RELATO BREVE, "El suicidio de un filósofo".
Pensaba el filósofo: - Ya me he declarado públicamente como marxista. Mi credo se apoya principalmente en la lucha de clases. El materialismo histórico (llamado por Marx «método histórico») quiere ser una teoría científica sobre la formación y desarrollo de la sociedad. Mediante una teoría económica, histórica y filosófica intenta descubrir las leyes que rigen el cambio social y presenta un método para la interpretación de los conflictos sociales y, en esa medida, para cambiar la sociedad. Su tesis principal consiste en afirmar que son las bases económicas y los modos de posesión de los bienes materiales el fundamento de toda estructura y transformación social. El motor del cambio y la base de toda estructura social no son las voluntades individuales de las personas, ni las ideas, ni la voluntad divina, sino lo material, las necesidades económicas y los intereses económicos de los distintos grupos sociales. Se entiende por MARXISMO el conjunto de teorías elaboradas por Marx y Engels (así como las aportaciones y posteriores reflexiones realizadas por sus seguidores) sobre las que se desarrolla un amplio movimiento social, articulado inicialmente en torno a las reivindicaciones revolucionarias del proletariado, a partir de la segunda mitad del siglo XIX, en Europa, y a lo largo del siglo XX en todo el mundo. Ello dio lugar, tanto en el ámbito teórico como en el de la práctica política, a distintas interpretaciones de la obra de Marx y Engels, por lo que pueden distinguirse dentro del marxismo varias corrientes de pensamiento y de acción política. El MATERIALISMO HISTÓRICO, obra de Marx y Engels, se propone explicar la historia desde la producción práctica de la existencia, invirtiendo la relación, tradicional en la época de Marx, entre la existencia real y la idea que los seres humanos se hacen de su existencia (o los ideales que conciben en torno a su realización). La historia no es, así, ni una colección de hechos, como parecían concebirla los empiristas, ni una sucesión de categorías, como la concebían los idealistas; tampoco el resultado de la acción aislada de los considerados "personajes históricos". La historia es el resultado del modo en que los seres humanos organizan la producción social de su existencia. El término MATERIALISMO se aplica a la posición adoptada por los sistemas filosóficos que afirman que todo lo que existe es materia, o es reductible a materia. Se trata de la doctrina que entiende que todas las realidades y acontecimientos lo son de la materia, en sentido físico, y que son explicables en base al estudio científico de lo material. Y seguía: - Mucho poso ha dejado en mí el existencialismo. Tal y como lo definió Sartre, Este movimiento filosófico del siglo XX pone en la existencia el centro de toda reflexión filosófica. No deja de ser un ateísmo consecuente. Puesto que Dios no existe, no existe la naturaleza humana; el hombre no tiene esencia o naturaleza, es lo que él mismo se ha hecho; en él la existencia precede a la esencia. Tal vez machaconamente insiste: - Yo no sé dónde está el quid de la cuestión. Mis ideas están claras ahora, pero no sé qué pasará dentro de cinco minutos. Esta desesperación es inaguantable. ¡¡La pistola!! El comunismo es el sistema social en el que no existe la propiedad privada. La sociedad en su conjunto, no los individuos particulares, es la dueña de las fuerzas productivas. A diferencia de otras propuestas comunistas (como la que Platón desarrolla en la «República»), Marx no explicó con detalle y precisión los rasgos de la sociedad comunista, ni su modo de organización social. El COMUNISMO, según Marx, es la organización social y económica que impone la comunidad de bienes. El ideal comunista reposa en el principio: “A cada uno según sus necesidades”. El ideal socialista por su lado dice: “A cada uno según sus obras”. El suicidio constituye la acción voluntaria de acabar con la propia vida, tal y como pretende nuestro filósofo. El suicidio siempre ha sido una acción de gran trascendencia en las sociedades humanas, puesto que suponía la negación existencial del individuo, que tomaba la decisión por propia voluntad. Un acto tan radical y, aparentemente, asocial ha concitado tradicionalmente la atención de las diversas culturas humanas desde los tiempos más remotos, afrontando cada sociedad este tipo de acciones de una manera muy distinta. Mientras el cristianismo y el Islam censuran intensamente el suicidio, otras sociedades orientales lo permiten y, en algunos casos, incluso lo promueven. Existen culturas, tanto en el pasado como en presente, que consideran el suicidio como una acción tolerada e incluso honorable en ciertas ocasiones, y que puede contribuir a limpiar el honor personal o familiar, así como también a eliminar situaciones disfuncionales, susceptibles de alterar el equilibrio político o social existente. En la antigua Grecia se permitía que los convictos se quitaran la vida, lo que suponía en parte una forma de librar al Estado de los gastos que ocasionaba el mantenimiento