martes, 1 de octubre de 2024

ARTíCULO MÉDICO, SOBRE EL CONFINAMIENTO Y EL CORONAVIRUS

La enfermedad por coronavirus (COVID 19) es una enfermedad infecciosa causada por un coronavirus recientemente descubierto. La mayoría de las personas que enferman de COVID 19 experimentan síntomas de leves a moderados y se recuperan sin tratamiento especial. El virus que causa la COVID-19 se transmite principalmente a través de las gotículas generadas cuando una persona tose, estornuda o espira. Estas gotículas son demasiado pesadas para permanecer suspendidas en el aire y caen rápidamente sobre el suelo o las superficies. Usted puede infectarse al inhalar el virus si está cerca de una persona con COVID-19 o si, tras tocar una superficie contaminada, se toca los ojos, la nariz o la boca. Pero no vamos a reiterar las ideas que todos conocemos. Sí, vamos a hacer patente el hecho de que puede hablarse de dos períodos en el mencionado confinamiento. Sobre el confinamiento en nuestros domicilios, quien más, quien menos, sacó provecho del mencionado período. El problema, el verdadero problema, se ha planteado con el actual rebrote del COVID-19, que corresponde principalmente a los meses otoñales ya pasados. En primer lugar, nadie suponía la enorme virulencia que esconde este coronavirus, por lo que se pueden oír frases como la que dice “El coronavirus está acabando con nuestras vidas”. Nadie, ni el más perspicaz investigador, se atrevía a adelantar el actual desconcierto que este virus está provocando en su convivencia con las actuales sociedades que estructuran el mundo de hoy. Ya son varios los países que de nuevo han decretado el confinamiento en sus domicilios de las sociedades que los componen. La pregunta que más golpea nuestra cabeza es ¿hasta cuándo durará la presente crisis? Ahora, en oposición al primer confinamiento en nuestros domicilios (meses de marzo, abril y parte de mayo), el espectador del panorama que nos está tocando vivir a todos, se ha impuesto una máxima, que resulta breve, pero eficaz: “Vivir día a día”, no dejando que nuestros pensamientos vayan más allá “del día después del actual”. Hoy se habla de otros confinamientos, como la limitación del ocio nocturno, aunque sea en contra de la opinión mayoritaria de la hostelería. En las relaciones de tú a tú parece esconderse el éxito de la actual pandemia. Los actuales confinamientos periféricos van en contra del convivir los unos con los otros. Según parece, nuestras relaciones sociales constituyen el principal medio de transmisión de este virus. Tras el confinamiento, nuestros conocimientos fueron puestos a prueba tras los meses veraniegos, en los que se conocieron playas hasta la bandera. Se llegó a la conclusión de que el virus se encuentra a gusto en los medios superpoblados y masificados. Tras el verano, aumentaban en gran medida las hospitalizaciones por coronavirus. Lo que sí es evidente es que este virus nos va dando lecciones diarias que apuntan en el sentido aludido. El verano representó un período de calma relativa, pues está demostrado que los principales grupos que no restringieron sus relaciones sociales al mínimo, han sido los principales focos de propagación de este virus. Por otra parte, hay sectores de nuestra economía que están viendo diezmadas sus posibilidades de relanzamiento, en concreto el sector terciario o de servicios ve muy difícil su posterior recuperación. Ya con ocasión del primer confinamiento, me permití escribir lo siguiente: “En estos días inciertos, en los que contemplamos como una pandemia se ceba en nosotros, conviene recordar la labor silenciosa que están realizando multitud de ONG’s.” Pero ya en los meses más fríos del calendario (estaciones de otoño e invierno), repetiríamos lo que ya escribimos el pasado 14 de mayo uno de cuyos párrafos decía lo siguiente: “a modo de ejemplo, señalaremos que Caritas Internationalis, Organización perteneciente a la Iglesia católica, agrupa 165 organizaciones nacionales de asistencia, desarrollo y servicio social. Cáritas Española junto con las Cáritas de todo el mundo apoya a las comunidades más desfavorecidas frente a la crisis socio sanitaria provocada por el coronavirus. Cáritas constata el aumento