miércoles, 26 de febrero de 2025

ENSAYO, Los vascos.

Los vascos han construido alrededor de su idioma una cultura original y creativa, impregnada de diversas influencias. A menudo esta cultura es en gran parte llevada por hombres y mujeres, en general son más actores que consumidores. Sus emblemáticas prácticas y el carácter de sus creadores proponen al resto del mundo una visión artística y al mismo tiempo singular y moderna. Al adueñarse de las aportaciones de las culturas de su entorno, los vascos han construido alrededor de su lengua, el euskera, un universo cultural propio, tal era el caso ayer. Pero mucho más lo es hoy con el desarrollo de los “enganches” interculturales generados por la urbanización (incluso la urbanización de zonas rurales), la mundialización de los intercambios, el libre comercio … Detrás de estas palabras, hay sobre todo una vivencia cultural compartida por hombres y mujeres que hacen vivir una realidad artística mucho más que el consumo que hacen de ella: la cultura vasca es, ante todo, una cultura participativa, popular. La animación cultural está lejos de limitarse a las manifestaciones folklóricas. Estas prácticas de lo cotidiano moldean una expresión cultural abierta a aportaciones exteriores. Quizás en el ámbito musical constituye la mejor ilustración de esta capacidad de integración de las aportaciones de la mundialización en los fondos del patrimonio local: hoy, aún se canta tradicionalmente a capella sobre viejas melodías las improvisaciones de los poetas vascos, pero también se interpretan en euskera, creaciones cuyos compases están impregnados de influencias latinas, rock , funk , jazz … De manera general, la cultura vasca se asemeja a una memoria en marcha. El fenómeno del bertsolarismo constituye el ejemplo más asombroso de esta adaptación de la expresión cultural más típica del patrimonio vasco al mundo actual. Practicado durante siglos por poetas originarios del mundo rural, esta improvisación cantada y versificada se ha convertido actualmente en el campo de expresión favorito de los jóvenes vascoparlantes de las zonas urbanas del País Vasco al igual que ha ocurrido con el rap en el resto del mundo. A nivel local, estos jóvenes “bertsolaris” se han convertido en estrellas, ya que para algunos es una profesión. Conviene subrayar también que, más allá de la dimensión popular, la cultura vasca es también una cultura de profesionales, de artistas que viven de su arte, consagrando toda su energía a la creación contemporánea. Concretando un tanto los hechos, y cediendo la palabra a Xabier Peñalver, quien ha escrito Sobre el origen de los vascos, obra que ha sido editada por Editorial Txertoa, en San Sebastián, en el año 2011. El presente libro es una síntesis acerca del origen y evolución de los pobladores de Euskal Herria a lo largo de varios centenares de miles de años. A través de las investigaciones arqueológicas se ha podido conocer cómo nuestros antepasados más remotos llegaron a superar sucesivas dificultades mediante la adaptación al medio natural, dominando sus recursos y adquiriendo con el tiempo las técnicas suficientes para lograr la supervivencia y dar pasos en su desarrollo. Una serie de mapas e ilustraciones en donde se recogen los hallazgos correspondientes a cada período prehistórico y los resultados de algunas de las últimas excavaciones, completan este trabajo. Por su parte, Xabier Peñalver Iribarren es un arqueólogo y miembro del dpto. de Arqueología Prehistórica de la Sociedad de Ciencias Aranzadi, que nació en Donostia en 1952. Ha dirigido numerosas excavaciones desde 1982, igualmente ha intervenido en diversas campañas de prospección en Gipuzkoa. Ha participado en trabajos especializados como La Carta Arqueológica de Gipuzkoa, o publicado Euskal Herria en la prehistoria, investigaciones en torno al Bronce Final, la Edad de Hierro, además de otros y numerosos trabajos. En otro sentido, el número de personas que tanto en el País Vasco como en el resto del mundo hablan euskara asciende en la actualidad