del reo. En la India, la sociedad tradicional incitaba a las viudas a autoinmolarse tras la muerte de sus maridos como acto de lealtad. Esta acción era socialmente bien considerada, suprimiéndose de esta manera la necesidad de mantener a una persona no productiva por parte de toda la comunidad de la que era miembro. El peso de la tradición ha sido tan intenso hasta el presente que, todavía en nuestros días, las asociaciones internacionales de Derechos humanos reciben numerosos testimonios sobre la pervivencia de esta costumbre en lugares remotos, aunque esta práctica es considerada ilegal en el ordenamiento jurídico actual. Pero volveremos sobre Alexander, que es nuestro filósofo, ya que lo hemos dejado en una postura bastante incómoda. Alexander, por su parte, no hace más que repensar y repensar las ideas asimiladas, buscando en ellas una atrocidad: - Vamos otra vez con el marxismo. El paulatino y ya casi evidente fracaso de las supuestas aplicaciones prácticas de sus ideas políticas y económicas no debe ensombrecer la talla como pensador revolucionario de Karl Marx, cuya obra significó en las ciencias socioeconómicas un vuelco similar al producido por Freud en la psicología o Einstein en la física. Marx desenmascaró los dogmas de la economía clásica (modo de producción, etc.) y reveló desde una perspectiva eminentemente científica las injusticias inherentes al sistema capitalista; con él, la doctrina económica dejaba de ser una velada defensa de intereses particulares, y la ética política una especie de una ciencia infusa. Achacar a Marx alguna responsabilidad en el establecimiento de regímenes comunistas es olvidar que falleció en 1883, y que la praxis revolucionaria de la centuria siguiente se basó en derivaciones de sus ideas que él nunca hubiera avalado. Praxis es un término procedente del griego "praxis", que viene a significar acción, realización, y que se suele traducir por "actividad práctica". En cuanto actividad práctica, la "praxis" se opone a la actividad teórica, y en la medida en que esta fue valorada como superior por la tradición filosófica, lo "práctico" adquirió un carácter de inferioridad con respecto a lo teórico. Esta inferioridad se vio apoyada por la justificación de la dependencia de lo práctico respecto a lo teórico, en el sentido de que es la teoría la que dirige y ordena la actividad práctica del ser humano. Este punto de vista fue invertido por Marx, quien considera justo lo contrario: que la actividad teórica viene determinada por las condiciones prácticas, materiales y sociales, en las que se desarrolla la vida social del ser humano, y depende de estas (por lo que el concepto de "praxis" adquiere un valor fundamental en la filosofía de Marx y en el marxismo). En este sentido, la teoría viene determinada por la praxis, es decir, el modo en que está organizada la producción material de la existencia humana (praxis) determina el modo en que la realidad es interpretada (teoría, ideología). En el marxismo, el MODO DE PRODUCCIÓN es el modo en que se producen socialmente los bienes necesarios para la existencia de los seres humanos, y que comprende una determinada estructura productiva (compuesta por el conjunto de los elementos relacionados con la producción material de la existencia, así como por las relaciones de producción) y una superestructura (a la que pertenecen el conjunto de elementos jurídico-políticos e ideológicos), de modo que la estructura constituye la base sobre la que se asienta la superestructura, a la que condiciona. PRAXIS es un término procedente del griego "praxis", que viene a significar acción, realización, y que se suele traducir por "actividad práctica". En cuanto actividad práctica, la "praxis" se opone a la actividad teórica, y en la medida en que esta fue valorada como superior por la tradición filosófica, lo "práctico" adquirió un carácter de inferioridad con respecto a lo teórico. Esta inferioridad se vio apoyada por la justificación de la dependencia de lo práctico respecto a lo teórico, en el sentido de que es la teoría la que dirige y ordena la actividad práctica del ser humano. El primer uso del término IDEOLOGÍA se atribuye al conde Destutt de Tracy (1754-1836) a finales del siglo XVIII, con el significado de "estudio de las ideas", aunque pronto adquirió una connotación peyorativa. En Marx, el término es usado con el significado de "falsa conciencia", y lo aplica a los sistemas filosóficos, jurídicos, políticos y religiosos, en la medida en que considera que no se basan en la realidad, sino en ilusiones sobre la realidad. Para Marx, las ideologías no sólo desvirtúan la realidad, sino que se presentan también como sistemas de justificación de la misma realidad que desvirtúan. Alexander unas veces justifica y otras, no justifica. El hombre está hecho un mar de líos. Pero diremos algo más del suicidio, pues nuestras ideas están bien asentadas. En Occidente, la influencia del cristianismo ha desarrollado una crítica muy intensa frente a cualquier intento de acabar con la propia vida. Esto es consecuencia de la propia