RELATO BREVE, "Una familia cutre del centro de Sevilla".
En esta ocasión, vamos a realizar un análisis pormenorizado de la familia García Almendralejo, que surgió del matrimonio de Pedro García con María Almendralejo, y que en la actualidad ya tiene dos hijos, Antonio García, de 23 años, y Paula García, de 15 años. En el título que preside este relato se habla de una familia cutre, cursi y hortera, ya que, según nuestras fuentes, repipi o cursi es equivalente a “fino”, pero se emplea de manera más coloquial; hortera o cutre se usa exclusivamente en España, y es como decir algo que es llamativo, pasado de moda, y que no encaja bien en las tendencias o moda actual. Como se ha dicho también en título de esta obra, la familia García Almendralejo vive en el centro de Sevilla, la Itálica romana que fundó Escipión y lugar de origen del emperador romano Trajano. El municipio de Sevilla está atravesado en su lado occidental, por el río Guadalquivir, en cuya cuenca hidrográfica se encuentra integrada la totalidad de su provincia, que se enclava en pleno valle del Guadalquivir. Es la única ciudad interior de España con puerto, situado a unos 90 km del océano Atlántico, pues el río Guadalquivir es navegable desde su desembocadura en Sanlúcar de Barrameda hasta la ciudad, aunque el tamaño de los barcos que acceden está limitado por una esclusa. Por otro lado, el Casco Antiguo es uno de los once distritos en que está dividida a efectos administrativos la ciudad de Sevilla, capital de la comunidad autónoma de Andalucía. Está situado en el área central del municipio. Limita al sur con los distritos Sur y Los Remedios; al este, con los distritos Nervión y San Pablo-Santa Justa; al norte con el distrito Macarena; y al oeste con el distrito Triana. Coincide aproximadamente con el terreno intramuros de la antigua muralla almohade de Sevilla. Sevilla es una ciudad que deja huella y que muchos coinciden en definir como especial. Puede que sea por la grandiosidad de sus monumentos. Quizá por el encanto de barrios populares como Triana. Es posible que se deba al aroma a jazmín de sus plazas o a la música de guitarra española que se escucha en sus calles. Hay quien argumenta que es la tradición de sus fiestas y muchos están convencidos de que sus tapas son las auténticas responsables. Por otra parte, lo que sí soporta la familia García Almendralejo, en extenso, son los rigores del clima sevillano. El clima de Sevilla es mediterráneo típico, con precipitaciones variables, veranos secos y muy calurosos e inviernos suaves y a menudo lluviosos que concentran más de la mitad de la lluvia anual. La temperatura media anual es de 19,6 °C, la más alta de Europa continental. Enero es el mes más frío con una temperatura media de 11,2 °C; y agosto es el mes más caluroso, con una temperatura media de 28,6 °C. Se superan los 40 °C varias veces al año. Por sus temperaturas medias estivales es la capital de provincia más calurosa de España. Las precipitaciones con una media de 502 mm al año, se concentran entre octubre y abril; siendo diciembre el mes más lluvioso, con 77 mm. Hay un promedio de 51 días de lluvia al año, 2918 horas de sol y 3 días de heladas. La nieve es un fenómeno raro en la ciudad. Pero si nos referimos a los vicios y virtudes de la familia que formaron Pedro y María, tendríamos que remontarnos a la fecha en que estos dos personajes celebraron su matrimonio religioso. La alianza matrimonial, por la que un hombre y una mujer constituyen una íntima comunidad de vida y amor, fue fundada y dotada de sus leyes propias por el Creador. Por su naturaleza está destinado al bien de los cónyuges así como a la generación y educación de los hijos. Entre los bautizados, el matrimonio ha sido elevado por Cristo a la dignidad de sacramento. El sacramento del matrimonio significa la unión de Cristo con la Iglesia. Da a los esposos la gracia de amarse con el amor con que Cristo amó a su Iglesia: la gracia del sacramento perfecciona así el amor humano de los esposos, reafirma su unidad indisoluble y los santifica en el camino de la vida eterna. El matrimonio se fundamenta en el consentimiento de los contrayentes, es decir, en la voluntad de darse mutua y definitivamente con el fin de vivir una alianza de amor fiel y fecundo. Dado que el matrimonio establece a los cónyuges en un estado público de vida en la Iglesia, su celebración se hace ordinariamente de modo público, en el marco de una celebración litúrgica, ante el