de los niveles de exclusión de muchas familias por la COVID 19. La pandemia está golpeando con mayor dureza a los hogares que antes de la actual crisis estaban en situación más vulnerable.” Hoy, además, numerosos ERE’s (Expediente de Regulación de Empleo) están llevando masivamente a nuestra población laboral a engrosar las listas del SEPE. No nos olvidemos que en la legislación española, un Expediente de Regulación de Empleo, abreviado y también conocido popularmente como ERE, es un procedimiento mediante el cual una empresa en una mala situación económica busca obtener autorización para suspender o despedir trabajadores. Luego, desde el punto de vista de la economía, las expectativas no pueden ser más nefastas. Se ha aprobado un subsidio especial por desempleo para las personas que han agotado su prestación entre el 14 de marzo y el 30 de junio de 2020. El caso es que todos los alivios que se están tomando y que se tomarán, parecen poco a la hora de hacer frente a la actual crisis sanitaria. Ciñéndonos a los hechos, destacaremos dos períodos de descanso masivo como propagación muy rápida de este virus: En el mes de diciembre, como todos los años, tuvieron lugar la festividad de la Constitución y tras un puente festivo, la celebración de la Virgen del Coro. Días de salidas masivas de las grandes urbes con destino a los segundos alojamientos, ubicados, principalmente, en la costa, para disfrutar así del sol y de la playa. Y, por último, a finales de diciembre caen las entrañables fiestas de Navidades en las que los distintos gobiernos autonómicos y el presido por Pedro Sánchez abrieron la mano de la permisividad, con tal que las reuniones familiares tradicionales, aún con muchas limitaciones, se vieran sacudidas por el cariño entrañable y por la solidaridad. El resultado no se ha dejado esperar. Tras el día de Reyes, ya varias comunidades volvieron a las restricciones, con tal de frenar el desarrollo óptimo del COVID-19. Y ahora qué pasa. Esta pandemia se ha cebado en todas las autonomías españolas, las últimas la Mancha y Castilla la Vieja, por lo que se ha generado un clima propio de la histeria, con muchos casos de picaresca. En general, los ciudadanos no pueden borrarse de la cara el gesto de susto, están verdaderamente apesadumbrados. La pregunta general es ¿hasta cuándo…? Pero sí hay un cambio importante que reseñar: se ha escapado del confinamiento, pero muchas localidades están acudiendo a los cierres piramidales, por los que no se puede entrar ni salir de un municipio. Además, se han restringido al máximo las horas laborales, decretándose el cierre de cualquier negocio o comunidad laboral a las 20’00 horas. En España, se han constituido infinidad de a modo de islas, que viven recluidas en sí mismas. El único alivio que se ha dado en este período es el anuncio por el Ministro de Sanidad, Señor Ulla, de la llegada masiva de las primeras vacunas. Las primeras vacunas se han dispensado en dos dosis, con un intervalo entre una y otra de 21 días. Pero, por otra parte, ha quedado claro que la picaresca es un fenómeno netamente español, pues algunas han sido patrimonializadas por políticos y por altos cargos de las fuerzas de seguridad. Disculpas, en italiano “parole”. El Ministro aventuró en una de sus muchas entrevistas que quería vacunar a toda la población española para mediados del próximo verano. No creemos que para entonces el problema del coronavirus esté superado. Aparecen nuevas cepas, mucho más agresivas que las anteriores. El coronavirus ha venido para quedarse. Todos los años igual que nos vacunamos contra la gripe, habrá que vacunarse de paso contra el coronavirus. La situación económica es deprimente, o mejor aterradora. El superar esta crisis sanitaria llevará, por lo menos, cinco años, en los que habrá que cambiar todo el tejido industrial español que pasará a depender, entre otras cosas, de la microelectrónica. Por lo demás, y a título personal, el camino de mi puesta al día, acrecentada por varios proyectos que puse en marcha, ha llegado a su final. En cierta medida, todos los afectados por la presente crisis, se propusieron un programa de reciclaje y de puesta a punto, que consistía en dar otro enfoque a