ENSAYO o MANUAL CLÁSICO (con todo su aparato crítico), "Diccionario Básico de Mitología Clásica".
2. El tema de este ensayo No es nada fácil definir el mito. Quizás tal definición sea, como ya se ha dicho, “algo que no se puede hallar” o “un pez esquivo en las aguas de la mitología” que escapa eternamente entre los dedos de los que pretenden atraparlo. En cualquier caso, un mito (relato falso con sentido oculto, narración, discurso, palabra emotiva) se refiere a un relato que tiene una explicación o simbología muy profunda para una cultura en el cual se presenta una explicación divina del origen, existencia y desarrollo de una civilización. En este contexto, puede considerarse a un mito como un tipo de creencia establecida, habitualmente a través de varias generaciones, con relación a ciertos hechos improbables y sorprendentes que, de acuerdo al mito, han sucedido en la realidad, los cuales no son posibles de ser verificados de manera objetiva. Pero incluso los hechos históricos pueden servir como mitos si son importantes para una cultura determinada. Se distinguen varias clases de mitos: • Mitos teogónicos: Relatan el origen y la historia de los dioses. Por ejemplo, Atenea surgiendo armada de la cabeza de Zeus. A veces, en las sociedades de tipo arcaico, los dioses no son preexistentes al hombre. Por el contrario, frecuentemente los hombres pueden transformarse en cosas, en animales y en dioses. Los dioses no siempre son tratados con respeto: están muy cercanos a los hombres y pueden ser héroes o víctimas de aventuras parecidas a las de los hombres. • Mitos cosmogónicos: Intentan explicar la creación del mundo. Son los más universalmente extendidos y de los que existe mayor cantidad. A menudo, la tierra, se considera como originada de un océano primigenio. A veces, una raza de gigantes, como los titanes, desempeña una función determinante en esta creación; en este caso tales gigantes, que son semidioses, constituyen la primera población de la tierra. Por su parte, el hombre puede ser creado a partir de cualquier materia, guijarro o puñado de tierra, a partir de un animal, de una planta o de un árbol. Los dioses le enseñan a vivir sobre la tierra. • Mitos etiológicos: Explican el origen de los seres y de las cosas; intentan dar una explicación a las peculiaridades del presente. No constituyen forzosamente un conjunto coherente y a veces toman la apariencia de fábulas. • Mitos escatológicos: Son los que intentan explicar el futuro, el fin del mundo; actualmente, en nuestras sociedades aún tienen amplia audiencia. Estos mitos comprenden dos clases principales: los del fin del mundo por el agua, o por el fuego. A menudo tienen un origen astrológico. La inminencia del fin se anuncia por una mayor frecuencia de eclipses, terremotos, y toda clase de catástrofes naturales inexplicables, y que aterrorizan a los humanos. • Mitos morales: Aparecen en casi todas las sociedades: lucha del bien y del mal, ángeles y demonio, etc. En definitiva, los inventos y las técnicas particularmente importantes para un grupo social dado se hallan sacralizadas en un mito. Los ritos periódicos contribuyen a asegurar su perennidad y constituyen de esta forma una especie de seguro para los hombres. Las fiestas a que dan lugar son para los hombres ocasión de comunicarse con las fuerzas sobrenaturales y de asegurarse su benevolencia. Por otra parte, una leyenda es una narración oral o escrita, en prosa o verso, de apariencia más o menos histórica, con una mayor o menor proporción de elementos imaginativos. Pueden ser religiosas, profanas o mixtas, según el tema del cual traten. Las leyendas también pueden ser populares (de formación más o menos espontánea o inconsciente), eruditas o fruto de una combinación de elementos de ambos orígenes. Pueden haber sido inicialmente eruditas y haber conseguido, después, una gran popularidad. Sin importar la extensión que tenga -aunque por lo general es corta- el rasgo que la define es su tema. La leyenda siempre es un relato que pretende explicar un fenómeno natural -como las tempestades, los lagos, los terremotos-, contando una historia fantástica. Como ejemplo, la leyenda de la Laguna del Inca, de intenso color verde, dice que en el fondo de sus aguas está enterrado el cuerpo de una princesa inca, cuyos ojos eran de ese color, quien murió el día en que acababa de casarse. Su dolido esposo no quiso enterrarla, sino dejarla allí, y cuando lo hubo hecho, las aguas transparentes se tornaron del color que conservan hasta hoy. Como en toda leyenda, esto pasó hace muchísimo tiempo, y la narración fue pasando de boca en boca, de generación en generación, hasta que alguien acertó a escribirla. Por esto decimos que las leyendas se originan en forma oral u escritas. En definitiva, un mito es un relato tradicional que se refiere a acontecimientos prodigiosos, protagonizados por seres sobrenaturales o extraordinarios, tales como dioses, semidioses, héroes, monstruos o personajes fantásticos, los cuales buscan dar una explicación a un hecho o un fenómeno. Los mitos forman parte del sistema de creencias de una cultura o de una comunidad, la cual los considera historias verdaderas. Al conjunto de los mitos de una cultura se le denomina mitología. Cuanto mayor número de mitos y mayor complejidad tiene una mitología, mayor es el desarrollo de las creencias de una comunidad. La mitología sustenta la cosmovisión de un pueblo. Desde que en la Antigüedad grecolatina las explicaciones filosóficas y científicas entraron en competencia con las míticas, la palabra mito se cargó en ciertos contextos de un valor peyorativo, llegando a utilizarse de forma laxa como sinónimo de patraña, creencia extendida pero falsa, por ejemplo, la sociedad sin clases es un mito comunista, o la mano invisible del mercado es un mito liberal. También es común el uso un tanto laxo de mito y mítico (o leyenda y legendario) para referirse a personajes históricos o contemporáneos (o incluso a productos comerciales) cargados de prestigio y glamour: Charlot es un mito del cine mudo; los Beatles son un grupo mítico. Como los demás géneros narrativos tradicionales, el mito es un texto de origen oral, cuyos detalles varían en el curso de su transmisión, dando lugar a diferentes versiones. En las sociedades que conocen la escritura, el mito ha sido objeto de reelaboración literaria, ampliando así su arco de versiones y variantes. Por ello, los mitos no han desaparecido en la época actual, solo se muestran y transmiten a través de diferentes medios. Según Mircea Eliade, el mito es una historia sagrada que narra un acontecimiento sucedido durante un tiempo primigenio, en el que el mundo no tenía aún su forma actual. Los acontecimientos de la naturaleza que se repiten periódicamente se explican como consecuencia de los sucesos narrados en el mito (por ejemplo, en la mitología griega el ciclo de las estaciones se explica a partir del rapto de Perséfone). Sin embargo, no todos los mitos se refieren a un tiempo "primero", también pueden abordar sucesos acontecidos después del origen, pero que destacan por su importancia y por los cambios que trajeron. Según la visión de Claude Lévi-Strauss, antropólogo estructuralista, todo mito tiene tres características: • Trata de una pregunta existencial, referente a la creación de la Tierra, la muerte, el nacimiento y similares. • Está constituido por contrarios irreconciliables: creación contra destrucción, vida frente a muerte, dioses contra hombres o bien contra mal. • Proporciona la reconciliación de esos polos a fin de conjurar nuestra angustia. Por su parte, el antropólogo Bronislaw Malinowski afirmaba que no hay aspecto importante de la vida que sea ajeno al mito. Por ello, existen mitos religiosos (como el nacimiento de los dioses), políticos (como la fundación de Roma) o sobre temas particulares (por qué el maíz se convirtió en el principal alimento de un pueblo, como sucedió con los pueblos prehispánicos de México). Para Malinowski los mitos son narraciones fundamentales, en tanto que responden a las preguntas básicas de la existencia humana: razón para existir, razón de lo que lo rodea, entre otras. Malinowski también aclaró que el mito pertenece al orden de las creencias y que, si bienlas funciones de los mitos son múltiples, no obstante, en general, se pueden aceptar tres funciones esenciales: explicativa, de significado y pragmática. La función explicativa: se refiere a que los mitos explican, justifican o desarrollan el origen, razón de ser y causa de algún aspecto de la vida social o individual, por ejemplo, el mito griego que narra cómo se originó el mundo del "Caos" o el Génesis que comenta el nacimiento de la mujer de la costilla de un hombre. La función pragmática del mito implica que los mitos son la base de ciertas estructuras sociales y acciones, así, un mito puede marcar una línea genealógica y determinar quiénes pueden gobernar o no. Gracias a esta función, los mitos especifican y justifican por qué una situación es de una manera determinada y no de otra. La función de significado se refiere a que los mitos no son solo historias que brindan explicaciones o justificaciones políticas, también otorgan un consuelo, objetivo de vida o calma a los individuos, así sucede con mitos que hablan de la muerte, el sufrimiento o la victoria, por lo tanto, los mitos no son historias alejadas de la persona, sino que funcionan como un asidero existencial, un motivo, de acuerdo al psicoanalista estadounidense, Rollo May. Las tres funciones se suelen combinar de manera constante. Aunque los mitos parecen haber sido planteados originalmente como historias literalmente ciertas, la dialéctica entre la explicación mítica del mundo y la filosófica y científica ha favorecido el desarrollo de lecturas no literales de los mitos, según las cuales éstos no deberían ser objeto de creencia, sino de interpretación. Así, la lectura alegórica de los mitos, nacida en Grecia en la época helenística, propone interpretar a los dioses como personificaciones de elementos naturales. Este empeño encuentra su continuación en teorías posteriores, como la difundida en el siglo XIX por Max Müller, según la cual los mitos tienen su origen en historias mal comprendidas sobre el sol, que ha sido objeto de personificación, convirtiéndose en un personaje antropomorfo (el héroe o dios solar). Por su parte, la lectura simbólica considera que el mito contiene un contenido veraz, pero no sobre aquello que aparentemente trata, sino sobre los contenidos mentales de sus creadores y usuarios. Así, el mito sobre cómo un dios instituyó la semana al crear el mundo en siete días contiene información veraz sobre cómo dividía el tiempo la sociedad que lo creó y qué divisiones hacía entre lo inanimado y lo animado, los distintos tipos de animales y el hombre, etc. Los mitos contienen también pautas útiles de comportamiento: modelos a seguir o evitar, historias conocidas por todos con las que poner en relación las experiencias individuales. Los estudios modernos sobre el mito se sitúan en tres posiciones fundamentales: • la funcionalista, desarrollada por el antropólogo Malinowski , examina para qué se utilizan los mitos en la vida cotidiana (refuerzo de conductas, argumento de autoridad, etc.); • la estructuralista, iniciada por Lévi-Strauss , examina la construcción de los mitos localizando los elementos contrarios o complementarios que aparecen en él y la manera en que aparecen relacionados; • la simbolista, que tiene referentes clásicos en Jung, Bachelard y Gilbert Durand, considera que el elemento fundamental del mito es el símbolo, un elemento tangible pero cargado de una resonancia o significación que remite a contenidos arquetípicos de la psique humana. (Un ejemplo de arquetipo es el Niño Anciano, figura contradictoria que se manifiesta como un personaje longevo de apariencia o conducta infantil —como Merlín— o un bebé o niño capaz de hablar y dotado de enormes conocimientos, propios de un anciano —el niño Jesús dando clase a los doctores—.) A menudo se suele confundir el mito con otro tipo de narraciones como los cuentos , fábulas o leyendas . Sin embargo, no son iguales. Hay varias diferencias entre el mito y el cuento popular: mientras que los cuentos se presentan como ficciones, los mitos se plantean como historias verdaderas. Varía también la función: el mito es esencialmente etiológico (aclara cómo se llegó a una determinada situación; por qué el mar es salado o el hombre es mortal, por ejemplo), mientras que el cuento popular trasmite valores (más vale maña que fuerza, el bien siempre tiene su recompensa, el impostor siempre es descubierto, etc.). Además, la trama de los cuentos suele ser sencilla, mientras que los mitos forman parte de un entramado complejo, en el que cada historia está relacionada con las demás por la recurrencia de personajes, lugares, etc. (así, por ejemplo, la historia de Jasón está relacionada con los mitos sobre Heracles, al ser éste uno de los Argonautas). Las fábulas se diferencian de los mitos por los personajes (los de las fábulas son animales de conducta humana; los de los mitos, dioses, héroes y monstruos) y por su función (las fábulas contienen un mensaje moral, que suele aparecer recogido al final de las mismas en forma de moraleja, mientras que los mitos son etiológicos).En cuanto a las leyendas, se presentan, al igual que los mitos, como historias verdaderas y tienen a menudo una función etiológica (sirven, por ejemplo, para explicar cómo un linaje alcanzó el poder, sustentando así su legitimidad política); sin embargo, a diferencia de los mitos, suceden en un tiempo real, histórico, en lugares reconocibles por el oyente o lector y a menudo con protagonistas reales (cf. las leyendas sobre Carlomagno o el Cid). Una misma trama puede aparecer en un mito, un cuento o una leyenda, dependiendo de cómo se presente la historia (como verdadera o ficticia) y cuál sea su función (etiológica, didáctica, entretenimiento...). Así, se ha señalado cómo la trama del mito de Edipo reaparece en la leyenda medieval que hace de Judas Iscariote un asesino de su padre que se casa, sin saberlo, con su madre. 1. Unas palabras sobre el ensayo Hoy, vamos a aprovechar la oportunidad que nos brindan estos papeles, para decir algunas cosas de las bibliotecas digitales. Antes que nada, haremos la siguiente precisión. Un libro electrónico, libro digital o ciberlibro, conocido en el inglés como e-book o eBook, es la publicación electrónica o digital de un libro. Aunque a veces se define como “una versión electrónica de un libro impreso”, algunos libros electrónicos existen sin un equivalente impreso. Los libros electrónicos se pueden leer en dispositivos dedicados a la lectura electrónica, pero también en cualquier dispositivo de computadora que tenga una pantalla de visualización controlable, incluyendo computadoras de escritorio, ordenadores portátiles, lector de libros electrónicos y teléfonos inteligentes. Por otro lado, una Enciclopedia virtual es la versión digital de una enciclopedia que permite consultar los fondos de la misma online. La Enciclopedia Británica es la más consultada y completa de Internet. En clara referencia a las bibliotecas habituales, este término cuando se utiliza een el mundillo iinfoormático, se refiere a una colección o conjunto de programas desarrolladospor un mismo fabricante que suelen ser compatibles e interoperables entre sí. Además, On-line, que significa En línea, indica que la aplicación permanece conectada a otro ordenador o a una red de ordenadores. En otro sentido, Formación on line es un término aplicado a todos aquellos sistemas de enseñanzaque se imparten por Internet. La formación on line sse basa en una serie de materiasenviadas por correo electrónico oconsultadas en páginas webs, a la que se añade un contacto personalcon el docennte vía e-mail o videoconferencia. Se espera un gran ddesarrollo de este canal formativo. La Universidad Oberta de Cataluña (UGC) fue la primeraen impartir un diploma en Administración, con titulación oficial, por Internet. ¡Bien! Pasando de página nos enteramos de que la Biblioteca Virtual de Prensa Histórica, gestionada por la Subdirección General de Coordinación Bibliotecaria del Ministerio de Cultura y Deporte, es una hemeroteca digital en la que se ofrece a los ciudadanos un extenso, variado y creciente repertorio de prensa histórica y revistas culturales en lenguas españolas. El diseño y planificación del proyecto es el fruto de la cooperación del Ministerio de Cultura y Deporte con las Comunidades Autónomas. A este esfuerzo colaborativo inicial hay que sumar el de bibliotecas, archivos y museos, pertenecientes a comunidades autónomas, ministerios, ayuntamientos, ateneos, fundaciones, universidades, e instituciones privadas que conservan colecciones de prensa histórica; estas instituciones han estado desde el principio realizando tareas de selección y cediendo sus fondos para que sean digitalizados. Sin el esfuerzo, trabajo y colaboración de todas estas instituciones, este proyecto no hubiera sido posible. Esta hemeroteca, tanto por su volumen como por la calidad de sus fondos constituye uno de los principales proyectos de digitalización de prensa que se han realizado en España y tiene a nivel internacional un peso considerable. La organización de sus contenidos, así como sus funciones avanzadas de búsqueda en el texto de las publicaciones la convierten en una inestimable herramienta para la investigación histórica, sociológica, cultural o genealógica. Hoy en día la BVPH ofrece, en acceso abierto y gratuito, unos 10 millones de páginas correspondientes a más de 1,3 millones de números de prensa y revistas, provenientes de 103 bibliotecas españolas. Dicho lo cual, nos intentaremos centrar en el ensayo que nos ocupa, es decir, en el Diccionario básico de Mitología Clásica. Pero antes vamos a consignar una sucinta bibliografía sobre retórica. 3. Bibliografía comentada sobre retórica • Heinrich LAUSBERG, Manual de retórica literaria, Editorial Gredos, Madrid, 1966-1969, 3 Tomos. Traducción de José Pérez Riesgo. Sigue siendo el libro principal. A partir de la segunda mitad del siglo XX, algunos lingüistas y estudiosos de Teoría literaria recuperaron el conocimiento de la Retórica clásica relacionándola con los avances de la Lingüística actual y desarrollaron así una nueva retóricam entendidacomo ciencia general de los discursos. Esta renovación la llevan a cabo estudiosos como R. Barthes, T. A. van Dijk, G. Genette, J. Dubois, T. Todorov… Partiendo de la convergencia de algunas propuestas de estos autores surge la Neorretórica como disciplina abierta a distintos campos del saber y ciencia general de los discursos, generadora de métodos de análisis de los distintos tipos de textos y fundamentalmente de los literarios. • Kurt SPANG, FUNDAMENTOS DE RETÓRICA. Literaria y publicitaria, EUNSA, Pamplona, 1979. Excelente por cuanto brinda ejemplos españoles del mundo de la literatura y de la publicidad. La retórica es el arte de los discursos, de la argumentación y del buen enunciar y disciplina que estudia sus formas y estructuras. Algunos filósofos expresaron sospechas ante la retórica (arte de los sofistas que Platón rechaza) y Aristóteles la analiza en relación a la dialéctica. Los estudios de retórica han estado presentes en la formación de cuño humanista ligados al estudio de la poética. La teoría de la literatura recupera la retórica en su doble vínculo a la lógica y a la poética. La llamada nueva retórica es, sobre todo, una teoría de la argumentación. • Kurt SPANG, PERSUASIÓN: Fundamentos de retórica, EUNSA, Ediciones Universidad de Navarra, Barañain, 2005. Retórica: Arte de bien decir, de dar al lenguaje escrito o hablado eficacia suficiente para deleitar, persuadir o conmover. Persuadir: Inducir, mover, obligar a alguien con razones a creer o hacer algo. El autor lleva 25 años dedicado a estudiar y enseñar este arte del buen decir, a través de su ya clásico Fundamentos de Retórica, origen de esta obra que ahora presentamos totalmente renovada. Con ella comunicadores, publicistas y directivos aprenderán a dominar este sutil, apasionante y fructífero arte de la persuasión. • Bice MORTARA GARAVELLI, Manual de retórica, 4ª ed., Editorial Cátedra, Madrid, 2015. Sobre la antigua disciplina de la retórica recayeron sucesivas condenas capitales durante los siglos XIX y XX. Con su actual resurgimiento triunfal y con la estable dignidad científica e institucional que ha conquistado, convive, inmutable, el sentido peyorativo que arrastra la palabra: " retórica " como decla¬mación, frialdad, exceso, ostentación, dege¬neración del estilo. Este manual intenta proporcionar un instrumento a quien desee informarse sobre los temas principales de la retórica clásica y de sus huellas actuales: cómo fue la retórica y cómo se presenta ahora. La multitud de ejemplos que se ofrece documenta sobre todo la lengua escrita. Cogidos al vuelo en una conversación cotidiana, en mensajes publicitarios, la radio o la televisión, recu¬perados de la memoria o extraídos del campo lingüístico-literario pretenden demostrar que los hechos retórico-lingüísticos se encuentran indistintamente en todos los registros de la lengua común y no son objetos suntuosos que pertenecen exclusivamente a la literatura. Buen panorama histórico, sumado a los principios retóricos elementales. • Antonio LÓPEZ EIRE, Retórica clásica y Teoría literaria moderna, Editorial Arco Libros, Madrid, 1977. El propósito de esta obra no es otro más que el de presentar los objetivos y métodos de la retórica clásica para proceder seguidamente a considerar hasta qué punto la moderna teoría de la literatura sigue manteniendo el mismo rumbo en una ya muy larga singladura que comenzo -dejando ahora aparte la primitiva retorica politica- en los primeros siglos antes de Cristo con la labor de los filologos alejandrinos y los primeros gramaticos estoicos y no estoicos. Fue en esos siglos cuando quedo clarisimo que un individuo culto debia hablar su propia lengua con pulcritud y precision y que para alcanzar tan deseable objetivo no le vendria mal estudiar con esmero los modelos esplendidos de un pasado literariamente glorioso y tratar no solo de imitarles el estilo, sino tambien de entender como utilizando nada mas que lengua se habia logrado producir joyas linguisticas y literarias merecedoras de sempiterno estudio y recordacion. • Antonio LÓPEZ EIRE, La retórica en la publicidad, Editorial Arco Libros, Madridm 1998. El propósito de este libro es estudiar la retoricidad del mensaje publicitario y poner de manifiesto la amplísima serie de posibilidades de colaboración mutua que ofrecen la retórica tradicional y la moderna publicística. Hay quienes, exagerando, afirman que la publicística es la retórica de nuestros días. Pero, de lo que no cabe duda es de que la multisecular tradición retórica resulta utilísima a la moderna ciencia de la comunicación social y muy en concreto a la politología y la publicística. La vieja imagen del orador se ha trocado hoy en día en la nueva del comunicador, pero aún a éste no le sobra en absoluto el conocimiento de la teoría y las reglas de la retórica tradicional aderezada por la lingüística moderna. Adoptando la perspectiva de la lingüística pragmática, se pasa revista a las coincidencias y discrepancias entre los respectivos resultados del acto de habla retórico y del acto de habla publicístico. Se establecen así los contornos, en parte comparables y en parte distintos, del discurso retórico y del mensaje publicitario. Seguidamente, se estudian con detenimiento los elementos retóricos que son específicos del acto de habla publicitario y del mensaje de la publicidad y se explican las causas de esas sus especiales preferencias por determinadas estrategias retóricas. De este modo, quedan bien explicitados los recursos retóricos de los que se sirve la publicidad para generar sus mensajes. • Angelo MARCHESE, Diccionario de retórica, crítica y terminología literaria, Editorial Ariel, Barcelona, 1986. Traducción de Joaquín Forradellas. La profunda renovación que se ha producido y se está produciendo en el terreno de los métodos de la investigación literaria en el curso de los últimos tiempos, los muy distintos caminos que ésta ha seguido, se han acompañado de una modificación muy amplia del vocabulario usado por los estudiosos, de una aparición de términos nuevos y de una distinta delimitación de los territorios. esta situación provoca entre los estudiantes una cierta ansiedad, nacida de la conciencia de un aprendizaje obligatoriamente limitado y de la imposibilidad de acudir a los innúmeros trabajos que ahora se están realizando en muy distintas direcciones. • Chaïm PERELMAN, Lucie OLBRECHTS-TYTECA, TRATADO DE LA ARGUMENTACIÓN: La nueva retórica, Editorial Gredos, Madrid, 2015. Traducción de Julia Sevilla Muñoz. Hoy la retórica tiene el mismo rango que la sociología o las ciencias de la comunicación y la información. Chaïm Perelman es, en parte, responsable de esta actualidad. Su Tratado de la argumentación se vincula con losintereses renacentistas y, a través de ellos, con los de los autores clásicos que estudiaron el arte de convencer y las técnicas de la discusión. Sin embargo, va más allá de la retórica tradicional y, con la colaboración de Lucie Olbrechts-Tyteca, rastrea textos impresos (de pu blicistas, políticos, abogados, jueces, filósofos), estudiando los medios discursivos que sirven para obtener la adhesión. • VV.AA., UNA RETÓRICA CONSTRUCTIVISTA: Creación y análisis del discurso social, Universidad Jaume I. Servicio de Comunicación y Publicaciones, Castelló de la Plana, 2022. La retórica es una herramienta, pero también una invitación a que juntos ¡construyamos el mundo! Desde una perspectiva teórico-analítica, este libro representa una propuesta aplicativa, para el análisis del discurso social actual. Ofrece un utillaje válido para solucionar este problema acuciante en nuestra actual sociedad, partiendo de la retórica constructivista (en la línea de pensadores y científicos como Maturana, Varela o Damasio), una teoría y práctica del discurso nacida de la nueva retórica, del pensamiento constructivista (Foucault, Butler) y de las disciplinas afines de análisis crítico del discurso. • Antonio FABREGAT MARIANINI, Yolanda GONZÁLEZ, Javier de la PUERTA CRESIS, DEBATIR BIEN: Una asignatura pendiente, Editorial Alienta, Barcelona, 2020. Aprende a debatir de la mano de los Campeones del Mundo El debate académico es, probablemente, una de las actividades más exigentes y enriquecedoras intelectualmente a las que se enfrentan, desde hace no mucho tiempo, los jóvenes de nuestro país en colegios y universidades. El debate les permite fortalecer sus habilidades retóricas, de argumentación y trabajo en equipo y gracias a él obtienen una preparación esencial para el mundo laboral. En este libro, los Campeones del Mundo de Debate ofrecen una guía completa y exhaustiva para aprender a dominar el debate académico, desde las bases de su formato, hasta los trucos y estrategias más avanzadas para persuadir a una audiencia.Todas aquellas personas que tengan interés en aprender a debatir encontrarán en él las respuestas a sus dudas y el camino a seguir para entrenar y mejorar en sus habilidades de argumentación y persuasión. Asimismo, este libro incluye las técnicas que durante años los mejores debatientes han utilizado para estudiar las temáticas de sus debates, construir sus argumentos, refutar a sus contrarios y coordinarse con los demás miembros de su equipo para maximizar su capacidad persuasiva. • Antonio AZAUSTRE, Juan CASAS RIGALL, Manual de retórica española, Editorial Ariel, Barcelona, 2015. Uno de los manuales de referencia para entender y mejorar la construcción de un discurso. Este manual de retórica española concilia el rigor indispensable en el análisis de los conceptos con la sencillez requerida para una fluida asimilación, y, en particular, ilustra todas las nociones examinadas con textos españoles de la Edad Media y del Siglo de Oro. En la bibliografía hoy accesible, el énfasis ha solido ponerse en la elocutio, es decir, en los tropos y en las figuras, y a ese terreno se ha limitado usualmente la reducida aportación de textos españoles. El manual de los profesores Azaustre y Casas presenta con igual y aun mayor detalle, por menos atendidos, los géneros retóricos (lasquaestiones) y las fases elaborativas del discurso (en especial inventio y dispositio), y los ejemplifica punto por punto con todas las grandes obras de la literatura española, desde el Cantar del Cid, el Libro del buen amor y El conde Lucanor hasta La Celestina, el Lazarillo o el Quijote, mostrando el entramado teórico que tanto apreciaban los lectores de otras épocas y en nuestros días a menudo pasa inadvertido. Completan el volumen diversos cuadros sinópticos, una bibliografía básica e índices de términos técnicos y ejemplos citados. • Angelo MARCHESE, Joaquín FORRADELLAS, Diccionario de retórica, crítica y terminología literaria, Editorial Ariel, Barcelona, 2013. Los tradicionales estudios de retórica, metrica o preceptiva y la crítica ya con categoría de clásica, de la estilística a la “poetica”, conviven hoy con una multitud de nuevas orientaciones de la teoría y con crecientes aportaciones de la lingüística novísima, la semiología la hermeneutica, la pragmática… Todas esas y otras disciplinas, en su contribución al análisis literario, son sistematizadas e ilustradas con ejemplos españoles e hispanoamericanos contemporáneos, en esta obra. • Antonio DUEÑAS, Retórica y creación, Editorial Fragua, España, 2014. El presente ensayo constituye una lúcida reflexión sobre los orígenes de la Retórica y su difusión, tanto en la Grecia clásica como en la antigua China, así como sobre su pervivencia a través de los siglos en tanto método productor del proceso comunicativo y de la creación literaria. El autor entabla en esta obra un diálogo crítico con los principales autores de la Antigüedad clásica como Platón, Aristóteles, Protágoras, Pitágoras, Gorgias, Quintiliano, etc. y con sus “continuadores” renacentistas, Erasmo y Tomás Moro, entre otros. A partir de este diálogo, el autor derriba el tópico que entiende las manifestaciones retóricas como algo superfluo y prescindible, pues este juicio sería sólo “la espuma sucia” de los abusos de una parte mínima del procedimiento. Por el contrario, el autor presenta la Retórica como una afortunada unión entre la reflexión filosófica y ética, el método de composición y análisis del texto y del proceso comunicativo en general. • Rafael del MORAL, RETÓRICA. Introducción a las artes literarias, Editorial Verbum, España, 2014. ¿Por qué la retórica? Algunos entienden por retórico, con cierto carácter despectivo, al estilo, cultivado o no, exclusivamente cargado de figuras literarias que puede resultar algo falso. Por extensión se dice también de un estilo ampuloso y grandilocuente, algo parecido, en el sentir de mucha gente, al lenguaje de nuestros políticos. Pero no, no es solo eso. La retórica es, en su más justo término, el arte del buen decir, del buen escribir. El estudio de la retórica nos dota de la capacidad de crear oraciones claras y con elocuencia, de escribir eficazmente largos periodos o frases, amplificar la expresión, mantener un ritmo incitante, y convencer y conmover con un tono solemne o majestuoso, a veces lírico, capaz de emocionar al lector y despertar el entusiasmo. Su finalidad es recrear o descubrir realidades sorprendentes, poner ante nuestros ojos lo inadvertido de lo cotidiano. Con inteligencia y sensibilidad despierta sentimientos que están en el lector y que no ha advertido antes, y todo ello con el placer estético de la belleza formal de la escritura. Este Manual lo guiará progresivamente en el arte de la expresión escrita. Si en usted late la vocación del escritor o sencillamente desea mejorar su expresión, aquí encontrará las herramientas adecuadas, los comentarios y consejos más apropiados, el análisis de las experiencias de los grandes escritores. A lo largo de veinte unidades podrá conocer los elementos constitutivos de las principales formas de la escritura: las relaciones entre el autor, el lector y el texto; la palabra y sus vínculos, su musicalidad, el uso de los juegos de palabra; el arte de la poesía, el lenguaje metafórico, el verso y la estrofa; la prosa de ficción, la novela y el cuento, cómo dar vida a los personajes; la prosa didáctica, la prosa autobiográfica, el ensayo; el teatro y sus géneros, su estructura externa e interna, el monólogo. • Gerardo RAMÍREZ VIDAL, Alina Caridad GUTIÉRREZ de la GROVA, Confluencias literarias y cotidianas de la retórica, Editorial Universidad de Guadalajara, E-BOOK. Los autores pretenden contribuir en los cuidados que debemos dar a nuestra palabra en su dimensión pragmática, dinámica, activa y utilitaria, sobre temas diversos y con metodologías diferentes, aunque todos vinculados a la retórica. • Juana de José PRADES, LA TEORÍA LITERARIA (Retóricas, Poéticas, Preceptivas, etc.), Instituto de Estudios Madrileños, Madrid, 1954. La Teoría literaria se preocupa por el estudio de los rasgos constantes y específicos de los textos literarios, para elaborar modelos generales que expliquen los desvíos o rupturas o innovaciones individuales. Por lo general, se puede considerar que los conceptos tradicionales creados por los investigadores grecolatinos se han mantenido hasta el siglo XVIII e, incluso, hasta el XIX, pero durante el XX se han renovado muchos aspectos, apareciendo nuevos conceptos como los de extrañamiento, literariedad, funciones, narratología, desautomatización, notivo… (sobre todo a partir de los formalistas). Índice 1. UNAS PALABRAS SOBRE EL ENSAYO 2. EL TEMA DE ESTE ENSAYO 3. BIBLIOGRAFÍA COMENTADA SOBRE RETÓRICA La mitología griega 1. La “Teogonía” 2. La Titanomaquia y la Gigantomaquia 3. Los héroes 4. Perseo y Dánae 5. Jasón y la Expedición de los Argonautas 6. Teseo, el gran héroe ateniense 7. Pélope, rey de todo el Peloponeso 8. Belerofonte, el héroe corintio 9. Principales ciclos míticos 9.1. Generalidades 9.2. El ciclo troyano 9.3. El ciclo tebano 9.4. El ciclo cretense 9.5. El ciclo de los Argonautas 9.6. El ciclo Heráclida 9.7. Los mitos sobre la creación de los seres humanos 10. El orfismo 11. Los misterios eleusinos 12. Las fiestas y las orgías dionisíacas 13. Las fiestas panateneas 14. Los oráculos 15. La razón contra el mito La mitología romana 1. Introducción 2. Diosas romanas 3. Dioses romanos 4. Divinidades romanas 5. Leyendas de la mitología romana 5.1. Ops, diosa sabina 5.2. Mater Matuta, divinidad romana 5.3. La Bona Dea romana 5.4. Hersilia, en la mitología romana 5.5. Juno, diosa romana 5.6. Dioses romanos del hogar 5.7. Ayo Locucio, divinidad romana 5.8. El rapto de las sabinas 5.9. El mito de Minerva 5.10. Rea Silvia 5.11. Los libros de la Sibila de Cumas 5.12. Plutón en la mitología romana 5.13. Jano 5.14. Cibeles, diosa oriental 6. A propósito de la mitología latina 7. Dioses extranjeros Vocabulario de términos mitológicos - Carón o Caronte - Aborígenes - Ácaco - Acis - Academo - Minotauro - Mito - Mitología - Troya - Afrodita - Argonauta - Arpía - Artemisa - Centauro - Atalanta - Atenea - Aconcio y Cídipe - Acteón - Apolo y Daphne - Atlas - Atis (Attis) - Atlántida - Ajax (Áyax) - Alcmena - Alcestis - Amaltea - Adonis - Anfitrite - Anfitrión - Amazonas, Las - Atropos - Aurora - Afrodita - Agamenón - Asclepio - Ascanio - Abundancia - Anquises - Ares - Ceres - Cibeles - Bato - Bóreas - Bacanal - Baco - Cerbero - Cíclope - Belerofonte - Circe - Clío - Cloto - Cocito - Creonte - Crono o Cronos - Cupido - Dafne - Dafnis - Belfegor - Belona - Esfinge - Sátiro - Saturno - Olimpo - Eleusis - Numen - Calíope - Carites - Zeus - Hera - Hermetismo - Hermes Trimegisto - Hefestos - Apolo - Hades - Poseidón - Ares - Hermes - Dioniso - Héroe - Perseo - Pandora - Ninfa - Musas - Anfictionía - Manes - Penates - Lares - Larario - Dánae - Las Danaides - Dánao - Dárdano - Delfos - Deméter - Deucalión - Dione - Dionisias - Dioscuros - Dirce - Las Dríades y Las Oréades - Eco - Edipo - Egipán - Egisto - Eirene o Irene - Campos Elíseos - Endimión - Encas - Epimeteo - Erebo - Erinias - Eris o Éride - Euristeo - Faunos - Fedra - Galatea - Ganimedes - Gea - Gigantes - Gigantomaquia - Gnomo - Gorgona - Greas - Hades - Hado - Hamadríade - Hebe - Hécate - Héctor - Hécuba - Hefesto - Hele y Frixo - Helena - Heleno - Herculano - Hermafrodito - Hespérides - Hestia - Higia - Hiperión - Hipólita - Hipólito - Ícaro - Ifigenia - Ío - Ismene - Ítaca y Ulises - Itis - Jacinto - Jasón - Juno - Júpiter - Laberinto - Mitología - Laertes - Laocoonte - Laomedonte - Lapitas - Laquesis - Latino - Letona - Laurino - Lavinia - Lavinium - Layo - Leandro - Leda - Lino - Lupercales - Maia - Mamerco - Marte - Megera - Meleagro - Memnón - Menelao - Mentor - Mercurio - Midas - Minerva - Minos - Misterio - Moiras - Morfeo - Náyade - Néctar - Némesis - Las Nereidas - Nereo - Neso - Néstor - Ninfa - Níobe - Oceánidas - Océano - Oráculo - Pan - Panateneas - Las Parcas - Paris - Parnaso - Pélope o Pélops - Penélope - Perséfone - Perseo - Pigmalión - Pílades - Pirra - Pitia - Pitonisa - Pítico, ca - Polifemo - Polinices - Príamo - Príapo - Proene - Prometeo - Proteo - Quirino - Rea - Rómulo y Remo - Sátiro - Saturno - Selene - Semidiós, sa - Sileno - Silvano - Sirena - Siringa - Siro - Sísifo - Tártaro (mitología griega) - Telémaco - Terpsícore - Tersites - Teseo - Tetis - Tiestes - Tifón - Tirso - Titanes - Ulises - Unicornio - Vellocino de oro - Venus - Vesta - Vulcano - Yaco - Yocasta - Caos - Eter - Hèmera - Cíclopes - Gigantes - Hecatonquiros - Titanes - Febe - Gigantomaquia - Caballos de Hades - Titanomaquia BIBLIOGRAFÍA OBTENIDA DE INTERNET BIBLIOGRAFÍA COMENTADA LISTA DE OBRAS SUELTAS La mitología griega Como todos los pueblos de la Antigüedad, los griegos se sirvieron del relato fantástico y del mito para explicar los orígenes del mundo y de los seres vivos, el orden cósmico , el comportamiento humano y los fenómenos sociales y naturales. Por haberse forjado en tiempos muy remotos, a partir de comienzos del tercer milenio antes de Cristo, con anterioridad al nacimiento del pensamiento filosófico, la mitología carece de argumentación lógica. La componen un conjunto de leyendas y relatos que se transmitieron por vía oral y posteriormente se incorporaron al universo literario. Así, pues, la mitología griega es el conjunto de mitos y leyendas pertenecientes a los antiguos griegos que tratan de sus dioses yhéroes, la naturaleza del mundo, los orígenes y el significado de sus propios cultos y prácticas rituales. Formaban parte de la religión de la Antigua Grecia. Los investigadores modernos recurren a los mitos y los estudian en un intento por arrojar luz sobre las instituciones religiosas y políticas de la antigua Grecia y su civilización, así como para entender mejor la naturaleza de la propia creación de los mitos La mitología griega aparece explícitamente en una extensa colección de relatos e implícitamente en artes figurativas tales como cerámica pintada y ofrendas votivas. Los mitos griegos intentan explicar los orígenes del mundo y detallan las vidas y aventuras de una amplia variedad de dioses, héroes y otras criaturas mitológicas. Estos relatos fueron originalmente difundidos en una tradición poética oral, si bien actualmente los mitos se conocen principalmente gracias a la literatura griega. Las fuentes literarias más antiguas conocidas, los poemas épicos de la Ilíada y la Odisea, se centran en los sucesos en torno a la Guerra de Troya. Dos poemas del casi contemporáneo de Homero, Hesíodo, la Teogonía y los Trabajos y días, contienen relatos sobre la génesis del mundo, la sucesión de gobernantes divinos y épocas humanas y el origen de las tragedias humanas y las costumbres sacrificiales. También se conservaron mitos en los himnos homéricos, en fragmentos de poesía épica del ciclo troyano, en poemas líricos, en las obras de los dramaturgos del siglo V a. C., en escritos de los investigadores y poetas del período helenístico y en textos de la época del Imperio romano de autores como Plutarco yPausanias. Los hallazgos arqueológicos suponen una importante fuente de detalles sobre la mitología griega, con dioses y héroes presentes prominentemente en la decoración de muchos objetos. Diseños geométricos sobre cerámica del siglo VIII a. C.representan escenas del ciclo troyano, así como aventuras de Heracles. En los subsiguientes periodos arcaico, clásico y helenístico aparecen escenas mitológicas homéricas y de otras varias fuentes para complementar la evidencia literaria existente. La mitología griega ha ejercido una amplia influencia sobre la cultura, el arte y la literatura de la civilización occidental y sigue siendo parte del patrimonio y lenguaje cultural occidentales. Poetas y artistas han hallado inspiración en ella desde las épocas antiguas hasta la actualidad y han descubierto el significado y la relevancia contemporáneos en los temas mitológicos clásicos. 1. La “Teogonía” Creían los griegos que los dioses eran inmortales, pero que habían tenido un principio, ya que los consideraban evolución de elementos naturales. El poeta Hesíodo refiere en su Teogonía que del Caos primigenio surgieron las tinieblas, la noche, la luz y el día, elementos naturales progenitores del tiempo, de la tierra, del cielo y del mar. Gea y Urano, encarnaciones divinas de la Tierra y del Cielo, respectivamente, procrearon a los titanes, a los cíclopes (gigantescos seres de un solo ojo) y a los hecatonquiros (seres monstruosos de cien brazos y cincuenta cabezas). El titán Crono cortó los testículos de su padre y de su sangre nacieron los Gigantes y las Nereidas, mientras que de su semen derramado en el mar surgió la diosa Afrodita. Crono se casó con su hermana Rea, con la que tuvo varios hijos. Avisado de que uno de ellos le arrebataría el poder, los devoraba a medida que nacían, excepto a Zeus, que fue salvado por Rea, su madre, mediante un engaño: en lugar del niño, entregó a su marido una piedra envuelta en pañales, que el dios se tragó. Zeus arrebató el poder a su padre, lo obligó a vomitar a sus hermanos -Deméter, Hera, Hestia, Plutón y Poseidón- y se erigió en el señor supremo del cielo y de la tierra. 2. La Titanomaquia y la Gigantomaquia En la mitología griega, la Titanomaquia (en griego antiguo Titanomakhía, ‘Guerra de los Titanes’) fue la serie de batallas libradas durante diez años entre las dos razas de deidades muy anteriores a la existencia de la humanidad: losTitanes, luchando desde el monte Otris, y los Olímpicos, que llegarían a reinar en el monte Olimpo. Se la conoce también como la Batalla de los Titanes o la Guerra Titánica. Es confundida por algunos autores (como Ovidio) con laGigantomaquia a pesar de las múltiples diferencias entre ambas. Los griegos de la edad clásica conocían varios poemas sobre la Titanomaquia. El principal de ellos, y el único que se ha conservado, era la Teogonía atribuida a Hesíodo. Un poema épico perdido titulado Titanomaquia y atribuido al aedo ciegotracio Tamiris, a su vez un personaje legendario, era mencionado de pasada en el ensayo Sobre la música una vez atribuido a Plutarco. Los Titanes también jugaban un papel prominente en los poemas atribuidos a Orfeo. Aunque sólo se conservan fragmentos de los relatos órficos, revelan interesantes diferencias con la tradición hesíodica. Estos mitos griegos de la Titanomaquia caen dentro de una clase de mitos similares presentes en Europa y Oriente Próximo, donde una generación o grupo de dioses se enfrenta a los dominantes. A veces éstos son suplantados. Otras los rebeldes pierden y son totalmente apartados del poder o bien incorporados al panteón. Otros ejemplos serían las guerras de los Aesir con los Vanir y los Jotunos en la mitología escandinava, el épico Enuma Elish babilónico, la narración hitita del «Reino del Cielo» y el oscuro conflicto generacional de los fragmentos ugaritas. Según Sebastián Quesada Marco, “Los dioses y los titanes libraron durante diez años una guerra por el dominio del mundo, que terminó cuando Gea decidió ayudar a los dioses, a condición de que Zeus liberara a los cíclopes y a los hecatonquiros, que Crono mantenía encadenados en el interior de la tierra, en el Tártaro. Una vez liberados, los cíclopes obsequiaron a Zeus con el trueno, el rayo y el relámpago, y los hecatonquiros arrojaron a los titanes al Tártaro.” En otro sentido, la Gigantomaquia es un episodio de la mitología griega, que sigue a la Titanomaquia. Zeus había encerrado a los titanes en el Tártaro. Gea, su abuela, madre de Cronos y Rea, se enfadó y engendró a los Gigantes, que entablaron combate contra los dioses olímpicos. Así, pues, como nos dice también Sebastián Quesada Marcos, “Batalla memorable fue también la mantenida por los dioses olímpicos contra los gigantes, en la que aquellos resultaron victoriosos gracias a la ayuda de Hércules. Estos mitos tratan de explicar los fenómenos naturales -actividad volcánica, terremotos, etc.- como resultado de la intervención de fuerzas sobrehumanas. Tanto la Titanomaquia como la Gigantomaquia fueron constante fuente de inspiración para pintores, escultores y ceramistas.” 3. Los dioses olímpicos Las divinidades olímpicas son las divinidades griegas que, según la mitología, residen sobre el monte a Olimpo. Éstos se alimentan de ambrosia y de néctar y descienden a veces sobre Tierra entre los mortales, ya sea para ayudarles, castigarles o, incluso, para unirse a ellos. Del resultado de esta unión surgen los semidioses. Tradicionalmente, el canon olímpico está limitado a doce Dioses, seis varones y seis hembras. Pero aunque no puede haber más de doce, la lista de divinidades que habitó el Olimpo nos muestra catorce nombres. Entre ellos encontramos a los Dioses que han sido fijos: Zeus, Hera, Poseidón, Ares, Hermes, Hefesto, Atenea, Apolo y Artemisa; y a otros que varía su presencia en el Olimpo: Hestia, Deméter, Afrodita, Dioniso y Hades. A continuación vamos a hacer un pequeño resumen de cada uno de estos dioses olímpicos. Y empezaremos por supuesto por Zeus. Zeus: Zeus, hijo de Cronos y de Rhéa, reina sobre los otros dioses. Armado con un rayo y una égida creados por los ciclopes. Zeus es conocido también por sus múltiples aventuras y por sus numerosos hijos. Sus atributos son el águila y el rayo. Afrodita: Afrodita es la diosa del amor, del deseo y de la belleza. Según Hesiodo, Afrodita nació de una semilla de Uranos que cayó en el mar mientras éste estaba siendo castrado. Casada con Hefesto, Afrodita tiene numerosas aventuras extraconyugales. Entre las más destacadas encontramos a Ares o Adonis. Atenea: Atenea es hija de Zeus y de Mestizo. Es la diosa de la sabiduría y de la guerra. Es la hija predilecta de Zeus, y maneja como él la égida y el rayo. Es la enemiga natural de Poséidon, el dios de los mares. También es la protectora de Atenas, a quien le da su nombre, y la consejera de Ulises. Su emblema es la lechuza. Apolo: Apolo, hijo de Zeus y de Leto, es el dios de la belleza, de la razón, de las artes y de la música. Conductor de las Musas, maneja la lira tan bien como maneja el arco. Hades: Este Dios es el dueño de los Infiernos. Esta atadura al mundo subterráneo hace que su lazo con el Olimpo sea aparentemente débil, pero no es así, ya que es una de las divinidades principales. Casado con la Diosa Perséfone, Hades pasa seis meses al año entre los Olímpicos. Artemisa: Hija de Zeus y de Léto, Artemisa es la hermana gemela de Apolo, con el que comparte numerosos rasgos comunes, como el arco. Diosa de la caza y de la naturaleza salvaje, siempre se la representa rodeada de ninfas y de sus perros. Es también una diosa virgen, que castiga duramente a los que atentan contra su pudor. Ares: Ares, hijo de Zeus y de Hera, es el dios de la guerra. Brutal y sanguinario, se deleita en las matanzas. Por ello, Ares es odiado por otros dioses. Sólo la diosa Afrodita le demuestra afecto. Ares tiene una fuerte rivalidad con Atenea, otra Diosa de la guerra. Hera: Hija de Cronos y de Rea, es a la vez hermana y esposa de Zeus. Es la Diosa que protege el matrimonio y las mujeres. Diferentes mitos nos muestras que a lo largo de la historia sus manifestaciones de celos hacia las otras mujeres y niños de su marido Zeus son terribles. Hermes: Hijo de Zeus y de Maya, es el dios del ingenio y del comercio. Mensajero de los dioses, protege a los viajeros y guía a los héroes. Sus símbolos son el gallo y la tortuga y sus atributos son el caduceo, el pétaso y las sandalias aladas. Deméter: Deméter es la hija de los titanes Cronos y de Rea. Es la diosa de la fertilidad y del trabajo del campo. Es ella la que muestra a los hombres cómo cultivar el trigo. Hefesto: Hijo de Zeus y de Hera. Un día que Hefesto defendió a su madre en una pelea con Zeus, éste lo echo desde lo alto de Olimpo a la Tierra. Por esta circunstancia, a este Dios se le conoce con el apodo de “el cojo”. Hefesto es el dios del fuego y de los volcanes. Poseidón: Hermano de Zeus y de Hades, Poseidón es el dios de los mares y de las tempestades. Es el creador de los caballos y el que enseña el arte de montar a los hombres. Poseidón mantendrá una dura pugna con Atenea para poseer la soberanía de Atenas, pero la Diosa venció ya que les ofreció a los atenienses un olivo, símbolo de paz. El atributo de Poseidón es el tridente. Dionisos: Hijo de Zeus y de Sémele, la princesa tebana. Es el único Dios que ha conocido una vida de mortal antes de subir sobre Olimpo de los dioses. Este dios está asociado a la vegetación, y concretamente a la vid, que produce el vino. Por eso se le conoce como el Dios del vino y es el responsable de la embriaguez. Hestia: Hermana de Zeus, Hestia es la diosa del hogar doméstico. Hestia protege a las familias y a las ciudades. Así como Artemisa o Atenea, es una diosa virgen. Sus atributos son el cuerno de la abundancia y el fuego sagrado. Además de los olímpicos, en el panteón griego había una extensa nómina de dioses menores -Cibeles, Helios, Selene, Eos, Tritón, Escila, Caribdis, Górgonas, Coribantes, Harpías, Curetes, Nereidas, Ninfas, Erinias, Hespérides, Sirenas, etc.-, dotados de poderes sobrehumanos. 4. Los héroes Importante lugar ocupaban en la mitología los héroes, hijos de dioses y de mortales, que habían realizado grandes servicios a la humanidad, por lo que habían conseguido consideración casi de dioses. Los mitos más célebres son el de Atlas, el de Medusa, el de Sísifo, el de Pandora y el de Perseo. En la mitología griega, Atlas o Atlante (en griego antiguo, ‘el portador’, de ‘portar’, ‘soportar’) era un joven titán al que Zeus condenó a cargar sobre sus hombros los pilares que mantenían la Tierra (Gea) separada de los cielos (Urano). Era hijo de Jápeto y la ninfa Clímene (en otras versiones, de Asia) y hermano de Prometeo, Epimeteo y Menecio. Higino, sin embargo, lo hace hijo de Gea y Éter o Urano, aunque el texto del Prefacio, donde hace esta afirmación, está algo corrompido. Fue el padre de las Hespérides (con Hesperis), Mera, las Híades, Calipso y las Pléyades. Medusa (en griego antiguo, Médousa, ‘guardiana’, ‘protectora’) era un monstruo ctónico femenino, que convertía en piedra a aquellos que la miraban fijamente a los ojos. Fue decapitada por Perseo, quien después usó su cabeza como arma hasta que se la dio a la diosa Atenea para que la pusiera en su escudo, la égida. Desde la antigüedad clásica, la imagen de la cabeza de Medusa aparece representada en el artilugio que aleja el malconocido como Gorgoneion. Sísifo representa el mito del castigo por excelencia, ya que fue condenado a subir una gran roca a la cima de una montaña. Exhausto cerca del final, la roca caía y todo volvía a empezar, en una eterna repetición. Por su parte, Pandora fue la primera mujer, hecha por orden de Zeus para introducir males en la vida de los hombres, después de que Prometeo, yendo en contra de su voluntad, les otorgara el don del fuego. Abrió la caja de la que salieron los males de la humanidad; la cerró a tiempo para que no escapase la Esperanza. Por último, Perseo, héroe legendario, era hijo de Zeus y Dánae. Cortó la cabeza a Meduda y petrificó a Polidectes, pretendiente de su madre. Además, liberó a Andrómeda, se casaron y fundó Micenas. 5. Perseo y Dánae El oráculo previno a Acrisio, rey de Argos, de que su hija Dánae, traería al mundo un niño que le quitaría la vida. Zeus, enamorado de la princesa, tomó la forma de lluvia de oro y la fecundó. Una vez nacido Perseo, fruto de aquel encuentro, Acrisio abandonó a su hija y a su nieto en una barca que suele detenerse en las playas de la isla cicládica de Sérifos. El rey de la isla quiso seducir a Dánae, y encomendó a Perseo, para librarse de su molesta presencia, traerle la cabeza de la Corgona Medusa, con la advertencia de que, si lo conseguía, él no se casaría con su madre. Perseo cumplió su cometido y liberó a su madre del acoso del rey. 6. Jasón y la Expedición de los Argonautas Jasón, héroe tesalio que fue criado por el sabio centauro Quirón, organizó la expedición de los argonautas a la Cólquide en búsqueda del Vellocino de Oro, para así poder recuperar el trono de sus antepasados. En la expedición participaron, entre otros, Cástor y Pólux, hijos de Zeus, guerreros divinos que ayudaban a los suyos en las batallas; Orfeo, famoso cantor, y Hércules y Telamón. Los argonautas eran los héroes de un antiguo y desconocido poema épico. Su expedición constituye la rememoración mítica de las expediciones de los griegos a las costas del mar Negro. 7. Teseo, el gran héroe ateniense Teseo, hijo de Egeo, legendario rey de Atenas, era un héroe muy querido en la ciudad. Tuvo que vencer muchos obstáculos hasta conseguir el trono de su padre y convertir la ciudad en la capital del Ática. Simbolizaba el buen gobierno y el origen de la grandeza de Atenas. Su mayor hazaña fue matar al Minotauro y liberar así a los atenienses de la obligación de enviar anualmente a Creta a un grupo de jóvenes que eran devorados por el monstruo. 8. Pélope, rey de todo el Peloponeso El joven Pélope se enamoró de Hipodamía, hija del rey Enomao, a quien el oráculo le había anunciado que la boda de su hija significaría el fin de sus días. Enomao juró que solo entregaría a su bella hija a quien fuera capaz de vencerlo en una carrera de carros, que estaba seguro de ganar, ya que poseía armas invencibles y veloces caballos. Pélope sobornó a Mírtilo, auriga de Enomao, prometiéndole incluso que le dejaría yacer durante toda una noche con Hipodamía. Enomao fue vencido, pero Pélope no cumplió su promesa bcon el auriga e incluso lo asesinó.Pélope, purificado por Hefesto, pudo reunir todo el Peloponeso bajo su poder. 9. Belerofonte, el héroe corintio El gobernador de Corinto, Belerofonte, hijo de Poseidón, rechazó los amores de Antea, esposa del rey de Argos. La reina, despechada, lo acusó ante su marido de haber intentado seducirla, por lo que este lo envió a Licia y rogó a su rey que lo matara. Belerofonte tuvo que enfrentarse a Quimera, monstruoso ser leonino con cola de serpiente, y a otros muchos peligros que logró superar con la ayuda de Pegaso, caballo alado que le había regalado su padre. Murió solo y enloquecido en castigo por haber intentado subir al Olimpo y sentarse en la mesa de los dioses. 10. Principales ciclos míticos 10.1. Generalidades En cuanto a las sagas mitológicas más significativas, destacan los ciclos mitológicos que se cuentan en las epopeyas y en las tragedias sobre los héroes. Los grandes héroes suelen ser hijos de un dios y una mortal (Heracles, Perseo...), aunque otros eran hijos de simples mortales (Odiseo, Edipo...). Son de carácter variado: hay héroes civilizadores, que limpian el mundo de monstruos (Heracles, Jasón). Otros son héroes guerreros (Aquiles, Agamenón); o lo uno y lo otro, como Odiseo. Pero lo que les distingue es su valor sobrehumano, su arrojo, su anhelo de gloria, que suelen recibir culto en algún lugar concreto, donde son tenidos como héroes fundadores de la estirpe (como Teseo) y que llevan a cabo empresas imposibles para los humanos, como viajes fantásticos (Jasón) o la bajada al mundo de los muertos (como Orfeo o Heracles), por todo lo cual a veces consiguen la inmortalidad o la gloria eterna. Las sagas más importantes son: 10.2. El ciclo troyano Conjunto de mitos relativos a la Guerra de Troya (Ilion) y el regreso ("nostoi") a la patria de los héroes que intervinieron. A él pertenecen los mitos en torno a la boda de Tetis y Peleo, el juicio de Paris y los héroes Aquiles, Agamenón, y Odiseo, entre otros, contados principalmente en la Ilíada y la Odisea de Homero y en obras trágicas como la trilogía de la Orestíada, de Esquilo, a cuyos argumentos remitimos para su conocimiento. Fundamentalmente, el mito narraba cómo todo tuvo su origen en las bodas de Tetis y Peleo y el rapto de Helena, reina de Esparta y mujer de Menelao, hermano de Agamenón. La bella Helena fue seducida por el bello Paris, hijo de Príamo, que la llevó consigo, en su nave, hasta Troya. Los reyes griegos se unieron luego bajo el mando de Agamenón para vengar la afrenta y recuperar a Helena: Tardaron diez años en tomar la ciudad amurallada de Troya tras un tenaz asedio. Y los sobrevivientes tuvieron un penoso regreso a sus hogares: así Ulises, que anduvo errante por el mar diez años antes de regresar definitivamente a su patria Ítaca, o Agamenón, que murió asesinado por su propia mujer y su amante nada más pisar el suelo de Micenas. Odiseo, el astuto, fue quien ideó, en el mito, el truco que permitió la conquista de Troya: la invención del caballo de madera, en el que se escondieron unos cuantos guerreros que, cuando los troyanos lo introdujeron en la ciudad, abrieron sus puertas para la conquista. 10.3. El ciclo tebano Reúne también un conjunto de mitos, narrados tanto en la Epopeya como en el Teatro trágico, en torno a la figura de la familia de los Labdácidas: Cadmo el antepasado, Lábdaco, el fundador de la estirpe, y sus descendientes Layo, Edipo (con su madre y esposa Yocasta) y sus hijos Eteocles, Polinices, Antígona e Ismene. La historia sería más o menos como sigue: Cadmo, hermano de Europa, es enviado por su padre (junto con la madre, Teléfasa, y los demás hermanos, Cílix, Fénix y Taso) en busca de su hermana, cuando ésta es raptada por Zeus. Como no la encuentran y su padre les ha prohibido volver sin ella, cuando muere la madre, decide consultar al oráculo y éste le ordena que siga a una vaca que se encontrará al salir, y que funde una ciudad donde esa vaca le indique. Así sucede y para fundar la ciudad, en el lugar en que la vaca se tumba, decide sacrificar la vaca en agradecimiento a los dioses. Para el sacrificio necesita agua y envía a sus compañeros a buscarla a una fuente, pero ésta se halla custodiada por un dragón que se come a los que han ido. Ante esto acude el propio Cadmo y mata al dragón. A continuación, para tener acompañantes, siembra algunos de los dientes del dragón y de éstos nacen hombres armados. Después de quedarse sólo con 5 (eliminando a los restantes mediante el procedimiento de "arrojar la piedra y esconder la mano") funda Beocia, cuya capital es Tebas , donde se establecerán después de purificarse por haber matado un dragón, animal de Ares. Este dios, agradecido por su comportamiento, le dará como esposa a Harmonía (hija de Ares y Afrodita). Cadmo y Harmonía tienen varios hijos, como Sémele, la madre de Dioniso, y, sobre todo, Polidoro (polú = mucho y dóron = regalos). De Polidoro nace Lábdaco (el de las piernas desiguales como la letra lambda, es decir, "el cojo") y de él nacería Layo (laios, "el zurdo" o "el torcido, el de conducta desviada"): según el mito, fue el que inventó la homosexualidad entre los hombres; se enamoró y raptó al joven Crisipo, hijo de Pélope. Esta acción provocó la maldición de Pélope y la desgracia sobre Layo y sus descendientes). Se casa con Yocasta. Un oráculo les advierte que no deben tener hijos, porque su destino es, si los tienen, que el padre muera a manos de su hijo y que, tras ello, el hijo se case con su propia madre, con la que tendría una descendencia abominable. Un día en que Layo bebe más de la cuenta se une a su mujer y de esa unión nace un hijo, Edipo. Para que no se cumpla el oráculo, cuando nace el niño, le taladran los talones para atarlos y se lo entregan a un sirviente de palacio para que lo abandonen en el monte Citerón. En ese monte lo recoge un pastor de la región limítrofe Corinto, y se lo lleva a su rey, Pólibo, que no tiene hijos y lo adopta. Al Ver el estado de los pies del niño le pone como nombre Edipo (o„dšw hinchar y poÚj, podÒj pie). Allí se cría hasta que un día, en una fiesta con los amigos le llaman "espurio", por lo que consulta sobre su origen a la que considera su madre, y para confirmar lo que le dice se va al oráculo de Delfos. Éste le dice que su destino es "matar a su padre y casarse con su madre". Para evitarlo, decide no volver a Corinto, junto a los que considera sus padres, y emprende el camino que lo llevará a Tebas. Ya cerca de la ciudad, en una encrucijada, se encuentra con un carro en el que va el rey de Tebas, Layo, con sus criados. El palafrenero del rey ordena a Edipo que deje el camino libre y, como no le hace caso, le hiere un caballo. Edipo se enfada, les hace frente y mata a todos menos a un servidor que sale huyendo. Edipo llega, al fin a las inmediaciones de Tebas, donde se encuentra con un monstruo, una Esfinge, que proponía un enigma a los que pasaban por allí y, en caso de no acertara, los devoraba, por lo que era grande el temor en que vivían los tebanos. Edipo acierta el enigma, la esfinge se suicida y los tebanos agradecidos le dan como premio la mano de la reina que se acaba de quedar viuda. Se casan así Edipo y Yocasta, y de esa unión nacen Eteocles (eteos "bueno" y kléos "fama" ), Polinices (polú "mucho" y neikoi "disputa"), Antígona (anti "en frente, en contra" y goné» "nacida") e Ismene. Al cabo de un tiempo se desencadena una peste en Tebas. Se consulta al adivino Tiresias y éste indica que, según el oráculo, la peste no terminará mientras no se castigue al asesino de Layo. Después de múltiples peripecias, se descubre todo y ante el horror Yocasta se ahorca y Edipo se saca los ojos y maldice a sus hijos, indicando que el uno morirá a manos del otro. Edipo se va al exilio, teniendo como lazarillo a Antígona, que, una vez muerto su padre en Colono, regresa a Tebas. Entretanto, se hace cargo del gobierno en Tebas primero Creonte (hermano de Yocasta) y después de él los hijos de Edipo, quienes, para que no se cumpla la maldición de su padre, deciden turnarse anualmente en el mando, haciendo un sorteo para ver a quién le toca ocupar el trono en primer lugar. Sale beneficiado Eteocles, y Polinices, para no causar problemas, se marcha a Argos, donde se casa con la hija del rey. Al cumplirse el año regresa a Tebas y reclama el mando, pero Eteocles no lo cede y se inicia la lucha. Tebas está amurallada y tiene siete puertas. Hasta ella llega el ejército de Polinices, de los llamados "siete contra Tebas". En cada puerta se coloca para defenderla a un excelente defensor y en la principal se sitúa Eteocles. Por su parte el ejército atacante, elige para cada puerta a los seis mejores y reservan para enfrentarse a Eteocles a su hermano Polinices. Se enfrentan los dos hermanos y ambos se matan entre sí. Creonte vuelve a ocupar el trono, da honras fúnebres a Eteocles, pero prohibe que se entierre al hermano invasor Polinices, por considerarlo causante de los problemas. Antígona, novia de Hemón, el hijo de Creonte y Eurídice, se "enfrenta" a la orden del dirigente y entierra a su hermano siguiendo los dictados sagrados de los lazos de familia, impuestos por los dioses y las leyes no escritas. Por este acto piadoso fue condenada a muerte y encerrada viva en la tumba de los Labdácidas. Se ahorca en prisión, y Hemón se suicida sobre su cadáver. También Eurídice, al enterarse, se suicida. 10.4. El ciclo cretense Este ciclo recoge una serie de episodios localizados en la isla de Creta. Allí existió un rey legendario llamado Minos quien había osado engañar y contrariar al dios Posidón, prometiéndole sacrificios si éste le ayudaba; una vez cumplida su parte, al ver que el rey no le daba lo prometido, en venganza, un día que la reina, Pasífae, caminaba junto a la orilla, hizo nacer de la espuma del mar un poderoso toro que atacara y violara a la mujer del rey. De esta espantosa unión nació un ser monstruoso, el Minotauro, llamado Asterión, por llevar en la frente el signo de la estrella que declaraba su origen divino. Minos, avergonzado de tan brutal estirpe, mandó al famoso constructor de la época, Dédalo y a su hijo Ícaro, que construyeran un palacio donde encerrar al Minotauro. Una vez creado el palacio, Minos ordenó, a la manera de los faraones de Egipto, que los constructores perecieran en él, sellando las puertas para que no escaparan y pudieran comunicar a otros los planos del edificio. Por su parte, el hábil constructor Dédalo, diseñó unas alas de cera con las que salió volando en compañía de su hijo; posteriormente, la audacia del joven Ícaro le hizo acercarse demasiado al sol, con lo que la cera de las alas se derritieron, precipitándose al mar donde murió. En su memoria Dédalo recogió las alas y las depositó en un santuario en Italia. En cuanto al palacio donde quedó encerrado el Minotauro, era una construcción adornada con la "doble hacha", por lo que aquel palacio fue conocido como el palacio de la doble hacha o "Laberinto". Dado que se trataba de una construcción de intrincados e iguales corredores y pasillos, a partir de entonces se denomina "laberinto" a todo lugar donde es fácil perderse. Era el Minotauro un ser que devoraba carne humana, por lo que Minos obligó a todos sus súbditos a rendir tributo al monstruo en forma de una comitiva anual de siete jóvenes y siete doncellas. Entre aquéllos se encontraban los habitantes de Atenas, situada en la región continental llamada Ática, cuyo rey Egeo hizo incluir a su hijo Teseo entre los jóvenes sacrificados para el Minotauro. Previamente, había concertado con su hijo la misión secreta de destruir al monstruo y que, en caso de que todo resultara bien, se lo hiciese notificar desde lejos a su regreso, cambiando las velas del barco. Así pues, partió Teseo, en compañía de los demás jóvenes, hasta Creta. Allí, al serle presentada la corte, se enamoró de Ariadna, hija de Minos y hermanastra del Minotauro. Antes de partir a su destino, Teseo le reveló su terrible secreto y Ariadna prometió ayudarlo en su empresa, ofreciéndole un ovillo de lana ("el hilo de Ariadna") par que le sirviera de guía en los intrincados pasadizos y pudiera salir del palacio una vez muerto el Minotauro. Teseo así lo hizo, mató al Minotauro y escapó en compañía de Ariadna, pero en su viaje de vuelta, como ya no le era útil a sus fines, dejó abandonada a Ariadna en la isla de Delos, donde la descubrió el dios Dioniso. En cuanto al héroe, al avistar tierra, se olvidó del consejo de su padre de cambiar las velas, por lo que Egeo, pensando que no había tenido éxito en su misión, se suicidó arrojándose al mar que, desde entonces, lleva su nombre. El investigador e historiador Evans fue el que dio explicación a este mito, sacando a la luz con sus excavaciones, en el s. XIX, una civilización que en memoria del rey legendario llamó Civilización Minoica o Cretense. Evans inició sus investigaciones en las tiendas de antigüedades de Atenas, donde había hallado unas gemas con grabaciones que podrían identificarse como cierto tipo de escritura. Como estas gemas, más que en Atenas, abundaban en Creta, usadas normalmente como amuletos, cuando la marcha de los turcos (1.900) se lo permitió, acudió a esta isla y empezó sus investigaciones que le condujeron al descubrimiento de una serie de tablillas y un conjunto de edificios enormes. Esto le llevó a la conclusión de que había existido en la isla una civilización más antigua que la del continente sobre la que había ejercido, además, su dominio y así explicaría el fondo real en el que se basa la leyenda del Minotauro. El laberinto sería sin más el extraordinario palacio en que vivía un monarca poderoso (Minos, de ahí "civilización minoica"); los jóvenes y doncellas serían el vasallaje que Grecia Continental debía pagarle por estar bajo su dominio y la muerte del Minotauro a manos de Teseo sería la sublevación de Micenas (en el Continente) contra Creta, acabando así con la talasocracia de la isla. 10.5. El ciclo de los Argonautas Reúne esta saga todo un conjunto de mitos en torno a las figuras preponderantes de Jasón en busca del vellocino de oro en la nave Argos (junto a otros grandes héroes, compañeros de viaje) y la hechicera Medea. Sobre estos mitos las fuentes más antiguas son Hesíodo (c. S.VII a. C.), quien lo menciona en algunos pasajes de su Teogonía 956-62 y 992-1002; el poeta Píndaro (453 a. C.), quien le dedica su Pítaca IV; y el trágico Eurípides (431 a. C.), quien escribió una tragedia que lleva el nombre de la heroína: Medea. Sin embargo, la obra más extensa que se nos conserva sobre este tema fue un poema épico, de cerca de 6.000 versos, compuesto por el alejandrino Apolonio de Rodas hacia mediados del s. III a.C. En esquema este es el argumento del mito: Jasón era hijo del rey tesalio Esón, quien fue destronado por su hermanastro Pelias (hijo de Posidón), pasando a gobernar la ciudad de Yolco. Su madre, para salvarlo de su tío, se lo entregó al centauro Quirón para que lo educase. Mientras tanto, Pelias se enteraba por un oráculo que le aguardaba un odioso destino: ser abatido por el primer hombre al que viera en público con una sola sandalia. Precisamente Jasón, al cumplir los veinte años, se presentó en Yolco para reclamar la corona, que por herencia le correspondía, con una extraña indumentaria: una piel de pantera, dos lanzas y una sola sandalia; la otra la había perdido al cruzar un río a una anciana que posteriormente se le reveló como la diosa Hera, con cuya ayuda contó en lo sucesivo. Pelias, sobresaltado al recordar el oráculo, aparentó acceder a las peticiones de Jasón, pero le pidió que antes consiguiese el Vellocino de oro: la piel áurea de un carnero alado y divino que le había sido regalado a Eetes, rey de la Cólquide, por Frixo, quien hasta allí había llegado huyendo junto con Hele, su hermana muerta en la huida, de su madrastra Ino. Eetes colgó la piel del carnero en una encina y puso a su pie un dragón que lo custodiase. Accedió Jasón, y, tras reunir héroes de toda Grecia, emprendió el viaje hacia la Cólquide en la nave Argo, una nave mágica con capacidad de hablar, construida con la ayuda de Atena por Argo, un hijo de Frixo. Esta expedición fue conocida como la expedición de los Argonautas y tras múltiples aventuras -atravesar por entre Escila y Caribdis, luchar con las Arpías o esquivar hábilmente la lucha con las amazonas- consiguió llegar hasta su objetivo, la Cólquide, en el Mar Negro. Jasón se apoderó entonces del vellocino gracias a la inestimable ayuda de los poderes mágicos de la hechicera Medea, hija de Eetes, el rey de la Cólquide. Con ella escapó y de regreso se valió de Medea para ella hiciera que todas las hijas de Pelias, excepto Alcestis, descuartizaran e hirvieran a su padre en un caldero haciéndolas creer que lo rejuvenecerían. Se vengaba así del asesinato que aquél, creyendo a todos los argonautas muertos, había perpetrado en la familia de Jasón. Como consecuencia, Jasón y Medea tuvieron que refugiarse en Corinto, donde vivieron juntos hasta que Jasón abandonó a Medea por Glauce (Creúsa en otras leyendas), hija de Creonte, rey del país. Tomó venganza Medea regalando primero a la novia un vestido que la abrasó e inmolando después a sus dos hijos que había tenido con Jasón. Enloquecido y abandonado por los dioses por no haber respetado el juramento de fidelidad hecho a Medea, encontró la muerte Jasón al derrumbarse parte del maderamen de la nave Argo, junto a la cual esta descansando. 10.6. El ciclo Heráclida Por último, esta larga saga acoge todos los mitos relacionados con el héroe, sin duda más popular en el Mediterráneo, y sus descendientes: Heracles, Hércules para los romanos. Dada la enorme extensión de sus aventuras, las leyendas heracleas se suelen clasificar en tres grandes categorías: 1..El ciclo de los Doce Trabajos o tareas realizadas por orden de Euristeo. 2.Las empresas ejecutadas por cuenta propia, hazañas independientes realizadas al frente de ejércitos y 3. Las pequeñas aventuras secundarias, que le acontecen durante la realización de los trabajos. Heracles es hijo de Alcmena y Anfitrión, rey de Tirinto, aunque su verdadero padre es, en realidad, Zeus, quien se unió a ella tomando la apariencia del marido. Para muchos, Heracles representa el enviado de Zeus entre los mortales para eliminar los monstruos que asolaban la tierra, llevándoles así la Justicia divina que representaba en el plano divino la generación de los dioses olímpicos. El ciclo de los Doce Trabajos realizadas por orden de Euristeo: llevado de una locura transitoria, tal vez enviada por la diosa Hera, Heracles mata a sus propios hijos, que había tenido con Deyanira. Acude luego al oráculo de Delfos en busca de consejo de cómo expiar su delito y allí se le ordena acudir a Tirinto y servir durante doce años a su primo Euristeo, quien por artimañas de la diosa Hera gobierna allí en lugar de Heracles. Si realizaba con éxito todos los trabajos que le impusiera su primo, obtendría como premio el descanso e incluso la inmortalidad. Los trabajos encomendados fueron: 1 Capturar el león de Nemea que asolaba la región, en el Peloponeso. Invulnerable a las flechas, lo estranguló con sus poderosas manos; a partir de entonces, la clava y la piel del león son los atributos con que se conoce a este héroe. 2.Mató a la Hidra de Lerna, de nueve cabezas con la facultad de reproducirse si eran cortadas. Heracles la mató sepultando su cabeza bajo una gran roca; la sangre del monstruo sirvió para envenenar sus flechas. 3. Capturó al jabalí de Erimanto, al que llevó sobre sus hombros ante el atemorizado Euristeo, quien, según gustó el arte representarlo, se escondía en un enorme caldero. 4. Mató a la cierva de pezuñas de bronce y cuernos de oro del monte de Cerinia. 5. Ahuyentó a las temibles aves del lago Estínfalo, de picos y garras de bronce que atacaban a los hombres y las cosechas; mientras volaban las abatió con su arco y flechas. 6.Limpió en un solo día los enormes establos de Augías, rey de la Élide, cambiando para ello el curso de dos ríos. 7. Capturó al toro salvaje de Creta, padre del Minotauro. 8.Domó las yeguas del héroe Diomedes, que se alimentaban de carne humana. Se apañó para que devoraran a su amo, tras lo cual se volvieron del todo mansa. 9. Se apoderó tras feroz lucha del cinturón de Hipólita, reina de las amazonas (la tribu guerrera de mujeres: "las que se cortaban un pecho", para poder dispara mejor con el arco). 10. Robó, en los confines de occidente, el abundante ganado de Gerión, un monstruo de tres cuerpos y tres cabezas, y, de regreso, erigió en el estrecho de Gibraltar las llamadas columnas de Hércules. 11. Capturó al Can Cerbero (hermano de la hidra de Lerna y del león de Nemea), un monstruo de tres cabezas que guardaba la entrada al Hades. 12. Cogió, tras matar a la serpiente, las manzanas de oro del jardín de las Hespérides que Gea había dado a Hera como presente de bodas. Hera hizo guardar los frutos por un dragón de cien cabezas. En el camino, liberó en el Cáucaso a Prometeo, matando al águila que cada día le devoraba el hígado; también tuvo que sostener la bóveda del cielo de Atlas, quien quiso engañar al héroe para que lo relevara en tan pesada tarea, pero Heracles logró engañarlo a él haciendo que la cogiera de nuevo. Las empresas ejecutadas por cuenta propia: 1. Intervino en la primera guerra de Troya. 2. Luchó, como el único aliado mortal de los olímpicos, en la Gigantomaquia. 3. intervino en la guerra contra el rey Augías, quien se había negado a pagarle el salario por limpiarle sus establos. 4. Mandó una expedición contra Pilos, donde Neleo, su rey, se había negado a purificarlo: mató a todos sus hijos salvo a Néstor, el héroe de Troya. 5. Luchó contra Esparta y ayudó a que Tindáreo recuperase el trono. 6. Intervino en las guerras de Tesalia. Las pequeñas aventuras secundarias: 1.Luchó contra los centauros, quienes en una comida a la que le habían invitado se volvieron contra él por acción de la bebida. 2. Intervino en la expedición de los argonautas, en ayuda de Jasón. A mitad de camino tuvo que abandonar la expedición, porque la nave Argo manifestó que no quería llevarlo encima porque pesaba mucho. 3. Bajó hasta el Hades para librar de las garras de la muerte a Alcestis, esposa del rey Admeto que, ocultando su dolor por la muerte reciente, había dado hospitalidad a Heracles. 4. Mató al famoso ladrón Caco, que le había robado parte del ganado. 5. Liberó de su tormento al titán Prometeo, encadenado en el Cáucaso por Zeus por haber robado el fuego para dárselo a los hombres. 6.Mató a Alcineo, bandido del istmo de Corinto, a Cicno, bandido hijo de Ares, y a su hermano Licaón, a Ematión, rey de Arabia hijo de Eos, a Busiris, rey de Egipto de costumbres hostiles con los huéspedes y a Anteo, uno de los gigantes hijos de Gea. 10.7. Los mitos sobre la creación de los seres humanos La mitología dio diversas respuestas a la cuestión del origen de los seres humanos. Algunos mitos les hacen proceder de la tierra, o bien de esta y del fuego. Según Hesíodo, hubo cinco estirpes humanas, entre las que las primeras tuvieron una relación más directa con los dioses. Algunos mitos hablan de un origen para las mujeres y de otro para los hombres. Platón alude a un mito que distinguía tres sexos: masculino, femenino y masculino-femenino. Zeus separó a estos últimos para castigar su arrogancia, y desde entonces, movidos por el amor a su parte separada, intentan regresar a su estado primigenio. Prometeo, de origen titánico, protector del género humano, sacrificó un buey a los dioses, pero reservó su carne para los humanos, y su grasa y huesos para los dioses. Zeus, enfadado, privó a los hombres del fuego, que les fue de nuevo devuelto por Prometeo. Los dioses castigaron su acción encadenándolo a una cumbre del Cáucaso, donde diariamente y durante tres décadas un águila le estuvo devorando el hígado. Zeus, además, castigó a los humanos enviándoles a Pandora, bellísima mujer modelada por Hefesto a la que los dioses le hicieron toda clase de regalos, incluida una vasija que al abrirla expandió por el mundo todos los males. 11. El orfismo El orfismo fue una corriente de pensamiento religioso sobre la naturaleza del hombre y del alma, así como una doctrina de salvación. Penetró en Grecia en la época arcaica. Su fundación se atribuía a Orfeo, mago mítico, escritor y músico, hijo de Apolo y de una Musa, que recibió de su padre una lira cuyos acordes encantaban a quienes los escuchaban, detenían el fluir de los ríos y calmaban las tormentas. Orfeo descendió al Hades en busca de su difunta esposa Eurídice, pero en el camino de regreso no pudo evitar volverse para contemplarla, faltando así a las condiciones que le habían impuesto los dioses infernales, por lo que su amada desapareció para siempre de su vista. Los órficos profesaban un monoteísmo panteísta . Creían que Zeus era el principio y el fin de todo lo existente. Apoyaban sus creencias en el mito de Zagreo, hijo de Zeus y Deméter, que había recibido de su padre el imperio del mundo y había sido devorado por los gigantes. Zeus resucitó a su hijo con el nombre de Dioniso y destruyó con el rayo a sus asesinos, de cuyas cenizas nacieron los humanos. Estos poseen, por tanto, una doble naturaleza: una material e impura, el cuerpo, que procede de los gigantes, y otra, el alma, de origen divino, que se libera después de la muerte, retorna a Zeus y alcanza la felicidad eterna a través de sucesivas reencarnaciones y de diversas prácticas rituales. El orfismo influyó en los misterios eleusinos. Por tanto, de forma esquemática, se puede mantener que orfismo fue un movimiento religioso de la Grecia antigua, cuya fundación se atribuye a Orfeo (mítico poeta y músico tracio) y cuyos orígenes se suelen situar en el siglo VI antes de nuestra era. Según el orfismo, la naturaleza humana contendría una dimensión negativa (el cuerpo) y otra positiva (el alma, de carácter divino, inmortal). Mediante rituales de ascetismo y purificación, con los que se proponía renovar el culto dionisíaco, la parte negativa podría ser eliminada, quedando liberada así la parte positiva, divina, el alma inmortal, que conseguiría su salvación definitiva, no volviendo a mezclarse con lo negativo.El orfismo influyó en la filosofía de los pitagóricos , pero también en la de Heráclito y Empédocles. Platón pudo haber tomado del orfismo la idea de que existe un alma inmortal, como parece desprenderse de la presentación de esa idea, (que en absoluto se puede atribuir a su maestro Sócrates), en el Menón, poniéndola en boca de la sacerdotisa Diotima. 