RELATO BREVE, Una visita a Madrid.
Madrid, alegre y despierta a todas horas, es famosa por ser una ciudad abierta en la que se mezcla gente de todo tipo y de cualquier lugar. Es evidente, pues, que nos encontramos en la villa de Madrid, circunstancia que determina las primeras preguntas de mi hijo Alejandro, un joven de 21 años, estudiante de Geografía e Historia, el cual abre fuego con la siguiente pregunta: - ¿Cómo se llamaba antes Madrid? Pregunta a la que contesto lo siguiente: - Magerit, “tierra rica en agua”, es el nombre con el que los árabes identificaron el enclave mesetario próximo a la sierra de Guadarrama que Felipe II eligió para establecer su corte y que posteriormente se convertiría en el Madrid que hoy conocemos. Y, como las preguntas van en cascada, la segunda dice: - ¿Qué significa Madrid en árabe? Así, pues, rompiendo el silencio, le doy a mi hijo la contestación siguiente: - Los musulmanes comenzaron a referirse a la ciudad como «Mayrit» o «Mayra», que significa «fuente de agua» en árabe. Los moros dejaron una influencia duradera en la ciudad, con su impacto arquitectónico y cultural todavía visible en el centro histórico de Madrid. No obstante, mi hijo balbucea preguntas muy carismáticas, como por ejemplo, - ¿Qué es lo más famoso de Madrid? Momento en que quiero fijarme en la fábrica más importante, por lo que le digo: - El Museo Nacional del Prado, que se alza en una de las principales calles de Madrid, el llamado paseo del Prado, siendo quizá la mejor pinacoteca del mundo, justamente famosa por la cuantía de sus fondos y por la importancia de los artistas representados, que en su mayor parte fueron pintores de corte de los reyes de España. Alejandro reacciona con ligereza y suelta: - ¿Cómo se le dice a Madrid? Yo, que contesto presto y ligero, le suelto: - La Villa, o la Villa y Corte. Sin embargo, Alejandro, que no enmudece, plantea: - ¿Cuál es el mayor secreto de Madrid? Interrogación, que intento deshacer, respondiendo lo siguiente: - Sin duda, uno de los mayores secretos de Madrid es que el altar de la iglesia de San Ginés conserva un cocodrilo disecado. Al parecer, el reptil persiguió a los Reyes Católicos durante su visita a América, y los monarcas se libraron de su ataque gracias a la Virgen. A continuación Alejandro dejará bien sentada su nueva pregunta: - ¿Por qué comida es más famosa Madrid? Y, sin ocultar ninguno de mis titubeos, le digo: - El bocadillo de calamares es la comida callejera más famosa y tradicional de Madrid, y se puede comer durante todo el año. Barriendo en otro lugar, mi hijo deja caer lo siguiente: - ¿Cómo se dice a la Madrid? Contestando lo siguiente: - Eso sí, hala es la forma más común de emplear la interjección. Bien lo sabe el Real Madrid, cuya hinchada lleva desde principio del siglo XX animando al equipo al grito de Hala Madrid, lema que luce hasta en el himno del club blanco, si bien se desconoce cuándo y por qué comenzó a usarse exactamente. Buscando entre lo más raro, mi hijo Alejandro pregunta: - ¿Cómo llaman los catalanes a los madrileños? Y, rebuscando entre las posibles contestaciones, le respondo: - El término ‘charnego’ se puede utilizar en el sentido siguiente: Inmigrante de una región española de habla no catalana, en sentido despectivo. Otra pregunta rara: - ¿Por qué la gente dice Madrid? Lo cual comporta una contestación abrupta: - Por eso, una forma divertida de escribir la ciudad de Madrid —tal como la pronuncian los madrileños— es «Madriz» con Z al final para representar con mayor precisión cómo dicen «Madrid». Además, los españoles parecen muy dispuestos a usar la erre incluso cuando es innecesaria, como al final de las palabras. A la una, le sigue la otra: - ¿Por qué Madrid se llama Madrid? Mi respuesta no se hace esperar: - La etimología de Madrid sería una fusión de un sustantivo árabe ma^yra, o «canal de agua subterráneo»/«curso de agua al aire libre» y un sufijo de origen romano, etum que explicaría «abundancia de» (robl-edo es lugar de abundantes robles). La pregunta siguiente es consecuencia de la anterior: - ¿Cómo se llama el barrio más lujoso de Madrid? Acudiendo a una comparación, deshago esta interrogación diciendo lo que sigue: - No es lo mismo comprarse una casa en el Barrio de Recoletos (Distrito Salamanca), el más caro de toda la capital con un precio medio de 10.473 euros/m2, que hacerlo en el barrio de Entrevías, donde el metro cuadrado se sitúa en 2.071 euros. Dentro de su batería de preguntas, está la siguiente: - ¿Cuál es la calle que nunca duerme en Madrid? Respondo que: - La Gran Vía es una de las calles con más vida nocturna de Madrid y se dice que es la calle que nunca