PRESENTACIÓN AL 'LIBRO DE MIS CUENTOS'.
Presentación del Autor Antes que nada, voy a presentarme, pues conociéndonos un poco nuestra comunicación será más ágil. Cursé estudios de Bachillerato en Ciencias, en los Marianistas de San Sebastián. Una vez abado el COU, vigente entonces, hice PRESCUELA de ARQUITECTURA en la Fundación San Pablo de Madrid, en el curso 1975-76, pasando al año siguiente a la Escuela de Arquitectura, sita en la Universidad POLITÉCNICA de Madrid. Pese al éxito que obtuve en el curso académico 1976-77, pues aprobé todas las asignaturas, al año siguiente me desplacé a la Universidad de Zaragoza, llevándome conmigo una profunda crisis personal, que remonté al cabo del tiempo en la ciudad de Zaragoza. Aquí cambié las Ciencias por las Letras y estudié Filosofía y Letras, especializándone en Historia Moderna. Me licencié con una tesina sobre la dote de las religiosas de clausura, centrándome en las Carmelitas descalzas de San Sebastián (Guipúzcoa). Entre unas cosas y otras saqué de nota media de esta carrera un Sobresaliente cum Laude, siendo publicada una recensión en la revista "Estudios" del Departamento de Historia Moderna. Corriendo el tiempo, empecé a dar clases de Latín a los alumnos suspendidos por los jesuítas de Donostia, siendo ayudado como profesor por un sinfín de personas de la Ciudad. En un intérvalo que duró siete años, trabajé como representante de ventas en una empresa fotográfica, a la par que escribía mi segundo libro de poesía, que presenté al Concurso literario Ciudad de Irún. El primero, titulado "Libertad: ¿utopía?, lo escribí en Zaragoza, siendo estudiante universitario. Pero como todo cambia en la vida, más adelante dejé la poesía y me especialicé en el ensayo, ya trabajando como operario de la empresa Gureak siendo mi primer objeto de estudio la vida y la producción literaria de José Ortega y Gasset, ensayo que muy pronto verá la luz. Otras publicaciones jalonan estos años de trabajo por cuenta agena, empezando por la presentación de otro escritor procedente de Cerezo de Río Tirón (Burgos), presentación que se encuentra en la revista n° 9 (navidad de 2006), de la Asociación Cultural Cerasio. Asimismo, en estos tiempos hice la Presentación de la obra de una escultora vasca, Marta Gómez, que participaba en el Concurso que convocó el Ayuntamiento de Oiartzun, para engalanar el camino que conduce desde esta Localidad hasta las minas de Peñas de Aya, o minas de Arditurri. . Y, ya en un último apretón de tuerca, se sitúan el libro titulado "El griego y su Literatura clásica", que publicó la editorial PC de Palma de Mallorca, en su sede de Barcelona. En estos tiempos, se sucedieron las publicaciones en la revista "Comunicación" de la ONG Why not, así como las realizadas para la Cruz Roja de Guipúzcoa, destacando entre ellas la titulada "Nuestros recuerdos: 100 años de moda y de juegos". Al mismo tiempo, preparaba el libro titulado "Astronomía", cuya edición corrió a cargo de la editorial Autografía de Barcelona, 2022, libro que ha puesto a la venta la Librería Lagun que se encuentra en la C/ Urdaneta, 3 (20006-Donostia) y que regenta Elena Recalde. Y, por último, se encuentra en 'prensas' otro libro, el titulado "Historia de la física", que verá la luz en junio de este año, y que edita la misma editorial Autografía. Ha salido a la calle, también, un ensayo sobre Ortega y Gasset, titulado “JOSÉ ORTEGA Y GASSET y la razón histórica”, que está teniendo un buen índice de ventas. Dado el gran número de libros elaborados, no sería sorprendente que alguno de ellos participara en algún Concurso literario, como el convocado por la editorial Anagrama de Barcelona. B. Nuestra formación académica En cuanto a nuestra formación académica diremos que ésta giró en torno a la Escuela de los Annales, que buscaba en todo momento la historia total. La escuela francesa de los Annales ha sido una de las corrientes más influyentes dentro de lo que se denominó, en los años cincuenta y sesenta, la nueva historia. Frente a la historia política tradicional descriptiva y empirista, acumuladora de datos y narradora de hechos únicos, acontecimientos irrepetibles y grandes hombres, la nueva historia quiso afirmarse como ciencia acudiendo a las teorías y métodos de las ciencias sociales, llegando incluso a fundirse con ellas, y buscó en los sujetos colectivos y/o en las grandes estructuras económicas, sociales y mentales, las claves para un análisis histórico de las sociedades entendidas como un todo. Esta vocación de historia total podría considerarse una de las señas de identidad de los primeros Annales. La escuela de los Annales es una corriente historiográfica fundada por Lucien Febvre y Marc Bloch en 1929, que ha dominado prácticamente toda la historiografía francesa del siglo XX y ha tenido una enorme difusión en el mundo occidental. Lleva su nombre por la revista francesa Annales d'histoire économique et sociale (después llamado Annales. Economies, sociétés, civilisations, y nuevamente renombrado en 1994 como Annales. Histoire, Sciences sociales), en donde se publicaron por primera vez sus planteamientos. La «Corriente de los Annales» se caracteriza por haber desarrollado una historia que ya no se interesa por el acontecimiento político y el individuo como protagonistas típicos del trabajo de la Historiografía contemporánea, sino, inicialmente, por los procesos y las estructuras sociales, y después por una amplia gama de temas cuyo acercamiento con las herramientas metodológicas de las Ciencias sociales le permitió estudiar. El historiador en esta corriente se adhiere a un modo de escribir la historia desde el planteamiento de problemas que resolver o preguntas que contestar, postura heredada de las ciencias naturales exactas y, en segundo término, de las sociales. Además, a diferencia de la historiografía clásica, estos autores toman conciencia de que no están escribiendo sobre el pasado reproduciéndolo fielmente sino interpretándolo, partiendo de sus propios conceptos y subjetividad, así como de teorías, para escribir su versión del fenómeno histórico sobre el que trabajan. En cuanto a las fuentes, Annales amplió el abanico de recursos de los que es legítimo disponer. Si bien los documentos escritos siguen siendo un elemento muy importante en su base empírica, se incluyeron todos aquellos elementos que pudieran dar evidencia útil en la investigación. Así, la hoz habla del campesino, el vestido, de la dama o el acordeón, del músico. Se produjo historia geográfica, social, económica, cultural, demográfica, psicológica, etnográfica y política, pero esta última en un sentido distinto al clásico. La Corriente de los Annales es de trascendencia para el análisis de los estudios en ciencias sociales desarrollados en el siglo XX y dejó el camino abierto para que aparecieran una gran variedad de metodologías y enfoques dentro de la disciplina histórica. Para finales de siglo, esta atomización disciplinaria resultaría en un importante conflicto metodológico y epistemológico y en la crisis de la crítica posmoderna. Pero, sin irnos por los cerros de Úbeda, apuntaremos que cuatro historiadores, en concreto, han dejado una huella profunda en nuestro concepto de historiografía. Nos estamos refiriendo a Pierre Chaunu, a Pierre Vilar, a Fernand Braudel y a Marcel Bataillon. Pierre Chaunu fue un historiador francés, uno de los más prestigiosos hispanistas contemporáneos, ha desarrollado su labor docente en la Universidad de París-la Sorbonne. En su obra titulada Historia cuantitativa, historia serial (Fondo de Cultura Económica, México, 1987), el autor reúne en este volumen artículos y notas elaborados a lo largo de quince años, que proporcionan una visión congruente de la historia cuantitativa, disciplina que ha contribuido a reformular los datos históricos en el plano de la información estadística bajo una novedosa y estricta estructura metodológica. Su exhaustiva dedicación a la Historia Moderna y de España ha fructificado en obras tan importantes como: Histoire de l’Amérique Latine (1949); Les Philippines et les Pacifiques des Ibériques (XVeme, XVIIeme, XVIIIeme siècles) (1960-66); L’Amérique et les Amériques de la Préhistoire à nos jours (1964); Conquista y explotación de los nuevos mundos: el siglo XVI (1973); La independencia de América Latina (1973); La expansión europea: siglos XIII-XV (1977); Église, culture et société: essais sur Réforme et Contre-réforme, 1516-1620 (1981) o su fundamental La España de Carlos V (1973). Asimismo ha colaborado en obras colectivas como L’Espagne au temps de Philippe II (1965). Pero, sin duda, su obra más importante ha sido su monumental estudio en doce volúmenes Seville et l’Atlantique, 1504-1650, realizado con la colaboración de su esposa. Esta obra ha servido como guía para los estudios contemporáneos sobre el tráfico entre la monarquía hispánica y el Nuevo Continente. Asimismo Chaunu ha estudiado la trascendencia de la religiosidad en la Historia en obras como Baptême de Clovis, baptême de la France: de la religion d’État à la laïcité d’État (1996); Au coeur religieux de l’histoire(1986) o Ce que je crois (1982). Pierre Chaunu pertenece a una de las generaciones de historiadores más renovadores de la historiografía contemporánea: la de la escuela francesa posterior a la II Guerra Mundial, concentrada alrededor de la célebre revista Annales. Su profundo interés por la renovación de los estudios históricos y su conocimiento acerca de