tradicionales en el momento de la helenización de Palestina por Antíoco IV Epífanes. Apoyaron la lucha de los Macabeos, mantuvieron una independencia ideológica y de acción, y tuvieron una gran influencia en la historia del judaísmo. El origen remoto de los asideos está en la situación y mentalidad de la comunidad judaica de la restauración en la época persa. Con la desaparición de Zorobabel, depositario de todas las esperanzas, los judíos viven una época de crisis desde el 515 al 445 a. C. Las reformas de Nehemías desde el 445 a. C., y de Esdras en el 398 a. C. consolidan la vida de los judíos en sus puntos fundamentales de una comunidad sacral que vive alrededor del Templo, del Libro y de la esperanza escatológica; se robustece entonces la idea de la raza santa que vive entre paganos. La observancia de la Ley se vuelve un absoluto; así la observancia del Sábado y de las prácticas y prohibiciones alimenticias. Después de las campañas de Alejandro Magno, desde el 333 a. C., existe un ideal de piedad y de pobreza en Jerusalén. Las deportaciones ordenadas por Ptolomeo l Soter por el año 312 a. C. ocasionan grandes sufrimientos a los judíos, surgiendo la esperanza de la manifestación del Reino y de sus Santos . Una de las llamadas a la conversión, lanzada al mundo pagano, se hace con la perspectiva de aceptación de las prácticas alimenticias: si las naciones no se convierten, serán destruidas como Tiro; si se convierten, aceptando incluso las prácticas alimenticias, serán salvadas. Después del 270 a. C. se presenta la ciudad de Jerusalén como la fortaleza de los justos frente al mundo pagano; Jerusalén transformada en el nuevo Sinaí, lugar de la manifestación de la gloria y del banquete de la Alianza, es el lugar de la comunidad de los justos. Los justos y los piadosos comienzan entonces a agruparse y a vivir una auténtica comunidad de culto y de esperanza. Así. desde el exilio babilónico, se insiste en el principio de la responsabilidad individual, a la par que los judíos que volvían a Jerusalén se aliaban a los justos fervorosos en su actitud separatista frente al mundo pagano y a los impíos en el interior mismo de la comunidad de la restauración. Los justos piadosos vivían en la observancia de la ley, en la práctica de los sacrificios y de la moral tradicional, sufriendo los ataques y las burlas de los impíos. lista es la situación, según las constantes alusiones a los enemigos en los salmistas y en el libro de la Sabiduría. Poco a poco fueron apareciendo las tendencias principales que después dieron origen a la espiritualidad de los a., durante la revuelta de los Macabeos: piedad individual, esperanza apocalíptica y valor expiatorio del sufrimiento y del martirio, moral de tendencia separatista, observancia del Sábado y de los alimentos puros. Iluminado Se aplica a la persona que pertenecía a una secta existente en España en el s. XVI basada en la espiritualidad franciscana llevada al extremo y que era contraria a las formas externas de la religión: los iluminados fueron declaradosherejes por la Inquisición. Díc. del miembro de una sociedad eticorreligiosa secreta y herética fundada en 1776. Dícese del individuo de una secta herética y secreta fundada en 1776 por el bávaro Weishaupt, que pretendía establecer un sistema moral basado en la razón. Pestalozzi, Goethe y otros hombres ilustres fueron miembros de ella. Sus seguidores fueron conocidos con el nombre de perfectibilistas. La secta, que se dirigía a los racionalistas alemanes de su época, adoptó como doctrina una forma de deísmo . Condenada por Pío VI, fue disuelta en 1785 por un edicto del gobierno bávaro. Fueron iluminados también los miembros de diversas sectas y asociaciones místicas europeas. Alumbrado Los alumbrados fueron un movimiento religioso español del siglo XVI en forma de secta mística, que fue perseguida por considerarse herética y relacionada con el protestantismo. Tuvo su origen en pequeñas ciudades del centro de Castilla alrededor de 1511, si bien adquiere carta de naturaleza a partir del Edicto de Toledo de 1525, promulgado por el inquisidor general, el erasmista Alonso Manrique. Los alumbrados pueden englobarse dentro de una corriente mística similar desarrollada en Europa en los siglos XVI y XVII, denominada iluminismo que no debe ser confundida con la secta de los iluministas bávaros(o illuminati), ni, evidentemente, con la Ilustración. Es muy habitual utilizar el nombre de iluminista como sinónimo de alumbrado. También se utilizó en la época el nombre de dejado. En suma, dícese de ciertos herejes, según los cuales se llegaba mediante la oración a un estado tan perfecto, que no era necesario practicar los sacramentos ni las buenas obras. Esta secta nació en España a fines del siglo XVI. Malo // Mal En metafísica, el mal es una imperfección en cuanto al ser. Físicamente, el mal es sufrimiento. En moral, el mal es una falta o pecado si se le añade una componente religiosa. El quid del problema del mal es: si Dios es bueno, ¿cómo es posible la existencia del mal? Mal es el apócope de malo; sólo se usa antepuesto al sustantivo masculino. Malo es que carece de la bondad que debe tener según su naturaleza o destino; malo es que se opone a la razón o a la ley. Noción correlativa en oposición a bien, e igualmente extensa. En un sentido primero se dice de la acción moral (buena o mala) según se ajuste o no a la norma de su rectitud. En su sentido ontológico, mal no tiene entidad o se identifica con la nada, supuesto que el ser como tal es ontológicamente bueno. La existencia del mal en el mundo (enfermedad, pecado, miseria) es, según la opinión más común en filosofía, una realidad defectiva, no positiva (limitación o desorden). Cisma Del griego, con el significado de separación. Indica la separación de la disciplina y jerarquía de la Iglesia católica, a diferencia de la herejía, escisión por motivos doctrinales. Los principales cismas fueron: el cisma de Oriente, que condujo a la creación de la Iglesia ortodoxa (1054), y el cisma de Occidente (1378-1417), que dividió la Iglesia católica en dos obediencias (tres desde 1409), cada una con un papa -o antipapa-, todos ellos considerados legítimos por sus seguidores. El anglicanismo fue primero un cisma, pero pronto, al adoptar doctrinas de la Reforma protestante (una herejía cismática desde el punto de vista de la Iglesia católica), se configuró como una herejía. Cruzadas Campaña de guerra hecha por los ejércitos cristianos contra los musulmanes entre los ss. XI y XIV, especialmente laque tenía como fin rescatar los santos lugares. Expedición militar del Occidente cristiano contra el islam para rescatar y defender los Santos Lugares frente a la amenaza turca. Era predicada por el Papa, quien concedía indulgencias a los participantes. Además de su aspecto religioso, las cruzadas tenían el objetivo de mantener abiertas las rutas comerciales entre oriente y occidente. Las más importantes fueron organizadas por las principales monarquías feudales europeas, entre los ss. XI y XIII. Sobre la tropa que iba a esta expedición, destaca, sobre todo, la Concesión de indulgencias otorgadas por el Papa a los reyes que aportaban tropas contra los infieles y a los quecontribuían para mantenerlas. En suma, se llama “cruzada” a la expedición dirigida a conquistar Tierra Santa y, en general, cualquier guerra sancionada por el papado, contra los enemigos de la Cristiandad -paganos, infieles o herejes- para defender a los peregrinos o expandir el cristianismo. Se señalaban tradicionalmente ocho cruzadas a Palestina, enumeradas cronológicamente (de 1096 a 1270), pero hubo continuos peregrinajes armasdos de cruzados, de mayor o menor entidad, guiados por reyes o nobles, populares, e incluso niños, no siempre bendecidos por el papado, y cuyas motivaciones eran religiosas, políticas y comerciales. Las cruzadas conducidas por caballeros germánicos teutónicos se dirigieron contra pueblos paganos eslavos y bálticos (siglos XII-XIV). Otras se promulgaron contra herejes, caso de los albigenses (cátaros). Las guerras de la Reconquista y las posteriores luchas contra los musulmanes fueron consideradas cruzadas. La idea de cruzada, basada en el concepto de guerra santa, pervivió en la cultura occidental en la Edad Moderna (batalla de Lepanto, etcétera) e incluso fue invocada en la Contemporánea (Guerra Civil española). Mártires del siglo I • Esteban el primer mártir. • Santiago el Mayor, apóstol. • Pablo de Tarso, apóstol. • Simón Pedro, apóstol. • Onésimo, discípulo de Pablo • Ignacio de Antioquía, discípulo de Pedro y primer arzobispo de Antioquía después de él. • Tecla de Iconio, discípula de Pablo, que entre las mujeres recibió el tratamiento de protomártir. • Apolinar de Rávena, obispo. • Feliciano de Córdoba. • Pedro de Rates, obispo de Braga. • Marciano de Siracusa, obispo. Los apologistas • Justino Mártir, convertido de la filosofía griega. • Atenágoras de Atenas • Apolonio • Teófilo de Antioquía • Melitón de Sardes • Lactancio • Minucio Félix Imperio bizantino en la Edad Media A partir de la segunda mitad del siglo IX el imperio bizantino alcanza su máxima expansión desde Justiniano. Habían perdido, por supuesto, el Mediterráneo occidental pero se habían asentado y logrado el dominio sobre los Balcanes, hecho retroceder a los musulmanes hasta Palestina y reconquistado Creta y Chipre. Llegan a dominar incluso la Italia del sur, aunque los árabes tuvieron el dominio de Sicilia desde el 827. Bizancio se convierte, por tanto, de nuevo en una civilización cristiana que irradia por el sur de Italia, por la zona de Venecia a través de las relaciones comerciales, por la corte de los emperadores germanos a través de alianzas matrimoniales, por los Balcanes, Rusia (gracias a la actividad misionera de Cirilo y de Metodio en los países eslavos). Se trata de una cultura asentada fundamentalmente en bases de la antigüedad aunque profundamente cristianizadas. Al igual que en el periodo de Justiniano, tanto la cultura como el arte siguen siendo signos externos del poder imperial. La Iglesia, por su parte, se encuentra en vías de separación de Roma . A mediados del siglo IX, Focio, patriarca de Constantinopla, establece ya la independencia de su sede respecto a Roma, aunque el cisma definitivo llegó en el 1054 cuando Miguel Cerulario, también patriarca de Constantinopla, se negó a reconocer la autoridad de los legados del papa León IX y funda la iglesia ortodoxa griega. Esta fue la culminación de las diferencias religiosas, políticas y culturales que existían entre Roma y el Imperio de Oriente, aunque ésta escisión no se refleje en el arte. Arte bizantino El arte bizantino constituye uno de los episodios más grandiosos del arte universal. Se fundamenta en el arte griego y paleocristiano, con grandes influencias orientales (persa y musulmana). Para los templos, se usa con preferencia la planta centralizada o de cruz griega con grandes cúpulas sobre pechinas. Aunque los materiales constructivos no son especialmente ricos, sí lo es su decoración a base de mosaicos y pinturas murales, donde la representación de la figura humana, solemne y hierática, genera una gran sensación de espiritualidad que heredará posteriormente el arte románico. El arte bizantino se va a dividir en tres grandes etapas: • Arte protobizantino: 527 - 726, año en el que aparece la querella iconoclasta . La época dorada de este arte coincide con la época de Justiniano. • La querella iconoclasta se prolongó entre los años 726 - 843 y enfrentó a los iconoclastas contra los iconódulos y fue tan violenta que produjo una crisis artística acentuadísima, especialmente en el arte figurativo. • Primera Edad de Oro Bizantina: 913 - 1204, momento en que los cruzados destruyen Constantinopla. • Segunda Edad de Oro Bizantina: 1261 - 1453, cuando los turcos toman Constantinopla. El cesaropapismo va a durar durante todo este periodo y este arte va a ser fundamentalmente áulico, al servicio del poder político, y cuando represente al emperador, hecho muy frecuente, será un arte que aparentemente parece irreal, pero que es el reflejo de esa ostentación majestuosa y solemne que rodeaba a los emperadores y les convertía en símbolos del poder político y religioso. Cesaropapismo Teoría y práctica política que defiende el derecho de intervención del poder civil en el ámbito religioso frente al poder eclesiástico. En su contra, la Iglesia formuló la teocracia. Fue propugnado por Constantino y otros emperadores romanos cristianos, emperadores (basilei) bizantinos, zares de Rusia, así como tuvieron rasgos cesaropapistas el galicanismo y el anglicanismo, entre otras políticas y corrientes que sostenían la supremacía del príncipe en materia religiosa. Teocracia Régimen político en el que el poder se considera procedente directamente de Dios, y es ejercido por los que están investidos de autoridad religiosa. Gobierno en que el poder supremo está sometido al sacerdocio. Constituyó la realidad histórica manifiesta en los sistemas políticos de muchos países antiguos: Egipto, Babilonia, Asiria y otros. El monarca, investido de potestad temporal, se consideraba al propio tiempo como una especie de vicario de Dios en la Tierra y ejercía su doble y absoluta autoridad amparado en la clase sa cerdotal. Históricamente, por tanto, la teocracia se ha concretado en dos formas distintas: como gobierno de una clase de intérpretes de la voluntad divina (profetas y sacerdotes) o como gobierno de un rey o de un jefe al que se atribuía una investidura divina. En el pensamiento político occidental la doctrina teocrática fue sostenida por la patrística en el sentido de una supremacía del deber del ciudadano hacia Dios sobre el deber hacia el Estado, en caso de contradicción entre los dos poderes. Con el surgimiento del poder político del papado, de Gregorio Magno a Bonifacio VIII, y en la lucha entre papado e Imperio, la doctrina teocrática asumió relevancia al apoyar el derecho del papa a deponer al emperador. Corpus Iuris Canonici Compilación de cinco colecciones de derecho canónico: Breviarium extravagantium de Bernardo de Pavía (1190); Decretales de Gregorio IX (1234); Liber Sextus de Bonifacio VIII (1298); Clementinas de Clemente V (1317); y Extravagantes de Juan XXII. El Corpus recibió nombre en el Concilio de Basilea y fue publicado por Pío V en 1580. Hagiografía Etimológicamente (hagios y grajo) significa tratado de los santos, de su vida y de su culto. Puede dividirse en práctica y científica; la primera enfocaría el tema bajo el punto de vista de la edificación piadosa; la segunda lo haría según los procedimientos usuales en las ciencias históricas. En realidad, una cosa no excluye a la otra. Aquí nos referiremos principalmente a la H. como ciencia histórica que investiga el desarrollo de la técnica, método y estilo con que a través de los siglos se han tratado las biografías de los santos y las vicisitudes del culto que se les ha tributado. Hagiógrafo es el autor de una biografía de un santo y también el estudioso de cuestiones hagiográficas. En el misterio y en la vida de la Iglesia, un santo ofrece al observador muchos y variados perfiles. Ante todo, el santo desarrolla en plenitud la vida de la gracia sobrenatural ordinaria, reflejada en el ejercicio de las virtudes cristianas; en esta dimensión su estudio se encuadra en la Teología dogmática y moral. Mas su fisonomía no queda circunscrita en el binomio Dios-alma, abarca también al prójimo, para quien es objeto de admiración e imitación, de estímulo y consuelo; esta cercanía a la Iglesia peregrinante, donde por su ejemplaridad se propone como modelo, lo introduce en el marco de la Teología espiritual y pastoral. Además, sus relevantes cualidades morales, su cercanía a Dios y poder de intercesión le hacen acreedor de veneración y culto, objeto de la ciencia litúrgica; y el notable influjo ejercido en el modo de pensar y obrar de grupos étnicos o sociales proyecta su personalidad en la literatura y en el arte, poesía y folklore, e ortología y toponimia. Por otra parte, la Iglesia debe garantizar la autenticidad de las virtudes y la legitimidad del culto mediante los procesos de beatificación y después de canonización; con ello el estudio hagiográfico se integra en el Derecho canónico. Por último, los santos han ejercido con su experiencia personal, y a veces a través de sus instituciones, un influjo notable en la vida de la sociedad y de la Iglesia, por lo que su estudio entronca vitalmente en el marco más amplio de la historia. De esa visión multiforme y panorámica de la figura del santo recoge la H. dos aspectos principales: el biográfico y el cultural, poniendo de manifiesto cómo uno y otro se han concebido y realizado en el tiempo y en el espacio. La santidad cristiana esencialmente consiste siempre en lo mismo: la identificación con Jesucristo, la plenitud de las virtudes vividas con la ayuda de la gracia y del esfuerzo personal. Pero la vida de cada santo tiene sus matices, cada cristiano tiene su misión, y además hay diversidades de técnica y modo, de estilo literario y valoración de unos u otros aspectos en la vida de un santo. Todo ello es objeto de la Hagiografía. La Hagiografía ofrece una excelente aportación al grupo de las ciencias históricas no sólo porque hace revivir personajes de indiscutible valor y mérito, sino también porque sus experiencias personales y sus realizaciones sociales estimulan a la búsqueda de la verdad objetiva y a la emulación subjetiva. La investigación hagiográfica presenta a los santos en su circunstancia y en su proyección histórica de tiempo, lugar y ambiente; dibuja su personalidad y esboza su semblanza como modelo de las generaciones futuras. El estudio del culto, invención y traslación de reliquias, cte., pone de relieve el impacto producido en los contemporáneos y manifestado a los sucesores a través de iglesias, capillas, milagros, imágenes, instituciones, etc. Finalmente, el estudio de la Hagiografía puede aportar ventajas indiscutibles para la formación cristiana de los fieles y para la edificación piadosa. El auténtico perfil de los santos señala metas seguras y ofrece medios eficaces para conseguirlas. Presbiteriano Dícese del protestante ortodoxo en Inglaterra, Escocia y América que no reconoce la autoridad episcopal sobre los presbíteros. Presbiterianismo Secta protestante de los presbiterianos. El sistema presbiteriano de organización eclesiástica se basa en el funcionamiento, escalonado en grados ascendentes, de cuatro asambleas: el consistorio, el presbiterio, el sínodo y el sínodo general. Está extendido por los cinco continentes, si bien donde cuenta con más adeptos es en EE.UU. (más de 4.000.000). Las iglesias presbiterianas de Inglaterra han aceptado muchos de los principios del calvinismo. Así, pues, organización protestante inspirada en el calvinismo que se rige por un Consejo de Ancianos. Luego, el presbiterianismo es una clase de organización propia de algunas iglesias protestantes de inspiración calvinista que se rigen por un Consejo de Ancianos. Las Iglesias presbiterianas (término anglosajón) y reformadas (término usual en Europa occidental) se inspiran en la labor del reformador Juan Calvino. Sus grandes afirmaciones teológicas son idénticas a las de las Iglesias luteranas, pero los presbiterianos consideran que, durante la Cena, la presencia real de Cristo en los elementos del pan y del vino es una presencia espiritual. Se realiza por medio del Espíritu Santo y no por una transformación de los elementos, pan y vino, en sí mismos. Históricamente, éste fue un tema conflictivo pero, en 1973, la Concordia de Leuenberg, ratificada por la mayoría de las Iglesias de las dos tradiciones, reconoció la plena comunión eclesial entre luteranos y reformados. El calvinismo se distingue por una insistencia en la gloria de Dios, que en el siglo XVI se tradujo en la doctrina de la predestinación de cada ser humano, por toda la eternidad, para salvación o condenación. Frecuentemente, esta doctrina ha sido un elemento de resistencia: la predestinación hace a cada cual libre en relación con cualquier cosa y cualquier autoridad, puesto que su destino religioso está sólo en las manos de Dios. A finales del siglo XX y principios del siglo XXI, las Iglesias presbiterianas y reformadas generalmente eran pluralistas e incluían a los evangélicos, a los liberales y a miembros de todas las tendencias teológicas. El calvinismo, al indicar que todo debía concurrir a la gloria de Dios, favoreció el espíritu de empresa, la conducta metódica, la diligencia en el trabajo. Estuvo más atento que el luteranismo a los problemas de la ciudad y favoreció el surgimiento y el desarrollo de la democracia. Pero la propensión de algunos de sus miembros a considerarse el pueblo elegido implicó también el desarrollo de discriminaciones raciales, sobre todo en Sudáfrica y en América del Norte, contra la población indígena. La organización presbiteriano-sinodal consiste en una jerarquía de instancias colectivas (consejo presbiterial en la escala de la parroquia, después sínodos) que asocian a laicos y a pastores en el gobierno de las Iglesias. Se calcula en torno a los ochenta millones el número de miembros de esta tradición, la mitad de los cuales vive en el Tercer Mundo. La mayoría de las Iglesias (157) están reagrupadas en la Alianza reformada mundial creada en Londres en 1875. Camarlengo En la Iglesia Romana, cardenal presidente de la Cámara Apostólica y gobernador temporal en sede vacante. O, empleando otros términos, título del cardenal presidente de la Cámara Apostólica que gobierna la Iglesia Romana desde que muere un papa hasta que se elige el siguiente. Simonía Acción de comerciar con las cosas espirituales, comprándolas o vendiéndolas a cambio de cosas de valor material, con un propósito malicioso. La condena de la Iglesia y la legislación al respecto fueron definidas por el Concilio de Trento. Dicho de otra manera, la simonía es, en el cristianismo, la pretensión de la compra o venta de lo espiritual por medio de bienes materiales. Incluye cargos eclesiásticos, sacramentos, reliquias, promesas de oración, la gracia, la jurisdicción eclesiástica, la excomunión, etc. El papa Gregorio VII (1020-1085), antes monje cluniacense Hildebrando de Soana, acabó con la venta de cargos eclesiásticos durante la llamada Querella de las Investiduras . Año eclesiástico o litúrgico El que rige las solemnidades de la Iglesia y empieza en el primer domingo de Adviento . El año litúrgico, también denominado ciclo litúrgico, año cristiano o año del Señor, es el nombre que recibe la organización de los diversos tiempos y solemnidades durante el año en las Iglesias cristianas, como forma de celebrar la historia de la Salvación. Enmarcados en el año litúrgico, se celebran distintos tiempos litúrgicos con los cuales se relacionan los pasajes de las Sagradas Escrituras que se proclaman en los actos de culto, las diferentes oraciones que se rezan, como así también los colores litúrgicos utilizados en la vestimenta del celebrante. Si bien las fechas de las celebraciones varían un poco entre las diferentes Iglesias cristianas, la secuencia y lógica utilizada para su planificación son en esencia las mismas. Tanto en Oriente como en Occidente, las fechas de muchas celebraciones varían de año en año, por lo general en línea con la modificación de la fecha de la Pascua (asociada en el cristianismo con la resurrección de Jesús y considerada la celebración central de la cristiandad) a la cual se asocia buena parte de las celebraciones móviles. En el concilio de Nicea I(325), todas las Iglesias acordaron la celebración de la Pascua cristiana el domingo siguiente al plenilunio (14 de Nisán) después del equinoccio de primavera. La reforma del calendario de Occidente por parte del papa Gregorio XIII (1582), con la introducción del calendario gregoriano en reemplazo del calendario juliano, produjo un desfase de varios días en la celebración de la Pascua respecto del calendario litúrgico oriental. En el presente, las Iglesias de Occidente y de Oriente buscan un nuevo acuerdo que posibilite unificar la celebración de la Pascua y conduzca progresivamente hacia la constitución de un calendario litúrgico común. Otra diferencia entre los calendarios litúrgicos radica en el grado de participación que se otorga a las festividades asociadas a los santos. Las Iglesias católica, ortodoxa y anglicana presentan calendarios litúrgicos con una participación importante de celebraciones en honor de la Virgen María y de otros santos, lo que no se verifica en igual medida en los calendarios de las Iglesias protestantes. Año santo El del jubileo universal que se celebra en Roma en ciertas épocas, y después por bula se suele conceder en las iglesias señaladas, para todos los pueblos de la cristiandad. Se denomina Año Santo Jubilar Compostelano o Año Santo Jacobeo (en gallego, Ano Santo Xacobeo) aquel en que el 25 de julio (festividad de Santiago Apóstol) cae en domingo. Esto sucede con una cadencia regular de 6-5-6-11 años (excepto cuando el último año de un siglo no es bisiesto, cuando pueden darse lapsos de 7 o 12 años), de modo que cada siglo se celebran catorce Años Santos Jacobeos. La celebración de cada año santo otorga la indulgencia a todos aquellos fieles que voluntariamente cumplan las siguientes condiciones: Visitar la catedral de Santiago de Compostela, en Galicia, España o la Iglesia Matriz de Santiago de Los Caballeros, en Gáldar, Canarias, España. Rezar alguna oración (al menos, el Credo o el Padrenuestro) y pedir por las intenciones del Papa. Se recomienda también asistir a la Santa Misa. Recibir los sacramentos de la penitencia y de la comunión; es decir, confesar y comulgar (en los quince días anteriores o posteriores a la visita de la catedral). Es costumbre, además, acceder a la catedral atravesando la Puerta Santa que se abre únicamente con ocasión de esta solemnidad. Por mediación de la Iglesia, el jubileo otorga a aquellos fieles dispuestos que cumplan con las condiciones enumeradas, la gracia de la indulgencia plenaria (completa) o remisión de la pena temporal que merecieran los pecados por ellos cometidos. El primer Año Jubilar fue establecido por el Papa Calixto II en 1122 para el año 1126. Los últimos han sido 1993, 1999, 2004 y 2010. El próximo será en 2021. La cadencia 6-5-6-11 de los años jacobeos durante los siglos XIX y XX tiene su explicación en el ritmo de los años bisiestos y en el hecho de que la semana tiene 7 días. Si no hubiera años bisiestos tendríamos año jacobeo cada 7 años. Debido a que los años divisibles por 100 sólo son bisiestos cuando también son divisibles por 400, en los cambios de siglo se puede dar un lapso de 7 o 12 años entre dos años santos consecutivos. Conviene advertir que si existe alguna alteración en la secuencia de bisiestos automáticamente se alterará la cadencia de los años jacobeos. Esto sucedió con la Reforma Gregoriana del año 1582 y sucede, en consecuencia, también en los años centenarios que no sean múltiplos de 400. Domingo de Ramos El último de la cuaresma, que da principio a la Semana Santa. El Domingo de Ramos es aquel en el que los cristianos conmemoran la entrada de Jesús de Nazaret en Jerusalén, aclamado por una multitud exultante, días antes de su pasión, muerte y resurrección, según testimonian los cuatro evangelios canónicos. Dicho domingo es el pórtico espiritual de la Semana Santa. La fecha de su celebración es movible, enmarcada en el lapso de los meses de marzo o abril. Domingo de Resurrección Aquel en el que la Iglesia celebra la Pascua de Resurrección del Señor, que es el domingo inmediato al primer plenilunio después del 20 de marzo. El Domingo de Resurrección, es el día en que Jesucristo resucita después de la crucifixión, va al encuentro con sus apóstoles y luego sube hacia los cielos, también es la finalización de la Semana Santa. El Domingo de Resurrección o de Pascua es importante para los católicos, ya que con la Resurrección es cuando adquiere sentido toda su religión. En la Misa dominical este pasaje se recuerda de una manera especial. Se enciende el Cirio Pascual que representa la luz de Cristo resucitado y que permanecerá prendido hasta el día de la Ascensión , cuando Jesús sube al Cielo. Este día de resurrección es alegre pero triste para los Cofrades, alegre por la manifestación de la resurrección que sustenta la religión y triste porque la Semana Santa finaliza. Se realizan diversas procesiones religiosas, en muchas ciudades como colofón de las fiestas desfilan representaciones de todas las cofradías, las procesiones de este día están llenas de color y alegría. Se mezclaran en los pasos capirotes de todos los colores que han desfilado a lo largo de la semana. Biblia políglota de Amberes Edición políglota impresa por Plantin de 1569 a 1572, costeada por Felipe II y redactada bajo la dirección de Arias Montano. Consta de ocho tomos en los que se completan las paráfrasis caldaicas de la Complutense con su versión latina y la del texto hebreo, y se añade la antigua versión siríaca del Nuevo Testamento en caracteres sirios y hebreos, además de una interpretación latina de esta última. La Biblia regia o Políglota de Amberes (1568-1572) contiene el texto bíblico de la Biblia Políglota Complutense, una biblia con versiones en hebreo, griego, arameo y latín. Además incluye el Tárgum arameo de Jonatán y la Versión Peshitta siriaca de las Escrituras Griegas Cristianas o Nuevo Testamento. El texto hebreo está dotado de signos de puntuación vocálica, revisado a partir de la versión en esta lengua de Jacob ben Hayyim, y se convirtió en base para posteriores versiones de la Biblia. La Biblia regia constaba de ocho volúmenes y el trabajo hasta su publicación definitiva se extendió por cinco años. Se imprimieron 1213 ejemplares. Fue editada por el biblista y erudito Benito Arias Montano e impresa por el maestro Cristóbal Plantino. Se la denominó Biblia Regia porque su patrocinador fue el rey Felipe II. Recibió el nombre de Políglota de Amberes por haber sido impresa en esa ciudad, entonces perteneciente al Imperio español. Biblia políglota complutense La que se realizó en Alcalá por encargo del cardenal Cisneros. Consta de seis tomos (1514-1517); está escrita en hebreo, griego, caldeo y latín, y de ella sólo se hicieron 600 ejemplares, impresos por Amaldo Guillén del Brocar. La Biblia políglota complutense es el nombre que recibe la primera edición políglota de una Biblia completa. Iniciada y financiada por el cardenal Francisco Jiménez de Cisneros (1436-1517), incluye las primeras ediciones del Nuevo Testamento en griego, la Septuaginta y el Targum Onkelos. De las 600 copias publicadas, solo se sabe de la supervivencia de 123. Calendario juliano El solar fundado por Julio César el año 708 de Roma, para sustituir al calendario romano de 12 meses lunares. Admitía tres años comunes de 365 días seguidos de uno bisiesto en que febrero tenía un día complementario. El calendario juliano es el sucesor del calendario romano y el antecesor del calendario gregoriano. Está basado en el movimiento aparente del sol para medir el tiempo. Desde su implantación en el 46 a. C., se adoptó gradualmente en los países europeos y sus colonias hasta la implantación de la reforma gregoriana, del papa Gregorio XIII, en 1582. Sin embargo, en los países de religión ortodoxa se mantuvo hasta principios del siglo XX: en Bulgaria hasta 1916, en Rusia hasta 1918, en Rumanía hasta 1919 y en Grecia hasta 1923. A pesar de que en sus países el calendario gregoriano es el oficial, hoy en día algunas de las iglesias ortodoxas (por ejemplo, la de Jerusalén, la de Rusia o la de Serbia) siguen utilizando el calendario juliano, o modificaciones de él diferentes al calendario gregoriano, para su liturgia y otras (por ejemplo la de Constantinopla, la de Grecia y la de Finlandia) usan el calendario gregoriano. La Iglesia copta también sigue utilizando el calendario juliano. Calendario gregoriano El fundado por el papa Gregorio XIII en 1582, para subsanar el error del calendario juliano. A este fin suprimió los bisiestos seculares excepto cuando caen en decena de siglo. Es aceptado hoy en todo el mundo. Más brevemente, el que no cuenta como bisiestos los años que terminan siglo, excepto cuando caen en decena de siglo. Es un calendario originario de Europa, actualmente utilizado de manera oficial en casi todo el mundo. Así denominado por ser su promotor el papa Gregorio XIII , vino a sustituir en 1582 al calendario juliano, utilizado desde que Julio César lo instaurara en el año 46 a. C. El papa promulgó el uso de este calendario por medio de la bula Inter Gravissimas. El germen del calendario gregoriano fueron dos estudios realizados en 1515 y 1578 por científicos de la Universidad de Salamanca, que fueron remitidos a la Iglesia. Del primero se hizo caso omiso y del segundo finalmente fructificó el actual calendario mundial. Calendario hebreo El luni-solar empleado por los antiguos israelitas. Toma como origen el año 3761 a.C. Constaba de 12 meses de 30 y 20 días alternativamente. Es un calendario lunisolar, es decir, que se basa tanto en el ciclo de la Tierra alrededor del Sol (año), como en el de la Luna al rodear a la Tierra (mes). La versión actual, por la que se rigen las festividades judías, fue concluida por el sabio Hilel II hacia el año 359. Este calendario se basa en un complejo algoritmo, que permite predecir las fechas exactas de luna nueva, así como las distintas estaciones del año, basándose en cálculos matemáticos y astronómicos, prescindiendo desde aquel momento de las observaciones empíricas de que se valieron hasta entonces. En su concepción compleja tanto solar como lunar, el calendario hebreo se asemeja al chino, sin que se sepa de influencia alguna que haya tenido el uno sobre el otro; y también al calendario utilizado por los pueblos de la península arábiga hasta la aparición del Islam, en el siglo VII, E. C. En cambio, se distingue del calendario gregoriano de amplio uso universal, basado exclusivamente en el ciclo solar anual; y también del que rige al mundo musulmán desde Mahoma hasta nuestros días, que es puramente lunar. El calendario hebreo comienza con la Génesis del mundo, que aconteció, según la tradición judía, el domingo 7 de octubre del año 3760 a. E. C.; fecha equivalente al 1° del mes de Tishrei del año 1. De esta manera, el año gregoriano de 2015 equivale al año hebreo de 5776 (que comenzó al atardecer del 25 de septiembre de 2014 y finalizará el 13 de septiembre de 2015). Excomunión Acción y efecto de excomulgar. La Iglesia primitiva la usó para combatir errores de doctrina y conducta. Se distinguieron la exclusión total, a cuyos afectados se llamaba vitandi, y la menor, la de los tolerati, excluidos de los sacramentos. Hoy se distinguen dos clases de excomunión mayor: de jure y ab homine, la primera aplicada por la ley de la Iglesia y la segunda por un prelado. También puede ser: la carta, edicto con que se intima y publica la censura. Sagrario (sacrarium). Parte del templo en la Antigüedad donde se conservaban los objetos sagrados y destinados al culto. Sacristía Anejo de la iglesia donde se conservan los vasos y ornamentos sagrados, destinado asimismo al revestimiento de los oficiantes. Adviento Tiempo santo que celebra la Iglesia desde el domingo primero de los cuatro que preceden a la Natividad de Nuestro Señor Jesucristo. Es decir, en la Iglesia cristiana, tiempo que comprende las cuatro semanas anteriores a la Navidad, que comienza el domingo más próximo al 30 de noviembre, llamado domingo de adviento. Cuaresma Tiempo de cuarenta y seis días desde el Miércoles de Ceniza hasta la Pascua de Resurrección. En la Iglesia primitiva era un período de preparación para el bautismo, que se administraba el Domingo de Resurrección, así como de penitencia pública . Sus inicios se sitúan en el siglo IV, pero su práctica general fue más tardía. En la Iglesia oriental, abarca desde el domingo antes del Miércoles de Ceniza hasta el Domingo de Ramos. Pascua 1. Fiesta de los hebreos, en memoria de la libertad del cautiverio de Egipto. 