jueves, 4 de julio de 2024

RELATO BREVE, Un cura rojo.

Nos encontramos en la Cañada Real, en la provincia de Madrid. Y, dicho lo cual, vamos a hacer un poco de historia de la mano de Ángel, un cura venido a rojo, que ha mamado en la Cañada Real. Éste nos cuenta lo siguiente: - Situada en las inmediaciones de Madrid, la Cañada Real está dividida en seis sectores y ocupa 15 kilómetros de recorrido, atravesando los municipios de Madrid, Coslada y Rivas-Vaciamadrid. Se estima que en su interior viven más de 6.000 personas -aunque el censo del Ayuntamiento de Madrid (2017) solo registra 5.666-, de las que 1.800 son menores. Lo cierto es que, dependiendo del sector de la Cañada en el que nos adentremos, desde la ‘normalidad’ del 1 hasta la conflictividad del 6, se pueden apreciar realidades sociales muy distintas. Es un conglomerado de diversidad laboral, cultural o religiosa, que impide medir el conjunto por un solo patrón. Hay barrios marginales, y luego está la Cañada Real. Un territorio muy singular, donde viven más de 6.000 personas. La mayoría, en situación de vulnerabilidad. Durante el temporal Filomena, una persona falleció. Llevaba semanas asegurando que hacía mucho frío debido a los cortes de electricidad que viene sufriendo la zona, aunque para estos vecinos y vecinas, la luz se apagó hace mucho. Pero vamos a empezar esta historia por su verdadero principio. Yo soy un reportero de antena6, Antonio Fierro, los que no nos callamos ninguna verdad. Pero aquí, la figura interesante es Ángel Rodríguez, el conocido cura rojo. Me limpio la flema y le pregunto súbitamente: - Aquí, en la Cañada Real, Cruz Roja trabaja en la zona desde hace más de una década, ahora con una estrategia de intervención en tres áreas: Extrema vulnerabilidad, Empleo y Educación. ¿Te has hecho un cooperante de Cruz Roja? A lo que Ángel Rodríguez, solidarizándose con los esfuerzos de Cruz Roja, nos dirá lo siguiente: • Las tuberías se congelaron, los camiones de ayuda humanitaria se encontraron con dificultades para acceder a la zona y algunos vecinos optaron por cortar troncos de madera para montar hogueras dentro y fuera de las viviendas. • En colaboración con otras organizaciones humanitarias y cuerpos del Estado, Cruz Roja puso en marcha varias líneas de intervención ante la emergencia climática. Por un lado, la atención y seguimiento de las familias más vulnerables para concienciar y ofrecer teléfonos de emergencia. Por otro, el reparto de alimentos y ropa de abrigo, además de 1.000 mantas, 120 bombonas de butano y 100 estufas catalíticas. Se recurrió a las Unidades de Respuesta Social Básica para el reparto de los productos y se activó el dispositivo de albergues junto a los Ayuntamientos, ofreciendo camas a las familias afectadas. Es la última entrega de una zona donde los problemas son una triste constante. Una ‘ciudad lineal’ en la que las soluciones nunca terminan de llegar. - Yo soy un excelente garante de Cruz Roja Española, sobre todo cuando ella se despliega como ella sabe. Y, solidarizándose con el batallón rojo, precisará lo siguiente: - Hasta la fecha, no se ha conseguido una regulación efectiva del área. En 1985, se acometió un primer intento para aplicar la normativa de urbanizaciones ilegales, pero los vecinos y vecinas se opusieron. Algunos apelaban a que habían comprado las parcelas y pagado impuestos a la Administración. Se empezaron a organizar en asociaciones, que defendían sus derechos ante los tribunales y reunieron fondos para generar sus propias infraestructuras, como el alumbrado de algunos tramos. Ya en los 90, se produciría un auténtico boom poblacional, debido a la afluencia de personas inmigrantes y la recolocación del poblado de etnia gitana del barrio de San Blas. Aunque una parte del sector 6 ya servía de almacén para los cargamentos de droga, con el desmantelamiento de núcleos madrileños estratégicos, como las Barranquillas de Villa de Vallecas, el tráfico y el menudeo terminarían por instalarse en el seno de la Cañada. Por su parte, Antonio Fierro, bien documentado sobre el tema, ponía su granito de arena, apoyando que: - En este punto de la historia, debido al crecimiento exponencial de colectivos vulnerables, se produce el desembarco de las asociaciones humanitarias. Entre ellas, Cruz Roja, con diez años de experiencia en la zona. “Empezamos con proyectos para dar cobertura a necesidades básicas, además de combatir la drogodependencia y el absentismo escolar. Eran acciones paliativas y nos centrábamos en la reducción del daño”, explica Gonzalo Herrera, responsable de proyectos en Cañada Real. Pero poco a poco, y en consonancia con la evolución de la organización en todos los territorios, las emergencias dejaron paso a un modelo de trabajo a largo plazo, con unidades móviles y equipos multidisciplinares. Hoy en día, se apuesta por el esquema de competencias y se han definido tres líneas de intervención: Extrema Vulnerabilidad, Empleo y Educación. Ángel se estira un poco y responde: - “El día después de la nevada, se hizo entrega de kits de alimentos para 120 familias de la Cañada Real, con café, leche, arroz o garbanzos. También se repartieron cajas con productos