duerme. Pretendiendo descubrir lo oculto, Alejandro plantea una pregunta muy rebuscada: - ¿Dónde se reúnen los ricos en Madrid? Pregunta que se merece una contestación taxativa: - Los barrios más exclusivos de Madrid se encuentran en el centro de la ciudad, cerca del Paseo de la Castellana. Los barrios históricos de Palacio, Salamanca, Chamberí y Los Jerónimos cuentan con amplios pisos señoriales en edificios completamente rehabilitados. Ahora Alejandro hará hincapié en lo siguiente: - ¿Cuál es el plato nacional de Madrid? Contestación que resulta muy simple: - El cocido madrileño. Este guiso, que en su día fue un alimento básico de los pobres, es hoy una representación altamente simbólica de la tradición madrileña y ha ganado popularidad rápidamente al convertirse en plato estrella en muchos restaurantes. Hablando también de gastronomía, está consolidada la siguiente pregunta: - ¿Qué es lo que más se consume en Madrid? Dentro del mismo ámbito, diremos que: - Los alimentos más consumidos en los hogares, tanto en nuestra región como en el resto de España, siguen siendo las frutas y hortalizas frescas, la leche líquida y la carne. La diferencia más relevante respecto al conjunto nacional es el menor consumo de agua mineral en la Comunidad de Madrid, un 63,3% menos. Una tercera pregunta, afín a las dos anteriores, sería la que dice: - ¿Cuándo se come en Madrid? La contestación finisecular es la siguiente: - El horario de la comida de los restaurantes y hoteles suele empezar a las 13:00 y alargarse hasta las 16:00. En Madrid la comida suele ser contundente con primer plato, segundo plato y postre. Después del postre se suele tomar un café o una infusión y acompañarlo con algún licor digestivo. Ahora Alejandro plantea que, - ¿Por qué dicen Hala Madrid? Una contestación, ya dada parcialmente a una pregunta parecida, sería: - "Halá" es una palabra de origen árabe que forma parte del latín y que significa "adelante, vamos". Para la Real Academia de la Lengua "Hala" se usa para difundir aliento o meterle prisa a algo. Bajo ese contexto se dio paso al Hala Madrid, con el objetivo de alentar en todo momento al club de Concha Espina. Alejandro, continuando en su línea, inquiere lo siguiente: - ¿Por qué se les llama “gatos” a los madrileños? Interrogación que merece la contestación siguiente: - El apodo de "gatos" se remonta a la época de la Reconquista, específicamente al siglo XI. Según la leyenda, durante la toma de Madrid por las tropas cristianas, un soldado mostró una habilidad excepcional para escalar las murallas de la ciudad, utilizando sus manos y pies con una agilidad que recordaba a la de un gato. La siguiente pregunta, Alejandro se la piensa: - ¿Cómo se dice “no” en castizo madrileño? La respuesta es evidente: - No, no es el masculino de la cabellera postiza que nos ponemos para cambiar de look o para disimular la calvicie, en Madrid llamamos peluco al reloj de pulsera. Alejandro reacciona inmediatamente: - ¿Qué significa chulo madrileño? La contestación va de inmediato: - Persona de las clases populares de Madrid, que afecta guapeza en el traje y en el modo de conducirse. Alejandro, que ya va acabando su repertorio, deja dicho: - ¿Qué significa ser castizo en Madrid? La respuesta es de manual: - Dice la Real Academia Española que "castizo" significa "de buen origen y casta" o "típico, puro, genuino de cualquier país, región o localidad", pero en Madrid significa madrileño auténtico, a pesar de que las estadísticas de población demuestran que esto es algo relativamente escaso. Y, agotando su batería de preguntas, una más dice lo que sigue, - ¿Cuándo se convirtió Madrid en la capital de España? Momento en que acudimos a la historia: - Madrid fue nombrada oficialmente capital de España en 1561 por Felipe III, una generación después de que Felipe II trasladara la corte real a la ciudad. Alejandro apunta y dispara: - ¿Qué es el acento madrileño? La respuesta, en línea con las anteriores, sería, - El acento de la capital española es visto como bastante duro y arrogante por otros españoles, especialmente los del sur, debido a su fuerte pronunciación de consonantes y la tendencia a reemplazar la 's' en medio de las palabras con una 'j' (sonido de h inglesa), como 'ej que' en lugar de es que ('es solo ...). Alejandro se vuelca en sus últimos desconocimientos: - ¿Qué tipo de español se habla en Madrid? La contestación es sencilla de dar: - El dialecto madrileño es la variedad dialectal del idioma castellano hablada en la ciudad de Madrid (capital de España) y, en sentido más amplio, en el área metropolitana de Madrid. Sobre el habla madrileña, vamos a sentar sus peculiaridades. Muchas