12. Los misterios eleusinos Los misterios eleusinos eran ritos de iniciación anuales al culto a las diosas Deméter y Perséfone que se celebraban en Eleusis (cerca de Atenas), en la antigua Grecia. De todos los ritos celebrados en la antigüedad, estos eran considerados los de mayor importancia. Estos mitos y misterios se extendieron posteriormente al Imperio romano. Los ritos, así como las adoraciones y creencias del culto, eran guardados en secreto, y los ritos de iniciación unían al adorador con el dios, incluyendo promesas de poder divino y recompensas en la otra vida. Eleusis era una ciudad agrícola productora de trigo y cebada, localizada a unos 30 km al noroeste de Atenas. Los misterios estaban basados en un mito protagonizado por Deméter. Su hija, Perséfone, fue secuestrada por Hades, el dios de la muerte y el inframundo. Deméter era la diosa de la vida, la agricultura y la fertilidad. Descuidó sus deberes mientras buscaba a su hija, por lo que la Tierra se heló y la gente pasó hambre: el primer invierno. Durante este tiempo Deméter enseñó los secretos de la agricultura a Triptólemo. Finalmente Deméter se reunió con su hija y la tierra volvió a la vida: la primera primavera. Desafortunadamente, Perséfone no podía permanecer indefinidamente en la tierra de los vivos, pues había comido unas pocas semillas de una granada que Hades le había dado, y aquellos que prueban la comida de los muertos ya no pueden regresar. Se llegó a un acuerdo por el que Perséfone permanecería con Hades durante un tercio del año (el invierno, puesto que los griegos solo tenían tres estaciones, omitiendo el otoño) y con su madre los restantes ocho meses. Los misterios eleusinos celebraban el regreso de Perséfone, pues este era también el regreso de las plantas y la vida a la tierra. Perséfone había comido semillas (símbolos de la vida) mientras estuvo en el inframundo (el subsuelo, como las semillas en invierno) y su renacimiento es, por tanto, un símbolo del renacimiento de toda la vida vegetal durante la primavera y, por extensión, de toda la vida sobre la tierra. En el Himno homérico a Deméter, Céleo era uno de los sacerdotes originales de la diosa, una de las primeras personas en aprender los ritos y misterios secretos de su culto. Diocles, Eumolpo, Triptólemo y Políxeno fueron los otros sacerdotes originales. Céleo era un rey cuyo hijo, Triptólemo, aprendió el arte de la agricultura de Deméter y lo enseñó al resto de Grecia. Había dos clases de misterios eleusinos: los mayores y los menores. Los misterios menores se celebraban en el mes de anthesterion (sobre marzo), si bien la fecha exacta no siempre era fija y cambiaba ocasionalmente. Los sacerdotes purificaban a los candidatos para la myesis de iniciación. Sacrificaban un cerdo a Deméter y entonces se purificaban a sí mismos. Los misterios mayores tenían lugar en boedromion (el primer mes del calendario ático, equivalente aproximado a septiembre) y duraban nueve días. El primer acto de los misterios mayores (14 de boedromion) era el traslado de los objetos sagrados desde Eleusis hasta el Eleusinion, un templo en la base de la Acrópolis de Atenas. El 15 de boedromion, los hierofantes (sacerdotes) declaraban el prorrhesis, el comienzo de los ritos. Las ceremonias comenzaban en Atenas el 16 de boedromion con los celebrantes lavándose a sí mismos en el mar en Falero y sacrificando un cerdo joven en el Eleusinion el 17 de boedromion. La procesión comenzaba en el Cerámico (el cementerio ateniense) el 19 de boedromion y la gente caminaba hasta Eleusis siguiendo la llamada «Vía Sagrada», balanceando ramas llamadas bakchoi por el camino. En un determinado punto de este, gritaban obscenidades en conmemoración de Yambe, (o Baubo, en cuyo caso era una anciana) una mujer que —contando chistes impúdicos— había hecho sonreír a Deméter cuando esta lloraba la pérdida de su hija. La procesión también gritaba «¡Iakch' o Iakche!», refiriéndose a Yaco, posiblemente un epíteto de Dioniso, o una deidad independiente, hijo de Perséfone o Deméter. Tras llegar a Eleusis, había un día de ayuno en conmemoración al que guardó Deméter mientras buscaba a Perséfone. El ayuno se rompía para tomar una bebida especial de cebada y poleo llamada ciceón (kykeon). En los días 20 y 21 deboedromion, los iniciantes entraban en una gran sala llamada Telesterion donde les eran mostradas las sagradas reliquias de Deméter. Esta era la parte más reservada de los misterios y aquellos que eran iniciados tenían prohibido hablar jamás de los sucesos que tenían lugar en el Telesterion, bajo pena de muerte. Respecto al clímax de los misterios, hay dos teorías modernas. Algunos sostienen que los sacerdotes eran los que revelaban las visiones de la sagrada noche, consistentes en un fuego que representaba la posibilidad de la vida tras la muerte, y varios objetos sagrados. Otros afirman que esta explicación resulta insuficiente para explicar el poder y la longevidad de los misterios, y que las experiencias debían haber sido internas y provocadas por un ingrediente fuertemente psicoactivo contenido en el kykeon. La siguiente a esta sección de los misterios era el pannychis, un festín que duraba toda la noche y era acompañado por bailes y diversiones. Las danzas tenían lugar en el Campo Rhario, del que se decía que era el primer punto en el que creció el grano. También se sacrificaba untoro bastante tarde durante la noche o temprano la siguiente mañana. Ese día (22 de boedromion), los iniciados honraban a los muertos vertiendo libaciones de vasijas especiales. Los misterios terminaban el 23 de boedromion y todos volvían a sus casas. En el centro del Telesterion estaba el Anaktoron (‘palacio’), un pequeño edificio de piedra en el que solo el hierofante podía entrar. Los objetos sagrados se guardaban allí. Había cuatro categorías de gente que participaba en los misterios eleusinos: • Los sacerdotes, sacerdotisas e hierofantes. • Los iniciados, que se sometían a la ceremonia por primera vez. • Los otros que ya habían participado al menos una vez y eran aptos para la última categoría. • Aquellos que habían alcanzado la epopteia (revelación), que habían aprendido los secretos de los mayores misterios de Deméter. Lo anterior es solo un resumen, pues una gran parte de los misterios eleusinos nunca se pusieron por escrito. Por ejemplo, kiste y kalathos eran, respectivamente, un cofre y una cesta con tapa sagrados, cuyos contenidos solo conocían los iniciados. Aún hoy se desconocen cuáles eran, y probablemente nunca se sabrá. Sebastián Quesada Marcos escribe que, “El auge los misterios eleusinos fue paralelo al de la democracia, pues la participación en los mismos estaba abierta a todos los individuos independientemente de su estatus social, de ahí su éxito popular. La única condición para participar en los mismos era ser griego.” 13. Las fiestas y las orgías dionisíacas Con motivo de la vendimia se celebraban en la Hélade festividades en honor de Dioniso. La mayoría consistía en una procesión de jóvenes portadoras de vino, de pámpanos y de higos, y de portadores de un falo divinizado, símbolo de la fecundidad. Después del sacrificio ritual del macho cabrío, los participantes se disfrazaban y representaban farsas improvisadas para rememorar el origen del dios y del vino. En las zonas montañosas y apartadas se celebraban, por la noche, las orgías, en las que mujeres, disfrazadas y dirigidas por un sacerdote afeminado, danzaban ritmos frenéticos y sensuales y bebían vino hasta la pérdida de la conciencia y el delirio, lo que se interpretaba como la unión mística con el dios. El carácter orgiástico estaba ausente de las Grandes Dionisíacas de Atenas, que conmemoraban el triunfo del dios sobre el invierno y el nacimiento de la primavera. Con motivo de las mismas se transportaba la estatua del dios en solemne procesión hasta el teatro, donde se celebraban, en su honor, representaciones y concursos dramáticos y ditirámbicos . El carácter místico-sensual de los ritos dionisíacos contribuyó a su difusión popular. En suma, por lo tanto, Dionisias es el nombre dado en Grecia a los festivales en honor del dios Dioniso que incluían representaciones dramáticas. En Ática, se celebraban dos festivales anuales con este nombre, las Dionisias Rurales (o Rústicas) en el mes de Poseidón (diciembre), cuya procesión imitó memorablemente Aristófanes en Los acarnienses, y las Grandes Dionisias (o Dionisias Urbanas) en Atenas en el mes de Elafebolion (marzo). El sobrenombre «Grandes» se debe a la importancia de esta fiesta. Este último festival fue instituido, o en todo caso engrandecido, en el año 534 a. C. por el tirano Pisístrato, que trajo el culto a Atenas desdeEléuteras (en el límite entre el Ática y Beocia al norte de Eleusis). La imagen del dios fue situada en el antiguo templo de Dioniso frente al recinto del teatro. En la época de las Grandes Dionisias, cuando el invierno había pasado, los mares se hacían navegables, de modo que podía haber muchos visitantes en Atenas, hecho que no se producía en las Leneas, que se celebraban antes, en invierno. Durante la existencia de la Liga Délica, los aliados aportaban sus tributos a Atenas para ser exhibidos en la orchestra del teatro. Era también la ocasión en que se recibía a los embajadores extranjeros, y los niños cuyos padres habían muerto luchando por Atenas desfilaban en el teatro. 14. Las fiestas panateneas Las Panateneas eran las principales fiestas religiosas en Atenas, en honor de Atenea, la diosa de la Ciudad. El homenaje a Atenea tenía dos fases: las Pequeñas Panateneas, que se celebraban cada año en pleno verano y las Grandes Panateneas que se celebraban cada 4 años e iba acompañadas de los denominados juegos panatenaicos, comunes para toda el Atica. Los juegos, en los que unicamente participaban los ciudadanos del Ática, duraban cuatro días y abarcaban torneos musicales, prueba atléticas, pruebas de pista, el pentatlón y la lucha. Tambien había competiciones ecuestres que se celebraban extramuros. El quinto día de las Panateneas se celebraba una fiesta nocturna con música, canto y baile. Al día siguiente se celebraba la Gran Procesión. Ese día la muchedumbre se congregaba en la puerta del Dipilón antes del amanecer y emprendían la marcha con las primeras luces. A la cabeza de la procesión iban las arrefóras (cuatro muchachas de familia noble), las cuales portaban el Peplo para Atenea, junto con la sacerdotisa de Atenea y un gran séquito de mujeres que portaban regalos. A continuación iban los oficiantes de los sacrificios seguidos por los victimarios, que conducían los animales para el sacrificio (cien vacas y algunas ovejas). Más atrás iban los metecos (residentes extranjeros) y los músicos que tocaban la flauta y la cítara. Además del peplo que portaban las arréforas, había tambien un Gran Peplo que estaba suspendido de las vergas de un barco montado sobre ruedas. La procesión discurría por la ancha Vía Panatenaica y atravesaba el ágora para subir por la colina hacia la Acrópolis. Allí giraban hacia la izquierda, justo antes de llegar al Eleusino, rodeaban su extremo oriental y retornaban a la Via Panatenaica, apelotonándose en la cuesta que sube al collado que separa la Acrópolis del Areópago. La procesión se detenía delante de los Propileos mientras se ofrecían sacrificios en el Areópago y en el altar de Atenea Higía. Las mejores novillas se dedicaban a Atenea Niké (la Victoria) y Atenea Políada (la Defensora). 15. Los oráculos Los oráculos griegos constituyen un aspecto fundamental de la religión y de la cultura griega. El oráculo es la respuesta dada por un dios a una pregunta personal, concerniente generalmente al futuro, como método de adivinación. Los oráculos no pueden ser pronunciados más que por algunos dioses, en los lugares precisos, sobre objetos determinados y con respeto a unos ritos determinados rigurosamente: el oráculo se relaciona con un culto. Además, interpretar las respuestas de un dios, que se expresa de diversas formas, requiere a veces un aprendizaje. El oráculo necesita a menudo una interpretación. Por extensión, el término oráculo designa también al dios consultado, al intermediario humano que transmite la respuesta o incluso al lugar sagrado o a la respuesta dada. El griego distingue estos diferentes sentidos: mediante numerosos términos, la respuesta divina puede ser designada por khrêsmós, propiamente «el hecho de informar». Se puede también decir phátis, «el hecho de hablar». El intérprete de la respuesta divina es a menudo designado por prophêtês, «el que habla en lugar de dios», o aun mántis . El lugar del oráculo es el khrêstếrion. La mántica, es decir, el dominio de la adivinación en el mundo griego antiguo, no está constituida más que por ciencias oraculares. Los adivinos, como Tiresias , son considerados personajes mitológicos: la adivinación, en Grecia, no es un asunto de mortales inspirados sino de personas respetuosas de unos ritos determinados, que la tradición había podido dar la apariencia de una inspiración, o, en sentido propio, enthousiasmós, «entusiasmo», es decir, «el hecho de tener el dios en sí». El oráculo es la contestación que las pitonisas y sacerdotes de la gentilidad pronunciaban como dada por los dioses a las consultas que ante sus ídolos se hacían. Entre los griegos existían oráculos de Zeus en Olimpia y Dodona; de Apolo en Dídima (cerca de Mileto) y Delfos, y otros. El más famoso era este último, servido por las pitonisas, formuladoras del mensaje, al que daban forma, generalmente ambigua o enigmática, los poetas. De parecidas características fueron los oráculos de las sibilas romanas. La adivinación se ha practicado desde los tiempos primitivos en formas que en su mayor parte han sobrevivido hasta nuestros días. Los métodos más corrientes son: la aruspicina, llevada a cabo mediante examen de las entrañas de los animales; la quiromancia, adivinación por las rayas de la mano; la cartomancia, predicción del futuro por medio de cartas; la nigromancia, que adivina el futuro por medio de la comunicación con los muertos; y la rabdomancia, en la que, mediante la vara de zahorí, se trata de descubrir manantiales ocultos, tesoros enterrados o yacimientos minerales. También la astrología ha constituido un capítulo importante en la historia de la adivinación. Un tipo natural de adivinación consiste en la interpretación de los sueños. 16. La razón contra el mito Los filósofos presocráticos creían que la religión era una cuestión más relacionada con la razón que con la fe, y por vía racional dedujeron que existía un principio activo de la materia “sin principio ni fin” (Anaximandro), “supremo y superior a los dioses olímpicos” (Jenófanes), “eterno” (Parménides) e “incorporal” (Empédocles), al que identificaron con Théos, dios. Frente al politeísmo defendieron, pues, el monoteísmo. Algunos criticaron los vicios de los dioses olímpicos y su representación antropomórfica. Así, la razón, el logos , comenzó a imponerse al mito , la fe en los dioses se debilitó y aparecieron el agnosticismo y el ateísmo. La mitología romana 1. Introducción A lo largo de los siglos, la mitología romana extrae y adapta para sí concepciones religiosas y culturales de los países de la cuenca mediterránea: en primer lugar de Grecia, pero también de Egipto, Frigia o Siria. Pero la mitología romana no posee la riqueza intelectual y poética de la mitología griega, por ejemplo. Y es que aunque los romanos son un pueblo profundamente religioso, sus dioses son, ante todo, útiles y se espera de ellos acción y eficacia. Así encontramos dioses cómo Fontus (o Fons), dios de las fuentes y manantiales, Flora, diosa de los árboles, Pomona, que vela sobre los frutos, o incluso Fides, personificación de la palabra dada. En el Imperio romano, se adora a dioses como Faunus, un antiguo dios protector de los rebaños y de los pastores, o Terminus, guardián de los límites de los campos. Los dioses más venerados son los protectores de la casa y de la familia, los Lares (espíritus de los antepasados), y los Penates , guardianes del hogar, para los que cada vivienda reserva un sitio. Un gran número de fiestas y de sacrificios son dedicados durante el año a todas estas divinidades. Los romanos se consideran los humanos más piadosos y es por eso que son ayudados por los dioses. Los romanos también invitan a los dioses de los adversarios vencidos a acudir a Roma para ser honrados correctamente. Así, los dioses de los vencidos dejan a estos últimos, que perderán toda protección, y se pondrán del lado de los romanos, para ayudarle aún más a ellos. 2. Diosas romanas Minerva Minerva es la diosa de la Guerra y del Olivo. Es la hija de Júpiter, el dios de dioses, y de Metis, ninfa de una belleza notable. Júpiter, habiendo fijado en Metis, se la tragó para demostrarle su amor y después de hacerlo, tuvo un terrible dolor de cabeza. Le pidió a Vulcano, el dios del fuego y de los metales, que le golpeara con su hacha para abrirle el cráneo. Y al hacerlo, una mujer salió de su cabeza, perfectamente armada y protegida. Así nació la diosa Minerva. Minerva es también la diosa del Olivo, a raíz de un pelea entre ella y Neptuno. Los dioses del Olimpo se reunieron para saber quién sería el protector de la futura ciudad de Atenas. El que consiguiera darle el regalo más útil a la ciudad, ganaría. Minerva ofreció un olivo mientras que Neptuno un caballo. El olivo fue considerado más útil porque les permitiría a a los hombres vivir. Entonces ella se convirtió en la protectora de Atenas, que llevó su nombre. Venus Venus es la diosa del amor, de la belleza, de la fertilidad y es capaz de hacer inmortal a los enamorados. Alrededor de su nacimiento existen unas leyendas contradictorias. Unas dicen que Venus habría nacido de la espuma de los flujos después de la mutilación de Urano a manos de Saturno. Otras teorías dicen que es hija de Júpiter y de Dione. Otra teoría dice que Venus surge desnuda de la espuma del mar y cabalga sobre una caracola llegando primeramente a la isla de Citerea, pero cuando se percata de que es una isla pequeña , se fue a Peloponeso y, finalmente, se instala a Paphos, isla de Chipre. Las hierbas y las flores crecían bajo sus pasos conforme ella andaba. En Paphos, se encuentra con "las Temporadas", las hijas de Temis, que se apresuraron a vestirla y a engalanarla. Ella quiso a numerosos dioses y a simples mortales. A pesar de que estuvo casada con Vulcano, lo engañó frecuentemente con Marzo (de esa unión nace Rómulo). Pero un día fue sorprendida por su esposo, que los encarceló a ambos en una red. Avergonzada, Venus dejó por una temporada el Olimpo. Venus fue también la madre de Cupido y de Anteros. Venus recibió de Paris la famosa manzana de oro y le demostró su reconocimiento al héroe troyano originando entre él y Helena un amor que desgraciadamente fue fatal para Troya. Venus está considerada como la madre del pueblo romano gracias a su hijo. Juno Juno es una diosa romana, hija de Saturno y de Rea, y hermana de Júpiter. Juno se convirtió en la mujer de este último y tuvo con él a sus hijos Vulcano y Hebe. Marzo también era su hijo, pero ella lo tuvo sola. Al principio, Juno personifica el ciclo lunar, rige fiestas en relación con los principios del mes y el renacimiento de la luna. Juno es invocada también bajo el nombre de Lucina: en ese caso era la diosa que velaba por los nacimientos, por los que iban a ser dados a luz. Juno es el símbolo del matrimonio. A veces incluso podemos ver entre sus manos la manzana de granada, emblema de la fecundidad. Muchas veces vemos como Juno monta en cólera y tiene ataques de celos terribles contra las mujeres que cortejaba Júpiter. Los animales que le son consagrados son la vaca y el pavo real. Luna La diosa Luna, hija de Hiperión y de Teia. Tras conocer que su hermano Helios, al que amaba tiernamente, había sido ahogado en Eridan , se lanzó al vació desde lo alto de su palacio. Pero los dioses, gracias a su piedad fraternal, la colocaron en el cielo, y la convirtieron en un astro. Píndaro la llama "el ojo de noche" y Horacio la llamó "la reina del silencio". La divinidad sideral más grande después del Sol, era la Luna. Su culto, bajo mil formas diversas, fue difundido entre todos los pueblos. El primer día de la semana, el lunes, está consagrado en su honor. 3. Dioses romanos Júpiter Júpiter se convirtió en el más grande de los dioses del Olimpo: Dios de la luz, Jupiter mantenía la orden entre los dioses y los hombres, e intervenía y juzgaba sus conflictos. Sus decisiones eran justas y equilibradas: No concedía favores a nadie. Júpiter era un dios muy poderoso, cuya voluntad fue limitada solamente por las detenciones del destino. Sus atributos ordinarios son el cetro, el águila y el rayo. Su madre, Rea, se lo confió a la guardia de cabra Amaltea, porque su padre, Saturno, devoraba a los niños. Al hacerse grande, Júpiter destronó a Saturno y compartió el mundo con sus hermanos, Plutón y Neptuno. Júpiter buscó a su hermana gemela Juno en Creta, donde la cortejó, primero sin éxito, aunque finalmente ella sintió lastima de él cuando él adoptó el disfraz de cuco mojado, y se casaron. Júpiter tuvo muchas aventuras amorosas y fue el padre de numerosos dioses, semidioses, ninfas, héroes y reyes. Júpiter se convirtió en tan insoportable, que otros dioses organizaron una rebelión contra él. Júpiter castigó a Apolo y a Neptuno enviándolos a edificar Troya en la tierra. Saturno Dios de la agricultura y de la cosecha en la religión romana, Saturno era invocado en el momento de las siembras. Sin embargo, este dios corresponde al dios griego griego, Cronos, dios del tiempo. Saturno es el menor de los hijos de Urano y de Tellus, el Cielo y la Tierra. En virtud del derecho de primogenitura, Titán, el mayor de los niños de Urano, debía suceder a su padre en el trono. Pero Saturno, el más ambicioso de todos, consiguió que su hermano Titán le dejara reinar en su lugar con la condición de que Saturno, hiciera perecer a sus hijos varones, con el fin de dejar Saturno, a su muerte, el trono del Olimpo a los hijos de Titán. Saturno devora a todos sus hijos recién nacidos de su matrimonio con Ops. Pero Júpiter escapa de su suerte, gracias a una estratagema de Ops. Júpiter, educado en secreto, se venga de su padre y le fuerza a devolverles la vida a sus hermanos y a sus hermanas. Saturno se refugia con Ops en Italia, en la región del Lacio, donde se hace rey y reinará la conocida como "La edad de oro". Los pueblos de las montañas vecinas se reúnen en Lacio para vivir una vida cómoda, sin injusticia ni deshonor, regulada por una eterna primavera en la que no existen las catástrofes agrícolas. Allí las cosechas son buenas y abundantes. Saturno se quedó, tras el fin de "la edad de oro", como el dios protector de las siembras, como recuerdo de la eterna primavera. Y es que Júpiter, enfadado por la felicidad de su padre, lo manda a los Infiernos. La primavera eterna es destruida y se crean las cuatro temporadas que conocemos en la actualidad. La injusticia y el crimen nacen en Lacio y la diosa Justicia se convierte en diosa. Las saturnales, fiesta anual que se celebra cada diciembre, conmemoran "la edad de oro". Esta fiesta es la única manifestación religiosa que los romanos consagran a Saturno. Fiesta de libertad, de felicidad, e incluso de exceso, esta fiesta representa el ideal de vida que simboliza la edad de oro perdida. Neptuno Neptuno era el dios del mar, de los buques, de los temblores de tierra y de la navegación. Junto a Júpiter y a Plutón, se repartieron el mundo de su padre, Saturno. Y él recibió las aguas marinas y las dulces. Sus atributos son el tridente (ofrecido por sus hijos los Cíclopes), el caballo que él mismo había domesticado, el toro y el delfín. Neptuno era muy aguerrido y a menudo, armado con su tridente, recorría su reino sobre un carro tirado por caballos hechos de algas y de espuma, o por delfines. Neptuno era el dios marino: medio humano, medio pez. Él se casó con Anfitrite. Los romanos festejaban Neptuno todos los meses de Febrero. 4. Divinidades romanas Apolo Hijo de Júpiter y de Leto, Apolo es el hermano gemelo de Diana. Las funciones y los símbolos de este dios son múltiples. Apolo puede presentarse bajo dos aspectos muy diferentes: por un lado encarna el orden racional y una cierta forma de belleza masculina ligada a este orden racional. Pero por otro lado, es también el dios vengador pudiendo llegar a mostrarse cruel y mortífero. En efecto, Apolo puede castigar y enviar enfermedades a los que le hacen daño. También es el dios de la música y de la poesía, y más particularmente de la armonía musical. A menudo le vemos acompañado de las nueve Musas de las Artes y las Ciencias. A veces vemos al dios Apolo asociado al sol (así como a su hermana a la Luna). El nacimiento de Apolo fue retrasado por Juno, divinidad del hogar y esposa de Júpiter, que, por celos, impidió a Leto dar nacimiento a sus hijos, amenazando con fuertes represalias a cualquier región que los acogería. Solo Ortigia , uno de las islas más pequeñas de las Cícladas, aceptó albergar a la joven, que pudo dar vida a sus dos gemelos: Apolo y su hermana Diana. Más tarde, Apolo llamó a esta isla Delos. Baco Baco (Dionisos en la mitología griega) es el dios del vino, de la vid, de la vegetación, del baile y también de los placeres de la vida. Es el hijo de Semele y de Júpiter. Semele murió muy rápido (antes de que Baco naciera) fulminada por Juno, loca de celos, y es Júpiter quien lo guardó en su muslo porque el niño no estaba aún listo para nacer. Juno quería la muerte de Baco, pero Júpiter lo escondió en los dominios del rey Athamas que lo disfrazó de chica. Luego, Mercurio lo transformó en ciervo y se lo confió a las ninfas. Y es con ellas que Baco creó el vino. Más tarde, cuando fue adulto, Juno lo reconoció y lo volvió loco. Pero Rea, su abuela le devolvió la razón. Como Baco quería asegurar su descendencia (porque era sólo un semidiós), fue a los infiernos a buscar a su madre. Plutón no se opuso a eso, ya que Baco le dio a cambio su flor preferida, el mirto. Después de este intercambio, Baco llevó a Semele al Olimpo donde estuvo admitida bajo el nombre de Tione y Baco se convirtió en uno de los doce dioses. Cupido Dios del Amor, considerado como el más joven de los dioses y como uno de los dioses fundamentales del mundo, fue el primer dios de la Pasión. A Cupido se le considera como un dios nacido al mismo tiempo que la Tierra y sacado directamente del Caos primitivo. A veces de le presenta como hijo de Afrodita y de Mercurio, como se le presenta como hijo de Iris y de Céfiro. Cupido era un chico ruidoso, con alas de oro, y que tiraba sus flechas al azar o incendiaba los corazones con su antorcha. Pero bajo el niño aparentemente inocente, se podía vislumbrar a un dios poderoso, que podía, a merced de su fantasía, causar heridas crueles. Por ejemplo, Cupido atacó a Heracles, a Apolo, a Júpiter, a su propia madre y a los hombres. Su madre tenía, incluso, un poco de miedo de él, aunque le trataba con ciertas consideraciones. Cupido tenía como compañero a Anteros, que lo convertía en adulto cuando estaba a su lado, y en niño cuando estaba lejos de él. Vulcano Vulcano es el dios del fuego subterráneo, del metal, el dios herrero pero también el dios de la fecundidad. Este dios vive en los volcanes y provoca erupciones volcánicas. Su atributo es el martillo. Hijo de Juno y de Júpiter, algunos piensan que Vulcano era hijo de Junon por partenogénesis. Nació enfermo y su madre lo abandonó, no reconociéndole como hijo suyo ni como dios y lo echó desde lo alto de Olimpo. Vulcano cayó al mar dónde dos diosas marinas lo educaron en una cueva submarina donde creó su primera forja. Allí produjo numerosos objetos: el cinturón de Venus, el carro solar de Apolo, el palacio de los dioses, el tridente de Neptuno. Juno, viendo el don que podeís, le hizo volver al Olimpo y le casó con Venus. Tras un enfrentamiento con Júpiter, Vulcano fue expulsado por segunda vez del Olimpo y al caer se quebró las piernas, quedando tras eso cojo para siempre. El fuego es un instrumento del demonio: Vulcano fue rechazado por su madre a causa de su fealdad demoníaca. Lo asociamos también con el agua por sus años en la cueva submarina junto a las ninfas. Su fiesta se celebraba en Agosto, o sea, durante los calores ardientes del verano. 5. Leyendas de la mitología romana 5.1. Ops, diosa sabina Dentro de la abundante pléyade de personajes que pueblan la mitología romana, Ops era la diosa de origen sabino que estaba asociada con la tierra y la fertilidad. Esposa del dios Saturno, quien gobernó la conocida como Era Dorada, y será asimilada a Rea Silvia, madre de Rómulo. 5.2. Mater Matuta, divinidad romana Dentro de la mitología romana, Mater Matutaera la divinidad primigenia asociada con la mañana y muchas veces también con el fenómeno de la aurora, siendo además objeto de uno de los cultos más importantes de todos los que se festejaban dentro del calendario romano. 5.3. La Bona Dea romana Dentro de la mitología romana, una de las diosas más antiguas e importantes en su culto era la Bona Dea. Asociada con la fertilidad, la salud y la castidad, recibía asimismo otros nombres como el de Maia o Fauna, debido a que las leyendas romanas la hacen hija de Fauno (equivalente romano del dios Pan). 5.4. Hersilia, en la mitología romana Una de las tradiciones dentro de la mitología romana afirma que Hersilia era la esposa de Rómulo, el mítico fundador de la Ciudad Eterna, y, por tanto, se configuraba también como la nuera del dios Marte, divinidad consagrada a la guerra. 5.5. Juno, diosa romana La equivalente romana de Hera, reina de las divinidades griegas, diosa del matrimonio y esposa de Zeus, era Juno. Diosa principal de Roma, versión femenina de Júpiter, que se identificaba con la Hera de los griegos. Era protectora especial de las mujeres y también guardiana de las finanzas del estado. 5.6. Los lares, los penates y Vesta, dioses del hogar romanos del hogar En la antigüedad romana, la religión ocupaba y tenía todos los órdenes de la vida. En este sentido, los ritmos del día a día, así como los miedos y las esperanzas personales estaban íntimamente ligados con los dioses y diosas romanos. Ante esto, es preciso decir que, junto al culto público, los romanos presentaban un culto privado, más personal e intimista. El pater familias oficiaba como sacerdote, era el responsable de los ritos dirigidos a las divinidades domésticas: los lares y los penates. Además, cada individuo rendía culto a su genio personal. El pater familias debía conocer perfectamente el ritual familiar, pues suya era la responsabilidad de cuidar de su prole. Era él quien realizaba las ofrendas y quien pronunciaba las palabras precisas de manera correcta, pues de su habilidad dependía la seguridad y el bienestar de sus habitantes. En cada casa había una capilla -lararium- o una simple hornacina con un altar, ubicados en el atrio. En este lugar se veneraba a la diosa Vesta y a los espíritus protectores del fuego y el hogar o lares. Estos se representaban en pinturas o mediante estatuillas. El culto a los lares se celebraba especialmente en los días festivos, realizándoseles una ofrenda en todas las comidas, al final de las cuales se dejaba una pequeña cantidad para ellos. Todas las ocasiones festivas para la familia se iniciaban con una ofrenda de perfumes y guirnaldas a los lares. Fuera de la casa, los lares eran adorados también en pequeñas capillas ubicadas en los límites de los campos cultivados, que marcaban la frontera simbólica de la propiedad familiar y el ámbito de lo propio. Además de los lares, los penates eran dioses de veneración doméstica. Estos eran considerados los protectores de la despensa y la casa en general, aunque, con el tiempo, fueron subsumidos dentro del conjunto de los lares. Otros seres del culto doméstico eran los manes, espíritus de los antepasados muertos. A ellos se acudía en solicitud de favores, existiendo la obligación de recordarles una vez al año. En su honor se celebraban fiestas funerarias, en las que los difuntos eran obsequiados con alimentos, flores, bebidas y regalos. Además, la familia debía rezarles a diario y mandar hacer unos retratos que eran colgados de las paredes de la casa. Si todo este ritual no era debidamente seguido, los romanos pensaban que el alma del difunto erraría constantemente hasta convertirse en un espíritu maligno. Cuando alguien moría, otros manes acudían al entierro, representados por como maniquíes voluntarios con máscaras de cera identificativas. El cadáver del finado se transformaba en sombra y pasaba entonces a formar parte del reino de los manes. Este concepto sufrirá una profunda transformación cuando en el Imperio Romano entre con fuerza elcristianismo. 5.7. Ayo Locucio, divinidad romana Ayo es el nombre del servidor que en las casas reales (donde era uno de los oficios de Corte), las casas nobles y las familias ricas se encargaba de la educacióninicial y custodia de los niños y jóvenes, a modo de tutor. En la antigua Roma existía el oficio de pedagogo, que en realidad designaba no a un enseñante, sino al esclavo que cuidaba a los niños y los conducía hacia el lugar donde recibían la educación. La mitología romana (o, mejor dicho, las creencias mitológicas de la Antigua Roma) es tan amplia y variada que, a veces, uno tiene la sensación de que sólo conoce la punta del iceberg de un complejo sistema de creencias. De hecho, para ser rigurosos, deberíamos de aceptar que ésta está conformada por dos fases, por así decirlo: la primera, basada en la mitología griega, y la segunda, basada en creencias antiguas y cúlticas. A este respecto, y casi sin querer, es muy fácil darse de bruces con nuevos personanajes, nuevos dioses, nuevos conceptos que se desconocían por completo. Y este es, sin duda alguna, el caso de Ayo Locucio (o Aius Locutius) un misterioso dios del que, hasta este mismo día, no conocíamos su existencia. Como decíamos, la única vez que se sabe que hizo “acto de presencia” fue en el 390 a.C., durante la invasión gala. Se presentó, como no podía ser de otro modo, en forma de voz, la cual anunció a las tropas romanas la cercanía del enemigo. Sin embargo, nadie dentro del ejército le hizo caso. 5.8. El rapto de la Sabinas Es un episodio mitológico que describe el secuestro de mujeres de la tribu de los sabinos por los fundadores de Roma. Según el mito, en la Roma de los primeros tiempos había muy pocas mujeres. Para solucionar esto, Rómulo, su fundador y primer rey, organizó unas pruebas deportivas en honor al dios Neptuno, a las que invitó a los pueblos vecinos. Acudieron varios de ellos, pero los de una población, la Sabinia , eran especialmente voluntariosos y fueron a Roma con sus mujeres e hijos y precedidos por su rey. Comenzó el espectáculo de los juegos y, a una señal, cada romano raptó a una mujer, y luego echaron a los hombres. Los romanos intentaron aplacar a las mujeres convenciéndolas de que sólo lo hicieron porque querían que fuesen sus esposas, y que ellas no podrían menos que sentirse orgullosas de pasar a formar parte de un pueblo que había sido elegido por los dioses. Las sabinas pusieron un requisito a la hora de contraer matrimonio: en el hogar, ellas sólo se ocuparían del telar, sin verse obligadas a realizar otros trabajos domésticos, y se erigirían como las que gobernaban en la casa. Años más tarde, los sabinos, enfadados por el doble ultraje de traición y de rapto de sus mujeres, atacaron a los romanos, a los que fueron acorralando en el Capitolio. Para lograr penetrar en esta zona, contaron con una romana, Tarpeya, quien les franqueó la entrada a cambio de aquello que llevasen en los brazos, refiriéndose a los brazaletes. Viendo con desprecio la traición de la romana a su propio pueblo, aceptaron el trato, pero, en lugar de darle joyas, la mataron aplastándola con sus pesados escudos. La zona donde, según la leyenda, tuvo lugar tal asesinato, recibió el nombre de Roca Tarpeya, desde la que se arrojaba a los convictos de traición. Cuando se iban a enfrentar en lo que parecía ser la batalla final, las sabinas se interpusieron entre ambos ejércitos combatientes para que dejasen de matarse porque, razonaron, si ganaban los romanos, perdían a sus padres y hermanos, y si ganaban los sabinos, perdían a sus maridos e hijos. Las sabinas lograron hacerlos entrar en razón y finalmente se celebró un banquete para festejar la reconciliación. El rey de Sabinia Tito Tacio y Rómulo formaron una diarquía en Roma hasta la muerte de Tito. 5.9. El mito de Minerva, diosa romana de la guerra Antigua diosa romana, identificada con la griega Atenea. Patrocinaba la sabiduría, el comercio, el arte y la guerra. Originariamente venerada en Etruria. 5.10. Rea Silvia, madre de Rómulo y Remo En la leyenda romana, hijo de Marte y Rea Silvia y hermano de Remo, con quien fue amamantado por una loba. Juntos fundaron Roma. Muerto el rey sabino Tito Tacio, Rómulo reinó solo (753-715 a.C.) hasta que su padre, Marte, lo arrebató al cielo en un carro de fuego. Pasó a la mitología romana con el nombre de Quirino 5.11. Los enigmáticos libros de la Sibila de Cumas Los colonos griegos que llegaron a Italia en el siglo VIII a.C eligieron un emplazamiento espectacular para su colonia de Cumas. En el extremo noroeste de la bahía de Nápoles, una montaña volcánica que dominaba un amplio panorama ofrecía una situación perfecta para el emplazamiento de la acrópolis, defendida en sus alrededores por el mar, los lagos, los bosques y las montañas. Aún pueden verse restos de los muros de esta acrópolis en su punto más elevado, el templo de Júpiter, antiguo enclave referencial para los navegantes. Estas ruinas corresponden a un templo del siglo V a.C, reconstruido bajo el mandato del emperador romano Augusto (27 a.C-14 a.C), que en el VI fue convertido en iglesia cristiana. En el descenso se aprecian la base y los contornos del templo de Apolo, de origen más incierto. Y aún más abajo es dable hallar la cueva de un oráculo sumamente famoso, la sibila de Cumas. Mujeres capaces de predecir el futuro aparecen en las tradiciones de muchos pueblos, pero pocas gozaron de tanta fama en la antigüedad como la sibila de Cumas. Desde tiempos muy remotos, los habitantes de Asia occidental recitaban versos considerados como declaraciones oraculares de profetisas llamadas Sibyllai. Se desconoce el significado original de la palabra sibila, aunque según la leyenda se cree que fue el nombre de una vidente de Marpeso, cerca de Troya, que enunciaba sus oráculos en forma de acertijos, escribiéndolos en hojas de plantas. Lo cierto es que la tradición de las sibilas fue trasmitida a los griegos, y de ellos a los romanos, localizándose en lugares concretos. Con el tiempo, sibila se convirtió en un término genérico, aplicado a muy distintas profetisas. El autor romano Varrón (116-27 aC) cita diez, repartidas por todo el mundo, entre las que destacaba la de Cumas. Se ignora si existió realmente en Cumas una persona concreta que fuera la sibila, pero en tiempos del Imperio romano se mostraba su tumba a los visitantes del templo de Apolo. Según la tradición griega, a las sibilas se las consideraba relacionadas con Apolo, dios de la profecía: en el oráculo de Delfos, en Grecia, la profetisa, llamada pitia o pitonisa, era sacerdotisa de Apolo. Masticaba hojas de laurel —el árbol de Apolo— para sumirse en trance profético, o bien se sentaba en un trípode sobre una grieta del terreno con el propósito de inhalar vapores volcánicos tóxicos. Sea cual fuere el método empleado, se creía que el dios era su inspiración directa, enunciando a través de ella sus ambiguos oráculos. Al igual que Delfos, Cumas ocupa una zona de actividad volcánica, los Campi Flegri, al oeste de Nápoles, donde acudían los romanos patricios atraídos por las caldas construidas alrededor de los manantiales termales deBaia. Y al igual que el oráculo de Delfos, la sibila de Cumas guardaba relación con Apolo. Según los poetas romanos, procedía de Oriente, y Apolo le ofreció lo que deseara si accedía a ser su amante. Ella pidió tantos años de vida como granos hubiera en un puñado de tierra, que resultaron ser mil. Pero olvidó reclamar la juventud eterna, de modo que fue envejeciendo y aminorándose hasta que, agobiada por la edad, se encerró en una vasija que hizo colgar en Cumas. Cuando los niños le preguntaban en griego cuál era su mayor deseo, su única respuesta era «Quiero morir». 5.12. Plutón en la mitología romana, dios del inframundo En la mitología griega, dios del Infierno o Hades, hijo de Cronos y Rea y hermano de Zeus y Poseidón. Raptó a Perséfone, hija de Deméter, y se casó con ella. 5.13. Jano, dios romano del pasado y del futuro Divinidad romana a quien se invocaba al entrar o salir por una puerta. Se la representaba con doble cabeza, mirando en ambas direcciones (Jano Bifronte). 5.14. Cibeles, diosa oriental Hija del Cielo y de la Tierra, esposa de Cronos, madre de los dioses, dispensadora de la civilización y protectora de las ciudades. Diosa de la fecundidad de la tierra, muy venerada en Frigia. Su culto, de carácter orgiástico, penetró en Grecia donde fue considerada madre de los dioses y de los hombres con el nombre de Rea. En Roma, el culto a Cibeles se difundió en torno al 205 a.C.; le fueron consagradas las fiestas denominadas Megalesias. 6. A propósito de la mitología latina Al respecto Jacques Gaillard escribe lo siguiente: Uno de los rasgos que más sorprenden al lector moderno cuando se asoma a una obra latina, sobre todo poética, es la abundancia de alusiones mitológicas. Representa incluso un serio problema para la lectura: habitualmente hace falta una gran abundancia de notas para explicar quién es quién, a qué peripecias heroicas o divinas alude el poeta, por qué un determinado término puede designar a un dios concreto, pues a nadie se le supone íntimo de Titio, Leodamio o Meleagro; y, por si esto poco,engorrosas homonimias -Creusa es unas veces la hija de Erecteo, rey de Atenas, en otras ocasiones la hija de Príamo, rey de Troya…- vienen a complicar aún más el asunto . Es algo desconcertante, exótico y a fin de cuentas desalentador: si necesitamos un tubo de aspirina y un diccionario de mitología para leer veinte páginas de Propercio, es poco verosímil que podamos disfrutar de sus bellezas literarias. Esta mitología (que se muestra invasora) es uno de los legados con que Grecia obsequió a Roma; para apreciar correctamente el papel que juega la “referencia mitológica” en nuestros textos, el primer problema que se plantea al lector es saber qué lugar ocupaba en una y otra cultura, pues si, recientemente, un autor se ha preguntado si los griegos creyeron verdaderamente en sus mitos, creo que habría que ampliar la pregunta de una vez por todas a interrogarse en qué medida los romanos han podido “creer” en los mitos de los griegos… ¿Qué hicieron con ellos? ¿Cómo los utilizaron? ¿Quién los conocía? Los romanos tenían una tendencia irreprimible a colocar dioses por todas partes: en las encrucijadas de los caminos, en los campos, en los lugares de paso y, por supuesto, en el corazón mismo de su vida cívica. Pero esta religión pública y privada, que escande la vida cotidiana de rito en rito y de escrúpulo en escrúpulo, no tiene mucho que ver con la mitología. De hecho, no implica mitos en el sentido profundo del término. Por mucho que busquemos, no encontraremos en la antigua cultura romana (e incluso en las fuentes etruscas de esta cultura) grandes desarrollos genealógicos, ciclos de hazañas divinas, una narración compleja y pormenorizada que proponga, a fin de cuentas y de manera simbólica, una explicación geográfica e histórica del mundo. Georges Dumézil ha demostrado que los romanos abolieron muy pronto la frontera que separaba el “tiempo de los dioses” del de los hombres, “historificando” sus mitos. La tradición indoeuropea, de la que los latinos -como los griegos- eran deudores, acuñó en la cultura latina episodios y personajes “históricos” o seudohistóricos que estaban engastados (como se hace con las reliquias) en la historia de los orígenes o de los primeros tiempos de Roma. Esto puede explicar parcialmente algunos de los rasgos específicos de la epopeya romana, que, en unos casos, se encuentra fuertemente vinculada con la historia, en otros, profundamente arraigada en ella. Roma aprende la mitología y se deleita con ella en su contacto con Grecia. Está claro que la mitología romana , es decir, las creencias mitológicas de los habitantes de la Antigua Roma, puede considerarse formada por partes: La primera, mayoritariamente antigua y ritualista, representaba los mitos y cultos autóctonos. La segunda, principalmente tardía y literaria, consiste en la fusión de la anterior con varios préstamos, completamente nuevos, procedentes de la mitología griega. Al referirnos a la mitología romana nos referimos también a la mitología griega, ya que son iguales, lo que las hace cambiar es su nombre y esta es llamada: mitología grecorromana. 7. Dioses extranjeros La absorción de deidades locales vecinas tuvo lugar a medida que el estado romano conquistaba el territorio vecino. Los romanos solían conceder a los dioses locales del territorio conquistado los mismos honores que a los dioses antiguos que habían sido considerados propios del estado romano. En muchos casos las recién adquiridas deidades eran invitadas formalmente a llevar su domicilio a nuevos santuarios en Roma. En 203 a. C., la figura de culto representativa de Cibeles fue retirada de Pesino (Frigia) y acogida ceremoniosamente en Roma. Además, el crecimiento de la ciudad atrajo a extranjeros, a los que se permitía continuar con la adoración a sus propios dioses. De esta forma llegó Mitra a Roma y su popularidad en las legiones extendió su culto hasta tan lejos como Bretaña. El dios Sol Invictus deriva del mitraísmo, tuvo un culto bastante extendido entre los militares a partir del siglo IIIº, aparece representado en algunas monedas acuñadas porConstantino I el Grande. Además de Cástor y Pólux, los asentamientos conquistados en Italia parecen haber contribuido al panteón romano con Diana, Minerva,Hércules, Venus y otras deidades de menor rango, algunas de las cuales eran divinidades itálicas, procediendo otras originalmente de la cultura griega de Magna Grecia. Las deidades romanas importantes fueron finalmente identificadas con los más antropomórficos dioses y diosas griegos, y asumieron muchos de sus atributos y mitos. En la Antigua Roma apareció una nueva mitología romana gracias a la sincretización de numerosos dioses griegos y de otras naciones. Esto ocurrió gracias a que los romanos tenían poca mitología propia y la herencia de la tradición mitológica griega provocó que los principales dioses romanos adoptasen rasgos de sus equivalentes griegos. Los dioses Zeus yJúpiter son un ejemplo de este solapamiento mitológico. Además de la combinación de dos tradiciones mitológicas, la relación de los romanos con religiones orientales llevó a más sincretizaciones. Por ejemplo, el culto del Sol fue introducido en Roma tras las exitosas campañas de Aureliano en Siria. Las divinidades asiáticas Mitra (es decir, el Sol) y Baal fueron combinadas con Apolo y Helios en un solo Sol Invictus, con ritos conglomerados y atributos compuestos. Apolo podía ser cada vez más identificado en la religión con Helios o incluso con Dioniso, pero los textos recapitulando sus mitos rara vez reflejaban estas evoluciones. La mitología literaria tradicional estaba cada vez más disociada de las prácticas religiosas reales. La colección de himnos órficos y las Saturnales de Macrobio, conservadas desde el siglo II, también están influidas por las teorías racionalistas y las tendencias sincréticas. Los himnos órficos son un conjunto de composiciones poéticas preclásicas, atribuidas a Orfeo, a su vez objeto de un renombrado mito. En realidad, estos poemas fueron probablemente compuestos por varios poetas diferentes, y contienen un rico conjunto de indicios sobre la mitología prehistórica europea.La intención declarada de la Saturnalia es transmitir la cultura helénica que había obtenido de sus lecturas, incluso aunque mucho de su tratamiento de los dioses está contaminado por la mitología y teología egipcia y norteafricana (que también afectan la interpretación de Virgilio). En la Saturnalia reaparecen los comentarios mitográficos influenciados por los evemeristas , estoicos y neoplatónicos. Vocabulario de términos mitológicos Carón o Caronte En la mitología griega, barquero de los infiernos, hijo del Erebo y de la Noche. Transportaba más allá del Aqueronte a las almas de los muertos. En otros términos, en la mitología griega Carón o Caronte es el hijo de Erebo y Nox, que era el barquero encargado de pasar las almas de los muertos al otro lado de la laguna Estigia. Pero, dejando correr nuestra pluma, señalaremos que Caronte es el barquero encargado de transportar las almas de los muertos a través de la laguna Estigia (algunos dicen que del río Aqueronte) hasta el reino del inframundo gobernado por Hades . Entra dentro de sus atribuciones rechazar a aquellos difuntos que no puedan pagar el pasaje al no haber sido enterrados con una moneda en la boca (el famoso óbolo ). En las obras clásicas se le describe como un anciano alto, delgado, de barba y pelo canos, y con llamas en los ojos. Viste unas pieles y empuña una larga vara con la que golpea a los espíritus de los muertos cuando no reman con la suficiente radidez, o cuando protestan demasiado. Todos los autores coinciden en señalar su carácter taciturno y malhumorado. La figura de Caronte se menciona por primera vez en la Grecia antigua hacia el 500 a.C. en la Miníada, poema épico de Pausanias. Su aparición tardía se puede explicar desde un punto de vista sociológico: si la aristocracia tenía sus propios guías al otro mundo, como eran Hypnos y Thanatos, Caronte lo era de los grupos populares, y al ganar éstos importancia con la consolidación de la democracia, su Psicopompo comienza a aparecer en las representaciones iconográficas y literarias. Pese a resultar un personaje carismático, Caronte no tiene demasiada historia más allá de su monótona función. Algunos autores, como se ha dicho, lo creen hijo de Erebo y Nox, y, por tanto, casi un dios, pero no aclaran, por ejemplo, si el propio Caronte tuvo alguna vez hijos, o por qué realiza su labor; nadie sabe si está castigado a viajar eternamente de una ribera a otra de la Estigia o si lo escogió por voluntad propia. Aborígenes Según el profesor Pierre Grimal, en las leyendas romanas, los aborígenes son los habitantes más antiguos de la Italia Central. Son considerados como hijos de los árboles. Viven sin leyes, sin ciudades, como nómadas, y se alimentan de los frutos silvestres. Su nombre se interpreta generalmente en el sentido de “el pueblo originario”. Sobre ellos reinaba el rey Latino cuando Eneas llegó al Lacio a la cabeza de sus troyanos. Unidos con éstos, formarán el pueblo latino, llamado así en honor del rey Latino. Ácaco Ácaco es el marido de la nodriza de Hermes, según ciertas tradiciones. Hijo de Licaón, fundó la ciudad de Acacesio, en Arcadia. Acis Es el dios del río del mismo nombre, en las proximidades del Etna. Pasaba por ser hijo del dios itálico Fauno y de la ninfa Simetis. Antes de ser río, estuvo enamorado de la ninfa Galatea, la cual, a su vez, amaba sin esperanza al cíclope Polifemo. Éste, violento y celoso, había tratado de aplastar con unas rocas a su rival, pero Acis se transformó en río, y de este modo escapó al gigante. Academo Héroe ático que reveló a los Dioscuros el lugar donde Teseo guardaba prisionera a su hermana Helena cuando, después del rapto de ésta, Cástor y Pólux recorrían Grecia en su busca. Academo tenía su sepultura en las afueras de Atenas, más allá del barrio del Cerámico. Latumba estaba rodeada de un bosque sagrado, que Platón hizo célebre al instalar en él su escuela, la Academia. A veces se hace también derivar el nombre de Academia del de Equedemo, un arcadio compañero de los Dioscuros en la misma expedición. Minotauro En la mitología griega, monstruo de cabeza de toro y cuerpo de hombre, nacido de la unión del toro, enviado por Poseidón, con Pasifae, esposa de Minos. Encerrado por Minos en el Laberinto, cada año le eran ofrecidos en sacrificio siete muchachos y siete doncellas, hasta su muerte a manos de Teseo. En suma, pues, el Minotauro era un monstruo con cuerpo de hombre y cabeza de toro que había nacido de la unión de la reina cretense Pasifae y el fabuloso toro blanco que Poseidón había entregado a su marido el rey Minos. Pese a la orden de sacrificarlo en su honor, Minos desobedeció al dios y lo mantuvo en su corte con desastrosas consecuencias. Minos se avergonzó tanto de la existencia de esta criatura, cuyo nombre significaba «toro de Minos», que lo encerró en un complejo llamado Laberinto construido por Dédalo. Allí, la criatura tenía siete jóvenes y siete doncellas atenienses para devorar cada nueve años. Teseo, con la ayuda de la hija de Minos, Ariadna, acabó con esta práctica cuando buscó a la bestia en el Laberinto y acabó con ella, encontrando luego la salida gracias al hilo que su amante le había dado al entrar en el complejo. La historia del Minotauro y su concepción parece estar unida al culto del toro en la sociedad cretense entre los años 2000 y 1450 a.C. En las excavaciones que se han realizado en el palacio de Knossos hay muchas imágenes de hombres y mujeres danzando y haciendo acrobacias sobre los lomos del animal. Quizá existiera también un rito en el que habría que luchar contra un toro. Mito Cada uno de los valores o creencias de una sociedad determinada que, transmitidos en el tiempo, le dan estabilidad o la mantienen. // Mediante esta forma expresiva, el mito pretende una explicación o interpretación de la realidad cósmica y humana. Su finalidad varía: los mitos teogónicos relatan el origen e historia de los dioses; los mitos cosmogónicos explican el origen y evolución del mundo; los mitos escatológicos, las postrimerías del hombre y el fin del mundo; los mitos morales intentan sacralizar en su origen las normas de conducta individual y social. El mito no constituye un proceso privativo de etapas culturales primitivas, ya que nuestra civilización crea también mitos. Mitología Mitología viene del griego "mithología" (tratado sobre los mitos o fábulas) la mitología remite, etimológicamente, al estudio de los mitos. La mitología recoge el conjunto de relatos míticos de una determinada cultura o civilización, tanto sobre los dioses como sobre los héroes. Se trata del conjunto de los mitos propios de un pueblo, una civilización o una religión. O historia fabulosa de los dioses, semidioses y héroes. Todos los grupos culturales humanos han desarrollado una mitología. Esta ocupa un lugar intermedio entre la religión y el folclore, empezando con el intento de dar explicación a las fuerzas de la naturaleza y terminando por divinizarlas. Así, Zeus es primero el cielo, después una fuerza existente en el cielo y, por fin, un dios armado con el poder del cielo. Las mitologías griega y romana son antropomorfas, pero los dioses superan a los hombres en belleza, fuerza y poder, aunque conservan sus vicios y pasiones. Conjunto de los mitos propios de un pueblo, una civilización o una religión. // Todos los grupos culturales humanos han desarrollado una mitología. Esta ocupa un lugar intermedio entre la religión y el folclore, empezando con el intento de dar explicación a las fuerzas de la naturaleza y terminando por divinizarlas. Así, Zeus es primero el cielo, después una fuerza existente en el cielo y, por fin, un dios armado con el poder del cielo. Las mitologías griega y romana son antropomorfas, pero los dioses superan a los hombres en belleza, fuerza y poder, aunque conservan sus vicios y pasiones. Otro tanto cabe decir de los dioses nórdicos. En las demás mitologías –hindú, egipcia, sumeria- se pierde esa individualidad antropomorfa. A los dioses acompañan los héroes, inferiores a ellos, pero superiores a los hombres, mezcla de historia y de leyenda. Pueblan también las mitologías infinidad de seres, dotados de poderes sobrenaturales, que varían desde los diminutos elfos a los gigantescos trolls nórdicos. La mitología constituye, en resumen, un mundo vasto y misterioso, poblado de seres fantásticos que encarnan los anhelos, los terrores y las esperanzas de los hombres. Troya Antigua ciudad de Asia Menor, capital de Troade , que, según la leyenda, fue fundada por Dardano y recibió su nombre de Tros o Troo, sobrino de Dardano. Bajo Priamo, hijo de Laomedonte, Troya alcanzó su máximo esplendor, hasta que fue atacada y destruida por los griegos dirigidos por Agamenón. La leyenda homérica en torno a las luchas originadas por la expansión aquea hacia Oriente en el II milenio a.C. recibió un fundamento histórico con los hallazgos arqueológicos. Invadida, entre el siglo VIII y el VI a.C., por poblaciones bárbaras procedentes de Tracia, colonizada (siglo VII) por pueblos eólicos y tesálicos, conquistada (siglo V) por Jerjes, que la agregó a la satrapía persa de Frigia, fue invadida y conquistada por Alejandro Magno, por los Seleucidas, por Antíoco III de Siria y finalmente por los romanos. Los restos de la antigua Troya fueron puestos al descubierto por primera vez por las excavaciones de Schliemann y por W. Dörpfeld (1871-94) sobre la altura de Hisarlik. Continuadas por C. W. Blegen (1932-38), las excavaciones han dejado al descubierto restos de la ciudad desde el 3200 a.C. al 400 d.C., divididos en nuevos estratos, cada uno correspondiente a un hábitat. La Troya homérica fue identificada por Dörpfeld en el séptimo estrato . Afrodita Diosa griega del amor, la belleza y la fertilidad, nacida de la espuma del mar fecundado por Urano. Otro mito la considera hija de Zeus y Dione. Sedes de su culto fueron Chipre, Citera, Erix y Corinto. Los romanos le dieron el nombre de Venus. Afrodita es la diosa del amor y la belleza, y se identifica en Roma con la antigua divinidad itálica Venus. Según una tradición es hija de Urano y según otra de Zeus y Dione. En el caso de la primera historia, el nacimiento ocurre en el momento que Cronos (dios del tiempo) corta los genitales de su padre Urano y los lanza al mar, de donde surge Afrodita. De ahí que se le conozca como “la diosa nacida de las olas” o “nacida del semen de dios”. Una vez que salió del mar, Afrodita fue llevada por los vientos Céfiros, primero a Citera y luego a Chipre, donde las Horas la vistieron y la guiaron a la morada de los Inmortales.Posteriormente, Platón imaginó que había una Afrodita Urania, la diosa del amor puro e hija de Urano; y Afrodita Pandemo, hija de Dione y diosa del amor vulgar. Sin embargo esta es una concepción filósofica tardía. Afrodita es partícipe de un sinnúmero de leyendas. Primero, se casó con Efesto (el divino cojo y dios del Fuego), pero estaba enamorada de Ares (dios de la Guerra). Cuenta Homero (escritor de La Odisea y La Iliada) que mientras los enamorados se entregaban a la pasión en una madrugada, en el lecho de Afrodita, Efesto celoso les había puesto una trampa, pues el Sol le había contado que su amada le estaba siendo infiel. Cuando los amantes se dieron cuenta ya estaban atrapados en una red mágica que tenía el esposo de la bella diosa, y éste fue a llamar a todos los dioses para que fueran testigos del engaño. Todos se burlaron del asunto, pero Poseidón (dios del Mar) pidió clemencia y por eso Afrodita y Ares fueron liberados. La diosa avergonzada huyó a Chipre, mientras que Ares se fue a Tracia. Sin embargo, sus amores tuvieron fruto y de tal unión nacieron Eros (dios del amor) y Anteros, Deimo y Fobos (el Terror y el Temor) y Harmonía. A veces también se agrega a Príapo. Además de Ares, Afrodita estuvo involucrada amorosomente con Adonis y Anquises con quien tuvo a Eneas (héroe troyano y personaje de La Eneida de Virgilio) y a Lirno. Pero, la diosa fue especialmente conocida por sus maldiciones e iras, pues cuando alguien caía en la desgracia de ofender a la diosa, se condenaba a tormentos terribles. Por ejemplo, castigó a la Aurora con un amor irrefrenable por Orión, ya que había cedido a las seducciones de Ares. También castigó a todas las mujeres de Lemnos, ya que éstas no la honraban, y las impregnó con un olor insoportable que provocó que sus hombres las abandonaran. De igual manera castigó a las hijas de Cíniras y las obligó a prostituirse con extranjeros. Por otra parte, caer en su gracia era igual o más peligroso. Cuando la Discordia lanzó una manzana a la más hermosa de las diosas, e hizo que compitieran Afrodita, Palas Atenea y Hera, y Zeus decidió que fuera Alejandro (Paris, héroe troyano) el que definiera quién era la más hermosa, cada una le ofreció un regalo a cambio de que la escogiera. Palas Atenea le ofreció hacerlo invencible en la guerra, Hera le prometió el reino del universo, y Afrodita la mano de Helena (hija de Zeus y hermana de los Dioscuros), quien era la mujer más hermosa del mundo. Paris eligió a Afrodita y fue por esta promesa que se inició la famosa Guerra de Troya. Afrodita agradecida con Paris, lo protegió durante toda la campaña así como a los demás aqueos, incluyendo a su hijo Eneas, a quien logró salvar de la muerte. Aunque Troya iba a perder la guerra definitivamente, Afrodita logró rescatar la raza de los aqueos con su hijo Eneas, quien luego viajara a una tierra desconocida donde sus descendientes Rómulo y Remo fundarían Roma. Así es como para lo romanos Afrodita, Venus para ellos, fuera su protectora particular y por eso César le levantó un templo bajo la invocación de Venus Madre. Los animales favoritos de esta diosa eran las palomas, y estas aves arrastraban su carro. Sus plantas eran la rosa y el mirto. Argonauta Cada uno de los héroes griegos que, según la mitología, fueron a la conquista del vellocino de oro. Pelias, deseando deshacerse de su sobrino Jasón, que le reclamaba la usurpada corona de Yolcos, lo envió en busca del vellocino de oro que, custodiado por un dragón, se hallaba en la Cólquida. Jasón equipó la nave Argos, tripulada por Cástor y Pólux, Orfeo, Hércules, Teseo, Néstor y otros y, venciendo la oposición del rey de la Cólquida, Aetes, culminó la empresa con la ayuda de la hija de este, Medea. Al respecto, el profesor Grimal nos dice que “Se da el nombre de Argonautas a los compañeros de Jasón asociados a éste en la busca del vellocino de oro. […] El nombre de ‘Argonautas’ proviene del de la nave que conducía a los héroes, Argo, y que significa ‘Rápido’; pero al mismo tiempo recuerda el de su constructor Argo”. Repitiendo algunas ideas, y de forma bastante condensada, en la mitología griega, diosa del amor y la belleza. La diosa del amor griega, a quien se conoce en la mitología latina con el nombre de Venus. Casi todas las culturas antiguas encontraron una personificación para el Amor y la Belleza. En la Iliada de Homero aparece como la hija de Zeus y Dione y otras leyendas posteriores la identifican como hija de Urano, nacida luego de que Crono cercenara sus órganos sexuales y los arrojara al mar. La diosa que se dio a conocer emergiendo a través dé las olas del mar, era tan hermosa que todos los habitantes del mar se reunieron para admirarla. Cuando, la diosa vio la luz del sol por primera vez, montada en un carro hecho con una concha de mar, todos los seres comenzaron a disfrutar de la belleza, la alegría y el amor con verdadera plenitud. Afrodita fue conducida desde el mar por los Céfiros primero hasta la costa de Citera, y luego a la isla de Chipre. Allí bajó del carro completamente desnuda, se escurrió su larga cabellera y el agua al caer sobre la arena se transformó en bellísimos caracoles. En Cnosos se levantó un santuario en su honor y el piso estaba completamente recubierto de corales, piedras preciosas y conchas marinas. Afrodita es la mujer de Hefesto, el feo y cojo dios del fuego. Entre sus amantes figura Ares, dios de la guerra, que en la mitología posterior aparece como su marido. Ella era la rival de Perséfone, reina del mundo subterráneo, por el amor del hermoso joven griego Adonis. La noticia del nacimiento de la criatura más hermosa que pisó alguna vez la tierra y fue acariciada por las olas del mar, se divulgó rápidamente en el Olimpo. Las cualidades de la diosa se comentaron entre todos los Olímpicos y, como consecuencia todas las divinidades masculinas ardiendo de deseo y las femeninas, incrédulas y curiosas a la vez, quisieron conocer a esta belleza sin par. Antes de ser presentada ante los inmortales, las Horas, colocaron en la cabeza de Afrodita una guirnalda de flores eternas y acompañaron por los aires a la diosa, que se presentó en el Olimpo. Naturalmente Afrodita superó las expectativas masculinas y levantó una corriente de celos entre las demás diosas. Tal vez la leyenda más famosa sobre Afrodita está relacionada con la guerra de Troya . Eris, la diosa de la discordia, la única diosa no invitada a la boda del rey Peleo y de la nereida Tetis, arrojó resentida a la sala del banquete una manzana de oro destinada “a la más hermosa”. Cuando Zeus se negó a elegir entre Hera, Atenea y Afrodita, las tres diosas que aspiraban a la manzana, ellas le pidieron a Paris, príncipe de Troya, que diese su fallo. Todas intentaron sobornarlo: Hera le ofreció ser un poderoso gobernante; Atenea, que alcanzaría una gran fama militar, y Afrodita, que obtendría a la mujer más hermosa del mundo. Paris seleccionó a Afrodita como la más bella, y como recompensa eligió a Helena de Troya, la mujer del rey griego Menelao. El rapto de Helena por Paris condujo a la guerra de Troya. Corresponde a Venus la diosa romana en la mitología latina. Arpía Demonio femenino de la mitología griega, con busto, brazos y cabeza de mujer y cuerpo de ave. Las arpías eran seres malignos que Zeus empleaba contra los hombres. Tenían su residencia en las islas Estrofíades, después de haber sido expulsadas de las Boréadas. Artemisa Diosa griega de la caza, hija de Zeus y de Leto y hermana de Apolo. Su culto tuvo origen en el Peloponéso, donde se la veneró como divinidad de los bosques y de la fecundidad de la naturaleza; tenía como atributo la castidad. Fue identificada con la romana Diana. Dando más explicaciones, en la mitología griega, Artemisa o Ártemisfue una de las deidades más ampliamente veneradas y una de las más antiguas. Algunos investigadores creen que su nombre, y de hecho la propia diosa, era originalmente pregriega. Homero alude a ella como Artemis Agrotera, Potnia Theron, ‘Artemisa del terreno virgen, Señora de los Animales’. En el periodo clásico de la mitología griega, Artemisa fue descrita a menudo como la hija de Zeus y Leto, y la hermana melliza de Apolo. Fue la diosa helena de la caza, los animales salvajes, el terreno virgen, los nacimientos, la virginidad y las doncellas, que traía y aliviaba las enfermedades de las mujeres. A menudo se la representaba como una cazadora llevando un arco y flechas. El ciervo y el ciprés le estaban consagrados. En época helenística posterior, asumió incluso el papel de Ilitía como ayudante de los partos y acabó siendo identificada conSelene, una titánide que era la diosa griega de la Luna (razón por la cual en ocasiones aparece representada con una luna creciente sobre la cabeza). También fue identificada con la diosa romana Diana con la etrusca Artume y con la griega ocaria Hécate. De forma resumida, diríamos que en la mitología griega, es una de las principales diosas, equivalente de la diosa romana Diana. Era hija del dios Zeus y de Leto y hermana gemela del dios Apolo. Era la rectora de los dioses y diosas de la caza y de los animales salvajes, especialmente los osos, Ártemis era también la diosa del parto, de la naturaleza y de las cosechas. Como diosa de la luna, se la identificaba a veces con la diosa Selene y con Hécate.Aunque tradicionalmente amiga y protectora de la juventud, especialmente de las muchachas, Ártemis impidió que los griegos zarparan de Troya durante la guerra de Troya mientras no le ofrecieran el sacrificio de una doncella. Según algunos relatos, justo antes del sacrificio ella rescató a la víctima, Ifigenia. Como Apolo, Ártemis iba armada con arco y flechas, armas con que a menudo castigaba a los mortales que la ofendían. En otras leyendas, es alabada por proporcionar una muerte dulce y plácida a las muchachas jóvenes que mueren durante el parto. Centauro Ser monstruoso de la mitología griega con cabeza, tronco y brazos humanos y cuerpo de caballo. Para los griegos, los centauros eran hijos de Ixión; Piritoo, rey de los lapitas, los invitó a su boda con Hipodamia, pero en pleno festín intentaron raptar a la novia y violentar a las mujeres. Eran considerados maléficos y brutales. Así, pues, los centauros son seres monstruosos, mitad hombres y mitad caballos. Tienen el busto, y a veces incluso las piernas, de hombre, pero la parte posterior del cuerpo, desde el torso, es la de un caballo, y, por lo menos en la época clásica, tienen cuatro patas de caballo y dos brazos humanos. Viven en el monte y en el bosque, se nutren de carne cruda y tienen costumbres muy brutales. Atalanta Heroína griega. Según la tradición beocia , imbatible en la carrera, fue vencida por Hipómenes que, dejando caer detrás de sí tres manzanas de oro, la indujo a recogerlas. Atalanta es una heroína vinculada al ciclo arcaico de la mitología griega, consagrada a Artemisa y reconocida por sus inmejorables habilidades para la caza. Su peculiar historia la hace ser valorada, desde una ucrónica perspectica contemporánea, como un precedente del feminismo. Sus orígenes descienden de Árcade y de Clímene. Para Eurípides y otros, su padre es más bien Ménalo, por quien la isla Ménalo fue nombrada. Sin embargo, la versión más difundida, especialmente desde Hesíodo, es en la que Atalanta es hija de Atamante y Temisto, gracias a lo cual se la relaciona con la cultura beocia. El padre de Atalanta deseaba únicamente hijos varones, y por ello, al nacer, la abandonó a su suerte en el monte Partenio. Pudo sobrevivir gracias a que una osa la cuidó y la amamantó, hasta que unos cazadores la encontraron y decidieron criarla. Una vez que se convirtió en una bella y ágil mujer, Atalanta decidió no casarse nunca y mantenerse virgen para consagrarse a la diosa de la cacería y los montes, Artemisa, a quien emulaba con sus acciones. Por ello, Atalanta vivía en el bosque y llegó a ser una de las cazadoras más renombradas de la antigüedad. Como mujer se enfrentó a muchos peligros, como cuando dos centauros —Reco e Hileo— quisieron violarla, pero pudo defenderse gracias a sus inigualables habilidades y mató a los centauros con sus flechas. Su fama se difundió sobre todo después de participar en la cacería del jabalí de Calidón y de ser la vencedora en la carrera de los juegos fúnebres que organizó Peleo, padre de Aquiles, en honor de su difunto hijo tras la guerra de Troya. Además de estar consagrada a Artemisa, lo que implicaba que debía mantenerse siempre virgen, un oráculo le predijo que el día en que se casara sería convertida en animal. Por ello, para evitar cualquier pretendiente, anunció que su esposo sería sólo aquél que lograra vencerla en una carrera; por el contrario, si ella triunfaba, debía matar a su oponente. Aun cuando Atalanta concedía ventaja a sus rivales al comienzo de la competición, ella siempre vencía y les daba muerte. Así fue hasta que apareció el hombre que logró derrotarla. Este apuesto joven, llamado Hipómenes, consiguió obtener la mano de Atalanta gracias a un ardid: llevaba con él unas manzanas de oro que le había regalado Afrodita, diosa del amor, y que procedían del jardín de las Hespérides. Cada vez que la joven iba a darle alcance en la carrera, Hipómenes dejaba caer una de las manzanas, que Atalanta se detenía a recoger hechizada por su mágica belleza. Mientras ella se distraía con cada manzana que caía, el joven logró llegar antes a la meta. La pareja, muy enamorada, vivió feliz durante un tiempo, compartiendo cacerías y hazañas. En una de estas ocasiones, los esposos entraron en uno de los santuarios de Cibeles y gozaron allí de su amor. Cibeles montó en cólera ante el sacrilegio y los transformó en dos leones. Era creencia entre los antiguos griegos que los leones no se cruzaban entre sí, de manera que al convertirlos en estos animales Cibeles no sólo les arrebató su condición de humanos, sino que los condenó a una vida separada. Una vez metamorfoseados, los unció a su propio carro para que tiraran de él, tal y como aparecen representados en la fuente de Cibeles del Paseo del Prado de Madrid. Atalanta dio a luz un hijo, Partenopeo, que participó en la primera expedición de Los Siete contra Tebas. Otras tradiciones afirman que este niño no fue fruto de su matrimonio, sino que fue hijo del dios Ares, o de Meleagro durante la cacería del jabalí de Calidón. Varios mitógrafos, como Apolodoro , la incluyen entre los Argonautas, el grupo de héroes que partió en un difícil viaje en busca del vellocino de oro. Ella sería la única mujer que participó en esta travesía. En Epidauro estaba la fuente de Atalanta, de la que se decía que brotó en el instante en que la joven golpeó la roca con su jabalina en una cacería durante la que tuvo sed. Atenea Diosa griega, de origen quizá minoico, nacida, según la leyenda, del cerebro de Zeus. Los romanos la identificaron con Minerva. Representada como una divinidad guerrera, armada de lanza y de los atributos que simbolizan la administración de la justicia. Estaba consagrada a ella la lechuza. Protectora de las artes, diosa de la prudencia, le estaba confiada la tutela de las ciudades. Fundadora de Atenas, en su honor se celebraban las fiestas panateneas. En definitiva, diosa identificada en Roma con Minerva, Atenea es hija de Zeus y de Metis. Ésta se hallaba encinta y a punto de dar a luz una hija, cuando Zeus se la tragó. Hízolo con consejo de Urano y Gea, quienes le revelaron que si Metis tenía una hija, a continuación tendría un hijo, que arrebataría a Zeus el imperio del cielo. Llegado el momento del parto, el padre ordenó a Hefesto que le partiese la cabeza de un hachazo. De la cabeza salió una joven completamente armada: era Atenea. El lugar del nacimiento se sitúa generalmente al borde del lago Tritonis, en Libia. Al lanzarse, profirió un grito gue guerra que resonó en cielo y tierra. Con frecuencia, Atenea era elegida como protectora y patrona de las ciudades. Además de Atenas, a la que se creía había dado su nombre, contaba con templos en la ciudadela de núcleos urbanos tales como Esparta, Mégara, Argos, etc. En Trroya era objeto de un culto especial en forma de ídolo antiquísimo llamado Paladio, ídolo que se consideraba como una garantía de la perennidad de la población. La toma de Troya no era posible sin antes haberse apoderado del Paladio; por eso Diomeses y Ulises se introdujeron en Troya, durante la noche y robaron la estatua, privando con ello a la ciudad de su protección. Este Paladio era el mismo que, en época histórica, se conservaba en Roma, en el templo de Vesta, donde ejercía idéntica misión. Aconcio y Cídipe Aconcio era un joven muy bello, pero sobre todo muy astuto que se quedó totalmente prendado de una muchacha llamada Cídipe, que, sin embargo, por pertenecer a una clase social muy superior a la suya, no podía ni siquiera acercarse a él. Un día que Cídipe estaba en el templo de Ártemisa con su nodriza, Aconcio le lanzó una manzana con una inscripción, típico regalo amoroso, que vino a definir el destino de Cídipe cuando ésta la leyó. Unas semanas más tarde, el padre de Cídipe inició los preparativos de la boda de su hija, que había sido concertada en su niñez, sin embargo tuvo que ser interrumpida hasta tres veces porque cuando se acercaba el momento de la ceremonia, Cídipe contraía una grave enfermedad, que no se curaba hasta que la boda era cancelada. Alterada la familia de la joven ante tales hechos, consultaron al oráculo de Delfos, en donde les fue revelado la causa de la enfermedad de la joven. Mientras tanto, Aconcio había acudido a Atenas, donde residía esta familia, enterado de tales sucesos que habían adquirido una gran trascendencia. Finalmente, el padre de Cídipe decidió que, aunque la familia de Aconcio no era de su clase social ni tenía bienes, era digna y que, por lo tanto, la boda podía celebrarse, desarrollándose un feliz matrimonio. Acteón Según el profesor Pierre Grimaldi, Aristeo, hijo de Apolo y de la ninfa Cirene, había tenido de Autónoe, hija de Cadmo, un hijo, Acteón, que fue educado por el centauro Quirón. Este le enseñó el arte de la caza. Un día Acteón, en el Citerón, fue devorado por sus propios perros. De su muerte existen diversas versiones. Dicen unos que Zeus lo castigó así por haber tratado de robarle el amor de Sémele. Pero la mayoría de los autores atribuyen el castigo a la ira de la diosa Ártemis, irritada por haber sido vista por Acteón cuando se bañaba desnuda en un manantial. La diosa lo había transformado en ciervo, y, enfureciendo a los cincuenta perros que integraban su jauría, los excitó contra él. Los perros lo devoraron sin reconocerlo, y luego lo buscaron en vano por todo el bosque, que llenaban con sus gemidos. La búsqueda los condujo hasta la caverna donde habitaba el centauro Quirón, quien, para consolarlos, modeló una estatua a imagen de Acteón. Apolo y Daphne Cada vez que hay una competición deportiva, o simplemente observando antiguas representaciones de ganadores, siempre hay algo en común: una corona de laurel en la cabeza del vencedor. La mitología griega tiene una explicación para éste hecho. Curiosamente, tiene su origen en una desdichada historia de amor. Apolo, hijo de Zeus y Leto, era considerado como el dios de la música, de la poesía, de la luz e incluso de las artes adivinatorias. A lo largo de su existencia había tenido numerosos romances tanto con mortales como con ninfas y diosas. Un día se atrevió a reírse de Eros, más conocido como Cupido, que se encontraba practicando con su arco. Éste, al sentirse humillado por el arrogante dios, decidió darle una lección. Cuando Apolo se encontraba en el bosque cazando, vio a lo lejos una hermosa joven llamada Dafne, que en realidad era una ninfa. Eros decidió aprovechar el momento y disparó dos flechas. La que disparó a Apolo era de oro, lo que producía un apasionado amor. Sin embargo, a Dafne le disparó una flecha de plomo, cuyo efecto era exactamente el contrario, sentir odio y repulsión hacia el dios que se había enamorado de ella. Apolo entonces decidió perseguir a Dafne allá donde fuera hasta conseguir su amor, pero Dafne, bajo los efectos de la flecha de plomo, huía como podía de él. Al llegar al río Peneo, Dafne, cansada de tanta huida y justo cuando ya Apolo lograba alcanzarla, pidió ayuda a su padre, que no era otro que el dios del río. Éste, teniendo compasión por su hija, decidió hacer lo único que podía salvarla: la convirtió en un árbol, el laurel. Cuando Apolo al fin la alcanzaba, vio cómo los miembros de su amada iban quedándose rígidos, sus brazos se convertían en ramas, sus pies echaban raíces y sus cabellos se iban convirtiendo poco a poco en hojas hasta que su cabeza se convirtió en la copa de un precioso árbol. Afectado por lo que acababa de suceder y pensando en cuánto la amaba, prometió que ella sería su árbol, el que le representara