sacerdote -o miembro cualificado de la Iglesia- los testigos y la asamblea de los fieles. La unidad, la indisolubilidad y la apertura a la fecundidad son esenciales al matrimonio. Nuestros principales protagonistas contrajeron matrimonio en la basílica de la Macarena, denominada oficialmente basílica de María Santísima de la Esperanza Macarena, que es un templo católico situado en el número 1 de la Plaza de la Esperanza Macarena, junto a la Ronda Histórica en el barrio de la Macarena, perteneciente al distrito Casco Antiguo de la ciudad de Sevilla. Los dos contrayentes vestían de calle, destacando únicamente sus dos chupas de cuero. Desde luego, la novia no lució el ramo de flores en ningún momento, ni se celebró convite alguno. Del viaje de novios, ni se habla. Como tal sólo podía considerarse el paseo que les dieron en una calesa por todo el Casco Antiguo de la ciudad. Aclaramos que una calesa es un carruaje de cuatro y, más comúnmente, de dos ruedas, con la caja abierta por delante, dos o cuatro asientos y capota de vaqueta. Desde un primer momento, que se ha prolongado hasta nuestros días, el nuevo matrimonio se afincó en el inicio de la calle Acetres nº 2, en el barrio de la Alfalfa. Se trataba de una calle vieja, con las fachadas desconchadas, lo cual suele ser debido a la mala conservación del barrio, bien por falta de cuidados, bien porque no fue fijada convenientemente, y con las ventanas del piso inferior portando rejas empolvadas y oxidadas, resistentes a la intemperie. Concretamente, ocupaban el ático de la casa indicada, es decir, el último piso del edificio, generalmente de menor altura que los demás. Este ático tenía un WC, una cocina y dos habitaciones, una de ellas de matrimonio. El vértice del tejado estaba reforzado con algún umbral, que es el madero que se atraviesa en lo alto de un vano, para sostener el muro que hay encima. El caso es que si hoy uno se da una vuelta por este sitio, el mismo prácticamente no ha cambiado. Sin embargo, no todo son disgustos. En una de nuestras revistas he leído lo siguiente: “Si eres pobre y llevas chándal, estás de moda: la vulgaridad y la estética cutre son el nuevo ‘cool’”. Ahora, la nueva clase alta global imita los modos de las estrellas pop desdeñadas por su vulgaridad y el estilo de los jóvenes pandilleros de las películas malas. Los códigos de vestir de las pandilleras parecen retar a la sociedad… Las gorras, las pantalonetas anchas, calcetas a media altura de la pantorrilla y camisas de varón, son los elementos que conforman la vestimenta que utilizan las pandilleras que permanecen recluidas en los centros penales de nuestro país. En otro sentido, los números también generan un poco de temor y sólo hace falta recorrer las calles para entender de qué se trata esta historia. Apenas alcanza con un par de días de estada aquí para saber que no debe asombrar a nadie que en determinadas zonas, donde se concentra la mayoría de los jóvenes y los extranjeros, las situaciones violentas son casi diarias. Todo se resuelve de la misma manera: a los golpes, con cuchillos o botellas. Es que la ciudad cambia radicalmente de la noche a la mañana. Durante el día, el tránsito es muy intenso y las calles muestran un frenético movimiento. Sin embargo, por la noche, todo está bastante desolado. Allí es donde se respira algo de tensión. Es que una charla en la que se trata de decidir dónde se puede ir a cenar puede enmudecer a los disertantes inmediatamente al advertir que un agente de seguridad privada saca su arma, apunta para frenar el paso de un joven que, supuestamente, no había acatado sus órdenes. De acuerdo con un informe, el 70% de los pandilleros asisten a colegios privados, públicos, religiosos y técnicos. No hay distinción de razas ni colores. "Lo que quiere decir que es un fenómeno cultural y político que refleja una manera de vivir de la ciudad", afirma. Pues, lo cierto es que con sus peculiaridades, con esquemas diferentes, con sus pensamientos propios… esta pareja ya está unida en esta vida, hasta que la muerte los separe. Sí, sí, sí, y han constituido una familia de derecho, tal como proclama el Derecho Civil. Porque, antes hemos dicho que contrajeron matrimonio religioso, sin olvidar que este viene precedido del matrimonio civil, que, generalmente, tiene lugar en los ayuntamientos y juzgados. La celebración del matrimonio civil consiste en la unión de dos personas, previo consentimiento, en una ceremonia en la que participan las