jueves, 25 de julio de 2024

CHAMANISMO.

A través de rituales, que varían en función de la cultura y de la sociedad, el chamán guía a una persona para que alcance un estado alterado de conciencia y consiga interactuar de algún modo con el mundo espiritual. Estos rituales pueden incluir a veces, aunque no siempre, el consumo de raíces o plantas psicoactivas como, por ejemplo, la ayahuasca. A menudo se utilizan para tratar problemas emocionales tras la pérdida, por ejemplo, de un ser querido o para tratar determinadas adicciones. Por otro lado, en algunos países como Perú se siguen manteniendo ceremonias de ofrendas conocidas como pagos a la tierra o Pachamama guiadas por un chamán para establecer un vínculo de reciprocidad y como señal de respeto a la naturaleza. Una práctica ancestral de la cosmovisión andina todavía presente. Un chamán es un brujo o hechicero: una persona que se supone que dispone de un poder sobrenatural que le permite contactarse con espíritus, curar enfermedades, predecir el futuro o incidir sobre las condiciones meteorológicas, entre otras cuestiones. Con respecto a la etimología del término «chamán» existe más de una interpretación. Algunos señalan que se trata de un derivado del sustantivo shamán en el idioma siberiano llamado tungu, que puede traducirse como «el que sabe«, y que se encuentra relacionado con el verbo «saber», que en este caso sería sha. Sin embargo, otros estudiosos creen que el significado se aproxima a «trabajar con el fuego y con el calor, quemar o calentar»; en este contexto, al usarse en referencia a una persona puede entenderse como «alguien capaz de transformar la energía», y esto nos lleva a lo expresado en los párrafos anteriores. Quienes apoyan esta interpretación de la palabra «chamán» creen que debería ser traducida como «persona que conoce el éxtasis», dado que estas personas se distinguen precisamente por las experiencias extáticas. Los chamanes, por lo tanto, pueden alterar la realidad a través de mecanismos que no responden a la lógica de la naturaleza. Muchos pueblos aborígenes, a lo largo de la historia, confiaron en la figura de este tipo de hechiceros. En África, Asia, Oceanía y América se usa este término para designar a la persona que posee las características antes mencionadas, especialmente en las sociedades dedicadas a la caza y la recolección. También se usaba en algunas culturas prehistóricas del continente europeo. Con respecto a la caza, en ciertas partes del mundo se cree que los chamanes pueden percibir el mejor sitio para conseguir presas y hasta modificar los factores del clima para facilitar la tarea. Un sujeto se convierte en chamán por herencia, por elección divina o mediante ciertos rituales de iniciación. Para cumplir con sus funciones en la comunidad, los chamanes en ocasiones recurren al consumo de sustancias alucinógenas que alteran su estado de conciencia. Al sistema de creencias y prácticas vinculadas a los chamanes se denomina chamanismo. Los alcances del chamanismo varían de acuerdo a cada cultura. Más allá de las diferencias, puede decirse que todos los chamanes tienen la facultad de interactuar con los espíritus, que pueden ser malignos o bondadosos. En su comunicación y su trato con estos espíritus, el chamán puede curar aquellos males provocados por los espíritus malignos. El chamán, por otra parte, puede entrar en trance (mediante el consumo de alucinógenos u otro método) para tener visiones. El papel de los chamanes en las comunidades gira en torno a la posesión de sabiduría, de un conocimiento que trasciende el tiempo y el espacio y que, como se deduce de lo explicado hasta el momento, se transmite de generación en generación. En otras palabras, el chamán tiene acceso a un plano en el que se comparten las experiencias para enriquecer a los vivos de los conocimientos adquiridos en el pasado, pero también para que entre ellos puedan compartirlos y elevarse espiritualmente. Los chamanes pueden entablar comunicaciones con los espíritus con diferentes objetivos, y uno de ellos es reparar los errores que cometen los integrantes de las comunidades en las que comparten sus habilidades. De esta manera, son capaces de recuperar la armonía entre el ser humano, el mundo material y su propio mundo espiritual. El chamanismo es la creencia en el poder espiritual de los chamanes, figuras vinculadas con el animismo y que son comunes en las comunidades tribales primitivas. Estos chamanes son curanderos ancestrales que creen poder contactar mediante ritos al mundo de los espíritus, para