nuestras actividades diarias. Sí, todos somos conscientes de que se está intentando salvar o rescatar al mundo económico. Pero en tales circunstancias, sigue existiendo un rincón del yo, que se muestra más vacío que nunca. Nos estamos refiriendo al mundo de las satisfacciones. El medio actual sólo contextualiza nuestro aburrimiento, apatía y desgana. No se puede estar veinticuatro horas pegado a la radio, ya que las ondas no transmiten buenas vibraciones. Tampoco se pueden llenar los días en un afán de lectura desmedida. Oír música, o dedicarse a la lectura pueden llenar parcialmente nuestro tiempo, pero no constituyen un remedio definitivo. Como tampoco lo es sentarte ante el televisor y tragar todo lo que la cámara tonta nos ofrece diariamente. Lo verdaderamente triste de esta crisis es que tras este repunte, estamos asistiendo a la verdadera magnitud que tienen las actuales circunstancias que plantea. Sociológicamente, una crisis consiste en la interrupción grave de la vida normal de un individuo, grupo o institución, como consecuencia de una situación inesperada o imprevista, la cual provoca mudanzas radicales en ellos, y hasta puede llegar a obliterarlos. Cualquier situación de mudanza rápida e intensa parece permitir la entrada en juego de esta noción. Tal vez por ello se hayan hecho notables esfuerzos por dilucidar situaciones concretas de crisis. Pero retomando el hilo donde lo dejamos, se tiene la impresión general de que la actual pandemia solo se combate eficazmente reduciendo al mínimo nuestras relaciones sociales. Los recursos sanitarios que está acaparando el COVID-19 son inmensos, pero, a pesar de ello, los profesionales de la sanidad reclaman una atención y un cuidado especial de la salud mental. Las preocupaciones y la ansiedad sobre COVID-19 y su impacto pueden ser abrumadoras. El distanciamiento social hace que todo sea aún más complejo. Tenemos que aprender maneras de afrontar la situación durante esta pandemia. La pandemia de la COVID-19 probablemente ha cambiado mucho la manera en que vivimos nuestras vidas, y con esto ha traído incertidumbre, rutinas diarias alteradas, presiones económicas, y aislamiento social. Quizás nos preocupemos por enfermarnos, por cuánto tiempo durará la pandemia, y qué nos traerá el futuro. El exceso de información, los rumores, la información errónea pueden hacer que nos sintamos sin control y que no tengamos claro qué hacer. Durante la pandemia de la COVID-19 quizás sintamos estrés, ansiedad, miedo, tristeza y soledad. Es posible que empeoren los trastornos de salud mental, incluyendo la ansiedad y la depresión. Algunas personas han aumentado su consumo de alcohol o drogas, pensando que pueden ayudarlos a afrontar sus miedos sobre la pandemia. El estrés es una reacción psicológica y física normal a las exigencias de la vida. Todos reaccionamos de diferente manera ante situaciones difíciles, y es normal sentirse estresado y preocupado durante una crisis. Pero los desafíos diarios múltiples, como los efectos de la pandemia de COVID-19, pueden afectarnos más allá de nuestra capacidad de afrontamiento. Muchas personas pueden presentar trastornos de salud mental, como síntomas de ansiedad y depresión, durante este momento. Los sentimientos pueden cambiar con el tiempo. A pesar de nuestros mejores esfuerzos, quizás nos encontremos sintiéndonos desamparados, tristes, irritables, enojados, ansiosos o atemorizados. Tal vez tengamos problemas para concentrarnos en tareas rutinarias, cambios en el apetito, dolores en el cuerpo o dificultad para dormir, o nos sea difícil enfrentar tareas de todos los días. Cuando estos signos y síntomas duran por varios días seguidos, haciendo que nos sintamos desgraciados y causándonos problemas en nuestra vida diaria de modo que encontremos difícil llevar a cabo nuestras responsabilidades normales, es el momento de pedir ayuda. En otro sentido, ciñéndonos exclusivamente a Euskadi, el departamento de Salud del Gobierno Vasco publica diariamente los Informes sobre la evolución del nuevo coronavirus COVID-19. Este conjunto de datos ofrece los mismos datos en formatos reutilizables. Este apartado ofrece información actualizada acerca de la situación del