sábado, 26 de abril de 2025

LITERATURA DE VIAJES, "Algunos recorridos por Guipúzcoa". Su Epílogo, Índice y Prefacio.

Guipúzcoa PREFACIO Playas de ensueño, villas monumentales, caseríos rodeados de espectaculares montañas y una extensa y variada oferta cultural y gastronómica. Gipuzkoa es un territorio plural en el que cada comarca goza de personalidad propia. Desde el azul del Cantábrico hasta los espacios naturales del interior, pasando por ciudades industriales situadas a escasos kilómetros de comarcas rurales. Todo ello en un pequeño espacio que se puede recorrer de un extremo a otro en apenas una hora. Y es que Gipuzkoa es el territorio menos extenso de la Comunidad Autónoma Vasca, una tierra de contrastes que ha sabido conjugar el arraigo de sus tradiciones, sin dejar de estar en primera línea de la vanguardia tecnológica, empresarial y artística. Su capital, Donostia-San Sebastián, está considerada como una de las ciudades más bellas del mundo. La bahía de La Concha, con la isla de Santa Clara en el centro, es sin duda la imagen más conocida de esta ciudad que cautiva a cuantos la visitan. El mar, la montaña y el río Urumea conviven en perfecta armonía con una arquitectura urbana ordenada, repleta de edificios señoriales y ejemplos de la más moderna arquitectura, como el Palacio Kursaal, escenario de numerosos congresos y acontecimientos culturales de primer orden. Al igual que en todo el territorio, la gastronomía es otro de los grandes atractivos de la capital donostiarra. Y es que los amantes de la buena mesa tienen en Gipuzkoa una oferta gastronómica difícil de igualar, con todo tipo de sabores, aromas y texturas que se adaptan a todos los paladares: desde restaurantes con estrellas michelín y deliciosos pintxos que adornan las barras de los bares, hasta sociedades gastronómicas, ferias, mercados y sidrerías (que principalmente se concentran en la zona de Astigarraga, Hernani y Usurbil). La costa de Gipuzkoa, a lo largo de 86 km, cuenta con innumerables atractivos. En el litoral occidental, las hermosas villas costeras de Zarautz, Getaria y Mutriku constituyen deseados destinos vacacionales para muchos turistas, gracias a sus espléndidas playas, monumentos y atractivos culturales. Además, la naturaleza nos brinda uno de los paisajes más espectaculares de la costa vasca: las curiosas formaciones geológicas de los acantilados que se sitúan entre Deba y Zumaia. En el otro extremo del litoral, hacia el Este, se encuentra la comarca de Bidasoa-Txingudi, cuyo carácter fronterizo ha marcado la vida de sus principales poblaciones: Hondarribia, que tras sus murallas conserva un excepcional casco histórico, e Irun, ciudad de intensa actividad comercial. Asimismo, Gipuzkoa esconde muchos tesoros en su interior, que se caracteriza por sus verdes valles y sus montañas, ideales para realizar excursiones a pie, en bicicleta e incluso a caballo. Es en las áreas rurales del interior donde mejor se mantienen las tradiciones culturales y folklóricas vascas, así como el euskera (lengua materna de la mayoría de esta población). Con la silueta de la sierra de Aralar y con el Txindoki como telón de fondo, las comarcas de Tolosaldea y Goierri nos permiten adentrarnos en localidades que conservan la esencia de la Euskadi rural. Más hacia el Oeste, los valles de Urola y Deba encierran auténticos tesoros de la Euskadi monumental, tres joyas del románico, barroco y la vanguardia: la ermita de La Antigua en Zumarraga, la basílica de Loiola en Azpeitia y el santuario de Arantzazu a los pies del Parque Natural de Aizkorri. Te invitamos a un territorio diferente, pequeño pero intenso, donde podrás compartir experiencias auténticas para todos los sentidos, para todas las edades y durante todo el año. Verde y azul, orgullosa de una historia que conserva el idioma más antiguo de Europa y creadora de vanguardias, Gipuzkoa ofrece un territorio singular y cosmopolita y, sobre todo, auténtica. San Sebastián es una ciudad vestida con tres montes, tres playas, una isla y un río. Pero más allá de su belleza natural, la capital de Gipuzkoa también ha forjado su propio encanto gracias a su arquitectura, calidad de vida y reputada gastronomía. No dejamos de escuchar que el verano del 2022 será el de la vuelta a la normalidad, pero no hace falta esperar a que llegue para disfrutarlo. Ya puedes conseguir los recuerdos de tu próximo viaje a Gipuzkoa y llevarte una experiencia inolvidable. En Gipuzkoa se puede comer a lo grande con raciones muy pequeñas. Los pintxos son una forma divertida y versátil de disfrutar de nuestra gastronomía. Poco a poco, bocado a bocado, es posible probar las mejores creaciones de diferentes cocinas. Es como un menú degustación que se realiza sobre la marcha, improvisando en un mismo bar o en varios a modo de “paseo culinario”. Los hay sencillos como la genial Gilda, una banderilla de guindilla, anchoa y aceituna que nació en Donostia como homenaje a Rita Hayworth; mientras que hay otros pintxos muy sofisticados, ejemplos de alta cocina en miniatura. Aunque