2. Fiesta solemne de la Resurrección del Señor. 3. Cualquiera de las solemnidades del nacimiento de Cristo, de la adoración de los Reyes Magos y de la venida del Espíritu Santo sobre el Colegio apostólico. 4. Tiempo desde la Natividad de Jesucristo hasta el día de Reyes inclusive. Reyes Magos Los que fueron de Oriente a adorar al Niño Jesús. La Epifanía es la festividad que celebra la Iglesia católica anualmente el día 6 de enero. También se llama de la Adoración de los Reyes. Los Reyes Magos de Oriente (o simplemente Reyes Magos) es el nombre por el que la tradición denomina a los visitantes que, tras el nacimiento de Jesús de Nazaret, acudieron desde países extranjeros para rendirle homenaje y entregarle regalos de gran riqueza simbólica: oro, incienso y mirra. Los Evangelios solo hablan de «magos», en ninguna parte se indican sus nombres, ni que fuesen reyes, ni que fueran tres (número que posiblemente se deba a la cantidad de obsequios ofrecidos). Estas creencias fueron agregadas varios siglos después y se han mantenido en la tradición popular. Según la creencia católica, estos magos eran representantes de religiones «paganas» de pueblos vecinos, que los Evangelios ven como las primicias de las naciones que aceptarán la religión católica. En algunos países (normalmente hispanohablantes) existe la tradición de representar a los reyes trayendo los regalos que los niños les han pedido en sus cartas durante la noche anterior a la Epifanía. Los Reyes Magos, por tradiciones de algunos países, forman parte del pesebre junto a José, el niño Jesús y María. La palabra «mago», proviene del elamita ma-ku-ish-ti, que ―pasando por el persa ma-gu-u-sha y por el acadio ma-gu-shu― llegó al griego como μαγός (magós, plural: μαγοι, magoi) y de ahí al latín magi, /mágui/ (cf. magister, /maguíster/) de donde llegó al español. Eran los miembros de la casta sacerdotal medo-persa de la época aqueménida. La figura católica de los Reyes Magos tiene su origen en los relatos del nacimiento de Jesús, algunos, fueron integrados de los evangelios canónicos que hoy conforman el Nuevo testamento de la Biblia. Concretamente el Evangelio de Mateo es la única fuente bíblica que menciona a unos magos (aunque no especifica los nombres, el número ni el título de reyes) quienes, tras seguir una supuesta estrella, buscan al «rey de los judíos que ha nacido» en Jerusalén, guiándoles dicha estrella hasta Jesús nacido en Belén, y a quien presentan ofrendas de oro, incienso y mirra . Las tradiciones antiguas que no fueron recogidas en la Biblia ―como por ejemplo el llamado Evangelio del Pseudo Tomás (o Evangelio de la infancia) del siglo II― son sin embargo más ricas en detalles. En ese mismo evangelio apócrifo se dice que tenían algún vínculo familiar, y también que llegaron con tres legiones de soldados: una de Persia, otra de Babilonia y otra de Asia. Según interpretaciones posteriores, los Magos fueron considerados originarios de Europa, Asia, y de África respectivamente. En el último libro escrito por el papa Benedicto XVI sobre Jesús de Nazaret, «La infancia de Jesús», se menciona de tal modo a los Reyes Magos que algunos han sostenido que probablemente no venían de Oriente, sino de Tartessos, una zona que los historiadores ubican entre Huelva, Cádiz y Sevilla (Andalucía, España). Y, de esta manera, los hombres sabios de Oriente se han convertido en reyes, y con ellos han entrado en el pesebre los camellos y los dromedarios», relata Benedicto XVI y continúa: «La promesa contenida en estos textos extiende la proveniencia de estos hombres hasta el extremo Occidente (Tarsis, Tartessos en España), pero la tradición ha desarrollado ulteriormente este anuncio de la universalidad de los reinos de aquellos soberanos, interpretándolos como reyes de los tres continentes entonces conocidos: África, Asia y Europa». Al respecto, el secretario general de la Conferencia Episcopal, monseñor Juan Antonio Martínez Camino, recordó que en ningún momento el Santo Padre dice que «los Reyes Magos fueran andaluces, lo que explica el Papa es que los magos no eran otra cosa que buscadores de la verdad. Representaban a todos los hombres buscadores de Dios de todos los tiempos y de todos los lugares y eso incluía a todo el mundo hasta entonces conocido y cuyo límite occidental era Tartessos, en la península ibérica», explica. Al mencionar a Tartessos, Benedicto XVI se refiere a este límite geográfico que tenía el mundo en el siglo I a. C, «los Magos son de Oriente pero que en esa inquietud por buscar a Dios están representados los hombres buscadores de Dios de todos los lugares y de todos los tiempos». Con respecto a los nombres de los reyes (Melchor, Gaspar y Baltasar) las primeras referencias parecen remontarse al siglo V a través de dos textos, el primero titulado Excerpta latina bárbari, en el que son llamados Melichior, Gathaspa y Bithisarea. y en otro evangelio apócrifo, el Evangelio armenio de la infancia, donde se les llama Balthazar, Melkon y Gaspard. Los nombres son además diferentes según la tradición siriaca. Herodes el Grande (Ascalon, h. 73 - Jerusalén, 4 a. C.) Rey de los judíos. Hijo de un idumeo y de una nabatea, era en realidad un palestino de cultura helenística dedicado al servicio de Roma, que dominaba Palestina desde que fuera conquistada por Pompeyo (63 a. C.). Herodes fue nombrado primero gobernador de Galilea (47) y posteriormente «tetrarca» para dirigir las relaciones de Roma con los judíos (41); pero hubo de huir ante el ataque de los partos, que apoyaban en el trono a Antígona, la última reina de la dinastía de los Asmoneos o Macabeos, representante de la resistencia judía contra la dominación política y cultural del Occidente grecorromano. En el año 40 a. C. el Senado romano nombró a Herodes rey de los judíos por indicación de Marco Antonio, con el encargo de recuperar Judea de manos de Antígona. Combatió durante tres años hasta que conquistó Jerusalén y decapitó a Antígona (37). Su ilegitimidad dinástica y su indiferencia religiosa le hicieron impopular entre los judíos, especialmente frente al partido religioso ortodoxo de los fariseos. Se vio obligado a establecer un régimen basado en el terror, con una persecución sangrienta de la antigua familia reinante (incluyendo el asesinato de su propia esposa asmonea, su suegra, su cuñado y tres de sus hijos). En ese contexto de obsesión por consolidar su posición en el trono frente a posibles pretendientes se enmarca la «degollación de los inocentes» que narra el Evangelio según San Mateo, episodio literario consistente en una matanza de todos los niños menores de dos años nacidos en Belén, para conjurar la profecía mesiánica según la cual había nacido en aquella ciudad el que habría de ser rey de los judíos, Jesús. Por lo demás, Herodes fue un rey hábil: supo eludir su participación en la batalla de Actium , lo que permitió que Augusto le mantuviera en el trono después de su victoria, con una autonomía política prácticamente total a pesar de ser vasallo del Imperio; defendió eficazmente el reino frente a los ataques de partos y árabes; construyó ciudades y fortalezas; embelleció la capital; respetó las costumbres locales y comenzó la reconstrucción del Templo de Jerusalén. Al morir dejó el reino dividido entre sus hijos: Judea, Samaría e Idumea para Arquelao (destituido dos años después por el gobernador romano Poncio Pilatos), y Galilea y Perea para Herodes Antipas (el que, según los Evangelios, eludió juzgar a Jesucristo cuando se lo envió Pilatos). El nieto de Herodes, Herodes Agripa I, fue el último rey que gobernó sobre la totalidad de Palestina y el que, según los Hechos de los Apóstoles, hizo encarcelar a San Pedro y condenó a muerte a Santiago el Mayor. Bajo su hijo Herodes Agripa II estalló la rebelión de los judíos que llevó a la destrucción de Jerusalén por Tito y la anexión de Palestina a Siria como provincia romana (70 d. C.). Cruz Figura formada de dos líneas que se cortan perpendicularmente. Ha sido usada desde la antigüedad por diversos pueblos con distintos significados simbólicos. A su simbolismo de vida y fecundidad, hay que añadirle el de muerte e ignominia, ya que también fue usada para castigar los crímenes. CRUZ GRIEGA: La que se compone de un palo y un travesaño iguales, que se cortan en los puntos medios. CRUZ LATINA: La de figura ordinaria, cuyo travesaño divide al palo en partes desiguales. Crucifijo Imagen de Cristo crucificado. Comenzó a venerarse en el siglo VI, como símbolo de la pasión y muerte del Señor. En la Iglesia católica, la imagen se sujeta a la cruz, y en la ortodoxa suele aparecer pintada. Conciencia Conocimiento que el espíritu humano tiene de su propia existencia, de sus estados, de sus actos y de las cosas. Conocimiento interior del bien que debemos hacer y del mal que debemos evitar. Tradicionalmente, en ética, la conciencia es el juicio práctico que la razón dicta en cada caso sobre lo que se debe moralmente hacer u omitir, de acuerdo con un orden moral que unos hacen proceder de Dios, otros identifican con los imperativos de la razón práctica y otros vinculan a la intuición o al instinto. Derecho canónico o eclesiástico Conjunto de normas doctrinales y de disposiciones estatuidas por las autoridades de la Iglesia. Más brevemente, conjunto de normas estatuidas por las autoridades de la Iglesia. El Derecho canónico (del griego kanon, para regla, norma o medida) es una ciencia jurídica que conforma una rama dentro del Derecho cuya finalidad es estudiar y desarrollar la regulación jurídica de la Iglesia católica. Bajo esta definición se engloban tres conceptos que han conformado controversia acerca de su consideración a lo largo de la Historia hasta nuestros días: su finalidad, su carácter jurídico y su autonomía científica. Encíclica Carta o misiva que dirige el sumo pontífice a todos los obispos del orbe católico. Las encíclicas suelen versar sobre materia dogmática, moral o social, y tienen autoridad entre los cristianos, mayor o menor según el papa indique en el mismo documento. La encíclica no es, en principio, un documento del magisterio infalible sino sólo del magisterio ordinario. Iconoclasia Doctrina oficial en el Imperio bizantino desarrollada en los ss. VIII y IX que prohibía la representación y el culto a las imágenes de Cristo y de los santos. Iconoclasia expresión que en griego significa «ruptura de imágenes», es la deliberada destrucción dentro de una cultura de los iconos religiosos de la propia cultura y otros símbolos o monumentos, normalmente por motivos religiosos o políticos. La Real Academia la define como la «doctrina de los iconoclastas» y a su vez señala que «iconoclasta» proviene de rompedor de imágenes, y se define como tal en particular al «hereje del siglo VIII que negaba el culto debido a las sagradas imágenes, las destruía y perseguía a quienes las veneraban». La iconoclasia es un componente frecuente de los principales cambios políticos o religiosos que ocurren en el interior de una sociedad. Es por lo tanto algo que se distingue normalmente de la destrucción por parte de una cultura de las imágenes de otra, por ejemplo, por los españoles en sus conquistas de América. El término por lo general no abarca la destrucción específica de imágenes de un gobernante después de su muerte o derrocamiento (damnatio memoriae). El término «iconoclasta» ha acabado aplicándose de manera figurada a cualquier persona que rompe con los dogmas o convenciones establecidas o los desprecia. El término opuesto a «iconoclasta » es «iconódulo», que proviene de las palabras «icono» (imagen) y «dulía» (veneración). La herejía opuesta a ambas doctrinas, la iconoclasia y la iconodulía, es la idolatría, en la que las imágenes o figuras se adoran en sí mismas, en lugar de limitarse a reverenciarlas como representación de lo que se adora. En el contexto del Imperio bizantino el término que se usa es, principalmente, iconódulos, aunque también puede verse escrito «iconófilos». La iconoclasia puede llevarse a cabo por personas de diferente religión, pero a menudo es el resultado de disputas sectarias entre facciones de la misma religión. En el cristianismo, la iconoclasia ha sido motivada principalmente por una interpretación literal de los Diez Mandamientos, que prohíben la elaboración y veneración de «imágenes talladas». Los dos estallidos más serios de iconoclasia que se produjeron en el Imperio Bizantino durante los siglos VIII y IX son inusuales en el sentido de que la disputa se centraba en el uso de las imágenes, más que ser un producto secundario de preocupaciones más profundas. Como con otros temas doctrinales en el periodo bizantino, la controversia no quedó en modo alguno restringida al ámbito eclesiástico, o a argumentos teológicos. La confrontación cultural continua con el Islam, y la amenaza militar que este último representaba, probablemente tuvo que ver en las actitudes de uno y otro bando. Parece que la iconoclasia la apoyaban sobre todo personas procedentes de la parte oriental del imperio y refugiados de las provincias tomadas por los musulmanes. Se han indicado como factores importantes, tanto al comienzo como al final del apoyo imperial a la iconoclasia, su fuerza en el ejército al principio de este período, y la creciente influencia de fuerzas balcánicas en el ejército (a los que se consideraba en general que les faltaban fuertes sentimientos iconoclastas) a lo largo del periodo. El uso de imágenes probablemente había ido creciendo en los años que precedieron al estallido de la iconoclasia. Un cambio notable se produjo en 695, con Justiniano II que puso el rostro de Cristo en el reverso de sus monedas de oro. El efecto de la opinión iconoclasta se desconoce, pero ciertamente el cambio provocó que el califa Abd al-Malik rompiera permanentemente con su anterior adopción de los tipos de moneda bizantinos y comenzara una acuñación de moneda genuinamente islámica que sólo llevaba palabras. Una carta del patriarca Germano escrita antes de 726 a dos obispos iconoclastas dice que «ahora ciudades enteras y multitud de personas están en considerable agitación por este tema» pero existe escasa evidencia del crecimiento del debate. Investidura En el léxico feudal , ritual por el que el señor, tras recibir el homenaje vasallático, transmite al vasallo y le reconoce la posesión de un feudo (o beneficio). El término se usó también para designar la transmisión y el reconocimiento (igualmente mediante un ritual con fuerte contenido simbólico) de poderes y derechos de origen público por parte del emperador a los obispos. Ya desde la época de Constantino, pero sobre todo a partir de Carlomagno, se reconocía a los obispos una serie de privilegios y de funciones de carácter público que suplían las del poder público imperial. Con la generalización del lenguaje feudal en los siglos centrales de la Edad Media, la concesión de esas prerrogativas fue asimilada a la investidura feudal. Desde el siglo XI la política del papado de reforma eclesiástica persiguió la abolición de la investidura laica de los obispos y de los abades, así como de la intervención imperial en la elección del papa, lo que llevó a la lucha entre el papado y el imperio en las últimas décadas del siglo XI y primeras del siglo XII conocida como la “querella de las investiduras”. Contrarreforma El período denominado Contrarreforma, se extendió en Europa desde el año1560 época donde la máxima autoridad de la iglesia católica estuvo ejercida por el Papa Pío IV, y culminó en el año 1648 al finalizar la Guerra de los Treinta Años, que comenzó como un conflicto religioso y terminó involucrando a muchos países europeos aún por motivos no religiosos. Se denominó Contrarreforma , pues fue el modo en que reaccionó la iglesia católica ante el avance de la Reforma Protestante que Martín Lutero había iniciado durante el siglo XV, produciéndose la ruptura entre el monje alemán y el catolicismo en el año 1517, cuando Lutero formuló una serie de denuncias contra los miembros de la iglesia como la venta de indulgencias como requisito para obtener el perdón de los pecados, se opuso a gran parte de los sacramentos (solo admitió el Bautismo y la Eucaristía) y desconoció la autoridad del Papa, preconizando la salvación de las almas en virtud de la fe y no de las acciones. La Contrarreforma intentó imponer la fe católica, unificando nuevamente el cristianismo dividido en católicos y protestantes, tras haber confirmado sus dogmas, que Lutero había criticado, en el Concilio de Trento que tuvo lugar entre los años 1545-1563. Se reafirmó la jerarquía eclesiástica y la autoridad suprema del Papa, se renovaron las órdenes religiosas imponiendo normas estrictas, se crearon centros de formación religiosa, y nuevas órdenes, entre las que se destacó la Compañía de Jesús. Para luchar contra los que llamaban herejes e infieles se restauró el Tribunal de la Inquisición y se confeccionó una lista con libros no aprobados por la iglesia llamada “Índice de Libros Prohibidos”. Se desacreditó que la fe fuera lo único capaz de dar la salvación, imponiendo también la realización de obras generosas. Rechazaron la libre interpretación de la Biblia, que habían propuesto los luteranos; se mantuvo el latín como idioma del culto, se mantuvieron los siete sacramentos y el culto a la Virgen y a los santos. La consecuencia fueron guerras, muerte e incomprensión. Amri Rey de Israel en 928-917 a.C. Fijó la capital en Samaria y fundó la dinastía a la que pertenecieron Acab y Jehú. La Escritura alaba su valor, aunque condena sus impiedades. En definitiva, Amri fue un rey de Israel, en el siglo X a.C.; la Escritura alaba su valor, aunque condena sus impiedades; edificó a Samaria para hacerla su capital, y murió el año 918 a.C. Amorreos Los amorreos, amorritas o amoritas (martu en sumerio y amurru en acadio) fueron un pueblo de origen semita constituido por tribus nómadas muy belicosas que ocuparon Siria, Canaán y la región al oeste del río Éufrates, desde la segunda mitad del tercer milenio antes de nuestra era. En el curso de sus correrías llegaron a conquistar en dos ocasiones la ciudad de Babilonia. Se cree que el rey Hammurabi era descendiente de amorreos. Se dice amorreo del individuo de un pueblo bíblico descendiente de Amorreo, hijo de Canaán. Juez Magistrado supremo del pueblo de Israel, desde que este se estableció en Palestina hasta que adoptó la monarquía. El término "juez" se aplica a los magistrados que Gobernaron Israel en el período entre Josué y el establecimiento de la monarquía. Por causa de la idolatría , el Señor permitía que diversos enemigos oprimieran a Israel por un tiempo. Cuando clamaban a Dios como resultado de sus dificultades, él suscitaba jueces que los libraban y los juzgaban. De este modo, el período de los jueces se caracterizó por la alternancia de apostasía con servidumbre y de arrepentimiento con liberación; siempre se repetía el esquema de apostasía , declinación y opresión. Estos jueces no gobernaron en sucesión ininterrumpida, sino que aparecieron esporádicamente, a veces en forma contemporánea en diferentes partes del país; es decir, mientras algunos de los jueces gobernaban la nación entera, otros servían sólo a una tribu o a un grupo de ellas. Moisés Profeta y legislador de Israel cuyas acciones están descritas en el libro del Éxodo (siglo XIII a. C.?). Sin embargo, dicho libro del Antiguo Testamento está escrito en un registro literario y simbólico que deja en la penumbra la figura histórica de Moisés, rodeándola de milagros, prodigios y leyendas; e incluso existen dudas sobre la existencia real de Moisés, que podría ser un mito . De haber existido, Moisés sería un personaje de origen desconocido, criado en la corte de los faraones (su nombre es egipcio y la leyenda habla de un niño abandonado y salvado de las aguas del Nilo). Parece ser que, hacia 1230 o 1250 a. C., Moisés se retiró a meditar al Sinaí, donde creyó recibir un mensaje divino que le ordenaba liberar a los judíos refugiados en Egipto y sometidos a duras condiciones de cautiverio. Consiguió unificar a varios clanes hebreos partidarios de regresar a Palestina e iniciar con ellos un largo viaje hacia la «Tierra Prometida», huyendo de la persecución del faraón egipcio Ramsés II. Durante la travesía, Moisés dijo haber recibido varias revelaciones directamente de Dios, con las que dio forma a la religión judía: una alianza entre el único Dios(Yahvé) y el pueblo hebreo, que en adelante se mantendría fiel al monoteísmo fundado por Abraham; y un conjunto de leyes que incluían el culto del «Arca de la Alianza», la instauración del clero y diez mandamientos de orden moral y religioso. El relato bíblico habla de la deslealtad del pueblo hacia su Dios, que éste castigó haciéndole vagar por el desierto durante cuarenta años, refiriéndose probablemente al periodo de vida nómada al que se vieron obligados los hebreos en el sur de Palestina, mientras iban penetrando progresivamente en el territorio ocupado entonces por los cananeos y asentándose en pueblos sedentarios. Moisés, anciano ya cuando salieron de Egipto, moriría sin haber visto la Tierra Prometida, cuya conquista está representada en la Biblia por Josué. Moisés no fue sólo el dirigente del éxodo judío hacia Palestina, sino también el autor de los fundamentos de la ley judaica (si bien el contenido de sus leyes no difiere mucho de las que predominaban en el Oriente Medio por aquella época, a excepción del componente monoteísta, que no fue creación de Moisés). La ley está contenida en los cinco libros del Antiguo Testamento que forman el Pentateuco y que constituyen la Tora de los judíos (Génesis, Éxodo, Levítico, Números y Deuteronomio). La tradición religiosa supone a Moisés autor de los cinco libros, si bien parece probado que no pudo serlo más que en muy pequeña parte y que el grueso de su contenido fue redactado mucho después. En todo caso, su figura es venerada tanto por la religión judía como por cristianos y musulmanes. Isaías (s. VIII a.J.C.) Profeta de Judá. Su nombre significa «Yahvé es salvación». Su actividad se desarrolló sobre todo durante los reinados de Ajaz y de Ezequías (736-687). Testigo de la ruina de Samaria, la idea principal de su predicación era que Dios era santo y que los israelitas debían serlo igualmente. Estigmatizaba con ironía las costumbres judías, impregnadas de ideas paganas, y rechazaba la idea de una alianza con los extranjeros por temor a una contaminación idolátrica. Los que aceptasen las exigencias de Yahvé verían realizado el reino futuro, a cuya cabeza estaría el rey Mesías, descendiente de David, el Emmanuel(Dios con nosotros). Isaías es, junto con Job, el mayor poeta de la Biblia. Los oráculos del profeta están contenidos en la primera parte del Libro de Isaías. Este texto, escrito en épocas diferentes, testimonia la influencia que el mensaje de éste tuvo sobre las generaciones posteriores, de modo que se puede hablar de una verdadera «escuela», origen de nuevos oráculos, que más tarde serían englobados bajo el nombre de Isaías. De ahí que los críticos, para denominar a estos agregados a la obra, hablen de un Segundo Isaías (capítulos 40 a 55), escrito al fin del exilio, y de un Tercer Isaías (capítulos 56 a 66), escrito después del regreso a Palestina (siglos VI-V). Oráculo Respuesta que da Dios o por sí o por sus ministros. Del latín oracŭlum, el oráculo es una respuesta divina que llega a las personas a través de los sacerdotes u otros ministros. Dicha respuesta incluso puede reflejarse mediante señales físicas o símbolos que son interpretados por los especialistas. Fenicios y hebreos también tuvieron sus propios oráculos. Orden militar Cualquiera de las de caballeros fundadas en diferentes tiempos y con varias reglas y constituciones, inspiradas en cierto modo en el modelo de las órdenes religiosas, las cuales se establecieron, por lo regular, para hacer guerra a los infieles; cada una tiene su insignia que la distingue. De entre las primeras órdenes, muy poderosas, las principales fueron las de los Hospitalarios, Templarios y Caballeros Teutónicos, todas del siglo XII. Orden del Temple Orden religioso-militar fundada en 1119 por Hugo de Payen, Godofredo de Saint Adhémar y otros caballeros para defender Tierra Santa contra los musulmanes. Su regla, establecida por san Bernardo de Claraval, era severa y ascética. La Orden se regía por un gran maestre con sede primero en Jerusalén y finalmente en Chipre. Su historia es la historia de las Cruzadas, en las que murieron veinte mil templarios. Acusados de tener grandes tesoros y gran poder, fueron perseguidos y la Orden dejó de existir en 1314, con la ejecución del gran maestre Jacques de Molay. Orden Hospitalaria Orden religiosa y militar, fundada por el beato Gerardo (1099). Sus miembros recibieron también el nombre de Caballeros de Chipre, de Rodas y de Malta, según las sedes sucesivas de la Orden, creada para la defensa del Santo Sepulcro. Su título completo era “Orden de los Hermanos Hospitalarios de Jerusalén”. Sufrió un rudo golpe con la Reforma. Hoy tiene su sede en Roma. Orden Teutónica Orden militar y religiosa -hospitalaria en un principio- fundada en 1189-91 por cruzados alemanes. En el siglo XIII adquirió gran poderío. En 1283 conquistó Prusia, que convirtió al cristianismo. En 1525 fue secularizada por su gran maestre Alberto de Brandeburgo, que abrazó el protestantismo. Dejó de existir en 1919. Más extensamente, Orden fundada en el año 1190, durante la Tercera Cruzada, por un grupo de caballeros alemanes que instalaron un hospital en el campamento militar que sitiaba a San Juan de Acre para atender a los soldados y peregrinos enfermos de habla alemana. En la esperanza de reconquistar pronto la ciudad de Jerusalén y de establecerse allí, se llamó Orden del Hospital de la Santísima Virgen María de la Casa Alemana en Jerusalén, cuyos miembros llevaban un manto blanco con una cruz negra. Surgió, bajo el modelo de las ya existentes de San Juan del Temple, como una hermandad militar, religiosa y hospitalaria para el cuidado de los enfermos, y fue aprobada en 1192 por el papa Celestino III, quien le concedió la regla de San Agustín. El primer gran maestre de la Orden fue Hermann Walpont, que ocupó dicho cargo en el año 1199. En 1210, le sucedió Herman von Salza, que fue el más importante de los maestres de la Orden; éste falleció en 1239. En 1211 sus miembros se trasladaron a Hungría, invitados por el rey Andrés II, para defender las fronteras de su país, y en 1226 marcharon hacia Polonia, reclamados por Conrado, príncipe de Mazovia, para defender esta tierra de los boruscios. Pese a estos traslados, continuaron como una hermandad de guerreros, extendiendo la Cristiandad por todo el norte de Europa con la cruz y la espada. El reclutamiento estaba limitado a los hijos de caballeros de origen germánico, nacidos dentro del Imperio. Como en la mayoría de las Órdenes, los caballeros individualmente estaban sujetos a su prior, y éstos estaban administrados por los alguaciles y bailíos, estos últimos responsables ante el Gran Maestre, que inicialmente tuvo su casa central en Acre, de allí se trasladó a Venecia, y finalmente a Marienburg. En su época de apogeo, los Caballeros Teutónicos se extendían desde Tierra Santa hasta España, Flandes, Estonia, Hungría, Chipre, Grecia, Tirol y los Países Bajos. Pero en su centro estaba Prusia, que constituía su fuerza motriz religioso-caballeresca. Gracias a su férrea disciplina, organización y entrega al cumplimiento del deber, Prusia se transformó en un estado rico y floreciente, independiente bajo la soberanía directa del Papa, aunque el Gran Maestre poseía también el rango de Príncipe del Imperio. Se les concedió la ciudad feudal de Chelmno (Kulm en alemán) para establecer allí su sede; en 1223 incorporaron la orden de Dobrzyn y, en 1237, la orden de los Caballeros Portaespada, que estaba instalada en el territorio de Livonia desde el año 1202. Hasta el año 1283 conquistaron todo el territorio boruscio (Prusia), gracias a la ayuda del papado y al imperio, y formaron un estado muy potente, para cuyo control construyeron decenas de castillos, el más grande de los cuales estaba situado en Marienburgo (Malbork en polaco), donde establecieron su capital. Este castillo es el mayor de Europa. Entre 1308 y 1309 invadieron Pomerania de Gdansk (Danzig en alemán), con lo que comenzaron las guerras con Polonia (1308-1521). Frente a la política expansiva de la orden, Lituania y Polonia formaron la unión en 1385. El día 15 de julio de 1410 tuvo lugar la batalla de Grunwald (Tannemberg) entre los teutónicos y las tropas unidas polaco-lituanas, que fue una