infantiles. Fue posible gracias a la activación del convenio con la Fundación Carrefour y la colaboración con el Ayuntamiento de Rivas, que cedió la Casa de Asociaciones para las recogidas. En el caso de las familias que no pudieron acudir, los compañeros de las URS (Unidades de Respuesta Social) se encargaron de llevar kits de alimentos a sus casas”, recuerdan desde Cruz Roja. Frente a la visión de los afectados, la de trabajadores y personas voluntarias. A lo que, por su parte, añadirá Antonio Ferrereiro lo siguiente: - La borrasca Filomena evidenció que las reacciones frente a las emergencias constituyen un punto fuerte de la Organización, con una capacidad de respuesta muy ágil y versátil, demostrada a lo largo de toda su historia. Al que responderá secamente Ángel: - En el apartado de Extrema Vulnerabilidad se incluyen las acciones de apoyo a las familias, gestionando recursos y ayudas económicas si fuera necesario. “Pero también trabajando todas las competencias personales y sociales para que accedan a itinerarios de empleo o mejoren sus habilidades parentales y marentales”, detalla. Los itinerarios de Empleo son de alta intensidad, porque, dado el perfil de personas que viven en la Cañada, interesa que accedan rápidamente a puestos de trabajo. Y por último, la línea de Educación aborda la parte de Infancia y Juventud, interviniendo con los niños y niñas, “no ya en la parte de la escolarización sino en la prevención del absentismo escolar y en la motivación del éxito educativo”. Esto incluye desde el reparto de material escolar, hasta trabajar el tiempo libre y de ocio de manera constructiva. “Uno de los cambios que más impacto poblacional es la apuesta por trabajar desde el plano grupal, entendiendo que es un elemento transformador y generador de redes”, explica Gonzalo Herrera, responsable de proyectos en Cañada Real. Por su parte, Antonio Fierro querrá saber otras cosas y, por ello, preguntará: - Ángel tú eres un cura pastoral, que has tomado una postura positiva frente a estos problemas. Momento en que Ángel vuelve a modular la conversación. - Aquí. Es dificilísimo cumplir la misión pastoral que te encomienda la Santa Iglesia. No se pueden alcanzar los espíritus, si los cuerpos no están en un punto exuberante, es decir, bien alimentados. La misión del pastor de alimentar al rebaño, de protegerle en los peligros, de acompañarlo a los pastos más suculentos, de curar a los que están enfermos es la que, en la Iglesia, realizan los obispos, los sacerdotes, los religiosos, todos los consagrados al servicio del Pueblo de Dios. Acción pastoral católica o simplemente pastoral es la acción de la Iglesia católica en el mundo o el conjunto de actividades por las cuales la Iglesia realiza su misión, que consiste primariamente en continuar la acción de Jesucristo La palabra pastoral deriva de pastor, que era un elemento constante en el mundo bíblico. En la simbología bíblica, Dios es comparado con el pastor, aquel que tiene al mismo tiempo autoridad y solicitud para con sus ovejas. Jesús también es comparado con el buen pastor en el Evangelio de Juan. Como institución, la Iglesia actúa no solo en la transmisión de ideas, valores e ideologías, sino también en el servicio a la comunidad. La teología que estudia esta acción se llama teología pastoral. Y, aclarados estos conceptos, volvemos a ceder la palabra al cura Ángel, quien sostiene que: - No vamos a caer en el existencialismo de “San Manuel, Bueno, Martir”, porque sería suicidar a esta población, pero el marxismo es una perspectiva teórica y un método de análisis y síntesis socioeconómico de la realidad y la historia, que considera las relaciones de clase y el conflicto social utilizando una interpretación materialista del desarrollo histórico y adopta una visión dialéctica de la transformación social y análisis crítico del capitalismo, compuesto principalmente por el pensamiento desarrollado en la obra del filósofo, sociólogo, economista y periodista revolucionario alemán de origen judío, Karl Marx, quien contribuyó en la sociología, la economía, el derecho y la historia. Le susurrará Antonio lo siguiente: - Aunque se hable de marxismo para referirse a las doctrinas de Marx, no puede olvidarse que el propio Marx declaró en una ocasión no ser marxista, lo cual significaba la negativa a que su pensamiento fuera considerado dogma y se le encerrara en estrecheces escolásticas. En las diversas fases de su evolución intelectual, Marx mantuvo además la necesidad de atenerse a las situaciones concretas contra la tentación de forjar puras abstracciones intemporales. Ángel, que no se queda ni corto ni perezoso, le responderá en los siguientes términos: - El paulatino y ya casi evidente fracaso de las supuestas aplicaciones prácticas de sus ideas políticas y económicas no debe ensombrecer la talla como pensador revolucionario de Karl Marx, cuya obra significó en las ciencias socioeconómicas un vuelco similar al producido por Freud en la psicología o Einstein en la física. Marx desenmascaró los dogmas de la economía clásica y reveló desde una perspectiva eminentemente científica las injusticias inherentes al sistema capitalista; con