la cultura del pintxo se originase en Donostia, hoy en día podemos encontrar grandes creaciones en prácticamente todos los rincones de Gipuzkoa, en especial en Hondarribia y Tolosa, donde apuestan muy fuerte por esta joya. El valle de Lastur está en pleno corazón del Geoparque de la Costa Vasca y tiene una amplia oferta de actividades en el entorno. Un rincón muy especial caracterizado por un bello paisaje natural de origen karstico. Situado en Itziar-Deba, cerca de la costa, es un pequeño valle entre montañas y colinas; una zona rural de tradición marina y gran valor histórico cultural por sus molinos del siglo XV. El Parque Natural de Aia está situado entre las localidades de Orio y Zarautz. Un parque balsámico, donde reina el silencio y donde se percibe la cercanía del mar entre hayas, fresnos, arces y robles. El Caserío Iturraran, un bello edificio del siglo XIV construido con madera de roble, y rodeado de un jardín botánico con 5000 especies vegetales, es la puerta de entrada al parque. Hay una zona de juego infantil en la entrada y es un lugar frecuentado por familias y grupos de excursionistas para pasar el día. Segura es un pueblo fundado en 1256 por mandato del rey de Castilla Alfonso X El Sabio, con el propósito de proteger los caminos que se dirigían desde la meseta al otro lado de los Pirineos. Segura es sin duda una de las villas medievales que merece la pena visitar, por su casco almendrado intacto y sus casas solariegas y palacios de la época. Beizama es un municipio de la provincia de Gipuzkoa. Beizama es conocido a nivel local principalmente por dos hechos: ser el centro geográfico de Guipúzcoa (en el monte Urraki) y haber sido escenario de uno de los crímenes más famosos de la crónica negra del País Vasco; el llamado Crimen de Beizama ocurrido en 1926 y aún recordado hoy en día. Nuestro propósito Hemos elaborado 72 oferplanes, es decir, escapadas, salidas, o si se prefiere, 72 excursiones de una jornada, que tienen como límites territoriales los mismos de la provincia de Guipúzcoa, pues todas estas excursiones se llevan a cabo en el interior de la provincia de Gipuzkoa. Pero ¿qué pretendemos? Aprovechar los numerosos tiempos muertos que figuran en nuestras vidas. ¡Éste es nuestro primer propósito! En segundo lugar, el conocimiento de los encantos más recónditos de nuestra Provincia. Por supuesto, hacemos caso a nuestras autoridades sanitarias. Así, pues, dentro de un abanico de posibilidades muy reducido queremos sacar el máximo provecho de la actual situación. Evitando las aglomeraciones, queremos meternos en todos los txokos que tiene nuestra actual provincia, para descubrir sus secretos más recónditos. Además, pretendemos dar unas notas sobre CULTURA VASCA, la cual tiene personalidad propia o carácter. Por lo que compaginaremos la lectura con las visitas in situ, que nos arrastrarán por los cinco sentidos, lo cual generará que estas salidas sean vividas intensamente. Practicando el senderismo, no a tropel, sino siendo convenientemente guiados, se puede llegar a los lugares más insospechados. Sí, sí, practicando un senderismo que recurra a itinerarios sencillos, un senderismo sin apenas dificultades, apto para todas las edades, se pueden recorrer rutas de gran belleza. El imaginario del hombre es insospechado. Luego, lecturas y viajes constituyen nuestros platos fuertes. Lecturas escogidas cuidadosamente, de esas que nos abren los ojos y el espíritu, que se llevan a cabo cuando apetece… No se trata, por supuesto, de libros, sino de notas recogidas al vuelo, que se aprovechan incluso mucho más que un novelón. Lecturas que vienen a cuento. Evidentemente, no se puede hablar de cultura vasca sin dejarse cautivar por sus olores y aromas, por lo que junto al bocadillo de tortilla se pueden hacer algunas escapadas que nos permitan degustar nuestros sabores más entrañables. Por ejemplo, una merluza a la koskera. Un capricho a pedir de boca. Luego, también pretendemos hacer turismo gastronómico, por ejemplo, probando uno de nuestros típicos postres, como las tejas y los cigarrillos de Tolosa. Nuestra cocina es rica, variada y sabrosa. No se trata, en suma, de matar el tiempo por matarlo. Se trata de 72 excursiones que pretenden formarnos, informarnos,… sacar de nuestro interior lo mejor de nosotros mismos. Al menos, ese estado de atención y expectativa que sugiere siempre el descubrimiento de algo nuevo. En definitiva se trata de turismo cultural, que es el que de forma más inmediata nos suministra noticias sobre nuestro entorno tanto físico como psicológico. Porque este tipo de turismo, aunque no nos acerca a una playa, sí puede abrirnos el paso de otros lugares. Evidentemente el “turismo cultural” es una modalidad de turismo que resalta los aspectos culturales que ofrece un determinado destino turístico, ya sea un pequeño pueblo, una ciudad o un país. Efectivamente hay un turismo de “sol y playa”, pero, aunque aquí se ha mencionado en muchísimas ocasiones, no es el que verdaderamente nos interesa. Pero aún hay algo más. En nuestro