sus diversas corrientes tanto en Europa como en América Latina le han llevado a publicar trabajos de Teoría de la Historia e Historiografía, tales como: Las grandes líneas de la producción historiográfica en América Latina (1965); Les dépasséments de l’Histoire Quantitative: retrospective et prospective (1972); De l’Histoire a la prospective: la méditation du futur c’est la connaissance du présent (1975); Historia, ciencia social: la duración, el espacio y el hombre en la época moderna (1986); Historia cuantitativa, historia serial (1987); L’historienne en cet instant (1985); Histoire et décadence (1982) o La memoria de la eternidad (1979). En estos trabajos Chaunu ha plasmado su preocupación por la función social que la Historia debe desempeñar en el conocimiento y mejora de la sociedad humana. Pierre Vilar nació en Frontignan, en 1906, y murió en Saint-Palais, en el año 2003. Este historiador francés, en 1965, fue nombrado catedrático de la Sorbona. Sus investigaciones sobre historia de la economía, bajo la influencia de autores socialistas y basadas en la metodología marxista, fueron definidas por el propio Pierre Vilar como teoría de la historia total. De sus trabajos sobre historia española destacan: Historia de España (1947), Ensayos sobre la Cataluña del siglo XVIII (1975) y Cataluña en la España moderna (3 vols., 1962), su obra principal. En 1996 fue objeto de un homenaje en reconocimiento a su dilatada carrera, organizado por el Institut Joan Lluís Vives. Además, Pierre Vilar elaboró distintas tablas de precios de los siglos XVI y XVII, para dejar constancia así de la deflación que causaba la llegada del oro americano a la Península. Por su parte, Fernand Braudel nació en Lunéville-en-Ornois, en 1902 y falleció en París, en el año 1985. Aunque coincidió con Marc Bloch y Lucien Febvre en los mismos principios historiográficos y entró a formar parte de la dirección de la prestigiosa e influyente revista Annales, Braudel puso de manifiesto las limitaciones de esta escuela al desarrollar su metodología y promover el estudio de los fenómenos de larga duración (sobre todo del medio geográfico y de los aspectos económicos y sociales) con el objetivo de llegar a una "historia total", capaz de integrar todos los elementos de las demás ciencias sociales. La tesis doctoral de este Historiador francés giraba en torno a la historia diplomática y la política mediterránea de Felipe II de España. En 1947, pudo leer su tesis, que dos años más tarde se publicaría con el título de La Méditerranée et le monde mediterranéen a l'époque de Philippe II (El Mediterráneo y el mundo mediterráneo en la época de Felipe II). El trabajo causó una gran impresión en la comunidad de historiadores del momento. Presentado en tres volúmenes, era un detallado análisis de un vasto ámbito geográfico (el Mediterráneo y su área de influencia) durante un largo período (la segunda mitad del siglo XVI) en el que el autor escalonó magistralmente los fenómenos estructurales, coyunturales y episódicos, aportando así un excelente análisis de conjunto. Para Braudel los fenómenos estructurales eran los que afectaban de modo más amplio y duradero la vida de las sociedades, conformando lo que él llamaba L'histoire lourdé (la historia densa o lenta). Braudel hablaba de una especie de estructura terciaria, sometida a distinta aceleración evolucionista, por la que la sociedad debía ser estudiada en relación con el medio geográfico, las relaciones sociales y las diferentes actuaciones políticas del momento. En 1951, junto a su maestro Lucien Febvre, fundó el Centre de Recherches Historiques (Centro de Estudios Históricos), lo que aseguró la publicación de varias colecciones de historia económica y social. Hasta el año 1956, año de la muerte de Lucien Febvre, fue considerado el segundo historiador de Francia. A partir de ese año su preeminencia se manifestó con la dirección de la famosa revista Annales. Economies. Societés. Civilisations (Anales. Economías. Sociedades. Civilizaciones), fundada por Lucien Febvre y Marc Bloch en 1929. En el año 1967 publicó su segunda obra importante: Civilisation matérielle, économie et capitalisme: siècles XV-XVIII (Civilización material, economía y capitalismo: de los siglos XV hasta el XVIII), estructurada en tres volúmenes. Esta obra se concibió bajo un plano completamente distinto a la anterior. Según Braudel, las culturas correspondían a un estado elemental de organización social, mientras que las civilizaciones están situadas en un peldaño más alto. El libro es la resultante de toda una serie de cursos hechos durante varios años en el Colegio de Francia. También fueron numerosas sus contribuciones de carácter metodológico, entre las que se cuentan el revolucionario ensayo La historia y las ciencias sociales (Histoire et sciences sociales: la longue durée, 1958), que abrió vastísimos y fecundos campos para la reflexión historiográfica. Asimismo, se han manejado obras de Marcel Bataillon, historiador francés que nació en Dijon, en 1895, y murió en París, en el año 1977. Los estudios de este Hispanista francés sobre textos españoles de diversos autores de los siglos XV y XVI han contribuido a renovar los estudios hispánicos en Francia. Su tesis doctoral trataba sobre Erasmo en España (1937) y ya es un clásico. En los últimos años de su vida, Marcel Bataillón volvió a los estudios sobre Erasmo y el erasmismo, dedicándole de nuevo páginas de indudable penetración y acierto. Tal fue así que, en el año 1978, se publicó póstumamente Erasmo y el erasmismo. En esta obra, además de dar una visión de conjunto admirable sobre la definición del erasmismo y su influencia en la represiva España, precisa más aún si cabe la gran deuda de Vives para con Juan Valdés, y de El Lazarillo de Tormes, o el propio Cervantes para con Erasmo de Rotterdam. El autor acaba la obra resaltando las nuevas desdichas del pensamiento erasmista en una España que se debatía entre dos reinados y dos actitudes diferentes: abierta (Carlos V), y cerrada (Felipe II). La producción bibliográfica de Marcel Bataillón es ingente además de descansar en una erudición segurísima, pero distinguiéndose, sobre todo, por la elegancia de la hechura, su composición nítida, la expresión precisa y pintoresca, de un gran valor literario por sí misma. Su posición siempre fue original, manteniéndose apartado de las influencias y de las modas que reinaban en la ciencia histórica. De toda su obra destacan los siguientes títulos más significativos, todos traducidos al castellano: Estudios sobre Bartolomé de las Casas (Barcelona, 1976), El hispanismo y los problemas de la historia de la espiritualidad (Madrid, 1977), La vida del Lazarillo de Tormes (París, 1968), El padre de las Casas y la defensa de los indios (Barcelona, 1985), Pícaros y picaresca (Madrid, 1969). Así, pues, quedaban bien claras sus enseñanzas. No obstante, en 1988, la propia revista se hizo eco en un editorial de la necesidad de una reflexión, dada la existencia de una crisis general en las ciencias sociales que se atribuía al abandono de lo que habían sido paradigma dominantes en su época de mayor esplendor -el estructuralismo y el marxismo-, y la consiguiente incertidumbre que esa crisis sembraba en la historia. ¡Bien! De todas estas enseñanzas deriva un concepto propio, más o menos, que dice que el método, enfoque o punto de vista histórico se caracteriza por la idea de que sólo la historia permite entender adecuadamente la realidad. Sus tesis básicas son: • Sólo la comprensión del pasado permite entender el modo de ser y el comportamiento de las cosas presentes; • La realidad presente está compuesta de capas o niveles, y las más antiguas determinan a las más recientes o superficiales. Este enfoque se ha aplicado de forma diversa en varias disciplinas científicas: en geología con W.Smith; en biología permitió la aparición del evolucionismo y en psicología también permitió el psicoanálisis. En definitiva, pues, la escuela de los Annales ha sido el movimiento historiográfico más importante del siglo XX. Ciertamente ha compartido con el materialismo histórico, y con sectores neopositivistas significativos como la New Economic History, lo que se ha dado en llamar la "revolución historiográfica del siglo XX, que hoy algunos quisieran borrar de la historia de la historiografía, pero justo es reconocer la preeminencia de Annales en cuanto a organización y radicalidad en el combate contra la vieja historia historizante, positivista, acontecimental, que le ha supuesto una enorme irradiación internacional en el pasado siglo, debida también a su capacidad para generar amplios consensos asumiendo como propios enfoques como la historia social de origen marxista o el cuantitativismo neopositivista. Precisamente, la pérdida de influencia pública en los últimos años de la historia en Francia en favor de la sociología o la filosofía, tiene que ver con una desconexión con la sociedad, que ilustra lo que decíamos antes: la escuela de Annales se ha acabado junto con el siglo XX, pero, como el Cid Campeador, puede ganar todavía batallas después de muerta. Por lo tanto, no debería extrañar a nadie que nuestros relatos filosóficos contemplaran datos procedentes de otras materias, como la sociología, la economía, la psicología, etc. Pues, al fin y a la postre, todo filósofo es producto de una época y de una mentalidad colectiva. Y, sobre el concepto de mentalidad vamos a anotar unas palabras: Acuñado