coronavirus en Euskadi. Incluye el boletín epidemiológico diario y semanal, un mapa interactivo que se actualiza a diario, datos sobre la situación de los centros educativos e información que posibilita hacer un seguimiento de los cribados puestos en marcha. MEDIDAS GENERALES DE PREVENCIÓN MANOS: lavado frecuente de manos. MASCARILLA: seguir las indicaciones recogidas en la normativa en vigor. CONTACTOS: evitar lugares donde no se cumplan las medidas de prevención de contagios. DISTANCIA: mantener la distancia de seguridad (1,5 metros) en lugares públicos. VENTILACIÓN: ventilación permanente de espacios cerrados preferiblemente abriendo puertas y ventanas. ¿QUIÉN FORMA PARTE DEL COLECTIVO A PRIORIZAR PARA LA REALIZACIÓN DE PRUEBAS? En la actualidad, se va a priorizar la realización de pruebas a las personas que pertenecen a los siguientes grupos: • Personas en situación de vulnerabilidad para la COVID 19. - 60 años o más. - Tengo una enfermedad crónica que me causa inmunodepresión. - Embarazadas. • Personas que residen, acuden (como usuarios/as), están ingresadas o trabajan en ámbitos vulnerables (centros sanitarios asistenciales, centros sociosanitarios y centros de día, centros penitenciarios y otros centros con personas institucionalizadas). • Personas que prestan apoyo y cuidado a personas vulnerables. • Personas que presentan un cuadro de infección respiratoria aguda de vías bajas que requieran ingreso hospitalario. • Personas que tengan constancia de que hayan estado en los últimos 14 días en una región en la que esté circulando una variante de interés o de preocupación que no haya mostrado circulación comunitaria en nuestro territorio. • Personas que hayan llegado recientemente a residir en España. Son considerados ámbitos vulnerables centros sanitarios asistenciales, centros sociosanitarios y centros de día que prestan asistencia sociosanitaria, centros penitenciarios y otros centros con personas institucionalizadas. Las personas relacionadas con ámbitos vulnerables son: las que residen o acuden (como usuarios/as), están ingresadas o trabajan en ámbitos vulnerables, así como trabajadores que prestan apoyo y cuidado a personas vulnerables. PAUTAS EN EL ÁMBITO ESCOLAR Mi hijo o hija tiene síntomas. ¿Qué debe hacer? • Deberá seguir las recomendaciones del apartado “Tengo síntomas. ¿Qué debo hacer?” • Se recomienda que su hijo/a no acuda al centro educativo mientras presente síntomas agudos compatibles con la COVID 19 (fiebre, tos,…), al igual que en cualquier otro proceso respiratorio o enfermedad. En el aula de mi hija/o sé que hay un caso positivo. ¿Qué debe hacer? • Debe acudir a clase y seguir cumpliendo las medidas de prevención (higiene de manos, uso de mascarilla, ventilación, vacunación…). COVID 19. La historia se repite y seguimos tropezando con la misma piedra RESUMEN La pandemia por COVID-19 ha provocado un desajuste en todos los sistemas de salud. La mayoría de los países habían olvidado cómo comportarse ante una epidemia de estas características sin disponer de los recursos adecuados. Es preciso realizar un balance de todo lo sucedido, instruir a la población y generar un nuevo conocimiento que nos permita afrontar nuevas epidemias. TEXTO COMPLETO A principios de diciembre de 2019, se detectó una neumonía de origen desconocido en la ciudad de Wuhan (China)1. A raíz de ello, las autoridades sanitarias de China se vieron sorprendidas por una serie de neumonías de origen desconocido que poseía una gran facilidad para su expansión. No se tardó en encontrar cierto paralelismo con las epidemias previas de coronavirus del síndrome respiratorio agudo severo (SARS-CoV) producida en 2003 y del síndrome respiratorio del Medio Oriente (MERS) ocurrida en 2012. Esta nueva epidemia provocaba más fallecimientos, aunque con una menor letalidad. Al virus causante, perteneciente a la familia Coronarividae, se le denominó coronavirus 2 del síndrome respiratorio agudo grave (SARS-CoV-2), y a la enfermedad, COVID-19. El 01 de enero de 2020, la Organización Mundial de la Salud (OMS) solicitó nueva información a las autoridades sanitarias de China para evaluar adecuadamente el riesgo real de la epidemia. En aquel tiempo se consideraron