expresiones o modismos coloquiales solo se dicen en Madrid. Hay una larga lista, y algunos ya los has escuchado. Los madrileños dicen que no tienen acento y que usan el laísmo, es decir, utilizan el pronombre “la” y “las” para formar el complemento indirecto femenino, en vez de usar “le” y “les”. Además, eliminan ciertas vocales al hablar de prisa. Asimismo, en muchas ocasiones pronuncian la “C” como una ”Z”. O también, al hablar, pueden eliminar la letra “D” entre vocales. Otra característica del madrileño hablado es pronunciar “J” por “S”. Incluso los mismos madrileños se catalogan entre sí según su forma de hablar. Están los madrileños pijos o finolis; los que hablan madrileño estándar; y también están los madrileños que hablan “barriobajero” o que usan frases malsonantes, palabrotas, tacos o expresiones de la jerga de barrio. En definitiva, el lenguaje coloquial y las expresiones madrileñas no se aprenden de un día para otro, pero entender lo más básico le puede ser muy útil para integrarse y comunicarse con los madrileños y, de esta manera, no “quedarse sin pillar palabra”, o sea, quedarse sin entender nada de una conversación. Pues, ¡bien! El diálogo entre yo, su padre, y mi hijo Alejandro ha sido rico y versátil. Mucho más, no se puede decir sobre Madrid. Sin embargo, en la Comunidad de Madrid, existen diversas vestimentas utilizadas por los madrileños y madrileñas de antaño, como es el caso de los chulapos y chulapas en siglo XIX. Hoy en día, es durante la festividad regional de San Isidro celebrada el 15 de mayo, cuando los madrileños/as se vuelven a vestir con este traje y salen a bailar el chotis, el baile regional de esta comunidad autónoma. El traje regional de las chulapas está formado por un vestido de tela de algodón muy ceñido con volantes en los bajos generalmente de color blanco con topos u otras figuras como rombos decorándolo. Este diseño va acompañado por complementos tales como un mantón de Manila cubriendo los hombros y un pañuelo blanco sobre el pelo recogido y un rojo clavel. Cabe destacar que tradicionalmente eran tres los claveles: blancos para las solteras y rojos para las casadas. Las chulapas suelen llevar zapatos negros de tacón o alpargatas de esparto. Los chulapos llevan unos pantalones ajustados de color oscuro: gris, negro, etc. que reciben el nombre de alares junto con una camisa blanca, la limpia; que se complementa con un chaleco del mismo tipo de color que los pantalones con un clavel en la solapa. También llevan como complemento un pañuelo blanco atado al cuello que es conocido como safo y una boina de colores grisáceos llamada parpusa. Como calzado, suelen usarse zapatos negros, tradicionalmente de charol que recibían el nombre de calcos. No obstante, mantenemos que para enriquecimiento del acerbo cultural de Madrid, nuestra ciudad puede decir con orgullo que tiene DOS TRAJES REGIONALES, relativos a dos épocas distintas, igualmente respetables, que cumplen las condiciones para poder ser considerados como tales: el goyesco y el chulapo. La utilización de los mismos es opcional, aunque no cabe duda de que la idoneidad de llevarlo puesto está relacionada con el tipo de evento que se esté celebrando. Sobre el traje de Goyesco, apuntaremos lo siguiente: Adoptado en los siglos XVIII y XIX por las clases altas para aparentar austeridad tras la Revolución Francesa. Las mujeres destacan por sus corpiños ajustados y escotados cubiertos por pañuelos y mandil de sus faldas. Mientras que los hombres, como es habitual, visten con traje masculino de camisa blanca, chaquetilla corta bordada, fajín, pantalón ajustado y medias blancas, con su cabello recogido con un redecilla. En suma, y como siempre, al respecto mi hijo Alejandro me dejará varias preguntas, muy interesantes de analizar. En primer lugar, Alejandro me planteará lo siguiente: - ¿Cómo se llama el traje típico de Madrid? Mi respuesta es inmediata: - Los habitantes de Madrid, tanto los más mayores como los pequeños, se enfundan este traje tradicional en estas fechas. Los chulapos llevan un chaleco o americana; un pañuelo blanco anudado al cuello conocido como safo; una gorra de cuadros; una camisa blanca, pantalones y calcetines. En segundo lugar, mi hijo me pregunta: - ¿Qué es el traje de goyesca? Estas respuestas ni se piensan: - El majo u hombre goyesco viste esencialmente camisa blanca, fajín, chaquetilla corta abotonada y adornada con bordados (o chaleco); pañuelo al cuello haciendo juego con el fajín; pantalón ajustado y llega hasta debajo de las rodillas, mostrando las calzas o medias blancas. A Alejandro le interesa saber, por ejemplo: - ¿Qué se viste la gente en