RELATO BREVE, "En una casa, cuyo recuerdo me espanta..."
Pongámonos en situación. Nos encontramos en Zaragoza, en su capital, la ciudad romana de Caesar Agusta, fundada como colonia inmune de Roma en el año 14 a.C., posiblemente el 23 de diciembre, sobre la ciudad ibérica intensamente romanizada de Salduie. Pero los retazos históricos los vamos a dejar para otras costuras. Sí nos interesa señalar que la ubicación del término municipal de Zaragoza es muy especial, pues se encuentra en el sector central de la Depresión del Ebro. De ahí, también, que el clima de Zaragoza sea mediterráneo, con marcada influencia continental, caracterizado por escasas precipitaciones (320 mm anuales) y temperaturas en promedio moderadas (15,3º C). La continentalidad se manifiesta en la notable diferencia entre un invierno frio, con temperaturas medias en enero de 6,6 ºC, y un verano cálido, en el que los valores del mes de julio se sitúan en 24,9 ºC. Pero además, estos datos promedio enmascaran una realidad que es aún más contrastada, pues en invierno no son extraños los días de helada o momentos en los que el termómetro se aproxima a los 0 ºC; y en el extremo contrario, el calor puede ser agobiante en julio y agosto, con cifras absolutas que alcanzan con cierta frecuencia los 35 ºC y llegan a los 40 ºC. Por otro lado, el cierzo es el viento más característico de Zaragoza y del valle del Ebro, en general. La tradición popular sitúa su base de operaciones en el Moncayo: concretamente baja desde el noroeste, seco y frío, y limpia el aire a su paso, haciendo en muchas ocasiones que la sensación térmica sea muy inferior a lo que marcan los termómetros. Bajo este clima nos vamos a topar con una familia muy peculiar, en la cual el padre dirige la cátedra de Historia Moderna de la facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Zaragoza, ya que cursó en sus años jóvenes las carreras de Geografía e Historia, así como la de Teología. Metidos en harina de este costal, aclararemos que los orígenes de la enseñanza superior en Aragón se remontan a la legendaria Academia fundada en Huesca por Quinto Sertorio (siglo I a. C.). En 1354 Pedro IV de Aragón funda la Universidad Sertoriana de Huesca, que desaparecerá en 1845. Más tarde, en el siglo VII, a merced de la Iglesia y por mano del obispo Braulio, se formarían las Escuelas eclesiásticas con sede en Zaragoza. Estas evolucionarán entre los siglos XII y XIV hasta que, en 1474, se crea el llamado «Estudio general de artes» de Zaragoza. Sin embargo, y debido a la oposición encontrada, no fue hasta 1583 cuando, de la mano de su fundador, Pedro Cerbuna, se aprobaron los estatutos de la nueva Universidad de Zaragoza. Dedicó las rentas de la sede vacante del Arzobispado de Zaragoza a la creación de dicha Universidad, lo que permitió su apertura el 24 de mayo de 1583 (a pesar de que había sido fundada por un privilegio de Carlos I concedido en las Cortes de Monzón el 10 de septiembre de 1542). Por otra parte, la Universidad de Zaragoza es un centro de educación superior público repartido geográficamente entre los campus de Zaragoza, Huesca, Jaca, Teruel y La Almunia de Doña Godina, todos ellos en la Comunidad Autónoma de Aragón. Fue fundada en 1542, reunía en 2014 a más de 30.000 estudiantes y 3.000 miembros docentes entre sus 22 centros y 74 titulaciones y estudios propios. Dicho lo cual, diremos que la esposa del mencionado José Antonio Arniches, Clara Topete, se dedica a las labores del hogar, resultando que dicho matrimonio tiene dos hijos, un varón de 24 años conocido como Enrique Arniches, que es P.N.N. del mismo Seminario que su padre, y una hembra de 14 años que se apellida Concha Arniches, estudiante del último curso de la E.S.O. en el Instituto de Estudios Secundarios Francisco de Goya de la capital maña. Pero, para no quedarnos cortos en explicaciones, indicaremos que José Antonio Arniches canalizó su vocación hacia los estudios eclesiásticos, de los que hablaremos después con más paciencia. Su hijo, Enrique Arniches, resulta ser un Profesor No Numerario bastante explosivo, pues milita en el Movimiento Comunista de Aragón (MCA), que fue un partido político español de ámbito territorial aragonés, fruto de la regionalización del Movimiento Comunista de España (MCE) en Aragón, que acabaría repercutiendo en sus siglas. Se trata de un referente aragonés del Movimiento Comunista de España. Por último, su hermana, Concha Arniches, es hoy por hoy una adolescente, pletórica de ilusiones, que se encuentra en la edad que sucede a la niñez y que transcurre desde la pubertad hasta el pleno desarrollo, período de profundas transformaciones fisiológicas y psicológicas, encontrándose sus límites entre los 12 y los 18 años en la mujer y los 14 y los 20 en el hombre. Así, pues, hemos dado las principales características de la familia Arniches Topete, características que se irán completando a medida que avance este ejercicio de redacción. En primer lugar, vamos a hablar del ateísmo, por una razón fundamental: Aunque lo parecía, José Antonio Arniches no era en absoluto un ateo. El término ateísmo surgió a fines del siglo XVI, pero la noción de ateísmo, en alguna de sus muchas formas, y sobre todo la acusación de ateísmo son bastante anteriores. Algunos filósofos griegos, como Anaxágoras, y luego Sócrates, y el propio Aristóteles, fueron acusados de impiedad, lo que no es muy distinto de ateísmo, si se entiende por ello la negación, supuesta negación, o descuido, de los dioses de la ciudad. El averroismo, o lo que se entendía por tal desde el siglo XIII al XV, sirvió a menudo como acusación de algo similar a una especie de ateísmo. Durante bastante tiempo 'ateísmo' y 'spinozísmo' fueron considerados sinónimos, considerándose también como sinónimos 'ateísmo' y 'panteísmo'. Toda idea de separación