novela breve, UNA CONFESIÓN BASADA EN EL PERSONALISMO.
Vamos e entrar en una de las clases de Bachillerato, pues se va a impartir la asignatura de Historia de la Filosofía. El tutor de la misma es un sacerdote mayor, que parece tener ganas de contarnos un secreto en todo momento. Así, pues, es probable que la clase de hoy encierre una sincera toma de postura. El catedrático de la asignatura se llama Padre Eloy Alcázar, llamando muchísimo la atención la sotana que viste en todo momento. No es un hombre comprometido firmemente con una causa, por lo que sus principios se balancean en la cuerda floja. La verdad es que nunca lo hemos visto dar la comunión y administrar algún sacramento. ¡Bien! La clase comienza. En primer lugar, este cura pasa lista para ver quien no asiste a la clase; una postura normal en todo docente. Después abre su maletín y saca las chuletas para dar la presente clase. Alza la voz y nos dice: - Me puede decir alguien ¿dónde nos quedamos en la última clase? Un empollón de las últimas filas de la clase levanta la mano y, con una intención sincera, descubre la verdad al religioso: - Estábamos estudiando a José Ortega y Gasset y al raciovitalismo. El profesor exhala ya tranquilo, y manda ya sentarse a su alumno predileto. Se le enciende la chispa mental y, entonces, nos explica lo siguiente: - Hoy voy a seguir analizando la obra ¿Qué es la filosofía? Además, de la mano de Ortega y Gasset, vamos a tratar de ver qué es la filosofía y sus diferencias con la ciencia. «La verdad científica se caracteriza por la exactitud y el rigor de sus previsiones. Pero estas admirables cualidades son conquistadas por la ciencia experimental a cambio de mantenerse en un plano de problemas vamos a tratar secundarios, dejando intactas las últimas, las decisivas cuestiones. De esta renuncia hace su virtud esencial, y no sería necesario recalcar que por ello sólo merece aplausos. Pero la ciencia experimental es sólo una exigua porción de la mente y el organismo humanos. Donde ella se para no se para el hombre. Si el físico detiene la mano con que dibuja los hechos allí donde su método concluye, el hombre que hay detrás de todo físico prolonga, quiera o no, la línea iniciada y la lleva a terminación como, automáticamente, al ver el trozo del arco roto, nuestra mirada completa la área curva manca... - Quiero decir con esto que no nos es dado renunciar a la adopción de posiciones ante los temas últimos: queramos o no, de uno u otro rostro, se incorporan en nosotros. La verdad científica es una verdad exacta, pero incompleta y penúltima, que se integra en otra especie de verdad, última y completa aunque inexacta... - Vemos aquí en clara contraposición dos tipos de verdad: la científica y la filosófica. Aquélla es exacta pero insuficiente, ésta es suficiente pero inexacta. Y resulta que ésta, la inexacta, es una verdad más radical que aquélla» La mayoría de los alumnos de la clase se han quedado bizcos tras escuchar las palabras de Ortega y Gasset. Pero lo que vino a continuación nos dio la medida de incredulidad de este religioso. El afamado tutor nos dijo: - Quiero que hoy no tengan en cuenta la filosofía de Ortega. Ya la retomaremos. Ahora, les pido que analicen la obra San Manuel, bueno, mártir, de Miguel de Unamuno y que me digan en que me parezco al protagonista de esta nivola, como diría el mismo Unamuno. La mayoría de la clase no pretende arremeter contra este cura, por lo que guardan silencio. Pero él empieza a abrirse tímidamente: - Obra maestra de Miguel de Unamuno, está considerada como su testamento espiritual. La novela muestra un espacio no descriptivo en el que se asientan los símbolos clave de la dialéctica entre fe y duda, el lago, la montaña, la nieve, la villa sumergida, etc. Don Manuel asume esta lucha y se convierte en mártir en tanto toma sobre sí la duda y la sufre por toda la comunidad que, sumida en el engaño, avanza cohesionada por esa supuesta verdad no cuestionada. Eloy Alcázar afina más en el asunto: - Ha sido Ortega en la filosofía española un gran difusor de ideas y una especie de patriarca del pensamiento español contemporáneo. Su maestría literaria tampoco es prenda para echar en saco