siempre. De esa manera, sus hojas adornarían su cabeza y la de aquellos guerreros, atletas, poetas o cantores que triunfaran, convirtiéndose en símbolo de triunfo y victoria. Atlas Según revelaron los diferentes escritos de Homero y Hesíodo, pudimos conocer muchas de las características de uno de los titanes más importantes de la historia, Atlas, quien era capaz de sostener la Tierra separada de los cielos en sus manos y hombros. También es conocido como Atlante, un titán condenado por Zeus a mantener separada la tierra del cielo para toda la eternidad. Atlante era el hijo de la ninfa Climene y de Japeto, así como hermano de Epimeteo, Menecio y Prometeo, aunque otras versiones aseguran que era hijo de Gea y Urano. Atlas reinó en Arcadia, en lo que hoy en día es la zona noroeste de África, lugar donde se encontraba uno de los grandes tesoros de la antigüedad para los griegos, el árbol divino, un árbol de hojas y frutas doradas, las mismas que Gea regaló a Zeus en su boda con la dios Hera y que hemos podido ver en infinidad de representaciones pictóricas. Durante su juventud, Atlas se casó con Hesperis, con quien tuvo seis hijas, que con el tiempo fueron popularmente conocidas como las Hespérides o Atlántides, quienes tenían como misión principal cuidar y mantener el jardín donde se encontraba el árbol divino de frutos y hojas de oro. La leyenda dice que Perseo visitó el reino de Atlas después de matar a Medusa la Gorgona, una vez allí se presentó como hijo de Zeus pudiendo hospitalidad y queriendo hacer parada en su regreso a casa. En ese momento, Atlas recordó que había una profecía que revelaba que uno de los hijos de Zeus le robaría sus riquezas, incluido el árbol del jardín. Atlas le negó la hospitalidad y ante tal negativa, Perseo sacó la cabeza de Medusa y la puso frente a los ojos del titán Atlas, convirtiéndole de manera automática en una piedra de enormes dimensiones a la que hoy conocemos como Cordillera del Atlas, en Marruecos principalmente. Otra de las muchas versiones revela que fue Heracles (Hércules) quien engañó a Atlas para que recuperase algunas de las manzanas de oro del jardín del árbol divino como parte de sus doce trabajos. Realmente, no importa cuál de estas dos o de las muchas otras historias sobre el mito de Atlas sea cierta, lo que sí es cierto es que tiene una gran presencia incluso en nuestros días, y en diferentes países. Por ejemplo, en Libia se dice que era un erudito de las matemáticas y la filosofía así como un genial astrólogo, que construyó el primer globo celeste y descubrió la esfericidad de las estrellas. Sea como sea, Atlas sigue siendo uno de los grandes personajes de la mitología griega. Atis (Attis) Dios de Frigia, amante de Cibeles. Su culto, una de las más extendidas religiones de misterio, fue introducido en Roma hacia el 200 a.C. Atis, hijo de Nana, una de las ninfas del río, fue criado por una cabra. Era un joven pastor al que amaba profundamente Cibeles, la diosa madre frigia. Cuando Atis quiso casarse con una de las hijas del rey Midas, Cibeles se puso muy celosa y llevó al joven a un trance hasta alcanzar un éxtasis que le permitiese arrebatarle su hombría. Según una versión del mito, no pudo sobrevivir a esta tropelía y la inconsolable Cibeles le convirtió en un pino. La diosa introdujo un ritual anual de llanto por él y declaró que, en su memoria, todos sus sacerdotes deberían ser eunucos. Otra lectura del mito asegura que fue el padre de Cibeles el que mató a Atis y que después ella le resucitó. Sus restos eran adorados cerca de Pessinus, en Frigia. Atlántida Isla o continente legendario, que los antiguos griegos creían que surgía en el océano Atlántico más allá de las columnas de Hércules (estrecho de Gibraltar), concretamente ubicado al O del estrecho de Gibraltar, frente a los montes Atlas, y que habría sido hundido en las profundidades oceánicas. Platón lo describe en el Critias. Ajax (Áyax) El equivalente romano de este héroe griego es Ayante. Áyax es el hijo menor de Oileo y Eriopis, héroe que combatió contra Troya. Lideró el destacamento de Locri durante la guerra de Troya, en la que tuvo gran importancia.Fue uno de los guerreros que entraron en la ciudad en el interior del Caballo de Troya. Y junto con Neoptolemo, hijo de Aquiles, quien asesino a Priamo, mientras Ayax ultrajaba a Casandra que estaba refugiada en el altar de Atenea. Lo cual provoco la ira de la diosa, quien con ayuda de poseidon hace que la nave de Ayax naufrague. De ahí que de su muerte existan dos historias, la mas difundida es que pereció ahogado cuando su navío se hundió al estrellarse contra un promontorio en el mar Egeo. Y la otra sostiene que el agua le dejo sobre una de esas piedras mientras estuvo inconsciente. Una vez la tormenta paso y Ayax despertó, sabiendo que la tormenta era obra de Poseidon para castigarle por sus pecados, comienzo a burlarse del dios diciendo que por mas que lo intentara no había conseguido matarle. Y como si de una respuesta se tratara; una mano sosteniendo un tridente emergió de las aguas y se lo arrojo, ensartándole a la roca le dio muerte al instante. Se dice que tan pronto como le abandono su alma, el tridente y su cuerpo se transformaron en piedra, quedando allí para el resto de los días. Sin embargo, tenemos que referirnos a dos Ayax: a Ayax de Oileo y a Ayax Telamonio. Sobre el primero, apuntaremos que fue un héroe griego, rey de los Iocnios. Durante el incendio de Troya, injurió a Casandra en el templo de Atenea y ésta lo hizo morir después en un naufragio. Por su parte, Ayax Telamonio fue otro héroe griego, hijo de Telamón, rey de Salamina, el más fuerte de los griegos después de Aquiles. Muerto éste, pretendió sus armas en disputa con Ulises; al no haberlas obtenido; enloqueció y se suicidó. Alcmena Esposa de Anfitrión y madre de Heracles. Pertenece a la raza de Perseo. De notable belleza, había sido unida Anfitrión, pero sin concederle el derecho de consumar el matrimonio hasta que éste hubiese ejecutado cierta venganza. Vivió con él en el destierro, en Tebas. Anfitrión partió para una expedición guerrera contra los telebeos, y en el momento de su regrerso, Zeus se unió con su joven esposa. Para lograr sus fines, el dios había adoptado la figura de Anfitrión, pues conocía la virtud de Alcmena. Según cierta tradición, Zeus hizo que su noche nupcial se prolongase por espacio de tres días completos, a cuyo efecto dio orden al Sol de no salir hasta que hubiese transcurrido todo aquel tiempo. En definitiva, En la mitología griegaAlcmena (en griego antiguoAlkmênê, ‘poder de la luna’) era una mujer mortal, hija del rey Electrión de Micenas y esposa de Anfitrión. Fue madre de Heracles (Hércules en la mitología romana) con el dios Zeus, quien una noche adoptó la apariencia de su marido durante la ausencia de éste, y posteriormente madre de Ificles con su marido Anfitrión. Cuando Alcmena estaba embarazada de Heracles, Hera, la celosa esposa de Zeus, intentó evitar que éste naciera. Sus planes fueron frustrados por Galantis, la sierva de Alcmena, quien dijo a Hera que ya había traído al niño al mundo. Hera la transformó en una comadreja. Alcmena era considerada una antepasada de los heráclidas, y adorada en Tebas y Atenas. Después de la muerte de Anfitrión, Alcmena se casó con el cretense Radamantis en Beocia (de acuerdo con otra versión, huyó hacia Ática porque había recibido amenazas de Euristeo, el torturador de su hijo Hércules). Cuando murió, a edad ya muy avanzada, Zeus quiso que Hermes llevase su cuerpo hasta los Campos Elíseos, donde viviría una vida eterna de sosiego y paz junto a Radamantis, que había actuado como uno de los jueces de las almas de los que morían. Alcestis En la mitología griega, Alcestis o Alceste (en griego antiguoÁlkêstis o Álcestê) es una hija de Pelias, rey de Yolco, y Anaxibia, hermana de Acasto, que envió a Jasón a conseguir el vellocino de oro. Fue madre de Eumelo y Aspasia, y esposa de Admeto.Homero dice de ella que era la más hermosa de las hijas de Pelias. Cuando Admeto, rey de Feras, solicitó la mano de Alcestis, Pelias, para librarse de los numerosos pretendientes, declaró que le daría su hija a él sólo si iba a su corte en un carro tirado por leones y jabalíes. Admeto logró hacer esto con la ayuda de Apolo. Sin embargo, Apolo pidió a cambio la vida de Admeto o al menos la vida de alguien que pudiera ofrecerla por él. Tras pedir separadamente a su madre y a su padre –ya ancianos– que hicieran este sacrificio por él, Alcestis misma se ofrece para salvar a su marido y muere. Poquísimo tiempo después, Admeto recibió a Heracles en su casa y le contó lo ocurrido. Heracles, compungido, bajó al Hades y trajo de vuelta a Alcestis. El sacrificio de Alcestis para salvar a Admeto fue muy celebrado en la Antigüedad. También demostró su amor filial hacia su padre, pues, al menos según Diodoro, no participó en el crimen de sus hermanas, que asesinaron a su padre. Amaltea En algunas leyendas, Amaltea es la cabra que amamantó a Zeus (que en otras leyendas se llama Aix); en otros mitos se trata de una ninfa, y ésta es la versión más corriente. Se cuenta que Amaltea había colgado al niño de un árbol para que su padre no pudiese encontrarlo "ni en el cielo, ni en la tierra, ni en el mar", y que había reunido a su alrededor a los Curetes, cuyos cantos y danzas bulliciosas ahogaban sus gritos. La cabra que suministraba la leche se llamaba Aix, un ser terrorífico. Un día, jugando, Zeus quebró un cuerno del animal y lo regaló a Amaltea, prometiéndole que el cuerno se llenaría milagrosamente de todos los frutos que ella deseara (es el Cuerno de Amaltea o de la Abundancia). Por otra parte, la cabra que sumistraba la leche se llamaba, simplemente Aix (la Cabra); era un ser terrorífico, descendiente de Helio (el Sol), y los Titanes temblaban de tal modo sólo al verla, que la Tierra, a petición suya, había ocultado al animal en una caverna de las montañas de Creta. Más tarde, cuando Zeus luchó contra los Titanes, se hizo una armadura con la piel de la cabra: esta armadura es la égida. Adonis En la mitología griega se supone que Adonis es hijo de Cíniras, rey de Chipre , y de su hija Mirra o Esmirna. Dado que Mirra no adoraba a Afrodita, diosa del amor, ésta la castigó haciendo que se enamorase de su padre. Con la ayuda de una de las doncellas de su servicio. Mirra consiguió dormir con Cíniras varias veces sin que él se diese cuenta de que estaba haciendo el amor con su hija. Cuando finalmente descubrió que había cometido incesto, sacó su espada, indignado, con el propósito de matarla, pero Mirra, ya embarazada, escapó y los dioses la convirtieron en una planta, el arrayán. Finalmente, el arbusto se partió y de ahí nació Adonis, cuya belleza ya sorprendía incluso siendo un bebé. Afrodita no se encontraba complacida con esta circunstancia y ocultó al pequeño Adonis en un cajón y se lo llevó a Perséfone, diosa del Averno. Cuando Perséfone miró dentro del cajón quedó prendada y llevó al pequeño a su propio palacio, rechazando devolvérselo a la diosa del amor. Zeus no quiso pasar inadvertido en esta historia y decidió que el niño debería pasar una tercera parte del año con Afrodita, otra con Perséfone y el resto del tiempo, solo. De acuerdo con otra interpretación, la musa Calíope hizo de Juez en la disputa y ordenó que Adonis tendría que permanecer seis meses con cada diosa. En cualquier caso. Afrodita quedó hechizada por el Influjo de la belleza de Adonis, lo que significaba que estaba perdidamente enamorada de un mortal. Su felicidad duró poco pese a todo. Ella misma se había temido todo esto y había advertido al propio Adonis de manera clara para que tuviera cuidado cuando saliese de caza. Afrodita Insistía en que sería mejor que se dedicase a tareas más útiles. Pero el Joven era muy Inquieto e hizo oídos sordos a su advertencia, y durante una cacería fue atacado por un jabalí. No queda claro si fue la ofendida Perséfone la que había persuadido al amante celoso de Afrodita. Ares, para que llevase a cabo el ataque. El incidente acabó con la vida de Adonis, y la inconsolable Afrodita hizo brotar anémonas rojas de cada gota de sangre vertida. De acuerdo a las distintas versiones del mito. Zeus permitió que Adonis resucitase durante la primavera y el verano, de manera que pudiese pasar el periodo de tiempo establecido con Afrodita. Adonis, cuyo nombre se usa todavía para describir la belleza masculina, era, en principio, el dios de la vegetación. Su leyenda, al igual que la de Perséfone, está unida al cambio de las estaciones, en el que la naturaleza muere para revitalizarse de nuevo. Anfitrite Divinidad marina, quizás prehelénica, acogida luego en la mitología como una de las Nereidas. Obligada a casarse con Poseidón, se convirtió en reina del mar y madre de Tritón y de las ninfas. Por lo tanto, Anfitrite es la reina del Mar, “La que rodea el mundo”. Pertenece al grupo de las hijas de Nereo y Doride, las llamadas Nereidas, y dirige el Coro de sus hermanas. Danzando un día con ellas cerca de la isla de Naxos , Posidón la vio y la raptó. Se cuenta también que Posidón la amaba desde hacía mucho tiempo, pero que por pudor la joven lo rechazó y se ocultó en las profundidades del Océano, más allá de las Columnas de Hércules. Descubierta por los Deldines, fue conducida por éstos, en medio de un solemne cortejo, a Posidón, quien la hizo su esposa. Desempeñaba junto al dios del mar el mismo papel que Hera junto a Zeus y que Perséfone cerca del Dios de los muertos. Se la solía representar rodeada de un número séquito, como afirma Pierre Grimal, de divinidades marinas. Anfitrión Mítico rey de Tirinto descendiente de Perseo. Mientras estaba en la guerra, Zeus tomó su aspecto y cohabitó con su mujer, Alcmena; de esta unión nació Heracles. En suma, Anfitrión era, según la mitología griega, el hijo de Alceo, rey de Tirinto y de Astidamía. Además, era nieto de Perseo y, por lo tanto, bisnieto de Zeus. Anfitrión era el prometido de Alcmena, hija de su tío Electrión rey de Micenas, cuando éste fue atacado por Pterelao, sobrino del rey y aspirante al trono de Micenas. En el enfrentamiento murieron los hijos de los dos cabecillas. Para vengar la muerte de sus hijos, Electrión organizó una campaña contra los tafios, que habían intentado invadir Micenas con Pterelao al frente. Durante su ausencia pensaba dejar al cargo de sus posesiones a Anfitrión. Pero cuando Anfitrión regresaba de recuperar unas vacas que les habían robado los tafios, uno de los animales se enfureció, Anfitrión para pararla le lanzó un palo que rebotó matando a Electrión. Esténelo, rey de Argos, de quien dependía el reino de Micenas, aprovechó la circunstancia para desterrar a Anfitrión. Tras esto, Anfitrión se instaló en Tebas junto a Alcmena. Como ésta había jurado no entregarse a él hasta que sus hermanos estuviesen vengados, Anfitrión tuvo que emprender otra guerra contra los tafios. La noche que regresaba victorioso, Zeus tomó a Alcmena antes que él, adoptando la misma forma y aspecto que el rey y ordenando al Sol que no saliera durante tres días para permanecer una larga noche de amor junto ella, que creía estar con su esposo. Posteriormente también el verdadero Anfitrión se acostó con ella. De estas uniones nacieron Heracles, hijo de Zeus, e Ificles, hijo de Anfitrión. El adivino Tiresias relató lo sucedido a Anfitrión, y este, al enterarse, intentó quemar viva a Alcmena, pero Zeus lo impidió. Amazonas, Las Las Amazonas eran un pueblo de solo mujeres descendientes de Ares, dios de la guerra y de la ninfa Harmonía. Se ubicaban a veces al norte, otras en las llanuras del Cáucaso, y otras en las llanuras de la orilla izquierda del Danubio. En su gobierno no interviene ningún hombre, y como jefe tienen una reina. La presencia de los hombres era permitida siempre que desempeñaran trabajos de servidumbre. Para perpetuar la raza se unían con extranjeros, pero sólo conservaban a las niñas. Si nacían varones, se cuenta en algunas versiones, que los mutilaban dejándolos ciegos y cojos. Otras fuentes indican que los mataban. Por decreto, a todas las niñas les cortaban un seno, para facilitarles el uso del arco y el manejo de la lanza. De esta costumbre proviene su nombre ‘amazonas’ del griego ‘amazwn’ que significa ‘las que no tienen seno’. Eran un pueblo muy guerrero, por lo que su diosa principal era Artemisa, la cazadora. Debido a esto, se les atribuía la fundación de Éfeso y la construcción del Gran Templo de Artemisa. De este pueblo, hay muchas leyendas donde grandes héroes tuvieron que enfrentarse a ellas. Por ejemplo, Belerofonte quien luchó contra ellas por mandato de Yóbates. Una de las más conocidas es cuando Heracles (Hércules) cumple la misión que le asigna Euristeo, y se dirige a las márgenes del Termodonte a adueñarse del cinturón de Hipólita, reina de las amazonas. Ésta consintió en entregarle el cinturón a Heracles, pero la celosa Hera (esposa del dios Zeus) provocó una rebelión entre las Amazonas, y Heracles tuvo que matar a Hipólita. Teseo que acompañaba a Heracles en su misión, se llevó a Antíope, una de las amazonas. Ellas, molestas por este atrevimiento y para vengar el rapto, hicieron la guerra contra Atenas, pero fueron derrotadas por los atenienses que estaban liderados por Teseo. Otra hazaña legendaria que las involucra, es la ayuda que le brindaron a los troyanos durante la guerra de Troya. Pentesilea, reina amazona, envió un grupo de apoyo a Príamo, rey troyano. Aquiles dio muerte a Pentesilea, quien antes de morir, hizo que éste se enamorara perdidamente de ella, lo que le infundió gran sufrimiento. Atropos Las tres Parcas, deidades romanas, son Cloto, Láquesis y Átropos, con apariencia de ancianas, de las cuales la primera hilaba, la segunda devanaba y la tercera cortaba el hilo del hombre. Luego, Átropos era una de las tres Parcas. Aurora Hija de Hiperión y de la Tierra, anunciaba por la mañana la salida del Sol. Pero, más extensamente, podríamos decir que en la mitología romana, Aurora es la deidad que personifica el amanecer, equivalente a la griega Eos. Es una mujer encantadora que vuela a través del cielo para anunciar la llegada del sol. Sus hermanos son el Sol y la Luna. Tuvo varios hijos: cuatro de sus hijos son los vientos del norte, del sur, del este, y del oeste. Según el mito, las lágrimas que derrama mientras vuela a través del cielo llorando por uno de sus hijos que fue asesinado son el rocío de la mañana. Afrodita Diosa griega del amor, la belleza y la fertilidad, nacida de la espuma del mar fecundado por Urano. Otro mito la considera hija de Zeus y Dione. Sedes de su culto fueron Chipre , Citera , Erix y Corinto . Los romanos le dieron el nombre de Venus. En la mitología griega, como se ha dicho, Afrodita es la diosa del amor, el sexo y la belleza. Sus poderes son inmensos: protege a los esposos, fecunda los hogares y está presente en los partos. También simboliza la pasión desencadenada que destruye las uniones legítimas e incita a los mortales a toda clase de voluptuosidades y vicios. Sus atribuciones son los secretos de las doncellas, las sonrisas, los engaños, el placer, el amor y la dulzura. El epíteto Afrodita Acidalia fue ocasionalmente añadido a su nombre, por la fuente que usaba para bañarse, situada en Beocia. También era llamada Cipris o Cipria (Kypris) y Citerea (Cytherea) por sus presuntos lugares de nacimiento en Chipre y Citera, respectivamente. La isla de Citera era un importante centro de su culto. Fue asociada con Hesperia y era frecuentemente acompañada por las Oréades, las ninfas de las montañas. Afrodita tenía sus propios festivales, las Afrodisias, que se celebraban por toda Grecia pero particularmente en Atenas y Corinto. En Corinto, las relaciones sexuales con sus sacerdotisas eran consideradas un método de adoración a Afrodita. Afrodita estaba asociada y era con frecuencia representada con delfines, palomas, cisnes y los árboles de granadas y limas.Su equivalente romana es Venus. Sus homólogas eran Ishtar en la mitología mesopotámica, Ashtart (Astarté en griego canónico) en la sirio-palestina y Turan en la etrusca.Venus es llamada con frecuencia con el epíteto Venus Ericina ("del brezo") por el monte Erice (Sicilia), uno de los centros de su culto. La "surgida de la espuma" Afrodita nació de la espuma del mar cerca de Pafos (Chipre) después de que Cronos cortase los genitales a Urano, su padre, y la sangre y el semen de éste cayese al mar. Así, Afrodita es de una generación anterior a la de Zeus. En La Ilíada (libro V) aparece otra versión sobre su origen, según la cual era considerada hija de Dione, quien era la diosa oracular original ("Dione" significa simplemente "la diosa", siendo etimológicamente equivalente a "Diana") en Dodona. Según Homero Afrodita, aventurándose en batalla para proteger a su favorito Eneas, fue herida por Diomedes y volvió con su madre, postrándose de rodillas para ser reconfortada. "Dione" parece ser equivalente a Rea, la Madre Tierra, a quien Homero trasladó al Olimpo. Tras esta historia, Afrodita misma fue llamada a veces "Dione". Una vez que Zeus hubo usurpado el oráculo robledo de Dodona, algunos poetas lo tuvieron por padre de Afrodita. El principal centro de adoración a Afrodita permaneció en Pafos, cerca de la costa siria, donde la diosa del deseo había sido adorada desde mucho tiempo atrás como Ishtar y Astarté. Se dice que desembarcó tentativamente primero en Citera, un lugar de parada para el comercio y la cultura entre Creta y el Peloponeso. Así quizás tengamos pistas del camino del culto original a Afrodita desde el Levante hasta el continente griego. Platón consideraba que Afrodita tenía dos manifestaciones, reflejando ambas historias: Afrodita Urania ("del cielo"), y Afrodita Pandemos (común, "del pueblo"). Según Platón estas dos manifestaciones representaban su papel en la homosexualidad y la heterosexualidad, respectivamente (siendo la primera más divina para Platón). Por otro lado, y alternativamente, Afrodita era una hija de Talasa (pues había nacido del Mar) y de Zeus. Agamenón Rey legendario de Argos y Micenas, hijo de Atreo y hermano de Menelao. Jefe de los griegos durante la guerra de Troya, de vuelta a su patria, fue asesinado por su mujer, Clitemnestra, y por el amante de ésta, Egisto. Protagonista de las tragedias homónimas de Esquilo, Séneca y Alfieri. En la mitología griega, rey de Micenas, hijo de Atreo y hermano de Menelao. Se casó con Clitemnestra, de la que tuvo a Orestes, Electra e Ifigenia. Cuando Paris raptó a Elena, mujer de Menelao, Agamenón llevó a los griegos a luchar a Troya. A su vuelta fue asesinado por su mujer y el amante de esta, Egisto. Asclepio Se trata del Esculapio de los romanos. Asclepio fue el dios griego de la medicina, hijo de Apolo y de la ninfa Coronis. La hermana melliza de Apolo, Artemisa, fue quien había matado a Coronis antes de nacer Asclepio porque había cometido una infidelidad. Fue su propio padre o quizá Hermes el que consiguió rescatarlo con vida del vientre de su madre. El centauro Quirón, que había educado a muchos dio¬ses y héroes, se encargó también de su educación y le enseño arte y medicina. Como hijo de Apolo, que tenía poderes terapéuticos, Asclepio tenía ya un don natural para sanar. Asclepio era adorado en Epidaurus (Epidauro), en el Peloponeso. La isla de Cos tenía un Asclepium o santuario muy importante del dios que los peregrinos visitaban para encontrar la cura de sus enfermedades. En su medicina, la serpiente a él dedicada jugaba un papel muy importante. Esta representación de la serpiente enroscada en los aperos médicos sigue vigente hoy día como símbolo internacional. El poder de sanar atribuido a las serpientes pudiera estar relacionado con su habilidad para rejuvenecer al cambiar su piel cada año. Asclepio se casó con Epione y tuvo dos hijos que lucharon en la Guerra de Troya mientras atendían a sus compañeros heridos. Resulta curioso que Asclepio no fuese inmortal, pese a ser un dios y un curandero con capacidad para resucitar a otros. Zeus le atacó con un rayo divino como castigo por su presunción. Ascanio En la mitología griega y romana, Ascanio o Julo o Yulo (en griego Askhanios, en latín Iulus) es el hijo de Eneas y Creúsa, miembros de la estirpe real de Troya y Dardania. Según la tradición romana, luego de la caída de Troya Ascanio (junto con su abuelo Anquises y su madre Creúsa) fue conducido por su padre Eneas a las afueras de la ciudad para ir en busca de un mejor destino ya que la madre de Eneas,Venus, le había recomendado que no se quedara a morir como un buen aliado, pues las Parcas habían hilado un futuro mejor para él y su estirpe; entonces emprenden las peregrinaciones y aunque sufren algunas pérdidas (Creusa, Anquises) consiguen llegar a Lacio (lugar en donde Apolo les había profetizado un reino eterno); tras una guerra feroz con los laurentes por fin Eneas toma el poder aunque no por mucho tiempo, pues es divinizado por su madre y toma el nombre de Índiges. Eneas había fundado antes de convertirse en un numen la ciudad de Lavinio, en honor de su nueva esposa:Lavinia; mas Ascanio, al quedar sin padre, fue al monte Albano a fundar otra a la que llamó Alba Longa, y fundó la estirpe de los Julos, de la que con el tiempo nacerían Rómulo y Remo. Otra tradición, sin embargo, hace de Ascanio junto con su primo Astianacte fundadores de una nueva Troya. Abundancia Divinidad alegórica grecorromana, representada con una cornucopia en la mano. Según Ovidio, esta divinidad alegórica romana siguió a Saturno cuando Júpiter lo destronó. Se la representa como una ninfa joven, robusta, ceñida su frente con una guirnalda de flores, llevando en la mano derecha el Cuerno de Amaltea rebosante de flores y frutos y en la izquierda un ramillete de espigas. Existe una estatua de la Abundancia en el museo del Capitolio, pero ésta tiene una bolsa en la mano derecha y una corona en la izquierda. Anquises Héroe troyano, hermano de Príamo, rey de Troya. De su unión con Afrodita nació Eneas, mítico progenitor de los romanos. Dilatando nuestras oraciones, en la mitología griega, Anquises (en griego antiguo Ankhisês) era un hijo de Capis con Temiste (hija de Ilo, hijo de Tros) o Hieromneme (una náyade hija del dios río Simois). Dependiendo de las versiones era un pobre pastor o un príncipe. Fue amado por Afrodita, quien, bajo forma humana, se le unió en el monte Ida mientras apacentaba unos rebaños, unión de la que nació Eneas. Por su parte, Anquises cruzó sus yeguas con los potros divinos del rey Laomedonte. Por último, tras la Guerra de Troya, Eneas salvó a Anquises y le llevó junto a los troyanos fugitivos a Italia. Anquises murió al llegar a la ciudad siciliana de Drépano, y fue enterrado allí. Más tarde, Eneas visitó el Hades y vio de nuevo a su padre en los Campos Elíseos. Ares Se representa con coraza y casco, y armado de escudo, lanza y espada. Su talla es sobrehumana y profiere gritos terrribles. Generalmente se le representa combatiendo a pie, pero también se ve sobre un carro tirado por cuatro corceles. Los animales consagrados son el perro y el buitre, y suelen estar presentes en las representaciones del dios. Ares es el dios de la guerra por excelencia. Ares (Marte, en latín), era hijo de Zeus y Hera y, por eso, pertenece a la segunda generación de los Olímpicos, a diferencia de sus hermanas Hebe e Ilitía, que son divinidades secundarias. Desde la época homérica, Ares aparece como el espíritu de la Batalla, que goza en matanza y sangre. En el caso de la Guerra de Troya, combatió casi siempre a favor de los troyanos. Sin embArgo, como que le importa poco la justicia de la causa que defiende, a veces ayuda a los aqueos. Armado de pies a cabezas, generalmente lo acompañan demonios, que le sirven de escuderos, en particular Deimo y Fobo (el Temor y el Terror), que son hijos suyos, y también a Éride (la Discordia) y Enio. Según las fuentes, Ares habitaría en Tracia, un país semisalvaje de clima rudo, rico en caballos y recorrido por poblaciones guerreras. Según cierta tradición, el pueblo de las Amazonas, hijas de Ares, también moran allí. La mayoría de los mitos en que interviene Ares son narraciones de combates, pero no siempre el dios sale vencedor. Parece como si los griegos, desde la época de Homero, se hayan complacido en mostrar la fuerza bruta de Ares contenida o burlada por la más inteligente de Heracles o por la viril prudencia de Atenea. Por ejemplo, en la batalla de Troya, Ares combatía al lado de Héctor, que se encontró frente a frente con Diomedes. Acometiólo en seguida, pero Ateneainterviene y se las compone de modo que desvía la lanza del dios,el cual es herido por Diomedes. Después de un alarido espantoso que oye todo el ejército, el dios huye al Olimpo para que le cure Zeus. Otro infortunio de Ares es su encarcelamiento por los Alóadas, que lo tuvieron, durante trece meses, encadenado y encerrado en una vasija de bronce. Aparte de las historias de combate, la leyenda atribuye a Ares muchas aventuras amorosas. La más célebre, sin duda, es la que nos lo presenta unido clandestinamente con Afrodita, aunque tuvo muchos hijos con mujeres mortales. La mayoría de ellos fueron hombres violentos, inhospitalarios, que agredían a los caminantes, los mataban o se entregaban a actos de crueldad. Tuvo con Pirene tres hijos: Cicno, Diomedes de Tracia y Licaón -los tres murieron a manos de Heracles-. A veces se le atribuye la paternidad de Meleagro y la de Driante. En la propia Grecia, era objeto de un culto particular en Tebas , donde se lo consideraba antepasado de los descendientes de Cadmo. Allí poseía un manantial, guardado por un dragón que era hijo suyo. Cuando Cadmo quiso coger agua, a fin de realizar un sacrificio, el dragón trató de impedírselo. Cadmo lo mató, pero luego hubo de expiar ese delito sirviendo a Ares durante ocho años en calidad de esclavo. Despojándonos de las espigas y yendo al grano, en la mitología griega, dios de la guerra e hijo de Zeus, rey de los dioses, y de su esposa Hera. Ares es representado con coraza, casco, escudo y tina espada manchada de sangre. Tiene un cuerpo enorme y suele ir acompañado de sus hijos Deimos (Temor) y Fobo (Terror). Agresivo y sanguinario, Ares personificaba la brutal naturaleza de la guerra, y era impopular tanto para los dioses como para los seres humanos. A pesar de su pasión por la guerra, es derrotado en numerosas oportunidades. Seguramente la tradición se esfuerza en demostrar que la fuerza bruta, sin ningún ideal de por medio, es fácilmente susceptible de ser vencida. Ares no era invencible, ni siquiera frente a los mortales. Es así como se lo ve derrotado en la Titanomaquia (Guerra de Titanes) ; burlado por Heracles, humillado por Atenea y herido, por un mortal (Diomedes), durante la guerra de Troya. La colina de Atenas que lleva el nombre de Areópago, en donde se reunía el tribunal que juzgaba los crímenes de origen religioso. Va unido a Ares por el siguiente mito; los dioses habían culpado a Ares por la muerte del hijo de Poseidón, llamado Halirrotio. Pero Ares se liberó de esta acusación alegando que lo había matado porque intentó violar a su hija, Acipea. Era la palabra del dios Ares contra el dios Poseidón, ya que Halirrotio estaba muerto. Nadie confiaba en el testimonio de Ares, pero finalmente los dioses, tuvieron que absolver al dios de la guerra, porque Acipea testificó a favor de su padre. El culto de Ares, que se creía originario de Tracia, no estaba muy difundido en la antigua Grecia y, donde existía, carecía de significación social o moral. Los romanos lo identificaban con Marte, también un dios de la guerra. Ceres Diosa romana de las cosechas. Después del 496 a.C., año en que se dedicó un templo a la tríada griega, Deméter, Dionisio y Coré, fue ya siempre identificada con Deméter. En suma, por tanto, Ceres es el nombre romano de la diosa griega Deméter, con la cual se identifica completamente. Incluso si su nombre indica, por su etimología, que Ceres fue una antiquísima potencia de la vegetación -Ceres se relaciona con una raíz que significa “brotar”-, adorada por los latinos, esta divinidad primitiva queda borrada por la otra. Cuéntase que cuando los etruscos, conducidos por Porsena, atacaron a la joven República romana, el hambre amenazaba a la ciudad. Fueron consultados los Libros Sibilinos, compilación de oráculos griegos, los cuales aconsejaron la introducción en Roma de los cultos de Dioniso y Deméter. Así se hizo en el 496 a.C. Este culto estaba localizado en el Aventino. Cibeles Diosa de la fecundidad de la tierra, muy venerada en Frigia. Su culto, de carácter orgiástico, penetró en Grecia donde fue considerada madre de los dioses y de los hombres con el nombre de Rea. En Roma, el culto a Cibeles se difundió en torno al 205 a.C.; le fueron consagradas las fiestas denominadas Megalesias. Bato Era un pastor que trabajaba en los bosques del rey Neleo. Cuando Hermes, siendo joven, robó el rebaño a Apolo, Bato fue el único testigo de tal suceso. Debido a ello, Hermes, temeroso de que le denunciase le ofreció un ternero a cambio de su silencio, y Bato aceptó gustoso el trato. Sin embargo, Hermes, que era sumamente cuidadoso y muy prudente, sospechó que el pastor no le sería muy fiel, así que adoptó otra forma humana y se acercó a Bato ofreciéndole un buey y un vestido completo a cambio de que le indicase lo sucedido y el lugar exacto donde Hermes había escondido los rebaños. Bato no tardó en contarlo todo. Hermes, sumamente indignado por lo ocurrido, lo convirtió en piedra de toque, indiscreta como Bato y que no sabe ocultar nada porque pone de manifiesto la naturaleza de los metales al frotarlos con su superficie. Bóreas Personificación mítica del viento del norte entre los antiguos griegos. Raptó a Oritia, hija de Erecteo, de la que tuvo a Calais y a Zetes. Desde otro punto de vista, Bóreas era el dios del viento del norte, hijo de Eos, diosa del alba, y del titán Astracus (Astrco). Vivió en Tracia, al norte del mar Egeo, y su naturaleza era muy distinta a la de Zephyrus (Céfiro), el suave viento del oeste, ya que eran famosas sus terroríficas tormentas. Se le representa con una figura con dos rostros y enormes alas. Bóreas raptó en cierta ocasión a Orithyia (Oricia), hija de Ercchlheus (Erecteo), rey de Atenas. Mientras bailaba a orillas del río Ilissus (Iliso), la cubrió con una nube y se la llevó de Tracia. Con él tuvo dos hijas y dos hijos, los dos héroes alados Calais y Celes que se unieron a Jasón en el Argo para llegar a Colchis. Durante el viaje, Calais y Cetes liberaron al rey Fineo de la persecución de las Harpías. Existía un vínculo especial entre Bóreas y Atenas, con unos festivales anuales que se hacían en su honor. Estaba claro (pie el viento del norte se aliaba a menudo con los atenienses, como quedó demostrado en la batalla marina de Artemisaium (Artemisao) en el 480 a.C. cuando Bóreas causó estragos entre la flota persa que estaba derrotando a los griegos pese a su superioridad numérica. Bacanal Rito orgiástico en honor de Baco. Las bacanales de los antiguos romanos no diferían de los ritos griegos del culto a Dioniso-Baco, sin embargo, los ritos nocturnos degeneraron en orgías y fueron prohibidos en 186 a.C. Consecuentemente, puede afirmarse que en el mundo griego y romano, las bacanales (latín: Bacchanalia) eran fiestas en honor a Baco (dios mitológico romano del vino, del que procede el nombre) o Dioniso (su equivalente griego), en las que se bebía sin medida. Las sacerdotisas organizadoras de la ceremonia se llamaban bacantes y el nombre ha quedado asociado a las orgías romanas. El culto primitivo era exclusivamente de mujeres para mujeres y procedía del culto original al dios Pan. Introducidas en Roma (c. 200 a. C.) desde la Magna Grecia o a través de la Etruria influida por Grecia, las bacanales se celebraban en secreto y con la sola participación de mujeres en la arboleda de Simila, cerca del monte Aventino el 16 y 17 de marzo. Posteriormente, se extendió la participación en los ritos a los hombres y las celebraciones tenían lugar cinco veces al mes. Baco Uno de los nombres de Dioniso, divinidad terrestre que figura entre las más significativas de la antigua Grecia. Las dionisíacas eran las fiestas que se celebraban en Atenas en honor de este dios. En ellas se bebía en abundancia y se cantaban himnos, llamados ditirambos. En Focia y Beocia los ritos finales del siglo VI a.C. representaban dramas en honor del dios. Volviendo sobre lo dicho, en la mitología clásica, Dioniso (en griego antiguo Diônysos) es "hijo de dios" (en griego antiguo, significa "Dios") y (en lengua tracia-frigia, significa "hijo"). Es el dios de la vendimia y el vino, inspirador de la locura ritual y el éxtasis, y un personaje importante de la mitología griega, como hijo del dios principal Zeus. Aunque los orígenes geográficos de su culto son desconocidos, casi todas las tragedias lo presentan como «extranjero». Fue también conocido por los romanos como Baco (del griego antiguo Bakkhos) y el frenesí que inducía,bakcheia. Es el dios patrón de la agricultura y el teatro. También es conocido como el ‘Libertador’ (Eleuterio), liberando a uno de su ser normal, mediante la locura, el éxtasis o el vino. La misión divina de Dioniso era mezclar la música del aulós y dar final al cuidado y la preocupación. Los investigadores han discutido la relación de Dioniso con el «culto de las almas» y su capacidad para presidir la comunicación entre los vivos y los muertos. En el panteón griego, Dioniso fue incorporado como hijo de Zeus y Sémele, nieto de Harmonía y bisnieto de Afrodita, si bien otras versiones afirmaban que era hijo de Zeus y Perséfone. Se describe a Dioniso como femenino o «masculino-femenino». El nombre Dionysos es de significado incierto. Su elemento -nysos bien puede ser de origen extraheleno, pero dio- ha sido relacionado desde antiguo con Zeus (genitivo Dios). Para los autores griegos, Nisa era una ninfa que lo crió, o la montaña donde era atendido por varias ninfas (las Nisíades), que lo alimentaron y lo hicieron inmortal por orden de Hermes. El séquito de Dioniso era llamado el tíaso, y estaba formado principalmente por ménades (sus compañeras de orgía). Otro mito dionisíaco aparece en el credo del orfismo, donde los antiguos Titanes matan al pequeño dios Dioniso, hijo deZeus y Perséfone, luego de atraerlo con brillantes juguetes hacia una trampa, después es descuartizado, cocido y devorado. Entonces, Zeus castiga y fulmina con su rayo a los Titanes (pero como el corazón de Dioniso no fue devorado, del corazón resucita el hijo de Zeus). De las cenizas de los Titanes y la tierra surgen los seres humanos, que poseen un componente titánico y otro dionísíaco, al nacer con algo de la antigua culpa de la muerte del dios Dioniso, por lo que deben purificarse al evitar el derramamiento de sangre de hombres y animales, de este modo, al final de la existencia, su alma es liberada del cuerpo (casi tumba y cárcel), para reintegrarse al mundo divino de donde procede. Cerbero Cerbero era un perro monstruoso encargado de guardar las puertas del Averno. Parece que había sido concebido por los monstruos Tifón y Equidna, y se creía que era hermano de la Hidra y de la Quimera, criaturas tan terroríficas como él. Cerbero tenía tres cabezas, si bien según algunas fuentes podría tener muchas más. Su cola era una serpiente y sobre su lomo se extendía una crin hecha con cabezas de serpiente. Su aliento y su saliva eran muy peligrosos y, al igual que Medusa, su mirada podía convertir a cualquiera en piedra. Hades, el dios del mundo de los muertos, tenía a este perro para evitar que las almas huyesen de su reino. Cerbero también evitaba que entrasen los vivos. Uno de los Doce Trabajos de Heracles fue llevarse al perro de las puertas del Averno. Hades tuvo que aceptar, pero puso como condición que el héroe no utilizase ningún arma, para lo cual uso sus propias manos y se lo llevó a su patrón Euristeo, tras lo cual lo devolvió a su lugar entre los muertos. Cíclope Personaje mitológico de estatura gigantesca con un solo ojo en el centro de la frente, presente en varias obras de autores clásicos, como la Odisea de Homero (Polifemo), la Eneida de Virgilio y El Cíclope de Eurípides. Es decir, cada uno de los gigantes que, según la mitología griega, tenían solo un ojo en medio de la frente y fabricaban los rayos para Júpiter. En la mitología griega, Polifemo (en griego antiguoPolyphêmos, ‘de muchas palabras’) es el más famoso de los cíclopes, hijo de Poseidón y la ninfaToosa. Se le suele representar como un gigante barbudo con un solo ojo en la frente y las orejas puntiagudas de un sátiro. No obstante, se cree que el mito del cíclope surgió tras los descubrimientos de cráneos de seres gigantes con un orificio enorme en el centro de la cara, lo que hacía que pareciese la cabeza de un hombre con un solo ojo enorme. No obstante, ese sería el cráneo fósil de un mamut enano (Elephas falconeri), y ese gran orificio sería la cavidad de la trompa. Ésta teoría fue propuesta por Othenio Abel, paleontólogo de la Universidad de Viena, en 1914. Belerofonte Héroe mítico de Corinto. Forzado a enfrentarse con la Quimera, la mató con ayuda de Pegaso, un prodigioso caballo alado. Combatió después contra las Amazonas y a su regreso se casó con la hija de Yóbates, de quien tuvo dos hijos, Isandro e Hipóloco, y una hija, Laodamía, que, con Zeus, dio vida al héroe Sarpedón. Precisando más estas palabras, Belerofonte significa que desciende de la casa real de Corinto. Hijo de Posidón, su padre “humano” es Glauco, hijo de Sísifo. Como bien indica Grimal, su madre es hija del rey de Mégara, Niso, y es conocida tanto por el nombre de Eurimede como por el de Eurínome. Belerofonte era honrado como héroe en Corinto y en Licia. La Ilíada hace alusión a ciertos vínculos de hospitalidad que parecen haber existido entre Belerofonte y Eneo, rey de Calidón. Circe En la mitología griega, maga, hija del Sol y de la oceanina Persea; vivía en la isla Ea. Hija de Helios y Persea. Al desembarcar Ulises en Ea, residencia de la diosa, esta convirtió a todos sus hombres en cerdos. Así, pues, en la mitología griega, Circe era una diosa y hechicera que vivió en la isla de Ea . Sus padres fueron Helios, el titán preolímpico del Sol, y la oceánide Perseis. Como hermanos tuvo a Eetes yPasífae. Circe transformaba en animales a sus enemigos y a los que la ofendían mediante el empleo de pocionesmágicas y era famosa por sus conocimientos de brujería, herborística y medicina. En la Odisea, la casa de Circe es descrita como una mansión de piedra que se alzaba en el centro de la isla de Eea, en medio de un valle y un claro en un denso bosque. Alrededor de la casa rondaban leones y lobos, que en realidad no eran más que las víctimas de su magia: no eran peligrosos y lisonjeaban a todos los extraños. Circe dedicaba su tiempo a trabajar en un gran telar. En otro sentido, cuando llegó a la isla de Eea, Ulises mandó desembarcar a la mitad de la tripulación, y él se quedó en las naves con el resto. Circe invitó a los marinos a un banquete, hechizó la comida con una de sus pociones y luego, cuando se hubieron atiborrado, empleó su vara mágica o cayado mágico para transformarlos en cerdos. Sólo logró escapar el ebrio Euríloco, que desde el principio sospechaba una traición. Avisó a Ulises y a los otros que habían permanecido en el barco. Ulises partió solo al rescate de sus hombres, pero en el camino fue interceptado por Hermes, quien le mostró la planta moly, que le serviría para protegerse del encantamiento.Cuando Circe no pudo convertirlo en animal, Odiseo la obligó a devolver a sus hombres la forma humana. Circe acabaría enamorándose de Odiseo, y lo ayudaría en su viaje de regreso a casa después de que él y su tripulación pasasen un año con ella en su isla.Circe sugirió a Odiseo dos rutas alternativas para volver a Ítaca después de bordear la isla de las sirenas: o bien dirigirse hacia las «rocas errantes» (las dos rocas Simplégades, llamadas de forma parecida en las notas de viaje delChou Ju-kua en el siglo XIII); o pasar entre la peligrosa Escila y el remolino de Caribdis (zona normalmente identificada con el Estrecho de Mesina).Casi al final de su Teogonía, Hesíodo cuenta que Circe tuvo tres hijos de Odiseo: Agrio (por lo demás desconocido), Latino y Telégono, quien gobernó a los tirsenos, es decir, los etruscos. Poetas posteriores sólo suelen mencionar a este último como hijo de ambos. Cuando alcanzó la edad adulta, cuentan, Circe lo envió a buscar a su padre, quien había regresado mucho tiempo atrás a su hogar; pero al llegar, Telégono mató a Odiseo por accidente, y llevó su cuerpo de vuelta a Eea junto con su viuda Penélope y su hijoTelémaco. Circe los hizo inmortales y desposó a Telémaco, y Telégono se casó con Penélope. Dionisio de Halicarnaso cita que Xenágoras el historiador afirmaba que Odiseo y Circe tenían tres hijos: Romo, Antias y Árdeas, epónimos de las ciudades de Roma, Anzio y Ardea, respectivamente. Se dice que Circe también purificó a los argonautas por la muerte de Apsirto; puede ser una tradición arcaica. En historias posteriores, Circe transformaba a Pico en un pájaro carpintero por rechazar su amor, y a Escila en una criatura monstruosa con seis cabezas de perro cuando Glauco, otro objeto de los afectos de Circe, declaraba su amor eterno a la primera. Clío En la mitología griega, la primera de las nueve Musas, hija de Zeus y Mnemosine, musa de la poesía épica y de la historia. Con otras palabras, en la mitología griega , Clío es la musa de la historia y de la poesía épica, dos généros muy próximos porque la poesía épica permitía transmitir oralmente eventos históricos. Se la representa bajo la forma de una joven con una corona de laureles, unas tablillas o un rollo de pergamino en una mano y una trompeta en la otra, pues tiene también el papel de proclamadora de la fama. Su nombre griego Kleiô viene de Kleô que significa festejar, celebrar, cantar. Según la mitología, Clío tuvo del rey de Macedonia, Pierus, un hijo llamado Jacinto. Cloto Una de las tres Parcas, hija, según una versión, de la Noche o, según otra, de Zeus. Es la tejedora, aquella que hila el estambre de la vida. Más concretamente, en la mitología griega, Cloto (en griego Klōthō, de klōthein, «hilar») es la más joven de las tres Moiras, hijas de Zeus y Temis que presidían el destino del hombre, pero una de las diosas griegas más antiguas. Su posición era la primera de los Tres Destinos, pues era Cloto quien hilaba las hebras de la vida con su rueca. Se creía que era la hija de Nix (la Noche) o de Temis, para indicar la oscuridad del destino humano. Su equivalente en la mitología romana era Nona. También tomaba decisiones importantes, como cuándo nacía una persona, controlando por tanto las vidas de las personas. Este poder le permitía no sólo elegir quién nacía sino también decidir cuándo los dioses y los mortales debían salvarse o morir. Por ejemplo, cuando Pélope fue asesinado y cocido por su padre, fue Cloto quien le resucitó. Como una de los tres hados, su contribución a la mitología fue inmensa. Cloto, junto con sus hermanas y Hermes, recibió el crédito de crear el alfabeto para su gente. Aunque Cloto y sus hermanas eran diosas reales, su representación del destino está más enfocada sobre la mitología griega. Las hebras representan la vida humana y sus decisiones representan el destino de todas las personas en la sociedad. Cocito En la mitología griega, uno de los ríos infernales, en el que son sumergidos los pecadores comunes. El Cocito, es decir, el Río de los Lamentos, es, en la tierra, un afluente del Aqueronte. En la leyenda es, como el Aqueronte, uno de los ríos de los infiernos, una corriente de agua fría, como pone de relieve Grimal, que fluye paralelamente al Éstige, igual que el Piriflegetonte, el Río de Llamas. Estos ríos forman en conjunto la extensión de agua que deben atravesar las almas antes de llegar al reino de Hades. Creonte La leyenda cita dos héroes de este nombre: Primero, un mítico rey de Tebas, hermano de Yocasta y tío de Edipo. Hizo enterrar viva a Antígona, culpable de haber dado sepultura a su hermano Polinice. El Creonte tebano era hijo de Meneceo. Cuando Layo, rey de Tebas, fue muerto por Edipo, su propio hijo, Creonte le sucedió. El segundo es un rey de Corinto, hijo de Licáeto. Alcmeón le confió, para que los educasea un hijo y una hija que había tenido de Manto, hija de Tiresias. Pero Creonte interviene sobre todo en la leyenda de Jasón y Medea. Estos, expulsados de Yolco, se habían refugiado en su corte, en Corinto, donde residieron varios años en paz, hasta el día en que Creonte pensó en casar a su hija Glauce (o Creúsa) con Jasón. Éste aceptó y repudió a Medea. Medea quiso vengarse, y preparó un vestido, que envió a su rival como presente de boda. Glauce aceptó el obsequio imprudentemente. Al ponerse la prenda, la envolvió un fuego misterioso que la devoró, así como a su padre, que había acudido en su socorro. Algunas versiones cuentan que Medea, predió fuego al palacio, quemando así a padre e hija. Crono o Cronos En la mitología griega, uno de los Titanes. Hijo de Urano y de Gea, después de haberse desposado con su hermana Rea, por temor a verse destrozado por sus hijos, los devoraba cuando nacían; entre éstos sólo Zeus se salvó. En Roma fue identificado como Saturno. En suma, pues, el titán Cronos era hijo de Urano, dios del cielo, y de Gaya, diosa de la tierra. Urano fue cruel con su esposa, sus hijos, los titanes, los 100 gigantes armados y los cíclopes. A éstos los mantuvo prisioneros en el cuerpo de su madre, encerrados en lo más profundo de la tierra para que no viesen la luz. Gaya sufrió dolores terribles como consecuencia de esto. Con la ayuda de una hoz que le había dado su madre, Cronos castró a su padre y se hizo con el control del universo. Se casó con su hermana Rhea (Rea) y pronto se convirtió en un tirano como su padre. Volvió a encerrar a los cíclopes y devoró a sus propios hijos al nacer, ya que le habían anunciado que uno de ellos le destronaría. Hestia, Deméter, Hera, Hades y Poseidón sufrieron este martirio. Cuando Rea dio a luz a Zeus, el más pequeño de todos, le dio a su marido una piedra envuelta en sábanas y dejó que la ninfa -o la cabra- Amaltea alimentase a Zeus en Creta. Cuando el dios se convirtió en un adulto, hizo que Cronos vomitase a sus hermanos con la ayuda de la Oceánida Metis, la personificación de la inteligencia y la sabiduría. Hubo una lucha por el poder en la que Zeus y sus hermanos derrotaron a Cronos y al resto de titanes. El factor decisivo en la «Lucha de Titanes» fue el apoyo que recibió Zeus de los 100 gigantes armados a los que había liberado del Tártaro. Los cíclopes, que también habían sido liberados, crearon los rayos para Zeus en agradecimiento, además del tridente de Poseidón y el casco de Hades que le hacía invisible. Tras su derrota, Cronos y los otros titanes fueron arrojados al Tártaro. Sólo el titán Atlas recibió un castigo distinto y tubo que cargar la bóveda del cielo sobre sus espaldas (ver Atlas). Desde entonces, Zeus y sus hermanos reinan en el universo: el primero sobre los cie¬los, Poseidón sobre las aguas y Hades sobre el mundo de los muertos. Los romanos identificaron a Cronos con Saturno, su dios de la agricultura. Las Saturnales, fiestas en su honor, eran uno de los acontecimientos más esperados en Roma. Cupido Nombre que los romanos dieron al griego Eros, dios del amor. Esta divinidad era hijo de Ares y Afrodita. Bajo el influjo de los poetas, se le representa como un niño, con frecuencia alado, pero muchas veces sin alas. En las teogonías más antiguas, Eros es considerado como un dios salido directamente del Caos primitivo o bien, según otra tradición, nacido del huevo original que engendró la Noche, cuyas dos mitades formaron la Tiera y el Cielo al separarse. Sin embargo, cabe destacar la asignación de Eros con otros mitos genealógicos. A veces se le tiene por hijo de Ilitia, de Iris o de Hermes y Ártemis; pero la tradición más generalmente aceptada atribuye Eros como hijo de Hermes y Afrodita. Eros ha ido adquiriendo su fisonomía tradicional como un niño con alas -a veces sin ellas-, que se divierte llevando el desasosiego a los corazones, o bien los inflama con su antorcha o los hiere con sus flechas. Sus intervenciones son innumerables. Acomete a Heracles, a Apolo (que se había burlado de él por querer manejar el arco), al propio Zeus, incluso a su madre y también a los humanos. Los poetas alejandrinos gustan de presentarlo jugando a las nueces (lo que actualmente entenderíamos como jugar a los bolos) con niños divinos, especialmente Ganimedes, disputando con ellos o con su hermano Anteros. Inventan escenas infantiles cuadrando con el carácter del dios: castigado, debido a una penitencia impuesta por su madre; herido, por haber cogido rosas sin reparar en las espinas; etc. Sin duda, uno de los temas preferidos por los poetas es que, bajo el niño en apariencia inocente, se adivina un dios poderoso, capaz de producir, si se le antoja, crueles heridas. Incluso su propia madre le teme un poco. Eros constituye una fuerza fundamental del mundo: asegura no sólo la continuidad de las especies, sino también la cohesión interna del cosmos. Se eleva también la doctrina platónica en El Banquete, en la cual Eros es un "genio" intermediario entre los dioses y los hombres. Dafne Dafnis Belfegor Divinidad cananea representada en forma fálica; los asirios la identificaban con Baal, la Biblia con el diablo. El demonio o el diablo es, también, Belcebú. Este nombre se aplicó despectivamente (“señor de las moscas”) a Beel-Zebul, dios filisteo cuyo santuario se hallaba en Ekrón. Belona Como diosa romana de la guerra, Belona, que fue mucho tiempo una potencia mal definida, acabó identificándose poco a poco con la divinidad griega Enio. A veces pasa por ser la esposa del dios Marte, y también es representada conduciendo su carro, con rasgos horripilantes, empuñando una antorcha, o bien una espada o una lanza. Se parece mucho a la representación tradicional de las Furias. Esfinge Ser monstruoso, con cabeza y pechos de mujer, alado y con cuerpo y extremidades de león. Por extensión, cabeza humana sobre cuerpo de felino. Por lo tanto, en la mitología griega, la Esfinge era un demonio de destrucción y mala suerte, que se representaba con rostro de mujer, cuerpo de león y alas de ave. Para la mayoría de los escritores de la antigüedad, la Esfinge era única y de ascendencia divina. Sin embargo, hay algunos que dan a entender que se trataría de una especie de animal. Así, Plinio el Viejo señala que las esfinges habitan las zonas más remotas de Etiopía y tienen un pelaje pardo rojizo.Según Apolodoro, la Esfinge era un monstruo con rostro y busto de mujer, patas de león, cuerpo de perro, cola de dragón y alas de pájaro. Estacio precisa que tenía el rostro pálido, la boca llena de veneno, ojos como brasas encendidas y las alas siempre manchadas de sangre. Heródoto llamó a las esfinges egipcias, que tienen rostro de hombre y carecen de alas, androesfinges, para distinguirlas de la Esfinge griega.Hesíodo llama a la Esfinge «ruina de los cadmeos», aludiendo a los tiempos en que «llegó desde la parte más lejana de Etiopía» para causar el terror en los campos que circundaban la ciudad de Tebas. Higino refiere que la Esfinge propuso a Creonte, rey de Tebas, que si alguien era capaz de resolver uno de sus enigmas se iría para siempre; pero si no, mataría a quienes fallasen y seguiría destruyendo. Apolodoro no cree que el monstruo haya sido capaz de compromiso alguno, y propone que debió haber sido un oráculo el que revelara a los tebanos la forma de librarse de la Esfinge. Sátiro Divinidad menor de la mitología griega, y luego también romana, representada con facciones humanas pero orejas, piernas y cola de cabra. Los sátiros, al igual que los silenos, vivían en los bosques y en los montes, asediaban a las ninfas y constituían una parte notable del séquito de Baco. En consecuencia, el sátiro era una criatura de los bosques que, junto a las Ménades, formaba parte del séquito de Dioniso. Era una criatura sensual, poco fiable y con un comporta-miento impredecible y caprichoso. Su aspecto era el de un ser pequeño con rasgos animales y mucho pelo. A veces tenía patas de caballo y pezuñas, algo que le igualaba a los centauros, y frecuentemente tenía cuernos y patas de cabra que le hacían similar al dios Pan, cuyo carácter era muy parecido. La ocupación favorita de los sátiros era perseguir a las ninfas en el paradisíaco ambiente que les rodeaba. Algunos, no obstante, tenían ambiciones superiores, y por ejemplo Marsias tenía fama de ser un gran flautista. Estaba tan seguro de su virtuosismo que en cierta ocasión decidió competir con Apolo, pero éste estaba muy por encima de él y le venció sin dificultad. Las Dionisias, festivales dedicados a Dioniso en Atenas, eran la gran ocasión para visitar el teatro. Los sátiros tenían un carácter cómico y daban origen a las «obras satíricas» o sátiras, de carácter burlesco y que se intercalaban entre las grandes tragedias. Al final de cada drama se representaba una de ellas con un sátiro para hacer reír a la audiencia. Saturno Dios latino de la siembra, más tarde identificado con el griego Cronos. Según la leyenda, tras ser destronado por su hijo Júpiter, se habría escondido en el Lacio , donde habría fundado un reino de paz y de concordia (edad de oro). En la mitología romanaSaturno (en latínSaturnus) era un importante dios de la agricultura y la cosecha. Fue identificado en la antigüedad con el dios griego Crono, entremezclándose con frecuencia los mitos de ambos. Aunque Saturno cambió enormemente con el tiempo debido a la influencia de la mitología griega, era también una de las pocas deidades claramente romanas que retuvieron elementos de su función original. Como escribió Thomas Paine: Nos es imposible saber en qué momento comenzó la mitología pagana, pero es cierto, desde la evidencia interna que incluye, que no empezó en el mismo estado ni condición en el que terminó. Todos los dioses de esa mitología, salvo Saturno, eran de moderna invención. El supuesto reinado de Saturno fue anterior al que se llama mitología pagana, siendo hasta entonces una especie de teísmo que admitía la creencia en un solo Dios. Se supone que Saturno abdicó del trono en favor de sus tres hijos y una hija, Júpiter, Plutón, Neptuno y Juno; tras esto, miles de otros dioses y semidioses fueron creados imaginariamente, y el calendario de dioses creció tan rápido como el calendario de santos y el de cortes ha crecido desde entonces. Saturno es el hijo menor de Coelus, el Cielo, y de la antigua Tellus, la Tierra. Tras derrocar a su padre, Saturno obtuvo de su hermano mayor Titán el favor de reinar en su lugar. Titán puso una condición: que Saturno debía matar a toda su descendencia, para que la sucesión del trono se reservase a sus propios hijos. Saturno se casó con Ops (Rea), con quien tuvo varios hijos que devoró ávidamente, como había convenido con su hermano. Sabiendo además que un día sería a su vez destronado por uno de sus hijos, exigía a su esposa que le diese a los recién nacidos. Sin embargo, Ops logró salvar a Júpiter. Éste, una vez adulto, hizo la guerra a su padre, derrotándole y expulsándole del cielo. Así la dinastía de Saturno perduró en detrimento de la de Titán. Se dice que Saturno quedó reducido a la condición de simple mortal, yendo a refugiarse al Lacio, donde puso orden entre los hombres salvajes y les dio leyes. La Saturnalia era un festival en honor a Saturno que se celebraba el 17 de diciembre. Fue creado por Jano, el dios de dos cabezas, que había recogido a Saturno cuando fue derrocado por su hijo Júpiter, con el objeto de conmemorar el reinado de Saturno que fue la edad de oro. Estas fiestas, cuya institución se remontaba a mucho más allá de la fundación de Roma, consistían principalmente en representar la igualdad que reinaba originalmente entre los hombres. Comenzaban el 16 de diciembre de cada año. Originalmente sólo duraban un día, pero el emperador Augusto pidió que se celebraran durante tres días, a los cuales más tarde Calígula añadió un cuarto. Durante estas fiestas, se suspendía el poder de los amos sobre sus esclavos, y éstos tenían derecho a hablar y actuar con total libertad. No se respiraba más que placer y alegría: los tribunales y las escuelas cerraban, no estaba permitida la guerra ni la ejecución de criminales, ni ejercer otro arte que el de la cocina, se enviaban regalos y se daban suntuosas comidas. Además, todos los habitantes de la ciudad dejaban de trabajar: la población acudía en masa al monte Aventino, para disfrutar del aire campestre. Los esclavos podían criticar los defectos de sus amos, jugar contra ellos y éstos les servían en la mesa, sin importar los platos que se rompieran. Los cartagineses ofrecían a Saturno el Africano (véase Ba'al Hammon) los sacrificios humanos, concretamente niños recién nacidos. Estos sacrificios, según la tradición patrística, eran acompañados por flautas y tambores, haciendo tal ruido que los gritos del niño sacrificado no podían oírse. En Roma Saturno tenía un templo en el extremo occidental del Foro Romano , donde se guardaba el tesoro público, debido a que en la época de Saturno (es decir, la edad de oro) no se cometían robos, y también se depositaban numerosas leyes. Su estatua estaba sujeta con cadenas de las que no se libraba hasta el mes diciembre, época de la Saturnalia. Saturno solía ser representado como un anciano curvado por el peso de los años, sujetando una guadaña para señalar que presidía el tiempo. En muchos monumentos era representado con un velo, seguramente porque el tiempo es indeterminado y está cubierto con un velo impenetrable Olimpo (gr. Ólimbos) Monte de Grecia, con 2.917 metros de altitud, entre Macedonia y Tesalia, morada de los dioses griegos.Olimpo significa lo más alto entre lo alto. Como tal, es el nombre del monte donde, según la mitología griega, residían los dioses. Asimismo, es el nombre de la montaña más alta de Grecia. La palabra, en este sentido, proviene del griego Ólympos, que significa ‘el luminoso’. En la mitología griega, en el monte del Olimpo vivían los principales dioses del panteón griego, que estaba presidido por Zeus. Como tal, es un lugar prácticamente inaccesible, franqueado por nubes, donde había palacios y donde los dioses contemplaban el mundo y eran entretenidos por las musas. Olimpo, por su parte, también es el topónimo con que se conoce el monte másalto de Grecia, con 2.919 metros de altitud. Se encuentra situado en las regiones griegas de Tesalia y Macedonia. Su pico más alto es el Mitikas, con 2.919 metros. El Olimpo era el hogar de los principales dioses del panteón griego, según la mitología griega. Como tal, su número no es preciso y en ocasiones incluyó algunos dioses y excluyó otros, aunque nunca excedió los doce. Entre ellos podemos contar a Zeus y Hera, Poseidón y Deméter, Hermes y Atenea, Ares y Afrodita, Hefesto y Hestia, Apolo y Artemisa, y Perséfone y Dionisio. Dicho en otros términos, para la mitología griega, el Olimpo era el hogar de los dioses olímpicos, los principales dioses del panteón griego, presididos por Zeus. Los griegos creían que en él había construido mansiones de cristal en las que moraban los dioses. Como ocurre con otros aspectos y elementos de la mitología, el número e identidad de los dioses que habitaban ese Olimpo (el llamado «Concilio de los dioses») es impreciso de acuerdo con la tradición. Originalmente, parece que su número era de 12, siendo este un listado posible: Zeus Hera Poseidón Deméter Ares Atenea Perséfone Apolo Artemisa Hefesto Afrodita Hermes Dioniso Hestia La tradición ha ido aumentando ese elenco, añadiéndose a los anteriores dioses como Perséfone, Dioniso, Pan, Eros, etc., que fueron reemplazando a algunos dioses para que el número de dioses olímpicos quedara estable en 12. Zeus, Hera, Poseidón, Deméter, Ares, Atenea, Apolo, Artemisa, Hefesto, Afrodita, Hermes y Dionisio fueron siempre considerados dioses olímpicos. De todos los dioses sólo Hestia, Deméter, Hera, Hades, Poseidón y Zeus eran hijos de Crono y Rea. Los dioses griegos se alimentaban de ambrosía. Hades no posee trono en el Olimpo, ya que no era bien recibido ahí. Hestia tampoco, ya que era demasiado modesta para tener uno, y en su lugar el trono lo ocupa Dionisio. Eleusis Ciudad de Grecia, en el Ática, frente a la isla de Salamina. Su suerte estuvo ligada al culto de Deméter. El templo, cuya primera construcción se remonta a la época micénica, se levantaba en la Acrópolis. En ella se celebraban fiestas sagradas de iniciación, conocidas con el nombre de misterios eleusinos. Las excavaciones, comenzadas en 1882, sacaron a la luz las ruinas del templo, de varias murallas y de algunos edificios ligados al culto, entre ellos el telesterion. Quedan restos de los Propileos y el Pórtico de Filón. El templo de Deméter fue destruido por Alarico (396). El Templo de Eleusis fue edificado en honor de las diosa Deméter o deidad madre muy relacionada con los cereales, y Persefone, hija de Deméter y Zeus, y diosa de la muerte, del inframundo y de los infiernos. Este templo se construyó en el siglo V antes de la era común por dictamen de Pericles , destacándose por su bello arte dórico y por sus columnas revestidas. El mismo, como su mismo nombre nos indica, se ubica en la localidad de Eleusis también conocida con el nombre de Elefsina. Este templo es muy conocido por los misterios eleusinos. Se trataban de ritos antiguos de iniciación, puestos en práctica una vez al año para rendir tributo a las diosas agrícolas que mencionamos líneas arriba. Cuentan los historiadores, que estos rituales eran los más importantes de la religión helénica. Según la historia, esta fiesta se celebraba al finalizar el invierno, temporada en la cual brotaban las nuevas semillas y florecían las plantas. Céleo, un personaje de la mitología griega, fue uno de los primeros sacerdotes designados a este tipo de ritos, quien luego pasaría sus conocimientos a personajes como Diocles, Eumolpo, Triptólemo y Políxeno. Numen Cualquiera de los dioses adorados por los gentiles. Numen en plural numina es un sustantivo neutro abstracto derivado del latín nuo, -ere (Verbo: "hacer una señal con la cabeza"). Se refiere a las deidades romanas, y a sus deseos, su voluntad, su poder. Hasta Cicerón, la palabra aparece siempre acompañando al nombre de un dios (Numen de Júpiter, por ejemplo). Posteriormente a nivel poético se convierte en sinónimo de Deus. La palabra numen también se usa para referirse al ingenio poético, como un elemento que inspira al poeta sus composiciones (del mismo modo que la musa). El término actualmente se referiere a cada uno de los dioses de la mitología clásica. Abarca el sentido sagrado y de inmanencia que había en todos los lugares y objetos para la religión romana. En ocasiones también se llamó numen al Emperador, puesto que en él residía el «sumo poder». La palabra numen es usada también por los sociólogos para expresar la idea del poder mágico que hay en un objeto, especialmente cuando se refieren a ideas dentro de la tradición occidental. Usada en este sentido la palabra numen es sinónima de mana, aunque esta palabra es usada en el contexto de las culturas de laPolinesia y el Sureste Asiático. El teólogo protestante alemán Rudolf Otto utilizó la palabra numen para describir al ser sagrado supremo a quien todas las religiones tienden a intentar conocer y el que generó el primer sentimiento religioso por medio de experiencias religiosas o hierofanías. Aunque el origen de la palabra romana no indica una fase predeistica animista basada en el numen/maná en la cultura romana. Calíope En la mitología griega, una de las nueve musas. Presidía la poesía en general y la épica en particular. Madre de Lino y Orfeo. Entonces, podemos afirmar que Calíope es una de las nueve musas. Aun cuando sus funciones, como las de sus hermanas, no estén especializadas en su origen, desde la época alejandrina se le atribuye como dominio el de la poesía lírica. A veces es considerada como la madre de las Sirenas , o la de Lino y la de Reso. En ciertas leyendas figura también como árbitro entre Perséfone en su querella por Adonis Carites En la antigua Grecia, nombre de tres divinidades menores dispensadoras de la belleza a los hombres y a la naturaleza. Concretamente, se trataba de las “Tres Gracias”, hijas de Zeus. En definitiva, las Carites -en latín, las Gracias (Gratiae)- son divinidades de la belleza, y tal vez, en su origen, potencias de la vegetación. Esparcen la alegría en la Naturaleza, en el corazón de los humanos e incluso en el de los dioses. Habitan en el Olimpo en compañía de las Musas, con las cuales forman a veces coros. Pertecen al séquito de Apolo, el dios músico. Se representan generalmente como tres hermanas, llamadas Eufrósine, Talía y Áglae, tres jóvenes descudas cogidas por los hombros; dos de ellas miran en una dirección, y la del medio, en la dirección opuesta. Su padre es Zeus; su madre, Eurínome, hija de Océano. A veces, su madre es Hera en vez de Eurínome. Se atribuye a las Gracias toda clase de influencias sobre los trabajos del espíritu y las obras de arte. Han tejido con sus propias manos el velo de Harmonía. Acompañan gustosas a Atenea (diosa de las labores femeninas y de la actividad intelectual), así como a Afrodita y Eros, y a Dioniso. Zeus Máxima divinidad del Olimpo griego, ordenador del universo, padre de los dioses y de los hombres. Le estaban consagradas todas las cimas de los montes, en especial el Olimpo, desde donde presidía todas las manifestaciones de la naturaleza y de la vida humana. Hijo de Rea y de Crono, al hacerse adulto destronó al padre y dividió el imperio del universo con los hermanos Poseidón, al que dio el imperio de las aguas, y Ares, al que dio el imperio de la ultratumba, guardando para sí el dominio del cielo y de la tierra. Hermano y esposo de Hera, con la que tuvo a Hefesto, Ares y Hebe, se unió a otras diosas y mortales, y fue padre de numerosos hijos, entre ellos Apolo, Hermes y Heracles. Identificado con Amón y con el romano Júpiter, le fueron dedicados los juegos olímpicos, y en Olimpia se le erigió el templo más famoso. Así, pues, abreviando se anota que, en la mitología griega, Zeus era el rey de los dioses, hijo de Cronos y Rea, que derrotó a su padre y asumió el poder del Universo. Contrajo matrimonio con Hera y otras muchas diosas. En consecuencia, Zeus es el más grande de los dioses del panteón helénico. Soberano de hombres y dioses, reina en las alturas luminosas del cielo, el Olimpo, la región étera donde moraban los dioses. Se le representa con un rayo, un cetro y/o un águila, o en alguna de las metamorfosis en que se transformó. Zeus preside no sólo las manifestaciones celestes (provoca la lluvia y lanza el rayo y el relámpago), sino que, fundamentalmente, mantiene el orden y la justicia en el mundo. También es el encargado de purificar a los homicidas de la mancha de la sangre, vela por el mantenimiento de los juramentos y por el respeto de los deberes con los huéspedes; es garante del poder real y, en general,de la jerarquía social, tanto en lo que se refiere a los hombres como en el seno de la sociedad de los dioses. El propio Zeus se halla sometido a los Hados, de los que es intérprete y a los cuales defiende contra las fantasías de los demás dioses. Consciente de su responsabilidad por las razones que hemos citado, es el único Dios que no se deja dominar por sus caprichos -a excepción de los amorosos-. Es el dispensador de bienes y males. Cabe decir que esta concepción de Zeus como potencia universal se ha desarrollado con los poemas homéricos y se ha asimilado, en los filósofos helenísticos, con la concepción de una Providencia única: Zeus, como el símbolo del Dios único que encarna el Cosmos. Nos hallamos, pues, en los límites de la mitología que se difuminan para pertenecer a la Teología y la historia de la Filosofía. Zeus pertenece a la segunda generación divina, hijo del titán Crono y de Rea. Crono, que había sido advertido que uno de sus hijos lo destronaría, trataba de impedir la realización de esta amenaza devorando a sus hijos a medida que Rea iba pariendo. Sin embArgo, al sexto, Rea dio de luz de noche y en secreto, y por la mañana llevó a Crono una piedra envuelta en pañales. Crono la devoró creyendo que era un niño. Zeus se salvó. Nació en Creta, o bien en Arcadia, según difieren las tradiciones. Su nodriza fue la ninfa -o la cabra- Amaltea, que le dio su leche. Se contaba que al morir esta cabra, Zeus cogió su piel como armadura (la égida). El niño también fue alimentado por la miel de las abejas del Ida, que la destilaron expresamente para él. Cuando Zeus llegó a la edad adulta, quiso hacerse con el poder que detentaba Crono, y pidió consejo a Metis (la Prudencia); ésta le dio una droga gracias a la cual Crono vomitó los niños que había devorado y, con el apoyo de sus hermanos, Zeus atacó a Crono y a los titanes. La lucha duró diez años. Al final vencieron Zeus y los Olímpicos -los titanes fueron arrojados del cielo-. Los cíclopes dieron a Zeus el trueno y el rayo como recompensa por haberlos liberado del Tártaro, que estaban recluídos por orden de Crono. Una vez victoriosos, los dioses se repartieron el poder, echándolo a suertes: Zeus obtuvo el cielo, además de la preeminencia sobre el universo; Posidón, el mar y Hades, el mundo subterráneo. Sin embargo, La Tierra estaba irritada al ver que sus hijos, los titanes, estaban encerrados en el Tártaro. Por eso, los Olímpicos tuvieron que luchar contra los gigantes, excitados contra ellos por la Tierra -la Gigantomaquia-. Finalmente, Zeus tuvo que acabar con Tifón, y fue el más duro de los combates. Es larga la lista de uniones amorosas que tuvo Zeus. Cronológicamente, su primera esposa fue Metis que, para escapar a las asechanzas del dios, adoptó diferentes formas, aunque todo resultó vano. Rendida, concibió una hija, pero Gea predijo a Zeus que si Metis daba a luz una hija, ella engendraría luego un hijo que destronaría a su padre. Por eso Zeus se tragó a Metis y, cuando llegó la hora del parto, Prometeo -o Hefesto, según difieren las versiones- partió el cráneo a Zeus de un hachazo y salió la diosa Atenea, completamente armada. Zeus se casó más tarde con Temis, una de las Titánides, y tuvo con ella varias hijas: las Estaciones (las Horas), y luego las Moiras, que son los agentes del Destino. También se unió con Dione, una de las titánides, y con ella engendró a Afrodita; De Eurínome, hija de Océano, engendró las Gracias, espíritus de la vegetación (Áglae, Eufrósine y Talía); de Mnemósine, otra titánide, que simboliza la Memoria, tuvo las Musas; finalmente con Leto engendró a Apolo y Ártemis. Del enlace sagrado con Hera, su propia hermana, y considerada como su esposa por excelencia, nacieron Hebe, Ilitía y Ares. Con Deméter, otra hermana, tuvo una hija, Perséfone. Éstas son las uniones de Zeus con diosas, pero sus uniones pasajeras con mortales son innumerables: los Heráclidas descienden de la unión de Zeus y Alcmena; Aquiles y Áyax descienden de Zeus por la ninfa Egina, mientras que el antepasado de Agamenón y Menelao, Tántalo, pasaba por ser hijo de Zeus y de Pluto. Los cretenses se decían descendientes de Europa y de los tres hijos que había tenido de Zeus: Minos, Sarpedón y Radamantis; etcétera. Aunque los mitógrafos, sobre todo desde la época cristiana, justifiquen estas uniones como actos de libertinaje, los poetas y mitógrafos anteriores se esfuerzan por reconocer las razones profundas que llevaron al dios a dar hijos a las mortales: el nacimiento de Helena se explica con el fin de disminuir la población excesiva de Grecia y Asia provocando la Guerra de Troya; el nacimiento de Heracles tuvo por objeto suscitar un héroe capaz de librar a la tierra de monstruos maléficos... De hecho, muchas de esas uniones se habían desarrollado bajo formas animales u otras varias: con Europa, bajo la forma de un toro; con Leda, bajo la de un cisne; con Dánae, bajo la de una lluvia de oro... Estas aventuras han expuesto con frecuencia a Zeus a la cólera de Hera. Según los antiguos, las metamorfosis del dios se explicaban como el deseo de oculatarse de su esposa, aunque se trate de una afabulación tardía a las leyendas de metamorfosis. Asimismo, las amantes de Zeus han adoptado con frecuencia formas animales: Io, en vaca; Calisto, osa;...