caso, este turismo cultural engendra un entorno propicio para desarrollar el ejercicio físico, por lo que no está demás hablar, como hemos hecho, de los senderos, de los accesos a cualquier tipo de destino turístico. Lo cual ha venido muy facilitado por el entorno tan especial que encierra el País Vasco, entorno que ofrece paisajes de verdadero encanto. Luego, nuestro concepto de ‘naturaleza’ es muy amplio y recoge todo tipo de situaciones. Hemos hecho hincapié, pues, en el excursionismo, en el trekking, así como en todo medio de transporte, sea moderno o cargado de años, como puede ser una locomotora tradicional. Aquí se encuentra una particularidad del turismo que hemos defendido, y por la que, además, hemos hablado de un turismo activo. El medio físico del País Vasco nos lo ha puesto muy fácil, pues la provincia de Gipuzkoa, en concreto, está cosida como las viejas telas que unen mil petachos. De etapa en etapa, hemos jalonado hasta los rincones más ocultos, aunque siempre nuestro punto de llegada ha estado en nuestra etxea. De hecho, aunque sí nos hemos referido ampliamente al turismo gastronónomico, por lo que hemos diseñado 72 escapadas posibles de realizarse en el presente estado de cosas. Pero ¡a lo dicho!, pues. Pasadlo bien y ¡disfrutad! De compras en Donostia Hacer compras da mucho gusto. Si encima tienes una oferta comercial estimulante, mezcla de lo más tradicional y lo más innovador, la emoción está asegurada. San Sebastián ha sabido, por un lado mantener la esencia del comercio tradicional, con una gran oferta de establecimientos que ofrecen los mismos productos de toda la vida con la misma calidad de siempre. Y a la vez, cuenta con ese toque distinguido y elegante que se expresa también en su oferta comercial, con tiendas supersofisticadas, locales alternativos y boutiques de grandes marcas. Y como tampoco es una ciudad muy grande, el comercio está más concentrado y resulta muy cómodo ir de compras. Todo ello conforma un sensacional escaparate de ideas para regalar y para regalarte. Un circuito atractivo y emocionante para que disfrutes mucho ese gozoso deambular por las tiendas que es el shopping. Tres zonas comerciales principales y cientos de ideas, serían las siguientes: • La Parte Vieja: Con su comercio tradicional y sus souvenirs de toda la vida, pero también con sus delicatessen y sus tiendas de autor. • El Centro: Con su pequeño comercio de gran calidad y las mejores firmas internacionales. • El barrio de Gros: Una variopinta oferta de galerías de arte, antigüedades, deportes, montaña y surf. Si te llevas algo de San Sebastián es como si no te fueras del todo. Sobre todo si es una de esas cosas que se hacen aquí y solo aquí. Una de esas cosas que nos definen, que saben y huelen e inspiran San Sebastián y Gipuzkoa. Tienes mucho donde elegir. Puede ser un producto típico de la tierra, como un tarro de anchoas del Cantábrico, alubias de Tolosa, queso de Idiazabal, o una botella de txakoli de Getaria… o una caja de fina repostería donostiarra con pastas, o la típica ‘pantxineta’. O puede ser una maravillosa ilustración exclusiva de un artista local. O una tabla de surf, de firma donostiarra y fama internacional. O un regalo exclusivo de algunas de las mejores boutiques de la ciudad. O puede ser una espléndida txapela para coronar tu visita, o unas gotas del perfume de la ciudad, Sirimiri: esencia de San Sebastián. ÍNDICE: 1. Un paseo por el Hernio 2. La subida del Txindoki 3. Una vuelta por Jaizkibel 4. En torno al Aitzgorri 5. Una salida a Artikutza 6. Parque Natural de Pagoeta 7. El camino de Santiago por el litoral guipuzcoano y el interior 8. Una visita a Getaria 9. Hondarribia, otra villa marinera 10. Alrededor de Deba 11. Rasa mareal entre Deba y Zumaia 12. Pasaia y la Factoría Marítima Albaola 13. Parque Natural de Aizkorri-Aratz 14. Leizarán, biotopo protegido. 15. La Vía Verde del Urola 16. La Ruta de los tres templos 17. El Parque Natural de Aralar 18. Salinas de Léniz 19. El Goierri 20. Arrasate-Mondragón 21. Alarde de Irún 22. Los puertos de montaña de Etxegarate, Otsaurte y Arlaban 23. Soraluze-Placencia de las Armas 24. Errenteria / Rentería 25. Un paseo por Lezo 26. Centros BTT 27. Trail running Birding: Zonas de observación de aves 28. Lazkao / Lazcano 29. Eibar y su industria armera 30. Ceráin / Zerain 31. Vergara / Bergara 32. Igeldo-Mendizorrotz 33. Hacia el corazón de Gipuzkoa 34. Faro de Santa Catalina de Lequeitio 35. Centro del queso “Eginoko Artzaia” 36. Comarca de Oarsoaldea EPÍLOGO EPÍLOGO Generalidades El País Vasco se sitúa en un extremo del norte peninsular, abierto al mar Cantábrico y fronterizo con Francia. Su historia se remonta al paleolítico, cuando los primeros moradores de estas tierras habitaban las zonas montañosas y se dedicaban a la caza y la pesca; posteriormente, hasta los albores del siglo XV, la sociedad vasca evolucionó a partir de dos modos de vida diferenciados: uno, que perduraría en el tiempo, fundamentado en la agricultura y radicado en los valles y otro dedicado al pastoreo en las