él, la doctrina económica dejaba de ser una velada defensa de intereses particulares, y la ética política una especie de una ciencia infusa. Achacar a Marx alguna responsabilidad en el establecimiento de regímenes comunistas es olvidar que falleció en 1883, y que la praxis revolucionaria de la centuria siguiente se basó en derivaciones de sus ideas que él nunca hubiera avalado. La discusión toma un sendero muy escabroso para Antonio Fierro, por lo que prefiere charlar con su amigo en los términos anteriores: - La multiplicidad de competencias ha sido uno de los grandes obstáculos en la resolución de problemas que afectan a la Cañada Real. Las autoridades designadas son el Comisionado para la Cañada Real del Ayuntamiento de Madrid, la Comunidad de Madrid y la Delegación del Gobierno, pero también el Ayuntamiento de Coslada o el Ayuntamiento de Rivas Vaciamadrid. A lo largo de los años, este nudo burocrático ha ralentizado la toma de decisiones, hasta que finalmente, en 2017, los miembros de la Asamblea de Madrid firmaron un documento en el que se proponen dar solución a la situación de la zona: se trata del Pacto Regional por la Cañada Real Galiana. El texto recoge propuestas y compromisos “encaminados a determinar la solución más favorable para el asentamiento, ponderando los intereses y derechos de carácter general”. Hay intención de que se mantenga su implementación durante varias legislaturas, para lo que se han creado distintos órganos de trabajo permanente, y se va informando del avance a través de Internet. • Sí –exclama Ángel- los auténticos Pactos Regionales, a veces aparecen enmascarados por falsas ideologías. Karl Marx ha sido uno de los pensadores que más influencia han tenido sobre la historia contemporánea. Las doctrinas de este pensador, difundidas en textos como El capital, La ideología alemana y El manifiesto comunista (escrito en colaboración con Friedrich Engels) sentaron las bases del comunismo científico y se convirtieron en la fuente de inspiración para múltiples movimientos políticos y sociales de fines del siglo XIX y del XX. A partir del levantamiento popular de la Comuna de París en 1871, las ideas de Marx se convirtieron en el fundamento ideológico de una buena parte de los movimientos proletarios de todo el mundo. Y, por su parte Antonio Fierro, cierra el capítulo de la Cañada Real señalando lo siguiente: - ¿Y dónde quedan las organizaciones humanitarias? “Nuestro papel es auxiliar a los poderes públicos y, por lo tanto, cada vez que hay una petición por su parte, intentaremos dar respuesta en la medida de lo posible”, afirman desde Cruz Roja y concluyen: “Lo más urgente es que las Administraciones se comprometan con el tema de la luz. Por nuestra parte, seguimos trabajando nuestro modelo de intervención con las personas más vulnerables de toda la Cañada Real”. Ángel se lava las manos y defiende ardientemente que: - El fracaso de los regímenes comunistas y del socialismo real, que se hizo evidente en los años ochenta y a principios de los años noventa del siglo XX, puso en entredicho el credo marxista. Ahora bien, pese a las grandes transformaciones políticas operadas a fines del siglo XX, muchos de los planteamientos de Marx continúan vigentes: no son pocos los pensadores que sostienen que los análisis de Marx acerca del capital, la mercancía y la ideología son aún de gran utilidad en nuestros días. Pero, lo que es más importante, las ideas del pensador alemán a favor de una sociedad más justa e igualitaria todavía conservan vigor. Para qué veas qué complejas son las cosas: - Aquí, en la Cañada Real, es prácticamente imposible poner una penitencia por un robo cometido en su seno. El hambre imperante justifica esta medida. Por nuestra parte, como narrador de esta obra apuntaré que: El problema es que la obra de Marx ha sido entendida de modo diverso según se haya visto en ella una concepción del mundo, una filosofía, una antropología filosófica, una ciencia, una sociología, un modo de explicar y cambiar la historia, una serie de normas para la acción política que deben variarse de acuerdo con las circunstancias históricas, una ideología, etc. Esta diversidad de visiones hacen difícil justificar la opción unilateral por una de las alternativas indicadas. No sólo entre marxistas y no-marxistas, sino entre los mismos marxistas, se discute bajo cuál de estos significados puede ser considerado más propiamente el marxismo. Todos los marxistas se basan, evidentemente, en las teorías de Marx, pero el hecho de que se vean obligados a reivindicar en cada caso la comprensión correcta y la interpretación adecuada de las doctrinas del Marx original demuestra el escaso compromiso dogmático de éste. De ahí que haya que distinguir entre el marxismo en sus diferentes expresiones y variantes (marxismo) y la doctrina misma de Marx (marxiana), aunque el significado de "marxismo" no pueda menos de estar relacionado con la producción teórica y la acción práctico-política de Karl El asunto se complica más todavía cuando se tiene en cuenta que, a lo largo de su vida, se fueron dando cambios en los propios intereses intelectuales de Marx, cambios que plantean la cuestión de la