de la Iglesia y el Estado fue equiparada al ateísmo, por eso muchos consideraron ateo a Hobbes. La religión natural, el deísmo y el librepensamiento fueron también consideradas manifestaciones de un ateísmo más o menos pronunciado. En general se ha identificado también ateísmo y materialismo. La dificultad de encontrar una definición unívoca para el término 'ateísmo' fue advertida con claridad por Lalande, quien, después de haber definido el ateísmo como "la doctrina que consiste en negar la existencia de Dios", añadía ya en un plano crítico: "La definición de este término no puede ser más que verbal, dado que el contenido de la idea de ateísmo varía necesariamente en correlación con las diversas concepciones de Dios y de su modo de existencia (...). El término reviste en nuestra opinión sólo un valor histórico, que es preciso determinar en cada caso particular, en vez de un significado teorético definido. Lo que para uno es afirmación de la divinidad puede ser para otro ateísmo. Se ajusta más, por tanto, a las polémicas religiosas que a la discusión filosófica, de la cual, por lo demás, tiende a desaparecer".Pero estas observaciones apuntadas en el Vocabulario de Lalande incluían algunas reservas. Para Jules Lachelier, por ejemplo, "lo que varía no es tanto el contenido filosófico de esta idea como el uso más o menos malévolo que se hace del término contra tal doctrina o tal persona". Por su parte, Louis Boisse declara: "No creemos que este término deba desaparecer del lenguaje, ni siquiera de la discusión filosófica, ni tampoco que solamente se pueda dar de él una definición verbal. Es imposible que a un término que ha ocupado durante tanto tiempo el pensamiento de los hombres no corresponda, también hoy, algún significado". El estado de la cuestión sobre el ateísmo no es hoy el preconizado y previsto por Lalande, ya que el término ateísmo goza en el lenguaje filosófico y no filosófico de hoy de un prestigio creciente, lo cual permite suponer que posee todavía un significado, o, mejor, un conjunto complejo de significados. La definición del término 'ateísmo', por tanto, con toda su resonancia doctrinal, vital y afectiva, trasciende ampliamente el convencionalismo y abarca actitudes de fondo referentes a las relaciones entre hombres y entre doctrinas. De lo que aquí se trata, siguiendo a Girardi, es de llegar a una definición lo suficientemente amplia de ateísmo como para que pueda ser aplicada a todas las corrientes a las que el lenguaje filosófico actual designa habitualmente como ateas, y por otro, lo suficientemente precisa para permitir distinguir estas corrientes de las demás y circunscribir los problemas que a ellas se refieren. Por ello se hace necesario realizar dos precisiones importantes. La primera es que el ateísmo será descrito en términos negativos más que positivos, aunque su naturaleza no puede ser más que fundamentalmente positiva. La segunda es que la exposición se ve obligada a definir y clasificar actitudes vitales, concretas, y muy complejas, lo que conlleva que todas las distinciones que puedan proponerse en este campo serán, por tanto, abstracciones. Y, una vez llegados hasta aquí, ahora vamos a profundizar con ahínco en la labor docente e investigadora de nuestro padre de familia, José Antonio Arniches. Ya hemos indicado, también, que dentro de la Edad Moderna se había centrado en los estudios eclesiásticos, en lo que era fundamental el estudio de la herejía. El tema estrella era, ni más ni menos, que la Reforma protestante. Este movimiento religioso iniciado en la primera mitad del siglo XVI, dio origen a las iglesias protestantes y sustrajo a la obediencia de los papas a gran parte de Europa. La Reforma nació por razones religiosas, pero el punto de partida fue la crisis de la sociedad medieval, y sus causas el relajamiento de la fe y de las costumbres, la corrupción del propio clero y la difusión de la Biblia, como consecuencia de la invención de la imprenta. El iniciador de la Reforma fue el monje agustino alemán Martín Lutero (1517), y siguieron una orientación parecida Zwinglio en Suiza y el francés Calvino, en Ginebra. Sin entrar en mayores pormenores, don José Antonio defendió que la Reforma rompió la unidad religiosa de Europa con la aprobación de varias iglesias cristianas. Y, aunque no fue objeto de sus estudios, también motivó, por reacción, una Reforma católica o Contrarreforma. En un terreno más íntimo, iremos avanzando que el Sr. Arniches, como se dice vulgarmente, estaba de vuelta y media. Era un rotundo agnóstico porque poseía una actitud filosófica que declaraba inaccesible al entendimiento humano todo conocimiento de lo divino y de lo que trasciende la experiencia. De otro modo: El agnosticismo es una doctrina filosófica que niega al entendimiento humano la posibilidad de conocer conocimiento de cualquier tipo de entidad metafísica, especialmente de lo absoluto o de Dios, y que reduce el ámbito de la ciencia a lo fenoménico. Dicho de otro modo: El Agnosticismo es una doctrina filosófica que declara inaccesible al entendimiento humano toda noción de lo absoluto, de Dios y sus atributos, y reduce la ciencia al conocimiento fenomenológico y relativo. Mucho más vulgarmente, José Antonio no era creyente, pero no estaba en el limbo, no estaba distraído y como alelado. Pero no podemos olvidar que los archivos utilizados se asentaban en la Península Ibérica, por lo que don José Antonio había estudiado el proceso inquisitorial que se montó contra los alumbrados. Al respecto, las corrientes de los alumbrados adquieren, a principios del siglo XVI, forma de movimiento religioso, gracias a la monja franciscana Isabel de la Cruz, que se dedica a fundar centros en Alcalá, Toledo y otros lugares, adoptando una pasividad mística, una dejación, encaminada a conseguir