montañas. La cultura y el folclore de esta comunidad hunden también sus raíces en los ancestros de la historia, y llegan hasta la actualidad con un gran arraigo popular y una lengua transmisora que recupera lentamente su salud. Cada una de las tres provincias vascas es una región en sí misma, geográfica, histórica, económica, social y culturalmente. Bizkaia es industrial y pesquera, y pese a las crisis económicas que han mermado su poder y su población, aparece en primera línea en el intento de no perder el tren de la modernidad, si bien delega en Bilbao, la capital, el papel del cambio con una transformación urbanística de gran envergadura. Araba es la provincia agrícola, la más castellana en paisaje y en historia, y en ella se encuentra el centro neurálgico de la política de la comunidad autónoma, Vitoria-Gasteiz es sede del gobierno vasco. Gipuzkoa marcan el ritmo señorial del país. El País Vasco (Euzkadi, Euskadi) es una Comunidad autónoma de España, que comprende las provincias de Vizcaya, Guipúzcoa y Álava: 7.261 km2 y 2.098.055 habitantes. Capital: Vitoria-Gazteiz. Situada entre el mar Cantábrico y la depresión del Ebro, está, en su mayoría, accidentada por la cordillera Cantábrica y el extremo O de los Pirineos. Gran parte de la red hidrográfica alavesa desagua en el río Ebro. Otros ríos importantes, que por lo general terminan en grandes rías, son el Bidasoa, Deva, Nervión y Urumea. Cuenta con cultivos de cereales, hortalizas, frutales, olivo y vid. Posee ganadería vacuna, lanar y porcina. La pesca, actividad tradicional de su economía, ha disminuido desde la crisis de los años setenta. Euskadi es una de las comunidades más industrializadas de España. Sus abundantes yacimientos de hierro, actualmente en vías de agotamiento, permitieron crear unas poderosas industrias siderúrgica y metalúrgica, que facilitaron el desarrollo del sector pesado (astilleros e industria ferroviaria), así como notables industrias químicas, de explosivos y productos farmacéuticos. La crisis económica de mediados de los setenta produjo una desaceleración de la actividad económica que afectó especialmente a los sectores de la siderurgia y naval, que fueron incluidos por el gobierno en sus programas de reconversión industrial. Otras industrias importantes son las de papel, textiles y alimentarias. Destaca la progresiva importancia del sector servicios. Desde el punto de vista histórico, los vascones, habitantes originarios de este territorio, fueron escasamente romanizados y mantuvieron duros enfrentamientos con la monarquía visigoda. Durante la Edad Media, se fundaron ciudades como San Sebastián o Fuenterrabía, que constituyeron importantes puntos de conexión entre el centro peninsular y el exterior. Las ciudades vascas conocieron un crecimiento sostenido que permitió el auge de su economía desde finales del siglo XVII y durante el siglo XVIII. El siglo XIX trajo consigo la lucha entre los carlistas, defensores de los fueros y tradiciones vascas, y los planteamientos liberales y centralizadores de la monarquía borbónica. Finalizada la tercera guerra carlista (1876), tomó auge el capitalismo financiero partidario de la monarquía alfonsina. De las capas medias, sustentadoras del carlismo, surgiría un movimiento nacionalista que desde principios del siglo XX dirigió el Partido Nacionalista Vasco (PNV), fundado por Sabino Arana. En 1936, las cortes de la II República aprobaron el estatuto de autonomía. La abolición por el régimen franquista de la ley fundamental vasca inició un periodo caracterizado por la erradicación de las tradicionales libertades y la consiguiente aparición de núcleos independentistas, como ETA. En octubre de 1979 fue aprobado en referéndum un nuevo estatuto autonómico. Las elecciones al parlamento vasco de 1980 dieron el triunfo al PNV, cuyo máximo dirigente, Carlos Garaikoetxea, ocupó la presidencia del gobierno. La nueva victoria del PNV en las elecciones de 1984 no evitó la aparición de una crisis interna en esta agrupación que concluiría con la dimisión de Garaikoetxea, quien fundó entonces Eusko Alkartasuna (EA). El nuevo lehendakari, José Antonio Ardanza, convocó elecciones anticipadas para noviembre de 1986, de las que surgió una coalición de gobierno entre el PNV y el PSE-PSOE y la confirmación de Ardanza en la presidencia. Los comicios de 1990 dieron el triunfo a los nacionalistas, manteniendo el PSE-PSOE el segundo lugar. La imposibilidad de establecer un pacto entre ambas formaciones llevó a la constitución, en enero de 1991, de un gobierno tripartito -PNV, EA y Euskadiko Ezkerra (EE)-, que consumó su ruptura en septiembre del mismo año. Tanto EA, como un sector crítico de EE, escindido desde este momento, quedaron excluidos del nuevo gobierno que pasaron a integrar PNV, PSOE y un solo diputado de EE. José Antonio Ardanza se confirmaba en el cargo de lehendakari. En las elecciones autonómicas de 1994 triunfó nuevamente el PNV, y Ardanza encabezó un nuevo gobierno, esta vez en alianza con el PSOE y EA. En las elecciones legislativas de 