Zeus interviene en un gran número de leyendas: la Ilíada cuenta una conjura tramada contra él por Hera, Atenea y Posidón, que tenía por objetivo encadenarlo; en otra ocasión arroja Hefesto al vacío y lo deja cojo para siempre, como castigo por haberse puesto al lado de Hera; restableció el orden en el mundo después del robo de Prometeo, clavando a éste en el Cáucaso;... Ante la maldad de los humanos, decide enviarles el gran diluvio, del que la raza humana no conseguirá salvarse sino gracias a Deucalión. También vemos intervenir Zeus en las querellas que surgen por doquier: entre Apolo y Heracles sobre el trípode de Delfos; entre Atenea y Posidón, que se disputaban el Ática;... Castiga también a cierto número de criminales y sacrílegos; lo vemos intervenir en los trabajos de Heracles, dándole armas contra sus enemigos o retirándolo de sus manos cuando cae herido. También se cuenta que Zeus pasó por raptar al joven Ganimedes, en Tróade, y haberlo convertido en su copero particular. Dios de la luz, del cielo sereno y del rayo, aunque no se identifica con el Sol, del mismo modo que Posidón no se identifica con el Mar ni Apolo con el Sol. En el pensamiento helénico, los dioses han perdido el valor cósmico que pudieron tener en otro momento de su evolución, y es asimilado como el símbolo del Dios único que encarna el Cosmos. En Roma, Zeus fue identificado con Júpiter, como el dios del cielo luminoso y dios protector de la ciudad, en su templo del Capitolio. Hera Máxima divinidad femenina del Olimpo griego, hija de Cronos, hermana y esposa de Zeus, de quien le nacieron Ares, Hefesto y Hebe. Venerada como diosa del cielo, su función más propia fue, sin embargo, la de patrona de la vida matrimonial, de la fidelidad y del parto. Identificada por los romanos con Juno. En definitiva, Hera es la esposa legítima de Zeus. Suele representarse majestuosa, en un trono y coronada con el “polos”. A veces lleva en la mano una granada. Hera es en la mitología griega, reina de los dioses, hija de los titanes Cronos y Rea, hermana y mujer del dios Zeus. Para Zeus no fue muy fácil convencer a Hera del matrimonio, por lo que usó diversas estrategias, hasta que camuflado de pájaro desvalido pudo llegar al corazón de su amada y conquistarla. Zeus adoptó su forma natural y volvió a pedirle matrimonio a Hera. La diosa sintió entonces que se casaría para dar el ejemplo y continuar con el rol de Madre de los Cielos, tal como lo habían hecho Rea y Gea con Cronos y Urano. Hera era la diosa del matrimonio y la protectora de las mujeres casadas, pues era la esposa legítima de Zeus, esto la convertía naturalmente en la protectora de las mujeres casadas. Se la representaba como celosa, violenta y vengativa Era muy común que frecuentemente se enfrentara a Zeus, porque las infidelidades de su esposo significaban para ella verdaderos insultos. Por eso persiguió con ira tanto a las amantes de Zeus, como a la descendencia extramatrimonial del dios. Hera mantuvo siempre ulla de su marido y nunca se sintió en inferioridad de condiciones ya que siempre tuvo presente que ella pertenecía a la misma generación divina que Zeus, por lo tanto tenía el mismo rango jerárquico. Era madre de Ares, dios de la guerra, de Hefesto, dios del fuego, de Hebe, diosa de la juventud, y de Ilitía, diosa del alumbramiento. Mujer celosa, Hera perseguía a menudo a las amantes y a los hijos de Zeus. Nunca olvidó una injuria y se la conocía por su naturaleza vengativa. Cierta vez armó un complot para castigar una infidelidad de su marido, pero la nereida Tetis, que estaba muy agradecida por haber concertado su matrimonio con Peleo y además era muy prudente y sospechaba que este acto desencadenaria una guerra civil, recurrió al gigante de cien manos llamado Egeón, que libró a Zeus de las cadenas. Entonces Zeus furioso desató su ira contra Hera y la suspendió entre el cielo y la tierra, amarrando cada una de sus manos a una anilla de oro y atándole un yunque en cada pie. Luego hizo jurar a cada uno de los Olímpicos que nunca más osarían levantarse en su contra. El único que protestó fue Hefesto, que al ver a su madre castigada de ese modo se quejó, pero Zeus no tenía paciencia para soportar recriminaciones de ningún tipo y menos cuando se trataba de un complot en su contra, entonces le profirió un puntapié tan fuerte que lo arrojó hasta la tierra desde el Olimpo y tras el golpes Hefesto quedó rengo para toda la eternidad. Hera finalmente fue perdonada y regresó al Olimpo, a cumplir su rol de protectora de la familia. Irritada con el príncipe troyano Paris por haber preferido a Afrodita, diosa del amor, antes que a ella, Hera ayudó a los griegos en la guerra de Troya y no se apaciguó hasta que Troya quedó destruida. Se suele identificar a Hera con la diosa romana Juno. Hermetismo Grosso modo, conjunto de doctrinas religioso-filosófico-astrológicas expuestas en los Libros herméticos, atribuidos a Hermes Trimegisto, mítico personaje egipcio cuya existencia se hace remontar al siglo XX a.C. Ya en un plano más concreto, el hermetismo fue una doctrina esotérica del helenismo tardío (siglos II-III), en la cual se funden astrología, elementos de filosofía pitagórico-platónica y de teúrgia egipcia, basada en escritos de la época grecorromana atribuidos al dios Hermes Trimegisto. El hermetismo popular ocupó los siglos II-I a.C. y nació de los antiguos textos de astrología, alquimia y magia; el hermetismo erudito apareció en los siglos II-III d.C., procedente de los tratados de filosofía religiosa atribuidos al dios Hermes Trimegisto (dios egipcio a quienes los griegos consideraron un rey muy antiguo de Egipto, autor de numerosos escritos esotéricos, relacionados con la magia, la astrología y la alquimia). Estos escritos, el Corpus hermeticum, en los que aparecen mezclados elementos de la Biblia con influencias platónicas, se consideraron la culminación de un ideal místico, y el hermetismo se instituyó como una religión a medio camino entre las corrientes gnósticas y el cristianismo. Hermes Trimegisto Mítico autor de la literatura hermética de la edad helenística tardía, identificado con el dios egipcio Tot. Luego, Hermes Trimegisto es el nombre griego de Tot, “el tres veces grande”, dios egipcio de la sabiduría y protector de las bibliotecas. Hefesto En la mitología griega, dios del fuego y de la metalurgia, hijo del dios Zeus y de la diosa Hera o, en algunos relatos, sólo hijo de Hera. A diferencia de los demás dioses, Hefesto era cojo y desgarbado. Poco después de nacer lo echaron del Olimpo: según algunas leyendas, lo echó la misma Hera, quien lo rechazaba por su deformidad; según otras, fue Zeus, porque Hefesto se había aliado con Hera contra él. En la mayoría de las leyendas, sin embargo, volvió a ser honrado en el Olimpo y se casó con Afrodita, diosa del amor, o con Áglae, una de las tres gracias. Era el artesano de los dioses y les fabricaba armaduras, armas y joyas. Se creía que su taller estaba bajo el monte Etna, volcán siciliano. A menudo se identifica a Hefesto con el dios romano del fuego, Vulcano. La Fragua de Vulcano es el cuadro en el que Velázquez da su visión sobre los dioses transformándolos en campesinos o artesanos humanos. Apolo En la mitología griega, hijo del dios Zeus y de Leto, hija de un titán. Era también llamado Délico, de Delos, la isla de su nacimiento, y Pitio, por haber matado a Pitón, la legendaria serpiente que guardaba un santuario en las montañas del Parnaso . En la leyenda homérica, Apolo era sobre todo el dios de la profecía. Su oráculo más importante estaba en Delfos, el sitio de su victoria sobre Pitón. Solía otorgar el don de la profecía a aquellos mortales a los que amaba, como a la princesa troyana Casandra. Apolo era un músico dotado, que deleitaba a los dioses tocando la lira. Era también un arquero diestro y un atleta veloz, acreditado por haber sido el primer vencedor en los juegos olímpicos. Su hermana gemela, Ártemis, era la guardiana de las muchachas, mientras que Apolo protegía de modo especial a los muchachos. También era el dios de la agricultura y de la ganadería, de la luz y de la verdad, y enseñó a los humanos el arte de la medicina. Algunos relatos pintan a Apolo como despiadado y cruel. Según la Iliada de Homero, Apolo respondió a las oraciones del sacerdote Crises para obtener la liberación de su hija del general griego Agamenón arrojando flechas ardientes y cargadas de pestilencia en el ejército griego. También raptó y violó a la joven princesa ateniense Creusa, a quien abandonó junto con el hijo nacido de su unión. Tal vez a causa de su belleza física, Apolo era representado en la iconografía artística antigua con mayor frecuencia que cualquier otra deidad. Hades En la mitología griega, dios de los muertos. Era hijo del titán Cronos y de la titánide Rea y hermano de Zeus y Poseidón. Cuando los tres hermanos se repartieron el universo después de haber derrocado a su padre, Cronos, a Hades le fue concedido el mundo subterráneo. Allí, con su reina, Perséfone, a quien había raptado en el mundo superior, rigió el reino de los muertos. Aunque era un dios feroz y despiadado, al que no aplacaba ni plegaria ni sacrificio, no era maligno. En la mitología romana, se le conocía también como Plutón, señor de los ricos, porque se creía que tanto las cosechas como los metales preciosos provenían de su reino bajo la tierra. El mundo subterráneo suele ser llamado Hades. Estaba dividido en dos regiones: Erebo, donde los muertos entran en cuanto mueren, y Tártaro, la región más profunda, donde se había encerrado a los titanes. Era un lugar oscuro y funesto, habitado por formas y sombras incorpóreas y custodiado por Cerbero, el perro de tres cabezas y cola de dragón. Siniestros ríos separaban el mundo subterráneo del mundo superior, y el anciano barquero Caronte conducía a las almas de los muertos a través de estas aguas. En alguna parte, en medio de la oscuridad del mundo inferior, estaba situado el palacio de Hades. Se representaba como un sitio de muchas puertas, oscuro y tenebroso, repleto de espectros, situado en medio de campos sombríos y de un paisaje aterrador. En posteriores leyendas se describe el mundo subterráneo como el lugar donde los buenos son recompensados y los malos castigados. Poseidón En la mitología griega, dios del mar, hijo del titán Cronos y la titánide Rea, y hermano de Zeus y Hades. Corno Poseidón necesitaba una esposa para compartir el reino de los mares, se fijó primero en la Nereida Tetis y la cortejó con gran caballerosidad, colmándola de regalos preciosos. Pero Temis advirtió al dios que debía tener cuidado, porque la descendencia que tuviera con Tetis llegaría a ser más importante que el mismo Poseidón. Esto hizo desistir inmediatamente al dios de su idea de matrimonio con Tetis y comenzó a poner su atención en otra nereida llamada Anfitrite (cuyo nombre significa “la que fluye alrededor”). Sin embargo, ocurrió esta vez que la nereida rechazó abruptamente los requerimientos del dios y cuando comprobó que Poseidón no dejaría de cortejarla tan fácilmente, Anfitrite se escapó hacia el monte Atlas. Pero al fin y al cabo Poseidón era un dios y luego del reparto de los reinos con sus hermanos, había aprendido que debía pelear por aquello que deseaba, entonces envió unos mensajeros para que trajeran a la nereida de regreso, donde se destacó la Delfina, al lograr el matrimonio con Poseidón. Como agradecimiento la Delfina se transformó en la constelación Delfín. Poseidón, sin embargo, tuvo otros numerosos amores, especialmente con ninfas de los manantiales y las fuentes, y fue padre de varios hijos famosos por su salvajismo y crueldad, entre ellos el gigante Orión y el cíclope Polifemo. Poseidón y la gorgona Medusa fueron los padres de Pegaso, el famoso caballo alado. Poseidón desempeña un papel importante en numerosos mitos y leyendas griegos. Disputó sin éxito con Atenea, diosa de la sabiduría, por el control de Atenas. Cuando Apolo, dios del sol, y él decidieron ayudar a Laomedonte, rey de Troya, a construir la muralla de la ciudad, éste se negó a pagarles el salario convenido. La venganza de Poseidón contra Troya no tuvo límites. Envió un terrible monstruo marino a que devastara la tierra y, durante la guerra de Troya, se puso de lado de los griegos. A Poseidón se lo representaba de pie sobre las olas o en un carro de ruedas de oro formado por un caracol gigante y conducido por caballos marinos; siempre era seguido por peces, delfines, nereidas y genios marinos. El emblema que eligió el dios fue el caballo, ya que siempre dijo que este animal había sido creado por él. Su única arma era el tridente, con el que agitaba las aguas y podía hacer naufragar los barcos. Su figura es muy parecida a la de su hermano Zeus, con larga barba y majestuosa, de cuerpo robusto y hermoso y siempre acompañado del tridente, símbolo de poder. Aparece acompañado por un delfín, o bien montado en un carro tirado por briosos seres marinos. Los romanos identificaban a Poseidón con su dios del mar, Neptuno. Poseidón desempeña un papel importante en numerosos mitos y leyendas griegos. Disputó sin éxito con Atenea, diosa de la sabiduría, por el control de Atenas. Cuando Apolo, dios del sol, y él decidieron ayudar a Laomedonte, rey de Troya, a construir la muralla de la ciudad, éste se negó a pagarles el salario convenido. La venganza de Poseidón contra Troya no tuvo límites. Envió un terrible monstruo marino a que devastara la tierra y, durante la guerra de Troya, se puso de lado de los griegos. A Poseidón se lo representaba de pie sobre las olas o en un carro de ruedas de oro formado por un caracol gigante y conducido por caballos marinos; siempre era seguido por peces, delfines, nereidas y genios marinos. El emblema que eligió el dios fue el caballo, ya que siempre dijo que este animal había sido creado por él. Su única arma era el tridente, con el que agitaba las aguas y podía hacer naufragar los barcos. Su figura es muy parecida a la de su hermano Zeus, con larga barba y majestuosa, de cuerpo robusto y hermoso y siempre acompañado del tridente, símbolo de poder. Aparece acompañado por un delfín, o bien montado en un carro tirado por briosos seres marinos. Los romanos identificaban a Poseidón con su dios del mar, Neptuno. Ares En la mitología griega, dios de la guerra e hijo de Zeus, rey de los dioses, y de su esposa Hera. Ares es representado con coraza, casco, escudo y tina espada manchada de sangre. Tiene un cuerpo enorme y suele ir acompañado de sus hijos Deimos (Temor) y Fobo (Terror). Agresivo y sanguinario, Ares personificaba la brutal naturaleza de la guerra, y era impopular tanto para los dioses como para los seres humanos. A pesar de su pasión por la guerra, es derrotado en numerosas oportunidades. Seguramente la tradición se esfuerza en demostrar que la fuerza bruta, sin ningún ideal de por medio, es fácilmente susceptible de ser vencida. Ares no era invencible, ni siquiera frente a los mortales. Es así como se lo ve derrotado en la Titanomaquia (Guerra de Titanes) ; burlado por Heracles, humillado por Atenea y herido, por un mortal (Diomedes), durante la guerra de Troya. La colina de Atenas que lleva el nombre de Areópago , en donde se reunía el tribunal que juzgaba los crímenes de origen religioso. Va unido a Ares por el siguiente mito; los dioses habían culpado a Ares por la muerte del hijo de Poseidón, llamado Halirrotio. Pero Ares se liberó de esta acusación alegando que lo había matado porque intentó violar a su hija, Acipea. Era la palabra del dios Ares contra el dios Poseidón, ya que Halirrotio estaba muerto. Nadie confiaba en el testimonio de Ares, pero finalmente los dioses, tuvieron que absolver al dios de la guerra, porque Acipea testificó a favor de su padre. El culto de Ares, que se creía originario de Tracia, no estaba muy difundido en la antigua Grecia y, donde existía, carecía de significación social o moral. Los romanos lo identificaban con Marte, también un dios de la guerra. Hermes En la mitología griega, mensajero de los dioses, hijo del dios Zeus y de Maya, la hija del titán Atlas. Como especial servidor y correo de Zeus, Hermes tenía un sombrero y sandalias aladas y llevaba un caduceo de oro, o varita mágica, con serpientes enrolladas y alas en la parte superior. Guiaba a las almas de los muertos hacia el submundo y se creía que poseía poderes mágicos sobre el sueño. Hermes era también el dios del comercio, protector de comerciantes y pastores. Como divinidad de los atletas, protegía los gimnasios y los estadios, y se lo consideraba responsable tanto de la buena suerte como de la abundancia. A pesar de sus virtuosas características, también era un peligroso enemigo, embaucador y ladrón. El día de su nacimiento robó el rebaño de su hermano, el dios del sol Apolo, oscureciendo su camino al hacer que la manada anduviera hacia atrás. Al enfrentarse con Apolo, Hermes negó haber robado. Los hermanos acabaron reconciliándose cuando Hermes le dio a Apolo su lira, recién inventada. En el primitivo arte griego, se representaba a Hermes como un hombre maduro y barbado; en el arte clásico, como un joven atlético, desnudo e imberbe como puede comprobarse en el Hermes de Praxíteles, en Olimpia. Los romanos lo identificaron con Mercurio. Hermes es el nombre que ha recibido uno de los dioses más populares y reconocidos de la mitología griega. Se le atribuye un rol de mensajero y como tal es el dios que protege a aquellos que viajan, que cruzan y transitan las fronteras. Pero no solo a ellos se reduce la acción de Hermes y vale destacarse entonces que se trató de un Dios que ha abarcado y regido otras cuestiones también muy importantes en la vida de la comunidad griega de aquellos tiempos como ser: el pastoreo, el ingenio, la creatividad, la astucia, la literatura, el atletismo, los pesos y las medidas y hasta el pillaje de los mentirosos y los delincuentes, entre otras. Era hijo de Zeus y de la pléyade Maya. Su equivalente en la mitología romana es Mercurio. Tal como sucede con buena parte de los dioses que integran la mitología griega, Hermes, también tenía sus símbolos representativos, entre ellos, animales como la tortuga y el gallo y entre los elementos que lo distinguían se cuentan: el monedero, las sandalias aladas, un sombrero de ala ancha y la vara del heraldo. Respecto a su culto si bien existía una adoración ciertamente extendida en toda Grecia, era en Arcadia donde se desarrollaba su culto más intenso, siendo las Hermeas las fiestas que se celebran en su honor. Dioniso Dios del vino y del placer, estaba entre los dioses más populares. Los griegos dedicaban muchos festivales a este dios telúrico, y en algunas regiones llegó a ser tan importante como Zeus. A menudo lo acompañaba una hueste de dioses fantásticos que incluía a sátiros, centauros y ninfas. Los sátiros eran criaturas con piernas de cabra y la parte superior del cuerpo era simiesca o humana. Los centauros tenían la cabeza y el torso de hombre y el resto del cuerpo de caballo. Las hermosas y encantadoras ninfas frecuentaban bosques y selvas. Así, pues en la mitología griega, Dioniso es el es el dios de la vendimia y el vino, inspirador de la locura ritual y el éxtasis, y un personaje importante de la mitología griega, como hijo del dios principal Zeus. Aunque los orígenes geográficos de su culto son desconocidos, casi todas las tragedias lo presentan como «extranjero». Fue también conocido por los romanos como Baco y el frenesí que inducía, bakcheia. Es el dios patrón de la agricultura y el teatro. También es conocido como el ‘Libertador’ (Eleuterio), liberando a uno de su ser normal, mediante la locura, el éxtasis o el vino. La misión divina de Dioniso era mezclar la música del aulós y dar final al cuidado y la preocupación. Los investigadores han discutido la relación de Dioniso con el «culto de las almas» y su capacidad para presidir la comunicación entre los vivos y los muertos. En el panteón griego, Dioniso fue incorporado como hijo de Zeus y Sémele, nieto de Harmonía y bisnieto de Afrodita, si bien otras versiones afirmaban que era hijo de Zeus y Perséfone. Se describe a Dioniso como femenino o «masculino-femenino».El nombre Dionysos es de significado incierto. Su elemento -nysos bien puede ser de origen extraheleno, pero dio- ha sido relacionado desde antiguo con Zeus (genitivo Dios). Para los autores griegos, Nisa era una ninfa que lo crio, o la montaña donde era atendido por varias ninfas (las Nisíades), que lo alimentaron y lo hicieron inmortal por orden de Hermes.El séquito de Dioniso era llamado el tíaso, y estaba formado principalmente por ménades (sus compañeras de orgía).Otro mito dionisíaco aparece en el credo del orfismo, donde los antiguos Titanes matan al pequeño dios Dioniso, hijo de Zeus y Perséfone, luego de atraerlo con brillantes juguetes hacia una trampa, después es descuartizado, cocido y devorado. Entonces, Zeus castiga y fulmina con su rayo a los Titanes (pero como el corazón de Dioniso no fue devorado, del corazón resucita el hijo de Zeus). De las cenizas de los Titanes y la tierra surgen los seres humanos, que poseen un componente titánico y otro dionísíaco, al nacer con algo de la antigua culpa de la muerte del dios Dioniso, por lo que deben purificarse al evitar el derramamiento de sangre de hombres y animales, de este modo, al final de la existencia, su alma es liberada del cuerpo (casi tumba y cárcel), para reintegrarse al mundo divino de donde procede. Desde otro punto de vista, Dios griego, llamado también Baco, hijo de Zeus y Sémele, símbolo de la fuerza fecunda de la Naturaleza. El culto al dios se acompañaba de desenfrenadas orgías báquicas. Serviánle Pan, los sátiros, centauros y bacantes, y le estaban dedicados el vino, la hiedra, el laurel y el asfódelo. En la mitología griega, dios del vino. Enseñó a los hombres el cultivo de la vid. Amó a Ariadna, abandonada por Teseo en Naxos. Su mito se vio contaminado por elementos místicos y filosóficos extranjeros. En la religión de los misterios se le atribuía el arte de la adivinación y de las curaciones. Sus fiestas se celebraban con ritos orgiásticos. Héroe Nombre dado por los griegos a los semidioses o a los grandes hombres divinizados. Las injerencias de los dioses en las hazañas de los héroes –Hércules, Aquilea, Eneas, Perseo, etc.- inspiraron numerosas narraciones, cuyo conjunto forma la mitología. Los mitos son muy variados y ejemplifican la maldad, las calamidades, el castigo, el heroísmo, la fortuna, etc. Perseo Héroe legendario, hijo de Zeus y Dánae. Cortó la cabeza a Medusa y petrificó a Polidectes, pretendiente de su madre. Liberó a Andrómeda, se casaron y fundó Micenas. Este héroe tuvo un hijo de Andrómeda, Alceo. En otro sentido, Perseo es un semidiós de la mitología griega, hijo de Zeus y de la mortal Dánae. La tradición le atribuía la fundación de Micenas. Así, pues, en la mitología griega, Perseo cortó la cabeza de Medusa, rescató a Andrómeda, castigó a Polidecto, que había matado a su madre, y regresó con ella y con Andrómeda a Argos. Dicho de otro modo, Polidectes, rey de Sérifos, lo envió a combatir contra la Medusa para alejarlo de su madre; con la ayuda de Hermes y Atenea, el héroe decapitó a la Medusa, y de la sangre del monstruo nació Pegaso. Liberó a Andrómeda, con la que casó. Cuando regresó a Serifos convirtió en piedra a Polidectes, mostrándole la cabeza de la Medusa, y liberó a Dánae. Antes de regresar a la Argólida ofreció la cabeza de la Medusa a la diosa Atenea. Pandora En algunas religiones (Asia septentrional, América del Norte, etc.), hechicero cuya función consistía en entrar en comunicación con los espíritus de la naturaleza, utilizando para ello las técnicas del éxtasis y del trance. El chamanismo constituye una forma de religión de los turanios y tunguses de Siberia y Asia nordoriental, basada en la magia y la hechicería. Desde otro ángulo, Pandora, en la mitología griega, fue la primera mujer. Creada por Hefaistos, adornada con todos los dones, fue enviada por Zeus a los hombres, para castigarlos por el fuego robado por Prometeo, con la caja que encerraba todos los bmales. Pandora, presa de curiosidad, quiso abrir la caja (caja de Pandora ) y esparció entre los hombres todo género de desventuras. En otros términos, en la mitología griega, primera mujer, plasmada por Zeus para vengarse de Prometeo y de los hombres. De su caja misteriosa se desparramaron todos los males sobre la Tierra y cuando quiso cerrarla solo quedó en ella la esperanza. Según el mito hesiódico, Pandora es la primera mujer, como Eva en la religión judeocristiana. Hefesto (dios del fuego) la modeló a imagen y semejanza de las inmortales, y obtuvo la ayuda de Palas Atenea (diosa de la sabiduría). Zeus ordena su creación para castigar a la raza humana, por que Prometeo se había robado el fuego divino para darselo a los hombres. Cada dios le otorgó a Pandora una cualidad como la belleza, la gracia, la persuación, y la habildad manual, entre otras; pero Hermes (mensajero de los dioses, e intérprete de la voluntad divina) puso en su corazón la mentira y la falacia. Según Los Trabajos y Los Días de Hesíodo, había una jarra que contenía todos los males. Pandora apenas la vio, la abrió y dejó que los males inundaran la tierra. Para cuando logró cerrar la jarra, lo único que quedaba adentro era la esperanza, por lo que los humanos no la recibieron. De este mito proviene la expresión ‘abrir la caja de Pandora’. En esta tradición, Pandora representa la perdición de la humanidad al igual que Eva. De acuerdo con otra tradición, la jarra contenía más bien todos los bienes y Zeus se la entrega a Pandora, para que se la regale a Epimeteo el día de su boda, pero ella la abrió imprudentemente, y todos los bienes se escaparon y volvieron al Olimpo (lugar donde viven los dioses), dejando a los hombres afligidos por todos los males, con el único consuelo de la esperanza. Epimeteo era hermano de Prometeo, Atlante y Menecio, hijo de Japeto y Clímene. Es un titán (primera generación de dioses, descendientes de Gea y Urano). Cuando Prometeo engañó a Zeus y le robó por fin el fuego sagrado, estaba seguro que debía esperar un castigo. Por esto, le prohíbe a su hermano que reciba regalos de Zeus, pero Epimeteo al ver la belleza de Pandora no pudo contenerse. Epimeteo, entonces es el culpable de las desgracias de la raza humana. Ninfa En la mitología griega, divinidad femenina de las fuentes, de los ríos y de los lagos, de las plantas y de los montes. Así, pues, las Ninfas son divinidades de rango inferior a las del Olimpo. Hijas de Júpiter. Habitan en los bosques, en las montañas y en los ríos. Acompañan a Diana, y cantan y danzan en torno suyo. Velan por la suerte de los humanos, plantan árboles, presiden las ceremonias nupciales y protegen las cosechas. Al respecto, Pierre Grimal escribe que, “Las Ninfas son ‘doncellas’ que pueblan la campiña, el bosque y las aguas. Son los espíritus de los campos y de la Naturaleza en general, cuya fecundidad y gracia personifican. En época homérica pasan por ser hijas de Zeus. Son consideradas como divinidades secundarias, a las cuales se dirigen plegarias y que pueden resultar temibles. Habitan en grutas, donde pasan la vida hilando y cantando. Con frecuencia forman el séquito de una divinidad importante -en particular Ártemis- o de una de las propias ninfas, de más alto rango, como ocurre con las criadas de Calipso o de Circe.” Musas En la mitología griega, las nueve hijas de Mnemósine y de Zeus, divinidades protectoras de las ciencias y de las artes, y fruto de otras tantas noches de amor. Otras tradiciones las presentan como hijas Harmonía, o de Urano y Gea (la Tierra y el Cielo) Las Musas, para otros, eran hijas de Júpiter y de la Memoria. Evidentemente, todas estas genealogías son simbólicas, y, de uno u otro modo, se relacionan con unas concepciones filosóficas acerca de la primacía de la Música en el Universo. En efecto, las Musas no son únicamente las cantoras divinas, cuyos coros e himnos deleitan a Zeus y los demás dioses, sino que presiden el Pensamiento en todas sus formas: elocuencia, persuasión, sabiduría, Historia, Matemáticas, Astronomía. Hesíodoensalza sus servicios: ellas son las que acompañan a los reyes y les dictan palabras convincentes, las adecuadas para aplacar las riñas y restablecer la paz entre los hombres. Ellas les confieren el don de la dulzura, que les vale el amor de sus súbditos. De igual modo -dice Hesíodo- basta con que un cantor, es decir, un servidor de las Musas, celebre las proezas de los hombres del pasado o a los dioses, para que aquel que tenga preocupaciones y pesares los olvide al momento. Lo mismo que las gracias tomaban parte en todas las reuniones, regocijos, conciertos y festines que en el Olimpo celebraban los dioses. Estaban dotadas del don admirable de ser eternamente jóvenes y bellas. En resumidas cuentas, Según la mitología griega, las Musas son las nueve hijas de Zeus y de Mnemósine. Éstas fueron engendradas, según el mito, en nueve noches consecutivas. Según el historiador griego del S.II Pausanias, al principio las musas fueron tres: Aedea (el canto, la voz), Meletea (la meditación) y Mnemea (la memoria). Juntas representaban las precondiciones del arte poético en la práctica del culto religioso. La tradición les atribuía dos residencias: la una sobre el monte del Parnaso y la otra sobre el Helicón. Es Platon en el año 401 a.c. aprox. y, posteriormente, los autores neoplatónicos, el que hace de nueve Musas las mediadoras entre el dios y el poeta o cualquier creador intelectual. Eran nueve, a saber: 1. Clío, era la musa de la Historia, 2. Euterpe, inventora de la flauta y protectora de la Música, 3. Talia, que presidía la Comedia, 4. Melpórnene, musa de la Tragedia, 5. Terpsícore, diosa de la danza, 6. Erato, que presidía la poesía lírica y la anacreóntica, 7. Polimnia, musa de la Retórica , 8. Urania, musa de la astrología, 9. y Caliope, musa de la poesía heroica y de la gran elocuencia. Anfictionía Liga religiosa entre poblaciones y ciudades limítrofes que se proponían el cuidado y la defensa de un templo común y la celebración de las festividades relacionadas con el templo. La más famosa fue la délica en honor del santuario de Apolo, en Delfos.En suma, pues, una anfictionía era 1. Una confederación (Del gr. amfiktionia) de las antiguas ciudades griegas con fines políticos o religiosos de interés general: con la llegada al poder de la dinastía macedónica, las anfictionías perdieron parte de su poder político. 2. O la asamblea de los anfictiones: las anfictionías más célebres eran las de Delfos, como se ha dicho, cerca del famoso oráculo de Apolo. Sinónimos Alianza, liga, coalición, pacto, concordato, confederación, asociación, reunión, agrupación, asamblea. Manes Entre los romanos, espíritus de los difuntos, considerados como divinidades, fueron objeto de culto personal y familiar. Los Manes, en plural siempre, en la mitología romana, eran unos dioses familiares y domésticos o caseros por lo general asociados a otros llamados Lares o dioses familiares y Penates o dioses de la despensa. Eran espíritus de antepasados, que oficiaban de protectores del hogar. El pater familias o padre cabeza de familia, era su sacerdote y oficiaba sus ceremonias religiosas y ofrendas en las viviendas. Los antiguos daban el nombre de manes a las almas de los muertos que suponían errante de un lugar a otro a manera de sombras y a las cuales tributaban en ciertas ocasiones una especie de culto religioso. Los antiguos decían que eran hijos de la diosa Mania y Hesiodo supone que tuvieron por padres a los hombres que vivieron durante el siglo o edad de plata pero Bauier opina que su verdadero origen nació de la idea de que el mundo estaba lleno de genios, unos para los vivos, otros para los muertos: unos buenos y otros malos, etc. Los antiguos no tenían ideas enteramente estables o fijas relativas a los manes: así es que tan pronto los tomaban por las almas separadas de los cuerpos, tan pronto por los dioses infernales o simplemente por los dioses o los genios tutelares de los difuntos. De muchos autores antiguos resulta que estos atribuían o suponían a las almas de los difuntos una especie de cuerpos muy sutiles de la misma naturaleza del aire, pero no obstante, organizado y en disposición de ejercer varias funciones de la vida humana como ver, hablar, entender, comunicar, pasar de un lugar a otro, etc. Aunque los antiguos no deificaban todos los muertos, no obstante creían que todas las almas de los hombres de bien pasaban a ser una especie de divinidades, por cuya razón solían grabar sobre los sepulcros estas tres letras iniciales D. M. S. Dis manibus sacrum, consagrada a los dioses manes. Por último, destacaremos que entre los romanos, los espíritus de los difuntos fueron considerados como divinidades y fueron objeto de culto personal y familiar. También se puede entender este término como dioses infernales que purificaban las almas de diversos modos. En otro sentido, Manes (216?-276) fue un filósofo y astrónomo persa, fundador del maniqueísmo . En 242 para difundir su doctrina, inició un viaje por la India, Egipto y Persia. En este último país fue benévolamente acogido por el rey Shahpuhr I. A la muerte de éste, tuvo enfrentamientos con su sucesor Bahram I y, por la hostilidad de los seguidores del mazdeísmo (religión oficial), fue encarcelado. Murió en la cárcel. Se proclamó el último y supremo profeta de Dios y explicó sus doctrinas en Epístola Fundamenti. Penates (voz latina) Entre los antiguos romanos, divinidades protectoras de la familia y el Estado. Dioses compañeros de los lares, encargados de la protección de una familia o casa. Con más atención, diremos que Di Penates o en forma abreviada Penates eran, en la mitología romana, originalmente genios protectores del almacén del hogar. Posteriormente, se convierten en dioses de los hogares brindando protección a toda la casa (penates familiares o menores), existiendo también los protectores del estado (penates públicos o mayores). Estaban emparentados con losLares, Genios y Larvae. Los Penates son mencionados por Propercio. El nombre se deriva de penus, la despensa o almacén de la casa. Se encargaron, inicialmente, de proteger las despensas, para luego extenderse a toda la casa. Se les ofrendaba una parte de la comida diaria, que debía ser colocada en el corazón de la figura que los representaba. Los magistrados de la ciudad prestaban juramento ante los Penates públicos. Algunas veces los Penates eran representados como un par de jóvenes. En la colina Velia en Roma existía un templo dedicado a ellos. Lares Cada uno de los dioses menores romanos protectores del hogar doméstico. Es decir, los lares eran deidades romanas hijos de Lara (o Larunda), una de las náyades, y el dios Mercurio (algunas fuentes mencionan a Júpiter), cuyo origen se encuentra en los cultos etruscos a los dioses familiares. La religión de la antigua Roma presentaba dos vertientes: por un lado, los cultos públicoso estatales y, por otro, los cultos privados o domésticos. Dentro de esta segunda vertiente se sitúa la adoración de los llamados dii familiaris o dioses de la familia. Entre estos se encuentran los lares loci, cuya función primordial era velar por el territorio en que se encontraba la casa familiar. Tanto es así, que antes de que la propiedad privada fuese regulada por el derecho, eran los dioses lares los encargados de evitar que los extraños se adentrasen en tierras ajenas mediante, según la creencia popular, la amenaza de enfermedades que podían llegar a ser mortales. En los primeros tiempos romanos cada casa tenía al menos una estatuilla, más adelante surge cierta confusión entre éstas y las de los manes, almas de los antepasados muertos. Se puede decir también que lar es cada uno de los dioses menores romanos protectores del hogar doméstico. Entre los antiguos romanos los había de diversas clases: lares domésticos, del hogar; compitales, de las encrucijadas; vicorum, o de las calles; rurales o del campo; y otros. Larario (lararium) Templete dedicado a los dioses lares, que normalmente se colocaba en el atrium.Las familias romanas sentían una gran veneración por los lares, que representaban en forma de pequeñas estatuas. Éstas se colocaban tanto dentro como fuera de la casa en pequeños altares llamados lararia (sg. lararium), donde se realizaban ofrendas o se les rendía oración. En la casa (sg. domus), el larario solía situarse en el atrio, lo más cerca posible de la puerta principal. En el caso de los apartamentos (pl. insulae), el lararium se colocaba cerca de la cocina, aunque en una misma casa podían existir varios y no era extraño que se encontrasen en los dormitorios. Lo que era importante, sin embargo, es que no estuviesen en lugares poco transitados o escondidos, con el fin de que no fuesenignorados u olvidados. Dánae Mítica hija de Acrisio, rey de Argos, y de Eurídide. Fue amada por Zeus que la visitó bajo forma de lluvia de oro. De la unión con el dios nació Perseo. Extendiéndonos más de la cuenta, Dánae era hija de Acrisio y Eurídice, madre de Perseo; perseguida por el tirano Polidectes. Suele mostrarse siendo poseída por la lluvia de oro de Zeus o prisionera en su torre de bronce. El oráculo había predicho que el hijo de Dánae (Perseo) mataría a su abuelo Acrisio, así que éste la encerró en una torre de bronce (o en una cueva). Zeus la poseyó en forma de lluvia de oro y de ahí nació Perseo, que fue abandonado junto con su madre en un cofre en la isla de Séfiros esperando la protección de Zeus. Dictis, hermano del tirano Polidectes los recogió allí a ambos. El tirano se enamoró de Dánae y envió a Perseo a por la cabeza de Medusa, para intentar violarla. Cuando Perseo regresó con la cabeza y se enteró, convirtió en piedra a Polidectes y a sus compñeros, otorgando a Dictis el trono de la isla y marchó de Séfiros. Dánae regresó a Argos con su madre Eurídice y Perseo fue en busca de Acrisio. La leyenda italiana le atribuye la fundación de la ciudad de Ardea en el Lacio. Danaides, Las En la mitología griega, las cincuenta hijas de Danao. Por sugerencia del padre, laprimera noche de bodas mataron todas, excepto Hipermnestra, a sus maridos, hijos de Egipto. Fueron condenadas en el Hades a llenar, en el Tártaro, eternamente de agua un vaso sin fondo.Explayándonos un poco, sostemos que el dios del mar, Poseidón, tuvo con la ninfa Libia dos hijos. Uno fue Agenor, quien se trasladó a Siria. Su hermano Belo vivió en el país del Nilo, desde donde gobernó a los países africanos. Belo se unió a Anquínoe, hija del dios Nilo, y con ella tuvo a dos hijos gemelos, a quienes llamó Dánao y Egipto. Egipto recibió el reino de Arabia y Dánao el de Libia. Sin embargo, Egipto reclamó el fértil valle del Nilo y le dió a este país su propio nombre. Egipto tuvo cincuenta hijos de diversas mujeres, mientras que Dánao tuvo cincuenta hijas, que fueron llamadas las Danaides. Hubo disputas entre los dos hermanos, y Dánao, temeroso del poder de Egipto y por consejo de Atenea, construyó un barco de cincuenta remos y huyó de África, refugiándose en Argos. Ahí, sus hijas edificaron un templo a Atenea. En Argos reinaba Gelanor, a quien Dánao reclamó el trono. Gelanor se resistió, pero durante la discusión un lobo salió del bosque cercano y se arrojó contra un rebaño que pasaba frente a la ciudad. Atacó a un robusto toro y lo dominó, dándole muerte. Gelanor vió esto como un signo del fin de su reino, y cedió su corona a Dánao. Se cuenta también que el país estaba devastado por la sequía, pues Poseidón estaba enfadado cuando Argos fue concedido a Hera, cuando él quería el país para sí. Una de las Danaides, Amimone, había sido enviada con sus hermanas para buscar agua. Fatigada por el viaje se tendió a descansar en el campo. De pronto surgió un sátiro que trató de forzarla. Amimone llamó en su ayuda a Poseidón, quien repelió al sátiro con un golpe de su tridente. El golpe dio en una roca, de la que surgió una triple fuente que proveyó de agua a Argos. Así reinó Dánao durante un tiempo, hasta que llegaron a Argos sus sobrinos, los hijos de Egipto. Éstos le pidieron que olvidara la rencilla con su padre, y anunciaron que su visita tenía la intención de casarse con las Danaides para sellar la paz. Dánao dió su consentimiento, pero desconfiaba de la reconciliación. Así los cincuenta hijos de Egipto se casaron con la cincuenta hijas de Dánao. El rey celebró las bodas con un gran banquete, pero en secreto le dio a cada una de sus hijas una daga, haciéndoles prometer que darían muerte a sus esposos durante la noche. Todas las Danaides cumplieron su promesa, excepto la mayor, Hipermnestra, quien conservó la vida de su esposo Linceo por haberla respetado durante la noche de bodas. Todos los demás hijos de Egipto fueron decapitados, y mientras sus cuerpos recibían los ritos funerarios en Argos sus cabezas eran enterradas en Lerna. Egipto, lleno de pesar por la muerte de sus hijos y temeroso de Dánao, se retiró a Aroe, donde murió. Por orden de Zeus y por mediación de Hermes y Atenea, las Danaides fueron purificadas de su delito. Pero Hipermnestra fue puesta bajo vigilancia por Dánao, por haber desobedecido su orden. Fue liberada durante su juicio, gracias a la intervención de la diosa Afrodita, a quien agradaba el amor que había nacido entre ella y Linceo. Pero luego de este suceso Dánao no pudo casar a sus hijas, pues cualquier pretendiente sentía el temor de ser asesinado como los anteriores. Por fin, Dánao celebró unos juegos poniendo como recompensa a sus propias hijas y liberando a los ganadores de los regalos que debían hacer a su suegro. Así las Danaides se casaron con jóvenes del país, con los que engendraron a la raza de los dánaos. Según unas versiones del mito, Linceo hizo las paces con su suegro Dánao. Según otras, le dió muerte a él y a las cuarenta y nueve danaides asesinas, vengando a sus hermanos. Tras su muerte, y rechazando la purificación ordenada por Zeus, los jueces del infierno encontraron a las Danaides culpables del asesinato de sus esposos. Fueron condenadas a llevar agua continuamente a un tonel sin fondo, por toda la eternidad. Dánao En la mitología griega, hijo de Belo y Anquinoe, rey de Libia, y hermano de Egipto, rey de los melánpodos. Tuvo cincuenta hijas, llamadas Danaides. Pero, ralentizando nuestra exposición, diremos que en la mitología griega, Dánao era el hermano gemelo de Egipto. Ambos eran hijos del mítico rey egipcio Belo y de la hija del dios fluvial Nilo, la náyade Anquínoe. Por parte de su padre descendía de Poseidón y la ninfa Libia. El mito de Dánao es una leyenda de fundación (o refundación) de Argos, una de las principales ciudades micénicas del Peloponeso. En la Ilíada de Homero, se designa comúnmente como «dánaos» (‘tribu de Dánao’) y «argivos» a las fuerzas griegas enfrentadas a los troyanos. Dárdano En la mitología griega, hijo de Zeus y de Electra, fundador de la dinastía troyana. Es el antecesor de los troyanos y, a través de ellos, de los romanos. Usando otros términos, Dárdano era, en la mitología griega, el hijo de Zeus y Electra, una de las Pléyades, hija de Atlas. Dárdano era hermano del rey de Arcadia , Yasión, a quien asesinó, pero no pudo arrebatarle el trono, puesto que el pueblo lo expulsó. Tras una corta estancia en la isla de Samotracia se trasladó hasta Frigia y se casó allí con Batía, la hija del rey Teucro. Heredó el trono, y dio a los habitantes el nombre de dárdanos derivándolo del suyo. Hijo suyo fue Erictonio. Dárdano es el fundador de la ciudad de Dardania, al pie del monte Ida, y que más adelante será la ciudad de Troya. Según Diodoro Sículo, gobernó sobre muchos pueblos de Asia y envió como colonos a los dárdanos que habitan al norte de Tracia. Como fundador de Troya, es el antepasado de su casa real y «dardanio» es sinónimo de «troyano» (así lo emplean a menudo Virgilio y Homero, así "Príamo Dardánida" ). Según Apolodoro, Dárdano abandonó Samotracia, su país de origen, o Arcadia, afligido por la muerte de su hermano Yasión, fulminado por Zeus por haber seducido a Deméter, o bien a causa del diluvio de Deucalión, y arribó a Tróade. Actualmente, el estrecho de los Dardanelos recibe su nombre en honor a Dárdano. Delfos Ciudad de la antigua Grecia, en la Fócida. Famosa como sede del oráculo (desde el siglo VIII a.C.) dedicado primero a Gea y luego a Apolo, que profetizaba por medio de la Pitonisa (o Pitia). Tuvo gran importancia en la vida religiosa, política y social de la antigua Grecia. Las riquezas acumuladas en ella fueron robadas (86 a.C.) por los romanos, y el templo cerrado por Teodosio (390). En resumidas cuentas, el oráculo de Delfos, en el Santuario de Delfos, fue un lugar de consulta a los dioses, en el templo sagrado dedicado principalmente al dios Apolo. Situado en Grecia, en la actual villa de Delfos, al pie del monte Parnaso, consagrado al propio dios y a las musas, en medio de las montañas de la Fócida, a 700 m sobre el nivel del mar y a 9,5 km de distancia del golfo de Corinto. De las rocas de la montaña brotaban varios manantiales que formaban distintas fuentes. Una de las fuentes más conocidas desde muy antiguo era la fuente Castalia, rodeada de un bosquecillo de laureles consagrados a Apolo. La leyenda y la mitología cuentan que en el monte Parnaso y cerca de esta fuente se reunían algunas divinidades, diosas menores del canto, la poesía, llamadas musas junto con las ninfas de las fuentes, llamadas náyades. En estas reuniones Apolo tocaba lalira y las divinidades cantaban. El oráculo de Delfos alcanzó gran notoriedad en toda Grecia desde mediados del s. VIII a.C., cuando Apolo pítico se convirtió en el patrón de las empresas coloniales. Más adelante llegó a ser el centro religioso del mundo helénico. Deméter En la religión griega, diosa de la Tierra. El principal centro de su culto fue Eleusis. Deméter fue una divinidad que ejerció gran influencia sobre los griegos. Desde los romanos fue identificada con Ceres. Así, pues, en la mitología griega, fue la “madre Tierra”, hija de Cronos y Rea y hermana de Zeus, de quien tuvo a Perséfone. Era diosa de la agricultura. En otros términos, Deméter, en la religión griega, diosa de la Tierra. El principal centro de su culto fue Eleusis. Deméter fue una divinidad que ejerció gran influencia sobre los griegos. Desde los romanos fue identificada con Ceres. Así, pues, en la mitología griega, fue la “madre Tierra”, hija de Cronos y Rea y hermana de Zeus, de quien tuvo a Perséfone. Era diosa de la agricultura.Se la venera como la «portadora de las estaciones» en un himno homérico, un sutil signo de que era adorada mucho antes de la llegada de los olímpicos. El himno homérico a Deméter ha sido datado sobre el siglo VII a. C. Junto a su hija Perséfone eran los personajes centrales de los misterios eleusinos que también precedieron al panteón olímpico. En la mitología romana se asociaba a Deméter con Ceres. Cuando se le dio a Deméter una genealogía, se dijo que era hija de los titanes hermanos Crono y Rea (ambos hijos de Gea y Urano), y por tanto hermana mayor de Zeus. A sus sacerdotisas se les daba el título de Melisas. Es fácil confundir a Deméter con Gea, su abuela, y con Rea, su madre, o Cibeles. Los epítetos de la diosa revelan lo amplio de sus funciones en la vida griega. Deméter y Core (‘la doncella’) solían ser invocadas como to theo (‘las dos diosas’), y así aparecen en las inscripciones en lineal B del Pilos micénico en tiempos pre-helénicos. Es bastante probable que existiese una relación con los cultos a diosas de la Creta minoica. Según el retórico ateniense Isócrates, los mayores dones que Deméter daba a los atenienses eran el grano, que hacía al hombre diferente de los animales salvajes, y los misterios eleusinos, que le daban mayores esperanzas en esta vida y en la otra. Deucalión En la mitología griega, el único superviviente junto con su esposa Pirra del diluvio ordenado por Zeus para castigar a los hombres. De las piedras que sembró nacieron los hombres y de las piedras sembradas por Pirra las mujeres. Dicho de otra manera, Deucalión es hijo de Prometeo. Cuando Zeus envió un diluvio para castigar a los hombres, Deucalión se salvó en un barco. Fue padre de Heleno. En realidad, como señala Pierre Grimal, Deucalión es el nombre de dos héroes: 1. El más conocido es el hijo de Promezo y Clímene o de Celeno. Su esposa es Pirra. Hija de Epimeteo y Pandora, que fue la primera mujer. Cuando Zeus quiso destruir a los hombres de la Edad del Bronce por considerarlos una raza viciosa, decidió enviar al mundo un gran diluvio con objeto de ahogarlos. Sólo a dos justos quiso preservar. Deucalión y su esposa. Aconsejados por Prometeo, Deucalión y Pirra construyeron un “arca”, un gran cofre en el que se introdujeron. Durante nueve días y nueve noches estuvieron flotando en las aguas del diluvio, y acabaron por abordar a las montañas de Tesalia. Desembarcaron, y cuando las aguas se hubieron retirado, Zeus les envió a Hermes con el encargo de ofrecerles la realización de un deseo, a su elección. Deucalión pidió tener compañeros. Entonces Zeus les ordenó que él y Pirra lanzasen, por encima de sus hombros, los huesos de sus madres. Pirra se espantó ante este acto impío, pero Deucalión comprendió que se trataba de piedras, los huesos de la Tierra, que es la Madre universal. Arrojó, pues, piedras, por encima de sus hombros, y de ellas fueron naciendo hombres; de las que lanzó Pirra nacieron mujeres. 2. La leyenda cita a otro Deucalión, hijo de Minos y Pasifae, hermano de Catreo, Glauco y Androgeo. Este Deucalión fue amigo de Teseoy participó en la cacería de Calidón. Es el abuelo de Meriones. Dione En la mitología griega, ninfa, hija del Océano y de Tetis o, según otros, de Urano y Gea. Amada por Zeus, de ella habría nacido Afrodita. Este titán fue hijo de Urano y Gea, así como Diosa de la primera generación, y madre de Afrodita. Su origen es diferente según las distintas leyendas: hija de Urano y Gea según Hesíodo u Oceánide (hija de Océano y Tetis) según Apolodoro, incluso hija de Atlante.Una tradición afirma que tubo, con Tántalo, a Níobe y Pélope. Otra le atribuye la maternidad de Afrodita. Dionisias En la Grecia antigua, fiestas en honor de Dioniso. En ellas se bebía en abundancia y se cataban himnos, llamados ditirambos. En Focia y Beocia los ritos finales del siglo VI a.C. representaban dramas en honor del dios. Dioscuros Los gemelos Cástor y Polux, héroes de la mitología griega, hijos de Zeus y de Leda. Durante una de sus hazañas, Cástor fue muerto y Pólux obtuvo del padre de los dioses el renunciar a la mitad de su propia inmortalidad a favor de su hermano; así los dos hermanos vivían alternativamenteun día en el Olimpo y otro en el reino de los muertos. Dirce En la mitología griega, mujer de Licos, rey de Tebas, que tuvo durante largos años prisionera a Antíope. Los hijos de ésta, para vengar a su madre, ataron a Dirce a los cuernos de un toro furioso, arrojando a continuación el cadáver en una fuente, que tomó de ella el nombre. Rizando el rizo, Dirce fue esposa del rey de Tebas Licos, que atormentó a Antíope y fue castigada por Anfión y Zeto (los hijos de Antíope). En la mitología griega, Dirce era una ninfa, esposa de Lico y sacerdotisa del dios Dioniso.Los diversos autores no se ponen de acuerdo sobre quién era su padre. Así, Dirce figura como hija de los dioses-río Aqueloo, Ismeno o Asopo, o de los dioses Apolo o Helios. Estando casada con Lico, usurpador del trono de Tebas, hizo la vida imposible a la sobrina de su marido, Antíope, que vivía con ellos desde que fue repudiada por su esposo, y a la que trataba como una esclava por envidia a su belleza y los rumores que afirmaban que Lico estaba enamorado de ella. La acusó de haberse acostado con su marido, y disfrutaba dándole salvajes tirones de sus trenzas y arañando su cara. Su odio visceral la llevó a encerrar a la desafortunada a oscuras, privándole incluso de agua para beber. Pero Antíope logró escaparse y huyó hasta el monte Citerón, donde vivían sus hijos Anfión y Zeto. Éstos, para vengar a su madre, atacaron Tebas, destronaron a Lico y ataron a Dirce a un toro que la arrastró hasta matarla. Después arrojaron su cuerpo a un manantial que, desde entonces, lleva el nombre de la malograda ninfa, bien porque fue allí donde la arrojaron sus verdugos o bien porque el mismo manantial brotó del cuerpo de Dirce a instancias de Dioniso. Dríades, Las y Oréades, Las En la mitología griega, recibe el nombre de Dríade la ninfa inmortal de los bosques, más exactamente de las encinas, a cuya sombra vivía. Siendo más precisos, mantenemos que las DRÍADES eran ninfas o diosas que cuidaban de los árboles y los bosques; su nombre viene de drys que en griego significa roble. Se clasifican en Dríades propiamente dichas y en Hama-dríades; estas últimas viven incorporadas al árbol y con él identificadas; con él nacen y mueren. El hacha que corta el tronco hiere a la Hamadríade y la hace sufrir; las Dríades, al contrario, son inmortales y viven desligadas del árbol por ellas protegido. Durante el día y sobre todo por la noche forman alrededor de los troncos una ligera danza a la que frecuentemente vienen a juntarse los Sátiros de pies de cabra. Esta fábula de las Dríades fue sin duda inventada para impedir que los pueblos destruyeran imprudentemente los bosques. Entre los romanos, ningún propietario podía cortar un árbol si antes los ministros de la religión no declaraban que las ninfas lo habían abandonado. Se llamában ORÉADES, las ninfas de las montañas. Formaban el cortejo de Diana, a la cual acompañaban en sus paseos y a la caza. Créese ordinariamente que fueron estas ninfas las que apartaron a los hombres de la antropofagia y les enseñaron a alimentarse con plantas, castañas y miel. Se daba el nombre de Napeas a las ninfas que gobernaban las colinas, los valles y los bosquecillos. Eco En la mitología griega, ninfa oréade que, habiendo favorecido los amores de Zeus, fue condenada a repetir siempre las últimas sílabas oídas por ella. Se puede decir que esta ninfa distraía a Hera mientras Zeus se divertía con las demás ninfas. Hera la privó del uso de la palabra. En definitiva, pues, Eco es el nombre de una ninfa de los bosques, en torno a la cual se han formado leyendas explicativas del origen del eco. Ora es amada de Pan, al que no corresponde, consumiéndose, en cambio, por un sátiro que la rehúye, y entonces Pan para vengarse, la hace desgarrar por unos pastores; ora está perdidamente enamorada del bello Narciso, aunque en vano; pero siempre, al morir desaparece y se convierte en una voz que repite las últimas sílabas de las palabras que se pronuncian. Edipo En la mitología griega, rey de Tebas, hijo de Layo y Yocasta. Su padre, advertido por el oráculo de Delfos de que perecería a manos de su hijo, lo abandonó. Recogido por un pastor y educado en Corinto como un príncipe, a su regreso a Delfos, sin saberlo, mató a su padre y se casó con su madre. Enterado de lo sucedido por Tiresias, se cegó a sí mismo y murió en Colona. Así, pues, este tipo de realeza fue rey de Tebas, hijo de Layo y Yocasta que, sin saberlo, cumplió la profecía que indicaba que mataría a su padre y se casaría con su madre. Edipo es el personaje de las tragedias de Sófocles a quien el destino había predicho que mataría a su padre y que haría el amor con su madre. Egipán Ser fabuloso, mitad cabra, mitad hombre; sátiro.Egipán , Aegipan o Aigipán (en griego, Αιγίπαν, es decir, "cabra-pan"), en la mitología griega, fue uno de los dioses con patas de cabra conocidos como panes o egipanes. Es una divinidad rural de origen tardío y aunque algunas leyendas le consideran que es el propio dios Pan, la mayoría suele diferenciarlos pues en al menos una pintura de vasos atenienses los dos aparecen codo con codo como dos divinidades distintas en el séquito de Dioniso. Cuando los dioses huyeron del monstruoso gigante Tifón, se escondieron tomando una forma animal. Egipán asumió una forma híbrida de cabra con cola de pez.Cuando Zeus en su contienda con los Titanes fue privado de los tendones de sus manos y pies, junto con Hermes, ayudó a Zeus en su batalla contra Tifón, consiguiendo robar los tendones de Zeus que estaban custodiados en la cueva Coricia por Delfina. Secretamente los restauraron. Como recompensa, Zeus lo colocó entre las estrellascomo la constelación de Capricornio, incluida en el Zodíaco. A la madre de Egipán, Aix (la cabra), se la asociaría con la constelación de Capra. Egisto Hijo incestuoso de Tiestes y de su hija Pelopia. Dio muerte a Agamenón para casarse con Clitemnestra, pero fue a su vez muerto por Orestes. Así, pues, personaje legendario griego, del linaje de los atridas. Mientras su primo Agamenón asediaba Troya, se convirtió en el amante de su esposa Clitemnestra y, al regresar Agamenón victorioso, fue asesinado por la pareja. Murió a su vez a manos del vengador Orestes. En otro orden de cosas, hijo del incesto de Tiestes con su hija Pelopea. Abandonado el niño después de su nacimiento, fue criado por una cabra. Siendo mayor, recibió de Pelopea la espada de Tiestes y fue introducido en la corte de Astreo, quien le ordenó que matase a Tiestes en su prisión. Habiendo éste reconocido su espada en las manos de Egisto, supo que era su hijo, y lo envió a matar a Astreo y logró el trono de Micenas, de donde fue expulsado después por Agamenón, ayudado por su padrastro Tíndaro. Al partir para Troya, Agamenón se reconcilió de buena fe con Egisto, le perdonó públicamente la muerte de su padre y le confió su mujer e hijos y el cuidado de sus Estados. Egisto, devolviendo mal la confianza que le había sido dada, sedujo a Clitemnestra, persiguió y alejó a sus hijos, mató a Agamenón cuando regresó de Troya y se apoderó del trono para siempre. Pero Orestes vino a vengar la muerte de su padre y mató al tirano en el templo de Apolo, cuando Egisto consultaba el corazón de un toro inmolado para conocer su destino. Eirene o Irene Diosa griega de la paz. Hija de Zeus y de Temis, una de las tres Horas. Irene o Eirene significa "Aquella que trae la paz". Es una de las tres Horas, hijas de Zeus y Temis. Irene es la personificación de la paz y la riqueza y está representada en el arte como una joven y bella mujer llevando una cornucopia , un cetro y una antorcha o ritón. También se la puede representar con una corona de flores, una rama de olivo en la mano y una cornucopia en la otra, o también, con Pluto, su hijo, en brazos. En la mitología romana su equivalente es la diosa Pax. Elíseos, Campos En la mitología griega, la parte del reino ultraterreno (llamada también Campos Elíseos o Islas de los Bienaventurados) reservada a los justos. Es decir, Campos Elíseos (en griego antiguo, Êlýsia Pedía -"campos" o "llanuras del lugar alcanzado por el rayo"-) es una de las denominaciones que recibe la sección paradisíaca de la Mitología griega; el lugar sagrado donde las "sombras" (almas inmortales) de los hombres y mujeres virtuosos y los guerreros heroicos han de pasar la eternidad en una existencia dichosa y feliz, en medio de paisajes verdes y siempre floridos, bajo el sol, por contraposición al Tártaro (donde los condenados sufrían eternos tormentos). Otra denominación en la mitología griega para la región de los Campos o Llanuras Eliseanas es la de islas Afortunadas o de los Bienaventurados. Son el marco donde se desarrollan los diálogos de los muertos, un género literario que gozó de gran desarrollo desde la Antigüedad (como Luciano en el siglo II d. C.) hasta el siglo XVIII. Endimión Mítico pastor griego, amado por Selene (la Luna), que, para preservarlo de la vejez y de la muerte, le hizo sumirse en un sueño eterno. La realidad es que la genealogía de Endimión varía según los autores. Lo más frecuente es hacer de él un hijo de Etlio -que lo es a su vez de Zeus-, y de Cálice. A veces se le atribuye por padre directamente a Zeus. Había conducido a los eolios de Tesalia a la Élide y reinaba sobre ellos. Luego se había casado -el nombre de su esposa varía según los autores- y tenido tres hijos, Peón, Épeo y Etolo, y una hija, Euridice. A veces se le asigna también otra hija, Pisa, epónima de la ciudad del mismo nombre, en Élide. La más célebre leyenda que se cuenta de Endimión es la relativa a sus amores con la Luna (Selene): Endimión, al que se representa entonces como un joven pastor de gran hermosura, había inspirado una violenta pasión a la Luna, la cual se unió a él. Habiendo Zeus prometido a Endimión, a petición de Selene, concederle la realización de un deseo, éste escogió el don de dormirse en un sueño eterno, y así quedó dormido, permaneciendo eternamente joven. Según ciertas versiones, durante este sueño feliz es cuando la Luna lo vio y se enamoró de él. Esta leyenda se sitúa, ya en el Peloponeso, ya en Caria, cerca de Mileto. Dícese que Endimión dio cincuenta hijas a su amante. Eneas Héroe mítico troyano, hijo de Afrodita y Anquises; después de la caída de Troya, perdió a su mujer Creusa y huyó de la ciudad con su padre Anquises y su hijo Ascanio; tras un largo peregrinar que lo llevó hasta Cartago (donde tuvo relaciones amorosas con Dido), desembarcó en el Lacio y, habiendo vencido a los rútulos y a los latinos, se casó con la hija del rey Latino, convirtiéndose así en progenitor de los romanos. Recapitulando por encima, descendiente de los reyes de Troya, era hijo de Anquises y de Afrodita, y nieto de Assaraco. Educado por Chirón, aprendió de éste todos los ejercicios que contribuían a la formación de un héroe. Casó con Creusa, hija de Príamo. Cuando Paris robó a Helena, previo las tristes consecuencias de esta violación y aconsejó que la restituyesen. Aunque desaprobó la guerra, combatió con gran denuedo. Si bien se atrevió a medir su espada con las de Aquiles, Idu-meo y Díomedes, pudo salvarse gracias a la protección de Apolo y de Afrodita. La noche en que sucumbió Troya, cargó sobre sus espaldas a su padre Anquises, con sus dioses penates, y llevando de la mano a su hijo Ascanio se retiró al monte Ida junto a los troyanos que pudo reunir. En aquel momento perdió a su esposa Creusa, que poco después le reveló que había sido robada por Rea. Construyó una flota de veinte naves y costeando la Tracia y parte de la Grecia, llegó a Epiro donde halló a Heleno, que le predijo el destino que le estaba reservado. Tras capear varias tempestades llegó a África, siendo recibido en Cartago por Dido, a quien Afrodita dispuso a su favor. Amado por esta princesa, Eneas pasó algún tiempo entregado a las delicias del amor, pero Atenea logró sacarle de aquel lazo que le había tendido Hera, y desde la Sicilia, donde se celebraban los juegos fúnebres honrando a su padre Anquises, muerto el año antes en esta isla, pasó a Italia, consultó la Sibila, bajó a los Infiernos, y vio en los Campos Elíseos a su padre y a los héroes troyanos. De regreso de los Infiernos levantó su campamento a orillas del Tíber , donde Rea transformó sus naves en ninfas. Allí, dos oráculos le advirtieron que habían terminado sus correrías. Por uno de ellos tuvo que comerse las tablas, anunciadas por la predicción de las Arpías, y el segundo fue la aparición de un jabalí hembra que parió treinta crías, cuyo número señalaba la duración de la ciudad que los dioses le mandaban edificar. Latino acogió con benignidad al héroe, pero la violencia de Turno rompió la paz y arrastró al viejo monarca a una guerra que acabó con la muerte del mismo Turno. Eneas, después, casó con Lavinia, hija de Latino, y fundó la ciudad de Lavinium que los romanos miraban como cuna de su imperio. Después de cuatro años de un reinado pacífico, los rútulos, aliados con los etrurios, desencadenaron otra guerra y en la sangrienta batalla que siguió Eneas desapareció, según se dice, ahogado en el Númico a la edad de treinta y ocho años. Pero para ennoblecer más su figura se rumoreó que Afrodita lo había subido al cielo con el nombre de Indigetes, después de lavar su ensangrentado cuerpo en las aguas del río. En definitiva, Eneas fue un héroe troyano hijo de Anquises y Venus. Fue educado por el centauro Quirón, que le enseñó cuantos conocimientos y ejercicios servían para formar a los héroes. Cuando Paris robó a Helena, adivinando las consecuencias del hecho, aconsejó devolverla; y aunque no fue escuchado, no por ello dejó de pelear bravamente en Troya a favor de Príamo y su causa. Estaba casado con Cerusa, hija de este rey. Más tarde, presintiendo por la muerte de Laocoonte y sus dos hijos la ruina de Troya, abandonó la ciudad con su hijo Ascanio, llevando sobre sus hombros a su anciano padre Anquises. Con él se llevó a los montes ideos a los troyanos que, huyendo, encontró a su paso. En esta fuga perdió a Cerusa, por la que volvió; pero en el camino una sombra le hizo saber que había sido robada por Cibeles. Alejados los aqueos de Troya, volvió y reconstruyó la ciudad, en la que reinó. Según otras versiones, hízose a la vela con una flota hacia Hesperia, llegando, después de muchas peripecias, a Italia, donde fundó Roma. Esta leyenda fue la recogida y magnificada por Virgilio en su Eneida. Epimeteo En la mitología griega, hermano de Prometeo, hijo del titán Japeto y de Climena, que se casó con Pandora que abrió el vaso que contenía todos los males. Epimeteo se convirtió así en responsable de las desventuras de los mortales. Es decir, Epimeteo es uno de los cuatro hijos de Jápeto; junto a sus otros tres hermanos se les conoció como los titanes violentos. Epimeteo fue el esposo de Pandora, rechazada por Prometeo; él y Pandora fueron quienes abrieron la famosa vasija que los dioses otorgaron a Pandora, desencadenando todos los males en la Tierra, dejando únicamente la esperanza dentro. Por esa razón se dice que la esperanza es lo único que le queda a un hombre que lo ha perdido todo. Erebo Primera región del Infierno y la más próxima a la tierra. En ella estaban los palacios de la Noche, el Sueño y los Sueños. En ella moraban también Cerbero, las Furias y la Muerte. En tan espantosa región vagaban durante cien años las almas de los infortunados cuyos cuerpos no habían recibido sepultura. Erebo era hijo del Caos y esposo de la Noche, padre del Éter y del Día, fue transformado en río y precipitado por Zeus a los Infiernos, por haber ayudado a los Titanes. Dio su nombre al primer recinto del Infierno, morada de las Arpías y de la Muerte. Erinias Divinidades griegas, nacidas de la sangre de Urano. Originariamente diosas del mundo subterráneo, se convirtieron (siglo V a.C.), las tres (Alecto, Tsífone y Megera) en divinidades vengadoras de las deudas de sangre. Para aplacar sus maleficios se las llamaba Euménides. Los romanos las llamaron Furias. Con otras palabras, las Erinias eran divinidades Divinidades infernales griegas, ministros de la venganza de los dioses contra los malvados. Se corresponden con las Furias romanas. Eran las encargadas de ejecutar las sentencias que contra los malvados dictaban los dioses del Infierno. Nacieron de la Tierra, fecundada por las gotas de sangre que cayeron de Urano al ser mutilado. Las más conocidas son tres: Tisífona, el espíritu de venganza; Alecto que apaciguaba a la nada, y Megera, el espíritu del odio. Las Erinias infundían el terror en las almas culpables y las atormentaban con visiones espantosas, arrojándolas a un negro extravío del que sólo se libraban con la muerte. En ocasiones, los dioses les encargaban que castigasen a los mortales con enfermedades, guerras y otros azotes de la ira infernal. El respeto de algunos pueblos hacia ellas era tan grande que ni se atrevían a nombrarlas y menos a mirar sus templos. Se les ofrecía en sacrificio: narciso, azafrán, nebrino, cardo, y en sus altares se quemaban maderas de cedro, álamo y ciprés. En su honor también se inmolaban ovejas preñadas, carneros y tórtolas. Eris o Éride Divinidad griega de la discordia, hija de la Noche y madre de toda clase de sufrimientos (sus hijos eran el Hambre, el Dolor, la Fatiga, etc.).En la mitología griega Eris o Éride es la diosa de la discordia. En la mitología romana, su equivalente es Discordia. Su opuesta en la mitología griega es Harmonía; y en la romana, Concordia. Éride es la personificación de la Discordia. Generalmente es considerada como la hermana de Ares y compañera suya. Pero la Teogonía de Hesíodo la coloca entre las fuerzas primarias, en la generación de la Noche (Nix). Le atribuye, en calidad de hijos, cierto número de abstracciones, como la Pena (Ponos), el Olvido (Lete), el Hambre (Limos), el Dolor (Algos) y, finalmente, el juramento (Horcos). Más tarde, en Trabajos y días, Hesíodo distingue dos Discordias: una, perniciosa, la hija de la Noche; otra, útil, que no es más que el espíritu de emulación que Zeus ha puesto en el mundo como “estímulo”. Ella es la que vuelve al alfarero deloso del alfarero, al artesano del artesano, e inspira a cada cual el gusto por su oficio. Se representa generalmente a Éride como un genio femenino alado, sejante a las Erinias, a Iris, etc. Éride lanzó la “manzana” destinada a la más bella de las diosas, y que Paris fue encargado de otorgar, lo cual originó la guerra de Troya. Euristeo Mítico rey de Micenas , Tirinto y Midea , primo de Heracles al que impuso los doce trabajos.Euristeo es descendiente de Perseo, y nieto suyo por Esténelo. Su madre es Nicipe, hija de Pélope. Es primo hermano de Anfitrión y de Alcmena. Reinó en Tirinto, Micenas y Midea, en Argólide. Le había sido atribuido este poder en virtud de una predicción de Zeus, modificada por una astucia de Hera. En efecto, cuando Heracles estaba a punto de nacer, Zeus declaró que el descendiente de Perseo que iba a venir al mundo reinaría en Micenas. Hera celosa, persuadió a Ilitia, la diosa de los alumbramientos, de que retrasase el nacimiento de Heracles y apresurase el de Euristeo, que sólo estaba en el séptimo mes de gestación. Euristeo nació el primero y se benefició de la promesa de Zeus. Así, pues, en la mitología griega Euristeo (en griego antiguo Eurystheús) era hijo de Esténelo y de Nícipe. Fue rey de la Argólida (región que comprendía a Micenas, Argos, Midea y Tirinto). Se casó con Antímaca, hija de Anfidamante. Para que reinara sobre Micenas, Hera quiso adelantar su nacimiento y convenció a Ilitía de que retrasara el nacimiento deHeracles, por tanto Euristeo nació sietemesino. Cuando ya era rey, el oráculo de Delfos ordenó a Heracles que se pusiera al servicio de Euristeo durante doce años y le dijo que cuando lograra concluir con éxito los diez trabajos que este le mandara, lograría obtener la inmortalidad. Euristeo, atemorizado ante el valor de Heracles cuando le presentó la cabeza del león de Nemea tras su primer trabajo, le prohibió entrar en la ciudad y dijo que el resultado de los trabajos debía exhibirlo delante de las puertas. Además, se solía esconder en una tinaja de bronce cuando Heracles acudía, y le transmitía las órdenes de sus trabajos a través de Copreo, un hijo de Pélope a quien Euristeo había purificado. En una versión alternativa, Heracles y Euristeo eran amantes y Heracles había ejecutado los trabajos por amor hacia él. Finalmente, Euristeo le ordenó no diez sino doce trabajos, ya que no consideró válidos el de matar a la Hidra de Lerna, ya que lo había ejecutado con ayuda de Yolao, ni tampoco el de limpiar los establos de Augías, puesto que lo realizó a cambio de un pago. Después de que Heracles se instalase entre los dioses, Euristeo persiguió a los hijos de este, que se refugiaron en Atenas. Por ello se inició una guerra entre los atenienses y el ejército de Euristeo donde, tras realizarse el sacrificio de Macaria, hija de Heracles, vencieron los atenienses y murieron los hijos de Euristeo, que eran Alejandro, Ifimedonte, Euribio, Méntor y Perimedes. Euristeo tuvo que huir en su carro pero Hilo le dio alcance y lo mató junto a las rocas Escirónides. Le cortó la cabeza y se la dio a Alcmena, la madre de Heracles, que le quitó los ojos. Otras fuentes señalan que Euristeo fue muerto por Yolao. Pausanias ubica el sepulcro de Euristeo en la llamada vía Escironia, situada en el camino entre Megara y Corinto. Estrabón, por otra parte, señala que su cuerpo fue sepultado en un lugar llamado Gargeto mientras la cabeza fue enterrada en Tricorinto, cerca de la fuente Macaria y que por ello al lugar se le conocía como «cabeza de Euristeo». Faunos Divinidades campestres de los romanos. Divinidades campestres romanas, hijos o descendientes de Fauno, dios latino identificado con el dios griego Pan, protector de los pastores y los ganados, y a quien se festejaba en las fiestas Lupercales; habitaban en los campos y en los bosques. Se les distingue de los sátiros y de los silvanos por sus ocupaciones, semejantes a las de la agricultura. Son representados con cuernos de cabra o de macho cabrío, con la figura de este animal de cintura para abajo, pero menos feos que los sátiros y no tan bestiales en sus amoríos. Si bien se les tenía por semidioses, se creía que morían después de una larga vida. En otro sentido, Fauno, hijo de Picus y nieto de Saturno o Cronos, era el dios italiano de la naturaleza. En algunas versiones es el padre de Latino, que reinaba en todo el Lacio cuando Eneas, antecesor de los romanos, llegó a la península. Fauno se parece en gran medida al dios griego Pan, con el que se igualó con el tiempo. Servía como patrón para el ganado y también tenía el don de predecir el futuro. Después de la batalla contra los etruscos, los soldados romanos oyeron su voz saliendo del bosque, que Ies anunciaba que el enemigo había perdido un hombre más, lo que llevó a los romanos a continuar la batalla hasta la derrota de Etruria.Numa Pompilio, el segundo rey de Roma, obligó a Fauno y a su padre, el dios del bosque Picus -representado habitualmente como un pájaro carpintero-, a beber hasta emborracharse porque quería saber lo que debía hacer para invocar a Júpiter, el equivalente romano de Zeus, del cielo. Finalmente, Fauno y Picus tuvieron que darle la información en contra de su voluntad. En la poesía romana, Fauno juega siempre el mismo papel que el dios griego Pan. El poeta Horacio menciona la festividad celebrada en su honor el cinco de diciembre y le pide que bendiga al ganado en una oda dedicada a «Fauno, amante de las ninfas eternas» (Odas y Epopeyas, III). Fedra En la mitología griega, hija de Minos y Pasifae, fue raptada por Teseo, quien se casó con ella. Enamorada, pero no correspondida del hijo de Teseo, Hipólito, provocó su muerte con falsas acusaciones y luego confesó su culpa y se suicidó. El mito fue tratado por Eurípides , Sócrates y Séneca. Por lo tanto, según la versión clásica del drama de Eurípides Hippolytus, Fedra, enamorada de su hijastro Hipólito, fue rechazada por él y se ahorcó. Teseo maldijo a su hijo y le astrajo así la muerte. Fedra era hija de Pasifae y de Minos, rey de Creta, y hermana de Ariadna y de Deucalión. Se casó con Teseo, rey de Atenas, aunque algunas versiones indican que fue robada por éste. Teseo tenía de su primera mujer un hijo, Hipólito, que recibía educación en Trezena . Como Teseo debía pasar algunos días en esta ciudad se llevó consigo a su nueva esposa, Fedra, y cuando ésta vio a Hipólito se enamoró de él, pero deseando disimular su pasión delante del rey y no queriendo, por otra parte, que su regreso a Atenas le privara de ver al joven, mandó levantar un templo a Afrodita en un monte cercano a Trezena adonde acudía con frecuencia con el pretexto de ofrecer sus votos a la diosa, pero logrando de esta manera ver al príncipe. Finalmente, Fedra determinó declararle al joven su pasión, pero fue de tal modo rechazada por Hipólito que cuanto mayor era el amor deFedra, mayor era el desprecio del joven. Y fue tal la angus-tia de Fedra, que en un momento de desesperación se ahorcó cuando su marido se hallaba ausente. Al regresar poco tiempo después Teseo, encontró en la mano de la desventurada Fedra un billete en el que declaraba que, habiendo intentado Hipólito deshonrarla, no había hallado otro medio para liberarse de esta desgracia que el de darse la muerte. Teseo, para castigar al supuesto criminal, le llamó a su presencia. Ignorante el joven de los designios de su padre y al apresurarse a acudir ante él, en su precipitación soltó las riendas de los caballos de su carro, éstos se desbocaron, el carro volcó e Hipólito perdió la vida. Galatea En la mitología griega, ninfa marina, hija de Nereo y Doris. Enamorada del joven Acis, Galatea rechazó las pretensiones de Polifemo, quien, loco de celos, mató a su rival aplastándole con una roca. Galatea transformó a Acis en río. En pocas palabras, Galatea fue la más bella de las Nereidas, amada de Polifemo y de Acis. La joven prefirió al joven y hermoso Acis, y Polifemo, despechado por esta preferencia, lanzó una enorme peña sobre Acis y lo aplastó. Galatea se arrojó al mar y se escondió bajo las aguas. La Nereida convirtió entonces la sangre de su amado Acis en un río que corría detrás de ella. La leyenda conoce dos personajes de este nombre, cuya etimología evoca la blancura de la leche. 1. La primera es una hija de Nereo y de una divinidad marina que desempeña un papel en las leyendas populares de Sicilia . Galatea, la doncella blanca que habitaba en el mar en calma, es amada por Polifemo, el Cíclope siciliano de monstruoso cuerpo. Pero ella no le corresponde, pues está enamorada del bello Acis, hijo del dios Pan (o Fauno, en la tradición latina) y de una ninfa. 