la comunicación directa del alma con Dios, en un proceso que terminaría con la sumisión absoluta a la voluntad divina. La corriente triunfaría, sobre todo, en Escalona, en el círculo del Marqués de Villena, donde actúa la otra figura clave del movimiento, Pedro Ruiz de Alcaraz, discípulo de la monja. El desarrollo de la corriente alumbrada preocupó a la Inquisición que se decidió a actuar y en 1524 detiene a la fundadora y a su discípulo predilecto: era el comienzo del desmantelamiento del grupo, que fue controlado en veinte años. Resumiendo un tanto aceleradamente, se llamó “alumbrado” a todo miembro de cierta corriente espiritualista, mística y renovadora, que existió en la España de los siglos XVI y XVII. Nuestro Autor había defendido que bajo la influencia de la Reforma y del pensamiento de Erasmo, propugnaban una desacralización de la vida religiosa y la comunión directa del alma con Dios. Si, sí, compañeros en esta época andaba a sus anchas el Tribunal de la Inquisición, que fue objeto de la curiosidad de José Antonio Arniches. La Inquisición fue un Tribunal eclesiástico establecido para perseguir la herejía y demás delitos contra la fe. Históricamente tuvo dos manifestaciones distintas: la Inquisición medieval, vinculada al pontificado, y la Inquisición española, establecida por los Reyes Católicos. Nuestro catedrático, por la facilidad de su estudio, se detuvo a conciencia con la Inquisición española. El establecimiento de la Inquisición en los diferentes reinos hispánicos y luego en América se debió a la iniciativa de los Reyes Católicos, tras una serie de negociaciones con Sixto IV, entre 1478 y 1483. A diferencia de la institución medieval, el nuevo tribunal o Santo Oficio se organizó con independencia de la Santa Sede, bajo la jurisdicción de la corona. Su actuación se centró en la represión del judaísmo, y, después de la expulsión de los judíos (1492), en la persecución de los falsos conversos, la bigamia, la blasfemia, la brujería, los libros prohibidos, etc. Como ha estudiado nuestro catedrático, las sentencias eran hechas públicas en los autos de fe y las condenas a muerte, ejecutadas por la justicia secular. También indagó que fue suprimida por las Cortes de Cádiz en 1813; Fernando VII la reimplantó en 1814 y fue definitivamente abolida por María Cristina en 1834. Sobre “Inquisición y Reforma Protestante”, nuestro Autor escribió que el fenómeno de las guerras de religión en Europa y de la reforma protestante durante el siglo XVI incidió de manera directa en España y en la evolución de la actividad inquisitorial. En el Concilio de Trento (1545-1564) la Iglesia Católica precisó todo un programa de reformas que debieron ser aplicadas por la Iglesia y la Monarquía Hispana en sus territorios. En el Concilio se establecieron los márgenes de la conducta y de la creencia de los católicos, y la Inquisición entonces dirigió sus esfuerzos para impulsar la puesta en práctica del programa tridentino. Los inquisidores husmearon entre las conductas que guiaban la vida de los cristianos de siempre y en las formas complejas de la religiosidad de los fieles. Lógicamente, se encontraron muchas desviaciones entre los cristianos cuando los inquisidores trataron de examinarlos bajo los criterios impuestos por el modelo tridentino, desviaciones que se manifestaban en prácticas supersticiosas, en formas de decir que expresaban una religiosidad muy particular y poco adoctrinada, en sentimientos anticlericales, en dudas frente a ciertos dogmas de fe o en interpretaciones muy libres de las enseñanzas de la Iglesia. En este momento la Inquisición vivió sumergida en el mundo de la feligresía más popular. Especialmente en el de aquella que vivía en los núcleos urbanos, ya que la presencia inquisitorial fue menor en las zonas rurales, consecuencia lógica de las limitaciones de la institución. Buscó la herejía entre el pueblo cristiano menudo, y la identificó en diferentes desviaciones, castigándola con el fin de erradicarla, pero también para ejemplarizar. Y es que, las "abjuraciones" con las que se sentenció buena parte de estas manifestaciones heréticas, así como las penas de humillación pública, le sirvieron a la Inquisición para difundir de una forma muy eficaz el nuevo modelo de catolicismo tridentino. Finalmente se decantó por estudiar “Inquisición y Brujería”, en el que menos importante numéricamente, pero muy reveladora, fue la actuación del Santo Tribunal frente a un fenómeno de alcance europeo que también en España estuvo presente. Nos referimos a los brotes de brujería. Representaba este hecho un caso deleznable de apostasía, en el que algunos individuos elegían libremente renegar de la fe para entrar a formar parte de sectas dedicadas a adorar a Satán. Un fenómeno que parecía haber arraigado con fuerza en zonas rurales y entre una población preferentemente formada por campesinos. ¿Existían las brujas y los brujos? ¿Era cierto que en lugares recónditos de la sociedad agraria, los miembros de la secta de Satán se reunían en aquelarres para celebrar misas negras y rendir culto al demonio? Fuera cierto o no, lo que sabemos es que la Inquisición, desde sus instancias superiores, desarrolló una política guiada por principios de una racionalidad proverbial. A principios del siglo XVII, cuando algunos brotes de brujería conmovieron a la sociedad, los inquisidores empezaron a reflexionar sobre este fenómeno con enorme claridad. ¿Cuál era la solución inquisitorial frente a la brujería?. El Tribunal entendió que, en este caso, sería más efectiva una estrategia que impusiera el silencio, en vez de comenzar campañas de represión, que inevitablemente traerían mucho ruido y publicidad. El éxito de esta solución pronto se dejó notar. No persiguiendo la brujería, ésta acabó por desaparecer con el paso del tiempo. Así, es