RELATO o NOVELA CORTA, Excursión a San Juan de Gaztelugatxe.
Son las 10:00 horas de la mañana, de un 20 de agosto, de no sé qué año. El despertador acaba de sonar, pues yo y la cuadrilla de amigos hemos quedado en juntarnos a las 11:00 horas de la mañana en las puertas principales del Teatro Arriaga, que se encuentra junto a la ría. Somos seis amigos que lo hemos compartido, salvo las esposas. Aunque ya traíamos preparada la excursión de hoy, pues desde hace tiempo se nos habían encendido las luces de la cabezas y habíamos pensado ir, más pronto o más tarde, a San Juan de Gaztelugatxe. ¡Bien! Los seis amigos que haremos la excursión de hoy somos Lorenzo Sendín, arquitecto del Ayuntamiento de Bilbao, Patricio Urkola, ingeniero de Telecomunicaciones, que trabaja en la CAV de Beasain, Jon Lizarazu, con la jubilación recién estrenada, al igual que Iñaki Atorrasaguisti, totalmente despreocupados de la vida, y Javier Casla, catedrático de Universidad en la UPV, pues nuestro sexto compañero y amigo Luis Fernández nos ha llamado por teléfono a última hora para cancelar la cita. Nuestras edades se mueven en el entorno 60-65 años, por lo que casi nos bautizan a todos en el mismo año. Vestimos ropa cómoda y holgada, haciendo uso casi todos, de una deportivas ‘adidas’, ya que con las carteras llenas de billetes es posible que nos olvidemos de cualquier responsabilidad. Pues, ¡bueno!, ya son las 11:00 horas de la mañana, por lo que los saludos y los golpes de alegría saltan por doquier. El primero en tomar la palabra en voz alta es Lorenzo Sedín, que para que no quede ninguna duda sobre su vocación profesional, exhala a los cuatro vientos: - El Teatro de ópera Arriaga es un teatro de Bilbao, construcción neobarroca de finales del siglo XIX, obra del arquitecto Joaquín de Rucoba y el edificio está dedicado al compositor bilbaíno Juan Crisóstomo de Arriaga, a quien se le ha denominado el “Mozart español”. Fue inaugurado el 31 de mayo de 1890. Por su parte, Javier Casla, catedrático de la UPV, comenta algunos puntos básicos sobre Bilbao: - Después de una nueva etapa de estancamiento financiero a casa de las necesarias remodelaciones que precisaba la industria, la locomotora económica que constituye Bilbao ha vuelto a encarrilar su vía en dirección al futuro. De este modo, en los últimos años han podido emprenderse modernos proyectos de racionalización de los recursos y de dotación de nuevos servicios viarios y culturales. Entre éstos, cabe señalar la nao capitana de este proceso, el Museo Guggenheim Bilbao, obra del arquitecto estadounidense Frank O. Gehry, estandarte de una nueva manera de entender el urbanismo en la capital vizcaína. Pero, aunque esta construcción sea la que más publicidad ha recibido, no es mi mucho menos la única que los bilbaínos han visto realizar en los últimos tiempos. Una de las más importantes es, sin duda, la pasarela de Uribitarte, sobre la ría, obra del ingeniero valenciano Santiago Calatrava. El caso es que haciendo caso omiso de estas salvades, Jon Lizarazu apoyará la siguiente toma de nota: - Hay, por si alguien no lo sabe, una ruta en barco por San Juan de Geztelugatxe. Además de este enclave, la playa de Bakio está muy cerca. Pues si aprovechamos bien la mañana, podríamos darnos un bañito en la playa de Bakio. Por otra parte, la entrada a San Juan de Gaztelugatxe precisa de un Ticket gratuito: es necesario obtener gratuitamente el ticket de entrada a San Juan de Gaztelugatxe para poder realizar la visita. ¡Un rollo patatero! Es el momento preciso en que Iñaki Atorrasaguisti, un poco hastiado, les convendrá a todos que: - Para moverse en transporte público, yo os aconsejo que desde la estación de autobuses de Bilbao (Termibus) hay una línea de autobús con parada en San Juan de Gaztelugatxe (A3527 Bilbao – Mungia – Bermeo). Y otra línea (A3518 Bilbao – Mungia – Bakio) que se puede complementar con el servicio estival de bus Bakio – Bermeo y en invierno -solo laborables-, con el Taxibus para llegar hasta allí. Pueden consultarse los horarios del autobús en el teléfono: 946 125 555. Y, acto seguido, los cinco nos ponemos en marcha. Se ha decidido acercarse a Bakio antes que a San Juan de Gaztelugatxe. - A la mañana nos daremos un baño en Bakio, donde pararemos a comer. A Patricio Urcola se le viene a la cabeza un comentario sabrosón: - La costa vasca, uno de los muchos paraísos de Euskadi, nos anima a disfrutar de todos y cada uno de sus atractivos. Desde sus acantilados y playas hasta sus pueblos y ciudades. Gran ejemplo de ello lo encontramos en lugares como San Juan de Gaztelugatxe. Espacios, a los que tenemos que sumar nuestra impresionante gastronomía. Y es que hablar de la costa vasca es hablar de un buen pescado a la brasa acompañado por otros de los muchos platos tipicos de nuestra gastronomía. ¡Y que no falte un buen txakoli! También os hablaremos de los pueblos de la costa vasca, antiguos núcleos urbanos de pescadores de ballenas que hoy en día siguen viviendo de la pesca. Buen ejemplo de ello lo encontramos en localidades como Bermeo, Ondarroa, Orio o Getaria. A lo cual Añade Javier Casla que, - Los pequeños pueblos que salpican la costa vasca están llenos de vida. Núcleos urbanos, que situados a menos de 1 hora de las grandes ciudades de la costa, Donostia San Sebastián y Bilbao, nos permiten disfrutar de un bonito día entre playas y acantilados. En el autobús que nos lleva a Bakio, sobran los comentarios sobre esta villa marinera. Por otra parte, yo, el narrador os brindo mi punto de vista: Bakio, uno de los municipios costeros más emblemáticos de la costa bizkaina, nos propone un bonito abanico lugares y experiencias para disfrutar de la costa vasca. Ubicado en el Golfo de Bizkaia, en la comarca de Uribe, a escasos minutos en coche de San Juan de Gaztelugatxe, Bakio destaca por su historia, su cultura y sus tradiciones. Cuando nos preguntan sobre los atractivos de Bakio siempre hacemos hincapié en sus acantilados, sus playas y sus montes. 3 espacios que desde la oficina de turismo de Bakio nos animan a visitar a través de rutas en 4×4, cursos de surf y rutas de senderismo. Unas opciones, que, combinadas con una gran experiencia gastronómica nos permiten disfrutar al máximo de esta localidad costera. ¿No suena mal verdad? Estas actividades representan grandes opciones para todas aquellas personas que buscan qué ver y hacer en Bakio. Esta tierra ligada históricamente con nuestro querido txakoli sigue siendo no de los municipios bizkainos con mayor número de bodegas de txakoli por habitante. Y es que solo hace falta fijarse en las laderas de los montes Burgoa, Garbola o Jata para comprobar que la tradición del txakoli sigue muy viva en este territorio. Tanto, que visitar una bodega se hace imprescindible en todo viaje a Bakio. La playa de Bakio representa uno de los arenales más demandados en Bizkaia. Y es que gran parte de los habitantes de Bilbao, Mungia y el resto de las localidades colindantes se desplazan hasta Bakio para disfrutar de este gran arenal y su paseo marítimo. Esta playa se encuentra ubicada en pleno núcleo urbano, lo que hace que cuente con todos los servicios que podáis necesitar. La Ermita de San Pelaio está situada entre el núcleo urbano de Bakio y el cabo Matxitxako, esta pequeña ermita bizkaina sorprende por su ubicación, su antigüedad y por ser una de las pocas muestras de arte románico de la provincia. Construida en el siglo XII, esta ermita cuenta con un elemento tradicional en este tipo de edificaciones en Bizkaia, un pórtico de madera que rodea la estructura en su totalidad. Txakolingunea, el museo del txakoli, está situado en la entrada de Bakio, junto al frontón. Un espacio que pone en valor la importancia que esta localidad ha tenido en la elaboración de este vino tan típico de Euskadi. El clima de Bakio, el mar y la temperatura de la