de las más grandes batallas medievales y en la que pereció la flor de los caballeros de la orden, con su gran maestre Ulrich von Jungingen. Las guerras subsiguientes con Polonia llevaron al empobrecimiento del estado en el que se asentaba la orden, lo que motivó el nacimiento, en 1440, de la Liga de Prusia. Ésta organizó una insurrección y otorgó las tierras de Prusia a Casimiro IV Jagellón, rey de Polonia. Así se dio inicio la guerra con Polonia, que vino a durar trece años y terminó con la paz de Torun (Thorn en alemán) en 1466, por la cual, Pomerania de Gdansk fue devuelta a Polonia, que desde entonces se llamó Prusia Real y la Orden se vio obligada a reconocer al rey de Polonia como jefe supremo. La intención de cambiar las resoluciones del Tratado de Torun provocó otra guerra entre 1519 y 1521, que terminó con la derrota de la orden, lo que también significó el fin de su estado. En 1525, el último gran maestre, el margrave Albrecht Hohenzollern, secularizó y transformó estas tierras en un feudo de Polonia y Lituania, al que dio el nombre de Prusia Ducal. El gran maestre y la mayoría de sus Caballeros aceptaron la Reforma y abrazaron el protestantismo. Mientras, en Livonia, seguía existiendo una parte de sus miembros que se había hecho independiente del gran maestre, ya a finales del siglo XV, y que, finalmente, fue seculariza y rendida a su gran maestre Kettler en 1561. La orden, ya muy reducida, permaneció en Austria y en Alemania, hasta el año 1929, momento en el que se transformó en una orden eclesiástica. Ezequiel Ezequiel fue un sacerdote y profeta hebreo, que ejerció su ministerio entre 595 y 570 a.C., durante el cautiverio judío en Babilonia. El nombre Ezequiel (del hebreo, Ijezkél) significa "Dios es mi fortaleza". Sus profecías se encuentran en el Libro de Ezequiel, siendo su mensaje de reverencia para con la santidad de Dios e incluyó reflexiones sobre la futura reconstrucción del Templo de Jerusalén, enfatizando asimismo la responsabilidad moral de cada individuo. A diferencia de otros profetas, Ezequiel tuvo importantes revelaciones en forma de visiones simbólicas que le fueron transmitidas por Yahvéh. Ezequiel provee descripciones detalladas de sus visiones. En su primera visión, Ezequiel percibió el tetramorfos, es decir, los cuatro seres vivientes tirando de un carro celestial. Sus profecías advirtieron de la destrucción inminente de Jerusalén, condenaron las prácticas idólatras y envisionaron la restauración de Israel. Ezequiel vivió en la misma época que el profeta Jeremías, tornánose profeta durante el exilio babilónico. Estaba casado (Ezequiel 24, 18), era hijo de Buzí, de linaje sacerdotal, fue llevado cautivo a Babilonia junto con el rey Joaquim de Judá(597 a.E.C.) y permaneció en una ciudad de Mesopotamia llamada Tel-Abib, cerca de Nipur en Caldea, a orillas del río Cobar. Cinco años después, a los treinta de edad (cf. 1, 1), Yahvé lo llamó al cargo de profeta, que él ejerció entre los desterrados durante 22 años, hasta el año 570 a.E.C. A pesar de las calamidades del destierro y de los falsos profetas, los cautivos no dejaban de abrigar esperanzas de que el cautiverio terminaría pronto y de que Yahvé restauraría la santa ciudad de Jerusalén y su Templo (Jer. 7). Con la caída de Jerusalén y la destrucción del Templo, no pocos habían perdido la fe. La misión de Ezequiel consistió en combatir la idolatría, la corrupción por las malas costumbres, y las ideas erróneas acerca del pronto regreso a Jerusalén; para consolar a su pueblo, predicó la esperanza del tiempo mesiánico. El Libro de Ezequiel comprende un prólogo, que relata el llamamiento del profeta (caps. 1-3), y tres partes principales: la primera (caps. 4-24) comprende las profecías acerca de la ruina de Jerusalén; la segunda (caps. 25-32), el castigo de los pueblos enemigos de Judá; y la tercera (caps. 33-48), la restauración. En la última sección de su profecía (40-48), Ezequiel describe detalladamente la restauración de Israel después del cautiverio: el Templo y la ciudad de Jerusalén, así como sus arrabales y la tierra prometida repartida equitativamente entre las doce tribus israelitas. Las profecías de Ezequiel se caracterizan por la riqueza de alegorías, imágenes y acciones simbólicas; san Jerónimo se refiere a ellas como el "mar de la palabra divina" y el "laberinto de los secretos de Dios". Ezequiel es venerado como profeta en el judaísmo, cristianismo, islam y bahaísmo . Según la tradición judía, Ezequiel murió mártir. Gólgota Colina donde fue crucificado Jesucristo, extramuros de Jerusalén, a 800 metros de la puerta Antonia. El Calvario, también conocido como el Gólgota, fue un sitio que se encontraba cerca del exterior de las murallas de Jerusalén. En él Jesús fue crucificado. Gólgota o Gólgotha proviene del griego. La palabra surge de la traducción al griego en el Nuevo Testamento de un término arameo que se cree que pudiera ser Gûlgaltâ. La Biblia traduce el término como "Lugar de [la] Calavera", frase que figura en griego como Kraníou Tópos, y en latín como Calvariæ Locus, de donde deriva la palabra española Calvario. Epístola Carta escrita por un apóstol e insertada en el Nuevo Testamento. Aparte de las siete llamadas católicas, se cuentan catorce de san Pablo. Son exhortatorias o de amonestación, y se ordenan a avivar la fe o dar normas para la marcha de las comunidades cristianas. EPÍSTOLA CATÓLICA: Cualquiera de las escritas por los apóstoles Santiago y san Judas, y aun por san Pedro (dos) y san Juan (tres), así llamadas por dirigirse a los cristianos en general. El libro de la Sabiduría La SABIDURÍA es el Libro más reciente del Antiguo Testamento. Fue escrito en griego, muy probablemente entre los años 50 y 30 a. C., por un judío de Alejandría , la gran ciudad egipcia convertida en el primer centro cultural del mundo mediterráneo. El autor, sobre todo cuando habla en primera persona, se presenta como si fuera Salomón. Este artificio literario le sirve para mostrar que su enseñanza, a pesar de estar presentada de manera nueva y original, coincide con la auténtica tradición sapiencial de Israel, representada por el más célebre de sus "sabios". La obra está dirigida en primer lugar a la numerosa y floreciente comunidad judía radicada en aquella ciudad. Lejos de su patria y en estrecho contacto con una cultura brillante y ecléctica, ella corría el riesgo de dejarse seducir por los atractivos del paganismo. Consciente de esto, el autor se propone demostrar a sus compatriotas que no tienen nada que envidiar a los paganos y, por lo tanto, sería una insensatez despreciar los bienes que la Sabiduría divina les había dispensado tan generosamente. Al mismo tiempo, les recuerda el incomparable privilegio del Pueblo elegido por Dios para comunicar a los demás pueblos "la luz incorruptible de la Ley”. Sin embargo, también los paganos son indirectamente destinatarios del mensaje contenido en este Libro. El autor se dirige a ellos para hacerles ver que Israel no es un pueblo "bárbaro", ni un "enemigo del género humano", como se lo consideraba con frecuencia. Su Dios es el Señor misericordioso, que ama a todas sus criaturas y las gobierna "con gran indulgencia”. Ese Dios creó el mundo con Sabiduría y se manifiesta a todos los hombres a través de sus obras. Sin embargo, los paganos no supieron reconocer en las cosas creadas al Artífice y Soberano del universo. Para dar más valor a esta requisitoria contra el paganismo, el autor usa el lenguaje de sus propios pensadores, con intención no sólo polémica sino también misionera. El libro de la Sabiduría es una obra de síntesis. Su autor meditó profundamente los escritos del Antiguo Testamento -especialmente el Génesis, el Éxodo, Isaías, los Proverbios y el Eclesiástico- que sin duda había leído en la versión griega de los "Setenta ", compuesta precisamente en Alejandría a partir del siglo III a. C. Pero luego repensó y desarrolló esos temas bíblicos con la ayuda de expresiones y conceptos tomados de la filosofía griega. En este "diálogo de dos culturas" -después del enfrentamiento violento de otras épocas- el Judaísmo supo enriquecerse con los elementos asimilables del Helenismo, sin perder su propia identidad. Así abrió el camino que más tarde habrían de seguir los primeros cristianos en la evangelización del mundo pagano. Aunque el Nuevo Testamento no contiene ninguna cita explícita de este escrito sapiencial, es indudable que san Juan y san Pablo se inspiraron en él, sobre todo al hablar de Cristo como Palabra, Sabiduría, Imagen y Resplandor de la gloria de Dios. Hechos de los Apóstoles En el Prólogo al libro de los HECHOS DE LOS APÓSTOLES, su autor remite expresamente a un "primer Libro" escrito por él mismo, donde se narra lo que hizo y enseñó Jesús desde el comienzo hasta el momento de su Ascensión al cielo. El Libro a que alude es el tercer Evangelio, y el autor es el evangelista san Lucas, que concibió y compuso estos dos Libros como partes integrantes de una única obra. Sólo hacia el año 150, cuando los cristianos reunieron los cuatro Evangelios en un mismo volumen, estas dos partes quedaron separadas. Los "hechos" relatados en el Libro muestran cómo los Apóstoles dieron cumplimiento al programa que el Señor resucitado les fijó antes de su partida. En el Evangelio de Lucas, el ministerio terreno de Jesús comienza en Nazaret y culmina en Jerusalén con la Pascua del Señor. Y es precisamente de Jerusalén, de donde el mismo Lucas hace partir la acción evangelizadora de la Iglesia narrada en el libro de los Hechos. Para escribir este Libro, Lucas empleó una abundante documentación: las tradiciones de la Iglesia de Jerusalén y de la comunidad de Antioquía, el testimonio personal de Pablo y, en particular, un "diario de viaje" que narraba la actividad misionera del Apóstol, donde el empleo del "nosotros" indica que su autor era un testigo presencial de los acontecimientos. Esto hace que el libro de los Hechos de los Apóstoles sea una fuente de información imprescindible para conocer los primeros tiempos de la Iglesia. Sin embargo, Lucas no es un simple cronista que pretende escribir la historia completa de los orígenes cristianos, o presentar la penetración del Cristianismo en el mundo pagano como un fenómeno puramente histórico. Su finalidad es poner de manifiesto la acción del Espíritu, que va edificando la Iglesia por medio de la predicación de los Apóstoles y hace fructificar la Palabra de Dios en lugares cada vez más lejanos. Eclesiastés A este Libro "deuterocanónico" -el más extenso de los escritos sapienciales- se lo designa habitualmente de dos maneras distintas. El nombre de ECLESIÁSTICO, que significa "libro de la asamblea", se hizo tradicional en la iglesia latina, quizá por la frecuencia con que se lo utilizaba en los primeros siglos para la formación moral de los catecúmenos y de los fieles. La mayoría de los manuscritos griegos, en cambio, lo titulan "Sabiduría de Jesús, hijo de Sirá"- en hebreo, Ben Sirá -y de allí deriva el nombre de SIRÁCIDA, que también se le suele dar. Mientras que la mayoría de los escritos sapienciales son atribuidos a Salomón, el Eclesiástico es el único que lleva la firma de su autor. Este era un judío de Jerusalén, culto y de buena posición, que se dedicó desde su juventud al conocimiento de las Escrituras y a la búsqueda de la Sabiduría, sobre todo por medio de la oración. Como fino observador, aprovechó sus frecuentes viajes para completar su formación. Convertido en "maestro de sabiduría", orgulloso de su raza y de su historia nacional, dirigió en Jerusalén una escuela, destinada a iniciar a los jóvenes en la adquisición de la Sabiduría. Por último, hacia el 180 a. C., recogió por escrito el fruto de sus reflexiones y de su larga experiencia. La obra de Ben Sirá es un llamado de atención frente a la influencia de la cultura griega, que no cesaba de expandirse en el Próximo Oriente desde las conquistas de Alejandro Magno. Él comprendió que ese nuevo movimiento de ideas no tardaría en entrar en conflicto con la fe de Israel. Para contrarrestar el peligro, puso todo su empeño en preservar el patrimonio religioso y cultural del Judaísmo en esa época de transición. A diferencia de los antiguos "maestros de sabiduría", que consideraban al hombre nada más que en su condición de tal, al Sirácida le preocupaba antes que nada la formación del hombre "judío". Según él, la Sabiduría se ofrece a todos, pero puso su Morada en Israel y, en última instancia, se identifica con la Ley de Moisés. De allí la necesidad de meditar constantemente "el libro de la Alianza del Dios Altísimo”, para adquirir la verdadera Sabiduría y vivir en conformidad con la voluntad divina. El Eclesiástico fue escrito originariamente en hebreo, pero el texto original cayó pronto en el olvido. La obra se conservó gracias a la traducción griega realizada por un nieto del autor, emigrado a Egipto en el 132. A fines del siglo pasado y en las últimas décadas del actual se encontraron varios manuscritos hebreos, que abarcan unas dos terceras partes del Libro. La traducción que damos a continuación es la del texto griego, ya que es este el que fue recibido y transmitido por la tradición cristiana. El Sirácida es el último testigo inspirado de la corriente sapiencial dentro de Palestina. El ideal de vida propuesto por él tiene las limitaciones propias de su época, pero también encierra valores permanentes, que fueron asumidos por el Nuevo Testamento, especialmente en la Carta de Santiago. Por su profunda religiosidad, unida a un sano sentido común, por su fidelidad a la Ley y su afán de encontrar en todo un reflejo de la sabiduría de Dios, el autor de este Libro anticipa el retrato que hará Jesús del "escriba convertido en discípulo del Reino de los Cielos": él "se parece a un dueño de casa que saca de sus reservas lo nuevo y lo viejo". Anglicanismo Doctrina religiosa cristiana que se origina con la ruptura del rey inglés Enrique VIII con laIglesia católica en el s. XVI; el monarca mantuvo el dogma católico pero se nombró a sí mismo jefe de la Iglesia británica. El anglicanismo es la religión oficial de Inglaterra. Tiene su origen en el reinado de Enrique VIII, que se apartó de Roma por razón de lanegativa dada a su intención de divorciarse de Catalina de Aragón. En 1531 el rey se proclamó jefe supremo de laIglesia inglesa y en 1534 fue publicada el Acta de Supremacía. Bajo el reinado de su hijo, Eduardo VI, la nueva Iglesiase radicalizó y adoptó las doctrinas calvinistas. La mayor parte de sus miembros se encuentra en Inglaterra e Irlanda delNorte. En 1982 las mujeres lograron el acceso a la ordenación sacerdotal. El anglicanismo podría definirse como la fe, práctica y espíritu de las iglesias miembros de la Comunión Anglicana, es decir, iglesias en plena comunión con el Arzobispo de Canterbury. Con todo, el anglicanismo tiene profundas raíces en el pasado: Rowan Williams describió el Anglicanismo como lo que pasó a la Iglesia en Inglaterra, Gales e Irlanda durante la reforma del siglo dieciséis y posteriormente. Además, tiene raíces hondas en los siglos anteriores: lo medular de la fe de los anglicanos se encuentra en la Biblia, los 39 Artículos de la fe Cristiana, y el Libro de Oración Común los cuales resumen la enseñanza de la iglesia de los primeros cinco siglos y rechazan tanto la evolución posterior de la Iglesia católica romana como las simplificaciones del unitarismo. Recientemente con las divisiones sobre temas doctrinales y morales, se ha extendido a grupos fuera de la Comunión Anglicana. Jeremías Jeremías (Anatoth, Judea 650 a.E.C. - Daphnae, Egipto 585 a.E.C.) fue un profeta hebreo, hijo del sacerdote Helcías, Jeremías vivió entre el 650-586 a.E.C. en Judá, Jerusalén, Babilonia y Egipto. Fue coetáneo de Ezequiel y anterior a Daniel. Fue uno de los grandes líricos de la literatura universal. Anunció y lloró después en términos patéticos la ruina de Jerusalén. Murió en Egipto, adonde bajó con los últimos restos de su pueblo. Profetizó en su predicación la invasión de los babilonios como castigo por las culpas del pueblo de Israel. Perseguido y encarcelado por los reyes, fue rehabilitado después de la caída de Jerusalén, donde permaneció junto al gobernador Godolias. Cuando éste fue asesinado, Jeremías fue obligado a emigrar a Egipto, donde murió. Jefté Jefté es un personaje bíblico, juez de Israel por seis años, miembro de la tribu de Gad , hijo de Galaad . En el Libro de los Jueces se le muestra guiando a los israelitas a la batalla contra los amonitas, y como resultado de un voto, termina sacrificando a su hija. El recuerdo de sacrificios humanos celebrados en otro tiempo por los cananeos no debió sin duda ser ajeno a la exaltación religiosa de Jefté; la gravedad de su voto no era por otra parte menor, a sus ojos, que la gravedad de su empresa. Una vez obtenida rápidamente la victoria sobre los ammonitas, ocurrió que la primera persona que se le acercó, entre un coro de vírgenes que cantaban sus alabanzas, fue su única hija. Al hallarse ante la víctima de su voto, el guerrero fue presa de violenta emoción, que expresó en frases de profundísimo pesar. Su hija no se opuso a la ejecución del voto: únicamente le pidió que la difiriera por dos meses, a fin de poder recorrer los montes con sus amigas "para llorar su virginidad". Jezabel Esposa del rey de Israel, Acab (siglo IX a.C.), intentó introducir el culto a Baal y Astarté y persiguió a los profetas, a los que trató de exterminar. Fue asesinada por orden de Jehu. Los perros devoraron su cuerpo defenestrado, como profetizara Elías. Hebrón Antigua ciudad de Judea (Palestina), al S de Jerusalén, en la que se encuentra una cueva que supuestamente fue la tumba de Abraham, Isaac, Jacob, Sara, Rebeca y Lía. Primera capital del reino de David, fortificada luego por Roboam, fue ocupada por los edomitas. Hebraísmo Profesión de la ley antigua de Moisés. // Forma sintáctica o morfológica propia de la lengua hebraica. Herodías (7 a.J.C.-39 d.J.C.) Princesa judía. Estuvo casada con su tío Herodes Filipo y con Herodes Antipas, a quien acompañó en su destierro. Sus matrimonios la hicieron impopular. Según el Evangelio, hizo que ejecutaran a san Juan Bautista. Más concretamente, según el Evangelio, convenció a su hija para que pidiera la cabeza de san Juan Bautista. Diluvio Inundación terrestre, precedida de copiosas lluvias. Por antonomasia, el universal, en tiempo de Noé. El Gilgamés babilónico (s. 2000 a.C.) describe un diluvio muy similar al del relato bíblico, solo que en aquel predomina el politeísmo y en este el monoteísmo. Existen también narraciones de un diluvio prehistórico en la India, Persia, Siria y otros pueblos primitivos. Noé Según la Biblia, patriarca hebreo, hijo de Lamec y nieto de Matusalén. Salvado por Yahvé del Diluvio, porque era justo, fue padre de Sem, Cam y Jafet, cabezas de las tres grandes razas de pueblos: semitas, camitas y jafetianos. De otra forma, Noé es el décimo de los patriarcas, construyó el arca en la cual pudo salvarse y salvar a su familia y a una pareja de cada especie animal del diluvio universal. Cuando éste cesó, desembarcó sobre el monte Ararat. Es considerado el segundo padre del género humano, ya que de sus hijos Sem, Cam y Jafet tuvieron su origen las razas humanas que poblaron Asia, África y Europa. Vivió hasta los 950 años. Leviatán Monstruo marino, descrito en el libro de Job, y que los santos padres entienden en el sentido moral de demonio o enemigo de las almas. Manasés (s. VII a.J.C.) Decimotercer rey de Judea (687-642 a.J.C.). Hijo y sucesor de Ezequías. Sometido al Imperio asirio, favoreció los cultos extranjeros (Baal, Asherah ) y reprimió la actividad de los profetas. Monogamia Régimen familiar que veda la pluralidad de esposas. Es decir, sistema en el cual un hombre no puede ser simultáneamente esposo de más de una mujer, ni una mujer esposa de más de un hombre. Idolatría Adoración de figuras de falsas deidades a que se da adoración. Un ídolo es un objeto inanimado al que se considera dotado de poderes sobrenaturales y al que se rinde culto. Juicio universal El que ha de hacer Jesucristo de todos los hombres en el fin del mundo, para dar a cada uno el premio o castigo de sus obras. Jordán, río Río del SO de Asia, entre Israel, la Palestina autónoma, Siria y Jordania, famoso en la historia hebrea y cristiana. Lo forman la confluencia de cuatro ríos que bajan del monte Hermón (Líbano) y desciende o discurre hacia el S en el fondo de la fosa sirio-africana hasta 395 m bajo el nivel del mar Muerto; forma el lago Tiberíades (o de Genezareth) y recibe por la izquierda su mayor afluente, el río Yamuk, desembocando en el mar Muerto. El Jordán es mencionado a menudo en el Antiguo y en el Nuevo Testamento como río sagrado y como baluarte defensivo de los hebreos contra los pueblos de Oriente. En sus aguas tuvo lugar el bautismo de Jesucristo. Hageo (profeta) Fue uno de los doce profetas hebreos menores y el autor del libro de Hageo. Su nombre significa fiesta, solemnidad. Hageo, Zacarías y Malaquías fueron los tres profetas posteriores al Destierro de Babilonia. Hageo y Zacarías fueron coetáneos y Malaquías vivió un siglo después. Se conoce muy poco de su vida personal Quizás fue uno de los cautivos llevados a Babilonia por Nabucodonosor II. Empezó su ministerio aproximadamente dieciséis años después del retorno de los judíos a Jerusalén . El trabajo de reconstruir el templo se había detenido por el desánimo de los exiliados y las intrigas de los samaritanos. Zorobabel hijo de Salatiel y Josue gobernantes contemporáneos eran los encargados de llevar a cargo la obra. Después de haber estado paradas las obras de reconstrucción del templo durante dieciocho años se reanudaron las obras después de los esfuerzos de Hageo y Zacarías. Ellos exhortaron al pueblo, que despertó de su letargo, y les indujeron a aprovecharse del cambio de política hacia los judíos del gobierno persa bajo Darío el Grande. Su principal mensaje fue el restaurar la confianza del pueblo judío en Dios por medio de ilustraciones y de llevarlos a la meditación del respaldo de Dios al pueblo. El libro de Hageo el cual naturalmente se cree que el escribió termina con una pequeña exhortación a la infidelidad del pueblo y con una promesa hacia el Gobernador Zorobabel por haber obedecido en la construcción del templo. Profecía Cada uno de los libros canónicos del Antiguo Testamento , en que se contienen los escritos de cualquiera de los profetas mayores. // En teología bíblica, manifestación de la voluntad de Dios a los hombres por medio de otros hombres, los profetas. Toda la historia sagrada es profecía mesiánica que halló cumplimiento en Cristo. Hebreo Pueblo semita del antiguo Oriente instalado en Palestina, que también se denomina israelita y judío. // Lengua semítica hablada antiguamente por los hebreos y, en la actualidad, en Israel. Lengua semita de la rama cananea, caracterizada por la triliteralidad consonántica de las palabras, la gran inflexión interna de estas, la yuxtaposición o coordinación oracional y la escritura de derecha a izquierda. Su obra fundamental, el Antiguo Testamento, refleja la actividad literaria de más de mil años, separada ven dos mitades por la cautividad de Babilonia. Suplantada por el arameo en el siglo IV a.C., aún produjo en los círculos rabínicos tres obras fundamentales: el Midrash, la Mishna y el Talmud. En la Edad Media refloreció con nombres españoles como Ibn Gabirol (1021-58), Ibn Ezra (1092-1167) y Moisés Maimónides (1135-1204). En los siglos XVIII-XX debe un nuevo resurgir al esfuerzo de Moses Mendelssohn (1729-86). Hoy es la lengua oficial del estado de Israel, potenciada por los trabajos de Elieser Ben-Yehudi (1858-1922). Judeoespañol Dícese de la variedad de la lengua española hablada por los sefardíes, principalmente en Asia Menor, los Balcanes y el N de África. Sefardí o sefardita es el gentilicio derivado de Sefarad, palabra con la que los judíos designaban a España. Los sefardíes son, pues, los judíos de origen español, aunque por extensión el término se aplica también a los judíos que, sin ser de origen español, observan el ritual de los judíos oriundos de España, frente a las prácticas religiosas de los judíos askenazíes, oriundos de Europa central y oriental. José (patriarca) José fue uno de los doce hijos de Jacob según el relato bíblico del libro del Génesis. Fue el hijo preferido de su padre y sus hermanos lo envidiaban por eso. Su madre fue Raquel. Luego de haber acogido a todo Israel, y a través de sus hijos Efraín y Manasés, la casa de José constituyó una de las doce Tribus de Israel y llegó a poseer un territorio relativamente extenso. Hijo de Jacob y de Raquel, el cual, vendido a unos mercaderes por sus hermanos, llegó a ser primer ministro del faraón de Egipto. Sus hijos Manasés y Efrain fueron cabezas de dos de las doce tribus. Tribus de Israel Según la Biblia, Abraham engendró a Isaac; que a su vez fue padre de Jacob (Israel), quien tuvo doce hijos. Ellos fueron todos reconocidos como descendientes de los patriarcas y formaron las doce tribus de Israel entre las que Josué repartió la Tierra Prometida, es decir, la tierra de Canaán, tras el regreso de Egipto. Los hijos de Jacob y sus descendientes son designados israelitas o hijos de Israel. Si bien en el campo científico, la historia del antiguo Israel hasta comienzos del primer milenio antes la era cristiana permanece en parte considerable algo desconocida, los investigadores suelen ubicar el establecimiento de los hebreos en Canaán hacia el año 1220 antes de nuestra era. Los antiguos israelitas constituían el grupo étnico monoteísta que hablaba hebreo en el levante mediterráneo, habitando parte considerable del Canaán durante los períodos Tribal y Monárquico (siglos XV-VI a.E.C). El término bíblico israelitas, también conocido como las "Doce Tribus" o "Hijos de Israel" significa tanto los descendientes directos del patriarca Jacob como las poblaciones del reino unido de Judá e Israel (1030-930 a.E.C.). En el período posterior al exilio babilónico (siglo V a.E.C.), el remanente de las tribus israelitas pasa a constituir dos grupos: los judíos (pobladores de Judea y Galilea) y los samaritanos (habitantes de Samaria). Carmelita Dícese del religioso o religiosa de la orden mendicante del Carmen o del Carmelo. Instituida en la segunda mitad del siglo XII en Palestina con el nombre de Ermitaños de Nuestra Señora del Monte Carmelo y aprobada por Honorio III en 1226; en 1245 los carmelitas fueron erigidos en orden mendicante de estatuto cenobítico, con san Simón Stok como superior, introduciéndose y propagándose entre la cristiandad de Occidente hasta transformarse en la orden mendicante de los carmelitas descalzos que siguen la regla carmelita reformada en 1568 por santa Teresa de Jesús y por san Juan de la Cruz. Cronología Ciencia que determina el orden y fechas de los sucesos históricos. Puede dividirse en: 1) cronología histórica, que trata de los sucesos acaecidos en tiempos históricos; 2) cronología astronómica, que se refiere al origen y al orden de los fenómenos celestes; y 3) cronología científica, que intenta reconstruir las relaciones temporales en el mundo prehistórico. La Cronología es la ciencia que se propone investigar la relación entre diversos hechos acaecidos en el pasado y fecharlos. La cronología, entendida como medida del acontecer de los hechos gracias a una escala del tiempo y como método de fijación de fechas, encuentra aplicaciones en prehistoria, historia, geología, arqueología y astronomía. La antropología Ciencia que estudia al hombre como fenómeno biológico y, en sentido más amplio, que considera también sus aspectos evolutivos, raciales, culturales y de relación con el ambiente natural. Aunque el estudio del hombre entraba dentro de la especulación de los filósofos griegos, hasta el siglo XVIII no se empezaron a asentar las bases para un estudio más científico. A partir de Darwin, la teoría evolucionista desarrolló diversas e interesantes concepciones antropológicas, y desde fines del siglo XIX la antropología comenzó a dividirse en diversas ramas cada vez más especializadas: paleontología, paleoantropología, antropología biológica, social, cultural, lingüística, etc. La ANTROPOLOGÍA FÍSICA es la que estudia al hombre como ser vivo, y su evolución desde las formas fósiles. Así, pues, la antropología se ocupa de todos los aspectos del hombre y de su cultura. Trata del hombre en cuanto ser animado y estudia su cultura desde los tiempos más antiguos hasta la moderna CIVILIZACIÓN. La antropología consta de dos ramas principales: la física y la cultural. Antropología física. La antropología física se interesa principalmente por la forma del cuerpo, su estructura interna y los procesos fisiológicos que en él tienen lugar. Extiende su estudio a los restos fósiles humanos encontrados, a la evolución del hombre y a su diferenciación en razas, antiguas o modernas. Todos los grupos existentes pertenecen a una sola especie, Homo sapiens, y, por ende, tienen todos similar constitución física. Sin embargo, pese a su semejanza, presentan diferencias en estatura, color de la piel, forma del pelo y otros rasgos físicos. Antropología cultural. Trata de las diversas formas de cultura que el hombre ha ido desarrollando. Comienza con las manifestaciones más antiguas y simples y continúa con nuestra propia civilización. Este estudio abarca cuatro partes íntimamente relacionadas entre sí. 1. Arqueología. Se define como historia de las primeras manifestaciones culturales, pero estudia también los restos de las grandes culturas. Su fin es recopilar los materiales (restos de cerámica, utensilios de piedra, armas) que ayuden a comprender la vida y costumbres de los pueblos primitivos. 2. Etnología. Estudia los pueblos o grupos étnicos y se denomina a menudo alma de la antropología, por cuanto emplea los resultados de las otras ramas. La descripción de una comunidad o pueblo recibe el nombre de etnografía. Tal investigación trata de aspectos tales como la recolección o producción de alimentos, división del trabajo, tipos de viviendas, vestidos y ornamentación y de otras manifestaciones de la cultura. 3. Antropología social. En Inglaterra y América se ha producido en los últimos años una tendencia a considerar la antropología social como ciencia separada. Figuras de este movimiento, como Radcliff-Brown, Malinowski, Warner, Firth y otros, han recalcado la independencia de los diferentes aspectos de la cultura y la necesidad de investigar cómo se relaciona cada uno de estos aspectos con el todo social. 4. Lingüística. El especialista recoge vocabularios, estudia la fonética y analiza la estructura de las lenguas. Tales estudios han probado el parentesco de las lenguas indoeuropeas o arias que se extienden desde la India hasta el mar Báltico, en Europa. La antropología es, por lo tanto, la ciencia de la especie humana. El hombre es estudiado -en el pasado y en el presente y en todos los países- desde el conjunto de todos sus aspectos: físicos y psicológicos, sociales y morales, filosóficos y religiosos. La etnografía y la etnología son, entre muchas otras, dos de las principales disciplinas que aportan materiales a la antropología. La etnografía estudia principalmente un grupo humano determinado en un medio dado; de él le interesan las características, las costumbres, los hábitos e incluso la vestimenta. La etnología (o antropología cultural) extrae en gran medida sus observaciones de las de la etnografía. Dado que se trata de estudiar grupos, colecciones de individuos, la “media” es una noción que se impone: los antropólogos tratan de calcular en número lo que otras disciplinas simplemente observan, aunque esta cifra sea simplemente un porcentaje. El objetivo final es describir los grupos humanos y, sobre todo, explicar sus diferencias. Cultura / Aculturación Definiremos el término cultura señalando que es el conjunto de estructuras sociales, religiosas, etc., que caracterizan una sociedad. El término, para un sociólogo, comprende todos los procesos y valores, tanto sociales como materiales, que integran el acervo de una civilización. Reconocida una cultura, y dado que su desarrollo hubo de tener un principio más primitivo y rudimentario, el arqueólogo acomete la tarea de investigar sus orígenes y la dinámica de su evolución, estudiando las correspondientes “zonas culturales”, “patrones culturales” y condicionamientos geográficos en el nacimiento y desarrollo de esa cultura, ya haya habido en ella autogénesis o heterogénesis. Siguiendo a Elena Sánchez de Madariaga, afirmaremos que este concepto es utilizado en antropología cultural desde fines del siglo XIX e “incorporado al análisis histórico de los cambios sociales y culturales en la década de los sesenta del siglo XX, con el desarrollo de la antropología histórica. Designa los cambios culturales producidos por el contacto entre dos (o más) culturas distintas que afectan a los grupos humanos pertenecientes a una (o más) de las culturas implicadas. Se distingue así de otros conceptos antropológicos, como el de ‘asimilación’, que supone la desaparición de una de las culturas en contacto, o el de ‘cambio cultural’, que puede referirse a cambios ocasionados por procesos internos.”