1996 el PNV formó parte de las fuerzas nacionalistas convocadas a la negociación con el PP para lograr la investidura de José María Aznar como presidente. En los comicios autonómicos de octubre de 1998 el PNV, liderado por Ibarretxe, obtuvo la mayoría, aunque necesitó pactos con otras formaciones para formar gobierno. Recopilaciones de Guipúzcoa Recopilación de leyes y ordenanzas de Guipúzcoa (1583). La Recopilación de Leyes y Ordenanzas de Guipúzcoa constituye el primer intento por parte de la provincia de llevar a efecto una recopilación jurídica, es decir, de compendiar en una única obra que esté sistemáticamente ordenada el conjunto de las normas guipuzcoanas vigentes, al estilo de las grandes recopilaciones generales. La obra, bajo el título de Recopilación de Leyes y Ordenanzas de la Muy Noble y Muy Leal Provincia de Guipúzcoa, fue realizada por el licenciado Zandategui y por el archivero Cruzat, a quienes les había sido encomendada por la junta provincial. Aprobada por ésta el 15 de octubre de 1583, sin embargo por discrepancias entre los procuradores no se solicitó la confirmación real ni el texto manuscrito fue impreso, quedando como obra de consulta de carácter no oficial. Documentalmente, recoge materiales cuyo origen temporal se sitúa entre finales del siglo XIV y finales del XVI, y que se contienen en dos tipos de textos. Por una parte, en los antiguos Cuadernos de ordenanzas de Guipúzcoa. Y por otra, en colecciones documentales anteriores que se nutren de diversos tipos de normas (cuadernos, acuerdos de juntas, cédulas y privilegios). Estas colecciones son las siguientes: el Libro de los Bollones, que es un copiador oficial datado en 1481-1488; el llamado Libro Viejo de Guipúzcoa, integrado por documentos pertenecientes al período 1375-1561; y el Becerro de Guipúzcoa, que contiene las cédulas reales otorgadas entre 1375 y 1575. Las diversas normas aparecen ordenadas en 51 títulos, a su vez divididos en 277 leyes, salvo el título Iº, de carácter introductorio, que está distribuido en capítulos. Van precedidas de los Autos de Junta relativos a la manera de modificar las ordenanzas, y el título último contiene las diversas confirmaciones por parte de los monarcas desde 1375 hasta 1521. Desde el punto de vista de la autoridad de la que emanan, se diferencian en el texto tres grupos de preceptos, según tengan un origen popular, provincial o real. De origen popular son los usos y costumbres, en un principio no escritos y que posteriormente recibieron una elaboración. De origen provincial son las ordenanzas elaboradas en juntas, a iniciativa de éstas o del rey, y confirmadas por el monarca. Y de origen exclusivamente real son los privilegios o mercedes, que reconocen situaciones anteriores, o remuneran y gratifican servicios prestados o tienen por objeto fomentar la población y asegurar la defensa de la frontera. La parte más sustancial de su contenido se refiere a la organización y funcionamiento de las instituciones provinciales, que vienen en cabeza del texto. Se mantienen todavía una serie de viejos preceptos penales y de administración de la justicia de hermandad. Se incluyen numerosas ordenanzas de índole económica, básicamente relativas a la exención del pago de derechos de aduana, a la libertad de pastos y sus limitaciones, y a la regulación de las fuentes de riqueza de la provincia: el comercio y la navegación, el trabajo del hierro, la madera y la sidra. También se recoge la ordenación de las escribanías de número, ciertos preceptos sobre clérigos, y sobre todo la regulación del modo y manera en que los guipuzcoanos debían contribuir con las armas a la defensa del reino. El texto se completa con dos recientes disposiciones que son fundamentales por sus repercusiones sociales, y que se resumen en la prohibición de entrada y estancia en la provincia de judíos, musulmanes, conversos y de cualquiera que no sea hidalgo. Nueva recopilación de los fueros de Guipúzcoa (1696). La impresión en 1696 de la Nueva Recopilación de los Fueros, Privilegios, buenos usos y costumbres, Leyes y Ordenanzas de la Muy Noble y Muy Leal Provincia de Guipúzcoa fue autorizada por privilegio real concedido el 3 de abril de ese mismo año, tras comprobación por el Consejo de Castilla del original presentado por la provincia en 1692. Este nuevo compendio de las normas guipuzcoanas, elaborado por Miguel de Aramburu por encargo que le hizo la junta provincial en 1685, había sido previamente aprobado por dicha junta en 1690. El texto nace con una voluntad política pero en respuesta a una necesidad práctica. El largo paso del tiempo desde el último compendio, la Recopilación de leyes y ordenanzas de Guipúzcoa de 1583, había provocado una confusión derivada de no estar asentadas las nuevas ordenanzas ni tampoco la variación de algunas antiguas, así como los privilegios reales otorgados a la provincia en remuneración de sus servicios con posterioridad a 1583. Urgía pues una puesta al día del derecho público vigente. La voluntad política de conservación de los viejos y