Madrid? Mi respuesta no se hace esperar: - Colores brillantes, estampados llamativos, vestidos vaporosos y accesorios llamativos: lo llevan todo con total seguridad. En Madrid, las mujeres se visten como ellas mismas. Combinan pantalones de cintura alta con una blusa colorida y lucen unos pendientes espectaculares, todo ello sin que parezca que se esfuerzan demasiado. Alejandro plantea su tercera pregunta: - ¿Qué significa chulapo? Mi contestación es la siguiente: - Chulo (persona de las clases populares de Madrid). Alejandro sigue con sus pesquisas: - ¿Cuánto cuesta un traje de goyesca? Le doy la cifra: - 425’00 Euros. Ahora, Alejandro plantea: - ¿Qué significa “estilo goyesco”? Interrogación que contesto en los términos siguientes: - Del pintor Francisco de Goya (+1828), con frecuencia aludiendo al carácter popular o racial. Mi hijo sigue en la misma línea: - ¿Cuándo se usa el traje de goyesca? La contestación a esta pregunta es la siguiente: - Actualmente se usa en celebraciones puntuales, como el Dos de Mayo o San Isidro. El traje goyesco era principalmente usado por las clases altas madrileñas, pero finalmente las clases más populares también lo adoptaron a su vestimenta más o menos habitual. Mi hijo continúa con su batería de preguntas: - ¿Cómo se llama la ropa típica de Madrid? Contestación que no hay que pensar mucho: - Por parte del “chulapo” su uniforme consiste en gorra o “parpusa”, pañuelo o “safo” al cuello, chaqueta o “mañosa/chupa” con clavel en la solapa, chaleco o “gabriel”, camisa o “babosa”, pantalones o “alares” y zapatos negros o “calcos”. Alejandro de nuevo apunta y dispara: - ¿Cómo se visten los hombres en Madrid? Contestación que no se hace esperar mucho: - Verás hombres con chinos ajustados o vaqueros oscuros combinados con camisas ligeras de botones. Looks a medida: A los españoles les encanta que la ropa les quede a la perfección. Los conjuntos holgados son poco comunes. Un blazer ajustado o una chaqueta elegante son una excelente capa para salir por la noche, especialmente en ciudades como Madrid o Sevilla. Alejandro, en esta ocasión, plantea: - ¿Qué significa “Pichi” en Madrid? Interrogación que contesto yo mismo: - La parpusa o gorra pichi es muy característica de la indumentaria masculina típica de Madrid, también conocida como la gorra de chulapo. Mi hijo vuelve a la carga: - ¿Cómo se despiden los madrileños? Contestación que sería la siguiente: - Los que hablan madrileño estándar y usan “vale” para decir “de acuerdo” o “venga” al despedirse de alguien, entre otras muchas cosas. Otra vez, Alejandro apunta y dispara: - ¿Qué es Goya? Yo respondo que, - Goya Foods, Inc. es un productor y distribuidor de alimentos y bebidas que se venden en Estados Unidos y en muchos países hispanohablantes. Tiene instalaciones en Estados Unidos, Puerto Rico, República Dominicana y España. Alejandro sostiene la interrogación siguiente: - ¿Por qué se llama traje goyesco? Mi respuesta es contundente: - Dicho traje se ve representado en las obras de temática taurina del pintor Francisco de Goya y Lucientes. De este traje deriva el actual traje de luces. Hoy en día solo se utiliza en las corridas “Goyescas¨. Alejandro apela a mi colaboración y dice: - ¿Qué viste la gente en verano en Madrid? Mi respuesta es contundente: - En España, lo más importante es vestirse según la temporada, no según el clima. Incluso en un día cálido de abril u octubre, la mayoría de los madrileños optan por pantalones largos. Asegúrate de usar prendas sueltas en verano para combatir el calor. Para ir terminado todo lo relativo a la moda, Alejandro plantea: - ¿Qué significa “castizo” en Madrid? Yo mismo le contesto: - Dice la Real Academia Española que "castizo" significa "de buen origen y casta" o "típico, puro, genuino de cualquier país, región o localidad", pero en Madrid significa madrileño auténtico, a pesar de que las estadísticas de población demuestran que esto es algo relativamente escaso. Para terminar, Alejandro lanza esta pregunta: - ¿Cuál es el barrio más castizo de Madrid? Apuntalo la respuesta que es la siguiente: - Chamberí es el barrio más castizo de Madrid. Situado en el corazón de Madrid y con unos 150.000 habitantes, el barrio de Chamberí ha sabido conservar su identidad castiza, al tiempo que se ha ido adaptando a los nuevos tiempos. Así, pues, la indumentaria tradicional de Madrid es el conjunto de vestimenta, trajes y complementos que se han llevado en la ciudad de Madrid desde su designación como capital de España, y su evolución a lo largo de los siglos. Dicho lo cual, terminaremos este relato hablando de la historia de Madrid. El nombre de Madrid parece derivar