concepción que la religión cristiana posee acerca de la vida, como regalo de la divinidad, y que no pertenece a la propia persona que aparentemente la posee. La vida es insuflada por Dios y, como tal, Dios es el único ser que posee la capacidad para quitarla. Por tanto, desde esta perspectiva, el suicidio es un acto sacrílego, puesto que la vida que se suprime lo es en contra de la voluntad de Dios. A pesar de la intensa secularización de las sociedades asentadas sobre fundamentos cristianos, y de la separación entre la Iglesia y el Estado, la influencia del pensamiento cristiano con respecto al suicidio pervivió de forma intensa a través de los textos legales. En ellos el suicidio era considerado como delito. Este tipo de contenidos legales se ira suprimiendo progresivamente, coincidiendo con el desarrollo en Occidente de sociedades cada vez más abiertas y tolerantes, en las que los derechos individuales constituirán el principio básico sobre el que se asentarán las bases de los modernos sistemas sociales. Yo, personalmente, voy a dar los puntos principales del existencialismo. Estos son: 1. La tesis fundamental es que el existencialismo es un ateísmo consecuente. 2. El hombre es un proyecto que se vive subjetivamente. 3. El hombre es responsable de sí mismo y de todos los hombres. 4. La libertad humana trae consigo los sentimientos de angustia, desamparo y desesperación. 5. Es una doctrina de la acción, contraria al quietismo. 6. Es una doctrina que reivindica la intersubjetividad. 7. Frente a la noción de “naturaleza humana” defiende la existencia de la “condición”. 8. Es una doctrina que permite el compromiso moral y la crítica de la conducta inauténtica. 9. Para el existencialismo el mundo, la vida, no tiene un sentido a priori. 10. El existencialismo es un humanismo. Como método filosófico, rehúyen el pensamiento especulativo, la construcción de teorías filosóficas a partir de puros conceptos, y prefieren el método fenomenológico, entendido básicamente como fidelidad absoluta a lo dado, a lo realmente experimentado, como descripción de lo que se ofrece inmediatamente en la esfera de la vida; su actitud contraria a los enfoques abstractos de lo humano les lleva también a criticar el uso de la razón matematizante para la comprensión de la realidad humana, y por lo tanto a recelar de la ciencia y de la técnica. La LIBERTAD es la capacidad de obrar sin impedimentos, de autodeterminarse, lo que supone la posibilidad de elegir tanto los fines como los medios que se consideren adecuados para alcanzar dichos fines. En la medida en que podemos aplicar el término a distintas facetas de la realidad podemos hablar de distintos tipos de libertad: moral, jurídica, política, religiosa, de pensamiento, etc... La posibilidad de que el individuo pueda sustraerse o no a la cadena determinística de los fenómenos naturales ha provocado no pocas discusiones en torno a la realidad de dicho concepto y su significado, caso de aceptar su realidad, dando lugar a numerosas concepciones, por lo general muy matizadas, de lo que sea la libertad. La ALIENACIÓN o enajenación o extrañamiento es la circunstancia en la que vive toda persona que no es dueña de sí misma, ni es la responsable última de sus acciones y pensamientos. El término “alienación” (sinónimo de enajenación) procede del latín "alienus", (etimológicamente, ajeno, que pertenece a otro). El término se aplicaba originalmente a las transacciones económicas en las que tenía el significado de vender o regalar algo a otra persona. Para Marx la alienación supone la pérdida de sí mismo y la conversión en objeto (cosificación), en mercancía, y se da fundamentalmente en el trabajo, ya que el trabajo asalariado, en la sociedad capitalista, es externo al trabajador, es decir, no pertenece a su ser. "En su trabajo, dice Marx, el trabajador no se afirma, sino que se niega; no se siente feliz, sino desgraciado; no desarrolla una libre energía física y espiritual, sino que mortifica su cuerpo, arruina su espíritu. Por eso el trabajador sólo se siente en sí fuera del trabajo, y en el trabajo, fuera de sí." Además de la alienación del trabajo, Marx se refiere a otras formas de alienación, como la alienación social, política, religiosa y filosófica. En la actualidad, el término FENOMENOLOGÍA se asocia preferentemente a la filosofía de E. Husserl (1859-1930) y al método por él utilizado, que destaca el carácter intencional de la conciencia (la conciencia es siempre "conciencia de" algo, no conciencia pura y simple) y la necesaria epojé, o "reducción eidética" en la busca del conocimiento (puesta entre paréntesis de todo juicio, de toda teoría, a fin de que emerja el fenómeno en cuanto tal, es decir, no como apariencia, sino como manifestación originaria de la realidad en la conciencia) que permita describir el fenómeno tal como es y poder captar así la esencia o eidos. La filosofía sería, así, una aprehensión intelectual de las esencias de las cosas. En cuanto tal, se opone al psicologismo, al naturalismo, al relativismo y al formalismo lógico. Sin embargo, la