que nuestro Autor, con palabras vulgares, no era creyente. No obstante, se había quedado con la frase de Cristo que decía: “Polvo eres y en polvo te convertirás”. O esta otra: “Venimos de las estrellas y vamos a las estrellas”. Para él, este existencialismo religioso no era moneda de cambio. Consideraba, también, que el ser humano era circunstancial. Su pensamiento se hallaba inundado de cuestiones, incluso banales, que negaban la condición espiritual del hombre. Por ejemplo, una conversación cualquiera con su hija discurría en los siguientes términos: Tomaba la palabra su hija Concha Arniches, la niña preciosa de su padre: - Papá todos tus escritos están esparcidos por ahí, sin respetar intimidad alguna. José Antonio le replicaba: - Siempre me ha faltado el sentido del orden, por lo que este despacho se parece a una papelera, donde el barullo reina por doquier. No obstante, el padre concluía gruesamente: - Me imagino que no te habrás atrevido a curiosear en ese cúmulo de papeles. Su hija le contesta: - La curiosidad no me ha devorado. Pero lo cierto es que su hija pequeña había metido las manos en todas las basuras de la casa. Estas indagaciones habían creado en la menor un ambiente de desconfianza y suspicacia. Como ya hemos dicho en otro momento, Concha Arniches se encontraba en la pubertad, que es una etapa del desarrollo del cuerpo humano en que se inicia la madurez de los órganos sexuales y comienzan a expresarse los caracteres sexuales secundarios. En las mujeres, se manifiesta por el comienzo de la ovulación y los ciclos menstruales, crecimiento de los pechos y del vello púbico; en los varones con el comienzo de la emisión de líquido seminal, aparición del vello púbico y engrosamiento de la voz. Sin embargo, el padre, bajando algunos escalones para ponerse a la altura de su hija, le comenta lo siguiente: - Pubertad significa inicio de la vida sexual adulta. En esta etapa se produce un aumento considerabe de los organos sexuales externos en ambos sexos, así como otros cambios físicos. El hipotálamo y la hipófisis ponen en marcha una serie de mecanismos hormonales que desencadenan un largo proceso de cambios. Durante la infancia el hipotálamo no secreta hormona liberadora de hormona luteinizante (LHRH); sin embargo, cierto proceso de maduración del cerebro hace que el hipotálamo empiece a secretar LHRH en el momento de la pubertad. No obstante, se cree que la pubertad se inicia gracias a algún proceso de maduración que ocurre en algún sitio del cerebro, además del hipotálamo, y se especula en la posibilidad de que esa maduración afecte a alguna parte del sistema límbico. La pequeña se siente aludida en un sentido negativo, y sostiene: - Papá ¿qué me estás llamando niña pequeña o nena? Yo no te he pedido esta serie de explicaciones. Sin embargo, su padre insiste machaconamente y le explica que: - Las edades de los cambios en la pubertad comienzan en los chicos a los 12-13 años y terminan hacia los 16-18, mientras que en las chicas se inician como término medio a los 10-11 años y terminan entre los 14-16. Existen grandes diferencias entre unos sujetos y otros. Las causas de que la maduración ocurra más temprano o más tarde, parece que están ligadas a aspectos genéticos y ambientales. La criatura se echa a llorar y, entre gemido y gemido, le susurra a su padre en el oído lo siguiente: - Sí, sí he hurgado en cuantos papeles dejas en cualquier lugar. No entiendo nada ni me quedo con alguna idea [:frase que la chica expresa intentando tranquilizar a su padre]. José Antonio insiste machaconamente, intentando tranquilizar a la joven: - En el momento de la pubertad, la mujer comienza a presentar ciclos menstruales regulares, conocidos como ciclos sexuales o menstruación, regulados por el hipotálamo. El inicio de la menstruación en la mujer recibe el nombre de menarquía. En el hombre, el comienzo de la pubertad se manifiesta por la erección y eyaculación seminal. Desde el punto de vista psicológico, los efectos de la aparición de esa madurez física tienen una diversidad de correlatos en el individuo. El rápido cambio corporal puede ejercer un gran efecto en el concepto que el adolescente se forme de sí mismo, mientras que el desarrollo lento puede producir sentimientos de inferioridad y poca confianza en sí mismo. En realidad, la joven está asustada por la cantidad de datos que ha manejado. El padre se lo nota: Tiene la cabeza como un cascabel. Aunque ella no lo musite, está seriamente tocada, por lo que impulsivamente se agarra al torso de su padre. Dicho lo cual, indicaremos también que Concha se encontraba muy unida a Enrique, aunque últimamente –desde que Enrique ingresó en la Facultad- estas relaciones pasaban una crisis penosa y Enrique sólo hablaba de la historia de Cesar Agusta. Como ejemplo valga lo siguiente: - Caesaraugusta es la única ciudad romana que gozó del privilegio de ostentar el nombre de su fundador: Caesar Augusto. A día de hoy, el casco antiguo mantiene todavía la estructura de aquella ciudad. Vamos a recorrer sus vestigios a través de la Ruta de los museos de Caesaraugusta. De la zona romana se conservan varios edificios, destacando el Teatro de Cesaraugusta por ser el mejor conocido. La Ruta de Caesaraugusta la conforman los museos de sitio dedicados a cada uno de estos edificios: el Foro, el Puerto fluvial, las Termas públicas y el Teatro, junto con las murallas romanas. Un itinerario a partir del cual conocerás el centro político y los edificios públicos más emblemáticos de la ciudad romana. [Con estas explicaciones la hermana se aburría enormemente]. Seguidamente hablaremos, pues, de Enrique Arniches de 24 años, que estaba doctorándose en el Seminario que presidía su padre, José Antonio. Esta Tesis Doctoral llevaba el siguiente título: “Caesaraugusta. Arqueología. Patrimonio. Cultura…”, en