para oponerse a la clásica historia intelectual, el término mentalidad, como muchas otras propuestas de los Annales, careció de una acepción unívoca; se dejó impregnar de la influencia sucesiva de la psicología social, la etnología, la geografía y la “larga duración” braudeliana, y acabó convertido en un cajón de sastre que tan pronto remitía a una historia social -total- de las mentalidades como a un análisis estático que fragmentaba al máximo los objetos de estudio. Si durante un tiempo el núcleo de los debates en torno al concepto de mentalidad estuvo en su confrontación, por un lado con la historia intelectual o la historia de las ideas, y, por otro, con la de las ideologías en su sentido marxista, a partir de los años setenta el concepto de mentalidad ha sido confrontado y desplazado por el de cultura. La historia social de la cultura se convertía en una historia cultural de lo social muy deudora de la concepción de cultura del antropólogo C. Geertz: una norma de significados transmitidos históricamente, personificados en símbolos; un sistema de concepciones heredadas expresadas en formas simbólicas por medio de las cuales los hombres se comunican, perpetúan y desarrollan su conocimiento de la vida y sus actitudes con respecto a ésta. En definitiva, pues, esta es la teoría de la Historia que se desprende de los ensayos que hemos elaborado. Con más claridad y precisión, ¡imposible! En cuanto a nuestra formación académica diremos que ésta giró en torno a la Escuela de los Annales, que buscaba en todo momento la historia total. La escuela francesa de los Annales ha sido una de las corrientes más influyentes dentro de lo que se denominó, en los años cincuenta y sesenta, la nueva historia. Frente a la historia política tradicional descriptiva y empirista, acumuladora de datos y narradora de hechos únicos, acontecimientos irrepetibles y grandes hombres, la nueva historia quiso afirmarse como ciencia acudiendo a las teorías y métodos de las ciencias sociales, llegando incluso a fundirse con ellas, y buscó en los sujetos colectivos y/o en las grandes estructuras económicas, sociales y mentales, las claves para un análisis histórico de las sociedades entendidas como un todo. Esta vocación de historia total podría considerarse una de las señas de identidad de los primeros Annales. La escuela de los Annales es una corriente historiográfica fundada por Lucien Febvre y Marc Bloch en 1929, que ha dominado prácticamente toda la historiografía francesa del siglo XX y ha tenido una enorme difusión en el mundo occidental. Lleva su nombre por la revista francesa Annales d'histoire économique et sociale (después llamado Annales. Economies, sociétés, civilisations, y nuevamente renombrado en 1994 como Annales. Histoire, Sciences sociales), en donde se publicaron por primera vez sus planteamientos. La «Corriente de los Annales» se caracteriza por haber desarrollado una historia que ya no se interesa por el acontecimiento político y el individuo como protagonistas típicos del trabajo de la Historiografía contemporánea, sino, inicialmente, por los procesos y las estructuras sociales, y después por una amplia gama de temas cuyo acercamiento con las herramientas metodológicas de las Ciencias sociales le permitió estudiar. El historiador en esta corriente se adhiere a un modo de escribir la historia desde el planteamiento de problemas que resolver o preguntas que contestar, postura heredada de las ciencias naturales exactas y, en segundo término, de las sociales. Además, a diferencia de la historiografía clásica, estos autores toman conciencia de que no están escribiendo sobre el pasado reproduciéndolo fielmente sino interpretándolo, partiendo de sus propios conceptos y subjetividad, así como de teorías, para escribir su versión del fenómeno histórico sobre el que trabajan. En cuanto a las fuentes, Annales amplió el abanico de recursos de los que es legítimo disponer. Si bien los documentos escritos siguen siendo un elemento muy importante en su base empírica, se incluyeron todos aquellos elementos que pudieran dar evidencia útil en la investigación. Así, la hoz habla del campesino, el vestido, de la dama o el acordeón, del músico. Se produjo historia geográfica, social, económica, cultural, demográfica, psicológica, etnográfica y política, pero esta última en un sentido distinto al clásico. La Corriente de los Annales es de trascendencia para el análisis de los estudios en ciencias sociales desarrollados en el siglo XX y dejó el camino abierto para que aparecieran una gran variedad de metodologías y enfoques dentro de la disciplina histórica. Para finales de siglo, esta atomización disciplinaria resultaría en un importante conflicto metodológico y epistemológico y en la crisis de la crítica posmoderna. Pero, sin irnos por los cerros de Úbeda, apuntaremos que cuatro historiadores, en concreto, han dejado una huella profunda en nuestro concepto de historiografía. Nos estamos refiriendo a Pierre Chaunu, a Pierre Vilar, a Fernand Braudel y a Marcel Bataillon. Pierre Chaunu fue un historiador francés, uno de los más prestigiosos hispanistas contemporáneos, ha desarrollado su labor docente en la Universidad de París-la Sorbonne. En su obra titulada Historia cuantitativa, historia serial (Fondo de Cultura Económica, México, 1987), el autor reúne en este volumen artículos y notas elaborados a lo largo de quince años, que proporcionan una visión congruente de la historia cuantitativa, disciplina que ha contribuido a reformular los datos históricos en el plano de la información estadística bajo una novedosa y estricta estructura metodológica. Su exhaustiva dedicación a la Historia Moderna y de España ha fructificado en obras tan importantes como: Histoire de l’Amérique Latine (1949); Les Philippines et les Pacifiques des Ibériques (XVeme, XVIIeme, XVIIIeme siècles) (1960-66); L’Amérique et les Amériques de la Préhistoire à nos jours (1964); Conquista y explotación de los nuevos mundos: el siglo XVI (1973); La independencia de América Latina (1973); La expansión europea: siglos XIII-XV (1977); Église, culture et société: essais sur Réforme et Contre-réforme, 1516-1620 (1981) o su fundamental La España de Carlos V (1973). Asimismo ha colaborado en obras colectivas como L’Espagne au temps de Philippe II (1965). Pero, sin duda, su obra más importante ha sido su monumental estudio en doce volúmenes Seville et l’Atlantique, 1504-1650, realizado con la colaboración de su esposa. Esta obra ha servido como guía para los estudios contemporáneos sobre el tráfico entre la monarquía hispánica y el Nuevo Continente. Asimismo Chaunu ha estudiado la trascendencia de la religiosidad en la Historia en obras como Baptême de Clovis, baptême de la France: de la religion d’État à la laïcité d’État (1996); Au coeur religieux de l’histoire(1986) o Ce que je crois (1982). Pierre Chaunu pertenece a una de las generaciones de historiadores más renovadores de la historiografía contemporánea: la de la escuela francesa posterior a la II Guerra Mundial, concentrada alrededor de la célebre revista Annales. Su profundo interés por la renovación de los estudios históricos y su conocimiento acerca de sus diversas corrientes tanto en Europa como en América Latina le han llevado a publicar trabajos de Teoría de la Historia e Historiografía, tales como: Las grandes líneas de la producción historiográfica en América Latina (1965); Les dépasséments de l’Histoire Quantitative: retrospective et prospective (1972); De l’Histoire a la prospective: la méditation du futur c’est la connaissance du présent (1975); Historia, ciencia social: la duración, el espacio y el hombre en la época moderna (1986); Historia cuantitativa, historia serial (1987); L’historienne en cet instant (1985); Histoire et décadence (1982) o La memoria de la eternidad (1979). En estos trabajos Chaunu ha plasmado su preocupación por la función social que la Historia debe desempeñar en el conocimiento y mejora de la sociedad humana. Pierre Vilar nació en Frontignan, en 1906, y murió en Saint-Palais, en el año 2003. Este historiador francés, en 1965, fue nombrado catedrático de la Sorbona. Sus investigaciones sobre historia de la economía, bajo la influencia de autores socialistas y basadas en la metodología marxista, fueron definidas por el propio Pierre Vilar como teoría de la historia total. De sus trabajos sobre historia española destacan: Historia de España (1947), Ensayos sobre la Cataluña del siglo XVIII (1975) y Cataluña en la España moderna (3 vols., 1962), su obra principal. En 1996 fue objeto de un homenaje en reconocimiento a su dilatada carrera, organizado por el Institut Joan Lluís Vives. Además, Pierre Vilar elaboró distintas tablas de precios de los siglos XVI y XVII, para dejar constancia así de la deflación que causaba la llegada del oro americano a la Península. Por su parte, Fernand Braudel nació en Lunéville-en-Ornois, en 1902 y falleció en París, en el año 1985. Aunque coincidió con Marc Bloch y Lucien Febvre en los mismos principios historiográficos y entró a formar parte de la dirección de la prestigiosa e influyente revista Annales, Braudel puso de manifiesto las limitaciones de esta escuela al desarrollar su metodología y promover el estudio de los fenómenos de larga duración (sobre todo del medio geográfico y de los aspectos económicos y sociales) con el objetivo de llegar a una "historia total", capaz de integrar todos los elementos de las demás