GEOGRAFlA E HISTORIA DELPAÏS VASCO
Breve resumen Aunque el título de este ensayo ya lo dice todo, en primer lugar vamos a definir qué es la Geografía. Entendemos que la Geografía es aquella ciencia que se interesa por el análisis de los fenómenos relacionados con la Tierra, tanto desde un punto de vista natural, como desde el humano. Es por esto que para la Geografía no sólo es importante todo lo que tenga que ver con la superficie, los elementos naturales y territoriales, sino también con la población que habita esos territorios y su adaptación a diferentes tipos de espacios. La palabra geografía, proveniente del griego, significa “descripción de la Tierra”, y así que esta ciencia se preocupa por describir y analizar diferentes aspectos relacionados con nuestro planeta. Para realizar tal análisis se puede recurrir a diversos enfoques que harán variar el objeto de estudio o el interés. Entre estos enfoques podemos mencionar la geografía física (la que se vincula directamente con los fenómenos naturales, tales como el clima, el terreno, la superficie, la atmósfera o el relieve, entre otros), la geografía humana o social (aquella que estudia al ser humano inserto en el mundo natural, así como su adaptación al mismo y la alteración del mismo), la geografía ecológica (la responsable de analizar cómo se relacionan los espacios naturales con el hombre). También podemos estudiar la geografía paisajística (que busca comprender los diferentes paisajes), además de la geografía regional, que se interesa por un estudio sintético y específico de realidades geográficas que tienen lugar en sitios particulares. Para llevar a cabo su trabajo, la geografía debe contar con diferentes recursos que le permiten obtener resultados sin estar necesariamente en el lugar. En este sentido, la cartografía y los mapas han sido siempre uno de los elementos principales del trabajo geográfico. Al mismo tiempo, y desde las últimas décadas, la geografía ha podido contar con la ayuda de aparatos satélites que dan una muy completa imagen de la Tierra a distancia. Además, también completa su análisis a través del estudio de la hidrología, la geología, la antropología, la sociología y otras ciencias, que son esenciales para comprender los fenómenos que suceden en el planeta. Las primeras síntesis sobre los conocimientos referidos a la Tierra se deben a los griegos, quienes concebían la geografía como una descripción sintética del mundo, representada por un mapa. Sólo en una época más tardía se comenzaron a tener amplias obras descriptivas, como la de Estrabón (siglos I a.C.-I d.C.), pero en la Edad Media la ciencia geográfica retrocedió: las concepciones de la Tierra se redujeron a imágenes influenciadas por las ideas religiosas y las obras de geografía se limitaron a simples católogos de nombres. Son una excepción las obras de los geógrafos árabes que revelan conocimientos directos y precisos. Con los viajes terrestres hacia Oriente y con el descubrimiento del Nuevo Mundo, que abrió la gran era de las exploraciones geográficas, el mundo conocido se amplió sensiblemente y se reavivó el interés por el estudio de la Tierra. En el siglo XVI aparecieron los primeros grandes atlas; en el siglo XVII B. Varenio intentó una primera sistematización de la ciencia geográfica; en el siglo XVIII el objetivo principal de la geografía era la recogida de datos sobre los elementos físicos de todos los países y sobre sus habitantes: instituciones, productos, comercio, etc. Habría que esperar al siglo XIX para que naciera la geografía moderna, con la obra de dos estudiosos alemanes: A. von Humboldt, fundador de la corriente naturalista, y K. Ritter, fundador de la corriente antropohistórica. La orientación naturalista y la humanista siempre se habían opuesto y su fusión, no sin discusiones, se ha efectuado en la actualidad en gran parte a través de la geografía regional. A ello contribuyó sobremanera la obra de F. Ratzel, un naturalista que fue el sistematizador de la geografía humana. La geografía general se divide en tres ramas fundamentales: la geografía matemática, que estudia la forma, las dimensiones y los movimientos de la Tierra, y se ocupa de los métodos de representar la Tierra mediante mapas geográficos; la geografía física, que estudia el aspecto de la superficie terrestre y los fenómenos que en ella se manifiestan, así como su distribución (partes de la geografía física son: la geomorfología, la oceanografía, la hidrografía, la climatología y la biogeografía); y la geografía humana, que estudia la Tierra como sede de la humanidad y de modo particular la distribución de los hombres sobre la Tierra, la influencia que el ambiente físico ejerce sobre el desarrollo de la sociedad humana y finalmente las modificaciones que los hombres aportan a la superficie terrestre (partes de la geografía humana son: la geografía ecológica, que estudia la distribución cualitativa y cuantitativa de los hombres sobre la Tierra, la geografía de los asentamientos humanos, la geografía económica, la geografía de las vías y medios de comunicación, y la geografía política). La otra gran rama de la geografía es la geografía regional, que estudia las distintas regiones, tanto naturales como políticas, de la Tierra. En otro sentido, abordaremos en segundo lugar el que hacer de la historia. Diremos, pues, que los estoicos tenían una concepción metafísica de la historia, a la cual consideraban cíclica, y afirmaban que un período histórico repite más o menos puntualmente los hechos acaecidos en el periodo precedente. El carácter cíclico de la historia aparece en teorías muy diferentes entre sí, desde las concepciones de Hesíodo (siglo VII a.C.) a las de Compte (siglo XIX). La concepción mecanicista de la historia, propia de cierto positivismo, se remonta a Montesquieu, para quien los factores históricos serían el producto de causas exclusivamente objetivas (climáticas, ambientales, geográficas, etc.). La filosofía de la historia propia del idealismo alemán ve en los hechos la manifestación de una racionalidad inmanente a ellos y divina, orientada infaliblemente hacia el bien. Las concepciones de tipo evolucionista presentan dos variantes: la dogmática y apriorística, y la dialéctica. En la primera categoría, que afirma a priori la evolución histórica, pueden incluirse las concepciones historicistas de Bruno, y las de los diversos iluministas franceses y alemanes, como Voltaire o Condorcet, pasando por la de Vico, según el cual los tres momentos del desarrollo histórico (edad de los dioses, de los héroes y de los hombres) avanzan a través de una serie de cursos y recorridos, siguiendo una especie de movimiento espiral en continua ascensión. En la segunda categoría se incluye la concepción propia del marxismo, según la cual la evolución de los acontecimientos históricos, determinada por causas tanto objetivas (independientes de la voluntad humana) como subjetivas (producto de la voluntad humana), sigue un desarrollo que se articula en cinco momentos principales, correspondientes a los cinco tipos diferentes de relaciones de producción (comunitario, de esclavitud, feudal, capitalista y socialista). La historia, como ciencia, remonta su origen a las listas o tablas en que hace miles de años se consignaban la sucesión y genealogía de las dinastías reinantes, a las que luego empiezan a añadirse datos de expediciones militares, tratados con otras naciones, etc. Tales registros, vinculados en su mayor parte a unas formas de gobierno despóticas o aristocráticas, contienen poco que sirva para ilustrar sobre la vida interior de los pueblos. Los libros bíblicos de los reyes, escritos en el siglo VII a.C., y los paralipómenos, compilados unos tres siglos más tarde, son ejemplos de una evolución que se corresponde más de cerca con lo que ahora llamamos historia. Nuevo progreso en este campo lo introducen los griegos, al asumir el mensaje histórico la forma de narración: Herodoto, Tucídides, Jenofonte y Polibio. Entre los latinos, Tito Livio, Tácito, Salustio y Suetonio son exponentes, dentro de la tradición griega, de un alto nivel de composición histórica. Durante la Edad Media, a partir de la obra de san Agustín, De civitate Dei, la historia se encuentra en concepción providencialista de los hechos históricos. Por otra parte, los cronicones del siglo XIII se reducen a ser una simple enumeración de nombres y fechas. En el siglo XIV comienzan a aparecer historias con un más profundo sentido humano. El padre Mariana (1535-1624), metido ya en el Renacimiento, es un modelo de esta tendencia. La Edad Moderna, con el resurgir del saber griego, el desarrollo de la imprenta y el descubrimiento de América, representa un nuevo avance en la concepción histórica, más orientada a la investigación y al universalismo. Posteriormente, obras como L´Esprit des Lois del francés Montesquieu y Scienza Nuova (1725) del italiano Vico hacen importantísimas aportaciones en el sentido de comprender las leyes que rigen los acontecimientos históricos. El francés H. Taine y el suizo Burkhardt representan, en la segunda mitad del siglo XIX, un nuevo hito en el modo de afrontar la historia y su interpretación: aquel subraya la influencia del medio en la historia y éste insiste en el concepto de la historia como un arte de valoración. Con el comienzo del siglo XX se inaugura una nueva era para la historiografía. Oswald Spengler, en su Decadencia de Occidente, resumiendo la vieja teoría de los ciclos históricos, dota a la historia de un nuevo sentido. Notabilísimos autores –Coulton, Charles Oman, Tout, Toynbee, Trevelyan y otros- cultivan la ciencia histórica en sus diferentes especialidades; tal es el caso de Menéndez Pidal en sus agudos estudios e interpretaciones sobre la Edad Media española. En la actualidad, se impone el convencimiento de que la historia ha de adoptar una forma y un carácter aún más científico, teniendo como principal precaución la de asegurarse la objetividad de los hechos, percatarse de su valoración singular e intentar, como objetivo último, la síntesis científica del conjunto de los mismos. Consecuentemente, la historia es a) la narración sistemática de hechos humanos interpretados críticamente y considerados en relación a su desarrollo en el tiempo; b) el propio desarrollo de estos acontecimientos; y c) el relato de sucesos del pasado, especialmente cuando se trata de una narración ordenada cronológicamente y verificada con los métodos de la crítica histórica. ÍNDICE GEOGRAFíA DEL PAÍS VASCO PRESENTACIÓN GEOGRAFÍA FÍSICA 1. Relieve 2. Hidrografía 3. Clima 4. Vegetación GEOGRAFÍA HUMANA 1. Estructura administrativa 2. Población 3. Estructura urbana y poblamiento 4. Estructura de las comunicaciones 5. Las capitales de Euskal Herria 5.1. Baiona 5.2. Bilbao 5.3. Donibane Garazi 5.4. Donostia-San Sebastián 5.5. Vitoria-Gasteiz 5.6. Pamplona 5.7. Maule-Lextarre GEOGRAFÍA ECONÓMICA 1. La estructura agraria 2. Elementos generales 3. Zonificación y localización 4. Agricultura y silvicultura 5. Ganadería 6. Pesca 7. Minería y energía 8. Industria 9. El sector terciario HISTORIA DEL PAÍS VASCO PRESENTACIÓN LA PREHISTORIA 1. El origen de los vascos y su prehistoria 2. La Edad de Piedra 3. El Paleolítico 4. El Neolítico y la Edad de los Metales EDAD ANTIGUA 1. Las tribus vascas 2. Los romanos EDAD MEDIA 1. Los visigodos y los francos 2. El Ducado de Vasconia 3. Los árabes y el Reino de Pamplona 4. El Reino de Pamplona 5. Álava, Guipúzcoa y Vizcaya entre los siglos VIII-XI 6. El Reino de Pamplona-Nájera 7. Apogeo del Reino de Pamplona-Nájera 8. Desmembramiento del Reino de Pamplona-Nájera 9. El Reino de Navarra EDAD MODERNA 1. Los vascos en la conquista de América 2. La conquista de Castilla del Reino de Navarra 3. 1450-1880 EDAD CONTEMPORÁNEA 1. Las guerras carlistas 2. El surgimiento del Nacionalismo vasco 3. La industrialización 4. Historia de la siderurgia vasca 4.1.Antecedentes históricos de las ferrerías vascas 4.2.Fábrica de Ntra. Sra. de la Merced de Guriezo 4.3.Fábrica de Nuestra Señora del Carmen 4.4.Altos hornos y fábricas de hierro y acero de Bilbao 4.5.Compañía Anónima La Vizcaya 4.6.Compañía Iberia 4.7.Fábrica San Francisco del Desierto y astillero del Nervión 4.8.Altos Hornos de Vizcaya 5. Historia de armas de Euskal Herria 6. El régimen franquista 7. La democracia y los Estatutos BIBLIOGRAFÍA GEOGRAFÍA DEL PAÍS VASCO PRESENTACIÓN En la descripción de los geógrafos romanos de la tierra de los vascones, aparecen las expresiones saltus vasconum y ager vasconum; pero, por lo que explica y demuestra con las fuentes en la mano Laborda (2003), es totalmente infundado ver ahí una distinción entre el "saltus", que significaría bosque o monte y correspondería a la Montaña actual, y el "ager", que significaría tierra apta para la labranza y correspondería a la actual Ribera: ager vasconumsignifica, enrealidad, tierradelosvascones, y saltus vasconumsignifica, enrealidad, predio o fincadelosvascones. O sea que sonexpresionesequivalentes. Porque el saltus es también una medida de superficie agraria que equivalía a varios cientos de hectáreas al principio y a 1250 hectáreas al final, utilizada como macromagnitud para dimensionar los latifundios. Y en los textos en los que aparecen las expresiones ager vasconum y saltus vasconum tienen el significado que se indica y que es equivalente, como se deduce del contexto de ambos textos y de su contenido a la luz, además, de textos equivalentes. El nombre de bagaudas fue dado en el bajo imperio romano a grupos de campesinos que se sublevaron formando bandas de bandoleros. Estas revueltas se iniciaron en las las Galias y se extendieron después a parte de Hispania y a los Alpes en los siglos III-V.Los vascones no aceptarán el poder visigodo, al contrario que el de Roma, al que habían sido siempre fieles. Los bagaudas (quizá vascones) son bandas sublevadas de saqueadores que aparecen al decaer la autoridad romana y sobrevenir las invasiones. Los vascones no aceptarán el poder visigodo, al contrario que el de Roma, al que habían sido siempre fieles. Los bagaudas (quizá vascones), como ya hemos dicho, son bandas sublevadas de saqueadores que aparecen al decaer la autoridad romana y sobrevenir las invasiones. Los vascones se sublevan, como tantas otras veces, y son vencidos en 581 por los visigodos (que fundan Vitoria como fortaleza de control). Huyendo algunos de los vascones de la represión visigoda, penetran ahora, en 581, en la tierra de los várdulos, caristios y autrigones e inician su vasconización, dando origen a las Vascongadas (vasconizadas). También penetran entonces (581-587) los vascones desde Navarra en el suroeste de Francia y vasconizan este territorio, originándose allí, en Francia, más tarde el ducado de Vasconia (s. VII). Desde Francia, se denominará en sus crónicas del s. VII a los vascones de la actual Navarra, Spaniae Vasconum, vascones de España, y a su región, Spano Guasconia (Vasconia), Vasconia hispana o española. La dinastía vascona de Íñigo Arista crea el reino de Pamplona en el siglo IX, cuando los vascones van superando el nivel tribal. Y la siguiente dinastía vascona, o vasca, la iniciada en 905 por Sancho Garcés, culmina con Sancho III el Mayor (1004-1035), que es llamado rex Ibericus, porque tenía el control o la supremacía sobre todos los reinos cristianos, ninguno de los cuales se llamaba España, pero sí el conjunto de todos ellos. El reino de Castilla y el reino de Aragón surgen de esta dinastía vascona (vasca) del reino de Pamplona que pasa a denominarsereinodeNavarradesde1162 con Sancho VI el Sabio. Los pueblos hispanos de estos futuros reinos de Castilla, de Aragón, el de los vascones de Navarra, junto con los de los demás reinos y estados de la futura España cristiana medieval, eran España, Hispania, desde la época romana en la que, con la cristianización de los pueblos hispanos romanizados, surge España e incluso el nombre de España, Hispania. Navarra es España desde su inicio, desde la Hispania romana. Navarra es España como una de las comunidades fundadoras de España. Y también las Vascongadas estarán integradas en España sin problemas hasta que a una parte de los vascongados les llegue el contagio nacionalista que antes infectó al resto de España junto con el liberalismo en el XIX. En realidad, los vascos de la época romana, eran los habitantes de la futura Navarra con algunas variaciones en los límites: por el Este llegaban hasta las cercanías de Jaca, y estaban asentados también en la franja oriental de la actual Guipúzcoa hasta Oiasso, que es Irún. Más al Oeste estaban los várdulos, los caristios y los autrigones. Son los vasconizados posteriormente, constituyendo en el futuro las denominadas por esa vasconización Provincias Vascongadas, vasconizadas. A los vascones, los romanos les dieron territorios y ciudades del Ebro que antes habían sido celtibéricos como Calahorra (Calagurris) y Alfaro (Gracchurris) y por el Este las de los iberos hasta más allá de Jaca y de Alagón. Porque los vascones no se enfrentaron con los romanos, no se registran batallas contra ellos, sino que fueron aliados e incluso se hicieron fieles de Pompeyo como patrono. Éste fundó Pamplona en 75 a. J. C. en una ciudad vascona, Iruña. El nombre de Pamplona, según las inscripciones halladas en 2004, no viene de Pompaelo, sino de Pompelo, y es una palabra que expresa la romanización de lo vasco: Pompelo=Pompeiillum, que significa la ciudad de Pompeyo, con la palabra ciudad expresada en vasco, ciudad=illum y también iri e iruñ. Los vascones estaban en un nivel de desarrollo social simplemente tribal, que no superaron hasta comienzos del s. IX d. J. C. El idioma de los vascones era el antecesor del vasco actual, como el castellano tiene como antecesor el latín. Se suele denominar protovasco, vasco primitivo, al idioma que hablaban los vascones. Es un idioma, no sólo prerromano, sino preindoeuropeo. Y contiene muchas palabras tomadas de los idiomas con los que ha estado en contacto. Quizá ésta ha sido una de las causas básicas por las que ha subsistido: la capacidad integradora que tiene el vasco y que han tenido sus hablantes, aunque ahora algunos la están eliminando, la capacidad de integrar palabras de otros idiomas, añadiéndoles las desinencias vascas, vasconizando así esas palabras. Paz se dice pakea, de pax, pacis, pacem, que se pronunciaba pakis, pakem, en el latín clásico, que es el del s. I a. J. C., cuando llegaron los romanos a la futura Navarra. El vasco primitivo sobrevivió, porque además, los romanos los dejaron en paz al ser los vascones aliados y fieles, y al no tener sus tierras mucho valor, aunque se romanizaron como los demás: en Irún había un puerto romano, que ya existía en el año 10 a. J. C., en la época de Augusto, de la misma envergadura que los de Marsella, Burdeos o Londres, como demostraron las excavaciones de 1998. Los demás pueblos de Hispania, no sólo aprendieron el latín, sino que lo hicieron su idioma propio e incluso olvidaron el suyo prerromano. Idiomas como el tartesio, el ibero, el celta, el fenicio..., todos desaparecieron, algunos de ellos, de pueblos mucho más cultos que los vascones. La palabra vascones es el nominativo plural en latín de la expresión recogida por los romanos de la que utilizaban los habitantes de la futura Navarra para autodenominarse en su idioma protovasco. Pero la uve en el latín de la época se pronunciaba u. De modo que "vascones" se pronunciaba uáscones, como plural de uasco o, quizá mejor, uasc, que es la etimología más probable de vasco. De uasc o eusc, viene euskera, euskaldún... Y también de ahí viene vasco. Y tan vasco o eusquérico es decir euskera, o euskara, como decir vasco para denominar la lengua vasca. Por último, el Señorío de Vizcaya comprendía un territorio coincidente con los actuales partidos judiciales de Marquina y Guernica en esa provincia. Sus orígenes míticos lo remontaban a la batalla de Arrigorriaga (870), en la que los vascones habrían derrotado a los leoneses y elegido a Jaun Zuria como su caudillo. El primer señor de Vizcaya conocido fue Íñigo López, quien, tras emanciparse de la tutela navarra, se puso bajo la protección de Alfonso VI, quien le reconoció el derecho de posesión hereditario. En 1370 pasó a la Corona castellana, cuyos reyes ostentaron tradicionalmente ese título. La denominación de “señorío” fue reemplazada por la de “provincia” en 1876, al desaparecer el régimen foral después de la Segunda Guerra Carlista. GEOGRAFÍA FÍSICA 1. Relieve El País Vasco tiene una compleja topografía, sin cimas muy elevadas, pero formada por numerosos valles. En el conjunto de la comunidad se aprecian dos unidades de relieve: una primera que se extiende por las provincias de Bizkaia, Gipuzkoa y buena parte de las tierras alavesas y que se conoce como el arco vasco o vertiente cantábrica; y una segunda unidad, de menor extensión y localizada al sur de la demarcación vasca, que se abre a la depresión del Ebro. La primera de las unidades la forman una serie de pliegues de la era mesozoica cuya disposición sigue la orientación E-W y enlaza los Pirineos con los macizos asturianos. La costa es, en general, acantilada, con entrantes marcados por las rías y contadas playas de arena. Frente a este litoral abrupto aparece una alineación de montañas menores que corre en dirección perpendicular a la línea de costa, montañas que ganan altitud hasta llegar a las cumbres de peña Gorbea (1.481 metros) o el pico de Aizkorri (1.544 metros), en el centro de la región. En el margen vasconavarro septentrional aparece el macizo paleozoico de las Cinco Villas. El relieve de la provincia de Araba desde las mencionadas sierras centrales se abre a una primera cuenca, la Llanada Alavesa, por donde discurre el río Zadorra. Un cordón de montañas de orientación W-E en que destacan los Montes de Vitoria (Kapildui, 1.180 metros) y las estribaciones de la sierra de Urbasa, separa la Llanada Alavesa del Condado de Treviño. Al sur de la depresión de Treviño, la sierra de Cantabria abre las puertas al valle del Ebro. 2. Hidrografía Euskal Herria está situada entre los ríos Aturri y Ebro. Hay ríos de la vertiente mediterránea y otros de la atlántica. Los de la mediterránea llegan al mar a través del Ebro. Los afluentes más importantes de éste son: el Zadorra, el Aragón, el Ega, el Mayor, el Inglares, el Baya, el Alhama, el Queiles y el Omecillo. El Ebro forma límite con Castilla y Rioja. El Ebro atraviesa Euskal Herria solamente a lo largo de algunos kilómetros en la merindad de Tudela. No obstante, utilizando sus aguas se han construido canales y sistemas de regadío (el canal de Lodosa, el Canal Imperial de Aragón, el canal de Tauste). La mayoría de los ríos de Navarra y Álava vierten sus aguas al Ebro, pero otros lo hacen al Golfo de Bizcaia (Bidasoa, Urumea, Nervión). La mayoría de los ríos de Iparralde vierten al río Adour; éste tiene la mayor parte de su recorrido en Euskal Herria y desemboca entre Baiona y Boucau. El Adour determina la frontera entre Euskal Herria y las Landas. Sus principales afluentes en Euskal Herria son el Biduze y el Errobi. El resto de los ríos que no desembocan ni en el Ebro ni en el Adour lo hacen en el Golfo de Bizcaia. Los principales son los siguientes: Artibai, Barbadun, Bidasoa, Deba, Ibaizabal, Lea, Oiartzun, Oka, Oria, Sarrakaria, Urola y Urumea. En los ríos de Euskal Herria se han construido numerosos embalses para captar agua para las ciudades y para la producción hidroeléctrica. Los principales son los de Yesa, Zadorra, Añarbe, Gorbea, Artikutza, Eugi y Nava. En general los ríos de la vertiente mediterránea son más largos que los de la atlántica; sus cuencas son también mayores así como sus caudales. Por otra parte, la costa de Hegoalde es abrupta y quebrada. Hay muchos cabos (Aiztandi, Galea, Higer, Izustarri, Luzero, Matxitxako, Monpas, Ogoño, San Anton, Kalero, Villano), islas (Aketx, Izaro, Gaztelugatxe, San Nikolas, Villano) y rías (las de Deba, Urdaibai, Oria, Plentzia, Nervión). En cambio la de Iparralde es llana y recta, con pocos cabos y limita con el interior mediante un sistema de dunas. Las playas tanto de Iparralde como de Hegoalde son de arena fina. 3. Clima Se distinguen hasta tres tipos de climas en el País Vasco: un clima oceánico en el sector litoral, con elevadas precipitaciones anuales y temperaturas suaves a lo largo de todo el año; un clima de alta montaña, con un régimen de precipitaciones superior a los 2.000 mm anuales y temperaturas frescas en verano; y un clima mediterráneo de tendencia continental en las tierras interiores y meridionales. La principal característica del clima del País Vasco es el alto porcentaje de humedad ambiental (76% de media anual), como consecuencia de la constante entrada de vientos de origen atlántico. El valor de las precipitaciones es elevado, y en las capitales oscila entre los 877 mm de Vitoria-Gasteiz y los 1.529 mm de Donostia-San Sebastián. La concentración más elevada de precipitaciones se da en los últimos meses de otoño y los primeros de invierno, mientras que los valores son más reducidos en junio y julio. En cuanto a las temperaturas, en la costa las medias anuales de las capitales oscilan entre los 13’1 ºC de Donostia-San Sebastián y los 14 ºC de Bilbao. En Vitoria-Gasteiz, la media anual de las temperaturas está en torno a los 11’6 ºC, y presenta la mayor amplitud térmica anual de las tres capitales (14’5 ºC). 4. Vegetación La vegetación potencial del País Vasco está determinada por las propias características topográficas de la comunidad y las especificidades del clima vasco. En las tierras orientadas a los húmedos vientos de origen cantábrico, se encontrarían potencialmente tanto especies atlánticas húmedas como especies termófilas mediterráneas, ya que la acción atemperadora del mar se deja sentir en los valles costeros. La vegetación potencial del País Vasco es la típica de la región atlántica, dominada por bosques de frondosas caducifolias. Las carvalledas se localizan por debajo de los 700 metros de altitud, en las áreas de suelo silíceo, con temperaturas anuales suaves y períodos estivales lluviosos. El roble carvallo (Quercus robur) ha sufrido intensamente la explotación humana, y hoy en su hábitat aparecen zonas de cultivo, pastizales o plantaciones de coníferas. Los melojos (Quercus pirenaica), muy apreciados por su madera carbonera, aparecen entre 500-700 metros de altitud, en suelo silicícola y bien drenado. Los quejigos (Quercus pubescens), como especie de transición entre el mundo atlántico y el mediterráneo, se disponen sobre cualquier tipo de terreno. Las hayas (Fagus sylvatica) aparecen en las laderas septentrionales de las sierras vascas, siempre por encima de los 600 metros de altitud y en ambientes de elevada humedad. En estas tierras hay lugar, igualmente, para las frondosas mediterráneas. La encina (Quercus ilex) aparece en suelos calizos de laderas orientadas al sur y por debajo de los 500 metros de altitud. La carrasca (Quercus rotundifolia) se localiza en áreas de ambiente continental y suelos calizos, y se extiende hasta alturas de 1.200 metros si las condiciones le son favorables. Las comunidades de transición al bosque autóctono son las landas de brezos y tojos en las áreas de mayor humedad y los coscojares en las tierras interiores. Por último, en áreas situadas por encima de los 1.200 metros aparecen los pastos, que son aprovechados por el ganado. Sin embargo, más de la cuarta parte de la superficie de la comunidad está poblada de coníferas como el pino insigne (Pinus radiata), alerces, algunas especies de abetos y falsos cipreses. Sólo en la provincia de Araba medran de forma espontánea bosques de pino albar (Pinus sylvestris). GEOGRAFÍA HUMANA 1. Estructura administrativa El País Vasco es una de las regiones españolas en las que la ocupación humana es más antigua. Aquí se establecieron los pueblos prerromanos como los vascones, los romanos, los godos, los musulmanes y, cuando se consolidó, el reino de Asturias. Euskadi se convirtió en comunidad autónoma el 18 de diciembre de 1979 y su capital es Vitoria. Comprenden tres provincias: • Álava (Araba) con capital en Vitoria (Gasteiz); tienen una superficie de 3.037 km2 y una población de 286.387 habitantes. • Guipúzcoa (Gipuzkoa) con capital en San Sebastián; tienen una superficie de 1.980 km2 y una población de 673.563 habitantes. • Vizcaya (Bizkaia) con capital en Bilbao; tienen una superficie de 2.217 km2 y una población de 1.122.637 habitantes. Las provincias fueron creadas, con las del resto de España, en 1833. El límite de las provincias sigue, grosso modo, criterios geográficos, siguiendo ríos y líneas de cumbres, aunque existen enclaves históricos de mucha tradición. En la actualidad en el País Vasco existen 250 municipios, que abarcan muchos núcleos de población. Podemos distinguir, también, divisionescomarcales aunque estas no son divisiones administrativas, sino comarcas tradicionales e históricas de más o menos renombre. Así pues, no hay un consenso sobre cuáles son ni qué territorios comprende. La división provincial de 1833 caló aquí muy profundamente, borrando, en la práctica, toda división anterior. El ámbito de las Juntas Generales, que tienen la función de controlar el poder ejecutivo que ejercen las diputaciones forales y de elaborar los presupuestos, son las provincias. Aquí plasmaremos la división comarcal que adoptan casi todos los estudios sobre Geografía de Euskadi, y oficiosamente, el Gobierno vasco, que respeta los límites provinciales. Consta de veinte comarcas, seis alavesas, siete guipuzcoanas y siete vizcaínas. Comarcas de Álava CantábricaAlavesa (Kantauri Arabarra), en el extremo occidental de Álava y al norte de la divisoria de aguas entre el Cantábrico, hacia donde vierten sus ríos, y el Mediterráneo. El principal municipio esLlodio. Es una comarca montañosa. EstribacionesdelGorbea (Gorbeia Inguruak), al norte de la provincia, y sobre la vertiente sur de los montes Vascos. El principal municipio en Zuya. LlanadaAlavesa (Arabako Lautada), en el centro de la provincia y la de mayor extensión. Su principal municipio es Vitoria. Es una comarca llana. MontañaAlavesa (Arabako Mendialdea), al este de la provincia. Es una comarca montañosa cuyo principal municipio es Maeztu. LaRiojaAlavesa (Errioxa Arabarra), al sur de la provincia, en la vertiente sur de la sierra de Cantabria. VallesAlaveses (Arabako Ibarrak), entre la Llanada de Vitoria, el condado de Treviño y Burgos. Es la comarca regada por el río Omecillo, río Baya y río Zadorra. Comarcas de Guipúzcoa AltoDeba (Deba Garaia), al suroeste de la provincia, en el curso alto del río Deba. Es una comarca montañosa cuyos principales municipios son Mondragón, Vergara y Oñate. BajoDeba (Deba Beherea), al noroeste de la provincia, en el curso bajo del río Deba. Es una comarca de bajas montañas cuyos principales municipios son Ébiar y Elgóibar. Goyerri (Goierri), al sur de la provincia, sobre las estribaciones septentrionales de los montes vascos. Sus principales municipios son Lazcano, Legazpia, Ordicia yZumárraga. Tolosa (Tolosaldea), al este de la provincia, sobre el curso medio del río Oria. Sus principales municipios son Tolosa y Anoeta. UrolaCosta (Urola Kostaldea), al norte de la provincia, en el sector central de la costa. Comprende el curso medio y bajo del río Urola y el inferior del río Oria. Sus principales municipios son Azcoitia, Guetaria, Zarauz y Zumaya. Donostia-SanSebastián (Donostialdea), al noreste de la provincia. Integra el macizo de Cinco Villas y los municipios de San Sebastián, Lasarte, Oyarzun, Hernani y Rentería. BajoBidasoa (Bidasoa Beherea), en el curso bajo del río Bidasoa haciendo frontera con Francia. Tiene dos municipios importantes Irún y Fuenterrabía. Comarcas de Vizcaya Arratia-Nervión (Arrati-Nerbioi), al sur de la provincia, en el curso alto y medio del río Nervión y la sierra de Arratia. Sus principales municipios son Aracaldo, Miravalles y Orduña. Como en esta división respeta los límites provinciales también pertenece a la comarca el municipio de Orduña, enclavado en la comarca Cantábrica Alavesa. Duranguesado (Durangaldea), al este de la provincia. Es una comarca moderadamente montañosa y sus principales municipios son Durango, Elorrio, Ermua,Garay, Lemoa y Zaldívar. Encartaciones (Enkartazioak), al oeste de la provincia. Es una comarca montañosa cuyos principales municipios son Valmaseda, Carranza, Güeñes y Trucios. GranBilbao (Bilbo Handia), en el entorno a Bilbao, el tramo inferior del río Nervión y la ría. Es una comarca muy urbanizada cuyos principales municipios son Bilbao, Baracaldo, Basauri, Galdácano, Guecho, Lejona, Lezama, Portugalete, Santurce y Sestao. Plencia-Munguía (Plentzia-Mungia), en la costa vizcaína al oeste del cabo Machichaco. Sus principales municipios son Arrieta, Lemóniz, Munguía y Plencia. Guernica-Bermeo (Gernika-Bermeo), al norte de la provincia, en el sector central y al este del cabo Machichaco. Comprende el curso del río Oca y la ría de Mundaca. Sus principales municipios son Bermeo, Guernica y Lumo, hoy fusionados (Gernica-Lumo). Marquina-Ondárroa (Markina-Ondarroa), en el sector más oriental de la costa vizcaína. Es una comarca muy accidentada cuyos principales municipios son Lequeitio, Marquina-Jemein y Ondárroa. 2. Población En el censo del 2001 Euskadi tiene 2.082.587 habitantes, lo que da una densidad media de 288 h/km2. Una de las más altas de España. Vizcaya es la provincia más poblada, con 1.122.637 habitantes (506 h/km2), seguida de Guipúzcoa (673.563 h; 340 h/km2) y Álava (286.387 h; 94 h/km2). Estas cifras suponen una pérdida notable de población. En conjunto el País Vasco pierde 15.468 habitantes con respecto al censo de 1991, de los cuales 17.389 los pierde Vizcaya, 2.645 Guipúzcoa, mientras que Álava gana 4.566 habitantes. Es curioso comprobar que las provincias limítrofes, Cantabria, Navarra y La Rioja, ganan todas ellas población. La población vasca está marcada por la inmigración. Podemos distinguir cuatro períodos 1900-1936, 1950-1975, 1975-1986 y 1986-2001. Entre 1900 y 1936 la población vasca crece gracias a la industrialización de Vizcaya y Guipúzcoa. Ya en este período se perfilan las líneas fundamentales de concentración de la población: la ría de Bilbao y Pasajes-Irún. Esto nos indica que el aumento de la población se debe a dos factores, el aumento de la tasa de natalidad y el descenso de la mortalidad propios del inicio de la transición demográfica, y la inmigración extrarregional desde las provincias agrícolas a las zonas industriales, aunque parte de esa inmigración es interna, ya que Álava pierde población. Este proceso se detiene por culpa de la guerra civil española en 1936. Después de unos años de estancamiento (1936-1950) comienza el período de mayor crecimiento de la población vasca (1950-1975). Este crecimiento se debe principalmente a la inmigración desde el resto de España para trabajar en una de las regiones más industrializadas del país. A parte del crecimiento de la natalidad de los años 60 que afectó a toda España. En este proceso tiene un protagonismo muy especial Álava que es la provincia española que (porcentualmente) más crece, gracias a los inmigrantes que llegan para trabajar en una industria incipiente. Aunque en cifras absolutas Vizcaya y Guipúzcoa reciben más inmigrantes. Entre 1975 y 1986 el crecimiento se reduce notablemente, la inmigración se convierte en emigración y la tasa de natalidad sigue la tendencia de la del resto de España reduciéndose notablemente. Desde 1986 hasta el censo del 2001 la región viene arrojando cifras de población decrecientes, ya que continúa la tendencia de los años 80. A pesar de ser una región de inmigración la sex ratio siempre ha estado muy equilibrada en todas las edades. Este equilibrio se debe a dos factores: los varones que venía a trabajar en la industria tenían contratos estables y traían a sus familias completas; y por otro lado, muchos de los empleos que ofrece la región en los años 60 pertenecen al sector servicios, y son ocupados por mujeres. Aunque la población vasca está comenzando a sentir los efectos del envejecimiento, debido a su reducida tasa de natalidad, no es una región especialmente envejecida. Esto se debe a que mucha de la población inmigrante, al jubilarse, regresa a su región de procedencia, evitando el excesivo envejecimiento. Esta es una de las principales causas de la pérdida de población actual, y de que el País Vasco se haya convertido en una región de emigrantes neta. Por otra parte, la provincia de Bizkaia engloba más de la mitad de los habitantes del País Vasco. La mayor concentración de población se produce en la ciudad de Bilbao, el principal centro industrial de la región. En torno a su ría se concentra una serie de poblaciones, también altamente industrializadas, que en conjunto presentan el punto más poblado de la comunidad. En el otro extremo, Araba aparece como la provincia menos poblada, con tan sólo un 13’4% de la población total y una gran concentración humana (un 76% de su población en Vitoria-Gasteiz, la capital). Donostia-San Sebastián es la capital de provincia con menor número de habitantes, si bien en conjunto, Gipuzkoa engloba un 32’2% de la población total. La población vasca presenta un período (1857-1950) de crecimiento lento pero continuado. Una segunda época (1950-1981) presenta un desarrollo rápido que llevó a duplicar de nuevo la población como consecuencia de un importante desarrollo de los polos industriales vascos. El período más reciente (1981-1996) marca un cambio en la evolución demográfica de la región, ya que en quince años, el País Vasco ha perdido 43.764 habitantes, sobre todo a causa de los graves efectos de la crisis económica. 3. Estructura urbana y poblamiento El País Vasco es una comunidad autónoma fundamentalmente urbana. El 81% de la población vive en una de las 40 ciudades de más de 10.000 habitantes. El sistema urbano del País Vasco es multipolar, y se centra en las tres capitales de provincia, que juntas acumulan el 36% de la población. Bilbao es la capital de provincia que más población tiene, seguida de Vitoria y San Sebastián. Estas ciudades, junto con Baracaldo (Vizcaya), Guecho (Vizcaya), Irún (Guipúzcoa), Portugalete (Vizcaya) y Santurce (Vizcaya) acumulan más de la mitad de la población. Son poblaciones que se encuentran en el entorno de las grandes capitales. Las poblaciones que más habitantes acumulan se encuentran en el corredor Bilbao-San Sebastián, y en menor medida en los ejes que comunican estas capitales con Vitoria. Así pues, los contrastes de población pueden ser muy acusados. La comarca del Gran Bilbao es una gran conurbación en la que se alcanza una densidad demográfica de más de 3.000 h/km2 y que tiene muchas ciudades de más de 10.000 habitantes. El espacio urbano es casi continuo. Se extiende desde Bilbao hacia la ría, y en el eje del río Nervión y el río Ibaizábal. Existe una especialización funcional. La margen izquierda es industrial y obrera mientras que la margen derecha es residencial y burguesa. También en el entorno de San Sebastián encontramos una gran conurbación. Se extiende de manera prácticamente continua desde la capital hasta el río Bidasoa. Aquí la densidad demográfica supera los 2.000 h/km2. La conurbación tiene dos ramales hacia el sur, uno a lo largo del río Urumea, hasta Hernani (Guipúzcoa) y otro a lo largo del río Oria hasta Tolosa (Guipúzcoa), que enlaza con el eje de Bilbao. El caso de Álava es totalmente diferente. Se trata de una ciudad concentrada de grandes dimensiones pero que ha absorbido la población del entorno. Al contrario que Bilbao y San Sebastián, cuyo desarrollo ha impulsado el crecimiento de los pueblos vecinos. Esta diferencia se debe a que Bilbao y San Sebastián han tenido un modelo de desarrollo industrial, que ha favorecido la instalación de plantas fabriles en el entorno, mientras que Vitoria ha sido una ciudad de servicios, que tiende a concentrar en el centro su oferta. El País Vasco es una de las regiones más densamente pobladas de España, tras Madrid y Barcelona. Vizcaya tiene una densidad demográfica de 506 h/km2 y Guipúzcoa de 340 h/km2, sin embargo Álava sólo tiene una densidad de 94 h/km2. Es aquí, en y en las montañas de la región, donde aparece un modo de explotación agrícola extensivo y de carácter disperso, el caserío, que se encuentran en zonas sin un núcleo de población claro. En la actualidad, muchos caseríos no tienen un uso agrícola, sino de segunda residencia, o de residencia principal en el campo. En las comarcas menos urbanizadas ningún núcleo acumula el 50% de la población, lo que da a la región un alto grado de dispersión. Aunque existen 152 municipios con menos de 2.000 habitantes sólo viven en ellos 109.555 personas, el 5,3% de la población. En la Llanada Alavesa y en La Rioja Alavesa encontramos pequeños pueblos concentrados. 4. Estructura de las comunicaciones El País Vasco es una comunidad autónoma pequeña (7.234 km2) y muy bien comunicada, tanto internamente como con el exterior. No hay que olvidar que es paso obligado para viajar al resto de Europa para todo el centro y el occidente peninsular. Las autopistas y autovías suman más de 400 km de longitud. La moderna presencia de autovías es muy importante, ya que en Vizcaya y Guipúzcoa la orografía hace muy difícil el trazado de carreteras, y han de salvarse con numerosos puentes. Por el contrario, el carácter llano de Álava permite trazados más fáciles. El eje más viario más importante es la nacional I (Madrid-Irún) que enlaza Madrid con París. Hoy tiene dos ramales la autovía que pasa cerca de Vitoria y enlaza esta capital con San Sebastián, y la que enlaza Vitoria y Pamplona (Navarra) por Alsasua (Navarra). La nacional I entra en el País Vasco por Rivabellosa (Álava), muy cerca de Miranda de Ebro (Burgos). Este es un nudo viario muy importante, ya que aquí se encuentra con la autovía que enlaza Logroño (La Rioja) con Bilbao. De esta autovía sale un ramal que enlaza Vitoria con Bilbao. El tercer gran eje viario es el que une San Sebastián con Bilbao por la costa (Ébiar y Durango). Por último Bilbao se une con Santander (Cantabria), y Oviedo (Asturias) por la que sigue la costa. Todo el interior del triángulo que forman las autovías que unen Vitoria, Bilbao y San Sebastián está surcado por múltiples carreteras de trazado sinuoso. El carácter industrial de la región, la enorme densidad de población y el ser paso por carretera para el transporte tanto de mercancías como de pasajeros hace que la red viaria vasca esté frecuentemente congestionada, y con circulación lenta. El País Vasco tiene dos tipos de líneasdeferrocarril diferentes, las de vía ancha (Renfe) y las de vía estrecha (FEVE). Ambas son de trazado antiguo, lo que significa que en las regiones montañosas es sinuoso y alarga mucho las distancias, dificultando el transporte. La reddevíaancha es la que pone en contacto Euskadi con el resto de España. Tiene dos ramales, de la red básica, que parten de Miranda de Ebro (Burgos), uno sigue la nacional I, pasa por Vitoria y llega a San Sebastián, el otro se dirige desde Miranda de Ebro a Bilbao. Además hay una línea de la red complementaria que une las poblaciones de la margen izquierda de la ría de Bilbao. La red de vía estrecha tiene gran importancia en el País Vasco. Nació como una red de las empresas privadas, la siderurgia, y alcanza a muchas poblaciones importantes. Hoy es la parte de la red de vía estrecha más rentable. Se despliega por todo el eje de la costa desde Bilbao hasta Irún y Hendaya. Está conectada con el resto de la red de vía estrecha del norte por dos ramales que se unen en Valmaseda (Vizcaya), uno conecta Bilbao con Santander y Oviedo por la costa, y el otro a Bilbao con Burgos, Guardo (Palencia) y León por el sur de la cordillera Cantábrica. En el siglo XIX fueron muy importantes para transportar el carbón de las cuencas mineras hasta las ferrerías vascas. En el País Vasco existen dos puertos de primer orden, el de Bilbao y el de Pasajes (Guipúzcoa) —cerca de San Sebastián—. Son puertos de larga tradición histórica, pero que ganaron importancia con la industrialización del país. El puerto de Pasajes es de menor capacidad que el de Bilbao, pero es el único de España que está unido con Madrid por una doble vía de ferrocarril, lo que le permite gran capacidad de tráfico de mercancías, no sólo para Madrid, sino también para Navarra, Logroño y Zaragoza. Su posición en la desembocadura del río Oyarzun al fondo de un largo canal, hace muy difícil su ampliación. El puerto de Bilbao se sitúa en la ría de Bilbao, mucho más abierta y con mayor capacidad de crecimiento. Admite barcos de mucha mayor capacidad. Por sus dimensiones (más de 300 hectáreas) y tráfico de mercancías es el mayor puerto de España, y uno de los primeros de Europa. Ambos son puertos industriales y de mercancías pesadas. En el resto de la costa encontramos numerosos puertos pesqueros y de recreo. En Euskadi encontramos tres aeropuertos, uno en cada capital de provincia. Ninguno es suficiente para las necesidades de la región, y ninguno es aeropuerto internacional. El más importante es el de Sondica (Vizcaya) —con vuelos internacionales—, pero se encuentra en una región cuya orografía hace muy difícil su ampliación, además de encontrarse en una región muy poblada. En una situación muy similar está el aeropuerto de Fuenterrabía (Guipúzcoa) que además es mucho más pequeño. En un estadio intermedio está el aeropuerto de Foronda (Álava), que además se encuentra en una región menos poblada y totalmente llana, con grandes posibilidades de ampliación y muy cerca de Burgos, Logroño, Navarra y Zaragoza. Tiene suficiente capacidad para convertirse en el gran aeropuerto de la región. 5. Las capitales de Euskal Herria 5.1. Baiona Ciudad de Francia (41.000 habitantes), en el departamento de Pyrénées-Atlantiques, en el curso inferior del río Adour, a 6 kilómetros del océano Atlántico. Posee industria textil, de curtidos y alimentaria. Es un importante puerto fluvial, con astilleros. Conserva sus fortificaciones romanas y medievales. Constitución de Bayona. Texto elaborado y aprobado en julio de 1808 por una Asamblea de notables bajo la inspiración de Napoleón para dar un soporte legal a José Bonaparte, designado rey de España. 5.2. Bilbao Capital de la provincia de Vizcaya (383.798 habitantes), concentra el 32% de la población total provincial. Bilbao es la séptima capital de provincia española con mayor número de habitantes. La ciudad ha formado una región urbana y constituye el centro de un núcleo minero e industrial. El puerto bilbaíno cuenta con la flota mercante más numerosa del país. En relación con sus condiciones portuarias, una sólida industria transformadora tiene su base en la industria siderúrgica (sobre todo, la naval), destacando también la industria química pesada (ácidos, abonos y materias explosivas). Bilbao destaca también como centro de control financiero. Las funciones industrial, comercial y financiera, vinculadas al desarrollo histórico de la ciudad, explican su fisonomía urbana. Desde el siglo XV y, especialmente, a partir de la creación del Consulado de Bilbao (1511), la ciudad sobresalió como importante centro de comercio universal. Los siglos posteriores, hasta el siglo XIX, fueron, sin embargo, de estancamiento, del que empezaría a salir con la explotación del hierro de Somorrostro. La estructura urbana de Bilbao presenta unas zonas diferenciadas. El casco antiguo y el ensanche del siglo XIX (núcleo comercial y residencial) representan la ciudad estricta. En el S se hallan Recaldeberri y San Francisco, barrios de clases medias y bajas. Mientras que la margen izquierda de la ría de Bilbao alberga residencias obreras, la derecha se caracteriza por las de clases medias y altas. La catedral de Santiago (gótica) es uno de los monumentos más destacados, así como la iglesia de la Encarnación (con portada plateresca) o la de San Nicolás de Bari (siglo XVIII). 5.3. Donibane Garazi Donibane Garazi se encuentra a 90 minutos del Goierri. Rodeado de montañas y a orillas de las limpias aguas del Errobi, se encuentra este precioso pueblo, un lugar inolvidable para todo aquel que lo visite. Sin duda alguna, un territorio de leyenda. Cabe destacar el contraste de sus calles medievales con el cosmopolitismo moderno del turismo. Las calles antiguas completadas con típicas casas de piedra rosácea, el viejo puente, la Ciudadela y la iglesia hacen de St. Jean Pied De Port un lugar apacible y tranquilo, idóneo para aquellas personas que buscan la calma. Unas de las fechas del año en las que Donibane Garazi llena color y alegría sus calles son el 15 de julio (día del mártir Juan de Maiorga) y el 15 de agosto (carnavales) ,en las que se saca a la luz la cultura vasca mediante el folclore, cantos, partidos de pelota y demostraciones de juegos de fuerza, como son la “sokatira” y el levantamiento de piedra. Una de las cosas que más llama la atención es la cantidad de gente que habla euskera: lengua de origen, pero que el tiempo y los diferentes acontecimientos históricos han hecho que la fuerza de ésta se haya ido debilitando. No hay que olvidar que una de las características más importantes de St. Jean Pied de Port es que por él transcurre el Camino de Santiago, lugar de descanso antes de reanudar la marcha hacia Roncesvalles. 5.4. Donostia-San Sebastián Capital de la provincia de Guipúzcoa (183.944 habitantes). En San Sebastián, con barrios de variada tipología y funcionalidad (Alto Amara, Añorga, Miraconcha, etc.), predominan las funciones administrativas, financieras, comerciales y de servicios, junto a la industria siderúrgica. La ciudad se halla rodeada de una extensa área metropolitana: un sector submetropolitano, de funciones industriales, portuarias y de ciudad dormitorio (Astigarraga, Zubieta, Pasajes/Pasaia, Rentería, Lezo) y otro suburbano, o conjunto discontinuo de zonas industriales y agrícolas (Hernani, Usurbil, Urnieta). San Sebastián, situada en la bahía de su mismo nombre, tiene en la plaza de la Constitución el centro del casco antiguo, emplazado en un tómbolo en cuyo flanco occidental se halla el puerto. La calle de Hernani, prolongación de la calle Mayor del casco antiguo, sirve de eje N-S al ensanche, el cual presenta un trazado ortogonal dividido en dos por la avenida de la Libertad. El ensanche septentrional, con centro en la plaza de Guipúzcoa, es el distrito central de negocios. También hay actividades de este tipo, aunque en menor medida, en el ensanche meridional, con centro en la plaza del Buen Pastor. El O es la zona residencial (paseo de la Concha). Entre sus monumentos se encuentran la iglesia de Santa María (siglo XVIII), la de San Vicente, el ayuntamiento (1829) y el convento de San Telmo (siglo XVI), sede del museo municipal. 5.5. Vitoria-Gasteiz Capital de la provincia de Álava (209.506 habitantes) y de la comunidad autónoma del País Vasco. Situada en el centro de una cuenca llana y con buenas comunicaciones, Vitoria es, desde los años sesenta, un núcleo industrial importante con un crecimiento poblacional muy acentuado: en la actualidad, concentra el 75% de la población total provincial. En Vitoria destaca la industria metalúrgica, pero también las empresas químicas, las textiles, las del caucho y las alimentarias; así mismo, es relevante la actividad de su aeropuerto (Foronda). Vitoria conserva de la época medieval un original plano elíptico, adaptado a la topografía del terreno. El impulso del siglo XVIII originó la expansión hacia el S a partir de la construcción de la plaza mayor porticada. Con el progreso de la segunda mitad del siglo XIX, se hizo necesario un ensanche que aún hoy sigue siendo el centro urbano. Pero fue el proceso de la industrialización experimentado a partir de los años sesenta del siglo XX lo que, unido al crecimiento demográfico, impulsó un crecimiento urbano que significaba la proliferación tanto de polígonos industriales como de barrios residenciales para la clase obrera. 5.6. Pamplona Capital de la Comunidad Foral de Navarra (183.525 habitantes) (uniprovincial), que concentra el 35% de la población total de la comunidad. Debe hablarse de Pamplona como de un espacio metropolitano de más de 250.000 habitantes que articula una ciudad central y diversas áreas suburbanas. Capital de la comunidad navarra, sus funciones político-administrativas se suman a las industriales (industrias metalúrgicas, automovilísticas, químicas, madereras, textiles, artes gráficas, alimentarias) y a las comerciales, financieras, universitarias, etc. El casco antiguo de Pamplona, conjunto de los antiguos burgos (Navarrería, San Cernín, San Nicolás) que se extienden desde la catedral a la Ciudadela, es el centro de las actividades político-administrativas, religiosas y culturales. Los ensanches parten hacia el SE desde el paseo de Sarasate y la plaza del Castillo y se estructuran sobre la avenida de Carlos III y la vía diagonal Conde Oliveto-avenida de la Baja Navarra, siendo el centro de la mayor parte de las actividades comerciales y financieras. Un tercer ensanche (San Juan), surgido en los años sesenta, presenta un tipo de actividades primordialmente residenciales y une el núcleo urbano central con el área suburbana meridional, de carácter residencial e industrial. La zona suburbana septentrional cuenta con áreas industriales y residenciales, así como de tipo mixto. La catedral –construida entre 1387-1525- es el máximo exponente artístico de la ciudad. Otros monumentos religiosos son las iglesias de San Cernín (gótica), de San Nicolás (iniciada en el siglo XIII), de San Miguel y de San Lorenzo. Como edificios civiles, la Cámara de Comptos (siglo XIV), y el ayuntamiento, de fachada barroca. 5.7. Maule-Lextarre Comuna que se encuentra situada en la parte nororiental del País Vasco francés, en el territorio histórico de Zuberoa. Mauléon es la capital y a su vez el núcleo más importante del cantón de su nombre que está constituido por un total de 19 comunas. El nombre actual de Mauléon - Licharre (Maule-Lextarre) es consecuencia de la fusión de ambas comunas, hace más de un siglo, concretamente en 1841. La extensión actual de la comuna es de 12,8 kms.²; ésta está constituida por dos entidades: la Haute Ville (Villa Alta), la Basse Ville (Villa Baja) y Licharre. Limita al Norte con el término de Viodos, al Sur con los de Gotein y Roquiague, al Este con los de Roquiague y Chéraute y al Oeste con los de Gotein, Garindein y Aïnharp. GEOGRAFÍA ECONÓMICA 1. La estructura agraria En las provincias de Bizcaia y Gipuzkoa, el paisaje agrícola ha estado dominado tradicionalmente por el caserío, una unidad territorial con poder económico y de carácter marcadamente familiar. En las tierras de Araba, el campo presenta cierta semejanza con el paisaje rural de la Meseta. Los cultivos que mayor superficie agrícola ocupan en el País Vasco, con un 61’6% de la superficie total, son los cereales –con el trigo y la cebada como tipologías más extendidas, si bien localizadas tan sólo en tierras de la provincia de Araba-. El maíz es el único cereal que está presente en las tres provincias vascas, aunque su mayor extensión (910 hectáreas) corresponde a Gipuzkoa. Los cultivos industriales únicamente ocupan un 4’4% de la superficie total, aunque la remolacha azucarera sólo se produce en Araba. La viña, el segundo cultivo en cuanto a superficie agrícola ocupada –ya que representa un 14’4% del total-, se localiza mayoritariamente en las tierras alavesas colindantes con La Rioja. Le siguen en importancia la patata, que ocupa un 7’9% del total (4.432 hectáreas en Araba), y las plantas forrajeras (alfalfa y nabos), que se extienden por un 4’4% de la superficie total. En un tercer nivel cabría destacar las leguminosas (2’6%), en especial las habichuelas, los guisantes –éstos circunscritos únicamente a la demarcación alavesa- y las hortalizas (2’1%). En Gipuzkoa destaca también la superficie dedicada a la manzana para sidra (1.100 hectáreas), que la convierten en la segunda provincia del Estado en cuanto a pomaradas. Los cultivos de la avellana (92 hectáreas) y el olivo (75 hectáreas) se localizan únicamente en tierras alavesas. 2. Elementos generales La actividad industrial abarca una serie de sectores que tienen en común las materias primas, las técnicas y la maquinaria que utilizan, así como la cualificación profesional que exigen, el tipo de productos obtenidos, los mercados en los que compiten y las pautas de localización dominante. Así, podemos distinguir tres tipos de industrias en el País Vasco: a) Industrias de base: que transforman las materias primas en productos semielaborados que luego son transformados por otras industrias (siderometalúrgica, petroquímica, acero, cemento) b) Industrias de uso y consumo: fabrican bienes para ser usados directamente por los consumidores (textiles, productos farmacéuticos, electrodomésticos, alimenticias, mobiliario) c) Industrias de equipo: generan bienes o maquinas necesarias para la producción (utillaje industrial, material eléctrico y electrónico) En el País Vasco, la industria es una actividad económica de gran importancia, presente desde mediados del siglo XIX, con una producción muyespecializada en tres sectores de la industria madura y bienes de equipo: metalurgia y fabricación de productos metálicos; industrias extractivas y del petróleo, energía y agua; maquinaria y equipo mecánicos. A partir de la crisis de 1975 se ha llevado una política de reconversión industrial que ha supuesto la modernización y la diversificación, a través de la implantación de nuevas empresas de alta tecnología en parques tecnológicos: Zamudio (Vizcaya), con empresas dedicadas a las tecnologías de la información, al sector aeronáutico y al electrónico; Miñano (Álava) con más desarrollo en telecomunicaciones e informática, aeronáutico, servicios de ingeniería y consultoría y tecnologías energéticas; Miramón (Guipúzcoa), especializado en telecomunicaciones e informática, servicios empresariales y electrónica. 3. Zonificación y localización a) EN VIZCAYA la producción industrial está centrada en la industria pesada, siderurgia, transformados metálicos y astilleros. Todo ello derivado de la explotación minera que durante años fue una actividad dominante. Diremos, pues, que dos son sus característica: monopolio del hierro y localización muy conreta (zona minera del la margen izquierda del Nervión). La calidad y abundancia del mineral, la facilidad de extracción y la proximidad al mar (exportacion) favorecieron esta realidad. • Se localiza principalmente en la comarca del Gran Bilbao, que sigue albergando algunas actividades tradicionales, como la siderurgia o la construcción naval, que han sobrevivido gracias a severos procesos de ajuste y modernización. Las actividades más desarrolladas en esta zona son la metalurgia y la producción de artículos metálicos, con importantes empresas como Babcock Power España (Valle de Trápaga-Trapagaran), Aceralia (Etxabarri) o Sidenor, Fagor y Bridgestone Hispania (Basauri). Menor importancia adquiere las dedicadas a la producción de material eléctrico, maquinaria, caucho y plástico. • En otras comarcas, como en el Duranguesado, la diversidad sectorial se amplía con la presencia de industrias de material de transporte, maquinaria y, en menor medida, de fabricación de papel. En el Alto Deba, otros sectores que en el pasado desempeñaron una función destacada, como el textil o la alimentación, han pasado a ocupar una posición marginal, aunque todavía persisten algunas fábricas que recuerdan esos antecedentes: Algodonera de San Antonio (Bergara) o la Chocolatera Zahor (Oñate). Y en Bajo Deba también hay una clara especialización en la producción de artículos metálicos (tornillos, cadenas, muelles) y máquina herramienta. Otras comarcas vizcaínas (Bermeo, Markina-Ondarroa) están más ligadas al sector de la alimentación gracias a las empresas de conservas de pescado allí instaladas. b) EN GUIPÚZCOA la ausencia de especialización muy marcada proporciona una positiva diversidad sectorial: maquinaria, metalurgia, textil, papel, cemento. Por ello podemos decir que, a diferencia de Vizcaya, las dos notas predominantes de la industrialización de Guipúzcoa son: la diversidad de subsectores y la dispersión por el territorio. • Donostia-San Sebastián es la comarca más industrializada. La fabricación de maquinaria aparece en cabeza, seguidos del sector de la metalurgia y artículos metálicos, la industria de transformación del caucho y del plástico (Michelin en Lasarte-Oria), la alimentación (en Donostia-San Sebastián), material eléctrico (en Donostia-San Sebastián, Oiartzun y Usurbil), papel, edición y artes gráficas (Hernani y Errenteria) y la industria química (Andoain). • En la comarca del Bajo Bidasoa destaca Irún, que se dedica especialmente a la fabricación de artículos metálicos y el resto a diversas actividades entre las que cabe mencionar la fabricación de material eléctrico, alimentación y maquinaria. • En el Goierri, la actividad industrial gira en torno a tres sectores: el de la metalurgia y los artículos metálicos (con empresas de gran tradición como Esteban Orbegozo o Bellota); el de material de transporte: CAE (Construcciones y Auxiliar de Ferrocarriles) en Beasain e Irizar (empresa puntera en la construcción de autobuses) en Ormaiztegi y, en tercer lugar, el sector de la maquinaria. • En Tolosaldea la actividad industrial más desarrollada es la fabricación de maquinaria. El sector del papel ha pasado a ocupar en la actualidad un lugar secundario (en Tolosa la primera fábrica de papel española: La Esperanza) desde la reestructuración industrial. Otra actividad significativa, es la metalurgia y los artículos metálicos. • Las actividades dominantes de la comarca Urola Costa son: metalurgia y artículos metálicos: GSB Acero (Azkoitia); fabricación de muebles: Danona (Azpeitia); maquinaria y material de transporte: GKN Driveline (Zumaia). En el pueblo costero de Zumaia permanece en activo el astillero Balenciaga, especializado en buques de pesca. c) EN ÁLAVA destaca La Llanada con Vitoria como principal núcleo industrial. Aunque en la actualidad la producción está diversificada, algunos sectores destacan con claridad. Siguiendo la tradición del País Vasco, la actividad más desarrollada es la metalurgia y fabricación de artículos metálicos con importantes empresas como Sidenor, Herramientas Eurotools y Esmaltaciones San Ignacio. Otros dos sectores adquieren una destacada relevancia: son los de material de transporte y transformación del caucho, con empresas multinacionales: la Mercedes-Benz (Daimler Chrysler España), dedicada a la fabricación de automóviles y la fábrica de Neumáticos Michelin. La industria de material de transporte se ha diversificado con la instalación de una factoría dedicada a la construcción de alas y fuselaje para aviones: Gamesa Producciones Aeronáuticas. El abanico de actividades se enriquece con los sectores de la maquinaria, la alimentación (Helados Miko), el material eléctrico y la fabricación de mobiliario de oficina. 