de las numerosas acequias que en tiempo de los moros llevaban el agua al recinto amurallado, y que se conocían con el nombre de machrá (matrices, en latín), que luego se convirtió en Machrit, significando "lugar que recibe aguas abundantes", y que más tarde los cristianos transformarán en Magerit. Diferentes yacimientos arqueológicos (como los hallazgos en las terrazas del Manzanares, en el cerro de San Isidro), muestran la existencia de presencia humana en el actual territorio madrileño desde los remotos tiempos del Paleolítico. No obstante, la primera noticia histórica del origen de la villa de Madrid data de mediados del siglo IX, cuando el emir de Córdoba Mohamed I (852-886) fundó la ciudad de Mayrit, como una almudayna (fortaleza), en el lugar que hoy ocupa el Palacio Real. En los alrededores de este alcázar, pronto se desarrolló una ciudadela amurallada de carácter eminentemente militar, conocida con el nombre de al-Mudaina. La ciudad fundada por los árabes fue denominada Magerit. Se encontraba en la línea defensiva de Toledo y estaba destinada a frenar las incursiones cristianas. En las crónicas árabes, se destaca su calidad de fortificación estratégica, y su rango de ciudad. Durante la Reconquista fue objeto de varios ataques, como el saqueo a que fue sometida en el siglo X (932) por Ramiro II. Pero dos años después, el primer Califa de Córdoba, Abderramán III, la recuperó y reconstruyó las fortificaciones. En esta época, tiene lugar un gran florecimiento cultural en Madrid. Surge el mito de las Siete Escuelas de Astronomía y vive Abul´l Qasim-Maslama Al Mayriti (el madrileño), uno de los más importantes astrónomos de al-Andalus. Durante el siglo XI, Madrid formó parte de los taifas de Toledo. Finalmente, en 1083, la ciudad fue conquistada por Alfonso VI. Una vez dominada la ciudad, dado que convivían en ella tres culturas, había que conquistarla para la cristiandad. A ello contribuyeron tres hechos: el primero fue el hallazgo de la imagen de la Virgen de la Almudena en las murallas árabes; el segundo, los milagros que realizaba San Isidro, el agricultor; y el tercero, la epidemia de peste que afectó a los moros que sitiaban la ciudad acampados en lo que actualmente se conoce como "Campo del Moro", y que amenazaban con retomar la ciudad. Para asegurar el dominio sobre las tierras conquistadas, el rey Alfonso VII facilitó el asentamiento de colonos venidos de León y Castilla y les concedió el privilegio de explotar los bosques y terrenos del Guadarrama, lo que suscitó un largo pleito con Segovia, que venía administrando esas tierras. En 1202, Madrid obtuvo su Fuero y muy pronto se convirtió en una pequeña villa frecuentada por algunos monarcas de la Casa Trastámara (sobre todo Enrique III, Juan II y Enrique IV) para practicar la caza en sus bosques. El rey Enrique III construyó un palacete en El Pardo, para hospedarse en él durante sus jornadas de caza. En el siglo XIV, Juan III estableció su corte en Madrid, y le siguieron algunos intelectuales (Juan de Mena, Enrique Villane, etc.), con lo cual la ciudad adquirió cierta importancia como foco cultural. Enrique IV, le concedió el título de "Muy Noble y Muy Leal", y trasladó a Madrid la Casa de la Moneda, ubicada hasta entonces en Segovia. En 1475, los Reyes Católicos (Isabel y Fernando) hicieron demoler las murallas, y dos años más tarde entraron triunfalmente en la villa. Después de la conquista de Granada, los Reyes Católicos colaboraron en las mejoras de Madrid, y convirtieron el Monasterio de los Jerónimos en uno de sus lugares favoritos. A la muerte de Fernando el Católico, quedó como regente el Cardenal Cisneros. Éste se estableció en Madrid, y desde allí anunció, mientras resonaban los cañones a lo lejos: "Estos son mis poderes y con ellos gobernaré hasta la llegada del príncipe mi señor". Así, nos topamos con el Madrid de los Austrias, convirtiéndose en capital de España. El siglo XVI marca el inicio de una nueva etapa en la vida de la capital. A pesar de que algunos miembros de la nobleza madrileña lucharon al lado de los Comuneros de Castilla, capitaneados por Padilla, contra de Carlos I, éste le concedió los títulos de "Coronada e Imperial" y comenzó la transformación del viejo Alcázar en Palacio Real. Vencido el último bastión comunero de Toledo, Carlos I se instaló en aquella ciudad, pero eligió Madrid, y más concretamente el convento de los Jerónimos, para la ceremonia del nombramiento de heredero a su hijo: Felipe II. En el año 1561, Felipe II trasladó la Corte de la imperial Toledo a Madrid, donde permaneció siempre, excepto el corto período comprendido entre los años 1601 y 1605, años en que Felipe