ciencias sociales. La tesis doctoral de este Historiador francés giraba en torno a la historia diplomática y la política mediterránea de Felipe II de España. En 1947, pudo leer su tesis, que dos años más tarde se publicaría con el título de La Méditerranée et le monde mediterranéen a l'époque de Philippe II (El Mediterráneo y el mundo mediterráneo en la época de Felipe II). El trabajo causó una gran impresión en la comunidad de historiadores del momento. Presentado en tres volúmenes, era un detallado análisis de un vasto ámbito geográfico (el Mediterráneo y su área de influencia) durante un largo período (la segunda mitad del siglo XVI) en el que el autor escalonó magistralmente los fenómenos estructurales, coyunturales y episódicos, aportando así un excelente análisis de conjunto. Para Braudel los fenómenos estructurales eran los que afectaban de modo más amplio y duradero la vida de las sociedades, conformando lo que él llamaba L'histoire lourdé (la historia densa o lenta). Braudel hablaba de una especie de estructura terciaria, sometida a distinta aceleración evolucionista, por la que la sociedad debía ser estudiada en relación con el medio geográfico, las relaciones sociales y las diferentes actuaciones políticas del momento. En 1951, junto a su maestro Lucien Febvre, fundó el Centre de Recherches Historiques (Centro de Estudios Históricos), lo que aseguró la publicación de varias colecciones de historia económica y social. Hasta el año 1956, año de la muerte de Lucien Febvre, fue considerado el segundo historiador de Francia. A partir de ese año su preeminencia se manifestó con la dirección de la famosa revista Annales. Economies. Societés. Civilisations (Anales. Economías. Sociedades. Civilizaciones), fundada por Lucien Febvre y Marc Bloch en 1929. En el año 1967 publicó su segunda obra importante: Civilisation matérielle, économie et capitalisme: siècles XV-XVIII (Civilización material, economía y capitalismo: de los siglos XV hasta el XVIII), estructurada en tres volúmenes. Esta obra se concibió bajo un plano completamente distinto a la anterior. Según Braudel, las culturas correspondían a un estado elemental de organización social, mientras que las civilizaciones están situadas en un peldaño más alto. El libro es la resultante de toda una serie de cursos hechos durante varios años en el Colegio de Francia. También fueron numerosas sus contribuciones de carácter metodológico, entre las que se cuentan el revolucionario ensayo La historia y las ciencias sociales (Histoire et sciences sociales: la longue durée, 1958), que abrió vastísimos y fecundos campos para la reflexión historiográfica. Asimismo, se han manejado obras de Marcel Bataillon, historiador francés que nació en Dijon, en 1895, y murió en París, en el año 1977. Los estudios de este Hispanista francés sobre textos españoles de diversos autores de los siglos XV y XVI han contribuido a renovar los estudios hispánicos en Francia. Su tesis doctoral trataba sobre Erasmo en España (1937) y ya es un clásico. En los últimos años de su vida, Marcel Bataillón volvió a los estudios sobre Erasmo y el erasmismo, dedicándole de nuevo páginas de indudable penetración y acierto. Tal fue así que, en el año 1978, se publicó póstumamente Erasmo y el erasmismo. En esta obra, además de dar una visión de conjunto admirable sobre la definición del erasmismo y su influencia en la represiva España, precisa más aún si cabe la gran deuda de Vives para con Juan Valdés, y de El Lazarillo de Tormes, o el propio Cervantes para con Erasmo de Rotterdam. El autor acaba la obra resaltando las nuevas desdichas del pensamiento erasmista en una España que se debatía entre dos reinados y dos actitudes diferentes: abierta (Carlos V), y cerrada (Felipe II). La producción bibliográfica de Marcel Bataillón es ingente además de descansar en una erudición segurísima, pero distinguiéndose, sobre todo, por la elegancia de la hechura, su composición nítida, la expresión precisa y pintoresca, de un gran valor literario por sí misma. Su posición siempre fue original, manteniéndose apartado de las influencias y de las modas que reinaban en la ciencia histórica. De toda su obra destacan los siguientes títulos más significativos, todos traducidos al castellano: Estudios sobre Bartolomé de las Casas (Barcelona, 1976), El hispanismo y los problemas de la historia de la espiritualidad (Madrid, 1977), La vida del Lazarillo de Tormes (París, 1968), El padre de las Casas y la defensa de los indios (Barcelona, 1985), Pícaros y picaresca (Madrid, 1969). Así, pues, quedaban bien claras sus enseñanzas. No obstante, en 1988, la propia revista se hizo eco en un editorial de la necesidad de una reflexión, dada la existencia de una crisis general en las ciencias sociales que se atribuía al abandono de lo que habían sido paradigma dominantes en su época de mayor esplendor -el estructuralismo y el marxismo-, y la consiguiente incertidumbre que esa crisis sembraba en la historia. ¡Bien! De todas estas enseñanzas deriva un concepto propio, más o menos, que dice que el método, enfoque o punto de vista histórico se caracteriza por la idea de que sólo la historia permite entender adecuadamente la realidad. Sus tesis básicas son: • Sólo la comprensión del pasado permite entender el modo de ser y el comportamiento de las cosas presentes; • La realidad presente está compuesta de capas o niveles, y las más antiguas determinan a las más recientes o superficiales. Este enfoque se ha aplicado de forma diversa en varias disciplinas científicas: en geología con W.Smith; en biología permitió la aparición del evolucionismo y en psicología también permitió el psicoanálisis. En definitiva, pues, la escuela de los Annales ha sido el movimiento historiográfico más importante del siglo XX. Ciertamente ha compartido con el materialismo histórico, y con sectores neopositivistas significativos como la New Economic History, lo que se ha dado en llamar la "revolución historiográfica del siglo XX, que hoy algunos quisieran borrar de la historia de la historiografía, pero justo es reconocer la preeminencia de Annales en cuanto a organización y radicalidad en el combate contra la vieja historia historizante, positivista, acontecimental, que le ha supuesto una enorme irradiación internacional en el pasado siglo, debida también a su capacidad para generar amplios consensos asumiendo como propios enfoques como la historia social de origen marxista o el cuantitativismo neopositivista. Precisamente, la pérdida de influencia pública en los últimos años de la historia en Francia en favor de la sociología o la filosofía, tiene que ver con una desconexión con la sociedad, que ilustra lo que decíamos antes: la escuela de Annales se ha acabado junto con el siglo XX, pero, como el Cid Campeador, puede ganar todavía batallas después de muerta. Por lo tanto, no debería extrañar a nadie que nuestros relatos filosóficos contemplaran datos procedentes de otras materias, como la sociología, la economía, la psicología, etc. Pues, al fin y a la postre, todo filósofo es producto de una época y de una mentalidad colectiva. Y, sobre el concepto de mentalidad vamos a anotar unas palabras: Acuñado para oponerse a la clásica historia intelectual, el término mentalidad, como muchas otras propuestas de los Annales, careció de una acepción unívoca; se dejó impregnar de la influencia sucesiva de la psicología social, la etnología, la geografía y la “larga duración” braudeliana, y acabó convertido en un cajón de sastre que tan pronto remitía a una historia social -total- de las mentalidades como a un análisis estático que fragmentaba al máximo los objetos de estudio. Si durante un tiempo el núcleo de los debates en torno al concepto de mentalidad estuvo en su confrontación, por un lado con la historia intelectual o la historia de las ideas, y, por otro, con la de las ideologías en su sentido marxista, a partir de los años setenta el concepto de mentalidad ha sido confrontado y desplazado por el de cultura. La historia social de la cultura se convertía en una historia cultural de lo social muy deudora de la concepción de cultura del antropólogo C. Geertz: una norma de significados transmitidos históricamente, personificados en símbolos; un sistema de concepciones heredadas expresadas en formas simbólicas por medio de las cuales los hombres se comunican, perpetúan y desarrollan su conocimiento de la vida y sus actitudes con respecto a ésta. En definitiva, pues, esta es la teoría de la Historia que se desprende de los ensayos que hemos elaborado. Con más claridad y precisión, ¡imposible! En cuanto a nuestra formación académica diremos que ésta giró en torno a la Escuela de los Annales, que buscaba en todo momento la historia total. La escuela francesa de los Annales ha sido una de las corrientes más influyentes dentro de lo que se denominó, en los años cincuenta y sesenta, la nueva historia. Frente a la historia política tradicional descriptiva y empirista, acumuladora de datos y narradora de hechos únicos, acontecimientos irrepetibles y grandes hombres, la nueva historia quiso afirmarse como ciencia acudiendo a las teorías y métodos de las ciencias sociales, llegando incluso a fundirse con ellas, y buscó en los sujetos colectivos y/o en las grandes estructuras económicas, sociales y mentales, las claves para un análisis histórico de las sociedades entendidas como un todo. Esta vocación de historia total podría considerarse una de las