2. La otra Galatea es una cretensehija de un tal Euritio y casada con Lampro, hombre de buena familia aunque muy pobre, que vivía en la ciudad de Festo. Lampro, al saber que estaba encinta, le dijo que quería un hijo varón, y que si daba a luz una niña, tendría que exponerla. Mientras Lampro se hallaba apacentando su rebaño en el monte, a Galatea le nació una hija, pero no se vio con ánimos de abandonarla. Aconsejada por los adivinos, vistióla de niño y la llamó Leucipo, ocultando a su marido lo ocurrido. Pero, a medida que pasó el tiempo, Leucipo se fue volviendo muy hermosa y pronto resultó imposible seguir con la superchería. Galatea tuvo miedo y dirigióse al santuario de Leto, donde pidió a la diosa que cambiase el sexo de su hija. Leto se dejó persuadir, y la doncella se convirtió en un muchacho. Ganimedes Mítico joven, según Homero, hijo de Tros, rey de Troya, y de Calirroe. Fue amado por Zeus por su excepcional belleza, quien lo raptó y lo llevó al Olimpo, donde lo nombró copero de los dioses. En otros términos, Ganimedes fue hijo de Tros, rey de Troya, tan hermoso que Zeus le quiso hacer su copero. Un día en que el joven cazaba en el monte Ida , el dios, bajo la forma de un águila, lo subió al Olimpo y lo colocó en el Zodíaco con el nombre de Acuario. Ganimedes es un joven héroe perteneciente a la estirpe real de Troya y descendiente de Dárdano. Suele considerársele como el menor de los hijos de Tros y de Calírroe, hermano de Cleopatra, Ilo y Asáraco. Otras versiones, en cambio, lo presentan como el hijo de Laomedonte -el hijo de Ilo que, en la genealogía tradicional, es su sobrino-, o bien de Ilo, de Asáraco, o incluso de Erictonio -su abuelo en la tradición más corriente-. Ganimedes era joven, apenas adolescente, y guardaba los rebaños de su padre en las montañas que rodean la ciudad de Troya cuando fue raptado por Zeus y llevado al Olimpo. Su belleza -Ganimedes pasaba por ser “el más hermoso de los mortales”- había inflamado de amor al más poderoso de los dioses. En el Olimpo servía de copero; él escanciaba el néctar en la copa de Zeus y reemplazaba en esta función a Hebe, la divinidad de la juventud. Gea En la mitología griega, divinidad que simbolizaba la Tierra, llamada Tellus por los romanos, madre de los Gigantes y los Titanes. Primogénita de Caos, engendró a Urano (el Cielo) y a Ponto (el Mar). De su unión con Urano nacieron los Titanes. Gea fue la divinidad griega que personifica a la Tierra. Esposa de Urano y madre de los Titanes. Incitó a uno de sus hijos, Crono, para que mutilase a su padre, y fecundada por la sangre que manaba de la herida de Urano, concibió a los Gigantes. Gea es la madre Tierra de donde surgen todas las razas divinas. Ella nace después de Caos y antes de Eros (el Amor). Ella sola engendró a Urano (el Cielo) que la cubre al igual que Ponto (el mar). Después se une con Urano y da a luz a los seis titanes: Océano, Ceo, Crío, Hiperión, Japeto y Cronos. También tuvo a las seis titánides: Tía, Rea, Temis, Mnemósine, Febe y Tetis (madre del héroe Aquiles). Después nacieron los cíclopes (monstruos gigantes con un solo ojo), divinidades relacionadas con el rayo y el trueno. Por último nacieron los Hecatonquiros, seres de cien brazos, gigantescos y violentos. Urano odiaba a todos sus hijos, por lo que los obligaba a vivir en las profundidades de su madre. Un día ella decidió liberarlos y les pidió que se vengaran de su padre, pero todos le temían demasiado. Sólo el menor, Cronos aceptó, pues lo odiaba mucho. Gea le entregó una hoz de acero a su hijo. En la noche cuando Urano cubrió a Gea toda para unirse con ella, Cronos le cortó los testículos a su padre y los arrojó detrás de él. La sangre que brotaba de la herida fecundó a Gea y de ahí nacieron los Gigantes, las Herinias y las Ninfas de los Fresnos, además de todas las divinidades realcionadas con los árboles.Posterior a esta mutilación, Gea se unió con Ponto de donde nacieron las divinidades marinas: Nereo, Taumante, Forcis, Ceto y Euribia.Mientras, Cronos reinaba en el mundo y se había vuelto un tirano terrible y había encerrado a sus hermanos en el Tártaro, por lo que Gea planeó una nueva venganza. Los hijos de Rea y Cronos habían sido devorados por su padre, pero cuando ella estaba en cinta de Zeus, pidió ayuda. Gea y Urano le revelaron el secreto de los Destinos y le enseñaron como burlar a Cronos. Cuando el niño nace, Gea lo esconde en una caverna, al mismo tiempo que a Cronos le era entregada una piedra envuelta en mantillas, a la que devoró sin notar la diferencia. Cuando Zeus estuvo mayor, luchó abiertamente con Cronos y Gea le hizo saber que necesitaría la ayuda de los Titanes. Estos al ser liberados por Zeus del Tártaro, le dieron el rayo, el trueno y el relámpago, armas con las que destronó a su padre. Pero Gea seguía descontenta por la suerte de los Hecatonquiros, que habían sido derrotados, por lo que se une con Tártaro (dios de los abismos) y engendró a Tifón, con el que tuvieron que luchar los dioses por largo tiempo. Además nació de esta unión otro monstruo, Equidna.La mayoría de las teogonías le atribuyen a Gea la maternidad de diversos monstruos como Caribdis, las Harpías, Pitón, el dragón guardián del vellocino de oro, e incluso la Fama.Con el tiempo, Gea se convirtió en la madre universal, y conforme el mundo helénico personificaba a sus dioses, la tierra se encarnaba en divinidades como Démeter o Cibeles, y la tierra como elemento abandonaba la mitología.Gea se consideraba además, como inspiradora de muchos oráculos, poseía los secretos de los Destinos, y sus predicciones eran más antiguas y seguras que las del mismo Apolo. Gigantes Hijos de enorme estatura de la Tierra fecundada por la sangre de Urano; queriendo expulsar a Júpiter del Olimpo, intentaron escalar el monte, pero fueron muertos por el dios. Los Gigantes, en la mitología griega, eran seres monstruosos de cincuenta cabezas y cien brazos, que brotaron en el seno de Gea (la Tierra). Los Gigantes eran hijos de Gea y de Urano, que habitaron la Tierra antes que los humanos, y que hicieron la guerra contra los dioses . Tenían una estatura prodigiosa y una fuerza extraordinaria, una mirada feroz, largos cabellos, barba poblada, Piernas y pies de serpiente y algunos, entre éstos el llamado Giges, disponían de cien brazos y cincuenta cabezas. Resueltos a destronar a Zeus, emprendieron un asedio hasta el mismo Olimpo, lanzando contra los dioses peñascos de tal magnitud que cayendo algunos en el mar formaban islas y los que caían en tierra formaban montañas. Incluso el mismo Zeus llegó a temerlos, de tal modo que llamó en su ayuda a los demás dioses, quienes, en vez de ayudarle, huyeron a Egipto, donde, atemorizados, se ocultaron bajo la forma de diversos animales. Un oráculo había predicho que esos gigantes serían invencibles y que ninguno de los dioses podría quitarles la vida, a menos que no llamasen en su ayuda a algún ser mortal. Habiendo prohibido Zeus a Eos, a Selene y a Helios que descubriesen sus intenciones, se dirigió a la Tierra y por intermedio de Atenea hizo venir a Heracles a su lado para que combatiese a los Gigantes. Con su auxilio exterminó a los gigantes Encelado, Polibotes, Alcione, Porfirión, Cutio, Tico, Pallas, Hippolito, Agrio, Teón y al mismo Tifón que dio más guerra que todos los otros gigantes juntos. Zeus, después de haberlos vencido, los precipitó en el Tártaro. La lucha sostenida entre los Gigantes y los dioses fue llamada Gigantomaquia. Gigantomaquia Lucha de los Titanes contra los dioses griegos. También en la mitología griega, combate sostenido por los gigantes, contra los dioses del Olimpo. Gnomo Ser fantástico de la mitología nórdica, pequeño y con aspecto de viejo barbudo que habita en bosques o en grutas, a menudo guardián de tesoros. Es decir, según la mitología de Europa del Norte, y ciertas doctrinas cabalísticas, los gnomos o nomos son enanos fantásticos o elementales de la Tierra, en cuyas entrañas moran, trabajando en minas, custodiando tesoros subterráneos y cuidando de los metales y piedras preciosas. También se dice que les roban a las personas ambiciosas. Los gnomos forman un pueblo sobrenatural de seres muy pequeños e invisibles, dotados de singular astucia. Son unos seres fantásticos que aparecen en cuentos, dibujos animados, etc. Suelen estar representados en cerámica en los jardines de algunas casas, predominando sobre todo en los países de Occidente. Una gnómida es la mujer del gnomo, que al contrario de éste, se suponía dotada de gran belleza. Gorgona En la antigua mitología griega, monstruo femenino. Hesíodo habla de tres Gorgonas: Medusa (la Gorgona por excelencia), Estenea y Euriba. Hijas de Forcis y de Ceto, eran divinidades marinas, rodeadas de serpientes, aladas y con aceradas garras y enormes dientes. La Gorgona era uno de los tres monstruos (Esteno, Euríale y Medusa) hijos de Forcis y de Ceto. Tan sólo Medusa era mortal. Vivían al otro lado del mundo, junto a la morada de la noche.Medusa era una joven de sorprendente belleza, pero de todos los atractivos de que estaba provista ninguno tan grande como sus cabellos. Una multitud de amantes la solicitaron en matrimonio, y uno de sus enamorados fue Neptuno, que, metamorfoseado en pájaro, la transportó a un templo de Minerva que, ofendida, la dio muerte. Otros cuentan que Medusaosó disputar sobre belleza con la hija de Júpiter y hasta compararse con ella, por lo que ésta, irritada, cambió la hermosa cabellera de Medusa en terribles serpientes y dio a sus ojos facultad de trocar en piedra todo lo que miraban. Los dioses, queriendo librar a Libia del peligro que era para sus habitantes Medusa, enviaron a Perseo a exterminarla. Este héroe, ayudado por Minerva, cortó la cabeza a Medusa mientras dormía y la consagró a la diosa, que desde entonces la lleva representada sobre su égida. Después de muerta Medusa, su reina, las Gorgonas se fueron a vivir juntas a las puertas del Infierno, con los Centauros, las Harpías y demás monstruos de aquellos parajes. En suma, pues, las Gorgonaseran tres hermanas, hijas de Forcis, un dios marino, y de Keto. Se llamaban Esteno, Euriale y Medusa, que habitaban más allá del Océano, en un extremo del mundo, cerca de la morada de la Noche. Entre las tres sólo tenían un ojo y un diente, de los que se servían una después de la otra. Sin embargo, el diente era más largo que los colmillos de los más grandes jabalíes. Sus manos eran de cobre y sus cabellos estaban erizados de serpientes. Con una mirada mataban a los hombres, petrificándolos. Después de la muerte de Medusa, que era la reina de las tres, las restantes fueron a habitar cerca de las puertas del Infierno, con los Centauros, las Harpías y otros monstruos. Greas Míticas hijas de Forcis y de Ceto, hermanas de las Gorgonas, de las cuales eran custodias. Nacidas viejas, tenían entre las tres un solo ojo y un diente que se prestaban entre sí. Las Grayas o Greas (en griego antiguo Graĩai, ‘viejas’) eran deidades preolímpicas, tres hermanas hijas de Forcis, uno de los aspectos del ‘anciano hombre del mar’ (halios geron), y Ceto, por lo que se cuentan entre los Fórcides (siendo a veces consideradas deidades marinas, personificaciones de la espuma del mar). Las Grayas nacieron ya ancianas y con cabellos grises, aunque los poetas las designaban a veces eufemísticamente como «hermosas», y fueron haciéndose más y más viejas. Sus nombres eran Dino (‘temor’, la anticipación del horror), Enio (‘horror’, la «Destructora de Ciudades» que tenía una identidad separada de sus hermanas) y Pefredo, Penfredo o Pemfredo (‘alarma’). Como otros conjuntos de viejas brujas de los niveles más antiguos de las mitologías germánicas y nórdicas, tenían un solo ojo y un único diente para todas, que compartían y usaban por turnos, durmiendo las dos a las que no les toca. Vivían en una cueva situada muy lejos hacia elocaso, en un lugar donde siempre era de noche. Las Grayas pueden ser comparadas con las tres hilanderas del destino (las Moiras), las Nornas noreuropeas, o con la diosa báltica Laima y sus dos hermanas. Hades En la mitología griega, dios de los infiernos, hijo de Cronos y Rea, hermano de Zeus y Poseidón. Combatió y derrotó a los Titanes. Llamado también Plutón. // En la mitología griega, morada de los espíritus que no eran admitidos a los Campos Elíseos. El Hades es el Plutón de los romanos; hermano de Zeus y de Poseidón, hijo de Cronos y de la diosa Rea. Tuvo la suerte de los demás hermanos, pues Cronos lo había devorado. Zeus, salvado por su madre, hizo tomar un brebaje a Cronos que obligó a éste a arrojar a los que se había tragado. De este modo Hades volvió a ver la luz del día. Hizo cuanto pudo para hacer triunfar a su hermano de los Titanes, y después de la victoria, en el reparto del mundo, le tocó la región de los Infiernos. Se cree que era tenido por rey de los Infiernos porque vivía en un país muy bajo con respecto a Grecia y porque hacía trabajar a sus vasallos en las minas, razón por la cual habitaban en el centro de la tierra, y finalmente porque los pueblos de esta comarca, ennegrecidos por el humo de las minas y por vivir debajo de tierra, pasaban a los ojos de los mercaderes fenicios y griegos por demonios y aquel país por el infierno. Hades era tan disforme y su reino tan triste, que ninguna mujer quería participar con él de su imperio, de manera que se vio obligado a robar a Perséfone, hija de Dio y de Deméter. Este dios era por lo general muy odiado y temido porque se le creía inflexible por lo que no se le erigían templos ni altares ni se componían himnos en su honor. Los pueblos de Italia temían de tal modo a Plutón que una parte del suplicio a los grandes criminales consistía en dedicárselos al dios. Hado En la antigua Roma, divinidad o fuerza irresistible que obraba sobre los dioses, los hombres y los hechos. Mucho más extensamente, palabra que deriva del latín fatum, forma del verbo fari, «hablar», según el testimonio de Varrón en su tratado De lingua latina. Este mismo autor fundamenta la propiedad de la acepción ético-religiosa del término en el hecho de que las Parcas hablando determinan la vida de las personas. Estrechamente ligados a este valor semántico están los adjetivos «fatal» y «fatídico», referidos respectivamente a los temas hablados o a las personas que cuentan o adivinan lo dicho. El origen de la palabra nos muestra al hado como una abstracción: la voluntad, como tal irrevocable y necesaria, de un dios. No obstante su carácter inicial abstracto, el destino en la mitología clásica aparece personificado en una serie de divinidades concretas, aunque su genealogía, su representación, su influjo en la vida de los hombres y sus relaciones no estén claras y a veces resulten difícilmente armonizables. Aunque juega un gran papel en civilizaciones como la babilónica, y divinidades o fuerzas relacionadas con él tienen trascendencia en otras mitologías -como las nornas y las valquirias en los pueblos germanos- cuando se habla de Hado se atiende de manera preferente a la cultura greco-romana. En ella son divinidades del destino, Ananki, Moira, Fatum y aun la Fortuna aparte de otras denominaciones esporádicas como Aisa o Eimarmene. Ananké, en latín necessitas, la necesidad, es la personificación de la fuerza inexorable que rige el universo y las creaturas. Sobre ella no tiene poder ni el mismo Zeus, padre de los dioses y de los hombres. En la teogonía órfica Ananké es hija de Cronos y nodriza de Zeus. Ella a su vez es madre de Eter, Caos y Erebo. En los poemas homéricos aparece en varios pasajes sometiendo a sus dictados la voluntad de Zeus: contra ella muere su hijo Sarpedón. Su presencia en la vida del hombre es de una enorme fuerza dramática en las situaciones de los personajes trágicos de Esquilo. A la necessitas romana alude Cicerón en algunas de sus obras filosóficas, y poetas latinos del periodo augusteo. Horacio la hace figurar en el séquito de la Fortuna. Moira es ya en los poemas homéricos la personificación del hadode cada hombre. Contra su poder el héroe homérico es impotente. Así lo confiesa Héctor en el momento de despedirse de su esposa en el canto sexto. En la Teogonía de Hesíodo comienza a hablarse de tres moiras, hijas del matrimonio de Zeus con Temis, su segunda esposa: Clotho, Atropos y Lachesis, las tres hilanderas que tejen el hilo de la vida humana. En La República platónica las Moiras son hijas de la Necesidad, de Ananké. Sea de ello lo que fuera, a partir de Hesíodo, cada una de ellas tiene una función determinada. El oficio de Clotho es tejer el hilo de la vida, presidir el nacimiento o, según Apuleyo, el momento presente que se desliza continuamente por sus dedos. Atropos corta el hilo de la vida, asiste a la muerte de los hombres y se ocupa del pasado. Lachesis determina la suerte y el género de vida de cada individuo: su mirada está dirigida al futuro. Estas mismas divinidades pasan a la mitología romana con la advocación de Parcas. A ellas se refiere Virgilio en el famoso pasaje de la égloga cuarta, aludiendo a la edad de oro. Las Tres Parcas, según Gelio , tenían estatuas en el foro romano que recibían el nombre de tría lata, «los tres hados». La descripción de las Parcas difiere de unos autores a otros. Normalmente se las describe o se las representa en el arte como jóvenes vírgenes o como viejas de aspecto sombrío. Sus atributos, aparte del hilo de la vida, son: un huso o una rueca los de Clotho; una pluma o un mundo los de Lachesis. A Atropos se le asigna una balanza. Otra deidad del destino es, en la mitología romana, el latum. Para Cicerón es hijo de Erebo y la Noche y corresponde exactamente a la idea griega de ananké. Sin embargo, las personificaciones que calaron con más profundidad en la imaginación popular fueron el latus y la lata que presidían respectivamente la vida de cada hombre y cada mujer. Una de tantas contradicciones en el conjunto de las creencias antiguas es la relación que desde muy pronto se estableció entre el fatuni y la Fortuna, fuerza que, en un plano teórico, es algo caprichoso. En efecto, equivalente a la Tyche griega, la Fortuna en Roma es el principio azaroso que juega con la vida de los hombres. Así la siente Horacio . Se la hizo hija de Júpiter y hermana del fatum. Para otros era hija del Océano y hermana de las Parcas. Se la representa normalmente ciega, en pie o sentada sobre el globo terrestre, llevando en la mano el cuerno de la abundancia o un timón en su calidad de piloto de la suerte humana. Los romanos distinguían muy diversos tipos de fortuna: la «del día de hoy» (huiusce diei), «la que vuelve la mirada» para prestar su ayuda (respiciens), la de la suerte (fors). Incluso nos habla de una mala fortuna a la que hay consagrada un ara en el Esquilino, una de las colinas de Roma. Sabemos por otros textos que en la ciudad se da culto a la Fortuna pública y que los emperadores la utilizan como símbolo de su papel elevado y lleno de riesgos en la administración de los negocios públicos. La fortuna aparece en las monedas romanas del periodo imperial y con distintos calificativos (redux, la que hace volver de los viajes; manens, la permanente; obsequens, la que cumple los deseos; opifera, la que trae riquezas; etc.) su figura pasa a ser familiar en la literatura y el arte de todos los tiempos. No obstante esta incompatibilidad de principio entre destino y fortuna a la que ya hemos aludido, en el sistema de creencias del mundo greco-romano se relacionan y entremezclan. Así se llegan a producir sincretismos que preconizan la existencia de una deidad, medio-necesidad, medio-azar, que coarta en uno y en otro sentido la libertad del individuo. Porque toda la cuestión planteada por la presencia del hado en la mitología clásica está íntimamente ligada con el problema de la libertad del hombre y su ejercicio. Ésta es la razón de que, en los planos ético y literario, la presencia del hado y de la fortuna se mantenga vigorosa a lo largo de los siglos. Sin embargo, en el plano del pensamiento filosófico, el fatalismo había quedado superado definitivamente por Aristóteles en el s. iv a. C. En él describe el filósofo estagirita el acto libre, voluntario del hombre que le da acceso fácil a la práctica de las virtudes morales e intelectuales. En esa práctica radica la felicidad, fin último de la naturaleza humana. Aunque Dios queda reducido en Aristóteles al primer motor, a la necesaria causa primera -ajena a los hombres- de los fenómenos de la naturaleza, los cristianos no tendrán másque conjugar la presciencia de Dios con el libre albedrío de los hombres para cerrar de manera coherente todo el proceso. Dios prevé las cosas como son en sí, las libres como libres y las necesarias como necesarias, dirá S. Agustín en el libro tercero de su tratado De libero arbitrio. Dios, por tanto, no puede prever como necesarias acciones intrínsecamente libres, cuales son las acciones de los hombres. Hamadríade En la mitología griega, las Hamadríades (en griego antiguo, Hamadryádes) o Adríades (en griego antiguo, Adryádes) son las ninfas de los árboles. Son parecidas a las dríades, salvo porque están relacionadas con un único árbol y mueren si éste se corta. Por esta razón, las dríades y los dioses castigaban a los mortales que dañaban a los árboles. Hebe Mítica personificación de la juventud, hija de Zeus y de Hera, diosa de la juventud, y esposa de Heracles, escanciaba el néctar a los demás dioses. Al ser Hércules deificado en el Olimpo, tomó a Hebe por esposa. Los romanos la veneraban como Iuventa. Retomando lo dicho, dejamos claro que Hebe era la diosa griega de la juventud, hija de Zeus y Hera. Convidada ésta por Apolo a un festín, comió tantas lechugas silvestres que de estéril como había sido se halló embarazada de Hebe. Encantado Zeus de la belleza de su hija, le otorgó el rango de diosa de la juventud y el honroso encargo de servir el néctar a los dioses, pero habiendo caído un día de modo poco decente, Zeus le quitó el empleo y se lo dio a Ganímedes. Hera la tuvo entonces a su servicio y le confió el cuidado de uncir su carroza. Una vez Heracles fue deificado, se casó con ella en el Olimpo y tuvo una hija llamada Alexiara y un hijo de nombre Aniceto. Apremiada por Heracles, ella rejuveneció a Yolas. Tuvo muchos templos levantados en su honor. Se la representa coronada de flores, con una copa de oro en la mano. En definitiva, Hebe era hija de Júpiter y Juno, aunque algunos poetas digan que sólo Juno la procreó, concibiéndola espontáneamente al comer lechugas salvajes en un festín ofrecido por Apolo. Encantado Júpiter de su belleza, la proclamó diosa de la juventud y la confió la honrosa función de servir la bebida en la mesa de los dioses. Hécate Divinidad griega, tenida generalmente como hija de Perseo, única entre la estirpe de los Titanes que conservó su poder bajo el gobierno de Zeus. También fue venerada por los órficos (siglo VI a.C.) como diosa lunar y de la noche. Generalmente, fue venerada en las encrucijadas (Hécate trivia). Desarrollando lo dicho, diremos ahora que Hécate era hija de Zeus y de su concubina Latona, y hermana de Apolo, a la que llamaban Semele en el Cielo, Artemisa en la Tierra y Perséfone en los Infiernos. Existen, no obstante, muchas versiones sobre el significado de su nombre, pu-diendo descender de Hekatón = ciento, porque se le ofrecían cien víctimas, o bien detenía cien años en las orillas de la Estigia a las almas cuyos cuerpos no habían recibido sepultura. De hekas = lejos, porque la Luna lanza sus rayos desde lejos; y Kat = fuego, luz, haciéndola hija del Sol. Unos historiadores la creían hija del titán Perseo y de Asteria, dándole un carácter distinto conforme a su genealogía. La primitiva Hécate era una deidad bienhechora, aunque no estaba incluida entre las diosas del Olimpo, por la que Zeus tenía más consideración que por las verdaderas diosas, porque el destino de la Tierra estaba en sus manos; distribuía bienes entre los que la veneraban, concedía triunfos, cuidaba de los viajeros y navegantes, presidía el consejo de los reyes, y vigilaba el desarrollo de los niños recién nacidos. Por el contrario, la hija del titán Perseo, era una cazadora hábil, que igual lanzaba sus dardos contra los animales que contra los hombres; buena conocedora del arte de envenenar, ensayaba sus pócimas con los extranjeros; emponzoñó a su padre, se apoderó de la corona, elevó un templo a Artemisa y sacrificaba a esta diosa todos los extranjeros que la casualidad conducía a las costas del Quer-soneso Táurico. Se casó con Ecetes y tuvo dos hijas, Medea y Circe. Diosa de los magos, siempre era invocada antes de empezar una operación mágica. Presidía los sueños y los espectros y se dejaba ver de los que la invocaban. Ulises, queriéndose librar de aquellos que le acosaban, le consagró un templo en Sicilia. Su culto, originario de Egipto, fue llevado a Grecia por Orfeo. Fue también célebre y honorada en Roma y se creía que fijaba el término a la vida de los hombres y presidía su muerte. Cuando se la obligaba a responder a las evocaciones mágicas de Medea, aparecía con la cabeza llena de serpientes, con una rama de encina en la mano, haciendo resonar a su alrededor los ladridos de su jauría infernal, y los agudos gritos de las ninfas de Phaso. Le estaba consagrada particularmente la encina. Héctor Héroe troyano, hijo de Príamo y de Hécuba. En la Ilíada aparece como el principal héroe troyano que combatió en nombre de un deber sagrado. Protegido por Ares y por Apolo, llegó a ser casi invencible en el campo de batalla, pero tras la muerte de Patroclo y la vuelta de Aquiles a la guerra, fue vencido por éste. Los pasajes de la Ilíada que describen la despedida de Héctor y Andrómaca figuran entre los más notables de la literatura universal. Héctor era hijo de Príamo y de Hécuba y esposo de Andrómaca. Se le supone el más fuerte y valiente de los troyanos, habiendo salido vencedor de muchos combates contra los más temibles guerreros griegos, tales como Ayax, Diomedes, etcétera. Los oráculos habían predicho que el imperio de Príamo no podría ser destruido mientras viviese Héctor. Cuando Aquiles se retiró del campamento griego, aquél incendió las naves enemigas y mató a Patroclo que quiso oponérsele. La venganza por la muerte de su amigo llevó a Aquiles de nuevo al combate. Entonces Príamo y Hécuba temieron por la muerte de su hijo y le instaron a que evitase el combate, pero Héctor se mostró inexorable y esperó a su rival. Apolo le abandonó y Atenea, bajo la forma de su hermano Deifobo, le engañó y lo impelió a la muerte. Aquiles, en efecto, le quitó la vida y lo entregó al furor de los griegos. Ató a su carro el cadáver del vencido y lo arrastró de modo cruel tres veces alrededor de los muros de la ciudad de Troya. Finalmente, Apolo echó en cara a los dioses la injusticia cometida y Zeus, entonces, encargó a Tetis que predispusiera a Aquiles para que devolviese el cuerpo de Héctor, y a Iris que ordenase a Príamo que le entregase ricos presentes para apaciguar su cólera. Un suplicante Príamo fue a besar la sangrienta mano del vencedor de su hijo y a humillarse a sus pies. El héroe griego devolvió el cuerpo del valiente troyano y Apolo, que lo había protegido en vida, tomó, a sugerencia de Afrodita, el mismo cuidado del héroe muerto para impedir que quedase desfigurado por los malos tratos de Aquiles. Resumiendo, Héctor era hijo de Príamo, rey de Ilión, y de la reina Hécuba, esposo de Andrómaca y padre de Astianacte. Defendió obstinada y valerosamente a su patria, Troya, contra los griegos y fue sin disputa el más esforzado de los héroes troyanos. Homero siente por él una especial simpatía, que se comunica al lector de su gran poema, que acaba, por contraste, por hallar brutal y cruel el tipo de Aquiles, su enemigo irreconciliable, pese a toda su grandeza. En las medallas se le representa en un carro tirado por dos caballos y empuñando en una mano la lanza y el paladio en la otra. Hécuba En la mitología griega, mítica mujer de Príamo, rey de Troya, a quien dió 19 hijos, entre ellos Héctor, Paris, Casandra y Polidoro. Al caer Troya fue hecha esclava por Odiseo (Ulises). El mito de Hécuba fue inmortalizado por Eurípides (Las troyanas, Hécuba), Ennio, Accio y Séneca. No olvidemos, pues, que Hécuba era hija de Dimas, rey de Tracia, hermana de Teano y esposa de Príamo, rey de Ilión. El dolor la persiguió cruelmente en los últimos años de su vida. Vio morir a cinco de sus hijos en la guerra de Troya. Cuando la ciudad fue tomada y destruida por los griegos, Ulises la hizo su esclava. Antes de partir se tragó las cenizas de su hijo Héctor para que no cayeran en poder de sus enemigos, vio cómo moría su nieto Astianacte a manos de Neoptólemo y cómo se sacrificaba a su hija Polixena sobre la tumba de Aquiles. Conducida al palacio de Polinestor, rey de Tracia, donde estaba su hijo Polidoro, le encontró muerto en la orilla, al llegar. Entonces, ciega de dolor y de rabia, se introdujo en el palacio de su asesino, atrayéndole hacia las troyanas que venían con ella, le sacaron los ojos con sus agujas, mientras ella mataba a los dos hijos del rey. Perseguida a pedradas por los guardias y pueblo, mordía las piedras que la arrojaban, enloquecida, y fue transformada en perra. Sus aullidos eran tan desgarradores que conmovieron la Tracia entera, e incluso a Juno, la más cruel enemiga de los troyanos. Definitivamente, Hécuba era hija de Artemisa y hermana de Theano. Era sacerdotisa de Apolo y esposa de Príamo, del que tuvo diecinueve hios entre ellos Héctor, Paris, Polidoro y Casandra, que murieron durante el sitio de Troya. Hécuba se libró de la muerte y pasó a ser esclava de Odiseo. Se la buscó durante mucho tiempo, sin hallarla, mas por fin Ulises la encontró entre los sepulcros de sus hijos y la hizo entonces su esclava Antes de partir con Ulises se tragó las cenizas de Héctor para sustraerlas a sus enemigos y vio morir a su nieto Astianax. Conducida al palacio de Polimnéstor, rey de Tracia, a quien Príamo había confiado Polidoro, el más joven de sus hijos, con grandes tesoros, encontró el cuerpo de su hijo en una ribera. Se introdujo entonces en el palacio del asesino y lo atrajo en medio de las mujeres troyanas, quienes le quitaron los ojos con palillos y agujas, mientras Hécuba mataba con su misma mano a los hijos del rey. Los centinelas y el pueblo, furiosos, persiguieron a las troyanas a pedradas. Hécuba mordió de rabia las piedras que le lanzaban y, transformada en perra llenó la Tracia de ladridos que movían a compasión no sólo a los mismos griegos sino también a Hera, la enemiga más cruel de los troyanos. No está muy claro el modo en que murió Hécuba, pero la versión más creíble es que el mismo Ulises le dio muerte, según parece, arrojándola al mar, y que, después, atormentado por funestos sueños, llegó al extremo de levantar un altar a Hécuba. Hefesto En la mitología griega, dios del fuego terrestre y de todas las artes relacionadas con él, como el arte de los metales. Hijo de Zeus y de Hera, expulsado del Olimpo, tenía su fragua en la isla de Lemnos . Fue llamado Vulcano por los romanos. Hefesto era hijo de Zeus y de Hera, se corresponde al Vulcano romano. Avergonzada Hera de haber dado a luz un hijo tan deforme, lo precipitó al mar, a fin de que permaneciese oculto en sus abismos. Hefesto habría sufrido mucho en aquella mansión si no se hubiesen compadecido de él la hermosa Tetis y Eurinome, hijas del Océano, que lo acogieron. Hefesto vivió nueve años en una gruta profunda debajo del monte Etna, ocupado en fabricar, para sus protectoras, hebillas, broches, brazaletes, sortijas y alfileres para el pelo. Allí, ayudado por los Cíclopes, fabricó los rayos de Zeus y armas para los dioses. Habiendo conservado siempre Hefesto en su corazón resentimiento contra su madre, construyó una silla de oro que tenía un resorte especial y la envió al Cielo. Hera, que no receló del presente de su hijo, quiso sentarse en ella y al momento quedó aprisionada, y fue preciso que Dionisos embriagase a Hefesto para obligarle a que subiese al Cielo para libertar a su madre. Cierto día, el padre de los dioses, irritado contra Hera porque había desatado una tempestad para hacer perecer a Heracles, la suspendió en el aire con dos pesados yunques atados a sus pies. Queriendo Hefesto socorrer a su madre, Zeus lo agarró por un pie y lo precipitó del cielo a la isla de Lemnos, donde cayó casi exánime después de haber rodado un día entero por los aires. Los habitantes de Lemnos lo levantaron del suelo y se lo llevaron, pero desde entonces Hefesto quedó cojo. Sin embargo, empeñado Dionisos en que volviese al Cielo, fue llamado a él otra vez y volvió a recobrar el cariño de Zeus, quien lo casó con Artemisa. En el cielo, Hefesto construyó un palacio de cobre tachonado de brillantes estrellas, donde se ocupaba de poner en práctica las ideas que le sugería su ciencia. Los griegos atribuían a Hefesto todas las obras que pasaban por maestras en el arte de la forja, tales como el palacio de Helios, las armas de Aquiles, las de Eneas, el cetro de Agamenón, el collar de Hermione, la corona de Ariadna y muchas otras. Se le representa barbudo, los cabellos descuidados, llevando una túnica que sólo le cubre hasta las rodillas, con un gorro redondo y puntiagudo y en la mano derecha un martillo y en la izquierda unas tenazas. Tuvo varios templos en Roma pero el más antiguo, construido por Rómulo, se hallaba en las afueras de la ciudad. Se han considerado hijos suyos todos cuantos se hicieron célebres en el arte de la forja de metales, tales como Oleno, Albión y otros. Bronteo y Erictonio fueron, según parece, sus verdaderos hijos. Hele y Frixo Hele es un personaje de la mitología griega. Al huir con su hermano Frixo sobre un carnero alado de áureo vellón para evitar la persecución de su madrastra Ino, cayó en el mar, que de ella tomó el nombre de Helesponto. En otro sentido, Atamante, rey de Orcómeno, se había casado con Néfele, la Nube. De este matrimonio nacieron dos hijos, un varón, que recibió el nombre de Frixo, y una niña llamada Hele. Por un tiempo la familia real vivió en paz, pero Atamante empezó a desear a Ino, hija de Cadmo de Tebas. Repudió entonces a Néfele y tomó a Ino como esposa. Con ella tuvo dos hijos. Ino fue una cruel madrastra para los primeros hijos de Atamante. Deseando deshacerse de ellos, ideó una estratagema. Persuadió a las mujeres del país para que tostaran los granos de trigo destinados a la siembra. Cuando los hombres sembraron el grano, nada brotó de la tierra. Amenazado el país por el hambre, Atamante envió emisarios para que consultaran al oráculo de Apolo en Delfos. Cuando los emisarios regresaron, Ino los interceptó y los sobornó, para que dijeran al rey que los dioses exigían el sacrificio de Frixo como ofrenda para hacer crecer el trigo. El pueblo exigió entonces que se realizara el sacrificio, y Atamante se vio obligado a preparar la muerte de su hijo. Frixo, acompañado por su hermana, fue conducido así a un altar donde debía ser sacrificado. Pero su madre velaba por ellos, y cuando Frixo estaba a punto de morir les envió un carnero de vellón de oro, que le había regalado el dios Hermes. Rápidamente los jóvenes subieron a lomos del carnero, que se elevó por los aires y los alejó de los verdugos. Los hermanos volaron así hacia oriente. Pero en cierto momento Hele miró hacia abajo para ver el mar, y al verse a gran altura se mareó y cayó a las aguas, en una región llamada desde entonces Mar de Hele, o Helesponto (actual Estrecho de los Dardanelos). Frixo llegó sano y salvo a Cólquide , y pidió asilo en la corte del rey Eetes. El rey lo acogió hospitalariamente, y le dió a su hija Calcíope como esposa. Frixo sacrificó al carnero dorado como ofrenda al dios Zeus, y entregó su piel en agradecimiento a Eetes. El rey colgó la piel dorada en una encina consagrada a Ares, y colocó a un dragón para vigilarlo. Éste es el Vellocino de Oro, que sería buscado por los Argonautas al mando de Jasón. Helena Personaje de la mitología griega, según la Ilíada bellísima hija de Tindaro y de Leda, hermana de Clitemnestra, esposa de Menelao, raptada por Paris con quien huyó a Ilión, dando así origen a la Guerra de Troya. Helena, cuya prodigiosa hermosura fue causa de tantas desgracias, era hija de Júpiter y Leda. Apenas adolescente, Teseo la robó del templo de Diana, donde era bailarina. Rescatada por sus hermanos, volvió a Esparta y gran número de príncipes la pidieron en matrimonio, por lo que Tíndaro, para evitar discordias, hizo jurar a los pretendientes que, una vez que ella hubiese escogido, todos se unirían contra el que quisiese disputársela al favorecido; Menelao, hermano de Agamenón, fue, al cabo, el preferido. Los primeros años de su unión fueron felices, pero, durante una ausencia de Menelao, Paris llegó a Grecia con pretexto de ofrecer un sacrificio a Apolo y enamorado de Helena, se la llevó, trayendo como consecuencia la guerra de Troya. Pero ni los años ni las calamidades extinguieron la pasión de Menelao, que acabada la guerra la trajo de nuevo a Esparta. A la muerte del Átrida, Megapento y Nicostrate, hijos naturales de Menelao, la echaron de Esparta teniendo Helena que refugiarse en Rodas, donde Polixo, mujer de Tlepolemo, para vengar a su marido muerto en Troya hizo que dos mujeres, sorprendiéndola cuando se bañaba, la colgaran de un árbol. Junto a este árbol nació una hierba llamada elenión que se decía brotada de sus lágrimas. Heleno Adivino troyano, hijo de Príamo y de Hécuba; según algunos mitos, a la caída de Troya, hecho esclavo por Neotolomeo, casó con Andrómaca y, según el poeta Virgilio, fundó una nueva Troya en Egipto. Por lo tanto, Heleno era hijo de Príamo y Hécuba, fue el mejor de los adivinos de la Tróade y el único príncipe troyano que sobrevivió a su patria. Casandra, su hermana, le instruyó en el arte de la adivinación, que ejercía valiéndose del trípode, el laurel quemado, la astrología, el vuelo de los pájaros y la inteligencia de su lenguaje. El fue quien predijo que Troya no sería tomada sin el concurso y presencia de Filotectes. Fue, luego, esclavo de Neoptólemo, quien agradecido a sus predicciones le casó con la viuda de Héctor y le dejó su reino. A su muerte, compartieron el trono su hijo Cestrino y Molo, hijo de Neoptólemo. Herculano Nombre romano del héroe mitológico griego Heracles. // Antigua ciudad de Italia, al pie del Vesubio . Tras sufrir un terremoto (63 d.C.), quedó sepultada por una erupción (79). Haciendo alusión al primer significado de los dados, Hércules era hijo de Júpiter y de Alcmena, esposa del rey Anfitrión de Tebas, uno de los sucesores de Perseo. Habiendo nacido gemelo de Ificlo, Anfitrión, para saber cuál de los dos era su hijo, puso en la cuna donde dormían dos serpientes. Ificlo, aterrado, quiso huir, peroHércules, mostrando desde su nacimiento cuán digno era de tener a Júpiter por padre, las aplastó o estranguló. Juno, ante semejante hazaña y a ruegos de Minerva, consintió en amamantarle ella misma para hacerle inmortal. Hércules chupó tan fuerte que la leche siguió saliendo y al derramarse cuajó en el espacio, formando la vía láctea. Tuvo varios maestros. Radamanto le enseñó a manejar el arco; Cásctor a combatir completamente armado; el centauro Quirón, medicina y astronomía, y Lino, la música. Hércules alcanzó una talla extraordinaria y una fuerza física increíble. Comía mucho y era un gran bebedor. Un día que tenía mucha hambre mató un buey y se lo comió. Para beber utilizaba un enorme vaso que entre dos hombres apenas podían mover, pero que él manejaba con una sola mano. Habiendo Juno retardado su nacimiento para que su primo Euristeo reinase en Argos (pues Júpiter había jurado que el primero de sus descendientes que naciera sería el rey, por lo que Hera retrasó de intento el parto de Alcmena), éste fue su señor y le encargó los célebres doce trabajos para que se purificase por haber dado muerte a flechazos, enloquecido por Juno, a los tres hijos que había tenido con Megara, hija de Creón, rey de Tebas. Estos doce trabajos fueron: 1. Matar al león de Nemea, terrible fiera a la que desgarró con su propias manos y con cuya piel se hizo el traje y el escudo que usó en adelante. 2. Combatir contra la hidra de Lerne, que vivía en una especie de cloaca espantosa y era un monstruo con siete cabezas según unos, nueve, según otros y cincuenta al creer a no pocos. Cuando se la cortaba una de estas cabezas la salían inmediatamente tantas cuantas le quedaban si no se la aplicaba en seguida fuego en la herida. Su veneno era tan poderoso que una flecha que se frotaba contra su piel causaba infaliblemente la muerte. Hércules la cortó de un tajo todas las cabezas. 3. Dar muerte al jabalí de Herimanta, al que capturó vivo. 4. Capturar a la cierva de pies de bronce y cuernos de oro del monte Ménalo. 5. La extinción de los pájaros del lago Estínfalo, pájaros con alas, cabeza y pico de hierro y retorcidas y aceradas uñas. Los había adiestrado en el combate el propio Marte y lanzaban dardos de fuego contra quienes les atacaban. Eran tantos y tan grandes que cuando volaban sus alas oscurecían el sol; Hércules los mató a flechazos. 6. Dar muerte al Minotauro. 7. Robar las yeguas de Diomedes, caballos furiosos que vomitaban fuego y llamas a los que llevó, luego que hubieron devorado al propio Diomedes, al monte Olimpo, donde fueron, a su vez, devorados por las fieras. 8. Triunfar sobre las Amazonas que vivían del pillaje. 9. Limpiar los establos del rey Augias, que no habían sido tocados hacía treinta años y que contenían tres mil bueyes. El héroe lo realizó fácilmente desviando el río Alfeo, que los barrió con sus aguas. 10. Vencer al gigante Gerión, el más fuerte de los hombres, que guardaba sus ganados con un perro de tres cabezas y un dragón de siete, que fueron, asimismo, muertos por el héroe. 11. Robar a las Hespérides las manzanas de oro de su jardín. 12. Y sacar del Infierno a Teseo, para lo cual tuvo que encadenar al Cancerbero. También combatió y dio muerte a los Centauros, hijos de Ixión y de Nefele. El último de éstos, Neso, herido de muerte por una flecha de Hércules cuando se llevaba a Dejanira, para vengarse, engañó a ésta dándola una túnica envenenada con la sangre de la hidra de Lerne y asegurándola que cuando quisiera convencerse de la fidelidad de Hércules no tenía más que ponérsela. Celosa Dejanira en cierta ocasión, le hizo vestirla, y al sentirse el héroe morir y que el terrible veneno se infiltraba en sus venas, elevó una pira en el monte Etna, extendió sobre ella su piel de león, se acostó encima y, poniendo su maza bajo su cabeza, ordenó a Filocteto que la prendiese fuego. Pero apenas comenzó a arder, Júpiter lanzó un rayo que la consumió en un instante, purificando lo que de mortal tenía Hércules. Luego le llevó a los cielos colocándole en el rango de los semidioses. Hermafrodito Hijo de Hermes y Afrodita. Se unió a la ninfa de la fuente Salmacis, o de un lago de Caria, con tan estrecho abrazo que se fundieron en un solo cuerpo, con las características de ambos sexos. Así, pues, Hermafrodito era hijo de Hermes y de Afrodita, fue educado por las Náyades en la cuevas del monte Ida. Su rostro reunía las gracias de su padre y la belleza de su madre. Un día que estaba fatigado, se detuvo ante una fuente, cuya agua clara y plana le invitó a bañarse. La náyade Salmacis, que presidía aquel lugar, le amó y no habiéndolo podido hacer sensible, rogó a los dioses que uniesen sus cuerpos de tal modo que en lo sucesivo no fuesen más que uno, aunque conservando ambos sexos. Se le representa como un joven con senos de mujer, o con la figura de Afrodita con atributos masculinos. Consecuentemente, Hermafrodito era hijo de Hermes y Afrodita, y fue criado por las ninfas en el monte Ida de Frigia. A los 16 años dejó su lugar de nacimiento para viajar por Asia Menor hasta llegar a un importante pozo en el que vivía la ninfa Salmacis, que se enamoró de él. Hermafrodito no mostró ningún interés en ella e incluso la rechazó, aunque no renunció a bañarse en su pozo. Salmacis aprovechó la ocasión y se metió en el agua con él, abrazándole y rogando a los dioses para que quedasen unidos eternamente. Su deseo se hizo realidad y se fusionaron en una única criatura, hermafrodita, con órganos sexuales masculinos y femeninos. Hermafrodito, descontento con esta transformación, rogó a sus padres que a cualquier hombre que se sumergiese en el pozo de Salmacis le fuesen otorgados atributos femeninos como a él. Este deseo también se cumplió. Hespérides Hespérides es el nombre que reciben las Ninfas del ocaso, quienes según Hesíodo son hijas de la noche, Nix. Sin embargo, posteriormente, se consideraron hijas de Zeus y Temis, de Forcis y Zeus, y por último de Atlante. La cantidad de las Hespérides varía según el mitógrafo y el autor, auque lo más común es que se mencionen tres: Egle, Eritia y Hesperaretusa. Esta última es a veces tomada por dos hespérides distintas que se llaman respectivamente Hesperia y Aretusa. El lugar de residencia de estas divinidades es en el Occidente extremo al borde del Océano, no lejos de la isla de los Bienaventurados, aunque conforme se amplió el conocimiento del mundo, se ubicó el país de las Espérides definitivamente al pie del monte Atlas. Las espérides se encargaban de cuidar y vigilar con la ayuda de un dragón -hijo de Forcis y Zeto, o de Tifón y Equidna- el sagrado Jardín de las Hespérides, donde crecían las manzanas de oro, regalo de Gea a Hera con ocasión de su boda con Zeus. Mientras cumplen su función, las Hespérides cantan al unísono, junto a las fuentes de este lugar que manan ambrosía. Estas ninfas se encuentran relacionadas con el ciclo de Heracles, pues éste tuvo que buscar los furots de la inmortalidad por orden de Hera, junto a ellas. La versión evemerista de este mito contaba que las Hespérides eran siete jóvenes, hijas de Atlante y Hespéride, que poseína grandes rebaños de carneros. Esto se produce por un juego de palabras en griego, ya que la palabra mhla que designa tanto manzanas como carneros. Busiris, rey de Egipto y vecino de las ninfas, mandó a saquear sus rebaños de carneros y a raptar a las jóvenes. Cuando Heracles llega al país, eliminó a los bandidos, liberó a las doncellas, las devolvió a su padre Atlante y recuperó el botín que también devolvió. En recompensa, Atlante le obsequió lo que había venido a buscar, que por cierto, no se aclara si eran las manzanas o los carneros. Además, le enseñó la astronomía al héroe, pues Atlante es el primer astrónomo dentro de la tradición evemerista. Hestia Hestia, la mayor de las tres hijas de los titanes Cronos y Rea, era la diosa del hogar y de la vida hogareña. Nunca se casó, dando gran importancia a la virginidad, la pureza y la limpieza. Su papel mitológico es menor, pero su función en la vida diaria no era insignificante. Las murallas de las ciudades griegas mantenían siempre una antorcha encendida, de la cual se tomaba el fuego para iluminar los hogares. Hestia era la patrona de esos hogares; cualquier nueva colonia que surgiese tomaba ramas de esa llama original para iluminar la nueva ciudad. Como diosa del hogar y la familia, Hestia apenas salía del Olimpo, y nunca se inmiscuía en las disputas de los dioses y los hombres, por lo que paradójicamente pocas veces aparece en los relatos mitológicos a pesar de ser una de las principales diosas de la religión griega y, posteriormente, romana. Muestra de esta importancia es el hecho de que Hestia era la primera a quien se le hacían las ofrendas en los banquetes, antes incluso que a Zeus. Los romanos también se familiarizaron con el culto al hogar. El foro romano tenía un mantenían un fuego eterno para simbolizar el bienestar y el poder de la ciudad de Roma. El Pontifex Maximus o gran sacerdote elegía a las seis muchachas entre las familias patricias. Ellas debían hacer un voto de castidad y servir en el templo durante 30 años. Era un gran ho¬nor ser elegida vestal, pero los códigos de comportamiento eran muy estrictos. Si una virgen rompía su voto, debía ser quemada viva. Desde otro punto de vista, las hespérides son hijas de Atlas y Hésperis, guardiana de las manzanas de oro que Gea dio a Hera y Zeus como regalo de boda y de las que se apoderó Hércules. Higia En las religiones griega y romana , diosa de la salud. Mujer o hija de Asclepio. Es decir, en la mitología griega Higía era hija de Asclepio, hermana de Yaso y Panacea, era la diosa de la curación, la limpieza y la sanidad (posteriormente, también de la luna), mientras que su padre estaba relacionado con la medicina. De su nombre deriva la palabra «higiene». Su equivalente en la mitología romana es Salus. Adquirió significado propio alrededor del siglo V a. C., pues hasta entonces era un epíteto más de Atenea. Aunque Higía había sido objeto de un culto local desde al menos el siglo VII a. C., no empezó a ser conocida fuera de este hasta que el Oráculo de Delfos la reconoció tras las plagas que devastaron Atenas en los años 429 y 427 a. C. y Roma en el 293 a. C. Sus templos principales estaban en Epidauro, Corinto, Cos y Pérgamo. Hiperión En la Mitología griega, Hiperión es un Titán, hijo de Urano (el Cielo) y Gea (la Tierra). Su nombre significa «el que vive arriba» o «el que mira desde arriba». Aunque en la Ilíada de Homero el dios sol se llama Helios Hyperion, en general se distingue claramente entre Hiperión y Helios. Hiperión es considerado el dios de la observación, mientras su hermana Tea es considerada diosa de la vista. Casado con su hermana, tuvo como descendencia a Helios (el Sol), Selene (la Luna) y Eos (la Aurora). No tuvo un culto desarrollado en época griega, y simplemente aparece citado como uno de los doce titanes. Hiperión, como nos dice Grimal, es uno de los titanes, hijo de Urano y de Gea. Casado con su hermana la titánide Tia, engendró al Sol (Helio), la Luna (Selene) y la Aurora (Eos). A veces se aplica el nombre de Hiperión al mismo Sol. Este nombre significa “el que va por encima [de la Tierra]”. H Hipólita En la mitología griega, Hipólita es la reina amazona , dueña de un cinturón mágico que le había regalado su padre, Ares, el dios de la guerra; su madre fue la también reina amazona Otrera. Es hermana de Melanipa, Antíope y Pentesilea. El noveno trabajo de Heracles fue obtener el cinturón, a petición de Admete, la hija de Euristeo. En una versión de la historia, Hipólita se enamora de Heracles y le da el cinturón voluntariamente. En otra, Heracles secuestra a una de las hermanas de Hipólita, Melanipa, exige el cinturón como rescate y libera a la amazona cuando lo obtiene. El hacha de Hipólita es entregada a la reina Ónfale, quien la guarda en las regalías de los reyes lidios. Más tarde, se vería el arma empuñada por Zeus en una representación estatuaria. Después de que Heracles obtuviera el cinturón, Teseo, uno de sus compañeros, secuestra a Antíope, otra hermana de Hipólita. Las amazonas atacan entonces (porque Hera, la enemiga de Heracles, ha difundido el malintencionado rumor de que Heracles está allí para atacarlas o secuestrar a Hipólita), pero Teseo y Heracles escapan con el cinturón y con Antíope. Según otra versión, Heracles mata a Hipólita en su huida. Para rescatar a Antíope, las amazonas atacan Atenas, pero fracasan; en algunas versiones, Antíope muere durante el ataque. En muchas versiones, Teseo se casa con Antíope o con Hipólita, y tiene así un hijo llamado Hipólito. Teseo terminará casándose con Fedra, bien tras haber abandonado a su anterior esposa, o bien tras la muerte de ésta en el parto. En la versión en la que Teseo está casado con Hipólita y la abandona, ella intenta vengarse llevando a las amazonas a la boda de Teseo y Fedra con la intención de matar a todos, aunque fracasa al ser asesinada, según las versiones, por los hombres de Teseo o por la amazona Pentesilea. Hipólito HIPÓLITO es una hermosa historia de amor. Cuenta la pasión que siente Fedra por su hijastro Hipólito. En ausencia de su marido, Fedra desea conseguir el amor del muchacho, pero éste la rechaza, apelando a las leyes del honor y a la castidad que le debe a la diosa Ártemis. Fedra, incapaz de asumir el desdén del joven Hipólito, se suicida, pero con su muerte arrastra también el honor de su marido al hacerle creer que Hipólito la ha seducido. Como vemos, Eurípides escribió un drama de sentimientos y emociones arrebatadas, de venganza y rencor, de soledades e incomprensiones, una obra que traspasa los límites del tiempo y aún hoy, muchos siglos después su transcendencia sigue vigente. En resumen, en la mitología griega, hijo de Teseo e Hipólita. Su madrastra, Fedra, intentó seducirle, pero, al ser rechazada, se suicidó, inculpándole de violación. Más extensamente, Hipólito era hijo de Teseo y de la amazona Hipólita, fue educado en Trezena; sólo ocupado en el estudio de la sabiduría y en el ejercicio de la caza, se atrajo la indignación de Afrodita, quien, para vengarse de sus desdenes, inspiró a Fedra una violenta pasión que fue la causa de la muerte de ambos. Según Ovidio , Esculapio devolvió la vida al joven y Artemisa lo cubrió con una nube para que pudiera salir del Infierno. Diomedes le hizo erigir un templo donde todos los años se daba una fiesta en su honor. En ella se casaban las doncellas, cortaban sus cabellos y los consagraban a Hipólito. Después, los sacerdotes publicaban que Hipólito no había muerto arrastrado por sus caballos, sino que los dioses le habían arrebatado y puesto en el cielo entre las constelaciones, formando la llamada Bootes. Herodoto nos ofrece, entre otras cosas, datos diversos, por ejemplo, de la amazonas, así como Diodoro y Filóstrato. Ícaro En la mitología griega, hijo de Dédalo y de Náucrate, esclava de Minos. Según la versión del mito, huyó con su padre de Creta, volando con unas alas pegadas a su cuerpo con cera, pero al querer acercarse demasiado al Sol la cera se derritió y se precipitó al mar que tomó de él su nombre. Ícaro fue hijo de Dédalo. Prisionero en Creta con su progenitor, por el rey Minos, se escapó del laberinto junto con su padre, sirviéndose de unas alas pegadas a su espalda con cera, pero ícaro, desoyendo los advertencias de Dédalo, se acercó tanto al Sol que la cera de su espalda se derritió y cayó al mar Egeo, cerca de Samos, ahogándose. Ifigenia Ifigenia fue una princesa griega hija de Agamenón y de Clitemnestra. Como sea que la armada griega estuvo detenida largo tiempo en la Áulida por una calma insospechada, Calcas les reveló que, irritada Artemisa contra Agamenón porque había matado a una cierva que le estaba consagrada, les negaba un viento favorable y que sólo la apaciguarían con la sangre de una princesa de su familia. Después de muchas dudas, Agamenón concedió su hija a instancias de los otros príncipes y Ulises se ofreció para separarla de su madre. Todo estaba preparado, pues, para el sacrificio, pero Artemisa, apaciguada su furia por la sumisión de Agamenón, cambió a Ingenia por una cierva, que fue sacrificada, y trasladó a la princesa a la Táuride para hacerla su sacerdotisa. . Ío Hija de Inaco, rey de Argos, y amada de Zeus, quien la transformó en novilla para librarla de las iras de Hera. Recuperada la forma humana en Egipto, tuvo un hijo, Epafo. Así, pues, en la mitología griega, Ío es una doncella de Argos, sacerdotisa de la diosa Hera e hija de Ínaco y Melia, que fue una de las amantes de Zeus. Otras versiones la hacen hija de Yaso, rey de la ciudad o de Pirén. En otros términos, Ío es una doncella de Argos, sacerdotisa de la Hera argiva y que fue amada por Zeus. Las tradiciones difieren acerca de la persona de su padre, pero todas concuerdan en hacer de ella una princesa de la estirpe real de Argos y una descendiente del hijo de Océano, Ínaco. Tan pronto tiene por padre a Yaso como -y ésta es la versión que prefieren los trágicos- al propio Ínaco, el dios-río, como, finalmente, a Pirén -quizá el hermano de Belorofonte, en cuyo caso, Ío pertenecería a la casa real de Corinto-. Cuando es considerada como hija de Ínaco, su madre es Melia; como hija de Yaso, tiene por madre a Léucane. Ismene Personaje mitológico. Heroína tebana, hija, según una versión de la leyenda, de Edipo y de Yocasta y hermana de Antígona. En la mitología griega, Ismene es una hija del matrimonio incestuoso de Edipo y Yocasta (o de Eurigania según otras versiones), y hermana por tanto de Eteocles, Polinices y Antígona. Cuando Edipo abdicó del trono de Tebas abrumado por su tragedia, sus hijos varones decidieron compartirlo, alternándose en el poder cada año. Edipo les maldijo por el trato denigrante que le habían dado, pero los hermanos ignoraron sus advertencias y confiaron en la buena fe recíproca. Pero cuando el primer año del reinado de Eteocles llegó a su fin, éste se negó a traspasar el poder a su hermano. Polinices reunió a un grupo de poderosos aliados e intentó recuperar el trono por la fuerza mediante el asedio que se conoce como Los siete contra Tebas. En la lucha fratricida que siguió murieron numerosos héroes tebanos, como Atis, que había sido el prometido de Ismene desde la infancia y fue muerto por Tideo. Intentando dar fin a la contienda, Eteocles y Polinices se enfrentaron en lucha singular, y acabaron traspasándose mutuamente con su espada, lo que facilitó que su tío Creonte se proclamase nuevo rey de la ciudad. Una de las primeras acciones del tirano fue declarar traidor a Polinices y prohibir, bajo pena de muerte, que su cuerpo recibiese la debida sepultura. Pero Antígona desafió este decreto y salió de la ciudad para incinerar a su hermano. Por este crimen, y para eliminar de paso a un miembro de la familia peligroso en potencia, Creonte ordenó que Antígona fuera enterrada viva en la misma tumba de Polinices, ignorando los ruegos de su hijo Hemón, que era amante de la condenada. Ante esta aberración, Ismene declaró que había ayudado a su hermana y que por tanto merecía la misma suerte, a pesar de que realmente había permanecido al margen. Finalmente los dioses, a través del adivino Tiresias, hicieron saber a Creonte su desaprobación de las sendas condenas, por lo que el tirano cambió de actitud y enterró él mismo el cadáver de Polinices. Pero ya era demasiado tarde para Antígona, que se había ahorcado para evitar ser enterrada viva. Hemón, destrozado por la colosal tragedia, se suicidó después a los pies de su amada Antígona. También se suicidó Eurídice, la esposa de Creonte y madre de Hemón, cuando se enteró de la muerte de su hijo. Ismene intentó rehacer su vida con su amante Teoclimeno, pero Tideo la mató instigado por Atenea. Itaca y Ulises Personalmente, he de confesar que siempre he sentido fascinación por la historia de Ulises y de su patria, Ítaca. Esa historia fantástica, llena de aventuras y de peligros que Homero retrató de forma tan fiel en "La Odisea ". Ulises, rey de Ítaca. Cuando se produce la Guerra de Troya a consecuencia del rapto de la bella Helena, el rey Agamenón convence a Ulises para que vaya a la guerra. Una vez producida la caída de la mítica Troya con la historia del famoso caballo, Ulises comienza el periplo que habrá de llevarle de vuelta a las playas de Ítaca. Lo que él no sabe entonces es que tardará en arribar a Ítaca más de veinte años, en los cuales habrá de recorrer las aguas de medio Mediterráneo y vivir todo tipo de aventuras, buenas y malas, conocer nuevos territorios, nuevas gentes, la ira de los dioses y la obsesión por él de alguna diosa, incluso el canto de las sirenas que hace que los hombre enloquezcan. Pero Ulises finalmente regresará a Ítaca, tras un larguísimo viaje, lleno de aventuras y de experiencias, que nunca podrá olvidar. En Ítaca le esperan su esposa, la bella y paciente Penélope, y su hijo Telémaco. Penélope ha esperado más de veinte años la llegada de Ulises y ni por un momento ha pensado que no regresaría; ante la presión de los numerosos pretendientes que querían casarse con ella para conseguir el trono de Ítaca, finalmente acepta casarse con uno de ellos cuando finalice la mortaja de su anciano padre, pero el mito cuenta que lo que tejía por el día los destejía por la noche, ganando tiempo para el regreso de Ulises. Penélope y Telémaco siguen teniendo el mismo amor por Ulises que tenían el día que lo despidieron en una de las bahías de Ítaca y nunca han pensado que no regresaría. Ulises al llegar a Ítaca se disfraza durante un tiempo hasta recuperar por sus propios medios el trono de Ítaca al enfrentarse a todos los pretendientes y vencerlos. Penélope reconocerá en él a su esposo y con ello esta historia tiene un final feliz. Itis Hijo mítico de Tereo y de Procne. Fue inmolado y, tras ser cocida su carne, fue servido a su padre por su madre y por la hermana de Procne, Filomela. Itis es el nombre del hijo de Procne en la fase más reciente de la leyenda del ruiseñor, tal como aparece tratada principalmente en los trágicos. Su padre no es ya Zeto, como en la versión precedente, sino Tereo, rey de Tracia, que había casado con Procne, hija del rey de Atenas Pandión. Con él, la leyenda deja de ser tebana para convertirse en Ática. Itis, una vez muerto y servida su carne como manjar a Tereo, fue transformado en ave (¿faisán?). Finalmente, existe una leyenda milesia, muy afín, cuya heroína es Aedón. En esta versión, Aedón es transformada en ruiseñor, pero su hijo Itis no parece haber experimentado una suerte análoga. Jacinto En la mitología griega, joven muy bello amado por Apolo, quien lo mató de forma involuntaria. Sobre su tumba creció la flor de su nombre. Jacinto era hijo de Amyclas y de Diomedes,y fue amado de Apolo. Cefiro, que lo amaba también, envidioso de la preferencia que daba el joven al dios de las Musas, desvio el tejo que lanzaba Apolo, y con él causó la muerte de Jacinto. El dios ensayó todos los recursos de su arte para salvarlo, pero en vano y entonces lo transformó en una flor a la que dio su nombre. En otro sentido, el más joven de los hijos de Amiclas, rey de Laconia , era Jacinto. Febo Apolo vio al apuesto muchacho y sintió por él una profunda inclinación; incluso llegó a pensar en elevarle al Olimpo con el fin de tenerle a su lado para toda la eternidad. Pero un aciago destino se opuso a aquella exaltación del ser mortal y lo arrebató a la vida cuando era todavía un delicado adolescente.Apolo dejaba con frecuencia la sagrada Delfos para ir a so¬lazarse, en compañía de su favorito, en las orillas del Eurotas, junto a la abierta ciudad de Esparta. Entregado a alegres jue¬gos, olvidábase de la lira y el arco, y no desdeñaba lanzarse a cazar con Jacinto por las abruptas alturas del Taigeto. Un día, a la hora meridiana, cuando el sol enviaba verticalmente sus abrasadores rayos, se untaron el cuerpo con aceite y se entrega-ron al ejercicio del lanzamiento del disco. Apolo fue el primero en levantar el pesado redondel; lo balanceó con el brazo y lo arrojó al aire con tanta fuerza que desgarró una nube del cielo. Transcurrió largo rato antes de que el redondo metal cayera de nuevo al suelo. Ansioso de imitar al divino maestro, el mu¬chacho se precipitó a recoger el disco antes de que terminara su caída; y el disco, rebotando de un fondo de rocas, fue a dar en el rostro del mozo. Tan pálido como el herido, acudió Apolo a toda prisa y levantó en brazos a la víctima ya insensible. Trató de reanimar los miembros inertes, de restañar la sangre que ma¬naba de la terrible herida, de aplicar hierbas salutíferas que re¬tuviesen el alma que se escapaba, pero todo en vano. Como la delicada flor que. quebrada, deja caer de pronto la marchita corola, así también la cabeza del pobre niño, desfallecida y lán¬guida, se inclinó sobre el pecho del dios. Llamábale éste con los nombres más tiernos y regaba de amargas lágrimas su rostro. ¡Ay!, ¡ojalá le fuera permitido abandonar con él la vida! Al fin exclamó: —No. dulce niño, no morirás del todo, mi música te cantará y, convertido en flor, pregonarás mi dolor a los vientos. Así dijo Apolo; del torrente de sangre que teñía de rojo la hierba, brotó una flor de sombrío brillo como la púrpura de Tiro; de un tallo salieron numerosas flores en forma de lirio y cada una llevaba grabado en sus hojuelas, con escritura bien visible, el suspiro del dios, «¡ai, ai!». Por eso ahora viene con la primavera la flor que lleva el nombre del favorito de los dio¬ses y, como aquél, muere pronto, símbolo de la caducidad de todo lo bello sobre la Tierra. Pero en Laconia se celebraba todos los años, a la entrada del verano, un gran festival en honor de Jacinto y de su divino amigo, las Jacintias, en el cual se reme¬moraba melancólicamente la prematura muerte del muchacho, y a la vez se celebraba su divinización. Jasón La historia de Jasón está ligada a la de los Argonautas, pues él era su líder y con ellos fue hasta Colehis, en el mar Negro, abordo del Argo, superando grandes dificultades hasta conseguir el Vellocino de Oro. Jasón era hijo de Esón y Filira. Su padre era el rey de Jaleo, en Magnesia, pero tras la muerte de su padre, Creteo, su hermano Pelias se hizo con el poder aunque el heredero era Esón. La madre de Jasón no confiaba en Pelias y organizó un falso funeral por su hijo. En realidad se llevó al pequeño de la cuidad y se lo confió al centauro Quirón, que ya había educado a varios héroes. Pelias había sido advertido por el Oráculo de Delfos para que tuviese cuidado con un descendiente de Esón que llevase una sola sandalia. Tiempo después, cuando Jasón regresó a Jaleo tuvo que superar un río. Cuando se disponía a hacerlo, una anciana le pidió que la ayudase a cruzar y así lo hizo, aunque perdió una de sus sandalias mientras iba por el agua. La anciana era la propia diosa Hera, protectora de Jasón, que quería vengarse de Pelias. Con un pie desnudo se presentó ante el rey, motivo por el que supo de inmediato quién era. Pelias pensó que si lo mataba, violaría las reglas sagradas de hospitalidad y tendría al pueblo en contra, dada la popularidad de Jasón. Así, le prometió el trono si le traía el Vellocino de Oro, la piel del carnero sobre el que habían volado Frijo y Hele hasta Colehis. Se trataba de una tarea imposible, así que Pelias pensaba que el joven no sobreviviría a la aventura. No obstante, el Oráculo de Delfos sí creyó que Jasón lo conseguiría y le mandó construir un barco, llamado Argo, y reunir a 50 héroes para que le acompañasen. El Argo partió y tras numerosas aventuras alcanzó Colehis. Jasón pudo tomar el Vellocino de Oro gracias a la ayuda de la princesa local y hechicera Medea, que se había enamorado de él. Tras muchas otras aventuras, Jasón regresó a casa con la misión cumplida. Pelias, el usurpador, no se rindió fácilmente, pero la intervención de Medea hizo que fuese asesinado por sus propias hijas, atrocidad tras la cual Jasón y su amada se establecieron en Corinto como huéspedes del rey Creón y tuvieron tres hijos. Durante muchos años vivieron en paz y armonía, hasta que Creón decidió ofrecer a Jasón la mano de su hija Glauce, con lo que así se haría rey. Fue sencillo deshacerse de Medea porque su matrimonio no era válido en Corinto, al ser extranjero. La hechicera montó en cólera y asesinó a Glauce, Creón y a sus propios hijos, tras lo cual huyó a Atenas. El infeliz Jasón permaneció en Corinto tras la marcha de su esposa, mujer con mucha más personalidad y a la que había traicionado a pesar de la ayuda que le prestó en sus más importantes logros. Así permaneció hasta la vejez, recordando los viejos tiempos gloriosos con los Argonautas. Finalmente murió al desprenderse un trozo de madera del casco del Argo, junto al que pasaba los días enteros recordando. Quizá fuese el mejor final para Jasón, un héroe sin demasiado carácter. Sin el apoyo de Hera y de Medea nunca habría conseguido llegar demasiado lejos. Juno Máxima divinidad femenina de la antigua religión romana. Esposa de Júpiter, correspondía a la griega Hera. En su origen, divinidad tal vez celeste y lunar, era diosa de la fecundidad. Formaba junto con Minerva y Júpiter la tríada capitolina. Es decir, Juno era la diosa principal de Roma, versión femenina de Júpiter, que se identificaba con la Hera de los griegos. Era protectora especial de las mujeres y también guardiana de las finanzas del estado. En otro orden de cosas, Juno nació de Rea, en parto doble con Júpiter. Su padre fue Saturno y hermanos suyos Neptuno, Plutón, Ceres y Vesta. Casó con el propio Júpiter en Creta de tan solemne modo, que no solamente los dioses, sino hasta los hombres y los animales, fueron invitados a la ceremonia por Mercurio, de parte de Júpiter. Pero no vivieron en buena armonía. Por una parte las infidelidades de Júpiter y por otra el carácter, áspero y celoso de Juno dieron lugar a tantas querellas que muchas veces fue Juno maltratada y castigada por Júpiter, que llegó hasta suspenderla entre el cielo y la tierra atada con una cadena de oro y un yunque en cada pie. Vulcano, que intentó defenderla, fue lanzado a la tierra de un puntapié. De su matrimonio con Júpiter tuvo Juno a Hebe, Marte y Vulcano. Persiguió implacablemente a todos los hijos que tuvo Júpiter con sus amantes y a éstas mismas. Era la diosa protectora del matrimonio y la celosa defensora de las mujeres y de sus privilegios y por ello, de los adornos y composturas femeninos y de la moda. Entre Argos y Micenas estuvo su más famoso templo. Júpiter Máximo dios de la religión romana, personificación del cielo y de la luz. Con Marte y Quirino y con Juno y Minerva formaba las dos máximas tríadas romanas. Representado antiguamente como una piedra, asumió más adelante el parecido del dios griego Zeus, con el que fue identificado. De otra forma, podría decirse que Júpiter era la divinidad suprema de la antigua Roma, hijo de Saturno y Rea, hermano y esposo de Juno. Corresponde al Zeus romano. Presidía los juegos de la ciudad y era mantenedor supremo de la justicia. Por otra parte, Júpiter fue el padre y rey de los dioses, hijo de Saturno y de Rea. Fue criado por las ninfas Mensas, que le criaron con la leche de la cabra Amaltea y miel del monte Ida. Ayudado por sus hermanos Neptuno y Plutón y por los Cíclopes, destronó a Saturno y a los Titanes, que fueron arrojados al Tártaro. Luego, los tres hermanos se repartieron el mundo, correspondiendo a Júpiter, el cielo; a Neptuno, el mar, y a Plutón, el Infierno. Se casó siete veces. Fueron sus mujeres Metis, Temis, Eurinome, Ceres, Mnemosina, Latona y Juno. Amó también a muchas mujeres y de ellas tuvo infinidad de hijos que fueron dioses, semidioses o héroes. Su santuario, que nadie había pisado, se hallaba en la cima del Olimpo. Quien allí entraba no hacía sombra. Le estaba consagrado el jueves y se le representaba con la figura de un hombre majestuoso con barba, cabellera abundante y sentado en un trono. En los umbrales de su palacio había dos toneles llenos de bienes y males, los cuales repartía entre los mortales. Como mantenedor supremo de la Justicia castigaba a los perjuros, que eran arrojados de la roca Tarpeya. Laberinto Nombre dado a algunos edificios de la antigüedad compuestos por intrincadas cámaras y pasadizos. El de Egipto contaba con 3.000 cámaras; el de Creta, en Cnossos, se supone construido por Dédalo para el rey Minos y encerraba el Minotauro. En la mitología griega, construcción arquitectónica compuesta de varios edificios con muchas estancias, corredores intrincados, patios y pórticos, erigida, como ya se ha dicho, en Cnosos (Creta) por Dédalo bajo las órdenes de Minos, que encerró allí al Minotauro. Mitología Por una parte, la mitología griega es el conjunto de mitos y leyendas pertenecientes a los antiguos griegos que tratan de sus dioses y héroes, la naturaleza del mundo, los orígenes y el significado de sus propios cultos y prácticas rituales. Formaban parte de la religión de la Antigua Grecia. Los investigadores modernos recurren a los mitos y los estudian en un intento por arrojar luz sobre las instituciones religiosas y políticas de la antigua Grecia y su civilización, así como para entender mejor la naturaleza de la propia creación de los mitos. La mitología griega aparece explícitamente en una extensa colección de relatos e implícitamente en artes figurativas tales como cerámica pintada y ofrendas votivas. Los mitos griegos intentan explicar los orígenes del mundo y detallan las vidas y aventuras de una amplia variedad de dioses, héroes y otras criaturas mitológicas. Estos relatos fueron originalmente difundidos en una tradición poética oral, si bien actualmente los mitos se conocen principalmente gracias a la literatura griega. Las fuentes literarias más antiguas conocidas, los poemas épicos de la Ilíada y la Odisea, se centran en los sucesos en torno a la guerra de Troya. Dos poemas del casi contemporáneo de Homero, Hesíodo, la Teogonía y los Trabajos y días, contienen relatos sobre la génesis del mundo, la sucesión de gobernantes divinos y épocas humanas y el origen de las tragedias humanas y las costumbres sacrificiales. También se conservaron mitos en los himnos homéricos, en fragmentos de poesía épica del ciclo troyano, en poemas líricos, en las obras de los dramaturgos del siglo V a. C., en escritos de los investigadores y poetas del período helenístico y en textos de la época del Imperio romano de autores como Plutarco y Pausanias. Los hallazgos arqueológicos suponen una importante fuente de detalles sobre la mitología griega, con dioses y héroes presentes prominentemente en la decoración de muchos objetos. Diseños geométricos sobre cerámica del siglo VIII a. C. representan escenas del ciclo troyano, así como aventuras de Heracles. En los subsiguientes periodos arcaico, clásico y helenístico aparecen escenas mitológicas homéricas y de otras varias fuentes para complementar la evidencia literaria existente. La mitología griega ha ejercido una amplia influencia sobre la cultura, el arte y la literatura de la civilización occidental y sigue siendo parte del patrimonio y lenguaje cultural occidentales. Poetas y artistas han hallado inspiración en ella desde las épocas antiguas hasta la actualidad y han descubierto significado y relevancia contemporáneos en los temas mitológicos clásicos. Por lo tanto, Odiseo o Ulises fue uno de los héroes legendarios de la mitología griega, que aparece como personaje de la Ilíada, es el protagonista y da nombre a la Odisea, ambas obras atribuidas a Homero. Por otra, la mitología romana, es decir, las creencias mitológicas de los habitantes de la Antigua Roma, puede considerarse formada por partes: La primera, mayoritariamente antigua y ritualista, representaba los mitos y cultos autóctonos. La segunda, principalmente tardía y literaria, consiste en la fusión de la anterior con varios préstamos, completamente nuevos, procedentes de la mitología griega. Al referirnos a la mitología romana nos referimos también a la mitología griega, ya que son iguales, lo que las hace cambiar es su nombre y esta es llamada: mitología grecorromana. Laertes En la mitología griega, rey de Ítaca, hijo de Acriso, esposo de Anticlea y padre de Ulises. Al regreso del héroe de Troya, Laertes, rejuvenecido por Atenea, ayudó a su hijo en la lucha contra los itaquenses. Intervino en la expedición de los Argonautas. Laertes fue hijo de Arcesio y padre de Ulises, uno de los contados en el número de los argonautas. Era pariente de Jason. Tuvo a Ulises de su unión con Anticlea y murió poco después de su regreso de Troya. Laertes es célebre principalmente por su condición de padre de Ulises. Hijo de Arcisio y de Calcomedusa, pertenece, por tanto, a la raza de Deucalión por su abuelo Deyón. Su familia es originaria de Cefalonia; su abuelo es Céfalo, epónimo de la isla. Laertes casó con Anticlea hija de Autólico, no sin que ésta se hubiese unido antes con Sisifo, circunstancia que permite a veces considerar a Ulises como hijo de éste y no de Laertes. Durante la ausencia de Ulises, Laertes, desesperado, tuvo una vejez triste. Retiróse al campo, a sus propiedades, y no intervino en los acontecimientos que se desarrollaron en torno a Penélope. Su compañía se limita, como nos aclara el profesor Grimal, a una vieja criada, al marido de ésta, llamado Dolio, y a los hijos del matrimonio. Allí fue a verlo Ulises a su regreso. Atenea lo rejuveneció por medio de un baño mágico y le dio fuerzas para ayudar a su hijo a rechazar a los parientes de los pretendientes inmolados. Laertes mata, con la jabalina, al padre de Antinoo, Eupites. Del matrimonio de Laertes y Anticlea nació, además de Ulises, una hija llamada Ctímene, aunque a veces Ulises pasa por “único hijo” de Laertes. Laocoonte Personaje mítico troyano. Hijo de Príamo y Hécuba, sacerdote troyano de Apolo; predijo la destrucción de Troya, por lo que desaconsejó a los troyanos que acogieran al caballo de madera en la ciudad, por lo que Atenea lo castigó haciendo que dos serpientes marinas lo mataran junto con sus hijos. Entre las obras inspiradas en la muerte de Laocoonte, es célebre el grupo helenístico (Museo Vaticano), obra de Agesandro, Atenodoro y Polidoro de Rodas. Laocoonte fue hijo de Príamo y de Hécuba. Siendo sacerdote de Apolo y de Poseidón, se opuso tenazmente a que se introdujese el caballo de madera dentro del recinto de Troya, viéndolo como una máquina cuyos costados ocultaban soldados enemigos y era tal su convicción que lanzó su jabalina a un costado del artefacto. Obcecados los troyanos, vieron en este impulsivo acto una impiedad, de lo que acabaron de persuadirse cuando dos horrorosas serpientes, viniendo del mar, fueron rectas hacia el altar donde Laocoonte sacrificaba, se arrojaron sobre sus dos hijos, Antifate y Timbreo, y después de despedazarlos asieron a Laocoonte que iba a socorrerlos y tras cegarlo lo mataron. Estas muertes se atribuyeron a la cólera de Apolo que se vengó de este modo de que Laocoonte se hubiese casado sin su expreso mandato. Laomedonte En la mitología griega, hijo de Ilo y Eurídice, padre de Príamo, Titón y Hesione, fundador y rey de Troya. Al negar su compensación a Apolo y Poseidón, que le habían construido los muros de la ciudadela, se atrajo su castigo. Fue muerto por Heracles. Laomedonte fue un antiguo rey de Troya. Habiendo negado a Hércules unos caballos que le había prometido en pago a los servicios recibidos de este héroe, Hércules, ayudado de un puñado de compañeros, destruyó totalmente la ciudad, que posteriormente fue reconstruida por su hijo Bucalión con el concurso de Neptuno y Apolo, que levantaron de nuevo sus murallas. También se negó a pagar a estos dioses la soldada convenida. Laomedonte fue hijo de lio y padre de Príamo, reinó veintinueve años en Troya. Rodeó a la ciudad de fuertes murallas, cuya obra se atribuye a Apolo. Los altos diques que hizo levantar para detener los embates de las olas del mar, se cree fueron obra de Poseidón, pero como sea que las inundaciones derruyeron parte de la obra, se esparció la noticia de que Poseidón, no habiendo cobrado el precio estipulado, se había vengado de aquel modo de la perfidia del rey. Algunos historiadores arguyen que para adornar su ciudad, Laomedonte utilizó los tesoros consagrados a Apolo y a Poseidón, depositados en sus templos, y que luego no los quiso devolver. Apolo, por su parte, se vengó enviando una plaga que asoló la ciudad. Se recurrió al oráculo para que cesasen aquellas dos catástrofes, y la respuesta fue que el dios del mar no se aplacaría a menos que no se expusiese la hija del rey a un monstruo marino. Heracles se ofreció a libertarla y venció al monstruo, y detuvo las inundaciones por medio de di-ques. Per° habiendo faltado Laomedonte de nuevo a su palabra, vio cómo su ciudad era saqueada, su hija robada a la fuerza y él mismo fue víctima de su perfidia. Lapitas En la mitología griega, pueblo tesalio famoso por haber vencido a los centauros, culpables de haber violentado durante el banquete nupcial a la esposa del rey Piritoo y a las muchachas lapitas . Los lapitas son un pueblo tesalio que pertenece tanto a la Historia como a la Mitología. En sus orígenes habitaban en los macizos del Pindo, Pelión y Osa, de los cuales habían expulsado a los pelasgos, sus primeros moradores. También se menciona a los lapitas en Óleno, Élide, Rodas y Cnido. Los lapitas, o por lo menos la familia que más destacaba entre ellos, pasan por ser descendientes del dios-río tesalio Peneo y de la ninfa Creúsa (o Fílira). El río Peneo había tenido dos hijos, Hipseo y Andreo, y una hija, que, unida a Apolo, había dado a luz a Lapites, epónimo de los lapitas. A su vez, Lapites había engendrado a Forbante, Perifante y Triopas, y a Lesbo -si no ha sido alterada la leyenda relativa a este último tal como la transmite Diodoro de Sicilia-. De Perifante descendería Ixión; pero más frecuentemente se relaciona a Ixión con otra familia lapita, la de Flegias. También pertenecen a los lapitas Ceneo y su hijo Corono. Ceneo tuvo un hermano. Los lapitas intervienen en cierto número de leyendas, la principal de las cuales narra la lucha que sostuvieron contra los centauros. Heracles los combatió también por cuenta de su enemigo Egimio. Los mitógrafos citan varios lapitasentre los cazadores de Calidón y los Argonautas (principalmente, Ceneo, Corono, Mopso, Pirítoo, el amigo de Teseo; Asterión, Polifemo, Leonteo, Polipetes y Falero). Laquesis En la mitología griega, una de las tres Moiras (Parcas), aquella que cortaba el hilo de la vida. En la mitología griega, Láquesis ("la que tira la suerte"; del griego, obtener por suerte, o por regalo de los dioses) es la segunda de las tres moiras. Determina el futuro de las personas, pues es ella quien decide la longitud del hilo de cada una de las vidas humanas y, por tanto, la duración de la vida correspondiente a cada persona. Láquesis es representada como una matrona desenrollando una tira de papel en la que está escrito el destino de los humanos. Otras representaciones la muestran como una mujer vieja, coja y fea. En la mitología romana corresponde a Décima. De acuerdo con la Teogonía de Hesíodo, ella y sus hermanas (Átropos y Cloto) son hijas de Nix y Erebo. Lachesis también es mencionada en el décimo libro de la República de Platón como la hija de la Necesidad. Latino Héroe epónimo de los latinos, hijo de Fauno y padre de Lavinia. Luego, en la mitología romana, Latino fue rey de Lacio en la época en que desembarcó en Italia Eneas, a quien concedió la mano de su hija Lavinia. Consecuentemente, pues, Latino fue rey del Lacio, hijo de Fauno y de Marica. Había tenido un hijo de Amata, pero el Destino se lo arrebató en la flor de la juventud. Sólo le restaba una hija joven, Lavinia, que era objeto del asedio de muchos príncipes de Italia, y sobre todo de Turno, el preferido de Amata. Cuando el troyano Eneas desembarcó en Italia fue a pedir asilo al rey Latino. El rey lo recibió amigablemente, y recordando que un oráculo le había aconsejado que casase a su hija con un extranjero, ofreció ésta a Eneas en matrimonio. Los latinos se resistieron a ello y obligaron a su príncipe a tomar las armas. Venció el troyano y la mano de la princesa fue el premio. Este rey fue muerto por Heracles, porque, al ver un día el rey los bueyes de Gerión, se prendó de ellos, y ya se los llevaba cuando Heracles, al apercibirlo, lo mató. Hubo un troyano del mismo nombre, hijo de Telémaco y de Circe, cuyo reinado pasó a los descendientes de Eneas por su matrimonio con Roma, hija de Eneas, del que nacieron Rómulo y Remo. Latona En la mitología griega, hija del titán Ceo y de la titana Febe; de Zeus tuvo a Apolo y a Diana. Latona era hija del titán Ceo, fue amada por Júpiter, a causa de lo cual, Juno, celosa, la hizo perseguir por la serpiente Pitón, obteniendo, además, de la Tierra que no la ofreciese retiro seguro. Corriendo en vano el mundo en busca de asilo y a punto de dar a luz, Neptuno se compadeció de ella y de un golpe de su tridente hizo salir del mar la isla de Delos, donde, transformada momentáneamente en codorniz por Júpiter, dio vida, a la sombra de un olivo, a Apolo y a Diana. Apolo mató a la serpiente Pitón y al gigante Titio, que perseguían a su madre, e igualmente a los hijos de Niobe, que, orgullosa, se burlaba de Latona por no haber tenido más que dos. En definitiva, hija del Titán Ceo y de Febe. Fue concubina de Zeus del que tuvo a Apolo y a Artemisa. La celosa Hera hizo nacer la serpiente Pitón para atormentar a su rival. Había exigido de Gea que no le daría respiro, pero Poseidón, compadecido, hizo salir del fondo del mar la isla de Ortigia, donde Latona, transformada por Zeus en codorniz, parió en esta isla, debajo de un olivo, a Artemisa y a Apolo. Después del nacimiento de estos dioses, la isla pasó a llamarse Délos que significa brillante. Incluso después de esos partos, no dejó Hera de acosarla. Fue puesta en la lista de las diosas de primer orden. Se la considera una deidad benéfica y era invocada en los partos. Laurino Mítico rey enano de los Dolomitas donde tenía una estupenda rosaleda; protagonista de un poema del ciclo de Teodorico (siglo XII). Ahora nos parece más atractivo y curioso hablar de una historia típica del Alto Adige, en el corazón de los Dolomitas. Esta historia es la de Laurino, rey de los enanos que vivían en las cuevas de las Dolomitas. Laurino había logrado cultivar un jardín de rosas en la profundidad de la tierra. Un día vio pasar por el bosque a la princesa Similde y decidió secuestrarla. Pero su sueño de amor se acabó muy pronto. Laurino fue encarcelado por el padre de Similde, pero volvió libre muchos años después. De vuelta a sus cuevas, las encontró deshabitadas. Desesperado, pronunció una fórmula mágica para convertir en piedra sus amadas rosas y ocultarlas para siempre de los ojos de los hombres, tanto de día como de noche. Pero se olvidó del crepúsculo. Por eso, desde entonces, en la puesta del Sol aparecen las sombras de las flores de Laurino, que tiñen de rosa las cumbres dolomíticas de Catinaccio, en Val di Fassa, cuyo nombre en alemán es Rosengarten, “jardín de las rosas”. Lavinia En la mitología latina y en la Eneida de Virgilio, hija de Latino y Amata y esposa de Eneas. Hija única de Latino y de Amata. Era amada de Turno, rey de los rútulos. Un día que la princesa quemaba perfumes sobre el altar, el fuego prendió en su cabellera, se comunicó a sus vestidos y se vio rodeada de torbellinos de llamas y humo que llenaron todo el palacio. Consultados los adivinos, vaticinaron que su destino sería brillante, pero al mismo tiempo fatal para su pueblo. Fauno prohibió a Latino que casase su hija con un príncipe del Lacio, anunciándole que vendría un extranjero cuya sangre mezclada con la suya elevaría hasta la gloria el nombre de Latino. No tardó, en efecto, en presentarse Eneas que venció y mató a Turno y se casó con Lavinia. Una vez viuda de Eneas, ocupó el trono Ascanio y temiendo Lavinia por su vida, fue a ocultarse en los bosques donde dio a luz un hijo al que llamó Silvio. En suma, pues,Lavinia era hija de Latino, el rey de los latinos, y de Amata. Después de la guerra de Troya y tras superar numerososos obstáculos, Eneas llegó al Lacio (Península itálica), y allí estableció una alianza con el rey. Además se unió a Lavinia, que había sido pretendida por Turno, el rey de los rútulos. Como Lavinia no se casó con él, Turno luchó contra Eneas y, según la versión de Virgilio , Eneas venció con la ayuda de su madre, la diosa Venus, con unas armas que le había regalado. Lavinia y Eneas se casaron y tuvieron un hijo, al cual llamaron Silvio. Eneas fundó una ciudad a la que dio nombre en honor a su esposa: Lavinia. Lavinium Antigua ciudad del Lacio (actual Pratica di Mare), fundada, según la leyenda, por Eneas. Fue un centro religioso, con el culto de los penates; las excavaciones han puesto al descubierto un santuario de los siglos VI-V a.C. Layo En la mitología griega, rey de Tebas, hijo de Labdaco. Esposo de Yocasta y padre de Edipo, a quien trató de matar, por temor a morir, tal como le había predicho un oráculo, a manosc de su hijo, que, no obstante, lo mató sin haberlo reconocido. En resumidas cuentas, en la mitología griega, el rey Layo (en griego antiguo, Láïos, «zurdo» o «del pueblo») de Tebas era un héroe divino y un personaje clave en el mito de la fundación de Tebas. Hijo de Lábdaco, fue criado por el regente Lico, después de la muerte de su padre. Cuando se hizo mayor intentó ocupar el trono, pero sus primos segundos,Anfión y Zeto, usurparon el poder. Layo fue expulsado de Tebas y el rey Pélope de Pisa, un reino vecino, le dio asilo. Pélope le confió a su hijo Crisipo y le pidió que le enseñase el arte de conducir caballos. Layo quedó prendado del joven y un día lo raptó y violó. Según una versión, Crisipo se suicidó por la vergüenza infligida; según otra, Hipodamía, su madre, mandó a sus medio-hermanos que lo asesinaran. Al darse cuenta de lo ocurrido, Pélope arrojó sobre Layo la maldición de Apolo, por la cual declara que tu estirpe se exterminará a sí misma. En Grecia, luego se conoció como el "Crimen de Layo". Después de la muerte de Anfión, Layo se convirtió en rey de Tebas y tomó como esposa a otra descendiente del linaje de Cadmo y Harmonía, Yocasta. Durante años intentaron tener hijos, sin conseguirlo. Layo fue al oráculo de Delfos pidiendo una solución. La respuesta del oráculo no le satisfizo: «Tu hijo matará a su padre y se acostará con su madre». Layo, prudente, guardó el secreto y no lo reveló a su mujer. Una noche, bajo los efectos de la bebida yació con su mujer, y engendró a Edipo . Para que no se cumpliera la profecía, Layo abandonó a Edipo para que muriera. Pero Edipo llegó a manos de los reyes Pólibo y Peribea (en algunos textos lleva el nombre de Mérope) de Corinto. Años más tarde, Layo, que conducía un carro, se cruzó con Edipo; el conductor le exigió de mala manera a Edipo que se quitara de en medio, a lo que éste se negó. En la pelea, Layo salió del carruaje y su hijo le dio muerte. Leandro En la mitología griega, amante de Hero; para verla, cada noche atravesaba a nado el Helesponto. Concretando más todavía, Leandro era un joven de Abidos, amante de una sacerdotisa de Afrodita llamada Hero, que residía en Sestos, ciudad situada en la orilla opuesta del Helesponto, frente a Abidos. Cada noche, el joven atravesaba el estrecho a nado, guiado por una lámpara que Hero encendía en lo alto de la torre de su casa. Pero una noche de tempestad, la lámpara se apagó, y Leandro, en la obscuridad, no pudo alcanzar la costa. Al día siguiente, el mar arrojó su cadáver al pie de la torre de Hero, la cual se precipitó al vacío, pues no quiso sobrevivir a su amante. Leda Hija de Testio y esposa de Tíndaro, rey de Esparta, al que dio dos hijas, Timandra y Filonea. Visitada por Zeus, metamorfoseado en cisne, concibió a Cástor y Pólux. Heroína griega, hija de Testio y esposa del rey espartano Tíndaro. Habiendo Zeus encontrado a esta princesa a orillas del Eurotas, hizo transformar a Afrodita en águila, y tomando él la figura de un cisne perseguido por el águila, fue a refugiarse entre los brazos de Leda, la cual, al cabo de nueve meses, parió dos huevos. Del primero salieron Pólux y Helena, y del segundo Castor y Clitemnestra. Los dos primeros fueron tenidos por hijos de Zeus y los segundos por hijos de Tíndaro. Según Apolodoro, Zeus, enamorado de Némesis, se transformó en cisne y a su enamorada en ánade. Ésta dio a Leda el huevo que había concebido, y fue la verdadera madre de los famosos gemelos. Otros indican que habiendo tenido esta princesa una aventura amorosa en las riberas del Eurotas, donde había muchos cisnes, con el fin de salvar su honor, hizo divulgar que Zeus, enamorado de ella, se había transformado en cisne y la había poseído bajo esta forma. En griego antiguo este nombre se transcribía por Lhda. Era hija de Testio y Eurítemis, perteneciendo a la realiza. Violada por Zeus en forma de cisne, engendró a Cástor y Pólux, Clitemestra y Helena. Se le suele representar con un cisne y, a veces, con uno o dos huevos de los que salen sus hijos. Se la llegó a representar como la cáscara de un huevo gigante. Hija de Testio (rey de Etolia) y Eurítemis. Pertenece a la raza de Deucalión, hermana de Altea e Hipermestra (o Clitia y Melanipa, dependiendo de la tradición). Se contaba que era hija natural de Glauco (hijo de Sísifo) y Pantidía, casada luego con Testio, que adopta a Leda. Se casó con Tindáreo cuando se refugió bajo el brazo de Testio, tras ser expulsado de Lacedemonia por Hipocoonte y sus hijos. Heracles devolvió el trono de Lacedemonia a Tindáreo, que volvió con Leda como su mujer. Tuvo varios hijos, algunos con él y otros de Zeus: Timandra (mujer de Équemo), Clitemestra (esposa de Agamenón), Helena y los Dioscuros (Cástor y Pólux). Los trágicos añaden Febe a esta lista. Sobre la posesión por Zeus en forma de Cisne, hay varias versiones: en una se cuenta que Helena era realmente hija de Zeus y Némesis. Cuando Némesis se transformó en oca para escapar de Zeus, éste se metamorfoseó en Cisne y la violó, engendrando en ella un huevo, que Némesis abandona. Un pastor lo encuentra y lo entrega a Leda, que lo guarda en un cofre hasta que de aquél nace la hermosa Helena, que Leda adopta. La otra leyenda, la más corriente y adaptada al arte narra cómo Leda, fruto de sus relaciones con Zeus en forma de Cisne, pone uno o dos huevos de los que nacen los Dioscuros y Helena y Clitemestra. Lino Personaje mitológico, hijo de Anfímaro y de Urania, considerado el inventor del ritmo y de la melodía y, por tanto, de la poesía. Se podría decir, pues, que Lino, hijo de Apolo y de Terpsicore, hermano de Orfeo, inventó la poesía lírica, enseñó la música á Hércules, quien habiendo sufrido un día una fuerte reprensión de su maestro le rompió la cabeza con la lira. Diciendo algo más añadiríamos que Lino es un personaje de la mitología griega. Su filiación es diferente según las fuentes: lo más difundido es considerarle hijo de la musa Urania y de Apolo; pero también hay quien lo considera hijo de Calíope o deTerpsícore, y quien lo identifica como esposo de la misma musa Urania, mientras que sus padres seríanHermes y Medusa. En algunas fuentes se le considera el creador de la poesía lírica . Como hermano de Orfeo, le enseñó a éste la música. Pasó a habitar en Tebas, y allí fue designado como instructor de música de Heracles, a quien enseñó a tocar la lira. En una ocasión en que reprendió agriamente a su pupilo, éste perdió los estribos y le golpeó con la lira en la cabeza, matándolo. Es la personificación de un treno o himno fúnebre de la música griega. Lupercales Fiestas anuales, ritos de purificación, celebradas en la antigua Roma en honor de Luperco, dios protector de los rebaños. O, fiestas anuales que se celebraban en la antigua Roma en honor del Fauno Luperco, semidiós protector de los rebaños. En suma, por lo tanto, en las fábulas, Fauno aparece como el tercero de los reyes del Lacio, hijo de Pico, nieto de Saturno, y padre de Latino con la ninfa Marica (que también era a veces su madre). Como sus dos predecesores, Fauno había promovido la agricultura y la cría de ganado entre sus súbditos, y también se distinguió como cazador. Igualmente, se creía que en su reinado el arcadio Evandro y Heracles llegaron al Lacio. Fauno desempeña un papel muy prominente en la historia mítica del Lacio, pues, con independencia de lo que hizo por la agricultura, era considerado uno de los grandes fundadores de la religión del país, por lo que Lactancio le sitúa a la altura de Numa Pompilio. Tras su muerte fue elevado a la posición de deidad tutelar del país, por sus muchos servicios a la agricultura y la ganadería. Existe la tradición de que Numa, mediante una estratagema, obligó a Pico y a su hijo Fauno a revelarle el secreto de invocar el relámpago desde el cielo (Elicio) y de purificar las cosas golpeándolas con el rayo. En las Dionisíacas, de Nono de Panópolis , Fauno acompañaba a Dioniso cuando éste fue a la campaña de la India. Maia En la mitología griega, hija de Atlante, engendró de Zeus a Hermes. Maya o Maia es una diosa del panteón griego. En la mitología griega, Maya o Maia (en griego significa "pequeña madre") es la mayor de las Pléyades, las siete hijas de Atlas y Pléyone. Sus hermanas y ella, nacidas en el monte Cilene en Arcadia, son a veces llamadas diosas de la montaña. Maya era la mayor y la más bella y tímida. Según se cuenta en el himno homérico a Hermes, Maya engendró a éste de Zeus en la cueva del monte Cileno. Tras dar a luz al niño, Maya lo envolvió en mantas y se fue a dormir. El infante Hermes, que crecía rapidísimamente, se escapó gateando a Tesalia, donde en el anochecer de su primer día de vida robó parte del ganado de Apolo e inventó la lira. Maya rehusó creer a Apolo cuando éste afirmó que Hermes había sido el ladrón, y Zeus estuvo de acuerdo con él. Finalmente, Apolo intercambió el ganado por la lira. Maya también crió al infante Arcas para protegerlo de Hera, que había convertido a su madre, Calisto, en una osa. Mamerco Dios de la guerra de los oscos, correspondiente al dios Marte de los latinos. 