4. Agricultura y silvicultura La agricultura vasca presenta dos regiones claramente diferenciadas, y hasta contrapuestas, el norte cuya unidad de explotación tradicional es el caserío, de predominio ganadero y el sur, con un modelo agrícola mediterráneo típico en el que predomina el cultivo del trigo y la vid. El caserío tradicional es una explotación autosuficiente, aislada, en el que se incluyen los cultivos, los productos ganaderos, los pastos, los árboles frutales (manzanos) y hasta los aperos de labranza y la maquinaria. La estructura y el carácter de los caseríos ha hecho imposible la concentración parcelaria, por lo que muchos de ellos ha dejado de ser rentables y se han orientado hacia otros sectores, servicios turísticos y segunda residencia. Los que sí han llegado a ser rentables es gracias a una profunda modernización de sus explotaciones, invirtiendo mucho dinero en maquinaria. Algunos de los caseríos mantienen una explotación en precario o en agricultura a tiempo parcial, de manera que su titular obtiene las rentas principales en otro sector. La agricultura de Álava, y sobre todo de La Rioja Alavesa, tiene un carácter mediterráneo de campos abiertos. Aquí sí que fue posible la concentración parcelaria, el aumento del tamaño de la explotación y su modernización gracias a las técnicas de la revolución verde. Es la agricultura más rentable de la región, particularmente en La Rioja Alavesa, orientada fundamentalmente al viñedo y la producción de vinos de alta calidad. Esta es la única comarca en la que el regadío tiene una importancia notable, ya que el clima lluvioso del resto de la comunidad hace innecesarias las grandes infraestructuras. Los principalesproductosagrícolas están vinculados a la producción ganadera, pastos, cebada y forrajes que suman más de la mitad de la superficie agrícola útil (SAU). También son importantes las producciones de maíz, leguminosas (judías, habas, garbanzos) y los cultivos industriales (remolacha azucarera). En los últimos tiempos están apareciendo explotaciones hortícolas que usan técnicas de producción desvinculadas de la revolución verde (cultivos «biológicos») de alta calidad. Sin embargo, la producción hortícola vasca está dominada por los cultivos de invernadero que aparecieron ya en los años 70 en la costa vasca. Porcentualmente la producciónsilvícola vasca es bastante importante. Se centra en especies de crecimiento rápido, como el pino, y cubre la mayor parte de la superficie arbolada. Las principales comarcas silvícolas son el Alto Deba, Goyerri y el Duranguesado. Su producción se dedica mayoritariamente a la madera, bien para muebles bien para otros usos, y en menor medida a la producción de pasta de papel. 5. Ganadería La ganadería de leche es la principal actividad agropecuaria del País Vasco. La ganadería bovina es muy antigua en la región, tanto para leche como para carne. Domina la raza pardo-alpina y la frisona, sobre todo en la producción de leche, que ha desplazado prácticamente a la pirenaica, más útil para carne. Su modo de explotación mayoritario es semiextensivo, ya que se concentran en las regiones montañosas. También son importantes las cabañas avícolas, porcina, ovina y caprina. Son explotaciones modernas e intensivas localizadas en las comarcas más densamente pobladas. Tanto en las explotaciones agrícolas como en las ganaderas el trabajo asalariado es prácticamente nulo, ya que la mayoría de ellas son explotaciones en régimen de propiedad, gestionadas por la unidad familiar. Son explotaciones modernas cuya producción se destina íntegramente al mercado. 6. Pesca La pesca es una actividad de gran tradición en el País Vasco, pero ha quedado muy atrasada con respecto a otras regiones debido a la orientación industrial de los principales puertos vascos. La pesca de bajura es la más tradicional, caracterizada por la captura de merluza, pero los principales caladeros se encuentran en aguas francesas, por lo que se ha reducido mucho. Además de la merluza se capturan pescadilla, besugo, congrio, rape, chicharro, bonito, atún, sardina, etc., con artes artesanales, lo que no ha evitado la sobreexplotación de los recursos debido a la gran cantidad de barcos existentes. La pesca de altura y gran altura tiene un carácter totalmente diferente, ya que son empresas capitalistas que pescan en caladeros lejanos. El principal puerto pesquero vasco es el de Ondárroa (Vizcaya), seguido del de Pasajes (Guipúzcoa). Es una flota moderna, aunque pequeña, de barcos congeladores y factoría. 7. Minería y energía La minería vasca del hierro tiene gran tradición histórica. En el siglo XIX llegó a ser una de las más importantes de Europa. Los principalesproductos mineros son el hierro, plomo y cinc, cobre, petróleo y gas natural; y asfalto natural. El hierro se explota en Vizcaya, en la comarca del Gran Bilbao (Somorrostro). El plomo y el cinc están muy extendidos por todas las sierras de los montes Vascos y la costa. El cobre se halla en la sierra de Urkilla y en la de Aralar. Existen bolsas de petróleo y gas natural en pequeñas cantidades por toda la región, aunque sólo se explotan un par de plataformas petrolíferas frente a las costas vizcaínas. Y el asfalto natural se encuentra en la sierra de Maeztu, aunque la mayor parte del asfalto actual es artificial. La producción de energíaeléctrica es muy inferior al consumo de la región. La producción hidroeléctrica es, en casi su totalidad, generada por pequeñas centrales que no requieren presas en los ríos. Más importante es la producción termoeléctrica. Existen tres centrales termoeléctricas, dos en Vizcaya, Burceña (Bilbao) y Santurce; y una en Guipúzcoa, Pasajes de San Juan, que suman más de 1.200.000 kW de potencia. 8. Industria El País Vasco es una de las regiones industriales más antiguas y estables de España. En el siglo XIX entra en el ciclo de la revolución industrial gracias a una burguesía emprendedora. Pero es en la década de los 60, durante el desarrollismo, cuando recibe su impulso definitivo que llega hasta hoy. La siderometalurgia es la principal actividad industrial del País Vasco, abarca gran cantidad de actividades. Tiene un alto grado de concentración espacial. Casi toda ella está en el margen izquierdo de la ría de Bilbao, aunque también hay plantas siderometalúrgicas en el resto de Vizcaya y en Guipúzcoa. Hay que mencionar la construcción naval, que a pesar de la profunda crisis que atraviesa tiene una notable importancia. Los principales astilleros se encuentran en Sestao. La industria química es muy moderna (años 70). Existen dos centros principales la ría de Bilbao en Vizcaya y el área metropolitana de San Sebastián, aunque hay otros centros en el resto de Guipúzcoa y en Álava. Las industriasmanufactureras de bienes de consumo son muy numerosas y están muy diversificadas. Algunas de estas empresas pertenecen al subsector de la alta tecnología. Se encuentran diseminadas por toda la región, aunque por número de establecimientos son Guipúzcoa, Vizcaya y Álava. La industria agroalimentaria es muy heterogénea, aunque predomina la industria lechera y la vitivinícola. Se localizan en las inmediaciones de las grandes ciudades, aunque es Álava la que tiene un mayor número de plantas industriales. También encontramos fábricas de transformación de lamadera, industria del mueble, corcho y, en menor medida, papel. La mayoría de los centros se encuentran en Vizcaya y Guipúzcoa. La industriatextilydelcalzado también tiene una representación, aunque muy lejos de los principales centros textiles del país. La construcción es uno de los sectores más activos debido a la gran demanda de viviendas, centros fabriles modernos y una intensa renovación de las infraestructuras por parte de los poderes públicos. 9. El sector terciario Euskadi es una región fundamentalmente industrial, pero por eso mismo posee una agricultura moderna y un sector de servicios muy desarrollado que incluye el turismo. Como en toda sociedad industrializada el sector servicios en el País Vasco está muy desarrollado. Es la principal actividad económica y la que más rápidamente se transforma. El consumointerno es muy alto sostienen el comercio, la hostelería y el transporte. Son sectores muy extendidos y muy uniformemente. Las capitales vascas, que acumulan el 36% de la población, tienen el 40% de los establecimientos comerciales y hosteleros, aunque aquí se encuentran la mayoría de las grandes superficies. El área comercial de Vitoria es ligeramente inferior a la superficie de su provincia. La Rioja Alavesa cae en el área de influencia de Logroño y los Valles Alaveses de la de Miranda de Ebro. El norte de la comarca, las Estribaciones del Gorbea, está bajo la influencia de Bilbao. Por el contrario Vitoria atrae áreas del sur de Guipúzcoa y a todo el condado de Treviño. San Sebastián ejerce una influencia muy fuerte hacia el este de su provincia pero pierde presencia tanto en el sur (Vitoria) como en el oeste (Bilbao). Existe una influencia transfronteriza, sobre las comarcas francesas próximas. Bilbao es la ciudad que tiene un área de influencia más extensa. Alcanza a toda su provincia y ha zonas de Álava, Guipúzcoa e incluso Santander y Burgos. El sistema productivo del País Vasco es muy superior a las necesidades de su población. La mayor parte de la producción se vende en le resto de España pero también es notable su peso en el comercio exterior. Si bien los principales clientes son los países de la Unión Europea se exporta a todo el mundo en menor o mayor grado. El sectorfinanciero vasco está muy desarrollado. Algunos de los bancos privados más grandes de España tienen origen vasco, y su sede aquí, como el BBVA, pero también las cajas de ahorros son muy importantes. En Bilbao se encuentra una de las cuatro bolsas de España que está asociada al mercado continuo del sistema español. Aunque mueve muy poco en relación al total es muy importante para las empresas que operan en el País Vasco. El turismo es otro de los grandes sectores de la comunidad, a pesar de que no se corresponde con el modelo de turismo actual de sol y playa. Tiene una tradición muy larga, ya que en el siglo XIX y principios del XX fue destino de un turismo selectivo de alta calidad entre los que se encontraban la familia real española. Era una época en la que se trataba de huir del excesivo calor y se buscaba los centros balnearios, como los de San Sebastián, Zarauz y Lequeitio. El turismo actual busca en el País Vasco busca su oferta gastronómica y cultural, de primer orden. En todas las capitales vascas hay grandes museos y durante el verano se suceden una serie de festivales de música y cine de categoría internacional que atraen a un turismo selectivo de alto nivel económico en busca de actividades culturales. No obstante, la capacidad del turismo vasco está muy lejos de los grandes centros turísticos españoles, tanto por oferta de plazas como de ocupación. Mucha culpa de este bajo nivel de ocupación a tiene el clima de enfrentamiento social y político que se percibe desde fuera del País Vasco. Entre las personas que la visitan anualmente, el 71% provienen del resto de España siendo las siguientes comunidades autónomas las que más visitas representan: Comunidad de Madrid (14,2%), Cataluña (11,1%). Las entradas internacionales representan el 29% restante, siendo Francia (7,2%) el país que más visita el País Vasco. Por otra parte, el 62% de las personas que se acercan a Euskadi visitan una de las tres capitales, el 27% visita el interior y el 11% la costa vasca. La estancia media de los visitantes es de 1,88 días, siendo Guipúzcoa la provincia que mayor tiempo de estancia registra, con un 2,01 días de media. El País Vasco es recorrido por el conocido como Camino de Santiago vasco del interior. mientras que el sur del País Vasco (sur de Álava y Navarra) y la zona berona, era muy heterogénea, estaba habitada por individuos de diferentes procedencias europeas (del tipo mediterráneo, alpino, dinárico...), lo que hace difícil un origen vasco de esta tribu. Si bien a la llegada de los romanos las etnias de habla vasca se habían hecho ya con el control de los territorios sureños, el estudio de los antropónimos (nombre de las personas) de los berones de esta misma época, denotan también un origen celta y no vasco. Un error de considerar a las tribus que rodeaban a las éuscaras como vascas, que se ha repetido con otras tribus cercanas como es el caso de los jacetanos de Huesca. Hay que recordar que si bien había población vasca conviviendo con celtas e íberos en toda la zona pirenaica. Debido a la alianza de las tribus vascas con Roma, las tierras conquistadas a celtíberos e íberos eran posteriormente repobladas con éuscaros. El hecho de que, ya en la época imperial romana, las ciudades y tierras del occidente pirenaico y zaragozano, así como de La Rioja y noreste de Castilla, figuren como vascas ha dado lugar a este error; cuando en realidad, parte de esas tierras, pertenecieron a tribus celtíberas o íberas antes de la conquista romana. En La Rioja, por ejemplo, la población celtíbera fue cuasi-exterminada por los romanos y sus tierras repobladas posteriormente por sus aliados, los vascos. Esta alianza de las tribus vascas peninsulares con Roma, en contra de los enemigos comunes, es el principal motivo de que la vasca sea la única cultura prerromana de la península que sobrevivió a la expansión de Roma. Un factor para la supervivencia de lo vasco al que hay que sumarle el que tardiamente se desarrollara el Mare Externum ("Mar Exterior"; Océano Atlántico) como zona económica de interés para el Imperio, lo que posibilitó que la zona vasca quedara al margen de los intensos flujos migratorios que se dieron en otras zonas de la península o en Aquitania (por su alto interés agrícola). Cuando llegaron los celtas a la actual Navarra, posiblemente en el siglo VIII a.C., denominaron a los habitantes de la zona pirenaica con el nombre de barskunes o baskunes ("los montañeses"). Los celtas se asentaron en las zonas llanas del centro y sur de Navarra influenciando culturalmente a la población de esa zona que era de etnias y razas diversas (mediterránidos, paleomorfos, alpinoides o dinárico-armenoides). Posteriormente, a lo largo del río Ebro, llegará una nueva cultura, la íbera, que se superpondrá a la celta. Una celtización e iberización del centro y sur de Navarra de la que quedarán al margen los baskunes del norte. A partir del siglo III a.C. comienza la expansión de los baskunes, del norte hacia el sur, tomando el control de las tierras llanas del centro y sur de Navarra, baskunizando culturalmente su población. El mestizaje de los baskunes y de las etnias del centro y sur de Navarra en una misma tribu hará que muchas costumbres y usos celtíberos e íberos formen parte, en lo sucesivo, de la tradición baskún. La religión vasca, de corte prehistórico en sus orígenes, y con muchas similitudes con la antigua religión minoica de Creta, fue evolucionando y ampliando sus elementos de culto y rituales, fruto de la influencia íbera y celta: Al igual que en las tradiciones celta o íbera, el culto al Sol y la Luna tenían gran importancia en la religión vasca. El sol era la representación cósmica de la diosa suprema de los vascos, Mari. Mientras que la Luna iluminaba el camino de los fallecidos al Mundo Subterráneo para vivir eternamente en compañía de sus antepasados y de la diosa. De la antigua utilización por parte de los vascos de los ciclos lunares para medir el tiempo, quedaron palabras como hilabete ("mes"), que literalmente significa "luna llena" o aste ("semana"), que inicialmente significó "comienzo de la lunación". Es posible que se realizaran danzas en honor a la diosa Luna, que junto con el Sol, eran hijas de la diosa Mari (el sol en la cultura vasca es femenino). El culto a los ríos, las montañas, el árbol o los bosques que era propio de las culturas celtas, formó parte también de la tradición baskún. El gobierno de los baskunes se establecía a través de un consejo de ancianos, tal y como ocurría en el pueblo íbero, aunque fue un sistema de gobierno muy extendido en antiguas civilizaciones. Asimismo los baskunes, como en el caso de los celtíberos, elegían un jefe de guerra que debía ser un notable de la tribu. En las tribus celtas los jefes de guerra debían pertenecer a una de las castas superiores. Los baskunes disponían de magos, igual que los íberos y de augures, igual que los celtas. Los augures baskunes eran capaces de adivinar el futuro a través del vuelo de las aves en el cielo, de ahí que hoy en día entre los vascos se siga utilizando para felicitar la forma zorionak que literalmente significa "buenas aves". Estas prácticas adivinatorias de los bascunes siguieron adelante, ya que sabemos, que en la época romana, Vasconia y Panonia eran los territorios del Imperio Romano con los mejores adivinadores a los que el emperador pedía consejo. El ídolo de Mikeldi de Durango (Vizcaya) fue esculpido en la Edad de Hierro (entre los siglos IV-III a.C.), representa a un toro o verraco que tiene entre sus patas un disco cuyas dos caras significan el Sol y la Luna, representando así a la diosa Mari o "Madre Tierra" que recibe en su seno a sus dos hijas celestes cuando se ponen en los "Mares Bermejos" o Itsasgorrieta para seguir su curso por el Mundo Subterráneo. El Neolítico es un período prehistórico que sigue al Mesolítico y precede a la Edad de los Metales, y se caracteriza por el desarrollo de la economía productiva (implantación de la agricultura y la ganadería), el sedentarismo y la aparición de los primeros poblados, la utilización de la piedra pulida y de la cerámica, y la construcción de monumentos megalíticos.Según la antigua religión vasca, en este Mundo Subterráneo se encontraba "el cielo" de los vascos. Los baskunes que habitaban desde la zona pirenaica hasta Pamplona se dedicaban a la ganadería y a una economía de subsistencia basada en la caza y la recolección. La agricultura solamente era utilizada en las zonas llanas de la mitad sur de Navarra por etnias de origen diverso que fueron primeramente celtizadas, posteriormente iberizadas y finalmente baskunizadas a partir del siglo III a.C. El dolmen es un monumento megalítico prehistórico utilizado probablemente como tumba colectiva y formado por bloques hincados en el terreno sobre los que se apoya horizontalmente una gran losa de piedra. Erigidos desde los tiempos Neolíticos hasta la Edad de Bronce, están muy extendidos en Europa. Por otra parte, el menhir es también un monumento megalítico formado por un bloque de piedra hincado verticalmente en el suelo. Los celtas introdujeron varios tipos de nuevos cultivos en Navarra, pero no fueron arados a gran escala. En las zonas llanas, al igual que en la mitad norte de Navarra, la ganadería y la caza también eran habituales. La zona sur de Navarra, debido a la influencia celta, se asemejaba en su organización tribal a otras zonas de la península ibérica, dado que existía una aristocracia heredada del sistema tribal de los invasores celtas. Sin embargo, el sistema económico imperante cambiará con la llegada de los romanos en el siglo II a.C. Estos adaptaron el término celta baskunes a su idioma y lo convirtieron en vascones. Una denominación que perdurará en el tiempo hasta que en épocas medievales sea sustituida por la palabra navarro. Otros investigadores consideran que la palabra vascones (pronunciado en latín uascones) no procede de la forma celta sino que es una adaptación latina de la raíz vasca eusk-, que procede a su vez de euskara. La tribu de los vascones, comenzará a partir del siglo III a.C., desde el norte de Navarra (Saltus Vasconum o zona montañosa de Navarra), un proceso de expansiones que hará que su idioma sea hablado en el siglo VI d.C. desde parte de Cantabria, al oeste, hasta parte de Cataluña, al este; al norte, hasta el río Garona (mitad de la actual Francia), y al sur, hasta el río Ebro. A continuación se hace referencia al proceso de expansión de los vascones: Durante los siglos III a.C. al II a.C. hacia el este, hasta parte de Cataluña, conviviendo en ese área con celtíberos e íberos. En la época romana, gracias a la buena relación de las tribus vascas en general y los vascones en particular con los romanos, la mayoría de las ciudades que en los principios de la conquista romana aparecían como celtíberas o íberas en La Rioja, noreste de Castilla, sur de Navarra, y norte y occidente de Aragón, aparecen ya en los escritos, después de la conquista, gobernadas por las tribus vascas. Calagurris (Calahorra, La Rioja) y Cascantum (Cascante, sur de Navarra), así como Graccurris (Alfaro, La Rioja; ciudad fundada por Roma), aparecen como celtibéricas en el momento de su conquista pero luego, bajo el Imperio, figuran ya como ciudades vasconas. Estrabón escribe hacia el año cero que las principales ciudades vasconas eran Calahorra, Pamplona y Oiasso (Irún, Guipúzcoa). Del mismo modo Jaca (provincia de Huesca, norte de Aragón) y Segia (Egea de los Caballeros, provincia de Zaragoza, occidente de Aragón), que aparecían como de los jacetanos y de los suesetanos, luego figuran como de los vascones. En el siglo III d.C., en el ocaso del Imperio Romano, comienza la formación del actual pueblo vasco y del euskara común que se acelerará con las invasiones germánicas. Este proceso de formación del pueblo vasco, así como las guerras contra los germanos, son liderados por los vascones de Navarra. A partir de esta época se dejará de hablar de tribus vascas y se comenzará a citar a los vascones como un único pueblo. En el siglo VI d.C., debido a las incursiones visigodas en territorio vascón, vascones de Euskadi, Navarra, Aragón, Andorra y Cataluña se asientan en las tierras de la Novempopulania ("Nueve Pueblos", actual suroeste de Francia), aprovechándose de la debilidad y caos generado por la guerra entre francos y visigodos a través de la cual la zona quedó desguarnecida de tropas militares. Extendiendo el euskara común tardorromano por todo el sudoeste de Francia hasta Burdeos (río Garona) y al sur hasta la actual frontera franco-española en Lleida. La presencia de abundantes topónimos éuscaros los podemos encontrar muy al sur de las actuales fronteras vascas: Al sudoeste por los montes de Oca (Oka mendiak, óka mendí-ak), La Bureba (Bureba, buréba), Valle de Mena en Burgos, La Rioja y Soria (Oria, oría). Todas estas tierras fueron posteriormente revasquizadas en los primeros años de la reconquista, lo que hizo que Castilla en sus comienzos fuese en gran parte vascoparlante. Aunque zonas como La Rioja o Burgos fueron hablantes de lengua éuscara, ininterrumpidamente, desde épocas prerromanas hasta los siglos XV - XVI de nuestra era, en los que el castellano [1], después de siglos de bilingüismo, sustituyó al euskara en el habla de los lugareños. La primera manifestación escrita de la lengua castellana son los cartularios del Monasterio de Santa María de Valpuesta (Burgos), estos textos están datados desde el año 804 hasta el 1200. Son manuscritos que se hicieron como copias de las escrituras originales de documentos del archivo de la corona, localidades, obispados, monasterios, iglesias o personas privadas en relación a títulos de propiedad, privilegios, derechos o documentos de diferente índole. Siendo utilizadas estas copias en el caso de que las originales se perdieran, para que de esta forma las diferentes instituciones o personas privadas pudieran acreditar sus derechos. En estos primeros textos escritos en latín aparecen ya ciertas palabras con sonidos claramente del romance castellano; pero hasta el año 1200 no se podrá encontrar un texto escrito totalmente en lengua castellana. En estos manuscritos, al igual que en los de San Millán de la Cogolla, primera manifestación del romance aragonés, aparecen términos vascos. La presencia de nombres vascos es abundante: Anderkina ("pequeña señora"), Enneco ("mi pequeño", del que derivaría el nombre castellano Íñigo), Ozoa ("el lobo", del que derivaría el apellido castellano Ochoa)... Se utiliza el vasco en expresiones: mie ennaia ("mi hermano"). Palabras de parentesco: eita ("padre"), ama ("madre"), ennaia ("hermano"), amunnu ("abuela")... Palabras de respeto como Anderazu ("anciana señora" con el significado de "doña") que la veremos también, posteriormente, en los textos riojanos del siglo XI. Así como topónimos vascos de la zona como Margalluli, Yrola, Zopillozi... Es curioso comprobar que diez siglos después, en las zonas del País Vasco donde la cultura vasca ha sido asimilada HISTORIA DEL PAÍS VASCO PRESENTACIÓN Los vascos son el único pueblo prerromano de la península ibérica que sobrevivió a la conquista romana (siglos III- I a.C.) y también a la expansión de los indoeuropeos en Europa (a partir del 2500 a.C.) de los que descienden la mayor parte de los actuales europeos. La cultura vasca, según la mayoría de los antropólogos e historiadores, sería descendiente directa de la civilización prehistórica franco-cantábrica, una cultura que abarcó todo el tercio norte de la península ibérica y mitad sur de Francia, siendo de esta manera el vasco, el pueblo, con continuidad en el continente, más antiguo de Europa. La historia reciente de los vascos da sus primeros pasos en lo que hoy en día conocemos con el nombre de Navarra. La tierra de los navarros fue llamada por los geógrafos greco-romanos con el nombre de Vasconia, denominando a sus habitantes con el término vascones del que deriva la actual palabra vasco. Navarra o "la gran llanura próxima a las montañas", pues este es el significado del topónimo vasco Navarra, fue la cuna de la "lingua navarrorum" (lengua de los navarros) o lengua vasca actual y de la cultura que surge alrededor de ella. A la caída del Imperio Romano, durante la época franco-visigótica (siglos V-VIII d.C.), los vascones de Navarra liderarán al resto de tribus vascas en contra de los invasores germanos, conformando un único pueblo vasco que se ha mantenido hasta la actualidad. A partir de esta época, por tanto, fruto de la asimilación vascona desaparecerán las tribus vascas de los textos y se hablará únicamente de los vascones. Mientras la Vasconia de la época imperial romana se extendía exclusivamente por Navarra, La Rioja y el noroeste de Aragón. Después de la unión de todas las tribus vascas bajo el liderazgo de los vascones durante las invasiones germánicas, pasará a extenderse a amplias zonas de los Pirineos y del sudoeste de Francia. La forma vasca para denominar el topónimo latino Vasconia fue Euskal Herria (éuskal érri-á), utilizando los vascos la forma euskaldunak (euskáldunák) para autodenominarse. Ambas palabras siguen siendo utilizadas por los vascos para designar en vasco tanto a su tierra como a ellos mismos respectivamente. En otras lenguas, por el contrario, estos nombres han variado a lo largo de la historia. Como ya hemos indicado en la época franco-visigótica a los vascos se les denominó vascones (escrito también como wascones). Posteriormente en los cronicones carolingios se comenzó a diferenciar a los vascones que estaban bajo gobierno franco de los independientes, designando a estos últimos con el término navarro; siendo utilizada la palabra vascón, únicamente, para los vascones bajo gobierno franco (evolucionando posteriormente este término al actual gascón). Con el auge del Reino de Pamplona-Nájera en el siglo XI (hasta el siglo XII no fue denominado oficialmente como Reino de Navarra), la utilización de la palabra navarro para designar a los vascos se fue generalizando; quedando la palabra vascón gradualmente en desuso. En el siglo XII el reino navarro, ante el expansionismo militar castellano, se verá forzado a pactar la renuncia a los territorios de La Rioja y Vizcaya. La Rioja, que en aquella época era el territorio poblado por vascos más importante y que ostentaba la capital del reino, Nájera, será anexionada por Castilla. La capitalidad del reino navarro volverá otra vez a la capital histórica de los vascones, Pamplona. Si bien la dinastía de los Otsoitz (López), conocida posteriormente como los Otsoitz-Haro (López de Haro), fueron puestos al mando del gobierno de Vizcaya (primero como condado no hereditario y posteriormente como señorío hereditario) por la monarquía navarra en el siglo XI, siendo desprovistos del señorío en 1116 por el rey de Aragón y Pamplona Alfonso I el Batallador. La ambición por recuperar el señorío hará que colaboren con los castellanos en su anexión de La Rioja y Vizcaya. Los servicios de la casa de Haro serán premiados por Castilla otorgándoles de nuevo el Señorío de Vizcaya del que fueron desprovistos 54 años antes. Vizcaya, bajo la dominación castellana, se verá inmersa en guerras en defensa de los intereses de Castilla. La colaboración de la dinastía de los Haro en el expansionismo castellano aumentará los territorios de su señorío, gracias a las tierras donadas por los reyes de Castilla. El Señorío de Vizcaya, aunque en la órbita castellana, será legalmente independiente hasta 1516 en que es definitivamente anexionado a Castilla. La fama batalladora que se labraron los vizcaínos en las sucesivas guerras del reino castellano hará que en lo sucesivo, los vascos, sean conocidos con el nombre de vizcaínos en Castilla. Una denominación que se extenderá posteriormente a otros países europeos; mientras que en los territorios de la corona de Aragón se les seguirá llamando navarros. En el siglo XVI, como podemos comprobar en los textos de Cervantes, fue común designar a los vascos de uno y otro lado de los Pirineos con el término vizcaíno (exceptuando los bajo navarros, que tanto en Francia como en España, eran denominados "vascos"). En el mismo siglo, en el reinado de Felipe II, durante el apogeo del Imperio Español, los vascos monopolizan la administración de la corte española y de las colonias del imperio. Existe, durante esta época, una asociación generalizada, históricamente errónea, entre el pueblo vasco, el cántabro y el íbero, considerando la cultura y lengua vascas como las originarias de los españoles; y los fueros vascos como las leyes ancestrales de los españoles, unas leyes que debían ser respetadas y salvaguardadas por la monarquía española como máximo exponente de la españolidad. Los vascos representaban las esencias de España, la España indómita, los cántabros, que nunca pudieron ser conquistados ni por el mismo Imperio Romano, prueba de ello, según las creencias erróneas de la época, el que su milenaria lengua vasca siguiera siendo hablada. La asociación entre lo español y lo vasco llegó a tal extremo que incluso en la genealogía hecha por el cronista real guipuzcoano Esteban de Garibai para el rey Felipe II se le entroncó con los cántabros inconquistos, enlazando la monarquía española con los cántabros de la época romana, queriendo reflejar así una realidad histórica en la que los españoles habían nacido para someter a otros pueblos pero nunca para ser sometidos. En mapas europeos del siglo XVIII se sigue denominando todavía a la actual Euskadi como Vizcaya, mostrándose en mapas de España una Vizcaya que no sólo abarca los territorios de la actual Euskadi sino también La Rioja y la mitad este de Cantabria, hasta la bahía de Santander, dado que hasta este siglo fue común considerar tanto a los riojanos como a los cántabros orientales como vizcaínos. El denominar a los vascos como vizcaínos en los territorios de Castilla, así como en otros países europeos; y navarros, en los territorios de la antigua corona de Aragón, seguiría vigente todavía hasta el siglo XVIII. A partir del siglo XV y XVI, fruto de la asociación errónea de los cántabros de la época romana con los vascos indicada anteriormente, fue común en ambientes eruditos europeos utilizar el término cántabro para designar a los navarros. A partir del siglo XVI, esta denominación se comenzó a utilizar, también en ambientes eruditos, para designar, sobre todo, a los alaveses, cántabros orientales, guipuzcoanos, riojanos y vizcaínos. Una denominación que daría lugar posteriormente a las tesis vasco-cantabristas. Si bien hasta el siglo XVII se utilizará la palabra vascongado para designar a cualquiera que fuera hablante de euskara (equivalente al euskaldun vasco). A partir del siglo XVIII, por parte de los vasco-cantabristas y la monarquía española, se comenzarán a utilizar y generalizar los términos "vascongado" (gentilicio) y "Provincias Vascongadas" o "Vascongadas" para designar la tierra en la que viven los alaveses, guipuzcoanos y vizcaínos, la actual Euskadi, alterando el significado original de la palabra vascongado y excluyendo en su significado a los navarros. La palabra vascongado (del latín "vasconicatus") en sus orígenes era sinónimo de vascoparlante o relativo a la lengua vasca; en contraposición con romanzado (del latín "romanicatus") que significaba hablante de lengua latina o relativo a su lengua. Ambas palabras eran utilizadas no sólo en Euskadi sino también en Navarra. En una lista de pueblos realizada por el Obispado de Pamplona en 1587, setenta y cinco años después de la conquista castellana del Reino de Navarra, se cita que, de un total de 536 municipios existentes en Navarra en aquella época, eran de "lengua vascongada" 453 (85% de los municipios) mientras que de "lengua romanzada" eran 83 municipios (15% del total). A partir de la conquista castellana (1512) y posterior anexión de la Navarra peninsular a la corona castellana (1515), comenzará un proceso de desnavarrización que acarreará el que actualmente sólo el 20% de la población navarra peninsular sea capaz de hablar y/o entender la lengua vasca hablada por sus reyes. Esta pérdida de la cultura navarra comenzará en la ribera del Ebro y en zonas limítrofes con la actual Aragón bajo la dominación árabe. Unos territorios que pertenecieron primero a la marca superior andalusí gobernada desde Zaragoza y, posteriormente, al Hayibato de Zaragoza. Debido a ello, la cultura vasca sería gradualmente desplazada por la cultura mayoritaria de los territorios dominados por los musulmanes, la aragonesa. En el siglo XII los navarros reconquistarán la ribera del Ebro a los musulmanes donde la primera lengua era la aragonesa y la segunda seguía siendo la vasca. Este bilingüismo de la población ribereña durante esta época, y posteriores, se plasma en textos del siglo XIV de la zona donde aparecen personas pertenecientes a familias arraigadas en la ribera del Ebro que seguían siendo de religión musulmana y que poseían un nombre árabe y un sobrenombre vasco. A partir del siglo XIV debido al poder político, comercial y cultural de Castilla la cultura aragonesa del sur de Navarra se vería absorbida por la castellana, dando lugar a la actual cultura castellano-aragonesa. Bajo la dominación española (a partir del siglo XVI) la cultura castellano-aragonesa comenzará su expansión hacia la mitad y norte de Navarra, haciendo desaparecer gradualmente la cultura vasca propia de los navarros. Finalmente, a partir del siglo XIX, se comenzó a extender el actual término "vasco", que proviene del término francés "basque" y que, desde la baja Edad Media, sólo servía para identificar a los navarros continentales al otro lado de los Pirineos. El significado del término decimonónico "vasco" era más genérico y equivalente al vasco euskalduna, queriendo englobar dentro de sí tanto a vascongados, navarros, como a vascos de Francia. El mundo vasco en la Edad Media, como conoceremos a lo largo de estas páginas web, se subdividió en diferentes entidades políticas que abarcaban gran parte de la zona pirenaica. Hoy solamente siete territorios han conservado su cultura original (Álava, Baja Navarra, Guipúzcoa, Labort, Navarra, Sola y Vizcaya). La desmembración de las dos entidades políticas que aglutinaron históricamente a los vascos (Ducado de Vasconia, Reino de Pamplona-Nájera ), debido al expansionismo militar de los pueblos latinos del entorno o de tensiones internas de sucesión, daría lugar a la división del pueblo vasco en entidades políticas diferentes, a menudo antagónicas, lo que ocasionó que los vascos batallasen unos contra otros en sucesivas guerras (Castilla contra Navarra, Francia contra España, etc). Sin embargo, se mantuvo entre ellos la noción de pertenecer a una tierra en común, a la "Tierra del Euskara" o Euskal Herria, ya que desde los primeros escritos extensos en vasco del siglo XVI d.C., y, aunque no estaban unidos políticamente, hacen alusiones a ella escritores de las actuales Euskadi, Navarra y País Vasco Norte. Un término, así como la palabra euskaldun, que nos retrotraen a siglos atrás, comenzándose a extender entre todas las tribus vascas en el declive del Imperio Romano y, sobre todo, en la época franco-visigótica (a partir del siglo V d.C.), cuando estas tribus tuvieron que unirse en contra de los invasores germanos dando lugar al actual pueblo vasco. La lengua francesa traducirá el término Euskal Herria como Pays Basque, ya que la palabra vasca euskal además de significar "del euskera" se traduce también como "vasco". Posteriormente la lengua española adquirirá el término francés Pays Basque y lo adaptará como País Vasco, que es la forma actual con la que se hace referencia en español a la tierra de los vascos. La falta de unidad de los vascos tras la muerte del rey Sancho el Mayor de Navarra (siglo XI) y que los vascos quedaran divididos en seis entidades políticas (el Condado de Gascuña bajo la órbita francesa, el Reino de Castilla, el Reino de Aragón, los territorios leridanos actualmente dentro de Cataluña habitados por vascos que quedaron bajo la órbita del Condado de Barcelona, el Hayibato de Zaragoza bajo gobierno musulmán y los territorios que quedaron dentro del Reino de Pamplona-Nájera después de la división), hará que el euskara se debilite. Una división del Reino de Pamplona-Nájera tras la muerte de Sancho el Mayor, que sería fatal para el euskara en esos territorios y conllevaría la paulatina asimilación de los vascos por parte de los latinos. La población vasca desaparecera de la mitad sur de Gascuña, noreste de Castilla, este de Cantabria, La Rioja, norte de Aragón y noroeste de Cataluña, después de siglos de asimilación cultural e incluso de prohibiciones seculares de su idioma como la que acaeció en la ciudad de Huesca (norte de Aragón) durante tres siglos. Una asimilación cultural que obtuvo resistencia, por ejemplo, en La Rioja, que antes de la conquista y anexión castellanas era el territorio más importante poblado por vascos desde un punto de vista político y económico. En 1239 el alcalde del municipio riojano de Oiakastro (actualmente conocido en español como Ojacastro) mandó apresar a un merino (guardia real) enviado por Castilla a la localidad y que no sabía hablar euskara, algo que atentaba contra los fueros de la villa que exigían el conocimiento de la lengua vasca. Actualmente el euskara y, por tanto, el pueblo vasco, se conserva en una novena parte del territorio que abarcaba en el siglo XI. LA PREHISTORIA 1. El origen de los vascos y su prehistoria En esta introducción a los orígenes de los vascos haremos referencia a los trabajos científicos más recientes que han intentado desentrañar el enigma del origen de este pueblo. La prehistoria es la historia de las sociedades humanas desde la aparición del hombre hasta los primeros textos escritos; o período cronológico que precede a la historia. Se acostumbra a dividir en varios períodos: Paleolítico, Neolítico y Edad de los metales, que comprende el Eneolítico, la Edad de Bronce y la Edad de Hierro. A la hora de adentrarnos en estos orígenes nos encontramos con el obstáculo de no tener documentación de esta época, dado que este origen es muy remoto, y, por tanto, anterior a la invención de la escritura. En otro sentido, cultura admite dos significaciones: 1) Conjunto de conocimientos científicos, literarios y artísticos adquiridos; y 2) Conjunto de estructuras sociales, religiosas, etc., que caracterizan una sociedad.Diferentes arqueólogos y antropólogos, como José Miguel de Barandiran o Telesforo Aranzadi, que han estudiado restos óseos de la época paleolítica hasta la neolítica en la zona cantábrica oriental y mitad sur de Francia, destacan una continuidad en el área de un mismo grupo humano, lo que ha llevado a pensar que, los actuales vascos, descienden de los cazadores y recolectores que se asentaron en el tercio norte peninsular y mitad sur de Francia y que dieron lugar a la civilización franco-cantábrica. La arqueología es la ciencia que, por medio del análisis de los vestigios de la actividad humana, permite estudiar no sólo las antiguas civilizaciones, sino también entrever el entorno ecológico y la evolución de los procesos culturales de períodos remotos.El hecho de que los vascos hablen una lengua aislada, no relacionada con ninguna lengua conocida, ha reforzado esta hipótesis de que el pueblo vasco es un pueblo arcaico asentado en estas tierras desde épocas prehistóricas cuyos hipotéticos vínculos con otros pueblos hermanos al vasco se perdieron en la historia. Asimismo se considera que el asentamiento de los antecesores de los vascos en tierras pirenaicas fue muy anterior a la llegada de los íberos a la península ibérica. Los historiadores en la necesidad de poder vencer la problemática de la no existencia de documentación escrita sobre estas épocas, han comenzado a utilizar técnicas basadas en el estudio de la genética (ADN mitocondrial), para poder conocer el movimiento de los grupos humanos en la antigüedad. Este estudio ha dado lugar a la nueva disciplina llamada arqueogenética, cuya aplicación en la época prehistórica recibe el nombre de paleogenética. El doctor en biología Peter Forster, que lideró el laboratorio de genética molecular del Instituto McDonald para la Investigación Arqueológica de la Universidad de Cambridge, llevó adelante investigaciones genéticas de las diferentes poblaciones de Europa basadas en el estudio del ADN mitocondrial, pudiendo obtener diferentes mapas de las migraciones humanas acaecidas en Europa a lo largo de los siglos. A través de estas investigaciones el Instituto McDonald obtuvo unos resultados, que posteriormente se han visto corroborados por otras investigaciones similares llevadas a cabo por las universidades de Oxford o Milán, en las que no sólo se ha estudiado el ADN mitocondrial (materno) sino también el cromosoma Y (paterno). Los estudios llevados a cabo para conocer la climatología prehistórica avalan también la validez de estas investigaciones, dado que los diferentes grupos humanos se replegaban en una zona o emigraban en función de las condiciones climáticas.Paleolítico es lo relativo al primer período prehistórico que ocupaba todo el pleistoceno, desde la aparición del hombre sobre la Tierra hasta el final de las glaciaciones. Se denomina también edad de la piedra tallada, ya que los instrumentos líticos, que fueron durante mucho tiempo sus objetos más típicos, eran obtenidos mediante una técnica de tallado, antes de la aparición del pulido en los períodos siguientes. Se distinguen varias fases, caracterizadas por el modo de obtener instrumentos líticos: la más arcaica, llamada paleolítico inferior; el paleolítico medio y el paleolítico superior, momento en que se desarrolló el arte prehistórico. Según estos estudios los hombres de Cromagnon (nuestros ancestros directos, los primeros hombres modernos que reemplazaron a los hombres de Neanderthal) estaban esparcidos a traves de toda Europa. Sin embargo, hace 20.000 años, cuando el frío se generaliza, con la última gran glaciación, los pocos que pudieron sobrevivir buscaron refugio en las zonas más cálidas del continente (nordeste y suroeste de Francia y en Ucrania). Un crómlech es un monumento prehistórico formado por gruesas piedras dispuestas habitualmente en círculo. Los más antiguos se remontan al Eneolítico. Se dice rupestre de las manifestaciones artísticas, como el grabado y la pintura sobre roca, conectadas probablemente con los ritos mágicos y religiosos, que se encuentran difundidas en muchos pueblos prehistóricos de Europa y de África desde el Paleolítico superior. A partir de esta época surge la cultura franco-cantábrica en el tercio norte peninsular y mitad sur de Francia. Del 16.000 a.C. en adelante el clima comienza a ser más cálido y, según las investigaciones de paleogenética, comienza la expansión de los protovascos, de los antiguos vascos, extendiendo su cultura, la magdaleniense, por la despoblada Europa. Una cultura cuya máxima expresión serían las pinturas rupestres con las que los protovascos ornamentaron las cuevas europeas. La extensión y localización de la cultura magdaleniense en Europa coincide exactamente con este estudio, asimismo los rasgos fonéticos y léxicos comunes con los vascos encontrados en las tierras donde se extendió la antigua civilización franco-cantábrica de esta época, parecen avalar también este estudio. Hace 10.000 años comenzó el deshielo de los glaciares escandinavos lo que contribuyó a que los protovascos se extendieran también por esta zona. Estas investigaciones genéticas llevadas a cabo para el conocimiento de la evolución humana en Europa, indican que tres cuartos de los europeos actuales proceden, por vía matrilineal, de una población europea del período preglacial y que están estrechamente emparentados con los vascos. Indicando también que el aporte genético no protovasco (indoeuropeo en su gran mayoría) supone, únicamente, el 25% del total. Este estudio hace hincapié en que esta expansión protovasca, que comenzó hace 16.000 años, no solamente se dio en el centro y norte de Europa y en las islas británicas, sino también en el norte de África (la distancia entre la costa europea y africana en aquella época era menor que la actual), sobre todo en el actual Marruecos, norte de Argelia y Túnez. Un hecho que quizás ayude a desentrañar el enigma que acuciaba a filólogos de todo el mundo, en relación a las similitudes encontradas entre el euskara y lenguas camíticas del norte de África. Unas relaciones entre el euskara y lenguas camíticas como el bereber, surgidas, hipotéticamente, del mestizaje de protovascos asentados en África con grupos humanos camíticos. Los indoeuropeos (de los que descienden los actuales latinos, germanos, eslavos, celtas, griegos...) llegaron a Europa occidental en el 2500 a.C . (según la "explicación bélica" de su expansión) o en el 4500 a.C. (según la "explicación agrícola"). Para la "explicación bélica" la invasión indoeuropea habría partido de las estepas del norte de Ucrania y Rusia, siendo motores de la expansión la adopción del caballo como animalde montura o, como algunos historiadores apuntan hoy, la subida del nivel del Mar Negro cuando el Mediterráneo lo invadió y pasó de ser lago a mar. La hipótesis de la "expansión bélica" se ve favorecida por la llamada "arqueología lingüística", es decir, por la constatación de que en el idioma indoeuropeo común no hay apenas términos agrícolas (ni metalúrgicos) y sí, en cambio, términos ganaderos, lo cual encajaría bien con un pueblo pre-agrícola procedente de la entonces atrasada Europa. El indoeruropeo está constituido por un grupo de lenguas habladas en Europa y en una parte de otros continentes, al cual los lingüistas han dado un origen común. En 1816 se señalaron las innumerables semejanzas entre las desinencias, los prefijos y sufijos de la conjugación griega y latina y los correspondientes elementos de la conjugación germánica, iránica y sánscrita. Se supone que las lenguas indoeuropeas tuvieron sus orígenes en la segunda mitad del milenio V a.C. Además, el tipo de flora y fauna que se reconstruye en ese idioma es más propio del norte de Europa que de tierras tropicales. Para la "explicación agrícola", que tiene menos defensores, la invasión indoeuropea habría partido de la Turquía asiática y habría llevado con ella la agricultura. Esta explicación, que se aviene mal con la "arqueología lingüística", parece verse favorecida, a su vez, por los estudios del genetista italo-norteamericano Cavalli-Sforza, quien deduce en ellos un antiguo desplazamiento de población hacia Europa a partir de esa zona turca. Se dice epipaleolítico de un período prehistórico situado entre el Paleolítico y el Neolítico, caracterizado por el desarrollo de las herramientas microlíticas, sin abandonar la economía de depredación; se opone al Mesolítico.Los pueblos indoeuropeos, al ser pueblos con una tecnología superior en el arte de la guerra al resto de pueblos no indoeuropeos que habitaban hasta entonces Europa, conseguirán someter a la mayor parte de ellos, haciendo desaparecer sus lenguas y culturas. Quedando el euskara, como único vestigio lingüístico del pasado preindoeuropeo de Europa. El mesolítico es un período prehistórico situado entre la época paleolítica y la neolítica, caracterizado por los utensilios microlíticos, pedernales en forma de gajo de naranja, cacharros coloreados y decorados con motivos geométricos. Ya en la época romana nos encontramos con las siguientes tribus vascas que sobrevivieron en el occidente europeo a la expansión indoeuropea: aquitanos, autrigones, caristios, várdulos y vascones. Unas tribus que se extendían a uno y otro lado de los Pirineos. Algunos historiadores consideran a los berones de La Rioja como una más de las tribus vascas; otros, por contra, como una tribu celtíbera (los celtíberos eran los diferentes pueblos celtas que habitaban la península ibérica). Por los estudios óseos llevados a cabo en excavaciones arqueológicas de la zona cantábrica vasca y Gascuña, sabemos que sus habitantes en el Neolítico pertenecían racialmente a lo que la antropología designa como tipo pirenaico-occidental o vasco (evolución local del hombre de Cromagnon) gradualmente por la castellana, se repiten expresiones similares a las de la Castilla inicial: mi aita ("mi padre"), mi ama ("mi madre")... Con la expansión hacia el este de los asturianos e incorporación de lo que posteriormente sería Castilla al Reino de Asturias, muchos colonos asturianos se asentaron en las nuevas tierras conquistadas al este de Cantabria y norte de Burgos reforzando la latinización de la zona. El hecho de que las primeras manifestaciones del castellano sean muy similares a la lengua astur-leonesa y que los nombres y apellidos castellanos más castizos sean de origen vasco, hace pensar a algunos historiadores que la romanización de la zona, antes de la llegada de los colonos asturianos, era muy escasa y que el copista que realizó las primeras inscripciones posiblemente no fuera castellano sino asturiano. Hay que tener en cuenta que todavía en el siglo XI se hablaba vasco en todo el noreste de la actual provincia de Burgos, hasta el río Arlanzón, a las puertas de Burgos capital, siendo esta una zona habitada por vascos desde épocas prerromanas. En el siglo V vemos como es utilizado por los visigodos el castillo de Tedeja de la localidad burgalesa de Trespaderne como avanzadilla visigoda en territorio vascón. Este romance castellano inicial de los cartularios era muy similar al actual dialecto oriental de la lengua astur-leonesa hablado en la comarca cántabra de Liébana (por ejemplo pluralizaba el femenino en -es [Salines] como en el astur-leonés; en vez de en -as [Salinas] como actualmente). El dialecto oriental del astur-leonés posee una fuerte influencia fonética éuscara que se caracteriza por la pérdida casi total de las efes iniciales al comienzo de la palabra y conversión de éstas en hache aspirada, dado que en el euskara no existió hasta la Edad Media el sonido / f /; mientras que por el contrario existía una fuerte aspiración al comienzo de las palabras, lo que causó esa evolución fonética. Esta misma evolución se puede encontrar también en el dialecto gascón del occitano que surgió de la romanización de la población de habla vasca de Aquitania. Para explicar este sustrato vasco del astur-leonés oriental hablado en Cantabria y este de Asturias existen tres teorías. La primera que considera que lenguas de tipo vasco eran habladas en toda la mitad norte peninsular desde épocas prehistóricas. La segunda, que las tribus cántabra y astur que se consideran comunmente como tribus celtas no eran celtas sino vascas. Y por último la que considera que este sustrato es fruto de la recolonización autrigona de las tierras de cántabros y astures posterior a su conquista por Roma. En la reconquista Burgos se convirtió en punto de encuentro tanto de hablantes de astur-leonés como de aragonés, lo que incidió en la evolución de su romance. Al avanzar hacia el sur el burgalés se fundió con el romance hablado por los mozárabes dando forma al actual castellano, lo que conllevó la introducción de gran cantidad de arabismos en el habla y la recuperación en muchas palabras de la efe inicial latina (hebrero>febrero; Hernando>Fernando; hondo>fondo...). El sustrato fonético éuscaro (en el que no existen los diptongos ascendentes /je/ y /we/) ocasionó en el castellano la reducción de la fuerte diptongación en las antiguas vocales "e" y "o" latinas acentuadas existente en los romances centrales de la península (astur-leonés y aragonés). Dotar al español de cinco vocales sin distinción de grados ( /i/, /e/, /a/, /o/ y /u/). Convirtiéndola así en la única lengua latina con sólo cinco vocales. La no existencia del fonema /v/ fricativo labiodental sonoro en la fonética española, propio de las lenguas que se hablan donde antiguamente se extendió la civilización franco-cantábrica (gallego, astur-leonés, castellano, aragonés, gascón, catalán [exceptuando el valenciano] y occitano), es otro de los rasgos del sustrato vasco. Este fonema existió en el castellano antiguo; aunque no en las zonas de Burgos, Cantabria y La Rioja cuya pronunciación de la /v/ como /b/, con el paso del tiempo, se generalizó en todos los hablantes del español al ser tomado el burgalés como lengua castellana estándar. En la fonética castellana hay dos fonemas vibrantes: el simple /r/ y el múltiple /rr/ que se oponen en posición intervocálica: /káro/ y /kárro/; /móro/ y /mórro/. En posición inicial sólo puede existir la vibrante múltiple. Esta distribución opositiva tiene su origen en el sustrato vasco y es propia también de los territorios que abarcaba la antigua civilización franco-cantábrica. La fonética vasca necesita de una vocal epentética en inicio de palabra ( /a/ ó /e/ ) para poder pronunciar /rr/. Esta característica fue propia también del castellano antiguo surgiendo dobletes léxicos que han estado conviviendo en el habla castellana sin epéntesis y con epéntesis: ruga/arruga, repentir/arrepentir, rancar/arrancar, rebatar/arrebatar. Los vasquismos son abundantes en el léxico del español. Los siguientes apellidos, por ejemplo, son de origen vasco. Si bien eran muy comunes en la Edad Media como nombres de pila; actualmente se los conoce más como apellidos: Aznar ( Aznar [asnár]; proveniente del vasco medieval Azenari [asenári; "zorro"] también documentado como Azeari [aseári; "zorro"] que a su vez descienden del término latino asinarius ["asno"] ) García ( Gartzia [gartsía]; proveniente del vasco oriental Gartzea [gartsé-a; "el joven", "el infante "] equivalente al vasco occidental gazte(a) ) Íñigo ( Eneko [enéko; "mi pequeño [hijo]", proveniente de Ene [mi] + ko [diminutivo] ] ) Jimeno ( Xemeno [sheméno;"pequeño hijo", proveniente de Xeme [diminutivo de Seme [séme; hijo] ] + no [ diminutivo] ] ) Lope ( proveniente del latín medieval Lupo y a su vez romanización del nombre vasco Otsoa [ ochóa; "el lobo" ], conservado este último también en castellano como apellido [ Ochoa ] ) Sancho ( Antso (áncho); proveniente del latín sanctius, "santo". Un nombre que, aunque no tenga origen vasco, fue popularizado en Vasconia y comenzado a utilizar en otras tierras fuera del ámbito vasco ) Velasco/Belasco/Blasco ( proveniente del vasco Belasko "pequeño Bela", proveniente a su vez de Bela [ adaptación fonética vasca del nombre visigodo Vigila ] + (s)ko [ diminutivo ] ) Urraco ( Urrako [ urráko; "pequeño Áureo"]; proveniente de Urre [ oro, Áureo ] + ko [ diminutivo ] ). Si bien este nombre es conocido más por su modalidad femenina, Urraka, que fue nombre de reinas de Navarra, condesas de Gascuña o reinas de Castilla. La influencia latina introdujo la moda en la lengua vasca de que un nombre tuviera tanto su forma masculina como femenina, algo que no existía anteriormente en el euskara. Esta feminización de los nombres se conseguía sustituyendo la -o final, que en euskara no alude al genero masculino (no existe género gramatical en las palabras), por una -a. De esta forma surgirían, por ejemplo, los nombres: Urrako/Urraka, Eneko/Eneka, Xemeno/Xemena o Belasko/Belaska. Los castellanos, al ser vascos romanizados, seguirían utilizando estos nombres convirtiéndolos en Urraca, Íñiga, Jimena o Velasca. La formación de los patronímicos castellanos tiene también origen vasco. En español no se dice Fernandes como en portugués (sufijo -es) sino Hernández (forma castellana más castiza) o Fernández (sufijo -ez), dado que en euskara este tipo de construcción se realiza con el sufijo -itz (proveniente del genitivo latino -is), que adaptado al castellano se convierte inicialmente en -iz, y al avanzar hacia el sur en la reconquista se convierte finalmente en -ez. Del nombre vasco Orti (Fortún), por ejemplo, surge el patronímico Ortitz (ortíts; Fortúnez), patronímico que también adquirió el castellano con la forma de Ortiz. El castellano obtuvo, por tanto, este tipo de construcción directamente del euskara; y no del latín como ocurre en el caso del portugués (Fernandes) o del dialecto valenciano del catalán (Ferrandis). La adaptación latina de la construcción vasca de los patronímicos en -iz se popularizaron a lo largo del siglo XI en todo el tercio norte peninsular, debido al prestigio de la monarquía pamplonesa que gobernó en esta época desde Galicia hasta el Mediterráneo catalán, razón por la cual es común localizar, incluso en Galicia, restos de esta construcción de los apellidos en su toponimia. El riojano Gonzalo de Berceo (siglo XIII), uno de los primeros escritores en lengua española utilizaba palabras vascas como bildur "miedo" para hacer referencia al diablo ("Don Bildur"), gabe "sin" o "privado de"; o çatico que viene del vasco zatiko "pedacito". En La Rioja, en el siglo XI, los tratamientos de respeto son a menudo de origen vasco. Era común utilizar la palabra vasca aita (padre) con sus variantes acha (aparece escrito como agga), eita o echa (escrito como egga) para el término "don" o "señor" castellanos (por ejemplo "Eita Gomiz" es equivalente al actual "Señor Gómez"). Un uso que daría lugar también a topónimos como el de Chamartín ("Don Martín" ) o el de Chavela ("Don Vela"). La forma femenina riojana de eita es anderazo o anderazu (doña o señora) proveniente del vasco andere (señora) + atzo ("anciana" en euskara medieval, actualmente se dice atso); como, por ejemplo, Anderazo de Fortes (Señora de Fuertes) o Anderazo de Clementi (Señora de Clemente) atestiguadas en los textos. Otras palabras de origen vasco que podemos encontrar en los textos riojanos son: annaya (equivalente al anaia vasco [el hermano]), ama (madre), amunna (amuña; equivalente al amuña del euskara occidental [abuela]) o eigiga (eichicha; equivalente al aitita del euskara occidental [abuelo]) . Las palabras vascas se utilizaron como título de respeto o de amor y desde allí pasaron a convertirse en nombres propios (Annaia Ferrero) o incluso patronímicos (Garcia Annaiaz). Eran comunes sobrenombres como Minaya ("mi hermano"; este término se encuentra en el "Poema de Mío Cid", siendo la forma que utilizaba el Cid para dirigirse a su pariente, Álvar Fáñez) o Miegga (miecha; "mi padre"); o mezclas de nombre vasco (Andre, "señora") y romance o godo (Goto) que dan lugar a uno nuevo como por ejemplo Andregoto, un nombre que fue común tanto en La Rioja como en Aragón, así como en el resto de zonas de habla vasca de la época. En lengua castellana existen otros préstamos vascos que hacen referencia a prendas de vestir como: abarca, boina, chistera, chamarra o zamarra. Léxico agrícola: cencerro, laya o narria. Nombres de animales, minerales y plantas como: chaparro, garrapata, pizarra, sabandija, sapo o zumaya. Otros ejemplos de términos de origen vasco: alud, aquelarre, ascua, azcona, baldarra, chabola, charro, chatarra, chirimbolo, gabarra, izquierda, mochila, nava, órdago, socarrar o zurrón. Todavía en la época medieval, era usual escuchar euskara: En el Pirineo catalán, por ejemplo, en el Valle de Arán (en euskara actual haran [arán; "valle"]) o en Andorra (significa en vasco: "tierra cubierta de arbustos"). La lengua vasca se habló en pueblos pirenaicos de Lérida hasta los siglos XII - XIII. Se habló también en Aragón (significa en vasco: "el lugar del valle") concretamente en pueblos de la provincia de Huesca y en el occidente de la provincia de Zaragoza hasta el siglo XVIII. En Huesca capital, la antigua Oska, a partir del año 1349 está atestiguada la prohibición de la utilización de la lengua que dio nombre a Aragón durante tres siglos, hasta que finalmente desaparecieron los vascos de ese territorio, fruto de la imposición de la lengua aragonesa en el área. En la comarca zaragozana de Las Cinco Villas de Aragón, al sureste de Navarra, se habló euskara ininterrumpidamente desde épocas prerromanas hasta el siglo XVIII. En dos pueblos de la zona llamados hoy Sádaba y Sofuentes se han encontrado inscripciones romanas en las que se leen nombres de persona en euskara. Datos del siglo XVI y XVII nos hablan también de la condición vascoparlante de Sos del Rey Católico (en vasco Zauze [pronunciado sáuse]). No, podemos olvidar, en este sentido, que gran parte de la zona perteneció al obispado de Pamplona hasta el año 1785 dado su carácter vascófono. Se habló también en la riojana Nájera que fue capital del Reino de Pamplona-Nájera entre los siglos X y XII, reyes navarros se encuentran sepultados en el "Panteón de los Reyes" del monasterio de Santa María la Real de dicha localidad. También se habló en diferentes municipios de La Rioja hasta el siglo XVI. La primera moneda de un reino cristiano peninsular fue acuñada en Nájera en el año 1034 y en su reverso aparece el nombre de Nájera escrito en vasco: Naiara. En pueblos del Béarn (Francia) fue común escuchar euskara hasta el siglo XVI y se conservó en muchos de ellos hasta el siglo XIX, ahora sólo se habla en varios pueblos fronterizos con el País Vasco y muy reducidamente. 