la cual se defendían con ahínco las siguientes ideas: - Caesaraugusta, colonia romana, fue fundada sobre la ciudad ibérica de Salduie, en un punto estratégico por la confluencia de tres ríos (Ebro, Gallego y Huerva). La urbe construida de nueva planta sigue los modelos típicos romanos: trazado en damero con los edificios públicos imprescindibles en la vida romana como el foro, templos, teatro, termas públicas, etc. Hacia el año 14 antes de la Era, el emperador César Augusto decidió fundar a orillas del Ebro la única ciudad del Imperio que disfrutó del privilegio de llevar su nombre completo, Caesaraugusta. En este enclave ya existía una antigua población íbera llamada Salduie, cuyos habitantes habían aceptado hacía mucho tiempo la cultura romana. La fundación de la colonia obedeció a una motivación militar y estratégica del territorio. Se trataba de defender los logros conseguidos militarmente en la zona norte de la península. Por eso, en Caesaragusta se asentaron los veteranos de las legiones que habían intervenido en las guerras cántabras: la IV Macedónica, VI Víctrix y X Gémina. La ciudad se trazó siguiendo los cánones romanos a partir de dos grandes vías urbanas: el cardo máximo de norte a sur, (aproximadamente la actual calle Don Jaime I) y el decumano máximo de este a oeste (desde C/ Mayor hasta C/ Manifestación). El resto de las calles se trazaban paralelas a éstas creando una estructura ortogonal, de red o cuadrícula, que formaban manzanas (insulae) que se irían llenando a lo largo de los años con distintos edificios y casas (domus) de las familias más pudientes. El perímetro de la ciudad se delimitó con una muralla con torreones que acotaba un espacio rectangular de 48 hectáreas. Cuatro puertas, coincidiendo con los puntos cardinales y las principales calles, se abrían en la muralla para dar acceso y salida a la población. El periodo de esplendor de la ciudad, en el que se realizaron grandes obras públicas, se desarrolló durante el siglo I y el siglo II después de la Era. Siguiendo el modelo urbano romano, en su interior se levantaron mercados, plazas porticadas, dos templos -uno en el interior de La Seo y otro en la plaza del Pilar delante de la casa Consistorial-, un foro -para el discurrir de la vida administrativa y política-, fuentes o ninfeos, como la de la plaza de san Pedro Nolasco, etc. En este crecimiento urbanístico no se pueden obviar los elementos lúdicos que toda gran urbe romana tenía como un gran teatro o varias termas, tanto públicas como privadas. La ciudad se dotó de una completa red de abastecimiento de agua y de alcantarillado, como la gran cloaca que puede verse en el museo del Foro. Sobre el río Ebro se erigió un puente (a la altura del actual puente de Piedra) y un puerto fluvial donde podían fondear los barcos que llegaban desde Tortosa o desde Vareia (actual Logroño), tan necesarios en el desarrollo económico y comercial de la ciudad. Para paliar las inundaciones por las crecidas del río se construyeron zonas de drenaje, utilizando ánforas colocadas boca bajo, como las localizadas en la plaza Tenerías. Tan importante era la vida urbana para los romanos como la vida en el más allá. Los cementerios se situaban a lo largo de las calzadas de salida de las ciudades. En Caesaraugusta se han localizado varias necrópolis: una en la Puerta Occidental, actual calle Predicadores y otra en el lado opuesto, calle Ntra Sra del Pueyo en el barrio de las Fuentes, y finalmente del siglo IV, en Santa Engracia. En esta última se localizaron dos sarcófagos de los primeros momentos del cristianismo que se conservan en la cripta de la iglesia. También extramuros se ubicaban las industrias y artesanías que podían ser nocivas para la vida diaria, como los alfares en la zona de San Pablo. Pero Enrique encerraba una vida muy turbulenta, pues se había ligado al Movimiento Comunista de Aragón, cuyo credo principal residía en el Marxismo-Leninismo-Maoísmo. Fue fundado en 1972 mediante la fusión de la Organización Comunista de Zaragoza (OCZ), surgida a partir del Frente de Liberación Popular (FLP), y otros grupos de menor importancia. Ideológicamente era de corte maoísta y ejercía como federación aragonesa del Movimiento Comunista de España, en 1977 cambiaría sus siglas para pasar a denominarse Movimiento Comunista de Aragón (MCA). Durante los años 72-73, en la clandestinidad, crean los Comités de Estudiantes Revolucionarios de Zaragoza en la Universidad de Zaragoza para formar políticamente y movilizar a los estudiantes universitarios, así como los CEEM (Comités de Estudiantes de Enseñanza Media) en enseñanza media, con una gran implantación en la ciudad de Zaragoza y sus institutos y facultades. Posteriormente crearon las MJCA (movimiento de juventudes comunistas de Aragón) que en 1977 pasaron a llamarse JAR (Juventudes Aragonesas Revolucionarias) En 1991 se fusionó a la Liga Comunista Revolucionaria para crear un movimiento político, social y cultural llamado Liberación, renunciando a aspirar a participar en la política institucional. Todo lo dicho sobre Enrique determina que éste respire el marxismo. El término "marxismo" no apareció de modo inmediato para categorizar la obra de Carlos Marx, sino que su uso fue tardío. Inicialmente, sobre todo entre los anarquistas de la Primera Internacional, se habló de "marxistas" y "marxianos", pero incluso entre éstos las ideas de Marx eran poco conocidas y compartían su influjo con principios de procedencia blanquista, proudhonista, sindicalista, posibilista en Francia, dühringiana y lassalleana en Alemania. El eclecticismo fue la regla hasta la aparición del Anti-Düring de Engels (1878) y Marx no se impuso en la socialdemocracia alemana hasta el Programa de Erfurt (1891). Incluso cuando Kautsky, en el momento de cambio de