tierra han hecho posible que se produzca txakoli en Bakio desde el siglo XIV. En este sentido, Txakolingunea nos acerca la historia y el método de elaboración del txakoli. Una visita amena y didáctica en la que está incluida una cata de los caldos locales. Los acantilados que rodean el núcleo urbano de Bakio crean un paisaje idílico, de película. De hecho, los acantilados que encontramos junto a San Juan de Gaztelugatxe y la isla de Akatz fueron uno de los escenarios que la serie Juego de Tronos selecciono en Euskadi. Los bosques, la playa, los acantilados, el mar y los viñedos de txakoli forman un bonito mosaico durante los más de 6 kilómetros de costa que abarca la localidad de Bakio. Un tramo costero, en el que destaca el Biotopo protegido de San Juan de Gaztelugatxe, un espacio comprendido entre el cabo Matxitxako y Bakio que destaca por su gran riqueza natural. Bakio cuenta con varias edificaciones dignas de mención. Entre todas ellas debemos citar los palacios de Ormatxa y Elexpuru (ambos del siglo XVII y situados junto a la Parroquia de Santa Maria de la Asunción), Villa Quinta Torre, el Palacio Feliena, Torrea, Itxas – ondo, Rosario Enea o casa Torre de Balanda. Algunos de estos palacios son el resultado del fenómeno de los indianos, personas que tras viajar y triunfar en America volvían a su pueblo natal para construirse una residencia donde poder retirarse. Ejemplo de ello es Quinta Torre, una mansión que Juan Bautista Torre, exitoso empresario del sector ferretero, mando construir a su regreso de Cuba, país donde amaso una importante fortuna. La obra de arte Velas cruzadas al viento de José Ramón Anda Goikoetxea (Bakaikoa 1949) se encuentra situada al final del espigón, en uno de los extremos de la playa de la localidad. Una escultura, que representa al barco pirata que se hundió junto a la costa de Bakio hace mas de 2 siglos y que hoy en día figura en el escudo de la localidad. Este curioso mirador, el Mirador Askada, diseñado por el arquitecto Javier Bengoa Mardaras (1953), nos ofrece una bonita panorámica de la playa de Bakio y el mar, mientras el núcleo urbano hace de telón de fondo. Si avistamos el mirador desde arriba, a vista de pájaro, podemos apreciar que el nombre de la localidad esta escrito mediante diferentes formas y materiales. Además de las diferentes plataformas que componen este mirador, también encontramos unas escaleras que nos llevan directamente a disfrutar de la playa y el mar. Un acceso muy utilizado por los surfistas y bañistas locales. La Escultura txakoli: dedicada al txakoli es una creación de Néstor Basterretxea (1924). Una obra de arte que se instalo en Bakio en el 2007 para nutrir esa bonita colección de arte con la que cuenta la localidad. Esta pieza rinde un merecido homenaje al txakoli, una de las bebidas típicas de Euskadi. Ubicada en la Avenida Sabino Arana, junto a la playa, en el paseo marítimo de Bakio, esta obra de acero de 6 metros de envergadura nos recuerda mediante una placa situada en su parte frontal la fuerte unión que esta localidad tiene con el mar y el txakoli. Dice así “Hemen daukaguz gure Bizkaiko burdin senoan landurik, itxas haize eta txakolinaren izateak alkarturik”, que, en euskera dice algo así como “Aquí tenemos nuestro fuerte hierro de Bizkaia trabajado, uniendo el viento del mar y el txakoli”. Esta obra de arte representa un árbol, que, ubicado junto al mar, empujado por el viento y el salitre, nos anima a disfrutar de ese txakoli gorri (rojo en euskera) tan famoso de la localidad. El mirador de Jata se encuentra ubicado en la carretera que une las localidades de Bakio y Armintza (Lemoiz). Un espacio, que, cuando los eucaliptus y demás arboles lo permiten, nos regala unas magnificas vistas de la localidad. Bakio dispone de varios merenderos donde poder disfrutar de un bonito día en familia. Y es que gracias a las barbacoas, mesas y fuentes con las que están equipados, estos merenderos