roto. Por lo demás, como se dice en el Diccionario de filosofía cotemporáneo, dirigido por M. A. Quintanilla, “fue uno de los grandes teóricos del liberalismo europeo no democrático”. Pero vuelve a sus trece, confesándonos que: - Yo profeso el personalismo. El personalismo es una corriente filosófica que pone el énfasis en la persona. Considera al hombre como un ser relacional, esencialmente social y comunitario, un ser libre, trascendente y con un valor en sí mismo que le impide convertirse en un objeto como tal. La verdad es que entre todos nos miramos un tanto atemorizados, como si nos hubieran quitado el suelo que pisamos. Pero ya está claro que el protagonista de la clase va a ser Eloy Alcázar. Sin embargo, hay un alumno que levanta la mano, queriendo decir algo: - ¿Qué significa ser una persona personalista?´ El Padre Eloy contesta raudo y veloz: - Es la conducta caracterizada por el afán de destacar sobre los demás y de ejercer sobre ellos un cierto liderazgo. La clase va animándose y otro bachiller pregunta: - ¿Qué es el personalismo y cuáles son sus características? A lo que el religioso responde: - El personalismo es una corriente filosófica que pone en el centro de su atención la persona humana. Surge en torno a los años treinta del siglo XX, en el período de entreguerras”. Nace para hacer frente a la crisis de la cultura de la modernidad. Se refiere a los problemas existenciales del hombre. El Padre Eloy Alcázar no se come a nadie y las preguntas inundan el aire: - ¿Qué es el personalismo en la política? El profesor masculla la contestación y dice lo siguiente: - El personalismo en política es la adhesión de un movimiento o partido a una persona y a sus ideas más que a una ideología en particular, es decir, que la ideología que el partido (o movimiento) dice defender presenta una menor importancia que la figura del propio líder en sí. Inmediatamente se presenta otra pregunta: - ¿Qué quiere decir con personalismo? A lo que el religioso responde: - El personalismo es una escuela filosófica, generalmente idealista, que afirma que lo real es lo personal , es decir, que las características básicas de la personalidad —conciencia, libre autodeterminación, orientación hacia fines, autoidentidad a través del tiempo y capacidad de retención de valores— la convierten en el patrón de toda la realidad. Seguidamente vamos a abreviar el método. Se puede preguntar lo que se quiera. - ¿Qué se entiende por personalismo? - El personalismo es una corriente filosófica que pone el énfasis en la persona. Considera al hombre como un ser relacional, esencialmente social y comunitario, un ser libre, trascendente y con un valor en sí mismo que le impide convertirse en un objeto como tal. - ¿Qué es una actitud personalista? - La “actitud personalista” es una expresión distintiva de Husserl (hasta donde sé, el término no aparece ni en Stein ni en Scheler) para describir la actitud que los seres humanos asumen hacia ellos mismos y hacia otros en tanto personas (en la que cada uno trata a los otros como “yo”, “tú” y “nosotros”) - ¿Cuál es la diferencia entre personalismo e individualismo? El concepto de individualista se basa en que e l centro de la discusión es el individuo, es egocentrismo, es progreso individual sin importar la sociedad, es capitalismo salvaje. El personalismo toma elementos de los dos conceptos anteriores y los asume modificados: 1) Da primacía a la persona sobre la sociedad. ¿Quién es el padre del personalismo? Emmanuel Mounier (Grenoble, 1 de abril de 1905 - París, 22 de marzo de 1950) fue un filósofo francés atento sobre todo a la problemática social y política. Fundador del personalismo comunitario y de la revista Esprit. ¿Qué es el principio personalista? Es un enfoque o sistema de pensamiento que considera o tiende a considerar a la persona como el principio explicativo, epistemológico, ontológico y axiológico último de toda la realidad , aunque estas áreas de pensamiento no son enfatizadas por igual por todos los personalistas y existe tensión entre el enfoque idealista, fenomenológico, ... ¿Cuál es la norma personalista? la «Norma Personalista» o «Norma de la Persona» en la que culmina éticamente