ENSAYO, El pensamiento indostánico.
La civilización del Indo, cuyos fundamentos se encuentran en una serie de precedentes neolíticos, fechados hacia el 7000 a.C., como la cultura de Mehrgarh, la cultura de Kulli y la de Nal, se considera la más antigua civilización en la región. Esta cultura floreció en torno al río Indo, eje fluvial que sirvió de medio de comunicación y transporte de mercancías en el intercambio comercial llevado a cabo entre las estribaciones del Himalaya y las ciudades del valle medio y bajo del Indo, como Dholavira, Chanju-daro y, sobre todo, Harappa y Mohenjo-Daro, las más conocidas y las mejor excavadas. Las noticias más antiguas sobre India aparecen en fuentes grecorromanas como Estrabón, Nicolao de Damasco, Ctesias de Cnido, Plinio y Megástenes. Este último, un embajador del rey Seleuco I Nikator, es una fuente invalorable para el conocimiento de la dinastía Maurya que, con su principal rey, llamado Asoka, unifica por primera vez casi todo el territorio indio. No obstante, la primera gran civilización india se desarrolló de 2400 a 1500 a.C., aproximadamente, en el valle del Indo. Siguió, luego, desde el NO, la inmigración de los arios, que ocuparon toda la India septentrional. La sociedad que constituyen es patriarcal, practicante, en principio, de la actividad ganadera y el pastoreo y, ulteriormente, reconvertida en agricultura de la cebada y el arroz. Su núcleo social básico es la familia; los patriarcas de cada familia, acompañados de los hombres libres de las tribus, conformaban una asamblea que elegía al rey tribal, una especie de primus inter pares llamado raja. Además, existía una aristocracia guerrera, llamada ksatra, y un grupo sacerdotal (purohita). Este tipo de sociedad es la antesala de la famosa jerarquización social fundamentada en grados de pureza religiosa que se ha denominado sociedad de castas. Las castas, cuyo origen se encuentra en las agrupaciones profesionales, conforman grupos endogámicos, presentan un origen fundamentado en un antepasado común, y tienen tradiciones, costumbres y alimentos propios. Las cuatro castas mayores en la antigüedad india, divididas en linajes y familias, eran cuatro: brahmanes, sacerdotes, médicos y enseñantes; ksatriyas, guerreros, nobles y terratenientes; vaisyas, comerciantes, agricultores libres y artesanos (estas tres son las llamadas de arios libres o nacidos dos veces, dvija); y sudras, agricultores, siervos, parias, intocables, también llamados chandalas, dalits, socialmente necesarios pero fuera del sistema: se trata de profesionales como los carniceros, los basureros, curtidores, talabarteros, etc. El término hindú surge por vez primera como un concepto geográfico de origen persa, para referirse a la población que habitaba más allá del río Indo, escrito Sindhu en sánscrito. Hindú fue aplicado por los británicos, hacia fines del siglo XVIII, para referirse a la gente del Hindostán, región del noroeste de India. Sólo más tarde, el vocablo se hizo equivalente a indio no musulmán, ni jaina, ni cristiano o sij, con lo cual se empleó para definir un conjunto de creencias y prácticas religiosas. El hinduismo no posee fundador histórico, ni un sistema unificado y homogéneo de creencias en forma de código, credo o decálogo de principios básicos, así como tampoco contiene un sistema único de salvación ni una autoridad centralizada ni estructura burocrática alguna. Aunque en muchas ocasiones se caracteriza al hinduismo como politeísta, dada la proliferación de innumerables divinidades que constituyen objetos de adoración, lo cierto es que tales dioses no dejan de ser facetas o manifestaciones mismas del poder sagrado. La presencia sobrenatural puede revelarse tanto en un objeto o una cosa como en una persona. Los que a través de sus acciones muestran haber llegado a una conciencia profunda del yo, se consideran mahatmas o almas grandes. Por su parte, el surgimiento y desarrollo del budismo en India a partir del siglo VI a.C. y su posterior migración hacia el este, marcará uno de los períodos de la historia asiática más apasionantes. El budismo es, a la vez, una religión y una filosofía que debe entenderse, ser comprendida, analizada y asimilada. En este sentido cumple el papel de un método, de un camino que es necesario recorrer, y que, por lo tanto, hay que sentir y practicar. Su vitalidad, tolerancia, maleabilidad y flexibilidad, le proporciona todo lo imprescindible para triunfar en su peregrinaje y para abrirse a una asimilación de las nuevas culturas que encuentre a su paso, pero también a una adaptación, si es menester, a las costumbres locales. Su agudo proselitismo no es agresivo y se asemeja más a un ofrecimiento que a una obligación, lo que motiva un interés inusitado y un rápido aprecio por todo aquello que pueda mostrar y enseñar. Como una filosofía de compasión, sumamente vitalista, su finalidad, indicar el camino de la salvación, es eminentemente práctica; la meditación sobre las enseñanzas tradicionales