continuidad y discontinuidad de su propio pensamiento. Para algunos intérpretes, entre los que sobresale Louis Althusser, Marx trabajó dentro de cauces considerados como filosóficos en los comienzos de su producción intelectual, pero sus intereses específicamente filosóficos irían luego disminuyendo, o atenuándose, en beneficio de sus intereses sociológicos, políticos y económicos, que culminarían en el Marx maduro con la construcción de una ciencia. La oposición entre un Marx maduro y un Marx joven ha dividido a los intérpretes; unos destacan la importancia del Marx humanista frente al Marx economista y sociólogo, y otros lo contrario. Algunos, en cambio, han subrayado la continuidad del pensamiento de Marx, que parece haberse demostrado con el eslabón perdido de los Grundrisse de 1857-1858. No obstante, aun admitidas las diferencias entre los dos Marx, se constata la actitud constante de Marx en su firme convicción socialista y comunista. En la medida en que Marx trató de dar una explicación de los cambios sociales, su pensamiento sería de carácter sociológico; la cuestión es entonces saber si la sociología de Marx equivale o no a una ciencia social objetiva. Quienes admiten este carácter subrayan el aspecto científico del marxismo; sin embargo, quienes lo niegan (como Georg Lukács) destacan el carácter fundamentalmente "partidista" del marxismo, interpretándolo no como una sociología científica, sino como la filosofía social de la clase trabajadora y, por tanto, como su ideología propia, desenmascaradora de todas las demás ideologías. EL MARXISMO COMO FILOSOFÍA Ahora apunta Ángel Rodríguez lo siguiente: - En sentido filosófico el marxismo puede entenderse como una crítica de la filosofía idealista (Hegel) y del materialismo mecanicista (Feuerbach). La crítica de Marx a la filosofía, que se realiza de modo especial en La ideología alemana, aunque lo esencial ya lo había escrito Marx en la Contribución a la crítica de la filosofía del derecho de Hegel, tuvo como principal interlocutor a Hegel, ya que Hegel significaba la expresión más madura y modélica de lo que la filosofía era como "interpretación" de la realidad, conteniendo al mismo tiempo los gérmenes para una transformación de la filosofía, y porque en Hegel tenía lugar la consumación teórica e ideológica del mundo cristiano-burgués. El derrumbamiento del sistema hegeliano vendría a significar el derrumbamiento de la concepción cristiano-burguesa del mundo. Entendiendo por filosofía lo que la "conciencia filosófica anterior" entendió por filosofía, el marxismo lleva a cabo una dura crítica de la "filosofía como filosofía", proclamando su desaparición tras su superación. "La filosofía como filosofía" es conceptuada como una ideología cuya necesidad ha sido histórica, pero que de eliminarse su fundamento real, "la miseria social", ya no será necesaria. A pesar de todo, el marxismo puede ser considerado en Marx como una filosofía en sentido tradicional, en cuanto que su crítica contenía los gérmenes de una ontología y de una concepción del mundo que se proponía llevar a cabo una clarificación racional de la conciencia, encerraba una cultura y dilucidaba el lugar que debe ocupar el hombre en el mundo. No obstante, Antonio Fierro echa fuera alguna maldición: EL MARXISMO COMO CIENCIA En sentido económico-sociológico, el marxismo pretende ser una teoría de la realidad social, más en concreto de la sociedad burguesa capitalista, así como una crítica y alternativa a la economía política inglesa (Adam Smith, David Ricardo), una "macrosociología" y una ciencia de la historia. La atención prestada a la explicación de la génesis, la descripción de la estructura y la crítica de la sociedad capitalista, y la predicción del derrumbamiento de esta sociedad, víctima de sus crisis internas y de la fuerza revolucionaria del proletariado, parecen hacer de Marx fundamentalmente un economista y un sociólogo. La aportación fundamental de Marx a la economía política se encuentra en su obra El capital. Marx demostró el carácter histórico de los modos de producción y de las leyes que rigen su funcionamiento, rompiendo con la concepción ahistórica de los economistas clásicos y de sus leyes económicas La complejidad de la doctrina económica de Marx puede resumirse en seis rasgos primordiales: 1º) La idea de que los productos lanzados al mercado tienen un precio. 2º) La idea de que para obtener esos productos se usa el trabajo de los asalariados, trabajo al que se da asimismo precio, convirtiéndose en mercancía. 3º) La idea de que lo producido por el asalariado tiene un valor superior al salario recibido por el trabajador, y ello aun descontando los costos de producción, distribución, etc. Este plus en cuestión es la plusvalía, que es arrebatada al trabajador por el capitalista. 4º) La idea de que tanto el progreso técnico como las necesidades de competencia obligan a los capitalistas a formar grandes monopolios, destruyendo este modo las empresas pequeñas y la clase social (pequeña burguesía) poseedora de estas empresas. 5º) La idea de que hay crisis inevitables en el mercado capitalista (crisis de superproducción, por ejemplo) y que estas crisis producen conflictos (incluyendo guerras) en el curso de los cuales el capitalismo se autodestruye. 