siglo, impulsó el uso del término "marxismo", el partido alemán prefirió entenderse como "socialismo" o "socialdemocracia", y el marxismo fue mirado con recelo como "elaboración erudita de un puñado de intelectuales". Propiamente, el término "marxismo" no se consagró hasta el momento en que, dentro del socialismo, Bernstein cuestionó por primera vez la consistencia teórica de Marx. La intervención de Berstein dio origen al "austromarxismo", de inspiración ética y kantiana, y generó por oposición el marxismo "ortodoxo" de Kautsky. Puede decirse, por tanto, que el término "marxismo" surgió con ocasión de su primera "crisis", una crisis correlativa de la constitución del marxismo en una cosmovisión sistemática. El elemento central de esta cosmovisión recogió la nueva acepción marxiana de la historia, optimista y crudamente realista, para convertirla en una versión más definida de la idea de progreso y dotándola de una especie de metafísica vulgar de carácter cuasireligioso. Esta codificación de las ideas de Marx, categorizadas con el término "marxismo", se impuso con la resistencia sobre todo de Rosa Luxemburgo, que vio en ella un sucedáneo teoricista de la socialdemocracia frente a la praxis revolucionaria. Por otra parte, el impresionante esfuerzo de Lenin por dotar de una teoría política a la revolución real, que presupuso de hecho la elaboración metafísica de Kautsky y Plechanov, abrió el ámbito teórico donde se canonizó (Stalin) el término "marxismo" como "materialismo dialéctico" y "materialismo histórico", y el término "marxismo-lelinismo" en cuanto ideología política. El significado de "marxismo" puede compararse, pues, con un árbol a la vez teórico y práctico, que a partir de un tronco inicial se ha diversificado considerablemente y que ha dado lugar a constantes canonizaciones, renacimientos y desarrollos que se atrofian. No obstante esta diversidad genética, puede decirse que "marxismo" es un término polisémico cuyo significado puede resumirse en tres acepciones principales. Por marxismo se entiende, en primer lugar, lo marxiano, es decir, el pensamiento de Marx, tomado en su conjunto o bajo algún aspecto de la evolución de su pensamiento, atendiendo principalmente a alguna de sus fases. Este pensamiento incluye un método, una serie de supuestos, un conjunto de ideas de muy diversa índole y numerosas reglas de aplicación, tanto teóricas como prácticas. En segundo lugar, cabe considerar como marxismo la obra de Marx juntamente con la obra de Engels y su intento de sistematizar y complementar las tesis de Marx, con la intención de elaborar una filosofía sobre la Naturaleza que complementara las elaboraciones marxianas sobre la sociedad y la historia. A esta pretensión de Engels suele denominársela "materialismo dialéctico". Finalmente, marxismo significa también lo que a partir de la producción de Lenin podría llamarse la "escolástica soviética" y las diversas interpretaciones que posteriormente se han hecho procedentes de diversas épocas y formadas según distintas tradiciones, temperamentos y circunstancias históricas, como las lecturas de Marx que proliferaron una vez quebrado el marxismo llamado "ortodoxo". Entre estas lecturas estarían la práctica del marxismo en el pensamiento de Mao Tse-tung, los intentos de revivificación del marxismo a base del retorno a las fuentes y las que han recibido por parte de algunos el nombre de "marxismo occidental", como el llamado "austro-marxismo" o "marxismo kantiano" de Max Adler, la lectura científico-estructural de Althusser, la existencialista de Sartre, la lectura de la Escuela de Frankfurt con Adorno, Horkheimer, Marcuse, Fromm, Habermas, y la realizada por autores como Lukacs, Bloch, Gramsci, Kosík, Kolakowski, Korsch, Lefebvre y Lucien Goldmann. Sin embargo, el MCA ideológicamente era de corte maoísta. El maoísmo era una ideología política derivada de las doctrinas de Mao Tse-tung. Aplica la teoría marxista-leninista a la situación especial de China, desplazando el centro de la acción revolucionaria de la ciudad al medio agrario, y establece como elemento básico la revolución cultural permanente para contrarrestar la influencia y poder de la nueva clase de burócratas dentro de la organización del Partido Comunista. Influyó en algunos movimientos revolucionarios de América Latina. Por último, el leninismo fue una doctrina política fundamentada sobre la ideología marxista y elaborada por Vladimir Ilich Ulianov, “Lenin”. Su perspectiva tuvo que adecuarse a la necesidad de aplicar los principios del marxismo a la práctica en un contexto, como era el ruso, caracterizado por no constituir el escenario ideal para llevar a cabo la revolución proletaria que había sido propugnada por Marx. La puesta en práctica del marxismo exigió por parte de Lenin su adecuación y la elaboración de una doctrina complementaria centrada fundamentalmente en el análisis de las condiciones básicas necesarias para que se produjera una revolución, que ésta tuviera éxito, y finalmente se asentara de forma definitiva. La perspectiva de Lenin alteraba de forma significativa las fases por las que era necesario atravesar para conseguir la victoria de la revolución proletaria. En sus presupuestos se argumentaba que la etapa liberal previa a la socialista contribuía de forma destacada al aburguesamiento del proletariado, lo que favorecía una ralentización en el proceso de surgimiento de una conciencia revolucionaria en las clases proletarias, y retrasaba, asimismo, la creación de las condiciones objetivas que pudieran favorecer la revolución. Para la consecución de estos objetivos era muy importante la existencia de una organización política de vanguardia en forma de partido poderoso, disciplinado y muy estructurado. Sus miembros debían ser revolucionarios y agitadores profesionales, organizados