del Buda, supone la plena concentración y la disciplina mental, cuyo logro es incluso más significativo que las acciones directas. Su Arte está precisamente inspirado en la filosofía de vida que describiremos a continuación, ya que como todas las grandes disciplinas, está impregnado en la India de estas poderosas creencias. Pero, antes de meternos con otras cuestiones, recordaremos la literatura india comienza con los Vedas, de los cuales extraen su origen la mayor parte de las expresiones artísticas. La arcaica literatura védica se desarrolla con los Brahmana, comentarios de los Veda por lo que concierne a las prácticas del culto del sacrificio, con los místicos Aranyaka, para culminar en las Upanishad, en las que el pensamiento de la India se articula ya en el sánscrito clásico. Los elementos narrativos se desarrollaron en una época no muy concreta en la recitación de los kavia, comparables a los rapsodas prehoméricos, que fundieron la problemática de la India brahmánica con los ideales de los ksatrya (la noble casta de los guerreros) y encontraron expresión en los dos grandes poemas épicos, el Mahabhara y el Ramayana, eco de remotos acontecimientos históricos revividos en el mito en forma unitaria. Del I milenio a.C. son las vastas recopilaciones de los Purana. Con la formación del sánscrito clásico, evolucionado desde el más antiguo védico, nace la gran literatura artística, favorecida por la paz que el imperio gupta udo asegurar a la India. El florecimiento de este período expresa un mundo en equilibrio entre lo humano y lo divino: son típicas la poesía religiosa de Sankara y la profana de Amura, que con la obra maestra de Jayadeva, el Gitagovinda (siglo XII a.C.), ofreció el último gran canto de la naturaleza y del amor, antes de apagarse en los preciosismos de la Edad Media India. El texto en prosa más famoso del período gupta es el Panchatantra, conjunton de cuentos de notables afinidades con las fábulas esópicas; de más alto nivel artístico es el Briniatkatha (El Gran Relato), que puede considerarse como la enciclopedia novelística india. Y nos detenemos aquí. Seguidamente vamos a tratar de la filosofía india, pero antes de entrar en esta cuestión daremos un vistazo general al ámbito indostánico. Se conoce con el término Indostán a la cuenca del curso medio y bajo del Ganges, entre el Himalaya al N y el Decán al S. No obstante, este término se emplea también para referirse a la India. ¡Bien! La India (Bharat Juktarashtra) es un estado de Asia meridional que tiene 3.287.782 km2, cuyas lenguas son el hindi (oficial) y el inglés, y religión predominante el hinduismo(83%). Este territorio comprende toda la península del Decán, entre el mar Arábigo al O y el golfo de Bengala al E, buena parte del Indostán o llanura indogangética, limitada por Pakistán al O, China, Nepal y Bhután al N y por Birmania y Bangladesh al NE. Hacia 3000 a.C. existen culturas neolíticas en el valle del Indo, como la Amti, la Nal, la Quetta, la Kuli, o la Nundara. Hacia 2500-1800 a.C. florece la cultura de Harappa, que se caracteriza por sus aglomeraciones urbanas (regidas por reyes, que son llamados rajás, o por grandes reyes, o maharajás) con edificaciones de ladrillo ordenadas en forma de tablero o de ajedrez; aglomeraciones urbanas que poseen instalaciones de canalización. Cada ciudad está dominada por una altura fortificada. En ellas se da el trabajo de los metales (excepto el hierro). Además, aparece una agricultura evolucionada. Existe un comercio fluvial, y su escritura no está descifrada. Han aparecido sellos con representaciones religiosas y animales, en las que se aprecia a Shiva sentado en postura yoga, rodeado de fauna común. El caso es que se ha establecido algún paralelismo con la cultura sumeria. Hacia 1500 a.C. tiene lugar la inmigración (escalonada) de los arios, es decir, de tribus de lengua indoeuropea que llegan a la llanura del Ganges, procedentes del noroeste. Así, entre 1500 y 1000 a.C. se registra el Primer período védico. Ahora, los arios, que luchan con arco, carro de guerra tirado por caballos, coraza y casco, se imponen a la población establecida (a los drávidas). Los arios, además, llevan a cabo el reparto de tierras, que origina haciendas individuales, rebaños y el cultivo de cereales. Su estructura es aristocrática, con reyes hereditarios. Acto seguido, entre 1000 y 600 a.C. tiene lugar el Segundo período védico. En el mismo, se da una paulatina penetración aria en el territorio del Ganges, que alcanza hasta la región de la actual Delhi. No obstante, se establecen luchas internas entre las tribus invasoras. Sobre la religión de estos primeros momentos, destacaremos que los veda (palabra que significa “saber sagrado”; consúltese la voz latina vidi, ‘he visto’, ‘sé’, y la alemana wissen, cuya traducción es “sabiduría”) constituyen uno de los más antiguos monumentos de la literatura sacra de la humanidad, y el primer escrito en una lengua indoeuropea (sánscrito). El Rigveda (compuesto por 1028 himnos) data de hacia 1000 a.C.; son posteriores el Samaveda, el Yajurveda y el Atharvaveda. Junto a una fuerza universal de carácter impersonal, Rita (o “la verdad”), se venera a Varuna (divinidad de los juramentos) y a Mitra (divinidad de los contratos), así como a una serie de fuerzas naturales, tales como Ushas (la aurora), Agni (el fuego), o Surya (el sol). Hay también una deidad de la guerra, conocida como Indra. Son abundantes los ritos y sacrificios, entre ellos el orgiástico del soma (o de las libaciones). Se trata, en definitiva, de una metempsicosis. La exégesis de los veda corresponde exclusivamente a los sacerdotes, haciéndose según los textos “Brahamana”. Los Upanishadas aluden al yoga, cuyo núcleo doctrinal es el anhelo de liberación mediante la fusión con la realidad suprema. Ahora, se asiste a la formación del régimen de castas (de institución divina). Así, aparecen los guerreros (o chatrias), los sacerdotes (o brahamanes), los campesinos (o vaisía), los siervos, sometidos y mestizos (o sudras), y, por último, los sin casta (o parias). La estructura social se halla reflejada en el código de Manu (600?-250? a.C.) donde se tratan cuestiones morales, económicas, administrativas y jurídicas; además, contiene una teoría de la creación del mundo. En suma, pues, los albores de la civilización india aparecen en los márgenes del río Indo y florece aproximadamente entre 2.500 a 1.700 a.C. A partir de entonces comenzó a decaer y poco después se produjo la invasión de los arios, que fue un acontecimiento fundamental en el transcurso de la evolución de la cultura india, ya que dio lugar a una mezcla de diferentes costumbres y formas de pensar. A partir de entonces la historia del pensamiento indio antiguo se puede dividir en tres períodos: • El período védico que es más temprano, dominado por los Vedas, entre 1300 y 900 a.C. • El brahmánico entre 900 y 400 a.C. • El período clásico, desde 100 a.C. hasta 500 d.C., es el período hinduista, que puede considerarse como el pensamiento oficial durante este período. Posteriormente surgieron las escuelas heterodoxas, que ya no admitían la autoridad de los Vedas, principalmente el Budismo y el Jainismo. Uno de los rasgos de la filosofía india contemporánea –heredera del gran pensamiento tradicional hindú, cuyos orígenes se remontan hasta el 500 a.C., cuando menos- es su apertura a las diferentes filosofías occidentales, con originales reinterpretaciones del kantismo, del marxismo, de Wittgenstein o de Heidegger por parte, por ejemplo, de la escuela neo-Nyaya. Pero también lo es su intento de universalizar su tradición filosófica (y espiritual en general) de un modo tal que pueda dar, cuando menos tentativamente, respuestas a una sociedad como la de la India moderna, sumamente compleja, en la que las influencias de la cultura europea han sido tan materialmente eficaces (en lo económico, lo científico y lo tecnológico) como social y espiritualmente desestabilizadoras. Es evidente, por otra parte, que la asimilación de las técnicas occidentales ha permitido a la filosofía india una profundización en la tradición filosófico-religiosa hindú muy superior a la que le habría sido dado lograr a instancias únicamente de la pasión nacionalista y restauradora. El Congreso Filosófico Indio, cuyo primer presidente fue el poeta Rabindranat Tagore, ha desempeñado, por otra parte, un importante papel vertebrador de la vida filosófica india en años decisivos. Los dos filósofos indios más influyentes del siglo XX, Radhakrisnan y Aurobindo Ghosh, ilustran muy bien el citado empeño universalista con la propuesta, en la que ambos coinciden, de completar la filosofía occidental de la ‘eficacia’ con una filosofía de la contemplación desinteresada, de connotaciones místicas más o menos pronunciadas, con vistas a mitigar la agitación y ansiedad propias de nuestro tiempo. Frente a la orientación casi exclusiva al conocimiento y dominio del mundo externo tan característica de las filosofías occidentales, la filosofía india, producto de una tradición de gran significado espiritual, estaría mejor preparada, según estos autores, para ayudar al ser humano en la difícil tarea de dirigir su vida y orientarla a la paz y serenidad interiores. Como ha escrito Sri Jaya Chama, Rajá Wadigar: ‘en la India, la vida de las personas se moldea por la filosofía que aceptan. La religión y la filosofía son la trama y la urdimbre de su existencia. Los sistemas de filosofía se llaman darsanas o visiones inmediatas de la verdad. El objetivo personal consiste en conseguir la visión de la verdad siguiendo el camino abierto por los grandes videntes. El esfuerzo, la tarea de la propia vida debe orientarse a la realización del objetivo vital supremo, a saber, la unión y armonía en Brahman, o lo Absoluto’. -------------------------------------------------------------------------------------------------------------------

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