6º) La idea de que la cantidad de proletarios y desposeídos aumenta a medida que la cantidad de capitalistas y opresores disminuye. Una interpretación cientificista de Marx ha visto en su doctrina una teoría puramente científica (económica, histórica y sociológica). Convencidos de que Marx, en el curso de su labor investigadora, evolucionó desde la filosofía hasta la ciencia, los defensores de esta interpretación sólo conceden a la obra de juventud de Marx un interés puramente histórico y concentran toda su atención en sus realizaciones de madurez, sobre todo en El capital. Esta interpretación del marxismo fue hecha ya desde finales del siglo XIX por los teóricos principales del llamado "marxismo ortodoxo" (Karl Kautsky, Gueorgui Plejanov, Rudolf Hilferding) al presentar un marxismo "en indicativo", como una ciencia objetiva no interesada en ningún juicio de valor. Dentro del movimiento comunista, esta interpretación "cientificista" del marxismo hizo sentir su influencia en la versión que le dio la escuela mecanicista, por lo menos hasta 1929. Pero fue Louis Althusser quien, especialmente en su obra La revolución teórica de Marx, se acercó a la visión "cientificista", aunque no se identificara con ella. Althusser estableció una oposición entre la obra de juventud de Marx y su obra de madurez: entre ambas existiría una "ruptura epistemológica", concepto que Althusser tomó de Gaston Bachelard, entendido como el paso de una problemática precientífica, mezclada todavía con ideología, a una problemática auténticamente científica. El paso de la ideología a la ciencia no significaría, sin embargo, una negación de la filosofía. Cuando en 1845 Marx rompió con el discurso ideológico de su juventud, había fundado ya, dice Althusser, una ciencia nueva: el materialismo histórico; al mismo tiempo, sin embargo, fundó una filosofía: el materialismo dialéctico; y esto en un solo movimiento. El objeto del materialismo histórico era la sociedad; el objeto del materialismo dialéctico era el conocimiento científico. El capital, que fue la obra más significativa de Marx, tiene a la vez un significado científico y un significado filosófico. Por un lado, fundamenta la ciencia de la economía, es decir, la ciencia de un determinado sector de la sociedad, y por otro, presenta una nueva concepción del conocimiento. Es aquí donde radicaría, según Althusser, el más genuino sentido de la filosofía de Marx, que se encontraría en el polo opuesto del humanismo y del historicismo, que dominaban su obra de juventud. Althusser, al sostener la existencia de una ruptura epistemológica entre el primer Marx filósofo y el segundo Marx científico, ha destacado el carácter estructuralista de este pensamiento como explicación de las estructuras fundamentales de la sociedad humana. El descubrimiento de estas estructuras haría posible comprender las estructuras superficiales y más visibles no sólo en una determinada fase de la historia, sino en toda la historia humana. No obstante, hay que reconocer, con Ferrater Mora, que aunque pueda haber diferencias entre los "dos Marx", los intereses del Marx maduro de la Crítica de la economía política y de El capital no parecen ajenos a los del joven Marx, especialmente el de Manuscritos económicos y filosóficos de 1844, cuando menos en la medida en que en éste se desarrolla también un esfuerzo por comprender la alienación real que caracteriza el trabajo desde el momento en que cesa de funcionar el comunismo primitivo. Además, la estrecha relación entre teoría y práctica y la decidida negación de un abismo entre hechos y valores constituyen supuestos que parecen constantes en todas las fases del pensamiento de Marx. EL MARXISMO COMO PRAXIS REVOLUCIONARIA Ahora toma la palabra el inquietante Ángel Rodríguez, quien termina este discurso diciendo: En sentido político, el marxismo significa una crítica a la acción política del socialismo utópico francés (Fourier, Proudhon, Saint-Simon, etc.) y una praxis revolucionaria (socialismo científico) encaminada a la transformación de la realidad y de la estructura económica y social. En realidad, éste es el gran objetivo que persigue toda la formulación teórica del marxismo desde los primeros hasta los últimos escritos: "los filósofos se han limitado a interpretar variamente el mundo; pero lo que importa es transformarlo", escribió Marx. La teoría marxista, por tanto, logra su suprema concreción allí donde se proyecta en una acción histórica. La praxis revolucionaria, concebida desde un principio como un doloroso proceso de aprendizaje, debía estar abierta a una revisión permanente y a una concreción renovada. El marxismo, como la teoría de una praxis que se articula a partir de la problemática acarreada por la consolidación de la sociedad burguesa y de la revolución industrial, aparece como un intento, sobre todo práctico, por resolver esa problemática de un modo reflexivo y teórico en una determinada dirección. El interés práctico, que en el ámbito teórico actúa como conductor del conocimiento, se expresa en el problema de cómo es posible