2. La Edad de Piedra El término Prehistoria designa el período de la historia humana anterior a la aparición de la documentación escrita, así como la disciplina que se ocupa del estudio de la historia de ese período a través de los restos de cultura material y paleoambientales, es decir, de la arqueología y ciencias afines. La Prehistoria es por tanto la historia anterior a la invención de la escritura, así como la finalidad de la Prehistoria en cuanto disciplina es la misma que la de la historia: el estudio e interpretación de las sociedades y culturas del pasado. Hay que tener en cuenta, sin embargo, que la existencia de la Prehistoria como disciplina independiente es algo propio de algunas tradiciones académicas (entre ellas la española). La delimitación de la Prehistoria en cuanto período histórico es variable en el tiempo y en el espacio. El límite inferior, que cada vez se retrotrae más, se encuentra en unos 2,5 millones de años en África oriental, pero en otras zonas es mucho más reciente. El límite superior señala la aparición de la escritura en Oriente Próximo hacia el 3200 a.C., pero en otras zonas es muy posterior. El uso del criterio de la escritura en la distinción entre Prehistoria e historia es por otra parte problemático. Por otro lado, la arqueología es la disciplina que se ocupa del estudio de las sociedades y culturas del pasado, de todos los periodos históricos y áreas geográficas, a partir de los restos de cultura material, de los datos hallados en el medio natural, así como de fuentes epigráficas, numismáticas y literarias. Según los períodos, las áreas, las teorías o los objetivos, se distinguen numerosas arqueologías y especialidades: Arqueología Prehistórica, Arqueología Clásica, Arqueología Medieval, Arqueología Industrial, Arqueología de la Muerte, Arqueología Experimental, Arqueología Marxista, Nueva Arqueología o Arqueología Procesual, Arqueometalurgia, Arqueozoología, Arqueometría, etc. En antropología, el concepto de cultura adquirió un significado aún más amplio que el que ya tenía aún más amplio y global: todos los aspectos intelectuales, artísticos, materiales, tecnológicos. Según la definición clásica del antropólogo E. B. Tylor (1871), cultura es “aquel todo, complejo, que incluye conocimientos, creencias, artes, moral, leyes, costumbres y otros hábitos y capacidades adquiridas por el hombre como miembro de una sociedad”. Tylor era rígidamente evolucionista y concebía la cultura como algo en estado de progresión constante, pero su idea de la cultura, una vez desprovista de las connotaciones de progreso unilineal, fue fundamental en el posterior desarrollo de la noción antropológica de cultura, que es descriptiva, neutra e inclusiva, y que ha tenido un enorme impacto en la historiografía y en la conceptualización de la historia en el siglo XX, especialmente a partir de los años cincuenta, así como en las ciencias sociales. Tanto cultura como civilización son conceptos muy complejos, con distintas acepciones y usos a lo largo de su historia, que en parte se solapan o son equivalentes. No obstante, conviene subrayar que el concepto de civilización ha tenido fuertes connotaciones etnocéntricas y teleológicas. Cultura, en cambio, además de haber ampliado su contenido por su uso en antropología, ha perdido las connotaciones etnocéntricas. En algunas tradiciones, especialmente en la francesa, se mantiene el uso de “civilización” con el significado actual de “cultura”, es decir, sin las connotaciones etnocéntricas, tanto en arqueología como en historia y en otras ciencias sociales. Por otra parte, el uso de civilización en el sentido, usado tradicionalmente en historia, de complejidad social y de sofisticación, con frecuencia asociado a la vida urbana y a un alto estadio de evolución social, tiende a ser sustituido por el de otros conceptos más neutros (por ejemplo, modernización, procedente de la sociología). En definitiva, la Edad de Piedra se desarrolla desde los orígenes del hombre hasta la aparición del uso de metales; se subdivide en Paleolítico, Mesolítico y Neolítico. La identificación de edades de los metales concedía gran importancia a la metalurgia como factor desencadenante de transformaciones socioeconómicas, una idea que ha pèrdido crédito, por lo que el uso de metales tiende a ser considerado como un elemento o indicio más de los procesos y cambios sociales y culturales. En cambio, desde un punto de vista económico, se otorga gran importancia a las innovaciones y transformaciones en tecnología agraria. La Edad de Cobre o Calcolítico se aplica de manera genérica a culturas de Oriente Próximo y Europa (milenios IV y III a.C.). La Edad del Bronce se refiere a culturas del Próximo Oriente (3200-1100 a.C.) y de Europa (2250-850 a.C.); en ella se desarrollan sociedades complejas, de “jefaturas”, con relaciones de parentesco jerarquizadas y poderes centralizados, según el esquema del evolucionismo cultural contemporáneo. La Edad del Hierro indica la generalización del uso del hierro en armas y herramientas. La expresión se utiliza para Europa, desde el siglo VII a.C. hasta la incorporación, en distintas épocas, al Imperio romano (por lo que en el Mediterráneo es contemporánea a las colonizaciones fenicias, griegas y cartaginesas). 3. El Paleolítico Los primeros habitantes del País Vasco de los que se tiene noticia datan del Bajo Paleolítico, hace aproximadamente unos 200.000 años. He aquí algunos de los vestigios del Paleolítico en el País Vasco: * La cueva de Ekain * La cueva de Amalda (Zestoa) * La gruta de Benta Laperra (Karrantza) * Las grutas de Isturitze * Las cuevas de Santimamiñe Así como Axlor en Bizkaia, Lezetxiki en Guipuzkoa, Aitzabal en Araba, Yacimientos de Urbasa en Nafarroa, Olha en Lapurdi, Gatzarria en Zuberoa. Y otros ... Los vestigios humanos en Euskal Herria no tienen más allá de 150.000 años. El Paleolítico abarca de hace 150.000 años a 6.000 o 5.000 a.C. En ese período la economía se basó en la recolección y la caza. Sin embargo a lo largo de ese período tan dilatado se produjeron grandes cambios climáticos y por lo tanto el modo de vida también debió de sufrirlos. En el Paleolítico Superior se produjeron grandes cambios en la forma de trabajar el pedernal y el hueso, en la caza y en los inicios de la pesca. El término Paleolítico deriva del griego, antiguo y piedra. Este término fue acuñado por J. Lubbock en 1865 para subdividir la Edad de Piedra, que designa el uso de la piedra tallada, en contraposición a Neolítico, que indica la aparición de la piedra pulida. El Paleolítico es la fase más larga de la Prehistoria: abarca desde la aparición de los primeros representantes del género homo hace unos 2,5 millones de años hasta el final de la glaciación Würm y el cambio climático del Holoceno hace unos 10.000 años. La definición y subdivisión del Paleolítico en cuanto fase tecnotipológica en la periodización arqueológica de la Prehistoria se circunscribe al Viejo Mundo. Desde un punto de vista económico y social, el Paleolítico se caracteriza por una economía depredadora y las poblaciones de cazadores-recolectores. Algunos autores consideran que en los inicios del Peleolítico Superior (40.000-35.000 a.C.) se produjo un importante punto de inflexión que se asocia a cambios tecnológicos y aumento de la eficiencia en las industrias de lascas. Esta “revolución del Paleolítico Superior” se caracteriza por la aparición de prácticas de caza cooperativas, el incremento de la densidad de población y la aparición de la variabilidad cultural. Las divisiones culturales ya no son estrictamente funcionales, sino que aparecen el estilo y el arte; la aparición de estilos locales en la fabricación de útiles implica la existencia de tradiciones diversificadas en la transmisión del saber. Deben tenerse en cuenta las siguientes fechas: 1.500.000 Paleolítico inferior. Homo erectus: hombre de Orce (Granada). Guijarros elaborados y piezas bifaciales. 600.000 Yacimiento de Atapuerca (Burgos). 100.000 Paleolítico medio. Hombre de Neandertal. Vida en cuevas. Empleo de la piedra tallada con diversa tipología. 40.000 Paleolítico superior (dividido en tres periodos: Auriñaciense, Solutrense y Magdaleniense). Hombre de Cromañón (Homo sapiens). Vida cavernícola y rituales de carácter mágico. Caza con uso de arco y flechas. 10.000 Cueva de Altamira. En Santillana del Mar (Santander). Arte rupestre del Magdaleniense: figuras policromadas con representación de animales: bisontes, cabras, jabalíes, etc. Se llama Hombre de Neandertal al primer fósil humano reconocido como diferente del hombre actual, que constituye la demostración de que éste es el resultado de una larga evolución. El hombre de Neandertal es el prototipo de un pueblo que vivió a comienzos de la última glaciación (entre 80.000 y 35.000 años), en Europa y en el Próximo Oriente. Es bajo y robusto, y constituye una subespecie Homo sapiens neanderthalensis, resultado de una larga evolución que se inició en Europa hace más de 300.000 años. En otro sentido, el concepto cazadores-recolectores designa las sociedades de economía predadora, que obtienen sus recursos de la caza de animales salvajes, de la recolección de plantas silvestres y ocasionalmente de la pesca. Es un concepto fundamental en la definición del Paleolítico, cuando toda la población mundialera cazadora-recolectora. Estas poblaciones fueron quedando relegadas desde el Neolítico, con la expansión de las sociedades productoras de alimentos que practicaban la agricultura y la ganadería, pero han perdurado hasta la actualidad en grupos residuales de aborígenes australianos, bosquimanos africanos o esquimales. La interpretación de la organización social de los grupos de cazadores-recolectores en la Prehistoria se basa en la Arqueología y sobre todo en la Antropología. Eran grupos de unos 30 ó 50 individuos, nómadas o seminómadas, que habitaban en cuevas, abrigos o cabañas precarias al aire libre, y que explotaban los recursos naturales de territorios amplios. Según las teoría del evolucionismo cultural contemporáneo, la forma de sociedad de los cazadores-recolectores corresponde al primer estadio de desarrollo sociocultural, el de las sociedades de bandas: sociedades igualitarias, con una economía de subsistencia en la que las formas de integración siguen principalmente pautas de reciprocidad, en las que no existe el poder político, sino formas de liderazgo circunstancial por parte de las personas de mayor prestigio, y cuya organización social básica es la banda patrilineal (filiación por línea paterna), exogámica (matrimonio fuera del grupo consanguíneo), virilocal y patrilocal (residencia de la unidad doméstica según la residencia masculina). En estas sociedades el parentesco no está jerarquizado, y tiene más importancia la residencia que la descendencia, por lo que la patrilocalidad refuerza la cohesión derl grupo de cazadores y la exogamia amplía la red de relaciones de parentesco. Las creencias y ritos de los cazadores-recolectores prehistóricos han sido asociados al chamanismo. En cualquier caso, hay que tener en cuenta que la analogía etnográfica puede dar lugar a extrapolaciones no fundamentadas. Por su parte, Mesolítico es un termino introducido por H. Westtropp en 1865, poco después de que fueran acuñados los de Paleolítico y Neolítico, para designar una fase intermedia entre esos dos períodos. Su uso se consolidó a principios del siglo XX, cuando se descubrieron las primeras culturas de cazadores-recolectores de la época postglacial. Desde los años treinta, la acuñación del término Epipaleolítico definió el contenido de ambos conceptos. Ambos se aplican al período comprendido entre el Paleolítico Superior y el Neolítico, pero Mesolítico se adscribe a los grupos humanos que dan los primeros pasos hacia la producción de alimentos, en tanto Epipaleolíticos se refiere a los grupos humanos que continúan con la actividad cazadora-recolectora de finales del Paleolítico Superior. Debido a que para fijar los límites inferiores del Neolítico es preciso contar con restos de especies ya modificadas biológicamente por la domesticación, los procesos de domesticación propiamente dichos quedan incluidos en el Mesolítico. No obstante, hay que tener en cuenta que no todas las tradiciones investigadoras hacen esa distinción rigurosa entre Mesolítico y Epipaleolítico, por lo que culturas epipaleolíticas en sentido estricto son a veces denominadas mesolíticas; utilizando así, Mesolítico designa simplemente el periodo. 4. El Neolítico Se dice Neolítico del período de la cultura prehistórica caracterizado por la difusión de la agricultura y de la ganadería, por la invención de la cerámica y del tejido, y por el trabajo de la piedra para obtener instrumentos pulidos que se unieron a los del Paleolítico. Comenzó en el VII milenio a.C. en el Próximo Oriente, y hacia el V milenio a.C. en Europa, y finalizó con la Edad del Bronce. El Neolítico y el Eneolítico abarcan en Euskal Herria de 5.500 a.C. a 1.000 a.C.. En ese período se produce la transformación de la sociedad cazadora a la sociedad de los pastores y los agricultores. La rueda y las ciudades también son creaciones de este tiempo. En los Pirineos se desarrolla una importante civilización pastoril. Se empiezan autilizar herramientas de metal. Los dólmenes que se encuentran en tantos lugares de Euskal Herria se construyeron entonces. Para cuando entraron los indoeuropeos en la vertiente Mediterranea se había establecido ya la actividad agrícola. La Edad del Hierro duró desde 1.000 a.C. hasta la llegada de los romanos. Los celtas llegan a Euskal Herria, crean núcleos de población y desarrollan más la agricultura en la vertiente Mediterránea. Quizá exploraron las minas de hierro de Bizkaia. Introdujeron el arado. A lo largo del Neolítico hay cambios de técnicas e industrias (cerámica y pulimento de la piedra), de modos de vida y subsistencia (agricultura, ganadería y un incipiente urbanismo de pequeños poblados con chozas agrupadas); también se dan novedades en iconografía y ritos funerarios. Estos cambios, que en el Próximo y Medio Oriente se dieron masivamente y en poco tiempo (la "revolución del Neolítico"), en el sudoeste de Europa, y por tanto en el País Vasco, se introdujeron a un ritmo lento y de forma espaciada. Los más importantes yacimientos del Neolítico vasco están en las cuevas de Areatza, Santimamiñe o Kobaederra en Vizcaya; la cueva de Marizulo en Guipúzcoa; en Álava, en las cuevas de Fuente Hoz o Montico de Txarratu; en el caso de Navarra, en Aizpea, Zatoia, Urbasa II, o por ejemplo, en Abauntz; en la costa labortana, en Muliña, donde se han encontrado picos mariscadores de gran tamaño. Se suceden el Neolítico antiguo (4.500 a 4.000 a.C.) con mínimas novedades técnicas, el Neolítico pleno o avanzado (4.000 a 3.300 a.C.) en que se amplían aquellas innovaciones y se introduce la ganadería y el Neolítico final (del 3.300 al inicio del Calcolítico) en que aparece un ritual funerario megalítico y se expanden la ganadería, la agricultura y el poblamiento al aire libre. Las cerámicas más antiguas del País Vasco (no decoradas) proceden de Zatoia (Navarra) y Fuente Hoz (Álava) y se fechan entre los 4.400 y los 4.000 años a.C; de ese tiempo son, también en el Neolítico antiguo, fragmentos de vasos cardiales (decorados por impresiones del borde dentado de la concha del cardium) de Peña Larga (Álava). Vasos decorados con apliques plásticos o con incisiones aparecen en el Neolítico avanzado de Los Husos (Álava), Areatza (Vizcaya) y Marizulo (Guipúzcoa). En torno al año 4.000 a.C. los ocupantes de Zatoia cazaban jabalíes y en menor medida ciervos, cabras montesas, corzos y algunos caballos, bovinos y sarrios. Los de Aizpea compaginaban la caza de esas especies con la pesca en el vecino río Irati. Hasta el Neolítico pleno (Fuente Hoz, Abauntz y Marizulo) no aparecen en el País Vasco animales domésticos: los restos de ganadería son siempre minoría frente a los de animales salvajes. Sólo en el Neolítico final (Los Husos y Arenaza) el aprovisionamiento de carne procedente de animales domésticos superará al que se surte de la caza. Los primeros rebaños son de ovicaprino y luego los de vacuno y de cerda. Sólo en el Neolítico avanzado aparecen instrumentos (que abundarían especialmente luego, en el Calcolítico) para el aprovechamiento de recursos vegetales: hojas de silex que servían para la siega y molinos de mano. En el Neolítico pleno y final se encuentran hachas y azuelas de piedra pulimentada para el trabajo de madera. La costumbre del Neolítico de inhumar los cadáveres en el suelo de cuevas (como en Marizulo, Fuente Hoz y Aizpea) se va sustituyendo, desde fines del Neolítico, por depositos colectivos en galerías interiores de cuevas (como Kobaederra en Vizcaya, Gobaederra y Peña Larga en Álava, Urtao II en Guipúzcoa, y La Peña y Hombres Verdes en Navarra) y, sobre todo, en dólmenes. Los muertos están dispuestos ordenadamente en el interior de las cámaras funerarias, adornados con colgantes de hueso y piedra y acompañados de vasijas, armas y otros utensilios. El catálogo dolménico en el País Vasco, dejando de lado lo tumular, incluye hoy unos setecientos monumentos, de los cuales casi la mitad se encuentran en Navarra. El uso de dólmenes se prolongó durante cerca de dos mil años: los primeros se levantaron en el Neolítico reciente (los más antiguos de la Rioja alavesa pueden datarse en 3.200 años a.C.), tuvieron su máxima expansión en el Calcolítico y Bronce Antiguo y algunos seguían utilizándose en el Bronce Pleno, hasta los 1.500 o 1.300 años a.C. El más grande de los dólmenes vascos es el de Aizkomendi. Son mayoría los dólmenes de cámara simple (con una sola estancia principal, de planta cuadrada o poligonal); otros son los de corredor, con una cámara precedida por un corredor o pasillo (como los monumentos de Artajona en Navarra, o de San Martín o el Sotillo en La Rioja), y las galerías cubiertas. En el desarrollo de la metalurgia del sudoeste europeo se han definido tres etapas: el Calcolítico (Eneolítico, o Edad del Cobre) del 2.500 a 1.800 a.C.; la Edad del Bronce (antiguo, del 1.800 al 1.500; medio o pleno, del 1.500 al 1.200; y final, en transición a la Edad del Hierro, 1.200 al 900/850 a.C.) y la Edad del Hierro (a partir de 900 u 850 a.C.). En el Calcolítico y Edad del Bronce abundan las herramientas, armas y utensilios domésticos de cobre y bronce: punzones o leznas, hachas de varios tipos (planas, de rebordes, de talón...), puñales con su base preparada para el enmangue, puntas de flecha, pulseras, anillos, cuentas de collar... En el Calcolítico, el martillado de pepitas de oro produjo alambres o chapitas que sirvieron como joyas: así las de los dólmenes de Trikuaizti en Guipúzcoa y Sakulo en Navarra. Durante el Neolítico avanzado y el Calcolítico se van abandonando las cuevas como lugar de habitación y se construyen cabañas al aire libre. Entre otros sitios de habitación del Calcolítico y Edad del Bronce destacan las cuevas de Solacueva y Los Husos en Álava y el abrigo de Monte Aguilar en las Bárdenas de Navarra; y es amplia la lista de lugares al aire libre con fondos de cabañas y talleres de industrias líticas (tan interesantes como La Renque en Treviño o los talleres de Álava y de la Navarra media y Ribera). En el Bronce pleno y final las cabañas se agrupan y dotan de elementos comunes (como pozos, silos o murallas). En algunos de los poblados incipientes de Navarra y Álava hay cerámicas y utensilios metálicos (puñales de remaches, puntas de flecha y algunos ornamentos de bronce) en los que los arqueólogos ven influencias de la Meseta, del sur de tierras vascas. La cerámica campaniforme aparece en los depósitos funerarios del Calcolítico (2.500 a 1.800 a.C.): la de tipo marítimo y cordado se encuentran en zonas septentrionales del País Vasco (dólmenes de Pagobakoitza, Gorostiaran y Trikuaizti) y la de tipo continental en varios dólmenes más próximos al cauce del Ebro (San Martín, Sotillo, Los Llanos...) y en los sitios de La Renque (Treviño), Tudela y Las Bárdenas (Navarra). En la excavación de depósitos funerarios en cuevas (Lumentxa en Vizcaya y Urtiaga y otras en Guipúzcoa, Gobaederra, Las Calaveras y Fuente Hoz en Álava y otras) o en dólmenes (Aralar [Navarra], Kuartango [Álava], Aizkorri [Guipúzcoa], Rioja...) se han recogido bastantes restos humanos de la época: la muestra, que cubre unos dos milenios entre el Neolítico avanzado y el final de la Edad del Bronce, ha permitido a los antropólogos determinar el predominio de los tipos de la raza pirenaico-occidental o vasca [2] en la montaña navarra y costa de Guipúzcoa y Vizcaya y de los mediterráneo-gráciles en las zonas del sur, existiendo, además, otros grupos minoritarios (paleomorfos, alpinoides...), restos de viejas etnias o procedentes de países lejanos (como los dinárico-armenoides del Bronce final de la cueva navarra de Los Hombres Verdes). La masa peninsular española y portuguesa, actualmente, es mayoritariamente de tipo mediterráneo. Desde el neolítico [3] se atisba presencia de individuos de tipos mediterráneo y alpino en el sur del País Vasco. Debido a la emigración a tierras vasca de población latina peninsular, sobre todo a partir del siglo XX, el tipo mediterráneo también es mayoritario en las grandes urbes vascas. En el caso de Iparralde, sobre todo en la zona costera, además de individuos de tipo mediterráneo, existen de tipo alpino (procedentes del centro y este de Francia) y nórdico (procedentes del norte de Francia) debido a la inmigración latina (actual y pasada) proveniente del centro, este y norte de Francia. El tipo vasco, por contra, es común en las zonas rurales del norte de Euskadi, interior de Iparralde y mitad norte de Navarra, debido a su mayor aislamiento con respecto a las corrientes inmigratorias. Sin embargo, los vascos del futuro no sólo serán caucásicos. Desde principios del siglo XXI ha comenzado un intenso proceso de inmigración procedente de Iberoamérica (amerindios en sus diferentes tipos), del África central (tipos negros guineano y sudanés), del norte de África (tipos caucásicos bereber y sudoriental), del este de Europa (tipos caucásicos báltico-oriental, nórdico, alpino y dinárico) y sínidos del Asia oriental, asentándose estos inmigrantes, no sólo en los grandes núcleos urbanos sino también en zonas rurales, lo que hará que la sociedad vasca futura sea una sociedad mestiza, multiracial y multicultural. En la transición a la Edad Antigua (o Protohistoria) hay una Primera (de los 900/850 a los 500/450 a.C.) y una Segunda Edad del Hierro (desde entonces hasta el desarrollo de la romanización). Hacia los 1.000 a 900 a.C. se generalizaron en el sudoeste de Europa innovaciones culturales de origen foráneo: técnicas y decoraciones de la cerámica y de los objetos metálicos, construcciones, ritos funerarios, onomástica y toponimia, creencias religiosas y simbología artística. En ellas se reconocen varias vías de influencia sobre las gentes que entonces poblaban el País Vasco: la "cultura de Las Cogotas" de la Meseta, los pueblos célticos del otro lado del Pirineo y otros grupos de Aragón y Cataluña. Son campesinos que viven de la agricultura y de la ganadería de vacuno, ovino y cerda. En la amplia lista de poblados de la Edad del Hierro que hoy conocemos destacan Arrola y Gastiburu en Vizcaya, Intxur y Buruntza en Guipúzcoa, el alto de la Cruz de Olaritzu o Berbeia en Álava y la Custodia o el Castillar de Mendabia en Navarra. Mientras que en zonas de la montaña de Iparralde hay recintos fortificados ("castillos" o "campos de César" en la tradición popular) como los de Gazteluzarra de Irisarri o Arhansus. Las casas se organizan en manzanas y calles; algunos poblados tienen muros, dispuestos a veces en alineaciones concéntricas separadas por fosos. Hay casas de planta rectangular y cubierta a una o dos vertientes (de 80 m² de superficie como media las de La Hoya [Álava] y hasta 110 m² las del Alto de la Cruz [Navarra] ) y otras de planta circular y cubierta en forma de cono (entre los 20 y 30 m² de superficie en los poblados alaveses de Peñas de Oro y Castillo de Henaio). Su construcción es muy cuidada, con un podio de cimentación sobre el que se levantan paredes de piedra o adobe trabadas con pies de madera y, muchas veces, manteadas de barro, estando dotadas de bancos, hogares, silos y hornos; las del Alto de la Cruz de Cortes (Navarra) disponen incluso de despensas y altillos para guardar enseres y de jaulas o cerradas para animales domésticos. Recipientes mayores para conservar el agua y el grano, cerámica varia de cocina, pesas de telar, molinos de mano y morillos forman parte de su mobiliario. Pulseras, fíbulas, broches de cinturón y botones de cobre o bronce, cajitas cerámicas y vasijas de lujo (decoradas por excisión, acanaladas o pintadas), algunos idolillos y muñecos de barro y varias joyas componen el efectivo de uso personal de aquellas gentes. Los dos cuencos repujados de oro de Axtroki en Bolibar (Guipúzcoa), de los siglos VIII/VII a.C., son una buena muestra de las artes decorativas de la época. En la Edad del Hierro se practica de forma generalizada la incineración de cadáveres, conservándose las cenizas en urnas cerámicas que se depositaban en un pequeño recinto de losas (cista) o bajo túmulos de tierra. Las tumbas de incineración se agrupaban en "campos de urnas" no lejos de los grandes poblados, como las necrópolis navarras de La Torraza de Valtierra y La Atalaya de Cortes y la del poblado alavés de La Hoya. En la zona pirenaica (límite de Guipúzcoa con Navarra y de Navarra con los territorios de Iparralde), las cenizas del difunto se colocaban bajo un túmulo de tierra y piedras o en una depresión del suelo enmarcada por un círculo de piedras o cromlech (baratzak [barátsak]). Dataciones del Carbono 14 de algunas tumbas de Iparralde muestran su vigencia a lo largo del primer milenio antes de Cristo; en algún caso seguían en uso muy entrada la Edad Media, como restos de los rituales de la antigua religión vasca. En la llanada alavesa (Landatxo, La Teja, El Fuerte, El Batán, Mendizorrotza y Salbatierrabide) hay "hoyos de incineración" cavados en el suelo: contienen restos de animales, cerámicas y objetos metálicos de tipos que se datan entre el Bronce final y la Segunda Edad del Hierro. Del Bronce avanzado son figuras de animales pintados en rojo en la Peña del Cantero en Etxauri (Navarra) o grabadas en la Peña del Cuarto en Leartza (Navarra). En el interior de varias cuevas de Álava (Solacueva, Los Moros en Atauri, Latzaldai y Liziti) hay figuras muy esquemáticas de cazadores y animales pintadas en negro: se atribuyen a la Edad del Hierro. En la Segunda Edad del Hierro aparecen vasijas elaboradas a tomo y -hacia los años 350 a 300 a.C.- las pintadas de estilo celtibérico como las de La Custodia, Castejón, Leguín y Sansol en Navarra, y La Hoya, en Álava. Se han hallado aperos de hierro para la labranza y arreos de caballo en los niveles finales de La Hoya (Álava), en Etxauri (Navarra) y en el poblado tardío de San Miguel de Atxa (Álava). Esos y otros poblados irán acogiendo la romanización. El Eneolítico / Calcolítico es un período prehistórico que constituye la fase de transición entre el Neolítico y la Edad de Bronce. En esta época se dio la primera aparición del cobre que, primero forjado y después fundido, fue usado para puñales, collares, etc. La Edad de los Metales.Su fecha de aparición, duración y contexto varía dependiendo de la región estudiada. El periodo de la evolución tecnológica de la humanidad caracterizado por el desarrollo de la metalurgia;comienza antes del V milenio a. C. y acabaría en cada lugar con la entrada en la Historia, para buena parte de Europa en el I milenio a. C. -El uso de los metales nace en la Península de Anatolia a partir del 5.000 a.C. -De allí se difunde a Mesopotamia y Egipto: carecen de yacimientos minerales y se inicia un comercio de metales a través del Mediterráneo, en busca de cobre y estaño. -Este contacto permite la difusión de su conocimiento y permite el desarrollo cultural de los pueblos que comerciarán con los orientales. El hombre nesecito de elementos fuertes y resistentes que e permitiernan una mejor confeccion de sus utensilios y armas ; ello lo encontro al emplear los metales desde, aproximadamente ,el año 4 000 a.C. Este nuevo momento en el discurrir de la humnanidad toma, por ello,el nombre de edad de los metales que se divide en : Edad de Cobre , Edad de Bronce y Edad de Hierro La Edad del Hierro es un período prehistórico en que se difundió el uso de utensilios y armas de hierro. En algunas regiones del Próximo Oriente y de África septentrional, coincidió con un florecimiento cultural y social; en Europa occidental, que corresponde al I milenio a.C. se distinguen dos períodos, el de Hallstatt, de unos 500 años de duración y caracterizado por el predominio de las influencias celtas, y el de La Tène, que llega hasta la romanización. La Protohistoria, en sentido estricto, es un periodo en el que no existen testimonios escritos directos producidos por las culturas estudiadas (o si existen textos y epigrafías, la escritura no ha podido ser descifrada), pero sobre el que sí se conservan textos escritos de otras culturas de la época, por lo que se estudia a partir de los datos arqueológicos y de las fuentes escritas indirectas. El término se usa de manera ambigua y descriptiva para indicar el período que se sitúa entre el final de la Prehistoria y el inicio de la época histórica. Por otra parte, la tradición francesa incluye en la Protohistoria la Edad de los Metales, contemporánea al uso de la escritura en Oriente Próximo (e incluso el Neolítico, aunque no haya testimonios escritos antes del 3200 a.C.). En esta tradición, Protohistoria ha adquirido un sentido genérico, con un contenido metodológico que indica las diferencias conceptuales entre el estudio de las culturas de cazadores-recolectores del Paleolítico y el de las culturas productoras de alimentos del Neolítico y de la Edad de los Metales. EDAD ANTIGUA 1. Las tribus vascas El geógrafo griego Estrabón (63 a.C. - 24 d.C.) nos indica la localización de las siguientes tribus, que, actualmente, con los datos que poseemos, las consideramos como vascas: aquitanos, autrigones, caristios, várdulos y vascones. Estas tribus se extendían al norte hasta casi Burdeos, al sur hasta el río Ebro, al oeste hasta parte del este de Cantabria, y al este, hasta parte del Aragón noroccidental; aunque gentes de habla vasca se extendían ya por el Pirineo peninsular hasta Cataluña, al menos desde el siglo III-II a.C. Los vascones formaron uno de los pueblos prerromanos, que estaban situados entre la Rioja y Navarra. Mal conocidos, practicaron una economía ganadera y de agricultura itinerante, con pocos poblados estables. Desde el I milenio a.C. sufrieron influencias de la Cultura de los Campos de Urnas y de los íberos, que no alcanzaron a las zonas más septentrionales, las que, por tanto, conservaron su carácter no indoeuropeo, manifiesto en la pervivencia del euskera. Se romanizaron poco y mantuvieron una cierta independencia en la época visigoda. Aquitanos: esta tribu se extendía por el sudoeste de Francia, al norte hasta el río Garona (hasta casi Burdeos) y al sudeste hasta los Pirineos en el Valle de Arán, en la provincia de Lérida. Desde el punto de vista lingüístico, el aquitano es una antigua lengua no indoeuropea hablada en Aquitania, región romana de la Galia, claramente relacionada con el vasco. Actualmente se conoce por el nombre de Aquitania la región francesa entre los Pirineos y el Garona. La Aquitania que aquí nos interesa excluía Burdeos y Tolosa de Francia, pero incluía los valles de Arán y de Baztán, en el actual territorio español. El geógrafo griego Estrabón diferenciaba netamente a los aquitanos de los galos del norte, mencionando precisamente sus lenguas como signo distintivo, al tiempo que apuntaba las similitudes aquitanas con los habitantes surpirenaicos. Estrabón († año 25 d.C.) en su "Geografía": "Los aquitanos son completamente diferentes (de los demás galos) no sólo lingüística sino corporalmente, y más parecidos a los íberos que a los galos". Y un poco más adelante: "Para decirlo claramente: los aquitanos se diferencian de la tribu de los galos en la constitución corporal y en la lengua, y se parecen más a los íberos". En estas frases se suele interpretar que más que referirse a los iberos propiamente dichos, Estrabón se está refiriendo en su comparación indistintamente a todos los habitantes del sur pirenaico, sobre todo a íberos y vascos. Los aquitanos no formaban un conjunto compacto, sino que a su vez estaban divididos en diferentes etnias las más importantes de norte a sur fueron: Boiates, Vasates, Lactorates, Elusates, Tarusates, Biguerri, Tarbelli, Auscii, Venarni, Ilurones, Convenæ y Consorani. Una de estas etnias aquitanas eran los Sibulates documentados también como Sibyllates o Sybillates. El sufijo -ates servía en latín para denominar a los pueblos; mientras que las raices sibul- sibyll- o sybill- hacen alusión a la tierra en la que habitaba este pueblo. Sibul así como el resto de formas fueron las adaptaciones latinas del topónimo vasco arcaico Zubel, posiblemente con el significado de "madera negra u oscura". Un topónimo al que con el paso del tiempo se le añadiría el sufijo vasco -oa con el significado de "tierra o comarca", existente en otros topónimos vascos (Gipuzkoa, Nafarroa, Aezkoa...), dando lugar a Zubeloa ("Tierra de la madera negra u oscura"). La /l/ intervocálica se convertiría en la Edad Media en /r/, evolución común en la fonética vasca (Zubeloa>Zuberoa; ili>hiri [ciudad]; Alaba>Araba [Álava] ) dando lugar, finalmente, a la actual Zuberoa, que es una de las regiones que integran el País Vasco. De la romanización de la población de habla vasca de Aquitania surgiría el actual pueblo gascón y su lengua latina. En realidad, Aquitania es una región histórica de Francia, que está comprendida entre los Pirineos, el océano Atlántico y el macizo Central. Poblada por pueblos de origen ibérico, fue conquistada en 56 a.C. por los lugartenientes de César y constituyó una de las tres partes de la Galia romana. Dominada por los visigodos a principios del siglo V, pasó a los francos en 507. Con la decadencia de los merovingios se hizo casi independiente para pasar, después de 732, bajo la autoridad de Carlos Martel y convertirse en reino carolingio en 778, y en ducado en 845. Tras pasar a la corona de Inglaterra en 1152, volvió a poder de Francia en 1453, con el nombreb de ducado de Guyena. Autrigones: se extendían desde el río Asón de Cantabria hasta el río Nervión en Bilbao y al sur hasta parte de Álava, La Rioja y Burgos. De su romanización surgiría el actual pueblo castellano y su lengua latina. Este pueblo prerromano del norte de la península Ibérica, cuyos límites, al E, estaban situados en las líneas montañosas de las márgenes derechas de los ríos Asón y Nervión. Su territorio comprendía la parte oriental de la actual provincia de Santander, el nordeste de Burgos y la mayor parte de las provincias vascas de Vizcaya y Álava. La mayor parte de sus asentamientos se encontraba en la región burgalesa de la Bureba. Su capital era Austraca, que se enclavaba en la zona de Castrojeriz. Habitaban en una región que recibía el nombre de Autrigonia o Austrigonia. Caristios: del río Nervión al oeste, hasta el río Deba en Guipúzcoa y al sur hasta parte de Álava. La irrupción con mayor fuerza del cristianismo en la antigua Caristia introdujo gran número de palabras latinas, lo que hace que el euskara hablado hoy en día en sus territorios, el vizcaíno o dialecto occidental, posea, en comparación con otros dialectos, el mayor porcentaje de términos de origen latino. Sin lugar a dudas, los caristios constituyeron un pueblo hispánico primitivo que en la época de la romanización habitaba en el País Vasco; se extendía por la costa desde el río Deva hasta el valle del Nervión, en las actuales provincias de Álava y Vizcaya. Así, pues, este pueblo habitaba una pequeña región del actual País Vasco, entre los Autrigones al oeste y los Várdulos al este. Son los mismos que los citados por Plinio como carietes. Várdulos: al oeste desde el río Deba en Guipúzcoa, hasta parte de Navarra y al sur hasta parte de Álava. En sus territorios se habla actualmente el guipuzcoano, también llamado dialecto central del euskara. Posiblemente el término de origen celta várdulo proceda de la raíz Bar- ("limite", "extremo", "marca fronteriza" en este caso) por lo que Vardulia significaría "tierra fronteriza". Esta traducción viene avalada también por la del actual topónimo Guipúzcoa, que proviene de la raíz vasca Ipu- ("borde", "límite") al que se le añade el sufijo -oa que significa "comarca", "tierra"; su unión da lugar a Ipuzkoa (en el año 1025 d.C. aparece por primera vez escrito este topónimo como "Ipuçcoa") siendo la /g/ inicial un sonido añadido para facilitar su pronunciación. La voz Bardulia/Vardulia, con el significado también de "tierra fronteriza", la veremos reaparecer en la Crónica de Alfonso III de Asturias referida a la Castilla Nuclear (inicial) o Vétula (vieja) en el siglo VIII d.C. Vascones: Fue la tribu en la que surgió la base del euskara común. Los vascones ocupaban toda Navarra, y parte de Alava, Guipúzcoa y La Rioja. Las ciudades de Kalagorri (latín > Calagurris; castellano > Calahorra; localidad riojana), Tutera (latín > Tutela; castellano > Tudela; localidad de la ribera navarra) e Iruñea (latín > Pompaelo; castellano > Pamplona; capital de Navarra) eran vasconas. El término vascones, que proviene del celta barskunes, posee la raíz Bhar-s-, bien atestiguada en celta con la significación de "cumbre", "punta", "follaje", con lo que el significado de esta palabra podría ser "los montañeses", "altos" o "altaneros". Comunmente se suele aceptar como válida la traducción de "los montañeses". El resto de las tribus, exceptuando los várdulos, no poseen una traducción del nombre de su tribu que sea aceptada ampliamente. Los vascones componían un pueblo primitivo de la península Ibérica, descendientes de la población franco-cantábrico-pirenaica mezclada con elementos celtas. Los vascones estaban centrados en la actual Navarra y ocupaban parte de Huesca, de La Rioja y de Gipuzkoa. Tras la rebelión contra el dominio romano (56 a.C.) fueron relativamente romanizados, pero vivieron en constante insumisión. Desde fines del siglo VIII se constituyeron como núcleo independiente en Pamplona. 2. Los romanos Los romanos distinguieron claramente la vertiente Mediterránea de la Atlántica. A la primera le llamaron ager y a la segunda saltus. El ager tenía un gran interés para ellos. Allí desarrollaron completamente su modelo económico: producían creales, aceite y vino, crearon villas y utilizaron esclavos para el trabajo. En cambio en el saltus no tenían tanto interés para establecerse permanentemente, salvo donde encontraban recursos mineros (Arditurri en Oiartzun, Banka, Somorrostro, Ereño) o puntos de interés estratégico para el comercio (Irun-Hondarribia, Zarautz-Getaria). En el año 196 a.C. llegaron los romanos a tierras del País Vasco, con los que los antiguos vascos vivieron en paz y en cooperación. Solamente se puede encontrar feroz oposición a la conquista romana en los aquitanos. Cuando los romanos atacan a los aquitanos, éstos, para pedir ayuda, no se dirigen a los galos, sino a los habitantes éuscaros del sur pirenaico, que a ellos les resultaban más próximos al ser culturalmente afines. Sabemos que esta ayuda surpirenaica les llegó de la mano de caudillos experimentados en la lucha junto a Sertorio y que entró en acción en Aquitania en el año 56 a.C. contra las legiones de César. El inicio de la Edad Antigua está señalado por la aparición de la escritura en Oriente Próximo (3200 a.C.) y sus límites superiores se colocan en la caída del Imperio romano de Occidente (476), límite que sólo es válido para Europa Occidental (no lo es para el Imperio romano de Oriente, Bizancio). El concepto de Edad Antigua se refiere al Viejo Mundo, en especial a las culturas de Oriente Próximo, Grecia y Roma (por lo que en términos estrictamente cronológicos es contemporáneaa a culturas de las Edades del Bronce y del Hierro, y a la Protohistoria). Algunas tradiciones académicas, como la alemana o la italiana, han circunscrito desde el siglo XIX la noción de historia antigua a la Antigüedad clásica (Grecia y Roma). La historia de Egipto (egiptología) tiende a ser igualmente una especialidad diferenciada en muchas tradiciones académicas. En las últimas décadas se ha acuñado el concepto de Edad Antigua tardía, desvinculado de la idea de decadenciaa asociada a la Edad Media (en particular a la alta Edad Media), y que se aplica a los siglos III-IV. El País Vasco formó parte del Imperio desde antes del cambio de era, mucho antes que otras provincias como Britannia o Dacia, por ejemplo, y que a diferencia de esta última mantuvo su antigua cultura ante la inmensa presión latina. Las tribus vascas se vieron divididas en dos grandes demarcaciones políticas, por un lado Hispania (autrigones, caristios, várdulos y vascones) y las Galias (aquitanos) y provincialmente entre la Tarraconense (Hispania) y la Novempopulania (Galias). La romanización sólo se notó con intensidad en la zona de Álava, que sufrió las invasiones tanto bárbaras como musulmanas, provocando las incursiones de los vascones.Tanto los romanos como las tribus vascas poseían los mismos enemigos comunes, lo que daría lugar a un buen entendimiento. Mientras los romanos colaboraron con las tribus vascas en expulsar a los celtas (llegados a tierras pirenaicas a partir del siglo VIII a.C.), las tribus vascas colaboraron con los romanos en sus guerras contra los cántabros y astures de origen celta[4]. Se apunta sobre las Guerras cántabras que los avarigiianos, avarinos, orgenomescios, etc., que ocupan la zona oriental de Asturias y Santander, atacan a los autrigones y turmogidos, y éstos solicitan el auxilio de Roma. En 29 a.C., los vacceos, cántabros y astures se unen a la sublevación. Pero, Augusto desembarca en Tarraco y en 26 a.C. ataca a los rebeldes, que se refugian en Aracillum (la actual Aradillos). Así, pues, aunque en 25 a.C., tiene lugar la sumisión de los cántabros, se producen nuevos levantamientos en 22 y 19 a.C., que son definitivamente aplastados. Como aliadas imperiales que eran las tribus éuscaras, las zonas que eran conquistadas por los romanos a los celtas o íberos, eran posteriormente repobladas por grupos humanos de estas tribus vascas, lo que conllevó una extensión del euskara hacia el sur y afianzamiento de ésta hacia el este. Un ejemplo de ello, lo tenemos en Aragón, donde los vascones colaboraron con los romanos en las guerras contra los celtíberos. Una vez derrotados en el año 72 a.C., la colaboración vascona fue recompensada por los romanos con la jurisdicción sobre amplios territorios del Aragón occidental. Estos territorios, al sur, llegaban a 15 km de Salduba, la que después de su conquista sería llamada por los romanos como Cæsar Augusta, la actual Zaragoza. El poblado romano de Forua está ubicado sobre la colina de Elexalde, en su ladera meridional. Se trata del yacimiento romano más importante de Bizcaia, tanto por su extensión como por su estado de conservación, y estuvo ocupado entre los siglos I y V d.C. Este yacimiento fue descubierto en 1982 tras el hallazgo de dos epígrafes latinos. Durante este tiempo, los arqueólogos han encontrado vestigios de una civilización anterior. Se han localizado hasta nueve estructuras romanas diferentes (la mayor parte son restos de talleres y hornos metalúrgicos) que denotan distintas fases dentro del período romano. Asimismo, también han descubierto restos de diversos objetos construidos en cerámica, hierro y vidrio. El yacimiento tiene una superficie de 60.000 m2 y está situado en plena Reserva de la Biosfera de Urdaibai, un lugar estratégico pues antiguamente propiciaba los intercambios comerciales con otros núcleos costeros del Cantábrico y de la costa de Aquitania. Los romanos llegan a la Península en 218 a.C. Evocando su tratado de amistad, Roma declara la guerra a Cartago, lo que inicia la segunda guerra púnica. En 206 a.C. tiene lugar la fundación de Itálica. Localizada en el actual municipio de Santipoonce, muy próxima a Sevilla, fue fundada por Escipión. En ella nacerán los emperadores romanos Adriano y Trajano. El 179 a.C. acontece el fin de la primera guerra celtíbera. Las sublevaciones de los distintos pueblos indígenas (indigetes, turdetanos, celtíberos, etc.) se suceden, pero los romanos adoptan duras medidas represoras para sofocarlas. Después de la toma de Jaca, capital de los jacetanos, en el año 194 a.C., comienza la primera guerra celtíbera (181 a.C.), conflicto al que se pone fin momentáneamente con la firma de un pacto entre Tiberio Sempronio Graco, pretor de la Citerior, y los celtíberos, que han sido derrotados por éste, iniciando un periodo de relativa estabilidad. En 179 a.C. se procede a la fundación de Ghracurris. La ciudad que en la actualidad se llama Alfaro (La Rioja) es fundada por Tiberio Sempronio Graco, pretor de la Citerior, extendiendo así su área de influencia. En 152 a.C. tiene lugar la fundación de Corduba (Córdoba). En 102 a.C. se asiste a la fundación de Colenda (Cuéllar). Su creación fue promovida por Mario, cónsul de Roma, para asentar a los celtíberos aliados de Roma. En 29 a.C. se registran las guerras cántabro-astures. La lucha se prolongará hasta el año 19 a.C. El propio Augusto, emperador de Roma, acude a la Península para dirigir la guerra, instalándose en Tarraco (Tarragona). Regresa a Roma, pero deja la dirección de la batalla en manos de su yerno, Agripa, que finalmente vence a los indígenas. Hispania queda pacificada. Pueblos prerromanos es el nombre con que se designa a las poblaciones peninsulares de la segunda mitad del I milenio a.C. Se distribuyeron en tres zonas con diferencias culturales: la región atlántica, más atrasada y habitada por galaicos, cántabros, astures y vascones, con una cultura constituida a partir de los contactos con las regiones francesa y británica desde la Edad del Bronce, a los que se unieron en la Edad del Hierro otros más intensos con el Mediterráneo y la Meseta; la zona mesetaria, donde se asentaron celtíberos, lusitanos, vacceos y carpetanos, con cultura celta transformada por un proceso de iberización; y, por último, Andalucía y la costa mediterránea, donde las culturas de Tartessos y de los iberos conocieron un mayor desarrollo social urbano. En torno a las divisiones romanas de Hispania señalaremos queen época republicana (197 a.C.) Hispania quedó dividida en dos provincias: Ulterior, que ocupó el sur y el oeste, y Citerior, que abarcaba Levante y el valle del Ebro, ampliándose después hasta el cantábrico oriental. Ambas eran gobernadas por magistrados elegidos anualmente, que reunían poderes militares, fiscales y judiciales. Con el Imperio, las provincias -que antes habían tenido un sentido esencialmente militar y unas fronteras imprecisas- adquirieron un marcado carácter administrativo. Este cambio tuvo su origen en tres factores: la creciente presencia de ciudadanos itálicos y romanos, que requirió una mayor regulación jurídica y administrativa de las relaciones sociales; el aumento territorial de las provincias por las sucesivas conquistas que exigía una mayor organización para recaudar impuestos; y, por último, un plan sistemático, inexistente hasta entonces, de utilizar la administración como forma de consolidar el control imperial de Roma sobre unos territorios cada vez mayores. En el 13 a.C. Augusto dividió en dos la Ulterior, con la Bética, más romanizada y urbana, frente a la Lusitania, más atrasada, y añadió todo el norte del Duero a la Diterior o Tarraconense, que pasó a controlar todos los distritos mineros. A la Bética le asignó el rango de provincia “senatorial” -con ausencia de tropas militares y dirección del Senado- y a las otras dos el de “imperial” -dirigidas por el emperador y con presencia de tropas-. La división no varió hasta el siglo III, cuando Diocleciano redujo el tamaño de las provincias, aproximándolo al de los conventus a fin de reforzar el poder central evitando unidades de gran tamaño. Hacia el 280 la Tarraconense se dividió en la Cartaginense y la Gallaecia, que, de fontera imprecisa, abarcaba el noroeste. Fue tal el grado de sintonía debido al respeto de los romanos a las diferentes tribus vascas y sus territorios, que, incluso, hubo vascos enrolados en las legiones romanas en sus guerras contra los britanos. Unas guerras acaecidas en lo que hoy en día es conocido con el nombre de Gran Bretaña. Habiendo sido encontradas lápidas mortuorias de la época romana, con nombres eusquéricos, cerca de Londres, antigua Londinium romana. A través de esta buena relación se asentarían colonos romanos al sur de las tierras de estas tribus y en zonas mineras como las de Somorrostro en Autrigonia (Vizcaya) o en las llanadas de Aquitania, lo que daría lugar a las colonias romanas de la Novempopulania (nueve pueblos), en lo que hoy en día se conoce como Gascuña. Unos asentamientos que darían lugar siglos después al surgimiento de las lenguas y pueblos latinos de Castilla y Gascuña, fruto de la romanización de la población vasca. El término colonia deriva de colere, cultivar en latín, término que en origen designaba el establecimiento de ciudadanos en un territorio conquistado por Roma para su explotación agrícola, colonias que tenían también fines militares. Colonia y colonización se utilizan de manera genérica para indicar las conquistas y ocupaciones de territorios. Se aplican a la Antigüedad (colonizaciones fenicia, griega y romana), por lo que refieren fenómenos muy diversos en sus especificidades históricas, de una importancia crucial en la historia europea y mundial. Las colonias de poblamiento implicaban el desplazamiento forzoso de las poblaciones autóctonas y su sustitución por emigrantes del país colonizador, así como el sometimiento de esas poblaciones, que quedaban relegadas en ciertas zonas o a las que se utilizaba como mano de obra servil.Tradicionalmente para explicar la pervivencia del euskara se ha considerado a los vascos como un pueblo primitivo, aislado secularmente del resto de los pueblos que le rodeaban y que no participó de la civilización romana, por ser una tierra de bajo interés económico para el Imperio Romano. Los hallazgos arqueólogicos en tierras vascas continuamente desmienten estas teorías, dado que demuestran que la romanización, en todos los aspectos, fue muy superior a otras tierras de la Romania. Aunque esta romanización fue más notable al sur de las tribus vascas, en las zonas costeras y en la Aquitania. La romanización es la acción y efecto de romanizar o romanizarse; se aplica especialmente al proceso de asimilación de la civilización romana por los pobladores de la Iberia, tras la conquista de ésta por Roma. Si pervivió la cultura vasca, fue por la colaboración, buen entendimiento y alianza de las tribus vascas con los romanos, no por un aislamiento que nunca existió. Si bien ayudó a esta supervivencia el que tardiamente se desarrollara el Mare Externum ("Mar Exterior"; Océano Atlántico) como zona económica de interés para el Imperio, lo que posibilitó que la zona vasca quedara al margen de los intensos flujos migratorios que se dieron en otras zonas de la península o en Aquitania (por su alto interés agrícola). En la Roma antigua, el colono era en sus orígenes un campesino libre, generalmente arrendatario. En el bajo Imperio, colono designó al campesino que, aunque era jurídicamente libre en cuanto persona, quedó adscrito forzosa y hereditariamente a la tierra, ya fuese por imposibilidad de pagar sus deudas, para que no abandonase el cultivo y pagase los tributos, o por otras razones. Se configuró así la institución del “colonato”, reconocida legalmente con las reformas de Diocleciano a finales del siglo III. La tierra se vendía con sus colonos, y los hijos de éstos estaban obligados a seguir el oficio de sus padres, al igual que ocurrió con otros oficios en el Bajo Imperio.En las tierras vascas hubo minas, por ejemplo, en Arditurri (Oiartzun, Guipúzcoa), Banka (Baja Navarra), Lantz (Navarra), Eskoriatza (Guipúzcoa) o en Somorrostro (Vizcaya) donde se extrajeron minerales (hierro, plata...) para exportarlos a diferentes partes del Imperio Romano; producción de cerámica en Pamplona (Navarra) o en Donazaharre (Saint-Jean-Le-Vieux; Baja Navarra); producción de vino en Falces y en Funes (Navarra); industria de salazón en la Getaria guipuzcoana y también en la labortana (topónimo proveniente del latín Cetaria, "salazón"); termas romanas en Fitero (Navarra); calzadas que unían las principales ciudades vascas con Roma; puertos en la costa vasca como Oiasso (Irún, Guipúzcoa) que comunicaban con cualquier parte del Imperio. Otro ejemplo de esta falta de aislamiento y por contra, del comercio existente, se encuentra en el hallazgo de diversas monedas acuñadas en tierras vasconas por la administración romana, ya desde los primeros años de su dominación, y que han sido encontradas en diferentes partes de la geografía vasca (como, por ejemplo, el denario vascón que es datado en la segunda mitad del siglo II a.C. ). Anverso: Cabeza masculina barbada a derecha. Peinado con rizos de arcos pequeños juntos. Detrás la leyenda Benkota en escritura ibérica (población vascona de localización incierta). Esta escritura era utilizada por gran parte de los pueblos de la península ibérica. Aunque de origen tartesio, fue utilizada mayoritariamente para escribir textos en íbero. Siendo el íbero, posiblemente, lingua franca peninsular para muchos pueblos prerromanos antes de la llegada de los latinos. En menor medida, como en esta moneda, también se utilizó la lengua celtíbera para escribir con caracteres ibéricos, dado que en esta zona el celta era la lingua franca. De ahí que las tribus vascas hayan pasado a la historia por su nombre celta y no por su nombre vasco. Reverso: Jinete con espada a derecha. Debajo leyenda Baskunes (Vascones) en escritura ibérica. La palabra clase deriva del latín classis, término usado en la Roma antigua para clasificar grupos sociales con fines impositivos sobre la propiedad. Uno de los principales hallazgos arqueológicos de esta época, y que vuelve a rebatir las teorías de la pervivencia del euskara por falta de romanización, ha sido el reciente descubrimiento del puerto romano de Oiasso (u Oiarso), en la actual Irún. Irún se encuentra en la región de Guipúzcoa, el territorio en donde se conserva la cultura vasca con más fuerza. En esta localidad ha aparecido la estructura de madera del muelle y el varadero de la ciudad de Oiasso. Además, cerca de una necrópolis ya conocida, han aparecido unas termas; otras prospecciones dibujan un núcleo urbano de 12 a 15 hectáreas, con una planta reticular, en donde había almacenes, tiendas y talleres. Se cree que también poseía un foro y un teatro. Oiasso era la base comercial de la rutas marítimas desde la que partía la distribución de mercancías hacia el interior, al valle del Ebro y a la gran calzada romana XXXIV, la Asturica Augusta (Astorga, León) - Burdigala (Burdeos, Aquitania). Hasta Oiasso llegaba también la calzada que partía de Tarraco (Tarragona), a través de Ilerda (Lérida) y Osca (Huesca). Las ánforas halladas en Oiasso demuestran que, incluso al final del Imperio Romano, el aceite y el vino de Bizancio (la actual Estambul turca) llegaban regularmente a los puertos atlánticos. Oiasso, además de dedicarse al comercio marítimo y ser uno de los principales puertos del Mare Externum, se dedicaba también a la minería. En las peñas de Aia han localizado tres kilómetros de galerías romanas junto a las explotaciones modernas, unas minas que se dedicaban a la extracción de plata. El hallazgo de galerías de drenaje, notable ejemplo de ingeniería hidráulica romana, indica que había detrás toda una estructura administrativa. Al respecto de esclavo, el pensamiento jurídico romano estableció una nítida distinción entre los hombres libres o personas jurídicamente capaces y los que no eran considerados personas o sujetos de derechos, sino meras cosas u objetos de derecho, sometidos a la potestad de otros. Con o sin una norma legal tan clara, la esclavitud es una institución que ha existido en numerosas culturas en todos los periodos históricos. Con frecuencia los esclavos eran cautivos de guerra, pertenecientes a otros grupos étnicos. Constituían una mano de obra forzada, de propiedad privada o pública, más o menos cualificada, que podía ser empleada en el servicio doméstico, en las minas,en los latifundios, etc. Las condiciones concretas y formas de manumisión eran muy variables. LA EDAD MEDIA 1. Los visigodos y los francos En la decadencia del Imperio Romano surge el vacío de poder y las razzias de los pueblos germanos. En el año 409 d.C. los alanos, vándalos y suevos penetran en la península ibérica a través de los Pirineos. En concreto, los alanos constituyeron una de las principales tribus sármatas. Establecidos entre el Caspio, el mar de Azov y el Cáucaso, fueron expulsados por los hunos en el siglo IV; se asentaron en la actual Hungría y fueron penetrando en el Imperio hasta que invadieron la Galia junto a los suevos (406). Parte de ellos, unidos a los suevos y a los vándalos, cruzaron los Pirineos (409) y se establecieron como federados en la Lusitania y la Cartaginense; en 418 fueron aniquilados por el rey visigodo Walia, y los supervivientes, unidos a Genserico, se dirigieron a África (439). Desaparecieron en el curso de los siglos V-VI, exterminados o asimilados por otros pueblos. Por su parte, el reino de los Suevos fue una entidad política de la antigua Gallaecia, que perduró entre 411 y 585. En 411 el suevo Hermenerico, gracias a la debilidad de Roma, se acantonó en la Gallaecia y consolidó su reino al vencer a los hispanogalaicos (431). Las derrotas de Andecas en Oporto y Braga (585) a manos de Leovigildo determinaron el fin del Estado suevo, que fue anexionado al reino visigodo. Por otro lado, los vándalos formaron un pueblo germánico oriental que habitaba en las costas del mar Báltico. Bajo la presión de los godos se trasladaron hacia Silesia y luego a la Dacia. Los hunos y las difíciles condiciones económicas los empujaron a la Nórica y a Retia, donde se pusieron al servicio del Imperio romano. Pero muy pronto (406) se trasladaron a Occidente, cruzaron el Rin por Maguncia y permaneciendo en la Galia, que fue saqueada hasta 409, año en el que cruzaron los Pirineos y penetraron en la península Ibérica. En 455 llegaron a Roma, que fue saqueada y semidestruida. El reino de los vándalos duró hasta 533, cuando fueron derrotados por el bizantino Belisario. Sin embargo, en el 418 los visigodos se asientan en Aquitania. El visigodo es un pueblo germánico que constituyó una de las grandes ramas de los godos (la otra fue la de los ostrogodos). A cambio de sus servicios militares recibieron casi la mitad de las tierras cultivables del territorio (419-431). La caída del Imperio de Occidente (476), convirtió al visigodo Eurico en rey de visigodos y romanos, permitiéndole expandirse por las Galias y toda Hispania. En el 476 se da fin al Imperio Romano de Occidente. En el 481 los visigodos ocupan Pamplona y otras ciudades vasconas y de la provincia Tarraconense. En las ciudades vasconas dominan esencialmente la política los vasco-romanos medianamente romanizados. Los merovingios constituyeron la dinastía de los primeros reyes francos salios, instaurada por Meroveo (448). En el siglo VII las continuas luchas entre las varias ramas de la familia favorecieron el poder de los maestros de palacio, hasta que, en 751, la definitiva deposición del trono de Childerico III por parte de Pipino el Breve dio por terminado el período merovingio y señaló el comienzo del poder de los carolingios.La expansión franca a lo largo del occidente europeo comenzó en el año 486 en el que se dieron por concluidas las últimas posesiones romanas en Galia, al derrotar Clodoveo a Siagrio en Soissons. En el año 506, los francos llevaron campañas en contra de los alamanes, siendo éstos derrotados en Tolbiac. Se dice franco del pueblo germánico que, después del siglo III, tras atravesar el Rin, combatió contra los romanos. En 406, expulsados por los vándalos, suevos y alanos, los francos comenzaron a pasar el Rin hasta conquistarcasi toda la Galia. Fueron unnificados por Clodoveo (481-511).En el 507 los francos derrotaron a los visigodos en Vouillé dando fin al reino visigodo de Tolosa, con lo que los visigodos se centraron solamente en la península ibérica. Siendo el pueblo germano más romanizado, su relación con Roma fue tumultuosa, alternando la firma de varios foedus con enfrentamientos, como los que culminaron con el saqueo de Roma en el 410. Asentados en el sur de la Galia por el foedus del 418, acabaron formando un reino con capital en Tolosa (Toulouse) e intensificaron su presencia en la Península. Derrotados, como hemos dicho, por los francos en el 507, abandonaron la Galia salvo el sureste (Septimania), y se asentaron definitivamente en Hispania. El nuevo reino, con capital en Toledo, giró en torno a la Meseta, lejos de las zonas de predominio hispanorromano.En el 531 conquistaron el reino de los turingios y en el 534 sometieron el reino de los burgundios. Consecuencia de todo ello fue la creación, bajo Clotario I, del Regnum Francorum o Reino de los Francos que se extendía desde la Mancha hasta el Danubio medio y desde el Saale hasta, teóricamente, los Pirineos. Teóricamente porque Aquitania y Vasconia constituyeron siempre para los francos y los visigodos un auténtico quebradero de cabeza que ni el propio Carlomagno, que poseyó el ejército más poderoso de la época, pudo solucionar a su gusto. El reino visigodo de Tolosa formó una organización política constituida por Valia (418) según un tratado de federación (foedus) concertado con el emperador Honorio, y que se mantuvo hasta el 507. Con Valia (415-418), Teodorico (418-451), Turismundo (451-453) y Teodorico II (453-466) se configuró la plena soberanía visigoda frente al imperio. Con Alarico II (484-507) se llegó al final del reino visigodo de Tolosa (batalla de Vouillé). Las relaciones de los vascones con los visigodos y los francos no fueron buenas, las guerras se sucedieron ininterrumpidamente durante tres siglos. Fueron continuos los intentos infructuosos de cada uno de los reyes visigodos de someter a los vascones, siendo prueba de esta incapacidad de conquistar Vasconia