válidas las medidas que previamente se aconsejaban para la gripe y las infecciones respiratorias graves y no se consideró necesario limitar los viajes internacionales. En un principio se pensó que el brote epidémico podría ser controlado a nivel local en China. El 11 de marzo de 2020, ante la rápida y progresiva expansión de la epidemia a nivel internacional, la OMS decretó el estado de pandemia. El 31 de enero de 2020 se detectó el primer caso de COVID-19 en la isla de la Gomera (España), tratándose como un caso importado de un contagio en Alemania. El 24 de febrero 2020 surgieron los primeros casos en la España peninsular hasta llegar a la situación actual (29/05/2020) en la que se han detectado 237.906 casos confirmados con RT-PCR (reacción en cadena de la polimerasa con transcriptasa inversa) y se han producido 27.119 muertes debidas a la COVID-19. Persisten las dudas sobre el futuro comportamiento y evolución de la epidemia y si cabe esperar una nueva oleada de la enfermedad, puesto que se sigue observando hasta un 78% de sujetos asintomáticos o pre-sintomáticos que presentan un resultado positivo en la prueba de RT-PCR frente al SARS-CoV-2. Estos datos refuerzan la necesidad de poner en práctica una de las recomendaciones más aplaudidas de la OMS frente a la COVID-19, en la que priorizaba el éxito de la lucha en la realización extensiva de pruebas para identificar la presencia del virus, y que resumieron como TEST-TEST-TEST. Esta nueva situación ha desbordado toda previsión de los Sistemas de Salud, al igual que ocurrió en situaciones similares en épocas previas. Baste con recordar lo ocurrido en la epidemia de gripe acaecida en el año 1918, en la que se estima que al menos hubo 50 millones de muertos a nivel mundial a consecuencia del virus H1N1. Probablemente la responsabilidad de tan alarmante mortalidad en aquella epidemia no fuera achacable, exclusivamente, al virus y deba compartirla con otras circunstancias reinantes en aquel año (no existían vacunas, medicina menos desarrollada, pobreza y malnutrición, hacinamiento, poca accesibilidad a la medicina). Esto último debería alertar sobre el efecto de la pandemia por SARS-CoV-2 en las poblaciones menos favorecidas en las que se ha observado una mayor incidencia y mortalidad de la COVID-19, recordando a las minorías étnicas y a aquellos mal llamados «marginados» (quizás se les debiera denominar «abandonados»). Quizás, y aunque la etiología fuera diferente, epidemias previas pueden remedar las situaciones y comportamientos vistos en la actual epidemia COVID-19. En el año 1665 la ciudad de Londres se vio sometida a una grave epidemia de peste y, casualmente, existe un relato recogido del año 1663 que alababa el beneficio de la quinina suministrada por un cacique indio en Perú para curar una fiebre gravísima. En esos mismos años, se empezó a utilizar la quinina en el tratamiento del paludismo. Recientemente, en el contexto de la pandemia COVID-19, se ha descartado el empleo tanto de cloroquina como de hidroxicloroquina en los casos graves hospitalizados debido al aumento de la mortalidad y de la frecuencia en la aparición de arritmias ventriculares, estando pendiente de comprobar su posible utilidad en las etapas más tempranas de la infección. En el libro «Historia de la Medicina» de Douglas Guthrie, se hace referencia a Sydenham, y se construye un relato de lo ocurrido en Londres durante la epidemia de peste de 1665 y que se podría comparar con los hechos acaecidos con la actual pandemia COVID-19, como a continuación se expone. Peste 1665: Empezó por los barrios pobres. COVID-19: En Boston, los «sintecho» presentaron una prevalencia de PCR positiva frente al SARS-CoV-2 del 36% siendo el 87,8% de ellos asintomáticos. Peste 1665: Cierre forzoso de las casas infectadas. COVID-19: Aislamiento de los infectados en una habitación de su domicilio. Confinamiento de las residencias de ancianos, incluso con los cuidadores. Peste 1665: Se marcaban las casas infectadas con la siguiente frase: «Dios tenga piedad de nosotros». COVID-19: Covid Prayer Study: Estudio multicéntrico, aleatorizado y doble ciego sobre el beneficio de rezar en la Unidad de Cuidados Intensivos en el contexto