la verdad del pensamiento personalista, afirmando que: “La persona es un bien respecto del cual sólo el amor constituye la actitud apropiada y válida” (Wojtyla). ¿Qué es el personalismo en la educación? En este sentido la educación personalista va dirigida hacia cada individuo, educando, para que se realice como persona y así alcance el máximo nivel de libertad y de responsabilidad ¿Cómo resuelve los conflictos el personalismo? El personalismo, a diferencia del principialismo, recurre a una antropología filosófica para balancear conflictos entre principios. Supera así la dificultad de identificar la prioridad relativa de cada principio, la debilidad más cuestionada del principialismo. ¿Qué es la teoría personalista? La teoría personalista sostiene que las personas, a menudo llamadas "grandes hombres", fueron los principales motivadores del descubrimiento y el cambio . La teoría naturalista afirma que la causa del cambio fueron los grandes acontecimientos naturales. ¿Qué es la ética personalista? Tiene su raíz en la voluntad de la persona que actúa de dar a los demás lo que les corresponde, de reverenciar y responder plenamente a su asombrosa dignidad como personas . Para amar a otro, además, no podemos guiarnos por una elección a ciegas. Más bien, debemos guiarnos por la verdad y por la verdad de las personas. ¿Qué es el personalismo según la antropología? Una antropología que facilita mostrar la realidad del hombre-persona a través de sus acciones. Los ejes fundamentales de su pensamiento antropológico son: el concepto de hombre como persona y el concepto de amor como donación. ¿Cuál es el objetivo del personalismo? El personalismo pretende la integridad del individuo, la cual consiste en no escindir su cuerpo de su pensamiento; la corriente humanista recobra la importancia del personalismo, sobre todo en el proceso de enseñar, por tratarse de una oportunidad única para ser escuchados por una diversidad inmensa de mentalidades. ¿Quién inventó el modelo personalista? Emmanuel Mounier (1905-1950). Fundador del movimiento personalista y de la revista Esprit. ¿Qué es el personalismo en derecho? El personalismo, al afirmar la libertad y la inherente dignidad de la persona en su dimensión individual, permite la más amplia y prioritaria protección del Derecho para desarrollar su personalidad. ¿Cómo es una mirada personalista? La mirada personalista que, se propone, consiste en descubrir y conocer la verdad íntima de los seres personales y los objetos, las relaciones que se tejen entre estas realidades y la dimensión de trascendencia que abriga el sentido último de todo el conjunto de lo que existe. ¿Qué significa ser una sociedad personalista? Las sociedades personalistas son las que no limitan la responsabilidad de los socios, son aquellas en las que todos los socios o parte de ellos responden personal, ilimitada y solidariamente por las deudas sociales, aunque de forma subsidiaria a la sociedad. ¿Qué es una sociedad personalista y capitalista? Pueden ser: - Personalistas: las que no limitan la responsabilidad de los socios; La cualidad de socio viene determinada por la persona; - Capitalistas: Limitan la responsabilidad de los socios . La cualidad de socio viene determinada por la aportación de capital. ¿Cuál es un ejemplo de personalismo? Por ejemplo, el personalismo católico o el personalismo teísta consideran que la dignidad de la humanidad es inherente a su creación divina . El personalismo de Boston sostiene que los humanos son lo único real del universo. El personalismo crítico considera que los humanos son valiosos como parte de una comunidad. ¿Qué significa personalismo en filosofía? a) Personalismo: afirma una distinción esencial entre las personas, animales y cosas. b) Las diferencias, en el hombre hay bondad y maldad y en los animales y cosas no. 3. Afectividad: es un elemento central de la persona, este elemento que le permite amar y sufrir. b) ¿Cuál es un ejemplo de personalismo? c) Por ejemplo, el personalismo católico o el personalismo teísta consideran que la dignidad de la humanidad es inherente a su creación divina . El personalismo de Boston sostiene que los humanos son lo único real