señas de identidad de los primeros Annales. La escuela de los Annales es una corriente historiográfica fundada por Lucien Febvre y Marc Bloch en 1929, que ha dominado prácticamente toda la historiografía francesa del siglo XX y ha tenido una enorme difusión en el mundo occidental. Lleva su nombre por la revista francesa Annales d'histoire économique et sociale (después llamado Annales. Economies, sociétés, civilisations, y nuevamente renombrado en 1994 como Annales. Histoire, Sciences sociales), en donde se publicaron por primera vez sus planteamientos. La «Corriente de los Annales» se caracteriza por haber desarrollado una historia que ya no se interesa por el acontecimiento político y el individuo como protagonistas típicos del trabajo de la Historiografía contemporánea, sino, inicialmente, por los procesos y las estructuras sociales, y después por una amplia gama de temas cuyo acercamiento con las herramientas metodológicas de las Ciencias sociales le permitió estudiar. El historiador en esta corriente se adhiere a un modo de escribir la historia desde el planteamiento de problemas que resolver o preguntas que contestar, postura heredada de las ciencias naturales exactas y, en segundo término, de las sociales. Además, a diferencia de la historiografía clásica, estos autores toman conciencia de que no están escribiendo sobre el pasado reproduciéndolo fielmente sino interpretándolo, partiendo de sus propios conceptos y subjetividad, así como de teorías, para escribir su versión del fenómeno histórico sobre el que trabajan. En cuanto a las fuentes, Annales amplió el abanico de recursos de los que es legítimo disponer. Si bien los documentos escritos siguen siendo un elemento muy importante en su base empírica, se incluyeron todos aquellos elementos que pudieran dar evidencia útil en la investigación. Así, la hoz habla del campesino, el vestido, de la dama o el acordeón, del músico. Se produjo historia geográfica, social, económica, cultural, demográfica, psicológica, etnográfica y política, pero esta última en un sentido distinto al clásico. La Corriente de los Annales es de trascendencia para el análisis de los estudios en ciencias sociales desarrollados en el siglo XX y dejó el camino abierto para que aparecieran una gran variedad de metodologías y enfoques dentro de la disciplina histórica. Para finales de siglo, esta atomización disciplinaria resultaría en un importante conflicto metodológico y epistemológico y en la crisis de la crítica posmoderna. Pero, sin irnos por los cerros de Úbeda, apuntaremos que cuatro historiadores, en concreto, han dejado una huella profunda en nuestro concepto de historiografía. Nos estamos refiriendo a Pierre Chaunu, a Pierre Vilar, a Fernand Braudel y a Marcel Bataillon. Pierre Chaunu fue un historiador francés, uno de los más prestigiosos hispanistas contemporáneos, ha desarrollado su labor docente en la Universidad de París-la Sorbonne. En su obra titulada Historia cuantitativa, historia serial (Fondo de Cultura Económica, México, 1987), el autor reúne en este volumen artículos y notas elaborados a lo largo de quince años, que proporcionan una visión congruente de la historia cuantitativa, disciplina que ha contribuido a reformular los datos históricos en el plano de la información estadística bajo una novedosa y estricta estructura metodológica. Su exhaustiva dedicación a la Historia Moderna y de España ha fructificado en obras tan importantes como: Histoire de l’Amérique Latine (1949); Les Philippines et les Pacifiques des Ibériques (XVeme, XVIIeme, XVIIIeme siècles) (1960-66); L’Amérique et les Amériques de la Préhistoire à nos jours (1964); Conquista y explotación de los nuevos mundos: el siglo XVI (1973); La independencia de América Latina (1973); La expansión europea: siglos XIII-XV (1977); Église, culture et société: essais sur Réforme et Contre-réforme, 1516-1620 (1981) o su fundamental La España de Carlos V (1973). Asimismo ha colaborado en obras colectivas como L’Espagne au temps de Philippe II (1965). Pero, sin duda, su obra más importante ha sido su monumental estudio en doce volúmenes Seville et l’Atlantique, 1504-1650, realizado con la colaboración de su esposa. Esta obra ha servido como guía para los estudios contemporáneos sobre el tráfico entre la monarquía hispánica y el Nuevo Continente. Asimismo Chaunu ha estudiado la trascendencia de la religiosidad en la Historia en obras como Baptême de Clovis, baptême de la France: de la religion d’État à la laïcité d’État (1996); Au coeur religieux de l’histoire(1986) o Ce que je crois (1982). Pierre Chaunu pertenece a una de las generaciones de historiadores más renovadores de la historiografía contemporánea: la de la escuela francesa posterior a la II Guerra Mundial, concentrada alrededor de la célebre revista Annales. Su profundo interés por la renovación de los estudios históricos y su conocimiento acerca de sus diversas corrientes tanto en Europa como en América Latina le han llevado a publicar trabajos de Teoría de la Historia e Historiografía, tales como: Las grandes líneas de la producción historiográfica en América Latina (1965); Les dépasséments de l’Histoire Quantitative: retrospective et prospective (1972); De l’Histoire a la prospective: la méditation du futur c’est la connaissance du présent (1975); Historia, ciencia social: la duración, el espacio y el hombre en la época moderna (1986); Historia cuantitativa, historia serial (1987); L’historienne en cet instant (1985); Histoire et décadence (1982) o La memoria de la eternidad (1979). En estos trabajos Chaunu ha plasmado su preocupación por la función social que la Historia debe desempeñar en el conocimiento y mejora de la sociedad humana. Pierre Vilar nació en Frontignan, en 1906, y murió en Saint-Palais, en el año 2003. Este historiador francés, en 1965, fue nombrado catedrático de la Sorbona. Sus investigaciones sobre historia de la economía, bajo la influencia de autores socialistas y basadas en la metodología marxista, fueron definidas por el propio Pierre Vilar como teoría de la historia total. De sus trabajos sobre historia española destacan: Historia de España (1947), Ensayos sobre la Cataluña del siglo XVIII (1975) y Cataluña en la España moderna (3 vols., 1962), su obra principal. En 1996 fue objeto de un homenaje en reconocimiento a su dilatada carrera, organizado por el Institut Joan Lluís Vives. Además, Pierre Vilar elaboró distintas tablas de precios de los siglos XVI y XVII, para dejar constancia así de la deflación que causaba la llegada del oro americano a la Península. Por su parte, Fernand Braudel nació en Lunéville-en-Ornois, en 1902 y falleció en París, en el año 1985. Aunque coincidió con Marc Bloch y Lucien Febvre en los mismos principios historiográficos y entró a formar parte de la dirección de la prestigiosa e influyente revista Annales, Braudel puso de manifiesto las limitaciones de esta escuela al desarrollar su metodología y promover el estudio de los fenómenos de larga duración (sobre todo del medio geográfico y de los aspectos económicos y sociales) con el objetivo de llegar a una "historia total", capaz de integrar todos los elementos de las demás ciencias sociales. La tesis doctoral de este Historiador francés giraba en torno a la historia diplomática y la política mediterránea de Felipe II de España. En 1947, pudo leer su tesis, que dos años más tarde se publicaría con el título de La Méditerranée et le monde mediterranéen a l'époque de Philippe II (El Mediterráneo y el mundo mediterráneo en la época de Felipe II). El trabajo causó una gran impresión en la comunidad de historiadores del momento. Presentado en tres volúmenes, era un detallado análisis de un vasto ámbito geográfico (el Mediterráneo y su área de influencia) durante un largo período (la segunda mitad del siglo XVI) en el que el autor escalonó magistralmente los fenómenos estructurales, coyunturales y episódicos, aportando así un excelente análisis de conjunto. Para Braudel los fenómenos estructurales eran los que afectaban de modo más amplio y duradero la vida de las sociedades, conformando lo que él llamaba L'histoire lourdé (la historia densa o lenta). Braudel hablaba de una especie de estructura terciaria, sometida a distinta aceleración evolucionista, por la que la sociedad debía ser estudiada en relación con el medio geográfico, las relaciones sociales y las diferentes actuaciones políticas del momento. En 1951, junto a su maestro Lucien Febvre, fundó el Centre de Recherches Historiques (Centro de Estudios Históricos), lo que aseguró la publicación de varias colecciones de historia económica y social. Hasta el año 1956, año de la muerte de Lucien Febvre, fue considerado el segundo historiador de Francia. A partir de ese año su preeminencia se manifestó con la dirección de la famosa revista Annales. Economies. Societés. Civilisations (Anales. Economías. Sociedades. Civilizaciones), fundada por Lucien Febvre y Marc Bloch en 1929. En el año 1967 publicó su segunda obra importante: Civilisation matérielle, économie et capitalisme: siècles XV-XVIII (Civilización material, economía y capitalismo: de los siglos XV hasta el XVIII), estructurada en tres volúmenes. Esta obra se concibió bajo un plano completamente distinto a la anterior. Según Braudel, las culturas correspondían a un estado elemental de organización social, mientras que las civilizaciones están situadas en un peldaño más alto. El libro es la resultante de