nos ofrecen un espacio perfecto para pasar el día al aire libre. Ejemplo de ello son el Merendero de Larrondo o el Merendero de Jata. Montes de Bakio: Montes como Burgoa, Garbola o Jata nos regalan espacios y vistas dignas de mención. Es por esto mismo por lo que puede resultar todo un acierto subir hasta la cima de alguno de ellos. El surf es sin lugar a duda el deporte acuático más practicado en el País Vasco. En este sentido, debemos indicar que Bakio es uno de los enclaves más importantes de la costa bizkaina. Es así, como desde la oficina de turismo de la localidad nos animan a disfrutar de su playa mientras practicamos este deporte acuatico. Según los expertos, la playa de Bakio nos ofrece olas durante prácticamente todo el año, siendo estas entre 2,5 y 3 metros. Unas características que han atraído múltiples eventos de surf hasta el municipio. Las escuelas de surf que encontramos en Bakio nos ofrecen cursos de iniciación y perfeccionamiento en los que está incluido todo el material necesario para realizar la actividad. Una actividad que nos empuja a aprender a surfear las olas y disfrutar de la gran playa de Bakio, uno de sus mayores encantos. El gran entorno que rodea Bakio hace posible que disfrutemos de senderos mágicos. En este sentido, la oficina de turismo de Bakio ha diseñado 3 rutas que nos ayudan a conocer la localidad mientras estiramos las piernas. Una gran iniciativa que esta teniendo mucho éxito. En época estival Bakio cuenta con 2 oficinas de turismo. La primera se encuentra en Txakolingunea, en el museo del txakoli que encontramos junto al frontón, al principio del pueblo, mientras que la segunda se encuentra frente al aparcamiento de la venta, junto a la parada del autobús, a la salida del pueblo dirección Bermeo. Recordad que esta última únicamente se encuentra abierta durante los meses de julio y agosto. Pero voy a romper este monólogo, para dejar que nuestros actores emitan su opinión. Sobre la Historia y el Movimiento indiano nos va a hablar Javier Casla, que trabaja en la UPV: - Antiguamente, Bakio estaba dividido en dos núcleos urbanos, por una parte Basigo, que contaba con iglesia propia y título de Anteiglesia, y por la otra el núcleo formado por Zubiaurralde y San Pelaio. Estos dos últimos pertenecían por aquel entonces a Bermeo. Todos ellos se anexaron a Bakio en el año 1927 para crear el municipio que hoy en día conocemos. La economía de Bakio siempre ha girado en torno al caserío, aunque ya en el siglo XIII las famosas ferrerías y molinos de Bakio fortalecieron la economía local. No fue hasta el siglo XX cuando Bakio se empezó a convertir en el pueblo de moda en Bizkaia, en esa localidad costera que acogía a un buen número de bilbaínos y bilbaínas en verano. El turismo había llegado a Bakio. Este sector alcanzó su punto álgido a partir de 1970 transformando la localidad al completo. Ejemplo de ello son las residencias veraniegas como Etxegorri, Itxas Begi o Itxas Ondo. Debido a las Guerras Carlistas, muchos bakiotarras se vieron en la obligación de abandonar Bakio en busca de un futuro mejor. Uno de los destinos más demandados fue Cuba, país en el que amasaron grandes fortunas para regresar finalmente a su tierra natal a finales de siglo. Es así, como hoy en día podemos contemplar mansiones como Quinta Torre o Feliena. E Iñaki Atorrasagasti nos dice algo sobre la ubicación de Bakio. - Bakio se encuentra en una zona privilegiada de la costa vasca. Calas, acantilados y playas hacen que dar un paseo por este tramo de nuestra costa se convierta en toda una aventura. Una gozada para los sentidos. Más aun, cuando avistamos San Juan de Gaztelugatxe en medio del mar. Unas vistas de las que pocos municipios pueden alardear. Aunque estas vistas que acabamos de describir se pueden ver con facilidad durante cualquier paseo por la playa, miradores como el de Askada o Jata nos ofrecen una mayor altitud para disfrutar de estos