privativos fueros tradicionales, recelosa frente al imparable proceso de racionalización y modernización uniformizadora del derecho, requería concretarlos de nuevo y obtener para ellos la sanción del monarca reinante. La afirmación de esta voluntad política aparece explícitamente en el texto. Su autor hizo un fiel traslado de los originales de los documentos conservados en el archivo provincial, pero añadió preámbulos a las disposiciones recopiladas, incluyendo en ellos los supuestos sobre los que venía cimentándose la tradición política de la provincia, de manera que figuradamente vinieron a coincidir la literalidad de la ordenanza o privilegio con la doctrina que lo interpretaba en el sentido más favorable a su obligado mantenimiento. La confirmación del texto fue de nuevo solicitada, y obtenida, en 1702 y 1704, tal vez por desconfianza hacia el absolutismo de la monarquía borbónica y aprovechando la concesión a Felipe V, por parte de la provincia, de un contingente militar de 600 hombres vestidos y armados, prestos a combatir en los ejércitos reales contra la rebelión de los reinos de la Corona de Aragón. Como complemento a la Nueva Recopilación de los Fueros se imprimió en 1758, con autorización del corregidor y juez de imprenta, el Suplemento de los Fueros, Privilegios y Ordenanzas de esta Muy Noble y Muy Leal Provincia de Guipúzcoa. En él se incorporan privilegios no incluidos en el texto de 1696, reveladores del persistente intento de buscar en el pasado apoyo para los fueros. Durante lo que resta de siglo menudearan las sucesivas confirmaciones reales de la Nueva Recopilación y su Suplemento: en 1760, 1761, 1789, y 1791, hasta la sanción de Fernando VII en 1814. El texto de 1696 está distribuido en 61 títulos, a su vez divididos en capítulos no correlativos, constituyendo cada uno de ellos un precepto concreto. Van precedidos del privilegio real autorizando la impresión, de un proemio donde se diserta sobre el origen y carácter de las leyes, elogiándose la conveniencia de las particulares de cada región, y de una tabla o relación del contenido de cada título y capítulo. Cierran el texto las sucesivas confirmaciones, desde Enrique III a Carlos I, y un índice alfabético de materias. Su contenido, sistemáticamente ordenado por materias, no difiere sensiblemente del de la Recopilación de 1583. Es decir, trata casi en exclusiva de derecho público, siendo los preceptos sobre pastos y sobre distancias entre plantaciones de árboles los únicos pertenecientes al ámbito privado. Los primeros títulos se ocupan de los caracteres geográficos y humanos de la provincia, de su antigüedad y nobleza, recogiendo el viejo mito de la inviolada libertad de los guipuzcoanos, y de los corregidores y otros oficiales reales. A continuación se regula en detalle todo lo referente al gobierno y justicia provincial: origen, organización y funcionamiento de las juntas generales; las juntas particulares, convocables únicamente en tres casos: muerte segura, mandamiento del rey y fuerza pública; los presidentes, letrados y procuradores judiciales de las juntas; los diputados generales; los procuradores representantes de las villas y de la tierra en juntas; el orden de los asientos y la manera de votar en juntas; la jurisdicción de la hermandad, que desde mediados del siglo XVII quedó integrada en la jurisdicción ordinaria; el sello y escribanos de las juntas y diputación; y el repartimiento fogueral para subvenir a los gastos de la provincia. Vienen seguidamente otros aspectos típicos y peculiares del régimen foral: la alcaldía de sacas, necesaria por razón del privilegio guipuzcoano de exención de aduanas; el encabezamiento de alcabalas y otros beneficios fiscales; la libertad de trato, comercio y navegación: el servicio a la Marina real; las sacas prohibidas; las levantadas y cosas de guerra; las armas; los beneficios eclesiásticos, reservados a los naturales; la limitación de cofradías y bandos; las fuerzas, despojos y hurtos; las penas a vagamundos y andariegos; los testigos falsos; las armas prohibidas; las penas por acechanzas y desafíos; la persecución de malhechores; el régimen de pastos; la conservación del arbolado y de los montes; y la prohibición de habitar en Guipúzcoa los no hidalgos y los que fueran judíos, musulmanes, conversos, gitanos, negros y mulatos. Ocupan el resto del texto normas forales menos relevantes, como la ordenación de las escribanías públicas; de la cárcel; de los emplazamientos a poderosos; de los pesos y medidas; de la venta de sidra; de la conservación de calzadas y puentes; de la reducción de gastos en las celebraciones familiares; de las ferrerías; y de los incendios. Derecho de Guipúzcoa Aunque ciertas instituciones jurídicas, particularmente de derecho sucesorio y en concreto la libertad de testar, sean comunes al conjunto de la región vasco-navarra, el derecho histórico como tal tiene entidad y características bien diferenciadas en cada una de las provincias vascas y en el Reino de Navarra. Por tanto, las fuentes en las que se recoge la