de la pandemia COVID-19. Peste 1665: La enfermedad es terrible y está de tal forma extendida que… COVID-19: 5.808.946 infectados y 360.308 muertos a nivel mundial (29/05/2020). Peste 1665: Nadie podía entrar ni salir de la casa señalada, excepto el médico cuando se encontraba uno. COVID-19: El déficit global de médicos estimado es de un 2,9% para el año 2018, «ascenderá hasta el 12% según se aproxime 2030». Peste 1665: Los cadáveres mostraban con frecuencia manchas de un color oscuro. COVID-19: Aparición de lesiones cutáneas, con mayor frecuencia rash o eritema generalizado, ocasionalmente lesiones similares a la acrocianosis. Peste 1665: La notificación de la muerte no podía comprobarse. COVID-19: AUTOPSIA DE COVID-19: Se recomienda no realizar por el riesgo biológico de contagio para los ejecutores de la misma y por el riesgo de propagación del virus. Peste 1665: La estadística de mortalidad no se llevaba con cuidado ni mucho menos. COVID-19: Baile de datos a lo largo de la epidemia. Diferente forma de registrar según comunidades. Continuas correcciones incluso en el número de fallecidos. Peste 1665: La ley se burlaba con frecuencia. Muchas personas huían de los edificios infectados y propagaban la enfermedad. COVID-19: España registra ya 650.000 denuncias por incumplir el confinamiento. Peste 1665: Reconocieron que la infección se propagaba por el aire. COVID-19: Mediante expulsión de microgotas de Flügge (tos, estornudos e incluso hablando) en distancias menores a un metro, y los aerosoles ambientales a distancias mayores a un metro. Peste 1665: Se creía que los perros propagaban la infección (no se hizo guerra alguna contra las ratas). COVID-19: Se ha hipotetizado sobre el intestino de los cánidos como intermediario y reservorio de los betacoronavirus, incluidos el SARS, MERS y SARS-CoV-2. Peste 1665: Duró todo el verano de 1665. Empezó en junio, alcanzó una espantosa virulencia en septiembre y comenzó a declinar gradualmente hasta desaparecer durante el mes de noviembre. COVID-19: Primer caso en Wuhan el 08 de diciembre 2019 y se desconoce cuál será su evolución. Peste 1665: Los trabajos se paralizaron, las calles estaban desiertas. COVID-19: El Gobierno ha decidido que las personas pueden circular por las calles sólo para hacer ciertas actividades. Sólo las personas con discapacidad podrán ir acompañadas o por otra causa con justificación. Peste 1665: Se prohibieron los funerales. COVID-19: Se prohíben los velatorios, se prohíbe cualquier actuación invasiva sobre el cadáver, se posponen los funerales religiosos o las ceremonias civiles mientras el estado de alarma siga vigente. Peste 1665: Se contabilizaron hasta 5.000 defunciones en una semana para una población de 500.000. COVID-19: El 31 de marzo de 2020 se contabilizaron en Madrid 3.419 fallecimientos nuevos. Peste 1665: Durante la tercera semana fallecieron 2.297 sujetos mientras que otro autor refirió, probablemente con mayor acierto, la cifra de 12.000 fallecidos durante esa misma semana. COVID-19: La afectación a nivel mundial sigue una terrorífica escalada a pesar de los grandes esfuerzos por parte de todos los países y de las restricciones impuestas. Peste 1665: En el mes de diciembre las personas regresaron a la ciudad, se abrieron de nuevo las tiendas y la vida reanudó su curso normal, aunque la epidemia siguió produciendo estragos en otras ciudades durante el siguiente año. COVID-19: Se autoriza y libera los paseos, además de permitir la apertura de comercios y bares con restricciones. Se provocan aglomeraciones alarmantes no consentidas. Peste 1665: Algunos médicos prescribieron y recetaron a los demás hasta que las manchas aparecieron sobre su piel y ellos mismos cayeron muertos, heridos por el mismo enemigo del que querían salvar a los demás. COVID-19: En España más de 51.000 afectados entre el personal sanitario y 53 fallecidos por COVID-19 a fecha 11/05/2020. Peste 1665: El médico cayó enfermo en dos ocasiones y temió haber sido contagiado por la peste. Pero un vaso de vino generoso le sirvió de infalible antídoto. COVID-19: Reacciones frecuentes al COVID-19: Preocupación acerca de cómo protegerse, preocupación por la posible interrupción de los servicios