del universo. El personalismo crítico considera que los humanos son valiosos como parte de una comunidad. Dicho lo cual, el Padre EloyAlcázar no admite ya más preguntas, y se pone a hablar del PERSONALISMO CRISTIANO. - El personalismo cristiano es un movimiento práxico y conceptual, derivado de la revelación bíblica, en torno al ser humano, a cuya luz recibe la calificación de persona que opera como categoría axial del fenómeno. Tres raíces últimas nutren este /personalismo: la experiencia religiosa de Dios como Padre, el consiguiente proyecto ético de fraternidad interhumana y el horizonte metafísico del ser como creación amorosa de Dios. Tal bagaje genera un proyecto cristiano de hombre, en cuyo seno un día se constituirá el personalismo cristiano que, en su diversidad, formaliza de distinto modo tales impulsos creadores, pero siendo siempre un pensamiento antropológico. Esta descripción general del personalismo cristiano suscita la pregunta por su estatuto dentro de la fe cristiana, si es una formalización suya ineludible —todo (lo) cristiano es personalista sobre la equipolencia de ambos—, o si en su seno constituye una salida facultativa, pudiendo el mismo / cristianismo generar otras formaciones no personalistas. Dejando abierto ahora este interrogante, el estudio del fenómeno ha de comenzar por el concepto de / persona. - Parece que el término persona surge en el mundo etrusco, para continuar después en el romano, a través de la escena teatral, indicando la máscara del actor o el papel que representa. En Roma, ya por la época de Cicerón, equivale al griego prósopon y señala aquello que se ve, lo que está ante los ojos, por tanto, faz, /rostro; también la cara anterior de cualquier objeto. Entre los estoicos griegos y latinos (Séneca), persona llega a designar el individuo humano concreto, en un modo empírico, no metafísico. Esta pobreza semántica del término, en comparación con el valor que ganará en el cristianismo, es correlativa a la propia limitación antropológica de la cultura clásica. Grecia disponía de un pensamiento antropológico, pero no en clave personal, no situando a la persona como la realidad excelente, sino definiéndola desde lo físico natural, lo que hay, desde la perspectiva naturalista de su metafísica, que no diferencia al hombre como realidad aparte. El pensamiento antiguo no concibe al hombre como sujeto soberano de su querer y conocer, y no le asignará post-mortem nada más allá de la inmortalidad platónica del alma supra-individual o del solo intelecto activo aristotélico. Frente a la cultura de Grecia y Roma, la revelación judeocristiana aporta un radical nuevo, el principio absoluto de Dios, origen de toda la realidad e interlocutor soberano del hombre. Dios no es una instancia anónima o una energía neutra. Desde la definición de Exodo 3,14, «el que soy», el Dios que está en el aquí y el ahora de la historia de Israel, una compañía que guía y asiste soberana y amorosamente como interlocutor, hasta la definición al final del Nuevo Testamento, «Dios es amor» (1Jn 4,8), un principio absoluto, libre y relacional preside la realidad y el hombre, y desde él el mundo se entiende, no como un orden cósmico de necesidad impersonal, sino como historia. A la llamada de Dios, el hombre experimenta por primera vez el carácter libre, responsable, histórico, irrepetible de su individualidad. La misma revelación bíblica ofrece la conceptualización de esta situación dialogal del hombre con Dios, afirmando que fue creado como semejante a El (Gén 1,26-30). Y cuando la palabra del ofrecimiento divino se hace humana, el cristianismo reconocerá al hombre un valor absoluto, como objeto del amor infinito y eterno de Dios que nace, vive y muere por cada hombre, y por primera vez se afirmará el destino de eternidad de la individualidad humana en la unidad viva de su alma y su cuerpo. De igual modo, se revela una fundamental igualdad de los hombres y la fraternidad como modo de relación con los otros, siendo cada hombre amado de Dios (Mt 25,31 ss). - Cuando el cristianismo inicie su discurso sobre este Dios libre y amoroso, precisará una conceptualidad nueva. Con el escaso significado que poseía, el