las abundantes referencias en las crónicas al sometimiento de los vascones por parte de cada uno de los reyes visigodos, lo que denota que nunca pudieron someterlos. Entre otras referencias, por ejemplo, la que hace alusión al rey suevo Requiario (448-456) que aliado con los visigodos atacan Vasconia, "Vasconias depraedatur" (devasta las Vasconias); en la del reinado del visigodo Suintila (621-631), "Vascones devicit" (derrotó a los vascones), o en el reinado de Wamba (672-680) en la que Vasconia apoya con tropas la rebelión del visigodo Paulo en la Septimania visigoda (región antigua de la Galia que comprendía la Cataluña Norte y territorios más al norte) y el ejército vascón aprovecha la situación para conquistar territorios visigodos en Cantabria: "prius feroces Vascones in finibus Cantabrie perdomuit" (primero sometió a los fieros vascones, en los confines de Cantabria).Los Concilios de Toledo fueron reuniones eclesiásticas celebradas bajo la monarquía visigoda. Mostraron la vinculación entre política y religión católica tanto por sus componentes -ya que, junto a los obispos, asistían nobles y los reyes, que los convocaban y dictaban el orden del día-, como por las disposiciones que de ellos emanaban, religiosas y políticas. De los dieciocho concilios habidos, destacaron: el III (589), en que el rey Recaredo abandonó el arrianismo, que fue condenado, y se convirtió al catolicismo; el IV (633), por fortalecer el papel de la nobleza y el clero al proclamar la monarquía electiva e impedir que los reyes pudiesen confiscar bienes de los nobles; el V (636), que estableció la excomunión para quienes se rebelasen contra el rey y usurpasen el trono; y el VIII (653), que endureció la política contra los judíos.Sorprende visto desde la perspectiva territorial reducida de los vascos en la actualidad la incapacidad secular de los visigodos de conquistar Vasconia. Se ha de tener en cuenta que en aquella época, los vascones, que era como se llamaba en esta época a los vascos, se extendían por toda la zona pirenaica hasta Andorra ("tierra cubierta de arbustos" en lengua vasca) y al norte hasta el río Garona (zona media de Francia), es decir, que los vascos abarcaban nueve veces más territorios que hoy en día; y además poseían un ejército numeroso y bien preparado militarmente, siendo su principal enemigo los francos. De hecho cuando los árabes invadieron la península (711), encontrándose el rey visigodo Rodrigo luchando de nuevo contra los vascones, había fortificaciones vasconas en el río Loira (cerca de París, extremo norte de Francia) para defender los territorios de la alianza vasco-aquitana de las continuas incursiones francas, unas incursiones que, décadas después, serían comandadas por el franco Carlomagno y acabarían arrasando el Ducado de Vasconia, vengando, de esta manera, la muerte de su sobrino Roldán en la batalla de Roncesvalles (Navarra), en la que el ejército vascón derrotó al ejército de Carlomagno. Los antecedentes de la batalla de Roncesvalles (778) se hallan en la intervención del mencionado Carlomagno en la Península, parece que llamado por los muladíes de Zaragoza que le ofrecieron la ciudad a cambio de apoyo en su lucha contra el emirato de Córdoba; una vez allí el pacto se rompió y el emperador franco se vio obligado a retirarse. Durante el regreso a Francia, la retaguardia de su ejército fue atacada y diezmada por los vascones en el paso de Roncesvalles (Navarra). El hecho impactó a todo el Occidente cristiano y fue inmortalizado en el poema épico francés La Chanson de Roland.El término alodio es de origen germánico y su significado originario es objeto de discusión, si bien prevalece la idea de que, en el período posterior a las invasiones bárbaras, definía el patrimonio inalienable del grupo familiar. A partir del siglo VIII, alodio, o tierras alodiales, designa la tierra poseída individualmente y libre de cargas, prestaciones o derechos; es decir, la plena propiedad, en contraposición a los bienes comunales, en arrendamiento, en feudo, etc. Se usa tanto para la pequeña propiedad como para el latifundio. Hasta épocas recientes, como hemos indicado en el apartado dedicado al Imperio Romano, se ha considerado a los vascones (nombre con el que a partir de la época tardorromana fueron denominadas todas las tribus vascas) como un pueblo salvaje y primitivo sin ninguna organización interna. Los hallazgos arqueológicos en las necrópolis de Aldaieta (cerca de Vitoria, Álava) y Buzaga (Elortz, Navarra) están replanteando el estudio de la historia vasca del siglo VI al VIII. Así como el replanteamiento de los hallazgos de la misma época en Pamplona. En los ajuares de estas necrópolis encontramos armamento abundante que difiere totalmente de los visigodos o hispanovisigodos que no poseen armamento alguno. Así como la utilización de un tipo de armamento (hachas de combate, lanzas, espadas, puñales...) que hasta ahora solamente se podía encontrar en Aquitania. La cerámica, bronce y vasos de vidrio, cubos de madera hechos con un estilo que, otra vez, solamente se habían podido encontrar en una de las zonas más romanizadas de la Europa occidental, Aquitania. En 633, el acontecimiento más destacado del breve reinado de Sisenando (631-636) fue indudablemente la convocatoria y celebración del IV Concilio de Toledo, inspirado y dirigido por San Isidoro de Sevilla. Entre otras muchas resoluciones de singular importancia cabría destacar dos: la fijación de unas normas para la sucesión al trono, con el objeto de evitar las rebeliones y luchas intestinas, y la institucionalización de los concilios nacionales. A la muerte de Sisenando (636), su sucesor Chintila fue elegido de acuerdo con los criterios del Concilio. La Edad Media se extiende del siglo V al XV: de la caída del Imperio romano de Occidente a la toma de Constantinopla por los turcos (1453) o al descubrimiento de América (1492). Tanto el concepto como la periodización son operativos únicamente en Europa occidental. La visión -negativa- de esos siglos como una etapa intermedia se encuentra en los humanistas del Renacimiento que, al redescubrir la antigüedad griega y romana, los consideraron una interrupción en las realizaciones intelectuales una interrupción en las realizaciones intelectuales del mundo clásico, y en los protestantes, que subrayaron la corrupción progresiva de la jerarquía católica. Pero fue el alemán Keller (Cellarius, en latín) quien acuñó el término (Historia medii aevi, 1688), al utilizarlo por primera vez en una dimensión cronológica. Dado que la Edad Media indica un período de un milenio, por lo demás poco uniforme, se han establecido subdivisiones internas, que varían según las historiografías. La francesa, la italiana y la española distinguen entre una alta y una baja Edad Media, divididas por el año 1000. La francesa también considera una Edad Media clásica (Moyen Age Classique), desde finales del siglo X a principios del XIII. Los enterramientos de esta época, por tanto, no tienen nada que ver con la imagen ruda, primitiva y salvaje con la que se ha dibujado a los vascones de esta época. Los enterramientos vascones difieren totalmente con los visigodos o hispanovisigodos y se asemejan a los aquitanos. Estas necrópolis demuestran que con el declive del Imperio Romano y posterior invasión de las tribus germanas, a ambos lados de los Pirineos, se comienza a crear un poder político nuevo, continuador de la forma de vida romana, en el que lo vascón y lo aquitano se desdibujan en los propios cronicones merovingios (francos). Un nuevo poder vasco-aquitano que constituyó el último bastión en la Europa occidental que defendió la permanencia de las instituciones y forma de vida romanas frente a las invasiones germanas, enfrentándose, al norte, con los invasores francos, y al sur, con los invasores visigodos, y que fue capaz de desarrollar una red de núcleos defensivos estables, con un armamento eficaz y renovable periódicamente, permitiéndole luchar constantemente durante tres siglos. Recesvinto abandona la política represiva de su antecesor y en el VIII Concilio de Toledo se adoptan medidas de perdón para los nobles exiliados y desposeídos en tiempos de Chindasvinto, a la vez que se produce una condena formal de los métodos utilizados en su reinado. El rey Rodrigo en la decisiva batalla de Guadalete (711) propicia la irrupción musulmana en la Península y el fin de la monarquía visigoda tras el efímero reinado de Agila II en el norte y la Septimania, territorios conquistados definitivamente por los musulmanes en el 725 tras la caída de Carcasona y Nîmes. Resumiendo mucho, debe retenerse que con Leovigildo los visigodos llegaron al cenit de su poder, aunque la monarquía visigoda adoleció siempre de cierta inestabilidad, que se reflejó, en primer lugar, en las luchas por la corona, tanto cuando el trono era hereditario como cuando pasó a ser electivo. También generó tensiones la división étnica entre la minoría germana dominante y la mayoría hispanorromana, lo que se intentó superar con la unificación religiosa (abandono del arrianismo visigodo tras la conversión al catolicismo de Recaredo en el 589) y jurídica (liber iudicorum). A partir de entonces la diferenciación esencial tuvo fundamento económico, al aparecer una nobleza hispano-visigoda laica y eclesiástica -en la que pese a todo predominaban los germanos- que restó poder a los monarcas a lo largo del siglo VII, a quienes pudo elegir tras el IV Concilio de Toledo, como ha quedado dicho, y a los que fue arrebatando parcales del poder fiscal, militar y judicial. En suma, el periodo visigodo puede verse como una transición entre el mundo romano y el medieval. Junto al debilitamiento del Estado, prosiguieron la agudización de las diferencias sociales y la decadencia económica tardorromana: crisis de la esclavitud, de la economía urbana y de las villas. Ese debilitamiento estatal y el malestar de la población facilitaron el rápido desmoronamiento del reino visigodo ante la invasión de los árabes en el mencionado 711. La palabra estado, utilizada ya por Maquiavelo en su acepción política moderna, es en sí misma multívoca, pero tiene tres significados esenciales: unidad política organizada; forma de organización política surgida en Occidente tras el Renacimiento; “régimen de estado”, organización que reúne ciertos requisitos de orden tanto formal como espiritual. Entre las teorías sobre su origen destacan la de derecho divino, de fuerza, de contrato social y de consenso de una mayoría suficiente. Hoy se manifiesta subjetivamente como un “sentimiento de la unidad social”. Se han dado definiciones deontológicas (Kant), sociológicas (Weber) y jurídicas (Kelsen). La mayoría comprende los elementos tradicionales: territorio, población y poder. Por otra parte, refiriéndonos a la sociedad y economía visigodas, destacaremos tres fechas. 1) En 543 la peste asola el reinado visigodo. Una epidemia de peste afecta a todo el mundo mediterráneo. La población hispánica se ve muy afectada, y grandes zonas del reino quedan despobladas. 2) En 566 se hace evidente la crisis financiera del reino visigodo. La difícil situación política provoca una pérdida de valor real de la moneda, originando una gran crisis financiera que desencadenará numerosas revueltas por todo el reino. 3) En 584 tiene lugar la emisión de moneda nacional. Los tremises visigodos, con la efigie y leyenda de Leovigildo, se convierten en la moneda nacional del reino de Toledo. 2. El Ducado de Vasconia El texto más antiguo conocido que menciona el nombre de Vizcaya lo encontramos, como en el caso alavés, en la Crónica de Alfonso III. Más tarde, a fines del siglo X, aparece en el Códice de Roda el nombre de Munio, conde vizcaíno casado con una hija de Sancho Garcés I, rey de Pamplona, y a partir del siglo XI comienzan a ser más frecuentes los datos documentales sobre este territorio, observándose su vinculación a la monarquía pamplonesa, primero, y castellana después. Con el declive del Imperio Romano en la segunda mitad del siglo III d.C., empezó un reforzamiento y mestizaje de las tribus vascas, con una mayor intercomunicación entre las distintas tierras de habla éuscara y con una fuerte autonomía política del conjunto respecto a la administración imperial. Durante la guerra vasco-franco-goda que duró varios siglos los francos establecieron el Ducado de Vasconia sobre la vieja provincia novempopulona, y los godos, el Ducado de Cantabria, al sur con centro en la actual Rioja. Los diversos estados hispano-cristianos no poseyeron ducados. El duque godo sustituyó durante la segunda mitad del siglo VI, al antiguo gobernador provincial romano o rector provinciae. El duque tenía el mando militar y la administración de justicia. Desde la caída del Imperio romano las tribus euskaldunes se vieron en la necesidad imperiosa de defenderse de las invasiones bárbaras. La lucha entablada desde los primeros momentos fue a dos frentes y tantocon los godos, establecidos en la Tolosa aquitana, como contra los francos, que llegan en son de conquista. Esa autonomía y cohesión de la población vasca se reafirmó con el comienzo de las invasiones germánicas a partir del año 400, en las que los vascos, bajo el liderazgo de los vascones de Navarra, se unen para defender las instituciones y forma de vida romanas, frente a lo que consideraban bárbaros germanos. De manera que, si el debilitamiento del poder romano había permitido la potenciación de una cohesión interna vasca, la llegada de los visigodos se produjo ya ante una comunidad vasca bastante compacta y económicamente expansiva. Entre 230 y 200 a.C.se desplazan y se producen las primeras invasiones de los bastarnos y los esquiros hacia el mar Negro, seguidos posteriormente por cimbrios, teutones y ambrones. Los suevos, que habían penetrado en la Galia mandados por Ariovisto en 58 a.C., son rechazados por César. Los éxitos conseguidos bajo Augusto quedan anulados por la derrota de Varó (9 a.C.), si bien logra mantenerse la frontera en el Rhin y en el Danubio.El hecho de que en las crónicas romanas se hable de diferentes tribus vascas y que en las crónicas franco-visigodas se pase a hablar solamente de vascones como un todo, nos indica que esta tribu cuyo núcleo original se encontraba en Navarra, fue la que lideró a las demás, asimilándolas dentro de su seno. Este proceso de unificación dio lugar al surgimiento del euskara común (uniformización de los dialectos del euskara hablados por cada una de las tribus vascas en un único idioma) y a la extensión definitiva del término Euskal Herria con el que todos los vascos denominarán a su tierra, así como de la palabra euskaldun (euskáldun; vasco) con la que se autodenominarán. El vascuence es una de las lenguas prerromanas habladas en la península Ibérica que, con el paso de los siglos, se ha convertido en su única superviviente, localizada en el País Vasco. Su antigüedad ha atraído la atención de los estudiosos, que todavía no han podido determinar ni su origen concreto ni su parentesco con las restantes lenguas. Pese a su supuesta relación con las lenguas caucásicas, suele aparecer en las clasificaciones comúnmente aceptadas como lengua independiente. Tampoco parece haber tenido resultados sastisfactorios el intento de vincular el actual vascuence con el antiguo (y ya desaparecido) ibérico. El vascuence ocupaba en tiempos romanos un vasto territorio comprendido entre los ríos Garona, Segre y Ebro, hoy en día, sus dominios se han visto notablemente reducidos, hasta un área de apenas 10.000 Km2.. Estos comprenden, en territorio español, la provincia de Gipuzkoa, las partes central y oriental de la provincia de Bizcaia, una pequeña franja en el N de la provincia de Araba y la zona más septentrional de Navarra. Por el lado vascofrancés, incluye el departamento de Pyrénées-Atlantiques (Labourd, Basse Navarre y Soule). En la batalla de Vouillé, en el 507, los visigodos fueron derrotados por los francos, la consecuencia inevitable fue la perdida de Aquitania y la Novempopulania hasta la barrera de los Pirineos. Si bien tradicionalmente se sitúa la fecha de la expansión vascona en Aquitania en el 587, los asentamientos vascones probablemente se dieron con anterioridad aprovechando el vacío de poder generado por el escaso control de Aquitania que tenían los francos. No podemos hablar de una conquista vascona de estas tierras sino de una redistribución pacífica de la población vascona, en tierras al otro lado de los Pirineos que culturalmente eran afines, algo que ha quedado demostrado por los hallazgos arqueológicos en Aldaieta y Buzaga. Una redistribución de la población vascona causada por las incursiones visigodas al sur de las tierras vascas. La influencia peninsular sobre el País Vasco se centró en la obra cultural del monasterio de San Millán de la Cogolla. En los siglos XII -XIII se fundaron puertos de salida para los productos navarros (San Sebastián, Bermeo, Fuenterrabía). Posteriormente, la región sufrió diversos perjuicios económicos, al luchar durante la guerra de los Cien Años (1337-1453) del lado francés, aunque a mediados del siglo XIV los marinos vascos habían superado en actividad comercial a holandeses e ingleses. Este asentamiento vascón no obtuvo resistencia por parte de los aquitanos romani (aquitanos romanizados) de las urbes, ni por los aquitanos de los pueblos y aldeas que seguían hablando euskara. Aquitanos y vascones compartían los mismos enemigos comunes, francos y visigodos, que ambicionaban dominar sus tierras. Los pueblos germanos (familia lingüística indoeuropea), no parecen haber poseído homogeneidad étnica, sino idiomática. A finales del Neolítico se hallan vinculados a la cultura megalítica, a la del vaso embudiforme y a la cerámica de bandas (desplazada progresivamente hacia el oeste y conocida también como cultura del hacha de guerra). Habitan el sur de Escandinavia, Dinamarca y la región de Schlewig. La primera mención de su nombre se encuentra en un texto de Posidonio (hacia 90 a.C.); pero es César quien lo introduce definitivamente en la literatura latina. En su “Naturalis Historia” Plinio el Viejo (muerto en 79 a.C.) aporta noticias sobre este grupo humano; otro tanto hacen Tácito en su “Germania” (98 d.C.) y el griego Ptolomeo en su “Geografía”. La única resistencia al establecimiento de los vascones en Aquitania, fue mostrada por los francos, dado que esto reforzaba en población a los contrarios a su dominio sobre toda Aquitania. Después del 587, tras el fracaso del duque Astrovaldo, que trató de combatirles sin conseguirlo, se llegaría a un acuerdo para el establecimiento pacifico de los vascones en las tierras llanas de Aquitania. Los vascones pagarían los tributos pero los territorios en los que habitaban se constituían en un ducado, donde de hecho, podrían gobernarse según sus propias leyes. Surgiendo el Euskal Herriko Dukerria (éuskal érrikó dukérri-á) o Ducado de Vasconia [5], un ducado virtualmente independiente, pero bajo la dirección de un dux ("duque", con sus correspondientes colaboradores y séquito) designado por la Corte Merovingia. Llega un momento, el año 581, en que francos y godos atacan Vasconia desde el norte y desde el sur, respectivamente, como si se tratara de una ofensiva coordinada. Chilperico (rey franco) ataca a Vasconia y Leovigildo, sin igual en pro de la libertad nacional. El rey franco Chilperico envía a su duque Bladastes sobre las tierras de la frontera septentrional, las suletinas, mientras Leovigildo ocupa parte de Vasconia fundando en tierra alavesa una ciudad fortificada a la que denomina Victoriaco. Una vez realizado el establecimiento, los vascones conservarán sus costumbres y su lengua, y al estar establecidos en una zona geográficamente homogénea, constituyeron un Estado dentro de otro Estado. La capital histórica de Vasconia, Pamplona, dejará de serlo, y pasará a ostentar esta capitalidad Elusa (la actual Eauze francesa) menos expuesta a los ataques invasores. En 74 d.C. Roma conquista el territorio comprendido entre el Danubio y el Alto Rhin (Agri Decumates), afianzando la ocupación por medio del limes. Tras las primeras luchas para contener a los marcómanos (166-180) siguen las invasiones de catos (171), alamanes (desde 213), godos (236) y francos (desde 257), que obligan a abandonar la línea retoaltorrenana (260); por su parte, los alamanes presionan en la frontera del Rhin. Se abandona la provincia de Dacia (270), y los godos inician la penetración por la línea del Danubio.Parece que durante estos años se produjo una intensa vasconización de las capas humildes de la población aquitana, singularmente la menos romanizada, mientras que las capas más romanizadas dieron origen al pueblo gascón, de habla románica [6]. Con el paso de los siglos mientras el gascón iba extendiéndose en aquella Euskal Herria del Norte que se extendía hasta el río Garona (zona media de la actual Francia), el euskara irá paulatinamente perdiendo hablantes. A lo largo de la Edad Media, el gascón, por la estrecha relación que tuvo el Reino de Navarra con Gascuña (perteneció al Reino de Pamplona-Nájera en el siglo XI y, posteriormente, algunos de sus territorios estuvieron integrados dentro de la corona navarra); hubo muchos hablantes de este idioma que se asentaron en Guipúzcoa y en Navarra, de lo que da cuenta la abundante toponimia de origen gascón en estas regiones: el monte Urgull (orgullo en gascón) o Miramón (Miramont) de San Sebastián, Mondragón (Montdragon), Pasajes (Passages), Segura, Villafranca (Vilafranca), Villabona (Vilabona)... La misma forma Donostia, es una adaptación vasca de la forma de designar San Sebastián en gascón. Fue el idioma que sustituyó tardiamente (antes de la desaparición del Reino de Navarra) a la lengua castellana en la redacción de los documentos oficiales de dicho reino. El gascón se dejó de hablar en el País Vasco peninsular a principios del siglo XX, concretamente en Pasajes (Guipúzcoa), que fue la última localidad peninsular vasca con hablantes de este idioma. El duque franco fue derrotado por los vascos perdiendo casi todo su ejército. Poco antes de la derrota franca en el valle de Zuberoa (año 580) el poeta Fortunato, cantando alabanzas a su rey Chilperico no dudaba en presentar a los enemigos de los francos temblando ante su poder.En el País Vasco Norte, el gascón, se puede escuchar en el extremo norte de la costa labortana, en la localidad bajo navarra de Bastida y en pueblos de Zuberoa fronterizos con el Béarn. En la península ibérica se habla en el Valle de Arán donde se puede escuchar la variante aranesa de dicho dialecto. El gascón fue el habla que fue sustituyendo al euskara en el Valle de Arán (en euskara actual: haran ["valle"] ) a partir de los siglos XII - XIII. Crónica viene del latín, y a su vez del griego, anales. Es la forma de historiografía más habitual en la Edad Media y siguió siendo muy importante en la Edad Moderna. A diferencia de los anales, en los que los sucesos se iban anotando a medida que acontecían, las crónicas eran elaboradas a posteriori por los cronistas. La preocupación por la cronología era esencial, pero las crónicas no son rígidamente analísticas, sino narraciones articuladas, que pueden abarcar la historia universal, la de un reinado, la de una ciudad, etcétera. Desde la baja Edad Media los cronistas comenzaron a utilizar documentación de archivo. En el año 602 la expedición de Teodoberto II de Austrasia y Teodorico II de Borgoña contra los vascones acarrea el que se imponga a Genial como dux (duque). En el año 626 los vascones se sublevaron contra el dux Aighina, sucesor de Genial. Con la llegada de Dagoberto I (629), la autoridad de los francos se reafirmó en todo el reino. Los vascones, después de haber sufrido serios reveses, se resistieron a someterse por un tiempo (635). Pese al deseo franco de volver a las fronteras de Augusto y de reconstituir el reino de Eurico, no pudieron, a la muerte del "buen rey", oponerse al desmembramiento de su territorio. Con la llegada de los reyes holgazanes, la carencia de poder iba a permitir a Vasconia retomar su autonomía. Sus nuevos jefes se apoyaron en la feudalidad laica y sobre todo en el episcopado. Con el fallecimiento de Dagoberto I (638), la monarquía merovingia iniciaráun progresivo proceso de debilitamiento, del que sabrá sacar beneficio el viejo particularismo aquitano, para ir consolidando paulatinamente un poder político, que pronto llegará a actuar al margen del control de los reyes francos. Este proceso, resultado del perfecto entendimiento entre las ambiciones de la aristocracia local aquitana y los colectivos vascones, utilizados como fuerza militar al servicio de aquellas, será lento pero imparable. Esta alianza vasco-aquitana conllevará el que los ducados de Vasconia y Aquitania sean dirigidos por un único dux que unirá las fuerzas de los aquitanos romani y de los vascones en contra de los francos y visigodos. Los dux que gobernaron Aquitania y Vasconia fueron tanto de origen vascón como de origen aquitano. Franconia es una región histórica de Alemania, patria de los francos. Ya en 939 Otón I había dividido el territorio en los dos ducados de la Franconia Renana u Occidental y de la Franconia Oriental. Tuvo florecientes ciudades libres y poderosos principados episcopales. Entre 1806 y 1811 la Franconia Oriental pasó casi enteramente a Baviera (unos 23.500 km2) y desde 1837 fue subdividida en los distritos de la Alta Franconia, Baja Franconia, Franconia Central. El mayordomo neustrio Ebroíno con la intención de mantener bajo control los territorios meridionales del reino franco concedió a Félix el principatum sobre todas las ciudades hasta los Pirineos y sobre el pueblo de los vascones. Lo que fue aprovechado por este para generar un poder político vasco-aquitano al margen de los francos. Su sucesor el vascón Lupo [ latinización del patronímico vasco Otsoa (ochóa), "el Lobo"] iba a acelerar cualitativamente este proceso enfrentándose abiertamente contra los francos, y apoyando la rebelión septimana en contra del monarca visigodo Wamba, aprovechando esta rebelión en el noreste del Reino Visigodo, para comenzar a conquistar territorios visigodos (Cantabria) al suroeste de Vasconia. Wamba (muerto en 688) fue sucesor de Recesvinto. Emprendió campaña militar contra los vascones, tomó Barcelona, Gerona y penetró en la Septimania, tomando Nimes (673). Convocó dos concilios provinciales (Toledo y Braga) y en 675 rechazó el intento de invasión musulmana por Algecitas, ocupando Ceuta. En octubre de 680 fue destronado por Ervigio.El proceso, imparable ya, se consolidará de forma aún más evidente con su sucesor, Odón. Este principado vasco-aquitano de Odón llegó a convertirse en un ejemplo para toda la Galia y el único árbitro del conflicto entre Austrasia y Neustria lo que le supuso el reconocimiento de su independencia y el título de regnum (reino). Odón, a través del ejército vascón, punta de lanza del principado vasco-aquitano, extendió su influencia hasta el Loira (718). Este principado, en su máxima expansión se extendió a un lado y otro de los Pirineos, desde el Loira (cerca de Bretaña) hasta el Ebro, al oeste hasta Cantabria y al este hasta Girona, abarcando por tanto, gran parte del actual estado francés. La corte es la residencia de un soberano y, por extensión, de su entorno: familia, servidores, séquito. En la Edad Media se emplea el término latino curia para designar la residencia del rey (curia regis) o del paps (curia romana) y de sus colaboradores cercanos: traducido como corte, concepto relacionado con el der castillo, designa el círculo de familiares y vasallos de cualquier tipo de señor local, en un contexto de fragmentación del poder central en poderes locales prácticamente independientes en los siglos X-XIII.La Estrella y la Media Luna vasconas: la estrella de ocho puntas, así como la media luna invertida representan dos de los símbolos vascones más antiguos que se han conservado hasta la actualidad. Además de estar presentes en la heráldica familiar y de localidades de todo el País Vasco como la Estrella Vascona del escudo de Estella (Navarra) o de la Navarrería [7] de Pamplona, también estuvo presente en el escudo de Navarra en su forma inicial. En los pueblos germanos se distinguen tres grupos principales: 1) el de los germanos del norte, que comprende las tribus asentadas en Escandinavia; 2) el de los germanos del este (cercanos a los del norte), que emigran desde Escandinavia a un área situada al este del Elba (vándalos, burgundios, godos, rugios, etc.); 3) el de los germanos del oeste, asentados junto al Rhin y el Weser, en las orillas del mar del Norte y en las riberas del Elba. Plinio los clasifica en tres grupos de culto (no étnicos): ingaevones (mar del Norte), istaevones (Rhin) y herminones (en el interior), los cuales deben su origen -mitológico- a los tres hijos de Mannus. Estos grupos se subdividen en queruscos, ubios, bátavos, catos, francos (surgidos de la fusión de usípetos, tencfrancos, sicambrios y bructeros), cauces, frisones, sajones, suevos, semnones, hermundures, lombardos, marcómanos, cuados, etc.El actual escudo de Navarra no es más que una evolución de este símbolo vascón. Desde épocas prerromanas, la media luna y la estrella vasconas, conjuntamente, son representadas, a menudo, en la forma indicada en la imagen, representando, según se cree, la conjunción de la luna y el planeta Artizar (Artísar; Venus en lengua vasca), con lo que el escudo de Navarra podría ser una evolución de la representación del planeta Venus [7]. La historia de esta primera cristalización política vasca, el Ducado de Vasconia, abarca dos siglos (211 años) de historia nacional de lucha bifrontal contra dos enemigos potentes y ambiciosos: el reino franco y el reino godo. Estos dos siglos hay que distribuirlos en tres épocasmuy bien definidas; una de 58 años, como ducado dependiente de los francos, otra de 108 años de plena independencia vasco-aquitana y una última de 45 años de lucha armada en pro de la independencia. Tudela, la principal ciudad de la ribera navarra, no formó parte de Navarra hasta 1119, una época en la que el reino navarro se encontraba ya en clara decadencia. El apellido Navarro, por ejemplo, en sus orígenes, fue un sobrenombre romance que hacía alusión a la condición vascoparlante del que lo portaba. En el año 1587, setenta y cinco años después de la conquista castellana, el español, lengua que sustituyó paulatinamente a partir del siglo XIII a la lengua aragonesa hablada en la ribera navarra, solamente abarcaba un tercio del territorio navarro. Todavía en el siglo XVIII el euskara era la lengua coloquial en Pamplona, por lo que resulta lógico que en la Edad Media lo navarro se asociara a lo vasco, dado que lo latino no formó parte de lo navarro hasta que los navarros vascoparlantes extendieron la reconquista hacia el sur. Primera etapa (602 al 660). Los duques de vasconia, dominan una zona cercana al Garona, pero permanecen independientes los valles montañosos y toda la tierra de cerros que se acerca al Adur. En este medio siglo nace la vascona Santa Rictrudis que con el tiempo ha de ser llevada a los altares de la Iglesia Católica Universal. En el Concilio de Toledo del año 633 no figura el obispo de Pamplona, lo cual indica que la ciudad la poseían de nuevo los vascos. En 634 es acusado el obispo de Elusa de haber tomado parte en la sublevación vascona.El considerar lo latino, también, como algo navarro, no se daría hasta la dominación de Navarra por las dinastías francesas en el siglo XIV, cuando la ribera navarra se convirtió, ya desde el siglo XIII, en el motor económico del reino; lo que conllevó que la lengua mayoritaria de la zona, la aragonesa (la segunda lengua era la vasca), alcanzara el rango de lengua oficial en 1350, sustituyendo al latín en la redacción de los documentos de la corte. Si bien fue corta esta oficialidad, dado que a finales del siglo XIV principios del XV, el castellano, debido a la potencia política, económica y por tanto cultural de Castilla, había consumado la absorción de la lengua aragonesa y se comenzaron a redactar los documentos en castellano.Segunda etapa (660-768). El Ducado de Vasconia, unido al de Aquitania, goza de plena independencia. Esta unión vasco-aquitana se constituye en una potencia militar y política importante en esta parte de Europa. El artífice de este nuevo Estado ducal es el duque Félix (660-670). La actual situación cultural navarra en la que el euskara es solamente hablado cotidianamente por el 10% de la población y otro 10% lo entiende, es el resultado de la dominación española de Navarra durante cinco siglos, que ha acarreado la progresiva desaparición de la cultura y la identidad propia de los navarros. Los reyes de Navarra establecieron en las proximidades del Camino de Santiago a habitantes del Mediodía de Francia -gascones y occitanos en general- para que desarrollaran el comercio y las producciones nuevas. Esta nueva situación acarreará que las zonas que serán pobladas por los nativos de habla vasca, en los cascos antiguos de las principales localidades navarras de la época (Iruña [Pamplona], Gares [Puente la Reina], Lizarra [Estella], etc.), comiencen a recibir el nombre de Navarrería. Tercera etapa (768-823). Vasconia es escenario de grandes acontecimientos entre los que descuella la famosa batalla de Roncesvalles en 778, en la que es derrotado el gran ejército de Carlo Magno. Sin embargo, hay un hecho que favorece a los vascones por Occidente y es el estado de luchas interiores en que se halla el reino asturiano.En la Edad Media, Pamplona, crecerá englobando a una basta población de orígenes distintos. Esto dará paso a una separación consciente de sus habitantes, por sus distintos orígenes y clases sociales, básicamente en tres barrios: Navarrería (poblada por campesinos navarros y cuyo centro era la Catedral), San Cernín (poblada por comerciantes de origen occitano que se desarrolla alrededor de la iglesia de San Saturnino) y San Nicolás (donde hay una mezcla de ambos siendo la iglesia de San Nicolás su centro neurálgico). Sus diferencias se agudizaran de tal manera que se enfrentarán entre ellas, dando paso a una fortificación interna de cada barrio (tres amurallamientos dentro de una ciudad amurallada) con cada una de las iglesias realizando funciones de fortaleza. El casco antiguo de Pamplona conjunto de los antiguos burgos (Navarrería, San Cernín, San Nicolás) que se extienden desde la catedral a la Ciudadela, es el centro de las actividades político-administrativas, religiosas y culturales. Sancho VI el Sabio otorga a la Navarrería de Pamplona en 1189 el privilegio de los burgueses de San Saturnino: ...ut illam partem Pampilonensis civitatis que Navarreria dicitur et depopulata erat ualde, facerent populari... La diferencia entre nativos y occitanos, su separación establecida como medida útil para mantener el orden, provocó, repetidas veces, luchas, verdaderas guerras civiles, como la que sobrevino en Pamplona en 1276, después de muchos años de turbulencia, debido a lo que los nativos consideraban excesivos privilegios que poseía la población de origen extranjero. Ducado de Vasconia. Todo el mediodía vascón hierve de hechos guerreros: aceifas armadas de los musulmanes contra las fronteras alavesas, rebelión de pamplona matando al jefe Mutarrif (798), derrota musulmana de Arganzón (801) y conquista de Tudela por los vascones y los banukasis. Hubo entre la Navarrería y los burgos occitanos de San Cernín y San Nicolás algunos acuerdos, como el de 1212, aunque luego volvieran las luchas llegando a la guerra descrita en occitano por un poeta de Toulouse, Guillermo de Aneliers, de modo muy hostil a los navarros. Según éste, eran estos navarros que desencadenaron la guerra de 1276 los habitantes de la vieja civitas (ciudad), los miembros de la aristocracia rural indígena, con sus servidores y algunos oficiales burgueses y menestrales, a los que se aliaron también los judíos: Burgues é menestrals, sirventz et ynfançó En la Navarreria malvatz conseyll fero Que talassen las vinnas, li arbre e l'plançó [ Burgueses y menestrales, sirvientes e infantes en la Navarreria malvados consejos hicieron para que talasen las viñas, los árboles y sus brotes ] Se echaron, pues, sobre el burgo de San Cernín, destrozando y matando a muchos occitanos. Pero después llegó la revancha. Tropas enviadas de Francia entraron en la Navarrería, traicionada, en parte, por los nobles y el clero navarros, y la destruyeron, haciendo también gran matanza, sobre todo de judíos. Durante años hubo que hacer cuentas respecto a los daños ocasionados en este momento al sector eclesiástico, en la catedral, etc. Hablando delDucado de Vasconia, los vascones meridionales obran por su cuenta entretanto los ultrapirenaicos colaboran en las empresas francas, como la toma de Barcelona (799). Entre 810 y 823 todo es lucha sin tregua contra francos y musulmanes. El 812 se da el segundo Roncesvalles, pero sin resultados espectaculares debido a las grandes precauciones tomadas por los francos en su retirada. Con la muerte de Carlo Magno en 714 se producen disturbios en Vasconia. El nuevo emperador Ludovico Pío invade Vasconia. El 815 el emperador destituye al duque bordelés Suiguin, produciéndose una nueva sublevación. Puede pensarse que la raíz más fuerte de las guerras civiles posteriores entre Beamonteses y Agramonteses, que terminan con la incorporación de la corona navarra a Castilla, se halla ya en esta guerra, en gran parte, de tipo étnico.La casa navarra de Beaumont se inicia en el siglo XIV con el infanteLuisdeNavarraEvreux, hermano del rey de Carlos II, hijos ambos de los reyes Juana II de Navarra y Felipe III de Evreux. Fue el tercer varón de siete hijos habidos en el matrimonio. Nació en 1341 y murió en Apulia (Albania) en 1376, siendo enterrado en la Carjuja de San Martinoen Nápoles.Su nieto Luis II de Beaumont, tercer conde de Beaumont, se verá otorgado en 1424 el condado de Lerínal casar con Juana, hija natural del rey Carlos III el Noble. La Casa de Beaumont atraerá a su campo numerosos nobles navarros en la causa por la defensa de la legitimidad del príncipe de Viana en el siglo XV. Serán conocidos como los beamonteses por el apellido de esta familia.Desde 1277 a 1323 la Navarreria continuó destruida, los reyes prohibieron reedificarla en cuarenta y ocho años. Lo que denota una postura de los reyes de Navarra, de origen francés, a favor de los occitanos que debió soliviantar a la población nativa. Vinieron después tiempos en que se intentó barrer las divisiones antiguas y Carlos III, en 1423, mandó derribar las murallas que había entre barrio y barrio. En todas las ocasiones los vascones parecen constituir la principal fuerza de choque del ejército vasco-aquitano. Su capacidad militar residía en el uso de una caballería capaz de actuar con rápidos movimientos envolventes, lo que les concedía una neta superioridad sobre la infantería merovingia. Los cronicones francos nos hablan de gran número de guarniciones y fortificaciones vasconas a lo largo del Loira y del norte de Francia, que defendían los territorios vasco-aquitanos de las incursiones francas. Sin embargo, se dibujaba ya otra amenaza. La península ibérica estaba en sus tres cuartos conquistada por hordas árabes que se preparaban a pasar los Pirineos. Aparece en escena un legendario Garzi-Eneco entre 816 y 819 como jefe o duque de los rebeldes. En 824 se da la tercera batalla de Roncesvalles en que caen prisioneros los condes Eblo y Aznar. Es el acto que provoca el nacimiento del Reino de Pamplona. Vascones y Banu Kasis de Tudela se encuentran unidos en esta batalla. Al primero lo envían los Banu Kasis a Córdoba y al segundo lo retienen los vascos como connacional y pariente. En 832 el conde de Vasconia (segregado del Ducado) Aznar Sancho lucha contra el emir. Ha tomado el partido de Carlos el Calvo contra su hermano Pipino. Es entonces cuando conquista Jaca a los musulmanes uniéndola al condado vascón. En 720, franquearon el Pertús y atacaron Toulouse. Odón, luchando por salvar la independencia de sus dominios, hizo que su hija contrajese matrimonio con Uthman ibn Naissa, gobernador del norte de España. Al mismo tiempo, Abd-el-Ramán, quitándose de en medio a este último, pasó el puerto de Roncesvalles para invadir el norte de Vasconia. La masacre fue terrible. Es así como la villa de Auch fue saqueada y la de Elusa, capital de Vasconia, destruida de nuevo. Los árabes marcharon a continuación hacia Tours, capital del ducado vasco-aquitano. En 732, Carlos Martel, venido al socorro de Odón, les detuvo en Poitiers y les obligó a volver hacia los puertos pirenaicos. Su intervención le valió el homenaje del duque vasco-aquitano.En cuanto al Ducado de Vasconia, en 836 su hermano Sancho Sanción se apodera del Condado de Vasconia contra la voluntad de Pipino de Aquitania. Entre 848 y 852 guerrea contra Carlos el Calvo. Entre tanto sucedían estos acontecimientos, el Ducado lo habían gobernado dos duques, Suguien y Guillermo. El duque Suguien o Simen se había instalado como conde de Burdeos en 839 bajo Ludovico Pío. En 844 lo matan los normandos. En 848 los normandos, que han invadido Burdeos, toman prisionero al nuevo duque Guillermo. En 852 Carlos el Calvo le desposee del ducado vascón y nombra duque a Sancho-Sanción. En 853 Muza, de Tudela, pariente del rey vasco de Pamplona, invade las tierras ducales y hace prisioneros al duque y a su yerno. La llegada del Islam a Europa coincidirá con la gestación en la antigua Galia de dos nuevas dinastías que se enfrentarán por la supremacía política. La de Aquitania y Vasconia con Odón, Hunaldo I, Wafarius y Hunaldo II y la dinastía carolingia de Carlos Martel, Pipino el Breve y Carlomagno. Iba a ser el hijo de Carlos Martel, Pipino el Breve, quien en una sistemática campaña que duró nueve largos años (760 - 768) doblegaría a los vasco-aquitanos. Durante estos decenios de enfrentamiento entre francos y vasco-aquitanos, los vascos jugaron un papel preponderante como aliados de los aquitanos romani, aunque sus decisiones no fueron siempre coincidentes en el caso de que las políticas aquitanas fueran en contra de los intereses vascones. Al poco de la victoria de Pipino, hijo de Carlos Martel, Aquitania se sublevará de nuevo con Hunaldo II (769). Perseguido por el ejército de Carlomagno, el rebelde aquitano buscará refugio entre los vascones. Al igual que su padre Pipino, Carlomagno no osará cruzar el Garona y, mientras levantaba la fortaleza de Franciacum al norte de este curso fluvial, exigirá a los vascones la devolución de los rebeldes. Los vascones, a cuya cabeza vemos de nuevo a un Lupo calificado en las fuentes escritas como Wasconum dux e, incluso princeps Wasconum, entregaron a Carlomagno a Hunaldo y su familia, tras lo cual el monarca carolingio retornará a Francia. En elDucado de Vasconia, en 855 es nombrado duque de Vasconia Arnaldo a la muerte de Sancho-Sanción. En 864 muere Arnaldo después de haber rechazado una invasión normanda. En adelante el Ducado de Vasconia, comprendido entre el Adur y el Garona va a convertirse en Ducados de Gascuña desgajándose cada vez más de la historia de Euskalerria a medida que el euskera va perdiéndose en sus montañas y el romance le invade y desnaturaliza. Del 769 al 781, rota la alianza con los aquitanos romani, los vascones, de nuevo independientes del gobierno franco y bajo la dirección del duque Lupo, reorganizarán sus tropas para garantizar la defensa de los territorios vascones. Los dominios vascones en aquella época se extendían al norte hasta el río Garona; al sur, hasta el norte de la Navarra peninsular (el sur navarro estaba bajo dominio árabe); al sureste, hasta el valle de Arán; mientras que en el suroeste los asturianos, herederos del reino visigótico, habían conseguido conquistar a los vascones las Encartaciones de Vizcaya hasta el río Nervión y el extremo noroeste de Álava, estando la mitad sur de la actual Euskadi, la mayor parte de Álava, bajo dominio árabe. La nueva amenaza para Vasconia, sin embargo, no azotaría esta vez el norte o el suroeste del ducado, sino que arrasaría el sureste. En el año 778 el ejército franco de Carlomagno, al mando del gran paladín Roland, no puede conquistar la ciudad de Zaragoza ocupado por los árabes, y a la vuelta arrasa Pamplona. El día 15 de Agosto de 778, cuando las tropas francas se disponían a cruzar los Pirineos para retornar a Francia; las huestes vasconas organizadas para vengar la destrucción de Pamplona, estaban esperando en el paso de Orreaga (Roncesvalles, Navarra) para llevar a cabo una emboscada. Mediante su caballería y las rocas lanzadas desde los montes circundantes, hacia el sendero en el que se encontraba el ejército franco, acabaron con él. La muerte de Roland en esta batalla, así como la derrota del ejército imperial carolingio (el ejército más poderoso de Europa en aquella época) a manos del ejército vascón, inspiró en el año 1090 "La Chanson de Roland" (la canción de Roldán), obra cumbre de la literatura épica francesa. La derrota de Roncesvalles debió convencer a Carlomagno de la necesidad de buscar para Aquitania y Vasconia una articulación política que reconociera, una vez más, su fuerte particularismo. Y recuperando una vieja tradición, viva entre los francos desde época merovingia, creaba un reino para su hijo Luis (Ludovico Pío), nombrado rey en Roma en el 781 con sólo tres años y presentado ante la asamblea de Padeborn, en 785, vestido a la manera vasca. Mucho había crecido el prestigio de los vascos, vencedores de Roncesvalles siete años antes, cuando el primogénito de la monarquía carolingia era presentado así ante la Corte. Sin duda quería halagar a los más belicosos de sus súbditos y preparar al mismo tiempo la entrada de Luis en su nuevo reino. Este Reino de Aquitania, enteramente sometido a la autoridad de Carlomagno, iba del Loira al Languedoc y tenía dos capitales: Burdeos y Toulouse. Quería englobar por tanto el Ducado de Vasconia que desde la entrega por parte del duque vascón Lupo, del aquitano Hunaldo II y su familia a Carlomagno, había permanecido independiente del poder franco. Quedaba, por tanto, un bastión difícil a traer al orden, los Pirineos, para lo que debió enviar a su ejército. Como consecuencia de revueltas incesantes de los vascones, Carlomagno se alió al rey de Asturias, con la esperanza de dominar a los vascones, pero el rey de Asturias tenía otros asuntos más urgentes y amenazantes, los musulmanes establecidos al sur. Carlomagno había delegado a los condes el cuidado de la administración de Vasconia, como a Adalric, en el Fezensac. A pesar de los esfuerzos de la iglesia que predicaba la integración en el Reino Franco, la revuelta era permanente en Vasconia. Mientras tanto Aquitania estaba integrada dentro del Reino Franco y Cataluña y el Languedoc participaban activamente en los esfuerzos de reconquista de las tierras del sur, sometidas al emir de Córdoba. En el año 800, cuando Carlomagno venía justamente de ser coronado emperador, los vascones se sublevaron una vez más, Sancho apareció entonces, enviado por Carlomagno y el Rey de Aquitania, era el hijo de Lupo, duque de los vascones fallecido desde hacía treinta años. En el año 824, Íñigo Arista aprovechándose de la falta de control de los francos de la zona de Pamplona y en colaboración con los vascones islamizados de la ribera del Ebro, toma el control de la ciudad, fundando el Señorío de Pamplona que, posteriormente, se convertirá en reino y acabará englobando en el siglo XI a los vascos de ambos lados de los Pirineos. A partir del siglo IX, por tanto, Euskal Herria (Vasconia) se dividirá en dos entidades políticas diferentes: la continental o Vasconia del Norte (que será conocida en el futuro con el nombre de Gascuña), y la Vasconia del Sur o peninsular, representada por Pamplona. En lo que era la antigua Novempopulania, los vascones norteños estaban reagrupados entorno de Sancho, después entorno de su hijo mayor, Aznar. Cuando este murió, asesinado por el rey de Aquitania Pipino I, es su hermano Sancho Menditarra (montañés) quien tomó el gobierno de la Vasconia del Norte, en 836. Sancho Menditarra había pasado su juventud combatiendo junto con los pamploneses al emir de Córdoba en la Vasconia meridional al lado de su padre. Sus cualidades militares, pero también políticas, le hicieron salir triunfador de las luchas con Pipino I que le había declarado la guerra. Las tropas de Pipino I habían sido rechazadas a la margen derecha del río Garona, en la época en la que murió Pipino I (838). 68 años después del abuso de autoridad de Carlomagno, la Vasconia del Norte había recuperado sus antiguas fronteras continentales. El rey franco Luis el Piadoso, teniendo que hacer frente a numerosas dificultades, reconoció a Sancho Menditarra el gobierno de la Vasconia del Norte. A la muerte de Luis, el imperio fue dividido entre sus tres hijos, de los cuales Carlos el Calvo, que recibió la parte occidental y principalmente el Reino de Aquitania. Pipino II, en principio, despojado de su trono de Aquitania, emprendió la reconquista, que llevó a buen puerto gracias a las dificultades que padecía Carlos (las rencillas con sus hermanos y las primeras incursiones normandas). Pipino II se preparaba entonces a penetrar en las tierras de los vascones norteños, en el año 852. Mal le fue pues fue capturado por Sancho Menditarra, quien le entregó a Carlos el Calvo. Es en esta época que apareció en los textos de una forma oficial el Ducado de Vasconia (852), del cual Sancho Menditarra fue, según estos textos, el primer duque. A partir de 840, los normandos llegaron a las costas atlánticas.Sobre sus embarcaciones, subían cada año los ríos para saquear el país (Toulouse fue saqueado y quemado en 844). Saquearon todo particularmente las iglesias y monasterios y exigieron pesados impuestos a la población. Condom, Eauze y Lectoure fueron entre sus primeras víctimas las más afectadas. Es en este momento (entorno al año 854) que la Iglesia trasladará su sede de Elusa, la capital de la Vasconia del Norte, a Auch, menos expuesta, ya que estaba construida sobre un poblado fortificado muy abrupto, y del cual Sancho Menditarra había hecho su residencia ordinaria, cuando no combatía en el otro lado de los Pirineos, a su enemigo de siempre, el emir de Córdoba, y sus aliados. Sancho Menditarra falleció en 864. La Vasconia del Norte se había convertido para el imperio en una muralla contra los reinos árabes de la península ibérica. El Duque Arnaldo, sobrino de Sancho Menditarra, tomó entonces el poder, porque el hijo de Sancho Menditarra era todavía demasiado joven. La Vasconia del Norte conoció un estado cercano a la anarquía, sobre todo, bajo el ataque de las invasiones normandas que habían recomenzado. La mayoría de los obispados y los monasterios estaban desiertos, los habitantes de las ciudades y los pueblos huían al campo. Los jefes locales aseguraban bien que mal una apariencia de orden y protección. El sistema feudal, con sus señores y sus castillos fortificados, está instaurándose. De acuerdo a las tradiciones vasconas, el poder regresó entonces al hijo de Sancho Menditarra, llamado Menditarra Sancho, que era del mismo temple guerrero que su padre. Él consiguió mantener los normandos en la costa, en la embocadura del Adour, durante todo el tiempo de su gobierno (871-886). Su hijo, García Sancho el Encorvado, le sucederá de 886 a 920. A su desaparición, la Vasconia del Norte se había engrandecido por matrimonio con el condado de Agen. Desgraciadamente, García Sancho el Encorvado, antes de su muerte, decidió dividir sus tierras entre sus tres hijos. El mayor, Sancho García, recibió la mayor parte del principado (toda la parte occidental, de Béarn a la Lomagne), que se convirtió en la Vasconia Major (Gran Vasconia). El segundo, Guillermo García, recibe la parte central, con el Fezensac, entre Eauze y Auch, y por último, Arnaldo García, el Astarac, entre Fezensac y Bigorra. Esta división desafortunada condujo poco a poco a una fragmentación de la Vasconia del Norte, y la filiación principesca rota llevó a un sistema de autoridad importado del modelo franco, es decir, las relaciones de vasallaje, la feudalidad, hasta entonces desconocidas en Vasconia. Sancho García tuvo cuatro hijos: García Sancho, Sancho Sancho, Guillermo Sancho y Gombaud y será García Sancho quien le sucederá, pero falleció sin descendencia y es entonces al tercer hijo, Guillermo Sancho, a quien correspondió el Principado. Guillermo Sancho partió a combatir en Navarra y delegó su poder a su hermano Gombaud. En el siglo X los piratas escogieron el norte de Francia, de más fácil acceso, para entregarse a sus razzias devastadoras. Guillermo Sancho volvió cuando los normandos se mostraron de nuevo amenazadores. Decidió entonces desembarazarse de una vez por todas de estos peligrosos vecinos y los combatió en Taller, cerca de Castets, a una veintena de kilómetros al norte de Dax, en 982. Los normandos levantaron sus campamentos y no regresaron más a Vasconia. El condado de Armagnac, formado en 965, correspondió a Bernardo a la muerte de Guillermo García. En cuanto a Pardiac, se convirtió en la herencia de otro Bernardo, hijo de Arnaldo García, tras la muerte de este último. También vieron el día el condado de Gaure y el vizcondado de Lomagne. El Ducado de la Vasconia del Norte o Gascuña, se había convertido ya en condado. La atomización del territorio gascón continuó con las generaciones, y llegó a tal punto que el último conde ya no poseía ningún poder. Bajo la doble égida del poder eclesiástico y feudal, Gascuña prosiguió no obstante su organización. Cuatro obispados fueron constituidos y, en la víspera del año 1000, hubo más de cuatrocientas iglesias construidas. Para el año 1023 Gascuña se encuentra ya bajo la órbita del Reino de Pamplona-Nájera, después del apoyo dado al conde de Gascuña en su lucha contra el Condado de Toulouse. Este apoyo le proporcionó al rey de Pamplona-Nájera, Sancho el Mayor, la potestad de organizar parte de sus tierras. De esta organización surgirá el vizcondado de Labort. Sancho Guillermo, hijo del vencedor de los normandos, Guillermo Sancho, falleció sin sucesor en 1032, con lo que el gobierno de Gascuña pasa a manos de su sobrino, Sancho el Mayor de Navarra. Al fallecer este, y debido a las disputas por el poder entre sus hijos, el Reino de Pamplona-Nájera se debilitará y perderá el control de Gascuña. El matrimonio de la hermana de Sancho Guillermo, Briska, con Guillermo V, conde de Poitiers y duque de Aquitania, fue el origen de un conflicto de sucesión que durará hasta 1052. Uno de los principales pretendientes, Bernardo I Tumapaler, conde de Armagnac, se dejó entonces arrebatar su herencia por el hijo pequeño de Guillermo, Guido Gofredo, duque de Aquitania a partir de 1058. Los duques del Poitou gobernaron Gascuña durante casi un siglo, esforzándose en reducir sus vasallos a la obediencia. Con ocasión de las cruzadas, numerosos nobles gascones intervinieron en Palestina, sobre todo con el tercer ejército del conde de Toulouse. Entre los primeros cruzados que se cubrieron de gloria figuran, al lado del ilustre Gastón IV de Béarn, Raimundo de l'Isle-Jourdain y Astanobe, conde de Fezensac. Gran parte de los diferentes condados y vizcondados de Gascuña, se diluyeron en el Ducado de Aquitania (el resto siguió unido o en la órbita de Navarra), posteriormente, en el año 1154, este ducado pasó a formar parte de la corona inglesa, fruto del matrimonio entre Enrique Plantagenet de Inglaterra y Leonor de Aquitania. En 1453, Aquitania se incorporó definitivamente a Francia. En lo que respecta a los territorios gascones de Navarra, este reino, conservó por ejemplo el Béarn hasta su desaparición como reino en el siglo XVII, cuando por un edicto de unión en 1620, Luis XIII, rey de Navarra y de Francia, une Navarra a la corona francesa. 3.Los árabes y el Reino de Pamplona ¿La rapidez de la ocupación, la felonía del conde don Julián (el legendario gobernador de Ceuta que ayudó a los musulmanes a atravesar el Estrecho), y la profusión de traiciones por parte de la aristocracia del reino de Toledo, tiene algo que ver con la mitificación de un personaje histórico de poca monta? Es probable. Los sentimientos patrióticos se nutren siempre de símbolos e indomables. No sería de extrañar, pues, que la vaga gesta del Pelayo de Covadonga haya sido magnificada hasta hacer de un simple cabecilla un impulsor de la Reconquista, omitiéndose señalar su inicial colaboración con los invasores y la causa primera de su revuelta: la boda de su hermana con un gobernador mahometano de la zona. Para no alejarnos de la realidad, apuntamos que el estrecho de Gibraltar es un brazo de mar que comunica el océano Atlántico con el mar Mediterráneo, y que separa las costas meridionales de España y las septentrionales de África. De unos 14 km de anchura y 250 m de profundidad. En la orilla Ibérica se hallan los puertos de Gibraltar, Algeciras y Tarifa, y en la africana están los de Tánger y Ceuta. En julio de 711 acontece la batalla del río Guadalete. Las tropas del rey don Rodrigo se enfrentan con las de Tarik ben Ziyad, gobernador de Tánger. La victoria musulmana marca el inicio de la ocupación de la península Ibérica y el fin del reino visigodo. Al año siguiente, en 712, Muza ben Noiser llega a la Península. Al mando de un ejército de 18.000 hombres, cruza el estrecha de Gibraltar y en pocos años conquista Sevilla, Mérida, Zaragoza, Barcelona, Tarragona, Pamplona, Gerona y otras ciudades, estableciendo en al-Andalus un valiato dependiente de Damasco. En 716 se traslada la capital a Córdoba, emirato dependiente del califato de Damasco. Por iniciativa de Ayyub, sucesor del asesinado Abd al-Aziz, hijo de Muza, a quien éste había confiado el gobierno de al-Andalus, la capital del valiato se traslada de Sevilla a Córdoba. Se inicia ahora un sangriento periodo de luchas internas. Por otro lado, en 717 Pelayo es proclamado rey de los astures. Hijo de Fáfila, dignatario del rey visigodo Egica, es elegido por los nobles. Establece su Corte en Cangas de Onís e inicia la resistencia contra los musulmanes. Ya en 722 tiene lugar la batalla de Covadonga. Las montañas del norte peninsular son escenario del enfrentamiento entre las tropas de don Pelayo y las musulmanas de Al-Hakam, que ven frenado su intento de expansión. Esta victoria es considerada como el punto de inicio de la Reconquista. En definitiva, en el 711 el rey visigodo Rodrigo estaba batallando contra los vascones, momento que fue aprovechado por los musulmanes enviados por el gobernador de Ifriquiyya Musa ben Nusayr, y dirigidos por Tariq ben Ziyad, para atravesar el Estrecho de Gibraltar y comenzar la conquista de la Europa cristiana.Tarif ibn Malluk fue un oficial beréber del siglo VII, subalterno de Tariq ibn Ziyad. Fue encargado de explorar las costas meridionales de la península Ibérica (710), en vísperas de la invasión musulmana. Tras capturar un rico botín regresó a Mauritania./ La relación entre los vascones y los árabes fluctuó entre la amistad y la guerra. Antes del 714 Musa había llegado ya a Zaragoza. El conde Casius, que dominaba en algún lugar en el valle del Ebro, dándose cuenta de la difícil situación militar, seguramente con la esperanza de conservar sus tierras, pasó el 714 al servicio del Califa. Dando lugar posteriormente a la familia vasco-árabe de los Banu-Qasi, que controló durante cuatro siglos la ribera del Ebro; y que tendría vital importancia en el surgimiento del futuro Reino de Pamplona. Un reino que surgió de la cooperación entre los vascones liderados por Ínigo Arista y los Banu-Qasi vasco-musulmanes de la ribera del Ebro. En contra de lo creído hasta época reciente, los vascos sureños, sobre todo de la ribera del Ebro, se convirtieron al Islam, lo que no impidió los matrimonios mixtos entre los vascos de Spania (la península en manos de los árabes) y los vascos del norte, en su gran mayoría, fieles todavía a la religión vasca. En 716, se traslada la capital a Córdoba, emirato dependiente del califato de Damasco. Por iniciativa de Ayyub, sucesor del asesinado Abd al-Aziz, hijo de Muza, a quien éste había confiado el gobierno de al-Andalus, la capital del valiato se traslada de Sevilla a Córdoba. Se inicia ahora un sangriento periodo de luchas internas./ En los escritos de la Edad Media de Navarra, por ejemplo de Tudela en el siglo XIV, aparecen anotaciones de personas con nombre árabe y sobrenombre vasco, lo que demuestra el arraigo que tuvo el Islam durante esta época. Otro de los mitos que entierran estas inscripciones, es la supuesta pérdida del euskara en el sur de Navarra desde la época romana, si así hubiera ocurrido, no sería lógica la utilización de sobrenombres vascos en personas que pertenecían a familias arraigadas en la zona, que seguían siendo de religión islámica. Entre otros, el Jurado de la Aljama de Tudela en el año 1309 era Mahoma Oxarra. Tudelafue conquistada en 716 por los musulmanes. En 1379 pasó a poder de Enrique II de Castilla, siendo la última ciudad de Navarra incorporada a la Corona de Castilla.Otros vasco-musulmanes: Mahoma Ezquerro en la localidad de Ablitas, Mahoma Abarqua en Cortes y también en Ribaforada. Todas ellas localidades de la Ribera del Ebro, en el sur de Navarra. Se llama Reconquista al proceso de lucha entre los reinos cristianos y las entidades políticas musulmanas que comenzó pocos años después de la invasión de los árabes (hacia el 718) y terminó con la toma de Granada en 1492. Su larga duración se explica por la debilidad inicial de los núcleos cristianos, porque se vio acompañada de un proceso de repoblación que, si la ralentizó, le dio solidez y porque, contra lo que quiso transmitir cierta historiografía nacionalista y católica, la Reconquista no ha de entenderse como la idea de expulsar a unos invasores infieles que obsesionase a los cristianos durante ocho siglos; buena muestra de ello es que los enfrentamientos entre los propios reinos cristianos fueron tan numerosos como los mantenidos contra los musulmanes. Existieron diferencias entre la zona occidental de la Península y la oriental. En la primera, las luchas contra los musulmanes fueron protagonizadas en sus comienzos por el reino de Asturias como mera continuación de la tradición de resistencia de las poblaciones de la cornisa cantábrica a todos los poderes que habían intentado someterlas (romanos y visigodos). Sólo a partir del siglo X se forjó la idea de “reconquista” como forma de dar legitimidad a unas monarquías (primero la leonesa y luego la castellana) que se presentaron como herederas de la visigoda. En esta zona el avance, intercalado de frecuentes retrocesos, fue rápido gracias a que el valle del Duero estaba despoblado (tierra de nadie). Por el contrario, en la parte oriental peninsular los éxitos fueron más modestos al estar su área de expansión, el valle del Ebro, muy poblada por los musulmanes. En estos territorios, origen de los reinos de Aragón, Navarra y Cataluña, las luchas tuvieron en sus principios un impulso externo, puesto que algunos constituyeron la marca hispánica dentro del Imperio carolingio, del que no se habrían de independizar hasta finales del siglo IX. Entre los siglos XI y XIII la Reconquista conoció un impulso que permitió la ocupación de toda la Península a excepción del reino nazarí de Granada. Detrás de estos éxitos estuvieron las divisiones internas de al-Ándalus y la importancia que adquirió la dimensión religiosa debido: a la notable disminución de las comunidades cristianas que vivían en el territorio musulmán (mozárabes), que hizo más clara la lucha contra el infiel; a la invasión de los almorávides, que, aparte de suponer una amenaza por sus éxitos militares, incorporaron un fuerte rigor religioso entre los musulmanes; y al comienzo de las cruzadas, que convirtieron a la Península en campo de lucha religiosa, trajeron caballeros y órdenes militares y animaron la colaboración entre los monarcas cristianos, puesta de manifiesto en la batalla de las Navas de Tolosa. A partir del siglo XIV, cuando sólo Castilla tenía frontera con los musulmanes, se detuvo el avance reconquistador, primero por los efectos de la crisis del siglo XIV y después por las guerras civiles del XV; sin embargo, a finales de esta centuria, bajo el reinado de los Reyes Católicos, se concluyó un proceso en el que de nuevo la idea de cruzada sirvió de estímulo. En cualquier caso, las guerras y conquistas no deben dar un sesgo exclusivamente bélico a un periodo en el que menudearon las relaciones comerciales y políticas (alianzas y vasallajes) entre ambos pueblos. 