toda una serie de cursos hechos durante varios años en el Colegio de Francia. También fueron numerosas sus contribuciones de carácter metodológico, entre las que se cuentan el revolucionario ensayo La historia y las ciencias sociales (Histoire et sciences sociales: la longue durée, 1958), que abrió vastísimos y fecundos campos para la reflexión historiográfica. Asimismo, se han manejado obras de Marcel Bataillon, historiador francés que nació en Dijon, en 1895, y murió en París, en el año 1977. Los estudios de este Hispanista francés sobre textos españoles de diversos autores de los siglos XV y XVI han contribuido a renovar los estudios hispánicos en Francia. Su tesis doctoral trataba sobre Erasmo en España (1937) y ya es un clásico. En los últimos años de su vida, Marcel Bataillón volvió a los estudios sobre Erasmo y el erasmismo, dedicándole de nuevo páginas de indudable penetración y acierto. Tal fue así que, en el año 1978, se publicó póstumamente Erasmo y el erasmismo. En esta obra, además de dar una visión de conjunto admirable sobre la definición del erasmismo y su influencia en la represiva España, precisa más aún si cabe la gran deuda de Vives para con Juan Valdés, y de El Lazarillo de Tormes, o el propio Cervantes para con Erasmo de Rotterdam. El autor acaba la obra resaltando las nuevas desdichas del pensamiento erasmista en una España que se debatía entre dos reinados y dos actitudes diferentes: abierta (Carlos V), y cerrada (Felipe II). La producción bibliográfica de Marcel Bataillón es ingente además de descansar en una erudición segurísima, pero distinguiéndose, sobre todo, por la elegancia de la hechura, su composición nítida, la expresión precisa y pintoresca, de un gran valor literario por sí misma. Su posición siempre fue original, manteniéndose apartado de las influencias y de las modas que reinaban en la ciencia histórica. De toda su obra destacan los siguientes títulos más significativos, todos traducidos al castellano: Estudios sobre Bartolomé de las Casas (Barcelona, 1976), El hispanismo y los problemas de la historia de la espiritualidad (Madrid, 1977), La vida del Lazarillo de Tormes (París, 1968), El padre de las Casas y la defensa de los indios (Barcelona, 1985), Pícaros y picaresca (Madrid, 1969). Así, pues, quedaban bien claras sus enseñanzas. No obstante, en 1988, la propia revista se hizo eco en un editorial de la necesidad de una reflexión, dada la existencia de una crisis general en las ciencias sociales que se atribuía al abandono de lo que habían sido paradigma dominantes en su época de mayor esplendor -el estructuralismo y el marxismo-, y la consiguiente incertidumbre que esa crisis sembraba en la historia. ¡Bien! De todas estas enseñanzas deriva un concepto propio, más o menos, que dice que el método, enfoque o punto de vista histórico se caracteriza por la idea de que sólo la historia permite entender adecuadamente la realidad. Sus tesis básicas son: • Sólo la comprensión del pasado permite entender el modo de ser y el comportamiento de las cosas presentes; • La realidad presente está compuesta de capas o niveles, y las más antiguas determinan a las más recientes o superficiales. Este enfoque se ha aplicado de forma diversa en varias disciplinas científicas: en geología con W.Smith; en biología permitió la aparición del evolucionismo y en psicología también permitió el psicoanálisis. En definitiva, pues, la escuela de los Annales ha sido el movimiento historiográfico más importante del siglo XX. Ciertamente ha compartido con el materialismo histórico, y con sectores neopositivistas significativos como la New Economic History, lo que se ha dado en llamar la "revolución historiográfica del siglo XX, que hoy algunos quisieran borrar de la historia de la historiografía, pero justo es reconocer la preeminencia de Annales en cuanto a organización y radicalidad en el combate contra la vieja historia historizante, positivista, acontecimental, que le ha supuesto una enorme irradiación internacional en el pasado siglo, debida también a su capacidad para generar amplios consensos asumiendo como propios enfoques como la historia social de origen marxista o el cuantitativismo neopositivista. Precisamente, la pérdida de influencia pública en los últimos años de la historia en Francia en favor de la sociología o la filosofía, tiene que ver con una desconexión con la sociedad, que ilustra lo que decíamos antes: la escuela de Annales se ha acabado junto con el siglo XX, pero, como el Cid Campeador, puede ganar todavía batallas después de muerta. Por lo tanto, no debería extrañar a nadie que nuestros relatos filosóficos contemplaran datos procedentes de otras materias, como la sociología, la economía, la psicología, etc. Pues, al fin y a la postre, todo filósofo es producto de una época y de una mentalidad colectiva. Y, sobre el concepto de mentalidad vamos a anotar unas palabras: Acuñado para oponerse a la clásica historia intelectual, el término mentalidad, como muchas otras propuestas de los Annales, careció de una acepción unívoca; se dejó impregnar de la influencia sucesiva de la psicología social, la etnología, la geografía y la “larga duración” braudeliana, y acabó convertido en un cajón de sastre que tan pronto remitía a una historia social -total- de las mentalidades como a un análisis estático que fragmentaba al máximo los objetos de estudio. Si durante un tiempo el núcleo de los debates en torno al concepto de mentalidad estuvo en su confrontación, por un lado con la historia intelectual o la historia de las ideas, y, por otro, con la de las ideologías en su sentido marxista, a partir de los años setenta el concepto de mentalidad ha sido confrontado y desplazado por el de cultura. La historia social de la cultura se convertía en una historia cultural de lo social muy deudora de la concepción de cultura del antropólogo C. Geertz: una norma de significados transmitidos históricamente, personificados en símbolos; un sistema de concepciones heredadas expresadas en formas simbólicas por medio de las cuales los hombres se comunican, perpetúan y desarrollan su conocimiento de la vida y sus actitudes con respecto a ésta. En definitiva, pues, esta es la teoría de la Historia que se desprende de los ensayos que hemos elaborado. Con más claridad y precisión, ¡imposible! C. El Cuento El cuento frente a la leyenda y el mito El cuento, la leyenda y el mito tradicionales son relatos breves, ficticios y anónimos cuyas coincidencias y diferencias pueden definirse del siguiente modo: El cuento es la narración breve de carácter más complejo; está articulado en una secuencia de "motivos" o peripecias narrativas que tienen un número amplio y que siguen un orden variable aunque no arbitrario. El contenido del cuento, a diferencia del de la leyenda, se suele percibir como absolutamente ficticio o imaginario por el narrador y por el oyente, y sus personajes son puros arquetipos simbólicos. El cuento tradicional se inscribe, además, en unas dimensiones de espacio y de tiempo ("Érase una vez... en un país muy lejano...") indefinidas e irreales. La leyenda tradicional se puede definir, en cambio, como la narración oral o escrita breve o no compleja, que presenta hechos extraordinarios considerados como posibles o reales por el narrador y por el oyente, y relacionados con el pasado histórico y el medio geográfico de la comunidad a la que atañe o en la que se desarrolla la narración. El mito tradicional se puede definir, finalmente, como la narración de extensión y complejidad variables cuyos protagonistas son dioses, semidioses, héroes fundadores o culturizadores, y elementos cósmicos, naturales, animales, monstruosos, etc. animados o personificados. El contenido del mito es considerado real pero no exactamente histórico, sino más bien "protohistórico", y goza de una cierta consideración mágico-religiosa dentro de la comunidad. Por otro lado, el mito se inscribe en unas dimensiones de espacio conocido pero no necesariamente local, y de tiempo pasado correspondiente a la edad de fundación o de orígenes de la comunidad. A pesar de estas diferencias, la cuestión de las convergencias y divergencias entre cuento, leyenda y mito ha figurado hasta hoy entre las más difíciles de deslindar y definir por los estudiosos de la literatura. Los abundantes estudios críticos que han intentado arrojar algo de luz al respecto no han podido llegar a soluciones plenamente satisfactorias, seguramente porque es imposible establecer clasificaciones y jerarquías precisas, absolutas y unívocas dentro del campo dinámico y variable de la tradición oral y credencial (y de sus reflejos escritos y literarios) de cualquier pueblo. Por otro lado, resulta evidente para la mayoría de los investigadores que el cuento, la leyenda y el mito comparten muchas veces la misma materia o por lo menos algunos tópicos narrativos, y que en bastantes ocasiones lo único que les distingue es la actitud ideológica y el grado de creencia del narrador y del oyente hacia ellos: si les considera pura ficción atemporal y sin vinculaciones geográficas, estaremos ante un cuento; si les sitúa en un plano mágico-religioso, estaremos ante un mito; y si les sitúa en un plano histórico-local, lo que habrá será una leyenda. También ha quedado demostrado por numerosos investigadores que, en ocasiones, una materia narrativa arcaica de carácter mítico, al perder su base o vigencia mágico-religiosa, puede convertirse en leyenda, en