tradición jurídica de cada uno de los territorios son distintas e independientes respecto de las otras, lo que hace que haya que estudiar de forma separada cada uno de los casos. Atendiendo al destinatario de las normas, hay fuentes de derecho territorial o general, aplicables a todos los habitantes de cada uno de esos territorios o de alguna zona de ellos; fuentes de derecho local, aplicable a los vecinos de una población, villa o ciudad; y fuentes de derecho personal, aplicable a determinadas personas que gozan del privilegio de poseer su propio y peculiar estatuto jurídico. Las villas guipuzcoanas fueron creadas por la autoridad real entre los años 1180 -en que se funda San Sebastián- y 1383. Las villas situadas en la costa, con alguna excepción, reciben el Fuero de San Sebastián que, aunque basado en el de Estella, tiene importantes aportaciones propias en materia de derecho marítimo. A las del interior se les otorga por el contrario el Fuero de Vitoria, directamente o a través del Fuero de Mondragón. No existe en Guipúzcoa ningún texto que recoja el derecho consuetudinario de transmisión oral que, sin duda, era el tradicionalmente aplicado. En materia de derecho privado sólo se conservan, escritas, unas pocas normas incluidas en el derecho de hermandad y algunos también escasos acuerdos de las juntas provinciales. Sin embargo, en el ámbito del derecho público las fuentes guipuzcoanas son relativamente abundantes y, sobre todo, presentan una gran continuidad material y temporal de 1397 a 1758. La producción normativa aplicable a toda la provincia empieza con la constitución de la Hermandad de Guipúzcoa y se recoge, hasta 1463, en diversos textos llamados Cuadernos de Ordenanzas de Guipúzcoa. De mayor importancia, por su labor sistematizadora y su interés político, es la Recopilación de Leyes y Ordenanzas de Guipúzcoa de 1583, y sobre todo la Nueva Recopilación de los Fueros de Guipúzcoa de 1696. Fuero de San Sebastián Primer fuero concedido a una población guipuzcoana, otorgado por Sancho el Sabio de Navarra en 1180. Pertenece a la familia encabezada por el Fuero de Jaca, pero incluye aportaciones originales y muy interesantes en lo que respecta al derecho marítimo. El Fuero de Jaca le fue concedido a San Sebastián debido a las estrechas relaciones existentes entre la población originaria, el elemento vascófono, y los gascones o, lo que es lo mismo, francos de las vecinas tierras de Gascuña. Además, el Fuero de Jaca se había aplicado desde siempre a los burgueses de estirpe franca en Aragón y en Navarra. Aunque el fuero donostiarra aparece pues como una extensión del Fuero de Jaca, la literalidad de su texto deriva directamente del Fuero de Estella de 1164 que, a su vez, procede del de Jaca. Es más, incluso en aquellos artículos que reproducen el primitivo Fuero de Jaca, la copia se hace a través de la versión estellesa; de hecho, el nombre de Jaca no aparece para nada en el texto de San Sebastián, lo que no obsta para que los vecinos de la nueva villa tuvieran conciencia de que su derecho procedía de aquella ciudad, a la que acudían para consultar la interpretación de su fuero, e incluso en apelación. Lo que el texto toma del Fuero de Estella son fundamentalmente los preceptos en materia de derecho público (penal, procesal y de gobierno local). Se mantiene la contraposición entre "franco" y "navarro"; mientras que a los primeros (en San Sebastián, gascones) se les permite ir libremente a poblar la nueva villa, a los segundos se les prohíbe, al igual que a los clérigos, salvo con consentimiento del rey y de todos los vecinos. La estellesa exención de tributos por la importación de mercancías para los vecinos con casa habitada se adapta en San Sebastián al caso de las transportadas por mar, y de ahí su minuciosa regulación. En lo que respecta a las autoridades gubernativas, se repite el modelo de Estella. El rey aparece como autoridad soberana, más a título de reconocimiento que por su actuación local que corresponde al tenente o señor, quien la lleva a efecto como juez, como policía judicial y como receptor de tributos. Autoridades específicamente municipales son el alcalde, el preboste y el concejo de vecinos. Algunas instituciones propias de Jaca-Estella se desarrollan con originalidad en el fuero donostiarra, como es el caso de la fianza, en la que el fiador no responde al deudor hasta dos años después de establecida la fianza; de la prueba del hierro candente, que se admite sólo para el acusado, y, en especial, del "hostalage", que protege al que practica la hospedería, otorgándole el derecho de admisión y el cobro de derechos por el hospedaje y por la venta de los productos almacenados en sus lonjas. Éstas, y otras originalidades que presenta el Fuero de San Sebastián, particularmente en lo referente al comercio y derecho marítimo, derivan de los usos y costumbres de los mercaderes de la ciudad francesa de Bayona, capital de la Gascuña. Uno de los objetivos perseguidos por el monarca navarro al crear y aforar San Sebastián fue precisamente