evolución final de su teoría, hacia posiciones idealistas, no fue aceptada por muchos de sus discípulos. HUMANISMO es el nombre genérico de un conjunto de doctrinas, tendencias o prácticas culturales que acentúan el lugar central del ser humano en la naturaleza (por ejemplo, comprendiéndolo como un microcosmos en el que está dado el sentido del cosmos entero). Normalmente se emplea para definir el principal talante del Renacimiento y la nueva atención hacia lo humano. Mientras tanto Alexander continúa con sus elucubraciones: - ¿Mi salud mental es óptima? Hay algo que no funciona correctamente en mi mente. Padeceré un síndrome general de Adaptación –conjunto de síntomas físicos y psíquicos de carácter negativo que aparecen cuando el sujeto debe enfrentarse a una novedad-. ¡¡Vete a saber!! El surgimiento de las sociedades modernas trajo consigo un incremento en el número de suicidios, resultado en gran medida de los procesos de industrialización compulsivos y de los cambios de valores existenciales que irán surgiendo a lo largo del siglo XIX. La decreciente influencia de la Iglesia a todos los niveles abrió un vacío que no pudo ser ocupado por ningún credo alternativo de carácter religioso o secular. El temor que inspiraba el cristianismo en relación a la existencia de una vida posterior, y la posibilidad de no alcanzarla si no se cumplían con los respetos oficiales de la Iglesia, frenaba en cierta manera la adopción de soluciones radicales a problemas personales como era el suicidio. La posterior influencia de los ideales ilustrados y los cambios introducidos por la revolución industrial incidieron de forma decisiva en un cambio radical de la concepción del mundo y de la propia situación del individuo a nivel social y espiritual. La pérdida acusada de valores tradicionales, la progresiva ausencia de la Iglesia católica en ámbitos sociales en los que había estado presente hasta ese momento, y el empobrecimiento de amplias capas de la población que trabajaban en condiciones infrahumanas en los centros industriales de los suburbios de las grandes ciudades, provocaron un aumento importante del número de suicidios. Alexander continúa mareando la perdiz: - Un suicidio es el acto de quitarse deliberadamente la propia vida. El comportamiento suicida es cualquier acción que pudiera llevar a una persona a morir. El suicidio y los comportamientos suicidas generalmente ocurren en personas con uno o más de los siguientes factores: Trastorno bipolar, Depresión, Consumo de drogas o alcohol, Esquizofrenia, Diagnóstico de una enfermedad terminal. También sé que las personas que intentan suicidarse con frecuencia están tratando de alejarse de una situación conflictiva que parece imposible de manejar. Pero yo ¿qué problemas tengo? Los comportamientos suicidas pueden ocurrir por una situación o hecho que la persona ve como agobiante, pero éste tampoco es mi caso. La mayoría de los intentos de suicidio no terminan en muerte. Muchos de estos intentos se llevan a cabo en una forma en la que el rescate sea posible. Estos intentos a menudo representan una llamada de auxilio. El intento de suicidio –dicen- es muy egoísta. Ahora de nuevo cojo mi estilográfica para aclarar algo sobre el marxismo: Unánimemente considerada como la obra esencial de Karl Marx, El capital es un magno tratado en tres volúmenes. El primero se publicó en Hamburgo en 1867; el segundo y el tercero fueron publicados por Engels después de la muerte del autor, respectivamente en 1885 y en 1894. En tanto, crece la masa de obreros desocupados, de manera que las posibilidades de consumo decrecen, mientras por otra parte aumentan las mercancías en el mercado. Entonces es menester, para que los parados vuelvan a consumir, ocuparlos en nuevas ramas de la industria, o desarrollar las que ya existen. Pero para esto son menester nuevos capitales y los nuevos capitales no se pueden obtener sino con la acumulación, y la acumulación no se obtiene sino con el aumento de la plusvalía. Para aumentar el valor relativo de la plusvalía sería menester disminuir el valor de la mano de obra, bajando el precio de las mercancías consumidas por el trabajador. Para disminuir el precio de las mercancías es necesario aumentar la productividad, mejorando la técnica. Y para mejorar la técnica, es menester también acumular, aumentando la plusvalía, y así sucesivamente. El círculo vicioso queda cerrado. De cuando en cuando el círculo se interrumpe; con los almacenes repletos, y las salidas cerradas, el mercado ya no acepta nada; quiebras, obreros sin trabajo, revueltas de los hambrientos: crisis. Tal es el círculo vicioso del sistema capitalista; pero éste, como el sistema de que es expresión, ha tenido también su punto de partida. Al origen del capitalismo corresponde el origen de la acumulación, pecado original de la economía política. La primera acumulación del capital es fruto de una expropiación: de propiedad privada conquistada con el trabajo. Inmediatamente se tiene una nueva forma de expropiación: la del capital inferior, que ya se aprovecha de una muchedumbre