liberar la creciente productividad del trabajo industrial de las cadenas y de los efectos destructivos que de suyo tiene en la forma de organización capitalista. El movimiento práctico, mediante el cual se realiza este interés, está concebido en el marxismo como un proceso de autodefensa y autoliberación de aquellos que sufren los efectos negativos de la sociedad burguesa, es decir, como emancipación de las clases trabajadoras respecto a las clases poseedoras. Las clases trabajadoras están resumidas bajo el nombre de "proletariado", y el sector que determina el carácter de este movimiento es la mano de obra industrial. El objetivo de este movimiento es la apropiación de los medios de producción modernos por los productores inmediatos. La expropiación de los medios de producción es un momento esencial de esta apropiación, que conduce a una sociedad sin clases en la medida en que se convierta en una apropiación universal, es decir, en la medida en que suprima las limitaciones de la división actual del trabajo y distribuya a cada individuo una cantidad de fuerza de producción. Esta orientación marcadamente práctica del marxismo es la que estaría presente en las interpretaciones de Karl Vorlander, quien sostiene la idea de que el socialismo no puede desligarse de tales exigencias. Vorlander pone de relieve la inspiración de carácter ético de toda la obra de Marx, obvia en los escritos de juventud, pero también presente en El capital. La misma tesis fue defendida por Maximilien Rubel en su obra Karl Marx. Essai de biographie intellectuelle (1957). Según esto, en la obra de Marx no habría ningún paso de un punto de vista ideológico a una posición científica, sino que, más bien, toda ella se encontraría marcada por la dualidad entre una ciencia objetiva y una ética revolucionaria. "Como método objetivo de investigación, el materialismo histórico se ocupa esencialmente del análisis de los hechos históricos, cuya conexión establece ajustándose rigurosamente a un tipo de precisión de carácter científico; como doctrina ética trata de formular los principios que tienen que dirigir la actividad de la clase proletaria para conseguir la liberación y para organizar una sociedad completamente humana". El significado más apropiado, por tanto, para designar de un modo general lo "marxiano" sería considerar la teoría y la práctica de Marx como un humanismo real, revolucionario y militante, como teoría de una praxis de la emancipación humana dentro de una civilización industrial internacional convertida en una unidad. El marxismo, en cambio, no habría sido creación del propio Marx, es decir, no representaría la suma de las opiniones de Marx, sino el complejo producto histórico de las interpretaciones de las teorías de Marx. Como filosofía universal de base materialista, comenzó donde Marx terminó, es decir, creando un sistema cerrado en sí mismo, rico en intuiciones filosóficas, económicas y sociopolíticas. Y, ante el desdén que toma Antonio Fierro, su amigo y compañero Ángel Rodríguez se ceñirá en exclusiva a la Cañada Real con las siguientes palabras: - La Cañada Real, un barrio en (auto)construcción frente al estigma, el abandono y la presión inmobiliaria. Un recorrido por 16 km donde viven irregularmente desde hace décadas más de 7.000 personas, más de la mitad sin luz total o parcialmente hace dos años. Población trabajadora, familias vulnerables, asociacionismo vecinal, mujeres organizadas, jóvenes universitarios y una variedad humana que cuestiona los prejuicios habituales. Por su parte, Antonio Fierro le replicará en los siguientes términos: - Casas irregulares, en muchos casos levantadas por sus propios habitantes. Casas humildes la mayoría, infraviviendas algunas, pero también otras ampliadas, bien cuidadas y mejoradas con los años, hasta edificios de varias plantas. Descampados, viviendas a medio levantar, otras derribadas, vertederos ilegales. Calles que se embarran con la lluvia, con accesos improvisados y difíciles, mal comunicadas con el resto de la ciudad. Falta de servicios básicos, sin alcantarillado ni acerado en muchas zonas, sin colegios, ambulatorios o parques, sin transporte público. Sin luz en las calles. Sin luz en muchas casas. Población trabajadora, mezcla de autóctonos e inmigrantes, con importante presencia gitana. Un fuerte movimiento vecinal. Contestándole de la siguiente forma Ángel Rodríguez: - ¿Hablamos de la Cañada Real en diciembre de 2022? Podría ser. Pero el anterior párrafo también podría referirse, palabra por palabra, a la Vallecas de los años sesenta, donde el ingenio vecinal ideaba formas de conseguir cédulas de habitabilidad para que llegase la electricidad a sus hogares y calles embarradas. Vallecas, y buena parte del extrarradio madrileño en la misma época. Pero también podríamos estar hablando de los barrios periféricos de Valencia en el paso de la dictadura a la democracia, cuando los vecinos se manifestaban con velas y cantaban “Que vinga, que vinga la llum, i que al senyor alcalde li donen pel cul!”, y acababan recibiendo palos de los grises. En realidad el primer párrafo podría describir cualquier barrio obrero y de aluvión en la España de los sesenta