1. Mamerco es un nombre latino, como nos explica Pierre Grimal, en el que se encuentra el itálico de Marte: Mamers. Existen dos leyendas en las que interviene un héroe de este nombre. La primera cuenta que Mamerco era hijo de Pitágoras. Se le dio por sobrenombre Emilio (es decir, “el Afable”), por la dulzura de sus modales. Este Mamerco Emilio sería el fundador de la Gens Aemilia. Una variante lo presenta no como hijo de Pitágoras, sino como el rey Numa, cuyas relaciones con Pitágoras y el pitagorismo son conocidas. 2. La segunda leyenda es transmitida por Plutarco , y se inspira evidentemente en el mito de Meleagro. Marte, tomando la figura de pastor, había dejado encinta a Silvia, esposa de Septimio Marcelo, y le había dado una lanza de la que dependía el destino del hijo que iba a nacer. Cuando este hijo vino al mundo, recibió el nombre de Mamers Mamerco. Mamerco se enamoró de la hija de cierto Tuscino, que luego fue muerto por su padre “humano” Septimio. Habiendo Mamers Mamerco abatido en una cacería un monstruoso jabalí enviado por Ceres, dio a su amada las jetas y la cabeza del animal. Pero los dos hermanos de su madre, Escimbrates y Mutias, indignados, le quitaron estos trofeos por lo cual Mamerco dio muerte a sus tíos. Para castigarlo, Silvia quemó la lanza, y Mamerco murió. Marte Antigua divinidad romana, hijo de Juno y padre de Rómulo y Remo, engendrados en Rea Silvia. Progenitor de los romanos, primero fue venerado como dios de la tierra y de la primavera y luego como dios de la guerra; se identifica con el dios griego Ares y con el sabino Quirino. Su templo más famoso se hallaba en Campo Marcio. Sus sacerdotes eran los salios; en su honor se celebraban las fiestas Ambarbalias. Volviendo al principio, Marte era hijo de Júpiter y Juno. Los poetas latinos le dan otro origen. Celosa Juno de que Júpiter hubiese procreado a Minerva sin su colaboración, quiso a su vez concebir ella sola. Entonces la diosa Flora la indicó una flor que crecía en los campos de Olena, en Arcadia, cuyo simple contacto producía tan maravilloso efecto. Gracias a esta flor, Juno fue madre de Marte, a quien hizo educar por Priapo, quien le enseñó la danza y otros ejercicios físicos preparatorios de los guerreros. Enamorado de Venus, mujer de Vulcano y en relaciones ilícitas con ella, se servía de Alectrión para que, vigilante, los guardase de los penetrantes ojos de Apolo, que también amaba a Venus sin ser correspondido. Mas, habiéndose dormido cierta vez Alectrión, Apolo los descubrió y corrió a participárselo al ultrajado esposo, quien los encerró en la postura en que se hallaban en una red tan sólida como invisible, tras de lo cual llamó a los demás dioses, lo que llenó a los culpables de vergüenza y confusión. Habiéndolos soltado Vulcano al fin, a súplicas de Neptuno, Marte convirtió a su favorito en gallo para castigarle por su descuido y desde entonces esta ave trata de reparar su falta anunciando diariamente la salida del sol. Marte tuvo por hermana o mujer a Belona, diosa de la guerra, quien conducía su carro; junto a él iban los demonios Deimos (pavor) y Fobos (miedo) y también Eris, la diosa de las luchas, y, asimismo, las Queres, mujeres sombrías con vestidos sangrientos. Deimos y Fobos eran hijos suyos y de Venus; de ésta tuvo también a Harmonía, que se casó con Cadmo. De Rea tuvo a Rómulo y a Remo. De Tebea, a Evadné, mujer de Cajaneo, uno de los siete jefes tebanos, y de Pirene a Cieno, muerto por Hércules.Marte era encarnación solamente de la fuerza brutal de la guerra, retrocediendo ante Minerva, que representaba la inteligencia. Megera En la mitología griega, una de las tres Furias, hermana de Alecto y de Tesifone. Hijas de Urano y Gaia (debido a la sangre de los genitales del dios del cielo sobre ella al ser mutilado por Crono).Eran las diosas de la venganza que torturaban a los malvados relacionadas con Némesis. Eran tres: Alecto (la que no descansa), Tisífone (vengadora de asesinatos) yMegera (la celosa). Representadas en el arte como doncellas severas con cabellos de serpientes y alas, ojos inyectados en sangre, rechinando los dientes, con túnicas negras con una cinta rojo sangre y portando un látigo, una antorcha o una hoz. También se las conocía como las Euménides o las Aras o Arai y en Roma las llamaron Furias. Se les ordeno ser las perseguidoras y hacer ver a los humanos sus culpas.Trataban asi de restablecer el orden perdido.Se encargaban de hacer crecer y florecer entre los humanos los sentimientos negativos tales como odio y rabia. Tisifone era la encargada de castigar a los osaban traspasar los límites de la buena conducta y era conocida como la Furia Vengadora. Megera se encargaba de hacer nacer el odio, la discordia, entre los mortales. Alecto los perseguía sin descanso hasta conseguir que murieran de locura o que fueran incapaces de volver a cometer un crimen semejante. Cuentan que cuando Orestes acudió desesperado ante Apolo para conocer el nombre del asesino de su padre, Agamenon, el oráculo le reveló que había sido su propia madre, Clinmenestra, esposa del rey, la autora de tal delito. Orestes, fuera de si, puso fin a la vida de su madre. Entonces entró la Furia Alecto en escena, atormentado al desgraciado príncipe Orestes por el crimen que había cometido Orestes acudió de nuevo a la ayuda de los dioses, siendo esta vez Atenea la elegida, para rogar el fin de su condena. Atenea, la diosa guerrera, consiguió convencer a Alecto de que el hijo de Agamenón ya había pagado con suficiente dolor sus actos y fue perdonado. Ahora bien, Orestes había de traer desde la ciudad de Taúride una estatua que hubiera sido consagrada a Artemisa, hermana de Apolo y diosa de la caza. Desde este momento, las Furias pasan a llamarse Euménides y a ser consideradas como benevolentes, aunque, eso si, siguieron persiguiendo a los criminales. Meleagro Mítico hijo de Eneo, rey de Calidón , y de Altea. Mató al jabalí que Artemisa había enviado contra Eneo. Además, tomó parte en la expedición de los Argonautas. Dilatándonos en el relato diremos, pues, que Meleagro, en la mitología griega era hijo de Eneo, rey de Calidón, y Altea (hermana de Leda). Se decía que desde niño las Moiras anunciaron, a su madre Altea, que su vida estaría ligada a un tizón de leña ardiente, y que cuando se consumiera el tizón, Meleagro moriría. Por lo demás, se le consideraba invulnerable. Altea, tras saber esto, sacó el tizón del fuego, lo apagó y lo guardó. El principal mito con el que se le asocia es con la cacería del peligroso jabalí de Calidón, enviado por Artemisa como castigo por el olvido de Eneo de haber dedicado sacrificios a la diosa. Eneo organizó una cacería para matarlo y Meleagro fue el que lo consiguió, pero hay varias versiones sobre lo que sucedió después: Hubo un enfrentamiento entre calidonios y curetes (ambos pueblos habían participado en la cacería) por la posesión del trofeo de los despojos del jabalí, y Meleagro, que luchaba entre los calidonios, mató a sus tíos maternos, que eran curetes, por lo cuál Altea lo maldijo.Entonces Meleagro decidió dejar de luchar y quedarse en su casa, hecho que provocó una ventaja para los curetes, que sitiaron Calidón. Tras súplicas de los calidonios, Meleagro rehusó volver a la lucha y solo accedió a volver cuando su esposa Cleopatra (hija de Idas y Marpesa) se lo suplicó, y con su ayuda los calidonios consiguieron vencer a los curetes. En esta versión no está clara cómo fue su muerte, bien en combate, bien a manos de Apolo que luchaba a favor de los curetes, bien tras quemar su madre Altea el tizón. En otra versión se ignora la guerra contra los curetes y Meleagro. A pesar de que estaba casado con Cleopatra, se enamoró de Atalanta, que también fue participante de la cacería y fue la primera que hirió al jabalí, y fue a ella a la que ofreció el trofeo del jabalí muerto, lo que motivó la irá de sus tíos, que querían para sí el trofeo. Meleagro los mató y Altea decidió acabar con la vida de su hijo para lo cuál echó el tizón de leña al fuego hasta que se consumió. Posteriormente, Altea y Cleopatra se suicidaron. Memnón En la mitología griega, hijo de Titón y de Eos (la Aurora), rey de los etíopes. Llegado en ayuda de los troyanos, dio muerte a Antiloco pero murió a manos de Aquiles. Así, pues, a la muerte de Héctor ayudó a los troyanos contra los griegos. Desde otro punto de vista, Hijo de Titón y de la Aurora, que acudió con diez mil persas y otros tantos etíopes y un gran número de carros en ayuda de Troya, hacia el décimo año de su sitio. Se distinguió por su valor y mató a Antíloco, hijo de Néstor. Pero Aquiles, a instancias de éste, le atacó y le hizo caer a sus pies después de un feroz combate. Desesperada, la Aurora fue, con los ojos bañados en lágrimas, a arrojarse a los pies de Zeus y le suplicó que concediese a su hijo algún privilegio que lo distinguiera de los mortales y que si rehusaba concederlo dejaría de iluminar el mundo. Zeus atendió su súplica e hizo encender una hoguera de la que de sus cenizas vieron salir infinidad de aves que dieron tres vueltas alrededor de la hoguera y a la cuarta se separaron en dos bandadas y se batieron entre sí con tal furor que cayeron cerca de la hoguera como víctimas inmoladas a las cenizas de las que habían surgido. Se dice que estas aves eran negras, parecidas a los gavilanes, y que todos los años acudían del país de Cizique para repetir el combate y barrer un espacio del sepulcro de Memnón donde no crecía ningún árbol ni hierba, el cual regaban luego con sus alas que mojaban antes en las aguas del Esepo. No obstante, este homenaje no calmó la aflicción de la Aurora que desde entonces viene derramando lágrimas todos los días, formando con ellas el rocío de las mañanas. Se le creía oriundo de Tebas a causa de que una de las colosales estatuas levantadas a Amenhotep III le estaba dedicada. Menelao Héroe griego, rey legendario de Lacedemonia, hijo de Atreo y hermano menor de Agamenón, rey de Esparta. Esposo de Helena, cuando ésta fue raptada por Paris provocó la guerra de Troya. Menelao era rey de Esparta, hermano de Agamenón y esposo de Helena, por cuyos amores con Paris encendióse la guerra de Troya. Por instancias suyas tomaron los griegos las armas contra los troyanos en cuya ciudad se había refugiado Helena con su seductor. A la terminación de la guerra, fue de los pocos príncipes aqueos que consiguió volver —no sin haber pasado grandes trabajos y fatigas— a su patria, luego de haber conseguido en sus viajes y peregrinaciones grandes riquezas. En suma, héroe legendario griego, hijo de Atreo, rey de Micenas, y hermano de Agamenón. Se casó con Helena, hija de Tín-daro, rey de Esparta, de la que tuvo a Hermione y a Nicós-trato. Más adelante, Paris llegó a Esparta durante una ausencia de Menelao, y habiéndose hecho amar de Helena, la robó y causó con esta afrenta la guerra de Troya. Menelao, al verse ultrajado, esparció la noticia a todos los príncipes de Grecia, quienes habían empeñado su juramento en socorrer al esposo de Helena, si alguien la robaba. Los griegos se armaron y se reunieron en la Áulída. Dispuestos ya a partir se vieron retenidos por un oráculo que exigía que Ingenia fuese inmolada para el buen éxito de la empresa de los griegos. Menelao expuso sus razones a Agamenón y éste al fin consintió en el sacrificio de su hija, y envió una nota a Clitemnestra para que su hija fuese conducida al campamento, pero pronto se sintió conmovido y envió una contraorden, mas sabedor Menelao de esta última nota, detuvo al mensajero y reconvino duramente a su hermano por sus vacilaciones, pero también él, cuando vio llegar a la princesa y llorar a su padre, se conmovió y se opuso a que Ingenia fuese sacrificada por su interés. Cuando los ejércitos griegos se enfrentaron a los troyanos, Paris y Menelao propusieron un singular combate y poner en sus espadas la decisión de la guerra. Si Paris mataba a Menelao, suyas serían todas sus riquezas y Helena, y los griegos regresarían a su patria; pero si Menelao matase a Paris, los troyanos devolverían a Helena con todas sus riquezas y pagarían a los griegos y a sus descendientes, para siempre, un tributo. Concertado esto, entraron en liza y Menelao venció a Paris al que no llegó a matar porque Afrodita, al ver a su favorito a punto de sucumbir, lo retiró de los golpes de su enemigo y lo llevó a la ciudad. Para todos los griegos, Paris, pues, había huido. Menelao, entonces, pidió el premio como vencedor, pero los troyanos rehusaron cumplir lo pactado e incluso uno arrojó una flecha que hirió levemente a Menelao. Esta perfidia abrió la puerta a las hostilidades. Después de tomada Troya, los griegos pusieron a Helena en manos de Menelao, el cual determinó llevarla a Grecia para inmolarla allí. Helena pidió justificarse, pretendiendo que Menelao debía dirigirse a Afrodita y no a ella. Luego echó en cara a Menelao el haberse ausentado después de haber recibido a Paris en su palacio, y finalmente hizo valer como prueba de su amor el sacrificio que le hizo de su anterior esposo, Deífobo, que fue entregado a Menelao. Esto último impresionó mucho a Menelao que perdonó la infidelidad de Helena y regresó con ella a Esparta. Menelao llegó a Esparta ocho años después de haber salido de Troya, porque los dioses lo arrojaron a las costas de Egipto, donde quedó mucho tiempo retenido, por no haberles ofrecido las hecatombes debidas, que consistían en el sacrificio de cien bueyes u otras víctimas, y seguramente hubiera perecido de no socorrerle Eidoteo y Proteo. Allí fue donde Menelao encontró a su pérfida esposa y sus tesoros. Después, mostrándose ingrato con los egipcios, pagó con un horroroso acto los beneficios que había recibido de ellos, pues queriendo regresar a Grecia, y al ver que los vientos le eran desfavorables, tomó dos recién nacidos, los mandó matar y los abrió en canal para leer en sus entrañas los presagios de su viaje. Esto lo hizo odioso en todo Egipto y se embarcó para Libia. Se atribuyen a Menelao muchas otras atrocidades y maldades. Mentor Personaje de la Odisea, prudente y fiel amigo de Ulises y educador de Telémaco. En Las aventuras de Telémaco (1699) de Fénelon, representa al sabio preceptor. En fin, diríamos, pues, que Mentor era hijo de Alcimo y amigo fiel de Ulises, quien, al partir para Troya, le confió el cuidado de su hogar. Fenelón lo presenta como compañero y preceptor de Telémaco en su búsqueda de Ulises. Dicho de otra manera, el término mentor se origina en el griego. Proviene de Μέντωρ (pr. Méntor) nombre del consejero de Telémaco (hijo de Odiseo y de Penélope) mencionado en “La Odisea” de Homero. Según la mitología griega Odiseo le encomendó tanto sus intereses en Ítaca así como la educación de su hijo. Este término tiene como raíz la indoeuropea *men- cuyo significado es pensar. Con el tiempo, este sustantivo propio se convirtió en común para designar el concepto de consejero, guía, maestro. . Mercurio Antigua divinidad de origen romano o latino. Era el dios de los comerciantes, quienes, de acuerdo con un rito muy antiguo, se dirigían a la puerta Capena para rociar sus mercancías con agua consagrada al dios. Identificado con el Hermes griego. Por otra parte, Mercurio era hijo de Júpiter y de Maya, ninfa del monte Cilene e hija de Atlas. Mensajero de los dioses, especialmente de Júpiter, les servía con celo infatigable y sin escrúpulos, aun en los asuntos menos limpios. Era una especie de ministro servidor que se ocupaba de la paz y de la guerra, de las querellas y de los amores de los demás dioses, del régimen interior del Olimpo, de los intereses generales del mundo en el cielo, la tierra y los infiernos. Él era el encargado de proveer y servir la ambrosía en la mesa de los inmortales; de conducir a los infiernos las almas de los muertos; de romper los lazos que unen al alma con el cuerpo, sin lo cual nadie se podía morir; el que presidía los juegos y las asambleas, el dios de la elocuencia y del arte del bien decir y, en fin, el de los mensajeros, rateros y comerciantes. . Midas En la mitología griega, hijo de Gordias y de Cibeles, rey deFrigia; obtuvo como recomprensa de Dionisos, al que había traído a Sileno perdido, la facultad de transformar en oro todo cuanto tocaba. Hambriento y muerto de sed, fue obligado a renunciar a su pernicioso don. Hijo de Gorjias y de Cibeles, rey de la parte de la Frigia por donde corre el Pactólo . Habiendo ido Dionisos a aquel país, acompañado de Sueno y de los Sátiros, se detuvo cerca de una fuente en la que Midas había hecho derramar vino para atraerle a ella. Unas gentes que encontraron bebido a Sueno en aquel lugar, lo llevaron a presencia de Midas. Este rey, instruido en los misterios por Orfeo y Eumolpe, recibió al viejo Sueno y le retuvo diez días que se pasaron en festines, y después lo devolvió a Dionisos. Asombrado el dios de volver a ver a su padre, le dijo a Midas que le pidiese lo que quisiera. Midas le pidió que todo lo que él tocase se convirtiese en oro y Dionisos se lo concedió. Las primeras pruebas de Midas le deslumhraron, pero al transformarse también en oro sus alimentos, se vio pobre en medio de toda aquella riqueza fastuosa que le condenaba a morir de hambre y entonces se vio obligado a pedir a Dionisos que le librase de aquel fatal don que sólo tenía de bueno la apariencia. Dionisos, conmovido por el arrepentimiento de Midas, le ordenó que se sumergiese en el Pactólo. Midas obedeció y al perder él la magia de convertir en oro lo que tocaba, comunicó este don al río y a partir de entonces sus arenas fueron auríferas. Este rey legendario personifica el ansia de riquezas. Minerva En la mitología romana, diosa de la sabiduría y de las artes, originariamente venerada en Etruria. En el siglo I su culto fue introducido en Roma, donde, identificada con la griega Atenea, fue considerada la diosa de la guerra, de la libertad ciudadana y de la medicina. Junto con Júpiter y Juno formaba la tríada capitolina. Diosa de la Sabiduría, de los combates, de las ciencias, de toda perfección artística, especialmente de las artes textiles, de la construcción de barcos y protectora de las ciudades, era hija de Júpiter. Habiendo éste devorado a Metis, sintió un gran dolor de cabeza; llamó entonces a Vulcano y éste, de un hachazo, se la abrió, y, al hacerlo, nació Minerva ya armada y adulta. Hija privilegiada del jefe del Olimpo, éste la confirió dones tan sobresalientes como el de profetizar, el de prolongar la vida de los mortales y hasta el hacerles felices después de la muerte. La casta Minerva fue siempre virgen, lo que no la impidió disputar el premio de la belleza a Venus y a Juno. Ella fue quien embelleció el manto de Juno y quien hizo construir el navío de los Argonautas, que llevaba en la proa el madero parlante cortado de la selva de Dodona, les dirigía en su camino, les advertía los peligros y les indicaba la manera de evitarlos. Bajo este lenguaje figurado se ve la primitiva idea del timón. Muchas ciudades se pusieron bajo la protección de Minerva, pero entre todas, la favorecida fue Atenas, a la que la diosa dio su nombre. Por cierto que la protección de esta ciudad se la disputó a Neptuno, pues habiendo acordado los dioses que la ciudad llevase el nombre de aquél de los dos que la dotase de lo más útil, Neptuno, de un golpe de su tridente, hizo brotar el caballo, y ella un olivo. Se la consagraba el mochuelo y el dragón. Minos El Rey Minos, de Creta, tenía varios hijos: Ariadna, Fedra, Glauco, Catreo, pero su predilecto era Androgeo, joven fuerte y vencedor en el gimnasio y la palestra. Cuando en Atenas se organizaron los juegos en honor de Palas Atenea, se reunieron los mejores atletas griegos, y allí partió Androgeo, para medirse con los más fuertes paladines de la Hélade, con el beneplácito de Minos, quien esperaba a su hijo regresar con la corona del triunfo. El joven príncipe logró vencer en todas las pruebas a sus rivales, los mejores campeones de la ciudad. Pero los atenienses, en lugar de victorearlo, hicieron recaer su furia sobre él, por haber derrotado a sus luchadores, y esa misma noche le dieron muerte. Al recibir la noticia el Rey Minos, sintió un inmenso dolor, pero inmediatamente se despertó en él un irrefrenable deseo de venganza, y marchó con un numeroso ejército a sitiar a Atenas, hasta que logró que se rindieran incondicionalmente, e impuso condiciones y penas terribles. Entre sus condiciones, estableció que durante nueve años, los atenienses debían enviar a la isla de Creta a siete robustos jóvenes y a siete doncellas, quienes serían las víctimas que se ofrecerían para ser devorados por el minotauro. El minotauro, mitad hombre y mitad toro, vivía en un laberinto, cercano a Cnosos, capital de Creta. Estaba encerrado en dicho laberinto y se alimentaba de carne humana, de esclavos y prisioneros de guerra, así como los jóvenes atenienses, que enviaba el rey Minos. Año a año, llegaban los mensajeros de Creta a elegir a sus víctimas. Al tercer año, un joven y gallardo joven hijo del rey ateniense Egeo, llamado Teseo, se ofreció voluntariamente, pues se consideraba capaz de enfrentar y dar muerte al minotauro. Al enterarse el Rey Minos, expresó: - Como miembro de la familia real estás eximido de ir como víctima. Pero si insistes, te diré que, aunque mates al minotauro, jamás encontrarás la salida del laberinto. -No me importa- respondió el joven Teseo, me basta con matar al monstruo y ser útil a Atenas. Ariadna, quien escuchó el diálogo, secretamente, por la noche se acercó al joven y le entregó un puñal y un ovillo de hilo, diciendo: -Con este puñal mágico, podrás atravesar el corazón del minotauro, y si sigues el hilo de este ovillo podrás hallar la salida. Agradecido quedó el joven Teseo, y penetró en el laberinto , desenvolviendo el ovillo de hilo. Durante horas recorrió el laberinto hasta enfrentarse con la bestia. Después de ardua lucha, logró atravesar el corazón del monstruo con el puñal que le entregara la bella Ariadna. El minotauro expiró entre convulsiones. Y Teseo rescató a sus compañeros, con los que emprendió el camino de regreso siguiendo el hilo. Fue aclamado por la gente de Cnosos por haberlos liberado del monstruo y del salvaje castigo que año a año debían tributar al minotauro. Teseo, victorioso, regresó a Atenas en su nave con las velas desplegadas. Misterio En la historia de las religiones antiguas , forma especial de culto desarrollada en Grecia y en el Imperio romano, que se diferencia de cualquier otra religión o práctica mágico-religiosa de la antigüedad por su posición de absoluta independencia de los cultos oficiales, estatales o comunitarios. Moiras En la mitología griega eran las tres diosas del destino: Cloto, Láquesis y Átropos, hijas de la Noche o de Zeus y de Temis. La primera presidía el nacimiento y tejía el hilo del destino, la segunda lo enrollaba y la terceralo cortaba. Su sede era el Hades. Divinidades griegas del destino, que presidían la vida y la muerte. Se corresponden con las Parcas romanas. Arbitros de la muerte de los humanos, arreglaban sus destinos, y todo lo que ocurría en el mundo estaba sometido a su reinado. Son tres hermanas: Cloto, Lachessis y Átropos. En principio se creía que habían nacido de la Noche, indicando con ello la oscuridad impenetrable de nuestra suerte, pero Apolodoro las supone hijas de Zeus y de Temis. Amadas y distinguidas de Zeus, le ayudaron en la guerra contra los Gigantes. Átropos era la encargada de cortar el hilo de los destinos de los humanos, y nadie podía morir sin que esta diosa cortase el hilo fatal que nos une a la vida. El nombre romano de Parcas parece derivar de que son muy avaras de nuestros días y que no conceden alargarlos después del término prescrito por el Destino. Las Moiras habitaban, según Orfeo, en una tenebrosa caverna del Tártaro y servían al monarca de los Infiernos. Según Ovidio, habitaban en un palacio donde los destinos de todos los humanos estaban grabados en planchas de metal, de modo que ni el rayo de Zeus, ni un trastorno de la naturaleza podían borrarlas. Con su don de persuasión y elocuencia, consolaron a Perséfone y calmaron el dolor de Deméter, afligida por la pérdida de su hijo. Atmete fue el único que obtuvo de ellas la gracia de poner en su lugar a otro cuando llegase el término de sus días. No sólo presidían el nacimiento, sino que mientras Hermes sacaba de los Infiernos a las almas, las Moiras tenían a su cargo hacer salir del Tártaro y conducir a la luz a los héroes que habían osado penetrar en aquel antro de tinieblas. Ellas fueron las que sirvieron de guías a Dionisos, a Heracles, a Teseo y a Ulises, y condujeron a la luz del día a Perseo, a Orfeo, que escribió después la historia de su viaje, y a Eneas, que quiso ver a Anquises. El número de tres parece ser una alegoría de las tres divisiones del tiempo. La Moira que hilaba representaba el presente, la que sostenía las tijeras el futuro y la última, ya con el huso lleno, era el símbolo de lo pretérito. Los griegos y los romanos les tributaron grandes honores y las invocaban después de Apolo, porque presidían, como este dios, el futuro. Les levantaron altares en Olimpia y en Megara y todos los pueblos de Italia las adoraron. Los antiguos las representaban bajo la figura de tres mujeres con rostro severo, decrépitas, coronadas con grandes copos de lana blanca, teniendo una en la mano unas tijeras, la otra los husos y la tercera una rueca. Morfeo Morfeo es el dios de los sueños, no obstante, más que el sueño en sí personifica las diferentes formas que aparecen en el sueño. Es hijo de Hipno -el sueño- y Nix -la noche- y pertenece a los “mil oniros”. Morfeo está provisto de alas y lleva como atributo una flor de adormidera. Su objetivo eran los elementos humanos, mientras que sus hermanos –Fantaso y Fobetor– se sentaban en las apariciones en sueños y eran responsables de objetos inanimados, el primero, y de los animales, el segundo hermano. Se cuenta que usaba la flor de adormidera para dormir a los hombres y así introducirse en sus sueños. Se introducía en ellos con apariencia humana. Morfeo aparece en las historias de Ceix y Alcíone de Homero y Ovidio. Náyade Cualquiera de las ninfas que, según los gentiles, residían en los ríos y en las fuentes. O, particularizando, divinidad femenina de la mitología griega, protectora de fuentes o ríos. Concretamente, en la mitología griega, las náyades eran las ninfas de los cuerpos de agua dulce — fuentes, pozos, manantiales, arroyos y riachuelos —, y encarnaban la divinidad del curso de agua que habitaban, de la misma forma que los oceánidas eran las personificaciones divinas de los ríos y algunos espíritus muy antiguos que habitaban las aguas estancadas de pantanos, estanques y lagunas, como en la Lerna premicénica de la Argólida. Néctar En la mitología griega, bebida de los dioses, que confería la inmortalidad a quienes la tomaban. Así, pues, en la mitología griega, el néctar era, según los primeros poetas como Homero u Ovidio, el vino o bebida de los dioses, que les era servido por Hebe o por Ganimedes, y que se describía como de color rojo. Como el vino de los mortales, se mezclaba con agua cuando iba a beberse, y el vino que Odiseo había llevado con él fue llamado por Polifemo «crema de néctar». Némesis En la mitología griega, diosa de la justicia distributiva. Hija de Océano y de la Noche (Erebo). El centro de su culto fue Ramnunte . Personificación de la indignación popular contra un crimen protervo. En otro sentido, Némesis, hija de Nix (la diosa noche) personifica la Venganza divina, y por eso se encarga de castigar a quienes caen en la desmesura, uno de las grandes faltas para los griegos. Esta desmesura o Hubriz es por ejemplo el exceso de felicidad en los humanos, el orgullo, la soberbia, y por supuesto el desafío a los dioses. La existencia de esta venganza divina encuentra su explicación en la cosmovisión que tenían los griegos, para quienes el equilibrio (svfrosunh) era lo más importante. Cuando éste se rompía, se ponía en peligro el orden de las cosas, por lo que era necesario el castigo para mantener al mundo tal y como es. De esta manera, en el caso de Creso -hombre demasiado feliz y demasiado rico- es llevado por Némesis a una peligrosa expedición donde debe vencer a Ciro. Esta acción termina por ser la ruina de Creso. Lo mismo sucedió con los persas, quienes incurrieron en la desmesura de dar por cierta su victoria sobre Atenas. Nunca lograron conquistarla, por lo que con un bloque traído por los mismos persas -con intención de hacer un trofeo de su victoria- el famoso escultor Fidias hizo una estatua de Némesis, que sirvió de motivación para los atenienses en Maratón, donde obtuvieron una contundente victoria. Némesis intervino en muchas historias, con la intención de mantener el preciado equilibrio (svfrosunh) de los griegos. Pero además, es conocida por sus amoríos involuntarios con Zeus. Cuenta la leyenda, que Némesis era objeto de desvelos amorosos de Zeus, y ella no lo deseaba, por lo que para tratar de huir del abrazo del gran dios, ella cambió de forma mil veces, hasta que al final se conviertió en una oca. En ese momento, Zeus se convierte en cisne y la hace suya. Por esta unión, Némesis puso un huevo. Unos pastores lo recogieron y se lo entregaron a Leda. De este huevo nacieron los Dioscuros -Castor y Polux- y la bella Helena, quien luego sería la causa de la terrible Guerra de Troya. Nereidas, Las En la mitología griega, nombre de las hijas de Nereo y nietas de Océano, divinidad marina, personificaciones del mar tranquilo. Las más famosas son Teide, Anfitrite, Galatea y Panope. Jóvenes hermosas de medio cuerpo arriba y como peces en lo restante. Las Nereidas eran hijas de Nereo, conocido también con los nombres de Proteo, Forcis, Tritón y Glauco. Este Nereo era el dios marino, más antiguo que Neptuno, e hijo del Océano y de Tetis, con la que vivía en el límite occidental de la tierra, aislado y sin buscar contacto con los demás dioses. Casado Nereo con Doris, su hermana, tuvo de ella cincuenta hijas, las Nereidas, representación de las movibles y cambiantes olas y de las amables y sensitivas fuerzas del mar. Entre ellas sobresalían Anfítrite, Tetis, esposa de Peleo y madre de Aquiles, yGalatea, la amada desdeñosa del cíclope Polifemo. Se representa a las Nereidas como bellas muchachas con la cabellera entrelazada de perlas. Van sobre delfines o sobre caballos marinos, y tienen en la mano, tan pronto un tridente, como una Victoria o una corona o ramo de coral. Algunas veces son representadas mitad mujeres mitad peces (sirenas ). Hijas de Nereo y de Dóride. Se cuentan hasta cincuenta. Posteriormente se dio el nombre de Nereidas a las princesas de las islas y de las costas. Se dio también este mismo nombre a ciertos peces a los que se les suponía la parte superior del cuerpo parecido al de las mujeres. Estas divinidades tenían bosques sagrados y altares en varios lugares de Grecia especialmente en las costas. Las más conocidas son Tetis, Amfítrite y Galatea Nereo Dios marino de la mitología griega, hijo de Ponto y de Gea, padre de las Nereidas, cuyo signo de autoridad era el tridente. Por lo tanto, Nereo fue un dios destacado de la mitología griega, en principio, por su origen, ser el hijo más grande del dios del mar Ponto y de Gea la diosa del planeta tierra se le atribuyó una relevancia muy especial a instancias de las aguas, más precisamente se lo consideró como el dios y cuidador de las olas de mar. Su gran don era la capacidad que tenía de modificar su forma. También, gracias a su poder de profetizar, podía adelantarse a los hechos y ayudar a los héroes, tal es el caso de Hércules, a quien asistió en una de sus gestas. Cabe destacarse que no tenía maldad alguna y siempre se destacaba su probidad y virtud. Pero por otra parte la leyenda lo ubica muy cerca de la diosa de la belleza y la sexualidad, Afrodita, de quien se dice habría sido su maestro. El hábitat tradicional de Nereo era el Mar Egeo , aquella parte del Mar mediterráneo que está situada entre las naciones de Grecia y de Turquía. Su unión con la oceanide Doris fue ciertamente prolífica ya que nacieron las 50 nereidas de la misma. Las nereidas eran las ninfas del Mar Mediterráneo y entonces su campo de acción era exclusivamente en este mar. Eran muy bellas y representaban todo aquello lindo y bueno del mar. Cuando era necesario, las nereidas, aparecían de las aguas para ayudar a los navegantes que atravesaban las aguar del mar. Cabe destacarse que las nereidas estaban siempre cerca del campo de acción de su padre, jamás lo dejaban, e incluso, eran su gran alegría y compañía porque lo colmaban de cantos y bailes. Como todos los dioses griegos, Nereo, supo ser representado de manera extendida a lo largo de la historia. Normalmente aparece con la apariencia de anciano, incluso se sostiene gracias a un bastón y siempre con sus nereidas al lado. En algunos casos se lo representaba con la cola de un pez en lugar de piernas, hecho que comprometía aún más su pertenencia a las aguas, y vestido con un quitón, que era una típica túnica que en aquellos tiempos vestían tanto hombres como mujeres en Grecia. Neso Mítico centauro. Después de haber asechado a Deyanira, mujer de Hércules, le dio antes de morir un manto empapado en su propia sangre, que vestido por Hércules le provocó la muerte. Si acudimos al profesor Pierre Grimal, podremos sostener que Neso es un centauro, hijo, como todos los centauros, de Ixión y Néfele. Participó en la lucha contra Folo y Heracles y, expulsado por el héroe, establecióse a orillas del río Eveno, donde se dedicaba a pasar a los viajeros. Allí se encontró por segunda vez con Heracles cuando éste se presentó, acompañado de Deyanira, para atravesar el río. Heracles hizo la travesía a nado, pero confió a Deyanira al barquero. Durante el trayecto, Neso intentó violarla, pero la joven pidió auxilio, y Heracles atravesó al centauro con una flecha. En su agonía, y con el fin de vengarse del héroe, de quien había sido víctima por dos veces, confió a Deyanira un presunto secreto, asegurándole que si alguna vez flaqueabael amor de su esposo por ella, lo único que tenía que hacer era impregnar una prenda de vestir en el líquido que le doy -y que era una mezcla de su propia sangre y el semen que había derramado al intentar violarla- y hacer que se la pusiera Heracles. Afirmó que aquel vestido obraría como un filtro y le devolvería la felicidad de su marido. La muerte del héroe se explicaba como sigue: el líquido dado por Neso era, en realidad, un activo veneno. Cuando Heracles se puso la túnica impregnada del mismo, la prenda se adhirió a su cuerpo, y cada vez que trataba de arrancarla, se le iban a la vez trozos de carne, acabando, en su dolor, por quemarse vivo. Néstor Mítico rey de Pilos, hijo de Neleo y Cloris. Personificación del anciano prudente, es uno de los personajes principales de la Ilíada y aparece también en la Odisea. En la antigua Grecia, es uno de los doce hijos de Neleo, rey de Pilos, el único que Hércules dejó con vida cuando tomó la ciudad. Se distinguió por sus prudentes y sabios consejos. Precisando más el asunto, Néstor fue hijo de Neleo y de Cloris. Se salvó de la matanza de Hércules escondiéndose en Gerenia. Neleo y sus hijos robaron los bueyes de Hércules, que éste había, a su vez, robado a Gerión, pero Néstor no tomó parte en el robo. Se hizo muy amigo del héroe, el cual le regaló una villa en Mesina. Néstor, en agradecimiento, introdujo la costumbre de jurar por Hércules. Se distinguió en varios combates contra los arcadios y contra los centauros, en las bodas de Piritoo. Se cree que asistió a la cacería del jabalí de Calidón y a la expedición de los Argonautas. En la guerra de Troya adquirió renombre como guerrero hábil y sagaz. En su vejez, reverdeció los laureles de la juventud, destacando en varios combates ante los muros de la ciudad sitiada. Reconcilió a Ulises con Aquiles. Al final de la guerra regresó a Pilos, donde Júpiter le concedió una vejez tranquila. Esposo de Eurídice o de Anaxabia, tuvo varios hijos: Perseo, Areto, Pisístrato, Trasimedes, Posidice y Policasta. Muy abreviadamente, héroe griego, hijo de Neleo y Cloris, el único que se salvó de la matanza de Heracles. Personifica la prudencia de la ancianidad. Ninfa En la mitología griega, divinidad femenina de las fuentes, de los ríos y los lagos, de las plantas y de los montes. O cualquiera de las deidades de las aguas, bosques, etc., llamadas con varios nombres, como dríada, nereida, etc. Las ninfas son divinidades de rango inferior a las del Olimpo. Hijas de Júpiter. Habitan en los bosques, en las montañas y en los ríos. Acompañan a Diana, y cantan y danzan en torno suyo. Velan por la suerte de los humanos, plantan árboles, presiden las ceremonias nupciales y protegen las cosechas. Se dio este nombre a las divinidades secundarias femeninas que personificaban las fuerzas vivificadoras y la belleza de la naturaleza. Se representaban como hermosas jóvenes. Se creía que todo el Universo estaba lleno de estas ninfas. Las había celestes, que gobernaban la esfera del cielo; otras eran terrestres y éstas se dividían en Ninfas de las aguas y Ninfas de la tierra, las cuales, a su vez, se subdividían en muchas clases. Las Melias eran las ninfas del agua; las Náyades de las fuentes; Potámides de los ríos y Limníades de los lagos y estanques. En cuanto a las ninfas de la tierra se llamaban Oréades las de las montañas; Napeas las ninfas de los sotos y los valles: Limníades las ninfas de los prados y Dríades las ninfas de los bosques. Su culto no se prestaba a muchas manifestaciones, pero eran veneradas en los ninfeos, que eran los templos consagrados a ellas. Níobe Mítica hija de Tántalo y esposa de Anfión, rey de Tebas. Orgullosa de su numerosa prole, considerándose superior a Leto, vio todos sus hijos muertos por Apolo y Artemisa, hijos de la diosa. Enloquecida por el dolor, se transformó en piedra. Es decir, estaba tan orgullosa de sus doce hijos que despreció a Latona, que solo tenía a Apolo y Artemisa. En castigo, estos dieron muerte a sus doce hijos. En otro sentido, Níobe (en griego antiguo Nióbe) es un personaje de la mitología griega, hija de Tántalo y esposa de Anfión, rey deTebas (en Grecia continental). El nombre de su madre varía dependiendo de los autores, pudiendo ser Táigete, Díone,Eurianasa, Euritemista, Clitia o Laódice. Las localizaciones geográficas, y especialmente el que se sitúe la "ciudad de Tántalo" en Frigia, a éste como "rey de Frigia", y se nombre al hermano de Níobe como "Pélope el lidio"; han permitido interpretar el mito como la evolución de una genealogía ancestral que entroncara los reyes de Frigia y Lidia (en Asia Menor) con los griegos. Oceánidas En la mitología clásica, las ninfas del mar, hijas de Océano y de Tetis. Las más conocidas eran Estigia, Calirroe y Aretusa. O podríamos decir también que las oceánidas son las ninfas del mar, hijas del Océano y de Tetis. Destacamos las más importantes: Asia,Europa, Libia, Parténope y Tracia. Se las representaba con túnicas flotantes de color azul. Océano Era uno de los dioses más importantes de la etapa preolímpica, considerado por Homero como el iniciador de todas las cosas. Sus padres fueron Urano y Gea. El océano era un enorme y profundo río que rodeaba todas las tierras del planeta, que se consideraba plano. En clara alusión a que el horizonte terminaba en él, se decía que de su seno nacían el Sol y la Luna. La esposa de Océano era su hermana Tetis, y de su unión nacieron las tres mil Oceánides (o ninfas del mar) y todos los Oceánidas, los ríos del mundo, así como las fuentes y los lagos. De Crono, de la raza de los Titanes, nacieron los doce olímpicos. En la mayoría de las versiones de la Titanomaquia o guerra entre los Titanes y los Olímpicos, Océano, junto con Prometeo y Temis, no se unió al bando de sus hermanos Titanes contra los Olímpicos, sino que se mantuvo ajeno al conflicto. En la mayoría de las versiones de este mito, Océano también rehusó unirse a Crono en la rebelión de éste contra su padre Urano. Perdió su poder durante la guerra entre Zeus, Crono y los titanes, y su puesto fue ocupado por Poseidón. Durante estas luchas Rea le encargó que custodiase a Hera. Oráculo Los oráculos fueron de vital importancia para la vida sociopolítica de las polis griegas. Su enorme fe en ellos hizo que algunos de los más famosos, como el de Apolo en Delfos, influyeran en los acontecimientos históricos, al ser consultados por los dirigentes y las ciudades, bien para conocer la voluntad divina, bien para solicitar consejo antes de emprender una gran empresa. El término 'oráculo' designaba tanto la respuesta de la divinidad cuando era preguntada por el futuro, como el santuario y el lugar a donde se le iba a consultar. Unos no tenían más que fama local y otros internacional, pero todos se caracterizan por su ritualismo y la marcada fe que ponían los consultantes (sacerdotes y el pueblo griego en general) en la palabra divina. Los procedimientos oraculares eran diversos para averiguar la palabra de los dioses. Entre los oráculos más importantes e internacionales de la antigüedad se encuentran: EL ORÁCULO DE DODONA. De origen muy primitivo, y consagrado a Zeus, que daba su respuesta a través de una encina sagrada. EL ORÁCULO DE APOLO EN DELFOS . Fue, sin duda, el más popular. De corte aristocrático, no sólo acudían a él particulares devotos, sino que su visita era imprescindible para las autoridades de la polis ante un asunto importante o trascendente.Por esta razón, sus consejos, muy bien orientados hacia la superación de los conflictos entre las ciudades, contribuyó a establecer un punto de unión entre todos los griegos, independientemente de sus leyes o costumbres.Según la leyenda, en Delfos era donde había ido a parar por voluntad de Zeus la piedra que se tragó su padre Crono (el ónfalo, literalmente "ombligo").Hasta allí, a los pies del monte Parnaso, llegó Apolo y fundó uno de sus principales santuarios, después de vencer a la serpiente Pitó que moraba en el lugar. Estableció su oráculo, haciendo que una sacerdotisa, llamada Pitia o Pitonisa, en memoria de la serpiente Pitó, transmitiera las respuestas.La Pitia se sentaba en un trípode forrado de la piel de la serpiente. En una etapa anterior practicaba la "cleromancia" (agitaba en un recipiente piedras blancas y negras y sacaba a suerte la respuesta), pero en época clásica, una vez purificada con agua de la fuente Castalia, próxima al santuario, entraba a lo más profundo del templo, donde en trance por quemar hojas de laurel o por otros procedimientos pronunciaba palabras inconexas. Al otro lado de la sala, separados de ella por una cortina, los sacerdotes del templo interpretaban en forma lógica sus palabras y las transcribían para los consultantes, tras el pago de un "pelanos" o tasa por consulta. Pan El origen del dios de la naturaleza Pan no está muy claro, ya que en algunas versio¬nes es hijo de Hermes y en otras lo es de Zeus, de Apolo e incluso de Cronos. Tampoco se conoce la identidad de su madre. Su nombre pudo ser Dríope, o quizá Calixto. Quien quiera que fuese, no hay duda de que después de su nacimiento quedó tan sorprendida por la apariencia del bebé, extremadamente hirsuto, con cuer¬nos, patas y cola de cabra, que huyó inmediatamente. Afortunadamente las ninfas se apiadaron de él y le llevaron a Arcadia, una deliciosa región llena de bosques y montañas. Pan era un dios sensual, que se pasaba el día persiguiendo a las ninfas y que tuvo una enorme descendencia con ellas. No sólo las ninfas fueron víctimas de sus caprichos, sino que también sedujo a Selene, la diosa de la Luna, disfrazándose de cordero. La ninfa Siringe, una fanática seguidora de la virginal Artemisa, no tenía intención de caer en sus garras y huyó a la ribera del río Ladón , donde las otras ninfas la protegieron transformándola en brotes de hiedra a petición propia. Después, Pan se hizo su flauta o siringe con los brotes de esa misma hiedra y aprendió a tocar con un aire quejumbroso hasta llegar a compe¬tir con Apolo y su lira. Apolo ganó el con¬curso, a pesar del apoyo de Midas, el des¬graciado rey frigio, que prefería la manera de tocar de pan, por lo que el dios le castigó obligándole a llevar orejas de burro (ver Apolo y Midas). Como dios de los bosques y de los campos, Pan vigilaba la fertilidad de los rebaños. Se trataba de un dios benevolente al que le gustaba vivir al aire libre. No obstante, cualquiera que le molestase descubriría su otra cara, pues podía enfurecer y hacer temblar de miedo a los demás: de ahí la palabra «pánico». También podía sembrar el terror entre los ejércitos. Según los atenienses, hizo huir a los soldados persas durante la batalla de Maratón, en el 490 a.C, en la que los griegos estaban en desventaja. Un altar dedicado a Pan en Atenas muestra el agradecimiento de Atenas por su ayuda. Los dioses romanos Silvano y Fauno se identificaban con Pan, aunque el último se diferencia de él en varios aspectos. Panateneas Eran fiestas religiosas que se realizaban anualmente en honor a la diosa Atenea, patrona de la ciudad. Eran las fiestas religiosas más antiguas y más importantes de Atenas. Se realizaban entre el 23 y 30 del hecatombéon que era el primer mes en el calendario ático, que corresponde a la segunda mitad de nuestro calendario, o sea en julio, en pleno verano. Pero cada cuatro años se festejaban las Grandes Panateneas, que eran más importantes y se extendían 4 días más que las anuales. En la Panateneas se realizaban desfiles militares, competiciones deportivas, literarias, y musicales. En algunas competencias podían participar los atenienses, en otras los atenienses y todos los griegos, estas últimas competencias eran muy parecidas a los Juegos Olímpicos. Los juegos para los atenienses eran sobre arte y algunas carreras. Los juegos para los atenienses y para todos los griegos consistía en boxeo, lucha, pankration que era una lucha griega, pentatlón, y las carreras que tenían más prestigio eran las cuádrigas. El que lograba vencer en las carreras tenía el alto honor de recibir como premio una corona hecha con hojas de olivo procedente de los olivos sagrados de Atenas. Las competencias para los atenienses consistían en una carrera de antorchas hasta el Partenón. También habían batallas de infantería y caballería, lanceros de jabalina a caballo, y la carrera llamada apobotai que eran carreras de cuádrigas donde el conductor debía saltar del carro y correr al lado para luego volver a subir. Otra prueba eran los ejercicios militares con música, llamada pyrriche. Pero no podía faltar el concurso de belleza entre los atletas llamado euandrión. La principal parte de la fiesta era el último día donde la procesión llevaba el Peplo ofrecido a la diosa. Parcas, Las Cadauna de lastresdeidadeshermanasconfiguras de viejas, de lascualesClotohilaba,Láquesisdevanaba y Átroposcortaba el hilo de la vida de loshombres. Extendiéndonos más, señalaremos que las Parcas eran tres diosas encargadas de regir la vida y el destino de los humanos e incluso de los dioses. Según algunas versiones, ellas ejecutaban las órdenes del dios del Destino, hijo de Caos y Nix, que contenía los destinos de los humanos en una urna que llevaba siempre con él. Las Parcas eran hijas de Temis y vivían en elHadeso Inframundo. Eran las encargadas de adjudicar a cada persona una parte de bien y de mal que llevaría a lo largo de su vida, pero que por medio de las acciones que llevase a cabo con los años podía crecer o aumentar. Sus decisiones eran firmes y jamás podían ser revocadas, el destino quedaba marcado por ellas. La más joven de las tres era Cloto, era la encargada de llevar los hilos y telasque coserían los destinos de cada persona, por lo que había gran variedad de tipos y colores dependiendo del destino que tuvieran. Así por ejemplo, la seda y el oro era para personas cuyos destinos fueran felices, mientras que la lana y el cáñamo eran para destinos más funestos. Su hermana Laquesis era la encargada de mover la rueca en la que se preparaban los hilos de Cloto. Por último, estaba la hermana mayor, Atropos. Ella era la encargada de cortar con unas largas tijeras el hilo que unía a la persona a la vida en cualquier momento y sin avisar. Así, la vida de todos y cada uno de los mortales estaba ligada a los designios de tres diosas que regían los destinos de cada uno de los seres que habitaban la Tierra, sin poder ellos hacer nada para controlar cuándo ponerle fin. Paris Hijo de Príamo, rey de Troya, y de Hécuba.Elegido árbitrosobre cuál de las tres diosas, Hera, Minerva y Afrodita, era la más bella, señaló a esta última, que le premió con el amor de la bella Helena, esposa del ateniense Menelao, a la que raptó. Este incidente provocó la Guerra de Troya . Sintetizando, pues, Paris era hijo de Príamo y Hécuba. Habiendo profetizado los oráculos que por su causa Troya sería destruida, trató su padre de deshacerse de él. Pero la amantísima Hécuba le ocultó entregándole a unos pastores del monte Ida, que le criaron y educaron. Júpiter le nombró juez cuando Venus, Minerva y Juno disputaron por la manzana de Eris, que había de ser adjudicada a la más hermosa. Concedida por él a Venus, que le prometió que le daría la mujer más hermosa de la tierra, las otras deidades, despechadas, juraron perder a Troya, juramento que se cumplió cuando la guerra de esta ciudad contra los aqueos capitaneados por Agamenón y Menelao, cuya Esposa, Helena, había robado Paris. Murió atravesado por una de las flechas que Hércules, al morir, entregó a Asclepios, y que le lanzó éste. Parnaso Grupo montañoso calcáreo de Grecia, en el límite entre Beocia, Focide y Ptiótida. Tiene una altura de 2.457 metros. En Griego es Parnassós. Lugar sagrado antiguo, era conocido por un culto dionisíaco y considerado morada de las Musas. En sus laderas se encontraba la fuente Castalia, las rocas Fedríacas y la cueva Coricia. Pélope o Pélops En la mitología griega, Pélope era hijo de Tántalo y Dione (hija de Atlas), y padre con Hipodamía de los famosos Atreo y Tiestes. El padre de Pélope era Tántalo, rey en el monte Sípilo de Anatolia . Queriendo hacer una ofrenda a los olímpicos, Tántalo descuartizó a Pélope y cocinó un estofado con su carne, que entonces sirvió a los dioses. Démeter, profundamente apenada tras el rapto de su hija Perséfone por Hades, distraídamente aceptó el ofrecimiento y se comió el hombro izquierdo. Sin embargo los demás dioses advirtieron la trama y evitaron comer el cuerpo y la mente del muchacho, trayéndolo de vuelta a la vida y reemplazando su hombro con uno de marfil que fabricó para él Hefesto. Tras su resurrección, Pélope era más hermoso que antes: Poseidón se enamoró de él y lo llevó al Olimpo, lo hizo su amante y le enseñó a conducir su carro divino. Más tarde, Zeus expulsó a Pélope del Olimpo, enfadado porque su padre, Tántalo, había robado la comida de los dioses, se la había dado a sus súbditos de la tierra y había revelado los secretos que había oído. Ya adulto, Pélope quiso casarse con Hipodamía. El padre de ella, Enómao, rey de Pisa o de Olimpia, había matado a treinta pretendientes de la joven tras vencerlos en una carrera de carros. Había hecho esto porque la amaba para sí o, alternativamente, porque una profecía afirmaba que moriría a manos de su yerno. Pélope fue a pedir la mano de Hipodamía y se preparó para competir con Enómao. Preocupado por si perdía, Pélope fue a la orilla del mar e invocó a Poseidón, su antiguo amante, y, recordándole su amor (los «dulces regalos de Afrodita»), le pidió ayuda. Sonriendo, Poseidón hizo aparecer un carro tirado por caballos grandes y alados. Aún inseguro de sí mismo, Pélope (o la propia Hipodamía) convenció al auriga de Enómao, Mírtilo, para que le ayudase a ganar, prometiéndole la mitad del reino y la primera noche en el lecho de Hipodamía. La noche anterior a la carrera, al montar el carro, Mírtilo cambió las pezoneras de bronce que sujetaban las ruedas al eje por unas falsas fabricadas con cera de abeja. La carrera comenzó y discurrió durante mucho tiempo. Pero justo cuando Enómao estaba alcanzando a Pélope y preparándose para matarlo, las ruedas se soltaron y el carro se rompió. Mírtilo sobrevivió, pero Enómao fue arrastrado por sus caballos hasta morir. Pélope mató entonces a Mírtilo, porque éste había intentado violar a Hipodamía. Cuanto moría, Mírtilo maldijo a Pélope por su traición, y la maldición se cumplió: dos de los hijos de Pélope e Hipodamía, Atreo y Tiestes, mataron a un tercero, Crisipo, que era su favorito y que iba a heredar el reino. Atreo y Tiestes fueron desterrados junto con Hipodamía, su madre, quien entonces se ahorcó. La maldición también alcanzó a sus hijos, nietos y bisnietos, incluyendo a Agamenón, Egisto, Menelao y Orestes. Más tarde, Pélope controló todo el Peloponeso. Durante la Guerra de Troya, los huesos de Pélope fueron llevados a esa ciudad por los griegos, pues un oráculo había dicho que serían capaces de ganar si lo hacían. Penélope Penélope era hija del rey Ícaro de Esparta y de la ninfa Periboa. Fue la esposa de Odiseo, rey de Ítaca y el más sabio de todos los héroes griegos de la Guerra de Troya. El matrimonio tenía un hijo llamado Telémaco. Durante los 20 años de ausencia de su marido, a causa de la guerra y del largo camino de regreso a casa, Penélope demostró ser una esposa fiel y tan imaginativa como Odiseo, man¬teniendo a su marido en la memoria y resistiendo la presión de los nobles de Itaca que pretendían casarse con ella. Consiguió engañar durante todos esos largos años a todos sus pretendientes, que disponían sin estorbo de las viandas de su palacio. Les mantuvo entretenidos, haciéndoles creer que se casaría con uno de ellos cuando terminase de tejer el sudario de su suegro Laertes. Pasaba los días haciendo ver cómo tejía sin descanso y las noches destejiendo, demostrando que su inteligencia solamente podía compararse a la de su marido, que finalmente llegó a Ítaca para vengarse y matar a todos los pretendientes. Hasta que Odiseo no le reveló que conocía el secreto de una de las patas de la cama que él mismo había hecho con una rama de olivo plantado cerca de su palacio, Penélope no se convenció de que era su marido el que había regresado. Después de su reunión, Penélope y Odiseo vivieron felices durante muchos años. Perséfone Perséfone es hija de Zeus y Deméter (hija de Cronos y Rea, hermana de Zeus, y diosa de la fertilidad y el trigo). Su tío Hades (hermano de Zeus y dios de los Infiernos), se enamoró de ella y un día la raptó. La joven se encontraba recogiendo flores en compañía de sus amigas las ninfas y hermanas de padre, Atenea y Artemisa, y en el momento en que va a tomar un lirio, (según otras versiones un narciso), la tierra se abre y por la grieta Hades la toma y se la lleva. De esta manera, Perséfone se convirtió en la diosa de los Infiernos. Aparentemente, el rapto se realizó con la cómplice ayuda de Zeus, pero en la ausencia de Deméter, por lo que ésta inició unos largos y tristes viajes en busca de su adorada hija, durante los cuales la tierra se volvió estéril. Al tiempo, Zeus se arrepintió y ordenó a Hades que devolviera a Perséfone, pero esto ya no era posible pues la muchacha había comido un grano de granada, mientras estuvo en el Infierno, no se sabe si por voluntad propia o tentada por Hades. El problema era que un bocado de cualquier producto del Tártaro implicaba quedar encadenado a él para siempre. Para suavizar la situación, Zeus dispuso que Perséfone pasara parte del año en los confines de la Tierra, junto a Hades , y la otra parte sobre la tierra con su madre, mientras Deméter prometiera cumplir su función germinadora y volviera al Olimpo. Perséfone es conocida como Proserpina por los latinos. La leyenda cuenta que el origen de la Primavera radica precisamente en este rapto, pues cuando Perséfone es llevada a los Infiernos, las flores se entristecieron y murieron, pero cuando regresa, las flores renacen por la alegría que les causa el retorno de la joven. Como la presencia de Perséfone en la tierra se vuelve cíclica, así el nacimiento de las flores también lo hace. Por otra parte, durante el tiempo en que Perséfone se mantiene alejada de su madre, Deméter y confinada al Tártaro, o mundo subterráneo, como la esposa de Hades, la tierra se vuelve estéril y sobreviene la triste estación del Invierno. Perseo Perseo era un héroe griego antiguo. Su madre era Danae, la hija de Acrisio, el Rey de Argos. Cuando una profecía le reveló a Acrisio que su nieto lo mataría, Acrisio encarceló a su hija Danae para mantenerla casta. Zeus, sin embargo, engañó a las precauciones de Acrisio al entrar la prisión disfrazado como una lluvia de oro. Cuando Acrisio descubrió que Danae había dado a luz a Perseo, hizo que tiraran a la madre y al hijo al mar en una caja de madera. Por suerte llegaron a la isla de Serifos donde el rey Polidectes les ofreció hospitalidad y protección. Perseo fue criado secretamente en la isla y se convirtió en un hombre joven y valiente. El fué enviado a cumplir una misión peligrosa. Perseo tenía que buscar la cabeza de la Medusa Gorgona, que podía convertir a cualquiera que la mirara en piedra. Con la ayuda de Hermes, Perseo tuvo éxito. En su viaje de regreso a Serifos, conoció a la hermosa Andrómeda en Etiopía y se casó con ella. Cuando se conoció su triunfo, fue invitado a la ciudad de Larisa a participar en los juegos funerarios en honor del rey. Durante los juegos, Perseo tiró un disco y accidentalmente le pegó a su abuelo Acrisio, quién miraba los juegos, sin saber de la presencia de su nieto. Acrisio murió, cumpliéndose así la profecía. Pigmalión Los dos personajes que conocemos con este nombre en la mitología grecorromana son el hermano de la reina Dido de Cartago o Fenicia, y un escultor que vivía en Chipre y que, como estaba tan de¬dicado a su profesión, no tenía tiempo para las mujeres, por lo que permaneció soltero y dedicado a realizar una bella es¬cultura que representaba a una mujer en marfil blanco. Consiguió darle un aspecto tan real que Pigmalión se enamoró de ella y la trató como si se tratase de un ser vivo. Según Ovidio, «La besaba y el beso era de¬vuelto; le hablaba y la abrazaba, imagi¬nando que sus dedos presionaban sus ex¬tremidades y teniendo cuidado de no dejar señales en su superficie». Pigmalión terminó ha¬ciéndole regalos a su estatua y vistiéndola con hermosos ropajes. Incluso llegó a acostarla a su lado. Tal era su comportamiento que la propia Afrodita se apiadó de él y, durante las celebraciones anuales que se hacían en Chipre en su honor, transformó la escultura en una mujer de carne y hueso. Pigmalión se casó con la mujer de sus sueños y con ella tuvo una hija a la que llamaron Pafos. Pílades En la mitología griega, primo y amigo de Orestes, a quien ayudó a matar a los asesinos de su padre, Agamenón, Clitemnestra (su propia madre) y Egisto (amante de Clitemnestra). Desposó a Electra. Hermana de Orestes. Así, pues, en la mitología griega, Pílades era el hijo del rey Estrofio de Fócide , conocido principalmente por sus lazos afectivos con Orestes. Hijo de Estrofio, rey de Fócida, y de Anaxibia. Era hermano de los Átridas y fue educado con Orestes, su primo, y en aquella época se unió con éste en una íntima amistad que les hizo inseparables. Cuando Orestes, con la ayuda de Pílades, mató a Egisto y a Clitemnestra, y hubo sacado a Electra, su hermana, del oprobio a que los tiranos la habían reducido, la casó con su primo. Pasaron juntos a la Táurida para robar la estatua de Artemisa, pero fueron sorprendidos y los cargaron de cadenas para inmolarlos a la diosa; pero la sacerdotisa quiso enviar a Grecia a uno, pues bastaba con cualquiera de ellos para consumar la ley; así que quiso retener a Pílades y entonces se entabló el generoso combate de amigos en el que Orestes se ofrecía a morir por Pílades y éste por Orestes. Pílades ayudó asimismo a Orestes a matar a Pirro. Pílades tuvo de Electra dos hijos, Estrofio y Medón. Pílades y Orestes simbolizan la amistad más allá de la muerte. Pirra En la mitología griega, hija de Epimeteo y Pandora. Esposa de Deucalión, sobrevivieron juntos al diluvio dando origen posteriormente al género humano. En consecuencia, en la mitología griega, Pirra era hija de Epimeteo y Pandora, y esposa de Deucalión. En la Biblioteca mitológica del Pseudo-Apolodoro se narra que, cuando Zeus decidió finalizar la Edad de Broncecon un gran diluvio, Deucalión y Pirra sobrevivieron gracias a que Prometeo le advirtió a su hijo, y este construyó un arca. Cuando cesó el diluvio, Zeus, complacido por la piedad de Deucalión, le concedió el poder de repoblar la tierra arrojando rocas que se convertían en hombres. Las rocas que arrojaba Pirra se convertían en mujeres. Otra versión cuenta que cuando el diluvio hubo terminado y la pareja volvió a tierra firme, Deucalión consultó unoráculo de Temis sobre cómo repoblar la tierra. Se le dijo que arrojase los huesos de su madre por encima de su hombro. Deucalión y Pirra entendieron que "su madre" era Gea, la madre de todas los seres vivientes, y que los "huesos" eran las rocas. Así que tiraron piedras por encima de sus hombros y éstas se convirtieron en personas. La descendencia de Deucalión y Pirra varía según las versiones. En la Biblioteca figura la siguiente lista: Helén,Anfictión y Protogenia, antepasados de la mayoría de los pueblos griegos. Otra versión señala que sus hijos fueron seis: Helén, Anfictión, Tía, Pandora, Oresteo y Protogenia. Según Higino, Zeus se unió a Pirra para engendrar a Helén, pero Deucalión lo adoptó como hijo propio. Pitia En la antigüedad griega, profetisa que emitía oráculos en nombre de Apolo, en Delfos. Los oráculos del dios eran pronunciados por Pitia en estado de éxtasis. Un oráculo es la contestación que las pitonisas y sacerdotes de la gentilidad pronunciaban como dada por los dioses a las consultas que ante sus ídolos se hacían. Entre los griegos existían oráculos de Zeus en Olimpia y Dodona; de Apolo en Dídima (cerca de Mileto) y Delfos, y otros. El más famoso era este último, servido por las pitonisas, formuladoras del mensaje, al que daban forma, generalmente ambigüa o enigmática, los poetas. De parecidas características fueron los oráculos de las sibilas romanas. Pitonisa En la antigua Grecia, mujer dotada del don de la profecía. Singularmente, era la sacerdotisa de Apolo, que daba los oráculos en Delfos.Así, pues, 1) mujer que hace predicciones o que pretende descubrir cosas ocultas o desconocidas por medio de procedimientos que no se basan en la razón ni en los conocimientos científicos, especialmente por medio de magia o de la interpretación de signos de la naturaleza. 