de operarios. Todo capitalista ha matado a otros y, la mayoría de las veces, será muerto por uno mayor que él. El proceso alcanza tales extremos que, en un momento dado, el número de los capitalistas es muy pequeño y se vuelve amenazadora para ellos la masa de la miseria que, en el polo opuesto, se organiza, se une y se subleva. Es el propio desarrollo del mecanismo capitalista el que anima esta masa; en efecto, el monopolio del capital se torna un impedimento hasta para los métodos de producción surgidos del mismo capitalismo. La concentración de los medios de producción y la socialización del trabajo alcanzan tales límites que resultan incompatibles con la estructura capitalista, dentro de la cual se han originado y se han determinado. La estructura se convierte en superestructura, y habrá de derrumbarse. El final de la propiedad capitalista está próximo. Los expropiadores serán expropiados. La MERCANCÍA es el objeto producido en la sociedad capitalista dotado de valor de uso y valor de cambio. Marx la define como la “célula económica de la sociedad burguesa”. En los «Manuscritos filosófico-económicos» Marx analiza la alienación desde una perspectiva más filosófica que científica, y concluye que a la base de dicha alienación se encuentra la estructura económica y social del capitalismo. En «El Capital» llega a la misma conclusión, pero en este caso desde una perspectiva que quiere ser más científica que filosófica; el carácter científico que Marx quería otorgar a sus ideas le viene dado por el hecho de que ahora su investigación tiene como punto de partida la interpretación, desde la economía y la sociología -dos ciencias-, de la ingente cantidad de datos manejada por él en el Museo Británico. La Economía Política clásica inglesa estudiaba la sociedad capitalista y Marx llevará a cabo una crítica teórica de dicha Economía mostrando que es ideológica en la medida en que «oculta la alienación esencial del trabajo». En «El Capital» dicha crítica tiene como base el uso de los conceptos «valor de uso», «valor de cambio», «mercancía», «trabajo general abstracto», «plusvalía», «acumulación de capital»… El TRABAJO es la actividad por la que el hombre transforma la realidad para satisfacer sus necesidades físicas y espirituales. En las sociedades de explotación el trabajo se vive como una experiencia alienada, y no como una actividad de autorrealización. Es preciso darse cuenta de que para Marx la noción de trabajo va más allá de su dimensión puramente económica y se convierte en una categoría antropológica: Marx caracteriza al hombre como un ser dotado de un «principio de movimiento», principio que determina su impulso para la creación, para la transformación de la realidad. El hombre no es un ser pasivo sino activo, y el trabajo o la actividad personal la expresión de sus capacidades físicas y mentales, el lugar en donde el hombre se desarrolla y perfecciona (más exactamente, donde se debería desarrollar y perfeccionar); de ahí que el trabajo no sea un mero medio para la producción de mercancías sino un fin en sí mismo y que pueda ser buscado por sí mismo y gozado. Dada esta comprensión de la naturaleza humana como la de un ser que sólo puede encontrar su perfección en el trabajo, no es extraño que el tema central de la filosofía marxiana sea la transformación del trabajo sin sentido, enajenado, del trabajo como un mero medio, en un trabajo enriquecedor, en un trabajo libre. En sus primeros escritos, llamó «actividad personal» a la realización de esta inclinación al movimiento, y cuando criticó la forma concreta de darse esta actividad en las sociedades de explotación pidió la «abolición del trabajo». En escritos posteriores estableció la diferencia entre trabajo libre y trabajo enajenado y su crítica a la alienación se expresó en su preocupación por la «emancipación del trabajo». La PLUSVALÍA es el beneficio que obtiene el capitalista con la venta de las mercancías producidas por el trabajador. Marx distingue en toda mercancía su valor de uso de su valor de cambio. El valor de uso es el valor que un objeto tiene para satisfacer una necesidad. Este concepto se refiere a los rasgos de las cosas gracias a los cuales nos son útiles para la satisfacción de cualquier tipo de necesidad, desde las más biológicas como comer, hasta las más espirituales como las que se refieren al ocio y el mundo de la cultura. El valor de cambio es el valor que un objeto tiene en el mercado, y se expresa en términos cuantitativos, medidos por el dinero. Dos objetos con diferente valor de uso pueden tener el mismo valor de cambio si así lo determina las leyes del mercado, por ejemplo un ordenador puede costar lo mismo que una moto. El rasgo peculiar de la sociedad capitalista es que en ella la fuerza de trabajo es también una mercancía: dado que el productor no dispone de otro recurso para obtener bienes y medios para su subsistencia, debe poner la fuerza de su trabajo en el mercado. Del mismo modo que en el mercado las mercancías están sometidas a las fluctuaciones del mercado, básicamente por las leyes de