III la estableció en Valladolid. En el año 1561, Felipe II trasladó la Corte de la imperial Toledo a Madrid, donde permaneció siempre, excepto el corto período comprendido entre los años 1601 y 1605, años en que Felipe III la estableció en Valladolid. La ciudad experimentó una rápida transformación al verse forzada a recibir a tantos funcionarios como llevaba consigo la presencia de la Corte. En los 15 años siguientes, se duplicó el número de casas. Todo el mundo quiso especular y se produjo un crecimiento caótico. Para organizar el proceso urbanístico, el Concejo creó la Junta de Policía y Orden, presidida por Francisco de Mora, que había trabajado junto a Juan de Herrera en El Escorial. Las normas de la Junta quedaron recogidas en las Ordenanzas Municipales de 1585. Durante los siglos XVI y XVII, Madrid conoció una época de crecimiento y se convirtió en la capital del vasto imperio español. Felipe III (el primer rey nacido en Madrid), aconsejado por el Duque de Lerma, trasladó en 1601 la corte a Valladolid, donde permaneció durante cinco años. Establecida definitivamente la corte en Madrid, a su regreso de Valladolid en 1606, se levantaron un gran número de mansiones y palacios, que conforman el conocido Madrid de los Austrias: el convento de la Encarnación (1611), Capitanía General (1613), la plaza Mayor (1617), el Colegio Imperial de la Compañía de Jesús, actual catedral de San Isidro (1622-1664), San Antonio de los Portugueses (1624-1632), la Cárcel de la Corte, actual Ministerio de Asuntos Exteriores (1629-1640), el Palacio del Buen Retiro (1632-1640), la capilla de San Isidro en San Andrés (1642-1666), la iglesia de San Ginés, el convento de los comendadores de Santiago, Santa María la Real de Montserrat, San Plácido y las Calatravas. Al margen de todas estas edificaciones, y en los primeros años de la dinastía, surgió la Puerta del Sol, cuya única razón aparente no era otra que la de encontrarse en un punto de donde parten algunas de las arterias más importantes de la ciudad. Durante el reinado de Felipe IV, la vida de los madrileños cambió radicalmente, primero por el mecenazgo que este monarca ejerció para con los artistas, y segundo, por su afición hacia la diversión. Con él se fomentaron los espectáculos y diversiones populares, se popularizaron los bailes en locales cerrados y proliferaron las corridas de toros y las romerías. Pero, además, Madrid vivió por aquella época, un excepcional período de esplendor cultural, con la presencia en la villa de genios de la talla de Cervantes, Quevedo, Góngora, Velázquez, Lope de Vega,Tirso de Molina y Calderón de la Barca. Es lo que se conoce como el Siglo de Oro Español. El barroco se convirtió en una explosión de fiesta en el arte y en la calle. Las fiestas teatrales vivieron sus mejores años en los corrales de comedias. A finales del siglo XVII, Madrid alcanzó los 150.000 habitantes. Y, hurgando en el calendario, llegamos así a los Borbones. A principios del siglo XVIII, tras la muerte de Carlos II, último rey de la dinastía de los Austria, llegaron los Borbones franceses (1701). La dinastía de los Borbones en España comienza con Felipe V, nieto de Luis XIV, rey de Francia. En 1734, se produjo el incendio del Alcázar, perdiéndose en él un gran cúmulo de obras de arte. Con el alcázar, desapareció también el símbolo más emblemático de la dinastía de los Austria. Dos años después, comenzaron las obras de construcción del nuevo Palacio Real. La llegada al trono de la dinastía de los Borbones, supuso para Madrid un renacimiento que le permitió salir de la postración en la que quedó, al igual que el resto de España, tras el reinado de Carlos II. Con Felipe V y su hijo y sucesor Fernando VI, comienza la remodelación de la ciudad, bajo la coordinación del gobernador Marqués de Vadillo, quien busca la colaboración del joven arquitecto Pedro de Ribera. El tándem Vadillo-Ribera levantaron el puente de Toledo, planificaron la orilla del Manzanares, construyeron la iglesia de la Virgen del Puerto, diseñaron el Hospicio de San Fernando, etc. Las tareas de embellecimiento y modernización se continúan con la creación de las academias de la Lengua, de la Historia y de Medicina, se fundó la Biblioteca Nacional y la Real Fábrica de Tapices, y, más tarde, se fundó la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando. Los momentos más brillantes de la ciudad se corresponden con el reinado de Carlos III, representante del Despotismo Ilustrado, hermano de Fernando VI, y conocido como el "mejor Alcalde de Madrid". De hecho se dedicó con gran decisión, a la tarea de modernizar la ciudad. Para ello creó una red de alcantarillado, promovió