a casi 700.000. Gipuzkoa es el territorio con mayor número de vascoparlantes. En la Comunidad Autónoma Vasca y en el País Vasco Norte el porcentaje de vascoparlantes es de uno de cada cuatro habitantes; en Navarra, uno de cada diez. El proceso de normalización lingüística iniciado hace 20 años en la Comunidad Autónoma Vasca ha dado sus frutos: 6 de cada diez jóvenes saben euskara. En el País Vasco Norte , sin embargo, el proceso es inverso: solamente uno de cada diez jóvenes habla euskara, lo que sitúa a nuestra lengua en una de las 3.000 que, según la UNESCO, se hallan en riesgo de desaparecer. La enseñanza en euskara, pese a todo, sigue avanzando: hay posibilidad de estudiar en nuestra lengua en las ikastolas (sistema de inmersión), en las escuelas públicas y escuelas concertadas católicas. También los estudios universitarios pueden realizarse en euskara en todos los territorios. En todo el País Vasco, diversos organismos públicos y privados impulsan la euskaldunización de adultos: 50.000 personas estudian en la actualidad nuestra lengua. El euskara se ha convertido en lengua de comunicación. El euskara ha entrado de lleno en las nuevas tecnologías de la comunicación (grupos multimedia, Internet ...). En otro orden de cosas, la oficialidad del euskara ha supuesto avances para nuestra lengua en ámbitos como la educación, la administración, la señalización vial, etc, en buena parte del País Vasco. Por otra parte, hay numerosas iniciativas en marcha para la euskaldunización de la sociedad y para fomentar el uso del euskara. En el País Vasco Norte, la utilización del euskara en la vida pública es mayor en la actualidad que hace algunos años, aunque queda aún mucho por hacer en lo que se refiere a transmisión familiar, enseñanza y otros muchos ámbitos. Lo cierto es que el País Vasco se sitúa en un extremo del norte peninsular, abierto al mar Cantábrico y al golfo de Vizcaya y fronterizo con Francia. Su historia se remonta al paleolítico, cuando los primeros moradores de estas tierras habitaban las zonas montañosas y se dedicaban a la caza y la pesca; posteriormente, hasta los albores del siglo XV, la sociedad vasca evolucionó a partir de dos modos de vida diferenciados: uno, que perduraría en el tiempo, fundamentado en la agricultura y radicado en los valles y otro dedicado al pastoreo en las montañas. La cultura y el folklore de esta comunidad hunden también sus raíces en los ancestros de la historia, y llegan hasta la actualidad con un gran arraigo popular y una lengua transmisora que recupera lentamente su salud. Cada una de las tres provincias vascas es una región en sí misma, geográfica, histórica, económica, social y culturalmente. Bizkaia es industrial y pesquera, y pese a las crisis económicas que han mermado su poder y su población, aparece en primera línea en el intento de no perder el tren de la modernidad, si bien delega en Bilbao, la capital, el papel del cambio con una transformación urbanística de gran envergadura. Araba es la provincia agrícola, la más castellana en paisaje y en historia, y en ella se encuentra el centro neurálgico de la política de la comunidad autónoma, Vitoria-Gasteiz, sede del gobierno vasco. Gipuzkoa, y esencialmente Donostia-San Sebastián, marcan el ritmo señorial del país. Suelo de un pueblo de ancestrales orígenes, el País Vasco aparece destacado en la península Ibérica, atrapado entre la escarpada costa cantábrica y la depresión del Ebro, y se puede advertir cómo las peculiaridades de su cultura son hondamente sentidas por los habitantes de esta tierra en las múltiples manifestaciones que conforman su legado cultural y artístico. El pueblo vasco ha dado grandes artistas plásticos cuyos lienzos y esculturas, principalmente, a menudo aparecen inspirados en los paisajes, la historia y la vida cotidiana de su entorno, pero que por su significación trascienden el ámbito local y alcanzan, en muchos casos, una dimensión de carácter internacional. Basta recordar en este sentido nombres de la talla de Ignacio Zuloaga, Eduardo