la oferta y la demanda, la fuerza de trabajo tiene también un precio determinado por las mismas leyes. Pero a diferencia de otras mercancías -un coche por ejemplo- que satisfacen meramente necesidades humanas, la mercancía que llamamos fuerza productiva tiene la peculiar característica de producir otras mercancías. La fuerza de trabajo tiene un valor de cambio (el sueldo que recibe el trabajador) y un valor de uso (su valor para producir otras mercancías). A su vez, estas mercancías creadas por dicho trabajo tienen, claro está, valor de uso y valor de cambio, pero el valor de cambio que éstas tienen siempre es superior al valor de cambio que tiene la fuerza productiva que las ha creado (al salario). Aunque añadamos a este último valor otras cantidades como las que puedan corresponder a la amortización de las máquinas usadas en la producción, o los costes financieros que el empresario gasta para llevar adelante su negocio, siempre habrá una diferencia. A esta diferencia se le llama plusvalía y es el beneficio del capitalista. Sin este beneficio no habría sociedad capitalista. En otro sentido, las sociedades modernas continúan manteniendo unos niveles de suicidio muy elevados, producto, en parte, de la permisividad social y del considerable grado de tolerancia a este respecto que se registra en la actualidad. Por otro lado, resulta en nuestros días mucho más fácil acceder a los medios necesarios para cometer suicidios con un mayor grado de acierto que en el pasado. Los medios tecnológicos necesarios, así como las sustancias tóxicas precisas, se encuentran fácilmente accesibles para toda la población. Aunque este tipo de actos todavía hoy se encuentran sometidos a una notable crítica social, lo cierto es que el fenómeno del suicidio se aborda desde una perspectiva psicosocial, con la principal finalidad de comprender las razones profundas que impulsan a los individuos a cometer semejante acción, e incorporar los resultados de estas investigaciones a los tratamientos y terapias individuales para prevenir este tipo de acciones. En pocos minutos Alexander piensa que: - Él no está estresado y sabe bien qué es el estrés. El estrés es la reacción del cuerpo a una amenaza y, por lo tanto, la ansiedad es la reacción del cuerpo al estrés. Él no siente miedo o ansiedad. [Le pasa algo como lo que le pasó a Don Quijote, que tanto leer novelas de caballería, confundiría los molinos con gigantes] Ha leído tantos libros de filosofía que ya tiene la cabeza hecha agua. No sabe dónde está el N, ni dónde está el S. Está perplejo, confundido, desorientado, fuera de lugar, etc. ¡Bien! Ahora, vamos a dar algunas definiciones de marxismo: - Se entiende por marxismo el conjunto de teorías elaboradas por Marx y Engels (así como las aportaciones y posteriores reflexiones realizadas por sus seguidores) sobre las que se desarrolla un amplio movimiento social, articulado inicialmente en torno a las reivindicaciones revolucionarias del proletariado, a partir de la segunda mitad del siglo XIX, en Europa, y a lo largo del siglo XX en todo el mundo. Ello dio lugar, tanto en el ámbito teórico como en el de la práctica política, a distintas interpretaciones de la obra de Marx y Engels, por lo que pueden distinguirse dentro del marxismo varias corrientes de pensamiento y de acción política. Aunque se hable de marxismo para referirse a las doctrinas de Marx, no puede olvidarse que el propio Marx declaró en una ocasión no ser marxista, lo cual significaba la negativa a que su pensamiento fuera considerado dogma y se le encerrara en estrecheces escolásticas. En las diversas fases de su evolución intelectual, Marx mantuvo además la necesidad de atenerse a las situaciones concretas contra la tentación de forjar puras abstracciones intemporales. El problema es que la obra de Marx ha sido entendida de modo diverso según se haya visto en ella una concepción del mundo, una filosofía, una antropología filosófica, una ciencia, una sociología, un modo de explicar y cambiar la historia, una serie de normas para la acción política que deben variarse de acuerdo con las circunstancias históricas, una ideología, etc. Esta diversidad de visiones hacen difícil justificar la opción unilateral por una de las alternativas indicadas. No sólo entre marxistas y no-marxistas, sino entre los mismos marxistas, se discute bajo cuál de estos significados puede ser considerado más propiamente el marxismo. Todos los marxistas se basan, evidentemente, en las teorías de Marx, pero el hecho de que se vean obligados a reivindicar en cada caso la comprensión correcta y la interpretación adecuada de las doctrinas del Marx original demuestra el escaso compromiso dogmático de éste. De ahí que haya que distinguir entre el marxismo en sus diferentes expresiones y variantes (marxismo) y la doctrina misma de Marx (marxiana), aunque el significado de "marxismo" no pueda menos de estar relacionado con la producción teórica y la acción práctico-política de Karl Marx. El asunto se complica más todavía cuando se tiene en cuenta que, a lo largo de su vida, se fueron