término persona viene asumido en la denominación cristiana de Dios. El origen del concepto es teológico, fruto del trabajoso afán por precisar la realidad del Dios uno y trino y la realidad de Jesucristo como Dios encarnado; el lenguaje así forjado se irá trasladando al hombre, imagen suya. Quien primero asume el término es Tertuliano, echando las bases de la teología occidental del Dios trino, y entregando a la cultura humana un concepto de excepcional relieve: Padre, Hijo y Espíritu son tres personas que constituyen una sustancia. Un impulso concreto hacia la denominación de Dios como persona lo facilitaba la misma Biblia, sobre la que los primeros Padres practicaron la llamada exégesis prosopográfica, operante en la acuñación de Tertuliano. Los poetas paganos introducían en la escena personajes (prósopa) en /diálogo para dramatizar el relato, que así se desarrollaba dialógicamente. Los primeros exégetas cristianos proyectan este recurso en la interpretación de pasajes bíblicos (Gén 1,26: «Hagamos al hombre a nuestra imagen»), en los que no se trataría de un artificio literario, sino de un verdadero coloquio de Dios Padre con su Hijo, persona que habla con persona. Sobre esta línea y el uso de llamar a los individuos personae, Tertuliano afirma que en la Escritura las voces manifiestan los personajes divinos existentes, y se demuestra la distinción de tres personae concretas. Con Tertuliano, persona gana valor de individualidad y peculiaridad opuesto a substantia, que designa el substrato constitutivo de la cosa. En Dios, sobre la unidad de sustancia, hay tres personas en distinción y unión simultáneas. Tertuliano mismo hablará del hombre como el individuo particularizado, a quien se dirige alguien, referido a algo, con personalidad moral y civil. Persona es la realidad inalienable que dice «yo» y establece con el otro una relación consciente, el individuo que se manifiesta en su actuar como subsistente en sí y racional. Una modulación ontológica importante imprimirá Basilio de Cesarea en el área griega, donde se venía usando hypóstasis en vez de persona, generando polémicas entre orientales y occidentales, toda vez que hypóstasis correspondía en realidad al latino substantia. El concilio de Nicea (325), frente al arrianismo, afirmará la identidad trinitaria de ousía (naturaleza), sinónimo de hypóstasis, comprometiendo la aceptación de su enunciado con tal expresión. Basilio propone como fórmula de entendimiento una ousía, única sustancia en Dios y tres hypostáseis, según el modo de ser de los miembros de la Divinidad, paternidad, filiación y potencia santificadora. Poco después, el Concilio de Constantinopla (381) confirma la doctrina de la Trinidad como una única ousía en tres hypostáseis o prósopa: identidad esencial –consustancial– de tres y diferenciación personal –hipostática– en el seno de una comunidad perfecta. La distinción de Basilio entre ousía, lo que es común, e hypóstasis, lo propio, hasta entonces confundidas en el Oriente, ha sido de gran trascendencia en la constitución de la persona, como lo que es irreductible, singular e individual. Basilio precisará el significado de hypóstasis, persona, como el concreto acto de ser, subsistencia, existencia propia y perfecta en sí. Se establece el concepto humano de persona, el hombre imagen de Dios, que no es miembro de un todo, sino sujeto subsistente, único, irrepetible. En el Occidente latino, el término persona establecido por Tertuliano, no obstante algunas reservas, termina por imponerse. San Agustín prestará una contribución definitiva al concepto, introduciendo lo relativo en la explicación de la Trinidad. Dios es sustancia exenta de todo accidente1, cosa sabida ya; pero no todo se dice de Dios según la sustancia: se dice también relativo, relativo no accidental2, una categorización ontológica nueva. Agustín crea así la teología de las relaciones, pero no llega, por lo general, a situar el término persona junto al de relación, por parecerle excesivamente sustancial, no relativo, impreciso e inadecuado para los tres subsistentes relativos de la /Trinidad. Si el término persona gana poco con san Agustín, él hace la aportación impagable de