Chillida o Jorge de Oteiza, cuyas obras, paradójicamente, no son a veces lo bastante conocidas por los propios del país. Y, una vez desvelados los nombres de nuestros tres artistas más internacionales, recomendaremos leer la obra titulada La reconstrucción de la identidad cultural vasca: Oteiza-Chillida por venir que ni al pelo. El autor es Luxio Ugarte, siendo editada por Siglo XXI, en Madrid, en el año 1996. En el camino emprendido hacia la reconstrucción de la identidad cultural vasca surgen una serie de personajes que actúan como guías carismáticos, como líderes que emprenden una misión de salvación nacional. Estos personajes actúan como fundadores de un nuevo tipo de modelo a seguir en el que definen las características idiosincrásicas de cada pueblo. Éste es el momento en que Jorge Oteiza lanza su proyecto estético-cultural, el ¡Quousque Tandem...! (1963), que marca el camino para la recuperación estética del alma vasca y del estilo original vasco. Sus fundamentos se basan en que la reconstrucción de la cultura original vasca es posible y necesaria. Con este fin"funda"un nuevo estilo de arte denominado"arte vasco"basado en componentes culturales y estéticos"originales". La fundación de este arte vasco está inmersa en una serie de enfrentamientos entre los dos grandes escultores contemporáneos vascos, Jorge Oteiza y Eduardo Chillida. Mientras que Oteiza reclama para sí este hecho, arguyendo que es el primero en expresar por medio del abstracto los componentes de una escultura vasca, Chillida arguye que su obra es anterior y que se inscribe dentro de las coordenadas culturales vascas, pero está al mismo tiempo abierta al mundo. Entre estos dos personajes se forma un tándem que equilibra y aglutina un modelo cultural. Y, una vez hecho este breve inciso, recordaremos que de los artistas vascos se puede lograr una buena panorámica visitando los museos de San Telmo , en Donostia-San Sebastián, y sobre todo el de Bellas Artes de Bilbao . De las excelencias del País Vasco ha dado fiel testimonio, como ya hemos indicado, Julio Caro Baroja, aunque no por ello el célebre antropólogo ha dejado de poner una semilla de discordia, traducida en la denuncia hacia una falta de sensibilidad respecto al patrimonio, manifestada en un derribo histórico a todos los niveles. Sin embargo, en la base de este lejano y aparente desinterés se encuentra la siempre difícil política vasca. Rompemos todo formalismo para indicar que el Museo Zuloaga se encuentra en Zumaia La cultura vasca es fruto de un particular desarrollo histórico, que, en muchos aspectos, ha transcurrido al margen de algunos de los acontecimientos claves que afectaron a gran parte del área peninsular. Las características geográficas y orográficas de estas tierras determinaron en gran parte su evolución y también el carácter particular de sus gentes. Es en muchos aspectos una de las culturas más singulares de la Península, con rasgos propios y únicos que se han mantenido a lo largo de los siglos, y una lengua, el euskera o euskara, una de las joyas lingüísticas europeas -considerada anterior a las lenguas indoeuropeas - fruto del desarrollo del lenguaje de los primeros pobladores del territorio. El folclore del pueblo vasco posee un carácter ancestral profundamente rico que se muestra en el mundo mitológico y legendario, en los ritos y las danzas –que conservan gran parte de su simbología primigenia, pues la llegada tardía del cristianismo favoreció su permanencia en la memoria popular y en la tradición-. Aunque delimitada por montañas y desfiladeros, esta comunidad abierta al mar no ha dado la espalda a influencias externas, y prueba de ello es que existen curiosas conexiones con algunas costumbres, artes y juegos que recuerdan al occidente europeo. El deporte es también un importante hecho diferencial de esta cultura, y su práctica e implantación en la sociedad vasca así lo acreditan. --------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------

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