dando cambios en los propios intereses intelectuales de Marx, cambios que plantean la cuestión de la continuidad y discontinuidad de su propio pensamiento. Para algunos intérpretes, entre los que sobresale Louis Althusser, Marx trabajó dentro de cauces considerados como filosóficos en los comienzos de su producción intelectual, pero sus intereses específicamente filosóficos irían luego disminuyendo, o atenuándose, en beneficio de sus intereses sociológicos, políticos y económicos, que culminarían en el Marx maduro con la construcción de una ciencia. La oposición entre un Marx maduro y un Marx joven ha dividido a los intérpretes; unos destacan la importancia del Marx humanista frente al Marx economista y sociólogo, y otros lo contrario. Algunos, en cambio, han subrayado la continuidad del pensamiento de Marx, que parece haberse demostrado con el eslabón perdido de los Grundrisse de 1857-1858. No obstante, aun admitidas las diferencias entre los dos Marx, se constata la actitud constante de Marx en su firme convicción socialista y comunista. En la medida en que Marx trató de dar una explicación de los cambios sociales, su pensamiento sería de carácter sociológico; la cuestión es entonces saber si la sociología de Marx equivale o no a una ciencia social objetiva. Quienes admiten este carácter subrayan el aspecto científico del marxismo; sin embargo, quienes lo niegan (como Georg Lukács) destacan el carácter fundamentalmente "partidista" del marxismo, interpretándolo no como una sociología científica, sino como la filosofía social de la clase trabajadora y, por tanto, como su ideología propia, desenmascaradora de todas las demás ideologías. El PROLETARIADO es una clase social compuesta por trabajadores, normalmente, de origen humilde. La existencia del término proletariado adquiere especial importancia en el siglo XIX gracias a los postulados de Karl Marx y Friedrich Engels y la aparición del manifiesto comunista. De este modo se conformó el significado del individuo proletario y, por lo tanto, de la unión de estos trabajadores en una clase obrera mayoritaria y enfrentada al capitalismo burgués. El proletariado como agregación social tiene su base en el entorno urbano e industrial, desempeñando su labor profesional en fábricas y empresas a cambio de una determinada retribución y sin contar con la propiedad de medios de producción. No obstante, existe también el concepto de proletariado rural, más dedicado a las labores del campo como la ganadería y la agricultura. Según las tesis socialistas y comunistas en su origen, la máxima expresión del papel del proletariado debe existir a través de la figura de la dictadura del proletariado. Además, en base a los argumentos socioeconómicos socialistas y comunistas, este sector social es responsable del avance de la sociedad y se identifica con la clase obrera. Derivado del latín burgus, con el nombre de BURGUESÍA se designa al estamento o grupo social, eminentemente urbano, cuya característica esencial es que su nivel de riqueza no viene determinado por su patrimonio en tierras sino por su adscripición a determinados oficios artesanos, industriales, liberales, financieros y mercantiles. La evolución histórica de este grupo social le ha llevado de ser un sector aislado en el proceso de producción a detentar, a través del poder económico, el poder político de la sociedad, desplazando de él a los privilegios que, por nacimiento o por hereditabilidad, hacían de la nobleza el grupo social hegemónico. La psicología ha desarrollado numerosas teorías con objeto de explicar de forma científica los comportamientos suicidas y cuáles son aquellos contextos en los que resulta más probable que éstos surjan. Factores de alteración psicológica o emocional, vinculados a cambios hormonales, y convertidos en patologías crónicas, son en ciertos casos los condicionantes más destacados para explicar el suicidio. Sin embargo, las explicaciones sociológicas ofrecen una serie de argumentos más amplios, completos y omnicomprensivos. Se ha demostrado la existencia de correlaciones claras entre situaciones de desamparo real o imaginario, como la orfandad, la viudedad, enfermedades irreversibles, desarraigo familiar o soledad extrema, con los intentos de cometer suicidio. Esta perspectiva parece mostrar que los factores sociológicos serían capaces de explicar un mayor números de casos de suicidio que los de carácter psicológico. Ambas teorías se complementan realmente, puesto que la interpretación que prima en la actualidad es aquella que considera la existencia de una serie de individuos que poseen una clara predisposición a cometer suicidio. Sin embargo, el intento se consuma si se dan una serie de factores ambientales, de carácter social, que impulsan su comisión. La psicología ha desarrollado numerosas teorías con objeto de explicar de forma científica los comportamientos suicidas y cuáles son aquellos contextos en los que resulta más probable que éstos surjan. Factores de alteración psicológica o emocional, vinculados a cambios hormonales, y convertidos en patologías