cuento o en simple creencia o superstición. Un ejemplo típico de este fenómeno que ha podido ser extensamente documentado y estudiado en el ámbito español es el de El pastor y marzo, narración que describe los intentos de un pastor para que el cruel mes de marzo respete su rebaño. Esta fábula, que se presenta a veces en forma prosística y otras en forma poética (a veces incluso como refrán), deriva de una materia mítica difundida por toda Europa y por el área mediterránea de Asia y África. En España aparece en ocasiones como leyenda vinculada a un lugar o comunidad concretos, y otras veces como cuento sin vinculaciones temporales ni geográficas, o como superstición profana. Y en ocasiones también como creencia cristianizada que ha dado lugar a fiestas y cultos católicos de propiciación ganadera que tienen lugar en el mes de marzo y en que la figura de la Virgen asume el papel de ese mes. También en el ámbito internacional, y desde hace tiempo, ha habido un gran interés por el estudio de las relaciones e interferencias entre leyenda, cuento, mito, canción narrativa, etc. En los seis volúmenes de su monumental Motif-Index of Folk Literature (Índice de motivos de la literatura folclórica) (1955-1958), el erudito norteamericano Stith Thompson no hizo distinción operativa entre los motivos argumentales de cada género narrativo (leyenda, mito, cuento), que consideraba en ocasiones intercambiables y estrechamente relacionados entre sí. En fecha más reciente, el volumen colectivo D'un conte... à l'autre: la variabilité dans la littérature orale (De un cuento... al otro: la variabilidad en la literatura oral) (1990) reunió cuarenta y dos estudios de especialistas de numerosos países acerca de los procesos de variación y de emigración (de una tradición a otra y de un género a otro dentro de una misma tradición) que con frecuencia afectan al repertorio folclórico de toda sociedad humana. En esta obra se hacían penetrantes análisis sobre la relación del cuento con otros géneros, especialmente con la leyenda y con el mito. Este extenso volumen colectivo no deja de ser un simple eslabón de la inagotable serie de estudios críticos que han intentado definir e identificar las mutuas relaciones e interferencias entre el cuento, la leyenda y el mito. En un marco literario mucho más amplio, cabe decir que los especialistas suelen estudiar hoy el cuento con otras formas del relato breve. Migratoriedad de los cuentos tradicionales Otro de los rasgos definitorios del género cuentístico es su carácter migratorio. Los cuentos se han transmitido de modo tradicional, en el seno de un mismo pueblo, y de un pueblo a otro, durante siglos, mezclándose, contaminándose y superponiéndose a estratos previos, y conformando en cada lugar un repertorio en parte conectado con el del entorno y en parte dotado de rasgos de especifidad propios. La emigración de los cuentos es un fenómeno íntimamente conectado con los procesos de migración, contacto y mezcla de pueblos o de grupos y personas pertenecientes a pueblos distintos. Hoy en día, pueden establecerse familias y ramas de los mismos motivos cuentísticos distribuidos en ámbitos geográficos muy extensos, como consecuencia de esta dimensión migratoria. Así por ejemplo, es factible hablar de una cuentística indoeuropea que presenta elementos parcialmente coincidentes en tradiciones que van desde el Medio Oriente hasta Gran Bretaña, España y Portugal y todos los países de cultura anglosajona (como Estados Unidos) e hispánica (toda Hispanoamérica). También se puede hablar de una cuentística semítica, china, japonesa, etc., igual que de una cuentística germánica, hispánica o italiana y, descendiendo a niveles más particulares, de una cuentística vasca, gallega, catalana o andaluza, o de una comarca o pueblo concreto. En todas ellas convive indefectiblemente un fondo común de carácter multicultural y una dimensión específicamente local. El carácter endoculturador y socializador de los cuentos Desde muy antiguo, los cuentos han desempeñado un papel básico en la transmisión de los conocimientos y de la cultura humana. Las dos clases principales de cuentos que existen, la de los maravillosos y la de los humorísticos, han cumplido, según la mayoría de los críticos, dos funciones en apariencia antitéticas, pero en el fondo coincidentes: la de los cuentos maravillosos tiene el objetivo de ensalzar las virtudes de un héroe o de una heroína que al final reciben el premio acorde con su esfuerzo y contraen matrimonio, lo que refuerza todo el sistema social y de parentesco; la de los cuentos humorísticos tiene el objetivo de ridiculizar a personas con defectos morales o sociales, e incluso la de ironizar o criticar a las clases y conceptos prestigiosos de la sociedad, en lo que muchos especialistas ven una estrategia de reequilibrio ideológico. En ambas funciones se advierte un trasfondo endoculturador y socializador evidente. Pero, además, el uso del cuento ha tenido en ocasiones finalidades pedagógicas directas y evidentes. Uno de sus más célebres editores, Charles Perrault, llegó a afirmar que los cuentos debían transmitir "una moralidad loable e instructiva. Siempre es recompensada la virtud y castigado el vicio. Tratan de hacer ver la ventaja que hay en ser honesto, paciente, discreto, laborioso y obediente, y lo que les sucede a los que no lo son". Numerosos críticos han interpretado, en cualquier caso, que los cuentos son un medio de transmisión de conocimientos y de normas sociales, pero también de formas de transgresión de las mismas. Un fenómeno relativamente habitual ha sido el de la adaptación y manipulación que determinados autores o grupos han hecho de los contenidos ideológicos y morales de diversos cuentos folclóricos, con el objeto de atraerlos a su propia órbita ideológica. Diversos críticos, como Gianni Rodari, han rechazado como perturbadora y distorsionadora la alteración de los significantes de los cuentos para lograr aplicaciones moralizantes concretas y directas. Y otros, como Bruno Bettelheim, han señalado que los contenidos endoculturadores y socializadores de los cuentos son sólo una de las dimensiones de su multidireccional capacidad de explicar e interpretar la realidad, que tendría no sólo una dimensión consciente e intencionada, sino también otra subconsciente y no intencionada. Clasificación de los cuentos tradicionales Los especialistas han propuesto diversas clasificaciones de las narraciones cuentísticas orales. Por ejemplo, el investigador norteamericano Stith Thompson, ofreció las siguientes en su clásico libro The Folk Tale (El cuento folclórico) de 1946: Cuento maravilloso, cuento de hadas o Märchen Es el cuento extenso, complejo e integrador de una sucesión de motivos que se localizan en un espacio y en un tiempo completamente irreales y simbólicos. Está protagonizado por un héroe o heroína que debe protagonizar y superar una serie de pruebas y de peripecias fabulosas (con intervención habitualmente de elementos o personajes mágicos) que terminan en un matrimonio feliz. Novella Tipo de cuento similar al anterior, pero localizado en un tiempo y en un lugar concretos, y con menos peripecias fabulosas. Muchos cuentos de los ciclos de Las Mil y Una Noches o de Simbad el Marino responderían a esta tipología. Cuento heroico Es un tipo particular del cuento maravilloso y de la novella que se centra en las hazañas de un héroe mítico-cultural, del tipo de Hércules o de Teseo, por ejemplo. El cuento de orígenes o etiológico Explica el origen de lugares, pueblos, instituciones humanas o características físicas, morales o de conducta de las personas, de los animales, de las plantas o de los astros. El cuento de animales La fábula es una tipología del cuento de animales que incluye una enseñanza moral explícita. El cuento humorístico, chiste, chascarrillo o Schwank La leyenda Que puede ser leyenda local, leyenda migratoria, tradición local o saga. El mito El cuento religioso Otros autores, como P. Delarue y M.-L. Tenèze han definido también un tipo específico de: Cuento de ogros estúpidos Clasificación de Aarne y Thompson Entre los 2411 tipos de cuentos definidos en la versión definitiva de The Types of the Folktale: a Classification and Bibliography (Los tipos del cuento folclórico: Clasificación y Bibliografía) (1981) de Antti Aarne y Stith Thompson, la división temática de los cuentos quedaba establecida así: Cuentos de animales (tipos 1-299) Engloba los cuentos de animales salvajes, de animales salvajes y de animales domésticos, del hombre y los animales salvajes, de los animales domésticos, de pájaros, de peces, y de otros animales y objetos. Cuentos folclóricos ordinarios (tipos 300-1199) Engloba los cuentos de magia (de adversarios sobrenaturales, esposos o esposas sobrenaturales o encantados, pruebas sobrehumanas, ayudantes sobrenaturales, objetos mágicos, poderes o conocimientos sobrenaturales y otros cuentos de asunto sobrenatural), los cuentos religiosos, las novelle y los cuentos del ogro estúpido. Cuentos humorísticos, chistes o anécdotas (tipos 1200-2499) Engloba las historias de tontos, de matrimonios, de mujeres, de hombre, de mentiras, formulísticos y no clasificados. Motivo, tipo y función de los cuentos tradicionales Algunas escuelas críticas de la cuentística universal han aislado y definido diversas clases de elementos integrantes del cuento folclórico. La escuela geográfico-histórica representada fundamentalmente por el folclorista