solicitarles que intervengan a favor de su voluntad, de modo tal de realizar algún tipo de proeza mística o religiosa. En los inicios de la humanidad, los chamanes jugaban un rol importante como sacerdotes de la tribu, y eran al mismo tiempo sanadores, sacerdotes, herbalistas. De vez en cuando también eran líderes militares o políticos, dependiendo de la organización de la comunidad, ya que medicina, religión y política eran, en un inicio, parte de un todo cultural desorganizado, al menos para estándares modernos. El chamanismo, así, ha sido practicado desde tiempos prehistóricos en todas las geografías del mundo, y en muchas sobrevive hasta nuestros días, acompañado por la creencia en un mundo poblado por espíritus con los que puede hacerse contacto, a través de los rituales adecuados. Para ello, los chamanes suelen vestir un ropaje específico, a menudo con pieles de animales totémicos o guardianes, cuyos espíritus invocan a menudo para llevar a cabo tareas especiales. Así, por ejemplo, un chamán podía invocar al espíritu del jaguar para que dotara de fiereza a los guerreros de la tribu antes de una batalla, por ejemplo. La palabra “chamán” proviene de las tribus túrquicas y mongolas del centro de Asia, y se traduce aproximadamente como “el que sabe”. Su uso en ciertos contextos puede ser equivalente a “brujo” o “médico brujo”. Por otro lado, su empleo en la antropología designa ciertas tendencias religiosas modernas (neochamanismo o neopaganismo) ha sido fuertemente cuestionado por quienes consideran que constituye una apropiación cultural que borra el verdadero sentido del término original. A grandes rasgos, el chamanismo se caracteriza por lo siguiente: Consiste en la práctica de una curación espiritual o mágica, a manos de un sacerdote animista llamado “chamán”. El chamán lidia con las situaciones del mundo real a través de ritos, danzas o invocaciones, cuyo fin es atraer a los espíritus convenientes. También es común que encabecen rituales y procedimientos de la tribu, con fines jurídicos, políticos, bélicos o sociales. Como doctrina, el chamanismo puede entenderse como una forma de animismo. Sin embargo, es practicado únicamente por el chamán, en tanto líder espiritual de la comunidad. A pesar de ser líderes espirituales, los chamanes no forman parte de una institución reconocible, sino que transmiten sus conocimientos de una generación de chamanes a la siguiente, de manera oral y particular. El cargo de chamán puede estar reservado para hombres o para mujeres, dependiendo de la cultura, y suele otorgarle a la persona el derecho de usar ropajes especiales, como pieles o vestimentas rituales. El baile, la música, los alucinógenos y el trance pueden ser parte de sus prácticas usuales. El chamanismo es común a las distintas culturas ancestrales o prehistóricas de la humanidad. Su presencia, con distintos nombres, responsabilidades y modos de intervención en la comunidad, forma parte de las tendencias comunes de los modos de organización primitiva de la humanidad. En ese sentido, es el antecedente de todas las religiones organizadas, cuyos inicios se remontan al período Paleolítico Superior, antes de la invención de la agricultura y el sedentarismo. Muchas de sus prácticas místicas y simbólicas se mantuvieron de un modo u otro en las religiones politeístas de las culturas antiguas, aunque posteriormente fueron perseguidas y marginadas por el auge de los monoteísmos en Europa y el Medio Oriente. Es posible que la cacería de brujas haya sido el fin de muchas formas de chamanismo tradicional europeo. El chamán tradicionalmente cumple con algunos de los siguientes roles en la tribu: • Curandero y médico hechicero, a través de la sanación espiritual. • Líder espiritual y religioso, a cargo de los rituales tradicionales de la tribu, como los sacrificios rituales o los ritos de iniciación. • Recopilador de los relatos y las tradiciones de la comunidad, así como de recitarlos y transmitirlos a las generaciones jóvenes, a modo de maestro espiritual. • Adivinar el futuro e interpretar las señales (ómenes) de los dioses, a menudo como método colectivo para enfrentar un peligro o tomar una decisión política. • Preparar a los muertos y liderar los ritos fúnebres, de haberlos. • Preparar espiritualmente a los guerreros para la cacería o para la guerra, y en ocasiones acompañarlos como una especie de capellán. • Servir de mediador en los conflictos internos de la tribu y como consejero para los caudillos. • Distinguir los alimentos permitidos de los prohibidos, identificar