personas contrayentes, una o dos personas en calidad de testigos y un Juez o Jueza, Alcalde o Alcaldesa o una persona que forma parte del personal funcionario autorizado para la celebración del acto. El matrimonio, según el Derecho, es la unión legal de un hombre y una mujer para la plena comunidad de existencia, de vida y afecto (tradicionalmente se celebraba para la plena y perpetua comunidad entre los cónyuges, pero la referencia a la perpetuidad no se puede mantener en la actualidad). Es, además, el medio constitutivo de la sociedad conyugal, ya que la llamada unión de hecho o libre no constituye, al menos hoy por hoy, una verdadera sociedad conyugal. Es, por último, un auténtico estado civil que determina el estatuto personal, aunque ya no modifica la capacidad de obrar de las personas. El matrimonio debe ser considerado no como un contrato propiamente dicho, a pesar de que se basa en el acuerdo libre y voluntario de las partes (de hecho no le son aplicables muchas de las normas del mismo, entre ellas la de extinción por mutuo disenso), sino más bien como un negocio jurídico bilateral en el que interviene el Estado. Existe un matrimonio único, que tiene diversas formas de celebración, una de ellas la religiosa, en los supuestos expresamente permitidos (Iglesia católica, evangelista, hebrea e islámica). Esto no debe suponer, no obstante, una aceptación, recepción ni reenvío del Código Civil a las normas del Derecho respectivo, pues no se trata de una clase de matrimonio, sino de una forma en el sentido de mera formalidad; en efecto, el Código organiza un sistema de control de la legalidad de ese matrimonio celebrado en forma religiosa, tanto de manera previa (conforme disponen los artículos 60 y 63/CC, para el pleno reconocimiento de los efectos civiles de este tipo de matrimonios se requiere inscripción de los mismos, la cual se denegará cuando de los documentos presentados, o de los asientos del Registro, conste que el matrimonio no reúne los requisitos que para su validez se exigen en el Código), como a posteriori, cuando se trata de dotar de eficacia civil a las resoluciones de los tribunales eclesiásticos sobre nulidad del matrimonio canónico y a las decisiones pontificias sobre matrimonio rato y no consumado (tal como establece el artículo 80, se exige el exequátur para tal eficacia civil, por lo que, aparte de su autenticidad, se requiere que la sentencia no se haya dictado en rebeldía y que sea lícita en España). El mayor problema lo plantean las decisiones pontificias sobre matrimonio rato y no consumado, dado que no pueden estar ajustadas al Derecho del Estado, pues éste desconoce esta causa de disolución del matrimonio, hasta el punto de que algunos autores han llegado a calificarla como divorcio privilegiado. Ni siquiera se recoge íntegramente la forma religiosa, sino sólo la “formalidad”, y de esta manera, una forma canónica perfectamente válida, como la extraordinaria ante dos testigos, no se admitiría civilmente, porque en ella no interviene ministro religioso o funcionario alguno, y, al contrario, un matrimonio canónicamente nulo por defecto de forma podría ser civilmente eficaz si al menos uno de los cónyuges lo contrajo de buena fe. En definitiva, no tiene ya demasiado interés determinar si el sistema español vigente es el facultativo de tipo anglosajón, o el de un matrimonio civil obligatorio con forma religiosa facultativa, aunque es preferible, por ser más expresiva, esta última definición. Luego, ¡insistimos!, nuestra feliz pareja hadado lugar a una familia cutre, cursi y hortera. La familia, y en primer lugar la familia nuclear -que encontramos en todas las sociedades, que consta como mínimo de dos personas mayores, de diverso sexo, y de sus descendientes, todos los cuales viven bajo un mismo techo- es el grupo primario más importante para el hombre. En este grupo se realiza su socialización, su humanización y su propia enculturación. Aunque la poligamia está extendida en muchos pueblos, prescindiendo de la extensión de las formas polígamas, la monogamia -un hombre y una mujer- es la forma más corriente. La familia extensa o patriarcal era común en las sociedades rurales de la época preindustrial. Esta familia extensa reúne bajo la misma cabeza como mínimo a tres generaciones; y todos viven en el mismo hogar. La familia extensa se da sobre todo entre los pueblos de pastoreo con formas patriarcales de mando. El principal interés para la sociología de la