crónicas, son en ciertos casos los condicionantes más destacados para explicar el suicidio. Sin embargo, las explicaciones sociológicas ofrecen una serie de argumentos más amplios, completos y omnicomprensivos. Se ha demostrado la existencia de correlaciones claras entre situaciones de desamparo real o imaginario, como la orfandad, la viudedad, enfermedades irreversibles, desarraigo familiar o soledad extrema, con los intentos de cometer suicidio. Esta perspectiva parece mostrar que los factores sociológicos serían capaces de explicar un mayor números de casos de suicidio que los de carácter psicológico. Ambas teorías se complementan realmente, puesto que la interpretación que prima en la actualidad es aquella que considera la existencia de una serie de individuos que poseen una clara predisposición a cometer suicidio. Sin embargo, el intento se consuma si se dan una serie de factores ambientales, de carácter social, que impulsan su comisión. Y, Alexander, para no perder la costumbre, continúa leyendo de todo: - ¡Qué bien! El concepto de ‘angustia’, que es una noción del pensamiento existencialista, refiere, en Kierkegaard a un sentimiento nacido de la conciencia de la absoluta distancia entre el individuo y Dios y que requiere un salto de fe. Heidegger la entiende como la inquietud radical de la propia existencia ante la que hemos de responder con autenticidad. Dicho lo cual, saca de su bolsillo una pistola Luger, la carga (pone una bala en la recámara), introduce el cañón en la boca con decisión y firmeza, y a los segundos se oye un ¡¡PUM!! Alexander ha puesto el punto y final a una existencia oscura y apagada, basada fundamentalmente en tragar todo tipo de ensayo filosófico. Desde la más remota antigüedad, numerosos personajes célebres eligieron la vía del suicido para acabar con su vida, y algunos han pasado a la posteridad precisamente por ello. Entre los casos más universalmente conocidos de suicidas figuran muchos personajes mítico-legendarios, que van desde el héroe homérico Áyax hasta los bíblicos Sansón y Judas. Otro personaje de ficción cuyo suicidio dejó una impronta cultural y social muy intensa en su época fue el joven Werther, prototipo de enamorado romántico creado por Johann Wolfgang von Goethe, cuyo novelesco suicidio conmovió tanto a los lectores de su época que, tras la publicación del libro que él protagonizaba, se produjo en Alemania una intensa ola de suicidios de jóvenes (de ambos sexos) que de ese modo pretendieron seguir su ejemplo. Celebridades de la antigüedad que se suicidaron por diversas razones fueron el caudillo cartaginés Aníbal, los filósofos, escritores e intelectuales Pitágoras, Diógenes, Safo, Sócrates, Isócrates, Demóstenes, Empédocles, Eratóstenes, Séneca, Lucano y Catón de Utica. Del propio Aristóteles se dice también que se suicidó, aunque, según otras tradiciones, su muerte se debió a un error médico. Enormemente célebres fueron el suicidio de Marco Antonio y de la reina Cleopatra VII de Egipto. Posteriormente, se suicidarían también la emperatriz romana Agripina (que, al parecer, eligió el suicido por hambre), los emperadores Nerón y Diocleciano; y Antinoo, el célebre favorito del emperador Adriano, del que se dice que se quitó la vida cuando un oráculo exigió la muerte de una persona voluntaria para que el emperador pudiese conocer una predicción que le interesaba. En épocas posteriores, también se suicidaron científicos e intelectuales como Uriel da Costa (que fue maestro de Baruch Spinoza), el matemático y sociólogo Marqués de Condorcet, o el científico y político francés Marcellin Berthelot. Célebres escritores que también acabaron voluntariamente sus días fueron Heinrich Von Kleist, Mariano José de Larra, Edgar Allan Poe, Camilo Castelo Branco, Ángel Ganivet, Emilio Salgari, Antonin Artaud, Maiakovski, Walter Benjamin, Stefan Zweig, Virginia Woolf, Cesare Pavese, Sylvia Plath, Ernest Hemingway, Paul Celan, Gerard de Nerval, John Kennedy Toole, Henry Millon de Montherlant, Yukio Mishima, Arthur Koestler, Tennessee Williams, o Primo Levi. En el terreno artístico, conocidos pintores suicidas han sido Mark Rothko, Ernst Kirchner o Jackson Pollock. También acabó voluntariamente con su vida Jacqueline Picasso, la última esposa de Pablo Picasso. Cantantes de ópera como Maria Callas, y de rock como Jimi Hendrix y Kurt Cobain (cantante de Nirvana), engrosan la lista de suicidas célebres, en la que también se pueden incluir los actores y actrices Montgomery Clift, Alan Ladd, Judy Garland, Jorge Mistral, Nathalie Wood y Rommy Schneider, así como el director de cine Rainer Werner Fassbinder. La muerte de Marilyn Monroe ha sido muchas veces atribuida a un suicidio, y también se cree que la muerte del psicólogo y psicoanalista Sigmund Freud fue en realidad un suicidio asistido. Otros suicidas célebres han sido, también, militares y políticos como Adolf Hitler, Joseph Goebbels, Hermann Goering, Erwin Rommel o Rudolf Hess. -------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------

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