finlandés Antti Aarne (1867-1925) y por el norteamericano Stith Thompson (1885-1976) definió el motivo: unidad o pieza argumental más breve dotada de estabilidad, y susceptible de combinarse de forma variable con otros motivos para formar una unidad o tipo superior. Un ejemplo de motivo podría ser, por ejemplo, el de "desencantamiento mediante el golpe con una vara mágica", que puede aparecer en un abanico muy amplio de cuentos. Tipo: unidad o pieza argumental más amplia dotada de estabilidad, compuesta por una suma de unidades menores o motivos que constituyen un esquema privilegiado insistentemente por los narradores. Un ejemplo de tipo podría ser, por ejemplo, el de Cenicienta, Barbaazul, etc. Por su parte, el método formalista-estructuralista planteado por Vladimir Propp en 1928 establecía que todos los cuentos maravilloso se basaban en la función: unidad argumental mínima que se identifica con cualquier posible actividad esencial expresada en el cuento. Entre las 31 funciones formuladas por Propp, figuran la heroica, la agresiva, la donante, la auxiliar, etc. D. Presentación del Libro Este libro, titulado “Libro de cuentos”, engloba únicamente dos cuentos, a saber: - La niña y el osito de peluche - E Historias de dragones. En La niña y el osito de peluche, la niña, Susana, ocupa una gran cama festoneada con barrotes de hierro. La niña tenía un amigo muy especial: su osito de peluche. La niña tenía sólo 3 años. Se explica perfectamente esta etapa psicológica. Si la niña dormía, el osito estaba despierto y si la niña estaba despierta, el osito dormía. Se habla templadamente de los úrsidos (u osos). En sus ratos de abstinencia el osito se convertía en un Señor Oso. Se juega perfectamente con los Picos de Europa, en donde el Señor Oso se encontraba en su medio natural. Pero lo verdaderamente importante es lo ya apuntado: mientras la niña dormía, el osito se encontraba en plena algarada, y viceversa. En Historias de dragones, se habla de los dragones. Funcionalidad, tipos, etc., desde la antigüedad hasta nuestros días. Se aclara únicamente que los libros de Harrry Potter componen la popular serie de novelas de fantasía escritas por J. K. Rowling y las películas de Warner Bros basadas en ellas. El último libro se divide en dos películas. El principal protagonista de las mismas es el joven mago Harry Potter. Las novelas están escritas en tercera persona de un modo omnisciente limitado. J. K. Rowling muestra una habilidad para convencer de un modo lógico que existe un mundo mágico: lleno de magos, maldad y criaturas fantásticas. La Saga de Harry Potter ha sido comparada muchas veces con otras sagas similares (en la base de un mundo fantástico, mágico) en las que cabe destacar Las Crónicas de Narnia de C.S. Lewis (de la que cabe decir J. K. Rowling obtuvo cierta inspiración en la relación de cómo entrar a un mundo mágico: Armario (Narnia)-Andén 9 y 3/4 (Harry Potter); y la no menos conocida saga de El Señor de los Anillos de J.R.R. Dicho lo cual, volvemos otra vez sobre el cuento. Recopilaciones de cuentos foclóricos catalanes, valencianos y baleares La riqueza y calidad del corpus cuentístico en lengua catalana han hecho de él un repertorio de extraordinario interés para los críticos. Su recopilación comenzó ya a mediados del siglo XIX, gracias a la labor pionera de Manuel Milá i Fontanals (1818-1884), quien, pese a su interés preferente por el romancero, también recogió y publicó algunos cuentos. Muy poco después, Francesc Maspons i Labrós publicaría Lo rondallayre (1871-1874) y sus Contes populars catalans (1885); y el Archiduque Lluis Salvador de Austria, su recopilación de Rondayes de Mollorca (1895). Ya en el siglo XX, aparecerían las recopilaciones de Antoni Mª Alcover, Aplec de Rondaies Mallorquines, en 24 volúmenes (1936-1972); Pau Bertràn y Bròs, El rondallari català (1909); Andreu Ferrer Ginart, Rondaies de Menorca (1914); Valeri Serra Boldú, Aplec de Rondalles (1922), y 18 volúmenes de Rondalles populars (1930-1933); Esteve Caseponce, Rondalles catalanes (1932-1934); Josep Roure-Torent, Contes d'Eivissa (1948); Joan Amades, Rondallistica [Folklore de Catalunya I] (1950); Enric Valor i Vives, Rondalles valencianes (1950-1988), Meravelles i picardies: Rondalles valencianes (1964-1970); J. Castelló y Guasch, diversos volúmenes de cuentos de Ibiza y Formentera (1953-1976); Col•lectiu Folkloric Ciutadella, Recull de Rondalles Populars Menorquines (1981); y Lluis G. Constans, Rondalles (1981). A la cuentística catalana se ha dedicado también la Contribució a l'index de tipus de la rondalla catalana (1982) de Josep M. Pujol. Recopilaciones de cuentos folclóricos gallegos Pese a su extraordinaria riqueza y variedad, las ediciones de cuentos folclóricos gallegos han sido hasta ahora muy escasas. Entre las más importantes y nutridas figuran las de Laureano Prieto, Contos vianeses (1958); Loís Carré Alvarellos, Contos populares da Galiza (1963-1967); la recopilación impulsada por el Centro de Estudios Fingoy, Contos populares da provincia de Lugo (1963); y Xosé Ramón Mariño Ferro, Contos marabillosos (1995). Recopilaciones de cuentos folclóricos vascos La tradición en lengua vasca del sur de Francia, del País Vasco y de Navarra, está considerada como una de las más importantes y originales de toda Europa. En el cuento vasco tienen una representación muy interesante los argumentos de tipo mágico y mítico. Entre sus recopilaciones más importantes figuran las de Julien Vinson, Le folklore du Pays Basque (1883); Resurrección Mª de Azkue, Euskalerriaren yakintza (1935-1947); José Miguel de Barandiarán y otros, El mundo en la mente popular vasca (creencias, cuentos y leyendas) (1960-1966); Juan Mugarza, Tradiciones, mitos y leyendas en el País Vasco (1981); y Juan Garmendia Larrañaga, El pensamiento mágico vasco (1989). Recopilaciones de cuentos folclóricos de Hispanoamérica La tradición cuentística en lenguas española y portuguesa de Hispanoamérica está considerada como una de las más vitales e importantes del mundo. Especialmente en el seno de las clases más iletradas, el cuento sigue cumpliendo funciones endoculturadoras y socializadoras importantes, y subsiste todavía en algunos lugares, como oficio profesional o semiprofesional, el de "contador de cuentos". Entre las colecciones hispanoamericanas más importantes figuran las de Silvio Romero, Contos populares do Brasil (1885); J. Alden Mason y Aurelio M. Espinosa [padre], "Porto Rican Folklore: Folktales", publicados en el Journal of American Folklore entre 1922 y 1929; Ramón A. Laval, Cuentos populares de Chile (1923); Rafael Ramírez de Arellano, Folklore portorriqueño. Cuentos y adivinanzas recogidos de la tradición oral (1928); Arturo Jiménez Borja, Cuentos peruanos (1937) y Cuentos y leyendas del Perú (1940); José Antonio Lezcano y Ortega, Cuentos populares [de Nicaragua] (1942); José Manuel Espinosa, Spanish Folk-Tales from New Mexico (1937); Luis da Câmara Cascudo, Contos tradicionais do Brasil (1946); Mario Riera Pinilla, Cuentos folklóricos de Panamá (1956); Agustín Jaramillo Londoño, Cosecha de cuentos (del folklore de Antioquía) (1958); Yolanda Pino, Cuentos folklóricos de Chile (1960-1963) y Cuentos mapuches de Chile (1987); Susana Chertudi, Cuentos folklóricos de la Argentina (Buenos Aires, 1960-1964); Samuel Feijoo, Cuentos populares cubanos (1960-1962) y Cuentos populares cubanos de humor (1981); Juan Zacarías Agüero Vera, Cuentos populares de La Rioja (Argentina) (1965); Paulo Carvalho-Neto, Cuentos folklóricos del Ecuador (1966-1976); R. D. Jameson y Stanley L. Robe, Hispanic Folktales from New Mexico (1977); Juan B. Rael, Cuentos españoles de Colorado y Nuevo México (1977); Berta Elena Vidal de Battini, Cuentos y leyendas populares de La Argentina (1980-1984); Carlos Foresti Serrano, Cuentos de la tradición oral chilena I (1982); Johnny Payne, Cuentos cusqueños (1984); y Pilar Almoina de Carrera, El cuento popular venezolano (1990). Recopilaciones de cuentos folclóricos sefardíes Los cuentos de las comunidades sefardíes, tanto del norte de África como del Oriente del Mediterráneo, se caracterizan por el hibridismo de sus influencias judías, cristianas, turcas, balcánicas y árabes. Las colecciones más importantes que se han publicado han sido la de Arcadio de Larrea, Cuentos populares de los judíos del norte de Marruecos (1952-1953); y la de Matilda Koen-Sarano, Kuentos del Folklor de la Famiya Djudeo-Espanyola (1986), Djoha ke dize? Kuentos populares djudeo-espanyoles (1991) y Konsejas y Konsejikas del mundo djudeo-espanyol (1994). Recopilaciones de cuentos folclóricos portugueses Los cuentos portugueses constituyen un repertorio de enorme riqueza tipológica y estética. Entre sus colecciones más importantes figuran las de Adolpho Coelho, Contos populares portugueses (1879); António Thomaz Pires, Contos populares Alentejanos (1902-1904); Zófimo Consiglieri Pedroso, Contos populares portugueses (1910; aumentada en 1985); Francisco Xavier d'Athaíde Oliveira, Contos tradicionaes do Algarve (1900-1905); Teophilo Braga, Contos tradicionaes do Povo Portuguez (2ª ed. aum. 1914); José Leite de Vasconcellos, Contos populares e lendas (1963-1966); y Alda da Silva Soromenho y Paulo Caratão Soromenho, Contos populares portugueses (Inéditos) (1984-1986). -------------------------------------------------------------------------------------------------------------------

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