familia, actualmente, radica sobre todo en los roles sociales y en el sistema social de la familia nuclear. La familia en la que se ha nacido se llama familia de orientación; la familia que un individuo forma por su propia cuenta es la familia de procreación. La gerontología social investiga actualmente las relaciones de la generación de la familia de procreación con la generación anterior. Un importante significado tiene en la sociología de la familia la posición que el niño y el joven, y, últimamente el anciano, ocupan dentro de su familia. La familia moderna es la familia occidental contemporánea, en la que se ha producido, ciertamente, una evolución con respecto a la familia tradicional. En líneas generales, se da una decadencia de los lazos familiares, reducción del número de componentes, paso de la familia extensa a la nuclear; todo ello debido, indiscutiblemente, a la revolución industrial y a la urbanización. Pero tenemos la obligación de definir las características de la familia. • En cuanto a las relaciones conyugales, se espera que la familia actual se fundamente en el matrimonio, y éste, a su vez, no tiene otra motivación que el amor. Por su parte, el noviazgo tiende a ser corto e informal; así como la edad del matrimonio se da por igual temprana o tardía. Aunque se tienda a la unión disoluble, se espera que la base del matrimonio sea el afecto. • Las relaciones padres-hijos también han sufrido alteración. Los hijos en la familia moderna son la expresión de la pareja, no ayuda económica, como en la familia tradicional. Se desea un número reducido de hijos. La función socializadora de la familia ha decaído en favor de otras instituciones sociales, como la escuela, el ocio. Se acentúa la debilidad de la figura del padre, decreciendo el tradicional autoritarismo de los progenitores, tal vez sustituido por una combinación del sobreproteccionismo y permisividad. Se da menos conflictividad en las relaciones padres-hijos, debido tal vez, al silencio y una resignada tolerancia. • También el entorno social de la familia moderna presenta una nueva cara. Los jóvenes hoy son más conservadores que en los años sesenta; en los jóvenes europeos, en frase de algunos sociólogos, se dan más los valores postmaterialistas. • Según una macroencuesta sociodemográfica del INE, la estructura de la familia española, presenta estas características: el 86% de hogares está formado por dos o más miembros, resultando el tamaño medio de 3,28 personas por hogar. El 40% de varones y el 35% de mujeres mayores de 10 años viven con los padres. El 69% de los mayores de 70 años vive rotativamente con los hijos o en residencias. El 68% mayores de 15 años han establecido una o más uniones en su vida; y hoy el 59% de las mujeres se han dedicado a las tareas domésticas como tarea principal en algún momento de la vida. Ahora vamos a analizar los cambios en la familia actual: • Dentro de los procesos de la industrialización y urbanización, la familia ha dejado de ser un centro de producción, por lo que sus miembros no pueden permanecer juntos colaborando en la producción doméstica. Por lo tanto, la familia extensa y numerosa resulta menos funcional que en la época preindustrial o preurbana. La misma estructura ha sufrido cambios, y así se explica la disminución o pérdida de autoridad del cabeza de familia al no ser ya el gerente de la actividad económica. • La familia contemporánea es predominantemente terciaria o cuaternaria, debido al cambio de actividad laboral, por lo que se da una movilidad social acentuada, y predominan las actividades mentales sobre las manuales, que exigen a los ciudadanos un mayor nivel cultural. Así, la familia moderna presiente que el status social de sus miembros ya no lo reciben de ella, sino que depende de la preparación profesional; esto va a suponer un considerable aumento del coste de la educación de sus miembros; lo cual con lleva la reducción de su número. • También se está dando un cambio de estructuras y funciones. Así, es patente que las funciones institucionales de la familia han desaparecido, dando paso a las funciones personales, y de éstas participan ya no como miembros de la familia, sino como miembros de la sociedad. Además, la familia como institución, en la que el comportamiento de sus miembros estaba sometido al control riguroso de las costumbres, de la opinión, de la ley, está dando paso a la familia cuyas relaciones se fundamentan exclusivamente en el compañerismo y en