paisajes idílicos. Por otra parte, su situación, a tan solo a 30 minutos de Bilbao, permite a todas las personas que visitan la capital bizkaina conocer esta localidad sin tener que perder grandes tiempos en desplazamientos. Lorenzo Sendín, se enoja un tanto, y llama la atención para decir algo importante: - Aunque existen múltiples líneas de autobús que unen Bakio con los municipio colindantes, debéis saber que únicamente existe una línea de autobús que une directamente la capital de Bizkaia (Bilbao) con Bakio. Se trata de la línea 3518, que cubre el trayecto Bilbao, Mungia, Meñaka, Mungia, Bakio. La mañana ha sido completa. Nuestros cinco amigos se han dado un buen baño en la playa de Bakio y han jugado a ratos a pelota y pala. Ya son las 2:00 del mediodía, hora para echar un piscolabis al cuerpo. Patricio Urkola nos advierte que: - Bakio cuenta con establecimientos que representan a la perfección la gran gastronomía vasca. Templos gastronómicos para todos los gustos y bolsillos. En nuestro caso, os recomendamos un restaurante humilde, que, con buenas materias primas y con trabajo ha conseguido que todas aquellas personas que visitan Bakio disfruten de productos locales y de temporada. Se trata de Birjilanda, un restaurante que ubicado cerca de la playa, en la zona de bares. Un local que ofrece al viajero una buena ración de cocina vasca. Luego, el grupo va a comer de maravilla y a gusto. Después de comer, y a primera hora de la tarde el grupo emprende la huida definitiva poniendo rumbo a San Juan de Gaztelugatxe. Gaztelugatxe es un islote de la localidad vizcaína de Bermeo. Está unido al continente por un puente de dos arcos. Sobre la isla hay una ermita dedicada a San Juan que data del siglo x, aunque algunos descubrimientos datan del siglo ix. Dicha ermita se edificó sobre los restos de un castillo adscrito al Reino de Navarra y que fue asediado, sin ser tomado, por las tropas castellanas. Junto con otra pequeña isla vecina, la de Aqueche, forma un biotopo protegido, que se extiende desde la localidad de Baquio hasta el cabo Machichaco en Bermeo, en el golfo de Vizcaya. La palabra gaztelugatxe proviene del euskera gaztelu, "castillo" y atx, "peña", es decir, "peña del castillo". La palabra atx y sus variantes fonológicas son habitualmente usadas como sufijo o prefijo en euskera vizcaíno para denominar a montes y peñas: Aketx, Murgoatx, Karatxa, Atxulo, Axpe... Documentalmente en el siglo xi (1053) la ermita se llamaba Sancti Johannis de Castiello (San Juan del Castillo), en la carta de donación que de ella hicieron Íñigo López, señor de Vizcaya, y su mujer Toda Ortiz a los monjes del Monasterio de San Juan de la Peña -cuna de la Corona de Aragón en (Jaca, Huesca)-, bajo cuya protección y dominio quedó. En documentos posteriores, del año 1162, en castellano antiguo, la ermita aparece como Sanctus lohannes de Penna (San Juan de la Peña), en donación a la Orden Premonstratense por parte del conde López de Nájera y de Vizcaya. La costa vizcaína en este lugar es agreste. El mar trabaja sin cesar erosionando la roca, areniscas y duras calizas de arrecife, y tallando en ella túneles, arcos y cuevas. La isla de Gaztelugache es el corazón de este interesante tramo de costa, junto con la pequeña isla de los conejos, la isla de Akatx, paraíso de las aves marinas. Sobre la isla de Gaztelugache hay una ermita consagrada a San Juan. Junto a la ermita hay un pequeño refugio que permite protegerse del viento y poder realizar una merienda disfrutando del mar y de las aves que anidan en estos lares. El acceso es espectacular. Un estrecho camino que parte de tierra firme y cruza sobre las rocas por un puente de piedra permite llegar hasta la zona superior del islote después de ascender 241 escalones. El camino se encuentra asimismo jalonado con las sucesivas estaciones de un Viacrucis. Suele ser tradición entre los caminantes tocar la campana de la ermita, como