. Aculturación define un modelo específico de cambio cultural, en el que una cultura está subordinada y es receptora, en tanto que la cultura dominante es la que transfiere la mayor parte del intercambio cultural (y en ocasiones lo impone); pero también implica que la cultura receptora selecciona de manera diferenciada lo que recibe: algunos rasgos son aceptados o adaptados mientras que otros son rechazados, por lo que se mantiene un cierto margen de libertad de acción. Si bien el concepto ha revelado su utilidad en historia, algunos autores, como P. Burke, han cuestionado un uso excesivamente amplio del mismo: su validez dependería del grado de distancia cultural. Uno de los conceptos más utilizados en arqueología y prehistoria, el de “difusión”, es considerado por algunos autores como un aspecto parcial del proceso de aculturación, en el que únicamente se consideran los préstamos que una cultura transmite a otra (J. Alcina). Así, pues, la aculturación fue entendida como un proceso social que significaba pérdida (entendiendo el prefijo “a” como negativo) de la propia cultura para adquirir otra nueva, o más aún, otorgamiento de una cultura a comunidades que carecían de ella. Tal cosa sucedió por ejemplo con respecto a los aborígenes americanos que perdieron su cultura (algunos creen que era inexistente, aunque esto es imposible entendiendo por cultura las creaciones humanas) en favor de la europea, impuesta en forma compulsiva. Este concepto se fue modificando. Sin embargo, la palabra aculturación etimológicamente proviene de “ad” con el sentido de contacto o unión y “cultura” con el significado de cultivar. Muchos han identificado aculturación con la transculturación, pero este último término implica el pasaje de una a otra cultura, mientras que la aculturación, modernamente entendida, es el resultado del contacto entre culturas distintas, ya sea que se haya producido en forma pacífica, como encuentro, o violenta, como choque, donde se van perdiendo identidades, adquiriendo otras, y modificando otras tantas. El resultado es una cultura nueva, que involucra por ende el proceso de transculturación, diferente a las involucradas, en la mayoría de los casos, con predominio de alguna de ellas sobre la otra. En las nuevas culturas que nacieron, por ejemplo, durante la dominación española en América, se impuso la religión , la lengua y muchas otras costumbres de los conquistadores, pero los rasgos culturales nativos aún subsisten, y se pueden observar en algunas costumbres, en su danza y en su música. Civilización Conjunto de caracteres propios de la vida intelectual, artística, moral y material de un país o de una sociedad. El término, menos amplio que el de cultura, hace referencia a un nivel determinado del progreso humano. Convencionalmente, sin que se hayan producido transiciones bruscas ni exista una cronología uniforme de validez universal, se han distinguido cuatro períodos principales de civilización: 1) la antigua (3500 a.C.-500 d.C.); 2) la medieval (500-1500); 3) la moderna (1500-1900); y 4) la contemporánea (a partir de 1900). Uno de los grandes intérpretes del fenómeno, Arnold Toynbee (1889-1975), llegó a enumerar hasta 20 civilizaciones, que han aparecido, madurado y desaparecido, según la teoría de los tres estadios de Auguste Comte (1798-1857), llegando a sobrevivir tan solo la occidental. De manera habitual, se tiene como cierta la anécdota relatada por el propio Toynbee, según la cual el historiador británico decidió embarcarse en su monumental Estudio de la Historia después de que, en 1922, cuando era corresponsal de prensa en Oriente, observase una algarada de tropas campesinas búlgaras. Toynbee cayó en la cuenta de que los soldados búlgaros usaban exactamente el mismo tipo de gorro, tejido con piel de animal, que describía Heródoto como cimera del casco que utilizaban los ejércitos persas de Jerjes. Ello le movió a hacerse la pregunta clave: ¿cuál es el hilo conductor de la historia? ¿Qué motiva el que las mismas costumbres, ritos, usos y modas permanezcan inalteradas durante el curso de los tiempos? Con el notable propósito de hallar una respuesta científicamente válida para estas preguntas, Toynbee comenzó a construir el edificio de la continuidad de la historia. Los doce volúmenes comenzaron a publicarse en 1934 y finalizaron en 1961. El primer punto de importancia en la filosofía de la historia de Toynbee es romper con la división temporal por etapas. En vez de estudiar la evolución de las sociedades a través del tiempo, investigó la evolución del tiempo en diversas sociedades, delimitadas mediante el gran concepto fundamentado por el historiador británico: civilización. Para Toynbee, la civilización, y no los estados, naciones o etnias, era el fundamento inteligible mínimo de la sociedad humana. Además, estableció la interacción entre reto y respuesta como la base de una civilización, una explicación científica por encima de razas, sociedades y otros conceptos deterministas . En su investigación describió el auge y la caída de 26 civilizaciones a través del curso de la historia, y observó que en todas ellas el origen se situaba en una respuesta ofrecida por la población en conjunto, dirigida por una minoría elitista con capacidad creativa, para superar el reto natural o social a que esa población estaba sometida. El ejemplo más clásico es el de la civilización egipcia: según la teoría de Toynbee, el "reto" de los egipcios fue dominar el agreste clima y las crecidas del Nilo para convertirlo en el origen de su riqueza económica, hecho que se logró bajo la dirección de una minoría elitista, representada por el faraón y la casta sacerdotal. La "respuesta" fue la creación de canales y riegos que fertilizaron los cultivos, lo que provocó el auge de esa civilización. Así pues, el británico no negaba la importancia al factor determinista (clima, geografía, biología), pero defendía que el mayor mérito se hallaba en la respuesta de la sociedad, en la capacidad de la colectividad para modificar el curso de los acontecimientos. Otro gran logro de sus investigaciones fue el de romper con el carácter lineal o evolutivo de la historia. Para Toynbee, conforme a los postulados defendidos principalmente por la francesa escuela de Annales, las fases de una civilización (retos ambientales y sociales, respuestas, auge y decadencia) no debían verse en un plano continuo, sino que, antes al contrario, lo que caracterizaba a la historia era la alternancia de sus ritmos: historiográficamente, a un período de creatividad podía seguirle otro de decadencia y agotamiento, para volver a otro período de creatividad. Auge y caída, como elementos de una civilización, no constituyen sino los planos superiores del devenir histórico que subyace por debajo y que dan esencia al crecimiento de una civilización, en cuanto adaptación progresiva pero inconstante de los miembros del colectivo social. La capacidad de renovación, de emitir nuevas respuestas creativas a los retos con que se va enfrentando una sociedad, es la clave de la evolución histórica. La fenomenología de Toynbee también estipulaba, lógicamente, el ocaso de una civilización, que se producía cuando la elite dirigente cerraba la puerta a la creatividad de otros grupos, convirtiéndose en una tiranía despótica, al abrigar en su seno los más graves pecados destructores de la civilización: el militarismo y el nacionalismo. Ante ello, Toynbee apelaba al factor espiritual como el necesario fertilizante de la civilización. Esgrimiendo como ejemplo la civilización occidental, su fuerza de cohesión habría sido el cristianismo, factor de unidad social ante la fuerza disgregadora de militarismo y, sobre todo, nacionalismo. Obviamente, esta última visión es la que más férreas críticas al sistema de Toynbee ha recibido. Parece evidente que la gran obra de Oswald Spengler, La decadencia de Occidente, influyó notablemente en el desarrollo de las teorías de Toynbee, sobre todo en cuanto a la rigurosidad filosófica con que el británico desarrolló sus procedimientos, siempre empíricos partiendo de la inducción. También hay otra semejanza entre las grandes obras de ambos eruditos: ambas, para bien y para mal, son hijas de su tiempo. Si el mundo enfrentado bélicamente en la Primera Guerra Mundial fue el culpable del pesimismo que se denota en la Decadencia spengleriana, el período de entreguerras también influyó fuertemente en las teorías de Toynbee, aunque en su descargo cabe anotar que fue totalmente consciente de ello. Habitualmente se tiende a enfrentar a las dos grandes síntesis de filosofía de la historia de la primera mitad del siglo XX, como son ambas obras, las de Toynbee y Spengler, cuando en realidad son bastante similares, al establecerse el énfasis en el mismo concepto de "civilización". De hecho, la principal diferencia, como no podía ser de otra forma, es filosófica: si Spengler avanza que la decadencia de una civilización (aunque sólo se refiera a la occidental) es inevitablemente el paso previo a su desaparición, para Toynbee la desaparición de una civilización no es necesaria, siempre y cuando sus miembros consigan responder de manera positiva a los estímulos que se les presenten, aunque el propio británico se mostró bastante escéptico en cuanto a que esta teoría pudiese llevarse a la práctica del devenir humano. Únicamente basándose en los valores espirituales podía llegar una civilización a regenerarse, aspecto éste que, como se verá más adelante, constituye el punto más atacado de la concepción teórica de Toynbee. También ha sido habitual la comparación entre la filosofía de la historia de Toynbee y el materialismo histórico , una de las corrientes paradigmáticas de la historiografía en el siglo XX. Si puede resumirse a Karl Marx como el representante de lo económico como motor de la historia, Toynbee sería el representante de lo espiritual. El británico, al igual que otros muchos, se sirvió de las categorías del materialismo en su época, pero negaba la existencia de una continua lucha de clases, siempre que los propietarios capitalistas de Marx (que serían la 'minoría elitista dirigente' de Toynbee) no se convirtiesen en oligarquía represora que negase las respuestas a los estímulos. No cabe duda de que el punto más débil de su teoría es el lugar de la espiritualidad. Es cierto que la decadencia de una civilización no puede ser asimilada, en clave spengleriana, a la de un organismo que nace, vive, se desarrolla y muere, puesto que la sociedad no es eso, sino un sistema mucho más complejo de relaciones entre individuos. El tránsito de ese sistema complejo a través del tiempo, lo que sería la esencia de la historia para Toynbee, puede conducir a momentos de ruina y decadencia; el británico solventa este problema ontológico acudiendo a la espiritualidad, pero la complejidad del tema exigiría un mayor detenimiento, toda vez que el factor humano también puede alterar el concepto de espiritualidad. Con todo, la crítica más fehaciente que recibió Toynbee, no sólo durante su vida sino también en la posteridad de su obra, es el hacer del nacionalismo uno de los mayores enemigos de cualquier civilización de la historia. Para Toynbee, la nación, y con ella el nacionalismo, era "el fermento agrio del nuevo vino de la democracia en las botellas del tribalismo", un concepto duramente criticado. El mismo filósofo español José Ortega y Gasset, a través de un interesante intercambio teórico mantenido en la Revista de Occidente de los años 1960 y 1964 (con respuesta de Toynbee incluida), le criticó la subjetividad de este concepto y adujo que, en la teoría del historiador británico, había pesado demasiado el factor diacrónico de la Europa destrozada por las guerras mundiales. Para Ortega, el vigor de las naciones había existido ya antes de la llegada de la democracia, y no tenía que ser un elemento devastador sino integrador en cuanto al devenir de las sociedades. Toynbee aceptó parte de la crítica, pero volvió a argumentar que la diversidad, unida al militarismo, rompe la creatividad social y deja en suspenso la evolución de una sociedad. En cualquier caso, las teorías de Toynbee, como hijas de su tiempo, han sido constantemente revisadas a lo largo del siglo XX, especialmente las referentes a la religión y espiritualidad como factor regenerador de una civilización. Pero el marco teórico descrito por el historiador británico permanece como una de las cumbres de la historia del pensamiento europeo, por su profundidad de análisis y sus acertadas aseveraciones. La etnología Ciencia que estudia las razas humanas, su origen y localización, sus relaciones sociales e históricas, sus manifestaciones culturales y sus características físicas y morales. Afín a la historia, actualmente está bien diferenciada de la antropología, convertida a su vez en una disciplina puramente biológica. También se podría añadir que la etnología es una rama de las ciencias humanas , relacionada con la antropología, que tiene por objeto el conocimiento del conjunto de caracteres de cada etnia, a fin de establecer líneas generales de estructura y de evolución de las sociedades. Antropológicamente, el conjunto de condiciones bajo las cuales vive el hombre recibe el nombre de cultura. En el siglo XIX la etnología experimentó los efectos de las filosofías evolucionistas reforzadas por las teorías darwinistas sobre la evolución biológica. Entre las primeras observaciones hechas por los investigadores modernos se encuentra que la estructura esencial de la vida humana en todas partes, incluso en las regiones más remotas del globo, presentan grandes semejanzas. Sin embargo, la secuencia de etapas consideradas inevitables no se producían en muchas zonas y muchos paralelismos se debían a un proceso de asimilación o difusión cultural, no de evolución. El enriquecimiento de información etnológica muestra que muchos de esos paralelismos no han podido surgir independientes, sino que han sido mutuamente tomados de prestado por los distintos pueblos. La etnología, entendida en sentido amplio, es la “ciencia de las civilizaciones tradicionales actualmente observables”; en otro tiempo se denominó “ciencia de las civilizaciones primitivas” y después “ciencia de las civilizaciones sin escritura”. Tomado en un sentido más restringido, el término designa el estudio comparativo de estas sociedades y se opone a la etnografía, que estudia exhaustivamente toda comunidad humana de pequeñas dimensiones. El privilegiado campo de la etnología es el de las sociedades que viven lejos de las grandes civilizaciones y que contrastan con ellas. Algunos factores sociales decisivos (modo de vida tosco, bajo nivel de técnicas o débil concentración numérica) se han conjugado para conferirles ese aspecto de comunidades relativamente reducidas, homogéneas y cerradas. Estas sociedades, que representan una muestra humana muy diferente de la nuestra, presentan un gran interés ya que el análisis de su vida social, que se desenvuelve en otras condiciones, puede hacer aparecer conexiones y reacciones que se nos escapan. Numerosas doctrinas (hombres primitivos, salvajismo, barbarie…) se han visto desfasadas ya que se ha constatado que las formas de cultura son innumerables, incomparables e inclasificables. Lo que se creía “primitivo” no lo era, lo que se suponía “simple” se ha mostrado mucho más complejo, con frecuencia, que nuestras propias sociedades. Hasta la clara identificación e individualización de un grupo humano, todo ha suscitado enormes problemas. A medida que esta “ciencia de la desorientación” ha ido afinando sus procedimientos de análisis, desarrollando el campo de sus investigaciones y profundizando en sus conceptos teóricos, la separación entre las sociedades tradicionales y las otras ha ido apareciendo como sumamente artificial. Otros campos, en otros tiempos considerados como extraños, han sido invadidos por la etnología: existe hoy una etnología rural, otra jurídica, una etnozoología, una etnomusicología, etc., ciencias todas que, como contrapartida, están enriqueciendo la primigenia etnología. Desde otro punto de vista, la etnología es la ciencia social que estudia y compara los diferentes pueblos y culturas del mundo antiguo y nuevo. Algunos autores la consideran una disciplina y método de investigación de la antropología . La etnología estudia sistemáticamente y busca establecer relaciones comparativas entre las características de los diferentes pueblos humanos desde diferentes aspectos como son: • Diversidad cultural: La Etnología concibe a la cultura como una pluralidad y en oposición a la naturaleza. Así, el estudio de la cultura obliga al análisis de las relaciones que unen y separan ambas dimensiones en las sociedades humanas y también a esclarecer lo que es universal en el hombre y lo que es arbitrario en su comportamiento, generando una reflexión sobre los nexos que unen las leyes naturales con las reglas culturales. • Parentesco entre diferentes sociedades y sus influencias. • Subsistencia y sistemas económicos de las culturas o civilizaciones. • Religión y expresión simbólica transcendental. • Organización familiar, sistemas sociales y políticos. El objetivo fundamental de la etnología es conocer pueblos distantes que parecen diferentes a nosotros (sociedades urbanas clásicas del s. XXI). Este objetivo no es nada nuevo, puesto que ya en el mundo clásico historiadores como Heródoto describían las diferencias y rarezas de costumbres en los persas o egipcios. O qué decir de Marco Polo y sus viajes por Asia durante la Edad Media. O el interés que se suscita en el Renacimiento, al que sí le añadimos el interés antropocéntrico por saber y conocer del ser humano, que es el periodo en el que se descubre y coloniza América. En lo referente a su historia, hay que señalar que hacia finales del siglo XIX se fundaron dos escuelas de etnología en Estados Unidos (Franz Boas) y en Alemania (Leo Frobenius). La primera realizó estudios del folklore de los aborígenes de Norteamérica y sacó a la luz la teoría de las áreas culturales, mientras que la segunda introdujo la expresión de «kulturkreis», (región cultural). Más adelante surgieron las escuelas funcionalistas (con Bronisław Malinowski y Alfred Reginald Radcliffe-Brown a la cabeza) y los estudios interculturales (de Murdock, Whiting y Edward Burnett Tylor). En cuanto a autores relevantes, se podría citar principalmente a Marcel Mauss, sociólogo y antropólogo francés considerado como el padre de la etnología francesa. Sobrino y discípulo de Durkheim, es el autor del influyente Ensayo sobre el don. La forma y la razón del intercambio en las sociedades arcaicas (1925). Epigrafía La epigrafía (del idioma griego: escrito sobre) es una ciencia autónoma y a la vez auxiliar de la Historia, a través de la cual se estudian las inscripciones hechas sobre materiales duros, estableciendo metodologías para leerlas e interpretarlas. La finalidad de la epigrafía es el desciframiento, lectura e interpretación de las inscripciones, con el fin de obtener la mayor cantidad posible de información de las mismas. Según las convenciones internacionales (especialmente para la Unesco), la existencia de epigrafía propia es el marcador que indica el paso de una cultura de prehistórica a histórica, especialmente cuando entre sus inscripciones cuenta con anales y crónicas. La Epigrafía se relaciona de forma directa con ciencias como la historia antigua, la arqueología y la paleografía y, complementariamente, con otras como la numismática, la historia de las religiones o el derecho romano. Aunque también estudia las leyendas presentes en las monedas, el estudio especializado de las inscripciones que aparecen sobre éstas es propio de la numismática. Así, pues, la Epigrafía es la ciencia que estudia los epígrafes e inscripciones, sus clases, variedades, etc., desde el punto de vista fundamentalmente histórico. Las dos variedades de epigrafía más desarrolladas en Occidente son las que se refieren al mundo clásico y la medieval. Los epígrafes son sobre materia dura. Paleografía El pensamiento y la memoria como facultad psíquica son tan efímeros como la vida de cada persona. Para perpetuarse, ambos son susceptibles de ser transmitidos mediante el verbo (ayudado de la tradición oral) o mediante la escritura. Para que se dé el último caso, ha de contar con un sistema gráfico codificado. La cultura es acumulativa; es más fácil de ser transmitida y ampliada ayudándose de la escritura, que tiene la cualidad de poder permanecer impertérrita durante siglos. Con el fin de que la escritura se materialice ha de ser realizada con algún objeto físico. Para ello es necesario en primer lugar el factor humano, es decir: alguien que haga la letra. En segundo lugar, se requiere la materia sobre la que se trazan los signos gráficos, por ejemplo papel, pergamino, arena, metal o piedra. En tercer lugar, es fundamental el medio para trazar las letras, como puede ser un instrumento: pluma, pincel, cincel, etcétera. Desde el punto de vista etimológico, el vocablo paleografía tiene un significado vago. Está formada por dos vocablos griegos: (palaios) significa antiguo o primitivo, (grafé) es grafía o escritura, y el sufijo –ía le otorga valor de disciplina. Por tanto, es la doctrina que estudia la escritura antigua. Este adjetivo es difuso, pues puede considerarse escritura antigua tanto la medieval como la de nuestros abuelos. En general, se entiende que antigua alude a lo que ha caído en desuso y requiere aprender un sistema gráfico arcaico, diferente al actual, para poder descifrar su lectura. Normalmente, curiosos e investigadores aprenden paleografía de lectura para poder leer los escritos custodiados en los archivos y así escribir la Historia, hacer la Historia. Tradicionalmente se definía la paleografía como la ciencia que estudiaba los escritos sobre material blando (papel, pergamino…), por contraposición a la epigrafía, que supuestamente estudiaba la escritura sobre materiales duros (piedra, metal). Desde un punto de vista científico paleográfico, esa definición está obsoleta, aunque aún insistan en repetirla cuantiosos autores, sobre todo, desde otras disciplinas (Historia Antigua, Arqueología, etcétera). Existen numerosas definiciones de paleografía. Cada manual comienza con una distinta. Personalmente la defino en sentido amplio: la paleografía es una ciencia autónoma que estudia la escritura. Con ello asevero que, al ser ciencia autónoma -y no auxiliar- tiene objeto y método de análisis propio. Esa afirmación también implica que la ciencia paleográfica tiene por objeto de estudio la escritura de cualquier época y lugar, redactadas sobre cualquier materia o soporte. Asimismo, implica que le importa quién y cómo produce esa escritura. Se interesa por el autor, las causas que le motivaron a redactar, cuándo, cómo, por qué o bajo qué circunstancias. Igualmente, la paleografía se ocupa de la lectura, de la censura, de la recepción por parte de la sociedad de ese texto, así como de su conservación. En este sentido, la paleografía también se interesa, valga por caso, por la historia de los archivos, relativa a quién, cómo y con qué fin se ocupaba de custodiarlos. Si aceptamos que la paleografía es una ciencia autónoma que estudia la escritura, eso implica que puede estudiar todos los escritos (situándose “por encima de la epigrafía”). Entonces, cabría preguntarse cómo delimitar los campos de estudio de la paleografía y de la epigrafía. Una premisa aceptada es la siguiente: en función de la intencionalidad del escrito, el cual cambiará dependiendo de su finalidad y su función. Es decir, por un lado, la paleografía se centra más en estudiar los textos que se crearon con intención comunicativa limitada a ámbitos más personales, de carácter privado, como las relaciones contractuales que se firmaban ante un notario, la historia de un archivo o las visicitudes que atravesó un diario personal en la Edad Moderna (cuyas fuentes normalmente son documentos custodiados en los archivos, aunque no tiene por qué obligatoriamente). Por otro lado, la epigrafía estudia los textos que tienen la intención de difusión, propaganda y perdurabilidad. Analiza así los escritos con afán propagandístico, divulgativo, con la intención comunicativa de difundir un mensaje públicamente (que suele coincidir con las inscripciones monumentales, las lápidas, etcétera). En suma, pues, la paleografía es el arte de leer la escritura y signos de los libros y documentos antiguos. El primero en acuñar este nombre fue Bernard de Montfaucon (1708). La paleografía, hermana gemela de la diplomática, nació como ella para distinguir los documentos falsos de los auténticos. Se diferencia de la epigrafía, que descifra escritura sobre materiales (piedra, metal, etc.), y de la sigilografía, que se ocupa de los sellos, pero no se desentiende de esas ciencias como tampoco de la numismática. Una división de la paleografía sería la de los diversos sistemas de escritura empleados por las civilizaciones antiguas: hindú, egipcia, griega, hebrea, latina. Otro criterio clasificatorio deriva de la clase de documento escrito: epigráfica, literaria, diplomática , etc. Luego, la paleografía es una técnica práctica de reconocimiento y de desciframiento de escrituras antiguas, y estudio científico de la evolución de las formas gráficas en el tiempo y en el espacio. Ciencia autónoma por el doble aspecto de sus investigaciones, sincrónico por un lado y diacrónico por otro, la paleografía participa en el estudio y en la explicación del pasado. Su campo de estudio se limita a las escrituras trazadas sobre soportes perecederos (papiro, pergamino, papel). El papiro El papiro es una planta característica del Nilo, de larga caña lisa y cilíndrica, que acaba en un penacho de espigas formando figura acampanada. Esta planta indígena de Oriente, de la familia de las ciperáceas, tiene hojas radicales, largas y muy estrechas (Cyperus papyrus). Además, se llama también papiro a la lámina sacada del tallo de esta planta y que empleaban los antiguos para escribir en ella. Demografía La demografía consiste en el estudio estadístico de una colectividad humana. La demografía realiza análisis estáticos, dinámicos y comparativos que permiten elaborar teorías sobre los factores, procesos y tendencias de una población. Se utilizan como fuentes los censos, registros civiles y estadísticas demográficas, que recopilan y analizan datos sobre nacimientos, muertes, matrimonios, etc. En definitiva, la demografía es la ciencia que estudia la composición y la evolución de las poblaciones. En sentido estricto, el análisis demográfico se ocupa de la variación del número de individuos de una población, sin importarle las causas ni las consecuencias de estas variaciones. Una vez admitidas unas determinadas características de la especie humana, se trata, en cierto modo, de llevar una contabilidad de los humanos. En sentido amplio, la demografía analiza las causas y las consecuencias de las variaciones y, a partir de ahí, llega a los terrenos del análisis económico y social. En este último sentido, la demografía apela a gran número de ciencias. No obstante, la distinción entre estos dos sentidos mencionados de la demografía no es nada clara. A lo sumo, esperaríamos de la primera la abstracción matemática pura. Más acusada es, sin embargo, la diferencia entre los métodos y, sobre todo, entre las personas que se dedican a estas investigaciones. Unos, con formación matemática y estadística, se dedican exclusivamente al análisis, evitando a propósito los más arbitrarios y subjetivos aspectos del campo económico y social. Los otros, economistas y sociólogos, estudian sus dominios con métodos menos rigurosos y en ellos únicamente intervienen los fenómenos demográficos a título accesorio y casi siempre sin profundizar demasiado en el análisis matemático. De esta dualidad pueden derivarse conflictos pero también, gracias a la complementariedad de las investigaciones, fructuosas colaboraciones. Numismática La Numismática es la ciencia que estudia la moneda (nummus) y la medalla. Contemporáneamente, el auge alcanzado por las medallas artísticas ha dado lugar a una ciencia especial que las estudia, llamada medallística. Una medalla es una pieza metálica, generalmente circular, que ha sido acuñada para conmemorar un hecho o con fines de protección religiosa sobre el individuo, representando en este último caso motivos o alegorías relativas a lo sobrenatural. La acuñación es una operación que consiste en golpear entre dos cuños una pieza metálica, generalmente lenticular, llamada cospel. Epístola a los Filipenses Carta dirigida por san Pablo a los cristianos de Filipos. Claramente parece que fue escrita desde la prisión, por lo cual esta carta forma parte del bloque de cartas de la cautividad, al lado de las cartas a los Colosenses, a los Efesios y a Filemón. Junto con esta última, la carta a los Filipenses es la más familiar y confidencial. Es la carta de un amigo que se encuentra en dificultades y se dirige a los amigos que sabe nunca le han olvidado, y le han ayudado por todos los medios a su alcance. Precisamente, la carta fue motivada por la ayuda material que los filipenses enviaron a Pablo por medio de Epafrodito cuando supieron que el apóstol estaba en prisión. Pablo les escribe agradeciéndoles el obsequio. No es posible determinar en qué prisión se encontraba Pablo: pudo ser durante su cautiverio en Roma poco antes de morir (años 61-63) o quizás desde la cárcel de Éfeso, hacia el año 56. Filipos es una ciudad situada en los confines de Macedonia con Tracia, al norte del mar Egeo. Debe su nombre a Filipo, padre de Alejandro Magno, que la conquistó el año 360 a.C. En ella se dio, en el año 42 a.C., la célebre batalla en que Marco Antonio y Octavio vencieron a Casius y Bruto, asesinos del César. Pablo evangelizó la ciudad durante su segundo viaje, hacia los años 50-51. La respuesta de los filipenses fue muy generosa, de forma que esta comunidad fue la más amante y la más amada de Pablo. En ella hizo Pablo la excepción de dejarse atender en sus necesidades (4,10ss), cosa que no permitió en otras comunidades -aunque habría tenido derecho a ello-, para no dar motivo de crítica a sus enemigos. Nadie duda de la autoría de Pablo con respecto a todo el texto actual, pero hay argumentos serios para pensar que, más que de una sola carta, probablemente se trate de la reunión de dos o quizás tres cartas escritas por al apóstol a los filipenses. En todo caso, se mantiene de principio a fin el tono epistolar y familiar, sin que haya que buscar en ella exposiciones sistemáticas. Pablo se expresa con absoluta espontaneidad, como quien sabe que no va a ser mal interpretado. En relación a su contenido, pueden apreciarse en el texto tres etapas: a) Relación de Pablo con la comunidad de Filipos (1,1-3,1; 4,2-7.21-23). b) Predicadores judaizantes en Filipos (3,16-4,1.8-9). c) Agradecimiento por la ayuda recibida. Epístola a los Gálatas Carta que san Pablo dirigió a las comunidades cristianas del norte de Galacia entre los años 54 y 57. Es el documento más importante del Nuevo Testamento para conocer la biografía y la teología de san Pablo y para informarnos sobre el debate entre las distintas facciones que surgieron en el cristianismo primitivo. La carta a los Gálatas es como el boceto de la carta a los Romanos, puesto que es anterior a ésta, y ambas giran en torno a un mismo pensamiento: la justificación por la fe y no por las obras. La diferencia está