una ontología de lo relacional, y muy significativa es su doctrina psicológica de la Trinidad, que fija al hombre como acceso a la comprensión del Dios trino, y que consagra su semejanza, en la desemejanza, con Dios cuya imagen es. - Estos movimientos en la formación del concepto acaecen en el seno de la teología trinitaria, en la determinación de lo distintivo de cada miembro respecto a la común sustancia divina, y marcan una línea en el concepto cristiano de persona: la persona, como la relación que la opone y diferencia en el seno de una naturaleza divina. En otro momento posterior, el debate será cristológico, con la definición del Concilio de Calcedonia (451), que constituye otra aportación notable. Calcedonia interviene en el debate sobre lo natural y lo personal en la constitución de Jesucristo, frente a interpretaciones heréticas, y contrapone persona y naturaleza: en Jesucristo hay una única persona, hipóstasis, la divina como segunda de la Trinidad encarnada, en dos naturalezas, la humana y la divina. Jesucristo, verdadero Dios, es también verdadero hombre, con su naturaleza humana completa, que engloba lo físico y lo espiritual del alma racional. La persona como dimensión distinta, se perfila como la individuación de la naturaleza universal a la que pertenece lo corpóreo-espiritual. En el pensamiento sobre la persona, el debate cristológico y la enseñanza de Calcedonia suscitan la línea que repara en la individualidad de la sustancia general, y que seguirá la definición sustancialista de Boecio. Por lo demás, afirmando la persona divina en Jesucristo, Calcedonia resalta la supranaturalidad, lo inefable y trascendente de lo personal, dibujado en filigrana contrapuesta a naturaleza; y cuando el hombre, aun analógicamente, sea llamado persona, está recibiendo una cualificación trascendente: ni el cuerpo, ni el alma espiritual son la persona, la cual se radica en el ámbito de lo inefable3. Con una elaboración ya importante, persona gana en Boecio una definición filosófica técnica. Boecio procede como filósofo, preguntando qué naturaleza le corresponde a la persona, pues todo ser tiene una naturaleza. Discurriendo por exclusiones, afirma que la persona ha de pertenecer a una naturaleza no accidental sino sustancial, y a una naturaleza que ha de ser racional, y necesariamente a una naturaleza individual, no universal, llegando a su definición celebérrima: «Sustancia individual de naturaleza racional», que quiere ofrecer como válida para Dios, Jesucristo, los ángeles o el hombre, pero que en realidad nace pensada desde el hombre. Boecio establece un rígido vínculo entre individuo y sustancia, muy lastrado por la filosofía clásica, insuficiente ante los contenidos cristianos, y su esencialismo hará inaplicable su definición a la Trinidad, ante la que él dejará de lado su concepto, para hablar de la persona como relación, con un concepto muy bien elaborado. - Acto seguido, nuestro curita les habla del PENSAMIENTO FILOSÓFICO DE JACQUES MARITAIN. en los siguientes términos: - Maritain es considerado generalmente como uno de los representantes contemporáneos del tomismo y personalismo comunitario, pues fue el primero que desarrollo técnicamente algunos temas personalistas, además de inventar parte de la terminología e influir de este modo en Emmanuel Mounier, y este es sin duda la fuente principal de su pensamiento; pero también debe decirse que el pensamiento filosófico de Maritain tiene una predominante vertiente antropológica que luego se proyecta a la ética y a la filosofía política. Por ello, si el tomismo es la fuente, no es el caudal: Maritain parte del tomismo pero avanza decididamente por sendas que Santo Tomás de Aquino no recorrió, como las anteriormente señaladas. Dentro de esta antropología su idea central parece ser la consideración del ser humano, esencialmente, como un ser de carencias: como "el más desprotegido de todos los animales". No es una idea enteramente suya, pues con distintos matices se encuentra en buena parte de la antropología contemporánea. Sí que le pertenece el desarrollo de carácter trascendente que nace de dicha idea. - La humanidad "la esencia del verdadero hombre" se