símbolo por el esfuerzo realizado, una vez ascendidos los 241 escalones. El esfuerzo merece la pena. El islote está atravesado por túneles y hay numerosos arcos. A sus lados se abren playas de piedra que suelen ser muy utilizadas por los buceadores. La costa, acantilada, está cubierta de vegetación. Destaca en esta el endemismo vasco y el acebuche y sobre ellos hay árgomas, encinas y brezos. En el mar, de fondos rocosos, existen praderas de algas, con especies como las laminarias o saccorhizas. La población piscícola es la típica del Cantábrico, donde abundan lubinas, fanecas, congrios o chicharros, y se completa con babosas, carraspios, julias e invertebrados como actinias, erizos, holoturias, pulpos, nécoras y centollos, además de los percebes que se encaraman en la roca. Entre los reptiles, cabe destacar la presencia de una población estable de lagartija de las Pitiusas. Las aves marinas son muy abundantes. La existencia de espacios amplios, como la isla de Aqueche a la que solo se pueden acceder por mar, hacen que puedan reproducirse con tranquilidad. Entre las aves que crían aquí destaca, por su rareza y pequeño tamaño, el paíño común. Abundan además, las gaviotas patiamarilla, los cormoranes moñudos y las palomas bravías. Aunque hay frecuentes discrepancias respecto a qué municipio pertenece el istmo de Gaztelugatxe, este se encuentra dentro de los límites de la Villa de Bermeo. Playa de Bakio. Iñaki Atorrasagasti, que en otro tiempo fuera profesor de inglés, observa con voz recia: - 241 escalones, roca, mar y viento. El mágico islote de San Juan de Gaztelugatxe es uno de los rincones imprescindibles de la Costa Vasca. A lo que se suma Jon Lizarazu en los siguientes términos: - En plena costa vasca, San Juan de Gaztelugatxe está catalogada como Biotopo protegido y alejado de cualquier núcleo urbano. Este idílico lugar se encuentra entre las localidades costeras de Bakio y Bermeo unido a la costa a través de un puente de piedra y una escalinata de 241peldaños. Este le da el testigo a Lorenzo Sendín, quien añade que: - La iglesia que vemos hoy en día desgraciadamente no es la original. A lo largo de los siglos ha habido incendios y batallas y la iglesia ha tenido que ser reconstruida en múltiples ocasiones. Se cree que la primera ermita fue erigida en el siglo IX. En el siglo XII, se convirtió en un convento. Sin embargo, dos siglos más tarde los frailes abandonaron el lugar llevándose todos los objetos de valor consigo. Evidentemente, Javier Casla asiente los siguientes términos: - San Juan de Gaztelugatxe ha sido escenario de piratas, aquelarres y leyendas y no es casualidad que acumule títulos de “maravilla más votada” o enclave “más valorado” por viajeros de todo el mundo. No olvides tocar tres veces la campaña de la hermita para atraer la buena suerte y ahuyentar los malos espíritus. Yo, el narrador, os cuento lo siguiente: - Al final de las escaleras de San Juan de Gaztelugatxe podrás posar tu pie sobre la huella que según dicen dejó allí San Juan Bautista, trae buena suerte. En lo alto te espera una pintoresca ermita y sobre todo unas espectaculares vistas al bravo mar Cantábrico que ha tallado en la isla, acantilados, túneles y arcos imposibles. A lo que añado que, - Recuerda llevar ropa y calzado cómodo. En otoño o primavera la isla estará tranquila y podrás saborear mejor su misticismo y belleza. En verano no te resistirás a un baño en las pequeñas playas de piedras que se forman al pie de la escalinata. San Juan de Gaztelugatxe es una maravilla natural a la que sin duda querrás volver. En otro sentido, sobre San Juan de Gaztelugatxe se puede decir lo siguiente: La pequeña iglesia dedicada a la Degollación de San Juan, que permanece cerrada la mayor parte del tiempo, data del siglo X y algunos la consideran de origen templario, lo que es imposible, puesto que dicha orden no fue creada hasta 1119, y documentos anteriores a esta fecha acreditan