en que la carta a los Romanos estudia el tema a nivel de principios, en forma tranquila y reflexiva, mientras que en la de los Gálatas se hace a nivel de vida y de experiencias reales. Ésta es una carta polémica, apasionada, que Pablo escribe para afrontar una crisis en la que estaba en juego la esencia misma del cristianismo, pues corría el peligro de convertirse en una simple secta judía. La provincia romana de Galacia abarcaba una franja alargada, de norte a sur, en el centro de la actual península de Anatolia (Turquía). Pablo evangelizó la parte sur de Galacia durante su primer viaje apostólico (años 45-48) y la parte norte durante su segundo viaje (cf. Hch 16,6). Parece ser que la carta a los Gálatas se dirige, precisamente, a estas comunidades del norte. Hacia el año 55, cuando Pablo se encontraba probablemente en Éfeso, le llegan noticias de que las comunidades de Galacia están inmersas en una grave crisis motivada por la predicación de un grupo de judaizantes, que -como ya había sucedido en Corinto- estaban tratando de destruir la obra evangelizadora llevada a cabo por Pablo. Estos predicadores esgrimen dos argumentos en contra de Pablo: 1) no tiene categoría de apóstol porque no fue discípulo directo de Cristo y 2) no ha anunciado el verdadero Evangelio, el de los apóstoles de Jerusalén, que en su predicación incluían la obligación de cumplir la ley de Moisés. Los gálatas cayeron en la trampa y se sometieron a la Ley de Moisés, incluido el rito de la circuncisión. En realidad se trataba de un problema que afectaba la praxis del cristianismo desde sus comienzos: cómo compaginar las enseñanzas de Jesucristo con la práctica de la religión judía. El escrito dirigido a los gálatas es una verdadera carta con sus destinatarios y tema bien definidos. Es un escrito abiertamente polémico, agresivo, en el que Pablo trata de golpear al adversario con los medios que más le duelen, esgrimiendo todo tipo de argumentos: históricos, datos personales, procedimientos exegéticos propios de las escuelas judías, observaciones irónicas, etc. Maldice y apostrofa con violencia (5,12), recrimina sin respeto humano (2,14), pero también deja lugar a expresiones de gran ternura (4,19). La carta tiene tres partes claramente definidas: una histórico-apologética en la que Pablo reivindica su legítimo derecho a considerarse apóstol (caps. 1-2), otra doctrinal (caps. 3-4) y una exhortativa (caps. 5-6). Epístola a los hebreos Decimocuarta epístola del Nuevo Testamento que se encuentra al final del corpus paulino, aunque no es de san Pablo; tampoco es posible la identificación de sus destinatarios ni su fecha y lugar de composición, si bien probablemente fuera en Roma antes del año 70, a juzgar por la época que refleja. La carta tiene como finalidad remediar la situación en la que se encontraban algunos cristianos que habían demostrado su fidelidad a la fe durante la persecución, y luego se habían abandonado, de tal modo que algunos solían faltar a las reuniones. No parece destinada a gentiles convertidos, sino más bien a antiguos judíos que, bajo la presión de las persecuciones, corren peligro de retornar al judaísmo. Lo que sí es cierto es que la epístola se dirige a un círculo determinado de lectores: los exegetas católicos barajan distintas posibilidades (Alejandría, Roma, Jerusalén), aunque la mayoría (Cornely, Van der Heeren, Bleek, Tholuck, B. Weiss, Pirot, Merk, Spicq) se inclinan por Jerusalén a pesar de que la carta esté redactada en griego, lengua que se hablaba o, al menos, se entendía en Jerusalén. Ello justificaría que se hable tan por extenso del culto judaico aunque la epístola no lo relacione con el templo de Jerusalén sino con el tabernáculo de la alianza. Otro de los problemas que se plantean es la cuestión de la autoría. Para la iglesia primitiva era Pablo, a pesar de la diferencia de estilo respecto a otras cartas; Clemente de Alejandría pensó que podía ser una traducción de Lucas de un manuscrito hebreo de Pablo. La iglesia de occidente, en cambio, nunca consideró esta posibilidad y rechazó de plano la atribución paulina. A favor de ella existen motivos internos (predilección por ciertos temas, empleo frecuente de lugares del Antiguo Testamento, parecidas exhortaciones, parecida temática, parecida insistencia en la cristología, muy en armonía con la de las cartas pastorales, etc); pero en contra de la autenticidad pueden alegarse muchos más argumentos (ausencia del nombre de autor, extraño comienzo y final, vocabulario sorprendente con casi 140 hapaxlegómena, formas verbales y estilo de citas ajenos a lo habitual en las obras de Pablo, el griego perfecto, e, incluso, el fondo doctrinal, extraño en los textos del apóstol). La solución que proponen algunos críticos atribuye a Pablo el plan fundamental y las ideas, y a uno de sus discípulos, que trabajaba de forma libre, la redacción; Pablo tan sólo habría añadido a esta carta el final (13, 18-25). La epístola pretende persuadir a sus lectores de la superioridad del cristianismo sobre el judaísmo. El autor parte de la cristología de exaltación y rebajamiento y, por primera y única vez en el Nuevo Testamento, presenta a Cristo como sumo sacerdote. Cristo es el mediador de la nueva alianza y con Él las instituciones veterotestamentarias llegan a su fin. La carta consta de cinco partes: en la primera se exhorta a reconocer la superioridad de Cristo como Hijo de Dios; en la segunda se compara a Cristo con Moisés y se le presenta como sacerdote misericordioso y digno de fe; la tercera presenta el sacerdocio de Cristo en relación con Melquisedec y Aarón; hizo sacrificio de sí mismo y éste fue eficaz contra los pecados; la cuarta y la quinta exhortan, respectivamente, a la perseverancia en la fe, la caridad y la santificación. Por último, nunca se ha puesto en duda la canonicidad de la epístola. Libros sapienciales Reciben ese nombre varios libros de la Biblia (en especial, Proverbios, Qohelet, Job, etc.) que provienen de círculos concretos de maestros religiosos llamados «sapienciales» por el papel central que atribuyen a la búsqueda de la «sabiduría» en todas las acciones del hombre, en su vida pública y privada. Entienden por «sabiduría» el conocimiento del orden del universo y la acomodación de la conducta humana a un patrón de justicia, moderación y sensatez en todos los aspectos de la existencia. Se encuadran de esta manera en un tipo más amplio de «literatura sapiencial» que se conoce en todo el entorno de Israel, en Egipto, Mesopotamia y Canaán, muchos siglos antes de que se escriban los libros sapienciales de la Biblia. Son casi bien común de todo el Próximo Oriente las colecciones de proverbios, sentencias, máximas, fábulas, aforismos, comparaciones, enigmas, recomendaciones, etc. en las que se expresa una visión de la vida dirigida por el buen sentido, por el saber bandearse con habilidad en todas las circunstancias que se presentan, tal como lo hace el «sabio». Ese clima generalizado de la literatura sapiencial se adapta dentro de Israel, dándole una vertiente compatible con la teología fundamental de la religión bíblica. La corte real, el Templo, y quizá también las escuelas son el lugar propio desde el que se escribe una literatura que defiende ese ideal de vida de la «sabiduría» encuadrada dentro del plan divino sobre el hombre. Estos círculos sapienciales, claramente distintos de los proféticos y de los apocalípticos, ejercen sobre todo su influencia en la época de después del destierro de Babilonia, entre los siglos V y III a.C. Libros históricos Conjunto de libros del Antiguo Testamento que dan a conocer el periodo comprendido entre la instalación de las tribus en Canaán (s. XII a.C.) hasta los albores de la era cristiana. El hecho de llamarlos "históricos" no quiere decir que en ellos se encuentre una historia en el sentido que hoy adquiere esta palabra. La historia bíblica es una narración de acontecimientos históricos, pero interpretados desde la fe del autor; en ellos no hay que buscar tanto la historicidad de los hechos, con sus circunstancias de tiempo, modo y lugar, como la intención teológica que se proponen los autores al escribir. Dado que toda la historia del pueblo de Israel es interpretada como historia de la salvación, no es extraño que los libros históricos sean los más numerosos del Antiguo Testamento. En la Biblia de los católicos se distinguen cuatro tipos de libros históricos: de historia deuteronómica, de historia cronística, de historia de los Macabeos y de historias ejemplares. Abarca los libros de Josué, Jueces, Samuel 1º y 2º y Reyes 1º y 2º. Estos libros son llamados en la Biblia hebrea de los "Profetas Anteriores", en contraposición a los de los "Profetas Posteriores", que son el Libro de Isaías, de Jeremías, de Ezequiel y los de los Doce Profetas Menores (véase Libros de los Profetas Menores). Los seis libros reunidos en este primer bloque forman una sola obra, escrita por uno o varios autores pertenecientes a la escuela llamada deuteronómica, porque en ella se dio forma al Deuteronomio. Por su contenido, vienen a ser una prolongación del Pentateuco: el Deuteronomio termina con la designación de Josué como sucesor de Moisés, en tanto que la muerte de éste da inicio al libro de Josué. De ahí la hipótesis de que el Deuteronomio era el comienzo de una gran historia religiosa que se prolongaba hasta el final de los libros de los Reyes. Las ideas claves de la historia deuteronómica son el canto a la justicia divina y un llamamiento a la conversión y la esperanza. Los libros históricos deuteronómicos pretenden dar respuesta a las inquietudes y cuestionamientos que el pueblo se plantea frente a las desgracias que le han sobrevenido, tales como la destrucción de Jerusalén, la caída de la dinastía davídica y el destierro. El pueblo se encara con Dios para reprocharle que no ha cumplido su palabra. Los autores, en lugar de responder con argumentos racionales, lo hacen contando la historia de la toma de posesión de la tierra prometida. El resultado es que Dios fue siempre fiel; fueron más bien los pecados del pueblo y de sus reyes los que llevaron a este final fatal a la nación. Pero el autor no se limita a esa explicación; fiel a la más estricta trayectoria profética, también aquí se da la secuencia pecado-castigo-conversión-salvación. El análisis y la explicación del pasado tiene un mensaje para el presente porque encierra un llamamiento a la conversión y una esperanza de salvación. En el examen del pasado se reconocen tres grandes etapas que están enmarcadas en discursos teológicos para dar unidad a la obra: 1) la Conquista (libro de Josué); 2) los Jueces (libro de los Jueces 1, Sm 1-12); y 3) la Monarquía (libros de Samuel y Reyes) Para la elaboración de la historia deuteronómica, el autor se sirvió, por un lado, de tradiciones antiguas que usó a modo de fuentes (tales como relatos, listas de personal, memorias oficiales, tradiciones populares, narraciones épicas y relatos proféticos); y, por otro, de relatos elaborados por el propio autor o autores, como pueden ser: Jos 1 (marca el paso entre Moisés y Josué); Jos 23 (fin de la conquista); 1 Sm 12 (paso entre el período de los Jueces y la monarquía); 1 Re 8 (construcción e inauguración del templo), etc. Este segundo grupo de libros históricos está compuesto por los libros 1º y 2º de Crónicas, el Libro de Esdras y el de Nehemías. Son los llamados por la Biblia griega y por la Vulgata los Paralipómenos, es decir, los libros de las "cosas omitidas". Su composición debe fijarse en torno al año 300 a.C. Se trata de una extensa composición que resume toda la historia desde Adán hasta la restauración llevada a cabo por Esdras y Nehemías después del exilio. Se nota en estos libros una clara intención de exaltar la figura de David, que tiende a aparecer idealizada. Para escribir esta historia, el autor se vale, en primer lugar, de los libros canónicos: Génesis y Números para las listas del comienzo y, sobre todo, Samuel y Reyes, aunque nunca cita estas fuentes. De hecho, el paralelismo entre los libros de las Crónicas, por un lado, y los de Samuel y los Reyes por otro, recuerda al paralelismo que se puede establecer entre los evangelios sinópticos: son dos versiones de los mismos hechos durante el mismo período. Pero el autor hace uso también de otras fuentes desconocidas para nosotros. La historia de las Crónicas no sirve tanto para reconstruir el pasado, como para ofrecernos un cuadro del estado y de las preocupaciones de su época. Los temas centrales de los libros de las Crónicas son la figura de David, la unidad del pueblo de Dios, la importancia de Jerusalén y del templo como centro aglutinante del pueblo, y la sacralización de la historia. En una palabra: la seguridad de que la vida de la nación depende de su fidelidad a Dios y que esta fidelidad se expresa mediante la obediencia a la ley y a la regularidad de un culto animado por la verdadera piedad. Se recogen aquí los dos Libros de los Macabeos, los cuales no formaban parte del canon de la Escritura de los judíos, pero sí de la Biblia católica, integrando el grupo de los deuterocanónicos. El título les viene del sobrenombre de "Macabeo" dado al héroe principal de esta historia (1 M 2, 4), que también se aplicó a sus hermanos. La narración del primer libro abarca cuarenta años, desde la subida de Antíoco Epífanes en el año 175, hasta la muerte de Simón, en el 134. Se escribió en hebreo, entre el 134 y el 63 a.C. El segundo libro de los Macabeos no es continuación del primero; es, en parte, paralelo a él; comprende sólo una quincena de años y corresponde a los capítulos 1-7 del primer libro. Escrito originariamente en griego hacia el año 124 a.C., es más la obra de un predicador que la de un historiador. Lo que está en juego en los libros de los Macabeos es la lucha entre la influencia pagana y las costumbres de los padres. De todas las dominaciones que Israel había conocido a lo largo de la historia, ninguna había sacudido tanto los fundamentos del pueblo como la dominación helenística. Así denominan algunos al grupo integrado por los libros de Rut, Tobías, Judit y Ester. Los tres últimos aparecen siempre juntos en las listas del canon, y mantienen los siguientes rasgos en común: 1) no tienen un texto del todo seguro; 2) entraron tardíamente a formar parte del canon de las Escrituras; rechazados por judíos y protestantes, son admitidos por la Iglesia católica como deuterocanónicos; 3) tienen en común un determinado género literario; todos ellos tratan con tal libertad la historia y la geografía que pueden ser calificados de obras de ficción; 4) los cuatro contienen relatos breves, protagonizados por el personaje que da título a cada libro. Son historias didácticas, que tienen la finalidad de exhortar, animar e instruir a los destinatarios. Libros poéticos Conjunto de libros del Antiguo Testamento escritos en verso, cuyas composiciones no están mediatizadas o al servicio de otros géneros. A este conjunto pertenecen tres libros que representan también tres géneros poéticos muy arraigados en culturas y pueblos antiguos: el libro de los Salmos (poesía religiosa), El Cantar de los Cantares (poesía amorosa) y el libro de las Lamentaciones (poesía elegíaca). La poesía se halla presente en todo el Antiguo Testamento y bajo todas sus formas: épica y lírica, religiosa y profana, popular y culta. No sólo la mayoría de los libros proféticos y sapienciales están escritos en poesía, sino que también los libros históricos y narrativos están salpicados de himnos, cantos y otras composiciones poéticas. No sería exagerado decir que la mitad del Antiguo Testamento está escrita en poesía. Algunos géneros poéticos mencionados en el propio texto son el canto, los dichos o proverbios, las parábolas, los salmos, los oráculos, los enigmas o acertijos, las elegías, las bendiciones y maldiciones, etc. Y es que en esto, como en otros aspectos, Israel no hace más seguir la idiosincrasia de los pueblos antiguos de su entorno geográfico, entre los cuales abundaban las tradiciones poéticas en forma escrita y en forma oral. Basta recordar, por ejemplo, el poema de Gilgamesh, los poemas míticos de Enuma Elis, los textos poéticos egipcios como el himno al sol del faraón Akhenatón o los poemas del Libro de los Muertos. Cuando Israel se constituye como pueblo en la tierra prometida (siglos XI-X a.C.), trae consigo un gran legado de tradiciones orales que generalmente eran transmitidas como poemas, por ser ésta la forma más fácil y agradable de memorizar y transmitir. La poesía del pueblo hebreo se desarrolla a base de elementos propios y elementos asumidos de otras culturas. Las características principales presentes en la poesía bíblica son: - La sonoridad, mediante recursos como la rima asonante, los juegos de palabras, las onomatopeyas, etc., recursos que, por lo general, no son perceptibles al traducirse los textos a otros idiomas. Aquí desempeña también un papel importante el elemento ritmo, que también se pierde en el proceso de la traducción. - El paralelismo, consistente en la organización binaria de sentencias para producir repetición, complementación o contraposición. Éste es uno de los elementos más característicos de la poesía bíblica. El paralelismo representa en muchos casos la unidad básica mínima, a partir de la cual se configuran estrofas y poemas enteros. Esta característica se aprecia claramente en muchos proverbios y salmos. Es lo que suele ocurrir con los dichos numéricos o poemas alfabéticos, acrósticos formados con base en las 22 letras del alfabeto hebreo. - La sinonimia, que también se puede entender como reiteración de sonidos, palabras, raíces, sintagmas, conceptos o imágenes, a través de la cual se da relevancia a lo que aparentemente es insignificante. Dentro de la sinonimia se considera el merismo, que consiste en la división de un todo en sus dos mitades, por ejemplo: "cielo y tierra"; o en tomar de una serie completa dos miembros significativos de toda la serie, por ejemplo: "montes y valles", "leche y miel". - La antonimia, mediante la cual, recurriendo a elementos antitéticos, se llegan a conformar sentencias, párrafos y secciones enteras. Con la antítesis guarda cierta relación la expresión polar, por medio de la cual se representa una totalidad tomando en cuenta sus dos extremos, muchas veces opuestos. - Las imágenes, elemento sumamente importante en el lenguaje bíblico, que comprende la descripción, la comparación, la metáfora, la alegoría y el símbolo. Este campo, riquísimo en el Antiguo Testamento, presenta especiales dificultades tanto para el traductor como para el lector, porque requiere de gran sensibilidad y conocimiento del medio antiguo que permitan descubrir el significado, la fuerza y la originalidad de las expresiones poéticas de la Biblia. - Otro elemento muy usado es la repetición de un estribillo, o la repetición, en sentido inverso, de determinados elementos, de la cual resultan estructuras concéntricas. En los escritos del Antiguo Testamento se encuentran representados todos los géneros poéticos, aunque con distinta frecuencia y extensión. Se distinguen, entre otros, los siguientes: cantos de trabajo (Nm 21,17-18), cantos de banquete (Is 5,11-13), cantos de amor (Is 1,5-17), cantos de burla (Nm 21,27-30), cantos de victoria (Ex 15; Jc 5; Jdt 16), sátiras (Is 14;28,7-13; 37,22-29), epitalamios (Sal 45; Is 62), elegías (2 S 1,19-27) y fábulas (Jc 9,7-15; 2 R 14,9). Espíritu Santo El sentido primitivo de la palabra 'espíritu' parece ser el de 'viento', aunque pronto aparece como 'aliento respiratorio', de donde pasa a significar 'fuerza vital'. Esa 'fuerza vital' se contrapone al cuerpo físico, y de ahí que la palabra espíritu aparezca como principio de la vida misma. El Antiguo Testamento dice que este aliento es infundido por Dios, a modo de comunicación participada de su propio aliento o espíritu. El Génesis presenta a Yahvé modelando el barro y luego dando aliento de vida a la figura. Pero el espíritu de Yahvé aparece también como una fuerza moral y espiritual que interviene sobre el hombre para transformar sus acciones morales; algunas veces el Espíritu aparece "enviado", otras como "dado" o "derramado", pero en cualquier caso siempre unido íntimamente a Yahvé, como fuerza viva, poderosa y operante. En el Nuevo Testamento el concepto de espíritu, continúa la línea de significados del Antiguo Testamento, pero se va desprendiendo poco a poco de su primitivismo antropomórfico, para alcanzar, si no propiamente un sentido filosófico, sí, al menos, un sentido culto, no desprovisto de influencias helenizantes. Lo esencial parece estar en su pervivencia en la otra vida. El primer texto de factura tripartita se ofrece en el relato de la Anunciación, pero en el bautismo de Jesús se encuentra una de las fórmulas tripartitas más notables, que alimentará toda la tradición posterior. En el Nuevo Testamento, tal como lo ha visto la tradición cristiana, el término espíritu, solo o acompañado del adjetivo santo, tiene un significado especial hipostático: el dogma trinitario aparece como la afirmación capital de la unidad y la pluralidad de Dios, definida por la Iglesia merced a los conceptos de Padre, Hijo, y una tercera persona que aparece dependiente de los dos primeros, y que no ha tenido una manifestación plástica como éstos. El Padre envía al Hijo, y éste, una vez cumplida su misión redentora, debe desaparecer visiblemente, momento en el que el Espíritu viene a recordar y a realizar lo instituido por Cristo. Teológicamente se definen como "perfecciones del hombre por las cuales el hombre se dispone a seguir dócilmente la moción del Espíritu Santo"; son hábitos o principios sobrenaturales de acción, distintos de las virtudes infusas -lo que constituye la principal diferencia, puesto que las virtudes actúan sin superar el mecanismo psicológico humano, mientras que los dones lo hacen al modo divino o sobrehumano-. La tradición cristiana enumera siete dones, al considerar que el número septenario es símbolo de plenitud, jerárquicamente son: temor, fortaleza, piedad, consejo, ciencia, entendimiento y sabiduría. El sentido primitivo de la palabra 'espíritu' parece ser el de 'viento', aunque pronto aparece como 'aliento respiratorio', de donde pasa a significar 'fuerza vital'. Esa 'fuerza vital' se contrapone al cuerpo físico, y de ahí que la palabra espíritu aparezca como principio de la vida misma. El Antiguo Testamento dice que este aliento es infundido por Dios, a modo de comunicación participada de su propio aliento o espíritu. El Génesis presenta a Yahvé modelando el barro y luego dando aliento de vida a la figura. Pero el espíritu de Yahvé aparece también como una fuerza moral y espiritual que interviene sobre el hombre para transformar sus acciones morales; algunas veces el Espíritu aparece "enviado", otras como "dado" o "derramado", pero en cualquier caso siempre unido íntimamente a Yahvé, como fuerza viva, poderosa y operante. En el Nuevo Testamento el concepto de espíritu, continúa la línea de significados del Antiguo Testamento, pero se va desprendiendo poco a poco de su primitivismo antropomórfico, para alcanzar, si no propiamente un sentido filosófico, sí, al menos, un sentido culto, no desprovisto de influencias helenizantes. Lo esencial parece estar en su pervivencia en la otra vida. El primer texto de factura tripartita se ofrece en el relato de la Anunciación, pero en el bautismo de Jesús se encuentra una de las fórmulas tripartitas más notables, que alimentará toda la tradición posterior. En el Nuevo Testamento, tal como lo ha visto la tradición cristiana, el término espíritu, solo o acompañado del adjetivo santo, tiene un significado especial hipostático: el dogma trinitario aparece como la afirmación capital de la unidad y la pluralidad de Dios, definida por la Iglesia merced a los conceptos de Padre, Hijo, y una tercera persona que aparece dependiente de los dos primeros, y que no ha tenido una manifestación plástica como éstos. El Padre envía al Hijo, y éste, una vez cumplida su misión redentora, debe desaparecer visiblemente, momento en el que el Espíritu viene a recordar y a realizar lo instituido por Cristo. Teológicamente se definen como "perfecciones del hombre por las cuales el hombre se dispone a seguir dócilmente la moción del Espíritu Santo"; son hábitos o principios sobrenaturales de acción, distintos de las virtudes infusas -lo que constituye la principal diferencia, puesto que las virtudes actúan sin superar el mecanismo psicológico humano, mientras que los dones lo hacen al modo divino o sobrehumano-. La tradición cristiana enumera siete dones, al considerar que el número septenario es símbolo de plenitud, jerárquicamente son: temor, fortaleza, piedad, consejo, ciencia, entendimiento y sabiduría. Los frutos son los actos maduros del hombre espiritual, situados en la misma esfera que las bienaventuranzas. No son hábitos, sino actos segundos; pero mientras que las segundas son sólo las obras perfectas, los frutos son cualesquiera acciones virtuosas. San Pablo enumeró una docena; Santo Tomás los agrupó en tres ramas según los diversos objetivos a que apunta la actividad del Espíritu Santo en el alma: -en cuanto al hombre mismo: caridad, paz, gozo, paciencia, longanimidad. -en cuanto al prójimo: bondad, benignidad, mansedumbre, fe o fidelidad. -en cuanto a los seres inferiores: modestia, continencia y caridad. Pentecostés Palabra griega que significa 'quincuagésimo', es decir, el último elemento de una serie de cincuenta, y no la serie en sí misma. En el mundo cristiano, el término designa la fiesta que se celebra cincuenta días después de la Pascua. Tiene su origen en el Antiguo Testamento, primero como fiesta agrícola y luego como conmemoración de la Alianza del Sinaí. Para los cristianos tiene un significado especial porque fue en la primera fiesta de Pentecostés, después de la resurrección de Jesús, cuando el Espíritu Santo descendió en forma de lenguas de fuego sobre los apóstoles, infundiéndoles una fuerza especial que les empujó a predicar el evangelio por todo el mundo conocido. Ese día señala para los cristianos el nacimiento de la Iglesia. Libros de los Proverbios Libro de la Biblia que pertenece al género de literatura «sapiencial», bien conocido en Egipto, Mesopotamia y Canaán. Como los otros escritos de ese género, busca el ideal de la «sabiduría» para todas las facetas de la vida práctica y trata de distinguir claramente la conducta de los buenos y la de los malvados, que rompen el orden del universo. En este libro, atribuido tradicionalmente a Salomón, se han reunido dichos sapienciales, aforismos, poemas didácticos, dichos numéricos, etc., de muy diversas épocas y temas, unos tomados de la vida de cada día en el campo o en la corte, y otros de carácter religioso. Se fueron agrupando inicialmente en colecciones independientes, que a veces se pueden reconocer todavía hoy en el texto, ya que se señalan explícitamente como «Proverbios de Salomón», «Palabras de los sabios», «Máximas de Agur», «Máximas de Lemuel», etc. Una de las secciones más conocidas es el poema de elogio a la «mujer fuerte» (capítulo 31, 10-31), comentado en La perfecta casada de Fray Luis de León. A lo largo de un proceso secular, las distintas colecciones se verían sometidas a una fusión y redacción final que se completa seguramente hacia el siglo IV a.C. Adán y Eva Los primeros capítulos de la Biblia, en dos relatos distintos, presentan a Adán y Eva como los primeros humanos creados por Dios, antecesores de todos los hombres. El relato más antiguo, en Génesis 2, 7, lo expone de esta manera: "Entonces formó Dios al hombre (Adán) del polvo del suelo, e insuflando en sus narices aliento de vida, quedó constituido el hombre como alma viviente". El nombre de Adán puede aplicarse a una persona concreta o al género humano en general. El texto explica su conexión: ese nombre, en hebreo 'adam, tiene relación con 'adamah 'polvo de la tierra', sustancia de la que está hecho. En cuanto a la mujer, el mismo texto dice poco después que Dios considera que "no es bueno que el hombre esté solo; voy a hacerle una ayuda similar a él" (v. 18). Por ello, "infundió un sopor sobre el hombre, que se durmió; entonces le tomó una de las costillas, cerrando con carne su espacio. Luego Dios transformó en mujer la costilla que había tomado del hombre y la condujo al hombre" (vv. 21-22). El hombre, que según el mismo texto había dado nombre a todos los seres de la creación, da a la mujer el nombre genérico de "varona" ('issah), femenino de su propio nombre genérico de "varón" ('is) (v. 23). Más adelante, se ofrece una interpretación popular del origen del nombre de la primera mujer: "El hombre denominó a su mujer con el nombre de Eva [Hawwah] por haber sido ella madre de todo viviente [hay]" (Gé 3, 20). El texto del primer capítulo del mismo libro del Génesis ofrece una reflexión teológica escrita varios siglos más tarde, según la cual la creación de la primera pareja humana tiene lugar el último día, el sexto, después de estar ya creados todos los demás seres sobre la tierra: "Entonces dijo Dios: 'Hagamos al hombre a imagen nuestra, a nuestra semejanza, para que domine en los peces del mar y en las aves del cielo, y en los ganados, y en todas las bestias salvajes, y en todos los reptiles que reptan sobre la tierra'. Creó, pues, Dios al hombre a imagen suya, a imagen de Dios lo creó, macho y hembra los creó" (Gé 1, 26-27). El primero de los relatos mencionados atribuye a Adán y Eva, puestos por Dios en el paraíso, el primer pecado, la desobediencia del mandato divino de no comer del fruto de un árbol del vergel, con las correspondientes maldiciones y castigos divinos y la expulsión del paraíso (cap. 3). En los capítulos siguientes de la Biblia, se presenta a todos los hombres como descendencia directa de la primera pareja, Adán y Eva, padres de Caín, Abel y Set (cap. 4). Los relatos bíblicos tienen como marco las literaturas de Oriente Próximo, Mesopotamia y Egipto, en las que se conocen numerosas exposiciones míticas o legendarias sobre el origen de la humanidad. Los elementos comunes son numerosos, si bien los autores bíblicos ofrecen su reflexión teológica peculiar, subrayando el monoteísmo, la idéntica categoría de todos los seres humanos y la igualdad esencial del hombre y la mujer. Esta presentación de los primeros antecesores del género humano ha dado lugar a una extensísima literatura, a ampliaciones, representaciones y manifestaciones artísticas de todo tipo, y a no pocas discusiones. Entre estas últimas se pueden destacar las mantenidas hace ya algunos años entre los partidarios de entender de modo literal e histórico los textos mencionados, y los defensores de otras teorías científicas, como la evolución, sobre el origen de la humanidad; la interpretación historicista y extremadamente literalista, que aún tratan de mantener algunos, difícilmente puede compaginarse hoy con lo que conocemos sobre el carácter y el entorno de estos textos. La tradición judía desarrolló en diversas direcciones los materiales referentes a Adán y Eva. El proceso comenzó muy pronto, en la literatura llamada pseudoepigráfica o intertestamentaria y en la encontrada en Qumran: Jubileos, 2 Henoc, 4 Esdras, 2 y 3 Baruk, etc. Se tiende a subrayar la dignidad conferida por Dios a Adán antes de la caída, su gran belleza y tamaño, así como las nefastas consecuencias de su pecado. La serpiente que hizo caer a Eva se relaciona con el Demonio. Entre los libros que más atención dedican al tema destaca el Apocalipsis de Moisés, en griego, que cuenta detalles de la vida de Adán y Eva tras ser expulsados del Paraíso, incluyendo un viaje de Eva y Set al mismo jardín en busca de remedio para la enfermedad de Adán; no consiguen el aceite medicinal, y Adán muere. Tras su muerte, los ángeles suplican que sea perdonado, Dios se compadece de él y ordena que lo lleven al tercer cielo, en espera de la resurrección; la obra concluye con la muerte y sepultura de Eva. El Libro de Adán y Eva, en latín, relacionado sin duda con el anterior, ofrece también visiones propias, como un segundo engaño de Satán a Eva, tras lo cual explica su propia caída; Eva aparece como la gran culpable, en contraste con la inocencia de Adán; Adán hace penitencia en el Jordán y es perdonado. El Testamento de Adán, escrito en siriaco, con materiales judíos y