expresa en la cultura, de tal manera que el hombre no es un animal de naturaleza, sino un animal de cultura; su naturaleza consiste en su cultura, entendiendo esta principalmente en su dimensión subjetiva; esto es como cultivo. De esta forma viene dada la apertura a la consideración de la educación como eminente tarea humana; pues puede decirse que, para Maritain, la educación es la vía para la humanización del hombre. La humanización es el esencial dinamismo que mueve y da sentido a la conducta humana. El animal simplemente sobrevive; el hombre trasciende este dinamismo primario pues se da a sí mismo los recursos para la supervivencia y, así, va más allá de ellos: los trasciende. - En esto consiste el paso de individuo a persona que, para Maritain es otra forma de considerar la existencia plena y radicalmente humana. Además de como tomista, Maritain es considerado como un personalista; la síntesis de ambas dimensiones está en su personalismo cristiano que, junto con Gabriel Marcel que, por cierto, también fue discípulo de H. Bergson, le distingue de otras visiones o pensamientos personalistas. - Para Maritain, "la idea completa del hombre, la idea integral del hombre necesaria para la educación no puede ser sino una idea filosófica y religiosa. Filosófica porque esa idea tiene por objeto la naturaleza o esencia del hombre; y religiosa en razón del estado existencial de la naturaleza humana con relación a Dios". - El cultivo del hombre culmina en la dimensión religiosa, en la apertura a Dios, la radical indigencia originaria de la existencia humana solo puede ser completada por Dios. Tal es el sentido su humanismo integral, título de uno de sus más difundidos libros y posiblemente el nombre más adecuado y más fiel para la filosofía de Maritain, que no es una teología particular, sino una antropología filosófica, pues "desde el punto de vista filosófico la noción principal sobre la que nos importa insistir aquí es la noción de persona. El hombre es una persona que se gobierna a sí misma por su inteligencia y su voluntad. El hombre no existe simplemente como ser físico. Posee en sí una existencia más rica y más noble, la sobre existencia espiritual propia del conocimiento y del amor". Y, llegados aquí. El Padre Eloy se ve obligado a hacer un examen de conciencia: - En realidad, el mayor ejemplo de “personalismo” lo ofrece, llevando enfoques como el anterior a su radicalidad suprema, el propio cristianismo, para el que, por su simultánea condición de individuo y de criatura única, la persona humana se encuentra sujeta al modo de saber de las ciencias al tiempo que se presenta como algo radicalmente inclasificable en una escala de propiedades formales. Ahora, pues mi caso no es muy diferente, os aconsejo leer de Miguel de Unamuno Del sentimiento trágico de la vida. - Según el propio Unamuno, su mejor obra y el mayor exponente de su pensamiento filosófico. La colisión entre el pensamiento científico, incapaz de dar un sentido a la vida, y la moral religiosa carente de justificación personal provoca en Unamuno la cuestión urgente del sentido de la existencia. El antagonismo irreconciliable entre el corazón y la razón, entre el todo y la nada, lleva a Unamuno al abismo de la desesperación, donde el hombre debe luchar siguiendo el ejemplo vitalista de Don Quijote, cuya fe se basa en la incertidumbre. En pocas palabras: - El existencialismo ha disuelto mi personalismo, como el agua ataca la calcita y crea estalagmitas. Invadido por la angustia, noción del pensamiento existencialista, no veo ni tres en un burro. Siento la inquietud radical de la propia existencia, que me paraliza y corta el paso. Les confiesa a sus alumnos, encontrándose casi desnudo, que, - En sus últimos artículos, se advierte la concisión de estilo, la eterna preocupación por la naturaleza del hombre y sus contradicciones, el atento oído al habla popular, el dolor ibérico, la soledad, los desdoblamientos de la personalidad, la locura, y la reflexión sobre la existencia humana en sus más distintas facetas y manifestaciones. ---------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------

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