el alumbrado público y el empedrado de las calles, etc. Para llevar adelante sus proyectos de modernización de la ciudad, recurrió a Francisco Sabatini, quien se convirtió en la mano derecha del monarca en materia de arquitectura. Hay una zona en Madrid que, de alguna manera, simboliza el reinado de Carlos III: es el Paseo del Prado, con las fuentes de Neptuno y Cibeles y la Puerta de Alcalá. El denominado Salón del Pardo es el conjunto de construcciones de este tiempo, que se extendía desde la fuente de Cibeles hasta la Puerta de Atocha. El diseño corrió a cargo de José de Hermosilla y la parte ornamental, a cargo de Ventura Rodríguez. A Carlos III se debe también la fundación del Observatorio Astronómico, del Jardín Botánico, del Museo de Ciencias Naturales (actual Museo del Prado) y del Hospital Real. Otro acontecimiento de gran resonancia en la vida de la capital y aun del país, fue la creación, en diciembre de 1763, de un sistema de Lotería Nacional. Un año antes del estallido de la Revolución Francesa (1789) falleció en Madrid (1788). Le sucedió en el trono su hijo Carlos IV, bajo cuyo reinado tuvieron lugar los tristes acontecimientos de la invasión francesa (1808-1814). Los últimos años del siglo XVIII están marcados en la arquitectura de los Borbones por Juan de Villanueva, que se ocupó de terminar obras como el Museo de las Ciencias, el Observatorio, el Jardín Botánico, etc. De nuevo un amargo episodio vino a eclipsar la vida de la capital: la Guerra de la Independencia (1808-1814). El pueblo de Madrid se levantó en armas contra los franceses en mayo de 1808 tal y como reflejó Goya, el excepcional cronista de la época, en su famoso cuadro de Los fusilamientos del 3 de mayo de 1808 en Madrid. Los combates fueron especialmente encarnizados en el cuartel de Monteleón (plaza del Dos de Mayo, en Malasaña) defendido por Daoíz, Velarde y Díaz, en la Puerta del Sol y en todo el centro. El pueblo madrileño pagó su tributo con héroes y heroínas como Manuela Malasaña, que fueron fusilados en la Moncloa el día siguiente (3 de mayo). José Bonaparte, apodado por el pueblo "Pepe Botella", abandonó España en 1813, llevando consigo un importante cargamento de obras de arte. Fernando VII volvió de su dorado exilio y fue aclamado calurosamente por el pueblo, que liberó a los caballos de la carroza, para que fuera la gente quien la empujase hasta el Palacio. Los resultados para Madrid fueron desastrosos: destrucción por todas partes, incluso los aliados ingleses destruyeron la fábrica de cerámica de El Retiro, con la escondida intención de eliminar competencia. Sin embargo, Madrid comenzó su recuperación con la construcción del Teatro Real y de la puerta de Toledo, y la finalización de las obras del Museo del Prado. Con el reinado de Isabel II (1844-1868) comienza una nueva etapa de crecimiento urbanístico: es el Madrid de una incipiente clase media, las primeras industrias y la agitada vida política con el turno en el poder de los partidos liberal y conservador. Dos grandes acontecimientos caracterizan el reinado de Isabel II: la inauguración del ferrocarril Madrid-Aranjuez, en 1851, y la construcción del Canal de Isabel II, que llevó el agua del Lozoya a Madrid a partir de 1858. Paralelamente a esta transformación de la ciudad, se vivía la época del Romanticismo, caracterizado por las tertulias en los cafés, la moda, el cuidado personal, los amores imposibles... Destacan los madrileños Mariano José de Larra y Juan Eugenio de Hartzenbusch, a los que se unieron Zorrilla y Bécquer venidos de provincias. En esa época en que Madrid lucha por colocarse a la altura de otras ciudades europeas, destacan dos hombres por la labor que desarrollaron en favor de la capital: el Marqués Viudo de Pontejos, y el Marqués de Salamanca. Ambos dejaron su impronta imborrable en la ciudad. El primero, en los dos años que permaneció en la alcaldía, estableció las aceras, instaló un sistema de iluminación más moderno, colocó los nombres de las calles en las esquinas de las mismas, y dotó de numeración a las viviendas, plantó árboles en los paseos, creó un servicio de recogida de basuras y levantó el plano de todas las canalizaciones subterráneas. El marqués de Salamanca, de origen andaluz, se empeñó en la construcción del barrio que hoy lleva su nombre. Dentro del mismo proyecto de ampliación, se crearon los barrios de Argüelles, Chamberí y los Carabancheles. También a mediados del siglo XIX, surgieron nuevas barriadas, como Cuatro Caminos, Guindalera, Ventas del Espíritu Santo, que se construyen sin orden ni concierto. Uno de los períodos más ricos para el urbanismo madrileño fue la segunda