el mutuo afecto. • Añadimos que el trabajo profesional de la mujer en las zonas industriales y urbanas constituye el factor estructural de la promoción de la mujer moderna. No se trata del trabajo sin más, sino de la ocupación profesional de la mujer fuera del hogar y del ámbito doméstico. • Todo lo cual nos lleva a la conclusión de que la familia moderna se define por su inestabilidad estructural. En efecto, la familia actual, prácticamente, se ha quedado sólo con la función conyugal; entonces, al basarse sólo en estas funciones personales, sin el apoyo de las instituciones, la familia moderna está expuesta a una mayor inestabilidad, incluso, a la aceptación de la posible ruptura de todo lazo por parte de la pareja. Y, una vez hemos llegado aquí, vamos a ocuparnos de Antonio y Paula, los dos hijos de esta familia. Antonio, de 23 años, ocupa una de las dos habitaciones que presenta el ático de sus padres. Antonio tiene una moto muy afectada, dedicándose al arreglo de Suzukis, Yamahas, etc. El look motero es algo que se está poniendo muy de moda últimamente, gracias al gran estilo que tienen las prendas típicas de los moteros, como las chaquetas de cuero negras o las botas de motos. Se conoce como look motero al conjunto de prendas y accesorios usados por los moteros que mantienen una línea o estilo que evoca a la rebeldía. La vestimenta motera viene representada por lo que se llamó la cultura biker. El look motero contempla el uso de prendas de vestir de cuero, como botas, chaquetas con cremalleras, pantalones ajustados, camisetas con estampados de motos y accesorios como guantes y gafas de sol estilo aviador. El arreglo de motos, Antonio lo lleva a cabo en un garaje, convenientemente registrado. No obstante, Antonio tiene un temperamento melancólico. El temperamento especialmente melancólico es propio de esos chicos sensibles que son menos sociables. Su timidez también se manifiesta en el hecho de que no les gusta que los cojan en brazos otras personas. Los chicos de temperamento melancólico procesan sus vivencias a fondo y por eso suelen seguir afectándoles durante largo tiempo y les provoca reacciones intensas más adelante, por ejemplo, en forma de largas llantinas. Por este motivo, para sentirse aceptados necesitan un entorno sensible, comprensivo y al mismo tiempo lleno de humor. Pero Antonio esconde inmediatamente su lado oscuro, porque ha sido un pandillero empedernido. Este hecho los lleva a realizar actividades en grupo, positivas o negativas, que pueden ir desde salir de fiesta en grupo o participar en actividades recreativas conjuntas, en el caso de pandillas juveniles benignas, hasta, como consecuencia de una anomia social, cometer actos violentos o delictivos, tratándose en estos casos de una forma de agrupación criminal (banda o gang) muy cercana en ciertos aspectos a las cuadrillas del histórico bandolerismo, por lo que podría denominarse bandolerismo urbano. La pertenencia a pandillas juveniles está asociada con la delincuencia, los delitos violentos y el tráfico ilícito. Incluso, los pandilleros mismos son a menudo víctimas de estos delitos. No obstante, las pandillas juveniles también pueden proveer capital social, sentido de pertenencia y un propósito para los jóvenes marginados. Por ello, se ha planteado identificar los factores asociados con la afiliación de jóvenes a pandillas, y las diferencias entre los jóvenes afiliados y los no afiliados. Comprender estas relaciones es esencial para reducir los niveles de pertenencia a pandillas y la incidencia de la violencia que se relaciona con ellas. Por último, recordaremos que los pandilleros típicamente son jóvenes de entre 10 y 21 años de edad. A la mayoría no le ha ido bien en la escuela y muchos hasta han abandonado sus estudios antes de terminarlos. A menudo tienen familiares que han estado en las pandillas. Usualmente los jóvenes más involucrados en la pandilla tienen historial de estar sin supervisión adulta diariamente por largos periodos de tiempo desde una temprana edad. Estos jóvenes se unen a las pandillas en busca de aceptación, compañía, reconocimiento y sentimiento de pertenencia, para sentirse identificados socialmente. La carencia afectiva y las necesidades de recursos básicos terminan agrupando a los miembros. Por lo general, las pandillas han ganado el máximo control en las comunidades urbanas y pobres, en respuesta al desempleo y la falta de otros servicios. Su hermana Paula, de 15 años, duerme en