comunitarios y de atención médica, sentirse socialmente aislados, culpa, mayores niveles de angustia. Peste 1665: Merecedores de todo honor son realmente estos valientes médicos que se quedaron en Londres para luchar contra la peste, aunque con armas tan imperfectas. COVID-19: Numerosas muestras de ámbito local, nacional e internacional, de apoyo al personal sanitario, reconociendo la falta de material y, en demasiadas ocasiones, inadecuado para la autoprotección durante el desarrollo de su trabajo. La aparición de la actual pandemia por el SARS-CoV-2 parece haberse vivido con cierta sorpresa. Sin embargo, las epidemias o pandemias han ido acompañando a la humanidad a lo largo de su historia, por lo que más que una sorpresa, se debería hablar de un olvido de gran importancia. El hombre es el único animal que tropieza dos veces en la misma piedra. En lo que respecta a la pandemia por el SARS-CoV-2, la afectación mundial ha sido rápida, extensa y en continuo crecimiento debido a una vía común de contagio, como es la vía respiratoria, la gran contagiosidad demostrada y el rápido intercambio de bienes y personas. Su afectación a recaído, aunque en diferente medida, en todos los extractos sociales tanto de los países ricos como de aquellos emergentes y pobres. La impresión actual es que la epidemia sigue extendiéndose a nivel mundial con distintas fases evolutivas en los diferentes países, con un número creciente de afectados y fallecidos a pesar de una menor letalidad del virus, sea por la menor virulencia del mismo, la mejor comprensión de la enfermedad entre el personal sanitario y la menor saturación hospitalaria por nuevos casos. A pesar de ello, la pandemia sigue activa afectando especialmente a la población de mayor edad, con comorbilidades asociadas y pertenecientes a grupos sociales menos favorecidos. En España las cifras de la epidemia van decayendo, habiéndose iniciado la flexibilización de las medidas tomadas e iniciando las sucesivas fases de desescalada. Esto puede hacer creer a la población que el problema ya se ha solucionado y que las medidas de contención y lucha contra la pandemia han de ser más laxas o incluso abandonadas. Sin embargo, hay que ser conscientes de que se desconoce cuál será la evolución futura de esta pandemia, si se presentará un rebrote tras la laxitud en las medidas de autoprotección, si habrá nuevos brotes estacionales, si la persistencia de la infección por SARS-CoV-2 en otros países facilitará la existencia de casos importados o si simplemente, la infección desaparecerá a la espera de que un nuevo salto desde algún reservorio del actual virus o alguna nueva mutación del mismo, origine una nueva pandemia. Hasta que no se obtenga una vacuna eficaz al alcance de toda la población, la esperanza se centra en el reconocimiento de cuáles son los condicionantes que permiten a la infección por SARS-CoV-2 desencadenar la afectación multiorgánica a través de la tormenta de citocinas y del estado de hipercoagulabilidad. Mientras tanto, es preciso continuar identificando e investigando con el fin de encontrar el manejo terapéutico más adecuado para contrarrestarla. Hasta que ese momento llegue, dada la repercusión ocasionada por la actual pandemia SARS-CoV-2, se debería encontrar un equilibrio entre el comportamiento cotidiano y el mantenimiento de medidas adecuadas de autoprotección, mantenerse preparado para ofrecer una rápida respuesta ante cualquier nuevo brote. Por todo ello, se debe insistir en aplicar tanto las medidas de control del brote como aquellas medidas permanentes que ayuden a controlar la enfermedad, entendiendo que el problema asienta en la comunidad y que todos sus estamentos, incluida la población, tienen la obligación de colaborar para el bien común asumiendo las responsabilidades pertinentes. Responsabilidades no opcionales que tenemos que asumir: Población general Personales:Higiene: Lavado exhaustivo de manos y cara, utilización de pañuelos de papel desechándolos adecuadamente.Lavado: De ropa con posible contacto al virus a temperaturas > 60°C.Aislamiento precoz ante sintomatología compatible con COVID-19 y hasta confirmación o no de la misma.Uso de vacuna cuando se disponga