mitad del siglo XIX. Incluso se puede decir que es en este época cuando Madrid adquiere su configuración actual. En estos años, Madrid es sede de las Exposiciones de la Minería y de Filipinas. Ambas se realizan en el parque de El Retiro, quedando como recuerdo de las mismas el Palacio de Cristal y Velázquez. Por otra parte, el desarrollo de la burguesía provoca la construcción de pequeños palacetes por todo Madrid, como el Palacio de Gaviria, Palacio de Linares, Palacio del Marqués de Salamanca. Durante la Primera República (1873-1875) se construyó en Madrid el Hospital Homeopático, el Viaducto que salva el desnivel de la calle Segovia, el Museo Antropológico y el Instituto Geográfico Catastral. En 1869, existían cuatro líneas de ómnibus que iban desde la Puerta del Sol hasta las dos estaciones de ferrocarril (Norte y Mediodía). En 1871, entró en servicio el primer tranvía de mulas que recorría desde la Puerta del Sol hasta el barrio Salamanca. Poco después fueron sustituidos por tranvías eléctricos. En los últimos años del siglo XIX, Madrid comienza un período de industrialización que atrae un gran número de trabajadores. Para alojar a esta nueva población, se impone la necesidad de crear barriadas donde los precios de las casas y de los alquileres sean bajos, y estén al alcance de los obreros. Se da entonces la construcción de ladrillo, en un estilo que se ha dado en llamar "neomudéjar". Simultáneamente surgen los sindicatos, en cuya formación tuvo mucho que ver el tipógrafo madrileño Pablo Iglesias. La plaza Mayor es uno de los lugares más emblemáticos de la ciudad. El primer proyecto de construcción fue realizado por Juan de Herrera por orden de Felipe II, con el fin de remodelar la antigua plaza del Arrabal, extramuros, lugar de celebración de un importante mercado. Sin embargo, el proyecto de remodelación no se llevó a cabo hasta el año 1617 por Juan Gómez de Mora, discípulo de Juan de Herrera. El aspecto que presenta hoy la plaza se debe a Juan de Villanueva, que la reconstruyó tras el tercer incendio sufrido en el año 1790 (los dos anteriores se produjeron en los años 1631 y 1672). Es una magnífica plaza de planta rectangular, rodeada de una serie de casas de tres pisos con soportales en la que destacan, en el lado norte, la Casa de la Panadería, decorada con frescos de Claudio Coello recientemente restaurados; en el sur, los capiteles de la Casa de la Carnicería. En el centro se alza la estatua ecuestre de Felipe III, obra del siglo XVII y realizada por los italianos Juan de Bolonia y Prieto Tacca. La plaza se inauguró el 15 de mayo de 1620 para conmemorar la beatificación de San Isidro, patrono de la ciudad. A lo largo de su historia fue escenario de la proclamación de reyes, de autos sacramentales, ejecuciones y corridas de toros. En sus soportales trabajaron los más importantes gremios del momento. Dicho lo cual, ponemos el punto y final aquí. Nos quedamos en el reinado de Alfonso XIII, es decir, en el inicio del siglo XX. Así, pues, en esta visita a Madrid nos hemos interrogado intensamente sobre la Villa de Madrid, descubriendo que los diálogos constituyen un buen sistema para su conocimiento. Además, hemos dialogado también sobre los trajes típicos de goyescas y de chulapos/as, descubriendo que un traje típico o traje tradicional es la indumentaria que expresa la identidad cultural de un territorio. Actualmente se usan sobre todo en celebraciones y eventos culturales, en festivales y ferias. Y, por último, hemos repasado la Historia de las Ciudades de Madrid, repasando su desarrollo entre finales del siglo VIII y principios del siglo XX. El propósito de la historia es averiguar los hechos y procesos que ocurrieron y se desarrollaron en el pasado e interpretarlos ateniéndose a criterios de la mayor objetividad posible; aunque la posibilidad de cumplimiento de tales propósitos y el grado en que sean posibles son en sí mismos objetos de estudio de la historiología o teoría de la historia. En general, subrayaremos que el diálogo fue utilizado por los griegos en obras filosófico-literarias como método didáctico y así ha seguido siendo usado, en muchos casos, hasta hoy. El diálogo también aparece, en muchas ocasiones, en los textos narrativos, como el que nos traemos entre manos. Los diálogos dan vivacidad y objetividad a la narración, pues el narrador cede la palabra a los personajes escondiéndose detrás de ellos. Cuando los personajes hablan directamente entre sí (estilo directo) se marca el mensaje de cada uno iniciándolo con guiones. --------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------

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