la habitación que tienen los padres en su ático. Ésta posee un scooter robusto y eléctrico, que se caracteriza por tener más autonomía y potencia, con gran batería y apto para terrenos más complicados. De momento, Paula prosigue sus estudios de ESO y BACHILLERATO. Su temperamento es sanguíneo. Las chicas de temperamento sanguíneo suelen estar libres de preocupaciones y nos contagian su alegría y su sociabilidad. Avanzan por la vida llevadas por la curiosidad, tienen multitud de intereses y les encantan las actividades nuevas. Pero como contrapeso necesitan también mucha tranquilidad y bastantes horas de sueño. Porque estas chicas no suelen notar que se sobreeexcitan demasiado. Por eso les sienta bien estar en un entorno tranquilo, sobre todo por las noches, para poder procesar las muchas impresiones vividas durante la apasionante jornada. Dicho lo cual, apuntaremos que Paula es esencialmente cutre, un concepto que agrupa buena parte de la cultura popular más resistente y que conecta nuestro tiempo con un tiempo anterior, donde solo se sobrevivía. Pero lo cutre puede ser también una filosofía, un modo de estar en el mundo sin servidumbres ni competiciones, ajeno a las modas tecnológicas y al consumismo. El gusto por el objeto con historia, de segunda mano, frente al frenesí de lo nuevo; el ingenio de los pequeños fabricantes frente a la frialdad productiva de las grandes empresas; el arte hecho sin medios, únicamente con talento. Todo eso es cutre, es decir, valioso. Se descubre lo cutre como la tradición más esencialmente española, una tradición que, como todas las tradiciones, consiste en hacer juntos el pasado. «Si alguien compra barato pudiendo comprar mucho más caro, es cutre. Si alguien compra barato porque no le da la nómina para más, es pobre. En cierto sentido, la filosofía cutre consiste en vivir como si fueras pobre». Lo cutre se encuentra cada vez más presente en nuestras vidas, está casi de moda y sus adeptos no paran de crecer, muy orgullosos, además. Lo cutre asoma en las películas, en las canciones y en los anuncios; se hace política cutre y gusta, se hace comida cutre y también gusta. La tele cutre es la única que se ve. Hay cada vez más gente que encuentra en lo cutre una tabla de salvación para no ser simplemente pobre, o simplemente rico. Ser cutre está por encima del capitalismo y sus extremos. Es una opción de vida y, como tal, parece una buena idea. Volviendo sobre los padres, el adjetivo que más les va es el de horteras. Vamos a formular “Qué es hoy ser hortera. De hecho, lo sois vosotros?”. Qué nos lleva hoy a considerar hortera la forma de vestir de una persona. Isabel Preysler, Georgina Rodríguez o Carmen Lomana han sido acusadas alguna vez de serlo, pese a tener poco en común entre ellas. Mi tío Luis me preguntó qué quería decir yo al referirme a cierta persona con la palabra 'hortera'. Resulta que mi tío llevaba entonces 35 años viviendo en Inglaterra, y no estaba al tanto de las palabras 'de moda' en España. Hoy, casi 40 años después, la palabra 'hortera' casi ha desaparecido de nuestras vidas, ¿tal vez porque ha perdido su razón de ser? ¿Porque nos parece excesivamente ofensiva? ¿O porque la percibimos como tan subjetiva que utilizarla en una conversación no nos llevaría a ninguna parte? Con este abanico tan amplio de personajes y estilos, resulta difícil centrar el tiro. En 1984 sí que sabíamos lo que era definitivamente hortera. Por ejemplo, los pantalones de campana. Eso era indiscutible. O las camisas con chorreras. Todo lo que recordase a la década anterior, lo desfasado, especialmente si era excesivo, servía a la horterada, sin paliativos. El problema es que hoy la moda ha dejado de tener las normas rígidas de antaño, y un pantalón de campana convive con un pitillo igual que el talle alto y el bajo pueden estar en tu armario al mismo tiempo. De manera que lo hortera se ha desplazado hacia otro lugar. Antes de descubrir a cuál hablemos muy brevemente de su origen. De etimología incierta (aunque parezca emparentado con 'huerta', este vínculo ha sido descartado por los lingüistas) la RAE define lo hortera como "vulgar y de mal gusto", aunque no fue así hasta los años 60 (antes vino a significar tendero de farmacia, pero sólo en Madrid). Lo que nos enfrenta a la complicada definición de qué es el mal gusto hoy. En busca de una de una descripción más ajustada de qué es ser hortera hoy, nos ponemos en mano de Michelle T. Sterling, personal shopper, estilista