en función de una jerarquía fundamentada sobre el centralismo democrático. La existencia de esta organización constituía una premisa necesaria para que la revolución proletaria lograra los objetivos previstos. Finalmente, la meta de la revolución era la imposición de una “dictadura del proletariado”, de corte claramente autoritario y dirigida por una elite intelectual y proletaria, particularmente concienciada e integrada en el Partido Comunista. La actitud leninista expresaba una desconfianza básica hacia la perspectiva propugnada por el marxismo clásico en el sentido de que la humanidad avanzaba naturalmente, aunque a un ritmo lento, hacia la emancipación. La insistencia en la creación de un partido elitista, la necesidad de imponer la “dictadura del proletariado” y de impulsar el surgimiento de las condiciones necesarias para la revolución mostraba el afán por acelerar los procesos naturales explicados a través del materialismo histórico. Tras alcanzar los bolcheviques el poder, la necesidad de hacer frente a los problemas políticos y económicos no contemplados en las reflexiones teóricas, impulsó a Lenin a reelaborar ciertos elementos de la doctrina con el fin de justificar algunas adaptaciones pragmáticas al entorno inmediato, y de esta manera, facilitar la supervivencia del nuevo régimen emergente. Con el objetivo de aligerar la pasada crisis económica que atenazaba al régimen revolucionario, se permitía la imposición de una política económica de libre mercado, aunque parcialmente regulada, conocida por el nombre de Nueva Política Económica (NEP), y que estuvo en vigor entre 1921 y 1928. Asimismo, la necesidad de asentar las nuevas estructuras de poder, impulsó a Lenin a firmar con los alemanes un acuerdo de paz (Brest-Litovsk) por el cual los rusos se comprometían a no continuar combatiendo en la Primera Guerra Mundial, a la vez que cedían amplias extensiones de territorio. Tras la victoria de la revolución de octubre, el Partido Comunista liderado por Lenin dirigió el movimiento comunista mundial. Una vez fallecido Lenin, se impuso la doctrina marxista-leninista como uno de los dogmas básicos sobre el que se asentaría la revolución proletaria universal. Con posterioridad surgieron nuevos ideólogos comunistas que desarrollaron diversas corrientes fundamentadas sobre el marxismo-leninismo, entre los cuales destacan Josif Stalin, León Trotsky y Mao Zedong. Básicamente, así quedan definidas las ideologías que bebió su hermano Enrique, mientras procedía a la redacción de su Tesis Doctoral. Evidentemente, en semejante caldo no podía beber su hermana Concha. Si las ideas de su padre constituían un galimatías indescifrable, las de su hermano eran aún menos inteligibles. Esta situación normal, por otra parte, en muchos hogares del mundo, generaba en la chica una sensación de vacío, que nada podía llenar. Desde un punto de vista filosófico, "duda" es tanto una situación de incertidumbre psicológica ante una alternativa, como cierto tipo de actitud metódica asumida por diversas teorías del conocimiento. Dentro de la segunda acepción, se define contraponen la "duda absoluta" y la "duda metódica". La primera es propia del escepticismo, enfoque que sostiene la imposibilidad absoluta de obtener cualquier tipo de conocimiento verdadero y, por lo tanto, la necesidad de dudar de toda afirmación y teoría. La duda llamada "metódica" ha sido empleada por muchos filósofos, entre los que sobresale San Agustín, el primero que la formuló en la proposición "si yerro, existo". La duda se convierte aquí en un momento preliminar del conocer y en condición indispensable del mismo, destinada a eliminar de la investigación todo prejuicio que impida su correcto desarrollo. En este sentido fue también usada por F. Bacon y por Descartes, autor este último en quien encuentra su más amplia extensión. Descartes utiliza la duda metódica para llegar a una evidencia cierta e indubitable que sirva de punto de partida para construir sobre ella todo el edificio del conocimiento, y que a su vez sirva como criterio de verdad de dichos conocimientos. Tras excluir como verdad evidente la información que proporcionan los sentidos, por considerarlos engañosos, e incluso las cogniciones racionales, Descartes llega a la conclusión de que ese proceso que le permite dudar de todo no le permite dudar de que es un hecho que duda y, puesto que dudar es un modo del pensar, la proposición "pienso, luego existo" ("cogito, ergo sum") se convierte en la primera evidencia absoluta que buscaba. La duda cartesiana será retomada ya a principios del siglo XX por E. Husserl, que vuelve a sostener la necesidad de dejar en suspenso la validez de toda teoría o juicio previo para poder acceder a una pura descripción fenomenológica de los datos de la experiencia. Como consecuencia de este proceso de duda, Husserl concluye la imposibilidad de dudar de las evidencias "en primera persona" propias de los actos intencionales de la conciencia. En cuanto a la duda entendida como estado psicológico, uno de los filósofos que más se ha interesado en la cuestión ha sido C. S. Peirce, uno de los principales representantes del pragmatismo. Éste considera que la duda es una pausa de la acción que se verifica cuando la experiencia pone en crisis nuestras creencias. Duda y creencia se consideran momentos íntimamente relacionados con la experiencia de la verdad, la cual deriva siempre de las consecuencias prácticas derivadas de nuestros hábitos y conductas. El caso es que no todos los días del calendario se esfuman de la misma manera. Concha, ante tanto conflicto sin resolver, acabó cogiendo una depresión de caballo, que ya llevaba rondándole cierto tiempo. El término "depresión" hace alusión a tres conceptos relacionados pero diferentes. Por un lado, se refiere a un