su existencia. En 1053 fue donada, por Íñigo López, señor de Vizcaya, al monasterio de San Juan de la Peña situado cerca de Jaca en Huesca. En 1593 sufrió un ataque corsario a manos de Francis Drake en el que fue saqueada. Este fue uno de los muchos incidentes que ha sufrido a lo largo de su historia, donde se ha incendiado varias veces. El último el 10 de noviembre de 1978 en el que resultó destruida. Dos años más tarde, el 25 de junio de 1980 se reinauguraba nuevamente. En la explanada e interior de la ermita se han hallado enterramientos medievales del siglo IX y XII. La jurisdicción religiosa a la que pertenece la ermita es la de la parroquia de San Pelayo de Baquio. Según una tradición, una vez alcanzada la ermita hay que tocar la campana tres veces y pedir un deseo. El esfuerzo necesario para subir las escaleras, talladas en la roca, se ve ampliamente recompensado. La ermita alberga varios exvotos de marinos que se han salvado de algún naufragio. También es tradicional que los barcos de pesca que zarpan del puerto de Bermeo, al inicio de las campañas atuneras en el mar de las Azores, cuando llegan frente al islote de Gaztelugatxe cumplan con un ritual, al que se han ido sumando navíos de otras naciones: tres vueltas al babor y otras tres a estribor, haciendo sonar la sirena al finalizar cada vuelta con la proa apuntando a la ermita, para pedir suerte en las capturas y buen tiempo. Bermeo es uno de los principales puertos pesqueros de Vizcaya, considerado Capital Mundial del Atún, con una importante una flota de 50 barcos atuneros y 25 de bajura, que supone alrededor del 10% de las capturas mundiales de túnidos tropicales. Sumergida a 10 metros de profundidad frente al islote está la Virgen de Begoña desde 1963, como iniciativa de los submarinistas para que les protegiera desde su trono bajo el agua. El estratégico lugar que ocupa le hizo desarrollar un papel importante en diferentes acontecimientos históricos. Fue uno de los lugares en donde se enfrentaron el rey Alfonso XI de Castilla y el señor de Vizcaya Juan Núñez de Lara en 1334. En 1594 fue atacado por hugonotes de La Rochelle, sufriendo el saqueo y el asesinato del ermitaño que estaba a su cuidado. En el siglo XVIII fue asaltada por tropas inglesas y en la guerra civil española se produjo en sus aguas la batalla del Cabo Machichaco, en donde se enfrentó la marina republicana contra la sublevada. A la tradición de subir y tocar tres veces la campana para pedir un deseo o ahuyentar a los malos espíritus se unen otras más. Los barcos de pesca bermeanos cuando salen a faenar suelen realizar varios giros a babor y estribor para que el santo les de suerte. Las mujeres que sufren algún problema relacionado con la fertilidad suelen acudir a este lugar en la creencia que el Santo les ayudará a solventar dicho problema. A los huecos de las escaleras, identificados como las huellas de San Juan, se les otorga diferentes poderes curativos, para beneficiarse de los mismos hay que meter los pies en ellos buscando que curen los callos o se dejan sombreros, pañuelos o chapelas para curar el dolor de cabeza. La tradición cuenta que San Juan Bautista llegó a tocar tierra en este punto de la costa vasca dejando sus huellas marcadas en la roca en cuatro lugares diferentes: en el arco de San Juan en el propio casco urbano de Bermeo, junto al caserío Itsasalde, en el alto de Burgoa y finalmente junto al caserío de Ermua, está colocada en 1982. Cuenta también que en las cuevas del peñón la inquisición encerraba a los acusados de brujería. Y llegados a este punto, colgamos los hábitos. Nuestros cinco amigos tirarán para Bilbao, plenamente sorprendidos por lo que el día ha dado de sí. Se puede decir que el día ha sido “sabrosón”. GAZXTELUGATXE vista desde el camino de acceso en la costa. --------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------

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