4.El Reino de Pamplona La unidad de los vascos a través del Ducado de Vasconia fue apagándose gradualmente, cayendo sus tierras bajo dominio de los francos al norte y sureste; de los asturianos al suroeste; y de los árabes al sur. En el siglo IX surgirá un nuevo liderazgo entre los vascones que irá sustituyendo paulatinamente al Ducado de Vasconia como entidad vasca independiente, el Reino de Pamplona. Tras los episodios que tuvieron lugar con visigodos, musulmanes y carolingios, en la segunda mitad del siglo IX esta Ciudad se afianza en el emergente núcleo cristiano. La dinastía Jimena, en el siglo X, vertebra este movimiento social y político y da lugar al Reino de Pamplona, así llamado originariamente -esta denominación pervivirá en los dos siglos siguientes-, hasta que en 1164 tomó de hecho el título de Reino de Navarra. Con este cambio nominal se pretendía subrayar la soberanía del territorio, del conjunto de Navarra, y marcar distancias frente a la poderosa corona de Castilla. La expulsión de los musulmanes y la formación del Reino de Pamplona atrajo a nuevos pobladores (siglo X)./En este mismo siglo nos encontramos en escritos árabes o en las crónicas de Alfonso III de Asturias (17), con topónimos que se nos hacen conocidos: Bizcaia (Vizcaya, "la cumbre", "la cima") y Alaba (Álava, procede del vasco medieval laba "el llano", que a su vez procede del latín planus; actualmente en vasco laba se dice laua). Se tendrá que esperar hasta el año 1025 para poder encontrar la primera constatación documental de Guipúzcoa ("tierra fronteriza"), escrita como Ipuçcoa, posteriormente también será transcrita como Ipuzcaia [8]. Iñigo Arista fue rey de Navarra y de Sobrarbe (hacia 770-852), el cual estaba emparentado con los Banu Qasi de Tudela y con García el Malo de Jaca, que fueron sus aliados en su lucha contra Luis el Piadoso y contra los soberanos de Córdoba para preservar su independencia. Llamado Arista por su genio vivaz, se casó con Teuda y le sucedió su hijo García I Iñiguez./En el año 824 Eneko Enekoitz (enéko enekóyts), conocido en español como Íñigo Íñiguez, que recibió el apodo romance de Arista por su temple guerrero, en alusión a lo rápido que prende el fuego en las aristas de trigo, será primer señor y rey de Pamplona o Iruña [9]. Dando lugar a la primera dinastía navarra, la dinastia dels Enekoiztarrak (enékoystarrák), o dicho en romance: dinastia Arista o Íñiga. En 840 el reino de Navarra se une a los Banu Qasi. Iñigo Arista, desde el trono de Pamplona, consolida la identidad propia del reino pirenaico de Navarra frente a los intereses francos, vinculándose, a través del matrimonio con Maza ben Muza, con los Banu Qasi del valle del Ebro. Además, esta alianza permite a los navarros mantener su independencia respecto del emirato cordobés./ Pero será en 843 cuando tenga lugar el reconocimiento musulmán de la independencia de Navarra. A la muerte del rey Alfonso II el Casto, la nobleza asturiana designa a Ramiro I, hijo de Bermudo I, sucesor al trono./ Su padre fue Eneko Xemenoitz (enéko shemenóyts; en español Íñigo Jiménez), oriundo de Bigorra (Bigorre, tierras que se encuentran en la vertiente opuesta a los Pirineos aragoneses, actualmente en Francia), un territorioque antaño estaba poblado por vascos. Sin fecha, muere el rey navarro Iñigo Arista. Le sucede su hijo García Iñiguez, que ya gobernaba en nombre de su padre desde hacía un año, debido a la incapacidad física de éste. En 872 se producen sublevaciones contra el emirato. Mohammed ben Lubb, primogénito de Muza ben Musa, jefe de la familia Banu Qasi, se subleva contra la autoridad del emir, que no le había dado el gobierno de ninguna plaza./ Contando con la alianza del navarro García Iñiguez, llega a dominar toda la Marca Superior. Su madre, Oneka, era pamplonesa, tuvo al menos tres hijos, dos con Íñigo Jiménez ( Eneko [Íñigo] y Orti [Fortún] ), y después de fallecer éste, contrajo matrimonio con el Banu-Qasi Musa ben Fortún con el que tuvo un hijo (Musa ben Musa). Fortún Garcés I el Tuerto, rey de Navarra, y primogénito del rey navarro García Iñiguez, había permanecido prisionero en Córdoba durante veinte años, tras la invasión musulmana de Navarra. A su regreso a Pamplona accede al trono y lleva a cabo una política de amistad con el emirato cordobés./ 5.Álava, Guipúzcoa y Vizcaya entre los siglos VIII-XI A finales del siglo IX se impone la numeración posicional india. La introducción de la numeración posicional y la propación de las cifras y los métodos de cálculo, así como de los procedimientos algebraicos de origen indio, en sustitución de la numeración basada en las letras de los alfabetos griego y romano, dan lugar a una extraordinaria revolución de las ciencias. La utilización del cero, presente en la matemática india, permite sustituir la numeración aditiva romana por la numeración decimal./En el siglo VIII los asturianos, herederos del reino visigótico, aprovechándose del caos generado en Vasconia por los sucesivos ataques francos que acabaron sometiendo el Ducado de Vasconia, comienzan sus incursiones en el sudoeste de los territorios vascones, convirtiéndose Cantabria y la Vardulia ("tierra fronteriza"), la antigua Castilla, en campo de batalla entre asturianos y vascones. Los asturianos consiguieron conquistar las Encartaciones de Vizcaya hasta el río Nervión y el extremo noroeste de Álava.Las Encartaciones es una comarca de España, en la provincia de Vizcaya (País Vasco), que se extiende al O del Nervión, entre los montes Ordunte, al S, y el mar Cantábrico, al N. En el extremo NE de la comarca están las minas de hierro de Monte Triano y Matamoros./ Si bien las Encartaciones fueron colonizadas por asturianos, los territorios conquistados en Álava no lo fueron. La expansión asturiana en Vasconia no pudo llegar más allá. En el siglo VIII los árabes dominaban la mitad sur de la actual Euskadi, gran parte de Álava estaba en manos sarracenas. Los territorios vascones de Álava, Guipúzcoa y Vizcaya, que no se encontraban bajo dominio asturiano, eran gobernados por caudillos vascones, que, con el sometimiento por parte de Carlomagno del Ducado de Vasconia, habían quedado desconectados de cualquier tipo de gobierno, enfrentándose al oeste contra el Reino de Asturias y al sur contra los árabes. En Barambio (Álava) existen minas de cinc./ Según lo indicado en algunos relatos legendarios, Vizcaya consiguió su independencia de Asturias en la batalla de Padura en el siglo IX, durante el reinado del rey asturiano Ordoño I, derrotando a sus huestes; anticipándose así Vizcaya a Castilla en la búsqueda de una independencia más de acuerdo con las tradiciones vasconas, que con la monarquía asturiana, que trataba de resucitar el reinado visigótico con sus costumbres germánicas. En 907, a principios del siglo X, muere Lope ben Mohammed, jefe de los Nabu Qasi. Víctima de una emboscada tendida por el rey de Navarra, Sancho Garcés I, con su muerte se cierra, prácticamente, la historia de la familia Babu Qasi, que durante ocho generaciones mantuvo un señorío islámico en el valle del Ebro, aliándose o enfrentándose alternativamente con los reyes cristianos y con el emirato cordobés. Ler suceden señores locales que intentan aumentar sus dominios./ Su primer jaun o señor, según estos relatos, será el pamplonés Otsoa Orti (ochóa orti; en español Lope Fortún), conocido también como Jaun Zuria (yaun suría, "Señor Blanco"). En 970 García Fernández es proclamado conde de Castilla. Las luchas mantenidas en el reino de León entre Sancho I y Ordoño IV, en las que participa activamente el conde Fernán González, finalmente derrotado por Sancho I, provocan la sucesión en el título condal, que ahora y hasta el año 995 poseerá García Fernández. Así, pues, en 970 Sancho II Garcés Abarca será rey de Navarra y conde de Aragón. La muerte de su padre, García I Sánchez, provoca su acceso al trono en minoría, bajo la regencia de Fortún Jiménez, en el susodicho año 970. De su madre, Androgoto Galíndez, hereda el condado de Aragón. Contraerá matrimonio con Urraca Fernández, hija de García Fernández, conde de Castilla./Ante la escasez de datos sobre esta época vizcaína, hay serias dudas sobre la veracidad de la batalla de Padura y de la identidad de Jaun Zuria. Dado que estos hechos están basados en unos relatos de la Edad Media imbuidos en la antigua religión vasca. Sabemos que, entre otros levantamientos, durante el reinado de Ordoño I y Alfonso III los vascones bajo dominio asturiano se sublevaron, pero no existe ninguna prueba de la batalla de Padura, ni de la independencia de Vizcaya en esa época, posiblemente sea una leyenda surgida de un levantamiento vascón en contra de los asturianos. Se considera comunmente como primer señor histórico de Vizcaya a Eneko Otsoitz (enéko ochóyts; en español Íñigo López), que vivió en el siglo XI y que daría lugar posteriormente a la casa de los Otsoitz-Haro o López de Haro. En 915 el hambre asola la Península. Las graves sequías, la escasez de pan y de alimentos de primera necesidad provocan la aparición de diversos brotes epidémicos. Ante esta situación, se establece una tregua no pactada entre cristianos y musulmanes. Por otro lado, y a partir de 928, la ceca de Córdoba, fundada por orden de Abderraman III, acuña moneda de plata (dinares) y de oro (dirhemes), sin ningún tipo de aleación. Por los datos que poseemos, después del surgimiento del Señorío de Pamplona -que posteriormente pasaría a ser reino- con Íñigo Arista, los pamploneses comenzaron a incidir en los territorios de Euskadi y de Castilla. A partir de mediados del siglo IX se producen ya varias rebeliones de los vascones bajo dominio asturiano y, por lo que podemos observar en los documentos, en el siglo siguiente, los caudillos de estos territorios estaban emparentados directamente con la corona pamplonesa. Una influencia de Pamplona sobre este ámbito geográfico culturalmente afín, que se consumará en el siglo XI, con el reinado de Sancho el Mayor de Navarra, anexionando estos territorios a la corona de Pamplona. En 987 tienen lugar nuevas campañas de Almanzor. Aprovechando la revuelta de los magnates gallegos contra el rey leonés, Bermudo II, las tropas califales al mando de Almanzor comienzan un periodo de ofensivas contra los reinos cristianos que durará más de diez años. Saquean León y Zamora, toman Osma y San Esteban de Gormaz, atacan Vigo, Santiago de Compostela y Pamplona. 6.El Reino de Pamplona-Nájera Una ciudad de La Rioja será llamada a ostentar la capitalidad de los vascos a partir del siglo X, su nombre Naiara (nay-ára) o en español Nájera. Las tierras de La Rioja, ya desde épocas prerromanas, estuvieron habitadas por las tribus vascas de autrigones y vascones, así como por berones, tribu celta que fue cuasi-exterminada por los romanos cuando la zona fue conquistada por su ejército. Un exterminio en el que también colaboraron los antiguos vascos, enemigos seculares de los celtas, a los que siempre consideraron como invasores. Sobre el origen étnico de los berones hay mucha controversia entre los historiadores. Los berones fueron un pueblo prerromano de las edades del Bronce y del Hierro de la península Ibérica, a los que las fuentes clásicas ubican entre los pueblos celtíberos, resultado de la mezcla entre habitantes nativos con los individuos procedentes de la migración céltica. Los límites geográficos de esta etnia son imprecisos. Algunos creen que era una tribu celta, otros que era una tribu vasca muy celtizada culturalmente. Algunos partidarios de esta última teoría se basan en el hecho de la etimología de su nombre, berones, que procedería, según algunos, del hidrónimo vasco Bero ("cálido"), que era uno de los antiguos nombres del río Iregua de La Rioja. Este hidrónimo es transcrito también como Ibero, manifestándose en el anterior hidrónimo, posiblemente, la caída de la "i" inicial (Ibero > Bero), algo común en la adaptación fonética latina de topónimos y etnónimos vascos (Ibaigorri [río rojo] > bigerrii [etnia aquitana que habitaba Bigorra] ). El río Iregua es afluente del Ebro, con lo que Ibero, o Bero, podría ser una variante del nombre del río que los geógrafos greco-latinos llamaron Iber (a su vez emparentado con la palabra vasca ibar [vega] ) o Hiberus, es decir, el río Ebro. Como los berones se extendían a ambos lados del río Ebro en La Rioja, quizá la etimología de su etnónimo esté relacionada con el río Ebro o simplemente con la palabra vasca ibar. Tras la derrota de los berones por parte de Roma, la población de La Rioja fue reforzada con vascones y sus territorios estuvieron bajo jurisdicción vascona. A principios del siglo IX tiene lugar la delimitación de fronteras entre Castilla y Navarra. El navarro Sancho III y el castellano Sancho García delimitan las fronteras de sus territorios, repartiéndose las tierras de La Rioja. A partir de esta época los riojanos formarán parte de la cultura vasca, del pueblo vasco, siendo uno de sus territorios más importantes. Uno de los investigadores que más aportó para el conocimiento del pasado cultural vasco de La Rioja fue un riojano llamado Merino Urrutia, alcalde del municipio de Ojacastro (La Rioja), cuyos estudios son de valor incalculable para todo aquel que estudia la historia de la lengua vasca. Gracias a sus estudios conocemos que la lengua vasca no llegó a La Rioja por repoblación en la Edad Media sino que ya se hablaba allí desde épocas prerromanas con continuidad hasta el siglo XVI. Es decir, que los repobladores que llegaron desde las actuales Euskadi y Navarra lo único que hicieron fue reforzar la población de habla vasca de la zona. Las investigaciones de Merino Urrutia le dieron un merecido puesto como miembro de la Real Academia de la Lengua Vasca en 1964. En el año 1023 se alcanza la paz entre Navarra y León. El matrimonio entre Alfonso V de León y Urraca, hija de Sancho III el Mayor de Navarra, pone fin a las titanteces entre ambos reinos por el condado de Castilla. Por la toponimia existente en documentación medieval sabemos que tanto en La Rioja, el noreste de Burgos, Soria, Álava y Vizcaya, se hablaba un mismo dialecto, el dialecto occidental del euskara, conocido popularmente con el nombre de vizcaíno. En estos documentos aparecen muchos topónimos vascos de La Rioja, de la provincia de Burgos y de Soria, tal y como los pronunciaban los riojanos, burgaleses y sorianos de aquellas épocas, que hoy en día no sabemos muchos de ellos a qué municipios corresponden, al haber sido sustituidos en su gran mayoría, con el transcurso del tiempo, por topónimos castellanos. La anexión de los territorios de La Rioja por parte de Castilla en el siglo XII acarreará la pérdida paulatina de la lengua autóctona, la vasca, así como del romance aragonés extendido en todos los territorios que pertenecieron a la marca superior andalusí gobernada desde Zaragoza, hasta que en el siglo XVI pierda definitivamente sus raíces vascas. La palabra burgoviene del término alemán burg, el cual inicialmente designaba un recinto elevado fortificado. En la Europa de la Edad Media, sobre todo en la meridional, dejó de implicar necesariamente la presencia de fortificaciones y podía indicar poblaciones rurales abiertas. Burgo designó especialmente, a partir del siglo X, las nuevas poblaciones formadas por artesanos y comerciantes, originadas con el crecimiento demográfico y comercial: las que se establecieron bajo la protección de castillos, monasterios o ciudades episcopales, y que pudieron dar lugar a núcleos urbanos; y las que se crearon fuera de las murallas de las ciudades, cuyos habitantes en algunos casos se diferenciaban jurídicamente de los que vivían intramuros, y que con el tiempo quedaron incorporadas a la Ciudad./ En el entorno de la ciudad originaria de Pamplona (en la Navarrería se encontraban los vascones) surgieron nuevos núcleos de población (San Nicolás, cuya población era más heterogénea, y San Cernín, mayoritariamente compuesta por francos), todos ellos con administración y privilegios propios, aunque bajo la autoridad del obispo. Esta estructura provocó frecuentes desavenencias y enfrentamientos desde 1213, que culminarían con la destrucción de la Navarrería y la masacre de su población, en septiembre del año 1276. Este terreno quedó totalmente abandonado durante casi 50 años. Posteriormente, al repoblarse volvieron a producirse enfrentamientos, hasta que las disputas fueron zanjadas tras la proclamación del Privilegio de la Unión, dado por el rey Carlos III el Noble en 1423, unificando la ciudad y despruyendo las murallas que separaban a los burgos./ A medida que el castellano se iba extendiendo, los topónimos de La Rioja, Burgos y Soria de origen vasco se iban sustituyendo por topónimos castellanos. Solamente se conserva actualmente la toponimia vasca más vivamente en zonas del noreste de Burgos o de La Rioja alta que hasta el siglo XVI fueron hablantes de vasco. Con mucha anterioridad, el 13 de mayo de 1029 Sancho III será proclamado conde de Castilla. El asesinato de García Sánchez propicia la proclamación como sucesor de su cuñado Sancho III, rey de Navarra./ Aunque, contra viento y marea, todavía se conservan topónimos vascos en el este de La Rioja como el del municipio de Igea, que viene del vasco Etxea (la casa) o, por ejemplo, el topónimo Leza, que significa en dialecto occidental sima, cueva. 7.Apogeo del Reino de Pamplona-Nájera El 4 de junio de 1076 tiene lugar la unión de Navarra y Aragón. A la muerte de Sancho IV de Navarra, Sancho Ramírez de Aragón y Alfonso VI de Castilla, nietos de Sancho III el Mayor, reivindican el trono e invaden Navarra. Tras un acuerdo entre ambos, Sancho Ramírez es proclamado rey (Sancho I Ramírez), y La Rioja, Álava, Vizcaya y parte de Guipúzcoa, que anteriormente habían pertenecido a la Corona de Castilla, se reincorporan a ella. Hasta 1134 los reinos de Aragón y Navarra permanecerán unidos./A partir del año 1004, bajo el reinado de Antso Gartzeitz III.a Nagusia (ántso gartséits irúgarrená nagúsi-á; Sancho Garcés III el Mayor), el Reino de Pamplona-Nájera culminará el proceso de compactación de los territorios de habla vasca. Unos territorios, que desde el declive del Ducado de Vasconia, habían quedado políticamente inconexos. Las bases de este proceso de compactación comenzaron a cimentarse ya en el siglo X, en el que, por ejemplo, los caudillos de la actual Euskadi, Castilla y Gascuña estaban emparentados directamente con la familia real pamplonesa. Si bien el ámbito inicial de Sancho el Mayor fueron las zonas de habla vasca de la época (desde parte de Cantabria hasta el extremo noroeste de Cataluña, incluyendo el noreste de Castilla, La Rioja y mitad sur de Gascuña), aprovechándose de la caída del Califato de Córdoba y surgimiento de los reinos de taifas, reafirmó su autoridad sobre todos los reinos cristianos peninsulares. En otro sentido, en 1022 tiene lugar la introducción de la regla benedictina en Navarra. Implantada en los principales monasterios del reino por Sancho III el Mayor, junto a ella comienza a tomar forma la teoría del origen divino de la potestad real. A partir de este momento, los soberanos se intitularán rex Dei gratia (rey por la gracia de Dios). El Reino de Pamplona-Nájera, en su máxima expansión, en el año 1034, se extendía desde Galicia, por toda la zona pirenaica hasta parte de Cataluña (Pallars); al norte englobaba Gascuña y el Condado de Barcelona le rendía vasallaje. Consiguiéndose de esta manera, la unidad política de toda la población de habla vasca dentro del Reino de Pamplona-Nájera (exceptuando las minorías vascoparlantes que habitaban al sur, en los territorios de la Ribera del Ebro, gobernados por los musulmanes) y acogiendo dentro de su seno, a los todavía condados de Castilla y Aragón, donde, en aquella época, gran parte de sus pobladores eran vascoparlantes. Sancho Garcés III el Mayor consiguió que el Reino de Pamplona-Nájera fuese considerado como uno de los reinos más importantes de Europa. En torno al año 1000, tiene lugar la propagación del milenarismo. Esta doctrina de carácter cristiano-judaizante predica el comienzo del reino mesiánico al final de los tiempos, tras la resurrección de los justos. Su divulgación provoca que gran parte de la población identifique el final del milenio con la llegada del fin del mundo./ En las crónicas europeas de la época fue denominado como rey de la Wasconum Gens, Wasconum Nationem (tribu vascona, pueblo vascón) o en las crónicas árabes de los omeyas como Señor de los Vascones (el historiador omeya Ibn Haiyan lo define como: "Sancho, hijo de García, Señor de los Vascones"), ya que si bien el reino estaba habitado por hablantes de los romances astur-leonés, castellano, aragonés y gascón, el nucleo humano sobre el que se sustentaba el Reino de Pamplona era mayoritariamente de origen vasco. También fue denominado por el abad Oliba de Ripoll como Rex Ibericus (Rey Ibérico. Dado que en aquella época, erróneamente, se consideraba a los vascos descendientes directos de los íberos). En lo que al castellano se refiere, su romanceestá constituido por el legado literario de poesía castellana, de tipo tradicional, épico-lírico, escrito en romances, que son fragmentos de antiguos cantares de gesta. Las primeras colecciones españolas de romances se remontan a la segunda mitad del siglo XV, publicadas casi siempre en hojas volantes. El primer romancero propiamente dicho, impreso entre 1545 y 1550, es el Cancionero de romances. Mantenido vivo por la tradición popular, el romancero ha tenido en la época contemporánea sus poetas, entre otros, Antonio Machado y García Lorca. Sancho III el Mayor, rey de Pamplona y conde de Aragón y de Castilla (992?-1035) fue hijo de García III Sánchez y de Jimena. Hacia 1022 introdujo en los reinos cristianos hispanos la teoría del carácter divino de la potestad real que, con mayor contenido político y religioso, ha tenido una larga pervivencia. Asimismo, estableció relaciones con la Santa Sede, cambió las reglas visigóticas de los monasterios por las benedictinas y fue el primer rey en intentar la unificación de los reinos cristianos de la península. Esta idea determinó su testamento al repartir entre sus hijos sus dominios, entre ellos el condado de Castilla a Fernando, pero señalando como su sucesor y rey a su primogénito García de Nájera. Pero la muerte de Vermudo III de León y la coronación de Fernando como rey de León dio categoría de reino a Castilla y su consecuente primacía. Dicho de otra manera:Sancho el Mayor de Navarra fue un monarca que se abrió a Europa y a la modernidad, después de siglos de aislamiento peninsular, y permitió la irrupción en la península de la orden renovadora de Cluny, como ya hemos indicado. En sus expansiones y relaciones políticas siempre tendió más hacia Europa y en política doméstica, hacia las zonas vascoparlantes como Gascuña, la Navarra marítima (actual Euskadi), Castilla, Aragón y extremo noroeste de Cataluña. Sancho el Mayor fue el gran impulsor de la capital del reino, Nájera. Le otorgó un fuero que sirvió de modelo posteriormente para el sistema foral de las regiones vascas y también de los de Castilla y Aragón. Unos fueros basados en las tradiciones y leyes vasconas, que se alejaban de la legislación visigoda de origen germánico. Nájera, en la actualidad, es una ciudad de la comunidad autónoma de La Rioja. Se encuentra situada a orillas del Najerilla, en una de las vegas de la alta Rioja. Corte de los reyes de Pamplona en varias ocasiones, fue escenario de dos batallas (1360 y 1367), durante la guerra entre Enrique II de Trastámara y Pedro I. En su arte, destaca la Iglesia del monasterio de Santa María la Real (gótica), construida entre 1422 y 1453./ También fomentó y unificó el Camino de Santiago haciéndolo pasar por Nájera. Se casó con Munia, la hija del conde de Castilla en 1010, lo cual facilitó un acuerdo favorable sobre las fronteras navarro-castellanas (1016). Por lo que respecta a la frontera cristiana pirenaica, precisó la recuperación de los condados de Aragón y Sobrarbe, practicamente perdidos a causa de las incursiones de Almanzor (999) y Abd al-Malik (1006), así como el restablecimiento de la legitimidad dinástica en el condado de Ribagorza. Entre los años 1016 -1018 reconquistó Aragón y Sobrarbe y amplió sus dominios con la conquista de la ribera islamizada del Cinca con capitalidad en Boltaña, con parte del valle de Ayerbe y con el valle de Nocito. Sobre Aragón recordaremos que, sobre una base de pueblos iberos y vascones, los romanos sometieron el valle del Ebro hacia el 197 a.C., integrándolo en la provincia Tarraconense, y fundando la ciudad de Caesaraugusta. Tras el retroceso de las invasiones bárbaras, el territorio fue ocupado por los musulmanes en el siglo VIII. El reino taifa de Zaragoza conoció una época de gran prosperidad, entre 1031 y 1118, fecha en la que Alfonso I el Batallador reconquistó la ciudad y repobló sus fértiles tierras. La integración de Aragón y Cataluña en el reino de la Corona de Aragón significó la posibilidad de acceder a las rutas comerciales mediterráneas bajomedievales. Sin embargo, el peso del comercio internacional siguió siendo poco relevante: su actividad económica se centró en la exportación de productos agrícolas (trigo a Cataluña) y en la importación de manufacturas catalanas y francesas./Aunque posiblemente liberó los valles de Ésera y de Isábena, afectados también en 1006 por Abd al-Malik. El condado de Ribagorza fue un condado pirenaico, formado por las cuencas de los ríos Noguera Ribagorzana, Ésera e Isábena. Hacia el 872 sus habitantes rehusaron la obediencia a Tolosa y se erigieron condado independiente bajo la autoridad de Ramón I. En 1017 cayó en manos de Sancho III, rey de Navarra, uniéndose al reino de Aragón./ El condado de Ribagorza no se incorporó de derecho al reino pamplonés hasta 1025, cuando la condesa Tota, en grave crisis dinástica y política, agravada por las apetencias territoriales del conde Ramón III de Pallars, renunció a sus derechos a favor de su sobrina la reina Munia, esposa de Sancho III. De esta forma, el rey de Pamplona-Nájera, anexionó a su reino los condados de Sobrarbe y Ribagorza, alegando derechos dinásticos para intervenir en sus conflictos internos contra las pretensiones del conde de Barcelona. Sometió también a este último a vasallaje, a cambio de la ayuda prestada en el conflicto contra su propia madre (hacia 1023). En 1104 Alfonso el Batallador fue reconocido rey de Aragón y de Navarra. A la muerte de Pedro I, que no dejó herederos directos, ocupó el trono de los reinos de Aragón y Navarra su hermano Alfonso, conocido como Alfonso I el Batallador, que contraerá matrimonio con Urraca de Castilla./ Inició la revitalización del asolado condado aragonés con la restauración del monacato, tradicional institución religiosa y de poder económico. Sobrarbe es una comarca pirenaica de la actual provincia de Huesca. Incluye el Parque Nacional de Ordesa. Esta comarca fue reino independiente en el Medievo. Tolosa fue un antiguo principado originado en la marca carolingia de igual nombre. Al principio estuvo regido por condes designados por el rey por tiempo limitado, pero pronto se convirtió en un cargo hereditario. Con los años se le añadieron los condados de Quercy, el Albigeois, el marquesado de Provenza, etcétera. La casa condal de Tolosa fue fundada por Raimundo (852-864). Su final coincidió con la represión del movimiento herético de los albigenses, protegidos por los condes Raimundo V y VI. El condado fue unido de nuevo a la corona francesa en 1271./ En el aspecto político-militar, institucionalizó el «seniorado» -tenencia delegada de castillos- en Aragón y Sobrarbe, y fortificó la frontera meridional desde Uncastillo en el extremo occidental hasta Perarrua en el oriental, frente a las plazas musulmanas de Ejea, Ayerbe, Bolea, Huesca, Alquézar, Nabal, Barbastro, Graus y Benabarre. En el año 1023 el apoyo al conde de Gascuña, en su lucha contra el Condado de Toulouse, le proporcionó al rey de Pamplona-Nájera la potestad de organizar las tierras fronterizas al otro lado de los Pirineos, así como el vasallaje de Gascuña. De esta forma organiza las tierras de Labort, Arberoa (Arbéroue), Garazi (Cize), Ortzaize (Ossès) y Baigorri en el Vizcondado de Labort, con centro en la ciudad de Baiona. Otorga este vizcondado a su primo Otsoa Antso (Lope Sancho). Labort, en aquella época, abarcó la actual región de Lapurdi, y la mitad sudoccidental de la Baja Navarra (exceptuando los señoríos de Amikuze-Oztibarre [Mixe-Ostabarret] y Agaramont [Gramont] ). Estos actos que se inscriben dentro del sistema feudal, traerán consecuencias muy pesadas para la unidad política de los vascos. El término feudo deriva del latín medieval, concretamente de feudum, palabra de origen germánico (ganado dado como premio o compensación), voz que sustituye a beneficio a partir del siglo XI; ambos designan una forma de concesión de bienes, especialmente tierras, cedidas por el señor al vasallo en recompensa por su servicio. En los reinos romano-bárbaros y germánicos de la alta Edad Media, en los que las relaciones de fidelidad personal de naturaleza clientelar tuvieron gran importancia, la principal forma de recompensar la fidelidad fue la concesión de tierras, debido a la escasa circulación de moneda. Esas concesiones no solían ser en plena propiedad (alodio), sino temporales o vitalicias, susceptibles de ser revocadas en caso de infidelidad. Se divulgaron así las concesiones de tierras en “precaria”, figura jurídica que se suele relacionar con un instituto jurídico del derecho romano, y que en la Edad Media era formalmente un tipo de arrendamiento, con la peculiaridad de que el censo que pagaba el arrendatario era mínimo. El beneficio era una forma parecida de concesión de tierras, que se desarrolló específicamente en el mundo franco en conexión con el vasallaje. No recompensaba de forma genérica una fidelidad, sino el servicio militar prestado por el vasallo; era vitalicio, pero podía ser revocado en caso de infidelidad o felonía. En la época carolingia y primeros tiempos de la postcarolingia, el beneficio, llamado también esporádicamente feudo, no tuvo un contenido jurisdiccional, sino únicamente económico; es decir, el vasallo que recibía tierras en beneficio, no recibía poder político en esas tierras. Los condes podían a su vez ser vasallos, pero una cosa era su función de gobierno en un comitatus, y otra muy distinta su posesión de tierras en beneficio. Desde finales del siglo IX se hizo habitual que el cargo u oficio (honor) de conde fuese visto como un servicio vasallático, y luego como beneficio más que como servicio. Tanto el oficio concebido como beneficio, como las tierras concedidas específicamente en beneficio, tendieron a hacerse hereditarios (siglos IX-XI). Pero es importante subrayar que ni el comitatus ni la marca, en cuanto territorios con sus habitantes, nunca fueron concedidos en beneficio o feudo, ni considerados como tales. Por ello es errónea la idea tradicional de que la disolución postcarolingia del poder público se debiese a la autonomización feudal, o feudalización, de los poderes de condes y marqueses. De hecho, esa disgregación en poderes locales resultó ser mucho más fragmentada que las circunscripciones carolingias (señorío). Aunque en principio beneficio y feudo son equivalentes, el feudo se refiere a una época en la que la concesión de la tierra se hace hereditaria. Del siglo XI al XVIII, el feudo es una concesión de tierra sobre la que el señor mantiene el derecho teórico del “dominio eminente”, pero que en la práctica pertenece al vasallo (“dominio útil”). Tras la desaparición de la obligación del servicio armado al señor, el feudo dejó de sancionar una relación de fidelidad personal y se convirtió en una forma de enajenación de bienes, en la que se podían pagar grandes sumas equiparables al precio de la propiedad, que se diferenciaba de la compra-venta por la prestación de un servicio periódico de naturaleza simbólica. A finales de la Edad Media, y especialmente en la Moderna, el feudo acabó por ser en muchos lugares una forma jurídica muy flexible, que se aplicó también a cesiones de tierra en arrendamiento y a cesiones de rentas (diezmos, etc.). Por otra parte, a medida que se fue reforzando el poder monárquico y de príncipes territoriales, y que se consideró que todo poder público emanaba del rey o del príncipe, se asimiló jurídicamente al feudo la posesión de los bienes y derechos asociados al ejercicio de la jurisdicción de un señor (que éste había tenido anteriormente en plena propiedad). Se realizaba la ficción jurídica por la que un señor local, tras rendir homenaje, donaba su señorío al rey y lo volvía a recibir en forma de feudo (procedimiento del “feudo oblato”). Esta evolución está en el origen de la confusión conceptual entre señorío y feudo. / En el documento de 1026 en que Sancho el Mayor concede al Monasterio de San Juan de la Peña la estiva de Lecherin (Pirineos oscenses, Aragón) se indica lo siguiente: «regnante me rege Sancio in Aragona et in Paliares, in Pampilona, in Alaba et in Castella» «Reinante, yo, rey Sancho, en Aragón y en Pallars (zona occidental de la provincia de Lérida [Cataluña], al sur del Valle de Arán, en la que en esta época, todavía, se hablaba euskara), en Pamplona, en Álava y en Castilla (aunque todavía no la había ocupado militarmente, ejercía ya su influencia sobre territorio castellano)» En 1032 Sancho Guillermo, conde de Gascuña, fallece sin descendencia, con lo que el gobierno de Gascuña pasa a manos de su sobrino, Sancho el Mayor. El parentesco del rey de Pamplona-Nájera con la familia condal castellana, le permitió igualmente intervenir en aquel territorio, apoyando la autoridad de su cuñado (el conde infante García) frente a los nobles y a la intromisión del rey de León. Sancho casó a su hermana Urraka con el rey leonés para pacificar las relaciones con él y poder así ejercer libremente su influencia sobre Castilla. Al morir asesinado el conde García durante un viaje a León (1029), Sancho ocupó Castilla alegando los derechos sucesorios de su mujer, a pesar de que existían herederos masculinos con más derechos para regir aquel condado. Esto hizo estallar la guerra con el rey de León, que también ambicionaba la anexión de Castilla. La suerte de la guerra entre los dos reyes favoreció al de Pamplona-Nájera, que ocupó León, Zamora y Astorga (1034). Al anexionar el Reino de León a la corona pamplonesa (año 1034) tomó el título de Imperator (Emperador). A este momento corresponden las primeras monedas acuñadas en un reino cristiano de la península ibérica (19). (19) El Arrano Beltza y la primera ceca cristiana de Nájera: en la imagen se muestra la primara moneda cristiana de la península, lleva la efigie real y el título Imperator en el anverso. En el reverso, por primera vez en la historia, aparece en las monedas un topónimo tal y como se dice en vasco, dado que hasta entonces se utilizaron las formas latinas o celtas de estos topónimos. Aparece el topónimo Naiara (forma vasca para designar a Nájera, localidad riojana; en castellano antiguo se escribía Nagera proveniente del árabe Naxera), dado que, como capital del reino, fue el lugar en el que se realizó la acuñación. También aparecen en el reverso el árbol de Sobrarbe y Nájera, así como la cruz cristiana sobre ambos árboles, simbolizando la cristiandad que imperaba en todo el reino (aunque la religión cristiana era la oficial, la mayor parte de la población de habla vasca seguía procesando culto a la antigua religión vasca). El árbol, muy importante en las tradiciones vascas, servía en este caso como marcaje geográfico y aludía a la extensión del Reino de Pamplona-Nájera desde Sobrarbe (cuyo límite se encontraba en el Valle de Arán, extremo noroeste de Cataluña) hasta Naiara (La Rioja). Es interesante - y revela las relaciones exteriores que se anudan con Sancho el Mayor - el influjo ejercido por estas monedas en el tipo de las que fueron acuñadas por el monarca danés Knut el Grande, lo que da cuenta de la trascendencia que tuvo este rey en la política europea de la época, como barrera frente al Islam. El reino de León, perteneciente a los antiguos reyes astures, alcanzó su máximo esplendor en el siglo X, a partir del reinado de Alfonso III el Magno (866-910). Este último incorporó Salamanca y Soria al reino, pero, víctima de las intrigas de su esposa Jimena y de algunos nobles, en 909, cedió el poder a favor de su hijo García I, quien se reservó los derechos sobre los territorios conquistados a los musulmanes. Durante su reinado (911-914), extendió sus dominios hasta el alto Duero, repoblándolos y levantando la fortaleza de San Esteban de Gormaz. Aunque García I residió habitualmente en León, fue su hermano y sucesor, Ordoño II (914-924), quien trasladó oficialmente la capital del reino a esta ciudad, donde había sido aclamado y coronado. Con Ramiro II (931-951), a partir del cual los monarcas leoneses fueron llamados imperatores, el reino de León alcanzó su máximo desarrollo territorial y político, pero poco después, en 956, al morir Ordoño III, las guerras civiles y la presión musulmana provocaron una larga decadencia que culminó con la unión definitiva al reino de Castilla en 1230. El prestigio del reino leonés entre los demás estados cristianos de la península se basó esencialmente en el protagonismo que asumió en las luchas de reconquista, como heredero de la monarquía visigoda./Sobre la moneda se puede observar el símbolo, que según el padre José de Moret Mendi (siglo XVII), jesuita e historiador pamplonés, en su "Annales del Reyno de Navarra", fue el símbolo personal de los reyes de Navarra hasta Sancho VII "el Fuerte" (1194-1234), es el Arrano Beltza (arráno béltsa; "el águila negra"). Hay mucha controversia sobre la duración en la utilización de este símbolo, dado que actualmente sólo hay constancia de la utilización de éste en referencias escritas o en escudo real durante el reinado de Sancho VII. La principal diferencia respecto a otros símbolos similares radica en su postura, de carácter no agresivo, porque no mira al frente, sino que su cabeza está girada hacia un lateral, que no siempre es el mismo. Es un ave abierta, muestra todo lo que tiene. Extiende sus alas y también están abiertas sus garras en señal de no agresión. Sancho el Mayor fue un referente para los reinos cristianos, y en concreto, para la posterior monarquía castellana, que definió a este rey como Rex Hispanicus (rey hispánico), una monarquía que quiso recoger el testigo de este rey y reeditar la unidad de los reinos cristianos peninsulares bajo su cetro, como así ocurrirá, siglos después, con el nacimiento del Reino de España en el siglo XVI, máxima expresión del expansionismo castellano. Las provincias que integran la comunidad de Castilla y León formaron parte, junto a las de Cantabria y La Rioja, de las regiones históricas de Castilla la Vieja (Ávila, Burgos, Palencia, Segovia, Soria, Valladolid, Cantabria y La Rioja) y de León (León, Salamanca y Zamora). El origen histórico de estas regiones se cristalizó en tiempos de la reconquista, por parte del reino de Asturias (León se desgajó de ésta en 910). Las sucesivas etapas de reconquista desplazaron hacia el sur el centro de gravedad de los reinos cristianos, originando tensiones entre los reinos de León y Castilla, llegándose, en el siglo XIII, a la definitiva absorción castellana del reino leonés. La inestabilidad de la región dificultó su repoblación y marcó el predominio de la ganadería sobre la agricultura. 8.El desmembramiento del Reino de Pamplona-Nájera Sancho el Mayor falleció en 1035 y fue enterrado, según algunos, en el Monasterio de San Salvador de la localidad burgalesa de Oña (España), si bien la ciudad de León (España) también alega albergar sus restos, por lo que no se sabe a ciencia cierta la localización exacta de su enterramiento. Sin fecha concreta los almorávides ocupan el valle del Ebro. [10] En su testamento, legó el Reino de Pamplona-Nájera a su primogénito, García; el condado de Castilla a Fernando; el de Aragón a Ramiro; y los de Ribagorza-Sobrarbe a Gonzalo. Siendo Garcia rey de Pamplona-Nájera y también de sus hermanos y sus condados. En diciembre de 1134 Alfonso VII ataca Navarra y Aragón. Dispuesto a recuperar territorios retenidos por Alfonso I el Batallador (el reino de Zaragoza y tierras vascas, riojanas y castellanas), el emperador sitía Vitoria y recibe de García V de Navarra el juramento de vasallaje./ Los hijos no primogénitos eran, por tanto, vasallos de su hermano mayor y pese a que todos utilizaron el título de rex ("rey"), esto no debe considerarse como un reparto del poder, sino como una mera denominación aplicada a los hijos del rey de Pamplona muy habitual desde los inicios del reino. El propio Ramiro de Aragón jamás se denominó como rey en sus documentos, sino que lo hizo como hijo del rey Sancho ("prolis sancionis regis"). Este testamento anexionaba al Reino de Pamplona-Nájera los territorios del Condado de Castilla que se encontraban entre el río Miera y Vizcaya, Castella Vetula (Castilla Vieja, la cuna de Castilla), Bureba y Álava, hasta orillas del Arlanzón. El estudio de documentos de la época provenientes de esta zona, nos indican que eran territorios poblados por vascos, hablándose euskara en el siglo XI, al suroeste, hasta el río Arlanzón, a las puertas de Burgos capital. En compensación por esta anexión, Sancho el Mayor, otorgaba a su hijo, Fernando, los territorios entre el Cea y el Pisuerga, pertenecientes anteriormente a León. Una actuación, que denota, según algunos historiadores, la intención de Sancho el Mayor de Navarra de preservar la unión de la población vasca en torno al Reino de Pamplona-Nájera. Dado que si bien Aragón, así como Sobrarbe y Ribagorza, los consideraba territorios seguros; Castilla fue anteriormente territorio vasallo de León y, al no estar afianzada totalmente la sumisión de León al Reino de Pamplona-Nájera, en cualquier momento podría cambiar el status quo en la zona y perder, de esta forma, los territorios occidentales poblados por vascos. El rey Sancho no iba desencaminado, pues después de su fallecimiento, Vermudo III, no tardó tiempo en recuperar el Reino de León y reclamar los territorios entre el Cea y el Pisuerga a Fernando. El 27 de enero de 1157 se firma el tratado de Tudillén. En esta entrevista, Alfonso VII de Castilla y Ramón Berenguer IV de Aragón acuerdan atacar Navarra, aprovechando la muerte de García V Ramírez y la sucesión al trono de Sancho Garcés VI, y establecen las condiciones del reparto. Sin embargo, el monarca navarro evita que se lleve a efecto, jurando vasallaje al rey castellano. El 12 de mayo de 1191 se alcanza el tratado de Huesca. Con este acuerdo, los monarcas de Portugal, Navarra, León y Aragón se comprometen a prestarse ayuda mutua y a no sellar paces separadas con Castilla. Posteriormente, en 1194 muere Sancho VI de Navarra. Le sucede su hijo Sancho VII el Fuerte, cuyo título es recocido por el papa Celestino III, legitimando así la herencia de Alfonso I el Batallador [11]. “Feudalismo” es un concepto especialmente controvertido y generador de equívocos, tanto por sus diversos usos historiográficos, como porque en el lenguaje corriente ha tenido gran éxito la concepción decimonónica del feudalismo, identificado con la Edad Media en su conjunto y considerado sinónimo de cualquier tipo de cesión o privatización de la autoridad pública y de opresión de los campesinos. El feudalismo, muy debatido en la historiografía medievalista, se ha usado frecuentemente como una categoría única y genérica en la explicación de la evolución histórica y, también, concebido como un sistema global, tiene un significado específico en la historiografía marxista. El pensamiento teórico sobre el feudalismo se circunscribió inicialmente, desde la baja Edad Media hasta finales del siglo XVII, a las reglas jurídicas referentes a las relaciones feudo-vasalláticas (vasallo) de la época, cuando éstas habían asumido una función de recomposición entre poderes de diverso nivel y de cobertura formal de particularismos jerarquizados. En el siglo XVIII, pensadores e historiadores ilustrados como Montesquieu, Voltaire o Vico rebasaron el marco jurídico y presentaron el feudalismo como un sistema o una etapa en la historia europea o mundial, con interpretaciones distintas, pero siempre genéricas, referidas a desmembración del poder público, aristocracias militares, pirámides de dependencia personal, etcétera. Los revolucionarios franceses que en 1789 abolieron el régimen feudal distinguieron los derechos feudales como los derivados de contratos feudo-vasalláticos; pero declararon que también se conocían como feudales los derechos señorriales, las corveas, los censos, etc., lo que muestra que para entonces el concepto de feudalismo había incorporado todo el régimen agrario y señorial surgido en la Edad Media y mantenido, con transformaciones, en la Edad Moderna. A partir de las valoraciones negativas de A. Smith sobre las propiedades inalienables, en el siglo XIX, Marx definió el feudalismo como un tipo de organización agraria y un sistema de relaciones de producción; en conjunto, lo consideró un modo de producción posterior al esclavista de la Antigüedad y anterior al capitalista. La noción de feudalismo pasa así a un plano socioeconómico, en el que designa la sujeción y explotación político-económica de los campesinos. Combina el reparto de los derechos sobre la tierra entre los señores propietarios y los campesinos, con el poder ejercido por los primeros para apropiarse de una parte del trabajo de los segundos bajo la forma de prestaciones personales y de rentas. Por tanto, se distingue del esclavismo -que implica la plena propiedad de los amos sobre la tierra y los hombres- y del capitalismo -que supone la completa separación entre la fuerza de trabajo asalariada y los medios de producción. En la historiografía marxista el feudalismo es un sistema global, socioeconómico, pero también político e ideológico. Esta visión suele ser ignorada o rechazada fuera del marxismo, debido principalmente a que en ella no se hace distinción entre señorío y feudo. Fuera de la historiografía marxista, sociólogos e historiadores importantes -M. Weber, O. Hintze, A. Toynbee, entre otros- elaboraron diferentes interpretaciones en las que el feudalismo es también un concepto vertebrador y definidor de una etapa evolutiva histórica. Esa capacidad explicativa genérica del concepto ha ocasionado que también se hayan encontrado sistemas feudales en el antiguo Egipto, en Bizancio, en el Islam, en China, etc. Frente a los enfoques diacrónicos, en el campo más específico de la historiografía medievalista el feudalismo tiene un significado y un ámbito cronológico y espacial de aplicación más restringidos. Uno de los rasgos principales es la distinción entre señorío y feudo, realizada primero en estudios jurídicos, pero afirmada sobre todo desde la obra de M. Bloch (La sociedad feudal, 1939). Bloch individuó las relaciones feudo-vasalláticas de la sociedad aristocrática, no hizo descender de ellas la multiplicación de poderes señoriales, y definió como no feudales los vínculos de dependencia de los campesinos en los señoríos. R. Boutruche (Señorío y feudalismo, 1968-1970) identificó la principal característica de la sociedad medieval en los poderes señoriales, formados desde debajo de manera más o menos espontánea y no delegados feudalmente desde arriba. De ahí que haya sido abandonada la definición tradicional de feudalismo como organización general de la sociedad de forma piramidal, fundada sobre el feudo, configurada en los siglos VIII-IX y ya consolidada en los siglos IX-XI. El gran desarrollo de las relaciones feudo-vasalláticas se produjo en los siglos XI-XII, época también de difusión del señorío de bando, cuyo papel central en los procesos de transformación de la sociedad medieval ha sido subrayado por G. Duby y R. Fossier. Se ha acuñado el concepto de “mutación feudal”o “revolución feudal” para designar el cambio ocurrido en el siglo XI: en épocas precedentes el señorío no había desmembrado las estructuras fundamentales del poder público y las relaciones específicamente vasalláticas tenían escasa relevancia; desde el siglo XI, el señorío territorial de bando acabó con el poder público, al privatizarlo, y se difundieron las relaciones feudo-vasalláticas. Esta teoría, que ha tenido gran aceptación, ha sido sin embargo discutida en cuanto explicación general para toda la Europa del antiguo Imperio carolingio. La feudalización refiere la formación, en la baja Edad Media, de unas jerarquías feudales, ocurrida a posteriori de los precedentes desarrollos señoriales y formación de poderes locales independientes, y cuando se recupera una noción de res publica, ya sean poderes públicos monárquicos, principescos o municipales. Fuera de la Europa carolingia, en los reinos especialmente centralizados de los normandos en Inglaterra y en la Italia meridional, así como en los principados franco-latinos de Tierra Santa surgidos de las cruzadas, la feudalización, impuesta desde fuera por una aristocracia militar, responde en mayor medida a la imagen tradicional del feudalismo: pirámide feudal con el rey en el vértice, en la que el poder era delegado en forma feudal y toda la tierra era poseída directa o indirectamente en feudo. Los hijos no primogénitos yendo en contra de la voluntad de su padre, y de la estricta ley vascona de sucesión, no aceptaron ser gobernados por su hermano mayor; así como que parte de su territorio (en el caso del conde Fernando de Castilla) fuese anexionado directamente al Reino de Pamplona-Nájera, lo que les llevó a gobernar al margen de la corona pamplonesa. Acabando, así, por arruinar la voluntad de su padre de mantener todos sus territorios unidos bajo un mismo rey y debilitando al Reino de Pamplona-Nájera, que acabará perdiendo el control de Gascuña y, con ella, el dominio de los territorios vascos continentales. De esta forma los condados de Castilla y Aragón terminarían convirtiéndose en reinos, unos reinos que tendrían vital importancia en el desarrollo político peninsular en los siglos venideros. Fernando I de Castilla derrotó y dio muerte a su cuñado Vermudo III de León en la batalla de Tamarón (1037). Esta victoria sobre el rey leonés permitió al monarca castellano hacer valer los derechos de su mujer sobre León. Fernando se proclamó rey de León y Galicia y fue ungido como tal en la iglesia de Santa María de León en junio de 1038. El 4 de septiembre de 1037fallece Bermudo III en la batalla de Tamara. El enfrentamiento entre León y las tropas de Castilla y Navarra por las tierras entre los ríos Cea y Pisuerga, en manos castellanas y reclamadas por Bermudo III, culmina en la batalla de Tamara, en la que, derrotado, muere el rey leonés. El condado de Ausona fue un antiguo condado de la Marca Hispánica creado en el siglo VIII por Ludovico Pío con los territorios conquistados de Vic, Cardona y Casserres. Wifredo el Velloso (siglo IX) lo repobló e integró a los condados de Barcelona./Desde entonces tomó el título de Imperator ("Emperador"), tal y como hizo su padre al tomar el control de León. Con la muerte de García, rey de Pamplona-Nájera, a manos de su hermano Fernando I de Castilla en la batalla de Atapuerca (provincia de Burgos, año 1054), quedó plasmada definitivamente la división de la población vasca peninsular (integrada dentro del Reino de Pamplona-Nájera) en tres reinos, algo que será fatídico para el futuro de la lengua vasca en Castilla, Aragón y Cataluña. El 15 de septiembre de 1054 tiene lugar la batalla de Atapuerca. Fernando I de Castilla y León se enfrenta a su hermano García IV Sánchez de Navarra, al que reclama las tierras de La Rioja y la Bureba. Muerto el monarca navarro en la batalla, quedan incorporadas a Castilla. Sancho IV Garcés es proclamado rey de Navarra./ Representando la fractura definitiva en la trayectoria de los vascos hacia la compactación territorial y la estructuración política regida desde el foco navarro.Esta fractura en la compactación territorial, y posteriores procesos de conquista y anexión de los territorios navarros, causará el que las entidades políticas de la Navarra marítima (Álava, Guipúzcoa y Vizcaya) y vasco-continentales (Labort y Sola) vayan desarrollando una articulación interna cada vez mayor, así como una identidad propia diferenciada a la navarra, basada en sus propios sistemas forales. En enero de 1158 tiene lugar la fundación de la Orden de Calatrava. Abandonada por los templarios la fortaleza de Calatrava, se promueve la creación de una guarnición permanente sujeta a la disciplina monástica y militar. La orden será confirmada por el papa Alejandro III. Además, en 1171 se crea la Orden de Santiago. Su principal objetivo es la protección de los peregrinos jacobeos de los ataques musulmanes. Con el tiempo llegará a ser la orden militar más poderosa de España. Por último, en 1177 se procede a la confirmación de la Orden de Alcántara. La Orden de San Julián de Pereiro, creada unos años antes en Salamanca, recibe la confirmación papal y cambia su nombre por el de Alcántara. El área ocupada hoy por los vascos comprende, además de las provincias de Vizcaya, Álava y Guipúzcoa, las zonas montañosas de Navarra y las de Labourd y Soule, estas últimas en suelo francés. Relativamente aislados durante milenios de sus vecinos peninsulares y franceses, los vascos han podido conservar su proverbial independencia de ideas y costumbres, amén de un antiquísimo idioma, el vascuence o euskara, especie de isla lingüística en un mar de lenguas latinas. Ocupados primariamente en la agricultura y la ganadería, y mantenedores celosos de sus fueros, los vascos cambiaron sus determinantes sociales con la implantación a mediados del siglo XIX de la gran industria siderúrgica vizcaína. En el aspecto político y con la aprobación en octubre de 1979 del Estatuto de Autonomía, el País Vasco pasó a regirse por un gobierno autónomo, como lo tuviera en 1936-1937./ Castilla y Aragón al seguir su expansión hacia el sur en la reconquista, fueron aumentando más y más su población latina. Debido a ello, poco a poco, el euskara, que era la lengua hablada en gran parte de esos reinos y lengua materna de los primeros reyes de Castilla y Aragón, fue perdiendo peso y desapareciendo. El romance hablado en los núcleos urbanos grandes del norte de Castilla que derivaba del habla de los vascos romanizados, se fue extendiendo a los pueblos circundantes en los que el euskara era la lengua cotidiana. El aragonés que nació en la zona de Zaragoza se fue expandiendo hacia el norte hablante de lengua vasca. De esta forma el castellano y el aragonés, durante siglos de bilingüismo, fueron tomando paulatinamente terreno al euskara en las tierras primigenias de Castilla y Aragón. Se dice vascuence de la lengua hablada por parte de los naturales del País Vasco. El término vascuence se corresponde con el vernáculo euskera o euskara(“en vasco”). La lengua vasca constituye un resto único de la Europa anterior a la difusión de los indoeuropeos que llegaron a Occidente hacia fines del milenio II a.C. Tiene una estructura absolutamente distinta de todas las lenguas que la rodean, lo que se advierte en el orden de las palabras, en la compleja estructura verbal, en la falta de géneros en el nombre. Es posible que se relacionase con el sustrato primitivo de ámbito eurásico, a la vez que guarda palabras culturales extendidas por todo el Mediterráneo por los difusores del neolítico agrícola (milenio IV a.C.), y luego por las primeras civilizaciones de los metales (milenio III a.C.). Los intentos de lograr un euskera batua (vascuence unificado) cristalizaron en la década de los 60 en unas formas comunes no siempre aceptadas de buen grado. Sus testimonios escritos más antiguos son algunos nombres propios en inscripciones de época romana. El libro más antiguo es el Linguae Vasconum Primitiae (Burdeos, 1545), colección de poemas religiosos y eróticos del sacerdote Bernard Dechepare. Son de notar los nombres de Pedro de Axular, Joanes Etcheberri, Xabier de Lizardi, Orixe, autor de Euskaldunak (1950), Bernardo Atxaga, la poesía popular cantada y las improvisaciones de los bertsolaris./ Se debe recordar que los castellanos surgieron de la romanización de la tribu vasca más occidental, los autrigones; y que los aragoneses, por otro lado, surgieron de la romanización de los íberos y de los vascones que habitaban la zona de la ciudad de Zaragoza. La tribu de los vascones en la época imperial romana abarcaba La Rioja, Navarra y el noroeste de Aragón. De ahí la similitud de los dos romances, y, al mismo tiempo, sus respectivas diferencias fonéticas, dado que los vascos de Castilla hablaban euskara occidental, también conocido como vizcaíno; mientras que los vascos de Aragón hablaban euskara oriental. Se dice autrigón de un pueblo hispano prerromano que en el N de España ocupó el territorio que media entre Bilbao y la ría de Oriñón, Medina de Pomar y Miranda de Ebro, Haro y Briviesca. Lengua y cultura latinas eran sinónimos de cristiandad, dado que la mayor parte de la población vasca era pagana. A medida que avanzaban las lenguas y culturas latinas, avanzaba el cristianismo. Hasta que a partir del siglo XIV el euskara, lengua autóctona de esas tierras, fue considerada como una lengua bárbara, pagana, inferior que debía desaparecer, dando lugar a los primeros decretos de prohibición del euskara. Prohibiéndose de esta manera el uso del árabe (algaravia), del hebreo [12] (abraych) y del euskara (basquenç) en el mercado de Huesca a los corredores que se encargaban de dar carácter legal a través de documentos a la compra-venta de mercaderías hechas en esos idiomas bajo multa de 30 soles (moneda de oro aragonesa); y obligándoles, por tanto, a realizar la compra-venta solamente en romance aragonés. Se dice navarroaragonés del dialecto romance nacido en Navarra y Aragón como resultado de la peculiar evolución experimentada allí por el latín. Tuvo uso cancilleresco y literario hasta el siglo XV. Hoy subsiste en el habla rústica del Alto Aragón. Con el nombre de Corona de Aragón se designa a los territorios dependientes de los reyes de Aragón y condes de Barcelona.Tiene su origen en la unión del reino aragonés y el condado de Barcelona, a ella se fueron añadiendo posteriormente todos los territorios conquistados por los condes-reyes: Jaime II (Valencia y Murcia), Alfonso el Magnánimo (Nápoles), Pedro el Ceremonioso y Juan I (ducados de Atenas y Neopatria), además de las islas Baleares, Cerdeña y Sicilia./ Desgraciadamente no se ha conservado ninguna documentación en vasco de las compra-ventas realizadas en esta lengua, algo que habría sido muy útil para conocer el euskara hablado por los vascos que habitaban Aragón en aquellas épocas, un euskara que se cree que estaba emparentado con el extinto dialecto roncalés de Navarra. El valle del Roncal es una depresión del N de Navarra, recorrida por el río Esca y flanqueada por agrestes montañas. Es muy significativo que en la Edad Media a partir del siglo XIV se comenzara a prohibir lo judío, lo árabe y lo éuscaro, ya que representaban la religión hebrea, la islámica y la antigua religión vasca, que era la que procesaban mayoritariamente los vascos. Hay que decir, también, que en las juderías [13], tanto en Tudela como en Huesca, se celebraban actos culturales en los que se utilizaba el hebreo. Los comerciantes hebreos entre ellos, para no ser entendidos, tenían la costumbre de intercambiar palabras en este idioma que hacía incomprensible su entendimiento por personas que no fueran de dicha etnia. Los vascoparlantes de la ciudad de Huesca eran aragoneses de los pueblos circundantes que iban a nucleos urbanos a comerciar con sus viandas o gente vascófona establecida en las ciudades en las que el romance aragonés era mayoritario., mientras que la comunidad árabe descendía de los árabes asentados en Huesca durante la pertenencia de esta ciudad al Islam. Por otro lado, la estructura urbana de Huesca presenta una clara distinción entre el núcleo antiguo y los ensanches. El primero se distingue por sus calles estrechas dispuestas en torno a la catedral. Como punto de contacto con el ensanche, al pie de la ciudad vieja (SO, S y SE) se hallan el Coso Alto y el Bajo, principal eje comercial de Huesca. El edificio actual de la catedral se construyó entre finales del siglo XIII y 1500. También destaca la iglesia de San Pedro el Viejo (siglo XII), la antigua universidad (siglo XIII) y la iglesia de San Miguel (siglo XII). En los años sucesivos vemos que esta prohibición del árabe, del hebreo y del euskara se repite de forma rutinaria en las ordenanzas municipales de la ciudad de Huesca. Si bien las prohibiciones del árabe y del hebreo desaparecen con el paso de los años, debido a la progresiva asimilación cultural de estos y diferentes procesos de expulsión; la prohibición del euskara, por el contrario, se mantiene. En una ordenanza de Huesca datada en 1567 existente en el Archivo Histórico de Huesca se vuelve a prohibir la utilización del euskara a los corredores y según los responsables del Archivo existía otro documento del siglo XVII que volvía a prohibir la utilización de la lengua vasca. Posteriormente cesan estas prohibiciones, dado que ya no había nada que prohibir. La lengua autóctona del norte de Aragón, el euskara, la que dio nombre a esta tierra (Aragón es un topónimo vasco que significa "el lugar del valle", siendo utilizada la forma vasca medieval Aragona en los manuscritos de Sancho el Mayor), se había perdido ya para siempre, y con ella, el pasado vasco de las tierras aragonesas. Mientras judíos y árabes fueron expulsados en diferentes épocas, siendo considerados como comunidades exógenas a Aragón; los vascos, por el contrario, nunca fueron expulsados, siendo considerados como población autóctona aragonesa pero que debía ser asimilada en lengua y religión, al ser considerada su religión y su cultura inferiores a la cristiana y a la cultura aragonesa de origen latino. Según diversos estudios históricos y lingüísticos, el euskara, se mantuvo en pueblos de las provincias de Huesca y de Zaragoza hasta el siglo XVIII. Muestra de este pasado vasco de estas tierras, además de la toponimia vasca que en el Viejo Aragón (cuna del Condado de Aragón) representa más del 70% de los topónimos, los abundantes apellidos aragoneses de origen eusquérico. Considerados en el pasado como apellidos traidos por emigrantes navarros, la genealogía, actualmente, los considera como apellidos de familias aragonesas que antiguamente eran de habla vasca. Volviendo a la historia del Reino de Pamplona-Nájera, posteriormente a la muerte de García Sánchez III el de Nájera en la batalla de Atapuerca a manos de su hermano, acarreando la ruptura definitiva en la compactación política vasca. Su hijo, Sancho IV Garcés, es asesinado también en Peñalén por sus hermanos Ramón y Ermesinda en el año 1076, haciendo desaparecer durante cincuenta y ocho años el Reino de Pamplona-Nájera. El 4 de junio de 1076 tiene lugar la unión de Navarra y Aragón. A la muerte de Sancho IV de Navarra, Sancho Ramírez de Aragón y Alfonso VI de Castilla, nietos de Sancho III el Mayor, reivindican el trono e invaden Navarra. Tras un acuerdo entre ambos, Sancho Ramírez es proclamado rey (Sancho I Ramírez), y La Rioja, Álava, Vizcaya y parte de Guipúzcoa, que anteriormente habían pertenecido a la Corona de Castilla, se reincorporan a ella. Hasta 1134 los reinos de Aragón y Navarra permanecerán unidos./Este reino, durante este tiempo, permanecerá unido a la corona de Aragón. Sancho Ramírez de Aragón se hace con el control de Navarra y rinde vasallaje a Alfonso VI de Castilla, quien a su vez se anexiona La Rioja, Bureba (actualmente en la provincia de Burgos), Guipúzcoa, Álava, el duranguesado (actualmente en la provincia de Vizcaya) y Vizcaya. Fundada en 1180 por Sancho IV de Navarra, durante las guerras carlistas Durango fue cuartel general del pretendiente Carlos VII (1874). Durango conserva sus murallas medievales, el portal de Santa Ana (1566) y la iglesia de Santa María de Uribarri (siglos XV-XVII)./ Pocos años después, el fracaso del proyecto castellano-aragonés, representado en el matrimonio de la castellana Urraka y el aragonés Alfonso I el Batallador, propicia la restauración del Reino de Pamplona-Nájera. En el pacto de Támara de 1127 Castilla hace renuncia de las tierras adquiridas en las fronteras navarras, restableciéndose los límites del reino de García Sánchez III el de Nájera, de nuevo independiente desde 1134, con García Ramírez, proclamado rey por los nobles del reino y entre los que tuvo una activa participación el conde Ladrón de Gebara (guebára); señor de Álava, Vizcaya y Guipúzcoa. García Ordóñez, conde de Nájera, fue alférez de Castilla (muerto en Uclés, 1108) y durante el reinado de Alfonso VI, casó con Urraca, infanta de Navarra. Participó en las intrigas para el destierro del Cid. En el año 1096 ayudó al rey moro de Zaragoza contra Pedro I de Aragón. Murió luchando contra los almorávides. 