y setenta, pues todos compartían similares problemas de vivienda precaria, carencia de servicios, desatención de las administraciones. Y a menudo falta de luz. Turnándose regularmente en la contestación mediática, ahora le toca chanda a Ángel Rodríguez: - Pero no, no estamos en la España suburbial del tardofranquismo o la Transición. Estamos en diciembre de 2022, en el Madrid de la “libertad”, en la España del gobierno progresista, en la Unión Europea. Estamos a pocos kilómetros del centro de la capital, en la Cañada Real, el mayor barrio no reconocido como barrio de toda España, tal vez de Europa. Más de 7.000 habitantes. Un barrio que quiere serlo frente a administraciones que no están dispuestas a permitirlo. Un barrio con conciencia de tal, incluso cierto orgullo, pero que carga con demasiados estigmas, prejuicios, desinformación, intereses ajenos. Su amigo Antonio Fierro verá el problema de la siguiente forma: - “Somos un barrio en construcción”. Es la expresión más repetida por sus habitantes más movilizados, frente a quienes hablan de “asentamiento ilegal”, que es una fórmula para convocar a la excavadora. El Defensor del Pueblo usó recientemente una expresión más técnica: “viviendas en situación urbanística de fuera de ordenación”. En cambio, hablar de “barrio en construcción” es toda una proclama en tan pocas palabras: “barrio”, frente a quienes insisten en verlos como un arrabal miserable y problemático. “En construcción”, como una forma de convertir su irregularidad en potencial de futuro. No somos aún un barrio, pero lo seremos si nos dejan. Toma la palabra Ángel Rodríguez: - En efecto, muchos de los barrios que hoy son parte indiscutible de nuestras ciudades fueron un día barrios “en construcción”. Cuarenta, cincuenta años atrás. Algunos incluso han cambiado sociológicamente, irreconocibles ya, de clase media, hasta gentrificados. En origen fueron lo que hoy encuentra cualquiera que recorra la Cañada Real: urbanismo improvisado, casas de autoconstrucción, sin permisos ni reconocimiento municipal, observados con recelo y a veces miedo por los vecinos colindantes, maltratados por las administraciones y criminalizados por los medios, con muchas necesidades, polo de atracción para población desfavorecida. Lo pensaba mientras recorría los dieciséis kilómetros de la Cañada: tiene algo de viaje en el tiempo. Una oportunidad de revivir aquellos años. Cuéntame otra vez. Una reconstrucción vivísima de los barrios donde nacieron y crecieron nuestras madres y padres. Hoy con móviles, paneles solares y redes sociales, sí; pero también, como antaño, con zonas mal asfaltadas, olor a leña quemada -y a basura incinerada en algunos tramos-, pequeños comercios casi clandestinos, chatarrerías, huertos. Y droga, claro: en un pequeño tramo de la Cañada, pero suficiente para que se active la fácil sinécdoque: el todo por una de sus partes, la Cañada entera marcada (y rechazada) por lo que sucede en poco más de un kilómetro de sus dieciséis. “El mayor supermercado de droga del sur de Europa” es la expresión más habitual en prensa, una frase hecha, repetida por cualquiera, yo mismo hasta ayer. Por último, sin cortarse un pelo, Antonio Fierro le replicará: - Nos acompaña Javier Rubio, abogado del Centro de Asesoría y Estudios Sociales (CAES), que lleva años trabajando en la defensa de este vecindario. Pocos conocen como él la Cañada, su realidad diversa y compleja, sus redes y tramas internas, sus líderes vecinales y su larga historia de reivindicación. También conoce qué hay detrás del corte de luz y del continuo hostigamiento a los vecinos. Nos lo señala a la altura del sector 2: los nuevos desarrollos urbanísticos de Madrid, cuyas avenidas, anchas y novísimas, terminan en la misma Cañada con una valla que cierra el paso. A la espalda de las casas vemos los flamantes edificios y urbanizaciones del Cañaveral, un PAU del madrileño distrito de Vicálvaro. Al otro lado de este sector se espera que pronto se urbanice otro PAU, Los Cerros. Más al sur aparecen los movimientos de tierras y grúas de otros dos desarrollos: los Ahijones y los Berrocales, y en el último tramo de la Cañada, ya en Vallecas, presiona el PAU de Valdecarros, presentado como “la mayor operación urbanística de España”. Ángel y Antonio se despiden calurosamente, después de compartir tan cálido rato. Y, a partir de aquí, YO, el narrador, tomaré el hilo conductor de esta conversación. Hablamos de la mayor reserva de suelo de la capital. Decenas de miles de viviendas de nueva construcción, cuyos vecinos de clase media no querrán ver la Cañada desde sus balcones. Imagino una bonita maqueta de los nuevos desarrollos, en el despacho de alguna inmobiliaria: avenidas, parques, edificios de cartón, farolas, arbolitos y coches en miniatura; y en el espacio lineal que ocupa hoy la Cañada deben de haber previsto una vía verde, jardines, familias en bicicleta. Cualquier cosa menos esta sucesión de viviendas irregulares. Ese es el único “barrio en construcción” que Madrid permite hoy: un PAU, con sus hectáreas recalificadas y urbanizadas, sus constructoras levantando bloques, sus bancos abriendo oficinas antes de que llegue el primer