cristianos, incluye en una de sus secciones la profecía en la que Adán predice el futuro de la humanidad y sostiene que Dios le habría convertido en un dios a no ser por la caída. La literatura gnóstica judía conoce un Apocalipsis de Adán, encontrado en 1946 en Nag Hammadi (Egipto), escrito en copto, que contiene una revelación hecha por Adán a su hijo Set para que la transmita a sus descendientes: se trata de una especie de testamento con la información sobre los hechos futuros que ha aprendido al comer del árbol de la ciencia del bien y del mal. Adán y Eva son en su origen un único ser andrógino, que más adelante se separa en dos, perdiendo su gloria originaria; la caída es un hundirse en la ignorancia por efecto de la separación. Los ecos de esa concepción del andrógino llegan a la interpretación del pasaje que hace el gran exegeta francés Rashi en el siglo XI. El Adán gnóstico describe en este tratado la aparición de un personaje celeste, el Iluminador del Conocimiento, que redimirá las almas de los descendientes de Noé. En la primera literatura cristiana, Pablo establece el contraste total entre Adán y Jesús: por el primero "entró el pecado en el mundo, y a través del pecado, la muerte" (Ro 5, 12); pero "si por la ofensa de uno, por uno solo, reinó la muerte, con mucha más razón por uno solo, Jesucristo, reinarán en la vida los que reciben la abundancia de la gracia y el don de la justicia" (Ro 5, 17); "como todos mueren asociados a Adán, así también todos volverán a la vida asociados a Cristo" (1C 15, 22). En 1 Tim 2, 13 s., se justifica la preeminencia masculina subrayando que Adán fue creado primero y que la que se dejó engañar fue la mujer. Los padres de la Iglesia conceden atención especial a las repercusiones del "pecado original" sobre la naturaleza humana y la necesidad de redención. También el Corán presta atención especial a la figura de Adán (2,28-39), "el elegido de Dios", que, aunque creado de barro arcilloso y maleable (15, 26), fue el primero de los profetas que "recibió palabras de su Señor" y al que Dios enseñó los nombres de todos los seres para que se los hiciera saber a los mismos ángeles. Cuando Dios anuncia a los ángeles su intención de establecer un "sucesor" en la tierra, despierta entre ellos ciertas suspicacias. Tras su creación, los ángeles se inclinan ante él (como rey suyo) por mandato divino, pero Iblis (Satán) se niega, siendo ésta la causa de su caída. Tras la expulsión del paraíso hizo penitencia 200 años en la isla de Sarandib, después de los cuales el ángel Gabriel le llevó cerca de la Meca para que se encontrara con su mujer. Ciertas tradiciones afirman que fue él quien edificó la Caaba. En la Edad Media, los cabalistas judíos elaboran a partir de su figura el concepto del Adam qadmon u "hombre primordial", reflejo del macrocosmos divino, que a veces representa a la totalidad de las emanaciones divinas, y que serviría de modelo para la creación del Adán físico. Antes de su pecado, el cuerpo de Adán era espiritual, pero su armonía originaria quedó destruida por el pecado, el "corte de los brotes", que consistió en separar una de las sefirot o emanaciones divinas de todas las demás, rompiendo así los canales de comunicación entre el mundo inferior y el superior. --------------------------------------------------------------------- Apéndice 1: El cristianismo desde dentro Se elabora este Apéndice en función de los términos que se han introducido en el texto, y que versan sobre la religión cristiana. La vida de Jesús la conocemos gracias a los evangelios. Lo presentan como un Mesías pacífico, alejado del lenguaje anti-romano y violento del momento en que vivió. Se presenta como un maestro espiritual y un predicador ambulante que, tras ser señalado por Juan el Bautista como su sucesor y superar una serie de pruebas ascéticas, se convirtió en un personaje cada vez más popular y se ganó a un gran número de seguidores, entre los cuales destacaban doce más allegados a los que se denomina apóstoles. Jesús de Nazaret fue un judío palestino condenado a muerte por Poncio Pilatos , el procurador de la provincia de Judea, la cual comprendía el territorio del viejo reino hebreo de Judea. El cristianismo surgió del judaísmo, por lo que conviene volverse hacia el mundo político-religioso judío con el fin de encontrar los comienzos del cristianismo. En tiempos helénicos, el pueblo judío había disfrutado de considerable independencia, bajo los gobernantes seleúcidas. El involucramiento de los romanos con los judíos comenzó en el año 63 a.C. y, alrededor del año 6 de nuestra era, Judea se convirtió en una provincia puesta bajo el mando de un procurador romano. Sin embargo, continuó la intranquilidad, aumentada por las divisiones entre los mismos judíos. Los saduceos pugnaban por una fidelidad rígida a la ley hebrea, rechazaban toda posibilidad de inmortalidad personal y estaban a favor de la cooperación con los romanos. Los fariseos seguían rigurosamente el rito judío y, aunque deseaban liberar a Judea del control romano, no apoyaban los medios violentos para alcanzar esta meta. Los esenios eran una secta judía que vivía en comunidad religiosa cerca del mar Muerto. Tal y como se revela en los rollos del mar Muerto —una colección de documentos descubiertos en 1947—los esenios, al igual que otros judíos, esperaban un Mesías que salvaría a Israel de la opresión, anunciaría el reino de Dios y establecería el verdadero paraíso en la Tierra. Un cuarto grupo, los zelotes, eran extremistas militantes que propugnaban el derrocamiento violento de la dominación romana. Una revuelta judía en el año 66 de nuestra era fue sofocada por los romanos tras cuatro años. El Templo de Jerusalén fue destruido y el poder romano se impuso una vez más de manera absoluta en Judea. En medio de la confusión y de los conflictos de Judea, Jesús de Nazaret (c. 6 a. de C.-30 d. de C.) comenzó su predicación pública. Jesús creció en Galilea, importante centro de los militantes zelotes. El mensaje de Jesús, básicamente, era muy simple. Dio seguridades a sus camaradas judíos de que no intentaba minar su religión tradicional: “No piensen que he venido a abolir la ley o los profetas; no he venido a abolirlos, sino a darles cumplimiento”. De acuerdo con Jesús, lo importante no era el rígido fanatismo de la letra de la ley y el sometimiento a las reglas y a las prohibiciones, sino la transformación de lo íntimo de la persona: “Así, en todos los casos, haz a los demás lo que te gustaría que los otros te hicieran, porque esto resume la ley y los profetas”.18 El mandamiento de Dios era muy sencillo, amar a Dios y al prójimo: ‘Ama al Señor tu Dios con todo tu corazón, toda tu alma, toda tu mente y con toda tu fuerza. El segundo mandamiento es: ama a tu prójimo como a ti mismo’.19 En el Sermón de la montaña , Jesús expresó los conceptos éticos —humildad, caridad y amor fraterno— que conformarían las bases del sistema de valores de la civilización occidental medieval. Como hemos visto, no coincidían con los valores de la clásica Civilización greco-romana. Si bien hubo gente que saludó a Jesús como el Mesías que varía a Israel de la opresión y establecería el reino de Dios sobre la tierra, Jesús habló de un reino celestial, y no de un reino terrenal: “Mi reino no es de este mundo”. En consecuencia, defraudó a los radicales. Por su parte, los líderes religiosos conservadores juzgaron que Jesús socavaba el respeto hacia la religión judía tradicional. Pali las autoridades romanas de Palestina y sus aliados locales, el nazareno era un revolucionario en potencia capaz de transformar las esperanzas judías de un reino mesiánico en una revuelta contra. Roma. Por consiguiente, Jesús se descubrió como objeto de diferencias en diversos ámbitos, y al final fue entregado a las autoridades romanas. El procurador Poncio Pilatos ordenó su crucifixión. Empero, esto no resolvió el problema. Unos pocos fieles seguidores de Jesús difundieron la noticia de que Jesús había vencido la muerte, había resucitado y luego había ascendido a los cielos. La creencia de la resurrección de Jesús se volvió un dogma importante de la doctrina cristiana. Jesús era aclamado ahora como el “ungido” (Cristo en griego), el Jehová , quien regresaría e instauraría el reino de Dios en la tierra. El cristianismo comenzó, como un movimiento religioso dentro del judaísmo, y así lo consideraron las autoridades romanas durante muchas décadas. Aunque la tradición afirma que uno de los discípulos de Cristo, Pedro, fundó la iglesia cristiana en Roma, el personaje más importante de los primeros tiempos del cristianismo —después de Jesús— fue Pablo de Tarso (c. 5-c. 67). Pablo se acercó a los no judíos y transformó el cristianismo de una secta judía en un movimiento religioso más amplio. Llamado el “segundo fundador del cristianismo”, Pablo fue un judío, ciudadano romano, muy influido por la cultura griega helenística. Creía que el mensaje de Cristo debería ser predicado no sólo a los judíos, sino a los gentiles (los no judíos). Pablo fue pionero en la fundación de comunidades cristianas a todo lo largo de Asia Menor y en las costas del mar Egeo. Fue Pablo quien proveyó un fundamento universal para la difusión de las ideas de Cristo. Enseñó que Cristo era, en efecto, un Dios redentor, el hijo de Dios, que había venido a la Tierra para salvar a todos los seres humanos, pecadores, de hecho, a causa del pecado original cometido por Adán al desobedecer a Dios. Con su muerte, Cristo había expiado los pecados de la humanidad y había hecho posible que todos los hombres y mujeres experimentaran un nuevo comienzo con la posibilidad de la salvación personal. Aceptando a Cristo como salvador, ellos también podrían ser salvados. Al principio, el cristianismo se diseminó con lentitud. Aunque las enseñanzas del primitivo cristianismo se difundían mayormente por la prédica de los cristianos proselitistas, también hicieron su aparición materiales escritos. Pablo escribió una serie de cartas, o epístolas , que delineaban las creencias cristianas en diferentes comunidades. Asimismo, algunos de los discípulos de Cristo bien pudieron conservar algunos de los dichos del maestro en forma escrita, y los transmitieron como memorias personales, que más tarde llegaron a constituir las bases de los evangelios escritos —la ´buena nueva’ respecto a Cristo— los cuales trataron de formular un registro de la vida y de las enseñanzas de Cristo, y establecieron el núcleo del Nuevo Aunque Jerusalén fue el primer centro del cristianismo, su destrucción por los romanos en el año 70 de nuestra era dejó a las iglesias cristianas con una considerable independencia. Alrededor del año 100 se habían fundado iglesias cristianas en muchas de las ciudades principales del oriente, así como en algunos lugares de la parte occidental del imperio. Muchos de los primeros cristianos provenían de las filas de los judíos helenizados y de las poblaciones del oriente de habla griega. Pero en los siglos III y IV, un creciente número de seguidores hablaban latín. Una traducción latina del Nuevo Testamento, escrito originalmente en griego, aparecida poco después del año 200, ayudó a este proceso. Los grupos de primeros cristianos se reunían al atardecer en casas privadas para compartir una comida comunal, llamada ágape, o banquete de amor, y para celebrar lo que llegó a conocerse como el sacramento de la eucaristía , o cena del Señor, celebración comunal de la última cena de Cristo: Mientras comían, Jesús tomó pan, lo bendijo, lo partió y lo dio a sus discípulos diciendo: Tomad y comed; éste es mi cuerpo. Luego tomó una copa, dio gracias y la ofreció, diciendo: bebed todos de esta copa. asta es mi sangre de la alianza, que es derramada por muchos para el perdón de los pecados. Al formarse las primeras comunidades cristianas tenían una organización flexible, en la que hombres y mujeres desempeñaban funciones importantes. Algunas mujeres ejercían posiciones relevantes y, a menudo, como predicadoras. Las iglesias locales se congregaban bajo el gobierno de consejos de ancianos (o presbíteros), pero, a principios del segundo siglo, ciertos funcionarios conocidos como obispos llegaron a ejercer considerable autoridad sobre los presbíteros. Estos obispos basaban su posición de superioridad en la sucesión apostólica: como sucesores de los doce primigenios apóstoles de Jesús, eran los delegados vivientes del poder de Cristo. Tal y como Ignacio de Antioquía escribió en el año 107: “Es obvio que debemos mirar a un obispo como al Señor en persona … Sus clérigos… están en armonía con su obispo como las cuerdas de un arpa, y el resultado es un himno de alabanza a Jesucristo de mentes que sienten al unísono” Los obispos solamente eran varones, indicio claro de que en el siglo u de nuestra era la mayor parte de las comunidades cristianas coincidían con el punto de vista de Pablo, respecto a que las mujeres cristianas deberían estar sujetas a la autoridad de los varones cristianos. A pesar de que algunos de los valores fundamentales del cristianismo diferían marcadamente de los del mundo greco-romano, al principio los romanos no prestaron mucha atención a los cristianos, a quienes consideraban simplemente una secta más del judaísmo. La propia estructura del Imperio Romano ayudó al crecimiento del cristianismo. Los misioneros cristianos —incluyendo algunos de los doce apóstoles o discípulos originales de Cristo— utilizaron los caminos romanos para trasladarse por todo el imperio difundiendo la “buena nueva’. Sin embargo, conforme transcurrió el tiempo, la actitud de los romanos hacia el cristianismo comenzó a cambiar. Como hemos visto, los romanos fueron tolerantes con otras religiones, salvo cuando amenazaban el orden o la moral públicos. Muchos romanos llegaron a considerar el cristianismo peligroso para el orden del estado romano. Estas opiniones a menudo se basaron en interpretaciones erróneas. Por ejemplo, la práctica de la cena del Señor dio origen a rumores de que los cristianos practicaban crímenes horrendos, como el asesinato ritual de niños. Si bien sabemos que esos rumores eran falsos, ciertos romanos los creyeron y los manipularon en tiempos de crisis para incitar al pueblo contra los cristianos. Es más, como los cristianos llevaban a cabo sus reuniones en secreto y parecían estar en comunicación con cristianos localizados en otras áreas, el gobierno podía juzgarlos potencialmente peligrosos para el estado. Algunos romanos pensaron que los cristianos eran excluyentes en exceso y, por lo tanto, nocivos para la comunidad y el orden público. Los cristianos no aceptaban a otros dioses y, en consecuencia, se abstenían de asistir a los festivales públicos que honraban a esas deidades. Por último, los cristianos se rehusaban a participar en la adoración de los dioses del estado y en el culto imperial. Dado que los romanos consideraban estas ceremonias importantes para el estado, el rechazo de los cristianos ponía en peligro la seguridad del estado y en consecuencia, constituía un acto de traición, punible con la muerte. También constituía una prueba de ateísmo (no creer en los dioses) y estaba sujeto a castigo bajo estos cargos. Sin embargo, para los cristianos —quienes creían que únicamente había un solo y verdadero dios adoración de los dioses del estado y de los emperadores era idolatría, lo cual pondría en peligro su propia salvación. Apéndice 2: El cristianismo desde fuera La religión cristiana surgió en torno a la persona de Jesús de Nazaret, nacido en Palestina en el año 753 de la fundación de Roma, y el comienzo de la era cristiana, durante el gobierno de Augusto. Desde el 63 a.C. la zona de Palestina había sido ocupada por las legiones romanas comandadas por Herodes Antipas, con el título de rey. La comunidad judía, a la que pertenecían Jesús y su familia, los cuales se reunían en las sinagogas , estaba regida por un Consejo o Sanedrín , presidido por un rabino elegido por el procurador romano. Jesús nació en Belén , hijo de María y José, vivió unos 30 años en Nazaret trabajando como carpintero junto a su padre. Luego partió a recorrer Judea durante tres años propagando sus ideas, llamándose a sí mismo el Mesías (Cristo en griego = el Ungido) y el hijo de Dios. Doce discípulos, los apóstoles, lo acompañaron durante ese tiempo. Las enseñanzas de Jesús molestaron tanto a las autoridades romanas como a las judías del Sanedrín, y fue condenado a muerte y crucificado en la pascua del año 33. Las ideas de Jesús implicaban una verdadera revolución. Decía que todos los hombres son iguales ante Dios y que la salvación no dependía de la fortuna o de la práctica de ritos o ceremonias, sino de la fe y las buenas acciones de los individuos. Proponía la caridad y el amor al prójimo como normas de vida con relación a todos los seres humanos, incluso a los enemigos. La recompensa a los sufrimientos de este mundo estará en la otra vida, en el cielo al que se accederá tras el juicio final . Negaba el egoísmo, la hipocresía y la vanidad. Le quitaba el carácter divino al emperador al decir “Al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios”. Mucha gente estaba descontenta con los viejos credos basados sobre todo en la obediencia a las normas y ritos, pero con poco contenido espiritual. El cristianismo venía a proponer una esperanza de cambio y salvación para los más pobres y olvidados en una época de cruel explotación y desesperanza. Jesús y sus seguidores predicaban sobre todo con el ejemplo, llevando una vida sana y solidaria, rechazando la riqueza y el poder y entregando sus vidas por defender sus ideas. La coherencia entre la palabra y la acción le valió la adhesión de mucha gente primero en Palestina y luego en todo el Imperio Romano. Los discípulos de Jesús afirmaron que tras su muerte había resucitado y ascendido al cielo. Este hecho confirmaba para ellos el origen divino de Jesús. Estos primeros cristianos se organizaron en comunidades que carecían de jerarquías y donde todo se compartía. La ayuda mutua era la base de la vida en estas comunidades, a las que se accedía tras el bautismo . El nuevo miembro se incorporaba a la Iglesia (en griego ekklesía = asamblea) y se dedicaba a predicar las enseñanzas de Jesús. En un principio los romanos no distinguieron a los cristianos de los demás judíos, pero a partir de Nerón se hicieron frecuentes las persecuciones contra los seguidores de Jesús que predicaban las enseñanzas impartidas por los apóstoles Pedro y Pablo en Roma. En el año 64 d. C. un incendio destruyó parte de la ciudad de Roma y Nerón acusó de ello a los cristianos desatando una violenta persecución sobre ellos. Los cristianos, que eran monoteístas , se negaban a adorar a los múltiples dioses romanos y a reconocer el carácter divino del emperador, lo que era visto como un mal ejemplo por las autoridades imperiales, a lo que se sumaba que la doctrina cristiana era considerada peligrosa por predicar el fin de los privilegios y la igualdad entre los hombres. No todos los emperadores persiguieron a los cristianos. Trajano y Adriano los toleraron y los dejaron practicar su religión. El emperador Constantino se convirtió al cristianismo y a partir de allí esta religión se convirtió en la oficial. Al ascender Jesús a los cielos encomendó a Pedro la conducción de la Iglesia, transformándose así en el primer jefe del catolicismo. A partir de la conversión de Constantino, el obispo de Roma, llamado Papa o Sumo Pontífice gobernará a los católicos de todo el mundo. A partir del siglo IV surgieron grandes escritores que se dedicaron a difundir la doctrina cristiana, como San Jerónimo (331-420) que tradujo la Biblia del original hebreo al latín; San Agustín (354-430), el más famoso de los "padres de la Iglesia " y uno de los más grandes pensadores cristianos. El Nuevo Testamento, compuesto por las epístolas (cartas) de San Pablo escritas durante los años 41 y 61, los Evangelios o relatos de la buena nueva, compuestos después del año 70 por cuatro discípulos, de los cuales dos San Juan y San Mateo conocieron a Jesús. La buena nueva es la salvación prometida a los que creen en Dios y en Jesús, su hijo: un cristiano cree firmemente en Cristo, espera todo de su bondad, manifiesta hacia su prójimo caridad y amor y llega a desprenderse de todos los bienes materiales. A partir de que el catolicismo se transformó en religión oficial fue creciendo su poder e influencia política. En el siglo XV el sacerdote alemán Martín Lutero (1483-1546) realizó una protesta contra el poder de los Papas acusándolos de alejarse de las enseñanzas de Jesús, que predicaba que no había que hacer tesoros en la tierra. Esto produjo una ruptura dentro del cristianismo, por un lado la Iglesia Oficial de Roma y por el otro los seguidores de Lutero , conocidos como protestantes o luteranos, que proponen la libre interpretación de la Biblia, la posibilidad para los sacerdotes de contraer matrimonio y combaten la propiedad de bienes terrenales en manos de la Iglesia. Remontándonos otra vez en el tiempo, podemos preguntarnos: ¿Cómo empezó todo? El cristianismo comenzó cerca de 2.000 años atrás, en Judea (Israel moderno) con Jesucristo y Su fiel grupo de discípulos. Durante este periodo, Judea era una meca transcultural de bulliciosas ciudades y granjas. El emperador de Roma era el gobernante. Los judíos en ese tiempo odiaban el gobierno romano -no era sino otro recordatorio de la opresión histórica que enfrentaron como pueblo-. Las creencias culturales politeístas de Roma eran también paganas e intrusivas para la vida de los judíos. Algunos judíos vieron que su única esperanza era adaptarse a este cambio. Otros se convirtieron en fanáticos religiosos que formaron grupos guerrilleros de resistencia en contra de Roma. También, otros se retiraron al desierto de Judea para estudiar la ley judía y a esperar por la eventual venida del Mesías prometido (Salvador). En este entorno cultural y religioso, comenzó el ministerio de Jesús. Jesús era judío. Observó la fe judía y conocía bien la Ley judía. Al comienzo de sus treinta años, Jesús viajó de pueblo en pueblo, enseñando en las sinagogas y sanando a aquellos que sufrían. Las enseñanzas de Jesús eran revolucionarias. Él desafió a las autoridades religiosas establecidas a que se arrepintieran de su santurronería e hipocresía, y se dieran cuenta de que el Reino de los Cielos está arraigado en el servicio y el amor. Las enseñanzas de Jesús conmocionaron el corazón de la gente y crearon inestabilidad, algo que temían las autoridades religiosas judías. Pronto, un grupo de hombres fieles comenzó a seguir a Jesús y a llamarle Maestro. Estos hombres se convirtieron en sus discípulos. Jesús enseñó a Sus discípulos acerca de la voluntad de Dios y del “nuevo pacto” que Dios haría con la humanidad a través de Él. Jesús les ayudó a ver que la humanidad estaba esclavizada al dolory futilidad de la vida como resultado del pecado . Como consecuencia del pecado, la humanidad perdió su relación con Dios. El propósito de este “nuevo pacto” era restaurar a aquellos que lo aceptaran, en una comunión renovada de perdón y amor con Dios. ¿Cuál es este nuevo pacto? Jesús mismo pagaría por los pecados de toda la humanidad al ser crucificado injustamente en una cruz romana. Tres días después, resucitaría a la vida, habiendo conquistado a la muerte, para dar esperanza a un mundo sin esperanza. Bien, ocurrió tal y como Jesús lo enseñó, y Sus discípulos fueron testigos de un asombroso milagro. Su maestro Jesús de Nazaret, murió, y tres días más tarde resucitó para convertirse en su Mesías . Obligados por el gran mandamiento a compartir el amor que el Dios de este universo había impartido sobre ellos, los discípulos comenzaron a proclamar este evangelio de esperanza por todo el territorio. De esta manera, a partir de un pequeño grupo de hombres ordinarios que vivían en una pequeña provincia de Judea, cerca de 2.000 años atrás, la historia de la Iglesia cristiana comenzó, y la fe cristiana desde entonces se ha extendido al resto del mundo. El mensaje de su evangelio era simple: “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a Su Hijo unigénito, para que todo aquel que en Él cree, no se pierda, más tenga vida eterna ” (Juan 3:16). La historia de la Iglesia, en la superficie, parece ser irrelevante para el cristiano del siglo XXI. Sin embargo, el cristianismo, a diferencia de cualquier otra religión, está profundamente arraigado en la historia. Fundamental para la fe cristiana, es el hecho de que Dios vino a la tierra como un hombre -Jesucristo-. Él vivió, amó y enseñó entre la humanidad alrededor de 2.000 años atrás. La realidad histórica de Su sacrificio, sepultura y resurrección es la piedra angular de la fe cristiana. La Biblia no es cuento de hadas, sino un registro histórico divinamente inspirado del plan de Dios para la redención de un mundo lleno de sufrimientos. Estudiar la historia de la Iglesia es ver la mano de Dios trabajando en medio de las luchas, transgresiones, y glorias del hombre. La historia de la Iglesia es vital para nuestro entendimiento de la institución de la Iglesia cristiana. Mucho debe ser recogido de los eventos entre el tiempo de los apóstoles y el presente. En Primera de Corintios 10:1-13, el apóstol Pablo exhorta a la Iglesia de Corinto a aprender de los ejemplos del pasado de Israel, a fin de no cometer los mismos errores. Como la historia antigua de Israel, debemos recordar y aprender de la historia de la Iglesia cristiana. Por ejemplo, muchos escépticos de la fe cristiana a menudo asocian al cristianismo con la violencia y el imperialismo de las Cruzadas . Pero una mirada objetiva a la historia de la Iglesia, mostrará que las cruzadas ocurrieron en un momento cuando el papado era una institución política corrompida por el poder y la codicia. Las cruzadas se aprovecharon del cristianismo, pero no tenían nada que ver con el evangelio de gracia subyacente. Hoy, nuestra cultura a menudo confronta nuevas y raras filosofías religiosas, algunas der las cuales se presentan bajo la bandera del cristianismo. Esto no es nada nuevo. La historia está llena de herejías que han tratado de infiltrar a la Iglesia, incluyendo ideas falsas, tales como el arrianismo , el gnosticismo , el montanismo y el marcionismo . Entender la doctrina cristiana, a la luz de la historia de la Iglesia, nos ayuda a separar la ficción y las modas, de los hechos y de la doctrina de la verdadera fe cristiana. La historia de la Iglesia es más bien compleja, pero un entendimiento de los fundamentos es muy valioso. Lo siguiente es una simple cronología: 30-70 d.C.: El tiempo de Jesús y de los apóstoles. • La muerte y resurrección de Cristo. • Nace la fe cristiana y es predicado el evangelio de la gracia. 70-312: La era del cristianismo católico. • La expansión de la fe cristiana; martirio de los primeros cristianos. • Surgimiento de las primeras herejías; primeros concilios de la Iglesia y canonización de las Escrituras. 312-590: La era del Imperio cristiano • Constantino proclama al cristianismo como la religión oficial del Imperio romano; era de los grandes Concilios. • El cristianismo se convierte en la fe de las masas; comienzo del monasticismo . 590-1517: La Edad Media • La caída de Roma y el imperio bizantino . • Monjes benedictinos son enviados como misioneros; el papa se convierte en el “gobernante” de la Iglesia. • Las Cruzadas: La Iglesia conquista al mundo, pero pierde su alma . 1517-1648: La era de la Reforma . • Martin Lutero y el movimiento protestante. • El comienzo de las denominaciones. Ejemplos: luteranos. • Reformados , anabaptistas y anglicanos . • El papado pierde su poder e influencia. 1648-1789: La era de la Razón y Reavivamiento • Secularismo - La mente se convierte en dios; la gente comienza a preguntarse: “¿Quién necesita a Dios?” • Reavivamientos tales como el pietismo , el metodismo y el Gran Despertar, buscan restaurar a Dios en la vida pública. 1789-1914: La era del Progreso • El mensaje de Cristo es llevado a tierras lejanas, pero la fe continúa saliendo de la vida pública. • Sociedades pluralistas y totalitarias no ven relevancia en el cristianismo . 