9.El Reino de Navarra El reinado de Sancho VI el Sabio en el siglo XII se caracterizará por su intento de reafirmar la identidad, territorialidad e independencia de Navarra, frente a los intentos expansionistas de Castilla y Aragón que ambicionaban repartirse el Reino de Pamplona-Nájera. Su primera acción en esta reafirmación identitaria será cambiar al reino de nombre, llamándolo Nafarroako Erreinua (nafárroakó erréynu-á) o Reino de Navarra [14]. Si bien, desde el siglo IX en que surge el Reino de Pamplona, a sus habitantes comúnmente se les llamaba navarros y a sus tierras Navarra (en contraposición con los vascos que estaban bajo la órbita franca que seguían denominándose vascones [ evolucionando esta palabra posteriormente al término gascones ] ), oficialmente no recibirá este nombre hasta el reinado de Sancho el Sabio. Sancho VI el Sabio fue rey de Navarra (muerto en 1194). Hijo de García Ramírez el Restaurador, fue el primero en usar el título de rey de Navarra. Durante su reinado promovió la cultura, reformó la administración, acuñó los fuertes morabetinos de cruce, y neutralizó a sus vecinos mediante alianzas matrimoniales. Él mismo casó con Sancha, hija de Alfonso VII de Castilla, su hermana Blanca con Sancho III de Castilla y, más tarde, su hija Berenguela con el rey de Inglaterra, Ricardo Corazón de León. En lo que respecta a la realidad lingüística de Navarra se debe mencionar que en la época medieval coexistían dos comunidades lingüísticas: por un lado la de habla aragonesa [15] extendida en el sur de Navarra durante la dominación musulmana; y por otro lado, la que siguió conservando su lengua prerromana, el euskara. Si bien el 80-70% de la población navarra era vascoparlante en el siglo XIII, el euskara nunca se utilizó para redactar documentos en la corte navarra. Siguiendo los usos de la época los escritos oficiales se realizaban en latín o en lenguas latinas y, por lo tanto, se realizaron en latín, después en aragonés, posteriormente en castellano y finalmente en gascón. En épocas medievales los ingleses utilizaron el latín o el romance normando del norte de Francia; mientras que entidades políticas alemanas utilizaron la lengua latina o romances italianos para redactar sus documentos. El término villanofue usado para designar de manera genérica a los campesinos a partir de los siglos centrales de la Edad Media. En origen indicaba de manera neutra los habitantes de las villas y pueblos, pero fue adquiriendo un significado claramente peyorativo, tanto en castellano como en otras lenguas europeas. En Inglaterra villain tuvo además un sentido jurídico, ya que designaba a los campesinos siervos en el contexto del señorío (manor), en contraposición a los campesinos libres, los freemen y los yeomen (pequeños propietarios de tierras que forman la categoría social de la yeomanry)./ En textos medievales romances es común la vacilación entre /b/, /f/ y /h/, de ahí que a los navarros se les llamase indistintamente "navarros", "nafarros" o "naharros". La lengua española adquirió también la palabra vasca naba y forma parte de su vocabulario desde hace siglos (escrito como nava), con el significado de: "tierra sin árboles y llana, a veces pantanosa, situada generalmente entre montañas". Se entiende por Reconquista, por antonomasia, la recuperación del territorio español invadido por los musulmanes en el año 711 y cuyo epílogo fue la toma de Granada en 1492./ Por otro lado, la simple acepción de “guerra santa” que suele darse a este término, yihâd, en las lenguas europeas resulta restrictiva y está lejos de expresar todos los matices que encierra en la cultura islámica. En primer lugar, la palabra significa esfuerzo, también lucha o combate, pero no sólo referido al que se libra con las armas. Así, cabe decir que si el término yihâd puede significar, en efecto, la guerra o lucha que todo buen musulmán está obligado a librar para difundir su fe, sobre todo con las armas, de no ser posible con la persuasión, también significa el “esfuerzo” o “lucha” interior que uno ha de librar consigo mismo para alcanzar el perfeccionamiento moral o espiritual. Por último, además de la lucha o combate de carácter ofensivo para la difusión del islam, por yihâd también se entienden -desde los primeros tiempos del islam- los de carácter defensivo frente a los ataques del exterior de que pudiera ser víctima la comunidad islámica. Es sobre todo a este yihâd de carácter defensivo, al que han recurrido los líderes de los movimientos de resistencia de los países islámicos frente a la ofensiva colonial de las potencias europeas en los siglos XIX y XX./ En otro sentido, hay que tener en cuenta que la gran mayoría de la población de habla aragonesa comenzó a formar parte del Reino de Navarra cuando los navarros de habla vasca llevaron la reconquista hacia el sur en el siglo XII. Por lo tanto, el surgimiento de la lengua aragonesa se gestó en la marca superior de al-Ándalus y no en el Reino de Navarra o en el inicial Reino de Aragón que eran de lengua vasca. En lo que respecta a la romanización de los vascos de Aragón, la ciudad de Huesca, que se encuentra al norte de Zaragoza y estuvo bajo dominio musulmán, fue un foco romanizador de la zona norte de Aragón, una zona que era únicamente de lengua vasca. De hecho el primer decreto de prohibición de la lengua vasca del que hay constancia es de la ciudad de Huesca y se dio en el año 1349, en el que a los corredores vascófonos de Huesca, que daban carácter legal a las compra-ventas realizadas en su lengua se les obligaba a realizar la compra-venta en aragonés y se les multaba con treinta monedas de oro aragonesas (soles) si lo hacían en vasco. Una ordenanza de prohibición de la lengua vasca en este mercado que según el Archivo Histórico de Huesca estuvo vigente durante tres siglos, lo que da cuenta de la solidez de la comunidad vasca en Aragón y el número de vasco-aragoneses existentes, que ocasionó que se dilatara tanto en el tiempo esta prohibición. Cuando los navarros llevaron la reconquista hacia la ribera del Ebro en el siglo XII, se encontraron con una población bilingüe en la que el euskara había pasado a ser la segunda lengua de estos antiguos territorios vascones; mientras que la primera lengua había pasado a ser la aragonesa, después de siglos de pertenencia de estos territorios a la marca andalusí. Al contrario de lo que se pensaba hasta época reciente, que la lengua vasca había desaparecido en la ribera del Ebro ya en la época romana, la existencia de textos del siglo XIV en el que aparecen musulmanes de la Aljama de Tudela con nombres árabes y sobrenombres vascos denota que la lengua vasca siguió siendo utilizada en el extremo sur de Navarra durante la dominación visigoda y también durante la pertenencia de estos territorios al Imperio Andalusí.Chií (o chiíta) designa al musulmán que sigue la Chîa, término general para referirse a una extensa gama de sectas islámicas cuya característica común es la de considerar a Alí legítimo califa, tras la muerte del profeta Muhammad, y reservar a los descendientes de Alí y de su esposa Fátima, hija del Profeta, la dignidad de imán o jefe espiritual y temporal de la comunidad islámica. Aunque minoritarios dentro del Islam, los chiíes son mayoritarios en países como Irán, donde el chiísmo es la religión oficial desde la instauración de la dinastía safaví en el siglo XVI, y en países árabes como Líbano e Irak donde son, dentro la comunidad islámica, mayoritarios frente a los sunnies. Por su parte, sunní o sunnita designa al musulmán que sigue la sunna, es decir, la costumbre o el ejemplo, entendiéndose en general por ello -como normas a observar- los hechos o la conducta del profeta Mohammad. Los suníes constituyen la mayoría dentro de la comunidad islámica a nivel mundial, y se consideran los representantes, en la teoría y en la práctica, de la ortodoxia islámica, frente a los chiíes minoritarios./Hacia finales del siglo XI Pedro I será rey de Aragón y Navarra. Sucesor de Sancho I Ramírez, conquista la taifa de Huesca, tras la derrota castellana en la batalla de Alcoraz, con ayuda de su hijo Alfonso, futuro Alfonso el Batallador. A la muerte de Pedro I, que no deja herederos directos, ocupa el trono de los reinos de Aragón y Navarra su hermano Alfonso, conocido como Alfonso I el Batallador, que contraerá matrimonio con Urraca de Castilla. En diciembre de 1109 se alcanza el Pacto de Unión, por el que la Iglesia declara que el matrimonio entre Urraca de Castilla y León y Alfonso I de Aragón y Navarra, biznietos de Sancho el Mayor, es ilegítimo. Los esposos firman un pacto en el que acuerdan los límites de su potestad, estableciendo la unidad de todos sus reinos, que habrían de pasar a sus hijos comunes, y, en caso de no haberlos, Alfonso Raimúndez, hijo de Urraca, sería nombrado heredero. Al año siguiente, el papa Pascual II declara nulo el matrimonio. El 19 de diciembre de 1118 tiene lugar la reconquista de Zaragoza. Alfonso I el Batallador logra reunir un ejército al que se suman aragoneses, navarros, franceses, castellanos y catalanes, para asediar la ciudad de Zaragoza, en manos almorávides, que capitula. Después ataca las plazas fronterizas con Navarra y reconquista Tudela y varias villas del valle medio del Ebro: Tarazona, Borja, Calatayud y Daroca./ En el Reino de Navarra, al contrario de lo que ocurre actualmente que la población vascoparlante de Navarra es la bilingüe (habla vasco y español), en aquella época la población de habla romance era la bilingüe, ya que la lengua cotidiana en Navarra, por ejemplo, en su capital, Pamplona, hasta el siglo XVIII, fue la lengua vasca. La población de habla latina del sur de Navarra dio lugar a la clase de labradores del rey o ruanos, constituyendo en el siglo XIII el principal pilar económico y político del reino navarro siendo comenzada a utilizar su lengua, la aragonesa, para la redacción de los textos oficiales que anteriormente se redactaban únicamente en latín. Durante el gobierno de Navarra por la dinastía francesa de Evreux en el siglo XIV, en la jura del cargo por Carlos II de esta dinastía se utiliza la forma idiomate terre (idioma de la tierra) para hacer referencia al texto de la jura escrito en aragonés; mientras que en la jura de su hijo se utiliza la forma ydiomate Navarre terre (idioma de la tierra de Navarra). Al ser el aragonés una lengua minoritaria en Navarra no recibiría el apelativo de lingua navarrorum (lengua de los navarros) con el que fue designada la lengua vasca por el rey Sancho VI el Sabio en uno de sus escritos en el año 1167. En la Edad Media además del euskera y el aragonés también se hablaba occitano y francés en el Reino de Navarra. En la Provenza se hablaba el provenzal o langue d’oc, en la zona meridional de Francia, coincidente con la antigua provincia romana. El provenzal pertenece a la rama central de lenguas romances y se distingue del francés principalmente por conservar la c latina velar ante a y la a latina tónica. Los dialectos que perviven del antiguo provenzal son: bearnés, catalán, gascón, auvernés, languedociano y provenzal. Tuvo una literatura desarrollada mucho antes que las demás lenguas romances, y su momento cumbre se sitúa entre 1150 y 1280. La cruzada albigense dio un golpe de muerte a la cultura provenzal, la lengua quedó arrinconada y descendió a patois. El movimiento Félibrige, fundada por Mistral, Roumanille y Aubanel encauzó un nuevo renacimiento literario. La Occitania fue la denominación antigua del Languedoc francés. En ella se hablan dialectos de la lengua de oc. Se dice francoprovenzalde los dialectos franceses, intermedios entre la lengua de oc y la lengua de oil, hablados en la Suiza romanche, el valle de Aosta y una zona del SE de Francia (Saboya, el Lionés). El occitano era la lengua de oc. Y Occitania era el nombre literario de la Francia meridional en que se hablaba la lengua de oc./ Los occitanos y franceses que vivían en territorio navarro peninsular eran comerciantes de los territorios navarros en Occitania y en Francia traidos por los reyes de Navarra para potenciar económicamente el Camino de Santiago que pasaba por Navarra, siéndoles otorgados grandes privilegios para su asentamiento. El camino de Santiago fue una vía de peregrinación al sepulcro del apóstol Santiago, en Galicia, iniciada a mediados del siglo IX. Las peregrinaciones dieron lugar a una literatura peculiar recogida en leyendas y relatos./ Posteriormente al extenderse los privilegios de la corona de Navarra a otras villas acabaron por fundirse con la población de habla vasca. La lengua aragonesa, a partir del siglo XIII, fue absorbida paulatinamente por el castellano (aunque sigue hablándose en la provincia de Huesca), convirtiéndose en un dialecto del mismo. Para finales del siglo XIV principios del XV el aragonés desapareció de Navarra como lengua escrita y será sustituida por el castellano. Posteriormente, en el siglo XVI, el castellano será sustituido por el gascón como lengua oficial de escritura hasta la desaparición del reino navarro en el siglo XVII. El dialecto castellano-aragonés es hablado actualmente en las zonas que formaron parte del Hayibato musulmán de Zaragoza (sur de Álava fronterizo con La Rioja, sur de Navarra, centro y sur de Aragón, y en parte de La Rioja) y en la zona central de Navarra por expansión hacia el norte del dialecto castellano-aragonés posterior a la conquista de Navarra por Castilla (siglo XVI). También es hablado en parte de Castilla y León, Castilla-La Mancha, País Valenciano y Murcia, fruto de la expansión hacia el sur del Reino de Aragón en la reconquista. Los navarros sureños o aragoneses castellanoparlantes tienen preferencia por el sistema acentual llano, sobre todo en las palabras esdrújulas (árboles > arboles; pájaro > pajaro). Tal y como ocurre en euskara, tienden a realizar la pronunciación de las palabras que forman parte de una frase en función del sintagma; y no como en español: palabra por palabra, es decir, que cada palabra posee invariablemente una misma pronunciación. Esto hace que en aragonés una palabra pueda variar de pronunciación según su posición dentro del sintagma. Los castellanoparlantes, por ejemplo, han perdido la costumbre vasca de la abundante utilización de la palabra "pues" (en vasco: ba ) atestiguada en textos castellanos medievales o conservado en el castellano de América y en pueblos del norte de la provincia de Burgos; los hablantes de dialecto aragonés siguen utilizándolo abundantemente y en los mismos casos en los que normalmente se utiliza hablando en vasco. La lengua aragonesa posee gran cantidad de vasquismos: muga (frontera), bizcarra (lomo del tejado), abarca (sandalia), arto (zarza; en vasco actualmente significa maíz aunque antiguamente recibió este nombre el mijo) y otros más como aborral, agüerro, anayón, ausín, caparra, carrasca, chandro, chordón, magoría, naya, sabaya, sarrio o sucarrar. En lo que respecta a la toponimia, el porcentaje de topónimos vascos nos ayuda a conocer el camino que llevó la romanización así como su solidez: Viejo Aragón (70%), Sierra de Guara (50%), Sobrarbe (40%) y Ribagorza (30%). En la provincia de Huesca doce mil personas siguen hablando la lengua aragonesa, denominada también con el nombre de fabla (significa "habla"). Paradójicamente las zonas en las que más vivamente hoy en día se conserva el aragonés no son las zonas en las que surgió la lengua, sino las zonas en las que se hablaba vasco y se impuso el idioma aragonés; mientras que los territorios en los que surgió la lengua aragonesa actualmente son hablantes de castellano. El tercer pilar de esta reafirmación identitaria de los navarros durante el reinado de Sancho El Sabio será luchar denodadamente por el mantenimiento de las fronteras navarras establecidas un siglo antes por el testamento de Sancho el Mayor, algo que como podremos comprobar, no consiguieron. En este siglo, el Reino de Castilla, en aras a poseer los puertos vascos del Cantábrico para poder dar salida a los productos de la meseta y poder comerciar de esta forma con Brujas (Flandes) y otros puertos europeos, aprovechó la debilidad política y económica del Reino de Navarra. Un reino que no pudo seguir expandiéndose hacia el sur en la reconquista al haber quedado encorsetado entre los reinos de Castilla y Aragón. Razones principalmente estratégicas hacían de La Rioja el objetivo prioritario de las pretensiones castellanas, que lograron imponerse ya desde 1135. Si bien Sancho VI el Sabio, eficientemente, realizó una reestructuración de la maltrecha economía navarra, los intentos de mantener las fronteras de su reino resultaron fallidos y en 1179 hubo de pactar con Castilla un reparto territorial que reducía de forma considerable y definitiva el área de su dominio. Vizcaya y La Rioja no volverían a integrarse en el ámbito navarro y pocos años más lograrían mantenerse en él las restantes tierras vascas occidentales. La nueva dirección dominante norte-sur de las relaciones económicas europeas y el matrimonio de Alfonso VIII de Castilla con Leonor de Aquitania (1170) convertían a Álava y Guipúzcoa en el nuevo objetivo prioritario del expansionismo castellano. El hostigamiento se agudiza en los últimos años del siglo: el nuevo tratado castellano-aragonés para el reparto de Navarra acordado en 1198 en Calatayud da paso a la invasión del reino, que la propia desconfianza entre los aliados hizo fracasar. Concretamente, el 20 de mayo de 1198 se alcanzará el tratado de Calatayud. Alfonso VIII de Castilla y Pedro II de Aragón firman un pacto por el que se reparten Navarra. Tras la invasión de este reino, los castellanos seguirán su ofensiva, incorporando Álava y Guipúzcoa a sus dominios./ Sin fecha, Pedro II de Aragón, es también conde de MontpellierSu matrimonio con María de Montpellier le permite adueñarse de esta ciudad. De este matrimonio nacerá su heredero Jaime I, que será educado en Montpellier./ Pero, al año siguiente, el ejército castellano, penetra por Treviño (actualmente enclave burgalés dentro de territorio alavés) y pone cerco y asedio a Vitoria, que se rinde en los primeros días de enero de 1200. El mismo año, en circunstancias difíciles de precisar, el ejército castellano también tomó las tierras de Uda (actual Treviño [Burgos]), Álava, Durango (actualmente en Vizcaya), Guipúzcoa y San Sebastián (actualmente capital de Guipúzcoa), según detallan las crónicas, junto a diversos castillos que guarnecían estos territorios. El rey de Navarra veía reducido su dominio peninsular al territorio que, con pequeñas variaciones posteriores (la pérdida de la Baja Navarra perteneciente actualmente a Francia y territorios alaveses sureños), constituye la actual región de Navarra. Concretamente, el 20 de marzo de 1179 se ratifica el tratado de Cazorla. Alfonso II de Aragón y Alfonso VIII de Castilla acuerdan la supresión del juramento de vasallaje aragonés (1136) y fijan sus respectivos límites de reconquista. Por su parte, el rey navarro, Sancho VI, cede La Rioja a Castilla y se inicia una tregua de diez años entre ambos reinos./ En las Guerras de Bandos tiene lugar la conquista castellana de Álava y Guipúzcoa. Vizcaya estará bajo la órbita de Castilla: el primer territorio vasco occidental en dejar de pertenecer al Reino de Navarra fue Vizcaya, ya que en 1179 Sancho el Sabio se vio obligado a pactar la cesión de parte sus territorios a Castilla. Mientras La Rioja era anexionada a la corona castellana, Vizcaya volvía a ser independiente pero bajo la órbita de Castilla, restaurándose el señorío vizcaíno que pasaría a ser gobernado, de nuevo, por la dinastía pro-castellana de los Haro. El territorio alavés fue invadido por Castilla en 1200 y después de 132 años de ocupación fue anexionado a la corona castellana. Y finalmente, en el caso guipuzcoano, sus territorios fueron invadidos y anexionados por Castilla en 1200. Con la toma de control por parte de Castilla de estas tierras en el siglo XIII se daría comienzo a una de las etapas más convulsas de la historia vasca. El origen del Señorío de Vizcaya suele fijarse en el año 870, fecha que suele señalarse para la discutida batalla de Padura, en la que los vizcaínos derrotaron a las huestes del rey leonés Ordoño. El poder legislativo se atribuía al señor, pero sujeto al veto de las Juntas Generales en caso de desafuero. En las Juntas, que se reunían bajo el Árbol de Guernica o el de Arechabalaga, imperaba el acuerdo de la mayoría, pero por representación orgánica, no por voto personal. El Señorío fue mantenido al unirse Vizcaya a la corona de Castilla (1379), cuyo rey era reconocido como señor./ Desde este siglo, hasta el XVI, fueron continuas las luchas entre los diferentes bandos que pugnaban por alcanzar el control de las diferentes regiones vascas. Los gamboínos y los oñacinos eran las fracciones banderizas que se disputaban el control de las regiones vascas occidentales; siendo disputado este control en Navarra por agramonteses y beaumonteses. Los gamboínos eran leales a la corona de Navarra; los oñacinos, por contra, eran partidarios de la unión de las regiones vascas occidentales a Castilla (si bien estas lealtades a una u otra corona cambiaron algunas veces en función de los intereses de cada fracción). El reino de Navarra alcanzó su apogeo con Sancho Garcés III el Mayor (1000-1035). Más tarde pasó al reino de Aragón y a Francia, y en 1512 se integró definitivamente en España con Fernando II de Aragón./ Oñacino fue el guipuzcoano San Ignacio de Loyola que, antes de hacerse sacerdote, fue soldado y participó en la conquista castellana de Navarra. La familia del patrón de Navarra, San Francisco Javier, por contra, era agramontesa y contraria a la conquista castellana apoyada por los beaumonteses. Este santo era sólo un niño cuando los castellanos invadieron Navarra y, junto con su familia, tuvo que huir de su tierra. Los oñacinos se convirtieron en muchas ocasiones en la mano derecha de la monarquía castellana. El 7 de abril de 1234 Navarra pasa a manos de la dinastía de Champaña. El rey navarro Sancho VII rompe el tratado de Tudela (establecido el 2 de febrero de 1231) y deja como heredero a Teobaldo de Champaña, hijo de su hermana Blanca. Los nobles navarros retiran su juramento de fidelidad a Jaime I de Aragón, y Navarra pasa a la orbita francesa. En 1253 Teobaldo II es el nuevo rey de Navarra. Muerto Teobaldo I de Champaña, la corona navarra recae en su hijo, Teobaldo II, que es menor de edad, por lo que ejerce la tutoría su madre, Margarita de Borbón. Alfonso X de Castilla reclama sus derechos al trono y la reina le responde estableciendo una alianza con Jaime I de Aragón, a quien no conviene una expansión castellana por el norte del Ebro./ Se aclara que la Champagne es una región del NE de Francia, en la margen oriental de la Cuenca de París, recorrida por el río Sena y por algunos de sus tributarios: Marne, Aisne y Aube. Sus ciudades más importantes son: Reims, Troyes y Chalóns-sur-Marne. La Champagne, habitada en la época prerromana por tribus galas, convertida en condado bajo Eude (874), pasó, por el matrimonio de Juana de Blois con Felipe el Hermoso, a la corona francesa (en 1284)./ Teobaldo I (circa 1200-1253) fue rey de Navarra e hijo de Teobaldo III, conde de Champaña. Sucedió a su tío, Sancho VII el Fuerte, en 1234. Dirigió una cruzada a Tierra Santa que constituyó un fracaso. Teobaldo II (1235-1270) fue otro rey de Navarra. En 1270 se unió a la cruzada que dirigía Luis IX de Francia, con cuya hija estaba casado. Murió en Sicilia el 1 de septiembre de 1270, concretamente en Trápani, sin dejar descendencia. No obstante, en su testamento designa como heredero a su hermano Enrique I, que reinará entre 1271 y 1274./ Vemos a un cardenal Mendoza, descendiente de los oñacinos alaveses, que, yendo en contra de la consanguinidad de los futuros reyes católicos, oficia su matrimonio. La colaboración estrecha de la nobleza vasca occidental con la monarquía castellana irá in crescendo en las décadas siguientes, hasta que en el reinado de Felipe II, durante el apogeo del Imperio Español, en el siglo XVI, los "vizcaínos", que era como se llamaba en la época moderna a los vascos occidentales, riojanos, cántabros orientales y, en menor medida, a los navarros, monopolizan la administración de la corte española y de las colonias del imperio. Existe, durante esta época, una asociación generalizada, históricamente errónea, entre el pueblo vasco, el cántabro y el íbero, considerando la cultura y lengua vascas como las originarias de los españoles; y los fueros vascos como las leyes ancestrales de los españoles, unas leyes que debían ser respetadas y salvaguardadas por la monarquía española como máximo exponente de la españolidad. Los vascos representaban las esencias de España, la España indómita, los cántabros, que nunca pudieron ser conquistados ni por el mismo Imperio Romano, prueba de ello, según las creencias erróneas de la época, el que su milenaria lengua vasca siguiera siendo hablada. La asociación entre lo español y lo vasco llegó a tal extremo que incluso en la genealogía hecha por el cronista real guipuzcoano Esteban de Garibai para el rey Felipe II se le entroncó con los cántabros inconquistos, enlazando la monarquía española con los cántabros de la época romana, queriendo reflejar así una realidad histórica en la que los españoles habían nacido para someter a otros pueblos pero nunca para ser sometidos. Volviendo al siglo XIII, las continuas luchas entre los bandos oñacino y gamboíno fueron muy violentas y en ellas participaron muchas personas. Los más oprimidos eran, fundamentalmente, los campesinos y los pobladores de las villas. El surgimiento de los bandos gamboíno y oñacino no ha sido aún definitivamente marcado, difiriendo los historiadores así en la fecha como en las causas que las produjo. Generalmente, se suele establecer el primer cuarto del siglo XIII como la época en la que los nobles y la sociedad vasca en general, se encontraba ya dividida en estos dos bandos, y 1275, como el año en que hubo la primera gran guerra entre ellos. Las razones del surgimiento de esta división en la sociedad vasca se suele achacar a dos factores: el factor económico generado por la crisis acaecida en este siglo, así como la polarización generada en la nobleza vasca occidental entre los partidarios y contrarios a dejar de pertenecer a Navarra. Sobre el momento en que se iniciaron las hostilidades entre los banderizos, las opiniones más coincidentes lo refieren a un hecho acaecido en la iglesia de Ulibarri en Álava: Era conducido un gran cirio encendido en una gran parihuela con destino a arder durante treinta días consecutivos en la iglesia, y las personas que en procesión lo acompañaban, se dedicaban durante ello a celebrar los sacrificios y oraciones usuales. Estaba siendo conducido el cirio por cuatro personas, cuando subiendo la pendiente de la montaña, se quejaban de cansancio los que iban detrás, y dijeron a sus compañeros: "daruagaz oinaz" (darúagas oñás; conduzcámoslo a brazo, o por lo bajo); a lo que contestaron los que iban delante, y menos cansados: "gaindik bihoa" (gáindi bijóa; llevémoslo en hombros o en alto). Los partidarios de los hombres que dijeron "daruagaz oinaz" dieron lugar al bando oñacino y los que indicaron "gaindik bihoa" al gamboíno. La hostilidad entre ambos bandos empezó, por tanto, en Álava, y pronto pasó a Vizcaya y posteriormente a Guipúzcoa. Cada uno de estos bandos agrupaba un conjunto determinado de linajes dirigidos por un Ahaide Nagusi (aáyde nagúsi, pronunciado en aquella época: ajáyde nagúsi; Pariente Mayor). La corona castellana, a menudo, se vio desbordada por los acontecimientos, incapaz de poner orden en los territorios arrebatados a Navarra. Fueron tres los pilares de su política en esta zona: Postularse como garante de la paz: conseguir un equilibrio entre los dos bandos que se disputaban el poder para, por un lado, conseguir pacificar estos territorios en guerra continua de bandos y, a su vez, evitar que los gamboínos tomaran el control, con lo que los territorios vascos occidentales volverían a pertenecer a Navarra. Navarra nunca renunció al País Vasco occidental o Navarra Marítima, considerándose legítima dueña de estas tierras, por lo que alentará rebeliones y apoyará a los gamboínos en aras a recuperar su territorio, pero sus esfuerzos fueron baldíos en contra de los oñacinos y de la poderosa Castilla. Si bien, a lo largo del tiempo, pudo reconquistar parte de La Rioja y territorios orientales de Álava y Guipúzcoa, Castilla no tardó tiempo en recuperarlos. Postularse como el progreso para sus ciudadanos: cientos de vizcaínos, guipuzcoanos y alaveses participaron en la repoblación de Castilla, muchos de ellos huyendo de las guerras banderizas, atraídos por las ventajosas ayudas dadas por la corona castellana; para que, de esta forma, los vascos occidentales comenzaran a mirar, más hacia Castilla, que hacia Navarra. Gracias a estas ventajosas prebendas colonos vascos occidentales fundaron poblaciones tan alejadas del País Vasco como La Zubia (del vasco zubia, "el puente") en la provincia de Granada, o Los Urrutias (del vasco urruti, "lejos") en Murcia, en los que la lengua vasca se habló durante varios siglos, conservándose, en estas zonas, apellidos vascos propios de estas tierras. El 15 de agosto de 1284 el reino de Navarra es asociado al trono de Francia. Cuando fallece Felipe III de Francia, su hijo, Felipe IV el Hermoso, consorte de la reina Juana I de Navarra, se convierte en soberano del reino pirenaico, de manera que éste queda asociado a la Corona de Francia. A partir de este momento, los monarcas franceses se intitularán, conjuntamente, como reyes de Francia y de Navarra./ El 8 de junio de 1288 tiene fin la privanza de don Lope de Haro. Señor der Vizcaya y privado del rey de Castilla, se opone a la amistad con Aragón y se rebela contra Sancho IV. El enfrentamiento entre ambos termina con la muerte de don Lope a manos del monarca./ Castilla era y quería postularse como tierra de oportunidades, como posteriormente lo fue América; mientras que Navarra había visto paralizada su expansión económica y territorial. Postularse como garante de las libertades vascas: Castilla conservó las leyes vascas establecidas en los Fueros y profundizó en éstas, desarrollándose durante esta época la institucionalización del sistema foral vasco, cuya máxima dificultad residió en mantener el equilibrio, entre gamboínos y oñacinos, en los diferentes órganos de gobierno. Este "encaje de bolillos" que tuvo que hacer Castilla durante tres siglos para poder controlar y pacificar esta zona, no sólo consiguió la pérdida de poder gradual del bando gamboíno, sino también la del bando oñacino, que para los intereses de Castilla, aunque pro-castellanos, era igual de perjudicial, reafirmando de esta manera la autoridad real castellana sobre todos los territorios de Euskadi. Las cortes medievales hispánicas surgieron de la curia plena a fines del siglo XII y principios del siglo XIII; se estructuraban por estamentos (clero, nobleza, ciudadanos) y tuvieron una función consultiva y, sobre todo, fiscal. Las de la corona de Aragón, sin embargo, adquirieron un carácter legislativo (incluso en materia constitucional). Desde el siglo XVI entraron en decadencia, y en el siglo XVIII (unificadas en las cortes de Castilla) eran meras instancias protocolarias./ Como uno de los episodios más significativos de la guerra de bandos, tenemos el acaecido en 1435 en Vizcaya. En esta época, ante la imposibilidad de que los dos bandos llegaran a un acuerdo, hubo dos alcaldes en la Villa de Bilbao. Un alcalde oñacino, y el otro, gamboíno. Esta situación irregular duró hasta 1445, en el que el rey de Castilla Juan II y el XXII Señor de Vizcaya (1405-1454), nombró un único alcalde, condenando a muerte a los cabecillas de ambos bandos. Las hostilidades entre gamboínos y oñacinos continuaron y terminaron momentáneamente, durante el reinado de Enrique IV y el XXIII Señor de Vizcaya (1454-1474). Este rey tuvo que desplazarse personalmente a su señorío en 1457, dirigiendo las Hermandades (agrupaciones de campesinos, habitantes de las villas y algunos hidalgos opuestos a los Parientes Mayores), para pacificarla, destruyendo sus principales fortalezas y desterrando a Castilla o confinando a muchos de los Parientes Mayores. Así, en 1468, el Concejo de Bilbao destruyó las casas que tenían en la villa algunos banderizos. Entre ellas las de los Abendaño y los Basurto del bando oñacino. Estas guerras de bandos terminaron definitivamente en el siglo XVI, cuando, con el descubrimiento de América y la conquista castellana de la Navarra peninsular, cambian todos los parámetros económicos y sociales. Los Parientes Mayores pasarán de ser caudillos de las guerras banderizas a formar la nueva burguesía vasca, mercaderes y promotores de la construcción de barcos a las Américas, dándose los primeros pasos al surgimiento de una burguesía asentada en las villas costeras. En aquella época, en el siglo XIII, Castilla y Aragón no eran solamente territorios de habla latina, también de habla vasca como Navarra y sus habitantes tenían nombres vascos como García (Gartzea), Sancho (Antso), Jimeno (Xemeno), Urraka, Toda (Tota) o Velasco (Belasko/Berasko), similares a los navarros, lo que da cuenta de los nexos culturales que había entre los tres reinos, por lo que la pertenencia de los vascos a Castilla o Aragón no supuso inicialmente ningún impedimento desde el punto de vista lingüístico, cultural o social. En Ojacastro (nombre que en documentos históricos estaba escrito como "Oia-castro" [16], Rioja.En Ojacastro (nombre que en documentos históricos estaba escrito como "Oia-castro" [16], Rioja Alta) cercano también, por cierto, al Monasterio de San Millán de la Cogolla, cuna del vasco medieval escrito, en una fazaña o sentencia de los primeros jueces castellanos basados en la costumbre como fuente del derecho, el alcalde manda apresar en el siglo XIII, sobre 1239, a un merino (jefe de la policía o funcionario real) venido de Burgos a participar en un juicio, pues, según los fueros de la villa otorgados por el rey de Castilla, era indispensable saber euskara para ello y el que el merino no supiera hablar vasco era una afrenta a las leyes de la villa. Todas las regiones vascas conservaron los fueros [17] sin los cuales hubiese sido imposible su pertenencia a Castilla. Este reino supo entender el fuerte arraigo foral manteniendo y desarrollando estos fueros para que se siguiesen autogobernando dentro del reino. Era obligación del rey de Castilla que después de su coronación, viniese a cada una de las regiones vascas a jurar acatamiento y respeto a su Fuero. Fuero de Vizcaya es el redactado en 1452 y recoge el derecho consuetudinario de Vizcaya. Se conoce otra redacción de 1527, bajo Carlos I. El Fuero Real fue el promulgado por Alfonso X el Sabio hacia 1255 para dotar de fuero a los numerosos lugares que no poseían uno propio. El Fuero es una ley o código dados para un municipio durante la Edad Media. Los fueros aparecieron en España en el siglo X. Como el derecho de los fueros locales era aplicable antes que el general, a medida que la monarquía se fue robusteciendo trató de conseguir una unidad legislativa./ El Fuero vasco constituye uno de los primeros sistemas políticos democráticos de Europa. Los Biltzar Nagusia (biltsár nagúsi-á; Juntas Generales) o parlamentos de cada una de las regiones vascas ya en la Edad Media, desarrollaron instrumentos democráticos tales como el Habeas Corpus, la prohibición de tormentos o la Hidalguía Universal [17], mucho antes de que lo hicieran otras instituciones en Europa. En Vizcaya, por ejemplo, a través del Pase Foral quedaba invalidada cualquier resolución del Señor de Vizcaya que fuese contra el Fuero. En 1234, las dinastías vasconas de Navarra mueren con Sancho VII el Fuerte. Este rey batalló victoriosamente en las Navas de Tolosa contra los musulmanes en 1212. Una batalla de la que surgió el mito del origen del actual escudo de Navarra que sustituiría al Arrano Beltza ("águila negra") vascón de la dinastía ximena [18]. Tras el fallecimiento de este rey en 1234 la corona pasa a manos de Teobaldo de la familia Champaña. [19] Durante la época de Sancho VII el Fuerte comienzan las principales expediciones navarras, junto con otros reinos europeos, con el objeto de intentar detener la expansión del Islam y recuperar los lugares santos de Israel. La primera, ya citada, de este rey, en 1212, que dio lugar a la batalla de las Navas de Tolosa. La segunda expedición, inmersa en la Sexta Cruzada, fue llevada a cabo por su sucesor Teobaldo I a Tierra Santa (1238-1242), partiendo desde Navarra a París, y de ésta a Marsella, haciéndose posteriormente a la mar, llegando hasta Esmirna (actual Turquía), y, finalmente, hasta Jerusalén. Por último, la expedición navarra (1270) de Teobaldo II, correspondiente a la Octava Cruzada (considerada por algunos historiadores como la séptima), partió en principio, desde Marsella para ir a Siria, en ayuda de lo que quedaba de los estados cruzados de la zona; pero la ruta de esta cruzada se desvió finalmente a Túnez. Se llama cruzada a toda expedición dirigida a conquistar Tierra Santa y, en general, cualquier guerra sancionada por el papado, contra los enemigos de la Cristiandad -paganos, infieles o herejes- para defender a los peregrinos o expandir el cristianismo. Se señalaban tradicionalmente ocho cruzadas a Palestina, enumeradas cronológicamente (de 1096 a 1270), pero hubo continuos peregrinajes armados de cruzados, de mayor o menor entidad, guiados por reyes o nobles, populares, e incluso niños, no siempre bendecidos por el papado, y cuyas motivaciones eran religiosas, políticas y comerciales. Las cruzadas conducidas por caballeros germánicos teutónicos se dirigieron contra pueblos paganos eslavos y bálticos (siglos XII-XIV). Otras se promulgaron contra herejes, caso de los albigenses (cátaros). Las guerras de la Reconquista y las posteriores luchas contra los musulmanes fueron consideradas cruzadas. La idea de cruzada, basada en el concepto de guerra santa, pervivió en la cultura occidental en la Edad Moderna (batalla de Lepanto, etcétera) e incluso fue invocada en la Contemporánea (Guerra Civil española). En función de las diferentes dinastías de origen francés, occitano o gascón que reinaron en Navarra, los territorios de la corona se engrandecerán, en diferentes épocas, con territorios franceses, occitanos y gascones. El término cisma viene del griego, con el significado de separación. Indica la separación de la disciplina y jerarquía de la Iglesia católica, a diferencia de la herejía, escisión por motivos doctrinales. Los principales cismas fueron el donatismo; el cisma de Oriente, que condujo a la creación de la Iglesia ortodoxa (1054); y el cisma de Occidente (1378-1417), que dividió la Iglesia católica en dos obediencias (tres desde 1409), cada una con un papa -o antipapa-, todos ellos considerados legítimos por sus seguidores. El anglicanismo fue primero un cisma, pero pronto, al adoptar doctrinas de la Reforma protestante (una herejía cismática desde el punto de vista de la Iglesia católica), se configuró como una herejía. Con la dinastía francesa de Champaña la autoridad navarra abarcó los territorios fronterizos con la Lorena, en el noreste de Francia, de Meaux, Provias y Chalons. Con la dinastía francesa de Evreux, los territorios normandos del noroeste de Francia de Mortain, Cherburgo, Beaumont, Eureux, Languerille, Etampes, el territorio de Angulema, en el centro de Francia, Montpellier en el sureste de Francia, y el Béarn, que englobaba la actual región vasca de Sola. Con la dinastía gascón-occitana de Foix-Albret, los territorios gascones de Albret, la occitana Guyena, que englobaba Limoges y Perigord, el territorio gascón de Bigorra y el territorio occitano de Foix, sobre la actual Andorra. Vasallo viene de vasallus, término de origen celta, hombre que contrae con un señor un vínculo vitalicio de dependencia personal -simbolizado en el ritual del homenaje, juramento y beso-, por el que, a cambio de prestar fidelidad y apoyo, recibe protección y otras recompensas. El vasallaje medieval era una forma de commendatio o encomendación -relación de tipo clientelar-, que pronto se distinguió por la prestación de un servicio militar a caballo con armamento. En los distintos reinos germánicos se formaron séquitos y clientelas, pero el vasallaje como forma de cohesión de las familias de la aristocracia se difundió especialmente en la Europa franca carolingia, a partir del siglo VIII, y tuvo importantes implicaciones militares y políticas. Mediante el vasallaje, los reyes, emperadores, condes, obispos o señores sin oficios públicos formaron sus clientelas armadas; el emperador se aseguraba la fidelidad de sus vasallos, entre los que con frecuencia reclutaba a los condes; hubo también príncipes que se sujetaron a la autoridad y protección de un soberano más poderoso. Contrariamente a una imagen difundida, el vasallaje no implica necesariamente la formación de cadenas jerarquizadas, sino que era más bien una compleja -y en sus orígenes fluida- red de solidaridades aristocráticas. Ya desde Carlomagno se generalizó que el servicio del vasallo fuera recompensado con la concesión de tierras, cada vez con más frecuencia en beneficio o feudo (investidura), lo que introdujo un mayor equilibrio entre la figura del señort y la del vasallo. El concepto de “relaciones vasallático-beneficiarias”, o “feudovasalláticas” se utiliza para designar la unión en la práctica, que se hizo eserncial, de esos dos elementos en principio diferenciados: el “personal” del vasallaje y el “real”del beneficio o feudo. Desde finales del siglo IX, la entidad del servicio prestado tendió a corresponderse con la entidad del beneficio, lo que favoreció que un mismo vasallo estableciese varios vínculos de distinta naturaleza y magnitud con distintos señores. Por otro lado, el beneficio tendió a hacerse hereditario, una evolución favorecida por el soberano para contrarrestar la fluidez de las redes clientelares, que se consolidó en el siglo XI. De manera que, con el tiempo, fue perdiendo importancia el elemento “personal”, incluido el servicio de armas, en tanto que crecía en importancia el elemento “real” (feudo). En la baja Edad Media y en la Moderna el término vasallo se siguió empleando para designar al noble que prestaba homenaje al rey, a otro noble, a un obispo, etc., pero ya no se trataba del vínculo de fidelidad personal característico del vasallaje, sino de un simple acto jurídico: el homenaje era un acto necesario para obtener la concesión de un feudo. También se usó para designar a los hombres libres que se hacían vasallos de un señor y eran armados caballeros. En los reinos hispánicos, vasallo se utilizó con distintas acepciones. Se empleó en sentido parecido al de los francos, si bien el vasallaje real y aristocrático español podía ser roto por ambas partes. Desde finales de la Edad Media y en la Moderna, vasallo se usó más frecuentemente con otros dos significados. Para denominar a los nacidos en un territorio en cuanto súbditos de un soberano; fidelitas y más tarde “vasallaje natural”, designaban ese vínculo de fidelidad. Y para indicar de manera genérica a los campesinos, villanos y otros dependientes de la jurisdicción de un señor (señorío). Este último uso, de significado peyorativo, también se hallaba difundido en otros lugares, como en Italia. En 1238-1240 se redacta el Fuero Antiguo de Navarra. Primera constitución escrita del reino. En 1274 Navarra pasa a depender de la corona francesa a la muerte de Enrique I de Champaña. En 1328 Navarra se separa de la corona francesa. Juan y Felipe de Evreux, serán los reyes de Navarra. Once años después comenzará la Guerra de los Cien Años entre Francia e Inglaterra. El señor de Vizcaya en 1379, Juan de Haro, se convierte en rey de Castilla. Vizcaya, unida a título personal, conserva su soberanía, como lo demuestra el juramento ritualmente prestado en Gernika por los reyes de Castilla y a su vez señores de Vizcaya. En 1452 se redacta el Fuero Viejo de Vizcaya, que recopila la legislación vizcaína. Cinco años después es aprobado por Enrique IV de Castilla el Cuaderno de Ordenanzas de la Hermandad de Guipúzcoa. Mientras que en 1463, lo hará Álava, redactándose el capitulado de la Hermandad de Álava. Se celebra una entrevista entre Luis XI de Francia y Enrique IV de Castilla en 1463, quienes proyectan el reparto de Navarra. En 1483, Catalina de Foix, de la familia Béarn, hereda el reino de Navarra. En 1514 se redacta el Fuero de Labort, en 1520 el de Sola, y entre 1607 y 1632 el de la Baja Navarra. La usura es un préstamo por el que se pide un interés, en dinero o en especie, que sobrepasa el límite considerado lícito. Durante gran parte de la Edad Media, la Iglesia no hizo distinción entre usura e interés lícito, y consideró el préstamo, cualquiera que fuese la cuantía del interés, un pecado grave. Una concepción religiosa similar es también propia de la religión musulmana. Por ello, se hizo frecuente el recurso bien a prácticas que encubrían la usura, bien al préstamo de los judíos (que, en ocasiones, simplemente hacían de intermediarios entre cristianos). A partir de la baja Edad Media, y debido al aumento de la circulación monetaria, se fue haciendo preciso encontrar soluciones que justificaran el préstamo con interés desde un punto de vista teológico. Santo Tomás de Aquino proporcionó una justificación del interés como compensación por la expectativa de ganancia perdida por el prestamista, quien quedaba privado de una suma de dinero. El préstamo en dinero fue, por tanto, quedando englobado en las prácticas del crédito, pero permaneció la condena de la petición de un interés que superara los límites establecidos, es decir, de la usura y de los usureros. El 5 de marzo de 1329 la Casa de Évreux ocupa el trono navarro. Es la tercera dinastía extranjera que reina en Navarra. Juana II, hija del difunto Luis X, y su marido Felipe, son coronados reyes a solicitud de las Cortes reunidas en Pamplona, que no aceptan a Felipe VI de Valois, en quien recae la Corona francesa, y por tanto la navarra, al morir sin descencia el último rey de la Casa de Francia, Carlos IV, rey de Francia y Navarra. En 1330 Felipe III de Évreux reforma las leyes de Navarra. La medida incluye una serie de preceptos legales que promulga el monarca con el fin de corregir las disposiciones del Fuero General navarro, y teniendo en cuenta las opiniones de las principales dignidades civiles y religiosas del reino. Poco después, el 2 de marzo de 1332 Álava se incorpora a Castilla. Las condiciones específicas de esta unión quedan recogidas en el denominado “privilegio de contrato”. En el documento se establece que Álava disfrutará del Fuero de Portilla, con exención de impuestos a sus habitantes, así como de las ventajas que le otorgue la aplicación del Fuero Real. En 1335 Guipúzcoa se separa de Castilla. Tras su disgregación de la Merindad Mayor de Castilla, dispondrá de su propio merino, o justicia mayor, y de su alcalde mayor, de nombramiento real. Esta nueva organización adquiere consistencia gracias al apoyo que presta la Corona a las hermandades que agrupan diversos municipios, como la Hermandad de las Marismas, que comprende las villas guipuzcoanas de San Sebastián, Guetaria, Motrico y Fuenterrabía. En 1337 se celebran los esponsales de Pedro IV de Aragón. Contrae matrimonio con María, segunda hija de los reyes de Navarra, Juana II y Felipe de Évreux. Sin fecha concreta, fallece el rey navarro Felipe de Évreux. La muerte le sorprende en Jerez de la Frontera, cuando acude, una vez hechas las paces, en ayuda de Alfonso XI de Castilla, para conquistar Algeciras y colaborar en la solución del problema del dominio del Estrecho. Su viuda, Juana II, sigue gobernando el reino hasta su muerte, seis años después. Tras la muerte de la reina Juana II, accede al trono de Navarrael joven Carlos II el Malo, que, casado con una hija del rey de Francia, interviene junto a los franceses en la guerra de los Cien Años contra Inglaterra. El reinado de Carlos II el Malo se caracteriza por su política ambigua respecto a los otros reinos hispánicos. Después de regresar a Navarra, el rey Carlos II el Malo comprueba que su mejor aliado en su oposición a Francia es Pedro I, rey de Castilla. Para sellar esta alianza, ambos monarcas firman el 22 de mayo de 1362 el tratado de Estella, convirtiéndose así el navarro en un elemento más en la enemistad que mantienen aragoneses y castellanos. Con posterioridad, en 1364 se llega al pacto de Puente la Reina. A cambio de aumentar su apoyo a los castellanos contra los aragoneses, Carlos II de Navarra obtiene ayuda para su campaña en Normandía, y, lo que era vital para la economía navarra, una salida al mar para sus productos a través del puerto de Fuenterrabía. Con posterioridad, Pedro I de Castilla inicia la creación de un ejército para recuperar su trono. A cambio promete Guipúzcoa y Álava al rey navarro y otros territorios del País Vasco al Príncipe Negro, señor de Aquitania. En 1370 muere Tello, señor de Vizcaya. Su hermano, el rey Enrique II de Castilla, aprovecha la ocasión para conceder el señorío a su hijo Juan y vincular de ese modo el territorio a la Corona de Castilla. Aumenta así el control directo del monarca sobre una zona de vital importancia para la economía castellana como es la costa vasca. El 1 de enero de 1387 muere Carlos II de Navarra. Le sucede Carlos III el Noble. En octubre de 1351 se aprueban beneficios para los marinos cántabros. El reino de Navarra no tiene, en esta época, más de 100.000 pobladores. El 7 de septiembre de 1425 muere Carlos III de Navarra. Le sucede su hija Blanca, casada con el infante don Juan de Aragón, que se convierte en rey consorte de Navarra. Sin fecha concreta, muere Blanca I de Navarra. En su testamento deja el reino de Navarra a su hijo Carlos, príncipe de Viana, aunque le ruega que no tome el título de rey sin el consentimiento de su padre. Esta claúsula determina que estalle la guerra entre agramonteses y beaumonteses. Los agramonteses dominarán Navarra. De 1452 data la recopilación del Fuero de Vizcaya. Se trata de un conjunto de usos y costumbres, que se constituyen en código de derecho común en todo el territorio. El 3 de octubre de 1476, se produce la reconciliación de agramonteses y beaumonteses. El 3 de noviembre de 1481 Francisco de Foix es proclamado rey de Navarra. El 5 de febrero de 1485 tiene lugar la paz definitiva entre agramonteses y beaumonteses. Más tarde, estallan luchas de bandos en Vizcaya. El señorío es escenario de las luchas entre dos facciones rivales: los oñacinos y los gamboínos. Finalmente, el 24 de julio de 1512 tiene lugar la conquista de Navarra. La alianza firmada entre Navarra y Francia hace que Fernando el Católico envíe un ejército al mando del duque de Alba, Fadrique Álvarez de Toledo, con el objetivo de incorporar este territorio a su área de influencia. La expresión Tercer Estado, de origen francés, equivalente a “Estado llano”, designa a todos aquellos que no pertenecían a la nobleza ni al clero. Se trataba de un conjunto muy amplio y heterogéneo (oficiales, comerciantes, artesanos, etc.) definido en sentido negativo por no gozar de los privilegios de los otros dos Estados o estamentos de la sociedad de órdenes. En los parlamentos bajomedievales y de la Edad Moderna había una representación del Tercer Estado, aunque con frecuencia limitada a una oligarquía ciudadana. EDAD MODERNA 1. Los vascos en la conquista de América En 1492 Colón descubre América, lo que modificará totalmente la forma de vida de los vascos y de los españoles a partir de este descubrimiento. A pesar de la reducida población vasca, las individualidades vascas destacan en el descubrimiento y la conquista de América. El navegante que realiza la mayor proeza de navegación de todos los tiempos fue el vasco Juan Sebastián Elkano, nacido en Getaria (Guipúzcoa), dando la vuelta al mundo por primera vez. Juan Sebastián Elcano(Guetaria, hacia 1476-océano Pacífico, 1526) fue el primero que dio la vuelta al mundo. En 1519 se alistó, como maestre, en la expedición de Magallanes, asumiendo el mando de la nave Victoria en el curso de la expedición. Tras la muerte de Magallanes en la isla de Mactam, fue nombrado capitán de la expedición consiguiendo llegar a Timor y completar la operación comercial. Después de doblar el cabo de Buena Esperanza, llegó a Sanlúcar de Barrameda el 6 de septiembre de 1522, con 19 hombres y un valioso cargamento de especias. El conquistador Lope de Aguirre, destacado por su tiranía y crueldad, descendió de las alturas de los Andes peruanos, bajó por los ríos Marañón y Amazonas hasta salir al mar y por allí llegó a la isla Margarita, en las costas de Venezuela. Lope de Aguirre fue un conquistador rebelde español (Oñate, Guipúzcoa, 1511/15 - Barquisimeto, Venezuela, 1561). Pasó al Perú poco después de su descubrimiento, hacia 1536. Participó en la conquista y colonización de varios lugares, pero sobre todo se vio involucrado en las luchas entre los colonizadores españoles; primero en las guerras civiles entre FranciscoPizarro y DiegodeAlmagro (1537-54) y, más tarde, apoyando al virrey Blasco Núñez de Vela en la implantación de las Leyes Nuevas contra la resistencia de parte de los colonos, encabezados por GonzaloPizarro (1544-46). Condenado por un juez a ser azotado públicamente por incumplir las leyes que protegían a los indios (1551), persiguió a dicho juez hasta matarle; su fuga de la Justicia cesó en 1554, al acogerse a la amnistía concedida por Pedro de Alvarado a los que se alistaran para luchar contra la rebelión de Hernández Girón. El 20 de noviembre de 1500 Cristóbal Colón regresa a España. Después de su destitución como gobernador de la isla de La Española y tras ser juzgado bajo la acusación de mal gobierno, tiranía, alta traición y falta de celo con los conversos, el almirante y sus hermanos, Diego y Bartolomé, desembarcan en Cádiz en calidad de prisioneros. Posteriormente, los Reyes Católicos le conceden la libertad, pero no le son restituidos sus cargos. Le sucede como gobernador de La Española Francisco de Bobadilla. República viene del latín res publica, concepto jurídico y político, opuesto a res privata, que designa la comunidad política, cualquiera que sea su forma institucional. En este sentido república es un término genérico que designa el “bien común”. De forma más específica, república designa la forma de gobierno contrapuesta a la monarquía, caracterizada por una rotación del poder. Juan de Zumarraga (Durango, 1476-México, 1548) fue un eclesiástico vasco-español. De la orden de los franciscanos fue el primer obispo de México, defensor de los indios, cuya carta a Carlos V es uno de los documentos clave en la historia de la defensa de los derechos humanos. Obispo de Valladolid e inquisidor (1535), introdujo la imprenta para facilitar la evangelización. El Paraguay fue colonizado por el vasco Irala, México occidental por el vasco Francisco de Ibarra, las Filipinas por los vascos Legazpi y Urdaneta. El papel de la Compañía Guipuzcoana en la formación de Venezuela en el siglo XVIII fue también decisivo. El más universal e inspirado caudillo de la emancipación de los pueblos hispánicos de América, Simón Bolibar, era descendiente de vascos; Urdaneta, y Arizmendi, fueron los caudillos de los dos extremos oriental y occidental de una Venezuela que se estaba formando. El último y más feroz caudillo realista de la guerra de emancipación americana, que murió en el Alto Perú peleando por un rey que no se lo merecía, fue el vasco Pedro Olañeta. Con mucha razón el vasco Miguel de Unamuno ve la presencia vasca en la formación de los pueblos hispánicos de América como el principal factor de su personalidad histórica. La historia de Chile y la de Venezuela no podrían escribirse si excluyen de su quehacer a los apellidos vascos. Y lo mismo podría decirse de Argentina, donde el vasco Juan de Garai fundó definitivamente la ciudad de Buenos Aires, y la de Santa Fe más al norte. Un descendiente de vascos, Esteban Etxeberria, es considerado el fundador de una literatura argentina propiamente dicha. Los apellidos vascos son comunes en la toponimia pampeana. El Virreinato de Indias de Nueva España coincide con el actual estado de México. Hernán Cortés, una vez derrotado el imperio azteca, desempeñó los cargos de gobernador y capitán general de la región. En 1535 este territorio adoptó el virreinato como forma de gobierno. Ya el primer virrey, Antonio de Mendoza, tuvo que hacer frente a una serie de problemas que serían inherentes a la historia de esta posesión colonial española: revueltas indígenas (indios cascanes), conflictos entre la autoridad eclesiástica y la civil, disputas administrativas entre el virrey y la audiencia, choques entre el clero regular y el secular, etc. A pesar de la ordenanza de intendentes de 1786 (reforma política de carácter centralista) y la creación de un ejército colonial permanente (1763), no fue posible evitar el desarrollo de la conciencia emancipadora, que habría de desembocar en la lucha por la independencia encabezada por Hidalgo (1810). Nueva Extremadura fue el antiguo nombre del actual territorio de Chile, conquistado por Valdivia en 1540. Otro virreinato español de indias fue el de Nueva Granada, creado a comienzos del siglo XVIII. En 1717, Antonio de la Pedrosa fue enviado a las Indias por Felipe V con el objeto de constituir el virreinato de Nueva Granada a partir de tierras desgajadas del Perú y de las audiencias de Santo Domingo y Panamá. Ese mismo año fue nombrado el primer virrey, Jorge de Villalonga, pero el virreinato quedaría anulado entre 1723 y 1739. Nuevamente constituido, Sebastián Eslova ocupó su primera magistratura (1740), dominando un territorio ocupado en la actualidad por los estados de Colombia, Ecuador, Venezuela y Panamá, junto a una parte de Perú y de Brasil. Pese a las distintas tendencias centralizadoras y a los intentos de asimilación de los indígenas (por parte de jesuitas y capuchinos), el virreinato nunca consiguió una coherencia entre sus regiones integrantes, desapareciendo como tal con la insurrección de Santa Fe (1810). Colonos vascos pescaban ballenas en la costa de Terranova, según algunos historiadores, un siglo antes de que Colón viajara a América. Entonces, en 1497, John Cabot intentó descubrir la ruta de las especias en el norte que Colón no encontró. Nacido en Génova, Cabot estaba convencido de que la corona británica estaría interesada en invertir en el descubrimiento de esta nueva ruta. Después de sólo 35 días, Cabot descubrió tierra, pero no era Asia. Lo que encontró fue una excelente costa pesquera rebosante de bacalaos. A pesar de la presencia de más de 1000 barcos pesqueros vascos, Cabot reclamó la tierra para Inglaterra. Hay mucha controversia entre los historiadores en relación a si los vascos llegaron antes o después que Colón a América. Según Gracia, los pescadores vascos (los vizcaínos, para ser más exactos) llegaron a Terranova cuarenta años más tarde de que Colón descubriera América, y la principal razón por la que iban hasta allá era, más que la ballena, el bacalao. Con la prohibición de la reforma católica del siglo XVI de comer carne determinados días (los días de vigilia), el consumo del pescado aumentó, y el pescado que mejor se conservaba en los trayectos largos era el bacalao. 