2) Sacerdotisa de Apolo que emitía oráculos en el templo de Delfos. Pítico, ca Relativo a los juegos griegos celebrados cada cuatro años en Delfos, en honor del dios Apolo. La parte central de la fiesta consistía en la representación de la lucha entre Apolo y Pitón. Había certámenes poéticos y dramáticos, así como carreras y ejercicios atléticos; los vencedores en las competiciones eran cantados por los poetas (por ejemplo, por Píndaro) y honrados por sus conciudadanos. Polifemo Según la mitología griega, el más salvaje de los Cíclopes, hijo de Poseidón. Se alimentaba de carne humana. En la Odisea es presentado como un gigante con un solo ojo, tras haber devorado a algunos compañeros de Ulises, éste lo cegó con una estaca una vez que lo hubo emborrachado. Polifemo es también conocido por su amor a Galatea. En otro orden de cosas, Polifemo, hijo de Poseidón, fue el cíclope que se encontró a Odiseo y sus hombres en su cueva cuando regresaban a casa desde Troya. Devoró a varios de los hombres del héroe, pero éste le emborrachó y le sacó su único ojo. El y sus hombres huyeron aferrados al vientre de sus ovejas. Poco antes de esto, Polifemo se había enamorado de la nereida Galatea. La ninfa marina ya estaba enamorada de Acis, hijo de Pan, y quedó aterrorizada al ver el aspecto del cíclope que la pretendía y que, para conquistarla, se había arreglado el pelo y la barba. Polifemo ignoró los consejos del vidente Telemo, que le había advertido que tuviese cuidado con Odiseo, porque lo dejaría ciego, y se puso a componer una serenata para Galatea. La composición, en la que se quejaba de la crueldad de la joven, lo convirtió en el hazmerreír de todos. Además, le proporcionó una lista de todo lo que le daría si se iba con él -incluida una barba para que jugase con ella- y enumeró todas sus virtudes masculinas, alabando la cantidad de pelo que tenía y su ojo que parecía «el disco del sol». Cuando Galatea ni se inmutó ante el canto del cíclope, Polifemo abandonó sus buenas intenciones y volvió a su verdadera naturaleza de bestia salvaje. En un ataque de celos mató a Acis, amante de Galatea, arrojándolo contra las piedras. Acis fue después convertido en río. Polinices Uno de los hijos/hermanos de Edipo. Tras haberlo maldecido Edipo, ambos hermanos habían pactado reinar alternativamente cada uno un año sobre la ciudad de Tebas. Habiendo transcurrido el primer mandato de Eteocles, correspondía entonces el reinado a Polinices. Como Eteocles se negara a ceder el poder, Polinices marchó a Argos en busca de ayuda. Ambos hermanos se dieron muerte ante los muros de la ciudad. El nuevo soberano de Tebas, Creonte, tío de los descendientes de Edipo, prohíbe dar sepultura al cadáver de Polinices. Sólo su hermana Antígona se preocupó de darle fraternal sepultura a su cadáver. Priamo Príamo, en la mitología griega, fue el último rey de Troya. Según Homero, Príamo tuvo nada menos que cincuenta hijos, de los cuales diecinueve fueron de su segunda mujer, Hécuba, entre ellos Paris, Héctor, Políxena y los mellizos Casandra y Hélenos. Su participación en la Guerra de Troya fue escasa debido a su avanzada edad aunque luchó breve pero honrosamente; asistió ansiosamente desde los altos muros al desarrollo de la batalla y tras la muerte de Héctor, su hijo más amado, se adentró en el corazón del campo enemigo y habló con el mismisimo Aquiles, que le perdonó la vida y le devolvió el cuerpo de Héctor. Cuando los griegos lograron entrar a la ciudad gracias al famoso caballo de Troya, se refugió en el templo de Zeus amparándose en la protección del los dios, por consejo de su esposa, y se enfrentó a los saqueadores que le dieron muerte. Según la versión homérica, desarrollada en la Eneida de Virgilio, murió degollado a manos de Neoptólemo, hijo de Aquiles; aunque puedan existir otras teorías sobre el causante de su muerte, como la que se la atribuye al propio Agamenón en persona. La muerte de Príamo ha sido interpretada como símbolo de la caída de la propia Troya. Su fe ciega desembocó en una conquista más pronta de lo que habría sido en otras circunstancias. Confió demasiado en augurios y señales y desoyó la lógica de sus hijos. Príapo En el mundo griego, era el dios de los jardines y las viñas, y personificaba la fecundidad del suelo. Su culto se difundió por toda Grecia y por la Italia meridional. En época romana Príapo personificó la virilidad y la fuerza sexual masculina. Consiguientemente, en la mitología griega, Príapo (en griego antiguo:Príapos) es un dios menor rústico de la fertilidad, tanto de la vegetación como de todos los animales relacionados con la vida agrícola, y un personaje puramente fálico. Era adorado como protector de los rebaños de cabras y ovejas, de las abejas, del vino, de los productos de la huerta e incluso de la pesca. Ampliando estas palabras, recordaremos que Príapo, el gran dios de la ciudad asiática de Lámpsaco , era considerado generalmente como hijo de Dioniso y Afrodita. Se le representaba en forma de un personaje itifálico cuya misión era guardar las viñas y los jardines, particularmente los vergeles. Su atributo esencial tenía la virtud de desviar el “mal ojo” y eliminar los maleficios de los envidiosos que trataban de perjudicar las cosechas. Además, como símbolo de fecundidad, Príapo era un “buen ejemplo”, por magia simplética, para las plantas del recinto donde se encontraba. Como dios asiático y por su condición de dios de la fecundidad, Príapo fue incluido en el cortejo de Dioniso, tanto más fácilmente cuanto que presentaba ciertas afinidades con Sileno y los sátiros.Además, como Sileno, Príapo era representado con frecuencia en compañía de un asno. Procne En la mitología griega, hija de Pandion, rey de Atenas. Casó con Tereo, rey de Tracia, que sedujo a su hermana Filomela. Para vengarse de su marido, mató y le dio a comer carne de su hijo. Huyó, perseguida por Tereo, hasta que los dioses la transformaron en golondrina. Desde otro punto de vista, Procne es hija de Pandión, rey de Atenas, y hermana de Filomela. Sobre su leyenda y el relato de su transformación en ruiseñor prescindiremos por ahora. Prometeo Según la mitología griega, Prometeo gustaba provocar su ira a Zeus, y fue tanto su atrevimiento que Zeus quitó a los Hombres el fuego. De este modo, castigaría indirectamente a Prometeo ya que, se consideraba benefactor de la Humanidad. Prometeo gustaba de presumir su astucia, él entró sigilosamente en el Olimpo y robó el preciado tesoro del carro del dios Sol, y sin mucha demora, lo devolvió a los indefensos mortales. Zeus convencido de que debía castigar las burlas de Prometeo, llamó a Hefestos y le ordenó, que creara una mujer hecha de arcilla. Una vez lista, le dió vida y la envió con Hermes ante Epimeteo (Hermano de Prometeo). La mujer se llamaba Pandora, y llevaba con ella una caja llena de terribles males que jamás debía ser abierta. Prometeo intentó que su hermano se aleje de cualquier cosa que tenga relación de los Dioses, sin embargo fue en vano ya que Epimeteo estaba perdidamente enamorado de ella, y tras un leve tiempo, la desposó. Luego de esto, Pandora cumplió su destino y abrió la Caja Prohibida saliendo de esta todo los Males hacia el mundo logrando así Zeus, vengarse de los Hombres. Cuando Prometeo se liberó de Pandora, Zeus muy enojado mando capturarlo a Hefesto; luego fue llevado a una alta montaña llamada "Cáucaso" donde fue encadenado y castigado por unos 30.000 años. En su prisión cada cierto tiempo una hambrienta Águila se acercaba a Prometeo y le devoraba el hígado. Como él era inmortal, recuperaba un nuevo hígado. A pesar de esto, el Águila regresaba cada noche para volver por su "cena". Ésto le ocasionaba en más de una ocasión un sufrimiento inimaginable y eterno a Prometeo. Treinta años después, Heracles (Hércules hijo de Zeus) pasó por la prisión de Prometeo ya que iba de camino al Jardín de las Hespérides, y cuando vió al enorme Águila venir, le disparó una de sus poderosas flechas aniquilándola y liberando a Prometeo de su castigo. Zeus muy orgulloso de la gloria de su hijo, no le importó que Prometeo evitase su castigo, así que lo invitó al Olimpio pero, debía llevar con él la roca a la que fue encadenado. Proteo Dios marino de la mitología griega, siervo de Poseidón y Anfitrite. Habitaba en la isla griega de Faros y podía hacer profecías y adoptar la forma de cualquier animal o elemento de la naturaleza. Encargado de custodiar las focas de Poseidón, su padre. Con otras palabras, en la mitología griega, Proteo o Proteus (en griego antiguoPrôteús) es un antiguo dios del mar, una de las varias deidades llamadas por Homero en la Odisea ‘anciano hombre del mar’ (halios geron), cuyo nombre sugiere el «primero», el «primordial» o «primogénito». Se convirtió en hijo de Poseidón en la teogonía olímpica, o de Nereo y Doris, o de Océano y una náyade, y fue hecho pastor de las manadas de focas de Poseidón, el gran macho en el centro del harén. Podía predecir el futuro, aunque, en un mitema familiar a diversas culturas, cambiaba de forma para evitar tener que hacerlo, contestando sólo a quien era capaz de capturarlo. De aquí proceden el sustantivo «proteo» y el adjetivo «proteico», que aluden a quien cambia frecuentemente de opiniones y afectos. Quirino Deidad identificada con Rómulo. Dios de la colina del Quirinal de Roma. Quirino, en su origen, fue probablemente un dios de la guerra sabino. Los griegos lo asimilaron a Ares el Bélico. Quirino es el sobrenombre con el que se veneró a Rómulo tras su ascensión a los Cielos en la Roma Antigua. Cuenta la leyenda que una noche el cielo se cubrió de espesas tinieblas, y que en medio de truenos y relámpagos, el entonces fundador de Roma fue arrebatado por los dioses. Por lo que más tarde se le reconocería como Quirino o dios de la lanza, título que se le daría por su carácter guerrero. Era uno de los dioses principales del panteón romano. La única acción mitológica que se le atribuye como dios fue deificar a su propia esposa Hersilia. Formaba parte de la Tríada Capitolina junto a Júpiter y Marte, sustituyendo al Juno de la primera Tríada. Además, un flamen mayor especial cuidaba de su culto, el flamen quirinalis, situado en el Quirinal. Rea Hija del Cielo y de la Tierra y mujer de Cronos. Éste, para evitar que se verificase una profecía, devoró a toda su prole, menos a Zeus, al que Rea salvó dando a Cronos una piedra envuelta en pañales en lugar de su hijo. Es decir, hija de Urano y Gea, esposa de su hermano Cronos y madre de Hestia, Deméter, Hera, Hades, Poseidón y Zeus. Animales salvajes la cuidaron y nutrieron. Se enamoró perdidamente de Atys, joven frigio de prodigiosa belleza, a quien confió el cuidado de su culto, pero con la condición de que no violase el voto que le hizo prometer de mantenerse casto. Atys lo quebrantó casándose con la ninfa Sangárida, a la que hizo morir la vengativa diosa, y a él, sufrir una terrible pena. Y, habiéndose éste mutilado en un acceso de frenesí y estando a punto de colgarse, Rea se compadeció de él y le transformó en pino. Rómulo y Remo La historia de los orígenes de Roma se pierde entre las brumas de la leyenda. Sus humildes comienzos no debieron distinguirse mucho de los de tantas ciudades de la región del Lacio. Pero con el tiempo, los antiguos historiadores romanos pensaron que la ciudad escogida por los dioses para convertirse en dueña del mundo debía tener un origen heroico, que adornaron con infinidad de leyendas, muchas veces contradictorias entre sí, llenas de dioses y héroes mitológicos. De hecho, para los modernos investigadores resulta difícil distinguir leyenda y realidad, porque a veces, inesperados descubrimientos arqueológicos sacan a la luz las huellas de personajes y sucesos que parecían meras invenciones legendarias. Sátiro Divinidad menor de la mitología griega, y luego también romana, representada con facciones humanas pero con orejas, piernas y cola de cabra. Los sátiros , al igual que los silenos , vivían en los bosques y en los montes asediaban a las ninfas. Así, pues, un sátiro es un ser mitológico habitante de los bosques, donde persigue a las ninfas, que se representa con pequeños cuernos, el cuerpo cubierto de vello, rabo y las patas de macho cabrío. En la mitología, se trata de un monstruo o genio silvestre, con el cuerpo velludo y cuernos y patas de macho cabrío, muy dado a la lascivia. Es propio de la mitología griega y tiene muchas analogías con el fauno de la mitología romana. Saturno Dios latino de la siembra, más tarde identificado con el griego Cronos. Según la leyenda, tras ser destronado por su hijo, Júpiter, se habría escondido en el Lacio, donde habría fundado un reino de paz y de concordia (edad de oro). En su honor se celebran las saturnales . Ofreciendo más datos, señalaremos que Saturno fue hijo de Urano y de Vesta. Después de haber destronado al cruel Urano, obtuvo de Titán, su hermano mayor, el favor de reinar en su lugar, pero con la condición de que hiciese morir a todos sus descendientes, con objeto de que algún día pasase el poder a los hijos de aquél. Por ello, Saturno devoraba a todos sus hijos apenas nacían. También le inducía a ésta el saber que había de ser destronado por uno de ellos. Rea, su mujer, consiguió salvar a Júpiter, y éste, en unión de sus hermanos Neptuno y Plutón, vencerle y, luego de tratarle como él había tratado a Urano, es decir, de mutilarle para que no pudiese tener más hijos, le echó del cielo. Reducido a la condición de simple mortal, se refugió en el Lacio (Italia), donde reuniéndose con los hombres feroces que vivían esparcidos por las montañas, les dio leyes, inaugurando su reinado, que fue la Edad de Oro, gracias a la dulzura e igualdad con que prevaleció entre sus súbditos. Ninguno en su reino era superior a otro en derechos, nadie tenía bienes y todo era común a todos. Para recordar sueño tan feliz, celebrábanse en Roma las Saturnales. En griego el nombre de Saturno es Cronos, es decir, el Tiempo. Este dios que devora a sus hijos, decía Cicerón , no es sino el Tiempo; el Tiempo insaciable de años que consume todo lo que pasa. Para contenerle, Júpiter le encadenó sometiéndole al curso de los astros, que son, por consiguiente, como sus ligaduras. El día de Saturno era el sábado. Selene Divinidad que personifica la luna, cuyo culto estuvo difundido en la cultura minoico-micénica y asiática. En la mitología griega, es la hija de Hisperión, hermana (también mujer, o hija) de Helios y Eos; los griegos identificaron posteriormente su culto con el de Artemisa y los romanos con Diana. Pasa por ser, unas veces, la hija de Hiperión y Tia; otras, por la del titán Palante, o por la de Helio. Se la representa como una mujer joven y hermosa que recorre el cielo montada en un carro de plata tirado por dos caballos. Es célebre por sus amores: de Zeus tuvo una hija, llamada Pandia. En Arcadia fue su amante el dios Pan, quien le había dado como regalo una manada bueyes blancos. Lo más corriente, empero, es presentarla como amante del bello pastor Endimión, del cual habría tenido cincuenta hijas. A veces se atribuía también a sus amores el nacimiento del héroe Naxo. Semidiós, sa En mitología, hijo o hija de un dios y de una mortal o de un mortal y de una diosa. Desde otro punto de vista, héroe o heroína que los gentiles hacían descender de alguno de sus dioses y sus diosas. Sileno En la mitología griega, nombre de unos seres no muy diferentes de los Sátiros, imaginados con forma humana y orejas, cola y pezuñas de caballo. Además, en la mitología griega, Sileno es un compañero de Dionisos, presentado como hijo de Hermes y de Pan. Se le pinta como un viejo alegre y grueso, calvo y chato. Por otra parte, el anciano Sileno formaba parte del séqui¬to de Dioniso. Sileno, hijo de Pan o Hermes y de una ninfa, era una criatura corpulenta, pero con nariz muy pequeña y ancha. A veces se le representaba con cola u orejas de caballo, montando en un burro o sobre los hombros de un grupo de sáti¬ros que le ayudan en una de sus habituales borracheras. A pesar de su amor por la bebida, Sileno era una figura sabia que incluso podía predecir el futuro. Había sido tutor y maestro del joven Dioniso. En Frigia quedó separado del resto del séquito del dios del vino. Entonces unos campesinos frigios lo encontraron y lo llevaron ante el rey Midas, que lo acogió calurosamente, le ofreció su hospitalidad y puso a su dispo¬sición su bodega. Después regresó con Dioniso que recompensó a Midas de una manera un tanto desafortunada para el propio soberano. Sileno tuvo muchos hijos con diversas ninfas, aunque se trataba de un personaje de avanzada edad. Los silenos se parecían a su padre y tenían el comportamiento có¬mico y sensual de los sátiros, apareciendo muy a menudo en las sátiras de los escritores griegos, esas farsas que cerraban la trilogía de tragedias serias. Silvano Dios romano de las selvas y de los bosques, de los campos y de los rebaños. En relieves y mosaicos se lo suele representar con larga barba y espesa cabellera coronada con hojas de pino, túnica corta y una piel de cabra.Por lo tanto, Silvano era, en la mitología romana, el espíritu tutelar de los campos y bosques, un genius loci a quien se dice que en tiempos muy remotos los pelasgos tirrenos habían dedicado una arboleda y un festival.Aparentemente heredado del etrusco Selvans, no tiene relación con el griego Sileno. El dios celta Sucellos fue asimilado a Silvano, y el dios eslavo Borevit tenía similitudes con él. Sirena Probablemente el relato más conocido de las sirenas sea el de La Odisea de Homero.Después de pasar una larga temporada en el palacio de Circe, Ulises emprende definitivamente el camino a Ítaca.La diosa, antes de dejarle partir, le adelanta algunas de las aventuras que va a vivir en los días siguientes. La primera de ellas será el encuentro con las sirenas.Las sirenas han sido famosas seductoras, porque según la mitología eran capaces de encantar con su voz a los marinos con la intención de raptarlos. Al cantar, parecían ser hermosas doncellas, pero los que sucumbían ante sus encantos, pronto averiguaban su verdadera naturaleza. El canto de las sirenas anunciaba de forma engañosa los placeres del mundo subterráneo.Las sirenas vivían en la isla de Artemisa, en donde yacían los huesos de los marineros que habían sido atraídos por sus deliciosos cantos. Odiseo (Ulises), hombre de gran imaginación, cuando se iban acercando a la isla temida, por consejo de Circe, ordenó a sus hombres que se taparan los oídos con cera, y él, que no podía con la curiosidad de escucharlas, se hizo amarrar al mástil, con orden de que pasara lo que pasara, no lo desataran. Al escuchar los cantos de las sirenas quiso soltarse pero sus compañeros no se lo permitieron. Cuenta la leyenda que las sirenas, devastadas por su fracaso, se lanzaron al mar y murieron ahogadas. Sin miedo a equivocarnos, las Sirenas son seres fabulosos de la mitología griega. Se cree que tenían la mitad superior de mujer y la inferior de pez. Con sus dotes de seducción atraían a los hombres de manera segura. Su padre era el río Aqueloo o Forcis, y su madre Stérope, una de las Musas, o Gea (la Tierra). Se pueden reunir al grupo de las Harpías y otras divinidades infernales. Este mito persistió en la época medieval, en el que se las llamó «ondinas» o hijas del mar. Siringa Ninfa de la Arcadia amada por Pan. Perseguida por el dios, en el momento de ser alcanzada se transformó en caña. Con ella Pan se construyó el instrumento llamado precisamente siringa. O, si se prefiere, Siringa es una ninfa de la Arcadia que, perseguida por el dios Pan, se refugió el río Ladón y rogó a los dioses que la transformaran en caña. Con trozos de esta caña se hizo Pan una flauta. En suma, por lo tanto, en la mitología griega, Siringa era una náyade de Arcadia que gustaba de cazar con un arco de cuerno. El dios Pan la encontró un día cuando bajaba del monte Liceo, se enamoró de ella y empezó a perseguirla hasta que la ninfa se lanzó al río Ladón. Allí, acorralada, pidió ayuda a sus hermanas las ninfas, quienes, conmovidas, la convirtieron en un cañaveral. Cuando Pan llegó sólo pudo abrazar las cañas mecidas por el viento, y el rumor que producían le agradó tanto que decidió construir un nuevo instrumento musical con ellas. Así inventó la siringa (llamada así en recuerdo de la ninfa), que enespañol es más conocida como zampoña (conjunto de varias flautas paralelas unidas). Siro En la mitología griega, hijo de Apolo y de Sinope. Es el héroe epónimo del pueblo de los Sirios, pero los datos de su leyenda son vagos y contradictorios. Según unos, es hijo de Sínope, la hija del Asopo y de Apolo. Según otros, Siro figura entre los hijos de Agenor y de Telefasa; en este caso sería hermano de Cadmo, Fénix y Cílix. Se le atribuía la invención de la Aritmética y la introducción de la doctrina de la metempsicosis . Sísifo En la mitología griega, Sísifo (Σίσυφος) fue fundador y rey de Éfira (nombre antiguo de Corinto). Era hijo de Eolo y Enarete y marido de Mérope. De acuerdo con algunas fuentes (posteriores), fue el padre de Odiseo con Anticlea, antes de que ésta se casase con su último marido, Laertes. Fue el padre, con Mérope, del dios marino Glauco. Se decía que había fundado los Juegos Ístmicos en honor a Melicertes, cuyo cuerpo había encontrado tendido en la playa del istmo de Corinto. Fue promotor de la navegación y el comercio, pero también avaro y mentiroso. Recurrió a medios ilícitos, entre los que se contaba el asesinato de viajeros y caminantes, para incrementar su riqueza. Desde los tiempos de Homero, Sísifo tuvo fama de ser el más astuto de los hombres. Cuando Tánatos fue a buscarle, Sísifo le puso grilletes, por lo que nadie murió hasta que Ares vino, liberó a Tánatos, y puso a Sísifo bajo su custodia. Pero Sísifo aún no había agotado todos sus recursos: antes de morir le dijo a su esposa que cuando él se marchase no ofreciera el sacrificio habitual a los muertos, así que en el infierno se quejó de que su esposa no estaba cumpliendo con sus deberes, y convenció a Hades para que le permitiese volver al mundo superior y así disuadirla. Pero cuando estuvo de nuevo en Corinto, rehusó volver de forma alguna al inframundo, hasta que allí fue devuelto a la fuerza por Hermes. En el infierno Sísifo fue obligado a empujar una piedra enorme cuesta arriba por una ladera empinada, pero antes de que alcanzase la cima de la colina la piedra siempre rodaba hacia abajo, y Sísifo tenía que empezar de nuevo desde el principio (La Odisea, xi. 593). El motivo de este castigo no es mencionado por Homero, y resulta oscuro (algunos sugieren que es un castigo irónico de parte de Minos: Sísifo no quería morir y nunca morirá pero a cambio de un alto precio y no descansará en paz hasta pagarlo). Según algunos, había revelado los designios de los dioses a los mortales. De acuerdo con otros, se debió a su hábito de atacar y asesinar viajeros. También se dice aun después de viejo y ciego seguiría con su castigo. Este asunto fue un tópico frecuente en los escritores antiguos, y fue representado por el pintor Polignoto en sus frescos de Lesche en Delfos (Pausanias x. 31). De acuerdo con la teoría solar, Sísifo es el disco del sol que sale cada mañana y después se hunde bajo el horizonte. Otros ven en él una personificación de las olas subiendo hasta cierta altura y entonces cayendo bruscamente, o del traicionero mar. Welcker ha sugerido que la leyenda es un símbolo de la vana lucha del hombre por alcanzar la sabiduría. S. Reinach (Revue archéologique, 1904) sitúa el origen de la historia en una pintura, en la que Sísifo era representado subiendo una enorme piedra por el Acrocorinto, símbolo del trabajo y el talento involucrado en la construcción del Sisypheum. Cuando se hizo una distinción entre la almas del infierno, se supuso que Sísifo estaba empujando perpetuamente la piedra cuesta arriba como castigo por alguna ofensa cometida en la Tierra, y se inventaron varias razones para explicarla. Tártaro (mitología griega) Tártaro, significa el mundo inferior, el mundo de las tinieblas es un lugar de tormento y sufrimiento eternos, parecido al Infierno del Cristianismo y al Inframundo de las religiones paganas. En la mitología griega, el Tártaro es tanto una deidad como un lugar del Inframundo, más profundo incluso que los dominios de Hades. En antiguas fuentes órficas y en las escuelas mistéricas es también la ‘‘cosa’’. Algunos relatos dicen que el Tártaro fue en un principio un dios que convivió con los demás cuando todo estaba en orden, al no tener ningún oficio ni ninguna alma en sus dominios entró en un sueño eterno del cual nunca despertó. Al Caos ver lo inútil que era decidió ordenarle a los otros dioses que se reprodujeran las veces necesarias como para que naciera un dios del inframundo, para algunos esta es la razón por la que los dioses empezaron a reproducirse incluso con sus hermanos y/o hijos, después de varias décadas al fin surgió Hades, para entonces ya era la segunda generación, por lo cual el que controlaba todo ya era Zeus y no Caos, durante mucho tiempo bajo el reinado de Zeus todo fue paz y tranquilidad pero al surgir los titanes ni siquiera Hades fue capaz de apricionarlos en su inframundo, para entonces el Tártaro ya era pasado pero al estar frente tal dilema Hades y Zeus unieron fuerzas y convirtieron el cuerpo del Tártaro en una prisión impenetrable desde la cual el que vigilaba a los prisioneros es el alma del Tártaro, encarcelada en su propio cuerpo, la imagen inicial muestra el alma del Tártaro parada junto a la puerta de su propio cuerpo esperando a que los más crueles monstruos que ni siquiera Hades es capaz de aprisionar lleguen a sus dominios. Cabe resaltar que los titanes fueron los primeros en ser condenados a pasar la eternidad en el Tártaro sin embargo Hades conservo algunos titanes de sexo femenino que fue capaz de aprisionar. En La Ilíada (c. 700 aC), Zeus afirma que el Tártaro está por debajo de Hades como el cielo sobre la tierra. También hay otro mito que relaciona la creación del Tártaro con el inicio las rivalidades entre Hades y Zeus, ya que Zeus no le permitió conservar a varios monstruos entre ellos a los cíclopes, en sus dominios y en cambio decidió condenarlos a vivir en el Tártaro, esto desencadena grandes peleas, la más grande cuando Hades logra liberar junto a Epimeteo, Metis y Prometeo a los titanes y juntos empiezan a atacar el Olimpo, lugar donde vivía Zeus con su familia y algunos otros dioses. Algunos otros monstruos que fueron encarcelados en el Tártaro son: • Los tres Hecatonchires (gigantes con cincuenta rostros distintos de mostrar las emociones y cien brazos). • Los Cíclopes. • También en la segunda epístola de San Pedro se alude a la tradición romana, llamando Tártaro (ταρταρώσας) al juicio de los ángeles caídos: «Ciertamente si Dios no se contuvo de castigar a los ángeles que pecaron, sino que, al echarlos en el Tártaro, los entregó a hoyos de densa oscuridad para que fueran reservados para juicio». Los seres que están en el Tártaro no son humanos, sino de naturaleza espiritual. Telémaco En la mitología griega Telémaco (en griego antiguo Têlémakhos, ‘el que lucha de lejos’) es el hijo de Odiseo (también conocido como Ulises) y de Penélope, un personaje de la Odisea de Homero. Telémaco era todavía un infante cuando su padre marchó a la Guerra de Troya, y en sus casi veinte años de ausencia creció hasta hacerse adulto. Después de que los dioses en asamblea hubieran decidido que Odiseo debía volver a casa desde la isla de Ogigia, Atenea, adoptando la apariencia de Mentes, rey de los tafios, fue a Ítaca y advirtió a Telémaco que expulsase a los molestos pretendientes de su madre de su casa, y que fuese a Pilos y Esparta para obtener información sobre su padre. Telémaco siguió el consejo, pero los pretendientes rehusaron abandonar su casa y Atenea, aún con la forma de Mentes, le acompañó a Pilos. Allí fueron recibidos hospitalariamente por Néstor. Una hija de Néstor, Policasta, bañó a Telémaco y su hijo Pisístrato durmió con él y luego lo guió a Esparta. De nuevo Menelao le recibió amablemente y le comunicó la profecía de Proteo sobre Odiseo: que es retenido contra su voluntad por la ninfa Calipso. Desde Esparta Telémaco volvió a casa, donde a su regreso halló a su padre con el porquero Eumeo. Pero como Atenea le había metamorfoseado en mendigo, Telémaco no reconoció a su padre hasta que más tarde éste le reveló quién era. Padre e hijo acordaron entonces castigar a los pretendientes; y cuando acabaron con ellos o les dispersaron, Telémaco acompañó a su padre a ver a su anciano abuelo Laertes. En las tradiciones posteriores a Homero, se recoge que Palamedes, cuando intentaba persuadir a Odiseo para que se uniese a los griegos contra Troya y éste fingía imbecilidad, puso al infante Telémaco ante el arado con el que Odiseo estaba arando. Según algunas fuentes, Telémaco fue el padre de Persépolis y del poeta Homero con Policasta (a veces llamada Epicasta), hija de Néstor, y de Ptoliportes con Nausícaa, hija de Alcínoo. Otros cuentan que fue inducido por Atenea a casarse con Circe y que con ella fue padre de Latino, o que se casó con Casífone, una hija de ésta, pero en una disputa con su suegra la mató, por lo que a su vez Casífone le mató a él. Una versión afirma que Odiseo, debido a una profecía sobre que su hijo era peligroso para él, le desterró de Ítaca. Servio hace a Telémaco el fundador de la ciudad de Clusium en Etruria. Terpsícore Terpsícore es la musa de la danza y de los coros dramáticos, una de las nueve musas. Se la representa sentada con una lira en las manos. Varias leyendas le atribuyen la maternidad de las sirenas. Tersites Personaje de la Ilíada de Homero, representado como el más desagradable, insolente y vil de los griegos, que instigó irresponsablemente a la tropa griega contra sus jefes. En la mitología griega, Tersitesfue un guerrero aqueo de la guerra de Troya. En la Ilíadano se da el nombre del padre, ya que no se trata de un héroe aristocrático. En un poema épico posterior, la Etiópida, es llamado hijo de Agrio. Lo mismo ocurre en la Biblioteca mitológica. Tersites simboliza la insolente cobardía. Aparece en la Ilíada burlándose de Aquiles, que lloraba la muerte de la amazona Pentesilea. El héroe mató a este personaje inmundo, bizco y cojo, de un puñetazo. Otros dicen que intentó arrancar los ojos a la difunta Pentesilea. Su alma pasó a una rana o a un mono. Aristóteles le presenta como un ser ridículo e impertinente y Homero como un necio. Teseo Teseo era uno de los hombres más famosos de Grecia. Se decía que tenía dos padres, el rey Egeo, de Atenas y el dios del mar, Posidón, pero creció sin saber quién era su padre. De niño, ya, mostró sus cualidades de héroe: cuando Herácles llegó y aterrorizó a los niños echando su gran piel de león sobre una banqueta, Teseo tomó un hacha para enfrentarse con la bestia. A los 16 años, la madre de Teseo, Etra, le dijo que su padre era Egeo. Le llevó al altar del Poderoso Zeus donde Egeo había dejado su espada y sus sandalias, bajo una pesada roca, para que Etra le diera un hijo y el hijo pudiera reclamarlas cuando fuese lo suficientemente fuerte para venir a Atenas. Teseo movió la roca con facilidad, reclamó las pruebas de su nacimiento, y emprendió su viaje a Atenas. En el camino, se encontró con muchas dificultades que superó con una destreza comparable a la de su primo Heracles. Fue finalmente recibido en Atenas como un héroe, Teseo es entonces invitado al banquete del rey. Egeo no sabía la identidad de Teseo, pero su esposa, la hechicera Medea sospechó de él e intentó envenenarlo. Al conseguirlo, Egeo reconoció a Teseo como hijo suyo. Finalmente, Medea y su hijo huyen. Tetis En pocas palabras: Diosa mitológica griega, una de las Nereidas y madre de Aquiles. Dando más señas y rasgos, conviene destacar que Tetis, en la mitología griega, es la diosa del mar, hija de Urano y de Gea, esposa del Océano y madre de las tres mil ninfas, las Oceánidas, y de numerosos dioses fluviales. También, la más hermosa de las Nereidas, esposa de Peleo y madre de Aquiles. En sus bodas, Eris, diosa de la discordia arrojó a la concurrencia una manzana de oro con la leyenda: “A la más hermosa”, origen de la Guerra de Troya. Según algunas versiones, Tetis era hija del Cielo y de la Tierra; casó con el Océano, su hermano, de quien tuvo tres mil hijas, las Ninfas Oceánidas. Recorría su líquido imperio en un carro formado por una concha de maravillosa forma y de nitidez semejante a la del marfil nacarado, tirado por caballos más blancos que la nieve. Según otras, Tetis fue hija del Océano y madre de Aquiles. Júpiter se enamoró de ella, pero sabiendo que el hijo que tuviera sería más fuerte que su padre, renunció a su pasión y la casó con Peleo. Tiestes En la mitología griega , Tiestes, hijo de Pélope y de Hipodamía, nieto de Tántalo, gemelo de Atreo y padre de Egisto. Fue desterrado de Olimpia junto con su hermano Atreo, por matar a Crisipo, su medio hermano. Rivalizó con Atreo por el trono de Micenas. Sedujo a la mujer de Atreo y la persuadió de que robara un cordero de oro de los rebaños de Atreo para así tomar el trono. Zeus intervino haciendo una prueba en la cual Atreo salió victorioso. Atreo se convirtió en rey y lo desterró. Tiestes volvió de su exilio por orden de Atreo. Atreo, para vengarse del adulterio, ofreció un banquete donde los hijos de Tiestes eran la comida. Tiestes, al darse cuenta, maldijo a su hermano gemelo y huyó de ahí. El oráculo de Delfos le advirtió que solo podría vengarse si concebía un hijo con Pelopia, su misma hija. El que nació fue Egisto, quien mató a Atreo y le hizo recuperar el trono; sin embargo, fue derrocado tiempo después por los hijos de Atreo. El mito de Tiestes influyó mucho en las obras teatrales grecolatinas, resaltando la de Séneca. En la actualidad influye su trama en diversos aspectos y se han generado adaptaciones, partiendo de su argumento. Tifón En la mitología griega , es una divinidad primitiva relacionada con los huracanes. Fue el último hijo de Gea, esta vez con Tártaro, el cavernoso vacío inferior. Tifón intentó destruir a Zeus por haber derrotado a los Titanes. Inicialmente, Tifón dominó a Zeus y arrancó sus tendones, pero éstos fueron recuperados por Hermes y devueltos al cuerpo de su dueño; tras ello, Zeus procedió a luchar con Tifón una vez más hasta derrotarle. Vencido, Tifón fue confinado bajo el monte Etna. Según las descripciones, Tifón era un colosal y espeluznante monstruo alado cuya estatura era tal que podía alcanzar las estrellas. Poseía cabezas de dragón por dedos y un gran número de serpientes se hallaba repartido entre sus muslos, con incluso más serpientes formando sus piernas a partir de éstos. Tifón podía abrasar todo lo que se le opusiese con su ígnea mirada, así como vomitar fuego y lava de su boca, crear huracanes y terremotos moviendo sus alas. Tirso En la antigua Grecia, emblema del dios Dioniso, consistente en un bastón con hojas de hiedra o de viña rematado por una piña. Completaremos esta explicación diciendo que, un tirso es un bastón que está todo él forrado de vid o de hiedra y a veces de lazos. Está rematado por una piña de pino. Se trata de un símbolofálico que representa esa fuerza vital que se asocia por lo general con el dios griego Dioniso (en el panteónromano, Baco). Se cree que el origen de este símbolo está en el antiguo Egipto y en Fenicia. Los tracios lo asimilaron en la Antigüedad y después pasó a todo el mundo helenístico. El tirso se relaciona también con la vara mágica de los conjuros y con los símbolos axiales verticales, que son los que representan el eje del mundo o bien tienen relación analógica con él. Titanes Son en la mitología griega una raza de poderosos dioses preolímpicos, es decir, los primeros dioses antes de que Zeus destronara a Cronos, el principal de los titanes. Se dice que eran 12 y estaban asociados con conceptos básicos o primordiales, eran guiados por Cronos (dios del Tiempo) quien derrocó a su padre Urano (el Cielo): Cronos (Tiempo) Océano (río que circundaba el mundo) Ceo (Inteligencia) Crío (dios de los rebaños) Hiperión (Fuego astral) Jápeto Febe (titánida de la corona de oro) Mnemósine (Memoria) Rea (Reina de los titanes, esposa de Cronos y diosa de los partos) Temis (orden divino, leyes y costumbres) Tetis (diosa del mar) Tea (diosa de la vista) Se decía que Urano, se casó con su madre, la diosa Gea o Gaia (Tierra y la Diosa Madre) y procrearon a los 12 Titanes, a los Cíclopes y a los hecatónquiros; sin embargo, como Urano tenía miedo de que sus hijos lo derrocaran escondió a los Cíclopes y Hecatónquiros en el Tártaro; Gea fabricó una gran hoz con un pedernal gris y pidió a sus hijos, los Titanes que la ayudaran; sólo Cronos se atrevió a hacerlo y castró con la hoz a su padre Urano, de la sangre de Urano nacieron los gigantes y las erinias. Lógicamente, pues, los Titanes son hijos de la Tierra. Junto a Titán, sobrenombre aplicado a Cronos, dios del sol, aparecen los Titanes, serie de semidioses antiguos. Titán, hermano mayor de Saturno, permitió a éste reinar en su lugar, pero con la condición de que devorase a sus hijos con objeto de que después de él volviesen a reinar sus descendientes y no los de Saturno. Pero habiendo salvado Rea a Júpiter, éste, en unión de sus hermanos Neptuno y Plutón, más la ayuda de los Cíclopes (ojos redondos), Arges (relámpagos), Brontes (truenos) y Esteropes (rayos), obtuvo la victoria sobre los Titanes que ayudaban a Saturno y los arrojó a las profundidades del Tártaro. Ulises Ulises es el nombre de un tradicional héroe griego que supo protagonizar los poemas e historias más trascendentes de la Antigua Grecia. Asimismo, con el de Ulises, el poeta griego Homero, denominó al legendario héroe que estiriliza su más famosa creación: el poema épico la Odisea. En realidad, Ulises es uno de los máximos héroes que engalana la mitología y la leyenda de la Antigua Grecia. Aparece, por primera vez, en los llamados Cantos Ciprios, que es un poema extraviado correspondiente al ciclo troyano, presuntamente escrito con posterioridad a la Ilíada y que completaría los relatos sobre la Guerra de Troyaque no formaron parte ni de la mencionada Ilíada ni de la Odisea. Luego, el peregrinar “artístico” de Ulises continúa en los poemas griegos del autor Homero: la Ilíada y la Odisea, siendo en las mencionadas uno de los protagonistas y el personaje excluyente, respectivamente. Prescindiendo de adorno y florituras, sostenemos que Ulises fue hijo de Laertes y Anticlea, marido de Penélope, padre de Telémaco y rey de las pequeñas islas de Ítaca y Duliquia, en el mar Jónico. Recién casado con Penélope y muy enamorado de ella, se fingió loco para no ir a la guerra de Troya. Para simular tal locura, labraba la arena de la orilla del mar con dos animales de diferente especie y sembraba sal. Pero Palamedes descubrió el engaño poniendo en el surco al pequeño Telémaco, pues su padre al llegar a él, por no herirle, levantó el arado. Ulises fue quien descubrió que Aquiles vivía disfrazado de mujer en la isla de Sciros, y le llevó a Troya. Él fue también quien dio muerte a Reso, rey de Tracia, que ayudaba a los troyanos, y quien obligó a Filoctetes, aunque era enemigo suyo, a seguirle a Troya con las flechas de Hércules, pues el oráculo había dicho que tan sólo con esta condición se tomaría la ciudad. También él fue quien entró en Troya disfrazado de mendigo para robar el Paladium, y, en fin, quien ideó el famoso caballo de madera. Tomada la ciudad trató de regresar a su patria, y sufrió mil peripecias. Fue muerto por Telégono, hijo suyo y de Circe, que sin conocerle le mató con un aguijón envenenado que usaba a modo de hierro de lanza. Unicornio Animal fabuloso en forma de caballo, con un largo cuerno en la frente, barba de chivo, cola leonina y pezuñas de buey. En la Edad Mediafue considerado como símbolo de castidad. Vellocino de oro En la mitología griega, vellocino del carnero alado y divino, custodiado por un dragón en la Cólquida, que Zeus regaló a Frixo para salvarlo del sacrificio al que estaba abocado. Fue posteriormente robado por Jasón y los argonautas. Se puede decir, también, que en la mitología griega, vellón del carnero sobre el que montaron Frixos y Hele para escapar de ser sacrificados y poder huir de Europa. Muerto Frixos por Aetes, rey de Colcos, Jasón y los Argonautas vengaron su muerte y recuperaron el vellocino de oro. Venus Afrodita, la diosa griega del amor y de la belleza, estaba entre los 12 dioses más importantes, los que vivían en el Olimpo con Zeus, la deidad suprema. Venus es su equivalente en la mitología romana. Afrodita llevaba el amor y la belleza a todo el mundo, especialmente el amor erótico, ya que no estimulaba precisamente la fidelidad conyugal. De esta manera se oponía y a menudo se burlaba de Hera (Juno), que era la responsable del vínculo matrimonial. En definitiva, era la diosa del amor. Según unos, nació de la espuma del mar; otros la suponen hija de Júpiter y de Dioné, hija de Neptuno. Esta diosa de los placeres y de la belleza fue madre de los Amores, de los Juegos, de las Gracias y de las Risas. Casó con Vulcano y tuvo devaneos con otros dioses, como Marte, y mortales, como Adonis, al que amó apasionadamente. De Anquises tuvo a Eneas. Fue madre, asimismo, de Eros, Cupido o el Amor, y de gran número de mortales. En su cinturón estaban encerradas las gracias todas, los atractivos, las sonrisas comprometedoras, los coloquios dulces y persuasivos, los suspiros traicioneros, el silencio expresivo, la elocuencia de las miradas y, en una palabra, todos los recursos, atractivos y seductores encantos del amor. Era vengativa e implacable en sus venganzas. Venus presidía los matrimonios, los nacimientos y todos los devaneos amorosos. Entre las flores la fue consagrada la rosa, y la manzana y la granada entre los frutos. Entre los árboles el mirto, y el cisne, el gorrión y, sobre todo, la paloma, entre los animales. Vesta En la mitología romana , Vesta era la diosa del hogar, hija de Saturno y de Ops y hermana de Júpiter, Neptuno, Plutón, Juno y Ceres. Se corresponde con Hestia en la mitología griega, aunque en el culto romano asumió mayor relevancia. Es el símbolo de la fidelidad. Tenía por sobrenombre, Aio Locucio. Representa el arte de mantener el fuego del hogar y del templo interno. Está relacionada con las doncellas que eran reclutadas a la edad de diez años para mantener encendida la llama del templo dedicado a la diosa, como "sacerdotisas del fuego eterno". Cuesta visualizar a Vesta, ya que no hay representaciones de su arquetipo, sino sólo en forma difusa, puesto que los ritos para invocarla se hacían a través de la ceremonia del fuego. Esotéricamente, se dice que basta prender una vela color anaranjado en su nombre para sentir su presencia, amistosa y cálida. Sus delicadas revelaciones hablan sobre las necesidades del mundo interior: el hogar simbolizando el calor de las emociones, el centro solar de cada persona, del grupo o la comunidad. Así, generalmente se la representa por un círculo, puesto que en la Antigua Roma, el círculo simbolizaba la totalidad y estaba en medio de la Ciudad. En la religión romana, Vesta era asistida por las vestales. Su culto fue establecido en Roma por Numa y perduró hasta el final del paganismo. Vulcano Divinidad romana, correspondiente al Hefesto griego. Originario probablemente de Etruria, su culto fue vinculado al de Maya, Marte y Quirino. Vulcano (Vulcanus en latín) es el dios del fuego y los volcanes en la mitología romana, hijo de Júpiter y Juno y esposo de Venus. Era dios del fuego y los volcanes, forjador del hierro y creador de armas y armaduras para dioses y héroes. Corresponde con Hefesto en la mitología griega. Otros nombres que recibe son: Mulciber ('el que ablanda') en la mitología romana y Sethlas en la mitología etrusca. Se le representa como un hombre entrado en años, fornido, aunque cojo y de desagradable aspecto. A pesar de ello se casó con la diosa del Amor, Venus, quien le fue infiel con el dios de la guerra, Marte, en un episodio muy difundido. Diversas escenas de este dios han sido representadas en el arte, por parte de artistas como Velázquez, Rubens,Tintoretto o Giovanni Battista Tiepolo. Yaco Yaco o Laco es el hijo de Deméter y Zeus, en la mitología griega. Yaco era el portador de la antorcha en la procesión desde Eleusis, siendo a veces considerado como el heraldo del «divino hijo» de la diosa, nacido en el Inframundo, y a veces el propio hijo de ésta. Aunque sea repitiéndonos, indicaremos ahora que en la mitología griega, Yaco o Iaco (en griego antiguo ἼIakkhos) es un epíteto de Dioniso, particularmente asociado con los misterios de Eleusis, donde era considerado un hijo de Zeus y Deméter. Yaco era el portador de la antorcha en la procesión desde Eleusis, siendo a veces considerado como el heraldo del «divino hijo» de la diosa, nacido en el Inframundo, y a veces el propio hijo de ésta. Se le llamaba «la estrella que lleva la luz de los misterios nocturnos», otorgándole posibles asociaciones con Sirio y Sothis. La mención más famosa de Yaco es en Las ranas de Aristófanes. Además, el nombre «Yaco» también aparecía en uno de los días de los Misterios: La escolta de Yaco del 20 de boedromion, cuando Yaco era tomado de su santuario en Atenas por un sacerdote y le llevaban, acompañado en solemne procesión por los iniciados hasta Eleusis, a 22 km de distancia. Cuando estaban cerca de la meta, debían atravesar un puente sobre el río Cefiso, donde eran insultados y empujados por la gente del pueblo. De esta forma se pretendía rememorar las dificultades que tuvo Deméter para encontrar a Kore (Perséfone). Tras estas penalidades se llegaba al santuario donde Yaco era acogido con gran júbilo y alegría y los iniciados bailaban en honor de las dos diosas. Yocasta En la mitología griega , Yocasta era reina de Tebas. Hija de Meneceo (hijo a su vez de Penteo), hermana de Hipónome y Creonte y esposa de Layo. Siendo aún niña se casó con Layo, rey de Tebas, del cual tuvo un hijo. Un oráculo anunció a Layo que su propio hijo lo mataría, por eso éste mandó matar a su hijo y echarlo a las fieras, pero Yocasta no llevó a cabo la orden de su marido. El Rey de Corinto acogió al hijo de Layo y lo crio como si fuera su propio hijo. Lo llamó Edipo. Más tarde, Edipo abandonó Corinto para dirigirse a Tebas y en un incidente en el camino, mató a su verdadero padre, Layo. Después de que Edipo hubiera derrotado a la Esfinge que asolaba Tebas, la viuda Yocasta se casó con él, que desconocía su verdadero origen, y tuvo cuatro hijos: Polinices, Eteocles, Ismene y Antígona. Sin embargo, según algunos autores, los cuatro hijos de Edipo proceden de un posterior matrimonio de Edipo, con Eurigania. Más tarde, Yocasta supo que su marido era en realidad su hijo. Por ello se suicidó. En otras versiones (Las fenicias, de Eurípides), su suicidio se produjo después de que sus hijos Eteocles y Polinices se mataran el uno al otro. Se alude a Yocasta en numerosas fuentes, pero aparece como personaje especialmente importante de la tragedia de SófoclesEdipo Rey. Caos Término griego que, en el discurso mítico-religioso, vino a significar lo opuesto a orden. Según las cosmogonías griegas el caos es el estado en que se encuentra la materia, antes de la existencia del mundo tal como lo conocemos, y del que surgirán las fuerzas organizadoras del universo, del cosmos (orden, para los griegos). Éter Divinidad masculina que personifica el cielo superior. Según Hesíodo, es hijo de Éreboy Nix (la Oscuridad y la Noche). Según Higino, Éter, uniéndose a su hermana Hémera (el Día), engendró la Tierra, el Cielo y el Mar, además de un gran número de divinidades abstractas como el Pesar, la Ira, la Mentira, etc. También le atribuye la paternidad de los Cíclopes, los Hecatónquiros, los Titanes y las Titánides, por lo que se piensa que hubo una fusión con el dios Urano. En la mitología romana, Cicerón TULIO presenta a Éter como padre de Júpiter y Caelus (Urano o el Cielo). Hèmera Divinidad femenina que personifica el Día. Es hija de Nix (la Noche) y de Érebo, y hermana de Éter. Los Cíclopes Los mitógrafos antiguos distinguían tres especies de Cíclopes: los "uranios", hijos de Urano y de Gea (el Cielo y la Tierra), los Cíclopes sicilianos, compañeros de Polifemo, que intervienen en la Odisea, y los Cíclopes constructores. Los Cíclopes uranios pertenecen a la primera generación divina, la de los Gigantes. Tienen un solo ojo, en medio de la frente, y se caracterizan por su fuerza y habilidad manual. Son tres: Brontes, Estéropes (o Astéropes) y Arges, cuyos nombres recuerdan los del Trueno, el Relámpago y el Rayo. Había también otros cuatro llamados Euríalo, Elatreo, Traquio y Halímedes, que presumiblemente eran hijos de los tres primeros. Encadenados primeramente por Urano, son liberados por Crono y luego vueltos a encadenar por éste en el Tártaro, hasta que Zeus, advertido por un oráculo de que sólo conseguiría la victoria con su ayuda, los liberó definitivamente. Entonces dieron a Zeus el trueno, el relámpago y el rayo. Esta primera generación de Cíclopes también creó un tridente que producía terremotos para Poseidón, el arco y las flechas de Artemisa, y el casco de invisibilidad que Hades le dio a Perseo en su búsqueda para matar a Medusa. Así armados, los dioses olímpicos vencieron a los Titanes y los precipitaron en el Tártaro. En la leyenda, los Cíclopes siguen siendo los forjadores del rayo divino. En calidad de tales incurrieron en la cólera de Apolo, cuyo hijo Asclepio había sido fulminado por Zeus porque había resucitado muertos. No pudiendo vengarse en Zeus, Apolo dio muerte a los Cíclopes (o a sus hijos según una tradición aislada), lo cual le valió en castigo el tener que servir como esclavo a Admeto. Por tanto, en esta versión los Cíclopes aparecen como mortales y no como dioses. En la poesía alejandrina, los Cíclopes son considerados sólo como genios subalternos, forjadores y artífices de todas las armas de los dioses. Por ejemplo, fabrican el arco y las flechas de Apolo y su hermana Ártemis bajo la dirección de Hefesto, el dios forjador. Habitan en las islas eolias o en Sicilia, donde poseen una forja subterránea y trabajan con gran estrépito. El resoplido de su fuelle y el estruendo de sus yunques se oye retumbar en el fondo de los volcanes sicilianos. El fuego de su fragua da un tinte rojo, al atardecer, a la cima del Etna. En estas leyendas, vinculadas a los volcanes, los Cíclopes tienden a confundirse con los Gigantes aprisionados bajo la masa de las montañas y cuyos sobresaltos a veces agitan el país. Ya en la Odisea, los Cíclopes se consideran como unos seres salvajes y gigantescos, dotados de un solo ojo y de fuerza prodigiosa, que viven en la costa italiana (en los Campos Flegreos, cerca de Nápoles). Entregados a la cría de carneros, su única riqueza consiste en sus rebaños. Son de tendencias antropófagas, y no conocen el uso del vino, ni siquiera el cultivo de la vid. Viven en cavernas y no han aprendido a formar ciudades. Ciertos rasgos de estos Cíclopes tienden a darles algún parecido con los sátiros, y a veces se asimilan a ellos. Se atribuía a Cíclopes venidos, según se dice, de Licia, la construcción de todos los monumentos prehistóricos que se pueden ver en Grecia, Sicilia y otros lugares, integrados por enormes bloques, cuyos peso y masa parecen desafiar las fuerzas humanas. En este caso, no se trata ya de los Ciclopes hijos de Urano, sino de todo un pueblo que se había puesto al servicio de los héroes legendarios, por ejemplo, de Preto para fortificar Tirinto, de Perseo para fortificar Argos, etc. Se les aplica el singular epíteto de Quirogásteres, es decir, "los que tienen brazos en el vientre", y esto recuerda a los Hecatonquiros, los gigantes de cien brazos que en la mitología hesiódica son los hermanos de los tres Cíclopes uranios. Los Gigantes Los Gigantes son los hijos de la Tierra (Gea), nacidos de la sangre que manaba de la herida de su esposo Urano cuando fue mutilado por Crono. Aunque de origen divino, son mortales o, por lo menos, se les puede dar muerte, a condición de que lo hagan, a la vez, un dios y un mortal. Además, existía una hierba mágica, producida por la Tierra, que era capaz de sustraerlos a las heridas de los mortales. Pero Zeus recogió esta planta antes de que alguien hubiese podido apoderarse de ella, y para ello prohibió al Sol, la Luna y la Aurora que brillasen; de este modo, nadie tuvo la luz necesaria para buscarla antes de haberla encontrado él. Otras tradiciones explican que tal o cual gigante, por ejemplo, Alcioneo y Porfirión, era inmortal mientras estuviera sobre la Tierra en que había nacido. La leyenda de los Gigantes aparece, en efecto, dominada por la historia de su combate contra los dioses y su derrota. Han nacido de la Tierra, que los ha engendrado para vengar a los Titanes, encerrados por Zeus en el Tártaro. Son seres enormes, de fuerza invencible y terrorífico aspecto. Tienen espesa cabellera, barba hirsuta y, por piernas, cuerpos de serpientes. Su lugar de nacimiento es Flegras, en la península de Palene, en Tracia. Apenas nacidos ya amenazaron al cielo, contra el cual lanzaron árboles encendidos y rocas enormes. Lanzaban contra los dioses peñascos de tan gran magnitud que, cayendo los unos en el mar, formaban islas, y los que caían en la tierra se convertían en montañas. Ante esta actitud, los Olímpicos se aprestaron a la lucha. Los principales adversarios de los Gigantes fueron, sobre todo, Zeus y Atenea, la diosa de los combates. Zeus va armado de la égida y el rayo, que le trae su águila. Atenea también va pertrechada con la égida y fulmina con el rayo, como su padre. Su principal aliado es Heracles, el mortal cuya ayuda es necesaria a fin de que se cumpla la condición impuesta por los Destinos para la muerte de los Gigantes. Heracles está en el carro de Zeus y combate a distancia, tirando flechas. A veces Dioniso toma parte activa en la batalla, armado con su tirso, así como con antorchas, y secundado por los sátiros. Luego, a medida que la leyenda va enriqueciéndose, intervienen otras divinidades: Ares, Hefesto, Afrodita y Eros, Posidón, etc. Los mitógrafos han perpetuado el recuerdo de la participación de algunos Gigantes en esta lucha: Alcioneo fue muerto por Heracles con ayuda de Atenea (Ver, Alcioneo), la cual aconsejó al héroe que lo arrastrase lejos de Palene, su país natal, porque cada vez que caía recuperaba sus fuerzas al tocar la tierra de donde había salido. Porfirión atacó a Heracles y Hera, pero Zeus le inspiró un deseo lascivo por su esposa, y mientras el gigante intentaba arrancarle los vestidos, el dios lo fulminó, y Heracles lo remató con una flecha. Efialtes sucumbió herido por un flechazo de Apolo que le perforó el ojo izquierdo, a la par que otra flecha de Heracles le penetraba por el derecho. Dioniso mató a Éurito de un golpe de tirso. Hécate, a Clitio, a golpes de antorcha. Hefesto, a Mimante, sirviéndose de proyectiles de hierro incandescente. Encélado, logró huir, pero mientras corría, Atenea le echó encima la isla de Sicilia. La diosa desolló a Palante y se sirvió de su piel como de una coraza durante el resto del combate. Polibotes fue perseguido por Posidón a través de las olas y llegó a la isla de Cos. El dios rompió una parte de la isla, la llamada Nisiros, y la precipitó sobre el gigante. Hermes, cubierto con el casco de Hades, que tiene la virtud de hacer invisible, mató a Hipólito, mientras Ártemis derribaba a Gratión. Las Moiras, armadas con sus mazos de bronce, dieron muerte a Agrio y Toante, y en cuanto al resto de los Gigantes, Zeus les lanzó sus mortíferos rayos, y Heracles los remató con sus flechas. El escenario de la batalla se sitúa generalmente en la península de Palene, en Tracia, pero una tradición local lo ubicaba también en Arcadia, en las márgenes del Alfeo. Otras tradiciones más recientes añaden más nombres de gigantes, aunque por lo general se trata de Titanes incluidos abusivamente en aquella categoría o bien de otros monstruos, tales como Tifón, Briareo, los Alóadas, etc. (Ver), que no pertenecen a la misma raza, aunque merezcan el nombre de "gigantes" por su inmenso cuerpo y prodigiosa fuerza. La Gigantomaquia, o lucha de los Gigantes contra los dioses, ha sido un tema favorito de la plástica, especialmente con vistas a adornar los frontones de los templos: los cuerpos de los monstruos, rematados en serpientes, se prestaban admirablemente a rellenar los ángulos de los frontispicios y terminar una composición. Hecatonqueros o Hecatónqueros "de cien brazos". Conocidos también como Centimanos, eran hijos de Urano y Gea y, por tanto, pertenecientes a la primera generación divina como sus hermanos los Cíclopes, los Titanes, etc. Son tres gigantes de cien brazos y cincuenta cabezas: Briareo "fuerte" Giges o Gíes y Coto "hijo de Cotito". Homero también se refirió a Briareo como Egeón "cabruno", si bien éste era también el sobrenombre de Poseidón. Su padre los arrojó al Tártaro, pero fueron rescatados por Crono, al que ayudaron a castrar y derrocar a Urano. Tras ayudar a Crono, éste les encerró de nuevo en el Tártaro, donde permanecieron guardados por Campe hasta que Zeus los rescató. Durante la Guerra de los Titanes, arrojaban rocas de cien en cien a los Titanes. Al terminar la guerra los Hecatonquiros se establecieron en palacios en el río Océano, convirtiéndose en los guardianes de las puertas del Tártaro, donde Zeus había encerrado a los Titanes. En La Ilíada hay una historia, que no se encuentra en ningún otro sitio, que cuenta que en algún momento los dioses estaban intentando derrocar a Zeus, y éste llegó a ser encadenado por Hera, Atenea y Poseidón, pero fracasaron cuando Tetis invocó a los Hecatonquiros y éstos acudieron en su ayuda. Los Titanes Titanes es el nombre genérico dado a seis de los hijos varones de Urano y Gea. Pertenecen a la primera generación divina aparecida después de Caos, y el más joven de ellos es Crono, del que saldrá la generación de los Olímpicos. Tienen seis hermanas, las Titánides, con las que se unieron para engendrar toda una serie de divinidades secundarias. Entre los Titanes masculinos se conocen Océano, Crío, Hiperión, Jápeto, Crono y Ceo; entre las titánides figuran Tetis, Rea, Teia, Temis, Mnemósine, Febe. Sus descendientes más célebres son: Leto, Astreo, Helios, Selene, Eos, Prometeo, Epimeteo, Atlas. Cuando Urano, dominador del mundo, precipitó al Tártaro a sus hijos (los Hecatónquiros y los Cíclopes), Gea despechada persuadió a los titanes de que destronasen a su padre. Entonces Crono castró a su padre Urano y de su sangre nacieron las Erinias, los Gigantes y los Hecatónquiros, y eligieron a Crono señor del Universo. Sin embargo, Océano se negó a ayudar a Crono y se mantuvo siempre al margen. De igual modo ayudará a Zeus cuando éste, a su vez destrone a Crono, venciendo a los Titanes y arrojándolos al Tártaro. Éste, temiendo que le ocurriese a él lo mismo que le había acaecido a Urano, engulló a todos sus hijos con la excepción del último, Zeus, salvado por su madre. Pero Zeus expulsó a su vez a Crono y a los titanes con una larga y sangrienta batalla conocida como la Titanomaquia, relatada con todo detalle por Hesíodo en la Teogonía, pero el pasaje tal vez sea interpolado. Ayudado por sus hermanos y hermanas (los Olímpicos), y por los Hecatonquiros y los Cíclopes, Zeus venció finalmente y forzó a Crono a exiliarse después de obligarle a vomitar a todos los hijos que había engullido. Los titanes no se confunden con los gigantes, aunque sus luchas contra los dioses del Olimpo pueden parecer similares. Febe Titánide, hija de Gea y Urano, que engendró con su hermano Ceo a Leto y Asteria. Gigantomaquia o Lucha de los Gigantes contra los dioses. Esta grandilocuente lucha es posterior a la creación del hombre. En ella no falta lo anecdótico y lo imprevisto, como cuando algunas versiones cuentan que al aparecer los gigantes se asustó el asno del "sátiro Sileno" y sus rebuznos fueron tan enormes que impidieron el primer asalto de aquellos, ya que quedaron perplejos ante los extraños sonidos creyendo que provenían de algún terrible animal. Otras narraciones cuentan que no fue el asno de Sileno, sino el de Dioniso, mientras que otras refieren que este suceso ocurrió cuando Tritón empezó a hacer sonar su trompa marina. Sea como fuere, aunque salta a la vista la ingenuidad de tales relatos como un intento de explicar una fantástica derrota, en Mitología (y la grecolatina no es una excepción), es frecuente encontrar lo grandioso y terrible mezclado con lo infantil, reflejo subsconciente del modo de ser de los pueblos antiguos creadores de los mitos. La Gigantomaquia fue un tema favorito de la plástica, y así podemos contemplarla en muchos frontones conservados de los templos clásicos (algunos de los cuales son guardados celosamente en los museos más importantes del mundo). Los cuerpos de los monstruos, rematados en serpientes, se prestaban admirablemente a rellenar los ángulos de los frontispicios y terminar así artísticamente una composición. Caballos de Hades Los cuatro corceles uncidos al coche de Hades, dios de la ultratumba. Para algunos autores sus nombres son: Abaste, Aetón, Meteo y Nonio. Para Claudiano sus nombres son diferentes: Orfneo, Nicteo, Aetón y Alástor. Titanomaquia Lucha entre los Titanes y los dioses olímpicos de primera generación. Crono detentaba el poder sobre el universo, pero una profecía le había advertido que lo perdería a manos de uno de sus hijos y, por este motivo, los devoraba a todos nada más nacer. Rea, harta de esta situación, se fue a Creta para tener al último de sus seis hijos en secreto. Dio a luz por la noche y al día siguiente dio a Crono una piedra envuelta en pañales, que éste se comió sin notar el engaño. Zeus, que así se llamaba el niño, pasó su infancia en Creta, donde fue criado por los curetes y las ninfas. Una vez que éste hubo crecido, quiso liberar a sus hermanos, para lo que recurrió a Metis. Ésta le proporcionó una droga que obligó a Crono a vomitar a todos sus hijos, los cuales, acaudillados por su hermano pequeño, le declararon la guerra. Zeus decidió liberar del Tártaro a los Hecatónquiros y a los Cíclopes para que le ayudaran. Esto es debido, en unas versiones, a que un oráculo había advertido al dios de que sólo con la ayuda de éstos ganaría y en otras lo hace por consejo de su madre. De este modo, mató a Campe, que los custodiaba, y tanto Cíclopes como Hecatónquiros le dieron su apoyo porque Crono era el responsable de su encierro. Así, una vez libres, los cíclopes dieron: a Zeus, el trueno y el rayo; a Hades, un casco mágico que hacía invisible al que lo usara, y a Poseidón, el tridente, cuyo choque conmovía la tierra y el mar. La lucha duró diez años y vencieron los hijos de Crono, el cual fue encadenado junto a sus hermanos los Titanes en el Tártaro y los Hecatónquiros se convirtieron en sus guardianes. Tras la victoria, los dioses echaron a suertes el reparto del poder y se acordó que Zeus regiría el universo y tendría como reino el cielo; Poseidón, el mar, y Hades, el mundo subterráneo. Un bando estaba integrado por los titanes: Cneo, Hiperión, Crío, Jápeto y Crono, que los encabezaba. Había un titán más, Océano, pero se posicionó a favor de Zeus. No se da explicación alguna del porqué, mas es fácil pensar que debía tener alguna rencilla con Crono puesto que tampoco le ayudó cuando éste destronó a Urano y se mantuvo al margen. En el otro bando estaban los olímpicos de primera generación: Hestia, Deméter, Hera, Hades, Poseidón y Zeus, que los dirigía. También contaban con la ayuda de Océano, los Hecatónquiros, los Cíclopes y Prometeo. Bibliografía obtenida de Internet • Empezamos este listado citando una obra que consideramos fundamental. La obra se debe a IGOR GALO y se titula Los mejores SITIOS WEB CULTURALES. Ha sido editada por Acento Editorial (Madrid, 2001), en la colección Flashmás nº 5. “Internet es el instrumento de comunicación y obtención de información más potente que se ha creado; en Internet está todo, y no podía faltar la presencia de la cultura. Pero el volumen de sitios Web que existen resulta desmesurado y siempre imposible de abarcar. En estas páginas se proponen y comentan alrededor de 300 direcciones de sitios web que comprenden todos los aspectos de la cultura, y que abren una puerta al mundo y a toda su riqueza cultural.” Por último, un tanto alocadamente se nos dice: “Flashmás es una colección de diccionarios y pequeñas obras de referencia que ofrecen un panorama riguroso y suficiente de los aspectos fundamentales de la cultura.” • Por otro lado, como enciclopedia de carácter general se ha utilizado la Wikipedia, que, “al igual que las versiones existentes de Wikipedia en otros idiomas, es una enciclopedia de contenido libre, publicada en Internet […] En la actualidad cuenta con 1.658.719 artículos, y es escrita por usuarios voluntarios […] Los servidores son administrados por la Fundación Wikimedia, una organización sin ánimo de lucro cuya financiación se basa fundamentalmente en donaciones.” La edición en español se inició el 20 de mayo de 2001. • Asimismo, se ha usado la www.enciclonet.com, que es la enciclopedia universal de Microsoft. Enciclonet es una enciclopedia de propósito general en línea en la lengua española. Está basada en la Enciclopedia Universal Micronet, y cuenta con 185.000 artículos y más de 20.500 elementos multimedia. “Encliclonet está disponible a través de su web en modalidad freemium, es decir, una parte de los contenidos se pueden consultar gratuitamente, y otra parte requiere una suscripción de pago. En 2012 un estudio comparó el contenido de Enciclonet con el de Wikipedia en español tras haber encontrado que Enciclonet era -con excepción de la propia Wikipedia- la más popular y completa de las enciclopedias en línea disponibles en español.” • En Internet, se puede consultar, incluso, la Enciclopedia Británica, http://www.eb.com, que es la versión digital de una enciclopedia que permite consultar los fondos de la misma online. La Enciclopedia Británica es la más consultada y completa de Internet. Cada artículo de Britannica ha sido escrito por expertos, examinado por verificadores de datos y se revisa y actualiza continuamente. • No obstante, citaremos una enciclopedia más. Me refiero a la Gran Enciclopedia Rialp: Humanidades y Ciencia, que está constituida por 24 tomos, viendo la luz el tomo I el 1 de octubre de 1981. La última actualización es de 1991. Propiedad del contenido: Ediciones Rialp S. A. Propiedad de esta edición digital: Canal Social, Montané Comunicación S. L. Prohibida su copia y reproducción total o parcial por cualquier medio (electrónico, informático, mecánico, fotocopia, etc.). Es una enciclopedia de carácter general y universal publicada por Ediciones Rialp S.A., de Madrid. La primera edición se publicó en 1971, y la 6.ª y última en 1991. Se trata de una enciclopedia alfabética, estructurada en 25 volúmenes, de los que los 23 primeros contienen el cuerpo de artículos, el penúltimo los índices y un suplemento de cartografía, y el 25.° es un suplemento de actualización. Los artículos están firmados por sus autores, especialistas en la materia, la mayor parte son profesores de diversas universidades, entre ellas la de Navarra, así como otros autores generalmente católicos. Canalsocial.net ha adquirido los derechos de publicación en la red, donde pueden consultarse gratuitamente una gran parte de los contenidos de la enciclopedia. • Se hace necesaria aquí la cita de Kalipedia, que fue una enciclopedia en línea, orientada al ámbito educativo de secundaria. Les enseña a los niños-adolescentes muchas cosas (de 5º de Educación Primaria a 2º de Bachillerato y Selectividad). Comenzó el 16 de octubre de 2007, creada por el Grupo Santillana, perteneciente al Grupo Prisa, y desapareció el 24 de septiembre de 2013, tras unos “días de mantenimiento”. “A diferencia de otras enciclopedias en línea como Wikipedia, Kalipedia no era muy libre, pues se publicaba bajo una licencia privativa que impedía reutilizar sus contenidos o usarlos con cualquier fin que no fuera personal. La nueva página web es Tareas y más (www.tareasymas.es), la gran diferencia es que, al contrario de su predecesora que era gratuita, en este portal educativo hay que pagar 11,95 €/mes. Hay 30 días de prueba.” • Dicho lo cual empezaremos a citar bibliografía un tanto más especializada. Empezaremos citando el portal web www.artehistoria.com y el canal de YouTube www.artehistoria.tv. Artehistoria es el referente mundial en la enseñanza del Arte y la Historia en lengua española. El rigor de sus contenidos avalados por la categoría de sus autores , todos ellos grandes autoridades en cada una de las áreas tratadas de las principales universidades , junto a la diversidad de temas tratados, que abarcan todas las épocas y los principales acontecimientos acaecidos en de cada una de ellas. Hacen de Artehistoria una herramienta indispensable para estudiantes y estudiosos de todo el mundo. Artehistoria cuenta con más de 150.000 páginas de documentos, cerca de 40.000 imágenes y más de 1.000 vídeos que componen un amplio recorrido por la Historia y el Arte universales. • Un sitio Web muy interesante es: www.claseshistoria.com, en donde se puede encontrar Historia contemporánea, Historia del Arte, Geografía de España, Historia de América e Historia de España. Se trata de una revista digital de Historia y Ciencias Sociales, en que, si algún contenido no está suficientemente aclarado, puedes ponerte en contacto con el director de este sitio Web en la siguiente dirección electrónica claseshistoria@hotmail.com. Su autor es Jorge Juan Lozano Cámara, profesor del IES Juan de la Cierva de Vélez-Málaga y Licenciado por la Universidad de Granada. Se trata de un espacio dirigido al estudiante de Bachillerato y Secundaria. • Sobre Cultura Clásica versa un sitio Web del Ministerio de Educación, Gobierno de España. Contiene muchos ejercicios interactivos, un glosario elemental y numerosos mapas conceptuales. La redacción no es tan cuidada como en una obra literaria. Son, más que nada, colecciones de fichas de repaso, que se encuentran en la dirección siguiente: recursos.cnice.mec.es/latíngriego/Palladium/cclasica/esc421ca5.php. • Sobre la materia de Filosofía, cuyo vocabulario se entreteje por doquier, hemos encontrado 3 páginas Web muy interesantes y jugosas. La primera es © 2001-2021webdianoia.com, que contiene Historia de la Filosofía, algunos Filósofos/as, un apartado de Metodología y un Glosario de filosofía, no muy crecido. Desde otro punto de vista, en webdianoia encontrarás materiales para el estudio de la historia de la filosofía. Es una web pensada para estudiantes de Secundaria, especialmente del último curso, y podrás encontrar en ella la exposición de las principales líneas del pensamiento de los autores y autoras tratados, así como su biografía, la relación de sus obras y la exposición del contexto histórico en que vivieron. Pero hay también otras secciones que pueden ser de tu interés, como un glosario filosófico con los términos más comunes en filosofía, una sección de ejercicios, que te podrán servir de referencia para controlar tu aprendizaje y fijar tus conocimientos; o sencillas orientaciones sobre cómo estudiar filosofía. • Otra Web, de mayor profundidad, es la que editan los “CÍNICOS”, …en las fronteras de la filosofía. Se trata de la filosofía en Grecia, China, India y en los Márgenes. Se han renovado los foros, que constituyen una aplicación de Internet que permite crear grupos de discusión informales entre usuarios, a los cuales cualquiera puede realizar contribuciones mediante el envío de sus aportaciones por correo electrónico. Los foros son también sitios de discusión pero via web. Esto quiere decir que la opción de los foros habrá que buscarla en páginas web, a diferencia de las listas que son vía correo electrónico y hay que suscribirse. Los foros suelen estar más estructurados y moderados, y permiten visualizar los debates que estan activos en forma de hilo, es decir, relacionados por temas y jerarquizados. Se van anidando los temas y las respuestas a cada tema, lo que permite seguir comodamente las discusiones. Su correspondiente dirección electrónica es: www.cinicos.com. En el inicio plantean la siguiente interrogación: ¿Qué es la filosofía? Y tratan, por ejemplo, del escepticismo moderno, del pensamiento tibetano, y de la filosofía y medicina en la antigüedad. • www.filosofia.net/materiales/rec/glosario.htm. Se trata de un glosario de conceptos filosóficos, que es muy sencillo y claro. Tal vez, su origen esté en la labor de Gustavo Bueno (nacido en 1924), filósofo español que actúa a través de la Fundación Gustavo Bueno, http://www.fgbueno.es. Autor del sistema filosófico conocido como materialismo filosófico. Nació en 1924 en Santo Domingo de la Calzada y estudió en las Universidades de Zaragoza y Madrid. Tras realizar su tesis doctoral como becario del CSIC obtiene a los veinticinco años, en 1949, una cátedra de Enseñanza Media, comenzando ese año su vida docente en el Instituto Lucía de Medrano de Salamanca. En 1960 se establece definitivamente en Asturias, donde ejerce como catedrático en la Universidad de Oviedo, institución en la que colabora hasta 1998. En la actualidad desarrolla su labor en la Fundación que lleva su nombre, que tiene su sede en Oviedo. Fundador de la revista El Basilisco. • www.e-torredebabel.con/Historia-de-filosofía/Filosofíacontemporanea/Marx/Principal-Marx.htm. El autor de esta web es Javier Echegoyen Olleta. Esta web comprende una Historia de la Filosofía, un Diccionario de Filosofía y un vocabulario de Psicología. Torre de Babel Ediciones, es un portal de Filosofia, Psicología y humanidades en Internet. Portal de Filosofía y Psicología en Internet. Nos da la explicación de la filosofía de los principales pensadores, resúmenes, ejercicios… Además, nos da la definición de los conceptos filosóficos más importantes en la Historia de la Filosofía. Asimismo, un resumen del manual “Introducción a la Psicología” del Curso de Acceso a la Universidad. Por último, nos refiere la Introducción a este nuevo enfoque de psicología cognitiva: el Conexionismo. • Ahora, en la actual situación de la filosofía española, tenemos que mirar a Gustavo Bueno. Se trata de la Fundación Gustavo Bueno, www.fgbueno.es, que se encuentra en Oviedo. Desde el inicio de sus actividades la Fundación ha concebido, como una de sus actuaciones prioritarias, promover ediciones digitales o electrónicas, que serán difundas vía Internet, en cd-rom u otros soportes, de los principales autores significativos para la filosofía en lengua española. Además, la Fundación Gustavo Bueno colaboró, junto con la Universidad Autónoma de Madrid y la Universidad Complutense, en la edición de los primeros números de la Revista de Hispanismo Filosófico, órgano desde 1996 de la Revista de Hispanismo Filosófico. • Por otra parte, recordaremos que Didactalia se trata de un recurso educativo de Microsoft Partners Learning, pero para acceder a algunos contenidos de este espacio hay que registrarse, de forma gratuita. Está construida utilizando los contenidos y la ontología de DBpedia (Wikipedia semántica) y permite enriquecer los contenidos educativos de Didactalia, ofreciendo un uso educativo de Wikipedia, y viceversa. La dirección es didactalia@didactalia.net. • En otro sentido, a título personal, ha sido frecuente la consulta de Biografías y Vidas. La enciclopedia biográfica en línea. Esta enciclopedia cuenta con miles de biografías de personajes famosos históricos y actuales. En los índices se encontrará todas las biografías disponibles en este sitio listadas por orden alfabético. En las secciones Monografías y Reportajes intentamos profundizar en el conocimiento de algunas personalidades mediante biografías más amplias y estudios extensos sobre sus aportaciones, acompañados de interesantes elementos multimedia (fotos, vídeos, tablas, ilustraciones). En las Monografías reunimos biografías y estudios de figuras claves de la historia, mientras que en los Reportajes incluiremos a los protagonistas de la más reciente actualidad. Sin embargo, además de biografías, y en aras de una mejor contextualización de los personajes históricos, esta enciclopedia incluye también algunos artículos centrados en ciertas culturas o civilizaciones o bien en determinadas épocas o acontecimientos fundamentales de la historia: la cultura maya, la Revolución Industrial o la Primera Guerra Mundial. En la sección de Especiales incorporamos interesantes estudios biográficos que debemos a la pluma de nuestros colaboradores. Por el momento pueden consultarse notables ensayos sobre el gran cantante mexicano Juan Manuel Guerrero, el poeta chileno José Grimaldi, el coronel y estadista uruguayo Lorenzo Latorre, el científico argentino Julián L. Acosta y el creador del escudo salvadoreño, Rafael Barraza, así como una sección especial dedicada a figuras destacadas de la historia de la educación, a cargo del historiador Antonio Gascón.Por último, enorgullece presentar Biografías de actores, la nueva sección que debemos a la inestimable colaboración de la periodista en medios audiovisuales y experta cinéfila Analia De Masi. Una excelente serie de semblanzas de actores y actrices del cine clásico internacional y argentino que esperamos que siga creciendo en el futuro. • Gran Enciclopedia Larousse (10 tomos + 4 suplementos). Editorial Planeta, Barcelona, 1977. Muy ilustrado con fotos, mapas, grabados y dibujos en b/n. Láminas a color fuera de texto. Larousse es una editorial francesa fundada por Pierre-Athanase Larousse y Augustin Boyer en 1852 como "Librarie Larousse et Boyer", que cuenta con equipos de redacción en nueve países. Pierre Larousse (1817-1875) es un enciclopedista y lexicógrafo, editor del Gran Diccionario Universal del siglo XIX. Él es fundador de Ediciones Larousse, que constituye una editorial francesa históricamente especializada en obras de referencia, especialmente diccionarios . La casa se ha diversificado en el campo de la práctica, ensayos y documentos y jóvenes. Larousse ha sido una subsidiaria de Hachette Livre desde julio de 2004. Dessain & Tolra y Harrap’s son marcas comerciales de Larousse. • Además, se han utilizado un Diccionario de Términos de Psicología, un Glosario de Términos Geográficos (Geografía Humana), un Diccionario de economía y finanzas (en la Enciclopedia Virtual eumed.net), etc., etc. También se ha utilizado el sitio web e-ducativa.catedu.es, la plataforma e-ducativa aragonesa. Sus contenidos son terriblemente sencillos y de muy fácil asimilación. Esta web es servida por el Centro Aragonés de Tecnologías para la Educación. Su dirección web es www.e-ducativa.catedu.es. • Se ha hecho uso de la Enciclopedia aragonesa on-line, cuya dirección es www.enciclopedia-aragonesa.com. En GEA Educa! Encontrarás monográficos sobre historia, ciencia, sociedad y otras materias. • Para finalizar esta relación, diremos que hemos usado un Diccionario de Arte, concretamente en la dirección electrónica www.almendron.com. Para mantener una pausada correspondencia se nos da la siguiente dirección de correo electrónico: moline@almendron.com. Este Diccionario se ocupa de Cultura, Arte, Historia. No obstante, al principio de este se nos dice lo siguiente: “La mayor parte de las entradas han sido tomadas de Diccionario de términos de arte y arqueología (G. Fatas, G. y M. Borrás, G.), 4ª Edición, 1980, Guara Editorial. Glosarios de distintos libros de pintura, arquitectura, escultura, etc. en los que aparecían términos no incluidos en el mencionado diccionario.” Siguiendo con nuestras reflexiones sobre el ensayo, nos vamos a fijar de nuevo en las bibliografías que recogen éstos. Quizá, aquí se encuentra una de las novedades más llamativas de todos ellos. Todos estos textos pueden agruparse en dos apartados: • Geográficos • e Históricos Pero en todos ellos se ha echado mano de bibliografía procedente de Internet, pudiendo constituir una pequeña biblioteca digital propia. Aclararemos que un libro electrónico, o libro digital o ciberlibro, es la versión o evolución electrónica o digital de un libro de papel. Las nuevas tecnologías ofrecen diferentes posibilidades para el aprendizaje. La definición de libro electrónico permite avanzar hacia su articulación pedagógica. Así, pues, definiremos el libro electrónico como un objeto digital con contenido textual diferente que nace del resultado de integrar el concepto tradicional de libro con las características propias del entorno electrónico. Desde esta perspectiva los libros electrónicos tienen características propias, como son la búsqueda de términos y las referencias cruzadas, los enlaces a hipertextos , anotaciones, el subrayado, los objetos multimedia y, por último, las herramientas interactivas . • Y, una vez hecha esta aclaración, hemos utilizado los Diccionarios Vox en castellano, cuya dirección es http://www.diccionarios.com. Esta editorial está especializada en diccionarios, Vox permite a través de este website la consulta on line de los diccionarios bilingües español-inglés, español-francés y español-catalán, y los diccionarios de antónimos , sinónimos y de definiciones. • Volvemos a reiterar que hemos usado los Diccionarios Vox en castellano, cuya dirección es http://www.diccionarios.com. Esta editorial está especializada en diccionarios, Vox permite a través de este website la consulta on line de estos diccionarios. El acceso al servicio se realiza directamente desde la página principal de la web, de forma directa y sencilla. Vox permite la consulta de sus obras a través de Internet desde 1997. El servicio se ofrece de forma gratuita. Pero para no aburrirnos con una lista interminable de website, precisaremos que hemos tenido muy presente el buscador de Google. Google LLC es una compañía principal subsidiaria de la multinacional estadounidense Alphabet Inc., cuya especialización son los productos y servicios relacionados con Internet , software , dispositivos electrónicos y otras tecnologías. El principal producto de Google es el motor de búsqueda de contenido en Internet, del mismo nombre, aunque ofrece también otros productos y servicios como el correo electrónico llamado Gmail, sus servicios de mapas Google Maps, Google Street Viewy Google Earth, el sitio web de vídeos YouTube y otras utilidades web como Google Libros o Google Noticias, Google Chrome y la red social Google+ este último sacado fuera de línea en el primer trimestre de 2019. Por otra parte, lidera el desarrollo del sistema operativo basado en Linux, Android, orientado a teléfonos inteligentes, tabletas, televisores y automóviles y en gafas de realidad aumentada, las Google Glass. Su eslogan es «Do the Right Thing» («Haz lo correcto»). Con miles de servidores y centros de datos presentes en todo el mundo, Google es capaz de procesar más de 1000 millones de peticiones de búsqueda diarias y su motor de búsqueda es el sitio web más visitado a nivel mundial tal como muestra el ranking web internacional. La empresa es y ha sido criticada por colaborar con determinados países en la censura de Internet con el afán de expandirse comercialmente en ellos y por la infracción reiterada de derechos de autor. También es objeto de críticas por presunta ingeniería fiscal en diferentes países, y por ser una de las empresas que colaboran con las agencias de inteligencia en la red de vigilancia mundial, sacada a la luz en 2013. Aún hay más. También hemos usado el traductor de Google, en los escasos textos que se han manejado escritos en idiomas extranjeros. No obstante, este traductor lo hace al pie de la letra, por lo que muchas expresiones y giros lingüísticos distan mucho del original castellanizado. Muy ocasionalmente, se ha utilizado el buscador de yahoo. Yahoo! tiene un montón de cosas que ofrecer. Además de motor de búsquedas, su portal web ofrece una variedad de servicios que abarcan desde deportes a viajes, que vale la pena probar. Esto incluye agregador de noticias, servicio de e-mail, centro de compras en línea, centro de juegos, directorio de viajes, etc. Es basto conocido que Google es el estándar de la industria para las búsquedas de Internet, con una cuota de mercado alrededor del 90%. Incluso es utilizado como verbo (googlear) para la búsqueda de contenido e información. Pero para muchos usuarios no es factible depender de este solo servicio de búsquedas. Además, siempre hay preocupación en torno a la privacidad de los datos y actividad en línea al usar el buscador mayoritario. Por esta y otras razones, tal vez convenga probar otros buscadores de Internet alternativos a Google. • Asimismo, hemos contado con la suerte de poseer un Diccionario multilingüe: Castellano/Inglés/Francés, cuya dirección es http://www.babylon.com. Sitio que ofrece la posibilidad de descargar una gran variedad de diccionarios y glosarios. Una vez instalado el programa en el ordenador, es posible traducir un texto o una página web entre varias decenas de idiomas: alemán, inglés, portugués, castellano, italiano, holandés, sueco, hebreo… El resultado de las traducciones es aceptable siempre que la construcción de la oración sea estándar. No sirve para traducir frases con doble significado. • Una Enciclopedia de biografías, la vida y la obra de personalidades relevantes en todos los ámbitos, puede encontrarse en http://www.buscabiografías.com. La enciclopedia biográfica se completa con un archivo de efemérides, frases históricas y foros en los que los internautas pueden dejar su reflexión sobre las personalidades analizadas. El sitio se actualiza diariamente y destaca las noticias más importantes del día. • Si nos apetece, podemos revolver los papeles de la Biblioteca Nacional de España, si clicamos la dirección http://www.bne.es. A través de bne.es es posible consultar interesantes recursos de la Biblioteca Nacional de España, como el catálogo “Ariadna” con cerca de 1.700.000 referencias sobre libros editados a partir de 1831, más varios miles de títulos anteriores a esta fecha, manuscritos, fotografías, planos y cerca de 25.000 documentos visuales y otros 50.000 sonoros. También es posible acceder al “Catálogo Colectivo de Publicaciones Periódicas”, formado por 70.677 registros bibliográficos y 278.635 registros de fondos pertenecientes a 1.140 bibliotecas, y el Directorio de Bibliotecas Españolas. No se puede acceder a los documentos a texto completo, sino únicamente a las referencias. El sitio ofrece servicios adicionales de noticias y agenda de la institución. Dicho lo cual, retomaremos los hilos que habían quedado deshilvanados, por lo que continuaremos dando algunas web, en esta ocasión, del mundo de la filosofía • En primer lugar, el Centro telemático de Filosofía de la Universidad Autónoma de Barcelona se encuentra en http://www.bluees.uab.es/filosofía/centrotelemático.html. Este sitio de la Universidad Autónoma de Barcelona ofrece a los amantes de la filosofía interesantes recursos como enlaces a los mejores buscadores en la materia como: Hippias, Noesis (que proporciona el acceso a ensayos, conferencias, imágenes sobre filosofía), Argos (que incluye recursos de filosofía antigua y medieval), Ariadne (especializado en webs filosóficas germanas) y Minerva (especializado en documentos textuales en alemán). Además ofrece información sobre las grandes escuelas filosóficas, y enlaces a páginas personales ligadas a esta disciplina. Dentro del apartado dedicado a las publicaciones es posible acceder a algunos textos completos de revistas, libros, diccionarios y enciclopedias. • En segundo lugar, el sitio web español de filosofía se encuentra en http://www.cibernous.com. Destacan sus secciones de autores, cronología, índice y foros. En el apartado de autores ofrece información sobre filósofos de todas las épocas e incluye también un diccionario de autores. En la sección “Cronología” se puede consultar información sobre historia y mapas del período en cuestión. El “Índice” ofrece material útil para el último curso de