y consultora de moda. Para ella, una hortera es "alguien que se esfuerza demasiado en ser percibida y admirada. Es posible que use muchos colores brillantes o estampados llamativos, o demasiado maquillaje. A menudo se la puede ver vistiendo ropa con logotipos de marcas de lujo en exceso o mal coordinados". Y más adelante añade: "las horteras tienden a crear looks que parecen intentar mostrar lo que tienen en lugar de vestirse con buen gusto". "El dinero habla, la riqueza susurra", que diría el dicho anglosajón. En España se han usado más los términos cursi, hortera o cutre, asociados como regla general a unos modales o modo de ser de ñoñez engolada, o a la decoración o a la ropa que se vendía en las tiendas de gangas o quincalla. Dicho lo cual, era una familia de desentendidos, con escasa comunicación verbal, lo que determina las aptitudes tan agresivas que defienden los dos hijos. Así, pues, entre los cuatro miembros de esta familia apenas existía comunicación oral. Las cosas llegaron a tal extremo que corrompían hasta lo más íntimo. La intimidad ya no existía, entendiendo por intimidad la parte personalísima, comúnmente reservada, de los asuntos o afecciones de una persona o familia. Y, en tal panorama, Pedro y María habían empezado a tramitar la nulidad del matrimonio, al que seguiría la separación matrimonial. La Nulidad Matrimonial es la invalidez del matrimonio por el incumplimiento de las condiciones y los requisitos necesarios para su válida constitución, lo cual implica que se trata de un vicio de origen, presente desde el momento de la celebración y determinante de la inexistencia de un vínculo del cual, sin embargo, sí existe una apariencia externa que debe ser destruida mediante una resolución judicial. El matrimonio, como cualquier otro negocio jurídico formal y solemne, puede incurrir en vicios que determinen su invalidez. Ahora bien, la singularidad de la institución motiva la existencia de un régimen específico de nulidad. En términos generales se puede afirmar que la nulidad se produce por causas coetáneas a la celebración del matrimonio, que invalidan el vínculo desde el momento de su celebración por faltarle algún requisito. Es decir, no se ha podido concluir válidamente el matrimonio por falta de algún presupuesto o elemento necesario. No obstante, se ha creado una apariencia externa que es necesario destruir, por lo cual hace falta una declaración judicial de que nunca hubo matrimonio. En consecuencia, la declaración de nulidad motiva la carencia de efectos desde el origen del matrimonio. Se dice, en términos jurídicos, que la declaración de nulidad tiene eficacia retroactiva, salvo en los supuestos del matrimonio putativo. La teoría de la nulidad matrimonial tiene su origen en el Derecho canónico, aunque por influjo pasó al Derecho civil. Actualmente la nulidad civil, decretada por los tribunales civiles, se aplica tanto a los matrimonios con ese origen como a los matrimonios celebrados en forma canónica o en cualquier otra forma religiosa reconocida por el Estado, sin perjuicio de la excepción que rige para los matrimonios celebrados en forma canónica (artículo 80 del Código Civil -CC-). Ni qué decir que su invalidez del matrimonio es prácticamente imposible de conseguir en España, donde está instalado el Tribunal de la Santa Rota. El Tribunal de la Rota es el más alto de los tribunales eclesiásticos. En España, se trata de un órgano colegiado con sede en Madrid cuya composición es de siete jueces presididos por un decano, un fiscal y un defensor del vínculo matrimonial. Sus dificultades y requiebros en determinados casos parecían insuperables. Además, alentando la complicación de los trámites, Pedro y María pusieron en marcha la separación matrimonial. La separación matrimonial implica la cesación de la vida conyugal sin que se produzca ruptura del vínculo matrimonial, a la cual el ordenamiento liga una serie de consecuencias jurídicas. Puede producirse de hecho, en virtud del mutuo acuerdo de las partes o la decisión unilateral de uno de ellos, o tratarse de una situación legal constituida por resolución judicial, la cual puede ser instada por ambos cónyuges de manera consensuada o por uno de ellos cuando concurra causa prevista en la normativa aplicable. Pero lo cierto es que la familia vivió estos acontecimientos sumida en una terrible Depresión. Llegaron hasta tal punto que el médico de familia les recomendaría recibir terapia matrimonial y familiar. Se