2. La conquista de Castilla del Reino de Navarra Tras la muerte de Carlos III, en el año 1425, Navarra se vio sumida en una profunda crisis institucional ocasionada también por el enfrentamiento entre las facciones en litigio que se disputaban el control del reino. En la primera década del siglo XVI, sólo quedaba del Reino de Navarra: la Alta Navarra (perteneciente actualmente a España) y, por otro lado, la Baja Navarra y el Béarn (hoy en día pertenecientes a Francia). Navarra estaba en estado de preguerra civil entre beamonteses, en el norte y mitad oeste de Navarra, y agramonteses, en el sur, en la ribera del Ebro y mitad este de Navarra. Se dice beamontésde una antigua facción de Navarra que acaudillaba el condestable don Luis de Beaumont y de los individuos de este bando, enemigo del de los agramonteses. Reinaban en Navarra Catalina y Juan de Albret, a quienes Fernando el Católico invitó a formar parte de la alianza contra el rey francés Luis XII, sin resultado alguno. En realidad, los reyes de Navarra temían tanto a Francia como a España, las dos grandes potencias que la rodeaban, y éstas a su vez, pretendían anexionarse su pequeño territorio, no tanto para acrecentar sus dominios como para evitar la alianza con el enemigo. En esta situación, Fernando el Católico tuvo noticias del Tratado de Blois, firmado el 18 de julio de 1512 entre Francia y Navarra, contrario a sus intereses políticos e inmediatamente invadió Navarra con la ayuda de los beamonteses (contrarios a Catalina y Juan de Albret, que eran apoyados por los agramonteses), así como de vascos occidentales pertenecientes a Castilla [ desde los siglos XIII (guipuzcoanos) o XIV (alaveses) ] o en su órbita (vizcaínos, incorporados a Castilla en 1516). El duque de Alba consiguió (25 de Julio de 1512) la rendición de Pamplona, y aunque los franceses intentaron recuperar el reino, no tardaron en retirarse de él. Si bien entre los planes de los beamonteses no estaba la desaparición del Reino de Navarra, en 1515 las Cortes de Castilla, celebradas en Burgos, incorporaron la corona de Navarra a la del trono castellano. Se reconoció que cada una de las dos monarquías mantendría las peculiaridades en sus leyes, territorio y gobierno y que Navarra era un reino diferenciado de las demás monarquías españolas, en cuanto a su territorio, jurisdicción, juicios y gobierno. La incorporación significaría, además, una unión de iguales entre dos reinos, con un reconocimiento expreso de los fueros y leyes navarros. La última resistencia a la invasión española se encuentra en Amaiur (Maya) en 1522. El rey de Navarra en 1530, vuelve a ocupar la Baja Navarra, abandonada por Carlos I de España. En 1589, Enrique III de Navarra se convierte en « Rey de Navarra y de Francia » bajo el nombre de Enrique IV. Por un edicto de unión en 1620 Luis XIII, rey de Navarra y de Francia, une Navarra a la corona francesa, aunque el acto no es reconocido por los navarros quienes tienen sus mandatarios en Pabe (Pau). En 1631 Vizcaya aprovechando el levantamiento de catalanes y portugueses por su independencia de España, intenta también independizarse; aunque la rebelión es sofocada por el ejército español, tanto en Cataluña como en Vizcaya, si bien Portugal consigue independizarse. Cátaros es un término que viene del griego, puros. Fue usado genéricamente en la patrística para indicar a los dualistas o maniqueos, pero designa más específicamente a los albigenses (de Albi, ciudad francesa), herejes dualistas del sur de Francia y norte de Italia (siglos XI-XIV), cuyas doctrinas derivaban, según algunos autores, de las sostenidas por los bogomiles, dualistas orientales (siglos X-XV). Los cátaros predicaban una renovación moral y espiritual basada en la antítesis entre el bien y el mal, el espíritu y la materia: el mundo era una lucha entre Dios, creador del espíritu, y Satanás, creador de la materia. Ese maniqueísmo les llevaba a negar la realidad humana de Cristo (por lo que no admitían la Pasión, ni la obra redentora de Cristo), a rechazar el Antiguo Testamento, en el que Dios aparece como el creador de la materia, a condenar el matrimonio y la concepción, a no comer carne, betc. Tenían su propia jerarquía eclesiástica, y se dividían entre los perfectos y los simples creyentes. Los primeros tenían que superar un año de duras pruebas y recibían el consolamentum, que les redimía de los pecados y de la materia. Los segundos vivían en el mundo y, ya en el momento de la muerte, recibían el consolamentum y se disponían a esperar la muerte con el suicidio por hambre, para no tener ocasión de volver a pecar. En realidad, cátaros es el nombre de varias sectas heréticas medievales, introducidas en Europa después del año 1000 y extendidas sobre todo durante el siglo XIII en la Francia septentrional y meridional (donde se llamaron albigenses) y en Italia (patrinos). Los cátaros retomaban temas gnósticos y maniqueos, considerando el mundo como campo de lucha entre Dios y Satán; predicaban el ascetismo y una renovación social basada en la igualdad y en la abolición de la propiedad privada. La Inquisición, como tribunal eclesiástico destinado a extirpar la herejía, fue creada en el siglo XII, cuando la Iglesia tuvo que luchar contra los cátaros y valdenses. Más tarde el IV Concilio de Letrán (1215) y el Concilio de Tolosa (1229) declararon que era deber de los obispos perseguir y juzgar a los herejes y entregarlos para su castigo al brazo secular. En 1231-1235 Gregorio IX despojaba a la Inquisición de la jurisdicción de los obispos y la confiaba a inquisidores permanentes de la orden dominica, de nombramiento pontificio. El Estado se alineó con la Iglesia contra los herejes, dado que la herejía religiosa constituía una amenaza concreta contra el orden establecido y contra la seguridad del Estado. El hereje, una vez aceptada su culpabilidad, era invitado a retractarse; en caso de negarse a hacerlo era condenado a penas corporales o a la muerte en la hoguera. Por el tratado de los Pirineos en 1659, Luis XIV renuncia a sus derechos legítimos sobre la Navarra meridional, todavía ocupada por los españoles. En 1661, se ejecuta a Bernard de Goihenetxe, llamado Matalaz, jefe de la revuelta de Sola en contra de la reseñorialización de este territorio vasco propugnada por la monarquía francesa, y que atentaba contra las instituciones económicas y políticas tradicionales de Sola. Por el Tratado de Elizondo (Navarra), en 1765, los reyes de España y de Francia fijan la frontera de sus reinos en territorio pirenaico navarro, el tratado no se aplicará a causa de la protesta de navarros del norte y del sur. En 1789 la revolución francesa suprime las instituciones forales de Sola y de Labort, y se anexiona la Baja Navarra, quien no ha querido participar en las reuniones parlamentarias en Versalles. En 1790 se crea el Departamento de Bajos-Pirineos (actual Pirineos Atlánticos) integrado por las regiones vascas de Labort, Baja Navarra y Sola, y por la región gascona del Beárn, un departamento que niega identidad propia a los vascos continentales. 3. 1450-1880 La época entre 1450 y 1880 se caracteriza por un feudalismo desarrollado o la estructuración económica de las Antiguas Leyes. En esta época, en Euskal Herria se distinguen tres zonas: la zona montañosa costera o vertiente atlántica, la zona central (llanadas de Gasteiz e Iruñea) y la vertiente mediterránea. En el ámbito agrícola, en el siglo XVI, en general la producción agrícola aumenta y se limitan los espacios para la ganadería y la silvicultura. Esta tendencia al alza se mantiene durante los siglos XVII y XVIII y, en el siglo XIX, después del parón provocado por las guerras, se notará una leve subida. En el ámbito pesquero, cae la pesca de la ballena y el bacalao, mientras que suben los de la sardina y el besugo. En el ámbito industrial, la producción de hierro vive su punto álgido, sin embargo, sufrirá algún declive durante esta época. En el siglo XVIII, tras el crecimiento económico de Inglaterra, el comercio renace; sin embargo, las ferrerías viven sus últimos días. La industria naval vive momentos dulces y se desarrollan otro tipo de industrias, entre ellas, destaca la industria del cuero. Debido a su localización geográfica, el comercio en Euskal Herria, puente entre el norte de Europa y Castilla, cobrará importancia. Tras los buenos momentos que se sucedieron en el siglo XVI, en el siglo XVII decáe el comercio. Sin embargo, en el siglo XVIII el comercio vivirá su etapa más floreciente, con el resurgimiento del puerto de Baiona y la supremacía del puerto de Bilbao (se creó una fuerte asociación de comerciantes). Durante esta época eran famosos los corsarios vascos. Resumiendo, durante el feudalismo desarrollado destaca la estructura económica de pequeños productores autónomos, pero en el siglo XVIII, comienzan a imponerse las leyes de la economía de mercado. A diferencia de los piratas, que actuaban por cuenta propia, los corsarios estaban autorizados por sus respectivos soberanos y gobiernos -por lo que actuaban a su servicio-, para atacar y obtener botines de los barcos de países enemigos, y, en general, para obstaculizar el comercio. El corso fue un fenómeno importantísimo en el Mediterráneo desde el siglo XII al siglo XVI que, contrariamente a una imagen difundida, no sólo fue practicado por musulmanes, sino también por cristianos. Desde el descubrimiento de América, el corso se extendió al Atlántico. En él destacaron ingleses y holandeses, que querían romper el monopolio comercial de España con sus territorios americanos, y constituyeron una constante amenaza para los navíos españoles. La concesión de “patentes de corso” fue prohibida en el tratado de Utrecht (1713) y posteriormente por la Asamblea Constituyente francesa (1792), pero no tuvo efectos prácticos hasta mediados del siglo XIX (tratado de París, 1856). La piratería nació con los orígenes de la navegación en las aguas del mar Mediterráneo, constituyéndose un núcleo pirata en el Egeo favorecido por el tráfico fenicio. La piratería se extendió con la ampliación del tráfico marítimo, lo que favoreció la obtención de prisioneros y de víveres. Roma, que se valió de la ayuda de los corsarios en los inicios de su lucha contra Cartago, combatió duramente la piratería; con la caída del Imperio romano, la decadencia del comercio la privó de su razón de existir. En el siglo VIII fue ejercida por los sarracenos en el Mediterráneo y por los nórdicos en la Europa occidental. Durante la Edad Media se practicó abiertamente en el norte de África por los berberiscos y los corsarios, que llegaron a dominar tres cuartas partes del Mediterráneo; este impulso de la piratería se prolongó hasta la derrota de Lepanto (1571). En la edad moderna, el sistema comercial del monopolio hispano en América atrajo a los piratas (Antillas), cuya actuación adquirió un carácter político. Tampoco se libraron el océano Indico (siglos XVII-XVIII), los mares de la China, de Malaysia y del golfo Pérsico (siglos XVII-XX). Durante los siglos XVI, XVII y XVIII el contacto de los piratas con el mundo de los negocios fue muy estrecho. Por otra parte, la acción de la piratería se fue modificando según los adelantos técnicos (el abordaje fue sustituido por la utilización de cañones). Se dice corsario de los tripulantes de la embarcación que, en virtud del contrato estipulado con el Estado, bajo cuyo pabellón navegan, atacaban barcos mercantes de otros países. Terranova es una isla de Canadá, en el océano Atlántico, entre la península de Nueva Escocia y la del Labrador. Tiene costas articuladas por profundas ensenaduras. Su principal centro es Saint John’s. Descubierta por Giovanni Caboto (h. 1450-h. 1500), que con cinco naves costeó la península del Labrador (1498). Con el término mercantilismodesignó A. Smith la política de expansión y desarrollo económico emprendida por las grandes monarquías europeas en los siglos XVII y XVIII. Constituye un conjunto de normas prácticas de política económica que, desarrolladas hacia la segunda mitad del siglo XVII, gracias sobre todo a escritores ingleses, se difundieron posteriormente en todos los grandes Estados del continente europeo. El mercantilismo defiende en primer lugar una política comercial tendente a crear una balanza de intercambios internacionales favorable. El mercado es una forma de desarrollo económico basada exclusivamente en el equilibrio que las fuerzas espontáneas de la oferta y la demanda pueden establecer, y donde, en base al principio de la libertad de iniciativa, todo sujeto económico actúa con miras a la consecución del máximo provecho propio. La fisiocracia es la doctrina de los economistas difundida en el inicio de la segunda mitad del siglo XVIII en Francia y en Gran Bretaña, en oposición al sistema del mercantilismo, entonces dominante. La fisiocracia niega el principio mercantilista de la moneda como riqueza suprema de los pueblos y reconoce en cambio en la agricultura y en la tierra la única fuente de producción. Su máximo exponente fue Quesnay. La esclavitud es el estado de esclavo, la condición de quien está sometido a un amo que puede disponer de su vida y de sus bienes. Presente en las grandes civilizaciones de la antigüedad, la esclavitud era ejercida en detrimento de los pueblos sometidos y adquiría proporciones de mayor dureza en los momentos de máxima expansión. Las exploraciones y los descubrimientos de los portugueses en el siglo XV abrieron nuevos horizontes al tráfico de esclavos, desplazando los centros de suministro de los mercados tradicionales a los de Guinea y Angola, convirtiéndose Lisboa en el centro más importante de destino de esclavos negros. El descubrimiento de América y la consiguiente solicitud de mano de obra dieron otra orientación y dimensión a la trata de esclavos. En el siglo XVIII la expansión colonial francesa e inglesa y la necesidad de aprovechar las plantaciones de azúcar y de tabaco hicieron adoptar un ritmo vertiginoso a la trata de esclavos negros sacados de África. A mediados del siglo XIX todos los países europeos y casi todos los americanos habían abolido la esclavitud (Congreso de Viena, 1815; abolición de la esclavitud en Inglaterra, 1833), aunque la resistencia antiabolicionista fue muy fuerte en América, lo que condujo a la guerra de Secesión (1861) y al fin de la esclavitud. Hubo que esperar, sin embargo, hasta 1926 para que la Sociedad de las Naciones decidiese el fin de la esclavitud y de la trata de esclavos. EDAD CONTEMPORÁNEA 1. Las guerras carlistas En la lucha dinástica al trono de España, Isabel (hija legítima de Fernando VII muerto en 1833) se alió con los liberales dando lugar al bando de los isabelinos; mientras que Carlos María Isidro de Borbón (hermano del rey Fernando VII) que era absolutista se alió con las tesis foralistas que estaban en contra de la desaparición de los regímenes forales, lo que dio lugar al carlismo y al bando carlista. El conflicto carlista vasco estuvo condicionado por las tensiones sociales entre partidarios y detractores de la permanencia de los regímenes forales. Mientras los propietarios rurales deseaban su pervivencia, los comerciantes, residentes principalmente de las ciudades, deseaban su supresión o modificación. Los primeros se identificaban mayoritariamente con el absolutismo, a pesar de que Fernando VII, padre de Isabel II, también había intentado la supresión de los fueros. El carlismo fue la tendencia y sistema político de los partidarios de la línea de la casa de Borbón española, que desciende del infante Carlos María Isidro, hijo de Carlos IV y hermano de Fernando VII. El carlismo surgió en 1833, cuando tras la muerte de Fernando VII sin sucesión masculina, los seguidores de Carlos María Isidro reivindicaron el trono de España de acuerdo con la Ley Sálica (anulada en 1832 por Fernando VII a favor de su hija, la futura Isabel II). El país quedó dividido entre los seguidores de la rama carlista y los de la isabelina o liberales, lo que desembocó en tres guerras civiles. Políticamente, el carlismo era foralista, tradicional, descentralizador y religioso, y aglutinó a los absolutistas, reaccionarios y defensores del antiguo régimen, extendido especialmente en las zonas rurales, en contra del régimen liberal burgués que era centralista, laico y renovador. Antes de morir Alfonso Carlos de Borbón en 1936, designó regentev a Javier de Borbón-Parma, 1936,pero un sector del carlismo (Pacto de Estoril, 1957) reconoció como aspirante al trono a Juan de Borbón, hijo de Alfonso XIII y padre de Juan Carlos I, que accedió al trono en 1975. El hijo de Javier, Carlos Hugo, creó el Partido Carlista en 1968 (liberal, socialista y federalista) que abandonó en 1980. Por tanto, en la "Primera guerra carlista" (1833 - 1839), parte de los vascos sureños apoyan a los carlistas, no por causas dinásticas sino por defender la no desaparición de las instituciones vascas establecidas en los fueros. En 1839, los carlistas son derrotados. Se celebra la convención de Bergara, que trae consigo la pérdida gradual de los regímenes forales de Alava, Vizcaya, Guipúzcoa y Navarra. En 1841, se transfiere la aduana española del Ebro al Bidasoa. Comienza en 1845, el éxodo masivo de vascos a America del sur, que ya había comenzado el siglo anterior para huir de las hambrunas. Gran parte de la población vascoparlante de Navarra emigró a América, lo que hizo que el euskara, que seguía siendo la lengua mayoritaria de los navarros, fuese perdiendo terreno a marchas forzadas; mientras que el español, otrora lengua hablada solamente en la ribera del Ebro, en el sur de Navarra, y en la mitad este (romanzado), se fue extendiendo hacia la mitad y norte de la región. En 1856, se celebra una convención franco-española para aplicar la fijación de la frontera compartiendo Navarra. "Segunda guerra carlista" (1872 - 1876), en la que las aspiraciones de parte de los vascos de recuperar la soberanía se ven truncadas por la derrota de las tropas carlistas, lo que ocasiona el reforzamiento del centralismo español y pérdida definitiva de los regímenes forales. Haciendo un inciso, indicamos ahora que el liberalismo surgió en el siglo XIX como doctrina ética y política orientada a instaurar las libertades individuales y a obtener el reconocimiento de los derechos naturales e inalienables del hombre, la igualdad de los ciudadanos frente a la ley y la creación de la institución parlamentaria con el fin de limitar las prerrogativas de los reyes. La clase que se benefició de las ideas liberales para su expansión y la conquista progresiva del poder de la burguesía. La demanda de libertad económica vino de la mano de Smith, fundador del liberalismo, mientras que el componente social en el liberalismo inglés fue introducido por Bentham y Stuart Mill; en Alemania el liberalismo nació de la teoría kantiana del Estado de derecho, para el cual la ley es superior al príncipe; en Francia, donde el liberalismo fue de derivación ilustrada, Montesquieu fue el primero en formular la doctrina de la división de los tres poderes, después de la crítica de Rousseau a la tradición absolutista en la educación y en las costumbres. Una vez dicho esto, señalamos que Carlos María Isidro (1788-1855) fue el segundo hijo de Carlos IV, quien protagonizó la escisión carlista. Hasta finales de la década de 1820 se mantuvo leal a su hermano Fernando VII. Sin embargo, en esas fechas comenzó a servir de aglutinante de los sectores absolutistas descontentos con las reformas acometidas por la monarquía durante la Década Ominosa. A partir de ahí hizo valer sus derechos al trono y rechazó la Pragmática Sanción que le privaba de él en beneficio de su sobrina Isabel II. En 1833 hubo de exiliarse en Portugal y a la muerte de Fernando VII, se proclamó rey con el nombre de Carlos V. Encabezó la sublevación carlista, entró en España por Navarra y dirigió en 1837 la Expedición Real que le puso a las puertas de Madrid. Fracasada ésta, se exilió en Francia tras el Abrazo de Vergara y abdicó en su hijo Carlos Luis de Borbón en 1845. Así, pues, la sucesión de los reyes carlistas es la siguiente: Carlos María Isidro (1788-1855) [Carlos V], Carlos Luis de Borbón (1818-1861) [Carlos VI], Carlos de Borbón (1848-1909) [Carlos VII] y, por último, Carlos Hugo de Borbón (1930-). 2. El surgimiento del Nacionalismo vasco La inserción de la realidad vasca dentro del Reino de Castilla se puede decir que se realizó de una forma inteligente. A medida que Castilla fue conquistando y anexionándose territorios del Reino de Navarra a partir del siglo XII fue conservando y desarrollando los fueros (sistema de gobierno) de cada uno de los territorios vascos a través de los cuales se fueron autogobernando. Digamos que las regiones vascas eran así como estados dentro de otro estado. Tenían sus propias aduanas, sus propias milicias (el ejército español no entraba en territorio vasco), sus propias leyes, su propio sistema fiscal y el Reino de España no recaudaba los tributos, sino las diputaciones forales. En función de lo recaudado se daba un canon al Reino de España. Desde el siglo XVI comienza un proceso lento pero imparable de centralización y castellanización de las leyes en España por parte de la monarquía española, que llevará a las diferentes administraciones vascas a tener problemas con la administración central. Todas estas tiranteces se irán agravando cada vez más y estallarán en el siglo XIX, cuando los liberales consideraron que los regímenes forales de las regiones vascas eran arcaicos y que estaban en contra de la modernidad. Según ellos era contraproducente para España que existieran unas especies de "estados" dentro de otro estado, aduanas dentro de un mismo país que entorpecían el tránsito de las mercancías y de las personas, y que acarreaban que dentro del Reino de España hubiese legislaciones diferentes. En la lucha dinástica al trono de España, Isabel (hija legítima de Fernando VII muerto en 1833) se alió con los liberales dando lugar al bando de los isabelinos, mientras que Carlos (hermano del rey Fernando VII) se alió con las tesis absolutistas y foralistas que estaban en contra de la desaparición de los regímenes forales, lo que dio lugar al carlismo y al bando carlista. Guerras carlistas es el nombre genérico de las tres guerras civiles que tuvieron lugar en España durante el siglo XIX a causa del pleito sucesorio que planteó la muerte de Fernando VII. La primera guerra carlista (1833-1840) se originó al ser proclamada reina Isabel II (hija de Fernando VII) y regente María Cristina. Los seguidores de Carlos María Isidro lo proclamaron rey (Carlos V) y se alzaron en armas especialmente en Navarra, Cataluña, Vascongadas y el Maestrazgo. Muerto Zumalacárregui (1836), los carlistas fueron derrotados por Espartero, con quien firmaron el Convenio de Vergara (1839) que puso fin a las hostilidades. La segunda guerra carlista (1846-1849) se originó al no celebrarse la boda entre Isabel II y el pretendiente carlista conde de Montemolín (Carlos VI): se desarrolló especialmente en Cataluña. La tercera guerra carlista (1872-1876) tuvo como pretexto la elección de Amadeo de Saboya como rey de España (1871) y el fracaso del carlismo en las elecciones de 1872. Se desarrolló bajo la dirección de Carlos VII y su hermano Alfonso Carlos, en Cataluña, Valencia y Aragón; terminó con los fracasos carlistas de Montejurra y Estella (1876).En aquel tiempo ningún vasco peninsular se cuestionaba su españolidad si el sistema foral era respetado, es decir, que se anteponían los fueros a la españolidad. Las unidades políticas de los vascos, a través del Ducado de Vasconia (siglos VI-VIII d.C.) y del Reino de Pamplona-Nájera (siglo XI d.C.), habían quedado ya muy alejadas en el tiempo y no presentes en la memoria histórica de los vascos. El único rastro de esta antigua unidad se encuentra en la permanencia hasta la actualidad de los términos Euskal Herria (equivalente al latino Vasconia) y euskaldun (equivalente al latino vascón) en el habla de los vascos, unos términos que se extendieron en la época franco-visigótica durante del Ducado de Vasconia. Como podemos comprobar, a partir de los primeros textos escritos en lengua vasca del siglo XVI, a ambos lados de los Pirineos, se utiliza la palabra Euskal Herria para hacer referencia al País Vasco e incluso el escritor y sacerdote Axular, nacido en Urdax (localidad de la Navarra española), describe las siete regiones que la integran (Álava, Guipúzcoa, Navarra, Vizcaya, Labort, la Baja Navarra y Sola). Sin embargo, en estos textos, como en otros de la época, no se atisba ningún anhelo por estar unidos, lo que denota que los vascos de uno y otro lado se encontraban, en general, a gusto en su estatus político, divididos entre dos países y, a su vez, divididos en diferentes entidades políticas forales. Situación que cambiará en el siglo XVIII, después de la llegada de la ideología liberal. Euskal Herria es el nombre histórico del País Vasco, formado por Alaba, Bixkaia, Gipuzkoa, Nafarroa Beherea, Nafarroa Garaia, Lapurdi y Zuberoa . Documentado por primera vez en el siglo XVI. Euskadi Norte o Iparralde es la denominación que los nacionalistas vascos otorgan a las tres provincias que se engloban en el Estado francés: Zuberoa (Soule), Lapurdi (Labourd) y Nafarroa Beherea (Basse Navarre). La tierra de Zuberoa se extiende por parte oriental del bosque de Irati y la mitad superior del valle del Saison; Lapurdi es una región agrícola y ganadera con pesca en la costa; Nafarroa Beherea se sitúa al N de los Pirineos y al O de Zuberoa. La españolidad era representada en los vascos peninsulares por su lealtad y servicio al rey de España después de que hubiera acatado respeto a las leyes vascas. Ante las continuas políticas por intentar centralizar y disminuir el autogobierno de cada uno de los territorios vascos peninsulares establecido en sus fueros, que se ven agravadas después del surgimiento del liberalismo en Europa, es cuando surgen los intentos independentistas, como el de Guipúzcoa en 1795. Cuando la Convención Francesa invade España y, viendo que la monarquía española tarde o temprano acabaría aboliendo el sistema foral, intentan que Guipúzcoa se independice y forme parte de Francia, si su sistema foral es respetado. De todas maneras este independentismo es regional. Cada región vasca miraba por sus regímenes forales, por su situación política, económica y social, sin tener en cuenta el resto de regiones vascas, dado que no existió la conciencia política de ser vasco hasta que surgió el nacionalismo vasco. De hecho este nacionalismo surgió como evolución del independentismo vizcaíno. Hubo dos guerras carlistas en las que vencieron los liberales, lo que finalmente acarreó la desaparición de los regímenes forales. Fruto de la humillación que supuso para ciertos sectores foralistas la pérdida de unas instituciones seculares, a través de las cuales se había conseguido integrar la realidad vasca en Castilla y posteriormente en España. Comenzó a surgir entre estos sectores, en gran medida de Vizcaya, el independentismo vizcaíno con Sabino Arana a la cabeza. Sabino Arana era al comienzo un independentista vizcaíno [20] ya que, según él, al abolirse los fueros, después de perder las guerras carlistas, la corona española había roto el pacto de integración de los vizcaínos en Castilla y posteriormente en España, por lo que los vizcaínos dejaban de ser españoles. Por eso a los militantes del Partido Nacionalista Vasco se les sigue llamando todavía bizkaitarras (vizcaínos). Sabino Arana y Goiri (Abando, Bilbao, 1865-Pedernales, 1903) fue un político vasco, que estudió derecho en Barcelona, donde fue testigo del resurgir del nacionalismo catalán. A su regreso a Bilbao fundó el Euzkaldun Batzokya (1894), primer círculo nacionalista vasco, y escribió artículos políticos en el periódico Bizkaitarra y en las revistas Baserritarra y Euzkadi; fue encarcelado por razones políticas en 1895-1896 y en 1902. Autor de Gramática elemental del Euzkera Bizkaino (1888), Orígenes de la raza vasca (1889), Bizkaia por su independencia (1892) y Lecciones de ortografía del Euskera Bizkaino (1896). El Partido Nacvionalista Vasco (PNV) es un partido político fundado por Sabino Arana y Goiri en 1894. Católico y conservador, revaloriza la cultura vasca y su identidad nacional (Euzkadi). Tras la instauración democrática, ha sido la fuerza política más votada en el País Vasco: gobiernos de los lehendakaris Carlos Garaikoetxea (1980-1984) y José Antonio Ardanza (desde diciembre de 1984).Así, pues, fundado en 1895 por Sabino Arana, defendió en sus orígenes posiciones independentistas. Poco después, sin embargo, moderó su discurso y adoptó rasgos democráticos al dejar de exigir la pertenencia a la raza vasca como requisito para formar parte de él. En 1906 formuló su programa, mantenido hasta la Transición, que incluía la defensa de la religión, de la raza y del euskera, junto a la recuperación del régimen foralanterior al Convenio de Vergara. Sin embargo, dejó sin definir la estrategia independentista o autonomista, posiciones que han predominado alternativamente a lo largo de su historia generando tensiones y escisiones. En la práctica adoptó la última, llevó una vida legal y se desarrolló como un partido político conservador, de masas, respaldado por un movimiento cultural y sindical representado en la central ELA. Tras permanecer eclipsado durante la Dictadura de Primo de Rivera emergió como una de las fuerzas hegemónicas durante la Segunda República. Rechazó la Constitución de 1931 por anticlerical, pero el desarrollo autonómico propiciado por aquel régimen le llevó a escorarse hacia la izquierda y a apoyar al Frente Popular y a la República en la Guerra Civil. Durante el franquismo conservó la hegemonía del nacionalismo vasco en el exilio y el interior, aunque en los años 60 aparecieron opciones más radicales que se aglutinaron en torno a ETA. Con la democracia observó una postura moderada y, si bien no votó la Constitución de 1978, sí apostó a fondo por la autonomía. Desde entonces, ha dirigido el gobierno autónomo, aunque siempre en coalición con otros partidos nacionalistas situados más a la izquierda o con el PSOE. En los últimos tiempos y desde el Pacto de Estella (1998), la tradicional tensión entre autonomismo e independentismo parece haberse inclinadopor este último mediante la defensa del derecho de autoderminación. Aunque rápidamente esta ideología independentista vizcaína se mezcló con las corrientes románticas de finales del siglo XIX: una lengua, un pueblo, una nación. Dando lugar al nacionalismo vasco y posterior fundación por parte de Sabino Arana del Partido Nacionalista Vasco en 1895. Llamando a la nación en la que viven los vascos Euzkadi [21]. Sabino Arana consideraba que era necesario dejar a un lado el independentismo vizcaíno e impulsar la unidad de acción entre todos los vascos, porque a través de esta unidad, se conseguiría más rápidamente que las libertades forales de cada uno de los territorios vascos se reinstaurasen, ante según él, tanto atropello de españoles y franceses contra las libertades vascas, que no dejaban otro camino a los vascos que la independencia, con lo que dio lugar al lema "Zazpiak Bat" (saspíak bat; "Las siete regiones vascas unidas"). El 11 de septiembre de 1898, tres años después de la fundación del PNV, Sabino Arana obtiene, por primera vez, el acta de diputado provincial por su partido con 4.545 votos vizcaínos. El nacionalismo es una ideología y un movimientosociopolítico, basado en la concienciadelanación, que expresa la creencia en la existencia de ciertas características comunes en una comunidad nacional o supranacional, y el deseo de modelarlas políticamente. El sentimiento de pertenencia a la nación propia se llama patriotismo, que llevado más allá de ese sentimiento se convertiría en nacionalismo. Con precedentes en la Edad Media, sobre todo en las monarquías absolutas, a partir de la Revolución Francesa surge el nacionalismo moderno, simultáneamente con el apogeo de la burguesía industrial. Posteriormente, la lucha frente un ejército invasor (guerras napoleónicas), o el deseo de independencia (América) dieron al nacionalismo un nuevo impulso. En el siglo XIX afirmaron, tanto la burguesía como el nacionalismo, que triunfarían juntos en las unificaciones italiana y alemana. La burguesía es la clase social formada por empresarios comerciales, industriales y financieros propietarios de tierras y miembros de profesiones liberales, situada tradicionalmente entre el proletariado y la nobleza. En el siglo XX, el nacionalismo tuvo dos grandes momentos: el surgimiento de las ideas nacionalistas en colaboración con las teorías racistas, como en Alemania (nacional-socialismo), en Italia (fascismo) y en Japón; y el nacionalismo que surgió en los países colonizados después de la II Guerra Mundial, y también en la actualidad se manifiesta en el Tercer Mundo, frente a las formas neo-coloniales de explotación. Existen diversas formas de nacionalismo, por ejemplo, el nacionalismo romántico, el nacionalismo étnico o cultural, el nacionalismo religioso, el nacionalismo cívico o liberal, el nacionalismo económico, el nacionalismo de izquierda, el nacionalismo banal, el nacionalismo musical, el nacionalismo centrípeto o integrador, el nacionalismo centrífugo o desintegrador, el nacionalismo de tercera generación, etc. Cualquiera podía ser vasco si aprendía la lengua vasca, es decir, que los vascos disponían, por tradición cultural, de la noción de pertenencia menos excluyente existente en aquella época en Europa, algo que era incompatible con la visión de Sabino Arana de lo que consideraba debía ser una nación europea moderna, basada en el nacimiento en una tierra determinada y en la pureza de raza de sus habitantes. Además, este término era utilizado por los carlistas de Álava, Guipúzcoa, Navarra y Vizcaya (ideología mayoritaria en estos territorios cuando surgió el nacionalismo vasco), que eran firmes defensores de la españolidad de los vascos, por lo que, según Sabino Arana, el término Euskal Herria utilizado por los carlistas estaba "ensuciado de españolismo". Con lo que, finalmente, acabaría inventando el neologismo Euzkadi que significa: "tierra de los vascos". La industrialización Antes que nada, precisamos que la Revolución industrial fue una gran transformación técnica en la actividad industrial que se desarrolló en varios países de Occidente a partir de la segunda mitad del siglo XVIII. En la base de la Revolución está la introducción en el proceso productivo de las máquinas movidas entonces por energía hidráulica o por vapor. El uso de la máquina permitió la sustitución de la actividad artesanal, la aceleración del proceso de producción y posteriormente un salto muy notable en la misma producción. Con el uso de las nuevas máquinas, los empresarios industriales pudieron concentrar también físicamente la producción, incrementar con un amplio margen de libertad su volumen, controlar y dirigir directamente la masa de los trabajadores integrados en ella. El relativo costo de las máquinas requirió una más amplia disponibilidad de medios de inversión, lo que dio lugar al surgimiento de las primeras combinaciones entre empresas industriales y capital financiero, que después caracterizaron la nueva sociedad capitalista. Pero con la Revolución industrial se desataron dolorosas contradicciones, que tuvieron su reflejo en los estratos más pobres de las clases trabajadoras. En Inglaterra, donde se advirtieron más dramáticamente las consecuencias de la Revolución, los trabajadores, empujados por la miseria, se rebelaron contra el uso de las máquinas. Más tarde, el desempleo fue ampliamente absorbido y estas masas de trabajadores de fábrica dieron vida a una nueva clase: la clase obrera. Fuera de Inglaterra, en Francia, Bélgica, Suiza y Estados Unidos la difusión de las nuevas técnicas fue en cierta medida más lenta, pero al mismo tiempo ahorró, al menos en parte, las dolorosas consecuencias de la primera fase de la Revolución industrial. Del hierro a los Altos Hornos, la minería del hierro ha caracterizado al País Vasco desde tiempos remotos. Ya a principios del siglo XIV se originó un crecimiento demográfico y económico debido a esta actividad, que duraría hasta finales del siglo XVI. En el siglo XVIII, el País Vasco experimentó un nuevo auge económico gracias, en parte, al desarrollo de la industria siderúrgica. A mediados del siglo XIX, se comenzaron a construir diferentes empresas siderúrgicas en la margen izquierda del río Nervión en Vizcaya, cuya unificación, en 1901, daría lugar a Altos Hornos de Vizcaya. A principios del siglo XX Altos Hornos de Vizcaya era la mayor industria de España, siendo la empresa hegemónica y líder del sector siderúrgico español. El intenso proceso de industrialización del País Vasco, menos intenso o ausente en el resto de España, salvo Cataluña, dio lugar a que con el hierro de sus minas en Vizcaya y Guipúzcoa se fabricara acero, y con el acero, se construyeron barcos, bicicletas, armas, maquinarias y ferrocarriles. Desarrollando el talento financiero, especialmente los bilbaínos, organizaron bancos que financiaron telares, fábricas de papel y empresas de toda clase, lo que dio lugar a una burguesía industrial sin parangón en el resto de España, exceptuando de nuevo Cataluña. El desarrollo contemporáneo del movimiento obrero permitió, hacia mediados del siglo XIX, la formación del socialismo como sistema teórico y práctico sobre todo a través de la obra de Proudhon y de Marx y Engels. Del primero surgió el movimiento anarquista. Los segundos elaboraron la teoría social que denominaron socialismo científico, que constituyó desde entonces el núcleo central del comunismo. El marxismo es una doctrina económica y política basada en los fundamentos filosóficos del materialismo histórico y dialéctico, elaborada por Marx. Desde sus orígenes, el marxismo se propuso definir la relación trabajo-capital en términos científicos, es decir, identificar el mecanismo según el cual el trabajador asalariado no recibe todo el valor producido por su trabajo sino que cede una parte al capitalista. La solución dada por el marxismo a este problema presupone la existencia de dos clases sociales: la burguesía, que posee los medios de producción, y el proletariado, que sólo posee su fuerza de trabajo y debe venderla a cambio de los medios de subsistencia. Sin embargo, el proletariado no produce al día sólo el valor correspondiente a lo que necesitaa para mantenerse y reproducirse, que es la paga que recibe del capitalista, sino que además produce una plusvalía. A partir de este análisis económico y de la concepción de la historia como historia de una lucha de clases, el marxismo se define como doctrina política que marca la dirección histórica del proletariado en cuanto única clase que, apoderándose de las fuerzas productivas, es capaz de abolir cualquier dominio de una clase sobre otra y de instaurar una sociedad en la cual la riqueza, mediante la planificación de toda la producción, se produzca y distribuya según el principio de “a cada uno según su capacidad, a cada uno según su necesidad”. De la situación precaria y de explotación que los trabajadores tuvieron que sufrir en la mina y siderurgia vizcaínas de la margen izquierda del río Nervión, surgiría uno de los primeros lugares de España, en los que se afianzó con más fuerza una nueva ideología, el socialismo, defendiendo el derecho de los trabajadores a una vida digna. Una ideología que actualmente sigue siendo la mayoritaria en la margen izquierda. El hecho de que Altos Hornos de Vizcaya, dirigida por burgueses vascos castellanizados que renegaban de la lengua vasca por ser una lengua del "vulgo", exigiera el conocimiento del castellano para la contratación de trabajadores, obligó a la población de habla vasca de la zona, por falta de trabajo, a tener que emigrar a América en busca de un sustento; mientras miles de personas provenientes de fuera del País Vasco venían a trabajar a esta industria, desvasquizando comarcas enteras de Vizcaya. Lo que hizo que el nacionalismo vasco inicial fuera muy beligerante con la incipiente industrialización, considerándola un ariete para españolizar a los vascos y hacer desaparecer, de esta manera, al pueblo vasco. Barakaldo, que es hoy en día la principal ciudad de la margen izquierda y donde actualmente la lengua cotidiana es el español, hubo una época del siglo XIX que no pudo enviar a ningún representante a las juntas vizcaínas, donde era requisito saber hablar español, porque ninguno de ellos sabía hablarlo. El proceso de industrialización acarreará la pérdida total del euskara de Bilbao, de la margen izquierda y de las localidades cercanas al gran Bilbao. Generando el actual contraste cultural entre la zona del gran Bilbao de lengua española y el este de Vizcaya, donde la lengua cotidiana es la vasca. El nacionalismo vasco inicial no sólo fue contrario al proceso de industrialización que se estaba llevando a cabo que sólo contrataba a castellanoparlantes, sino también a la ideología socialista que nació de la industrialización, considerándola una ideología anticlerical, foránea, desarraigada de la tierra vasca, por haber nacido entre gentes venidas de fuera del País Vasco. La economíacapitalista e industrializada del siglo XIX, organizada en torno a los principios del liberalismo, consagraba la existencia de dos clasessociales: la trabajadora, desprovista de los medios de producción y forzada a vender su fuerza de trabajo, y la burguesa, dueña de esos medios e inclinada a incrementar sus beneficios a costa de las condiciones salariales y laborales de la primera. Cada vez más se extendió la percepción de que el capitalismo consagraba unas injustasdesigualdades que había que eliminar. El movimientoobrero surgió de esas condiciones, pero alcanzó mayor o menor fuerza en función del grado de desarrollo industrial de los países. Losprimerosmovimientosdemasas de carácter moderno se originaron en Inglaterra. Cristalizaron en episodios como la destrucción de máquinas(Ludismo) y la creación de las Trade Unions, primeras asociaciones de carácter sindical. El que el fenómeno se produjese en Inglaterra y no en otro país se debió a su carácter de pionera de la industrialización. Más tarde, estructurados en torno a la ideología marxista, surgieron partidos de extracción obrera que jugaron un importante papel en la acción política y social. El socialismo vasco tampoco escatimará críticas al nacionalismo vasco acusándolo de integrista religioso y racista. Un antagonismo entre las dos principales ideologías vascas a lo largo del siglo XX que desaparecerá, cuando se unan en defensa de la república española y de la democracia, y en contra del alzamiento fascista. Después del socialismo surgió el comunismo. Estas dos ideologías de izquierdas influenciaron ampliamente a la sociedad vasca a lo largo del siglo XX. De esta influencia, no quedará aislado el nacionalismo vasco, y de diferentes escisiones del partido nacionalista inicial, el PNV, surgirán partidos de izquierda nacionalista, a lo largo del siglo pasado, que darían lugar a la izquierda abertzale, máximo rival del PNV en el ámbito nacionalista vasco. El socialismo y el comunismo vascos tampoco quedarán exentos de la influencia ideológica nacionalista y harán suyos el término Euskadi para designar al País Vasco y la ikurriña o bandera vasca creada por Sabino Arana, precursor del nacionalismo vasco. Harán suya también la reivindicación del derecho de autodeterminación del pueblo vasco, algo que si bien el comunismo vasco sigue defendiéndolo; el socialismo vasco, por el contrario, en épocas posteriores a la reinstauración de la democracia en España, por razones políticas a nivel español, se verá obligado a cambiar ideológicamente y se convertirá en firme opositor del mismo. El símbolo más característico del potente proceso industrial vasco es el "Puente Colgante de Bizkaia" que une las vizcaínas localidades costeras de Getxo y Portugalete. Fue inaugurado en 1893 como el primer puente-transbordador del mundo. Diseñado por el arquitecto Alberto Palacio, fue declarado por la Unesco el 13 de julio de 2006 como "Patrimonio de la Humanidad". El capitalismo es un sistema económico caracterizado por la producción colectiva de riqueza a través del trabajo y de la propiedad privada de los medios de producción. El capitalismo surgió de las ruinas de la sociedad feudal y se vio favorecido entre los siglos XVI-XVIII por la invención de las máquinas, con el consiguiente aumento de la producción y la concentración y la concentración de capital. Entre los siglos XVIII-XIX, a la manufactura le sustituyó la gran industria moderna. En el siglo XIX se crearon en América, Alemania e Inglaterra los primeros trust, formas de concentración industrial características del capitalismo contemporáneo que han alcanzado una extensión internacional y dominan la vida económica y social de los Estados en las cuales operan. 4. Historia de la siderurgia vasca 4.1. Antecedentes históricos de las ferrerías vascas Hasta el siglo XIV no se conocían para la obtención del hierro más que los procedimientos directos. En la elaboración, se comenzaba por la calcinación del mineral. Se calentaba a una tem¬peratura de 800 a 900 grados con el fin de eliminar la humedad y descomponer los carbonatos en óxidos y anhídrido carbónico. Una vez realizada esta operación, se rompía en trozos pequeños. Los minerales empleados eran ricos y puros, sobre todo en lo que azufre se refiere, con gangas casi exclusivamente silíceas. Las menas mezcladas con el carbón vegetal eran tratadas en unas fosas cua¬drangulares a las que se hacía llegar el aire por una tobera. En la forja catalana, la fosa o crisol esta¬ba rodeada por cuatro paredes, una de las cuales, la opuesta a la que daba paso a la tobera, era más baja y arqueada hacía el exterior para facilitar la extracción del producto. La reducción del mineral se hacía a 1.300 grados de temperatura. El hierro fundido, al tener mayor densidad, se depositaba en el fondo del horno. Ayudado por una barra, el fundidor acercaba la masa incandescente a la boca de la tobera y lentamente se formaba la agoa o zamarra. Una vez concluido este proceso, la masa de unos 100 a 200 kilogramos de peso sacada del horno se colocaba bajo el martinete. Por medio de sucesivos golpes, se conseguía compactarla, darla homogeneidad y eliminar las escorias e impure¬zas que contenía. Estos procedimientos directos de fabricación del hierro, ya se comprende, eran adecuados para trabajos pequeños. Pudieron subsistir en el interior de grandes bosques que contaban con mine-rales aptos para ello; pero pronto ocurrió que el ritmo de producción no alcanzaba el de consumo que crecía rápidamente. Fue necesario trasladar las ferrerías de los bosques a las orillas de los ríos, donde se disponía de fuerza hidráulica para accionar los dispositivos soplantes y forjadores. Este traslado había de marcar la iniciación de una era muy notable en la siderurgia. El poder disponer de más viento y a mayor presión permitió aumentar la capacidad de las forjas, constituyendo verdade¬ros hornos de zamarra. El aumento progresivo de la altura de éstos y de la presión del viento trajo paralelamente el del recorrido de la mena y el de la temperatura y, en consecuencia, una mayor flui¬dez del producto, con un incremento del carbono y otras impurezas, hasta que por fin se llegó a obte¬ner un nuevo producto, un hierro líquido muy impuro, la fundición, cuya aparición había de marcar los balbuceos del procedimiento indirecto que siglos después había de ser la base de la siderurgia moderna. En Vizcaya, el número de obreros de cada ferrería dotada de hogar bajo, barquines y forja, era de cuatro, y se les conocía con el nombre profesional de ferrones, los cuales usaban para el tra¬bajo una especie de camisones llamados obreras. Este personal aumentó hasta el número de treinta operarios, al ampliarse las instalaciones en las riberas de los ríos. Afirma Labayru en su Historia de Vizcava que para un quintal de hierro se necesitaban cua¬tro cargas y media de carbón de roble, haya o encina y cinco cargas si era de castaño; y añade, que el quintal de peso afinado de hierro que se labraba en las ferrerías de Vizcaya era de 144 libras y la libra de 16 onzas. Había también en Vizcaya en el siglo XVIII, de cuatro a cinco fanderías, donde se pulían y adelgazaban las barras de hierro, reduciendolas al tamaño que se quería para hacer cla¬vos crecidos, almadanetas, fallebas de puertas y ventanas y otros artículos semejantes: dos de esta fábricas estaban situadas la una en Barakaldo (en El Regato) y la otra en La Mella, en el Barrio de la Herrera (Zalla), donde las barras de hierro planchuelas se reducían a varillas para hacer clavos desde una a ocho pulgadas. Se expone en un informe o memorial que “una de las industrias con que el vizcaino saca su pan, es la vena de hierro de los montes de Somorrostro pertenecientes a los cuatro Concejos. Su saca y acarreo, que se hace en los veranos, ocupa a mucha gente. El primer acarreo lo hacen hasta las riberas de la Anteiglesia de Baracaldo y desde allí a la villa de Bilbao. En todo el año, lo llevan en gabarras, que la carga de cada una se reputa en 200 quintales machos y cada quin¬tal en 155 pesos castellanos. Lo que se embarca lo llevan en gabarras hasta San Nicolás, frente al convento de los Padres Carmelitas en el Desierto, adonde van los barcos de los diferentes puer¬tos de Vizcaya, en particular los plencianos a cargarlos, para después transportar la carga ala provincia de Guipuzcoa, a los de las montañas de Santander, las Cuatro Villas de San Vicente de la Barquera y a los de Asturias. Este transporte se hace en buques menores de 25 a 80 tonela¬das de 20 quintales cada una, que, además de mantener muchas familias, crea buen número de excelentes marineros, pues como costean en su navegación, se acostumbran a la bravura del mar Cantábrico y se adiestran en las maniobras de los navíos y son propios para el servicio de la Marina Real”. La ferrería de Lebario fue construida en el año 1510 por los condes de Cancelada en Amorebieta cerca de la iglesia parroquial de Santa María, con un salto de agua de 17 pies y fue tan importante que para significarlo se decíaa: “En Guipuzcoa, Iraeta y en Vizcaya, Amorebieta”. Esta ferrería funcionó hasta el año 1925. En las ferrerías mayores, dice Iturriza, se fundían las masas, que se llamaban “agoas”, de doce, diez y seis arrobas y con cada agoa se hacían cuatro “tochos”, a manera de unas barras de a vara de largo y cinco onzas de grueso. Una ferrería bien montada producía a su dueño quinientos ducados al año, pagados todos los gastos. Todas las ferrerías disponían de un embalse al que llegaba el agua canalizada del río. Cuando el agua rebosaba el embalsa se formaba la cascada tan característica de las ferrerías. En ella había dos ruedas de paletas que se ponían en movimiento cuando los ferrones, desde el interior, accionaban los émbolos o compuertas. El agua al caer sobre las paletas movía las ruedas y éstas a su vez los mecanismos del interior. Unas cadenas que pendían del techo posibilitaban el manejo de las compuertas. Con ellas se podía graduar la cantidad de agua que caía sobre la rueda para dar más o menos velocidad a ésta y, lógicamente, a loa fuelles y al martinete. Una trompa de viento exigía como primera condición un salto de agua, cuya altura no baja¬se de cinco metros, llegando algunas veces a diez metros, de donde se deduce que las antiguas ferre¬rías debían de buscar siempre un país accidentado. El número de ferrerías que había en funcionamiento dependía de diferentes circunstancias como la demanda del mercado, la disponibilidad de materia prima, e incluso de las condiciones cli¬matológicas, que hacían que, al disminuir el caudal de los ríos, no pudiesen trabajar de un modo con¬tinuo en las instalaciones movidas por sus aguas. El martinete, aparato que se empleaba en el forjado del hierro, se movía por medio de una rueda hidráulica de 2,5 a 3,5 metros de diámetro, verificando el agua su efecto, más bien por el cho¬que que por su peso. En el eje de dicha rueda de madera. recubierto por un cilindro hueco de fundi¬ción y atravesado por cuatro agujeros, se fijaban las levas de hierro forjado que ponían en movi¬miento el martinete. La forja u hogar consistía simplemente en una cavidad formada por cuatro paredes, tres de las cuales eran verticales y la cuarta representaba una convexidad hacía el interior. La forja estaba arrimada a una de las paredes del edificio en que se hallaba y separadas de él tan sólo por un peque¬ño murete llamado “bergamazo”. Los fuelles o barquines eran movidos por un travesaño accionado por las ruedas de aletas ins¬taladas en la corriente del río. Estos fuelles eran de madera y cuero o de madera solamente, y traba¬jaban alternativamente mediante un dispositivo de cigüeñal o de balancín, para suministrar un sopla do continuo en la tobera. Esta solía ser, por lo general, un tubo de forma cónica, hecho con chapa de hierro y dirigido con una ligera inclinación hacia el fondo del hogar. En algunas ferrerías estos fuelles se sustituían por otro dispositivo de soplado que era la trompa de viento. Este ingenio, que fue introducido en Vizcaya por Pablo Antonio de Rivadeneira hacia 1633, tuvo dificultades de adaptación y nunca se extendió demasiado en el señorío, aunque se sabe que se utilizó en la ferrería del Poval y en las de Butrón. 4.2. Fábrica de Ntra. Sra. de la Merced de Guriezo En 1830 D. Lorenzo Serrano, Conde consorte de Miravalle, natural de Méjico, instaló en Guriero (Santander) una nueva industria en la que aplicó los procedimientos más adelantados de aquella época en la fabricación del hierro. Uno de ellos consistía en una moderna soplante para el horno alto de invención belga que se usó por primera vez en el Estado. Esta fábrica, a la que llamó “Nuestra Señora de la Merced“, estaba situada en el antiguo solar de una ferrería, a la vera de la vieja torre banderiza de los Trebuestos, también llamada de la Puente de Arriba. Se componía, por aquel entonces, de un horno alto que trabajaba con carbón vege¬tal, otro de reverbero, calentador, dos afinerías y dos juegos de cilindros. En 1833, en plena guerra civil, los carlistas, que habían ocupado la fábrica, la fortificaron levantando altas paredes que aun hoy subsisten, con aportaciones exigidas de cal y madera al pue¬blo de Guriezo y circundantes. En ella se fundieron cañones y morteros. Uno de ellos se conserva en el Museo del Ejército. Dicho mortero llamado Zumalacarregui lleva grabado el nombre de Guriezo y las siglas de la fábrica “La Merced”. Poco tiempo después, al anunciarse la inminente ocupación del valle por los liberales, victo¬riosos en la acción de Ramales, los propios carlistas evitando que cayera en sus manos la factoría productora de armas bélicas, la destruyeron prendiéndola fuego. Así terminaron los afanes progresivos del Conde de Miravalle, que, sin ánimos o sin medios para reanudar la labor emprendida, formalizó un contrato de arriendo de la fábrica en ruinas, por el plazo de 12 años, con la sociedad francesa Dubourg, Alem y Dupont, que la reconstruyó y explotó el negocio hasta el año 1846. En esta fecha se vende a la sociedad de Bilbao, titulada “Ybarra, Mier y Compañía”. Dicha sociedad se constituyó el 22 de noviembre de 1827, ante el Notario Sr. Barandica, con un término de duración de seis años. Formaron parte principal de ella, los señores D. José Antonio de la Mier, D. Nicolás María de Llano, D. José de Echévarri, y D. José Antonio de Ybarra y de los Santos, progenitor de los Ybarra y Zubiría que más tarde habían de figurar en la vida de Altos Hornos de Vizcaya como figuras destacadísimas de la Sociedad. Después de la constitución de la Sociedad “Yban-a, Mier y Cía”, en 1846, los Ybarra funda¬ron en Guriezo, la sociedad ” Fabricas de Hierrro de Nuestra Señora de la Merced”. Por escritura pública del mismo año, otorgada ante el numerario D. Miguel de Castañiza, aportaron varios bienes que adquirieron en aquel acto del Señor Conde de Miravalle y de su esposa, tales como la casa-torre llamada de la Puente de Arriba, varias tierras que se inscribieron en el Registro de la Propiedad de Castro-Urdiales y un molino arruinado de Tolbán, con una casa contigua a él, todo ello por el pre¬cio de cien mil pesetas pagadas al contado. Durante la vigencia de esta sociedad, que entre otros negocios explotaba unas minas en Somorrostro, se trabaron relaciones comerciales entre los Ybarra, de Bilbao, y la familia Vilallonga, de Cataluña, a la que vendían parte de las venas de sus minas, que empleaban en su fábrica de hierro situada en Dernius, pueblo cercano a Figueras, en la provincia de Gerona. Estos se asociaron con la casa Ybarra, a la que aportaron la experiencia adquirida en sus viajes a Francia, Bélgica e Inglaterra. D. Juan María de Ybarra solía decir refiriéndose a Vilallonga: “el catalán recalca mucho que debemos hacer una fábrica de hierro a la inglesa”. Y en una carta dirigida por D. José Antonio de la Mier y D. Juan María de Ybarra a D. José Vilallonga el 24 de Julio de 1948, le dan ambos noti¬cias detalladas del horno de Guriezo y del comercio de fierros con Cataluña. Le comentaba el pri¬mero: “imaginarnos que en nuestra fábrica, si ahora es bueno el fierro que se elabora, han de mejo¬rarse todavía más a medida que se vayan simplificando y afinándose las cosas aimpulso del traba¬jo, meditación y ejercicio de ensayos; todo lo cual es de absoluta necesidad para arrostrar la cala¬midad que nos rodea y la competencia de las otras fábricas”. Se componía la nueva fábrica, de un horno alto que trabajaba con carbón vegetal y viento frío, cinco hornos de pudelar y recalentar, y tres trenes pequeños de laminación, en los que se pro¬ducía una calidad de hierro excelente. Sus mayores clientes se encontraban entre los fabricantes de armas de España y Bélgica. Entre ellos podemos destacar la Fábrica Nacional de Trubia, Sociedad Aurrerá de Eibar y H. Fleming de Bruselas. 4.3. Fábrica de Nuestra Señora del Carmen El lugar en que se instaló la fábrica de Guriezo y los procedimientos rudimentarios y costosos que en ella se empleaban para producir hierro, incapaz de competir con la producción extranje¬ra, acuciaron el interés de los Ybarra para acometer mayores empresas. Lo resolvieron implantando una nueva fábrica en Barakaldo a ocho kilómetros de Bilbao, en la confluencia de la ría Nervión y el río Galindo. Era aquel lugar conocido con el nombre de “El Desierto”, porque en aquel paraje jurisdicio¬nal del Concejo de Sestao, ribera arriba, donde hubo antiguamente un puntal y desembarcadero del Galindo, estaba situado próximo a un islote llamado San Nicolás de Ugarte, destinado a cargadero de venas de Somorrostro. En el había fundado en 1719 la Provincia Carmelitana de San Joaquín de Navarra, un convento de Carmelitas Descalzos, que según la constitución de la Orden, debe existir en cada provincia destinado al recogimiento y soledad, donde se guarda absoluto silencio, y acon¬dicionado para que los religiosos puedan vivir vida de ermitaños. Cercana al “Desierto” había una casa de campo nombrada “La Punta-. En terrenos contiguos a esta casa de campo, rodeada de espaciosos jardines, en que pasaban temporadas los Ybarra, se ins¬taló la fábrica “Nuestra Señora del Carmen”. El nuevo establecimiento fabril de Barakaldo comenzó su vida industrial bajo los mejores auspicios, obteniendo una calidad de hierro dulce tan buena que mereció una medalla de oro en la Exposición Universal de París celebrada en 1855. El abastecimiento de carbón se hacía entonces por una flotilla de barcos que desde Asturias lo conducía a la fábrica denominada con el nombre gené¬rico de “Ybarra” y la numeración correspondiente a cada uno; siendo mas tarde sustituidos por los bergantines “Gabriel”, “Catalina” y otros. Al comenzar su funcionamiento, acababa de morir el célebre ingeniero y químico francés Claudio Bernardo Chenot, después de haber descubierto el procedimiento para construir esponjas metálicas, que economizaban combustibles y minerales en muchas aplicaciones de la industria, y los Ybarra, que habían sostenido relaciones con la familia Chenot a través de correspondencia cruzada entre D. José Vilallonga y el cuñado del famoso siderúrgico residente en Angers, construyeron en 1859 ocho hornos del sistema Chenot, los cuales funcionaron durante doce años hasta que fueron abandonados por resultar costosos. Con el fin de abaratar la producción, implantaron el pudelaje del hierro, método debido al metalúrgico inglés Enrique Cort, de finales del siglo XVIII y principios del XIX, que consistía en hacer dulce el hierro colado quemando parte de su carbono en hornos de reverbero. La fábrica de Barakaldo ocupaba una superficie de 64.000 metros cuadrados, pero con obje¬to de ampliarla obtuvieron los Ybarra y Compañia la concesión de terrenos ganados a la Ría de Bilbao y al Galindo, sujetándose en la construcción de los muelles al plan de encauzamiento gene¬ral estudiado por el ramo de Obras Públicas y aprobado por el Ministerio de Fomento. Las instalaciones se fueron completando y constaba de tres hornos altos de capacidad redu-cida: uno de ellos funcionaba con carbón vegetal y los otros dos restantes con cok procedente de Inglaterra; dos máquinas soplantes, los montacargas, calderas, aparatos de aire caliente y los depó¬sitos de mineral. La fabricación de hierro dulce se hacía en 14 hornos pudler con 7 calderas de vapor, dos mar¬tillos pilones, un tren de desbaste y tres trenes de laminación, provistos de sus hornos de recalentar. Un taller pequeño de ajuste, otro de fundición y modelos, el laboratorio y la calderería. El primer horno alto fue encendido, siguiendo una tradición de mediados de siglo XV, cuan¬do bajaron las milenarias ferrerías, desde lo alto de los montes, a la orillas de los ríos y regatos para utilizar las aguas represadas. Se trajeron brasas en un anafe dentro de un coche tirado por caballos, en el que viajaban al cuidado del fuego D. Juan María y D. Gabriel María de Ybarra y Gutiérrez de Cabiedes, desde la fábrica de la Merced de Guriezo a la fábrica del Carmen en el Desierto. 