síntoma anímico -la tristeza o el estado de ánimo deprimido- y como tal está presente en la mayor parte de los trastornos psicológicos y en muchas enfermedades médicas. De hecho, el estar "triste", "abatido", "alicaído", "depre" o de "capa caída" es uno de los sentimientos de malestar psicológico más frecuentes en los seres humanos y, seguramente, en sus formas menos graves, tiene funciones evolutivas adaptativas como, por ejemplo, recabar atención y cuidado de los demás, constituir un modo de comunicación de situaciones de pérdida o separación, o ser un modo de conservar "energía" para poder hacer frente a posteriores procesos de adaptación. Sin embargo, estos estados de ánimo bajo tan frecuentes en las personas normales deben diferenciarse de la tristeza o del estado de ánimo deprimido entendidos como síntoma. Aquí, tales sentimientos, bien por su duración, por su frecuencia o por su intensidad interfieren extraordinariamente en la capacidad de adaptación de la persona que los sufre. Por otro lado, la depresión también hace referencia a un síndrome, es decir, a un conjunto de síntomas relacionados que aparecen y desaparecen conjuntamente y que suele estar formado por los síntomas de tristeza, pérdida de interés, fatiga, sentimientos de inutilidad y culpabilidad, enlentecimiento psicomotor, insomnio, ideas de suicidio, falta de apetito, pérdida de peso, y dificultad para concentrarse. El síndrome depresivo también puede estar presente en muchos trastornos mentales (como la agorafobia, los trastornos obsesivos-compulsivos, o los trastornos sexuales) y en muchas enfermedades médicas (por ejemplo el cáncer o la demencia). Finalmente y en un sentido más restrictivo, el término "depresión" alude a un trastorno, es decir a un síndrome depresivo que cumple ciertos criterios de duración, gravedad, curso e incapacidad. Así, los síntomas aparecen la mayor parte del día -casi cada día- durante un período mínimo de dos semanas, el síndrome incluye al menos cinco síntomas, que provocan un malestar clínicamente significativo y representan también un cambio respecto a la actividad previa, además de provocar deterioro social, escolar, o laboral del paciente. Asimismo, se trata de un trastorno que no es explicable por otras causas posibles, no se considera, por ejemplo, el efecto fisiológico directo de una enfermedad médica o de la ingestión de medicamentos o drogas, ni se explica mejor por la muerte reciente de un ser querido o por la presencia de una esquizofrenia. En definitiva, la mayoría de la gente ha estado alguna vez triste en su vida y muchas personas han experimentado alguna vez un síntoma de depresión, pero, tal y como se definen clínicamente, el síndrome depresivo o el trastorno depresivo es mucho menos frecuente. No obstante, la depresión es el trastorno psicológico más común después del abuso de sustancias y los trastornos de ansiedad, y también uno de los más graves. Concha fue tratada de una distimia, antiguamente conocida como neurosis depresiva, que se caracteriza por un cuadro depresivo de intensidad menor a los anteriores, de evolución crónica (más de dos años), sin periodos asintomáticos y con sentimientos de incapacidad y somatizaciones. Este último tipo de depresión parece guardar una relación más estrecha con la forma de ser y con el estrés prolongado. En el caso de Concha fueron frecuentes los pensamientos de muerte o de suicidio. A la agitación, inquietud, irritabilidad e ira, Concha se volvía retraída o tendía a aislarse; se generaban en su interior sentimientos de desesperanza, impotencia, inutilidad, culpabilidad y odio a sí mismo. En un día tal, Concha protagonizó un suicidio, que es el acto de quitarse deliberadamente la propia vida. El comportamiento suicida es cualquier acción que pudiera llevar a una persona a morir, como fue en el caso de Concha tomar una sobredosis de medicamentos. Los hechos tuvieron lugar de la siguiente manera: Clara, su madre, tenía la costumbre de despertar todos los días a sus retoños. Aquella mañana Clara se acercó al canapé de su hija Concha, exhalando las palabras siguientes: - [Mientras acariciaba el canapé, le dijo a su hija:] Mi chica, ¿qué ha pasado aquí? Concha sólo balbuceaba: - No puedo abrir los ojos. El estómago me arde y las extremidades están tiesas. Su madre le acercó un vaso de agua fresca, y, más inquieta y nerviosa, respondió: - A mí no me engañes, pues esta madrugada te has tomado un cóctel de medicamentos. Finalmente, Concha estalló en una enorme llorera. Y, su madre, se acercó a la consola del teléfono, buscando el número de Urgencias, el 112. Lo marcó y habló con un facultativo: - Le llamo desde el Paseo de la Constitución 62. Mi hija ha protagonizado un episodio de autolisis. Ahora se encuentra verdaderamente mal. Manden a poder ser una ambulancia medicalizada. Como se puede intuir, se siguieron los protocolos marcados. La chica fue sometida a un lavado de estómago. Le pusieron un gotero, y a los cinco minutos estaba en planta. Y, una vez pasada una semana, se encontraban los cuatro miembros de la familia Arniches Topete rodeando la mesa del comedor, de su piso zaragozano. El padre tomó la palabra: - Ya estamos de nuevo en nuestro confortable piso. La hija Concha, asumiendo su culpabilidad, exclama: - Perdonad por este desagradable incidente. El padre vuelve a hacerse con la palabra: - Desde este momento, vamos a conseguir que las razones, en esta casa, se asienten en el diálogo. El hermano toma la palabra: - En el futuro vamos a tener muy en cuenta que la humanidad no tiene nada que ver con las ideologías. La familia Arniches Topete se funde en un abrazo, constituyendo una piña. --------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------

0 comentarios:
Publicar un comentario
Suscribirse a Enviar comentarios [Atom]
<< Inicio