1912-actualidad: La era de las Ideologías. * La Reforma protestante fue un vasto movimiento religioso que, desde principios del siglo XVI, pretendió una profunda transformación de las instituciones, prácticas y doctrinas de la Iglesia católica, condujo a la ruptura con Roma y a la división entre protestantes y católicos y, en definitiva, fue un elemento esencial en los cambios culturales, sociales y políticos de Europa occidental en la Edad Moderna. El origen de la denominación se encuentra en la protesta en abril de 1529 de varias ciudades y príncipes alemanes, seguidores de M. Lutero, contra la votación de la dieta de Spira de febrero de 1529, en la que se había condenado a Lutero y puesto fin a la tolerancia del luteranismo en Alemania. La Reforma se fundamentó en la doctrina de la justificación por la gracia a través de la fe sólo (sola fide) en la vía de la salvación, en lugar de la justificación por las obras en colaboración con la gracia divina sostenida por el catolicismo (Calvino acentuó la doctrina de la predestinación ). Dado que lo fundamental era la fe, se rechazaba en consecuencia la mediación sacramental y jerarquica de la Iglesia, lo que llevó a formular la doctrina del sacerdocio universal. Frente a la autoridad del papa y de la tradición como fuente de conocimiento y de comportamiento en la Iglesia católica, para los reformadores la única autoridad es la palabra directade Dios a través de la Biblia. Las Escrituras son la guía tanto como fuente de revelación como en el comportamiento moral. El movimiento religioso se caracterizó asimismo por la búsqueda de una simplificación de la liturgia, el rechazo del ceremonial y una vida espiritual más individualizada e interiorizada. Aun cuando había una postura común, que llevó a la ruptura con la Iglesia romana, la Reforma se caracterizó por la formación de diversas confesiones doctrinales (luterana, calvinista , zwingliana, anabaptista, anglicana, etc.), una evolución favorecida por el espacio abierto a la crítica religiosa y al libre examen de la Biblia, y que condujo a ulteriores diferencias teológicas y a una gran fragmentación confesional. Cisma viene del griego, con el significado de separación. Indica la separación de la disciplina y jerarquía de la Iglesia católica, a diferencia de la herejía, escisión por motivos doctrinales. Los principales cismas fueron el donatismo ; el cisma de Oriente, que condujo a la creación de la Iglesia ortodoxa (1054); y el cisma de Occidente (1378-1417), que divió la Iglesia católica en dos obediencias (tres desde 1409), cada una con un papa -o antipapa-, todos ellos considerados legítimos por sus seguidores. El anglicanismo fue primero un cisma, pero pronto, al adoptar doctrinas de la Reforma protestante (una herejía cismática desde el punto de vista de la Iglesia católica), se configuró como una herejía. Apéndice 3: antropología, sociología y psicología 1. Generalidades Conjunto de creencias, que en su manifestación visible suelen venir acompañadas de ritos, ceremonias o liturgias, que se refieren al orden de lo sagrado (perteneciendo al ámbito de lo sagrado lo que los creyentes determinen: fuerzas o seres sobrenaturales, dioses, o incluso objetos naturales o artificiales a los que se les imputa atributos extranaturales). Las religiones implican creencias -que a veces se llaman dogmas - acerca del origen y naturaleza del mundo, de lo que les cabe esperar a los hombres en este mundo (o en el otro mundo), y de cómo deben ser las relaciones de los hombres entre sí. Por esta razón, el estudio de las religiones es importante para la sociología: en la medida en queun conjunto de personas tiene unas creencias que les ayudan a entender y dar significado al mundo en que viven y que les comprometen a actuar de cierta forma en sus relacionescon otras personas puede entenderse mejor el tipo de comportamientos quese observa entre ellas. Pero hay que tener cuidado aquí: si en ocasiones las religiones ayudan a explicar (en mayor o menor grado, o en unos u otros contextos) el tipo de relaciones sociales, en otras operan como cortinas de humo; como justificaciones interesadas que sirvenpara explotar los recursos de los infieles . Un conjunto de personas que acepta esas creencias y que vive de acuerdo con esas normas se denomina una comunidad de creyentes. Las comunidades de creyentes pueden intentar definir sus creencias de forma más elaborada, o regular formalmente el tipo de comportamientos que se espera de elloscreando una Iglesia . Pero tampoco esto es necesario: si todas las Iglesias implican una religión, no todas las creencias religiosas están organizadas en Iglesias. Las religiones ofrecen a los individuos un sentimiento de pertenencia a esa comunidad de creyentes, que les arropa, como mínimo espiritualmente , en casos de necesidad y que contribuye, mediante su participación en ritos o ceremonias , a dar un carácter transcental a los momentos de transición más importantes en sus vidas (su incorporación a la comunidad de creyentes, el matrimonio , la muerte, etc.). Por esta razón, para algunos sociólogos -particularmente los de orientación funcionalista-, las religiones cumplen una función positiva: contribuyen a la cohesión social y, así, a superarcon más facilidad los avatasres colectivos (las epidemias, las hambrunas, las guerras), favoreciendo la superviverncia de esa comunidadde creyentes. Ahora bien, si las religiones pueden unir a las personas, también pueden dividirlas, enfrentando a los fielescontrra los infieles (o a los más comprometidos contra los que tienen unos sentimientos religiosos más tibios). De hecho, la religión ha sido origen o manifestación interesadade buena partede los conflictos sociales y políticosmáss importantes de la historia de las sociedades. Al contrario que los de orientación funcionalista, los sociólogosde orientación marxista tienen una visión más negativa de la religión. Para ellos, la clase dominante siempre se ha sertvidode la religión para justificarsu situación de privilegioo y para alimentar talantes de resignación éntrelas clases dominadas. En el modo de producción capitalista , la religión es fuente de alienación , ya que impide que los hombres cobren conciencia de que son ellos, y no los dioses, los dueños del mundo, y de que son ellos los que lo pueden transformar a su voluntad (y no según la voluntad de Dios, o de los representantes de Dios en este mundo). Esta forma de entender la religión hay que ponerla en duda, sin embargo, pues no faltan ejemplos en que las religiones -y las Iglesias- se han puestodel ladode los elementos más desfavorecidos de una sociedad y en contra de sus elites dominantes (la Iglesia chilena durante la dictadura de Pinochet, o la sudafricana durante el régimen del apartheid ). La religión para Durkheim, esta intrínsecamente ligada a la sociedad. Pero a su vez, la religión es precisamente uno de los principales factores de cohesión social. Así pues, la religión establece con sus parámetros preestablecidos los mecanismos creadores de la “conciencia colectiva”. De esta manera mecanicista, la sociedad y la religión se determinan recíprocamente creando las prácticas sociales centradas en ella. Durkheim se centró en entender las primeras religiones (animistas ), ya que las consideraba las formas elementales de la vida religiosa. Según el autor, cuando el ser humano intenta explicarse la naturaleza de su entorno y la forma como esta influye en su sociedad, se encuentra con la necesidad de crear respuestas a partir de la experiencia directa. Así pues, Durkheim considera que “la filosofía y las ciencias nacieron de la religión puesto que la religión comenzó haciendo las veces de ciencia y filosofía”. Por ello, Durkheim afirmó la “racionalidad de la religión ”, ya que considera que ésta se basa en unas teorías implícitas y empíricamente comprobables. Durkheim trata de explicar las desigualdades sociales o la fuente del poder, de forma global mediante las instituciones de la sociedad, no frente a la religión. Sus teorías se basan en el estudio del “totemismo ”, practicado por los aborígenes australianos, consideradas por el cómo la forma más "básica" de religión. Durkheim define la religión totémica desde la separación entre sacro y profano. Mantiene que los objetos sagrados están separados de los aspectos rutinarios de la existencia, que son el ámbito de los objetos profanos. El objeto sagrado de las religiones primitivas es el tótem. El tótem es un objeto o animal al que una sociedad otorga un significado simbólico “sobrenatural”. El tótem simboliza a la propia sociedad, representando sus valores . Así pues, la adoración al tótem se deriva en adoración de la propia sociedad. Durkheim considera que la religión no solo es cuestión de creencias “místicas”. Considera que las creencias son transmitidas mediante la educación y la socialización secundaria. Así pues, si las creencias son transmitidas mediante la socialización, resulta lógico que sus prácticas rituales estén determinadas por el “hecho social”. De esta manera, la religión se mantiene desde la tradición que le otorga la “conciencia colectiva”. Todo ello implica la implantación de rituales regulares y colectivos. En estos ceremoniales colectivos se reafirma y ensalza el sentimiento de solidaridad del grupo. Según Durkheim, los rituales son uno de los principales nexos de unión que vincula a los miembros del grupo. Lo considera la razón de que además de la regularidad de culto , existan también rituales para las transiciones sociales fundamentales (nacimiento, matrimonio y muerte). Considera que estos rituales colectivos reafirman la solidaridad del grupo en un momento de especial sensibilidad derivado del cambio, a veces incluso traumático (muerte de un allegado). Para Durkheim, el desarrollo de las sociedades industriales, con nuevas formas de sentimientos de “pertenencia al grupo”, la influencia de la religión ira perdiendo peso. Así pues, el pensamiento científico ira sustituyendo la explicación religiosa. Así mismo, las actividades ceremoniales, progresivamente se irán substituyendo por laicas (expresiones nacionalistas o de clase). Considera que es probable la continuidad de la religión de forma modificada, a través de nuevos rituales para reafirmar los valores. Durkheim no los especifica, pero probablemente consideraba los valores humanísticos absolutos (libertad , igualdad, cooperación social, etc). 2. Fenomenología de la religión La teoría fenomenológica en contra el positivismo científico, que solo considera real lo verificable empíricamente, considera objetivable la profundidad esencial. Esto significa que la realidad profunda determina que no hay objeto sin sujeto que a su vez la realidad esencial. Así pues, el sujeto otorga la intencionalidad. La teoría de la fenomenología fue enunciada por Edmund Husserl (1859-1938) como un método consistente en describir el fenómeno tal y como se nos revela. Su objeto principal lo constituye la esencia, que es el contenido “inteligible ideal” de los fenómenos. Pero no significa que se oculte algo detrás del fenómeno . La fenomenología no busca establecer si es real el fenómeno, sino lo dado. Se considera a Chantenpie de la Saussaye (1848-1920) como el primero en aplicar la fenomenólogía a las religiones, en su obra: “Manual de historia de las religiones”(1887). El ser humano requiere por naturaleza de la trascendencialidad. Desde la prehistoria ha creado religiones animistas, por lo que ha sido definido como “homo religiosus”, ya que la religión es una constante transcultural y universal. La sensación de finitud humana lleva al hombre a sentir una profunda necesidad de ligarse a lo sagrado. Eliade lo definió como “ruptura de nivel” considerando que la vida ordinaria se combina con lo sagrado, creando las manifestaciones religiosas. Desde la teoría de la fenomenología, el comportamiento religioso muestra que existe una “realidad profunda”, por tanto su comprensión nos debería remitir a una realidad trascendente. El “homo religiosus” experimenta su realidad mundana, como no creada por el mismo, requiriendo de otra realidad que trasciende lo profano a la que considera lo sagrado. Desde las teorías de la fenomenóloga aplicada al estudio de la religión han surgido varias corrientes: • La fenomenología “purista” tomada de Husserl, aplicando al estudio religioso el mismo método. Sus principales autores son Sheler y Stein. • La fenomenología basada en la historia de las religiones, con intención de comprenderla y conocer su estructura sin emitir juicios de valor. Sus principales autores son Otto, Eliade, Schleiermacher y Van der Leeuw. • La fenomenología anglosajona basada en estudios comparativos, que destaca los rasgos comunes o divergentes de las religiones tomando en cuenta los contextos socioculturales donde se desarrollan. Sus principales autores son James, Widengren y Petazzoni. El fenómeno religioso esta basado en la relación sujeto-objeto, con el carácter intencional de la conciencia del sujeto. Para la fenomenología de la religión el objeto es lo sagrado y el sujeto es el creyente. Esta relación revela los sentimientos de dependencia del sujeto respecto a algo superior y trascendente, el objeto sagrado. La comprensión de esta actitud no es posible desde las ciencias, con metodologías incapaces de entender la estructura del fenómeno. Así pues, se hace necesaria otra forma de estudio que posibilite el entendimiento del hecho religioso. En entendimiento del fenómeno existen tres niveles: La vivencia: basado en la experiencia directa de lo sagrado, dentro de su contexto histórico y cultural. Los sentidos de la revelación están en relación con la socialización de la experiencia religiosa. La comprensión: basada en la posibilidad de obtener resultados comprensibles del conocimiento religioso a través de la observación de hechos que permiten una interpretación sin juicio valorativo. Para ello, la fenomenología reconstruye la vivencia religiosa desde la propia conciencia de observador. El testimonio: La fenomenología de la religión no trata de Dios, sino de la experiencia o sensación que el hombre tiene de él y que se manifiesta en los hechos y objetos sagrados. Consiste en analizar la interpelación dada por el hombre de lo sagrado, así como entender la forma de vivirla. Así pues, sin emitir juicios valorativos, se trata de descubrir la fe del creyente y su comportamiento para con lo sagrado. La fenomenología de la religión va a tratar de describir los datos objetivos extraídos del hecho religioso, pero sobretodo la vivencia subjetiva de los seres humanos. Así pues, lo más importante es describir cómo el sujeto vive el fenómeno religioso, qué experiencia tiene y cuáles son los elementos fundamentales de la misma. El método fenomenológico tiene dos fases: La descripción del hecho: se basa en la observación del hecho tal como se muestra al sujeto. Lo observado combinado con la reflexión dará como resultado la comprensión del dato observado. Así pues, es una fase descriptiva centrada en las “apariencias” del objeto sagrado. La fenomenología aplicada al hecho religioso utiliza la acumulación de datos históricos, sociológicos y psicológicos desde una sistematización y discernimiento. La Interpretación: La descripción solo representa a las manifestaciones externas que en constituyen un agente del fenómeno. Pero, lo que se manifiesta exteriormente representa una actitud profunda, que responde a las vivencias o experiencias únicas de los sujetos. Una vez estudiadas las relaciones de dependencias con lo sagrado, en contextos socioculturales distintos, se ha interpretado a las religiones como fenómenos humanos originales y específicos, de un intento de encuentro del hombre con lo sagrado. Presupuesto metodológico: es un procedimiento que requiere de algunas puntualizaciones: El hecho religioso es un hecho humano específico, ubicado dentro de un tiempo y espacio concreto. Pero a su vez, su historicidad no es el objeto de investigación, sino su esencia. El investigador extrae el dato empírico captando su peculiaridad, tras lo cual lo interpreta sin distorsionar su sentido. Posteriormente, se establece una comparación sistemática de las diferentes formas del hecho a lo largo de la historia y en los diversos contextos socioculturales. Consiste pues en un estudio de síntesis de datos y características de la cual se obtiene una compresión significativa. 3. Ciencias que estudian la religión desde otros puntos de vista La psicología religiosa busca en el fenómeno religioso entender los mecanismos inconscientes (o subconscientes), bajo el supuesto freudiano de que el sentimiento religioso es el “Eros” del ser humano. La psicología religiosa centra su estudio en la conexión de las representaciones religiosas con algún posible problema psicológico (traumas, represión, deseo o frustración). La sociología de la religión parte del supuesto que los fenómenos religiosos forman parte de la “realidad social”, con lo que la tradición, mitos y ritos se generan de forma colectiva. Así pues, el fenómeno religioso tiene origen comunitario, repercutiendo a su vez en la sociedad. Una religión es un sistema cultural de comportamientos y prácticas, cosmovisiones, ética y organización social que relaciona la humanidad a una categoría existencial. Muchas religiones tienen narrativas, símbolos e historias sagradas que pretenden explicar el sentido de la vida o explicar el origen de la vida o el universo. A partir de sus creencias sobre el cosmos y la naturaleza humana, las personas pueden derivar una moral, ética o leyes religiosas o un estilo de vida preferido. Según algunas estimaciones, existen alrededor de 4200 religiones vivas en el mundo e innumerables extintas. Muchas religiones pueden haber organizado comportamientos, clero, una definición de lo que constituye la adhesión o pertenencia, lugares santos y escrituras. La práctica de una religión puede incluir rituales, sermones, conmemoración o veneración (a una deidad, dioses o diosas), sacrificios,festivales, festines, trance, iniciaciones, oficios funerarios, oficios matrimoniales, meditación, oración,música, arte, danza, servicio comunitario u otros aspectos de la cultura humana. Las religiones pueden contener una mitología. La palabra religión se utiliza en algunas ocasiones como sinónimo de fe, sistema de creencias o a veces unconjunto de deberes; sin embargo, en las palabras de Émile Durkheim, la religión difiere de la creencia privada en que se trata de «algo eminentemente social». Una encuesta mundial de 2012 reporta el 59 % de la población mundial como "religioso" y el 36 % como no religiosos (incluido el 13 % de ateos), con una disminución de 9 puntos porcentuales respecto a la creencia religiosa del 2005. En promedio, las mujeres son «más religiosas» que los hombres. Algunas personas siguen múltiples religiones o varios principios religiosos al mismo tiempo, independientemente de si la tradición de los principios religiosos que siguen permite el sincretismo o no. Es un hecho social -una cosa social, según Durkheim- presente en todas las sociedades . Consiste en una actitud y una práctica de religación con algo sagrado, tremendo y fascinante desde un punto de vista fenomenológico. La religiones más símbolo que concepto y por ello la entidad de ese algo es polimorfa, hasta el punto que no podemos identificar reductivamente la religión con los diversos sistemas teístas . La diversidad de hechos religiosos dificulta tener una definición universalmente válida de religión. Existen, sin embargo, algunos elementos y funciones de la religión que nos ayudan a comprender sociológicamente este hecho social. Entre los elementos destacan las creencias, los ritos, la comunidad, la moral , los mitos , la visión transempírica de la realidad. Existen funciones sociales que sólo son ejercidas por la religión: legitimaciones últimas, devoción y respeto absoluto, respuesta a problemas últimos de sentido, movilización para causas que pueden exigir la entrega de la vida, cohesión social y autocomprehensión desde una realidad intocable incuestionable. La sustancia de la religión es lo sagrado, de tal modo que sólo lo profano es lo no religioso. Existen lo sagrado transcendente (religiones sobrenaturales) y lo sagrado inmanente (religiones laicas). Los procesos de sacralización y profanación dependen de la construcción social de la realidad específica de cada sociedad. Las expresiones de las religiones sobrenaturales pueden ser dioses, podererssobrernaturales, objetos o símbolos; del mismo modo, son plurales las formas concretas de las religiones laicas (nacionalismos , ideologías políticas, personajes, instituciones, cosmovisiones, etc.). Sociológicamentelo que diferencia la religión de la irreligión no es lo que las personas de una sociedad tienen por tal, sino el grado de sacralización o profanación de las cosas sociales. Es una experiencia personal y colectiva de religación con algo sagradoque posee diversas dimensiones: la fe, las prácticas, las vivencias, la comunidad, la moral. Existe un saber religioso, enunciados de fe o dogmas queexplican la vida hjistóricay transhistórica. La religiosidad ves ante todo una práctica simbólica que se realiza en los rituales y se verifica en un conjunto de experiencia sagradas. La moral religiosa es ante todo una práctica simbólica que se realizaen los rituales y se verifica en un conjunto de experiencias sagradas. La moral religiosa engendra normas de conducta y modelos de organización social. Derivado del latín cultus que, a su vez, se deriva de colere. Etimológicamente culto significa cultivar, cuidar, practicar, honrar. Religión es la actitud del hombre que le inclina a reconocer la excelencia y la superioridad de Dios, los antepasados u otro ser y a darles culto. Los actos de religión nacen de la fe en seres superiores a los que el creyente les reconoce ciertos derechos, entre ellos el del culto. Lo que lo diferencia de las demás actividades sacrales es el respeto temeroso, la actitud de sometimiento íntimo a un ser que es sentido como superior. Culto es, entonces, el objeto de la religión; una reacción del hombre hacia un ser suprasensible caracterizada por el sentido del respeto. Por los medios utilizados, el culto puede ser interno y externo; el interno se expresa en laadoración, la admiración íntima, el agradecimiento y las súplicas calladas. El culto externo se caracteriza por la expresión externa de la actitud interna de respeto; su acto principal es el sacrificio, acto externo y social, por el que una persona, en nombre de la comunidad, inmolaal ser superior una víctima para confesar su excelencia y su superioridad; también son formas de culto externo las oracionespúblicas, las procesiones, las consagraciones y todo tipo de celebración de misterios. Por el objeto, el culto puede ser a Dios, a los muertos, al sol, animista, a los santos, imperial, orgiástico, soteriológico. En los actosde culto, las palabras y los gestos, el ritual, son el sopoorte simbólico de sentímientos y del respeto interiores; si se desvanece su dimensión simbólica, se convierten ellos en objeto de culto. El profeta es el portador de un mandato divino e instrumento de un dios y se siente impelido a anunciar una doctrina religiosa a la que exige obediencia. No puede no hacerlo, su vocación personales tan fuerte que lo fuerza a ello. Profeta, traducción del nabi hebreo, es el que habla en nombre dde otro; anuncia, crea y exige nuevos mandamientos por la fuerza de la revelación, del oráculo , de la inspiración, o basáandose en méritos personales, tales como la capacidad de organización, reconocidos por la comunidad de creyentesen virtud de su origen. El profeta bíblico enseña, consuela al pueblo de sus desdichas, le recrimina loss actos execrables de adoración a los ídolos, exige la justicia y lo hace todo en nombre de Dios, asistido por el espíritu. La vocación es un carisma, algo “que no está sujeto a la dicotomía racional/irracional” (S. Giner). En los manuscritosdel Mar Muerto de la secta de Qumrán , el profeta tiene el papel de interpretar la ley, anunciarla e instruir en ella, es el maestro y pregonero de justicia. Los profetas necesitan de signospara hacerse escuchar por primera vez, luego, su vida ejemplar es el mejor signo de su mensajey la mejor pruebade que su misión es verdadera. La vida del profeta se convierte en programa y camino a seguirpor la comunidada la que es enviado. El profeta, que actúa siempre gratuitamente, recibe el poderE por revelación divina, nunca de la comunidad; a ésta, se lo usurpa. El profeta dirígela palabra a la multitud en los templos, en la puerta de las iglesias, en las plazas públicas, cualquier lugar considera bueno para cumplir su misión; su presencia convierte el espacio en lugar significativo. El profetismo suele surgir en momentos de crisis social. Una religión es un sistema cultural de comportamientos y prácticas, cosmovisiones, ética y organización social que relaciona la humanidad a una categoría existencial. Muchas religiones tienen narrativas, símbolos e historias sagradas que pretenden explicar el sentido de la vida o explicar el origen de la vida o el universo. A partir de sus creencias sobre el cosmos y la naturaleza humana, las personas pueden derivar una moral, ética o leyes religiosas o un estilo de vida preferido. Según algunas estimaciones, existen alrededor de 4200 religiones vivas en el mundo e innumerables extintas. Muchas religiones pueden haber organizado comportamientos, clero, una definición de lo que constituye la adhesión o pertenencia, lugares santos y escrituras. La práctica de una religión puede incluir rituales, sermones, conmemoración o veneración (a una deidad, dioses o diosas), sacrificios,festivales, festines, trance, iniciaciones, oficios funerarios, oficios matrimoniales, meditación, oración,música, arte, danza, servicio comunitario u otros aspectos de la cultura humana. Las religiones pueden contener una mitología . La palabra religión se utiliza en algunas ocasiones como sinónimo de fe, sistema de creencias o a veces un conjunto de deberes; sin embargo, en las palabras de Émile Durkheim, la religión difiere de la creencia privada en que se trata de «algo eminentemente social». Una encuesta mundial de 2012 reporta el 59 % de la población mundial como "religioso" y el 36 % como no religiosos (incluido el 13 % de ateos ), con una disminución de 9 puntos porcentuales respecto a la creencia religiosa del 2005. En promedio, las mujeres son «más religiosas» que los hombres. Algunas personas siguen múltiples religiones o varios principios religiosos al mismo tiempo, independientemente de si la tradición de los principios religiosos que siguen permite el sincretismo o no. Definir qué es religión (del latín religare o re-legere) ha sido y es motivo de controversia entre los especialistas. Según el sociólogo G. Lenski, es «un sistema compartido de creencias y prácticas asociadas, que se articulan en torno a la naturaleza de las fuerzas que configuran el destino de los seres humanos». Por su parte, el antropólogo Clifford Geertz propone una definición alternativa: «La religión es un sistema de símbolos que obra para establecer vigorosos, penetrantes y duraderos estados anímicos y motivaciones en los hombres, formulando concepciones de un orden general de existencia y revistiendo estas concepciones con una aureola de efectividad tal que los estados anímicos y motivaciones parezcan de un realismo único». Debido al amplio uso del término, resulta especialmente complejo ofrecer una definición exhaustiva de la religión o del fenómeno religioso. Sin embargo se puede afirmar que como hecho antropológico engloba, entre otros, los siguientes elementos: tradiciones, culturas ancestrales, instituciones , escrituras, historia , mitología , fe y credos , experiencias místicas, ritos, liturgias, oraciones, etc. La palabra «religión» en ocasiones se usa como sinónimo de «religión organizada» u «organización religiosa», es decir, instituciones que respaldan el ejercicio o la actividad de ciertas creencias y ceremonias, frecuentemente bajo la forma de entidades legales. Diversas ciencias humanas se han interesado por el fenómeno religioso desde sus respectivos puntos de vista como por ejemplo la antropología, la sociología, lapsicología y la historia de las religiones. Por otro lado, disciplinas como la fenomenología de la religión estudian específicamente sus manifestaciones intentando dar con una definición exhaustiva del fenómeno y mostrar su relación con la índole propia del ser humano. Filosóficamente, la religión puede ser un estilo de vida, un camino hacia la plenitud, una plenitud que inicia desde el mismo instante que se cobra conciencia de la misma. En un sentido más amplio, también se utiliza para referirse a una obligación de conciencia que impele al cumplimiento de un deber. La etimología del término «religión» ha sido debatida durante siglos debido a las dos interpretaciones que se han sostenido que además de ofrecer una propuesta acerca del origen de la palabra, subrayan alguna actitud religiosa. Antes de ser usada con un sentido relacionado con las divinidades, el término «religión» o «religioso» era utilizado para expresar un temor o un escrúpulo supersticioso. Así consta en textos de Julio César (De Bello Gallico VI 36) y Tito Livio (Historia de Roma desde su fundación IV 30). La primera interpretación relacionada con el culto es la del orador latino Cicerón que en su obra De natura deorum ofrece la siguiente etimología: «Quienes se interesan en todas las cosas relacionadas con el culto, las retoman atentamente y como que las releen, son llamados «religiosos» a partir de la relectura». Esta etimología —filológicamente más correcta— subraya la fidelidad a los deberes que la persona religiosa contrae con la divinidad y por tanto está más relacionada con la justicia. La otra etimología propuesta por Lactancio hace derivar la palabra «religión» del verbo latino religare: «Obligados por un vínculo de piedad a Dios estamos “religados”, de donde el mismo término “religión” tiene su origen, no —como fue propuesto por Cicerón— a partir de “releyendo”». Este segundo sentido resalta la relación de dependencia que «religa» al hombre con las potencias superiores de las cuales él se puede llegar a sentir dependiente y que le lleva a tributarles actos de culto. En su ensayo Del imperio romano, José Ortega y Gasset escribe «Cuando el hombre cree en algo, cuando algo le es incuestionable realidad, se hace religioso de ello. Religio no viene, como suele decirse, de religare, de estar atado el hombre a Dios. Como tantas veces, es el adjetivo quien nos conserva la significación original del sustantivo, y religiosus quería decir ‘escrupuloso’; por tanto, el que no se comporta a la ligera, sino cuidadosamente. Lo contrario de religión es negligencia, descuido, desentenderse, abandonarse. Frente a relego está nec-lego; religente (religiosus) se opone a negligente». La definición del amplio espectro de significados que refleja el concepto religión, en cuanto implica encontrar un elemento propio, distintivo y único, es una exigencia propia de las culturas occidentales, ya que son estas las que desde una postura más teísta distinguen entre divinidad y el resto del mundo. Especialmente, desde la Ilustración se han elaborado muchas y variadas definiciones intentando recoger los aspectos propios del fenómeno religioso. Aquí se mencionarán los más significativos. Es obvio que las definiciones que parten de un Ser Supremo o lo dan por supuesto se han de rechazar, pues no se aplican a muchas religiones de Asia oriental o a los pueblos primitivos. Una posibilidad es intentar una definición desde el punto de vista de las personas que practican la religión. Así encontramos propuestas como las de Friedrich Schleiermacher: «sentimiento de dependencia absoluta» que luego distingue este sentimiento de los tipos de dependencia relativa. William James subraya más bien «el carácter entusiasta de la adhesión» de los miembros de las religiones. Desde este punto de vista se pueden considerar elementos como los sentimientos, los factores experienciales, emotivos o intuitivos, pero siempre desde una perspectiva más bien individualista. Con el estudio que las ciencias humanas (sociología y antropología cultural especialmente) han realizado de la religión, se ha logrado formular otro conjunto de definiciones que consideran este fenómeno en su ámbito social y cultural. La conocida definición del sociólogo francés Durkheim entra en este grupo: «Una religión es un sistema solidario de creencias y de prácticas relativas a las cosas sagradas. […] Toda sociedad posee todo lo necesario para suscitar en sus miembros la sensación de lo divino, simplemente a través del poder que ella ejerce sobre ellos». Sin embargo, con la llegada de la fenomenología de la religión se intentó ir más allá de las formas que buscaban el núcleo propio del fenómeno en la sociedad o en los aspectos individuales. Y en ese ámbito se identificó como propio de la religión el hecho de la presencia o consciencia de lo sagrado. Rudolf Otto en su obra, Lo santo, publicada en 1917, indica como esencia de la consciencia religiosa el temor reverencial ante aquello que, siendo desconocido (mysterium), al mismo tiempo sobrecoge (tremendum) y atrae casi irresistiblemente (fascinans). Sin embargo, estos elementos que Otto refiere como propios de la experiencia religiosa parecen estar ausentes en las religiones asiáticas. En Mircea Eliade se da una ampliación de la noción de «sagrado» que perfecciona la definición de Otto. Habla de espacios, cosas y tiempos sagrados en la medida en que estos se relacionan con simbolismos y rituales propios de las religiones. Así la religión es la configuración u organización de la existencia a partir de dimensiones profundas de la experiencia humana que relacionan al hombre con algo que se le presenta como último y trascendente. Tales dimensiones varían de acuerdo con las circunstancias y culturas. A partir del siglo XVIII, con la irrupción del humanismo y el movimiento de los ilustrados en Europa, que se extenderá con rapidez a otras partes del mundo, se intenta separar la doctrina del Estado de la doctrina religiosa. Actualmente, estas ideas de separación de los poderes político y religioso todavía no han concluido. En buena parte del planeta apenas ha empezado, y en los países occidentales, aunque observan la laicidad del Estado, todavía la religión puede actuar con una enorme influencia en sus legislaciones. Por ejemplo, en el caso de Estados Unidos, España, Polonia o Italia. En los países asiáticos, la separación entre Estado y religión está más o menos implícita de cierto laicismo . China, Japón, Vietnam y otros países del sudeste asiático conllevan cierto laicismo estatal en su propia historia al ser países en donde coexisten distintas religiones. En el caso de Tailandia o Sri Lanka, con mayorías budistas en más de un 90 %, se mantienen debates sociales para afrontar el laicismo del Estado y diversos cambios legales. En los países con mayorías musulmanas hay distintas aproximaciones a la laicidad del Estado. Países como Turquía o Siria son más laicos, mientras que otros como Irán o Arabia Saudí se definen como islámicos. El mundo islámico es variado y complejo, y existen movimientos tanto secularizadores como prorreligiosos. Israel es un estado laico, si bien se proyecta como religioso. India es un caso parecido, también es un país laico, aunque su organización social y legislación están muy influidas por la religión. En estos casos están influidos, en buena medida, por el componente étnico de sus religiones mayoritarias. Existen diferentes clasificaciones de las religiones, según el criterio que se elija, por ejemplo: • Por concepción teológica. Teísmo: es la creencia en una o más deidades. Dentro del teísmo cabe distinguir entre: Monoteístas: aquellas religiones que afirman la existencia de un solo dios, que a menudo es el creador del universo. Las religiones monoteístas más numerosas son el cristianismo y el islamismo. Otras más minoritarias son eljudaísmo, noajísmo y el zoroastrismo o la fe bahai. Politeístas: creen en la existencia de diversos dioses organizados en una jerarquía o panteón, como ocurre en el hinduismo, el shinto japonés, o las antiguas religiones de la humanidad como la griega, la romana o la egipcia. También cabe incluir aquí la mayoría de corrientes del neopaganismo moderno. Henoteístas: El orientalista alemán Max Müller acuñó este término en el siglo XIX para referirse a la creencia en un solo dios