la enseñanza secundaria y para el acceso a la universidad española. La sección de “Foros” permite la interacción de los usuarios. Dispone de lista de correos. • Filósofos sin fronteras se encuentra en http://www.philosophos.net/esp/ Sitio web de esta comunidad internauta interesada en la filosofía que utiliza el correo electrónico, el chat y los foros como canales de discusión. • El Proyecto español de filosofía hay que buscarlo en la dirección http://www.filosofia.org. Punto de encuentro de filósofos, donde es posible informarse y acceder a los últimos artículos y noticias sobre filosofía, así como a reseñas de libros. El Proyecto de Filosofía on line impulsa la creación, el mantenimiento y la difusión de diversos recursos documentales, ediciones digitales o electrónicas que facilitan la comunicación, con vocación de incorporar cuanto tenga que ver con la filosofía escrita en lengua castellana. Entre sus objetivos está que sea posible su consulta desde cualquier lugar del mundo a través de Internet. Entre sus contenidos destaca el “Diccionario Filosófico”, consultable on line, con miles de términos empleados en estos estudios, y la completa hemeroteca en la que se recogen artículos filosóficos escritos en castellano desde 1830. También se ofrece abundante información sobre la vida y obra de los principales filósofos españoles, y monográficos dedicados a temas concretos. Esta web se completa con enlaces a listas de discusión filosófica, a una enciclopedia on line en castellano o a revistas de filosofía en formato electrónico. Todas las secciones se presentan de forma clara en la página principal. Esto, junto con el sencillo diseño y la ausencia de publicidad, permite una fácil navegación por la web. • Una web ligada a filosofía.org presenta una Revista de filosofía, que se encuentra en http://www.filosofia.net. En su primera página se encuentran enlaces a las mejores web filosóficas en castellano, y a las páginas de la Asociación Filosófica de Asturias, Cuba, Castilla-La Mancha, Andalucía, así como a la Asociación del Hipanismo Filosófico o a la Sociedad Hispánica de Antropología Filosófica. Destaca la publicación de la revista digital “Cuadernos de Materiales, Filosofía y Ciencias Humanas” (www.filosofia.net/materiales/index.html) en la que se ofrece acceso a textos completos de ensayos, artículos, monográficos, así como una agenda de congresos y reuniones de filósofos, un foro de debate y un chat filosófico. • Dicho lo cual, seguidamente daremos algunas web que versan sobre historia. Información sobre la Real Academia española de la Historia puede encontrarse en http://rah.insde.es. Sobrio y escueto sitio web, enmarcado dentro del portal de las Reales Academias del Instituto de España, que ofrece información sobre la composición y función de este organismo. • El Portal español de historia se encuentra en la dirección http://www.portaldehistoria.com. Los contenidos se clasifican en cuatro grandes áreas temáticas: España, Europa, América y mundo. La portada ofrece estudios y noticias de actualidad relacionadas con la historia, así como artículos sobre eventos y lugares históricos. También incluye recomendaciones sobre libros de temática histórica. Otros servicios de gran utilidad son el buscador de artículos, que permite localizar la información deseada con rapidez, además del directorio , que reúne enlaces clasificados a otros sitios webs, o el archivo sonoro que recoge documentos sonoros reales de la historia. Un foro de opinión, donde los visitantes pueden dejar sus impresiones en esta web. • Para conectar con la Asociación Española de Profesores de Historia y Geografía hay que marcar la dirección http://boj.pntic.mec.es/ahig0004/ Enmarcada dentro de la web del Plan Nacional (español) de Nuevas Tecnologías de la Información, la Asociación permite consultar a través de su sitio web los debates, cursos y publicaciones que se desarrollan. También se ofrece una sección de enlaces interesantes y un apartado de noticias de actualidad. • Por su parte, Historia a Debate se encuentra en http://www.h-debate.com. Historia a Debate es una red estable que comunica y reúne a historiadores de todo el mundo, mediante actividades presenciales y en la red, dentro y fuera de las instituciones académicas, que busca dinamizar intercambios y contactos multilaterales entre sus miembros. A través del sitio se organizan debates a través de foros, chats o listas de correo. También se puede acceder a información sobre los seminarios o a la revista publicada por esta comunidad. Desde la página principal es posible localizar cualquier información mediante un buscador interno. • Aclararemos, no obstante, que Clio es la Musa de la Historia. Por su parte, Recursos de historia , http://filoesp.topcities.com/HISTORIA.htm, presenta miles de páginas y recursos que están organizados por temas. Desde la página principal se puede acceder a diferentes categorías como biografías, historia antigua , historia de América o historia de España con cientos de recursos clasificados. Sitio sencillo y útil como punto de partida para una búsqueda o investigación en Internet relacionada con la historia. Para finalizar este breve planteamiento, quisiéramos, por lo tanto, que todas sus reseñas bibliográficas o su propia terminología constituyeran los albores de una floreciente y futura biblioteca digital. La biblioteca digital es un conjunto organizado de documentos digitalizados, documentos que tienen un original en papel y que por medio de un proceso de escaneo se llevan a formato digital. Es una biblioteca en la que una proporción significativa de los recursos de información se encuentran disponibles en formato digital accesible por medio de las computadoras. Proporcionan sus servicios por medio de una red de computadoras, sea privada de una organización o una red de acceso público como Internet. Las bibliotecas digitales se conforman con colecciones especializadas en una temática o rama específica del conocimiento, y se diseñan en consideración a los usuarios de una organización concreta, con independencia de que cualquier usuario conectado a la red pueda acceder a ella. Una biblioteca digital puede tener documentos que constituyan versiones digitales de documentos en formato impreso. En la mayoría de los casos, el original en papel carece de importancia, debido a que la interacción del usuario con el sistema (biblioteca) se produce por medio de las redes telemáticas y no de forma física. En una biblioteca digital, los recursos de información pueden ser propios de la biblioteca o pueden distribuirse en distintas partes de la red. Los servicios están basados sobre información propia de una institución, tanto generada en esta como producto de la digitalización de colecciones impresas existentes en su fondo bibliográfico. Dicho lo cual, seguidamente proporcionaremos una bibliografía exclusiva, en la que se aborda únicamente el tema tratado. Lista de obras sueltas • ARNAUD, Margot: La mitología clásica, Acento, Madrid, 1993. • BOARDMAN, J.; GRIFFIN, J. y MURRAY, O.: Historia Oxford del mundo clásico, Alianza, Madrid, 1993, tomo I. • CAMPBELL, Joseph: Las máscaras de Dios, Alianza, Madrid, 1990, tomo I. • CIRLOT, Juan Eduardo: Diccionario de símbolos, Labor, Barcelona, 1991. • DIEL, Paul: El simbolismo en la mitología griega, Labor, Barcelona, 1991. • DODDS, E. R.: Los griegos y lo irracional, Alianza, Madrid, 1994. • DUMÉZIL, Georges: Mito y epopeya, Seix Barral, Barcelona, 1977. • EASTERLING, P. E. y KNOX, B. M. W.: Historia de la literatura clásica, Gredos, Madrid, 1996, tomo I. • ELIADE, Mircea: Tratado de historia de las religiones, Cristiandad, Madrid, 1981. • GRAVES, Robert: La diosa blanca, Alianza, Madrid, 1994. • GRAVES, Robert: Los mitos griegos, Alianza, Madrid, 1995. Bibliografía comentada sobre mitología griega y romana • GRIMAL, Pierre: Diccionario de mitología griega y romana, Paidós Ibérica, Barcelona, 1991. Una de las obras más conocidas de Pierre Grimal, que con el transcurso de los años se ha convertido en una referencia inexcusable para todos los interesados en conocer el maravilloso mundo de la mitología griega y romana, una de las bases de la cultura occidental. • SCHMIDT, Jöel: Diccionario de mitología griega y romana, Larousse Planeta, Barcelona, 1995. • HARRAUER, Christine y HUNGER, Herbert: Diccionario de mitología griega y romana, Herder, Barcelona. Es característico de los mitos griegos y romanos no haber permanecido desde siempre estáticos, no ya en sus distintas versiones adquiridas a través del tiempo, sino en su mismo nacimientom y su inmediata transmisión; la narración del mito ha ido modificándose y reelaborándose permanentemente desde su origen. Este aspecto de la transformación mitológica en la Antigüedad es de gran interés, porque en épocas posteriores, sobre todo en el Renacimiento, variantes redescubiertas de las tradiciones antiguas excitaron la creatividad: artistas y literatos tomaban con predilección versiones infrecuentes de los mitos, las unían unas con otras y creaban a partir de ahí algo nuevo. La creatividad de la Antigüedad repercutió claramente sobre la capacidad de creación de las generaciones posteriores. Esta obra muestra precisamente su originalidad y utilidad en el hecho de exponer el discurrir del mito griego y romano tanto en sus orígenes como en su historia posterior. Tras la exposición del mito y sus variantes, la información que ofrece sobre sus fuentes literarias y su recepción, compendiosa pero detallada, en la literatura y el arte de las edades Media y Moderna sobre todo por obra del Humanismo, del Renacimiento y del Romanticismo, ayuda a comprender la importancia, también para la época contemporánea, de la mitología como una de las fuentes de inspiración de la cultura occidental en el ámbito principalmente, aunque no exclusivamente, de las diversas artes. En la presente edición se presta una atención especial a la recepción de la Antigüedad en la cultura española. • HARD, Robin: El Gran Libro de la Mitología Griega, traducción de Jorge Cano CUENCA. Los personajes, las historias y los temas de la mitología griega son, probablemente, el legado más importante de la antigua Grecia. Robin Hard hace en este libro un completo recorrido por el mismo, desde los orígenes del Caos y la Noche. Describe las leyendas de los hijos de Cronos y los primeros mitos populares que surgieron de la conciencia griega; continúa con la guerra de los Titanes y describe todas las aventuras de los dioses del Olimpo, así como las actividades y asociaciones de cada dios y diosa, y las de todos los dioses menores y deidades extranjeras relacionadas con ellos. Sin olvidar las historias de los héroes: Heracles, Teseo, Cadmo, Edipo, Jasón y los argonautas… y, sobre todo, los protagonistas de la guerra de Troya. El autor se basa en el Manual de mitología griega de H. J. Rose, publicado por primera vez en 1928, hasta ahora el libro más accesible sobre mitología griega. Ha reescrito y revisado completamente el antiguo texto y añadido las conclusiones de las últimas investigaciones. El resultado de esta obra que presenta un completo y sistemático desarrollo de la compleja masa de leyendas, acompañado de numerosas citas de los autores clásicos, mapas, árboles genealógicos e ilustraciones que dan vida a los relatos. Un gran libro destinado a convertirse en el referente mundial sobre el tema. • Pedro Pablo G. MAY, Mitos mesopótamicos, Acento, Madrid, 2001. Mesopotamia aparece como el estrato más profundo de nuestra tradición cultural occidental, y por ello resulta quizá menos conocida. Sin embargo, muchos de los elementos míticos y religiosos que luego encontramos entre griegos y latinos, así como en la propia religión judeocristiana, tienen un origen evidente en la cultura mesopótamica. Los paralelos y las herencias resultan claros, tanto en la Biblia como en muchos de los mitos clásicos. En estas páginas se narran y comenntan las principales historias míticas del mundo mesopotámico -muchas de ellas enormemente entretenidas y curiosas-, se relacionan con nuestra tradición cultural y se explican en el contexto cultural de la época: la creación del mundo, el diluvio universal, las pasiones de Ishtar, la epopeya de Gilgamesh o la torre de Babel. Lista de obras sueltas • VERNANT, Jean-Pierre: Mito y pensamiento en la Grecia antigua, Ariel, Barcelona, 1993. • VERNANT, Jean-Pierre: Mito y religión en la Grecia antigua, Ariel, Barcelona, 1991. • VERNANT, Jean-Pierre: Mito y sociedad en la Grecia antigua, Siglo XXI España, Madrid, 1994. • DE LA PRADA, J. M.: Mitos y leyendas de Mesopotamia, MRA editores, Barcelona, 1997. • JIMÉNEZ ZAMUDIO, Rafael: El poema de Erra, Ediciones Clásicas, Madrid, 1999. • FERNÁNDEZ, Pilar y WAGNER, Carlos G.: Israel y Fenicia, Arlanza Ediciones, Madrid, 2000. • LARA PEINADO, Federico: Diccionario biográfico del mundo antiguo. Egipto y Próximo Oriente, Aldeabarán Ediciones, Madrid, 1998. • MARGUERON, Jean Claude: Los mesopotámicos, Ediciones Cátedra, Madrid, 1996. • MCALL, Henrietta: Mitos mesopotámicos, Ediciones Akal, Madrid, 1999. • MOREL, Héctor V. y MORAL, José Dalí: Diccionario de mitología egipcia y de Medio Oriente, Editorial Kier, Buenos Aires, 1987. • CALASSO, Roberto: Las bodas de Cadmo y Harmonía, Anagrama, Barcelona, 1994. • ERRANDONEA, Ignacio: Diccionario del mundo clásico, Labor, Madrid, 1954. • FALCÓN, C., FERNÁNDEZ GALIAN, E., LÓPEZ MELERO, R.: Diccionario de mitología clásica, Alianza, Madrid, 1994, tomos I y II. • GARCÍA GUAL, Carlos: Introducción a la mitología griega, Alianza, Madrid, 1992. • GARCÍA GUAL, Carlos: La Mitología, Montesinos, Barcelona, 1987. • GRAVES, Robert: Los mitos griegos 1 y 2, Alianza, Madrid, 1985. • HAMILTON, Edith: Dioses, héroes y leyendas, Daimon, Barcelona, 1976. • MARTÍN, René (dirigido por…): Diccionario de la mitología griega y romana, Espasa Bolsillo, Madrid, 1996. • ROSE, H. J.: Mitología griega, Labor, Madrid, 1973. • RUIZ DE ELVIRA, Antonio: Mitología clásica, Gredos, Madrid, 1982. Bibliografía comentada • GRAVES, Robert, Los Mitos Griegos, Ariel, Barcelona. Apasionado por el mundo clásico, Robert Graves publicó en 1955 esta recreación narrada de los mitos griegos, que se ha convertido con el paso de los años en una obra de referencia ineludible para iniciarse en el fascinante mundo de la Antigüedad. La erudición y la magistral prosa de Graves combinadas dan como resultado una deslumbrante inmersión en los avatares de los héroes y los dioses, a través de una sucesión de mitos que siguen hoy iluminándonos sobre temas eternos como las pasiones, el odio, los celos, la culpa, la ambición, la codicia, el miedo, la traición, los deseos inconfesables… Fijadores de un universo simbólico que ha marcado el imaginario de Occidente a lo largo de la historia, por estas páginas desfilan Zeus, Narciso, Afrodita, Hermes, Atenea, Orestes, las Parcas, Apolo, Poseidón, Dioniso, Perseo, Sísifo, Midas, Teseo, Edipo, Penélope, Heracles… Un delicioso paseo por el mundo de los mitos griegos. Un clásico imprescindible en cualquier biblioteca. Robert Graves nació en Londres en 1895, se educó en la universidad de Oxford y combatió como fusilero en la Primera Guerra Mundial. En 1929 se instaló con su familia en Deià, que abandonó durante la guerra civil, pero volvió en 1946 para quedarse hasta su fallecimiento en 1985. Poeta, narrador y ensayista, entre su vasta obra destacan el libro de memorias Adiós a todo eso, las novelas históricas Yo, Claudio y su continuación Claudio el dios y su esposa Mesalina, El conde Belisario, El vellocino de oro, Rey Jesús y La hija de Homero, y los ensayos La diosa blanca, Los mitos hebreos y Los mitos griegos. • ALAMILLO, Assela: La mitología en la vida cotidiana, Acento, Madrid, 1997. La intención de este libro es mostrar la relación de la mitología clásica con todo lo que nos rodea. Con áreas de conocimiento entre las que el alumno de enseñanza media tiene que moverse por obligación -lengua, ciencias de la naturaleza, geografía o química- o con otras materias de interés para cualquier lector que quiera conocer más acerca de las relaciones entre los mitos y nuestra vida diaria: la música, el arte, la medicina, la psiquiatría. En un caso y otro, este libro despertará el interés por la mitología en aquellos que no se hayan acercado todavía a ella y servirá a quienes ya lo hayan hecho como un complemento repleto de información. • Raquel LÓPEZ MELERO, Constantino FALCÓN MARTÍNEZ, Emilio FERNÁNDEZ GALIANO, Diccionario de Mitología Clásica, Alianza Editorial, Madrid. El éxito que ha conocido desde el día de su aparición este impresionante volumen “Diccionario de mitología clásica” no resulta para nada sorprendente si consideramos que ofrece al lector no especializado el vasto caudal mitográfico de la tradición grecorromana de manera sumamente didáctica y de forma clara, directa y concisa. En él, los destacados especialistas en la materia Constantino Falcón, Emilio Fernández-Galiano y Raquel López Melero han condensado con el máximo rigor toda la información disponible referente a este amplio ámbito de estudio, a fin de articular un texto claro y formal de consulta accesible para todos los lectores, con independencia de sus conocimientos sobre la materia. Se trata, pues, de uno de los libros principales y de referencia directa en cuanto a una perspectiva amplia de la mitología griega y romana, de la mano de tres de los mayores expertos en este tipo de estudios. • VV.AA., Los Dioses del Olimpo, Clásicos de Grecia y Roma, Alianza Editorial, Madrid. Repartido en catorce capítulos -uno dedicado a la asamblea de los dioses del Olimpo y los trece restantes a cada uno de los diferentes miembros que con más frecuencia integran este conjunto-, el presente volumen constituye una aproximación tan original como atractiva a las principales deidades del panteón grecolatino. Alejándose de los cauces trillados del mero relato aglutinador o del seco tratamiento del diccionario, el Grupo Tempe teje el retrato de cada una de las divinidades sirviéndose exclusivamente de fragmentos de obras y autores clásicos y lo completa con sendos apartados que dan cuenta de la iconografía antigua y de la pervivencia de cada dios en las artes plásticas, la literatura y la música. Clausura el volumen una serie de apéndices de gran utilidad, que incluye varios mapas, así como un índice onomástico. • Mario AGUDO VILLANUEVA, MITOLOGÍA CLÁSICA, Editorial Almuzara, Córdoba, 2021. Los mitos griegos y romanos han sido una fecunda fuente de inspiración. Su origen se pierde en los albores de nuestra civilización, pero su eco se mantiene vivo en nuestro mundo, tanto en el lenguaje como en la industria cultural. Palabras como afrodisiaco, erótico, tanatorio, hipnosis o morfina tienen su origen en este vasto conjunto de relatos, que a lo largo de la historia han proporcionado innumerables motivos para artistas, escritores, guionistas y cineastas. Viajar al mundo de la mitología clásica es explorar nuestros orígenes como sociedad y encontrar la explicación a un amplio número de rasgos que caracterizan nuestra cultura. “Mitología clásica” ofrece un fabuloso viaje a este mundo de historias ancestrales en las que dioses, diosas, héroes, heroínas, criaturas fantásticas y simples mortales tejieron con sus hazañas los orígenes del mundo tal y como lo conocieron nuestros antepasados. Cuatro son los ámbitos que estructuran los relatos que se presentan en este volumen: la physis (historias de la creación), thánatos (historias de muerte y destrucción), eros (historias de amor y creación) y Logos (historias de la razón). Desde los tiempos del caos hasta los de la creación de la primera pareja de seres humanos, desde las grandes disputas de dioses, titanes y gigantes por el control del universo, hasta la revelación de la agricultura. Una tupida red de personajes y vivencias que sirvieron para tejer historia de nuestros orígenes. «Pocas veces comienzas a leer un libro y a las escasas páginas te das cuenta de que es mágico».María Engracia Muñoz Santos, Desperta Ferro «Un documentado recorrido por la etapa más luminosa de Grecia» Cecilia Frías, El Cultural «Mario Agudo combina su reflexión crítica con un estilo narrativo ágil y personal». • David HERNANDEZ de la FUENTE, Mitología clásica, Alianza Editorial, Madrid, 2015. Prólogo de Carlos García Gual. Pocas manifestaciones de la historia del hombre mantienen, pese a la enorme antigüedad de su origen, una vigencia y un vigor en el ámbito de la cultura y la creación como los de la mitología clásica alumbrada en el mundo griego antiguo y prolongada en el mundo romano. En este volumen, escrito de un modo sencillo y sugerente, David Hernández de la Fuente recopila y expone nuevamente este gran repertorio de fábulas e historias que están en las raíces de nuestra cultura: principalmente -aunque no solo- las de los dioses, los héroes, las heroínas y los principales ciclos míticos de los antiguos griegos, "un conjunto de historias y figuras fabulosas, fascinantes y seductoras". • Constantino FALCON MARTÍNEZ y Emilio FERNANDEZ GALIANO, Dicccionario de mitología clásica, Alianza Editorial, Madrid, 2013. El éxito que ha conocido desde el día de su aparición el "Diccionario de mitología clásica" no resulta sorprendente si consideramos que ofrece al lector no especializado el vasto caudal mitográfico de la tradición grecorromana de manera sumamente didáctica. En él, Constantino Falcón, Emilio Fernández-Galiano y Raquel López Melero han condensado con el máximo rigor toda la información disponible referente a este ámbito, a fin de articular un texto de consulta accesible para todos los lectores. • Antonio RUIZ de ELVIRA, Mitología clásica, Editorial Gredos, Madrid, 2015. Entre las obras que sirven de introducción para adentrarse en el vasto universo mítico y legendario de la Antigüedad, esta Mitología clásica es sin duda una de las mejores. No solo es un exhaustivo catálogo de divinidades y heroes griegos, adoptados posteriormente por Roma, sino tambien un admirable ensayo sobre la esencia y el origen de los mitos. A partir de las más diversas fuentes clásicas, Antonio Ruiz de Elvira establece un relato cronológico que permite seguir la evolución de la mitología y comprender la fuerza simbólica que tuvo para los diferentes pueblos helenos y latinos. • VV.AA., Guía para identificar los personajes de la Mitología clásica, Editorial Cátedra, Madrid, 2016. Entre las obras que sirven de introducción para adentrarse en el vasto universo mítico y legendario de la Antigüedad, esta Mitología clásica es sin duda una de las mejores. No solo es un exhaustivo catálogo de divinidades y heroes griegos, adoptados posteriormente por Roma, sino tambien un admirable ensayo sobre la esencia y el origen de los mitos. A partir de las más diversas fuentes clásicas, Antonio Ruiz de Elvira establece un relato cronológico que permite seguir la evolución de la mitología y comprender la fuerza simbólica que tuvo para los diferentes pueblos helenos y latinos. • César MARTÍNEZ SOTODOSOS, Mythologica, Editorial Cultura Clásica, España, 2016. Mythologica se presenta como un libro de lectura en griego antiguo, que nace con el objetivo principal de servir de complemento al método Aléxandros, de Mario Díaz Ávila. En la primera parte del libro se encuentran los catorce primeros capítulos dedicados a los dioses olímpicos. Los Dioses han sido elaborados por MERCEDES OVEJAS ARANGO. Estos primeros mitos del libro están concebidos para servir de lectura, una vez que se han completado los cuatro primeros capítulos de Aléxandros. La segunda parte del libro contiene siete de los mitos griegos más conocidos, que han sido redactados por CÉSAR MARTÍNEZ SOTODOSOS. Siguiendo un esquema similar al llevado a cabo por Mercedes Ovejas con los Dioses, los Mitos también están estructurados según la secuenciación didáctica del manual Aléxandros. Esta segunda parte del libro se abre con el mito de “Jasón y el Vellocino” y el de “Teseo y el Minotauro”, que están adaptados tanto al vocabulario como a los contenidos gramaticales de los capítulos I-IV de Aléxandros. El segundo par de mitos, “Aracne y Atenea” y “Perseo y Medusa”, se corresponden con los capítulos V-VII. Para los capítulos VIII-X encontramos el mito de “Orfeo y Eurídice” y el de “Apolo y Dafne”. Por último, el mito de “Odiseo y el caballo de Troya” correrá parejo a los capítulos XI-XII. • Luis Tomás MELGAR VALERO, Mitología clásica, Editorial Libsa, España, 2015. La mitología clásica de las distintas culturas explica el origen del hombre, la creación del universo, la relación entre dioses y hombres, los fenómenos de la naturaleza, etc. Esta compilación recoge los mitos mas destacados de las mitologias griega, romana, egipcia, hindu, china, americana, celta y nordica. De cada uno se ofrece su relato, sus atributos, su nombre correspondiente en otras culturas y una representacion grafica. • Sabino PEREA YÉBENES, EL SEXO DIVINO: Dioses hermafroditas, bisexuales, travestidos en la Antigüedad clásica, Alderaban, 1999. El autor reúne las mitologías de época grecorromana que narran episodios y casos de bisexualidad, hermafroditismo o travestismo de dioses, semidioses y héroes clásicos, y algunos casos de cambios de sexo en humanos que pasaron a la leyenda como remedo de esos mismos dioses. Así, veremos a Hércules sometido durante tres años a la esclavitud de una reina, vestido de mujer, dedicándose a las labores de la casa; también se recuerda el rol masculino de Atenea, y de Venus, la paradigmática diosa femenina del amor, que aparece en representaciones arcaicas calva o con barba... Según las fuentes antiguas, un emperador, Heliogábalo, ordenó a sus médicos que le practicaran una operación en sus genitales, suplicando que le añadieran un sexo de mujer. Los neoplatónicos y los cristianos primitivos retomaron el discurso de la dualidad del dios Creador, del Dios Padre que era a la vez Padre-Madre. El epicentro de esta discusión filosófica y dogmática es el relato bíblico del Génesis relativo a la creación de Adán y Eva, especialmente querido por las sectas gnósticas de los primeros siglos. • Alessandra BARTOLOTTI, MITOLOGÍA GRIEGA Y ROMANA: Un viaje fascinante por los símbolos y mitos de la cultura grecorronama, Editorial SWING, 2011. Una obra que recoge el conjunto de relatos simbólicos que constituyen la mitología particular de un pueblo, de una civilización o cultura, a la luz de los símbolos, sus personajes, sus vidas, sus hazañas y tribulaciones. • Annete GIESECKE, Mitología de la A a la Z, Editorial Folioscopio, España, 2022. Traducción de Pilar Ramírez Tello e ilustración de Jim Tierney. Una guía completa y fascinante de la mitología griega y romana que relata con claridad y audacia los detalles de más de setecientos personajes y lugares que forman parte de la identidad cultural de occidente. Desde los dioses y diosas del Olimpo y los héroes de la Guerra de Troya hasta las ninfas, monstruos y otras criaturas míticas que pueblan estas antiguas historias. Cada definición incluye referencias cruzadas a personajes, lugares y mitos relacionados, así como su equivalente en la mitología y el culto romanos. Esta edición ilustrada incluye diez láminas a color, árboles genealógicos y numerosas ilustraciones a dos tintas del excepcional artista e ilustrador Jim Tierney. • Bailey ALICE A., LOS TRABAJOS DE HÉRCULES: Una interpretación astrológica, Editorial Luis Carcamo Editor, España, 2007. Este tema parecerá tan actual a todos quienes de entre nosotros luchan en su vida cotidiana, que podrán aplicar en su misma vida las pruebas, los tests, los errores y los éxitos de este héroe que, algunos siglos atrás se esforzó en alcanzar la meta que es la nuestra. • Karl KERENYI, Los dioses de los griegos, Editorial Atalanta, España, 2021. Traductor: Jaime López-Sanz. Prologuista: Luis Alberto de Cuenca. Este libro tiene su origen en la profunda convicción de Karl Kerényi de que había llegado el momento de escribir una mitología griega que no estuviera destinada a especialistas en estudios clásicos, historia de las religiones o etnología, tampoco a los niños ?para quienes había sido adaptada según discutibles puntos de vista educativos?, sino a aquellos adultos que sencillamente desearan conocer, más allá de su carácter narrativo, el profundo significado psicológico de los mitos. Haciendo acopio de una gran cantidad de fuentes, Kerényi nos ofrece una diáfana y a la vez erudita exposición de los mitos griegos más relevantes: la compleja genealogía de las divinidades primordiales, como Océano, la Noche y el Caos, y de los titanes; las diosas olímpicas, entre ellas Afrodita bajo sus diversos aspectos; Zeus y todas sus esposas; Metis y Palas Atenea; Apolo y Ártemis; Hermes, Pan y las Ninfas; Posidón y sus mujeres; el Sol y la Luna; Prometeo y la raza humana; los dioses ctónicos Hades y Perséfone, o el inefable misterio de Dionisos. • Carlos GARCÍA GUAL, Introducción a la mitología griega, Alianza Editorial, Madrid, 2013. La presente "Introducción a la mitología griega" quiere facilitar la aproximación a estos antiguos relatos y ofrecer algunas reflexiones previas a su lectura o relectura. Partiendo de un estudio de su peculiar tradición y transmisión, y subrayando la función social y la pervivencia de la mitología en su contexto histórico y en la cultura occidental, Carlos García Gual examina, desde una perspectiva a la vez crítica y didáctica, los temas y figuras más representativos de ese amplio repertorio narrativo, rememora los rasgos esenciales de los dioses y héroes griegos y, finalmente, analiza las interpretaciones más significativas que se han formulado desde el inicio de la Edad Moderna sobre ese conglomerado de mitos. Carlos CARCÍA GUAL Carlos García Gual es un escritor, filólogo, crítico y traductor español. Es catedrático de filología griega en la UCM, especialista en antigüedad clásica y literatura. Entre sus obras, destacan libros como Los orígenes de la novela, Primeras novelas europeas, Epicuro y Diccionario de mitos. Crítico literario, publica reseñas de libros en diversos medios como El País, Revista de Occidente o Claves de razón práctica. Ha sido galardonado en dos ocasiones con el Premio Nacional de Traducción. • Rebeca ARRANZ SANTOS, Breve historia de la MITOLOGÍA GRIEGA, Editorial Nowtilus, España, 2019. Descubra el universo de mitos y leyendas de la cultura helénica, cuna de la civilización occidental. Un sinfín de teterribles monstruos. Tres mil años de historia desde las culturas minoica y micénica hasta la guerra de Troya, La Ilíada y La Odisea. Conozca la Mitología de la antigua Grecia, el relato de la cuna de la civilización occidental, una singladura que nos traslada a un mundo que navega entre la mitología y la realidad, un mundo donde los dioses, héroes, hombres, y seres fantásticos convergen y conviven creando un legado para la posteridad. Breve historia de la mitología griega le guiará por el centro mitológico y religioso del Mediterráneo. El viaje comienza de la mano de la civilización minoica y micénica, y culminará con dos de las obras cumbres de la literatura y la mitología griegas La Ilíada y La Odisea. Descubre el comienzo del universo y de sus primeros habitantes a través de la Cosmogonía, conozca el nacimiento de la humanidad y de sus creadores, los Dioses Olímpicos. Viva grandes venturas y hazañas imposibles con sus legendarios héroes y reconozca los dioses, seres y monstruos menores que completan el firmamento de una de las mitologías más antiguas de occidente, la mitología de Grecía. • Walter BURKERT, Cultos mistéricos antiguos, Editorial Trotta, España, 2018. Adoptando un acercamiento «decididamente pagano», que abandona desde un principio el concepto de «religiones» mistéricas, la presente obra quiere esbozar una fenomenología comparada de los cultos mistéricos de la Antigüedad. En la época precristiana, las diversas formas de culto, incluidos dioses nuevos y extranjeros en general, y la institución de los misterios en particular, nunca fueron excluyentes; aparecen como variantes, corrientes u opciones diversas dentro del conglomerado único, dispar y sin embargo homogéneo de la religión antigua. El análisis de Walter Burkert se centra en cinco de estas formas: los misterios de Eleusis, los misterios dionisiacos, los de Méter, Isis y Mitra. Fruto de un ciclo de conferencias, las documentadas interpretaciones de Burkert transmiten de forma clara, atractiva y rigurosa «la experiencia extraordinaria» encarnada en los misterios. Walter BURKERT Walter Burkert (Neuendettelsau,1931), filólogo clásico y profesor de historia de la religión y filosofía griega en la Universidad de Zúrich, es autor, entre otros títulos, de Homo necans: Interpretationen altgriechischer Opferriten und Mythen (1972, de próxima aparición en esta editorial), Griechische Religion der archaischen und klassischen Epoche (1977), Die orientalisierende Periode der griechischen Religion lund Literatur (1984), La creación de lo sagrado (1996; Acantilado, 2009), De Homero a los Magos (1999; Acantilado, 2001) y El origen salvaje (1990; Acantilado, 2011). • Josefa URREA MÉNDEZ, ¡MITOS CLÁSICOS A ESCENA!: Mitos grecolatinos teatralizados para el aula, Editorial Tilde, España, 2016. El objetivo de este libro es aproximar el mundo clásico grecolatino al alumnado de ESO y bachillerato a través del teatro. Para ello pre-sentamos algunos de los mitos más importantes adaptados para su representación teatral en el aula. Así, Los dioses griegos y la Guerra de Troya, La Fábula de Aracne, Píramo y Tisbe, El Rapto de Proserpina o Los amores de Marte, Venus y Vulcano nos acercan a ese legado que todavía hoy permanece vivo en nuestra cultura a través de numerosas manifestaciones: desde nuestra propia lengua a la literatura, la música, la pintura, etc. Y es que pensamos que el teatro es una herramienta sencilla y di-vertida, de alto valor pedagógico y educativo para transmitir no sólo ese legado sino, asimismo, una serie de capacidades y valores impres-cindibles en la educación de nuestros jóvenes: la autoestima y la seguridad en uno mismo, el trabajo en equipo y la integración en el grupo, la expresión oral, la responsabilidad compartida o actitudes como el respeto y la tolerancia. Se trata, en suma, de un libro que consigue, como dirían los antiguos prodesse etdelectare, ser útil y deleitar. • Rosa NAVARRO DURÁN, Mitos del mundo clásico, Alianza Editorial, Madrid, 2013. A través de la elaboración de una versión libre de las "Metamorfosis" de Ovidio, Rosa Navarro Durán ofrece en este volumen un bellísimo compendio de los "Mitos del mundo clásico" que durante tanto tiempo han nutrido nuestra cultura y siguen haciéndolo aún hoy. ¿Qué mito explica que llegue todos los años la primavera? ¿Cuál que el girasol siga en el cielo el curso del sol? ¿Y cuál que, si se grita en los montes, éstos devuelvan la voz? ¿A quién atienden, de qué se asombran los herreros del cuadro "La fragua de Vulcano" de Velázquez? A estas y muchas otras preguntas dan respuesta las historias recogidas en este libro de forma sencilla y rigurosa, poniendo al alcance del lector un acervo cultural riquísimo a la par que fascinante. Rosa NAVARRO DURÁN Rosa Navarro Durán, catedrática de Literatura española de la edad de Oro de la Universidad de Barcelona. Entre sus ediciones de texto destacan la del anónimo Libro de suertes, los dos diálogos de Alfonso Valdés, las Novelas ejemplares de Miguel de Cervantes, etc. Es autora de La mirada al texto, ¿Por qué hay que leer los clásicos? Cómo leer un poema y de numerosos artículos sobre problemas textuales, tópicos y comentarios de textos de la Edad de Oro. • Mireia ROSICH, EN LA ESTELA DEL MITO: Doce figuras femeninas de la Antigüedad clásica, Editorial Kairós, España, 2021, Colección Sabiduría Perenne. Las grandes verdades de la humanidad presentes en la mitología continúan vigentes porque son relatos que hablan a lo más profundo de nuestra psique. Aquello que sucede en el mito nos pasa a nosotros. Este libro explora de forma original la resonancia que estas historias milenarias tienen en la actualidad. La autora nos invita a un viaje apasionante alrededor de doce figuras femeninas, a través de las cuales actúan las fuerzas divinas, mostrándonos su ambivalencia y sus contradicciones. Con una mirada fresca que entrelaza mito, símbolo, arte y vivencias, descubrimos que, quizá sin saberlo, hoy luchamos como una Amazona, nos arrebata la pasión como a Helena, abrimos cajas prohibidas como hizo Pandora, tejemos y destejemos como Penélope. Cada personaje trae consigo un mensaje que proyecta un reflejo en nuestro interior. Los mitos que nunca fueron están siempre aconteciendo, los encarnamos día a día. • Jane Ellen HARRISON, LA PIEL BAJO EL MÁRMOL: Diosas y dioses del mundo clásico, Editorial Siruela, Madrid, 2022. Jane Ellen Harrison encarna el desarrollo de un poder intelectual que considero no solo notable sino inmenso. En lo concerniente a los orígenes de los mitos y rituales griegos, pocos libros resultan más fascinantes que los de esta Autora. En ellos los hechos se funden con la interpretación, y la interpretación con la metafísica. Jane Ellen Harrison, figura legendaria de los estudios clásicos, nos ofrece en este sugerente ensayo un lúcido y apasionante recorrido por las más destacadas figuras del panteón grecolatino. • Carlos GARCÍA GUAL, Prometeo, Editorial Turner, Madrid, 2022. Pocos relatos condensan tanta carga simbólica como el de Prometeo, el dios que roba el fuego, el rebelde, el escultor creador de los humanos. El relato prometeico ha estimulado la imaginación desde los tiempos de Hesíodo (s. VII a. C.) hasta hoy, cuando ilustra las más utópicas promesas tecnológicas. Carlos García Gual escribe un sugerente relato sobre la evolución de este mito en la literatura, reflejando las expectativas de la sociedad de cada momento. • Stephen FRY, Héroes, Editorial Anagrama, Barcelona, 2021. Traducción de Rubén Martín Giráldez. La mitología al alcance de todos. Stephen Fry nos relata las apasionantes aventuras de los héroes griegos. Acción, amor, aventura, traición, violencia, codicia, transgresiones, sangre, redención, peligros, sacrificios, trampas, argucias... Todo esto y mucho más encontrará el lector en este libro, en el que Stephen Fry–actor, escritor, activista cultural–nos relata las andanzas de los héroes de la mitología griega. Para quienes leyeronMythos, este libro es su continuación natural (a los que no lo leyeron, se les recomienda hacerlo junto a esteHéroes,porque el disfrute está garantizado). Y siMythosse centraba en los dioses y titanes, aquí se centra la atención en los héroes humanos. Y así, en estas páginas se suceden las andanzas de Jasón embarcado en una difícil misión, Prometeo sometido a un horrendo castigo, Belerofonte dando caza al caballo alado Pegaso para enfrentarse a la quimera, Orfeo ante la prueba definitiva por amor hacia Eurídice, Teseo frente al minotauro y el laberinto, Edipo encarándose a la esfinge, Ícaro con las alas que deberían conducirle hacia la libertad… Mezclando rigor y altas dosis de amenidad, lo que aquí se nos cuenta son las peripecias dramáticas, fantásticas y muchas veces delirantes de los personajes de los mitos griegos, guiados siempre por actitudes, decisiones y pasiones muy humanas. • Javier TAPIA, MITOLOGÍA GRIEGA: Cuna de Occidente, Editorial Plutón Ediciones, España, 2021. La Mitología Griega, base inequívoca del pensamiento occidental, que nos ha hecho ser como somos, sentir como sentimos y creer y crear como creemos y creamos. Tanto si usted cree que lo ha leído todo sobre mitología griega, como si es la primera vez que se acerca a este trascendental tema, encontrará una nueva perspectiva sobre las eternas preguntas del génesis de la consciencia y el conocimiento humanos: ¿quiénes somos? ¿De dónde venimos? ¿Y hacia dónde vamos? Esperamos, sinceramente, que este libro les ayude a descubrir estos misterios. • Carlos García Gual, La muerte de los héroes, Editorial Turner, Madrid, 2020. En la mitología griega, la vida de los héroes (Ulises, Jasón, Teseo, Hércules...) es casi siempre un ejemplo de heroísmo, valor e ingenio. Pero ningún libro (del que tengamos noticia) se dedica a recoger y analizar así las muertes de estos personajes míticos. • David HERNÁNDEZ de la FUENTE, Oráculos griegos, Alianza Editorial, Madrid, 2019. Este ameno libro acerca de los oráculos griegos en la Antigüedad viene a cumplir con la tarea pendiente en la bibliografía en español de proporcionar una introducción general al tema válida para no especialistas. Dividida en tres partes («Origen y formas de la adivinación en la Antigüedad», «Funciones de los oráculos griegos» y «Oráculos del mundo griego»), la obra ofrece una completa panorámica de un fenómeno que durante más de mil años desempeñó funciones de importancia capital en la Grecia antigua, sirviendo de alivio a inquietudes similares a las que asaltan al hombre de hoy en día, desde la toma de decisiones (o la justificación de las mismas) en el caso de los políticos, a la incertidumbre acerca de asuntos de salud en el de los particulares. La profusión de anécdotas que jalonan el texto, aunada al rigor y el conocimiento de David Hernández de la Fuente, hacen de éste un libro imprescindible para todo aquel interesado en el mundo antiguo. • José Juan PICOS FREIRE, ¿Nos hacemos unos griegos?, Editorial Cazador de Ratas, Cádiz, 2019. Si hay una constante en la mitología griega es el sexo. Por satisfacer su lujuria olímpica, dioses y héroes estaban dispuestos a pagar cualquier precio, siempre sobre las cabezas de otros. Tan intensas eran sus pasiones que saltaban continuamente de un género a otro, gozando sin cuento de los placeres del opuesto y del suyo propio. Por eso, ¿Nos hacemos unos griegos? (LGTBI en el Olimpo y su vecindario) presenta un catálogo mitológico de la diversidad de género que sorprenderá tanto a los iniciados como al público en general. Esta obra es, además, una pequeña venganza contra los dioses y los héroes, pues en estas páginas se desvela su cara oculta: cruel, despiadada, lasciva… Pero también comprenderemos su olímpico deseo de disfrutar de la vida, que inspiraba todos y cada uno de sus eternos días. Al fin y al cabo, eran tan humanos como nosotros. Recuerda que si los dioses gozaron e hicieron gozar, sufrieron e hicieron sufrir, es porque sus hazañas son invenciones nuestras y ahí reside su verdadera eternidad. José Juan PICOS FREIRE Guionista y escritor. Doctor en Periodismo por la Universidad Complutense de Madrid. Nació en Melilla, se crió en Madrid y ha vivido en Caracas, Bogotá y Manhattan, aunque sus raíces familiares, el amor y la literatura -no necesariamente por ese orden- lo han llevado a vivir en La Coruña. • John RUSKIN, LA REINA DEL AIRE: Un estudio sobre los mitos griegos de la nube y la tormenta, Editorial Pepitas de Calabaza, Logroño, 2017. Ruskin decía que su mente trabajaba con muchos pensamientos en uno. Los mitos griegos se entrelazan en La reina del aire como un Ósedoso damasco que su autor se encarga de desurdir para nosotros mediante un diálogo constante con el lector. Una vez dejamos que Ruskin nos guíe a traves de los mitos de Atenea, resulta difícil volver a pensar en ellos, si es que alguna vez lo hemos hecho, como historias excentricas u obsoletas. Por el contrario, la interpretación que nos brinda resulta tan perspicaz y elocuente que plantea cuestiones tan urgentes como dispares. Por eso, al leer sobre los fundamentos de la arquitectura, las familias de plantas o las deficiencias del modelo económico, no hay que tirar de los temas como hilos molestos que sobresalen de un tejido. Todos tienen su lugar, y veremos que se entretejen hermosa y sabiamente si aprendemos a confiar en la unidad que preside una obra tan rica y compleja como La reina del aire. • Pierre COMMELIN, MITOLOGÍA griega y romana, Editorial La Esfera de los Libros, España, 2017. El gran clásico de la literatura mitológica ahora recuperado. La mitología forma parte de nuestro imaginario colectivo y de nuestra cultura. Presente en el arte, en la literatura o en la música, recorre los rincones más profundos de la conciencia y la experiencia del ser humano a través de grandes historias. Este libro publicado a finales del siglo XIX, profusamente ilustrado y considerado uno de los grandes textos clásicos en la materia, acerca por primera vez en español al lector la historia del Origen de los tiempos, los dioses del Olimpo, las divinidades, el mundo infernal o los héroes y leyendas del mundo antiguo, con un estilo claro y sencillo que nos ayudará a entender y profundizar en los grandes acontecimientos y personajes de la mitología griega y romana. • David HERNÁNDEZ de la FUENTE, El despertar del alma, Editorial Ariel, Barcelona, 2017. Un completo panorama, entre ensayo y creación, sobre Dioniso y el dionisismo, centrado en una interpretación de la figura de la mujer dionisíaca. Pocos motivos hay tan poderosos en la historia del pensamiento, las artes y las letras como el de la princesa Ariadna, abandonada mientras duerme en la isla de Naxos y despertada por un dios, Dioniso, que la convertirá en su esposa y le otorgará una apoteosis inolvidable. En la Grecia antigua, Dioniso ocupaba un lugar ambivalente entre las divinidades griegas más importantes para la comunidad. Encarnaba la reconciliación y la cohesión colectiva pero también el éxtasis que hacía perder al ser humano la conciencia individual, acercándolo al gran misterio del mundo. Entre lo visible y lo invisible, los márgenes y el centro, lo masculino y lo femenino, lo humano y lo divino, el papel crucial de Dioniso se confirma asimismo en su recepción moderna, sobre todo desde Nietzsche. Pero el poliédrico dios se resiste a menudo a las muchas racionalizaciones, de ayer y hoy, que se han intentado hacer de él. Este libro se propone indagar en Dioniso, a través de Ariadna, especialmente en lo que tiene de relevante para el hombre actual, y en su influencia en la literatura, el arte y el pensamiento. Aun hoy sus mitos evocan el intento siempre inasible de comprender el misterio tras la experiencia humana, como encarna el episodio del despertar de Ariadna. • Walter F. OTTO, DIONISO: Mito y culto, Editorial Herder, España, 2017. En este estudio, Walter F. Otto expone con profundidad y rigor qué significó Dioniso en el mundo divino griego, en cuanto a sus ritos y símbolos, así como el papel de la máscara y lo dionisíaco en la tragedia. • VV.AA., Los dioses del OLIMPO, Alianza Editorial, Madrid, 2016. Repartido en catorce capítulos -uno dedicado a la asamblea de los dioses del Olimpo y los trece restantes a cada uno de los diferentes miembros que con más frecuencia integran este conjunto-, el presente volumen constituye una trillados del mero relato aglutinador o del seco tratamiento del diccionario, el Grupo Tempe, compuesto mayoritariamente por profesores de bachillerato, teje el retrato de cada una de las divinidades sirviéndose exclusivamente de fragmentos de obras y autores clásicos y lo completa con sendos apartados que dan cuenta de la iconografía antigua y de la pervivencia de cada dios en las artes plásticas, la literatura y la música. Clausura el volumen una serie de apéndices de gran utilidad, que incluye varios mapas, así como un exhaustivo índice onomástico. • Apolodoro de ATENAS, Biblioteca MITOLÓGICA, Alianza Editorial, Madrid, 2016. Traducción de Julia García Moreno. Obra de referencia imprescindible a la hora de abordar cualquier manifestación artística de la Grecia antigua, siempre plagadas de referencias y alusiones a los mitos, la "Biblioteca mitológica" es un compendio en el que Apolodoro reunió a modo de centón, con espíritu más recopilador que crítico, las diferentes versiones, a veces discrepantes o contradictorias, de dicho material mitográfico. El relato representa el testimonio de lo que los propios griegos pensaban desde los tiempos más remotos acerca de la creación del mundo, de sus dioses y de los protagonistas de sus antiguas leyendas y tradiciones. La presente edición incluye, además de la traducción íntegra y ampliamente anotada de los tres libros de la Biblioteca y de los siete Epítomes, unos detallados cuadros genealógicos y un exhaustivo índice de nombres propios que facilita la consulta de la obra. Traducción e introducción de Julia García Moreno. • Amalia RAMÍREZ, PLANETAS Y DIOSES: Astrología y Mitología, Editorial Dilema, España, 2016. Planetas y Dioses es un ensayo dirigido al gran público, tanto a los conocedores del simbolismo astrológico como a los que sienten curiosidad por esta ancestral disciplina. En él, la autora establece una comparación entre los mitos griegos y el simbolismo de los planetas, ofreciendo una aproximación lúdica a la lectura de su significado. • Hans R. NIEDEHAUSER, MITOLOGÍA GRIEGA: Dioses y Héroes, Editorial Antroposófica, España, 2015. Los descubrimientos de la ciencia espiritual antroposófica nos permiten hoy comprender las realidades de los mundos suprasensibles que en la antigüedad solo podían expresarse en forma de mitos. Esas imágenes de la mitología griega y de sus dioses y héroes, son arquetipos que llevamos en el inconsciente y que podemos relacionar con la realidad personal en la que nos encontramos en la actualidad. • RAPHAEL, Orfismo y Tradición iniciática, Editorial Asram Vidya España, España, 2015. ¡Diónisos! Ha pasado este nombre de boca en boca entre miles de personas, en distintos lugares y desde épocas muy remotas y, si todavía se escribe sobre Él, significa que aún está presente. Heródoto dice que Él vino de Egipto, otros dicen que de Tracia, de Lidia, de Frigia; y otros, incluso, de Creta, donde se han encontrado tablillas del lejano siglo XV a.C. en las que se lee el nombre de Diónisos y de la "Señora del Laberinto", esto es, de Ariadna. También Homero nombra a Diónisos mucho antes de que la mayoría de los griegos lo reconocieran como el Salvador. Hay que convenir que tras determinados nombres se oculta un Principio universal: en efecto, todas las Tradiciones, del Este y del Oeste, del Norte y del Sur, hablan de divinidades que, en última instancia, son lo mismo; también los así llamados "mitos" tienen significados equivalentes. ¿Qué se puede decir de Orfeo? Poco o mucho, según la perspectiva que asumamos. Pero de semejantes conciencias vibrantes es mejor no hablar, sino tratar de captar, con intuición noética, su "estado" conciencial y, elevándonos por la escala de los diversos grados contemplativos, lograr llegar a estar "a solas" con el Bien, unidad indivisible. Los Misterios instituidos por el divino Orfeo representan los distintos estados de ser y el neófito, más que proceder discursivamente para demostrar empíricamente lo indemostrable, debería adoptar una apropiada posición psicológica y conciencial para lograr entrar en el "tabernáculo" del Misterio y ahí, con éste, fundirse y estabilizarse. Quien se inspira en la Fuente única posee una nota que no es posible confundir ni expresar, pero que difícilmente puede pasar inadvertida a quien vive el gozoso Secreto de su propio corazón. De estos inspirados, los hay de distintos grados de madurez, y cada uno cumple con su deber conscientemente en el gran contexto -sutil y tosco-físico-de la red universal. En este libro se han citado diversos pasajes significativos de insignes autores con relación a Orfeo y al Orfismo, que el autor comparte totalmente. • Carlos GARCÍA GUAL y David HERNÁNDEZ de la FUENTE, El mito de Orfeo, F.C.E. de España, Madrid, 2015. Orfeo es, por excelencia, el poeta inspirado que, con el mágico hechizo de sus pala-bras, logra conmover a los animales salvajes, los árboles y las piedras, e incluso per-suadir a los despiadados soberanos que reinan en las tinieblas infernales. El triángulo de música, amor y muerte, que reviste el mito de Orfeo de inmensa emotividad y con-figura su trama esencial, es estudiado en la primera parte de este libro, con su simbo-lismo y estructura, su tradición mítica y literaria. Le sigue una amplia selección de tex-tos bilingües que abarcan desde la literatura grecolatina a los grandes poetas de la modernidad. • Carlos GARCíA GUAL, La venganza de Alcmeon, F.C.E. de España, Madrid, 2014. La Antigüedad clásica ofrece varios mitos que muestran el papel de la venganza co-mo motor de una historia trágica. El del matricida Alcmeón y del fatídico collar que trae consigo muchas muertes es analizado por Carlos García Gual, con la amena erudición a la que nos tiene acostumbrados, desde varias perspectivas: en diálogo con los de Orestes y Edipo, a la luz de Aristóteles y de Eurípides, es visto como para-digma de la relación conflictiva con los parientes políticos, en una saga sangrienta de largos ecos. • Antonio LÓPEZ EIRE, LA MITOLOGÍA GRIEGA: Lenguaje de dioses y hombres, Editorial Arco Libros, Madrid, 2012. Los Griegos, siempre ahí, grandiosos titanes y pobres mortales, imperecederos, eternos, insuflando vida generación tras generación desde hace más de dos milenios. Sus mitos ocupan por derecho propio un lugar privilegiado entre todas las facetas de la cultura occidental a las que la civilización helénica supo imprimir una huella indeleble. Descubrimos su rastroen la literatura, en el arte. Al recordar, contar y recrear las viejas y queridas historias, pese a todos los cambios, prosigue la tarea enhechizadora que ejercieron desde su lejano alumbramiento. Pero esa es tan solo una de las acepciones del vocablo “mitología”, la otra atañe a informarse sobre su origen, desarrollo, variantes, paralelismos dentro y fuera de Grecia. Bella tarea cuyo atractivo se acrecienta con el rigor científico de quien desenmascara los errores cometidos en las múltiples interpretaciones del mito helénico, de quien se adentra en ese discurso analógico, pragmático, tradicional y político-social propio de una clase peculiar de lenguaje-pensamiento. Y lo hace a la par que se deleita con las hazañas de sus dioses, los logros de sus héroes, el semblante altivo de sus princesas, el terrible rostro de sus monstruos. Y con ellos se adentra en el Olimpo, en el insondable dominio del Mar, en el Hades o reino de los muertos. Quien tal camino sigue, de la mano de tamaños guías comienza a atisbar la razón de su grandeza, la sinrazón de sus miserias, el misterio que aún hoy rodea algunos de sus ritos y ceremonias. Y con ellos vive, revive y permite que le hablen, quedo al oído, en su propia lengua, la de los antiguos griegos • Karl KERÉNYI, DIONISIOS: Raíz de la vida indestructible, 2ª ed., Editorial Herder, Barcelona, 2011. Traducción de Adan Kovacksics. Ningún otro dios de los griegos se encuentra tan presente como Dionisios en los monumentos y la naturaleza de Grecia e Italia, en la tradición sensible que se ha conservado de la antigüedad. Puede hablarse de una omnipresencia del elemento dionisiaco. De las dos creaciones singulares y características de la arquitectura griega que aún persisten en gran número, es decir, el templo y el teatro, este último pertenecía por completo al dios. De las plantas cultivadas en el ámbito de la antigüedad, la vid es la más proliferante: también ella era sagrada para Dionisios y testimoniaba su presencia. Pero, ¿qué es lo dionisiaco? Karl Kerényi, destacado estudioso de la mitología y la religión de la Grecia clásica, profundiza en esta cuestión hasta sus orígenes más arcaicos, localizando al dios en el entorno originario de la cultura minoica. Lo que descubre, más allá de su omnipresencia en las tradiciones culturales relacionadas con el teatro, la fiesta y el vino, es el elemento silencioso de lo vegetativo, imagen primigenia de la vida indestructible.La obra que el lector tiene en sus manos ofrece un fascinante recorridopor los elementos más antiguos del culto dionisiaco, su evolución posterior en Grecia y su asimilación espiritual por Plotino, San Agustín y otros autores. • Joseph FONTENROSE, Phyton, Editorial Sexto Piso, Madrid, 2011. Traducción de María Tabuyo y Agustí López Tobajas. «Todos los dioses tienen sus enemigos, a los que deben vencer y aniquilar. El enemigo de Apolo era el gran dragón Python, al que debía enfrentarse y dar muerte antes de poder establecer su templo y su oráculo en Delfos». Es éste el mito que Fontenrose desentraña magistralmente al explorar las diversas fuentes y versiones disponibles sobre el mismo, y al relacionarlo con otros mitos griegos. Ejemplo inmejorable de mitología comparada, este estudio soporta con creces la conclusión principal de su autor: no hay entre los mitos del combate simples coincidencias y semejanzas, sino una verdadera relación «genética»: «Descienden de un original común, de un arquetipo». Y esto es así porque detrás del combate se esconden temas capitales para la humanidad como la creación del mundo y la existencia del mal. El mito del combate es en realidad una cosmogonía, una narración de la forma en que adviene el cosmos sobre el caos. Libro indispensable para todo aquél interesado en la mitología antigua. • Alberto BERNABE y Jorge PÉREZ de TUDELA, Mitos sobre el origen del hombre, Círculo de Bellas Artes, España, 2011. Este volumen reúne y comenta una serie de mitos que giran en torno a la aparición del hombre sobre la tierra, tal cual aparecen en la tradición mítica helénica. Se trata, pues, de mitología comentada a partir de los textos enque se ha transmitido. El procedimiento ha consistido en estudiar las fuentes para extraer de ellas los datos que nos permitirían abarcar una panorámica de todos los relatos. Así, hemos podido estructurar los diferentes mitos acerca de los orígenes del hombre en dos bloques bien diferenciados: mitos tradicionales y mitos de contenido filosófico. Dentro de los primeros se enmarcan los procedentes del Oriente Próximo y la tradición bíblica; los narrados por Hesíodo; la variante helena del Diluvio protagonizada por Deucalión y Pirra; los que fundamentan el orfismo y los de autoctonía. De contenido filosófico son los que aparecen en los fragmentos de Empédocles y en dos diálogos de Platón, Protágoras y Banquete. La lectura de las distintas obras, de diversos autores, intenta ofrecer una panorámica del pensamiento griego en lo relativo a las diferentes concepciones que asoman en la tradición. […] Si hemos buscado la respuesta en la mitología, es porque su discurso es anterior al filosófico y al científico. Gracias a ella sabemos, además, que los griegos no sólo no concedieron importancia a la pregunta sobre sus raíces, sino que llegaron a la convicción de que el estado de cosas en que les había tocado vivir era el mejor de los posibles, dado que el cambio de cualquier circunstancia podía conducirlos al empeoramiento de la situación en la que se encontraban. • Karl KERENYI, La Religión Antigua, Editorial Herder, 2ª ed., Barcelona, 2011. Traducción de Adan Kovacksics y Mar León. La obra que el lector tiene en sus manos ofrece una recopilación de los textos predilectos de su autor, Karl Kerényi, sobre aspectos fundamentales de la religión antigua. Publicados entre 1939 y 1969, fueron recopilados por el propio Kerényi, uno de los más destacados estudiosos de la mitología y la religión de la Grecia clásica que nos ha legado el siglo pasado.El autor traza con agudeza las características esenciales de las religiones griega y romana: la fiesta, el sacrificio, el tiemplo, la mitología. Con un estilo sutil y transparente se adentra en la relación del ser humano con lo divino mediante el sacrificio, ilumina esta relación a través de la risa de los dioses, define lo que es el templo, determina lo que es theós en griego ("algo que acontece"), trata la figura de Zeus, y perfila también las diferencias existentes entre ambas religiones, así como respecto a otras como la judía y la cristiana. • Raquel MARTÍN HERNÁNDEZ, Orfeo y los MAGOS, Editorial Abada, España, 2010. La presente obra recorre las sinuosas relaciones de Orfeo y el orfismo con la magia a través del estudio del mito, de la obra literaria atribuida a Orfeo y de otras fuentes literarias, papirológicas y epigráficas.El estudio de la magia a través de los textos órficos ofrece al lector un completo panorama que le permitirá adentrarse en una faceta poco conocida de este movimiento místico en particular, y de la religión griega en general. • Joaquín DELAGO y DAVID, NOCIONES DE MITOLOGÍA: Ritos y costumbres de los antiguos romanos (Edición facsímil), Editorial Maxtor, España, 2010. Esta obra se compuso con el fin de servir de manual de referencia en el estudio de la mitología y, en una escala más amplia, de las Humanidades. • HIGINO, Fábulas Mitológicas, Alianza Editorial, Madrid, 2009. Traducción de Francisco Miguel de Rincón Sánchez. Obra extraordinaria, además de por su contenido, por las extraordinarias circunstancias que la rodean, las FÁBULAS MITOLÓGICAS son, junto con la «Biblioteca mitológica» de Apolodoro, uno de los compendios fundamentales de mitos de la Antigüedad grecorromana. El libro -traducido y prologado para esta edición por Francisco M. del Rincón Sánchez- proporciona genealogías, narraciones sobre personajes individuales célebres y menos célebres, así como pedagógicos y heterogéneos catálogos temáticos (homicidios, incestos, maravillas...). Pese a su concisión, la obra de HIGINO hace mención de más de 1.500 personajes, casi todos ellos griegos, con frecuentes citas a figuras romanas y algunas alusiones a personajes históricos, todos ellos referenciados en el útil índice que complementa el volumen. • Larissa BONFANTE y Judith SWADDLING, Mitos Etruscos, Editorial Akal, España, 2009. Los etruscos, un pueblo de una cultura y una tecnología exquisitas, habitaron el territorio situado entre Roma y Florencia durante casi mil años. Aunque fueron finalmente absorbidos por el Imperio romano, dejaron tras de sí un importante legado a la civilización occidental. En la Antigüedad eran considerados como un pueblo próspero, refinado, amante de los banquetes y las diversiones y profundamente religioso. Poseían además una amplia cultura literaria, pero sus textos no han llegado hasta nosotros, por lo que sólo podemos conocer sus mitos y leyendas gracias a su producción artística. Sus interpretaciones de las escenas de la mitología griega dan cuenta de sus particulares y llamativas creencias, que reflejan la importancia en la religión etrusca de los sacrificios humanos, las deidades femeninas y los demonios. • VV.AA., Guía iconográfica de los HÉROES Y DIOSES DE LA ANTIGÜEDAD, Alianza Editorial, Madrid, 2008. Traducción de Antonio Guzmán Guerra. Guía iconográfica de los héroes y dioses de la antigüedad tiene como objetivo ayudar a reconocer y comprender las numerosas imágenes que uno de los principales acervos culturales ha proporcionado a sus artistas desde la Antigüedad hasta nuestros días. Sus casi cuatrocientas entradas recogen no sólo a las principales deidades, criaturas y episodios que integran el ámbito de la mitología grecorromana, sino también a los grandes héroes y personajes que forjaron la historia y las leyendas del mundo clásico. Las voces exponen la tradición mitológica o histórica, otorgando especial relieve a los aspectos que han dado lugar a las representaciones, para abordar a continuación su estudio iconográfico antiguo y moderno. En columna marginal, se incluyen las referencias a fuentes antiguas, remisiones a otras voces, atributos del personaje y una sucinta bibliografía. Completada con más de doscientas ilustraciones y 32 láminas en cuatricromía, esta guía constituye una herramienta indispensable para comprender y reconocer las principales representaciones del arte occidental relacionadas con el mundo clásico. Es también un instrumento de consulta riguroso, de gran utilidad para los estudiantes de Historia del Arte, y para los visitantes de museos y exposiciones, así como para todas aquellas personas interesadas en la mitología y el mundo antiguo. • Maurizio BETTINI y Carlo BRILLANTE, EL MITO DE HELENA: Imágenes y relatos de Grecia a nuestros días, Editorial Akal, España, 2008. Traducción de María de Fátima Díez Platas. Hija del padre de todos los dioses y criatura de extraordinaria belleza, Helena es uno de los personajes más conocidos de la literatura clásica, inspirador de numerosos relatos y leyendas. El rostro de Helena y el relato de su historia cambian a lo largo del tiempo y se desmenuzan de versión en versión: ¿es Helena la infiel causante de la guerra de Troya, o es la mujer de Esparta ligada a las fiestas de la primavera y a la esposa de mayo? ¿Es una diosa o un daimon? ¿Es una meretriz o una mujer seductora? ¿Es una o son dos? Todos conocen el mito de la bella Helena, o, al menos, creen que lo conocen. No obstante, con el mito siempre merece la pena volver a empezar. • VV.AA., MEDEAS: Versiones de un mito desde Grecia hasta hoy, Universidad de Granada, 2008. Andrés Pociña y Aurora López (eds.) En la mitología griega, Medea era la hija de Eetes, rey de la Cólquida, y de la ninfa Idía. Era sacerdotisa de Hécate, a la que algunos consideran su madre y de la que se supone que aprendió los principios de la hechicería junto con su tía, la diosa y maga Circe. Así, Medea es el arquetipo de bruja o hechicera, y comparte con Calipso y Circe, entre otras, su condición de mujer autónoma e inusual, contraria al prototipo ideal de la época. Era, asimismo, nieta del dios Helios. Su personaje tendría una gran repercusión en generaciones posteriores, sobre todo de manos de autores trágicos de la talla de Eurípides (Medea) y Séneca. • Cayo Julio HIGINO, Fábulas; Astronomía, Editorial Akal, España, 2008 Pienso que es un acierto de Akal recoger en su colección de clásicos latinos las Fábulas y la Astronomía de Higino. Y digo que es un acierto porque no siempre despiertan interés entre los estudiosos y entre los editores obras que la tradición ha considerado con frecuencia como de segunda fila. Yes un acierto por dos razones concretas. En primer lugar, porque en una colección han de entrar también las obras consideradas menores desde un punto de vista literario; es más, es la inclusión de obras menores la que da a una colección auténtico valor de colección; si no encontramos este tipo de obras en las colecciones es muy posible que no las encontremos en ediciones o traducciones aisladas. En segundo lugar, porque estas obras consideradas como menores en la historia de la literatura tienen siempre, sin embargo y por sí mismas, valores que las hacen merecedoras de ser leídas y conocidas; verdad es que obras como las Fábulas y la Astronomía de Higino no llegan a la altura literaria de las grandes obras de la época augústea, como la Eneida de Virgilio o las Odas de Horacio; pero tienen otros valores que las han hecho merecedores de sobrevivir a lo largo de siglos y valores que encuadran perfectamente, y al mismo tiempo explican, la política cultural y el ambiente de la época de Augusto. • Maurizio BETTINI, EL MITO DE EDIPO: Imágenes y relatos de Grecia a nuestros días, Editorial Akal, España, 2008. Traducción de Manuel Antoni Castiñeiros González. El camino, que tantas veces reaparece en el mito de Edipo, no es sólo una metáfora de la vida, sino también el símbolo del tiempo que avanza y de la identidad que se transforma. No existe, pues, un solo Edipo, sino que existen muchos. Múltiples y singulares son las identidades que el mito ha asumido a lo largo de los siglos: de la máscara arcaica y tribal a la desdichada y sufriente de Sófocles y Séneca; del Edipo medieval a la tragedia moderna de los dramas de Tesauro y Voltaire; de los enigmas y de los oráculos a los sueños y a los lapsus. Pero es en el siglo XX cuando toma cuerpo el «nuevo» Edipo: un héroe que ya no lucha contra el destino sino contra una parte desconocida e irresistible de sí mismo; se transforma en un personaje difícil y atormentado, un hombre moderno con una oscura personalidad. Freud, al fundar el psicoanálisis, escoge justamente al Edipo del drama griego como símbolo de otro tipo de drama, convirtiéndolo en el mito fundador de una visión distinta del hombre y de su famoso «complejo»: desde entonces la culpa es necesidad y el Hado se transforma en el Inconsciente. Aunando relato, ensayo e iconografía, estamos, sin duda, ante un fantástico y original estudio de historia cultural. • Friedrich George JUNGER, Mitos griegos, Editorial Herder, Barcelona, 2006. Traducción de Carlota Rubíes Nortemann. En este libro no se explican los mitos griegos desde una perspectiva científica o filosófica ni tampoco simbólica o alegórica. Friedrich Georg Jünger trata de comprenderlos en su expresividad sensorial, en su corporeidad nítidamente definida, asumiendo al pie de la letra y con exactitud lo que nos ha sido transmitido. A través de la interpretación poéticasurge una imagen del mito que parece tan plástica y tan viva como las esculturas griegas. Allí radica la novedad y originalidad de este fascinante viaje por la Grecia antigua. La obra está estructurada de un modo arquitectónico, como el propio mito. Por tanto, la primera parte es cosmogónica y abarca desde Caos hasta la caída de Prometeo. La segunda, la teogonía, conforma el centro, el mundo de los dioses. Y desde allí, el camino conduce a los héroes, pues éstos surgen sólo donde hay dioses y están, por tanto, impregnados de un halo divino. • Felipe MARTÍNEZ MARZOA, El decir griego, Editorial Antonio Machado, España, 2006. A lo largo de la historia de la Grecia arcaica y clásica se va seleccionando una palabra para designar aquel decir que precisamente en sus condiciones es señalado o excelente, y esa selección recae sobre una palabra de uso muy frecuente, a saber, la que significa ni más ni menos que "hacer" en el sentido de "producir", Ópoieîn", y ello precisamente de manera que el "objeto directo" (lo "hecho" o "producido") no es aquello que nosotros llamamos "la obra" (el poema o algo así), sino que es la cosa. • Jesús TABOADA FERRER, MUSA CELESTE: Un recorrido narrativo por los antiguos mitos griegos, 2 Tomos, Editorial Akal, España, 2006. Musa celeste es un recorrido por los antiguos mitos griegos, un intento de ofrecer la cosmovisión presente en la antigua mitología griega a través de una estructura narrativa abierta. En la antigua civilización griega el mito no era un argumento cerrado, era un elemento vivo de una cultura eminentemente oral. Al estar dirigido a un público conocedor de antemano de sus argumentos, en numerosas ocasiones aquél aparece de forma alusiva o como marco de reflexión de temas particulares; de ahí la dificultad de encontrar un relato que ofrezca al profano en la materia una visión de conjunto, no académica ni erudita, sino poética y plena del rico simbolismo inherente a la materia. Este texto pretende transmitir la riqueza e imaginación de unos mitos de tanta trascendencia para toda la cultura occidental, desde su asimilación por el pueblo romano hasta nuestros días. Para ello, se ha intentado estar lo más cerca posible de las antiguas fuentes literarias, cuando éstas existían, para sucesos o episodios concretos, sin que dicho «recorrido narrativo» perdiera por ello su unidad textual. No quiere esto decir que su lectura sea un sustituto de las obras concretas en que se inspira; más bien, debería servir de aliciente y ayuda para el disfrute de aquellos textos literarios de extraordinario valor universal. En tiempos tan caóticos y contradictorios, tan irracionales y trágicos como los que nos han tocado vivir, Musa celeste pretende ser, en último caso, una lectura de esa herencia palpitante y enriquecedora en los inicios del siglo XXI. • María DARAKI, Dioniso y la Diosa Tierra, Editorial Abada, España, 2005. Traducción de Belén Gala Valencia y prólogo de Fernando Guerrero Jiménez. La «materia prima» del dionisismo es un sistema religioso muy antiguo situado bajo la tutela de la diosa Tierra. También otras divinidades conservan el mismo fondo bajo una apariencia de rituales secretos exclusivamente femeninos. Pero bajo esta forma, la religión de Tierra es, además de «salvada», marginada: se ve relegada al ámbito de las mujeres. Dioniso, en cambio, se da a todos. Gracias a él, Grecia dispondrá de su pasado lejano no sólo como un rescoldo, sino como una llama maravillosa. • Françoise FRONTISI DUCROUX, Paul VEYNE, François LISSARAGUE, Los misterios del gineceo, Editorial Akal, España, 2003. Traducción de Marco García Quintela. Sexo, misterio y religión. Tres cuestiones entrelazadas, tres miradas para desenredarlas. Como punto de partida, la llamada Villa de los Misterios en Pompeya y su famoso fresco. Haciendo tabla rasa de las interpretaciones pasadas y de las lecturas para especialistas, Paul Veyne aborda una investigación minuciosa que sitúa estas pinturas en un mundo femenino ideal, impregnado de poesía dionisiaca y que desemboca en una fenomenología del sentimiento religioso entre los hombres de la Antigüedad. • José Carlos BERMEJO BARRERA y Fátima DIEZ PLATAS, Lecturas del mito griego, Editorial Akal, España, 2002. En el libro se analizan, por una parte, los problemas metodológicos que la lectura del mito griego plantea: mito y polis, antropología y mitología, mito y método histórico, etc. En segundo lugar, se pasa a presentar una serie de mitos griegos de época arcaica, centrándose en la Teogonía de Hesíodo y en el estudio de las ninfas y heroínas en la literatura arcaica. • Claude CALAME, Eros en la Antigua Grecia, Editorial Akal, España, 2002. Traducción de Estrella Pérez Rodríguez. Oponer una investigación sobre la sexualidad de las griegas y los griegos significaría proyectar sobre las representaciones y la sensibilidad de los Antiguos un concepto moderno. Más vale atenerse a las categorías autóctonas. Este libro pretende esbozar, siguiendo sus múltiples caminos, el perfil de esa fuerza que los helenos divinizaron bajo el nombre de Eros, haciendo de un joven travieso el paredro de Afrodita. A partir de una fisiología del amor, el estudio de los efectos de Eros lleva a preguntarse por la función de los poemas e imágenes que lo representan y a examinar seguidamente las instituciones a las que contribuye a sostener, así como los espacios en los que ejerce su poder, como forjador de relaciones sociales. Recuperado por filósofos y miembros de sectas órficas, Eros se revela finalmente en su condición de mediador de auténticos caminos iniciáticos. • Marcel DETIENNE, LOS JARDINES DE ADONIS: La Mitología griega de los aromas, Editorial Akal, España, 1983. Traducción de José Bermejo Barrera. Un estudio fundamental para comprender la influencia de los ciclos míticos orientales en el pensamiento griego, en los ritos y en la literatura y el arte de civilizaciones posteriores a partir del análisis de la dualidad Adonis/Deméter, principio del placer y principio de la realidad. • Jane F. GARDNER, Mitos Romanos, Editorial Akal, España, 1995. Traducción de Isabel Benassar y prólogo de Miguel Morán. Los mitos de los romanos no son historias acerca de los dioses sino sobre los propios romanos. Escritores como Livio, Virgilio y Ovidio presentan los mitos como si se tratara de la historia de los orígenes y de los primeros tiempos de roma. Las historias de Eneas, Rómulo y Remo, y los“Siete reyes”ofrecen diferentes relatos sobre la fundación de Roma. en todos se hace hincapié sobre el destino de Roma–su ascenso al poder predestinado por los dioses-. Algunos mitos proponen modelos de conducta virtuosa y cívica que los ciudadanos (tanto hombres como mujeres) se sienten impulsados a imitar. Dichos mitos podían añadir brillo a la reputación de las familias que regían los destinos de Roma, y justificar sus pretensiones al poder al describir sus actos heroicos y su comportamiento cívico en el pasado. Los mitos romanos eran, en una palabra, propaganda. Jane F. Gardner nos cuenta aquí de nuevo algunas de sus historias más conocidas y algunas de las menos conocidas, examinando el papel que jugaban en la sociedad, religión y literatura de la antigua Roma. • Helena GONZÁLEZ VAQUERIZO y Luis UNCETA GÓMEZ, En los márgenes del mito, Editorial La Catarata, España, 2022. Quizás uno de los rasgos más distintivos de los mitos, aquello que los convierte en “clásicos”, es el de su capacidad para ser reinterpretados por culturas y sociedades diferentes de aquellas que los crearon, abriéndose a nuevos contextos y significados. ¿De qué modo los mitos grecorromanos sirven para explicar y reflexionar sobre aspectos de nuestro mundo contemporáneo? ¿Cómo se usan, reelaboran y reformulan en la actual cultura de masas? A partir del concepto de “hibridación”, este volumen se propone indagar en la amplia variedad de identidades liminales y en los márgenes que nos ofrece la cultura clásica: las de los seres monstruosos (Medusa, Medea, Lamia), en la frontera entre lo animal y lo humano (sátiros), lo masculino y lo femenino (Endimión, Tiresias), la vida y la muerte (Perséfone). Además, la mitología proporciona interesantes ejemplos de lo que hoy llamamos “sexualidades alternativas, géneros fluidos” y “utopías de género”. Una hibridación que también se refleja en la multitud de formatos explorados en este libro, tomando como referentes obras inspiradas en la mitología clásica: cine, series de televisión y fanfictions, puestas en escena, danza y performance, artes plásticas, literatura juvenil, cómic y novela gráfica, videojuegos y redes sociales. Con ello se ha querido poner de relieve las interferencias entre alta y baja cultura, entre cultura dominante y contracultura, entre normatividad y transgresión, y cómo esta condición híbrida puede ayudarnos a comprender qué pueden decirnos los modelos clásicos sobre nosotros mismos. • Carlos GOÑI, Cuéntame un mito, Editorial Ariel, Barcelona, 2021. Una obra que nos permite descubrir lo que no somos capaces de ver con las lentes de lo ordinario. Los mitos son narraciones fabulosas de origen desconocido que se han transmitido de generación en generación y que prevalecen en el fondo de cualquiera de los nuevos relatos que aún hoy nos conmueven. Estas maravillosas narraciones carecen de autor, forman parte del acervo cultural que sobrevive al paso del tiempo y nos acercan a un pasado imposible de fechar. En ellas late lo excepcional porque nos permiten descubrir lo que no somos capaces de ver con las lentes de lo ordinario. Esta obra es un libro apto para todos los públicos que aborda con afán divulgativo los principales mitos y nos ofrece una interpretación necesaria, porque en ellos subyacen verdades esenciales sobre el ser humano • Suzanne SAïD, Introducción a la Mitología Griega, Acento Editorial, Col. Flash nº 148,Madrid, Segunda edición, Madrid, marzo 2002. En el intento de definir el mito, alguien lo ha comparado al pez esquivo en las aguas de la mitología que se escapa eternamente entre los dedos de quienes pretenden atraparlo. Por su parte, PÍNDARO constata que los mitos, oportunamente adornados con bellas mentiras por parte de los poetas, triunfan sobre la verdad a los ojos de la opinión pública. Herooto, a su vez, utiliza la palabra mito aquí para desacreditar una explicación inverificable. Imitando en esto a Tucídides, los historiadores de la Antiguedad opusieron siempre el mito a la historia. Pero para los giegos no hay ruptura total entre ell mito considerado como una ficción y la historia como la narración de la verdad histórica Paara ellos, el tiempo de los dioses y el tiempo de los hombres se inscriben en el mismo continnum. • SAÏD, Suzanne: Introducción a la mitología griega, Acento, 2ª ed., Madrid, marzo 2002. En el intento de definir el mito, alguien lo ha comparado al pez esquivo en las aguas de la mitología que se escapa eternamente entre los dedos de quienes pretenden atraparlo. Por su parte, Píndaro constata que los mitos, oportunamente adornados con bellas mentiras por parte de los poetas, triunfan sobre la verdada los ojos de la opinión pública. Herodoto, a su vez, utiliza la palabrra mito para desacreditar una explicación inverificable o una serie de aventuras increíbles. Imitando en esto a Tucídides, los historiadores de la antigüedad opusieron siempre el mito a la historia. Pero para los grriegos no hay ruptura total entre el mito considerado como una ficciónnny la historia como la narración de la verdad histórica. Para ellos, el tiempo de los dioses y el tiempo de los hombres se inscriben en el mismo continuum.

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