atraer a la ciudad habitantes de Bayona para que se asentaran en la nueva villa y proporcionaran a los guipuzcoanos la experiencia y vocación de comercio marítimo de la que adolecían. De esta manera se promocionaba el que se pensaba habría de constituirse como el puerto propio de Navarra en el Cantábrico. La inclusión de estos usos y costumbres era pues una merced que se hacía a los mercaderes de Bayona, a los que se concedía, además de otros privilegios, el de seguir rigiéndose en su actividad marítimo-mercantil por su propio derecho. La promoción de la villa donostiarra continuará bajo los reyes castellanos, una vez incorporada Guipúzcoa a la Corona de Castilla en el año 1200. Sobre la base de San Sebastián, Alfonso VIII montará toda una política marítima basada en la fachada atlántica que va del Bidasoa al Deva asturiano, creando y aforando nuevas villas. En 1202 confirmó el texto donostiarra y, seguidamente, lo extendió por una serie de poblaciones, sin duda a petición de ellas mismas, interesadas por las ventajas económicas que suponían las exenciones mercantiles. El Fuero de San Sebastián se difundirá por todo el tramo costero guipuzcoano, al otorgarse a Fuenterrabía (1202), Guetaria (1209), Motrico (1209), Zarauz (1237), Rentería (1320), Zumaya (1347), Usúrbil (1371), Hernani (1375) y Orio (1379). ¡Bueno! Hasta aquí hemos llegado. Hemos traído a colación una serie de salidas o escapadas, que nosotros hemos llamado oferplanes, y hemos realizado con una doble pretensión: • Llenar de relax, de ocio, infinidad de momentos aciagos, que surgen cotidianamente. La verdad es que pasamos por momentos de una gran intensidad. Hemos articulado multitud de oferplanes que, sobre todo, nos ponen en contacto con la naturaleza, nos muestran lugares insólitos, de los que puede desprenderse un rato de relax, de ocio bien empleado, etc., etc. • Además, hemos pretendido fomentar la lectura, pues el viajar y la lectura despiertan nuestras conciencias. Por lo que no salimos de nuestro entorno, la pequeña Gipuzkoa, conservando nuestros usos y modos hogareños. Luego, en todo caso, el miedo al COVID 19, hace ya varios años, nos ha hecho evitar, incluso, las playas y los lugares donde se forman aglomeraciones. Pero, ante todo, hemos sido sinceros con nuestros hipotéticos lectores. Se ha establecido entre ellos y nosotros un a modo de diálogo, que cuando es natural se prodiga en grandes bienes. • Resumiendo, que es gerundio, hemos elaborado una obra de bolsillo, que se puede llevar bajo el brazo. Falta todo el aparato crítico, que incluye las notas a pie de página y una exuberante bibliografía, que lleve por delante todas nuestras afirmaciones, y que la haría ser una obra científica; un ensayo, por lo menos. Se trata, sencillamente, de un libro de viajes. Sin embargo, debemos tener en cuenta que la Literatura de viajes es un subgénero literario en el que el viaje y sus peripecias adquiere importancia capital y constituye el hilo conductor de la obra. Este tipo de obra continúa teniendo notables representaciones hasta nuestros días. • No hemos dejado suelto ningún cabo al que pueda agarrarse la más mínima ficción. Además, no hemos adoptado ninguna postura pública, aunque el redactor desconoce el vascuence, pero, no por ello, en los distintos vocablos derivados del euskera se ha recurrido a la doble ambivalencia. Unas veces, cualquier palabra aparece en castellano, pero sin perder de vista su contexto euskaldún. Nosotros somos tan vascos o más que los que presuponen de emplear el euskera. Toda Gipuzkoa, en miles de año anteriores, ha sido terriblemente euskadún, por lo que a través del tiempo estas pervivencias han sido duraderas. Pero estamos seguros que tras este recorrido hemos calado suficientemente en la mentalidad de los primitivos vascos. Este chapuzón nos da una sólida cultura vasca, o dicho con otras palabras, nos proporciona una mentalidad diferente, la del hombre vasco del siglo XXI. Por último, hemos traído a colación determinadas creaciones del derecho, como muestra de la doble personalidad que difunde nuestra actual Gipuzkoa. No todo es atraso, retroceso, sino que hay dos Guipúzcoas, la real y la privada. Por ejemplo, la real utiliza el castellano como vehículo de transmisión de ideas, y la privada usa como medio de comunicación el euskera. Una cosa es el aislamiento en el monte de un caserío, y otra muy distinta la complejidad del derecho, que utiliza el castellano. El derecho hace evidente esta disonancia, entre la Euskadi real y la imaginaria, de forma más rotunda que cualquier otra materia. Por ello, este epílogo se centra en el derecho, materia a la que están sujetos todos los ciudadanos, los de la Euskadi real y los de la Euskadi imaginaria. Esta ruptura, a medida que avanza nuestro tiempo, va disipándose paulatinamente, prueba de ello es la cooficialidad del euskera y del castellano, la elaboración del euskera batua. --------------------------------------------------------------------------------

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