hierbas benéficas y lidiar con los espíritus de los animales tras la cacería. • Celebrar los rituales de casamiento, de haberlos. En México sobreviven muchas formas de chamanismo heredadas de las culturas precolombinas, y que forman parte del bagaje cultural de cada una de las etnias o naciones que constituyen parte de la cultura mexicana. Los chamanes predominan en las áreas rurales, y suelen conservar muchas de sus prácticas ancestrales, como portadores de una medicina tradicional, marginada por los saberes modernos. Existen, sin embargo, curanderos tradicionales que velan por la preservación de sus tradiciones. Hay casos modernos de chamanes que rescatan su legado en los Estados de Chiapas, Oaxaca, Morelos, Sonora y el propio D. F. Sin embargo, para llegar a ellos hace falta disponer de información privilegiada, dado que no cualquier advenedizo o timador puede brindar la experiencia verdadera del legado del chamanismo. El chamanismo se refiere a una clase de creencias y prácticas tradicionales similares al animismo. Dentro de esas creencias, los chamanes obtienen su poder de las fuerzas de la naturaleza, incluyendo las de los animales, para mediar entre el mundo ordinario y el mundo de los espíritus, por lo general en estados alterados de consciencia. Aseguran tener la capacidad de controlar el tiempo, profetizar, interpretar los sueños, usar la proyección astral y viajar a los mundos superior e inferior. Las tradiciones de chamanismo han existido en todo el mundo desde épocas prehistóricas. Algunos especialistas en antropología definen al chamán como un intermediario entre el mundo natural y espiritual, que viaja entre los mundos en un estado de trance. Una vez en el mundo de los espíritus, se comunica con ellos para conseguir ayuda en la curación, la caza o el control del tiempo. Michael Ripinsky-Naxon describe a los chamanes como «personas que tienen fuerte ascendencia en su ambiente circundante y en la sociedad de la que forman parte». Un segundo grupo de antropólogos discute el término chamanismo, señalando que es una palabra para una institución cultural específica que, al incluir a cualquier sanador de cualquier sociedad tradicional, produce una uniformidad falsa entre estas culturas y crea la idea equívoca de la existencia de una religión anterior a todas los demás. Otros les acusan de ser incapaces de reconocer las concordancias entre las diversas sociedades tradicionales. El chamanismo se basa en la premisa de que el mundo visible está impregnado por fuerzas y espíritus invisibles de dimensiones paralelas que coexisten simultáneamente con la nuestra, que afectan a todas las manifestaciones de la vida. En contraste con el animismo, en el que todos y cada uno de los miembros de la sociedad implicada lo practica, el chamanismo requiere conocimientos o capacidades especializados. Se podría decir que los chamanes son los expertos empleados por los animistas o las comunidades animistas. Sin embargo, los chamanes no se organizan en asociaciones rituales o espirituales, como la religión. Un chamán es una persona que practica rituales de chamanismo y que se encarga de sanar y de restaurar el equilibrio mediante diversas técnicas de sanación. Los chamanes consideran que los problemas que sufre una persona están relacionados con un desequilibrio espiritual. Formalmente, el chamanismo es una religión de los pueblos Ural-Altaicos del norte de Asia y Europa, caracterizada por la creencia de que el mundo invisible de dioses, demonios y espíritus ancestrales responde solo a los chamanes. El chamán mira a través de los ojos del alma, que no del cuerpo; habla, pero no son simples sonidos guturales emanados de su garganta, sino que la que se escucha es una voz surgida del “más allá”, de seres espirituales que se manifiestan por su conducto. El cargo de chamán puede estar reservado para hombres o para mujeres, dependiendo de la cultura, y suele otorgarle a la persona el derecho de usar ropajes especiales, como pieles o vestimentas rituales. El baile, la música, los alucinógenos y el trance pueden ser parte de sus prácticas rituales. Fundamentalmente el chamán de una comunidad lleva a cabo dos tipos de rituales: los curativos y los funerarios, si bien para desempeñar este papel ha de pasar por una experiencia iniciática previa. La travesía del héroe es una iniciación a las realidades del periplo del alma. --------------------------------------------------------------------------------------------------------------------

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