trata de un tipo de terapia psicológica que se centra en el contexto familiar y desde él conceptualiza, comprende y resuelve las preocupaciones de sus clientes. Utilizando como base las teorías de sistemas familiares y técnicas de intervención, los psicólogos del matrimonio y la familia prestan especial atención al modo en que los miembros de una familia se relacionan entre sí para ayudarles a identificar y resolver sus problemas. Durante los años cincuenta, la psicología volvió su atención en Estados Unidos a la familia para ver el papel que ésta tenía en la creación y mantenimiento de ciertos trastornos psicológicos en uno o más miembros de la misma. Desde una perspectiva relacional, los psicólogos familiares adoptan una visión más amplia y de conjunto que interpreta el comportamiento individual dentro de un sistema social familiar, en el convencimiento de que el individuo se puede entender mejor dentro de este contexto. Así, una familia se ve como un sistema social natural que existe independientemente, tiene una serie de reglas establecidas, unos papeles asignados a sus miembros, una estructura organizada de poder y sus miembros están ligados unos a otros mediante lealtades y relaciones complejas y emocionalmente muy poderosas. También abordan preocupaciones maritales y de la pareja, violencia doméstica, divorcio, separación y segundas nupcias, así como problemas de familias adoptivas y familias cuyos miembros proceden de otros núcleos familiares anteriores. Tratan igualmente toda la escala de problemas de salud mental, incluyendo problemas de tipo agudo. La terapia tiende a centrarse en el presente más que en el pasado, y hay una tendencia a la brevedad y hacia los enfoques que tratan de conseguir una solución efectiva dentro de la familia. Sólo nos resta aclarar que hemos eliminado todo tipo de conservación entre los cuatro, o entre dos de los miembros de la familia, pues muchos diálogos eran simples órdenes y muchas conversaciones se reducían a la enunciación de unos signos guturales. Los ruidos guturales son aquellos que fuerzan la garganta para emitir sonidos como algunas palabras del abecedario como la letra 'K'. Los gritos guturales generalmente son asociados a gritos aterradores pero con el aprendizaje de técnicas adecuadas puede convertirse en un canto. Como Símbolo, el Gesto Gutural apunta al órgano fonador, la Laringe, o a la Garganta, o sea la zona donde se produce el Sonido. Entre otras ideas, nos recuerda que nuestras palabras deben ser prudentes y rectas, o sea perfectamente encuadradas. No es sólo una invitación al Silencio, porque también recuerda una especie de Sello sobre el órgano emisor de la voz con la finalidad de hacer buen y moderado uso de la palabra, tanto en la esfera profana como en la Mas.•. Hay cierta prevención a través de él como de no revelar la antiguas costumbres propias de la orden a los extraños previendo la mala interpretación y hasta la ridiculización de estos conocimientos, de ahí la Promesa hecha en la Ceremonia inicial de no revelar nuestras actividades y asuntos del Taller por obras, escritos o palabras, ni aun, revelar el nombre de los hermanos. Aunque cada cual puede revelar su pertenencia a la orden, no debe hacerlo en relación a otros miembros de la Logia. Todo ello encuadrado en el Secreto Masónico. Está claro que nuestros personajes utilizaban argots. Esta palabra francesa originariamente designaba el habla de los ladrones profesionales y amplió su significado para designar las formas de hablar típicas de los sectores marginados, formas de hablar que a menudo se trasladan al lenguaje popular y castizo. Con este significado la palabra ha pasado a muchas otras lenguas. En la actualidad la palabra ha perdido buena parte de su carga peyorativa y puede designar cualquier clase de habla, y especialmente de vocabulario, propio de un grupo y distinto de las formas comunes a todos los hablantes de la lengua. Y aunque en realidad no hay formas de hablar totalmente comunes, pues cualquier característica de los hablantes (el sexo, la clase social, la procedencia geográfica) se refleja en su forma de hablar, la palabra argot se reserva para designar los códigos especializados propios de ciertos grupos profesionales y así se habla de un argot administrativo, informático, teatral, etc. -------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------

0 comentarios:
Publicar un comentario
Suscribirse a Enviar comentarios [Atom]
<< Inicio