en la que se admiten otras deidades, como sucedía en la antigua religión egipcia especialmente con Akenatón. Aunque ya en la época de Muller resultó un término problemático, quedó con el tiempo incluido académicante dentro de politeísmo, panteísmo, etc., dependiendo del caso histórico. Actualmente, algunas sectas y cultos neopaganos han resucitado el término. Dualistas: Aquellas religiones que suponen la existencia de dos principios o divinidades opuestos y enfrentados entre sí, aunque solo uno de ellos suele ser merecedor de veneración por sus fieles, mientras que el otro es considerado demoníaco o destructivo. Cabe incluir en esta categoría el maniqueísmo y el catarismo. No teístas: Hay religiones como el budismo y el taoísmo que no aceptan o no reconocen la existencia de dioses absolutos o creadores universales, o bien les otorgan funciones menores o muy específicas (como, por ejemplo, la creencia taoísta en el emperador de Jade). En ocasiones, estas deidades son vistas como recursos metafóricos utilizados para referirse a fenómenos naturales o a estados de la mente. Panteismo: es la creencia de que el universo, la naturaleza y Dios son equivalentes. • Por revelación • Otra división que se utiliza consiste en hablar de religiones reveladas o no reveladas. Las religiones reveladas se fundamentan en una verdad revelada de carácter sobrenatural desde una deidad o ámbito trascendente y que indica a menudo cuáles son los dogmas en los que se debe creer y las normas y ritos que se deben seguir. Las religiones no reveladas no definen su origen según un mensaje dado por deidades o mensajeros de ellas, aunque pueden contener sistemas elaborados de organización de deidades reconociendo la existencia de estas deidades y espíritus en las manifestaciones de la naturaleza. • Por origen • Otra clasificación de las religiones es por origen o familia. Las religiones se agrupan en troncos de donde derivan, por ejemplo: Usualmente se acepta que las principales familias de religiones son las siguientes: Familia de religiones abrahámicas o semíticas. Familia de religiones dhármicas o índicas. Familia de religiones iranias. Familia de religiones neopaganas. Familia de religiones tradicionales africanas. Familia de religiones tradicionales nativo americanas. Sectas o nuevos movimientos religiosos Algunas religiones de reciente creación tienen un estatus complejo, ya que no son reconocidas como religiones de manera universal. Según la antropología y la sociología , una secta o nuevo movimiento religioso es un grupo de personas con afinidades comunes: culturales, religiosas, políticas, esotéricas, etc. Habitualmente es un término peyorativo, frente al cual ha surgido el eufemismo «nuevos movimientos religiosos». Aunque el vocablo «secta» esté relacionado con grupos que posean una misma afinidad, con el paso de los años ha adquirido una connotación relacionada con grupos de carácter religioso, a los que se califica como «secta destructiva». Estos grupos pueden tener un historial judicial en uno o varios países, por manipulación mental o por ser grupos de carácter destructivo. En algunos países, algunas de estas no están reconocidas o autorizadas. A menudo una secta está centrada en el culto personal al profeta o líder del grupo. La palabra secta se ha concebido derivada, principalmente, del latín sequi, ‘seguir’. La historia de las religiones es una ciencia humana o ciencia social que tiene por objeto de estudio las religiones, o más exactamente los conjuntos de prácticas religiosas y creencias religiosas, ritos y mitos. Se establece como disciplina diferenciada de la teología (estudio filosófico de la divinidad -incluyendo la consideración de su existencia-) y de la historia de la Iglesia (una rama de la historiografía con marcado carácter confesional católico) a partir de la segunda mitad del siglo XIX, en el marco del desarrollo de las ideas laicas, el debate de separación Iglesia-Estado y el inicio de otras ciencias sociales, especialmente la antropología, la psicología y la sociología (antropología de la religión, psicología de la religión y sociología de la religión). Tiene una proximidad muy directa con otras perspectivas de estudio científico de las religiones: los conceptos de religión comparada (o religiones comparadas), de mitología comparada (o mitologías comparadas); menos directa con la fenomenología de la religión (filosofía de la religión en términos consistentes con la orientación de los creyentes); y se incluye, con todas estas disciplinas, en la disciplina global que suele denominarse ciencia de la religión, ciencias de la religión o estudios religiosos, aunque en ocasiones se hace equivalente en un sentido extenso a las anteriores y se entiende como una de las posibles denominaciones de una disciplina de estudio integral de la religión y las religiones. No conviene confundirla con la Historia Sagrada (perspectiva providencialista de la historia humana, aunque habitualmente limitada a la historia bíblica -narración histórica contenida en la Biblia-). La historia de las religiones aborda los fenómenos religiosos desde un punto de vista no confesional y una perspectiva tanto histórica como antropológica, así como con referencia tanto al tiempo como al espacio (perspectivas diacrónica y sincrónica). Está estrechamente relacionada con la etnología, la filología y la historia. Como sus disciplinas hermanas, es una ciencia de observación que se basa en el examen crítico de los datos, así como en el método comparativo. Esta ciencia puede ser definida con otras denominaciones, como ciencia de las religiones, con tradición en Alemania (Religionswissenschaft), noción acuñada por Friedrich Max Müller, célebre orientalista, mitólogo y especialista en lo indoeuropeo del siglo XIX. En esa época, el estudio de las religiones se encuadraba en el ámbito intelectual del academicismo romántico. El término religiones comparadas es utilizado sobre todo en el mundo intelectual anglosajón. El ejercicio de la historia de las religiones siempre ha sido comparatista. Ya en la Antigüedad, desde Heródoto, los griegos observaron con curiosidad las costumbres y tradiciones de otros pueblos (egipcios, persas, judíos) con el fin de situar las propias. Plutarco, en el siglo I de la era cristiana, nos dejó un cierto número de trabajos que se pueden calificar de mitología comparada. Son los padres de la Iglesia los que van a comparar las diferentes religiones y forjar el concepto de paganismo , para explicar en su propio beneficio el surgimiento y la superioridad del cristianismo. También son conceptos enunciados en este contexto por la patrística (Luz natural o imitación diabólica) los que servirán para explicar mil años más tarde, en la colonización de América, las curiosas costumbres de los indígenas, comparándolas con las de los paganos precristianos. Tal comparación se ejecuta en tres niveles: los antiguos, los salvajes y nosotros. Expresa la tensión entre el egocentrismo del yo y la alteridad del otro; que puede desembocar en una fuerte identificación o identidad colectiva del nosotros opuesta al ellos (racismo y nacionalismo étnico y lingüístico, o proselitismo , intolerancia y fundamentalismo religioso); o, menos frecuentemente, en un relativismo cultural que intente no aplicar prejuicios y encuentre valores de similar naturaleza en ambos lados de un diálogo entre iguales (por ejemplo, el famoso cuento de los tres anillos). Ejemplos de esas perspectivas en la Edad Moderna son la "Historia Apologetica" del dominico Bartolomé de las Casas (siglo XVI) o "Les moeurs des sauvages amériquains comparée aux moeurs des premiers temps" del jesuita Josèphe François Lafitau (siglo XVIII). Aún se encuentran ambos en un contexto apologético. La historia de las religiones se desarrolla en ellos a partir de la mirada que el cristianismo posa sobre las demás religiones. En el siglo XIX, al término del proceso de desconfesionalización iniciado por los philosophes de la Ilustración, la historia de las religiones se va lentamente a emancipar de sus orígenes piadosos para convertirse en una verdadera disciplina científica, desembarazada de su propósito inicial (justificar la religión) para precisamente abordar mejor su objeto de estudio (las religiones mismas). La historia de las religiones se distingue así en primer lugar de las disciplinas teológicas, incluso aunque al mismo tiempo estas mismas están empeñadas en iniciar una crítica profunda de sus tradiciones dogmáticas. El florecimiento contemporáneo de los estudios orientalistas marcarán decisivamente esta nueva orientación, especialmente descubrimientos filológicos como los efectuados en torno al sánscrito, la crítica bíblica (Ernest Renan), y sobre todo la antropología anglosajona (Robertson Smith, Edward Tylor, James George Frazer) y la escuela sociológica francesa (Emile Durkheim, Marcel Mauss, Henri Hubert). En el siglo XX, la historia de las religiones será también influida por las aproximaciones psicológicas (Sigmund Freud, Carl Gustav Jung, Károly Kerényi),fenomenológicas (Rudolf Otto, Mircea Eliade) o por las grandes figuras de la mitología comparada (Georges Dumézil) y de la antropología social (Claude Lévi-Strauss). En los últimos tiempos, varias asociaciones y organizaciones reagrupan a los especialistas de diferentes dominios de la historia de las religiones. Desde las aproximaciones diferentes que practican las diferentes escuelas, el ejercicio comparatista y la perspectiva histórico-antropológica suelen dotar de rigor a sus métodos y propuestas de investigación. La Antropología de la religión es una rama de la antropología que estudia el origen, desarrollo y evolución, de los fenómenos religiosos en las distintas sociedades y grupos humanos. La antropología moderna adopta una completa continuidad entre el pensamiento mágico y la religión y que cada religión es un producto cultural creado por la comunidad que la práctica. A partir de la definición de un concepto ha de tenerse en cuenta que se ha llegado a dicha definición partiendo de innumerables datos y casos particulares. Aun teniendo el defecto de incluir en la misma la visión o interpretación de quien estudia los datos, la definición como punto de partida para una explicación constituye la segunda parte de un proceso inductivo-deductivo. La religión, por su universalidad y evolución a través de los tiempos y culturas, es un concepto de muy difícil definición. Se puede decir que hay tantas definiciones como estudiosos del fenómeno religioso. Pero podemos agruparlas en tres categorías: históricas, teológico-filosóficas y antropológicas. En el primer grupo tenemos interpretaciones de la religión como explicación racional de los misterios de la naturaleza, es la religión animista , también se ha visto en lo religioso una forma de controlar los fenómenos a través de la magia , o como respuesta a los sentimientos de soledad ante los fenómenos de la naturaleza o el misterio de la muerte. Durkheim concibe la religión como inseparable de la organización social –totemismo -. Cada época o entorno sociocultural hace un enfoque conceptual diferente del término religión. Para la cultura occidental hay religiones primitivas o politeístas y religiones monoteístas o “de libro”, por alusión a que se ha recogido en escrituras los dogmas de fe y de la moral. Entre las definiciones teológico-filosóficas tenemos a una larga lista de filósofos, teólogos y estudiosos que enfocan la religión de forma esencialista. Tratan de definir lo religioso por su contenido, sus dogmas. La religión como sistema de creencias. Pero este tipo de definición al no llegar a explicar conceptos como lo sagrado, el misterio o lo absoluto dejan la puerta abierta a otro tipo de explicaciones. Las definiciones antropológicas son funcionalistas, se fijan en la acción, la estructura social y los aspectos pragmáticos. Frente al esencialismo de lo sagrado y lo profano como explicación del mundo, se oponen la interpretación de las creencias y ritos como elementos activos de control, o la religión como una estructura social. En los pueblos primitivos, la religión constituye el principal entramado social que brinda estabilidad y afán de supervivencia al grupo a través del mito. Estos grupos se sienten descendientes de un dios, semidiós o héroe y con un cometido místico (ritos). En las sociedades modernas, la religión ha perdido importancia en estas funciones. Ya no representa la única forma de moral , al desarrollarse el Derecho; y las instituciones del Estado desempeñan gran parte de las funciones que tradicionalmente venía realizando la religión. Las funciones más elementales de la vida religiosa se pueden resumir en estas: • Cosmovisión o interpretación del mundo: origen, sentido, destino, salvación… • Estabilidad social, dirigida al grupo como tal, a través de la sacralización de la familia y el trabajo, de la moral y la autoridad, instituciones, ritos de paso y de sacrificio, etc. • Función económica y de control. Aparición del capitalismo . • Función psicológica, de estabilidad emocional, dirigida al individuo: sentido a la vida, salvación individual mediante la gracia, integración en la comunidad celeste mediante la salvación. • En la definición nominal tampoco hay acuerdo entre los estudiosos de este campo. Unos la hacen derivar de la palabra latina religere en el sentido de preocupación, de prestar atención, de práctica intimista; del término relegere como actividad social y legal perteneciente a lo público y a la esfera del Estado; y de religere como atadura y unión con lo divino a través de la moral (S. Agustín). El mundo romano concibe la devoción a los dioses como un sistema de prestación-contraprestación, como un culto público y privado. Por eso, la relación legal con los dioses dará una gran relevancia al derecho en la teología escolástica medieval. En la evolución de la religión romana se observan tres etapas claras: • Periodo itálico, en el que predominan las divinidades indígenas. • Periodo helénico. Tras el contacto con el mundo helenístico, el espíritu de piedad ingenua da paso a una religiosidad filosófica y formal. • Periodo oriental en el que se busca la felicidad y una vida eterna segura a través de ritos mistéricos: Dioniso, Démeter, Cibeles, Isis, Osiris y Mitra, entre otros. En el mundo medieval conviven los restos de la religiosidad romana bajo la forma de elementos mágicos: pócimas, conjuros, encantamientos, etc., con la religiosidad cristiana que va haciendo calar su pensamiento religiosos en las nuevas sociedades recién cristianizadas. De aquí surge el fenómeno de la religiosidad popular en contraposición al de religiosidad oficial. Durante el Renacimiento se inicia la separación entre teología y religión. Al ponerse de moda la mitología clásica aparece un elemento de referencia frente al absolutismo teológico medieval. G. Boccaccio escribe una Genealogía de los dioses (1360). La ilustración someterá a la religión a los “límites de la razón” (Kant). Se traducen textos religiosos de otras culturas, aparece el deísmo , los diccionarios enciclopédicos, la crítica a los textos bíblicos, se combate la superstición y se ataca el poder de la Iglesia. La filosofía empirista (Hume) pondrá en duda los principios de la filosofía tradicional como el de la causalidad . La interpretación de la religión toma un rumbo inesperado en el s. XIX con los trabajos de Comte, Darwin y Freud. Éste último considera el concepto de Dios como la máxima creación cultural por dotar a la Humanidad de un padre que ha de emparejarse de forma natural con la madre-tierra. Las interpretaciones clásicas de lo que es religión hacen hincapié en los conceptos esenciales –visiones esencialistas- del fenómeno religioso: lo divino o sagrado, el misterio, la fuerza vital, el Tao, el mana, etc. Todas estas definiciones o interpretaciones del hecho religioso descansan en dos conceptos generales aceptados por los representantes de este enfoque sustantivista: las creencias y los rituales. Es decir, que los hechos religiosos que adolecen de alguno de estos dos elementos no deberían incluirse en la categoría de fenómeno religioso. Un sistema de creencias sin una estructura ritual no es propiamente un fenómeno religioso. Y, así mismo, una acción ritualizada que no va dirigida a algún tipo de entidad suprahumana no es un rito en el sentido religioso. Por ejemplo: fumar, las diferentes formas de protocolo, las costumbres sociales, algunas prácticas y técnicas yóguicas. ¿Es posible hablar de una sacralidad sin Dios como se ha interpretado el budismo? ¿Estarían algunas prácticas budistas en el límite del concepto de religión? Por todo ello, es necesario acotar el término religión para no acabar incluyendo en esta categoría los fenómenos psicológicos, mágicos o actuaciones terapéuticas. Sería un error epistemológico considerar la acupuntura, el tai-chi, el Logos griego o el Ser parmenídeo como conceptos religiosos aunque coincidan sus atributos con algunos de los asignados al dios cristiano; o al Dalai Lama como el Hijo de Dios cristiano, o a la Ilíada y la Odisea como libros sagrados a pesar de su alto contenido religioso, o a algunos filósofos griegos como creadores de sectas religiosas. El principal escollo con que se encuentra este enfoque esencialista o conceptual del hecho religioso es que no se puede definir con claridad términos como divinidad, lo sagrado, el misterio o el más allá. De esta forma nos encontramos de vuelta al comienzo de la investigación: cómo definimos lo esencial del fenómeno religioso para saber si una acción es religiosa o no. Las interpretaciones funcionalistas no se preguntan “qué es lo religioso” sino el “para qué”, cuál es el objetivo del hecho religioso. El principio darvinista de que la función crea el órgano, hace preguntarse a los sociólogos de la religión si la finalidad no estará en el comienzo del proceso religioso. Si existe una necesidad de explicación del mundo, del más allá, surgirá la respuesta cultural idónea a esa inquietud básica.; viene a decir que la integración es la función de la religión y, al revés, siempre que ocurra algún tipo de integración nos hallamos ante un fenómeno religioso. En el mismo sentido van las opiniones de Talcott Parsons, C. Geertz, Malinovski, entre otros funcionalistas. Si hablamos de integración del individuo en una sociedad atemporal o extramundana tendría pleno sentido aplicarle el término religioso. Pero si lo aplicamos a los actos de integración social, entonces deberíamos incluir en lo religioso a los ateos y a toda acción social. El concepto de religión se vuelve inflacionista y llegaría a identificarse con sociedad. Algunas formas religiosas sitúan muy próximos el Estado / grupo y lo sagrado (totemismo y religión romana, por ejemplo) ya que consideran al grupo –no a los individuos- heredero del carisma de sus dioses. Sería el caso de los líderes religiosos que, al prometer la salvación o un paraíso celeste, quedarían incluidos en la categoría de “religiosos”; a pesar de que en la definición conceptualista no lo serían por carecer de rituales y muchas veces de creencias ya que basan toda su actividad espiritual en su propio carisma. Los líderes religiosos cuanto más carismáticos son, menos utilización hacen de los recursos del ritual y de las creencias. Deberían considerarse religiosos en el sentido funcionalista, por ofrecer una salvación ultraterrena a sus seguidores. Estas soluciones salvíficas quedarán plasmadas más tarde en forma textual y de rituales evocativos de las acciones y milagros del líder. Así pues, la religión está en germen en los movimientos carismáticos, y en pleno desarrollo al fijarse el dogma y creencias en forma de texto normativo. Cuando se recurre a una definición lo que se busca es acotar y limitar el terreno a base de conceptos claros y distintos como diría Descartes. Una definición funcionalista es maximalista al considerar la teoría de la religión como una parte de la teoría social. La religión se convierte así en algo práctico. Si tomamos una definición muy general de lo religioso, caemos en el error de considerar religioso cualquier fenómeno de carácter espiritual o terapéutico como ocurrió con la acupuntura o como algunos artistas que atribuyen su genialidad a una influencia divina. Si adoptamos una definición partiendo del estudio de grupos pequeños o de comunidades que no representan a la mayoría del grupo social, no conseguiremos una visión completa del fenómeno religioso. El trabajo de campo debe hacerse sobre todo el grupo social considerando tanto los grupos mayoritarios como las minorías y la evolución –diacronía- de las ideas religiosas en paralelo a los cambios sociales. Pero el problema más grave para una teoría social de la religión no es la amplitud del campo a observar sino el punto de partida. Se ha elaborado una teoría de la religión partiendo de una religión dada: el cristianismo, y en una sociedad dada, la occidental. Este punto de partida defectuoso está condicionando en gran medida una interpretación neutra del fenómeno religioso como vemos actualmente con la categorización de sectas que se aplica a todo movimiento religioso que disienta de la ortodoxia cristiana. El concepto de religión surge como una generalización y exportación de rasgos del cristianismo occidental a otros fenómenos espirituales y sociales similares en otras sociedades, lo que lleva consigo el prejuicio etnocentrista típico de los comienzos de la antropología como ciencia social. De esta forma, no se concibe una definición de religión que no incluya al cristianismo. Cristianismo y occidente son conceptos inseparables. Al aplicar el concepto occidental de religiosidad a las estructuras sociales de pueblos primitivos o de oriente entramos en la paradoja de que la religiosidad oriental, confucionismo, budismo, hinduismo, jainismo y sinto, no constituyen propiamente religiones sino sistemas morales, sabiduría sobre la vida y técnicas de interiorización.; Todo concepto de religión debe al menos cumplir el requisito de englobar las formas religiosas de oriente y de occidente.; Los principales conceptos para el estudio de la fenomenología de la religión como iglesia, secta, religiosidad popular frente a religiosidad oficial, líder carismático (mesianismo), práctica simbólica (ritos), ideología religiosa (dogmas), proceden de una experiencia histórica determinada, de una tradición cristiana y no son exportables a otras formas de religiosidad o de espiritualidad. Para hacer una aproximación neutra a la religiosidad primitiva o al pensamiento oriental deben entenderse estos conceptos dentro del contexto de la cultura social del grupo al que pertenecen. La generalización, en un tema tan complejo como este, es el mayor enemigo de esa veracidad a la que debe aspirar cualquier estudioso del fenómeno religioso. Así por ejemplo, los conceptos de mana, magia, chi, energía universal o maestro no coinciden con sus homólogos occidentales de divinidad, oración, Dios o Hijo de Dios. La idea mesiánica que encierra el concepto de Hijo de Dios, como salvador único o renovador del orden establecido nos llega a través del judaísmo. No se puede aplicar este concepto a la idea que en oriente se tiene del maestro espiritual o del mahatma. Como modo de alternativa al etnocentrismo la vemos cuando se separa lenguaje religioso del lenguaje teológico. Téngase en cuenta que el lenguaje religioso es la manifestación simbólica de una ideología religiosa. Cuando se toma una palabra (=concepto) del lenguaje de la vida cotidiana y se aplica a un concepto teológico, debe tenerse en cuenta que le hemos dado una carga semántica extra. La religión, separada así de la teología con la que nada tiene que ver, permite acercarnos al fenómeno religioso desde un planteamiento neutro. La teología es un discurso sobre Dios, mientras que la religión es una actitud, una creencia, una oración. Un teólogo es un gramático del lenguaje religioso. Las metafísicas sirven de mucho pero no dicen nada. El lenguaje de la teología sin la experiencia de lo religioso se vuelve vacío. Otro intento de los estudiosos empiristas del fenómeno religioso por encontrar un concepto religioso que incluya Oriente y Occidente es reducir el concepto de religión a un comportamiento moral en el sentido de estilo de vida o de comportamiento ético. Otros autores reducen lo religioso a la función psicológica; de los mitos incluyendo la religión en el campo emocional. Ya que resulta tan difícil definir lo que se entiende por religión sería mejor prescindir de este término y referirse a lo religioso como “fenomenología de la religión” o “fenómeno religioso”. La Psicología de la Religión es la rama de la Psicología aplicada y de la Ciencia de la Religión que trata las cuestiones psicológicas vinculadas a la práctica religiosa. Estudia las creencias, actividades y experiencias religiosas desde el punto de vista psicológico. Psicología de la religión responde a las preguntas y reacciones del ser humano acerca del sentido último de su existencia en este mundo y más allá de la muerte. Es una búsqueda que sitúa al hombre ante una realidad superior distinta de él, que suele concebir como personal y trascendente y con la que entra en relación mediante la fe. Se ocupa del origen y naturaleza del sentimiento religioso, y del origen de la religión como tal. Algunos consideran a la religión como una proyección patológica del ser humano que necesita curación. Los psicólogos de la religión se interesan por la relación que existe entre la personalidad y el desarrollo de la actitud y el comportamiento religiosos. También estudia las manifestaciones que adopta la religiosidad popular, así como las nuevas formas de religiosidad que han surgido en Occidente. Puede ayudar a comprender lo religioso en el hombre. Los pasos iniciales en la fundación de la Psicología de la religión, en tanto rama de la psicología, remontan a la iniciativa de Friedrich Schleiermacher en su obra "Psychologie" del año 1862. El primer gran clásico de la especialidad fue William James con su obra "Las variedades de la experiencia religiosa" (The varieties of religious experience) del año 1902. La escuela psicoanalítica fundada por Sigmund Freud dio un impulso decisivo a la disciplina. Dentro de la misma se mencionan generalmente a Carl Jung, Alfred Adler y más recientemente a Erich Fromm, si bien en muchos aspectos difieren del enfoque inicial de Freud. A partir del siglo XX se desarrollaron estudios psicométricos , el enfoque evolutivo y las teorías evolucionistas. Para muchos, William James (1842-1910) es el fundador de la disciplina. Fue presidente de la American Psychological Association y escribió uno de los primeros textos de psicología, que en el campo de la psicología de la religión conservan aún hoy en día un cierto interés. James diferenciaba la religión desde el punto de vista institucional, que se refiere más bien a los grupos religiosos y su organización, de la religión considerada en tanto que práctica personal. En el marco de esta última, el individuo puede vivir experiencias místicas independientemente de la cultura. Era este el aspecto que más le interesaba. Distinguía entre religiosidad sana y religiosidad enfermiza. Para James, los individuos con una predisposición "saludable" tienden a ignorar la maldad en el mundo y se concentran en sus aspectos positivos y en el bien en general. Por el contrario, aquellos predispuestos hacia una religiosidad patológica no pueden dejar de lado la percepción del mal y del sufrimiento y necesitan una experiencia unificadora, religiosa o de otro tipo, que les permita reconciliar el bien y el mal. Para James, que se ubica en la corriente del pragmatismo, es necesario evaluar la eficacia de la religión: si un determinado individuo motivado por la fe lleva a cabo actividades religiosas y si esas acciones redundan en efectos positivos, tales prácticas son entonces la vía adecuada para dicho individuo. Si por el contrario tal accionar no es eficaz, la persistencia de la práctica religiosa aparece desprovista de racionalidad. Sigmund Freud, el padre del psicoanálisis , se sitúa en la tradición de Ludwig Feuerbach cuyas tesis considera como su punto partida filosófico y de Friedrich Nietzsche respecto de quien sostiene que habría intuitivamente adelantado muchos de los puntos de vista del psicoanálisis. También fue influenciado, sobre todo durante su juventud, por los escritos de Arthur Schopenhauer. Freud tiene una visión crítica de la religión en todas sus formas y refuerza las críticas filosóficas ya existentes con los elementos empíricos adquiridos en el campo de las ciencias naturales en tanto que médico durante la gestación del psicoanálisis. En ese contexto desarrolló la idea que la religión es un fenómeno comparable a las neurosis infantiles. • Freud desarrolla al respecto tres tipos de argumentos: antropológico, ontogenético y filogenético . - Desde el punto de vista antropológico, define a la religión como un mecanismo de defensa infantil frente a los albores de la condición humana: el ser humano personificó las fuerzas naturales y las elevó a la categoría de fuerzas protectoras que le ayudan a sobrellevar su sentimiento de impotencia. El modelo de comportamiento subyacente está ligado a la percepción que el niño tiene durante su primera infancia de sus padres y sobre todo de su padre, en tanto que personaje protector. - Freud elabora su argumento ontogenético sobre las consecuencias de las primeras experiencias infantiles: la conducta ambivalente del niño respecto de su padre toma la forma de fe en los adultos. Pero poco a poco el niño percibe que tampoco los adultos pueden asegurarle una protección completa frente al mundo y los poderes exteriores. Por ello, busca protegerse a través de la creencia en dioses. Tales dioses son al mismo tiempo que temidos, los depositarios de esa angustiosa búsqueda de protección. - El tema de la "añoranza del padre" es utilizado en la explicación de la génesis del clan primordial. Freud se basa en el modelo ideal de la horda primitiva tal que formulado por Charles Darwin en la cual el "padre" de la horda es presentado como un déspota absoluto, al mismo tiempo adorado y aborrecido por sus miembros, entre otras cosas debido a su derecho a la posesión de todas las mujeres de la horda. El odio y los celos llevan a los integrantes a asesinar colectivamente ese padre protector y tiránico. A raíz de la contradicción simbólica implícita en tal acción (destrucción del ideal adorado y detestado) el sistema primordial no puede sobrevivir. Se hace necesario establecer, en tanto que comunidad por nacer, un acuerdo que evite el resurgimiento de aquel modelo, y sobre todo, que impida a los miembros de la horda la posesión de las mujeres pertenecientes a la misma. Nacen así la prohibición del incesto y concomitantemente la necesidad de buscar mujeres ajenas al grupo: la ley de la exogamia. Con el transcurso del tiempo se organizan ceremonias y comidas colectivas para conmemorar el asesinato místico, en añoranza del padre asesinado. El sentimiento de culpa colectivo de la humanidad toma la forma de "pecado original" y asume los roles de protector de la cultura primitiva, de la organización social, de la religión y de límite impuesto a las costumbres sociales. 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Además, se ha manejado la Gran Enciclopedia Rialp, que es una enciclopedia de carácter general y universal publicada por Ediciones Rialp S.A., de Madrid. La primera edición se publicó en 1971, y la 6.ª y última en 1991. Se trata de una enciclopedia alfabética, estructurada en 25 volúmenes. Canalsocial.net ha adquirido los derechos de publicación en la red, donde pueden consultarse gratuitamente una gran parte de los contenidos de la enciclopedia. Ediciones Rialp S.A. es una editorial española de ámbito general fundada en Madrid en 1949 por un grupo de profesores universitarios miembros del Opus Dei. Desde el principio, la editorial busca difundir libros coherentes con una cultura cristiana. Tiene su sede en Madrid. AA. VV.: Diccionario teológico del Nuevo Testamento, vol. II, Salamanca: Sígueme, 1990, pp. 31-44. • AA. VV.: El riesgo de la experiencia religiosa, Madrid: Marova, 1968. • AA. VV.: Fe y nueva sensibilidad histórica, Salamanca: Sígueme, 1968. • AA. 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