vecino. Se detiene un coche junto a nosotros. La conductora ha reconocido a Javier, popular en la Cañada por su trabajo en el vecindario: comenzó hace más de diez años defendiendo a los amenazados por derribos, logrando una paralización general gracias al Tribunal de Estrasburgo; y cuando hace dos años empezó el apagón, presentó en nombre de los vecinos una denuncia contra la eléctrica Naturgy y el comisionado madrileño para la Cañada. Al volante nos saluda Vanessa Valenzuela, de la asociación de vecinos de los sectores 2 y 3. Nos cuenta que los apagones no solo afectan a las zonas 5 (parcial) y 6 (total desde hace más de dos años). También en las casas de su tramo hay problemas: “Tenemos cortes muchos días desde que hace más frío, se va la luz durante horas, pese a que en esta zona sí hay vecinos con contrato”. Nos cuenta que también aquí han descubierto que Naturgy instaló reconectores, lo que provoca los apagones. Javier nos explica cómo un peritaje independiente demostró la existencia de esos limitadores de potencia en cada cabecera de sector, probando la intencionalidad en el corte de luz. Pero los tiempos judiciales son desesperadamente lentos, los vecinos encuentran todo tipo de obstáculos, “y el juez no ha movido un papel en meses”, por lo que unas 4.000 personas siguen sin suministro o con interrupciones frecuentes un invierno más. Y la coacción ha ido a peor: cientos de camiones (repito: cientos de camiones) entran a diario desde hace meses en el último sector y vierten sin control tierra y todo tipo de escombros, a veces junto a las casas o cortando accesos, creando diques que las lluvias inundan y desbordan. Javier nos cuenta que también han denunciado a la Asociación de Excavadores y Transportistas de la Construcción (Amaexco), por coacción inmobiliaria y posible delito ambiental. Atentos a la jugada: el “barrio en construcción” que pretenden los vecinos está viendo cómo le arrojan los materiales probablemente extraídos de los únicos barrios que hoy pueden construirse en Madrid, los PAU. Cansancio, y también desconfianza: como me dice una vecina reticente, en conversación telefónica antes de mi visita, demasiadas veces “los periodistas vienen aquí buscando la imagen del niño con los mocos colgando en una chabola”. Sensacionalismo mediático, mezcla de paternalismo y exotismo, aliñados con una buena dosis de aporofobia. Y claro, si uno viene buscando esa imagen de miseria, la acaba encontrando, solo hay que poner el foco en la zona adecuada y cerrarlo para que no se vea nada más. Como el que viene buscando coches de lujo, el tópico del narcotraficante, alguno acabará encontrando, pues en la Cañada caben muchas Cañadas. Como en cualquier barrio. Aunque debo decir que el único coche de alta gama que vi en mi visita fue un vehículo de Uber, aparcado por la noche a la puerta de una casa. Otra señal de normalidad, imagino. Por supuesto yo vengo con mis propios prejuicios, no les voy a engañar. No soy inmune a tantos años de crónica negra y amarillista sobre la Cañada. El repetido “supermercado de la droga” es el elefante de Lakoff: ¡no pienses en un elefante! ¡No pienses en el supermercado de la droga! Claro que lo piensas, no te lo quitas de la cabeza en toda la visita aunque lo que más veas sea precisamente esa “normalidad”. Lo difícil es no verla en la mayor parte de la Cañada: gente trabajadora, vecinos, casas que no desentonarían en cualquier pueblo, en un barrio obrero. Y tus prejuicios se ven una y otra vez sacudidos por lo que ves y oyes: estudiantes universitarios, por ejemplo. ¿Estudiantes universitarios en la Cañada? Incluso en las zonas más humildes. Trabajadores de todo tipo de sectores “normales” (ahora las comillas son pinzas para coger la dichosa palabrita), allí donde uno esperaba, no sé, chatarreros, cartoneros, braceros de cualquier actividad precaria. “En la Cañada hay todo tipo de profesiones”, me asegura Susana Camacho, que trabajó diez años aquí con la Fundación Secretariado Gitano y hoy me facilita valiosa información y contactos, desde su cercanía y conocimiento de vecinos y entidades. Hasta en el sector 6, el más desfavorecido y estigmatizado, con mayoría de población gitana española y rumana, y población marroquí; también allí sorprende el catálogo de oficios que me enumera Susana: “Desde periodistas hasta arquitectos, informáticos, barrenderos, chatarreros, peluquería, albañilería, costura, ayuda a domicilio, dependientas, atención al público, teleoperadores, abogados, trabajadoras sociales, enfermeras… Una lista de profesiones muy potentes que no he visto en ningún reportaje.” Susana insiste en la variedad y riqueza social de la población: “en la Cañada conviven diecisiete nacionalidades, y dos religiones con distintas ramas: la cristiana con católicos, ortodoxos y evangélicos, y la musulmana. Hay un gran potencial social que nunca se deja ver del todo porque lo aplasta lo negativo, estigmatizado y prejuicioso. Normal que tanta gente esté cansada, quemada, desconfiada. Hay que seguir trabajando para dar esa visión real”. -------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------

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