4.4. Altos Hornos y fábricas de hierro y acero de Bilbao Al impulso de aquellos empresarios se unió el de otros hombres de negocios, que aportan¬do su experiencia y capitales, constituyeron, por escritura pública otorgada a fidelidad del notario de Bilbao D. Félix de Uríbarri, el 2 de diciembre de 1882, una sociedad anónima denominada “Altos Hornos y Fábricas de Hierro y Acero de Bilbao”, a la cual en otro instrumento público del mismo día, suscrito en presencia del mismo notario, vendieron los señores D. Gabriel María de Ybarra y Gutiérrez de Caviedes. D. Cosme de Zubiría y Echeandía. D. José de Vilallonga y Gipuló y D. Pedro Galindez Cardenal, las fábricas, de hierro “El Carmen de Barakaldo’ y “La Merced” de Guriezo, con todos los terrenos, propiedades, concesiones, y existencias que se detallan en la escritura de venta. En la primera Junta General de Accionistas, el Consejo establecía claramente que “nuestro pensamiento al crear la Sociedad era el de desarrollar en España la industria en el importante ramo de la fabricación del acero por el sistema Bessemer y Martín Siemens, produciéndose en cantidad y condiciones que alejan todo temor a competencias y realizarla en aquella zona que mayores ventajas ofreciese en la adquisición de la primera materia“. Al constituirse la sociedad se creó una delegación con el fin de recabar información de las siderurgias europeas, para valorar qué tecnología era la más apropiada para aplicar en las nuevas ins¬talaciones a construir en la fábrica de Barakaldo. En un principio se rechazó la tecnología alemana y francesa y se optó por la inglesa, que, al ser más cara, era, sin duda, la que mejores posibilidades técnicas aportaba. Se contrató el material necesario para la construcción de dos hornos altos, máquinas soplan¬tes, convertidores, etc. Altos Hornos de Vizcaya consiguió del Ministerio de Fomento, la concesión de patente, que le permitió monopolizar la producción de acero Bessemer. E1 capital de la nueva sociedad fue de doce millones quinientas mil pesetas y pusieron al mismo tiempo en circulación otro tanto en obligaciones de quinientas pesetas del tres por ciento de interés, emitidas al 60 por ciento de su valor nominal y con plazo de amortización de cincuenta años. El estudio de las nuevas instalaciones de la fábrica de Barakaldo se encargó al Ingeniero inglés Mr. E. Windsor Richards, que era una autoridad en materia de construcción de fábricas de acero Bessemer, por haber dirigido las de Bolckow, Wanghan y Cía en Middlesbrougt, (Cleveland, Reino Unido), quien las puso en marcha en menos de tres años, produciéndose el primer lingote de acero Bessemer el 8 de octubre de 1885. También se contrató como Director Técnico a un técnico francés, Mr. Alexander Pourcel, hasta entonces director de la fábrica de Terre Noire, una de las primeras que había adoptado el sis¬tema de conversión de acero Bessemer y que trabajaba con mineral vizcaíno. Este ingeniero se había distinguido por sus interesantes trabajos y experiencias sobre el empleo del manganeso en los con¬vertidores. Según el cuadro estadístico de la producción de lingote ascendió en espacio de quince años, de 45.642 Tris., que se produjeron en 1885, a 101.320 Tns. el año 1900; las ventas de lingote, de 16.500 Tns. a 20.793 Tris. en los mismos años, y las ventas de hierros y acero laminados, de 11.296 Tns. a 60.748 Tns. en el citado periodo de 1885 a 1900. Los elementos de producción consistían en tres baterías con 75 hornos de cok, capaces de un rendimiento de 90.000 Tns. anuales, y tres hornos altos, con una capacidad de 300 Tris, diarias de lingote, hallándose en construcción un cuarto horno de 200 Tns. Se laminaban hierros comerciales, viguetas grandes y pequeñas, chapa y alambre. El tren para rieles llegaba a producir 400 Tns. en veinticuatro horas, o el equivalente de 13 kilómetros de longitud. Se construyeron en los talleres máquinas de vapor de 60 caballos de vapor y locomotoras para los servicios de la propia fábrica, así como puentes metálicos, embarcaderos y armaduras, dis¬poniendo de una instalación para alumbrado eléctrico. 4.5. Compañía Anónima La Vizcaya El mismo año 1882 de la constitución de “Altos Hornos y Fábricas de Hierro y Acero de Bilbao”, se fundó, el 22 de septiembre, por escritura pública otorgada ante el notario D. Félix de Uríbarri, la “Compañia Anónima La Vizcaya” dedicada, como aquélla a la fabricación de hierro y acero en todos sus ramos, así como a la elaboración de toda clase de construcciones y máquinas de hierro y acero. Al efecto decía el artículo segundo de los estatutos: “se establecen en los terrenos que adquiera la Compañía, hornos altos, para la fabricación de hierro colado, Instalaciones para hierro y acero, talleres para maquinaria y otras construcciones, debiendo establecer también diques de carena, astilleros, dársenas, cargaderos y todo lo que se relacione con la fabricación de hierro”. Se fijó el domicilio en Bilbao y el capital de la sociedad en doce millones quinientas mil pesetas. Fueron sus fundadores, D. Juan Antonio de Olano e Iriondo, D. Benigno de Salazar Mac¬Mahón, D. Juan de Durañona y Arrarte, D. Victor de Chávarri y Salazar, D. Benigno de Chávarri y Salazar, D. Pedro de Candarias y Navea, D. Federico de Echevarria y Rotaeche, D. Emiliano de Olano y Loizaga, D. José Ma San Martín y Allende y D. Ramón de Larrínaga. En la primera Junta de Gobierno celebrada el 22 de septiembre de 1882, se nombró gerente interino de la sociedad a D. Victor de Chávarri, que simultaneó dicho cargo con el de secretario hasta el 23 de agosto de 1884, en que dimitió de este último, siendo sustituido por su hermano D. Benigno de Chávarri. La nueva sociedad encargó el estudio y dirección de las obras a la sociedad Belga “John Cockerill’” de Seraing, con la que los hermanos Chávarri mantenían relaciones desde el tiempo en que cursaron sus estudios de ingeniero de minas en Lieja. En el transcurso de los años 1883 a 1884 “La Vizcaya” fue adquiriendo los elementos nece¬sarios para hacer viable la construcción de la fábrica. Se compraron los terrenos, se sanearon las marismas y playas de Sestao, se arrendaron las minas Berango, Cenefa, Escarpada y Tardía de la Compañía del ferrocarril de Galdames. Las excavaciones de cimentación se iniciaron el 4 de marzo de 1884. El encendido del primer horno alto, el número uno, se realizó el 17 de junio de 1985. El segundo no se pudo encender hasta el 8 de diciembre, como consecuencia de la epidemia de cólera morbo que afectó a la margen izquierda, y el tercero en 1890. La fabricación de cok metalúrgico y de subproductos comenzó el año 1888 con 144 hornos Carvés, fabricándose el acero por los siste¬mas Robert y Martín Siemens. La plantilla cualificada inicial de fabricación, estaba copada por especialistas extranjeros de la Cockerill (Bélgica), que serían progresivamente sustituidos por técnicos españoles al finalizar el compromiso con la sociedad belga. Al entrar en funcionamiento la fábrica, la sociedad tuvo que hacerse con un director para los hornos altos que reuniese la doble condición de ser técnico a la vez que práctico, recayendo el nom¬bramiento en el reputado ingeniero metalurgista Beck, que había montado varios establecimientos siderúrgicos en Europa. Desde 1885 a 190U, es decir, en el transcurso de quince años, la fabricación de lingote pasó de 10.117 Tns. a 95.158 Tns. y las de hierro y aceros laminados, de 13.617 Tns. a 47.939 Tns. La Vizcaya se especializó en un principio, en la producción de lingote para la venta. En 1888 se convirtió en la primera siderurgia española productora de lingote. Esta producción no estaba orientada al consumo del mercado nacional, más bien la fábrica se construyó pensando en las posibilidades que ofrecía el mercado europeo al lingote de hematites. Por naciones será Italia la prime¬ra compradora, y del Estado su mejor cliente eran las minas cupríferas del suroeste español (Riotinto y Tharsis), seguidas por las fábricas siderometalúrgicas. También creó “La Vizcaya” una Caja de Socorros y un Hospital para su personal obrero y ejercitó el patronato de la Sociedad Cooperativa. 4.6. Compañía Iberia Sobre terrenos de las marismas de Sestao, adquirido por compra a la Vizcaya en escritura pública otorgada en Bilbao el 19 de noviembre de 1889, la compañía regular ordinaria colectiva denominada ” Goitia y Compañía ” levantó una fabrica dedicada a la elaboración de hoja de lata. La referida compañía colectiva se convirtió en sociedad anónima, con la denominación de “Iberia”, en virtud de escritura pública, que autorizó en Bilbao el día 25 de junio de 1890 el notario de la Villa D. Blas de Onzoño, siendo el objeto social “la fabricación de hoja de lata, chapa de hierro y acero, cubos de hierro v acero, galvanizados, sartenes, latería para envases de conservas y otros usos, y en general para explotar todos los negocios que se supongan beneficiosos, lo mismo de carácter industrial que comercial”. El capital de la sociedad fue de dos millones quinientas mil pesetas, representado por dos mil quinientas acciones de mil pesetas cada una, y la Junta de Gobierno se compuso de los socios fun¬dadores Sres, Echevarría y Rotaeche (D. Federico y D. José), D. Francisco Goitia, D. Cosme Palacios y D. Alfredo de Ajuria y Urigoitia. Su antecesora, la Sociedad Goitia y Cía. de Beasain esta¬ba dedicada a la fabricación de chapa y hojalata decidiéndose trasladarse a Sestao por considerar más ventajosa la cercanía de la siderurgia vizcaína que le iba a proveer de acero y sin cuyo concurso no era posible la fabricación de hojalata. 4.7. Fábrica San Francisco del Desierto y astilleros del Nervión En los primeros años de la década de 1870, capitales europeos fundamentalmente ingleses, vinculados al sector siderúrgico, invierten grandes sumas de dinero, preparándose para una explota¬ción intensiva de los yacimientos de la cuenca minera vizcaína. Uno de estos capitales, representa do por la sociedad inglesa “The Cantabrian”, fundada en 1870, proyecta la construcción de una gran planta siderúrgica para la fabricación de lingote de hierro. Esta sociedad comienza a levantar los hornos altos en el período de 1870 a 1873. Estos estarían unidos a la cuenca minera a través del ferrocarril de Galdames, cuya construcción empezó en el año 1871. El estallido de la segunda guerra carlista interrumpirá la construcción de esta planta, así como la del ferrocarril minero. El 15 de julio de 1879 la compañía inglesa “The Bilbao River and Cantabrian Railway Co. Ltd.”, que se encontraba emplazada en la vega que perteneció al convento de los Carmelitas del Desierto (Sestao), vendió la fábrica con sus edificios y hornos construidos a D. Francisco de las Rivas y Ubieta, primer Marqués de la Mudela, que la convirtió en la fábrica denominada ” San Francisco del Desierto”. Al morir el fundador de la sociedad, heredó la hacienda del Desierto con todos sus edificios e instalaciones su hijo D. Francisco de las Rivas y Urtiaga, segundo Marqués de la Mudela, com¬pletó las obras que su padre había comenzado, componiéndose entonces la referida fábrica de cuatro hornos altos completos para fundición de hierro con doce aparatos para calentar aire, doce gran¬des calderas de vapor, tres máquinas soplantes, dos máquinas para los montacargas, dos bombas para alimentar las calderas de vapor, dos máquinas para los montacargas, dos tranvías aéreos para aca¬rreo del cok con dos grandes depósitos al pie de los hornos y dos grandes depósitos de mineral. Esta fábrica, en las condiciones que acabamos de reseñar, fue vendida en escritura pública de 6 de octubre de 1886 por el segundo Marqués de la Mudela a su primo D. José María Martinez de las Rivas, quien la dio un gran impulso reformando los hornos altos y las baterías de cok. Por los terrenos pasaban, pagando un canon, los vagones del ferrocarril de Triano, que transportaban el mineral de las minas de la compañía inglesa “Somorrostro Iron Company Limited”, para el consu¬mo de la fábrica y para cargar en los barcos el que se exportaba al extranjero. Asociado D. José María de las Rivas con el técnico Sir Charles Palmer, dueño en Inglaterra de los astilleros de su nombre, fundó en 1888 la sociedad colectiva “Martinez de las Rivas-Palmer”, que creó los astilleros de Sestao, en los que se construyó el crucero “Infanta María Teresa”, botado al mar en agosto de 1890, siendo madrina de la botadura S.M. la Reina Doña María Cristina, y otros dos cruceros que se botaron más tarde con los nombres de “Oquendo” y “Vizcaya”, de un despla¬zamiento de 7.000 Tns. La sociedad “Martínez de las Rivas-Palmer” se transformó en 1891 en la sociedad anónima “Astilleros del Nervión”, bajo cuya razón social giró desde entonces, dirigida por el Sr. Martínez de las Rivas y, más tarde, por sus descendientes, hasta que iniciadas gestiones en 1919 para la adquisición por Altos Hornos de Vizcaya de la totalidad de las acciones de “San Francisco del Desierto” y Astilleros del Nervión”. Se adoptó el correspondiente acuerdo en la Junta General Extraordinaria, celebrada el 30 de enero de 1919, cediéndose una participación a la “Sociedad Española de Construcción Naval”, mediante contrato de arriendo con opción de compra de determinados terre¬nos e instalaciones, que se convirtió en venta al hacerse efectiva la opción por la “Naval” el 5 de enero de 1924. 4.8. Altos Hornos de Vizcaya Altos Hornos de Vizcaya se formó el 29 de abril de 1902 por fusión de las sociedades “Altos Hornos y Fábricas de Hierro y Acero de Bilbao”, “La Vizcaya”, y “La Iberia”. El primer Consejo de A.H.V. eligió su presidente en la persona de D. Tomás de Zubiria e Ybarra, más tarde honrado por su majestad el Rey Don Alfonso XIII, el año 1907, con el título de Conde de Zubiria para sí y sus sucesores. La dirección técnica se encomendó al jefe facultativo D. Pedro Arisqueta. La dirección de la fábrica de Barakaldo, a Mr. Yenquin Lewis, y la dirección de la Fábrica de Sestao, a D. Antonio de Echevarrieta. El número de empleados que tenía la sociedad en el momento de su constitución era de 200; había 14 ingenieros y 75 contramaestres, 5.620 obreros en las fábricas de Barakaldo y Sestao y 230 hombres trabajando en las minas. Contaba para el abastecimiento de los hornos altos de su fábrica de Barakaldo con los mine¬rales de hierro de la zona de Triano, pertenecientes a las compañías Orconera, de Londres, y Franco Belga, de París, que le fueron cedidas al traspasarle los contratos que primitivamente concertaron aquellas compañías extranjeras por término de noventa años con los Sres. Ybarra, de Bilbao. La entrega del mineral se hacía transportándose por ferrocarril, hasta ponerlo al pie de los hornos en la mencionada fábrica de Barakaldo. La de Sestao recibía los minerales de hierro para ali¬mentar sus hornos de las minas de Galdames, haciéndose el transporte del mineral hasta los hornos altos con un ferrocarril de 23 kilómetros, propiedad de la compañía inglesa The Bilbao River and Cantabrian Railway, de Londres. Los combustibles de carbón y cok se transportaban a las fábricas por vía marítima o terres¬tre, haciéndose este último servicio por el ferrocarril hullero de la Robla. El carbón necesario para las baterías de cok procedía, en su mayor parte, de Newcastle (Inglaterra) y se recibía en los muelles de carga y descarga de ambas fábricas, efectuándose por medio de grúas movidas a vapor y un Temperley de armazón móvil. Las baterías de cok instaladas en la fábrica de Barakaldo eran cuatro: tres del sistema Semet Solvay reformado y otra del sistema Carvés. En Sestao había cuatro baterías del sistema Carvés. Todas ellas estaban preparadas para la recuperación de los subproductos de alquitrán y aguas amo¬niacales. Los hornos altos instalados en Barakaldo eran tres en actividad y uno en reserva, siendo la altura de cada horno de 23,4 metros. La fábrica de Sestao tenía tres hornos altos, dos en actividad y uno en reserva igual que en la fábrica de Barakaldo. Más tarde se previó la construcción de un nuevo horno para la fábrica de Sestao. Los convertidores de acero Bessemer ocupaban una superficie de 1.600 metros cuadrados y producían un acero de calidad extradulce, dulce semidulce, duro y extra¬duro, que servía para perfiles pequeños, alambres, llantas, flejes, carriles etc. Para la fabricación de aceros especiales existían dos hornos Martín – Siemens instalados en la fábrica de Barakaldo, uno emplazado en la nave de los convertidores Bessemer y el otro situado en una cubierta del tren de chapa. En la fábrica de Sestao el acero se fabricaba por los procedimientos Martín – Siemens y Robert. Inmediato a este taller estaba, enclavado en tres naves espacio¬sas, el departamento de trenes de laminación, con dos grúas puente de 25 toneladas. La fabricación de hoja de lata, cubos y baños galvanizados y envases para conservas, se hacía en los talleres de la “Iberia” de la fábrica de Sestao. Como primera materia para la fabricación de hoja de lata, se servía la fábrica de llantón procedente de la fábrica de Sestao. Había también un taller de recocido y lavado, otro de estaño, otro de cubos y baños y otro de envases para conservas. En la Junta de accionistas celebrada el 27 de abril de 1903 se aprobó la Memoria, en la que se daba cuenta del beneficio obtenido en el ejercicio de 1902, que ascendió a 10.437.396 pts. del cual repartieron, 75 pts. por acción. Diez años más tarde la Junta General de Accionistas, celebrada el 3 de abril de 1913, en el resultado del ejercicio, se llegó a una producción 232.852 toneladas de cok metalúrgico y 274.087 toneladas de lingote, doblando también la producción de barras de hierro y acero y de la mayoría de los demás productos. 5. Historia de armas de Euskal Herria Sin dejar de responder a la realidad del hecho armero vasco, responde más propiamente a una licencia histórico-literaria. Es simplemente una llamada de atención sobre la importantísima presencia de las armas vascas en el escenario europeo, por qué no mundial, de principios de la Edad Moderna. He hablado de licencia, en la alusión a picas y Flandes, pero cabe una licencia todavía más atrevida. Sabemos que, en la fabricación del hierro y del acero vascos, los materiales quedaban señalados con una inicial del lugar de procedencia: "M", en relación a la producción de Arrasate-Mondragón. Supongamos que la imagen de "Las lanzas", de Velázquez, respondiera a un moderno reflejo fotográfico y no al pictórico. En ese caso, un acercamiento, con las actuales técnicas de ampliación, a las lanzas que figuran en la portada del libro, permitirían detectar el logotipo de su procedencia, que nos llevaría a Elorrio, Oñati, Elgeta, etc. Estos imaginarios logotipos serían paralelos, y no sólo por razón de imagen, a la actual "F" cooperativista. Responde a una práctica consolidada en la tradición armera -escopetera- de Eibar y otros lugares, y ha llegado hasta nuestros días. Pero, al margen de esta posible identificación de armas por logotipos más o menos ficticios, lo que sí es absolutamente cierto es que el hecho armero no hubiera sido posible sin el carácter cooperativista, "avant la lettre", del Valle del Deba, ya desde finales de la Edad Media. Las poblaciones del río Deba constituían un inmenso taller que coordinaba las actividades de cientos y cientos de talleres que ocupaban los diferentes gremios de chisperos, cañoneros, cajeros, etc., en las zonas urbanas, los suburbios y muchos caseríos. Estos, reconvertidos en talleres, fabricaban tanto piezas de hierro (en sus fraguas, sutegiak), como los componentes de las cureñas o culatas de arcabuces y mosquetes, además de las cajas donde éstos se transportaban, los componentes de madera de los frascos y frasquillos y, sobre todo, la enorme cantidad de astas destinadas a picas. El tema de las armas de fuego es más conocido, aunque no reconocido por la historiografía en su justa medida. Se da por supuesta su existencia e incluso su importancia, aunque falta mucho por investigar. Los historiadores hablan de armas procedentes del Norte de la Península, pero distan mucho de admitir, en gran medida por falta de investigaciones, que el armamento ligero, base del ejército de Carlos V, Felipe II, etc., tenía su origen en Euskal Herria. Las picas, los arcabuces, los mosquetes, los morriones o cascos, los coseletes o protectores, las rodelas o escudos, en fin, la base del ejército a partir del Gran Capitán, provenían de las Provincias Vascas. Todo este complejo equipo, suministrado por los talleres del Norte, convirtió al ejército castellano, en el Siglo de Oro, en el más poderoso de la época, armamento imprescindible para defender el inmenso imperio surgido en el Siglo de Oro. A partir de los Reyes Católicos, cuando Castilla consolida su enorme presencia en Europa y América, los reyes son conscientes de que podían contar con una enorme cadena de producción capaz de convertirse en un poderoso arsenal, y confiar a su capacidad la fabricación de grandes cantidades armas que, además, ofrecían calidad. Desde muy temprano fueron destacados al País Vasco representantes reales que intentaron controlar, incluso monopolizar, el tráfico armero. Se llegó a prohibir la tradicional venta libre de estas armas, comercio que había constituido una de las bases de la prosperidad de grandes áreas de Euskal Herria. La finalidad de esta vigilancia era obvia: el objetivo era conseguir la libre disponibilidad de todo el potencial bélico generado en los talleres vascos. Pero esta dinámica maximalista y abusiva jugaba con fuego, nunca mejor dicho: los vascos trabajaban confiados en las leyes del mercado, y luchaban contra las cada vez más restrictivas políticas de los veedores (coordinadores vigilantes que representaban al Rey). Estos pretendían que los talleres funcionaran en exclusividad para ellos y, además, sin garantizar los pagos. Esto originó el negativo efecto del castillo de naipes, que al fallar la estructura básica se derrumba. Este proceso de crisis resulta diáfano en el caso de los famosos (aunque apenas estudiados) lanceros de Elorrio. Los veedores imponían la reglamentación, los años de crecimiento, la calidad, y hasta el precio por asta o árbol de vivero de fresno, pretendiendo direccionar todo el esfuerzo de una sociedad laboriosa hacia un túnel sin salida. Cuando se institucionaliza la política del retraso y del impago, fruto de las bancarrotas de Felipe II, los campesinos empiezan a percibir el peligro de dedicarse a un trabajo cuyo resultado les resulta poco satisfactorio. Y, puestos en esta tesitura, no había Rey ni veedor que tuviese suficiente fuerza disuasoria: de hecho, los documentos demuestran el abandono progresivo de un cultivo que ya no es rentable, el de los viveros de fresnos. La respuesta de la comunidad campesina al respecto resulta diáfana: al no percibir compensación por sus esfuerzos, dejan de plantar estos árboles y dedican sus afanes a otras labores más rentables. Si trasladamos este fenómeno al conjunto de la infraestructura que sostenía la industria armera, nos situamos en el umbral de la decadencia, de la crisis, del desastre. Se produjo la fatal situación que se puede traducir como "matar la gallina de los huevos de oro". Aumenta el contrabando, los armeros se niegan a trabajar para los veedores, éstos retrasan o anulan los pagos, y la sociedad vasca entra en el hastío al tener que entrar en una dinámica de negociaciones frustrantes que no conducían a soluciones razonables. Nada de esto, sin embargo, ensombrece el titánico esfuerzo de la sociedad vasca para mantener un equilibrio de fuerzas que, visto desde la perspectiva de entonces, les parecía natural. Las crisis, en buena medida ajenas a la responsabilidad de la sociedad vasca, fueron cada vez más graves, y las políticas de los monarcas cada vez más irresponsables. Demasiados frentes abiertos, y, como arma para defenderse, una mentalidad providencialista que acabó arruinando a la sociedad vasca, dando en línea de flotación de la industria armera, de la flota, del transporte, de las relaciones abiertas durante toda la Edad Media con Europa. El País Vasco ha estado, y así lo ha defendido Caro Baroja, técnica y mentalmente, cerca de Europa, a la revolución burguesa y al progreso. Las armas, y su particular historia, ofrecen motivos de reflexión, así como nos descubren una época dorada en la que mercaderes, transportistas, almacenistas, armeros, campesinos, contribuyeron a una época gloriosa de la que, en particular, esta de las armas no es más que una pequeña muestra. 6.El régimen franquista El nacionalismo se fue extendiendo gradualmente en la primera mitad del siglo XX, desde Bilbao al resto de Vizcaya y, de ésta, al resto de regiones de habla vasca. Era una ideología que tuvo éxito inicialmente en las clases acomodadas y en intelectuales de Bilbao, pero la gente humilde de los pueblos, en su mayoría, seguía siendo carlista y, por lo tanto, se seguía sintiendo española. Transcurridos 19 años desde la fundación del nacionalismo vasco, éste consigue ganar la presidencia de la Diputación Foral de Vizcaya, que recae en la persona del nacionalista Ramón de la Sota y Aburto. Durante la segunda República Española (1931-1939), antes de la guerra civil española, era ya una ideología importante e incluso hegemónica en Vizcaya y Guipúzcoa, con representantes en el parlamento español. Esta ideología tendría que esperar hasta la época franquista, para que, dividida ya en sus vertientes ideológicas (centro-derecha o izquierdas), se convirtiera en una fuerza no sólo hegemónica sino incluso única, en gran parte de los pueblos de Euskadi y norte de Navarra, fruto de las políticas antivascas del franquismo que hicieron que desapareciera el sentimiento de españolidad. Llegados aquí, repasaremos nuestra historia de los siglos XIX y XX. En el siglo XIX se produjeron los enfrentamientos entre liberales y carlistas, estos últimos dirigidos por Zumalacárregui durante la primera guerra carlista (1833-1839). A mitad de siglo, se construyeron los primeros altos hornos, aunque las sucesivas guerras carlistas retrasaron el proceso de desarrollo económico. A pesar de ello, las divisas de la exportación de mineral consolidaron la siderurgia y la banca vascas. Mientras el proletariado se afiliaba a la UGT y al PSOE, la pequeña burguesía y las capas medias se integraron en el Partido Nacionalista Vasco, fundado en 1894 por Sabino Arana. El PNV, durante la II República, se aproximó a la izquierda republicana para promocionar el estatuto vasco que se obtuvo el 1 de octubre de 1936 (poco después de estallar la guerra civil), y que le permitió organizar su propio gobierno presidido por José Antonio Aguirre. La ofensiva de las tropas nacionales se intensificó durante el año 1937 en el que se produjo el bombardeo de Guernika. En la actualidad Gernika-Luno es una ciudad de la provincia de Vizcaya (País Vasco), centro comarcal del valle del Mundaca. Son tradicionales, en esta villa, la industria de armas y la platería. Recordamos las siguientes fechas: El 19 de julio de 1916 Francisco Franco asciende a comandante. A pesar de la oposición de los altos mandos, los méritos contraídos durante los últimos años en la campaña de África le hacen acreedor de este nombramiento con sólo 23 años de edad. Por otro lado, el 17 de mayo de 1935 Franco asciende a jefe del Estado Mayor. Gil-Robles, ministro de la Guerra, nombra al general Franco (que el 15 de febrero había sido designado comandante en jefe en Marruecos) jefe del Estado Mayor del Ejército. La labor coordinadora de Franco en los sucesos revolucionarios de Asturias fue muy elogiada por los sectores más conservadores de la política y de la prensa. Además, el 23 de junio de 1936 Franco advierte al Gobierno de las divisiones en el ejército. En una carta enviada al presidente del Gobierno, pone de manifiesto las repercusiones de la inestabilidad social en el ejército. Igualmente sugiere que se confiera a los militares la pacificación y el restablecimiento del orden público, con lo cual se evitarían males mayores. Finalmente, el 18 de julio de 1936 Franco declara el estado de guerra. En Las Palmas recibe un telegrama en el que se le comunica el levantamiento de la zona militar de Marruecos. En su discurso por radio para anunciar a la población la rebelión militar, proclama el levantamiento de Canarias y, a bordo del Dragon Rapide, marcha hacia Tetuán para ponerse al frente del ejército colonial de España en Marruecos. El 29 de marzo de 1939 los nacionales ocuparon Madrid y acabaron con la resistencia del gobierno republicano. El general Franco se hizo con el mando del Estado e instauró la dictadura (dictadura franquista 1939-1975). Tras unos primeros años de aislacionismo y autarquía, el dictador comenzó a abrir España al exterior (ingreso en la ONU, 1955). A finales de los cincuenta y sobre todo en los sesenta, aprovechando la buena coyuntura económica internacional, España experimentó un importante crecimiento económico. En 1973 la crisis del petróleo abrió un período de caída de la economía española. El 20 de noviembre de 1975 moría el general Franco y con él, el Régimen. Se inició entonces la transición hacia la democracia. Juan Carlos I prestó juramento de su cargo ante las Cortes días después. En 1978 los españoles aprobaron, con un 88% de votos a favor, la nueva Constitución (monarquía parlamentaria). En las elecciones generales de 1979 la Unión de Centro Democrático (UCD) obtuvo la mayoría y Adolfo Suárez fue elegido presidente del Gobierno. Adolfo Suárezrenunció a su cargo y fue sustituido por Leopoldo Calvo Sotelo. El 23 de febrero de 1981 se produjo un intento de golpe de estado por parte de la derecha involucionista (teniente coronel Tejero). En las elecciones del 28 de octubre de 1982, el PSOE obtuvo la mayoría absoluta y Felipe González fue elegido presidente del Gobierno. Los socialistas han repetido victoria en las elecciones generales de 1986 y 1990. España disfruta en estos momentos del período más prolongado de democracia de toda su historia. Tras la guerra civil, se intensificó la industrialización, especialmente en el Gran Bilbao y Vitoria. A partir de los años 50 se produjo una revitalización de la cultura vasca. El sentimiento nacional, al radicalizarse, dio lugar al surgimiento de ETA en 1959 y condicionó la transición política hacia la democracia en esta región, haciéndola más conflictiva. En el marco de la monarquía parlamentaria, el País Vasco recuperó, en octubre de 1979, sus órganos de gobierno autónomos. A lo largo del siglo XX habrá varios intentos de configurar un estatuto de autonomía para los territorios vascos. Durante la República Española, a través del anteproyecto del Estatuto de Estella de 1931, impulsado por el PNV y los carlistas navarros, mayoritarios en las cuatro regiones, se establecía la existencia dentro de la República Española de un Estado Vasco integrado por las cuatro regiones vascas peninsulares (Álava, Guipúzcoa, Navarra y Vizcaya). Un anteproyecto que fue ratificado por la mayoría de los ayuntamientos de las cuatro regiones. A este Estatuto de Estella se quiso adherir también La Rioja, donde la mayoría de los gobernantes, como el alcalde de Logroño, la cámara de comercio de Logroño, empresarios, así como la iglesia riojana se mostraron a favor de formar parte del Estado Vasco, por los históricos lazos culturales, humanos y comerciales de La Rioja con el País Vasco. Sin embargo, eran grandes las exigencias que establecía el anteproyecto de estatuto para que otras provincias no consideradas como vascas se unieran al País Vasco. La adhesión riojana al Estado Vasco debía ser ratificada en un referéndum por el 80% de votos afirmativos de los riojanos y además esta adhesión, entre otras, debía ser aceptada por cada uno de los parlamentos de las regiónes vascas, por lo que las autoridades riojanas finalmente desistieron en su objetivo de unirse al Estado Vasco. Después, el Estatuto de Estella fue rechazado en el parlamento español, lo que llevó al PNV a suavizar su clericalismo e intentar abrirlo a partidos no conservadores, algo que iba en contra de la posición del carlismo navarro (fuerza política mayoritaria en Navarra, y que, posteriormente, apoyaría el levantamiento fascista) que no quería seguir adelante con un estatuto que acabase siendo laico, con lo que Navarra finalmente se desvincularía del proyecto autonómico vasco. Por lo que el siguiente anteproyecto de estatuto solamente se estableció para las tres regiones vascas occidentales (Álava, Guipúzcoa y Vizcaya), cristalizando esta, por fin, en plena guerra civil española, en las tierras no conquistadas por el ejército de Franco (principalmente Vizcaya, con Bilbao como capital de Euskadi). ETA son las siglas de la organización terrorista vasca Euskadi ta Askatasuna (“Euskadi y libertad”), de carácter nacionalista y separatista. Fundada en 1959, estableció su programa tres años más tarde. Las Asambleas V (1967) y VI (1969) señalaron la radicalización marxista-leninista y trotskista. En adelante, militantes de ETA cometieron espectaculares atentados -como el de Carrero Blanco, 1973- y secuestros. Tras la muerte de Franco (1975), pese al nuevo régimen democrático, continuó su acción armada. En 1976 surgieron dos corrientes: ETA político-militar y ETA militar; la primera abandonó la lucha armada en 1982. En los últimos años ETA militar ha actuado indiscriminadamente contra objetivos militares y civiles. En 1936, José Antonio Agirre, del PNV, forma el primer Gobierno Vasco y es primer Lehendakari (lendakári, presidente) de Euskadi en plena guerra civil española. El Gobierno Vasco acuña moneda e imprime sellos de correos, desarrolla también un ejército propio (Eusko Gudarostea; éusko gudárosteá ["Ejército Vasco"]), integrado por 75.000 gudaris (soldados), que se enfrenta junto con el ejército republicano español a los sublevados fascistas. El lunes, 26 de Abril de 1937, se lleva a cabo el bombardeo de Gernika por la aviación nazi a petición de Franco. Más como ataque a un sentimiento (el "Árbol de Gernika" [guerníka] es símbolo de las libertades vascas), que por ser Gernika un enclave estratégico. El 19 de junio de 1937 la capital de Euskadi, Bilbao, es conquistada por las tropas fascistas y el lehendakari huye al exilio. Franco declara a Vizcaya y Guipúzcoa " provincias traidoras" por no haber apoyado la sublevación fascista y pierden su foralidad; mientras que Álava y Navarra que sí la apoyaron la conservan. Hay más de 50.000 muertos y 200.000 exiliados vascos. El 1 de octubre de 1936 las Cortes aprueban el Estatuto Vasco. Tras un largo recorrido, en el que se han elaborado cuatro versiones del proyecto de Estatuto, con sus correspondientes consultas populares (14 de junio de 1931, 19 de junio de 1932, 5 de noviembre de 1933 y 5 de octubre de 1935), finalmente es aprobado por las Cortes. Los vascos manifiestan su lealtad a la República y su oposición al levantamiento militar del pasado 18 de julio. Con posterioridad, el 25 de octubre de 1979 son aprobados los estatutos de autonomía vasco y catalán. Con un resultado ampliamente mayoritario (Cataluña, 88% de votos afirmativos, y País Vasco, 90’2% de votos afirmativos), estas dos comunidades históricas aprueban sus estatutos de autonomía. Sin embargo, también se registra un amplio porcentaje de abstención, que asciende al 39’5% en Cataluña y al 49’2% en el País Vasco. El 23 de febrero de 1981 tiene lugar el asalto al Congreso de los Diputados. Durante la votación de investidura de Leopoldo Calvo Sotelo como nuevo presidente del Gobierno irrumpe en el Congreso de los Diputados un grupo de guardias civiles, a cuyo frente se encuentra el teniente coronel Tejero Molina. Los asaltantes secuestran el hemiciclo con el Gobierno en pleno. Simultáneamente, el general de la III Región militar, Jaime Miláns del Bosch, toma militarmente la ciudad de Valencia y establece el toque de queda. Después de varias horas de tensión, comienzan a difundirse mensajes tranquilizadores al extenderse la noticia de que la mayoría del ejército sigue fiel al rey. El golpe de Estado se da por finalizado cuando el monarca anuncia en televisión que la Corona no apoya la sublevación. Se da comienzo a una etapa en la que la población vascoparlante durante cuarenta años vive sometida a la prohibición de su lengua, de su cultura y de la enseñanza en lengua vasca en las ikastolas (escuelas en las que se imparten las materias en euskara), condenando al analfabetismo en su lengua materna a toda la población euskaldun (vascoparlante), que deberá aprender y vivir rápidamente en una lengua y una cultura castellanas, que solamente habían existido en las ciudades vascas, sur de Alava y sur de Navarra, pero que en el resto se desconocían completamente. Todos los libros escritos en lengua vasca y las ikastolas fueron quemados y se dio castigos ejemplarizantes a parte de la población vascoparlante para que el aprendizaje del castellano fuera más rápido. Quedando libres de esta represión cultural los vascos de las ciudades, sur de Álava y los navarros sureños para los cuales el franquismo, al ser castellanoparlantes, fue similar al del resto de los españoles. El régimen franquista acarreó la pérdida del sentimiento de españolidad de gran parte de la población vasca, lo que hizo arraigar el independentismo, un sentimiento que era minoritario antes de la llegada de Franco (el nacionalismo vasco, tanto en su vertiente de centro-derecha (PNV) como de izquierdas (ANV), antes de la llegada del franquismo era autonomista). El arraigo del nacionalismo vasco en grandes capas de la sociedad vasca, tanto acomodada como humilde, se dio, por tanto, en la época de la dictadura franquista con la prohibición de todo lo vasco. Para la población de las ciudades vascas, al ser castellanoparlantes, el franquismo significó la pérdida de las libertades, como en el resto de España. Mientras que para la población de los pueblos que era vascoparlante, además de pérdida de las libertades, significó también un ataque a su identidad. La forma de ser español de un euskaldun o vascoparlante era siendo vasco. El franquismo obligó a la población vascoparlante a tener que elegir entre lo suyo y lo español. A tener que renegar de lo vasco. El ser vasco y el ser español para los vascoparlantes se convirtió en algo antagónico y la mayoría eligió ser vasco. De esta forma el nacionalismo y el independentismo se arraigó en la sociedad vasca y surgió un anti-españolismo cuyo máximo exponente en extremismo fue ETA. En 1959, nace ETA, Euskadi Ta Askatasuna (euskádi ta askátasuná, "Euskadi y la libertad"), organización armada que surgió para luchar contra el franquismo y que después de la llegada de la democracia permaneció utilizando la violencia para conseguir sus fines políticos al margen de vías democráticas, unos fines políticos entre los que está la consecución del derecho de autodeterminación, ejercitar este derecho y conseguir la independencia del País Vasco, su unidad territorial y posterior establecimiento de un estado socialista vasco. ETA surgió del odio hacia todo lo español fruto de la imposición de una visión monolítica del ser español, es decir, español es todo aquel que hable español. Las culturas gallega, catalana y vasca no son españolas, por lo que hay que acabar con ellas. 7.La democracia y los Estatutos Muerto el general Franco en 1975, se comienza en España el proceso de la transición a la democracia. Entre determinados partidos vascos (PNV, PSE-PSOE, ESEI, ANV, EPK-PCE y Democracia Cristiana Vasca) se acuerda que los futuros parlamentarios y senadores de las cuatro regiones vascas electos en las elecciones al parlamento español del 15 de junio de 1977 redactasen el estatuto de autonomía del País Vasco. El hecho de que la izquierda abertzale en su conjunto no se presentase a las primeras elecciones generales que se celebraban en España después de 48 años, hizo que el PSE-PSOE de Navarra, que era partidario de una autonomía común para las cuatro regiones vascas, quedara en minoría en Navarra con respecto a la UCD (centro-derecha españolista), que era contraria a esta autonomía conjunta después de ver los resultados que obtuvo el PNV en estas primeras elecciones, los cuales auguraban que el nacionalismo vasco gobernaría la autonomía conjunta, mostrándose entonces partidaria de que Navarra constituyese una autonomía foral uniprovincial. Esta Comunidad autónoma, fronteriza con Francia y bañada por el mar Cantábrico, está accidentada por las montañas de la Depresión Vasca -enlace entre la cordillera Cantábrica y los Pirineos-, que determinan un relieve intrincado y con un paisaje siempre verde por la abundante pluviometría; las principales altitudes son Aitzgorri (1551 metros), Gorbea (1475 metros) y Amboto (1296 metros). El río Ebro marca el límite meridional; por su parte, el Nervión, Deva, Urola, Oria, Urumea, Oyarzun y Bidasoa son pequeños, pero caudalosos, ríos cantábricos./ La UCD en Navarra obtuvo 3 diputados (75.036 votos - 29,03%); mientras que el PSE-PSOE 2 diputados (54.720 votos - 21,17%). La postura de la UCD, no existente en el resto de ideologías mayoritarias de Navarra, de considerar la reunificación política del País Vasco en una única autonomía como algo propio de la ideología nacionalista vasca, cuando era algo también compartido por las fuerzas de izquierda no-nacionalistas de Navarra, daría posteriormente nacimiento al navarrismo [22]. Densamente poblado, sobre todo en su mitad N, las mayores ciudades son Bilbao, Vitoria y San Sebastián, capitales respectivas de las tres provincias o territorios históricos que integran la Comunidad autónoma vasca, a saber, Vizcaya, Álava y Guipúzcoa. Son también importantes Baracaldo, Guecho, Portugalete, Irún, Santurce y Basauri. Las lenguas oficiales son el castellano y el vasco, esta última hablada por alrededor de un tercio de la población (un 21’5% bien, un 11’8% con dificultad). En octubre de 1978, debido al camino trazado por la derecha españolista de Navarra para dividir el País Vasco en dos comunidades autónomas, el Partido Socialista de Euskadi se dividirá también y surgirá de él el Partido Socialista de Navarra (PSN-PSOE); ajustándose a partir de entonces el Partido Socialista de Euskadi (PSE-PSOE) solamente al ámbito geográfico de las tres regiones vascas occidentales. Con esto comenzará un largo proceso de divisiones en todos los ámbitos, por ejemplo, el sindicato Comisiones Obreras (CCOO) no tendría una confederación navarra separada del resto de las regiones vascas hasta el año 2004. Después de muchas negociaciones, se esperó a los resultados obtenidos al parlamento de Navarra para saber si Navarra finalmente formaría o no parte de la autonomía conjunta. En la redacción de la constitución española se añadiría la disposición transitoria cuarta, a través de la cual, si el parlamento de Navarra lo estimara oportuno, se podría celebrar un referéndum para que los navarros decidieran su incorporación a una autonomía conjunta con el resto de los vascos. Parte de los miembros de la UCD de Navarra se mostraron totalmente en contra de la disposición transitoria cuarta, considerándola una cesión a los nacionalistas vascos, con lo que formaron un nuevo partido, Unión del Pueblo Navarro (UPN), dando lugar a la ideología navarrista cuyos máximos exponentes fueron su firme oposición a cualquier reunificación del País Vasco, por considerarlo un objetivo político nacionalista vasco, la defensa de la foralidad navarra y su profundo sentimiento de españolidad. Debido al cambio de rumbo del recién nacido Partido Socialista de Navarra, proclive después a una Navarra separada del resto de regiones vascas, aunque la izquierda abertzale (Herri Batasuna, HB) se presentó y obtuvo 9 diputados en el parlamento navarro electo el 3 de abril de 1979, la mayoría de los diputados navarros decidieron finalmente no formar parte del órgano preautonómico vasco (Consejo General Vasco), ni de la futura autonomía vasca. De esta manera la Comunidad Autónoma del País Vasco con capital en Pamplona se hizo imposible, surgiendo dos estatutos de autonomía: el de Gernika, que aglutina a las regiones vascas occidentales y que daría lugar a la Comunidad Autónoma del País Vasco o Euskadi; y por otro lado la Ley del Amejoramiento Foral Navarro, que engloba solamente a Navarra. Dándose a partir de entonces la paradoja histórica que Navarra, que fue la fundadora en la época franco-visigótica de la Vasconia (topónimo antiguo que actualmente se denomina País Vasco) que se extendió a ambos lados de los Pirineos, fruto del liderazgo navarro de todas las tribus vascas, esté legalmente fuera del País Vasco. Algo similar a que la provincia de Burgos, cuna de Castilla, se encuentre fuera de Castilla. Una de las consecuencias de la división legal del País Vasco en dos comunidades autónomas es que hoy en día Vitoria, capital de los vascos occidentales, no sea considerada a niveles legales por el Estatuto de Gernika como capital oficial de la Comunidad Autónoma del País Vasco; sino como una mera capital administrativa, en la que se encuentran las instituciones comunes de alaveses, guipuzcoanos y vizcaínos; dado que se considera que esta oficialidad de capital del País Vasco solamente la puede ostentar Pamplona, capital histórica de los vascones (nombre antiguo para denominar a los vascos) y posteriormente del Reino de Navarra. Mientras en Euskadi se hizo un referéndum en el que el Estatuto de Gernika (un estatuto que deja la puerta abierta a la incorporación de Navarra al mismo) fue aprobado mayoritariamente por la ciudadanía vasca occidental el 25 de octubre de 1979. En Navarra, por el contrario, no hubo ningún referéndum para aprobar su autogobierno; intentando evitar, de esta manera, el debate suscitado en la sociedad navarra para la integración junto con las demás regiones vascas en una misma entidad política. El autogobierno navarro, por tanto, surgió del aumento del techo competencial de la Diputación Navarra, ya existente en la época franquista, a través de la Ley del Amejoramiento Foral Navarro. Después de la llegada de la democracia, ETA siguió asesinando a miembros de las Fuerzas de Seguridad del Estado, extorsionando a empresarios a través del denominado "Impuesto Revolucionario", y amenazando y asesinando a miembros de partidos políticos, principalmente de la UCD (actual Partido Popular, PP), AP (actual PP) y PSOE. Las causas por las que ETA siguió actuando después de la llegada de la democracia a España, según sus militantes, fue la no existencia del derecho de autodeterminación del pueblo vasco en la Constitución Española y la división del País Vasco peninsular en dos entidades políticas artificiales sumisas a España. En las décadas de los setenta y ochenta se genera la guerra sucia para luchar al margen de la democracia y del estado de derecho contra ETA. Estas organizaciones fueron principalmente el Batallón Vasco-Español (creado durante los gobiernos de la UCD) y los Grupos Antiterroristas de Liberación, GAL (creados durante los gobiernos del PSOE). Unas organizaciones que asesinaban a miembros de Herri Batasuna (brazo político de ETA) y activistas o refugiados de ETA que se encontraban en el País Vasco Norte perteneciente a Francia. La economía de la Comunidad vasca presenta una diversificada base industrial: siderurgia, construcción naval, metalurgia muy diversa, maquinaria, productos químicos, refinación de petróleo, papel, materiales de construcción y derivados de la pesca. La minería del hierro del O de Vizcaya tuvo gran esplendor hasta épocas recientes. Forrajes y ganadería vacuna son los soportes principales del comparativamente menor sector agropecuario. Por último, aparecen activas pesquerías. BIBLIOGRAFÍA Jon Juaristi: Historia mínima del País Vasco, editada por Turner. Se palpa el esfuerzo de Juaristi por desmitificar una historia que se ha transmitido casi como un relato, centrada en un territorio históricamente privilegiado y que, precisamente por ese motivo, ha necesitado crear su propia historia. José Luis Orella, Xosé Estévez, José María Lorenzo Espinosa: Historia de Euskal Herria, 3 tomos, ed. Txalaparta, Tafalla, 1996-2004. En esta obra se nos presenta la historia de unas tierras que tenían en común la misma lengua, el mismo derecho público y privado, similares instituciones y parecidos comportamientos y mentalidades. Unas tierras que, bajo distintos dominios políticos, constituían un único pueblo: Euskal Herria. Vasconia o la España sin romanizar; Tesis de Claudio Sánchez Albornoz. Luis Michelena: “Lengua común y dialectos vascos”, Anuario del Seminario de Filología Vasca Julio de Urquijo, 1981. Joaquín Gorrochategui: “Vasco antiguo: algunas cuestiones de geografía e historia lingüísticas”, Paleohispánica nº 9 (2009). Enciclopedia General Ilustrada del País Vasco Auñamendi, en www.euskomedia.org/aunamendi Auñamendi general Enciclopedia Ilustrada del País, que es la Biblioteca Nacional, conocido como fondo de Bernardo Lhasa, es una enciclopedia de 150.000 artículos, que se actualizan continuamente, así como acerca de nuestra tradición cultural. Xabier Peñalver: Sobre el origen de los vascos, Ed. Txertoa, San Sebastián, 1999. Este libro es una síntesis acerca del origen y evolución de los pobladores de Euskal Herria a lo largo de varios centenares de miles de años, con una serie de mapas e ilustraciones en donde se recogen los hallazgos correspondientes a cada período prehistórico. Javier Mª y Asier Sada: Historia de San Sebastián, Ed. Txertoa, 5ª ed., San Sebastián, 1999. Este libro es una historia de San Sebastián, escrita en forma amena y al alcance de todos los públicos. Humanidades y ciencias sociales, en www.hiru.com/ Hiru.com, ha sido y es el primer intento de crear un portal educativo vasco destinado a prestar servicios públicos de educación a través de internet, mediante la provisión de contenidos gratuitos. El portal de aprendizaje permanente Hiru.com es una iniciativa del Departamento de Educación, Política Lingüística y Cultura del Gobierno Vasco. Fernand Braudel: The Perspective of the World, 1984. Jesús Gutierrez Arosa: La guerra civil en Eibar y Elgueta, 2007. Julio Caro Baroja: Los Vascos, Ediciones Istmo, Madrid, 2000. Esta obra constituye un valioso estudio de conjunto, desde un punto de vista antropológico e histórico, sobre el pueblo vasco. VV.AA.: Atlas Histórico de España, Ediciones Istmo, 2 vols., Madrid, 2003. El Atlas Histórico de España ofrece una nueva fórmula para comprender la historia española a través de su desarrollo político, social, económico, bélico y cultural. Las claves de ese desarrollo se encuentran en todo momento contrastadas con su marco geográfico. Hermann Kinder y Werner Hilgemann, Atlas historico mundial, Ediciones Istmo, vigésimoprimera edición, Madrid, 2003. Una nueva fórmula para comprender la historia. Las claves de este desarrollo se encuentran en todo momento contrastadas con su marco geográfico gracias a un abundante material (mapas a todo color, planos, diagramas, etc.) que hace posible la fácil síntesis de los datos ordenados cronológicamente en el texto. Elena Sánchez de Madariaga: Conceptos fundamentales de Historia, Tercera reimpresión, Madrid, 2004. La colección de Conceptos Fundamentales de Alianza Editorial presenta al estudiante de la universidad, de forma clara, concisa y fácilmente accesible, las nociones básicas de distintas ramas del conocimiento: psicología, sociología, ciencia política, historia y filosofía entre otras. Carlos Ferrera Cuesta: Diccionario de historia de España, Alianza Editorial, Madrid, 2005. Con el presente volumen, Carlos Ferrera Cuesta proporciona un instrumento de consulta indispensable para todos aquellos que quieran tener a su alcance los datos básicos e ineludibles de la historia de España. Iñaki Bazán y otros: De Túbal a Aitor. Historia de Vasconia, La esfera de los libros, Madrid, 2002. N O T A S [1] El castellano o español es una lengua surgida en la reconquista. Su origen se encuentra en el habla de los vascos romanizados de Cantabria, norte de la provincia de Burgos, franja occidental de Álava colindante con la provincia de Burgos y los habitantes de la comarca vizcaína de las Encartaciones. Estas tierras en la época romana estaban habitadas por la tribu vasca más occidental, los autrigones. Su cercanía con la meseta, que desde épocas neolíticas fue foco cultural de las nuevas técnicas y costumbres del Neolítico, haría en este caso que se irradiara el latín y la cultura romana con más fuerza. De la romanización de los autrigones, por tanto, surgiría el actual pueblo de Castilla y su lengua, el castellano. Más estrictamente, los orígenes del romance castellano se sitúan en los montes de Cantabria, en los límites orientales del reino asturiano. Castilla obtuvo la independencia con respecto al reino de León en 1032, con Fernando I, iniciándose desde entonces un proceso de expansión territorial que tuvo en la conquista de Toledo (1076) uno de sus puntos culminantes. Desde finales del siglo XI la política castellana se mostró hegemónica en relación a sus reinos vecinos, una preponderancia ésta que, poco a poco, se fue trasladando también a la esfera lingüística, con una influencia cada vez más marcada del castellano sobre los romances laterales (asturiano-leonés y navarro-leonés) y meridionales (hablas mozárabes). Dentro del área del castellano primitivo se distinguen tres variables: el dialecto montañés, propio de Cantabria y particularmente arcaizante; el dialecto del SE, marcado por la influencia navarroriojana (importante papel como transmisor cultural de los monasterios de Silos y San Millán); y, finalmente, el burgalés propio de la región central y que, desde el siglo X representó el foco lingüístico innovador. A raíz de la Reconquista y la repoblación realizada por Castilla, se extendió hacia las tierras meridionales (subdialectos andaluz, murciano y extremeño) e, incluso, fuera de la Península (subdialecto canario). La colonización americana facilitó la difusión del castellano por el Nuevo Mundo, cuyas variedades constituyen el español de América. [2] La raza pirenaico-occidental o vasca constituye un tipo racial surgido de la evolución local del hombre de Cromagnon. La antropología engloba el tipo vasco dentro de la raza caucásica. Sus características físicas son las siguientes: Ortognatismo: perfil recto de la cara prescindiendo de la nariz. Dolicocéfalos con bóveda craneana baja (en Iparralde la dolicocefalia puede atenuarse, e incluso puede convertirse en braquicefalia por influencia del tipo alpino). Rino-prosapia: gran desarrollo vertical de la cara en relación a la longitud de la boca. Estrechez maxilar y mesocefalia: cara triangular con sienes abultadas. Orificio occipital oblicuo: el borde anterior se encuentra muy metido o hundido. Mandíbula inferior: más bien estrecha y la barbilla recogida. La cara es muy alta, así como la nariz, siendo esta última muy saliente y con perfil a menudo convexo. El cabello: predominan los morenos sobre los castaños, siendo los rubios o pelirrojos muy minoritarios y fruto del mestizaje. Los ojos: más bien pequeños, pero muy abiertos, predominando los castaños, garzos y azules, sobre negros, verdes y grises. Comunmente los de tipo vasco se distinguen de sus vecinos latinos por su mayor estatura y corpulencia, a lo que ha de añadirse cierta tendencia a una coloración más clara de la tez. Otras diferencias notables han revelado los estudios cromosómicos y serológicos, en especial la extraordinaria frecuencia de individuos Rh negativos. El Rh negativo es común en todas las comunidades humanas de origen prehistórico que han vivido aisladas durante milenios. Los individuos de Rh positivo, aunque actualmente mayoritarios, surgieron de una mutación relativamente reciente en la humanidad. Los antropólogos indican que el tipo pirenaico-occidental estuvo en tiempos pretéritos mucho más extendido que actualmente. Fuera del País Vasco, aunque en mezcla y de modo atenuado, la influencia somática de este tipo se deja sentir todavía hacia el sur en varias comarcas de Castilla; hacia el este, en varios valles del Pirineo hasta Andorra; y hacia el norte, por el litoral atlántico, habiéndose señalado con bastante probabilidad su presencia incluso en el País de Gales (Reino Unido), como vestigio de la expansión protovasca en Europa durante el magdaleniense. [3] El término Neolítico viene del griego, nuevo y piedra, que fue introducido por J. Lubbock en 1865 en la subdivisión de la Edad de Piedra que, si bien indicaba inicialmente la aparición de la técnica del pulimento de la piedra, pronto designó la fase general de la periodización arqueológica de la Prehistoria comprendida entre el Paleolítico (o el Mesolítico, tras la introducción de esa fase intermedia) y la Edad de los Metales. De los rasgos genéricos atribuidos tradicionalmente al Neolítico a partir de las primeras investigaciones en Europa -cerámica, piedra pulimentada, animales y plantas domésticos, asentamientos estables campesinos, así como nuevas formas de religiosidad, ritual y arte-, los que son definitorios para la adscripción de una cultura arqueológica al Neolítico son los relacionados con la producción de alimentos basada en la explotación de especies y animales domésticos, en tanto que los demás no aparecen siempre -o aparecen otros-, debido a la diversidad de culturas neolíticas en el mundo. El concepto de revolución neolítica, acuñado por G. Childe para indicar las consecuencias económicas, sociales, políticas y culturales ocasionadas por la introducción de técnicas de producción de alimentos, ha dotado al término Neolítico de un contenido histórico que amplía la definición arqueológica precedente. Se mantiene el uso técnico del término en las periodizaciones arqueológicas, pero Neolítico designa también un estadio de la evolución sociocultural. La incidencia de la revolución neolítica en la historia es equiparable a la de la revolución industrial: el Neolítico representa el proceso de implantación del modo de vida campesino que conformó las condiciones de vida de la mayor parte de la humanidad hasta la sociedad industrial. Con respecto a las etapas precedentes de la Prehistoria, la evolución interna del Neolítico se caracteriza por una serie de cambios fundamentales: incremento de la capacidad productiva gracias a la agricultura y el pastoreo, patrones demográficos expansivos, creciente complejidad de las relaciones sociales, revolución urbana, aceleración de los procesos de cambio cultural. La cuestión de los orígenes y difusión del Neolítico es central. Se distinguen varias áreas nucleares, en las que de modo autónomo se produjo la revolución neolítica mediante procesos de domesticación locales: el Creciente Fértil, situado al norte del desierto arábigo, desde Palestina y Siria hasta Mesopotamia e Irán occidental (milenios IX-VIII a.C.: oveja, trigo, centeno, cebada); este de Asia y China (milenio VII a.C.: mijo, arroz); Mesoamérica (México y América Central, milenios VII-VI a.C.: frijol, calabaza, chile, maíz); Perú (milenio VII a.C.: calabaza, chile, fríjoles); áreas tropicales del África subsahariana (milenio III a.C.: sorgo) y del Pacífico occidental (milenio III a.C.: tubérculos). El desarrollo del Neolítico en estas áreas estuvo muy relacionado con la propia complejidad de los procesos de domesticación y con las condiciones biogeográficas locales. La identificación de distintas áreas nucleares ha llevado a la formulación de diversas teorías que proponen interpretaciones globales de la revolución neolítica. Muchas de ellas, funcionalistas, han otorgado gran importancia al papel de los procesos adaptativos a los cambios ambientales del Holoceno; otras, neodarwinistas, subrayan los aspectos biológicos del proceso de domesticación; otras, en cambio, destacan los procesos sociales o ideológicos. El desarrollo del Neolítico fuera de las áreas nucleares se debió a procesos de difusión (aculturación) ocurridos rápidamente; en unos cinco milenios las formas de vida de los cazadores-recolectores quedaron relegadas. Las características concretas de la implantación del Neolítico en distintas zonas han sido analizadas a partir de varias teorías. Una línea explicativa destaca el mecanismo de la colonización agraria: la exportación de las innovaciones neolíticas por poblaciones emigrantes que, debido a su superior potencial productivo y reproductivo, desplazan o asimilan a las poblaciones locales. Pero también han sido puestos de relieve otro tipo de mecanismos que no precisan del desplazamiento físico de poblaciones, y que permiten explicar los casos en los que las innovaciones neolíticas son adaptadas, de diversas maneras, a las tradiciones culturales de las poblaciones. [4] Sobre los celtas conviene recordar que éstos eran poblaciones protohistóricas asentadas en el I milenio a.C. en la Europa central y en las Islas Británicas, desde donde se expandieron hacia el O hasta la península Ibérica, hacia el S hasta Italia septentrional y hacia el E hasta llegar más allá del Bajo Danubio. En la península Ibérica, las invasiones celtas se produjeron entre los siglos VIII-VI a.C. y su influencia fue mayor en la zona NO. Los celtas eran portadores de una civilización que se basaba en el clan con unos príncipes locales, muy influidos por la clase sacerdotal de los druidas, que representaban la única autoridad. Según las narraciones de los autores clásicos y de los arquéologos, las tribus celtas eran guerreras, pero también se dedicaban al pastoreo y a la agricultura. Desde el punto de vista lingüístico, el celta era un complejo de lenguas indoeuropeas habladas por pueblos establecidos antiguamente en la zona centrooccidental de Europa. Se dividió en varias ramas y subramas, algunas de las cuales sobrevivieron en Irlanda, Escocia, País de Gales y Bretaña. Comprende dos grupos: el continental o galo, actualmente extinguido, y en insular, que se divide a su vez en dos grupos de dialectos: el gaélico (irlandés, escocés y manx) y el britónico (bretón, galés y cómico).

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