de ella.Cumplimentación de los tratamientos, tanto para COVID-19 como para otras patologías.Desinfección del inodoro con lejía en caso de diarrea.Uso de preservativo tras la COVID-19 por la posible persistencia del virus en el semen, por un tiempo aún por definir pero que podría ser de 31 días tras el alta. Comunitarias:Uso adecuado de mascarilla especialmente en sitios cerrados, locales con aire acondicionado y cuando no se pueda mantener la distancia de seguridad.Mantenimiento de distancia de seguridad evitando las aglomeraciones. Personal Sanitario Identificar, diagnosticar y notificar a la mayor brevedad los nuevos casos.Promover medidas de protección personal (EPI completo, mascarilla adecuada, guantes, gafas protectoras, etc.), del paciente y de la comunidad.Fomentar el uso de la vacuna cuando se disponga de ella.Investigar sobre aspectos relacionados con la COVID-19 (infección por SARS-CoV-2, complicaciones, identificación y clasificación adecuada de los pacientes, tratamientos adecuados).Formación continuada.Seguimiento de los casos e identificación y seguimiento de los contactos. Centros de Salud Perfeccionar las normas de control de infecciones y sus procedimientos, adaptando su aplicación a establecimientos alternativos de atención de salud.Comprobar y perfeccionar las normas de bioseguridad de laboratorio.Estudiar la necesidad de educación y adiestramiento de trabajadores sanitarios y otros voluntarios.Comprobar la disponibilidad del equipo necesario para el control de las infecciones y las medidas de bioseguridad recomendadas.Accesibilidad total a la prueba RT-PCR (resultados < 48 horas) y a test rápidos de detección de IgM e IgG. Gestores Sanitarios Crear y coordinar una infraestructura sólida, eficaz y ágil de información sobre datos sanitarios que sea pública y de fácil acceso.Valoración diaria y urgente de las notificaciones de casos COVID-19.Valorar indicadores del incremento de casos en la comunidad (identificar el virus en aguas residuales).Proporcionar el material adecuado (diagnóstico, terapéutico y de protección) para el personal sanitario y los pacientes.Fomentar, proporcionar y facilitar la formación continuada como parte del trabajo.Adecuar (en número y formación) el personal sanitario a las nuevas circunstancias.Integrar personal encargado de identificar y seguir a los posibles contactos ante un caso índice.Mantener un stock de material médico y farmacológico ante nuevos brotes.Programa de actuación ante nuevos brotes que permitan redirigir y adecuar las estructuras existentes y aprovisionamiento de los medios necesarios. Gestores políticos Apoyar y reordenar las iniciativas de los Gestores y del Personal sanitario que permitan disponer de la información precisa que facilite la toma ágil de decisiones ante futuras epidemias.Disponer de planes de emergencia específicos ante la presentación de epidemias como la COVID-19.Supervisar, actualizar y ejercitar simulaciones de actuación.Marcar responsables perfectamente identificados y sus líneas de actuación.Reconocer, con urgencia, nuevos brotes favoreciendo la implementación de medidas proporcionadas y adecuadas.Dotar y adecuar los medios necesarios para el control permanente y de los posibles brotes (personal, material y otros medios acordes con la epidemia).Coordinar los medios necesarios para el cumplimiento del objetivo.Valorar y decidir las limitaciones de movilidad y socialización de subgrupos de la población para frenar la epidemia. Las enfermedades infecciosas, sea en forma de epidemia o de pandemia, han acompañado a la humanidad a lo largo de su historia. El gran número de afectados y el incremento de la mortalidad hacen que sean, ante la incertidumbre creada, un verdadero problema de salud con repercusiones sociales. Es necesario crear las bases necesarias bien consolidadas que sustenten una rápida respuesta ante los primeros signos de un nuevo brote de una vieja epidemia o de una epidemia nueva. El presente trabajo no ha recibido ayuda económica ni de ningún otro tipo. El autor declara que no existen conflictos de intereses. --------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------

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